Quest D De vuelta en forma [Avalon]

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Maiku

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"De vuelta en forma”

a) NPC que la solicita: Charles R. Collins
b) Descripción de la misión: Como parte del programa de la Academia, Charles ha organizado una jornada de entrenamiento en una de las canchas del recinto, pensada específicamente para esas "patatas de sillón" que no harían un programa de ejercicios ni aunque el destino del Mundo Digital dependiera de ello. Ha llegado el día y la mayor recolección de perezosos de File City está reunida para entrenar, y Charles necesitará ayuda de un Tamer más activo para monitorear a tantos invitados
c) Descripción del campo de juego: Tamer's Academy
d) Objetivos a cumplir:
  • Encontrarse con Charles
  • Seguir sus instrucciones al pie de la letra
  • Vigilar y ayudar a los que realizan el entrenamiento, asegurándose que nadie trate de vagar o zafarse de las tareas
e) Notas
  • Ustedes pueden unirse al programa si lo desean, hay ejercicios tanto para humanos como para Digimon
  • Algunos de los presentes son extremadamente flojos. A la primera oportunidad que tengan se pondrán a descansar
  • El grupo consta de cerca de quince integrantes, entre Tamers y Digimon
Plazo: 7 días
Post en Guild: 2 c/u
Paga Máxima: 150 bits
Digivice: D-Arc (Dana), iC (Light)
Máximo de 1 punto de Fama

Dana Ruikás
Light

NPC: Charles R. Collins

Soncarmela Soncarmela Claire. Claire.
 

Soncarmela

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Dana respiró hondo. Aquella mañana, había ido a solicitar una misión en grupo pero sin avisar a la otra persona, pues realmente quería que fuera una sorpresa. Lo poco que sabía de Light era que se trataba de un sargento, lo cual hacía que la española se emocionara mucho al pensar que tenía una compañera con ese rango. También era verdad que no tenía mucha idea de eso, aunque tampoco había preguntado al respecto porque las pocas veces que había estado con la de pelo rosa, se habían limitado a saludarse. Ahora bien, hacía poco había mostrado a su nuevo amigo y, se podía decir, que uno más también había sido encontrado. Arbormon le había otorgado su poder a la castaña y ella había decidido mostrarse bajo esa forma a sus más cercanos, consiguiendo un poco de atención por parte de la americana. Y, para sorpresa de todos, Dana también tenía un camarada más en su equipo; una criatura pequeña y tímida que respondía al nombre de Kai y se trataba de un hada, de un DigiGnome que había aceptado ir con Dana a vivir aventuras y todo lo que la joven hiciese.

Ese era un breve resumen de lo que había pasado en aquellos días y de lo que Dana sentía en esos momentos. La misión que había pedido era de Collins, el instructor que había conocido en el Ascenso. Realmente no es que hubieran hablado mucho, porque el hombre nada más explicó lo que debían hacer y esperó a que todos llegaran. Dana superó aquello, llegando en el momento justo y con un BlackAgumon malherido. No obstante, aquel día la misión no sería tan peligrosa. Consistía en ayudar a Collins para que unos perezosos entrenaran junto a sus compañeros. ¿Y qué mejor para ello que un sargento? Ése era el plan de Dana: convencer a Light para que fuera con ella y ambas superaran la misión con éxito, ayudando a Charles.

Por lo que allí se encontraba Dana, abriendo la puerta del apartamento para hablar con la otra muchacha. Kai observó a la humana desde su hombro, instándole con la pequeña cabeza que continuara. Arbormon no se había aparecido todo el día, seguramente porque quería descansar y BlackAgumon iba detrás, calmado como era habitual en él. Finalmente la chica cerró la puerta tras de sí y buscó a Light.

¿Estará en su habitación? —dijo en voz alta, recibiendo una expresión de duda en el rostro de Gnome a no entenderla por completo y un asentimiento por parte de su compañero virus—. Será mejor que lo comprobemos.

Sin pensarlo mucho, porque Dana actuaba sin pensar mucho en las consecuencias de sus actos, y mucho menos tratándose de llamar a la puerta con fuerza, la española se precipitó dentro de la habitación una vez habiendo avisado. Light se giró de la silla de su escritorio al ver que habían entrado sin ni siquiera esperar una confirmación de que tenían permiso para hacerlo. No obstante, al ver a la castaña, suspiró y se cruzó de brazos: se estaba acostumbrando a ese comportamiento de la joven y ya lo soportaba un poco mejor. Aunque, bueno, lo cierto era que nunca expresaba su malhumor con un comentario, se le notaba bastante en la cara cuando eso sucedía.

Ey… —Dana se llevó una mano a la nuca, sonriendo al ver con claridad el rostro algo enojado del sargento Light—. Había algo que quería contarte y que debo hacer ya porque pronto va a comenzar.

¿Qué va a comenzar? —preguntó entonces Monodramon, interesado, sin prestar atención a la poca importancia que Light tenía sobre eso. Pero él era así y le había caído bien Dana porque, de cierta manera, tenían un similar parecido en personalidades.

—¡Una misión! La he solicitado en equipo y no ha habido problema —Light abrió los ojos, un tanto sorprendida por lo que acababa de escuchar. ¿Dana había aceptado una petición de alguien en equipo, es decir, con ella, sin su consentimiento? —. He pensado que así podríamos hablar más y, de paso, me parece que es la idónea para ti.

Deberías haberme pedido…

¡Genial! —exclamó Monodramon, asustando un poco a Kai, que revoloteó para taparse con el pelo de Dana lo mejor posible. Ahora bien, su curiosidad lo obligó a mirar atentamente al digimon morado desde su posición, donde se sentía bastante protegido de casi cualquier cosa—. ¿Y de qué va?

Monodramon… —trató de callarlo Light, pero, de nuevo, fue interrumpida.

Te cuento —dijo Dana, esbozando una gran sonrisa y sentándose en la cama sin ninguna vergüenza—. Charles ha organizado una clase de entrenamiento para todos los vagos que existen y necesita la ayuda de algunos tamers, porque al ser tantos, no podrá tener un ojo puesto en todos ellos. ¡Tendremos que vigilar para que no se hagan los perezosos y cumplan con el ejercicio! ¿No es estupendo? —No había parado de hablar y la del pelo rosa lo sabía, porque notaba cuando Dana quería continuar con su cháchara; empezaba a conocerla bien—. Entonces me dije: Light le encanta hacer ejercicio, casi siempre lo realiza en las mañanas y además es sargento, estoy segura que esta misión le gustará e incluso disfrutará con ella. ¿Qué me dices? ¿Te vienes?

Los ojos de Dana suplicaban que aceptara su oferta, deseosa de congeniar un poco con la de pelo rosa. Para ella, estar en una guild significaba tener lazos importantes con todos los miembros presentes, saber de ellos, tanto sus gustos como disgustos, al mismo tiempo que también la conocían a ella. Por tanto, una parte de ella necesitaba llevarse bien con Light.

Suena muy bien, Light. ¡Hagámoslo! —aprobó de inmediato Monodramon, guiñándole un ojo a la castaña para que dejara que él se ocupara de su tamer.

Todos pudieron apreciar como Light se rendía, no sin antes rodar los ojos. Asintió con la cabeza y soltó un largo suspiro. Dana alzó los brazos, en modo de victoria, y se marchó corriendo a su habitación para coger todo lo necesario, colocándose el cinturón, junto con el D-Arc y algunas cartas.

[…]​

Minutos después ya se encontraban en las canchas de la Academia, presentándose ante Charles, que las reconoció a ambas. No hizo ningún comentario, simplemente explicó con palabras sencillas lo que debían hacer: vigilar a los chicos, procurar que ninguno descansara si no era el momento y, si lo deseaban, realizar también el entrenamiento. Guilmon, por su parte, habló para dejar claro cómo debían actuar:

Tienen permiso para amedrentarlos, que se den cuenta que esto va en serio. Hace unos segundos he encontrado uno durmiendo y otros dos vagueando mientras se comían un bollo. Es momento de trabajar y es lo que vosotras tenéis que hacerles ver. Una de las formas es realizar el entrenamiento para que sigan vuestro o ejemplo y, otra, observarlos con atención.

Por supuesto, pueden hacer ambas cosas —acotó el hombre—. El grupo son quince jóvenes, os lo podéis repartir para que podáis estar atentas a todos ellos. Los digimon de ellos han cogido la mala costumbre de sus camaradas y tampoco saben hacer nada, en ese sentido, serán vuestros compañeros los que se encarguen de hacer que se levanten y prosigan.

¡Así lo haremos! —dijeron al mismo tiempo Monodramon y Dana. Kai se dedicaba a mirar a todos los muchachos con la curiosidad pintada en su cara, pero estando muy cerca de la castaña, todavía no acostumbrado a la presencia de tantos humanos.

¡Sí, señor! —Light se dio cuenta, en ese preciso instante, que había alzado demasiado la voz. Le había salido solo, como un recuerdo del pasado. Charles no contestó, pero una sonrisa cruzó sus labios.

Claire. Claire. Me dices si puse algo mal de tus personajes
 

Claire.

Lightning
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Las dejo para que se encarguen de este grupo —señaló a un costado y las dos chicas siguieron la dirección con la vista—, yo iré a dar instrucciones al otro bando y volveré en un rato para verificar que todo marche bien —terminó y se dio la vuelta para irse junto con Guilmon.

Al parecer File City estaba llena de perezosos, porque había otros quince más esperando por el entrenamiento. De hecho, Light y Dana no eran las únicas que se habían presentado para dar ayuda al Amateur Killer. Había otro par esperando para recibir las instrucciones de Collins. Dejando eso a un lado, las dos jóvenes y los digimon se voltearon a examinar al grupo que les habían dejado a cargo: eran nueve chicos y seis chicas, y la tanda de compañeros digimon era bastante variada. Desde V-mon, Tinkermon, Dorumon hasta Sistermon, Cutemon y Numemon. Dana alzó la mano emocionada y frunció el ceño con determinación.

Muy bien, ¡Sargento Light! ¿Cuales son sus órdenes? —se fue al frente y se irguió derecha mientras se llevaba la palma extendida a la frente, como toda una cadete. Black Agumon jugó con sus dedos algo avergonzado por aquello, temiendo que la mayor fuera a tomarlo como una burla. Monodramon sonrió para imitar el gesto y pararse firme al frente de su tamer. Light dio un suspiro y se cruzó de brazos.

Por cierto, ¿cómo supiste que era sargento? —preguntó de inmediato.

Oh, Nieves me dijo —entonces el saurio negro se acercó a ella para jalarle la ropa por un costado. No quería que Dana fuera a decir algo que perjudicara a Katsukagi. La española se llevó las manos a la boca para callarse a sí misma y solo rió nerviosa—. Bueno, jejeje, ¿qué hacemos primero? —Light estiró los labios y bajó los brazos.

Mejor centrémonos en el trabajo. Monodramon —este saltó hacia adelante, clamando un muy dispuesto ¡Sí!—, tú y Black se encargarán de vigilar a los digimon acompañantes a que hagan el entrenamiento, sin atajos y sin perezas —el dragón y el saurio asintieron. El primero enérgicamente pero Black Agumon algo nervioso, pues no es que tenía toda la confianza del mundo para andar gritando órdenes a otros. Monodramon le puso una garra en la espalda y lo animó.

No te preocupes amigo, aquí estaré para apoyarte —le dijo amigablemente y este volvió a asentir aún con ciertas dudas. La americana sonrió levemente, luego dirigió una mirada seria a la española y esta dio un respingo.

—Ruikás, tú y yo nos encargaremos de los tamers —la chica concordó—, creo que será más fácil si nos dividimos y tu vigilas unos y yo otros.

La menor no dudó en seguir las órdenes animada, y después de eso se acercaron a los holgazanes: lo cierto es que Light quiso sacar un látigo en ese momento para aporrearlos a todos. Ella era una persona activa y aquella escena era deplorable: algunos bostezaban, otros miraban a los lados algo perdidos, unos más estaban sentados en el piso con una cara de aburrimiento y otro par más tenía la vista pegada al D-terminal, quien sabe si escribiendo algún mensaje o simplemente pasando teclas. Los digimon acompañantes solamente imitaban a sus humanos o dormían en el suelo.

De acuerdo, terminó el break —dijo la estadounidense alzando la voz y adoptando un tono autoritario, a la vez que transformaba sus azulinos en unas cuchillas que atravesaban a cualquiera con sólo un vistazo. El grupo de jóvenes comenzó a levantarse con pereza, mientras Light daba un breve discurso de aliento que casi sonaba a regaño. Hasta Dana se sintió intimidada, pero a la vez se emocionó de ser al menos conocida con una persona tan capacitada y competente como la de pelo rosa—. Lo primero que haremos hoy será un calentamiento y estiramiento, para preparar el cuerpo para el entrenamiento más intenso —comunicó paseando los orbes por cada uno de ellos.

Aunque algunos la miraban escuchándola, la mayoría no dejaba de bostezar ni cambiaba la expresión de sueño y aburrimiento del rostro. La americana se fijó en una chica que aún estaba pegada al D-terminal: tecleaba rápido y sonreía cada vez que el aparato sonaba con un mensaje entrante, un Tailmon reposaba a sus pies. Light arrugó la cara y entonces se dirigió a hablarle a su tropa.

Dana —esta dio un paso al frente—, encárgate de estos cuatro chicos y estas tres chicas. Vigila que hagan el recorrido y que no se detengan —señaló con la mano a los siete—. Black, tú da apoyo vigilando que los digimon hagan lo mismo y cumplan el entrenamiento —el virus afirmó levemente—. Monodramon y yo nos encargaremos del resto de ellos.

Light se dirigió de nuevo al grupo y les indicó con quien trabajaría cada quien y, aunque algunos rezongaron al comenzar, el calentamiento inició.

Ruikás —le advirtió antes de comenzar— no dejes que jueguen contigo. Mantente firme, habla con autoridad,que tu voz se haga escuchar —a Dana le brillaron los ojos por un momento y asintió con emoción y decisión. Dio una vuelta y se dirigió a los chicos que Light les había asignado. La peli rosa sonrió levemente y luego miró a Black—. Lo mismo para ti amigo, ten confianza en ti mismo, si no te lo crees tú, ellos jamás te lo creerán —el virus arrugó el ceño con determinación, dispuesto a hacer su parte y siguió a su tamer, recibiendo un grito de ánimo del dragón.

Lo primero fue dar una vuelta por el lugar caminando a paso rápido. Dana y Black iban con los primeros siete mas adelante, la española iba gritando y marcando el paso con una sonora cuenta del uno al cinco. La chica lo estaba disfrutando; por su lado, Black trataba de mantener el paso, no era alguien muy atlético, pero luego meditó en que ese entrenamiento sería bueno para ellos también.

Light y Monodramon iban más detrás con el resto. Algunos caminaban desganados, y cuando Light veía a alguno con pereza, comenzaba a caminar a su lado y con sólo ver aquel rostro serio, los muchachos aceleraban el paso. Monodramon iba animando a los digimon mientras tanto.

¡Vamos, con ganas! ¡Hay que salvar el Digimundo! No me hagan digievolucionar en Raptordramon y freírlos con algún ataque —fanfarroneaba un poco intentando 'hacerse escuchar', tal como había aconsejado Light a Dana, pero a su propia manera.

Después de dos vueltas algo lentas, y varios gritos de la sargento a los que se paraban por un poco de agua, comenzaron con un trote ligero que luego se convirtió en una carrera. Dana lo hacía tan bien que hasta dio una vuelta ella sola sin esperar a su grupo, y luego los alcanzó desde atrás para comenzar a animarlos. Black, por otra parte, hacía lo posible para ir a la par de sus iguales digimon,pero esforzándose siempre por darles un buen ejemplo.

El calentamiento terminó y ahora venía un entrenamiento más intenso. Charles y Guilmon observaban desde un costado de la pista lo que las dos tamers hacían, a la vez que monitoreaba que nadie estuviera vagueando o siendo flojo. Dana se acercó a su compañera de guild manteniendo el trote y sonriendo.

¿Qué sigue ahora, Lucecita? —Light la fulminó con la vista, la española insistía en llamarla por ese mote y la chica crispaba cuando la llamaba así, pero al parecer Dana no se daba cuenta de nada o simplemente lo ignoraba, buscando romper el hielo con la estadounidense.

Haremos rondas de aeróbicos: flexiones, abdominales e intervalos —viró a un lado cruzando los brazos, e intentando ignorar el apodo. Dana dio un brinco y rápidamente corrió a su grupo. Una nueva tanda de ejercicios se venía, no sólo para los flojos, si no para ellos también. Light hizo lo mismo y se acercó a los de ella: eran ocho, tres chicas y cinco chicos. Pero cuando la sargento volvió a contar se dio cuenta de algo—. Aquí falta gente —susurró entrecerrando los ojos. Si algún perezoso creía que se zafaría del entrenamiento, estaba muy equivocado.


Soncarmela Soncarmela
 
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Soncarmela

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Light ordenó a todos que empezaran hacer las flexiones, siendo vigilados por la del pelo rosa a cada segundo. Después de eso, se acercó a Dana y le explicó que no estaban todos. La muchacha frunció el ceño y los contó rápidamente: su amiga tenía razón, alguno se habría escapado con la carrera. La chica se lamentó de haberlos perdido de vista por su emoción de querer dar ejemplo y correr más de lo necesario.

Nosotros los buscaremos —indicó de pronto BlackAgumon, serio. Él quería demostrar que estaba listo para enfrentarse a grandes grupos de alumnos, igual que había hecho en la Academia. Para poder ser mejor digimon y dejar esa timidez atrás. Miró a su compañera, que sonreía—. ¿De acuerdo?

Kai había estado todo el rato agarrado al pelo de la española para no caerse y, aunque al principio estaba asustado, ahora se podía ver que había disfrutado con esa carrera. En esos momentos se encontraba en el hombro de Dana, con los ojos cerrados, cansado por todo el movimiento, aunque probablemente no podría dormir hasta que terminaran con todas las tareas programadas para aquel día. El otro dúo se miró, pensando si era una buena idea.

Claro, amigo. ¡Anímate y demuestra de lo que somos capaces! —apoyó Monodramon.

Recuerda lo que te he dicho: mostraos seguros de vosotros mismos para que se den cuenta de quién manda —añadió la mayor—. Yo me ocuparé de vigilar los que están aquí para que empiecen con las flexiones.

Todos ellos deberían lavarse los dientes —Dana soltó una carcajada al escuchar esa frase de Arbormon. Light alzó una ceja, sin saber muy bien si ofenderse o quedarse sin decir nada. Entonces vio como BlackAgumon miraba hacia un lado invisible y negaba con la cabeza. Dana movió la mano, restándole importancia y pidió disculpas—. Es un tema serio.

Sin nada más que acotar, Dana y BlackAgumon se dividieron para buscar en toda la cancha e incluso dentro de la Academia, pues seguramente algunos habían tenido la idea de ir a la cafetería para tomarse un refresco y descansar durante el resto del día. Dana fue la que se encargó de ello, dejando a su compañero por ahí. El virus respiró hondo para escuchar mejor, sorprendiéndose por los gritos que oía de Light: era evidente que la chica tenía mano dura a la hora de comportarse de la misma manera como, seguramente, se habían comportado con ella cuando estaba entrenando para ser lo que era ahora.

Finalmente encontró a un grupo de digimon comiendo algo, recostados en la sombra y riendo. Sus compañeros humanos, como era obvio, se encontraban cerca, tecleando en el D-Terminal y chupando un caramelo que movían con la lengua. BlackAgumon suspiró. Conocía a Dana de hacía ya, bastante, y se había asombrado por su forma de ver el mundo, siempre corriendo y sonriendo. Por eso, ahora, cuando veía a tamers tan perezosos, no comprendía cómo podrían defender el Digimundo o protegerse ellos mismos. Se armó de valor y se acercó haciéndose escuchar con sus pasos. Todos levantaron la cabeza y lo observaron durante unos segundos, pero al instante volvieron a sus juegos, como si les diera igual la presencia del reptil.

¡Tenéis… Tenéis que volver con los demás! —habló en voz alta BlackAgumon, recordando las palabras de Light y los ánimos de Monodramon—. ¡Dejad de jugar y regresad, es hora de hacer flexiones!

Los humanos ni prestaron atención, se limitaron hacer una señal con los dedos a sus camaradas digitales. Éstas sacaron la lengua a BlackAgumon y se echaron a reír, dejando claro que no se iban a levantar por mucho que lo pidiese. El dinosaurio negro se enfadó un poco de que no le tomaran en serio.

¡No estoy para bromas! ¡Id ahora mismo con el resto sin protestar!

Finalmente los digimon se levantaron, para alegría de BlackAgumon. Al menos eso pensó él, porque los dos Veemon se acercaron a él y le pegaron un empujón, tirándolo al suelo. Realmente la fuerza de ellos no se comparaba con la del dinosaurio, que había entrenado mucho más para ser mejor digimon, pero ellos eran más y por eso el golpe había conseguido derribarlo. El virus intentó no montar escándalo y se incorporó, poniendo las garras hacia delante.

Si podéis hacer eso, también deberíais volver para continuar con el entrenamiento —dijo, intentando no pelear contra ellos. Lo mejor era convencerlos con el diálogo.

¿Y qué pasa si no queremos? ¿Nos vas a obligar? —Espetó uno de los Veemon, cruzando una mirada con su amigo de la misma especie, el cual lo secundó con una risotada—. Por favor, te hemos visto. Eres un vago obligado por una humana. Deja de hacerle caso y vive tu vida, perdedor.

No lo diré una vez más: regresad —BlackAgumon estaba perdiendo la paciencia.

De acuerdo, de acuerdo, no vaya a ser que se enfade —El digimon azul expresó sarcasmo en sus palabras y levantó la mano para propinarle un puñetazo al dinosaurio.

No obstante, algo lo detuvo. BlackAgumon se iluminó y cegó momentáneamente a los digimon, junto a sus compañeros humanos que estaban alucinando. El virus creció considerablemente, convirtiéndose en un dinosaurio azul con franjas azules y unos interesantes cuernos que decoraban su cabeza. Su aspecto ya no era el de un reptil oscuro amable, ahora estaba enojado. Sus ojos amarillos brillaron e hizo mover su cola para que chocara contra el suelo, logrando un rostro de terror por parte de todos.

Bien, BlackGreymon, no es necesario intimidarles tanto —sonrió Dana, apareciendo desde atrás con el D-Arc en la mano. La muchacha acarició la pata del dinosaurio y se dirigió directamente a los muchachos y a esos digimon molestos—. Él no es peligroso, pero vosotros sois unos bocazas que realmente os merecéis una reprimenda. ¡Regresad ahora mismo al entrenamiento o lo haré yo misma, y puedo llegar a ser mucho peor que BlackGreymon!

Has repetido la misma frase que acabas de escuchar de Light…

Dana se puso un dedo en los labios indicando que guardara silencio, aunque nadie podía escuchar ni ver a Arbormon. La muchacha dio unas palmadas y todos salieron corriendo junto a los que ella había encontrado en la cafetería. El dinosaurio regresó a su etapa anterior y le agradeció a Dana que hubiera llegado tan pronto.

Somos un equipo, ¿no? Arbormon me comentó que estaba escuchando tu voz y enseguida me acerqué. Eso sí… —le colocó una mano en la cabeza—, estoy muy segura de que podrías haberlos intimidado con una simple bola de fuego.

El DigiGnome voló hasta detrás de BlackAgumon, curioso y tocó con su mano una parte de la espalda del dinosaurio. El reptil hizo una mueca de dolor y entonces imaginó que había sido debido a la caída. En realidad era sólo un pequeño rasguño que no había notado hasta ahora. Kai cerró los ojos y se concentró, curándolo por completo. Una sensación dulce recorrió el cuerpo de BlackAgumon.

Gracias, Kai.

La criatura expresó su felicidad al ver bien a BlackAgumon y se posó en su cabeza, cerrando los ojos para tratar de descansar. Al regresar, Light estaba castigando a los que se habían marchado con el doble de flexiones, junto a abdominales y algunas carreras que estaban vigiladas por Monodramon. La muchacha preguntó a la española qué había sucedido, pues había visto la figura de BlackGreymon desde allí.

Se quisieron pasar de listos, es todo. ¿Ahora qué hacemos?

Esto está a punto de terminar. Charles me ha dicho que en la zona derecha de la cancha hay unas ruedas puestas para usarlas. Iremos hasta allá para que corran un poco. Y creo que para terminar es subir por una cuerda, pero se me ocurrirá algo para que estas bolas de grasa completen un entrenamiento bien duro —Era la primera vez que Dana veía así a Light y no pudo evitar reír.

Podríamos hacer un circuito —opinó la española.

Es buena idea —aceptó la americana—. ¡Venga, más deprisa, que lo que estáis haciendo lo puede hacer un niño de cinco años!

Dana se unió al entrenamiento de flexiones para animar a los muchachos, sin embargo, pronto se dio cuenta que eso le costaba un poco más. No obstante, no se rindió, y empezó a hacerlo sudando al instante. Light dio su propio ejemplo, moviéndose tan rápido que los humanos —y digimon— se preguntaron qué clase de entrenamiento habría recibido para ser así.

¡Antes de ir a las ruedas me vais a dar una vuelta completa! ¡Venga, venga! —ordenó Light, sacando su iC y haciendo evolucionar a Monodramon—. ¡El que consiga superar en la carrera a mi compañero podrá tener un descanso de cinco minutos!

Aquel reto consiguió que se tomaran la carrera con más ganas. Raptordramon se reía de sus intentos inútiles de alcanzarlo, pues era veloz y a él le encantaba también la competición. BlackAgumon iba detrás vigilando a todos y Dana alzaba los brazos en mitad de todos ellos, riendo y a veces silbando. La sargento Light gritaba desde su puesto, mirando a los que iban más lentos y haciendo que prosiguieran a un mejor ritmo.

Claire. Claire.
 
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Claire.

Lightning
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Después de tratar de alcanzar a Raptordramon por un rato, y cediendo a las peticiones de Dana, los que estaban en el entrenamiento obtuvieron un breve descanso. Tomaron agua y comieron algo rápido para continuar con la faena.

Light y Dana se encontraban sentadas por un costado. La española degustando un bocadillo, compartiéndolo con su pequeño Gnome acompañante, y la estadounidense preparando mentalmente el circuito que a continuación harían. Black Agumon y Monodramon estaban sentados en el suelo, hablando de cosas de pelea y misiones. Fue allí cuando Charles y Guilmon se acercaron a las integrantes de Ávalon. El cuarteto se levantó para recibirlos.

—Parece que lo están haciendo bien —se cruzó de brazos y fijó la vista al grupo de perezosos, que ahora más bien parecía un grupo de cansados, pues estaban tirados en el suelo, pero esta vez no vagueando, sino agotados. Y las jovencitas no estaban pegadas al terminal: con tanto cansancio ni eso les provocaba.

—¿Alguna novedad con ellos? —preguntó Guilmon, consciente de que probablemente alguno trataría de huir o evitar el entrenamiento.

—Unos cuantos se escaparon para descansar —respondió la europea—, pero Black y yo los trajimos de vuelta —se golpeó el pecho orgullosa y Black la miró para luego sonreír y asentir. Él también se sentía orgulloso de haber podido darse a respetar con ese par de revoltosos. Charles les dio una sonrisa de medio lado y las ánimo a continuar con el buen trabajo. Luego de eso el Amateur Killer y su compañero siguieron adelante para inspeccionar al otro grupo.

—Será mejor que continuemos —dijo Light mirando a sus compañeros, que asíntieron y se dirigieron a los quince muchachos y quince digimon. Algunos refunfuñaron molestos por el poco tiempo de descanso, pero no les quedó más opción que seguir las órdenes de la de pelo rosa.

Lo que venía a continuación era una práctica en circuito y después de explicárselo al otro trío, entonces se dirigieron a comunicarles al grupo lo que harían. Los llevaron a la parte de atrás de la Academia, donde habían unos grandes cauchos por el suelo y unas cuerdas colgadas desde un poste horizontal.

—El circuito consistirá en primero saltar sobre los cauchos tan rápido como puedan, sin detenerse y sin caerse —comenzó la explicación mientras iba señalando los objetos—. Luego correrán hasta aquellos árboles —eran unas matas que estaban ya hacia el final de los límites del terreno de la Academia. Uno de los chicos dio un bufido y se cruzó de brazos soltando un : "Qué fácil será esto". Light lo fulminó con seriedad y este guardó silencio, entonces la mujer continuó—, correrán tan rápido como puedan y volverán del mismo modo. Luego diez burpees, que son ejercicios explosivos, y finalmente subirán la cuerda, tocarán el poste de arriba y bajarán. Todo en 120 segundos —terminó y no tardó nada en que las quejas se comenzarán a escuchar. Mientras que Dana, Monodramon y Black Agumon soltaban un 'ohhhh'—. ¡Basta de quejas! —pidió con firmeza—. Esto es nada con todo lo que tendrán que enfrentarse cuando salgan de esta isla. Lo haremos nosotros mismos para que vean que sí se puede. Monodramon —el dragón dio un respingo cuando oyó su nombre y rápidamente se posó al lado de su tamer.

Dana sostenía un cronómetro que le había prestado Charles, y lo apretó a la vez que dio la orden para que comenzaran. El dúo rápidamente inició el circuito saltando los cauchos, que era una fila de cinco neumáticos, y aunque Monodramon cayó en uno de los saltos, se levantó de inmediato y continuó con la carrera hasta donde estaban los árboles, eran tal vez unos 20 metros para ir y luego para venir. Light llegó primero a la estación de los cauchos de nuevo y esperó a Monodramon, que ya venía de regreso.

Empezaron con los burpees: este ejercicio consistía en dar un salto, bajar al suelo y hacer una flexión, para luego levantarse y dar otro salto: diez de esos, sin parar.

—¡Quedan cuarenta segundos! —informó Black con un grito, desde el lado de Dana, con la vista pegada en el cronómetro. El par rápidamente se dirigió a las cuerdas, que se alzaban tal vez unos tres metros hasta arriba. La americana se colgó rápidamente y de unos pocos agarrones llegó hasta arriba, tocó el tubo y volvió abajo. La habilidad de la de pelo rosa dejó sorprendido a muchos, y Dana silbó igual de impactada. Monodramon tuvo un poco más de dificultad para agarrarse de la cuerda debido a sus garras para subir, pero lo logró y justo cuando el cronómetro sonó, el digimon cayó al suelo, al lado de la americana. Todos quedaron pasmados.

—De acuerdo —jadeó un poco, tomando aire, entonces ayudo al dragón a ponerse de pie, mientras le preguntaba si estaba bien—, admito que es algo fuerte, pero sí se puede hacer. Lo subiremos a ciento cincuenta segundos—. Aquello no fue muy convincente para el grupo pero no les quedaba más opción. Dana y Black Agumon también hicieron una vuelta de demostración, y aunque lamentablemente les tomó un poco más de tiempo en la cuerda -pues Black Agumon no lo tenía tan fácil con sus garras tampoco-, pudieron terminar el circuito.

Los chicos y chicas comenzaron a hacer cada uno el circuito, tomando lugares juntos con sus digimon. Algunos lo hacían bien y otros tardaban más. Aunque al principio del dia se trataba de un montón de perezosos, ahora estaban al menos intentándolo. Claro, por supuesto, bajo la atenta mirada de Dana y Black y temblando por los gritos de Light.

Fue entonces que la americana observó a una chica: era la del Tailmon, en la que se habia fijado al principio. La jovencita tendría cuando mucho catorce años y se veía bastante delicada. De hecho, al momento de ser su turno se dejó caer en media carrera hacia los árboles, y Tailmon se quedó a su lado ayudándole.

—Parece que se lastimó —dijo Black Agumon, pues la chica se sostenía el tobillo. Light frunció el ceño y caminó hasta donde estaba. Dana, Black, Monodramon y todo el grupo la siguieron. Cuando llegó allá, la joven intentó fingir dolor, pero la americana supo de inmediato que mentía.

—Levántate —ordenó tajante—, sé que estás fingiendo, y por eso harás cincuenta flexiones —sentenció y todos miraron a la de pelo rosa.

La muchacha se quejó, pero después de ver la pelea perdida, no le quedó más opción que levantarse para obedecer. En ese momento su pie falseó y volvió a caer. Dana dio un respingo y se movió rápido para ayudarla, pero Light la tomó del brazo y le dio un jalón hacia atrás.

—¡No la toques! —ordenó con la expresión muy seria, haciendo que Dana se preguntará confundida por qué—. Si quiere sobrevivir, tendrá que olvidarse de la simpatía —agregó, haciendo que todos la miraron atentos,la americana volteó a ver a los demás—. Ningún digimon maligno o integrante de Rogue Guilds les tenderá la mano cuando caigan —le dio una ojeada reprobatoria a Ruikás y esta miró hacia abajo algo apenada. Ella sabía eso, pero ¿era necesario ser tan estricta con aquella niña?

—Pero... —iba a decir algo, guardó silencio cuando no supo qué. Light se dio la vuelta.

—¿Cómo explicarlo? —se preguntó a sí misma y entonces volvió a ver a la chica en el suelo, se le acercó rápido y se hincó para hablarle—. Piensa que esta es tu estrategia. Concéntrate en el objetivo y no pienses en nada más. Cuando creas que no puedas más, no finjas para huir, solo vacía tu mente y muévete por instinto —zanjó con seguridad y la chiquilla se quedó pensando en eso, igual que todos los demás. Igual que Dana y Black Agumon, a quien las palabras le llamaron la atención. Si el pudiera ser así, nada dañaría a Dana jamás. Comprendió que podía aprender mucho de aquella ex-sargento.

Después de eso, los chicos terminaron el circuito y así se dio por terminado el programa de aquel día. Charles y Guilmon fueron quienes dieron la aprobación luego de observar todo desde lejos.



Soncarmela Soncarmela
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Maiku

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Narrativa: Debo felicitar a ambas, en el sentido de que su redacción fue bastante fluida y no tuve problemas para seguir las ideas que relataban. En general, las dos tienen buena ortografía y no se lían a la hora de expresarse, cosa que vuelve sencilla la lectura. Ahora bien, las dos mostraro algún detalle a mejorar, así que se los menciono. Soncarmela, esta vez noté que había bastante redundancia en tus expresiones, especialmente el primer post. El ejemplo más patente es: parecido similar, que no termina de convencerme en el contexto que lo utilizaste. Claire, en tu caso mi comentario es que dejes de usar la coma antes de la conjunción “y” o “e” según corresponda, porque tienen funciones adversas. (24/25)

Interpretación: Dentro de todo creo que manejaron bien a sus personajes y, lo poco que utilizaron a Charles, no vi nada fuera de lugar. De hecho, me gustó la forma en que desarrollaron a sus personajes, especialmente a los Digimon. (25/25)

Realismo: El entrenamiento fue bastante sencillo, por lo que no hay mucho qué comentar, salvo un detalle respecto al último post de Claire. Considerando que era un ejercicio para personas perezosas, veo inverosímil que el grupo (o la mayoría, según se insinuó) terminara el circuito en menos de tres minutos. Eso, sumado al cansancio que ya traían por los ejercicios y penitencias que les dieron, que los hicieron caer al suelo, rendidos. Faltó considerar un poco aquello. Soncarmela (25/25) Claire (23/25)

Desarrollo: Nada qué decir, pues a medida que iba leyendo me fui encontrando con las soluciones de las problemáticas que me planteaba. Eso sí, sentí que hubo un marcado protagonismo activo de Dana, mientras que Light quedaba como la que siempre hacía lo mismo. Ojo con eso, porque en quest más complicadas les puede salir por la culata. (24/25)

Total: Soncarmela (98/100) Claire (96/100)
Paga: 145 y 140 bits, respectivamente.
EVO: +1 a Monodramon y BlackAgumon.
Stat: +1 VIT a Monodramon y BlackAgumon.

Soncarmela Soncarmela Claire. Claire.
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