+18 Fanfic Descansando del viaje por Hoenn

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Buenas a todos, este es mi primer fanfic en esta plataforma y también mi primer fanfic erótico, acepto críticas y sugerencias para mejorar y dependiendo del recibimiento será la rapidez con la que se actualice, espero les guste. Todos los personajes son +18 en este historia, los personajes le pertenecen a Pokémon company


DESCANSANDO DEL VIAJE POR HOENN

CAPITULO 1: Encuentros y desencuentros.

Habían pasado varios meses desde que comenzó su viaje por la región de Hoenn, casi 6 meses para ser más exactos, y en lo que se refería a la razón de realizar este viaje por aquella región se podría decir que estaba cerca de conseguir su objetivo, pero ahora lo único que deseaba era tomarse un descanso porque merecido se lo tenía, pero la situación en la que actualmente se encontraba no era lo que ella definiría como “descanso”, pues perdida en el bosque de noche y sin señal alguna de civilización era lo contrario a lo que ella buscaba.

6 meses atrás, Palermo le había aconsejado viajar a Hoenn para participar en los concursos y mejorar como artista Pokémon, en ese entonces su único objetivo era participar y reunir experiencia para un día volver a Kalos y convertirse en Reina, pero esto dio un gran giro luego de perder sus primeros concursos, razón por la cual tomó personal el participar en estos y demostrar le a todo Hoenn, y a ella misma, que podía ganar el gran festival. La chica pelimiel se encontró con la verdadera dificultad de un concurso, fueron 3 concursos seguidos en los que no pudo ni siquiera pasar de la primera ronda, siendo su 3° concurso el más bochornoso de todos.

Dicho concurso se marcó en ella y en gran parte de los aficionados a los concursos de Hoenn, pues en aquel festival, que era el más pequeño en el que había participado, había dado todo de su junto a su braixen para pasar a la segunda ronda pero un mal cálculo de sus movimientos termino con su Pokémon zorro quemando la ropa de la muchacha dejándola en ropa interior frente a todo el público de aquel evento, hasta día de hoy daba gracias de que aquel concurso no haya sido transmitido por televisión. Aquel incidente casi le costó su registro como coordinadora, pues el patrocinador y organizador de aquel concurso la tachó de indecente y peligrosa para el público, lo bueno es que Serena pudo convencerlo usando sus “habilidades especiales” de no revocar su permiso como coordinadora. Con la segunda oportunidad ganada, Serena se preparó y siguiendo aquella frase de su amado, volvió a los concursos.

Serena finalmente gano su primer concurso en su 4° intento y con su primera victoria su motivación de para conquistar el gran festival de Hoenn se elevó por lo cielos. En su tiempo como coordinadora, a veces ganaba y otras no, en algunas ocasiones solo entraba a los concursos como espectadora para aprender o para divertirse y cuando finalmente ganó penúltimo concurso decidió que se tomaría un descanso de su viaje, no se desplazaría por Hoenn para llegar al siguiente concurso, solo iría a donde el viento la llevara.

Fue así que faltando 2 meses para el gran concurso y a un listón de poder tener derecho a participar, y con más de una docena de concursos restantes, Serena había decidido tomar un descanso de los concursos. Siendo su última participación en el concurso de ciudad Calagua, ella aprovechó para darse una vuelta por el safari y turistear por el monte pírico para finalmente deambular por la ruta 123. Una ruta famosa por estar llena de sembradíos de ballas y una que otra granja, y a pesar de ser una zona de campo, la ruta tenía lo que a Serena tanto le había encantado de Hoenn, su gente amable y alegre, y por supuesto, personas que siempre estarían dispuestas a divertirse como a Serena le gustaba.


Durante su andar por aquella zona de Hoenn, Serena tuvo la oportunidad de conocer a muchas personas que le alegraron su break de los concursos, gente de campo que en su vida habían visto a alguien como la pelimiel e inclusive uno que otro fan de ella, estos encuentros le mostraron lo placentero que podía ser su descanso.

Pero lo importante y que condujo a que serena se encontrara en la situación actual fue el encuentro que tuvo con 2 entrenadores hace 3 días.


Después de estar deambulando por la ruta 123, Serena se encontraba un poco perdida por la mala señal que tenía su tableta, pero por suerte se encontró con una pareja, aparentemente de su misma edad, que viajaba con destino a la liga Pokémon, chico y chica, amigos de la infancia que recientemente habían entablado una relación amorosa, y para sumarle más a la pareja, estos también eran rivales, pues ambos viajaban retando gimnasios.

Serena encontraba esto romántico y le recordaba a cierta persona con la cuál comparaba el viaje de los 2 enamorados. Un viaje con tu amigo de la infancia por toda una región, una experiencia que estaba segura ellos habían disfrutado tanto como ella lo hizo en su momento.

Luego de su encuentro y comprobando la amabilidad de los oriundos de Hoenn, la kalense terminó viajando con ellos durante 3 días, 3 días que ella disfrutó de viaje con esa pareja, sobre todo con el chico, un muchacho algo alto y un poco atlético, guapo a sus ojos y que desde el primer momento vio que su mirada era fácilmente atraída por sus generosos pechos. El chico era algo atrevido, pensó ella, pero sin duda le encantaba que fuera así, ignorando el hecho de que estaba en una relación, el chico era guapo a sus ojos y pensó que, si jugaba bien sus cartas con el chico, no solo se divertiría con él, sino que también con la chica. Con el pensamiento de conseguir diversión con el entrenador, Serena molestó en cada situación que pudo al muchacho, poniéndolo incomodo y acercándose a él de forma sugerente sin que se diera cuenta la novia, todos estos acercamientos fueron durante el primer día y cuando llegó la noche no se vio sorprendida cuando este llegó a su tienda de campaña a mitad de la noche.


El chico era virgen, se dio cuenta de eso cuando la falsa valentía que tuvo al entrar a su tienda de dormir durante la madruga y el acorralarla se esfumo cuando ella lo encaró, al principio trato de huir, pero los encantos de Serena lo atraparon y lo convencieron de seguir. Fue algo torpe al principio, pues era su primera vez, pero con la experiencia de Serena, el chico aprendió a tocar los puntos que más le gustaban a ella y la llevaron a sentir un gran placer "que suertuda es está chica" pensó algo celosa luego de que el ex virgen había caído rendido luego de venirse 3 veces seguidas, un completo animal había surgido y todo por culpa de la pelimiel.

En el segundo día con los chicos, trató de insinuar a la chica pero no supo cómo abordarla, por lo que tuvo que conformarse con volver a pasar la noche con el entrenador, que por cierto mejoró mucho, hasta podría decir que lo hizo de forma más “salvaje”

Al llegar el tercer día y después de pasar una mañana tranquila, Serena pensó que podría volver a tomar la noche con el chico y convencer a la novia de unirse, pero el muchacho no pensó lo mismo, o más bien no pudo aguantarse hasta la noche y cuando su novia fue a buscar agua, interrumpió a Serena, quién en ese momento cocinaba la comida de la tarde, y la obligó a tener sexo con él. La sorprendió al abrazarla por la espalda, poniendo sus manos alrededor de su cintura, la acción le permitió sentir de inmediato su falo completamente duro restregándose en su culo.


Serena forcejeó ante su agarre, pero no podía librarse de aquel chico que ahora se sentía todo un hombre y la erección que se frotaba en su trasero demostraba que estaba decidido a mostrárselo.

Comenzó a mover sus caderas como un animal tratando de aparearse, frotando su erección fuertemente en el culo de Serena, mientras aprovecho la posición para meter una mano debajo de su falda y comenzar a frotarle los labios vaginales. Después de unos minutos de hacer esta acción y sacarle varios gemidos a Serena, la pelimiel estab completamente empapada y el chico sintió esto, por lo que, sin dudarlo, la giro y la empujo hacia la mesa del comedor improvisado de su campamento, dejándola recostada de espaldas en la mesa.

Entonces, el joven entrenador se desabrochó los pantalones y liberó su ya endurecido pene para empezar a frotarlo sobre la falda de Serena. Frotes que comenzaron lentos y que fueron aumentando en velocidad, así como su hambre por devorar a esa chica sobre la mesa. Entre frote y frote y aprovechando la posición en la que estaba con Serena, el chico comenzó a besarla, primero en la boca, luego cuello y finalmente en el pecho sobre la ropa, lugar en el que se entretuvo por un rato.

Mientras, Serena solo jadeaba ante el toque de aquel hombre que la tenía prisionera en la mesa y que sabía que en cualquier momento comenzaría a degustar el festín que el mismo se había servido. Pero sabía que tenía que detenerlo, o si no su novia podría encontrarlo.

—No podemos, ah.. no.. podemos hacerlo...uhh tu nov..— no pudo terminar de hablar por el gemido que lanzó pues el pene del chico finalmente había encontrado lugar bajo su falda y justo había tocado su clítoris, cerró los ojos ante el toque y el chico aprovecho para levantarle la polera negra por debajo del vestido rosa que usualmente usa Serena, dándose cuenta así que ella no llevaba brasier, gracias a esto le fue más fácil poder tomar los generosos pechos de la pelimiel con las manos.


—D..de..detente.. ella volverá...ah ..en c..cualquier ah ah momento..ah.— dijo con trabajo pues ahora el chico, que más que un hombre ahora parecía un Pokémon en celo listo para aparearse con su hembra. Sumándole el hecho de haber logrado exponer su pecho derecho para comenzar a ser atendido por su boca, Serena comenzaba a querer “aparearse”.


—No puedo…mmm —Dijo sin dejar de lamer y mordisquear el pezón de la chica.


Ella ya estaba hecha un desastre, acostada sobre la mesa, aprisionada por el peso del chico, sus bragas totalmente mojadas y su ropa desarreglada por completo, el entrenador sobre ella había levantado su vestido para que el agujero del mismo localizado en el abdomen ahora se encontrara a la altura de sus pechos y haciendo que el corte de la falda llegara a su ombligo, su polera negra alzada alcanzaba su barbilla y con la tela del vestido que se había alzada le cubría por completo la visión de lo que hacia el muchacho, lo único que sabía era que le estaba dando un deliciosos cuidado a sus pechos.


De golpe detuvo el ruido de succión y besuqueo, entonces Serena sintió que el chico dejaba de presionarla sobre la mesa, lo sintió separarse por unos segundos y de repente tomando sus piernas la empujo aun más sobre la mesa, la ropa juntada en su barbilla no la dejaron ver que hacía pero cuando sintió como tocaba hacía aun lado sus pantys y comenzaba a jugar con sus labios supo lo que él hacía, gimió cuando la lengua del entrenador entro en ella para comenzar a hacer un desastre en sus adentros.

—Más.. más… más … ahh. — los lengüetazos que le daba eran como ella le había enseñado las noches pasadas, la forma en la que le gustaba que le comieran el coño y el chico ni corto ni perezoso obedeció.

—Ahh si así.. sigue— sus gemidos eran de goce total, y no era para menos, el chico no sabía a lo que venía, sabía sus puntos gracias a ella y esto combinado con el pequeño temor de ser encontrados por la novia la hacían estar en un éxtasis total en la que solo existía ella y esa lengua que jugueteaba libremente dentro de ella y que la hacía gemir y gemir.

—¡Por favor no pares!¡Así!¡Así! ¡AHH! — grito al sentir su primer orgasmo del día el cual la hizo retorcerse bajo la mesa mientras ponía las caras más obscenas que podía.


Feliz de esa reacción, el chico comenzó a estimular el clítoris de la chica pellizcándolo y jalándolo lentamente, jugando deliciosamente con el.

La pelimiel no podía creer que aquel chico hubiera sido virgen la noche pasada y que ahora la estimulaba de múltiples formas, todo su cuerpo sentía las descargas de placer y estaba más que listo a responder con el siguiente orgasmo.


—¡Eres muy bueno! ¡Muy bueno! ¡AH! — finalmente el delicioso orgasmo llegó y el entrenador sintió el placer más grande de su vida al sentir como su lengua era estrujada por las paredes vaginales de Serena.

—¡Serena! —Escuchó que gritaba su nombre mientras sentía como se separaba abruptamente de ella.


—si… sii…— perdida en la delicia de su orgasmo balbuceaba sin saber lo que pasaba a su alrededor.

—¡Si, te voy a dar lo que deseas maldita zorra! — alcanzó a escuchar la pelimiel aquella frase que tantas veces había escuchado durante sus múltiples encuentros pasados, palabras que durante el calor del momento la excitaban pero que ahora eran una verdadera amenaza.

—¡Serena corre! — el entrenador gritó sacando del trance a Serena quién ahora yacía tendida en el piso y podía ver a la novia del muchacho totalmente cabreada y con sus pokebolas en mano —¡Corre!


Fue entonces que cayó en cuenta que la razón de que el chico interrumpiera tan deliciosa comida de coño, fue porque la novia lo había jalado previamente. Ahora que ella los había interrumpido y se alistaba para sacar sus Pokémon, Serena tomó su chaleco rojo, su mochila, sus pokebolas y salió corriendo del lugar para adentrarse en el bosque. Ella corrió y corrió mientras a lo lejos escuchaba lo que parecía ser una violenta pelea que ella bien sabía que era por qué había terminado con una relación de años.

Ya lo suficiente alejada del ruido, tomó tiempo para arreglarse la ropa pues había huido con su ropa levantada y fue entonces que se dio cuenta que ya no llevaba bragas, pero por suerte traía más en su mochila. Tras esto continúo su camino siguiendo la poca luz que quedaba del día, esperando que está la guiará a algún lugar donde poder dormir, pues entre el alboroto había terminado por olvidar su tienda de campaña y no tenía en qué o cómo pasar la noche. Y conforme fue oscureciendo fue sintiendo un poco de decepción por haber tenido que separarse de aquella pareja, sobre todo de tan hábil chico como ese.


—Espero que esa chica sepa aprovechar a ese hombre. Jiji estoy segura de que si arreglan las cosas ella gritara tanto o más que yo jiji.


Y después de caminar ya oscuras unas horas, y de empezar a perder las esperanzas de encontrar algún lugar para pasar la noche o mínimo señal para su tableta electrónica. Finalmente, Serena divisó los sembradíos de bayas bajo la luz de la Luna, sembradíos que indicaba que había una casa cerca. Al acercarse pudo ver qué no era una típica granja como las había visto antes por el camino, era una casa más grande, hasta podría decirse que era una finca o algo parecido.

Tenía varias parcelas de cultivo que rodeaban por completo, unos cuantos edificios pequeños ubicados esparcidos cerca de donde terminaban las parcelas de cultivos, uno silos y unas cercas metálicas de aproximadamente 1.5m de alto que rodeaban gran parte de la propiedad.

Serena pensó que podría pedir asilo para esa noche, no perdería nada con solo preguntar.
 
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Y HE AQUÍ EL CAPITULO 2 DE ESTA HISTORIA, ANTES DE EMPEZAR QUISIERA DISCULPARME POR ESTAR CAMBIANDO EL NOMBRE, PERO SIEMPRE SON ESTOS LOS QUE ME PROVACAN CONFLICTOS, UN NOMBRE PARA UN FIC SIEMPRE ES DIFICIL DE ESCOGER PARA MÍ PERO FINALMETE ME DECIDÍ POR "DESCANSANDO DEL VIAJE POR HOENN" EL NOMBRE DEFINITIVO DE LA HISTORIA. SIN MÁS QUE DECIR, ESPERO QUE DISFRUTEN ESTE SEGUNDO CAPITULO, CUALQUIER CRITICA O SUGERENCIA SERÁ BIEN RECIBIDA, ME AYUDARÍAN A MEJORAR. ESPERO LES GUSTE EL CAPITULO

EL SIGUIENTE FIC CONTIENE CONENIDO ADULTO +18, TODOS LOS PERSONAJES EN LA OBRA SON MAYORES DE EDAD. LOS PERSONAJES USADOS AL IGUAL QUE EL MATERIAL VISUAL NO ES DE MI PROPIEDAD, CREDITOS A SUS RESPECTIVOS AUTORES
.



CAPITULO 2: Recuerdos nocturnos.

Entró por una de las zonas que no tenían la cerca metálica y camino por sembradíos, en su caminata se topó con unos Swellows que parecían vigila el lugar, le gruñeron al verla pero no hicieron nada más, Serena continuo su camino hacia la casa en medio de los sembradíos siempre sintiendo la mirada de aquellos Pokémon pájaro.

Las luces estaban prendidas, por lo que en aquella casa había alguien, así que se acercó a la puerta y después de arreglarse un poco la ropa y el cabello, tocó el timbre. "Tin tin" y a los pocos segundos escucho como alguien abría la puerta —¿Quién es a estas horas? Oh, una linda chica. —Quién abrió fue una señora mayor, cabello negro con unos cuantos mechones canosos, cara con algunas arrugas y mirada amable, era unos centímetros más alta que ella y de complexión delgada de cierta forma tenía un aire muy hogareño a su alrededor. —Hijo ¿por qué no me dijiste que tu novia venía hoy?

—Ya te lo he dicho, mamá, no estoy interesado en las relaciones — en ese momento un hombre adulto de aproximadamente 30 años se acercó al marco de la puerta. En ese momento Serena quedó impresionada por lo alto y guapo que era; fácilmente una cabeza más que ella o incluso un poco más alto —¿Quién es ella? ¿Creo que la he visto antes? ¿No?


—¿Tú crees? —Se colocó sus lentes y observó mejor la pelimiel —Arceus bendito, Mark, es la coordinadora extranjera, la chica que hizo el ridículo en aquel concurso de la otra vez, la de cenizas jaja.


Tras decir eso Serena recordó aquella participación de su tercer concurso y como un mal cálculo de los ataques de Braixen terminaron por chamuscar su ropa y la dejaron parcialmente en ropa interior ante la mirada del público, si bien el concurso no fue televisado, la única forma de saber lo que pasó ahí era que hubieran sido participantes o parte del publico de aquel día, lo segundo fue lo más obvio y se apenó por el recuerdo


—Si, "ridículo" heh —el hombre de nombre Mark había pasado de un semblante serio a uno relajado al soltar esa leve risa para luego volver a el semblante serio una vez más. Como se dijo antes, guapo a su mirada, piel bronceada, cabello negro y una mirada café que era muy fuerte; le recordaba a alguien. Viendo su cuerpo y apariencia le fue imposible no imaginar cómo sería él teniendo relaciones con alguna chica, ¿tendría lo necesario?


—Serena es tu nombre, ¿verdad? —La anciana interrumpió los pensamientos de la mencionada quien tomó un color rojizo por tales ideas sobre aquel hombre frente a ella e hijo de la mujer ahí presente


—Sí señora, me llamo Serena —y la sensación de ser devorada con la mirada vinó a ella, de reojo vio a quien le provocaba esa sensación, Mark. —coordinadora Pokémon y futura reina de Kalos —dijo mirando disimuladamente al hombre.

Luego de esto, Serena les explicó que hacía allá, les contó que se había separado de unas personas con las que viajaba por un ataque de Pokémon salvajes y por el alboroto no tenía tienda en qué dormir. En parte lo que contó no era mentira.

La señora, quién se presentó a sí misma como Belle, le ofreció asilo para, a sus ojos, una chica buena con mala suerte.

Al entrar Serena comprobó que la casa en efecto era grande, una gran sala y comedor que se juntaban en una sola gran habitación con una chimenea por un lado y una TV por el otro, siendo la primera estando encendida y calentando el hogar.

Mark se ofreció a preparar la cena mientras Serena era recibida por una plática amigable por parte de la señora Belle. Una plática en la que la hacían sentirse como si estuviera hablando con su mamá, charlaron sobre su razón de estar en Hoenn, sobre los performances de Kalos, y sobre lo diferente que eran los concursos Pokémon a estos. Una charla muy amena en la que se enteró que Mark había sido coordinador a la edad de Serena e inclusive había ganado 3 veces seguidas el gran concurso.

Gracias a esa plática, también se enteró que ellos eran una familia de agricultores de Bayas, cosechan bayas de todo tipo y las distribuían a toda la región, a su vez que también eran unos de los principales proveedores de bayas para hacer pokecuvos de los festivales en los que ella participaba, además de encargarse de la creación y comercialización de algunos vinos y jugos, razón por la cual la casa en la que se encontraba era realmente grande, tenían dinero y mucho trabajo.

Cuando la cena estuvo lista, ella no perdió la oportunidad para preguntarle a Mark sobre su carrera como coordinador Pokémon. Pero este fue cortante de la forma más amable posible, como si lo único que quisiera fuera acabar con la cena rápido. Aunque Serena preferiría que le prestará más atención, más de la que recibió a escondidas en la cena. Aunque Mark parecía cortante la verdad era todo lo contrario, pues Serena pudo captarlo mirando muchas veces su busto de forma disimulada. Y a ella le encantaba que hiciera eso, parecía como si Mark quisiera arrancarle la ropa y ahí mismo hacerla suya sin importar que su madre mirara. O al menos eso pensaba Serena.

La cena continuaba lo más normal fuera de la mente pervertida de Serena, sus Pokémon ahora fuera de sus pokebolas degustaba de la excelente comida de un ex coordinador y Serena disfrutaba de la compañía de madre e hijo.

Cuando la cena terminó, Belle y Mark le mostraron una habitación de invitados que tenían en el segundo piso de la casa. Una habitación mediana y con un baño incluido, una habitación en la que sus Pokémon encontraron su propio lugar para dormir mientras Serena se preparaba para tomar un baño.

Los anfitriones se despidieron y la dejaron a su gusto en esa habitación.

—¿Es seguro mantenerla con nosotros?


—Es una chica perdida, hijo, hemos visto sus actuaciones en los concursos por TV, pobre, se ha esforzado tanto en una región que no conoce…


—Ni lo pienses, no la ayudaremos.


—Ya veremos jeje.

En el baño de la recamara que le prestaron, Serena recapitula las últimas horas en esa casa. Se sentía fascinada con la forma en la que Belle, como toda madre orgullosa, presumía de los logros de su hijo y a la vez avergonzada porque ella no podía dejar de mirar de tanto en tanto a Mark, un tipo de hombre con los que hace tiempo no pasaba un buen rato "Por qué estoy pensando en follarme al hijo de esta buena señora".

Y no era para menos, ante sus ojos era un tipo bien parecido, varonil y atlético, unos brazos que se marcaban por el trabajo en el campo y por supuesto, la piel bronceada producto de dicho trabajo y que le recordaba a cierto azabache. Pensando en que Ash podría verse así cuando él llegara a sus 30. ¿Ella sería capaz de poder seducir a tal hombre tan guapo? Pensó y respondió con un rotundo sí.

Ella conocía perfectamente sus atributos, y estaba orgullosa de ellos, gracias a estos muchos hombres y una que otra mujer había caído bajo sus encantos. Serena se vio en el espejo y supo que sus grandes y redondos pechos, sus gruesos y bien definidos muslos y ese gran firme pero suave culo podrían hacer que cualquier hombre cayera ante ella y ¿por qué no un adulto joven como Mark?


En el pasado, durante su viaje por Kalos, había sido capaz de seducir a adultos jóvenes como él en varias ocasiones y siempre había disfrutado de hacerlo. En especial con cierto adulto que había conocido al principio de su viaje, uno de los hombres más guapos con los que había tenido relaciones sexuales. El profesor Sycamore, y a la vez uno de los últimos con los que tuvo sexo antes de dejar Kalos.

Cuando pensó en el profesor Sycamore, Serena se sentó en la tasa del baño y comenzó a recordar la última vez que tuvo sexo con él, antes de tomar la decisión de viajar a Hoenn. El solo recordar lo que hicieron provocó que se sintiera caliente y comenzara a masturbarse.

Recordaba aquella vez muy bien. La liga Pokémon había terminado y el incidente del equipo Flare también, mientras la ciudad se encontraba en reconstrucción y luego de que el símbolo de ciudad Lumiose volviera a brillar. Serena sentía dudas sobre su siguiente paso al acabar el viaje, pero en ese momento lo único que quería era alegrar a la gente por lo que se le ocurrió pedir ayuda al profesor de la región para poder organizar un performance improvisado para todos los ciudadanos de Lumiose.

Y desde el momento en que ella llegó en la noche al laboratorio del profesor, este mismo pensó que ella venía por uno de sus encuentros que acostumbraban a tener desde aquel día en que le entregó su primer Pokémon, por esto mismo al momento de invitarla a dentro del edificio aprovechó para tocar su cuerpo comenzando por tomarla de la espalda para guiarla al interior y en el camino tentar su pecho y trasero.

Serena sintió el toque del erudito, pero no le molestó, ya estaba acostumbrada a ser recibida de esa forma por el pelinegro y aunque en otras circunstancias ella hubiera seguido el juego de inmediato, ahora ella buscaba su ayuda para su espectáculo.

Al llegar al despacho y dejar que Serena entrara primero para darle tiempo de cerrar la puerta, el profesor se acercó lentamente a ella, comenzando la plática habitual que tenían antes de realizar el acto sexual, preguntando sobre su día, sobre la salud de sus pokemon y eventualmente comenzar a halagarle por su apariencia.

Serena conocía la rutina una vez que comenzaba con los halagos a su cuerpo, el profesor esperaba unos momentos y comenzaba a tocarla, esta vez comenzó con un pequeño masaje en los hombros que más que bien le sentó de maravilla y cuando sus manos descendieron lentamente hasta tomar cada una uno de sus pechos, entonces Serena habló.

—Profesor, necesito pedirle un favor

—El que desee mi artista favorita— y comenzó a besar el cuello de la pelimiel de una forma lenta y tierna pero exquisita para ella.

—mmff .. necesito, o más bien me gustaría que me ayude con algo— tenía que conseguir el favor antes de perderse en el placer, pero Sycamore era un experto en calentarla.

—Lo que quieras Serena, pero primero tengo que revisar que no te hayas lastimado durante el ataque del equipo flare— tras decir esto metió su mano derecha bajo su polera negra y comenzó a masajear el pecho derecho por encima de su bra por unos minutos hasta que finalmente lo hizo a un lado y tomó el pecho de Serena directamente en su mano y comenzó a acariciarlo lenta y deliciosamente.

— Ah... profesor tiene que escucharme...hm

—Te escucharé gritar toda la noche si es necesario, lindura. —susurró lo último en su oído y comenzó a frotar su pelvis en su culo de una forma lenta pero constante. Con esos roces Serena sintió su paquete ya endurecido, el como aquel pedazo de carne caliente rogaba por traspasar toda la tela que lo separaba de aquel hermoso culo y de su ya humeda vagina.

Sus caricias iban aumentando su ritmo, con entusiasmo y morbo el profesor jugaba con el pecho de su acompañante, apretandolo con su mano, acariciando y sintiendo lo suave que era, eso mientras que con la otra mano hacía aun lado sus pantis para poder comenzar a frotar su entrada, comenzar a jugar con ella abriendola y cerrandola, pasando sus dedos por lo largo de sus pliegues par finalmente comenzar a masajear su clítoris con la palma de su mano.

la sensación era sumamente estimulante, para este punto Serena comenzaba a perderse por completo en su calentura y empezaba a pensar en ser penetrada de una vez por su amante. Pero justo cuando la mano de este abandonó su pecho, sintió como liberaba su pene de sus pantalones y lo pasaba a frotar directamente su culo por debajo de la falda y encima de sus pantis, ella reaccionó.

—¡Profesor!— abruptamente se separó de su agarre y lo encaró —¡tiene que escucharme! — Una vez que se separó del profesor, calientes y totalmente excitados, con la poca lucidez que había conseguido Serena, le explicó su plan para el evento

Una vez que Serena le explicó su plan y cuando Sycamore accedió, el profesor sintió que había obligado a Serena a algo que esa noche no quería por lo que se disponía a pedirle disculpas antes de despedirse de ella. Se dirigió hacia la puerta de su despacho y espero que ella hiciera lo mismo, pero se sorprendió al no verla dirigirse a la salida, sino que se había sentado encima su escritorio y se encontraba con las piernas abiertas mostrando su vagina totalmente expuesta mientras en su mano izquierda sostenía sus bragas.


—¿Acaso el profesor no piensa continuar con su lección? —con la voz más sensual posible incitó al erudito quien cerró la puerta nuevamente con llave y se acercó a besar a la pelimiel.

A Serena siempre le había encantado la forma en la que Sycamore la besaba, a diferencia de la mayoría de sus parejas, que por lo general buscaban ser dominantes en todo el acto, el profesor siempre la trataba como una dama, como la flor más bella del campo. El beso fue dulce y lento, pero lleno de lujuria, él jugaba con su lengua, como burlándose un poco de ella, pero dispuesto a saborear toda la boca de la pelimiel. Eso era lo que le encantaba

Mientras la unión de sus bocas se llevaba a cabo, ambos exploraban el cuerpo del otro, acariciando todo lo que sus manos pudieran tocar, el profesor era un experto a la hora de tocar, aprovechando la posición de ella sentada en la mesa, el joven adulto acariciaba con una mano la pierna y muslo derecho de Serena, con la otra le recorría la espalda con un toque lento y sensual

—P..profesor..mm— gimió al sentir que finalmente, y aprovechando la exposición de su sexo, Sycamore habia comenzado a jugar con su vagina. Toques rápidos y juguetones que la hacían pedir más con cada roce

—¡Profesor! ¡ah! ¡ahh! — finalmente introdujo un dedo dentro de ella, el toque de aquella extremidad en las partes que solo él sabía tocar, la hacía que comenzara a chorrear sus jugos de amor.

—¡Hmm Arcues! ¡Oh! — ahora con 2 dedos dentro de ella, como los intrusos que eran, comenzaron a hacer su delicioso destrozo dentro de su vagina. A esto se le sumaba el hecho de que Sycamore había logrado despojarle de toda su ropa superior dejándola únicamente con su pantis y sus medias negras permitiéndole besar cada centímetro de su cuerpo en especial su busto, aquellas redondas masa de carne que en el acto sexual se volvían 2 puntos de sensibilidad extrema.

—Más por favor...más—entre jadeos rogó a su amante que obedientemente se bajó a la altura de su entrepierna, tomo las piernas de ella y las separó lo necesario para que su cabeza entrara en el área de su zona íntima, comenzó besando los muslos lentamente, acercándose a su objetivo y finalmente llegó a la zona deseada y comenzó lamer aquella deliciosa vagina.

—¡ARCEUS! ¡profesor! ahh!— su lengua ahora degustaba del interior de Serena, quien gemia y gemia con cada lenguetazo que le daba su amante.

Sycamore era un experto y ella lo sabía, no había nadie mejor que supiera comerle el coño como Sycamore. Serena estaba perdida en el placer de la lengua de su amante, siempre sabía qué puntos tocar y siempre conseguía que gritara tan fuerte que agradecía que solo estuvieran ellos dos en el laboratorio sino escucharían todos los sonidos lascivos que hacía.


—Más...más.. sigue por favor sigue chupandome...más— Sus caderas comenzaban a moverse con cada lenguetazo de su amante, hasta parecía que se sincronizaba con la lengua de este y le permitía llegar a lugares más exquisitos. Sus manos no encontraban lugar donde posarse, pasaban de acariciar la cabeza de su amante a masajear sus pechos y en la desesperación creada por el placer estos solo se agarraban de los bordes del escritorio mientras su respiración se hacía más pesada.

—Profesor...— su espalda se arqueaba con cada lengüetazo de su amante, y a los pocos minutos el movimiento de sus caderas sobre la cara de su acompañante incrementó a tal grado que el mismo escritorio comenzaba a moverse. Sus manos finalmente se posaron sobre la cabeza de él y lo empujaban hacia su zona íntima. El momento deseado estaba cerca y ambos lo sabían

—Más.. más.. más..ahhh

y el delicioso orgasmo llegó tan fuerte, que sintió como Sycamore succionaba todos los jugos que ella lanzaba.

— Si...Si.. increíble. ah...ah— Serena, ahora perdida en su orgasmo, solo balbuceaba pues era lo único que podía hacer mientras su cuerpo sentía los espasmos residuales del orgasmo. Su cuerpo prácticamente había quedado tendido en el escritorio.


—Tan deliciosa como siempre, preciosa — el profesor se separaba de ella mientras con su lengua lamía los restos de la corrida de su amante y se quitaba la camisa y el pantalón para quedar completamente desnudo.

Serena aún aturdida por el orgasmo solo alcanzó a ver cómo de repente la verga dura de Sycamore se posaba sobre su cabeza que colgaba del otro lado del escritorio. Con una mano, el profesor le acarició la mejilla, y ella supo que esa era la señal de él para comenzar a mamársela. Y así como estaba, boca arriba en el escritorio comenzó con el oral.

Prácticamente era Sycamore el que hacía todo el trabajo moviendo sus caderas hacía la boca de Serena que recibía cada centímetro de él en su boca hasta llegar incluso a su garganta.

Mientras Sycamore prácticamente follaba su boca, Serena jugaba con sigo misma, pellizcando un pezón y usando dos de sus dedos para masturbarse. La verga del profesor entraba y salía de su boca, sus testículos chocaban con la nariz de la chica y cuando ocasionalmente sacaba su miembro de ella, Serena aprovecha su posición para lamérselos. Una escena más de un oral en el escritorio donde tantas veces había llegado al cielo una y otra vez.

—¡Serena!

—¡mmmgg! ¡Ahh! — Con esos gritos Sycamore dejó salir toda su venida en el pecho de la chica quién también llegó al orgasmo y que una vez que él acabó busco su pene para tratar de limpiar esos deliciosos restos de semen. Pero está acción no fue posible.

Aprovechando que Serena todavía estaba débil por el orgasmo, Sycamore la levantó de la mesa, la cargó y jaló hacia él haciendo que quedaran sentados en la silla del escritorio, con ella sobre él y dándole la espalda. En esa posición, Serena pudo sentir la flacidez del pene del profesor con su vagina, un estado que no duró, pues ella comenzó a mover sus caderas provocando que sus partes íntimas se frotaran, Sycamore hizo lo mismo e impuso un ritmo, su propio ritmo mientras acariciaba los pechos de Serena y la besaba

Con cada frote Serena podía sentir como aquel miembro comenzaba a ganar dureza bajo sus pliegues vaginales, sabía que en cualquier momento y por algún desliz finalmente tendría esa deliciosa verga adentro, así que presa de lujuria y deseo comenzó a acelerar el movimiento de su cadera sobre el pene del profesor , restregando su culo en la entrepierna de su amante y cuando finalmente sintió que la cabeza de su miembro tocaba la entrada de su sexo, Sycamore hizo algo que no se esperaba.

Poniéndose de pie, la levantó tomándola de las piernas y haciendo que estás llegaran a la altura de su cabeza, justo detrás de esta, Sycamore la tomó como apoyo para aprovechar el agarre que ejercía sobre sus piernas, con posición aprovechó para frotar más su pene con su entrada, metiendo solo unos centímetros de la cabeza de su miembro en ella y sacándolo, así lo repitió varias veces.

—Métemelo —suplicó ella con una voz más pervertida que tierna.

Y así sucedió.

Sycamore se la fue insertando lentamente, fueron varios minutos en los que Serena sentía que podría morir de placer y cuando finalmente entró por completo repitió el proceso varias veces, haciendo a Serena víctima de una deliciosa y lenta tortura.

—¿Te gusta?—

—¡Me encanta!¡Amo tu verga! hnh— decía mientras acercaba su rostro a él para besarlo y como si hubiera sido una señal, la lenta tortura terminó y Sycamore comenzó bombear con fuerza la vagina de la chica

—¡Si Así! Hugh ¡Me encanta¡ ¡Más!—ahora prácticamente Sycamore hacía que Serena rebotara en su verga y cada vez que ella bajaba gemía y gemía sin parar disfrutando aquella sensación de ser llenada por un hombre con una verga tan magnífica.

Serena no podía hacer otra cosa más que gemir y ser la víctima de aquel profesor lujurioso, sus gemidos eran cada uno más lascivo que el anterior, su mirada podía mostrar todo el placer que sentía su cuerpo que era usado para cubrir aquella verga.

Sus manos que era lo único libre y se aferraba fuertemente a los brazos que apricionaban sus piernas y cada vez que él entraba dentro de ella, apretaba dicho agarre. Llegó un punto en el prácticamente tenía la lengua de fuera y solo balbuceaba cosas como"más fuerte" "más rápido""más"

—Arceus bendito…. ahh por favor no pares dámelo todo ¡dámelo! Ahh!!

Y con más fuerza siguió y siguió empujando dejando que Serena recibiera todo su miembro con cada estocada, llegando a lo más profundo de ella.

Entonces comenzó a apurar su ritmo más de lo que ya lo hacía y supo que aquel momento tan esperado llegaba.

Y con un gemido, Sycamore apretó el agarre que tenía de las piernas de Serena, preso de su propio orgasmo y mientras se inclinaba sobre el escritorio para así dejar salir toda su semilla caliente sobre este mismo.

Fue esta misma acción de ser apretada fuertemente por su amante la que llevó a Serena a la cima del placer para finalmente caer rendida y gracias al que Sycamore aflojó su agarre, Serena cayó en el escritorio donde se embarró su abdomen del semen del profesor. Todo mientras recibía todos y cada uno de los latigazos de placer de su último orgasmo.


.

.



De vuelta al tiempo presente, Serena se había masturbado recordando aquel evento y había dejado hecho un desastre en el baño.


—Vaya recuerdo...mmm… que lástima que nunca se ha venido adentro mmf— si había algo que a Serena le disgustaba era el hecho de que el profesor Sycamore nunca se había corrido dentro de ella, incluso con condón o al momento de correrse mientras se la chupaba, él siempre lo sacaba antes de eyacular y le quitaba la oportunidad de sentir su caliente semilla dentro de ella.

Finalmente, Serena tomó su baño y debido al cansancio por masturbarse se fue directamente a la cama.


……..



A la mañana siguiente, o más bien cuando Serena se despertó, ya eran las 10 am, una hora muy tarde para levantarse en el campo, hasta sus Pokémon se había levantado ya y no se encontraban en el cuarto, así que tomó su ropa habitual, la misma que había traído desde el momento que pisó Hoenn y se dispuso a ir a buscarlos, aunque ella pensaba que seguramente estarían desayunando.

—Necesito que revises la cosecha de la zona norte, verifiques que no haya Pokémon bicho en la cosecha y en caso de haber los atrapes y los eches de la granja.

—Así será Señor.

Al bajar las escaleras pudo escuchar 2 voces masculinas, la primera voz la reconoció, era la de Mark y la segunda… por extraño que pareciera se le hacía muy familiar

—Una vez que me haya hecho cargo de eso, comienzo a cosechar las bayas ¿No? —preguntó la segunda voz.

—Tu ya sabes que hacer —respondió Mark— tenemos el tiempo de entrega encima.

Justo antes de que aquella otra voz fuera a sus deberes, Serena alcanzó a verlo desde las escaleras y este a ella, sus miradas se encontraron y otro recuerdo vino a su mente. El primer recuerdo, el que comenzó su viaje de placer.

—¿Serena?

Continuará...
 
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Esto es prometedor
Espero que te guste la historia, y que esté segundo capítulo sea de tu agrado.


La verdad para ser la premisa de tu primer fic no esta mal se ve que tiene potencial la historia.
Primer fic como tal no, ya había escrito dices antes, pero este es el primero con contenido erótico. Espero que la historia te guste y sea de tu agrado el segundo capítulo

Gracias por leer!! :3
 
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HE AQUÍ EL 3° CAPITULO DE ESTA HISTORIA, HISTORIA QUE APARTIR DE AHORA SERÁ UN CAPITULO POR SEMANA HASTA LLEGAR AL FINAL. ESPERO QUE LES GUSTE ESTE CAPITULO. NOS LEEMOS LUEGO :D.

EL SIGUIENTE FIC CONTIENE CONENIDO ADULTO +18, TODOS LOS PERSONAJES EN LA OBRA SON MAYORES DE EDAD. LOS PERSONAJES USADOS AL IGUAL QUE EL MATERIAL VISUAL NO ES DE MI PROPIEDAD, CREDITOS A SUS RESPECTIVOS AUTORES

CAPÍTULO 3: El regreso de la primera vez.

—Albert— Ese era el nombre de aquel chico, aquel que había conocido hace algunos años en un campamento de su madre sobre carreras Ryhorn. Aquel muchacho que había sido el más honrado del mundo en la vida de Serena, el chico que había tomado su primera vez.

—¡Cuánto tiempo Serena! —corrió hacia el lugar donde se encontraba la pelimiel, que era al final de la escalera, y sin ninguna vergüenza la abrazó fuertemente frente a Mark. —Has cambiado mucho, Serena.

Ella no dijo nada, solo se quedó ahí pasmada por el encuentro sintiendo como la abrazaba y pensaba lo mismo de él, pues a diferencia del Albert que conoció, este había cambiado su un poco apariencia. Su estatura no había cambiado, seguía siendo unos centímetros más bajito que ella pero también había ganado algo de masa muscular, tal vez producto del trabajo en el campo, pensó ella, en ese momento llevaba unos shorts de mezclilla y una camiseta beige que hacían juego con el sombrero para campo, el cual tenía una línea verde alrededor de la copa.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió como una mano traviesa apretaba una de sus nalgas por debajo de la falda, fue entonces que se separó y volteo a ver a Mark quien aparentemente no observó el manoseo de Albert sobre la chica, él solo se quedó en la puerta de la casa y dándoles la espalda para que ellos tuvieran su reencuentro. Para él eran asuntos de un simple trabajador más.

—No creí que te volvería a ver Al—El apodo con el cual se dirigía a él, lo dijo con un poco de disgusto —Vaya que fue una sorpresa —sí que se había sorprendido por el manoseo previo.

El chico le sonrió juguetonamente y se acomodó el sombrero.

—Es increíble volver a ver a la hermosa Serena — volteó a ver a Mark entonces —jefe puedo tomar 5 minutos antes de empezar el trabajo.

Mark frunció el ceño por un momento

—Tienes 5 minutos y si sabes lo que te conviene estarás trabajando en 4.

—tras decir esto se retiró de la entrada con dirección al campo. Albert y Serena comenzaron a hablar

—Estas preciosa Serena, sí que has cambiado para bien y vaya que si has crecido.

—Si, no como otros —al decir esto se paró frente a él y remarcó la diferencia de estatura con su mano, demostrando que le supera por casi una vez a de altura.

—jeje, tal vez no, pero tú si creciste sobre todo de estás 2 amigas. — tomandola por sorpresa Albert agarró ambos senos en sus manos y comenzó a moverlos de arriba hacia abajo

—Ahh Albert, ¡no! —Se separó lo más rápido que pudo subiéndose 2 escalones y dándole la espalda.

—¿Qué? ¿Ya no te gusta que jueguen con ellos? ¿O será que?...

Sin previo aviso y aprovechando su posición en la escalera, Albert le tocó el trasero bajo la falda, con sus manos calientes y rasposas tanteo sin descaro toda la carne que pudo tocar. —ohh Juju mira nada más quién lleva tanguita —Y jaló un poco aquella prenda que cubría su ano —pero que hermosa vista.


—¡Ahí no Al! —dándose la vuelta lo empujó con el pie y lo hizo caer de espaldas al suelo. El chico solo sonrió travieso y al levantarse habló.

—ja, creo que te entiendo, a mí tampoco me gusta el anal, así que no te preocupes, si tenemos algo no creo que toque esa parte a menos que me lo pidas a gritos.

—Tu, pequeño enano, no tendrías la suerte — y Serena le robó el sombrero que traía puesto y aprovechando su estatura, se puso de puntillas y alzó lo más que pudo el sombrero provocando así que Albert comenzará a saltar pidiendo que se lo regresara. Serena solo reía por la escena.

—Tan enano como siempre.

Serena le aventó el sombrero lejos y Albert lo recogió del piso, y cuando estaba a punto de seguir charlando con Serena una voz sonó detrás de él.


—Suficiente descanso Albert, hora de trabajar —La orden la dio Mark con voz autoritaria quién apareció en el aro de la puerta principal y comenzaba su camino hacia los sembradíos alejándose de la entrada de la casa. Albert al recibir la orden atinó a despedirse de Serena primero con un ademán con la mano y cuando ya iba en el arco de la puerta se regresó corriendo para, sin ningún atisbo de vergüenza, plantarle una nalgada a Serena, quién se molestó un poco por dicha acción.


Luego de aquel reencuentro, Serena procedió a desayunar con sus Pokémon que estaban en la cocina y que, por lo visto, no habían visto aquel "reencuentro" con Albert.

Cuando termino de desayunar y visto que no había señal de la mujer de nombre Belle, Serena vio que habían varios platos acumulados en el lavabo y procedió a lavarlos con ayuda de sus pokemon, ella y Braixen lavaban mientras Sylveon y Pancham secaban. Cuando finalmente terminaron, vieron como la señora Belle entraba por una puerta trasera, junto a la cocina, y les agradecía por acomedirse, entro con un overol de mezclilla y un sombrero similar al que traía Albert pero con una banda azul, aparentemente regreso del trabajo de campo.

Le ofreció agua y comenzaron a platicar, la señora Belle la abordó por su siguiente paso en su viaje.


—Los descansos son buenos Serena, pero viendo lo que persigues lo mejor es que sigas trabajando duro.

—solo me falta un listón y quedan varios concursos, creo que puedo permitírmelo.

—MI hijo no ganó tantos festivales por tomarse descansos, ¿sabes? Si piensas descansar podrías hacerlo en nuestra granja y … quien sabe, convencer a algún excoordinador de enseñarte algunos trucos.

—¿Cree que él quiera?

—Tal vez, y si no, podría darte algunos consejos, también fui coordinadora en mi juventud y aunque nunca gane un festival, siempre he seguido de cerca los concursos Pokémon tanto de Hoenn como de Sinoh y Kanto. —Le sonrío de forma alegre — Aunque para convencer a Mark tendrás que ofrecer algo a cambio jeje.

Se sonrojó por lo insinuado y con algo de pena preguntó —¿Ofrecer qué?

—Ayuda en la granja, por supuesto, que otra cosa más podría ser jeje…aunque, no, no te pediría eso... —Murmuró lo último para ella misma. —Solo serían como 2 días en lo que termina la temporada de cosecha, claro está.


Serena se apenó por los pensamientos que tuvo fugazmente sobre lo que pensó que pudo “ofrecer” a cambio por las lecciones, no es que le desagradará la idea de ofrecer su cuerpo a cambio de una oferta así de importante y menos con un hombre como Mark, y tampoco era como si usara su cuerpo como moneda de cambio siempre, bueno, solo cuando podía conseguir algo gratis y obtener buen sexo a cambio. Pero el hecho de apenarse con esa señora era porque no le gustaría que alguien tan amable descubriera el tipo de mujer que puede llegar a ser cuando se trata de sexo.

Pensó un poco en lo propuesto por Belle, no tenía como tal nada mejor que hacer y tal vez podría lograr conseguir divertirse con aquel hombre, no, realmente quería probarlo y ver que tan bueno podría llegar a ser en la cama, era como si algo familiar en su apariencia la incitara a querer tener sus enredos con Mark.


—Acepto, le pediré ayuda a Mark… y a usted si aceptan.

Belle esbozó una sonrisa alegre. —Bien, yo acepto, pero tendrás que convencer a Mark de ayudarte, tranquila te ayudaré a persuadirlo, y ten por seguro que tu estancia en esta granja será más que placentera y espero que sea un buen descanso hum. —La confianza que demostró la mujer mayor se le pegó a Serena


Y espero que sobre todo sea placentera


Con todo dicho Serena esperó en la casa a que el día laboral terminará y en forma de agradecimiento, le propuso que le ayudaría con los deberes de la casa.

Con todo lo anterior, su primer día en la granja de bayas transcurrió, mientras Serena se encargaba de limpiar y cocinar en aquella enorme casa, Belle le platicaba sobre el negocio, así supo que aquella granja era trabajada la mayoría del tiempo por ella, su hijo y los Pokémon de ambos, y claro, un puñado de chicos del pueblo más cercano para ayudarles, está era la razón por la cual Albert se encontraba ahí.

Hablando de Albert, mientras Serena limpiaba la casa, cuando ella pasaba limpiando o barriendo por las ventanas, ocasionalmente podía verlo en los arbustos de bayas, cosechando los frutos o espantando a algunos Pokémon bicho cercanos.

Viéndolo le era imposible no recordar los días de aquel campamento en donde se habían conocido.


El “Rhyhorn race camp” era el nombre que recibió aquel campamento que se llevó a cabo 6 meses antes de que Serena comenzará su viaje por Kalos junto a Ash y los otros, un campamento al que se vio obligada a ir por su madre que había sido contratada para ser una de las instructoras de este.

En aquel lugar había tenido la suerte de encontrarse con Albert en su mismo grupo de campistas quien en ese entonces llamó la atención, No por su apariencia la cuál era como la de cualquiera otro chico de la edad de Serena, un joven de tez blanca, rostro que denotaba ser alguien inquieto, cabello castaño desarreglado que, al igual que ahora, siempre usaba shorts o bermudas, lo que llamó tanto la atención era que de entre los chicos grandes del campamento él era el más bajito y en ese entonces Serena le sacaba un poco más de una cabeza de altura.

Y como si llamar la atención por su estatura no fuera poco. Albert también tenía la costumbre de meterse en problemas muy seguido, todo por molestar a los asistentes con bromas, sobre todo a las mujeres. El hecho de que, en la primera semana del campamento, de las 3 que duró, hubiera robado las bragas de una de las asistentes de la madre de Serena y le hizo ganarse el apodo de "Al el mano larga".

Durante la primera mitad del campamento, Serena tuvo que soportar su comportamiento que rayaba en lo infantil esperando que las próximas bragas que robara no fueran las suyas o las de su madre.


A la mitad del campamento, en la noche del día 10 de 21, los campistas más grandes organizaron una fiesta a espaldas de los organizadores y maestros. Fiesta a la que Serena fue invitada bajo la promesa de pasarla muy bien. Aquella fiesta se organizó en el bosque lejos del complejo del campamento, una fiesta de jóvenes que comenzó como todas las otras pero que una vez avanzada la noche fue testigo de la liberación de toda la lujuria que pueden acumular los jóvenes.

Sorprendida de que al dar la medianoche la fiesta pasará de música, baile y diversión a una orgía en toda la regla, Serena huyó del lugar teniendo la tentación de volver y unirse y experimentar aquel placer que antes había visto solo en el porno, pero una parte de ella dijo que no podía y tenía que contarle a alguien lo que pasaba. Fue eso lo que provocó la bola de nieve que la llevaría a tener su primera vez.

Al ir a buscar a los adultos, se encontró con que ellos tenían su propia orgía en curso, justo en el edificio que usaban como comedor y lo que terminó por marcar a Serena fue el ver a su madre siendo penetrada por todos sus agujeros mientras masturbaba con sus manos dos vergas y chupaba una, ver a su progenitora rodeada de vergas totalmente erectas y disfrutando del placer de la carne fue la experiencia que empujó su límite a la virgen Serena de ese entonces.

Tras ver dicha escena y lejos de sentirse traumada por lo visto, replanteo el volver y unirse a la fiesta de los chicos o a la de los adultos. Al final lo último que le quedaba de razón ganó y decidió irse. Pero en el camino de vuelta al dormitorio, vió una luz encendida en la cabaña de su madre y al ir a investigar descubrió a Albert masturbándose con las bragas de su madre. Fue cuando no pudo más.

Teniendo a ese chico caliente ahí y ella misma estando caliente, Serena fue tomada por él y no opuso resistencia solo se dejó llevar y finalmente tuvo su primera vez. Habiendo perdido al fin su virginidad en aquel campamento que para ella paso a ser un campamento de sexo, los días que quedaron, Serena y Albert cogieron casi todas las noches, e incluso Serena tuvo más aventuras con otros campistas.

Eran demasiados los recuerdos de ese campamento que Serena comenzó a frotar su entrepierna con el palo de la escoba que traía para finalmente ir al baño y masturbarse con frenesí pensando en lo vivido en aquel campamento de sexo.

Ahí acumulo tantas anécdotas, tantas historias para otro momento.




……….............





—Quiero que ayudes a Serena a prepararse para el gran festival.

—No —La noche había llegado ya y Belle, Mark y Serena se encontraban cenando luego del día tan agotador que habían vivido. Siendo Mark el que hablaba tratando de librarse del entrenamiento que quería imponer su madre con Serena —La fecha para entregar la cosecha está sobre nosotros y no tengo tiempo.


—¡Yo puedo ayudar! — Serena y sus Pokémon, quienes estaban a su lado trataron de mostrarse fuertes al decir eso.

—¡Por favor entréname!

Mark la analizo detenidamente

—No.

—Vamos hijo, puedes entrenarla, aceptar su ayuda durante los días que quedan para la fecha límite y luego entrenarla una vez se haya hecho la entrega.

Mark lo pensó, fijó su mirada en los Pokémon de la pelimiel y luego en ella. Serena entonces sintió otra vez esa mirada de su primer encuentro, pero ahora más penetrante y no supo si Belle de dio cuenta, pero era demasiado obvio que Mark le estaba viendo los senos.

—No y es mi ultima palabra — Serena se encontró algo decepcionada, Belle trató de convencer a su hijo con la mirada, pero es solo se concentró en la cena y cuando acabó subió las escaleras para tomar un baño relajante, algo que el necesitaba luego del pesado día que tuvo

—Hablaré con él — prometió la mujer mayor a Serena.

Las mujeres continuaron con la cena y cuando terminaron, Serena se ofreció para levantar la mesa mientras belle trataba de convencer a su hijo.

Al subir las escaleras se lo encontró saliendo del baño rumbo a su cuarto.


—No es no — Le respondió antes de que pudiera seguir y entró a su habitación.

—¿Por qué no? Si ella ayuda podremos tener antes la cosecha y se llevara algo de experiencia en concursos, es un ganar – ganar. —Habló persiguiéndolo hasta su cuarto.

—¿Por qué insistes en ayudarla?

—¿Instinto materno quizá?... viste el ridículo que hizo en aquel concurso, sabes que fue un incidente parecido a el que tuvo ella el que me obligó a dejar los concursos.

—Y quieres ayudarla porque ella pudo sobre pasar lo que tú no pudiste ¿no?

—¡Exacto! Además, es una buena oportunidad de estar con una mujer bonita haber si te quita lo gay

—Si supieras cuantas mujeres cogí mientras viajaba.

—Lo sabría si me lo dijeras.

—¡Eso no se le cuenta a las madres!

—¿Por qué no?, tener sexo es normal, yo también lo hice en mi juventud, no seas tan cerrado ya eres un adulto.

—Sigue siendo vergonzoso.

—Jeje, lo pensarás

—No prometo nada. — Tras decir esto la mujer salió con una sonrisa triunfante de su cuarto para dejar que el hombre se cambiara.

—Esa mujer hmm —Se vio en el espejo desnudo, especialmente su miembro — Chicas como Serena caían fácilmente ante esto.

Y con eso dicho comenzó a recordar varias aventuras que tuvo en su época de coordinador pokemon, en esto lo puso duro hasta que recordó cierto encuentro que lo hizo pensar en Serena, en su cuerpo y aquellos firmes y redondos pechos que tenía.

—Una mujer deliciosa.

Y comenzó a recordar todos los concursos en los que la había visto, los movimientos que hacia junto a sus pokemon, la silueta de ella en los concursos.

Mientras tanto, Serena había ido a descansar a su habitación luego de haber acabado de levantar la mesa, había cepillado a sus Pokémon y ahora estaba pensando en ganarse a Mark de la forma en la que ella sabía, si no conseguía ayuda de el ex campeón, si conseguiría su verga esa noche. Se vio en el espejo, la silueta de su cuerpo en pijama, jugueteo con su trasero un poco y con confianza se decidió en ir a por aquel hombre, pero cuando se abrió la puerta de su habitación, Mark apareció frente a ella.

Ambos se quedaron en silencio un rato, Serena se apenó sin saber porque al estar frente a él, como si estuviera con…

—Está bien, mañana a primera hora, detrás de la casa, no traigas ningún Pokémon contigo. —Habló Mark de repente con voz firme, sacando de sus pensamientos a Serena

Finalmente, obtendría verdadera ayuda de un ex campeón de concursos, pero no entendía el porqué no necesitaba a sus amigos Pokémon. Una parte de ella esperaba que fuera lo que pensaba. —¿Por qué no puedo llevar a mis Pokémon?

—Créeme, no los necesitarás —dijo serio y con voz firme —Mañana voy a probarte.

La mente de Serena comenzó a volar al escucharlo decir eso y el escenario en el que ella era tomada en medio del campo por Mark comenzó a reproducirse en su mente, provocando así que sus bragas comenzarán a humedecerse.




Continuará...
 
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4° CAPITULO DE ESTA HISTORIA, ESPERO QUE LES GUSTE ESTE CAPITULO. NOS LEEMOS LUEGO :D.

EL SIGUIENTE FIC CONTIENE CONENIDO ADULTO +18, TODOS LOS PERSONAJES EN LA OBRA SON MAYORES DE EDAD. LOS PERSONAJES USADOS AL IGUAL QUE EL MATERIAL VISUAL NO ES DE MI PROPIEDAD, CREDITOS A SUS RESPECTIVOS AUTORES

CAPÍTULO 4: tiempo libre.

La noche pasada había descansado lo suficiente como para tomar su "clase" con Mark, y con ansias se alistó para ella pues no podía esperar a que Mark la "probará"

Al ser las 5 de la mañana y con los primeros rayos de sol, Mark y Serena se encontraron en el pequeño campo de entrenamiento que había detrás de la casa.

La vestimenta de Mark era solo de una camiseta gris, que dejaba ver su pecho bien marcado al igual que sus hombros y unos pantalones negros muy cómodos y algo flojos que para gusto de ella no dejaban ver nada.

En su comparación, ella llevaba su típica pijama rosa de 2 piezas, su short y su playera rosa cubierta por su sudadera violeta además de su moño del mismo color que adornaba su cabeza, cabe aclarar que había decidido no ponerse ningún tipo de ropa interior, pues ella previo que algo podría pasar.

—¿Cuándo comenzamos, Mark?

Mark no contestó y solo se le quedó mirando, observándola de pies a cabeza, ella pudo sentir como su mirada la recorrió en todo momento, pudo sentir cómo se detenía en sus muslos y como sin descaro le veía los senos, los cuales ella misma resaltó al juntar sus manos frente a ella —¿Y a qué hora iniciamos? —dijo de forma coqueta.

Entonces, de un lado de la casa apareció Belle, quien vestía ropa deportiva, acompañada de un sceptile y un araquanid, cuando vio que los 2 Pokémon se acercaban a saludar a Mark fue cuando supo que si iban a hacer entrenamiento y no del otro “entrenamiento”

La prueba que Mark le puso fue hacer una rutina con sus 2 Pokémon que había traído su madre. Luego de que le mostrara el repertorio de movimientos de estos Serena ideó en su cabeza la mejor rutina posible para impresionar a Mark y cuando la ejecuto, quedo asombrada por la belleza que consiguió con esos Pokémon, demostrando que ese par eran unos verdaderos campeones.

Aunque a Belle le encantó su presentación, Mark sintió que no era buena y una pérdida de tiempo, solo atinó a decirle que con eso jamás ganaría el gran festival para posteriormente marcharse a cambiar su ropa de trabajo.

Serena se sintió decepcionada por eso, pero luego de intercambiar unas cuantas palabras con la señora Belle, quien la animó solo con eso, la pelimiel fue tras él.

Luego de buscarlo por un rato logró ver que se encontraba en una caseta. Caminó hacia ella y entró, pero al momento de entrar pudo ver algo que la dejó sin aliento, al hombre prácticamente semi desnudo, solo vestido por sus boxers pues se estaba cambiando.

—Mark..yo — ella no pudo articular palabra alguna, ante sus ojos él era como en sus fantasías había imaginado a Ash de grande, su cabello azabache, su altura superior a la de ella y ese cuerpo musculoso por el trabajo del campo. Una copia grande de Ash sin sus marcas de "z"

—Puedes retirarte, estas en el vestidor de hombres — Serena siguió sin hablar al tenerlo prácticamente desnudo frente a ella solo pudo a bajar su mirada a su entrepierna, lugar que le llamó la atención al ver que algo se marcaba en boxers, pudo ver que su paquete no estaba duro pero aun así era de buen tamaño.

—Yo... yo... necesito que me ayudes con los concursos— sin saber de dónde, sacó voluntad para encararlo y con lo dicho puso un dedo en sus pectorales desnudos.

—Lo siento, pero tengo trabajo que hacer, con permiso —Tomándola de los hombros, Mark la acercó a la puerta y le dio la vuelta —Adiós — entró nuevamente para comenzar a ponerse una polera.

—¡Oye! ¡Quiero que me ayudes! ¡¡Mark!! Auyd..

—¡Cuidado, Serena! —caminando hacia él, Serena se tropezó con una toalla en el piso.

Sin saber cómo, ella no se golpeó al caer, no sintió el frío del piso, sino el calor de algo que se movía.

Ambos yacían tumbados en el piso, Mark acostado boca arriba y Serena completamente sobre él, la posición de ella era más que sugerente pues su entrepierna descansaba sobre la de él. Ella ahora podía sentir el calor que emanaba la verga del pelinegro, ¿O era el calor de su propia excitación?, No importaba, Serena sentía algo y le gustaba.

Serena terminó escondiendo su cabeza en el pecho de Mark, quien la creyó asustada, algo más alejado de la realidad pues Serena ocultaba su cabeza por la lucha interna entre su lujuria y la razón, por desgracia la primera ganó.

Sin previo aviso Serena se levantó y quedó sentada, sin romper el contacto de su entrepierna, se recargo con sus manos en el pecho de Mark, lentamente comenzó a mover su mano derecha sobre su pecho, el cual ahora tenía puesto una polera.

—Serena
—Mark.
Sus ojos se encontraron para este punto, ambas miradas fijas en el otro, Serena comenzó a mover sus caderas de adelante para atrás, un vaivén que provocó que del coño de Serena saliera su humedad llegando al boxer del pelinegro.

No podía dejar de mirar sus ojos, ni él los de ella, ambos perdidos en la mirada del otro, ambos siendo invadidos por la calentura, por el deseo del otro. Mark no la detuvo, solo la contemplo, su cabello color miel que se movía con cada empuje de su cadera, él como su boca se abría y cerraba dejando escapar leves gemidos y como unas gotas de sudor comenzaban a surcar su fino rostro y cuando la primera de estas cayó sobre su mejilla, sintió su autocontrol, que hasta ahora había mantenido fieramente, llegar al límite.

Sus manos que en ese momento se encontraban firmemente en el suelo empezaron a temblar, quería ayudarla en su vaivén, quería apretarle el culo y así lo hizo

Serena veía el rostro de Mark, lo veía como se aguantaba, como se mordía el labio inferior con cada movimiento de su cadera sobre su pelvis, como aguantaba los gemidos que ella quería escuchar. Lo tenía, ya era suyo, podía cogerlo ahí mismo, pero ahora solo quería disfrutar la sensación de su verga que se asfixiaba en sus boxers y del agarre de sus manos sobre su trasero.

Cuando finalmente sintió toda la forma de su falo apretarse en sus boxers, Serena empezó a mover más rápido sus caderas, los movimientos y lo fácil que el rostro de Serena cambiaba de expresión fascinaban a Mark, no pasarón muchos segundos cuando Serena tuvo su primer orgasmo producto del frote de sus intimidades cubiertas dejando salir un gemido seguido por un gran suspiro mientras cerraba los ojos y abría la boca de forma sexy.

Una vez acontecido tal orgasmo, Serena desvío la mirada a sus manos sobre su pecho por un momento y luego volvió al rostro de aquel hombre, suspirando, suspirando por su venida, la mente de Serena pedía una cosa ”¡Tomame! ¡cogemee! ¡penetrame!”


—¡JEFEEE! —

El sonido de una voz los hizo volver en sí, una voz que cada vez se iba acercando más al vestidor, e inmediatamente se levantaron del piso y Mark se cambió dándole la espalda a Serena quien solo veía a una de las paredes totalmente roja.

—¡Jefe! —Era Albert quien se asomó por la puerta del vestidor —una bandada de Doduos está intentando atacar los cultivos de bayas frambu.

Tras oír esto, Mark de terminó de vestir y salió hecho una furia con una pokebola en la mano derecha, mientras, Albert se quedó unos segundos en el vestidor, se percató de la presencia de Serena y le sonrío traviesamente para después salir corriendo detrás de Mark “Nos habrá visto” pensó Serena.

El incidente se arregló rápido gracias a Mark, quien usó su Glalie para ahuyentar al tipo pájaro.

Una vez arreglado el asunto, Serena se reunió con Belle y Mark alrededor de las 10am y el pelinegro le comentó que la ayudaría en 3 días o antes si ayudaba a cosechar las bayas y ahuyentar cualquier otro pokemon de los cultivos, Serena aceptó gustosa e inmediatamente fue a cambiarse por una ropa más cómoda para el trabajo, un conjunto sencillo que consistía en una camisa de tirantes blanca y unos shorts de mezclilla de tiro alto que marcaban perfectamente la circunferencia de sus glúteos y unas botas cafés. Mark la puso a trabajar en la zona norte de las tierras, un área que estaba opuesta a lo zona que él acostumbra a cuidar, Serena se sintió un poco decepcionada por esto.


La granja de bayas tenía grandes terrenos y dividía en 4 zonas, Sur, Norte, Este y Oeste, cada zona estaba delimitada por cercas que dibujan triángulos que se encontraban en la gran casa de Belle y Mark al centro de todo el terreno. En cada zona había parcelas donde crecían los arbustos y árboles de bayas, en la zona norte solo había arbustos. En la zona este y oeste, justo al centro de estás, había varios silos donde almacenaban las bayas y en la zona sur, en la parte más lejana desde la casa se encontraban 2 bodegas, una con semillas de bayas y otra más grande donde se hacían 2 tipos de vinos y jugos de bayas. En todas las zonas de cosecha había varios Pokémon voladores que protegían las bayas y ayudaban en su cuidado a la vez que uno que otro trabajador, 10 en total y contando a Serena.

En la zona norte que le tocó a Serena había varios Swellows y tailows que cuidaban y cosechaban los cultivos y 2 chicos, uno era chico de 12 años y el otro, para desgracia de Serena, era Albert.

El pequeño conocido de Serena aprovechó su zona de trabajo para intentar sacar plática con la rubia miel, pero esta era lo más cortante posible, aun así no se rindió y trataba de estar lo más cerca de ella, ante esto, la kalense no tuvo de otra que pegarse al chico de 12 años, quien se ponía nervioso ante su presencia, para poder alejarse de Al.

Los únicos momentos en los que él no la molestaba era durante los descansos los cuales ella tomaba en el interior de la casa con Mark y la señora Belle, por suerte la entrada a la casa por parte de los trabajadores estaba prohibida y Serena disfrutaba burlándose de Al por eso.

Y hablando de los descansos, aunque Serena los tomaba con Mark en la casa, este mismo se mostraba muy distante ante ella y no podía entender el porqué, si el mismo pelinegro le había seguido el juego y de no haber sido por Albert y los Doduos, ellos hubieran follado en los vestidores.

Serena no soportaba a Albert, si bien había sido el primer hombre en su vida ella misma se lamentaba de eso, aunque claro, las cogidas que él le había dado no se podían quitar. Ella podía asegurar que él si era de los peores con los que se había acostado, eso lo comprobó cuando el día 16 del campamento Ryhorn terminó faltando al sexo diario que estaba teniendo a escondidas con Albert. Un acuerdo de amigos con derecho que tuvieron luego de su primera vez que habían hecho por 6 días seguidos sin falta, pero por azares del destino, o más bien por compañeras de su cabaña, terminó teniendo relaciones con un tipo mayor que ella, pero mil veces mejor que Al. Desde ese momento Serena trataba de escapar de aquel acuerdo que tuvo con él, algunas veces lo lograba, y lo disfrutaba muchísimo, otras no,

entendiendo que no todo el mundo es bueno en el sexo. Definitivamente no volvería a hacerlo con él.

Las horas pasaron rápido, su trabajo no era tan difícil como parecía, con ayuda de sus Pokémon y del chico de 12, Serena pudo reducir la carga del mismo. Aquel trabajo que ella se ofreció a realizar para recibir ayuda con los concursos consistía en cosechar las bayas, las cuales iban desde frambu, pinia, zanama, zidra entre otras, y preparar el suelo de los arbustos para que absorbieran los nutrientes de este para que volviera a dar bayas, o en caso de que el mismo arbusto estuviera viejo, arrancar y plantar otro.

Serena sintió el tiempo volar y la jornada terminó, prácticamente su zona había sido limpiada de bayas y lista para la siguiente temporada. Luego de dejar la cosecha en su almacén correspondiente, procedió a guardar el equipo prestado, canastas y unas cuantas palas, a modo de agradecimiento, Serena llevó las cosas del chiquillo por él, pues si le había sido de utilidad para alejar a Albert a lo largo del día.

Había un almacén por zona, norte, sur este y oeste, el de la zona norte se encontraba bastante alejado de la casa principal

Ya en el almacén del equipo, Serena guardaba las cosas de forma ordenada, aparentemente era la última en guardar el equipo. Tras poner bajo llave unas tijeras de jardín, Serena suspiró agotada y se alistaba para volver a la casa y cenar cuando de repente.


—Hola lindura.

La voz de un hombre detrás de ella la hizo sobresaltar y terminar cayendo sentada en el suelo. Una vez allí pudo ver al dueño de la voz.

—Albert... tenías que ser tú —lo vio y volteó los ojos.

—Sip. Yo mero —no estaba dispuesta a estar con él a solas, así que se suponía a pararse cuando Albert la detuvo, poniéndole las manos en los hombros.

—¿A dónde crees que vas pequeña?

—¿Te has visto en un espejo? enano... voy lejos de ti a descansar.

—Segura —alzó una ceja y acercó su rostro al de ella —¿Acaso vas a terminar de coger al jefe?

Serena tragó saliva.

—¿Nos viste? —Inmediatamente, Albert sacó una tableta similar a la suya en la que mostraba un vídeo el cual era de la mañana de ella y Mark en los vestidores. Del momento en el que casi folla con Mark.

—¡Nos grabaste! —él sonrió de forma traviesa.

—¿Qué pensaría la señora Belle si viera a su hijo casi siendo violado por su invitada?

Entonces pensó en la dulce mujer mayor que la había acogido en ese hogar y que quería ayudarla a ser mejor en los concursos, la vio decepcionada y furiosa echándola de su casa. y por primera vez en mucho tiempo sintió culpa por su calentura, sintió que al fin había sido atrapada y sería exhibida como una zorra y terminaría perjudicando a Mark.


—¿No sé lo mostrarías? —Sentada desde el suelo lo miraba con furia.

—Pruébame —Las 2 miradas se encontraron, retadoras en esta competencia que ya había ganado Albert. Finalmente, Serena bajó la mirada y él sonrió triunfante.

Fue entonces que comenzó a desabrocharse los shorts para liberar su pene.

Serena no lo miró al principio, enfocaba el suelo y apretaba los puños. Sabía que tenía que chuparle la verga, no es que no le gustará, pero era Albert. Entonces pensó que si lo hacía acabar rápido todo acabaría y tendría una oportunidad de robar la grabación. "Haz chupado muchas, Serena, una más no hará daño, hasta podrías disfrutarlo y librarte de él".

Su verga estaba ahí, toda flácida justo frente a su rostro, pequeña que no pasaba de los 7cm. Serena se acomodó mejor poniéndose de rodillas y la tomó entre sus manos, estaba suave y podía sentirla algo sudada, al acercar más el rostro lo comprobó, olía a sudor y un poco de pis. Comenzó masajeándola, cabía perfectamente en su palma de su mano pero para hacer bien su trabajo uso ambas, jugó con los pliegues que cubrirán la cabeza del pene metiendo el dedo angular, tiró de la piel mientras hacía un círculo y luego peló aquel trozo de carne liberando la cabeza.

Entonces envolvió su pene con su mano, con la otra tomó sus testículos y comenzó a mover su mano a lo largo del tallo, que comenzó a tomar dureza, Serena sentía como con cada movimiento de su mano el pene de Al se endurecía hasta que finalmente estuvo erecto por completo.

Serena se mostró asombrada al contemplar su polla, era más grande de la que recordaba, fácilmente 17 centímetros, y el grueso, bueno ya no cabía en una de sus manos.

—Es más grande —dijo contemplándolo.

—¿Te gusta? Creo que es más grande que la de los chicos del campamento eh.

—Serena lo volteó a ver mientras hablaba y al hacerlo pudo ver que la estaba grabando con su tableta —no pongas esa cara Serena, sigue con tu trabajo.

Con el ceño fruncido, Serena escupió en sus manos y comenzó su trabajo manual, estuvo así por unos 5 minutos, tiempo en el que su cara pasó de tener el ceño fruncido a verse perdida en el trozo de carne frente a ella y con cada movimiento que hacía con sus manos alrededor de él, unos gemidos leves salían de ella.

Viéndose hipnotizada por su actuar, acercó su rostro a la verga mientras seguía con su trabajo manual y pasó la punta por su nariz, sintiendo todo el calor que emanaba de aquel falo, besó la punta y comenzó a lamer su circunferencia. Para este punto, Serena dejaba escapar gemidos con cualquier movimiento.

Después de lamerle el pene por un rato finalmente abrió la boca y comenzó a chuparlo.

—Mmgm—No podía creer que se lo estaba chupando, no podía creer que su verga fuera tan deliciosa y que la hiciera calentarse a tal punto que se desabrochó los shorts y comenzó a jugar con sigo misma con la mano derecha.

Su cabeza se movía de atrás hacia adelante, un movimiento constante que solo dejas escuchar los sonidos obscenos que se originaban producto de aquella felación, el sonido de la succión de la boca de Serena e incluso el sonido de ella jugando con ella misma.

—mmfmgf —ya no sabía el porqué hacía eso, pero le encantaba tener una verga en su boca saborearla por completo, ya podía sentir el sabor del líquido preseminal, y le encantaba.

—¡ERES MEJOR QUE EN EL CAMPAMENTO! —

—Mmgmgf—cerró los ojos y continúo su trabajo, quería ignorar el hecho de que aquella sabrosa verga era de Albert, así que siguió mamando, mamó y mamó hasta que él le apretó el rostro contra su pelvis, haciéndola sentir en su nariz algo de su vello púbico. Al dejó salir su carga.

Serena recibió el semen que salían de su verga hacia su garganta, podía sentir como su verga se ensanchaba y achicaba expulsando chorros de líquido blanco.

Entonces sintió que era empujada y vio como aquella verga se posaba a hora frente a ella para continuar expulsando su semilla, que ahora no iba a su garganta si no que se dirigía a su rostro y lo dejaba cubierto de blanco, un facial en el que ella abría la boca esperando que algo del líquido fuera a dar a su boca.

Cuando el flujo de semen paró, Serena se quedó en la misma posición, hincada, con los ojos cerrados y la cara levantada, degustando el semen que había alcanzado a quedar en su boca y labios, al mismo tiempo que seguía masajeando sus otros labios. Sin darse cuenta, Albert paró de grabar y procedió a tomarle fotos de su rostro lleno de semen.

Serena se dio cuenta por el flash de la cámara, pero no le importó, vio la verga frente a ella, se relamió los labios al ver que tenían restos de líquido blanco y se acercó a limpiarla como si de una paleta se tratara, Albert no desaprovecho la oportunidad y siguió tomando fotos.



—Ahh… ¿Borraras el video? — Habló después de limpiarle la polla —No me importa si conservas este “material” para masturbarte luego, con que me dejes en paz a mi y Mark bas.. — No pudo terminar de hablar porque Albert la levantó y la empujó hasta quedar de espaldas a un casillero donde la aprisionó con su cuerpo y procedió a besarla.

—Uh... Al...Ahh.. ¿qué estás haciendo? — Albert usaba todo su cuerpo para hacer presión sobre ella y presionarla contra el casillero. Usando su mano derecha le levantó la pierna izquierda mientras aprovechaba esa posición para rozar su pene contra ella, al mismo tiempo, su boca le besaba y lamia el cuello, así estuvo un rato presionando contra ella, dejando su saliva por todo su cuello cuando bajó el rostro y usado sus dientes tomó la tela del escote y le bajó la camisa de tirantes, comenzó así a besar su pecho sobre el sostén.

—¡Al basta! ...ah... ¡Esto no era parte del trato! — el enano no paro y entre jadeos dijo

—Borraré todo… borraré todo Serena … pero solo si me dejas hacer aquello que nunca me dejaste en el campamento— supo inmediatamente a qué se refería y cuando sintió como su short y panty caían entendió que debía huir.

—¡¡Déjame venirme dentro de ti!! ¡Te amo! ¡Déjame embarazarte! ¡¡DEJAME PREÑARTE!!

—Estás loco!..mhp.. suéltame! — no la soltó, al contrario, aprovechando que tenía su cuerpo aprisionado y su pierna levantada, Al comenzó a introducirse dentro de ella.

Gimieron cuando su verga entro por completo en ella y se quedaron quietos, él recordaba a la perfección la sensación, la calidez y lo apretado de la vagina de Serena no se comparaba con otras chicas con las que había estado, mientras, ella lo sentía diferente, no era el hecho que desde aquella interrupción que sufrió con la el entrenador y su novia tenía ganas de sentir un pene dentro de ella, no era por eso, no, en definitiva era más grande que antes, eso era un hecho, pero no podía creer que enserio su cuerpo le gritara “¡DEJATE EMBARAZAR!”.

Le gustaba sentir el semen dentro de ella, amaba esa sensación, le encantaba que sus parejas regulares como Mayer o Tierno le hiciera un creampie pero cuando no era así les obligaba a usar condón y aun así le gustaba cómo se sentía, incluso con el entrenador de la parejita de hace unos días, con quien hizo una excepción por ser virgen, lo dejó venirse dentro solo una vez el resto lo hizo con condón. Pero ahora no podía y por el incidente con la pareja todos sus métodos anticonceptivos se habían quedado en su carpa y si Alebrt se venía adentro de seguro quedaría embarazada.

No quería quedar embarazada de ese enano.

Así que colocó su mano en su pecho, tanteo la camisa de él hasta que encontró lo que buscaba, su pezón, lo tomó con sus dedos y lo pellizcó con toda la fuerza que tenía en su mano.

Albert gritó del dolor y se separó de ella dándole la oportunidad de empujarlo de una patada para que una vez en el suelo le pateara las bolas con mucha violencia. Con el chico retorciéndose del dolor en el suelo, Serena tomó su tableta y busco las fotos y videos que le había tomado, las borró cuando las encontró, pero vio entonces que no eran las únicas, en su dispositivo, el pequeño Al guardaba fotos y videos de más chicas, en especial de una chica que, por lo visto en algunas fotos, era muy similar a ella en cuanto al cuerpo.

Al ver eso, Serena decidió borrar todos los datos del dispositivo para siempre y lo formateo. Una vez hecho lo anterior, le aventó el dispositivo, teniendo suerte de que le atinó de nuevo a las bolas, tomó su ropa para salir corriendo del almacén.

Estando ya lejos del almacén, Serena se vistió y tomando una manguera cercana se limpió los restos de semen del rostro y cabello. Ya se preparaba para entrar y contarle a la señora Belle lo sucedido, pero se detuvo al oír a los dueños hablar.


—El joven Albert es tan eficiente como todos los años.

—Si, gracias a él y a Serena podríamos tener la cuota para entregar a tiempo.

Escucharlos le hizo replantear el delatarlo, si algo había notado ese día era que su zona había quedado completamente cosechada y todo era porque Albert se había encargado de la mayor parte, por lo que se encontró con un dilema, no quería perjudicar a esos 2, pero tampoco quería seguir viendo a Al, al final decidió no decir nada, solo pedir que no lo pusieran junto a Albert para el día de mañana.

Al final no dijo nada del incidente y al día siguiente Albert le pidió disculpas y la dejó en paz hasta el día que ayudó con la entrega de las bayas. Cuando ese día llegó, por querer ayudarles a hacer las entregas terminó compartiendo espacio con Albert una vez más. Pero gracias a la señora Belle no sufrió por aquello, y durante la entrega se encontró con unos viejos conocidos que también la alejaron del enano.



Continuará...
 
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Buenas, disculpen el no haber actualizado la historia, pero el problema era que no estaba conforma del todo con ella, sentía que habían cosas que no me agradaban de ella, más que nada por que entraba en conflicto con lo que quería para el 5° capitulo así que modifique los capítulos de la historia, en especial los el primer capitulo y el segundo los cuales fueron casi reescritos, sobre todo el primero, por así decirlo la modificación fue para que pidiera escribir mejor los siguientes capítulos, las modificaciones en los capítulos van en agregar diálogos e interacciones. Espero poder traer el siguiente capitulo pronto.


RESUMEN: MODIFIQUE/ACTUALICE LA HISTORIA VUELVANLA A LEER :V
 
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