Colección Desventuras Navideñas (Historia 3: Oldrivalshipping)

Envuelto en una agradable oscuridad
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Bueno gente, mi amigo [MENTION=452120]Farz[/MENTION] y yo les traemos este trabajo *aa1*, que esperamos sea de su agrado. No es otra cosa sino que una colección de OS relacionados a la navidad. El shipping que tocaremos será "cualquiera", "al azar", y consistirá en un pequeño número de historias navideñas, no necesariamente serán la gran cosa, sino que el objetivo primordial es hacer que pasen un momento de lectura muy ameno con una tacita de chocolate y un pancito o qué sé yo. La primera historia consiste en un... mejor no digo nada y lean. Como ya dije, no son la gran cosa, sino que son como historias que posiblemente a más de alguno nos puede pasar, cuando tenemos un amigo molesto, cuando vamos a visitar a los padres de la chica etc. Ojala sigan este segmento y bueno primero lean y luego sigo....



Desventuras navideñas



Historia 1: Muérdago


La nieve caía en una pequeña ciudad conocida como Engobe. En la colina más alta, donde se podía apreciar la belleza de gran parte de la región se encontraban dos chicos… para ser más exactos, eran un chico y una chica.

Ambos estaban muy bien abrigados, inclusive, la chica usaba unos guantes para proteger sus dedos del frío clima. Un joven de cabello rebelde de color azul contemplaba el cielo que se encontraba un poco nublado, aunque también se le mostraba nervioso o tal vez era ansiedad… bueno, es mejor dejarlo en nervioso. La joven de cabello castaño, peinado en dos largas coletas observó por un instante a aquel joven quien no era otro que su amigo de la infancia, ladeó ligeramente la cabeza para luego decir:


— Siempre se pone muy frío aquí en esta época del año.

— Con el tiempo te acostumbras a este clima —respondió su acompañante de ojos rojizos sin dejar de ver el cielo— se acerca la navidad y me preguntaba si…

— ¡Muérdago! —Gritó una tercera voz.


Entre medio de aquella pareja, apareció de la nada un castaño de cabellos rebeldes y que andaba tan abrigado como ellos. Lo raro del chico de ojos cafés era que llevaba en sus manos un muérdago mientras lo colocaba entre medio de sus dos posibles amigos. El peliazul se sonrojó al ver aquel “ítem” ya que sabía muy bien en qué consistía estar debajo de aquel “accesorio”.


— ¡Deja de estar bromeando Kyouhei! —Gritó muy nervioso aquel peliazul.

— Vamos Hyu, solo es un besito, hay que respetar las tradiciones —habló con aires de sabiduría aquel castaño de visera roja mientras seguía con el muérdago sobre las cabezas de sus amigos.

— ¿En qué consiste eso del muérdago? —Preguntó la de largas coletas con gran inocencia.


Sus amigos guardaron silencio por unos segundos, y para hacer cómica la escena, se podría imaginar que sobre sus cabezas se comenzaban a formar tres puntos suspensivos.


— Es una broma ¿Verdad? —Preguntaron ambos quienes parecían no creer lo que la chica había dicho.

— Perdónenme por ser una ignorante en esto de las tradiciones navideñas —respondió la de ojos azules mientras hacía un puchero.

— Cuando dos personas están debajo de un muérdago tienen que besarse, así de simple —respondió Kyouhei con una gran sonrisa.

— ¿Entonces Hyu y yo teníamos que besarnos? —Preguntó la hermosa señorita mientras se colocaba su dedo índice un poco abajo de sus labios y se le mostraba muy pensativa.

— ¡No es necesario que hagamos algo tan extremo como eso! —Protestó el de ojos rojizos mientras su nerviosismo era demasiado notorio.

— Acepta que quieres probar sus labios —comenzó a canturrear el de visera roja.

— ¡Ya cállate de una buena vez! ¡Yo jamás he dicho algo como querer probar los labios de mi querida amiga!

— Muérdago y respetar tradiciones…


En un movimiento fugaz, la joven le quitó aquel accesorio navideño a su amigo mientras se colocaba detrás de ambos y parándose en puntillas colocaba el muérdago sobre la cabeza de los dos chicos.


— Ahora ustedes están debajo del muérdago… así que tienen que besarse —comenzó a cantar la castaña con un tono bastante infantil.

— No bromees con eso por favor —dijeron con gran seriedad aquellos entrenadores mientras se alejaban del muérdago.

— ¡Pero hay que respetar las tradiciones!

— ¡Trae eso para acá! —Gritó Hyu mientras le quitaba el muérdago a su amiga.


En un movimiento rápido, lanzó a la pobre planta al vacío. Lo que no esperaba Hyu era que Kyouhei liberaría a su Volcarona quien fue a traer aquel objeto navideño. Al instante, el castaño tomó de los hombros a la de largas coletas mientras la colocaba frente al peliazul para que luego el susodicho observara que el gran insecto estaba levitando sobre ellos mientras sostenía aquella planta.


— ¡Vamos Hyu es tu oportunidad para besar a Mei! —Gritó con emoción el idiota de la visera mientras que el de ojos rojizos pensaba mil y una formas para castigar a su dichoso amigo por lo que le estaba haciendo pasar.

— Bueno sí esto es una tradición, hay que respetarla —respondió la de ojos azules mientras cerraba los ojos y esperaba a que el peliazul la besara.


La nieve comenzó a caer lentamente, y algunos copos tuvieron la mala suerte de caer en la cabeza de aquel entrenador de ojos rojizos quien por el nerviosismo, la vergüenza y el enojo echaba humo y dichos copos se convertían rápidamente en agua que luego se evaporaba. Kyouhei reía en su interior al ver aquella expresión facial que poseía Hyu, inclusive hasta sacó una cámara quién sabe de dónde y comenzó a tomar diversas fotos, en diversos ángulos.


— Be… be… be… be… be… be —era lo único que podía decir el de cabello en puntas.

— Vamos Hyu, date prisa —habló con inocencia la joven Mei quien seguía con los ojos cerrados.

— Beso, beso, beso, beso —decía una y otra vez aquel castaño mientras su Volcarona veía con gran curiosidad lo que estaba ocurriendo debajo de él.

— Vamos Hyu… solo es un beso… solo es un beso a esa chica que conoces desde que ella tenía cinco años… solo eso… nada cambiará… seguiremos siendo amigos… pero… pero ¿¡Por qué diablos estoy tan nervioso!? —Temblaba como gelatina el pobre Hyu al ver a aquella hermosa joven, al ver esos labios que parecían decir: “pruébanos”.


El idiota de cabello azul cerró los ojos “muy fuertemente” mientras comenzaba a acercársele lentamente a Mei. Volcarona y Kyouhei estaban impacientes para presenciar esa tan esperada escena… aunque bueno, ya estaban a tal vez dos centímetros para entrar en contacto cuando una cuarta persona acudió al lugar.


— ¿¡Qué diablos piensas que le estás haciendo a mi hija, Hyu!?

— ¡Madre mía! —Exclamaron tanto él como Kyouhei.


La madre de la hermosa Mei había acudido al lugar en el momento preciso. Ver a su hija siendo tomada de los brazos por aquel joven a quien conocían desde hace mucho y que este estuviese a punto de besarla, como que a la antigua enfermera esa escena no le agradaba para nada. Hyu se separó de la castaña mientras intentaba dar una explicación pero al ver a aquel rostro furioso, el pobre Volcarona se alejó del lugar llevándose así al dichoso muérdago, mientras que Kyouhei no sentía deseos de hablar con la dama en esos extraños y aterradores momentos.


— ¡Tú te vienes conmigo! —Gritó la mujer mientras se llevaba jalado de la oreja al pobre peliazul— espera a que le cuente a tus padres que querías propasarte con mi pobre e inocente hija, te aprovechas solo porque ella es una despistada en todo lo relacionado al amor.

— ¡Señora no es lo que usted piensa! ¡Yo respeto mucho a Mei! Es solo que…

— ¡No me vengas con excusas baratas! —Le interrumpió la intimidante dama— primero le robaras un beso y luego me la dejaras con un “regalito”. ¡No señor!, ¡Espero que tus padres te enseñen a respetar a una dulce señorita como mi hija!

— ¡Kyouhei ayúdame! ¡Dile lo que en realidad estaba ocurriendo! —las palabras de Hyu parecían ser más unas suplicas mientras él y aquella mujer comenzaban a bajar las escaleras de aquel lugar— ¡Kyouuuuuheeeeiiiii!

— Tu madre sí que da miedo —comentó muy tranquilamente el castaño mientras su Volcarona descendía lentamente al ver que ya no había peligro.

— Mi madre a veces creo que es muy sobreprotectora —respondió la castaña mientras se sentía avergonzada por la escena que su mamá había hecho— bueno, eso me recuerda esa vez cuando tenía siete años.

— ¿Qué sucedió esa vez?

— Estábamos en la época navideña y bueno, Hyu y yo estábamos jugando a las bolas de nieve en este mismo lugar y de pronto sentí deseos de ir al “cuarto privado”, mi vejiga estaba a punto de explotar y no iba a poder llegar a tiempo, así que él me dijo que me cuidaría y que hiciera detrás de unos arbustos, mi madre acudió al lugar en ese momento y al vernos a ambos pensó que Hyu “quería robarme mi inocencia” y ocurrió exactamente lo mismo que acabas de presenciar.

— Pobre… —fue lo único que pudo decir el castaño mientras lamentaba la pobre suerte de su amigo.


Mei levantó la cabeza al darse cuenta que Volcarona estaba encima de ellos con el muérdago aun en sus patas (?).


— ¿Nos besamos? —Preguntó con inocencia mientras veía a Kyouhei.

— De acuerdo pero cierra los ojos.


La joven hizo caso a las palabras de su amigo. De pronto sintió una calidez en su mejilla derecha, al abrirlos, se dio cuenta que el castaño le había dado un beso en esa área, esto solo confundió a la chica y más aun al ver que Kyouhei y Volcarona se dirigían a las escaleras de aquel lugar, posiblemente para ir a auxiliar a su muy querido amigo.


— Pensé que el beso se daba en los labios —habló con inocencia aquella castaña.

— Lo siento pero no puedo hacerle eso al idiota de Hyu, se sentiría realmente triste y enojado conmigo, sí se da cuenta que le di su primer beso a su amadísima amiga de la infancia —respondió el de visera roja mientras veía con una gran sonrisa a Mei para así comenzar a bajar de aquel lugar.

— ¿Tan importante es para él eso del primer beso? —Preguntó la joven quien parecía no comprender mucho sobre ese asunto.


Mei observó el cielo mientras recordaba que cada navidad al lado de Hyu era algo extraña, ya que siempre le pasaba algo al pobre por culpa de algún malentendido. Aun así, no evitó sonreír mientras decía en voz baja:


— Espero que siempre me hagas muy feliz en esta época del año mi amadísimo Hyu.


La joven comenzó a alejarse del lugar mientras la nieve cubría las casas, el centro Pokémon y el gimnasio de la pacifica ciudad Engobe… aunque en esos momentos no era tan pacifica porque se escuchaban los gritos de una madre furiosa, los lamentos de un joven de cabello azul y los gritos de ciertos padres que lo iban a reprender por ser un atrevido, aunque eso con el tiempo se había vuelto algo normal o posiblemente se había convertido ya en una tradición mucho más respetada que la del mismo muérdago.




La siguiente historia se las dará [MENTION=452120]Farz[/MENTION], ya que ambos nos pusimos de acuerdo *aa1*, no sé de que tipo les traerá, pero si alguno quiere cooperar, será bienvenida su historia a este segmento, la cosa o el objetivo es presentar diversas situaciones relacionadas a la navidad y los diversos temas que la acompañan ya sea: el dichoso muérdago, un árbol de navidad, luces, etc, etc, ect. Les diré que estás historias no serán romance puro o comedia pura, bueno, ya se hicieron una idea de como va a ir la cosa. Nuevamente, [MENTION=452120]Farz[/MENTION] les traéra la siguiente historia, solo él sabe de qué tratará y el shipping que llevará, posiblemente se los tenga ya para el viernes *aa1*, apuesto que será una historia tranquila y emotiva, pero bueno.

Nuevamente, si alguien quiere colaborar con este segmento, será bienvenido, solo me dejan un MP para cambiar lo del tema y dejar en claro que es otra historia, así que sin más [MENTION=452120]Farz[/MENTION] y yo" esperamos que les guste este trabajo conjunto, además él tendrá tiempo libre para escribir, así que sino sube su parte, hay se van a quejar a su perfil *aa1*, bien nos leemos luego... "alguien me va a matar cuando lea esto" *lara1*
 
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Sequelshipping :ojitos: primer vez que te veo por aquí y me agradaste ^^ (esperen... es la segunda vez :^^U: )

me gustó y pues habrá que esperar a la otra historia ^^
 

Aura Warrior
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montaña plateada entre kanto y johto...
Hay por arceus! que lento nos salio Hyu ...y que lo tenia en bandeja de plata, pero lo peor es que lo regañan sin tener culpa ;_; y kyuhei es buen amigo...en fin Grey me gusto mucho ahora a espera para leer que nos trae farz... sayonara :ninja:
 

Envuelto en una agradable oscuridad
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Bueno gente, sé que dije que a alguien le tocaba subir la siguiente historia pero no me pude aguantar al subir esta, más con eso de que mañana "moriremos" XD. Bueno, esta historia espero les guste, es Negai... si es que le podemos llamar a esto negai. Bien, sin más que decir aqui la conti y lamento la tardanza.




Historia 2: Cortando un pino para navidad


Dawn se encontraba emocionada, y cómo no iba a estarlo sí pasaría la navidad junto a su muy querido amigo Ash “Kentuchi”. El idiota había decidido desviarse un poco de su recorrido por ser un Maestro Pokémon para poder estar al lado de aquella coordinadora originaria del hermoso pueblo de Hojas Gemelas. La ojiazul tenía pensado hacer una gran fiesta para reunir a todos esos amigos que habían hecho en su viaje por la región Sinnoh (sí, hasta Paul estaba incluido). La casa era pequeña pero eso no iba a evitar que la joven dejara olvidado a alguno de aquellos chicos.

Johanna preparaba lo que cenarían con ayuda de cierto moreno que muchos “han extrañado desde que Ash comenzó su viaje en Unova” y claro que también tenían el respaldo de Cilan.


— Este platillo quedará exquisitamente exótico —canturreaba el peliverde mientras ponía a hervir agua para hacer “sopa de Krabby”

—Tienes que echarle dos pizcas de sal para que quede delicioso —le aconsejó Brock con gran tranquilidad.

— No es que quiera llevarte la contraria pero dos pizcas harán que quede muy salado, con una bastará —se negó amablemente aquel conocedor Pokémon.

— Con una no tendrá el toque “Brock”, así que ponle dos —insistió el moreno mientras subía su tono de voz.

— Yo no te digo como debes preparar esos rellenos de “Combusken” así que por favor no me digas como hacer una miserable sopa —respondió el joven Cilan mientras subía también su tono de voz.

— ¿Quién es el más experimentado aquí?

— ¿Quién es el que escoge los ingredientes más frescos y adecuados?

— Chicos dejen de pelear —suspiró la amable mujer al ver que ambos luchaban con un par de cuchillos mientras de fondo de escuchaba la melodía que había sonado en la película de Star Wars cuando Obi wan lucha a muerte contra Darth Vader.


Dawn canturreaba en el teléfono mientras intentaba localizar a Zoey y el azabache bostezaba una y otra vez desde afuera de la casa. Johanna decidió salir de aquel campo de guerra y al ver al chico de pueblo Paleta en total aburrimiento, decidió hacerle un pequeño encargo.


— ¿Me podrías hacer un favor “hijo”?

— Claro, usted solo ordene y yo obedeceré —respondió educadamente el de ojos cafés mientras se ponía de pie y su rata se encontraba “mágicamente en su hombro”.

— Me gustaría que fueses a cortar un árbol y con ayuda de tus Pokémon lo traigas aquí, ya sabes, para poder adornarlo y que se vea muy llamativo en plena fiesta.

— ¿Dónde lo puedo encontrar?

— Ve al lago Veraz, ahí puedes encontrar alguno que nos sirva.

— A la orden señora.


El idiota se puso en marcha mientras se dirigía a dicho lugar. La ojiazul se dio cuenta sobre el encargo que su madre le había asignado a Ash, así que se disponía a acompañarlo, pero alguien se le adelantó mientras decía:


— Tú sigue llamando, yo iré a servirle de apoyo.

— Pero…

— Pero nada, además tú estás en tu misión y alguien tiene que detener a esos dos si la cosa se complica —explicó la dichosa persona mientras señalaba en dirección a la cocina.

— ¡El espíritu del cocinero es débil en ti joven Padawan! —Se escuchaba la voz de Brock mientras respiraba de forma profunda.

— ¡Yo te enseñaré quien tiene el espíritu débil! —Gritaba el otro con gran furia.

— De acuerdo —suspiró resignada la joven— solo tenle mucho cuidado.

— No te preocupes, cuidaré muy bien de tu novio el idiota —comenzó a reír aquella persona mientras salía de la casa.

— ¡No digas que es mi novio!


Ash caminaba tranquilamente por lo que era la ruta 201, acompañado de su pequeña rata amarilla y llevando consigo al único Pokémon que le podía ser de utilidad: Oshawott. De pronto, su sentido de entrenador Pokémon le indicó que alguien lo seguía, haciendo que este se diera la vuelta.


— ¡Oh, solo eres tú! —Comentó mientras veía a cierta morenita de cabello violeta.

— Vine a ayudarte a conseguir el árbol de navidad ya que esa es demasiada responsabilidad para un niño como tú —explicó la pequeña mientras sonreía de forma bastante presuntuosa.

— Haz lo que quieras —fue lo único que dijo el azabache mientras se daba la vuelta y seguía su recorrido.

— Este pueblo es bastante tranquilo y se ve que aquí no cae mucha nieve, tenemos suerte… yo odio el clima frío —comentaba la morena quien iba unos dos pasos detrás de Ash.

— Si supieras como se pone ciudad Punta Nevada, capaz y te congelas al instante. Eso me recuerda ¿Dónde está tu Axew?

— Lo dejé con la mamá de Dawn para que le ayude si Cilan y tu otro amigo se toman las cosas demasiado en serio.

— Jamás creí que esos dos chocarían —suspiró el idiota— ¡Vaya, ya llegamos!


El lugar era bastante tranquilo y algunas zonas de hierba alta estaban cubiertas por la blancura de la nieve. Ash e Iris comenzaron a buscar algún pequeño árbol que les fuese de gran utilidad y entre tanto buscar, al fin dieron con un pino de tamaño regular, inclusive, pensaron que se vería muy bien con las luces y demás adornos navideños.

Ash liberó a su Oshawott para que este talara aquel árbol. El pequeño ser acuático se disponía a realizar aquella ejecución cuando apareció de la nada un Staravia quien lo embistió. Seguida de aquella ave, aparecieron más y más, a tal punto que los chicos estaban rodeados por aquellos Pokémon voladores.


— Al parecer no quieren que te lleves ningún árbol de aquí, por muy pequeño que este sea —sonrió Iris al ver como todas las aves comenzaban a picotear al idiota y a sus dos Pokémon.

— ¡Deja de decir eso y mejor ayúdame! —Exclamó molesto el de ojos cafés mientras él y sus compañeros corrían de un lado a otro y sus atacantes los seguían.

— No gracias, además me divierto mucho viendo como los atacan.


Ash hizo que su Pikachu utilizara su ataque eléctrico, dejando carbonizados a los pobres Staravia. Las aves cayeron fueran de combate y el azabache se disponía a cortar aquel pino, aunque luego aparecieron un gran número de Staraptor que se lanzaron contra él y sus dos compañeros para que luego comenzaran a picotearlos fuertemente “como si fuesen pájaros carpinteros”. Iris gozaba al ver como el idiota y sus Pokémon sufrían por el inconveniente de obtener un árbol navideño.

El azabache se hartó y tomó una piedra para así arrojársela a uno de los Staraptor. El ave cayó y ya no se movía en lo más mínimo. Esto asustó a ambos entrenadores quienes quisieron ir a ayudar pero los compañeros del herido Staraptor no se lo permitían. Para aumentar más el sentimiento de culpa del idiota, aparecieron cuatro Starly que se dirigieron hacia el ave y comenzaron a llorar mientras le hablaban.

Iris reaccionó y se dio cuenta que Ash había dejado huérfanos “de madre” a dos pequeñas e indefensas aves. La morena comenzó a golpear al idiota mientras le recalcaba su gran y pésimo error. Pikachu y Oshawott lloraban a mares mientras intentaban consolarse mutuamente ya que ver esa escena era tan triste como “la escena de la muerte de la madre de Bambi”.

El idiota se dirigió hacia los pequeños y les pidió disculpas mientras juraba que no cortaría ningún árbol de ese lugar. Enterraron al Staraptor madre y así el entrenador Pokémon y su compañera se alejaron del lugar mientras los pequeños y demás aves seguían de luto.


— Ahora ya no te diré niño… sino que diré que eres un asesino —decía la morena mientras se limpiaba las lágrimas.

— No me hagas sentir más culpable de lo que ya me siento por favor —suspiró con tristeza aquel idiota mientras recorrían toda la ruta 201.


Los chicos regresaron a la casa de Dawn y le explicaron a Johanna todo lo ocurrido con las aves. La amable mujer soltó un suspiro mientras se escuchaba un solo alboroto en la cocina, ya que al parecer Cilan y Brock habían comenzado a discutir por ver quién preparaba el mejor “Pidgeot al horno”.


— Ash, esas aves son unas embusteras —explicaba la dulce dama— cada año hacen lo mismo con las personas que van al lago a querer cortar un árbol, y lo peor es que cada año siempre engañan a “más de algún tonto”.

— Pero… —fue la única palabra que pudo decir el idiota.

— Déjame adivinar, usaron el viejo truco de la madre muerta ¿No es así?

— Pero… —dijo la morena quien se encontraba en el mismo estado que el azabache.

— Cuando Dawn tenía cinco años, ambas fuimos a cortar un árbol a ese lugar y nos hicieron la misma jugarreta y creo que se la hicieron a muchos más, por eso las personas del pueblo ya no les creen… pensé que tú serías más listo hijo y más aun al saber que ibas con una señorita tan inteligente como lo es tu amiga —esas últimas palabras las decía mientras observaba con decepción a Iris.

— Pika... —dijo la pequeña rata quien también tenía la misma cara que los dos entrenadores.

— ¡Listo! Ya llamé a todos, así que falta poco para que vengan los invitados —habló cierta peliazul mientras veía con gran alegría a su madre— ¿Y dónde está el árbol? —les preguntó a ambos entrenadores.

— ¡Ya regresamos! —Exclamaron los dos chicos mientras salían corriendo.


Johanna sonrió al ver a los chicos tan molestos mientras que Dawn parecía no comprender de qué iba el asunto.

— Se ve que Ash se lleva muy bien con tu amiguita, sino actúas rápido te lo van a quitar hijita —le aconsejó a la peliazul mientras se disponía a regresar a la cocina para ponerle un alto a los cocineros.

— ¿Quitar? —Preguntó con confusión la de ojos azules.


Mientras tanto en el lago Veraz.


Cierto grupo de aves reían (si es que pueden hacerlo) hasta decir ya no. El Staraptor muerto había “resucitado” mientras se limpiaba la tierra de su cuerpo y comenzaba a actuar de la misma forma que lo habían hecho Pikachu y Oshawott. Lo que ninguno esperaba era que una gran sombra los cubriría para que luego se percataran que frente a ellos estaban los dos entrenadores mientras los veían con una aterradora sonrisa y detrás de ambos estaban un “Charizard” (llamado solo para obtener venganza) y un “Dragonite” quien veía con enojo a las aves.


— Así que nos vieron la cara de idiotas —habló de forma sombría la de cabello violeta— yo que lloré la muerte de una Staraptor madre… ahora sí les daré un motivo para que lloren pequeños e inútiles Starly.

— Charizard, ellas son las aves de las que te hablé —comentó el azabache— perdona que te haya mandado a llamar desde tan lejos, pero pensé que “mi gran amigo” merecía comer un poco de carne fresca —agregó con el mismo tono sombrío que su amiga.


Pikachu comenzó a reír malévolamente mientras Charizard comenzaba a saborearse y Dragonite se tronaba los nudillos. Todas las aves comenzaron a sudar para que luego se vieran como muchas plumas se alzaban en el cielo y gritos de agonía eran escuchados. Ya en el camino se veía como el Dragonite de Iris llevaba el pino que querían cortar desde un comienzo mientras los dos entrenadores iban con una gran sonrisa mientras tarareaban un villancico.

De aquel grupo de aves ya solo habían quedado unas cuantas plumas y por alguna razón a Charizard le costaba trabajo volar, posiblemente por el gran estomago que el dragón tenía….




Bien gente, espero les guste la tercer historia porque en teoria es la tercera pero lo pondré que es la segunda, tal vez la otra la tengan mañana por ser el fin del mundo XD y sino pues no sé cuando, bien gente nos leemos luego y falta poco para el 24 y espero podamos alcanzar la meta impuesta del número de historias.
 

Vengador de uno mismo
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:Pokerface: emmm... es una historia... interesante, de alguna manera, para un fan del Negai como yo, claro, me pareció raro al momento que Ash hubiera matado un pokémon, por lo que empece a sospechar, hubieras visto mi alivio al saber que era una broma
 

Última oportunidad.
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lol con esas aves pokémon xD
Brok y Cilan : la pelea de comida definitiva (?)
Y entonces.... Charizard llegó a comérselos... ¿cierto?
 

Recuerdos, memorias ~
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Hola, soy Farz y soy nuevo en el foro, espero llevarme bien con todos n_n(?).

Nah, ni yo me la creo.

Así es, soy el desaparecido en acción(?) y al que nadie seguramente recuerda xD. La verdad es que estaba dormido en cierto castillo para recuperar mis recuerdos. Así es (?). Bueno, tengo muchas razones, pero cierto Grey solo llama excusas. Y con este "entrenamiento para la llama" que me impuso de golpe(?), créanme que tuve sed de sangre. Pero en fin(?).

Quisiera felicitar a [MENTION=305408]Grey Sunshine[/MENTION] por haber ganado el award de pokefics. Un fuerte aplauso(?). Aunque veamos que pasa después con cierto fic del año.

La historia que traigo aquí, no es mía. De hecho, solo soy un mero mensajero. Los créditos te esta historia son de cierto user también nominado. Palmas para [MENTION=468705]Jetto[/MENTION]

Historia 03: Mostaza

Abrió la nevera y había una lechuga y dos jitomates de no muy buen aspecto. Abrió el congelador y encontró una carne para hamburguesa. En la alacena, un par de bollos.
Perfecto. Cenaría hamburguesa en navidad.

Buscó los demás condimentos: Había pepinillos y kétchup, pero no mostaza. Y bufó por tercera vez en los últimos 10 minutos.

— De todas las maneras posibles… de cualquier cosa me pude haber enfermado… ¿Tenía que ser de algo que se curaría con una sola maldita inyección?

Green había estado enfermo durante una semana, la semana anterior a navidad. Justo ayer --23 de diciembre-- no podía respirar bien, gracias a una “severa” gripe que lo obligó a no ir con su abuelo a Hoenn a una cena con los demás profesores, a negar la invitación de la cena de líderes de Kanto y a rechazar la propuesta de Red de ir a cenar con Yellow a casa de su tío.

Dicho día se levantó tarde. Eran las 13:30 cuando por fin abrió los ojos de tan profundo letargo, dado que se durmió a las 19 horas del día anterior. Se levantó como pudo y se vistió, bajó a la cocina para picar algo y seguramente regresaría dormir. Esa maldita enfermedad lo tenía acabado.

— Green — Lo llamó su afamado abuelo. —. Menos mal que despiertas. Te he sacado una cita con el médico de la ciudad. Está programada para las 8 de la noche. No faltes, te revisarán y te suministrarán la medicina adecuada. Ya lo pagué por adelantado.

— Entiendo — Dijo desganado y con dificultad. Honestamente, agradecía que muchos de sus amigos supieran que estaba en muy mal estado, en especial Blue, que tanto adoraba molestarlo en el gimnasio cuando no había retadores… Ella sabía que estaba enfermo, ¿cierto? —. ¿Qué harás tú?

— Oh… Pues, pensaba ir a Pueblo Paleta por unas cosas y regresar para cenar algo nosotros dos.

— Abuelo… te agradezco que te preocupes por mí — Dijo, tratando de parecer “normal” al hablar. —, pero ya habías quedado desde hace meses con los demás profesores. Ve tú, seguro pasaré el resto de la semana dormido.

— Green, no pienso dejarte aquí en ese estado.

— Y no pienso privarte de una reunión más de amigos que de profesores solo por una tonta gripe — Sentenció. —. Así que ve a Carmín y toma el primer Ferri a Hoenn y llámame en cuanto llegues. Y — Enfatizó. —, no quiero escusas.

“Por algo es Oak”, pensó el profesor. Este mismo suspiró y trató de buscar alguna escusa para evitar irse y dejar al líder de gimnasio solo en una noche tan familiar. Quizá eso mismo era la mejor escusa posible: “Es una noche familiar”. Se lo dijo, pero Green no iba a cambiar de opinión. “Iré por tu maleta” dijo y subió por una maleta suficientemente grande.

— “Iré por tu maleta”, dije. “No pasará nada”, dije. — Mascullaba el castaño, de vuelta en el día de hoy, mientras buscaba ansiosamente un poco de mostaza obteniendo resultados nulos. — Lo que me faltaba. — Bufó.

Ayer, por esta misma hora fue al doctor, media hora tarde, por cierto. Hablamos de que fue a su consulta a las 8:30 pm. Y ahora mismo son las 9.

Cuando fue al doctor, este le hizo unos exámenes rutinarios de tomar la temperatura, escuchar el corazón y, dado el padecimiento, escuchar los pulmones mientras el paciente respiraba lo más profundo que pudiese. Aplicarlos no le tomó mucho, aunque sí se entretuvo un rato más en la última prueba mencionada, pues “Algo le pareció curioso”. Green simplemente cooperó con el doctor en turno y esperó a que le recetaran algunas
pastillas.

— Bien, joven Oak — Empezó, tomando su máquina de escribir y tecleando la receta y los datos del paciente. —, tiene usted una simple gripa, que seguro se agravó por consumir algo frío. ¿Ha consumido algo así?

— Hace dos semanas salí con un amigo a comer. Supongo que pudo ser el hielo de mi bebida. Por esos días hacía algo de calor.

— Sí, lo recuerdo. Una de mis hijas recayó por lo mismo, pero fue algo leve. — Comentó, sin despegar sus ojos de la receta que digitaba. — Bien, necesito que vaya por estas medicinas a la farmacia de aquí al lado. Su abuelo se tomó la libertad de pagar todo por adelantado y acordamos regresar lo que sobrara.

Green se levantó pesadamente y se cubrió con la bufanda negra que traía. Sin distraerse fue directo a la droguería, pidió su medicamento y regresó rápidamente con el doctor.
Una vez ahí, el doctor abrió la bolsa –que ni él mismo se interesó en abrir– y sacó una ampolleta y una jeringa. Green tragó saliva: no era exactamente su tipo de medicamento favorito.

— Bien, por favor, acuéstese boca abajo en esa camilla. Esta inyección debe ser suficiente para aliviarlo. Aunque igual, deberá tomar algunas pastillas.

Green suspiró mientras una gota de sudor resbaló por un costado de su rostro. Cerró los ojos y se levantó, nervioso. Se sentó en la camilla y se acomodó como el doctor le pidió.
También notó una sonrisa sádica en los labios del médico, una comparable con la de las bestias del Team Rocket antes de aplicarle el medicamento.

Un escalofrío recorrió la espalda del líder de gimnasio al recordar de nuevo esa escena. Prefirió no hacerlo e ir por una bufanda y otro abrigo. Si comería hamburguesa, por lo menos esperaba una buena hamburguesa.

Ese día vistió unos pantalones caqui, camiseta blanca y sudadera negra, con unos simples zapatos cómodos del mismo color. Entró al cuarto trasero de su gimnasio y tomó otro abrigo, igualmente negro, más grande y una bufanda verde que recibió de regalo por parte de Crys en su cumpleaños.

Salió de dicho espacio a la estancia, se acercó a una pequeña estantería protegida por contraseña y tomó a Scizor y a Charizard, por si algo se ofrecía. Antes de salir, tomó su Pokégear y sus llaves de una mesa cercana a su sofá favorito. Finalmente, salió a la arena, y luego a la calle, cerrando bien las puertas.

— Solo iré por mostaza a cualquier tienda que encuentre abierta. — Se dijo.
Pero no contó con un detalle: Era noche buena.

Pocos estarían trabajando en una fecha así, por lo que tampoco se le haría fácil encontrar una tienda de autoservicio abierta justo esa noche. Miró el reloj en su Pokégear: Las 21:24. Suspiró, soltando un vapor caliente proveniente de su boca al exhalar. Quizá sería más difícil de lo que pensó.

— Ciudad Verde es grande… debe haber al menos una tienda abierta… — Pensó, comenzando su segura odisea.

Red seguramente estaba en casa de Yellow a esa hora, quizá ayudando en la cocina. Crys con su madre, Gold y Silver en la misma cena. Ruby y Sapphire quizá en una sola gran familia junto a Esmerald, o el mismo con Crys. Su abuelo seguramente estaba teniendo una amena charla… si estaba en Hoenn, seguramente estaba con el Profesor Birch, y si éste estaba con Oak, quizá Ruby y Sapphire con ellos, o también ellos estarían en alguna otra ciudad… o en su “Base secreta” teniendo un tranquilo rato.

Blue hacía poco que había regresado con sus padres y seguramente ella estaría teniendo una de sus mejores navidades… quizá la mejor de su vida. A pesar de ser fastidiosa con él y de siempre estarlo molestando, se sentía alegre por ella. Tuvo que vivir sola junto con Silver durante muchos años, ambos sin tutela y celebrando estas fechas quién-sabe-cómo.

Esas personas… sus compañeros, y los que seguramente llegarán también con el tiempo, tenían significado para él solo por ser sus compañeros Dex Holders. Y a él le agradaba la idea de que todos se estuviesen pasando una buena noche en compañía de sus seres queridos.

La odisea que Green empezó ya llevaba más de una hora. El cielo nublado de ese 24 de diciembre ya había empezado a colaborar, dejando caer delicados y sutiles copos de nieve, que empezaron a descansar en las calles de Ciudad Verde, amontonados, como si el frío fuera para ellos calor, buscándose los unos a los otros.

Pero para el castaño no era el caso. Ya estaba cansado, y ya llevaba casi toda la ciudad recorrida para la hora, en busca de algún bendito autoservicio abierto y que tuviera un condenado frasco de mostaza. No necesitaba más.

Tendría que cenar lo que sea, ya que en toda la ciudad nadie tenía mostaza para venderle… pero su atención se distrajo ante una pequeña tienda, abierta y suficientemente grande como para que sea un insulto el que no vendiesen su apreciado condimento dorado.

Entró al establecimiento, vio que la tienda era suficientemente grande. Miró los carteles colgantes, en busca de la frase “Condimentos”.

Pasillo 1, pasillo 2, pasillo 3… ¡Ahí! En el pasillo 5.

Se dirigió rápido hacia ahí y buscó con la mirada su tesoro. En la estantería de la derecha no figuraba, se giró y se topó con un frasco de esa crema-pasta color amarillo que tanto buscó. Sólo había un frasco.

Suspiró alegre y dejó ver una sonrisa, cerrando los ojos.

Acercó su mano al frasco y lo tomó sin más. Aunque… estaba raramente cálido.

Abrió los ojos y notó que otro brazo sostenía el mismo frasco, y que él realmente sostenía la otra mano que deseaba su tesoro.

Notó la nívea tez de esa mano y fue siguiendo de la mano al brazo, protegido con un abrigo beige, a la cara de su rival consigue-condimentos. Cabellos castaños cobrizos, nariz fina y brillantes ojos azules. Vaya sorpresa.

— ¿Blue? / ¿Green?

La que viste y calza. Una jovencita de su misma edad, que resalta por esos bellos ojos azules y por ser Dex Holder.

Era una situación rara, sin duda, en la que ambos estuvieran en el único sitio que vendía mostaza a esa hora, y más esa fecha, además de que ambos buscaran exactamente lo mismo.

Blue forcejeó un poco con el frasco en mano, pero Green no habría de soltar su oro cremoso tan fácilmente, por lo que también lo jaló. Ambos lo jalaban a diferentes orientaciones del pasillo con tal de quedarse el frasco.

No iba a ceder Green, por supuesto. Ya había tenido demasiado con que esa inyección hiciera tan buen efecto y le quitara prácticamente todo rastro de enfermedad en menos de una noche, ni mucho menos porque tuvo que caminar aproximadamente hora y media bajo el frío y la nieve.

— Green, necesito la mostaza. — Dijo la chica, tratando de sonar calmada a pesar de la fuerza.

— Igual yo, y ya pasé por mucho como para no irme a casa con ella. — Respondió en las mismas el líder de gimnasio.

— ¿Por qué tengo la sensación de que no terminaremos esto, y que pelearemos relativamente dos años por la mostaza?

— Es Navidad, no Año nuevo.

— Igual tendré yo la mostaza.

— Blue, mejor, ambos la soltaremos a las tres sobre la estantería. ¿Está bien? — Propuso cansado el castaño.

— Bien… 1, 2 y 3.

Green soltó el frasco, una vez posicionado donde acordaron, pero la mano de la castaña no hizo lo mismo, y en vez de eso desapareció en dirección a la caja para pagar, e irse con el tesoro.

Alegre, Blue reía camino a la caja, imaginándose el rostro de Green molesto y persiguiéndola. Se giró para ver tan divertida escena, pero al ver el que no era seguida su sonrisa se borró y su marcha se detuvo.

Sabía que Green no era impulsivo, pero él es del tipo de personas que si quieren algo, se esfuerzan por ese algo. Aferró el frasco a su pecho y lo aprisionó con ambos brazos, solo si el oji-verde intentaba algún “ataque sorpresa”.

Se acercó nuevamente al pasillo 5 y encontró al otro extremo, donde estaba la mostaza, a un castaño recargado en la estantería, con las manos en los bolsillos de su abrigo y con la mirada perdida en los reflectores del lugar.

— ¿Green? — Preguntó extrañada mientras se acercaba a él. — Oye… Estaba jugando…

— Rió leve y nerviosamente, pero no obtuvo respuesta. — Green, vamos. No te lo tomes a pecho… si quieres que discutamos para ver quién se queda esto…

— ¿Por qué la quieres? — Interrumpió él, parpadeando por fin.

— ¿Eh? ¿L-la mostaza? — Miró el frasco que aún tenía entre sus brazos. — Es para una receta…

— Pasarás la navidad con tus padres, ¿no?

— Sí… Green, ¿a qué viene tanto misterio? — Le preguntó genuinamente extrañada.

— A nada. Vamos, te acompaño a pagarla. — Sentenció.

Green se despegó de la estantería y se dirigió a la caja, seguida por una confusa Blue. Y esta última sabía que algo le pasaba. Estaba más serio que de costumbre.

Pensó por un momento que pudiese estar molesto por haber perdido, pero era mostaza, vamos, ¿quién se molesta por no conseguir mostaza? Seguro le pasaba algo más serio. Tal vez estaba molesto con ella por haber jugado, pero tampoco era muy probable, ella siempre lo fastidiaba y jamás lo había visto así de serio.

Pensativa, la castaña pagó el condimento y ambos salieron de la tienda. La mostaza ahora descansaba en una bolsa de plástico en las manos de Blue.

— Green — Le llamó. —, ¿qué cenarás hoy?

El susodicho lo pensó un momento: Si le decía que comería hamburguesa –sin mostaza–, seguro seguiría cuestionándolo de algo tan sencillo. Por otra parte, si se lo ocultaba, Blue era capaz de molestarlo hasta obtener la respuesta. Y no estaba dispuesto a someterse a más castigo psicológico.

— Hamburguesa. — Confesó con tranquilidad.

— U-una… ¿hamburguesa? — Repitió escéptica. — Oye, no te lo tomes a mal, pero me parece algo raro del profesor que…

— Mi abuelo… — Interrumpió, pero también se detuvo otro segundo. — Olvídalo.

— Green, no intentes evadir el tema. ¿Qué pasa con el profesor? Y más vale que me respondas… Aunque, pensándolo bien, sé lo mucho que te encantan mis visitas al gimnasio… podré hacerlo más seguido, si gustas. — Esa chica sabía jugar con las mentes humanas… No, mentira, sabía jugar con la mente de Green.

— Está bien… — Resopló rendido. — Mi abuelo no está aquí. Fue a Hoenn a una reunión con los demás profesores.

— Oh… — Exclamó incómoda. — Bueno… supongo que el tiempo no les alcanzó a Yellow y a…

— Tampoco cenaré con Yellow y Red. — Informó.

— ¿Eh? ¿Con los líderes? ¿Tu hermana está aquí?

— No, ella no está aquí, y la cena de los líderes era en conjunto con los de Johto, en Ciudad Trigal.

— Green, ¿no irás a…? — Se detuvo. Se sintió molesta con él pero recapituló, contó hasta 10 y le vino cierta información: Red es el mejor amigo de Green, seguro lo habría invitado; el Profesor es una persona cálida y claro que no dejaría a su familia; el maestro de Green, Chuck, es líder en Johto, así que el mensaje le debió haber venido por dos lados… ¿Por qué cenaría solo? — ¿Qué pasa? ¿Por qué pasarás así la navidad?

— ¿Solo? — Preguntó sabiendo a qué se refería. — Estuve enfermo toda la semana, así que rechacé todas las invitaciones: La de Red y Yellow y la de los líderes de la región.

— ¿Qué pasa con el Profesor?

— La idea era que los dos fuéramos a Hoenn a la cena, de paso para ver la región, pero,
como te dije, estaba enfermo.

— No lo parece. — Le dijo, en un tono claramente desconfiado.

— Agradécele al médico que me inyectó ayer. Al parecer, no era más que una simple gripa que me tomó en mal momento. — Masculló molesto.

El castaño notó el silencio que se generó, algo no muy común con Blue. La volteó a ver a los ojos, y no encontró otra mirada más que una de preocupación. No recordaba claramente la última vez que la vio así.

Por un segundo, la miró bien: Ya no era aquella niña que acostumbraba estafar y robar. Se le notaba diferente, y sabía que había cambiado para bien. Blue siempre tuvo esa manera tan suya de ser, algo que la hacía distinguir sobre las demás. Además, sabía que era una fiera entrenadora y una persona confiable a pesar de que conocía sus mañas, sin mencionar su belleza natural.

Vestida con ese saco beige, el suéter negro de cuello alto, pantalones oscuros y botas beige gruesas era otra persona, aunque ese gorro de algodón, también beige, la hacía ver un tanto inocente.

El silencio se le hizo especialmente raro. Tomando valor, se animó a preguntar.

— ¿Qué te pasa, Blue?

—… Green… yo… yo no puedo… — Le costaba trabajo hablar.

— ¿No puedes qué?

— Oye… sé que para ti puedo ser la persona más molesta en el mundo, pero yo te guardo
mucho cariño… y… y no puedo dejarte sólo este día… o esta noche- Bueno, tú entiendes.

— Dijo, aún con la preocupación presente en su voz y en su rostro.

— Te agradezco la preocupación, y creo saber a qué quieres llegar, pero también sé que esta es tu primer navidad después de muchos años con tus padres.

— ¿Y qué si lo es? — Preguntó retóricamente. Green suspiró. — Mira, ahora sé que pasarás solo esta noche y… y solo imaginarme la imagen tuya solo en tu gimnasio comiéndote una hamburguesa mal-condimentada y que seguramente ni has revisado si ya caducó o no, hace que me preocupe y que me sienta mal e incómoda…

— Qué romántico. — Murmuró sarcástico.

— Green… Ven a cenar con nosotros. Si no lo puedes aceptar como una invitación, tómalo como una petición, o lo que quieras, pero no quiero que pases esta fecha solo. ¿Cuándo regresa el profesor? — Green miró hacia otro lado.

— El 4, creo.

— Ay… no… — Suspiró, llevándose una mano a la frente, dramatizando genuina y perfectamente lo que le confesó el líder. — ¿Quieres decir que pensabas pasar tanto Navidad como Año nuevo solo…? Ni Charizard ni los demás cuentan, te anticipo.

Green sólo suspiró.

Agradecía mucho el saber que Blue se preocupaba por él, pero sabía que un paso en falso y lo obligaría a pasar las fiestas últimas del año con ella y su familia, o le buscaría alguna cena menos incómoda para él… bueno, tampoco le molestaba exactamente el pasar la navidad con los padres de la castaña, aunque sí, sería incómodo el ser un cuarto invitado en la reunión de una familia de 3… que hacía años que no se veían.

— No pienso ser una molestia, ni irrumpir en una cena familiar que seguro llevas años esperando. — Comentó sin ver a la oji-azul a la cara.

— Ni yo pienso dejarte solo. — Extrañado, Green observó a su acompañante: le sonreía enigmáticamente… pero no sentía malicia ni nada que lo pudiese poner nervioso… Era una sonrisa cálida. — Así que vamos.

Blue jaló del brazo al oji-verde con una sonrisa pura, haciendo caso omiso a cualquier escusa que el susodicho le plantease.

Rendido, comenzó a caminar sin oponer resistencia, alcanzando y andando a la par de la oji-azul. Esta abrazó su brazo con naturalidad.

— ¿Te incomoda? — Preguntó volteando a ver al líder.

— ¿Debería? — Contestó… o lo que sea, pero lo dijo con indiferencia.

— Buena respuesta. Espero que tengas hambre, haré lomo a la mostaza.

— No sabía que se pudiera usar la mostaza de esa forma.

— ¡Jo-jo! ¡Siempre hay manera de hacer algo, por poco que se tenga!

— Supongo que sí…

Nuevamente pasaron por la mente del castaño varias escenas donde por algún motivo se juntaban los Dex Holders. Recordaba que primero eran 3 y que lentamente la familia se fue haciendo más y más grande, al punto de tener ahora a los 3 nuevos chicos que aún no conocía, pero que estaban en Sinnoh, quizá pasando un buen rato con sus familias.

Green no podía sentir, de cualquier manera, la misma calidez estando con Blue. Era cálido, sí, pero igualmente era distinto. No comprendía del todo ni lo que sentía y detestaba admitir que le causaba curiosidad.

Aunque sí sabía que lo que estaría a punto de vivir con la familia de la castaña sería algo nuevo. Dependiendo de cómo se desarrolle la noche, puede que incluso prefiriera pasar el tiempo con los padres de Blue, la misma Blue y Silver a pasar el rato con Red y con Yellow. “Merecen más espacio, supongo”, fue lo que pensó al tener en la mente la imagen de ellos dos esperándolo.

Y hablando de Silver, ¿por qué habrá ido con Gold y Crys en lugar de con Blue? Green prefería mantenerse alejado de las vidas personales, pero sabía que entre ellos dos había algo de por medio. Si era unidireccional no le importaba, pues no lo afectaría tanto, o eso le gustaba pensar. Miró de reojo a la castaña que seguía colgada de su brazo tarareando una melodía e imaginó a Silver del otro lado de la chica: La mirada asesina similar a la de Geovanny rápidamente le causó un escalofrío y regresó la mirada al frente.

Y ahora sentía que estaban cerca de llegar a la casa de Blue, donde sus padres tendrían que digerir la noticia de que él, un desconocido para ellos, pasaría la navidad en su casa. ¿Qué les diría Blue? Sin darse cuenta, se empezó a preguntar si lo presentaría como amigo o como compañero de trabajo. “¿Qué estás pensando?” se dijo a sí mismo. Pero… hablando de los padres de la castaña…

— Blue… Si tus padres vivían en las islas Sevii, ¿qué haces en Ciudad Verde?

— ¿Uhm? ¿Dijiste algo?

Quizá no era necesario preguntar por detalles, si de cualquier modo Blue le había abierto una puerta.

—… Nada… Gracias, y feliz Navidad.



Bien, sobrevivientes al 21/12. Espero que esta historia haya sido de su agrado (no olviden agradecer a Jetto(?)) y ya llegará la mía... espero ._. . Si no vuelven a pasarse por aquí, les deseamos (Grey, yo y Jetto(?)) Una Feliz Navidad, pásenla bien y consigan buenos recuerdos en unión y armonía.
 

Última oportunidad.
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Bonito, bonito, bonito!
me gustó mucho la historia ^^ y pensar que esa mostaza hizo que Blue y Green se encontraran ese día
 

Aura Warrior
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Ubicación
montaña plateada entre kanto y johto...
Hola a todos y felices fiestas! lamento no haber posteado antes pero que hge de decir me quede sin internet unos dias, asi que vengo listo a comentar:
1. para grey , amigo te quedo genial el del arbolito, me mato de risa 4el final esos pajaritos seguro dejan bien nutrido a nuestro querido charizard jejeje y tienes razon eso no es negai por ningun lado.
2. farz y/o jetto ...bueno ambos les quedo muy bien el oldrival siempre me a gustado esa pareja ojala hubieran puesto lo que paso despues, ya que deja la intriga...en fin felicidades a todos son muy buenos escritores, nos leemos luego sayonara :ninja:
 
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