Evento Especial Día del amor ♥

Morpheus's Dream ♚
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Gracias RocioJ RocioJ por el header :]

Amor por el chocolate, eso es lo que realmente significa el día de San Valentín para los japoneses, por lo que muchos hombres aguardan estas fechas con especial esmero. Sin embargo, para los jóvenes todavía persiste el aire romántico y amigable que puede existir en una simple barra de chocolate. En Japón, el 14 de Febrero es exclusivamente para que las chicas le regalen a los chicos (chicos, aguarden y prepárense para el 14 de marzo), por lo que sólo ellas pueden obsequiar mientras ellos reciben y reaccionan.

¿Qué tiene esta festividad de especial? Bueno, definitivamente los chocolates:31:
♥Giri-choko o chocolate por obligación. Un regalo bastante frecuente para compañeros de trabajo, jefes, amigos y, en general, hombres por los que no hay sentimientos románticos.
♥Tomo-choko o chocolate de amistad. Es el que se regala a los amigos más cercanos, a menudo sin tener en cuenta el sexo ya que se puede regalar por igual a hombres y mujeres. Si es para familiares cercanos, a veces se denomina Fami-choko.
♥Honmei-choko o chocolate favorito. Es el mejor chocolate porque es el que se regala a la persona por la que hay sentimientos románticos.

Presten extrema atención a los detalles siguientes, porque son MUY IMPORTANTES:
♥ Quienes reciben los chocolates (los chicos) podrán lanzar un dado con sus respuestas. Pero la cantidad de caras depende mucho de dos variables: 1) ¿el chocolate fue comprado o hecho por la persona que te lo obsequia? (Sí, chicas, deben aclarar en sus posts este detalle), 2) ¿qué tipo de chocolate es: giri, tomo o honmei? (Sí, esto también, con el fin de hacer más fácil la tirada de dados).
♥ Podrán lanzar un dado por persona que le obsequia, no por cantidad de chocolates. Con esto quiero decir que si Sutana te regala 20 chocolates, sólo vas a lanzar un dado porque Sutana te obsequió algo; pero si Sutana te da 3 chocolates y Mengana te da 9, puedes lanzar un dado por Sutana y otro por Mengana. La cantidad de dados va de la mano con la cantidad de personas que te regalan (aunque la cantidad de caras depende de qué te regalan), no de la cantidad de regalos.
♥ No, Sutana no le puede dar a Fulano dos chocolates diferentes.
♥ ¿Por qué es importante si el chocolate es hecho o comprado? Porque la cantidad de caras de los chocolates es diferente por una cosa u otra.
El Giri-choko cuando es casero le permite al receptor lanzar un dado de 90 caras, cuando es comprado sólo puede tener 45 caras; el Tomo-choko cuando es casero tiene 60 caras, pero cuando es comprado sólo 30 caras; el Honmei-choko cuando es casero tiene 30 caras, cuando es comprado sólo 15 caras.
♥ ¿Por qué la cantidad de caras de los chocolates están en escala de mayor a menor cuando el valor emocional del chocolate es de menor a mayor? Esto se sabrá al final del evento~.
♥ Durante el evento de Febrero y Marzo se estará recibiendo el objeto oficial de la temporada del amor: Chocolate dulce corazón. La cantidad de cuántos reciben depende del resultado de los dados, de lo que suceda en el transcurso del evento de Marzo y de información que todavía es secreta.
♥ ¿Qué se obtiene o por qué cosas se canjea el chocolate dulce corazón? Tendrán que esperar al final del evento para saberlo~.
♥ Por supuesto, los NPC’s cuentan. Pueden regalarle a NPC’s, aunque sólo los dueños de los NPC’s pueden reaccionar al regalo. ¡Sin embargo! Los NPC’s no tienen derecho a lanzar dados, ningún usuario va a recibir beneficios de premios por parte de sus NPC’s.
♥ ¡Ah! Casi se me olvidaba. Quien obsequió el regalo recibe la mitad de chocolates que su receptor obtiene en la lanzada de dados.


Y claro, por supuesto, un recordatorio muy importante: es un evento social, por lo que todos postean aquí~.
 
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Something that remains
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Se acercaba el día de San Valentín, el día más esperado por algunas chicas que suspiraban ante la idea del romance y todo lo que conllevaba eso. Las tiendas exhibían en sus vitrinas posibles regalos que podían hacerle a su enamorado o a sus amigos, el chocolate era el protagonista en la mayoría de las estanterías, también habían algunos otros dulces que sustituían el chocolate por si al caballero en cuestión no le iba el sabor del cacao. Corazones, globos y cadenetas de colores blanco y rojo adornaban las tiendas, la risa de chicas en uniforme inundaba las calles ya que eran la más animadas durante esa época, ¿quién desaprovecharía su primavera para confesarse durante esas fechas a su enamorado?

Sumire regresaba junto a Kai luego de haber ido a buscarlo a la guardería, el joven Dazai veía con mucho entusiasmo los globos de corazones así como las cajas de chocolate abiertas en las vitrinas de las tiendas por las que iban pasando. Al ser un pequeño cuyo dulce principal era el chocolate, no dudaba en señalarle cada dulce marrón que lograba divisar entre los anuncios que animaban a las chicas a comprarlos.

Sumi, choco — decía el niño removiéndose entre los brazos de su tía para acercarse a una de las vitrinas.

— Lo sé, Kai, pero no puedo comprarte uno de esos ahora — mencionaba la castaña deteniéndose en medio de la acera y acomodando al bebé. — Prometo que te daré un postre especial cuando regresemos a la academia.

— ¿Choco para Kai? — Preguntó el menor de los Dazai volteando para ver a su familiar.

— En San Valentín, prometo darte un gran Fami-choko — respondió Sumire extendiendo su mano libre para enfatizar lo grande que tal vez sería su chocolate. — Y será hecho a mano.

El pequeño Kaito comenzó a asentir con ánimo, si bien no entendía del todo lo último que había dicho su tía, aun así un gran chocolate era algo de lo que estaba muy ansioso por recibir.


[…]

En la academia, todo parecía lo usual cuando se caminaba por el campus, sin embargo, al llegar a la residencia, se podía notar como los chicos intentaban lucir normales ante las miradas fijas provenientes de algunas féminas, algunos parecían ansiosos ya que no tenían idea de si recibirían algún chocolate ese año. En resumen, desde la perspectiva de Sumire, aquello parecía un campo de batalla.

Mientras Dazai intentaba esquivar esa atmosfera incomoda, terminó por toparse con cierto chico de ojos azules.

— Hey, ¿qué tal, cariño? — Saludó Hayato con una sonrisa para luego revolver un poco los cabellos de Kai. — Hola, pequeño Dazai.

— Saliste del trabajo muy temprano — comentó la de ojos café inclinando la cabeza a un lado. — Me sorprendió no verte cuando terminó mi turno.

— Ah, sí, estaba dando una vuelta en el Ministerio de Educación — dijo el chico pasando una mano sobre su cabello y peinándolo hacia atrás. — Parece que todavía no tienen mi credencial de estudiante, así que acabo de regresar de hablar con los profesores y bueno…

— Volvieron a reprenderte por eso — finalizó Dazai con una sonrisa de lado.

— Estuvo del asco — suspiró Arai dejando caer sus hombros.

— Ya, ya — decía Kai extendiendo su mano para tocar el brazo de Hayato intentando confortarlo. — No duele, no duele.

— Gracias, amigo — contestó el de ojos azules secándose una lágrima invisible.

— Cuando obtengas la nueva, deberías tener más cuidado en no perderla — mencionó la nativa de Osaka viendo asentir a su compañero.

— Dalo por hecho — respondía el castaño.

Tras despedirse del extraño chico de doble nacionalidad, Sumire regresó a su habitación.

El área de las habitaciones de las chicas no había un ambiente muy diferente al de las calles, las chicas charlaban y hacían planes para comprar o hacer chocolates para el día de San Valentín. Tan solo pensar en que el año anterior le había dado un Tomo-choko a su tutor, hizo que se le revolviera el estómago a la castaña. Aquella época era sencillamente otra de las cuales no podía dejar se sentirse herida, ¿su hermana le habría hecho algún Honmei-choko al señor Kanda por propia voluntad o siendo influenciada por su Quirk? ¿Cuándo había comenzado el señor Kanda a utilizar su Quirk en ella? Esas y otro montón de preguntas rondaban los pensamientos de la chica de Osaka mientras sacaba de su mochila algunas piezas de pan que había conseguido en el trabajo.

Durante un momento Dazai miró hacia la nada, aquello le hacía sentir cansada, pensar en ello le generaba cierta tristeza ya que al haber perdido a su hermana de esa manera hizo que esta dejara de confiar plenamente en las personas. Bien podía tratarlos amablemente y darles apoyo, sin embargo el acercarse a ellos y estrechar lazos le generaba incomodidad. Aun después de tanto tiempo desde que habían comenzado a estudiar en Rengo, sus compañeros no estaban seguros de si Sumire y Kai eran hermanos u otra cosa. La chica Dazai tampoco intentó corregirlos dado que no quería que nadie se enterara en la extraña posición en la que estaba.


[…]

Ya que la nativa de Osaka le había prometido a Kaito que le daría un Fami-choko, durante su rato libre antes de ir a buscar al pequeño a la guardería, la castaña se acercó a las tiendas para comprar barras de chocolate y otros ingredientes para prepararle bombones hechos en casa, así como varios envoltorios, después de todo, consideró entregar algunos chocolates de obligación a algunos de sus compañeros ya que habían sido bastante gentiles con ella y su pequeño sobrino durante navidad y año nuevo.

— ¿Envoltorio rojo y un lazo blanco para usted, señorita? — Preguntaba un hombre de cabello oscuro detrás del aparador donde exhibían algunos chocolates ya hechos.

— No, serán mayormente Giri-chokos así que preferiría otros colores, por favor — respondía Dazai en tanto el vendedor asentía.

Una vez que hubo comprado todo lo necesario para preparar los bombones, Sumire decidió encaminarse rumbo a la guardería para buscar a Kai.


[…]

La castaña decidió que prepararía los bombones y galletas durante la noche del día previo a San Valentín, quería entregar los dulces recién hechos, por lo que una vez que el pequeño Dazai se durmió, Sumire tomó sus cosas y se dirigió a la cocina dejando al niño siendo vigilado por Arai.

La cocina había estado clausurada para los caballeros durante todo el día ya que más de una fémina había decidido preparar con sus propias manos los obsequios para sus amigos y/o enamorado. Había un sin número de envoltorios de chocolate en la basura, así como varios recipientes con bombones y otros dulces debidamente identificados hechos por las chicas. El aroma a chocolate persistía en el ambiente mientras otras varias chicas todavía permanecían en la cocina preparando sus propias creaciones, a comparación de Dazai, estas lucían animadas al decorar y darles formas a sus dulces, en sus rostros se podía ver el brillo y el esfuerzo que estaban haciendo para que todo luciera perfecto.

— Bien, Sumire, es tiempo de ponerle manos a la obra — se decía a si misma mientras sacaba de las estanterías al fondo de la cocina, una olla y varios otros recipientes.


[…]

Era la mañana de San Valentín, el sol había entrado e iluminado la habitación mientras la chica Dazai continuaba dormida. El primero en despertarse fue Kai, quien olfateó el aroma a chocolate de las manos de Sumire.

— Sumi huele choco — comentaba el niño tomando la mano de la castaña y mordiéndola un poco.

— Kai, ¿qué estás haciendo? — Preguntaba una adormilada Dazai que frotaba uno de sus ojos con su mano libre.

— Choco — repitió el jovencito dejando de masticar los dedos de la adolescente.

— No, bebé, mis dedos no son de chocolate — mencionaba Sumire apartando la manos con sus dedos babeados. — Anoche estuve cocinando chocolate, así que supongo que no me limpié bien antes de acostarme.

— ¿Choco, no? — Dijo el pequeño desilusionado.

— Más tarde te daré el gran choco que te prometí — decía la chica revolviendo un poco el cabello del niño. — Por ahora, vamos a cepillarnos los dientes y bajar a desayunar.

A continuación, el par de familiares Dazai comenzó su rutina diaria como siempre lo hacían. Una vez que se cambiaron el pijama por ropa normal, la castaña y el niño salieron de la habitación rumbo al comedor donde ya había varios estudiantes que estaban comiendo su desayuno. Algunos se veían ansiosos, tanto chicas como chicos, parecía que las damas estaban esperando un buen momento para acercarse a los caballeros, mientras estos últimos observaban pasar a las féminas a la espera de algún dulce.

En tanto se dirigía a una mesa para sentar a Kai, la chica de ojos café saludó a algunos de sus compañeros antes de hallar un puesto vacío al lado de un compañero conocido.

— Buenos días, Cohen-san — saludó la castaña al chico de piel bronceada que estaba a punto de devorar un par de sándwiches. — Ah, también, buen apetito.

— Buenos días, y gracias, Dazai-san — respondía Yamil mirando a la castaña y luego al pequeño en sus brazos. — Hola, Kai.

— ¿Te importa si dejo a Kai unos segundos aquí? — Preguntaba la chica Dazai mientras colocaba al pequeño en el asiento al lado de Yael. — Iré a buscar nuestro desayuno y regresare lo más rápido que pueda.

— Esta bien, no tienes que apresurarte — contestaba el chico de ojos almendrados ondeando la mano para restarle un poco de importancia.

— Gracias, Cohen-san — agradecía la nativa de Osaka para luego alejarse.

Luego de servir en dos platos el desayuno que estaban ofreciendo aquella mañana, Sumire observó cómo algunos chicos chocaban los cinco con otro al haber recibido chocolates de una de sus compañeras. Mientras regresaba a su asiento junto a Kai y Yamil, la castaña se preguntaba cuando debería darle sus chocolates a sus compañeros.

— Seguro recibes muchos chocolates el día de hoy, Cohen-san — hablaba la chica Dazai en tanto le daba una cucharada de arroz a su sobrino.

— ¿Yo? — Preguntó sorprendido el castaño y girándose a ver a la de ojos café. — Para nada, supongo que recibo los tradicionales Giri-chokos de algunas chicas y uno que otro Tomo-choko de las más cercanas, nunca he recibido un Honmei-choko.

— Eres un chico bastante popular con esa personalidad que tienes, seguro más de una te tiene la mirada encima para entregarte un chocolate hoy — le sonrió Sumire.

— Gracias, Dazai-san — suspiró un poco melancólico el chico de Tokio.

Aunque la nativa de Osaka hubiese querido preguntar sobre la razón por la que Yael suspiraba de esa manera, consideró que no era un asunto de su incumbencia, después de todo, aquel chico era bastante agradable con todos y ella no se sentía particularmente cercana, no como su compañera Nomura.

Tras comer su desayuno en tiempo record, el chico de ojos almendrados se despidió del dúo Dazai mencionando que tenía cosas que hacer. Durante un momento Sumire observó como el de piel bronceada desaparecía luego de cruzar la puerta por donde entraban y salían los estudiantes, después regresó su vista a su plato pensando en que su hermana tal vez hubiese tenido un poco más de valor en preguntarle cortésmente lo que le sucedía a Cohen y quizás haberle dado algunas palabras reconfortantes, después de todo, la mayor de las hermanas Dazai era bastante abierta con las personas en ese aspecto.


[…]

Dazai dejo al pequeño Kai con su siempre dispuesta niñera, Alberona-san, para ir a buscar los dulces que había hecho y así intentar envolverlos en sus respectivas cajas para evitar romper los bombones y galletas. Una vez que hizo aquel trabajo manual igual de nefasto que durante la navidad, Sumire suspiró y estuvo dispuesta a disculparse por su falta de habilidad en cuanto a envolver cosas se trataba.

Una vez que las pequeñas cajas de obsequios estuvieron dentro de la bolsa con motivos florales que había obtenido la chica de Osaka durante sus compras, fue momento de salir a recorrer la academia y entregar sus chocolates.

El primer compañero con quien Sumire se topó durante su recorrido fue Hayato, quien charlaba animadamente con otro grupo de compañeros. Con un poco de timidez, Dazai tocó el hombro del chico de ojos azules para llamar su atención, luego que este hubo volteado la castaña le entregó uno de sus cajitas de bombones deseándole un feliz día.

— Gracias, cariño — sonreía el adolescente casi a punto de abrazarla, sin embargo, recordó que aquello no era normal en ese lugar, así que terminó por darle un par de palmadas en el hombro a la joven.

— ¿Qué tipo de chocolate es, Dazai-san? — Habló uno de los chicos que estaba justo detrás de Arai.

— Mientras hacia los chocolates, consideré que no quería ponerles etiquetas, aunque a Kai es al único a quien le daré algo diferente — respondió la castaña enarcando una ceja.

— Sumi siempre me da muchas cosas deliciosas para comer, así que no importa si es Giri o Tomo-choko, aprecio que hayas pensado en mí para darme algo en San Valentín — asentía Hayato con ánimo.

Luego de dejar un feliz Arai disfrutado de sus chocolates, Sumire continuó su camino entregando otros dulces a sus demás compañeros, le dio una caja de color naranja y motas amarillas a Lalbay, una de color púrpura con lazo celeste a Miharu, una dorada con estrellas blancas para Nomura y una fucsia con líneas transversales de color azul marino para Lovelace. Cada caja tenía varias galletas de vainilla con chispas de chocolate y un bombón con relleno de crema de maní. Aunque habían sido pocas veces en las que había trabajado con chocolate moldeado, Dazai estaba un poco nerviosa de que no fuese del agrado de sus compañeros, ¿le dirían si no tuvieran buen sabor? Consideró que Hayato tal vez le avisaría si se diera el caso, aunque también dependería del gusto de los demás.

Aún quedaban tres cajas por entregar, entre ellas estaba el gran chocolate que le había prometido a Kai. Antes de regresar con el pequeño castaño y Alberona, era momento de buscar a Yael dado que el segundo de los chocolates sobrantes era para él.

Como siempre, el chico velocista se encontraba activo jugando un partido de baloncesto con algunos otros compañeros, varias chicas alrededor de la cancha animaban el juego, algunas tenían cajas y bolsitas rojas en manos con lazos blancos, al parecer estaban esperando a que los deportistas terminaran el partido para entregar sus obsequios.

— Feliz San Valentín, Cohen-san — decía la castaña entregándole una toalla y una botella de agua al chico que salía de la cancha intentando secarse el sudor con el brazo.

— Gracias, Dazai-san — agradecía Yael tomando la toalla primero y secándose el rostro, luego la colgó en su hombro para sujetar a botella de agua. — Algunas chicas regalan dulces, tú eres más práctica, por lo visto.

— Negativo, solo te estoy pasando lo que había cerca de tu mochila — negaba con la cabeza la chica y luego sacando una cajita verde con un lazo naranja. — Ten, espero que te guste el chocolate.

— ¿Este chocolate es…? — Preguntaba el joven bronceado pasando su vista de la cajita en sus manos hacia la nativa de Osaka.

— Es un chocolate normal, hecho con mis propias manos — sonrió la castaña.

— Gracias, aunque la cajita se ve un poco…

— Lo que importa es lo que hay adentro — interrumpió Dazai ligeramente sonrojada. — No soy buena envolviendo cosas, ¿vale?

Tras dejar a un sonriente Yael, Sumire se encaminó nuevamente al interior de la residencia donde observó a su pequeño sobrino jugar en el suelo de la sala junto a Kana con unos pequeños bloques de colores. Luego de saludar a la morena, la nativa de Osaka se sentó junto a Kai y revisó su bolsa floreada para sacar un par de cajitas, una más grande que la otra.

— Alberona-san, ten — dijo Dazai tendiéndole una cajita de color azul celeste con puntos blancos. — Feliz día de San Valentín.

— ¿Es un Tomo-choko? — Preguntaba la de cabellera rebelde recibiendo su regalo.

— No quise ponerle etiquetas a mis chocolates, cuando estaba en el extranjero no las había en el momento de obsequiar algo en San Valentín — comentaba Sumire dándole la otra caja a su sobrino. — Así que no quise hacer nadie más o menos que otros.

— Tienes razón, no es usual… a menos que le des un regalo de amor a un enamorado — respondía Kana con un asentimiento.

— Kana, choco — decía el niño de cabellera castaña mostrando su caja.

— Si, rico chocolate — le sonreía la niñera.

Luego de abrir la caja de Kai, el niño se sorprendió al ver muchas bolitas pequeñas de color marrón la cual llenaba cada rincón de la misma. Aunque no era una gran bola de chocolate, el hecho de tener muchas alegraba al niño, además, Dazai no quería que se comiera un gran dulce de golpe ya que luego se pondría muy hiperactivo y no habría quien lo detuviera.


***
Chocolate para la mayoría, LadyAzulina LadyAzulina Nya RocioJ RocioJ Lazy Lazy Lian wolf 16 Lian wolf 16
PD: Dado las normas del evento ya que los caballeros cofcoflasprefierenrubiascofcof deben lanzar un dado teniendo en cuenta el tipo de chocolate recibido, debo ser yo quien decida el tipo. Así que todos reciben Tomo-choko. Fin del comunicado tururuuuuu
 
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Deambulando por las aulas de Rengō Academy
Nuevos detalles
Porque siempre hay cosas que se pasan por alto...

♥ En este evento no cuentan los regalos hechos de chicas para chicas, por lo que ni las que obsequian ni las receptoras obtienen algo por ello más que el aprecio in rol.
♥ Los usuarios con personajes principales femeninos (hey, chicas ;) ) que le regalen a OTROS usuarios con NPC's masculinos (ahre, boys) tienen el derecho de lanzar dado para saber qué reciben como recompensa de tan hermoso regalo (además del hecho de haber dado el regalo a un personaje no jugable, obvio). Las reglas de los dados del primer post se mantienen, añadiéndole el hecho de que el dado que ustedes, girls, lanzarán tendrá la mitad de caras (redondeado a la alza si por casualidad termina en .5) de las que ellos tendrían que lanzar. Por ejemplo, si compraron el chocolate y lo que hicieron fue un Giri-choko para el estudiante NPC de otro usuario, él lanzaría (obviamente no porque es un NPC) uno de 45 caras, pero uds pueden lanzar uno de 23 (la mitad a la alza).


Fin del comunicado.
... Espero no tener que volver (?)
 
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Alex's little princess ♚
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* Me disculpo de antemano por las pobres almas que van a leer esto, es INTERMINABLE... y pasó sin que me de cuenta D:
Además, dejé números entre el texto para que vean algunas imágenes... so, esas están en los spoilers del final.
*







Martes 11 de febrero ~Centro de la ciudad

Riv había dejado a sus dulces animales con su mejor amigo y ahora se encontraba recorriendo algunas tiendas. Eran los últimos días para prepararse, San Valentín llegaba a pasos agigantados y todavía no contaba con chocolates de cortesía para sus compañeros.

Era la primera vez que la pelirrosa debía de preocuparse por ello, los años anteriores sólo había tenido que hacer algo de chocolate para Alexis, aunque el chico era demasiado tonto para notar que ponía sudor y lágrimas en su Honmei-choko. Para ella fue toda una molestia que su amigo no notase que le gustaba… o se hiciese el tonto al respecto.

De todas formas, este año la situación había cambiado. Gracias a la academia tenía MUCHO giri-choko que entregar, además de unos pocos tomo-chokos. Lo más importante, y la razón por la que no había dormido especialmente bien era el único Honmei-choko que iba a entregar ese año, para Eishi… pero esa era otra historia de la que iba a ocuparse mañana.

Hoy debía de comprar algunos chocolates para sus compañeros y poco más… no planeaba tardar mucho tiempo.


Miércoles 12 de febrero ~Cafetería de Eleonor

En estas fechas festivas la cafetería se volvía un revuelo, había muchos clientes y tanto Eleonor como Riv terminaban agotadas después del turno de la tarde, pero ese día la pelirrosa iba a empezar a hacer su chocolate casero.

Logró pedirle consejos a su jefa sobre cómo tratar correctamente el chocolate, y además la dejó usar su cocina. Rivka estaba segura de que lo hizo de esa manera porque estaba súper emocionada de enterarse que tenía un pequeño novio al cual hacerle bombones caseros, aunque ella todavía dudaba de si llamar a Eishi así.

Riv entró a la cocina con algunas bolsas de chocolate Cailler para fundir: blanco, amargo, con leche y de fresa. Dejó las mismas sobre la gran mesada mientras seguía con la vista a la mayor, quien no paraba de sacar utensilios.
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—Am, Ele… ¿En serio vamos a necesitar todas esas cosas? Creía recordar que no era demasiado complicado —Lovelace sonó entre preocupada y confundida mientras cambiaba su delantal habitual por uno negro. Había cambiado su yukata antes, porque no eran nada prácticos para cocinar… o hacer algo en general.
—Rivi, ¡si vamos a hacer chocolates para tu chico tienen que estar perfectos! No es algo que podamos tomar a la ligera, cariño… a los hombres se los conquista por el estómago y, como mencionaste que sus padres tienen restaurantes, su paladar debe de ser muy refinado —Señaló a la mesera con una espátula mientras mantenía una expresión seria.
—Bien —Suspiró, rendida —Pero sólo voy a hacerlos yo, sino va a sonarme a trampa… aunque voy a llenarte de preguntas, nunca lo hice tan profesional.
—No te preocupes por eso, pequeña Rivi~
—La peliblanca canturreó con suavidad y la menor no pudo evitar sonreír ligeramente ante tan dulce acción hacia su persona —Todo va a salir más que bien y a tu novio le van a encantar, ya verás —Se paró detrás de la pelirrosa y frotó suavemente sus brazos con cariño, para darle ánimos —Ahora, empecemos… hay que fundir el chocolate, ya sabes qué hacer.

Riv sólo asintió ligeramente antes de tomar la primera bolsa de chocolate con leche y tirarla en un gran bol de acero inoxidable. Lo dejó apartado unos minutos para llenar una olla con agua y ponerla sobre la hornalla que previamente había encendido a fuego mínimo. Colocó el bol encima de la olla, corroborando que el agua no tocase la base del que contenía los trozos de delicioso chocolate. A continuación tomó una de las espátulas y empezó a remover con suavidad, lo que menos quería era que el chocolate se pegue… iba a ser un procedimiento un poco lento.1

Una vez que tuvo ese derretido lo abandonó sobre la mesada para seguir con otro sabor, siendo consciente de que debía de revisar el primero hasta que llegase a los 35 grados.

Anteriormente ya había elegido los moldes perfectos, de todas formas diferentes: cuadrados, rectangulares, redondos y obviamente de corazón.

Cuando el primer bol tuvo la temperatura adecuada vertió el chocolate con leche en algunos moldes, hasta llenarlos por completo.


—Debes de retirarles el are, corazón. Coloca el molde con la mitad hacia afuera del borde de la mesada y agítalo desde ese lado de arriba hacia abajo —Eleonor ejemplificó con una de las bandejas vacías para panes y Riv la imitó antes de dejar caer el excedente sobre el bol —¡Perfecto! Así vas a lograr tener una capa de chocolate perfecta, no muy gruesa como para romper dientes y no muy fina como para que se quiebren fácilmente.

Rivka terminó agarrando un buen timing de trabajo y, media hora antes del toque de queda, ya había terminado de hacer las capas superiores de todos los bombones. Cambió la ropa por su yukata y le agradeció a Eleonor antes de correr a la academia, si llegaba tarde Hisao iba a asesinarla… y Riv no podía dejar que eso pasase solo unos días antes del día de los enamorados.

Después de las horas intensas de clases en la mañana, la jornada agotadora de trabajo y su carrera para terminar los bombones a tiempo, la pobre chica cayó rendida en su fotón. Durmió tan bien como lo hacía en casa.


Jueves 13 de febrero ~Cafetería de Eleonor

Sólo quedaba esa tarde para terminar su Honmei-choko y Rivka estaba entrando un poco en pánico. Durante la clase de Dama Arena no pudo pensar en otra cosa que no fuese la combinación de los chocolates y rellenos, tanto que hasta los había graficado en su tableta.

Volvió a vestirse y acomodar todo con Eleonor antes de ir a buscar los ingredientes a la bodega. Tomó coco, menta, azúcar morena, fresas y almendras.

Para el relleno de coco mezcló éste con miel y aceite de coco, rellenando los de chocolate con leche. Realizó el glasé con claras y azúcar en polvo que necesitaba para usar con la esencia de menta y aplastarlo suavemente dentro de los de chocolate amargo. Armó su propio caramelo con el azúcar morena y la crema de leche para rellenar los bombones de fresa. Los blancos los llenó con fresas y otros con almendras.

Los envió a la nevera antes de volver a derretir chocolate para hacer los pisos de los mismos, cosa que hizo unos 15 minutos después.

Una vez que estuvieron listos y pudo desmoldarlos sonrió con gusto. Todos se veían completamente deliciosos y brillantes, Rivka pensó que había valido completamente la pena. Eleonor la aplaudió por tanto esfuerzo antes de darle ideas para decorarlos, y eso fue lo siguiente que la pelirrosa se puso a hacer. Dio su mayor esfuerzo para dibujar rosas de chocolates con las mangas y se pasó horas intentando que las rosas en los cuadrados quedasen parecidas. En los de almendras sólo colocó una de éstas encima, decoró los de coco con lo mismo e hizo líneas prolijas o espirales en algunos otros.

Armó tranquilamente la caja roja en forma de corazón que había comprado hacía unos días y puso cada uno de los bombones en pirotines dorados, acomodándolos con sumo cuidado. Pensó cada ubicación y los fue cambiando para que no quedasen dos iguales uno al lado del otro. Cuando estuvo conforme puso la tapa y utilizó cinta rosa con corazones para asegurar, dejando el gran y trabajado moño en el centro.

Para cuando se sentó y suspiró profundamente Eleonor entró a la cocina.


—¿Te falta mucho, Riv? Ya casi van a ser las diez y no quiero que camines sola tan tarde.
—Oh no, Eleonor. Sólo tengo que escribir la tarjeta y vuelvo a la academia
—Le sonrió con suavidad a la peliblanca al mismo tiempo que levantaba una tarjetita llena de brillos rojos.
—Está bien~, pero no te entretengas mucho…
—No va a tomarme mucho, ¡lo prometo!


La mayor salió dejando a Rivka sola con sus pensamientos. Entre tanto estrés y revuelos no había pensado qué escribir en la tarjeta… y tampoco contaba con mucho espacio. Después de darle algunas vueltas al asunto garabateó: “Espero que disfrutes tanto de los chocolates como yo disfruto de tu compañía, Ei”. La aseguró en el moño antes de armar dos cajas rojas, más pequeñas, a las que decoró con cinta dorada.

Esa noche se despidió de Eleonor, llevándose los tres paquetes a casa, con una gran sonrisa.


Viernes 14 de febrero ~Academia Rengō

Acomodó el gorro frente al espejo antes de sonreír. Tomó la bolsa blanca de papel donde tenía todos sus chocolates y después de saludar a sus mascotas salió camino a la clase. Iba a llegar lo suficientemente temprano como para ponerlos sobre los escritorios de todos sus compañeros y, como tenían etiquetas, no iba a haber ninguna confusión. Sus giri-chokos estaban completamente repartidos y los únicos bancos vacíos eran los de Nomura y Honō, se encargaría de ellos después.

Apenas terminó la clase guardó rápido la tableta en su brillante mochila y empujó la silla hacia atrás, haciendo que Amayah girase unos segundos la cabeza hacia ella con la nariz arrugada. Rebuscó en su bolsa y sacó una de las cajas pequeñas para acercarse a Nomura, que escuchaba a Yamil hablar sobre algo mientras éste observaba cómo acomodaba las cosas en su morral. El chico dejó de parlotear instantáneamente al ver a la pelirrosa parada ahí y Amayah volvió a levantar la mirada, aunque no lo necesitaba.


—Bueeeeenos díasss~ —Riv canturreó antes de sonreír grande.
—Hola, Rivka. Muchas gracias por los chocolates, ¡estaban deliciosos! —Yael fue el primero en hablarle.

¿Eh? ¿Estaban? —la pelirrosa sonó sorprendida y hasta parpadeó —¿Ya te los comiste? ¡Eso fue rápido! Esperaba que te durasen un poco más, ¿sabes?
—Bueno… es que la clase iba demasiado leeeeenta y tenía que entretenerme con algo.
—La verdad es que eran tuyos… así que podías comerlos cuando quisieses —volvió la mirada a su pelinegra amiga mientras ésta acomodaba la correa en su hombro, lista para salir —¡Maya! No tan rápido, tengo tu chocolate también~ —estiró la caja hacia ella con ambas manos, sonriéndole con suavidad —Feliz San Valentín… ya que somos amigas hice el tuyo casero, espero que te gusten… y que no seas alérgica a alguno de los rellenos —arrugó la nariz mientras esperaba a que la chica tomase su regalo.2

-*-

Volvía a tener la bolsa blanca mientras caminaba por el patio y buscaba entre las personas a su peliblanco favorito.

La noche anterior le había dado millones de vueltas al asunto. ¿Qué iba a hacer si a Eishi no le gustaban los chocolates? ¿Y si se los rechazaba? Estaba segura de que iba a obtener tantos chocolates como lo hacía Alexis, pero eso sólo empeoraba la sensación del nudo en el estómago. ¿Y si no eran lo suficientemente buenos? ¿Y si no se había esforzado lo suficiente? ¿Desde cuándo se sentía tan insegura? Iba apretando las correas de la bolsa con fuerza, y ni siquiera lo había notado. Se sentía aterrada, por un chico… cuando anteriormente ya había regalado cosas a Alexis y él también le gustaba… pero no se sentía igual. Dejó de caminar, en seco.

Eishi contaba con un je ne sais quoi que lograba hacerla sentir completamente intranquila y segura al mismo tiempo… ¿Eso era posible? Riv era consciente de que no tenía ni pies ni cabeza… y de que se sentía raro como el infierno. Todavía no estaba convencida de que le gustase. Claramente ese no era un buen momento para replantearse la existencia, mucho menos cuando los chocolates seguían en la bolsa, así que respiró profundo antes de volver a caminar, ahora más decidida.

Encontró al susodicho en un una de las galerías y se apuró un poco, antes de que se le perdiese de vista entre la marea de gente. Cuando lo tuvo al lado apoyó una mano en su hombro y él se dio vuelta, con bastantes cajas en las manos. Riv sintió su corazón romperse un poco.


—Ei, te estaba buscando —frunció suavemente el ceño e infló ligeramente las mejillas. Se sentía ligeramente engañada.
—Yo… no esperaba que me buscases, lindura —El primogénito de los Honō la observó, casi sintiendo ternura por su expresión.
—Por supuesto que iba a buscarte, ¡tengo tu chocolate! —Bajó la mirada a la bolsa y acomodó un mechón de su cabello tras la oreja antes de tomar la gran caja en forma de corazón —Los hice yo misma y Eleonor me dio algunas instrucciones, pero juro que no hice trampa… —Estiró la caja hacia él, aunque tuviese las manos llenas.
—¿Hi-hiciste chocolate para mí? —Sonó sorprendido y hasta parpadeó. El nudo en el estomago de Riv se hizo aun más presente.
—¡Obvio! Pero —levantó su dedo índice al mismo tiempo que su chico estiraba la mano para tomar la caja y Eishi levanto la mirada hacia su cara.

La pelirrosa aprovechó completamente la distracción del peliblanco y chocó la mano fuertemente con la suya, justo la que sostenía los demás chocolates. Éstos salieron volando por todas partes, para terminar esparcidos por el piso. Eishi pareció completamente perdido mientras Rivka le sonreía grande y ahora tomaba su caja en forma de corazón con ambas manos, tendiéndosela con felicidad.


—¡Babe!, what the fuck?!

Riv siguió sonriéndole y batió las pestañas mientras levantaba su pie derecho. Pisó con fuerza una de las cajas y la aplastó aún más, haciendo que por el sonido las personas cercanas la mirasen. Desde fuera parecía una escena un poco grotesca y psico, desde dentro era más o menos lo mismo. ¿Quién se atrevía a regalarle cosas a su chico? ¿No había sido lo suficiente demostrativa con él en público? ¿No se daban cuenta de que se pertenecían mutuamente?... aunque Eishi todavía no hubiese dicho nada al respecto.

Había sido un impulso, pero la mimetista no se arrepentía de nada, jamás se había sentido tan celosa en la existencia… su sangre ardía.


—En serio, ¿había necesidad de eso? —Al sólo obtener una sonrisa de la chica, tomó la caja de sus manos con suavidad y suspiró ligeramente antes de levantar una comisura —Sabes que iba a compartírtelos, ¿no?...

Eishi se inclinó un poco hacia ella, ya con los ojos cerrados. Riv supo al instante qué estaba buscando y se puso un poco de puntitas para terminar de juntar sus labios, apoyando ambas manos en los hombros del chico. Cada vez que eso pasada se olvidaba del mundo y todo lo que la rodeaba, solo podía saborearlo, tocarlo y olerlo… lo demás desaparecía.

El beso empezó relajado, como si estuviese destinado a terminar pronto, pero ella no iba a dejar que eso pasase. Se apegó a él y Eishi alcanzó justo a sacar la caja de chocolates del medio para rodearla con los brazos… ya no era sólo una muestra de cariño, era toda una declaración de pertenencia.

Rivka apretó más los labios contra los suyos y él los abrió ligeramente, invitándola. No tardó en tomar la iniciativa e introdujo la lengua para jugar con la suya, girándola y retorciéndola con la simple intención de acariciarlo y provocarlo… aunque con Honō no hiciese falta mucho esfuerzo.

El peliblanco no era ningún lento y apenas supo lo que intentaba llevó una mano directo a su trasero, presionándolo y obteniendo como respuesta que ella lo rodease con una pierna… se les estaba yendo un poco de las manos.

A pesar de que el clima estaba templado y corría un poco de viento ambos empezaban a sentir un poco de calor… si no se alejaban ahora no iban a poder hacerlo jamás, y tampoco era el lugar indicado para ello. Alguno de los dos tenía que alejarse, aunque no quisiesen, y Riv estaba segura de que Eishi no iba a hacerlo, sólo por cómo amasaba su nalga por sobre la falda.

Cuando separó sus labios suspiró con suavidad y escuchar a su chico gruñir la estremeció de pies a cabeza, ¿cómo esperaba controlarse con algo así?... si no retomaba el hilo de la conversación iba a saltar sobre él de nuevo y no necesitaba una amonestación.


—No los necesitas, Ei… podrías compartirme de los míos —Sonrió suavemente, todavía un poco sonrojada. Él la miró con expresión divertida, aunque ligeramente descolocado por continuar tan pronto con la charla.
—¿Y qué pasa si no quiero, preciosa? Después de todo son sólo para mí —Juntó sus frentes y subió la traviesa mano hacia su espalda baja, acariciándola lentamente. Aquel gesto hizo que la chica arquease la espalda, pegando sus pechos.
—Bueno, si no querés… voy a tener que esforzarme un poco para que me compartas —Jugó con las hebras blancas que tenía a la altura de la nuca, sin despegar los ojos de los suyos.
—Oh… —Casi ronroneó de gusto y la apegó completamente a él por lo que había escuchado entre líneas —eso suena realmente bien, ¿qué tenés en mente, babe?
—No puedo decirte, Ei~
—Llevó un dedo a sus labios antes de susurrar —Es un secreto, y si te lo digo se va a arruinar…
—Mh… ya me estoy emocionando, Riv
—Abrió un poco los labios para morder con suavidad la yema de su dedo.
—¡Oh! sé que sí, lindura —Alejó su dedo y también su cuerpo. Lloró internamente al no sentirlo más contra ella —Pero simplemente vas a tener que esperar.
—Por supuesto, princesa… ya sabes que soy un hombre con mucha paciencia.


La sonrisa que le regaló hizo que Lovelace riera divertida y él aprovechó a pasar su atención a la caja que traía entre manos. Deshizo el moño casi con delicadeza y la abrió, examinando cada uno de los bombones. Ella se tensó ligeramente, enderezándose.

—Los hice lo mejor que pude, ¡lo prometo!... —Juntó las manos en su espalda y jugó con sus dedos de forma nerviosa.
—Hey… ¿y esta forma tan adorable? —Tomó justo uno de los que tenía forma de corazón, levantándolo a la vista de ambos.
—Oh, te explico —Asintió efusivamente, haciendo bailar sus risos —Se llama corazón, —Dibujó la silueta de uno en el aire, con los dedos —quizá no lo hayas visto antes porque vos no tenías uno —A veces le era inevitable bromear con él, se lo dejaba tan fácil. Honō rio ante la ocurrencia.
—¿Y ahora lo tengo? —Llevó el chocolate a su boca para saborearlo, tomándose su tiempo —Está… está…

Riv mordió su lengua, casi muriendo de estrés por la pausa dramática. Él sonrió entretenido y la tomó de la cintura para besarla, haciendo que pruebe un poco del bombón en sus labios. La pelirrosa ronroneó de gusto al alejarse y lamer su labio inferior, encantada con el relleno de caramelo. Eishi se relamió al separarse.

—Está bastante bueno, debería de contratarte para los restaurantes de mi padre —Acarició la barbilla de la chica mientras ésta batía las pestañas.
—Dudo mucho que estés siendo objetivo, Eishi… ¡Me encanta!
—Soy todo lo objetivo que puedo, preciosa
—Pasó el pulgar por sus labios antes de tomar otro chocolate y meterlo en su boca para disfrutarlo —Y… ¿qué vamos a hacer hoy?

Rivka chasqueó la lengua y acomodó los brazos como jarra, casi para regañarlo.

—Ya te dije que era sorpresa, pero ya podes darte una idea. Es San Valentín y además, es viernes… ¡hay que salir! —Tiró su cabello dramáticamente hacia atrás mientras bufaba —Y compré una yukata nuevo que espero que veas, así que deberías de pensar en algo bonito —Eishi levantó una comisura y la observó de pies a cabeza antes de abrir la boca.
—¿Te queda sexy?
—No lo sé, eso deberías de juzgarlo vos, ¿no crees?
—Jugó coquetamente con un mechón de su cabello. Él pensó que se veía adorable.
—Vamos a verlo ahora entonces, primor… —Tuvo el descaro de meter la mano por debajo de la chaqueta del uniforme para acariciar su cadera.
—Vas a tener que esperar a salgamos, Honō~ —Alejó su mano con suavidad, dejando entrelazados sus dedos unos cortos segundos —Y si te portas bien, quizá te sorprenda.
—Riv, por favor… ¿Vamos a hacerlo hoy?
—Ella pudo notar que la emoción del chico era grande, por como abrió los ojos.
—Quizá… —Canturreó de forma vacilona antes de soltar su mano.
—¿Quizá?... sabe que voy a m- —Ella lo cortó instantáneamente, hablándole por encima.
—Nos vemos más tarde, Ei~ —Empezó a caminar hacia atrás después de tirarle un beso sonoro —¡Tengo más chocolates que entregar! —Levantó la bolsa para generar más énfasis.
—Espera… —El peliblanco frunció instantáneamente el ceño —¡¿A quién?!
—Te veo a eso de las cinco en la entrada~
—Agitó su mano antes de girarse y seguir su camino, un poco más rápido.

Eishi suspiró profundamente y pasó la mirada a los chocolates que seguían en el piso.


—Bueno… ¿Habrá algunos bombones que se hayan salvado?

Entre todo ese desorden chocolatoso algunas cajas estaban bien cerradas. Tomó una y la abrió para llevar uno a su boca y levantar ligeramente los hombros.

—… Definitivamente no están tan buenos como los de Riv.


-*-

La próxima persona a la que necesitaba entregarle su tomo-choko era Alexis. No fue realmente difícil encontrarlo porque estaba sentado sobre una de las mesas del patio, casi rodeado completamente de chicas que le entregaban cajas y cajas de chocolate. El pelirrojo ya había acumulado algunas bolsas llenas, como si fuese lo más normal del mundo.

Riv sonrió ligeramente al recordar lo que pasaba con esos regalos, siempre en las tardes de San Valentín él golpeaba su puerta y comían chocolates a reventar, hasta sentir que se les escapaba la salud estomaquil por entre los dedos. Lovelace se preguntó si se repetiría esa tradición esta vez.

Dejando los recuerdos un poco de lado siguió acercándose a su mejor amigo y éste le sonrió grande al notar que venía con una caja en la mano. Se levantó de la mesa y saltó hacia el suelo, dejando a las chicas sin respuestas.


—¿Venís a entregarme más chocolates, Rivi? —Alexis sonó divertido y levantó una comisura.
—Por supuesto, ¿cuándo no? Aunque, como todos los años, veo que podrías prescindir de ellos… te vas a poner gordo —Estiró la caja hacia él mientras bromeaba, sabía lo mucho que Denali apreciaba su físico.
—¡Oh, sabes bien que nunca los como solo! Además, los tuyos son mis favoritos —Rodeó a la chica con un brazo y la acercó a él para besar sonoramente su frente al mismo tiempo que tomaba la caja —Y sé que los haces caseros especialmente para mí~
—Bueno
—Riv rio con suavidad antes de negar y alejarlo un poco —No sólo para vos este año, Amayah y Eishi ya tuvieron los suyos.

Alexis frunció rápidamente el ceño al escuchar ese nombre, saber que otro chico recibía chocolates de Rivka con tanto esfuerzo como él lo hacía sentir enfermo.

—Ya no me haces sentir especial.
—Lo siento mucho, Lex… pero ya no sos el único
—Le sacó la lengua con diversión antes de enderezarse —¿Vamos a juntarnos a comer chocolates hoy?
—Sí, por supuesto…
—La miró, pero ya no parecía tan convencido como antes.
—Te veo en la sala común cuando termine mi última clase entonces, porque después tengo cosas que hacer. ¡Nos vemos, Alex!~

Riv se despidió saludándolo con la mano y él apenas alcanzó a levantar la suya porque ella ya había salido corriendo hacia su habitación.






Creí que iba a tener que tirar daditos por Relikt Relikt pero no :c
Como el de Eishi es honmei-choko y casero voy a tirar un dado de 15 caras.
El de Yamil es giri-choko y comprado, así que tengo que tirar un segundo dado de 23 caras.
Tengo que tirar dado de 23 caras por el pu.to del hermano de mi bebé.
Tiro dado de 30 caras por Alex.
En cuanto a Rah ( Lazy Lazy ) y Kazil ( Lian wolf 16 Lian wolf 16 ) ahí tienen sus giri-choko recién saliditos de la tienda ^^ ... no tan recién saliditos, pero bueno.
por la salud mental de Azu voy a hacer una lista... oki?
Giri-choko comprado:
Rashidi
Kazil
Yamil
Taishi
Sumire
Kana
Tomo-choko casero:
Amayah
Alexis
Honmei-choko casero:
Eishi
 
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Morpheus's Dream ♚
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Hacer chocolates fue una de las primeras cosas que aprendió Maya en la cocina, durante la primaria, para su nueva y única amiga. Por supuesto, en esa época no dejaban a la chiquilla hacer gran cosa sola, mucho menos en un lugar tan lleno de vibraciones. Le tomó ocho años “manejarlo” y, aun así, contaba con cierta vigilancia.

—¿Necesitas algo más? —le preguntó Markus mientras dejaba los utensilios que iba a utilizar en la mesa que ella había ocupado, no traía también los ingredientes porque su protegida no le permitió tocarlos, algo sobre no querer que tuvieran otra esencia fue su excusa.
—No, muchas gracias.
—No tienes que agradecerme —
el guardaespaldas notó que la chica no le prestaba atención al no recibir ninguna contestación, estaba excesivamente concentrada revisando las notas de un pequeño cuaderno y él se había acostumbrado a tener hasta el menor gesto como confirmación de que había entendido sus palabras. Llevó una mano a su muñeca, apenas tocándola—. ¿Estás nerviosa?

La aludida alzó la mirada cuando el movimiento estuvo cerca y sobre una parte de su cuerpo, comprendiendo que había ignorado al pelirrojo. Torció los labios y se frotó un brazo.

—Lo siento… Sí…
—¿Por qué? —
Nyhus cruzó los suyos sobre la mesa, recostándose de ella—. Los has hecho un montón de veces, ¿cuál es la diferencia? —por supuesto que sabía la respuesta, simplemente estaba tratando de distraerla.
—Es la primera vez que los hago sola…
—Pero no estás sola, puedo ayudarte.
—No, Markus —
la sonrisa de Amayah era algo tensa—, creo que es el momento de que empiece a hacerlos por mi cuenta.
—De acuerdo, entonces… —
esta vez sí apoyó la mano en la muñeca de la chica, en aquella que movía con inquietud sobre su otro brazo, para detenerla—. No te preocupes, estaré aquí para evitar que te abstraigas.
—Gracias —
ella le miró con cierto alivio en sus ojos dorados, más relajada.
—Vamos, empieza a trabajar —se irguió, alejándose de su espacio.

Amayah había conseguido permiso para utilizar la cocina de la academia por varias horas y agradecía internamente que estuviera vacía, muy bochornoso era ya todo el asunto. Debido al límite de tiempo, la lista que tenía de los chocolates que haría para sus compañeros la ayudaría mucho a organizarse porque en ella ponía la cantidad para cada uno, los sabores que tendrían e incluso dónde los guardaría, pero todavía había un nombre que no contaba más que datos vagos. Seguía sin saber qué darle a Lalbay Rashidi. La frustraba mucho, sobre todo porque no tenía una idea muy clara de qué significaba para ella y San Valentín lo volvía todo demasiado confuso. Las palabras de su familia de la temporada navideña continuaban en su mente, pero también aquella nueva impresión que tuvieron en su cumpleaños hacía casi una semana atrás. Era mucho más que demasiado confuso.


—¡De acuerdo! —se quejó, apoyando las manos en la mesa mientras observaba lo que tenía a su disposición—. Seré precavida.
—No sé qué te atormenta —
comentó su acompañante, sacándola de su repentina ensoñación— pero estoy de acuerdo con esa decisión.

La joven Nomura se sonrojó intensamente, decidiendo continuar como si Markus no la hubiese escuchado. Se recogió el cabello y puso manos a la obra. Prefirió empezar con los más grandes para que tuvieran más tiempo cociéndose, tomándose todo lo necesario en derretir y mezclar los sabores. Tenía la esperanza de que los receptores comprendieran con facilidad lo que quería expresarles con el sabor del chocolate, no quería verse envuelta en ninguna situación incómoda. Tal vez sería una buena idea añadirles notitas aclaratorias. Asintió para sí misma.

—Está demasiado dulce —oyó decir.
—¿Qué?...

Yahra alzó la mirada del bol para observar a su guardaespaldas. El pelirrojo había metido una cuchara en la mezcla y se encontraba degustando, con una expresión de disgusto.

—¡¿Quién te dio permiso?! —volvió a sonrojarse, avergonzada.
—Alguien debía hacer control de calidad, ¿no?
—¡Está perfecto! —
se quejó, frunciendo los labios—. ¿Demasiado dulce? —dudó, susurrando.

Markus no pudo evitar reír por su expresión.


—Tienes razón, está perfecto, pero no soy gran fan de los dulces —dejó la cuchara a un lado—. Aun así está bastante bien, continúa.
—Bien —
frunció los labios—, ¡pero no metas más cucharas en la mezcla! —lo señaló con el batidor de mano.
—No prometo nada —alzó las manos.

Podría parecer que Maya estaba pasando demasiado trabajo sin necesidad, pero era una chica de ideales y creencias difíciles de quitar. Creía que si hacía la tarea de forma manual impregnaría en su creación algún tipo de emoción y, sin importar que sus ingredientes fueran de la producción más fina y la calidad más alta, tendrían un mayor significado. Claro, no iba a hacer eso con todos, los más pequeños serían mezclados a máquina.


**

Trufas, bombones. Circulares, en cuadrados. Con pasas, almendras, caramelo, fresa, vainilla y de chocolate blanco. Muy pocos eran amargos, ninguno en forma de corazón. No los mezcló, dividiéndolos en grupo según el orden de sus notas.

—Oh, trufas. Yummy.

Amayah perdió el aliento y estiró una mano para golpear aquella con la que Markus había tomado el chocolate. Ella infló las mejillas mientras que el pelirrojo fruncía los labios, pero un rastro de diversión cruzó sus ojos. En la otra mano cargaba una caja llena de bolsas etiquetadas que colocó sobre la mesa para su pequeña.

—Hiciste muchas trufas, ¿no puedo tomar ni una?
—¡No! Están contadas.
—Entre tanto dulce no creo que extrañen uno.
—Creí que no te gustaban —
se quejó la menor, haciéndolo reír.
—Y no lo hacen, pero sé disfrutar lo que está bien hecho.

Maya refunfuñó, pero tras revisar la lista y comprobar cuentas le miró.

—Puedo darte un cuarto de una barra de chocolate negro con pasas.
—¡Genial!


La chica negó mientras el pelirrojo degustaba, empezando a guardar cada delicia en su bolsa correspondiente, haciendo la debida anotación en su cuaderno. Tras terminar lavó todos los que había utilizado y regresó a su habitación. Markus se quedó a la entrada del dormitorio femenino para buscar a su hermano.

La joven Nomura no contaba con tanto espacio en su escritorio, por lo que se acomodó en el suelo, como hizo en Navidad. Además de las bolsas, también había hecho cajas a mano y estaba dispuesta a terminar con la organización en ese momento. Algunos chocolates tenían su destino dentro de un envoltorio de celofán rojo o dorado con un lazo atado simulando un corazón, otros eran mucho más complicados y se encontraban dentro de cajas con el mismo papel de decoración. El más grande y enrevesado de todos fue enviado a Tokio, a la residencia Michiko. Los giri-choko, los de bolsitas de celofán, fueron entregados en la noche a Nyhus Markus y Tranum Rowan para que los dejaran frente a la puerta de sus destinatarios. Los tomo-choko... los envió como correspondencia. Amayah se golpeó el rostro con la palma de la mano.


—¿Algún día los entregaré personalmente? —se cuestionó con un suspiro. Sabía que probablemente sí, llegaría a superarlo... pero todavía no era ese día.


♥ Recuento de chocolates hechos:

Giri - choko
Tomo - choko
• Miharu Kazil ( Lian wolf 16 Lian wolf 16).
• Matsuda Akio.
• Hono Taishi ( Lazy Lazy).
• Sho Hakuryu (Nya).
• Dazai Sumire ( Relikt Relikt).
• Lovelace Rivka ( RocioJ RocioJ).
• Alberona Kana (Nya).
• Lalbay Rashidi ( Lazy Lazy).
• Cohen Yamil.


 

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San valentin~

Esa fecha.... TAAAAAAAAAAN~ romántica para algunos y TAAAAAAN~ esperada por otros.
Una fecha en donde las chicas regalaban chocolates... A los chicos!

Y kazil, pese a no ser fanático de los dulces, jamás... Pero JAMÁS! rechazaría un chocolate, sobretodo si es de una amiga o conocida.

Por eso el pelirrojo se despertó aquel día mas ansioso que de costumbre. Había en el aire de las residencias el dulce aroma de los chocolates que incluso se colaba a las habitaciones de los varones, obligando a cualquiera que tuviera una nariz en pensar en los deliciosos dulces.

Como es costumbre en el, kazil se duchó, seco el pelo y vistió como todos los días, tomandose unos minutos para trenza el cabello de su nuca en una trenza grande y larga que le llegaba sobre la cintura y que amarró con una coleta de color morado. Aquel día quería estar presentable, no por algún motivo especial, sino porque... Le apetecía estar mas arreglado que de costumbre para la ocasión.

Y como claramente no quería quedarse detrás de sus compañeras, el había preparado algunos pequeños regalos para sus ellas. Nada realmente ostentoso pero si significativo (esperaba el) para las féminas

Al salir se encontró con una caja de chocolates (giri-chocos ) que se apresuró a guardar en un lugar fresco para conservarlos, aun con la intriga de su extraña aparición.

La primer compañera con la que se topó fue su compañera de shopping sumire dazai, quien le entregó una caja de color púrpura con un lazo celeste.
para ti kazil, un tomo-choko hecho por mi — explicó alegremente su compañera al entrégarle la caja.

El pelirrojo la recibió, levemente sorprendido por el gesto yde buen grado agradeció con una inclinación. —gracias por los chocolates Sumire! Ten...—de su bolsillo sacó un pequeño sobre envuelto en un papel morado con el nombre de la chica escrito en una caligrafía cursiva y se lo ofreció. —te preparé un pequeño regalo también, feliz dia del amor y la amistad! — sonriendo de forma leve y tras un intercambio de palabras con la nativa de osaka ambos reanudaron su camino, se notaba que tenía cosas por hacer.

Al llegar al salón se encontró con mas chocolates (un giri-choco para ser exactos) , provenientes de rivka y al igual que hizo con sumire, le entregó otro pequeño sobre envuelto en un papel rosado antes del fin de la clase. —feliz día del amor y la amistad riv!

* * *
Chokorēto!!! "\(°<°)/"

Relikt Relikt kazil hace entrega de un pequeño manual de origami y manualidades, ha oído por ahí que le gustan las manualidades ;)

RocioJ RocioJ es un catálogo pequeño de ropa usada por famosos

LadyAzulina LadyAzulina el regalo viene pronto (? Aun no sabe que los chocolates eran de ella.

Si mal no cuento e de tirar 3 dados. (por ahora (? )

Pd (editado) : al final si eran giri chocos comprados los de riv, por lo cual el tercer dado no cuenta
 
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Deambulando por las aulas de Rengō Academy
Buenas y malas noticias

Uno de los usuarios ha decidido retirarse del rol, por lo que la ficha de Sumire Dazai junto a los NPC's adjuntos han sido retirados del registro. Es una pena. Con ello, su participación en este evento se anula y los beneficiarios ( Lian wolf 16 Lian wolf 16 y Lazy Lazy) no reciben esa parte en el conteo final.

Por otro lado, el staff ha reconsiderado la regla que dicta que los NPC's no cuentan y les permitirá a los usuarios lanzar dado por sus NPC's, sin embargo, seguirán sin recibir recompensas por ellos. Los dados deberán estar debidamente señalizados (en el lugar donde se suele dar la razón de la tirada) con el nombre del NPC al que le corresponde. Como si fuera un personaje principal, el dado del NPC sigue las señalaciones marcadas en el primer post y los personajes femeninos que les hayan obsequiado recibirán la mitad de chocolates dulce corazón como dicta el post principal; se tomarán en cuenta los dados lanzados por los dueños de los NPC's y no aquellos lanzados por el anuncio anterior.

Sólo soy un gato emitiendo órdenes de arriba, lamento los inconvenientes...
 
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