Fanfic Digi Tale: RE: Turn of Balance. Final del Arco

Horace Owl

The Overcoat
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Antes que nada Bill, gracias por pasarte por acá. Vamos.

Lo de Salamon es compresible. ¿Cuanto tiempo lleva con Damian? Casi nada. Yo no confiaria tan rapido en alguin con ese poco tiempo.
Claro y más si esa persona cambia tan de repente de opinión, suena por lo bajo sugestivo el hecho de que haya sido justo después de compartirle memorias.

Bill y A Acero_12 , sobre Haku y Felicia con Gankoomon, estoy preparando el capítulo especial que habla de un periodo de ellos en el MD durante los últimos períodos de su tiempo previo al final de aquel año, así que espero ilustrar todo en ese especial, les estaré avisando cualquier cosa.

Saludos a ambos y gracias por leer.
 

Horace Owl

The Overcoat
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Muy buenas a todos, junto con disculparme de la demora, paso a dejar el siguiente capítulo de mi historia. Espero poder traerles el resto por lo pronto, estoy haciendo unas cuantas cosas extras así que ya iré anunciando algo nuevo más adelante.

Bueno sin afán de dilatarlo más, las menciones:

A Acero_12 R Bill Cipher B Blackgatomon

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"Las cosas no van bien, Salamon se cuestiona su actuar al tiempo en que Damián se muerde la lengua. Finalmente y tras un sueño agitado, Salamon se entera de la verdad, Damián sabe como y donde hallar un portal pero no dirá una palabra."
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Capítulo Once:
"Dos Vidas Unidas por un Umbral"

El sol radiante iluminaba levemente la habitación de Damián. Por la ventana los rayos se colaban tímidamente y apuntaban a la silla del ordenador, la cual se presentaba vacía.

El joven abrió los ojos con facilidad, aquella noche no había sido de las mejores y su sueño fue turbado durante toda la extensión de la misma, lo que facilitó su temprano despertar. Al levantarse notó como Salamon no se hallaba en la silla ni en ningún otro lugar, cosa que al joven no le sorprendió. Girándose hacia la ventana sólo pudo suspirar al pensar sobre la resolución que le llevó a ser tan arisco con su compañera el día de ayer, él no quería comportarse así con ella, pero debía hacerlo, aunque, al final, hubiese sucumbido a su arrepentimiento y le hubiese contado su descubrimiento.

***​

— Muy bien —murmuró Wizardmon—. Dime antes que nada, ¿estás dispuesto a ir al Mundo Digital?

Damián guardó silencio un momento, no pensó que la prueba fuese un cuestionario.

— Sí —respondió con firmeza sacando la voz.

— ¿Por qué? —espetó el brujo.

— Porque... —el joven titubeó— ... deseo realmente ayudar al mundo de Salamon.

Wizardmon notó un dejo de duda en la respuesta de Damián.

— Has de saber que si no sabes mentir es mejor no hacerlo —informó fríamente—, arriesgas mucho aquí.

Damián se sintió ofendido por lo escuchado, él sabía muy bien lo que estaba en juego por lo que jamás consideraría el mentir.

— Te preguntó de nuevo —señaló Wizardmon—. ¿Por qué estás dispuesto a ir al Mundo Digital?

— Ya respondí —Damián se plantó firme con su respuesta.

— ¡No es así! —el brujo golpeó el piso con su bastón y chispas salieron del piso—. No te mientas y responde, ¡¿por qué?!

Damián estaba comenzando a sentirse amenazado, algo dentro de él le rogaba el salir corriendo de ahí, no quería estar más frente a Wizardmon, no quería seguir siendo intimidado, pero más que nada, no quería responder la pregunta. El dejar ir su verdad era algo que Damián no podía lograr, dentro de él las palabras se arremolinaban y chocaban intentando salir, pero el joven no quería hacerlo o mas bien, algo se lo impedía. ¿Qué era? No lo sabía. Ese algo sólo no le permitía decirlo y ciertamente, estaba mejor sin comunicarlo.

— Está bien Damián —interrumpió Wizardmon—, sí no deseas responder, no lo hagas, ya hallarás otro modo de ir con Salamon al Mundo Digital.

El brujo comenzó a levitar dispuesto a irse por donde había venido, pero un clamor le detuvo.

— Espera, por favor espera —musitó el joven—. No lo entiendes, no es que no quiera responder, sólo... yo ... no puedo.

— Ya has perdido tu oportunidad —declaró el brujo estático en el aire—, no te esfuerces más, quizás nunca fuiste el mejor humano para ésta misión.

Damián apretó los dientes con molestia, no comprendía porque no podía simplemente responder a tan simple pregunta, pero tras observar a su compañera tan frágil entre sus brazos halló, al menos en parte, las palabras.

— Puede que así sea —murmuró el joven con resignación—. Siempre ha sido así, jamás he sido "el mejor" para esto o aquello, quizás por eso siempre vi éste mundo como un lugar aburrido y sin brillo, siempre quise creer que simplemente no había algo aquí para mí, algo en lo que fuese bueno... —Damián suspiró—... pero todo cambio cuando conocí a Salamon, al fin había alguien que venía por mí, que me necesitaba expresamente a mí. Quizás yo no sea el mejor para cumplir con la misión que Salamon me compartió, pero estoy seguro de que soy el mejor para acompañarla, estoy seguro que es por esto que nací, para el día en que ella viniese por mi ayuda.

Wizardmon observó en silencio al joven revelar su respuesta y tras volver a tocar el piso reiteró su pregunta.

— ¿Por qué?

— Porque soy el mejor para acompañar a Salamon, porque nací para cumplir con esto, nací para ser el compañero de Salamon y salvar su mundo juntos —la voz de Damián por primera en toda la conversación vez transmitía decisión y seguridad.

— Eso esta mejor —señaló el brujo sin cambiar su tono frío—, pero has cumplido sólo tu parte.

— ¿A qué te refieres?

— Aún falta que Salamon acepte su papel en todo esto —el joven se sorprendió—. Quizás tú hayas aceptado tu rol, pero ella aún duda y no ha tenido la confianza para revelarte las razones.

Damián miró a su compañera en silencio.

— Escúchame bien Damián —Wizardmon llamó la atención del distraído joven—. Mañana, únicamente mañana, estaré en el quinto piso de aquel edificio —el brujo señaló el edificio más próximo—, sí Salamon confía en ti, vendrán juntos y yo abriré el portal para ustedes dos. Pero sí viene sólo uno, sin importar nada, no abriré el portal, así que espero que sepas que hacer.

***​

Damián se levantó y procedió a vestirse. Al rato bajó las escaleras impertérrito dispuesto a hacer lo que hiciese falta para hallar a Salamon y encontrar en ella respuestas, pero antes de siquiera poder intentar hacerlo había algo de lo que debía encargarse. El joven estaba seguro de que tras cruzar la puerta de salida no volvería a penetrarla en mucho tiempo, él confiaba en Salamon y que tras hablar sinceramente con ella serían dignos de cruzar el portal juntos, por lo que debía hacerlo de inmediato.

— Damián, te levantaste temprano —interceptó la madre de éste—. ¿Te preparó el desayuno?

— No gracias mamá —replicó en tono amable el joven—. Ven, necesitó hablar algo contigo.

Desde ayer por la mañana Damián había comenzado a empatizar con su madre, con su forma de ser y las razones de su actuar. Ella era una mujer independiente, más allá de la lacra de pareja que hoy ostentaba, se esforzaba día a día en hacer las cosas lo mejor posible para ambos y fallaba, mucho, pero era humana y como él, no derrochaba perfección.

Había llegado el momento de que él tuviese la confianza que jamás le confirió a la relación con su madre, ella debía saber que él se ausentaría por tiempo indefinido.

Por otro lado, a cuadras de la casa de Damián, Salamon ya se hallaba en el baldío donde había enfrentado a los digimon. Sí ese tal Wizardmon había vencido al toro debía haber estado vigilante a la batalla, su guarida, por extensión, debía estar por aquel sector.

— ¡Wizardmon! —llamó al aire—. ¡¿Dónde estás Wizardmon?!

La pequeña digimon miró en todas direcciones, pero no halló pista alguna sobre el digimon. Continuó su llamado al tiempo que recorría el lugar sin rendirse, Salamon estaba desesperada por hallar a Wizardmon.

— ¡Maldición! —vociferó con ira—. ¡Aparece de una vez por todas! ¡Wizardmon! —unas lágrimas de impotencia resbalaron frágil y cristalinas por el redondo rostro de la digimon—, por favor.

— ¿Qué haces aquí? —la fría voz de Wizardmon parecía provenir de todos y ningún lado a la vez—, y ¿por qué has venido sola?

Salamon levantó la cabeza en busca del dueño de la voz, pero era en vano, el digimon no se hallaba allí aunque su voz fuese audible.

— ¡Wizardmon, tú tienes un portal para ir al Mundo Digital, por favor ábrelo para mí! —gritó la digimon esperando ser escuchada.

— Antes que nada, responde a lo que te pregunto —señaló con frialdad el brujo—. Tú has venido por mí, responde a mi exigencia.

Salamon mordió su labio con angustia, agachó la cabeza y se dispuso a acatar.

— Necesito volver al Mundo Digi... a mi mundo —musitó y levantó la cabeza—. Cosas horribles están pasando allá y necesito ir a ayudar, sé que puedo hacer la diferencia, y me guste o no, debo hacer esto sola.

— Salamon, sabes a la perfección que no puedes hacerlo sola, no es una batalla para uno, aún menos para una pequeña digimon como tú —por un momento, al decir las últimas palabras la voz de Wizardmon atisbó algo de sentimiento—, has venido a éste mundo en busca de quien será tu compañero, aquel con quien podrás obtener la fuerza para lograr tu cometido.

— ¡¿Qué sabes tú sobre mi cometido?! —Salamon explotó de la nada— ¡Abre ese portal ya! ¡Si he de pelear por un mundo que no siento mío lo haré!, ¡pero yo sola!

— Así que eso era —señaló la voz incorpórea de Wizardmon retomando su frío brío—. Por eso era, no confías en tu compañero porque no crees que siquiera ésta sea su batalla.

— Así es —respondió secamente la digimon—. No conozco el Mundo Digital, pase muy poco tiempo allí antes de venir a éste mundo, no guardo sentimientos por él y si no fuese por éstas memorias implantadas —Salamon señaló a su cabeza—, no me interesaría ese mundo en lo más mínimo.

— Dime Salamon, ¿qué se siente decir todo eso al aire, confiar más en un desconocido, que en tu compañero? —preguntó con cierta malicia Wizardmon.

— No metas a Damián en esto, a él no le corresponde ésta batalla, incluso menos que a mí —espetó molesta y triste la digimon—. Cometí el error de darles éstas memorias pensando que así sería mejor, que así el sentiría esta batalla algo más de él, pero todo era para que yo no sintiese remordimientos por incluirlo en algo que le puede llevar a la muerte. Por eso he de ir sola, tengo la esperanza de que se olvide de todo si me voy y cierran el portal —Salamon alzó su cabeza al cielo—. Por favor Wizardmon, abre la puerta únicamente para mí.

El viento silbó esperando una respuesta, pero ésta nunca llegó. La calma se había apoderado del lugar y Salamon temió que Wizardmon le hubiese dejado allí, hablando sola.

— ¿Wizardmon? —levantó la voz preocupada— ¡Wizardmon responde!

La exigencia de la digimon fue contestada con unos pasos. Salamon se giró y vio tras de sí al brujo, quien bastón en mano parecía abatido.

— Escucha, no tienes idea que es lo que te aguarda del otro lado —comentó—. No puedo el permitirme dejarte ir por ti misma, sólo junto a Damián puedes ir.

— Ya has escuchado mi decisión —replicó Salamon—. Él quedará fuera de esto.

Se escuchó un sonoro suspiró por parte del brujo.

— Supongo que no hay de otra —murmuró con su habitual semblante de vuelta.

Wizardmon se giró hacia la entrada del baldío y levantó su bastón, de inmediato se hizo visible como el lugar había estado recubierto por un domo azulado. Con un movimiento descendente el domo se desvaneció e inmediatamente se pudo escuchar un llamado.

— ¡Salamon!

La voz de Damián se escuchaba próximamente.

— Es Damián —musitó sorprendida la digimon— ¿Como es posible? —Salamon miró a Wizardmon con molestia— ¡Lo has vuelto a hacer!

De golpe una reminiscencia llegó a la mente de Wizardmon. Por un segundo el brujo creyó escuchar en el tono de Salamon una voz que le recordaba viejos y mejores tiempos.

— Allí estás —Damián había llegado al baldío—. Veo que después de todo Wizardmon tenía razón, sí has venido aquí es porque no confías en mí.

— No había razón para mentirte —señaló el brujo haciéndose a un lado—. Muy bien, he aquí la última oportunidad, aprovechenla.

De inmediato Wizardmon desapareció en el aire dejando un único rumor.

— Sabes donde hallarme.

Damián asintió y caminó hacía Salamon, pero ésta dio un paso atrás.

— No te acerques más —advirtió—, haré esto sola, así que da media vuelta y vete.

— ¿Por qué lo haría? —replicó con calma el joven—, estoy aquí porque deseo estarlo, nada me obliga, no me iré.

— No es así. Estás aquí por mí, por mi mundo y por nada más —Salamon evitaba en posible mirar a Damián—. Haré esto por mí misma, no necesito de tu ayuda, no haces falta aquí.

— Por favor Salamon, sólo no digas eso —Damián había comenzado a ponerse nervioso frente a la testadures de Salamon—, viniste por mí porque hago falta para poder salvar a tu mundo, ¿verdad?

— Eso se me fue ordenado, esas estúpidas memorias me guiaron a ti, deformaron mi pensamiento pero ahora veo claro, tengo que hacer esto sola —Salamon miró con impotencia al joven—. ¡No es correcto hacerte pelear ésta batalla! No te pertenece y más importante aún, no haces falta, éste es tu mundo, el lugar al que perteneces así como yo pertenezco al Mundo Digital. Sí he de pelear será con los míos.

— Mi mundo también está siendo afectado. Lo hago por mi también, por mi mamá, por mi mundo.

— No mientas, te escuche el otro día cuando peleábamos con Chamelemon — la digimon bramó con fuerza— ¡No lo haces por éste mundo! Por ti que se pudriera, no te importa.

— Eso era hasta que llegaste. Las cosas son distintas ahora, veo todo mejor, realmente deseo ayudarte y ayudar a éste mundo —declaró sonriente Damián.

— Por favor, esas son las copias de mis memorias —declaró con desprecio la digimon—, te están manipulando, como lo han hecho conmigo —Salamon se dio vuelta y comenzó a caminar—, de la nada ves todo color de rosa, ¿tú?, es una broma.

Salamon se había tornado hiriente, deseaba a toda costa que el joven no fuese con ella, pudo haberlo evitado en su tiempo, pero estaba confundida y aquellas memorias no lo facilitaban. La digimon estaba convencida que esa voz en su cabeza y las memorias habían alterado su juicio, de igual modo el de Damián y aquello era su culpa, no podía permitir que éste se arriesgase sin que esa fuera su verdadera voluntad y aquello no era fácil de corroborar.

— Pero... pero...

La voz de Damián se quebraba poco a poco, en su mente un torbellino de ruido sin sentido le impedía concretar alguna frase con sentido.

— Pero nada, no tienes nada que objetar, aquí se acaba todo.

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Hasta aquí, ya va quedando muy poco de ésta parte, es muy probable que la próxima semana llegue lo que sigue. Espero puedan leer y comentar si es que cabe. Que estén muy bien, saludos.
 
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damn! aun no me leo el anterior >_<
se me acumulan los fics y el mio va por la mitad... damn!

regresando de hacer las compra leo las dos partes.
 

Horace Owl

The Overcoat
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uff.. si que se pone intensa la cosa.
Aunque igual la gatomon esa es muy necia xDDD
De cabeza dura si que sabe, es una verdad innegable.

Gracias Black por comentar, se te extrañaba, entiendo en todo caso que te has de llenar de fics, por lo mismo agradecido estoy.

Por mi parte estoy intensamente interesado en complicar más las cosas. El siguiente cap es el fin del arco del Mundo Humano abriendo la contrapartida de sucesos que se desarrollan del otro lado así que te estaré avisando.

Saludos.
 

Horace Owl

The Overcoat
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Yo debo aceptar algo, es cierto que he tenido nada de tiempo para moderar éste fanfic aún menos para seguir los pasos del foro, lo cual lamento pero el tema no es tanto como si lamento que deje esto tirado con el ultimo cap del arma del mundo humano escrito hace meses, era llegar y colgar así que a los pocos interesados, por sí aún les interesa, aquí va:

B Blackgatomon A Acero_12 R Rick Sánchez (Te pillo hasta con el cambio de nick)

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"Salamon corrió hasta el lugar donde pensaba hallar a Wizardmon y al haberle encontrado el mago le juega un truco e hizo que la pequeña digimon tuviese que mirar a Damian a los ojos"
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Capítulo Doce
"Utilidad""
Salamon corroboró el silencio tras ella, se giró levemente y vio a Damián parado confundido sin poder plantar respuesta.

El joven no podía pensar, en su arremolinada mente ideas iban y venían, muchas de ellas trataban sobre su deseo que acompañar a Salamon pero también muchas otras hallaban razón en las palabras de la digimon, era muy posible que Salamon dijese verdad. Para Damián las cosas se habían dado de tal modo que no sabía si sus nuevas intenciones eran producto de aquellas memorias o por propia voluntad.

Salamon se volvió y miró hacia los edificios abandonados que rodeaban en parte el baldío y el callejón contiguo. Debía hallar a Wizardmon, contarle que Damián no podría ir con ella después de todo por lo que sin reparar en el joven se dispuso a buscar el modo de hallar al mago. Salamon se dirigió a la calle ignorando a Damián y comenzó a caminar hacia los edificios. El joven no pudo más que mirar a su ex compañera partir pero de pronto una voz retumbó en su cabeza.

A veces hay que dejar que las cosas pasen... lo que el destino unió y separó, el destino se encargará de volver a unir...

De pronto las cosas sólo se acomodaron en la cabeza de Damián y una idea afloró a propósito de las palabras que resonaban dentro de él.

— Espera —el rostro de Damián mostraba una seca confianza—, no seas testaruda, no hallarás nunca el lugar tú sola.

— Eso no importa, demore lo que me demore hallaré a Wizardmon —espetó con soltura Salamon, la cual realmente quería creer que ya no necesitaría ayuda.

— Ven, te mostraré el camino —señaló el joven en respuesta.

El joven avanzó hacia Salamon y le hizo un ademán. La digimon inmediatamente endureció sus facciones y replicó con molestia.

—¿Qué parte de no iré contigo no entiendes?

Damián suspiró.

—¿Y qué parte de no te dejaran pasar sola no entiendes? —Damián tenía un punto que Salamon no quería ceder—. Ven vamos, sí realmente quieres ir sola al menos tenemos que hacer creer a Wizardmon que iremos juntos.

Salamon miró con desconfianza al humano, ella pensaba que podía ser una treta de parte de él pero algo no le permitía concretar esa sospecha, algo en ella le decía que de algún modo Damián sinceramente se rendía de su insistencia. De pronto la digimon se sintió vacía al notar que el joven ya no insistiría en ir con ella aunque dejó prontamente de lado tal sentimiento ya que para sus planes así sería mejor, ya lo había pensado y sopesado, su actuar era el correcto aun cuando entre más las cosas sucedían como debían más vacía se sentía.

— Me alegro que hayas recapacitado — señaló Salamon forzando el tono despectivo.
Damián avanzó hacía el complejo de edificios abandonados que colindaban con el baldío, Salamon fue tras él y manteniendo su distancia le siguió.

Durante el tiempo que duró la caminata el actuar de Damián y sus pensamientos se antojaban indescifrables para Salamon. La digimon trataba de apartar toda duda y consulta respecto al humano frente a ella, debía olvidarse, dentro de unos minutos ya no le volvería a ver.
Tras adentrarse en uno de los edificios más derruidos y subir cinco pisos la digimon notó que el complejo poseía vista directa al baldío.

— Así que de éste modo Wizardmon pudo vigilar lo que hacíamos —musitó imperceptible.
—¡Wizardmon! —el llamado captó la atención de Salamon —, aquí estamos.

Una brisa resopló.

— Bienvenidos —señaló la fría voz del mago apareciendo frente a Damián—. ¿Están listos?

— Sí—declaró Salamon avanzando hacia Wizardmon.

— Muy bien.

El mago digimon golpeó su bastón en el piso tres veces e inmediatamente el muro a sus espaldas comenzó a agrietarse y derrumbarse en consecuencia, para finalmente caer por completo y revelar una puerta hermosamente labrada en lo que a simple vista parecía madera de la más fina.
Damián y Salamon se sorprendieron con el espectáculo pero su estupefacción fue interrumpida por Wizardmon.

— Tras ésta puerta se halla El Flujo, un camino de información que trasciende los mundos y conecta las realidades — informó el mago—. Actualmente éste es el único modo que hay para acceder desde el Mundo Humano al Digital.

Salamon dio un paso adelante y se dispuso a ir hasta la puerta, Damián hizo lo mismo.

— Dentro del flujo entre dimensiones deben seguir derecho por alrededor de una hora —continuó Wizardmon a la vez que un viento extraño comenzó a arreciar—, el perder el rumbo dentro del flujo significaría el perderse entre los planos dimensionales así que les sugiero no mirar a los lados, alucinaciones de mundos paralelos y realidades alternas podrían hacerles olvidar su camino.

Tras la explicación Salamon tragó saliva, el viaje que le aguardaba era peligroso y solitario desde que había decidido dejar a Damián atrás. La digimon giró su cabeza hacia el humano junto a ella, le contempló en silencio y decidida se dispuso a avanzar hacia la puerta. Wizardmon por su parte recitaba códigos ininteligibles y creaba sellos con las manos a fin de abrir la puerta dimensional.

— En cuanto la puerta se abra han de entrar sin pensarlo dos veces, de mi concentración depende que la puerta no se cierre mientras aún no hayan cruzado.

Aquella fue la última advertencia del mago antes de cerrar los ojos y disponerse a recitar los últimos versos que hacían falta para abrir la puerta. El que se abriera el paso era cosa de tiempo únicamente.

Damián y Salamon se miraron en silencio, sopesaron sus facciones como si no quisiesen olvidarlas y el silencio fue la tópica durante varios minutos. Finalmente el mago digimon juntó sus palmas ruidosamente y tras unos segundos en tal posición levantó los brazos con las palmas juntas y su bastón, el cual se hallaba parado por sí mismo a un costado de él, comenzó a levitar de improviso para transformarse en una llave la cual velozmente se incrustó en el centro de la puerta haciendo que ésta se partiese en dos para luego comenzar a abrirse.

— Es momento, tu oportunidad Salamon —señaló Damián sin despegar la vista de Salamon.
La digimon miró a Damián por un segundo más y tuvo que diluir aquello que formó un nudo en su garganta tras escuchar las palabras del joven para poder dar aquellos pasos que le llevarían a la última barrera entre ella y el Mundo Digital, su mundo, su destino y misión.

— Damián... —la voz de Salamon crepitó—... yo... yo...

— Sólo dilo.

El tono frío de Damián no ayudó a Salamon en lo que deseaba decir pero sacando fuerzas lo musitó.

— Gracias por estar para mí estos días.

Damián asintió frente a las palabras de la digimon ya que su voz se hallaba casi quebrada.

Tras un nuevo cruce de miradas Salamon corrió hacia el portal y saltó dentro de él dispuesta a no mirar lo que dejaba atrás. Una gran luz atestó el lugar para acto seguido decaer y mostrar como Salamon ya no se hallaba en éste plano.

— A veces hay que dejar que las cosas pasen…— murmuró el joven apenas perceptible.




Dentro del flujo Salamon se vio abrumada por una infinita cantidad de imágenes extrañas y otras no tanto. Aquellas imágenes eran reflejo de la multiplicidad de mundos que convergían en el flujo. En un lado se podía ver un mundo donde unos niños y sus digimon salvaban el Mundo Digital, en otro un Mundo Digital donde señores oscuros habían instalado la entropía y controlaban todos los mundos de ese plano, de igual modo en otro reflejo dioses de otras eras mantenían el orden subyugando a los digimon a cumplir sus placeres, pero en definitiva el más espeluznante reflejo para Salamon era el cual donde la única visión era como aguas oscuras e ignotas arreciaban la tierra del Mundo Digital y el Humano. Salamon sacudió su cabeza para despertar del influjo que tantas imágenes provocaban en ella y se concentró en lo que debía hacer.

— Sin importar que, sin importar nada no puedo permitir que mundos como estos sean el destino de mi Mundo Digital —murmuró para sí y comenzó a correr por el flujo en la dirección señalada.

Por otro lado de vuelta en el edificio del Mundo Humano Damián tomaba una resolución.

— De un modo u otro —sopesó antes de abalanzarse hacia el portal que aún se hallaba abierto.

El corazón del joven latía fuertemente y con cada latido la presión de sangre en sus cienes se tornaba cada vez más molesta. Damián estaba como en trance, un impulso le dirigía, uno que debía aprovechar ya que no habría dos momentos de tal estúpido valor. Rápidamente el joven se detuvo frente al portal y haciendo uso de toda su fuerza dispuso a tomar las puertas de madera labrada del portal y juntarlas. El joven trató con todas sus fuerzas pero no fue hasta que un brillo en su pecho tocó el portal que las puertas comenzaron a ceder. Un crepitante y sonoro portazo tomó por sorpresa a Wizardmon sacándolo del trance en el que se hallaba. Cuando el mago pudo discernir lo que se presentaba ante él no lo podía creer, Damián había cerrado el portal y con su hechizo roto no podría abrirlo otra vez ya que su bastón había desaparecido en el flujo al romperse su influjo mágico.

Aquella vez fue la primera vez desde hacía siglos que en la voz de Wizardmon se podría escuchar dolor y desesperación. Un grito indeleble cruzó la habitación, Damián no pudo entender el dialecto pero la intensidad de la voz del mago le transmitió su mensaje: Wizardmon estaba estupefacto, lo sucedido jamás estuvo en sus estimaciones.

— Ya veo —una poderosa voz hizo que la estructura del edificio a mal traer temblase.
Wizardmon recuperó su compostura de inmediato.

— Se... señor —quiéralo o no el mago aún se hallaba algo abrumado y más aún tras escuchar a su señor—, mi...

— No digas más, vi todo lo sucedido —Wizardmon plantó una rodilla en el piso al tiempo en que Damián no entendía lo que estaba por suceder—, el humano ya no posee ninguna utilidad.
De pronto un círculo celestial se abrió sobre Damián y una luz dorada como el brillo de mil joyas preciosas golpeó al joven. Damián enceguecido poco y nada de lo sucedido podía discernir, pero algo llamó horrorosamente su atención. El joven miró sus manos y atisbó como desde la puntas de sus dedos comenzaba a desgranarse. Un grito ahogado fue todo lo que Damián pudo objetar a su destino antes de desaparecer sin dejar rastro alguno.

— Señor Seraph...

—¡Silencio! — la voz de Seraphimon se escuchó como un trueno explotando en la tierra—. No hay nada que decir, ve, acaba con tu misión en la tierra y prepárate para volver al Mundo Digital.

— Sí mi señor.

En aquel mismo momento, a varias cuadras del complejo de edificios un hombre de mediana edad caminaba erráticamente mirando un aparato pequeño y cuadrado de color rojizo.

— Por aquí—murmuró girando en una esquina—. Sólo un poco más Felicia, encontraré el modo de traerte de vuelta.

El hombre levantó la mirada y a la distancia vio el complejo de departamentos abandonados.

*****​

...Mundo Digital
...Servidor Yggdrasill
...Año XXXX​

Durante la madrugada de aquel día las llanuras eran penetradas por el veloz galope y la hierba aplastada por las poderosas pisadas de un digimon nunca antes visto en aquellos parajes, en su lomo una muchacha se sujetaba con fuerzas de su compañero a fin de no caer.

— Vamos rápido Haku —pidió en tono condescendiente.

—Lo sé Felicia, debemos llegar antes que el ejército de Lordknightmon —bramó el inmenso digimon de aspecto canino.

El brillante pelambre de Haku y su ondeante bufanda resplandecían con las primeras luces del nuevo día. El destino de ambos: Área Salvaje.

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ARCO DEL MUNDO HUMANO
*FIN*

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Ese era el final del arco, luego de esto retomariamos el mundo humano para detallar cosas o ver que sucede con Damián pero oficialmente se cierra aquí los sucesos, se viene el entretiempo por así decirlo pero obviamente no podré continuar, no ahora, no por lo pronto, tengo mucho escrito aún, no lo niego pero sin poder asegurar continuidad, puntualidad y calidad no continuaré.

Agradezco a quienes apoyaron el proyecto, quienes leyeron largas extensiones de detalles y pesadas descripciones.

Nos vemos en el foro, espero andar presente, porque activo si estaba :v
 
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Por lo que entendí, ésta historia tendrá un largo receso. Es una lástima.

En los dos capítulos, podría resumirse a la terquedad y temor de Plotmon de luchar junto a su compañero. Al final accedió, pero el portal se deshizó y Damián y Plotmon quedaorn atrapados en el Mundo Humano (realmente no entendí bien lo que pasó). Me pregunto como Seraphimon llegó hasta el Mundo Humano, pero bueno, es poderoso, algo de eso me tenía que esperar xD.

Bueno, espero actualices pronto.

Un saludo.
 
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