Fanfic DIGIMON: Enemigo Público

Fumate los Bastardos al Sol
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Sobre el fic.

El ataque de Diaboromon al pentágono desencadena una serie de roces entre USA y Japón y la aparición de los digimon en el mundo humano despertó intereses siniestros sobre el mundo digital lo que originó una serie de levantamientos y guerras que terminaron reconfigurando el mundo en tres bloques...

Por otra parte, los elegidos se ven desmoralizados por la pérdida de su líder, el rechazo de su recuerdo y lo que es peor, deberan tomar partido en un conflicto sin precedente...
Fascistas, comunistas, demócratas, anarquistas, mafiosos, pandilleros y cultos de todo tipo... humanos y digimon... aliados y enemigos... todos peleando por la oportunidad de escribir el destino del "Mundo Material y el Mundo Digital"


Espero no resulte latoso jaja xd
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*DIGIMON*
Enemigo Público



Prologo

Con la visión de aquel continente reflejado en el cielo de 1999 se revelaba ante el mundo entero el fenómeno digimon, las opiniones en torno al tema proliferaron por toda la internet atribuyendo en muchas ocasiones un significado apocalíptico al evento y describiendo a las bestias avistadas como demonios. Las distintas potencias vieron en estas criaturas una confusa amenaza, las agencias de inteligencia de todo el planeta se dedicaron a investigar el suceso y las teorías de quienes ignoraban el Mundo Digital dieron paso a la desconfianza. En el año 2000 un virus informático de origen desconocido provocó el lanzamiento involuntario de un misil estadounidense a Japón que afortunadamente no estalló. Cientos fueron los testimonios que afirmaban que dicho suceso tenía relación con una "batalla en la internet", sin embargo, la mayoría pertenecían a niños y pre adolescentes.

El mundo no creyó a los norteamericanos, la condena internacional fue total y en Japón los sectores de izquierda compararon el hecho con los bombardeos que finalizaron su pasado conflicto. El gobierno de los Estados Unidos, basándose en los pocos datos que poseía del atentado, llegó a la conclusión de que el virus que atacó al pentágono era de origen terrorista, que obedecía un elaborado y tramposo plan de campaña para expulsar a las tropas que persistían en el país nipón desde fines de la guerra.

Dentro de las propias fronteras de Estados Unidos la población civil cuestionaba a sus autoridades políticas y militares. En el resto de América Latina los movimientos políticos ganaban adeptos pregonando un caos bélico que supuestamente los "
gringos" desatarían sobre la tierra. En síntesis, Washington perdía el control de sus zonas de influencia y temía una conspiración en su contra por parte de naciones enemigas.

Ese mismo año, con la excusa de intervenir a las mafias del narcotráfico, Estados Unidos invade con sus tropas algunos países al sur apoyado en los gobiernos locales. Comenzó entonces un enorme conflicto, los carteles y las oficinas se agrupaban, se apoyaban y se movían por el continente, así mismo lo hacían las tropas del ejército norteamericano. Por otro lado, las guerrillas y los grupos extremistas se multiplicaban y ganaban aceptación en la población que veía la intervención como un
"atropello imperialista". Dieron inicio brutales combates, tuvieron lugar despiadadas y sangrientas agresiones que asolaron al pueblo americano. En los años que siguieron las huidas fueron masivas, tanto que las fronteras de Europa empezaron a cerrarse para los millones de inmigrantes porque los estados no daban a basto con aquellas descomunales oleadas de refugiados. Aquellos desterrados por la guerra debieron mirar más allá del horizonte.

En el año 2002 los digimon volvieron a entrar en la escena internacional, no obstante, esta vez la información recopilada por los gobiernos fue mucho más detallada y minuciosa. Finalmente descubrieron la existencia de un Mundo Digital, aunque poco y nada sabían de él. Más delicado aún, supieron de elementos japoneses ajenos al gobierno moviéndose por una variedad de países y relacionándose de manera sospechosa con las criaturas que se materializaban en el mundo humano, mucho peor, contaban con el apoyo clandestino de niños y adolescentes reclutados en todas partes del globo, unos que se hacían llamar
"niños elegidos". En esos años, camuflados entre los denominados burakumin, los primeros refugiados occidentales eran prácticamente invisibles para la sociedad japonesa...

Corría ya el año 2004, la oscuridad sólo era interrumpida por el alumbrado público de las calles de Odaiba que bañaba el asfalto con un luminoso y falso sentido de seguridad. Aquella madrugada era la de un día corriente de escuela y, ya casi faltando diez minutos para las seis de la mañana, el silencio era puesto fuera de escena por el ruidoso caos de la vida nocturna; coches, sirenas, peleas de vagos y adictos, pero aun así, nada coartaba la pasividad del sueño al interior del apartamento de la familia Yagami.

En la habitación de los más jóvenes, en la parte superior de una litera, una niña de tan solo trece años abría sus ojos repentinamente por culpa de un bullicioso despertador. Ella se tapaba el rostro con sus mantas a modo de berrinche, esperaba que el perezoso de su hermano mayor, que dormía en la cama inferior, apagara la molesta alarma. Esperó unos minutos, pero nada, al fin la chiquilla comprendió que eso no iba a suceder. Tras una ardua lucha contra la somnolencia la pequeña castaña logra bajar y silenciar aquella infernal alarma, sin pensarlo mucho, le llama la atención a su hermano que continuaba sin reaccionar. Enseguida, y entre maldiciones, un rostro demacrado por la resaca y las peleas callejeras emerge de entre las cobijas y dirige una fría mirada de pocos amigos a su hermana, acto seguido, vuelve a dormirse envuelto entre sus mantas. La jovencita con decepción asume que el joven no asistirá a clases, otra vez...
"Está cansado y su mente necesita digerir todo esto".

El resto de la mañana transcurrió con normalidad, con el ánimo renovado gracias a una deliciosa ducha, la niña se preparó para la escuela y se dispuso a desayunar junto a sus padres. A pesar de los gritos de su madre, para que su hermano despertara, y las maldiciones de su desempleado padre, por el comportamiento de este, Hikari no se dejó amedrentar. Ni los gritos, ni el lúgubre ambiente propiciado por una débil y única luz podía pervertir la aparente calma de la chiquilla, más su atención estaba centrada en un exagerado noticiero matutino. La televisora Fuji transmitía el resumen de una manifestación que tuvo lugar el día anterior en Tokio, la reportera en pantalla, con ahínco, daba a entender que el motivo de la concentración radicaba en la problemática que suponía la profunda crisis social y económica del país, eso sumado a las políticas permisivas del primer ministro Kazuo Shii con respecto a las oleadas de inmigrantes provenientes de occidente.

-La manifestación, que tuvo lugar ayer a las afueras del Edificio de la Dieta, dio cita a más de 120.000 personas que despotricaron contra las débiles medidas del gobierno frente a la creciente ola de desempleo, el desbordado crimen que se a tomado Japón y la falta de voluntad política del primer ministro Shii que ha sido incapaz de parar el flujo criminal que llegó junto a los refugiados occidentales.- relataba una joven reportera japonesa, relato acompañado por imágenes de largas filas de obreros sin trabajo, delitos violentos de las últimas semanas y gráficos que demuestran la poca solvencia del estado nipón.-La multitudinaria concentración convocada por adherentes del opositor Partido Liberal Democrático tuvo eco en el oficialismo donde los máximos líderes del Partido Comunista llamaron a los ciudadanos a "defender el gobierno popular y las conquistas del pueblo".- continuó informando.

-¡Los japoneses estamos cansados!¡No hay trabajo por culpa de los extranjeros!¡La semana pasada la tienda de mi hermana fue robada por tres latinos, deberían de irse al diablo!- reclamaba con furia un humilde hombre en televisión.-¡Mi vecino perdió a su esposa en un atentado de La Estrella Roja, el pobre diablo ya no es ni la sombra del policía que fue!- continuó sollozando.

-El gobierno de Shii a demostrado empíricamente, una vez más, que tanto el socialismo como el entendimiento con delincuentes y terroristas... ¡es un fracaso!- condena con un enérgico golpe en la mesa Shinzo Abe, líder del Partido Liberal Democrático, mientras era entrevistado por la prensa.- Hemos tenido que ver, con más tristeza cada día, como a los pies del Monte Fuji se levantan improvisadas casas pertenecientes a extranjeros, delincuentes y comunistas que solo vienen a dañar nuestra sociedad... ¡Es nuestro patrimonio y debemos defenderlo a toda costa! ¡Debemos defender Japón y su soberanía sobre el terrorismo!- concluyó el líder derechista.

-Por su parte, el gobierno culpa a la derecha política y a EE.UU. del boicot económico, mientras que la delincuencia la endosa a la influencia nociva del grupo terrorista "La Estrella Roja", organización liderada por el extremista conocido bajo el seudónimo de "Comandante Malcolm". Este grupo terrorista radicado en "la Colina del Terror", como se conoce la barriada ilegal de extranjeros a los pies del Monte Fuji, es responsable de numerosos ataques a ciudadanos destacados y se les acusa de financiarse con las ganancias del crimen organizado. Estamos hablamos de pandillas como "Terror Hill's Gangstaz", que a su vez, se ven constantemente envueltas en situaciones de violencia callejera y enfrentamientos armados con la yakuza "Sumiyoshi-kai" y "Yamaguchi-gumi". En un comunicado del comandante subversivo, el que se viralizó luego del pasado atentado explosivo en el Departamento de policía de Odaiba, una de la frases hacia la siguiente amenaza "La sociedad japonesa no es nuestro enemigo, pero cualquier represalia a nuestros hermanos será correspondida con un fuego infernal"- concluía la reportera.
La imagen del guerrillero en pantalla se quedó en su pupila. Un hombre imponente, aparentemente maduro, de vestimenta militar aunque algo más descuidada. Su rostro era oculto por un pasamontañas negro y portaba un fusil AK-47 entre sus manos. Su mirada y su postura proyectaban una temible convicción, la chica no podía evitar sentir algo en su pecho, un presentimiento, algo importante estaría ligado a ese hombre y no sería nada bueno.

De pronto, la voz furiosa de su padre la descoloca violentamente.


-¡Es por culpa de tipos como ese que tu hermano se convirtió en un vago inútil!¡No se por que aún no lo hecho de aquí!- despotricaba el padre enjuiciando al tipo de la pantalla con su índice.-¡Hikari, no quiero verte con esos animales, no quiero que te conviertas en basura como tu hermano!- amenazó a su hija cerrando el puño frente a ella. Impactada Hikari no pudo más que tratar de balbucear alguna frase ilegible.
El incómodo momento fue interrumpido casi milagrosamente por el timbre de la puerta. La buscaba aquel chiquillo rubio y de ojos azules que siempre estuvo para ella, Takeru Takaishi. La niña, al ver de pie en su puerta la excusa perfecta, rápidamente tomó sus cosas y se despidió tan sumisa como velozmente con un "Adiós" al viento. Mientras la niña abandonaba el lugar para ir a la escuela, un malhumorado Taichi abría la puerta de su habitación y se dirigía silenciosamente al refrigerador, era casi como si no pudiera oír las maldiciones de su colérico padre, solo se limitó a decir en voz alta:

-Me bañaré y saldré de aquí con mi novia y los chicos... Haré algún dinero con un trabajo que nos han ofrecido.- decía mientras cerraba el refrigerador con una mano y con la otra se llevaba un cartón de leche a la boca.

-¡¿Como que un trabajo?! ¡Deberías volver a la escuela, estudiar y ser algo más que un simplón holgazán Taichi!- le grita su padre al ver la indiferencia con que era tratado por su hijo.

Taichi, serio y desafiante, le responde:


-¿Y con qué pagarás mi comida, con tu dinero? No eres capaz ni de pagar tu propio desayuno hombre inútil y mantenido.- Taichi se retiró al baño dejando muda la habitación.

Hikari, por otra parte, se sentía muy a gusto en compañía de Takeru, desde niños, ambos compartían una relación única, una complicidad forjada al calor de las pruebas que el destino puso frente a ellos. Camino a la escuela el rubio logró sacarle más de una sonrisa, la simpatía natural de su amigo la hizo olvidar el mal rato con su padre. Ella no notó que Takeru la preparaba para tratar un tema que si o si debían tocar, un tema delicado para ella.
-Hikari...- pronuncia el joven mirando seriamente a la niña que caminaba a su lado.-¿Por qué estaba enfadado tu padre?- le preguntó conociendo la respuesta.

-Ya sabes, desde que se quedó sin trabajo esta de muy mal humor y además Taichi...- pero Hikari no terminó su frase, más bien se quedó mirando el suelo mientras andaba.

-Hikari... debes afrontar el hecho de que tu hermano tiene problemas serios ¿Qué pasará con él si no actuamos pronto?
- preocupado le decía- Taichi es muy terco, pero sabemos que a ti te escuchará...

-¡¿Y crees que no lo he intentado?!¡Mi hermano extraña mucho a Agumon y no lo puedo ayudar!
- la niña enfrenta duramente a Takeru y desahoga su frustración.- ¡¿De que vale ser un "niño elegido" si ni siquiera podemos estar junto a nuestros amigos?!¡Tú no entiendes lo que está pasando Taichi!

-¿Que no lo entiendo? Te recuerdo que él no es el único que perdió el contacto con su digimon, yo tambien extraño como un loco a Patamon, pero tú no me ves por ahí disfrazado de matón propinando golpes a mis amigos ¡Por Dios!¡La semana pasada llegó drogado a la fiesta de Mimi y su novia no hizo más que buscar problemas con su actitud!
-le recrimina Takeru con una dura postura.

-No digas eso porque Mei no es una mala chica, es solo que no logra adaptarse a nuestro país.- Hikari sentía aprecio por su cuñada, no le importaba su mala reputación ni la de su familia.- Desde que esos fanáticos lo golpearon el año pasado Taichi no hacía otra cosa que no fuera quedarse tirado en casa... lamentándose... ¡Taichi hizo lo posible por volver al equipo, sanó perfectamente y aun así no le permitieron jugar!... Nadie lo cuidó tanto como Mei... ninguno de nosotros...

Hikari continuó discutiendo y defendiendo a su hermano mayor por todo el trayecto, se esforzaba demasiado en justificarlo. Ambos jóvenes que habían dejado de prestar atención al camino se encontraron, por casualidad en un cruce, con sus amigos Yamato, Sora, Koushiro y Mimi. Nada habían cambiado los "niños elegidos", esos que alguna vez fueron niños combatiendo la maldad de un mundo alterno hoy son adolescentes, bordeando los dieciséis años, que soportan las injusticias de su propia realidad, con sus propias manos, con sus propias capacidades humanas.


-¡Hermanito así es como te quería encontrar! Jaja.- exclamaba Yamato con picardía al presumir una supuesta relación entre su hermano menor y la chica Yagami, mucha gracia le hacía al músico ver el rostro sonrojado de su hermano menor.

-¡Hermano, por favor, deja de hablar tonterías!

-Te noto un poco seria Hikari.
- comentó Sora.-¿Te encuentras bien?- le preguntó al advertir sus ojos vidriosos de por la pena contenida.

-No me ocurre nada, gracias chicos, solo son los problemas de siempre.- contestó Hikari con una improvisada y falsa sonrisa.-Será mejor que nos demos prisa, no sería buena idea llegar tarde a la escuela hoy.- continúa la castaña emprendiendo el camino aprisa con Takeru.

-Debe ser por Taichi, le afecta mucho su comportamiento... Ojalá él pudiera entender el daño que le provoca a su hermana.- comentó Sora al grupo observando a la pareja caminar delante de ellos, pensaba en las lamentables decisiones que había tomado quien fue, en alguna época, su mejor amigo.

-Taichi ya lleva demasiado tiempo sin venir a clases, se me hace difícil convencer a los maestros de no reprobarlo a estas alturas.- añade con preocupación Koushiro con su mano en el mentón.- Tendría que estudiar mucho si le volvieran a dar una oportunidad, por su puesto yo lo podría ayudar con eso...

-Por mi mucho mejor, prefiero no verme la cara con ese lunático intento de rufián.
-dijo Mimi cruzando los brazos y dibujando una mueca de niña malcriada.

-Mimi tiene razón, ese sinvergüenza no merece nuestra atención, sin importar cuanto lo ayudemos el muy estúpido elige el camino equivocado a propósito.- terminó Yamato serio y concluyente, todos sabían que él era el más dolido con la situación de Yagami.

-¡¿Pero cómo puedes pensar de esa manera?!¡Taichi es tu amigo y es ahora cuando más te necesita!- le recriminó Sora, le preocupaba la actitud de su novio.

-Por favor no discutan, no ganamos nada con pelearnos- Koushiro intenta relajar la situación.- Estoy de acuerdo con que Taichi es un cabeza dura, pero también estoy consciente de que necesita nuestro apoyo.- continuó.

-No creo que sea verdad, más bien...- pero Yamato es interrumpido por Mimi quien presurosa exclama:

-¡Rápido alcancemos a Hikari y Takeru, pero démonos prisa que se les hace tarde!- sujetó a Koushiro del brazo y se lo llevó a toda velocidad mientras presionaba a Yamato y Sora para hacer lo mismo.-Yo no debo ir a la escuela puesto que volveré en unas semanas a Estados Unidos, pero ustedes no tienen esa suerte ¿No?

Más adelante, Hikari y Takeru caminaban hablando trivialidades, habían dejado atrás su disputa, reían y parloteaban con toda tranquilidad al tiempo que pasaban por fuera del escaparate de una licorería. Ellos jamás se guardarían rencor, menos por una discusión, Hikari sabía perfectamente que Takeru y los otros solo buscaban lo mejor para ella y su hermano. Mimi y los demás les seguían el paso y ya casi los alcanzaban, todos tenían aprensiones respecto al problema en el comportamiento de Taichi, pero nada los preparó para lo que seguía, menos, para que vino poco después....

En la acera de enfrente, estacionado, aguardaba un sospechoso vehículo Impala de color negro, un modelo nada común en el país. El clásico occidental de los sesentas, con vidrios polarizados y el motor encendido, rugía listo para partir. Nada de eso llamó la atención de Yagami y Takaishi, sólo continuaron su conversación como si nada cuando escucharon a Mimi que a gritos les pedía detenerse para caminar juntos. Los dos voltearon, pero el ruido producido por un arma disparada desde el interior de la licorería obligó a todos a lanzarse al piso y buscar protección. Allí tumbados ven salir con prisa de la licorería a un joven un poco mayor que ellos, un muchacho extranjero.

Él usaba una camiseta blanca de tira y pantalones flojos en tono gris, resultaba imposible ver su rostro puesto que lo cubría un pañuelo negro de estilo vaquero con la inscripción
"THG". Detrás de él corrió otra joven, debió tener la misma edad que los elegidos, ella vestía pantalones flojos color beige y sudadera negra, de piel solo un tanto más oscura y cabello negro, casi azulado. Sus ojos maquillados reflejaban la insubordinación y a pesar que cubría su rostro con un pañuelo, su identidad para nadie era un secreto. Al reconocerla todos, sin excepción, rezaron para que ningún otro truhán cruzara la entrada de aquella tienda de licor, temían lo peor, pero sus ruegos fueron oídos por la desdicha. El tercer bandido, de cabello castaño y alborotado, lucía una camiseta ancha color azul con logos de algún equipo deportivo americano, usaba bermudas cafés y zapatillas blancas, ya no parecía un típico joven del Japón. El último de los atracadores daba tiros al aire intimidando a todo mundo con una parte del botín en su poder, se sube al Impala que lo espera junto a sus compañeros y arrancan a toda velocidad.

Hikari solo murmura al verlo huir:


-...Taichi...

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Capitulo I
"Cinco Años Después"

Año 2009

Columnas de humo cubren el cielo nocturno, hogueras llameantes aplacan el frío de los desafortunados, familias completas se congregan al calor de las llamas. Muchos, briagos de la frustración, solo se encuentran preguntándose una y otra vez "¿Por qué a mí?¿Por qué a mis hijos?". Entre estrechos pasajes una muchacha de 21 años se moviliza a prisa esquivando a las personas que circulan a esa hora por la calle. Con un largo abrigo que la cubre hasta sus rodillas y un capuchón que oculta su rojo cabello pretende pasar desapercibida, ser invisible frente a los ojos de un régimen que busca su cabeza. Estando sola y desprotegida es una presa fácil, ella lo sabía al momento de tomar ese riesgo.

- Tal vez si Taichi no hubiera sido tan tonto... tan débil... Si no hubiera conocido a esa chica... No, ¿Que digo? Taichi simplemente no era la persona que creímos... solo fue...

La chica continúa su camino entre los callejones que componen este sombrío complejo de casas improvisadas y medio en ruinas. Los muros y paredes agujereados, las calles destruidas y el desolador ambiente dan cuenta del manto de tiranía que tiñe de sangre la Colina del Terror. En cada esquina se cruza con rostros afligidos por la inclemencia del sistema, en cada esquina inhala el hedor de una pobreza que cala hasta el alma. Si bien, a diferencia de hace cinco años, gran parte de la población de este barrio es japonesa, las familias occidentales aún permanecen presentes en la zona. Reducidos en número debido a las purgas del actual gobierno, los inmigrantes no olvidan que sus nuevos vecinos, en algún momento, protestaron contra su presencia en el país, aun así, la paz está pactada. Todos los que viven en en este horrible sector lo hacen para refugiarse del régimen que derrocó al fallido gobierno de Kazuo Shii, hace cuatro años, condenados a la más humillante pobreza por ser considerados parias por la autoridad. Sin servicios básicos sanitarios ni de ningún tipo, son miles de personas hacinadas en aquel caserío las que padecen el frío, el hambre y la enfermedad como si se tratase de la edad media.

En un entorno copado de quejidos y lamentos se cruza repentinamente con Meramon, una criatura humanoide envuelta completamente por las llamas. Sora pávida se queda sin reaccionar frente a la criatura de fuego, pero esta le sonríe y se aparta del camino para encender con sus llamas una fogata para algunos indigentes. No es un sirviente del régimen, es un digimon que se opone a dañar a seres humanos, por eso él también es un paria, por eso él debe estar también ahí. En todo caso le va mucho mejor que a sus pares en el Mundo Digital, en ese lugar los digimon que se oponen a la voluntad de sus patrones son engullidos por los adeptos a sus gobiernos.

Takenouchi apura su paso entre estos callejones, sus muros repletos de propaganda política y graffitis de pandilleros atestiguan las pequeñas pero mortales pugnas entre distintos grupos. Sora mete su mano en uno de los bolsillos de su abrigo y saca un digivice que no era el suyo, lo mira, no sabe si haber encontrado ese dispositivo abandonado era presagio de algo bueno. Aventurarse a buscar esa pista fue temerario, Sora tuvo la esperanza de encontrar a sus amigas junto al digivice, la cabeza de la joven está llena de pensamientos que la inquietan.

Ella vuelve a guardarlo y fija su mirada en el camino, pronto llega hasta una precaria puerta, era la entrada a una de aquellas tristes moradas. Se apresura a golpear la malograda puerta que de inmediato fue abierta por una humilde mujer de rasgos latinos y unos cincuenta años. La amistosa extraña la invita a pasar. Al entrar en una casa completamente oscura, iluminada tenuemente por solitarias velas en los rincones, y cruzar la tétrica sala decorada con viejos muebles, sale al patio trasero y se encuentra con un grupo de personas. Hombres, mujeres, niños y ancianos charlan y comparten al calor de la hoguera algún gajo de pan o cualquier cosa para engañar al estómago. Unas quince personas en total componen el grupo, entre ellos, Yamato. El rubio se pone de pie al ver a su novia aparecer.


-¡Sora, casi me mataste de un susto!¡Hemos perdido mucho tiempo por culpa tuya!¡No puedes alejarte del grupo de esa manera, no puedes ser tan tonta e inconsciente!- le reclama furioso sujetándola con fuerza por los hombros, pero al notar lo mucho que llama la atención se tranquiliza y vuelve a guardar la compostura.- Al menos dime si pudiste dar con alguna señal de Mimi o Hikari.- interroga luego ya más calmado.

-No.- contesta mirando al piso con suma pena.- pero encontré esto.- Sora le enseña el dispositivo que había encontrado.- Estoy segura que le pertenece a Mimi, pero no sé si esto significa que se encuentra bien...- agrega la chica mirando a los ojos a su amante, esperando que esté le confortara con una respuesta.

-Yo tampoco puedo imaginar lo que esto significa, ese digivice podría ser de cualquier niño elegido extraviado.- Ishida no podía consolar a su chica con falsas esperanzas, tarea suficiente con cargar la desinflada moral del grupo.

-¿Y los demás al menos están a salvo?
- le pregunta Sora- Espero que al menos ellos se encuentren bien.

-Takeru y Jyou están escoltando a nuestros padres para poder huir de aquí.
- Yamato invita a Sora a entrar a la casa para conversar sin ser escuchados por los demás.- Mi padre pudo contactarse con su colega, él y otro grupo de disidentes huirán en barco a América y prometió colar a nuestros parientes en la embarcación.

-¿Pero en América no es igual que aquí?
- pregunta la pelirroja preocupada por el plan de su novio.

-La verdad pienso lo mismo, los americanos son muy desconfiados de los japoneses.- reflexiona Yamato.- Pero el amigo de mi padre dice que puede usar sus contactos políticos con los comunistas para ayudarlos a cruzar hasta Europa.- agrega.

-Dicen que el Bloque Socialista Americano es implacable con sus detractores, como el Santo Imperio del Japón en Asia. He oído que los campos de trabajos forzados están atestados de prisioneros y que son torturados incluso.- Sora no puede dejar de preocuparse, caer en manos del gobierno comunista antes de llegar a eje democrático es una posibilidad aterradora, atravesar el régimen americano es una misión delicada.

-De momento el único lugar seguro es el Protectorado de Naciones Democráticas en Europa. Pero atravesar todo Asia en manos de los cruzados es muchísimo más peligroso que atravesar el bloque americano y tratar de llegar por mar hasta África, a territorio del protectorado, es imposible.-Yamato lo sabe, los tres bandos que se disputan el mundo tienen los mares cubiertos de militares y digimon poderosos custodiando todo territorio, sin importar que, la orden es "disparar primero... preguntar después".

-Creo que he complicado mucho las cosas, por favor perdóname Yamato.- la chica arrepentida busca en los brazos de su novio el consuelo para su arrepentimiento.

-No te preocupes, sabes que yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar.- Yamato corresponde con sus brazos a Sora, más aún, sella el momento con un tierno beso en los labios de la joven.-Debemos esperar a Koushiro. Él y Tentomon nos llevarán a reunirnos con los demás ¿Te parece si esperamos sentados cerca del fuego?

Ambos vuelven a salir al patio de la casa y con unas cajas usadas como banquillos se acomodan junto a los demás. En silencio los "elegidos" calientan sus manos en la hoguera escuchando las conversaciones de los otros. No es un grupo de conocidos que comparten el fuego, no es una familia reunida, la mayoría no se conoce entre sí, por eso Yamato y Sora pasan tan desapercibidos. Entre las personas, un niño japonés que se encuentra junto a su padre se toca el estómago al escucharse un hambriento rugido.

-¿Papá por qué no hay nada más para comer? ¿Recuerdas cuando cenábamos con mamá? ¿Por qué ya no podemos?- el niño impaciente intenta que su padre calme su hambre y ansiedad.

-Lo siento hijo mío, pero ya te has comido también mi ración.- le contesta con aflicción el hombre. El padre pone su mano sobre la cabeza del niño al tiempo que se le queda mirando a sus inocentes ojos.- Quisiera poder darte algo más, pero los hombres que se llevaron a tu madre no me permiten trabajar ni entrar a la ciudad.

-¿Y quiénes son esos hombres?
- le vuelve a preguntar angustiado.- ¿Es que acaso mi madre hizo algo malo?

-Nadie aquí es una mala persona.
- contesta un señor con algunos años ya encima y de pie en el marco de la puerta. Con un aspecto andrajoso, rasgos latinos, la barba crecida y descuidada, sostenía una botella que licor en la mano.- Es solo que para este país somos una maldita plaga. Oh! No, espera, no solo para este país, el mundo entero por fin se a convertido en un basurero y nosotros... ni siquiera podemos compararnos con las moscas y larvas que merodean esta porquería.- dice aquel borracho.

-Lo siento, mi esposo fue un maestro de escuela en nuestro país, pero no ha podido recuperar la sobriedad desde que llegamos a Japón.- se disculpa la mujer, la que abrió la puerta a Sora, avergonzada por la actuación de su marido.

-No se apene, el hombre dice la verdad, para ser francos todos aquí necesitamos un trago y tratar de olvidar toda esta mierda.- contesta un sujeto estirando el brazo para que el triste viejo le diera un sorbo de su botella. Una vez que el anciano le corresponde y le entrega el licor, da un desesperado sorbo y pregunta con sarcasmo.-¿Cuál es su historia amigo?¿Cómo es que llegó a vivir a la paradisíaca isla del terror?

-Verás... yo tenía una vida relativamente tranquila en la capital de mi país junto a mi familia ¡Nunca molesté a nadie! Un bendito día los
yankees llegaron con sus aviones, sus tropas y toda su parafernalia... ellos decían que acabarían con los "traquetos" . La droga amigo, en esos tiempos, destruía todo aquello donde se enquistaba ¡Ya estábamos hartos de esa mierda, alguien debía hacer algo!- relata el hombre mientras se acomoda junto al grupo y da cortos sorbos entre frases a su botella de licor.- Nada de eso sucedió... con el tiempo... nos dimos cuenta de que todos... todos estaban juntos en esto...- el hombre recuerda con rencor esos días.- Las tropas de la USA y los narcos... hasta los guerrilleros y los paramilitares se dejaban sobornar... ¡Hasta pactaban el control de los barrios, los campos y las minas!

-Yo escuché historias sobre mafias latinas que secuestraban jóvenes para prostituirlas, yo no imagino convivir con el miedo de perder a mi hija de una manera tan terrible.- comenta una mujer en el grupo mientras sostiene la mano de la joven que resulta ser su hija.- debió ser algo muy difícil.

-Si, la vida en mi país se volvió difícil, fue entonces cuando decidimos venir a Japón con mi esposa y mi hijo... ¡Imbécil! Cuando llegamos aquí la mayoría de ustedes nos trataba con desprecio.- el hombre vuelve a dar un sorbo mirando al cielo nocturno, sus ojos se llenan de lágrimas y su voz comienza a quebrarse.- Mi hijo tenía 18 años cuando llegamos aquí. Él comenzó a deprimirse, no soportó como sus compatriotas eran tratados por los locales y la mafia. No faltó mucho para que conociera al Comandante Malcolm... Rodrigo se dejó convencer por ellos y se convirtió en militante de la Estrella Roja...

-Lastimosamente nuestro hijo fue asesinado a tiros por la policía cuando ocurrió aquel incidente del joven pandillero, el que secuestró a la hija de ese oficial.- termina de relatar la dueña de casa.- Hace un tiempo intentamos volver a nuestro país, después de la revolución, pero el "Partido Revolucionario Gennai" no nos permite el ingreso por ser considerados "espías del fascismo japonés".

El resto de las personas en silencio reflexionan sobre la historia que acaba de contar la pareja, todos saben de aquel incidente. Muchos aún guardan rencor hacia la Estrella Roja y muchos los culpan de la situación actual, piensan que fueron sus fatídicas acciones las que desencadenaron tan terribles consecuencias. Sora y Yamato también reflexionan en silencio, para ellos la historia que acaban de oír es mucho más que cercana, el hijo de aquel matrimonio murió a causa de Taichi y de alguna manera eso los hace sentir algo responsables de su desdicha.

El asunto quedó atrás rápidamente al escucharse como alguien toca la puerta insistentemente. La mujer se apresura a revisar la entrada y, al cabo de unos segundos, regresa junto a Koushiro Izumi y su compañero Tentomon. Al verlos, la pareja rápidamente se puso de pie ansiosa por conocer el destino de sus familiares.


-¡Sora estás bien, me alegro mucho, temí que hubieras caído en manos del Emperador Hiro Fushimi!-expresa Koushiro, alegre, pero con la sobriedad que lo caracteriza.

-Biyomon se asustó mucho Sora, los digimon también tenemos sentimientos ¿sabías?- Tentomon regaña a Sora, tenía razón, alejarse así nada más del grupo fue desconsiderado con su compañera. Pero como de costumbre nadie toma muy enserio los regaños del compañero de Izumi.

-Gracias Tentomon por preocuparte así de Biyomon, tiene mucha suerte de que seas su amigo.- dice la chica mientras se inclina para tomar de las pinzas al digimon. Tentomon se sonroja puesto que es tan tímido en el fondo como Koushiro y no está acostumbrado a los halagos.

-Es cierto, Yamato me había dicho que corriste en busca de una pista de las chicas, dime ¿Pudiste hallar algo?- le pregunta el portador del conocimiento.

-Solo pude encontrar esto.- Sora le entrega el digivice hallado a su compañero y de inmediato Koushiro comienza a examinarlo, al menos superficialmente por si daba con alguna pista.- Realmente no se si pertenece a Mimi...

-Ya veo, de todos modos tendremos la certeza cuando lo analice en mi laptop.
- Izumi guarda el digivice en un bolso que traía colgado.- Debemos salir de aquí, no debemos asustarnos, pero hay rumores de que el "Museihushugi" planea algo y la policía secreta de los cruzados está tras su pista.-Izumi advierte a sus amigos, sabe que si se ven involucrados en algún incidente con los agentes cruzados no saldrán con vida.

-¿Con que la "Estrella Negra" eh?-Yamato lo reflexiona un momento.- Es mejor que tengamos cuidado ¿Que tan lejos está la guarida de los demás?

-¡No se preocupen chicos, Koushiro es muy hábil y todos están a solo unas calles de aquí!
- exclama Tentomon en voz alta.

De inmediato los chicos se abalanzan sobre él para taparle la boca, lo último que quieren es que su ubicación sea de conocimiento público.


-Jeje Tú nunca serás alguien discreto verdad jaja
- murmura Sora.

Sin más, el grupo sale a la calle en busca del que será su refugio. Los chicos caminan por las calles de la Colina del Terror observando a su alrededor la triste realidad que golpea a sus semejantes. Las personas que no pueden dormir o refugiarse en las casas comienzan a instalarse en los rincones cercanos a las fogatas. No son pocos, una buena cantidad de familias acomodan sus pertenencias en forma de colchones dispuestas a pasar la noche. No obstante, la escabrosa miseria no es el único flagelo que ronda por estos pasajes, adictos y delincuentes sin escrúpulos también se mueven por aquí buscando presas fáciles. La carencia no solo embarga al hombre desde lo material, con una moral arruinada, muchos son capaces de los actos y vejámenes mas aberrantes por tener un poco de comodidad, o a veces, incluso solo por una dosis.

Los traficantes de drogas son quienes mejor viven aquí, con dinero para arreglar sus vidas, tienen el poder de dar trabajo a parte de la población destinándola a labores propias de este negocio; ventas, logística, seguridad e incluso placer. Abastecidos por poderosos carteles del sur africano distribuyen distintos tipos de sustancias destinadas al mercado negro en las ciudades, no obstante, el mayor flujo de mercancía proviene del continente americano donde los productores de coca son bendecidos por el gobierno. El Bloque Socialista considera el envío de drogas como la cocaína, la pasta base o la heroína al país nipón como una estrategia política para, según ellos, "combatir al fascismo". A pesar de ello, gran parte de estos productos son consumidos por la propia población occidental, lo que ayuda a crear este desolador ambiente.

En segundo lugar se encuentran los comerciantes y ladrones. Los primeros son una especie de contrabandistas que tienen la posibilidad de traer artículos de primera necesidad desde la ciudad; comida, medicina, algo de ropa o artículos de aseo personal, que en su mayor medida son consumidos por quienes trabajan para la mafia y por los ladrones. El resto de la Colina no tiene derecho al trabajo fuera del barrio y por tanto no tiene ningún poder adquisitivo, las familias humildes se postran ante la codicia y la usura de quienes manejan los precios, despreciables que arrebatan de sus manos las pocas monedas que pueden conseguir.

Los ladrones, por otra parte, podrían ser considerados los más nobles entre los pillos de este lugar y lo han sido desde los años de la Estrella Roja. Las bandas subsisten de los golpes que pueden dar al comercio en los alrededores del Monte Fuji y los impuestos que cobran al narcotráfico. Violentos, no dudan a la hora de apretar el gatillo y aniquilar al que toque, aún así, están lejos de ser monstruos indolentes, se han ganado a pulso el respeto de la gente. La Colina pertenece a las bandas, nadie se mete con el "
Sindicato de Ladrones", como hacen llamar a un concilio de pandillas que regula su convivencia, una osadía tal se paga con la vida.

A unas cuantas cuadras de su lugar de origen, el grupo se ve pasando por fuera de un enorme y oscuro patio. Un grupo de lápidas que apenas son visibles, pues son protegidas por el innumerable ramaje de árboles y malezas, llaman la atención de todo el grupo, son todas tumbas pertenecientes a antiguos pandilleros y combatientes de la Estrella Roja. Pasando de largo aquel cementerio, Koushiro se detiene frente una casa un poco más grande y en mejor estado que el resto, incluso un hermoso Impala de color negro descansa a las afueras. Koushiro golpea la puerta y esta de pronto se abre, del interior se asoma un sujeto enorme de tez morena, pantalones flojos y planchados, zapatillas impecables y una sudadera negra. Él coloca su gigantesca mano sobre la cabeza de Koushiro, entonces Yamato y los demás piensan que probablemente lo golpeará.


-¡"Koshino", pequeño bastardo, volviste pronto, pensé que alguien allá afuera te comería vivo!... Hahahaha!- ríe amistosamente.- ¡Vamos, entren hace frió aquí!.- los invita.

-Mi nombre es Koushiro no "Koshino", creí que ya te lo había explicado.- protesta Izumi por el apodo que le da aquel sujeto.

Al entrar los elegidos se encuentran con sus familiares y compañeros. La madre de Sora se apresura a abrazar a su hija con fuerza, igual lo hace su padre después de regañarla por salirse de esa manera. Pero sin lugar a duda la más emocionada es Biyomon, ambas se aferran con tal fuerza que da la impresión que ninguna quisiera soltarse. Todo aquello es de esperarse, las desapariciones de personas vinculadas a los digimon o la oposición son muy comunes.

-¡Sora por fin estás aquí, pensé que me abandonarías! ¡Sora, Sora!- exclama feliz la digimon una y otra vez a su compañera.

-Ya cálmate Biyomon, sabes que no me gusta que seas tan agobiante, solo salí fuera por un momento... pero ya estoy aquí... para ti Biyomon ¿Me perdonas?- en eso es interrumpida por una desesperada y afligida mujer, era la madre de Hikari y Taichi.

-¡¿Sora dime, por favor, encontraste alguna pista de Hikari?!- angustiada, Yuuko Yagami le sostiene débilmente las manos a la pelirroja con la esperanza de saber algo sobre su hija. Ella es una mujer sola, golpeada por el infortunio más de una vez.

-No se preocupe, es posible que haya encontrado una valiosa pista sobre el paradero de nuestras amigas... debe tener fe.- Sora trata de calmarla.

-Señora Yagami, Sora encontró este digivice, de seguro pertenece a Mimi y al analizarlo seguramente encontraré alguna pista sobre ambas.- Koushiro lo dice casi como si pudiera asegurarlo y se dirige rápidamente con Tentomon a un segundo piso con intención de buscar su computadora.

La casa era bastante precaria si se compara con una típica morada japonesa en la ciudad, de todas formas, para estar en medio de la Colina era mas bien confortable. Con algunos sillones, mesas de café e incluso algunos artículos electrónicos, la vida de aquel sujeto es, por mucho, más cómoda que la del resto.

El dueño de casa enciende un viejo televisor, sintoniza un noticiero y se desploma en el sofá a mirarlo en silencio. La pantalla transmite la lectura de una de las últimas reformas aplicadas por el joven régimen, algo sobre las limitaciones a las que están sujetos los diferentes cultos "no oficiales" que operan en Japón.

En el primer piso se quedan a la espera de Koushiro los elegidos junto a sus digimon y sus familias. Allí también se encuentran Agumon y Palmon, ambos sin sus respectivos compañeros humanos. Mimi Tachikawa fue secuestrada, hace un tiempo atrás, por desconocidos armados al volver huyendo de los ex Estados Unidos, después que las autoridades revolucionarias ejecutaran a sus padres bajo sospecha de espionaje. Hikari lleva más tiempo perdida, ella y Gatomon salieron un día y nunca más se les volvió a ver. Algunos piensan que fue capturada por el Emperador, otros que huyó por el horror que le causó el suicidio de su padre, en cambio, algunos sospechan que escapó por la vergüenza que le trajo a la familia los crímenes de su hermano mayor.


-Por cierto, nadie nos a presentado, mi nombre es Yamato Ishida, gracias por darnos alojo.- el rubio se acerca al hombre y estira su mano, pero este lo ignora y sigue mirando la televisión.

-No te emociones, lo hice solo por Koshino, ayudarlo es un favor que debía a un amigo fallecido.- contesta con tremenda seriedad, casi como si sintiera algún tipo de recelo al grupo.- Mi nombre es Jorge Zapata, pero me llaman "Jotakil", soy jefe de los Terror Hill's Gangstaz y miembro del Sindicato.

-¡¿JotaKil?! ¡¿Pero qué clase de ridículo nombre es ese?! Hahahaha!
- Gomamon, con la irreverencia de siempre, no tarda en burlarse del curioso alias.

-¡Gomamon será mejor que cierres esa boca!¡No puedes ir por ahí riéndote del nombre de las personas!- Jyou nervioso lo corrige a gritos.- ¡Por favor intenta no seguir ofendiendo a quien nos está dando techo!- continúa avergonzado, y sobre todo, asustado por la reacción que pudiera tener el pandillero.

-Así es, y será mejor que calles a ese bicho.

-¡¿Tú crees que puedes conmigo?! Quédate ahí y ya verás... Gomamon divol...

-Por favor ya cálmense lo que menos necesitamos aquí es un pleito.
- Takeru trata de tranquilizar a sus amigos.- Recuerden que esta no es nuestra casa.

-Por cierto ¿Quien te pidió ayudar a Koushiro?
- pregunta Gabumon intrigado mientras bebe agua de un plato hondo.

-Un buen amigo mío, murió hace unos años. Él una vez me presentó a "Koshino" y me pidió que lo protegiera.- contesta.- Además me agrada, es un buen chico.

-Pero por favor díganos el nombre de quién le encargó cuidar de nuestro hijo.- insistía el padre adoptivo de Koushiro, Masami Izumi, que cerveza en mano se sienta junto al pandillero.

-Nosotros lo llamábamos "Tai", pero ustedes lo conocían como... Taichi- todos quedan estupefactos.

Llevan mucho tiempo sin oír ese nombre, al menos, no de una persona ajena al grupo, no fuera de un mal recuerdo o sin ser acompañado de un improperio. Taichi Yagami, ese nombre, significa la peor derrota de "los niños elegidos", todos aquellos ideales que encarnaron en el pasado fueron puestos a prueba aquellos días, y ninguno soportó lo brutal y enfermizo de su legado.

Agumon que se encuentra en medio de un juego de manos con una pequeña niña de cinco años, seguramente la hija de JotaKil, hace una pausa y emocionado pregunta:


-¡¿Escuché Taichi?!¡¿Acaso conociste a Taichi?!

-Taichi fue mi homie, también fue novio de mi hermana Mei, ustedes la conocieron, creo, se llamaba María.
- contesta al pequeño dinosaurio.

-Lo siento pero Taichi no es alguien a quien querríamos tener en mente ahora.- comenta en voz alta Yamato.- Si no hubiera sido por él nada de esto estaría pasando... mejor no lo menciones en nuestra presencia...

-¡Esta es mi casa y será mejor que respetes, puto!- el pandillero le contesta bravo y repentino, no permitirá que nadie le de órdenes en su propia casa.

-¿Qué dices?¿Respeto? ¡Taichi fue un maldito drogadicto, no merece el respeto de nadie!


-¡¿Y quien te crees tú para hablarme de esa manera?!¡Tai fue un gran carnalito, cuidó mucho de mi hermana e hizo lo que creyó necesario por defendernos!- el enorme pandillero se pone de pie, del cinto extrae un pesado revólver y lo apunta justo al rostro del portador de la amistad.

-De no haber sido por él... esa niña y su madre aún estarían con vida...- Yamato, en principio, se siente intimidado por el arma, pero no se dejará amedrentar-¡Él despertó a Lucemon y por su culpa nuestras amigas ya no están! ¿No lo ves? ¡Su madre perdió a su hija y a su esposo a causa de ese mal nacido!

-¡Eso es una mierda de mentira, no fue así como sucedieron las cosas!- le vuelve a gritar colérico el pandillero sin dejar de apuntar.- ¡Eres un puto japonés cruzado!

-¡¿Que sucede aquí?!- una mujer de unos veinticinco años baja por la escaleras alertada por los gritos.- ¡Jorge, mejor que guardes ese revólver! ¡Si disparas atraerás la atención y sabes que hay policías encubiertos rondando el barrio, cabrón!

-¡Lo que dice mi hijo es verdad, yo estuve ahí cubriendo ese día!¡Yo vi lo que Taichi y ese otro criminal le hicieron a esa pobre niña solo por amedrentar a un policía!
- Hiroaki Ishida defendía la postura y agallas de su hijo.

-¡Por favor no mates a mi novio, te lo ruego!- suplica Sora desesperada temiendo perder a su amante.-¡Él solo está dolido por como terminaron las cosas con Taichi, por favor, entiendelo!

-¡Yamato, tú dime y me haré cargo de este sujeto!
-gruñe Gabumon en posición y listo para atacar.

-¡Si quieres hacerle daño a un amigo de Taichi tendrás que pasar sobre mi cadáver!¡Yo tampoco me trago toda esa porquería sobre él!- Agumon reacciona rápidamente y desafía a Gabumon en favor del pandillero.

Jotakil no baja su arma, Yamato no desiste de su actitud, Sora no para de llorar, el señor Ishida alterado continúa abogando por su hijo y la joven dueña de casa le exige repetidamente a su amante que suelte el revólver. La tensión entre Agumon y Gabumon llega a su clímax, los dos están a segundos de volver a batirse en duelo hasta que la madre de Sora, a viva voz, exclama:


-¡Ya silencio!- todos quedan callados - ¡No se dan cuenta que aquí mismo está la madre de ese joven! Yo misma lo conocí desde que era un niño, y claro que me duele mucho todo lo que pasó, pero aquí está su madre y ella no tiene culpa de nada ¡Debemos respetar su dolor, maldita sea!- continúa la florista.

Todos entran en razón y bajan la guardia ¿Qué sentido tendría pelear en ese lugar y con la policía tan cerca? Jotakil vuelve a ver la televisión en silencio, aunque ahora molesto. Yamato, incómodo, junto a su padre suben al segundo piso para alejarse y de paso saber que a descubierto Koushiro. Sora, por su parte, se seca las lágrimas y sale con prisa, no tras su novio como los demás pensaron que haría, sino que al exterior de la casa, a la calle.

-Lo mejor es que la dejemos a solas un momento - comenta Takeru.- A veces necesitamos estar a solas, lo que acaba de pasar fue algo estresante... e innecesario...-los demás asienten con la cabeza.

-Perdonen a mi novio por lo que acaba de pasar...- la joven, que también era pandillera, intenta un gesto de empatía.-...solo espero que entiendan que no esperamos comprensión de su parte, nosotros no miramos el pasado como lo hacen ustedes...

-María...
- recuerda Yuuko.- ¡Es cierto, Mei es tu hermana! ¿Dónde está ella?- pregunta.- Ella fue la última a ver Taichi con vida, ella debe saber por que mi hijo hizo aquello tan horrendo...


El líder de THG contesta:

-No se haga ilusiones señora... Mei está muerta... y lo está desde hace mucho...


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Capítulo II
"¡D'arcmon Ataca!"


-¡Ya lo tengo!¡El digivice que Sora encontró le pertenece a Mimi!

Desde el segundo piso Koushiro anuncia a gritos su descubrimiento, llama la atención de todos en la sala y los distrae de su conversación. Él y Tentomon bajan las escaleras a toda velocidad, casi tropezando el uno con el otro. Detrás de ellos, Yamato y Hiroaki bajan también para discutir los pasos a seguir. Solamente Sora se encuentra ausente.

-¡Una pista de Mimi, eso significa que estamos a punto de dar con ella!- celebra Palmon emocionada junto a los demás digimon.

-¡Perfecto! Eso quiere decir que los hombres que secuestraron a Mimi son de la Colina.- deduce Jyou.

-Así es, el problema ahora es saber quién y por qué.- contesta Koushiro.- Puede que haya sido obra de alguna pandilla en el Sindicato...

-Yo puedo preguntar con mis compañeros. Si la chica tenía dinero es seguro que lo hiciéramos jaja.
- se burla Jotakil.

-No, dudo mucho que sea obra del SdL. Con los padres de Mimi muertos no habría a quien cobrar un rescate.- acota el padre de Yamato.

-Pero recuerden que los secuestradores no tendrían por qué saber eso.- opina también el hermano mayor de Jyou.

-Si, esa es una posibilidad, pero también pudo tratarse de un secuestro por encargo.
- agrega el señor Izumi.

-¿Un encargo? ¿Pero de quién?- pregunta Takeru.

-Creo que el señor Izumi se refiere al gobierno americano. Yo tambien pienso igual.- contesta el padre de Sora.- Si el Bloque Americano buscaba algo con los padres de Mimi, es seguro que la busquen también a ella.

-Será mejor que tengamos mucho cuidado cuando lleguemos a América si queremos llegar vivos del otro lado.
- dice Hiroaki.

Mientras tanto Sora, que había salido furiosa después del pleito, ingresa a aquel cementerio que se encuentra junto a la casa del pandillero. Avanza sobre el pasto seco esquivando ramas y moviendo malezas para desplazarse. Un fuerte ruido delante de ella y una sombra que sube por entre las ramas le hacen pensar que no está sola y se encuentra en peligro, pero no es así. La oscuridad del lugar y la sugestión propia de caminar sobre el suelo en el que descansan los muertos le juega una mala pasada, al menos eso piensa ella. Rápidamente la idea queda en el olvido cuando se ve frente a dos lápidas, la de Taichi Yagami y Maria Zapata.

-Taichi, no lo entiendo ¿Por qué nos hiciste esto? Ahora te necesitamos ¿Y que tenemos? Solo un amargo recuerdo que nos daña hasta el día de hoy.- la pelirroja reflexiona frente a la tumba del infame portador del valor, cuando una fuerte explosión en las cercanías la arroja al piso con la fuerza devastadora de su impacto.

Sora se pone de pie y se percata de una gran nube de humo proveniente de la casa de aquella pareja occidental, esa donde se había encontrado con Yamato. A prisa corre hacia el lugar al mismo tiempo que se dejan escuchar las sirenas de la policía, "es una redada" piensa al llegar y encontrar la entrada de la casa totalmente destruida. Sora, sin pensar en consecuencias, se adentra abriéndose paso entre incipientes llamas hasta el patio, allí se topa con un escenario dantesco.

Una decena de cuerpos, con heridas abiertas y sangrantes, pueden verse regados por el piso como animales de granja masacrados por una bestia merodeadora, incluso aun algunos dan agónicas señales de vida. La pelirroja no tarda en reconocer a las víctimas, son aquellas personas con quienes compartió las llamas hace solo unos momentos.

En medio de esa brutalidad Sora fija su mirada en una joven y la recuerda escuchando la historia del viejo borracho junto a su madre. La muchacha se retuerce en un charco de sangre, las entrañas colgando por su abdomen no le permiten más que dar agudos chillidos de angustia a medida que su vida se apaga. Sora se niega a dar crédito a sus ojos, esto no puede estar pasando de nuevo.

Arrodillado y consumido por la amargura, aquel hombre borracho sostiene con sus manos la cabeza cercenada de su esposa. A tan solo unos metros del cuerpo mutilado, el ebrio no puede más que gimotear en un patético esfuerzo por hallar vida en los ojos desorbitados de su mujer. Frente al destruido hombre una esbelta mujer de cabello rubio sostiene una filosa espada con su mano izquierda, llama la atención de Sora su vestimenta medieval que incluye armadura y cuatro alas doradas que salían de su espalda, claro, se trata de un digimon.

Con una hipócrita sonrisa y con la sangre de inocentes goteando por la hoja de su espada toma al viejo por el cuello para interrogarlo.


-Me llamo D'arcmon y fui enviada en nombre de su santidad, el Emperador Hiro Fushimi. Fuimos informados que en esta casa se vio a los "renegados" ¿Qué sabe usted sobre eso? Prometo que seré misericordiosa si coopera, tal como dicta el ejemplo de nuestro mesías.- lo interroga oprimiendo aún más la garganta del borracho que apenas podía articular palabra.

-N.. no... No sé... e nad... nada.- intenta contestar el hombre.

-Insensato, eliges el camino del pecado y proteges a unos criminales. Dios dejará caer su ira contra este pueblo por que no hacen más que rechazar su justicia.-D'arcmon le rompe el cuello con su mano derecha y dejar caer el cuerpo; en ese instante se percata de la presencia de Sora.-Hey! Tú! Tengo un par de preguntas que hacerte.

El pánico de Takenouchi a ser asesinada le paraliza los músculos, en su cuerpo retumban los latidos de su acelerado corazón, aunque abre la boca para gritar por ayuda le es imposible sacar la voz. D'arcmon se acerca y prepara su arma para atacar, pero el digimon se topa con un estorbo. El niño que padecía hambre junto a su padre está en el piso empujando con sus pequeñas manos el cadáver sin vida de su progenitor.

-¡Despierta, despierta papá!- suplica el pequeño en medio de un desconsolado llanto.

D'arcmon lo mira con desdén y le propina una violenta patada en el rostro que lo dispara como una bala de cañón directo a Sora. El cadáver del niño cae a los pies de la pelirroja y la expresión sin vida del pequeño, con la mandíbula hecha añicos y la cara empapada de sangre, se quedará tatuada en la retina de la portadora del amor, probablemente para siempre. D'arcmon se acerca peligrosamente y la joven a ojos cerrados se limita a esperar que su final no sea doloroso. La criatura alza su espada al cielo para asestar un golpe pero...

-¡Meteoros fugaces!
- la lluvia de bolas de fuego que caen sobre el digimon dan oportunidad para que Sora intente huir.

Con el lugar incendiándose corre hacia el exterior donde se encuentra con Jyou.


-¡¿Sora te encuentras bien?! ¡Con Ikkakumom nos encargaremos de esto!- exclama Jyou mientras la toma del brazo y corre con ella, pero no dan más que unos tres o cuatro pasos y son interceptados por D'arcmon.

-¡¿Y a donde creen que van?!- les amenaza, pero Birdramon la sujeta por los brazos y la eleva por los aires soltandola inesperadamente.

-¡Arpón Vulcan!- el ataque de Ikkakumom impacta de lleno en el cuerpo de la desprevenida D'arcmon.

-¡Le diste Ikkakumom, asegúrate de eliminarla!- le ordena Jyou a su compañero presintiendo la victoria.

-¡¿Con quien creen que se enfrentan miserables infieles?!- de entre el polvo suspendido en el aire D'arcmon sale eyectada velozmente hacia Ikkakumom y, dando un giro mortal, le propina una certera patada en reversa que lo deja fuera de combate.- A pesar de mi nivel, soy muchísimo más poderosa de un digimon ordinario e incluso supero a muchos digimon perfectos.- fanfarronea D'arcmon.

-¡Gomamon!- grita Jyou desesperado dejando sola a Sora para socorrer a su amigo.

-¡Meteoros fugaces!

Birdramon vuelve a intentar con su ataque, pero D'arcmon da un salto impulsada por sus alas y corta con su espada las rocas de fuego incandescentes, más aún, esta sigue volando a toda velocidad hacia el digimon de Sora y atraviesa una de sus alas con su arma mientras le da un golpe en el vientre con el otro puño, Birdramon está fuera de combate.


-¡Biyomon!- exclama Sora corriendo para intentar atrapar a su compañera.

-¡Yo me encargo de eso!- se escucha en el cielo, momento en que la pequeña pajarilla es atrapada por Angemon.- ¡No te perdonaré que lastimes a mis amigos!- exclama el ángel de la esperanza cerrando su puño frente a su contrincante.

-¡Les he dicho ya que sus poderes son insuficientes contra mi! ¡En mi interior reside el poder sagrado de
Lucemon y soy bendecida por la cruzada del Emperador Fushimi, nuestro salvador!- les advierte enérgica y llena de convicción.

-¡Electro shock!- el poderoso y sorpresivo ataque de Kabuterimon es resistido sin problemas por D'arcmon.

Con su defensa, la digimon del régimen, logra impulsar devuelta el poderoso golpe eléctrico a su oponente y Kabuterimon cae a tierra desplomando con él las casas que se encontraban debajo.


-¡Será mejor que se rind...- pero antes de que D'arcmon pudiera jactarse, es golpeada por la espalda con el báculo sagrado de Angemon.-¡No puede...- pero a penas se voltea a ver a su rival vuelve a ser agredida brutalmente con el báculo en distintas partes del cuerpo.

-¡Te dije que no te lo perdonaría!¡Ahora serás tú quien deba enfrentar el juicio del otro mundo por llevar en balde palabras sagradas en tu boca!- le recrimina Angemon mientras la sigue atacando con su arma.-¡Golpe de fe!-Angemon la derriba con fuerza descomunal, esa técnica debió ser suficiente para detenerla pensaron.

-¡Angemon ten cuidado con tus ataques, no queremos matar a nadie, recuérdalo!- le grita Takeru al ver la destrucción en los alrededores. Ninguno de los elegidos quiere ser el causante de más penurias para esta gente.

-¡Cuando atacas asegúrate de eliminar a tu oponente o esté te eliminará a ti!-exclama D'arcmon alzando el vuelo para contraatacar con la afilada hoja de su espada.

-¡Patada Garuru!- D'arcmon es interceptada por el ágil Weregarurumon que, con una fuerte patada de sus bestiales extremidades, logra desestabilizar por completo al ángel enviado por el régimen.

-¡¿Creías que sería así de fácil?! ¡Weregarurumon te dará una pequeña lección de humildad!- proclama Yamato con verdadera convicción- ¡Weregarurumon, haz lo tuyo!

-¡Garras de lobo!
- una ráfaga de viento golpea en la cara a D'arcmon perdiendo esta por completo la concentración.

Antes de que esta pudiera reincorporarse, una lluvia de brutales puñetazos directos en su cara le quitan por completo la posibilidad de reponerse. Weregarurumon aprovecha de darle una segunda patada que la devuelve ferozmente al suelo, donde otra lluvia de puñetazos no se hizo esperar para destrozarle el rostro.

-¡Así se hace amigo, enséñale de qué están hechos los digimon elegidos!- pero Yamato se percata de que Weregarurumon deja de golpear a su contrincante con el desconcierto reflejado en el rostro.-¿Sucede algo malo Weregarurumon?- pregunta con temor.

-E... Est... Está sang... ¡Está sangrando!- Weregarurumon no lo creía, del rostro de D'arcmon brotaba sangre como si de una mujer humana se tratase.

-¡Les dije que pertenezco al "Templo", soy distinta a ustedes, mi sangre corre por ambos mundos!- exclama con el rostro desfigurado por la golpiza.

Con una poderosa patada D'arcmon se quita de encima a Weregarurumon. Se pone de pie y vuelve a empuñar su espada. D'arcmon, con un ágil movimiento, le rasga el pecho Weregarurumon y este cae fuera de combate frente a Sora.

-Ahora es tu turno mujer infiel, devoraré tu rostro antes de entregarte a nuestro salvador.-murmura antes de atacar a la pelirroja que yace en el piso junto a Biyomon

-¡No por favor no me mates!-rogaba la portadora del amor.

Nadie podía salvarla de esta, la chica solo hunde la cara en el cuerpo de su querida compañera esperando lo peor. Todos los presentes, resignados, cierran sus ojos para no tener que ver el inminente asesinato. Yamato se alza al rescate, pero en el fondo sabe que no hay nada que pueda hacer. "
¡Sora!" exclaman todos al unísono en la oscuridad esperando oír el cráneo de su amiga siendo partido por la filosa hoja de su verdugo... pero nada se escuchó...


Yamato detiene su carrera y se queda perplejo, los demás, al igual que él, tampoco logran creer lo que ven.

Sora, despacio, abre sus ojos, su compañera continua en sus brazos, ambas están con vida. Levanta su mirada lentamente con temor, se pregunta por que aún continúa viviendo. Al alzar la mirada, incrédula, observa cómo un misterioso hombre frente a ella retiene con sus propias manos la implacable espada de D'arcmon.

-¡Eso es imposible! ¡¿Cómo ese sujeto puede retener la espada de un digimon con tanta facilidad?!- se pregunta un estupefacto Jyou.

-D'arcmon pudo derrotar sin problemas a Weregarurumon, eso significa que ese tipo puede equiparar su fuerza con la de un digimon de nivel perfecto... Eso es imposible...- reflexiona Izumi tan incrédulo como el resto.

Nadie conoce al hombre en el campo de batalla, aunque su ropa, que parece uniforme de algún tipo de milica, podría dar alguna pista a los elegidos. El tipo viste una chaqueta gruesa de color verde oscuro, pantalones grises holgados de camuflaje y botas color mostaza. La identidad del sujeto la oculta un pañuelo rojo y una gorra, que también, intenta esconder su largo y alborotado cabello... ¿De quién se trata?... los elegidos con suerte pueden llegar a inferir que es humano.

Resistiendo el embiste de D'arcmon, el encapuchado aplica fuerza sobre la espada y la parte en dos sin mayor dificultad con sus manos, ni siquiera el digimon cruzado puede asimilar lo que ve. D'arcmon esta sin palabras, baja la guardia y queda indefensa frente al tipo que aprovecha la oportunidad. Un potente rodillazo en la cabeza lanza el cuerpo de D'arcmon contra en una pared lateral y la derriba. Cuando el sujeto se aleja de Sora en dirección a D'arcmon la pelirroja nota un reconocido símbolo en su espalda; una estrella de cinco puntas invertida con dos letras "A" a los costados, sigla de "
Anakisuto Akuma", y tres números "6" acomodados alrededor, en la parte inferior la palabra "Museihushugi" en caligrafía japonesa "無政府主義".

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-¡Esto no se quedará así!- grita iracunda poniéndose de pie.

D'arcmon se eleva por el aire para ponerse fuera del alcance de su contendiente. El digimon del régimen tiene intenciones de realizar un ataque aéreo, pero resulta en vano, con un salto sobrehumano y una velocidad que lo vuelve invisible, aquel sujeto cae trepado sobre su espalda.

-
¿Qué haces?!¡Suéltame maldito!-

Aterrada D'arcmon intenta deshacerse del sujeto, pero este sin mediar palabra, comienza a arrancar una por una las alas de su espalda, como si fueran de papel. Entre alaridos semejantes a los de un cerdo que es marcado con fuego para el ganado, comienzan a perder altura hasta caer ambos a tierra.
D'arcmon intenta ponerse de pie frente a su enemigo, pero se encuentra muy herida, aún así, logra asumir su postura de lucha cuando el sujeto saca de su espalda un afilado machete. Con un movimiento tan ágil como los de D'arcmon, el encapuchado rebana a la mitad el cuerpo de la guerrera y con un segundo movimiento de su espada cercena la cabeza que cae junto al resto del cuerpo. Los chicos horrorizados se niegan a mirar la grotesca escena de sangre; la cabeza de D'arcmon aún conserva su expresión.

Todos se preguntan quién es aquel aterrador hombre, pero las sirenas, el ruido de las armas disparándose y los gritos de la gente indican que la policía ya está en el barrio y es mejor marcharse de ahí.

JotaKil llega en ese momento en su Impala negro junto a su esposa, ambos portando ametralladoras.


-¡Okey homboys, vuelvan a casa, nosotros debemos defender la Colina!¡Por favor les encargo mucho a mi chamaquita!- les pide el alterado amigo del fallecido Taichi, pero en ese momento escuchan la voz de aquel sujeto encapuchado.

-¡Koushiro, Kabuterimon, Takeru y Angemon!¡Ustedes aún están en condiciones de luchar y me acompañaran a pelear contra la represión!¡Los demás deben resguardarse, no quiero que estorben!-les ordena el sujeto con altanería.

Instintivamente los elegidos tendieron obedecer, pero Yamato los detiene y desafiante pregunta al extraño.


-¡¿Quien rayos eres tu?! ¡¿Qué demonios quieres con nosotros?!- interroga el irreverente y desconfiado portador de la amistad.-¡¿Por qué deberíamos hacerte caso?!

-¡He venido por ustedes! ¡Mimi Tachikawa se encuentra en peligro y sabemos que podrían tenerla prisionera aquí en la Colina del Terror!

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Bueno espero no les aburra, estare atento a sus criticas gracias
 
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Fumate los Bastardos al Sol
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Capítulo III
"Guerra en la calle"

Una hermosa luna llena brilla sobre el cielo de la Colina del Terror. Pero el caos de las calles se escucha cada vez más cerca, como una gigantesca ola de histeria y pánico que engulle al barrio, no hay tiempo de apreciarla. Cientos de personas huyen por entre los callejones dejando a su paso angustiosos gritos; es imposible ocultarse de la temida policía del régimen.

Una madre corre en medio la multitud con un pequeño niño pegado a su regazo, y con otra mano sostiene para no dejar atrás, la de otro chico de unos 15 o 16 años. Los tres escapan llenos de miedo e incertidumbre por donde les es posible, cuando en medio de la confusión, la mujer suelta la mano de su hijo mayor. Ella de inmediato se detiene para volver por él, pero le es imposible entre tantos extraños corriendo en dirección contraria y termina por perderlo de vista. La mujer lo reflexiona un segundo, y a pesar de su impulso maternal, con una culpa punzante decide seguir huyendo con su pequeño en brazos. En su huida con horror contempla decenas de cuerpos de hombres, mujeres y niños pisoteados por la multitud. Por momentos ella solo corre con los ojos cerrados, esperando en su corazón, que el destino final del muchachito que abandona no este bajo los pies de la muchedumbre.

La mujer comienza a fatigarse, sabe que detenerse puede ser mortal, así que busca un callejón vacío donde colarse. Al encontrarlo, se esconde con su retoño para recobrar el aliento; allí se piensa a salvo. La multitud se aleja con histeria y de un momento a otro la mujer se ve completamente sola.

Una vez recuperada, se aventura temerosa en la búsqueda de su hijo perdido, tal vez él también está escondido en alguna parte. Enceguecida en su misión no logra notar que la marcha de la policía ya está a sus espaldas. Apenas escucha unos pasos detrás cuando, sin mediar una sola palabra, un oficial la aborda por la espalda, la gira y violentamente le quita a su hijo para arrojarlo contra el piso. La madre no logra reaccionar antes de ser sujetada del cabello por el mismo oficial, quien la arrastra hasta el camión de policía donde recibe numerosos y variados insultos de orden xenófobo. Ella es registrada, manoseada y humillada sin pudor alguno contra el vehículo en el que se puede leer
"Fuerzas Cruzadas" en sus costados. No le encuentran nada.

La mujer no para de gritar y dar patadas mientras es arrastrada y puesta de pie a unos cinco metros de distancia frente a uno de sus captores. Ella solloza, reza y ruega por su vida. El policía en silencio carga su escopeta, apunta y con total frialdad le dispara en el pecho. Aquella mujer cae al piso como un costal de carne abierto, como un animal sacrificado, mientras su verdugo esboza una satisfactoria sonrisa y es felicitado por sus colegas con palmadas en el hombro. Un segundo hombre se acerca al niño, que herido no deja de llorar en el suelo, y este le propina un tiro con su arma... casi por piedad.

Las leyes que rigen este imperio no contemplan las ejecuciones arbitrarias. Sin embargo, el gobierno no tiene problemas con que su corrupta constitución sea de abierta interpretación para las fuerzas de orden. La policía y el refundado ejército japonés aplican u omiten, según su criterio, las reglas con tal de salvaguardar la soberanía de
su Santidad.

Una vez asegurado el perímetro que corresponde a los pies del Monte Fuji, los policías golpean puertas con intención de allanar aquellos domicilios en búsqueda de sospechosos.


- Capitán, hemos podido avanzar sin encontrar resistencia, todo parece indicar que podremos tomar control absoluto del barrio y podremos registrar sin problemas cada rincón en busca del Museihushugi. Ni siquiera el Sindicato de Ladrones se a opuesto a nuestro ingreso, tal parece que los rumores de que la "estrella negra" está conspirando en contra nuestra eran infundados.
- comunica un teniente a su superior a través del radio.

-No te confíes, estamos seguros de que pronto harán su aparición, esta información nos fue entregada por el propio "Sumo Sacerdote". La inteligencia de los tres bloques está tras su pista y sabemos que planean contactar a los renegados.- contesta una misteriosa voz al otro lado del aparato.- De momento comienza la limpieza.

-A la orden capitán.
- confirma el teniente que, con un gesto de su mano a sus subalternos, da la señal para que un piquete rompa ventanas y arroje bombas lacrimógenas al interior con el fin de obligar a salir a quienes se refugian en sus moradas.


La gente, asfixiada por el gas, sale de golpe de sus hogares tratando de respirar. En el instante que se encuentran fuera son tomados, con golpes e insultos, y atiborrados con sus semejantes en camiones policiales. Muchos se resisten tratando de proteger a sus familias, pero sus gritos de protesta y sus torpes puñetazos contra sus captores son acallados con balas. El régimen no da pie a la subversión.

Todo el operativo transcurre con éxito para la policía, piensan que la misión concluirá rapidamente, hasta que un destello repentino se deja ver cayendo desde uno de los tejados. Una objeto de cristal se estrella contra una patrulla estacionada, al quebrarse suelta un liquido de su interior que se inflama al contacto con la mecha encendida. La patrulla es envuelta por las llamas casi instantáneamente frente a los sorprendidos policías, el vehículo arde irremediablemente ante sus ojos. "
¡Nos atacan!¡Preparense!". Las fuerzas de orden se reagrupan y se protegen tras sus escudos, esperan a identificar al agresor. Pero una lluvia de
cócteles molotov comienzan a caer de todas direcciones estrellándose, en algunos casos, contra ellos.

Entre el humo de los gases lacrimógenos comienzan a distinguirse las siluetas de cientos de personas. Hombres y mujeres a rostro cubierto cargan en sus manos todo tipo armas caseras, rocas, estoques de acero afilados y bombas incendiarias. La "
chusma" invade los pasajes con gritos, provocaciones y consignas contra el gobierno. Es hora de la revuelta.

Al inicio del enfrentamiento las Fuerzas Cruzadas se vieron sobrepasadas, pero sus armas de servicio vuelven a inclinar la balanza a su favor. Los oficiales del régimen corren por entre las calles disparando tras los manifestantes y asi logran ahuyentar a la mayoría, aún así, esta vez la gente no se deja amedrentar tan fácilmente.

Los habitantes del monte han vivido mucho tiempo ya bajo el yugo de la violencia, el miedo es algo que de a poco han ido olvidando. Les disparan y escapan, pero volven reagruparse con velocidad para arremeter contra la autoridad, algunos incluso armados con escopetas artesanales. Entre la multitud iracunda el Sindicato de Ladrones, caracterizados por sus pañuelos negros, percuta sus armas contra los allanadores. Su alto poder de fuego, devengado de sus atracos a la misma policía o a través de traficantes en occidente, logra devolver el equilibrio entre las fuerzas.

Junto a los habitantes humanos, algunos digimon que han sido exiliados de su mundo también se unen a los disturbios. Meramon, por ejemplo, calcina todo lacayo del gobierno con el que se topa en su camino. Los hombres del estado ni con todo su arsenal balístico pueden detenerlo, la munición de los uniformados no supone ningún perjuicio para el cuerpo de Meramon hecho enteramente de calor.

Los cielos son sobrevolados por los Airdramon, sobre sus espaldas los miembros del SdL dejan caer bombas caseras y granadas a los policías en el campo de batalla. Los Airdramon, por su parte, ahuyentan a los helicópteros policiales que pretenden acercarse al lugar exhalando fuego por sus bocas. Estos humanos y estos digimon no comparten ningún lazo, ninguno más que el delito. Existen organizaciones y bandas conformadas por seres digitales que también forman parte del Sindicato. Este fenómeno de cooperación es una de las novedosas dinámicas que han surgido en los últimos años, un efecto colateral del acercamiento entre ambos mundos.

Un grupo de oficiales persigue a otro grupo de manifestantes por las calles de la Colina. Los policías disparan intentando herirlos por la espalda para detenerlos, están muy cerca de atraparlos. Corren abriendo fuego pero en el camino son sorprendidos por el poderoso Boltmon. Los policías, del miedo, no logran siquiera reaccionar antes de ser salvajemente masacrados por él. Sus cuerpos son desmembrados con brutalidad y sus cabezas son abiertas por el hacha de aquel digimon sin piedad alguna.

Boltmon hace un alto y reflexiona en torno a su crimen, ante las paredes manchadas de sangre y el suelo regado de trozos humano. La culpa no es algo ajeno a estos seres, es pura supervivencia la que los pone en esta posición.

Digimon como Garbagemon y Cyclonemon también merodean entre la multitud, ya sea volcando patrullas con sus garras y prendiéndoles fuego, o simplemente arrojando estiércol al rostro de los policías para provocarlos y burlarse de ellos. Cada digimon exiliado aporta con sus habilidades a la resistencia y eso es indudablemente una ventaja para los rebeldes.

Entre los cientos que descargan su ira, llama la atención un grupo numeroso de mocosos. Una manada de pequeños que deambula por ahí sin ningún otro futuro más que el pillaje y la prostitución. Premunidos de piedras, las arrojan a cuanto piquete de policía se cruzan por delante. Resentidos contra una sociedad que casi no conocen son secundados por una numerosa pandilla de Gotsumon, que por razones desconocidas, desarrollaron un extremo afecto por los desamparados de La Colina del Terror.

En medio de aquella furiosa multitud combatiente está el matrimonio Zapata, ambos con sus pañuelos negros del Sindicato, parapetados detrás de un carro policial abandonado descargan la munición de sus armas contra la fuerza pública con precisión. Los años de infancia desenvolviéndose entre las pandillas han convertido a la pareja en tiradores expertos. Con agilidad y cautela se mueven entre los escombros buscando momentáneamente donde refugiarse para abrir fuego contra sus adversarios.

Claro, ese no es el caso de Takeru y Koushiro cuyo vello corporal se eriza como el pelaje de un gato al escuchar los estruendos de la batalla. Montados sobre la espalda de Kabuterimon apenas pueden discernir si obedecer al hombre que los había rescatado de D'arcmon o no.


-¡¿Que están esperando, una invitación?!¡Ataquen a la maldita policía!
- grita el encapuchado sobre uno de los tejados aledaños al combate.

-¡Si de acuerdo!¡Kabuterimon, destruye aquellas patrullas!-Izumi ordena a su compañero atacar un grupo de carros tras el cual se refugian oficiales que disparan contra la multitud.

-¡Como tu lo ordenes Koushiro!... ¡Electro Shock!- una potente bola de energía eléctrica vuela en pedazos los vehículos blindados.

Los chicos festejan en una primera instancia, hasta percatarse de los desgarradores alaridos que vienen desde el interior de los carros incendiados. Algunos hombres del régimen, heridos y con quemaduras graves, intentan huir de las llamas. Algunos, los más alejados, simplemente se arrojan a tierra desesperados e intentan apagar el fuego de sus extremidades.

-...K...Koushiro, no se que ocurrió...- Kabuterimon jamás había herido a un humano.

-Yo... yo tampoco... yo solo...- Izumi no es capaz de dar el apoyo moral a su compañero. El solo obedeció al extraño sin medir primero las consecuencias.


-No es tu culpa Kabuterimon.-Angemon se acerca a su camarada.- No fue tu intención dañar a esa gente, solo cumplías con la misión de defender...- pero el sujeto del tejado no deja que Angemon termine su discurso.

-¡No has matado a nadie aún marica! Jaja.- se burla.- ¡Si no tiras a matar, lo mas seguro es que termines frío!.-continua.

-¡¿Pero qué dices?!¡Esa no es la manera en la que nosotros hacemos las cosas! Hemos aprendido con nuestr...
- pero el acalorado reclamo de Takeru, es nuevamente interrumpido por el sujeto.

-¡Ignorante! ¡Aquí no hay espacio para tu moralidad amigo! ¡Son los puercos intentando joder con tu trasero y si vacilas... estas muerto!.- le corrige con extrema arrogancia.

-¡Nosotros no somos como tú!¡No vamos por ahí cortando a la gente!¡Ya hemos lidiado con situaciones peores, no necesitamos consejo de un psicópata!
- le contesta ofendido.-¡Angemon libera a los prisioneros, pero asegúrate de no matar a nadie, nosotros no seremos viles como Fushimi!- le pide con la esperanza en demostrar, al hombre del tejado, que era posible combatir el mal sin caer en el mismo.- Hikari... yo se que esto es lo que tú hubieras querido...- piensa.

-Entiendo Takeru. Aquellos que causan dolor a los demás en nombre de Dios no se quedaran sin castigo. Pero no seremos nosotros quienes los condenen.- contesta Angemon.

El ángel se prepara para la lucha, al poco andar por las calles se enfrenta a un piquete policial, fuertemente armado, que custodia uno de los camiones con prisioneros. Angemon recibe los primeros disparos del personal, pero estos no resultan ser suficientes. Girando su báculo como un torbellino, Angemon repele las balas que los uniformados disparan en su contra. Cada vez más alterados, los policías cruzados disparan consecutivamente hasta quedarse sin munición. Desarmados, nada pueden hacer las Fuerzas Cruzadas ante los movimientos de Angemon, que patea y golpea con su arma a cada uno hasta la inconsciencia. Enseguida, sin perder el tiempo, el compañero de Takeru rompe los cerrojos del camión y libera a un grupo de personas que estaba siendo transportado a prisión.

-¡Ahora son libres!.-proclama.

-¡Bien hecho Angemon, sabia que tu podías encontrar la forma!.- lo felicita Takeru alzando los puños en señal de victoria.

-¡Takeru, yo confío plenamente en nuestros poderes y tengo fe en nuestra misión!¡Nosotros traeremos la paz a nuestros mundos!
.- mientras Angemon levanta la moral su compañero se percata de un helicóptero que se acerca a gran velocidad.- ¡Kabuterimon esquívalo!.- pero la advertencia es inútil.

Desde la nave una ametralladora ataca a sus camaradas derribando a Kabuterimon.
Koushiro y Tentomon caen por el aire y son atrapados por el encapuchado que se lanza de inmediato al rescate. Takeru es atrapado por un aterrado Angemon que lo salva de una muerte casi segura. El digimon de la esperanza no podía concebir cómo estos humanos son capaces de intentar asesinar a su mejor amigo.

-Han ido demasiado lejos... Takeru...

El ángel deja a un semiconsciente Takeru al cuidado de sus amigos, ni una sola palabra pronuncia al voltearse y dirigirse con odio a su enemigo. Angemon se alza repentinamente al vuelo y se coloca frente a frente con el helicóptero blindado, desafiándolo. La lluvia de proyectiles no se hace esperar, pero ninguna bala es tan rápida para atravesar el escudo que Angemon forma con su báculo en movimiento. Cuando la nave se queda sin munición, el furioso digimon acumula el poder sagrado en su mano empuñada y responde a sus adversarios con un "
Golpe de fe" que terminar por hacer explotar la nave.

-¡No se los perdonaré! ¡Ustedes hablan en nombre de la rectitud y la justicia, pero no son dignos y no son nada sagrado!

-...Angemon... detente... no te dejes dominar por el odio... no te conviertas en ellos...- pero las súplicas de Takeru no hallan respuesta.

El digimon de la esperanza busca embravecido a los hombres del régimen desafiando a una centena de ellos. La abrumadora furia de Angemon derrota sin ninguna dificultad a sus oponentes humanos, destruye sus líneas una tras otra obligándolos a retirarse. El compañero de Takeru inutiliza sus vehículos a golpes y los arroja con sus ocupante aun dentro. Angemon desahoga su ira fracturando con su bastón los huesos de los oficiales que huyen; es un ser irreconocible.

La masa, poco a poco, retoma el control de las calles y los oficiales heridos son tomados prisioneros o linchados hasta la muerte. La policía, sintiéndose superada, retrocede hasta salir del barrio; una inquietante paz se apodera de
la Colina.

Las calles copadas de humanos y digimon rebelados, el denso ánimo que se respira, hacen pensar que la noche es aún más oscura y que las llamas arden mucho más que antes en la barricadas.


-¿Y qué es lo que propones tú?
- el hombre de la capucha se acerca caminando a Takeru.

-¿A qué te refieres?- le contesta.

-¿No te conviertas... en ellos?- le pregunta.-¿Te refieres a la policía, a los combatientes, a los muertos, a quienes? ¿Acaso tu plan es mantener la calma mientras Fushimi nos azota con su mierda? ¿Crees que tu cordialidad y perseverancia conmoverá a los cruzados? Angemon solo protege a los suyos, te protege a ti, deberías hacer lo mismo.

El rebelde desciende del tejado, no cree que las autoridades se rindieran asi nada mas, y observa los restos del combate. El sujeto se mueve sigiloso, como una sombra, abriéndose paso por los escombros y los coches volcados, inspeccionando, pero las llamas solo envuelven la aparente calma que se conquistó esta noche.

A lo lejos divisa una patrulla estacionada, sin dudarlo un segundo, se aproxima veloz, da un enorme salto y se precipita con fuerza sobre el capó del carro. Con su machete atraviesa y destruye el motor frente a los estupefactos oficiales sentados en el interior. Los dos ocupantes abren las puertas y bajan de la patrulla, uno corre despavorido, pero el segundo saca su escopeta y dispara al oscuro asesino.


-¡Muérete maldito, quémate en las llamas del infierno!- le grita casi seguro de haberlo aniquilado con un disparo en el estómago.

No obstante, en seguida el policía deja caer el arma de sus temblorosas manos, en voz baja ora y encomienda a su alma. No comprende cómo después de ese disparo el sujeto sea capaz de permanecer en pie.


-¿Y tú?¿Por qué no te vas un poco a la mierda maldito puerco?

En dos pasos el encapuchado se encuentra de cara con el oficial. Con una mano lo sujeta por el cuello y con la otra le arranca el chaleco blindado como si fuera el envoltorio de una golosina. El policía aterrado, al encontrarse con las manos libres, saca una pistola del cinto y la percuta varias veces sobre el pecho del sujeto, inútil. El encapuchado presiona con fuerza, en sus ojos refleja el gozo y satisfacción que le produce aplastar la garganta de su enemigo. Usando su mano libre, como si fuera un puñal, le abre el vientre y deja caer a su víctima.

El oficial cae de rodillas y sosteniendo su herida intenta, tal vez, parar la hemorragia. Cada que trata de pedir clemencia o socorro solo se ahoga con la sangre que sube por su garganta. El asesino baja el paño rojo que cubre su rostro, solo para escupir al ya muerto policía cruzado, para humillarlo póstumamente.


Más adelante el policía que logró escapar, tras correr una buena distancia, se pensó a salvo. Con un andar fatigado, el corazón acelerado y su arma empuñada se dirige hasta el piquete más cercano a las afueras del Monte Fuji. Para su fatalidad, de la nada el misterioso asesino le cae por la espalda y lo tumba al piso.

De boca en el suelo el desafortunado lacayo solo puede sentir la afilada punta del machete contra su nuca. El hombre rompe en llantos y se arrepiente de todo lo que cree que ofende a su verdugo, incluso su esfínter cede al sentir que el tipo aumenta la presión del arma sobre su cabeza. El sádico vengador hunde el machete con fuerza, el crujido que se escucha es seguido por el aire contenido que escapa por la garganta del infeliz que acaba matar.

El cadáver es bañado por la luna y la sangre que escurre por entre los dientes de la víctima se percibe como una oscura y espesa brea. Poco a poco el lugar apesta a orina y a heces. El asesino contempla su hazaña satisfecho, como si se hubiera sacado un peso de encima al matarlo. El acero de su machete es recorrido por la sangre de los muertos, pero aquel perturbado hombre no cede ni un centímetro a la culpa o la misericordia.

El sujeto continúa su camino y busca una mejor panorámica en la copa de un árbol. Desde ahí observa una gigantesca columna de Guardromon que se aproxima, dicha columna de soldados es resguardada por varias filas de policías militarizados a sus costados. El batallon digimon prepara sus armas para atacar desde la distancia y el encapuchado sabe que no puede hacer nada para evitar el ataque, ni siquiera para prevenir a los demás. En un vano esfuerzo intenta trazar un plan para detener aquella ofensiva, sin embargo, por sobre su cabeza vuelan miles de granadas y proyectiles que presagian un terrible destino a la Colina.

La Colina del Terror vuelve a ser presa del caos. Los que fueron soberbios y desafiantes combatientes, ahora son una pavorosa masa de frenéticos que escapa del inminente ataque. En el cielo nocturno se dibuja la trayectoria de los proyectiles venideros y correr es la única opción posible para la mayoría.

Angemon despliega sus alas y vuela raudo con Takeru entre sus brazos, para él no será problema escapar. En cambio Koushiro y Tentomon no son capaces de seguirles el paso a pie. Tentomon herido es incapaz de digievolucionar y sacar a Koushiro de ahí. Takeru no quería abandonar a sus amigos y pide a su compañero retrasar la huida para esperarlos.

Solo faltó vacilar un segundo para que Angemon, al ser alcanzado por una explosión, se desplomara junto a Takaishi perdiendo por un instante el conocimiento. Milagrosamente son rescatados por Koushiro y Tentomon que levantan a sus camaradas justo antes de ser aplastados por la estampida.

El grueso del arsenal de Fushimi y Lucemon se deja caer con infernales explosiones en una lluvia de muerte. Muchos quedan atrapados entre los escombros y arden hasta morir en los incendios desatados, o simplemente, no resisten respirar el asfixiante humo que los rodea en su tumba.

Los chicos y sus digimon, al no conocer el barrio, intentan encontrar el camino a casa sin éxito. Ciegos debido al polvo y el humo, para no extraviarse deben guiarse por el sonido sus voces. Solamente necesitan ignorar los quejidos de los desventurados cuyo destino ya está trazado.

La voz repentina de un joven parece querer llamar su atención, intenta conducirlos a través de los muchos obstáculos.


-¡Aquí, refugio!- les grita.


En medio de la oscuridad sus manos tocan un muro, el que van palpando hasta dar con la voz del joven que los llama. Cruzan el umbral de una puerta y al abrir los ojos se encuentran en medio de alguna casa abandonada. El grupo se congela una milésima de segundo, observando los muebles volcados y destruidos en las sala, antes de reconocer a la persona los arrastra y empuja para salir de ahí hasta el patio.

En el patio trasero hallan una estrecha escalera, hecha de pútrida madera, que conduce a una especie de sótano excavado bajo la casa. Oscuro y con sus paredes reforzadas con madera vieja y mohosa, los elegidos optan por refugiarse ahí y esperar.

Los jóvenes tiemblan de susto, se hincan y protegen sus cabezas con sus manos en el húmedo sótano, piensan que la pobre estructura cederá y quedaran sepultados para siempre.


-¡Gracias amigo, estaríamos perdidos si no fuera por ti!- a gritos Koushiro le agradece al anónimo chiquillo de unos 15 años.-¡¿Es esta tu casa?!


-No, yo escapaba junto a mi madre y mi hermanito de la policía, pero sin querer me solt...-pero el joven se queda callado, al parecer, el bombardeo terminó.

-Creo que ya podemos salir, aprovechemos esta calma para escapar colina arriba.- sugiere Tentomon.

-De acuerdo.- contesta Takeru y coge al malherido Patamon.


Al subir por la escalera, el grupo se encuentra en medio de un flameante infierno en ruinas. Solamente pueden oírse gritos aterrados y lamentos. De inmediato sienten el rugir de las camionetas y las sirenas de las Fuerzas Cruzadas adentrándose en el barrio para comenzar los arrestos. Sigilosos, los chicos se mueven entre los escombros para poder examinar la situación y escondidos observan como algunas personas son llevadas a la fuerza por la policía. El problema es que, sin importar hacia donde miren, los vehículos obstruyen todas las salidas posibles.


En silencio piensan como escapar de allí, pero la voz gruesa de un altanero oficial les pone la piel de gallina "¡Esos de ahi son los renegados!". Cuatro efectivos policiales atrapan al chiquillo que hace unos momentos les brindó su ayuda y, entre patadas y golpes en la cabeza, lo suben esposado a uno de los carros. Takeru también es atrapado dejando caer a Patamon, uno de los policías incluso patea en el suelo al digimon de Takaishi. Cuando Koushiro es tomado por la ley, Tentomon reacciona rápidamente a la defensiva. Sin embargo, sus dudas lo hacen incapaz de defender a su amigo y se retracta.

Tentomon aún no supera el hecho de haber herido a seres humanos y se contiene impotente mientra su compañero es llevado a puñetazos por la policía. En el fondo Tentomon, al igual que el resto de sus amigos, está convencido de que su misión es proteger la vida, no acabarla.

No obstante, ya antes han eliminado a otros digimon considerados malignos ¿Que hace tan distinto atacar a un humano que los amenaza?¿Que hace prescindible la vida de un mal digimon frente a la de un humano malvado? Increíblemente hubo un momento en el que se vió a sí mismo sopesando el valor de la vida de un humano, en comparación, con la de un digimon.

Koushiro, consciente de sus escasas alternativas, intenta zafarse del oficial que lo sujeta y quitarle la pistola. Ambos forcejean frente al confundido Tentomon hasta que el policía logra sacarse de encima a Izumi y abrir fuego a quemarropa. Koushiro es atravesado por una de las balas ante la mirada atónita de sus camaradas, este cae al piso desvanecido en un profuso sangrado.


-¡Koushiro, no!- exclama Tentomon al tiempo que recibe el resto de los impactos de bala.- ¡No... por qué a Koushiro... por qué lo matan!... ¡No... tienen derecho!... ¡K... Koushiro!- fiero, el digimon resiste la agresión y se levanta poseído por un fuerza descomunal.-¡Super Trueno!

Tentomon, preso de su ira, electrocuta a los oficiales que los rodean hasta el punto de literalmente rostizar su carne, pero ni siquiera dando muerte a sus captores puede calmar su enojo. Takeru y Patamon son abandonados por los policías que escapan asustados en el carro con los prisioneros que ya tenían asegurados. El portador de la esperanza inmediatamente socorre a Koushiro, revisa sus signos vitales y se asegura de que aun este con vida.

Mientras atiende la herida de su amigo, Takeru nota una espesa neblina negra que aparece por entre los callejones y el fuego atraída, al parecer, por el furioso Tentomon. El cuerpo del digimon es envuelto por la bruma, Tentomon despide electricidad de su cuerpo sin ningún control hasta que la neblina comienza a ser disipada por el resplandor de la digievolución.


-¡Tentomon warp digivolve a... Herculeskabuterimon!.- el digimon del conocimiento, cuyos sentimientos se encuentran al límite, alcanza su etapa definitiva.

El gigantesco insecto dorado, ciego por la venganza, se alza derribando helicópteros como si fueran pequeñas moscas con sus poderes. Una vez en el aire, la poderosa criatura pone su atención en la gran cantidad de Guardromon que encuentran reunidos más adelante. Herculeskabuterimon deja caer su increíblemente pesado cuerpo contra ese gran número de enemigos, aniquilando a la mayoría de ellos.

Muchos uniformados huyen en los camiones atestados de prisioneros, otros deciden quedarse a combatir, pero ninguna de sus armas ni los ataques de los Guardromon restantes son rivales para la enorme criatura. Colérico, Herculeskabuterimon destroza a sus oponentes con sus pinzas y destruye su arsenal con la electricidad que produce en ellas. Las abundantes bajas en las fuerzas del régimen merman la voluntad de sus hombres que, temerosos ante aquel despliegue de poder, comienzan a capitular.

No obstante, antes de que los hombres de Fushimi sean derrotados por HerculesKabuterimon, a los pies del Monte Fuji emerge un haz de luz que brilla sobre el campo de batalla. Tanto la resistencia como las Fuerzas Cruzadas observan atónitos como una figura surge desde aquel resplandor revelando así su identidad.

Patamon, herido en los brazos de Takeru, susurra ante la presencia de tan poderoso digimon:


-...Cherubi... mon...

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Capítulo IV
"La tregua de Lucemon"



Ante los ojos de todo el mundo Cherubimon se presenta en el campo de batalla. Es difícil creer que una figura tan importante para el imperio descienda para hacerse cargo de alimañas, como lo son los "renegados". Este digimon es considerado una deidad, manifestación de la naturaleza y un kami protector del Emperador. Hermoso como la naturaleza misma, profundamente bondadoso, es amado por los japoneses practicantes del Shinto y por cristianos partidarios del gobierno. Poderoso, estricto e inmisericorde, es odiado por los habitantes de la Colina y otros guetos en Japón.

-¡Estamos perdidos!- se escucha en la aterrorizada voz de alguien.

Takeru trata de ocultar a Koushiro y a Patamon en una especie de cueva que se formó con algunos escombros. "
Necesitamos escapar y buscar a Jyou para que nos ayude con la herida de Koushiro" piensa mientras acomoda a su amigo que no para de perder sangre.

Aquel hombre que apareció para defender a Sora y que después cuestionaba a Takeru por negarse a pelear bajo sus reglas, yace malherido bajo los pies de un grupo de Guardromon. Los digimon del régimen le propinan una tremenda paliza hasta que se percatan de la presencia de Cherubimon. Al ver a uno de sus más odiados enemigos en el campo, el sujeto aúna sus mermadas fuerzas para ponerse de pie y recuperar su arma. Impulsado únicamente por su odio, blande el machete con su maltrecho cuerpo y se libra de los digimon que lo retienen. Los demás, al verse sorprendidos, no pueden defenderse del asesino que termina por cortarlos en mitades para desvanecer sus datos en la nada.

Viendo el camino despejado, el encapuchado corre empuñando su afilada cuchilla con ambas manos, su intención es atacar al digimon sagrado. El sujeto da un gran salto a una distancia ínfima de su objetivo, su determinación se refleja en una desafiante mirada que expresa todo su rencor a la autoridad. Pero nada, Cherubimon con una torpe bofetada se deshace sin ningún trabajo de aquel que lo desafía. Inconsciente, el encapuchado queda tendido y fuera de combate.


-Ustedes han escogido el camino del pecado y la corrupción. Sin importarles nuestra infinita piedad con sus condenadas almas infames, simplemente agobian nuestra utopía con con sus crímenes de terror. He venido a dar una "solución final" al problema que nos representa solventar sus vidas.- aquellas palabras, lejos de lo que se podría pensar, no son pronunciadas con odio ni rencor, parecen casi amables y el rostro de Cherubimon se mantiene apacible.

Herculeskabuterimon reúne todo su poder entre sus gigantescas pinzas y lo ataca inmediatamente con sus poderosos golpes de eléctricos, pero aquella ofensiva, ni por ser de un digimon definitivo, llega a ser más que un enorme chispazo en las palmas del cruzado. Cherubimon acumula su energía y con su brazo izquierdo constesta con un relámpago de luz sagrada que somete al mega insecto.

Un segundo ataque con su mano derecha es dirigido hacia la población, causando aún más destrozos, desatando más incendios y provocando más bajas de civiles refugiados. Herculeskabuterimon vuelve a reincorporarse a la batalla e intenta cortar a Cherubimon con sus afiladas pinzas, pero la deidad digimon puede defenderse de él sin problemas. Usando únicamente sus manos, contiene con firmeza a su poderoso enemigo.


-¡Alas de espada!- el sorpresivo ataque de Garudamon, a pesar de no ser suficiente para causarle daño, no pudo ser esquivado y logró que Cherubimon soltara a su compañero.- ¡Ahora, es momento de atacar todos juntos!

-¡Martillo Vulcan!- la técnica de Zudomon golpea en el costado a Cherubimon dejándolo descubierto para recibir un tercer ataque.

-¡Aliento de lobo metálico!- el ataque de Metalgarurumon es el más efectivo y la divinidad pudo ser contenida al congelarse completamente.


Takeru observa sus compañeros subyugar a aquel digimon, jamás creyó que fuera posible enfrentar a las fuerzas de Fushimi y no morir en el intento. Tal vez, no es imposible derrotarlo, y siendo eso así, aún es posible rescatarla a ella. La esperanza que Takeru deposita en sus amigos renueva su espíritu y en su pecho brilla con fuerza aquel el símbolo de su emblema. El dorado resplandor, que emana de lo más profundo del alma de Takaishi, cubre por completo a su compañero que de cierta manera renace convertido en Holyangemon.

Holyangemon se pone de pie y se apresura a reunirse con sus compañeros en la batalla. Cherubimon está expuesto, inmóvil en su prisión de hielo, mas no por mucho tiempo. En el hielo se hacen pequeñas fisuras que luego se transforman en grietas que abren su helada prisión.


-¡Mega blaster!


-¡Alas de espada!

-¡Martillo Vulcan!

-¡Aliento de lobo metálico!


-¡Desterrador de almas!

El ataque combinado de los cinco digimon, sin duda, es muchísimo más poderoso que los recibidos por Cherubimon anteriormente en la batalla. Pero de todas formas, cruzando sus brazos y usando la propia aura sagrada que emana de su ser, Cherubimon logra protegerse de aquella poderosa embestida de poder.


-Inútil.- dice él.- No entienden que digimon degenerados como ustedes no pueden...- pero al bajar la guardia, es tomado de imprevisto por una silueta que cae desde las alturas mientras se escucha el abrumador rugido de una bestia.

Aquella silueta pertenece al encapuchado que, empuñado con su último aliento un cuchillo cuya hoja se torna roja como la sangre, intenta asesinar a su enemigo. Cherubimon se gira torpemente para esquivarlo, pero no consigue impedir que la filosa hoja rebane su oreja izquierda. El desgarrador grito de dolor de aquel digimon ensordece la ciudad entera. Todos observan enmudecidos como desde el cielo cae la oreja del digimon, como si se tratase de un enorme trozo de carne común. Algo que perturba un poco a Takeru.

La bestia ya no puede ocultar su rabia, los ojos que antes demostraban compasión, se han vuelto llenos de odio y deseos de venganza. La sangre corre profusamente por su cuello, mientras que con sus manos presiona su herida y no para de maldecir. Al ver en su agresor la satisfacción de un niño mal portado después de una travesura, Cherubimon le amenaza:


-¡Maldito hereje! ¡Destrozaré tu cuerpo y el de los renegados, los devoraré y serán parte de mi! ¡Nuestro señor me dijo que no debía tocarte, pero no puedo perdonarte maldita sabandija!- Cherubimon, con un desquiciado semblante, concentra en sus manos el poder suficiente para asesinar al encapuchado, pero...

-¡Detente!- una voz celestial se deja oír por todos, como si el sonido de sus palabras bajaran del mismo cielo.


Las nubes se reúnen como un torbellino en lo alto proyectando un sagrado vínculo de luz sobre campo de batalla. Ante la mirada atónita de los presentes, del cielo desciende la silueta de un niño de tez increíblemente blanca, casi radiante, poseía un juego de alas en su espalda y su presencia sólo significó un solo pensamiento generalizado "El fin".


Lucemon, compañero digimon del emperador Hiro Fushimi, es considerado como un enviado de Dios al interior del "Santo Imperio del Japón", nombre formal de Japón y sus territorios. Es adorado como una deidad por los adherentes a la organización denominada el "Templo del Cerezo en Flor", puesto que fue él quien anunció la presencia del verdadero elegido, liberó a Japón del mediocre gobierno comunista de Kazuo Shii y unificó el extremo oriente con el sureste asiático en un solo imperio.

Lucemon se posa frente a Cherubimon, coloca su manos cálidamente sobre su rostro y lo calma con tan solo su mirada que, llena de una grandeza celestial, es capaz de quebrantar y apaciguar al corazón más frío e indomable. "No pierdas la virtud, mantente en la luz... Nosotros te amamos".


Lucemon desciende hasta el suelo, camina a pie descalzo sobre la piedra y la ruina hasta llegar frente al sujeto que acaba de mutilar a su aliado.


-Que bueno verte.- le dice.- Siempre quise conocerte, esperar tu llegada me ponía muy ansioso. Estoy seguro que si el Emperador Shinsei logra convertir a un ser como tú, un ser nacido en aquel mar lleno de rencor, no existirán límites en su obra. Nuestros mundos pronto se congregarán en torno al mensaje de nuestro mesías y el amor de nuestro Dios, que es Dios de todo y de todos sin distinción. Mi maestro no tiene intención alguna de extender la agonía de su miserable isla del pecado. Por lo pronto les doy la bienvenida a ti y a los tuyos. Les dejaremos en paz en este lugar, seremos misericordiosos con ustedes, a pesar de todo el dolor que sus acciones provocan en estas criaturas de Dios, las que buscamos proteger.- termina con una tranquila sonrisa en su rostro.

Luego, se da la media vuelta y se aleja.

-¡¿Qué quieres decir?!
- confundido, el moribundo sujeto se siente despreciado por su enemigo.

-Digo que los perdono.- se detiene para contestar.-En nombre de Dios los absuelvo a todos ustedes por sus pecados... esa es la voluntad del Emperador.- luego sigue su marcha.

-¿Como que...?- pero antes de terminar, un destello invade todo el campo de batalla cegando a todos en el lugar.


Al desvanecerse aquel resplandor sagrado, Lucemon y Cherubimon, al igual que sus tropas, habían desaparecido del lugar sin dejar rastro. Para los sobrevivientes esto fue un pequeño respiro antes de caer en cuenta del desastre que la batalla significó para la Colina. Para aquel misterioso sujeto esto significó una humillación total. Tuvo en su manos la oportunidad de atacar a dos de sus peores rivales, pero no hizo nada.

En ese instante, el Impala negro frena bruscamente frente a Takeru y Koushiro, quien yace aún inconsciente con la herida en su hombro. Al bajar la ventanilla polarizada del copiloto, desde el interior se asoma Jotakil y les dice:


-Veo que tienen dificultades ¿No quieren que les dé un aventón? No podría asegurarles llegar con vida, ya que esta mujer es la que conduce, pero...
- una bofetada de la mujer que lo acompaña, su pareja, se deja caer con fuerza y precisión sobre la cara del pandillero.

-¡Cierra la boca cabrón y mi nombre es "Jazy" imbécil no "esta mujer" !- le grita furiosa.- Será mejor que suban, sus familias y sus amigos se encuentran a salvo.- continúa mientras su esposo y Takeru ayudan a subir a Koushiro a la parte trasera del vehículo.

Llegó la madrugada, los damnificados buscan entre el polvo y el escombro las escasas pertenencias que podrían rescatar, si es que las tienen. Presurosos cargan sus cosas sobre camionetas o carretillas. Algunos solo rescatan únicamente aquello que pueden llevar en sus manos. El general, el plan es abandonar ese lugar lo más rápido posible, nadie puede asegurar que los hombres de Lucemon no volverán.

Centenares de heridos y fatigados peregrinan colina arriba para refugiarse, este rito no es algo nuevo en la Colina del Terror, desde hace años, aquel asentamiento a sido objeto de purgas, limpiezas que trajeron consigo sus respectivas oleadas de muerte y horror. Prácticamente no existe nadie en ese lugar que no haya perdido a alguien durante estos últimos años, por eso nadie quiere estar ahí cuando los cruzados vuelvan a terminar su trabajo.


La Colina del Terror, siendo un asentamiento improvisado a los pies del Monte Fuji, a sufrido diversos cambios en su geografía. Alberga a casi cinco millones de personas que hacinadas tratan de sobrevivir sin derecho alguno. Si bien las familias que llegan aquel lugar construyen sus propias casas en donde les place, mucha gente, casi setecientas mil habitantes, vive en la completa indigencia debido a la lenta adaptación del ciudadano japonés a tan paupérrimas condiciones de vida.

En el mapa de este enorme caserío se pueden distinguir divisiones internas del territorio:

Comenzando por los pies del Monte Fuji, una pequeñísima colonia de chozas abandonadas, hechas de material ligero y rodeadas por casi toda la basura que produce la
colonia, cubre un sector no muy basto. Aquel lugar es conocido como "La Villa Latina", la primera toma de terreno donde se asentaron los primeros americanos sin techo que escapaban del "gran conflicto", sudamericanos que huían de EE.UU., el narcotráfico y el terrorismo.


Le sigue "Barrio Viejo", el sector más amplio dentro del barrio. Aquí fue donde, hace seis años aproximadamente, el Comandante Malcolm proclamó la fundación de la Colina, que en sus inicios fue bautizada como "Monte de los Libres". Barrio Viejo representa casi el ochenta por ciento del territorio y alberga al grueso de la población, ya sea habitando hogares compartidos por hasta cuatro familias, o viviendo en la intemperie alrededor de las fogatas que se encienden por las noches.

Construidas en un material algo más sólido, gracias a la ayuda que en un principio consiguieron del Primer Ministro Shii, las casas de cemento y adobe son roídas por las constantes batallas y balaceras que atestiguan. Claro, luego de los sucesos recientes, casi la mitad de Barrio Viejo quedó en el suelo dejando solo los vestigios de aquella precaria urbanización.

A continuación, tras un cementerio comunitario, un complejo de casas y tiendas que rodean un enorme parque es conocido como "Malcolm Park". Antiguamente en ese lugar variados comercios, subsidiados en un momento por el gobierno comunista, abastecieron a los migrantes de abarrotes, ropa y algunos combustibles. Fungió también como cuartel militar para la Estrella Roja y albergó un precario gobierno autónomo.

En la actualidad, con estos negocios abandonados por sus dueños, las construcciones son ocupadas por miembros del Sindicato como Jotakil. Aquí viven junto sus familias y mantienen a mano parte de su arsenal. Hoy también es sede del Sindicato de Ladrones, aqui se reunen periódicamente los representantes de cientos de pandillas. El SdL mantiene una jerarquía estricta, solo las bandas más importantes deciden cuestiones vitales y solo ellas pueden ejercer violencia dentro de la Colina. Paradójicamente, son una especie de cuerpo policiaco al interior del barrio.

Al final, el punto habitado más cercano a la cima, es
"Barrio Hollywood". Este es un sector compuesto de casas construidas en ladrillo y concreto, donde los amplios caminos y los estrechos pasajes de tierra se convierten en calles pobremente pavimentadas. Si bien no es algo "glamoroso" Barrio Hollywood cuenta con todo aquello que para los demás está vetado, agua potable, luz eléctrica proveniente de
"Baterías-D" e inclusive automóviles.

Por las noches, la bohemia se apodera de este peligroso sector, donde el consumo de drogas y la prostitución de todo tipo cobija a los dueños de estos parajes, la Mafia Fuji. Esta organización es responsable de introducir mensualmente toneladas de narcóticos al país, y para ello se encuentra perfectamente conectada.

Desde el sur del Bloque Socialista y desde el territorio africano del Protectorado, son enviados centenas de embarques con drogas hasta cierto punto de Japon. Allí los hombres del Sindicato hacen el intercambio y traen la mercancía a salvo hasta la Colina. La Mafia Fuji vende sus drogas a la yakuza
Sumiyoshi-kai, simpatizante del gobierno, que a su vez la vende a distribuidores más pequeños dentro de sus territorios. Claramente el SdL percibe una importante compensación por cada trato llevado a cabo dentro de la Colina. La Mafia, sin embargo, también surte de productos a bandas más pequeñas que operan dentro del barrio y que tienden a ser desleales al Sindicato, estas transacciones están libres de impuestos.

Por fortuna la casa de los Zapata se mantuvo intacta en Barrio Viejo, los elegidos pueden pasar la noche aquí junto a sus familias. Desde la batalla el dueño de casa comienza a perder antipatía por el grupo, se muestra muchos más amable con Yamato incluso, les ofrece refugio y cama para los más débiles. La herida de Koushiro es atendida por Jyou y los digimon se alimentan para recuperar las fuerzas.

Los habitantes de la Colina continuaron con su peregrinación hasta que el sol de mediodía se posó sobre sus cabezas. Ya más tarde, la luz que se cuela por entre las persianas cae sobre los ojos de un muchacho que descansa y se repone del intenso dolor sus heridas. Este abre sus ojos, pero la espeluznante cara de un monstruo frente él lo saca de la cama a gritos.


-¡Aaah! ¡¿Tentomon, que haces?! Casi me matas del susto ¡Ay!.- Koushiro cae en cuenta del terrible dolor en su hombro.

-¡Lo siento Koushiro, perdóname, yo... yo..!- Tentomon nervioso se baja de la cama.


-Será mejor que te quedes en cama Koushiro, la herida que tienes es muy profunda y no queremos que continúe sangrando, ya has perdido demasiada sangre. - le dice Jyou instando a su amigo a recostarse.- Es una suerte que la bala haya salido limpiamente de ti... jeje.

-¿Se supone que eso me reconforte? No podre usar mi laptop en mucho tiempo jaj ¡Ay!- continúa bromeando el portador del conocimiento.- ¿Tentomon sucede algo?- pregunta al ver el depresivo semblante de su compañero.

-Estaba muy preocupado por ti, además... yo quería... bueno, no se como decirlo... pero mi comportamiento, es decir...

-No te preocupes Tentomon, eres un buen amigo y me defendiste. Muchas gracias, si no fuera por ti amigo seguramente estaría muerto.- le interrumpe Koushiro, pero sus palabras no calman la culpa de Tentomon.

-Perdí el control.- insistió avergonzado y arrepentido.


-No te sientas mal.- dice Agumon.- Al fin y al cabo tú solo defendiste a Koushiro, fuimos creados para eso, cualquiera de nosotros hubiera actuado igual, bueno, al menos...- pero Agumon se detiene y reflexiona, no estando Taichi con vida no tiene a quien proteger, y por tanto, su vida carece de propósito.

-Por favor chicos, no se pongan así, Mimi tampoco está aquí y aún la extraño mucho.
- Palmon, que también se encuentra dentro de la habitación, rompe en un infantil y desconsolado llanto.

-Vaya, la situación es muy difícil ¿Verdad Jyou?- le comenta Gomamon rascándose la cabeza.

-Tienes razón Gomamon.- luego se dirige a Izumi.- Takeru nos contó lo que sucedió y creo que fue una situación bastante difícil. Cuando los digimon se percataron de la presencia de Cherubimon los enviamos de inmediato, pero jamás antes dimensioné lo poderoso que es el Templo. La gente afuera está desesperada, nuestros padres no podrán salir de Japón si no hasta mañana, ahora lo de Mimi, todo esto se a vuelto muy estresante.- Jyou se quita los anteojos y desesperado se refriega la cara con ambas manos esperando que la solución caiga del cielo.

-¿Dónde están los demás?¿En donde estamos nosotros?- pregunta Koushiro.

-Nosotros estamos en la casa del amigo de Taichi, ya sabes el del nombre extraño. Los demás están en la sala discutiendo con ese sujeto que acabó con D'arcmon, dice que su nombre es "Leorio".- le contesta Jyou.

-¿Leorio?

-Si, también dice que tiene información muy importante para nosotros y en este momento los demás discuten si es de fiar o no. Después de lo que hemos oído, tal vez solo sea otro lunático.

-¿Acaso esa información es del paradero de Mimi?
- pregunta Palmon colgándose de la ropa de Jyou.

-La verdad no estoy muy seguro, ahora iré a ver que sucede y los mantendré informados.

-Yo iré contigo.
- dice Palmon


-Será mejor que te quedes con nosotros.- Gomamon la detiene.- Estos son asuntos muy delicados y es mejor que sean los chicos los que traten estos temas. Además debemos hacerle compañía a Tentomon mientras Koushiro descansa, él no se siente muy bien.- Gomamon logra convencer a su compañera de quedarse.

Al salir de la habitación Jyou deja la puerta cerrada, pero no da más que unos pasos cuando escucha la puerta abrirse y cerrarse a sus espaldas. Creyendo que se trata de Palmon da la media vuelta para pedirle que regrese, pero fue con Agumon a quien se halló ahí plantado.

-¿Agumon sucede algo?-pregunta curioso.

-¿Por qué no lo ayudaste Jyou?


-¿Qué? ¿A qué te refieres Agumon? No te entiendo.


-¿Taichi no murió por que le dispararon?- pregunta Agumon con los ojos vacíos.-A Koushiro le dispararon, tu lo curaste y ahora se encuentra bien ¿Por qué no hiciste lo mismo por Taichi?- la mirada de reproche de Agumon se cristaliza por la angustia que le provoca presentir una traición.

-A... Agumon... verás... Taichi.- Jyou no está preparado para lidiar con los sentimientos de pérdida de Agumon, los chicos se reencontraron con sus camaradas del mundo digital hace solo unos meses y la muerte de Yagami fue una sorpresa para el digimon.- Verás... Taichi recibió muchas balas, es probable que muriera antes de tan siquiera tocar tierra.- le contesta, pero repara en lo poco delicado que fue.- Digo... aunque hubiera estado cerca, no había nada que pudiera hacer...

-¿Al menos lo intentaron verdad?

Jyou no contesta, solamente lo evade con la vista y se queda en silencio.


En la estancia Yamato, su padre, Sora y un maltratado Takeru discuten de lo pertinente que sería hacer caso al extraño. No sabían nada mas que su nombre, Leorio, y que claramente no es uno de "los malos", pero ¿Significa eso que es uno de los "los buenos"?

-¿Y por qué debemos confiar en ti?¿Cómo nos aseguramos de que no eres algún loco queriéndonos reclutar para su causa?
- le cuestiona Yamato.

-No les aseguro nada de eso.- le contesta con seriedad.- Claro que lo que busco es reclutarlos para mi causa y es por eso que quiero su ayuda para rescatar Mimi.

-¿Acaso tu causa es rescatar a Mimi?
- pregunta confundida la portadora del amor.

-No.

-¡Entonces explícate con un demonio!
- el padre de Yamato pierde la paciencia con el esquivo sujeto.


-Yo fui concebido para destruir la influencia de Lucemon en este mundo y el digital, para eso, debo acabar con el mismo Lucemon y todos sus vasallos. Lamentablemente, yo no cuento con los poderes para llevar a cabo esta misión, solo ustedes tienen el poder para derrotarlo.
- les afirma Leorio.- Más no quiero forzarlos, ustedes son libres de escoger el camino que quieran. Creanme que si pudiera prescindir de ustedes, lo haría.

-Debes entendernos, hemos pasado por mucho y tú te nos haces algo, ya sabes, raro y violento.- le contesta Takeru.

-Lo sé y es algo sumamente comprensible ¿Que tal si se lo piensan por hoy? Mañana en la mañana les ayudare con el viaje de sus padres y luego me cuentan.-les propone.


-A mi me parece una idea sensata.-secunda Sora.- Después de todo si tenernos la certeza de que Mimi está por aquí, nuestro deber es rescatarla.

-Esta bien, mañana nos ayudarás a asegurarnos de que nuestros padres viajen seguros a América y luego tomaremos una decisión.- confirma Yamato.

-Yo iré a avisar a los demás, el viaje será largo.- agrega el señor Ishida.

-Una vez que lleguen a América, no permanezcan mucho tiempo allí. Los agentes del gobierno americano son tramposos y embusteros, podrían ser acusados de ser fascistas o contrarrevolucionarios y ejecutados como los padres de Mimi.-le advierte el encapuchado.

-Gracias lo tendré en mente.- le contesta.- ¿Has estado ahí?

-Si ya estuve ahí.


Takeru, al escuchar esto, recuerda que hace tiempo oyó hablar de un terrorista japonés que llegó a ser muy importante en el nuevo gobierno americano. Escuchó a su padre decir alguna vez que aquel terrorista era el fundador del Museihushugi en Japón

-¿Eso quiere decir tu eres...

...el
"Camarada Leorio" del Museihushugi, la "Estrella Negra"?
 
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選ばれし子供
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Hola. Ya leí los primeros capítulos.
Me gustó bastante el hecho de que hayas metido temas políticos. (Yo también intento hacer lo mismo con mi historia larga, aunque ahí los temas políticos se van introduciendo más bien lentamente y no de manera tan abrupta como aquí). Sinceramente no me imagino cómo pudo Japón abrirse tanto a los inmigrantes, después de todo ellos son una sociedad culturalmente muy cerrada y excluyente (creo que son el país primermundista con menor tasa de inmigrantes, de menos del 3%), pero me pareció genial el hecho de que hicieras que Shinzo Abe se opusiera, porque el tipo nunca estuvo muy abierto a eso, a pesar de que ahora va flexibilizar un poco las leyes migratorias. También fue interesante la forma en la que configuraste el mundo, con los distintos bloques y las diversas áreas de influencia. Si se lleva bien, se puede contar la historia desde diversas perspectivas, mostrando qué pasa en los diferentes continentes, al estilo de Canción de Hielo y Fuego.
Otra cosa interesante es que hayas incluido el tema de las sectas y del fanatismo religioso. Japón tuvo ciertos problemas a lo largo de su historia con ciertos movimientos religiosos extremistas, uno de los más conocidos fue el atentado de gas Sirin. Escuché una vez )pero no sé si será cierto así que no lo tomes como tal) que la idea de hacer pasar el enfrentamiento de los Digimon de la primera OVA de Hosoda por una bomba terrorista viene siendo una referencia a ese atentado. Además, el simbolismo religioso de la secta y su modus operandi me hacen acordar al grupo "Amanecer" de la novela 1Q84, de Murakami.
Sobre la continuidad, imagino que tu historia tiene lugar en una línea de tiempo donde los hechos de 02 nunca pasaron; si no, no me explico por qué tuvieron que recurrir a Koushiro para que se diera cuenta de que el Digivice que habían encontrado no era de Hikari, sino de Mimi ni por qué no se hizo una sola mención a Daisuke o a los otros. De lo que no estoy seguro todavía es si Bokura no War Game es canónica en esta continuidad, pero supongo que no importa tanto, porque si Taichi está (supuestamente) muerto, Omegamon no va a aparecer.
Tengo entendido que los Digimon sí sangran. De hecho, en el capítulo 46 de Adventure se puede ver a Ogremon sangrando. El problema es que no hacen mucho énfasis en eso porque Digimon no deja de ser una serie para niños y Toei no quería ser demasiado gráfico con la violencia. Pero si lees las novelas de Adventure, a veces te hacen descripciones bastante explícitas. (Por ejemplo, te dicen que SkullGreymon convirtió al otro Greymon en un cuágulo de sangre).
En cuanto al estilo, hay varios errores de acentuación, de puntuación y de cohesión, pero nada que no se pueda corregir.
Espero leerte pronto.
 

Aあأ
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ese camuflado promete ser un personaje importante
ya que lea mas detenidamente el fic comento un poco mas, aunque debo decir que ver palabras como "vato" no me agrada del todo en digimon
 

Mictlan

Yo soy solo un Mic
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Cómo lo dije en mi primer comentario de la publicación me llamo la atención el hecho de ver la crudeza del mundo.
No es algo común ver fics con ese toque oscuro por la sección de foros dz , si bien si estamos acostumbrados a temas adultos bla crudeza de un mundo post apocalíptico es poco comun de ver, espero la continuación
 

Fumate los Bastardos al Sol
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Capítulo V
"Los Motivos"

Reunidos en la habitación de Koushiro, los demás elegidos charlan y cuidan el estado de su amigo. Los recientes sucesos plantean una situación compleja para el grupo, no solo Izumi salvó de milagro al ser tiroteado, sino que la moral de algunos integrantes se vió seriamente afectada. El terrorista del Museihushugi les prometió ayuda con la huida de sus padres y les ofreció información sobre el paradero de Mimi. No obstante, deben plantearse qué tan prudente resulta asociarse con él, los riesgos son demasiados y no se pueden dar el lujo de perder a alguien en un conflicto que no les compete del todo.

-¿Que opinas Takeru?- pregunta Yamato.- Tu ya has peleado junto a él ¿Crees que es de confianza?

Takeru se toma un tiempo para contestar, sentado al rincón sobre un banquillo, acaricia a Patamon que aún no repone completamente las fuerzas perdidas en la batalla. En su mente repasa las imágenes del combate, vuelven a su cabeza los gritos de los policías quemados, los manifestantes muertos, la sangre de Koushiro en sus manos, la ira y el descontrol de Angemon.


-Siempre he dicho que quiero acabar con las fuerzas de la tinieblas a toda costa, pero...- Takeru toma un respiro para continuar.-... Koushiro casi pierde la vida y nuestros digimon fueron usados para dañar gente... ese Leorio... realmente pienso que podríamos estar en el bando equivocado.

-Seguro piense en usar las fuerzas de nuestros digimon para conseguir algo...- comenta Sora.- Pero por otro lado, es el único que sabe algo sobre Mimi y no sería correcto abandonarla... ni a ella ni a Hikari...

-No puedo fiarme de él, acompañarlo en la batalla solo saco lo peor de nuestros amigos.
-Koushiro trata de no concentrarse en el dolor de su hombro para intervenir en la conversación.- Ya he visto morir a mucha gente y no me siento capaz de arriesgar mi vida de esa forma, siento que esta lucha sobrepasa a los "elegidos".- dice mirando los tristes ojos de Tentomon

-Sin embargo...-Jyou interviene.

-¿Acaso sabes algo Jyou?- pregunta Biyomon revoloteando a su alrededor.

-Algo así.- contesta.- Tengo entendido que el "Camarada Leorio" tenía algún tipo de relación con el señor Gennai.

-¿El señor Gennai es amigo de ese sujeto?- pregunta esta vez Agumon.

-Yamato ¿Tu papá no es de la televisión? En la televisión lo saben todo.-pregunta Gomamon.

-¡Si, el padre de Yamato trabaja para las noticias!- le responde Gabumon a su compañero.- ¡Deberíamos consultar con él!

-Estoy seguro que nos podrá dar información, creo que iré por él.
- agrega Yamato para luego salir de la habitación en su búsqueda.

Los sentimientos de Sora son confusos, el miedo y la culpa no la dejan tomar una decisión. Salir a la aventura, y arriesgarse con el terrorista, en la búsqueda de sus amigas o resignarse a cuidar de quienes aún están a salvo. En su corazón sabe que falta aquel resuelto liderazgo de Taichi, es evidente que el grupo, a pesar de permanecer unido, carecía de la determinación, irracional en ocasiones, de Taichi Yagami.

-¿Qué hubieras hecho tú? ¡Bah! ¿Que digo? Es obvio, hubieras saltado a la pelea desde hace tiempo... creo.
- En ese momento Sora recuerda.- Y por cierto ¿Cómo llevaremos a nuestros padres?

-Algunos miembros del sindicato de la televisora escaparan por mar.- contesta Takeru.- Un antiguo compañero de mi padre los colara en una embarcación.


-Creo que de todos modos será prudente que Leorio nos ayude, para nosotros serìa imposible defendernos de los hombres de Fushimi por nuestra cuenta.- agrega Jyou.

-Ni siquiera sabemos si nuestros padres subirán a una embarcación segura, esta idea no me gusta demasiado.- expresa Sora con preocupación.

La puerta de la habitación de pronto se abre y entra en el lugar Hiroaki Ishida, padre de Yamato. Este toma una silla y se sienta junto al grupo, prende un cigarrillo y dice:


-Entiendo que necesitan información y mi pregunta es ¿De verdad piensan en aliarse con ese lunático?

-Nuestro objetivo es rescatar a nuestra amiga Mimi, la causa de ese "cara tapada" no nos interesa ¿Verdad chicos?- Yamato le contraria y es secundado por los demás.

-Esta bien, les diré.- el señor Ishida da una buena bocanada de tabaco antes de empezar su relato.- Durante las revueltas posteriores a la caída del Kazuo Shii un rebelde que destacó entre los otros, porque aparentemente podía enfrentarse a digimon de bajo nivel, fue recluido en la carcel de Fuchu. Al cabo de un tiempo escapó junto a otros hombres rumbo a América, uno de ellos era ese tal "Gennai".

-Eso quiere decir que probablemente eran aliados.- comenta Jyou.


-Exacto.- contesta Hiroaki.- Gennai tenía gran influencia entre los digimon que llegaron a este mundo. Muchos de ellos murieron en América a manos de científicos y otros eran explotados cruelmente para el combate. Gennai se convirtió en el profeta que pregonó la libertad de sus hermanos y fue su portavoz ante toda la sociedad estadounidense. Estados Unidos comprendió esto como una amenaza, por lo que declaró también la guerra a las ideas de Gennai. Sin otra alternativa, Gennai incursionó en la política y la diplomacia formando un "frente único" con distintos movimientos y partidos subversivos, ese conglomerado fue bautizado "Ejército Unido". Dieron un golpe de estado al gobierno de Washington y terminaron la guerra contra el narcotráfico. Finalmente instauraron un socialismo militarizado dirigido por un partido único y una asamblea constituida por "dirigentes revolucionarios". La persona que dió muerte al presidente estadounidense era un discípulo de Gennai, se hacía llamar "Camarada Leorio".

-¿Pero luego de eso el señor Gennai falleció verdad?- pregunta Koushiro.

-Así es, al cabo de un tiempo, el cuerpo de Gennai se petrificó sin explicación alguna, fue declarado muerto días después por el Comité Central. El EU fue rebautizado "Partido Revolucionario Gennai" en su honor y su cuerpo exhibido a los pies del monumento a Washington. El Camarada Leorio es acusado de conspirar contra la revolución al oponerse al los planes de invadir y unificar el resto del continente. Es el enemigo número uno del partido y su líder, un tal Zevach Steel.-continua Hiroaki.

-Seguramente se trata de un digimon... seguro fue creado por el señor Gennai y debe tener algún... tipo de programa que lo obliga a... ¿Buscarnos?.- Yamato comienza a teorizar.

-¿Pero por qué el señor Gennai crearía a un ser capaz de asesinar en la forma que sabemos que él lo hace?- Sora no se convence de ello.

- O tal vez, Gennai no tenía ningún control sobre ese tipo, tal vez solo eran amigos.
- opina Gabumon.

-Leorio es muy parecido al señor Gennai, incluso tal vez sea una de sus copias.- agrega Jyou.

-Yo también creo que este "Camarada Leorio" es algo mucho más complejo que un simple digimon.- reflexiona Izumi.-No es común ver en el Mundo Digital que las criaturas se asocien de la manera tan compleja en que lo hicieron el señor Gennai y el Camarada Leorio.

-Puede que estés en lo correcto Koushiro.- le contesta el padre de Ishida.- Después de que el Bloque Socialista Americano extendió la "revolución" a gran parte del continente, Leorio junto a otros disidentes, fundaron una pequeña internacional en alguna parte de la Cordillera de Los Andes. "La Hermandad de los Diablos Ácratas" reúne un cierto número de grupos terroristas, entre los cuales, se encuentra el Museihushugi.

-¡Vaya! Eso está muy complicado.- se queja Gomamon rascándose la cabeza.-Además ¿Que quiere aquí con Mimi si su asunto es en América?

-Esa es una buena pregunta.-le contesta Koushiro.-Los padres de Mimi fueron asesinados por el bloque americano, tal vez esa sea la razón. Rescatar a Mimi debe representar algún tipo de victoria política en occidente.

-Eso es todo lo que yo le puedo decir, pero debo advertirles algo.
- continúa el señor Ishida.- Aunque Leorio se opone al bloque americano y al Templo, él no deja de ser un terrorista y un asesino.- serio les advierte. -Es sabido por todos que se a cobrado con sus manos centenares de víctimas.Tengan cuidado con él.

Más tarde en el comedor, los muchachos y sus familias comparten una última cena preparada por Jazy, la esposa de Jotakil. La peligrosa gangster muestra su lado afable y prepara una deliciosa comida, la familia Zapata sabe bien qué significa migrar al extranjero. Ponen todo de su parte para que la sobremesa sea lo más grata posible, cosa rara, ya que Jotakil suele mostrarse áspero frente a los japoneses. A pesar de ello, los rostros de los elegidos y su parientes siguen siendo deprimentes, era de esperarse, jamás es fácil despedir a la familia y menos en una circunstancia como esta. La triste escena logra perturbar a Jotakil, que melancólico, se sumerge entre los dolorosos recuerdos que dejó en su tierra natal.

Jotakil y sus hermanos llegaron siendo unos niños a Japón, teniendo él unos 19 años, juró a sus padres protegerlos a toda costa. El destino infame le arrebató la posibilidad de cumplir esa promesa. El padre de
Jorge era un agricultor sencillo y humilde de Oaxaca, México. Cuando Estados Unidos comenzó sus incursiones militares se las arregló para sacarlos del país anticipando el fuego cruzado, tenía experiencia sobreviviendo en medio de líneas enemigas. Lamentablemente aquel miserable campesino era forzado a dedicarse al cultivo de amapola, campos en los que él y su esposa hallaron la muerte a manos del ejército.

Afuera en la calle, Barrio Hollywood celebra como nunca antes. Bandidos y pandilleras que hartan de cocaína sus narices truenan su armas junto a fuegos de artificio. Las prostitutas contonean sus caderas seduciendo a peligrosos hampones, bohemios que llenan sus bolsos con dinero y drogas. El licor que inunda las calles, a costillas de la mafia local, sacia la ansiedad de una eufórica multitud de criminales embrutecidos por la metanfetamina. La desinhibida danza urbana llega por las bocinas de anticuados vehículos que, al ritmo del
GangstaRap y el G-Funk, brincan sobre sus ejes traseros gracias a un sistema hidráulico. Todos beben tequila y ron resbalando con el vómito y tropezando con ebrios inconscientes. Puede ser el carnaval más bizarro que el gueto del Monte Fuji haya visto jamás.

Sin embargo, en Barrio Viejo la situación es algo distinta. La gente se mantiene en las calles apilando los cuerpos, buscando a sus familiares o buscando algo útil entre los escombros. Otros se mantienen en las esquinas avivando las llamas en las barricadas, haciendo sonar latas, cantando y levantando consignas en las calles. Algunos se mueven entre la gente con su agitación política, pequeños y numerosos colectivos de las más diversas corrientes ideológicas se pasean con su propaganda rebelde. Miembros del Museihushugi van por ahí repartiendo su manifiesto político y escribiendo lemas contra el régimen en los muros. Pequeñas brigadas del Partido Comunista buscan reagruparse entre los ciudadanos japoneses, mientras tanto, sobrevivientes de La Estrella Roja hacen lo propio entre los americanos. Por demás está decir que entre los refugiados hay simpatizantes de distintos grupos religiosos considerados "falsos" por Hiro Fushimi, así como también, ciudadanos comunes que buscan retornar a su antigua democracia que, aunque imperfecta, estaba lejos de ser el baño de sangre que es el Santo Imperio Japonés.

En su habitación Koushiro se revuelca sin poder dormir a medida que el dolor se intensifica, si bien cuenta con antibióticos, no tiene ningún tipo de analgésico a su disposición. Aún puede sentir el hierro caliente penetrando su hombro y volver a pasar por esa experiencia lo llena de pavor. Con el brazo ya entumecido, solo puede quedarse ahí tumbado, pensativo, esperando que el cansancio lo venza y le permita conciliar el sueño antes de que vuelva el dolor.

En medio de la noche los torpes pasos y el balbuceo de un borracho, que se acerca tambaleando por el pasillo, acusan la intención que tiene alguien de irrumpir en el cuarto de Koushiro. La puerta se abre bruscamente de una patada y, ante la mirada desconcertada de Izumi, Jotakil se sienta a una orilla de la cama cargando en sus manos carnes al palo, algunas cervezas y una pipa tipo
bong.


-¡¿Que hay Koshino?! Estaba allá afuera celebrando ¡hip! y recordé que tú estabas aquí triste y filtrándote por el brazo, así que me dije a mi mismo "Mismo, deberías llevar algo para aliviar al pequeñín"- con bufonesca mueca dibujada en su rojizo semblante, el pandillero saca de entre sus ropas un pequeño y fétido paquete.- No puedes beber cerveza por tus medicamentos y eso, pero ¿No existe contraindicación para esto no?- Jotakil abre el paquete.

-¿Qué? ¿Qué es lo que dices?... Yo no puedo hacer eso... no debo.- contesta Koushiro intimidado.

-Okey okey... ¿Sabes? En estos 3 años es la primera vez que podemos enfrentarnos a los cruzados y ganar.- dice mientras aspira una buena cantidad de humo en su pipa.- Malcolm estaría orgulloso de lo que hicimos ayer ¡Cof, cof! ese tipo de acción no la había visto jamás amigo hahaha.- ríe y desvaría el pandillero mientras tose por la droga.- Deberías probarlo Koushiro, no perderás tu casa por esto, bueno, al menos no si la tuvieras hahah ¡cof!¡cof!

-¡Claro que no, ya te lo dije, esas cosas no son de mi gusto!
- le contraria.- Es cierto que la herida me duele mucho, pero no sería capaz...

-¡Oh, ya cállate enano y no seas llorón!- Jotakil no duda y empuja bruscamente la pipa contra su boca, trata de obligarlo a fumar.- ¡Ya verás como se irá el dolor amigo!

Koushiro intenta no aspirar el tóxico humo del cannabis, jamas lo a probado y no tiene intenciones de hacerlo. Lucha tratando de zafarse, pero Jotakil es grande y fuerte, además tapa su nariz, y si no quiere morir por falta de oxígeno, debe aspirar por la boca.

Al no poder seguir conteniendo la respiración, a Izumi no le queda de otra más que tragar el humo, aspirar hasta que sus pulmones se encontraran llenos. Cuando el humo pasa por su garganta, éste quema, su cuerpo convulsiona al atorarse para expulsarlo. El pandillero lo suelta, el chico tose y escupe hasta ponerse rojo. A sido probablemente su peor experiencia, eso piensa mientras despacio vuelve a respirar con normalidad. Creyó que moriría.

El borracho ríe y aplaude, se mofa de Izumi por ser un "primerizo" en esto de las drogas. Era un bromista demasiado cruel, Koushiro era muy distinto a él, aunque a Zapata eso no le importa. Él es un chico rudo de las calles piensa, cualquier otro es "marica".


-¡Maldición, este tipo echa humo aquí dentro!¿Que tal si el humo se cuela por la puerta hasta las narices de mis padres?- Enseguida la psicosis se apodera de Izumi y su corazón empieza a latir con fuerza. Mareado solo piensa en no ser descubierto, no logra entender cómo algo tan desagradable puede gustar tanto a otros. Su cabeza retumba, su garganta arde, apenas oye las burlas y carcajadas del amigo de Taichi. -Taichi, es cierto, a él le encantaba esta cosa, pero ¿Por qué? Taichi siempre fue un deportista y si bien era algo perezoso, no era un vago. No, él era un líder nato, aunque poco correcto y algo terco, era sin duda alguien excepcional. Creo que su vida se consumió tan rápido que ninguno de nosotros se dió cuenta ¿Tendremos algo de culpa?- Koushiro sigue pensando.- Recuerdo que Taichi ya no soportaba el dolor de su tobillo, cojeaba y no dejaba de lamentarse. También recuerdo que constantemente me visitaba para saber si había podido contactar con el Mundo Digital. Sin importar nada, continuaba asistiendo a las prácticas como observador y seguía reuniéndose con nosotros. Pero honestamente, si lo pienso bien, la última vez que conmemoramos el Primero de Agosto Taichi se percibía ausente, a pesar que estaba ahí sentado con nosotros, era como si no. Yo lo noté, pero no dije nada. Un buen día simplemente dejó de quejarse, cesó de hablar de lo triste que lo ponía su lejanía con Agumon y nunca más se dejó ver en las prácticas de soccer, era obvio después de todo. Con el tiempo se alejó del grupo e hizo nuevo amigos, amigos como Jotakil... este maldito... él debió tener la culpa... tal vez... ¡Debo decirle algo a este desgraciado!- cuando se anima a subir el rostro para enfrentarlo directamente, este pierde brevemente la concentración y olvida absolutamente todo lo que quería decir. Koushiro despierta de sus pensamientos y repentinamente pregunta con sumo letargo-¿Qué?.

-Vaya que si te pego esa mierda, eh?
- sonríe Jotakil.-Koushiro...- el hombre destapa una lata de cerveza, tras un melancólico trago, hecha un vistazo a Agumon que dormía en el piso junto a Palmon y Tentomon- ¿Es cierto que ese digimon que está ahí es el compañero que tanto extrañaba Taichi?

-¿Acaso Taichi te habló de él?- pregunta Koushiro algo atontado.

-Cuando yo y mis hermanos nos hicimos amigos de Tai, él estaba siempre muy triste y enojado, cuando nos contó el porque, sinceramente creí que era medio marica, hasta que bueno, ya sabes...

-Ocurrió lo de Lucemon y supiste que las historias eran ciertas...
- termina Koushiro.

-¡Claro que no!¡El cabrón se montó a mi hermanita!- le responde exaltado el pandillero.

-Ya veo, lo siento...

-Yo no conocí esa faceta de Tai... debió ser gracioso verlo...


-Hehe... Algo... Verás hace unos años fuimos de campamento con Taichi y los demás...

Izumi relata a Zapata las aventuras que de niño tuvo junto a sus compañeros digimon en el Mundo Digital. Hace memoria y detalla con precisión las anécdotas de todas sus batallas contra las fuerzas de las tinieblas, también, las incontables vicisitudes que vivieron. Jotakil escucha atentamente cada una de las historias, estimulado por la marihuana, en su imaginación recrea las hazañas que llevaron a cabo aquellos muchachos y queda impresionado con lo que fueron capaces de lograr los ocho elegidos.

La charla es amena, Koushiro olvidó por completo el dolor, olvidó incluso más que eso. Emocionado el portador del conocimiento le explica al mexicano como él cree que funciona el Mundo Digital, naturalmente, el pandillero no conoce aquella realidad y mucho menos la comprende. La gran mayoría de las personas perciben a los digimon como espíritus, demonios e incluso deidades como en el caso del Templo.

La música, el tronar de las armas y los gritos de las personas a través de la ventana ambientan la charla. La pasaban bien hasta que la puerta se abre de golpe y ambos son sorprendidos en medio de la peste a hierba. Era la señora Yagami, había sentido el hedor desde el pasillo mientras deambulaba por la casa y alarmada irrumpió en la habitación. Al percatarse de la situación, que involucra al pequeño Koushiro, se abalanza sobre el extranjero quitándole la pipa de las manos y arrojándola al piso. El artilugio se rompe en pedazos mientras ella exclama:


-¡Que rayos haces con Koushiro!-le reclama con euforia e ira la ya debilitada y perturbada viuda.

-¡Se equivoca señora, Koushiro no a hecho nada soy solo yo, no lo meta a él en esto!- se disculpa Jotakil.

-¡Reconozco los ojos de alguien drogado, no trates de engañarme!- le contesta.-¡Aunque seas tú quien nos acoge, yo no me olvido de que fuiste tú y los tuyos los que convirtieron a mi hijo en un delincuente!

-¡¿Por qué dice eso señora?! Yo no obligue a Tai a nada, él se convirtió en nuestro hermano, jamás nos hicimos daño.

-¡Sinceramente no se como no has aprendido nada después de lo que hizo mi hijo!- lo apunta.

Ni siquiera los digimon, que habían despertado por el alboroto, quisieron abrir los ojos para no verse involucrados en la discusión.

-¡¿Qúe?!¡¿Eso es lo que ustedes han creído todo este tiempo?!¡Esa fue una maldita mentira!¡Nada de eso ocurrió como lo contaron, fue un maldito complot de ese puerco que se convirtió en sacerdote!
- alza la voz Zapata.-¡¿Tan siquiera hablaron con él cuando murió mi hermana?!.- al no hallar respuesta sentencia.-¡No! ¡Solo se quedaron con lo que dijeron los méndigos noticieros! ¡Malditos putos japoneses racistas!¡Hijos de su chingada madre cabron!

-¿Hablas del padre de aquella niña que Taichi secuestró, el Sumo Sacerdote Taneka?- pregunta incrédula la señora Yagami.-¡¿Que pudo haber hecho ese hombre?!

-Es cierto, dijiste que María murió ¿Como ocurrió eso?- pregunta Koushiro.

-El día que mi hermanita fue asesinada, Taichi estaba conmigo y mi hermano Erick. Cuando llegamos a casa esa noche, encontramos una nota de Mei en la que ponía que se reuniría con la hermana de Taichi en Shibuya.- Jotakil rememora los hechos.- Mi hermano recibió un raro mensaje en su teléfono, cogimos algunas armas y fuimos en su auxilio. Cuando encontramos sus cosas en un callejón recuerdo que mi estómago se apretó y ninguno de nosotros quiso abrir la boca. Seguimos un rastro de sangre hasta un montón de bolsas de basura apiladas... Allí encontramos a Mei... - Jotakil se tapa el rostro con el antebrazo para no dejar ver sus lágrimas. Koushiro, Yuuko y secretamente los digimon se estremecen al oír el horror por el que pasó esa niña.- Mi hermana estaba tirada ahí, sobre la porquería de la ciudad, con el rostro desfigurado, el cuerpo lleno de morados y la sangre... la sangre... ¡Ese cabrón hijo de puta hizo de mi hermana su maldito juguete!... Por si fuera poco... el canalla le abrió el vientre... como... como si lo supiera...

-¿"Si supiera"?¿Como si supiera qué?
- pregunta Yuuko Yagami.

-Que Tai y Mei... bueno... serían padres.- la respuesta eriza la piel de Yuuko.- Yo, Erick y Tai fuimos de fiesta para celebrar. Mi hermana María se reunió con HIkari, le tenía aprecio, supongo que quiso que fuera la primera en saberlo.

-¿Mi hijo?¿Mi pequeño sería padre? Yo sería Abuela, pero... él y Mei eran tan pequeños, tan niños... - por primera vez la madre de los hermanos Yagami comienza a vislumbrar una razón, aunque no fuera suficiente, para el horrendo crimen de su hijo.

- Señora... Taichi también fue mi homeboy, mi hermano, y me duele escuchar las mentiras que se dicen sobre él y Erick... Así como usted perdió a sus hijos y a su esposo, yo perdí a mis hermanos ese día... Tai y mi hermano eran bandidos, pero no fueron ellos los que empezaron esta guerra...

Yuuko, por primera vez en años, halla con quien compartir su dolor, su sentimiento de pérdida. Y no es la única, Agumon, que finge estar dormido, siente alivio al saber que Taichi no es ese monstruo del que todos le hablaron.

La noche continua y la tensión desaparece para dar paso a una cálida conversación, tanto Yuuko como Koushiro, pudieron enterarse de sucesos para ellos desconocidos sobre la vida de Yagami en
la Colina. Tanto la madre de Tai, como Zapata, pudieron sentir el uno por el otro el afecto que perdieron hace ya tanto a manos de la policía.

A la mañana siguiente, Sora despierta suavemente a Koushiro, este abre sus ojos y echa un vistazo a su alrededor. Se percata de que ya todos han abandonado la habitación a excepción de Tentomon, él estaba posado a los pies de su cama haciéndole compañía.


-Ya es hora, debemos despedirnos de nuestras familias...


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Capítulo VI
"Al exilio"

Estando ya todos en pie y listos para el viaje, se reúnen en el salón para esperar la llegada del encapuchado. No tarda mucho en escucharse la puerta, del otro lado esta Leorio acompañado por otro sujeto con pasamontañas y fuertemente armado. También se presentaron al grupo dos Gorillamon que se identifican con capuchas negras e insignias del Museihushugi.

-Estamos listos Leorio, solo esperamos que puedas ayudarnos.- se apresura Yamato a dirigirse al rebelde.

-Antes que nada necesito saber hacia dónde nos dirigimos.- consulta Leorio.

-Debemos dirigirnos al abandonado pueblo de Mikurajima, en ese lugar hay un escondite clandestino de la disidencia, ahí llegaran los americanos.- le contesta Hiroaki, el padre de Yamato.

-¡Yo conozco bien ese lugar!- afirma sorpresivamente Jotakil.- Ese es el lugar donde se hacen la mayoría de tratos con... hehe... ya sabes... "financistas" de la Mafia Fuji.

-Esa es una buena noticia ¿Podrías conseguir algo de apoyo del Sindicato? Necesitamos escoltas, si llegamos por aire seremos un blanco fácil y no hay que fiarse de la paz de Lucemon.
-pide el encapuchado.- También necesitaré que Biyomon, Tentomon y Patamon nos ayuden con nuestra defensa desde el aire.

-¿Tu crees que seremos atacados?
- pregunta Jyou.- Lucemon nos prometió que nos dejaría en paz.

-Pero dentro del territorio del Monte Fuji
.- le recuerda Takeru.- Lo más probable es que al momento de aventurarnos fuera de aquí seamos atacados.

-Estas en lo correcto.
- confirma Leorio.

-¿Y como pensamos ir tan lejos? Ninguno de nosotros cuenta con un transporte aéreo.-pregunta Yamato.

-Eso es fácil, de eso me encargo yo.- el acompañante de Leorio extrae una laptop de su bolso y la teclea velozmente un código en la pantalla.- Solo debo colocar esto así... y... ¡Listo!

La pantalla de la computadora portátil resplandece y una nube púrpura de datos se arremolina en los cielos. Al acumularse una gran cantidad de estos datos emerge del interior un enorme zeppelin. La gigantesca nave proveniente del Mundo Digital resulta ser un digimon, su nombre, Blimpmon

Blimpmon_b.jpg

-¡Vaya! ¿Puedes abrir la puerta al digimundo a tu voluntad? ¡Eso es sorprendente!-Koushiro, con emoción, comprende que los rebeldes conocían mucho mejor la programación que aparentemente regía al Mundo Digital. Su corazón latía con fuerza ante la expectativa de poder saciar su curiosidad.

-¡¿Pero qué es eso?!
- Yoshie, la madre de Koushiro, exclama al ver el colosal digimon.

-Pareciera un globo gigantesco.- agrega la madre de Sora.

-Me impresiona la manera en que los digimon evolucionan y se adaptan a las más diversas necesidades y de maneras tan creativas además. No me sorprende que todos quieran echar mano de los recursos de ese fascinante mundo.- reflexiona el señor Takenouchi.

-Su nombre es Blimpmon, es muy resistente y soportará cualquier ataque enemigo, se los aseguro.- afirma el ayudante de Leorio para tranquilidad de los mayores.- El camarada Leorio habló personalmente con el comandante del Museihushugi, él y los representantes territoriales estuvieron de acuerdo en darles una mano.

-Vaya, me daba la impresión de que Leorio era su líder, ahora veo que solo es un soldado más de la Estrella Negra.- comenta Sora.

Pasaron algunas horas, Jotakil se contactó con sus compañeros y organizó un grupo escolta. Una vez reunidos, partieron hacia el lejano pedazo de tierra que forma parte de las Islas Izu. Una caravana aérea compuesta por Kabuterimon, Birdramon, Angemon y 5 Airdramon del SdL custodian a los elegidos. Por otro lado, al interior de Blimpmon, el grupo se mantiene expectante, los nervios y los nudos en el estómago son la sensación generalizada entre la tripulación. Por una parte los elegidos piensan en cómo aprovechar las últimas horas junto a sus padres y hermanos, por el otro lado, los padres temen que esta sea la última vez que vean a sus hijos con vida.


Blimpmon y los demás digimon surcan el cielo a gran altura por sobre la ciudad de Numazu, de pronto, en el radio se escucha la voz de uno de los bandidos del Sindicato e informa que cuatro helicópteros militares tipo "Kawasaki OH 1" intentan rodearlos. Los elegidos y los rebeldes empiezan a inquietarse, ninguno quiere tomar la iniciativa. Leorio da la orden de no atacar, no quiere desperdiciar las fuerzas de sus hombres innecesariamente. Así continúan sobrevolando la ciudad, la tensión en este momento es máxima y entre todos reina la incertidumbre.

-¿Que debemos hacer? ¡No se si debamos esperar a que intenten derribarnos, será mejor que nos defendamos!- exclama Yamato casi perdiendo el control.

-Tranquilo, tienes razón pero lo mejor será esperar a llegar a algún punto de alta mar, no quiero que sepan a dónde nos dirigimos.- le propone Leorio.

-Esos cruzados quieren saber a dónde vamos y con quien contactaremos... Ja!... ¿Pensarán acaso que somo idiotas?- comenta el camarada de Leorio.

La paz fue respetada hasta la costa del Japón, la caravana sobrevuela el mar escoltada por naves militares y que aumentan en número conforme avanzan. En el interior, Leorio da instrucciones a sus compañeros. Ambos Gorillamon trepan por el dirigible colocándose uno en cada ala trasera de Blimpmon. Los encapuchados, ambos, subieron hasta la cabeza del dirigible donde se instalaron con una ametralladora M240. Mientras el segundo rebelde carga el arma Leorio se comunica con el resto para dar la orden.

-Atentos todos, a mi señal comenzaremos a derribar todos esos aparatos fascistas ¿Me oyen?.- el mensaje de Leorio es respondido con la confirmación radial de cada uno de los que está allí.- ¡Atentos!...- el viento sopla con fuerza a esa altura, pero por fuerte que es la ventisca, es incapaz de derribar al sobrenatural sujeto.- ¡AHORA!

La ametralladora descarga su munición, ni los pensamientos pueden ser oídos debido al bullicio del cañón y los casquillos que caen y rebotan produciendo un sonido metálico incesante. Blimpmon, sin quedarse atrás, con sus múltiples cañones abre fuego también contra la fuerza aérea que los acosa. Kabuterimon y los demás hacen su parte, con agilidad en el aire dan caza a los helicópteros que de ningún modo logran maniobrar como las criaturas digitales, sin embargo, sus constantes vacilaciones perjudican la efectividad de sus ataques. Los Airdramon del SdL, en cambio, son implacables, escupen fuego sobre las máquinas de guerra del imperio japonés sin ningun remordimiento. Pronto, uno a uno los vehículos blindados caen al mar que extingue las llamas que los envuelven. El ruido de las explosiones acompaña a los elegidos camino a Mikurajima hasta que el último enemigo cae cerca de la isla de Niijima.

-Será mejor que mis hombres se queden aquí protegiendo este camino, si vienen más
cruzados tras nosotros, mi gente les hará frente y podrán escapar.- propone por radio Jotakil.

-Ese me parece un buen plan, nosotros aceleramos la marcha entonces.- confirma Leorio para luego alejarse sobre Blimpmon junto al resto del grupo.

Al cabo de algunas horas, todo el grupo desciende en Mikurajima y se escabulle en medio de la naturaleza. Blimpmon desaparece de la misma manera en la que apareció, su enorme cuerpo no debe despertar la sospecha de algún espía aéreo. Caminan en medio de la de la vegetación de la isla hasta llegar cerca de una carretera, allí esperan una señal que les indique el siguiente paso.

Todos aguardan ansiosos hasta que suena el teléfono de Hiroaki Ishida, él contesta y callado pone atención a lo que se le indica.


-¡Perfecto, es bueno tener noticias de ti, iremos enseguida, muchas gracias amigo!- Hiroaki cuelga el teléfono y se dirige al grupo.- Está bien muchachos, debemos dirigirnos al pueblo, mi amigo acaba de confirmar que el sitio es seguro y que será ahí donde contactaran con nosotros los americanos.

Comienza una larga marcha por un difícil camino, sobre todo para los mayores que se encuentran débiles por todo el estrés que significa el escape y los enfrentamientos. Los elegidos sienten nostalgia al recordar sus antiguos viajes al digimundo, los extensos e inclementes paisajes, caminando en grupo o en solitario durante largos días. Deberán caminar un extenso tramo antes de toparse con un rastro de civilización.

Cuando ya sus pies no soportan más la interminable caminata es que hallan el pueblo fantasma. La villa abandonada trae a la mente aquellos escenarios surrealistas del Mundo Digital que se asemejaban a la Tierra, aquella ciudad abandonada en la que enfrentaron a Machinedramon y el "Imperio de Metal".

Se dirigen hasta la entrada de un desolado hotel. El padre de Yamato y Takeru se acerca a la entrada y anuncia en voz alta su llegada esperando ver si hay alguien. Del interior se asoma un grupo de al menos unas diez personas.


-¡Hiroaki amigo ¿Cuanto tiempo sin ver tu feo rostro jaja?!- un hombre de barba descuidada se acerca para saludarlo con un fraternal abrazo.

-Amigo ¿Cuanto tiempo a pasado?- el señor Ishida corresponde el abrazo.- ¡No sabes como te agradezco por esto!

En ese momento, tanto Leorio como su compañero, se alejan del grupo. Sin embargo, el amigo del señor Ishida alcanza a notarlos antes de esfumarse, y no solo él.

-¡No te preocupes, desde la universidad que te he tenido aprecio colega!- ambos ríen y se emocionan por la presencia del otro como si fueran pequeños niños.

-Disculpe la intromisión.
- Masami Izumi, el padre de Koushiro, interrumpe el reencuentro.-¿Pero sabe cómo haremos para llegar a américa?

-En el puerto que está cerca de aquí llegará un medio de transporte, mis compañeros del PRG me contactaran dentro de una hora para que embarquemos.


Los presentes se entristecen, realmente nadie quería oír eso, saben que se viene una difícil despedida. Los padres, acongojados, en general rechazan la idea de que sus hijos se queden a pelear, la mayoría cree firmemente que deberían marcharse con ellos. No obstante, pesar de sus sentimientos saben, en el fondo, que sus hijos han sido destinados a tareas titánicas y tienen plena fe en ellos.

Cada grupo familiar se aleja y busca su intimidad para darse lo que esperan sea un "hasta pronto".


-¡¿Por que tienes que quedarte hijo? Mira tu brazo, la próxima vez podrías perder la vida Koushiro!- La madre de Izumi rompe en llanto, no puede explicarse a sí misma que el niño, que hubiera adoptado hace tantos años, hoy tuviera sobre sus hombros el peso de caóticos mundos.

-Por favor madre, no llores, luego de nuestra misión te juro que me encontraré contigo, para ese entonces ustedes ya habrán llegado a Europa, allí podremos retomar nuestras vidas... te lo prometo mamá.
- Koushiro se acerca a su madre y con su brazo sano se aferra a ella con fuerza.

-Tentomon.- el señor Izumi toma entre sus brazos al compañero de su hijo.- Prométeme que cuidaras de mi hijo, confío mucho en ti.

-No se preocupe señor, yo cuidaré de Koushiro, gracias por hacerme sentir parte de su familia todo este tiempo.
-los padres de Koushiro transmiten a Tentomon ese calor de familia que tanto procuraron entregarle a su hijo adoptivo.

El señor Izumi coloca la mano sobre el hombro de su esposa para consolarla.


-Querida, debes confiar en nuestro hijo, desde su infancia nos ha demostrado ser alguien maduro y centrado. Debemos entender su necesidad de ayudar a una de sus amigas, eso habla muy bien de él y nosotros tenemos que respetar sus decisiones.

-Lo se Masami, es solo que no puedo evitarlo.
- contestó la mujer secándose las lágrimas y dejando ver una sonrisa.

Al mismo tiempo en otro lugar, Sora se encuentra sentada en una banca con Biyomon sobre sus piernas, sus padres están uno a cada lado. Los cuatro mantienen la mirada fija en el piso sin encontrar las palabras para expresar lo que ese nudo en el estómago no deja en claro.


-Quisiera no tener que despedirme de ustedes, pero sé que volveré a verlos.
- la pelirroja les dice sin ninguna seguridad.- Miento, tengo miedo, las peleas a las que nos enfrentamos ahora no son como antes.- Sora pierde los ánimos.- Veo la muerte donde quiera...

-No hables así hija.
- le contesta su madre.- Tú nos has demostrado que no eres una niña y no eres una simple mujer. Eres la mujer más fuerte que existe, muchísimo más fuerte que cualquier hombre, estoy orgullosa de ti Sora.

-Además, nosotros sabemos que estas acompañada de Biyomon. Yo soy testigo de lo poderosos que se pueden volver estas fascinantes criaturas.
- dice el padre mientras coloca su mano sobre la cabeza de Biyomon.-
Se que cuando lo necesites ella sabrá protegerte.- los cuatro se acercan para abrazarse.

-¡El amor de la familia de Sora me da muchísimas fuerzas para combatir!- exclama Biyomon.

-¡Recuerden todos, la promesa es vernos en Europa!- exclama también Sora con sus ojos llenos de lágrimas.

Lejos de ahí, dentro de una tienda abandonaba, la familia más numerosa del grupo se despide del hijo al que más le costó separarse del regazo de su madre. El recuerdo de aquel niño endeblucho da crédito del impresionante cambio que sufrió. Jyou a madurado, sin haber dejado jamás de ser un joven prudente, hoy en día, se a vuelto una persona cuya valentía asombra al común.


-Yo, Gomamon, les prometo solemnemente cuidar del pelmazo que esta a mi lado.- Gomamon, con decidida postura, jura ante la familia Kido dándose una pequeña palmada en el pecho.

-¡¿Qué?¿Por qué no te callas Gomamon? ¡No te atrevas a decir eso!
- Jyou se altera ante otro de los desatinos de su compañero.

-¡Hahaha! ¡Gomamon, de ninguna manera me atrevería a dejar solo a Jyou si no estuvieras tú aquí para ël!- el hermano mayor de Jyou, Shuu, toma con sus manos a Gomamon y lo alza amistosamente en el aire.

-No digas eso de mi hijo, él ya se a convertido en todo un muchacho, mira lo guapo que está.- la madre aprieta una de las mejillas de su hijo.

-¡Aún así no consigue una novia!- se burla Shin, un segundo hermano de Jyou.

-¡Lo que sucede es que Jyou tiene miedo de las mujeres, solo pensar en pedir una cita provoca que se orine en sus pantalones jeje!- ríe también Gomamon.

-¡Por favor, es la última vez que nos veremos, por una sola vez dejen de molestarme!
- se queja Jyou infantilmente.

-No hables así hijo mío, esto es solo un "hasta luego", recuerda que nos volveremos a ver en el continente europeo. Allí reina la paz entre humanos y digimon, será el lugar donde nuestra familia volverá a echar sus raíces.- le corrige su padre.- Estoy seguro que rescataras a tu amiga y volverás con nosotros. Todos estos años te he visto madurar y tomar elecciones importantes. Quiero que sepas hijo que estoy orgulloso del hombre en el cual te has convertido.

-¿De verdad piensas eso papá?
-Jyou no cree lo que sus oídos escuchan.

-Si Jyou, me siento feliz por el camino que has elegido, te he visto cuidar de quienes te necesitan, como siempre te quise inculcar. Eres un orgullo para mi.- le contesta el padre.

-¡Es una promesa, en Europa nos veremos todos!- exclama Shuu.

-¡Si!-gritan todos emocionados al unísono.

-...Mi familia...- susurra Jyou.

Cerca de la costa, una familia que por años vivió separada, vuelve a reunirse sólo para despedirse. Hiroaki y Natsuko, padres de Yamato y Takeru, se enfrentan nuevamente al "Adiós". La nostalgia y la melancolía dibujan el rostro de los cuatro.

-¿Saben? Hace años, la primera vez que rescatamos al digimundo se nos dijo que nunca más volveríamos a ver a Patamon y los demás, pero no pasó demasiado tiempo hasta cuando nos volvimos a encontrar. Desde entonces cada vez que el destino nos separa, es el mismo destino el que se encarga de reencontrarnos.
- Takeru da ánimos a su familia contando su experiencia en el pasado.

-Así es, aquella despedida fue muy triste por que pensamos que perderíamos el contacto con nuestros amigos y que nuestras aventuras quedarían en el olvido, pero no fue así.- secunda Yamato.

-Si hay algo que aprendimos en nuestros viajes, es que el poder que tienen los corazones humanos no tiene comparación con nada. Sin importar cual sea la prueba que deban superar, ustedes seguirán unidos sin importar qué.- Gabumon también apoya la idea.

-Pero esta vez no es igual, esta vez la humanidad completa es el origen del problema. Ustedes son solo uno muchachos, no hay nada que puedan hacer para solucionar esto.- Natsuko, la madre de ambos chicos no se convence de que sus hijos se queden solos en Japón.

-Natsuko no seas injusta, Yamato y Takeru han crecido mucho, sin darnos cuenta ustedes y sus digimon se han convertido en seres realmente formidables.- discrepa el señor Ishida.

-¡No diga eso señor yo...!-Gabumon se rasca la cabeza, rojo de una sana vergüenza.

-¡Hijos escúchenme!- Hiroaki endurece el tono de su voz.- Es evidente que su grupo se encuentra débil moralmente, y eso es grave porque los hace vulnerables.

-¿Vulnerables?
-pregunta Patamon.

-Sí, vulnerable a influencias como la de ese tal Leorio.- les advierte.-
Tipos como él se aprovechan del momento en que las personas se encuentran desmoralizadas para captarlas. Al principio pueden parecer carismáticos, personajes con personalidades a veces extravagantes a los que resulta fácil seguir. Puedes ver en ellos la solución a tus problemas, pero una vez en el poder no se comportan de la misma manera.


-¿Dices que debemos rechazar la ayuda de Leorio?- se pregunta Takeru.

-No, solo digo que después de rescatar a Mimi Tachikawa deben huir, huir lo más lejos de ese tipo. Me da la impresión de que busca algo mas de ustedes.- contesta el padre.

-No te preocupes, nosotros sabemos que su ayuda no es desinteresada.- agrega Yamato.

-Lo se, pero es vital que ustedes dos asuman el rol de líderes en este grupo. Ustedes deben evitar que sus amigos sean seducidos por el mal como lo fue el chiquillo de pelos tiesos.

-Tú eres el mas fuerte de todos Yamato, eres el único que puede sacar adelante a sus compañeros.- La madre del rubio pone toda su fe sobre el muchacho.

-Madre...- hacía ya tiempo que Ishida no escuchaba palabras así de boca de su madre.

No obstante, en el hotel donde se refugian quienes se embarcan rumbo América, un grupo de hombres se reúne tranquilo en torno a una mesa. Los sujetos juegan cartas mientras charlan y beben cervezas esperando que pase el tiempo. El antiguo colega de Hiroaki se acerca algo nervioso a uno de ellos y le dice.


-¿Te fijaste con quien llegó Hiroaki?¿No era ese traidor de Leorio?
- le dice con un tono alterado y ofuscado.

Por otro lado el sujeto de la mesa, quien usa insignias del Partido Comunista japonés en sus vestimentas, se mantiene completamente tranquilo y simplemente le ordena.- Si, yo también creí lo mismo, será mejor que des aviso al Comité Central del PRG ¡Tal parece que ya tenemos la victoria sobre los demonios ácratas!

Los jóvenes elegidos no tienen la más mínima idea de lo que se avecina, pronto, quedarán en medio del fuego cruzado entre las distintas facciones que controlan el mundo. Silenciosamente, cada una de las potencias mueve sus fichas alrededor de los elegidos, se preparan para competir por quién hinca primero sus garras en ellos y sus digimon.

Al margen de todo, contemplando las olas del mar, una triste mujer solitaria reflexiona sobre el rumbo que había tomado su vida. Se pregunta cómo es que llegó a una situación tan penosa, tan humillante, tan sola. Sus ojos ya no lloran, su corazón se a secado y el dolor ya no se refleja en su rostro vacío. Era más un estado mental, una sensación permanente de angustia en su pecho con la que ya sabe convivir. Sentada sobre la vegetación, Yuuko Yagami se concentra en el sonido del mar queriendo capturar en su mente ese momento de plena paz. El sonido de una pisadas se escuchan a sus espaldas, cuando voltea observa de pie al encapuchado que traía a Agumon en sus brazos.


-Creí que sería una buena idea que pasaran un momento juntos, al fin y al cabo ambos comparten una cosa en común.- le dice a la mujer.

Leorio suelta al pequeño dinosaurio y este corre a sus brazos, sin embargo, la mujer ignora completamente al encapuchado a quien no le dirige la mirada.


-Muchas gracias, Agumon es lo único que me queda de mis hijos.- dice ella mientras recibe con pena al pequeño digimon, pero siempre dando la espalda a Leorio.

-Señora mamá de Taichi, usted también es muy importante para mí. Cuando volví a este mundo, tenía muchas ganas de encontrarme con Taichi, pero solo encontré su tumba.- la pequeña bestia comienza a frotar su hocico contra la mejilla de Yuuko con tristeza.- ¡Usted es todo lo que me queda, cuando siento su aroma siento también el de Taichi!

El encapuchado se da la vuelta para retirarse, siente el rechazo por parte de la mujer y no puede culparla. Con resignación la dejaría en paz.

-Mi esposo se colgó del balcón de nuestra casa.- las palabras de aquella desolada mujer toman por sorpresa a Leorio.- Ató una cuerda a la barandilla y el otro extremo a su cuello, luego se lanzó sin más y quedó ahí colgado. Quería que todos lo miraran, quería que todos supieran la vergüenza que sentía por ser padre de Taichi.

-Yo.. yo no...no lo sabía...- apenas podía articular sus palabras, escuchar eso hizo que en Leorio se generen un montón de sentimientos confusos.


-Susumu murió sintiendo un profundo odio por su hijo. Pudo soportar saber que su hijo se había convertido en un ladrón y en un drogadicto, pero saber que también era un asesino y un violador fue demasiado para él. Había gente que incluso nos atacaba en la calle, fue una horrible humillación. Tiempo después Hikari desapareció y he temido lo peor, pero en otras ocasiones pienso que tal vez huyó de esto.- luego la triste señora esbozó una leve sonrisa.- Pero ayer me enteré de que no todo era cierto ¡Mei y Tachi se quisieron hasta el final e incluso nos obsequiarían un nieto! Eran pequeños pero ¿Que importa? Susumu hubiera estado feliz.- La mujer se tapa el rostro y da rienda suelta a su llanto, ese que no salía desde hace mucho tiempo.

Agumon solo se limita a contenerla con sus cortos brazos, acompañándola en su llanto. Leorio, en cambio, solo se queda ahí, inmóvil sin saber qué hacer. Por razones que él mismo desconoce siente algo, que tal vez, puede interpretar como remordimiento, pero ¿Por qué?


-Dime que es.- de pronto la mujer voltea su rostro hasta que el sujeto queda en su vista periférica.- ¿Qué es eso que hace que alguien se vuelva como tú? He sabido que has matado a mucha gente, así que dime ¿Qué es lo que te impulsa a ser como eres, como Taichi?

-La venganza.
-contesta.-Desde que sé que existo, solo me mueve el potente deseo de destruir el poder. Sin importar quien sea, no descansaré hasta ver en ruinas cada bastión del poder en el planeta y también en el mundo digital.- continúa apretando el puño.

-¿Pero de dónde nace ese sentimiento tan radical? ¿Por qué ese odio es tan grande?
- Yuuko se voltea completamente hacia Leorio.

-No lo sé, yo no sé nada sobre mi. Desde el día en que abrí los ojos y pude mirar ese cielo gris, solo sentí impotencia en mi corazón. Mi corazón latía con tal fuerza, que cada palpitación generaba olas sobre el agua que me rodeaba. Antes de eso, mi vida es solo un millón de pesadillas sobre muertes horribles. Cada vez que cierro los ojos sueño con vidas ajenas que terminan siempre igual...

-¿A qué te refieres con "el agua que te rodeaba" y por qué quieres ayudar a los chicos? ¿Cuales son tus intenciones?

-El agua fría es todo lo que conozco de mi origen, mi cuerpo en el mar era todo lo que había, bueno también había alguien más pero... Hikari... La luz de Hikari abrió mis ojos en medio del mar, fue la primera vez que sentí la calidez. Yo recordaba este mundo, pero lo odiaba y sentía que él también me odiaba. Desde que el llamado de la luz me sacó de allí me propuse rescatar a Hikari, donde quiera que esté y cueste lo que me cueste.- sin darse cuenta, las palabras de Leorio despiertan algo en Agumon quien, por primera vez, presta total atención a lo que alguien más habla.

-No lo comprendo ¿Dices que matas en nombre de mi hija? Solo eres un niño atormentado, son esas pesadillas las que llenan tu corazón de odio y sinceramente no comprendo como mi hija pudo dar vida a un ser tan traumatizado como tú.- al decir estas palabras, la señora Yagami no expresa ninguna emoción.- La libertad es tu excusa para hacer daño a quienes crees tus enemigos...

Leorio no pudo contestar esta vez, solo se limitó a decir:

-Dentro de un tiempo enviaré a Hikari y a Gatomon con usted.

Leorio se marchó dejando a Yuuko sola y con mas preguntas en su mente. La madre de Hikari decide pasar ese momento en compañía de Agumon, ella quiere escuchar más historias sobre su famoso viaje a la isla File, sobre sus hijos.

Leorio se retira, pero en el camino se cruza a Palmon con sus ojos cristalizados.


-¿De verdad podrás rescatar a Mimi?- le pregunta llena de angustia.

-¿Bromeas? Para mi esta misión es algo sencillo. Hace unos años asesine a un presidente de manera que esto no es nada para mi.-le devuelve una amistosa mirada.-¿Por qué no vienes conmigo?- el rebelde la toma con sus brazos y la sube a sus hombros.

-¿Hablabas con la madre de Hikari?-pregunta el acompañante de Leorio que escuchaba la conversación desde lejos.- Me da mucha lastima todo por lo que Taichi la hizo pasar. Yo lo admiraba mucho, pero no puedo perdonarlo...- el sujeto se quita el pasamontañas.

-¡Daisuke!¿Eres tú? ¡Todos los chicos se preguntan dónde estabas!- exclama sorprendida Palmon.

-Ssshhh... No quiero que los demás se enteren aun Palmon ¿Mantendrías mi secreto?

-Por supuesto...

-¿Y por qué no dejan que el recuerdo simplemente muera con Taichi?... - Leorio retoma el tema algo molesto.


-¿Pero qué...?

La espera terminó, en el puerto de Mikurajima arriba un submarino
clase Ohio que luce las insignias del Partido Revolucionario Gennai. De la escotilla principal emerge un hombre de tez morena y con un poblado bigote, debe ser el capitán.

Poco a poco, todos se reúnen, las últimas despedidas tienen lugar mientras los tripulantes de la nave ayudan a los futuros refugiados a subir al submarino. Los elegidos se verán con sus padres y hermanos por última vez, la operación es un supuesto secreto así que debe ser rápida e invisible.

Una vez que todos están abordo, la nave comienza a navegar y conforme se aleja del puerto también se hunde en el mar. Los
elegidos solo pueden observar, desde lejos, como aquella máquina del bloque izquierdista desaparece en el océano. Agumon se acerca a Leorio jalándole del pantalón, él lo mira y el coraje en sus ojos despierta la simpatía del encapuchado, quien lo toma en brazos para continuar mirando el mar. El digimon se sintió así de cómodo solo con una persona antes en su vida.

Agumon dice:


-Yo también te ayudare a rescatar a Hikari, se lo debemos a la mamá de Taichi... Lo juro...
 
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Fumate los Bastardos al Sol
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Capítulo VII
"Historia Reciente de Japón"


El sol brilla y sus rayos iluminan el cielo para los pacíficos habitantes de Japón, los últimos años han sido generosos con el ciudadano leal y comprometido. El mercado basado en las nuevas tecnologías, posibles gracias a las investigaciones en el Mundo Digital, ha impulsado a las clases altas y medias niponas que reactivan la economía nacional invirtiendo en ellas y comerciando con el resto del imperio. Atrás quedan los recuerdos de las inclementes condiciones impuestas por la transición socialista y Japón se vuelve a erguir sobre el horizonte asiático como una potencia. La energía es suministrada por las baterias digitales, o "Baterias-D", que son fabricadas por grandes corporaciones que han visto, en la naturaleza del digimundo, un nuevo recurso para la industria y la energía.

En Odaiba todo es distinto a la Colina del Terror, la policía patrulla las calles y vigila constantemente. La población se siente a salvo de un nefasto enemigo que acecha en las sombras. Los hombres honestos, religiosos y patriotas, trabajan duro para llevar el sustento y se aseguran de que la ley sagrada sea observada con rigurosidad bajo su techo. Las mujeres, virtuosas, se ocupan del hogar con admirable abnegación. Sin queja alguna se entregan, con entusiasmo, al rol de madres y velan por el bienestar de sus familias. Los jóvenes y niños se educan en las instituciones del régimen donde se les ayuda a asimilar, de la mejor manera, los abruptos cambios políticos y culturales que sufre el país.

En una escuela, en medio de una clase, de pie frente a un atento salon se encuentra la que aparenta ser una afable y cálida monja. Con un corto vestido de impecable blanco, algo más atrevida que cualquier otra religiosa, y un velo en forma de conejo explica al grupo los motivos de la intervención de Lucemon en su mundo. Entre los adolescentes se encuentra Miyako Inoue, de ya 18 años.


-...Producto de la intervención de Estados Unidos en México y Colombia, los "narco-marxistas" se refugiaron en países vecinos donde echaron mano del terrorismo para boicotear al gobierno norteamericano. Esto ocasionó la diáspora americana más grande de la historia.- relata Sistermon.


-Profesora ¿Pero como es que eso afectó a Japón?- pregunta uno de los alumnos alzando la mano.

-Como ustedes recordarán, Kazuo Shii llegó al gobierno promoviendo una serie de políticas socialistas y anti patrióticas. En un egoísta afán político invitó a millones de americanos a refugiarse en nuestro país. Los americanos trajeron consigo costumbres paganas, una terrible depresión económica y moral. El Primer Ministro, lejos de poner una solución definitiva al problema, permitió que estos intrusos se establecieran en lo que hoy se conoce como la "Colina del Terror". El Monte Fuji, una hermosa obra de Dios concedida a la humanidad, fue tomada por el terrorismo y el crimen organizado para desmoronar lo que esta poderosa nación tardó siglos en construir.- contesta Sistermon.- Señorita Inoue.- le llama la atención.- Si no me equivoco usted conoció personalmente al bandido Taichi Yagami ¿No es así?

-Uh?... Este... bueno la verdad si, pero eso fue en una época distinta, casi no teníamos contacto con él cuando se unió a las pandillas.- contesta intimidada por las miradas de sus compañeros.- Taichi destrozó a su familia. Su padre, el señor Susumu, se suicidó después del secuestro. Mi amiga Hikari desapareció tiempo después, pienso que no soportó la carga de ser hermana de alguien así.

-El bandido Taichi Yagami, conocido como "Tai" por sus cómplices, fue miembro de la Terror Hill's Gangstaz.- explica Sistermon.- Él y otro pandillero apodado "Writer-E", estuvieron bajo la tutela del grupo terrorista Estrella Roja. No conformes con invadir la casa del entonces oficial Masao Taneka y asesinar a su esposa, secuestraron y abusaron bestialmente de su hija para luego ejecutarla.

Los jóvenes, impresionados, recuerdan los angustiantes reportes especiales de aquella época. El intento de rescate de la joven Taneka fue cubierto en vivo ampliamente por cada medio de comunicación existente en la fecha. El hecho se convirtió en un hito histórico para el imperio japonés del que aún se escribe y se publica.

-Maestra ¿Como fue que los capturaron?-pregunta otra alumna.

-Después del enfrentamiento que involucró a la policía y al belicoso dirigente radical apodado "Comandante Malcolm", ambos, Tai y Writer-E, fueron abatidos por un grupo especial dirigido por el propio Masao Taneka en el Monte Fuji.


-¿Y cómo llegó a conocer la verdad del Emperador Shinsei?- pregunta otro.

-El dolor y la tristeza que despertó este horrendo crimen quebrantó la pasividad de nuestro
Señor. Dios envió entonces a nuestra tierra un ángel, Lucemon, para que revelara a Taneka la venida del mesías. Taneka lideró a los fieles que se rebelaron contra el ateo gobierno del Partido Comunista poniendo en pie el Templo del Cerezo en Flor. Nuestro movimiento desterró a los desleales de sus cómodas vidas burocráticas a la miseria de la Colina. El poder fue puesto en manos del mesías encarnado, Hiro Fushimi, iniciando la actual "Era Shinsei", una era de armonía. El Emperador Shinsei reemplazó a los corruptos parlamentarios por la "Corte Sagrada Imperial", presidida por él y Lucemon, su ángel guardián.

-¿Quienes están en la Corte, maestra?

-La Corte es compuesta por
Cherubimon, General en Jefe de las "Fuerzas Cruzadas de Orden Público" así como del nuevo "Gran Ejército Imperial de Japón". Sakuyamon representa al Emperador ante el "Concilio de la Ley Justa", que administra las leyes en el Imperio, y ejerce como Miko Real en las ceremonias sagradas. Sanzomon del "Santuario de la Enseñanza Moral" encargada, entre otras cosas, de la formación profesional y espiritual de la ciudadanía en nuestra fe. Y por último, el Sumo Sacerdote Masao Taneka, quien fue hecho santo por el mesías. Asumió como consejero y vocero oficial del Emperador después de perder a su familia en manos de los criminales.- termina de explicar Sistermon.

Para el gobierno era menester dar a luz a su nueva identidad nacional mediante el adoctrinamiento de las masas. La capacidad del imperio japonés para alienar a sus habitantes ha sido la clave para adaptar, tan velozmente, la cultura e ideología del ciudadano común.


-...Mentiras... - se escapa un susurro, casi imperceptible, pero que alcanza a ser oído por Sistermon.

-Pequeño escéptico...- contesta con una amable sonrisa.- Señorita Inoue, después de lo que vivió este país. ¿Piensa que fue innecesaria la intervención del Emperador?¿Acaso no había motivo para traer a su mundo la paz que impera en el nuestro?

-Antes del día de la revelación yo y mi familia vivíamos una pesadilla. Nuestra tienda era comúnmente asaltada por extranjeros y el dinero no tenía ningún valor, así tuvieras una carreta llena de billetes... no era más que papel.- contesta Miyako.- Si no fuera por el Emperador Shinsei y los digimon sagrados aún estaríamos viviendo en la miseria.- Miyako gira su cabeza y fija la mirada en aquel compañero de clases que cuestiona la verdad.- ¡Eres un mal agradecido! ¡¿Como te atreves a cuestionar a quienes te libraron del hambre?! Solo eres un inmaduro...- le recrimina con extrema dureza.

-Muchas gracias señorita Inoue... espero que a usted le haya quedado claro.- Sistermon se dirige al puesto del joven poniendo su mano delicadamente sobre su hombro.- Será mejor que me acompañes a dirección, es necesario que recibas orientación.-Sistermon se lleva al jovencito del salón y tras cerrar la puerta todo queda en silencio.

-¡No volveremos a verlo Miyako!-una de las alumnas exclama desesperada en voz alta. El joven al que se llevaron debió ser su amigo, la desolada expresión en su rostro lo hacía pensar.

Todos conocen el destino que le aguarda al joven y las terroríficas prácticas de un régimen que no respeta nada ni a nadie. No obstante, toda la clase prefiere ignorar lo sucedido y continuar como si nada, sin lugar a duda es lo más conveniente para todos. Miyako se dedica a repasar sus apuntes en lo que vuelve la maestra, ella cree firmemente que todas las especulaciones en torno a las desapariciones no son más que propaganda subversiva y difamatoria. La única alumna que alzó la voz ante los demás contiene su dolor, si no disimula puede irle mal, a nadie parece importarle la vida del joven y nadie parece empatizar con ella.

Tras terminar la clase, Miyako guarda sus cosas y sale al patio de recreo. Del bolsillo saca su teléfono celular y marca el número de Iori Hida. El tono de marcado se deja escuchar varias veces, es de esperarse, Miyako es consciente de que su amigo se encuentra en una misión importante. Cuando por fin responde el teléfono, Inoue alcanza a oír una discusión en el fondo mientras este le habla con brusquedad.


-¡Por favor, sea breve, me encuentro en medio de algo!- contesta algo molesto.

-Lo... lo siento... soy yo... Miyako.- le dice pensando que probablemente es un mal momento.

-¡¿Miyako?! Perdoname a mi, pense que era cualquier otra persona.- se disculpa inmediatamente Iori.- Me encuentro discutiendo con algunos locales que se niegan a la conversión.- le explica.- Pero de todas formas tengo tiempo para ti, los pecadores siempre pueden esperar.

-Solo queria saber como estabas ¿Volverás pronto de China?

-No lo se, no puedo volver sin una orden directa del Emperador y no lo veo posible por el momento.

-Entiendo, dejar la escuela para convertirte en un agente del gobierno a tan corta edad es un sacrificio enorme.- le contesta Miyako algo decepcionada, pero luego afirma.- ¡Tu padre estaría orgulloso!

-Gracias amiga, me alegra saber que no todos se dejaron atrapar por las mentiras de la resistencia.- le agradece.-Además tienes mucha razón, la situación se ha vuelto complicada últimamente. Aquí en Sinkiang, en principio, muchos grupos se unieron a nuestras fuerzas para expulsar a los comunistas. Ahora muchos sea han vuelto en contra nuestra, sobre todo musulmanes separatistas, ellos niegan a nuestro mesías... ¡Son unos necios!

-Muchos aún son ciegos a la verdad del Emperador Shinsei.- asegura Inoue.- Volviendo al tema, te he extrañado mucho últimamente, desde que el grupo se separó definitivamente y tú te fuiste a liberar la República China, Hawkmon y yo no tenemos mucho que hacer.- le comenta con tristeza.


-¿No has sabido nada de Ken?


-No, debe haber escapado con Daisuke, esos dos jamás pudieron perdonar que abrieramos nuestros corazones a Dios. Ninguno fue capaz de renunciar a ese título que blasfema contra el mesías.- luego continua.- Anoche vi en las noticias que Takeru y los demás estuvieron involucrados en incidentes junto a la Estrella Negra.

-El destino de todo infiel es ser seducido por el mal, igual que Taichi.
- asegura Iori, y continúa recitando un extracto del manifiesto del Templo del Cerezo en Flor-"Ay! de quien no renuncie a proclamarse así mismo como "elegido", porque niega al mesías. Por el contrario, este es y será por siempre un renegado."

-Lo sé, es solo que no puedo evitar sentir preocupación por ellos.- contesta ella.


Ambos continúan la conversación hablando sobre otros temas. Después de unos largos quince minutos se despiden, pero tras colgar la llamada Miyako se queda pensativa. La clase de esta mañana despertó en ella el recuerdo.

Miyako suele sentirse muy cómoda con el nuevo régimen en Japón, efectivamente ella y su familia lo pasaron muy mal durante el gobierno anterior. En esos años el negocio familiar se vio afectado por la inflación y el desabastecimiento, muchos países ya no importaban a Japón además de las sanciones impuestas por otros. Japón, en un afán por destacar entre otros gobiernos socialistas, rechazó alianzas que consolidaron su total aislamiento.

El problema no terminaba ahí, en un principio su familia tendió la mano a muchos extranjeros, pero los hurtos y los asaltos, sin contar el terrorismo, terminaron por convencerlos de que había que echarlos a patadas. Aun así eso no impidió a Miyako tender la mano a su amigo aquel dia. Es cierto, a sus espaldas muchas veces lo crucificó por sus decisiones, pero jamás lo incordio en forma alguna. Siempre que se lo topaba trataba de ser amable, a pesar de no haber sido jamás cercanos, lo intentó aconsejar ¿Quien sabe? Tal vez podía volverlo al camino correcto, como sucedió con Ken.

Aquella tarde, hace cinco años, Miyako quedó sola a cargo de la tienda de sus padres. Limpiaba el mostrador cuando suena la campanilla sobre la puerta de cristal anunciando un cliente. Ella levantó la mirada, tres chicos habían entrado a su tienda. Al mostrador se acerca uno de ellos y Miyako le da la bienvenida:


-¡Vaya! Que gusto verte Taichi. Hikari me conto que has faltado mucho a clase ¿Has estado bien?- se apresura Miyako.

-La verdad si, solo pasábamos con mis amigos y quise pasar a saludar... extraño verlos seguido.- contesta sonriendo y rascándose la nuca, apestaba a cervezas.- Te presento a mis amigos, ellos son Mei y su hermano Writer-E.- Taichi le presenta ambos jóvenes.

-¿Writer-E?¿Realmente tus padres te pusieron así?- se pregunta Miyako al escuchar un nombre tan peculiar.

-Nah, no te equivoques, ese es mi apodo. Me llamo Erick Zapata, pero me conocen como Writer-E entre los escritores.- le contesta el muchacho.

El joven era tan solo unos centímetros más bajo que Taichi. Vestía pantalones de mezclilla holgados, bajo la cadera. Usaba unos tenis blancos que al parecer no se tomaba la mostelia de atar. Una sudadera negra que lucía un estampado con las siglas de su banda. Tenía una gorra plana, también de color negro, y un pañuelo tipo vaquero atado al cuello.

-¿Con que eres escritor? ¡Es increíble!- Miyako se admiró al escuchar la ocupación del muchacho.- ¿Ya has publicado un libro?

-¿Qué? Para nada, te confundes de nuevo. Soy escritor de muros, ya sabes, me trepo por ahí y hago lo mío en la pared.
- le contesta.

-Aaah!... Ahora entiendo... haces graffiti... ¿Y qué tal tu Mei?¿Te llamas Maria verdad? He oído hablar mucho de ti.

-Espero que que algo bueno.- contestó la muchacha mientras su hermano se alejaba para curiosear por el negocio.

-¡Claro! Hikari tiene muy buena opinión de ti, dice que cuidas mucho de Taichi.

-Si, puede ser. La verdad es que Hikari es una chica simpática y amable, no se parece para nada a los padres de Taichi.
- contestó ella

La chica no era demasiado alta, vestía muy parecido a los chicos. Pantalones anchos de tela beige y una sudadera negra que dejaba ver su ombligo. Usaba también un pañuelo vaquero negro, solo que en forma de cintillo sobre su cabello dejando los extremos por delante, parecía un conejo.

-Si, ella me conto que han tenido problemas con sus padres, pero no debes preocuparte por eso. Ademas eres muy bonita ¡Con razon Taichi se enamoro de ti tan rapido! ¡Yo jamas lo vi invitar a salir a una chica!


-¡¿Qué?!¡¿Pero por qué dices esa cosas Miyako?!- Taichi se sintió avergonzado.

-Tranquilo, no es nada que yo no sepa.- contestó la chica.

En ese momento el otro muchacho, Erick, se acercó a la salida y dijo:


-Taichi, creo que se nos hace tarde ¿Compraras algo o nos vamos?

-¿Eh? Es cierto, debemos marcharnos Mei.
- Taichi tomaba de la mano a la chica y se marchaba presuroso con su amigo.- ¡Te cuidas mucho Miyako! Ojala podamos vernos un dia, ya sabes, Tú, Daisuke y los demás...

-Fue un gusto conocerte, nos vemos un dia tú.- se despedía Mei mientras era arrastrada por el portador del valor.

Cuando salieron, Miyako comienza a notar que resultaba muy extraño un apuro tan repentino. El mismo Taichi lo dijo "
Solo pasabamos". Ella se acercó a la ventana confundida, creyendo estar equivocada, y los observa marcharse, queriendo estar equivocada...

Afuera uno de ellos, Erick, saca de entre sus ropas algunos paquetes de galletas, cervezas y otras cosas que obviamente no pagó. ¡Rayos! Si hasta sacó unos paquetes de cigarrillos, y eso que estaban en el mostrador, a plena vista de Miyako. Los dos bandidos escapaban campantes y riendo con su botín en mano. Mei, por otra parte, parecía reprochar algo a ambos jalando del brazo a Taichi y gritando a su hermano.

Inoue se sintió herida, uno de sus amigos la utilizó vilmente para robarle un par de chucherías. Si no tenían dinero bastaba con decirlo, ella les podía abrir una cuenta o hasta pudo haberles dado todo a cuenta suya. Tal parece que los rumores de que Taichi ya no era ese chico valiente y aventurero que fue, eran ciertos. Sin embargo, ella no lo culpaba a él, ella culpaba a aquella realidad inmisericorde que distorsionaba la moral de los seres humanos. Ella reflexiona finalmente:


-Maldito Taichi...
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Capitulo VIII
"Invasión al Prostíbulo de la Mafia Fuji"



La noche llegó a la Colina del Terror y los muchachos se encuentran de vuelta en casa. Tristes por la separación, pero con la mente fría, se concentran en su próximo objetivo, rescatar a Mimi. Todos se fueron ya a la cama, pues estaban exhaustos a causa del viaje y todas las emociones comprometidas. Pero en algún lugar perdido del Monte Fuji el Camarada Leorio y Yamato Ishida se encuentran solos.

Vistiendo ambos prendas de color negro se camuflan en la oscuridad a la perfección, apenas son iluminados tenuemente por la luna. Yamato sostiene con sus manos un arma semiautomática, una Colt.45, y nervioso apunta unas cuantas latas de gaseosa puestas a distintas alturas sobre las ramas de un árbol. Leorio, a una distancia prudente, lo observa mientras le da instrucciones.


-¡Recuerda separar y mantener firmes tus pies Yamato!¡Harás el ridículo frente a enemigo si te caes disparando!- le dice con firmeza.

Yamato se concentra en la mirilla, con cuidado, presiona el gatillo con su índice una primera vez y dispara el arma. El repentino estruendo le da un pequeño susto que lo distrae, aun así, el tiro pega justo en uno de los botes de gaseosa. Ya con más confianza, pero no menos cautela, presiona una segunda vez el gatillo y vuelve a dar en el blanco. Las siguientes tres veces el rubio se dejó llevar fallando solo el último tiro, ni siquiera él tenía expectativas tan altas respecto a sus habilidades.

-Eres realmente diestro Yamato, te acostumbras rápido a ella. Lastima, no puedo decir lo mismo de Takeru jaja.


-No entiendo ¿Por qué haces esto? De ningún modo me usarás para tus ridículos fines.- le advierte confundido el portador de la amistad.

-¿Y entonces por qué has aceptado venir conmigo?

-Imaginé que sería útil saber manejar un arma en caso de tener dificultades, quiero proteger a mis amigos- le contesta.

-Es exacto para eso ¿O pensabas dejar el rescate de Mimi en las manos de Gabumon? Esa es la razón por la que se han visto impotentes ante Lucemon.

-¿Qué dices?

-El Templo consolidó su poder gracias a que en su organización, los humanos y los digimon, cooperan a la par por un objetivo en común. En América, Gennai tuvo éxito ya que despertó el resentimiento tanto de los digimon como de los humanos. En cambio, durante cada batalla que su grupo a librado contra las fuerzas de Lucemon, los humanos solo han representado un estorbo para sus compañeros digimon. Ninguno de ellos puede dar el cien por ciento en la batalla si tienen que estar salvando sus traseros en cada confrontación.

-Bueno, si lo pones así, tiene sentido.
- Yamato mira fijamente la pistola en su mano.


-Y como ya veo que estás listo me darás una mano. Buscaremos información sobre Mimi y necesito que cubras mi espalda.

El amanecer casi llega, las luces que iluminan las calles se reflejan en los cristales de aquel Impala 64' de color negro. Sus rines cromados ruedan por la Colina y la carrocería resalta por sus destellantes terminaciones y detalles en metal pulido. Algunas abolladuras y agujeros de bala son testimonio del rango del "gangster" que lo conduce y el compromiso de este con su banda.

En el interior, Jotakil hecha humo por la ventanilla del conductor. Leorio viaja en el asiento del copiloto con su vista fija en un garabato escrito en el techo, un "
tag" en el que se puede leer "Tai-1-Thg". Mientras tanto, Yamato viaja en la parte de atrás preguntándose a dónde se dirigen sentado junto a Gabumon y Agumon. Leorio se voltea de pronto y dice al rubio "Es momento de que te endurezcas un poco". Este solo asiente con la cabeza asustado e intenta tragar algo de saliva.


El carro se detiene frente a una tenebrosa casa en Barrio Viejo. Aunque descuidada, la construcción de adobe y madera cuenta con dos pisos y se ve sólida. En la entrada, junto a la puerta, un sujeto que sostiene confiado una escopeta los queda mirando con malos ojos. Jotakil baja la ventanilla de lado del copiloto y con un agudo silbido llama su atención. El tipo se acerca amenazante al grupo y Jotakil le pregunta:

-¿Que hay homie? Este par de japos buscan perreo sabes...

-¡Aca ta' la mano entonces hermanito!
- contesta con una desagradable y burlesca mueca.-Entregueme las monedas a mi noma' y lo dejo pasar compare- el guardia se dirige a Leorio intentando amedrentar al encapuchado con su temible expresión.


Lejos de sentirse amenazado por él, Leorio saca su brazo por la ventanilla sujetando al tipo por la camisa. Con la otra mano extrae una cuchilla y se la clava sin ninguna vacilación bajo la barbilla. El hombre suelta su arma y retrocede unos pasos tratando de quitarse la cuchilla incrustada bajo el mentón. La sangre brota por su boca, corre por el cuello y cae por los brazos de la víctima. El hombre se desploma finalmente, mientras convulsiona en el piso Jotakil, Yamato y Leorio se preparan para la invasión.

Los tres se acercan a la puerta y comprueban que no está cerrada. La patean y abren fuego eliminando instantáneamente a tres rufianes armados en el interior de la casa. El sorpresivo allanamiento causa el pánico de un pequeño grupo de mujeres que se encuentran allí, pero callan rápidamente al apuntarlas con las armas.

Un grupo de al menos ocho mujeres entre 14 y 24 años, sucias y vestidas nada más con harapos, son mantenidas en cautiverio atadas de pies y manos.


-Muy bien, necesito que todas ustedes se arrojen al piso boca abajo, no queremos que salgan heridas pues venimos aquí a rescatarlas.- les dice el encapuchado mientras paradójicamente las apunta con su arma. Las mujeres no cuestionan su autoridad y de inmediato obedecen sus órdenes.- Jotakil... tú, Agumon y Gabumon quédense aquí con las chicas mientras yo y Yamato limpiamos las habitaciones.

-Simon compañero.
- le contesta en voz baja mientras asume su posición junto a los dos digimon.

-¿Qué es este lugar, acaso crees que Mimi se encuentra aquí?- pregunta Yamato.

-Ya entenderás, yo no me atrevo ni a decir lo que pasa aquí.

Caminan por el local y se ven frente a dos puertas. Leorio abre una de ellas, sin hacer ruido, solo para revelar la abominable escena que se desarrolla en su interior.


Una muchacha yace sobre un sucio y fétido colchón viejo, atada de manos a la cabecera de un oxidado catre de metal rechinante. Desnuda y presumiblemente drogada con los fármacos sobre la mesa de noche, debe soportar sobre sí el apestoso cuerpo de un obeso y sudoroso hombre mayor. Yamato no es capaz de pronunciar palabra alguna, la impresión solo es opacada por la repulsión que le provoca oír cómo jadea aquella bestia.

Leorio se acerca por la espalda de aquel pervertido, sin decir nada, lo sujeta del cabello y lo aparta de la muchacha estrellándolo contra la pared. El gordito rápido se reincorpora muerto de miedo al ser sorprendido en un acto de tal bajeza.


-¡¿Que demonios te pasa?! Yo renté a esta perra por una hora y aún no...- pero calla cuando su hinchado estómago es atravesado por el machete de Leorio. El encapuchado le abre la barriga rasgando su carne y deja caer las entrañas del asqueroso sujeto.

Al final los dos abandonan a la chica en sepulcral silencio, Yamato lo hace repugnado y confundido, Leorio satisfecho.

Al subir las escaleras del final, encuentran tres puertas más. Nuevamente, en silencio, empujan solo una de ellas. Del otro lado observan a una pareja de chicas, que con lágrimas en sus angustiadas expresiones, se frotan la una contra la otra frente a una persona. El pervertido, que vestía un traje fino de impecable blanco, fuma afanado de su pipa de crack. Sentado en un feo banquillo se sumerge en sus vicios y fetiches, en su propia inmundicia humana. El pobre diablo ni siquiera supo del momento en que su cráneo fue partido en dos por el machete de Leorio.

Ambas niñas se sacuden de la impresión. Su "
cliente", con el rostro en dos mitades, vacía el contenido de su cráneo sobre sus piernas sin caer del banquillo. Ellas guardan silencio, el encapuchado se los indicó, no es la primera vez que presencian un homicidio y saben que guardar silencio es lo mejor. Yamato tapa su boca, todavía no logra acostumbrarse a la grotesca manera en la que Leorio imparte justicia. Sin embargo, ni siquiera él es capaz de pensar en un castigo distinto a seres tan perversos.

Salen de ahí y entran en otra habitación, allí el escenario es algo distinto. Al interior esta un inofensivo y tímido sujeto. Este abotona tranquilo su camisa sentado a los pies de una cama tan deteriorada como las anteriores. Detrás de él, tendida sobre la cama, está el cuerpo de una chiquilla... esta vez es demasiado tarde.


El cuerpo de la niña pierde su tibia temperatura y sus genitales destrozados empapan de sangre el sucio colchón. Sus ojos, desorbitados, están congelados en aquel momento de pánico y dolor que sintió en su muerte. Sus labios fueron cosidos para callarla y sus manos atadas para no dejarla escapar. Leorio echa un vistazo corto a la habitación y observa las herramientas ensangrentadas que, sin duda, el monstruo usó para torturarla. El infame rostro de este degenerado enclenque, que aparenta no romper un plato, no hace más que despertar el más perverso instinto carnicero del subversivo.

Yamato está petrificado, incapaz de apartar la mirada del cadáver trata de digerir esa primera impresión. Dentro de él los pensamientos no articulan una idea lógica, son un montón de emociones y preguntas que no prometen respuesta. Asco, rabia, lastima, finalmente, hasta culpa. Pronto siente el incontenible vómito que sube por su garganta, es mucho para él, sencillamente no tiene estómago ni corazón para algo así.


-¿Qué hacen ustedes aquí?- pregunta asustado el tímido hombre.-
Yo pagué mucho por ella a "Carlitos", él me dijo que no había problema. Casi era como follar con un cadáver de todas maneras jeje.- trata de explicar nervioso.- La infeliz estaba llena de llagas y verrugas... espero no me haya contagiado nada jaja.

Leorio se prepara nuevamente para cortar en pedazos a este sujeto, pero sus intenciones se ven frustradas antes de tocarlo con su filosa hoja. Sucede que el hombrecillo es atravesado repentinamente por una bala y se desploma frente al encapuchado. Este último se voltea para llevarse una sorpresa.

El hórrido contexto sobre el que yacen los hechos termina por freír la mente de Yamato. El portador de la amistad, luego de vaciar su estómago en el piso, había tomado su arma y disparado contra el asesino de esa inocente criatura. Pero esto no queda ahí, Yamato se limpa los resto de vómito en su boca con el antebrazo, se acerca deprisa al sujeto y descarga la munición completa sobre su cuerpo. Yamato desahoga su frustración a gritos mientras dispara sobre el cadáver del violador. Leorio sonríe, por fin ha conseguido que Yamato, el más fuerte del grupo, fuera seducido por la sed de sangre y revancha.

Se percatan entonces de movimientos en la habitación restante.


-Ya nos han descubierto, quédate aquí, de seguro nos espera con una trampa.- le ordena a Yamato.

Leorio rápidamente se dirige a la tercera habitación, de una patada abre la puerta y es recibido por dos miembros de la Mafia Fuji que abren fuego con subfusiles UZI. En un minuto cubren la habitación de polvo disparando contra el invasor, sin embargo...


-Son como los cerdos, no hay pecado en derramar su sangre...

Los atacantes escuchan la voz de Leorio a sus espaldas. Uno de ellos solo alcanza a sentir el filo del arma, abriéndose paso a través de sus costillas, perforando sus pulmones y su corazón. El segundo criminal intenta huir despojándose de su arma y suplicando piedad. Pero es frenado por Yamato que lo derriba con cuatro disparos. Poco a poco el rubio se adapta a su nueva realidad, una donde quien tiene armas define la justicia.

En el lugar quedan al menos unas veinte mujeres, algunas de origen latino, otras americanas, chinas, coreanas, vietnamitas y también japonesas. Atadas y sin posibilidad de moverse se hallan repartidas por los rincones de la habitación. Al menos unas siete fueron alcanzadas por balas perdidas, ellas sollozan y se lamentan, aunque tres solo están tendidas en el piso inconscientes o posiblemente muertas.


-Si yo fuera ustedes no movería un músculo...- les advierte Revolmon apuntando desde las sombras.- Será mejor que confiesen ¿Qué es lo que buscan?

-Busco a Carlitos...- contesta Leorio.

-Lo siento, pero aquí el negocio ya es nuestro y nos respalda el Sindicato... Así que... ¡Toma! ¡Bala Justiciera!

Revolmon dispara su cañón central e impacta a Leorio derribandolo junto con la pared detrás de él. El subversivo, aunque no recibe gran daño, queda sepultado en escombros y muebles rotos. Yamato sale de la habitación e intenta abrir fuego contra el digimon asomando el arma por la puerta. Revolmon contesta disparando de vuelta, su habilidad es por mucho superior a la del rubio y obliga a Yamato a retroceder.


-¡Fuego Azul!

-¡Flama Bebé!

Ambos ataques provocan una pequeña explosión que ciega por momentos a Revolmon, esta crea una pequeña cortina de humo que ambos digimon aprovecharon para entrar en la habitación. Gabumon y Agumon acuden al rescate.

-¡Bien hecho muchachos!¡Gabumon ahora es tu turno!- exclama Ishida.


-Gabumon digivolves a... ¡Garurumon!... Ahora veremos que tan rudo eres realmente.- Amenaza entre gruñidos el campeón de la amistad.

-¡¿Que?! No pienses que podrás hacer algo en mi contra solo porque has incrementado tus poderes solo un poco...

-¡Revolmon debes protegerme a toda costa carajo!¡La organización no perdonará a tu banda si estropeas esto!¡El Sindicato nos debe protección!- le ordena a gritos el último mafioso que aún queda con vida.

El digimon que protege a la Mafia Fuji abre fuego contra Garurumon. La feroz bestia, a quien no le afecta la ofensiva de su rival, se abalanza sobre su oponente empujándolo con sus patas delanteras contra una ventana. Los cristales rotos caen junto a los dos digimon hasta la calle y Garurumon utiliza ese instante para atacar con su "Aullido explosivo". Revolmon no puede hacer nada para defenderse, las llamas azules lo alcanzan y queman todo su cuerpo antes de azotarse contra el camino polvoriento.

-¡Maldito perro pulgoso!¡Me las vas a pagar!¡El jefe se va a enterar de esto y los hará pagar!


Revolmon percuta su cañón contra el piso. La fuerza de la explosión lo eyecta por la calle varios metros fuera del alcance de Garurumon. Enseguida corre hasta una motocicleta abandonada y asi, sin mas, Revolmon se da a la fuga.

-¡Dejalo ir, ya tenemos a quien queríamos!- le grita Leorio a través de la ventana rota sacudiéndose el polvo de su ropa.


-Creo que resultó ser un cobarde después de todo.- comenta Garurumon.- Ni siquiera íbamos en serio.

-¡Es que la verdad así si das miedo Garurumon!- le responde Agumon.- De haber podido digievolucionar en Greymon no se hubiera escapado.

-¡Ey, Tu!- Yamato llama la atención de el ultimo sujeto que queda en pie.


Un cobarde hombre vestido con una camisa hawaiana, pantalones blancos y anteojos oscuros está contra la pared casi muerto del pánico. En su interior alberga la horrenda sensación de que él será el siguiente, pues él es el jefe. Yamato se apresura y, con una cuchilla, corta las ataduras de las mujeres prisioneras de este prostíbulo clandestino.

-¡Por favor ayuden a las demás que están heridas a salir de este lugar, en las habitaciones hay mas chicas que necesitan ayuda!.- les pide mientras las pone en libertad.

Leorio, por su parte, se aproxima lentamente con su machete y su mirada de asesino al cobarde hombre. Aquel desalmado proxeneta está literalmente contra la espada y la pared. Nada lo hace dudar, está seguro, pagará en vida las crueles muertes de las que él, sus empleados y sus clientes son culpables.

-¿Tu nombre es "Carlitos"?- lo interroga.

-S... si e... ese es...- El aterrado proxeneta soltó su esfínter, el hedor a excremento y orina corona su humillación.

-Quiero que me digas de inmediato donde se encuentra Mimi Tachikawa.-pregunta rozando su cuello con el filo de su arma.

-N... no se de que..que.. me habl...-el tipo se larga a llorar, como si se tratara de un niño siendo intimidado por bravucones.

-Mimi... era la otra chica japonesa... se la vendieron al hombre que era acompañado por la babosa.- una de las chicas antes de marcharse hace memoria y les da esa información.

-Mi... Mimi...- comienza a recordar el sujeto.-¡A ya recuerdo coño! Si, la tuve entre mis chicas la recuerdo muy bien, era una delicia de muchacha. La vendí al jefe de la yakuza Sumiyoshi-kai.- trata de dar cualquier antecedente con tal de salvar su vida.-¡Por favor yo no la tengo, dejame vivir! ¡Si quieres, puedes quedarte con todas, solo son mujeres, puedo conseguir cientos más!¡Diosito sálvame carajo!


Leorio se le queda mirando sin pestañear por un minuto, luego busca a su alrededor y toma una delgada barra metálica del suelo. Con un puñetazo en la mejilla tumba al proxeneta, este cae sentado y gimoteando observa aterrorizado al Camarada Leorio acercarse con la barra de metal. Leorio, con aquellos ojos de psicópata abiertos como platos, le atraviesa sin piedad la pierna por el muslo con dicha barra hasta dejarla incrustada en el piso. Él y Yamato abandonan al mafioso Carlitos clavado al suelo sin posibilidad de escapar.

-No te mataré, te quedaras aquí.- le dice Leorio antes de retirarse junto a Ishida y los digimon.

A las afueras del prostíbulo se encuentran con Jotakil, además de las chicas que lograron rescatar y los cuerpos que habían sido sacados del interior. Leorio pide a Agumon que use sus técnicas para prenderle fuego al prostíbulo. Agumon obedece y con su "Flama Bebé" comienza a esparcir las llamas por el inmueble. El fuego se propaga rápido y el cosa de segundos el local de la mafia sucumbe bajo las llamas. Jotakil, al ver esto, monta en cólera contra Leorio, le discute al mismo tiempo que pueden oírse los desgarradores gritos de "Carlitos" que ardía vivo en el interior.

-¡¿Que rayos haces?! ¡Si alguien me ve junto a ti prendiendo fuego a un negocio de la Mafia Fuji pueden meterme en problemas con el SdL!¡No quiero causar una guerra interna estúpido!- reclama efusivo Jotakil.- ¡Suficiente tenemos con los puercos y el gobierno como para enfrentarnos dentro del barrio con los narcos!

-¿Y en nombre de la paz con la Mafia Fuji prefieres permitir que estas mujeres mueran en estas condiciones?... Maria... estaría orgullosa, supongo...

Leorio no deja de pensar en la muchacha muerta sobre la cama, no comprende porque el asesinato de aquella niña le causa tanto dolor. No es la primera vez que presencia algo así, es como si en su corazón sintiera la muerte de la muchacha como una pérdida personal.

-¡¿Que dices?!- el comentario despertó la ira en Jotakil, pero también su culpa, por esto, es incapaz de seguir discutiendo y prefiere tragarse su orgullo.

-Será mejor que medites sobre tu posición en este asunto, no querrás que el Museihushugi considere al SdL como un aliado del régimen.- le advierte.- Yamato, ten preparados a los demás, iremos a rescatar cuanto antes a Mimi... antes de que sea demasiado tarde.

-¿Piensas que Mimi podría morir?
-pregunta Yamato.

-Morir no es tan malo, no como caer en manos de tu propio gobierno...
 
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Fumate los Bastardos al Sol
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Capítulo IX
"La familia Tachikawa"


Era un soleado día en el Nueva York del año 2007, una agradable ventisca recorría las avenidas de la Gran Manzana, nada comparado a las calurosas semanas anteriores. Desde la aparición de Lucemon en Japón el clima se había hecho impredecible e insoportable en todo el mundo. ¿Quién puede acostumbrarse a un clima tan cambiante? Una pequeña brisa, que se dejaba sentir a través de las persianas, refrescaba la sala de un apartamento en lo que solía ser un acomodado sector residencial.

En uno de los domicilio, la que fue una feliz pareja de inmigrantes japoneses, miraba angustiada las noticias junto a su única hija. Habían migrado hace años a los Estados Unidos movidos por la promesa del sueño americano, además de sentirse acosados por los recuerdos del secuestro a manos de Myotismon y los peligrosos viajes de Mimi al Mundo Digital. Keisuke Tachikawa era una hombre débil en algunos aspectos, pero era un fuerte hombre de negocios. Pensó que estaría lejos del alcance del fenómeno digimon en el extranjero y que podría prosperar sin problemas. Mas equivocado no podía estar.

Hace un año aproximadamente, digimon salvajes comenzaron a entrar en escena por todas partes en el mapa. Algunos recorrían la tierra libremente causando desastres, vivían prófugos de la mano del hombre. Otros eran capturados por los gobiernos, estudiados y dispuestos a satisfacer sus intereses.

Surgieron también, entre la sociedad civil, un sinfín de agrupaciones animalistas por el "
Derecho Digimon". Estas organizaciones peleaban por poner fin a la crueldad contra los digimon capturados por el gobierno, los consideraban animales en condiciones de explotación y maltrato. Luego en internet se propagaron una serie de videos de estas criaturas pidiendo piedad a sus captores en un lenguaje completamente comprensible. Otras imágenes mostraban criaturas humanoides que se organizaban para defenderse de civiles armados que los asediaban. Rápidamente algunas organizaciones el pro de los Derechos Humanos sostenían que los seres inteligentes y capaces de experimentar emociones, en la forma que lo hacían los digimon, debían ser considerados como seres humanos sujetos a derecho. Niños Elegidos de todas partes del mundo salieron de las sombras para corroborar estas afirmaciones, los digimon pudieron por poco ser reconocidos por diferentes potencias.

Los negocios con los que tanto le costó prosperar a la familia Tachikawa habían sido saqueados y quemados por manifestantes en los multitudinarios disturbios, no solo en Nueva York, sino, en todo el país. Los asaltos a instituciones por digimon forajidos y el auge independentista imperante entre la población inmigrante, exaltó también el malestar de las masas estadounidenses que simpatizaban con las demandas de sus pares. Minorías de todo tipo volcaban en las calles su inconformidad con el sistema y su oposición a la"
guerra contra el narco". En poco tiempo pasaron de pequeñas manifestaciones pacíficas contra el intervencionismo, a huelgas generales, marchas y enfrentamientos cada vez más al rojo entre civiles, digimon y la policía. Pronto, esos civiles y esos digimon se organizaron en partidos militares y se conectaron con sus pares en el resto del continente.... fue cuando estalló la "Gran Guerra Revolucionaria"

La situación de Estado Unidos afuera era compleja. Los países que había intervenido para erradicar a las organizaciones contrabandistas ya no miraban con buenos ojos su presencia. En un principio, las fuerzas norteamericanas fueron recibidas entre aplausos por los ciudadanos locales. Al pasar el tiempo, situaciones extrañas comenzaron a despertar la desconfianza de la gente. Aquellos sectores bajo el control del ejército estadounidense y los ejércitos nacionales terminaban siendo objeto de persecuciones políticas, encarcelamientos masivos, ejecuciones de dirigentes sindicales y nacionalistas. En los sectores que estaban fuera de su control, las guerrillas y los grupos paramilitares cesaban el fuego en circunstancias, al menos, no convencionales. Pactaban la paz entre sí en secreto, desesperados, buscaron la forma de sobrevivir y prosperar como "carteles" con afiliaciones ideológicas determinadas que no interferían con sus negocios, ni con el fuego rociado sobre pequeños poblados. Había momentos en lo que parecía que la guerra se enfocaba únicamente contra grupos específicos dentro de cada bando, o si no, contra dirigentes civiles desarmados.

Con los años se formaron nuevos grupos insurgentes por cada lado que protagonizaron combates y masacres despiadadas. Eran desertores de esos mismos ejércitos irregulares que se reagrupaban entorno a la lucha contra la "
corrupción" de sus dirigentes. Hacían la guerra contra el estado, los invasores y sus propios jefes. Se rumoreaba que uno de esos grupos debió ser el legado del Comandante Malcolm y los fundadores de la Estrella Roja antes de exiliarse en Japón.

La familia Tachikawa escuchaba atenta a los corresponsales en televisión dar su reporte del conflicto. El Ejército Unido, el principal frente revolucionario, se había hecho del control de todo México y la Costa Oeste de los Estados Unidos. Por su lado, Washington mantenía el control de la Costa Este y la mayor parte del centro y sur de América. No obstante, los digimon organizados mermaban cada vez más sus fuerzas en el cono sur, además, civiles rebeldes boicoteaban constantemente a los militares.


-¿Por qué nos tiene que pasar esto amor?¿Que haremos ahora?- se lamentaba entre llantos Satoe, la esposa de Keisuke.

-No te preocupes amor, ya pensé en un plan. Con nuestros ahorros nos mudaremos a Europa, en cuanto los aeropuertos estén seguros partiremos. Hablé con Hiroaki Ishida en Japón, me dice que él y otros padres también quieren huir de allí y están pensando un plan. Nosotros debemos hacer lo mismo desde aquí, debemos poner a salvo a Mimi.- trataba de tranquilizarla su marido.


-Esto es un fastidio, cuando oí que los digimon habían vuelto a aparecer en este mundo me emocioné demasiado... pensé que Palmon vendría a mi... pero no fue así.- añadió Mimi desde el sofá frente al televisor, pero era como si nadie la escuchara.-¿Cual será la razón?¿Ya no se acordará de mí?

Los padres de Mimi continúan en lo suyo cuando escuchan el golpeteo de alguien que llama a la puerta. El padre de Mimi se dirige a abrirla, pero antes de llegar al picaporte, el visitante insiste golpeando la puerta con más fuerza. En ese momento Keisuke creyó que podría tratarse de una trampa y dudó en abrirla. Sin embargo, temió una represalia contra su familia en un país donde, a diferencia del suyo, los homicidios con arma de fuego son comunes.

Apenas Keisuke giró picaporte la puerta fue abierta desde fuera con fuerza, el pobre hombre cayó al piso debido a la violencia con que entraron los intrusos. A la sala entraron dos hombres vestidos como civiles, pero fuertemente armados. Rápido y apuntando con sus armas de fuego aseguraron el área y conminaron a la familia a sentarse en el sillon.

La familia se vió reducida de inmediato por los bandidos, los registraron a ellos y sus pertenencias. Los tipos no buscaban joyas ni ahorros, tampoco pretendían abusar de las mujeres, solo se aseguraban de que ni la familia ni la casa estuvieran microfoneadas. Una vez que se sintieron seguros uno de ellos sale al exterior, a los pocos segundos volvió a entrar junto a dos personas más. A Mimi no le sorprendió ver de quienes se trataban, sabía que, más temprano que tarde, aquel hombre acudiría a ella.

Frente a sus ojos estaba el hombre que durante años a sido su faro, un haz de luz, en medio de la neblinosa confusión que es la relación entre el mundo humano y el digital, el señor Gennai. Detrás de él hace su aparición quien años más tarde sería la última esperanza de la portadora de la pureza, el "Camarada Leorio", pero este aun no saltaba a la fama por el golpe que daría a Estados Unidos y lo convertiría, momentáneamente, en un icono de la revolución.


-¿Señor Gennai, por qué irrumpe de esa manera en mi hogar?- le preguntó algo enfadada Mimi.- Aunque debo admitir que me esperaba que volviera por nuestra ayuda apenas comenzaron a aparecer los digimon ¿Pero por qué no fue por Daisuke o los demás y por qué se ha unido a estas personas?

-Mimi verás, en Japón Ken, Iori y Miyako están muy confundidos con respecto a los sucesos acontecidos en su nación y no son de confianza por ahora.
- le explica Gennai.- Y Leorio es un amigo desde hace muchos años en el mundo digital, ambos nos vinimos exiliados desde Japón para defender a los digimon que están siendo acosados en este lugar.


-¡¿Uniéndote a los terroristas?!- interroga colérica.-¡¿Asesinando a los soldados de este país?! ¡¿Destruyendo ciudades con sus bombas?! ¡Ahora formaste un ejercito junto a ellos!¡¿Qué es lo que te pasa?!

-El movimiento para liberar a los digimon es totalmente independiente de los movimientos con los que se une dentro del Ejército Unido.- le explica.- Unirme a los ejércitos organizados por los humanos fue una decisión que estudié durante mucho tiempo.

-¡No me vengas con eso! Solo son marionetas que roban y destruyen todo. ¿Qué harás cuando consigan derribar al gobierno?¿Piensas que dejaran libres a los digimon?¿Qué crees tú que harán con el poder?¿Eh?

-Soy consciente de lo poco fiables que son las filosofías humanas, pero también lo soy de nuestra falta de experiencia para enfrentar a su gobierno humano. Esta unión es la única salida que veo posible a nuestra situación, no nos podemos permitir hacer la guerra como un movimiento aislado. Mi prioridad es liberar a los digimon, el mundo humano es la responsabilidad de los humanos, no la nuestra.- le contesta Gennai con seriedad.

-...No recuerdo haber contestado eso cuando nos llevaron al Mundo Digital... Yo era una niña y sin embargo me obligaron a pelear... ¡Esto no es por la libertad de nadie, es por el poder, nada más!-Mimi perdía lo estribos, se ponía de pie y daba empujones a los acompañantes de Gennai que la forzaban a mantenerse sentada.

-Te equivocas Mimi, los humanos furiosos en las calles, más allá de sus líderes y las filosofías que defienden, son honestos a la hora de dejar patente el rencor hacia sus gobernantes.- Gennai intentaba explicar su punto con algo de elocuencia, pero la chica no daba a torcer su brazo, Mimi no se dejaría seducir fácilmente por un mero discurso.

-¿Y qué ganamos con tanto odio sincero si con el poder en la manos se comportan peor que una rata?- le contesta Mimi.

-El gran problema de la humanidad... es esa tendencia maligna que la lleva a convertir en figuras divinas a seres tan frágiles como ella misma.


-¿Y es por eso que destruyes todo el trabajo de los demás?¿Es esa la razón por la que pelean contra quienes desaparecen esas malditas drogas?- le contesta Mimi.-¿Acaso Gennai no sabes lo que esa porqueria hizo con Taichi? No me vengas con ese tipo de boberías, ya no soy una niñita. Me sorprende que te hayas vuelto de esta forma, eres tan débil de mente como cualquiera de esos resentidos... con su discurso y todo.

-Señorita Mimi, usted debe entender que esa falsa guerra contra los cárteles de droga no es más que una excusa para mantener...
- intenta explicar Leorio.

-¡Tu no me hables!¡Ni siquiera eres capaz de dar tu fea cara, no eres más que un cobarde terrorista!- Mimi lo interrumpe a gritos.- Y respecto a lo que sea que quiera pedirme señor Gennai, lamentablemente debo decirle que no. No me involucraré con quienes destruyen lo que a mis padres tanto les costó.


Gennai, decepcionado, ordena a sus hombres retirarse, sabe que no podrá convencerla. Pero antes de cruzar la puerta Gennai se detiene y le advierte a Mimi.

-En unos días el problema con el gobierno americano estará resuelto.- le aclara.- Hikari es prisionera de Lucemon y necesitaremos de tu ayuda para rescatarla. Palmon pronto estará aquí contigo...- dicho esto desaparece con sus hombres tras un portazo.

Los padres de Mimi respiraron con alivio, aunque después de un rato se pusieron a chillar asustados por toda la casa. Mimi se retiró a su cuarto con una extraña mezcla de sentimientos en su corazón. Era probable que pronto pudiera verse con su amiga Palmon, pero una frase de Gennai en su cabeza no la dejaba en paz. "
...esa tendencia maligna que la lleva a convertir en figuras divinas a seres tan frágiles...".

Al cerrar la puerta de su habitación pensó "¿Será acaso que esperábamos demasiado de él?". Tumbada en su cama reflexionaba sobre aquella vez que tuvo la oportunidad de hacer las paces con Taichi, una conversación, una disculpa que jamás olvidará.

-¿Por qué Taichi, por qué tuviste que arruinarlo?- pensó.

Tres años antes, en 2004, Mimi Tachikawa volvía al apartamento que sus padres rentaban en Odaiba por la vacaiones, hace tan solo unos momentos había estado compartiendo con Sora, Hikari y Miyako. La chica caminaba distraída con la música en sus auriculares, no pudo percatarse que frente a ella estaba alguien de pie. A tono con la moda que llegó del extranjero, con un cigarro apestoso en la boca y una mirada de pocos amigos, el tipo solo se quedó ahí parado hasta que ella simplemente se estrelló con él.

-Oh! ¡Lo siento, no fue mi intención!.- pero cuando ella levanta la vista y se da cuenta de quién se trata, su reacción cambia radicalmente.- ¡¿Qué?!¡¿Qué haces aquí tú?!- le reclama furiosa.

-¡Mimi, por favor calma!¡No te alteres, he venido a disculparme contigo!


-¡¿Disculparte conmigo?!¡¿Como?! Fuiste un grosero Taichi, no voy a perdonarte...

-Tienes razon, se que hice mal, solo te pido que me dejes explicar...

-¿Explicar qué? ...
- preguntó.-Dirás que no era tu intención arruinar mi fiesta... ¿No es así?

-No es eso Mimi...Se que fue mi culpa, me comporté muy mal, yo... por eso... por eso yo quiero... rayos... no lo se...

-Disculparte, ya lo dijiste... ¿Qué es lo que pasa contigo Taichi?¿Qué mierda está mal con tu vida?


-Es muy complicado Mimi...-Mimi comienza a notar la ansiedad en sus palabras.- No lo entiendo yo tampoco... no me di cuenta... yo...

-Ok, escucha...-Mimi comienza a ceder, sabe que Taichi la necesita y en el fondo no se permitirá abandonarlo.- ¿Te parece si vamos por un helado? Sabes que lo que quieres es hablar ¿Cierto?

-¿Ya no te ibas a casa?

-Taichi...
-Mimi suspira.- callate y camina...

Una media hora más tarde, ya oscureciendo, ambos amigos se encontraban sentados en una banca, bajo la copa de un árbol. Frente a ellos la Torre de Tokio se hergía opaca, sin energía eléctrica, se volvía casi invisible a medida que oscurecía de no ser por la baliza en la punta. En esos años, previos al régimen de Fushimi, el centro de Tokio era peligroso a esas horas, pocos se quedaban deambulando por ahí hasta el anochecer. Sin embargo, Mimi se sentía algo segura al lado de Taichi. Ella sabía que el tatuaje en el cuello del castaño, las siglas THG, espantaría a cualquier pillo que intentara robarles. Terror Hill Gangstaz infundía un respeto terrible entre pandillas más pequeñas. En esa época el Sindicato de Ladrones aún no era un realidad, por eso, de todas formas, nada quitaba que alguna banda rival pudiera atentar contra ellos.

Un par de luciérnagas se paseaban volando oscilantes por delante de ambos elegidos, Taichi parecía muy concentrado en ellas. Mimi lamía su helado de vainilla observandolo dar sorbos a una cerveza. No decían una sola palabra hasta que ella rompe el silencio.


-Pensé que tomarías un helado conmigo, no pienses que beberé contigo... Ok?
- dijo ella intentando romper el hielo.

-Perdon, pero creo que ya me acostumbre a esto...- luego solo dió un sorbo.

-¡No mientas Taichi!- ríe Mimi.- Lo haces para verte rudo, no me engañas.

-No seas así, tú y los demás también beben a escondidas, yo lo sé.
- le contesto el castaño, parecía relajarse.

-Si pero no vamos por ahí como tú.- ríe de nuevo Mimi.
-¡Vamos! Es que te ves muy graciosos vestido así.

-¿Te molesta mi ropa? No seas descarada, yo jamas te moleste cuando te dió por usar el pelo rosa.
- ríe también Taichi.

-Yo no dije que me molestara, solo dije que era gracioso.- pero luego Mimi cambió el tono.- ¿Extrañas mucho a Agumon?

-Si, cada dia.

-Pero sabes que cuentas con nosotros. ¿Piensas que nosotro no sentimos igual que tú?


-Claro que no, no pienso eso... pero de todas formas no es igual.

- ¿A qué te refieres?¿Por qué no es igual?


-N
o podré volver a jugar al balón y... Agumon... Agumon jamás volverá a mi...- Taichi se ponía algo nervioso.-... soy el único de ustedes que no ha construido ningún tipo de camino...

-¿Camino? Yo aun no he optado por ningún camino en especial. ¿De qué hablas?
- Mimi pensó que el asunto no era para tanto.

-Mimi tú has comenzado a hacer tu vida en Estados Unidos, Jyou perfila para ser un excelente médico ¿Y Koushiro? Por favor, él ya tiene incluso ofertas de empleo del extranjero.- le contestó.

-Taichi...

-Desde que Sora y Yamato salen, yo solo soy un mal tercio en esa relación. Ese engreído de Yamato tiene su carrera como músico, Sora lo acompaña y también tiene sus prácticas tenis... ya ni siquiera jugamos al balón de vez en cuando, como cuando éramos niños... ¿Y yo? En casa, no puedo ir en busca de Agumon, no puedo distraerme con el deporte con esta maldita lesión en mi tobillo ¿Qué debería hacer?¿Salir con Hikari y Takeru, ser un mal tercio entre ellos?¿Tan patético soy que debería salir con los menores como Daisuke y los otros?


-Taichi, no tenia idea que te doliera tanto la relación entre Sora y Yamato, incluso creí que estabas feliz porque dos de tus amigos...- pero al ver la reacción de su amigo, como si quisiera tragarse la culpa, es que comprende.-...estabas enamorado...¿Verdad?

Taichi no pudo ocultarlo, su esquiva mirada lo decía todo. Mimi pudo entonces comprender los motivos del portador del valor, aquello que lo llevó a echar por la borda su vida. Bajo la careta del terco y obstinado líder de los elegidos estaba su alma abrumada por la inminente soledad. Quizá por cuanto tiempo Taichi se torturó asi mismo, en secreto, culpandose por albergar en su corazón aquellos sentimientos. Cuán duro debió ser para él enfrentarse a Yamato sabiéndose un traidor, cuánta vergüenza sintió por ver en Sora algo más que una amiga.

Tal vez, Yagami intentó buscar en la calle y las pandillas un refugio, un lugar donde esconderse de toda esa vergüenza y culpa. Un refugio donde ahogar sus frustraciones. Disparar el revólver al aire para que el zumbido en los oídos, el alcohol en sangre y la garganta entumecida opaquen todo ese dolor. Gangsta por vida, a muerte por la banda ¿Qué hay que perder? Nada, absolutamente nada.


-¿Sora lo sabía?

-¡¿Como putas iba a acercarme a Sora a decirle eso?!- Taichi dió un grito y arrojó su cerveza al suelo.-
...Pero no es su culpa, ambos hacen buena pareja y ella no tenía porque saber lo que yo sentía...- continuaba en voz baja y resignado.- ...Al parecer nunca fui tan decidido como para reclamar "Mi mayor tesoro".

-¿Y qué dices de esa chica, Maria? No fue muy amable cuando la conocí ¿Por que no debería alejarla de ti, eh?- Mimi intenta hacer una broma para calmarlo un poco.

-Mei es algo celosa y tiene su carácter, pero en el fondo es muy cálida, te lo juro. Mei fue la chica a la que defendí cuando me rompieron la pierna esos fanáticos, es muy parecida a mi. Ella y sus hermanos han sido para mí, más o menos, lo mismo que ustedes significaron en un momento. Es una chica testaruda al igual que yo, pero es aún más valiente. Aveces siento que es ella quien me protege a mi y no al revés.- le contestaba Taichi mientras prendía un "hachís" y fumaba la droga delante de ella.


-¿Ya superaste a Sora entonces?

-No del todo, aun pienso mucho en ella... es que Sora me gusta desde que éramos niños. Pero con Mei es distinto, así lo siento...


-¿Te puedo preguntar otra cosa Taichi?

-Si, claro Mimi.

-Eras tú el de esta mañana... ¿Verdad? El que asaltó la licorería...

-Creo que si...


-Te vi disparar al aire Taichi, no sabes cuanto nos asustaste, incluso a Hikari...

-No... yo no sabía...


-Me da miedo preguntar, pero... ¿Has hecho daño a alguien con esa pistola, Taichi?...

Él jamás contestó. Ese es el último recuerdo que Tachikawa tiene de su amigo, claro, todo eso fue mucho antes del secuestro de la niña Taneka. Ella sintió que su corazón se partía al enterarse de la noticia y las circunstancias que rodearon la muerte de Taichi.


- Taichi ¿Por que tuviste que arruinarlo asi?

Año 2009...


El "Perro Leorio", así era llamado por sus adversarios políticos quien fue, hasta hace poco, el símbolo de la lucha armada durante la Gran Guerra Revolucionaria. Había sido ya expulsado del partido acusado de conspirar contra el nuevo régimen socialista y condenado a prisión. Sin embargo, por mucho que invirtieran en esfuerzos, para el aparato del partido era imposible dar caza al escurridizo guerrillero. Tampoco era posible neutralizar sus fuerzas, establecidas en lo recóndito de la cordillera entre Chile y Argentina, donde conspiraban contra el nuevo "gobierno popular".

Leorio se había movilizado casi imperceptiblemente, con ayuda de sus colaboradores, hasta Nueva York. La razón, había recibido un soplo que le indicaba que el Comité Central del PRG había tomado la determinación de capturar a Mimi.


Con una larga gabardina caminaba confiado por calles y avenidas copadas por la propaganda "genniana". Las corporaciones y edificios gubernamentales lucían la bandera oficial del bloque recientemente conformado. Una simple unión horizontal de dos colores, rojo y verde, el primero por encima del segundo, en medio, dos espadas cruzadas y en la parte inferior el lema "Sin Mundos, Sin Fronteras". Un muro de la ciudad nos muestra a un solemne y sabio "Gennai", sobre un fondo con los colores nacionales, retratado con pintura en aerosol por algunos jóvenes comprometidos con el nuevo sistema. El mural solo es opacado por la cantidad exagerada de imágenes del "Camarada Zebach" impresas por el PRG. El líder del partido y Jefe del Consejo Mayor de Estados es mostrado como un héroe épico portando las banderas patria del Bloque Socialista Americano y el Partido Revolucionario Gennai.

En clandestinidad Leorio se cuela en un callejón de la gran manzana desde donde puede hacer una llamada telefónica.

-Por favor contesten...- suplica hasta sentir que del otro lado levantan la bocina.-...¿Señor Keisuke es usted?

-Si soy yo.
- le responde nervioso al otro lado del teléfono.- Pude enviar a Mimi en avión de vuelta a Japón gracias a la documentación falsa que me diste, pero no pude conseguir boleto para mi y Satoe, espero que mi hija pueda ponerse en contacto con sus amigos en Odaiba...- continuaba preocupado

-No se preocupe señor, enseguida llegaré hasta donde están ustedes y podré...- pero antes de terminar su frase es interrumpido por el apanicado Keisuke.

-¡Escucho sus pasos en la entrada, están golpeando la puerta!¡Oh no, abrirán...- luego la llamada se cortó, lo último que pudo escucharse fue el grito de la madre de Mimi en el fondo.

-¡Demonios!- maldice, pero su arrebato desaparece al escuchar una voz autoritaria a sus espaldas.

-¡Alto ahí!¡Estás bajo arresto, eres sospechoso de terrorismo!- inútil fue la advertencia del policía, Leorio simplemente corrió hasta él y lo apuñaló con su machete.

Con sus manos empapadas de sangre, miró a su alrededor, al percatarse de que nadie se había dado cuenta intentó retirarse tranquilo, pero su corazón se acelera al verse rodeado repentinamente por las sirenas de la Fuerza Obrera del Orden y el Grupo Especial Digimon, el primero siendo una fuerza policiaca compuesta por seres humanos encargados de la labor cotidiana del orden público y el cumplimiento de la ley, el segundo un grupo especial "antifascista" especializado en dar caza a los "contrarrevolucionarios". Ambas organizaciones son dependientes del Congreso Popular del Bloque Socialista Americano, este congreso, a su vez, era compuesto por delegados electos de cada estado dentro del bloque, obviamente estos delegados deben por obligación ser miembros acérrimos del partido único del régimen, el PRG.


-Será mejor que te quedes quieto, no quiero tener que disparate, antes yo lo admiraba Camarada Leorio.- le advertía un Commandramon.

-¡No me llames camarada, tu solo eres un puerco!.- Leorio retrocede al callejón y trata de perderlos, pero es seguido a pie por la policía americana.

A pesar de su agilidad y velocidad, los saltos y piruetas en los muros no le valieron de nada, cada vez se le hacia mas difícil escapar de un cuerpo de policia profesional, donde mirara solo veía efectivos disparando en su contra mientras le pisaban los talones. Su carrera se ve coartada de pronto por tres piquetes que le cerraban el paso. Rodeado y sin salida, Leorio no tendría otra opción más que rendirse, pero quienes estuvieron junto al él en el campo de batalla saben que no lo hará. Leorio comienza a correr, lamentablemente no logra mucho antes de que los Commandramnon abran fuego y logren herirle la pierna. A diferencia de las balas usadas por los policías humanos, las balas de las armas de los digimon provienen del mismo mundo que Leorio y por tanto para él pueden ser mortales. Arrinconado como rata Leorio solo esperaba escuchar la orden que pondría fin a su vida.

Mientras tanto, en el apartamento de la familia Tachikawa, Keisuke era golpeado por tres civiles armados que habían irrumpido en el lugar. Arrinconado en el dormitorio, el hombre era azotado incansablemente con bastones retractiles e interrogado respecto al paradero de Mimi. Soportando el brutal castigo, Keisuke se negaba a cooperar con los agentes secretos del "Camarada Zevach", un combatiente del Ejército Unido Genniano-Comunista previo la revolución y que posteriormente asumiría el liderazgo total del PRG y del bloque de izquierda.

-¡Confiesa viejo de mierda, donde esta la pendeja puto japonés fascista!- le gritan los sujetos mientras lo escupen y patean.- ¡Sabes que esto siempre puede ser peor!

-¡Te juro que no lo sé, mi hija desapareció hace meses, por favor déjenos en paz!
- gimoteaba el maltrato padre.

-No entiendo por que estos capitalistas venidos del imperio les gusta tanto hacerlo por las malas.- se quejaba irónicamente otro de los invasores.- Compañero Montez ¿Me haria me favor de traer a la dulce ama de casa?

Fuera de la habitación, la madre de Mimi era retenida en un sillón por un sujeto que la golpeaba en el rostro solo por matar el tiempo. El secuestrador siente la señal que proviene desde dentro de la habitación, momento en que la coge por el cabello y la arrastra hasta el interior de la recámara matrimonial. Dentro, su marido era sujetado por los brazos por dos de los hombres, con el rostro ensangrentado y soportando el dolor de sus piernas rotas, apenas y podía levantar la mirada para ver lo que sucedía. Los dos invasores restantes tumban en la cama a la mujer, después de someterla a puñetazos, le rasgan la ropa frente al pobre y humillado hombre que con desgarradores gritos exigía clemencia a quienes ultrajaban a Satoe. Los despiadados verdugos ignoran las súplicas, entre risas y burlas, se aprovechan de la mujer que no paraba de gritar e intentar zafarse, más sus esfuerzos eran en vano. Keisuke vuelve a ser reducido a golpes en el piso, mientras soportaba los bastonazos. solo podia oir los gritos de su esposa que era violada en aquella cama donde pasaron sus últimas noches.

No muy lejos de ahí, un moribundo Leorio corría con sus últimas fuerzas hasta el apartamento de los Tachikawa. Llevaba la hoja de su machete teñida con el color de la sangre de los humanos que intentaron cerrarle el paso, probablemente también se había desecho de los Commandramon que se le opusieron, eso se esperaba de él. Sin embargo, su cuerpo estaba desecho, no tenía idea alguna si las fuerzas que le restaban bastarían para rescatar a la familia de Mimi. Solo faltaba cruzar a salvo una sola calle y llegaba hasta el edificio correcto, pero algo lo puso en alerta, el rugido del motor de una motocicleta salida del mismo infierno se escuchaba aproximar a gran velocidad, Leorio decide no prestarle atención y continúa su tambaleante paso. La mounstrosa motocicleta se aproxima hasta el encapuchado y se le cruza en el camino, montado sobre ella un poderoso digimon. Leorio lo mira seriamente, el extraño desenfunda una de sus escopetas recortadas y la sostiene frente al rebelde. Leorio simplemente permanece inmóvil, el digimon le sonríe y dispara dos veces, las balas rozan el cuello de Leorio por ambos lados e impactan en el último de los Commandramon que venían tras de él.


-¿Como eres de estúpido para caminar por ahí en pleno corazón del bloque?- le recrimina aquel digimon.

-¡No tengo tiempo para los protocolos de la hermandad!- le contesta.- Pero te debo la vida... Camarada Beelzemon...

Ambos entran en el edificio y suben hasta la puerta del apartamento, la que había sido forzada y abierta por los invasores. Una vez dentro, el rastro de desorden y sangre los conduce al dormitorio, en el interior, la escena del matrimonio ejecutado por los agentes del gobierno derrumba la moral de Leorio. Satoe se encontraba tirada sobre las sábanas ensangrentadas de la cama, su cara estaba tapada con una almohada, seguramente la asfixiaron hasta la muerte. En el rincón, los sesos de Keisuke manchaban la pared contra la cual fue ejecutado de un tiro en la cabeza y su cuerpo yacía en un charco de su propia sangre y otras viscosidades.

-Creo que llegamos algo tarde...- suspiró Beelzemon.

Después de oír esta frase Leorio cayó desvanecido al suelo debido por lo débil que se encontraba, su misión había fracasado...

Días más tarde, en Japón, Mimi se encontraba a las afueras del Aeropuerto Internacional Haneda, ignorando totalmente el trágico final de sus padres, esperaba a ser contactada por sus viejos amigos, su padre le había prometido que irían por ella apenas llegara al aeropuerto y que al cabo de una semana ellos también llegarían al país con identidades falsas. Llegando en vehiculo, Hiroaki Ishida era el encargado de darle la mala noticia a Mimi, él había sido informado por su contacto en el bloque de incidente, la versión oficial de los americanos era que el matrimonio Tachikawa filtraba información delicada al imperio japonés y por tanto habían sido abatidos en un tiroteo cuando intentaban arrestarlos.

El taxi se estaciona junto a la acera y cuando el padre de Yamato baja del vehiculo logra divisar a Mimi, la chica también lo divisa y emocionada alza su mano para saludar amistosamente. Hiroaki camina hasta ella, pero antes de alcanzarla una camioneta negra le corta el paso y dos sujetos armados apuntan a Mimi y la obligan a subir, rapido suben también ellos y la camioneta arranca llevandose a la chiquilla frente a los ojos del periodista.


-¡Mierda y que haré ahora!- exclamaba frustrado Hiroaki mientras se agarraba la cabeza, impotente ante la situación, solo podía comunicárselo a los demás.

En el camino los sujetos registraban las pertenencias de Mimi en busca de dinero, uno de ellos toma el digivice de Mimi, al no saber qué era, lo arroja por la ventana a toda velocidad, tiempo más tarde lo encontraría Sora. Con su cabeza siendo apuntada en todo momento por un arma, Mimi solo puede rogar a dios por su vida mientras suben la Colina del Terror a toda prisa. Una vez en Barrio Viejo, la portadora de la pureza es bajada de la camioneta e ingresada a un local perteneciente a la Mafia Fuji, una organización criminal afiliada a la yakuza "Sumiyoshi-kai" y contrabandistas del bloque americano. De una patada Mimi fue arrojada a los pies del dueño, esta levanta la mirada para verlo con sus ojos y encuentra a su alrededor un grupo de hombres armados custodiando a un grupo mayor de niñas adolecentes, chicas maltratadas y mantenidas en condiciones paupérrimas. Mimi encuentra su mirada temerosa con la del perverso dueño, un hombre latino de camisa hawaiana apodado "Carlitos". Cruelmente la joven es desvestida, registrada y manoseada por los subordinados de Carlitos, después de eso la arrastraron hasta un cuarto donde la confinaron a la completa oscuridad. A diferencia de las demás chicas, ella no estaba disponible para el mercado sexual, su secuestro era un trabajo especial encomendando por sus socios.

Los días y las noches no tenían diferencia alguna dentro del oscuro cuarto, cada tanto su mente solo se pausaba y cuando reaccionaba no sabía si había pasado un minuto, una hora o un dia, no sabía tan siquiera si se había quedado dormida. Su único contacto con el mundo ocurría cuando la pésima memoria de su guardianes les permitía apiadarse y arrojarle un pedazo de pan rancio a la celda, el agua en cambio jamás faltó. El encierro destruyó su espíritu y quebró su voluntad, la psicosis y las pesadillas comenzaban a cobrar vida en la oscuridad y el haz de luz al abrirse la puerta solo dejaba pasar a quienes buscaban hostigarla. Pasaron las semanas y el horror terminó por apagar la mente de Mimi, quien en soledad lloraba y reía sin razón. Una vez que la última lágrima fue derramada, no fue más que en una muñeca de trapo a merced de los criminales que la retenían.

Un día, a la puerta del local llega en un exclusivo automóvil, algo raramente visto en Terror Hill's, de el desciende un elegante hombre, un ciudadano japonés. Con un impecable traje de color negro pide al guardia de la puerta hablar con Carlitos, con su maletín lleno de dinero aferrado a su mano indica confiado que se trataba de Shigeo Nishiguchi, líder de "Sumiyoshi-kai", alguien muy importante para la mafia.


-¡¿Que hubo señor Nishiguchi?!- exclamaba Carlitos mientra recibía a uno de los jefes más importantes de la yakuza en la habitación donde después sería quemado vivo por Leorio.- ¡Pongase comodo porque le tengo excelentes noticias!

-Eso es lo que tus hombres me informaron, demoré en venir porque este trato es sumamente delicado y sospechamos que alguien podría estar tras la pista de la mercancía.
- le contestaba el criminal.-...por lo que lo hicimos bajo un estricto control de seguridad.

-No hay porque preocuparse, conozco muy bien los gajes del oficio... Mi pregunta es... ¿Que tiene de especial esta chica que vale tanto para usted? Le aseguro que no es virgen aunque debo admitir que es bonita.

-Lo que mis clientes buscan no es algo que tenga que ver con sexo, ellos buscan a aquellos chicos y chicas especiales que tiene un vinculo con los digimon... no te imaginas que clase de apetito satisfacen con ellos, son un culto religioso enfermo, te lo puedo asegurar.
- le contesta indiferente.

Detrás del mafioso japonés salta sobre la mesa una criatura viscosa, desagradable, cubierta por una baba dorada y brillante, con alas y joyas costosas que adornan su repulsivo cuerpo, Goldnumemon se saboreaba la boca exigiendo ver a Mimi.


-¡Traela quiero verla!... ¡Chica deliciosa!- la salivación de la degenerada criatura goteaba por los bordes de la mesa donde los hombres hacían negocios.

Nishiguchi fue conducido por Carlitos hasta la oscura prisión de Mimi, abrieron la puerta y dentro estaba la arruinaba joven. Temerosa en un ricon, intentaba infructuosamente ponerse fuera de la vista de sus visitantes, sabía que nada bueno pasaba a través de la puerta, para ella la luz del pasillo era sinónimo de horror. Nishiguchi en cambio, confiado se acerca y le tiende una mano con un gesto afable.


-Tranquila niña, te aseguro que no soy yo quien quiere hacerte daño.- le dijo.


Mimi confundida también extiende su mano, deja que el sujeto le ayude a ponerse de pie, este le presta su abrigo para cubrirla y la saca del lugar junto a la desagradable babosa. Carlitos observa desde su despacho mientras calcula la cuantiosa suma de dinero que le había sido entregada a cambio de la renegada, en ese momento Carlitos no pensó que Leorio le daría caza y le haría pagar con su vida, que solo era cuestión de tiempo.
 
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MeganeDenshi
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Okay, confieso que solo llevo el prólogo y es una lectura súper pesada, pero está interesante.
No entiendo bien el contexto, más allá del facismo desmedido. Ni tampoco me puedo imaginar escapar a Japón si algo ocurriese (tal vez me iría Australia, menos barrera del idioma) pero entiendo ciertas cosas. En general es un fic bastante maduro, me encanta que tengas tu propio arte y que publiques. Tú trabajo me recuerda al del @Cuestionador de regreso en 2009.

Trataré de seguir leyendo, pero toma tiempo analizar todo.
 

Fumate los Bastardos al Sol
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Gracias por el comentario... Estoy conciente que es una lectura bastante pesada... He estado editandolo para desechar toda la "información basura" ya que hay elementos que resultan sobrando a mi parecer. Obvio hay cosas que encaje a la fuerza y estoy tratando de pulir eso... Japón es un país derechista por excelencia, pero muchos no saben que en Japón una de las fuerzas políticas más importante es el Partido Comunista, según Wikipedia ( así que no me fío del todo ) el PC japonés es el partido comunista con mayor adhesión del mundo, exceptuando obviamente los países en los que es el único partido legal ya que en general en esos estados el socialismo funciona como la iglesia evangélica jaja... En fin, al final se me ocurrió caracterizar un típico gobierno populista de izquierda que para contrastar con su rival (EEUU) daba refugio a migrantes (con todos los problemas culturales y raciales que eso conlleva) exiliados en Japón y que posteriormente provocaría un levantamiento fascista como ocurre casi siempre ( digo cuando no son los mismos comunistas los que derivan en fascistas ) En general cuando un país cae bajo un gobierno tirano, la gente busca refugio en su adversario político directo, las dictaduras de derecha provocan huidas a países de izquierda, las dictaduras de izquierda provocan huidas a países "democráticos" y así...
Introduje pandillas al fic por qué quiero desarrollar la forma en cómo yo veo se relacionan los movimientos de resistencia con el crimen organizado. Al final busco caracterizar ( en formar de caricatura) las distintas ideologías que nos rigen, que el bien y el mal son conceptos incapaces de explicar este o cualquier otro mundo y que en general esas "pajas mentales" terminan por revolver te la mente y tomar escapes rápidos como la droga... Crear una confrontación entre la cultura occidental y oriental y cómo estás interpretan de manera distinta conceptos similares como el cristianismo... Me a salido bastante cabezón y el haber abandonado la escuela me traiciona mucho a la hora de redactar ( nunca aprendí a escribir correctamente) ademas que casi siempre estoy tan drogado que cuando escribo después tengo que borrar literalmente kilos de mierda que escribo y que no viene al caso jajaj
 

MeganeDenshi
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Gracias por el comentario... Estoy conciente que es una lectura bastante pesada... He estado editandolo para desechar toda la "información basura" ya que hay elementos que resultan sobrando a mi parecer. Obvio hay cosas que encaje a la fuerza y estoy tratando de pulir eso... Japón es un país derechista por excelencia, pero muchos no saben que en Japón una de las fuerzas políticas más importante es el Partido Comunista, según Wikipedia ( así que no me fío del todo ) el PC japonés es el partido comunista con mayor adhesión del mundo, exceptuando obviamente los países en los que es el único partido legal ya que en general en esos estados el socialismo funciona como la iglesia evangélica jaja... En fin, al final se me ocurrió caracterizar un típico gobierno populista de izquierda que para contrastar con su rival (EEUU) daba refugio a migrantes (con todos los problemas culturales y raciales que eso conlleva) exiliados en Japón y que posteriormente provocaría un levantamiento fascista como ocurre casi siempre ( digo cuando no son los mismos comunistas los que derivan en fascistas ) En general cuando un país cae bajo un gobierno tirano, la gente busca refugio en su adversario político directo, las dictaduras de derecha provocan huidas a países de izquierda, las dictaduras de izquierda provocan huidas a países "democráticos" y así...
Introduje pandillas al fic por qué quiero desarrollar la forma en cómo yo veo se relacionan los movimientos de resistencia con el crimen organizado. Al final busco caracterizar ( en formar de caricatura) las distintas ideologías que nos rigen, que el bien y el mal son conceptos incapaces de explicar este o cualquier otro mundo y que en general esas "pajas mentales" terminan por revolver te la mente y tomar escapes rápidos como la droga... Crear una confrontación entre la cultura occidental y oriental y cómo estás interpretan de manera distinta conceptos similares como el cristianismo... Me a salido bastante cabezón y el haber abandonado la escuela me traiciona mucho a la hora de redactar ( nunca aprendí a escribir correctamente) ademas que casi siempre estoy tan drogado que cuando escribo después tengo que borrar literalmente kilos de mierda que escribo y que no viene al caso jajaj
Pues si ese es el caso entonces eres el hobo mejor hablado que conozco jajajaja. Ya veo, dices caricaturesco, pero el ambiente de la historia es bastante fuerte y las emociones crudas. Ya leí el cap 2, incluso los elegidos son afectados por esto cuando hasta Sora está dejando de lado a Biyomon... Y viene la pregunta de dónde saco el líder del partido un Digimon?
Heh, aquí hay para rato.
 

Fumate los Bastardos al Sol
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Pues si ese es el caso entonces eres el hobo mejor hablado que conozco jajajaja. Ya veo, dices caricaturesco, pero el ambiente de la historia es bastante fuerte y las emociones crudas. Ya leí el cap 2, incluso los elegidos son afectados por esto cuando hasta Sora está dejando de lado a Biyomon... Y viene la pregunta de dónde saco el líder del partido un Digimon?
Heh, aquí hay para rato.
jaj gracias, es que por 10 años fui de una rama del la cultura HipHop donde primaba el 5 elemento y mi vida estuvo muy relacionada con la politica, tuve parientes en campos de concentracion nazi, ejecutados politicos, derechistas, izquierdistas, terroristas, judíos al final yo que hasta hace unos años era como el diabolico de la familia jajaja soy un crisol de mierdas
Creo que caricaturesca no es la palabra, me referia a cuando exageras mucho un estereotipo o lo tergiversas un poco, no se como se dira jhajha
Lo otro, gracias por tomarte la molestia de leer y por el comentario de los dibujos, los encuentro piola para ser del paint del win 7 jaja
 

MeganeDenshi
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"Camarada Leorio" Esta historia empieza a sonar mejor como una novela de la segunda guerra mundial. Has pensado en escribir algo parecido?

herido no dejaba de llorar en el suelo y este le propina un tiro con su arma... casi por piedad.
Nah, that ain't no mercy.
Crueldad policial en su mejor punto. Ya suena a tercer Reich mi amigo.

-¡Angemon detente, no debes rebajarte a su nivel, no te conviertas en ellos!- pero las suplicas de Takeru no hallaban respuesta.
Y asi... Takeru morira.

"solución final"
Hah! ¿Ves? Ya solo faltan campos de concentración.

Cuesta ponerse un poco al día. Dime una cosa, esta historia se ubica después de Adventure no? Porque no hay ninguna mención de los niños de 02? Solo curiosidad.
Tu narrador es omnisciente en tercera persona, eso quiere decir que el punto de vista puede cambiar de personaje a persona rápidamente. Con lo extensa que es la historia te conviene, pero toma tiempo hacer un seguimiento de los detalles importantes, como ese niño que resulto volver después que fue abandonado por su madre.
Tengo otra duda, los digimons que estan de parte del regimen son todos angelicales, piensas poner en uso a los demons lords? Seria gracioso que la estrella negra los use.
Bueno, a ver como siguen las cosas amigo.
 

Fumate los Bastardos al Sol
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Capítulo IX
"Alianzas"




Yamato Ishida recorre las calles del barrio acompañado de Gabumon, perdido en sus pensamientos, olvida su busqueda por completo. La nostalgia hace latir su corazón al recordar aquellos días, aquellos en que fue testigo, con frustración, de cómo su vida y la de todos sus cercanos se hundía en un oscuro foso. En su cabeza repasa las decenas ocasiones en las que debió huir con el rabo entre las piernas, esconderse como rata, sintiéndose vulnerable, débil e impotente. Grabado en su memoria está el brillo de las lágrimas en los ojos de sus padres, de Takeru y de Sora, no olvida esa sensación incómoda en el pecho, la respiración que se acelera, el nudo en la garganta cuando frente a él su familia era desplazada al gueto del Monte Fuji. La culpa carcomía su espíritu, aún hoy se culpa por no haber tenido las fuerzas, por no haber tenido el coraje suficiente para enfrentarse a Lucemon, por no haber sido como Taichi Yagami. De haber sido como él, está seguro, no se hubiera dejado paralizar por el miedo, hubiera tenido la capacidad de levantar la moral de sus amigos, de combatir a Lucemon y derrotarlo, pero no fue así. Ahora dos de sus amigas corren peligro de muerte, durante años no ha hecho más que escabullirse de la autoridad rehuyendo de su deber y por eso, a pesar del tiempo, no puede dejar atrás su rencor contra Taichi ¿Como pudo haberlo dejado solo y con semejante carga? Yamato Ishida sintió, durante cinco largos años, que el puesto de líder le quedaba grande.

Sin embargo, eso terminó, esta mañana es diferente, ya no es la misma persona y no mira el mundo en la forma en que lo hacía. La incertidumbre se difumino y fue reemplazada por la claridad, el miedo se transformó en ira y la ira en acción. Su destino ya no parece sellado por el exterminio, sus ojos fueron abiertos de golpe a una nueva verdad, una razón justa que no perdona el crimen. La noche anterior Ishida no pudo contener más el desagradable sentimiento que lo dominó al presenciar la brutalidad con que las mujeres eran sometidas y le quitó la vida a dos personas, los que a su entender, solo eran dos bastardos que lucraban con el sufrimiento ajeno. Matando a hierro libró al mundo de dos chacales y lo hizo con gusto, el plomo en sus cuerpos es la semilla de la justicia venidera piensa. Satisfecho asegura con su mano el arma que trae en el cinto, aquella que le dio Leorio, piensa que ya no será la presa, ahora tiene la fuerza y esta es letal. Cree con orgullo poder atribuirse el título de asesino, tal como Taichi, pero con la dignidad originada en la causa que defiende, la vida de sus compañeros. Cree poder ver el mundo a través de los ojos de Leorio, de la mirada de un vengador, un lobo solitario. Está convencido de que será él quien finalmente derrote a las tropas del Emperador Hiro.

Leorio le encomendó a Yamato una misión, junto a Gabumon, se dirige al escondite de una conocida banda de huérfanos y los Gotsumon que los defienden. Debe convencerlos de difundir un boletín especial en el sector más pobre de la Colina del Terror, Barrio Viejo. Para ello, Yamato les prometerá que el Museihushugi los recompensará con algunas de las riquezas de las que se apropiarían después de concluido su plan.

Ishida llega hasta una casa en ruinas con las ventanas tapiadas y los muros llenos de garabatos y graffitis, esa es sin duda su guarida. Yamato llama a la puerta que automáticamente se abre y desde el interior son recibidos por un simpático Gotsumon.


-Vamos entren amigos, ya sabíamos de su visita así que los esperábamos.- les platica cerrando la puerta detrás de ellos.

-Muchas gracias.- contesta Yamato educadamente al entrar y ser dirigidos hasta la sala por el digimon.

Sentado en un maltratado sillón y fumando un cigarrillo, seguro para aparentar madurez, un muchacho muy parecido a él físicamente le da la bienvenida. Otro niño de unos 9 años le acerca un vaso de vino tinto de horrendo sabor y que el rubio bebió, más que nada, por educación.


-Dime amigo ¿Eres un rebelde del Museihushugi?¿Cual es tu nombre?- interroga el muchacho.

-Mi nombre es Yamato Ishida y soy un elegido, o un renegado como dicen los simpatizantes de Hiro. Fui enviado con una petición especial del Camarada Leorio.- le contesta.- ¿Cuál es el tuyo?

-¿Mi nombre? Mi nombre es Kenshin Jhonson tengo diecisiete y soy el jefe de "La Manada", Rocky me habló algo al respecto...

-¿Quien es Rocky?
- pregunta Yamato.

-Pues es él.- contesta Kenshin apuntando con su índice a un Gotsumon que se distingue entre los otros por llevar una camiseta de Los Angeles Lakers.

-Ya veo, con que tiene nombre...- Yamato no está acostumbrado a llamar a los digimon por algún nombre propio específico y eso lo hizo sentir algo culpable.

-¡Vaya tu tienes un nombre único al igual que los humanos, eso es genial!- exclama Gabumon.

-¡Gracias! ¡Eso es porque Kenshin me quiere mucho, por eso me bautizó con ese nombre!- le contesta.- Él cree que nosotros también tenemos derecho a ser reconocidos o algo asi.

-Aunque me parece que no es nada original ¿Verdad?
- se burla un poco Gabumon, tal vez por celo.

-No importa, los Gotsumon pasamos tanto tiempo cerca de los niños que algunos incluso nos hicimos compañeros.- le comenta Rocky a Gabumon.

-¿Eso es cierto?- pregunta admirado Yamato.

-Así es, Rocky es mi compañero y juntos defendemos la Manada.- le responde Kenshin enseñándole su digivice.

-No pensé que podían generarse esa clase de lazos de esa manera... Pero okey, por ahora esto es lo importante, mira...- Yamato le enseña al chico el boletín impreso por la gente de Leorio, este lleva por nombre "La Estrella Negra".

El chico lo examina, en su interior contiene un extenso reporte, con escabrosos detalles y testimonios, de lo encontrado la noche anterior en el prostíbulo clandestino incendiado por ellos. El reporte contiene los crudos relatos de las jóvenes rescatadas, fotografías de los cadáveres recuperados y un texto que finaliza con crudos llamados a la población y los bandidos a rechazar a la Mafia Fuji y cobrar venganza contra sus miembros. El chico luego de leerlo le pide a Yamato que le explique el plan de los ácratas.

-
Leorio quiere que ustedes repartan este informe por todo Barrio Viejo, si consigue apoyo del Sindicato de Ladrones, en unos días irrumpirá con sus hombres, allanará todas la propiedades de la Mafia Fuji y desmontará toda su organización. Una vez cumplido su objetivo les donará a ustedes parte de esas riquezas como agradecimiento.- le promete Yamato.

-Me conformo con que desaparezcan esos bastardos, aunque el dinero también lo necesitamos.. jeje- contesta Kenshin.-Constantemente esos perros nos atacan y secuestran a mis amigas y a los niños para todas esas porquerías ¡Cuenta conmigo Yamato!

-Eso es estupendo, te prometo que Leorio cumplirá con su palabra.


Yamato les entrega las copias que carga consigo y les da instrucciones de donde encontrar el resto. El jefe de la manada manda a llamar los mayores del grupo, no quiere que los menores se vean expuesto a la clase de relatos que hay ahí, suficiente tienen con los peligros de la calle misma. Muchos de los niños que tiene a su cuidado son pequeños que sufrieron violencia por parte de los adultos, muchos fueron usados para cometer delitos y tantos otros fueron abusados, para Kenshin es algo personal.

La pelea contra la Mafia Fuji compete a muchos dentro de la Colina del Terror, esta unión entre traficantes americanos y japoneses es mirada con recelo por variados sectores. Al mismo tiempo que Yamato se reúne con la Manada, lejos de allí, en un cuartel del Sindicato de Ladrones, una acalorada discusión tiene lugar entre los cabecillas de las bandas más influyentes.


-¡No!¡No existe forma en la que pueda apoyar una idea como esa, es suicidio!- golpea la mesa Alessandro "Cobra" Baptista, el menor de todos, representante brasileño del Facão Furioso, una de tantas pandillas que integran el SdL junto a Terror Hill's Gang.- La cooperación entre los japoneses y nosotros mas la venia de los comunistas en América nos permiten mantenernos en pie y dominar ¡Necesitamos a la mafia y a la yakuza por Dios!

-¡¿Dominar?! ¡Hermano estas perdido!
- rebate Damian "El Maldito" Carrasco, un ladron chileno y representante de La Bala Loca.-¡Nosotros salimos a trabajar y arriesgamos el cogote en las calles de la ciudad!¡¿Y ellos qué?!¡Se ganan la vida echados como vacas mientras que a los choros nos tienen como perkines, como sus soldados particulares!

Coño eso es verdad pana, no podemos seguir de cachifas mientras ellos se bolean a nuestra costa!
- secunda Ivan "Niche" Castillo, venezolano miembro de El Malandreo.-Nuestra gente dejará de confiar en nosotros si dejamos que esta vaina quede así.

-¡¿De qué hablan ambos?! ¡Hemos resistido bastante de esta forma y esta guerra solo nos dividirá y nos hará caer! ¿Qué importa si unos cuantos mueren? ¿Qué hacen ellos por nosotros? Es imposible que prefieran ir de mamarracho antes que tener esta vida de playboy.
- les contesta Cobra ofuscado.- ¡Sería cederle de hecho el control a la policía!

-¡Pero que humano tan chillón! ¡A veces dudo sobre si mantener esta alianza con ustedes!
- se puede oír una voz femenina detrás de la mesa donde se reúne el concejo.

-¡No quieras pasarte de lista!- exclama atrás un pequeño Betamon para defender al brasileño.

-¿De verdad crees poder enfrentarte a mi?- entra empuñando su poderoso revolver Beelstarmon.- No me hagas reír, sabes perfectamente que te puedo volar en pedazos con un solo tiro.- le dice mientras le apunta con su arma.

-Detente Betamon, ella no es consciente de tu poder, además, somos delincuentes, al menos respetemos nuestras propias leyes.- trata de apaciguar la situación Alessandro Cobra.

-¿Que rayos es lo que pasa aquí?- Leorio, quien se encuentra en la mesa explicando su intenciones ante el concejo de ladrones, no comprende la situación.- Zapata dime lo que pasa.

-Betamon es algo así como de Alessandro Cobra ¿Me entiendes homie? Esa mamada de los "elegidos" o "renegados".
- contesta Jotakil.- La que está ahí es Beelstarmon la jefa de la Digital Criminals Crew o DC Crew, es como una banda de monstruos o una chingada de ese tipo.

-Ya veo, con que ese pequeño es un elegido, espero que se ponga de nuestro lado.
- comenta Leorio.

-No es el único, el vato que esta sentado allí también es un elegido.- le advierte Jotakil.- Su nombre es Robenson "Majisyen" Toussaint, es el delegado de Los Reyes del Caribe y tiene un compañero digimon. La criatura que lo acompaña tiene la apariencia de un demonio, pero desconozco su nombre y no parece estar aquí.

-Boogiemon...
- aclara Andromon, uno de los cabecillas de la Hermandad de los Diablos Ácratas y camarada de Leorio en el Museihushugi. Andromon llegó al Japón desde el Mundo Digital, una unión como esta con el SdL requería la supervisión y aprobación de un destacado dirigente libertario como él- Escuché que existía un joven haitiano que era acompañado por un digimon con poderes oscuros, no tardé en descubrir su identidad.

-Sinceramente siento que habla muy mal de ustedes su falta de solidaridad con su propia especie.
- opina Beelstarmon acomodándose junto a los demás dirigentes pandilleros.- Sin embargo, no me interesa gastar mis energías en una guerra que no me importa, menos si nuestra organización no obtiene nada a cambio.

-Eso es razonable.
- contesta Leorio.- Nuestra organización no persigue la fortuna de la Mafia Fuji, sino, persigue sus crímenes, no obstante, confiscaremos las riquezas de dicha mafia para gastos propios de nuestra causa, pero no tenemos intenciones de tomar el control de su negocio y por tanto no tenemos problemas con que el Sindicato tome posesión del narcotráfico, siempre y cuando, terminen con la venta de algunas sustancias, como el crack o la pasta base, dentro del territorios de la Colina.

-¡Será mejor que tomemos una decisión!
- interviene la joven Keiko "Shinigami" Kobayashi líder de Fuji Gyangu, una incipiente pandilla asiática en la Colina del Terror fuertemente influenciada por la cultura occidental y donde confluyen tanto japoneses, coreanos, chinos, etc...- ¡Por mi no permitiré que sigan haciendo de las suyas con mujeres japonesas!¡Yo voto por despellejar a eso hijos de puta!

-Aun no estoy convencido.
- interrumpe Majisyen.- Si no podemos vender a los adictos de la Colina perderemos mucho dinero de todas formas, no creo que estemos ganando mucho en esto.

-Eso no es todo.
- aclara Leorio.- Hoy rescataremos a una de nuestros miembros más valiosos de manos de la yakuza Sumiyoshi-kai que de seguro querrá cobrarse una venganza contra la mafia. Al margen de eso, para unos días después, estamos preparando una revuelta generalizada que comience en Terror Hill's y termine en Gotenba. Sabemos que existen amplios sectores descontentos con la imposición exagerada de los ídolos del emperador y están deseoso de restaurar el sintoismo y el budismo a su estado anterior, lejos de las patrañas mesiánicas de Hiro. Si este frente único tiene éxito, ustedes, los rojos y nosotros compartiremos el control total del territorio, el cual expandiremos por la costa hasta Tokio y así tumbar al gobierno de Hiro Fushimi.- en ese momento el Camarada Leorio capta la atención de todos los presentes.- En pocas palabras, les estoy ofreciendo poder político señores, claro, eso conlleva una cuota de responsabilidad con nuestra causa.

-¡Sabía yo que estos ñangaras se traían algo entre manos!
- exclama con sarcasmo Niche al escuchar el plan del encapuchado.- Pero eso a mi no me importa, es una oportunidad que no puedo desaprovechar, luego nos encargaremos cuando los socialistas intenten jodernos.

-Me gusta mucho tu plan, imagino será una guerra de guerrillas en la ciudad, puedo vaticinar un hermoso espectáculo de fuegos artificiales.
- dice Beelstarmon.- ¡Creo que yo y la DC Crew estamos dentro!

-¡¿Y ustedes esperan que nosotros nos aliemos con los comunistas?!¡Deben estar locos!
- interrumpe Jhon "Cowboy" Parker, líder de American Guard Motorcycle Club una banda delictiva que se caracteriza por dos cosas, el robo de motocicletas y sus posturas que reivindican el más profundo racismo y supremacía del hombre blanco estadounidense.- Si no fuera por esos sucios marrones que se tomaron el poder mi país EE.UU. aún existiría en el mapa y no estaríamos haciendo negocios ni alianzas con esta bola de monos. Además, esta gentuza nos debe la vida.- agrega con arrogancia.- ¡Lo menos que pueden hacer por nosotros es entregarnos el trasero de sus putas!

-¡Me das asco bastardo culo pálido!... ¡¿Lo sabías?!...
- dice en voz alta un hombre afroamericano vestido completamente de azul, su nombre es Jerom "Lil Dirty" Jhonson.

-¡¿Por qué no cierras la boca negro de mierda?!-le contesta furioso Cowboy.

-¡Mejor cierra tu culo machito si no quieres que te arranque el miembro!- lo defiende Sheyla "Death Mamma" Brown una mujer joven, también afroamericana, vestida enteramente de rojo y compañera de Lil Dirty. Ella y Lil Dirty eran considerados los más peligrosos criminales de la BC Niggaz Family una agrupación nacida de la unión entre las dos pandillas más numerosas y peligrosas del viejo Estados Unidos; los Bloodz y los Cripz.

-¡¿Quien te crees zorra?! ¡Te arrancaré la lengua negra...!- pero Cowboy es interrumpido por el fuerte y repentino golpe en la mesa de Leorio.

-¡¡¡Más vale que cierren sus putas bocas!!!- les ordena el encapuchado.- Yo estoy aquí para darles la oportunidad de sumarse a nuestro plan, yo no estoy aquí para enterarme de sus diferencias que poco y nada me importan. El Museihushugi les está dando la oportunidad de sumarse a nuestra insurgencia, pueden tomarla o dejarla ir, eso no es mi problema.- continua.- Pero les advierto, si el Sindicato de Ladrones toma la decisión de proteger a la Mafia Fuji, nosotros consideraremos a al sindicato como un aliado material del Emperador Hiro y serán eliminados.- les amenaza con firmeza.

-¡No me hagas reír!- se burla Cobra.- Para eso necesitarías el apoyo de los rojos cuyas fuerzas ya no son más que una tropa de militantes vencidos, lo que queda de la Estrella Roja y el Partido Comunista no son una amenaza para nosotros...- luego continua con un tono aún más incisivo.- Nosotros sabemos que tipo de relación tienes tú con los comunistas, ellos te odian, jamás formaran una alianza contigo.

-Eso es cierto.
- concuerda Cowboy.- En cuanto ese lunático hambreador de Zebach en América se entere de que estamos involucrados contigo nos quitará todo su apoyo y nos quedaremos sin pan ni pedazo... Aparte ¿Que mierda es el Museihushugi? Aparecen y desaparecen de la nada y no son, digamos, numerosos...

-Están equivocados.
- les contesta esta vez Andromon.- Si bien en América nosotros y los comunistas nos batimos en guerra, existe una cosa innegable, es que la ambición y expansionismo del Santo Imperio del Japón choca directamente contra los intereses del Partido Revolucionario Gennai sobre el resto del planeta, ellos no dejarán pasar la oportunidad de romper la estabilidad de este país, verán en ello la posibilidad de recuperar el territorio chino que fue conquistado por las fuerzas del Ejército Imperial.- asegura el digimon.- Fuera de eso, la Hermandad de los Diablos Ácratas tiene afiliados en todo el Mundo Material y el Mundo Digital, nosotros podríamos destruirlos a ustedes sin ninguna ayuda, pero claro está, eso complicaría aún más nuestros planes... nuestra alianza, en este caso, es plenamente estratégica...- les aclara.

Aquel tono frío y robótico en la voz del androide, que no deja entrever ningún tipo de emoción, es más que suficiente para que tomaran en serio su amenaza, a excepción de Beelstarmon quien no le teme para nada a los terroristas de le estrella negra. En ese instante toma la palabra Jotakil.


-Carnales, comprendo sus dudas y preocupaciones, pero deben entender que encapricharnos con este modo de vivir es simplemente estúpido, tampoco se trata de que llevemos cientos de años viviendo de esta forma, la mafia cuando mucho debe tener unos cuatros años de existencia, si el día de mañana la Mafia Fuji desaparece no será nuestro fin, somos sobrevivientes, siempre lo hemos sido.- luego su voz cambia y el pandillero habla con algo de emoción.- Yo, al igual que muchos de ustedes, soy padre y lo que vi en ese lugar hizo darme cuenta del daño que provocamos al hacer la vista gorda con las movidas de la mafia. En los tiempos del Comandante Malcolm las pandillas fuimos respetadas por que siempre supimos nuestro lugar, y ese lugar fue la lucha cabrona por defender la raza del gobierno japonés.- continúa con algo más de frustración.- ¡¿Y ahora qué?!¡El Sindicato no es más que la puta de los verdugos de nuestra propia gente! Cowboy, Cobra... ustedes se equivocan, nosotros no somos los líderes de la Colina, somos su ejército. Piénsenlo ¿Cuanto creen ustedes que tardará el emperador en venir aquí con miles de puercos a mandarnos a la chingada madre? Nuestras hijos serán asesinados o hacinados en penachos, nuestra hijas serán vendidas como prostitutas y terminaran en manos de pinches pederastas como los que Leorio ejecutó.- Jorge Zapata alzó la voz pensando en las chicas que sufrían en aquel burdel, pero en su corazón, alzó la voz en nombre de su hermana María, quien fue violada hasta la muerte por el oficial corrupto que después se transformaría en el Sumo Sacerdote del Japón.- Terror Hill's Gangstaz esta con Leorio, este bastardo es el único que puede reemplazar a Malcolm como líder de la Colina del Terror y estoy seguro que los rojos piensan igual...

-¡Ahora dale un hijo po' chuchetumare!- exclama el Maldito con su incomprensible dialecto provocando la risa de algunos.- Aunque debo aceptar que tienes toda la razón hermaneque, por eso eres el líder del sindicato compa...¡La Bala Loca entra en la guerra con todo mi guacho!

- La verdad que yo no confío en la vaina de los comunistas, se que terminaran tratando de jodernos, pero Jorgito tiene razón... ¡El Malandreo también está dentro carajo!.
- vota también el Niche.

-Ante el futuro devastador que nos aguarda también concuerdo con el Maldito y con Niche... ¡Los Reyes del Caribe están a tus ordenes zanmi!- vota Majisyen.

-Veo que todos están emocionados... Por fin esta organización se plantea algo grande ¡Digital Criminals Crew esta dentro, esta guerra será épica!- vota Beelstarmon.

-La muerte de todas nuestra mujeres será vengada con el filo de nuestra catana... ¡El Fuji Gyangu está dentro!- vota Shinigami.

-Por mi parte estoy de acuerdo homie ¿Pero qué opinas tú nigga? Sabes que las decisiones debemos tomarlas juntos.- Lil Dirty pregunta a su compañera.

-¿De veras tienes que preguntarlo broda? ¡BC Niggaz Family tiene todos sus putos cañones apuntando a las mascotas del gobierno!

-¡¿Que están locos todos ustedes?! ¡Dios sabe el error que comenten!
- se opone el joven Cobra.- ¡Betamon, vámonos de aquí, estos estúpidos nos harán matar!- le ordena a su compañero para luego retirarse de la habitación.

-Tienes razón, es mejor que nos vayamos de aquí.- suelta también Cowboy mientra se retira de la habitación, pero antes de cruzar la puerta, mira hacia atrás para lanzar un último insulto.- Siempre supe que juntarse con los asiáticos, los negros y los marrones sería una pésima idea al final... ¡Adiós bola de maricones!- dice al cerrar la puerta por fuera.

-Bueno, no importa, la mayoría nos apoya y con eso me siento conforme.- dice Leorio.- Será momento de que me retire junto con Andromon, hoy nos espera una tarea muy difícil.- ambos se ponen de pie.- Jotakil les dará noticias e instrucciones, nosotros tenemos preparado un poderoso arsenal que compartiremos con ustedes en toda su extensión.- les asegura.

-Ya veo ¿Es Astamon quién está detrás de las armas verdad?- pregunta Beelstarmon con una sonrisa, pero no recibe respuesta.

Leorio y Andromon se ponen de pie, inclinan la cabeza y se despiden de los delegados presentes con el respeto debido, a continuación se retiran dejando a los demás en la mesa discutiendo los pormenores del pacto. Al salir al exterior se encuentran en Malcolm Park, Barrio Viejo, el parque rodeado por el complejo de casas donde vivía Jotakil junto a su familia antes del ataque de Cherubimon. El antiguo hogar de los Zapata es ahora la sala de reuniones donde se prepara el asalto a la mafia, hasta ahora nadie más fuera de ellos conoce las intenciones del Museihushugi, pero eso no se quedara asi por mucho. Ambos caminan al encuentro con Yamato, quien debe informar sobre el éxito de su misión. Andromon se gira a Leorio y le dice.


-Es urgente reunirse con los rojos, el Partido Burakumin está de nuestro lado y está movilizando a sus miembros en Gotenba, son bastantes y bien preparados, tanto que...- pero Leorio alza la mano para callarle con un gesto.

-No sigas por favor Andromon... se perfectamente a dónde quieres llegar, pero ya tome una decisión, necesitamos toda la fuerza posible...

-Entiendo que tengas afecto por los hombre de Malcolm, pero los comunistas asesinaron a Gennai y cometen atrocidades en su nombre.
- A pesar de que el androide cumple con las decisiones votadas en su organización, en su fuero interno, tiene serios reparos respecto a los partidos de izquierda.- Te usaron a ti y te desterraron como basura, no quiero que ellos sean parte de aquella realidad que juramos a Gennai construir... no es justo.

- Se lo hipócritas que son, aun así, tienen mucha más influencia en la Colina que nosotros, incluso entre los burakumin gozan de más prestigio.
- ambos se detienen y se miran fijamente.- A mi tambien se me eriza la piel cuando escucho su nombre en sus bocas ¡Andromon, te juro que luego de reducir a cenizas la casa de Hiro, la siguiente será la de ese traidor de Zebach!

-Confío en ti...
- le contesta.- ...pero me cuesta hacerlo en ellos...

-¡Oye, tú!- exclama de lejos Yamato.

-¡Cállate con un demonio!- le responde Leorio ofuscado.- ¡¿No has oído de conspirar en silencio?!

-¿Conspirar en qué?
- pregunta un desconocido que de casualidad escuchó los gritos de encapuchado.

-Claro, tú, el tipo sospechoso que no muestra la cara acompañado por un robot de dos metros que no llama en lo absoluto la atención...- el rubio cae en cuenta.- ¿Andromon?¿Andromon de la Isla File?

-Así es, es bueno volver a verlos amigos.
- Andromon se inclina amistosamente para saludar al digimon acompañante.- Gabumon, me han dicho que también te has unido a nuestra causa.

-¿Nuestra causa?
- Yamato reacciona algo sorprendido.- Con que tú también eres de la estrella negra...

-Muchos de los que conocimos en el pasado a los niños elegidos y a los valientes digimon que los acompañaban ahora luchamos con nuestras propias manos y patas por nuestra libertad.

-Ya veo... los digimon también se están organizando.

-Si, la relación que algunos digimon mantienen con el Mundo Material también afecta al Mundo Digital, no solo la naturaleza de nuestro mundo se a visto corrompida, sino, que la mente de los digimon también resultó afectada...

-¿A qué te refieres con eso?

-Que los humanos rompieron el digimundo.
- contesta Leorio.- Ahora es momento de que platiquemos del plan ¿Como te fue con lo huérfanos y los Gotsumon?

Los tres continuaron caminando monte arriba a donde los demás se refugian, de camino Leorio lo pone al tanto de la situación y le explica los riesgo de la misión. También deben escoger a quienes los acompañaran al rescate de Mimi, lo ideal sería la participación de grupo completo, pero muchos se opondrán a usar armas y las vacilaciones de la mayoría son un riesgo para la seguridad del grupo terrorista.

Pasadas unas horas, llegaron todos al refugio actual de la familia Zapata, dentro los elegidos se emocionaron con la presencia de su viejo amigo Andromon, sin embargo, el asunto que traía la presencia del androide provocaría desavenencias en el equipo.


-¡Andromon, realmente me alegro de verte aquí, tu programa nos ayudará bastante, es probable que el lugar donde mantienen a Mimi deba tener un complejo sistema de seguridad que nos encargaremos de romper!- comenta Koushiro al grupo.- Ahora solo nos falta averiguar el lugar exacto donde la mantienen.

-Si Koushiro, entre otras cosas, Leorio me pidió que viniera para ayudarlos a elaborar su plan de ataque.

-Eso es excelente Andromon, tu pensamiento lógico será una gran ventaja a la hora de realizar un ataque, no obstante, no sabemos nada del lugar donde la tienen...
- Koushiro, preocupando, se afirma el mentón pensando en como resolverlo.

-Eso ya no es problema, sabemos el lugar exacto donde mantienen a Mimi.- aclara Leorio.

-¿Y como rayos sabes?¿Si ya sabías donde estaba por que no nos lo dijiste?- le interroga Jyou algo desconfiado.

-Tranquilo Jyou, es natural que el Museihushugi tenga información, o eso supongo...- le contesta Yamato para calmarlo.

-Sabiendo quien estaba involucrado en su secuestro no fue difícil encontrarlo.- les explica el encapuchado.- Los burakumin en general son leales a la yakuza que aboga por ellos ante Hiro y Lucemon, pero muchos otros son leales a nuestra causa, ellos se encargaron de encontrar a Shigeo Nishiguchi.

-¿Shigeo Nishiguchi?¿Es él quien tiene a Mimi?
- Sora reacciona sorprendida, tiene perfectamente claro que el número uno de la yakuza es un despiadado criminal de mucho temer.

-¿Shigeo?¿Quien es ese tipo?- pregunta Takeru .

-¡¿Como?!¡¿No conoces el nombre Shigeo Nishiguchi?! Tu papá trabajó para la televisión, no es posible que jamás escucharás mencionar su nombre.- Jyou se agarra la cabeza, no comprende como Takeru puede desconocer un personaje tan importante en Tokio y buena parte del Japón.

-¿Quien es ese sujeto Jyou?¿Se trata de un enemigo poderoso?-pregunta curioso Gomamon, a los digimon les llama la atención el impacto que causa ese tal Shigeo entre sus compañeros humanos.

-Shigeo Nishiguchi es el sosai de la yakuza Sumiyoshi-kai, es un criminal de guante blanco temido por todos, además, es un poderoso aliado del Emperador.- le explica Jyou.- Son asesinos crueles y sus métodos son grotescos... Si ellos la tienen...- el peliazul ahora comprende el peligro al que se enfrenta Mimi, se queda silencio repasando todas las posibilidades, las horrendas posibilidades.

-¡¿Por qué te callas Jyou?¿Qué pasa con Mimi?!¡No se queden callados, contesten mis preguntas!- a Palmon la ansiedad comienza a afectarla y sus nervios se salen de control, pero su personalidad infantil solo le permite llorar escandalosamente.-¡No entiendo por que no quieren decir nada, son malos conmigo sin razón!- ella ignora lo oscura que puede llegar a ser la mente del ser humano, no es que nadie quiera decirle nada, es que nadie sabe como hacerlo.

-Es por eso que esta noche la rescataremos.- menciona Leorio, Palmon para su llanto y le presta toda su atención.- Lucemon la necesita viva, pero si no nos damos prisa, es seguro que no permanezca así.

-¿Qué dices? ¡No hay nada que esperar debemos ir en su rescate ya, cuenta conmigo!
- le contesta Takeru.- ¿Patamon estas listo?

-¡Adelante Takeru!¡Rescataremos a Mimi de las manos de esos bandidos!
- Patamon se suma, pero Leorio los corrige con la explosiva y repentina agresividad que lo caracteriza.

-¡Aun no termino!- luego continua calmo.- Deben entender que esta misión no es como otras a las que se han enfrentado. Sumiyoshi-kai adquirió un edificio nuevo en Shibuya donde estableció su centro de operaciones, en ese lugar tiene al grueso de sus hombres y muy probablemente su armamento, encima de todo, es seguro que los adeptos de Lucemon prestaran apoyo.

-Entendemos que es una misión riesgosa, pero no tenemos miedo eso te lo puedo asegurar.
- Sora no tiene dudas a la hora de arriesgar su vida por la de su amiga, a pesar de ello, el encapuchado busca algo más que la disposición al sacrificio.

-No es tan fácil como creen, en ese lugar habrá decenas de hombres intentando asesinarlos, si ustedes vacilan y sus digimon se paralizan en el combate... estarán muertos... y la operación fracasa- les advierte el encapuchado.

-¿Que nos quieres decir?- pregunta confundido Takeru, pero no le costó mucho entender las intenciones de Leorio.- No me digas que comenzarás con lo mismo de nuevo ¿Cual es tu maldito interés en que nos convirtamos en asesinos?- Takeru pierde los estribos antes las insinuaciones constantes del terrorista.- ¡Mi padre tenía razón, te aprovechas de nuestra situación para convertirnos en tus sicarios maldito!

-¡Takeru no seas estúpido!
- lo reprende con autoridad su hermano mayor.- ¡Tu no conoces el peligro que corre Mimi! ¿Acaso aun no lo entiendes? Tu no viste lo mismo que yo vi, no comprendes la maldad que existe ahí, no es nada como lo que has visto antes... ¡No puedes seguir siendo tan ciego maldita sea!


-¡Eso no tiene nada que ver, nosotros no somos quienes para juzgar quién merece vivir o morir!- le contesta desafiante el menor de los rubios.-¡Eres tú el imbécil que no entiende que este lunático trata de usarte para justificar sus asesinatos!

-¡¿Qué rayos te pasa Yamato?¡¿Desde cuando eres así de grosero con la gente?!- Sora levanta su voz y reacciona ante la actitud violenta de su novio.- ¿Cómo es que pudieron lavarte la cabeza al punto de tratar de esa manera a tu propio hermano como estúpido?

-¡¿Por qué no terminas ya de comportarte como mi madre?!
- le contesta Yamato furioso.-Tu tampoco sabes lo que dices. Yo presencié con mis propios ojos lo que eso animales hicieron con las chicas ¿Qué quieres que haga?¿Que espere a que te atrapen a ti?¿Que pasó con Hikari? Ni siquiera la mencionan, pues yo voy a ir por ella también, a la mierda si Takeru no tiene las pelotas.

-¿Cómo eres capaz de hablar así? Hablas como si fueras un asesino, como si realmente pudieras quitarle la vida a alguien...- pero la reacción de su pareja la desconcierta, Yamato se queda con los ojos abiertos, como si no se atreviera a defenderse.- ...¿Por que te me quedas miran así? ¿Acaso has matado a alguien?.- Sora pregunta con ironía, pero su mente se aterra al ver que Yamato le quita la mirada, en cambio, de vez en cuando voltea a ver a Leorio, como queriendo que él responda en su lugar.- No puede ser... ¡Eres la misma mierda que Taichi!...

Sora, llena de frustración, sale huyendo de la casa en dirección desconocida, Yamato solo toma asiento cabizbajo, el insulto de su novia le hirió en lo profundo, él se sentía superior a Taichi en un aspecto moral, creyó que sus motivos eran razón de peso para convertirse en un soldado en la lucha contra Lucemon, pero la reprobación de Sora le quitó aquella seguridad.

-¿Que cagada has hecho hermano?- Takeru se le acerca, en su mirada la decepción es obvia, pero simplemente no haya palabras con las que expresar el dolor que le provoca esta revelación.- Ya no quiero saber nada mas de ti... lo siento.

Takeru también se retira en silencio, su hermano en ningún momento levanta la cabeza, no es capaz de reunir el valor para enfrentar el juicio. Leorio, con algo de culpa, se le acerca y le pone su mano en su hombro. El encapuchado conoce los costos de las decisiones que debe asumir un guerrero. Los digimon, confundidos, solo se limitan observar sin decir nada, no entienden del todo el conflicto de los humanos, entienden y concuerdan con que asesinar a un humano es impensable, pero las pasiones desatada por el grupo son demasiado intensas para ellos. Gabumon se acerca a su compañero y con la nariz roza la mano de Yamato en el reposabrazos del sillón, sin embargo, el rubio continúa sin reaccionar.

-Yo creo que participaré.- todos los presentes se sorprenden al escuchar al mayor y más cobarde del grupo ofrecerse para la misión.- Entiendo que matar a cualquiera es incorrecto, pero es un error aún más grande dejar que una mujer como Mimi muera en manos de esa gente...- Jyou se dirige a Agumon y Palmon.- Realmente no tengo idea de si realmente hubiera podido salvar a Taichi como me lo preguntaste Agumon, ni de su muerte ni tampoco de su vida, pero no dejaré que esta oportunidad de proteger a mis amigos se escape, no dejaré que le ocurra lo mismo a Mimi... Te lo juro Palmon.

-Pienso lo mismo, realmente no se que puedo aportar en este combate herido como estoy
.- Koushiro mira a Yamato sentado.- Ya he visto suficiente sangre como para comprender la situación, es cierto, no me imagino asesinando a una persona, pero por otro lado, tampoco puedo imaginarme dejando mi amiga en manos de gente como la yakuza... Tentomon... se lo dificil que es para ti todo esto... pero Mimi... Mimi no puede morir en sus manos...

-No tienes que seguir Koushiro, mi deber primordial es proteger tu vida, la de tu familia y la tus amigos que son también mis amigos... yo estoy listo Koushiro...
- el cuerpo de Tentomon se electrifica con intensidad.- Esta vez no dudaré, nadie volverá a herir a uno de mis amigos como lo hicieron con Koushiro... NI a él ni a nadie más...

-Si Jyou está convencido entonces yo iré con él, no me importa de quien se trate el enemigo, ningún humano o digimon tiene derecho a destruir nuestros mundos como lo hacen, si Jyuo quiere pelear hasta la muerte por Mimi... Yo también estoy listo.
- Gomamon es un digimon aventurero y una batalla así de noble le emociona.

Leorio se inca frente a Yamato y lo mira con seriedad, a pesar de ser alguien frio sus sentimientos continuamente entran en conflicto, la cercanía con los elegidos le provoca, por alguna razón, una pesada culpa. Por una parte el encapuchado busca despertar las ansias de venganza en el grupo, no obstante, una parte de él no quiere que estos muchachos sean parte de aquella carnicería venidera.


-Yamato, amigo, no debes darte por derrotado, se que duele que te digan esas cosas, pero es normal.- el rubio levanta la cabeza.- No todo el mundo está hecho para la guerra y no todos tienen porque pensar igual, muchos te apuntarán con el dedo, pero muchos otros te comprenderán y te acompañarán. Al final, será el futuro quien juzgue tus actos en este dia, es por eso que tus balas deben impartir justicia, no tu revancha personal... Si pierdes el control es probable que pierdas todo...

-Lo se, es solo que Taichi...

-¡Olvidalo, tu no eres él maldita sea! El pacifista siempre verá un demonio en ti... en este caso el demonio se llama Taichi... pero el mal no es más que una patraña...

-Yamato yo jamas te juzgaré, yo peleare a tu lado y no te abandonaré, no lo hice en aquella ocasión en la Montaña Espiral y no lo haré ahora.
- Gabumon toma las manos de su amigo.- Tu y yo nos encargaremos de acabar con Lucemon y con todos los que lo siguen, ellos no podrán matar a nuestros amigos... tampoco podrán hacer nada para derribar nuestra amistad.

-Gabumon... tu...


Mientras Yamato recupera el ánimo con la ayuda de sus compañeros, junto a Andromon, planean el rescate, tienen los mapas, los hombres, las armas y una importante misión por delante. No obstante, lejos de allí, en la localidad de Shibuya, un enorme edificio corporativo se levanta, la lujosa edificación es sede de Sumiyoshi-kai y en sus veinte pisos alberga no solo sus negocios o su trabajo territorial y político, sino, que también es donde Mimi Tachikawa espera a aquel que ordenó su captura. En el veinteavo piso, la lujosa oficina del sosai, la elegida es custodiada en todo momento por el propio Shigeo y algunos de sus hombres armados, pero Mimi no les ha dado problemas, ella está sentada sola en un cómodo sofá, con los ojos fijos en el piso y cubierta por una chaqueta, aún no se recupera del estado de shock en que cayó durante su encierro en el prostíbulo de Barrio Viejo.

-Tranquila muchacha, para mí tampoco es cómoda esta situación.- el anciano nunca fue cruel con la chica, para él todo esto es solo un negocio más.- Mis hombres han traído algo para que comas, no hay razón para ser malos contigo, nunca lo fuimos con la niña que estuvo aquí antes que tú.- esto último despertó a Mimi de su estado.

-¿Antes que yo?... ¿A qué te refieres... acaso.. Hi.. Hik...?- lo débil que está debido a su cautiverio a manos del proxeneta Carlitos y la Mafia Fuji no le permite hablar con facilidad.

Mimi observa la comida sobre una elegante pero pequeña mesa, se ve simple pero apetitosa, la portadora de la pureza no sabe cuándo fue la última vez que comió algo descente, los fideos chinos son bastante mejor opción que los gajos de pan rancio que esperaba con ansias en la oscura celda donde la tuvieron en el Monte Fuji.


-¿Hikari quieres decir?- pregunta el anciano al darse cuenta de que tal vez existe una relación entre ambas.- Creo que conoces a la niña Hikari Yagami, ahora empiezo a entender, de seguro tu tienes algo que ver con ese chico Yagami, el de los Terror Hill's.- Mimi se sorprende ¿Cómo este hombre llegó a esa conclusión?- Esos chiquillos nos dieron muchos problemas durante la era Heisei, pero eso ya terminó y no conservo ningún rencor hacia ellos, menos a sus familias, me preocupe de que su hermana estuviera en perfectas condiciones mientras estuvo con nosotros. Personalmente no entiendo la animosidad con la que persiguen y castigan a todos quienes fueron cercanos a ese chiquillo. Claro, ella no tuvo que pasar por las manos de ese Carlitos, esos latinos me parecen, no sé ¿Animales?... Por cierto, hablando de ese Carlitos, al parecer ayer fue asesinado por tus amigos...

-¿Mi... mis amigos?
- pregunta con dificultad mientras intenta beber algo de agua.

-Así es, algunos miembros del Sindicatos de Ladrones nos han advertido que tus amigos planean atacarnos.

-No se imaginan la sorpresa que les espera...
- una misteriosa voz se escucha al otro lado de la imponente puerta doble que es la entrada a la oficina.

Por aquella entrada se asoma la figura autoritaria de un sacerdote, vestido con su túnica ceremonial de un color carmesí, en la espada lleva el Cerezo en Flor, símbolo del nuevo culto, y en la cintura un cíngulo dorado. Colgando sobre sus hombros trae una estola blanca con los símbolos patrios, la Cruz de Jerusalem sobrepuesta a un círculo rojo que representa, según ellos, un nuevo amanecer armónico con Dios. La figura de este hombre, sin embargo, no es desconocida para nadie en ese lugar, incluida Mimi, el hombre que acaba de entrar en la habitación no es otro que el Sumo Sacerdote Masao Taneka. Cuando Mimi ve frente a ella de pie a uno de los hombres más temidos por los "renegados", su cuerpo se entumece, la comida se le cae de la boca y sus manos sueltan los utensilios. Taneka entonces sonríe y le dice.


-¡Tus amigos no saben en que se han metido, una vez que lleguen serán recibidos por mi, los derrotaré uno por uno y sus cuerpos se convertirán en el sacrificio para la perfección de los instrumentos de Dios!- el hombre, en voz alta y arrogante, revela su plan a Mimi confiado en su victoria. Mimi por otro lado sigue sin poder reaccionar y las palabras del sacerdote la confunden aun mas.- Te preguntaras que buscamos en los elegidos ¿No es así? Hehe, te lo puedo contar, pronto lo vivirás en carne propia...

-No... noso... nosotros no tuvimos... nada que ver con... con lo de tu hija...
- Mimi con esfuerzo intenta defenderse.

-¿Mi hija?¿Crees que todo esto es por Megumi? Tu no entiendes nada Mimi, tu eres la carnada, a quien yo quiero es a Takeru.- el Sumo Sacerdote no tiene deseos de ocultar sus intenciones ante Mimi, no la cree un peligro.- Todo esto a sido por Hikari y Takeru, todo esto es por su sangre, tú y tus amigos, al igual que todos los demás renegados no son más que el sacrificio que dará forma a nuestras huestes, deshacerme del pandillero solo fue para asegurar la venida de Lucemon sin contratiempos. Todo esto no es más que el preludio al apocalipsis... Hehehe

-No... no entiendo... Taichi asesinó a tu hija...

-Señor, nuestros hombres nos informan que algunas camionetas se dirigen hacia acá, creemos que se trata del Museihushugi.
- informa uno de los hombres de Nishiguchi.

-Dejen que se acerquen, nunca esta mal la pésima publicidad que se hacen así mismo estos infieles.- le sugiere Taneka a Nishiguchi.

-Esta bien.- Shigeo inclina la cabeza y acepta su concejo.-¡Envía a nuestros hombres a ocultarse en los edificios contiguos, ellos planean emboscarnos, pero nosotros los emboscaremos a ellos primero!

Lejos de allí sobre el cielo, montados sobre la espalda de Megakabuterimon, los tres elegidos, Yamato, Jyou, Koushiro, Gabumon y Gomamon se dirigen a toda velocidad a la torre corporativa de la Sumiyoshi-kai acompañados por Andromon y Leorio. Este último recibe una alerta por radio de uno de sus infiltrados que trabaja como bodeguero en una tienda cercana a la torre y que es propiedad de la yakuza.

-Por radio me informan que varios hombres de Nishiguchi se han ocultado en la tiendas cercanas.- le comenta a Koushiro.

-Creo que tenías razón Leorio, algún soplón delataría tus intenciones a la yakuza.- le contesta.

-
Así es, de seguro esperan emboscar las camionetas que se dirigen por el costado del parque Yoyogi, lo que no saben es que antes de que las camionetas lleguen nosotros atacaremos por aire, eso los confundirá, mi gente podrá atacar por tierra sin problemas y nosotros nos abriremos paso por la azotea.


Leorio voltea a ver a Yamato quien aún está algo afectado por la discusión con Sora y Takeru. Gabumon intenta animarlo rascando su espalda, el rubio trae su mirada perdida en el paisaje frente a su ojos, taciturno contempla las nubes que son dejadas atrás con rapidez en su vuelo. Ishida vuelve a sentirse inseguro, ahora cree que tal vez se equivocó al sucumbir al repudio que sintió por aquellos que mató.

-¡Hey!¡Yamato! Deja ya eso que me das lastima!- le grita Leorio.

-Eso para ti es facil, tu no tienes familia ni nadie que te quiera, no tienes a nadie a quien mantener a tu lado.- le contesta molesto.

-¿De qué hablas puto engreído?¡Claro que tengo amigos, solo eres un frustrado!

-¿Frustrado me dices a mi? Tu eres un psicópata, no te importa el dolor que tus muertes causan a los demás, no soy como tu...

-¿Que no me importa el dolor? Si supieras como lo entiendo ¿Por qué crees que oculto quien soy? Pues para cuidar a los que quise...

-¿A los que quise?¿A qué te refieres con eso?¿Acaso fueron asesinados por el Emperador Hiro?Y si es así ¿Cómo es que los proteges? Oh! Ya se ¡Seguramente tu familia es partidaria del emperador!
- Jyou hace deducciones a toda velocidad sobre los motivos de Leorio.

-¡Claro que no Jyou!- este le contesta algo brusco, pero no molesto.- Es solo que mi familia no acepta el camino que elegí, ellos piensan igual que Sora y Takeru... ellos tampoco quieren saber de mi...

-Lo siento.. yo no sabía...
- Yamato intenta disculparse.

-Y no tienes porque saberlo... Solo piensa esto, como yo lo veo, la humanidad poseen dos principales dones, el de dar la vida y el de quitarla, ambos, deben ser usados con criterio y responsabilidad. Arrebatar la vida a alguien te hace sentir superior, te hace creer que tienes el poder de juzgar hasta te crees mas inteligente que el resto, pero no se trata de eso. Si elegimos este camino es por que no existe otra opción, la violencia está enquistada en nuestro ser, en todos los bandos, por eso esta generación está condenada a la extinción, esa es una realidad que no debe nublar nunca ni tu mente ni tu corazón. Debes entender que cualquiera sea tu justificación, eres un asesino, tarde o temprano tendrás que pagar tu pecado y tendrás que aceptarlo. Solo puedes esperar que la causa que defendiste haya sido la correcta, que tu vida y las muertes que cargues en tu espalda no sean en vano. Debes aspirar a que la generación que se encargue de ti, lo haga por que sea lo correcto y no por que ya no les eres útil. No debes en ningún caso verte a ti mismo como un héroe y en ningún caso debes dejar que te vean como tal, así, nadie oprimirá a nadie en tu nombre... tus ideas deben prevalecer sobre tu figura...

Andromon se voltea para mirar a Leorio compartir su experiencia con los elegidos, por muy oscuras que sean sus palabras, pareciera que Andromon se sintiera bien por el encapuchado, sabe que no es alguien que se abra con facilidad a la gente, pero al parecer se siente cómodo con ellos.

-Vaya, siempre te vi solo como un violento político, ahora veo que eres un filósofo lúgubre de cuarta.- menciona Jyou.- Aún así no entiendo por que sea necesario derramar sangre, somos los elegidos, con nuestra fuerza derrocaremos a Lucemon y será suficiente. Pelear esperando morir no me parece un plan lógico... ya no me siento tan seguro de haber venido...

-Andromon me puedes hacer un favor.
- le pide Koushiro.- Enfrente veo una especie de mancha quiero estar seguro de que no se trata de un enemigo, a lo mejor tu puedes distinguirlo mejor que yo.

-Si, yo tambien lo veo, creo que se trata de un digimon.

-Asi es yo tambien lo veo... ¡¡¡Y nos está Atacando!!!
- advierte Megakabuterimon.

Megakabuterimon intenta esquivar el ataque, sin embargo, recibe el poderoso impacto de un misil disparado desde lejos y pierde por un momento el control. Megakabuterimon logra estabilizarse, el enemigo a la distancia es identificado por Andromon, se trata de un Megadramon perteneciente a las Fuerzas Cruzadas, los digimon deberán enfrentarse a este rival antes de poder llegar hasta Mimi. Por otro lado...


-¿Que rayos sucede? El Camarada Leorio nos dijo que llegaría antes que nosotros, ya casi llegamos a la torre y no veo rastros de él ni el Camarada Andromon.- uno de los miembros del Museihushugi, abordo de una de las camionetas en Shibuya, se impacienta al sospechar que algo a salido mal.

-¡No lo se, esto me parece muy sospech... Aaaagh!- un abrasador fuego invadió la cabina de la camioneta antes de que pudieran saber lo que pasa.

Una explosión repentina hizo estallar la primera camioneta del convoy terrorista, sus restos y los de sus ocupantes caen en pedazos llameantes desde el cielo. Las demás camionetas se detiene, sus miembros bajan armados y se parapetan tras ellas, rápido son recibidos un por el fuego abierto desde las azoteas cercanas a la torre del Sumiyoshi-kai, en medio de la calle, Cannondramon de las Fuerzas Cruzadas los espera para hacerles frente, del otro lado Mummymon del Museihushugi trata de comunicarse con Leorio.


-¡Maldito seas Camarada Leorio, tendré que ocuparme de ellos por mi cuenta!
 
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