Rol Digimon Generation Slayers: ROYAL KNIGHTS/ELEGIDOS VS GENERALES [ultimos posts]

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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apartooooooo dont worry xD este post sera sobre que carajos hizo el pelirrojo vago que todos detestan en gryfall(?)

si quierenn poner sobre la batalla en el desierto y esa onda pueden hacerlo xD

Edit

De verdad….todo parecía indicar que el destino de todos los relacionados con las esferas era uno lleno de sangre. ¿Cuántas muertes habia visto desde que inicio aquel viaje? No quería ni repasarlas ni pensar en ellas. Ahora, luego del milagroso escape que hicieron días atrás, el pelirrojo iba camino al hogar/tienda de la chica que lo habia citado exactamente una semana atrás. Mientras esperaba con calma en Gryfall, Storm no podía evitar pesar en los últimos acontecimientos: las muertes de Koyomi y Janick, la estaca de hielo negro en Matt, la pérdida del brazo de Yue, todo era un completo caos.

A paso lento seguía su camino, cuestionándose si realmente todas esas muertes eran necesarias, si esas muertes podían ser evitadas. Soltó un suspiro para luego apretar los puños con fuerza: Chronomon, esa era la causa de todo. Tantas muertes, tanta destrucción. De alguna forma había escapado de la muerte en aquella última batalla…y por eso mismo había sido capaz de volver. Salio de sus pensamientos al llegar a su destino en Gryfall.

- Bien Kari…espero que de verdad le hagas honor a tu palabra de crear una espada superior a ninguna otra –murmuró el joven elegido con seriedad. A su lado, V-mon –que se encontraba en forma digimon- se mantenía serio, examinando las expresiones faciales del rostro de su elegido.

- Calma Ian –habló el digimon azul cruzándose de brazos y llamando la atención de su compañero. – Se que tienes un pequeño trauma de que se repita la misma historia de Resha y la TCM –afirmó el digimon obteniendo una mirada incrédula de su elegido.- Pero te garantizo que la historia n se va a repetir –terminó de hablar antes de abrir la puerta de la pequeña tienda, dejando a su compañero estupefacto.

- Ese V-mon –se encogió de hombros Storm antes de adentrarse a la tienda. Su mirada se dirigió al mostrador, donde había un joven de cabellos rubios y ojos del mismo color. Su ropa era de un color negro desde los pantalones hasta la camisa de botones que usaba.- ¿Hola? –llamó un tanto indeciso Ian al joven.

- ¿Tu eres Ian Storm cierto? –preguntó el chico del mostrador con calma, sin dejar de leer un libro titulado “Tecnicas de manipulación de temperatura”. Dejo su lectura brevemente al escuchar la afirmación de Storm, quien estaba de brazos cruzados. – Ya vuelvo – habló con calma antes de entrar por una puerta que dirigía a la parte de arriba de la tienda.

- ¿Quién será ese tipo? –preguntó Ian un tic en el ojo. Antes de continuar hablando, el sonido de algo pesado golpeando el techo y los posteriores gritos y maldiciones de Kari Tohsaka rompían el silencio.- The fuck – comentó anonado Storm al ver como el chico llegaba cargando como saco de papas en el hombro a la herrera.

- ¡Estupido War! ¡Tienes suerte de que no puedo llevar la tienda sola o ya te hubiera perforado con Gae Bolg! –chilló Tohsaka antes de ser puesta en el suelo. Por su aspecto, parecía que la habían levantado de la cama.

- ¿Kari? –preguntó Ian conteniendo la risa. El pelirrojo tuvo que agacharse rápidamente para esquivar el repentino florero que le habían lanzado al rostro.

- Yo que esperaba dormir un poco más –suspiro la pelinegra soltando un bostezo. Las ojeras debajo de sus ojos deban a entender que tenía tiempo sin dormir- Te prometi una espada que superiria la TCM –habló Kari con una sonrisa de superioridad en el rostro. Con calma espero a que su ayudante, Black Wr Greymon X, en su forma humana, le trayera una caja alargada de la parte de adentro.

- ¿Y lo conseguiste? –preguntó Ian viendo la caja. La carcajada de la chica llamo la atención del joven antes de que el cofre fuera abierto, revelando una espada dorada y su funda.



Ost: POWER OF WILL!

- Esta espada representa los sueños de todos los guerreros del pasado, presente y futuro. Es la espada que simboliza la gloria y el poder de todos aquellos guerreros que han muerto en el campo de batalla. Una espada brillante puede corta la más densa oscuridad y el mas terrible de los males, esta espada realmente es un milagro cristalizado. –dijo antes de tomar la espada en sus manos.

- ¿Cuál es el nombre de este milagro? –preguntó con una sonrisa llena de determinación el espadachín, que era cautivado por el brillo que emitia aquella arma.

- Yakusoku sareta shori no ken Excalibur….o también llamada Excalibur: la espada sagrada de la victoria prometida –contestó el rubio compañero de Kari con calma.- Una espada capaz de liberar el poder de los milagros para acabar con la maldad –especificó el digimon que volvia a su lectura.

- ¿Usaste entonces todo el poder del digimental de los milagros? –preguntó V-mon examinando la espada, para luego dirigir su mirada a la funda.

- Y no solo la espada tiene el poder de los milagros…si no también su funda…Avalon –agregó con orgullo la herrera de ojos azules.- La funda tiene dos poderes, uno pasivo que consiste en acelerar la curación de tus heridas o lesiones de cualquier tipo, pero no creas que te vuelve inmortal –señalo antes de levantar la funda con ambas manos- la segunda consiste que, a costo de una gran cantidad de magia, seras invulnerable a cualquier cosa que te lancen por un periodo de tiempo , pero una vez terminado el tiempo, quedaras exhausto –advirtió Kari de manera seria.

- Entonces ¿Qué pasa si uso la espada y la funda al mismo tiempo? –

-Probablemente mueras…la espada y la segunda función de la funda gastan mucho poder mágico…si usas ambas de forma simultánea es un hecho que morirás por usar mas poder del que tu cuerpo puede generar –advirtio Kairi, quien solo dejaba al lado su actitud despreocupada para adoptar una de consternación.- Por eso te hice cambiar el origen de tu magia de velocidad a espada…podras usar la segunda función sin peligro si usas proyecciones de espadas -

- Kari necesito otro favor -pidío el espadachin antes de tomar su arma y dirigir su mirada a la joven- ¿tienes algna katana especial para alguien que usa hielo? -

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Listo...no puse nada de la lucha porque no se contra que pelearan lol

pd: cualquier cosa...busquen en youtube el excalibur blast de Saber a Caster en fate/zero...o a rider en fate/stay night xD

edit2: Ian lleva una arma para matt...Yukianesa de Blazblue xD
 
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mimi_sakura

Dama Oscura
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Chronomon

Aquel ser que desde tiempos antiguos era una amenaza tanto para los humanos como para los digimon, había vuelto a la vida. Sus verdaderas intenciones, para ella era todo un misterio ¿Por qué y para qué? eran las preguntas que se hacía una y otra vez. Imaginaba.

Ella no tenía temor, ni nada, por el estilo. Lo que anhelaba en el fondo era tener una conversación con él, era por ello que como fuera lugar iba adentrarse en el campo enemigo en algún momento para poder verlo por sus propios ojos y tenerlo frente a frente. Según lo relatado por el resto, Chronomon tenía la forma de un humano, pero lo que más los había dejado sin habla era la fuente de poder que aquel muchacho emanaba, ni siquiera el ataque de Paildramon había logrado siquiera dañarlo, con tan solo una mirada de él, el ataque había sido repelado por una barrera creada por aquel ser que cubría por completo a sus generales.

Un oponente fuerte, demasiado fuerte.

Sabía que para ello tenía en algún momento que enfrentarlo cara a cara, aunque eso costase su propia vida, más de lo que se imaginaba. Esa era la prueba que estaba dispuesta a tomar, decisiones drásticas y vencer a su enemigo, fuera como fuera.



Una estruendosa explosión había llamado la atención de los elegidos, incluso el pelirrojo que se encontraba a tal distancia junto con su Paildramon dispuesto en reencontrarse con el resto del grupo podía ver la localización donde yacía sus amigos.

Ambos elegidos Matt y Yue estaban frente a un TyrantKabuterimon, pero lo que más les llamaba la atención a los dos chicos no era el digimon que estaban por enfrentar, sino los que estaba detrás de este tratándose de dos encapuchados que se mantenían sobre un Airdramon. Uno de ellos da un paso para colocar su mano al frente dándole órdenes al digimon que estaban al frente suyo.

- TyrantKabuterimon, encárgate de ellos –da la orden con tono frívolo- y que ninguno quede vivo, son las órdenes de nuestro señor, y si fallas te mataré yo mismo –sin misericordia su voz logro que el digimon solo siga sus órdenes para avanzar hacia los elegidos.

Gaomon digievoluciona en Gaogamon para lanzar un tornado de su boca que va disparado hacia el TyrantKabuterimon logrando una segunda explosión en el instante. El humo empieza a disiparse poco a poco para mostrarse aun intacto TyrantKabuterimon que simplemente empieza a emitir un intenso brillo de color rojo en todo su cuerpo. Como si Yue supiera de qué ataque el digimon iba lanzar coloca una barrera alrededor de los tres. Pero otro ataque logra impactar contra el ataque brillo de abeja de TyrantKabuterimon, creando una tercera y más grande explosión.

♦ ♦ ♦ ♦ ♦
Aeris soltó un suspiro para mirar a la pelinegra que la observa para asentir con la cabeza empezando a caminar junto con Hikard hasta donde se encontraba el resto de sus elegidos y sus digimons que iban en camino al sitio donde seguro estaba el resto.

- ¡Aris!

Repentinamente el joven de cabellos violeta hace aparición frente a las dos femeninas.

- Dorumon.

- hay dos generales –informo el chico de ojos violeta.

- deben ser los generales que están encargados de buscar la esfera en las ruinas de Arandel

La peliblanca permaneció en silencio para dirigir su mirada en la Von Drasill.

- nuestra conversación queda pendiente Hikard –dijo con seriedad en su voz para volver su mirada en su amigo- dorumon digievoluciona y llevanos con el resto

El chico afirmo con la cabeza para volver a su forma verdadera empezando a emitir un brillo de su cuerpo y cambiar a su otra forma.

✴✴✴✴✴


Ambos elegidos al instante reconocen al aparecido digimon y a su elegido que baja encaminándose hacia ellos. Seguia Paildramon se coloca al frente de ellos mirando seriamente al digimon rival.

- al menos llegamos a tiempo –comenta el pelirrojo para ver a su amigo recuperado- Matt, idiota te gusta darnos dolores de cabeza –dijo con burla el pelirrojo para colocarse al lado del castaño y mirar seriamente a los dos posibles generales- esos son…

- si –respondió Matt seriamente- dos generales –reconoció el castaño mirando a las dos figuras desconocidas.

- ¡Chicos!

La voz de Haruhi llama la atención de los tres muchachos que giran su rostro hacia un lado encontrándose a la Minamoto junto con Ishika sobre Kyubimon. La chica baja inmediatamente seguida del chico que se acercan a los tres.

- ¿están bien? –cuestiona la más joven mirando a los dos chicos.

- sí, no te preocupes pequeña –responde Yue- lo mejor es preocuparnos por lo que tenemos delante de nosotros.


Dos generales y un digimon de nivel definitivo esa batalla no iba ser nada fácil. Iba ser la primera experiencia en lucha contra los generales y parecía que esos dos generales, parecían no mostrar muestra de interés hacia ellos en lucha.

- ya no perdamos tiempo –logro decir el otro encapuchado- al parecer tampoco se encuentra aquí.

- no lo sé –agrego el otro- me gustaría quedarme, al menos para divertirme un poco –soltó con un tono divertido para mirar de reojo a su compañero.

- has lo que quieras.

- ¡Perfecto! –Esbozo una sonrisa de sus labios para dar otro paso, dejándose caer desde donde se encontraba para caer completamente de pie y alzar la mirada hacia el grupo, colocándose al frente del grupo- espero que sean buenos como he escuchado o sino me decepcionaría.

- Airdramon -con su sola voz el digimon empieza a moverse por completo ante la vista de los elegidos para dar la orden de seguir su camino directamente hacia Arandel, volteo por unos momentos para ver la llegada de dos elegidas. Su mirada azulada se clavó directamente hacia la joven de cabellos blancos que baja de su digimon, reconociendo por completo a la chica- Aeris.

Dio un respingo para abrir levemente sus ojos, enfoco su mirada hacia el cielo al ver una silueta alejarse del lugar, seguro era el otro general que se dirigía hacia el lugar donde se encontraba la octava esfera. Sintió un sentimiento extraño por dentro y como si su mente jugará consigo misma, varias imágenes repentinas empiezan asechar su cabeza. Cerrando por segundos sus ojos intento recuperarse brevemente para volver su mirada en su compañero digimon que había vuelto a su forma humano, pero había algo extraño en él.

- Dorumon…

- estoy bien –dijo el chico con una media sonrisa en sus labios respirando algo agitado.

- Hikard ve con los demás –orden la ojiazul- yo me encargaré de Dorumon y cuando se reponga, nos uniremos a la batalla.

La pelinegra un tanto dudosa asiente levemente con la cabeza para encaminarse hasta donde se encontraba el resto de los elegidos junto con su compañero digimon. Aeris por su parte volvió su mirada hacia su amigo que se arrodillo y coloco una mano en su pecho.

- Dorumon… ¿Qué está…

Las palabras quedan en el aire al sentir el poder emanar del general. Volteo para ubicar a sus amigos, pero su vista se fijó hacia el encapuchado que decide quitarse la gran túnica para mostrar su verdadera forma




Resumen:

a) Los elegidos están presente al séptimo general, que es sanzomon.

b) Dado las circunstancia los generales digimons, no están bajo su nivel supremo por tanto cuando llegue el momento utilizarán todo su poder para llegar a su último nivel.

c) Hay que llegar hasta la octava esfera donde un general están dentro de la ciudad de Arandel


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Yue208

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Todos nos dirigíamos con rumbo hacia el lugar donde debería de encontrarse la octava esfera, pero cuando lleguemos a ese lugar, si nos encontramos con esos generales, ¿que se supone que haremos?, aun no somos tan fuertes como para enfrentarlos, supongo que no queda otra alternativa y tendremos que ir a ese lugar…

¿Qué ocurre Yue, te veo bastante pensativo? –preguntó con cierta seriedad el joven Kobayashi-

Nada importante, solo pensaba en que haremos luego de llegar al templo, tenemos que fortalecernos o no podremos continuar este viaje –dije tranquilamente, mientras miraba el horizonte-



Tienes razon pero… -respondio el joven pelimarron-


En ese instante, la arena comenzó a sacudirse, y varios y una gran explosion se escucho para dejar ver frente a esos 2 elegidos que se habian adelantado un poco mas que el resto, un gigantezco digimon insecto, mejor conocido como TyrantKabuterimon, el rey de los digimon insecto, eso lo sabia bien Yue, el cual al principio creyó que se trataba de uno de los generales, pero su sorpresa vino después cuando detrás de este digimon, 2 sujetos encapuchados hicieron acto de presencia montados sobre los lomos de 2 Airdramons.
El resto de elegidos no tardo en hacer acto de presencia, incluso Ian que había partido en su viaje en busca de su nueva espada, apareció de repente siendo cargado por paildramon.


Paildramon no tardo en lanzar un ataque, pero al igual que cuando Gaogamon ataco, fue inútil, y Tyrantkabuterimon no presentaba ni un rasguño.

Esto era lo que me temía, un digimon de nivel definitivo frente a nosotros, yo con la mitad o quizás aun menos de mi poder, sin la posibilidad de digievolucionar a Megidramon, estamos en un grabe problema –pensaba el peliblanco alado mientras observaba cada detalle de la batalla-



Rápidamente los demás elegidos que aun conservaban su poder casi intacto digievolucionaron a sus digimon, Terriermon digievoluciono en Rapidmon y Renamon en Taomon, mientras que yo libere a Skullgreymon utilizando todo el poder que me quedaba, y mat por su parte evoluciono a Gaogamon en Machgaogamon.

¿Tontos humanos, creen que así lograran algo? –dijo sonrientemente la general Sanzomon-



No, realmente lo dudo, pero permíteme decirte algo, antes de intentarlo… tienes muy lindos pechos –dijo el peliblanco pervertido, haciendo que todos se cayeran cómicamente con una pequeña gota en su cabeza-


¡Yue-san no es momento para decir esas cosas! –dijo alarmada la pequeña Haruhi-



La batalla no tardo en comenzar, los ataques combinados de nuestros digimon, parecían afectarle muy poco al gigantesco digimon insecto, aunque si le causábamos algún daño al parecer, pero eso no era lo mas importante, sino que aquella general no se había movido ni un centímetro desde que empezó la batalla, aunque eso no dudaría mucho.
Pero había un suceso extraño que ninguno se había percatado a excepción de Yue y es que la energía de cierta peliblanca se estaba alejando, mas y mas en dirección a ciudad Arandel y no sabia cual era su motivo, pero si sobrevivían a esto, se aseguraría de regañarla severamente.





Bueno hasta aquí, post muy cortito y sin mucho avance, pero ya que aun tiene que postear kirari, matt, supongo que Leny y finalmente Luigi antes de que mimi vuelva a postear, y ella quería que le dejáramos lo que pasara en ciudad Arandel, entre ella y el otro general, pues tenia que darles chance xD.

Otros datos:
Durante esta batalla seremos cruelmente masacrados aunque sin morir, a excepcion de Ishika y Renamon, los cuales moriran a manos del ultimo que tenga el privilegio de postear xD.
Luego de eso, Yue les revelara a todos un lugar secreto que el conoce, el cual se ubica pasando el desierto donde estamos, a donde iremos a recibir un entrenamiento intensivo, a base de la magia: "segundo origen" (los que vieron fairy tail lo comprenderán xD).
Bien eso es todo xD.


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Los ataques daban en el blanco, sin embargo ninguno tenía un efecto significativo en su oponente, aun si los combinaban. Era un caos. Hikard mantenía la mirada en lo alto, Ryudamon estaba a su lado. Era verdad que desde que la batalla había comenzado el ser digital no se había movido ni un poco, se encontraba analizando la batalla detenidamente, dando la impresión de buscar algo significativo en el combate. Hikard iba a hablar cuando el digimon se le adelantó.

Tamer. — Aquella voz de su parte llamó su atención. Entre las explosiones del combate era Ryudamon el único que mantenía una mirada calma y ausente—. Aun no consigo tomar mi forma digital. — Hikard abrió despacio los ojos. Esa había sido la pregunta que tenía en mente. De las palmas del rubio aparecieron un par de espadas—. No puedo quedarme mirando. — Se adentró al combate.

Ryudamon empuñó sus espadas y atacó a TyrantKabuterimon, aun cuando puso todo su empeño en eso su ataque fue menor que inútil. No le sorprendía, en su forma humana no podía conseguir nada. Aterrizó en el suelo apoyándose en su rodilla derecha. Oteó tras él como los ataques de los otros digimon daban a su oponente. Ni uno solo hacía la diferencia. Se enderezó sin quitar la mirada del blanco.

Definitivo. — Susurró al recordar la etapa en la que el ser enemigo se encontraba. Estaba verdaderamente lejos de su alcance exterminarlo. Más que lejos, era algo imposible. Chasqueó la lengua. No lo estaría tanto de poder usar su forma digital, sin embargo, había algo que se lo impedía. Se movilizó rápidamente hasta quedar en paralelo con Von Drasill.

¿Ryu?. — Cuestionó la femenina.

Me es imposible atacar por mí mismo sin evolucionar. — La observó. La chica asintió. Entendía perfectamente.

Me encargaré, Ryu. — Los ojos de la femenina tomaron un azul eléctrico. El cuerpo de Ryudamon no tardó en ser envuelto por una luz dorada—. Funcionará el tiempo suficiente. — Ryudamon asintió.

El ser digital apareció nuevamente las espadas en sus palmas. Tenían un tamaño mayor por cuestión de centímetros. Sonrió, funcionarían perfectamente para no ser un estorbo.

Cuidaré tu espalda. — Pronunció Von Drasill.

Un peculiar sentimiento de seguridad se arraigó al interior de Ryudamon que fácilmente fue expulsado de él por otro amargo que no identificaba. Simplemente asintió. Hikard lo observó adentrarse a la batalla. Tuvo un recuerdo, un temor. Quería verlo regresar con vida de aquella batalla. No podía transformarse en digimon, estaba indefenso en el campo. Lo protegería. No solo a su compañero, protegería a Matt y a los demás también. Sin importar nada.


Resumen:
✖ Ryudamon aun no puede evolucionar.
✖ Solo coloqué algo random porque muero de sueño ;___;


@@mimi_sakura @@Leny Van-dike @@Dark Fallen Angel @@Kirari @@Luigi Yagami
 
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Dama Oscura
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Si pudiéramos regresar a aquella época en la que reíamos inocentemente.


Con la mirada clavada hacia al frente y su mano entrelazada con la de su compañero. Hace minutos atrás había invocado el hechizo de la levitación y ahora se mantenían sobre un punto fijo desde aire. Ir directamente hacia Arandel, lugar donde se encontraba oculto la octava esfera y el otro general.

Miro de reojo a su compañero convertido en humano, le preocupaba el estado de Dorumon, conociéndolo estaba claro que su amigo no se encontraba bien, pero no era referente a algo físicamente, había un cambio distinto internamente, lo podía percibir. Apretujo más su mano con la del chico haciéndolo llamar su atención.

- Aris.

Volvió su mirada hacia al frente.

- te hubieses quedado acompañando a los demás –soltó la de cabellos platinos con mirada seria.

- y dejarte sola. ¡Ni hablar! Quién crees que soy, sabiendo que mi elegida está yendo a la boca del lobo en un intento de suicido contra un general que está dentro de ese templo

Soltó una carcajada ante el comentario sarcástico de su compañero, amaba la manera de ser de Dorumon, desde que lo conocía siempre era directo y con poco tacto hacia los demás pero cuando el momento lo ameritaba podía ser incluso con ella de esa manera.

- no te rías que hablo enserio –se quejó el joven mirando de reojo a su compañera.

- lo siento –se disculpa inmediatamente la joven Targaryen con una sonrisa en sus labios.

- Aris… ¿Por qué quieres ir sola? –pregunto directo el chico de cabellos violeta sin quitar su mirada en su compañera humana, que mostraba esa sonrisa destacable, aun en situaciones complicadas o de problemas.

- que no es obvio -respondió tan tranquila- estoy yendo por la octava esfera –aseguro con tono firme para luego volver su mirada hacia al frente- pero… -sentía la mirada clavada de Dorumon en su persona- hay algo más que me está impulsando a ir a ese lugar.

El chico alzo el entrecejo ¿a qué se refería con eso? Con las intenciones de preguntar acerca de lo dicho por la jovencita. Vuelve su mirada al frente al ser informado que ya estaban llegando. Podían divisar a lo lejos lo que era uno de los lugares ocultos de la región Arandel, el templo donde se encontraba la octava esfera.


Recorrió con la mirada el lugar en que había aterrizado reconociendo que era la entrada al templo. Comenzó a caminar con pasos lentos junto con su compañero que la seguía de cerca para cerciorarse que el lugar estaba desértico producto de la invasión del general de Chronomon.

Apretó sus puños ni Dorumon, ni ella, tenían posibilidades contra los generales de Chronomon, aun así iba a tomar el riesgo. Ya que no tenía ni la remota idea contra que general estaba por encontrarse. En el momento que estaba por dar el paso hacia una enorme puerta siente que es tomada su mano impidiendo que no avance, gira sobre sus talones para ver el rostro indeciso del chico. De seguro se le pasaba por la mente muchas cosas malas.

- Dorumon.

- Aris y si esperamos al resto -las intenciones eran claras para Dorumon, el dejar que su elegida entrará hacia aquel lugar, era como enviarla hacia la muerte y eso jamás se lo perdonaría. Abrió un poco sus ojos ante la negación de cabeza por parte de la chica, detestaba cuando su elegida quería escoger las cosas a voluntad propia, suspiro – está bien, tu ganas. Pero prométeme que si las cosas se complican, no dudarás en retirarte –pidió con tono serio el muchacho mirando fijamente a su escogida.

- de acuerdo.

Abrieron la enorme puerta para adentrarse al sitio. Recorriendo con su vista el enorme lugar construido con pilares antiguos y enormes esculturas de dioses budistas. Empezaron a caminar por aquel extenso y ancho pasillo. La chica bajo su mirada hacia la bolsa donde guardaba el estuche que poseía dentro las esferas. Notó que estás empezaban a emitir un sonido que solo ella podía escuchar, dándole entender que estaban cerca de la octava esfera.

A una gran distancia había otra puerta llamando la atención de la Targaryen. En cambio el joven parecía tener esa intuición de no acercarse a tal puerta empezó a caminar detrás de la chica con intenciones de detenerla pero incluso sus manos no se movía a voluntad propia por detenerla, confundido. Se detuvo por unos instantes viendo como la chica se alejaba

¿Qué estaba pasando con él?

Vio cómo su elegida se acercaba hacia la puerta interior y abrió está sin miramiento hacia atrás. Volvió a pensar en nada para empezar a caminar con rapidez dejando a un lado esa percepción y adentrarse también al otro lado para ver a su elegida parada observando hacia al frente.

Dio dos pasos. Y sus ojos se abrieron en par en par al ver una espada atravesar el cuerpo de un Ophanimon que empezaba a desaparecer a causa de la figura de aquel encapuchado y con ello la octava esfera se elevaba hasta llegar a las manos de aquel desconocido general. Ambos pasmados observaron cómo poco a poco aquel general volteaba para enfocar toda su atención en sus personas.

- Aris.

La chica solo permaneció inmóvil con la mirada clavada en él, ¿Acaso la conocía? Dorumon permanecía al lado de ella ante cualquier movimiento brusco que pudiese hacer aquel general.

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Chascó su lengua y levantó la cabeza. No hacía ni unas pocas horas que acababa de venir del mundo de los muertos y ya estaba recibiendo otra paliza. El mote de "mapa" le venía anillo al dedo.
MachGaogamon evitó una de las llamas de ese Tyran al mismo tiempo que le miraba.

-¿Estás bien? -preguntó preocupado a la vez que descendía.
-¿Dónde está Aris? -se preguntó mirando a ambos lados. Yue que estaba cerca creando un campo de fuerza sonrió de lado y contestó.
-Creo que se ha aburrido de estos mequetrefes y a ido a jugar con los mayores.

En la jerga clásica, Matt entendió que Aris se había marchado directa al templo, sin ellos.

-¡Y una mierda! -fue a correr pero la única mano del peliblanco le detuvo con fuerza -Suéltame o te quedas manco de por vida Yue.
-Creo que el tener los sentimientos a flor de piel, en este momento no es buena solución para nadie Kobayashi. Mira a tu gente. ¿Quiéres irte y rescatar tú solo como siempre a Aris? corre, ¡VETE! y déjanos morir aquí. Porque sin ti..
.-suspiró y miró como hasta Skullgreymon, tenía problemas con ese tipo -Estamos muertos amigo...

Matt recordó la última charla que tuvo con Aris, a las afueras de la ciudad de Teraria, cuando en uno de sus muchos impulsos, quiso ir solo y a pie hasta Nibelheim, para saber como estaba su gente y su abuelo. Aris le recordó, que no estaba solo y que sus acciones, dañaban colateralmente al resto de sus amigos...y a ella.

-¡Dejar los besitos para luego! -gritó Ian esquivando ondas de energía del enemigo -Y echar una mano ¿queréis?
-No me llores Yue...me quedaré a salvaros el culo y luego iremos todos a tirar de las orejas a esa Targaryen
-Ambos sonrieron de lado mirándose y asintieron al mismo tiempo.

Gracias a la nueva Katana, sus habilidades se habían incrementado. Era como si esa Katana, fuera una batería de gran potencia.
Sanzamon sacó a unos woodmon de la tierra que rodearon al resto, mientras atacó con fuerza a Taomon que la mandó estrellarse contra varias ramas. Ishika vio todo mientras se deshacia de un woodmon.
Skullgreymon lanzó su misil contra Sanzamon que lo desvio con un movimiento de manos hacía donde se encontraba Taomon. Machgaogamon llegó en el momento justo para salvar a su compañera, aunque ambos sintieron la gran onda expansiva que destruyó varias hectáreas de bosque.

-Maldito...
-Me aburro...TyrantKabuterimon, mata al resto.


El gran Tyrant estaba acumulando energía para lanzar su ataque más poderoso contra los guerreros que seguían matando a diestra y siniestra woodmon.
Haruhi elevó a unos cuantos con su telequinesia y Yue y Ian los acabaron. Hikard concentró energía y la lanzó contra tres woodmon, mientras Matt, con dos puñetazos congeló a dos woodmon y con la katana, fueron historia.

-Tamer... -Hikard miró a Ryudamon y este a TyrantKabuterimon que tenía ya el ataque preparado.
-¡Mátalos! -ordenó Sanzamon desde una rama sonriendo de lado al resto.
-¡YUE! -Hikard miró al peliblanco y este asintió.
-Haruhi necesitamos tu ayuda -pidió Yue, la chica asintió de igual forma y entre los tres magos, crearon una barrera de contención justo cuando TyrantKabuterimon lanzó el ataque.
-Aguafiestas...-murmuró Sanzamon al ver como el ataque de su mascota se quedaba envolviendo una especie de esfera. -Tendré que hacerlo yo.
-!KUFUTASTU!
-Miró a atras y fue víctima del ataque de Taomon. Soltó un gruñido cuando le dio de lleno y lo mandó volar contra el tronco de un árbol -MachGaogamon, ve a salvar al resto de nuestros amigos...este idiota y yo tenemos un asunto pendiente.
-Pero Taomon...
-Es mi última voluntad MachGaogamon...porfavor...salva al resto
-Y entonces MachGaogamon recordó a Koyomi y a ella...
-Está bien Taomon...pero esto no es un adios...volveré a por ti -MachGaogamon se elevó y pasó de largo, gracias a que Taomon lanzó su segundo ataque, evitando que Sanzamon le detuviera su camino.
-¡BONJITSUEN!

MachGaogamon llegó justo cuando TyrantKabuterimon se desintegraba gracias a los ataques combinados de Skullgreymon, Paildramon y Rapidmon.

-¿Estáis bien amigos? -preguntó
-¿Dónde está Taomon? -preguntó Rapidmon preocupado. Machgaogamon no contestó, solo cerró los ojos y se escuchó una explosión.- ¡¡TAOMON!!

Skullgreymon se dio la vuelta y apuntó con su misil a unos árboles. Sentía la presencia de ese general.

Mientras tanto, el último ataque de TyrantKabuterimon seguía circulando por la esfera. Ishika se cayó al suelo sujetándose el pecho con fuerza.

-O no..no...no puede ser -decía -Rena...renamon...
-¿Qué le pasa?
-preguntó Matt, Ian golpeó el suelo con furia, sabía lo que pasaba.
-Taomon ha caído -contestó Yue por él mientras seguía concentrando energía -Ya se que hacer con esta energía...
 

Dark Fallen Angel

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Con ayuda de Hikard y Haruhi concentraron toda la energía del ataque de TyrantKabuterimon hasta el punto de condensarla al tamaño de un guisante. La esfera se rompió y escucharon el estruondoso ataque de Skullgreymon y Paildramon.
Yue lanzó el guisante oscuro una y otra vez al aire mientras miraba como Ishika se levantaba y apretaba los puños con fuerza.

-Se lo que piensas -dijo Yue mientras Matt sacaba de nuevo la katana e Ian su excalibur.
-Puedo hacerlo Yue...
-Desde pequeño siempre tan impulsivo...tienes un toque a Kobayashi ¿no seríes hermanos?
-¡Deja de burlarte!
-¿Yue-san?
-preguntó Haruhi mirando el guisante. -¿No estás pensando en....?
-Haruhi...confía en mi.
-¡NOO! ¡NO TE DEJARÉ!
-Yue...por favor...por nuestra amistad...puede ser la única oportunidad de que salgáis vivos.


Yue suspiró y volvió a lanzar el guisante al aire. Esta vez el guisante se quedó suspendido en el aire. Yue miró a la responsable del acto.

-No...no sobrevivirías...y ya estoy harto de ver como todos mueren -Haruhi cayó de rodillas al suelo y el guisante volvió a bajar a la mano de Yue.
-Cuando despierte...dila...
-No me lo perdonará Ishika...y tardará en entenderlo...
-Cuídate viejo...volveremos a encontrarnos
-Pero aún no...
-Espero...que aún no


Yue lanzó el guisante a Ishika y con su mano libre recogió el cuerpo de Haruhi.

-La explosión barrirá toda esta zona...más toda la energía que te quede en el cuerpo..te convertirás en un autentico dolor de cabeza.
-Saca a todos de aquí.
-Lo haré.


Ishika se quedó concentrando energía mientras todo el guisante se descomprimía en la mano y entraba por sus venas. Un aura negra morada le rodeaba mientras sus venas se hinchaban. Empezó a gritar de dolor mientras contrarestaba la energía oscura con la suya, creando llamas verdes a su alrededor.

Yue llamó a Kobayashi y Storm y les explicó lo que estaba pasando. Matt iba a negarse cuando vio como Sanzamon derribaba de un golpe a Machgaogamon y gaomon caía al suelo semi inconsciente.
Otro sacrificio...para otra victoria. Con un fuerte dolor en el corazón, cogió a Hikard y echó a correr con Gaomon en el otro hombro.

Sanzamon veía como esos, insectos, como el llamaba huían lejos del bosque. Empezó a reirse e iba a ir a buscarles cuando le vio.

-¿Te quedarás deteniéndome unos segundos mientras tus amigos huyen? Que sacrificio más inutil, les cazaré en menos de un minuto. -Ishika no respondía..tanta energía le impedía vocalizar. Tenía miedo de expulsar un miligramo..sabía que para acabar con él, necesitaba toda -Jajajajaja...en fin...me divertiré pues. ¿Cómo quieres morir?

Y entonces, sonrió. Echó a correr hacía Sanzamon mientras pensaba en todos. Pensó en su ciudad natal, Aquarius, y como conoció a Yue, recordó enamorarse de Haruhi y como nunca se lo comentó...ya era tarde. Luego su etapa más feliz, cuando supo que era un elegido. Recordó esas tardes entrenando con su fiel amiga, Renamon y esperó que a donde fuera ahora en su muerte, ella estuviera. Como conoció a Ian y Matt. Matt...Yue tenía razón, era igual que Matt, porque desde que le conoció, fue su modelo a seguir. Idolotraba a ese chico, porque luchaba por lo que quería. Aris...esperaba por todos los medios, que esos dos, se juntaran alguna vez.

-¿Vas a atacarme con las manos desnudas? jajajajaja...lo siento...no tengo tiempo de...
-Por...TERARIA...
-¿Qué...?


-Tenemos que salir de aquí....¡¡CORRER MÁS!! -Yue sintió la explosión. Aún estaban demasiado cerca. -Un momento... -paró en seco y miró el terreno- ¡YA SE DONDE IR! ¡SEGUIRME!

Siguieron corriendo y saltando obstaculos hasta llegar a una cumbre montañosa. La columna de fuego chocó contra ella justo cuando saltaron a una brecha y empezaron a caer.

-Yue...¿dónde estamos? -preguntó Haruhi al despertar.
-En el único lugar..donde estaremos a salvo.


Resumen: Aris sigue en el templo, pero su acción ocurre media hora después de la eplosión. En el lugar donde nos encontramos el tiempo no pasa. Cuando acabemos de fortalecernos con el segundo origen, saldremos a la luz y todo seguirá igual que cuando entramos.
Ishika se ha inmolado y de él y Sanzamon no quedan ni los átomos y el bosque ha desaparecido de igual forma.


Luigi Luigi Yagami
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Tenemos que salir de aquí....¡¡CORRER MÁS!! -Yue sintió la explosión. Aún estaban demasiado cerca- Un momento... -paró en seco y miró el terreno- ¡YA SE DONDE IR! ¡SEGUIRME!


Siguieron corriendo y saltando obstáculos hasta llegar a una cumbre montañosa. La columna de fuego chocó contra ella justo cuando saltaron a una brecha y empezaron a caer.


Yue...¿dónde estamos? -preguntó Haruhi al despertar-

En el único lugar…donde estaremos a salvo –respondi tranquilamente mientras ayudaba a la pequeña a ponerse de pie.

Cada uno de los presentes fue levantandose lentamente, para comenzar a observar la caberna donde se encontraban.

¿Que es este lugar? –pregunto confundido el joven pelirojo-


Son unas cavernas que se encuentran bajo la “zona cero”, ese lugar del que se comenta es inhabitable, ninguna planta crece aquí y el aire no es muy bueno que digamos –respondió el peliblanco- síganme, les seguiré contando en el camino, y asegúrense de no detenerse ni separarse ni por un segundo, estas cuevas tienen forma de laberinto y la mayoría terminan en trampas mortales.


Había oído algo acerca de eso en mi primera travesía, junto a Gale y los demás, pero creíamos que se trataba solo de un mito –responde Hikard, algo sorprendida-


Todos miraron con atención a la joven peliblanca, ya que les resultaba extraño que este lugar fuera tan antiguo y nadie lo hubiera visto antes.


No se extrañen tanto, este laberinto es una trampa mortal, los pocos que lo encuentran jamás pueden salir y por eso es que este lugar continua como una leyenda –dijo tranquilamente el joven alado-


Bueno nosotros no tendriamos problemas, solo utilizaríamos magia para destruir los muros de este lugar y escapar – el joven pelimarron se mostraba algo confiado ante su respuesta, pero cambio rapidamente al ver el rostro del peliblanco-


¿Enserio lo crees?, si es asi, ¿por que no intentas romper un muro? –Yue mostraba una sonrisa burlona mientras tentaba al kobayashi a golpear la pared-


Ya lo veras –respondio Matt, para comenzar a concentrar su energia en su puño y lanzar un golpe a la pared, aunque esto solo termino en un pequeño quejido de dolor de su parte- ¡QUE DIABLOS LE PASA A ESTAS PAREDES! –grito mientras se
sostenía la mano-


Jajaja, las paredes de esta cueva son tan duras como el chromedigizoid mas fuerte, es prácticamente imposible romperlas, pero gracias por alegrarnos un poco el ambiente –dijo el Luna para continuar guiándolos por los túneles-


El viaje duro unos 5 minutos, y finalmente se toparon con una pared, la cual tenia labradas muchas figuras y textos antiguos en la roca.


¿Que idioma es este?, no logro reconocerlo –dijo el joven Storm, mirando a Hikard, la cual negó con la cabeza, dando a entender que ella tampoco lo conocía y finalmente a Yue el cual solo sonrío un poco-


No estoy seguro de su origen, solo se que es incluso mas antiguo que los digimons, no hay registros de nada, e investigado de todo pero aun así, no logre reunir ninguna pista, puesto que al parecer, quien sea que haya creado este lugar, no quería que su magia fuera copiada –argumento el joven de ojos rojos para sus compañeros- bien ahora apártense un momento –el joven peliblanco comenzó a recitar un pequeño conjuro con su mano apoyada en aquella pared, y de pronto una luz blanca y segadora los absorbió, para luego al abrir los ojos, encontrarse en un extraño bosque, que al mirar mas a lo lejos podía notarse que se trataba de una especie de caverna gigantesca y mas adelante yacía un enorme castillo que se apreciaba muy antiguo-


¿Donde demonios estamos, que paso? –pregunto muy intrigado el Kobayashi-


Se podría decir que en otra dimensión, aquí el tiempo transcurre de maneras extrañas y una vez al año, durante el hechizo de ingreso, puedes pedir que el tiempo se ralentice. Actualmente el tiempo transcurre en equivalencia de 1 día aquí es igual a 30 segundos en nuestro mundo –informo el alado- ahora diríjanse al castillo, tengo que asegurarme de sellar la entrada, pero tengan cuidado con los guardianes, no vallan a provocarlos jeje.


Los jóvenes siguieron marchando camino al castillo y no dudaron en ingresar en el, pero tan pronto dieron un paso en su interior, un circulo mágico enorme apareció en el suelo y 4 figuras pequeñas hicieron acto de presencia.


¿Quién se atreve a ingresar a nuestros dominios? –pregunto la voz de una de las 4 sombras-


Los jóvenes rápidamente se pusieron en guardia, pero al mirar a los ojos de la segunda sombra del medio, quedaron paralizados por completo y en ese mismo momento las 2 sombras de los lados se movieron a toda velocidad, para que en un pestañeo se encontraran al lado de los jóvenes.


¡Oigan, es suficiente! –la voz del peliblanco hizo eco por todo el lugar, captando la atención todos en especial de las 4 sombras, las cuales rápidamente mostraron su verdadera apariencia, las cuales eran… 4 niñas-



¡PAPAAAAAA! –gritaron las 4 rápidamente lanzándose sobre el peliblanco para abrazarlo, quitándoles el hechizo que mantenía inmóvil a los elegidos- ya ya, Yuma, Pakira, Riru y Aiko, deténganse me hacen cosquillas jajaja –decía el peliblanco entre carcajadas-


¿Papaaa? –todos los elegidos dijeron lo mismo al mismo tiempo, era claro que habían quedado muy sorprendidos ante esta palabra-


¿Tienes 4 hijas?, sabia que eras un pervertido pero de ahí a tener 4 hijas, no lo puedo creer Yue –dijo el Kobayashi completamente con cara de what the fuck-

No son mis hijas realmente, de hecho cada una de ellas tiene al menos 15 veces nuestra edad jeje, las 4 son demonios –alego el alado, poniéndose de pie, con las 4 jovencitas a su lado, solo para observar la cara de sus compañeros, los cuales no caían en que esas pequeñas niñas realmente fueran tan ancianas- permítanme presentarlos formalmente, ellas son en primer lugar Riru, ella es la princesa de los hombres lobo, en segundo lugar esta Yuma, ella es la princesa de las brujas, se supone que los seres humanos normales aprendimos la magia de sus ancestros, aunque anteriormente solo ellos poseían ese don, en tercer lugar tenemos a Pakira, ella es la princesa de los vampiros, cuando entraron y la vieron a los ojos eso le permitió usar sus poderes para paralizarlos jeje y finalmente Aiko, la princesa de los ciber-humanos, su cuerpo esta construido de un material similar al de las rocas del laberinto que llega hasta aquí, y ahora dirigiéndome a ustedes niñas, ellos son mis actuales compañeros y amigos, Matt, Ian, Hikard y Haruhi, y sus respectivos compañeros digimon, Gaomon, V-mon, Ryudamon y Terriermon.

Luego de presentarlos, Yue les explico detalladamente como había conocido aquel lugar, incluso les canto una canción del suceso:



Entonces… básicamente te embriagaste y de alguna forma terminaste acostándote con Pakira y luego ella te guío hasta aquí… Yue, enserio incluso estando ebrio no te creía capaz de acostarte con una niña –decía el pelirojo, mientras todos miraban a Yue con cara de “no es posible”-


Jeje, bueno, por algo no eh vuelto a beber alcohol jeje –respondió el peliblanco entre risas- pero volviendo al punto, ahora que estamos aquí y todo esta explicado, tengo algo que proponerles, hace tiempo utilice una magia antigua la cual es capaz de liberar casi en su totalidad todo el poder oculto dentro de nuestros cuerpos, la verdad es que en ese entonces mi poder aumento mucho, aunque no estaba preparado para soportarlo así que selle mi poder con ayuda de ellas 4, pero por eso tenia pensado volver, para recuperar todo mi poder y con el utilizar el conjuro sobre ustedes para liberar todo ese poder oculto que se que poseen, por ej. Ian y Matt ustedes cuando pelearon contra el loco de su antiguo compañero en Aquarius, fueron poseídos por los espíritus de sus ancestros y demostraron un enorme poder, pero aunque sus ancestros tomaron posesión de su cuerpo, la realidad es que todo ese poder realmente existe dentro de sus cuerpos, sino ellos no podrían haberlo tomado. En el caso de Hikard, sus poderes fueron sellados por Ygdrasil y aun no los ah despertado todos, y Haruhi tu posees 2 almas dentro de tu cuerpo, la tuya y la de tu hermana, la cual fue poseída por la magia oscura, al estar dominada por los celos, pero con tu poder creo que podrías traerla nuevamente al buen camino e incluso liberarla temporalmente de tu cuerpo para que luchen juntas en la batalla combinando sus magias. Pero primero tengo que liberar mi poder real, para recuperar mi brazo y hacer algo que jamás creí que tendría que hacer… liberar mi arma.


Todos caminaron a un gran salón, Yuma creo un circulo mágico en el suelo, y Yue se paro junto en medio al lado de Pakira y las otras 3 en puntas distintas formando un triangulo perfecto. El ritual comenzó y cada una de las esquinas se hizo un corte derramando un poco de sangre en el circulo, este acto causo algo de impresión en los elegidos que estaban observando pero su sorpresa fue aun mayor cuando de repente Yue clavo sus colmillos en el cuello de la pequeña vampira y entonces rápidamente un aura oscura comenzó a emanar con mas y mas fuerza de su cuerpo y lentamente su brazo comenzó a regenerarse y una vez estando curado, la energía oscura comenzó a concentrarse en su brazo creando un torbellino alrededor del mismo, y de pronto una fuerte explosión de poder hizo caer a todos los elegidos de espalda, el poder oscuro que sentían los hacia temblar inconcientemente, podían sentir ese mismo temor que sintieron al ver a los 2 generales, y el poder que tenían, en especial Ian quien sintió como el poder del peliblanco se había elevado considerablemente. Unos segundos después el torbellino oscuro desapareció junto con el circulo mágico y en el de el surgió un renovado Yue, que ahora portaba en su brazo una extraña arma, la cual parecía ser un brazo gigantesco con plumas y garras, sus alas se habían vuelto completamente negras y unas púas habían aparecido en las puntas superiores.


Esta es mi crow counter sword, o cs crow para abreviar y esta es mi apariencia con todo mi poder –respondió el peliblanco mostrando su arma a sus amigos- esta arma me permite canalizar todo el poder de la oscuridad y el efecto funciona igual que con un láser, cuando enciendes la luz normal no pasa nada, pero un láser concentra el haz de luz hasta hacerlo letal.

Y ahora, están listos para su entrenamiento, el “segundo origen” es un hechizo que libera todo su poder escondido, a cambio sufrirán 3 días de un dolor mortal, si logran soportarlo durante esos 3 días, su poder se incrementara sorprendentemente, ¿están preparados? –pregunto el alado-


Los elegidos se miraron unos a otros para finalmente responder todos con un “
¡SI!”.








Bueno el pequeño entrenamiento de los elegidos comienza, y el segundo origen ya esta haciendo su efecto. Los elegidos sufrirán el mayor dolor inimaginable y durante eso pueden experimentar visiones o recuerdos. Finalmente saldrán de ese lugar, con un poder completamente distinto, mucho más elevado y capaz de hacerles frente a los generales de chronomon.


Pd: le metí algo de relleno xD, quería hacerlo mas emocionante, aunque todas las ideas que había tenido se me esfumaron u,.u así que escribí lo primero que se me vino a la mente xD.


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Oteó a un costado de sí. Haruhi había mantenido un perfil bajo durante todo el transcurso. No le sorprendía, sabía por lo que ella debería de estar pasando, aun cuando Hikard lo había estado manteniendo en silencio la perdida de Janick le había golpeado más de lo que había esperado, sin querer se había encariñado de sobre manera con el Morrison, y, sin embargo, sabía de antemano que por lo que pasaba Haruhi era aún peor, ella había conocido a Ishika mayor tiempo que Hikard a Janick. Von Drasill la observaba y solo le dedicaba suaves sonrisas cuando sus miradas chocaban, a veces eran correspondidas, otras más las mantenía al margen.

Haruhi. — La chica se había detenido de un momento a otro y debido a que Hikard iba tras ella se detuvo de momento. La mirada perdida de la Minamoto se sobresaltó y giró para enfocar a su compañera de batallas tras ella. Von Drasill la observaba con detenimiento y curiosidad—. ¿Haruhi?. — Repitió.

Disculpa, Hikard-san. — Volvió a avanzar seguida por los pasos de la aludida—. Estaba distraída. — Completó.

No uses el ‘san’ con mi nombre, Haruhi. — Le sonrió—. Me hace sentirme más vieja de lo que soy. — Explicó elevando su índice y meneando la cabeza de una forma extraña. — Además, somos amigas, no son necesarias tantas formalidades. — Admitió alegre. Haruhi asintió ausente.

Hikard. — Llamó robándole la palabra a la chica. Un sonido afirmativo por parte de la recién llamada le indicó que podía continuar—. ¿Cómo se supera una perdida?. — Cuestionó. Hikard se crispó, no era que hubiera olvidado el reciente evento que había ocurrido, sin embargo, el agujero en su estómago le quería negar recordarlo.

Continuando. — Habló finalmente. Haruhi volteó a verla y a su vez Ryudamon lo hizo. Hikard llevó la mente al frente donde el trío de elegidos caminaba—. Sé que superar plenamente la perdida de alguien es algo difícil, sin embargo, continuar es la mejor manera de hacerlo, no te digo que lo olvides, pero, vive tu vida por ti y por él, por todos los caídos. — Haruhi meditó, había algo de verdad en aquellas palabras, llevó la mirada adelante y continúo avanzando.

¿Sabes, Hikard?. Ishika, yo siempre estuve enamorada de él. — Hikard se crispó y volteó a verla—. No fui capaz de decirle lo que sentía. No lo conseguí y ahora jamás s elo podré decir. — Se lamentó. Sus ojos se volvieron vidriosos. Terry la observaba con preocupación. Ryudamon la observó en silencio, aquel efecto, esos ojos a borde del llanto lo hicieron tener un flasheo, una imagen del pasado que velozmente desapareció ante sus ojos negándole identificar el recuerdo. El agujero en el interior de Von Drasill aumentó el tamaño, ese sentimiento familiar se arraigó desde lo más profundo de su interior, estaba al borde también, al borde de desmoronarse y caer. Aseveró sus pasos. Aún no.

Nadie más morirá. — Afirmó Hikard segura de sus palabras. Metió sus manos a sus bolsillos—. No voy a permitir que nadie más muera. — Sinceró sujetando el mango de aquella daga oculta—. Nadie más.

En el caso de Hikard sus poderes fueron sellados por Yggdrasill y aun no los ha despertado todos. — Fueron aquellas palabras las que lo hicieron voltear a verlo y hacer a su mente perderse tras un buen lapso de tiempo sin escuchar las siguientes palabras del albino.

Aquel era un hecho del cual ella desconoció gran parte de su vida y que, incluso, desconocía hasta cierto grado a esa altura. Era consciente de parte de su vida y sin embargo seguía con aquella manzana en la garganta de que algo estaba omitiendo.

Es un hechizo que libera todo su poder escondido, a cambio sufrirán 3 días de un dolor mortal, si logran soportarlo durante esos 3 días, su poder se incrementara sorprendentemente, ¿Están preparados?. — Hikard volvió en sí misma en ese instante y asintió sin chistar.

Yue indicó la posición donde los elegidos se debían colocar. Puntos estratégicos para evitar, quizá, algún choque de energías. Las hijas del albino prepararon cosas que el muchacho les indicaba. Hikard lo observaba, eran cosas para pasar el rato, imaginaba que el grupo de demonios que habían conocido se preparaba para acompañar a los elegidos en su dolor. Observándolos y distrayéndose en el proceso de ser necesario.

Tamer. — Llamó una voz tras de sí. La voz la hizo voltear—. Necesito hablar contigo. — Habló.

La figura humana había crecido desde la primera vez, tal como un humano la forma humana de un niño se había perdido con un paso acelerado de tiempo, cosa que no le sorprendía finalmente él era un digimon. Ahora era más alto que ella por una buena cantidad de centímetros. Hikard viró a Yue que asintió tras la petición del ser digital. Caminaron unos pasos más lejos sin perderse de la visión de los demás elegidos. El digimon pareció irritado de un segundo a otro y volteó a ver a la humana.

¿Qué fui?. — Cuestionó finalmente.

Un digitama. — Respondió sin dar reparos. Ryudamon bufó.

Sé que estás mintiendo. — Afirmó y ella endureció la mirada. Ryudamon observó a su elegida con una mirada diferente a la habitual, pero ella la recordaba—. Dime la verdad, ‘Tamer’. ¿Quién soy realmente?.

No es algo que debería importante, Ryudamon. — Hikard elevó levemente la mirada a la criatura digital. Ryudamon se crispó de un segundo a otro y llevó su mano a su sien, la pelinegra había invadido su mente—. Hay cosas que deberías dejar enterradas, por el bien de las personas a tu alrededor.

Si bien era verdad que conocía parte del pasado de Ryudamon por voz de Dukemon no lo conocía a detalle, pero sabía lo que debía hacer en ese punto. Von Drasill se congeló de un instante a otro. Chocó contra el recuerdo que había estado aflorando en la memoria del digimon y ella lo reconoció. Aumentó el poder en la mente en el digimon y este se irritó. Intentaba bloquear algo que él consideraba tener derecho a conocer y qué comenzaba a entender, ese recuerdo significaba más que una simple etapa en su vida. El siguiente movimiento ninguno de los espectadores a la lejanía y mucho menos la mera protagonista de la escena hubiera esperado.


Su cabeza no se movió ni un poco cuando el dorso de la mano de Ryudamon chocó violentamente contra su mejilla obligándola a eliminar toda la concentración mental que había juntado para bloquear su recuerdo y de esa manera dejar el recuerdo en la mente de Ryudamon. Los elegidos quedaron en completo silencio, en ese espacio silencioso les fue imposible no escuchar el sonido del golpe. Hikard endureció la mirada y Ryudamon lo hizo de igual manera.

Haz como quieras. — Zanjó Von Drasill—. Solo debes saber algo, Ryudamon, aun si no lo quieres no pienso dejarte a la deriva en ningún momento, quieras o no soy tu elegida y no permitiré que algo malo te ocurra. — Dio media vuelta y fue a donde los otros elegidos estaban con la mejilla roja por la bofetada recién recibida, ninguno se atrevió a cuestionar nada, quizá por el bien de la misma Von Drasill. Haruhi que estaba de frente a ella fue la única que se atrevió a hablar. Tras ella Ryudamon se acercó también recibiendo miradas desaprobatorias por parte de los otros digimon.

¿Te encuentras bien, Hikard?. — La chica asintió sin dudar un solo instante pero era un asentimiento lleno de mentiras. No podía estar correctamente bien con el repentino recuerdo con el que había chocado. Era algo que desconocía de su presente digimon. Él había sido el responsable. Suspiró y dejó salir el aire lentamente. Ahogándolo.

Bien. ¿Están preparados?. — Habló Yue. Todos asintieron, con decisión o por mero impulso del mismo cuerpo. Fueron las palabras de Yue las que iniciaron el hechizo. Atrás de ellos los digimon observaron con curiosidad el reciente efecto. Marcas aparecieron en los cuerpos de los elegidos, diferentes para cada uno de ellos.

No parece tan malo. — Storm tomó la palabra—. Tantas peleas nos hicieron inmunes al dol.. — Sus palabras fueron ahogadas de un instante a otro. El dolor comenzaba a aparecer y lo obligó a callar. Uno a uno los elegidos comenzaron a sentir la repentina fuerza que los golpeaba y contra la cual no podían combatir.

Hikard cayó al suelo apoyando las manos en la tierra. Sentía todo contraerse, todo golpearla, los quejidos de los demás pronto acompañaron a los suyos. Era doloroso verdaderamente doloroso. Algo en su interior palpitó violentamente y el aire comenzó a abandonarla. Su visión comenzó a perderse también.

Himeko. — Una voz profunda sonó en su mente. Era femenina y la recordó de algún momento en su pasado. Era la voz de Yggdrasill.


Resumen:
✖
Haruhi le ha declararo a Hikard que siempre estuvo enamorada de Ishika. Se siente deprimida por su perdida.
✖ La tensión entre Ryudamon y Hikard salió a la luz plenamente. Oh, sí, Ryudamon se ha transformado en otra persona.
✖ El entrenamiento ha comenzado. ¡A sufrir se ha dicho!
 
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Han Hyung Hee

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"Haruhi tu posees 2 almas dentro de tu cuerpo, la tuya y la de tu hermana, la cual fue poseída por la magia oscura, al estar dominada por los celos, pero con tu poder creo que podrías traerla nuevamente al buen camino e incluso liberarla temporalmente de tu cuerpo para que luchen juntas en la batalla combinando sus magias"

Las palabras de Yue a un resonaban en su cabeza
--
¿Liberar a Sayla?-- susurro para si misma. A su mente llego rápidamente la imagen de su abuela. --Obaa-san-- sintió un fuerte dolor en el pecho y un extraño latir de corazón, se crispo por un momento sabia perfectamente que era no era el latido de su corazón.

Paso largo rato meditando las palabras de Yue, y tenia razón debía ayudar a Sayla. Ya no permitiría que tomara el control de su cuerpo ¡jamas! era una promesa, liberaría a su hermana y le haría abrir los ojos por las buenas o las malas.
Las "hijas" de Yue realizaron los preparativos necesarios acorde a las instrucciones que el peli-blanco les daba.


--Bien. ¿Están preparados?-- los elegidos asintieron, las marcas comenzaron a verse en el cuerpo de cada uno de ellos
--
¿Que son estas marcas?- pregunto Haruhi, su pregunto fue ignorada.

No parece tan malo. — Storm tomó la palabra—. Tantas peleas nos hicieron inmunes al dol.. — Sus palabras fueron ahogadas de un instante a otro. El dolor comenzaba a aparecer y lo obligó a callar. La peli-negra observo como Ian se retorcía de dolor, comenzó a entrar en pánico antes de si quiera poder entrar aun mas en pánico, el dolor se hizo presente.

Haruhi cayo al suelo retorciéndose de dolor al igual que los demás elegidos, el dolor era insoportable. Sentía como si la muerte se acercase poco a poco se dijo a si misma que no seria capaz de soportar mucho mas tiempo.

El suelo desapareció, el cielo se lleno de extraños signos acompañados de colores brillantes. Haruhi abrió los ojos de reojo pudo observar uno de los símbolos en el cielo y lo identifico como su marca de elegida. Esta se convirtió en un agujero negro tragándose así a la oji-escarlata, sintió como su cuerpo comenzaba a girar y se disolvía para fundirse con las estrellas, el pánico invadió cada fibra de su cuerpo.

Justo cuando creía haber alcanzado la muerte, se sintió impulsada a vertiginosa velocidad a través de incontables cámaras de luz. Se vio frente a un majestuosa puerta la cual la invitaba a entrar, sentía el latir de acelerado corazón esta vez estaba segura que si se trataba de su latir.

La majestuosa puerta se abrió de par en par. Luz, era lo único que se aprecia al otro lado.
Poco a poco la puerta comenzó a cerrarse,
"
¡Entra!" se dijo a si misma, pero era imposible su cuerpo se había disuelto por completo.

De un momento a otro todo se torno totalmente oscuro, sintió como sus extremidades regresaban a su respectivo lugar un calor ardiente invadió todo su ser. Se miro ambas manos, no eran las suyas abrió la boca para llamar por ayuda pero ningún sonido se hizo presente, sintió un increíble poder correr por todo su cuerpo.

"
¿Sayla?"

¡Ya no estaba!
No pudo sentir mas el alma de su hermana, su hermana no se encontraba dentro de ella ni ella dentro de su hermana.
Ambas se fundían en una sola.

Su cuerpo comenzó a temblar sin control alguno, ninguna de sus extremidades le obedecía. Ella quería tomar el control de su cuerpo de nuevo.

"¡NO!"

Su cuerpo para de temblar, su mirada se torno segura y llena de determinación, se lo había prometido a si misma y a ella. No podía fallar debía hacerlo , por ambas.
Bañada en transpiración, adolorida, exhausta y un ardiente calor aun presente en su interior, Haruhi camino a duras penas por un largo pasillo de un hermoso color escarlata.

Sus fuerzas poco a poco comenzaba a abandonarla. Pudo verlos a todos , sus seres amados que habían caído.
Su respiración de torno mas agitada de lo normal, sus piernas se negaban a continuar pero se forzó a si misma a continuar .

Sus padres, su abuela, sus amigos ..... Ishika.
Le sonrieron de forma tan radiante, trato de sonreír pero ya no le quedaban fuerzas si quiera para tal pequeña acción.
Cayo de rodillas y antes de desplomarse por completo alguien la sostuvo.

"I..Ishika"
"Tranquila, descansa"

La recostó suavemente contra el suelo, sus ojos comenzaron a cerrarse poco a poco. Lo ultimo que pudo sentir fue una ligera presión sobre sus labios, trato de abrir los ojos para poder verlo una ultima vez pero estos se negaron a cooperar.
Hizo acopio de fuerza para dibujar una pequeña sonrisa en su rostro.

Todo se torno totalmente oscuro.


--Bien hecho Haruhi-- el peli-blanco observo como la aludida perdía por completo el conocimiento, pero una pequeña sonrisa permanecía dibujada en la comisura de sus labios.

.-. espero este bien, esto fue lo que se me ocurrió
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Por orden de Mimi, postearé yo.

El dolor era insoportable, más no inaguantable. Los cinco guerreros se retorcían en el suelo mientras más marcas iban saliendo en el suelo. Las chicas demonio seguían recitando en una lengua que sólo el peliblanco Luna conocía de antemano.

Mientras sentía como su sangre hervía y sus músculos se tensaban, Matt comenzó a sentir algo más. Unas voces en su interior que él conocía muy bien.

-Matt...no te resistas más...puedes hacerlo, puedes sacar todo tu potencíal. Usa tus instintos, la magia se alberga en los instintos de las personas.
-Koyomi...¿eres tú?
-Matt...sólo tú puedes ayudar a Seiren ahora, no cometas el error que cometimos Blake y yo. Saca la fuerza que hay en ti, ahonda en tu interior y despierta le energía, despierta mi potencíal Matt...libérame al 100%, puedes hacerlo.
-Gale...yo...
-Matt, haz que nuestras muertes hayan servido para algo compañero, despierta tu potencial...saca todo tu poder.
-Yuma...amigo..
-Kobayashi, maldita sea, tú y Storm pudisteis sacar el 100% una vez, vuelve a hacerlo, no voy a permitir que mi asesino no saque todo su poder y reviente a ese Chronomon, sacar vuestro poder maldita sea..
-Percyval...tú...
-Estoy contigo Matt, todos lo estamos y confíamos en ti
-Janick...Ishika...
-Vamos Matt, despierta tu potencial, abre el segundo origen
-Matt despierta tu poder
-Despierta el segundo origen
-Matt...
-Matt...
-Matt...
-Yamatto Kobayashi...hijo de Mirto, nieto de Arathorn...
-¿Quién eres...?
-Despiertame...


Matt empezó a gritar y Yue fue testigo de como una gran llama azulada salía de su cuerpo con la forma de un guerrero.

-Muy bien Kobayashi...muy bien.

Luigi Luigi Yagami Dale tu amigo, no estoy muy inspirado e.e
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I am the bone of my sword


Steel is my body and fire is my blood


I have created over a thousand blades


Unknown to Death, Nor known to Life


Have withstood pain to create many weapons


Yet, those hands will never hold anything


So as I pray, unlimited blade works.


Puta, esa era la única palabra que pasaba por le mente de Ian Storm en aquel momento. Al igual que sus compañeros, estaba retorciéndose en el suelo del dolor en su cuerpo debido al jodido “despertar” del poder oculto.

- “Puta madre…esto es peor…que cuando Kari me cambio…el origen e mi magia” –pensó el espadachín retorciéndose en el suelo. Cada vez le era más difícil mantenerse consciente y evitar caer inconsciente debido al ingrato dolor en su cuerpo. Cerró los ojos con dolor, y cuando los abrió se encontraba nuevamente en aquella planicie ilimitada, con una cantidad infinita de espadas extendiéndose hasta los horizontes.

Ost: a Hero Will rise

- ¿Dejaras que todo acabe así? –la voz de Blake Rozenkrauss hacía eco en aquel mundo. Una voz llena calmada y llena de experiencia, tratando de aconsejarlo.

- ¿Qué es este lugar? –preguntó Ia, viendo como el paisaje se extendía por aquella planicie con un numero incalculables de espadas, lanzas y alabardas clavadas en el suelo. - ¿Qué es realmente Unlimited Blade Works? –

- Este mundo, es la respuesta definitiva de alguien que fue salvado con una espada, que vivio con una espada toda su vida y actuó como tal –contestó Blake, apareciendo a espaldas de Storm, quedando ambos viendo hacia la dirección contraria.

- ¿Este mundo? –preguntó Ian, sin quitar la vista del paramó desolado.

- Este mundo, contiene todas las espadas, lanzas y alabardas que he visto en mi vida y en las anteriores y contendrá las que tú has visto y vayas a ver. Este mundo es la habilidad definitiva que desarrolle a base de mi maestría en las armas, mi inútil magia de análisis estructural y mi magia de creación de espadas. –contestó el caballero de armadura blanca. - Esta es mi visión retorcida del mundo…la cual se puede volver realidad con ayuda de magia…un Reality Marble…esto es Unlimited blade Works, universo de espadas infinitas -.

- Reality Marble…alteración de la realidad –respondió el dueño de excalibur. Una sonrisa se dibujaba en el rostro del pelirrojo de ojos amarillos. – Y supongo que aquel canto que Hikard me dijo…es la clave para invocarlo ¿cierto? –.

- Si y no…en mi caso, mi canto es la referencia a todas mis experiencias de vida, las tuyas son similares pero no las mismas…así que debes pensar tu propio canto de invocación –contestó el caballero, sonriendo al sentir que su contraparte estaba meditando, recordando todas sus experiencias.

“My body is made out of swords


My blood is made out of iron


My will is made out of fire


I survived through countless battles


Trying to protect the life”


Imágenes de sus primeras batallas en aquel viaje aparecían reflejadas en aquel cielo anaranjado. Cada momento en que se lanzo a luchar por sus amigos, dispuesto a darlo todo por ellos. Imágenes del pasado, donde disfrutaba los días junto a Kotomi, antes de que la muerte la envolviera.

“Forging fields of infinite weapons for the victory


Never regretting the path that I choosed to walk


For the sake of my loved people I will not stop


Always fighting, always standing in a hill of endless blades


The meaning of my whole life is”


Recuerdos de la batalla contra Percyval inundaban su mente, los recuerdos de las muertes de sus compañeros pasaban por su mente. Aquellos sentimientos de impotencia que sintió en su momento. No iba a dejar que volvieran a suceder nuevamente. Esta vez, tendría dos armas secretas a su lado: una espada forjada de milagros…y un mundo de lleno de espadas…


“¡Unlimited blade works!”



mimi_sakura mimi_sakura Kirari Kirari Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel Y Yue208 H Leny Van-dike a ver si esto funciona E_eE pinches comandos nuevos de edicionde centreo y toda la wea de colores e_e

pd: me cago en la reputa madre de la edicion de post ahora.... whatever, el aria que sale al inicio es el que usaba blake...el que aparece en el transurso del post es el nuevo e_e solo unanlo xD
 

Yue208

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El entrenamiento había comenzado ya hacia unas cuantas horas. El hechizo del “segundo origen” estaba haciendo efecto y el peliblanco podía notar como la energía comenzaba a aumentar en sus cuerpos poco a poco.

Bueno niñas, eso es todo, ya podemos ir a descansar, ahora solo nos queda esperar –dijo el peliblanco volviendo a su apariencia normal, la cual seria sin su arma, y desapareciendo sus alas negras (las alas para quien no recuerde, son un hechizo que se activa como modo de defensa incluso sin que Yue lo ordene, como la arena de Gaara. No volverán a ser blancas xD) y encaminándose hacia la salida de la habitación, seguido por las niñas- por cierto si quieres ustedes pueden quedarse aquí con sus camaradas o dar una vuelta por el palacio, luego de los 3 días estaremos esperándolos en el salón principal, pueden seguir los letreros.



Esas fueron las ultimas palabras del alado, el cual dejo rápidamente la habitación, en la cual todos los digimons se quedaron al lado de sus elegidos, incluso Ryudamon, a pesar de estar enojado, permaneció al lado de su camarada, algo dentro de si, le impedía apartarse de su tamer viéndola sufrir así.


Papaa, no nos visitas en mucho tiempo y cuando llegas nos haces trabajar, eso no es justo –dijo la pequeña vampiresa, inflando sus cachetes-


Es verdad, ahora es tiempo de nuestra re-com-pen-sa -esas ultimas palabras pronunciadas por la chica lobo de manera seductora, ocasionaron que el peliblanco cerrara los ojos y mostrar una sonrisa, para luego abrirlos y sonreír de una manera algo atemorizante-


Unas horas después solo podían apreciarse a las 4 demonios, durmiendo en una enorme cama solo cubiertas por las sabanas y a un peliblanco que salía de la habitación arreglándose el traje…

Y así transcurrieron los días hasta que finalmente en el día 3…

Sean bienvenidos, por favor, pasen y tomen asiento, seguro se encuentran sedientos y hambrientos –decía el joven hechicero, mientras observaba como uno a uno acompañados de sus compañeros digimons, los demás elegidos ingresaban al salón-



No hubo muchas palabras, ya que tengo elegidos como digimons estaban muertos de hambre, ya que ninguno se había separado del otro en los 3 días que duro la magia.


Dios que delicia, puedo sentir como mi vida vuelve y mis poderes son mas grandes que nunca –decía un hambriento pelirrojo que devoraba sin parar-

Debo admitir, tuve mis dudas en un principio, pero el incremento de poder es innegable –comento el Kobayashi, que por poco se ahoga con la comida-



Puedo sentir como mi vinculo con mi hermana se ah hecho muy fuerte y mis poderes aumentaron mucho –decía la mas pequeña del grupo, sin parar de alimentarse-


Nunca imagine que mi cuerpo pudiera controlar tanto poder, esto es… realmente asombroso –decía la peliblanca con rapidez, al igual que los demás, sin detenerse en su alimentación-


El peliblanco mostraba una sonrisa, podía sentir el nuevo poder de sus ya amigos, pero aun debía de asegurarse, así que espero hasta que terminaran de almorzar y los guío a todos al patio.


Bien aquí estamos, estos pilares están hechos del mismo material que la cueva, como pudieron notar al ingresar, incluso un fuerte golpe no podría hacerles ni un rasguño, por eso dije que este lugar es casi imposible de encontrar. Pero con magia, es posible al menos dañarlo –dijo el peliblanco mientras mostraba unos grandes pilares al estilo griego de color negro- este logre dañarlo yo cuando utilice gran parte de mi poder. Como ven es imposible destruirlos, pero si logran crearle una grieta, significa que ya poseen el poder suficiente para enfrentarse a los generales. Bien… ¡Comiencen!.







Bueno xD, los 3 días ya pasaron, todos han incrementado su poder, es momento de probarlos contra los pilares. NO PUEDEN DESTRUIRLOS, el objetivo es hacerles una grieta.



Un vez que todos hayan realizado su prueba y entrenado un poco a su manera para probar sus nuevas habilidades, saldremos para dirigirnos donde Aris xD


Bueno, es hora de llamar a todos: H Leny Van-dike
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S E G U N D O O R I G E N
Y G G D R A S I L L

Se giró bruscamente al escuchar la voz. La había oído claramente y sabía que no se trataba de una cruel broma de su masoquista mente. Tras ella no había nada ni nadie en un buen rango de distancia, mucho menos había el mínimo indicio de que anteriormente había hubiera estado en aquel lugar. No estaba loca, sabía que la había escuchado y la propia afirmación de su cabeza se lo repetía Regresó la vista al frente y parpadeó con confusión. El lugar había cambiado repentinamente. Tonalidades puras y pacificas inundaron sus orbes de principio a fin, en cada rincón había un aire de grandeza que rodeaba el lugar y a ella, de un momento a otro fue modificado por una sensación de nostalgia, reconocía aquel sitio de su niñez y los recuerdos regresaron a ella repentinamente.

Hikard. — Una voz la hizo crisparse y virar en la dirección donde aquella nueva voz venía. Una chispa eléctrica recorrió velozmente su columna vertebral. Sus ojos enfocaron un par de ámbares que la observaban fijamente sin chistar. Un vibrar se arraigó a su interior. Esperanza—. Mejoraste mucho, estoy orgulloso. — Sus cabellos rojos bailaron al compás en que su cabeza se movía levemente mostrando una suave sonrisa surcando sus labios.

Dukemon. — No reparó en más detalles y sin dudar ni un segundo se abalanzó a él. Fue un milisegundo antes que una dolorosa visión surcara su mente. Dukemon desapareciendo tras el roce de sus dedos. Su temor se esfumo velozmente cuando los brazos del caballero la apretaron contra si—. De verdad eres tú. — Susurró.

Claro que soy yo. — Se separó levemente de ella—. Para este punto deberías recordar que los digimon no desaparecemos, eventualmente regresamos. — Hikard afirmó.

Sabía que volverías. Te presentaré a Ryudamon y… — Dukemon que permanecía en su forma humana negó levemente.

Aun no puedo regresar a tu lado. Me observas dentro de tu mente, quizá en un tiempo nos reencontremos. — Meditó cortos instantes sus siguientes palabras—. Estoy orgulloso de ti. — Habló finalmente. Hikard se crispó—. Te has fortalecido bastante, cuando me sacrifiqué y te miré tan destrozada creí que te quedarías en el suelo, por un instante temí que mi esfuerzo hubiera sido en vano. Es bueno ver que no es de esa manera.

Pero estoy aquí porque aún sigo siendo débil para enfrentarme a Chrnomon. — Dukemon la observó unos segundos y asintió. Empezó a caminar y la niña lo siguió de forma inmediata.

Cuando me sacrifiqué parte de tus poderes se liberaron rompiendo parte del sello de Yggdrasill, aun cuando intente eliminarlo completamente solo conseguí romper parte de él, entre ellos pude liberar tus sentimientos y parte de tus recuerdos. No podía permitirme el que siguieras como un títere sin alma. — Avanzó por un largo pasillo de tonalidades blancas. A sus costados parecía haber cuadros de digimon—. Aquí era donde solías vivir tras la muerte de tus padres y conocer a Gale. Un demonio fue en tu búsqueda y permaneciste un tiempo en la penumbra del mundo. Allí Lucemon siguió el acuerdo establecido colocando el primer triangulo en la palma de tu mano. — Hikard elevó su mano y observó el dorso de la misma fijando su atención en su marca—. Seguidamente te trajeron ante nosotros y Alphamon se dio a la tarea de colocar el segundo. Es lo que conoces como el Primer y Segundo Vínculo. — Explicó. Hikard contó los triángulos en el dorso de su mano derecha. Eran tres, hasta ese punto había explicado dos de ellos por lo que elevó la vista velozmente para escuchar la parte que faltaba—. ¿Recuerdas quién te recibió?. — Ella se aturdió un instante pero luego afirmó.

LordHolyAngemon. — Respondió y corrió para quedar a la par del caballero. Se inclinó levemente para ver su rostro y proseguir—. Él, me llevó ante ti cuando Lucemon me pasó a su custodia. — Dukemon asintió con una sonrisa en los labios—. Aunque no te veías muy feliz. — Recordó.

Efectivamente. Si te soy sincero nunca creí llegar a confiar en un humano. En aquel tiempo consideraba a la raza humana como la principal culpable de la perdida de nuestro mundo. Anteriormente ambos mundos estaban separados pero a la vez conectados y el pensamiento de los humanos influía de sobre manera en nosotros. Consideraba a sus pensamientos sucios y egoístas como la causa de nuestra perdida. Cuando Yggdrasill pidió que te trajéramos al castillo siempre creí que no serías más que un estorbo y un engendro mal recibido. Así fue hasta que te vi cruzar la puerta. — Soltó una sonrisa de un momento a otro reviviendo aquel recuerdo a sus memorias—. No sabía porque en aquel entonces Yggdrasill pidió que los digicore de las Cuatro Bestias sagradas estuvieran en la habitación. Ignoraste totalmente mi llamado de atención y fuiste directamente a donde estaba el digicore Baihumon. — Hikard viajó al pasado en un parpadear. Recordaba aquel instante.

Baihumon. — El nombre escapó en un susurro de sus labios recordando repentinamente la pelea de hace 500 años. Sintió un repentino agujero en su interior que poco a poco relleno con un aliento. Dukemon notó aquel movimiento pero guardó silencio.

Entonces, tras tu repentina muerte en manos del enemigo y tu reconstrucción de data y vida, me convertí en tu Guardián por orden de Dios y comenzó todo aquello. — Se detuvo y volteó a la visión que daba aquel ventanal del pasillo donde se habían detenido.

¿Por qué me narras todo, Dukemon?. — El aludido volvió la vista y la descendió levemente.

Hikard. ¿Sabes quién eras antes de que esto comenzara, tienes idea de por qué fuiste elegida en un principio?. — Ella negó levemente—. Siempre te ocultamos algo por tu propio bien y el de nuestra misma existencia, un hecho que Yggdrasill nos prohibió hacerte llegar.

¿Dukemon?. — El digimon la observó de reojo. Giró sobre su propio eje y la observó de frente, su mirada se había seriado de un instante a otro. Sus labios pronunciaron una palabra muda para sus oídos pero clara para sus ojos. Ya la había escuchado antes. Retrocedió un paso con duda con una imagen que apareció golpeando su cabeza. Resbaló.

Dukemon la observó caer al fondo de un abismo mismo que se cerró tan pronto él se asomó a observar. Suspiró suavemente pero de un instante a otro se sintió agobiado. Escuchó pasos a su espalda, no necesito girar para saber de quien se trataba.

Aún me recuerda. — Susurró con un aire de esperanza.

Todavía no te regeneras. Vuelve a descansar. — Ordenó cerrando los ojos. Volteó para verlo.

Falta poco. — Dukemon asintió.

Muy poco, Baihumon.

[ . . . ]

Cayó y cerró sus ojos esperando el impacto que jamás llegó. Los abrió repentinamente. No estaba en un lugar conocido para ella. A su alrededor había flores, parecía estar en un campo que se extendía a todo su alrededor. Se sentó lentamente. Una punzada azotó su cabeza y llevó velozmente su mano a ella intentando calmarlo. Se incorporó con cierta dificultad y giró observando su entorno.

¿Dónde…?.

Giró sobre sí misma. Escuchó un sonido a su costado y viró en esa dirección, no había nada significativo, al menos no en aquel segundo, momentos después lo observó. Los montículos de tierra subieron atravesando las flores como si fueran solamente nubes, mantenían construcciones en ellas y se elevaban lentamente. Sus ojos se abrieron de par en par, ya había visto ese lugar.

Señorita. — La voz a su espalda la hizo voltear velozmente. Comenzaba a hacerse una costumbre que eso estuviera ocurriendo. La mujer frente a ella tenía anteojos y la había visto con anterioridad en una visión o sueño anterior.


Es bueno volver a verla. — A su costado escuchó una nueva voz. Un muchacho de cabellos negros llevaba una sombrilla azulada de traje negro.


Ustedes son… — Su voz quedó en su garganta capturada.

¡Woa! ¡Qué grande está!. — Se crispó tras el repentino grito. Cayendo el suelo otra femenina aterrizó a sus pies. Se incorporó de un brinco y dio marometas hacía atrás para concluir en una peculiar reverencia. Hikard pegó un gritillo tras la repentina aparición y retrocedió un par de pasos. Chocó contra alguien y un par de manos se posaron en sus hombros.


Asustadiza que eres. — Se crispó al escuchar aquella voz y se alejó repentinamente. A su espalda estaba aquel muchacho al que culpaba por la muerte de Dukemon. Hogakido la miró desde lo alto y arqueó una ceja—. ¿Me dirás que no me recuerdas, niñata?.


Te recuerda de una mala manera bien ganada. — A pasos cortos un castaño avanzó—. Hola de nuevo. — Volteó a ver a la chica.


Ashton. — Pronunció su nombre por inercia. Hogakido suspiró.

Lo dije, la próxima vez tú serás el malvado vagabundo. Me costó el mismo DEX esa batalla. — Pasó su mano por su cuello. Hikard observó la escena con confusión. Hogakido la observó un instante—. No me digas que verdaderamente crees que pensaba matarte. — Su mirada se serio. Hikard asintió por inercia y el pelinegro suspiró—. Déjame decirte, aparte de que Yggdrasill nos crío juntos tras tu regreso, soy descendiente de los que se quedaron en tierra.

El cielo se ve más cercano. — La voz a su espalda se adelantó a sus palabras. Volteó y miró a un anciano cubriendo sus ojos del sol en lo alto. El viejo volteó a ver a la femenina y sonrió. Hikard lo recordó, era el mismo viejito que se había topado en Lufenia, aquel extraño que había dicho un peculiar comentario—. Un gusto, señorita.


Ustedes, todos… — La mujer de anteojos asintió.

Somos habitantes de Cyril. — Hikard sintió un palpitar. Imágenes surcaron su memoria, parecía recordarlos de algún lugar anterior al que era consciente—. Estamos aquí para protegerla, no podemos interferir en sus acciones, pero si vigilarla en la distancia, en silencio, esperando su retorno. Esos fueron los deseos de sus padres.

Ellos sabían que volvería. — Un sonido extraño llamó su atención. La persona que había caído de lo alto mantenía el equilibrio sobre una pelota.

En resumen sí. Nosotros reencarnamos antes de que usted fuera devuelta a la vida. — Apoyaba su rostro en sus manos pero sus piernas estaban curveadas hacía atrás superando su cabeza. Era demasiado flexible a su parecer—. Algunos también fueron descendientes de tierra.

Todos aquellos que continuamos viviendo en tierra y que por alguna razón no nos elevamos con el reino nos quedamos a vivir abajo por generaciones esperando y educando a nuestros hijos con los valores de Cyril, su secreto y existencia. Todos los demás permanecieron allí, petrificados. — El anciano acomodó su gorra. Hikard iba a cuestionar cuando fue callada por otra voz.

Pero no venimos para dar largas explicaciones. — El hombre de cabellos negros y ojos azules se adelantó.

Seguiremos esperando su regreso y cuidaremos del reino hasta entonces. — La mujer de la guadaña habló—. Nosotros lo mantendremos a salvo.

No, esperen, yo…

No, niña, tú tienes cosas que hacer. — Higakido golpeó su cabeza con su mano.

No necesitarás más de mí. — Ashton habló—. Te has hecho muy fuerte.

Ah~. ¿Tenemos que volver ya, tan pronto?. Quería pasar más tiempo con la señorita. — La chica de la pelota habló quejándose con una suave voz y un puchero entre sus labios. Pegó un brinco y la pelota se esfumó—. Bueno. ¿Qué se le va a hacer?.

Cumple tu deber y luego vuelve a tu lugar. — La mirada de ella se crispó.

Las figuras comenzaron a desaparecer. Ella se mareó. Y tanteó el suelo con sus pies. Tras elevar la vista no había nada más.

[ . . . ]

Dukemon. — El aludido volteó a verlo—. ¿Por qué pusiste a Ryudamon a lado de Hikard?. — El hombre de antifaz volteó a verlo a él con una dosis de curiosidad—. No te preocupes, Baihumon está en descanso ahora no puede escuchar absolutamente nada, tengo una teoría pero también tengo bastante curiosidad.— El caballero meditó una respuesta.

La historia de ambos empezó conjunta. Fue la guerra que se desató repentinamente liderada por Ryudamon la que ocasionó y marcó el destino de Hikard de manera definitiva. Si podía haber escapado fue aquel hecho la que lo reafirmó. Yggdrasill no la dejará ir por nada. La convertirá en lo que ella desea. Finalmente es la voluntad de Dios.

Dios suele ser misericordioso. — Soltó Shakamon de momento seguro de sus palabras. Después de todos él era el digimon más cercano a Dios.

Sin embargo, nadie es consciente de lo que piensa Dios. Nosotros creíamos que era solamente nuestro Dios, resultó ser la protectora de cada mundo. Curioso.

¿No crees que repercuta de mala manera la existencia de Ryudamon a lado de Hikard?.

Janick Morrison. — Pronunció llamando la total atención de Shakamon—. Su existencia en el pasado a lado de Hikard habría acabado en un desenlace sangriento y enemistado entre ambos. Esta vez tuvo un final con un sacrificio, un buen sacrificio que le abrió las puertas correctas a aquel castaño. Tampoco creí en un principio que la cercanía de Morrison en ella fuera buena, pero, resultó de buena manera, mejor de lo que esperaba. — Shakamon separó la vista del caballero.

¿Le dejarás recordar?. — Volteó a verlo. Él ya sabía la respuesta a esa pregunta, pero escucharla directamente del caballero llamaba su atención.

Recordará eventualmente queramos o no. Pero, estoy seguro que cuando Baihumon recuerde no se la dejará tan fácil, es probable que se irrite por la decisión de ponerlo como su compañero. Sin embargo, debe tener un buen desenlace esto también.

[ . . . ]

Himeko. — La voz la hizo voltear bruscamente. Justo frente a ella la observó. Sus cabellos verdes danzaban a la par en la que se encontraba levitando. Mantenía anillos sagrados en muñecas y brazos y si figura si bien no era angelical mantenía un aire puro y solemne a su alrededor—. Valla que ha pasado demasiado tiempo. — Afirmó sonriendo suavemente. Hikard parpadeó confundida.


Yggdrasill. — Pronunció por inercia de un momento a otro tras recordar su rostro de sus memorias. Los ojos azules de aquella mujer brillaron—. ¿Por qué…?

Parece que alguien ha forzado tu magia del segundo origen. Magia fuerte y antigua por la cual me han obligado a aparecer. — Respondió conociendo de antemano la pregunta completa que la muchacha realizaría. Los pies de ella tocaron finalmente el suelo en un movimiento suave y apenas audible. Avanzó un par de pasos y se detuvo a un par de metros de ellos—. Vaya, te cuestionas la razón de tu existencia. — Las palabras la hicieron sobresaltarse—. No debería sorprenderte, conozco más de la vida misma que esto es algo común para mí, pero, no debería ser normal dudar, no para ti. — Hablaba con tanta tranquilidad que Hikard asintió para sus adentros. Era su oportunidad.

¡Yggdrasill!. — Exclamó con un grito.

¿Umm?. — Los ojos cobalto de ella viajaron a los de la elegida.

¿Por qué no me dejaste morir junto con ellos?. — Adelantó un paso. Yggdrasill la observó en silencio—. Debí desaparecer en ese momento, mi existencia.. mi existencia… — Como un flash las muertes de los demás aparecieron en su mente y finalmente aquel hombre de cabellos platinados que en más de una ocasión había entrado a confundirla—. Tiene un gran costo.

Los humanos se hacen demasiados cuestionamientos sin sentido. Estás viva. ¿No?. Eso debería ser lo único que te importe, sin importar las vidas que se cobren.

¡Yggdrasill!. ¡No quiero ver a nadie más morir!. — La mirada de la de cabellos verdes se endureció levemente.

Las verás, una y otra vez. — Hikard se crispó—. ¿Tienes idea de lo que es una profecía?. Son etapas de la vida del mundo que son predichas por los sabios del pasado, se guían por el mundo, sus visiones, la existencia. Son certeras y deben ser cumplidas al pie de la letra, su desobediencia podría traer eventos que eventualmente dañarían al mundo y su existencia.

¿A qué te refieres?. — Yggdrasill avanzó unos pasos más adelante.

Tú no debías morir en aquel momento porque no estaba destinado, tu muerte habría traído eventos que no podría descifrar. ¿Tienes idea de dónde vienes?.

Teraria. — Respondió sin dudar ni un solo instante. Yggdrasill negó.

Sientes Teraria tu hogar porque es allí donde formaste recientes vínculos. Pero allí no son tus raíces. — La miró fijamente. Ella meditó.

Cyril. — Susurró. La peliverde asintió.

Cyril fue un lugar que existía desde los tiempos ancestrales, estuvo antes que la misma existencia de las colonias, de los reinos pero se llamaba de forma diferente a lo largo de la historia, lo que jamás cambió fue su cultura. Cyril es el reino devoto a Yggdrasill. A mí y próximamente a ti.

¿Cómo…?.

Como tú en el pasado fui una humana hija de los herederos del reino que ahora es llamado Cyril, todo rey y reina debe tener un varón por primogénito, cuando una niña es fruto del vientre de la reina es porque Dios comienza a extinguirse. Mi tiempo no tardará en extinguirse, todo Dios debe ser cambiado cada cierto tiempo establecido, la energía no funciona eternamente, cuando llegue el momento tu existencia desaparecerá para darle vida a todo aquello que debe coexistir. — Tras ella la figura de un árbol de enormes proporciones apareció. Se encontraba dividido en diferentes partes, conocía aquel árbol, lo había visto con anterioridad, ahora lo recordaba—. Te fundirás con él y traerás vida y muerte. Felicidad y llanto, serás el punto medio, amada u odiada y muchas veces maldecida. Aprenderás a vivir con ello.


Sus historias, nunca fueron mentira. — Hikard habló por inercia. La femenina frente a ella asintió. Se refería a las historias de su padre que tantas veces había escuchado en el pasado.

“Cuando la época de la Luz llegué a nuestro mundo ella deberá cumplir su deber y cuando llegué la de la Oscuridad deberá tomar su lugar.” — Citó al pie de la letra la profecía correspondiente a la persona al frente—. Tal como dice la profecía tu deber ahora es cumplir como elegida, eventualmente cuando inicie el ciclo de la Oscuridad, en el punto en el que esté a punto de sucumbir, vendrás a tomar tu lugar como la heredera de Yggdrasill.

Lo recuerdo. — Susurró—. Mi padre me lo había dicho, en aquellas historias, aquellos guerreros, eran los Tangaryen. — Yggdrasill volteó a verla en silencio—. Mi deber actual es proteger a Aeris, nosotros, todos nosotros, si ella vuelve a morir entonces nada de lo que se haga será de utilidad. Ella es el punto clave de esta guerra.

Himeko. — La llamó. Ella se quedó callada—. ¿Escuchaste lo que te estaba diciendo?.

Lo hice y lo entendí claramente, sin embargo, no pienso morir tan pronto, tampoco quiero desaparecer. Lo he recordado todo, tengo imágenes en mi memoria que no me pertenecen pero que están allí retenidas. No desapareceré hasta retomar a Cyril a su vieja gloria, además, aun debemos derrotar a Chrnomon, nosotros somos el ejercito de Tangaryen, salvaré a Matt de la penumbra y entonces vendré. Si he de convertirme en polvo al morir y terminar en el árbol de la vida lo haré, pero ahora yo, todos nosotros. Todos… — La mano de Dios se elevó lentamente haciendo señal de que guardara silencio.

Eso era justo lo que deseaba escuchar. — Su voz tomó el tono cálido que anteriormente se había perdido—. Una futura heredera que abandona sus actuales obligaciones no debería ser llamada como tal o siquiera tener la oportunidad de existir. — Yggdrasill cerró sus ojos levemente—. Árbol de vida y gloria. Concede a tu heredera la eliminación total del sello. — La mano derecha de ella se elevó al cielo. El árbol a su espalda soltó un leve brillo a la par en que la gema roja en la frente de ella irradió.

Hikard sintió un ardor en el interior. Era abrasador y la envolvía en cada rincón de su interior. Una esfera de luz zafiro apareció frente a ella y sin previo aviso entró a su interior. Por un momento sintió el aire perderse y fue entonces que una parte del dolor físico que sentía en su cuerpo circuló en cada parte de ella. Estuvo a poco de tirarse al suelo y apoyarse, fue entonces que toda sensación abrumadora se desvaneció. El collar que cargaba en su cuello de la estrella se fundió con aquel diamante azul que había obsequiado Janick en su cumpleaños dieciséis y tomó una forma diferente. Miró a Yggdrasill. Sus ojos comenzaron a perder visión.

Retendré lo más que pueda mi existencia. Quiero que seas capaz de vivir tu vida antes de convertirte en polvo. — Le dio la espalda. — Te estaré esperando. — Susurró. Entonces solo hubo oscuridad.
 
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mimi_sakura

Dama Oscura
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Poso su mirada hacia la enorme ventana colocando su palma sobre ella. Mantuvo esa mirada azulada fija fuera de la habitación en su rostro podía apreciarse por primera vez preocupación, inquietud. Alzo la mirada en aquel cielo claro el tiempo había transcurrido desde aquel entonces donde muchas cosas se había tenido que ocultar, son embargo el sabía que tarde o temprano la verdad iba a salir a la luz.

Quedaba poco para que su pequeña se diera cuenta de que había cosas ocultas en su vida, sobre todo que era inconsciente de ello, una verdad oculta que a causa de sus decisiones y el resto de la familia, habían optado por permanecer callados, sin motivos de mostrarle a su nieta aquella verdad que había guardado ocultamente por mucho tiempo.

- padre.

No era necesario girar para saber que uno de sus hijos se encontraba detrás de él.

- hiciste lo que te ordene Stellar –dijo el hombre sin motivos de ver hacia atrás para recibir la respuesta positiva de la muchacha- Aeris volverá, lo sé –aseguro para alzar su mirada- y no me quedará nada más que decirle la verdad.

- padre tú más que nadie sabes que lo hiciste por el bien de la familia, principalmente por ella –le recordó la mujer de cabellos platinados para tomar asiento en una silla observando la espalda de su paterno- Aeris es una niña que ha sido criada por ti y le has enseñado muy bien, todo lo que sabe, te lo debe a ti, estoy segura que ella lo entenderá más que nadie.

Lestat permaneció en silencio.

No era necesario decir ni una sola palabra. Aunque lo ocultase su temor más grande era que su princesa pudiese ser afectada tanto psicológicamente como físicamente. A causa de sus decisiones posiblemente Aeris iba ser la más afectada.

♣ ♣ ♣ ♣ ♣

Sonrío de medio lado al escuchar las últimas noticias.

Con sus manos detrás de su espalda observo desde el ventanal la gran multitud de seguidores que poseía. Se dedicó en girar sobre sus talones para ver al hombre de cabellos azabache agachado con la mirada hacia abajo. Volvió a sonreír para empezar a caminar por toda la habitación.

- aun sigues sin encontrar a mis dos generales –dijo con tono tranquilo para encaminarse hacia una mesa, tomando entre su mano un vaso de vidrio.

- mi señor al parecer dentro de la batalla de Sanzomon. Los elegidos desaparecieron, y no se sabe ¿Dónde se encuentran?

Probo del vaso aquel contenido de color vino. Miro fijamente a su general que seguía en la misma posición. Para encaminarse una vez más y tomar asiento en la parte inferior de su espaciosa cama .

- Jupitermon.

El nombrado sudo frio al sentir la presencia de su superior llamarlo, no necesitaba alzar la mirada para saber que lo observaba con fijeza.

- mi señor. En verdad estamos buscándolos, pero nos está costando.

Aquel joven de cabellera oscura permaneció con la vista clavada en su general, minutos después giro a su lado derecho para ver un lienzo en la esquina de su habitación. Soltó una sonrisa en sus labios para volver en mirar a su general.

- has que el segundo general vuelva, cuando lo haga, el primer general no tendrá más opción que volver a despertar de su letargo y de ello me encargo yo –musito con la vista clavada una vez más en su obra de arte- prontamente estaremos juntos, como debió ser hace mucho tiempo atrás.


Continuenle...

Dark Fallen Angel

Luigi Yagami

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El dolor había menguado. El día 3 se había acercado con alivio a cada uno de los elegidos (exceptuando el peliblanco) y poco a poco se fueron levantando, alegrando a cada uno de sus digimon, que sonreían y saltaban de alegría al ver que ya había acabado la tortura para sus tamers.

Después de ello, caminaron al templo donde alimentaron sus cuerpos con urgencia. Al acabar, el peliblanco les llevó a la cueva donde pudieron volver a apreciar esos pilares cónicos indestructibles al poder.

Primero fue el turno del pelirrojo que comenzó a concentrar su poder de tal forma que el techo de la cueva empezó a vibrar.

-No está nada mal -murmuró Yue con una media sonrisa.
-Ian se ha vuelto fuerte...verdaderamente fuerte -comentó Veemon alucinado.
-Ahora verán...malditas columnas...os derribaré... como si fuerais simple bolos.. -un estallido de fuego y se pudo ver el aura de Blake y como si fuera una estrella fugaz, el pelirrojo llegó a las columnas y asestó un fuerte puñetazo que sonó como una onda sísmica echando para atrás a los espectadores de tal poder, exceptuando el peliblanco, que de brazos cruzados, aguanto el impulso y solo su pelo se rebeló.
-Impresionante -balbuceó Yammato. Haruhi se quedo mirando la columna pero esta solo tenía un pequeño boquete del puño de Ian que descendía al suelo poco a poco.
-Himeko -dijo Haruhi -Es tu turno...

Ian se colocó al lado de Matt. Este le puso una mano en el hombro y asintió. El reto era hacer un boquete, sabían desde el principio, guiados por Yue, que esas columnas no se iban a mover del sitio, ni con mil ataques de Chronomon. Pero el Storm, se sentía decepcionado.

-Tranquilo Ian -animó Veemon -Lo has echo muy bien.

El turno ahora era de Himeko, que empezó concentrando energía y tal y como pasó con Ian, el techo de la cueva sentía esas inmensas ondas saliendo de su cuerpo y como su aura se hacía cada vez más grande. Abrió el vínculo del tercer sello y Hikard apareció. Ese acto provocó una nueva onda de energía que casi hace que más de uno se mueva del sitio.
Como ocurrió con Storm, no se la vio saltar hacia el pilar, pero si sintieron de nuevo el estruendo y ahora, precavidos, los elegidos aguantaron cuando la onda sísmica les intentó arrastrar hacia atrás. El puño de Hikard dejó la marca junto a la de Ian y esta empezó a descender hasta el suelo.
Ryudamon se mostró indiferente, aunque dentro de sí, se alegraba de ver el enorme progreso de esa chica.

-Impresiona..incluso parece más grande la marca que la tuya, Ian -burló el Kobayashi.
-No está nada mal, pero no la supera -Las marcas eran iguales, y ellos lo sabían. -A ver como lo haces tú...Matt.

Medio sonrió y fue acercándose al círculo imaginario que trazaron, donde concentraban la energía y tenían suficiente distancia para asestar un poderoso golpe al pilar.
Gaomon miró con preocupación en el rostro. Sabía que su amigo había mejorado y estaba impaciente de ver cuanto.
El ritual empezó y la cueva, como si temblara ante tal inmenso poder, volvió a vibrar. Matt abrió los ojos y vio su rival, ese pilar de 10 metros de alto que tenía ya cuatro marcas. Era su turno de dejar la quinta.
Una columna de fuego azul salió de su cuerpo y el aura, parecía Gale de joven concentrado con su katana. Pero ahora el tenía que golpear con sus puños desnudos. Cerró los ojos y visualizó el pilar y le puso forma...le puso rostro...

-Vamos Matt...puedes hacerlo... -pensaba Gaomon. Si estuviera en su forma humana, estaría comiéndose las uñas.

Tal y como ocurrió con el resto...un rayo fugaz azulado y un estruendoso golpe que movía los cabellos de los chicos.
Nada paso fuera de sí...Kobayashi descendía y su marca, un poco más arriba de la de Ian, estaba tatuada en el pilar.

-Desde aquí parece más pequeña -se burlaba Ian- ¿A qué pensaste por un momento que ibas a derrumbar el pilar?
-Cállate Storm...
-susurró molestó. Pero sabía en el fondo, que Ian tenía razón. Y era porque el mismo pelirrojo, tuvo ese sentimiento cuando asestó su golpe.

Por último faltaba Haruhi. Terriermon achicó las orejas cuando vio como la más pequeña, comenzaba a concentrar energía.

-Libera a tu hermana... -pensó Yue, pero parecía que Haruhi le escuchó, pues en un segundo hubo un fuerte estallido y el rostro de Haruhi cambió a uno más terrorífico.

Mismo ritual, un rayo fugaz y el mismo estruendo que ya no sorprendía. La marca quedo grabada al lado de la de Hikard.

-Lo has hecho muy bien Haruhi -dijo el pequeño Terriermon.
-Todos lo habéis hecho muy bien -felicitaba Yue.
-No me puedo creer que no hayamos ni siquiera movido un milímetro de su sitio -Ian se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la salida -Venga, vámonos, ya hemos perdido suficiente tiempo.
-Te recuerdo Ian, que aquí el tiempo no pasa
-dijo Yue
-Espera un momento -Kobayashi seguía mirando el pilar - Recordad una cosa...no somos uno...
-Se a donde quieres parar
-Ian le contestó a la media sonrisa y miró al resto -Nacemos juntos..
-Peleamos juntos
-dijo Himeko.
-Crecemos y nos fortalecemos juntos -siguió Haruhi.
-Siempre juntos...sólo así venceremos -añadió Matt.
-Yue... -Ian miró al peliblanco y este suspiró -¿No confías en nosotros?
-Por desgracia sí...me habéis echo un blando, que narices..intentémoslo.


Ahora era un temblor constante. Los cinco, más unidos que nunca, estallaban en ondas de poder mientras se concentraban. Los digimon retrocedieron un par de pasos, ya que las auras de los elegidos, quemaban al contacto.

-Ahora sí...ahora sí -decía Gaomon.
-Claro que sí..¿habías sentido alguna vez un poder semejante? -preguntaba Veemon atónito.
-Tengo miedo.. -tembló Terriermon.
-Que inmenso poder...y sí...no...no me puedo hacer pájaros en la cabeza -pensaba Ryudamon.

En una centésima de segundo ambos, sincronizados, golpearon el pilar.

-¿Qué es ese temblor? -preguntaba la vampiresa llegando a la cueva corriendo -Vais a tirar mi casa.. -vio como los chicos descendían al suelo -Papá, exijo una respuesta...inmediata.
-Tranquila, tranquila, solo queríamos saber si eramos capaces de tirar el pilar..nada más.
-¿Cuántas veces te lo he dicho?, es imposible tirarlo...está echo de un material, que a día de hoy, es indestructible
-contestó Yuma.
-Así es -asintió Pakira.
-Bueno, que se le va a hacer -Ian empezó a caminar -Ahora sí, vámonos chicos, un placer conocerlas -sonrió el pelirrojo mientras se iba junto a Veemon.
-Esta triste -dijo Aiko
-Es normal, nos vamos niñas, portaos bien -El peliblanco se acercó y a cada una depositó un beso..demasiado inmoral.

Los cinco iban saliendo de la cueva cuando de un momento a otro, el pilar estalló en mil cachos dejando a las cuatro princesas...atónitas.

-Có...cómo es posible...

Nada más salir de la cueva sintieron el calor de la explosión y como si hubieran estado dormidos, despertaron sintiendo de nuevo la muerte de uno de sus cámaradas...Ishika.

-Parece como si hubiera sido hace semanas...pero en realidad...fue hace unos segundos -dijo Haruhi lagrimeando un poco.
-Hay que encontrar a Aeris...siento que algo no anda bien -Matt se llevó la mano a su pecho -Aris...

Partieron de inmediato con la incertidumbre de que le estaba pasando a su amiga.


Continuen!!!
 

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S E G U N D O O R I G E N
R Y U D A M O N


La observaba en el suelo. Quejándose, gimiendo, ocasionalmente sonreía pero sus quejidos de dolor eran por mucho superiores a los segundos efímeros. Había estado sentado de frente con una pierna estirada y la otra doblada, la usaba de apoyo. Llevaba mucho tiempo en esa posición y aunque estaba irritado con ella había un sentimiento que le evitaba apartarse de su lado.

En todo el rato había sentido las miradas de los otros digimon, Gaomon, V-mon y Terriermon. Los dos primeros parecían mantenerse al margen, eran problemas entre humano-digimon, y aunque todos eran un grupo habían cosas así en las que sentían que no deberían interferir, aunque no pronunciaban palabras sus miradas se lo decían todo. Terriermon lo observaba con confusión, él jamás se atrevería a levantarle la mano a su elegida, sin importar las cosas y la bofetada lo había tomado por sorpresa.

¿Tienes algo que preguntar?. —Ryudamon cuestionó mirando al humano de rasgos albinos. Terriermon negó inmediatamente y retiró la vista con una dosis de susto de la cual Ryudamon se arrepintió de provocar. Chasqueó la lengua y regresó la mirada a Von Drasill.

Claro, frústrate por tus tonterías y cobrate con Terriermon. Él no tiene la culpa de mirarte, llamaste la atención con esa escenita. — Gaomon estaba mirando a Matt y no necesitó retirar la mirada para pronunciar esas palabras. Ryudamon se irritó. Una parte suya quería levantarse e irse, la otra le rogaba por permanecer allí protegiendo a la pelinegra. Un lado fue más fuerte. Se incorporó y giró para comenzar a avanzar.

¿No vas a permanecer a su lado?. — El cuestionamiento vino de Terriermon. Ryudamon negó.

Sabe cuidarse sola. Además serán tres días, no voy a quedarme aquí. — Zanjó.

Ryudamon continúo moviéndose. Se detuvo en el punto donde ya no sentía las miradas de sus camaradas en combate. Aquel bosque se había convertido en su resguardo momentáneo, no era idiota tampoco, sabía que de adentrarse más se perdería en cuestión de un parpadear. Oteó a su alrededor, el ambiente pacifico de alguna peculiar manera lo reconfortó, de una manera que no supo identificar. Pasó su mano por su cuello deslizándola, estaba dándole vueltas a muchas cosas, cabía la posibilidad de que estuviera paranoico y que todas aquellas cosas fueran hechas por su mente.

Debo estar exagerando… — El susurró escapó por la comisura de sus labios. Claro, podía estarlo haciendo. Fue entonces que un sentimiento de culpa lo hizo virar tras de sí por el camino al que había llegado bajo sus pies. ¿Podía ser que su reciente acto fuera uno sin sentido?. Quizá Hikard solo deseaba protegerlo. Detuvo sus pensamientos. ¿Protegerlo? —. ¿De qué podría protegerme?.

¿Protegerte?. Já. Ella busca protegerse. — Se crispó violentamente. Observó a su alrededor. La voz la reconocía de aquel escenario bañado en blancura, la montaña que fue manchada de carmesí tras su llegada: El valle de las nieves. Ryudamon se afirmó al suelo de manera defensiva—. ¿Crees poder lastimarme en tu patética forma?. — Frente a él la silueta no demoró en aparecer, poco a poco se aclaró hasta tomar la forma que le correspondía. La capa del responsable se meneó levemente, un movimiento de su mano afirmó la oz a su espalda. Ryudamon no reaccionó alarmado, sabía que llamaría la atención de manera repentina, aún más, sabía que Von Drasill estaba indefensa unos metros atrás. Reaccionar calmo era la mejor alternativa que podía tomar.


Aun en mi forma humana puedo hacerte frente. — Lo observó desafiante. Los ojos de Phantomon parecieron sonreír.

Esa es la mirada que tanto esperaba. — Se inclinó hasta él—. La mirada que habías perdido. — Una sonrisa caníbal apareció por la comisura de sus labios, delgada y apenas visible. Ryudamon se movilizó en ese punto. Hizo aparecer una espada en su mano derecha y la hizo danzar contra el viento. Phantomon no había recibido el menor daño. El arma cortante lo había atravesado—. No puedes acabar con algo que dejaste dentro de ti. ¿Olvidas que fuiste tú quien me devoró?. — Ryudamon se crispó. La espada cayó al suelo rebotando un par de veces como una cuchara al caer al suelo. Su mente le retumbó con una sensación abrasadora. Se comenzaba a marear. Su mano fue directamente a su cabeza por un impulso de apaciguar el dolor—. Eso es, recuerda.


Perdió la voz de Phantomon en su mente. La oscuridad no tardó en envolverlo violentamente de los pies a la cabeza. Se estaba ahogando. Y como una petición realmente comenzó a ahogarse en las profundidades de su propia oscuridad. Azotó en una nueva superficie. Era dura, lo suficiente para causarle una fractura a alguien que cayera violentamente aun a una corta distancia. Fue la fuerza de sus piernas la que le amortiguo el golpe y evitó saliera lastimado. Observó su entorno. Todo estaba conformado por roca. La ambientación lúgubre le hizo forzar la vista. A su lado derecho, al frente, había un volcán que mantenía su funcionamiento indicándolo con una fumarola y justo frente a él estaba aquel lugar que se le hizo familiar. Una construcción.


¡Gaiomon!. — La voz lo obligó a voltear. Le pertenecía a Phantomon. Él ser digital fantasmal levitaba tras de otra entidad. Una figura de prendas negras que cubrían la totalidad de su cuerpo. Lo único capaz de observarse eran sus ojos por el casco. A su espalda llevaba un par de filosas armas samurái. Y lo que parecían ser cabellos platinados y afilados resaltabas tras su nuca—. ¿Por qué quieres que los convoque?. — Cuestionó una vez que lo pudo alcanzar.


Lo diré una vez que vayas a cumplir mi orden. — Phantomon se detuvo y lo observó continuar andando. Lo arremedó con un peculiar tono y se movilizó al lugar donde aquel digimon altanero le había indicado. Ryudamon observó la reciente escena, por alguna razón aquel digimon de grandes armas filosas le llamó inmediatamente la atención. Sus pies se movieron por si solos. Comenzó a seguirlo.

Gaioumon atravesó la puerta de aquel peculiar lugar. Se detuvo en el sitio donde se encontraba la puerta más grande. La abrió e ingresó, Ryudamon entró en silencio, a pasos cortos, curiosamente su existencia parecía inexistente en aquel lugar. No era sorpresivo, aquello no era más que un viejo recuerdo. Se detuvo la puerta se cerró tras de sí. En aquella habitación Gaioumon fue envuelto en datos y una forma humana apareció repentinamente. Los cabellos dorados danzaron tras la onda dejada por la corriente de información. Ryudamon quedó estático mirando la figura. Gaioumon en forma humana volteó, por un instante sus miradas se conectaron. Un instante efímero que pronto fue destrozado.

Una ventisca lo envolvió repentinamente obligándolo a cubrir el rostro de los escombros que sobrevolaban el lugar en toda dirección. Poco a poco cesó hasta que finalmente no sintió más presión del aire contra su brazo. Descubrió sus ojos lentamente y observó su nuevo entorno. Frente a él había un bosque. Suspiró, seguramente había regresado al lugar donde Night los había conducido. Giró sobre sus talones y comenzó a andar, le bastó un paso para congelarse allí mismo. Parpadeó confundido y entonces sus ojos se abrieron quedando en blanco. Era un caos total, su mente no podía entender. ¿Qué ocurría?.


Frente a él una niña iba sujetando la mano de un sujeto. No podía reconocer a ninguno de los dos pero una corazonada destrozaba su interior. El adulto llevaba un traje negro formal y una sombrilla de fondo color cielo que desentonaba totalmente su pose, o la impresión que quería dar. Aun cuando el adulto llamó su atención la menor acaparó toda tras un segundo. A diferencia del primero la vestimenta de la niña era bastante casual y poco formal. Un vestido celeste lo suficientemente largo y corto a la vez para dejarla movilizarse, en su mano libre llevaba un paraguas transparente.



La menor pegaba cortos brincos mientras andaba. Sonreía y reía, el adulto a su vez mostraba sonrisas ante el actuar de la más pequeña. Ryudamon observó el entorno dubitativo. ¿Había visto eso antes?. Ese lugar, esas personas, aquel entorno. Sí, lo había hecho. Un sonido de una explosión la hizo regresar la vista al lugar donde el par de personas se había encaminado. Comenzó a andar a ese punto, hasta que finalmente sus pasos se convirtieron en zancadas. Paró en seco de un instante a otro. Al pie de la colina ambas figuras se habían detenido. Ryudamon avanzó hasta quedar a la par de ellos y miró el escenario que ellos observaban. Unos metros más lejos: Una ciudad ardía.

¿Señor Kojirou?. — La voz dulce de la niña llamó la atención del adulto. Su mirada llena de angustia pasaba el mismo sentimiento para la más pequeña, a su vez la atención del rubio viajó a la pequeña.

Vamos, señorita. — Afirmó el agarre de la mano más pequeña—. Buscaremos mariposas del otro lado. — Tiró de ella. La más pequeña afirmó levemente. Avanzó siendo seguida por el adulto. Los pequeños ojos cobalto quedaron en la visión de la ciudad hasta que consiguió perderla de vista. Ryu a su vez la observó avanzar.

Ella… esa niña es… — Una ventisca interrumpió sus palabras. Elevó la mirada. No tuvo el tiempo de enfocar, fue solo un segundo después que aquella figura aterrizó frente a la niña y el adulto. Los cabellos rubios del recién aparecido se menearon en el instante en que sus pies tocaron el suelo, su vestimenta era negra con detalles dorados en el contorno, observó a ambas entidades y su atención quedó en la niña.

Te encontré. — La salió por la comisura de los labios. La niña tembló, la mirada ámbar de aquel desconocido la petrificó. Su acompañante actuó velozmente y pasó a la pequeña tras de sí—. Quítate de mi camino. — Sus manos materializaron un par de espadas. El hombre cerró el paraguas de fondo azulado.

Señorita. — La observó de soslayo—. Corra. No voltee, la alcanzaré en un segundo.

P..pero… Señor Kojirou…

¡Obedezca!. — Ella brincó. El tono grave y autoritario la hizo asentir, era la primera vez que le hablaba de aquella manera. Tiró aquella sombrilla transparente y corrió sin vacilar.

No intervengas. — Los cabellos rubios del locutor danzaron de un lugar a otro. El Kojirou afirmó su paraguas y sacó el manojo, de su interior un arma filosa apareció—. Necesitarás más que eso, humano.

¿Humano…?. Tu eres… — Él rubio afirmó con una amplia sonrisa.

Ryudamon observó al par hasta que la niña pasó corriendo a su lado. Volteó a verla correr, iba directo a la ciudad. Giró y la miró. Esa forma de andar, se crispó. La conocía.


Una oleada de llamas lo rodeó cambiando repentinamente la imagen. Una ciudad ardía a su alrededor. El fuego llenaba cada rincón. Tanteó algunos pasos hacia atrás. ¿Qué era ese lugar?. A sus pies unos cráneos rodearon. Observaba en silencio. Un llanto a su lado lo obligó a voltear. Sus ojos se abrieron repentinamente. En aquel lugar la niña estaba hecha un ovillo, podía notar que temblaba, sus piernas se lo decía. La menor elevó la vista un segundo y sus cobaltos cristalizados chocaron con los de Ryudamon. Esos ojos estaban llenos de temor, un miedo que transmitió a él en ese momento. Un sentimiento de inclinarse y levantarla la inundó, en un segundo desapareció de una manera tan fría que no reconoció de sí mismo.

La mirada de la niña se desvió al frente y la de Ryudamon viajó al mismo punto. Frente a ellos aquel rubio de largos cabellos avanzaba creando el sonido de los huesos romperse bajo sus pies. Ella se crispó, con torpeza se puso de pie y corrió en sentido contrario. No consiguió huir, ante ella él apareció en un parpadear. La espada de antes apareció en su palma. El filo soltó un peculiar brillo causado por el fuego alrededor. Ryudamon avanzó un paso que su cuerpo le detuvo. ¿Esa entidad sería capaz de matarla?.

El filo del arma se elevó. Su blanco, la niña, no se movió, estaba petrificada por el miedo. El filo descendió, pero no aterrizó en ella. Otra arma le impidió el movimiento, su dueño vestía prendas de batalla y su arma esplendorosa brillaba del filo. Gaioumon en forma humana si bien no lo conocía sabía de quien se trataba sabía el nombre perfectamente.

Saito Hiragi. — Gruñó, afirmó el arma contra él aumentando su fuerza. El hombre hizo por igual.


No eres muy listo al intentar tocar a mi hija. — Sonrió con esa dosis de grandeza que solo el dueño del trono podía dar. Tras un chispazo el rubio se alejó. Una onda de dígitos lo rodeó dejando a la visión de todos su verdadera forma: Gaioumon.

Cyril. — El nombre del lugar escapó de los labios de Ryudamon. Lo reconoció en un parpadear. Viró a donde la niña estaba ahora en la protección de una mujer rubia; su madre—. Hikard… Hiragi… — Como si hubiera sido un llamado la menor hizo viajar sus orbes a donde Ryudamon estaba de pie. La imagen se congeló de un momento a otro.

Exactamente. La humana que tanto proteges es la que luchaste por acabar. — Phantomon apareció a su espalda. Ryudamon llevó la imagen a Gaioumon. Ese digimon, era él en una de sus anteriores vidas. Ahora parecía recordar.

Pero fallé. — Afirmó, recordando.

Y costó caro. — Phantomon tomó de los hombros a Ryudamon con su oz y lo hizo girar. Del otro lado el primer escenario apareció. La sala era larga y lúgubre. El interior de aquel lugar parecía ser así todo el tiempo. Era lo que quedaba de aquel lugar. Lo último que quedaba de su extinción.


Entonces, perdieron. — La figura estaba sentado en lo que parecía ser un trono de piedra, no se veía más que parte de su silueta, no podría verse más con la patética iluminación. Gaioumon estaba inclinado frente a aquella figura y no levantaba por nada la mirada—. Creí que dijiste que lo conseguirías. — No hubo respuesta—. Espero recuerdes nuestras clausulas. — Tronó los dedos. Las puertas principales abrieron sus puertas. Del otro lado aparecieron un grupo de encadenados. Gaioumon apretó las manos con impotencia—. Es una lástima, todos ellos parecían creer ciegamente en que los salvarías, menudo líder que resultaste. — Chasqueó los dedos por segunda vez. Phantomon que se mantenía a lado de Gaioumon elevó levemente la mirada. Las partículas de datos comenzaron a expandirse al aire. Desapareciendo tras un segundo, no por el aire, fueron devoradas por aquellas otras figuras que servían al principal mandamás.

La imagen quedó congelada. El Phantomon de apariencia semi transparente observó a la imagen humana de Ryudamon. Sus ojos estaban contraídos. No podía digerir las cosas, su mente lo bombardeó con un ardor interno que lo volvió loco en cuestión de un parpadear. Todo eso, ese evento, la muerte de todos ellos. ¿Era su culpa?. No. No podía serlo. Todo aquello que ocurría era a causa de esos humanos. Impuros de corazón que los llevaron a esas acciones descabelladas. Sus ojos se abrieron aún más. Hikard Hiragi, Hikard Von Drasill.

Luego de eso me devoraste encerrado en tu propia ira. ¿Olvidaste la última promesa que me hiciste?. Acabarías con aquella niña humana. La única razón por la que estás como su compañero es para mantenerte a raya. ¡¿Es qué no lo notas?!.

Ella, es mi tamer. — Sus palabras salieron despacio de sus labios. Ni él mismo sabía con qué fuerza las había pronunciado y mucha menos cuanta sinceridad tendría. Una parte de él quería creer que ella realmente quería protegerlo.

¡No lo es!. ¡Nosotros somos tus compañeros!. ¡Somos quienes te siguieron ciegamente!. ¡¿Nos abandonarás por una humana como esa?! ¡Fue por su raza que esa guerra estalló!.

La mente de Ryudamon colapsó. ¿Qué era él en realidad?. ¿Cuál era su misión en verdad?. Phantomon tenía una gran influencia interna en su pequeña mente. Mucho más fuerte de lo que él mismo imaginaba. Sus manos fueron directo a su cabeza y la apretó. Dolía como si algo dentro estuviera a punto de estallar violentamente. ¿Qué pasaba?. ¡¿Qué demonios estaba pasando?!. Una onda de datos surgió desde la punta de sus pies subiendo. Su apariencia se vio modificada con aquellas prendas cuervo con dorado. En un segundo sus cabellos habían aumentado de largo, su altura por igual. Se miró así mismo, lo último por cambiar lo torturó con violencia. Su mente fue atacada de recuerdos dolorosos. Un grito desgarrador escapó de sus labios haciéndolo caer en sus rodillas.

Había recordado.

[ . . . ]


Dukemon volvió a moverse por lo amplio de los pasillos. Meditaba la situación actual. Debía admitir que las verdades estaban saliendo demasiado rápidas y con una sensación enfermiza. Era pronto, demasiado pronto, pero en sus planes no estaba planificado que se aplicara la magia del Segundo Origen. Claro que no, era un caballero, no podía conocer el destino de ninguna manera o forma existente. Simplemente podía ser un espectador que actuaría de moderador en la situación si Dios se lo ordenaba, tan simple que era y tan complicado que le parecía. Volvió a meditar aquella peculiar palabra. Dios.

Lo harás bien. — Susurró. La imagen de la pelinegra llegó a sus memorias—. Lo harán bien. — Se corrigió recordando a los demás elegidos que en ese momento no solo peleaban por una guerra, peleaban por el destino de todo, de todos.

Dukemon. — La voz lo hizo detenerse. El albino había aparecido de la nada o quizá llevaba tiempo atrás de él y no se había percatado. No podía saberlo a ciencia cierta, pensaba una cosa tras otra. En la mano del albino apareció una esfera de tonalidad azulada. Dukemon abrió sus ojos despacio.

¿Dónde obtuviste eso?.

Shakamon me lo dio hace 500 años. Es parte de la existencia de Hikard. — Dukemon permaneció mirando la pequeña esfera de luz.

¿Desafió a Dios?. — Su cuestionamiento hizo aparecer bajo ellos una onda blanca. El escenario se volvió totalmente blanco y vacío. Sus figuras tomaron su forma digital aun contra su voluntad, en aquel mundo solo los digimon podían aparecer. Lo único a color que había era el par y claramente, el dueño de ese lugar. Shakamon apareció levitando hasta llegar a ellos.



Técnicamente en ningún momento desafié a Dios. Al ser el más cercano a él mi deber es protegerle, no rompí ninguna regla al otorgar parte de la existencia de la heredera a Baihumon para su protección. Después de todo, eso fue lo que Yggdrasill despreció de su reconstrucción.

¿Qué?. ¿Por qué?.

Porque es el Tercer Vínculo. — La voz fue de Baihumon que observó la esfera que levitaba frente a él. Aquella calidez indescriptible era la misma que la humana le transmitía cuando ambos estaban juntos. Baihumon se acercó hasta Dukemon y la esfera viajó hasta donde él se encontraba—. Dukemon.

¿Romper las ordenes?. — Cuestionó volteando a ver a Shakamon. Aquella acción le sorprendió más de lo que esperaba. No había digimon más correcto y recto que aquel sagrado a su costado.

Como Guardián tu deber es mantenerla en las mejores condiciones. ¿Verdad?. — Cuestionó Shakamon. Dukemon estiró la mano y la esfera se detuvo sorbe ella levitando—. Yggdrasill ha roto el sello total en la Heredera, lo que significa que el Vínculo funcionará sin complicaciones.

Confiaré en tus palabras, Shakamon.

[ . . . ]

Hikard. — La voz la hizo voltear. La oscuridad en la que había terminado era tan densa que solo podía guiarse por el sonido. Fijó la vista de donde creyó oír la voz. No se había equivocado. La penumbra se fue reduciendo a partir del reciente cuerpo que había aparecido. Hikard sonrió al identificarlo—. ¿Te sientes mejor?.

Mucho mejor. — Respondió sin una sola pizca de mentira. El pelirrojo afirmó.

Ven, aun tienes algunas cosas por aclarar. — Extendió la mano. Hikard corrió a esa dirección y sujetó su mano para seguirlo—. No te pudiste despedir. ¿Verdad?. — La niña volteó a verlo con la mirada dubitativa, una chispa se aferró a ella y entonces negó.

Jamás he tenido la oportunidad de despedirme. — Respondió bajando su mirada—. No solo de Janick, de todos aquellos que han fallecido, se han sido sin que pueda despedirlos.

Te has despedido. — Afirmó. Ella elevó su vista de golpe. Dukemon asintió—. Todos aquellos lugares de descanso los creaste con esa finalidad. ¿Verdad?. — La mente de Von Drasill viajó en sus recuerdos. Era verdad, aquellas lapidas con flores, había tenido el cuidado de siempre hacer una para los fallecidos que estuvieron a sus lado, incluso para Percival que en antes de su muerte los había traicionado.

Lo hice… — Susurró. Otro chispazo de sus neuronas la hizo conectar las cosas. Volteó la mirada a su Guardián que sonrió—. ¡Pero, pero no lo hice de…!

Hikard. — Aquella voz la hizo crisparse. Regresó la mirada al frente y se detuvo en seco. Aquel castaño lo tenía enfrente, a escasos metros.

Gale. — Estaba vez no dudó un solo segundo. Se abalanzó al par que tenía delante. Hikard se alejó sin borrar su sonrisa.

¿Seiren y Blake?. — Cuestionó.

Ellos tienen sus asuntos con sus propias reencarnaciones. — Meditó las mejores palabras. Su mirada se puso seria luego de un segundo—. Hikard. — La niña sonrió. Se adelantó a sus palabras.

Sé lo que me dirás. — Gale parpadeó—. “No debes dudar”. — Pronunció meneando su índice como si fuera él castaño frente a ella con un tono peculiar en su voz.

Yo no hablo así. — Hikard rio.

No voy a dejarla tan fácil a aquella raíz oscura, Gale. — El castaño la observó en silencio—. Voy a protegerlo de él mismo. Sé que para este punto, Matt ya debe haber evolucionado bastante de sus habilidades, lo que significa que la raíz estará más excitada que nunca. Pero, también mejoré y continuaré haciéndolo, podré protegerlo. Esta vez, seré yo quien lo proteja. — Gale sonrió.

No esperaba menos de ti.

Ya sabes lo que dicen. Si no eres tan alto para soportar al otro, crece, crece y crece tanto como puedas. No puedo quedarme abajo mientras todos están mejorando tan notablemente. — Gale asintió. Esas mismas palabras las decía su abuelo, era una frase que de alguna manera había trascendido hasta esa época actual. Hikard se crispó de un instante a otro. Volteó a un punto de aquel lugar. Dukemon la observó en silencio, sabía mejor que nadie a donde miraba—. Ryu…




S E G U N D O O R I G E N
D O S A L M A S ; U N A U N I O N


Estos puros y honestos sentimientos.
Extendiendose enorme y ampliamente.
Ambiciosos, como las nubes bajo el lejano cielo azul.


Ryudamon se incorporó del suelo con movimientos lentos. Sus prendas negras era lo que más sobresalían en ese momento. Phantomon medió sonrió con malicia. Lo había conseguido. Había traído al anterior Gaioumon. Con él, nadie más volvería a lastimarlo. ¿Lastimarlo?. Claro, lastimarlo. Ryudamon giró sobre sí mismo y miró a Phantomon sobre el rabillo del ojo. Estaba listo, ahora podrían salir de la mente del digimon y con esa nueva forma regresar a la vida al Metal Empire de las cenizas.

Ryudamon. — Esa voz hizo a Phantomon voltear a ver a ese punto. La femenina de cabellos negros, la razón de su caída estaba de pie. El muchacho rubio volteó a ver a la humana, pero no lo hizo como ella hubiera esperado. Un arma filosa estaba a escasos centímetros de la humana. Hikard se crispó violentamente. Esos ojos ámbares no eran los mismos que ella había conocido, estaban vacíos—. Ryu… — El digimon semi-transparente apareció tras el humano.

Esa es la niña, Gaioumon. Mátala y no podrá despertar. — El rubio asintió pero su mano no se movió. Un movimiento adelantado se lo impidió. Hikard no despegó la mirada del que era su actual compañero. Dukemon adelantó un paso, no había esperado la aparición de Phantomon en todo eso, la cosa se le salía verdaderamente de las manos. Antes de avanzar el brazo de Hikard se estiró indicando que se detuviera—. ¿Así que quieres morir?.

¡Hikard!. — Dukemon pronunció su nombre en señal de llamado de atención. La elegida no despegó la mirada del rubio.

Ryu. — Pronunció nuevamente—. ¿De verdad quieres esto?. — El humano de cabellos rubios la observó fijo sin responder. Su acción fue suficiente. Afirmó su espada arremetiendo contra la humana que no se movió. El filo nunca la alcanzó. Los ojos de la elegida tomaron un brillo eléctrico. La fuerza lo impulsó hacía atrás. Phantomon se crispó.

Hikard, Gaioumon fue un digimon que se llenó de odio tras no conquistar Cyril, él... — Dukemon hablaba, rápidamente fue interrumpido.

Lo sé, Dukemon. Pero, no es a causa suya. — Dukemon parpadeó con duda. La mirada de Von Drasill fue directa a donde Phantomon levitaba y regresó al rubio que tras un segundo ya se había lanzado a la humana—. Sí así lo quieres hacer… — Su susurró desapareció un parpadear después.

El sudor no deja de caer sin sentido alguno.
Juntos con éstas dolorosas teoricas emociones.
Si pueden desaparecer. ¿Por qué no puedo ver?.


Hikard desapareció de la visión del rubio. Ryudamon la observó en la nueva ubicación. Unos metros a su costado. El nuevo collar que Hikard llevaba en el cuello irradió. Un segundo después el báculo que no había surgido apareció, ese mismo cambió de una forma a una espada peculiar. Símbolos peculiares la adornaban, estaban en su idioma natal, el idioma de Cyril. Ryudamon no perdió el tiempo. Girando sobre su propio eje se abalanzó a donde la pelinegra lo esperaba. Las espadas crearon una onda expansiva de energía que los expulsó a ambos a los costados.


Los chispazos iban de un punto a otro. Dukemon observaba el combate en silencio, había notado para ese punto que ambos se estaban extralimitando. Hikard había estado utilizando movimientos de ataques cuerpo a cuerpo, no era de una técnica de tierra, pero las recordaba. LordKnightmon las había utilizado una vez y curiosamente él se acercó a preguntar.

Son movimientos antiguos. Una civilización humana las ocupaba, cuando se extinguió dejaron de practicarse.
El interior de Dukemon lo entendió. Ese arte de la espada pertenecía al padre de Von Drasill, a la familia de aquella niña.

Palabras aparecen en el cielo azul.
Mis esperanzas se convierten en pena.
Hoy en día, nada ha cambiado en absoluto.


Las chispas de los ataques llenaban ese lúgubre lugar. Phantomon y el Guardián actuaban de espectadores. Una chispa repentina fue diferente a las otras. Hikard retrocedió, no midió el espacio como se debía. La pared estaba a su espalda. Ryudamon a su vez afirmó la espada en esa dirección. Hikard sostuvo su arma delante. La mirada vacía de su compañero la congeló. En el último segundo la soltó. Su arma cayó al suelo desapareciendo al contacto. Ryudamon se detuvo de un instante a otro. Hikard no se había movido, contrario a eso sus manos se habían extendido a los costados.

Adelante, Ryu, eso quieres. ¿No?. — La mano del digimon tembló.

¡Gaioumon, date prisa!. — La voz cruda de Phantomon atravesó el aire. La entidad rubia observó a la humana en silencio.

Como ella su espada cayó hasta crear el sonido de la espada chocando contra el suelo. Una sensación de alivio invadió a Dukemon, pero inmediatamente desapareció. La mano de Ryudamon ya estaba alrededor del cuello de la humana. Los bits lo envolvieron y su forma digimon hizo uso de presencia: Gaioumon. La elevó sujetándola del cuello. Los labios de Hikard se abrieron. El aire escapaba bruscamente de su cuerpo. La fuerza de Gaioumon era demasiado para una humana y poco a poco esa aumentaba. Dukemon intentó acercarse. Un campo se lo evitó. ¿Era acaso que Von Drasill quería eso?.

Si voy a convertirme en un viento teñido de azul.
¿Por qué no puedo alcanzar mi propia mano?.


Gaioumon miró fijo los ojos de la humana. La vida escapándose por los ojos de ella. Hikard elevó sus manos que comparadas con las del ser digital eran verdaderamente pequeñas. Apretó en un intento por alejarlas pero poco a poco fueron perdiendo fuerza. Gaioumon observó aquellas manos níveas. Eran pequeñas y frágiles como las que cualquier humano, pero, eran cálidas, le transmitían una calidez que no había conocido antes. ¿Por qué quería ser quien quitará el último aliento de su cuerpo?. Ella era la razón por la que cayó hace años, por la cual sus camaradas desaparecieron en un sinfín de información, además había intentado suprimir los recuerdos de su mente, quería esconder la verdad que le acontecía para su propio beneficio. Su mente le dijo lo contrario, pero. ¿Cómo podría negar ese hecho?.

«Ella quería protegerte.»

«¿Protegerme?.»


«Protegerte de lo que podrías llegar a convertirte.»


Los ojos verdes del pequeño digimon viajaron a su alrededor y finalmente se quedaron fijos en la chica de cabellos negros.

Fufumon. — Murmuró Himeko con su acostumbrada voz apagada.

¿Tu no eras su…?. — Kobayashi miró a Guilmon quién negó—. Entonces ese digimon…
¡Tamer!. — Kyokyomon empujó a Hime haciéndola caer y evitando que ambos pudieran salir lastimados. Los aullidos de los Fangmon llenaron el lugar.
¿Tamer? Yo estoy para protegerte. — Proclamó con una sonrisa. La chica lo miró y a pesar de haberle sonreído de una forma suave su rostro seguía pareciendo totalmente muerto. Acarició a Ryudamon.
¡Mira, Tamer! ¡También puedo controlar esto!. — Afirmó sonriendo plenamente. Himeko asintió y un leve rasgo de desilusión se plasmó en la mirada de Ryudamon que cambió de forma inmediata cuando la pelinegra posó su mano en su cabeza y alborotó suave sus cabellos.

Felicidades. — Pronunció con su tono acostumbrado de voz.
Palabras aparecen en el cielo azul.
Debiles, rotas y solas en el mundo.


Tú tampoco eres como los otros digimon, Ginryu. Como Dukemon, DEX, Omega y Baihu, fuiste bendecido por tu Dios, por Yggdrasill. — Giró la vista y lo miró.
¡Tamer!. — Exclamó con fuerza, quiso creer que aquello no era más que una prueba, pero la sensación interna de vacío le decía lo contrario, hasta ese punto había notado que en los combates que cualquier cosa podía pasar, incluso, mientras aún no nacía y su pequeña existencia se remontaba a un digihuevo lo había sentido, incluso el lugar más seguro y simple podría ser una trampa del enemigo. ¿Qué le aseguraba que su entrenamiento había sido invadido? —. ¡Tamer!. — Su respiración se hizo pesada y entonces sus brazos cayeron.

Ya no tenía nada. Esa era su cruel realidad. La vida es efímera y a causa del destino su norte había desaparecido. Él no lo quería, él había nacido con la finalidad de protegerla, con la finalidad de cumplir la promesa que el mismo había pronunciado hace años. ¿Dónde había quedado ese pensamiento? ¡No había sido capaz de hacer absolutamente nada cuando se la arrebataron de su lado! ¿Qué clase de digimon elegido era?. ¿Es que acaso no era igual de fuerte de Guilmon?.
No necesito lamento o arrepentimiento.
Voy a vivir el tiempo que me reste desde ahora
Para cambiar este mundo azul.



Encontrado. Que el destino se ha roto.
Sin embargo, he oido en mis sueños inmaduros.
"Hasta el último momento voy a estar allí para ti".



Porque nosotros…

¡Somos compañeros!.
La fuerza del agarre descendió sorpresivamente hasta soltar. Hikard azotó en el suelo con violencia. Sus manos sirvieron de apoyo para que no se lastimara la cabeza. Respiró bocanadas de aire en una acción desesperada. Gaioumon llevó las manos a su cabeza, poco a poco su forma digimon se perdió cayendo a la forma humana de un rubio. Hikard se hincó y lo observó en silencio. El digimon azotó en el suelo contra sus rodillas. Von Drasill solo lo observaba, sabía que pasaba en su cabeza, en su mente, Ryudamon luchaba contra aquello que le mantenía esa oscura mentalidad. Phantomon bramó por igual, su forma se vio intermitente y parte de su figura humana apareció. Él era aquel hombre de cabellos platinados que como con Ryudamon había hecho dudar a Hikard.

Compañeros… — Susurró Ryudamon el suelo. Hikard gateó hasta quedar frente a él.

Nosotros somos compañeros. — Afirmó—. Tu puedes, Ryu. — Los ojos del digimon la observaron de soslayo, no podía levantarse por el dolor pero si podía mirarla—. Hasta el último momento voy a estar aquí para ti. — Los ojos de él se abrieron plenamente.

Todas las palabras que dan vuelta en mi cabeza.
La búsqueda de los signos que leí mal.
Blanco. Negro. Correcto. Incorrecto.
Es una guerra interna que todos luchamos.

¡Se lo prometo!. — Su voz la hizo parpadear, Hikard estaba en cuclillas mirando sus pequeños y animados ojitos—. ¡En el futuro seré yo quien la proteja a usted!. — La chica de cabellos negros sonrió y bajo su mano a su cabeza.

Esperaré ese día, Ryudamon. — Pronunció suavemente— . Pero. — Se incorporó—. No voy a dejarte solo entonces, porque seré yo quien pelee a tu lado. — Guiñó un ojo.

¿Lo promete?. — Cuestionó el digimon amarillo.

Sip~. — Cantareó.
En algún lugar, enterrado bajo estas mentiras.
Puedo ver una verdad que se esconde más allá de tus ojos.

Un bramido escapó violentamente de los labios del rubio. La oz de Phantomon se movió de un momento a otro velozmente teniendo a la humana como blanco. El blanco elevó levemente la mirada observando el proyectil en silencio. Dukemon se movilizó pero se detuvo a mitad de camino, medió sonrió, parecía un Guardián inservible, pero aun más que eso, había tenido razón, unirlos no había sido mala idea.
La espada de Ryudamon había detenido la oz de Phantomon antes de llegar a la pelinegra. Phantomon se llenó de ira, elevó de nuevo su arma intentando acertar una cortadura. Todos los ataques los detuvo Ryudamon sin chistar. Sus prendas ahora tenían una tonalidad blanca y los detalles dorados permanecían.

No te atrevas a tocarla.

¡¿Qué haces?! ¡Tú debes vengar a todo Metal Empire que se sacrificó ese día!. — Ryudamon negó.

Nos hemos fijado en la persona equivocada. ¿Es qué no lo notas?. ¡Chrnomon nos engañó ese día!. — Phantomon se crispó.

¿Cómo puedes decir que uno de los nuestros nos traicionó?. ¡Fueron los humanos! ¡La culpa es de los humanos!. — Hikard avanzó a lado de Ryudamon. Se detuvo a la par del digimon.

¿De verdad lo crees?. — Su mano viajó a su pecho—. Peleo codo a codo con los digimon, desde que era una niña me he mantenido a lado de los digimon. Hay humanos así, humanos que mantenemos un lazo fuerte con los digimon. — Afirmó recordando a los habitantes de Lufenia—. Hemos cambiado, los humanos no somos los mismos.

¡Silencio, humana!. — La oz se desprendió de la resistencia de Ryudamon. Fue un segundo después que el filo fue directo a Von Drasill. Los ojos de la chica irradiaron y el ataque quedó en el aire. Phantomon se quedó estático.

Odias tu oscuro pasado. ¿Verdad?. ¡Pero hacer daño a otros no es la manera de cambiarlo!.

Muy inteligente, desafiando a la Heredera. — Dukemon habló acercándose a pasos cortos. Una oleada de bits rodearon a Phantomon, su figura osciló entre digimon y humana y poco a poco desapareció. Dukemon miró a Hikard—. ¿Lo purificaste?.

No iba a dejarlo con tanto odio. — Elevó ambos hombros.

Si podías hacerlo así de fácil. ¿Por qué me preocupaste tanto?. — Dukemon observó a Von Drasill de manera desaprobatoria.

Porque hay batallas que deben librarse así. — Volteó a ver a Ryudamon. El aludido desvió la mirada apenado.

Tamer, lamento mi actitud, yo… — Sus palabras se quedaron en su garganta. Los brazos de Hikard ya estaban rodeando al ser digital. El corazón de Ryudamon pegó un vuelco. ¿Eso significaba que estaba perdonado?.

No tienes nada de lo cual disculparte. — Se separó sonriéndole—. Pero eso sí, serás castigado. — Elevó el índice y fingió una cara de molestia—. Lo compensarás entrenando. — Le guiñó un ojo. El digimon quedó en silencio.

Ya tendrán tiempo de hablarse bonito fuera de aquí. — Habló Dukemon. De la palma del pelirrojo surgió una esfera color azul—. Esto es tuyo. — Lo mostró. Hikard parpadeó con duda.

¿Mío?. No recuerdo haber dejado energía azulada botada por allí. — Lo observó inclinándose levemente.

Baihumon lo había protegido hasta ahora. — Hikard se enderezó de golpe y observó los ámbares de Dukemon—. Es el Tercer Vínculo.

Hikard asintió y lo tomó. El brillo iluminó la oscuridad de un instante a otro. Solo entonces, cuando ese mundo desconocido creado para su surgimiento desapareció, el dolor abrumador la llenó nuevamente.

Sin darme vuelta, puedo comenzar
Sin tener miedo, puedo salir.
Voy a abrir mi propio camino y seguir adelante.

Voy a seguir caminando por mi propio camino.
I'ts Now or Never.

[ . . . ]

Su interior le indicó que todo había terminado. Despertó. Sobre ella el cielo se extendía de un punto a otro. Era de día y sus músculos le dolían, pero no de una forma insoportable. Se sentó y sobó su cabeza, a su alrededor los otros pasaban por la misma situación. Se crispó y se levantó velozmente tanteando el suelo un par de veces, parecía como si hubiera olvidado el cómo caminar.

Oye, no hay prisa, aquí el tiempo no avanza. — Matt fue el dueño de las palabras, él comenzaba a levantarse.

Ryudamon. — Esa fue la única palabra que dijo antes de partir del lugar. El trío de elegidos recién despertado se miró unos a otros.

¿Qué le picó está vez?. — Ian volteó a ver a Matt que negó levemente. Como él tampoco sabía lo que pasaba por la cabeza de la pelinegra, no era nada nuevo, desde el principio no sabían a ciencia cierta lo que esa niña pensaba.


Hikard se detuvo pocos metros después de correr. Contra un árbol estaba Ryudamon, sentado y con la mano en la cabeza como si estuviera meditando algo de suma importancia. Su figura era diferente, mantenía aquella forma humana que había visto en su mente. Von Drasill tenía la respiración agitada y aun no sabía con qué fuerza había llegado a ese lugar sin desvanecerse. Ryudamon se incorporó velozmente.


¡Tamer! No debería andar así cuando apenas ha despertado. — Hikard sonrió.

Soy vieja, pero fuerte también, han sido pocos metros. — Ryudamon asintió y retrocedió unos pasos pusilánime—. ¿Te ocurre algo?.

Vino a buscarme aun cuando soy yo quien debió esperar a que despertara, protegiéndola.

Tienes un criterio equivocado de mi persona, no soy una princesa que espera al príncipe, Ryu. Puedo cuidarme. — Se señaló—. Aunque cuando sea vieja y canosa entonces si pensaré dos veces el decir esa frase. — Susurró esas últimas palabras—. En fin~ Muero de hambre. ¿Vamos?. — Giró sobre sus talones.

Tamer. — Llamó. Ella se detuvo—. Deje de tratarme bien, no merezco el perdón de dudar de usted, mucho menos de haberle levantado la mano. — Apretó los dientes—. Debería dejarme aquí y buscar otro digimon digno de usted.

¿Qué barbaridades estás diciendo?. — Ryudamon elevó el rostro—. Todos cometemos errores, pero lo que hiciste en el pasado se queda allí, somos amigos, sin importar las acciones que pudiste haber cometido, los amigos están para perdonarse y apoyarse. En las buenas y en las malas.

¡Pero no puede ser así de simple! ¡Debería castigarme!. — Hikard tuvo un escalofrió.

No creí que fueras ese tipo de digimon, Ryu.

¡No me refería a eso!. — Exclamó con las mejillas sonrojadas. Hikard soltó una risilla.

Tu personalidad ha cambiado un tanto. — Sinceró de un momento a otro—. Bien, si tanto deseas ser castigado. — Lo señaló con su índice—. Serás mi transporte a la casa de Yue. — Señaló tras de sí.

¿Transporte?.

Yup. Deberás cargarme hasta allá. Ese será tu castigo. — Meneó su índice de lado a lado—. Pero no como princesa.

¿Solo eso?. —Parpadeó.

¿Esperabas algo pervertido?. — Bromeó con su mano cubriendo su boca de forma horizontal.

¡Tamer!. — Ryudamon volvió a ponerse colorado, fue entonces que Hikard empezó a reír—. Es demasiado amable. Confía en todos y no duda de nadie. ¿Por qué?.

¿Y por qué no?. Todos merecen una segunda oportunidad.

¡Pero, Tamer...! — La observó con preocupación.

¿Sabes, Ryu?. Todos corremos el riesgo de caer en algún momento, por mucho que luchemos por quedarnos de pie corremos el riesgo de azotar violentamente en el suelo. La gente debería continuar extendiendo la mano a aquella personas se sufren una caída de gran altura.

No le entiendo.

A lo que quiero llegar. Es que todos se merecen una segunda, tercera e incluso cuarta oportunidad, porque nadie es perfecto para mantenerse de pie. — Ryudamon la observó en silencio, meditando. Sonrió para sus adentros, tenía una buena elegida a su lado, sea quien sea el que lo colocó junto a ella, había hecho bien—. Anda ya, que nos demoraremos. — Avanzó. La coloración de las mejillas del rubio se redujo, adelantó sus pasos y se detuvo frente a ella inclinándose en el suelo.

Así no irá como princesa. —Susurró.


Hikard sonrió y se colocó sobre la espalda del digimon que tras sentirla allí, sujetándose con sus manos sobre sus hombros se levantó y avanzó con ella en la espalda. El silencio se mantuvo entre el par. Ryudamon no sabía que más decir, o qué decir, seguramente la pelinegra a su espalda estaba decepcionada de él. La observaba de soslayo cada cierto tiempo, le gustaría saber lo que pensaba, desgraciadamente él no podía leer los pensamientos de la gente, no como lo hacía Von Drasill.

Ryu. — Lo llamó. El digimon llevó la mirada al frente bruscamente con las mejillas enrojecidas. ¿Cabía la posibilidad de que hubiera leído sus pensamientos?.

Dígame.

¿Cómo estás tomando lo de Gaioumon? ¿Cómo fue exactamente?. — Su mirada cambió y dejó la vista al frente. Medito sus palabras en silencio.

Creí que usted sabía todo. — Pronunció.

Soy elegida, no adivina. No es tampoco como si me hubieran dado una biografía detallada tuya. —Habló—. Aunque hubiera sido muy funcional. — Agregó. El digimon asintió, verdaderamente lo hubiera sido.

Fui el líder de Metal Empire, durante la perdición del Digimundo fuimos los primeros en ser afectados, tanto por ataques como por traiciones. En el punto en que todo se perdió estaba desesperado por regresarlo a su antigua gloria. Todos culpábamos a los humanos, y si no todos, gran parte de nosotros. — Hikard se retiró un tanto enderezándose. Ese acto hizo que Ryudamon se movilizará para evitar que ella cayera.

¡Mo! ¡Eso era muy cruel! ¿Es qué no conocían la frase de ‘No juzgar un libro por su portada’?. Ya son muchos digimon los que escucho que lo dicen. — Refunfuñó meneándose de adelante hacía atrás—. Incluso Dukemon lo creía. — Murmuró con un leve puchero en los labios deteniendo su movimiento y apoyando su cabeza nuevamente en la espalda del rubio. Ryudamon sonrió.

Pero gracias a personas como usted los pensamientos cambian. — Pronunció haciendo a Hikard sonreír. Era bueno escuchar eso, la reconfortó, porque eso quería decir que hacía un buen papel de elegida—. Chrnomon nos engañó, como a muchos otros de nosotros—. Continuó—. Nos impulsó a atacar Cyril. Usó rehenes para sus fines, parte de los mismos habitantes de Metal Empire. Como líder no podía permitir que ellos fueran aniquilados y ataqué su reino sin rechistar.

Eso si lo sé. — Ryudamon se crispó. Había espero que la niña a su espalda no recordara nada de aquel evento—. No, no lo recordaba. — Afirmó tras leer su pensamiento. Ryudamon volteó a verla sin irritación, ahora ya no le molestaba que su elegida invadiera su mente—. Mamá borró ese recuerdo de mi memoria, para evitar quizá las preguntas de mi parte o para protegerme de esa realidad, por eso no recordaba nada de él. Ni a los habitantes ni el lugar. — La mirada de Ryudamon decayó. Hikard posó su mano en su cabeza y acarició sus cabellos—. No importa, Ryu. Pasado es pasado. ¿Verdad?.

No para todos, Tamer. — Hikard lo miró en silencio—. Muchos murieron tras no conseguir cumplir las órdenes que él dio. Chrnomon devoró a varios de mis aliados sin piedad, no me atreví a levantar la vista. Fui un cobarde que no se atrevió a hacerle frente. — Mordió su labio.

Entonces estarías muerto. — Hikard lo interrumpió—. ¿Habrías preferido eso?.

Hubiera renacido. — Ella negó.

Estarías dentro del cuerpo de otro digimon, quizá del mismo Chrnomon, deberías saber que cuando un digimon es devorado pasa a ser parte de su información y la total existencia desaparece. — Ryudamon dejó la mirada al frente. En silencio—. Actuaste de manera correcta. — Él no respondió—. ¿Quieres volver a ser Gaioumon?. — Ryudamon se crispó y volteó a verla—. ¿Quieres?.

No podría controlarlo. No sería como ahora, entraría en un mal lapso y al final podría lastimarla.

De nuevo me tratas como una princesa indefensa. — Se quejó.

No lo digo con esa intención. Podría lastimarla. — Hikard estiró su mano dejando la contra palma a la vista de Ryu.

¿Puedes ver los tres triángulos?. — Ryudamon asintió—. El de la esquina superior izquierda es el Primer Vínculo, el poder de las Tinieblas. El de la superior derecha es el Segundo Vínculo, el poder concedido por Dios, la Luz. El de abajo es el Tercer Vínculo. — Retiró su mano apoyándose de nuevo de su hombro—. Siempre dependí de los dos Vínculos principales, el tercero es mi propia magia y fuerza, no dependo de las dos primeras plenamente, después de todo tengo mi propia magia, independiente de ser Heredera o Elegida. No soy una chiquilla indefensa, Ryu.

¿Y el del centro?. — Cuestionó. Hikard sonrió, sabiendo que iba a preguntarlo.

Es la fuerza combinada de las tres. La mezcla de los tres Vínculos. — Ryudamon meditó y su mente hizo click tras un segundo—. Si te salieras de control podría controlarlo, porque somos compañeros.

No te he visto usar el tercero. — Meditó, nadie la había visto usarlo, era nuevo, recién obtenido gracias a Dukemon y claro, la protección de Baihumon.

Entrenaremos juntos. Controlaremos a Gaioumon, y también llegaras a tu Mega. Aunque quizá necesitemos ayuda. — Meditó—. Pediré ayuda. — Concluyó golpeando su puño de arriba hacia abajo contra su palma.

¿Mi Mega?.

Tienes una Mega determinada por Dukemon que colocó de forma correcta. Gaioumon es la alternativa.

No lo sabía. — Hikard palmeó su cabeza.

Claro que no, eres un digimon chiquillo al fin y al cabo. — Revoloteó sus cabellos.

¡Tamer!.

[ . . . ]

[ . . . ]

[ . . . ]


Aeris se encontraba luchando contra ese enemigo que había aparecido, parecía que estaba en problemas, definitivamente el enemigo era muy poderoso para ella ahora mismo. No importaba lo mucho o rápido que atacaba, aquel General salía totalmente ileso. La respiración de Tangaryen era cada vez más pesada e intentaba mantenerla en un ritmo en el cual no acabaría desvaneciéndose.


El general comenzó a acercarse hacia la peliblanca que se encontraba con una rodilla en el suelo. Una sombra aterrizó a una velocidad que no pudieron ver sus ojos quedando en medio de ellos. El suelo se volvió abrupto formando en cuestión de segundos un cráter de considerables proporciones. Tanto Aeris como el General fueron expulsados por la onda expansiva que sin reconocer aliados o enemigos había hecho su trabajo.

¿Qué demonios?. — Cuestionó el General notoriamente aturdido. Un ataque de esas proporciones no podía corresponder a uno de los elegidos. ¿O sí?.

Vaya, vaya, parece que tendré que castigar a la princesa luego. — La voz del recién aparecido se le hizo familiar a Aeris. La nube de humo comenzó a esfumarse a la par en la que la silueta se levantaba. Tangaryen quedó en silencio. ¿Cabía la posibilidad de que estuviera viendo cosas a causa de la fatiga?.

¿¡Y-Yue!?. — Preguntó confundida por el increíble poder demoniaco que emanaba su presencia. No era la misma fuerza a la que estaba acostumbrada, era mucho más de lo que incluso llegó a imaginar en él.

Yue extendió sus alas, despejando la cortina de polvo, mostrándose frente a los 2 presentes. Por un momento la joven peliblanca duda, ya que la apariencia de su amigo era muy distinta, su alas ahora eran negras y se asemejaban más a las de un demonio que un ángel, aunque seguían siendo de plumas y por otro lado en su brazo derecho, el cual había desaparecido, ahora presentaba una extraña arma lo que parecía ser un brazo negro con plumas endurecidas de algún tipo de metal y unas garras de cuervo atemorizantes.

¡Hey Yue, no es justo que te adelantaras volando!. — Se escuchó el grito desde uno de los lados, allí, de pie, estaban los otros elegidos. El General sufrió unos escalofríos. No había miedo, ni un solo rastro de él en sus miradas. ¿Qué demonios estaba ocurriendo?. No podía ser posible. De un momento a otro sintió una peculiar presión, era energía, una fuerza que no podía entender o que no quería hacerlo. Venía de esa bola de carne con alma.

Pareces sorprendido. — Matt tomó la palabra haciendo a su fuerza aumentar torno suyo con una oleada de energía—. Déjanos mostrarte de lo que realmente somos capaces. — Sonrió.

Como un grito de guerra las energías de los elegidos aumentaron en tamaño.

NACEMOS JUNTOS
PELEAMOS JUNTOS
CRECEMOS Y NOS FORTALECEMOS JUNTOS
SIEMPRE JUNTOS
SÓLO ASÍ VENCEREMOS



Resumen:
✖
Primero que nada, creo que pido perdón por hacer los post tan largos, recordé que alguna vez Mimi mencionó que no eran necesarias biblias, sé que pueden llegar a ser tediosas de leer. Pero no me gusta dejar cabos sueltos ni hilos regados por allí. D: Soy un tanto perfeccionista con esos detalles.O lo hago bien o mejor no me tomo la molestia de hacerlo.
✖ Ryudamon recordó lo que era antes de nacer de nuevo y obtuvo de alguna forma que su evolución que estaba encerrada por Dukemon y que era una alternativa: Gaioumon, despertara, esto no traerá contras de algún tipo porque su evolución correcta también esta incrustada.
✖ Ryu fue el líder del Metal Empire cuando el Digimundo aun existía. Siente su destrucción como algo que es su culpa.
✖ Phantomon, que era el culpable de las confusiones no solo en él, sino también en Hikard ha sido purificado y expulsado del cuerpo de Ryudamon.
✖ Ryudamon ahora tiene una nueva apariencia y cambiará un tanto en cuanto a personalidad. Será muy respetuoso con Hikard además de sobreprotector. Más maduro y analitico. Como todo buen ex-líder.

Datos Curiosos:
✖
Los Spoiler que aparecen como 'Soundtrack Hikard' & 'Soundtrack Ryudamon'. Son los temas representativos de ambos en este arco~ Aunque parecen sin importancia tienen impacto por el que colocaré después, que será el Tema de ambos~
✖ Oh, shí, hay nuevo Opening~ <'3 No me pidan un Ending porque no tengo ni chuchas idea de que escenas usar de los personajes :T
✖ La canción genial fue idea de Shagami, —menos la del principio, esa si es de mi manzano(?)— como también gran parte del OP, como lo fueron las escenas de batallas y la aparición de los digimon de x manera, así que él también tiene una buena cantidad de creditos en su elaboración uwú! Yo me encargué de pegar, clips, cosillas y efectitos además traducir la letra, si se lee medio rara es porque la adapte, la traducción como tal estaba medio sin coherencia(?).
✖ Los quiero <3

Luigi Luigi Yagami mimi_sakura mimi_sakura Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel H Leny Van-dike Y Yue208
 
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Dama Oscura
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Una noche en la que una luna roja, iluminaba los confines del mundo,

ambos nacimos.



Esa idea de buscar solos la esfera había sido todo una locura. Ahora se encontraban frente a un general y lo peor es que no habían llegado a tiempo para detener la muerte del guardián. Aparte de ello podía percibir un gran poder emanar sobre aquel general. No le daba buena espina. Mucho menos al ver que estaban solos y aun los demás no hacían presencia. Fijo su mirada al enorme templo vio aleteando al Airdramon arriba del general de seguro esperando sus órdenes. Tomo la posición en la que debía estar colocándose al frente de su elegida ante cualquier tipo de ataque sorpresa del enemigo. Mantuvo la mirada directa para escuchar claramente como el general había nombrado a su elegida

- Aris…

La Targaryen mantuvo esa mirada fija topándose con los ojos del general de color azules zafiro como los suyos. Dio un paso seguido de otro con las intenciones de acercarse detiene su caminar al sentir el agarre en su brazo, por parte de Dorumon, lo miró de soslayo notando que este no tenía las intenciones de dejarla dar un paso más. Se mantuvo en el sitio para dirigirse hacia el desconocido general. Dorumon no iba dejarla acercarse a tan corta distancia.

- ¿Cómo me conoces? –Pregunto parpadeando un par de veces observando al susodicho, quién parecía saber su nombre, en esos momentos su curiosidad era más, que tenerle miedo a su enemigo, al contrario de ello sentía como si en algún momento de su vida se hubiese topado con aquel sujeto desconocido.

No había respuesta a esa pregunta.

- Airdramon –llamo al enorme digimon, dio un salto directamente hacia la cabeza del alado- vámonos.

- ¡Espera! –grito la Targaryen mirando a su compañero digimon que al darse cuenta solo asintió con la cabeza para ver como este era rodeado por un código binario para tomar su verdadera forma seguido su cuerpo empezó a transmitir una luz para dar aparecimiento Dorugamon.

Dorugamon se elevó en el aire, seguido la chica impulso sus pies desde el suelo para dar un giro acrobático en el aire cayendo en la espalda de su digimon para clavar su mirada azulada hacia el general.

- no puedo permitir que te lleves esa esfera.

El encapuchado sonrío debajo de esa capa oscura. Detuvo al Airdramon para volver su atención en la elegida y su compañero digimon. Los vio a ambos que estaban dispuestos en detenerlo para conseguir la esfera que llevaba consigo. No dejo de sonreír ante ello. La conocía y estaba seguro que ella no iba permitir dejarlo marchar, sin luchar, ni mucho menos dejarse vencer tan fácil. Por algo era una Targaryen.

- piensas luchar contra mí sabiendo las posibilidades de este encuentro –comento con tono sarcástico frente a la joven- Aris en las condiciones que están, es posible que incluso pueda acabar con ustedes ¿estás segura? –pregunto viendo a la chica que no se intimidaba ante su presencia.


El color de los ojos de la joven empezó a oscurecerse a un cobalto oscuro. Extendió su mano al frente haciendo aparecer una espada en sus manos para ponerse en una posición de comenzar una lucha contra su enemigo. Era clara que no tenía posibilidades contra él. Sonrío de medio lado llamando la atención del encapuchado que abrió los ojos sorprendido a lo cual segundos volvió a mostrar esa faceta seria.

- sabes me han enseñado que huir no es la opción indicada y más si se trata de algo importante como lo que tienes en tus manos –señalo con su dedo índice al susodicho sin quitar su sonrisa retadora- No me importa cuales sean las consecuencia o condiciones en la que estamos, pero al menos podré decir que lo intentamos hasta el final. ¡Dorugamon!

¡Power Metal!

El dragón acumulo en segundos una energía de su boca para lanzarla contra el enemigo, quién con un solo movimiento con la espada lo bloquea lanzándolo contra una de las paredes del templo creando así una enorme grieta que sacude el lugar ante el impacto del ataque.

Sin duda aquel general iba ser alguien difícil de poder vencer.

- Airdramon, atácalos.

El digimon se elevó a más altura para acumular algo de poder escupiendo de su boca un enorme tornado de fuego hacia donde estaban Aeris y Dorugamon. Inmediatamente la chica coloco su mano frente suyo creando una barrera invisible que logra cubrirlos del ataque. Inmediatamente abrió los ojos viendo frente a Airdramon junto con el general. Tomándolos tan desprevenidos y ver como su barrera es desecho como si se tratase de un vidrio que se rompe en trozos a causa de la espada que lo había impactado con la barrera, dejándolos sin protección.

Sin darles tiempo en reponerse Airdramon batea sus alas con fuerza enviando dos cuchillas de aire hacia ellos Dorugamon esquiva una de ella pero la otra cuchilla impacta el cuerpo de la elegida que recibe un corte en su costado derecho para caer de rodillas, sin perder el equilibrio en la espalda de su digimon.

-”¡Aris!”

- estoy bien –respondió la nombrada para levantarse poco a poco, sintiendo el líquido carmín salir de su costado- esto no ha terminado, Dorugamon.

El digimon molesto miro hacia el general. Y con decisión propia bajo a tierra dejando a su elegida en un lugar seguro, se elevo yendo directamente hacia ambos y lanzar su gran ataque

¡Cannon ball!

Aeris viendo la iniciativa propia de su compañero ese ataque no iba ser efectivo contra el general, observo como el general dio un gran salto hacia atrás alejándose de Airdramon. vio como el digimon enemigo empezó aletear creando torbellinos de aire con sus alas para ser lanzado hacia el ataque de Dorugamon, impactando ambos ataques, seguido Airdramon escupio fuego de su boca para enviárselo hacia el dragón oscuro que recibe el ataque directo.

- ¡Dorugamon! –exclamo para socorrer a su compañero digimon al verlo caer en picada estrellándose contra el suelo, esos dos ataques combinados había dado mucho problema para su digimon. Apretó con fuerza sus puños para ver a su digimon aun en su forma de Dorugamon, pero se notaba lo afectado que estaba ante esos dos ataques recibidos de Airdramon- no puede ser…-mordió su labio inferior para dirigir su mirada hacia el general que estaba de pie sin ningún tipo de rasguño al contrario de ellos.

- te dije que no estabas en condiciones de luchar conmigo –dijo el general que se encaminaba hacia donde estaba la muchacha y el inconsciente Dorugamon- sigues siendo tan obstinada como siempre, Aris.

La joven de ojos azulados mantuvo su mirada seria para levantarse del suelo tomando entre sus manos la funda y tomar una posición de defensa, dispuesta a dar lucha contra aquel general. No podía darse tampoco por vencida, ahora que Dorugamon estaba fuera de juego, ella era quién tenía que proteger a su digimon y retomar la esfera, por ello debía luchar contra el general costara lo que costara.

- no me importa si tengo que proteger a Dorugamon y obtener a costa de mi vida la esfera –dijo la joven Targaryen con la vista clavada en el general- eso incluye proteger a mis amigos de está forma.

- no digas tonterías, no es necesario que ni tú, ni Dorugamon tengan que luchar contra nosotros.

Alzo el entrecejo sin hacer un movimiento. Observo como el general dio un paso seguido en un rápido movimiento se quitó la túnica para lanzarla a un lado, dejando al descubierto su verdadera identidad frente ella. Dio un paso hacia atrás al ver los mismos rasgos a los suyos, solo que este era lo opuesto a ella, al ser un chico.
Coloco ambas manos sobre su sien arrodillándose al sentir punzadas fuertes en su cabeza. Se agacho, rechinando sus dientes al sentir varias imágenes irreconocibles pasar por su mente, como si se tratase de un video acelerado.

Abrió los ojos sintiendo la respiración acelerada, miro a un lado suyo a su digimon.

- Dorugamon.

El digimon bestia dragón miro de reojo a su elegida achico la mirada para volver su vista hacia su enemigo. Y sin motivos de decir algo se lanzó directamente hasta el general pero Airdramon lo intercepto lanzándole otra llamarada de fuego

- ¡Dorugamon! –exclamo al ver como su digimon se esforzaba en aguantar el ataque de fuego por parte de Airdramon, apretó los puños con fuerza, negó con la cabeza, no era momento de pensar lo que vio en su mente ahora su amigo necesitaba ayuda, corrió con las fuerzas- Luz reúne en mí el brillo para apartar la oscuridad del abismo. ¡Elmekia Lance!

Una lanza de luz es expulsada hasta Airdramon que sin darse cuenta es enteramente cubierto por la luz para desaparecer de la vista del general. Dorugamon cae al suelo heridamente volviendo a su forma humana, la peliblanca socorre a su digimon para tomarlo entre sus brazos

- Aris… lo siento, es mi deber cuidarte y protegerte, pero he fallado –susurro el chico de cabellos violetas soltando un gemido al verse incluso cubierto por heridas en su cuerpo humano.

- no digas nada doru –pidio la Targaryen viendo preocupado a su digimon- es mi culpa, fui muy imprudente traerte a este lugar, sabiendo que no tenemos posibilidades contra los generales de Chronomon.

- en eso te doy la razón –soltó el chico con una sonrisa de medio lado para intentar tomar asiento con ayuda de la chica- rayos… ese maldito es muy fuerte –empezó a toser sintiendo algo carmín salir de su boca se sorprendió de sobremanera junto con la chica- esto no va nada bien

La chica apretó los nudillos con fuerza para reemplazar su mirada a una llena de determinación. Se levantó bruscamente ante la mirada de su compañero que tomo su mano con rapidez impidiendo que está avanzara

- no lo hagas Aeris –su tono de voz se denotaba serio- solo fue un golpe estaré bien –aseguro sin soltar la mano de su elegida- soy tu digimon, soy quién tiene que luchar, no tú –se levantó para colocarse al frente de la chica y abrazarla como si se tratase de una pareja.

- aún sigo siendo muy débil, incluso aún no he podido controlar la magia negra a mi voluntad –dijo con sinceridad, mordiendo su labios inferior, ocultando su rostro sobre el pecho de su compañero

El chico negó con la cabeza para gemir ante las heridas producidas de Airdramon entrelazo su mano con la de la chica para dirigir su mirada en el general que miraba con una mirada ámbar a los dos. Bajo su rostro para sonreír.

- es mentira, me prometiste que te convertirías en una poderosa hechicera de estos tiempos ¿no es así?-cuestiono el joven con una sonrisa en sus labios recordando uno de los objetivos de la joven- yo sé que eres fuerte, demasiado, pero sé que también, te cuesta herir incluso a los digimons que están con Chronomon. Es por eso que te limitas a usarlos con libertad –aseguro el joven intentando relajar a la chica- Aris recuerdas, tú y yo somos uno ¿lo recuerdas? El entrenamiento de tu abuelo.

La joven abrió sus ojos alzando la mirada hacia el chico que le sonreía. Aquel tiempo su abuelo había empleado un entrenamiento especial para unir el lazo fuerte de ambos. Al recordarlo soltó una sonrisa sincera

- lo recuerdo –afirmo con la cabeza sin dejar de sonreír.


Nada más salir de la cueva sintieron el calor de la explosión y como si hubieran estado dormidos, despertaron sintiendo de nuevo la muerte de uno de sus cámaradas...Ishika.

-Parece como si hubiera sido hace semanas...pero en realidad...fue hace unos segundos -dijo Haruhi lagrimeando un poco.

-Hay que encontrar a Aeris...siento que algo no anda bien -Matt se llevó la mano a su pecho -Aris...

Partieron de inmediato con la incertidumbre de que le estaba pasando a su amiga.

Un portal se abrió detrás del peliblanco saliendo de este dos encapuchados que examinaron el sitio seguido vieron a su compañero. Ambos abrieron por un lapso de segundos los ojos para colocarse a los lados del albino.

- ¿Qué diablos estás haciendo? –cuestiono uno de ellos.

- que no es obvio –respondió el otro con una mezcla de sonrisa en sus labios- seguro se divierte antes de llevárselos a nuestro señor.

- Ghoulmon –llamo la atención de su compañero para volver su mirada hacia al frente.

- que pesado eres –respondio el nombrado- eres igual que tu hermano Jupitermon, Neptunemon.

Miro de soslayo a sus dos compañeros mostrando esa faceta frívolo para volver su mirada hacia al frente. Dio un paso seguido de otro ignorando algún otro comentario de sus compañeros desenfundo su espada con ganas de atravesárselo al muchacho que estaba junto a la chica y sin medir ni una pizca de aviso hacia su enemigo. Hizo un corte en ovalado despertando el poder de la espada que lanzo un gran aire en forma de cuchilla, que va dirigido hacia los dos jóvenes.

Dorumon que sonreía volvió a mirar hacia el enemigo notando la presencia de otros dos generales, maldijo internamente. Abrió sus ojos al ver que el chico de cabellos blancos saca la espada para lanzar una onda de viento hacia ellos. Tomo a la chica en sus brazos y dio un gran salto esquivando aquel impactante ataque.

Sintieron la sacudida del sitio que empezó a desmoronarse poco a poco.

- ¡Dorumon! –Exclamo para ver a su digimon depositarla en el suelo para girar sobre sus talones y mirar a los tres generales-Aris.

- lo sé –respondió en sincronía la elegida que miraba lo mismo que su compañero-“Yue me puso un sello en el cual pueda usar la magia negra, sin embargo no tendré más opción que utilizar una magia más elevado que el Balus Rod” –pensó la albina mirando fijamente a los generales- “de seguro Yue se dará cuenta, pero aun así es la única alternativa de poder al menos darme un tiempo en utilizar uno de los hechizos más grandes, a costa de ello, mi vida estará en juego´´-miro de reojo a su digimon obteniendo la mirada del muchacho.

Ambos afirmaron con la cabeza para lanzarse hacia el enemigo, Dorumon volvió a tomar su forma verdadera para resplandecer haciendo presencia Dorugamon. La joven Targaryen por su parte empezó a recitar un conjuro.

Rey que unes la gran oscuridad, soy tu más humilde servidor, concédeme una parte de tu inmenso poder. ¡Boost!

¡Cannon Ball!

Ambos ataques son lanzados hacia su objetivo.

Dragón oscuro que duermes entre llamas escarlatas…

- eso es…-susurro la peliblanca sorprendida- está usando también magia negra –afirmo la chica.

… abrasa a mi enemigo con tu rugido obedece. ¡Garv Flare!

Los tres ataques son lanzados creando una explosión mayor que las anteriores logrando que la chica y el digimon incluso sean afectados y lanzados hacia atrás. Los dos generales se cubren con sus capas. El joven de cabellos platinados permanece quieto al crear una barrera que impide ser herido o lanzado.

♦ ♦ ♦ ♦ ♦

Lejos del lugar de batalla, el grupo de elegidos aún seguía el recorrido al templo.

Yue permanecia con la mirada fija para abrir sus ojos por unos instantes al sentir esa sensación de sentir magia negra poderosa ser utilizada, apretó sus puños. Miro de reojo al resto que venía en compañía de sus digimons que los llevaba. Sus ojos se volvieron al frente para ver una luz proveniente del sitio y sin pensarlo se adelanto dejando al resto detrás suyo.


♣ ♣ ♣ ♣ ♣

Aeris empezó abrir sus ojos con dificultad comenzó a moverse colocando ambas manos al suelo y arrodillada. Su mirada recorrió el sitio encontrándose a una distancia aun inconsciente Dorumon que estaba bajo los escombros, necesitaba reponerse un poco gateo poco a poco hasta llegar al cuerpo inconsciente de su digimon. Esta vez era él, que había sido afectado al cubrirla a ella.

Un silbido escapo de uno de los general presente que observo la situación del sitio ya no parecía ser un templo al verse por completo destruido ante tales ataques, seguido vio esa batalla inesperada entre esos dos.

- parecer ser que Atem está dispuesto a eliminarlos.

- no lo hará –aseguro el primero con la mirada fija al frente- después de todo él sabe que Chronomon está dispuesto a matarnos si le ponemos algún tipo de mano a esa humana –agrego este con la vista fija hacia el albino- además.

- ¿además?

- es su hermana y Atem no está dispuesto a perder lo único importante en su vida.

El hombre chiflo de manera inesperado para esbozar una sonrisa, como si hubiese ganado la lotería, quién diría que aquel humano tenía una hermana menor, principalmente porque le llamaba la atención saber que incluso uno de los generales, el más frívolo. Tenía incluso alguien en su vida, iba ser genial poder sacar de las casillas al peliblanco, ya que siempre se mostraba serio y neutral, como si no fuera un ser humano con emociones o sentimientos. Pero ahora había descubierto su mayor secreto.

Tomo entre sus brazos al digimon en su forma entrenamiento para sentir los pasos del general acercarse. Alzo la mirada levemente y observo esos ojos azules como lo suyos penetrarla. Miró con una mezcla de sentimientos para aferrar al digimon en su pecho.

- entrégamelo.

- ¡No lo haré! –exclamo ella protegiendo a su digimon

- Aris… damelo –ordeno con aquel tono frívolo, el peliblanco dando un paso al frente

- ¡No! –Se rehusó la Targaryen alzando su vista hacia el joven- ese no es el verdadero destino de Dorumon. ¡Tú lo sabes, Atem!

El peliblanco se detuvo con una expresión en su rostro lleno de sorpresa, reacciono segundos después ocultando su rostro bajo los flecos blancos.

- lo recuerdas –dijo en un murmuro más para así que para los presentes.

- un poco –respondió ella con sinceridad en sus palabras para expresar en sus ojos aquel sentimiento invadido por la culpa, para desviar su atención- aún me cuesta recordar, pero…-alzo la mirada

El general comenzó a acercarse hacia la peliblanca que se encontraba con una rodilla en el suelo. Una sombra aterrizó a una velocidad que no pudieron ver sus ojos quedando en medio de ellos. El suelo se volvió abrupto formando en cuestión de segundos un cráter de considerables proporciones. Tanto Aeris como el General fueron expulsados por la onda expansiva que sin reconocer aliados o enemigos había hecho su trabajo.

—¿Qué demonios?. — Cuestionó el General notoriamente aturdido. Un ataque de esas proporciones no podía corresponder a uno de los elegidos. ¿O sí?.

—Vaya, vaya, parece que tendré que castigar a la princesa luego. — La voz del recién aparecido se le hizo familiar a Aeris. La nube de humo comenzó a esfumarse a la par en la que la silueta se levantaba. Tangaryen quedó en silencio. ¿Cabía la posibilidad de que estuviera viendo cosas a causa de la fatiga?.

—¿¡Y-Yue!?. — Preguntó confundida por el increíble poder demoniaco que emanaba su presencia. No era la misma fuerza a la que estaba acostumbrada, era mucho más de lo que incluso llegó a imaginar en él.

Yue extendió sus alas, despejando la cortina de polvo, mostrándose frente a los 2 presentes. Por un momento la joven peliblanca duda, ya que la apariencia de su amigo era muy distinta, su alas ahora eran negras y se asemejaban más a las de un demonio que un ángel, aunque seguían siendo de plumas y por otro lado en su brazo derecho, el cual había desaparecido, ahora presentaba una extraña arma lo que parecía ser un brazo negro con plumas endurecidas de algún tipo de metal y unas garras de cuervo atemorizantes.

— ¡Hey Yue, no es justo que te adelantaras volando!. — Se escuchó el grito desde uno de los lados, allí, de pie, estaban los otros elegidos. El General sufrió unos escalofríos. No había miedo, ni un solo rastro de él en sus miradas. ¿Qué demonios estaba ocurriendo?. No podía ser posible. De un momento a otro sintió una peculiar presión, era energía, una fuerza que no podía entender o que no quería hacerlo. Venía de esa bola de carne con alma.

—Pareces sorprendido. — Matt tomó la palabra haciendo a su fuerza aumentar torno suyo con una oleada de energía—. Déjanos mostrarte de lo que realmente somos capaces. — Sonrió.

Como un grito de guerra las energías de los elegidos aumentaron en tamaño.


「 NACEMOS JUNTOS

PELEAMOS JUNTOS

CRECEMOS Y NOS FORTALECEMOS JUNTOS

SIEMPRE JUNTOS

SÓLO ASÍ VENCEREMOS 」

La Targaryen abrió los ojos con sorpresa al ver el gran poder emanar en sus amigos, pero eso era lo que menos le estaba llamando la atención, sino más bien contra quién estaban sus amigos atacándolos. Se levantó con dificultad sin dejar en sus brazos a Dorumon, pero cayo sentada al suelo abriendo los ojos como platos al ver como los ataques impactan contra el cuerpo del peliblanco.

¡DETENGANSE!!!!

El general fue tomado desprevenido para sentir una fuerte colisión alrededor suyo y como su cuerpo empieza ser expulsado hacia atrás y sin poder siquiera utilizar algún hechizo que lo protegiese, recibe certeramente los ataques que logran lastimarlo. Se apoyó de su espada y su rodilla derecha sobre el suelo, esbozó una sonrisa entre abrió los ojos colocando su mano derecha sobre su boca para expulsar una gran cantidad de líquido carmesí, significado que el ataque combinado de los elegidos, habían logrado dañarlo internamente.

- a eso se le llama trabajo en equipo –comento v-emon viendo a los elegidos- bien hecho.

Gaomon en su forma humana se acercó a la herida peliblanca que tenía en brazos a Dorumon inconsciente, parecía que en esa batalla, ambos habían tenido una dura batalla al ver a ambos inestables y con heridas en sus cuerpos.

- Aris ¿Cómo te encuentras? –pregunto el compañero de Yammato viendo preocupado a la elegida.

- Gaomon –susurro la joven sujetando el brazo del peliazul- diles que se detengan –pidió más con un tono suplicante a oídos del digimon que se asombró ante ello.

- Aris, no se puede es el enemigo –confirmo Gaomon intentando comprender las palabras de la chica que solo había bajado la mirada hacia abajo y negó con la cabeza- además…

- no lo entiendes, gaomon –dijo Aeris aferrando más a Dorumon- él… -pero antes de decir otra palabra, alzo su vista hacia al frente.

Dos ataques combinados productos de los otros dos generales salen disparados hacia los elegidos que se dispersan esquivando los dos ataques. Uno de los generales se acerca al mal herido peliblanco para agacharse y sostenerlo. Se levantó para dirigir por unos instantes la mirada en la chica que solo permaneció observándolo para luego volver su visión hacia el grupo de los elegidos.

- tsk… estúpidos humanos, creen que por tener más poder, pueden nivelarse a nosotros y tener ese pensamiento las de ganar –soltó el segundo general que se había puesto al frente de sus dos camaradas- los haré sufrir de la peor forma –esbozo una sonrisa en sus labios.

- Ghoulmon –llamo con aquel tono de voz parco dirigida a su compañero- hoy no. luego te encargaras de ellos, cuando volvamos a verlos.

- mierda –se dio la vuelta sin inmutarse en llevarle la contraria al susodicho- estúpido Atem, quién diría que una niñitas te dieran tu merecido.

Un nuevo agujero se hizo presente frente a los generales para encaminarse dentro de este y desaparecer.

- maldición se están yendo –hablo el castaño

- lo mejor es dejarlo –opino Yue seriamente

- ¡Matt!

La reacción del castaño fue rápida para ir corriendo hasta donde se encontraba el peliazul que sostenía en sus brazos a una inconsciente Aeris junto con Dorumon en brazos de la chica. Se agacho para tomar a la chica en sus brazos y ver lo lastimada que se encontraba

- ¿Cómo se encuentra? –cuestiono Ian que se coloca al lado del castaño

- están muy lastimados necesitan atención –respondió el peliazul- antes de desmayarse, pidio que regresaramos a Teraria

Yue que se había acercado observo a la chica en silencio seguido miro a Gaomon decirle algo a Ian. Se acercó al castaño para agacharse y ver el semblante de la Targaryen

- Matt yo me puedo haré cargo de Aris.


Instrucciones

❤ En este caso han salido tres generales: el primero es Atem ( hermano mayor y gemelo de Aeris) el segundo Neptunemon y el tercero Ghoulmon. Prontamente haré la ficha de los doce generales, así que deben estar atento

♦ Ahora es cuando los elegidos deberán volver una vez más a Teraria. Estando allá los generales enviarán a sus comandantes en busca de Dorumon.

♣ Dorumon esta consciente de que es un general, pero aun sigue siendo inconsciente de que es el líder de los royal Knight. Por tanto Chronomon empezará asecharlo, para que los Royal Knights restante eviten encontrarlo y así poder utilizar su poder a su beneficio e incluso despertar al primer general.

✴ T.T aun sigo sin poder escuchar el audio de video y eso que ya se arreglo mi audio y no sale ahora nada del video. rayos! que injusticia u_u

Bien continuemos, su turno.


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El pequeño encuentro con los generales había terminado, dejando a una agotada Aeris en brazos de del digimon perro de color azul, la cual a su vez traía en sus brazos a un agotado Dorumon.


Están muy lastimados necesitan atención –respondió el peliazul- antes de desmayarse, pidió que regresáramos a Teraria


Yue que se había acercado observo a la chica en silencio, luego miro a Gaomon decirle algo a Ian. Se acercó al castaño para agacharse y ver el semblante de la Targaryen


Matt yo me haré cargo de Aris –mencionó el peliblanco, al momento en que tomaba en brazos a la peliblanca, y dejaba a Dorumon en brazos de Gaomon- Y ahora tenemos que volver a Teraria como lo pidió, allí podré tratarla adecuadamente.


Tardaremos 1 día en llegar si vamos ocultos, estoy seguro que los digimons de chronomon estarán al asecho esperándonos- menciono la Von-Drasil-

No, llegaremos en unos minutos… -las palabras del peliblanco sorprendieron a los elegidos, acaso pensaba llevarla volando el solo- Blackagumon es tu turno.

Esperaba que dijeras eso jeje –la voz del digimon se escucha desde dentro del digivice, y luego sale del mismo proyectado junto a un haz de luz-



¡Digievoluciona hasta la etapa mega! –grito el peliblanco sorprendiendo a sus compañeros-


Blackagumon warp shinka aaaa ¡Megidramon! –El enorme dragon rojo demoniaco, hizo presencia y con su particular rugido hizo temblar la tierra-


Oye Ian, ¿que no esta más grande que la última vez? – pregunto en voz baja el digimon lagarto azul a su compañero-


Eso es porque Megidramon aumenta su poder y tamaño dependiendo de cuanta energía oscura reciba de su compañero jeje –explico el peliblanco que claramente había escuchado la pregunta- Bien ahora todos suban –el peliblanco se encamino hasta una de las manos de Megidramon, subiéndose a la misma-


¿Piensas ir volando hasta Teraria?, todos nuestros enemigos nos verán fácilmente –dijo el pelirrojo, dudando sobre la idea del alado-


Esa es la idea, sabes Ian, ninguno de nuestros enemigos exceptuando a los generales, están tan locos como para atacar directamente a Megidramon –respondió el Luna, mostrando una sonrisa-

Para ese momento la pequeña Haruhi ya se había subido al digimon dragón acompañada de Terriermon.



El tiene un buen punto –dijo el perro bípedo de color azul-

No tengo nada que objetar –menciono el dragón con una V en su cabeza-

Si Yue dice que es buena idea, yo le creeré - mencionaba la pequeña del grupo con una sonrisa-



Bien entonces esta decidido –respondió rápidamente el Kobayashi para subirse a una de las manos del dragón, seguido de todos los demás-



Emprendieron rápidamente el vuelo hacia Teraria, lo cual no llevo mucho tiempo, y ahí fueron recibidos por los abuelos de Aris y Matt.

------------------------------------------ unas horas más tarde----------------------------------


Lentamente comenzó a abrir sus ojos, sentía sus labios húmedos y una ligera respiración le hacia cosquillas sobre el cuello.

Do-ru-mon –menciono la peliblanca que lentamente abría sus ojos, para encontrarse con un pícaro peliblanco que se encontraba besándola- ¡Yue!



Típico de la princesa que se despierta con un beso jajaja –reía el Alado observando la cara sonrojada de la Targaryen-


¡Y ahora por que me besas, no tengo problemas con mi mana! –decía algo enfadada la peliblanca-


Necesitaba despertarte de alguna forma y parecía que no despertarías a menos de que te besara jeje – menciona el Luna elevando un poco sus hombros con sus manos a los lados- pero ahora volvamos a lo importante… -la cara del peliblanco se volvió siniestra de un momento a otro, dejando algo paralizada a la joven- ¿Qué tenias pensado hacer, violando la orden de restricción de poder que te di?.


Eee… etto… bueno es que si no lo hacia…-las palabras de la chica fueron calladas por el dedo índice del hechicero-


No mas excusas, es hora de tu castigo- el joven tiro las sabanas que cubrían a la joven al suelo, haciendo que la joven reaccionara tapándose con sus brazos, aunque al verse pudo notar que traía ropa puesta-


Me tome el atrevimiento de vestirte mientras dormías, así no perderíamos tiempo y evitaría que escaparas de tu castigo –el joven solo mostraba una sonrisa inocente, que solo causaba un efecto de miedo-



------------------------------------------- en otra parte de la casa-------------------------------


Es por aquí Matt, Aris se encuentra en la próxima habitación –mencionaba el digimon acompañante del Kobayashi-


En ese momento justo cuando estaban por llegar la puerta de la habitación se abre abruptamente, y de la misma salen el joven alado, jalando de la oreja a la joven Targaryen.

Yue, ya, oye, me lastima, ay, ay ay ay –se quejaba la peliblanca, mientras era jalada por su amigo y maestro en la magia negra-



¡Oye!, ¡¿que crees que estas haciendo Yue?! –grito el Kobayashi que rápidamente intento interponerse entre los 2 peliblancos, pero fue detenido rápidamente por otra presencia que lo acorralo contra la pared-


Lo siento pero no puedo permitir que interrumpas –menciono el recién llegado-


¿Quien eres tú? –pregunto Gaomon que se puso en guardia rápidamente-


Lo siento, es la primera vez que me ven así, soy yo, Skullgreymon –dijo el pelinegro de enorme cabellera-


El se quedara para ayudarlos en caso de ataque, mientras tanto la joven princesa y yo tendremos unos días de entrenamiento, ya sabes a lo que me refiero –menciono el Luna, mientras comenzaba nuevamente a arrastrar a la peliblanca en la otra dirección- El viejo Lestat ya esta enterado, volveremos luego de 3 días, asegúrense de proteger este lugar.



Ambos jóvenes desaparecieron al final del pasillo y un minuto mas tarde Skullgreymon libero a Matt, el cual algo resignado sabiendo a que se refería con lo de 3 días, decidió volver con los demás, ahora acompañados por la forma humana de Skullgreymon.



Apariencia de Skullgreymon (igual las fotos, pero posee en los brazos, manos y piernas, unos pequeños recubrimientos de esqueleto):

Dato extra: cambia el color de su cabello, cuando esta tranquilo es negro y cuando entra en modo de combate se torna blanco.





Bien, hasta aquí mi post xD. Yue y Aris desaparecerán por 3 días, ambos estarán en los calabozos donde Yue estará haciendo sufrir un poco a Aris, primero como castigo por intentar usar magia oscura avanzada y segundo aplicándole el segundo Origen :D.
Como dijo mimi antes, los comandantes atacaran el lugar en busca de Dorumon.
Yue dejo a Skullgreymon en forma humana. Se encuentra en etapa Ultra, así que podrá dar pelea, aun sin la presencia de Yue.



Bien continúenle: Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel
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Kirari Kirari
mimi_sakura mimi_sakura
H Leny Van-dike
 

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