Rol Digimon Generation Slayers: ROYAL KNIGHTS/ELEGIDOS VS GENERALES [ultimos posts]

Art of life
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Un carraspeo fue lo que salió de los labios del peliblanco. Witchmon señaló el camino a seguir mientras Haruhi descansaba en una piedra alta situada en el camino. Kobayashi miraba al horizonte con la mirada perdida mientras Gaomon y Terriermon volvían del bosque de recolectar unas cuantas frutas.


-Sabes muy bien que el camino es peligroso. ¿Quieres matarnos? Hemos gastado todo el poder en la lucha con el general. Seríamos una presa fácil…demasiado fácil. –Skullgreymon no se andaba con rodeos. Tal y como estaban, sería un suicido introducirse en el bosque negro-la guarida de los “segadores”.

-Es la única manera de llegar a ciudad arlequín, para descansar y coger fuerzas. Además tenemos detrás al ejercito de chronomon…no podemos retroceder –Witchmon tenía razón y Skullgreymon lo sabía y eso le fastidiaba más. Golpeó una piedra de una patada y esta rebotó en un arbusto donde escucharon un golpe seco. Extrañado el moreno se acercó junto a Gaomon y retiraron la maleza descubriendo una puerta de acero. Skully como ya le llamaba por costumbre Gaomon se acercó seguida de Witchmon. Haruhi desde la piedra miraba como los chicos observaban la puerta y entre Gaomon, Skully y Matt empujaban la puerta para abrirla. Haruhi se acercó cuando el chirrido de las bisagras oxidadas por el tiempo hacían eco en el bosque.

-Esta puede ser nuestra escapatoria –comentó el moreno al peliblanco. Este medio sonrio.

-No sabemos donde conduce –dijo Witchmon concentrando su vista intentando distinguir hacia donde llevaba achicando los ojos.

-Será mejor que cruzar ese “fucking” bosque –Skullgreymon fue el primero en entrar. Sus pulmones se llenaron de humedad y olor rancio. Con su mano creo una bola de fuego. Witchomon se echó hacia atrás por el atrevimiento del peliblanco. -¿Qué? –pregunto extrañado el albino.

-Imagínate que esto estuviera lleno de metano…nos hubieras echo saltar a todos por los aires cazurro –regañó la bruja digimon mientras le daba un capón a Skully.
-lo bueno es que no lo estaba -intentaba apaciguar las cosas el Kobayashi. Terriermon se acercó y fue el último en entrar.
-Esto me da mala espina -Gaomon tragó saliva y Haruhi se frotó los brazos.
-Vamos chicos..es este camino o enfrentarnos a los segadores -dijo Witchmon- Y creerme..no querríais.-Ambos asintieron y Skully encendió varias antorchas que fue pasando a los chicos.

Matt tenía intriga de saber quién eran esos segadores que tanto temían Witchmon y Skullgreymon. Por su mente pasaban imagenes horrendas...solo algo tan horrendo asustaría a esos dos.
Haruhi sintió una presencia y volteó asustada.Terriermon seguía sus pasos y paró de pronto al ver como se giraba su elegida.
-¿Pasa algo Haru-chan? -preguntó el chico.
-Nada..solo..no es nada Terry-sonrió la chica restando importancia. Pero aún seguía sintiendo ese escalofrío, así que volvió a frotarse los braos.

No sabía a donde llevaba ese camino o si habría alguna posible salida cerca de Ciudad Arlequín. A medida que iba adentrandose más, mas se arrepentía de su decisión de meter al grupo por ese pasaje. Witchmon resopló y Haruhi volvió a mirar hacía atrás por acto reflejo.

-¿A qué viene eso? -preguntó Skully deteniendo la marcha y girando sobresi mismo poniendo la antorcha cerca del rostro de la bruja digimon.
-Estamos perdidos genio..hemos pasado ya por aquí-señaló la marca de la pared-La hice yo...
-Genial -bufó Gaomon.
-No te he visto negandote a entrar Gaomon,así que cierra el pico.
-Eh -avisó Kobayashi dando un paso -no es momento de peleas.
-Callad -Haruhi se acercó y afinó el oído -He escuchado al...
-¡Apagad las antorchas! -Terriermon creo un miniremolino que apagó todas las antorchas de golpe y quedaron a oscuras.

Matt notó como alguien le agarraba fuerte de la mano. Por la suavidad y el tacto supo que era Haruhi...era normal, hasta el tenía miedo. Una luz se acercaba a su posición y desconocían el portador de dicho haz luminoso. Empezaron a escuchar unas extrañas voces y un olor a podrido les imbadió.

-Oh no.. -escucharon la voz de Witchmon en un susurro.
-Segadores..-masculló Skullgreymon retrocediendo y chocando con Witchmon -¿Algún plan bruja?
-Escondernos -dijo moviendo las manos para crear un hechizo de protección -No os mováis.

Parecía una eternidad, cuando esas bestías pudrientas se acercaron y empezaron a oler a sabiendas que tenían carne fresca delante suya...pero no la podían ver. Una de ellas dio un golpe al otro para que continuara el camino..aún olían a sangre recién derramada. Aguantaron la respiración y cuando estuvieron lejos, Kobayashi vomitó mientras el resto aguantaban las arcadas.

-Se alimentan de carne fresca -comento Witchmon- No son muy fuertes...pero en nuestro estado hubieramos sido su desayuno.
-Continuemos...si esas bestias venían de ahí -señaló el albino-Tiene que haber una salida que conecte con el bosque negro.

Después de más de una hora, consiguieron ver una salida que efectivamente conducía al final del bosque negro. Witchmon se alegró cuando pudo ver un torreón a lo lejos...Ciudad Arlequín ya estaba cerca.
Caminaron unos diez minutos cuando llegaron a la entrada de la ciudad. Unos guardias con armaduras les pararon.

-¡Alto!¿Quiénes sois? -preguntó apuntando con una lanza.
-Viajeros -contestó Skullgreymon- No venimos buscando problemas, solo descanso, bebida y algo de placer -Witchmon le dio un codazo que no pasó desapercibido por el guardia.
-A tu novia eso no le ha gustado-rió -Siento este registro...por aquí las cosas no son muy seguras ultimamente -apartó la lanza y abrió las puertas -Sean bienvenidos a Ciudad Arlequín.

Los chicos respiraron hondo cuando cruzaron las puertas. Al fin un poco de descanso...que no duraría mucho.
 

Necro Angel
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Pequeño post de relleno owo.

-
¡Alto!¿Quiénes sois? -preguntó apuntando con una lanza.

-
Viajeros -contestó Skullgreymon- No venimos buscando problemas, solo descanso, bebida y algo de placer -Witchmon le dio un codazo que no pasó desapercibido por el guardia.

-
A tu novia eso no le ha gustado-rió -Siento este registro...por aquí las cosas no son muy seguras últimamente -apartó la lanza y abrió las puertas -Sean bienvenidos a Ciudad Arlequín.

El grupo entro tranquilamente a la ciudad, la vida ahí parecía aun no haber sido afectada por la llegada de la inminente guerra contra Chornomon, aunque eso era bueno.

Bueno, recorran la ciudad y traten de conseguir algo de comida, yo buscare un lugar donde poder alojarnos para descansar, necesitamos recuperar fuerzas para continuar el retorno hasta el castillo de Lestat, si salimos así de débiles solo seremos un blanco fácil –menciono el albino en tono serio, viendo como los demás asentían para finalmente separarse del grupo e irse a buscar un hospedaje por su cuenta-

No tardo mucho en comenzar a ligar con las mujeres del lugar, sin duda había cogido la misma maña que su compañero.

Dime preciosa estas lista para otra ronda? –mencionaba el digimon en forma humana, acostado al lado de una jovencita de cabello azul-

No, no puedo mas, si vuelve a introducirme eso, yo creo que moriré señor
–aforrándose al pecho del albino, mientras recostaba su cara contra el mismo, sonriendo felizmente y agotada-

Oh… ya veo como estas buscándonos un lugar donde dormir… -menciono una voz muy enojada desde la ventana-

Eh… je… jeje… hola Witchmon –levantando su mano, mientras sonreía con una gota de sudor en su frente-


Maldito bastardo! –lanzándole un jarrón directo a la cabeza del ojirojo, el cual recibió, protegiendo a la joven que tenia en sus brazos-

Creo que será mejor que te vallas ahora preciosa, estaremos en contacto jeje –guiñándole un ojo a la asustada jovencita que salía corriendo de la habitación, envuelta en las sabanas- Espera Witchmon, no mentía, mira –mostrándole unas llaves- son de una pequeña cabaña que conseguí para que todos descansemos jeje


Y eso que me importa ahora idiota! –golpeándolo fuertemente con la mesilla de uno de los lados de la cama-


---------- horas más tarde----------


Bien, este es el lugar –abriendo la puerta y permitiéndole a todos el paso a la cabaña-

Creo que es obvio pero… que te paso en la cabeza Skully? –pregunto el digimon de pelaje azul-

El ojirojo solo señalo con la mirada mientras sonreía. Causando una risa forzada en el peliazul.
Así cada uno de los elegidos de ese grupo se acomodaron y comenzaron a comer, para recuperar energías.








Post cortito y de relleno, pero algo es algo :3. A ver si en el siguiente post ya ponen que regresamos a la ciudad jeje
 
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Art of life
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Idea loca, pero le dará sentido a mi idea futura.

Skully aun tenía jaqueca por el golpe de Witchmon en la cabeza. Kobayashi miraba como su peliazul amigo reía con el digimon de Yue mientras a Witchmon le resbalaba una gota por la cabeza.
-Traemos unas provisiones -comunicaba al entrar Haruhi con una mochila junto a Terry.
-Hemos pillado un poco de todo...llevamos varios días a base de pan duro y fruta...y he visto esto y no he podido evitarlo- Terry abrió la bolsa y a todos se le iluminó la vista. Carne fresca.
-Iré encendiendo la barbacoa -dijo el peliblanco- ¿Me ayudas Gaomon? -pidió Skully, el peliazul asintió. Por fin un buen banquete.

Después del suculento banquete de carne y unos dulces para el postre, los chicos estaban mucho mejor. Se sentaron rodeando las brasas y los nervios del principio del día se estaban disipando al tener el estómago lleno. Gaomon pinchó una nube de goma que había traído Terry en una bolsa llena de ellas. La acercó a las brasas y miró como esta se empezaba a oscurecer. Acto seguido la mordió y se le formó una sonrisa en la cara. Sin duda ese invento estaba bueno.
Matt recordó cuando en Nibelheim Gaomon y él los días que nevaba mucho se quedaban en casa cerca de la chimenea comiendo nubes asadas. Se le formó también una sonrisa y se acercó a coger una y pincharla para acercarla a las llamas. Haruhi y Terry ya asaban las suyas cuando Skully y Witchmon se miraron y cogieron ellos también otra.

-Está bueno... -admitió Skully masticando lentamente la nube.
-¿Cómo estarán? -preguntó en alto Haruhi después de un largo silencio- Quiero decir...nuestros amigos...
-Parece que llevaramos años sin verles -dijo Matt en un suspiro -Conociendo a Ian seguro que está entrenando.
-Mientras V-mon se harta a dulces -Gaomon medio sonrió al recordar a su amigo.
-Yue estará en la cama con unas cuantas... -recordó Skully
-Ya se de donde has aprendido eso -contestó Witchmon cruzándose de brazos y fulminando al peliblanco.
-¿Y la princesa? ¿Cómo esta...? -Haruhi dio un suave codazo a su digimon y este enseguida se tapó la boca. Todas las miradas se centraron en el pelinegro que tenía mirada agachada mirando un carbón de las brasas.
-Está bien...tiene que estarlo...Aeris tiene que estar bien.

Se despertó entumecido y con la vista nublada. Intentó levantarse pero los músculos de su cuerpo le costaban acatar ordenes de su cerebro.

-Tenemos nuevos pacientes, traiga al sujeto Z a la mesa de camilla -informó una voz. Matt pudo ver a una mujer vestida de blanco con una mascarilla -Comenzaremos con la prueba. Busquemos una vía entre tanto músculo y suministremos el fármaco X.
-¿Qué...qué hacéis? -apenas se le entendía al tener la boca entumecida.
-El sujeto se ha despertado -pudo ver a otro hombre vestido de traje blanco- Imposible..con la dosis suministrada tenía que estar durmiendo años.
-Tienes que saber que no es normal.

Empezó a intentar mover su cuerpo con desesperación. Apenas podía dar algún que otro tumbo cuando notó la aguja atravesar su piel.

-Sujétale bien.. -veía con angustia como el liquido recorría el tubo y se acercaba a su brazo.
-¿Qué ha sido ese ruido? -preguntó la mujer. Se volvió a escuchar una nueva explosión y el lugar vibró haciendo caer estanterías y provetas al suelo. Una nueva vibración y la pared estalló por el aire haciendo caer a Nagasawa al suelo y la vía saliéndose del brazo justo cuando el liquido empezaba a entrar.
-¡¡Matt!! -Gaomon corrió a donde estaba el cuerpo de Matt sobre un charco de sangre y líquido negro.
-Le ha llegado el fármaco X, tenemos que llevarla con Witchmon -avisó Haruhi.
-Viene compañía, tenemos que irnos -avisó Rapidmon -Rápido.

Gaomon cargó a Matt que seguía sin poder moverse y salieron por un agujero en una pared que daba al exterior. Su vista seguía nublada, pero pudo distinguir el bosque y varias personas desde atrás lanzando bombas.
De pronto su cuerpo empezó a temblar. Gaomon paró de pronto y tomó la temperatura de Matt.

-Está ardiendo...-Rapidmon tomó a Matt.
-Llegaré antes que ustedes, pero dense prisa.

Matt perdió la conciencia mientras Rapidmon llegaba a la cabaña.

2 días antes...

-Han entrado unos intrusos en la cueva. Las cámaras muestran algo...fuera de lo normal -Un hombre vestido de bata, pelo rubio rizado y anteojos mostraba una pantalla. En la imagen se podía ver al grupo de Skullgreymon, Matt, Haruhi, Terriermon, Gaomon y Witchmon en la cueva hasta que de pronto desaparecen.
-Son magos... -dijo la mujer de pelo largo negro que también llevaba anteojos- Maestro...puede ser nuestra salvación. Hacía tiempo que no teníamos unos sujetos tan adecuados para el nuevo fármaco que he desarrollado. A su lado, harán que los segadores sean niñas con muñecas.
-Gabriela, ya te dije que era inviable que funcionara en humanos -contestó el maestro, un hombre de avanzada edad que iba en silla de ruedas- Un cuerpo humano no lo soportaría...pero un digimon...
-Maestro, Chronomon se acerca a la frontera. Si pudiéramos capturar a uno de esos magos..la ciudad se salvaría.
-Edgard, acabo de decir...
-Pero maestro, son magos...los magos tienen un aguante distinto. La magia que fluye por sus venas estoy seguro que lo aguantarían.
-Mi respuesta es no. Pactaré con Chronomon y le daré los recursos necesarios para que su ejercito pueda avanzar por nuestras tierras sin destruir nada.
-Pero maestro...
-Es mi última palabra chicos.

El hombre salió de la sala y el chico de anteojos golpeó con furia la mesa. La mujer le miró y suspiró.

-Sabes que tengo razón -dijo Gabriela- El farmaco X es mi obra maestra. Una fuerza de cien hombres y un control absoluto gracias a los nanobots implantados. Tendríamos el poder absoluto Edgard.
-Lo se...déjame pensar
-Chronomon estará aquí en unos días...no tenemos tiempo- Gabriela recogió su carpeta de apuntes -Estaré en el laboratorio...
-Gabriela.. -La mujer pasó a su lado y le apartó el brazo. -Joder...Gabriela.

Paseaba por la ciudad mientras aspiraba su cigarro y echaba las ceniza al suelo. Miraba por los grandes ventanales de las tiendas. Por su mente imaginaba esos cerdos y pavos por humanos de verdad, colgados y encadenados mientras Gabriela les sacaba la sangre. Prometió ayudar a esa mujer en todo. Se lo debía. Ella le salvó la vida.
De pronto vio salir de una tienda a dos personas. A una de ellas la reconoció. ¡Era ella! Una de esas magas. La otra persona no supo quién era, pero cuando siguieron andando decidió seguirles.

Terriermon giró en una esquina y Haruhi lanzó un hechizo de invisibilidad. Edgard paró al lado de ellos y suspiró en alto.

-Mierda..les he perdido -susurró- Joder...¡Está bien!..tu ganas -sacó el teléfono móvil y marcó el número -Gabriela...espera espera...no cuelgues..escúchame..tu ganas...sí...están en la ciudad, preguntaré a Warren donde se hospedan...elige tu primera víctima y comenzaremos mañana con el fármaco X...espero que tengas razón...no dudo de ti..sino de lo que piensa tu padre...está bien, ahora te veo, corto.
-Terry...¿qué es eso del fármaco X y quién es ese hombre? -Haruhi sonaba desesperada y Terriermon no sabía de que iba la cosa.
-Aun no lo se..pero Haruhi, de momento tranquilicémonos. Estamos todos juntos...volvamos a casa y mantengamos esto en secreto. Mañana lo hablaremos todos...nos merecemos una comida tranquila y lejos de toda preocupación. -Haruhi asintió ante las palabras de Terry y emprendieron de nuevo la marcha.

La noche de la comida...

-Así que tu víctima es esta... -Habían imprimido la imagen del vídeo de la cueva y el pelinegro había sido rodeado con un rotulador rojo.
-¿Sabrás distinguirle? -preguntó la mujer. El hombre cogió el papel y besó la frente de la mujer ocasionando que esta se sonroje
-Tranquila..traeré a tu hombre.

En la cabaña...

Todos dormían plácidamente. Un grupo de encapuchados abrió la puerta sigilósamente y entraron a hurtadillas.

-¿Quién es el conejo? -preguntó uno de ellos que portaba una espada.
-El científico lo sabe...¿Edgard?
-Ahí está -señaló el hombre- Prendedlo. -Un trapo mojado en cloroformo y Matt no pudo ni mover su mano para coger su katana, solo abrir los ojos al notar el olor y acto seguido cerrarlos muy despacio.

Skully acabó dentro de Witchmon, se levantó y se encendió un cigarrillo. Witchmon aun se retorcía de placer cuando el cigarro de Skully se cayó al suelo al ver por la ventana como un grupo de personas desaparecían en la oscuridad del bosque.

-¿Qué pasa SkullGreymon? -preguntó la bruja levantándose con la sabana envuelta.
-Quédate aquí. Tengo un mal presentimiento...

La mañana del secuestro...

Todos andaban muy nerviosos por el bosque. Se habían separado en grupos. Skully y Gaomon se recorrieron el este del bosque y el norte, hasta llegar a la frontera, mientras que Haruhi, Terry y Witchmon se recorrieron el oeste y el sur, hasta llegar a la entrada de la cueva.
Al final del día quedaron en la plaza de la ciudad. Haruhi levantó la mano para que Gaomon y Skully las vieran entre la multitud.

-¿Algo?- preguntó Gaomon sacando un cigarro. Haruhi le miró extrañado. Tanto tiempo regañando a Matt...y ahora por los nervios, caía él.
-Nada...
-Haruhi, ¿Segura que no te dejas nada? -preguntó Skullgreymon con brusquedad. Haruhi agachó la cabeza. Se lo merecía por haberlo ocultado.
-Dejala, no tiene ella la culpa, fue idea mía -Se puso por delante Terry, Skully iba a decir algo más cuando Haruhi escucha algo.
-¡Ey Warren! -Un hombre llamando a otro. Haruhi se levanta de pronto, acto que sorprende a Skully.
-¿Qué pasa?
-¡Hay que capturar a ese hombre! -Gaomon y Skully se miran y asienten- El tio ese dijo algo que Warren les iba a decir donde vivíamos.
-¿Y cómo sabe Warren dónde vivimos? -preguntó Witchmon. Skully suspiró y maldijo en alto.
-Ese hombre...en el bar...el otro día cuando fui a buscar alojamiento..fue quién me dio las llaves de la cabaña..y las chicas.. -Skully se sintió estúpido -Hijo de puta...me las va a pagar -Su mirada se torcio sangrienta.

Esa noche Warren salió del bar pasado de copas cuando entre las sombras Skullgreymon le cogió y le empotró contra una pared. Gaomon le paró y maniató a Warren. Tenía que estar vivo y consciente para cantar.

En la actualidad en la cabaña...

-WITCHMON LE HA ENTRADO EL FÁRMACO X
-¡Rápido dejale en la mesa! -Tiró lo que había en la mesa y Rapidmon acostó a Kobayashi sobre ella.
-Jajajaja...ya es tarde...pronto será como esos hombres que están en la frontera...un segador..sin alma..sin sentimientos...un asesino sangriento -Warren estaba sentado en una silla atado. Tenía multitud de cicatrices y golpes y su traje manchado de sangre.
-¡Cállate! No le perderemos...

Skully, Haruhi y Gaomon llegaron a la cabaña. Warren seguía riendo así que Skully se acercó y le propinó un puñetazo que hizo que le saltara un diente. Gaomon se acercó a donde estaba Witchmon sudando y con las manos puestas encima del cuerpo del pelinegro que brillaba. De pronto dejó de brillar y Witchmon miró tristemente a Gaomon.

-He echo lo que podía...lo siento...
-Jajajaja..ya os lo he dicho..cuando entra..ya no tiene retorno. Se mezcla con los globulos rojos y es indetectable. Solo... -de pronto calló y les miró con una media sonrisa.
-¡¡HABLA!! -Gaomon se acercó a él y le levantó incluso con la silla atada a él. Gaomon tenía una mirada asesina que asustó a Warren.
-Vale vale...solo Gabriela puede curarle..Gabriela es la madre del Fármaco X. Ella tiene que saber de un antídoto. Solo ella puede...bájame de aquí tio..
-¡No soy tu tío! -dejo caer la silla y esta se partió en el suelo haciendo que parte de las astillas se le claven en las piernas a Warren y una de ellas le atravesó la rodilla.
-¡¡¡AHHHHHH!!

Solo se escuchaban los gritos de dolor de Warren cuando el pelinegro abrió los ojos. Witchmon que seguía a su lado lo advirtió. Haruhi iba a curar a Warren pero Terry se lo impidió.

-Se lo merece.. -dijo Terry. Haruhi asintió. Por dentro, su hermana se lo decía. Que se pudra.
-Matt colega...¿cómo te sientes? -preguntó Gaomon. Kobayashi se incorporó con cuidado y sonrió.
-Mejor que nunca...¿Qué ha pasado? -Todos sonrieron de alegría.
-Una larga historia...¿Te la cuento de camino a Teraria?

En el laboratorio la gente avanzaba sin descanso. Habían propinado bastantes destrozos y Edgard seguía en el suelo después del ataque. Se levantó y buscó con la mirada a Gabriela. Pero este no estaba.
De pronto una figura fantasmal apareció a su lado.

-Chro...Chronomon...
-¿Cómo ha ido el plan? -preguntó el chico mirando el desastre- Tal y como predije..
-¿Cómo?
-Ya no me haces falta...gracias..por tu colaboración..adios..
-Espe....

Los chicos salían de la ciudad cuando de pronto una columna negra se levantó detrás de ellos y el sonido sordo de una explosión que los árboles se ocuparon de tapar. Pero Gaomon, Skully, Terry y Witchmon pararon de pronto. Lo habían escuchado...lo habían sentido...Ciudad Arlequin acababa de desaparecer.

-¿Qué pasa chicos? -preguntó Matt pero al darse la vuelta el también vio la columna de humo- Ya es tarde...Chronomon nos pisa los píes y se acerca a Teraria..tenemos que darnos prisa.
-¿Qué le pasa a Matt? -preguntó Haruhi viendo como Kobayashi seguía el camino sin importarle que miles de personas acabaran de perder la vida.
-No quiere que Teraria corra la misma suerte. Es normal Haruhi. Debemos darnos prisa.

Mientras tanto, Gabriela se situaba al lado de Chronomon con una sonrisa.

-Me has sido de mucha utilidad Gabriela.
-Gracias maestro...mi vida os corresponde.
-Lo sé...lo sé...pero de momento..me sigues haciendo falta -su sonrisa se volvió sádica- Bien...¿Cómo se destruye a una princesa guerrera mis generales? -Todos guardaron silencio para escuchar la respuesta de su amo. -Exacto...el amor...
-¿Cuándo empezaréis el plan mi señor? -preguntó la joven.
-Todo a su tiempo...todo a su tiempo.
-Por eso no quise salvar a Edgar ni a mi estúpido padre...el amor...siempre es una debilidad.

Yue y Aris miraron hacia el norte. Ian y Von Drasil descendieron pero no había tiempo de reencuentros. Una nube negra acompañaba a seis figuras que corrían. Detras de ellas, en la nube, el ejercito de Chronomon se acercaba.

-Ordena la evacuación inmediata de la ciudad -Dijo Lestat- ¿Dónde esta ese viejo?
-No se sabe noticias de Arathorn mi señor..y la ciudad ya ha sido evacuada.
-¿Quién lo ordenó? -El hombre no contestó -Está bien..ahora, por favor, te necesitamos en el frente.
-En seguida mi señor -se dio un golpe en el pecho con una reverencia y se marchó.
-Se que estás ahí...hijo mío...

Entre las sombras, uno de los generales de Chronomon hizo su aparición.

-Padre...no puedo decir que me alegro de verle...pero...es un placer -sonrió y acto seguido se mostró serio -Empecemos...pues.
 
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La velocidad con la que el enemigo de triplicaba iba más allá de lo que en algún momento pudieron imaginar. Las tropas de Chronomon eran demasiadas, destruían a uno y tres más aparecían. Los Segundos Orígenes estaban a todo lo que daban y los elegidos no estaban muy lejos de llegar a sus límites, pero podían para más, mucho más y lo sabían. No habían entrenado en vano, no habían avanzado todo ese camino en vano, porque todos se habían fortalecido.

El cielo era resguardado por los digimon con dicha capacidad atacando de igual manera a las filas enemigas que se acercaban por la espalda a sus camaradas. Hielo y Fuego cubrían una buena cantidad de terreno, Ian calcinando y Matt congelando, Aeris y Yue, él último sacando a relucir su poderoso brazo y la primera efectuando los trucos recién aprendidos, Luna sonreía al verla, le había enseñado bien, por último Hikard y Haruhi ambas llevando sus poderes mentales a todo lo que daban. Rapidmon cuidaba el blanco de su elegida correspondiente, los digimon elegidos procuraban a su compañero, pero era demasiado para tenerlos protegidos lo suficiente.

Hikard observó atenta su alrededor. Las tropas de Teraria caían a su alrededor y aunque deseara detenerse y sanarlos sabía que no podía hacer ya nada. Se sentía impotente con tantos caídos alrededor, la imagen le era familiar pues ya antes había estado en medio de tanta masacre. Ryudamon estaba a su lado, peleando pero conservando su forma humana por petición de su elegida, lo necesitaba así solo un poco más.

¡Hikard! — El grito de Haruhi la sacó de sus cavilaciones. Del cielo un miembro del ejercito enemigo caía en picada hasta ella. Su mano con el Hazard se extendió en el alto y éste salió disparado en dirección contraria. Agradeció a Haruhi con la cabeza y devolvió la vista a su flanco, no debía despistarse.

Invocó su fiel espada que no tardó más que pocos segundos en materializarse por completo, estaba gastando demasiado poder mental y lo que menos deseaba era ser inútil al final de la pelea, sabía mejor que nadie que debía guardar fuerzas para el verdadero enemigo. La espada la notaba diferente y la sentía de la misma manera, sus movimientos no habían cambiado velocidad y lo corroboró cuando el filo chocó contra otra arma de un enemigo y este espabiló, pero aun lo sentía distinto. Sintió a los movimientos ir más lentos y su corazón no evitó congelarse. ¿Era que había caído ante un truco barato? La velocidad regresó a la normalidad y obvio aquel asunto. Tenía que concentrarse y punto final.

La batalla no solo se llevaba a cabo afuera, dentro de las paredes del castillo el choque de las espadas generaba chispas por toda la habitación en una batalla donde padre e hijo no bajaban la guardia ni la fuerza. Lestat lo sabía, si quería proteger a los suyos no podía dar el brazo a torcer aun cuando era su propia sangre a la cual debía enfrentarse, vencer y de ser posible no atravesarlo con el filo de su arma. Una oposición de ambas armas con mayor fiereza que las anteriores los obligó a ser expulsados hacía atrás. Lestat se afirmó con grandeza y los símbolos de su magia no tardaron en aparecer a su alrededor, no fue muy diferente con su hijo.

Vaya que mejoraste. — Medió sonrió el Rey. Su hijo correspondió, de forma maliciosa.

Es una lástima para ti, padre. — La magia que corrió bajo sus pies fue más grande de lo que el mismo Lestat imaginaba, no era magia común. Era de aquella donde convivías con el mismo infierno.

Magia negra.

[ . . . ]

En un punto donde podía ser alcanzado por la oscuridad de sus ojos estaba el principal enemigo. Se regocijaba por dentro con una excitación enfermiza y toxica. Todo eso le parecía sublime, las cosas salían de acuerdo a sus planes, pero sabía que no debía confiarse o pasaría lo mismo que hace quinientos años, pero está vez tenía los principales flancos cubiertos, su primer general regresaría y era ni más ni menos que una de las reencarnaciones, no tendría obstáculos, bien lo sabía, sin una de ellos ese grupito insolente se convertía en la propia nada, aún más si ese fragmento faltante era ni más ni menos que Aeris Targaryen. La Dama Oscura.

El sonido de uno de sus sirvientes indicó que era el momento y avanzó sin la más remota prisa a su destino. Estaba seguro de que todo resultaría tal y como lo quería, pero caminar tampoco era su actividad favorita. Le bastó un paso más para que su figura desapareciera en una extensa nube de humo, reapareció frente al Templo Sagrado de Teraria. Avanzó hasta ingresar en él, el conjuro escapó de sus labios y la penumbra escapó de su cuerpo.

Había despertado.

Chrnomon había regresado totalmente.

[ . . . ]

Aeris sintió una peculiar onda extenderse y su mirada fue directo a la dirección donde el Templo Sagrado se concentraba. Su interior vibró con una enorme fuerza y poder, algo desde dentro suyo peleaba por emerger, y no solo eso, lo conseguía. Antes lo había sentido, en palpitaciones débiles y apenas notables, pero ahora sabía perfectamente a que, o quien pertenecía. Ese no era su lugar. Matt la observó distraída y una sensación vibró en su interior. Se negó, pero se equivocó.

¡Dorugaromon! — Su exclamación fue escuchada por su compañero que voló a su lado, no necesitó aterrizar pues de un brinco que superaba por mucho las capacidades normales de un humano brincó al lomo del dragón y se alejó, sin explicaciones ni palabras.

¡Oi, Aeris! — Exclamó Ian fulminando a un grupo de oponentes. A su espalda Matt había optado por seguirla y no llamarla por lo que corrió en su dirección.

¡Tamer! — La voz de Ryudamon distrajo a Matt y lo hizo mirar al punto donde Von Drasill había sido rodeada por una gran cantidad de enemigos. Su digimon no podía tomar forma digital, o así era hasta donde él sabía. Miró a Aeris alejarse y apretó sus puños tomando una decisión.


Hikard chasqueó la lengua afirmando a su espada frente a ella, se había distraído al ver a Aeris alejarse y eso la sacó de toda la concentración que había conseguido, su espada no soportaría por mucho más el peso de aquel digimon, y no se equivocaba pues se desmaterializó frente a sus ojos. Podría invocar algo, o alguien, ya era muy tarde. El digimon enemigo atacó sin miramientos. Von Drasill cubrió su cara con el antebrazo, al no recibir el impacto lo retiró. Una barrera de hielo se elevó frente a ella y tras un segundo Kobayashi había alejado a todos los demás con una cantidad sorprendente de hielo. Hikard lo observó en silencio, la imagen de su amigo apareció fugazmente en la silueta de su sucesor. Tardó en reaccionar pues Matt tiró de ella para sacarla de ser un blanco fácil, solo entonces reaccionó y pegó su espalda con la de él.

Debiste ir por Aeris. — Lo miró de soslayo. Él lo hizo por igual aparecieron hielo en sus manos, bajo ellos el círculo mágico de Hikard se expandía.

No podría dejarte en problemas. — Hikard sonrió dulcemente ante sus palabras—. Mucho menos morir.

No subestimes mis habilidades, chico mapa. — Bromeó en un suave tono. Sus ojos irradiaron de un azul eléctrico y a su par lo hicieron los de él, solo que de coloración verde—. ¿Sabes que has sido para mí desde siempre? — Él la miró.

Desde que habían chocado las espaldas los ataques habían ido en su dirección de forma descontrolada y ellos los habían contraatacado de una excelente manera, en sincronía. Matt lo sabía, esos movimientos los conocían de algún lado, los había practicado antes, no en su vida actual, pero los conocía mejor que la palma de su mano. Un recuerdo fugaz le vino a la memoria. Hikard había vivido con él parte de su infancia pasada y el padre de Gael la criaba como hija propia, como tal, entrenaban juntos. Los Kobayashi habían sido la familia que la aceptó a pesar de la historia que traía tras sus huellas. La habían salvado de la oscuridad en la cual se estaba ahogando en ese momento.

Eres mi hermano. Eres el único familiar que me queda. — Admitió sin una sola pizca de mentira—. Así que tienes prohibido morir. Te protegeré de ser necesario, como una damisela salva a su príncipe. — Los rayos de luz escaparon de su palma y dieron de lleno a un enemigo. Matt soltó una risa forzada, pues no podía evitar preocuparse por Aeris— La salvaremos. — Pronunció. Kobayashi se crispó, pero recordó que ella podía leer lo que pensaba—. Porque yo también le debo mucho. — Lo observó. Matt asintió, creería en ello, todos la salvarían.

Su atención se fue a una explosión recién ocurrida. Los enemigos ganaban terreno pero de la misma forma como lo ganaban lo perdían, iban bien, al menos así lo veían, debían verlo del buen lado o de lo contrario su propio pensamiento los haría perder.

En caso de que mue-

Ni siquiera lo digas. — Sentenció Matt mirándola—. También tienes prohibido morir. — Hikard parpadeó y su mirada cambió a una decisiva. Asintió.

[ . . . ]

Lestat tosió de una forma ronca y áspera. Su mano cubría su boca y para ese punto desconocía como era que los papeles se habían invertido, hasta hace unos minutos él había llevado la delantera en el combate y ahora estaba de rodillas escupiendo sangre de una forma que no había visto en años. Se había roto una buena cantidad de huesos, o él así lo calculaba pues los golpes constantes se lo habían dicho. Su hijo estaba de pie mirándolo desde lo alto, había usado la magia prohibida y así fue como ganó con tanta facilidad.

Es una pena, padre. Acabado por las manos de tu hijo. — Sus ojos se contrajeron y una cuchilla se oscuridad se clavó en la espalda del Lestat arrancándole un alarido de dolor—. Agradece que te dé una muerte rápida.

La enorme daga de oscuridad se materializó en lo alto teniendo como final la vida de Lestat. Él rey carcajeó y observó al segundo general.

Aun cuando me mates, no ganarán. — El segundo general frunció el ceño—. Ellos te detendrán. Aeris y-

Te equivocas, padre. — Sonrió. Lestat comprendió y su mirada se vio congelada en los ojos de su hijo—. Ahora desaparece.

La daga cayó pero antes de caer ante él se congeló y explotó en partículas. El general llevó la vista a la entrada donde un agitado Arathorn afirmaba sus manos por la invocación, parecía ser que había corrido por los pasillos para llegar a tiempo y salvar la vida de su viejo amigo.

Arathorn. — Saludó, mofándose—. ¿Quién lo diría?

[ . . . ]

El general que lideraba las tropas comenzaba a preocuparse, ya no se veía tan lucido como hace unos momentos y no era para sorprenderse. La combinación de Yue e Ian había sido desastrosa para él, los había subestimado, habían ganado terreno y tan pronto estuvieron cerca del general atacaron directamente, para ese punto ya sabían que él movía los hilos y los demás escaparían tras verlo caer pues no eran más que peones. Pero aún tenía fuerza, requería de un poder más maduro para morir y afortunadamente aquellos chiquillos no tenían mucho tiempo entrenando y mucho menos en experiencia.

Haruhi intentaba recuperar el aliento mirando al general que parecía estar calmo, solo parecía, pues por dentro estaba dudando de sus capacidades. A lado de Minamoto estaba Ian sin dejar menguar las llamar en sus manos.

Bastaría un último golpe. — Pronunció Yue.

Los digimon no creo que estén en condiciones. — Pronunció Hikard. Todos estaban contra su propio conjunto de oponentes.

¿Qué tienen, no les queda fuerza? — Se burló el general—. ¡Es una maldita lastima pues yo-

Un rayo salió disparado de sus espaldas atravesándolo. Los elegidos miraron asombrados y voltearon hacía la dirección donde procedía. Sobre ellos notaron al segundo general marcharse y los otros peones le siguieron velozmente. Unos metros más atrás Lestat y Arathorn avanzaban, el último sujetando al primero que contaba con numerosas heridas.

Haruhi se desplomó en el suelo y a su lado Rapidmon se acercó cayendo a ser su forma humana de nuevo y auxiliándola para levantarla y avanzar al par de personas que los habían salvado, no necesitaban preguntar como lo habían hecho, eran fuertes demasiado y cuestionar algo así en ese momento estaba totalmente fuera de lugar. Hikard notó entonces las heridas de Lestat y sin pensarlo dos veces levitó a una enorme velocidad hasta ellos.

¡Está herido! — Su exclamación hizo a los elegidos verse y correr a aquel punto. Hikard extendió las manos para curarlo y él negó.

Necesitamos que guardes fuerzas, Hikard. — Ella observó a Lestat dubitativa y a la par los otros llegaban hasta ellos.

Pero la herida podría empeorar y entonces… — Lestat negó. Fue entonces que Arathorn tomó la palabra.

Necesito que tú, Ian y Matt vayan por la esfera que se encuentra en Nibelheim. — El trío se miró los unos a los otros y luego llevaron sus ojos al abuelo Kobayashi—. Si, solo ustedes tres, necesito que así sea, solo ustedes podrán localizar su ubicación exacta — No dudaron más y asintieron. Su interior estaba exhausto, pero debían darse prisa. Como una sincronía Arathorn buscó algo en su bolsillo, una pequeña bolsa de piel que lanzó a manos de su nieto.

Eso les quitará el cansancio. — Matt asintió y miró en su interior. Eran pequeñas bolitas de color al similar al chocolate, pero no eran chocolate y sabía que no estaban ni cerca de saber cómo el.

Usaremos a Imperialdramon, llegaremos rápido. — Pronunció Ian señalando con su pulgar tras suyo a un digimon ya preparado para marcharse. Matt volvió a cerrar la bolsa y asintió para avanzar a Ian. Hikard fue detenida por la mano de Lestat que se aferraba a su muñeca.

¿La llevas contigo? — El cuestionamiento la tomó por sorpresa pero ella se afirmó. No asintió, ni negó. Arathorn volteó a ver a su amigo, con una duda reflejada en sus orbes.

Voy a salvarlo. — Miró luego a Arathorn—. Voy a protegerlo esta vez, voy a protegerlos a todos. — Recordó las palabras de Blake en el bosque, porque sí, también cuidaría de Storm. Lestat soltó su muñeca tras un asentimiento y entonces Hikard corrió a donde estaban los otros ya arriba de Imperialdramon. El viento la impulso bajo sus pies y aterrizó sobre el digimon que no demoró en elevarse. Matt volteó a ver a Von Drasill.

¿Qué te dijo Lestat?

Me preguntó si eras mi damisela en peligro. — Ian carcajeó ante la respuesta y Kobayashi lo fulminó con la mirada arrojando directo a su boca aquella esfera de sabor amargo que le quitaría el cansancio. Hikard sonrió y Matt entregó otra de aquellas cosas a ella para tragar una él también y repartir de igual forma las correspondientes para los digimon—. Aunque tú también lo eres, Ian. — El aludido volteó a verla captando justo donde su gesto de horror ante el sabor de aquello escapaba de su rostro—. Blake me dijo que te cuidara de hacer estupideces. Eso los convierte en mis damiselas en peligro, así que si se encuentran en peligro basta con que griten desesperadamente por mí. — Admitió sonriente.

Esta vez fue Matt el que rió, Hikard se reconfortó por dentro, sus miradas estaban un poco relajadas, aunque los tres sabían que lo peligroso apenas comenzaba.

[ . . . ]

Pasado un buen rato a lo lejos pudieron notar como Nibelheim se elevaba. Desde hace un rato los tres meditaban la localización de la esfera intentando saberla con anticipo para ir directamente por ella, lo más racional era que Matt la supiera, al estar más tiempo con el Abuelo Kobayashi, luego recordaron que el destino troll los había hecho recordar y que era probable que en su anterior vida hubieran estado allí e incluso que ellos fueran quien la ocultaron.

¿Segura que no lo recuerdas? — Cuestionó Ian por segunda vez a Hikard quien negó suavemente—. Eres la única de los cuatro que no se vio rencarnada.

Pero borraron mi memoria, aun cuando incluso hubiera sido yo quien la ocultó Yggdrasill eliminó todo rastro de ello, lo hizo con toda la intención de que la información no cayera en manos equivocadas, ya saben, alto, de melena oscura, con ganas de sangre y poder. — Matt arqueó una ceja observándola.

Te expresas diferente de Chronomon. — Von Drasill asintió descendiendo la vista.

Nunca creí volver a verlo. Cuando morí, o cuando creí hacerlo, nunca creí ver esos ojos rojos llenos de odio que arrancaron la vida de las personas más amadas, porque esa vez fue la única que realmente conocí el miedo. De solo decir su nombre, como aquella vez que bajo la lluvia llegué a ustedes tras cientos de años, se me hiela la sangre. Expresarme así es lo único que me quita el repentino horror que presiona mi pecho.

—Eso ya no va a importar. — La voz de Storm llamó su atención—. Esta vez no dejaremos rastro de su existencia y entonces podrás ir por la vida regando flores y corazones. — Hikard asintió animadamente.

Descendieron en Nibelheim y se sorprendieron por lo vacío que se encontraba. Aunque si, no era común ver a tanta gente a esa hora y menos con esas guerras si estaba demasiado silencioso en ese momento. Ian silbó con sorpresa, esperando a que algún pueblerino saliera de su escondite, pues para ese momento los elegidos ya eran conocidos por todos lados. Gaomon avanzó un par de pasos más que los demás y olfateó.

Esto no me gusta, Matt. Ese olor… — V-mon se paró a su lado.

No es un olor, es un hedor. — Hikard volteó a ver a Ryudamon quien serio su mirada. Conocía ese hedor por su código de Gaioumon.

Llegamos tarde. — Susurró el digimon de Von Drasill.


Esas dos palabras parecían ser el detonante. Matt se crispó y sujetó su pecho con fuerza soltando alaridos de dolor. Estaba acostumbrado a los golpes fuertes, pero eso, eso simplemente era demasiado. Hikard se inclinó a su lado y pronunció su nombre repetidas veces. Ian no bajó la guardia ni un segundo a la par de los digimon.

Gabriela… — Susurró Matt entre dientes aferrando su mano a su pecho. Hikard lo sujetó antes de que azotara en el suelo y siguió llamándolo.

Ni te molestes, querida. En unos momentos él no será lo que creíste conocer. — La mujer de anteojos apareció de la nada pero no iba sola. Más la acompañaban. Llevaba en su mano un artefacto que ella no supo identificar—. Una vez activado el fármaco X no habrá marcha atrás.

¡¿Qué demonios es ese fármaco?! — Ian cuestionó en un grito.

Ah, parece ser que ustedes dos no estaban en ese momento. Mi amada creación lo volverá un vil asesino, sin pensamientos ni miramientos. — Matt gritó con el dolor en el pecho—. ¡Esplendido! Lo mejor es que no existe una forma de revertirlo. — Sonrió.

Tu, maldita. — Las manos de Matt se vieron rodeadas en llamas.

¡Tú también eres un mago! ¡Maravilloso! Usaré mi fármaco contigo también y entonces tendré otro más. Serás un precioso espécimen. — Llevó la vista a Ian quien medio sonrió.

Sobre mi cadáver, chiflada. — Miró de soslayo a Hikard—. Hikard, curalo, has de todo para sanarlo. — La aludida asintió y Matt se abalanzó a la pelea junto con Imperialdramon. Gaomon evolucionó a MachGaogamon rodeó a Von Drasill, protegiéndola. Ryudamon estaba a su lado por igual.

Posó ambas manos en el pecho de Matt y estás irradiaron con el doble de la fuerza que lo hacían normalmente. Un punzar se extendió de su palma a su brazo y la obligó a retirarse.

No… — Negó en un susurro. Gabriela carcajeó. Hikard recordó las palabras de Lestat, sacó de su bolsillola daga y la observó. Debía clavarla según sus órdenes, pero se prometió salvarlo, ella iba a protegerlo y no lo había conseguido. Sintió la mano de Matt posarse en la suya. Aún tenía un racimo de consciencia y entonces lo vio asentir. Los ojos de Von Drasill se abrieron de par en par. Estaba accediendo a matarlo—. No… — Sus orbes azules se llenaron de lágrimas.

Voy a descontrolarme de lo contrario. ¿No? Hazlo antes… Hikard… — Habló entre gemidos de dolor y con sus débiles fuerzas tomó las manos de Von Drasill colocándolas alrededor de la daga y posando la filosa punta sobre su pecho. Solo bastaría empujarla. Gabriela arqueó una ceja.

¿Vas a matarlo? ¿Matarás a tu camarada? — Hikard escuchó sus palabras, pero muy en la lejanía. Sus manos temblaban de forma descontrolada y Matt cayó inconsciente presa del dolor. Hikard lanzó la daga a un costado y negó fervientemente.

No puedo hacerlo, Matt. — Sus lágrimas no pudieron ser retenidas más tiempo—. No tienes idea de lo que hiciste. — Pronunció volteando a verla.

Por el contrario, yo-

¡No, no lo tienes! — Una onda de fuerza escapó de ella descolocando a Gabriela por unos momentos—. ¡Debes tener un antídoto! ¡Dámelo! — Se incorporó y avanzó hasta ella, no sabía lo desesperada que se escuchaba su voz, no sabía tampoco lo desesperada que se veía. La científica sonrió.

¿Qué te hace creer qué-

La raíz lo matará. ¡Aun puedo salvarlo! ¡Dame el antídoto!

Mi fármaco no es una raíz.

¡Tamer! — La voz de su digimon la hizo voltear. Matt estaba de pie aun con la mano en el pecho, tenía la mirada en el suelo y sus cabellos le negaban ver a sus ojos directamente.

¿Matt? — Cuestionó en un suave hilo de voz. Se acercó un par de pasos y se detuvo de golpe. Elevó la vista y no había más ojos verde eléctrico de lo contrario estaba el color rojo sangre. No tuvo tiempo de reaccionar antes de que Matt desempuñara su arma y se abalanzara a Von Drasill. Ella afirmó sus manos en un escudo desesperado. No deseaba lastimarlo—. ¡Matt, reacciona! — La atención de Ian se desvió repentinamente al reciente evento, había escuchado eso del fármaco pero no creyó que resultara en su mejor amigo, no tuvo tiempo de acercarse pues tenía sus propios oponentes. Confiaba en que Hikard se haría cargo mientras él se desocupaba y la auxiliaba.

¡No servirá de nada! — Exclamó Gabriela con orgullo. Ryudamon se acercó a atacarla con una de sus espadas que tenía permitido usar en su forma humana pero otro se le interpuso—. Muy, muy mal rubiecito. — Se burló y la mirada de Ryu se serio.


La forma en que la katana de Matt se abalanzaba a ella era monstruosa. Iba con toda la intención de matarla, ella esquivaba como mejor podía, no quería pelear con él. Desde siempre había sido la viva imagen de una familia, de su hermano, no podría herir a quien amaba tanto. Sus suplicas porque se detuviera eran sordas en sus oídos. Sus escudos se rompían más y más fácil a cada segundo. Un bramido la desconcentró y entonces fijó su atención a MachGaogamon que tomaba una coloración oscura cayendo a su forma Chaos. Eso significaba que el corazón de Matt se estaba oscureciendo, si lo hacía totalmente entonces estaría perdido, y realmente moriría. Imperialdramon fue a darle frente pero ¿Cómo podías pelear con alguien que era más que un amigo, sino un hermano?

Esquivó nuevamente pero esta vez él fue más rápido y ella cayó de rodillas. El corte había sido realizado en su pierna y la sangre había comenzado a salir descontroladamente de ella. La sujetó por un segundo pero no tuvo tiempo de reaccionar y mucho menos de sanarse. El ver el filo de su Katana la hizo reaccionar por inercia en el último segundo, su espada apareció y el filo de una y otra chocaron haciendo a Matt retroceder dándole el tiempo suficiente a Hikard de incorporarse. Afirmó la espada con amas manos y nuevamente sintió esa pesadez extraña en ella por lo que tenía que realizar el doble de esfuerzo para enfrentarlo.

Los ojos de Matt la obligaban a temblar, eran los mismos ojos sangrientos de los cuales siempre temió de Chronomon, aquellos que le helaban la sangre y la obligaban a temblar como una niña indefensa. El choque de las espadas solamente ocasionaba una repulsión entre una y otra, ya que en sí, Hikard no atacaba, solo se protegía y sabía que a ese paso perdería.

Rápido, más rápido. Sin miedo. Atrévete. — La voz masculina que sonó en su mente la paralizó por un momento en el que vio ir todo en cámara lenta.

Sintió un par de manos posarse sobre las suyas y a una figura a su espalda, los movimientos siguientes fueron suyos, podía sentir como solamente era movida por esa extraña fuerza y el cómo su arma atacaba a la de Matt y lo hacía retroceder. Miró de soslayó tras de sí, a la presencia que sujetaba sus palmas y la ayudaba a pelear. Los cabellos negros revueltos que caían cubriendo uno de sus ojos y el otro ojo, de un azul más vivo del que recordaba. Era su padre. Un ataque con mayor combinado con un impulso de magia lo lanzó unos metros más lejos. Las manos de su padre se quitaron de las suyas y se colocó a su lado.

¡Atrévete, Hikard! Atácalo y enfréntalo, él es tu camarada, da todo para hacerlo reaccionar, si es necesario que lo atravieses con esta arma hazlo. — Ella negó efusivamente. Gabriela la observó con una risa contenida, negaba a la nada, debía estarse volviendo loca.

¡No puedo matarlo! Él… Matt es... él es… — Sus palabras no salían, entre su respiración entrecortada y sus hipidos suprimidos su garganta era un completo nudo.

Esa espada que llevas en tus manos fue mi espada. ¿Cómo te sentirías de saber que atravesé a muchos con ella? — Hikard se crispó y la miró temblorosa—. Ese de allí es tu aliado, tu amigo, a veces debes golpearlos duro para que reaccionen, con esa misma espada que portas yo atravesé a mi mejor amigo en un momento de su locura. — Matt se incorporó y avanzó con toda la calma del mundo a sujetar su katana—. Demuéstrate digna de ser una Von Drasill. Demuéstrate digna de ser mi hija. — Esas palabras solo la pusieron más nerviosa. La mirada de su padre se suavizó y posó su mano en la cabeza de ella—. Estoy orgulloso de todo lo que has logrado, este no es más que otro golpe, anda, enfréntalo y golpea más duro. Trae de vuelta a ese castaño.

No servirá… no podré salvarlo, solo terminaré matándolo…

Tu sabes cómo salvarlo. — Esas palabras la hicieron voltear a verlo, se había colocado frente a ella—. Solo tienes que descubrir realmente como hacerlo. ¿O fuiste elegida por Dios en vano?

La Katana de Matt atravesó la imagen de su padre y la hizo evaporarse dejándola a Hikard un corto rango de tiempo para reaccionar. Esta vez fue el quien mando unos metros lejos a Hikard y la obligó a soltar su espada por el impacto. Tomó aire y elevó la vista, él estaba de pie, con una media sonrisa en los labios, totalmente convencido de que ganaría. Hikard se incorporó y sujetó su espada afirmando su mano a la empuñadura.

Debía golpearlo.

Duro.


Hikard se abalanzó a él con una tremenda fuerza, o con toda la que podía, Matt la tenía triplicada por la Raíz Oscura y ahora, el fármaco X. su magia acudió de igual forma a su auxilio pero el hielo de Kobayashi no se quedó atrás. Ahora sus movimientos eran diferentes, fuera tierra o cielo, los chispazos de sus armas iban de un lugar a otros a veces sin poder ser seguidos con sus miradas. Gabriela estaba fascinada en el suelo, su creación era maravillosa y no dudaba que pronto acabaría con esa maga novata.

Matt desapareció de la vista de ella y tras un segundo ya estaba en su espalda. La golpeó con una increíble fuerza que nunca había sentido de su parte, pues jamás la había herido. Intentó levantarse, girar y huir, pero el hielo ya había aprisionado una de sus piernas, tiró de ella y la azotó de espaldas en el suelo. La espalda salió disparada entre el movimiento y volteó la vista a su ubicación. No podría alcanzarla. La katana se Matt perforó su hombro izquierdo sin piedad y de los labios de Von Drasill escaparon los gritos de dolor. Matt sonrió ante el alarido y aun con la katana dentro la hizo girar.

El dolor era insoportable y su mente se nublaba ante cada movimiento de la katana en su hombro. Pataleaba bajo él, luchaba salir, en vano. Matt sacó la katana solo para clavarla en su pierna derecha. No solo estaba físicamente inmovilizada, sino también mentalmente. Su mente estaba a punto de colapsar, quizá no por el dolor, sino por quien causaba ese dolor. Sus ojos estaban clavados en él y en sus movimientos, aunque no escuchaba nada, lo último que había oído fue a Ryudamon cayendo tras llamarla. Su mente no daba a más y lo hizo menos cuando la filosa arma de quien consideraba un hermano se vio clavada en su vientre.

Matt la arrancó violentamente y marcó su último destino en su rostro. Hikard vio el filo del arma y su sangre en ella. Su sangre daba vueltas en su mente, la sangre de su familia estaba siendo derramada, la sangre de su padre, la sangre de quien Dios había escogido. Su mente de detuvo en ese punto. Era la sangre que Yggdrasill había escogido para sucederla. Un brillo peculiar surgió de ella y Ryudamon sintió la adrenalina salir de su cuerpo con brutalidad. Gabriela lo observó irradiar y entonces evolucionar a una criatura de rasgos dorados. Con armas en ambas manos. Su mirada feroz miró a Gabriela y su posición fue defensiva. La científica se intimidó. Aquella cosa no estaba en sus planes.

Los ojos de Hikard se abrieron reaccionando. La katana se vio detenida a centímetros del rostro de ella. Su mano derecha que aún tenía movilidad la había detenido sujetándola del filo. Podía ver su sangre descender por su brazo pero no sentía el dolor. No sentía relativamente nada. Matt aferró su otra mano al mango de su espada y empujó con ambas. Hikard siguió manteniendo una sujetándola. Aquel no era Matt, aquello que hacía no era él, y al no serlo se volvía débil y simple.

¡¿Qué esperas?! ¡Mátala ahora! — Gritó Gabriela exasperada, a su alrededor Owryumon acababa con los enemigos.

Matt se alejó de Hikard quien dejó caer su brazo a un costado solo por un segundo, para respirar aire e incorporarse con suma dificultad, podía ser el sereno, pero las heridas eran muy profundas, aun cuando pudiera curar la superficie el interior sería más difícil. Gabriela la miró ponerse de pie y se negó a sí misma. Estaba mareada y con suerte enfocaba correctamente. Kobayashi aferró nuevamente la katana y se dispuso a atacarla.

Gabriela no pudo seguir los movimientos de ellos hasta que notó a Kobayashi sujetando el cuello de Von Drasill por la espalda, ahorcándola con su antebrazo. Sonrió con malicia, la mataría. Hikard perdía el aire, pero sabía exactamente lo que debía hacer. Su mano derecha atrajo su espada hasta ella y sin mediar nada se atravesó con ella.

El filo del arma había pasado por su vientre cortándolo por segunda vez, pero de igual forma había atravesado el cuerpo de Kobayashi. La barbilla de Matt se apoyó en el hombro de Hikard y tosió sangre, el que se apoyara solo causó que Hikard cayera de rodillas jalando consigo a Matt que apoyó gran parte de su peso en ella. La sangre de Kobayashi ardía de mil formas descontroladas y de igual forma lo hacía la de ella. MachGaogamon Chaos cayó de rodillas sujetando su cabeza.

Ian terminó a la par con sus oponentes y corrió al punto donde el par se encontraba en terribles condiciones. Hikard miraba la espada clavada en ella y su mente se mareaba de solo mirarla.

¡¿Qué demonios hiciste, Hikard?! — Ian sujetó la empuñadura de la espada, dispuesto a tirar de ella para quitarla.

¡No, aun no! — Gritó, con la poca energía que le quedaba. Ian se crispó pero no tiró de ella—. Necesito solo unos segundos más.

¿Planeas un suicidio doble, maga? — La voz burlona de Gabriela no tardó en resonar—. Mi creación no morirá porque es perfecta, no puede morir.

No, no morirá. — Afirmó. Asintió ante Ian quien comprendiendo tiró de la espada sacándola de ella y de él.

Matt había caído inconsciente pero Hikard gritó al sentir el arma salir. V-mon ahora vuelto a ser humano sujetó a Matt e Ian fue el apoyo antes de que Von Drasill cayera de frente al suelo. Tomó aire y se incorporó con ayuda de Storm.

Cometiste el error, de dañar a la damisela de alguien. — Las heridas de ella se cerraron y se colocó de pie. Gabriela dio un paso atrás, esa niña se había curado de la nada. Avanzó haciéndola a ella retroceder—. Mi sangre era su cura desde el principio. — Ian comprendió rápidamente, al clavar la espada en ella y luego en él su sangre entraría directamente al organismo de Kobayashi. Un método poco ortodoxo pero funcional—. Has intentado algo que va contra las reglas de Dios. — Se detuvo y Gabriela lo hizo por igual—. Y heriste a una persona que amo.

¡Dios no existe!

¿No? Pero si yo soy su sucesora.

¿Qu-? — No pudo completarla.

Gabriela cayó contra sus rodillas soltando alaridos desgarradores. Sujetaba su mente de una forma descontrolada gritando que los dolores pararan. Hikard solamente la observaba, le bastaba mirarla fijamente para hacerle retorcerse sin mover un solo dedo. Ian avanzó hasta quedar a su espalda y cubrió sus ojos. Sabía que aquel era el factor que hacía que su influencia mental funcionara, no sabía cómo, pero lo sabía. Hikard se crispó.

¡No, Ian, ella-

Sé perfectamente cómo te sientes, pero Matt no murió, está con vida. ¿Verdad? Y ahora está sanando ¿No? — Hikard asintió. Su sangre sucesora de Yggdrasill lo sanaría totalmente sin dejar rastro de la raíz o el fármaco X—. ¿Aun así quieres asesinarla? ¿Quieres cobrar una vida que no te fue arrebatada? Sé que tú no eres así. — Pronunció sin despegar la mano de sus ojos. Hikard deseó asentir, decirle que quería matarla por herirlo pero sus ojos se lo negaron y mordió su labio inferior. Ian sintió su mano humedecerse y comprendió que lloraba. Con un suave movimiento la atrajo a su pecho y la abrazó, permitiéndola desahogarse.

Casi lo mato, Ian… ¡Casi asesino a Matt! — Hipeó en su pecho sin retener una sola lágrima. Gabriela aprovechó ese segundo para ponerse de pie e intentar huir. Una jaula de llamas se levantó alrededor de ella y le evitó avanzar.

No te quité el ojo de encima, científica loca. — Pronunció Ian mirándola de reojo sin soltar a la pelinegra e sus brazos.

Ian… — llamó Hikard en un susurro—. ¿Sabes? Mi magia de curación no funciona conmigo misma. — Ian la retiró un poco de su pecho y observó su vientre sangrante, hace un momentos parecía estar sano—. Es que, quería parecer genial en ese momento, pero no fue buena idea…

¡Oye, Hikard!

Luchó contra su mente. Pero entonces todo se volvió oscuro. Había perdido mucha sangre y esfuerzo, no podía más, pero se sintió mejor. Si moría en ese momento lo haría sabiendo que ellos continuarían viviendo y que Matt no tendría más esa raíz en el pecho.
 
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Ian… — llamó Hikard en un susurro—. ¿Sabes? Mi magia de curación no funciona conmigo misma. — Ian la retiró un poco de su pecho y observó su vientre sangrante, hace un momentos parecía estar sano—. Es que, quería parecer genial en ese momento, pero no fue buena idea…

¡Oye, Hikard!

Luchó contra su mente. Pero entonces todo se volvió oscuro. Había perdido mucha sangre y esfuerzo, no podía más, pero se sintió mejor. Si moría en ese momento lo haría sabiendo que ellos continuarían viviendo y que Matt no tendría más esa raíz en el pecho.


Momentos antes en el castillo de los Targarien...


La batalla era ardua, las tropas enemigas avanzaban con todo, chocando fuertemente contra las tropas aliadas. La tierra se cubría de rojo con al sangre de los humanos que luchaban contra los digimons del ejercito de Chronomon.

Avanzad, eliminen a todos los humanos y también a aquellos digimons que no aceptan a nuestro señor Chronomon -las palabras de uno generales resonaba por el lugar-

Detente ahora mismo! - la pequeña de cabello monocromático y compañera de Megagargomon apareció ante el-

Haru-chan, ten cuidado! -comentaba el digimon de las bazookas-

La pequeña que ahora estaba fusionada con su hermana, solo se limito a asentir

No te preocupes, ya no soy la niña débil, de antes, ahora logre hacer las pases con mi hermana y gracias a ella y a Yue me eh vuelto mas fuerte, por eso tengo confianza en que...ga...nare?- las ultimas palabras podía apreciarse como escupía una gran cantidad de sangre, mientras sus ojos, se posaban hacia su estomago, donde podía verse una espada atravesándolo-

Hablas demasiado -la general comenzó a apuñalarla repetidas veces, prácticamente destrozando el cuerpo de la pequeña, para finalmente enterrar su mano dentro de ella y arrancar su corazón-



Haruuu-channnnnn!!! -megagargomon corrió con furia hacia el general, pero al estar a punto de atacarlo, este perdió la digievolucion, volviendo a ser solo un pequeño Terriermon, siendo fácilmente aplastado por un muro de rocas e incinerado, convirtiéndolo en datos-

Que dúo mas idiota... -decía la general, mientras pasaba caminando por sobre las tripas y restos del cuerpo de la pequeña-

Por otro lado...

Muera, mueran mueran! jajaja! -el albino ojirojo se encontraba feliz en la batalla, atacando sin cesar a los súbditos de Chronomon junto a su compañero Megidramon-

Maldito, vas a caer - mencionaba un grupo de Meramons y Metalmeramons, lanzandole una gran cantidad de ataques de fuego-

Que!... -los ataques crearon una explosión al rededor del joven, el cual desapareció entre el fuego- je... jeje, ¿a eso lo consideran un ataque de fuego? -el fuego comenzó a reunirse en la palma de la mano del albino, que aparecía entre las llamas- permitanme mostrarles lo que es un verdadero ataque de fuego... ENTEI! -una enorme bola de fuego fue creada en su mano-


Hagamoslo Megidramon! -gritándole a su compañero para combinar sus ataques- yaa!!

Megido Flame! -el gigantesco dragón lanzo una potente llamarada que se combino con la bola de fuego de su Tamer comenzando a arrasar con todos los digimons a su paso-

Jaja, sii puedo sentir como hierve mi sangre -el alado disfrutaba de esto, después de todo, el era un asesino y con orgullo-

La batalla continuaba, aunque a pesar de que mataran a muchos digimons de Chronomon, continuaban llegando aun mas.
De pronto un potente rayo, fue directo hacia Yue, el cual lo esquivo, haciendo un muro de roca y barras de acero que actuaron como pararrayos.


Quien esta ahí? - el albino miro rápidamente en la dirección de la cual provino el rayo-

Oh, veo que tu no eres tan malo como la chiquilla de hace un rato - apareciendo de entre las sombras, una mujer de capa, apareció, podía sentirse su poderosa aura, era un general-


¿A que te refieres con "otra chiquilla"? -preguntando mientras se mantenía alerta, esperándose lo peor-

A una pequeña con un Terriermon, se postro ante mi y como no paraba de hablar, la asesine -mostrando una sonrisa cínica-

Yue agacho la cabeza unos segundos, una sombra oscura cubría sus ojos, evitando que se viera, para que rápidamente este levantara la vista, sus ojos brillaban de un fuerte carmesí, denotando la furia que sentía

Acabas de comer un grabe error y espero estés lista para afrontar las consecuencias -el albino desplegó sus alas, preparo su gran puño de cuervo y emitiendo un aura que iba cambiando de colores, a medida que liberaba los 5 elementos al rededor de su cuerpo, se preparo para la batalla-

Crees que puedes hacerme frente?, es por eso que ustedes insignificantes seres, siempre mueren a mis manos jajaja -la general, reía sin ningun tipo de desconfianza-

Ya lo veremos -el albino se lanzo rápidamente hacia la maga, la cual lo esquivo fácilmente, pero este no se rindió, nuevamente se dio la vuelta con agilidad, y lanzo un ataque con su garra, pero esta lo esquivo y elevo una estaca de piedra desde el suelo, intentando empalarlo, pero este la evadió muy fácilmente debido a la movilidad que le otorgaban sus alas-

¿Aun no lo entiendes mocoso?, no puedes hacer nada contra mi, con tu insignificante poder -la maga se burlo del albino, lanzandole una serie de ataques elementales, los cuales el alado esquivaba con cierto grado de dificultad-

Por otra parte Megidramon no podía ayudarle, estaba ocupado lidiando con otra gran parte del ejercito de Chronomon evitando que estos interfirieran en la pelea de Yue.
El albino planeo una estrategia, lanzo varias esferas eléctricas por el suelo y se lanzo hacia la general, la cual lo esquivo, dirigiéndose hacia las esferas, pero para sorpresa del alado, esta las cancelo antes de que las mismas pudiera explotar.

Ya comprendo, eres telepata, estas leyendo mi mente y por eso sabes todos los ataques que voy a realizar, bien no creí que necesitaría de esto tan pronto, pero no me queda alternativa... -el albino sonrió para si mismo, mientras se cubría con sus alas- que es mas negro que la noche, que es mas rojo que la sangre, el señor de las pesadillas que flota en el mar del caos, ahora hago un pedido a tu poder, otorgarme la fuerza para destruir a todos aquellos que se interponen en mi camino, combinando tu poder con el mio, traigamos el caos y la destrucción a este mundo, eliminemos hasta los mismos dioses! GIGA SLAVE! - una gran esfera de energía oscura cubrió por completo al joven albino, la mezcla de oscuridad y luz dorada que emitía la esfera, habían desaparecido la presencia del ojirojo, hasta que de la esfera comenzaron a surgir 5 pares de alas, negras, poco a poco la esfera fue absorbida por el albino, el cual ahora presentaba ademas de su brazo de cuervo, una enorme guadaña en su mano derecha, unos prominentes cuernos y una túnica adornada con huesos lo cubrían. Ademas unas extrañas marcas parecidas a las del segundo origen se habían tatuado sobre su piel- Ahora estoy listo para pelear contra ti...

La maga lo observaba sorprendida, pero aun sin dudar sobre su poder.

Me sorprendes, te haz convertido en un demonio para matarme? jajaja, pero eso sera inútil, tal como dijiste una de mis habilidades es ser telepata, por lo cual puedo saber que es lo que estas pensando justo como ahora... KYAAA!!! -la maga dio un grito de dolor repentino, mirando con algo de temor a Yue-

Que paso... acaso viste demasiada oscuridad en mi mente -este sonreía de una forma escalofriante, mientras comenzaba a caminar lentamente hacia la general-

Entiendo, asi que esa apariencia no es solo de decoración, pero aunque ya no pueda leer tu mente, aun no eres rival para mi -la maga extendió su cama a modo de alas, y rápidamente salio elevada en el aire, siendo seguida inmediatamente por el albino-

No escaparas -la voz sombría del ojirojo resonaban en los oídos de la maga la cual comenzó a lanzar rápidamente una serie de ataques-

La batalla había tomado otro rumbo, ambos magos ahora volaban a toda velocidad sobre el campo de batalla, disparándose con rayos, hielo, fuego, viento y roca. Cuando se acercaban hacían chocar sus poderes, creando explosiones de pequeña magnitud, aunque quisieran nadie podía involucrarse ahora en la batalla. Yue tomaba la ventaja por momentos, cuando se acercaba y comenzaba a atacar a corta distancia con sus armas, mientras que la general, tomaba la ventaja al alejarse y lanzar con gran habilidad unas lluvias de ataques dirigidas hacia el albino.
Ambos sujetos se encontraban cansados, la magia que Yue utilizaba consumía mucha energía y ya la había mantenido por mucho tiempo, y la general, gasto mucha energía para no caer ante la fuerza del albino, hasta que finalmente una pequeña distracción creada por Megidramon, le dio la oportunidad a Yue de cortarla por la mitad con su guadaña y luego tomarla de la cabeza con su brazo de cuervo.

Un segundo fue suficiente para terminar esta batalla, ahora descansa en el infierno -rápidamente aplasto la cabeza de la general, dándole por fin muerte a la misma, para luego sentir como el aura de Hikard comenzaba a debilitarse, regresando a Megidramon a su digivice y volando rápidamente hacia ese lugar aun en su nueva forma que a el le gustaba llamar: Thanatos mode.








Ok xD, se me piro un poco la pinza con este mini post xD. Y es que a pesar de tener las ideas, me costo mucho el plasmarlas como queria D: y pues el resultado fue este.
Espero que este todo bien y pues: QUE PASE EL DESGRACIADO!... digo... que postee el que siga :D
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Ost ramdom



Mierda, mierda, mierda. Ese el pensamiento repetitivo de Ian al sostener en brazos a Himeko. El espadachín se encontraba tratando de contener las lágrimas de sus ojos, tratando en vano de frenar la hemorragia de aquella chica. Los orbes dorados del chico demostraban una emoción que se le estaba haciendo recurrente desde aquel viaje inició: Desesperacion. Ian Stor, sujetaba el cuerpo de Von Drasil con temor, temor de que si la soltaba la chica finalmente encontraría lo que se le había negado desde hacía siglos.


-¡Diablos Hikard! –gritó aterrorizado el chico, viendo como su amiga cerraba los ojos. -¡No puedes hacernos esto! –reclamó el chico, volviéndose mas pálido al ver que la mencionada no reaccionaba.-¡Aun no es tu maldita hora de partir! ¡¿Qué pasó con tu promesa de proteger a todos?! –gritó en medio de la desesperación que se apropiaba de su voz. Por un momento, su mente le jugo una mala pasada al recordar lo que sucedió cuando era un niño con la muerte de Kotomi.


En medio de ese mar de gritos y en lo que se notaba a leguas un movimiento desesperado, Storm tomó la funda de su espada y la colocaba sobre la maga, enviando la mayor cantidad de magia que podía para que la herida sanara. Sin embargo, el charco de liquido vital aun continuaba expadiendose.


-Ian…la funda solo funciona con tus heridas –acotó V-mon de forma solemne, cerrando por un instante sus ojos. –Kari te lo dijo cuando te la entregó –comentó el azulado de forma normal, tratando de ignorar la expresión de dolor de su compañero. –Por favor para –solicitó el viejo paladin con calma. Para él, no era la primera muerte que presenciaba ni tampoco sería la ultima.


-¡Cállate! –reclamó Storm con furia. Lo único que evitó que se le abalanzara encima a V-mon era el hecho de que cargaba con Hikard en brazos. -¡Al menos intento salvarla! –declaró el elegido. –“Mierda…¿acaso otra vez seré un inútil que puede salvar a alguien?” –pensó en medio de lagrimas y desesperación.


Antes de que Storm siguiera hablando, la figura de Yue finalmente arribaba el lugar donde se encontraban los tres elegidos. El de cabello blanco arqueó la ceja, notando como V-mon cargaba a un noqueado Matt y a una tipa encerrada en una jaula de hecha de flamas ardientes.


-Pero qué diablos –alcanzó a comentar el Luna, viendo como Ian sujetaba con fuerza a Hikard. -¡Dime qué diablos pasó aquí! –expresó con fuerza el chico, corriendo en dirección a aquel par. Abrió los ojos con sorpresa al escuchar a V-mon relatarle lo sucedido.


-¿Yue? –preguntó Ian, recién dándose cuenta de la aparición del peliblanco e ignorando su nueva forma. -¡Hikard se muere! –sollozó Storm, mandando al diablo su orgullo y quebrándose en llanto. -¡Haz algo! –rogó el chico, recordando que Yue tenía conocimientos avanzados de magia.


El elegido de Megidramon se mordió el labio al ver la situación. Podría tratar de usar su magia pero no sabia si podrían existir efectos secundarios en la maga blanca.



Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel mimi_sakura mimi_sakura Kirari Kirari Y Yue208


alco corto, mamon y sin sentido al no tener nada bueno(?)
 

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Su visión se desvaneció muy rápido y con ella sus movimientos pero no su consciencia. El ardor de su vientre era más que doloroso, y no solo allí sino también en su hombro izquierdo y pierna derecha, junto con los pequeños cortes alrededor de su cuerpo. Había intentado mover su mano pero fue inútil. Su palma en su mano derecha tenía un corte profundo por haber sujetado el filo de la katana de Matt.

¡Diablos Hikard! ¡No puedes hacernos esto! ¡Aun no es tu maldita hora de partir!

Su corazón dio un leve latido al escuchar esas palabras. Ian luchaba una y otra vez por hacerla reaccionar. Ella podía oírlo. Intentó moverse un poco, pero no podía, su cuerpo ya no parecía reaccionar, no conseguía mover ni un centímetro de él y la sensación le era nueva y extraña. Cuando había muerto la primera vez en manos del atormentador destino no había sentido lo mismo. Había sentido impotencia y desesperación al ver como el torbellino la engullía, pero había sido rápido y sin dolor. En ese momento parecía sentir como cada célula iba muriendo, poco a poco, sentía el vibrante ardor de sus heridas y a la vida escapándose por entre sus dedos.

¡¿Qué pasó con tu promesa de proteger a todos?!

La voz de Ian rebotó de un lado a otro de su cabeza. Había prometido protegerlos, a todos y cada uno de ellos, Ian, Matt, Yue, Haruhi, y claro, Aeris, a ella debía resguardarla aún más, lo sabía, pero no reconocía del todo porque, no lo recordaba, como muchos de los recuerdos que Yggdrasill había bloqueado por su propio bien. Tenía que levantarse, debía intentar levantarse. Podía sentir el dolor de Ian, la impotencia de V-mon, la preocupación de un débil Gaomon, la inconsciencia de Matt y el dolor de Ryudamon, porque sufría un dolor equivalente al que sentía su elegida.

Quizá a eso se refería Yggdrasill respeto a su nueva condición futura. Sentiría, vería, pero no podría cambiar y en ese momento podía sentir y no cambiar. Quizá así debían ser las cosas desde el principio, quizá ella debía morir y desaparecer para cumplir con el que era su deber. Si, quizá así debía ser.

Un aleteó llegó a sus oídos. Pasos. Voces. Ya no podía entender nada de lo que decían como si la lengua hubiera cambiado de golpe y poco a poco sus pocos sentidos se fueron extinguiendo. No sentía los brazos de Ian rodeándola en un acto desesperado por salvarla, ya no sentía las lágrimas caer sobre su cuerpo ni los hipidos desesperados de su llanto. Dejó de sentir la conexión con Ryudamon. Debía tener fuerza para un último mensaje.

¡Hikard se muere!

«Estoy muriendo»

Su corazón se detuvo.


¡Maldición, Yue! ¡Tú puedes sanarla, no la dejes morir! — Ian apretó a Hikard contra su, poniendo su oído en su pecho—. ¡Maldición, está dejando de latir! ¡Yue!

¡Te escuché la primera vez! No es algo tan sencillo, no tengo conocimientos curativos, eso son conocimientos de magia blanca y mi magia base es negra. — Ian escuchó por encima de sus palaras. Apretó a Hikard sosteniéndola con su brazo izquierdo y con el derecho golpeó el suelo.

Por favor, Yue, debe haber algo que puedas hacer, no podemos dejarla morir, ya tuvimos muchas pérdidas. ¡Mierda! ¿¡Es qué otra vez nos toca mirar?! — El sonido de algo caer los sobresaltó. V-mon ayudó a reincorporarse a Ryudamon que había sido el que azotó contra el suelo, era un efecto contraproducente a su unión. Si ella moría él también lo haría.

Yue analizó la situación lo más rápido que su mente le permitía. Debía actuar rápido o verla morir y como Storm él no planeaba perder a nadie, porque por Haruhi no había conseguido hacer nada más que vengarla.

¡Recuéstala, Ian! — El aludido obedeció y la recostó sin herirla u ocasionar que la sangre escapará a mayor velocidad, aunque sabía que no podía detenerlo. Su rostro estaba pálido y eso solamente lo llenaba de un agujero en el pecho. Yue se hincó a su lado y la observó, lo que haría podría tener efectos secundarios que ni el mismo podría conocer—. Resiste, Hikard.

Gabriela carcajeó. Llamando la atención de Storm que estaba de pie. Sus ropas estaban manchadas de sangre en una gran parte de su parte frontal, como también sus manos.

¿Qué se siente, magos? ¡Ella morirá! — Carcajeó, envuelta en su propia demencia. Ian la miró llenó de ira—. ¡Uno de ustedes estará muerto! ¡El amo Chronomon estará feliz conmigo!

Te juro que si Hikard muere yo mismo te asesinaré. — Ian avanzó dos pasos a la prisión de fuego, pero V-mon lo detuvo.

No hagas caso, Ian, es lo que quiere. El reino se encargará de ella. Mejor observa. — Ian regresó la vista a donde estaba Hikard. Yue tenía un corte en su brazo y su sangre caía desparramada.

¿Qué haces, Yue? — Volvió a su lado.

Mi sangre puede salvarla, no está tan concentrada como antes, funcionará. — Respondió sin dar detalles acerca de su posible teoría a su exposición. Colocó el chorro de sangre sobre sus labios, esperando bebiera. Ambos la observaron, no había cambios, ni movimientos, nada.

¡No está reaccionando, Yue! — Se inclinó y colocó su oído a la altura de su corazón—. ¡Ya no late!

Aún estoy vivo. — Ryudamon llamó su atención. V-mon lo sujetaba evitando cayera—. Mi tamer tiene una pizca de vida.

Quizá no está bebiéndola. — Sugirió V-mon. Yue negó.

Más bien no está funcionando, puede que su sangre repela a la mía. — En sus manos aparecieron ondas de su magia negra y las colocó sobre su vientre—. Vamos, Hikard. — Su magia desapareció en su vientre, había entrado. Yue la observó, sin dar señales—. Solo queda esperar.

¿Bromeas, Yue? — Storm lo miró.

Ya hice todo lo que estaba en mis manos, no podemos hacer más que esperar. No pueden estar a la intemperie. — Miró a un Matt inconsciente—. Debemos llevarlos a descansar.

Conozco un lugar seguro.

El lugar que Gaomon les había indicado no quedaba muy lejos. V-mon tuvo que hacer un esfuerzo en moverse pues él también estaba cansado para su fortuna el lugar no quedaba lejos y llegaban a pie. Yue había reforzado la jaula improvisada de Ian con oscuridad, de esa forma esa mujer no escaparía a ningún sitio, la llevaron con ellos y colocaron en una habitación de una casa cercana sin retirar la jaula. El lugar estaba vacío, entonces supusieron que Arathorn habría mandado a evacuar la ciudad tras la amenaza, había sido una buena idea.

Recostaron a Matt en una habitación, y en otra a Hikard, cada uno con sus correspondientes compañeros. Ian cerró la habitación de Hikard tras verificarla. Sus heridas no sanaban a diferencia de la herida de Matt que había comenzado a sanar por sí sola. Yue e Ian los habían vendado de la mejor manera posible.

¿Qué estaban haciendo aquí? — Ian reaccionó al escuchar la voz de Yue, fue entonces que recordó su misión inicial.

Vinimos por una esfera que Arathorn dejó aquí.

Deberíamos ir por ella. — Ian dudó un segundo—. Se quedarán Gaomon y Ryudamon, podrán cuidar de ambos. — Storm asintió, tenía razón—. ¿Sabes dónde está?

Ridículamente recuerdo donde está.

[ . . . ]

Su cuerpo parecía levitar en un espacio vacío, podía sentir sus pies, sus manos, y a sí mismo, pero no sabía dónde estaba, no había nada. Sus manos se movían, pero no era él quien daba la orden, entonces su visión fue clara. Vio, su katana, sintió sus movimientos, movimientos que no eran suyos ni de su consciencia. Y entonces se dio cuenta de a quien estaba atacando. Era Hikard. Y entonces lo hizo, la acribilló sin piedad. Gritó una y otra vez que se detuviera, se gritaba a sí mismo en su yo interior y luchaba por controlar su propio cuerpo, pero se había perdido, había perdido el control.

Lo recuperó solamente cuando la espada de Hikard los atravesó a los dos, un milisegundo antes de caer inconsciente, ya era el mismo. Su sangre empezó a arder en toda dirección, como si ácido sulfúrico remplazara a su líquido vital y su propio dolor lo hizo desmayarse.

Poco a poco sintió que retomaba el control de su cuerpo. Movió su índice y sintió que estaba en una superficie blanca, además no tenía frío, lo que era su señal de que ya no estaba en las calles de su hogar natal. Intentó abrir los parpados, pero fue demasiado para él, no podía y decidió dejar de luchar esperando a que todo su cuerpo se resignara a volver a obedecerle. Tras unos minutos volvió a hacer el intento con éxito. Sus ojos se abrieron despacio y entonces consiguió tomar de vuelta el control. Extrañamente nada le dolía, al menos no algo que considerara importante.

¡Matt! — La exclamación de Gaomon entró por su oído dándole una punzada, estaba más sensible. Ese ardor en su sien le hizo recordar a la persona por la que seguía con vida.

¡Gaomon! — Se levantó con una sorprendente facilidad y velocidad—. ¿Dónde está Hikard?

¡Espera, Matt! Aun debes recuperarte, recuéstate. — Lo sujetó por los hombros con la intención de recostarlo. El negó retirando las manos de su compañero.

No, Gaomon, dime donde está. ¿Se encuentra bien? — Gaomon observó la determinación en sus orbes y se rindió.

Te lo diré pero recuéstate.

No lo necesito, habla Gaomon.

No sabemos cómo esté. — Esas palabras lo atravesaron, como si hubiera sido acuchillado en ese momento—. Yue intentó todo lo que estaba en sus manos, pero aun no despierta y sigue pálida. — Kobayashi tragó saliva.

¿Está viva? — Gaomon asintió.

No sabemos por cuánto tiempo más.

¿Dónde está Ian?

Fue con Yue por la esfera. — Matt bajó los pies de la cama y comenzó a pararse. Gaomon intentó detenerlo y él lo detuvo.

Tengo que ver como está.

Gaomon asintió, conocía su perseverancia. Cruzó su brazo sobre su cuello y lo ayudó a levantarse. Se sorprendió de que no hubiera un solo racimo de dolor en su vientre. Avanzaron por el pasillo hasta la siguiente habitación, no mucho, pues eran habitaciones continuas. Abrieron la puerta haciendo el menor ruido posible, del otro lado Ryudamon estaba sentado en su silla con el rostro apoyado en sus manos, volteó a verlos dejando a relucir sus ojeras bajo sus ojos, la preocupación lo carcomía y se notaba que desde que habían llegado no se había tomado un tiempo en recuperarse. Matt corrió la mirada a la cama de la habitación.

Hikard estaba recostada con las manos extendidas, se notaba su vendaje de su hombro izquierdo y estaba bien arropada, parecía haber sido cubierta en un intento porque entrara en calor y despertara. Ryudamon llevó por igual la mirada a la Von Drasill inconsiente, en su mente rezaba una y otra vez porque ella regresara, él estaba vivo pero débil, por ende su elegida debía estar igual o peor que él. Chasqueó la lengua, por fin la había entendido, por fin había sentido esa conexión tan vibrante con ella, y ahora que la había obtenido estaba en un el filo entre la vida y la muerte con una alta probabilidad de desaparecer para siempre.

¿Creen que sobreviva? — Ryudamon se atrevió a preguntar lo que nadie más quiso.

Es fuerte. Estará bien. — Habló Kobayashi y Ryudamon asintió. No sabía que tan verdaderas eran sus palabras, pero él también debía creerlas si quería ver a esa chica con bien—. Ryudamon, puedo cuidarla un rato, necesitas descansar, ambos. — Observó a Gaomon y Ryudamon negó.

No pienso moverme de aquí, y usted también necesita descansar. — Matt se sorprendió por un segundo por la formalidad con la que se expresaba hacía él, no era una mentira que era extraño ver al digimon de Von Drasill hablar con otra persona que no fuera su elegida por lo que no fue hasta ese momento que supo cómo era que se dirigía hacia él y seguramente a los demás elegidos también.

Necesitas comer algo al menos, Ryudamon. — Habló Gaomon—. Puedo quedarme yo a cuidarla y puedes ir a descansar, Matt.

No me siento mal, Gaomon, no me duele siquiera, estoy seguro que mi falta de heridas o dolor es por lo que hizo Hikard. Vayan a descansar.

Ryudamon lo analizó de arriba abajo, no se veía en malas condiciones, tampoco tenía un mal aspecto y tampoco lucía cansado. Miró a la chica en cama, parecía ser que la sangre que corría por ella era más importante de lo que los demás creían. Ryudamon se puso de pie, poniendo las manos en sus rodillas para ayudarse a sí mismo a levantarse.

Está bien, por favor, cuide bien de mi tamer. — Accedió.

Ryudamon y Gaomon salieron de la habitación y pudo escuchar sus pasos alejarse hasta la que era la cocina, reconocía el lugar así que tenía una idea de en qué punto de la casa estaban. Volvió la vista a Hikard y la miró, lucía pálida, aún estaba pálida. Meditó cuanta sangre habría perdido, cuanto dolor habría sentido y cuando daño le había causado, un sentimiento de culpa lo invadió, Von Drasill estaba en esa condición por su culpa, porque no había sido lo suficientemente fuerte como para luchar contra la oscuridad. Había sido débil y Hikard había pagado la factura.



Continuó su escaneó hasta su mano derecha que también estaba vendada, recordó que con ella había sujetado el filo de su arma y se hizo una idea de la profundidad que tendría el corte. Se detuvo en la muñeca, había una pequeña pulsera de una brújula en ella. Tanteó su cuello y notó que el colgante que le había dado su madre aún estaba en su lugar. Lo observó, también era una brújula. Acercó la silla a la orilla de la cama y se sentó.

Hey, Hikard. — Hundió la cabeza en sus manos—. Despierta. Recupérate. ¿Sabes? Obtuve memorias de Gale, no sé en qué momento, no sé cómo, pero soy consciente de que las tengo. — Elevó el rostro observándola—. Tú eras aquella chica que vivió con él. ¿Verdad? Entrenaban juntos y compartían hogar, los Kobayashi te adoptaron hasta que desapareciste. — Miró su mano—. Volvió a verte años después, cuando fueron unidos por Chronomon. — La miró detalladamente, esperando una reacción, no había nada—. Volvamos a ser una familia, cuando esto acabe vivirás conmigo y mi abuelo, seguro que el estará encantado. — Sujetó su mano vendada—. ¿Qué te parece? Te enseñaré cosas, te protegeré, haré bien mi labor de hermano mayor. — La apretó suavemente. Estaba realmente fría, parecía muerta de una forma escalofriante—. ¡Despierta, Hikard! Todo este tiempo, desde que eras aquella chica sin palabras has estado curándome y haciéndome despertar incluso ahora, a pesar de arriesgarte tanto, estoy vivo, gracias a ti. — Descendió el rostro ocultando las lágrimas que se abrían paso—. Por favor, despierta.

Sus lágrimas humedecieron el vendaje de Hikard y entre sus hipidos y su silencioso llanto sintió un suave movimiento de su mano. Elevó la vista desesperado y se incorporó al mismo tiempo. Miró que bajo sus parpados sus ojos se movían, parecía ser que como él hace un rato ella también buscaba despertarse luchar contra aquella sensación de cansancio y regresar. Espero con el corazón en la rima y luego vio como sus pequeños parpados se abrían poco a poco. Su corazón dio un vuelco cuando vio a los ojos azul eléctrico saltar a relucir, estaban cansados y su coloración en su piel aun lucia pálida, pero había despertado. Con todas las fuerzas de su cuerpo Hikard mostró una débil sonrisa.

Buen día, chico mapa. — Matt se quedó estático, intentando descifrar si en realidad si había despertado o había sido un engaño de su mente masoquista.

Hikard se sobre esforzó en sentarse en la cama. Sus movimientos eran lentos y a simple vista débiles. Los vendajes se volvieron levemente más rojos y el dolor la hizo curvearse suave hacía adelante, las palabras que pensaba decir se quedaron en su garganta. La fuerza con la que los brazos de Matt la rodeaban la tomó por sorpresa pues el ardor de sus heridas la hizo soltar un quejido que fue ignorado.

Eres una tonta, debiste asesinarme en el primer momento.

No habría sido capaz de dañarte. — Matt se separó del abrazo lentamente y la miró—. Eres la única familia que me queda aún si no nos conecta la sangre.

Luego de esto nos une la sangre. — Señaló su vendaje en el vientre. Von Drasill sonrió.

¿Eso te convierte en mi hermano-damisela? — Bromeó. Matt medio sonrió.

No abuses de tu suerte. — Golpeó la cabeza de la pelinegra con su palma, suave, sin herirla. Hikard hizo una suave mueca—. Perdón, ¿te herí? — Hikard negó mostrando la lengua y Matt sonrio de igual manera.

¿Ian?

Por la esfera. Fue con Yue, me parece que gracias a él estás bien. — Hikard asintió, aunque tenía curiosidad del metodo empleado debía preguntarle directamente a Luna para saber exactamente lo que fue, pues como ella, Matt también había estado inconsciente.

Nos dejaron atrás.

No podíamos ir de esta forma.

Tu sí. — Lo señaló y el descendió la vista—. Si retiras el vendaje no tendrás más heridas, te lo dije, la próxima vez que te curara te eliminaría las cicatrices. — Matt obedeció en silencio y abrió su vendaje, efectivamente la herida no parecía ser nada más que un corte vertical a lo largo de su torso—. ¿Cómo te sientes?

Como nuevo. — Se sentó en la orilla de la cama.

Eso quiere decir que hice bien mi trabajo. — Le sonrió. Matt escaneó su mirada, pálida y sonriente que de alguna forma lo hizo vibrar en una culpa palpable.

Hikard.

Dime.

Te debo la vida.

No es para tan-

Lo es. — Interrumpió mirándola. Los verde eléctrico de Matt se clavaron en los azules de ella.

Tú me salvaste en el combate, estamos a mano.

No es igual. — Corrigió Kobayashi colocándose de pie—. ¿Tienes hambre? Iré a traerte algo de la cocina.

Puedo ir yo. — Bajó la pierna derecha de la cama y el ardor de su herida la torturó, sabía que se sanaba a una buena velocidad, pero no tenía el mismo ritmo que la sanación en las heridas de Matt. Kobayashi sujetó sus hombros deteniéndola.

Tú aun debes descansar. No tardaré.

Matt desapareció del otro lado de la puerta. La mirada de Hikard se entristeció, aquel castaño se sentía culpable de su estado actual, lo entendía y sabía cómo se sentía. Miró las heridas en su cuerpo hechas por Matt, dolían y aun quemaban, pero no lo culpaba, solo esperaba que él tampoco se culpara.
 

Dama Oscura
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Ahora mismo avanzar es todo lo que puedo hacer. Aun si sé que es lo que busco, está muy lejos de mi alcance


Su impulso la había llevado en llamar a su digimon y sin una orden, su compañero supo cual era el lugar al que deberían ir. No se inmuto en mirar hacia atrás mucho menos darle explicaciones al resto del grupo. Tenía inquietudes, inquietudes las cuales inconscientemente la llevaban al lugar donde todo había comenzado pero ella era ajena a ello. Sus ojos azules oscuros estaban clavados hacia la dirección donde se encontraba el templo sagrado de Teraria. Era hay donde percibía un inmenso poder. Y si sus instintos, no la engañaban, dentro del templo se encontraba el mismo… CHRONOMON. Alzo la mirada y vio un par de digimons voladores y terrenales custodiar el templo.

Coloco su mano sobre su digimon que la miro de soslayo. El cuerpo de la joven empezó a ser invadido por un aura rosa y recito unas palabras siendo cubiertos ambos por aquel brillo. Aquel hechizo había sido por completo efectivo en esos momentos. Ambos se encontraban caminando sin ningún problema hacia la puerta del templo. Se detuvo en seco por unos instantes y volteo a mirar a su compañero que había adoptado su forma humana. Este se limitó a mirarla parpadeo un par de veces interrogativo, algo ocurría con Aeris por la expresión en su mirada hacia él.

- ¿Qué ocurre? –pregunto directo el joven de cabellos violeta para colocarse al frente de la joven que lo miro como queriendo decir algo más- Aris.

- Dorumon prométeme que pase lo que pase –hablo la joven de melena blanca mirando directo a los ojos del digimon- los dos estaremos juntos hasta el final.

- eso no tienes por qué decirlo –medio sonrío para extender su mano y acariciar la mejilla de la joven- yo siempre te protegeré, adonde quieras que vayas

- Dorumon.

- aquel sujeto –miro de reojo la puerta cerrada- él sabe que estamos aquí –volvio a mirar a la joven que afirmo con la cabeza. Volvió a sonreír- entonces no le hagamos esperarar y démosle pelea

La joven esbozo una sonrisa forzosa. Miro hacia la puerta donde estaba el sello de su familia
aquel sello tenía mucho significados para el mundo pero principalmente el significado de justicia y honor. Su mano derecha se apoyó en la puerta empujándolo con fuerza.

Horas Atrás.

Parpadeo un par de veces y noto el rostro conocido de aquel muchacho de cabellos blanco se trataba de Yue. Noto que estaba en brazos de este y que su cuerpo estaba cubierto por una manta. Miro a todos lados intentando hacer memoria de lo que había sucedido, sintió un leve golpeteo en su cabeza haciéndola gemir levemente separándose poco a poco del agarre del albino

- no te preocupes poco a poco comenzaras a recordar –hablo Yue ayudando a la joven a levantarse- pero me sorprendió la cantidad de magia que habitaba la barrera en el que estabas adentro, incluso yo… no pude detenerlo –coloco sus manos varoniles sobre el hombro de la joven haciéndola que lo encare- ¿te encuentras bien?

La ojiazul se limitó en alzar la mirada hacia el ojirojo y afirmo con la cabeza para abrir levemente sus ojos al sentir como este la atraía hacia su pecho sintiendo el palpitar del albino. Sin comprender la situación. Se dejó llevar por unos instantes y eso le hizo memoria cierto joven de cabellos castaños y ojos verdes que irradiaba una sonrisa en su rostro. Abrió los ojos en par para separarse del peliblanco

- los demás –no vacilo en preguntar- ¿Dónde están?

- no te preocupes –hablo el Luna que empezó a caminar- están por llegar en poco tiempo

La Targaryen miro al muchacho seguido empezó avanzar hacia la salida viendo como poco a poco la habitación se quedaba a oscuras y salían por un túnel para detectar el pasillo de la gran mansión. Ahora que lo recordaba ella se había encontrado bajo el entrenamiento de Yue y el segundo Origen. Escucho unos pasos acercarse miro a su lado derecho y vio a cierto joven de cabellera violeta que caminaba hacia ellos. Seguido abrió los ojos al ver como su digimon estaba acorralando al Luna sobre la pared.

- ¡Dorumon! –alertada camino hasta donde se encontraba ambos muchachos para sostener del brazo a su compañero- ¡Detente!

El Luna se mantuvo con la mirada clavada en el joven que lo acorralaba contra la pared y esbozo una media sonrisa lo poco que conocía de aquel digimon es que siempre esta a la ofensiva cuando se trataba de su elegida y en ese caso podía notarse la molestia y preocupación que albergaban en él. Era seguro que Dorumon estaba haciendo fuerza de voluntad para no exterminarlo, al haberse llevado sin su consentimiento a su elegida.

- no te preocupes querida, Dorumon no sería capaz de hacerle daño a Yue, al menos no por el momento.

La jovencita giro sobre sus talones reconociendo cierta voz autoritaria miro aquel hombre de cabellos cortos blancos y ojos azulados que se acercó a ellos pasos lentos para acercársele.

- cariño será mejor que te vistas no querrás recibir a tus enemigos de esa manera -comento en tono burlón el hombre para luego mirar fijamente al Luna- espero que no te hayas atrevido a tocarla muchachos -hablo con un tono amenazante a Yue para sostenerlo de la ropa y zarandearlo

La joven se ruborizo de tal manera que solo bajo su vista al ver que se cubría con una manta volvio su mirada hacia su abuelo que se encontraba maltratando al Luna surcando en su cabeza una gota. Suspiro para mirar a su digimon que estaba de brazos cruzados miro por unos minutos pero con intenciones de decir algo. Otra voz interrumpió informando que el grupo de elegidos que había mandado Lestat, ya estaban de regreso.


Miro hacia la ventana aquel cielo empezaba a tomar tonalidades grises significado de que el enemigo estaba demasiado cerca de su ciudad. Coloco su mano sobre la ventana visualizando la enorme ciudad de Teraria. Había pasado meses desde que había comenzado aquel viaje junto con sus amigos, lamentablemente muchos de ellos habían caído en batalla. Se alejo de la ventana para tomar asiento en su cama y miro hacia el suelo. En esos momentos sus amigos había llegado de sus misiones y ella había ido a cambiarse antes de verlos.

- adelante -alzo la mirada y la dirigio hacia la puerta para ver de quién se trataba. Sus ojos brillaron intensamente al reconocer esa melena castaña que se asomó seguido avanzo para adentrarse a su habitación- Matt... -no supo por qué solo que al verlo. Aquel impulso la había llevado acercársele a pasos lentos hasta el chico y sin pensarlo había abrazado al castaño- Yamato... qué bueno que estás bien -solto con tono calmada de volver a ver a su amigo con bien.

Por unos instantes el Kobayashi había sido tomado desprevenido. Acto seguido se sonrojo sin perder ni un solo segundo la refugio en sus brazos calmado de poder verla. Ambos chicos permanecieron de esa manera sin motivo de palabras, estas no eran necesarias en esos instantes. Sin tan solo alguien le pudiese concedir aquel deseo es que el tiempo se detuviese en esos instantes para ambos.

La Targaryen abrió los ojos al darse cuenta de la situación. Sus mejillas empezaron a ruborizarse y removiendose en los brazos del chico se alejó un poco de este. Bajo la mirada avergonzada no tenía razón del porque ese impulso la había llevado abrazar a su amigo de esa manera, talvez la preocupación o simplemente...

- lo lamento -se disculpó la joven con la mirada hacia abajo puyando sus dos dedos índice en forma de vergüenza- creo que me deje llevar por la emoción -aclaro rascándose la nuca para volver a mirar a su amigo.

El castaño simplemente esbozo una sonrisa su amiga siempre solía ser tan espontanea principalmente con sus emociones. Aun con el viaje que había hecho Aeris no cambiaba en lo absoluto esa manera efusiva y alegre que le caracterizaba dentro del grupo. Verla hablar y preguntar por el resto lo hacía ver que siempre estaba atento a ellos. Estaba seguro que como el resto la joven Targaryen daría su vida por todos. Tan solo pensarlo su corazón le dolía, porque le hacía recordar esas imágenes acerca de ver a una Aeris perder su vida. Negó con la cabeza involuntariamente

- ¿ocurre algo, Yamato? -pregunto extrañada la albina mirando al ojiverde.

- no es nada -respondió el muchacho con una sonrisa, sin previo aviso tomo la mano de la joven con la suya estrechándola- los demás nos esperan

Aeris se mantuvo sostenida al castaño hasta llegar a la sala de espera donde se encontraba el resto de los digimons y elegidos. Entre ellos una alegre Haruhi se había levantado del sillón para ir corriendo hasta donde se encontraba la recién Aeris para recibirla con un abrazo seguida de una sonriente Hikard

- haru-chan, hikard-chan me alegro que estén muy bien, ambas –agrego la Targaryen colocando sus manos sobre la cabeza de ambas menores para sonreírle y fijar su atención hacia el pelirrojo alzo una mano en forma de saludo hacia su amigo y no lo dudo, dio unos pasos hasta este y le dio unas palmadas en la espalda- lo mismo digo de ti Ian.

- oh diablos Aris –se quejó el pelirrojo- que manera la tuya de darme la bienvenida, de seguro a Matt se lo diste de una manera diferente –bromeo el ojirojo mirando a su amiga y luego al castaño, ambos se habían sonrojado desviando su mirada a otros punto.

- dejando a un lado los saludos –hablo el Luna que se encontró como espectador en una esquina con los brazos cruzados observándolos- el enemigo ya está a unas horas de llegar a la ciudad, supongo que han descansado lo suficiente

- yue-sama –hablo haruhi haciendo un puchero- nos volvemos a reencontrar y nos dice que si hemos descansado lo suficiente –se cruzó de brazos algo molesta- esa no es la manera de darnos la bienvenida

Yue esbozo una sonrisa para dar unos pasos y colocar una mano sobre la cabeza de la pequeña para desaliñar los cabellos de la jovencita que empezó a quejarse frente a todos.

- al menos hay un poco de tranquilidad –hablo V-emon sabiendo lo difícil que había sido el viaje que habían emprendido los elegidos. Miro hacia donde yacía un callado Dorumon que estaba de brazos cruzados con la vista repleta en otro punto ajeno a lo que sucedía en el sitio. Se extraño de manera que conocía la forma de típicos comentarios engreídos o burlesca que podía emplear aquel muchacho de cabellos violetas, pero en esos instantes parecía estar en otro mundo al de ellos. Y no solo él se había dado cuenta de esa actitud incluso Gaomon lo había notando al ver como se acerca a Dorumon

Se sobresaltó de manera que tuvo dirigir su mirada inmediata al causante reconociendo al compañero del Kobayashi que le pregunto si todo estaba. El simplemente afirmo con la cabeza en forma de respuesta para desviarla hacia donde se encontraba su elegida conversando amenamente con el resto de los elegidos.

Es una pequeña parte del pasado al presente actual.
 

Art of life
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Las estalagmitas caían por la gravedad, más no llegaban al suelo de forma solida, pues el chico de llamas las derretía impidiendo un incidente fatal. Yue solo observaba mientras su capa ondeaba al viento de esas llamas.


-Desde luego, ese viejo sabía que trampas poner –comentaba el ojirojo.

-Llevamos horas en esta gruta. Mientras nosotros paseamos sin rumbo fijo, hay una guerra en la capital y amigos muriendo –La imagen de Haruhi pasó por su mente de forma fugaz, sonriendo junto con Terriermon. Yue le había contado ya el destino que corrió la asesina de su amiga. Pero no era suficiente. Apretó los puños con fuerza mientras pensaba en Himeko. Deseaba por todos los medios que esa semidiosa se recuperase.

-Estará bien –Yue volteó y medio sonrió al pelirrojo que le devolvió la semisonrisa y arqueó los hombros con indiferencia.

-No se de qué me hablas. Venga, tenemos que seguir buscando la maldita esfera.


Untaba el pan con tranquilidad y sin apretar mucho el cuchillo para no destrozar la miga. Por su cabeza solo tenía imágenes que no recordaba haber vivido. Era como si su mente se hubiese descargado un archivo que ahora mismo se estaba reproduciendo. Sangre, ira, oscuridad, lágrimas….

Estaba acostumbrado a eso. No en vano era la reencarnación de Gale. Pero eso no era el pasado profundo…eso era un presente de hace tan solo unos días.

-Matt –El de cabellos azules entraba por la puerta de la cocina. Traía una botella de agua que dejaba en el refrigerador. Acababa de ir a dar de beber a Himeko. -¿Eso es para ti? –La pregunta de Gaomon se le hizo lejana. Y por un momento recordó algo de su pasado presente…de hace unos meses atrás.

MESES ANTES...


Esa noche no podía dormir. Acababa de vivir una escena que recordaba..como un dejavu de hace unos años. Su pelo al viento se mecia mientras desde el balcón miraba esos jardines y de nuevo se ruborizaba.

Su estómago rugió. Lo que no sabía era que eran las “mariposas” revoloteando. Salió del balcón y cruzó la habitación sin despertar a Gaomon para bajar a la cocina. Eran los invitados de los dragones, así que imaginaba que no se enfadarían si saqueaba un poco la despensa. Cogió unas rebanadas de pan y sacó un bote de mantequilla de cacahuete. Esos dragones si que tenían buen gusto. Comenzó a untar la crema en el pan cuando escuchó una voz que provenía de la puerta.


-¿Eso es para ti? –Levantó la vista y se encontró con el fruto de su insomnio en esa noche.

-Aris… -tragó saliva y dejó el cuchillo de untar en la encimera- Esto…si gustas..yo..te puedo hacer uno- La chica sonrió y asintió. Matt cogió el cuchillo de nuevo y una rebanada de pan y se puso a untar.

-Lo haces bien –no supo cuando la chica se puso a su lado así que se asustó ocasionando que el cuchillo se le resbalase y se cortase un poco con las puntas haciendo que empezase a salir sangre. Dejó el pan en el plato evitando que manchase el sándwich y rápidamente buscó un trozo de papel.

-Espera –Aris cogió el dedo del chico y en un acto de locura se lo metió muy despacio en la boca. Matt se quedó paralizado al mismo tiempo que algo abajo se despertaba. El rostro de la Targaryen estaba ruborizado al igual que el del chico que tenía el color carmín..

-Aris..ah.. –el chico soltó un gemido de placer. La chica abrió los ojos y enseguida se sacó el dedo del chico. Totalmente ruborizada se dio la vuelta.

-Lo siento Matt..yo..no sé…porque he hecho eso –Recordó la conversación que mantuvieron hace unas horas y estuvo apunto de irse de la cocina cuando el chico sujetó su brazo.

-Espera Aris…por favor.

-Matt..ya lo hemos hablado..tienes que salvarla a ella.. –El chico tira de su brazo para que se pegue a él y levanta su barbilla –Matt…

-Aris.. –Sus labios estaban al borde de juntarse, pero un ruido les alertó y despertaron de su ensoñación. Matt aflojó el agarre y Aris salió corriendo de la cocina. –Aris…joder


En la actualidad...


Sintió un abrazo desde atrás y se dio la vuelta para verla. Sabía de quién eran esos brazos y esas manos que ahora acariciaban su espalda.

-Hikard.. –susurró el nombre de la chica al ver sus ojos.-La chica siseó para que el chico no dijera palabras y se acurrucase en su hombro desnudo. Pronto notó la humedad en la piel fruto de las lágrimas que derramaba el castaño.

-Pronto estaremos todos..y escúchame bien…todos estaremos juntos de nuevo. Iremos a por Aris.

-No quiero perderla..

-No la perderás Matt..ten fé.

-¿Fé? Hace tiempo que dejé de creer..cuando vi caer a mis amigos.

-Matt, Dios tiene un plan para todos nosotros. Es duro de oír y sé que es muy injusto. Pero un día lo entenderás. Para que otros puedan seguir su camino, otros tienen que dejarlo atrás. Tiene que haber un equilibrio, por eso sé que ahora es el momento de que la luz se levante de este golpe y aplaste la oscuridad. Es nuestro momento…es tú momento Matt. Al igual que Gale tuvo el suyo, ahora es el tuyo. De tus decisiones que tomes ahora en adelante, dependerá el futuro de este mundo…de todos nosotros, y por supuesto…de Aeris Targaryen.

El chico apartó la frente de su hombro y la miró a los ojos. Se perdió en la luz que vislumbraba y como si fuese una cura hacia sus males, de pronto pudo respirar mejor y el nudo que se le había formado en la garganta, desaparecía al igual que sus lágrimas que ahora caían hacia el suelo de la cocina.

Era el momento de levantarse y volver a luchar. Era el momento de recuperar a Aris y decirle lo que no pudo ese día en un escenario parecido. No volvería a dudar. Tendría VALOR y ESPERANZA en que la AMISTAD de sus amigos, guiasen la LUZ de su corazón y la PUREZA de su AMOR sería la SINCERIDAD que despertase la INOCENCIA dormida.


Yue consiguió coger la esfera mientras Storm destruía los últimos Mojiyamon que custodiaban la esfera. Levantó la vista y vio al peliblanco caer con elegancia desde una plataforma de arriba donde se elevaba la novena esfera. La esfera no brillaba, ya que cerca no se encontraba ninguna, pero seguía teniendo esa iluminación característica en ella. Yue la guardó en la capa y los dos sintieron un temblor. Ante ellos, una pared caía para que pudiesen ver la salida de la gruta que daba al puente que cruzaba Nibelheim de las montañas. Salieron de la gruta y volvieron a sentir la ventisca. Ian y V-mon tiritaron un poco, mientras que Bwargreymon les miraba incrédulos.


-Regresemos, la misión ya está cumplida –dijo Luna caminando hasta el puente. Ian se volteó para ver que ese agujero que conducía a la gruta, ya no estaba. Sonrió. Arathorn era genial.


Al terminar de cruzar el puente, la ventisca menguó y al final de este pudieron ver cuatro figuras esperando. Matt se encontraba junto con Himeko, ambos levantaron la mano cuando vieron a Ian y Yue.

-¿La tienen? –preguntó Yamatto. Yue la sacó de la capa y la mostró.

-Tu abuelo lo puso difícil…pero no tanto –Matt asintió. Conocía los medios que utilizaba su abuelo. Se alegró de no presenciar ningún hueso roto.

-Regresemos entonces.


Arathorn bebió de esa copa tembloroso. Solamente había agua, pero el líquido se le atragantaba y tosía. Estaba malherido y sabía que su fin estaba cerca. No era el frío que sentía, o como se le empezaba a teñir de rojo el líquido de la copa…era el dolor de su pecho.

-Déjame curarte viejo inútil…aún no te permito morir

-Sabes que sólo puedo confiar en ti, y no me llames viejo…apenas nos sacamos unos años mortales –Lestat suspiró y se llevó una mano a sus cabellos plateados.

-Debiste decírselo…ahora a lo mejor..

-Ni lo menciones –volvió a toser y esta vez el pañuelo que utilizó para taparse se tiñó de carmesí –Está vivo…lo siento en mi. Y tienen la esfera –sonrió cayendo dormido….para siempre.

-¡ARATHORN!


Lestat sujetó su cuerpo cuando estuvo a punto de caer al suelo. Con sumo cuidado lo levantó y lo dejó en la mesa real, recostado. Cogió su capa dorada y tapó el cuerpo de su amigo con ella.

-Hasta que volvamos a encontrarnos…amigo –tapó la cabeza y se llevó las manos al rostro por el cuál ya caían lágrimas.

-Majestad los niños ya están… -El soldado paró al tiempo que vio como su rey arrodillado lloraba ante la mesa real. –Majes…tad..

-Elroy… -Lestat levantó la vista y vio a uno de los oficiales del ejercito que ahora seguía peleando con las fuerzas oscuras de Chronomon –Diles que pasen..


Incrédulos Yue e Ian se miraron. Matt seguía gritando mientras Himeko intentaba que no se destruyera más las manos contra el suelo. Lestat no tenía palabras y mientras miraba aún el cadáver de su amigo destapado por su nieto, su mente viajó al pasado.


Horas antes…


Lestat vio como su hijo se reía mientras se daba la vuelta.


-Una cosa más padre…mi querida hermana a estas horas –hizo que miraba un reloj –Ya estará con nuestro amo…¿le doy recuerdos de tu parte?

-Insensible –Arathorn fue a atacarle pero Lestat le detuvo con el brazo.

-No…

-Adios…padre

-Tranquilo amigo…no la dejarán sola –Lestat estaba en silencio, pensativo se llevó una mano al mentón.

-Puede ser…de todas formas, si así fuera…

-¿Qué se te pasa por esa cabeza Lestat? No estarás pensando en…

-La activación de las esferas tiene que ser en el templo…si él tiene razón, ha caído en la trampa –Arathorn le miraba incrédulo –Se nota de quién es hija mi nieta.


Aris dio dos pasos e inclinó la cabeza. Fue a dar otro paso más pero se le cruzaron por el camino. El hombre que seguía sentado en una especie de trono hizo un ademan con la mano para que dos hombres con cabeza de rinoceronte quitaran las lanzas del cuello de la chica y el pelimorado. Estos accedieron y dieron dos pasos hacia atrás para dejar pasar a la chica y el hombre.

-Aeris…mi querida Aeris…al fin nos podemos conocer, en persona –El chico se levantó y sorprendiendo a todos hizo una reverencia.

-Me gustaría decir que es un gusto.. –Dorumon calló cuando su elegida levantó la mano.

-Mi señor…-Aris volvió a hacer una reverencia. –He venido porque he sentido el poder de la oscuridad…he sido llamada para despertar de nuevo…como Dama Oscura –Chronomon medio sonrió y bajó los escalones donde se situaba el trono.

-Bienvenida entonces…mi señora –volvió a hacer una reverencia y le tendió una mano. Aris dudó unos segundos, pero accedió. –Ven querida…siéntate a mi lado –con un ademán de manos hizo aparecer otro trono al lado- Tenemos mucho que hacer, pero desde aquí las vistas son mejores.

-Aris.. –Dorumon quiso hacer algo, pero la mirada de su elegida le tranquilizó y más cuando recordó la conversación que tuvieron afuera –Confío en ti… -susurró.

-Dorumon –el llamado de Chronomon le alertó –Tengo una misión para ti… -chascó los dedos y un caballero real que se situaba en las sombras apareció –Creo que ya os conocéis…

-Hermano.. –susurró Aris. El chico de cabellos platinos hizo una reverencia ante su señor.

-¿Me llamaba mi señor? –Se fijó en Dorumon y medio sonrio.

-Tú y Dorumon…tenéis una misión –el segundo mencionado tragó saliva. Su elegida estaba sentada a la derecha del señor de la oscuridad y ahora…trabajaban para él.

-¿Qué es lo que desea? –Dorumon hizo la reverencia y pronuncio la pregunta. Tenían que hacer bien el papel. Pero…¿Qué planeaba Aris?


Lestat seguía recordando. En el salón ya solo quedaba Matt que no podía despegarse del brazo sin vida de su abuelo. Sin imaginarlo, escuchó la voz del Kobayashi.


-No me creo que hayas dejado que Aris se fuera –pronuncio.Su voz era ronca por el llanto de hace unos minutos. –Dejas que todos a tu alrededor sufran…eres un cobarde. –Tragó saliva y siguió apretando el brazo de su abuelo. Parecía que le daba fuerzas para desahogarse. –No dudaste..en mandar a unos niños inexpertos a una misión suicida. Alegaste que era nuestro destino…¡¡Nuestro destino era morir y ver morir a tus amigos!! ¡¡ESE FUE EL DESTINO QUE NOS PROPORCIONASTE!! –Lestat miró al nieto de su mejor amigo –MALDITO HIPÓCRITA ESTÁS HECHO.

-¡Crees que yo quise todo esto! –El hombre se levantó y sintió un mareo. Se llevó una mano a la cabeza.


-“No debe saberlo…aún no”

-Así lo creo –El chico se soltó del brazo inerte de su abuelo y por primera vez en una hora se levantó del suelo –Porque eres un cobarde. Tienes el poder suficiente para haber hecho esa misión tú solo. Pero tuviste que usar a unos críos indefensos…

-¡Yo no os obligué a nada! –Lestat intentaba calmarse pero no obtenía resultados –Fuisteis porque quisisteis.

-¿Qué esperas después de decirnos que el mundo se podía acabar?

-Sois reencarnaciones de guerreros que lucharon en el pasado Matt…yo no elegí eso –El chico se acercó al hombre y con una mirada que irradiaba odio profundo le dijo:

-Pero pudiste haberlo evitado. Ahora Aris…corre peligro y tus manos se llenaran de su sangre si le pasa algo…más sangre de la que ya llevan encima. Tu has matado a todos…incluido a mi abuelo. Él creía en ti…¡¡ÉL CREÍA EN TI!! –De su cuerpo salió una onda que destruyó los cristales y congeló la habitación por completo.

-Matt…relájate por favor.

-No me pidas que me relaje.

-¿Qué ha pasado? –Ian entró con su poder deshaciendo el hielo de la entrada. A su lado un puñado de guardias reales hicieron presencia.

-¿Está bien majestad?

-“No se lo digas hasta que esté preparado…confío en ti amigo” Está todo bien…por favor, déjenos solos –Ian miró al rey y a su amigo. Este mostraba una mirada oscura. Pensó que la sangre de Hikard le había curado por completo…pero aun faltaba algo de oscuridad en él. –Por favor..déjenos. –Ian asintió y junto con los guardas salieron de la fría habitación.

-Matt…-el chico se dio la vuelta –Hay veces que la realidad quiere escapar de la locura…y para que la mente vuelva a su ser, tiene que afrontar el dolor y saber qué es lo que le conlleva a ese dolor –Como un padre, Lestat se acercó al chico y puso una mano en su hombro –Yo pagaré por mis pecados. Más tarde o más temprano. Pero tu tienes que seguir hacia delante…te cueste o no, ese es tu destino. –El chico le miró a los ojos. Castaños y verdes se encontraron, estos últimos empequeñecieron ante la mirada del abuelo de Aris -Tú tienes el poder Matt. Tú eres el que tiene que salvar a Aris. Tú eres el que salvará a tus amigos. Tú derrotarás a Chronomon. –Matt bajó la mirada y apretó los puños. Lestat lo sabía. –“Ahora…” Kobayashi…Arathorn no murió por un enemigo…


Horas atrás…


-Si Aris fracasa, Chronomon la tendrá bajo su yugo. ¿Sabes eso no? –Lestat chascó la lengua. Tenía que pensar esa posibilidad…Chronomon se había vuelto más fuerte.


Arathorn miró a su amigo. Suspiró. No podía permitir que la culpa entrara en él.

-Quizás tengamos que pensar en el plan B –Lestat volteo rápidamente y le miró como si mirara a un loco. –Les…

-Ni lo pienses viejo idiota. ¿Crees que dejaré que te suicides?

-Sabes que si sale bien, volvería…necesita el poder. El segundo origen no es suficiente. Ambos lo sabemos.

-Gale es suficiente. Yue y Blake le ayudarán…Aris podrá y Dorumon…los compañeros digimon conseguirán la última etapa. –Lestat no sabía como hacérselo entrar en la cabeza –Arathorn, téngamos esperanza en ellos.

-La tengo Les… -el viejo sonrió y mostró a su amigo un anillo –Quod nox lux..eterno para siempre –Les se puso pálido.

-No…ya lo habías…

-Lo siento amigo.. –de pronto tosió y cayó de rodillas –No sabía que tenía…tan rápido efecto.

-Idiota…eres un completo…idiota


Lestat mostró el anillo a Matt que tembloroso lo cogió.


-Cuando estés preparado, todo ese poder que acabas de manifestar –mostró la habitación congelada –En el momento en que canalices tus emociones, podrás utilizar el poder de la luz.

-Gale..Blake…todos pertenecían a la orden de Caballeros de la luz. Se encargaban de proteger la luz sagrada…el máximo poder, que podría destruir la oscuridad del mundo.

-Pero ambos sabemos que eso es más mal que bien…tiene que haber un equilibrio, por ello los caballeros de la luz se encargaban de proteger la luz sagrada..junto con los caballeros de la oscuridad. Chronomon…era uno de ellos. Atraído por el máximo poder intentó conseguir la luz sagrada. Pero gracias a la rápida actuación de los caballeros de la luz y las bestias sagradas pudieron derrotarle y encerrar ese poder en 12 esferas que se activarían con el sacrificio del guardián de la luz.

-Mi abuelo…era el guardián.

-No. Tu abuelo no. –Matt enmudeció. No entendía la situación. –Arathorn se sacrificó para activar el poder de la luz..pero no el de las esferas, sino el del anillo. Este anillo lo llevan los guardianes de la luz…y ahora…es tu turno.


Ian esperaba fuera impaciente. La reunión con Lestat había acabado. Himeko movía sus manos de forma impaciente mientras el único ruido que se escuchaba era el de V-mon comiendo patatas fritas con Gaomon mientras BWargreymon les miraba con una gota en la frente. De pronto la puerta se abrió y salió Lestat seguido de Matt.


-¿Y bien? –preguntó Ian impaciente.

-Vamos a por Aris..y a acabar con esta guerra de una vez. –Las palabras de Matt animaron al resto. Himeko prestó atención en uno de los dedos de Matt -¿Pasa algo? –se fijó en la mirada de Himeko.

-Solo que…te veo mejor-Himeko dejó correr lo del anillo. Sabía que cuando Matt se sintiera cómodo, lo diría. El castaño sonrió.

-Gracias…ahora, a patearle el culo a Chronomon.


El rubio sonrió en su trono mientras levantaba la copa de vino que tomaba. Giró y brindó con su acompañante.

-Brindemos querida –chocó la copa y Aeris preguntó.

-¿Por quién mi señor?

-Por la inminente victoria.

Aris tragó saliva mientras fingía una sonrisa. Esperaba que el plan funcionase.
 
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Reacciones: mimi_sakura y Kirari

Dama Oscura
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Sacrificarse uno mismo por el bien de otro puede causar dolor a la persona a la que quieres salvar. Y más aún cuanto más importante sea para ti.
Horas Atrás.

No sabían la razón por la cual habían tenido que volver a su lugar de reunión. El silencio albergaba en el enorme salón pero algunos que otros tenían clara curiosidad de querer saber porque Chronomon los habían mandado a llamar posponiendo sus misiones y este era destruir la gran Ciudad de Teraria y sus alrededores.

- Jupitermon tu más que nadie debes saber la razón por la cual el maestro nos mandó a llamar

- no tengo la menor idea Ghoulmon –respondió el joven de cabellos oscuros con usual tono tranquilo mirando al susodicho que pareció no agradarle su respuesta, desvió su atención hacia su hermano que tomo la palabra.

- lo mejor es que seas paciente Ghoulmon –hablo otro hombre de melena azulada que miro a su impaciente compañero. Volvió su vista hacia al frente incluso su propio hermana que era mano derecha de Chronomon, no tenía idea del porque habían sido reunidos


- Y yo que me la estaba pasando de lo genial, torturando a esos humanos

- me alegro que sea así Ghoulmon.

Todos los presentes adoptaron su posición al reconocer la voz de ÉL. Se arrodillaron ante la presencia de su líder que hizo presencia sin quitar la mirada sobre ellos. Sonrío de manera que los generales no supieron descifrar el porqué de esa sonrisa en su Señor, pero estaba claro que Chronomon estaba sumamente satisfecho.

- mis queridos Generales.

La tela oscura no dejaba verla. Diviso en aquel salón la élite de Chronomon, Los Generales. Aquellos que tenían un enorme poder que incluso podían destruir ciudades enteras, si así lo quisiesen. La única desventaja es que no igualaban el poder de su líder. Por tanto Dorumon como ella no podían bajar la guardia en ningún momento, ya que ellos podían darse cuenta que aún no habían despertado como un general. Entrecerró los ojos que sus amigos le perdonasen por lo que estaba haciendo, pero era necesario. Sintió la mano de su compañero aferrarse la suya. Miro a su lado y sonrío. Lo importante es que a su lado se encontraba Dorumon apoyándola desde que había optado por ir a la boca del lobo. Agradecía lo más profundo de tener como compañero a Dorumon ya que estaba clara que el daría su vida por ella, si ella se lo pidiese inclusive. Ambos miraron al frente al escuchar la voz imponente de Chronomon dirigida hacia sus generales.

- Es una lástima que algunos generales no puedan estar presente –hablo con aquel tono de voz calmado para mirar a su grupo- pero… –miro de reojo a la chica que estaba detrás del telón- su sacrificios valieron la pena.

Los generales se miraron entre sí a excepción de cierto peliblanco que solo mantuvo su mirada hacia al frente. Chronomon no dejo de sonreír y trono sus dedos de tal manera que el telón se abrió dejando al descubierto a cierta joven de largos cabellos blanquecinos junto a su compañero en su forma humana que dieron pasos hasta quedar a los lados de él. Sonrío y miro de reojo a la joven humana.

- el día de hoy me complace informarles que desde ahora nuestros generales faltantes han vuelto, espero que le brinden una calurosa bienvenida como se debe –hablo mostrando una sonrisa

Los generales solo permanecían en silencio. Algunos que otros no mostraban lo sorpresivo era el ver a los dos importantes generales al frente de ellos.


❤ ❤ ❤ ❤ ❤

Mansión de Los Targaryen.

El castaño abrió la puerta de aquel gran salón y entro. Vio al fondo al gran Targaryen Lestat. Sentado en un sillón de espaldas mirando hacia la ventana con una copa de vino en sus manos. Se arrepentía de haber sido tan impulsivo en gritarle a su maestro y culparlo de todo lo que sucedía. Pero era seguro que Lestat también compartía su dolor. Después de todo su abuelo y él eran amigos desde hace mucho tiempo atrás y estaba consciente que para el Targaryen mandar a su nieta al frente le era más doloroso que él. Dio varios pasos y supo que ya Lestat estaba consciente de su presencia

- Yamato.

- maestro, yo –callo por unos segundos con la vista hacia el suelo- lo…

- está bien –corto el platinado con la mirada fija al frente- no te he mandado a llamar para que te disculpes.

Se mantuvo en silencio por unos segundos y volvió a escuchar la voz de su maestro que movía la copa en su mano. Ahora comprendía de donde su amiga había heredado su interés por el alcohol Miro hacia la puerta y vio entra a su pelirrojo amigo. Alzo el ceño

- ¿Ian?

- algo me decía que la conversación iba ser acompañado y no solo con el maestro, sin duda mis suposiciones fueron ciertas –bromeo en cierta manera el nombrada para cerrar la puerta detrás suyo y avanzar hasta donde se encontró el castaño.

Yamato esbozo una sonrisa seguido volvió su mirada hacia el maestro quedando a su lado el pelirrojo. Ambos solo pudieron ver la cabellera blanca del hombre que no se inmutaba en mirarlos.

- Aeris suele ser muy impulsiva en cuanto se trata de las personas importantes para ella, es por eso que suele meterse en problemas ¿no lo creen? –ambos jóvenes se miraron de reojo, ellos más que nadie lo sabían. Suspiro- Desde que era una niña siempre fue muy extrovertida, sin duda es toda una Targaryen por sus grandes habilidades y destreza con la magia en general.

- maestro… -hablo el castaño- nosotros rescataremos a Aris, se lo prometemos.

- muy cierto –dijo Ian- después de todo no permitiremos que Chronomon se salga con la suya.

Lestat por su parte probo un poco de su vino para después depositarlos sobre la mesa sin intenciones de mirar a los jóvenes. Sus ojos azulados centellaron intenso sin quitar su mirada hacia al frente.

- Ian, Matt han hecho un buen trabajo en cuidar de Aeris durante todo este viaje –Agradecio Lestat para ahora si levantarse de su asiento y encaminarse hasta depositarse al frente del ventanal.

- maestro. No es necesario que lo agradezca, aunque usted no lo dijera. Los tres somos amigos de la infancia, por tanto así como Aris cuida de nosotros, nosotros siempre cuidaremos de ella

- tienes razón, Yamato –sonrío el hombre agradecido con esos dos jóvenes por ser parte de la vida de si nieta, después de todos ellos habían estado predestinados a conocerse, por ser las reencarnaciones de los antiguos guerreros.

- maestro digame ¿Qué es lo que planea Aris? –pregunto el pelirrojo mirando serio al hombre que estaba de espaldas a ellos- …al menos de que…-abrio los ojos- no pretenderá enfrentarse directo con él.

- no te preocupes –respondio el blanquecino sus ojos azulados se habían oscurecido- ella es muy consciente que Dorumon y ella no podrán solos en contra de los generales y Chronomon. Sin embargo…

Ambos muchachos miraron fijos al hombre que seguía de espaldas pero su tono de voz mostraba cierta seriedad como si había algo que no les iba a gustar en lo absoluto

- Ellos fueron a voluntad propia para cumplir con su principal papel.

Los ojos del ojiverde se abrieron inmediatamente. El pelirrojo permaneció serio

- ¿a qué se refiere? –pregunto el Storm.

Lestat cerró los ojos por unos momentos callando en esos instantes.

- Desde ahora en adelante –giro sobre sus talones para dirigir su mirada azulada directo hacia ambos jóvenes- Dorumon y Aeris tomaran caminos diferente al de ustedes.

- ¿caminos diferentes? –parpadeo un par de veces analizando las palabras de su maestro y abrió los ojos enfocados hacia el hombre de cabellera blanquecina que los miraba serio. Ninguna palabra pudo articular el Kobayashi

- Yamato, Ian talvez no lo comprendan ahora –dijo el gran Lestat. Que se limitó en volver a darles la espalda a los muchachos.

El destino de Dorumon y Aeris, es incierto. .


♦ ♦ ♦ ♦ ♦

Dio pasos, pensativo. Volvió su vista hacia los presentes y supo que algunos de sus compañeros aún seguían en dudas contra la información que se había dado en esos instantes. Dukemon no era el tipo de digimon que jugaba con información valiosa como la que estaba brindando en esos momentos

- ¿estás seguro, Dukemon? –cuestiono Sleipmon mirando al caballero de la capa rojiza.

- si –afirmo seguro en su respuesta - Alphamon sigue en este mundo, pero sus memorias fueron selladas.

- Se supone que Alphamon dio su vida por este mundo –hablo Craniummon dando un fuerte golpe en la mesa ignorando la noticia de aquel digimon. Miro a sus compañeros, algunos asintieron en respuesta otro solo permanecían en silencio- como pueden comprobar que es el mismo Alphamon, nuestro líder. Si fuimos testigos de su extinción. Aunque sabemos que podemos renacer eso no cuenta de que ese Alpahmon sea el mismo de hace mucho siglos atrás. Me rehusó a creer que Alphamon siguen en este mundo.

- eso no lo podemos asegurar Craniummon, ¿tú qué opinas, Omegamon? –pregunto LordKnightmon mirando expectante al segundo al mando.

- en estos instantes nuestro deber es ayudar a los humanos y digimons quienes están siendo afectados en esta guerra –hablo el nombrado con la vista perdida hacia otro punto- si Alphamon estuviese aquí. Para él lo principal sería ir ayudarles. Ese es el deber de un Royal Knight

- conoces más que nadie los pensamientos de nuestro líder –hablo Dynasmon que alzo la vista hacia el resto de los presentes- posiblemente sea el Alphamon que hemos estado buscando y esperando desde hace mucho.

.- Alphamon


✳ ✳ ✳ ✳ ✳
Su mirada violeta se desvió para volver su vista hacia el frente ignorando por completo la presencia de aquel ser. Sumido en sus pensamientos, sus cabellos violetas se movían al son de la brisa.

- ¿Qué quieres Ghoulmon? –pregunto arisco Dorumon.

- vaya entonces si me recuerdes –sonrío de manera sombrío el nombrado para dar unos pasos al frente y quedar al lado del muchacho- después de todo la última vez que nos vimos fue hace como diez años.

…Diez años… Y aun así no podía recordar las memorias de su verdadero pasado. Lo poco que recordaba es que había sido parte de los Generales de Chronomon.

- Ghoulmon lo mejor será que lo dejes en paz.

- Jupitermon ¿Qué haces aquí?

- Deteniéndote para que no comiences asechar a nuestro “compañero” –enfatizo la última palabra para dirigir su mirada hacia el ojivioleta que lo miro y luego desvio su atención- por cierto… deberías estar con tu ejército, Ghoulmon. Chronomon ha avisado atacar las fronteras de Teraria una vez más.

- Tsk, Jupitermon eres insoportable –sin tacto hablo el hombre que empezó a caminar empezando su cuerpo a cubrirse de un código binaria logrando verse claramente su verdadera forma digimon- porque diablos siempre me avisan tarde – y con gesto de molestia se alejó de ambos sin dejar a un lado las palabrerías ante el pelinegro.

- ¿Por qué vinieron? –ignorando a su compañero fijo su mirada hacia el muchach

- a que se debe esa pregunta, que no es obvio –respondió Dorumon.

Jupitermon sonrío de medio lado.

- es claro que ninguno de los dos ha despertado como general –afirmo el pelinegro cruzando sus brazos. Entrecerró los ojos- fue un error que vinieran. Si pensaron que de esa forma podrían derrotar a Chronomon están muy equivocados. Además ¿en realidad crees que ese es tu verdadero destino?

El joven entreabrió los ojos de tal manera que dio un paso seguido tomo por la camisa del susodicho para alzarlo.

- ¿Dé que rayos hablas?

- respóndetelo a ti mismo, general –contesto él. Cerró los ojos emano una leve cantidad de energía logrando que el susodicho lo soltase. Abrió los ojos y lo miro fijamente. .

Dorumon dio un paso hacia atrás. Su semblante era confuso. Miro de soslayo a Jupitermon sabía que ese maldito no le diría nada, siempre había sido así. Como si supiese más de lo que él sabía de su pasado. Achico la mirada dio media vuelta y empezó a caminar justo cuando escucho la voz de Jupitermon.

- Dorumon… no debiste traerla.



Abrió poco a poco los ojos visualizo la habitación y tomo asiento en la cama. Su mirada azulada se fijó hacia la ventana y solo vio aquel lugar cubierto por la densa neblina. Escucho pasos y miro hacia la puerta donde se abrió. Esbozo una tenue sonrisa reconociendo al presente.

- Hermano –murmuro para verlo acercársele.

- Aris ¿Por qué has venido hasta aquí? –cuestiono con tono seco el hombre.

- a cumplir con mi destino –respondió la joven de mirada azulada viendo al muchacho- y recuperar lo que he perdido.

- eres una tonta –comento este desviando la mirada- no debiste haber venido. Ni Dorumon, ni tú.

- lo sé –afirmo la joven esbozando una sonrisa- aun así…-coloco su mano sobre su pecho- tengo un destino el cual cumplir… ¡es por eso que no me importa sacrificarlo todo para que se cumpla! –Exclamo ella alzando la mirada hacia su hermano mayor- Atem… –en esos instantes sus ojos se abrieron al sentir los brazos de su hermanos refugiándola sobre el pecho de él- Cerro los ojos y pudo percibir esa calidez que emanaba su hermano, esa protección que hace mucho tiempo había perdido.



Presente Actual.


Los cuatro jóvenes observaron la enorme puerta de aquel gran templo junto con sus compañeros digimon que estaban en su forma perfecta. Yamato fue quién dio un paso seguido el resto lo siguió para adentrarse al enorme templo. Sin embargo una misteriosa energía de luz hace aparecimiento frente a ellos. Aquel destructor ataque había ido directamente hacia ellos, pero si no fuera por Hikard entonces todos ya estuviese bajo tierra. La joven había creado una barrera protectora frente a ellos

- tamer! ¿Está bien?

- si, no te preocupes –respondio la joven de cabellos negros- eso estuvo muy cerca -agrego ella para dirigir su mirada hacia al frente.

Se escuchó unos pasos fuertes que les llamo la atención. Se trató del responsable de tal ataque sorpresivo. No había duda. Aquel que estaba al frente suyo era un General.

- Yamato –hablo Hikard mirando al castaño- déjanoslo a mí y a Yue encargarnos de él –pidio la jovencita- Ian y tú vayan por Aris.

- tengan mucho cuidado Yue, Hikard –dijo el Kobayashi antes de retirarse junto al pelirrojo y sus compañeros digimons


- Han llegado,

Dos pares de ojos azules se fijaron directo hacia la entrada y ver el aparecimiento de dos personas preciada para ella. Miro a su lado derecho a su hermano dar pasos y bajar las escaleras a su lado izquierdo su compañero digimon camino e igual bajo las escaleras. Apreto los puños levemente sin poder hacer algo.

- Dorumon… hermano… Yamato…Ian.

- será una batalla demasiado interesante –sonrío satisfecho aquel hombre de melena oscura y ojos azules oscuros que observaba a los aparecidos humanos y sus compañeros digimons.

Que empiece el juego.

No pierdas de vista tu propio deseo, no importa cuán dolorosa termine siendo esa decisión.

Indicaciones:

1) Hikard y Yue se encargaran de dar lucha contra Ragnamon (Galactimon) no será una batalla tan fácil para ellos. Principalmente serán los digimons que deben usar para que combatan contra el general.


2) Ian y Yamato tendrán como oponente tanto a Dorumon y al hermano de Aris, Atem. Por tanto la batalla tampoco será algo fácil.


3) Los Royal Knights han salido pero en mi siguiente post volverán a salir, estos están en busca de su líder.


4) Aeris no ha despertado su lado como General, por tanto eso me concierne a mí. Así que tienen para escribir batallas con el enemigo, así sea algo corto.

DISCULPEN MI GRAN TARDANZA
 
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Necro Angel
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Yamato –hablo Hikard mirando al castaño- déjanoslo a mí y a Yue encargarnos de él –pidió la jovencita- Ian y tú vayan por Aris.

Tengan mucho cuidado Yue, Hikard –dijo el Kobayashi antes de retirarse junto al pelirrojo y sus compañeros digimons-

Bien, al parecer nos toco con un niño pequeño jeje –el peliblanco reía irónicamente, mientras observaba a su adversario-

Eso no importa, no dejaremos que pase de este punto- Mencionaba la guerrera del pasado-

Atacar al mismo tiempo nos estorbara, déjame encargarme en primer lugar y aprovecha para estudiarlo y buscar sus puntos débiles –menciono el albino, casi en un susurro hacia su compañera, la cual asintió-

Mmm… no se qué tramen unos insectos como ustedes, pero jamás podrán derrotarme, solo son unas insignificantes escorias ante el poder del gran Ragnamon! –El general libero un fuerte pulso de energía, desestabilizando un poco al dúo de guerreros-

Jeje, parece que tendremos que ir con toda desde el principio Blackagumon –mencionaba el ojirojo, viendo a su digivice-

Así parece Yue, entonces ¿por que hacerlo esperar? –las palabras del digimon dinosaurio negro eran de mucha confianza-

Bien dicho compañero, a darle! –este cerro sus ojos y un aura oscura comenzó a rodearlo rápidamente- Aquel ser que flota en el mar del caos, señor de las pesadillas, tú que creaste todo y tienes el poder de destruirlo, hago un llamado a tu poder y como tu poder es tu voluntad, pido ahora a tu voluntad, combina tus fuerzas con las mías y dejemos juntos que se desate el caos sobre aquellos que atreven a interponerse en mi camino, azótalos, destrúyelos, acaba incluso con los mismos dioses, que no quede nada ¡GIGASLAVE!pronto la oscuridad cubrió por completo el cuerpo del albino, un aura dorada y negra comenzó a emerger de su cuerpo, su alas negras como la misma noche, su brazo de cuervo con sus afiladas garras y un poder oscuro que hacía temblar la tierra bajo sus pies- y ahora, Blackagumon, recibe el poder de la oscuridad y siembra el caos a mi lado ¡digievolucionaa!

Blackagumon warp digivols aaaaaa!!! –el pequeño dinosaurio fue envuelto en la oscuridad transformándose en su forma final- ¡Chaosdukemon!


Esto será interesante, me sorprende que teniendo ese poder oscuro no decidan aliarse al señor Chronomon–el general enemigo no se inmuto, solo sonrió ante la fuerza que sentía de parte del elegido y su digimon-

Eso es porque jamás nos rebajaremos ante nadie! –inmediatamente luego de decir aquellas palabras, tanto el peliblanco como su compañero digimon se abalanzaron sobre el general a gran velocidad-

La batalla había comenzado, el choque de puños y patadas entre los guerreros creaban pequeñas ondas de choque que se extendían por varios kilómetros, incluso por donde iban Yamato e Ian, su poder era grande, pero aun así no les sería fácil contra el general. Los golpes iban y venían, ninguno tenía tiempo de descansar pero a pesar de ser 2 contra uno, parecía que aun el general poseía la ventaja, pero Yue era consciente de eso y por eso le encargo a Hikard que observara el mejor momento para entrar en acción, él aun se tenía guardada una carta bajo su manga, pero si Hikard no descubría pronto la mejor forma de vencerlo, esa carta se perdería por el agotamiento.

Veo que no eres un simple humano como lo pensé, ustedes pueden ser llamados unos dignos rivales, pero aun así siguen siendo demasiado débiles ¡aaaaa! –el cuerpo del general comenzó a brillar y este finalmente mostro su verdadera forma, un inmenso dragón cibernético-

Esto no deja de mejorar –sonreía el Luna, mientras apretaba con fuerza su puño-


......................................................................................X.................................................................................

Bueno un pequeño post, si, se que es pequeño no me peguen, pero con el tiempo que tengo y como no tengo tiempo para consultar, es lo mejor que pude hacer, al menos posteo y dejo que continúen la historia owo

Hikard tu turno owo
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Ambos amigos observaron con seriedad a sus enemigos, incrédulos de que Dorumon estuviera aliado con aquel chico. Lentamente Matt desenfundo su katana mientras que Ian respiro profundamente, proyectando dos espadas Dao en sus manos y dejando a Excalibur como un último recurso. El primero en iniciar la ofensiva fue Atem, que extendió sus brazos al frente para que dos esferas de fuego salieran disparadas rápidamente contra ambos elegidos.

V-mon por su cuenta se encontraba junto a Gaomon observando a sus oponentes: Dorumon y Agumon. El azulado dio un paso al frente, endureciendo su mirada como nunca antes y luego girando su rostro para dirigirse a Gaomon.

-Asegurate que ese idiota entre en razón…yo me encargare del otro lagarto –comentó el Digimon antes de ser envuelto en una brillante luz junto a Agumon. Finalmente Imperialdramon Fighter Mode se tronaba los nudillos al observar como Victory Greymon lo señalaba con su espada. Ambos Ultimates emprendieron vuelo y destrozando el techo del lugar para poder pelear comodamente y sin restruccion alguna por los amplios cielos del mundo.

-Claro…dejame lo problemático –se quejó Gaomon antes de convertirse en Mirage Gaogamon y prepararse para luchar con su viejo amigo de travesuras que se convirtio en un Dorugoramon.

Por su lado los tres humanos se encontraban ahora en un duelo de espadas, donde Atem haciendo uso de un Florete repelía hábilmente las estocas de Ian y Matt. El mago enemigo en un hábil movimiento se agacho y soltó una patada en el estomago de Matt que lo envió a volar contra el suelo. Acto seguido esquivo los dos cortes de Ian para golpearlo con un potente rayo de luz blanco que se encargó de mandar al pelirrojo a rodar por el suelo sumamente adolorido mientras que ambas espadas del pelirrojo se rompían como si se trataran de fragmentos de vidrio.

-Sinceramente esperaba más de ustedes dos –comentó Atem dando un par de pasos hacia adelante. -¿Y dicen que protegerán a Aeris? No me hagan reir chicos –habló de forma tajante el chico.

Ian apretó los dientes de igual forma que Matt mientras se levantaban para seguir con al lucha. Antes de que el pelirrojo se lanzara salvajemente al ataque su mente se puso en blanco y la imagen junto a la voz de cierto guerrero resonaron en su cabeza.

“Ian…tu poder no es crear espadas. Es crear un mundo lleno de espadas ilimitadas” –la figura de Blake Rozenkrauss hablaba por última vez con el joven elegido, alentándolo para que siguiera adelante. El caballero se encontraba al frente del chico de cabellos rojos, dándole la espalda mientras posaba su mirada por el horizonte.

-Me niego a perder –habló Storm con sus ojos tornándose de un hermoso color dorado. Con determinación extendió su mano al frente y empezó a recitar un canto ante la sorpresa de Matt y Atem.

“My body is made out of swords

My blood is made out of iron

My will is made out of fire”

Atem enfureció al escuchar esas palabras y creo dos enormes lanzas que hielo que disparo contra el pelirrojo. Sus ojos se abrieron con sorpresa cuando un hermoso escudo purpura de siete petalos se interpuso enfrente de Storm, protegiéndolo de dicho golpe permitiéndole continuar con el canto.

I survived through countless battles

Trying to protect the life”

Forging fields of infinite weapons for the victory

Yamato aprovechó el descuido de Atem para propinarle un corte en el pecho que lo obligo a retroceder y a tomar una posición defensiva. El de cabellos negros escuchó momentáneamente la voz de su antepasado diciéndole que no dejara que interrumpieran a su compañero durante aquel rezo.

-Tu caes aquí desgraciado –murmuró Matt rodeándose de un gélido aura de color celeste. A su espalda su amigo continuaba con su acto.

Never regretting the path that I choosed to walk

For the sake of my loved people I will not stop

Always fighting, always standing in a hill of endless blades

The meaning of my whole life is”

Por un momento, un aro de fuego emergió del cuerpo de Ian pero simplemente aquel aro se encargó de mostrar como el mundo alrededor de los presentes era sustituido: se encontraban en un hermoso valle con pasto de un brillante color verde, espadas, lanzas y alabardas extendiéndose por el infinito. El cielo azul despejado era adornado por enorme engranes de color blanco que giraban en perfecta sincronía.

-Unlimited Blade Works –murmuró Ian antes de tomar en sus manos dos espadas que se encontraban a su lado.

Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel dude te toca :0
 

× Little Star ×
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Galacticmon apareció imponente frente a ambos y por un segundo el corazón de Hikard se congeló. Aquel digimon era un ser muy fuerte que podría acabarlos en cualquier momento con su ataque máximo pero no los ponía en desventaja, podrían con él si concentraban su fuerza en el punto indicado. Los ojos de Hikard se movilizaban en la batalla, analizando, desde el comienzo del enfrentamiento había notado que a pesar de la fuerza que la forma humana de Galacticmon empleaba se mantenía limitado ya que regulaba su respiración cada ciertos movimientos, cuando su forma original relució los ataques procedían de él y de su cola y su velocidad había aumentado notablemente. Es bien sabido que en su forma humana el cansancio era mayor, sin embargo él había obtenido su forma digital estaba como nuevo, sin un rasguño y sin un solo rastro de agotamiento, agotamiento que Yue comenzaba a mostrar.

Algo no está bien. — Susurró. Ryudamon a su lado asintió.

Galacticmon es un ser demasiado poderoso. — Pronunció—. Porque tiene dos mentes, incluso quizá más de un núcleo.

¿Qué? — Volteó a verlo. Ryudamon señaló la cola que atacaba a Yue mientras que la cabeza principal se enfocaba en ChaosDukemon.

Su cola es otra mente. — Antes de que Hikard pudiera hablar el alarido de Yue devolvió su atención al combate.

ChaosDukemon atacó nuevamente y el ataque se regresó a él, como un espejo, fue en ese punto donde la mente de Hikard comenzó a trabajar a una gran velocidad. Galacticmon tenía un escudo, que lo defendía y todo escudo tenía un punto débil. Yue atacó nuevamente está vez protegiéndose con su propio escudo de magia y estando más cerca de él y una chispa fue la variante que necesitaba. Su vista fue a los dos aros de luz azulada que sobresalían en su cabeza, ambos tenían un grabado escrito en lenguaje antiguo, dialecto que Wisemon le había enseñado en el pasado.

¡Lo tengo! — Exclamó y sus ojos irradiaron. Tenía una forma de comunicarse con él de manera que no debería de irrumpir en el campo: por medio de su mente—. Yue, sé que hacer. — El aludido se descolocó y volteó la mirada a donde Von Drasill se encontraba, con solo verla sabía que ocurría.

Adelante, te escucho.

La cola de Galacticmon es su segundo cerebro, piensa de manera independiente y eso nos deja en una desventaja pero los arillos de su cuerpo ¿puedes verlos? — Yue llevó su vista al digimon y asintió tras enfocarlos—. Esos son su debilidad. “Detrás de las barreras que me defienden el dolor no desaparece. Detrás del dolor que he sentido mi muerte me ha perseguido” — Leyó la escritura antigua y Yue enfocó mejor su mirada, él también conocía ese idioma pero no leerlo por completo—. Uno debe encargarse de la cola y otro de la cabeza eludiendo el campo que lo protege o destruyéndolo, si se destruye uno de ellos tendremos acceso a la cabeza principal, es por esos arillos que no importa cuanto lo ataquemos, él volverá a sanar.

Resumen:
Creo que todo está clarito así que no hay resumen(?)
No me gustó como quedó el post ;_; Ya haré mejores luego ;O;
Me disculpo por ausentarme, temporadas deprimentes y mudanzas presurosas me tenían ocupada como para escribir o si quiera dejarme animos para hacerlo.
No había visto que Shagami había posteado D: Y yo creía que aun faltabamos tres .3.U
Tu turno, Yue ~ ;D
Hikari ha posteado pero falta Takeru uvu -huye-
 

Art of life
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Atem medio sonrió. La verdad es que le costó asimilar que ese criajo que tenía enfrente había logrado crear una dimensión paralela a la del mundo. Visualizó el lugar. No le gustaba. Le daba mala espina. Miró a sus dos adversarios y comprendió una cosa.
-Ríndete Atem. Esta dimensión la controla Ian. Estás acabado -Dijo Matt por primera vez en lo que iba de batalla con aires de superioridad. Atem simplemente cerró los ojos unos segundos para abrirlos de golpe y que a su lado aparecieran lanzas doradas que fueron dirigidas a una velocidad que Matt tuvo que saltar y aun así le rozó el hombro. Ian se protegió con las espadas que después se desintegraron.
-Creo que no se va a rendir colega. ¿Estás bien? -Matt asintió.
-Solo es un arañazo. Hikard me reprenderá de nuevo..
-Cuidado..vuelve al ataque -dijo Ian serio al ver de nuevo como Atem creaba más armas. Esta vez unos tridentes que lanzó. Matt lo esquivo sin problema, pero Atem sonrió y entonces Ian lo vio. -Matt detrás de ti!!! -Atem controlaba el tridente con un ademan de manos, como un director de orquesta. Matt tuvo que volver a saltar haciendo una voltereta hacia atrás. Calló cerca de una espada que no dudó en arrancar desde el suelo para poder golpear ese tridente y esquivarlo con más facilidad.
Ian aprovechó y lanzó unas bolas de fuego contra Atem que esquivó sin mayor problema. Al ver que seguía controlando el tridente que podría acabar con la vida de su amigo, no se lo pensó y creando dos espadas, arremetió contra él. El mago lo vio y con la mano libre creo un grupo de espadas que ante sorpresa de Storm, lanzó contra él. -No puede ser..
-Storm cuidado!!! -Kobayashi vio con estupor como una decena de espadas caían contra su amigo que solo pudo cubrirse la cabeza. -Iaaaaaaaaaaaan!!!!!!! -Matt no tenía tiempo de lamento, ese tridente ya le estaba cansando. -Cabron...basta de jueguecitos- de un salto se colocó encima del tridente, usó su poder de congelación y al congelarlo perdió su raiz mágica y por lo tanto Atem dejó de controlarlo. Para sorpresa del mago, Matt cogió el tridente con sus manos y con fuerza lo lanzó contra Atem que esta vez no lo vio venir.
Matt miró como el polvo se disipaba y buscó el cuerpo de su amigo que, por suerte, solo estaba atrapado entre las espadas.
-Me fue de poco..-suspiró.
-Mala hierba nunca muere -medio sonrió el kobayashi.
-Y que lo digas..-la mirada de Storm se puso seria al ver como Atem se quitaba el tridente y la herida se le cerraba -se supone que en este mundo solo yo puedo crear magia..solo yo puedo crear armas..¿Qué está pasando Matt?
-No lo sé amigo..pero hay que acabar con él...Aeris nos espera.

Luigi Luigi falto de inspiración amigo
 

Dama Oscura
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No importa si salgo herida. Quiero vivir intensamente con pasión
sin volver a mirar al pasado.

Se levanto de su asiento y sus ojos azules se clavaron hacia la batalla que poseía Dorugoramon contra MirageGaogamon. El segundo hacía por todos los métodos entrar en razón a su compañero. Dorugoramon no estaba dispuesto a ceder ni un ápice en su palabras y con aquella decisión lanzo su gran ataque directo hacia el compañero de Matt que esquivo por suerte, la onda destructiva de Dorugoramon.

No había vuelta atrás. Habían traicionado a sus amigos y por ende el camino que habían escogido era ser parte de los Generales de Chronomon. Era por ella que era muy consciente que Dorugoramon se jugaría el todo para acatar sus decisiones sin importar cuales fueran.

- Dorugoramon -alzo la mirada al cielo y vio a ambos digimons en una lucha extrema. A causa de sus decisiones Dorugoramon era uno de los que sufría considerablemente al no recordar parte de su pasado. Cerro los ojos y sintió que en esos momentos la culpa le carcomía por dentro. Volvió abrir sus ojos y en su mirada un brillo dorado se enfoco sobre esos azulados. Ella cambiaría aquel destino para bien o para mal. Su mano se deposito en el bolso que llevaba dentro las esferas. Y fijo su mirada en el campo creado por el pelirrojo.

Adelante, ve.

Dio un salto para dar un giro en el aire e infiltrarse directamente al campo de batalla donde se encontraba su hermano y sus amigos. Le había costado pero con razonamiento de magia pudo alterar un poco la situación para adentrarse en ella y visualizar un terreno cubierto por armas.


❇ ❇ ❇ ❇ ❇
Ian dio un salto hacia atrás pero su atención fue llamado por unos instantes en su cangurera y pudo percibirlo algo leve tenue, la esfera se estaba llamando entre sí a las otras. Coloco una mano en su bolso precavido de que eso pudiese significar que muy cerca estaban otra esfera sagrada o la otra es que Aeris se acercaba a ellos.

- Matt -llamo a su amigo y este parecía recuperarse de un golpe por parte de Atem.

- ¿que ocurre? -pregunte este retomando su posición sin quitar la vista en el albino.

- posiblemente Aris este demasiado cerca -dijo el pelirrojo mirando de reojo a su amigo.

- ¿que dices? -abrió sus ojos y enfoco su vista hacia el pelirrojo- Aris, pero ¿donde? -miro hacia su alrededor y no pudo divisar a la nombrada.

- no es tan seguro -aclaro el Storm que volvio su vista al frente- pero la esfera está activada y cuando lo hace es cuando las otras esferas o Aris está cerca -aseguro este para extender su mano al frente y crear una barrera de fuego que repelo el ataque de luz por parte de Atem.

❄❄❄❄❄

Omegamon es mi deber proteger a Fanelia, debo regresar y protegerla de Chronomon y sus generales. Hace ya mucho tiempo deje de obedecer las ordenes de Yggdrassill y de las bestias sagradas. Eso fue desde que llegamos a este mundo que nos acogió.


Había pasado mucho tiempo y aun recordaba las claras palabras de Alphamon en aquel entonces su líder velaba por el bien de los humanos y de los digimons que estaban en contra de los ideales de Chronomon. Desde ese momento habia luchado junto con él y creyendo en la esperanza de un futuro distinto en el cual soñaba su líder que los humanos y digimons vivieran en paz.

Yo seguiré mi camino.

Hace 500 años atrás Alphamon había dado el todo para sellar a Chronomon junto con la princesa de Teraria y los elegidos de aquel tiempo. Y aunque Chronomon había sido encerrado por completo.
Alphamon no había muerto sino más bien había desaparecido después de la batalla, pidiéndole silencio de su existencia hacia los otros miembros.

Debo buscar algo importante en este mundo y no se cuanto tiempo me tome . Es por eso que quiero que te encargues de todos.

Fijo su atención hacia la gran ciudad modernizada de Teraria y vio aun centenar de servidores de Chronomon que iban contra la armada de Teraria fuera de la ciudad. Su capa se movía al son de la brisa y su mirada se fijo en Dukemon que se coloco al lado derecho suyo.

- no me esperaba que justamente Alphamon fuera el compañero de esa niña -hablo este con tono diplomático.

- hace mucho tiempo atrás Alphamon fue destinado para luchar junto a la princesa de Teraria -recordo el caballero y fijo su mirada hacia aquel cielo nublado- ahora lo entiendo todo Alphamon -dedujo Omegamon.

Dukemon miro de reojo al segundo al mando en silencio. No entendía nada pero lo que estaba claro es que Omegamon no se había sorprendido en lo absoluto después de dar información acerca de Alphamon. Sus ojos se abrieron leves y voltea a mirar a su compañero.

- Omegamon... tú sabías que Alphamon seguia en este mundo -dijo este con tono serio. Omegamon lo miro y solo asintio con la cabeza- ¡¿Porque...?!

- ahora no es momento de explicaciones -dijo Omegamon volviendo su mirada hacia al frente- debemos darnos prisa, antes de que Chronomon decida romper el sello que sujeta a Alphamon para controlarlo.

- tienes razón -afirmo Dukemon- si la información es correcta hace diez años Alphamon no tuvo más opción que luchar contra Chronomon pero en el intento de proteger a los Targaryen. El fue consumido por el poder oscuro de Chronomon convirtiéndolo en uno de sus generales. Pero Lestat Targaryen intervino en la batalla sellando a Alphamon bajo un conjuro impidiendo que este por completo tomara el papel de un General. Ahora que Chronomon ha despertado de su letargo su poder es inmenso más poderoso que hace 500 años atrás. Por tanto su control con cualquier digimon corrompido por él, no podrá liberarse. Si Alphamon despierta como general no podrá regresar al menos de que...

Ambos royal quedaron en silencio y supieron que tipo de destino podía tener su líder.

☀ ☀ ☀ ☀ ☀

Lanzo de sus garras una ondas de choque en forma de medias lunas directo hacia Dorugoramon que en el instante se cubrió con sus brazos haciéndole varios cortes a este y lanzándolo contra pilares gruesos logrando retumbar el sitio. Dorugoramon con dificultad empezó a levantarse mirando a MirageGaogamon. Dorugoramon se lanzo directo hacia el caballero bestia y le aplico un golpe certero en el estomago lanzándolo contra el suelo. Ambos digimons se miraron y cada uno se alisto para lanzar un ataque

!DORU Din! / ¡Cañón de Luna Llena!

La colisión de esos dos ataques era enorme pero parecía que no afectaba casi en nada el templo. Repentinamente la presencia de alguien más acudió al lugar sin que los dos digimons se diesen cuenta. Aquel joven de melena oscura y ojos azules oscuros hizo aparecimiento al fondo de la habitación elevado en el aire. Una sonrisa surco de sus labios y extendió su mano directo hacia donde se encontro Dorugoramon

Yo te libero de tu opresión


Dorugoramon se detuvo instintivamente y su cuerpo fue envuelto en luz cambiando su forma a la de humano. Aquel joven de cabellos violeta hizo aparecimiento y sus ojos violeta se abrieron de cierta manera. Su cuerpo empezó a palpitar como si algo por dentro quisiera salir de él. Se arrojo al piso y un potente grito desgarrador se escucho por en el salón

MirageGaogamon al ver aquello volvió a su forma de Gaomon seguido su cuerpo tomo la forma humana, pero en el instante de que estaba apunto de acercarse a su amigo pudo sentir poder proveniente de Dorumon y
aura de oscuridad alrededor suyo. Dio unos pasos hacia atrás ese tipo de poder era inmenso. ¿Que le pasaba?

- ¡Dorumon! -llamo Gaogamon- ¡Resiste! Mierda ¿que hago? si esto sigue así -intento acercarse pero una barrera hizo presencia al frente suyo- pero, que -exclamo para ver esa barrera invisible golpeo con fuerza sin poder derribarla ni mucho menos hacerle daño


Emerge desde lo más profundo del abismo...

- Aris...-se retorció de dolor miro hacia donde se encontró el peliazul que intento romper la barrera con sus poderes. Extendió su mano al frente- detenle -suplico con dolor en su voz- Chronomon, él...-sus ojos se abrieron y el color de estos cambiaron a unos rojizos escarlata de su espalda alas negras empezaron a resurgir sobre él .

- ¡Dorumon! -golpeo la barrera ¿que le estaba ocurriendo a su amigo?


Liberate y sirvele a tu Amo y Señor.


Gaomon dio un paso hacia atrás y vio como el cuerpo de Dorumon fue envuelto por esas alas oscuras. Su mirada se desvió y sus ojos se abrieron al ver al responsable; Chronomon estaba elevado a unos metros arriba de ellos con una sonrisa en sus labios ¿como era posible que no lo percibio? Vovio a clavar su mirada donde yacía Dorumon pero vio como las alas se habían abierto y extendido considerablemente haciendo presencia aquel muchacho que ahora tenía una mirada frívola.

!Despierta segundo General!




✴ ✴ ✴ ✴ ✴


Elevada en el aire vio a lo lejos la batalla entre los tres chicos pudo notar que la ventaja era de su hermano. No obstante ella estaba seguro que Ian y Matt no iban a dejarse ganar tan fácilmente, esos dos no sabían que Atem era su hermano gemelo.

Falta muy poco.

Extendió su mano derecha al frente para concentrarse e invocar su arma que apareció frente a ella. Lo tomo y miro a la batalla decidida a intervenir en cualquier momento. Se sobresalto y miro hacia atrás aquel poder y su mirada se opaco apretando con más fuerza su agarre en la espada.

- Dorumon...-susurro el nombre de su amigo. Tapo su cara con su mano izquierda- perdoname -pidio ella intentando reprimir lo que estaba sintiendo en esos momentos- sabía que esto podía ocurrir, sin embargo lo permiti -bajo y cayo de rodillas- yo te prometo que te liberare cueste lo que cueste -aseguro decidido para alzar su mirada hacia aquel cielo.

Ella está apunto de despertar.

Atem bloqueo el ataque de Yamato y la de Ian junto con una barrera de viento, sin embargo Ian fue tan rápido que tomo una espada y rozo por la espalda al peliblanco que al sentir aquello lanzo una onda de energía directo al pelirrojo seguido sintio una estocada en su vientre para separarse inmediato de ambos guerreros y toco su estomago, cada vez era dificil sanar sus heridas a aparte de usar su magia contra esos dos. Sintio un leve mareo pero su mirada seguia fija en esos dos.

- nada mal para unos perdedores como ustedes -dijo con sorna de burla haciendo tiempo para sanar sus heridas.

Tanto Matt como Ian no lo permitieron y lanzaron en conjunto dos hechizos con sus respectivos elementos directo hacia el peliblanco que no lo penso tampoco y lanzo un ataque pero sin embargo debido a que habia usado varios hechizos anteriormente su poder había menguado y ese ataque no era nada en comparado con la de esos dos que había unido fuerzas.

- mierda -susurro el peliblanco sabiendo las consecuencias. Sonrío y supo su final. Cerro los ojos dispuesto a ceder.

!LA TILT!

Esos dos ataques fueron expulsados por un tercer ataque que los mando lejos de su objetivo principal, creando entre sí una explosión. Ambos jovenes miraron directamente a la causante y vieron a Aeris acercarsele al peliblanco.

- Ian, Yamato ustedes poseen la esfera entreguenmela -ordeno la peliblanca mirando a los dos chicos seguido volvio a mirar a su hermano- hermano... yo me haré cargo descansa por favor -pidió ella con una sonrisa sobre sus labios- mi deber es recolectar las esferas, por ende debo de luchar con ellos -se levanto y se solto del agarre de su gemelo.

- Aris... no lo hagas.

- no te preocupes soy muy fuerte -aseguro la chica mirando a sus dos adversario para llevar su mano derecha a su funda y sus ojos empezaron a brillar de un tono dorado- pagaran por lo que le han hecho a mi hermano Ian, Matt en guardia -Ambos chicos abrieron sus ojos ante tal revelación y un repentino recuerdo cayo en su memoria de cuando eran niños

- pero que...-hablo Ian colocando una mano sobre su cabeza, aquel dolor era algo leve.

- el hermano de Aris -incrédulo Matt miro al albino y sus mente empezó a ser invadido de difusos recuerdos.

Ian y Matt se les fue sellado los recuerdos de Atem. Podría decirse que desde niños, ellos cuatro ya se conocían.

¿Y que sucedió?

Me encargue de sellar las memorias sobre Atem y Aeris; incluso esos dos estuvieron presente incluso en el despertar de hace diez años de Chronomon, pero en aquel entonces no habían despertado aun como guerreros y solo fueron testigos de la cruel masacre de parte de nuestra familia. Es por eso que hice un conjuro de sellamiento para que olvidaran aquello.




- Ian recuerda la promesa que te pedi que hicieras antes de llegar a Aquarius -hablo Aeris mirando fijo al pelirrojo- espero que lo cumplas.

"Si tan solo pudiéramos volver a los tiempos
en los que podíamos reír con inocencia"


 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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-Realmente siento que solo hemos sido marionetas al final de cuentas –habló Storm luego de retirar la mano de si sien. En su cuerpo varias de las heridas que tenía estaban siendo sanadas gracias a la funda de nombre Avalaon. –Y finalmente me encuentro en una situación similar a la de Blake hace ya tanto tiempo: elegir entre mis amigos o el reino –afirmó antes de extender sus manos y que dos espadas estilo rapier apareciera en estas. –Pero yo elijo ambos. Ríndete Aeris…sabes que aquí yo tengo la ventaja –trató de razonar el de cabellos rojos. Su respiración era agitada debido a la cantidad de magia que estaba usando para mantener su Reality Marble en pie. En un último movimiento de manos un numero inimaginable de espadas se elevaron por los aires, esperando la orden de ser disparadas como misiles por su dueño.

-Tú y yo sabemos que no podras mantener este mundo por mucho tiempo –contestó la de cabellos blancos antes de extender la mano. –Dame la esfera…ahora –ordenó Aeris con un tono de voz serio. La joven tuvo que colocar una barrera sumamente fuerte al ver como una lluvia de espadas se le fue encima.

-¡¿Acaso estás loco?! –reclamó Matt a su compañero. Su reclamó se quedo incompleto cuando el de cabellos rojos lanzó ambas espadas a un lado, corriendo en dirección hacia Aris. -¡Ian! –reclamó el joven, viendo como una extraña daga se materializaba en manos del pelirrojo.


-¡La daga que representa la traición y puede cortar cualquier tipo de pacto que pertenico a la bruja Medea de Colchis! ¡Rule Breaker! ¡Sea lo que sea que te este controlando voy a romperlo en mil pedazos!–declaró Storm en medio de su carrera. El de ojos dorados llegó al frente de Aeris y se dispuso apuñalarla en el abdomen. Claro, el joven no se espero que una fuerza se repulsión tratara de evitar que llegara a completar su cometido.

-¡Rindete Ian! –declaró Aeris con fuerza, usando una buena cantidad de magia para evitar que su amigo lograra acercarse con esa daga.

Afuera de aquel dimensión, Imperialdramon Fighter Mode y Victory Greymon continuaban en una pelea…o en este caso era el guerrero dragón con espada que buscaba alguna forma de dañar al otro digimon. A Victory Greymon le parecía sumamente increíble que no fuera capaz de darle un daño significativo…incluso usando la dramón breaker –arma especialmente fatal para digimon dragones- parecía que Imperialdramon estaba jugando con el.

-¡Que diablos eres tu! –bramó el dragón espadachín al lanzar un espadazo que fue atrapado con las manos del digimon dramón. -¡Tu no eres un digimon normal! –afirmó antes de salir volando por una patada de Imperialdramon.

-En efecto…no soy un digimon normal –se cruzó de brazos. –Fui testigo del nacimiento de nuestro mundo…al igual del momento en que los digimon llegaron a este. He visto incontables leyendas nacer y morir. Tu simplemente eres un mocoso comparado conmigo –afirmó Imperialdramon antes de invocar un cañon en sus manos. –Ahora es tiempo de terminar con esto –declaró, apuntando en enorme caño en dirección al otro digimon.

-¡Dramon Breaker! –se lanzó Victory Greymon en un último movimiento para asegurar su victoria.

-¡Giga Death! -bramó Imperialdramon antes de disparar un colosal disparo de energía hacia el Greymon de la Victoria. En cuestión de segundos aquel ataque impacto al digimon para que luego un pequeño Agumon cayera en dirección al suelo. Imperialdramon voló rápidamente para atraparlo con sus manos, evitándole una muerte dolorosa. –Ahora todo depende de ellos…

 

Art of life
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Kobayashi apretó los puños. Dentro de su cabeza recordaba lo sucedido en aquel pueblo. De nuevo Dama Oscura ante él...su Aeris había desaparecido.
No...se negaba a ello. Seguro que encontraba alguna pizca de su esencia dentro.
No se rendiría...

Vio como su compañero arremetía contra ella sin ningún tipo de duda. Le reprendió un par de veces, pero sin conseguir su objetivo. El Storm para su sorpresa, sacó una daga de aspecto raro.

"-¡La daga que representa la traición y puede cortar cualquier tipo de pacto que perteneció a la bruja Medea de Colchis! ¡Rule Breaker! "

Rule Breaker...nunca había escuchado hablar de ella, pero Ian estaba más cercano al poder oculto de las armas. Si de verdad existiera un arma capaz de hacer volver a Aeris, seguro que era esa.
Confió en él...asintió ante la arremetida del Storm contra su Aeris, y por un momento confió en que esa daga le devolviera a la Targaryen...pero...
La daga no la penetró. Ni la llegó ni siquiera a rozar...Ian salió disparado, junto con las esperanzas de Matt de recuperar a la peliplateada, sin dañarla.

"-Ríndete Ian"

¿Rendirse?

Miró al chico y vio su media sonrisa. Eso no entraba en los planes del Storm. Si hay alguien que moriría intentando lo imposible, sabiendo que verdaderamente, no es posible...ese era él...Ian Storm.
Se puso de pie y miró a Aeris. Las dos miradas chocaron creando un ambiente tan tenso, que se podría cortar con un cuchillo. Atem permanecía apoyado sobre una rodilla mientras seguía intentando curarse la herida fatal del abdomen. Pero apenas le quedaba magia...y eso lo sabía.

-Nunca Aris...te haremos volver, bien por la fuerza, bien por tu cooperación. -Alzo el puño y al rededor de él la tierra tembló -Dame tu poder Blake..una vez más...para salvar el reino...y mi amistad -miró a Matt- Necesito tu poder...BLAKE!!! -El chico empezó a emitir un aura de fuerza que elevó varios cascotes del suelo. Estaba despertando el poder oculto de Blake.

Yamatto se tuvo que tapar con el brazo. Había levantado una enorme cortina de arena y piedras. Ian estaba despertando el poder de Blake, lo que era el 5º origen. El despertar.
Dama Oscura también tuvo que taparse y protegerse, Atem directamente salió disparado un par de metros, cayendo cerca de unas espadas que por poco se incrusta. Se agarró a una de ellas, ya que el viento seguía soplando fuerte.
Al final el viento fue amainando, hasta que de pronto se vio a Ian con el pelo rojo de punta y los ojos dorados. Amatetsu y Excalibur a un lado de su espalda entre cruzadas.

-Storm... -susurró Kobayashi después de que la transformación de su amigo acabara -¿Eres tú? -Ian Storm dirigió su mirada al castaño. La mirada era más dura y seria de lo normal. Levanto el brazo en dirección hacía el Kobayashi. Matt se preparó para lo peor y apretó los puños. El Storm extendió el brazo y sacó dos dedos.
-Quién si no idiota -Matt medio sonrió - Blake me ha cedido todo su poder...ahora estoy que ardo.
-Eso no cambiará nada Ian. No retrases lo inevitable -Dama Oscura se dirigió a él. Su labio titubeaba un poco. No reconocería que por un momento había sentido miedo. -E.entrega la esfera Storm. No quiero mataros...no de momento.
-Basta ya de cháchara...quiero probar mis nuevas habilidades -En una décima de segundo apareció delante de la chica, Dama Oscura se cubrió del golpe de milagro, pero no tuvo tiempo de responder al rodillazo que la dejó sin aire y al seguido codazo en la nuca que la aplastó en el suelo. Ian fue a rematar, cuando la chica lo esquivó y de un impulso se volvió a poner de pie. Con el puño se limpió el hilo de sangre que le salía del labio y escupió al suelo.
-Veo que vas en serio... -De nuevo la tierra tembló- Pues no me detendré...has tenido tu oportunidad... -El espectáculo de antes volvió, el viento azotó con virulencia el mundo de las Unlimited blade Works. Dama Oscura al 100% de su poder aparecía ante los dos chicos.
-Aeris... -Atem tosió un poco de sangre.
-Aris... -Matt apartó la mirada. A la chica le cubría un aura de oscuridad. El peliplateado había desaparecido por el morado oscuro. Los ojos de un tono grisáceo y una sonrisa torcida sádica representaba ahora el nuevo cuerpo de la chica. -No...
-Tranquilo Matt -Ian se mantenía en la misma postura. Ni el virulento viento de hacía unos segundos le había movido un milímetro -La rescataremos de ahí...cueste lo que cueste -Apretó los puños y estos se envolvieron en fuego -VAMOS DAMA OSCURA, BAILEMOS!

Un intercambio de golpes empezó. Dama oscura contratacaba con bolas de energía oscura, mientras Ian se protegía con escudos de fuego o simplemente las esquivaba.
Matt desde el suelo les intentaba seguir la pista.

-Kobayashi... -se dio la vuelta al escuchar su apellido. Atem venía arrastrándose por el suelo. Detrás de él un camino de sangre le seguía los pasos. -Sal...salvala...
-¡ATEM! -el chico cargó su cuerpo y lo recostó en su pecho.
-Matt...lo..lo siento -tosió y más sangre salió- Chronomon...él...
-Descansa amigo..lo necesitas...
-No...Matt...escucha... -Atem volvió a toser. Matt se preocupaba por la vida de el hermano de Aris -Chronomon...él tiene...el poder...Aris.. -volvió a toser.
-Atem...¡¡ATEM!!
-Matt...sal..salvala...sálvala por...favor...

Matt dejó el cuerpo de Atem recostado en un sitio. Dio dos pasos y se encontró con la daga que había intentado utilizar Ian para devolver a Aris. La cogió del suelo.

-Gale...salvemos a nuestra amiga...

El cuerpo de Matt empezó a emitir mucha energía al mismo tiempo que andaba. Cogió carrerilla y saltó hacia donde había una onda de choque.
Dama Oscura se protegió del golpe de Ian creando un campo magnético. Ian fue repelido. Iba a contratacar cuando vio un halo de luz con Katana. Dama Oscura no vio como la Katana atravesaba el campo. Cuando se quiso dar cuenta tenía a Matt a dos palmos.

-Tú...
-Devuélveme a Aris -Clavó sin piedad la daga en el pecho de la chica. Ian no se lo podía creer...de verdad lo había conseguido.
-Mal..maldito...-El anillo de Matt brilló- El...anillo...
-Abuelo...
-El anillo está brillando...-Ian de pronto vio una fuerte luz cegadora y de pronto ambos chicos descendieron al suelo. -¡¡¡MATT!! -gritó al ver al chico con los ojos cerrados...pero más se extrañó al ver a la chica de igual forma. ..-Qué estará pasando..
 
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Art of life
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Abrió los ojos y vio una habitación conocida para él. Ya había estado ahí, sentía ese frío que se le helaba los huesos y ese vaho que echaba cada vez que soltaba el aire.
Enfrente de él una neblina espesa que apenas dejaba ver dos palmos el suelo. Dio un paso y escuchó un golpe, como si algo hubiera caído. Se aventuró a dar otro paso y entonces vio lo que tenía enfrente.

Los barrotes no la dejaban salir. Sentía que llevaba ahí encerrada años, mas solo habían sido unas horas...desde que tuvo que hacer el sacrificio de dejar a su otra yo en su lugar. Escuchó unos pasos y golpeó el barrote. Quiso gritar pero aun no le salía la voz.

-Ayuda... -susurró timidamente. Sintió un pinchazo en la garganta. -Ayuda...
-Aris.. -escuchó la voz proveniente de la niebla y entonces pudo verle.
-Matt... -El chico se acercó e intentó quitar los barrotes por la fuerza. Buscó en su espalda su inseparable katana, pero no la encontró. -Es inutil...Matt...
-¿Dónde estamos Aris? Este lugar...
-Es mi mente Matt..solo somos proyecciones astrales. Lo que aun no sé...es como has conseguido pasar.
-Gale...será el poder de Gale. El poder del....del amor, puede unir dos mundos -dijo sonrojandose. La chica también se sonrojó.
-Que bonito...lástima que me den ganas de vomitar -escucharon una risa siniestra. Kobayashi se puso en alerta- Entras en mi casa...sin ser invitado. Que descortes por tu parte, Yammato Kobayashi.
-¡¡Quién eres!! Muéstrate si tienes lo que hay que tener -Gritó el chico.
-Me apenas Matt...¿no te acuerdas de mi? -De pronto una sombra conocida por él se mostró justo detrás -Hace poco nos vimos en este mismo lugar...solo que en la jaula estaba yo...
-Dama Oscura...tu verdadera apariencia..
-La puta daga de tu amigo me ha vuelto a echar...pero ya estoy preparandome para volver de nuevo. Solo tengo que matarla...y matarte a ti.

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Dama Oscura
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-Tú...
-Devuélveme a Aris -Clavó sin piedad la daga en el pecho de la chica. Ian no se lo podía creer...de verdad lo había conseguido.
-Mal..maldito...-El anillo de Matt brilló- El...anillo...
-Abuelo...
-El anillo está brillando...-Ian de pronto vio una fuerte luz cegadora y de pronto ambos chicos descendieron al suelo. -¡¡¡MATT!! -gritó al ver al chico con los ojos cerrados...pero más se extrañó al ver a la chica de igual forma. ..-Qué estará pasando..

Atem observo todo intentando por todos sus metodos no decaer en la insconsciencia. Coloco su mano sobre su estomago viendo que aun sus heridas seguían sin poder sanarse del todo. Se levanto con dificultad y empezo a caminar hasta donde se encontro el pelirrojo junto con los cuerpos inconscientes de Yammato y su hermana gemela.

- Ahora es el turno de Matt en ayudar a mi hermana.

- Atem -alzo la mirada y vio al peliblanco tomar asiento cerca de ellos- acaso...

- no te preocupes, solo debemos esperar -agrego el ojiazul con la vista clavada en su hermana- estoy seguro que Matt se encargara de rescatar a Aris de donde se encuentre.

El Storm suspiro y volvio su vista hacia sus dos amigos, apretando leve sus puños. Sintio una mano posarse sobre su hombro y desvio su atención hacia el Targaryen.

- Chronomon, él es el mayor responsable de todo lo que está ocurriendo -confirmo el Targaryen con la vista clavada hacia su hermana- sino fuera por él, ni Aris, ni yo hubiesemos sido parte de su despertar, pero estabamos destinados a ello -cubrio su rostro con sus flecos- A causa de ello yo tuve que decidir escoger ser parte de los generales para que Chronomon dejara a Aris -apreto con fuerza sus puños- pero el estaba tan interesado en ella que lo único que logre fue a plazar el tiempo de Aris de convertirse en el primer general hasta que Chronomon despertará todo su poder.

- ¿A plazar su tiempo?

Atem simplemente afirmo con la cabeza y sonrío de medio lado.

- cuando luchabas con Aris, ella aun era consciente y solo necesitaba la esfera que poseías -agrego este mirando al de ojos dorados que abrio sus ojos llenos de desconcierto- pero ustedes pensaban que en ese momentos Aris, ya era un general. Ella al ver tanto poder emanar en ti y ver que pediste que tu antepasado te brindo poder, no tuvo más opción que despertar a su otro yo, que es llamada Dama Oscura; pero en realidad Dama Oscura y Aris son una misma entidad, una misma persona. Chronomon estaba muy consciente de ello pero le importo poco era por ello que permitio que lucharamos porque sabía que Aris despertaría ese lado oscuro propio suyo.

- ¿porque diablos no nos dijeron nada? -pregunto apretando más fuerte sus puños- tu también eras consciente de ello Atem, entonces porque...

- ella así lo ha pedido -respondio con semblante serio el peliblanco, suspiro y miro al de ojos dorado- tú conoces más a mi hermana, Aris siempre intenta hacer las cosas por si misma y siempre evita que otros se preocupen por ella, siempre se esfuerza en dar lo mejor de sí, queriendo siempre velar por el bienestar de otros. Yo no los estoy culpando de lo que ahora sucede -dijo el Targaryen con un semblante cansino y una media sonrisa en sus labios- tarde o temprano Aris despertaría a su otro yo, ella es la única que debe dominarlo -volvio su mirada hacia el castaño- pero ahora sé hay alguién importante en su vida que pueda ayudarla a dominarlo por completo.

- te refieres a Matt -susurro el Storm mirando a su amigo, suspiro- creo que este idiota a parte de ser tan cabezón no es nada bueno para confesarse -nego con la cabeza haciendo reir leve al peliblanco- oye Atem, todo este tiempo, tú...

- si, me dedique en seguir las ordenes de Chronomon -respondio el peilblanco que suspiro- después de todo no tengo perdón de los dioses, ni de nadie -coloco su mano sobre su herida al sentir el gran ardor- incluso debería estar muerto

- no digas tonterías -hablo Ian con el ceño fruncido- talvez lo que hayas echo en el pasado no fue nada correcto, pero creo que en este tiempo puede cambiar las cosas -medio sonrio- Además si mueres ¿que será de Aris? ponte a pensar que después de estos largos años, ella debe sentirse sumamente feliz de saber que tiene un hermano gemelo que se sacrifico por su bien, crees que es correcto, que pienses de esa manera, hazlo por Aeris.

- Ian... -este miro al pelirrojo por unos instantes seguido coloco una mano sobre la cabeza del pelirrojo- has crecido mucho

- oye! -se quejo Ian quitando la mano del muchacho- ya no soy un niño e incluso tenemos la misma edad

- tienes razón -aseguro Atem para abrir leve sus ojos colocando su mano sobre su boca para toser de tal manera que un liquido carmín escapa de su boca.

- ¡Atem! -exclamo preocupado Ian acercándose a su amigo.

- estoy bien -respondio el ojiazul limpiandose la boca.

- creo que en eso Aris y tu son tan iguales -agrego el Storm ayudando a rescotar al peliblanco en el suelo- lo mejor será que descanses, cuando estos dos despierten, iremos donde Hikard y Yue, para que puedan curarte esas heridad -sonrío de medio lado el pelirrojo

Fuera del Campo de Batalla.

Sonrío de medio elevado en el aire al ver uno de sus generales ya despertado. Era interesante ver como aquel digimon estaba bajo su yugo sin ningún problema, toco suelo sin ningún problema para encaminarse hasta donde se encontro su segundo general y volvio a sonreír satisfecho con su proposito.

- Chronomon -mascullo entre dientes Gaomon en su forma digimon viendo al verdadero enemigo.


- oh ¿nos conocemos? -cuestiono con una sonrisa el pelinegro viendo al digimon- parece ser que me odias mucho puedo sentirlo.

- ¿que le has hecho a Dorumon? -cuestiono con voz alta Gaomon.

- te refieres a mi general -respondio el aludido mirando de reojo al joven de cabellos violetas- en realidad nada, por si no lo sabías. Hace diez años su querido amigo decidio ser parte de mis generales -respondio con simpleza el joven- ¿que? o es que acaso ¿no lo sabías? -dijo disque sorprendido el azabache viendo la expresión en el digimon. Sonrió divertido.



❤ - ❤ - ❤ - ❤ - ❤
-Gale...será el poder de Gale. El poder del....del amor, puede unir dos mundos -dijo sonrojandose. La chica también se sonrojó.

-Que bonito...lástima que me den ganas de vomitar -escucharon una risa siniestra. Kobayashi se puso en alerta- Entras en mi casa...sin ser invitado. Que descortes por tu parte, Yammato Kobayashi.

-¡¡Quién eres!! Muéstrate si tienes lo que hay que tener -Gritó el chico.

-Me apenas Matt...¿no te acuerdas de mi? -De pronto una sombraconocida por él se mostró justo detrás -Hace poco nos vimos en este mismo lugar...solo que en la jaula estaba yo...

-Dama Oscura...tu verdadera apariencia..

-La puta daga de tu amigo me ha vuelto a echar...pero ya estoy preparandome para volver de nuevo. Solo tengo que matarla...y matarte a ti.

Aris fijo su vista hacia su otro yo. Se estremecio era consciente que ese otro yo era una identidad suya que con el tiempo había encerrado. Su cuerpo flaqueo al punto que se apoyo de los barrotes para caer de rodilas respirando con dificultad. Estar en ese lugar la hacía sentirse sumamente vulnerable y débil.

- Aris -llamo el castaño regresando hasta donde su amiga. Coloco su mano sobre las manos de la chica que alzo la mirada y lo miro- no te ves bien -noto Yammato viendo el rostro pálido de la joven poso su mano derecha en el rostro de la joven y la acaricio.

- no te preocupes por mí -aseguro la ojiazul esbozando una sonrisa en sus labios- en estos instantes lo más importante es que salgas de este lugar Matt -respondío la Targaryen posando su mano encima la de su amigo.

- ni hablar -respondio el ojiverde- no te dejaré y mucho menos, el saber que ella desea aniquilarte, no lo permitiré -aseguro el Kobayashi con determinación en sus palabras para separarse de la joven que seguía prisionera en la celda. Dio la espalda y fijo su atención en la mujer de cabellos oscuros que sonrío.

- Matt... -miro la espalda de su amigo quién estaba dispuesto a luchar por ella- no lo hagas, por favor -extendio su mano queriendo salir de aquel sitio. Tenía miedo, mucho miedo que su otra yo le hiciera un gran daño a su amigo y aquello no se lo perdonaría.


La mujer de largos cabellos oscuros sonrío y dios dos pasos alertando al castaño seguido desaparecio frente a los ojos del Kobayashi que le costo identificarla por aquel sitio cubierto por neblina. Los ojos de Yammato se abrieron de tal manera que dio un paso hacia atrás al ver como la mujer había aparecido con el rostro muy cerca del suyo. Se escucho una carcajada y seguido por segunda vez esa mujer habia desaparecido

- eres muy lento querido Kobayashi -resono la voz de Dama Oscura alrededor del joven- sin duda serás una fresa fácil para eliminar

Los ojos verdes de Matt buscaron y la vio sentada sobre el aire seguido vio como está surcaba sus labios y le mandaba un beso. Eso le irrito de cierta manera ya que esa mujer solo jugaba con él y por desgracia el estaba en desventaja sin tener su espada a mano, miro hacia atrás a su amiga que estaba encerrada en aquella prisión, apreto los puños, no iba permitir que ese otro yo se adueñara del cuerpo de su amiga y mucho menos que la eliminara, primero muerto a que le hiciera algún mal a Su Aris. Dama Oscuro sonrío como sabiendo los pensamientos del castaño piso suelo y miro fijamente al chico

- ¿eso es lo que deseas?

Y ambas miradas se cruzaron. El castaño abrio leve sus ojos y vio que la mujer no dejaba de sonreír empezando a pasearse alrededor suyo, sin quitar para nada su atención la vio acelerar el paso de maner que la volvio a tener al frente suyo.

- ¿crees que serás capaz de defenderla de lo que viene de ahora en adelante? -pregunto la mujer para colocar su mano sobre el estomago del chico y una esfera oscura lanzo lejos al castaño que recibio directo el ataque.

Matt cayo de bruces al suelo seguido una gran cantidad de sangre surco de su boca escupiendo con dificultad. Se limpio la comisura de sus labios y escucho la carcajada de esa mujer se levanto con dificultad y de tal manera su mirada verdosa se dirigio hacia la otra Aris que trono sus dedos haciendo parecer en el suelo estacas oscuras que iban dirigidas hacia el castaño, quién rapidamente con movimientos rapidos los esquivo dando varias vueltas hacia atrás seguido lanzo de su mano una esfera azulada que congelo inmediato las estacas que salía del suelo.

- Matt! -llamo Aeris viendo la situación en el que se encontraba su amigo, busco por todas partes algún tipo de solución- es poco probable que pueda contra ella -aseguro la ojiazul para apretar sus puños- ella tiene ventaja y Matt no tiene ni su espada para poder luchar -medito sus palabras la peliblanca, se sobresalto de tal manera que supo como poder ayudar a su amigo- lo tengo, pero estoy segura que no tendré mucho tiempo -aseguro ella indecisa más su mirada azulada demostraba determinación- lo haré -aseguro ella para dirigir su atención en el Kobayashi.

El Kobayashi lanzo una especie de ventisca directo hacia la mujer que con facilidad logro colocar una barrera al frente suyo seguido alzo su mano derecha para tronar su dedo logrando que un rayo oscuro cayera directo hacia el castaño logrando dejarlo fuera de combate por unos minutos.

- !Yammato! -grito preocupada la Targaryen colocando sus manos sobre los barrotes.

- que niño más tonto -opino la mujer de largos cabellos oscuros que camino hacia donde se encontro el cuerpo del joven- creíste que podias conmigo, sin duda eres muy pátetico Kobayashi.

- no...no permitiré... que le toques un solo pelo a Aris -aseguro el castaño levantandose con dificultad.

- vaya... me sorprende hasta donde quieres llegar solo por ella -dijo la pelinegra que dirigio su mirada en su otra yo, señalo con su dedo indice y el cuerpo del muchacho se elevo hasta quedar al frente de ella- sabes en realidad no podrás ni siquiera ayudarla, su destino es morir en las manos de Chronomon.

- eso no lo permitiré! -exclamo el castaño que sin importarle lanzo un golpe directo a la mejilla de la mujer logrando soltarse de la dominación de la mujer para dar varios pasos hacia atrás un tanto cansado de recibir varios ataques directos de la Dama Oscura.

- acaso el anciano no te enseño que es muy bajo golpear a una mujer -dijo divertida la pelinegra que volvio su vista hacia el castaño seguido sus ojos grisaceos empezaron a mostrar un brillo escarlata- basta de juegos. Te mataré y luego iré por ella -señala a la peliblanca que estaba detrás de los barrotes- y cuando eso ocurra podré salir de este lugar.

- eso lo veremos -respondio Kobayashi con una sonrisa en sus labios

- ¡Balus Rod!

Una especie de latigo es lanzado directamente hacia el Kobayashi que saltaba esquivando aquel ataque con dificultad.

- insolente! -refuto molesta la pelinegra seguido hizo desaparecer el hechizo para colocar sus dos manos al frente- Dragón oscuro que duerme en la llama carmesí, con tu rugido, reduce a cenizas a mi enemigo.

- ¡Cuidado Matt!

¡Garv Flare!

Un rayo de fuego potento va dirigido hacia el castaño que sorprendido coloca sus manos hacia al frente intentando detener el ataque que se trataba de algo sumamente poderoso. Su cuerpo empezo a irradiar un fuerte brillo de color azulado seguido el ataque había sido lanzado a su dueña que sorprendida logro crear una fuerte barrera estrellandose y explotando en el instante. Dama Oscura cayo de bruces al suelo un tanto afectada por el ataque. Miro al rsponsable con furia en su mirada y supo que cada vez aquel muchacho se estaba era fortaleciendo. Escupio sangre de su boca y sonrío de medio lado. Yammato por su parte dirigio su atención hacia su amiga y la vio escupiendo sangre de su boca. Sus ojos se abrieron ¿que diablos? Su Aris estaba siendo afectada miro una vez más a la pelinegra que de igual manera sangraba. Acaso...

- !Aris!

- estoy bien -respondio restándole importancia ella mirando a su amigo y le sonrío- sé que tu puedes Matt

Su mirada se volvio a dirigir en Dama Oscura que se elevaba en el aire para lanzar diversas esferas oscuras hacia él, logrando esquivarlas con facilidad noto que la mujer estaba algo debilitad y aquello podía ser bueno para él.


Yammato observo fijamente a su abuelo que miraba atento el retrato de la familia Targaryen donde se veía un buen grupo de platinados sonrientes. y felices Arathorn dejo escapar un suspiro seguido tomo asiento frente a su nieto que lo miro fijamente.

- Matt.

- ¿que ocurre?

- puedo saber ¿como sigue tu relación con Aris?

- heh? porque preguntas eso -dijo este sonrojado seguido miro a otro punto- bien... supongo.

- no me mientas chiquillo -dijo el anciano alzando el ceño- se supone que será tu futura esposa

- abuelo! deja de decir esas cosas -dije este alterado y algo acalorado- se supone que ese compromiso solo es mentira, ya que ustedes decidieron por nosotros!

Arathorn río a carcajada mientras que el castaño solo suspiro rendido. Desvio su atención a otro punto de brazos cruzados y su mirada se entristecio.

- hace unos meses atrás fuimos a Harrenhall y a causa de cierto incidentes. Aris fue descontrolada por usar magia negra.

- ya veo -dijo el anciano- Matt quiero que prestes atención, talvez no lo entiendas ahora. Pero llegara el momento indicado en el que lo entenderás.

- abuelo

- La luz y la oscuridad siempre han ido de la mano en todo este tiempo, muchas veces puede incluso ser dos caras en una sola moneda, donde existe oscuridad siempre la luz brindara su brillo. Nuestro mundo esta regido por ellos, siempre habrá un fuerte equilibrio en ambos. Solo existe algo que pueda desestabilizar ese tipo de equilibrio y es la ambición de alguien cuyo corazón quiera poner la una otra contra la otra, pero en realidad ambas son solo uno. -noto la expresión de confusión en su nieto y coloco una mano en la cabeza de este- con el tiempo lo entenderás. Pero sé que llegará ese momento en el que lo entenderás.

- ahora entiendo tus palabras abuelo -hablo Yammato dandose cuenta de la situación y su mirada se centro en la mujer de cabellos oscuros que lo miraba fijo seguido en su amiga que lo miro y afirmo con la cabeza. Bajo su vista y sus ojos se cerraron por unos instantes para divisar en su mente la daga que antes su amigo Ian y él habían contra Dama Oscura. Un brillo hizo presencia donde la figura de la daga se hizo presente.

- no puede ser.

- ahora lo entiendo todo -dijo el castaño mirando a la pelinegra que retrocedio varios pasos hacia atrás inquieta ante el objeto que sujetaba el muchacho- Aris y tú siempre han sido una sola -dio un paso hacia adelante viendo el rostro palpable de temor en la mujer.

- cierra lo boca! -exclamo está con molestia lanzando varios ataques directo hacia el castaño quién no necesito moverse debido a que todas las esferas oscuras simplemente pasaban al lado del chico sin tocarlo en lo absoluto. Dio un paso hacia atrás al ver el atrevimiento del joven que estaba dispuesto a continuar hasta donde ella se encontraba, miro hacia su otra yo pero sus ojos se abrieron al ver como a una velocidad inesperada el castaño había tomado ventaja hasta estar cerca de ella y penetrarla con la daga en el estomágo.


Ian dejo escapar un suspiro para dirigir su atencion en su amigo, Atem y noto que este empezaba a respirar por la boca con dificultad, el saber que el peliblanco no estaba del nada bien le preocupaba miro hacia su otro amigo y quiso saber que estaba ocurriendo dentro de aquel plano astral, si tan solo pudiera adentrarse también ayudaría a Matt para regresar a Aris. Sus ojos se abrieron para ver como el castaño empezaba a moverse voluntariamente

- ¿Matt?

- rayos! -se quejo el castaño para abrir sus ojos con molestia- siento como si mi cuerpo pesara -desvio su atención hacia su lado derecho y sus ojos se dirigieron hacia su amiga que seguían inconsciente- ¡Aris! -exclamo de tal manera que se levanto con dificultad para acercarse a su amiga.

- lo que el amor hace -dijo a modo de broma el Storm viendo a su amigo despierto- ¿estás bien?

- si -respondio el castaño que miro a la chica seguido centro su mirada hacia el gemelo- Atem.

-
lo mejor será ir inmediato hasta donde Hikard y Yue para que lo curen -hablo el Storm agarrando al inconsciente peliblanco- sigue perdiendo sangre y es probable que su estado se vuelva más critico.

El pelirrojo cerro los ojos resplandeciendo por unos minutos y todo aquel campo empezaba a desaparecer ante la vista de ambos muchachos que vieron que regresaban al lugar. Yammato busco con su mirada a su compañero digimon notando que el salón donde estaba se encontro vació.

- Gaomon ¿donde estás? -se pregunto el Kobayashi sin hallar a su amigo por ningún lado.

- Matt, Ian

Ambos voltearan a la par para encontrarse con un aparecido Yue y una Hikard recién salidos de su batalla contra el general.

- ¿se encuentran bien? -pregunto Matt a los dos presentes.

- si no te preocupes -agrego el Luna con una sonrisa- no fue tan dificil como me lo esperaba -diviso al peliblanco y alzo el cejo.

- antes de que actues debo decirte que él es el hermano gemelo de Aris -hablo Ian al ver el rostro serio del Luna, logrando causar sorpresa en Hikard y Yue- Atem estaba bajo las ordenes de Chronomon para proteger a su hermana. Luego hablaremos de ello -dijo el Storm agachandose junto al cuerpo inconsciente del peliplateado- necesito que los dos nos ayuden a sanar las heridas de Atem, por favor.

- de acuerdo.

Un temblor estremecio aquel sitio alertando al grupo, seguido una de las enormes paredes se destruyo para dejar ver como MirageGaogamon es lanzado y estrellado contra otro muro seguido vieron como un joven de melena violeta hizo aparecimiento pisando los escombros seguido dirigiro su atención hacia el grupo y deposito su mirada en la chica inconsciente que poseía Kobayashi.

- entregame a Aris -ordeno con tono frívolo el muchacho

- Dorumon -reconocio Hikard viendo al muchacho y por unos instantes su mente viajo hasta los pensamientos del digimon, pero una barrera impenetrable la hizo expulsar inmediato viendo como el digimon le dirigío la mirada más frívola haciendola temblar de tal manera.

- no te atrevas adentrarte en mi mente humana -su voz sonaba sumamente molesta para volver a dirigir su atención en el castaño- entregame a Aris

- no lo haré -respondio decidido el Kobayashi sosteniendo con más firmeza a la chica.

- Dorumon.

- entonces será por las malas -dijo Dorumon dispuesto comenzar una batalla contra los elegidos.

- !Espera un momento, Dorumon!

Justamente un aparecido Imperialdramon hizo presencia frente a los elegidos seguido de otras siluetas que bajaron de los techos que ya estaba destruido para tomar posesión frente al gran dragón.

- Alphamon.

Ian, Matt y Yue estaban algo confundidos y desconcertados al ver una gran cantidad de digimon frente a ellos, estos tipos de digimon nunca antes vistos. Hikard por su parte miro a los ya conocido miembros de los Royal Knight y sonrío.

- ¿que está ocurriendo? -pregunto Ian confundido y viendo a su compañero digimon.

El joven de cabellos violeta miro a cada miembro y simplemente esbozo una sonrisa en sus labios seguido dio un gran salto donde un Devidramon hizo aparecimiento montando en la cabeza de este. Cruzo sus brazos, él más que nadie sabía que contra ese grupo no podía solo, ya que se trataba de los mismo caballeros reales del antiguo digimundo.

- así que los Royal Knight han dado presencia, estoy seguro que al maestro le encantara está información -agrego divertido el chico de ojos violeta para

- ¡Dorumon!

Esa voz la conocía inmediatamente su mirada se fijo donde se encontro Aris acabada de despertar y con las intenciones de seguirlo, el agarre de Matt no se lo permitio. La mirada por segundos de Dorumon flaqueo

- Aris -susurro el digimon seguido su mirada volvio a ser seria- regresemos a la base Devidramon.

La pelinegra no dejaba de mirar hacia el cielo seguido sintió el apretón de mano de su amigo para voltear a mirarlo. Bajo su vista cubriendo su rostro bajo sus flecos.

- ¿porque me detuviste Matt?

- no te quiero volver a perder -respondio el chico con la mirada a otro punto- juntos rescataremos a Dorumon.

La pelinegra no dijo nada simplemente empezo a caminar soltandose del agarre del castaño para dirigir su atención en el gremio de caballeros digimons que al verla se arrodillaron frente a su presencia sorprendiendola de cierta manera.

- ustedes

- somos los Royal Knight -hablo Omegamon al frente de todos- hemos venido principalmente para defender a Teraria y a luchar junto con ustedes, los elegidos en la batalla final contra los generales y Chronomon.

- ellos se han encargado del ejercito de Chronomon -hablo v-emon vuelto en su forma humano.

- bienvenidos entonces -dijo Aris dejando escapar un suspiro cansino- lo mejor será regresar a la mansión, el abuelo tiene mucho que contar ahora con su presencia -dijo la chica seriamente- estoy segura que Chronomon se dio cuenta de su presencia y regreso a los generales a la base. Además ahora solo nos falta las dos últimas esferas -reconocio la chica que llevaba consigo la mayoría de las esferas. Volvio su mirada hacia donde se encontraba su hermano siendo atendido por Yue y Hikard.



Base de Chronomon.


- porque diablos nos volvieron a llamar! -se quejo molesto Ghoulmon que pisoteo con fuerza el suelo.

- será mejor que te calmes -hablo Neptunemon- las cosas no salieron como queriamos, los Royal Knight hicieron su aparecimiento.

- pero sin duda los hubieramos eliminado -dijo fastidiado el muchacho de cabellos oscuros-

- no seas idiota -hablo Jupitermon de brazos cruzados mirando a su compañero- es el gremio real, crees que estamos hablando de simples digimons. No abuses de tu poder Ghoulmon.

- ghoulmon siempre ha sido así después de todo a el le importa contra quién luche -hablo una primera voz que miro a los dos hermanos seguido vio al susodicho.

- apollomon!

- supongo que la presencia de los royal knight no nos facilitará para nada los planes de nuestro señor -dijo iuna segunda voz femenina.

- supongo que tienes razón Lilithmon -dijo Jupitermon pensativamente- pero reconozco que el nuestro señor siempre posee mucho bajo su manga.

- ahora que el primer general ya no se encuentra con nosotros es posible que Chronomon use al segundo general para volver atraerla

- es posible Saeki -respondio el peliazul que mira a la única humana que quedaba en el grupo de generales.

Todos los presentes quedaron en silencio y se arrodillaron frente a la presencia de Chronomon que hizo aparecimiento junto con el primer general, notandose aquel semblante despreocupante en el joven de cabellos oscuros y esa sonrisa indescifrable.
 

Necro Angel
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Aun faltaban 2 esferas, el hermano de Aris había vuelto a nuestro bando, pero a cambio de eso, perdimos a Dorumon. Esto no podía continuar así, de nada serviría terminar la batalla si todos mueren en el proceso, no... necesitaba mas poder, el poder para lograr mantener a todos a salvo, incluso si su vida no volviera a ser la misma nunca jamas...lo sabia bien, su ultima batalla le había costado mucho, si 2 digimons de ese nivel pelearan juntos, su derrota seria definitiva.

-Lestat, tengo que ausentarme un tiempo, tratare de regresar en unas horas, pero no le digas a los demás o querrán evitar que me valla- el ojirojo hablaba en un tono muy abajo, aprovechando que se encontraba solas con aquel sujeto.

Tras finalizar la charla, partió junto a Skullgreymon, a toda velocidad cubiertos por un campo de energía que ocultaba su presencia de todos, incluido Chronomon.
El camino fue largo, llegando finalmente a aquel lugar que el consideraba hogar. Aquel castillo, oculto en una grieta en las montañas del valle de la muerte.

-Padre...¿estas seguro de esto?, si lo haces...nunca mas podrás volver a la normalidad -una pequeña de cabellos rubios, amarrado en 2 grandes coletas, se mostraba preocupada ante la decisión del albino.
-Nunca eh estado mas seguro pequeña, es necesario, aunque deje de vivir y vea pasar los años y vea morir a aquellos que aprecie, prefiero que sea de viejos mañana y no por culpa de un enemigo que no pude detener hoy- sus palabras firmes se sumaron a un delicado beso en el cuello de aquella pequeña.

Y así comenzó el ritual, la pequeña mordió el cuello de aquel ojirojo dejando brotar la sangre de este, la cual era bebida por la pequeña, solo para luego ser ella quien fue mordida en su cuello, comenzando sentir como su sangre era tomada por el Luna. Ese intercambio de sangre, era el pacto para dejar a un lado su humanidad, ahora seria mas fuerte, prácticamente inmortal, pero a cambio, cargaría por siempre la maldición, necesitaría beber sangre humana para satisfacer su hambre y sin importar el tiempo, jamas envejecería viendo pasar los siglos uno tras otro, presenciando la muerte de aquellos que considero sus amigos.
Pero estaba decidido, sus ojos brillaron mas rojo de lo normal, sus heridas y cicatrices comenzaron a desaparecer por completo, su energía se restauro completamente y sus sentidos se agudizaron, olfato, oído, visión, todo era diferente, pero eso era lo que necesitaba para lograr acabar con aquellos generales.

-Skullgreymon, volvamos al castillo- el ojirojo introdujo al digimon dentro de su digivice, y comenzó a volar a toda velocidad, parecía como si el tiempo se detuviera a su alrededor, la sensación de tanto poder era increíble y no paso mucho tiempo, en que el albino llegara al castillo, entrando por una ventana, justo cuando todos los elegidos se reunían para discutir como abordarían el siguiente paso de la misión.


Bien algo corto, solo para decir que mi personaje sigue activo. Y ahora se ah vuelto un chupasangre :3030:
 

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