Fanfic DIGIMON: La Fría Guerra

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Bueno para empezar soy nuevo aquí, hace muchos años subía fics aquí pero luego la pagina desapareció y no supe mas de ella. ya no recuerdo ni siquiera mi perfil jaja.
La cosa es que por ocio comenze a reescribir un fic y pensé en ponerlo aquí, aun que veo que el foro ya esta medio muerto jaja, ojala alguien lea y le guste.

Cabe decir que este fic sitúa a los elegidos en un mundo que esta inmerso en una crisis y decadencia social total. en esta entrega ellos son ya adultos aun que visitaremos pasajes de su adolescencia. y como adultos deben desenvolverse con un pensamiento maduro, critico y responsable.



Ahora sin mas preámbulo...


*DIGIMON*
La Fría Guerra

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Prologo

Corría el año 2005, y la tranquilidad de la noche solo era interrumpida por el alumbrado publico de las calles de Odaiba que bañaba el asfalto de un luminoso y falso sentido de seguridad. Aquella madrugada era la de un día corriente de escuela y ya casi faltando diez minutos para las seis de la mañana, el silencio era puesto fuera de escena por el ruidoso caos de la vida nocturna, coches, sirenas, peleas de vagos y adictos, pero aun así nada coartaba la pasividad del sueño en el interior del departamento de la modesta familia Yagami. En la parte superior de la litera de su habitación, una niña de solo 14 años despertaba repentinamente con el bullicio de aquel despertador en forma de balón de football que, por supuesto, no era suyo. Ella, se tapaba el rostro con sus mantas como berrinche por tener que levantarse tan temprano, esperando que el perezoso de su hermano mayor, quien dormía en la cama inferior, apagara el despertador, pero al cabo de un rato lo comprendió, eso, no sucedería. Luego, tras la ardua lucha contra el sueño, la pequeña castaña logra bajar y silenciar aquel infernal despertador, y sin pensarlo mucho, le llama la atención a su hermano moviendolo un poco del hombro. Enseguida y entre maldiciones susurradas, un rostro demacrado por el insomnio y con las magulladuras propias de lo que, tal vez, fue una pelea callejera, emerge de entre las cobijas y dirige una mirada fría y atemorizante a su hermana, acto seguido, se reincorpora al calor de las ropas de su cama y la jovencita, con decepción, comprende que hoy el joven y despeinado castaño no asistirá a clases, otra vez... ¡Esta cansado y su mente necesita digerir este golpe de mala suerte! se repetía a si misma, aveces engañarse resulta mas fácil que aceptar la incomoda verdad.

El resto de la mañana transcurrió con normalidad, la niña se preparo para la escuela y se dispuso a desayunar junto a sus padres con el animo renovado gracias a una deliciosa ducha, y a pesar de los gritos de su madre para que su hermano despertara y las maldiciones de su recientemente desempleado padre por el comportamiento de este, ella no se dejo amedrentar por la escena, ni los gritos ni el lúgubre ambiente propiciado por una débil y única luz que se encendía solo de ser necesario, nada podía pervertir la aparente calma de aquella chiquilla, mas su atención estaba centrada en aquel exagerado noticiero matutino que transmitía un resumen de una manifestación que había tenido lugar el día anterior en Tokio. La reportera en televisión con ahínco daba a entender que el motivo de la concentración radicaba en la problemática que suponía la profunda crisis social y económica del país sumado a las políticas permisivas del primer ministro japones Kazuo Shii con respecto a las oleadas de inmigrantes provenientes de occidente.


-La manifestación, que tubo lugar ayer a las afueras del Edificio de la Dieta, dio cita a mas de 120.000 personas que despotricaban contra las débiles medidas del gobierno frente a la creciente ola de desempleo, el desbordado crimen que se a tomado cada barrio de Japón y la falta de voluntad política del primer ministro Shii, que a sido incapaz de parar el flujo criminal que llego junto a los refugiados occidentales.- relataba una joven reportera japonesa, relato acompañado de imágenes de largas filas de obreros sin trabajo, delitos violentos de las ultimas semanas y gráficos que demostraban la poca solvencia del estado nipon.-La multitudinaria concentración convocada por adherentes del opositor Partido Liberal Democrático tubo eco en el oficialismo, donde, con precipitación, los máximos lideres del Partido Comunista llamaron a los ciudadanos a "defender el gobierno popular y las conquistas del pueblo".- continuó informando.

-¡Los japoneses estamos cansados, no hay trabajo por culpa de los extranjeros, la semana pasada la tienda de mi hermana fue robada por tres latinos, deberían de irse al diablo!- reclamaba con furia un humilde hombre en televisión.-¡Mi vecino perdió a su esposa en un atentado de La Estrella Roja, el pobre diablo ya no es ni la sombra del policía que fue!- continuo sollozando.

-El gobierno de Shii a demostrado empíricamente, una vez mas, que tanto el socialismo como el entendimiento con delincuentes y terroristas... ¡es una fracaso!- condenaba con un enérgico golpe en la mesa Shinzo Abe, líder del Partido Liberal Democrático mientras era entrevistado por la prensa.- hemos tenido que ver con tristeza cada día, como a los pies del monte Fuji se levantan improvisadas casas pertenecientes a extranjeros, delincuentes y comunistas que solo vienen a dañar nuestra sociedad... ¡Es nuestro patrimonio y debemos defenderlo a toda costa!¡Debemos defender Japón y su soberanía sobre el terrorismo!- concluyó el líder derechista.

-Por su parte, el gobierno culpa a la derecha política por el boicot económico, mientras que la delincuencia se la atañe al ya casi mítico líder del grupo terrorista La Estrella Roja conocido bajo el seudónimo de "Comandante Malcom". Este grupo terrorista radicado en "la Colina del Terror", como es conocida una barriada ilegal de extranjeros a los pies del monte Fuji, es responsable de numerosos ataques a ciudadanos destacados y se les acusa de financiarse con las ganancias del crimen organizado, una pandilla local llamada "Terror Hill's Gang" que a su vez, se ve constantemente envuelta en situaciones de violencia callejera y enfrentamientos armados con la mafia local Yakuza. En Un comunicado del comandante subversivo que se viralizó luego del pasado atentado explosivo en el Departamento de policía de Odaiba, una de la frases hacia la siguiente amenaza; "La sociedad japonesa no es nuestro enemigo, pero cualquier represalia a nuestros hermanos sera correspondida con un fuego infernal"- concluía la reportera


La chica se quedo prendada de la imagen del guerrillero en la pantalla, un hombre aparentemente maduro, vestimenta casi militar, pero algo mas descuidada, fornido, su rostro era oculto por un pasamontañas negro y en su mano, un fusil AK-47. Su mirada y su postura proyectaban una temible convicción. La chica no podía evitar sentir algo en su pecho cuando miraba los ojos de aquel sujeto, un presentimiento, algo importante estaría ligado a ese hombre, aunque, estaba segura que no seria nada bueno, con alguien de su tipo era de esperarse cualquier atrocidad. De pronto la voz furiosa de su padre descoloca violentamente a la chica que atemorizada escucha:

-¡Es por culpa de tipos como ese que tu hermano se convirtió en un vago inútil, no se por que aun no lo hecho de aquí!- despotricaba el padre enjuiciando al tipo de la pantalla con su indice.-¡Hikari, no quiero verte con esos animales, no quiero que te conviertas en basura como tu hermano!- amenaza a su hija cerrando el puño frente a ella, que impactada no pudo mas que tratar de balbucear alguna frase ilegible.

El incomodo momento fue interrumpido casi milagrosamente por el timbre de la puerta. Era aquel chiquillo rubio y de ojos azules que siempre estuvo para Hikari. La niña al ver de pie en el portal de su puerta la excusa perfecta, rápidamente toma sus cosas y se despide tan sumisa como velozmente con un "Adiós" al viento. Mientras la niña abandonaba el lugar para ir a la escuela, un malhumorado Taichi abría la puerta de su habitación y se dirigía silenciosamente al refrigerador, era casi como si no pudiera oír las maldiciones de su colérico padre, solo se limito a decir en voz alta:


-Me bañare y saldré de aquí con mi novia y los chicos, haré algún dinero con un trabajo que nos han ofrecido.- decía mientras cerraba el refrigerador con una mano y con la otra se llevaba un cartón de leche a la boca.

-¡¿Como que un trabajo?! ¡Deberías volver a la escuela, estudiar y ser alguien mas que un simplón holgazán Taichi!- le grita su padre al ver la indiferencia con que era tratado por su hijo. Taichi con un serio aspecto y mirada desafiante le responde:

-¿Y con que pagaras mi educación, con tu dinero? No eres capaz ni de pagar tu propio desayuno hombre inútil y mantenido.- terminado lo dicho se retiró al baño mientras la habitación se quedó muda.

Por otra parte en el camino a la escuela los chicos fueron conversando. Hikari se sentía muy a gusto con la compañía de Takeru, el rubio logro sacarle mas de una sonrisa y la hizo olvidar el mal rato con su padre, pero TK sabia que si o si debía tocar un tema delicado para su amiga, ya que un problema como aquel ponía en peligro a todo el grupo.


-Hikari...- pronuncia el joven mirando seriamente a la niña que caminaba a su lado.-¿Por que estaba enfadado tu padre?- le pregunta, pero TK ya sabia la respuesta.

-Ya sabes, desde que se quedo sin trabajo esta de muy mal humor y ademas Taichi...- pero Hikari no termino su frase, mas bien se quedo mirando el suelo mientras andaba.

-Hikari debes afrontarlo, tu hermano esta muy mal y si no lo sacamos de allí pronto sera muy tarde.- preocupado le decía- Taichi va de mal en peor y lo sabes, peor aun, se niega a recibir nuestra ayuda.

-¡Es que tu no lo entiendes Takeru, Taichi aun no se repone de su accidente, estar sin jugar soccer es algo que lo mantiene muy triste!¡Ademas todo este tiempo sin los digimon lo tiene muy afectado!¡No puedes juzgarlo así!
- grita la niña deteniendo su marcha y enfrentándose a su amigo sin pensarlo.

-¿Que no lo entiendo? ¡La semana pasa se presento drogado a la fiesta de bienvenida de Mimi, se pasó de la raya con sus comentarlos a las chicas, se emborracho y por si no fuera poco, su novia casi termina por arruinar la fiesta con su actitud!-le recrimina Takeru con una dura postura.

-No digas eso, Mei no es una mala chica, es solo que no logra adaptarse a nuestro país, en el suyo paso por cosas muy duras...-pero la niña no pudo terminar su argumento, sabía que en el fondo su amigo tenía la razón y Taichi tarde o temprano conocería las consecuencias de sus actos.


Más adelante en el camino ambos jóvenes se encontrarían con sus amigos, Yamato, Sora, Koushiro y Mimi, todos ya rodeando los 17 años convertidos en adolescentes los que algún día fueron niños enfrentándose a las más improbables adversidades.


-¡Hermanito así es como te quería encontrar! Jaja.- exclamaba Yamato con efusiva picardia al ver a su hermano llegar acompañado de Hikari, gracia le hacia al músico ver el rostro colorado de su hermano menor.

-¡Hermano deja de decir tonterías!- le responde nervioso TK agitando las manos de manera que el bromista de ojos azules entendiera que debía cerrar la boca.

-Te noto un poco seria Hikari.- comentan la pelirroja Sora.-¿Te encuentras bien?- le pregunta al ver que los ojos de la hermanita de Taichi se encontraban vidriosos por la pena contenida.

-No me ocurre nada, gracias chicos, solo son los problemas de siempre.-les contesta Hikari con una improvisada y falsa sonrisa.-Sera mejor que nos demos prisa, no sería buena idea llegar tarde a la escuela hoy.- continúa la castaña emprendiendo el camino aprisa seguida por Takeru.

-Debe ser por Taichi, le afecta mucho su comportamiento, ojalá el pudiera entender el daño que le provoca su hermanita.- comenta al grupo Sora mientras observaban a la pareja caminar delante de ellos, al tiempo que pensaba en las lamentables decisiones que había tomado quien fue en alguna época su mejor amigo.

-Taichi ya lleva demasiado tiempo sin venir a clases, se me hace difícil convencer a los maestros de no reprobarlo a estas alturas.- añade con preocupación Koushiro con su mano en el mentón y mirando hacia el cielo como si la respuesta estuviese ahí.- Tendría que estudiar mucho si le volvieran a dar una oportunidad, por su puesto, yo podría ayudarlo con eso.

-Por mi mucho mejor, prefiero no verme la cara con ese lunático intento de rufián.
-dice Mimi sentenciando inmediatamente la situación mientras se cruzaba de brazos y dibujaba una mueca de niña malcriada.

-Mimi tiene razón, ese sinvergüenza no merece nuestra atención, sin importar cuanto lo ayudemos el muy estúpido eligió el camino equivocado y no parece querer que lo saquen de ahí.- termina por agregar Yamato serio y concluyente, todos sabían que el era el mas dolido con la situación de Yagami.

-¿Pero como puedes pensar de esa manera? Taichi es tu amigo y es ahora cuando más te necesita.- le recrimina Sora preocupada por la actitud de su novio.

-De seguro hay una manera efectiva de rescatar a nuestro amigo, no debemos pelearnos por esto.-indica tranquilo Koushiro intentando relajar la situación.- Estoy seguro de que Taichi superará esto, pero también estoy consciente de que necesita nuestro apoyo.- continuó.

-No creo que sea verdad, más bien...- pero Yamato es interrumpido por Mimi quien presurosa exclama:

-¡Rápido alcancemos a Takeru e Hikari, pero demonos prisa que se hace tarde!- sujeta a Koushiro del brazo y se lo lleva a toda velocidad mientras presiona a Yamato y Sora para hacer lo mismo.

Más adelante Hikari y Takeru caminaban lado a lado hablando sobre trivialidades, reían y parloteaban con toda tranquilidad al tiempo que pasaban por fuera del escaparate de una licorería, sin darse cuenta que en la calle de enfrente, estacionado, estaba un vehículo Impala de color negro con vidrios polarizados y el motor encendido listo para partir. Obviamente para ninguno de los dos eso fue importante, solo continuaron conversando. Al pasar la tienda, no dan más que unos pasos cuando al escuchar a su amiga Mimi, quien a gritos les pedía que se detuvieran para caminar juntos, se voltean para mirar a sus amigos que venían un buen par de metros atrás de ellos. Pero justo en ese instante, el ruido producido por un arma disparada dos veces desde el interior de la licorería obligó a todos los chicos a lanzarse al piso buscando alguna protección. Allí tumbados en el piso los 6 amigos, es cuando ven salir de la licorería a un joven un poco mayor que ellos, con una camiseta blanca de tira y pantalones flojos en tono gris, en su cabeza un pañuelo negro amarrado con la inscripción THG en su frente con letras blancas y encapuchado con un pañuelo de las mismas características. Detrás de el, una joven, casi de su misma edad, de piel solo un tanto más oscura y cabello negro, casi azulado, de ojos oscuros que también vestía pantalones flojos de color beige y una sudadera negra y cubría su rostro con un pañuelo negro, pero está vez para nadie era un secreto quien era, todos la reconocieron y se esperaron lo peor al ver salir al último truhan de la tienda. De cabello castaño y alborotado, camiseta ancha de color azul de un equipo deportivo aparentemente americano, bermudas cafés y zapatillas blancas, casi una irónica parodia de su infancia. Dando tiros al aire el último de los bandidos se sube al Impala negro que lo esperaba listo para huir, es cuando todos piensan de inmediato:


-¡Taichi!


Capitulo I
"Prófugos"

El cielo nocturno de aquella noche era cubierto por las humeantes fogatas que calentaban a los desafortunados que buscaban escapar de las garras de aquel despiadado frío, agolpándose con sus familias en la calle para compartir con sus vecinos el calor de las llamas, solo se encontraban preguntándose una y otra vez "¿Por que ami?¿Porque a mis hijos?". Es entre estos estrechos pasajes de lo que hace tres años fuera la temida barriada de La Colina del Terror o "Terror Hill's" como también se le conocía, que una muchacha de 21 años se moviliza a prisa esquivando a las personas que circulan a esa hora en la calle. Con un largo abrigo que la cubría hasta sus rodillas y un capuchón que ocultaba su rojo cabello, pretendía pasar desapercibida, el régimen quería su cabeza y estando sola y desprotegida era una presa fácil.

- Tal vez si Taichi hubiera resistido un poco más, si no hubiera conocido a esa chica... No, ¿Que digo? Probablemente el resultado hubiera sido similar, al final de cuentas resultó que Taichi simplemente no era la persona que creímos.- en sus pensamientos la portadora del amor se lamentaba no poder hacer nada al respecto.

La chica continúa su camino entre los callejones que componían este sombrío complejo de casas improvisadas y medio en ruinas. Los muros y paredes agujereados, las calles destruidas y el desolador ambiente daban cuenta del manto de tiranía que tiñó de sangre la Colina del Terror, en cada esquina se cruzaba con rostros afligidos por la inclemencia del sistema. Si bien a diferencia de hace tres años gran parte de la población de este barrio es japonesa, las familias occidentales aún permanecían presentes, sin importar que su número fuera considerablemente reducido debido a las purgas del primer año del actual gobierno, y a pesar de que rara vez ocurrían incidentes de violencia racial, los migrantes no olvidan que sus nuevos vecinos fueron quienes en algún momento despotricaban contra su presencia en el país.

Todos los que vivían en ese horrible sector lo hacían para refugiarse del régimen que hubiera derrocado el fallido gobierno de Kazuo Shii, todos condenados a la más humillante pobreza por ser considerados parias por la autoridad, miles de personas hacinadas en la pequeñas calles de aquel caserío padecían el frió, el hambre y la enfermedad como si se tratase de la edad media. Mientras la chica avanzaba entre la multitud de seres humanos, en un entorno copado de quejidos y lamentos, se cruza repentinamente con Meramon, una criatura humanoide envuelta completamente por las llamas. Sora sin reaccionar se congela frente a la criatura de fuego, pero esta le sonríe y se aparta del camino para encender con sus llamas una fogata para algunos indigentes. No era un sirviente del régimen, era un digimon que se oponía a dañar a los seres humanos, por eso el también era un paria, por eso él debía estar también ahí. En todo caso le iba mucho mejor que a sus pares en el Mundo Digital, en ese lugar los digimon que se oponen a la voluntad de sus patrones son engullidos por los adeptos a sus gobiernos. Takenouchi daba prisa a su paso entre estos callejones, con sus muros repletos de propaganda política y graffitis de pandilleros. De entre sus ropas extrae un digivice, lo mira, pero no sabía si haber encontrado ese dispositivo abandonado en la ciudad, era algo bueno o malo, aventurarse a buscar esa pista fue temerario, pero Sora tubo la esperanza de encontrar a sus amigas junto al digivice, esos pensamientos llenaban la cabeza de la joven y la inquietaban. Ella vuelve a guardarlo y fija su mirada en el camino. De pronto Sora llega hasta una precaria puerta, era la entrada a una de aquellas tristes moradas. Ella se apresura a golpear la malograda puerta que de inmediato fue abierta por una humilde mujer. La amistosa extraña de rasgos latinos y de unos 50 años la invita a pasar. Al entrar en una casa completamente oscura iluminada por solitarias velas en los rincones y cruzar la tétrica sala decorada de viejos muebles, sale al patio trasero y se encuentra con un grupo de personas que rodeaban el fuego. Hombres, mujeres, niños y ancianos charlando y compartiendo al calor algún gajo de pan o cualquier cosa para engañar al estomago. Unas quince personas en total componían el grupo, entre ellos, Yamato, el rubio se pone de pie al ver a su novia aparecer.


-¡Sora, casi me mataste de un susto, hemos perdido mucho tiempo por culpa tuya, no puedes alejarte del grupo de esa manera, no puedes ser tan tonta e inconsciente!- le reclama furioso el portador de la amistad mientras la sujeta con fuerza por los hombros, pero al notar lo mucho que llamaba la atención se tranquiliza y vuelve a guardar la compostura.- Al menos dime si pudiste dar con alguna señal de Mimi o Hikari.- interroga luego ya más calmado.

-No.- contesta mirando al piso con suma pena.- pero encontré esto.- Sora le enseña el dispositivo que había encontrado.- Estoy segura que le pertenece a alguna de ellas, pero no sé si esto significa que se encuentran bien.- agrega la chica mirando a los ojos a su amante, esperando que esté le confortara con una respuesta.

-Yo tampoco puedo imaginar lo que esto significa.- Ishida no podía consolar a su chica con falsas esperanzas, tarea suficiente con cargar con su destrozado hermano menor pensaba el.

-¿Y los demás al menos están a salvó?- le pregunta Sora, más que mal su impertinente búsqueda casi pone en peligros a sus amigos y familiares.- Espero que al menos ellos se encuentren bien.

-Takeru y Joe están escoltando a nuestros padres para poder huir de aquí.
- Yamato invita a Sora a entrar a la casa para conversar sin ser escuchados por los demás, solo la mujer que aparentemente gozaba de la confianza de los elegidos podía oír lo que hablaban mientras tomaba una tasa de té solitaria en la sala.- Mi padre pudo contactarse con un compañero de la estación televisiva, él y otro grupo de disidentes huirán en barco a América y prometió colar a nuestros parientes en la embarcación.

-¿Pero en América no es igual que aquí?
- pregunta la pelirroja preocupada por el plan de su novio.

-La verdad pienso lo mismo, los americanos son muy desconfiados de los migrantes japoneses.- reflexiona Yamato.- Pero el amigo de mi padre dice que puede usar sus contactos políticos con los comunistas para ayudarlos a cruzar hasta el territorio del eje democrático.- agrega.

-Dicen que el régimen del Bloque Socialista Americano es tan implacable con sus detractores como los cruzados en Asia, he oído que los campos de trabajos forzados están atestados de prisioneros y que son torturados salvajemente por los comunistas.- Sora no podía dejar de preocuparse, caer en manos del gobierno comunista antes de llegar a eje democrático era una posibilidad aterradora, atravesar el régimen americano es una misión delicada.

-De momento el único lugar seguro es el eje democrático en Europa, pero atravesar todo Asia en manos de los Cruzados es muchísimo más peligroso que atravesar el bloque americano.- afirma Yamato, consciente que intentar llegar al continente africano, perteneciente también al eje democrático, es casi imposible, ya que los tres bandos que se disputaban el mundo tenían los mares cubiertos de militares y digimon poderosos custodiando todo territorio y sin importar que, la orden es disparar primero, preguntar después.

-Creo que he complicado mucho las cosas, por favor perdóname Yamato.- la chica arrepentida busca en los brazos de su novio el consuelo para su arrepentimiento.

-No te preocupes, sabes que yo hubiera hecho lo mismo en tu lugar.- Yamato corresponde con sus brazos a Sora, y más aún, sella el momento con tierno beso en los labios de la joven.-Debemos esperar a Koushiro, él y Tentomon nos llevarán a reunirnos con los demás ¿Te parece si esperamos sentados cerca del fuego?

Ambos vuelven a salir al patio de la casa y con unas cajas como banquillos se acomodan sentados junto a los demás. En silencio los "elegidos" calentaban sus manos en la hoguera mientras
escuchaban las conversaciones de los otros. No era un grupo de conocidos que compartían el fuego, no era una familia reunida, la mayoría no se conocía entre si y por eso Yamato y Sora pasaban tan desapercibidos. Entre las personas un niño que se encontraba junto a su padre, se tocaba el estómago mientras se escuchaba un rugido.


-¿Papa por qué no hay nada más para comer? ¿Recuerdas cuando cenábamos con mamá? ¿Por qué ya no podemos?- el niño impaciente intentaba que su padre pudiera calmar su hambre y ansiedad.

-Lo siento hijo mío, pero ya te has comido también mi ración.- le contesta con aflicción el hombre mientras ponía su mano sobre su cabeza, al tiempo que se le quedaba mirando a los inocentes ojos de la criatura.- Quisiera poder darte algo más, pero los hombres malos que se llevaron a tu madre no me permiten trabajar ni entrar a la ciudad.- continúa el triste padre.

-¿Y Quiénes son esos hombres malos?- le vuelve a preguntar el niño angustiado por no entender el motivo de su sufrimiento.- ¿ Es que acaso mi madre hizo algo malo?

-Nadie aquí es una mala persona.
- contesta un señor ya con algunos años encima que se encontraba de pie en el marco de la puerta. Con un aspecto andrajoso, rasgos latinos, la barba crecida y descuidada sosteniendo una botella que licor en la mano.- Es solo que para este país somos una maldita plaga. Oh! No, espera, no solo para este país, el mundo entero por fin se a convertido en un basurero y nosotros, ni siquiera, podemos compararnos con las moscas y larvas que merodean esta porquería.- terminaba de decir aquel borracho mientras sus ojos dejaban caer algunas lágrimas.

-Lo siento, mi esposo fue un maestro de escuela en nuestro país, pero no a podido recuperar la sobriedad desde que llegamos a Japón.- se disculpaba la mujer que había abierto la puerta a Sora, avergonzada por la actuación de su marido.

-No se apene, el hombre dice la verdad y para ser francos, todos aquí necesitamos en trago para tratar de olvidar toda esta mierda.- contestaba uno de los sujetos que se encontraba ahí resguardándose del frío, mientras estiraba el brazo para que el triste viejo le diera unos sorbos de la botella. Una vez que el anciano le corresponde y le entrega el licor, luego de un casi desesperado sorbo el sujeto japonés le pregunta con sarcasmo.-¿Cuál es su historia amigo?¿Cómo es que llego a vivir a las paradisíaca isla del terror?

-Veras, yo vivía en un país en América del sur, en donde tenía una vida relativamente tranquila en la capital, en 2001 los "yankis" invadieron México y Colombia para combatir a los carteles del narcotráfico, algo que de primeras me pareció perfecto, la droga en ese entonces destruía todo aquello donde su influencia se enquistaba. Todos pensamos que por fin ese flagelo terminaría de podrir nuestras vidas.
- relataba el hombre mientras se acomodaba junto al grupo y daba cortos sorbos de vez en cuando a su botella de licor.- Pero como era de esperarse, una vez que ambos países fueron "pacificados" y que todos pensamos que el narcotráfico sería por fin vencido, no fue así. A los estragos económicos propios de una guerra vecina, los refugiados, los atentados, se le suma un flujo de droga mil veces más grande de lo que jamás habíamos visto, ningún país del continente pudo escapar a esto.

-Yo escuché historias sobre carteles latinos que secuestraban a las jóvenes para prostituirlas, yo no imagino convivir con el miedo de perder a mi hija de una manera tan terrible.
- comenta una mujer de entre el grupo mientras sostiene la mano de la joven que resultaba ser su hija.- debió ser algo muy difícil.

-Si, la vida en mi país era difícil, fue entonces cuando decidimos venir a Japón con mi esposa y mi hijo, pero cuando llegamos aquí las cosas no eran del todo distintas. La mayoría de las personas de este país nos trataban siempre con desprecio, para ese entonces la Estrella Roja ya controlaba la Colina del Terror.
- el hombre vuelve a dar un sorbo y al mirar el cielo nocturno sus ojos se llenan de lágrimas y su voz comienza a quebrarse.- Mi hijo tenía 18 años, cuando llegó aquí comenzó a deprimirse, no soportaba como sus iguales eran tratados por los locales y la mafia. No falto mucho para que conociera al Comandante Malcom, Rodrigo rápidamente se dejó convencer por ellos y se convirtió en militante de la Estrella Roja, y no me importa lo que piensen, pero mi hijo defendió a su pueblo y a su sangre y estoy orgulloso de haber sido su padre.

-Lastimosamente nuestro hijo fue asesinado a tiros por la policía, cuando ocurrió aquel incidente del joven pandillero que secuestró a la hija de un oficial.
- Termina de relatar la historia la dueña de la casa.- Hace un tiempo intentamos volver a nuestro país, pero el "Partido Revolucionario Gennai" no nos permitió el ingreso por ser considerados espías del fascismo.

El resto de las personas en silencio reflexionan sobre la historia que acaba de contar la pareja, todos sabían de aquel incidente, muchos aún guardaban rencor hacia la Estrella Roja y muchos los culpaban de la situación actual, pensaban que fueron sus fatídicas acciones las que desencadenaron tan terribles consecuencias. Sora y Yamato también reflexionaban en silencio, pero para ellos la historia que acababan de oír se les hacía mucho más cercana, ellos sabían que el hijo de aquel matrimonio murió a causa de Taichi y de alguna manera eso los hacía sentir responsables de su desdicha. El asunto quedó atrás rápidamente al escucharse como alguien tocaba la puerta insistentemente, la mujer se apresura a revisar la entrada y al cabo de unos segundos, entra en escena Koushiro Izumi acompañado de Tentomon. Al verlos, la pareja rápidamente se puso de pie ansiosos por conocer el destino de sus familiares.

-¡Sora estás bien, me alegro mucho, temí que hubieras caído en manos de los hombres de Hiro Fushimi!-expresa Koushiro alegre, pero con la sobriedad que lo caracterizaba.

-Piyomon se asustó mucho Sora, los digimon también tenemos sentimientos ¿sabías?- Tentomon regañaba a Sora, tenía razón, pero como de costumbre nadie toma muy enserio los regaños del compañero de Izumi.

-Gracias Tentomon por preocuparte así de Piyomon, tiene mucha suerte de que seas su amigo.- dice la chica mientras se inclina para tomar de las pinzas al digimon, Tentomon se sonroja puesto que es tan tímido en el fondo como Koushiro y no esta acostumbrado a los halagos.

-Es cierto, Yamato me había dicho que corriste en busca de una pista de las chicas, dime ¿Pudiste hallar algo?- le pregunta el portador de conocimiento.

-Solo pude encontrar esto.- Sora le entrega el digivice hallado a su compañero y de inmediato Koushiro comienza a examinarlo, al menos superficialmente por si daba con alguna pista.- Realmente no se si pertenece a Hikari o a Mimi.- termina.

-Ya veo, de todos modos tendremos la certeza cuando lo analice en mi laptop.- Izumi guarda el digivice en un bolso que traía colgado.- Debemos salir de aquí no debemos asustarnos, pero tampoco bajar la guardia. La salida de la embarcación que sacaría de aquí a nuestros padres tubo un retraso, hay rumores de que el "Museihushugi" está en Odaiba y que la policía secreta de los Cruzados está tras su pista.-Izumi advierte a sus amigos, sabe que si por accidente se ven involucrados en algún incidente con los agentes cruzados, seguramente no saldrían con vida.

-¿Con que la "Estrella Negra" eh?-Yamato lo reflexiona un momento.- esos tipos no sé de qué van, pero es mejor que tengamos cuidado ¿Que tan lejos está la guarida de los demás?

-¡No se preocupen chicos, Koushiro es muy hábil y todos están a solo unas calles de aquí!
- exclama Tentomon en voz alta, de inmediato los chicos se abalanzaron sobre el para taparle la boca, lo ultimo que querían era que su ubicación fuera de conocimiento publico.

-Jeje Tu nunca seras alguien discreto verdad jaja- murmura Sora.

Sin más, el grupo salió a la calle en busca del que sería su refugio, los chicos caminaban por las calles de la Colina del Terror, observando a su alrededor la triste realidad que golpeaba a sus semejantes. Las personas que no podían dormir o refugiarse en las casas, comenzaba a acomodarse en los rincones cerca de las fogatas, no eran pocos, una buena cantidad de familias acomodaban sus pertenencias en forma de colchones dispuestos a pasar la noche con sus parientes. La escabrosa miseria no hacia mas que deprimir a los habitantes de esta arruinada barriada. Mas aun, la pobreza no es el único peligro que ronda por estos pasajes, adictos y delincuentes sin escrúpulos también se mueven por aquí buscando presas fáciles para satisfacer sus necesidades. La pobreza no solo embarga al hombre desde lo material, con una moral arruinada, muchos son capaces de los actos y vejámenes mas aberrantes, solo por tener un poco de comodidad o aveces incluso solo por una dosis. Los traficantes de drogas son quienes mejor viven aquí, con dinero para arreglar sus viviendas con lo que aquí podría ser considerado como lujo, tienen el poder de dar trabajo a parte de la población de su barrio destinándolos a distintas labores propias de este negocio; ventas, logística, seguridad, incluso placer. Abastecidos por poderosos carteles del sur africano, distribuyen distintos tipos de sustancias destinadas a las fiestas de los habitantes de la ciudad, quienes se aventuraban a este barrio en busca de sus vicios. Aun que el mayor flujo de mercancía proviene del continente americano, donde los productores de coca son bendecidos por el gobierno del Bloque Socialista Americano, quienes consideran el envío de drogas como la cocaína, la pasta base o la heroína al país nipon como una estrategia política para, según ellos, "combatir al fascismo". A pesar de ello, gran parte de estos productos son consumidos por la propia población lo que ayuda a crear este desolador ambiente.

En segundo lugar se encuentran los comerciantes y ladrones, los primeros son una especie de contrabandistas que tienen la posibilidad de traer artículos de primera necesidad como comida, medicina, algo de ropa o artículos de aseo personal, que en su mayor medida son consumidos por quienes trabajan para la mafia y por ladrones, ya que el resto de la población de Terror Hill's no tiene derecho al trabajo fuera del barrio y no tiene ningún poder adquisitivo. Los ladrones por otra parte, podrían ser considerados los mas nobles entre los pillos de este lugar, y lo han sido desde los años en que la Colina del Terror era un refugio exclusivo para migrantes. Rechazados por la saciedad japonesa. viven de los golpes que pueden dar a las familias que acomodadas viven en Odaiba. Violentos y de alguna manera profesionales, no dudan a la hora de apretar el gatillo, pero aun así, están lejos de ser monstruos abusadores. Sin perjuicio de aquello, nadie molesta al "Sindicato de Ladrones", como hacen llamar a un conjunto de bandidos que regulan su convivencia, una osadía tal se pagaba con la vida.

A casi menos de unas cuantas cuadras de su lugar de origen, el grupo se ve pasando por fuera de un enorme y oscuro patio. Un grupo de lapidas que apenas son visibles pues son protegidas por el innumerable ramaje de arboles y maleza que las cubren, todas tumbas pertenecientes a antiguos miembros de la "Terror Hill's Gang" y combatientes de la Estrella Roja llaman la atención de todo el grupo. Pasando de largo ya aquel cementerio, una casa un poco mas grande y en mejor estado que el resto, es ya el lugar donde Koushiro se detiene y golpea la puerta. Esta de pronto se abre y se asoma un sujeto enorme, de test morena, pantalones flojos y planchados, zapatillas impecables y una sudadera negra. El calvo hombre se pone de frente Izumi y coloca su gigantesca mano sobre su cabeza, Yamato y los demás pensaron que probablemente aquel extraño golpearía a Koushiro, pero este dijo.


-¡"Koshino" pequeño bastardo, volviste pronto, pensé que solo alguien allá afuera te comería vivo!... Hahahaha!- reía el tipo amistosamente.- ¡Vamos, entren hace frió aquí!.- los invita.

-Mi nombre es Koushiro no "Koshino", creí que ya te lo había explicado.- refunfuñaba Izumi por el apodo que le daba aquel sujeto.

Al entrar los elegidos se encontraron con sus familias y compañeros digimon, también con Takeru y Joe. La madre de Sora se apresuro a abrazar a su hija, con fuerza se reencontraron, pero sin lugar a cuestionamiento, la mas emocionada era Piyomon, ambas se aferraron con tal fuerza que daba la impresión que ninguna quisiera soltarse. Todo aquello era de esperarse, las desapariciones eran muy comunes.

-
¡Sora por fin estas aquí, pensé que me abandonarías! ¡Sora, Sora!- exclamaba la digimon una y otra vez a su compañera.

-Ya cálmate Piyomon, sabes que no me gusta que sean tan agobiante, solo salí fuera por un momento.- en eso es interrumpida por una desesperada y afligida mujer, era la madre de Hikari y Taichi.

-¡¿Sora dime, por favor, encontraste alguna pista de Hikari?!- le preguntaba angustiada la señora Yagami, mientras le sostenía débilmente las manos. Ella era ya una mujer sola, golpeada por el infortunio mas de una vez.

-No se preocupe, es posible que haya encontrado una valiosa pista sobre su paradero señora, debe tener fe.- trataba Sora de calmarla a lo que se suma Koushiro quien pone una mano sobre su hombro.

-Señora Yagami, Sora encontró este digivice, de seguro pertenece a Hikari y al analizarlo seguramente encontraré alguna pista sobre ella.- Koushiro se dirige a un segundo piso con intención de buscar su computador.

Koushiro se retira de la sala en la casa de aquel grandullón, si bien para una persona de la ciudad el hogar de aquel hombre sería algo mediocre, para ser una casa en la Colina del Terror era bastante confortable con sillones, mesas de café e incluso algunos artículos electrónicos. El dueño de casa enciende un viejo televisor y se hecha en el sofá a verlo, Tentomon se va a la siga de Koushiro dejando en la habitación a Yamato, Sora, Takeru, Joe, Gabumon, Piyomon, Patamon y Gomamon. Allí también se encontraban Agumon y Palmon ambos sin sus respectivos compañeros humanos, Mimi al igual que Hikari se encontraban desaparecidas junto a Gatomon, pero a diferencia de la menor de los Yagami, Tachikawa fue secuestrada de su casa en la ciudad por desconocidos armados, en cambio se sospechaba que Hikari hubiera sido secuestrada por agentes del régimen, pero nadie tiene idea de como, cuando y donde ocurrió. La madre de los hermanos Yagami se encontraba junto a los padres de Yamato y los demás, no obstante, el señor Yagami y los padres de Mimi se encontraban fallecidos.


-Por cierto, nadie nos a presentado, mi nombre es Yamato Ishida, gracias por darnos alojó.- el rubio se acerca al hombre para estirar su mano, a pesar de ello, el sujeto se quedó inmóvil mirando la televisión.

-No te emociones, lo hice solo por Koshino, ayudarlo es un favor que debía a un amigo fallecido.- contesta con tremenda seriedad, casi como si sintiera algún tipo de recelo al grupo.- Mi nombre es Jorge Zapata, pero me llaman "Jotakill" y soy un sobreviviente de los Terror Hill's Gang.

-¡¿JotaKill?! ¡¿Pero qué clase de ridículo nombre es ese?! Hahahaha!
- Gomamon con la irreverencia que siempre lo caracterizó, no tardó en burlarse del apodo de quién les daba refugio.

-¡Gomamon será mejor que cierres esa boca, no puedes ir por ahí riéndote del nombre de las personas!- Joe no podía dejar de corregir a Gomamon a gritos.- ¡Por favor intenta no seguir ofendiendo a quien nos está dando techo!- continuaba avergonzado por el comportamiento de su compañero.

-Así es, y será mejor que calles a ese bicho si no quieres que le cierre yo la boca de un tiro.- advierte con total pasividad, aún que el hombre no perdió la compostura ante las burlas de Gomamon, no había razón para pensar que sus amenazas eran en balde.

-¡¿Tú crees que puedes conmigo?! Quédate y ya verás... Gomamon divol...- pero Gomamon es interrumpido por un puntapié en el trasero propinado por Joe.

-¡Te dije que cerraran la boca!- le grita Joe desesperado y furioso a su compañero mandándolo a volar.

-Por favor ya cálmense lo que menos necesitamos aquí es un pleito.- Takeru trataba de tranquilizar a sus amigos.- recuerden que esta no es nuestra casa jeje.

-Por cierto ¿Quien te pidió ayudar a Koushiro?
- pregunta Gabumon intrigado mientras bebía agua de un plato hondo.

-Un buen amigo mío, murió hace unos años, él una vez me presento a "Koshino" y me pidió que como era un cabezotas debilucho, lo ayudará siempre que lo viera en problemas. Además me agrada, es un buen chico, me hubiera gustado ser así, mis hermanos estarían vivos probablemente.- contesta JotaKill indiferente.

-Pero por favor díganos el nombre de quién le encargó cuidar de nuestro hijo.- insistía el padre adoptivo de Koushiro mientras que con una cerveza en mano se sentaba junto a JotaKill.

-Nosotros lo llamábamos "Kompa Tee", pero ustedes lo conocían como... Taichi- todos quedaron estupefactos a oír su nombre, ninguno se espero saber algo bueno de él luego de como falleció.

-¡¿Escuché Taichi?!¡¿Acaso conociste a Taichi?!- pregunta Agumon emocionado desde el comedor de la casa, donde sentado en el piso jugaba con una niña de unos 5 años, seguramente la hija de JotaKill.

-Taichi fue mi homie, también fue novio de mi hermana Mei, ustedes la conocieron creo, se llamaba María.- contesta el pandillero al pequeño dinosaurio.

-Si la recordamos, pero ese tipo no es alguien a quien querríamos tener en mente ahora.- comenta en voz alta Yamato.- si no hubiera sido por él nada de esto estaría pasando.

-¡Será mejor que te retractes niño bonito o te encajare una bala entre los dientes, puto!
- el enorme pandillero se pone de pie y de su cinto extrae un revólver calibre 38 y lo apunta justo al rostro del portador del emblema de la amistad. Todos atónitos no podían creer lo que sucedía ante sus ojos.- Taichi fue un gran carnalito, cuidó mucho de mi hermana e hizo lo que creyó necesario por defendernos y vengar a Mei.- continuó sin dejar de apuntar su arma.

-¡Olvidas que también gustaba de todas esas putas drogas y abusar de niñitas!- sin miedo Yamato hacia frente a su agresor, tenía convicción en lo que opinaba sobre su antiguo camarada.

-¡Eso es una mierda de mentira, no fue así como sucedieron las cosas!- le vuelve a gritar colérico el pandillero.

-¡¿Que sucede aquí?!- una mujer de unos 30 años y de similares características a JotaKill baja por la escaleras alertada por los gritos.- ¡Jorge, mejor que guardes ese revolver! ¡Si disparas atraerás la atención y sabes que hay policías encubiertos rondando el barrio cabrón!

-¡Por favor no mates a mi novio, te lo ruego!
- rogaba Sora desesperada, ella ya podía imaginar los sesos de su amante desparramados en el piso.

-¡Lo que dice mi hijo es verdad, yo estuve ahí cubriendo ese día!¡Yo vi lo que Taichi y ese terrorista le hicieron a esa pobre niña solo por amedrentar a un policía!- el señor Ishida defendía la postura y agallas de su hijo.

-¡Tú dime cuándo y me haré cargo de este sujeto Yamato!- Gabumon se encontraba en posición y listo para atacar, pero es Agumon quien reacciona rápidamente y corre para desafiar a Gabumon.

-¡Si quieres hacerle daño a un amigo de Taichi tendrás que pasar sobre mi cadáver, yo tampoco me trago toda esa porquería sobre él!- le amenaza en postura de ataque.

La escena era tensa, todos nerviosos y alterados se gritaba unos a otros, se amenazaban y apuntaban, en cualquier momento alguien comenzaría con la carnicería pero mientras todos discutían y se apostaban a atacarse la madre de Sora a viva voz exclama;


-¡Ya silencio!- todos se quedan inmóviles y callados - ¡No se dan cuenta que aquí mismo está la madre de ese joven! Yo misma conocí a ese joven desde que era un niño, y claro que me duele mucho todo lo que paso, pero aquí está su madre ella no tiene culpa de nada, debemos respetar su dolor.- continua la florista, afortunadamente todos entran en razón y bajan la guardia. JotaKill se vuelve a ver televisión y Yamato se va con su padre a la cocina. Sora se seca las lágrimas y sale de la casa con prisa.

-Mejor que la deje a solas un momento - comenta Takeru.- Aveces necesitamos estar a solas, lo que acaba de pasar fue algo estresante.

Los demás asentían con la cabeza hasta que un grito de Izumi los alerta. El genio y Tentomon bajan corriendo las escaleras y casi tropezándose el uno con el otro.

-¡Ya lo tengo!- dice agitado Koushiro.- Lamentablemente este digivice no pertenece a Hikari, pero la buena noticia es que le pertenece a Mimi y podría ser una pista.

-¡Una pista de Mimi, eso significa que estamos a punto de dar con ella!
-exclama Palmon, los demás digimon se abalanzan sobre ella para celebrar. El resto también se sonreía por la esperanza de Palmon, a excepción de la señora Yagami, quien apartada, abandonaba nuevamente las esperanzas.

Mientras tanto fuera de la casa, Sora había ingresado a aquel cementerio que se encontraba junto al refugio. Caminaba sobre el pasto medio seco esquivando ramas y moviendo malezas para desplazarse. De pronto un fuerte ruido delante de ella que subió por entre las ramas, le hizo pensar que no estaba sola y se encontraba en peligro, pero no, rápidamente olvido esa idea cuando se fijó que enfrente de ella habían dos lápidas una de ellas, la de Taichi Yagami y a su lado, Maria Zapata.


-Taichi, no lo entiendo ¿Por qué nos hiciste esto? Ahora te necesitábamos ¿Y que tenemos? Solo un amargo recuerdo que nos daña hasta el día de hoy.- la pelirroja reflexionaba frente a la tumba del infame portador del valor cuando una fuerte explosión la arroja al piso con la fuerza de su impacto.

Sora rápidamente se pone de pie y se percata de la gran nube de polvo proviene de la casa de aquella pareja occidental donde se había encontrado con Yamato. A prisa corre hacia el lugar cuando comienza a escuchar las sirenas de la policía, era una redada. Cuando la chica llega encuentra la entrada de la casa totalmente destruida. Sora sin pensar en consecuencia se adentra en la casa y se abre paso hasta el patio, allí se topa con la horrible escena. Los cuerpos de las personas con quienes había compartido hace unas horas estaban regados por el piso con heridas abiertas y sangrantes, algunos incluso aun daban agónicas señales de vida. Una joven adolescente, quien se habría encontrado entre el grupo junto a su madre escuchando la historia del dueño de casa, se retorcía de dolor en un charco de su propia sangre, con un profundo corte en su abdomen que incluso dejaba ver aparte de sus entrañas asomarse, la pobre infeliz apenas podía dar agudos chillidos de dolor a medida que su vida terminaba. Sora impactada no daba crédito a lo que sus ojos veían, en el mismo lugar arrodillado en el piso, consumido por el llanto y la amargura estaba aquel borracho que contaba su historia y en sus manos sostenía parte de la cabeza cercenada de su esposa, la mujer que había abierto la puerta para Sora y Koushiro. Unos metros más allá el resto del cuerpo de la mujer, desde la mandíbula inferior hacia abajo se encontraba tirado en el piso. Frente al desmoralizado hombre, una esbelta joven de cabello rubio llamaba la atención por su vestimenta medieval que incluía una dorada armadura y cuatro alas doradas que salían de su espalda, claro, era un digimon. Sora observa como la digimon se acerca tranquilamente al destruido hombre mientras sostiene en su mano izquierda una filosa espada teñida con la sangre de los inocentes allí ejecutados. La criatura toma por el cuello a su víctima y la pone cerca de su rostro para interrogarlo.


-Mi nombre es D'arcmon y fui enviada por las fuerzas de orden de su santidad, el Emperador Hiro Fushimi. Fuimos informados que en esta casa se vio merodeando a los "elegidos", diga ¿Qué sabe usted sobre eso? Prometo que seré misericordiosa si coopera. tal como dicta el ejemplo de nuestro mesías.- lo interroga mientras oprime más la garganta del borracho que apenas podía articular palabra.

-N.. no... No sé... e nad... nada- intentaba contestar el hombre.

-Elegiste el camino del pecado.- le dice D'arcmon antes de romperle el cuello con su mano derecha y dejar caer el cuerpo al piso. En ese momento D'arcmon se percata de la presencia de Sora.- Hey! Tú! Tengo un par de preguntas que hacerte.- D'arcmon comienza a dirigirse hacia Takenouchi, pero al avanzar hacia ella se topa con un estorbo. El niño que hace un rato padecía hambre junto a su padre, se encontraba en el de rodillas en el piso moviendo el cadáver sin vida de su progenitor.

-¡Despierta, despierta papá!- suplicaba el pequeño. Pero una vez que D'arcmon se halló junto al niño, le propina un puntapié en el rostro que lo dispara como una bala de cañón directo a Sora. El cuerpo de aquel niño rosa el hombro la pelirroja que se queda muda al ver caer su cadáver de la pared donde su rostro había quedado brevemente incrustado. La expresión sin vida del pequeño con la mandíbula hecha añicos, sus ojos muertos, se quedaron en la retina de la portadora del emblema del amor.

D'arcmon se acercaba peligrosamente a Sora, la joven era presa del pánico y no podía siquiera moverse. La angelical digimon se preparaba para usar su espada, está la alza hacia el cielo y da un salto para asestar un golpe mortal pero...


-¡Meteoros fugases!- una lluvia de bolas de fuego que cayeron sobre el digimon dieron lugar para que Sora intentará huir. Con el lugar incendiándose pudo correr hacia el exterior donde en la entrada de la casa se encontraría a Joe.

-¡¿Sora te encuentras bien?! ¡Con Ikkakumom nos encargaremos esto!- exclama Joe mientras la toma del brazo y comienza a correr con ella, pero no dan más que unos tres o cuatro pasos y son interceptados por D'arcmon.

-¡¿Y a donde creen que van pecadores?!- les amenaza, pero es sujetada por los brazos por Birdramon elevándola por los aires y soltando la inesperadamente.

-¡Arpón Vulcan!- el ataque de Ikkakumom impacta de lleno en la desprevenida D'arcmon.

-¡Le diste Ikkakumom, asegúrate de eliminarla!- le ordena Joe a su compañero digimon presintiendo la victoria.

-¡¿Con quien creen que se enfrentan miserables pecadores?!- de entre el polvo suspendido en el aire D'arcmon sale eyectada velozmente hacia Ikkakumom, dando un giro mortal, le propina en la frente una certera patada en reversa, dejando fuera de combate a Ikkakumom cayendo este al piso convertido en Gomamon.- A pesar de que soy de nivel campeón, soy muchísimo más poderosa de un campeón ordinario e incluso superó a muchos digimon perfectos.- fanfarroneaba D'arcmon.

-¡Gomamon!- gritaba Joe desesperado mientras dejaba sola a Sora para socorrer a su amigo.

-¡Meteoros fugases!- Birdramon vuelve a intentar con su ataque, pero D'arcmon rápidamente da un salto impulsada por sus alas y corta las bolas de fuego incandescentes de la compañera de Takenouchi, y más aún, esta sigue volando a toda velocidad hacia Birdramon y atraviesa una de sus alas con su espada mientras le da un golpe en el vientre con el otro puño, derribandola finalmente convertida ya en Piyomon.

-¡Piyomon!- exclamaba Sora mientras corría para intentar atrapar a su compañera antes de caer al suelo.

-¡Yo me encargo de eso!- se escucha en el cielo al momento que la pequeña pajarilla es atrapada por Angemon.- ¡No te perdonaré que lastimes a mis amigos!- exclama el ángel de la esperanza mientras cierra su puño frente a su contrincante.

-¡Les he dicho ya que sus poderes sin insuficientes contra mi!¡En mi interior reside el poder sagrado de Lucemon y soy bendecida por la orden cruzada de Hiro Fushimi, nuestro salvador!- les advertía enérgica y llena e convicción D'arcmon mientras se ponía en posición de combate.

-¡Electro shock!- el poderoso y sorpresivo ataque de Kabuterimon fue resistido sin problemas por D'arcmon, que con su espada logra impulsar devuelta el poderoso golpe eléctrico a su oponente. Kabuterimon cae violentamente a tierra desplomando con él algunas casas debajo. Probablemente en el derrumbe murieron inocentes que se refugiaban en sus hogares de los disturbios, pero los daños colaterales no eran una preocupación pertinente en una batalla.

-¡Sera mejor que se rind...- pero antes de que D'arcmon pudiera terminar de jactarse, por la espalda es golpeada fuerte y rápidamente por el báculo sagrado de Angemon.-¡No puede...- pero a penas se voltea a ver a su rival, antes de reaccionar, vuelve a ser agredida brutalmente con el báculo siendo golpeada varias veces en distintas partes del cuerpo.

-Te dije que no te lo perdonaría, ahora serás tú la enjuiciada por llevar palabras sagradas en tu boca en balde!- le recriminaba Angemon a D'arcmon mientras le propinaba golpes con su arma.-¡Golpe de fe!-Angemon la golpea con la imponente energía espiritual de su puño, lo que la proyecta a tierra con fuerza descomunal destruyendo todos su alrededor, esa técnica debió ser suficiente para detenerla pensaron.

-¡Angemon ten cuidado con tus ataques, no queremos matar a nadie, recuérdalo!- le gritaba Takeru, ninguno de los elegidos quería ser el causante de más penurias para la gente.

-¡Cuando atacas asegúrate de eliminar a tu oponente o esté te eliminará a ti!-exclama D'arcmon al momento de salir de entre la nube de polvo utilizando sus alas nuevamente, esta se prepara para darle con la afilada hoja de su espada.

-¡Patada Garuru!- D'arcmon es interceptada por el ágil Wergarurumon, que con una fuerte patada con sus bestiales extremidades, logra desestabilizar por completo al ángel enviado por el régimen.

-¡¿Creías que sería así de fácil?! ¡Wergarurumon te dará una pequeña lección de humildad!- proclama repentinamente Yamato con verdadera convicción- ¡Wergarurumon, haz lo tuyo!

-¡Garras de lobo!
- una ráfaga de viento golpea en la cara a D'arcmon perdiendo esta por completo la concentración, y antes de que esta pudiera reincorporarse, una lluvia de puñetazos brutales directos en su cara le quitan por completo la posibilidad de reponerse. Wergarurumon aprovecha de propinarle una patada que la devuelve ferozmente al piso y al caer sobre ella otra lluvia de puñetazos le destroza el rostro.

-¡Así se hace amigo, enséñale de que están hechos los digimon elegidos!- pero al instante que el rubio proclama su victoria, se percata de que Wergarurumon deja de golpear a su enemigo y su cara reflejaba la sorpresa.-¿Sucede algo malo Wergarurumon?- pregunta con temor.

-E... Est... Esta sang... ¡Esta sangrando!- Wergarurumon no daba crédito a lo que sus ojos veían, del rostro de D'arcmon brotaba sangre como si de un humano se tratase.

-¡Les dije que soy de la Orden Sagrada de los Cruzados, soy distinta a ustedes, me alimento de la carne de los pecadores!- exclama con un rostro desfigurado por la locura al tiempo que con una poderosa patada se quita de encima a Wergarurumon. D'arcmon vuelve a empuñar su espada y con un ágil movimiento le rasga el pecho a Wergarurumon, este cae fuera de combate frente a Sora.- Ahora es tu turno humana pecadora, devoraré tu rostro antes de entregarte como aperitivo para nuestro salvador.-murmura mientras se disponía atacar a la pelirroja que yacía arrodillada en el piso junto a una herida Piyomon

-¡No por favor no me mates!-rogaba la portadora del amor observando pavorosa como D'arcmon se acercaba a toda velocidad para acabar con ella, nadie podía salvarla de esta, la chica solo hunde su cara en el cuerpo de Piyomon esperando lo peor.

-¡SORA!-exclaman todos los presentes presintiendo el fin de la joven elegida, pero cuando todos cerraron los ojos para no ver el asesinato, nada se escuchó.

Sora abre sus ojos y solo puede ver a su compañera herida en sus brazos, ambas están con vida, levanta su mirada lentamente con temor e incrédula observa como un misterioso hombre se encontraba frente a ella sosteniendo con sus propias manos la implacable espada de D'arcmon.


-¡Eso es imposible! ¡¿Cómo ese sujeto puede retener la espada de un digimon con tal facilidad?!- estupefacto Joe no podía creer los que sus ojos le mostraban.

-D'arcmon pudo derrotar sin problemas a Wergarurumon, eso significa que ese tipo puede equiparar su fuerza con la de un digimon de nivel perfecto... Eso es imposible- reflexionaba Izumi tan incrédulo como el resto.

El hombre en el campo de batalla que vestía ropas militares; chaqueta gruesa de color verde oscuro, pantalones holgados de camuflaje y botas color mostaza, ocultaba su largo y castaño cabello bajo una gorra de baseball negra y tapaba su rostro con un pañuelo rojo. Resistiendo en embiste de D'arcmon, aplica un poco de fuerza sobre la espada y la parte en dos sin mayor dificultad. Ni siquiera D'arcmon podía asimilar lo que veía, sin palabras no pudo hacer nada ante el rodillazo que el extraño hombre le propina en la cabeza y que la deja incrustada en una pared lateral. El tipo se aleja de Sora en dirección a D'arcmon para seguir golpeándola y es cuando ella nota un reconocido símbolo en su espalda, una estrella de cinco puntas invertida con dos letras "A" sigla de "Anakisuto Akuma" a los costados y tres números "6" acomodados alrededor, en la parte inferior la palabra "Museihushugi" en caligrafía japonesa "
無政府主義".

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-¡Esto no se quedará así!- gritaba iracunda D'arcmon mientras se elevaba rápidamente por el aire con sus alas para intentar alejarse de su poderoso contendiente y realizar un ataque aéreo, pero fue en vano, con un salto sobre humano aquel sujeto cae trepado sobre su espalda.-¿Qué haces?!¡Suéltame maldito!- aterrada D'arcmon intentaba deshacerse del sujeto, pero este, sin mediar palabra alguna comienza a arrancar una por una las alas de la digimon, que entre alaridos semejantes a los de un cerdo que es marcado con fuego para el ganado, comienza a perder altura hasta que ambos caen a tierra.

Una vez en el suelo, D'arcmon intentaba ponerse de pie frente a su enemigo, pero se encontraba muy herida, aún así logro asumir su postura de lucha, algo que no fue de ayuda cuando el sujeto saca de sus espalda una espada de similares características a la de Leomon y con un movimiento tan ágil como los de D'arcmon rebana a la mitad el cuerpo de la digimon angelical. Con un segundo corte de su espada, cercena la cabeza que también cae al suelo junto al resto del cuerpo, los restos de aquella criatura derramaban sangre al piso como si se vaciaran por completo. Los chicos, estupefactos, no querían, ni siquiera, mirar la grotesca escena de sangre donde la cabeza de D'arcmon aun conservaba su expresión de terror. En ese momento todos se preguntaban quien era aquel aterrador hombre, pero las sirenas de la policía, los ruidos de las armas disparándose y los gritos de la gente indicaban que la policía ya estaba en el barrio y era mejor marcharse de ahí. Es cuando aparece JotaKill junto a su esposa, ambos portando ametralladoras.


-¡Okey vatos, vuelvan a la casa, nosotros debemos ir a defender Terror Hill's! ¡Por favor les encargo mucho a mi chamaquito!- les pedía alterado el antiguo amigo del fallecido Taichi, pero en ese momento escuchan la voz de aquel sujeto.

-¡Koushiro, Kabuterimon, Takeru y Angemon!¡Ustedes aun están en condiciones de luchar y me acompañaran a pelear contra la represión policial¡Los demás a resguardarse, no quiero que estorben!-les ordena el sujeto con altanería y a pesar de que instintivamente los elegidos tendieron obedecer, Yamato los detiene y desafiante pregunta al extraño.

-¡¿Quien rayos eres tu?! ¡¿y Que demonios quieres con nosotros?!- interrogaba el irreverente y desconfiado portador de la amistad.-¡¿Por qué deberíamos hacerte caso?!

-¡He venido por ustedes! ¡Mimi Tachikawa se encuentra en peligro y hemos sido informados de que podrían tenerla prisionera aquí en Terror Hiil's!

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Bueno espero no les aburra, estare atento a sus criticas gracias
 
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Algo perturbadora pero interesante la historia continúala por favor
 
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Capitulo II
"Guerra en la calle"

Una enorme luna llena en el cielo, era la testigo del caos que dominaba "Terror Hill's". Las sirenas entonaban el fondo sobre el cual la histeria y el pánico se apoderaban de las calles. Cientos de personas huían por entre los callejones intentando refugiarse, pero si no tenías techo donde protegerte de la represión, era imposible ocultarse de la temida policía del régimen. Una madre, que corría en medio la multitud, fuertemente con su mano izquierda pegaba a su regazo a un pequeño, mientras que con su mano derecha sostenía sin dejar atrás, la de su hijo mayor de unos 15 o 16 años. Aquella modesta familia escapaba llena de miedo e incertidumbre por donde les fuera posible en medio de tan caótica estampida. Ella siente repentinamente cuando el mayor de sus hijos suelta su mano y de inmediato detiene la marcha para volver por el, pero le fue imposible entre tantos extraños corriendo en dirección contraria. Volver sobre su marcha para recuperar al muchacho, solo la ponía aún más en peligro a ella y a su pequeño, y a pesar de su impulso maternal, intentar rescatar al hijo perdido en la multitud era insensato. Lamentándolo, con una culpa que carcomía su frágil alma de madre, decide seguir huyendo con su pequeño en brazos. En su huida, con horror veía como decenas de cuerpos de hombres, mujeres y niños, eran pisoteados por la masa, que como estampida despavorida corría de sus persecutores propinando una dolorosa y asfixiante muerte a todo aquel con el infortunio de caer al piso. Ella, en momentos solo avanzaba con los ojos cerrados, esperando en su corazón, que tan humillante final no fuera el destino del muchachito que abandonaba.

La mujer, aún que perseverante, como cualquier ser humano es vencida por la fatiga. Astutamente se cuela en un callejón vacío para no ser aplastada por la muchedumbre, el cansancio es mucho más intenso que su miedo a ser sorprendida. Tratando de recobrar el aliento, sin que ella se diera cuenta, de un momento a otro se encontró totalmente sola con su bebé, y de la nada el silencio fue total. Se aventura temerosa y con su retoño entre sus brazos en la búsqueda de su hijo perdido, pero enceguecida en su misión, no pudo notar que las sirenas y el sonido de la marcha de la policía ya estaba a sus espaldas. Sintió unos pasos detrás y sin mediar una sola palabra, un oficial la aborda por la espalda, la gira y violentamente le quita a su hijo para arrojarlo contra el piso. La madre impactada no logra reaccionar, cuando es sujetada del cabello por el mismo oficial, quien la arrastra hasta el camión de policía donde tras recibir numerosos y variados insultos de orden xenófobo, es registrada, manoseada y humillada sin pudor alguno contra el vehículo gubernamental. Al no encontrarle nada, la pobre mujer es enviada al piso de un seco puñetazo en el rostro. "Esta muy vieja y no sirve para nada" se logra escuchar de uno de los policías. La mujer, entre gritos y patadas, es arrastrada a jalones del pelo y puesta de pie a unos cinco metro frente a uno de sus captores. Mientras ella sollozaba, rezaba y rogaba por su vida presintiendo lo peor, en silencio el policía toma su escopeta, la carga, apunta y sin ningún aviso, le dispara en el pecho destrozándolo. Aquella madre caía al piso como un costal de carne, como un animal sacrificado, mientras su verdugo esbozaba una satisfactoria sonrisa y era felicitado por sus colegas. Un segundo hombre, se acerca al niño que herido no dejaba de llorar en el suelo, y le propina un tiro con su arma, casi por piedad.

Las leyes que regían aquel imperio no contemplaban los allanamientos arbitrarios,sin embargo, el gobierno no tenía problemas con que su corrupta constitución fuera de abierta interpretación por parte de las fuerzas de orden, quienes según su criterio, aplicaban u omitían las reglas con tal de salvaguardar la soberanía de su Santidad. Una vez asegurado el perímetro que correspondía a los pies del monte Fuji, "Barrio Viejo" como era conocida por sus habitantes por ser el conjunto de casas donde se fundó, los policías comienzan a golpear puertas con intención de allanar aquellos domicilios en búsqueda de los sospechosos.


- Capitán, hemos podido avanzar sin resistencia hasta casi llegar al cementerio, todo parece indicar que podremos tomar control absoluto del barrio y podremos registrar sin problemas cada rincón en busca del Museihushuggi. Ni siquiera el Sindicato de Ladrones se a opuesto a nuestro ingreso, tal parece que los rumores de que la "estrella negra" había arribado al país eran infundados.- comunicaba un teniente a su superior a través del radio.

-No te confíes, estamos seguros de que pronto harán su aparición, esta información nos fue entregada por el propio "Sumo Sacerdote". La inteligencia de los tres bloques está tras su pista y sabemos que planean contactar a los elegidos.- contesta una misteriosa voz al otro lado del aparato.- De momento comienza la limpieza.

-A la orden capitán, quienes tengan antecedentes o nos parezcan sospechosos de un delito antipatriótico, serán trasladados hasta la prisión para ser juzgados y ejecutados.- confirma el teniente, mientras con un gesto de su mano a sus subalternos, da la orden para que un grupo comenzara a romper ventanas y arrojar bombas lacrimógenas adentro, con el fin de obligar a salir a quienes se refugiaban en sus moradas.

La gente, asfixiada por el gas, salía de golpe tratando de respirar y al momento que se encontraban fuera, eran tomados con golpes e insultos y atiborrados con sus semejantes en camiones policiales. Muchos se resistían tratando de proteger a sus familias, pero sus gritos de protesta y sus torpes puñetazos contra sus captores eran acallados con balas, el régimen no daba pie a la subversión.

Todo el operativo transcurría con normalidad, pero un repentino brillo en el cielo, se dejó ver al salir desde uno de los tejados, era una botella de cristal con una mecha encendida, la cual impacta una de las patrullas envolviéndola en llamas casi instantáneamente. Rápidamente, las fuerzas de orden asumen posición de contención, esperando a identificar al agresor, pero una lluvia de cócteles Molotov comenzaron a caer de todas direcciones, estrellándose en algunos casos contra sus escudos. Entre las calles y el humo de los gases, los escudados uniformados comienzan a distinguir a cientos de personas, hombres y mujeres a rostro cubierto, cargando en sus manos todo tipo armas caseras y arcaicas como rocas, estoques de acero afilados en casa y bombas incendiarias, inundaron las calles y pasajes con gritos, provocaciones y consignas contra el gobierno. Si bien, en algún momento los miembros de la fuerza publica se vieron sobrepasados, el uso sus armas de servicio vuelve a inclinar la balanza a favor los oficiales del régimen. Aún así, esta vez la gente no se dejó amedrentar tan fácilmente, les disparaban, escapaban, pero volvían reagruparse con velocidad para arremeter contra la autoridad con decisión y coraje. Entre la multitud iracunda, el Sindicato de Ladrones, caracterizados por sus pañuelos negros amarrados al brazo, comenzaron a percutar sus armas contra los allanadores. Su alto poder de fuego, devengado de sus atracos a las misma policía, o a través de traficantes en occidente, logra devolver el equilibrio entre las fuerzas.

Junto a los habitantes humanos, algunos digimon que habían sido exiliados de su mundo, también se unían a la revuelta. Meramon calcinaba a todo lacayo del gobierno con el que se topada en su camino, los hombres del estado ni con todo su arsenal balístico pudieron detenerlo, la munición de los uniformados no suponía ningún perjuicio para el cuerpo hecho enteramente de calor de Meramon. En lo alto de los cielos, miembros del Sindicato de Ladrones montados sobre Airdramon, sobrevolaban el cambo de batalla dejando caer a su paso bombas caseras y granadas a los policías. Airdramon no se quedaba atrás y con las flamas que emanaban de su hocico, ahuyentaba a los helicópteros policiales que pretendían acercarse al lugar. Por entre las calles, el poderoso Boltmon les caía de sorpresa a un pequeño grupo de oficiales que de la impresión no pudieron mas que quedarse ahí parados y sin poder reaccionar, antes de ser salvajemente masacrados por el hacha de aquel digimon perfecto. Con las paredes que aquel callejón manchadas por la sangre y el suelo regado de trozos cercenados, Boltmon, indeciso, continua adelante con su casería, la culpa no es algo ajeno a estos seres, es pura supervivencia. Garbagemon y Cyclonemon también merodeaban entre la multitud, ya sea volcando patrullas con sus garras y prendiéndoles fuego, o simplemente arrojando estiércol al rostro de los policías para provocarlos y burlarse de ellos. Muchos de los que en ese momento peleaban por su miserable espacio, eran niños, pequeños y jóvenes huérfanos que deambulaban por ahí sin ningún otro futuro mas que el pillaje y la prostitución. Premunidos de piedras, se las arrojan a cuando piquete de policía se cruzan. Estos pequeños, resentidos contra una sociedad que casi no conocen, eran secundados por una numerosa pandilla de Gottsumon, que por razones desconocidas, desarrollaron un extremo afecto por los desamparados de Terror Hill's.

Entre la muchedumbre que se apostaban por las distintas calles combatiendo a la policía, ambos con sus pañuelos negros, símbolo del SdL, Jotakila y su esposa parapetados detrás de un carro policial abandonado, descargaban la munición de sus armas contra las fuerza policial. La masa de furiosos oprimidos, avanzaba por las calles repeliendo a sus agresores con generalizado coraje e iban ganando terreno ante su enemigo. Con agilidad y cautela, el matrimonio Zapata se movía entre los distintos escombros, buscando momentáneamente donde refugiarse para abrir fuego contra sus adversarios, los años de infancia desenvolviéndose entre las pandillas, han convertido a la pareja en tiradores expertos. Claro, ese no era el caso de Takeru y Koushiro, quienes consumidos por el pánico total, apenas podían discernir si obedecer al hombre que los había rescatado de D'arcmon.


-¡¿Que están esperando, una invitación?!¡Deben disparar a los vehículos de la policía!!- desde uno de los tejados aledaños al combate, el misterioso encapuchado gritaba a los elegidos que venían montados en la espalda de Kabuterimon sobre el aire.

-¡Si de acuerdo!- Izumi pareciera despertar de un sueño y nervioso ordena a su compañero.- ¡Kabuterimon, destruye aquellas patrullas!- señalándole un grupo de carros tras el cual se refugiaban oficiales que disparaban contra la multitud.

-¡Como tu lo ordenes Koushiro!¡Electro Shock!- una potente bola de energía eléctrica vuela en pedazos los vehículos blindados.- ¡Lo Conseguí!- los elegidos festejaban, pero con horror se percatan que desde el interior de aquella explosión, hombres del régimen huían heridos con quemaduras, otros simplemente se arrojaban al piso entre alaridos de pánico intentando apagar el fuego de sus extremidades.-...K...Koushiro, no se que ocurrió...- trataba de disculparse Kabuterimon, pero Izumi estaba shockeado y no podía articular frase alguna.

-No es tu culpa Kabuterimon.-Angemon se acerca a su camarada.- No fue tu intención dañar a esa gente, solo cumplías con tu misión de defender...- pero el discurso de Angemon a su amigo fue interrumpido por el sujeto.

-¡No has matado a nadie aún marica! Jaja.- se burlaba desde uno de los tejados.- ¡Si no tiras a matar, lo mas seguro es que termines frío!.-continuaba mientras hacia morisquetas.

-¡¿Pero que dices?!¡Esa no es la manera en la que nosotros hacemos las cosas, hemos aprendido con nuestr...!- pero el acalorado reclamo de Takeru, fue nuevamente interrumpido por el sujeto.

-¡Ignorante!¡Aquí no hay espacio para tu moralidad amigo, son los puercos intentando joder con tu trasero y si vacilas... estas muerto!.- le corrige con extrema arrogancia.

-¡Nosotros no somos como tu!¡No vamos por ahí cortando a la gente!¡Angemon, libera a la gente prisionera, pero asegúrate de no matar a nadie, sabes que confió en ti!- le ordena enfadado TK, con la boba esperanza en demostrar al hombre del tejado, que era posible combatir el mal sin caer en el mismo.

-¡Entendido Takeru, yo también comparto tus valores y tengo fe en un mañana sin sangre en nuestras manos!- exclama Angemon, mientras se lanza directamente contra el piquete de fuerzas especiales que custodiaba el camión con los prisioneros. Girando como un torbellino su báculo, repelió las balas que los uniformados disparaban en su contra. Estos, no pudieron hacer nada ante los rápidos movimientos del ángel, que pateo y golpeo con su arma a cada uno hasta dejarlo inconsciente. Enseguida y sin perder tiempo, comienza a romper los cerrojos y libera a todos aquellos que estaba siendo transportados a prisión.-¡Ahora son libres!- proclamaba Angemon, mientras era observado por el encapuchado, quien tenia una mirada de plena satisfacción.

-¡Bien hecho Angemon, sabia que tu podías encontrar la forma!.- lo felicitaba Takeru, alzando los puños en señal de victoria.

-¡Takeru, debemos mantener la esperanza de que este mal momento, aún tiene solución, sin necesidad de derramar la sangre de inocentes!.- pero mientras Angemon levantaba la moral su compañero, se percata de un helicóptero que se acerca a gran velocidad a ellos.- ¡Kabuterimon esquívalo!.- pero la advertencia es inútil, desde la nave, una ametralladora ataca a sus camaradas y derriba a Kabuterimon.

En el aire, Koushiro y Kabuterimon, que involuciona a Tentomon, son atrapados por el encapuchado que se lanzo de inmediato al rescate, mientras que Takeru, es atrapado por un aterrado Angemon. Este desciende lentamente sobre un tejado, en silencio, deja a Takeru al cuidado de sus amigos, ni una sola palabra pronunció. Se alza repentinamente al vuelo con una colérica potencia y se coloca frente a frente con el helicóptero blindado, desafiándolo. En un segundo, la lluvia de proyectiles no se hace esperar, pero ninguna bala pudo atravesar el escudo que Angemon forma con su báculo en movimiento. Este, a su vez, acumula el poder de la esperanza que reside en su cuerpo concentrándola en su puño y responde a sus adversarios con un "Golpe de fe" que terminar por hacer explotar el Helicóptero policial.


-¡No se los perdonare!- Angemon arremetió con sus ataques a cada grupo de uniformados que divisó en el área. Con sus propias manos sujetaba a los oficiales y los aventaba por los aires como bolsas de carne.-¡Ustedes hablan en nombre de la rectitud y la justicia, pero no son dignos y no son nada sagrado!- se quejaba mientras se deshacía de ellos.

-¡Angemon detente, no debes rebajarte a su nivel, no te conviertas en ellos!- pero las suplicas de Takeru no hallaban respuesta.

El abrumador poder de Angemon derroto sin nada de dificultad a sus oponentes humanos y la masa comenzaba a retomar el control de las calles. La policía comienza a retroceder hasta salir del barrio y eso fue seguido de una inquietante paz. Las calles copadas de humanos y digimon que combatían a su opresor, las llamas de las barricadas encendidas en cada esquina, lo denso del animo que se respira y la tensión entre la gente hacían dar la impresión de que la noche era aun mas oscura y que las llamas ardían aun mas.


-¿Y que es lo que propones tu?- el hombre de la capucha se acerca caminando a Takeru.- ¿No te rebajes... a su nivel?- le pregunta señalándole cuerpos en el piso.-¿Tu plan es mantener la calma, mientras el gobierno nos azota con su mierda hasta que tu cordialidad y perseverancia conmuevan a los poderosos? Angemon solo protege a los suyos, a ti, deberías hacer lo mismo.

En rebelde se lanza del tejado, como un halcón tras su presa. A prisa, se mueve entre la multitud como una sombra, abriéndose paso por los escombros y los coches volteados, inspeccionando, pero las llamas solo envolvían la aparente calma que se había conquistado esa noche. A lo lejos divisa una patrulla estacionada, sin dudarlo un segundo, se aproxima tan veloz como silenciosamente, da un enorme salto y se precipita con fuerza sobre el capó del carro, destruyendo el motor con su espada frente a los estupefactos oficiales. Desde el interior, dos policías abren las puertas y bajan de la patrulla, uno corre despavorido, pero el segundo saca su arma y le dispara a aquel oscuro hombre.

-¡Muérete Maldito, quémate en las llamas del infierno!- le grita casi seguro de haberlo aniquilado con un disparo en el estomago propinado con su escopeta, pero su confianza decae al ver que el sujeto no muere.

-Lo siento, pero ese tren dejo la estación hace ya mucho.- le contesta reincorporándose.

Aquel tipo en dos pasos se encontró de cara con el oficial, sujetándolo del cuello, casi extrangulándolo. Utilizando las garras de su mano libre, le arranca el chaleco al uniformado. El policía, aterrado por su destino, al encontrarse con las manos libres comienza a descargar toda la munición de su arma en el pecho del sujeto, pero las balas solo quedaban incrustada en el. Al mismo tiempo que aplastaba su garganta, le clava las garras como un puñal en el vientre y lo deja caer. El uniformado, de rodillas en el piso solo sostenía su profunda herida, intentando tal vez, parar la sangre, pero cada que trataba de pedir clemencia y socorro, solo se atoraba con la sangre que a borbotones subía por su garganta. Tras mucho toser, el policía muere encogido en el piso sobre un charco de sus propios fluidos.

Mas adelante, el policía que logró escapar, tras correr una buena distancia se pensaba a salvo, con un andar fatigado, el corazón acelerado y su arma empuñada. Para su fatalidad, de la nada el misterioso asesino le cae por la espalda y lo tumba al piso. De boca en el suelo, el desafortunado lacayo solo pudo sentir cuando la afilada punta de la espada de su asesino se posó sobre su nuca, el hombre rompe en llantos, incluso se orina al sentir que la presión de la espada era mayor. El pobre diablo solo produjo un desfigurado sonido con su boca cuando le atravesaron la nuca.

La luna, bañaba con un claro tono azuloso el resultado de aquel homicidio. Mientras el hombre miraba el cuerpo de su victima, la sangre corría por el filo de su arma. Gracias a un pequeño silbido, se percata de que por los aires un extraño objeto volaba hacia el interior del barrio. Rápido, él saltó y al encontrarse en el aire, logra divisar una enorme columna de Guardromon que se preparaban para disparar al barrio. Estos avanzaban hacia el caserío resguardados por una columna de fuerzas especiales a cada lado. Al encapuchado, no le costo nada de trabajo destruir el misil con su espada, pero al aterrizar, su espalda fue recorrida por un hielo sepulcral al oír el silbido de cientos de misiles que caían como un enjambre. El sujeto se pone a correr a toda velocidad en dirección a los atacantes, sin embargo, sabe perfectamente que no podrá detener semejante represalia.

Mas atrás, entre las calles del barrio, los que antes eran soberbios combatientes dispuestos a descargar toda su rabia contra el enemigo, ahora eran una pavorosa masa de frenéticos que escapaban del inminente ataque con misiles. Takeru, Koushiro, Tentomon y Angemon también escapaban. El digimon alado, volaba raudo sujetando a Takeru, pero Koushiro y Tentomon que venían por tierra, los retrasaban. Mientras los esperaban suspendidos en el aire, el digimon de la esperanza fue alcanzado por un misil en su espalda, derribándolos a ambos y quedando malheridos semi-inconscientes. Prácticamente en el instante, como un milagro, aparecieron Koushiro y Tentomon para rescatar al rubio y su derrotado Patamon y así no fueran pisoteados.

Se ayudaban a escapar entre si, las constantes explosiones que los rodeaban les dificultaban el camino, aún así, ellos seguían sin vacilar, no tenían otra alternativa, huir o morir. Desde una de las viviendas abandonadas, un solidario llamado captó de inmediato la atención de los chicos, un joven, con señas les indicaba que lo siguieran dentro de la casa. Al atravesar la puerta, se encontraron en el comedor de aquel hogar, una pequeña y humilde mesita de madera vieja, donde se encontraba servida la cena, fue lo mas llamativo. Los platos servidos y a medio comer, no estaban del todo vacíos, y aun se notaba que emitían algo de vapor. Lo mas lógico, era pensar que aquellos platos, quedaron intactos desde el momento en que la familia que allí vivía fuera interrumpida por los lacayos del "Templo de la Virtud y la Patria". El grupo se congela una milésima de segundo cuando la tierra se estremece. El crujir de lo que parecían las modestas edificaciones aledañas sucumbiendo a una lluvia de proyectiles hizo volver en si a los muchachos. Al salir al patio trasero, una estrecha escalera hecha de pútrida madera, conducía a una especie de sótano en aquella casa. Oscuro y tapizado con madera vieja, los elegidos optaron por refugiarse ahí, y esperar. Sobre sus cabezas, retumban las explosiones, pensaban que la pobre estructura cedería y quedarían sepultados. Los jóvenes temblaban de susto mientras se hincaban tapado sus cabezas con sus manos en aquel húmedo lugar.


-¡Gracias amigo, estaríamos perdidos en el caos de ahí afuera!- a gritos entre las explosiones, Koushiro le agradecía al anónimo chiquillo de unos 15 años.-¿Es esta tu casa?

-No, yo escapaba junto a mi madre y mi hermanito de la policía, pero sin querer me solt...
-el joven se quedo en silencio, al parecer el bombardeo había cesado, ya que se suscitó una repentina tranquilidad.

-Creo que ya podemos salir, aprovechemos esta calma para escapar colina arriba.- sugería Tentomon.

-De acuerdo.- contestó Koushiro, mientras ayudaba a Takeru a ponerse de pie y el joven que les tendió la mano, tomaba entre sus brazos a Patamon.

Al subir por la escalera, el grupo se encontró un infierno en ruinas y envueltos en llamas, solo gritos a lo lejos. De inmediato dieron cuenta del sonido de las llantas, las camionetas de fuerzas especiales comenzaban a entrar por casi todos los accesos posibles. Con sigilo se movieron entre los escombros para poder examinar la situación. Así, pudieron observar escondidos, como algunas personas eran llevadas a la fuerza. En silencio pensaban como escapar de allí, pero la voz gruesa de un altanero oficial les puso la piel de gallina. Los elegidos se pusieron de pie, mientras el chiquillo que hace unos momentos les había brindado su ayuda, era llevado por los uniformados. Uno de los policías al percatarse de las chispas eléctricas producidas por Tentomon, de inmediato abrió fuego. Koushiro es herido en el hombro y ante la mirada atónita de sus camaradas y su compañero Tentomon, este se desvanece en un profuso sangrado.


-¡Koushiro, no!- exclamaba Tentomon al tiempo que recibía los impactos de bala.- ¡No se los perdonare, no permitiré que hagan daño a Koushiro, ni a ninguno de mis camaradas!¡Super Trueno!- fiero, el digimon resistió su ataque y se levanto victorioso poseído por un fuerza descomunal. Tentomon, preso de su ira, electrocuta a los oficiales que los rodeaban, hasta el punto de literalmente rostizar su carne. De pronto, el cuerpo entero del digimon de Izumi comenzó a brillar.- Tentomon warp digivolves a... Herculeskabuterimon!.- el digimon del conocimiento, cuyos sentimientos se encontraban al limite, alcanzaba su etapa definitiva para proteger la vida de su compañero.

El gigantesco insecto dorado, descontrolado, se alza por los aires derribando helicópteros como si fueran moscas con su colosal cuerpo. Una vez en el aire, la poderosa criatura pone su atención en el gran numero de Guardromon que encontraba reunido mas adelante. Herculeskabuterimon, bestialmente, con su juicio nublado por el miedo a perder a su amigo, lanza su increíblemente pesado cuerpo contra ese gran numero de enemigos, aniquilando a la mayoría. Por unos pocos metros, no aplasto también al misterioso encapuchado, que para ese momento de la batalla, se encontraba en suelo siendo golpeado por algunos Guardromon, rendido ante la superioridad numérica de su adversario. Muchos uniformados huyeron en los camiones atestados de prisioneros, otros decidieron quedarse a combatir, pero ninguna de sus armas, ni los ataques de los Guardromon, eran rivales para la colosal criatura, que colérica, destrozaba a sus oponentes con sus tijeras y destruía su arsenal con la electricidad que producía con sus pinzas. Las abundantes bajas en las fuerzas del régimen, mermaban la voluntad de sus hombres que temerosos ante aquel despliegue de poder, comenzaban a capitular. La victoria era suya, pero...

A los pies del monte Fuji, un haz de luz blanca emerge con su brillo desde la tierra. En el campo de batalla, confundidos todos, presenciaron como una luminosa figura surgía de aquel resplandor. Cuando la silueta de aquel ser se encontraba completamente frente a todos, revela su identidad.


-¡Cherubimon!- exclamaba un ya mas repuesto Takeru frente a la inesperada presencia de tan poderoso digimon.- ¡Estamos perdidos!- se lamentaba mientras trataba de ocultar a Koushiro y a Patamon en una especie de cueva que se formo con algunos escombros.- Necesitamos escapar y buscar a Joe para que nos ayude con tu herida Koushiro.- se decía mientras acomodaba a su amigo que no paraba de perder sangre.

De pronto, el hombre de la capucha que yacía en el suelo malherido, aunó sus mermadas fuerzas para ponerse de pie. Con un veloz giro de su espada, se libró de sus agresores que no ponían atención, distraídos con la presencia de uno de los miembros de la "Orden Sagrada" que regia el imperio del Japón. Una vez despejado de obstáculos, corre una determinada distancia y da un salto hacia aquel digimon sagrado. Apuntando con su afilada espada su rostro, él tenia intenciones de asesinarlo. El sujeto se encontraba ya, a una distancia ínfima de su objetivo, su determinación se reflejaba en una desafiante mirada, que expresaba todo su rencor a la autoridad. Pero nada, con una casi torpe bofetada, el cuerpo de aquel que desafió a Cherubimon quedó, de cara, enterrado en el piso, como una estampa adherida con fuerza. Inconsciente, el encapuchado queda fuera de combate.


-Ustedes sabandijas, han escogido el camino del pecado y la impureza. Sin importarles nuestra infinita piedad con sus condenadas almas infames, simplemente agobian nuestra utopía con con sus crímenes de terror. He venido a dar una "solución final" al problema que nos representa solventar la presencia de indeseables como ustedes.- aquellas palabras del digimon, lejos de que lo que se podría pensar, no eran pronunciadas con odio ni rencor, parecían casi amables, y el rostro de Cherubimon se mostraba apacible.

Herculeskabuterimon, comienza a reunir todo su poder entre sus gigantescas pinzas y lo ataca inmediatamente con sus poderosos golpes de electricidad, pero aquel ataque, ni por ser de un digimon definitivo, llego a ser mas que un chispazo en las palmas de Cherubimon, quien a pesar de ser mas pequeño, no tubo dificultad alguna al bloquear su técnica. En sus manos, Cherubimon acumula su energía, con su brazo izquierdo lanza una jabalina sagrada en forma de relámpago que somete al mega insecto. Y un segundo ataque fue dirigido hacia la población, causando aun mas destrozos, desatando mas incendios y causando mas bajas de civiles refugiados. Herkuleskabuterimon vuelve a reincorporase a la batalla, e intenta cortar a Cherubimon con sus afiladas pinzas, pero la deidad digimon, pudo defenderse sin problemas atrapando al gigantesco bicho por sus pinzas, usando únicamente sus manos.


-¡Alas de espada!- el sorpresivo ataque de Garudamon, a pesar de que no fue suficientemente fuerte para causarle daño, no pudo ser esquivado y logro que Cherubimon soltara a su compañero.- ¡Ahora, es momento de atacarlo todos juntos!

-¡Martillo Vulcan!
- la técnica de Zudomon golpeo por el costado a Cherubimon dejándolo descubierto para recibir un tercer ataque.

-¡Aliento de lobo metálico!- el ataque de Metalgarurumon fue el mas efectivo, la divinidad en forma de bestia, pudo ser contenida al congelarse completamente.

Takeru, esperanzado observó como los compañeros que acudieron en su rescate, subyugaban a aquel digimon. La confianza de tener esos amigos, hizo que en su pecho brillara el símbolo de su emblema, que convirtió con su resplandor a un herido Patamon en un renacido Holyangemon. De inmediato, el imponente digimon tipo ángel,se puso de pie y se apresuró a reunirse con sus compañeros en la batalla. Cherubimon estaba expuesto, inmóvil en su prisión de hielo, mas no por mucho tiempo, pero al liberarse...


-¡Mega blaster!


-¡Alas de espada!

-¡Martillo Vulcan!

-¡Aliento de lobo metálico!


-¡Desterrador de almas!-Holyangemon concentra su poder sagrado y lo lanza en forma de proyectil contra Cherubimon.

El ataque combinado de los cinco digimon, sin duda, fue muchísimo mas poderoso que los recibidos por Cherubimon anteriormente en la batalla. Pero, aun así, cruzando sus brazos y usando la propia aura sagrada que emana de su ser, logra protegerse de aquella poderosa embestida de poder.


-Inútil.- dice él.- No entienden que digimon degenerados como ustedes no pueden...- pero al bajar la guardia, divisa la silueta del sujeto que cae desde las alturas, nuevamente empuñando su espada, usando su ultimo aliento la blande para cortarlo. Esta vez, a pesar de que Cherubimon logra esquivar su técnica, no puede impedir que con el filo de su arma, el encapuchado logre cortar su oreja derecha.

El desgarrador grito de dolor de aquel digimon, ensordeció la ciudad entera, todos enmudecidos observan como cae desde el cielo la oreja del digimon, pero la incredulidad de los elegidos se incrementaba al percatarse de que ese trozo del cuerpo de Cherubimon, estaba hecho de carne. La bestia de la Orden Sagrada, no podía ocultar su rabia, los ojos que antes demostraban compasión, se habían vuelto llenos de odio y deseos de venganza. La sangre corría profusamente por su cuello, mientras que con sus manos. presionaba su herida para tratar de parar el sangrado. Al ver a su agresor, que dificultosamente aterrizó sobre sus pies en los escombros, con la satisfacción de un niño mal portado después de una travesura, le dijo:


-¡Maldito hereje! ¡Destrozaré tu cuerpo y el de los elegidos, los devorare y serán parte de mi! ¡Nuestro señor me dijo que no debía tocarte, pero no puedo perdonarte!- Cherubimon, con un desquiciado semblante, concentra en sus manos el poder para asesinar al encapuchado, pero...

-¡Detente!- una voz celestial se deja oír por todos.

Las nubes, se reunieron en el cielo proyectando un sagrado vinculo de luz sobre campo de batalla. Ante la mirada atónita de los presentes, del cielo descendía la silueta de un niño, de tez increíblemente blanca, casi radiante, poseía un juego de alas en su espalda y su presencia solo significó un pensamiento generalizado "El fin".

Lucemon, compañero digimon del emperador Hiro Fushimi, considerado como un enviado de dios por la población al interior de "la Sociedad de Naciones Virtuosas" (nombre formal del imperio japones). Es adorado como una deidad por los adherentes a la organización denominada el "Templo de la Virtud y la Patria", puesto que fue él, quien anuncio la presencia del verdadero elegido y liberó a Japón del mediocre gobierno comunista de Kasuo Shii. Lucemon, se posa frente a Cherubimon y lo calma con tan solo su mirada, llena de una grandeza celestial capaz de quebrantar y apaciguar al corazón mas frío e indomable. Desciende hasta el suelo, y camina a pie descalzo sobre la piedra y las ruinas, hasta llegar frente al encapuchado.


-Que bueno verte.- le dice.- Siempre quise conocerte, esperar tu llegada me ponía muy ansioso, pero aun es demasiado pronto para que nos enfrentemos, como oponente para mi, tu nivel es patético. Por lo pronto les doy la bienvenida a ti y a los tuyos. Les dejare en paz en este lugar, seré misericordioso con ustedes, a pesar de todo el dolor que sus acciones provocan en estas criaturas de Dios, las que yo busco proteger.- termina con una tranquila sonrisa en su rostro, casi agradado por la presencia de quienes querían derrocarlo. Luego, se da la media vuelta y se aleja.

-¡¿Que quieres decir?!- confundido, el moribundo sujeto se sintió despreciado por su enemigo.

-Digo que los perdono, los perdono a todos ustedes por sus pecados.- le contesta sin perder la calma en ningún instante y sigue su marcha.

-¡Como que...?- pero antes de terminar, un destello invadió todo el campo de batalla, encegueciendo a todos en el lugar.

Al desvanecerse aquel resplandor sagrado, Cherubimon, Lucemon, al igual que sus tropas, habían desaparecido del lugar. En ese instante, una camioneta roja frenó bruscamente frente a Takeru y Koushiro quien yacía inconsciente. Al bajar la ventanilla polarizada del copiloto, desde el interior se asoma Jotakila, con la poca seriedad que lo definía, baja sus anteojos de sol y les dice:


-Veo, que tienen dificultades ¿No quieren que les de un aventón? No podría asegurarles llegar con vida, ya que esta mujer es la que conduce, pero...- una bofetada de la mujer se deja caer con fuerza y precisión sobre la cara de aquel extranjero.

-¡Cierra la boca estúpido!- le decía furiosa- Será mejor que suban, sus familias y sus amigos se han oculto en el barrio "Hollywood".- continua, mientras su esposo y Takeru ayudaban a Koushiro a subir.

Durante el resto de la madrugada, damnificados, buscaban entre el polvo y el escombro las escasas pertenencias que podían rescatar, si es que las tenían. Presurosos, cargaban sus cosas sobre camionetas o carretillas, algunos solo rescataban únicamente aquello que podían llevar en sus manos. El plan general, era abandonar ese lugar lo mas rápido posible, nadie podía segurar que los hombres de Lucemon no volverían. Centenares de heridos y fatigados, peregrinaban colina arriba para refugiarse, llevando consigo todo tipo de materiales de construcción que era posible reciclar. Este rito no era algo nuevo en la Colina del Terror, desde hace tres años, aquel asentamiento había sido objetos de purgas y limpiezas étnicas que trajeron consigo un manto de muerte que se cernió sobre Terror Hill's, prácticamente no existía nadie en ese lugar que no haya perdido a alguien durante estos años y por eso nadie quería estar ahí cuando los cruzados volvieran a hacer su trabajo.

La Colina del Terror, siendo un asentamiento improvisado a los pies del monte Fuji hace nomas de cinco años, había ya sufrido diversos cambios en su geografía, llegando a albergar a casi cincuenta y cinco mil personas, que hacinadas, trataban de convivir en relativa armonía. Si bien las familias que llegaban aquel lugar construían sus propias casas en donde mas les placía, aun así, mucha gente ( casi diez mil habitantes ) vivía en la completa indigencia, debido a la lenta adaptación del ciudadano japones a tan paupérrimas condiciones de vida. En el mapa se podían distinguir las siguientes zonas. Comenzando por los pies del monde Fuji, una pequeñísima colonia de chozas abandonadas, hechas de material ligero y rodeadas por casi toda la basura que producía la colonia, cubrían un sector no muy basto. Aquel lugar era conocido como "La Villa Latina", la primera toma de terreno donde se asentaron los primeros americanos sin techo que escapaban del "gran conflicto", gente autoexiliada del aquel lejano continente, proveniente de países subyugados por EE.UU. en su combate contra el narcotrafico. Le seguía Barrio Viejo, el sector mas amplio de aquel lugar, fue donde hace cinco años aproximadamente, el "comandante Malcolm" proclamara la fundación de la Colina del Terror que en sus inicios se llamaría el "Monte Libertad". Cubriendo casi el sesenta por ciento del poblado y construidas con un material algo mas solido (gracias a la ayuda que en un principio consiguieron del gobierno de Kasuo Shii)y roídas por las constantes batallas y balaceras que atestiguaron, las casas de adobe albergaban al grueso de la población, ya sea habitando en los estrechos hogares, donde compartían espacio hasta cuatro familias, o viviendo en la intemperie, agolpándose en las gigantescas fogatas que se encendían por las noches en las esquinas. Claro, luego del los sucesos recientes, casi la mitad de Barrio Viejo quedo en el suelo, dejando solo los vestigios de aquella precaria urbanización. A continuación, tras un cementerio comunitario, un complejo de casas y tiendas que rodeaban un enorme parque, era conocido como "Malcolm Park". Antiguamente en ese lugar se establecieron variados comercios destinados a satisfacer las necesidades de sus habitantes, en la actualidad con la gran mayoría de aquellos negocios abandonados por sus dueños, las edificaciones (construidas en ladrillo) que componían ese complejo eran ocupadas por miembros del SdL como Jotakila, algunas ocupadas como moradas, otras como una especie de cuartel mantenidas por un tipo de impuesto cobrado al narco. También, daban aquí alojo a los comerciantes que contrabandeaban desde la cuidad artículos de primera necesidad, algunos incluso podían ingresar objetos considerados como lujosos, cacharros, electrodomésticos y otras cosas que solo los mas acomodados (siendo los únicos que tenían acceso a la electricidad) aquí podían pagar. Al final, en lo mas cercano a la sima, estaba "Barrio Hollywood", un lugar compuesto de casas construidas, muchas, incluso en concreto, donde los amplios caminos y los estrechos pasajes de tierra se convertían en calles pobremente pavimentadas. Si bien, no era algo "glamoroso", para ser parte de Terror Hill's, Barrio Hollywood contaba con todo aquello que para los demás estaba vetado, agua potable, luz eléctrica proveniente de "Baterías-D" e inclusive viejos automóviles. Por las noches, la bohemia se apoderaba de este peligroso sector, donde el consumo de drogas y la prostitución de todo tipo, cobijaban a los dueños de estos parajes, la Mafia Fuji, asociada a los Yakuza eran los responsables de introducir el contrabando occidental.

El enorme poblado continuó con sus peregrinación, hasta el que sol mediodía se poso sobre sus cabezas. En una pequeña habitación, sobre una cómoda cama a través de la ventana, un rayo de luz dio en los ojos de un muchacho que se reponía de sus heridas. Este, abre sus ojos, pero la espeluznante cara de un monstruo frente el, lo saco de la cama a gritos.


-¡Aaah! ¡¿Tentomon, que haces?! Casi me matas del susto ¡Ay!.- Koushiro, cayo en cuenta del terrible dolor de su hombro.

-¡Lo siento Koushiro, perdóname, yo... yo..!- Tentomon, nervioso se baja de la cama.

-Será mejor que te quedes en cama Koushiro, la herida que tienes es muy profunda y no queremos que continúe sangrando, ya has perdido demasiada sangre. - le decía Joe, ayudando a su amigo a recostarse.- Es una suerte que la bala salio limpiamente de ti, jeje.

-¿Se supone que eso me reconforte? No podre usar mi laptop en mucho tiempo jaj
- continuaba bromeando el portador del emblema del conocimiento.- ¡Tentomon sucede algo?- pregunta al ver a su compañero de compungido rostro a un lado de la cama.

-Estaba muy preocupado por ti. Ademas, yo quería, bueno, no se como decirlo, pero mi comportamiento, es decir...

-No te preocupes Tentomon, eres un buen amigo, me defendiste. Muchas gracias, si no fuera por ti amigo, seguramente estaría muerto.
- le interrumpía Koushiro, pero sus palabras no calmaron la pena de Tentomon.

-Perdí el control.- insistió avergonzado.

-No te sientas mal, al fin y al cabo, tu solo defendías a Koushiro. Para eso fuimos creados y cualquiera de nosotros hubiera actuado igual, bueno, al menos...- pero al tratar de animar al insecto, Agumon termino deprimiéndose al recordar a Taichi, al no estar él con vida, no tenia a quien proteger, y por tanto, su vida carecía de propósito.

-Por favor chicos, no se pongan así, Mimi tampoco esta aquí y aun la extraño mucho.- Palmon, que también se encontraba dentro de la habitación, rompió en un infantil y desconsolado llanto. Aun así, la digimon de la pureza aun mantenía las esperanzas vivas de reencontrase con Mimi.

-Vaya, la situación es muy difícil ¿Verdad Joe?- le decía Gomamon mientras se rascaba la cabeza.

-Tienes razón Gomamon, Takeru nos contó lo que sucedió y creo que fue una situación bastante difícil. Cuando los digimon se percataron de la presencia de Cherubimon, de inmediato los enviamos, pero jamas pensé que lo que pasaría seria tan terrible. La gente afuera esta desesperada, nuestros padres no podrán zarpar si no hasta mañana, ahora lo de Mimi, todo esto se a vuelto muy estresante.- se lamentaba Joe, este se quitaba los anteojos y se refregaba la cara con ambas manos.

-¿Donde están los demás?¿En donde estamos nosotros?- pregunta Koushiro.

-Nosotros estamos en el Barrio Hollywood. El amigo de Taichi, ya sabes, el del nombre extraño, nos trajo a todos hasta esta parte del monte apenas comenzó el bombardeo. Los demás, están en la sala discutiendo con ese sujeto que acabo con D'arcmon, dice que su nombre es "Leorio".- le contesta Joe.

-¿Leorio?

-Si, también dice que tiene información muy importante para nosotros y en este momento los demás discuten si es de fiar o no. Después de lo que hemos oído, tal vez solo sea otro lunático.

-¿Acaso esa información es del paradero de MImi?
- preguntaba Palmon colgándose dela ropa de Joe.

-La verdad no estoy muy seguro,ahora iré a ver que sucede y los mantendré informados.

-Yo iré contigo.
- dice Palmon

-
Sera mejor que te quedes con nosotros.- Gomamon la detiene.- Estos son asuntos muy delicados y es mejor que sean los chicos, los que en privado, traten esos temas. Ademas debemos hacerle compañía a Tentomon mientras Koushiro descansa, el no se siente muy bien.- Gomamon logra convencer a su compañera de quedarse.

Al salir de la habitación, Joe deja la puerta cerrada, pero al dar unos pasos escucha que la puerta, nuevamente, se abre y se cierra a sus espaldas. Creyendo que se trataba de Palmon, Joe se la media vuelta para pedirle que regresara, pero fue con Agumon con quien se topo ahí plantado.


-¿Agumon sucede algo?-pregunta curioso

-¿Por que no lo ayudaste Joe?

-¿Que? ¿A que te refieres Agumon, no te entiendo?

-¿Taichi no murió por que le dispararon?
- pregunta Agumon, con los ojos vacíos.-A Koshiro le dispararon, tu lo curaste y ahora se encuentra bien ¿Por que no hiciste lo mismo por Taichi?- la mirada de reprocho de Agumon se cristalizaba por su angustia.

-A... Agumon... veras... Taichi.- Joe no estaba preparado para lidiar con los sentimientos de perdida de Agumon, los chicos se reencontraron con sus camaradas del mundo digital hace solo unos meses y la muerte de Yagami era una sorpresa para él.- Veras, Taichi recibió muchas balas, es probable que el hubiera muerto antes de tan siquiera desplomarse.- le contesta.- Aunque hubiera estado cerca, no había nada que pudiera hacer...

-¿Al menos lo intentaron verdad?
- pero Joe no contestó, solo le quito la vista y se quedo en silencio.

En la estancia, sentados en sillones relativamente cómodos, Yamato, su padre, Sora y un maltratado Takeru, discutían de lo pertinente que seria hacer caso a aquel extraño. No sabían nada mas que su nombre, Leorio, y que claramente no era uno de "los malos", pero ¿Significaba eso que era uno de los buenos?


-¿Y por que crees tu que debemos confiar en ti?¿Como nos aseguras que realmente quieres ayudarnos y no eres algún loco queriéndonos reclutar par su aun mas loca causa?- le cuestionaba Yamato, quien había asumido como líder del grupo desde que Taichi los abandonara para unirse a la Terror Hill's Gang.

-No les aseguro nada de eso.- le contesta con seriedad.- Claro que lo que busco es reclutarlos para mi causa y es por eso que quiero su ayuda para rescatar Mimi.

-¿Acaso tu causa es rescatar a Mimi?
- pregunta confundida la portadora del emblema del amor.

-No.

-¡Entonces explícate con un demonio!
- el padre de Yamato alza la voz al perder la paciencia con el esquivo sujeto.

-
Yo, fui concebido para destruir la influencia de Lucemon en este mundo y el digimundo, para eso, debo acabar con el mismo Lucemon y todos sus lacayos. Lamentablemente, yo no cuento con los poderes para llevar acabo esta misión, solo ustedes tienen el poder de cambiar este que es su mundo.- les afirmaba Leorio.- Mas no quiero forzarlos, ustedes son libres de escoger el camino que quieran.

-Debes entendernos, hemos pasado por mucho, y tú, te nos haces algo, ya sabes, violento.
- le contesta Takeru.

-Lo se, y es algo sumamente comprensible ¿Que tal si se lo piensan por hoy? Mañana en la mañana les ayudare con el viaje de sus padres y luego me cuentan.-les propone.

-A mi me parece una idea sensata.-secunda Sora.- Después de todo si tenernos la certeza de que Mimi esta por aquí, nuestro deber es rescatarla.

-Esta bien, mañana nos ayudaras a asegurarnos de que nuestros padres zarpen seguros a América y luego tomaremos una decisión.
- confirma Yamato.

-Yo iré a avisar a los demás, el viaje será largo.- agregaba el señor Ishida.

-Una vez que lleguen a América, no permanezcan mucho tiempo, los agentes del gobierno americano son tramposos y mentirosos, podrían ser acusados de ser espías del fascismo y ejecutados como los padres de Mimi.-le advierte el encapuchado.

-Gracias lo tendré en mente.- le contesta.- ¿Has estado ahí?

-Si ya estuve ahí.

-Un momento, te llamas Leorio, estuviste en América y ahora que lo recuerdo...
- Takeru comienza a recordar los símbolos en la vestimenta del aquel hombre, antes de que fueran rasgadas por los Guardromon, y al conectarlos datos en su cabeza con sorpresa se da cuenta de la verdadera identidad de aquel sujeto.-¡Eso quiere decir tu eres el "Camarada Leorio" del Museihushuggi, la "Estrella Negra"!


¡¿LA ESTRELLA NEGRA?!
 
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選ばれし子供
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Hola. Ya leí los primeros capítulos.
Me gustó bastante el hecho de que hayas metido temas políticos. (Yo también intento hacer lo mismo con mi historia larga, aunque ahí los temas políticos se van introduciendo más bien lentamente y no de manera tan abrupta como aquí). Sinceramente no me imagino cómo pudo Japón abrirse tanto a los inmigrantes, después de todo ellos son una sociedad culturalmente muy cerrada y excluyente (creo que son el país primermundista con menor tasa de inmigrantes, de menos del 3%), pero me pareció genial el hecho de que hicieras que Shinzo Abe se opusiera, porque el tipo nunca estuvo muy abierto a eso, a pesar de que ahora va flexibilizar un poco las leyes migratorias. También fue interesante la forma en la que configuraste el mundo, con los distintos bloques y las diversas áreas de influencia. Si se lleva bien, se puede contar la historia desde diversas perspectivas, mostrando qué pasa en los diferentes continentes, al estilo de Canción de Hielo y Fuego.
Otra cosa interesante es que hayas incluido el tema de las sectas y del fanatismo religioso. Japón tuvo ciertos problemas a lo largo de su historia con ciertos movimientos religiosos extremistas, uno de los más conocidos fue el atentado de gas Sirin. Escuché una vez )pero no sé si será cierto así que no lo tomes como tal) que la idea de hacer pasar el enfrentamiento de los Digimon de la primera OVA de Hosoda por una bomba terrorista viene siendo una referencia a ese atentado. Además, el simbolismo religioso de la secta y su modus operandi me hacen acordar al grupo "Amanecer" de la novela 1Q84, de Murakami.
Sobre la continuidad, imagino que tu historia tiene lugar en una línea de tiempo donde los hechos de 02 nunca pasaron; si no, no me explico por qué tuvieron que recurrir a Koushiro para que se diera cuenta de que el Digivice que habían encontrado no era de Hikari, sino de Mimi ni por qué no se hizo una sola mención a Daisuke o a los otros. De lo que no estoy seguro todavía es si Bokura no War Game es canónica en esta continuidad, pero supongo que no importa tanto, porque si Taichi está (supuestamente) muerto, Omegamon no va a aparecer.
Tengo entendido que los Digimon sí sangran. De hecho, en el capítulo 46 de Adventure se puede ver a Ogremon sangrando. El problema es que no hacen mucho énfasis en eso porque Digimon no deja de ser una serie para niños y Toei no quería ser demasiado gráfico con la violencia. Pero si lees las novelas de Adventure, a veces te hacen descripciones bastante explícitas. (Por ejemplo, te dicen que SkullGreymon convirtió al otro Greymon en un cuágulo de sangre).
En cuanto al estilo, hay varios errores de acentuación, de puntuación y de cohesión, pero nada que no se pueda corregir.
Espero leerte pronto.
 

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