Fanfic Digimon: La Revolución Olímpica

Digital Hazard
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Bueno, este un Fanfic, que precede al interfic-> Digimon: La Amenaza de Arkadimon.

Un breve (MUY BREVE) resumen:
Los Olímpicos antes gobernaban el Mundo Digital. Sin embargo, sus errores les costaron la destitución de su cargo, siendo remplazados por los Tres Grandes Ángeles. Ahora, buscan venganza, y recuperar el lugar que les pertenece. ¿Lo lograran?

*NOTA*:
Este Fanfic esta siendo publicado en Fanfiction.net y en Foros Pikaflash a la vez. (dónde están mucho más avanzados) Me decidí publicarlo también aquí para umentar el nº de lectores. Además, el fic se empezó a escribir cuando sólo estaban revelados 8 de los 12 olímpicos (olympus twelve). Además, los capítulos iran siend comentados paulatinamente en el blog que llevo con un amigo: Digimon Travel (para que os pase el link, mandadme un mensaje al perfil)

HE AQUÍ EL PRÓLOGO:

Prologo: Cuando la Bondad Torna Odio

Todos estaban reunidos. Ocho figuras portentosas se encontraban sentados cómodamente en sus respectivas sillas. Estaban perfectamente colocados para envolver completamente la mesa. Sobre ella, cada uno tenía colocada una copa de vino: algunas ya completamente vacías, otras por la mitad, a excepción de una que seguía intacta.

Presidiendo, se encontraba una figura imponente. De su cara, solo se podía vislumbrar levemente su boca, pues su máscara lobuna le cubría el resto del rostro.

Levantó su rudimentario cuchillo, y lo depositó de un golpe en la mesa. Dio un puñetazo firme contra la madera de la misma, haciendo saltar los restos de vino de su copa.

El resto de los presentes no se inmutaron, le conocían: demasiados años gobernando juntos el Mundo Digital.

Carraspeó, lo que significaba que iba a comenzar su gran discurso. A pesar de la forma tan ruda de hablar que solía utilizar, en muchos de sus discursos, utilizaba palabras elocuentes, que incitaban a seguirle allá a dónde vaya. Sabía conectar con la gente.

-Os he convocado aquí por un motivo. Todos los sabéis. Hemos pasado demasiados años a la sombra. Antes, éramos la ley. Gobernábamos de forma eficaz e implacable. Pero la codicia y ambición de los que ahora son nuestros enemigos, les hizo revocarnos del cargo. No sin antes librar una cruenta batalla, de la que conseguimos escapar ilesos. Ahora somos más fuertes. También más sabios. Es hora de contraatacar.-

Hizo una breve pausa, esperando el cese de la ovación general. Contempló satisfecho los gestos afirmativos del resto de los asistentes.

-Para que nos vamos a engañar. – prosiguió. – Actualmente, solo poseemos pequeños territorios. Pesad en aquellos reinos que alguna vez fueron nuestros. Éramos imparables. Y podemos volver a serlo. Pero para ello, debemos actuar. Es por eso por lo que os he reunido aquí, en mi Palacio de los Espejos.-

Una de ellos hizo ademán de levantarse, pero su compañero la agarró firmemente y la sentó.

-Siéntate. Aún no ha terminado.- dijo tajantemente. Su melena rubia quedó al descubierto. Cayó como una cascada, pero enseguida la apartó. Le parecía una falta de respeto.

La mujer que había intentado abandonar la sala le miró directamente a los ojos. Se respetaban, más no se llevaban muy bien. Eran opuestos: Sol y Luna, Agua y Fuego... No podrían sobrevivir el uno sin el otro, pero tampoco juntos.

Una risita resonó por toda la estancia. Los presentes miraron a una de las esquinas de la mesa. Junto a una copa de vino intacta, sus botas estaban apoyadas en la mesa. Lucía una sonrisa burlona, cabe decir infantil.


-Volviendo con el tema, abriremos el debate. Decidme dioses, ¿lucharemos por lo que es nuestro?-

-¿Estás seguro de lo que propones? ¿Estás dispuesto a originar una guerra, Mercurymon?- dijo la figura que había intentado marcharse.
-Sería divertido Dianamon.- alguien añadió desde la esquina de la mesa. - Mi alter ego podría salir de nuevo a la luz.-

-Aguarda hasta el momento oportuno, querida Minervamon. Solo debes adoptar esa forma en batalla. Es muy descontrolada.- dijo Mercurymon.
-Estoy de acuerdo.- admitió Dianamon. – Es cierto que nos lo han arrebatado todo. Pero habría que controlar nuestros métodos. –

-¿Alguien más quiere dar su opinión?- preguntó Mercurymon.

No hubo respuesta.

-Apollomon, tú deberías ser el más interesado. Piensa en tus antiguos territorios. Ahora piensa en Bright Zone... Es una pena, no crees. Incluso Dianamon esta de acuerdo. Y si no fuera por ti, sabes que se habría marchado hace mucho. ¿Qué me dices?-

-Suena tentador la verdad...- contestó.

-Bien...- exclamó el revolucionario.
-Yo tengo una duda.- exclamó otra figura, que hasta entonces no había tomado parte en el debate.

Se levantó y comenzó a pasearse por la sala. A pesar de la oscuridad en la que se encontraban, podía distinguirse de los demás casi con suma facilidad. Su cuerpo esbelto de bailarina se dirigió finalmente de puntillas a Mercurymon. Acercó su cara al oído del olímpico. Una de sus cintas les cubrió, para que los demás no les entendieran.

-¿Y eso nos conviene?- murmuró.

-Por supuesto.- entonó Mercurymon.

Tras oír su respuesta, amagó hasta donde se encontraba Apollomon, pero regresó a su sitió. Varios presentes la lanzaron miradas preocupantes: no les gustaba lo que acababan de presenciar.

-Vulcanusmon, ¿podrás hacer nuevas armas?-

El viejo dios cruzó todos sus brazos. Sin duda, era el más mayor de los presentes, no por mucho tiempo, pero lo era. Los años no se le marcaban en el rostro cubierto de vendas, pero lo hacía notar en su carácter.

-Me plantearé tu propuesta: depende de cómo sucedan los acontecimientos siguientes.- contestó.
-Siento decirte que me opongo a tus planes Mercurymon.-
-¿Qué? Neptunemon, rey de los mares, ahora que estas felizmente casado vas a renunciar a todo, para gobernar una pequeña isla. Me decepcionas.-

Las palabras de Mercurymon le calaron en lo más hondo.


-Island Zone, no es solo una pequeña isla.- afirmó Neptunemon.
-Pero dominaste todos los océanos. Nos han relegado a todos a un cargo por debajo de nuestras posibilidades. Tendrás que admitir que tengo razón.- respondió Mercurymon.

Neptunemon asintió. Estaba empezando a recordar aquellos tiempos antes de que las Bestias Sagradas les relegaran. En aquellas arcaicas eras, eran felices. Más que ahora. Eran grandes. Mucho más que ahora.

-Solo quedas tú.- dijo Apollomon señalándole. - Mercurymon ha hecho bien convocándonos aquí. Todos hemos hablado, salvó tu persona.-

Sentado en un extremo, como si con él no fuera la cosa, se descubrió la última figura. Los grandes colmillos de su máscara relucieron por un instante. Mostraba indecisión. Miró al resto de Olímpicos. Al final, todos se habían decidido por él camino de la venganza.

ÉL ya lo había propuesto la primera vez, con desastrosas consecuencias. Pero el paso del tiempo parecía haber borrado la herida en algunos. Estaba convencido de que si él hubiera echo esa misma propuesta, no la hubieran aceptado.

-Lo estoy deseando.- admitió.

-Eso me gusta más.- exclamó Apollomon.

Ellos siempre habían sido amigos, para que ocultarlo. Tenían muchas cosas en común. Y eso era lo que les había echo inseparables.

-Ahora que nos hemos puesto de acuerdo, finalizaremos aquí la reunión. Meditad sobre lo que hoy hemos hablado. Nos reuniremos dentro de unos días. Yo me encargo de todo.- dijo Mercurymon, despidiéndose.

Todos fueron abandonando poco a poco la sala en la que se encontraban. La cantidad de pasos confusos de los que buscaban la salida, parecía rayar el cristal del que estaba hecho el suelo.

Cuando todos hubieron salido del palacio, Mercurymon abrió el gran ventanal que conducía a la terraza. Caminó con paso firme hasta la barandilla.

Observó como los demás se dispersaban en la oscuridad de la noche. Hoy era el nuevo comienzo. Hoy era el principio del fin. Pues como él decía: cuando la bondad torna odio, no se puede encontrar arma más poderosa.
FIN

Hast aquí el prólogo. En breve publicaré el capítulo 1, así pues, espero muchos comentarios.

Gracias por leer:
Digimon263


---------- Mensaje agregado el 23/09/2013 a las 16:32 ----------

Bueno, parece que nadie se ha animado a responder aún... Así pues, un incentivo, el capítulo 1...

Bueno, este es el cap. 1 Espero que les guste.

Capítulo 1: Tácticas de Seducción de una Diosa

La mañana posterior a la reunión, se despertó entusiasmada. Sabía que el "conflicto bélico" que iban a originar, iba a ser catastrófico. Tanto para sus enemigos, como para ellos.

Si no habían conseguido solucionar sus "pequeñas disputas" del pasado, estaba convencida de que no iban a poder combatir juntos. Pero como Minervamon había dicho: "sería divertido".

Hay que decir que ella había sido la causante de muchas ellas, y los que no se veían involucradas en ellas, siempre se lo recriminaban, pero la vida es así.

Dianamon la había advertido muchas veces que sus dotes no se debían utilizar de esa forma. Pero ella no la comprendía. Bastante tenía Dianamon con lidiar con Apolomon. Así pues, nunca la había hecho caso.

Retiró las sabanas de seda que la cubrían y se levantó de la cama. Miró por la ventana: hacía un día espléndido. Y estaba sola, que era lo mejor de todo. Vulcanusmon ya había partido hacía su forja.

Nunca había entendido por qué se había casado con él. En cierto modo, el resto de olímpicos la habían obligado. Él la había convencido. ÉL tenía la culpa. Y Dianamon, pues fue ella, quien se propuso unirles.

Todo tenía sus ventajas, hay que admitirlo. Vulcanusmon tenía buena mano para las joyas. Y gracias a eso, ahora poseía unas cuantas. Él la veneraba. Como ella se merecía.

Aun así, no buscaba eso.

Se arregló rápidamente. Fue bailando hasta la salida de su mansión.

Tras la "caída" de los Dioses, se había creado su propio paraíso. No podía compararse con los dominios que anteriormente poseía, pero era espléndido. Era una gran casa de piedra, aunque se asemejaba más a un templo. De estilo grecolatino, el techo estaba sostenido por miles de columnas con cabezales dóricos, jónicos y corintios, que se sucedían en una serie infinita. El interior estaba decorado por estatuas de ella misma en diferentes poses, además de los frescos que decoraban las paredes y techos de las diferentes estancias –siete en total-.

Descendió las escaleras del podium, y contempló el acantilado que rodeaba su hogar. En efecto, gobernaba una pequeña isla paradisíaca en medio del océano.

Levemente, alzó el vuelo, y como si descendiera unas escaleras invisibles, acabó en la playa. Originalmente era una plataforma de abrasión, pero usando sus poderes, la había convertido en su cala privada.

Cogió un puñado de arena y lo dejo caer. El aire lo arrastró. Sonrió. Entonces, comenzó a sumergirse, con cuidado de no arrugar su vestimenta.

Al cabo de un rato, ya había alcanzado tierra firme. Hacía bastante que no visitaba Bright Land. Era un lugar sobrecogedor para ella. Excesivo calor y tierras casi infértiles, en las que solo crecían malas hierbas. Eso sí, tenía un brillo especial. ÉL sol lucía de diferente forma, y de cuando en cuando, lanzaba destellos que iluminaban la zona.

Se dirigió rápidamente, procurando no ser vista por los pocos digimons que habitaban la zona. Fue directamente al Castillo de Apollomon.

Era una construcción gigantesca, aunque comparada con la suya, tosca y sin mucho estilo. Era medieval, hecho de piedra volcánica y rodeado por un foso de lava. Desde el suelo se levantaban dos grandes columnas, que envolvían el pórtico, haciéndolo la única entrada accesible. Por encima de él, se levantaba otra pequeña estructura. Esta, poseía un balcón desde el cual se podía observar toda la zona. Allí es dónde se reunía con Apollomon.

Sobrevoló el foso y llamó a la puerta. No hubo una respuesta inmediata, pero el olímpico no tardó en recibirla.

Con aquella luz tan radiante, su larga melena de león adquiría miles de reflejo color fuego, imposibles de captar en otras circunstancias.

Hizo un gesto con sus garras para que pasara. Como respuesta, la diosa le tendió la mano. Se la agarró con firmeza y la condujo al salón.

Las vistas eran tan impresionantes como las recordaba.

-Dime... ¿A qué viene esta inesperada visita?- preguntó Apollomon.

-"Una pregunta estúpida".- pensó. Se limitó a sonreír. Al fin y al cabo, era una de las cosas que mejor se la daba hacer.

-Simplemente, me quede con ganas de saludarte en el consejo de ayer...- dijo mientras se acercaba al olímpico.

Paulatinamente fue aumentando el contacto. Apollomon trató de resistirse, pero sabía que era inútil.

-¿Sabe Vulcanusmon que estás aquí?- preguntó.

-Ni lo sabe, ni lo sabrá. O por lo menos eso espero. Ahora esta en la forja.- respondió, sin dejar de sonreír.

-No es propio de una diosa escaparse a escondidas.- comentó Apollomon.

-Pues no es la primera, ni la última. Tú lo sabes mejor que nadie.- matizó. Tenía una respuesta para cada comentario de Apollomon.

-Deberías irte.- dijo Apollomon.

-Lo dices con la boca pequeña. Si por ti fuera, estaría aquí presa toda la vida. Además, aunque me digas eso, sabes que no me marcharé.-

Hubo un incomodo silencio.

-Antes esto no era así, ¿qué ha cambiado?- preguntó la diosa.

-Yo.- respondió Apollomon.

-Lo dudo mucho. Nadie podrá cambiarte.- dijo, mientras hacía que Apollomon la rodeara.

-Mi querida Venus...- fue lo único que pudo decir.

Entonces se preguntó por qué siempre caía en la misma trampa. Ella era como veneno. Siempre lo ha sido. Un veneno dulce, procedente de la flor más hermosa del mundo...

Comenzó a divagar. Alejo esos pensamientos momentáneamente.


-"Por lo menos hasta que ella se vaya".- pensó.

Trató de mirarla a los ojos, pero se topó con su cinta. Lo había olvidado momentáneamente. Muchos de los olímpicos no mostraban sus ojos. ÉL era uno de los pocos.

Paso a contemplar el paisaje. Era el que contemplaba cada día, pero junto con Venusmon parecía especial.

-Si el plan de Mercurymon sale bien, podrías dar un poco de vida a esto.-

-¿A qué te refieres?- preguntó Apollomon, confundido.

-No se... Digimons, flores... vida.- respondió.

En eso tenía razón. La zona estaba bastante desierta después de las última batalla librada allí. Apenas había un par de Flarelizardmon y algún Salamandemon rondando por allí. Antes, había muchos digimons viviendo allí apaciblemente. Sin contar con su ejercito.

-Sabes perfectamente que no me llevo muy bien con las flores, pero sí. Tienes razón.- admitió.

La encantaba que la dieran la razón.

Se puso de puntillas para poder mirarle frente a frente. Apollomon la contempló, embelesado. Su pelo rubio, antiguo canon de belleza griego, su tersa y perfecta piel...

Sus caras estuvieron a punto de encontrarse en un beso, cuando Venusmon colocó uno de sus dedos, a un palmo de sus labios, separándoles.

Esto decepcionó en gran medida a Apollomon.

-No estropeemos el momento.- susurró la diosa mientras se marchaba.

Su caminar era lento, como si la costara marcharse. O por lo menos esa era la impresión del olímpico.

Mas Venusmon sabía lo que se hacía.


-"Misión cumplida"- pensó.

Abrió el pórtico y, flotando, se deslizó por él. Antes de cerrarlo completamente, se giró y contempló a Apollomon. Este la observaba detenidamente. Como si estuviera analizándola.

Le lanzó un beso robado, y finalmente se marchó.

Apollomon, mientras la miraba, se había fijado en una cosa. Venusmon lucía alrededor de su cuello un precioso colgante, el cual llevaba incrustado un rubí. Cortesía de Vulcanusmon.


-"Otra vez he vuelto a caer"- pensó. Mas sabía, que no seria la última.

Una vez Venusmon hubo regresado a su isla, Vulcanusmon estaba esperándola en la sala principal.


-Buenos días.- dijo la diosa, sonriendo.- ¿Qué tal el trabajo hoy?-

-Agotador.- respondió. – ¿Dónde has estado?- preguntó.

-Con la esposa de Neptunemon. Es una mujer encantadora.- mintió.

-Muy bien. Solo venía a ver como estabas. Vuelvo a la forja. Luego nos vemos.- dijo Vulcanusmon.

Pasaba demasiado tiempo en su forja, pero era su trabajo. Además, tenía una sorpresa preparada para su esposa. Se la entregaría esa misma noche.
FIN

*NOTA*:

Cómo ya advertí, sigue siendo un poco corto. Bueno, vamos profundizando en la historia, concretamente en Venusmon y Apollomon, los cuales tendrán un tortuoso romance, a lo largo del Fanfic. ¿Qué pasará en el siguiente capítulo? Lo descubrirán dentro de poco... En cuanto comenten...


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Jum... Well played... well played.

Bien... Me gusto la redacción, tienes una buena manera de explicar las cosas, estilizada y simple. A mi parecer captas la atención con el prologo, pero el final el primer capitulo lo sentí algo flojo.
No me meteré con ortografías porque me da flojera y yo soy pésima con esas cosas.
El titulo del primer cap. me atrajo bastante -pervermodeon(?)-
Apenas iba a mencionarte lo del registro de temas, pero ya lo has hecho XD
 

Digital Hazard
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Bien... Me gusto la redacción, tienes una buena manera de explicar las cosas, estilizada y simple. A mi parecer captas la atención con el prologo, pero el final el primer capitulo lo sentí algo flojo.
No me meteré con ortografías porque me da flojera y yo soy pésima con esas cosas.
El titulo del primer cap. me atrajo bastante -pervermodeon(?)-
Apenas iba a mencionarte lo del registro de temas, pero ya lo has hecho XD

Muchísimas gracias XD

La verdad es que el es bastante misterioso, y por eso engancha tanto. El capítulo 1; al ser introductorio, me centré en dar una primera impresión de los personajes, así como describir brevemente las sensaciones; por ello si que es algo más flojo. Supongo que eso pasará en los primeros capítulos, hasta que se asiente la historia, y los personajes. Espero recibir más comentarios tuyosXD

Bueno, se que dije que iban a tener que esperar unos días para ver este capítulo, pero cómo era tan corto, y ya le tenía escrito, aquí lo tienen. Comienza la confraternización con el enemigo.


Capítulo 2: Informando sobre la Traición

Dianamon observaba sus dominios con preocupación. Todo lo que su vista alcanzaba a observar era una inmensa pradera, que se mezclaba con el árido y rocoso paisaje lunar, dónde numerosos cráteres surgían de la nada.

En ellos, numerosos digimons vivían. Cabe destacar que en su mayor parte conejos. Si conejos: Lunamons, Rabbitmons, Lekismons, entre otros, habitaban el castillo de Dianamon o sus alrededores.

Dianamon había sido una de las mejores parada, a pesar de la derrota. Tuvo que abandonar todos sus otros dominios, pero había podido conservar el territorio que más quería: la Luna. Mejor dicho su Luna. Una de las tres lunas del Mundo Digital la pertenecía. Blue Moon, concretamente.

Gracias a su amistad con Cherubimon, uno de los Tres Grandes Ángeles que les habían relegado del cargo, habían sido más misericordiosa con ella. Y eso molestaba al resto de olímpicos.

Al pensar en todo lo que le debía, un torrente de pensamientos la invadió.


-"Debo comunicarle la conspiración".- pensó. – "Mas si se enteran los otros dioses...".-

No tenían por qué enterarse. Pero tampoco ella tenía por que decírselo. La traición la parecía, "inadecuada e innecesaria", y podría acarrear graves consecuencias...

Se decidió. Debía actuar. Aunque eso molestase a los demás. Sobre todo a Mercurymon.

Salió de su castillo. Lo contempló como si fuera a ser la última vez que lo hiciera. Era otra construcción rocosa y enorme. Pero majestuosa. La entrada estaba compuesta por tres columnas, unidas por arcos, que daban a una entrada circular, en forma de luna. Poseía dos torres puntiagudas, que se encontraban a ambos lados de una gran cúpula que hacía de techo.

Se fue alejando poco a poco, hasta que saltó al vacío. Alzo el vuelo, un vuelo rápido y brillante. Su cuerpo siempre se iluminaba cuando realizaba esa clase de viajes.

No tardó mucho en llegar a su destino. Se encontraba en una tierra árida y desierta. Avanzó un poco más. A cada paso que daba, la coloración se volvía más rosácea. Comenzó a divisar su destino.

El Castillo de Cherubimon estaba hecho de la misma roca que configuraba el terreno. Era gigantesco, comparado con el suyo. Poseía una forma irregular, aunque preciosa, compuesta por círculos incompletos que se abrían y se cerraban y desde cuyo centro, salía una gran torre de similares características.

Se decidió por entrar por las mazmorras, para no ser descubierta. Estas se encontraban en el subsuelo, concretamente en un conjunto de túneles que pasaban por debajo del castillo.

Descendió unas escalinatas flotantes, mientras contemplaba horrorizada las cárceles en las que estaban presos los criminales. Antiguamente, se les encerraba en salas aisladas, o en jaulas, pero aquello era muy distinto. Prisiones en las que se encerraban sus datos para siempre.

Dianamon escuchó pasos. Se paró para escuchar su procedencia. Venían de detrás suyo. Se giró. A un palmo de ella, se encontraban dos Goatmons. Ellos siempre habían sido los guardianes de las mazmorras, servidores de Cherubimon. No se acordaban de ella. Había pasado demasiado tiempo después de su última visita.

Sacudieron sus patas, bajaron la cabeza y tomaron carrerilla para embestirla. Lo esquivó con relativa facilidad.

Dianamon no quería hacer daño a esos digimons inocentes. Sólo cumplían con su deber. Pero tampoco podía huir: no sería digno de una diosa. Así que solo la quedaba esperar.

Volvieron a repetir la misma táctica, con idéntico resultado. De repente, un sonido agudo perforó los oídos de Dianamon. El tintinear de las campanas que lucían los Goatmons era espeluznante.

Aprovechando la confusión, intentaron derribar a la diosa. Alguien se lo impidió.

-Parad.- resonó una voz desde lo alto de la escalinata. Era dulce y armoniosa, pero cargada de sabiduría. – Es una invitada.

Los Goatmons hicieron un gesto afirmativo y acto seguido se retiraron.

Dianamon alzó la vista y contempló a Cherubimon. Poseía un gran cuerpo rosado y esponjoso, con unas manos y orejas exageradamente grandes, en comparación con el resto de partes de su cuerpo. Lucía además un collar de bufón, del que parecía que colgaban cascabeles. Su cara mostraba siempre una sonrisa, aunque no se sabía muy si de complacencia o satírica.

La diosa dejó escapar una leve risa, al acordarse del comentario de Minervamon. "Un Conejito de peluche" había dicho durante su primer encuentro. En cierto modo, tenía razón.

Su aspecto, no acompañaba a su personalidad, pues era extremadamente sabio.

Cherubimon la tendió la mano y la llevó hacia su despacho.

Se encontraban en la zona más elevada de la torre: una pequeña cúpula austeramente amueblada. En aquella estancia solo había una gran mesa circular, con unos pocos útiles depositados ordenadamente sobre la misma.

La invitó a sentarse, pero Dianamon no vio ningún asiento. De la nada, surgieron dos bancos de piedra que rodeaban la mesa. Se sentaron.


-Buenos días Dianamon. Hacía mucho que no nos veíamos. ¿Qué tal se esta en la luna?- saludó Cherubimon

-Bien, de momento. ¿Sabes por qué he venido?- preguntó la olímpica.

-Por motivos de placer, seguro que no.- respondió.

-Mercurymon quiere que volvamos a ocupar nuestros cargos. Y no dudes que usará la fuerza para conseguirlo.-

-¿Todos han aceptado?- preguntó.

-Todos.- respondió Dianamon.

-Mercurymon siempre ha causado ese efecto en los demás. Me extraña que no haya escarmentado desde la última vez.-

-La venganza es lo que le mueve. Tú mismo deberías saberlo mejor que nadie.- matizó la diosa.

-Y, ¿estás de acuerdo?- preguntó el ángel.

Dianamon estaba convencida de que la iba a hacer esa misma pregunta, y todavía no tenía preparada una respuesta.

-En parte.- dijo finalmente. – La manera en la que nos expulsaron fue denigrante, la verdad, pero estoy muy bien tal y como estoy.-

-En eso estoy de acuerdo. Pero sabes que no fue culpa nuestra.- dijo amargamente Cherubimon.

-Lo sé. Yo nunca lo he dudado. Vosotros sólo sois nuestros sustitutos. Ellos no quieren aceptarlo.-

-¿Seremos nosotros vuestro primer objetivo?- preguntó.

-Aún no lo sé.- respondió Dianamon. - Mercurymon quiere que paguen todos. Pero el orden de la matanza...-

-¿Vas a participar en la batalla?- preguntó.

-Esa es otra pregunta sin respuesta. Intentaré convencer a los olímpicos de que usen métodos más "diplomáticos".- respondió la diosa.

-¿No puedes abandonarles, verdad?-

-Tú mismo sabes la respuesta.- dijo Dianamon trágicamente.

A pesar de que la respuesta de Dianamon entristeció a Cherubimon, su expresión facial no cambió.

-¿Qué es lo que quieres que haga con la información que me has proporcionado?- preguntó Cherubimon.

-Lo que creas conveniente y oportuno.- respondió. - Eso si. No me delates.-

-Jamás haría algo semejante.-

-Bien. Debería regresar a Blue Moon antes de que los digimons me extrañen. Cuídate.-

-Es una pena que sólo nos veamos por motivos de trabajo y no por placer.- dijo Cherubimon.

-Siempre he pensado lo mismo. Muchas veces se aprecian más las pequeñas diferencias, que las grandes igualdades.- respondió.

-Nunca lo hubiese expresado mejor.-

Antes de que pudiera terminar la frase, Dianamon ya se había marchado.


Fin

*Nota*:

Espero que les haya gustado el capítulo. (Sí, ya sé que es algo corto, pero, es lo que hay...) Quise relacionar a Cherubimon con Dianamon desde el principio. Ambos son conejos, y guardan una extraña relación con la luna. Su relación es... un tanto extraña. No es amor, desde luego, pero sí hay un profundo respeto y una fuerte amistad. Por favor, pongan reviews, agradeceré todos los comentarios.
 
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-se intenta figurar como poner su firma otra vez-
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Concuerdo con lo dicho por rozenkristall, pero te dare unos consejos. Aun cuando el tema este avanzado ya, te recomiendo no postear tan rápidamente los capitulos. Esperate 2 o 3 días antes de poner el siguiente, sino iras demasiado rápido y eso ahuyentara un poco la atención de los lectores.

El segundo consejo que te dare es referente a la estetica, es buen tema no obstante aqui en este foro si se permite el uso de colores y codigos diversos como el justificar y el indent para texturizar mejor el tema y hacerlo más formal (por asi decirlo)

Este ultimo de estilizacion es a mi opinion: Valdria la pena intentases mesclar los colores para separar el dialogo del texto, por ejemplo (y te lo cito)
-Lo que creas conveniente y oportuno.- respondió.- Eso si. No me delates.-

-Jamás haría algo semejante.-

-Lo que creas conveniente y oportuno.- respondió.- Eso si. No me delates.-

-Jamás haría algo semejante.-
Como puedes notar, es más fácil entender cuales son los dialogos y cuales son la narrativa del autor Son solo consejos
 
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Concuerdo con lo dicho por rozenkristall, pero te dare unos consejos. Aun cuando el tema este avanzado ya, te recomiendo no postear tan rápidamente los capitulos. Esperate 2 o 3 días antes de poner el siguiente, sino iras demasiado rápido y eso ahuyentara un poco la atención de los lectores.

El segundo consejo que te dare es referente a la estetica, es buen tema no obstante aqui en este foro si se permite el uso de colores y codigos diversos como el justificar y el indent para texturizar mejor el tema y hacerlo más formal (por asi decirlo)

Este ultimo de estilizacion es a mi opinion: Valdria la pena intentases mesclar los colores para separar el dialogo del texto, por ejemplo (y te lo cito)


Como puedes notar, es más fácil entender cuales son los dialogos y cuales son la narrativa del autor Son solo consejos
Muchas gracias por los consejos, les tendré en cuenta. Como soy nuevo en el foro, me estoy habituando a los controles, y tal, así que en cuanto coja algo más de práctica; editaré con los colores.

Por otro lado, he aqui el capítulo 3:

Capítulo 3: Construcción del Plan Perfecto

Mercurymon se encontraba tranquilamente en su Palacio de los Espejos. Todos lo conocían como el palacio de Mercurymon, pero finalmente él mismo había decidido bautizarlo así.

Tras la reunión con el resto de olímpicos se había tomado un breve momento de descanso, pero perder el tiempo. Debía trazar el plan perfecto. Y debía de convencer a los indecisos.
Mercurymon se puso a reflexionar sobre los olímpicos:

-“Aunque la reunión había sido un éxito, Vulcanusmon, Neptunemon y Dianamon no creían sus palabras. Marsmon tampoco se las había tomado muy en serio, pero ese tonto haría cualquier cosa que hiciera su amigo Apollomon.”-pensó. - “Vulcanusmon podría construir las mejores armas, sólo si estaba muy interesado en hacerlas. Y para eso esta su esposa, Venusmon, para animarlo. Neptunemon, ahora que cree haber encontrado el amor verdadero, no quiere dar su brazo a torcer, por si la pierde. Pero en cuanto ataquen su preciada isla, el mar entrará en cólera. Y por último Dianamon. Su mayor quebradero de cabeza. Pose un grado de moralidad demasiado elevado. Pero si su hermano está en peligro, correrá a salvarle.”-

Dejó de pensar en sus compañeros. Durante la siguiente reunión, debería tener algo que contarles. Sus discursos no surgían de la nada. Se pasaba horas y horas ensayando delante de uno de sus muchos espejos, para lograr el efecto adecuado.

Buscó un mapa. Lo encontró en uno de sus “falsos armarios”. Lo desplegó sobre la mesa en la estuvieron la noche anterior. En él había varios puntos señalados con una cruz.

Trazó dos líneas rectas, que se cruzaban en el centro formando una cruz. En cada uno de sus extremos trazó una flecha. Entonces apuntó en ellas los puntos cardinales: Norte, Sur, Este y Oeste. Además añadió sobre ellos unas letras A. ; B. ; X. ; y Z.

Contempló satisfecho los puntos señalados. Esos iban a ser los primeros objetivos de los olímpicos, antes de arremeter contra el original. En total había siete.

Sonrió. Y mantuvo la sonrisa durante unos instantes.

-“Esto es por vosotros...”- pensó.

Pensar de nuevo en los compañeros que ya no estaban le producía tristeza. De los doce originales, solo quedaban ocho.

Nunca se lo había comentado al resto de dioses, pero él siempre había sido una persona errática, volátil, inestable. Huía de si mismo, haciendo largas travesías aéreas. Además, tiempo atrás se había desocupado de algunas de sus misiones, sobre todo las referentes a la mensajería.

Tras la batalla, había cambiado, e iba a enmendar sus errores, y los de sus compañeros, su familia. Había tardado algún tiempo en reunir el valor suficiente para actuar, pero lo había conseguido.

Muchos decían que se había vuelto despiadado o ruin, y en cierto modo, tenían razón, pero él era el único que podía llevarlos hacia la victoria.

Volvió a centrarse en su objetivo. Mañana, cuando se reuniera con los olímpicos, les comunicaría su primera acción. Pero ¿cuál?. ÉL todavía o tenía claro quien sería su primera victima.

No podía admitirlo delante de sus compañeros, pero, sentía algo de miedo en aquellos instantes. Ya habían perdido la guerra una vez, así que podrían volver a fracasar otra vez.

Miró a la pared. Era lo que acostumbraba a hacer cuando se ofuscaba en algo. Su propio reflejo lo contemplaba, con la misma mirada que estaba poniendo él ahora mismo.

Puede considerarse un acto ególatra admirarse uno mismo al espejo, recrearse en esa imagen horas, horas y horas, pero a Mercurymon no le parecía así.

-“Un reflejo es la perfección que la realidad no puede alcanzar”- decía siempre. Mas solo era una forma de consolarse.

Alguien llamó a la puerta. Mercurymon atravesó uno de los espejos, y llegó a la planta baja de su palacio. Al abrir la puerta, Marsmon le estaba esperando.

-La reunión es mañana. Márchate.- dijo de manera tosca Mercurymon, al contemplar quien era su visita.

-El motivo por el que he venido aquí es importante. ¿Me dejaras pasar?-

Mercurymon hizo una burlona reverencia antes de dejarle pasar. Siempre habían existido tensiones entre Marsmon y el resto de olímpicos, pues siempre fue su predilecto.

Marsmon caminó hasta dónde se habían reunido anteriormente. El palacio seguía tan oscuro como la última vez, únicamente iluminado por algunas velas.

Marsmon prendió una pequeña llama, que iluminó el resto de la estancia. Quedó cegado, pues los reflejos de los numerosos espejos fueron directos a sus ojos.

-Acostúmbrate a esta oscuridad.- dijo Mercurymon, con desdén. - No es como la del Dark Área.-

-¿Qué es esto?- preguntó Marsmon, señalando el mapa.
-Un mapa.-
-Castillo de Seraphimon, Castillo de Ophanimon, Castillo de Cherubimon...- leyó el olímpico. - Norte, Sur, Este y Oeste. – concluyó. - ¿Son nuestros objetivos?-
-En efecto.-
-¿Cuál será el primero?-
-Aún no lo sé.- respondió Mercurymon. – Aún no me has dicho el motivo de tu visita.-

-Ni te lo diré por el momento. Yo ya sabes a por cual iría...-
-Tú siempre tan imprudente. La venganza se sirve fría.-


No tuvo nada más que añadir a esa afirmación.

Contempló el mapa más de cerca. Los trazos que Mercurymon había hecho en el mapa, lo habían emborronado, pero no se atrevió a decirselo.

Señaló una parte del mapa. Estaba sin marcar.

-Creo que te falta ese punto.- dijo Marsmon.
-Sólo atacaremos allí, si vencemos a los demás. Lo sabes.-

Tuvo que reconocer que en eso tenía razón. Mercurymon había hecho los deberes.

-Se va reduciendo el espectro de posibilidades. Pero, y si en vez de matarlos... los encerramos... como hicieron con los nuestros.- propuso Marsmon.

Otra vez le invadió esa sensación a Mercurymon. La disimuló lo mejor que pudo.

-Es una buena idea. He de admitir que me has ayudado mucho, Marsmon.- dijo. – Gracias.-

Fue un gracias forzado, pero a Marsmon no pareció importarle.

-Creo que ya me he decidido.- añadió Mercurymon.

-¿Quien?- preguntó emocionado Marsmon.
-Os lo diré a todos mañana.- dijo. – Ahora dime. ¿Qué te ha hecho pasar por el Palacio de los Espejos?-

-Me has disipado todas mis dudas, Mercurymon. Dudé de ti. Pero pareces que has cambiado...-
-He cambiado. Es algo que no puedes dudar.- le cortó Mercurymon.

-Espero que te dure el cambio Mercurymon. Has iniciado una revolución. Aunque parece que sabes controlarlo, te estaré vigilando. Me marcho, por el momento.-

Descendieron las escaleras y Marsmon salió del Palacio de los Espejos.

Mercurymon cerró la puerta de golpe. Ahora caía en la cuenta: Marsmon había venido allí para comprobar si sería un buen líder, como un día lo fue... No pudo pronunciar su nombre. Aun seguí siendo demasiado doloroso para él...

FIN

*Nota*:
Bueno, la tensión es palpable, y la rivalidad entre estos dos es más que evidente....

El siguiente capítulo será posteado, seguramente el Viernes. Muchas gracias por leer, espero más comentarios.
 
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Me pediste que me pasara y aquí estoy.
La verdad, es un tema muy interesante. No conozco a esos olímpicos, me quedé en digimon savers o data squad y de ahí no he visto las nuevas sagas así que me pierdo bastante.

Pero tu fic parece interesante y tiene ese toque de drama, comedia y romance que me gusta mucho, además del suspense.
He visto que te han dado buenos consejos, síguelos si quieres más lectores, sobre todo lo de los colores en los diálogos, los ojos se esfuerzan menos y aquellos vagos (?) pueden leer sin problema y seguir tu historia.

Un saludo
DFA
 

Digital Hazard
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Me pediste que me pasara y aquí estoy.
La verdad, es un tema muy interesante. No conozco a esos olímpicos, me quedé en digimon savers o data squad y de ahí no he visto las nuevas sagas así que me pierdo bastante.

Pero tu fic parece interesante y tiene ese toque de drama, comedia y romance que me gusta mucho, además del suspense.
He visto que te han dado buenos consejos, síguelos si quieres más lectores, sobre todo lo de los colores en los diálogos, los ojos se esfuerzan menos y aquellos vagos (?) pueden leer sin problema y seguir tu historia.

Un saludo
DFA
Muchísimas gracias por comentar :)

Para quien no conozca a los olímpicos:
Eso sí, recuerdo que de momento, en el fic sólo aparecen 8.

Como pueden ver, ya he editado siguiendo su consejo. Los siguientes capítulos también serán así.

Y por último, dejo unas preguntas en el aire:
-¿Creen que Mercurymon será un buen lider?
-¿Qué hará Cherubimon con la info que Dianamon le proporcionó?
-¿Se enterará algún día Vulcanusmon de las aventuras de su mujer?
-¿Y quién es la esposa de Neptunemon? Candidatas...

Bueno, nada, lo dicho. El viernes otro capítulo. Espero sus comentarios ;)
 

Art of life
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-¿Creen que Mercurymon será un buen lider?
Creo que Mercurymon debería pararse y pensar si sus aliados le van a respaldar al 100%. Para ello debería pensar que no a todos les mueve la venganza.

-¿Qué hará Cherubimon con la info que Dianamon le proporcionó?
Está más que claro, le dirá a Seraphimon y Ophanimon que un pajarito le ha dicho que los olímpicos planean una revolución. Vamos, es lo que yo haría

-¿Se enterará algún día Vulcanusmon de las aventuras de su mujer?
No parece muy avispado ese Vulcanusmon, pero toda infidelidad se sabe sabiendo más tarde o temprano.

-¿Y quién es la esposa de Neptunemon? Candidatas...
No tengo ni idea...Jupitermon? Ceresmon? recuerda que no sigo mucho a estos digimon XDD
 

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Los capítulos son cortos, así que he podido leerlo rápido. Es interesante ver un fic donde no metamos a los humanos. He visto muchas cosas curiosas. Mi manera de ver a los olímpicos es un poco distinta a la tuya, pero me atrae los misterios que has puesto.

De alguna manera, parece que todos los olímpicos no confían en sus propios compañeros. Son todos muy diferentes. Son amigos y enemigos entre ellos. Te diré que mi personaje favorito de estos es Dianamon y la personalidad que le has puesto me encanta -se parece a la que le pongo yo XD- y su forma de actuar también. Será la que más me interese.

Venusmon, pues... siempre la ponemos igual XD No habrá un fic que lea que es una santa, es una abre fácil XD Y Apollomon un idiota enamorado, o, más bien, esta cegado.

¿Creen que Mercurymon será un buen líder?

Lo dudo. No es un olímpico que me llame mucho la atención, pero tal y como le has puesto, seguro que cambian de líder. Apollomon, tal vez. Aunque ojalá pongas a una digimon, para variar

¿Qué hará Cherubimon con la info que Dianamon le proporcionó?

Ahora que está avisado, se protegerá. Y no sé si les comentará a sus dos compañeros que se cuiden también. Son los principales en la lista de Mercurymon, y es normal que se protejan. Ahora bien, ¿qué hará Dianamon? ¿Luchará contra su amigo?

¿Se enterará algún día Vulcanusmon de las "aventuras" Pobre cornudo de su mujer?

Si se entera, los olímpicos pierden. Entonces digo que sí, porque eso dará más vida a la historia.

¿Y quién es la esposa de Neptunemon?

Ceresmon o puede ser una digimon desconocida... No sé.

Nos vemos.
 
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Digital Hazard
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Creo que Mercurymon debería pararse y pensar si sus aliados le van a respaldar al 100%. Para ello debería pensar que no a todos les mueve la venganza.



Está más que claro, le dirá a Seraphimon y Ophanimon que un pajarito le ha dicho que los olímpicos planean una revolución. Vamos, es lo que yo haría



No parece muy avispado ese Vulcanusmon, pero toda infidelidad se sabe sabiendo más tarde o temprano.

No tengo ni idea...Jupitermon? Ceresmon? recuerda que no sigo mucho a estos digimon XDD
Lo de Mercurymon es complicado... Es un digimon que causa (en general) una buena impresion entre los olímpicos... Pero su inseguridad... le pasa factura... Los olimpicos (salvo Dianamon, y algun otro -que todavia no puedo decir-) se mueven por venganza...

Jupitermon como esposa... Es un digimon masculino xD

Bueno, en el capítulo de hoy, varía el punto de vista. Hoy, los Tres Grandes Ángeles.

Capítulo 4: Medidas Preventivas

Los Tres Grandes Ángeles se encontraban reunidos en el Castillo de Serpahimon. Era allí dónde solían reunirse habitualmente, a menos que les convocase alguno de sus superiores.

La estancia en la que estaban era el despacho personal de Seraphimon. Era una amplia sala, que contaba con un gran escritorio de madera, un sofá y algún que otro cuadro como elemento decorativo.

Desde el gran ventanal de cristal, se podría apreciar una visión perfecta del bosque.

Seraphimon lanzó una penetrante mirada a Cherubimon, quien les había convocado allí, mas todavía no les había comunicado el motivo de la reunión.

Cherubimon contempló el frió semblante de su compañero. El ángel metálico ocultaba su seria expresión tras su máscara. El carácter inflexible del ángel, lo hacía implacable en sus funciones, pero no en las relaciones con sus compañeros. Cabe destacar que Ophanimon había hecho mella en él, pero no demasiado.

Está se situaba entre ambos, ejerciendo de mediadora. Siempre había sido la encargada de intervenir en los “desacuerdos” existentes entre Cherubimon y Seraphimon.


-Cherubimon, ¿te has decidido ya? ¿Vas a contarnos el por qué nos han convocado hoy, aquí?- preguntó Seraphimon.
-La verdad es que he recibido información alarmante, a través de una fuente anónima.- dijo Cherubimon. Evitó usar el nombre de Dianamon. Todavía no.
-¿De que se trata?-
-Los Olímpicos quieren recuperar sus antiguos privilegios, y están decididos a actuar.-
respondió. Hizo una breve pausa. - No me han comentado que métodos van a utilizar ni quienes son sus objetivos, pero les mueve la venganza. Por lo menos, a la mayoría de ellos.-

Ophanimon lanzó un suspiro al cristal, temiendo lo que iba a suceder. Seraphimon no dejaba de observarla: desde hacía poco tiempo, eran pareja.

-Eso significa, que irán a por nosotros. ¿No es así?- preguntó Ophanimon.

-Eso me temo. Al ser sus sucesores, nos tiene en el punto de mira.-
-Sabía que esto iba a pasar. Lo sabía. Os lo dije. Os advertí que al acceder al cargo iba a tener consecuencias. Vamos a desatar una guerra.- exclamó Seraphimon. Siempre había temido a los Olímpicos, aunque él se negara a aceptarlo. Además, les admirara profundamente, aunque no toleraba sus errores pasados.

-Creo que te equivocas. Según mis fuentes, solo quieren volver a gobernar. Y solo irán a por los causantes de sus desdichas. No quieren hacer daño a los inocentes. Esto no es una guerra, solo una batalla que tendremos que librar.-
las palabras de Cherubimon ocasionaron un largo silencio.

Ni Ophanimon ni Cherubimon se esperaban esto. Se encontraban en estado de shock. Por una vez en lo que llevaban gobernando, no sabían que hacer. Había cumplido sus funciones eficientemente, pero era a la primera revolución a la que se enfrentaban.

-¿Qué medidas creeis que son necesarias tomar?- preguntó Ophanimon, aún confundida.

-Un ataque directo podría ser una buena táctica, contamos con el factor sorpresa.- propuso Seraphimon.
-Sin embargo, eso delataría que tenemos información.- matizó Ophanimon. - No creo que sea una buena idea de momento.-
-Deberíamos evitar el contacto entre ambos bandos, para no levantar sospechas.- dijo Cherubimon.

-¿Serviría el habla de algo?- preguntó Ophanimon.
-No creo.- negó rotundamente Seraphimon, mientras cruzaba los brazos. - No han armado una revolución, para luego doblegarse ante tus métodos pacifistas.-

Seraphimon se arrepintió de las palabras utilizadas. Desde que había iniciado su relación con Ophanimon, intentaba ser más tranquilo, sosegado... Menos impetuoso. Pero este asunto... le sacaba de sus casillas. Tenía que aprender a contenerse un poco. Si le sucediera algo a Ophanimon... no sabría que hacer...

Alejó esos tóxicos pensamientos de su mente: tenía que centrarse en la reunión.

-La mayor pregunta es: ¿deberíamos dejar que den ellos el primer paso?- lanzó la pregunta Cherubimon. - Así no delataríamos lo que sabemos.-
-Sí.- dijo Ophanimon. - Sin embargo, podríamos tomar, medidas más indirectas, para hacer que su primer plan fracase.-

-Entonces, ¿por qué no reforzamos nuestras defensas?- propuso Cherubimon.

-Por una vez, estoy de acuerdo contigo, Cherubimon.- afirmó Seraphimon.-

Cherubimon creyó ver una sonrisa en el rostro de su compañero. Imaginaciones suyas, pensó. En los años que llevaba trabajando con Seraphimon, siempre se había movido, de una forma fría, y muy profesional. Sin embargo, Ophanimon estaba influyendo en él positivamente, bajo su punto de vista. Le estaba inculcando pasión.

-Nuestros castillos cuentan con muy pocas tropas. Si mandamos a más digimons reforzar la seguridad, podremos estar preparados para cuando nos asalten.- prosiguió Cherubimon.

-Muy bien. Tomaremos estas medidas preventivas. Si no tenemos ningún otro tema que abordar, creo que podemos dar por zanjado este encuentro. ¿No os parece?- dijo Seraphimon.

Los otros ángeles hicieron un gesto afirmativo. Se despidieron, y dejaron solo a Seraphimon.

Ya fuera, cuando hubieron abandonado el Castillo de Seraphimon, y estaban a punto de despedirse, Ophanimon se detuvo.


-Cherubimon, ¿seguro que no sabes quien es tu fuente?- preguntó.

-No, en absoluto.- dijo.

-Siempre se te ha dado fatal mentir, Cherubimon.- dijo Ophanimon. - Además, sabes que a mi puedes decírmelo.-

Cherubimon no lo desmintió. Sabía que le habían pillado.

-No puedo decírtelo Ophanimon. Ya se ha arriesgado mucho contándomelo. La pondría en un comprosimo.- respondió.
-Con que es una mujer... Creo que ya me hago una idea de quien puede ser...-
-Prométeme que no se lo dirás a nadie, y mucho menos a Seraphimon.-
-Te lo prometo.-
dijo. A continuación, esbozó una sonrisa. - Ahora que lo pienso. ¿Lo habrá echo por interés?-

-¿Qué?- exclamó Cherubimon. No podría creerse lo que le estaba diciendo su compañera.

-Piénsalo de este modo: ser tu informadora, puede ser su seguro.-
-Es una posibilidad que no había tenido en cuenta.-
respondió finalmente Cherubimon. - Mas no creo que la sea viable. Podría pagarlo caro si la descubren. Un precio muy alto para un seguro, ¿no crees?-

-Es posible. Pero no te fíes.- le advirtió Ophanimon. – Creo que es hora de que regresemos.-

-Seraphimon te controla demasiado.-
-Yo finjo no darme cuenta. Sólo se preocupa por mí.-
-Le estas cambiando. Lo sabes, ¿verdad?-
-Sí, y eso me gusta. Si te das cuenta, se lo jugó todo por mí.-
-¿Te refieres a...?-
preguntó Cherubimon.

-Sí.- afirmó Ophanimon.

Hacía mucho que no hablaban de ella. Unos la dan por muerta, otros simplemente piensan que ha desaparecido. Su desaparición había causado muchos problemas a Seraphimon. Al fin y al cabo, indirectamente, es el culpable.

Por un momento, se preguntaron dónde estaría ahora. Nunca se habían preocupado mucho por el tema, ni habían tomado medidas. De eso ya se encargaba su padre, por supuesto.

-Bueno Cherubimon, ya nos veremos. Ten cuidado.-
-Lo mismo digo, Ophanimon.-


Ophanimon y Cherubimon se despidieron. Sin embargo, a pesar de la seguridad y confianza que había mostrado en su conversación con Ophanimon, una duda le carcomía por dentro. ¿Estaría jugando con él Dianamon?


FIN

*Nota*:
La semilla de la discordia esta sembrada. Bueno, espero mas comentarios vuestros. El proximo capítulo el domingo.
 

-se intenta figurar como poner su firma otra vez-
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Cada capítulo es más intrigante que el anterior, sin duda alguna estas llegando a un buen nivel, lo que si he notado es que abusas mucho de los signos de puntuación como el punto y la coma, cuando no es tan necesario. Aunque eso con el tiempo comienza a arreglarse XDU Sigue adelante nwn
 

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Interesante capítulo. Al parecer van esperar a que venga los olímpicos, no sé si es el mejor plan. Cherubimon ha sido muy descuidad a decir: "la pondría" podría haber dicho otra cosa: no puedo decir su nombre o algo XD Que Dianamon esté jugando con él es algo que ha pensado por culpa de Ophanimon, y la ángel bien podría haber sido inteligente al hacer crecer esa duda en el conejo rosado.

Bueno, esperaré el próximo capítulo. Saludos.
 

Digital Hazard
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Los capítulos son cortos, así que he podido leerlo rápido. Es interesante ver un fic donde no metamos a los humanos. He visto muchas cosas curiosas. Mi manera de ver a los olímpicos es un poco distinta a la tuya, pero me atrae los misterios que has puesto.

De alguna manera, parece que todos los olímpicos no confían en sus propios compañeros. Son todos muy diferentes. Son amigos y enemigos entre ellos. Te diré que mi personaje favorito de estos es Dianamon y la personalidad que le has puesto me encanta -se parece a la que le pongo yo XD- y su forma de actuar también. Será la que más me interese.

Venusmon, pues... siempre la ponemos igual XD No habrá un fic que lea que es una santa, es una abre fácil XD Y Apollomon un idiota enamorado, o, más bien, esta cegado.

¿Creen que Mercurymon será un buen líder?

Lo dudo. No es un olímpico que me llame mucho la atención, pero tal y como le has puesto, seguro que cambian de líder. Apollomon, tal vez. Aunque ojalá pongas a una digimon, para variar

¿Qué hará Cherubimon con la info que Dianamon le proporcionó?

Ahora que está avisado, se protegerá. Y no sé si les comentará a sus dos compañeros que se cuiden también. Son los principales en la lista de Mercurymon, y es normal que se protejan. Ahora bien, ¿qué hará Dianamon? ¿Luchará contra su amigo?

¿Se enterará algún día Vulcanusmon de las "aventuras" Pobre cornudo de su mujer?

Si se entera, los olímpicos pierden. Entonces digo que sí, porque eso dará más vida a la historia.

¿Y quién es la esposa de Neptunemon?

Ceresmon o puede ser una digimon desconocida... No sé.

Nos vemos.
Bueno bueno bueno. Que comentario más largo y más profundo. He visto muy pocos fics de los olímpicos... Además, cada uno tendrá su versión de los olímpicos. y esta es la mia. Las Venusmon suelen ser; mitologicas, es decir, siguen el modelo de la mitologia, y por tanto no pueden ser "santas ni puras". A Dianamon yo la veo como un ser racional, pensativa, que tiene mucho que ver con Cherubimon. Mercurymon; no tiene por qué ser mal lider; aunque su inseguridad le pasará factura...

Cada capítulo es más intrigante que el anterior, sin duda alguna estas llegando a un buen nivel, lo que si he notado es que abusas mucho de los signos de puntuación como el punto y la coma, cuando no es tan necesario. Aunque eso con el tiempo comienza a arreglarse XDU Sigue adelante nwn
Muchas gracias. La verdad es que tengo la manía de poner demasiados signos de puntuación para separar frases muy largas. Es mi estilo =)[/FONT]

Interesante capítulo. Al parecer van esperar a que venga los olímpicos, no sé si es el mejor plan. Cherubimon ha sido muy descuidad a decir: "la pondría" podría haber dicho otra cosa: no puedo decir su nombre o algo XD Que Dianamon esté jugando con él es algo que ha pensado por culpa de Ophanimon, y la ángel bien podría haber sido inteligente al hacer crecer esa duda en el conejo rosado.

Bueno, esperaré el próximo capítulo. Saludos.
No, la verdad es que no es el mejor plan... Cherubimon tuvo un despiste, necesario para que avanzara la trama. Ophanimon no "envenenó" la mente de Cherubimon "con mala fe", quiere que este centrado, y que piense en todas las felicidades.


Poco tengo que decir con respecto a este capítulo. Vuelve a haber tensión entre los olímpicos, que se vuelven a reunir. Se desvela por fin parte del plan de Mercurymon.

Capítulo 5: Reunión

Mercurymon había vuelto a citar al resto de Olímpicos aquella noche. Asomado desde su balcón, les esperaba impacientemente.

La noche era cálida y la luna se divisaba sin dificultad alguna: parecía más cercana que en otras ocasiones. Sin embargo, no había apenas estrellas en el firmamento.

Mercurymon dio un sorbo a su copa de vino. Se la había servido hacía ya un rato, para relajarse. Todavía no se creía el paso que iba a dar aquella noche.

Se la terminó de un trago, y la arrojó bruscamente al suelo. Se rompió en el acto. A continuación, recogió los cristales con sus manos desnudas. Todavía no se había puesto sus guantes. Extendió los brazos, y dejó que una leve brisa arrastrase los fragmentos lejos de allí.

Bajo la mirada. Caminando de forma segura y decidida, avanzaba Marsmon hacia el Palacio de los Espejos. Llamó a la puerta, y esta se abrió instantáneamente. Ascendió las escaleras hasta llegar hasta donde estaba Mercurymon.


-Lo tienes ya todo pensado, ¿verdad?- preguntó Marsmon.

Marsmon dejó traslucir en su voz las dudas que tenía sobre Mercurymon. Seguía dudando de él. Y lo seguiría haciendo. En cierto modo, estaba celoso. Si alguien debería dirigir a los Olímpicos, era él.

Sin embargo, Mercurymon se había adelantado.


-Ya sabes la respuesta. Has llegado muy pronto. ¿hay segundas intenciones?-

Mercurymon no se andaba con rodeos. Eso le gustó a Marsmon.

-No. Sólo estoy ansioso. Por la reunión. Tu ya me entides.- contestó.

-“Tu ya me entides...”- pensó Mercurymon. Esas palabras resonaron en su mente. No, desde luego no le entendía. Estaba nervioso: cuanto antes terminara todo, mejor.

Estaba claro que Marsmon amaba la batalla: era el dios de la guerra, al fin y al cabo.

Hubo un profundo silencio.

Marsmon se acercó a Mercurymon, y contempló la espléndida vista.

Poco después se oyeron pasos. Bajo sus pies, caminaban juntos Vulcanusmon y Venusmon. La no tan feliz pareja. La visión de verlos juntos crispó a Marsmon.

Marsmon siempre había sentido un cúmulo de sentimientos confusos hacia Venusmon. Y parecía que ella por él también. Sin embargo, Vulcanusmon siempre le ha obligado indirectamente a frenarse.

No tardaron en llegar al balcón. Vulcanusmon les dio la mano, mientras Venusmon saludaba con la mano, luciendo una gran sonrisa.

Poco después, llegó Minervamon, quien aterrizó directamente en el balcón. Sorprendidos, el resto de los presentes se preguntaron cómo había llegado allí, si no podía volar.

Esta lanzó una mirada furtiva al cielo. Sobrevolando el firmamento, su fiel siervo volaba de vuelta a su hogar. Coaltmon siempre había sido la mano derecha de Minervamon. Ahora se encargaba en custodiar el templo. Ese que regalaron a Minervamon en los tiempos en los que gobernaba. Solo de pensarlo, se irritaba.

Mercurymon les ordenó que tomaran asiento, en lo que el resto llegaban. A continuación, bajo a recibir a los otros olímpicos.

Se quedó esperando, apoyado en el marco de la puerta, hasta que Dianamon y Apollomon se dignaron a aparecer. A pesar de no soportarse, los hermanos había hecho acto de presencia juntos.

Finalmente, decidieron comenzar la reunión sin Neptunemon.

-Os he convocado aquí, hoy, - comenzó a decir Mercurymon. - para deciros cuál es el primer movimiento que deberíamos ejecutar.-

Hizo una breve pausa, esperando una ovación general, que no hubo.

-Teniendo en cuenta, que queremos darles un escarmiento, deberíamos hacer lo que ellos hicieron en su día con nosotros. Debemos encerrarlos. Por favor, mirad el mapa que hay encima de la mesa. – dijo.

Todos centraron su atención en el mapa. Era el mismo que había visto Marsmon en su anterior visita.


-Si os fijáis, podréis apreciar que los puntos señalados son la ubicación actual de nuestros enemigos. – Pero como debemos ser meticulosos, deberíamos ir en escala ascendente, y empezar por el que sería el blanco más fácil: Ophanimon.-

Hubo murmullos, cuchicheos y todo tipo de exclamaciones. Si Ophanimon era el blanco más fácil, cómo serían los demás. Hasta entonces, no sabían a lo que se enfrentaban.

De repente, alguien abrió la puerta del Palacio de los Espejos e irrumpió ruidosamente en la sala. Era Neptunemon.

-Siento llegar tarde. No encontraba una buena excusa para librarme de mi esposa. – se excusó el olímpico.
-¿Es que no sabe Ancientmermaidmon nuestras intenciones?- preguntó Dianamon.

-No, ni tiene por qué saberlas.- respondió Apollomon. Su contestación fue firme, y en forma de amenaza.

Neptunemon estuvo a punto de protestar, pero terminó callándose.

-Neptunemon, estaba comunicando al resto de olímpicos nuestro primer objetivo: Ophanimon.-

-¿Vamos a matarla?-
preguntó el recién llegado.
-No, no.- negó Mercurymon. – Solo encerrarla.-
-Resumiendo, un secuestro.- dijo Marsmon. – Y dime Mercurymon... ¿cómo vamos a realizar esta... “maniobra”?- preguntó.

Marsmon le estaba buscando el punto flaco a Mercurymon, le estaba poniendo a prueba, pero parecía que lo tenía todo controlado.

-EL plan es bastante simple: una rápida infiltración en el castillo y raptar a Ophanimon.-
-¿Podrías dar más detalles?- dijo Marsmon. - Se más específico.-
-A eso iba. – respondió Mercurymon.- Las únicas entradas al castillo son, por la puerta principal, o por una de las numerosas ventanas de las torres del castillo. Veo más viable la entrada principal, pues las ventanas son demasiado estrechas, y deberíamos hacer una brecha para poder entrar a través de ellas. Además, hay más inconvenientes: es muy probable que están blindadas y el lugar al que dan es desconocido. Por ello descartadas.-
-¿Nos podrías hablar de la seguridad del castillo?- preguntó Marsmon.
-Esta compuesta por el ama de llaves de Ophanimon, Nefertimon. Solamente esta ella. Y, por supuesto, Ophanimon.- respondió el olímpico. - Por ello, creo que, para tan pocos enemigos, deberíamos ir solo cuatro. ¿Algún voluntario?-

Marsmon fue el primero en alzar la mano. A continuación, Apollomon alzo la suya, incitado por Marsmon.

-¿Alguien más?- preguntó Mercurymon.Teniendo en cuenta que yo también iré, sólo falta uno.-
-Yo, por supuesto.- exclamó finalmente Minervamon.

-Entonces Minervamon, Marsmon, Apollomon y yo, asaltaremos el Castillo de Ophanimon.-
-¿Cuándo lo asaltaremos?- preguntó Marsmon.

-Todo a su debido tiempo. Creo que deberíamos esperar hasta dentro de tres días.-
-¿Por qué?-
-Es la siguiente reunión de los Tres Grandes Ángeles. Así, cuando Ophanimon llegue a su castillo, nosotros la estaremos esperando.-
contestó Mercurymon.

Marsmon tuvo que reconocer que era una buena idea. Aunque Mercurymon no había elaborado un plan de combate, sí que había reconocido el terreno. Aún así, no estaba impresionado.

-Otro asunto que me gustaría abordar...- comenzó a decir Mercurymon. - son las armas. Vulcanusmon, ¿te has planteado ya mi propuesta?-

-No, la verdad.- contestó - De momento, me limitaré a reponer las que se rompan. Con eso será suficiente.-
-Bien, si eso es lo que crees conveniente... Bueno, a menos que alguien más quiera plantear algún otro tema, creo que la reunión ha terminado.-

Nadie quiso añadir nada más.

-Pues bien, nos reuniremos dentro de tres días los cuatro acordados. Tenemos un castillo que asaltar.-

-Espera un momento.- exclamó de repente Venusmon. - ¿Dónde tienes pensado encerrar a Ophanimon?-

Es verdad. Era algo en lo que no había pensado.

Mercurymon pudo apreciar una sonrisa en el rostro de Marsmon. Acababa de cometer su primer fallo.

-Bueno... pues... hay varias opciones... pero acepto sugerencias...- se limitó a decir Mercurymon.

-Hell´s field. Es la mejor zona para ese cometido.- dijo Apollomon. - Otra opción es Prisión Land, pero tendríamos que conquistarla...-
-Muy buena idea Apollomon. Era una de mis opciones principales. ¿Todos de acuerdo?- preguntó Mercurymon.

Los olímpicos hicieron un gesto afirmativo.

-Pues bien. Se levanta la sesión.-

Los olímpicos se fueron levantando poco a poco, y salieron de horma desordenada del Palacio de los Espejos.

A pesar del pequeño desliz que había cometido, la reunión había sido un éxito. Ahora, sólo cabía esperar a que el plan también lo fuera.

FIN

Nota:
Ya ven, la tensión se palpa en el ambiente. Los olímpicos van a secuestrar a Ophanimon. Ese va a ser su primer objetivo, pero, ¿cuáles serán los otros? Y, en el siguiente capítulo, descubriremos, por fin, quién es la esposa de Neptunemon.

Por ulimo, he añadio una pequeña portada que ha hecho mi amigo Crazy Aristocrazy ¿Les gusta?

Siguiente capítulo el martes.
PD: Por favor, dejen comentarios, todos serán agradecidos.
 

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Antes que nada... (es verdad que vas por capítulos adelantados, te olvidas de lo que pasa en estos)

Y, en el siguiente capítulo, descubriremos, por fin, quién es la esposa de Neptunemon.
Lo has dicho en este capítulo XD:

Siento llegar tarde. No encontraba una buena excusa para librarme de mi esposa. – se excusó el olímpico.
-¿Es que no sabe Ancientmermaidmon nuestras intenciones?- preguntó Dianamon.
Bueno, es una buena elección. Casi que son lo mismo pero en hembra y macho. En fin, vayamos al comentario...

Eso de ir a por el más débil es algo cobarde por parte de los olímpicos. Pero no lo tendrán tan sencillo, Seraphimon protegerá a su amada a toda costa. A parte, Dianamon no sé si irá ahora avisar a su amigo, eso les dará una gran desventaja.

Lo bueno es que veremos un poco de acción. Tenía ganas de ver peleas, tengo curiosidad por ver como las narras.

Unas pequeñas observaciones:

He notado que no usas (: ) cuando toca, sino que colocas (,) y la coma la utilizas muy a menudo, a veces cuando no hace falta.

Cuando terminamos un diálogo, no se pone -, sino punto. Por ejemplo:
-¿Alguien más?- preguntó Mercurymon. – Teniendo en cuenta que yo también iré, sólo falta uno.-
Terminas con un: .-, y no es así. Se termina siempre en (.)

Por ahora no he visto nada más, los acentos está bien.

Saludos.
 

Art of life
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Bueno, como te dije, no sigo a los olímpicos pero ya los estoy conociendo mejor XDD por eso ese fallo que tuve con Jupitermon.
Bueeh, no está nada mal, el penúltimo capítulo me intrigó con lo de los ángeles y este capítulo, has nombrado a la esposa de Neptunemon, esa Ancientmeridamon o algo así.
Se pone interesante, me tienes enganchado.
 

Digital Hazard
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Antes que nada... (es verdad que vas por capítulos adelantados, te olvidas de lo que pasa en estos)



Lo has dicho en este capítulo XD:



Bueno, es una buena elección. Casi que son lo mismo pero en hembra y macho. En fin, vayamos al comentario...

Eso de ir a por el más débil es algo cobarde por parte de los olímpicos. Pero no lo tendrán tan sencillo, Seraphimon protegerá a su amada a toda costa. A parte, Dianamon no sé si irá ahora avisar a su amigo, eso les dará una gran desventaja.

Lo bueno es que veremos un poco de acción. Tenía ganas de ver peleas, tengo curiosidad por ver como las narras.

Unas pequeñas observaciones:

He notado que no usas (: ) cuando toca, sino que colocas (,) y la coma la utilizas muy a menudo, a veces cuando no hace falta.

Cuando terminamos un diálogo, no se pone -, sino punto. Por ejemplo:

Terminas con un: .-, y no es así. Se termina siempre en (.)

Por ahora no he visto nada más, los acentos está bien.

Saludos.
Tienes toda la razón con lo de los signos de puntuación.

Piensa que los olímpicos, en general, tienen la mentalidad de la Grecia Antigua, esclavista y machista. Por ello Mercurymon piensa que Ophanimon será un objetivo fácil...
Y la medida de los Ángeles, es preventiva. ¿Por qué? Aquí cada uno puede pensar lo que quiera. Primero, para no desvelar que saben que van a por ellos... y segundo, Seraphimon no está muy convecido de si la información de Cherubimon es cierta...


Bueno, como te dije, no sigo a los olímpicos pero ya los estoy conociendo mejor XDD por eso ese fallo que tuve con Jupitermon.
Bueeh, no está nada mal, el penúltimo capítulo me intrigó con lo de los ángeles y este capítulo, has nombrado a la esposa de Neptunemon, esa Ancientmeridamon o algo así.
Se pone interesante, me tienes enganchado.
Bueno, supongo que con la "portada" te habrás ubicado un poco.
Lo de Ancientmermaimon y Neptunemon... es una pareja muy antigua creada por los fans, y a mi me encanta. Precisamente, este capítulo va sobre ellos:


Capítulo 6: Conversando con una Esposa

El Valle de las Sirenas era un lugar encantador situado en la mitad del océano. Una vez estuvo en manos del Dark Master Metalseadramon, pero ahora que gobernaba Ancientmermaimon, las cosas eran muy diferentes.

Compuesto por unas arcaicas ruinas sumergidas, aún conservaba su encanto original. Bañadas por aguas cristalinas, color turquesa, la ciudad constaba de varios edificios en los que se desarrollaba la vida marina.

Pero el lugar más emblemático, era la residencia de la gobernante. No era una construcción de gran tamaño, pero si grandiosa en otros sentidos. Estaba construida con los restos de un antiguo galeón, que había surcado los mares por los piratas digimons. De popa a proa estaba cubierto por algas, que hacían relucir la madera de la embarcación. La entrada, que se encontraba a estribor, era una puerta lacada, que había mandado construir Ancientmermaimon, para cubrir el boquete que había hecho hundirse al navío. El interior, totalmente remodelado, contaba de un piso inferior y otro superior, con diferentes estancias: salón, dormitorio principal, habitación de invitados... todos exquisitamente decorados, con muebles caídos al mar. La propia Ancientmermaimon los había recolectado a lo largo de su juventud.

No es que ahora no fuera joven, pero sí estaba algo envejecida, en comparación con otras. Venusmon mismamente. Eso sí, no dejaba de ser hermosa. Ancientmermaimon tenía una melena, ya teñida de blanco, que llevaba perfectamente peinada. Su rostro estaba cubierto, casi por completo, por el yelmo de su armadura, pero dejaba a la vista, unos labios carnosos pintados de rojo. Su cuerpo híbrido, era como el de las otras Mermaimons que habitaban su reino: mitad humana, mitad pez, pero su armadura era mucho más vistosa: azul mar, en todas sus tonalidades, que se juntaban con sus propias escamas en una unión perfecta. Siempre llevaba su tridente, símbolo de poder que reflejaba que gobernama una parte del océano. Neptunemon también era dueño de uno.

Ancientmermaimon esperaba en su morada al regreso de su amado. Hacía poco se habían casado, pero se conocieron muchos años atrás. Todos decían que estaban destinados a gobernar juntos los mares, en los tiempos en los que su marido fue grande... Por ahora, solo gobernaban el valle de las Sirenas e Island Zone. Y eso para ella era suficiente.

Neptunemon se había marchado sin avisar hace un rato, así que estaría al caer. Ya era la segunda vez que le sorprendía saliendo a escondidas. Y esto empezaba a mosquearla.

Sólo llevaban un par de días viviendo juntos en el galeón y ya se intentaba escapar...


“¿Miedo al compromiso?”- pensaba la sirena. - “No, Neptunemon es muy maduro para esas cosas...”-

Otra de las opciones que abordaba Ancientmermaimon es si a Neptunemon le gustaba vivir en el Valle de las Sirenas. ¿Y si quiere regresar a Island Zone?

Finalmente, el olímpico llegó. Ancientmermaidmon le estaba esperando sentada en su cómoda.

Neptunemon se sorprendió al encontrarla todavía despierta: eran altas horas de la noche.


-¿Qué has estado haciendo?-preguntó la sirena, con interés.
-Ha habido una reunión de Olímpicos de última hora. No me ha quedado más remedio que acudir.- respondió.

Se notaba la duda en su tono, pero no estaba mintiendo.

-¿Quién la ha convocado?-
-Mercurymon.-
-¿Y de qué iba?-

-No creo que te interese saberlo.- dijo él.
-Claro que me interesa. Si esas reuniones van a sacar a mi marido de casa sin previo aviso... claro que me interesan.-
-No creo que deba darte la información. Es confidencial.- se limitó a responder.
-La sinceridad siempre ha sido la clave de nuestra relación. ¿Va a cambiar eso ahora?-


Ancientmermaimon siempre elegía las palabras adecuadas para llegar a Neptunemon. Para bien o para mal.

-Es peligroso.- contestó.
-¿Te crees que me importa el peligro?-
preguntó.

Retórica. Pregunta retórica. Neptunemon estuvo a punto de responder. Pero no lo hizo. Si lo hubiera hecho Ancientmermaimon se habría puesto histérica. Era algo que no soportaba.

-Insisto en que me lo cuentes.- continuó Ancientmermaimon. - Al final, no te va a quedar más remedios.-

En eso tenía razón. Siempre había logrado sacarle los secretos más oscuros de su pasado.

-Te lo contaré. Pero deberás temer sumo cuidado.- cedió al final Neptunemon.
-No te preocupes, seré discreta.- dijo. - Además con lo melodramático que eres, seguro que es una minucia.-
-Antes de esta reunión, ha habido otra hace unos días.- comenzó a decir Neptunemon.-
-No tenía ni idea.- dijo Ancientmermaimon.

Sarcasmo. Otro de los recursos que solía utilizar con él. Solo con él. Como gobernante, siempre había sido mucho más seria: más seca, más... fría.

-En esa reunión... – continuó el Olímpico. - aunque yo me opuse, Mercurymon convenció al resto de olímpicos para armar una revolución.-
-¡Qué plan más estúpido!-
le interrumpió Ancientmermaimon. – No me digas que habéis accedido. No habéis accedido, ¿verdad?-

El carácter de Ancientmermaimon cambió bruscamente. Apenas había iniciado el relato su esposo, y ya estaba al borde de un colapso nervioso.

Neptunemon hizo un gesto afirmativo.


-No quedó otro remedio.-
-Te consideraba un hombre mucho más sabio.-
-Y lo soy. Me negué, pero al final, tuve que acceder.- constestó.- ¿Me dejas continuar?
-Sigue.-

-Pues en la reunión de hoy, Mercurymon ya tenía pensado un plan, que deberemos ejecutar.- hizo una pausa. - Bueno, no todos. Sólo cuatro de nosotros.-

Ancientmermaimon lo miró indignada.

-No, cariño, yo no voy a participar. Si es que llego a actuar alguna vez, será siempre por la vía pacífica.-
-¿Y en que consiste ese magnifico plan?-
-Marsmon, Minervamon, Apollomon y Mercurymon partiran dentro de tres días, hacia le castillo de Ophanimon.-
-¿La van a matar?-
-No, no. Solo van a secuestrar.-


Ancientmermaimon se sintió aliviada momentáneamente. Luego se replanteó el cúmulo de pensamientos que la desbordaban. Los olímpicos se habían vuelto locos.

-Hay una cosa que debes saber. Apollomon me ha amenazado. Bueno, y a ti tambien.-
-¿Qué?-
-Si te preguntan, tu no sabes nada de lo que te he dicho. ¿Entendido?-



Lo que la faltaba. No solo su marido estaba en peligro, sino que también ella. Se lamentó de haber insistido tanto en conocer esa información.

-¿Sabes qué? Creo que es hora de que nos vayamos de luna de miel.-
-No es un momento muy adecuado.-
Pues por eso mismo. Nos alejaremos de lo malo. Hay muchos territorios marinos que no hemos visitado. ¿Qué te parece Macro Sea, también conocido como el Mar del Norte? ¿Por qué no Proxy Islands? Son preciosas en esta época del año...-
-Iremos a dónde tú quieras. Sabes que lo estoy deseando.-
-Entonces nos marcharemos dentro de cuatro días.-
-Pensé que preferirías marcharte cuanto antes.-
-Hay muchas cosas que preparar. Además si el secuestro no sale bien, no creo que corras peligro.-
-Corramos.-
corrigió el olímpico. - Dentro de cuatro días me parece bien.-

De repente, la discusión había acabado en un feliz abrazo. Pronto se marcharían. A un lugar lejano. Sin previo aviso. Que buenas ideas tenía su esposa.
FIN

Bueno, ya conocemos un poco a Ancientmermaimon... ¿Qué les parece esa pareja?

Siguiente capítulo el viernes... Espero sus comentarios...
PD: He probado la funión de mención, no se si habrá funcionado...

[MENTION]Doc. K-9, Rozenkristall, Dark Fallen Angel, Soncamela[/MENTION]
 

Art of life
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Esos dos tan así...jajajaja el final con un abrazo incluido, si es que Ancientmeraidamon es una joya
 

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Dianamon <3 me encanta XD.

Bueno, la historia está interesante, eso sí. Y me ha gustado bastante la redacción.
Otra cosa que me agradó bastante son las descripciones de cada escena y de cada personaje, todos son tan distintos... me gusta esa variación de los personajes. El prólogo estuvo genial aunque corto, como ya dijiste. Lo único que puedo darte como consejo es que no uses tanto las comas.. no sé, veo que las usas mucho innecesariamente. Lo otro ya te lo dijeron los demás. Buena historia y buena trama, esperaré por otro cap :D
 

El único campeón de Mortal Kombat.
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Bueno, no sé mucho que decir: la historia me gustó en general (aunque aun me pregunto si todas las Hermandaes aparecerán o simplemente serán Olímpicos, Bestias y Grandes Ángeles).
Lo de los colores no lo veo tan necesario (considerando que para eso están los guiones). Eso si, un consejo: No separes mucho los parrafos (aunque en éste capítulo eso sé mejoró).
 

Digital Hazard
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Esos dos tan así...jajajaja el final con un abrazo incluido, si es que Ancientmeraidamon es una joya
A MI SIEMPRE ME HAN PARECIDO QUE PEGAN MUCHÍSIMO. Ancientmermaimon es undigimon estupendo (es uno de mis preferidos) y además es quien lleva los "pantalones" de la relación.

Dianamon <3 me encanta XD.

Bueno, la historia está interesante, eso sí. Y me ha gustado bastante la redacción.
Otra cosa que me agradó bastante son las descripciones de cada escena y de cada personaje, todos son tan distintos... me gusta esa variación de los personajes. El prólogo estuvo genial aunque corto, como ya dijiste. Lo único que puedo darte como consejo es que no uses tanto las comas.. no sé, veo que las usas mucho innecesariamente. Lo otro ya te lo dijeron los demás. Buena historia y buena trama, esperaré por otro cap :D
i Dianamon es un personaje muy compleo, y que contrasta con el resto de personajes de la trama. Además, los olímpicos e un grupo muy heteogeno Y el prologo deb ser corto, pues es un prólogo.


Bueno, no sé mucho que decir: la historia me gustó en general (aunque aun me pregunto si todas las Hermandaes aparecerán o simplemente serán Olímpicos, Bestias y Grandes Ángeles).
Lo de los colores no lo veo tan necesario (considerando que para eso están los guiones). Eso si, un consejo: No separes mucho los parrafos (aunque en éste capítulo eso sé mejoró).
Gracias. He de decir que, a parte de esos "grupos" de digimon, también tengo previsto que aparezcan otros, ya sea de foma directa o indirecta...

Bueno, Gracias todos por cmentar. Hoy, ahora, nuevo capítulo, muy mitológico, la verdad.


Capítulo 7: Sorpresa a Medianoche

Vulcanusmon aún continuaba en la forja. Había trabajado arduamente todo el día para terminar la sorpresa para Venusmon. Sin embargo, no había logrado terminarla a tiempo.

Había dicho textualmente: “Hoy por la noche”. Y ya era mañana. Por lo menos, la parte de por la noche, la cumpliría.

Se había citado allí, con Venusmon, a medianoche. A Venusmon no la gustaba ir a la forja, pero esta vez merecería la pena. De eso estaba convencido.

Se preguntó por qué a su esposa no la gustaba ir a su puesto de trabajo. La forja era un lugar extraordinario.


Simplemente, se limitaba a contestar. “Me gustan los lugares más... frescos”.

“¿Frescos?”- se preguntaba Vulcanusmon. –“¿Qué querrá decir con frescos?”-

Nunca había llegado a entender a su esposa, y eso que llevaban una eternidad casados. Eso sí, la amaba con locura. Cómo el primer día. En cierto modo, todavía no podía creerse que se hubiera casado con ella.

No entendía como alguien como ella, podía estar con un tipo como él.


-“El amor es ciego”.- decía. Era la única explicación lógica que veía. Y al pronunciar aquella frase, siempre le venía a la cabeza, la venda de Venusmon.

-“¿Cómo serán sus ojos?”- se preguntaba.

Una vez, incluso llegó a plantearla la pregunta pero ella, misteriosa como ninguna, siempre respondía: “Una mujer sin secretos no es mujer”.

Las respuestas de Venusmon siempre eran así de intrigantes. La verdad es que no sabía nada de ella. Ni ella de él. La verdad es que, eso, lo hacía más interesante. A Vulcanusmon le gustaba averiguar nuevas cosas de su mujer cada día, aunque no había conseguido mucha información.

Alguien llamó a la puerta, interrumpiendo la reflexión de Vulcanusmon.
Vulcanusmon, emocionado por ver a su amada, abrió la puerta. En efecto, era ella. Con un cortés gesto, la dejó pasar. Esta, complacida, entró y buscó un lugar dónde sentarse.

En lo que Vulcanusmon consideraba su despacho, no había ningún lugar que cumpliera ese cometido. Aquella estancia compartía la misma composición que el resto de la forja. Era el lugar en el que Vulcanusmon trabajaba en sus más importantes proyectos. No un espacio para el relax, ni mucho menos para recibir visitas.

La diosa se limitó a permanecer de pie. Cruzó los brazos, y taconeó el suelo con impaciencia. No soportaba pasar tiempo en la forja. Era un lugar asfixiante para ella. Espacios pequeños y altas temperaturas no eran buenos amigos de Venusmon.


-Siento enormemente no haber podido cumplir la promesa que te hice, Venusmon. No me dio tiempo a terminar tu sorpresa para la fecha señalada, mas ha quedado espléndida.-

En cuanto dijo eso, Venusmon supo cual era su sorpresa. Otra joya.

Venusmon nunca había sido muy vanidosa en ese sentido, y antes de casarse con Vulcanusmon no llevaba casi ninguna joya; sin embargo, la gran calidad y belleza de las de su marido, la había hecho cambiar de opinión. El gran joyero de la diosa contaba con ya con unas cincuenta piezas –cincuenta y uno, contando su sorpresa- entra los que había pendientes, collares, pulseras y anillos, todos diferentes y únicos.

Vulcanusmon se arrodilló ante su amada y la tomó la mano. Con un sutil gesto, la colocó un precioso añillo. Era de oro exquisitamente tallado, con un gran diamante perfectamente colocado en el centro.

Venusmon contempló su regalo, complacida. Elevó la mano, para mirarlo mejor. A pesar de lo grande que era, era muy liviano. Vio su cara reflejada en el propio diamante.


-¿Te gusta?- preguntó Vulcanusmon.

-¿Cómo no me iba a gustar? Es una obra extraordinaria. Cada día te superas más, cariño.-

Con el esplendido regalo que la había hecho, a Venusmon no le importó llamarle por un vez cariño, un término que no solía utilizar para aludir a Vulcanusmon.

Se acercó a él, y acarició levemente la cúpula que envolvía la cara de su marido. Cuando este hizo un intento por abrazarla, se resistió. Mas no pudo con sus ocho brazos.


Vulcanusmon la apretó fuertemente contra él.

-Sólo por esto merece la pena pasar tanto tiempo en la forja.- dijo tiernamente.

A Venusmon la pareció apreciar una leve sonrisa en el rostro inflexible de su marido. No pudo evitar sonreír ella también. La gustaba que las personas se sintieran amadas, era la diosa del amor, era inevitable.

Por fin Vulcanusmon se dispuso a soltarla.


-Cómo se lo poco que te gusta estar en este lugar, creo que deberías marcharte ya.-
-Te lo agradezco enormemente.-
-No creo que vuelva hasta mañana por la tarde. Me pondré a trabajar en las armas que quiere Mercurymon.-
-¿Pero es que quieres hacerlas?-
preguntó, extrañada.
-No me hace mucha ilusión, la verdad, pero tarde o temprano me tocará hacerlas, así que mejor estar bien preparado.-
-En eso estoy de acuerdo. Sera mejor que me vaya. No te entretengo más.-


Tras estas últimas palabras, Venusmon se marchó. No tenía ninguna intención de permanecer allí más tiempo.

Llegó a su isla, aproximadamente, una hora más tarde de abandonar la forja. Contemplar su morada de noche, iluminada por aquella nostálgica luna llena, era todo un espectáculo.

Entro y se puso cómoda. Había sido un día largo y tedioso. Se asomó por la terraza y contempló el paisaje: el mar, ahora de color azul oscuro, azul noche, bañado por la luz de la luna llena... Y ella estaba allí sola, sin nadie que pudiera acompañarla en este momento tan romántico...

Oyó pasos. Se acercaban a ella paulatinamente.

Hizo como que no los oía. Haciéndose la distraída, siguió contemplando el mar.


De repente, unos robustos brazos la abrazaron.
-No te esperaba.- dijo Venusmon.
-No tenías por qué esperarme.- contestó.

-Sabía que sólo podías ser tú. Quién si no se presentaría ante mí, a altas horas de la noche, exponiéndose a toparse con mi marido.-
-Touché.-
-Marsmon, ¿qué es lo que quieres?-
-Lo sabes perfectamente.-
-No juegues conmigo.-
-Esto no es un juego. Vulcanusmon no vendrá hasta mañana por la mañana, ¿verdad?-
-En efecto.-
respondió Venusmon.

A Marsmon le encantaba sentirse siempre un paso por delante de Venusmon, y a ella siempre la ha gustado complacerle. Cuando se encontraban, la diosa se comportaba de manera ingenua e inocente -cualidades que ella no poseía- para hacerle sentir a Marsmon imponente, importante, orgulloso... Al olímpico le encantaba ser el centro de atención de Venusmon, aunque ella también tenía a otros a los que observar.

-Hace una noche espléndida, ¿no crees?-
-Era justo en lo que estaba pensando...-


Giró la cabeza y la apoyó en su robusto hombro.

Al igual que Apollomon, Marsmon era un digimon fuerte y musculoso, y eso era una de las cosas que atraían a Venusmon.


-¿Podré pasar esta noche contigo?- preguntó Marsmon. Su tono de voz, firme, potente, había cambiado. Se le notaba mucho más cohibido que antes.
-Esta noche sólo me apetece contemplar el mar...-

Al oír esto, Marsmon la soltó bruscamente y se alejó de ella en dirección a la salida.

-Sin embargo...- añadió Venusmon. - Puedes quedarte.-

Se dibujó una sonrisa en el rostro de Marsmon.

Se acercó a ella y la abrazó. Extendió su mano hacia la de la diosa. Esta reusó momentáneamente. Con la otra mano se retiró el anillo que Vulcanusmon la había dado y lo guardó entre las telas de su túnica. Entonces le dejó que le cogiera la mano.

-Odio que tengamos que mantener esto en secreto.- dijo Marsmon.

-Pero así tiene que ser.- respondió la diosa. –No podemos permitir que mi marido se entere.-

Marido... Esas palabras enfriaron el ambiente.

La verdad era que todo el mundo, salvo Vulcanusmon, sabía que en el matrimonio de Venusmon no había amor, y se basaba en mentiras. A ella no la gustaba sentirse atada, y por eso se buscaba sus aventuras. Mas siempre amaba a sus amantes.

Eso si, todos ellos pensaban que eran los únicos. Y Marsmon no era una excepción. La gustaba el carácter rudo, potente y orgulloso de Marsmon, y los excesos que cometía. Sin embargo, no se lo iba a poner fácil.

-Quizás sería hora de entrar. Empieza a hacer frío aquí.- dijo Marsmon.
-No.- negó rotundamente la diosa. - Pienso quedarme aquí toda la noche. Hace una noche perfecta.

Excusas, excusas y más excusas. Venusmon buscaba en sus aventuras seriedad.

A Marsmon no le sentó nada bien esa respuesta.


-Me voy.- dijo tratando de recuperar el control. - Mañana tenemos el gan acontecimiento.-

-Es verdad. No me acordaba. Mucha suerte.-

Marsmon se fue alejando paulatinamente de Venusmon. Esta le lanzó un dulce beso. Este se fundió con la noche, dejando a Venusmon sóla en su morada.

FIN

Bueno, este capítulo es muy mitologio por el famoso triangulo MartexVenusxVulcano. Además, en el fic entra Apollo. Este capítulo, además, a causado gran cntroversia... por Venusmon... ya me entendeis. Pero teneis que apreciar que es un matrimonio obligado y sin amor...
[MENTION=1000998]Rozenkristall[/MENTION]
[MENTION=47513]Doc. K-9[/MENTION]
[MENTION=313660]Dark Fallen Angel[/MENTION]
[MENTION=517717]Soncarmela[/MENTION]
[MENTION=1036265]Kurono[/MENTION]
[MENTION=497372]Acero_la12[/MENTION]
 
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