Rol Digimon: Mekakushi o shinai hito no sekai { ¡Comenzamos! }

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In the forces of stupidity
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Líder/sub líder: ArisuDokuro.
Propósito del proyecto: Divertirse. Conocerse. Pasar un buen rato.
Tiempo Estimado: Indefinido. Yo le estipulo máximo tres o cuatro meses, pero dependerá más que nada de los usuarios y la cantidad de actividad.

| C U P O S D I S P O N I B L E S |
Femeninos 0 | Masculinos 0

Nombre | Digimon

    Indice Reglas Trama Modelo de Ficha NPC's


    • Prologue: The Call.

    • Da Rules

      • No flood ni spam.
      • Evitar discusiones entre miembros. Arreglar sus problemas en privado.
      • El post debe contener mínimo diez reglones.
      • Para ingresar al proyecto debes llenar la ficha de ingreso. Ésta debe serme enviada por MP para ser aprobada, de lo contrario NO se aceptará.
      • Las apariencias de los pjs deben ser de algún anime, manga o videojuego.
      • Se reserva el derecho de admisión. No busco fichas excelsas, pero sí originales.
      • Responsabilidad. No entren si piensan dejarlo luego de haber posteado sólo una vez.
      • El apartado de post dura 3 horas máximo. Luego de ese determinado tiempo los demás ussers pueden saltarse el apartado de esa persona, la única excepción a esto es cuando Dz se caiga.
      • Para comprobar que has leído las reglas debes poner al final de tu ficha, en negro:
      "Podría estarle vendiendo mi alma a satán y yo ni [email protected]".
      • Informenme si van a estar ausentes.
      • Personaje con más de 2 semanas sin reportarse, lo mato. Ni las esferas del dragón lo van a revivir.
      • Piensen en los ojos de los demás ussers cuando coloquen sus post, con esto me refiero a que no coloquen fuentes exageradamente enormes con colores exageradamente brillantes u exageradamente opacos. Exageradamente.(?)
      • Ortografía moderada. Todos tenemos equivocaciones feas a veces, pero ¿verdad que es bonito un post escrito mínimo medianamente bien?
      • Lean los post de todos, estamos construyendo una historia juntos. No quiero post autistas ni incoherencias temporales.
      • Recuerden que los personajes no son Omnipresentes, así que no saben todo lo que sucede a su alrededor y con los demás.
      • Evitemos personajes Gary Stu, Mary Sue, Deux Ex Machina, y super saiyajins lvl 64.
      • ¡Diviértanse!

    • TRAMA

      “¿Alguna vez te has sentido solo, aun estando rodeado de personas?


      Pues nosotros lo vivimos de forma literal.

      Somos existencias que pasan desapercibidas para las personas normales, existencias que ellos olvidan alguna vez haber visto tras minutos de conocernos; no permanecemos en la memoria de nadie, estamos completamente solos y vagamos aburridos por este mundo.

      Básicamente, no existimos.

      Fuimos elegidos desde que nacimos. Aunque ‘nacer’ puede no ser la palabra adecuada para usar, nosotros no tenemos una madre o un padre y tampoco sabemos cómo es que tenemos nuestra forma actual. Pero estamos seguros que ‘nacimos’ para matar. No sabemos por qué luchamos ni contra qué, simplemente es un acto inmediato que cometemos apenas sentimos ‘peligro’: aniquilar, destruir, matar al enemigo. Lo que hacemos no es bueno, pero tampoco nos sentimos como los malos. Obedecemos los instintos ciegamente y los ejecutamos, sin vacilar ni preguntar”.
      Un grupo jóvenes fueron los pioneros en un experimento para digitalizar la mente de las personas, convirtiéndolos en entes artificiales; sin embargo, el escaneo de sus mentes ejerció tal presión en sus cerebros que ahora yacen atrapados en un lugar inalcanzable para las personas normales, sin un cuerpo físico que necesite comer, dormir o respirar.

      Sus cuerpos permanecen en estado comatoso en el mundo real, a la espera del despertar que parece muy lejano.

      Varados en un punto ciego entre el Digimundo y el Real, donde ambas especies coexisten pero no interactúan entre sí; viven en el mismo plano sin saberlo, se ignoran mutuamente.

      Aquellos jóvenes son los únicos capaces de ver e interferir en los acontecimientos que serán desatados.

      No son perceptibles para nadie.

      No pueden ser salvados por nadie más que sí mismos.

      No son los héroes, pero tampoco son los villanos.

      Y sin embargo, alguien ha puesto sus esperanzas en ellos. Alguien les ha confiado la seguridad de ambos mundos.

      Aquí es donde empieza nuestra historia.

    • F I C H A D E L P E R S O N A J E
      | Nombre & Apellido | (acorde a la nacionalidad, please)
      | Nacionalidad | (la que quieran, pero si son extranjeros en su historia deberán aclarar cómo fue que llegaron a japón)
      | Apodo | (si quieren, no es obligatorio)
      | Edad | (mínimo 14 y máximo 22 años)

      | Habilidad | (pueden rellenar este campo con alguna habilidad de combate normal, como talento en algún tipo de arte marcial o manejo de armas, los personajes son seres virtuales así que se podrán potenciar)

      | Aspecto físico | (incluyan la altura de su personaje, también su peso e imágenes. Se puede tener doble físico si desean darle una apariencia diferente a su personaje en el lugar donde se desarrollara parte de la historia)
      | Aspecto psicológico | (la forma en que el personaje se comporta, cómo es, etc. Intenten no contradecirse, no estén diciendo que el pj es un maldito asocial y luego que es una perita en dulce con todos)

      | Biografía | (una pequeña parte de la vida de su personaje, no quiero testamentos pero tampoco quiero que me pongan dos palabras o “error 404 data no found”. No necesitan poner cómo terminaron en el proyecto que nos digitalizó ya que de eso me encargaré yo)

      | Gustos & Disgustos | (esto no tengo que explicarlo)
      | Extras | (alguna debilidad, rasgo característico, curiosidad sobre su personaje, etc)

      F I C H A D E L D I G I M O N

      | Digimon |
      (no se puede repetir)
      | Digivice | (color. Se usará el D-arc sin la ranura de cartas)
      | Linea Evolutiva |
      | Datos Extra |


    • Próximamente.

 
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we rise
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K. _D A N I E L L E _ W H I T E
Dani

| Nombre & Apellido |
Kate Danielle White

| Nacionalidad |
Neozelandesa (de Nueva Zelanda, para los no entendidos (?))

| Apodo |
Dani, Dan. Jamás la llames Kate.

| Edad |
Veinte años.

| Habilidad |
Su habilidad reside en su resistencia física, pudiendo aguantar bastante bien peleas cuerpo a cuerpo. El que haya participado activamente en deportes le ha otorgado dicha habilidad.
También posee cierto grado de habilidad con espadas y al arrojar objetos (dagas sobre todo; sus favoritas).

| Aspecto físico |
Kate (bueno, Dani), es una chica de claro aspecto confuso, muchos creen que la joven White, a primera vista, es un chico que no supera los dieciocho años. De alta estatura, contextura delgada y mezquinas proporciones que no ayudan a darle al mundo pistas de su femenina condición. Su cabello es corto, apenas rozando sus hombros, rubio y desordenado. Posee ojos color castaño claro, bordeados de gruesas y tupidas pestañas rubias. Su rostro de finas facciones no termina de ser totalmente femenino, por lo que la joven White anda por la vida con ese aspecto andrógino del que asegura sentir un gran orgullo. Su piel es blanca sin llegar al aspecto enfermizo, lleva varios piercings, dos en el labio, al menos unos seis en cada oreja y otro en la lengua. Sus uñas siempre van barnizadas en colores oscuros.

Peso: 53 kg.
Estatura: 1.74 m.
Busto(?): A.​
Su voz tampoco ayuda mucho en reconocerla, ya que ésta es ligeramente más ronca que la de una mujer promedio, más aún en aquel extraño acento que mezcla el inglés con términos en maorí.​

♥ ♦ ♣ ♠ ♀ ♂


| Aspecto psicológico |
Quizá lo único que Danielle posee de intimidante es su imagen, el buen humor y los chistes están a la orden del día con ella, es una persona de mucha piel, le encanta abrazar y besuquear a otros, sean hombres o mujeres, gracias al ambiente familiar en el que se crió. Danielle es dicharachera y muchas veces la gente llega a rogar que se calle alguna vez.

También le gusta ser alguien que inspire confianza en los demás, aunque su imagen diste de ser alguien responsable o siquiera medianamente comprometido con lo demás.

Como dato anexo, prefiere ser tratada en masculino que en femenino. Danielle, puede decirse de cierta forma, está a medio camino de la transexualidad, siente que es un hombre en cuerpo de mujer desde que tiene uso de razón, a menudo su cuerpo le recuerda que en realidad nació con dos cromosomas X en vez de XY, como le hubiera gustado… sí, tiene disforia de género —no está conforme con su propio género (femenino) al sentirse más del género masculino—. Por eso, suele presentarse como «Hola, soy Dani» o similares.

Danielle es un libro abierto una vez se le conoce, sus emociones suelen ser demasiado obvias, éstas están a flor de piel siempre, por lo que cualquier cambio anímico es inmediatamente percibido por sus cercanos. Tampoco tiene nada que ocultar; es sincera en su actuar.

Rara vez se enoja o se entristece, pero cuando sucede, es porque realmente la ofensa fue fuerte o porque realmente la cosa es grave. Tampoco pierde su chispa de alegría con facilidad, es demasiado raro —y preocupante— verle seria.


| Biografía |
Se dijo que es neozelandesa, ¿no?

Vivió desde su nacimiento hasta los siete años en Wellington, la capital, en un eterno estado de tranquilidad junto a sus padres y hermanos, siendo muy unida a Riley, su hermano mellizo que… curiosamente, sí, como ella, es transexual. Sus padres jamás pusieron pegas ni nada similar al respecto; a fin de cuentas eran sus hijos. Su vida siempre estuvo fuertemente ligada a la de Riley, tanto así que ambos tenían el mismo prospecto de carrera una vez finalizada la secundaria, en Auckland: ir a vivir a Japón para estudiar diseño de modas.

Así, con dieciocho años y un ambicioso proyecto de vida, junto a su hermano, se fue a Japón, viviendo en las cercanías del barrio de Harajuku, el sueño común de ambos era establecer una tienda dedicada tanto a la tendencia Lolita (de la cual Riley era seguidor) como a la tendencia Visual Key (la tendencia que medio seguía Danielle).

De momento se conformaba con trabajar a buena renta en una tienda de la zona y estudiar durante las tardes y días sábados. Las noches de viernes a domingo trabaja en un bar de Shibuya, cantando y tocando la guitarra, todo en una onda bastante underground.

| Gustos & Disgustos |
Gustos:
• Dibujar.
• Diseñar, naturalmente.
• Tocar guitarra y cantar.
• Ir a fiestas, ¿por qué no?
• Leer. Es una rata de biblioteca, cuando tiene tiempo, claro.
Disgustos:
• La gente que come con la boca abierta, le despierta su instinto asesino.
• Que la despierten. Si no es la alarma o su reloj biológico, ¡dejen dormir a Danielle!
• Que la gente no se sepa vestir. ¡Eso es un crimen!
• Que la traten como mujer.
• El exceso de ruido… irónico por el lugar en donde vive, un barrio ruidoso.

| Extras |
— Si bien habla cuatro idiomas y aprende un quinto idioma por iniciativa propia, no se denomina a sí misma ‘poliglota’ –pese a que lo es-. (Habla fluidamente inglés, maorí y japonés y de modo avanzado francés. Aprendiendo español).
— Se faja el pecho lo cual es inútil porque es casi plana.
— Es pansexual (le da lo mismo si es hombre, mujer, intermedio, etc).
— Aunque no lo crean, es cristiana.
— Si lo de irse a Japón no resultaba, iba a estudiar música en Auckland.
— Tiene nictofobia (le da miedo la oscuridad).
— También sufre de cacofobia (le incomoda demasiado la fealdad).
— De niña tomó clases de piano, pero sólo sabe interpretar unas pocas piezas de Debussy y Chopin.


F L O R A M O N

| Digimon |
Floramon

| Digivice |
Verde con arco rosa.

| Linea Evolutiva |
Tanemon » Floramon » Sunflowmon » Lilimon » Bantyo Lilimon
_____________________________ » Lilamon » Lotusmon
»
»
»
mecawoenelpocomaterial
»

| Datos Extra |
— Troll por naturaleza, espérense muchas pitanzas por su parte.
— Comparte un poco la nictofobia con su compañera humana.
— Por razones un poco obvias, parece tener algo de pirofobia (fobia al fuego).
— Usualmente suelta comentarios ácidos o sarcásticos como quien habla del clima.
— Es bastante perezosa, si no se la estimula con algo (usualmente comida) no moverá una hoja.
— Su personalidad va cambiando un poco a medida que evoluciona.
— No está segura porqué, pero su línea evolutiva está ligeramente alterada a partir de la etapa Perfect.


"Podría estarle vendiendo mi alma a satán y yo ni enterada".
 
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| Hikaru Sawamura |
Japonesa | [ Aru | Hotaru | Ikaru | Witchmon ] | 17 años

| Habilidad |
Es bastante buena peleando cuerpo a cuerpo o con armas blancas. Elastica y flexible lo que le facilita hacer maniobras o escalar. Ambidiestra.

| Aspecto Físico |

Mide 1.74 y pesa 56kg lo que le da una apariencia delgada y bien proporcionada. De cabellos cortos y de tonalidad cuervo que tiene detalles en rojo en toda su extención y que es más notoria en las puntas. Sus ojos son de un color grisaseo que puede verse blanco a contra luz. De tez completamente blanca, sus sonrojos son notorios inmediatamente por esa razón pero es rara la vez que llega a hacerlo. Su mirada siempre suele notarse seria y analitica, y aunque si bien llega a sonreír no es verdaderamente sincera. Viste un vestuario que cualquier persona califica como gótico o extraño. Porta un vestido negro de fondo rojo, botas negras que dan más arriba de sus tobillos y medias blancas térmicas que cubren sus piernas.

| Aspecto Psicológico |

Fuerte, orgullosa y que emana cierto magnetismo, virtud que, por otro lado, mantiene. Su apariencia es agradable. Combina encanto y elegancia con una presencia tranquilizadora. Su visión del mundo es un poco maniquea. En efecto, para ella la vida es simple, están los buenos y los malos, y no hay tiempo que perder con los primeros. De aire seria y distante, cuenta con cierto aire intimidante que va más allá de ser solo una mirada. Para ella, el fin justifica los medios. De temperamento reservado, buena moral. Recta y Honesta; Tiene ese instinto y mal hábito suyo de ser sumamente honesta, no se calla las cosas aún si de antemano sabe que lo que dirá herirá a la otra persona; pero es inevitable que lo haga y no pide disculpas ni se siente mal al final. Posee un gran control de sí misma la mayoría del tiempo. Su espíritu es práctico y racional: Es organizada y metódica.

Evoluciona con una soltura natural, se adapta rápidamente, puede mostrar habilidad, e incluso un cierto oportunismo. Sin embargo, es más bien estricta, detesta los halagos, la mentira, las hipocresías y sobre todo, la injusticia. Capaz de sufrir violentas cóleras cuando se encuentra frente a una inequidad. Las teorías solo le interesan cuando están aplicadas, ignora aquellos comentarios que califica como fuera de lugar o sin un punto firme o estable, a pesar de no ampliar su círculo sabe lo que pasa con ella y con los demás. Es muy eficaz, rápida para ejecutar a menudo un poco dura, brutal, intolerante e impaciente, detesta perder el tiempo en tonterías, y no para hasta no alcanzar sus objetivos, cueste lo que cueste. Estima, con sensatez, que si ella puede hacer algo, los demás también.

Es muy raro conseguir ver una sonrisa de su parte, simplemente es algo que no está acostumbrada a hacer o de lo cual no se siente cómoda, podría llegar a sonreír frente a otra persona si siente esa confianza latente en la cual simplemente no suele creer; si tienes la fortuna de verla y de ganar su confianza haz ganado a una amiga que te seguirá hasta más allá del fin del mundo. Cuenta con una fuerte autoestima, ella sabe lo que puede hacer y también conoce sus límites, por ende es muy segura de sí misma. Extrañamente ella nunca es mala a un grado mayor, ni siquiera con aquellos que son sus enemigos, a pesar de tener la finta de alguien que causa el dolor tiene un buen corazón, demuestra el cariño a los demás de una forma peculiar, y siempre está al tanto de los demás, buscando la mejor forma de protegerlos pero nunca llega a formar un fuerte lazo con nadie debido a su falta de confianza.

Bajo una cierta rudeza y una apariencia orgullosa, es alguien más bien tímida, se siente sola e incomprendida, sentimientos que difícilmente externaría a alguien directamente; inquieta en el fondo de sí misma, duda de sus capacidades, pero lo compensa perfectamente por una actividad muy por encima de la media y una voluntad a toda prueba. Es amigable solo cuando toma la suficiente confianza con una persona, cosa muy difícil de conseguir ya que no acostumbra encariñarse de más con las personas en general. Tiene un punto débil cuando de niños se trata dejando salir su oculto lado interno.

| Biografía |

Hija de un matromonio japonés. Madre investigadora y padre historiador. Su infancia la vivió en un núcleo familiar medianamente perfecto con una hermana mayor que ella por tres años con las ocasionales peleas de pareja de sus padres. Cuando Hikaru cumplió ocho años su perfecto núcleo se desmoronó con la separación de sus padres siendo de esa manera que ella se mantuvo en la tutela de su padre bajo el acuerdo del divorcio. Su padre si bien no era el mejor del mundo siempre ha dado lo mejor por su pequeña hija. Ve a su madre cada cierta temporada y eso facilita de alguna manera las cosas para la relación general de su entorno.

Desde chica siempre ha permanecido de una actividad a otra siendo conocida donde quiera que va por dejar su huella llamativa en cada rincón. Al tener dichos rasgos peculiares llama la atención con fácilidad. Desde que ha vivido con su padre se ha encontrado practicando artes marciales y defensa personal, la primera en un Dojo cercano a su hogar y la segunda bajo la misma tutela de su padre quién en algún momento las necesitó en alguna etapa de su vida que hasta la fecha no ha hablado con su hija. Lleva gimnasia en paralelo junto con la natación y acude a una prestigiada escuela de Tokio, misma donde su padre se encuentra dando clases de Historia. Por la tarde su padre va a la Universidad, donde da clases vespertinas. Hikaru se encarga de algunos deberes de la casa y de mantener a su padre alimentado y aseado, ya que solo está completamente perdido.

| Gustos |

El helado. El frío. La nieve.
El arte de la espada, ama tanto practicarlo como mirarlo.
Los días grises y con poco sol.
Comer cosas dulzonas y que le dejen un buen sabor de boca. Los sabores amargos y salados le desagradan.
La lluvia, como el olor a tierra húmeda que esta provoca, de igual forma los amaneceres y atardeceres, como las noches estrelladas.
Es una excelente nadadora por lo que le encanta nadar.
La música en general.
Le encanta observar los copos de nieve cayendo del cielo.
Criaturas voladoras.
Los lugares tranquilos, suele estar en ellos para pensar acerca de algo importante e incluso de los más irrelevante.

| Disgustos |

Los espacios cerrados llegan a sofocarla, sintiéndose encerrada, aunque no sufre de claustrofobia.
Que le den ordenes, odia que los demás intenten dominarla
Las peleas en ocasiones van contra lo que ella cree correcto.
Que juzguen a alguien sin conocerlo realmente
No suele dar muchos puntos de vista en cuanto a una decisión, pero la carcome el hablar y que nadie le haga caso
Lo amargo, salado, todo aquello que le puede dejar un mal sabor de boca.
Los silencios incómodos de las personas ajenas a ella.
Que no tomen las cosas en serio cuando deben tomarlas. Odia las desiciones aceleradas sin pensar en las consecuencias.
Las mentiras
Deportes terrestres.
Que alguien se crea superior a los demás, ya sea por su estatus o por las fuerza que este tenga, aun mas si por lo mismo lastiman a quien más quiere, suele ser ella quien pone en su lugar a ese alguien.

| Extras |

Su nombre es masculino por lo que sin conocerla la confunden con un chico. Pasa igual con el nombre de su hermana.
El apodo Hotaru fue puesto por Dracmon pues al principio no podía pronunciar su nombre con facilidad.
Su edad real es de veinte años, debido al coma, es un secreto de estado que dificilmente revelaría a alguien.
Tiene un sentido maternal muy marcado, aunque la persona sea mayor que ella.
Hikaru no lo recuerda o no lo tiene claro a ciencia cierta, sin embargo cuando era una niña y contaba con alrededor de 6 o 7 años sufrió un accidente del cual cayó en coma por un lapso de aproximadamente 3 años. Al volver en sí corrió su vida como si aparentemente nada hubiera ocurrido.
Pone a los demás antes que ella, no es capaz de dar la espalda a las personas aunque tenga finta de lo contrario.
Cree en los fantasmas, en puertas a otros mundos, rituales, etc. Es muy supersticiosa.
Nunca acepta cuando se encuentra mal psicológicamente o físicamente, aunque necesite el apoyo no le gusta dar problemas a otras personas.
Es buena consejera si la gente le demuestra que puede tener su confianza.
Es muy terca, así la otra persona tenga razón ella será fiel a sus palabras.
Por la misma razón es muy orgullosa.
El lazo que tiene con Dracmon se fortalece rápidamente a pesar de ser polos totalmente opuestos.

| Dracmon |

| Digivice |
Negro arco carmín.​

| Linea Evolutiva |
Punimon Tsunomon Dracmon Sangloupmon Matadormon GranDracmon.



Punimon Tsunomon Dracmon Sangloupmon | Petermon Jokermon Piedmon | ChaosPiedmon.
|


| Datos Extra |
Hikaru le gusta bastante. Él suele decir que Hikaru le gusta de manera sexual aunque lo dice para molestar ya que le gusta como persona, amiga, tamer, hermana y madre de un digimon abandonado como él.
Tiene un enorme sentimiento de pertenencia con Hikaru. Cataloga a ella como su tesoro único y más preciado, su conexión es bastante fuerte, todo lo que le llega a ocurrirle a la humana el lo siente y ocasionalmente lo previene.
Suele hacer trucos de magia o trucos llamativos para la multitud o para Sawamura. Cuando alguien pregunta cómo lo hace el alega que un mago jamás revela sus secretos.
No tiene el más remoto rastro de pudor, suele recibir llamados de atención de Hikaru de vez en cuando.
Como lo tratan te trata. Es capaz de no levantar un solo dedo contra alguien si esa persona no se lo ha merecido.
Siendo Sangloupmon y ChaosPiedmon sus caracteristicas burlonas se reducen totalmente dejando a relucir su lado serio y analizador. Sin embargo, aquel par de caracteristicas refuerzan su lado sangriento y poco compasivo. Pasa igual con Piedmon pero en menores proporciones. Como GranDracmon tiene un aire altanero y superior.
Petermon es una evolución para mantener estabilidad en su Digi-Core de lo contrario se desfragmentaria de un instante a otro
 
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Doragon Cro
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3 Abr 2010
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Nombre & Apellido: Branna McGonagall


Nacionalidad: Irlandesa


Apodo: Ninguno.


Edad: 18 años


Habilidad: Es hábil con armas de caza y supervivencia como arcos, escopetas, machetes, cuchillos, hachas, etc. A pesar de su apariencia debilucha es capaz de cortar leña sin ninguna dificultad, dando un claro ejemplo de su fuerza oculta.


Aspecto físico: Mide 1,60m de altura, pesa 47kg, complexión delgada, tez blanca y nívea; cabello color magenta, corto de atrás, con dos mechones largos por enfrente y tres pequeñas trenzas que caen por su flequillo, ojos color magenta como su cabello. A pesar de su aspecto de menor edad tiene una voz normal como los chicos de su edad, gracias a ello obtiene horas de diversión por gente que cree que su edad es de menos de quince años. Suele vestir camisas y pantalones cortos, también es común verlo usando gorros estilo boina.



Aspecto psicológico: Un chico de aparente rebeldía por cómo tiende a expresarse de algunas cosas, pero realmente es una persona comprometida con lo que tiene qué hacer. Le encanta bromear y molestar a las personas de su alrededor, pues se aburre fácil, por eso mismo cuando sus bromas no son correspondidas no es de extrañar verlo jugando con el cabello de los demás o el suyo. Le encanta la acción, por ello puede verse cómo ofrece las ideas más ridículas con el afán de adentrarlo más en el riesgo. Si bien es un chico enamorado de la locura sabe comportarse cuando se debe y tomar seriamente la situación si así se demanda, aunque claro, las bromas no se harán esperar para liberar un poco la tensión o simplemente burlarse del momento.

Sabemos que Branna es un muchacho travieso y alegre, aunque su alegría no siempre proviene de sano entretenimiento, disfruta mucho de ver sangre —no por nada es un experto en caza— cuando la ve no puede evitar sobre emocionarse y exigir más, para sacarlo de aquel transe basta con gritarle, o si nos ponemos violentos, golpearlo, siempre funciona. Muy amistoso, por cierto, al interactuar con alguien es probable que lo trate como si fueran conocidos de años. ¿Necesitas una mano? Branna siempre estará dispuesto a ayudar a quien lo necesite, aunque en ocasiones tiende a cobrar esos favores.


Biografía: Nacido en el pequeño pueblo de Slane. Allí vivió junto con su padre y sus dos hermanos mayores. Nunca conoció a su madre, pues según historias decían que la muy desgraciada los había abandonado para irse a vivir con un barbero adinerado. Al vivir bajo total cuidado de su padre, Branna tuvo que aprender todo sobre la caza y la supervivencia, le gustaba hacerlo, pero su padre era bastante estricto, no soportaba su naturaleza atrevida y por lo tanto, era castigado en repetidas ocasiones a diferencia de sus hermanos que sí podían seguir las exigencias de su padre dictador. El padre, cansado de las insolencias de su hijo menor, decide mandarlo al extranjero a estudiar derecho, pero Branna se las arregló para evadirlo y estudiar algo que realmente le gustara, Historia.


Gustos:

- La sangre. En sí él no lo define así, pero al verla es desenmascarado.
- Las tormentas eléctricas.
- Trenzar el cabello de otros, le entretiene muchísimo.
- Dibujar, aunque realmente no es muy hábil. Solo digamos que es como un niño de primaria en ese aspecto.
- Las cosas lindas.
- El calor.


Disgustos:

- Que lo perturben cuando disfruta de algo, solo ahí se activa su psicopatía.
- Extrañamente, los dulces. Prefiere la chatarra salada.
- Que lo subestimen por su apariencia.
- Defraudar a alguien a quien le ha prometido o jurado algo. No se lo perdona nunca.
- La rectitud. Es inevitable para él romperla.


Extras:

- Padece de Tripanofobia (Miedo a las inyecciones)
- Tiene una cicatriz en el pecho, le gusta contar que fue a causa de una pelea con un oso, pero en realidad fue por un mal uso del machete.
- De repente le dan sus momentos de galanura, pero lo hace solo para apantallar, realmente no es su intención enamorar a alguien.
- Trátalo como un mocoso, se pone violento.
- Es demasiado kawaii(?) (Ya no tener nada qué poner level: Cote)


Ficha del Digimon


Digimon: Kudamon


Digivice: Blanco con aro púrpura. (El hueón varonil)


Línea Evolutiva:



Puffmon > Kyaromon > Kudamon > Reppamon > Chirinmon > Kentaurosmon

Datos Extra:

- Al igual que su tamer es muy alegre, es el único que puede seguirle el paso con sus bromas.
- Gracias a su apariencia escurridiza, suele ser cómplice de Branna para hacerle alguna maldad a alguien.
- Le gusta que lo acaricien, en ese aspecto es muy parecido a un gato.
- Odia ver a alguien triste y para evitarlo recurre a actuaciones estúpidas para alegrar.
- Padece Entomofobia. (Miedo a los insectos)



"Podría estarle vendiendo mi alma a satán y yo ni enterada" Pero es Ari que es casi lo mismo(??)
 
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Digital Hazard
Registrado
23 Sep 2013
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1,760
Aparto con Fanbeemon (mañana edito, ahora me voy a dormir un rato... que ya es tarde...)


Creo que ya está más o menos...

F I C H A D E L P E R S O N A J E
| Nombre & Apellido |
Justin Levine
| Nacionalidad | Inglés
| Apodo | Que se lo pongan los del rol
| Edad | 17
| Habilidad | Irresistiblemente mono (?) Bueno, hablando en serio, flexible y ágil como un gimnasta profesional.
| Aspecto físico | 1'74m 57 kg
| Aspecto psicológico | Es un chico de mente básica, y no muy compleja. Jovial y alegre, parece no perder nunca la sonrisa: es muy difícil verlo triste; y si lo está, tratará de no exteriorizarlo. Tímido cuando conoce a las personas hasta que se ganan su confianza (lo cual, la verdad, no es demasiado difícil) Ingenuo y manipulable, lo cual hace una mezcla explosiva que lo vuelve inestable. No distingue entre el bien y el mal, sólo actos muy denigrantes o excesivamente crueles le parecen malvados. Le cuesta pillar las ironías y las segundas intenciones; más es demasiado bueno usando las suyas propias (muchas veces en exceso) Apoya a sus amigos, se burla de sus enemigos, y los demás... "fuck you" pero con love.
| Biografía | Familia de clase media acomodada de la campiña inglesa. Lleva una vida tranquila en un internado para chicos, alejado de sus papis (los cuales le detestan -hijo no deseado lol-) en el que no hay presencia femenina. Ha pasado toda su vida allí, y apenas ha salido del complejo.
| Gustos & Disgustos | Cumpletaré según avance el rol con cosas nuevas; como todos supongo
  • Gustos:
    • Aprender (lol, es un alumno aplicado y curioso)
    • Leer en general, pero sobre todo las novelas policiacas
  • Disgustos:
    • Las mates
    • Los deportes individuales (se le dan fatal...)
| Extras |
  • Sin contar a su madre, no conoce otra presencia femenina. Al ser desconocido para él, sentirá cierto pudor, y para no mostrarlo, las tratará como si fueran chicos.
  • Sus ojos rosas son naturales. Le molesta que le pregunten si usa lentillas de colores
  • Si le tocas el pelo, o intentas peinarle, moriras.


F I C H A D E L D I G I M O N

| Digimon |
Fanbeemon
| Digivice | Amarillo y naranja
| Linea Evolutiva | 1º Fanbeemon -> Waspmon -> Cannoonbeemon -> Tigerbespamon
2 º ->Honeybeemon -> Dinobeemon-> Grandkuwagamon
| Datos Extra |

  • Tiene la manía de revolotear en busca de polen en plantas con flor, o digimon vegetales.
  • Defensor del desarrollo sostenible y de todo medio natural
  • Se siente atraído por luces brillantes
  • No le gusta nada, es más, tiene miedo al fuego.
"Podría estarle vendiendo mi alma a satán y yo ni [email protected]".

ArisuDokuro ArisuDokuro Ya está (aunque supongo que añadiré más gustos y extras)
 
Última edición:

Hero of Charity
Registrado
19 Jun 2006
Mensajes
692
Ubicación
Lilith's Palace
| Nombre & Apellido |
Hachirō Wada

| Nacionalidad |
Japonés

| Apodo |
Masky

| Edad |
15 años

| Habilidad |

Kenpō

| Aspecto físico |

De un niño de 159 cm y 52 kg, se virtualiza en un joven adulto de 1.85 metros con una tonificada musculatura aproximada de 75 kg.

Como un infante su cabello original era castaño, que rápidamente pintó con una extravagante combinación de verde con naranja, junto con gel en abundancia le dio un aspecto más que estrafalario. Ojos caoba, nariz respingada y cejas delgadas que le dan un aspecto delicado y juvenil. La última ropa que llegó a vestir era una playera naranja, pantalón verde oliva, un saco blanco, un par de sneakers rojos, un collar negro de cuero ajustado al cuello y cuarzo azul eléctrico colgando de una cadena. Adicionalmente, le gustaba llevar un par de googles en la cabeza de lente nacarada.

Su cuerpo sufre una radical transformación en el mundo virtual. Cabello verde medianamente largo, guantes y botas de invierno color café, un extraño traje negro con rayas rojas acompañado de un saco azul con detalles dorados, misma que tiene un cuello en forma de as de espadas. Además lleva consigo una máscara bicolor, amarilla con índigo, la cual está adherida a su piel y le es imposible retirar.


| Aspecto psicológico |
Hachirō solía ser un chico extrovertido, amigable y caluroso, de ese tipo que no sabe lo que es el espacio personal pero tan buen mozo que es imposible enojarse por completo por sus acosos adorables. Afectuoso por naturaleza y expresivo como pocos, acostumbraba a dar los buenos días con un abrazo de oso demoledor capaz de quitarte el aliento, si eras un varón, con las chicas tomaba una posición más sumisa y afectiva, frotando su mejilla contra la de sus amigas mientras le regalaba algo de amor; tampoco escaseaba a la hora de dar besos en la mejilla o la frente. De un humor circunstancial agudo, gastaba bromas inocentes a sus camaradas y abusadores, desde regalar una lata previamente agitada de soda hasta arrojar huevos podridos por la azotea. La peligrosidad o agravio de sus jugarretas variaba dependiendo lo desagradable que era la otra persona para él. ¡El payaso de la clase por excelencia!, contando chistes blancos que podían hacerte brillar de inocencia o pedirle por favor que jamás vuelva a contar algo tan absurdo. Rara la vez recurría a las palabras altisonantes o chistes groseros, no porque no las conociera, en realidad les tenía una extraña fobia.

Amigo fiel. Decidido, entregado, obstinado y temerario, rara vez huía de una riña o un problema especialmente cuando se trataba de defender a un aliado. Confidente silencioso, jamás revelo un secreto de los suyos, sus labios permanecían sellados con un candado mientras sus oídos escuchaban sin juzgar. Pésimo para los consejos pero excelente para arrebatarte una sonrisa. Compañero de juegos, risas y alegrías, espontáneo como ninguno. Lleno de una chispa social que le hacía ganarse rápidamente la confianza de quién se tomaba la molestia de conocerlo. Desconocía el significado de la palabra “vergüenza”, el hacia lo que quería cuando quería, activar la alarma de bomberos era algo así como su rutina de todos los días, la mayor parte del tiempo huyendo de las autoridades aunque enfrentaba como se debían las consecuencias cuando le capturaban. Marginado por no ser la persona más lista del planeta y odiado por ser extravagante, pero también amado por su sencillez y estilo de vida genuino. “Original”, así lo catalogaba la mayoría.

Sin embargo, al igual que su físico, su personalidad fue alterada drásticamente, convirtiéndolo en un tipo más serio, teatral y silencioso que juega a ser un maniquí viviente.

“Masky” es un nombre que no necesita palabras o quitarse su antifaz para poder expresarse con gracia y elocuencia, su lenguaje corporal es demasiado fluido a la hora de mantener una conversación, haciendo señas, giros o malabares por aquí o por allá; brincando, danzando, solo o acompañado. Un rasgo característico es que el 90% de las veces que habla procura rimar, de manera compulsiva, de tal forma que el discurso puede tornarse disparatado para una simple indicación, razones por la que la mayoría no lo entiende ni se esfuerza en hacerlo. Paradójicamente se convierte en una clase de muñeco que ensaya poses extravagante y permanece por minutos sin hacer el más minúsculo movimiento, esto solo cuando no hay nadie a su alrededor que le siga la corriente. Cuando los demás le ignoran o no le prestan atención, tiende a realizar actos de mímica para matar el ocio.


De un carácter volátil cuando se le tienta y enoja, responde sin escrúpulos y con altos niveles de violencia a la mínima provocación. No piensa las consecuencias, actúa por impulso para saciar la tempestad que se agita en su cabeza. Ágil, veloz, misterioso y casi sin un gramo de empatía, una mezcla peligrosa que puede desatar su furia hasta por un pisotón equivocado. Si lo haces caer, él te tirará; si lo golpeas, te lo regresará con el doble de fuerza; el ojo por ojo es su filosofía de vida, no le importa quedar ciego ni dejar al mundo invidente.

Sus bromas adquieren un tono más sarcástico y ofensivo. Minimiza y descalifica al prójimo mediante la ironía. Tira la piedra y después esconde la mano, cobarde pero mezquino. No le gusta que se metan con él y por eso casi siempre se desplaza solo. Cuando está acompañado, puede mostrarse incomodo ante la más mínima clase de contacto, de hecho procura siempre mantener un metro de distancia entre él y cualquiera, es su compulsión más evidente. Sus jugarretas son más crueles, no tiene miedo de difamar la muerte de un ser querido solo por diversión, tampoco se tienta al restregarle el fracaso de alguien en la cara. Insulta, humilla y busca despedazar emocionalmente a quién sea que se meta con él, ¿y por qué no?, físicamente busca hacer lo mismo.

Suele reírse por lo que sea, especialmente la desgracia ajena. Si te resbalas, si te golpean, si alguien muere, si todos pasan un trago amargo, el ríe a sonoras carcajadas que te rompen el tímpano y reflejan cierta inhumanidad de su persona. La risa de un psicópata o un payaso de película de terror, una risa endemoniada que te eriza los vellos de la espalda. Intencional u otro más de sus conductas descontroladas, poco importa, lo cierto es que te crispa los nervios.



| Biografía |
Solía ser un estudiante de secundaria común y corriente, de clase baja por cierto. Su promedio iba por los suelos, adicto a los videojuegos y a los trabajos de último momento. Su talento se resumía a ciertas habilidades histriónicas que, sin el entrenamiento propicio, poco sirven para resaltar más allá de un simple mocoso haciéndose el gracioso. Gramática deplorable, habilidad matemática deficiente y demasiada energía para el ritmo monótono de la escuela. Jamás encajo con alguno de sus profesores al 100%, mas se convirtió en el alma de la fiesta a partir de que lo invitaron a las mismas.

Tenía una madre y un padre, afectuosos, estrictos aunque comprensivos. Le dieron demasiada libertad, piensan algunos, como para teñirse de esa forma tan vulgar a tan corta edad. No eran malos padres pero los límites siempre fueron algo ambivalente en la vida de Hachirō, a tal grado que nunca se le corregía apropiadamente sus destrozos en la escuela, se le premiaba a veces por solo estar de ocioso y simplemente el par se conformaba con que aprobara los extraordinarios.

El cuento da un giro dramático a sus doce años, cuando su madre va en busca de su mocoso al parque más cercano, esperando que el infantil niño que se salió corriendo desde las 18 horas finalmente vuelva antes de las 9 de la noche. No perdió a su cuidadora por la malicia de los vándalos locales, fue más bien que ella estaba en el lugar equivocado a la hora equivocada, o mejor dicho, cruzando el semáforo equivocado. Un conductor ebrio la atropelló, sobrevivió al golpe pero no a la cirugía. Pérdida de sangre, mala suerte, infortunio, ninguna fue excusa suficiente para el señor Wada, a sus ojos el responsable de tal evento era su propio hijo, ese bribón de pelos coloridos. Irónico resulta que desde entonces la mejor amiga del viudo era la cerveza. Primero una cada tres días, luego una diaria y eventualmente necesitaba tres para soportar el día a día. Los vicios no son nada saludables, la autocompasión menos y si a eso le sumamos un rencor monstruoso tenemos al perfecto golpeador, mismo que practicaba lucha libre contra el asesino de su esposa: Hachirō.

Las deudas no tardaron en llegar, su salario era insuficiente y también debía cargar con el mocoso. Sólo encontró una solución: vender al chiquillo a cambio de efectivo. No le importaba lo que le hicieran, si lo golpeaban, le gritaban o hasta lo filmaban siempre y cuando lo mantuvieran vivo, no quería ser acusado de homicidio por negligencia o trata de personas, así que procuraba ser discreto en cuanto a eso. El adolescente jamás intentó escapar debido a que las constantes quejas de su progenitor hicieron efecto en él. Terminó creyendo que asesinó a su propia madre, que una persona como él no merecía vivir, debía enmendar el daño que le había hecho, a su madre, a su padre, a él mismo. Su vida se transformó en una obra teatral, asistiendo con una sonrisa de oreja a oreja a la escuela que era el único sitio dónde se sentía protegido y querido, fuera de ahí le aguardaba su infierno en vida.

Eventualmente, el señor Wada ya no deseaba hacerse cargo de esa carga. Cuando la oportunidad de dar a su hijo en calidad de conejillo de indias para un experimento de dudosos resultados apareció, no lo dudó ni un segundo. Efectuó la transacción a toda prisa, recibía el dinero y se libraba del engendro. Dos pájaros de un tiro.


| Gustos & Disgustos |
+ Las bananas son sus frutas favoritas.
+ Reír y hacer reír a los demás.
+ Hacer bromas (especialmente crueles).
+ Pulverizar a todo aquél que se meta con él.


- Hablar de él mismo, de su pasado, de su vida en general.
- Que se metan con él, en su camino o lo lastimen. Responde violentamente hasta la más mínima falta.
- Detesta expresar sus emociones, por eso siempre se disfraza con una sonrisa en el rostro.
- No le gustan las flores.


| Extras |
Alérgico al polen… solía serlo.



| Digimon |

Impmon

| Digivice |
Morado y amarillo

| Linea Evolutiva |


Impmon – Wizardmon – Mystimon – LordKnightmon

| Datos Extra |

Attention whore

"Podría estarle vendiendo mi alma a satán y yo ni [email protected]".
 
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Sorry, I'm dead.
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Caleb Valente
[ Italiano | "Cavaliere" | 21 Años ]
♠
♠ ♠ ♠ ♠ ♠

| Habilidad |
-Espadachín: Tiene maestría en el uso de la espada, más especialmente para el manejo de dos espadas. Conocimiento de Judo básico para pelear desarmado.


| Aspecto físico |
Un muchacho de rasgos albinos, de piel pálida y cabellos blancos y largos los cuales recoge un una coleta. Posee unos ojos amarillos afilados, característicos colmillos más notorios de lo normal y un tatuaje de pentagrama musical que rodea su cuello. Es de contextura bastante trabajada mas no exagerada, pues mantiene cierta delgadez.

Mide 1.85 de alto y pesa 56 klg.

| Aspecto psicológico |
De mirada perdida y presencia ausente. Su mirar parece el típico siempre bajo con timidez, o hacia arriba con distracción. Posee un caminar nervioso, al igual que el movimiento de las manos o el de las pupilas que jamás ven a las personas que se encuentran frente a él, y cuando lo hace es con una fijeza curiosa y un rostro neutral que jamás cambia.

Similar a un fantasma, o una aparición que tiene muy poco que decir pero si mucho que ver pues su rostro de no estar constantemente alerta cual el de un niño, estará adormecido y sin mostrar grandes animos. Sus grandes ojos curiosos siempre están observando lo que pasa a su alrededor sin hacer demasiados comentarios pues se trata de un muchacho callado y un tanto nervioso.
Ante cualquier otro, alguien tímido y reservado. No porque tenga nada que esconder o una reputación misteriosa que mantener, sino porque simplemente no cree relevante tener que abrir la boca para algo. Es sobre esto que toda su personalidad gira en torno, no es alguien que gaste saliva por pensamientos o conversaciones convencionales, y rara vez abre la boca para decir algo más que una sola palabra. Un monosílabo que resalta por su invisibilidad, no resalta, no se le nota. De hecho tiene una excelente habilidad para ser ignorado por otros al evitar el dialogo y el contacto visual. Si se le pregunta al respecto de algo solo responderá con una palabra concisa que probablemente describa su estado de ánimo de forma muy sencilla.
Sus gestos siempre parecen menos de lo que deberían, cual si estuviera anestesiado. Por lo que de sorprenderse solo abrirá un poco los ojos y despegara apenas los labios. De sonreír será apenas una pequeña línea curva hacia arriba, y de enojarse su cejo se ensombrecerá y aparentara más seriedad de la común. Sin embargo, nunca parece haber nada sobresaliente en su comportamiento.
Tiene la inocencia de un niño, por lo que es fácilmente impresionable, aventurero y decidido por tener un gran sentido de lo correcto. De equivocarse o ser ridiculizado su rostro se sonrojara en silencio, dará unos pasos atrás o bajara la mirada intentando esconderse cual animalito asustado.
Es bueno para escuchar y seguir, para cumplir órdenes y ser fiel a sui palabra como todo un caballero leal y silente. De bravo pero tierno corazón, el cual siempre oculta sus pesares y soluciona sus conflictos en la mas solitaria independencia.

| Biografía |
Hijo de un historiador. Un hombre que se encargaba de la investigación y el cuidado de un viejo museo.

Rodeado de libros y de historias del Medioevo, creció como un niño entusiasmado con los caballeros, los grandes imperios, castillos y hasta dragones como en las historias fantásticas. Todo esto impulsado por su padre, igual de soñador que el pequeño niño.
A pesar de que sus recursos no eran muchos, su padre se esforzó por darle una educación propia y digna, hasta cuidando de su salud en el punto en que le fue posible, pues su pequeño había nacido con una salud muy delicada y promiscua a pasar por todo tipo de complejidades.
Por ello, mientras aquel hombre daba a su hijo vida, el mismo empezaba a debilitarse por el paso de los años. El niño no podía predecir aquel destino, pues vivía en su mundo de fantasía y en las promesas de su padre con el cual habían iniciado una competencia por ver quien se convertiría en caballero primero. Ambos instruyéndose en el arte de la espada para ser como sus héroes escritos en papel y tinta.
Los años pasaron, hasta que Caleb dé ya 17 años, abrió los ojos a la realidad frente a él con la muerte de su padre, el cual sucumbió a causa de un por un cáncer. Uno que pudo haber tratado de no ser porque dio prioridad a su legado.
Desde entonces la mente del joven se perdió entre la fantasía y la realidad, buscando un lugar al cual pertenecer. Su mente debía reformarse nuevamente para poder pertenecer a un mundo al cual jamás vio con otros ojos más que de desprecio. Fue por estas circunstancias en las que su mente se perdió, junto con todo lo demás. Hasta convertirse en un vagabundo que hacia lo justo y lo necesario para sobrevivir y buscar su lugar en el mundo.
Llevaba cuatro años de viaje cuando llego a Japón.

| Gustos & Disgustos |
+ Los libros. Los cuentos e historias. Dragones, criaturas extrañas, etc. Armas, armaduras. Mapas. Grandes campos, la intemperie en general. Los días de lluvia. La compañía. Escuchar a las personas reír y charlas. La historia, grandes enciclopedias. La música de antaño. Los niños. El color blanco.


- Adultos amargados. Caras tristes. El estrés, gritos y el enojo. Que le miren fijamente por mucho tiempo. Los programas de televisión, la televisión en general. Los ruidos de la urbanización. Automóviles de todo tipo. Las cosas sin uso alguno como adornos, electrodomésticos varios, etc.

| Extras |
Siempre lleva una larga capa negra con capucha la cual lo cubre. Es su abrigo. Del mismo modo nunca se libra del largo sobre todo color blanco debajo del mismo.

Lleva algunos cuchillos consigo bien ocultos, aunque preferiría llevar espadas.
Si conversa llega a hacerlo en un susurro y con una forma de hablar pausada.
Siempre lleva un diario de viajes, con algunos dibujos, recortes y escritos por él.


| | F I C H A D E L D I G I M O N | |
| Digimon | Kotemon

| Digivice | Plateado y Dorado.

| Linea Evolutiva |
Su Linea Evolutiva Usual -Es decir, la que siempre sigue-

| Datos Extra |

Habla más que su tamer, de hecho dice casi todo por el pues se entienden con pocos gestos. Llama a Caleb "Sensei"
Es muy risueño y animado, de hecho parece una niña alegre saltando en un campo de flores incapaz de lastimar a nadie. Cosa que cambia al convertirse en Cyberdramon y Dynasmon volviéndose todo lo contrario. A pesar de todo le es fácil hacer amigos.
Le gusta recitar frases de libros, poesías o citar el dialogo de algún famoso libro de aventuras y fantasía. De no ser eso, siempre está hablando sobre el honor de los caballeros.
"Podría estarle vendiendo mi alma a satán y yo ni [email protected]"
 
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Musujime Kimiko | Japonesa | 19 años


| Apodos |
Kimi. Chibi. Musujin.

| Habilidad |
No posee ninguna habilidad útil para el combate. Sin embargo, es ágil y posee gran elasticidad.

| Aspecto físico |​

Una pequeña belleza japonesa tradicional, de esas que solo encuentras en Kyoto. Ojos ambarinos enmarcados por pestañas tupidas. Posee un corto cabello azabache adornado por un simple listón del lado derecho de su cabeza, completamente liso. Es un poco pequeña en cuanto a estatura, contando con 1,48 centímetros de alto, que aunado a sus rasgos juveniles le hacen aparentar una edad menor a la que posee. A pesar de todo su cuerpo está bien desarrollado, contando con una complexión delgada pero con curvas que no pasan desapercibidas.

Tiende a usar una chihaya similar al de las Miko cuando no se encuentra trabajando, consistente en una hakama de color negro, una camisa blanca con hombros sueltos y un par de tabi con getas. Alrededor de su cuello lleva un collar con dos cuentas esféricas de buen tamaño, dentro de éstas se encuentran pequeñas flores conservadas.

| Aspecto psicológico |​


El arte es la reflexión del corazón de una persona.”

Kimiko es una toda una dama gracias a una estricta educación. Como toda Geisha, es agraciada, refinada y está instruida en diversas formas tradicionales de entretenimiento japonés. Respetuosa y cordial con los demás. Cuando es participe de una conversación se puede notar que puede ser sutilmente coqueta y muy simpática, hablar con ella resulta una experiencia particular pues está versada en diversas temáticas culturales; siempre deja fluir las palabras con soltura, sin tartamudear ni dudar. Los únicos temas que se niega a tocar son los que involucren política o religión. Fuera de eso, con ella puedes hablar de casi cualquier cosa, de las estrellas, el por qué el cielo es azul, etc. siempre encontrará algo que decir.

Tiene una gran cantidad notable de paciencia así que es difícil que pierda los estribos. Si algo no le gusta te lo hará saber de manera educada, a menos de que pierda completamente la paciencia y entonces la petición se transformará en una orden. Deja que la gente haga lo que quiera, sin embargo, no tolera que intenten tomarla por tonta o el vulgarismo; de observar una conducta que se le antoje inapropiada, lo señalará sutilmente. Prefiere hablar en indirectas o en privado con la persona que cometa una falta ante sus ojos, pues no gusta de hacer públicos esos momentos al tener siempre presente la imagen de la otra persona y la propia. Evitará las “escenitas” siempre que pueda pues ¿Para qué resolver las cosas a gritos, cuando se puede hablar civilizadamente?

Un tanto perfeccionista. Kimiko suele ser muy estricta consigo misma, no se perdona fácilmente sus errores y puede llegar a exagerar un poco en ese aspecto. No tiene prejuicios hacia los demás sin importar quiénes sean, sin embargo, cuida mucho de su propia estética pues depende mucho de ella en el trabajo. Procura siempre estar bien vestida y arreglada, al punto que en varias ocasiones puede dar la impresión errónea de ser alguien vanidosa, ya que en sus ratos libres suele mirarse en el espejo para comprobar que esté todo en orden con su atuendo y peinado.

También es algo ingenua, ya que desconoce muchas cosas de la cultura popular moderna y tiende a creer inocentemente en todo lo que le cuentan. Sinceramente, apenas y sabe lo que es el internet, por lo que cualquier baratija tecnológica que brille le parece fascinante. No obstante, no puede darse el lujo de que la gente se entere de ese lado infantil suyo, por lo que mantiene su fachada de dama refinada y finge que no es la gran cosa aunque por dentro esté embelesada.


| Biografía |​

Su padre solía ser el Sumo Sacerdote en uno de los viejos templos shintoistas de la región de Kyoto, el cual tuvo que cerrar debido a la modernización. El hombre no tuvo muchas opciones para ese entonces y tampoco contaba con los recursos necesarios para mantener a su hija, por lo tanto decidió venderla a una Okiya para que ésta creciera y se convirtiera en una Geiko, asegurándole al menos un oficio antes de desaparecer por completo de su vida.

Tras sobrevivir la etapa Shikomi y comenzar la etapa Miranai, Kimiko fue apadrinada por la mejor Geiko de la pensión, lo cual le generó varios conflictos con algunas Maiko que aspiraban al puesto cuando la mujer se retirase. Cuando su Onee-sama se jubiló, naturalmente Musujime fue quien heredó la mayoría de sus pertenencias en la Okiya y eventualmente heredó su puesto cuando se convirtió finalmente en una Geiko.


| Gustos & Disgustos |

+ Practicar su caligrafía.

+
Arte en general. Aprecia cualquier tipo de formación cultural.
+ Dar paseos nocturnos, sola o en compañía.
+ Observar la luna y las estrellas.

- Le molesta un poco que los extranjeros confundan su nombre con su apellido, pero no lo demuestra abiertamente.
- Siente un poco de disgusto hacia su estatura ya que no puede alcanzar lugares altos fácilmente.
- Dejarse engañar y exponer su lado infantil. Básicamente, le da vergüenza quedar como la ingenua que es.
- Los conflictos. Evitará verse envuelta en estos y se mantendrá neutral ante uno, especialmente si ella no está involucrada.

| Extras |​

Su Voz es suave y delicada, con cierto matiz infantil. A menudo eso hace que se le confunda con una menor de edad.

Disfruta mucho comer mandarinas, especialmente en días calurosos. Es su fruta favorita.

Se destaca tocando el koto, la danza tradicional y el canto.

Es un poco terca. Cuando se le instala una idea en la cabeza difícilmente se le olvida, no se detiene hasta cumplir lo que se promete.
"Podría estar vendiéndole mi alma a Satán y yo ni [email protected]".

Renamon
Digivice | Blanco con amarillo.

| Línea Evolutiva |​

Normal
Reremon ― Viximon ― Renamon ― Kyubimon ― Taomon ― Sakuyamon

Alterna
» Youkomon ― LadyDevimon ― Lilithmon
| Datos Extra |​

Algo que comparte con su compañera es el gusto de dar paseos nocturnos y observar la luna.

No es alguien muy conversadora pero puede dignarse a entablar conversaciones moderadamente largas con seres de su agrado.

No se deja afectar por cosas infantiles como bromas y caprichos, se caracteriza por ser bastante madura y eficiente.

Tiene cierta debilidad por los platillos japoneses y los dulces tradicionales que solamente su compañera conoce.

___​

Aprovecho de una vez para informarles que el colectivo iniciará mañana ;3
 
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Prologue: The Call.
| Velvet Room |

Con el seductor murmullo de un canto, ella despertó.

No podía reconocer ese lugar porque nunca había estado ahí, o eso creía. El cielo era de un azul demasiado claro y brillante para ser real mientras que el suelo a sus pies tenía la consistencia del agua, creando ondas vacilantes que se esparcían hasta un punto incierto con cada paso que sus pequeños pies daban; las nubes de lo alto y su propia figura se reflejaban bajo ella, cual si se tratara de un espejo el espacio por donde andaba. Más allá se podía apreciar el mismísimo globo terráqueo en toda su gloria, como si el lugar en el que estuviese actualmente fuera muy lejano, que por lo visto así era.

Dejó de prestarle atención al mundo inalcanzable a la distancia y continuó su camino.

De fondo, el hermoso canto continuaba, reverberando en el aire al no existir muros ni objetos que absorbieran el sonido. Ella seguía caminando, porque a pesar de no poder identificar claramente de dónde provenía el llamado ―porque eso era, un llamado―, Kimiko instintivamente parecía saber a dónde ir. No era la primera vez que soñaba algo así, sólo la primera vez que soñaba con ese escenario en particular.

Caminó, caminó y caminó. El tiempo no parecía transcurrir de ninguna forma ya que el cielo seguía siendo de ese perfecto y enfermizo azul brillante, el mundo seguía reflejado a lo lejos y no empequeñecía ni alteraba su forma por más lejos que anduviera. No existía un sol abrazador que calentara su cabeza ni viento que la refrescara; Musujime no sentía agotamiento, ni miedo, tampoco curiosidad insana. Ella solamente seguía con su trayecto sin vacilar.

Por alguna razón sentía que debía hallar la fuente de aquel sonido cautivante, que era de vital importancia encontrar su fuente.

Eventualmente llegó a lo que parecían ser ruinas de edificaciones que se le antojaron griegas. En ellas, la presunta culpable de las armonías reposaba sentada agraciadamente sobre la mitad de un viejo pilar. Blanco puro. Su cabello, tez y ropas eran de aquel color, iba ataviada en un vestido con ligeros bordes dorados y aquello le daba una imagen sumamente irreal.

De repente, la mujer dejó de cantar y abrió los ojos, cerrados hasta el momento por estar ensimismada en su melodía. Eran rojos.

Con una sonrisa muy maternal, ella dijo algo que le confundió por completo:

Abramos nuestros ojos.

Una lluvia de pétalos con colores vívidos en medio de ese paisaje monocromático. El contraste era hermoso y al mismo tiempo lamentable, pues el escenario a su alrededor sin duda sería más bello si hubiera una variedad amplia de gamas en cuanto a los tonos. Era de noche ―no había luna para demostrarlo, sin embargo ella con el tiempo aprendió a identificar el cambio― y por lo tanto un adecuado momento para disfrutar un ligero paseo nocturno.

No estaba sola. Quizá no era perceptible a simple vista, pero una presencia se encontraba en las sombras y al asecho tras ella. El ente antropomorfo de pelaje dorado que le había acompañado desde que abrió los ojos por primera vez yacía ahí, cual fiel guardaespaldas, velando por la Geiko a su propia manera. Renamon era su nombre. Una existencia peculiar en todo sentido, pero hermosa a la vista de la nipona; era innegable su parecido con los kitsune ―a pesar de que la zorra le explicase anteriormente que no era precisamente eso―, una criatura bella, elegante y serena. ¿Qué más podía pedir? Se sentía dichosa, aunque tampoco le habría importado mucho si su acompañante no fuese estéticamente acorde a sus gustos, con tal de no estar completamente sola en aquel lugar desconocido.

Watashitachiha watashitachi no me o... aite mimashou.

La zorra ladeó ligeramente las orejas y su cola se balanceó al escuchar esas palabras. Kimiko ya le había hablado del peculiar sueño que tuvo, por lo que no le era completamente desconocido aquello de lo que su protegida murmuraba mientras giraba con suavidad aquella sombrilla japonesa escarlata que el ser digital había conseguido para la ella. A ciencia cierta, ninguna de las dos se encontraba segura por completo de lo que ese sueño quería decir, pero era un hecho el que significaba más de lo que parecía a simple vista; dormir en ese mundo era innecesario pues el cansancio era inexistente, así que no había necesidad de soñar o siquiera de dormir en primer lugar. Pese a todo, la pequeña azabache dormitaba por cuestiones que la kitsune todavía no comprendía. Quizá era por simple placer.

De repente, ambas se detuvieron. Ya no se escuchó más el apenas perceptible sonido de las getas chocar suavemente contra el suelo por parte de Musujime, Renamon entonces se dignó a salir de las sombras. Los ojos de ambas vagaban siguiendo un desconocido sentido del peligro que les embargó al sentir un penetrante instinto asesino proveniente de un punto lejano.

Kabukimon ―sentenció finalmente la antropomorfa.

Como si le invocara, el ente apareció al final del camino rosado y fondo monocromático. Las miraba directamente, aunque lo correcto sería decir que estaba observando a la Geiko, pues era la humana quien realmente estaba tachada como presa.

Sin retroceder, pero tampoco dispuesta a estorbar, la de ojos ambarinos cedió espacio a su compañera para que esta se posicionara al frente.

¿Etapa? ―anticipaba el enfrentamiento inminente, pero de todas formas deseaba estar informada sobre las capacidades de su adversario; no era el primero e intuía que tampoco el último, pero ya antes habían pasado algunos sustos por culpa de algunos digimon que no estaban en el nivel que aparentaban.

Champion ―certificó la zorra tras analizar con ojo crítico a su futuro contrincante.

Así que un Champion. Bueno, no es que fuera imposible derrotarlo, pero no existían clasificaciones en vano. Podían vencerlo si la zorra era meticulosa ―que siempre lo era―, pero tampoco debían confiarse.

Wakarimashita ―tapó con discreción su boca con la punta de sus dedos, ahogando un ligero suspiro―. Haz lo que veas necesario para terminar con él, Renamon. Por favor no te arriesgues demasiado.

La zorra agazapada se limitó a responder con un asentimiento, pese a que todo su lenguaje corporal gritaba «será un placer acabar con este sujeto». En lo que a la Geiko le tomó parpadear, el monstruo kabuki y la kitsune ya se habían lanzado uno contra el otro, iniciando así una feroz batalla.

No necesitaba que le dijesen que sobraba en la escena, ella claramente sabía que su presencia era problemática y que distraía a su compañera en más de una forma. Musujime se apartó cuidadosamente del lugar. La zorra no podía darse el lujo de tener a la presa rondando cerca del cazador, por lo que sabiamente la azabache tomó la decisión más favorable en esa situación, siendo lo último que alcanzó a escuchar de la batalla fue un fuerte «Koyousetsu».

Confiaba en que la antropomorfa se encargaría de esa anomalía.

Porque eso es lo que representaba la existencia de aquel Kabukimon, una anomalía.

Una anomalía que debía ser erradicada lo antes posible.

Según tenía entendido, ese lugar era habitado por dos especies: los humanos, gente como ella; los digimon, criaturas como Renamon. Una especie desconocía la existencia de la otra y viceversa. No podían verse ni interactuar entre ellos. Kimiko no comprendía exactamente por qué no se le hacía anti-natural ni extraño, simplemente aceptó esa verdad al no tener nada más en lo que creer.

A diferencia de los otros humanos ella era diferente, pues parecía ser una excepción a esas leyes.

Anormal, fuera de la norma.

Ella podía hablar con Renamon y ver a los otros digimon, pero no podía interactuar con ellos, aunque tampoco podía hacerlo con los humanos. Como un fantasma, nadie notaba su presencia; a diferencia de su compañera, la azabache solamente podía tocar objetos y bajo ninguna circunstancia era vista, ni aunque hiciera contacto directo con algún ente del lugar.

Sin embargo, así como Kimiko era una existencia peculiar, no era única. Aquel Kabukimon, por ejemplo, resultaba un caso peculiar solamente por haberse percatado de la presencia de la azabache; no obstante, eso no era algo que celebrar. Era una anomalía peligrosa que se presentaba en los digimon más veces de lo que a la Geiko le gustaría, casos extraños donde, por alguna razón, los seres digitales adquirían conciencia sobre los humanos a su alrededor…

Luego, los mataban.

Más no era esa la razón por la cual enfrentaban a esas anomalías. Principios morales y éticos no tenían nada que ver con el por qué luchaban, ni siquiera la propia Kimiko sabía con certeza el por qué.

Pues simplemente, cuando veía una de esas cosas, sentía enormes ganas de exterminarlo.


…​


En una clara ocasión vi el fin del mundo.
Aunque yo no soy un caso especial.
El olor a formol llenó la habitación.


Con el fin de dormir, mi mente y mi cuerpo fueron separados.
Un hilo cibernético mental llevado a la pantalla terminal.


Soy muy llamativa.
Cuando me di cuenta, ella ya había dejado de respirar.


Ni siquiera así, ni siquiera esto, ni siquiera aquello.
Instrucciones de la radio sonaban en el cuarto.


“¡Quiero huir!”
Sufriendo, abrí la puerta sin conexión.


Ahora, en las sombras de las olas electrónicas flotantes.
Filas inorgánicas de pláticas en chat.


Me gusta tejer telarañas. Un zorro en llamas corriendo.
Una brújula azul apunta hacia el destino. Aguanta la respiración, aguanta la respiración.
¿Toda la verdad es una mentira?
Ahora estoy harta de todo. Sólo déjame dormir ya.

La idea de esta tierra es estable a los 110 grados.
El razonamiento lógico que fue removido es una tendencia.

Tu canal favorito recomienda el canal 2.

P: ¿Qué es lo que te gusta?
R: Es algo muy simple, el sufrimiento de las personas.
Es una basura, ¿cierto?

Pero está bien de esa manera.
“¿Qué es extraño?” Pregunté.
¿Es que lo que estoy enviando es obsoleto?
Estaría bien si yo estuviera muerta, ¿cierto?

Pero sabes, todavía estoy suspendida aquí.
Esta sensibilidad es aparentemente familiar.

Quiero huir, incremento la aceleración.
Aguanta la respiración.

Ah, el sueño del jaque-mate de Troya fue escrito.
Un irregular Caballo de Troya dice,
“No hay necesidad de una razón siempre y cuando sea divertido.”
Mientras me deslizo a través del firewall.


El viaje electrónico de la avaricia continuará. La brújula azul está aquí de nuevo,
¿A quién matar? ¿Matarte a ti?
Ha estado dando vueltas y vueltas, y vueltas.

El cielo electrónico está, tranquilamente descargando del 0 al 1 hoy de nuevo.
Los caballos comprimidos, después de pasar por las aves del rayo,
Alcanzan el final del viaje electrónico de la avaricia. La brújula azul está apuntando,

Al otro lado de la pantalla.
Sólo el adormecido tú estabas viendo.
Harto del mundo.

Abramos nuestros ojos.

Y para ser honestos,
Me reí un poco.


_____
Geiko* es la forma apropiada de decir Geisha en Kyoto.

Okay! This is Sparta, bitches! De acuerdo, no. Perdonen que me tardara tanto, los vecinos tenían una estúpida fiesta anoche y yo aquí no me podía concentrar con reggaetón a todo volumen, es un asco. xD

Pasando a lo que realmente importa…

Carrie Carrie D Devian Lilith Judas Judas Kirari Kirari D Drachen D digimon263

¡Comenzamos! Fuck yeah! Bienvenidos sean y espero se diviertan. Afsadf no sirvo para hacer post iniciales, de verdad, como no sé si entendieron algo o si quedaron con dudas…

Paso a dar las instrucciones/aclaraciones.

· Bueno, en sí, la intro sería un día cualquiera y normal en la vida de sus personajes. Contrario a lo que normalmente pasa, no comienzan la intro en el mundo real sino que directo van a poner como es que sus pjs sobreviven en el otro mundo.

· Sus compañeros digimon los tienen desde que despertaron ahí, pero ellos tampoco saben mucho de la situación de los personajes así que no pueden ayudarlos más que para batallar. Importante: Se les ha explicado solamente lo básico de los digimon, información facilitada por sus compañeros digitales. No tienen sus D’Arcs de momento.

· ¿Contra quién batallan? Pues si no les quedó claro en el post, ustedes luchan contra algunos digimon que se comportan irregularmente ¿En qué sentido? Bueno, se supone que los digimon y humanos, en ese espacio en particular, aunque conviven técnicamente juntos, no pueden verse mutuamente; pero los digimon que ustedes matan, son digimon salvajes que rompen esa regla y pueden ver a los humanos e intentan atacarlos (los humanos sí pueden salir lastimados, aunque no sepan qué los golpeó).

· Todos los personajes tendrán un sueño similar al de Kimiko, que será como tal el final de sus intros (sigan leyendo y deducirán por qué). Claro, si gustan pueden agregar relleno o una plática con la mujer de blanco, ella es muy simpática y paciente pero no responderá dudas “hasta que lleguen todos”.

· Los pjs no recuerdan momentáneamente quiénes eran o de dónde vienen y por mientras vagan por ese mundo extraño donde digimon y humanos ‘coexisten’, pero los protagonistas (los pjs) son casi imperceptibles para otros seres vivos y solo pueden interactuar con objetos físicos. Es decir, que ustedes son una rara excepción a la regla de ese lugar, por lo que fácilmente pueden ver a los humanos y digimon, pero estos a ustedes no, salvo por su propio compañero. Consideren que son prácticamente fantasmas para hacerse una idea más clara de cómo es. Nota: Sus compañeros digitales sí pueden ser vistos, al menos por otros Digimon.

· El escenario de sus respectivas intros puede ser lo que ustedes quieran, sean tan creativos como deseen. Pero eso sí, no me salgan con algo a lo Silent Hill o Resindent Evil (ósea, ustedes estilo survive matando a todos los que se encuentran a diestra y siniestra en un páramo abandonado por la mano de dios y esas cosas).

 

Doragon Cro
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[Introducción]

El escenario parecía estar cubierto por un manto de tranquilidad, pues en aquella pradera el viento soplaba sutilmente y el Sol no llegaba a sofocar, era el momento idóneo para retozar al pie de un árbol, total, tampoco era como si su agenda estuviera llena de actividades, vaya que era aburrido aquel amplio espacio, por suerte, tenía compañía, una pequeña existencia de suave pelaje y apariencia adorable el cual convivía con él cada día y sin descanso. Entonces allí estaban, Branna miraba hacia el horizonte con cierta pesadez mientras Kudamon reposaba en sus piernas, no era como si a Branna le desagradara estar todo el tiempo con Kudamon, de hecho, se habían hecho muy buenos amigos desde el día de su encuentro —por no decir que era la única criatura con la que podía interactuar—, solo acariciarlo mientras esperaba que algo pasara no era precisamente divertido, el pelimagenta dirigió la mirada hacia su amigo peludo con gran inocencia y así comenzó a molestarlo, metía su dedo repetidas veces en las orejas de la pequeña bestia, la cual, al estar dormida, solo se limitaba a sacudirlas y esto a Branna le causaba mucha gracia, su diversión terminó cuando Kudamon por fin despertó para ponerle un alto a su irritable compañero.



—¿Ya te aburriste de mis orejas?— reclamó la comadreja con un evidente sarcasmo, mirando fijamente al ojimagenta quien había sucumbido al regaño metiendo uno de sus dedos por última vez a la sensible oreja del animalito.


—¿Podríamos platicar entonces?— Branna quería escapar desesperadamente de su inevitable aburrimiento a como diera lugar.


—¿Como de qué te gustaría hablar?


—No sé, me aburro…— declaró cansado, pues ya se había puesto a jugar con la cola de Kudamon.


Mientras el monstruo pensaba en una solución para que el insistente Branna dejara de jugar con sus pobres extremidades las ramas del árbol donde descansaban comenzaron a sonar y no precisamente por obra del viento, como reacción, las orejitas de Kudamon volvieron a sacudirse, hasta Branna se apresuró a aclarar que está vez él no había hecho de las suyas. Kudamon, ignorando a su acompañante, volteó calmadamente a la copa del árbol siendo seguido por Branna.



—Un Tokomon.— habló relajado el digimon, pues realmente sus vidas no corrían peligro con aquella criaturita.


—¡Owwwww!— fue inevitable. Branna fue seducido por la aparente lindura del Tokomon enemigo, porque sí, era enemigo.


Rápidamente, McGonagall se estiró para alcanzar al pequeño, pero claramente, el Tokomon no lo permitiría, así que abrió enormemente sus fauces con toda la intensión de intimidar o arrancarle la mano, esto no pasó desapercibido por Branna, devolvió sus manos e infló los cachetes con enfado, por supuesto, no toleraría tal abuso de su amabilidad, después de todo, debía erradicarlo.


¿Acaso no podría perdonársele la vida a una criatura tan indefensa?


No. A las anomalías no se les tiene piedad.


Así es, por muy pequeño e inocente que fuese, representa un peligro y por ende debe desaparecer.


Puesto que así funcionaba, Branna miró fríamente a la criaturita rosada, se giró y con un gesto aburrido de la mano le dio la señal a Kudamon para que se encargara de él, mientras Branna se disponía a continuar con su aburrido reposo. Como era de esperarse, a Kudamon no le costó mucho esfuerzo deshacerse de la anomalía permitiéndole volver al regazo del muchacho.





Aquélla melodía…


Sin duda no era la primera vez que la escuchaba, pero esta vez, el entorno había cambiado.


El mirar al cielo te provocaba la sensación de ser absorbido por la inmensidad, pues realmente no parecía tener fin. A un lado, lo que parecía ser un mundo más grande que aquel. Y abajo, un piso de azul cristalino que asemejaba el mar y que al pisar generaba suaves ondulaciones.


El bello canto comenzaba a escucharse con mayor claridad.


A pesar de ser un sitio fuera de lo común, Branna sentía como si ya supiera lo que había qué hacer. Y así, con toda la seguridad del mundo el de orbes magenta fue en busca del origen de aquel bello sonido y que del cual Branna podía casi asegurar que pronunciaba su nombre. Al dar con la ubicación de la persona que producía aquel extraño canto pudo notar que la ambientación era completamente distinta al que se veía aparentemente a kilómetros, pues ahora el hermoso paisaje azul estaba adornado con columnas deterioradas que asemejaban aquellos templos de la antigua Grecia, muy pintoresco sin duda, y ahí, posada sobre uno de esos tantos pilares estaba la dueña de tan dulce voz, Branna miraba maravillado, pues no esperaba encontrarse con tan agraciada mujer. La muchacha de largos cabellos blancos terminó con su espectáculo para mirar a Branna.



—Veo que has llegado. Bienvenido, Branna.— con una dulce y cálida sonrisa dio la bienvenida.


—¿Quién eres?— debía preguntar, pues no era normal que supiera su nombre.


—Sé que te mueres de curiosidad y estás ansioso por saberlo, pero preferiría reservármelo hasta que lleguen todos.— respondió amable la blanca mujer.


—¿Todos?


—Así es. No deben tardar.


A McGonagall ya le había quedado claro que la hermosa mujer no hablaría hasta que “los demás” se reunieran, claramente no sabía quienes o qué debía llegar, pero realmente no quería incomodarla con tan necias preguntas.


—Tienes un hermoso cabello. ¿Me dejarías trenzarlo?— excepto esa…


—Claro, me encantaría— con aquel tono suave y maternal, aceptó gustosa la deliberada petición de Branna, pero es que solo así él podría esperar un poco más paciente y ella de alguna manera lo sabía.
 

Digital Hazard
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Desde que Justin había despertado, vagaba por un páramo, vacío, desierto, junto con el que iba a ser su compañero en aquella larga y dura travesía: Fanbeemon. La abeja y el joven inglés se habían encontrado justo después de que este abandonara el letargo en el que había estado sumido. El insecto había sido quien le había proporcionado la escueta información de que se encontraba en el Mundo Digital, y que los monstruos como él, que habitaban allí, se denominaban digimon.

También le había hablado de que no podía ser percibido por el resto de digimon, a menos no por la mayoría. Habían aprendido esto a la fuerza. Tras caminar horas y horas por aquel lugar desierto, desolador, compuesto por el pedazo de tierra seco que pisaban y el sol abrasador que les fulminaba con sus potentes rayos, los pocos digimon con los que se topaban no se percataban de su presencia, y continuaban su camino como si nada.

No obstante, había unos pocos que, al menos, notaban la presencia de Fanbeemon, y, por consiguiente, los atacaban. Parecía que lo hacían porque se sentían amenazados, y Justin apenas podía hacer nada más que comandar a Fanbeemon para que lo derrotaran. Era un: o tú o yo. Y la respuesta era clara. Había que velar por el interés propio antes que por el ajeno en estos casos de vida o muerte.

De momento no les había ido muy mal. Apenas se habían topado con digimon en el páramo, y sólo dos de ellos habían combatido contra la abeja. Uno de ellos fue un Gotsumon, un digimon mineral de nivel principiante, o Child... Había muchas formas diferentes para denominar a los digimon del mismo nivel. Atacaba lanzando pedradas, que Fanbeemon esquivaba sin mucha dificultad. Era bastante rápido. Por lo menos en comparación con el pedazo roca que les había atacado.

Su otro contrincante fue un Rhinomon. El rinoceronte era de nivel Campeón, o Champion. Un nivel superior a Fanbeemon. También era considerado como un digimon "Armor". Pero eso era otra historia de la que Justin sabía poco, apenas nada. Aunque lo cierto era que sus conocimientos sobre las circunstancias que lo envolvían eran bien limitados: se contaban con los dedos de una mano. Esta vez, a diferencia de en el primer combate, a Fanbeemon le costó bastante más vencerle. Era más rápido que el rinoceronte, y podía evitar los ataques sobrevolando a su adversario, pero se recibía alguno, podía ser mortal.

Lo extraño no fue la lucha, sino que, una vez acabada la misma, apareció una muchacha de largos cabellos blancos. Podía verlos, y ellos a ella. No parecía mala persona. Le ofreció una botella de agua a Justin. Para Fanbeemon sacó una especie de zumo. Lo tomaron, sin decir nada. Llevaban días vagando por aquel lugar, y estaban sedientos. De no haber sido por aquellas bebidas, no habrían tardado en morir deshidratados. O quizás no, eso nunca lo averiguarían.

Fanbeemon se terminó su zumo, mientras que Justin dejó su botella a la mitad. Quizás necesitase beber agua más adelante, y no sabía si iba a encontrase con otro alma caritativa que lo ayudase.

-¿Quién eres?- se decidió a preguntar.

-Todo a su debido tiempo.- respondió la elegante joven, apartándose el pelo. -Hay que esperar a que llegue el resto...-

ArisuDokuro ArisuDokuro intro acabada. Algo corta por falta de tiempo, pero intensa (?) Notiufico por decimoquinta vez, que del 17 al 23 no estoy xD
 

Sorry, I'm dead.
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Parece que ya se oculta el sol.

En efecto se estaba lleno, como lo hacia todos los días al morir en un atardecer. El cielo se teñía de colores, entre ellos el dorado y un pomelo cálido que casi parecía tornarse rojo de vez en cuando. La noche era algo indeseada, y los digimon empezaban a atolondrarse más, por lo menos los más peligrosos, y a pesar de ello ambos solían dormir bastante durante el día y poco por la noche. Era una mala costumbre supuso el albino, aunque no recordaba cómo había surgido.

Les rodeaba un panorama de montaña, una de frondosos bosques que rodeaba aquella construcción en ruinas. Nada más que un viejo castillo de negras paredes sin importancia y pueblo fantasma que se reducía solo a escombros sin valor. Alguna vez había sido algo de lo mas medieval, aunque de buena pinta. Ahora no era más que un paramo desertico.

Sensei — llamo la vocecita nuevamente sin resultados — Seeenseeei ~

Y es que no podía hacer demasiado. Estaba atrapado solo pudiendo hablar y agitar un poco su espada de madera. Caleb, el de ojos amarillos y gatunos que yacía recostado en el suelo, sobre su abrigo blanco amontonado debajo de si, estaba abrazando a su compañero Digimon que hace unos momentos se había encontrado tan dormido como él, pero ahora se había despertado y no quería permanecer mucho tiempo allí debido a que su estomago no dejaba de hacer ruidos muy bien conocidos.

Vamos Sensei, déjeme ir a buscar algo de comer al menos.

Por fin abrió los ojos. No parecía haber estado dormido de verdad, pero si tener demasiada paresa para levantarse.

Frió…-Dijo sin soltar al pequeño.

Entonces colóquese su abrigo Sensei, yo no soy una almohada — Tuvo que decir volviendo a sacudirse. No es que a Kotemon le disgustara, pero tenía más hambre que sueño.

Por fin se sentó y empezó a vestirse con el largo abrigo blanco, a lo que el digimon empezaba a observar a su alrededor buscando algo que comer. Sabía que sería algo inútil, de todos modos de crecer algo comestible por allí, habría mas digimon como el rondando la zona. No era el caso.

El albino pestañeo un par de veces aun inmóvil antes de ponerse de pie casi obligándose a sí mismo. Luego de ver un poco hacia adelante donde pensaba caminar, regreso su mirar a Kotemon.

Si seguimos adelante encontraremos algo de comer de seguro, más precisamente en esa dirección…

Tan pronto Kotemon termino de hablar, fue levantado en brazos por Caleb que aun bostezaba por alguna razón. Este no dijo nada, estaba acostumbrado a ser cargado aunque no lo necesitara, aunque eso no siempre era algo bueno. Los demás digimon lo veían simplemente flotar en el aire, sin nada que lo sujetara, y todo se debía a que el muchacho era prácticamente inexistente para todo aquel que no sea Kotemon.

Era algo bastante silencioso, de no ser porque el digimon de la espada cada tanto decía alguna que otra cosa con respecto a librar batallas intencionalmente. Siempre parecía con ganas de empezar algún conflicto solo para causar problemas, sin embargo su tamer estaba demasiado ausente para darle la razón. Por una vez quería permanecer tranquilo.

Eso no fue para nada posible cuando observaron tras algunos árboles a un grupo de Bakemon que se giraron sorprendidos al ver al chico de cabellos blancos.

¡Ah! ¡Aquí vienen! — Kotemon empezó a mover sus patas tan pronto vio que las amenazas se acercaban — Son Champion, será mejor que los distraigamos o corramos. Son demasiados.

La mirada neutra del muchacho se torno en una más decidida, empezando a correr para alejarse del núcleo de los problemas. Así se mantuvieron un momento, moviéndose zigzagueantes entre arboles y escondiéndose en arbustos, hasta que solo uno de los Bakemon se mantuvo en carrera.

¡Ahora si! — Kotemon salto del escondite del arbusto asestando un golpe con su espada a su enemigo quien se enfureció de inmediato — No se preocupe sensei ¡Yo me encargo!

De ser así, lo más seguro seria alejarse.

Para evitar futuros problemas se subió a uno de los arboles, recostándose contra el tronco y observando desde allí a su compañero digimon. Lo ayudaría con alguna estrategia de necesitar ayuda, aunque a veces no era necesario.

Hubiera observado mas el encuentro de no ser porque empezó a sentir sus parpados más pesados, hasta finalmente volver a cerrar los ojos y permanecer inmóvil, sumiéndose en el sueño.



[...]


Curioso.

Fue lo único que dijo al encontrarse en ese extraño panorama, como si caminara encima del planeta tierra por los aires, o por sobre toda su atmosfera. Por mas distraído que se encontrara con aquella extraña alucinación, decidió que si era un sueño por lo menos, caminara un poco para sentir la sensación de ligereza en sus pies. Era como pisar nubes.

Prosiguió con aquello por un tiempo hasta encontrarse con una joven que cantaba, rodeada de ruinas similares a las postuladas en los libros de la antigua Grecia. En cuanto la vio esta apenas había cerrado los labios, ya que estuvo cantando algo que escucho de lejos…muy lejos, porque llevaba varios minutos caminando. Si es que en aquel lugar existía algo como el pasar del tiempo.

Tenía la mirada sobre ella cuando esta se la devolvió. Ambos permanecieron en la mas silenciosa formalidad, hasta podría decirse que eran indiferentes el uno al otro.

Ella asintió con la cabeza y Caleb le imito, como para mantener la formalidad hacia alguien que no conocía. Sin embargo no sabía porque estaba allí. Algo le decía que tenía que esperar a despertar. Por eso no tuvo dudas en volverse a sentar.



Asco de intro, pero la escribí con sueño x-x
ArisuDokuro ArisuDokuro
 

Hero of Charity
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Atmósfera espectral, neblina tenue de helada madrugada que hacia visible el aliento por la diferencia de temperatura. No pupilas, ni risas socarronas o algún estrepitoso escandalo a los alrededores, un perfecto silencioso que se disfrazaba como la ausencia de toda vida. Sin embargo, ahí él estaba, y solo no se hallaba, la diminuta compañía de un ser purpúreo con pañoleta roja y una panza sonriente en amarillo le seguía a dónde quiera que fuera. No tenía claro de dónde venía ni hacia a dónde iba, apenas y recordaba vagamente su primer encuentro con la creatura, un ser de nombre Impmon que cual goma de mascar al zapato, se le pegó. Irremediablemente juntos desde entonces, irreparablemente dependientes el uno del otro, enfrascados en una cacería que parecía no tener fin desde el comienzo, asesinos sigilosos dedicados a exterminar todo aquello que ejecutar el más mínimo e indeseado movimiento, algo que, por extraño que sonara, le hacía feliz.

¿Hasta cuándo nos quedaremos haciendo esto? ― Impmon le tironeaba de sus ropajes, cual molesto y desquiciante niño pequeño. Odiaba ser tocado, que se metieran con sus ropas, sus manos, todo él; lo despreciaba en lo más profundo de su ser por razones fuera de su comprensión, no obstante con el pequeñajo nunca se desesperaba como para reventarle la cara a golpes.

Silencioso te debes quedar~ así él no te oirá~ entonces no te matara~ ― Impmon tragó saliva, por lo que tenía entendido el sujeto que estaban stalkeando jamás se daría cuenta de su presencia, así que “Masky”, como él humano llego a nombrarse alguna vez, debía referirse impersonalmente a su persona y, ciertamente, Impmon no deseaba ser molido a golpes por el peli verde… de nuevo.

Entendido ―fingió que su boca tenía una cremallera que con su mano derecha cerraba, el enmascarado sonrió complacido.

Era la rutina del día a día, aquel disparatado y poco saludable modus vivendi por el cual el rookie fue arrastrado. Hallaban a un humano en medio del bosque y lo seguían, ¿hasta qué punto?, hasta dar con uno más interesante, de no conseguirlo podían permanecer cerca por días. En la mente del humano desquiciado se seguía una simple lógica: los humanos no pueden ver a los digimon, los digimon tampoco podían ver a estos mas unas contadas excepciones escapaban a tal regla, condición bajo la cual debían ser inmediatamente suprimidos; para suprimirlos era indispensable la participación de un humano objetivo, por lo tanto, para poder descomponer a un digimon había que aferrarse a cualquier humano.

Generalmente la actividad no es tan aburrida como se escuchaba. Había individuos realmente patéticos, cuyas acciones los llevaban inevitablemente a una condición desastrosa, situación que alegraba al enmascarado. Masky se regocijaba con esa clase de desgracias, entre más crueles y fatales, mayor su risa; llegaba un punto en el cual Impmon se desaparecía y lo dejaba ser, todo con tal de comprometer su propia sanidad mental. Cuando el humano era agredido, Masky le daba unos minutos de ventaja al enemigo para que lo entretuviera, posteriormente el diablillo lo neutralizaba; a partir de ese punto, se buscaba una nueva presa.

Mientras el destino se encargaba de hacer que el descerebrado leñador frente suyo, cavernícola que talaba árboles compulsivamente, el peli verde se quedaba congelado, petrificado, un perfecto maniquí que ansiaba ser detonado.

La espera lo estaba agotando.

¡Aburrido tenía que ser!~ Así no puedo trabajar~ Quiero matar, matar, ¡¡MATAR!!~ A este paso el pasto va a crecer~

Por eso te dije que nos fuéramos desde hace horas ― le gritó el morado. La estatua humana se alejó de él ― ¡Oye, ¿qué haces?!

Me pregunto si~… golpearlo podría… sí~.

No puedes, no debes, no… ― el digimon se quedó estático. No podía, ¿o sí?

Por suerte para el cerebro de ambos una enredadera verde se les adelantó, enredadera que comenzó a azotándolo de la espalda; entre más se movía el tipo, más brutal era la paliza de su atacante. Masky río.

Kukukuku~ Hora era, hora era, me estaba aburriendo~ jujujuju~ ¡Ahora estoy riendo!~

Amigo… en serio no te comprendo ― una pequeña llama de fuego fue convocada por el infante; hecha y derecha, arrojada contra la planta. Veggiemon soltó un alarido de dolor, retrocediendo contra su voluntad ― Por suerte eres una plata… soy experto podando a las de tu clase ― la huraña hierba se alejó para recuperarse, preparó sus lianas y se arrojó con el claro propósito de embestir a su enemigo. Grave error, era lo que el otro buscaba convocando sus espíritus de hielo y helándola al instante. Cuando Veggiemon quiso mordisquearlo, éste la esquivo con un limpio brinco hacia atrás ― Game over… ¡Bada Bom! ― tres dardos de fuego directo al estómago, el resto a su resistente cuerpo. Eventualmente, se disolvió en datos ardientes.

Las pupilas ocultas tras el antifaz admiraron la tenue llama. Un pensamiento cruzó por su mente y lo hizo saber ―
Quémalo~.

¿Qué?

Incinéralo~ ― apuntó al leñador.

¡¿QUÉ?!... Estás loco, no pienso hacerlo ― el otro distorsionó su rostro molesto, reprendiendo a la creatura con una patada. Impmon cayó de rodillas con el estómago dañado.

Yo ordeno, tu obedeces~, no reniegues~ ― se alejó de él.

Está empeorando… ― murmulló.

Nadie lo escuchó.


...


De una encantada neblina a un etéreo ambiente que, inesperadamente, tranquilizaba los sonidos de un corazón.

― Sueño~… creo~. No recuerdo~ ¿esto es un sueño?~ ― interrogante al aire, esperando respuestas, señales, un ligero sí a la distancia. Sin embargo, nada le rodeaba y a la vez todo le acobijaba. Se sentía extraño, extraño porque era una sensación familiar, tan vieja como el tiempo y tan desconocida como la existencia de alguien más que Impmon.

Una maraña de ilusiones ―recuerdos, en realidad― lo azotaron. Risas, llanto, dolor, alegría, fiesta y luego más ardor. Se llevó las manos a la cabeza tratando de contener su desesperación, tras ello una canción le llamó a la distancia.

Ven… No tengas miedo…

La voz a la lejanía se escuchaba bondadosa, para él, perversa, por la única razón de que no lo conocía y él, desde antes de haber despertado, odiaba a los desconocidos.

― ni rimas ni encantó, únicamente resignación, pesar de saber que no tenía otra opción.

Llegó y la vio a ella, una sonrisa afable que le calmó pero al tiempo le daba miedo. Nadie podía ser tan feliz.

Esperemos, ya falta poco ― dijo ella.

No vio caso hablar, sinceramente no quería. Extendió sus brazos al cielo, los inclinó ligeramente a cada lado y se congeló.

Un muñeco sin vida eso soy~ ― masculló para el viento.


ArisuDokuro ArisuDokuro la jefa himedere~
Carrie Carrie la trans deredere~
D Drachen almejandra yandere~
D digimon263 el rubio dandere~
Judas Judas el albino kuudere~
y Kirari Kirari la pragmática tsundere~
Puros deres, menos yo que soy yangire :v

Ojala que la maldición de cote no nos mate (?)
 

× Little Star ×
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| Hikaru Sawamura |
| [ Introducción ] |
|| Tú me perteneces. ||



Hikaru, Hikaru, Hikaru~ — La voz cantarina de aquel peculiar digimon perforaba los tímpanos de la chica. Se inclinó levemente al frente. Hace media hora, según él, que la llamaba, para aquel punto ya estaba en cuclillas sobre la cama justo en la orilla y brincoteaba para hacerla despertar—. ¡Oi, Hikaru!. — Brincó con más fuerza. La aludida chasqueó la lengua y él sonrió, victorioso.

Te escuche desde la primera vez, Dracmon. — Se quejó. Hasta ese punto le había estado dando la espalda por lo que debió voltear para verlo.

¡Pues debiste haberlo dicho!. No entiendo porque haces que duermes, es innecesario.

Ya. — Se sentó. Dracmon se puso de pie sobre la cama y brincó hacia atrás dando dos marometas y aterrizando en el suelo—. ¿Qué quieres, Drac?. — El aludido extendió un calendario frente al rostro de la chica, aquel papel había sido hecho por la humana en algún momento. Habían un gran número de marcas en aquel mes, la mayoría eran taches a los días pero uno estaba encerrado en un círculo remarcado con un sinfín de colores llamativos. No tuvo más que ver la fecha para saber a lo que se refería el pequeño demonio.

Lo prometiste. — Sonrió, triunfante. La verdad era que ella no lo había olvidado o más bien el ser digital no le permitía olvidar pues en cada oportunidad que tenía se lo repetía una y otra vez, cual disco rayado. Dracmon notó aquel deje de irritación en su mirada. La observó colocándose de pie y estirando su cuerpo.

Parece que no tengo alternativa. — Viró a la ventana. Dracmon había encontrado aquella extraña cabaña abandonada para la protección de aquella chica peculiar que era invisible para la gran mayoría de la existencia, menos él.


Habrá que darnos prisa antes de que sea tarde. — Hikaru lo escuchó pero no respondió, mantenía la mirada en el cristal de la ventana. El escenario del exterior era lúgubre pero no plenamente denso, había algo blanco que caía del cielo suavemente hasta tocar el suelo. Un escenario que la llenaba en su interior. Dracmon la observó en silencio, hablaba llamándola, comenzaba a hacerse una costumbre que ella no le respondiera y por algunos momentos se asustaba que aquella peculiar persona comenzara a ser intangible e inaudible incluso para él. —¡Se nos hará tarde, Ikaru!. — Pronunció colocando ambas manos torno a su boca y casi gritando. La chica lo observó finalmente arremolinándolo de una sensación reconfortante—. Quería estar seguro de que me escucharas. — Carcajeó.

[ . . . ]

Allí están. — Dracmon observó directo a la dirección donde le marcaba. Las luces en el cielo lo dejaron allí un buen rato, admirando—. Me dirás ahora que no las habías visto antes. — Afirmó, cuestionó, fue difícil de saber para el digimon y tampoco era como si le prestara total atención, su mirada fascinada estaba en lo alto.


Es la primera vez. ¿Ya las habías visto antes?. — La aludida se crispó.

¿Eres idiota?. Ya te lo dije, soy una existencia inexistente. — Afirmó, esa había sido la única deducción que había tenido tras notar que era invisible para ser humano o digital con el que se topara, a excepción del pequeño a su lado. No era existente, no tenía recuerdos, familia o un hogar. Era la nada que vagaba en un punto igual.

Mejor para mí, así no te comparto con nadie. — Dracmon dejó la vista en las auroras boreales—. Existes para y por mí. Si no pudiera verte no serías nada. Debes estar enteramente agradecida conmigo.

Que modesto. — Arqueó una ceja con una dosis de irritación en la mirada y notorio sarcasmo en su voz. Estaba de más decir que aquel comentario fue extraño del vampiro.

Pagarás con tu vida. — Afirmó volteando a verla—. Hikaru. Tú me perteneces. — La apuntó—. Deberás permanecer por siempre a mi lado, ese será tu pago de dejarte existir.

¿Qué si me rehúso?. — Dracmon mostró las garras de sus manos.

Yo terminaré tu poca existencia con mis propias garras. — Hikaru medió sonrió. Giró sobre sí misma y comenzó a andar—. ¡Hikaru! ¡¿Me escuchaste?!. ¡Debes estar a mi lado!. ¡Hikaruu!.

No es como si quisiera alejarme de ti, Dracmon. — Lo observó de soslayo. Sonrió levemente antes de retirar la mirada al frente. Dracmon entendió la peculiar indirecta y corrió para alcanzarla. Esa existencia de extraño origen y razón peculiar era suya. Sería siempre suya.

[ . . . ]


El aliento escapaba por sus labios en forma de humo blanco. Dracmon hablaba o hacía sonidos constantemente con la intención de mirar su aliento frente a sus ojos. No tenía frío y la humana a su lado mucho menos. Se había encargado de mantenerla en buenas condiciones, sabrá de donde o cómo, Dracmon había conseguido un pedazo de tela rojo que la humana había arreglado en su propio beneficio. Una capa que la cubría completamente de las bajas temperaturas de aquel lugar. De cuando a cuando el pequeño digimon corría adelantando un buen tramo y luego esperaba a la humana tras de él.

Ikaru~. — Cantareó esperando a la humana que asintió tras llegar hasta él. El digimon la observó en silencio. Ella parpadeó y él continúo observándola.

¿Tengo monos en la cara?. — Cuestionó observando al ser digital que negó efusivamente.

Quería preguntarte algo estúpido. — Giró sobre su eje y volvió a moverse. Hikaru lo analizó pegando sus saltitos de un punto a otro, había algo raro en sus movimientos y lo dedujo velozmente. Avanzó hasta donde él caminando a su par.

¿Quieres que te cargue?. — Preguntó sin voltear a verlo. La mirada del vampiro se iluminó y asintió de forma efusiva.

¡De caballito!.

No.

Un sonido los obligó a voltear. Gruñendo entre los arboles tupidos en nieve había una entidad que apenas podía ser diferenciada en aquel escenario color clavel, si no fuera por sus marcas purpuras pasaría totalmente desapercibido. Dracmon se tensó de un momento a otro afirmando la vista a aquel digimon que se había percatado de la existencia de la humana que él tanto se esforzaba en proteger. Se afirmó y miró a su oponente.

Drac. — Pronunció aferrando el gorro de la capa con su mano derecha evitando que el viento la hiciera caer. El digimon no necesitaba escuchar más detalle, compartía el extraño sentimiento de darle fin a esa anomalía.

Es un Garurumon. Mantente atrás, Witchmon. — Aun no comprendía plenamente porque siempre cuando había otro de los anormales frente a ella el pequeño vampiro la nombraba de aquella manera. Quizá era una forma de mantenerla protegida y alejada de aquellos digimon, por mucho que lo disimulara temía que otro digimon se la llevara, prefería mil veces que fuera aniquilada por sus garras carmín a llevada por otros.

Date prisa. — Dracmon asintió. Un parpadear después ya había clavado sus garras en el lobo digimon. Hikaru no se movió un solo centímetro, no podía hacer nada para ayudar a la criatura que peleaba, sin embargo, un éxtasis la inundaba, sabía que el digimon le daría fin en unos minutos y esa sensación revoloteando en su interior la llenaba de una adrenalina que no podía explicar.

Tal como sus predicciones mentales lo habían dicho, el chupasangre aterrizó en la nieve por última vez. Frente a él la anomalía había desaparecido. Sonrió victorioso, con una mezcla de sadismo y salvajismo en su mirada. Volteó a ver a la humana que lo esperaba pacientemente y corrió hasta ella cual niño pequeño.

¡La próxima vez podrías hacer algo, Aru~!. — Se quejó con un tono infantil—. Podrías gritar mi nombre con ánimos como aquellas humanas gritonas que vimos el otro día.

Porristas. — Pronunció observando al ser digital.

Como sea que se llamen. Eran feas a fin de cuentas.

Delante observaron aquella cabaña. Totalmente a oscuras y abandonada, era aquel lugar donde el par de únicos habitantes tenía la suerte de vivir. Dracmon la siguió adentro y fue él quien se encargó de encender fuego para mantener el lugar a una temperatura considerable. Hikaru tomó asiento en una silla desgastada y Dracmon quedó en el suelo, frente al fuego.

Ikaru. — Llamó. La aludida lo observó.

¿Qué?.

No se te ocurra desaparecer. — La chica lo miró con una dosis de confusión—. Eres una cosa rara, me gustas, no tienes permitido desaparecer.

¿Garurumon te mordió o qué?. — Dracmon volteó a verla.

No sé.

[ . . . ]

Despertó de pie e inmersa en la nada. Su propia mente estaba en blanco, solo tenía una cosa en mente. Caminar sin tener la más remota intención de detenerse. Bajo sus pies no parecía haber nada, no sentía el más remoto roce con nada debajo, sin embargo las ondas bajo ellos le indicaba que era agua. Caminaba sobre agua. Aun cuando en sus seis sentidos se habría detenido a cuestionarse ese hecho una melodía era lo único que la hacía continuar moviéndose.

No sabe cuánto caminó, mucho menos era sabedora del tiempo o del momento, tampoco lo sentía transcurrir como normalmente pasaba con el reloj biológico, se sentía en la nada. Avanzando. Su entorno no cambiaba, permanecía con la misma imagen y por algún momento se sintió dando, literalmente, la vuelta al mundo.

Poco tramo después se detuvo. Una mujer estaba al final del camino. La mirada de aquella femenina le arraigó un sentimiento cálido en el interior. ¿La había visto antes? ¿Era alguien importante?. No lo sabía, no recordaba. Ella no existía. Avanzó un último paso con la intención de cuestionar. Toda esa paz a su alrededor era rara, extraña. Diferente.

Aguarda un poco. Los demás no tardan. — Su voz suave le ganó a cualquier cuestionamiento. Quedó en silencio, de pie y en silencio. Descendió la mirada al suelo donde un movimiento de sus pies hizo a las ondas aparecer bajo sus botas.

Esperaría. De alguna manera sabía que no tenía otra alternativa.

Cambie la apariencia de Hikaru~
Este es mi regalo Happybirthdioso(?) okno, te haré un regalo decente luego, Ari ;_; perdoname la vida D':
 
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