Fanfic Digimon: Re Genesis(Capitulo 7) [07-08-16]

Registrado
30 Dic 2009
Mensajes
1,321
Calificación de reacciones
288
Puntos
800
¡Saludos! Tal vez algunos de ustedes recuerden de la época del pre-cierre este fic. Bien, este no es el mismo fic, es una reescritura que estoy realizando, o tomando prestado un término de Evangelion, un rebuild. Una nueva historia a partir de la antigua, tomando pedazos de ella y uniéndolos con material nuevo. Creo que es más personal, y por el momento me siento más satisfecho con esta versión. Aprovecho que el foro revivió para ponerla acá, que es donde me inicié en estas cosas, espero llegue a gustarles.

Para los que no lo conocen de antes, este fic que titulé Re Genesis, del latín para renacimiento, o nuevo comienzo; es una historia en línea cronológica con Digimon Adventure 02, buscando cerrar el círculo y tratando de atar algunos cabos. Una especie de Digimon Adventure 03. Los protagonistas son los 8 elegidos de la primera temporada, quizás dándole un mayor énfasis a Tai. La temática es muy extensa, porque el fic es bastante largo y da para ello, pero trato lo mejor que puedo de mantenerlo en cuanto a formas lo más fiel posible a la serie de tv, y así a sus personajes. No pretendo aburrirlos mas, espero les guste.



-¿Qué es esto? ¿Dónde me encuentro?

-¿Acaso no reconoces este lugar?

-Esto es… ¿El digimundo? Sé que no es Japón.

-¿El digimundo?... supongo que lo fue una vez, ya no más.

-¿Qué le ocurrió? No queda nada de él… solo luz, vacío.

-Tenía que ser purificado…para poder empezar de nuevo. Era la conclusión inevitable a tanto caos y tristeza.

-Acaso… ¿tú lo hiciste? No, no puede ser… ¿Por qué?

-¿Por qué? Un insignificante humano como tú jamás podría entender el por qué, y tampoco tiene derecho a preguntarlo.

-Pero… era también tu mundo ¿no es así? No entiendo cómo puedes ser tan cruel.

-Es mi mundo más de lo que crees, me pertenece desde el principio, no, desde mucho antes del principio. Pero no hay crueldad en mis acciones, solo justicia. Para ustedes los mortales, que fueron creados a imagen y semejanza de algo más, es imposible entender la noción de lo absoluto. Justicia perfecta, o crueldad perfecta, son conceptos abstractos que le corresponde a seres superiores, y eternos. El orden, la armonía… es la verdadera justicia del universo, la única que puede ser llamada perfecta. La vida es efímera, y la muerte, solo otra transformación.

-No quiero estar más aquí, por favor… me falta el aire.

-Despierta entonces, ya volverás. El flujo del tiempo, como el agua de un rio siempre corre por el mismo cauce, sin importar cuánto se agite o se intente detener. Lo que aquí has visto humano, es inevitable.

-¿Es… solo un sueño? ¡No es real!

-¿Soñar? Tal vez esa sea la solución. Sueña entonces humano, y mediante los sueños y esa rueda que llaman esperanza… quizás puedas hacerlo posible.




Se dice, que dentro de cada persona hay un lugar donde todos sus deseos y todas sus ilusiones se hacen realidad, ese lugar es el mundo de los sueños. También se dice, que si vives por ellos y nunca los abandonas, de vez en cuando es posible sacar a alguno de ese lugar, incluso a todos, y hacerlos realidad. Quizás eso fue lo que le ocurrió a los ocho niños que fueron elegidos hace seis años, quizás fueron llevados a ese lugar. Un mundo donde lo imposible era banal, y las aventuras más grandes podían ser reescritas. Solo que estos no eran sueños, eran reales, tanto como tú o yo. Con el tiempo, la aventura de esos ocho niños fue también la de otros, y así, el mundo entero pudo conocer por un breve instante aquello que pensaban era imposible, los digimons.

La primera aventura dio paso a otras tantas, la última de ellas hace un par de años, y luego, así como vino, se marchó. Porque los sueños, a pesar de ser hermosos, son efímeros, por reales que parezcan, y deben terminar para poder seguir soñando, seguir viviendo. Los niños de entonces ahora eran jóvenes, y los sueños de entonces habían cambiado ¿o no? Otra cosa curiosa de los sueños, es que los que no los han vivido los creen imposibles, pero los que han cumplido sus sueños saben que están tan cerca como el mismo aire que respiran. Y aunque ese sueño llamado digimundo ahora ya no esté al alcance, el breve instante en que fue posible cambió todo, pues todos pudieron comprobar que lo imposible era real, y así romper la frontera que les impedía abrazar a sus propios sueños, creer en ellos, y hacerlos realidad.

Distrito de Odaiba, Tokio. Año 2005

-Taichi… creo que deberías venir a ver esto. Tu localizador se está comportando raro, a lo mejor alguno de tus amigos quiere verte.

-¿Localizador? Yo no tengo ningún localizador mamá, debe tratarse de alguna cosa de Kari, recuerda avisarle cuando llegue- respondió casi con tedio el castaño, que se encontraba tumbado en el sofá de su casa observando un partido de bartball por la televisión.

-No estoy loca Tai, estoy segura que es tuyo, el de Kari es más grande y es rosa, además siempre lo lleva consigo.

-¿Rosa? ¿A qué rayos te refieres mamá?- dijo levantándose, y caminando hacia la pequeña cocina donde estaba su madre, que le señaló en dirección a su habitación.

-El localizador Tai, sobre tu mesa de noche.

El antiguo elegido del valor volteó, solo para quedarse completamente atónito con el intenso brillo que despedía… y el rítmico sonido, casi parecía estarlo llamando.

-¿Qué… qué rayos?

En ese entonces era abril, mes de tardes fugaces y cerezos en flor. El Hanami traía su típico festival al Japón, y las nieves del monte Fuji dejaban lugar a verdes praderas. La vida, en general, era tan placida como podía serlo… ¿quién diría que esta primavera, indicador de nacimiento y prosperidad, también sería el inicio de algo tan terrible y complejo para ambos mundos?



Al oír el sonido de la puerta, se levantó casi inmediatamente. El pelirrojo había pasado el día completo frente a su computadora, así que pensó que un poco de compañía no le vendría del todo mal. Antes de abrir se aseguró de guardar en la gaveta al responsable de su aprisionamiento y ordenar un poco el lugar, como le había dicho Mimí, el genio loco era un cliché ya pasado de moda.

-¡Tai!- exclamó sorprendido al ver a su visitante –estaba por llamarte, pensé que debía investigar un poco pero… algo extraño está ocurriendo.

-¿Te refieres a esto?- dijo mostrándole su antiguo digivice, ahora inerte –a estado actuando raro toda la mañana, el de Kari está igual, y Matt se encuentra fuera de la ciudad, así que es posible que también haya ocurrido algo con el suyo. Pensé que tú podrías saber algo.

-Seguro, pasa Tai- lo invitó mientras entraban hacia su habitación –cuando empezó a comportarse así traté de comunicarme con el digimundo, usando el antiguo puerto con el que Gennai nos avisaba de cualquier problema.

-¿Y bien?

-Nada… no puedo comunicarme con nadie Tai. Todo sigue igual desde la última vez, es bastante frustrante.

-Sabes Izzy- dijo el castaño acercándose a la ventana, observando el Puente Arcoíris que los separaba del bullicioso centro de Tokio –a veces me pregunto por qué el digimundo decidió cerrar sus puertas. No es como si fueran un país más del mundo real, pero… ¿Cortar todo el contacto con los humanos?

-También me pregunto lo mismo Tai, a veces- suspiró el antiguo elegido del conocimiento, recostándose sobre el espaldar de la silla –Creo que lo hicieron por nosotros. Después de la batalla que tuvimos contra Armageddemon, se hizo bastante obvio que los digimons podían cruzar la frontera entre los mundos a su antojo y eso era demasiado peligroso para ambos. Además, ellos por fin tienen paz amigo, ya no nos necesitan.

Tai miró impresionado al pelirrojo, este sonreía, melancólica, pero era una sonrisa sincera. Quizás tenía razón y los digimons ya no los necesitaban pero ¿Qué hay de ellos? No era justo que los olvidaran de esa forma.

-Es por eso, que me extraña tanto lo que está pasando- exclamó Izzy con consternación –la puerta sigue cerrada, pero observa lo que pasa cuando acerco el digivice a la pantalla del computador.

El menor hizo lo que dijo, y al aproximarse, el dispositivo recuperó la vida, titilando con una potente luz amarilla y emitiendo un extraño sonido. Tai se acercó al instante, impresionado, y tomó su propio digivice para imitar a su compañero, solo para observar la misma reacción.

-Es increíble… ¿crees que los demás hagan lo mismo?

-Probablemente Tai- respondió serio –Voy a hablar con los demás chicos para vernos aquí dentro de dos días, tengo una extraña corazonada acerca de esto.

-Muy bien, entonces me voy Izzy. Le prometí a Kari que la llevaría a ver el festival, y quiero estar en casa para cuando anochezca.



-Si… de acuerdo Izzy, no te preocupes, yo me encargo de avisarles- dijo antes de terminar la llamada, y guardar de nuevo el teléfono celular en su bolsillo.

-¿Qué ocurre Joe? Luces bastante preocupado- quiso saber la chica que lo acompañaba, uniformada al igual que el peli-azul. El antiguo elegido de la sinceridad enseguida sonrió para restarle importancia.

-¡No es nada Subame! Solo un viejo amigo que necesita que le haga un favor. Tengo que irme ahora, por favor avísale a Ritsuko que no podré asistir a clases de Inmunología- Apuró mientras tomaba su bicicleta y se colocaba el casco.

-De acuerdo Joe- respondió algo insegura –pero… ¿Adónde vas?

-Shizuoka, tengo que ver a un amigo.

-¿Shizuoka? ¡Joe, eso queda como a una hora!

-Por eso debo darme prisa, hasta pronto Subame- se despidió el tranquilo estudiante de medicina, mientras salía a toda marcha del campus de la universidad.

El resto del camino fue relativamente tranquilo para Joe, por tratarse de un día de semana el subterráneo no fue problema, y de ahí siguió en bicicleta por carretera. Su destino, la ciudad costera de Shizuoka.

Se impresionó al llegar, el lugar permanecía impávido y tranquilo, nada que ver con la ajetreada ciudad de Tokio. Los pequeños edificios que rodeaban las calles dejaban ver la omnipresente cima del monte Fuji, y el aire marino, inundando todo el ambiente invitaba a la relajación. El peli-azul sonrió cuando transitando por una de las calles observó a un hombre sostener un letrero que rezaba “El fin del mundo es hoy… y no hay nada que podamos hacer para impedirlo”.

- ‘’El fin del mundo… claro’’- pensó, de todas formas, ese lugar paradisiaco no era el mejor de todos para anunciar un suceso así. Le parecía increíble como algunas personas podían vivir preocupadas por cosas sin importancia… el fin del mundo era reprobar una materia, quizás perder a un ser querido, pero de todas maneras al día siguiente el mundo permanecería allí, porque era demasiado grande y demasiado viejo para importarle en lo absoluto –‘’yo he visto el fin del mundo, y no es tan grave como tú crees’’- se le ocurrió al ver al triste sujeto.

Finalmente los encontró, caminando por una de las calles de la pequeña localidad, y corrió hacia ellos como aquel que encuentra algo luego de mucho tiempo buscándolo.

-¡Matt, Sora!

-¿Joe? ¿Qué haces aquí?- preguntó extrañado el rubio –Mi cumpleaños no es sino hasta la próxima semana.

-No se trata de eso Matt, se trata de esto- señaló mientras trataba de recuperar el aliento, mostrándoles a ambos su digivice –Izzy me pidió que los buscara y les dijera que tenemos que reunirnos en su casa pasado mañana, es importante. Los digivices han estado actuando de forma extraña.

-¿Es en serio?- exclamó el antiguo elegido de la amistad con gran asombro.

-¡Pues por supuesto que es en serio! ¿Acaso creen que hubiera venido hasta aquí si no estuviera seguro?- respondió exaltado. Sora no pudo aguantar y empezó a reírse, seguida por Matt -¿Qué… que les ocurre a ustedes dos?

-Lo siento Joe, Tai me aviso esta mañana – dijo la pelirroja aun riéndose, mientras le mostraba desde su bolso un pequeño teléfono móvil.

-Creo que perdiste tu viaje amigo- completó Matt. El mayor no creía lo que veía.

-Rayos… Izzy me había dicho que no tenían un teléfono para avisarles- el oji azul le sonrió, colocando su mano sobre el hombro del alicaído Joe.

-Vamos Joe, estamos en Shizuoka, no te pongas así… ¿Por qué no nos acompañas el resto del día? De todas formas ya estamos por regresar.



Ya caía la tarde sobre el parque Ueno, y el cielo, de matices rojizos y bañado por una lluvia de pétalos de cerezo, creaba ese aspecto de postal que le había dado su nombre al famoso lugar. Era precisamente ahí, bajo el grueso tronco de un centenario árbol, donde dos hermanos se juntaban para observar el ocaso, como tantas otras veces lo habían hecho. Casi como un ritual, sempiterno, una promesa, o una excusa para apreciar la belleza de la tierra.

Kari, antigua elegida de la luz, se apoyaba sobre ese árbol, mientras sostenía con nostalgia su digivice y rememoraba todo aquello que pudo haber sido y fue, pero ya no lo era más.

-Hermano… ¿crees que podamos volver al digimundo, algún día?

-No lo sé Kari, Izzy cree que si- respondió pausado, meditándolo –Ken dijo una vez que el digimundo era como una utopía, hermosa y breve. Que como una utopía venia a nosotros naturalmente, y se iba sin que pudiésemos hacer nada.

-No sé si quiero que volvamos al digimundo- soltó de pronto la castaña -volver significaría que hay problemas allá. No quiero que gatomon tenga problemas, prefiero que sea feliz… aunque eso implique que no la vuelva a ver.

-Kari… mejor no pienses esa cosas- dijo mientras se acostaba en el césped –es el Hanami, la idea de venir aquí es olvidarse de todo, y concentrarse solo en la primavera.

-Tienes razón hermano, desde que solo era una bebé siempre he venido a este lugar contigo y con Sora, y sin importar nada, acá no existen los problemas, lo prometo- dijo sonriendo, guardando su digivice y acercándose a Tai –pero extraño a Sora, es la primera vez que no viene con nosotros.

-Es cierto… está en Shizuoka, pero de seguro ella también extraña este lugar.

-¿Es eso, cierto?- preguntó curiosa –¿Es por eso que hoy estas más triste hermano? Porque Sora no vino- Tai sonrió, aparatando la vista de Kari y rascando su cabeza.

-No seas tonta Kari…

-No lo soy- respondió correspondiendo la sonrisa, mientras se acostaba a su lado.

-Lo sé…



-Llegas tarde Tai, como siempre- fue lo primero que escuchó al cruzar la puerta de los Izumi, el castaño sonrió al reconocer la voz de su amigo.

-Sabes que siempre me funcionó con las chicas Matt, luego es un hábito difícil de romper.

Se sorprendió al verlos a todos allá reunidos, no solo a los ocho que originalmente conformaban el grupo, sino a todos, todos los que alguna vez había defendido el digimundo.

-Davis, Ken, que sorpresa verlos acá reunidos después de tanto tiempo.

-No pensabas que le dejaríamos toda la diversión a ustedes solos, eh Tai- respondió su heredero sonriendo, mientras alzaba el puño en alto. –Muy bien Izzy, ya estamos todos. Dinos que es lo que tengo que hacer para ver de nuevo a veemon.

-En realidad no es nada Davis- contestó sonriendo el pelirrojo ante el ánimo de su compañero –solo acerca tu digivice a la pantalla, debería ser suficiente.

-No entiendo…- exclamó al seguir las instrucciones de Izzy –no pasa nada.

-Tal vez es que no lo estás haciendo bien- sugirió Tk desde atrás, imitándolo. En este caso su dispositivo digital sí cobró vida, y como en antaño fue arrastrado por una intensa luz proveniente de la computadora. –¿Lo ves?- fue lo único que alcanzó a decir el hermano menor de Matt antes de desaparecer en el vórtice.

-¿Pero qué ocurrió? Si yo estaba haciendo exactamente lo mismo.

-Quizás…- le dijo un desilusionado Ken a Davis al intentar hacer el procedimiento, junto con Jolei, obteniendo el mismo resultado que el de los anteojos –simplemente, no es nuestro turno de ayudar.

-Veamos- inquirió Matt acercándose junto con Sora, Izzy, Joe y Mimi. Todos fueron absorbidos al instante.

-Demonios… no es justo- comentó el heredero del valor y la amistad bajando los hombros, y hundiendo los dedos en su opaco digivice.

-Tranquilo Davis, por favor, cuida a todos mientras no estamos- pidió Kari sonriendo junto a Tai.

-Así es. Si la puerta sigue abierta, lo más seguro es que algún digimon trate de cruzarla. Su trabajo será encargarse de que no cause demasiados problemas ¿de acuerdo?

-¡Claro Tai!- Exclamó Daisuke por todo lo alto, recuperando ese fuego que lo caracterizaba, y observando sonriente a los demás, que asintieron encantados.

-Muy bien, nos vemos pronto.

Y así, los últimos dos elegidos de ese grupo original se desvanecieron, para adentrarse en un mundo paralelo y desconocido. Un mundo… que sin embargo cada uno de ellos podía llamar gustoso… su hogar.



Fin del capítulo, el próximo lo pongo en una semana. Ojalá les haya gustado esta pequeña introducción. Cualquier duda respecto al fic por favor escríbanme a mi perfil o déjenla en el tema, yo las responderé. Hasta la próxima.

 
Última edición:

ѕyncнrony
Registrado
10 Ago 2004
Mensajes
6,277
Calificación de reacciones
1,537
Puntos
1,600
Ahá! ^^ aqui está de nuevo el trabajo de patrobelerosolounfan 8D ya conoces mi impresión sobre tu fic; es de los mejores que hay ya que abarca muchos temas, sentimientos, y tiene una gran variedad de cosas para prestar atención *-* y sabes manejar el tema de las parejas de modo que no sea odioso, meloso, repetitivo ni arruine el fic DX tiene el toque justo de todo, pero sobre todo, de diversión 8D muy al estilo de adv 01. Suerte nuevamente con él! Espero que todos tus lectores regresen para apoyarte como en la primera vez! ^^ Estaré esperando el capitulo treinta y algo para retomar xD aún te debo el review en FF.

Saludos!

PD: actualicé el de ouryuu y gaio xD ese antigüei que postee hace tiempo en FF.
 
Registrado
15 Nov 2005
Mensajes
1,155
Calificación de reacciones
3
Puntos
0
Edad
28
gracias por el aviso!!! :D
el inicio esta bueno
jajaja me dio risa cuando Joe hizo el viaje hasta alla y todo para que ya estuvieron enterados

conti pronto!!
 
Registrado
21 Ene 2008
Mensajes
104
Calificación de reacciones
0
Puntos
0
Edad
26
que buen capitulo, espero con ansias la conti :)
 

Dragruler Phantom

Shadow Paladin
Registrado
30 Sep 2008
Mensajes
1,223
Calificación de reacciones
7
Puntos
0
Me parece buena idea que hagas tu propia versión de cómo seguiría Adventure, esta vez recuperando el protagonismo del primer grupo que fue al Digimundo. Habrá que ver con qué sorpresa se encontrarán al llegar.
 
Registrado
6 May 2010
Mensajes
1,013
Calificación de reacciones
254
Puntos
500
Que bueno que volviste a subir este fic, sinceramente te debía este mensaje desde el anterior Dz, se que eran cerca de veinticinco capítulos o quizás más, yo apenas me quedé en el dieciséis antes de que el foro cerrara, perdona por no comentar antes.

Bueno, solo diré que eres uno de los mejores narradores que he conocido, debió tomarte años de práctica, eso sin contar que tus mejores narraciones se encuentran en tus OS. Si más no lo recuerdo este fue el primer fic que hiciste en Dz. La dedicación es de admirar, tomando en cuenta la trama tan bien trabajada. Y realmente intentas que todos veamos esto como un adventure 3 poniendo fragmentos de las temporadas reales e imágenes. No voy a adelantar más cosas que ya leí en los demás capítulos, pero realmente espero ver este fic concluido.

Esperaré los próximos capítulos.
 

Sorvali

Based user
Registrado
8 Abr 2011
Mensajes
589
Calificación de reacciones
103
Puntos
400
La verdad siempre quise ver Adventure 03, y debo decir que esto es una emulación bastante buena. Que puedo decir, el Intro me atrapó, ya no pude escapar de él, me agradó bastante como narraste puntos muy filosóficos de una forma en que no se tornó aburrido en ningún momento. Ya todo lo demás de la reunión de los elegidos es algo que sí he leído en incontables ocasiones y algo repetitivo, pero en fin, así el Fic lo demanda... no puedo decir nada más al respecto xD

Esperaré el siguiente capítulo con ansia, buen trabajo la verdad.
 
Registrado
30 Dic 2009
Mensajes
1,321
Calificación de reacciones
288
Puntos
800
Lady Beelze: gracias ^^ viniendo de alguien a quien no le gustan mucho los fics de humanos tiene aun mas significado *-* igual nos leemos por ff, lamento volver de 0, se que esperabas la conti :( Saludos

Juna_Antares: Seguro! gracias a ti por leer mi trabajo ^^ a todos los que dejen un comentario les avisare en el proximo capitulo, por que se que es dificil hayar los fics entre tantos. Me alegro que te guste, la conti manana viernes

orphen-shion: Gracias ^^ ojala sigas leyendolo, manana pongo la continuacion

Kokonoe: Gracias! y ojala pueda sorprenderte con algo, o al menos entretenerte. Nos leemos

J.M.: Vaya, gracias ^^ es un halago y una motivacion que te guste mi trabajo. Lamento por todos los lectores del fic haber empezadode nuevo esto, pero queria una perspectiva diferente, ojala puedas seguir leyendo esta nueva version, a mi me parece incluso mejor y mas completa. Trabajare duro para que los detalles sean lo mas convincentes posibles.


Travics77: Wow jaja bueno, primero que nada gracias por leer. Me alegra mucho que te haya gustado este primer capitulo, que es mas que todo una introduccion al fic donde se vea un poco la nueva realidad de los personajes. Y lamento que algunas cosas sean "cliches" es una desventaja de escribir sobre un canon, pero dentro de eso, tratare de dejar algo nuevo en cada episodio. Manana pongo el segundo capitulo, espero puedas leerlo.
 

"Los destinos no son una coincidencia."
Registrado
1 Oct 2011
Mensajes
0
Calificación de reacciones
3
Puntos
300
Interesante esta continuación de la temporada de Adventure, que bueno que les des un poco más de importancia a los viejos elegidos que durante la serie, no se los tuvo mucho en cuenta.. Atrapante desde la introducción, me imagino que los que hablaban eran Taichi y el dios del digimundo ¿no?, esa duda supongo que será resuelta en los próximos capítulos :p En cuanto a la narración esta bien aunque le falta un poquito a los diálogos, en el sentido de saber quien dice cada cosa, con sus respectivos gestos y reacciones, sólo eso por todo lo demás nada tengo que decir. Bueno esperaré a mañana para leer la continuación de esta historia. Muchas gracias por haber avisado n_n
 
Registrado
30 Dic 2009
Mensajes
1,321
Calificación de reacciones
288
Puntos
800
¡Saludos! Me complace mucho ver que a varios si les gusto el fic, y como prometí, en una semana exacta les traigo la continuación de esta historia. Paso a dejarles el segundo capítulo, el cual es un poco más estático de lo acostumbrado, o bien explicativo, espero les agrade. Y también me disculpo si en algún pasaje alguno de los personajes, probablemente Tai, les parece un poco OoC, yo trataré a lo largo del fic de mantenerlos lo más fieles posible a los originales, pero quizás se salga, por motivos de temática, y porque necesitaba establecer que ya los personajes no son niños, el tiempo ha pasado y con él los cambios naturales que acarrea la vida.

Este en lo particular me gusto bastante el resultado, y su temática, inspirada levemente en los dogmas de la filosofía budista. Me pareció apropiado ya que esta es una parte primordial de la cultura de los japoneses, y a fin de cuentas digimon es un anime japonés. Espero que les guste. No los aburro más, se los dejo, Arco I, capitulo II




“Como algo que se va, que se marcha… para no volver jamás. Algo que existió, aunque solo fue por un instante; unidad de tiempo irrisoria, inmedible, pero jamás insignificante. Un instante es la nada para algunos, para otros su existencia entera.

Para los hombres, que dominan este mundo, es solo un instante lo que toman miles, millones de átomos en revolucionar… y durante una simple revolución, la vida y muerte de pequeños universos ocurre, en solo un instante.

Para el universo, que sigue en constante crecimiento… la vida de los hombres, su regocijo y tristeza, éxitos y fracasos, y finalmente, el sueño eterno llamado muerte, del que nadie puede escapar, es solo un momento, un instante.

Una existencia llena de pequeños instantes que duran nada. Pero lo importante no es lo que dura, sino lo que deja tras de sí… porque cuando algo significa más que un instante, aunque solo sea para un único ser, aun después de existir, existe… como recuerdo de lo que fue, un estado infinitamente más poderoso y eterno. Transcendiendo su momento, y entonces todos, el universo, el átomo y el hombre reconocerán su valor… aunque solo dure un instante.”





Se veía a sí mismo, consiente, dejándose llevar. Su cuerpo se encontraba sobre una pequeña barca, una especie de góndola que flotaba a merced de la corriente en un rio desconocido. Lentamente… no había nada rodeándolo, solo niebla, espesa niebla, y agua.

-“Un cielo desconocido”- pensó al observar hacia arriba. No había nada familiar en ese lugar a decir verdad. La farola que colgaba de la barca apenas alumbraba, y la bruma que se disipaba delante de si solo dejaba espacio para otra nueva, pintándolo todo de gris. –“Un mundo desconocido”.

-No es cierto- escuchó de pronto una voz… provenía de todas partes, de ninguna parte. Sin embargo, podía notar algo extraño es esa voz, más allá de lo evidente, era algo extrañamente familiar. –Ya has estado aquí.
Esa voz, como un ponzoñoso aguijón que penetraba en su mente. Esa voz, reconoció al instante, era su voz.

-¿Aquí donde? ¿Qué este lugar?

-Este lugar eres tú. Una parte de ti que quiere decirte algo - respondió con naturalidad –Estás haciendo un viaje.

-¿Qué quiere decirme?

-Lo lamento- exclamó con tono divertido -Aunque quisiera decírtelo no puedo, no es algo que se pueda explicar con palabras sin que pierda su significado. Temo que tendrás que descubrirlo tú mismo.

-Mencionaste un viaje…

-Correcto.

-¿Un viaje adonde? ¿Adónde voy?... ¿Adónde vamos?- se apresuró a corregir. La voz permaneció en silencio, mientras se dejaba arrastrar por la corriente.

-Vas a casa…



-Tai… ¡Tai! ¡Despierta!

Al abrir los ojos por primera vez, y observar en una difusa imagen desbordada por la luz del sol a Matt, agachado a su lado con cara de alivio, y el verde césped de una colina rodeada de arboles, no pensó en donde se encontraba. No es que no lo recordara, simplemente no lo pensó.

-¿Matt… que estás haciendo aquí?- preguntó tomándose la cabeza y restregando sus ojos con pereza, el rubio lo miraba sin comprender.

-¿Qué estoy haciendo aquí? Estamos en el digimundo tonto ¿Acaso no lo recuerdas? Fuiste el último en despertar.

-Es cierto, creo que dormí mas de la cuenta- exclamó mientras se estiraba, recuperando la compostura. Sus ojos, curiosos, exploraban el extraño lugar buscando algo conocido –Oye Matt ¿Dónde están los demás? Aquí solo estamos tú y yo.

-Sí, todos fueron a explorar un poco. Izzy dijo que había programado la computadora para caer cerca de la casa de Gennai pero… no se ve por ningún lado.

-¿Y tú te quedaste cuidándome?- insinuó incrédulo con una ceja en alto.

-Fue mala suerte en realidad, me tocó la pajilla más corta- respondió con una sonrisa, enseñándole una pequeña rama que conservaba aun en su mano.

-Idiota…

Ambos se dirigieron a una arboleda cercana, para ayudar a ubicar algo que les dijera en que parte del digimundo, suponiendo que se encontraran en el digimundo, habían caído. La voz de Izzy sin embargo, desde la distancia, les ahorro el trabajo.

-¡Chicos! Vengan acá. Encontré lo que estábamos buscando.

-Ufff…. Por fin- suspiró la castaña de Mimi al escuchar al pelirrojo –El calor es insoportable, y ya me estaba cansando de caminar en esta jungla. Mis zapatos no están hechos para este tipo de lugares.

-Eres increíble Mimi- el peli-azul se acercó a su amiga observando sus calzado, unas botas de piel blancas. Hermosas, pero definitivamente nada practicas –solo tú sabes que vendríamos al digimundo y traes ese tipo de zapatos contigo.

-¡No es mi culpa!- se defendió rápidamente haciendo pucheros – ¡Izzy nunca nos dijo que caeríamos en un bosque en medio de la nada!

Kari se apresuró a la escena, sonriendo con gesto de complicidad. Entonces se quitó el bolso que traía y lo abrió, sacando un par de zapatos deportivos que gustosamente le obsequio a la castaña.

-No te preocupes Mimi, yo había traído un par extra por si ocurría alguna emergencia pero, creo que es mejor que los lleves tú...

Unos metros más allá, Tai y Matt interceptaban a Izzy curiosos, que observaba con detenimiento el horizonte.

-Izzy… ¿Qué fue lo que encontraste?- cuestionó el rubio sin comprender. El menor volteó de inmediato con una amplia sonrisa, y les señaló hacia el espeso océano de hojas que cubría el valle adyacente.

-Verán, cuando programé la computadora para transportarnos acá, le ajusté las coordenadas de la casa donde vive Gennai con los digimons, pero creo que cometí un pequeño error, o bien el paisaje puede haber cambiado, ya que caímos un poco lejos. La casa de Gennai está por allá- y siguiendo la trayectoria de su dedo, ubicaron una lejana torre de estilo japonés. Inconfundible arquitectura de la residencia del anciano.

-Llámame loco- comentó el antiguo líder del grupo rascando su cabeza –pero no recuerdo que la casa de Gennai se encontrase en medio de un bosque.

-Así es- le corrijo el pelirrojo –pero recuerda que desde que se cerraron definitivamente las puertas entre ambos mundos el flujo de tiempo del digimundo volvió a su normalidad, justo como estaba cuando llegamos la primera vez. Estos son datos Tai- explicó complacido levantando una pequeña piedra –sin importar que tan reales luzcan, y los datos se mueven a una velocidad muy superior a la nuestra, por lo que el tiempo, en consecuencia también transcurre a una velocidad mucho mayor en el digimundo.

-¿Quieres decir, que ha pasado tanto tiempo desde la última vez que estuvimos aquí, que incluso este enorme bosque creció de la nada?

-Exactamente, un par de años en la tierra significan muchos más en el digimundo- exclamó emocionado Izzy -Es grandioso poder comprobar cosas como esta… la relatividad del tiempo, que solo puedes leer en un libro cuando te encuentras en Japón.

-Lamento arruinar tu fiesta Izzy- intervino esta vez un preocupado Matt –pero si ha pasado tanto tiempo como dices… ¿Qué hay con Gennai y los digimons? Acaso crees que ellos…

-Yo no me preocuparía Matt. Ellos también son datos, y no envejecen como nosotros.



Finalmente, la enorme puerta de madera, colosal estructura que protegía el paso al patio central de la mansión estaba frente a ellos. No había sido fácil, el camino por el bosque era mucho más duro cuando no había digimons que los ayudaran a cruzar, pero después de todo, ahí estaban. Ocho jóvenes frente a su destino, y solo una pieza solida de nueve metros de alto que les impedía llegar hasta él…

-¿Cómo rayos se abre eso?

-No tengo idea Sora… tal vez haya algún timbre o algo que podamos usar- contestó Tk ante la estupefacta mirada de la pelirroja, igual de estupefacto, al ver las dimensiones de la entrada y su completa falta de aberturas.

-Quizás, si la golpeamos muy fuerte alguien desde adentro escuche y salga a ver- se atrevió a sugerir Joe.

-Muy bien, tendrá que ser- admitió Matt tragando saliva, y reuniendo valor para dar el paso -¡Tk! Hazlo tu. Eres el más indicado

-¡¿Yo?!- exclamó el menor indignado, resignándose finalmente hasta estar a solo unos centímetros del artefacto –De acuerdo, espero que haya alguien en casa…

Y tomando impulso, el elegido de la esperanza golpeó la maciza puerta con todas sus fuerzas. Al ser golpeada, esta emitió un fuerte crujido, y acto seguido, se desintegró en millones de partículas por el aire. Dejando un enorme agujero en la pared que revelaba la primera instancia del recinto, y a los ocho elegidos completamente incrédulos.

-Genial, la rompiste…- susurró Matt desde atrás tomándose la cabeza en signo de negación –Gennai se va a molestar cuando se entere.

-¡¿Qué?! ¡No! Lo juro, apenas la toque. ¡No fue mi intención dañarla!

-Está bien Tk, no te preocupes- le consoló Izzy al pasar frente a él, entrando a la casa. –De seguro es más importante lo que sea que tengamos que hacer adentro.

Había que aceptar que el lugar era esplendido, y abrumador. Tras el primer patio, accedieron a toda una red de espacios con diferentes usos que separaban la entrada del edificio. Tai recordó que en una ocasión agumon le comentó que Gennai vivía bastante bien… pero eso no era vivir bien, era el Castillo Edo en su versión digital.

Al llegar todos a un pequeño jardín de piedra, un fuerte ruido los tomó por sorpresa de pronto, se trataba de una cubeta llena de agua golpeando el suelo, alguien la había dejado caer.

-¡Súper Trueno!- gritó el responsable, y un largo relámpago cruzó velozmente la habitación para pasar a solo centímetros de la cabeza de Joe, dejándolo petrificado del susto y con su cabello completamente cargado de estática.

-¡¿Qué rayos te sucede?!- gritó histérico el peli-azul, para total perplejidad del digimon.

-¿Joe? ¿Eres tú? – preguntó más bien como una afirmación, observándolos a todos -¡Si eres tú! ¡Izzy! ¡Qué alegría volver a verlos a todos!

-Lo mismo digo tentomon- exclamó su tamer desde el suelo, saludando emocionado a su amigo. Los demás, incluyendo a Joe no pudieron sino sonreír ante tal escena. “Dos amigos que al pasar años sin verse pueden saludarse de esa forma… sin duda son buenos amigos”, pensaron.

-¿Qué dicen? Creí que solo venían de visita- comentó extrañado el digimon insecto al enterarse de todo –Gennai no me había dicho de ningún problema chicos, sin embargo creo deberían hablar directamente con él, está reunido con los demás en la parte de atrás del castillo.

-¿Puedes llevarnos tentomon? Creo que hemos dado vueltas por todo el lugar sin saber dónde estamos.

-Desde luego Izzy- comentó encantado –Yo estaba junto con ellos, solo había venido a buscar un poco de agua en el pozo…

El lugar del que hablaba tentomon era un inmenso jardín, cubierto de verde césped y desprovisto de pretensiones, a la sombra de la alta torre. Solo un gran árbol, de tipo Sala, se erguía justo en el centro de este, y bajo él, Gennai, rodeado de todos los digimons, parecía estarles contando alguna interesante historia. El anciano se detuvo de pronto, en el momento que se percató de su presencia, y se cruzó de brazos mientras todos los digimons corrían eufóricos hacia los visitantes.

-¡Tai!- agumon saltó como cuando recién se conocieron a los brazos de su compañero, quien observaba a gusto como el tiempo no había transcurrido para él. La escena se repetía con cada uno de los ocho antiguos elegidos, mientras, apartados, cuatro digimons permanecían al borde de todo.

-¿Y Davis no vino?- preguntó veemon en frente de aquel grupo. Hawkmon, wormon y armadillomon lo secundaban.

-Me temo que no veemon- le respondió Gennai desde su espalda, acercándose al grupo lentamente –los humanos no pueden venir porque la puerta que unía ambos mundos fue cerrada, aun cuando estos sean elegidos. La pregunta es ¿Cómo lograron ustedes ocho volver al digimundo?
Matt lo miró extrañado –Eso era justo lo que esperábamos que tu nos respondieras.

-Así es- añadió el pelirrojo –Nuestros digivices estuvieron actuando muy extraño hace unos días, y al parecer lograron reactivar la puerta, pero solo los nuestros. Davis y los demás chicos no pudieron pasar, creímos que podía haber problemas en el digimundo, por eso vinimos. Pensábamos que nos habías llamado.

Gennai aguardó unos segundos, mientras en aparente meditación parecía procesarlo todo. Finalmente extendió sus palmas abiertas y se dispuso a hablar visiblemente preocupado. –Elegidos, debo hablar con mis superiores respecto a esto, solo les puedo asegurar que no fui yo quien los llamó, y tampoco se quien pudo haberlo hecho.

-Entonces… ¿Qué hacemos nosotros?- preguntó Kari levantando a gatomon en sus brazos.

-¡Quédense con nosotros Tk! Por favor...- suplicó patamon, el rubio lo miró dubitativo.

-Pues no lo sé patamon, quizás no sea conveniente.

-¡Oh no! Patamon tiene razón elegidos- intervino el anciano de inmediato, para la satisfacción de todos –Deben estar cansados de su viaje, coman y duerman cuanto lo deseen, por la mañana veremos qué es lo que esta ocurriendo.

Agumon saltó al escucharlo, tomando a Tai por su brazo y corriendo emocionado -¡Qué bien! Espera a ver el banquete que preparó deramon.

-¡Oye, no juegues! Sabes que me muero de hambre- exclamó encantado, y prácticamente a rastras.

Para entonces ya empezaba a atardecer, y viejos recuerdos entre amigos surgían a cada segundo. Una tarde que se hizo corta para entrañar y recuperar el tiempo perdido… las comilonas de Tai con agumon, las discusiones entre Joe y gomamon, o la suave y silenciosa relación de Matt y gabumon, al sonido plausible de la armónica. Eran solo la cubierta de algo mucho más importante, la máscara de una amistad que trascendía intacta el tiempo… y en este caso, los mundos.



Ya el manto de la noche arropaba por completo ese enorme bosque, permitiendo a las estrellas adornar el firmamento, y los seres de todas las especies y orígenes que en él habitaban yacían dormidos, preparándose para el nuevo día. Sin embargo en el interior de la enorme casa, un alma aun permanecía consiente. El antiguo elegido del valor estaba desde hacía horas sentado en el borde de una ventana, ubicada junto al pasillo que unía las numerosas habitaciones de la mansión.

La expresión melancólica y su vista ausente eran indicativas de que en ese momento, Taichi Yagami no se encontraba en aquel bosque, quizás ni siquiera en el digimundo. Sostenía delicadamente en una de sus manos una flor de cerezo rosado, algo marchita, y suspiraba, mientras se hundía cada vez más sobre sí mismo.

-¿Problemas para dormir?- sintió desde atrás la voz de su amiga acercándose, rompiendo su pensamiento. Solo pudo sonreír tenuemente mientras la pelirroja, visiblemente recién despertada, se sentaba junto a él en el borde de la enorme ventana.

-Sabes que es imposible dormir con agumon- contestó de modo divertido –Es como tener una orquesta de ronquidos en tu cama.

Sora sonrió al escucharlo, y fijó su mirada en lo alto. –Siempre fuiste malo para mentir Tai… además, tienes el sueño muy pesado para que eso te importe.

-A decir verdad, no he dormido bien los últimos días- respondió más serio el moreno –he estado teniendo… sueños, ya sabes… raros.

-¿Pesadillas?

-No lo sé…- murmuró bajando la mirada –pero son muy reales. Me alegra ver que el digimundo está perfectamente, eso quiere decir que son solo sueños. De cualquier forma ¿Qué estás haciendo tú aquí? Es muy tarde.

-Iba por un poco de agua- contestó encogiéndose de hombros. –Bonita flor por cierto, me recuerda a Japón.

El castaño se sorprendió un poco al escucharla, y rápidamente se la extendió en su mano -¡Lo olvidaba! Es para ti- soltó algo sonrojado –Kari quería que darte algo como castigo por no haberla acompañado al Hanami. Ya sabes cómo es…

-Claro- dijo sonriendo a tomarla –Mañana me disculparé con ella.

Ambos permanecieron en silencio por un rato, observando desde las alturas como las luciérnagas iluminaban el jardín, y un gekomon salvaje intentaba perseguirlas inútilmente, ocasionando un verdadero desastre en el lugar que Gennai tendría que arreglar por la mañana.

-Sabes…- se animó finalmente Sora a romper el silencio, observando su obsequio –Cuando estuve en China hace un tiempo, escuché que para ellos la flor de cerezo es un símbolo de poder.

-¿De poder? Qué tontería- refutó Tai divertido –¿Como algo tan frágil y pequeño podría representar poder?- la pelirroja suspiró decepcionada.

-Hombres… no entienden nada. Si es tan tonto entonces ¿Que significa para ti Tai?

-Eso es fácil- contestó confiado –la flor de cerezo representa lo transitorio de la vida. Al igual que la vida y todo en este mundo, la flor solo es un instante, una ilusión, en constante cambio. Siempre en movimiento, nunca igual, lo he escuchado desde niño, sin embargo ahora… ahora lo entiendo mejor- comentó reflexivo, ante una atónita Sora que creía conocerlo a la perfección –Por eso es importante el Hanami para los japoneses, marca el principio de algo… y el final de algo más. Nos enseña a apreciar mejor todo lo que nos rodea y lo frágil y transitorio que es… como esta flor, hace unos días era hermosa, ahora esta marchita.

-Qué tontería Tai- comentó Sora para seguirle el juego, aun algo impresionada, aunque con una amplia sonrisa. Tomando la flor con cuidado y colocándosela en el cabello –Aún sigue siendo igual de hermosa, solo hay que saber cómo mirarla.

-¿Sora, puedo…?

-Escucha Tai- dijo levantándose con un pequeño salto, y dirigiéndose de nuevo a su habitación –lamento no haber ido al Hanami con ustedes, sabes que para mí también es especial.

-Un momento- la llamó antes de que desapareciera -¿Acaso no ibas por agua?- la pelirroja sonrió al escucharlo.

-Mi mejor amigo se sentía solo, tonto- respondió –No todo es transitorio como dices.

Al quedarse de nuevo solo en aquel pasillo, se estiró finalmente sobre sus extremidades y sonrió observando el cielo, ya pronto amanecería –Iré a ver como sigue agumon…



La primavera de aquel año había empezado particularmente tarde, era la primera del nuevo milenio y para ella eso quizás significaba que este iniciaba con estrella.

Tan solo unos días antes había tenido que acompañar a su madre a Shimabara para una exposición de floristería, y por lo tanto de haber sido una primavera ordinaria, nunca habría llegado a tiempo.

Sora jamás fue una persona apegada a muchas cosas, mucho menos a eventos sociales. Pero sin duda, si había algo que odiaría perderse por sobre todas las fechas era el festival del Hanami, inicio de la primavera en oriente: esa fecha era desde hacía años, suya. Era su festival, y como tal debía estar presente en él.

-Lamento que Kari no hay podido venir, después de todo lo que pasamos el último año pensé que quizás le haría bien observar lo que ayudamos a salvar.

-Está bien Sora- le dijo sonriente en un intento por alegrarla –el frio tardó un poco más en irse este año, solo está resfriada. De igual manera trataré de traerla antes de que acabe el festival, así no le importará haber faltado hoy.

Caminando a su lado estaba Tai, su mejor amigo desde el jardín de niños y el otro motivo por el que el Hanami era tan especial para la pelirroja. Como una especie de ritual, siempre había sido un momento para compartir entre los dos, sin importar que tipo de problemas tuviesen. Y desde que había nacido Hikari, se habían convertido en una suerte de pequeña familia, la familia que Sora nunca había tenido por completo, y a la que se aferraba como un verdadero tesoro.

La caminata hasta el parque Ueno fue como cualquier año, como todos los años. Ella pensaba que había algo en el aire impregnado del perfume de las flores que hacía que Tai se comportase mucho más tranquilo de lo normal. Lo agradecía, aun cuando era esa energía inagotable parte de lo que lo hacía tan único, era lindo ver al castaño en su faceta más espiritual.

-¡Vamos Sora!- la animó llevándola de la muñeca –si no nos apuramos lo tomarán.

Ella giró los ojos divertida –No lo han tomado en todos estos años Tai. Hay cientos de arboles en el parque ¿Por qué se arrastrarían hasta ese?

-Es por la vista- contestó de manera obvia y sin voltear, ella asintió al instante. “Quizás sí podrían tomarlo después de todo.”

Luego de unos minutos internándose entre la muchedumbre llegaron. Su viejo árbol, un cerezo rosado ubicado a orillas de uno de los principales estanques del parque. Tai lo había descubierto por accidente hace mucho, mientras siendo tan solo unos niños buscaba desesperado entre los matorrales un lugar para esconderse de sus amigos, y desde entonces lo habían reclamado como suyo.

Se sentaron junto a él y extendieron un gran mantel para la comida. Todo marchaba igual que siempre, sin embargo para Sora, muchas cosas en su interior habían cambiado desde la última vez que lo visitaron.

Comenzaron a charlar de sus experiencias, un arte desde hacía mucho dominado entre los dos. El digimundo era el principal tema, apenas habían pasado unos meses desde que volvieran y ya se veía como un horizonte muy lejano. Una fantasía que, si cabía, los había unido incluso más.

-Sabes Tai, a pesar de todo me alegra que estemos de vuelta en casa. La escuela no es tan mala si la comparas con un monochromon enfurecido.

Él la miró extrañado -¿De qué hablas? Prefiero enfrentarme a un digimon antes que a la profesora de matemáticas- la pelirroja sonrió al escucharlo.

-¿En serio, no hubo nada que te asustara allá Tai?

-¿A ti si?- Preguntó curioso el moreno, ganándose una mirada de impresión por parte de Sora.

-¡Desde luego! Hubo momentos muy duros- dijo algo triste -Cuando desapareciste junto con etemon en ese vórtice, pasaron tres meses en los que nadie sabía dónde estabas, ni que te había pasado… creo que eso fue lo peor.

-¡Ah! Pero solo estuve en casa descansando un poco- exclamó con una gran sonrisa en el rostro buscando animar a la pelirroja –Fueron como unas pequeñas vacaciones.

-Estúpido Tai…-dijo entrecortada, tapándose el rostro con el sombrero. Algunas lágrimas empezaban a caer por su mejilla –estábamos muy preocupados por ti.

-¡Sora!… espera no te pongas así- trataba de calmarla cuando empezó a llorar. “¿Por qué las niñas tenían que ser tan extrañas?” pensó. Se suponía que a las chicas les impresionaba un hombre valiente que no le temía a nada, lo había visto miles de veces por televisión. Pero cada vez que intentaba impresionar a Sora algo salía catastróficamente mal… la última vez por un tonto comentario acerca de su cabello casi dejó de hablarle, y ahora esto. Quizás simplemente él no servía para eso, o tal vez Sora era la del problema. De todas formas era su problema… ¿Acaso no podía gustarle alguien más?

-Por… por supuesto que he tenido miedo en el digimundo, Sora- contestó resignado, mandando todo al demonio, como último intento para hacer que dejara de llorar… funcionó.

-¿Es en serio Tai?-preguntó al instante secándose la lagrimas –Pensé que nada te asustaba.

-Ah… eso no es cierto. Datamon vaya que me asustó- dijo con una media sonrisa –ese día actué como un verdadero tonto, y cuando te raptó y no pude hacer nada para evitarlo… bueno, eso fue sin duda lo peor.

-¿Por qué?- inquirió ansiosa, mientras su corazón se aceleraba irremediablemente y jugaba con sus dedos sin parar. Tai la miró un poco sonrojado.

-Pues porque pensé que… que podía no volver a verte, ya sabes, nunca más. ¿Y qué haría entonces, Sora? Si ya eres parte de mí.

-¿Y por qué estas triste Tai?- fue lo primero que pudo decir en medio de la confusión y la alegría que estaba experimentando en ese momento. Cierto que era una emoción nueva también para ella, pero no era la reacción que estaba esperando o se podía imaginar.

-Matt pensará que soy un tonto- confesó cabizbajo –si cada vez que intento impresionarte solo logro hacerte llorar.

Solo pudo abrir sus ojos al máximo y tratar de disimular en algo el intenso sonrojo que estaba mostrando, pero luego de unos segundos eso se transformó sin pensarlo en una fuerte carcajada. Ahora era Tai el ruborizado.

-Si lo eres- exclamó sonriendo –eres un completo tonto…

La tarde empezaba a quemarse tras el rojo sol en el ocaso, coloreando el lago con su fuego, y brindándole al Japón la primera noche de primavera; era el final de algo… y el principio de algo más. Mientras en ese viejo cerezo de profundas raíces, dos personas tomaban el ejemplo de la naturaleza, y con el miedo y la inocencia de dos niños, también ellos cambiaban de estación… fundiéndose en un fugaz beso.



En un lugar donde la luz apenas llegaba, y el sonido de las aves era una lejana utopía, una pesada puerta se abría lentamente, ante la melodía de tristes violines y el inconfundible aroma de la muerte lenta. Un pequeño bakemon había entrado a la habitación, decorada con rimbombancia y llena de numerosos espejos, no había luz en ella sin embargo, más allá de la que se colaba entre las cortinas del balcón. Un lugar amargo y solitario, donde solo una gran silla y unas cuantas cajas en el suelo hacían de mobiliario.

-Señor- anunció el digimon fantasma tímidamente. Era el miedo, y no el deber lo que lo impulsaba –nos informan que ya han llegado.

-Excelente ¿Quién diría que después de todo sería tan fácil mover sus cuerdas? Solo son insignificantes humanos, nada más. Humanos exaltados por la estupidez de mis predecesores- respondió con placer una voz grave, oculta tras la seda de las cortinas, y degustando cada palabra –Con la primera fase completa, den inicio a la etapa terminal de la operación.

-¡Se...Seguro!- confirmó la criatura al instante –¿Le aviso al general para que se encargue de todo?

-No lo molesten. Solo quiero humo y luces para distraerlos. Yo me encargaré de todo personalmente.

-Como ordene…-confirmó el bakemon retirándose tras una reverencia. La música se detuvo, y el portador de la voz espectral entró a su aposento.

-Se acabaron los trucos… llegó la hora de enfrentarme a mi sombra.



Espero les haya gustado. Las cosas se irán explicando poco a poco, pero cualquier duda respecto al fic, déjenmela en mi perfil o en sus comentarios y tratare de responderla. El próximo capitulo lo pongo el próximo viernes. Hasta entonces.
 
Última edición:
Registrado
21 Ene 2008
Mensajes
104
Calificación de reacciones
0
Puntos
0
Edad
26
largo jejeje xd, pero bueno, aun que se me canso la vista y le perdi el hilo XD
 
Registrado
6 May 2010
Mensajes
1,013
Calificación de reacciones
254
Puntos
500
Otro buen capítulo, sinceramente se nota claramente que te esfuerzas para que la narración quede bastante atrayente. Leí varios capítulos de este fic, pero leerlo uno por uno es mejor, pues puedo analizarlo mejor. Aunque en tu fic del anterior Dz incluías imágenes de los digimons que presentabas. ¿Harás lo mismo en esta nueva versión? Bueno... habrá que esperar al próximo capítulo. Y repito: eres bastante bueno con la narración.
 
Registrado
15 Nov 2005
Mensajes
1,155
Calificación de reacciones
3
Puntos
0
Edad
28
es que solo quieren a los originales cof cof por eso no pusiron pasar jiji
:w:
¡me gusto!!!!!!!!

¡continuala pronto!!!
 

Dragruler Phantom

Shadow Paladin
Registrado
30 Sep 2008
Mensajes
1,223
Calificación de reacciones
7
Puntos
0
Buen capítulo, quedó la incógnita respecto quiénes fueron los que llamaron esta vez a los elegidos, que por el indicio que dejas al final, probablemente fue un Digimon malvado.

La parte del flashback estuvo bien, ya que no me pareció melosa considerando las reacciones de Tai y Sora, ya que les sirvió para aclarar algunos malos entendidos y no fue usada como una escena romántica cursi, lo cual tiende a pasar en otros fics donde salen dichos personajes.

Espero la continuación.
 

Sorvali

Based user
Registrado
8 Abr 2011
Mensajes
589
Calificación de reacciones
103
Puntos
400
Un buen capítulo si duda. No puedo esperar a saber quien es el malvado en esta ocasión. Me interesa demasiado analizar a los villanos y al parecer éste es uno en lo particular muy brillante a juzgar por las acciones vistas en este cap.

Sigue así, ojalá que el fic continúe con este tipo de "prólogos" a los capítulos, que pueden parecer pesados pero después uno de acostumbra y le agarra más gusto a la filosofía.

Saludos, nos estamos leyendo.
 

"Los destinos no son una coincidencia."
Registrado
1 Oct 2011
Mensajes
0
Calificación de reacciones
3
Puntos
300
La verdad que este capítulo estuvo genial, me gustó mucho la introducción filosófica que realmente da mucho para reflexionar en cuanto que a pesar de todos los buenos momentos que uno viva, siempre dura poco más de lo que se puede imaginar, además del punto de vista de Taichi con respecto a ello.. Me alegra mucho que los digimons hayan podido volver a ver a sus compañeros, lástima Veemon, Armadillomon y Hawkmon que no tuvieran la oportunidad. Espero que el malo no sea quién me imagino quien es xD. Bueno sin más que decir espero que espero que el próximo capítulo sea muy bueno como este, gracias por avisar y lamento la demora en leerlo.
 
M

Maltescorto

Invitado
¡APLAUSOS! sinceramente me apestan los 3 de la segunda generación...aunque igual paso a yolei
oye. tu fic esta excelente. (no tengo comas de momento. mi boton esta malo). sabes...es agradable ver que se preocupen por ortografía y redacción. sos uno de mis favoritos!
continua!
 
Registrado
8 May 2010
Mensajes
151
Calificación de reacciones
285
Puntos
300
Edad
25
Hola, me tope con tu fic y me gusto mucho, tiene una trama interesante, buena narracion y bueno ortografía, espero puedas poner conti pronto Bay Bay.
 
Registrado
24 Oct 2008
Mensajes
136
Calificación de reacciones
0
Puntos
0
WOOOOOOO...wau! perdona la tardanza, sinceramente esta buenísimo! Te las has mandado con las introducciones. La del segundo capítulo recuerdo haberla leído o al menos algo similar, no tengo recuerdos claros, pero te digo: como anillo al dedo!
Felicitaciones,espero al continuación.
Por cierto: muchas gracias por no incluir a los elegidos de la segunda generación. (yolei es la excepción como dijeron por ahí)

adieu!
 
Registrado
30 Dic 2009
Mensajes
1,321
Calificación de reacciones
288
Puntos
800
Saludos! los que hayan comentado el capitulo anterior y quieran ver su respuesta, favor abrir el spoiler ^^ Si no, pasar al capitulo XD

orphen-shion : Gracias ^^ y lamento que se te haya hecho largo, algunos capitulos son mas largos, otros cortos, no los defino por la duracion sino por el tema de trama

J.M. : Oye jaja muchas gracias, y si, de hecho me esfuerzo para transmitir de la mejor manera posible el mensaje y la trama del fic. Este no es el mismo fic, sino una reconstruccion totalmente reescrita, pero ojala puedas leerlo capitulo a capitulo ^^ desde mi punto de vista es mejor. Y si incluire imagenes cuando competa, pero de los digimons de los elegidos no vi la necesidad, pues todos los conocen XD Saludos

Juna_Antares : Jaja de hecho hay un motivo argumental para no poner a los nuevos elegidos ^^ pero tienes razon, a mi tambien me gustan mucho mas los originales XD gracias por tu comentario, espero que este te guste =P

Folka Albark : Gracias ^^ me alegro que te guste. A lo largo del fic van a surgir varias incognitas, aunque espero resolverlas todas para el final del trabajo. Y bueno, el fic tiene algo de romance, pero de ninguna manera se fundamenta en eso, ni a mi parecer es algo cursi, pues yo tambien odio lo cursi XD Espero que este te agrade

Vick Harvilahti : Me alegro que te haya gustado el capitulo ^^ muchas gracias por tu comentario. Y coincido en eso, los "malvados" son casi siempre los personajes mas interesantes, a mi me gustan los antagonistas pensantes, no tanto de fuerza bruta. Y si, todos o la mayoria de los capitulos tendran esos prologos, algunos escritos por mi como ese, y otros traidos de algunos autores. Es mi forma de trabajar el tema del capitulo de manera independiente. Nos leemos ^^

Albafica : Gracias ^^ que bien que te gusto el capitulo, y lamento no haber respondido el anterior comentario, lo vi muy tarde XD esas introducciones son para trabajar un poco el tema fuera del capitulo, y la mayoria van a tenerlos. Es una pena por los digimons, pero todos tendran su motivo en el fic ^^ gracias, y espero que el tercero te guste.

Maltescorto : *Se inclina ante los aplausos* XD gracias ^^ me alegra mucho que te guste este trabajo, es un fic bastante extenso, y ojala puedas seguirlo hasta el final. Tratare de cuidar en todo momento la ortografia y redaccion, nos leemos!

Holmen : Muchas gracias ^^ siempre les aviso por mensaje a todos los que dejen un cmentario en el capitulo anterior, porque se lo doficil de encontrar algo en un foro con tanto movimiento. Me alegro que te guste ^^ saludos

Bellum_kana : Hola! Muchas gracias por tomarte la molestia de leerlo ^^ me alegro que te este gustando. Las introducciones las pongo mas que todo para tratar un poco el tema del cap fuera del fic, y muchas las escribo yo XD otras son citas. Jaja gracias supongo XD los de la segunda temporada sinceramente no me gustan mucho, como dices a excepcion de Yolei, y a mi me gusto tambien la parte kaiser de ken =P pero aun asi hay un motivo argumental para no traerlos a fic, mas alla de mi desprecio XD Espero te guste este. Saludos


Vaya, sinceramente no esperaba que tantos se unieran a leer este fic, es una gran noticia. Acá se entra un poco más de lleno en lo que sería la trama del fic, más concretamente de esta "Saga de los Espejos", y también trato de tocar un poco ese dilema moderno de la ciencia y el hombre, como un dios artificial. Espero les guste el desarrollo.

También quería aclarar que esos fragmentos que pongo antes de los capítulos no son parte del fic per se, por lo que si no quieren leerlos no tiene mayor importancia. Solo son divagancias del autor acerca del punto argumental central del capítulo, esa es su única relación. Cada capítulo tiene un significado conceptual más allá del desarrollo puro de la historia, así que quería tratarlo un poco de manera independiente para ver que se le podía sacar. Tampoco los pondré en todos los episodios, solo en los que considere que valen algo la pena. Sin más, espero que disfruten el capítulo, Arco I, Capitulo III



“La ciencia hace poderoso al hombre… esa es la gran verdad. Es el máximo don heredado por el fruto del conocimiento, la rama visible de la superioridad del hombre sobre la naturaleza, y en ocasiones… incluso sobre los dioses. La ciencia le da poder al hombre sobre el mundo, sobre todos los seres que habitan el mundo, poder sobre la vida y la muerte. Sin embargo ¿Qué es la ciencia? Sino algo hecho por el hombre...

El hombre hace poderoso al hombre.

Hecho por el hombre, y para el hombre… un instrumento de poder. Pero el hombre habita este mundo. La ciencia, por lo tanto, le da poder al hombre sobre el hombre, poder sobre su vida y su muerte.

La ciencia entonces hace débil al hombre, pues le quita facultad sobre su vida y su muerte. El hombre se refugia en la ciencia, y construye paraísos con ella. Es la forma que tiene de llenar el vacío de su debilidad y cubrir su miedo, para así camuflar que en el fondo, se siente insignificante. El hombre busca poder en la ciencia, el poder para decidir sobre su vida y su muerte… el poder original. El poder que tienen los animales, las plantas… el poder que tenía el hombre, antes de la ciencia.

El peor enemigo del hombre es la ciencia, concluyen algunos. El peor enemigo del hombre, es el hombre... esa es la gran verdad."




Recorría con extremo cuidado la maleza, pensando que si era cierto lo que habían contado los hyokomons, no era aceptable cometer errores.

Todo había empezado al caer la noche, cuando decidió patrullar el bosque alertado por el llamado de auxilio de esos pequeños y pacíficos digimons que habitaban el lugar. Después de todo él era un guardián del digimundo, y su deber, proteger a los que lo necesitaran.


Ciertamente le resultaba algo incomodo, el estar ahí y no saber que buscar… simplemente esperaba algo sospechoso, cualquier cosa fuera de lugar, que tal vez lo guiara hasta ese digimon “oscuro” del que hablaban los hyokomons; y se sintió gratificado al observar como una luz apareció de entre los árboles. Podía tratarse de su objetivo, el que había secuestrado a algunos de los habitantes del bosque; y en ese caso, probaría el acero de su espada.

Se manejó con la gracia y la técnica que le habían dado los años y el entrenamiento para pasar desapercibido, incluso logró evitar que su cola agitara las ramas más bajas, y finalmente, llegó hasta él. Su sorpresa fue grande al asomarse por entre las ramas. Dos digimons se encontraban reunidos tranquilamente; el primero, y lo que él creía en un principio se trataba de una fogata, no era tal, sino un enorme firamon, el león alado de fuego que habitaba el monte Sukyo. El otro no era un digimon de la zona, de hecho no hubiese podido reconocerlo, de no ser porque lo recordaba, tenuemente, en un pasado distante.

-¡Ustedes son los que han estado causando problemas a los digimons de este bosque!- rugió de pronto apareciendo en escena con un feroz salto, sosteniendo su espada en alto.

-Ya veo- susurró el más pequeño con placer, más que sorpresa, al observarlo –y tu eres el tonto que creíste que podrías hacer algo para evitarlo. Pero si solo se trata de un leomon, ni siquiera mereces que manche mis manos con tu vulgar y asquerosa sangre.

-Insolente…-exclamó esbozando una media sonrisa –te detendré.


-Ni siquiera llegaras a tocarme…-afirmó el otro con indiferencia, volteando hacia su bestia. –Firamon, quiero que lo mates.

El enorme felino incandescente, cual perro fiel arremetió ferozmente contra leomon, que apenas pudo desviar su ataque cubriéndose con su arma. Inmediatamente se levantó y volvió a embestir, dejándolo indefenso y sorprendido, apenas pudiendo sujetar sus enormes mandíbulas, a solo unos centímetros de él, mientras lo observaba incrédulo.

-Este firamon… ¿Qué le has hecho?- preguntó con dificultad –no son seres tan salvajes.

-Aquellos de mente débil siempre serán salvajes- respondió complacido –solo hay que saber estimularlos.

En un instante de duda, leomon logró liberarse finalmente del agarre del firamon, y realizando un salto por sobre el lomo del enemigo propinó un profundo corte en su costado, dejándolo tendido y debilitado en el frio suelo nocturno.

-Ahora veras- exclamó decidido, preparando su estocada final -¡Golpe del rey bestia!...

Un gran alarido retumbó entre los árboles, mientras el ataque de leomon se perdía en algún lugar de la vegetación. Un filoso cuchillo yacía clavado en la pierna del héroe, y el firamon, intacto, se levantaba enfurecido; leomon había sido atacado a sangre fría por el dueño de la criatura, y ahora, derrotado, no podía escapar ni defenderse, mientras esta se aproximaba exudando chorros de fuego y magma por sus extremidades, listo para un último ataque.

-Demonios…



-¡¿Que dices?! ¿Ya tenemos que volver? Pero si apenas acabamos de llegar…


Tai permanecía al frente del grupo, conformado tanto por humanos como digimons, que se encontraban indignados junto a Gennai, en una especie de plegaria colectiva para tratar de convencer al erudito de que diera marcha atrás a su decisión. No más que niños, rogando a su padre que los dejara salir a divertirse.

-Lo lamento elegidos, pero no es mi decisión esta vez- se disculpaba inmutable el anciano –Su presencia aquí no es posible mientras el digimundo permanezca aislado. Tienen que tomar en cuenta que incluso siendo tan solo ocho, pueden poner en peligro todo el equilibrio que constituye a este mundo.

-No entiendo ¿Acaso no fueron ustedes los que nos llamaron?- preguntó una confundida Kari.

Gennai desvió la mirada, tomándola por sorpresa. –No fue así elegida. Aun no sé por qué sus digivices se reactivaron, pudo haberse tratado de alguna falla en el sistema. Lo cierto es que no ocurre nada extraordinario en el digimundo, y las puertas no se han abierto en ningún momento.

Mientras, a unos metros de distancia, y bajo el gran portal que anunciaba la entrada a la cocina, patamon, en los brazos de su compañero, lo miraba triste y derrotado.

-No quiero que te marches tan pronto Tk- musitó resignado. El rubio respondió con una forzada sonrisa. El tranquilizar a un amigo, cuando el mismo sentimiento de impotencia te cae encima como una avalancha resultaba incluso más difícil de lo que llegó a imaginar.

-Yo tampoco quiero irme patamon… pero acabas de oír lo que dijo Gennai, no tenemos alternativa.

-Lo que ocurre es que yo no entiendo a Gennai Tk- exclamó algo ansioso -¿Por qué tienen que marcharse tan pronto?

El elegido de la esperanza lo medito un poco, con semblante serio… y luego de unos segundos sonrió apenado mientras tomaba su cabeza.


-¿Y cómo quieres que yo lo sepa patamon?- confesó divertido –Mejor hazle esa pregunta a Izzy…

-En la física se llama principio de impenetrabilidad- sentenció el pelirrojo satisfecho, mientras Tai, Joe y Sora escuchaban atentos cual alumnos en una clase magistral. Los digimons lo observaban desde atrás comentando con tentomon acerca de las peculiaridades de su tamer.

-Verán, cuando la puerta entre nuestro mundo y el digimundo se encontraba abierta, no había ningún problema si algún humano llegaba a este lugar, o algún digimon decidía escaparse a la tierra, ya que al existir un medio que uniera ambas dimensiones, este permitía que el exceso de datos en el caso del digimundo, o materia en la tierra, pudiera liberase hacia el otro lugar, manteniendo el equilibrio- trataba de explicarse Izzy por medio de su ordenador. –Nosotros no somos parte de esta realidad muchachos, y por lo tanto hasta el espacio que ocupamos corresponde a algo más, pero ese algo no puede liberarse ya que la puerta que lo hacía posible está… bueno, cerrada.

-Entonces se trata únicamente de un problema de espacio ¿no es así? Como si fuera una computadora que rebasó su capacidad- preguntó el peli-azul algo confundido, Izzy asintió con la cabeza.

-En realidad es un poco más complicado que eso Joe, pero sí- sonrió tenuemente, recostándose en la pared -Gennai tiene razón, aunque seamos pocos no sabemos si eso puede afectar al digimundo…

-Entiendo…-susurró Tai con resignación. –Pero lo último que queremos es causarle problemas al digimundo, mas aun después de todo lo que pasamos para mantenerlo a salvo... creo que debemos marcharnos cuanto antes.

-¡Tai!- gritó agumon de pronto, al aproximarse junto con los otros tres digimons –biyomon piensa que debemos acompañarlos hasta el lugar donde se abrirá la puerta. Así llegaríamos antes, y los protegeríamos de cualquier digimon salvaje.

-Desde luego tonto, no tienes que ocultarlo… yo tampoco me iría sin despedirme.- exclamó sonriente –Izzy ¿Gennai te dio las coordenadas?

-Sí Tai, al parecer es al este del bosque, cerca del límite donde se cruza con un desierto.


-Biyomon conoce ese lugar- exclamó el ave encantada al escuchar a Izzy –Ahí se encuentra la aldea de los omekamons.

Sora la miró extrañada -¿Omekamons? No recuerdo haber escuchado de ellos antes.

-¡Oh! Son unos pequeños digimons que viven en el bosque, son bastante fuertes, sin embargo son pacíficos.

-Así es- complementó gomamon –ellos viven obsesionados con la figura de omnimon, es todo lo que les importa.

Tai abrió los ojos sorprendido, recordando al imponente digimon que se formaba al fusionarse wargreymon y metalgarurumon, y su inmenso poder destructivo -¿te refieres… a ese omnimon?

-En realidad es bastante famoso por aquí- confesó la pequeña foca entre risas –pero a gabumon no le gusta demasiado la atención.

-Chicos- Se aproximo hasta ellos el antiguo elegido de la amistad, acompañado de gabumon. Su semblante lucía algo preocupado, y en su hombro sostenía una pequeña bolsa de tela.


-Creo que deberíamos marcharnos de una vez. Al parecer es bastante lejos y Gennai dice que este bosque no es seguro de noche.



El bosque aquel día en particular se presentó especialmente dócil, las primeras horas de caminata no tuvieron mayor contratiempo que el de algunas mariposas polinizando un campo de flores junto al sendero, y un viejo jijimon extraviado al que ayudaron a encontrar su camino de vuelta casa.

Mimi caminaba junto a palmon, unos metros detrás del resto de la expedición, blandiendo su bolso delicadamente mientras apreciaba la belleza de la naturaleza, en su forma más pura; porque lo reconociera o no, esta seguía siendo hermosa.

-Mimi- murmuró su compañera a su lado con cierto tono de satisfacción –realmente te has vuelto mucho más fuerte desde la última vez que nos vimos.

-¿Más fuerte?- exclamó con horror la castaña –Por supuesto que no palmon- Sentenció. –Ahora soy mucho más delgada y bonita que antes.

La planta la miró divertida. –No me refiero a eso Mimi, palmon cree que eres muy bonita. Pero antes te cansabas en poco tiempo y todo te molestaba, ahora eres tan fuerte y resistente como Sora. Eso es algo bueno.

Mimi lo meditó algo impresionada, observando cómo había logrado caminar durante toda la mañana junto a sus amigos… ni siquiera se sentía cansada. Luego echó un vistazo a los zapatos deportivos que le había dado kari, y solo pudo pensar en alivio.

-Si… supongo que tienes razón- dijo sonriente –es un efecto secundario del horrible gimnasio. No sabes lo difícil que es ser una chica moderna palmon…

-¡Oye, regresa acá con eso!


Los gritos de Joe retumbaron por todo el lugar, mientras el peli azul corría lo mejor que le daban sus piernas detrás de un pequeño digimon parecido a un mono, cuya agilidad para moverse entre las ramas sin duda era notable. El prófugo llevaba a sus espaldas una pequeña bolsa que le había arrebatado al antiguo elegido de la sinceridad, la misma bolsa que antes Matt había sacado de la casa de Gennai.


Todos observaron con cierta indiferencia como el mayor de los humanos batallaba consigo mismo ante la burla recurrente del primate, incluyendo a gomamon… al principio les pareció divertido, luego simplemente se tornó triste. Fue entonces cuando la principal pregunta se hizo evidente.

-Joe… ¿Qué rayos es eso?- dijo Tai una vez que este había resbalado por el tronco de uno de los pinos que intentaba trepar.

-Olvídalo…- rezongó derrotado –Solo eran nuestras provisiones para el viaje.

El rostro del moreno al instante dibujó terror -¡Demonios! ¡Vuelve acá con eso!

Al empezar todos a perseguir al babuino, el pequeño digimon optó por alejarse. Árbol tras árbol los burlaba, debilitándolos poco a poco y conduciéndolos fuera del sendero, hasta las profundidades del bosque. Poco importaron los intentos de los digimons por detenerlo, las lianas de palmon se enredaban en las ramas antes de llegar a su objetivo, y las llamas de agumon y gabumon solo consiguieron chamuscar un par de arboles. El escurridizo ladrón continuó por un par de minutos más, y luego súbitamente soltó el botín para alejarse de una vez por todas entre las sombras, mientras las provisiones se estrellaban contra el suelo.

-¿Cuál es su problema?- exclamó molesto y cansado Izzy al levantar lo que había quedado de sus alimentos –todo esto y al final lo deja tirado.


-Ese era un monmon, a veces son bastante traviesos con los que vagan por el bosque, no lo tomes personal- lo excusó tentomon, recogiendo aquellas cosas que se habían salido con el impacto.

Kari se desplomó fatigada sobre el césped. Habían estado persiguiendo frenéticamente a un digimon por varios minutos debido a unas provisiones que seguramente ni siquiera necesitarían, ya que pronto se irían del digimundo. Se apoyó sobre sus brazos mientras recuperaba el aliento, y fue entonces cuando notó la alta columna negra que se levantaba sobre la copa de los arboles.

-Gatomon, creo que algo se quema.

La felina de inmediato notó a qué se refería su compañera. –Probablemente solo sea un incendio Kari, aunque es raro verlos en un lugar como este.

-Es cierto- dijo patamon acercándose –Es un bosque muy húmedo, además este es demasiado grande para tratarse de un accidente.

Los demás rodearon en poco tiempo a la elegida de la luz, convencidos y fascinados por el suceso. Sora no pudo evitar extrañarse y señalar la alta hoguera.

-¿Qué hay hacia ese lugar?

-Por allá está la aldea que te mencione Sora, donde viven los omekamons- exclamó una escandalizada biyomon al percatarse. Tk reaccionó al instante, corriendo en esa dirección… pronto lo seguirían los demás.

La imagen que se dibujó en sus retinas al alcanzar el borde del desfiladero era simplemente dantesca. Bajo ellos había un pequeño valle atravesado por un rio, y las ruinas incineradas de lo que parecía alguna vez haber sido un lugar habitado… ahora, morada de muerte y desolación.

Las cenizas casi llegaban hasta donde ellos, y el rojo carmesí de las llamas se mezclaba con el denso humo para darle, si cabía, un tono aun más trágico. Todos se preguntaban desesperados que había ocurrido en ese lugar, paisaje de guerra. Y pronto, respondiendo a sus lamentos, una figura se fue mostrando tras las sombras de la destrucción; una alargada silueta que se elevaba por los aires, hurgando en su mente y remontándolos a un viejo conocido. Sora no podía creerlo.

-¿Metal… metalseadramon?

El viento de inmediato despejó las dudas. No era una, eran cuatro formas apareciendo una tras otra, fantasmas de navidades pasadas que volvían para atormentarlos.

-Ellos… ellos están muertos- bufó Tai incrédulo –No es posible que estén aquí.

Gatomon bajó la mirada resignada, hacia su compañera. –Los omekamons eran digimons buenos… no tenían por qué hacerles esto.

-¡Son unos miserables!- dijo entonces la castaña con una lagrima en su rostro, desfigurado por el horror –hay que hacer algo, pronto, por favor.

-Así será- Matt posó la mano sobre su hombro, dándole orgullo a falta de consuelo -¡Acabemos con ellos! De nuevo… ¡Cuánto sea necesario! ¡Gabumon!

-¡Sí Matt!

Pronto una armada de guerreros se formó de aquel grupo, al alcanzar los ocho su forma máxima. Wargreymon, metalgarurumon, megakabutherimon, garudamon, magnaangemon, lilymon, zudomon y angewomon surgieron de la intensa luz de la digievolucion, desbocándose decididos hacia sus enemigos.

-¡¿Qué está pasando Tai?!- preguntó confundido el guerrero alado al acercarse a la aldea. La imagen que yacía frente a ellos de pronto se detuvo, congelándose inexplicablemente… y luego, simplemente desapareció.

El infernal panorama se quebró como una pantalla de cristal frente a sus ojos, desvelando una noche placida. La aldea permanecía intacta, no había más incendio que el de algunas lámparas encendidas dentro de las casas, y los darkmasters también había desaparecido.

-¿De qué se trata esto?- dijo Izzy sin comprender. Una risa espectral surgió a sus espaldas, tomándolos desprevenidos… a ellos, y a sus digimons.

-No debes confiar tu vida a algo tan superficial como los sentidos, elegido, porque si solo puedes ver lo que está frente a tus ojos… entonces estás ciego.

El autor de las palabras era un sujeto de unos dos metros de alto, cuyo rostro se encontraba cubierto por una máscara de cristal. Llevaba vestimenta andrajosa y un gran sombrero, mientras una capa cubierta de extrañas runas colgaba de sus hombros.


Poco a poco se fue aproximando a ellos mientras deslizaba un pequeño puñal a través de la manga de su abrigo.

-¿Quién demonios eres tú?- le preguntó desafiante Tai, poniéndose delante de su hermana.

-Mi nombre es miragemon, y es un placer conocerlos finalmente.

El castaño dio un par de pasos hacia atrás, mientras lo observaba confundido. -¿A qué te refieres, por qué querías conocernos?

-No tiene sentido explicarle nada a alguien que pronto va a morir- respondió. –Es increíble lo fácil que resultó todo, incluso fueron más ingenuos de lo que esperaba.

-¡Maldición!- gritó Matt acercándose –Tu eres el ingenuo si crees que podrás con todos juntos. Esta batalla apenas comienza.

-¿Batalla dices?- exclamó divertido, observando como los digimons se acercaban a toda velocidad, en todo caso, aun estaban bastante lejos. –Pero si la batalla ya terminó, en el momento que bajaron la guardia para enfrentarse con unas sombras.

Rápidamente estiró su otro brazo, arrojando de este ocho cintas de colores que se adhirieron a los digivices de los chicos, y en un solo movimiento los haló enviándolos por las alturas.

-Les mostraré, lo frágiles que son sus espíritus- dijo complacido, lanzando el puñal hacia los artefactos. Al acercarse a estos el pequeño cuchillo estalló en una fuerte explosión que cubrió el lugar de humo, destruyendo todo rastro de los dispositivos.

Los digimons, que en ese momento estaban por llegar, inmediatamente volvieron a su estado de novato, precipitándose por la colina. Miragemon los observaba regocijado, y todos lo observaban a él… asustados. Nadie cruzó una palabra durante el tiempo que duró la tensión, y esta solo se rompería cuando los compañeros digitales de los elegidos finalmente alcanzaron la cima.

-¡Izzy!- llamó tentomon apurándose hasta su camarada, mientras este le dedicaba una mirada de decepción.

-¡Hay que irnos cuanto antes!- Matt dio la orden tan pronto todos se encontraron. El pelirrojo asintió rápidamente con la cabeza y les hizo señales a los demás para marcharse, pero Tai se opuso.

-¡Tonterías! No me iré corriendo como un cobarde- dijo a su amigo molesto, mientras agumon tomaba partida a su lado. –Hay que pelear.

-¡Estoy listo Tai!

-¡No seas idiota!- contestó el rubio –Si no nos vamos nos mataran, nuestros digimons no pueden hacer nada en ese estado.

Tk finalmente estalló al ver a ambos discutiendo. Dejó la línea de frente y corrió decidido posicionándose junto al castaño. –¡No hermano! Tai tiene razón, hay que intentarlo al menos.

Matt apretó los puños indignado, indicándoles a todos los demás que se marcharan cuanto antes, entonces dio un par de pasos hasta quedar en frente de Tk y sin aviso alguno lo golpeó en el rostro tirándolo al suelo. El impacto fue certero y contundente, hiriendo más que solo la mejilla del elegido.

Tk lo miraba impresionado desde la humedad de la tierra, casi catatónico, mientras sujetaba el lugar del golpe. Su hermano lo tomó del brazo con fuerza, hasta prácticamente levantarlo por completo.

-Tú vienes conmigo…

-¡Chicos, pronto!- se oyó el grito de gomamon desde los árboles –Encontré una salida.

Matt siguió el ruido, junto con el resto, llevando a Tk prácticamente a rastras y observando a Tai frente a frente.

-Estamos escapando Tai… no rindiéndonos.

-¿A dónde creen que van?- los interrumpió súbitamente la voz de miragemon, que observaba divertido toda la escena. –Ya no pueden escapar, no sean malos perdedores.

Pero el amenazante digimon tuvo que retroceder, cuando súbitamente una potente explosión se produjo a unos metros de ellos, en algún lugar cercano del bosque. La onda expansiva que se liberó aumentó la distancia entre ellos, y un par de enormes arboles derribados obstruyeron el camino.

Matt tomó a Tk y se lo llevó hacia la salida, luego de advertirle a Tai que era ahora o nunca. El elegido golpeó el suelo con frustración, pero finalmente se vio superado por las circunstancias. Agumon pelearía si se lo pedía, él lo sabía, pero no era suficiente… después de todo como había dicho ese digimon, la batalla ya se había terminado, no tenía sentido pelear con molinos de viento…

Un drimogemon llegó al lugar al cabo de unos minutos, el prado estaba hecho un verdadero desastre, tierra arrasada y árboles arrancados de raíz. Miragemon permanecía impávido a todas estas, observando la aldea de los omekamons desde lo alto de la colina, en algo que pudiera definirse como meditación.


-Señor…- dijo el gigantesco al acercarse, el hechicero suspiró resignado.

-No tiene importancia alguna, tarde o temprano caerán- susurró extendiendo el brazo hacia el lugar de la explosión. –Por ahora quiero que encuentren al que hizo eso. No sabía que aún le quedaban aliados tan poderosos…



-¡Demonios!- gritó con fuerza la cuarta vez que golpeó con su puño la pared de roca, mientras una lagrima de impotencia resbalaba por su mejilla.

A pesar de ser el elegido de la esperanza… ya no la veía, no había esperanza ni salida para ellos ahora. Todo lo que los hacía especiales había desaparecido, esfumándose delante de sus narices… mientras como insectos habían caído en la trampa. Estaban vivos aun, pero nunca se había sentido tan muerto… ya no eran elegidos, no eran más que intrusos en un mundo que no les pertenecía. Sus oportunidades se habían diluido, como la sangre que goteaba de su mano se diluía en el arroyo bajo sus pies. Esa noche, una noche amarga.

Luego de su encuentro habían logrado escapar a salvo, o por lo menos vivos de momento, ya que era una certeza que tarde o temprano, ese digimon que se hacía llamar miragemon los buscaría, hasta dar con su paradero y terminar lo que dejó inconcluso.

El acantilado por donde habían huido, resultó que terminaba en un veloz rio. Y tras dar tumbos por algunos minutos y luchar contra la corriente otros más, lograron encontrar una pequeña fisura en la montaña donde podían resguardarse del frio y las bestias. La vergüenza sin embargo, era un poco mas esquiva, al menos para él.

-¿Crees que esté bien?- preguntó visiblemente preocupado.

Tai miraba a Izzy perplejo, mientras ambos observaban a un Tk desolado desahogándose en las afueras de la caverna.

-No te preocupes…- respondió el castaño bajando la mirada –se repondrá.

-¿Y qué hay de ti?- preguntó de nuevo. Tai sonrió tenuemente.

-Muchas veces habíamos enfrentado oponentes fuertes, pero al menos entonces podíamos defendernos. Nunca había reparado en lo insignificante que éramos en todo esto ¿Sabes?- el antiguo elegido del valor tomó una piedra y la arrojó con desgano hacia el fuego frente a ellos. –Siempre lo había sabido, pero supongo que no era algo que importara antes… ahora sí. Esto es cosa de los digimons, son ellos los que arriesgan verdaderamente sus vidas, y quizás dependan de nosotros, pero no somos realmente nosotros los que hacemos la diferencia… esta es la mejor prueba.

Izzy apoyó su mano sobre el hombro del moreno, no era lo que sentía, pero por primera vez en su vida se vio sin argumentos para decir nada contra ello.

-¿Qué es lo que hace a un elegido?- se preguntó de nuevo irónico –¿Son los valores, las emociones que transmitimos las que los hacen digievolucionar y gana batallas? Seguro. Pero todos tienen emociones y sentimientos, y no por eso son elegidos, no por eso son únicos… son los digivices. Esos pequeños dispositivos hacían la parte importante, y ahora que ya no están… aun podemos huir.

-Tai, sé que no querías irte- arrojó en un comprensivo susurro, bajando la mirada –pero Matt tiene razón, era lo mejor que podíamos hacer. Te prometo que haré todo lo que pueda para tratar de solucionar esto.

El castaño volteó súbitamente, dirigiendo su mirada hacia el grupo donde se encontraba agumon. –No entiendes, no es algo que haya que arreglar Izzy… ellos ya no pueden digievolucionar. Es tan simple como que sin los digivice, somos prácticamente inútiles.

El aire caliente atrapado dentro de la madera, provocó que uno de los leños que habían colocado en el fuego saltara por los aires, haciendo un repentino crujido que robó la atención de todos. Matt observaba desde el otro lado de la escena a Sora, ahora a solo unos centímetros de él. Esta llevaba puesta la chaqueta que le había prestado para pasar la noche, mientras su cabello se terminaba de secar con el calor de las llamas.


-¿Ya te sientes mejor?- preguntó para romper el hielo, mientras la envolvía por la espalda con su brazo. –Si no, puedo pedirle a gabumon que te preste su piel por esta noche.

La pelirroja se acomodó mejor al agarre de su novio, y no pudo evitar sonreír por el comentario, después de todo él la conocía bien, pensó, y solo trataba de animarla un poco.

-Así está bien, mejor dejemos que gabumon conserve su piel- dijo lo más animada que pudo aferrándose a la prenda, antes de volver a mirar fijamente las llamas de la fogata.

-Se que te preocupan, a mi también un poco, pero lo mejor es dejarlos esta noche para que así puedan descansar.

-¿Cómo puedes estar tan tranquilo Matt?- preguntó mientras hacia formas en la tierra con una pequeña rama que había tomado del suelo. –Después de todo ellos tienen algo de razón.

-No es que no me importe- le respondió el rubio tranquilo -pero aprendí de Tai que preocuparse más de la cuenta no sirve de nada. Lo mejor es que todos lo olvidemos y mañana tratemos de solucionarlo.

Sora giró sus ojos hacia los de su compañero, mientras le dedicaba una mirada de sorpresa.

-Pero… ¿crees que tengamos oportunidad de ganar, aun con nuestros digimons así?- Matt sonrió al escucharla.

-Desde luego podemos morir, y estar preparados para dar la vida en cualquier momento es parte de nuestra tarea como elegidos. Pero renunciar a la idea de ganar antes de empezar equivale a perder sin luchar, y si hay algo que no podemos hacer jamás es bajar los brazos Sora… este mundo no nos lo perdonaría- le dijo convencido, robándole una sonrisa -Sé que Tai y mi hermano piensan lo mismo, dales tiempo, ya verás que todo mejorará…

El pesado ambiente que existía en esa cueva poco a poco se hizo más tolerable con el pasar de las horas, y el bailar de las estrellas. Mientras en algún lugar del digimundo una enorme maquinaria se empezaba a mover, indetenible, con el único fin de eliminarlos, ellos dieciséis dormían apacibles; era un sentimiento curioso el que brotaba cuando te arrebataban todas las opciones de victoria, pues se sabe que no hay nadie más convencido que el que no tiene nada que perder… y la hora más oscura, es justo la que precede al alba.



¡Listo! ^^ Ojala les haya parecido interesante, por si preguntan, el personaje de miragemon es mío, yo lo cree y mi amiga Lady Beelze Lady Beelze se encargó de la ilustración. Algunos personajes serán de esta manera por las dificultades inherentes de trabajar una historia nueva con personajes reciclados. El próximo no puedo prometer tenerlo para el próximo viernes, ya que aún no está listo, pero hare todo lo posible para que así sea. Gracias de antemano por leer. Hasta pronto
 
Última edición:

Comentarios por Facebook