Fanfic Digimon: Re Genesis(Capitulo 7) [07-08-16]

Sorvali

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---------- Mensaje agregado el 18/11/2011 a las 21:45 ----------

Wow. Este capítulo me dejó con un amargo sabor de boca. No me malentiendas, adoro esos sabores amargos que vienen con la muerte de un protagonista como lo es Takeru; eso hizo que este capítulo me encantara desde la frase de Shaka hasta el colapso de TK.

Espero grandes cosas de los siguientes capítulos, además de una mayor incursión de Anubismon, personaje que se me ha hecho el más interesante hasta ahora.

"El Portal de Babilonia", que concepto tan chingón para añadir a un Fic de Digimon. Por cierto, yo también tengo la duda de cómo pudieron Digievolucionar sin los emblemas ¿Será cierto que El Portal de Babilonia es un concepto aún más grande y reelevante que el que pensaba?

En fin, excelente capítulo. Espero que la narración siga tan impecable como siempre.
 

偉大な英雄
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Primero que todo, gracias por la invitación. Leer tu fic me ha servido mucho, para aclarar mis ideas acerca de la parte 3 de mi propio fic.

Leídos los cuatro capítulos. Aún así, me gustaría releerlos de nuevo, para evitar los cabos sueltos, antes de dar una opinión más detallada. Por ahora, la opinión general. El estilo de narración me gusta, bastante sobrio y conciso. En general, muy bueno ha captado mi atención, y me tendrás aquí como lector regular.
 
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Amigo mío, he leído hasta el momento los dos primeros capítulos, mi primera impresión es que has mejorado bastante en este tiempo ^^, debo decir que la lectura se ha vuelto mas atrayente y fácil de seguir que antes, eso me agradó mucho, mis ojos te lo agradecen :), dejando de lado todo eso, me gustó como incluyes nuevamente los flashbacks y esos intros tan "filosóficos", la celebración del hanami junto con toda la tensión romántica muy buena, has mejorado en ello, y la intriga por saber que pasará en próximos capítulos me mata, me falta el 3 y el 4, que ya comentaré mas tarde :cool:;)

Leído el 3: Al fin apareció miragemon, uno de los villanos mas memorables en los fics de digimon que he leído, totalmente una creación excelente amigo, hacer ver a los elegidos tan insignificantes cual grano de arena en una playa, fantástico capítulo, ya se como sigue la trama, me imagino eso continua intacto, aun así la espero con ansías en los siguientes capítulos ;), en cuanto al 4 se desarrolló como esperaba (ok, recuerdo el antiguo fic xD) pero de cualquier forma pobre TK :C, se aclararon un par de cosas en cuanto a la digievolución a falta de digi-vice, espero el siguiente capítulo, y tu review en mi fic ;)
 
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[MENTION=320615]Folka Albark[/MENTION] [MENTION=508368]SpyTaku299[/MENTION] [MENTION=31556]Juna_Antares[/MENTION] [MENTION=464316]J.M.[/MENTION] [MENTION=1000292]Albafica[/MENTION] [MENTION=478929]Silver Wind[/MENTION] [MENTION=425579]Mictlan[/MENTION] [MENTION=514759]Vick Harvilahti[/MENTION] [MENTION=4200]Zeromaru X[/MENTION] [MENTION=118025]Mephisto Pheles[/MENTION]

A todos, muchas, muchisimas gracias por leer y comentar mi fic. Lamento no haber dado senales de vida en este tiempo, creo que el ya de por si poco tiempo que le puedo dedicar al foro se lo comio por completo el evento de las olimpiadas *-* pero en breve les traere la continuacion, y tambien para los que tienen fics y no he dejado comentario asegurarles que tan pronto pueda los leere. De igual manera me disculpo, el quinto capitulo a mi parecer es bueno XD ojala piensen lo mismo.

Feliz Navidad a todos!
 
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jeje ahorita no te preocupes por la contii ahorita lo que importa es estar con la familia y amigos en está Navidad ^^
¡Feliz Navidad! n_n (por adelantado jejeje)
 
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faust

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wow tenia siglos sin leer este fic
lo recuerdo del otro foro y en verdad me facino!
continualo pronto que ya quiero ver el siguiente episodio :D
 
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Lo prometido es deuda. Me pasé por este fic con las expectativas que siempre tengo a la hora de leer tus trabajos: las mejores. Ya se vuelve repetitivo, pero te considero el mejor autor que tuve el placer de leer. Tu narración, tu forma de insertar romance sin que quede ni fuera de lugar ni exageradamente meloso. Es imposible no resaltar que tus capítulos parecen la versión novela del animé. Un animé mucho más serio y que mezcla la inocencia con filosofía y temas mucho más complicados. Por último, decirte que me fascinan las personalidades de los personajes. Una fidelidad increíble. Congratulations xd

Como recordarás, yo había leído tu fic antes de la caída de DZ. Así que la idea general ya la sabía. Voy a comentar sólo sobre el último cap. Me encantó. Perfecto. Dime, de éste capítulo, ¿cuánto había en el viejo fic? Tal vez por el tiempo, pero no recordaba lo del Portal de Babilonia. En realidad, sincerándome, no recordaba que Anubismon estuviera en tu fic XD A decir verdad, de tu fic recuerdo desde otro punto más adelante (no voy a decir cuál, obviamente; sí aclarar que era uno de los primeros capítulos, tal vez el siguiente).

Como sea, estoy con todas las ganas de continuar leyéndote.

Un saludo amigo, nos vemos. Y de nuevo, felicitaciones por este maravilloso fic.
 
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[MENTION=406691]Magna[/MENTION] Gracias por comentar! Tus opiniones me halagan y siempre me alegra que te guste lo que escribo ^^ Este fic es el proyecto al que mas aprecio le tengo desde que entre en el mundo del fanfiction, y quizas por eso me ha costado tanto llevarlo a buen ritmo. Esta version es bastante mas madura y oscura que la original, o al menos eso queria plasmar cuando me plantee reescribirlo de 0, pero siempre queriendo mantener la fidelidad a la serie.

La idea original del fic es la misma, pero en realidad los capitulos de este fic tienen muy poco de los de la primera version, y cada vez creo que menos. El ultimo en particular fue el que mas satisfecho me dejo, no tiene casi nada del original xD solo anubismon, pero en un contexto muy diferente.

En fin, creo poder tener en poco tiempo el 5to, ojala puedas leerlo =P
 
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Primero que nada, saludos a todos los que se pasen por acá, y ¡Felices fiestas! Ese fue oficialmente el hiatus más grande de mi vida xD Hoy les dejo el 5to capítulo del fic, en realidad estoy muy satisfecho con el resultado, mucho, y quizás se deba a que esa enorme pausa me ayudo a madurar la idea del mismo, hasta llegar a lo que finalmente estoy publicando. El capítulo es largo, abarca gran contenido, tanto a nivel argumental como de ideas que quería trabajar, por suerte me parece bastante dinámico.

Ya tengo bastante avanzada la idea del próximo, así que espero no tardar demasiado, aunque no me atrevo a prometer fechas, visto lo visto. Acá está, Arco I, Capítulo V, ojala les guste.



Es el miedo… ese lobo incesante que nos persigue por las tinieblas, esa duda, que nos aproxima al abismo pero nos impide saltar. Como una criatura de ficción, un animal nocturno de mil cabezas. Nos acecha, nos reduce hasta un estado primordial. Un escenario de parafernalia donde el hombre ya no es hombre, porque el hombre, al igual que todo, se desvanece. En el miedo, en un todo.

Como hombres, tememos. Somos criaturas de miedo. Tememos a la muerte y más aún tememos a la vida. Es una babel que nunca llega al cielo, un ciclo eterno del samsara, que eventualmente, e inevitablemente lo consume todo, hasta esa luz tímida y parpadeante en el fondo de la caja de Pandora. No hay cielo ni hay estrellas, ni esperanza… ni mucho menos libertad.

Entonces, en la más penetrante desesperanza surge un pensamiento, una semilla, un dilema y una acción de humanidad. Todos en uno. “Denme libertad o denme muerte” porque la muerte no destruye a los hombres, pero el hombre puede ser destruido. Por esa niebla, esa duda que acecha al espíritu, lo ahoga y lo condena… es el miedo.


Mientras esperaba, el tiempo parecía transcurrir mucho más lento de lo habitual, o bien esa fue la sensación que le transmitía aquella tarde de agosto, ya cerca del ocaso.

Para entonces había agotado todos sus juguetes, y siendo sincero no tenía muchas ganas de jugar con ellos de cualquier modo. Lo único que deseaba era que de una vez por todas sus padres regresaran a casa, ya tenían varias horas desde que se fueran a toda prisa al Hospital Nerima de Hikarigaoka, y él seguía allí, aburrido y tan solo con Kinu para ocuparse de lugar, pero sobre todo, y más que nada, ansioso.

Matt no entendía por qué era necesario un hermanito, todo estaba perfectamente sin él, no tenía que compartir su habitación, sus juguetes o a sus padres, y eso le gustaba.

Se distraía sentado sobre la tierra del jardín trasero de su residencia, observando tranquilamente como las hormigas se llevaban por pedazos el ohagi que su abuela le había preparado hacia un rato… no importaba cuantas veces se lo dijera, Kinu no entendía que él odiaba esa horrible pasta de arroz azucarado.

Imaginarse su vida con un hermano no era el panorama más tentador para Matt, ni siquiera aceptable. Repetidas veces había visto cómo sus amigos con hermanos vivían peleando y teniendo problemas, él era un niño tranquilo y no deseaba ese tipo de conflictos. Recordaba las noches en vela desde que su madre le dijera que le había encargado un hermanito. “–Ni que lo hubiese pedido…-” Pensó entonces. Había imaginado todas las formas posibles en que podía ser cuando llegara. Quizás era un niño más grande que él o un buscapleitos, o traía mucho equipaje consigo y Matt se vería obligado a tirar sus cosas para darle espacio… a lo mejor le gustaba una música diferente, como esa que ponían cada vez más en la radio con sujetos cantando cosas en un idioma que él no entendía… en cualquier caso estaba seguro que su hasta ahora apacible vida se convertiría en un infierno tan pronto llegara.

Sin saber realmente cuanto tiempo había transcurrido pensando en su nueva y desgraciada vida, finalmente sus padres arribaron a casa. Lo supo por que el móvil que colgaba del techo en el jardín se tambaleó emitiendo ese particular sonido, como cada vez que alguien abría la puerta principal.

Volteó la mirada rápidamente hacia el solitario abedul que crecía a duras penas en el fondo del patio, no quería que sus padres o su nuevo hermano notaran que la ansiedad se lo estaba comiendo. Y allí intentó aislarse del mundo.

-Yamato- reconoció la voz de su padre llamándolo –Hijo, tu madre y yo ya llegamos. Te tenemos una sorpresa.

Ese era el punto de inflexión para el rubio. Con todo el pesar que acarreaba giró su cabeza lentamente, manteniendo los ojos entrecerrados como alguien que espera inevitablemente un golpe. Cuando finalmente los abrió quedó gratamente sorprendido: ahí estaba su padre, parado junto a su madre, quien aún se encontraba en silla de ruedas… y eso era todo.

No había ningún niño con ellos, pensó que quizás lo habían olvidado o habían decidido devolverlo, en cualquier caso era genial para él, quien podría conservar su viejo estilo de vida.

Corrió emocionado a su encuentro, esperando ansioso la sorpresa que le había prometido su padre, y al llegar abrió las palmas de las manos con entusiasmo.

- ¡¿Que me trajiste?!

Su padre sonrió de oreja a oreja mientras acobijaba con su brazo a Natsuko. –Hijo, él es Takeru, tu nuevo hermanito.

Aquello debía tratarse de una broma.

Matt buscó con la mirada al tal Takeru en toda la habitación, incluso revisó detrás de la silla de ruedas en caso de que estuviese escondido, pero no había rastro de él, y sus padres en lugar de ayudarlo estaban concentrados en un pequeño paquete envuelto en sabanas que reposaba en los brazos de su madre. Si la ansiedad antes lo enfermaba, ahora estaba matándolo.

-¿Takeru? ¿Quién es Takeru?- preguntó confundido.

Natsuko hizo un esfuerzo por estirar los brazos sin dejar caer aquel paquete, hasta colocarlo a la altura de Matt. –Matt él, él es Takeru… tu nuevo hermanito.

Matt no entendía lo que estaba pasando, fue entonces cuando movió un poco aquellas sabanas y pudo ver algo tras de ellas… ciertamente era un niño, pero no se parecía a ninguno que hubiese visto antes. – ¿Él es mi hermanito? Pero es tan pequeño.

Su madre sonrió con dulzura, girando la mirada hacia Hiroaki, quien se lo tomó con sorna.

-Así es Matt, es muy pequeño- dijo agachándose hasta su altura –Es como vienen ¿Qué tal hijo? ¿Te gusta?

-¿Gustarme?- Por supuesto que no le gustaba, después de todo se trataba de un hermanito, aunque fuese tan pequeño. Y sin embargo había algo terriblemente frágil y familiar en él. Acercó la punta de su dedo a la cabeza del pequeño, queriendo saber si se trataba de algo real pero sin lastimarlo, y fue entonces cuando repentinamente Takeru tomo su índice entre su diminuta mano.

Matt sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo, y su respiración detenerse. Juró que nunca había sentido algo parecido. El pequeño Takeru lo miraba sonriente, luchando por mantener sus ojos abiertos. Matt entonces pudo decirles a sus padres que no le gustaba ese niño tan extraño, a lo mejor aún aceptaban devoluciones. Pero había algo peculiar en esa sonrisa, más allá de su obvia falta de dientes… ¿Cómo decir que no?

-Sí… creo que no esta tan mal.

El resto de la noche transcurrió de forma apacible, con un Matt que cada vez más empezaba a ver porque los padres, que lo saben todo, habían decidido encargarle un hermanito. Sintió que tenía algo más que un compañero de habitación, y que a pesar de tener solo 4 años, debía darle a ese pequeño indefenso toda la seguridad y el apoyo que sus padres y abuelos le daban a él.

-Oye mamá- dijo sin mirarla y un poco ruborizado mientras esta acostaba a Takeru en su vieja cuna, y luchaba por mantenerlo arropado -¿Crees que cuando tú y papá tengan que volver al trabajo, y Kinu regrese a Shimane… yo podría cuidar de Takeru?

Natsuko lo observó sorprendida, antes de que una enorme sonrisa se dibujara en su rostro -¿Lo vas a cuidar, Matt?

El rubio la miró decidido, en ese momento estaba seguro, sabía que lo haría. – ¡Desde luego!- respondió –Voy a cuidarlo siempre.


-Y bien…-soltó temeroso el elegido de la amistad – ¿Cómo está él, Joe?

Aquella noche de luna nueva el ambiente los superaba a todos. El fantasmal templo permanecía inerte ante el tiempo y el dolor de los vivos, sin más agitación que unas ya dispersas nubes de polvo, producto de la batalla que hacia un par de horas se había librado, y cuyas secuelas apenas se notaban entre el panorama de ruinas que constituía la singular necrópolis de Anubismon, jerarca del desierto.

Los elegidos se mantenían en silencio, concentrados alrededor del cuerpo inconsciente de Tk, y de Joe, quien lo examinaba a detalle desde que se enterara del hecho, al abandonar el portal. Kari lloraba y con ella patamon, quien ahora reposaba en sus brazos, mientras las palabras de Mimi y el consuelo de los demás digimons intentaban en vano darles esperanzas. Izzy y Sora permanecían a lado de Matt, el más activo de todos, que caminaba en círculos y trataba de asistir a Joe tanto como pudiera, en un intento de contener sus lágrimas y mantener en pie una integridad que se había despedazado con el ataque de Aurumon, y los gritos desesperados de su hermano.

Finalmente el superior se levantó, guardando sus improvisados instrumentos y llevándose las yemas de los dedos a la sien. Exhaló lentamente mientras intentaba explicar la situación.

-No sé cómo responderte Matt… su cuerpo no presenta ningún daño, de hecho no es diferente a que estuviera dormido tranquilamente- dijo, intentando matizar sus palabras ante el asombro del grupo –Sin embargo, su mente es la que está dañada. El ataque de ese digimon según parece era de naturaleza psíquica. Por algún motivo la mente de Tk está aislada de su cuerpo en estos momentos, atrapada dentro de sus propias paredes. A lo mejor por experimentar emociones muy intensas tras el ataque, Tk en estos momentos se niega a volver a la realidad.

Matt intentó asimilarlo lo mejor que pudo.

-Pero puedes tratarlo ¿Cierto? Después de todo no debe ser tan grave si su cuerpo no presenta ningún daño.

-En parte no lo es- le tranquilizó el chico de lentes –Pero tratar la mente no es tan simple como tratar el cuerpo. Con el cuidado adecuado puede volver a la normalidad en unas horas, o bien tardar varias semanas, depende de sí mismo.

Mientras hablaba, Joe desempolvó un viejo texto médico del fondo de su bolso, su título rezaba algo respecto a tratamientos eficaces contra la catalepsia, y otros trastornos. –Lo principal es dejarlo descansar, y creo que puedo elaborar algunos medicamentos con la ayuda de los digimons, pero en todo caso no puedo tratarlo aquí. Necesitamos llevarlo a un lugar más capacitado.

-En ese caso- lo interrumpió Sora, desdoblando el mapa de la región que les había obsequiado floramon –Creo que esto puede ser de gran ayuda.

-Lo que buscamos es algún pueblo o asentamiento donde podamos llevar a Tk- exclamó Izzy mientras los 4 observaban aquel rudimentario artefacto hecho de papiro.

Matt pareció dar con la solución. – ¿Qué tal ahí? Se ven algunos edificios y no está demasiado lejos.

El pelirrojo volvió a chequear ante la aprobación de los otros tres. –Si estoy bien, esa debe ser la aldea de los omekamons que mencionaron los digimons cuando salíamos de casa de Genai. Se supone que son digimons buenos.

-Sí, la recuerdo- Sora pareció estremecerse al decir esto. –Estuvimos bastante cerca de ella hace un par de días pero… ahí fue donde miragemon nos atacó. Quizás no sea muy seguro volver.

-Sin embargo es la única aldea de la zona, y Tk necesita atención- observó el superior Joe, bailando en contradicciones –Es un poco sospechoso, al menos.

-Puede ser una trampa- terminó Matt, sonriendo, y mirando de reojo al grupo de digimons, quienes permanecían junto a Mimi y Kari –No importa. Ustedes no tienen por qué venir conmigo, garurumon y yo llevaremos a Tk, así no correrán peligro si se trata de una trampa. Y si es seguro volveré para avisarles.

Sora lo miró incrédula. – ¡De ninguna manera iras solo Matt!- bufó molesta, dando por terminada la discusión –Todos estamos preocupados por Tk, y todos correremos el riesgo.

-Matt, ella tiene razón- la defendió Izzy –Si es una trampa, tendremos más probabilidades de victoria si estamos los 7 que si van solo tú y gabumon.

-Chicos…- El rubio dio un paso atrás, ruborizado. Joe se hizo el desentendido.

-A mí no me mires, sabes que no dejaré solo a un paciente.

Una pequeña mueca, similar a una sonrisa pareció dibujarse fugazmente en el rostro del elegido de la amistad, la primera, desde que todo empeorara. –Gracias…

La retirada del desierto en esa noche en particular, ya cerca del alba, tuvo para los elegidos y sus digimons un componente especial. A modo de Éxodo, marcharon fatigados por las gélidas arenas, renegando de un fracaso atronador, y con la esperanza de encontrar tras las dunas una mejor estrella.

Y era Tai, quien marchaba último junto con agumon, el que menos se había implicado en la trama que acosaba al grupo. Él vivía la suya propia, una personal y asoladora, que había borrado de un plumazo su carisma, actitud y optimismo. Nadie más tenia por que compartirla, pensó, después de todo habían problemas mucho más graves y universales. Y sin embargo, no podía pensar en nada más que ese leve temblor en sus manos, que lo había acompañado desde que abandonara el Portal. Un rostro familiar, pero no menos aterrador; y lo reconocería al instante, pues era tan viejo como el lugar donde se encontraban. Era la duda y era el miedo, sembrados en él por algo infinitamente más trascendental… la duda del miedo que lo perseguía, que lo acechaba, y que le impedía estar ahí cuando Tk se encontraba en estado crítico. Eso era para el elegido lo peor de todo, y sin embargo, y a sabiendas de ello, no pudo hacer nada.

Los primeros rayos de sol se colaron a medio camino entre el valle y las pirámides que definían el panorama,esos faraónicos rascacielos del desierto donde la geometría se hace montaña, y el tiempo pierde sentido. Para entonces la luz del sol apenas adornaba su negro contorno, minúsculo rastro de vida en las entrañas de lo que era una gigantesca sepultura, rodeada de miles de otras tumbas, en una vasta necrópolis que se extendía por el desierto hasta más allá del horizonte. Era un laberinto roto, con sus infinitas cámaras y corredores reducidos a escombros. Era el primer laberinto que se hizo en el mundo, y como tal poseía la desnudez del mismo antes del primer hombre – o del planeta ceniciento después del último. Pirámide y laberinto eran uno y lo mismo, formaban parte de un único complejo sacro, creado con el propósito de garantizar a perpetuidad la gloria del constructor, la gloria del dios que se escondía en su interior. Porque aunque civilizaciones enteras que habían visto la gloria posteriormente cayeran en la ruina y el olvido, las pirámides, símbolo de la inmortalidad, seguían allí. Como un instrumento hecho para destruir el tiempo, logrando la eternidad de la piedra para asimilar todo el potencial creador del viento magnético del desierto.

Y comprendieron que aunque todas las cosas, reales o digitales, temen al tiempo, el tiempo, en cambio, teme a las pirámides. Y comprendieron que era aquel lugar, y no las líneas de tendido eléctrico que se adentraban al bosque, o las torres de perforación petrolera que vieron enterradas en aquel desierto… el mayor componente humano en el digimundo, pues era, después de todo el que reflejaba sus verdaderos anhelos, y su verdadera naturaleza.


-¡Eso es imposible!- bramó terriblemente molesto ante la noticia, pagando su ira con la vida del bakemon que sirvió de mensajero, al que eliminó al instante con un salvaje golpe.

Miragemon no daba crédito a las noticias que llegaban del este del continente, para él era simplemente inimaginable que un grupo de humanos desmoralizados, y unos digimons incapaces de alcanzar la digievolución hubiesen acabado con dos de sus soldados, en etapa adulta y fieramente entrenados para el combate.

El segundo bakemon que entró a la habitación ahora se encontraba aterrado, esperando que la ira de su amo se atenuara antes que la llama de su vida, y así fue. El digimon perfeccionado se apresuró en ajustar su descolocada mascara, y como si el hecho nunca hubiese ocurrido, solicitó la presencia del fantasma mientras abandonaba la habitación, de estilo barroco, y se internaba en un pasillo cuidadosamente decorado de hermosas pinturas.

-¿Aegiochusmon aún se encuentra en el castillo, cierto?- preguntó mientras caminaba. La muda afirmación del bakemon rápidamente lo hizo recuperar la sonrisa –Envíalo rápidamente a la sala de máquinas, estaré esperándolo allí.

Miragemon se apresuró a atravesar un gran salón repleto de espejos y esculturas, desde cuyos amplios ventanales podía verse el paisaje gris y rocoso que rodeaba aquella opulenta construcción. De ahí a las catacumbas, previo paso por unas estrechas escaleras de caracol, y se internó en una habitación atípica, protegida por una puerta metálica y de aspecto mucho más moderno y funcional.

El interior era oscuro, escaso de cualquier ventilación. Apenas podían distinguirse algunos goblimons moviéndose rápidamente por el lugar, y las luces centellantes de decenas de monitores y equipos electrónicos en funcionamiento.

-Asumo que las redes ya están en completa funcionalidad de nuevo- dijo tan pronto llegó al extremo más alejado del lugar. Desde una abertura en el suelo, donde solo se apreciaba un rio interminable de cables y el sonido de chispas y soldaduras, una voz mecánica, claramente responsable de las tareas de reparación le respondió en su interior.

-Algunos insectos han estado tratando de sabotearlas, pero como es natural solo se trataba de un contratiempo menor. Ya volvimos a la normalidad.

-Excelente- exclamó gustoso – ¿Y cuál es el status?

-Los dos soldados que enviaste fueron derrotados, pero el menor de ellos ha sido neutralizado. Al parecer en estos momentos van en dirección al punto de encuentro pautado en el programa V-144.

Miragemon suspiró aliviado –Entonces todo sigue de acuerdo al plan. Y yo que me preocupé por nada…

El sonido metálico de la puerta, único acceso al recinto, robó la atención de miragemon. Un enorme digimon con aspecto de sátiro que apenas y pudo traspasar por aquella entrada ingresó serio, y se postró frente a líder de la fortaleza, en claro saludo jerárquico.


-Señor, me dijeron que requería mi presencia- dijo formal –Quiero que sepa que la situación de insurrecciones que había en el noreste ya fue controlada.

-Me alegra saberlo, comandante- asintió quitándole importancia, mientras hacia un gesto al recién llegado para que se levantara –Sin embargo no te mandé a llamar por eso. Resulta que hay un grupo de humanos muy cerca de tu territorio, en la aldea de omekamons que limita con el desierto.

El aegiochusmon lo miró sin comprender -¿Humanos? No sabía que aun podían ingresar humanos a nuestro mundo.

-No pueden- sentenció su superior –Estos humanos son… especiales. Veras, he estado tratando de deshacerme de ellos por un tiempo, pero han demostrado un gran instinto de conservación.

El sátiro asintió, sin comprender aun la extraña llamada de su superior -¿Quieres que me encargue? Conozco la aldea, enviare algunos chrysalimons a que hagan el trabajo.

Miragemon negó con la cabeza –No. Hace poco envié a dos digimons en etapa adulta y fueron derrotados. Al parecer no son tan insignificantes como pensaba.

-Entiendo. Iré personalmente a acabar con ellos.

El hechicero rio ante la propuesta –Estoy seguro que eso sería suficiente. Pero no es necesario comandante, por el área hay un megadramon, él se encargará de ellos- dijo poniéndose mucho más serio –Tú tienes algo más importante que hacer. No pienso volver a tomarlos a la ligera…


Sencillo, pero acogedor. Era la mejor descripción para el lugar en donde se encontraban. Altos techos abovedados coronando una construcción de dos pisos, en su mayoría totalmente hecha en adobe. Algunas de color blanco, otras simplemente abandonadas en su estado original, pero todas muy próximas unas de otras, formando largas hileras que se juntaban alrededor del monumento central del poblado: una gigantesca estatua de omnimon, con los brazos extendidos… y de la cual colgaban innumerables cadenas de coloridas lámparas esféricas que iluminaban la plaza y las callejuelas aledañas.

Joe entraba y salía constantemente de uno de los edificios, acompañado por gomamon y palmon, quienes llevaban algunas flores y plantas consigo. En su interior, acostado en una cama y aun inconsciente estaba Tk, flanqueado por Kari, gatomon y patamon. Habían sido sus guardianes ya la mayor parte de la noche.

-Joe… creí que Matt estaba contigo- exclamó la somnolienta castaña al verlo entrar por quinta vez en la habitación.

El elegido de la sinceridad asintió mientras luchaba por triturar algunas de las plantas que había traído en un improvisado mortero. –Así es Kari, pero le dije era mejor que descansara. Ha estado muy preocupado por Tk desde que todo ocurrió, necesita dormir un poco. Y hablando de eso- señaló con una leve sonrisa –Tú también necesitas dormir.

La menor de los elegidos restregó sus ojos antes de levantarse, y darle una última mirada a Tk –Tienes razón, creo que iré a descansar ¿Quieres que llame a alguien para que cubra mi puesto?

-No te preocupes Kari, yo cuidare de Tk, nosotros no necesitamos dormir tanto como ustedes los humanos- dijo solemne patamon, tranquilizándola.

-Él tiene razón- confirmó Joe –Y yo tengo experiencia gracias a las guardias que realizamos en el hospital de la Universidad de Jikei como parte de los estudios de medicina- El elegido soltó el mortero y le hizo un ademán con las manos en señal de que no debía preocuparse. –Tu solo descansa Kari, los digimons se encargarán de todo.

-Muy bien- asintió poco convencida la castaña –Gatomon ¿Vienes?

-Está bien Kari, me quedaré a ayudar un poco más.

La castaña abandonó el edificio luchando por mantener los ojos abiertos, y se dirigió hasta la casa que les habían asignado los omekamons para pasar la noche. Durante el trayecto, atravesando aquellas estrechas callejuelas y rodeada de una infinidad de luces que coloreaban la noche, no pudo evitar recordar los festivales de invierno que se celebraban todos los años en Tokio, a los que su hermano siempre la había llevado desde pequeña, y últimamente, Tk. E inevitablemente la atrapó un arrebato de nostalgia, como el aleteo de una mariposa.

Fue ya cerca de la entrada de sus habitaciones que el chasquido de una pisada la distrajo. Al principio le costó distinguir entre la multitud la delgada figura de sweater negro que observaba atentamente las estrellas dispersas en ese extraño cielo digital. Finalmente, tras aclarar de nuevo sus ojos pudo reconocerla, y entendió que no estaba sola. El sueño se dispersó al instante, y ella se decidió a hacerle compañía.

-Matt…


-¡Por favor! Ya déjenme tranquilo… ¡Oye! Suelta mi piel.


Izzy, ya camino a su habitación, sonrió con resignación desde la baranda frente a la puerta de esta, mientras veía como gabumon intentaba inútilmente quitarse de encima a todos aquellos omekamons que lo acosaban. Al parecer, su fascinación por el caballero blanco iba más allá del culto racional, y desde que gomamon convenientemente les dijera que el introvertido digimon de Matt no solo podía, sino que de hecho había formado en más de una ocasión al poderoso omnimon, estos le trataban como una estrella de rock. Poco conveniente por decirlo menos, tratándose de quien se trataba.

-¡Sora!- exclamó al abrir finalmente el pórtico de madera, y encontrarse adentro a la elegida del amor junto con una piyomon absolutamente vencida por el sueño –Lo siento, me equivoque de habitación.

-Está bien Izzy, de todas formas estaba por salir.

La pelirroja yacía sentada sobre su cama, observando al exterior a través de la ventana. Su semblante lo disimulaba, pero estaba preocupada, y para Izzy fue suficiente motivo para intentar animar un poco las cosas.

-Hablé con Joe, cree que Tk mejorará pronto- comentó acercándose, hasta tomar asiento en una de las esquinas del mobiliario -¿Cómo sigue Matt?

Sora se encogió de hombros –Él está bien. Ya sabes, un poco preocupado por Tk, pero en el fondo sabe que mejorará. Creo que solo necesita estar un tiempo consigo mismo.

El elegido pareció extrañado por la tranquilidad de la respuesta.

-¿Y qué te preocupa entonces, Sora?

-¿Preocuparme?..- dijo sorprendida, para finalmente sonreír de confort al ver lo mortificado que estaba su amigo por su estado. -Ahm, pues…

Izzy siguió la mirada de la chica, hasta dar con alguien en el exterior de la ventana.

-¡Es Tai!- exclamó –Ahora que lo dices, ha estado un poco distante desde ayer… ¿Sabes que le ocurre? ¿Te dijo algo?

-No…- respondió vagamente, agudizando la mirada –Es lo que no ha dicho lo que me preocupa, Izzy.

-¿A qué te refieres?

-Al principio pensé que era por lo de Tk, pero él no es así. Ahora estoy segura de que hay algo más. Desde que era un niño, Tai nunca ha sido alguien que le huya a los problemas, y sin embargo ahora- Izzy pudo sentir la emoción en las palabras de Sora -Lo conozco demasiado bien para saber que él…

-¿Crees que tenga que ver con lo que ocurrió en el templo? Fue el último en salir...

-Está sufriendo- respondió sin más, dejando perplejo al pelirrojo.

Del otro lado de la ventana, en el exterior del edificio, Tai se encontraba sentado sobre un viejo tronco caído. Llevaba horas absorto dentro de sí mismo. Agumon, a su lado, entendía perfectamente por lo que estaba pasando, y no había emitido un solo comentario en toda la noche, más allá de permanecer junto a él, experimentando de igual manera, aunque desde una perspectiva diferente sus sentimientos. Producto de esa conexión que los unía, y amplificada al infinito, los había sometido una vez que entraron al Portal de Babilonia.

El castaño miraba fijamente el reverso de su mano derecha, esta temblaba, y así lo hacían en aquel momento sus principios.

-Tai…

-No lo entiendo agumon- lo interrumpió el elegido del valor, sin prestar la menor atención a su entorno -¿Acaso realmente salimos de ese lugar, o solo se trata de un sueño?

El dinosaurio bajó la mirada con pesar, no podía darle una respuesta.

“-¿Qué es el Portal de Babilonia? ¿Qué rayos ocurrió allá adentro?”


Se sintió caer por un abismo sin fondo, mientras las leyes que rigen la existencia dejaron de tener importancia… cayendo en todas las direcciones, en ninguna dirección. Sintió como era despojado de su individualidad, de su cuerpo y su forma, hasta que cada átomo se perdía en un océano primordial. Se sintió entrando al vientre materno. Se sintió cálido. Sintió la cercanía de agumon, más de lo que nunca la había sentido… era él y era agumon, eran una misma cosa que ya no tenía un principio ni un final, era comprensión y era confusión. Y en sus divagancias se observó rodeado de luz… pudo sentirse enceguecido al instante, aun cuando estaba seguro de no contar con la capacidad de visión en aquel momento. Y en medio de todo, una pequeña esfera plateada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creyó giratoria; luego comprendió que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba. El diámetro de aquella figura no superaba el metro, y sin embargo el espacio cósmico estaba contenido allí, sin disminución de tamaño. Cada cosa era infinitas cosas, porque claramente las veía desde todos los puntos del universo. Vio el profundo mar, el infinito cielo, vio el alba y el ocaso, la vida y la muerte, enlazadas en un interminable ciclo. Vio una plateada telaraña en el centro de una negra metrópolis, vio ciudades laberínticas, vio interminables ojos escrutándolo como en un espejo, vio todos los espejos del planeta y ninguno lo reflejó. Vio nieve, desierto, playas y cada uno de sus granos de arena. Vio el digimundo, en toda su extensión, vio las redes, algoritmos y su compleja integración digital, y vio las vidas que surgen de ellas. Vio el pasado y el futuro converger en un solo punto, vio la guerra y la paz, la dicha y el sufrimiento, y vio también su intrascendencia desde una perspectiva inconmensurable. Vio el resplandor de una estrella, la magnificencia de una galaxia y la frágil belleza de una flor. Vio Tokio, Japón, su lugar de origen… vio Odaiba y vio su hogar; su madre ocupada en la cocina, su dormitorio sin nadie. Vio a sus amigos y se vio a sí mismo en diferentes puntos del trayecto, vio la circulación de su propia sangre, vio el engranaje del amor y la modificación de la muerte, y vio el Portal, desde todos los puntos imaginables y sintió vértigo y temor, porque sus ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los mortales, pero que ningún mortal ha mirado verdaderamente: el inconcebible universo. Y sintió infinita veneración, infinita lástima.

Fue tal su contemplación de aquel milagro que las horas le parecieron días, y los días años; al menos eso pensó durante el tiempo en que estuvo absorto frente a la esfera, y si lo hizo durante horas, días o años lo desconocía realmente, si acaso dejó de tener importancia.

Y de pronto, sacándolo de su trance, el esplendor blanco que rodeaba todo el lugar se atenuó sin motivo, precediendo un aterrador crujido proveniente desde todas las direcciones. Duró unos veinte segundos, durante los cuales Tai se sintió encerrado, encerrado en ese pequeño universo, encerrado, como en un viejo barco que se hunde y del cual es imposible escapar… y aquellos muros de luz que creía infinitos se partieron como cristales, dejando entrar un océano a través de cientos de fisuras de distintos tamaños. El horror que sentía aumentaba en la misma proporción que el nivel del agua bajo él, hasta engullirlo todo, y finalmente, como acto de cierre… la oscuridad.

-¿Tu… acaso vienes de esa extraña esfera?- preguntó una vez enceguecido, ante la voz que lo abordaba.

-Todo cuanto existe viene de ella, pero eso ya lo sabes- respondió simplemente. -El Portal te permite observarlo todo, sentir todo lo que es posible a cambio de una única cosa.

-¿Qué fue lo que vi? ¿Qué rayos es esa sensación?- Preguntó desesperado.

-Viste tu naturaleza, tus anhelos y limitaciones… te viste a ti mismo, desde un punto de vista que ustedes los mortales tienen prohibido…

-¡Vi miedo!- respondió aterrorizado -Un miedo oscuro y profundo.

-Este lugar te permite ver la cara de aquello que viniste a buscar, después de todo, es por eso que estas aquí ¿No es cierto?

-¡Desde luego que no, estas mal! Maldición… Vine hasta aquí porque necesito lograr la digievolución. Necesito salvar tu mundo. Lo que sentí no es natural, nunca me había sentido así.

Aquella voz pareció perderse en una larga pausa.

-Para lograr digievolucionar necesitas vencer aquello que restringe la sincronización con tu kirim, humano. Y para vencerlo necesitas comprenderlo, pero tú no puedes comprenderlo, porque ni siquiera puedes aceptarlo.

-¿Con agumon?- preguntó extraviado -¿Te refieres a esta sensación?... ¿Este miedo?

-Es parte de ti.

-¡Pero todos temen!- se defendió.

-Los seres vivos enfrentan al miedo, humano- dijo pausadamente –No lo ignoran. Tu llevas demasiado tiempo escapando de tus más profundos temores, incluso ahora, que puedes verlos directamente a los ojos. Y eso te convierte en el más temeroso de todos.

-¡Yo soy el elegido del Valor!

-No existen las coincidencias.

-No es cierto… no es cierto ¡No lo es!- dijo ya desbordado -Simplemente hay cosas que no pueden ser enfrentadas.

-Debes aprender a encararlo, a abrazarlo… pues es un poderoso aliado, y un invencible enemigo. Pero si rehúyes el miedo como si no fuera parte de ti… él se alimentará de tu odio, crecerá y te devorará. Y entonces el emblema que está en tu interior nunca más podrá brillar.

-Pero no sé si pueda hacerlo… no con eso que vi.

La temperatura dentro de aquel lugar súbitamente comenzó a sentirse mucho más fría de lo habitual, y la voz que lo rodeaba empezó a apagarse, entre la penumbra.

-Entonces no podrás alcanzar la digievolución, y tampoco podrás salir jamás de este lugar…


-¡Vamos, apúrense!- gritaba un omekamon al final de la calle, mientras una cuadrilla de los mismos corrían llevando consigo recipientes llenos de agua hasta la casa que se incendiaba -¡Rápido!

Un poderoso estruendo lo sacó con violencia de sus cavilaciones. Al sentirlo de nuevo volteó hacia el cielo, un enorme megadramon enfurecido atacaba con sus misiles la aldea, ahora con algunas de sus construcciones comprometidas. Birdramon trataba de contenerlo, pero Tai sabía que no podría hacerlo por mucho tiempo, y cuando agumon le advirtió de que aquel lugar no era del todo seguro solo un pensamiento cruzó por su mente.


-¡Maldición! Tk…

Los dos compañeros corrieron a toda velocidad por las estrechas callejuelas, esquivando una multitud de omekamons en caos, escaleras, zanjas y toda la maquinaria que se movilizaba para intentar paliar el desastre. Al acceder al frente del edificio que servía como hospital, pudo ver a sus amigos reunidos.

-¡Matt!- gritó tan pronto llegó al lugar, intentando recuperar el aliento -¿Tk está bien?

-Por ahora si Tai, pero hay que alejarlo de este lugar. Tk y los omekamons no estarán seguros mientras ese monstruo siga causando destrozos.

Un nuevo estruendo sacudió el lugar, pero esta vez no se trataba de un misil, sino del cuerpo de birdramon violentamente arrojado contra uno de los edificios aledaños. El ave se encontraba lastimada, e inmediatamente volvió a su forma de novato. Sora corrió instantáneamente a su ayuda.

-¡Nosotros nos encargaremos de alejarlo!- exclamó Izzy, junto a Mimi y togemon, mientras kabuterimon elevaba el vuelo hacia el enemigo –Ustedes asegúrense de que Tk y los demás no corren peligro, luego alcáncennos.

Tai asintió con la mirada. –De acuerdo Izzy…

-Hermano, Matt- les dijo Kari tan pronto se alejó la batalla –Joe y yo iremos adentro, ustedes quédense con los digimons y vean como sigue birdramon.

-Eso no será necesario- escucharon de pronto la voz de Sora a sus espaldas, piyomon se encontraba algo mareada, pero bien. –Iremos con ustedes.


-¡Corran! Ya nos falta poco- Joe iba al frente de la expedición junto a gomamon; Kari, quien llevaba a patamon en brazos, y gatomon, Sora, piyomon, Matt, gabumon, Tai y agumon los seguían desde cerca. El lugar de la batalla estaba claro, internándose en el bosque, solo había que seguir entre las copas de los árboles la feroz lucha que mantenían kabuterimon y megadramon en las alturas.

A medida que se acercaban el sonido de los impactos y daños colaterales que emanaban del choque se hacían más vividos, como si de una zona de guerra se tratase. En cierto punto del trayecto kabuterimon cayó fulminado, y esa fue la señal para que el grupo apurara al máximo su paso.

-Tai… ¿Estas bien?- La pregunta de agumon llegó cuando apenas escasos metros los separaban de su objetivo. El castaño se había detenido sin explicación alguna, congelado de pies a cabeza mientras su mirada se perdía en algún punto entre los árboles. Matt, quien junto con gabumon eran los más cercanos, se dieron cuenta de esto y también detuvieron su camino.

-No sé si pueda hacerlo, agumon.

El elegido de la amistad se acercó extrañado, mirando de reojo si había algo en los alrededores que provocara ese extraño comportamiento. – ¿Qué rayos ocurre Tai?

-¡Tai, Matt!- Sora, unos metros más adelante los esperaba haciendo aspavientos -¡Vamos! No hay tiempo que perder.

-¿Estás seguro?

El moreno asintió dubitativo a la pregunta de agumon, mientras clavaba la mirada en el suelo y hacia un esfuerzo por articular las palabras. –S-Sí, sigamos.

Para entonces ya los tres elegidos se habían descolgado de la cabeza del grupo, cuando finalmente llegaron al lugar donde se libraba la batalla: un pronunciado acantilado al final de la arboleda cuyo borde limitaba unos 20 metros por encima con un rio que servía de afluente del gran lago. Al final de este, el resto del grupo ya enfrentaba al enemigo. Izzy sostenía en brazos a un lastimado tentomon, mientras Ikkakumon mantenía fuego cruzado con los proyectiles de megadramon, quien aún se mantenía en vuelo, y togemon protegía con su gran cuerpo a todos de las consecuencias que el intercambio producía.

-¡Hermano, por aquí!- Kari agitaba sus brazos para llamarlos desde la distancia, tras la larga sombra de togemon. Y entonces sucedió.

Apenas y tuvieron tiempo de reaccionar. El violento impacto de unos de los misiles de megadramon dio directamente contra el filo de la roca, a un par de metros desde donde la castaña los llamaba. La explosión lo sacudió todo, despidiendo a los recién llegados como si se tratara de pequeñas hojas arrastradas por el viento, y haciendo colapsar por completo el ya para entonces vertiginoso acantilado, arrastrando a Kari, Joe, Izzy, Mimi y los digimons directamente hacia el abismo.

A Tai le costó levantarse, su rodilla le dolía por el golpe y en sus oídos lo único que podía escuchar era un molesto y agudo silbido, producto de la explosión. Sin embargo estaba lo suficientemente consiente para ver el momento en que su hermana y sus amigos cayeron, golpeando de lleno su realidad, y reviviendo aquello a lo que trataba de huir.

-¡Karii!- gritó desesperado, aturdido e incapaz de correr. Megadramon fue alertado por esto, y bajó de los cielos en una feroz embestida.

-Agumon digivolves a… ¡Greymon!

Greymon contuvo a duras penas el vuelo del dragón carmesí, desviándolo hacia los árboles. Mientras Matt corrió a toda velocidad junto con gabumon al área del derrumbe.

- ¡Están bien!- gritó visiblemente aliviado –Cayeron en el rio, Ikkakumon se hace cargo de ellos.

Sora estaba preocupada, aun cuando todos se encontraban bien, estaban fuera de combate. Megadramon ya parecía totalmente recobrado y listo para luchar, y greymon no sería suficiente. -¿Puedes digievolucionar?- el ave negó decepcionada.

-Lo siento Sora, piyomon está muy cansada de la última vez.

Del otro lado del acantilado, greymon luchaba la batalla de todos. Megadramon había descendido totalmente, y ahora el enfrentamiento se definía en un feroz cuerpo a cuerpo entre dos bestias.

-¿Qué está ocurriendo?- Matt observaba con detenimiento, el digimon de Tai estaba siendo salvajemente castigado por la criatura de miragemon, quien parecía no tener problemas para resolver la contienda. –Los movimientos de greymon… son torpes y lentos.

-Es Tai- exclamó gabumon a su lado, tomándolo por sorpresa –Esta muy confundido Matt, no logra sincronizar adecuadamente con greymon, y este no puede asimilar su digievolución.

“-¿Asimilar la digievolución? Como están las cosas apenas y puede moverse-” pensó el elegido de la amistad mortificado –Gabumon, prepárate para digievolucionar. Hay que ayudarlos.

Se retorció. El cuarto impacto consecutivo lo hizo apoyar su rodilla en el suelo, ya bastante lastimado y con la respiración entrecortada. Megadramon había renunciado a sus armas militares, y estaba propinándole al dinosaurio una terrible paliza. Tai observaba impotente, no había musitado ninguna orden o palabra desde el derrumbe, aun adolorido por la explosión, no era eso lo que lo detenía. Estaba paralizado. Paralizado de un miedo que aun flaqueaba en entender, pero que sentía en cada molécula de su cuerpo. Se veía a sí mismo, débil e incapaz de salvar a sus amigos que se encontraban en peligro, ni siquiera podía salvarse a sí mismo.

-¡Maldición! ¡¿Por qué no puedes digievolucionar?!

El grito de Matt lo distrajo por un momento. El líder de los Teenage Wolves vociferaba desesperado ante gabumon, que sin entender lo que ocurría hundía su mirada en el suelo, avergonzado. El elegido tenía una de sus manos empapada en sangre, al parecer en medio de su ira había golpeado el suelo rocoso.

Rápidamente megadramon lo devolvió a su realidad. Con un violento coletazo derribó finalmente a un exhausto greymon, e ignorando al digimon se posicionó directamente frente a él. Mientras abría su garra con gozo el castaño supo que se trataba del final, miragemon ya había fallado al eliminarlos antes, su esbirro no permitiría que salieran de esta…

-¡Taaai!

El grito de Sora se ahogó en un profundo gemido de dolor. Greymon había interpuesto su cuerpo en el enésimo ataque de la bestia, salvando a su tamer de una muerte segura, pero también, precipitando un poco más la suya propia. El enorme dinosaurio se contrajo, asimilando el impacto de la garra biónica del dragón.

Inmediatamente le siguió otro golpe, esta vez más fuerte y mejor proyectado, y un brutal impacto entre cabezas que lo hizo caer. La mirada de greymon sin embargo, lejos de estar sobre su oponente, en aquel momento recaía en un cada vez más paralizado Tai, quien ya no pudo evitar irse de rodillas.

-Tai…- Greymon ahogaba con esfuerzos sus palabras, ya incapaz de levantarse –Escapa. Llévatelos a todos de aquí.

El moreno observaba con resignación sus manos, apoyadas en el suelo rocoso, e impregnadas para ese entonces de la sangre de su compañero. No habían dejado de temblar nunca. Escuchaba a greymon, escapar no era una opción… y sin embargo no podía enfrentar al enemigo que yacía frente a él.

“-¿Le temes a megadramon… o a la muerte que se cierne sobre ti?”

El enviado de miragemon se arremolinaba, preparando su ataque final. Matt observaba impotente la escena, sujetando una mano cada vez más hinchada, y Sora se aferraba fuertemente a piyomon mientras las lágrimas caían sin disimulo alguno por sus mejillas.

“-¿Temor a la muerte? Desde el momento que asumimos nuestro destino en este mundo hemos sabido que la muerte era una posibilidad. Hemos aceptado la muerte en innumerables ocasiones, esto no es tan simple ¿Entonces por qué?… ¿Por qué no puedo luchar contra este miedo a morir que me embarga? ¿Por qué le temo a la muerte?...”

-Pero no sé si pueda hacerlo… no con eso que vi.

La temperatura dentro de aquel lugar súbitamente comenzó a sentirse mucho más fría de lo habitual, y la voz que lo rodeaba empezó a apagarse, entre la penumbra.

-Entonces no podrás alcanzar la digievolución, y tampoco podrás salir jamás de este lugar…

-¿Salir?... Si, quizás sea lo mejor después de todo. No hay nada aquí, nada que perder.

-Quedarse es fácil, solo basta con dejar de luchar. Tu ego se diluirá en este océano primordial, y pasarás a formar parte de otras vidas, en otros tiempos y otros mundos. No serás el primero en perderse tras el portal, ni el primero que es incapaz de enfrentarse a aquello que lo atormenta. Pero ten en cuenta que si no regresas no podrás alcanzar la anhelada digievolución, y aquello que conforma tu mundo también perecerá contigo.

-¿Mi mundo?... ¡Mis amigos!- exclamó de pronto -Kari, los digimons y los chicos me necesitan. Si muero ahora sus vidas correrán peligro, ya no podre protegerlos.

El mar que lo rodeaba empezó a hacer repentina ebullición, y las luces poco a poco se recobraron. Ya no había nada más en aquel lugar, ni las grietas por donde había entrado el agua, ni la esfera, ni siquiera la presencia de ese ser. Únicamente un cielo azul infinito… de infinitas posibilidades.

-¡No puedo morir, debo vivir! Por aquellos que me necesitan y los que aún no he ayudado ¡Viviré! Enfrentare mis miedos… y saldré de este lugar.

-¡Eso es!

Sora y Matt observaban atónitos desde la distancia. Tai se había puesto de pie, y su semblante ya no era el mismo. Una extraña luz que parecía provenir de su interior ahora lo cubría por completo, dándole un aspecto que poco tenía que ver con el derrotado castaño de hace solo unos minutos.

-Gracias a mis amigos he podido enfrentar a la muerte- dijo para sí mismo, contemplando fijamente su puño cerrado… ya no temblaba. –Ellos son mi valor, y mientras estén a mi lado no tengo nada que temer.

Megadramon se abalanzó inmediatamente contra Tai, pero fue contenido por greymon, quien, ahora de pie, lucia totalmente recuperado.

-Tai, puedo sentir tu fuerza- comentó sujetando fuertemente al virus por ambos brazos, y arrastrándolo consigo hacia el inicio del bosque. –Podemos ganar esta batalla.

La luz que cubría al elegido del valor pronto se contagió hacia su digimon, y este poco a poco la empezó a asimilar. Tai sonrió gustoso al comprobar que aquella conexión que los unía no solo no se había roto tras su experiencia en el portal, sino que de hecho era mucho más fuerte que antes. -¡Si! Acabemos con esto.

-Greymon, ultradigivolves a… ¡Metalgreymon!


El balance de poder estaba roto, como el destello de un relámpago. La imponente figura del androide sobrepasaba en cada aspecto imaginable a su enemigo, ahora presa de un miedo propio de una naturaleza más humana. Pero no se iría sin pelear, no obstante… miragemon no era alguien que asimilara muy bien la derrota, y estaba perfectamente claro para él, aun en su precario desarrollo que era un final mucho menos deseable provocar la ira de su señor.

En un único instante vacío sus reservas de misiles directo hacia el pecho de metalgreymon. El daño no fue considerable, pero bastó para que el digimon de Tai se viera obligado a soltarlo de su agarre.

Megadramon entonces emprendió vuelo por las alturas, bordeando la periferia del bosque de coníferas tras de ellos, y zigzagueando la persecución del digimon perfeccionado mientras arrojaba esporádicamente los proyectiles hacia su perseguidor.

-Maldición…- Matt seguía la batalla desde abajo, pero lo que originalmente era una sonrisa de seguridad ahora se había transformado en preocupación –A pesar de que metalgreymon es más poderoso su oponente es mucho más rápido, si no puede alcanzarlo no podrá ganar.

Tras un par de minutos se hizo evidente que el dinosaurio alado tenía problemas. Megadramon fácilmente doblaba la velocidad en el aire de su enemigo, y a pesar de que sus ataques no infringían un daño profundo, con cada uno metalgreymon parecía resentirse un poco más. Finalmente el enésimo impacto de los explosivos hizo caer en seco al digimon del valor, hasta perderse tras las copas de los árboles.

-¡Metalgreymon!

-¡No!

Nadie podía creer lo que ocurría… a pesar de todo el sufrimiento que había costado llegar hasta allí, metalgreymon también había sido derrotado. Piyomon estaba lastimada, y gabumon no podía digievolucionar. Su última esperanza parecía apagarse.

Megadramon mantuvo la guardia, posando su vuelo sobre la zona donde había caído metalgreymon, y cuando se hizo obvio que este no se levantaría tomó todo su poder de fuego y lo apuntó directo hacia ese lugar.

-¡Ataque genocida!

Por más de veinte segundos el ataque no paró, los incontables misiles estallaron uno sobre otro entre los cedros, y para cuando terminó, la inmensa área boscosa había dejado lugar a una gigantesca columna de humo y polvo que lo cubría todo.

Megadramon se contuvo, esperando a que se disipara el polvo para dar por terminada la batalla, pues era claro que no había ser sobre la tierra, o surcando los cielos capaz de soportar aquella singular tormenta de explosivos. Pero cuando se disipó finalmente se dio cuenta que había sido engañado, no había nadie en aquel lugar, y él llevaba expuesto más tiempo del que es aceptable en una contienda.

En solo una fracción de segundo quedó atrapado, eso fue lo que le tomó a la garra del androide recorrer la distancia entre el suelo del bosque y su inmóvil oponente. Y entonces emergió de entre las hojas de los arboles a su espalda, donde quien sabe cuánto tiempo llevaba oculto esperando, casi tan ileso como cuando empezó la batalla. La trampa había sido activada, su plan estaba completo. No le tomo mucho tiempo darse cuenta que aun en su forma superior, megadramon era sencillamente demasiado veloz para él, ahora, eliminado el factor velocidad, y con su enemigo fuertemente atado por la gruesa cadena que lo unía a su brazo derecho, la batalla estaba terminada… Tk y los omekamons, a salvo.

-¡Giga Blasters!

El impacto de los misiles desintegró al virus casi instantáneamente, en medio de una violenta explosión. Mientras descendía, el dinosaurio pudo escuchar el sonido de las aves, anunciando la pronta llegada de un nuevo día.


-¡Gracias koromon! Nos salvaste a todos- las palabras de la pelirroja hicieron que el pequeño digimon, ahora en brazos de Tai, se sonrojara.

-No fue nada… en realidad el valor de Tai fue lo que me ayudó a digievolucionar- contestó ante la sonrisa alegre del tamer, quien en su característico gesto se rascaba la parte posterior de la cabeza. Tai volvía a sonreír, y koromon y Sora sabían la importancia que tenía esa simple acción en su amigo… cuando hace tan poco, parecía tan lejana.

A parte de los cuatro, solo gabumon permanecía en la cima del derruido acantilado, aun afligido y separado del resto por no haber podido ayudar en la batalla, pues hacía ya unos minutos desde que Matt bajara por una pendiente de la ladera para ayudar a Kari y Mimi en el ascenso. Después de la batalla, un gran daño arropaba el área sur del bosque Quartz, pero al menos había paz, el monstruo que miragemon había usado desde hacía meses para controlar a los digimons de ese bosque finalmente era historia.

Piyomon aleteaba, describiendo lo fantástico que se había visto koromon en el encuentro, y los cuatro reían distendidos. Sora hizo una leve pausa, mientras jugaba con los dobleces de su falda.

-Me alegra mucho que estés de vuelta Tai. Por favor, no nos dejes de nuevo- dijo finalmente, mirándolo a los ojos con una amplia sonrisa. El castaño entendía a la perfección su mensaje, y solo pudo correspondérsela.

-Entendí que no puedo olvidar ciertas cosas, y que hay otras con las hay que aprender a vivir… no te preocupes Sora- exclamó relajando el ambiente –Tendrás que soportarme hasta seamos ancianos.

El movimiento repentino de las hojas de los arbustos cercanos los puso inmediatamente en guardia, una sombra se aproximó lentamente hasta ellos, y salió de golpe tomándolos por sorpresa.

-¡Omekamon!- soltó piyomon sin esperárselo. El pequeño digimon parecía dar tumbos erráticos, extendiendo sus brazos hacia ellos, y finalmente se desplomó.

-Ayuda…- susurró entrecortado, al tiempo que los 5 presentes corrían en su auxilio –Se lo llevó, él…

Pero era demasiado tarde. El digimon había muerto con su mensaje, y la certeza en todos ellos de que aún no estaban a salvo, acababa de nacer.

Pobres, no tienen un momento de paz. Espero les haya gustado, y lamento haberlos hecho esperar tanto. Por favor, no olviden comentar, sobre todo después de esta larga pausa me gustaría conocer sus opiniones. Saludos.

También tengo este blog, donde expongo mis ideas del fic, si quieren dense una pasada, son básicamente reflexiones acerca del mismo.


Anotaciones y Reflexiones. Un blog de Digimon
 
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Dragruler Phantom

Illusionary Revenger
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Cray
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Al fin continuaste este fic. La verdad valió la pena esperar 2 años para leer este capítulo. La verdad que me gusta bastante el marco conceptual que usas, dado que permite explorar más a fondo la personalidad de Tai y los demás personajes. También me pareció interesante que hayas agregado uno de los Digimon nuevos, así que espero poder leer pronto acerca de ese nuevo enemigo.

Sigue así, vas claramente por buen camino.
 
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Gracias [MENTION=320615]Folka Albark[/MENTION] ^^ me alegro que te haya gustado el capitulo, en realidad fue muy dificil para mi escribirlo, tal vez esa dificultad es lo que me deja tan contento con el el resultado, aunque entiendo que para un fic multi capitulos dos anios de espera es quizas demasiado xD en los proximos se precipitan bastante los acontecimientos =P ojala puedas seguirlos
Saludos!
 

Soncarmela

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Bueno, ya me leí los cinco capítulos.

Es una historia interesante. La personalidad de los elegidos es muy fiel a la seria, aunque también notó un cierto cambio, que es lo correcto, puesto que han crecido. Izzy sigue siendo el mismo de siempre, el que se encarga de investigar y dar información. Joe se encarga de las curas, pero sin las herramientas necesarias, no creo que pueda hacer mucho. Y algunas no cambiaron: Mimi XD

Ya de por sí es un misterio que los otros elegidos: Ken, Yolei, Cody Davis, no pueden ir al digimundo. Pero supongo que eso lo iremos sabiendo más adelante. A parte de los planes del enemigo principal, que quiere matarlos a ellos pero no a los que quedaron en la Tierra. ¿Y es la primera vez que Gennai no tiene ni idea o de nuevo se está callando cosas que sabe?

La narración es buena, me gusta y es cómoda de leer, lo que es un punto a favor a la hora de escribir. Tal vez fue eso lo que hizo que lo leyera más rápido.

Y como podrán seguir digievolucionan sin digivice pues supongo que no ocurrirá ningún accidente de muerte. Aunque nunca he leído una historia tuya, así que no sé si matarás alguno XD

Bueno, a ver que sucede con TK. Ahora Tai ya puede ser el líder de siempre, pero necesitará la ayuda de los demás para garantizar una victoria que aún está muy lejos.

CRÍTICAS

-Pones los nombres de los digimon a veces en mayúscula y otras en minúscula.

-Fallo en varios acentos diacríticos (aún/aun más/mas tú/tu)

-Faltan comas en algunas ocasiones, sobre todo cuando preguntamos: ¿Es en serio, Tai?

-Y la colocación correcta del guión. Yo suelo utilizar el largo, pero lo importante esa la hora de un diálogo ponerlo bien. Ejemplo:

¿Es en serio Tai?preguntó al instante secándose la lagrimas –Pensé que nada te asustaba.
En realidad, es así:

¿Es en serio, Tai?preguntó al instante secándose la lagrimas–. Pensé que nada te asustaba.
Es todo, me avisas para el próximo capítulo
 
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[MENTION=434433]Belerofonte[/MENTION] amigo, excelente el capítulo, épico, maravilloso y genial como siempre.

Me habías preguntado mi opinión sobre lo que le sucede a Tai, qué es lo que entendí. Aquel ente o lo que sea que habla con Tai dentro del portal habla de un miedo que no acepta y que rechaza. También se menciona el miedo a la muerte. Creo yo que quizás esta oración puede llegar a ser la clave de todo:

-¡No puedo morir, debo vivir! Por aquellos que me necesitan y los que aún no he ayudado ¡Viviré! Enfrentare mis miedos… y saldré de este lugar.
No sé, quizás esté equivocado, pero creo entender que Tai está cuestionándose el sentido de la vida, el porqué está ahí. La muerte es un tema sensible, sobre todo en gente joven (me incluyo). La trascendencia, el miedo a una nada eterna como destino final, todo eso puede confundir y dar miedo. Creo que al ver el Universo como un todo, Tai se sintió de repente insignificante y esos miedos que acompañan al ser humano desde el instinto (la preservación del individuo y la especie nos condicionan con un miedo natural a la muerte) afloraron. Al ver la inmensa complejidad y perfección, digamos que "perdió perspectiva". Dejó de verse como el protagonista de su vida, si así se quiere, y se vio como una hormiga en un mundo demasiado grande como para que él pueda afectarlo.

Por eso superó sus miedos al pensar en sus amigos. Volvió a ponerse en su lugar de líder del grupo, de hermano, de amigo, de compañero, y entendió el sentido de su vida en cuanto al impacto que puede tener en la vida de los demás. El Universo continuará expandiéndose, las estrellas continuarán resplandeciendo, pero al menos él habría cambiado algo, aportado desde su lugar para ayudar a otros; en este caso, salvándolos, a sus amigos y al Digimundo mismo.

No sé si es adrede o inconscientemente (me inclino por lo primero, conociéndote xD), pero tu fic tiene mucha influencia barroca; de hecho, al describir la habitación de Miragemon utilizaste el adjetivo "barroco". Para sustentar la teoría que puse arriba, diría que te basaste en el Carpe Diem del período barroco, que luego del Renacimiento volvió a retomar la idea de "vive el momento porque pronto morirás", con énfasis y mayor profundidad en la muerte.

Ese es mi análisis sobre lo que le sucede a Tai, lo que yo entendí. Espero estar al menos cerca xDDD







Del resto del capítulo, me gustó la parte de Miragemon. Ya te dije que me parece un excelente villano, este Moriarty versión digital xD Eso sí, creí que en este capítulo Gomamon... Bueno, es que me acordé de lo que sucedió en el viejo fic, y todo parecía indicar que... Bah, no quiero spoilear a nadie por las dudas, pero creo que tú me entiendes xD

Saludos y espero leerte... no te digo pronto, pero dentro de no-tanto xD
 

"Los destinos no son una coincidencia."
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Es bueno saber que no has abandonado el fic y, además, debo agregar que la espera a valido la pena tanto por el contenido y temas a tratar como también de lo extenso en escritura ^-^ Tai si que ha tenido que poner a prueba su valor, demostrando que hasta los más decididos también tienen dudas, demostrando que no siempre los resultados son como lo pensaban, teniendo que superar ese obstáculo y salir adelante, resurgiendo de las cenizas esa valentía que se había perdido.
Las cosas se complican cada vez más para los elegidos, hasta que no termine todo aquello, no podrán tener un momento de paz que dure lo suficientemente xDDD Espero que pronto subas el próximo capítulo sin importar el tiempo que pueda tardar, hasta la próxima n_n
 
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Saludos a todos los que decidan pasar por acá. Ha pasado tanto tiempo que probablemente el subforo de fics es muy diferente al que recuerdo. Paso a dejarles el 6to capítulo del fic, muy diferente al anterior tanto en ritmo como en atmosfera, espero sea de su agrado. Arco I, Capítulo VI.



“Imagínate una tormenta de arena. Una pequeña tempestad que cambia de dirección sin cesar. Que cada vez que cambias de rumbo intentando evitarla, ella también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Y esto se repite una y otra vez, como una danza macabra con la muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como esa.

Y para poder atravesarla debes no solo soportar sus violentos embates, sino también desprenderte de aquello que te impide avanzar. Pero al final la atravesarás, claro está. La tormenta metafísica y simbólica. Pero por más metafísica y simbólica que sea, te rasgará cruelmente la carne como si de mil cuchillas se tratase. Muchas personas han derramado allí su sangre y tú, asimismo, derramaras allí la tuya. Sangre caliente y roja. Y esa sangre se verterá en tus manos. Tu sangre y, también, la sangre de los demás.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás como has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa si quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.”
-Haruki Murakami


-¿Y él… ya se encuentra allí?

Era una pequeña habitación de diseño octogonal, con altos muros de piedra pulida adornados de finos tapices orientales y amplias ventanas en lados opuestos. En ella, dos individuos conversaban distendidos al ritmo que marcaba el brandy y la triste melodía de un órgano lejano. El primero estaba sentado sobre el selecto mobiliario de caoba, la segunda se mantenía de pie, bajo el enorme y recargado candelabro que coronaba el pretencioso recinto.

-Así es. Partió hace solo unas horas, pero a pesar de su apariencia es un digimon extremadamente rápido. Rápido para seguir ordenes, y aún más para matar. Te sorprendería la velocidad con la que mata en el campo de batalla.

Ladydevimon recibía con moderado asombro las afirmaciones de su señor. Miragemon parecía tener mucha confianza en las habilidades de su ciervo. –He escuchado historias, es alguien temido en el este.



-Debe serlo- musitó complacido –Después del general es mi mejor guerrero. Es fuerte, pero más allá de eso tiene una cualidad que lo hace indispensable para mí: la compasión… la falta de ella, por supuesto. Cuando lo nombré virrey de mis territorios al sureste algunos dijeron que era peligroso darle poder, que alguien como él podría querer tomar mi lugar, eventualmente.

-¿Y por qué arriesgarse?

-Oh, no te preocupes, es fiel después de todo- dijo extendiendo las piernas, mientras daba un sorbo a la copa en su mano –No el tipo de fidelidad que posee un perro, pero eso está bien… por supuesto, no quiero a un estúpido dirigiendo mis ejércitos.

La dama de negro se acercó hasta la mesa en el centro, aun escéptica, para dar un pequeño giro sobre su propio eje y volver a alejarse hacia la ventana. –Lo que no entiendo es… ¿Por qué enviar a alguien así solo para recoger a un estúpido niño?

Miragemon rio ante el comentario.

-Porque raptar al elegido es solo una parte, lo verdaderamente importante es enviar el mensaje- el hechicero repentinamente dejó la copa sobre la mesa, poniéndose de pie –Los humanos… esas criaturas son bastante curiosas. Puedes arrinconarlos y quitarles todo y aun así se pondrán de pie y arruinarán tus planes.

-No esta vez. –afirmó con seguridad.

-El error de mis predecesores fue creer que solo con fuerza bastaba para quebrarlos. Primero romperé sus espíritus, robaré su esperanza y entonces… cuando ya no les quede verdaderamente nada a que aferrarse, y la muerte sea la única paz que vislumbren, entonces les daré el golpe final. Se trata de leer entre líneas. Los próximos digimons que se encuentren en el camino se lo pensaran dos veces antes de recibir a mis enemigos, e incluso ellos, si es que los conozco bien, dudarán en pedir ayuda, cuando todos sepan que una aldea entera fue arrasada por ello… no puedo arriesgarme con alguien menos capaz, debe ser definitivo.

El crujido de la madera del suelo los distrajo por un segundo. Uno de los sirvientes llegaba con noticias. Miragemon pareció sonreír tras su impoluta mascara.

–Para estos momentos ya no debe quedar ninguno vivo. Él es así. Sin piedad, como el mundo en el que vivimos. Y eso es perfecto para mí.


El sonido acelerado de sus pasos y el ritmo de los latidos en su pecho no aminoraron en ningún momento, aun ante la dificultad que le ofrecía el terreno.

Tai había sido el que diera el aviso con el aliento entrecortado, y la ropa impregnada de la tierra del acantilado que se apresuró a bajar tan pronto pudo atar los cabos. Apenas y balbuceó un par de palabras, pero él lo supo al instante. Fue la mirada del castaño la que delató sus intenciones, una de esas miradas que uno puede ver solo en contadas ocasiones, y en medio de su desespero, anuncian la verdad.

Matt estaba solo en aquel momento, gabumon y el resto del grupo ahora seguían sus pasos desde la distancia. No le importó, no tenía tiempo de esperar a nadie, y la dirección a la cual debía dirigirse era tan sencilla de encontrar como la amplia columna de fuego que se levantaba sobre los árboles.

A medida que se acercaba el dolor en su pierna se hacía más agudo. Unos ciento cincuenta metros más atrás, al atravesar un pequeño arrollo e intentar subir por la orilla, una de sus piernas había quedado atrapada entre dos ramas, él forzó hacia adelante, rompiendo su pantalón y ocasionando una cortada a la carne tras de él. Era amplia, pero al parecer no muy profunda, por lo que asumió que podría seguir sin problemas.

Maldijo su maltrecha mano por no haberle permitido escalar correctamente y continuó con su camino... el tiempo parecía ralentizarse a medida que las distancias se acortaban. Finalmente la alcanzó, esa sensación de calor que seca los labios y restringe el movimiento, y las luces de las llamas que colorean los arboles más próximos. Colocó el antebrazo frente a su cara para desviar el calor, y como un tren descarrilado penetró las hojas que marcaban la periferia del poblado.

El lugar, dantesco, convirtió en deja vu la imagen que vieron en su primer encuentro con miragemon. La aldea estaba destruida y en llamas, algunos cuerpos inmóviles entre las callejuelas eran todo lo que quedaba. Quiso ayudarlos, pues sabía que aún se encontraban con vida, pero Tk era primero, y hasta que no lo hallase no podría siquiera salvarse a sí mismo.

Transitar a través del fuego y las ruinas era una labor muy forzada, así como ubicarse entre los edificios que hacía solo unas horas se encontraban en perfecto estado. Luego de un par de intentos perdidos en callejones sin salida logró distinguir el hospital con algo de dificultad gracias a las señales de cruces rojas que adornaban la entrada. El vestíbulo estaba hecho un desastre, era obvio que una batalla se había librado allí poco tiempo atrás. A medida que avanzaba en su interior, el calor se hacía insoportable, y el humo que le impedía ver a más de dos metros de distancia también invadía sus pulmones.

-¡Tk!

Empezó a llamar en voz alta, entrecortada, a medida que subía al segundo nivel. Finalmente alcanzó la habitación, y al entrar las piernas le flaquearon. Mareos repentinos comenzaron a invadirlo, y entonces se desvaneció, como si de un espectro se tratase.


Al escuchar el crujido de la puerta volteó de inmediato. Joe se acercaba con rostro resignado y triste, y ante ello Mimi no pudo evitar que sus ojos se humedecieran.

-No hay más sobrevivientes ¿Cierto?- preguntó desconsolada y sin pretender obtener una verdadera respuesta. El peli azul bajó la mirada y apretó los dientes.

-No puedo creer que alguien haya hecho algo así. Habíamos enfrentados enemigos crueles anteriormente pero esto… esto va más allá. Los omekamons eran pacíficos, no buscaban tener problemas con nadie y eso no impidió que los asesinaran a todos.

-Los chicos se encuentran rastreando al que hizo esto- sentenció el superior con impotencia –Por el momento nuestra prioridad es encontrar a Tk y… ¡Maldición! Velar por la seguridad de este pequeño.


El pequeño en cuestión era un diminuto botamon, quien dormía en brazos de Mimi. Único sobreviviente en toda la aldea al feroz ataque del enemigo.

Joe prácticamente se desplomó a un lado de la castaña, posando su mano sobre la cabeza del neonato digimon, una mano chamuscada y sucia de buscar entre los escombros y las cenizas. –Tuviste mucha suerte, amiguito. Si no te hubieras escondido quien sabe que te habrían hecho.

Con la cabeza baja y cubierta entre su larga cabellera, el peli-azul no tenía una vista clara del rostro de su amiga. Por lo que no fue hasta que atisbó la leve compulsión de sus hombros y las diminutas gotas saladas que caían sobre sus piernas que entendió que lloraba. Joe alejó su mano del digimon y, con la delicadeza con que se sostiene una flor la llevó hasta la espalda de la elegida.

-Mimi…

-¡No es justo! ¡Yo no pedí esto! ¡No lo quiero!- el contacto con su piel inmediatamente quebró la aparente resistencia de Tachikawa –Este mundo ahora está mal… no mal como lo estuvo antes. De alguna manera, está perdido. Tk fue secuestrado, los omekamons asesinados sin piedad y ahora peleamos sin posibilidades contra un monstruo. No es justo. Solo deseo volver hacia atrás, como era cuando llegamos.

La castaña hizo una pequeña pausa, recuperando el aliento.

-Lo único que deseo es regresar y evitar todo lo que está pasando. Que las cosas sean como no deben ser.
Por un momento Joe permaneció en silencio, reflexionando atentamente sobre las palabras de su compañera. Finalmente una leve sonrisa se dibujó en su rostro, y desvió la mirada hacia el cielorraso.

–Pero, en la medida en que el tiempo exista, todas las cosas irán perdiéndose al fin, pasando a ser algo distinto. Antes o después. Eso es inevitable Mimi.

-¡Eso a mí no me importa!- sentenció tajante y aun con lágrimas en los ojos –No importa si no se puede hacer nada para evitarlo o si el engranaje del mundo funciona de esa manera. Eso no evita que todo esto sea un asco. Este mundo violento y cruel donde la compasión no existe y se lava la sangre con más sangre… ¿Acaso esto es el mundo real?

El elegido de la sinceridad asintió en silencio, acomodando sus anteojos. –Así es Mimi, pero no todo… nunca pienses que eso es todo.

-Ya lo sé…-dijo desempañando sus ojos –Solo la parte mala.

-Mientras nosotros lo creamos el bien existirá Mimi, y por consiguiente habrá esperanza.


-Extraño sus ojos más que nada, cuidándome desde atrás. Sus ojos eran tan hermosos, y sus manos tan pequeñas… claro que entonces éramos solo unos niños. ¿Recuerdas como era entonces, hermano?

Tai hizo un pequeño ademan de duda, recorriendo con la vista el derruido exterior de la aldea donde se encontraban. Luego sonrió.

-Recuerdo a Matt gritando, molesto porque Tk lloraba todo el tiempo, aunque en realidad proyectaba su propio miedo de que algo malo pudiese ocurrirle a su hermano menor en un mundo tan peligroso. Recuerdo su alegría cuando patamon volvió de nuevo a nacer tras haber creído todos que lo habíamos perdido, o cuando me vio de vuelta en el digimundo tras varios meses desaparecido… recuerdo que ese día me pidió que fuéramos hermanos.

El castaño se detuvo por unos instantes, contemplando la mirada atenta de su hermana.

-Recuerdo como le devolvió la fe a Sora y la ayudó a creer de nuevo en su emblema, fue la primera vez que me di cuenta de cuán verdaderamente importante es la esperanza en este mundo.

-Espero poder conservar siempre mis recuerdos. –Dijo Kari volteando hacia las estrellas -Aun cuando pase el tiempo.

-No debes preocuparte por eso, Kari- sonrió el elegido del valor al escucharla –Cuando se trata del corazón el tiempo no importa tanto. No- Se apresuró a corregir –En realidad, el tiempo no tiene ninguna importancia. Pero debes tener cuidado con los recuerdos, ellos son capaces de reconfortarte por dentro, pero también te separan del presente, y en ocasiones, pueden ser desgarradores.

La castaña parecía estar contando las estrellas, perdida en una suave metáfora que se extendía hasta el final de los tiempos. –Sus ojos… aún son realmente hermosos. Definitivamente es algo demasiado lindo para llamarlo amor.

-¿Kari?- La llamó de pronto.

-¿Si?

-Deberías guardar lo que sientes para cuando lo rescatemos, después de todo será pronto.
-Lo siento- se disculpó sonrojada –Lo haré.

-Pero aun así… ¿Piensas que es demasiado tierno para llamarlo amor?

-Así es.

-Sí- concluyó sonriendo –Definitivamente deberías guárdalo, estoy seguro que es algo que le gustará escuchar.


Gomamon alzó la vista de pronto, agotado y saliendo bruscamente de su sueño. Algo lo había despertado, era el golpeo amortiguado de un sonido metálico contra el suelo, al otro lado de la pared. Una rápida ronda visual bastó para comprobar que los demás digimons seguían durmiendo. Eso era suficiente para él. Así que parpadeo un par de veces y volvió irreductiblemente a los brazos de Morfeo.

Ese sonido metálico, concretamente, pertenecía a la computadora portátil de Izzy. Al otro lado de la pared.

Allí Sora observaba nerviosa como Joe y gabumon sostenían fuertemente a Matt por los brazos, mientras, este a su vez sujetaba al pelirrojo de su camisa en forma amenazante.

-¡Suéltalo Matt! Te vas a lastimar. Tu mano esta fracturada y los puntos de tu pierna aún no están completamente cerrados- dijo el superior con semblante serio, luchando por sostener al rubio con un brazo y no dejar caer un paquete de vendas quirúrgicas que llevaba consigo –Izzy no tiene la culpa de nada, y lo sabes.

-Lo siento Matt… en realidad siento no poder ser de más ayuda- susurró Izzy cabizbajo –Pero debes entender que necesito un poco más de tiempo para hallar a Tk.

-¿Tiempo?

La afirmación hizo encolerizar aún más al elegido de la amistad.

-¡Maldición! Tiempo es todo lo que te hemos dado. ¿Acaso no entiendes? Por estar esperando, el enemigo huyó con Tk. ¡Por tu culpa ahora debe estar muy lejos de aquí! Debimos simplemente seguirlo apenas llegamos… aun ahora, eso es lo que deberíamos estar haciendo. Lo buscaré en cada rincón de este mundo si es necesario hasta dar con su paradero.

Izzy guardó silencio.

-¡Matt, ya suéltalo!

-¡Tu cállate!- gritó al instante soltando al pelirrojo, y encarando a gabumon, que desvió la mirada. –No pudiste digievolucionar cuando Tai y agumon estaban en peligro, y no pudiste digievolucionar para buscar a Tk ¡Si no vas a ser útil al menos no estorbes! ¡Ahora estoy solo en esto! Ya no puedo contar contigo- exhaló soltándose bruscamente del agarre de sus dos amigos –No puedo contar con nadie.

-Matt, por favor- le suplico Sora tan pronto se dio la espalda –No estás solo. Nadie lo está. Somos un equipo y todos queremos recuperar a Tk, pero debemos permanecer juntos.

El elegido sonrió irónicamente al escucharla, volteando la mirada hacia el suelo.

-Eso no es cierto- susurró –Que nadie está solo. Tk lo está, y mientras tanto nosotros estamos perdiendo el tiempo en este lugar. Ustedes no entienden… y ya que no entienden, al menos no intenten convencerme de lo contrario. Yo estoy solo, y quiero estar solo. Así que déjenme tranquilo.

El rubio dejó el lugar a la carrera en dirección al bosque, mientras Joe, Sora, Izzy y gabumon lo miraban con tristeza. Caminó unos metros entre los escombros, hasta llegar a la periferia que separa el bosque de la aldea, y allí, sentándose sobre el tronco caído de uno de los árboles que habían sufrido los estragos de la guerra sacó de su bolsillo su vieja armónica.

-Matt…


Pasada la media noche unas nubes oscuras empezaron a extenderse sobre el bosque. Dotando al triste cielo de una tonalidad misteriosa, sin tregua, anunciando una lluvia violenta. Tai observó por tercera vez la manija de la puerta frente a él, y suspiró para sus adentros. Llevaba ya unos cinco minutos detenido ahí, dando vueltas en su cabeza. Pensaba en la situación en la que estaban inmersos y en lo seria que se había tornado, para finalmente abstraerse de todo, y concentrarse únicamente en esa puerta. Una sensación liberadora. Las palabras de Izzy, cobrando un mayor significado.

Finalmente se decidió, tiró de la chamuscada manija y se precipitó en su interior, oscuro como boca de lobo. Y allí la observó como primera imagen, parada junto al balcón más lejano. Sora estaba rígida como si alguien le hubiera puesto un puñal en la espalda, y se agarraba al asidero de la ventana con los dedos crispados; mirando con fijeza los arboles cien metros más allá, cuyos anchos follajes cubrían los troncos nudosos, la espesa maraña del enramado, y sus terribles secretos.

-Tai- exclamó sorprendida al escuchar sus pasos, para inmediatamente dejar lugar a una estimulante sensación de alivio. -¿Cómo se encuentra Kari?

-Pues, ya sabes- dijo de manera despreocupada, haciéndose un espacio junto al balcón –Está un poco triste. Extraña a Tk, como todos.

La pelirroja bajó la mirada, acomodándose con los dedos los cabellos detrás de su oreja.

-Izzy me contó lo que ocurrió- Soltó de pronto el castaño, apoyándose en la pared.

-¿Te dijo?

-Así es- afirmó –Me dijo que podías necesitar hablar con un amigo.

-¿Un amigo?

-Bueno, quizás no cualquier amigo- respondió, devolviéndole la sonrisa que finalmente parecía estar logrando en la elegida del amor –Y quizás no necesites hablar después de todo.

Sora desvió la mirada hacia el cielo. –Tú sabes que cuando era una niña mi papa viajaba frecuentemente, a veces por varios meses. Siempre me decía que al extrañarlo mirase hacia las estrellas, porque eran el único punto que a pesar de las distancias y de los problemas que tuviéramos, permanecerían inmóviles y constantes, como jueces de la eternidad… No importa que tan lejos estemos de las personas que nos importan Tai, al mirar las estrellas podemos observar la misma imagen, y por consiguiente las distancias desaparecerán, es por eso que siempre me han tranquilizado.- El moreno pudo notar que el semblante tranquilo de su amiga poco a poco iba tornándose más severo –Y sin embargo, cuando observo el cielo de este mundo es imposible reconocer las constelaciones o ver reflejada alguna estrella conocida. Eso tiene sentido, considerando que probablemente no hay ninguna estrella en este cielo después de todo, más allá de alguna capa generada por las redes de las computadoras, para hacerlo todo más familiar. Y entonces te das cuenta de lo lejos que realmente estamos de nuestro hogar…

-¿Sabes? No deberías tomar tan en serio a Izzy- bromeó levantando la vista –Simplemente son las nubes de tormenta que impiden ver el cielo. Lo que buscas está ahí Sora. Reorganizado, puesto de otra forma, pero ahí está… aunque a veces cueste encontrarlo.- afirmó mirándola de nuevo a los ojos – ¿Se trata de Matt, cierto?

-Matt esta… perdido- susurró sin cambiar un ápice su expresión –Como las estrellas, no puedo encontrarlo Tai, no en este mundo. No desde lo de Tk. Y se está lastimando a sí mismo y lastima a otros.

-Mmm… eso es porque Matt tiene la capacidad de ser un verdadero idiota- Contestó encogiéndose de hombros, robando la atención de Sora –Pero no está perdido, simplemente le cuesta reconocer el camino, ya sabes, por las nubes de tormenta, y como es un obstinado quiere hacerlo todo solo.

-¿Y qué podemos hacer nosotros?- Inquirió boquiabierta.

El elegido del valor sonrió mientras colocaba la mano sobre su hombro. –Eso es fácil. Tenemos que ayudarlo a encontrar el camino, soportar cualquier herida que pueda hacernos en el proceso, y luego perdonarlo.

-¿Perdonar?

-Claro, esa es la parte más importante- exclamó ante su sorpresa –Nadie se pierde si tiene amigos a su lado, y saber perdonar es lo que hace un amigo ¿Cierto? Todo lo demás que nos quede, desde el más profundo océano hasta la cima de la montaña más alta, en el planeta más lejano carece de importancia a su lado.

La pelirroja aun no salía de su asombro, pero eso no le impidió esbozar una reconfortante sonrisa. -¿Sabes Tai? Es cierto lo que dicen, aunque algunos no lo crean has madurado- bromeó guiñándole un ojo. Pasándole la sorpresa, en este caso a su compañero, junto con un leve sonrojo.

-No voy a poner eso en duda- dijo girándose hacia la entrada del pequeño edificio –Pero se avecina una tormenta, y aunque sé que te agradan las tormentas, deberíamos volver con los demás. A diferencia de las estrellas, la lluvia es muy real. Te prometo que nos mojaremos intentando llegar con los muchachos.


-¡No puede ser!

La exclamación de Izzy, sorprendido ante su computadora provocó que las 5 personas restantes en aquella habitación voltearan al instante. Los ojos del elegido del conocimiento yacían clavados sobre el brillante monitor, mientras sus pupilas bailaban de un lado a otro intentando seguir el veloz paso de sus dedos al teclear.

-¿Qué ocurre Izzy?- preguntó Kari acercándose.

El pelirrojo no paró de teclear –Al parecer… el enemigo ha estado siguiendo nuestros pasos desde el mismo momento en que llegamos al digimundo. Incluso ahora deben saber que está haciendo cada uno de nosotros. Eso explica porque siempre nos han llevado la delantera- Finalmente se detuvo por un instante, ahogando un profundo suspiro y bajando la cabeza, hasta apoyar la frente contra la máquina. –Maldición…

-¿Acaso tienen algún espía siguiéndonos?- exclamó el superior tragando saliva. –Los digimons no están en condiciones de tener otra batalla.

-Pues, no es exactamente eso, pero más o menos- respondió serio –Como saben, este mundo está compuesto de redes y al igual que hacia etemon, miragemon está usando las redes para leer información acerca de nuestros movimientos. Probablemente incluso sea el motivo por el que no he podido comunicarme con Genai desde hace varios días.

-Entonces ¿Eso significa que sin importar a donde vayamos, él lo sabrá?

Izzy lo negó con la cabeza, mientras volvía a sumergirse –Cuando me di cuenta que había algo bloqueando las comunicaciones intenté seguir su rastro a ver si podía conducirnos al paradero de Tk. Al principio traté de romper la seguridad con un algoritmo asimétrico que desarrollamos en la Universidad de Tokio con la ayuda del padre de Sora, pero finalmente solo pude acceder a información fragmentada- el pelirrojo observó al grupo por un instante –Me costó un poco des encriptar los fragmentos, pero básicamente se trata de instrucciones de miragemon a varios de sus secuaces diciéndole nuestro paradero, y en uno puede leerse como alguien se comunica con él para informarle que las redes fueron hackeadas, y ya pueden saber exactamente cada uno de nuestros movimientos.

Sora se puso de pie, observando la torrencial lluvia que azotaba el exterior – Izzy, ¿Hay algo que podamos hacer? Hasta ahora hemos sido piezas de ajedrez. Aun hallando a Tk, si intentamos llegar hasta él en estas condiciones es probable que miragemon simplemente lo mueva de lugar.

-En efecto, Sora- afirmó el elegido esbozando una pequeña sonrisa –Pero en este momento, nuestra ventaja es que miragemon no sabe que sabemos esto. Ahora que penetré en su sistema puedo dejarle un rastro falso de nuestra posición. Lo suficientemente grande para que lo note y lo suficientemente pequeño para que no sospeche nada. Eventualmente lo averiguará, pero eso nos dará tiempo para movernos.

-¡Sin que él lo sepa!- completó Tai entusiasmado.

-Aún mejor que eso- respondió Izzy estirando sus dedos –Miragemon pensará que sabe dónde estamos, si usamos esa ventaja para atacarlo por otro lado no estará preparado. Así podremos ir un paso adelante para variar.

-Eso es genial chicos pero… aún tenemos que encontrar a Tk.

El pelirrojo se acercó a gabumon, quien había permanecido en silencio durante la mayor parte de la noche, volteando la pantalla de la computadora hacia él, y provocando que el resto del grupo también se interesara.

-Observen esto- dijo abriendo un extraño mapa –Este es un plano actualizado de la región que me transfirió Genai cuando estuvimos en su casa. El punto rojo somos nosotros. Ahora que estoy en el sistema del enemigo solo necesito emplear un poco de ingeniería inversa para llegar a la fuente. No es seguro que Tk esté allí, pero es nuestro mejor intento.

El menor del grupo abrió una pequeña ventana auxiliar, desde donde insertó un programa, e instantáneamente una ruta azul empezó a generarse en la pantalla.

-¡¿Tres?!

El lamento de Mimí apaciguó los ánimos iniciales. Izzy suspiró de nuevo y dejó la computadora de lado, y Kari se desplomó decepcionada. El mapa generaba tres nuevos puntos en lugar de uno, una vez más, su búsqueda se veía truncada.

-¿Hay tres fuentes?

-No Joe- Sentencio el tamer de tentomon con la mirada baja –El origen está oculto, la fuente puede estar ubicada en cualquiera de los 3 lugares, los otros dos simplemente son trampas falsas… y desgraciadamente no puedo acceder a nada mejor que esto.

-Pero entonces ¿A cuál debemos ir?

El pelirrojo pareció indeciso ante la duda de la castaña –Kari yo… Realmente no lo sé- suspiró cabizbajo –el servidor principal puede estar en cualquiera de ellas, y los otros dos puntos pueden ser cualquier cosa.

-Bien, podríamos separarnos y atacar todos al mismo tiempo- sugirió Mimí hastiada.

-¿En tres grupos? No, es demasiado peligroso, aun cuando no nos espere, el servidor estará muy protegido- Tai se puso de pie, acercándose al monitor –Izzy ¿Cuánto tiempo dices que tenemos antes de que miragemon logre dar de nuevo con nuestra posición?

El pelirrojo abrió los ojos al máximo. –Me temo que no el suficiente para recorrer tres lugares tan lejanos.

-Entiendo- dijo clavando su mirada entre las líneas del mapa -¿Y qué tal dos?

-Puede ser, aunque es un poco arriesgado ¿Qué tienes en mente?

El castaño señaló la ubicación donde se encontraban. El mapa los colocaba en la periferia de un gran bosque tropical. Uno de los puntos se ubicaba no muy lejos de su lugar actual, en el corazón del tupido bosque, el segundo estaba en una pequeña sierra montañosa que separaba al bosque del desierto de dónde venían, y el tercero era el más lejano. Para llegar a él había que atravesar por completo el inhóspito desierto, hasta un gran cañón.

-Podemos separarnos en dos grupos, uno puede ir al punto más lejano, mientras que el otro se dirigirá hacia uno de estos dos- exclamó en dirección al bosque y la cordillera –Así en caso de que no tenga éxito, aun tenga tiempo de cubrir el tercer punto.

-Bueno, si podríamos Tai, pero…- El elegido de la sinceridad lo observó dubitativo, ajustándose los anteojos con su índice -Aun así, si nuestros digimons apenas pueden alcanzar el nivel adulto no hay garantías que podamos hacerle nada a miragemon.

-No Joe, Tai tiene razón. Es la mejor oportunidad que tenemos, y para ser franco, es mucho mejor de lo que esperaba.

La voz que venia del exterior provocó que los 7 voltearan al instante, sorprendidos. Un empapado Matt los observaba desde afuera de la estructura, soportando los potentes embates de la tormenta y con los ojos aun enrojecidos, pero también dotados de un azul intenso que brillaba en ellos, desde su interior. Tai sonrió, observó a Sora y su sonrisa se hizo aún más grande. Era eso que buscaba entre las estrellas. Matt ya no se encontraba perdido, estaba de vuelta, a pesar de la tormenta.

-Matt…- gabumon fue el primero en reaccionar, apenas con un par de pasos en dirección de su compañero, y luego se detuvo vacilante, como quien se aproxima demasiado a un precipicio.

El rubio subió las escazas escaleras que los separaban, y frente al grupo trago saliva, con la mirada gacha. –Izzy, lo que hiciste fue increíble. Son solo tres lugares. Estoy seguro que en poco tiempo Tk estará a salvo, de vuelta con nosotros.

-No tienes nada que agradecer Matt, todos queremos ayudar a Tk.- Respondió el pelirrojo con tranquilidad.

-No- lo interrumpió el ojiazul –No es cierto. Tengo mucho que agradecerle a mis amigos. Sin ustedes no podría rescatar a mi hermano, yo soy el que no se ha comportado como tal y… para empezar. Gabumon, muchachos yo… lo siento mucho.

El silencio, atronado por la fuerte lluvia imperó por unos segundos. Luego Joe rompió la distancia, y sonriendo apoyó su mano sobre el hombro del mayor de los hermanos Ishida.

-Claro que si Matt, aun siendo tan obstinado eres nuestro amigo. Ahora ven conmigo, necesito terminar de curarte. Partiremos con el sol.

Sora parpadeó un par de veces, mientras el superior habría su bolso por unas provisiones médicas. Podía observar, casi palparla. La inerte realidad que cambiaba la dirección del viento, arrastrando la tormenta y reordenando las estrellas. Era un gesto simple, perdonar… como en sueño.


A medida que caminaba entre los corredores, las llamas continuaban arrasándolo todo, purgando de ese mundo la debilidad de los tristes digimons que habían cometido el error de retar a sus superiores. “¿Qué puede motivarlos a hacer algo tan estúpido?” Se preguntó mientras subía las escaleras de la enfermería.

Después de todo, no era su problema, al entrar al segundo piso aegiochusmon supo que ya él había cumplido las órdenes que se le habían encomendado: eliminar a esos pobres diablos, y raptar al humano. El objetivo estaba inconsciente, tirado en una de las camas e ignorante de que la aldea completa estaba siendo consumida por el fuego. Era tan pequeño, débil e insignificante que pensó que si miragemon quería acabar con el bastaba con dejarlo ahí, bien el humo o las llamas lo matarían en poco tiempo. Pero eso tampoco era su problema, así que lo sujetó con un brazo y lo coloco sobre su hombro.

-Algo habrás hecho para que te quiera vivo- susurró mientras se alejaba hacia la ventana. –Ahora conocerás lo que significa el sufrimiento.

Porque solo seguía órdenes, pero aun así, no podía negar que la sensación de arrebatar una vida era estimulante.

Intentó salir por la ventana, pero era demasiado pequeña para su envergadura. Un ligero impacto de su puño contra el adobe corrigió ese desperfecto, y la hizo saltar por los aires convertida en polvo. Fue al aproximarse al vacío cuando noto que aún quedaba uno, un diminuto botamon lo miraba fijamente desde la cama más próxima, aun sin edad suficiente para tener conciencia de lo que le esperaba.

Con delicadeza bajó al humano hasta el suelo, y se postró en frente del bebé. Matar… saboreó la última de sus órdenes, mientras apretaba la mano y raspaba el suelo con sus pesuñas. Y fue el momento en que se suponía acababa la vida del ultimo aldeano cuando se percató que no había sido capaz de hacerlo. No había nada nuevo, nada particular, si acaso la infantil mirada que le arrojaba ese botamon, o el cumulo de nubes que se aproximaban desde el horizonte. Debía hacerlo, no había motivo aparente, ni razón justificable.

Pero no pudo.

Suspiró brevemente, y tomó de nuevo al humano. Después de todo ese día no había sido tan monótono, hizo dos cosas que hasta fecha jamás había realizado…

Desobedecer una orden.

Y perdonar una vida.

El pequeño digimon observó con fascinación las llamas a través del agujero en la pared, eran las llamas de su hogar, las cenizas de sus familiares… y sin embargo allí estaba. Porque el funesto punto que ahora se perdía en el horizonte así lo había querido.

Bueno, es todo. Ojala les haya gustado, me parece un capitulo transcendental, sobre todo para el desarrollo del personaje de Matt. En breve estaré actualizando mi blog para los comentarios sobre el capítulo. Saludos, y gracias por su lectura, si pueden dejarme su impresión en un comentario se les agradece.





 
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Soncarmela

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Bele, después de leer el capítulo, me quedo muy confundida. Más que nada porque acordarme de los otros capítulos tras tanto tiempo es complicado. Me gustaría, como petición, que hicieras un resumen de lo que ha sucedido. Porque la historia está muy interesante, pero una se lía un montón xD Me alegro que la continúes y no la dejes parada como ha pasado con otras historias. Como no tienes mucho tiempo para escribir, un resumen de capítulos anteriores antes de actualizar sería perfecto.
 
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Soncarmela Soncarmela Gracias por pasar a leer ^^ y por tu opinion. Yo se que es complicado seguir un fic con tanto tiempo entre las actualizaciones, es mi culpa, y lo asumo, el que el numero de lectores se haya reducido tanto =P al final no puedo pretender que le puedan seguir el hilo siendo tan inconstante, aunque es mas que nada un trabajo escrito para mi mismo xD la cosa es que escribir un resumen de los capitulos me parece un poco traicionar el trabajo literario, no puedes resumir el contenido de una novela sin desvirtuarla. En mi blog tengo una especie de recuento de cada uno, pero es mas a modo de analisis que de resumen como tal. Igual gracias por la sugerencia, voy a darle la vuelta y probablemente resene de alguna forma los capitulos, seguramente en el primer post del tema. Si al final lo hago te aviso ^^
 
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Buenas lectores que aun esten por aca ^^ aprovecho que vuelvo a ser un poco mas constante en este subforo para avisar que sigo vivo y el fic va a continuar, de hecho ya tengo bastante avanzado el septimo capitulo, pero al menos por unas 5 semanas mas me sera imposible publicar.

Tambien estare editando los capitulos(no el contenido, puramente cosmetico) para hacer el fic un poco mas organizado para los que lo lean, ya que tiene tanto tiempo desde que empezo.

En este blog, cuya idea me la dio mi buena amiga Lady Beelze Lady Beelze pueden encontrar comentarios y sintesis tanto de los capitulos como de cosas del fic que me parece que vale la pena destacar ^^ Hasta pronto!

Anotaciones y Reflexiones. Un blog de Digimon
 

Arki

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Esto es justo lo que necesito en mi vida :'D

Obviamente que me tienes asegurado. Ya dejé (con mi viejo usuario, ja) mis impresiones de los demás capítulos, pero los releeré para recordar los detalles. Es genial que vuelvas.

Si alguien que no leyó este fic decidió entrar por curiosidad y ver los últimos comentarios, déjenme decirles: LEAN ESTA OBRA MAESTRA. God tier story here. Es excelente, jamás se arrepentirán de leerla.

Ya me ilusionaste, eh! En cinco semanas estaré persiguiéndote xD
 
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