Rol Digimon Rebellion; Kamigami no Kōru. {Eaglemon | Here we go, Digital World.}

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we rise
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Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo.
Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.


{ 1 }
Hace cinco años

Mamá y papá sólo la observaban en aquella cama de hospital, Katalin sencillamente estaba en babia, con la vista perdida en algún punto de la habitación llena de máquinas, la sonda naso-gástrica le causaba comezón en la nariz y dolor de garganta y tenía un sabor tan desagradable como la mierda en su boca. Se incorporó patéticamente, cayendo en los dos primeros intentos, fue papá quién la ayudó a incorporarse bien. Ambos parecían desvelados, pero aún así, ni un rastro de reproche en sus miradas. Tampoco hicieron preguntas, Katalin, con lo estúpida que estaba tras el síndrome anticolinérgico, habría sido capaz de responder nada.

Estuvo muy, muy cerca de la muerte gracias a una ridícula cantidad de la atropina que mamá utilizaba por el síndrome de intestino irritable, papá se culpaba por haber dejado las píldoras en un lugar accesible a su estúpida e impulsiva hija. Claro, el chiste de las setenta píldoras de un compuesto de atropina y algo más no vino solo, hubo sobredosificación de otras pastillas tanto peores, lo típico, psicotrópicos al por mayor... ¡ventajas de tener un padre farmacéutico!

Katalin volvió a cerrar los ojos, deseando en su fuero interno no volver a abrirlos nunca más.

Dolía tanto estar viva.

{ 2 }
Hace tres años

Del incidente de S.A. -Síndrome Anticolinérgico- habían transcurrido dos años, la terapia psicológica en combinación a la psiquiátrica surtía sus efectos... bueno, algo así. Papá y mamá nunca sospecharon que realmente Katalin no había mejorado en nada, tan dulces los dos... la querían mucho -¡por Dios que la querían!- pero el trabajo siempre era más absorbente y bueno, Kitti se llevaba bien con las nanas que le cuidaron desde chiquita. Las nanas mantenían a salvo a la pequeña Katalin de cometer otro acto suicida. Pero Kitti sabía herirse y esconderlo bien, Kitti sabía esconder, no mentir porque mentira suena fuerte, sí, esconder.

Aquel año le ofrecieron una beca de estudios en Japón.

Ese día de verano, en pleno Budapest, con aquel verano siempre suave de las tierras húngaras, Katalin analizaba detenidamente la cartilla dispuesta ante sí; mamá y papá debían autorizarla, entonces debería sacar la visa estudiantil... tres años en Japón, se preguntó si acaso el sistema húngaro y el sistema japonés tendrían similitudes.

Papá y mamá dejaron un momento sus ocupadas agendas para escuchar a Kitti.

Kitti no supo qué decir, sólo extendió la carta.

Mamá recordó a su hermana menor viviendo en Japón y, ¡oh, coincidencia! Justo en Tokio, justo en el distrito en donde Katalin tenía el intercambio. Capricho del destino, algo la quería fuera de allí.

Durante esas vacaciones, tomó su primer vuelo transcontinental. Durante ese verano conoció tanto a su tía Nikkol como a su compañero, Nikkol también tenía un compañero de aquellos, por lo que la llegada de Hawkmon a su vida fue asumida como normal.

Hawkmon tuvo la entrada más natural a su desastrosa vida, ergo, él también se cargaba su propio desastre tras de sí. Y juntos, juntos los dos, conformaban un hermoso desastre.

Mientras estuvo de verano a primavera nivelándose con exámenes -según el dichoso programa- y perfeccionando su japonés hasta volverlo fluído como su natal húngaro, el lazo con Hawkmon se intimó más; ella le enseñó su idioma, él le enseñó a reconocer unas hierbas de otras para mezclarlas con el té en una tarde lluviosa de invierno. A Katalin le gustaba el té, pero no sabía prepararlo, Hawkmon lo hacía en su lugar, siempre mesurando las cantidades entre té sencha, hierbabuena y naranja, le preparaba siempre algún té diferente para las largas sesiones de estudio. Katalin a cambio le contaba historias de los temibles conquistadores magyares* y le cantaba canciones en húngaro, ya que Hawkmon parecía feliz de escuchar un idioma diferente.

Era una amistad extraña, ajena incluso a los otros dos que compartían vivienda con ellos, Terriermon y Nikkol no eran tan cercanos, ni siquiera alcanzaban ese extraño y caótico grado de complicidad. Hawkmon cuidaba de Katalin y Katalin cuidaba de Hawkmon aunque discutieran la mayoría del tiempo.

Sí, Hawkmon definitivamente fue su primer amigo.

{ 3 }
Hace dos años
Me voy a clases, vuelvo por la tarde —se despidió la húngara, lanzándole en el aire un beso a su compañero.
Jódete —le respondió el ave, volviendo a su lectura.
Yo también te quiero —soltó una risita, saliendo del departamento.

Ah, primavera en Japón, era la primera vez que la veía. La había visto por postales y por televisión, nunca había estado tan cerca de un cerezo, ¡pero en Hungría también era bonita! Era su primera primavera en otra tierra, ¿qué más se podía pedir? ¡Estaba fascinada!

Apenas abordó el tren, dejó que la expresión grave se apoderase de sus facciones, debía poner la distancia, porque Nikkol, Terriermon y, sobre todo, Hawkmon, eran un asunto aparte, ellos siempre sabrían comprender si algo no andaba bien, estos extraños no tendrían la menor idea y todos sus esfuerzos académicos se vendrían abajo y ella estaría de patitas de vuelta en Budapest. Hizo memoria y, sí, había tomado su medicación esa mañana. Kitti estaba segura y el mundo también.

Llegó a la escuela, verificó su nombre en las listas de afuera en primer año. Bien, 1-B, sólo su nombre estaba escrito con katakana** y procedió a caminar a paso rápido hasta el aula, buscando una ubicación discreta para esperar el inicio de la clase.

¡Mierda! Tenía que ir a dirección a dejar documentos y luego a la sala de profesores. Entre el ir y venir de todo, terminó entrando poco después de la maestra, quien escribió -mal- su nombre, Kataline le quitó el marcador y escribió los carácteres correctos.

Buenos días, soy Bíró Katalin, si les es difícil pueden llamarme sólo Kati. Eh... soy húngara y estoy de intercambio aquí hasta la graduación. Un gusto —dedicó una breve reverencia tal como había aprendido a través de su tía y volvió a su asiento.

No habló si no para responder preguntas que surgían entre clases, se abstuvo de opinar en la elección de directiva de clase. Ya quería llegar a casa, la verdad, la gente a su alrededor le ponía nerviosa. Y al receso llegó el momento que estaba temiendo tanto... preguntas y preguntas.

Hey, Biro-san, ¿cómo aprendiste japonés? ¡Lo hablas muy bien!
Eres muy alta, Kati-san.
¿Y cómo era tu vida en Hungría, Kati-san?

Comenzaba a sentirse mareada, por lo que se excusó y terminó pidiendo permiso para irse a la enfermería, apenas llegó allí se tiró sobre la camilla, mirando el techo.

No, no estaba lista para ser el centro de atención, no de esa forma. Se cubrió un momento el rostro con las mano para luego deslizar su diestra al bolsillo de su falda, encontrando allí su pequeña e inseperable navaja. Nada que un par de cortes no pudieran solucionar, ¿cierto? Tras verificar que nadie la vigilara, continuó en aquel silencioso ritual, su pálido rostro se contraía de vez en cuando en muecas de dolor. Cuando se sintió satisfecha, rehizo los vendajes de sus muñecas y se quedó otro rato allí tendida, decidiendo salir en el cambio de hora.

Biro-san —la interceptó la secretaria—. Hay unas personas que desean hablar contigo... ¿has hecho algo indebido? E-Están en la oficina, de todos modos...

La mujer parecía asustada, Katalin se puso de inmediato en alerta.

No lo creo... pero preguntaré de todos modos, muchas gracias por avisarme —se dirigió a la oficina.

A veces, desea no haber acudido a ese llamado, pero lo hecho, estaba hecho.

Tras explicaciones breves, verse entre la espada y la pared... y que despertaran su curiosidad innata, pasaba a formar parte de Black DIamond.

Con esto te comprometes a lo bueno como a lo malo que significa estar con nosotros, Bíró.

El hombre depositó en sus manos un diamante negro que Katalin guardó rápidamente en su bolsillo.

Bueno, después de todo, planeaba buscar un empleo a tiempo parcial.

{ 4 }
Presente
A veinticinco metros de ti, Hawkmon, ¿necesitas evolucionar? —La pelinegra se mantenía oculta entre unos arbustos, mirando atentamente las señales de su Digivice.
No de momento, Kata, puedo manejarlo todavía —el digimon se movió presto cerca del oponente, un simple 'salvaje' que ya había tenido suficiente diversión causando alboroto en la ciudad.

La cosa era simple, debían mandar de vuelta al mundo digital a un Dokunemon antes de que evolucionara a nivel Champion. Katalin había trazado un plan y la idea era seguirlo y enviarlo de vuelta al Digimundo, en lo posible sin pelear.

Tiendo a ser olvidadizo, Kata, ¿me puedes decir qué tipo es y ataques de los que deba cuidarme en especial? —Hawkmon volvió a tomar una prudente distancia, esperando el momento de agarrarlo y enviarlo al mundo Digital otra vez.


Dokunemon
Larva - Virus
Insect horde, poison ride, worm venom, capture net.

Ten cuidado, es un tipo venenoso, Hawkmon —informó la chica tras revisar los datos.
Vale, vale —asintió, un ataque desde altura debería ser efectivo.

{ . . . }

¡Bien! Trabajo realizado —Katalin se estiró, guardando su digivice en el bolsillo de sus shorts—. Nikki dijo que hoy no volvería, ¿quieres noche de películas tontas?
¿La Naranja Mecánica? —sugirió Hawkmon.
La Naranja Mecánica —afirmó Katalin.

Entonces el digivice vibró en su bolsillo, lo que llamó la atención de Katalin, pues nunca vibraba, nadie se comunicaba por aquel medio, ¿o sí? Llamó a Hawkmon con un gesto, yendo a una de las bancas del parque y tomando asiento para leer el mensaje.

Para su sorpresa, el mensaje estaba en su lengua natal, Húngaro.

Señorita Bíró:

Dejemos las formalidades de lado, ¿quieres? Estás lo suficientemente demente como para decirme que sí, sin siquiera leer este mensaje. Te apuesto toda tu medicación del mes a que sí.

Sobra decirte lo que es el Digimundo, ¿verdad? Bueno, Katalin, déjame presentarme, soy Shinduramon, algo así como tu niñera, tu protector, ¿qué te conviene más? Ya, mejor paso a explicarte para qué te he hablado, humana desquiciada. Bien, el Digimundo existe, gracias de antemano por devolvernos a los rebeldes.

Como te decía humana, vas a buscar a otros humanos como tú, si es que tienes algo de sentido común vas a reconocerlos, si no le pides al ave que tienes por compañero y si ninguno acierta... espera a que los encuentren a ustedes.

¡Por cierto! Si enseñas este mensaje a alguien más, en especial a los de tu organización, voy a picotearlos hasta que se mueran.

Que sea nuestro secreto,
con amor, tu guardián,

Shinduramon.
Así que... —Katalin suspiró pesadamente, pasándole el mensaje a Hawkmon, quien lo analizó y luego le devolvió el dispositivo a la pelinegra—. ¿Qué haremos, Hawkmon?
Es un Deva... no creo que sea oportuno desobedecer, después de todo son los sirvientes de las Cuatro Bestias Sagradas... —Hawkmon la miró fijamente al rostro.
Algo me has dicho al respecto... —La chica le miró a los ojos—. No tenemos nada que perder, además... comienza a ser un poco agotador trabajar para Black Diamond.
Coincido plenamente contigo —concedió.
Aceptemos pues.


Bien, Kirari Kirari, creo que soy la última, no estoy segura.
Intro lista :'D

*Aclaraciones*
*= Magyares, la tribu que dio origen a los húngaros actuales, se dice que eran de temer. También corresponde al nombre de la nación en su idioma -Magyarorzag-
**= Katakana, usualmente los nombres extranjeros se escriben en Katakana -la mayoría se hace en hiragana-
 
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Arribaron antes de lo que esperaban a la instalación de Black Diamond en Japón. La primera en bajar fue la Rothschild quien sin demorar un segundo más descendió las escaleras del jet estirándose plenamente al final. Tras ella iba el par de masculinos que descendieron. Joan soltó un chiflido de admiración, la instalación tenía buen rostro e incluso era un tanto más grande que la cede en Alemania. Un vibrar lo sacó de su admiración y descendió la vista a su muñeca, no había sido la suya. A su lado Jens elevaba su muñeca para ver la pantalla del dispositivo digital.

¡JEN! ¡SACAME DE AQUÍ!. — Gritoneó el digimon en la muñeca del pelinegro—. Estamos seguros ahora. ¡Sé que puedes escucharme!. — El aludido oprimió un botón del dispositivo y un rayo de luz después el dragón rojo estaba ante sus ojos—. Odio ir en esa cosa. — Gruñó mirando a su compañero.

Discúlpame, Guilmon, pero la última vez que fuiste fuera del digivice hiciste bastantes estragos. Ahora debes viajar dentro de él. — Respondió señalando el dispositivo digital con su índice derecho.

Excusas. ¡Excusas!. — Gruñó saltando literalmente sobre su elegido y derribándolo. Jens soltaba quejidos bajo el cuerpo del dinosaurio que defendía sus derechos de digimon de una peculiar manera. Jackie observó al par y suspiró. Joan elevó su muñeca y observó la pantalla de su dispositivo. Con una segunda luz otra criatura hizo su aparición.

¿Cómo te sientes, Kotemon?. — Cuestionó Breuer mirando a la reciente criatura aparecida.

Sin novedades. — Exclamó correctamente el ser digital recibiendo un asentimiento por parte del humano.

Lucemon. — La voz de la chica, aunque baja, fue el llamado para que un ángel apareciera a su lado envuelto en una aureola de datos. Guilmon dejó de golpear a su presa y caminó hasta donde el reciente ángel había hecho obra de aparición.

Tienes que enseñarme a salir de eso. — Lo observó. El ángel negó.

Fui parte de tus estragos.

No es culpa mía que tus alas se confundan tan fácilmente con una almohada. — Se excusó desviando la mirada.

Sean bienvenidos a Black Daimond. — La voz llamó su atención. Una mujer llamó su atención. Portaba un uniforme en perfectas condiciones y una corbata negra con un diamante negro al frente. Ese debía ser su símbolo personal, tal y como era con cada miembro de la organización—. Llegan retrasados. — Expresó con dureza al trío. La mirada de los hermanos viajó inmediatamente al tercero que observó dubitativo. No conocía el idioma con el que aquella chica se expresaba. No era alemán, y muchísimo menos inglés, idioma con el que al menos entendería un 75% de la conversación. Era japonés. ¡Japonés!.

Watashi, am, speak, no, no. Emm. — La femenina lo observó con cierto toque de duda y el muchacho se apenó. Jens se adelantó a su compañero explicando en el idioma natal de aquella joven que su amigo no conocía el idioma. La miembro de la organización asintió con cierto asombro, giró sobre su propio eje y dio guía al trío de muchachos al interior del lugar—. Parece algo raro que no sepa el idioma. — Habló desanimado Breuer avanzando a pasos cortos. Una mano se deslizó en la suya y volteó a ver a la femenina a su lado.

No es para tanto, lo intentaste al menos. — Le mostró una sonrisa. Joan se derritió allí mismo, no podía más que embobarse con aquella mirada y apoyo que ella siempre le otorgaba—. Ella dijo que nos retrasamos. — Explicó sin dejar de avanzar. Justo a su lado Lucemon levitaba a su par.

No ha sido culpa mía, no me dejaban pasar por el metal, no hasta que llegó un miembro de la organización y me permitieron el ingreso. — La chica asintió ante sus palabras.

¿Aun no puedes transmutar sin cargar metal?. — Cuestionó Jens que iba escasos pasos adelante. El rubio negó. Soltó a la chica a su lado y observó sus dos palmas.

Siento que puedo hacerlo, pero no lo consigo. — Cerró su palma—. Pueden ser imaginaciones mías, sería imposible crear metal de la nada. — Explicó.

Atravesaron pasillos hasta llegar donde parecía estar la habitación principal. La femenina abrió las puertas y se retiró. En el interior había una enorme mesa donde un grupo de muchachos estaban sentados alrededor de ella. Todos eran diferentes, era notorio que todos llegaban de un punto diferente del mundo. Las miradas viraron hasta el reciente trío que ingresó en silencio a la habitación y tomaron lugar en los tres lugares restantes. Jackie no pasó por alto el número de asientos y de personas, una corazonada la había inundado, sin embargo, había un puesto vacío.

Parece que finalmente el trío faltante de dignó a aparecer. — Un tono arisco resaltó en la habitación obligando a los presentes a voltear al principio de la habitación—. Por eso siempre odie a todos los alemanes. — Escupió aquellas palabras volteando a ver a los muchachos que ofendidos observaron al dueño de la palabras. Joan comprendía totalmente lo que ese hombre decía. Estaba hablando inglés.

Fuertes palabras de alguien que no sabe subir su bragueta tras salir del sanitario. — Una sonrisa divertida surcaba los labios de la alemana que posaba su mentón sobre sus palmas. El hombre se crispó y bajó la mirada rápidamente. Las risillas no faltaron en aparecer entre los presentes. La Rothschild fue la que más disfrutó aquel momento, un movimiento mental básico fue lo que necesitó para regresarle la moneda con la que había atacado.

Malditos chiquillos. — Expresó dando la espalda a los muchachos y subiendo el cierre lo más rápido que podía—. Ha roto una regla, Rothschild, espero entienda si tomamos ciertas medidas de castigo. — Sonrió de medio lado y la femenina retiró la vista notoriamente molesta. Sí, solían manejar las amenazas para mantener a sus peones bajo sus órdenes.

Como sea. ¿Qué carajo hacemos aquí?. — Inquirió el más joven del grupo en el cual se mostraba a cantaros lo incomodo e irritado que estaba por estar en aquel lugar y parecía o más bien, no era el único con aquella mirada asqueada en aquel lugar.

Las luces se apagaron repentinamente dejando únicamente la luz de la pantalla visible. Una imagen apareció. Un digimon, algunos parecieron reconocerlo, aparte de los seres digitales que observaban la pantalla, algunos humanos sabían de aquel digimon. Quizá por voz de sus aliados o habían enfrentado alguno en el pasado.

Este es…

Thunderbirdmon. — Habló un miembro de cabellos morados. El presentador volteó a verlo—. Por favor. ¿De verdad cree que ninguno de nosotros lo sabe?. Somos cazadores digitales, después de todo. — Cruzó sus brazos.

Como decía. — Continuo, ignorándolo—. Este digimon ha causado estragos a cada rincón de Japón.

¿Y?. — Interrumpió—. Es Champion. ¿Acaso sus miembros de Japón no saben hacer su trabajo?. — Habló con un tono arisco uno de los miembros, nuevamente el más joven—. De haber atacado Norteamérica nos habríamos encargado de él en segundos. Samuráis inútiles. — Dejó el peso de su cuerpo en el asiento perdiendo total interés en el tema que comenzaba a tratarse.

Desde su aparición en Japón, los miembros de Black Diamond Japón desaparecieron sin dejar rastro. — Habló una segunda voz masculina femenina que ingresó a la habitación. Había sido la misma mujer que segundos atrás había recibido a los alemanes. Y Jackie que creía que no era más que un cadete en entrenamiento—. Creemos que su eliminación detendrá las desapariciones.

¿Y nos llamaron para eso?. ¿A doce de nosotros contra un Champion?. — Jens tomó la palabra. Los había contado desde que ingresaron a la habitación. Eran demasiados para un simple digimon.

Tras su aparición y la desaparición de los cazadores de esta zona más digimon han llegado y de alguna manera aparecen a la par de Thunderbirdmon, aun cuando nosotros los mantenemos en control nos es imposible hacerlo rápidamente.

Claro. No tienen digimon. — Habló una voz baja que pertenecía a una albina. La femenina al frente asintió.

Ustedes están aquí para dar final a Thunderbirdmon. Esas son sus nuevas órdenes. Hasta entonces permanecerán en las instalaciones.

¿Permanecer encerrados como ganado?. No va conmigo. — Habló una chica de ojos purpura.

Es por su propia seguridad. Si los ataca estando solos nada nos asegura que volverán. — Los miembros se miraron unos a otros. Era persona los irritó, sí estaban en aquel lugar era porque podían con un Champión incluso con los ojos vendados. Los estaba subestimando—. Es todo lo que necesitan saber. La localización de sus habitaciones ha sido enviada a sus dispositivos. — Pronunció antes de desaparecer por la puerta. Las luces volvieron a encenderse y entonces ambos desaparecieron por la puerta por donde habían aparecido.

Todos se incorporaron y caminaron a la puerta. Aquel par de personas estaba mal si pensaba que todos ellos permanecerían dentro de las instalaciones.

Resumen:
Todos se encuentran en las instalaciones de Black Diamond donde les han negado la salida. El punto ahora es salir de allí para ver la ciudad. Pueden presentarse y cosas así, pero es necesario que salgan a la ciudad.
Acuarius ha dejado el Rol lo que abre un cupo con Vikararamon si alguno desea tener un doble personaje es libre de crearlo. Se abre el cupo.

L Libra. Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel D digimon263 H Leny Van-dike ArisuDokuro ArisuDokuro Carrie Carrie S Saint_Mordred D Devian Lilith R Ryoku
 

Dudo si mis sentimientos son reales
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Aahh me canse
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Nombre | Apellido | Apodos: Aksel "Alex" Rosenberg/Keaton (El Lobo en Black Diamond) (más adelante se explicara porque doble apellido)


Edad: 19


Nacionalidad: Vikingo/Dinamarco - Canadiense (ni idea si existe xDD)


Apariencia | Vestimenta:

Mide 1.89, de mirada fria o desinteresado, ojos color oro, cuerpo tonificado, de un gran atractivo a simple vista, cabello negro muy rebelde con un tatuaje en hombro derecho.
Tiene varias cicatrices por el entramiento y por lo travieso que era de pequeño e igual tiene una quemadura también culpa de los entrenamientos.

Suele usar un abrigo negro, con unos detalles rojo y plateado y una gran bufanda (lo usa solo si hace frio)


Debajo de del abrigo y Asi es el

Detesta que noten el color de sus ojos por lo que usa casi siempre esto

Emblema: Amistad


Elemento: Gravedad


Habilidad:

- Tras un entrenamiento extremadamente forzoso sobrepasa lo promedio sin tener que llegar a nada extremo, aun así aveces el mismo se da miedo.

- Aunque muchos creen que su elemento es peligroso, en realidad no lo es, puede controlar cierta tiempo la gravedad lo necesario y asta cierta distancia.

- Lo detesta con toda su alma pero cuando canta pueda tranquilizar a persona y animal, muchos dicen que su vos sería el de un ángel y entiende a los animales.

- Puede crear ilusiones lo que le a servido para salirse con la suya y conseguir fácilmente información.

- No cree que sea una habilidad pero tiene un magnetismo para las mujeres, aunque a el ni le importe eso.

- Puede aprender cualquier clase de arte marcial con solo verlo de una vez, aparte de casi siempre su mente esta en blanco porque no se le puede leer la mente ni controlar pero si esta bajo presion te saca cualquier plan que funcione.


Motivación en Black Diamond | Articulo: Que puedan proteger a su madre adoptiva de cualquier cosa que haga el gobierno de Dinamarca y Estados Unidos, además de que borren todo lo que tenga que ver su lado Rosenberg y que al menos pudieran enviar una leve cantidad de dinero a su mamá en nombre de él.

- La marca o más bien tatuaje lo tiene en el pectoral derecho y otro la mano izquierda tapado con unos guantes.


Personalidad:

Es desconfiado, algo tosco, distante, algo orgulloso, frio, distante de todos y arriesgado. Muchos lo verán como un futuro traidor, pensando que es fácil de convencer al hacerse el más frio, pero ante aquella personalidad este alguien sumido en la tristeza, algo paranoico, aun desconfiado por su falta de amistades pero puede ser alguien amable, valiente y algo respetuoso.

Aunque su emblema sea amistad, solo tuvo 3 amigos que después lo dejaron solo, por lo cual creo que la amistad es un simple juego de palabras aun así teniendo una amiga más, el cree que solo está con él porque es sumamente intimidante, fuerte y algo popular con las chicas sin siquiera el entender eso.

Después del incidente con sus padres siempre a querido sobresalir un poco y demostrar que el no es como los demás si no alguien mejor, incluso si tiene que sacrificar cosas el lo ara, mientras no incluya a su amigo.

Aun así siendo en el interior amable, no niega pero tampoco es directo ante preguntas como si mato o vio cadáveres, el simplemente sigue serio y sonríe levemente.

Puede sacrificar su vida por el de las personas que el considere amigos o sean amables con los animales pero para mantener su personalidad siempre o variados dirá, “Solo lo hice porque necesito a todos bien para poder cumplir mi trato”

Si es necesario para alguna misión Alex, puede ser romántico, cariñoso y por así decirlo el chico perfecto mientras todo sea en una misión o simplemente quiera jugar con alguien.

La única forma de que alguien lo vea sonreír de verdad tiene que estar con algún animal o cuando tenga novia amigos de verdad.


Historia:

Familia de empresarios reconocidos mundialmente y como tal nacido en una cuna de oro, aun así nunca tuvo todo a su disposición ya que sus padres lo hacían ganarse las cosas por lo que no fue malcriado si alguien que valora lo que tiene.

Aun teniendo todo el dinero y aunque fueran una familia con muchas cosas que hacer, siempre estuvieron para su hijo a veces dejando cosas a media hacer, pero aun así lograban triunfar.

Los Rosenberg al ser conocidos también tenían muchos enemigos por lo que Aksel fue algo protegido y entrando también para que pudiera cuidarse solo pero al tener tanto dinero también falsos amigos, pero al cumplir los 8 en un viaje familiar a Canadá.

Pasa cierto acontecimiento dejando a Aksel huérfano y apunto de ser secuestrado por ser un Rosenberg.

Antes de estar en Black Diamond una señora le salvo la vida y lo adopto como su hijo que había muerto y justamente tenía la misma edad de él, Aksel con sus 8 años acepta.

Recibe el llamado de Black Diamond a los 13 con el permiso de su madre el entra.

Datos Extra:

- Tiene cierto amor hacia los animales, cuando se le ve con uno tiende a sonreír, con una sonrisa que por alguna razón hace sonrojar a más de 1 chica.

- Sabe primero auxilios y los usare si es necesario.

- Puede guardar un leve odio hacia algo o alguien aunque siempre habrá alguien que lo haga explotar.

- Siempre usa un collar que le dio su madre de sangre y unos aguantes que le hizo su madre adoptiva.

- También sabe parkour

- Sabe usar armas de cualquier calibre y con su excelente puntería es temible.

- El es muy heterosexual aunque como nunca se inmuta al ver cosas pasadas muchos lo creen Homo o incluso Asexual. (jajaja xD)

- Ama mucho a su madre si alguien la insulta ten por seguro que terminas sangrando y pidiendo perdon a gritos.

-
Cuando se aburre escucha musica o se pone a jugar en su celular, algo llamado Cytus

- Su lema es “La vida es un juego, Sin juego no hay vida” Siempre que dice eso muchos lo miran mal, sin conocerlo.

- Su historia es la más incompleta aunque muchos lo vean algo directo, pues nadie aparte de los superiores saben la historia completa de lo que en verdad pasó.

- Tiene una mala costumbre de andar solo con pantalón o claro que conscientemente quitarse su suéter, aunque se encuentren chicas en ese momento.

- No cree del todo en la amistad y mucho menos en el amor, solo cree en el amor de su madre y la amistad de BlackLabramon.

- Habla varios idiomas dominando sobre todo Ingles, Frances, Danes, Latin, Aleman, Japones e Italiano por lo cual si quieren insultarlo en algún otro idioma pues no se xD.


- Es excelente detector de mentira y también mentiroso, todo para sus misiones sean perfectas.


Deva: Vikararamon


Digimon: BlackLabramon


Digivice: Dorado con Negro


Linea Evolutiva: Xiamon – BlackLabramon – Sangloupmon – Cerverumon/Astamon – Plutomon/AntiguoSphinxmon


Datos Extra:

- Quiera o no siempre convence a su compañero de que le cante algo

- Es fanático de Frozen por lo que Alex siempre canta Libre soy (xDDD)

- A diferencia de su compañero, es muy amigable, cariñoso y respetuoso, pero odia que alguien habla mal de Alex.

- Paso cosas parecidas a su compañero por lo que el comprende el comportamiento distante de su amigo.

- Se siente orgulloso de tener al Canadiense de amigo ya siempre quiso a alguien fuerte junto a él.

- Le encanta la comida de cualquier país.

- Al igual que su dueño sabe algunos idiomas, pero odia el Flamenco

- Le encanta cuando Alex lo llama por su apodo Mørke y cuando lo deja llamarlo Ziel


Kirari Kirari Termine .-.
 
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Dudo si mis sentimientos son reales
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Lo subo enseguida por que ando inspirado xDD

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Muy brillante, demasiado brillante diría el, aquella sala donde se encontraba de pie esperando a su superior era demasiado brillante, que hacían las luces prendidas y las ventanas abiertas a la vez, no lo sabía ni tampoco le importaba solo quería salir de ahí y poder volver a Canadá.

Ya cansado, apunto de retirarse, entra una esbelta mujer que pondría a cualquier hombre extremadamente nervioso, excepto al muchacho que ella aun trataba de seducirlo.

- Mi quería Aksel volviste sano y salvo de esas 3 misiones –Hablo la mujer de nombre May Delva apunto de abrazar al oji dorado aunque este solo la esquiva- Porque eres tan malo conmigo

- Donde está el señor Smith, señorita Delva –ignorando lo último, su mirada fría se dirigió a la mujer que parecía un poco estremecida-

- Porque no quieres ser mi pareja Aksel –le suplica la Delva a punto de volver a abrazarlo- Seriamos feliz los dos.

- Señorita Delva podría calmarse y salir un rato, tengo que hablar con el señorito Keaton –Con una entrada triunfal por así decirlo, llega aquel hombre de unos 40 años con una mirada temible, haciendo que la oji verde saliera con miedo- Aun me pregunto si usas tus habilidades con ella

- No señor, solo lo uso si es para alguna misión, no es de mi gusto usarlo aparte –le responde siguiéndolo con la mirada, hasta que sienta.-

- Dejemos eso hasta ahí, señorito Keaton me sigue sorprendiendo hacer 3 misiones sin descanso es algo que solo un superior haría –le habla revisando un poco las tres carpetas que se encontraban en su escritorio- en verdad nos alegramos de tenerlo, no podíamos tener a un mejor hombre del lado de América.

- Señor ya dígame para que pidió que me quedara, jamás piden que lo haga, ahora debe haber una fuerte razón –cuestiono el Keaton, sentándose en una de las sillas.-

- Le tenemos una misión que sabemos que no lo rechazara, será en Japón, si quiere le mandamos su información más tarde.

El pelinegro simplemente asiente, tanta vuelta para eso? Había algo raro, el Keaton lo sabía pero para no terminar regañado con simpleza haciendo una reverencia se retira de ahí, en ese momento mira el reloj, ya era tarde tenía que tomar el primer Jet para poder llegar a Canadá bien.

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- Alex… estas molesto verdad –le dice una vocecita proveniente de su Digivice.-

- Algo, no nos dieron mucho tiempo, ni siquiera pude despedirme de mi madre –era notable lo molesto que se encontraba, claro se estaba controlando pero en verdad le molestaba- y ahora nos encontramos en este estúpido avión.

- 30 minutos para llegar a, Japón. –Se escuchó la voz del piloto por los megáfonos, eso aun así no alegro al Canadiense, lo que si le agro fue escuchar el sonido de un mensaje.-


- ¿Mensaje?


O si, su viaje fue tan divertido y llegar aquí también fue tan divertido, y ahora escuchar a un hombre racista de alemanes que es humillo con una niña, si tal parecía que iba hacer muy divertido hasta que.


—Ustedes están aquí para dar final a Thunderbirdmon. Esas son sus nuevas órdenes. Hasta entonces permanecerán en las instalaciones.


Entonces comenzó a cuestionarse muchas cosas pero aun así sin ningún rodeo se retira la mujer y el hombre, muchos disgustados, otros pensativos se encontraban, sin que nadie se percatara, Aksel sale de ahí de la misma forma de la que llegue.


A el nadie lo iba a encerrar y se alegraba que los japoneses no lo supieran.


- Saldremos de aquí sin importar nada –la voz de su compañero se notaba emocionado, era la segunda vez que iban a Japón y el digimon estaba alegre- Ilusiones no?


- Sera lo único que nos saque de aquí rápido –le responde el humano mientras gracias a su olfato trataba de encontrar el olor de la libertad.- Lo encontré…


Y tal como se esperaba, su olfato no le fallo, al no estar tan lejos, nada mejor para escapar que por los conductos de aire.

Aunque había varios de los miembros cerca de la puerta de los conductos, sabía que no iba hacer el único o al menos en escapar por ese método, aun así sin asombro le hace unas ilusiones a los miembros que tiempo después comienza a correr hacia el pasillo contrario de donde se encontraba el Pelinegro.


- Pensé que Japón tendría mejor seguridad, si alguien piensa escaparse no creo que le tome mucha dificultad salir –habla el muchacho haciendo una ilusión hacia las cámaras más cercanas- y yo que pensé que esta salida sería interesante.


- Que importa, saldremos y seremos los primeros no, Ziel –el aludido sonríe levemente entrando a los conductos, sin hacer mucho ruido y guiado por su oído, trata de encontrar la salida de aquel laberinto- estamos cerca, yo lo siento!


Tan solo pasando 10 minutos el Rosenberg se encontraba libre de aquel estúpido lugar, sin perder tiempo se aleja del lugar no sin antes revisar de nuevo aquel mensaje raro.


- Hey tal vez no sea tan malo haber venido Mørke


-------------------------------------------------------------------------------------------

Uní el intro y la salida xD perdón si es algo ramdon
Así me era más directo

Mørke - BlackLabramon
Ziel - Alex
(Aun esos apodos solo lo usan ellos 2)

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Soy el nuevo xD hola! :3
 
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Hero of Charity
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Thunderbirdmon como señuelo, un montón de asiáticos desaparecidos, una organización criminal trasatlántica en apuros y un toque de queda sin derecho a réplica, así fue como proceso todo lo narrado por los instructores de Black Diamond. Ciertamente, aquello le valía un reverendo bledo siempre que le dieran la vida de rey que siempre quiso, todo menos lo último. A él nadie le decía que hacer. No se lo permitió a la insufrible de su madre, mucho menos a esos papanatas que jugaban a cazar digimon.

Miró a ambos lados del pasillo, ya sólo había 9 de ellos, mejor, porque detestaba a las personas en general. Una vez que verificó la ausencia de guardias en el pasillo, hizo gala de toda elocuencia y sensibilidad dentro de él, tosió con un volumen moderado y prosiguió con su discurso.

Mucho gusto. Soy Nyx y los odio a todos… ― cejas arqueadas, miradas inyectadas de superioridad y barbillas en alto ofendidas. Sí, finalmente tenía la atención de todos los presentes, humanos o no humanos ―, pero para su buena suerte odio más a los agentes que ustedes. So… ¿Quién quiere ir a destruir la ciudad? ― el silencio de incredulidad no se extendió más allá de medio segundo pues al instante estallaron tres reacciones inmediatas.

Una morena que reía histéricamente con su pájaro amigo pidiéndole que se calmara, un cordero afelpado dando brincos al compás de un “¡Yo, yo, yo!” en las piernas de su tamer y finalmente una de los tres germanos, últimos en arribar a la reunión, tenía su mano alzada cual hasta bandera hacia el techo. Tal parecía que no eran tan aburridos como se los imaginaba. Sin embargo, como en todos lados, nunca falta el crítico que sólo busca fregar para llamar la atención.

¿Y cómo piensas sacarnos, genio? ― el peli violeta, Tomasso, parecía tener un diálogo para toda ocasión. Nyx ladeo la cabeza con una sonrisa confiada en el rostro. Luego avanzó hacia el otro, atravesando a quién estuviera en medio como si no existiera.

No es tu asunto, perra ― y tras ese hermoso cumplido se retiró haciendo una seña para aquellos interesados en escapar le siguieran, fue curioso que decidió volver a la sala que muchos habían abandonado.

Katalin fue la primera en ir con él, su sexto sentido le decía que el pequeño bastardo no mentía, Eclair fue empujada por Pilomon, en tanto Jean y Joan miraban con incredulidad al muchacho, no se necesitaba ser un genio para notar que era un desastre andante. Sin parecer querer tomar aquellos minúsculos por menores, Jack avanzó.

¿Segura que quieres hacer esto? ― el oji verde intentaba disuadir a su compañera, con resultado nada fructífero.

Queremos salir de aquí y él nos ofrece una alternativa eficaz. No veo las complicaciones ― ninguno de los otros dos quiso objetar su punto.

Siguieron a Nyx a un rincón de la sala, era claro que no deseaba compartir sus habilidades abiertamente con sel resto de sus “co-workers”. Jens ligeramente escaneo a las otras dos féminas, no lucían amenazantes pero tampoco podía subestimarlas, Joan mantenía sus orbes esmeralda sobre el gótico en tanto Jackie aguardaba pacientemente por el plan del muchacho.

¿Podrías ilustrarnos sobre cómo planeas sacarnos a todos nosotros de la sede japonesa? ― su gemelo, el orgulloso, resultó ser menos paciente.

El estadounidense no lucía para nada contrariado u ofendido, de hecho cerró sus parpados y esbozó la sonrisa más sínica y confiada que tenía en su repertorio, alzó el índice derecho con soberbia hacia el suelo sólo para redirigirlo eventualmente a su persona. Reabrió los ojos, sus ásperos orbes tenían el mismo brillo de seguridad que el de todo su lenguaje corporal. Asomó la lengua, estaba listo para hablar.

Soy un teleportador ― declaró ― puedo moverme fácilmente en un radio de 5 km, salir de aquí es pan comido.

Muchos quedaron satisfechos con su respuesta, sin embargo, cierta francesa era experta en la actuación, la tergiversación de las palabras y omisión de detalles, sabía que algo no cuadraba. Un detalle, minúsculo quizás pero igualmente valido, se le iba de las manos a aquél fulano egocentrista, pero desenmascararlo abiertamente era como darse una propia puñalada a ella misma; si iba a sacar los trapos sucios de éste al aire debía verse como un accidente. Oh, los accidentes son su fuerte; no obstante, tampoco eran necesarios esa clase de “accidentes”, con una escena puramente circunstancial bastaba para todos.

¡Que emoción, Pilomon! ― exclamó la castaña, a un volumen moderado pues ante todo sabía ser discreta ― Ninguna de las dos hemos sido teletrasportadas antes. ¿Hay algo que debamos hacer? Contener la respiración, tomarnos todos de las manos… ― no tuvo que mover sus pupilas para sentir como el trio de alemanes y la chica anexada volvían a su postura evaluativa. Nyx pasó del orgullo al tedio, siempre le daba una inmensa pereza tener que explicar el proceso.

Abro ventanas entre sombras ― dijo, esperando que con eso bastara, aunque sólo generó más incógnitas. Se llevó la palma a la frente, ¿por qué le rodeaban tantos idiotas? ― Digamos que generó vórtices dimensionales de un lugar a otro, lugares oscuros por cierto. Entro por una sombra y salgo por otra, sencillo ― según las leyes de la física eso era menos que sencillo mas nadie se molestó en puntualizarlo.

Un punto para Eclair que vio más allá de las apariencias, correspondía a Breuer terminar el trabajo.

¿Cómo podemos confiar en que terminaremos en un lugar seguro? ¿Qué no seremos mutilados, ahogados o terminaremos en un abismo? ¿Qué tan bien controlas la teletrasportación? ¿No se supone que tienes que saber a qué lugar ir para llevarnos hasta allá? ― muchas preguntas y escasa paciencia crean una volátil combinación, Kati lo sabía a la perfección, Nyx era de los suyos. Inestable, caótico, sin autoestima, ahogado en autocompasión y con una obvia tendencia autodestructiva que algún día sería su fin. Quizás no fue la única en notarlo pero sí la primera en percibir las largas marcas en su brazo y antebrazo, cicatrices tan familiares que a ella la estremecieron, los escalofríos la invadieron y en cuestión de segundos revivió sus propias heridas a partir de las ajenas. Que singular capricho del destino reunirte con alguien tan enfermo como tú en una circunstancia tan penosa. Si existía un dios, en el cual ella no creía, el hijo de puta debería de estarse burlando de ella con la carcajada más asquerosa de la vida…. Sí, el infeliz la estaba gozando.

SHUT… UP! Just shut up! ― gritó el de la gabardina con mejor control del que muchos pronosticaban. Previniendo que su tamer se convirtiera en una fuente de sangre ambulante re-decoradora de toda la instalación en una repentina pérdida de la cordura, Renamon acudió a su rescate.

El traslado será exitoso con un espacio de entrada lo suficientemente ancho para el cuerpo que se trasporte, el vórtice de salida es de un tamaño similar o superior por default. No es indispensable conocer el punto de llegada pero si tener una idea clara de que tal longeva es la distancia. Las probabilidades de terminar en un punto desfavorable son escasas, no imposibles ― la seguridad en sus palabras indicaban que sólo habló para evitar un desastre y no por gusto. Nyx aprovechó para calmarse, respirando hondo, friccionando los dientes y tensando por completo su cuerpo, especialmente los puños. Renamon no tuvo que recalcar sus palabras, Katalin para entonces ya había sacado su celular. Frenéticamente, la peli negra examinaba su galería de fotos en busca de algún punto o referencia útil que sirviera a la concentración de Nyx, las ganas de salir y ser libre la habían cautivado para entonces.

Mira aquí ― sugirió, aunque no sonara como una sugerencia ―. Es Shibuya, no está tan lejos pero sí lo suficientemente cerca de este lugar para que puedas llegar hasta allá ― con uno de sus dedos, apuntó al fondo de la pantalla, una abertura ligera entre dos edificios decadentes ―. Ese lugar es un punto muerto a esta hora, nadie nos verá llegar ― el pelinegro enarcó una ceja, esa chica le resultaba verdaderamente útil.

Suena bien ― era un cumplido, aunque tampoco sonara como uno.

El ave bicolor tampoco quiso quedarse atrás y pronto bombardeó al muchacho con una lista de detalles, desde el más absurdo al más preciso.

Hasta el fondo hay un basurero grande y verde, debe de proporcionarte suficiente sombra. El piso es una acera común y corriente, bastante sucia pero nada del otro mundo. ¡El olor es insoportable! ¿pero vale la pena por la libertad, no? La pared roja de uno de los edificios seguro sirve bien como portal, es plana, y la falta de iluminación seguro te sirve para…

¡Quítenme está cosa! ― suficiente información, al parecer.

Hawkmon retrocedió por voluntad propia y el berrinche del niño desapareció. Apagaron la luz de la sala, sombra por todos lados. El escenario estaba listo.

¡Renamon! ― llamó el suicida a su amiga, su guardaespaldas, la única que le garantizaba seguridad… por ahora.

Formen una fila, uno por uno Nyx los llevará al lugar acordado.

Lo hicieron, alternándose entre parejas, humano-digimon respectivamente. Sin embargo, cuando fue el turno de avanzar pocos se dignaron a ocupar el primer puesto. Jackie miró con hastío aquello, ¿por qué los humanos buscan complicarse la existencia en lugar de tomar la vía directa? En el último milisegundo, la Rothschild fue superada por su hermano, ¿no podía dejarle todos los primeros lugares a ella o sí?, ni aunque fuera una dama. El alemán simplemente se paró a un lado del americano y aguardo.

¿Se supone que debo darte la mano al cruzar?

Tócame y te cortaré la garganta ― masculló irritado Nyx en tanto se concentraba. Jens no obvio ese detalle, ¿desde cuándo eran tan comunes los alérgicos a la calidez humana? ¿Lo despreciaba, era intolerante a ello o le volvía débil? Quizás en un abrazo se hallaba la clave de autodestrucción para el pequeño engendro, naturalmente Jen lo recordaría, y Guilmon a un lado suyo también.

Tu tamer tiene problemas, ¿verdad? ― lo que parecía un comentario casual y absurdo tenía un bello trasfondo, el dinosaurio carmesí no era para nada tonto. Sin embargo, la zorra de pelaje dorado tampoco escaseaba en inteligencia y como buena estratega jugo a hacerse la sorda y muda, ella no existía ahí más que para cuidar a su garrapata. Cuando ésta estuvo lista, asomó la cabeza a través de la pared. Lo que diferenciaba entre trasportarse y jugar al intocable era el extraño humo negro que se desprendía del mini vórtice dimensional.

Curioso. Del otro lado, tal y como Hawkmon profetizo, estaba el olor a huevos podridos, los grafitis en jeroglíficos y el basurero gigante a su derecha. La pared de donde emergía su cabeza era roja.

Maldita ave sabionda ― gruño.

Ambos, humanos como digimon, apreciaban el espectáculo de un cuerpo sin cabeza pegado a la pared, es algo bastante estrafalario incluso para los cazadores digitales. Pronto, el decapitado movió sus manos, esa era señal de que el primero tenía que cruzar la pared mientras el mantenía la ventana abierta. Jens se aproximó según lo acordado, no sin antes aprovechar la oportunidad de generar ligeras cosquillas con un dedo aventurándose por la espalda ajena. Nyx vibró y se tensó de nueva cuenta, más no perdió la concentración ni se retiró de su puesto para insultar al Rothschild.

Interesante ― Guilmon corrió tras ver que todo era seguro y tras él su tamer.

Te ahorcaré cuando terminemos ― amenazó Nyx, pero él ya se encontraba en desventaja desde que anunció su debilidad.

Lo dudo muño, niñito ― una pinza directo a la mejilla fue su castigo. El puchero y cara de bebé del moreno para nada concordaban con su supuesta ira infernal, Jens lo tenía donde quería.

Uno a uno fueron cruzando y cuando todos estuvieron del otro lado, Nyx por fin se dejó caer.

Creí que el gasto de energía era mínimo ― habló Jackie, todos los demás hacían sus propios cálculos sobre la fatiga del chico.

No ha dormido bien ― lo excuso Renamon.

¿Verdad o mentira? "Seguro la segunda", pensó Ecleir.

Whatever ― recobró el aliento el teletrasportador ― Tú, niña europea que tiene muchas fotos aquí ― señalo a Kati, obviamente ― ¡Llévame a un lugar donde vendan chocolate y cerveza!

Eres muy joven para que te dejen beber eso aquí ― sentenció la húngara, sin tapujos y honesta.

Yo no la compraré, ¡ellos lo harán! ― apuntó ahora a los alemanes. Por supuesto, con algo tenían que pagar ― Y tú, la boba ― ¡Ja! La tomaba por estúpida. Ecleir ya también lo tenía en la bolsa ― Más te vale que no estorbes.

Por supuesto que no, señor Señor imbécil, pensó para sus adentros, la francesa.


¡¡¡Listo!!!
Primero que nada, pedí permiso a las autoras para llevarme a sus personajes conmigo. Si alguien quiere integrarse a la escuadra, puede hacerlo, deje un hueco grande a la hora de decir "Uno a uno fueron cruzando y cuando todos estuvieron del otro lado, Nyx por fin se dejó caer." sólo pongan algún reclamo de Nyx una vez que estén del otro lado, puede ser cualquier cosa xD
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p.d. no es uno de mis personajes más listos, así que es fácilmente manipulable siempre que no caigan en su juego ;D
see you later~
 

Digital Hazard
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-Sería mucho mejor que en vez de tanto chocolate y alcohol nos centraramos en Thunderbirdmon. No hemos venido aquí para perder el tiempo.- interrumpió el italiano. Nyx le fulminó con la mirada. Tommasso sólo había decidido seguir a aquel despojo humano para ver que ocurría. Su habilidad natural le pareció curiosa, y útil sólo en casos cómo aquel. La suya era mucho más multiusos. Se preguntó por las habilidades del resto de los presentes. Nadie las mostraría menos que fuera estrictamente necesario...

-Somos agentes y debemos cumplir nuestra tarea eficientemente.- completó Alraumon a su tamer. Estaba deseosa de cumplir con su trabajo y de, por supuesto; luego gozar de tiempo libre para recorrer Japón. Seguro que había muchos lugares en los que pasar un rato divertido.

-Sí mamá, sí papá.- contestó Nyx, ciertamente molesto. Renamon soltó un bufido. Alraumon la miró con mala cara. Sus tallos se tensaron, y adquierieron una tonalidad más morada; marcándose como si fueran venas. Tommasso la agarró del hombro para qe se calmara. Destensó sus miembros. Idunn se percató de aquella muestra de poder. Su digimon, Falcomon, también se estremeció levemente. Parecía que había algo malvado en aquella inocente plantita.

-Lo cierto es que a mí también me apetece un chocolate caliente, o algún dulce.- afirmó la coreana, tratando de romper la tensión. -Me encantan los dulces.-

-Cierto, cierto. A mí también me encantan y no me importaría tomarme uno.- matizó su digimon, Lopmon.

-Gracias por la información innecesaria.- comentó Nyx entre dientes. Ciertamente, le apetecía más la cerveza que el chocolate.

-¿Es que nadie piensa aquí en trabajar?- preguntó Tommasso, bastante más serio. Sus ojos estaban abiertos como platos.

-Yo, por mí sí.- le respaldó la húngara. -Nunca he visto un Thunderbirdmon, y tengo mucha curiosidad de ver cómo es en persona Quizás pueda sacar alguna foto.-

-No creo que ninguno haya visto a ninguno.- se introdujo Mordred en la conversación.

Sus compañeros negaron con la cabeza. Entonces una sombra gigante sobrevoló el cielo. Todos miraron hacia arriba, más la figura de aquel enorme pájaro se alejaba de ellos paulatinamente. Eclair notó la gran corriente eléctrica aquel ser emanaba. Sabía hacia dónde se dirigía aquel digimon...

-Vaya, parece que ya le hemos encontrado.- comentó Jackie. No se sabía si se alegraba, se apenaba, o si aquel hecho la era completamente indiferente.

-Seguidme.-
indicó Eclair al resto. -Yo os guiaré hacia él.-

Los demás integrantes del grupo la miraron, poco convecidos. Más la joven francesa no iba a desvelar su don tan pronto. Y antes de que pudieran decir nada, comenzó a caminar junto con su Pilomon, encabezando la marcha del grupo...

D Devian Lilith Kirari Kirari H Leny Van-dike ArisuDokuro ArisuDokuro R Ryoku L Libra. Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel Carrie Carrie S Saint_Mordred U Umbreon (por cierto, ¿no podías haber escogido a Gazimon o a Dracmon? jajajaja) [email protected] espero no haberme equivocado con vuestros personajes. Que alguien lo siga plis!
 

In the forces of stupidity
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Dos veces en veinticuatro horas, ¿realmente creían que podían mangonearla a placer sin darle explicaciones? Que se jodan todos, Eclair no era la niña bonita y obediente que aparentaba ser. Si sabían eso de antes de darle el ridículo ultimátum, entonces sus ‘jefes’ eran por demás estúpidos al no darle razones de peso para actuar a favor de la organización; ni siquiera por haberle evitado la prisión y otorgarle una falsa libertad la iban a tener donde querían, no era una estúpida lame botas. Nadie les pidió que la salvaran. Y si no iba hacerle caso a un maldito Deva, entonces ¿qué poder podría tener sobre ella un grupo de humanos con dinero e influencias? No importaba cuánto le jodieran la vida si hacía de las suyas en lugar de seguir órdenes, eso no iba a cambiar quien era ni como operaba. Buffay no era una persona que viniese programada para servir al prójimo, todo lo contrario: primero estaba ella y luego todos los demás.

Y lo que ella quería en ese momento era descubrir por qué el montón de asiáticos inútiles no pudo ganarle a un maldito Champion antes de desaparecer del mapa, así que iba averiguarlo de un modo u otro, por el simple hecho de que no se fiaba de esa información. Habían huecos, huecos que los de Black Diamond no quisieron especificar, información omitida adrede, y ella, aunque imprudente, deseaba saber el por qué. ¿En qué estaban arrastrándola? ¿Con qué fin? ¿Quién tiraba de los hilos?

Tenía que gestionar los datos de manera que pudiese mover las fichas a su favor en el tablero para contrarrestar una jugada rastrera.

Fue demasiado conveniente que la ameba de su compañero decidiera aceptar la oferta del mocoso inadaptado (Nyx, o algo así se hacía llamar) para ‘ir a destruir la ciudad’. Al menos, por ahora, las cosas fluían a favor de la francesa. Se apegaría al papel de niña estúpida que no podía hacer otra cosa que actuar como support hasta que tuviese una idea mejor de con quienes estaba tratando en ese grupillo que se improvisó. De igual forma, no por nada se supone que eran elites, así que tendría que irse con cuidado puesto que estaba segura de que no todos eran tan idiotas como el chico de la zorra bodyguard.

¿Ya llegamos? ―inquirió la plasta de Gummymon, después de todo, sería un poco difícil para Pilomon desplazarse por las calles teniendo en cuenta que su forma Rookie tenía más longitud que la de un niño promedio que oscilara entre los diez u once años.

No.

¿Ya llegamos? ―repitió.

No.

¿Ya llegamos? ―prefirió ignorar el hecho de que Nyx se le unió a la estúpida ameba. Entre idiotas se entendían, al parecer.

¡Moo, deja de preguntar eso! ―chilló, refiriéndose a su compañero de Digimon; sin embargo, debido a su propia ‘distracción’, acabó tropezando con nada.

Estorbo ―de nuevo ignoró al chico.

¿Segura que tienes idea de dónde está? ―Hawkmon estaba impaciente, ir al paso de un humano no era del todo de su agrado ya que estos eran, por obviedad, muchísimo más lentos que los de su especie.

―contestó la francesa, mientras se alisaba el vestido y continuaba la travesía que a varios comenzaba parecerles aburrida.

Si quieres estar perdiendo el tiempo buscándolo por ti mismo, eres libre de irte ―Gummymon señaló con desinterés―. Puede que sea una niña estúpida, pero Kowai-chan sabe lo que hace. Si dice que puede guiarlos al estúpido Champion, es porque puede guiarlos al estúpido Champion; nunca ha errado a la hora de localizar a nuestras presas, es confiable ―se jactó.

Maldita ameba imprudente, se quejó Aristide en su fuero interno. Ahora la castaña sentía varias miradas sobre ella, lo que significaba que tendría que filtrar información sobre su habilidad. Bueno, tampoco sería un libro abierto como Nyx, puede que Gummymon fuera idiota, pero incluso la plasta verde no sabía en lo que consistía su supuesta habilidad de percepción. Ni siquiera la propia Eclair sabía cuánto podía llegar hacer, sin embargo, estaba completamente segura de que involucraba al electromagnetismo; uno simplemente llega a esa conclusión cuando los aparatos eléctricos se alocan de la nada y los circuitos de tu celular se fríen místicamente de forma tan recurrente que es imposible que sea coincidencia.

Puedo localizar cosas dentro de un amplio rango. No estoy segura de cómo ―mintió, con algo de verdad entremezclada para hacer creíble la cosa. Una sonrisa boba estaba pintada en su rostro, como si se disculpara por ser ignorante―, pero una vez que capto algo ‘irregular’, puedo seguirle la pista fácilmente. Es raro.

Un radar ―¡Punto para Gryffindor! Jens pareció develar el asunto fácilmente, por lo menos más rápido que la mayoría, lo que mostraba que era una persona inteligente. Sin embargo, dudaba que el sospechara de la verdadera naturaleza de su habilidad… todavía era muy pronto, mientras no le diese más datos ella estaría bien, después de todo el chico no tenía mucho con lo cual especular.

Mientras sea útil, no me importa ―zanjó el men in black―. ¿Cuánto falta?

El graznido del ave eléctrica reverberó en el aire. La respuesta sobraba ahora, pues su presa no se encontraba muy lejos.

_____

No sabía qué postear, así que puse relleno solamente para dejar en claro que no he muerto x'D D Devian Lilith Kirari Kirari H Leny Van-dike R Ryoku L Libra. Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel Carrie Carrie S Saint_Mordred U Umbreon

 

Amar a tu gata, ser alérgico a morir
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Y como era de sospecharse, la Francesa los llevó por el camino correcto. De alguna manera, Joan sintió que podía confiar en ella para el futuro, realmente no desconfiaba de los muchachos a su alrededor, todos parecían buena gente... a su manera, desde el pelivioleta con mirada rara, hasta el enano emo, aunque tantos chicos alrededor de Jackie lo ponía algo nervioso. No sabía si era celoso o territorial... ni siquiera sabía el significado total de esas palabras. Y así fue como comenzó a perderse en sus pensamientos, hasta que fue despertado por la chillona voz de Kapurimon, su compañero, quien había regresado a la etapa "In Training" para ahorrar energía, y sobretodo para ser mas cómodo el traslado por las calles del país Nipón, después de todo, no se vería algo muy normal a un niño con un traje de kendo, cola, garras y cuernos caminando con un Shinai en mano al lado de un grupo de extranjeros.

Joaaaaaaaaaaaaaann ¿Cuanto faltaaaaaaaaa? ―Se quejo de manera acorde a su etapa evolutiva, su cola peluda se meneaba al compás del ritmo cantadito en que la interrogante iba tomando forma.

La corriente se siente en el aire, se me erizan los pelos de las manos... supongo que no queda mucho para encontrar a esa ave... es enorme, no creo que sea muy difícil de ver después de todo. ―Miró a los rojos de su compañero y le sonrió, sin embargo la sensación de tranquilidad no duró por mucho, una descarga eléctrica atravesó el aire con fuerza, se encontraban junto al tendido eléctrico cuando vieron la gigantesca fiura del ave eléctrica atravesada por los destellos azules de aquella armadura hecha a partir del legendario Digi-egg de la amistad.


Thunderbirdmon - Champion Digimon
Metal Empire - Bird Guardians
Armor Giant Bird - Data Attribute

Un Ave gigante evolucionada mediante el poder del digi-egg de la amistad, puede invocar nubes de tormenta con solo el eco de su graznido. Sus movimientos especiales son.
Tormenta de Trueno: Agita sus alas para liberar una gran cantidad de electricidad.
Ala Chispeante: Lanza sus plumas eléctricamente cargadas para derribar a su oponente.

Un chirrido se apoderó del lugar, las chispas volaban intensamente mientras los transeúntes espantados corrían en diversas direcciones, huyendo por sus vidas, sin embargo, aquellos se quedaron allí, los chicos extranjeros y sus compañeros le plantaron cara a la bestia alada de la mejor forma que sabían hacer, no había marcha atrás, ellos habían ido a Japón para eso, enfrentar a la imponente ave en nombre de la institución que los tenía, por diversos motivos, vinculados.

Gummymon y Kapurimon se apresuraron a llegar a su etapa campeón para estar a la par con la bestia de colores metálicos.

Que cansancio... ―Aquel de cabellos oscuros se dirigió a Renamon. ―Zorra, acabalo, para que pueda volver a beber tranquilamente, quiero la cabeza de esa ave en un palo. ―La aludida gruño y se dio vuelta contra el ave eléctrica, la pequeña sanguijuela que tenía como compañero se atrevía a quedarse sentado mientras ella luchaba... No era como si no le gustara, pero habían ocasiones donde realmente era un parásito a quien tenía los deseos de asesinar y arrancar de cuajo.
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Se me borró lo que escribía Dx hasta aquí queda mi minipost de relleno, hay que ponerse las pilas! D:< los invoco demonios del infierno!
D Devian Lilith Kirari Kirari H Leny Van-dike L Libra. Dark Fallen Angel Dark Fallen Angel Carrie Carrie S Saint_Mordred U Umbreon @ArisuDokuro
 
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Elevó la mirada al cielo tras el estruendoso sonido que perforó sus oídos. Thunderbirdmon graznó al punto donde estaban el grupo de cazadores. Jackie sonrió para sus adentros, aquel digimon sabía a quién buscaba en esa enorme ciudad. Uno a uno los rockie se prepararon para combatir. No había la más remota posibilidad de perder. Jens contrario a su melliza tenía un mal presentimiento.

Luc… — Su voz fue interrumpida.

Ni lo creas, niñita. De este me encargo yo. — A su lado el muchacho de cabellos cuervo llamó su atención repentinamente.

Rothschild arqueó una ceja con una dosis de irritación en la mirada. ¿Qué se cría aquel niño?. Se sorprendió al notar que no tenía la más remota idea del nombre de ninguno de ellos. Tampoco le dio vueltas, en un parpadear todo ese asunto terminaría y volverían a su hogar. Elevó los hombros al aire, no era precisamente como si le importara quien se quedara con la cabeza del ave. Tal como su elegido lo dijo Renamon fue la primera que se vio envuelta en aquel combate. A su lado Jen se crispó y ella viró a ver a su hermano.

Algo anda mal. — La femenina hizo un gesto dubitativo—. ¿No te lo haz cuestionado todo el rato?. Somos doce de nosotros para un Campeón. Aun cuando los elegidos desaparecen bastaría con dos o tres de nosotros, no una suma de tal magnitud. Existe algo que no estamos contemplando.

¿A qué te…?. — Una explosión llamó su atención. Jackie se crispó por un instante pero inmediatamente recobró la compostura. No era el combate que tenían de frente—. ¿Qué demonios?. — El digivice en los brazos de los elegidos sonaron de momento.


Digimon salvaje. Sector 13. Tunderbirdmon. Campeón.


Digimon salvaje. Sector 13. Tunderbirdmon. Campeón.
Digimon salvaje. Sector 13. Tunderbirdmon. Campeón.



Las miradas dubitativas de todos viajaron de uno a otro. Tras el repentino aviso de los digivice frente a ellos el trío faltante de digimon hizo su aparición, observaron con asombro el cielo, no había existido un ataque en masa como ese, se sabía que la curvatura permitía el acceso de uno o dos digimon por puerta en el mundo real. Era la primera vez que cuatro digimon, de la misma especie atacaba el mundo real.

Parece que no podrás encargarte solo. — Habló la Húngara volteando a ver al Norteamericano que chasqueó la lengua. Los demás digimon hicieron su aparición en un parpadear. En lo alto Los Thunderbirdmon atacaron sin esperar un solo segundo más. Los elegidos hicieron uso de sus habilidades para detener los relámpagos que iban a ellos, otros más optaron por esquivar.

Jens se había colocado ante su hermana e inmediatamente el relámpago había girado alrededor de los hermanos para regresar a su oponente. Sonrió, no necesitaba mover un solo dedo para que su habilidad nata se activara. Aun cuando había sonreído algo no dejaba de inquietarlo a su espalda la mayor Rothschild tenía la misma peculiar sensación. A pesar del peculiar sentimiento de duda tenían otro más de indescriptible confianza. Ellos eran lo mejor de lo mejor de todo el mundo, y eran doce, podrían encargarse con facilidad. Las alas del cuarteto de digimon se agitaron en el instante en que los digimon habían comenzado a atacar. La ventisca obligó a los humanos a ser meneados levemente.

¿Qué hacen aquí más de dos?. — El Vikingo tomó la palabra cubriendo su rostro por la ventisca.

¡Así sean diez de ellos desaparecerán!. — Guilmon bramó y disparó una oleada de fuego. Se posicionó para saltar y entonces se detuvo en seco. La imagen lo congeló—. No es posible. — Se afirmó al suelo.

El cuarteto de digimon había evolucionado a un nivel que era ridículamente poderoso. Los cazadores quedaron en silencio. Aun cuando todos evolucionaran a Campeón aquellos digimon estaban no en Perfecto, si no en Mega. Eso estaba más que lejos de sus poderes.

¿Qué demonios…?. Tiene que ser una maldita broma. — El japonés había tomado la iniciativa en el reciente silencio que había aparecido.

Eaglemon. Cuatro de ellos. — El italiano analizó a los oponentes, no era que supiera de ellos sino que leía la información que les mostraba el digivice. Lucemon se colocó frente a su compañera y elevó la vista fija al frente, por alguna razón familiarizaba eso con el extraño correo que había sido enviado a ellos escasas horas antes.


Jackie. — Lucemon la observó de soslayo. Meditó unos segundos, sabía lo que quería pero no confiaba en el tiempo que duraría. Necesitaban un plan pero no tenían el tiempo para hacerlo.

Lo tengo cubierto. Jens, Joan. — El par de alemanes asintieron ante su voz. Cubrirían su espalda de ser necesario. Destapó el ojo derecho dejando ver la tonalidad ámbar. Las manecillas del interior comenzaron a girar. El siguiente movimiento congeló a los presentes.

Eaglemon atacó su rayó blanco. Lucemon reaccionó un segundo después intentando conseguir quitar a su elegida del ataque. En un parpadear humano y digimon había desaparecido de la visión de los presentes. El segundo Eaglemon graznó con fuerza obligándolos a cubrir sus oídos. Joan quedó en silencio con la mirada petrificada sin la intención de moverse, siquiera ante el repentino dolor que llegó a sus oídos. Solo tenía una imagen en mente. La de Jackie desapareciendo. Jens lo empujó antes de que un rayo de luz lo alcanzara.

¡Joan!. — Gritó sacándolo del trance.

[ . . . ]

Se despertó sobresaltada. Tanteó su cuerpo confundida, seguía con vida. Estaba viva. Parpadeó confundida. Lucemon se acercó a ella en una levitación corta. La humana tuvo que suprimir las ganas de vomitar, sin saber exactamente porque había sufrido un mareo repentino. Volteó a ver al ser angelical, la mirada serena de él se lo decía todo, sabía dónde estaban en ese momento.

¿Dónde?. — Cuestionó con el uso de una única palabra. Lucemon meditó un instante y oteó a su alrededor, aun cuando conocía el sitio no sabía el lugar con exactitud.

Es el Digimundo. — Respondió sin dar más rodeos a su mente—. Pero si quieres que responda como es que no hemos muerto no sabría responderte. No lo entiendo tampoco.

¿Será aquí donde acabaron todos los agentes desaparecidos?. — Se levantó del suelo y sacudió sus prendas.

Más o menos. — Una tercera voz llamó su atención. Lucemon se sobresaltó y se colocó frente a su elegida. La entidad portaba una capa roja, casi como si se tratara de un superhéroe o héroe de alguna película de acción—. Soy BantyoLillimon y antes de responder cualquier pregunta nos corresponde esperar a todos los demás.

¿Qué carajo es esto?. ¿Un entrenamiento o algo?. — Jack cruzó sus brazos un tanto irritada. Era 28 de Diciembre, por mucho que lo disimulara había planeado algo especial para ese año nuevo, demasiado meloso y atento para ser de su parte y esos eventos la empezaban a molestar.

No es así. Esto es el Digimundo. — Lucemon se crispó y volteó a ver a la digimon. Se suponía que los humanos no podían cruzar la curvatura pues su código no sería igual que el de un digimon. Era algo que consideraban imposible—. Entenderán una vez que los demás lleguen. Aunque sé, que como ellos, tú tendrás un mensaje que llegó hace poco tiempo. — Jackie elevó su muñeca mirando el digivice. Dio click en algunos botones y entonces la pantalla mostró aquel mensaje extraño que había recibido. Su cabeza le punzó. Era una locura.

Resumen:
Los Thunderbirdmon, que son cuatro, evolucionaron a Eaglemon. Pueden o no darle mucha pelea, al final un rayo blanco de ellos los atacará y los elegidos y digimon desaparecen. Cabe aclarar que no mueren, el rayo unicamente los lleva al Digimundo. Allí se topan con BantyoLillimon y los demás elegidos~. Cabe recalcar que las habilidades de los elegidos no funcionarán contra los Eaglemon y que todos están reunidos en el mismo punto.

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Dudo si mis sentimientos son reales
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No había nada mejor que estar en un maldito techo vigilando los movimientos del pajarraco ese mientras planeaba atacar no sé qué, la adoración del viento y silencio que tuvo el vikingo fue dañado ante la aparición del digimon que buscaban, Aksel odia los ruidos pero en fin había encontrado la calma para pensar que había algo raro en esta “misión” bueno hasta hace unos minutos, ahora tenía que deshacerse del pájaro cuanto antes y cuanto se “alegraba” que se mostrara con facilidad.


- Ahí esta! No pensé que saldría tan rápido -la emoción que detonaba el perro era exasperante para el canadiense, pero aun así con una mirada calmado había algo extraño en él, olía algo mal en toda la situación y el odia las cosas así ya que no le permitían tener una misión perfecta, su digimon lo sabía, él lo conocía muy bien, por lo que callo esperando el mandato del peli negro.-


- Vamos BlackLabramon, no creo que los demás sean útiles -el peli negro ya dispuesto a atrapar su presa, mandando a su compañero meterse al digivice para no sufrir daños, gracias a lo bueno que es en Parkour comienza a correr hasta el final del edificio, saltando, cae sobre otro edificio más bajo para tomar las escaleras de este y tomar camino por tierra, no se dejara ver tan fácil- Más le vale al pájaro dar una buena pelea.


________________

Maldice con toda su alma el haberse acercado, ya que no esperaba encontrarse con sus “compañeros”, solo una persona se dio cuenta de su presencia casi en la oscuridad y no era nadie menos que su… por así decirlo compatriota el norteño, Aksel detestaba a los norteamericanos porque a veces creerlo un estúpido pero ese no era el caso. Justamente ante el moviente que hace el norteño como prefería decirle el, varias miradas se dirigieron al que por cierto le molesto como se tuvo que dejar al descubierto ahora con su amigo a lado.


- Desde ¿cuándo? -Reconoció aquel singular acento, sin necesidad de verla dedujo que era Hungara o al menos parece, se notaba confundida pues antes aseguraba no haberlo visto, aunque en realidad a nadie le interesaba eso, la ráfaga de viento y la descarga eléctrica se hacía presente donde se encontraban los doce.


________________


Todos habían quedado en shock ante lo que veían, humano junto su digimons habían desaparecido o asesinados por un rayo aparte de ahora eran cuatro digimon Mega, a él también lo había tomado por sorpresa lo que no podía creer posible pues ninguna de sus misiones vio algo parecido y eso en el interior le era divertido, ya al fin saliendo del asombro con la ayuda de su compañero nota como varios aún estaban fuera de sí y como los Eaglemon estaban preparados para atacar de nuevo hacia cualquiera.


- Maldición, BlackLabramon as algo y quítalos del camino -Sin más el pequeño perro con mayor velocidad que podía logra de apoco empujar con fuerza algunos que eran el blanco mientras el canadiense hace lo mismo- hey reaccionen de una vez! -se notaba algo molesto pues pensó que no les tomaría tanto tiempo digerir la información-


- Aleeex si peleamos no ganaremos -El mencionado mira seriamente a su compañero digimon pues era obvio lo que acabo diciendo, este con lo que podía lograba hacer algunos reaccionar pues nadie quería morir- Como hacemos reaccionar a él?


La mirada del pelinegro se dirigió hacia donde señalaba BlackLabramon, ya había comprobado que la gente como “el” eran estúpidas, el más bajo del grupo se encontraba mirando la batalla que tenía su zorra que por mucho ya iba perdiendo Aksel prefirió ignorar esa bazofia de vida y ver cómo enfrentarse al Eaglemon que tenía enfrente.


El no necesitaba ayuda de nadie para tratar de ganar aunque fueran por mucho más fuerte que él, pero no era estúpido y sabía que donde enfrentaba a uno tenía muchas posibilidades de morir en vez de ganar.


- Tenemos que llevarlo a otro lado pero donde… -pero sus pensamientos fueron parados al ver como su perro era lanzado hacia una pared, tal parecía que se había enfrentado al digimon o lo agarraron desprevenido- ¡Mørke!


Sin impórtale cómo los demás aunque nunca lo estuvo, corre con todo lo que podía hacia su único amigo que no se encontraba del todo bien era uno de los poco momentos que su frialdad se iba pero llega ahora un enojo que lo invade feroz mente pero sin si quiera haber movido un musculo el Eaglemon que los tenia de presa usa el mismo ataque que uso hace escaso 10 minutos.


________________


Si, iba hacer sumamente interesante el viaje, solamente que varias cosas se habían salido de lo que esperaba, prefería estar muerto que vivo, se decía cada cierto tiempo el mayor del actual grupito que había, se mantenía distante con los ojos cerrados esperando supuestamente a que llegaran los demás si es que no morían antes, se notaba lo calmado que estaba, cosa que a lo lejos la pelinegra lo miraba algo extrañada pues ni siquiera se había acercado a preguntar ni nada, solamente miraba de vez en cuanto a su digimon que se encontraba recostado a lado de él con algunas vendas, tenia un toque raro o era misterioso, ni el mismo lo sabe.


- Así que Digimundo -susurraba el humano recordando el mensaje y suspirando con suavidad mira el cielo con un solo pensamiento- en que me metí, en serio.

Ya lo tenia mas o menos hecho, pero bueno.

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Art of life
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El chico había tomado una decisión. Después de subir al cuarto, Gaomon entró por la ventana como siempre y le vio tumbado con los ojos cerrados.

-¿Pensando de nuevo en tu padre?
-¿En quién si no pensaría en esta vida?
-suspiró y se incorporó en la cama- ¿Has encontrado algo?
-Ni rastro de ningún virus
-contestó el digimon colocándose en su espacio, una cesta de mimbre con un juego de sabanas y una almohada -Voy a planchar la oreja Sato, hasta mañana...
-No, espera
-el chico se levantó y empezó a coger su billletera, las llaves de la moto y buscó en un cajón -Nos vamos de aquí Gaomon, por fin se empieza a vislumbrar mi futuro, no tengo tiempo ahora de explicarte todo -mientras hablaba seguía buscando -Joder donde lo puse...
-¿El digivice?, lo tienes al lado de...ya sabes...
-El digimon apuntó a la estantería, donde había una foto de un hombre robusto, vestido con un uniforme de piloto de caza sujetando el casco con una mano y con la otra mano, dando la mano a un niño pequeño, de cabellos negros muy sonriente. Debajo de esta foto, una pila donde reposaba un colgante y al lado un aparato cuadricular de color verde con franjas doradas. Satoshi mantenía su mano en el aire mientras hacía un esfuerzo en cogerlo, era como si una barrera se lo impidiera. Gaomon sabía todo lo que acontecía ese momento...desde que llegó a su vida, hace cinco años. De un momento a otro, Satoshi alcanzó el colgante, se lo colgó y acto seguido cogió el digivice y se lo enganchó en la ranura del cinturón, encima de la cadera derecha.
-Basta de tonterías, movámonos ya -alcanzó su chaqueta de cuero y abrió la puerta de su cuarto- baja por la ventana y espérame en la otra calle -el digimon asintió mientras Satoshi echaba un último vistazo a su cuarto, para después cerrar la puerta y bajar las escaleras.
Pasó por el pasillo para alcanzar la puerta de salida, cuando pasó cerca de la puerta del habitáculo donde se encontraba su madre, con la luz apagada llorando mirando una foto. Estaba sentada apoyada en una mesa de madera. Hablaba con la foto.
Satoshi apretó los puños con fuerza y siguió andando hacia la puerta.

-¡Satoshi! -La mujer se levantó y atravesó el pasillo justo cuando el chico había cerado la puerta de la casa -¡Satoshi! -el chico aceleró su moto y se perdió en la penumbra de la noche, mientras la mujer derramaba lágrimas sin consuelo alguno.

El pelinegro llegó a la calle donde le esperaba Gaomon, este montó detrás y de nuevo volvió a acelerar la moto. Cuando gaomon se sujetó a la cintura del chico, en seguida notó que algo no iba bien. Los espasmos que sentía, era porque ese chico, no paraba de llorar.

En seguida llegaron a una gasolinera, Satoshi aparcó la moto y entraron dentro de la cafetería, donde una mujer pasada de maquillaje fumandose un cigarro, les sirvió a ambos un café con un trozo de tarta. Gaomon juró que si se lo tiraba a alguien, le podría matar con lo dura que estaba la tarta.

-¿Y bien? -preguntó el digimon mojando el trozo en el café amargo -¿Me vas a contar a donde vamos?

El chico dejó de mirar por fuera de la ventana del establecimiento y se concentró en el rostro del "niño con capucha" que tenía enfrente.

-Hoy he recibido un extraño email...mira -le pasó su teléfono móvil y dejó que lo leyera- ¿Quién es Makuramon? -Gaomon sonrió, aunque el chico no pudo verlo, ya que el smartphone le tapaba por completo la cara.
-Veo que tu destino se está escribiendo -murmuró -Ten -le devolvió el móvil y volvió a mojar otro trozo de tarta en el denso café -Sólo te diré una cosa Satoshi...pase lo que pase, comprenderás todo.
-Pareces uno de esos que salen en programas a altas horas de la madrugada
-chascó la lengua y pegó un trago al café -Esto no se lo pondría ni a un recluso, vaya mierda de café. Venga, vamonos de esta pocilga de sitio.
-¡Hasta luego guapo!
-despidió la camarera mientras echaba el humo.

Satoshi condujo un par de kilómetros más. El dispositivo que tenía le marcaba una luz. Según sus investigaciones, era la base de Black Diamond.

Black Diamon contactó hace unos años con Satoshi, justo cuando Gaomon repentinamente hacia aparición en su vida. Fue entonces cuando se enteró del digimundo y de una de las misiones de su vida; echar de su mundo a los digimones que entraban por la curvatura desde el digimundo.
Rehacio a todo eso, pasó de ello. Aunque bien si, los digimones tipo virus que aparecían en su prefectura, los echaba Gaomon sin mayor problema, luego le avisaba para activar la puerta al mundo digital y ya está.
Lo que más le sorprendió fue lo que le dijeron para alistarse.

Si te alistas en Black Diamond, daremos con la cura de tu enfermedad.

-Mentiras -chascó de nuevo la lengua mientras paraba la moto en mitad de un descampado, al lado de un edificio, que era la base de Black Diamond en Japón. -Mañana hablaré con esos idiotas y espero que me expliquen eso de Makuramon, ahora sí Gaomon, planchemos la oreja.

Ni el sol fue capaz de despertarle cuando amaneció. Solo unos pitidos en su digivice que le alertaban de algo que, hasta entonces, nunca le ocurrió.

-Huelo a digimon...muchos...he contado once -dijo Gaomon mientras Satoshi miraba como todos esos puntos rojos estaban dentro de la base.
-Deben de ser esos...elegidos. Vaya, los he encontrado sin sudar -Gaomon iba a reirle la broma, cuando repentinamente Satoshi se levanta y empieza a mover su moto hasta una farola. Le pone una cadena atada a un candado y comienza a caminar hacia la base.
-¿De verdad vas a entrar? -preguntó extrañado Gaomon. Satoshi paró en seco y comenzó a toser. Se llevó una mano al pantalón y delante del digimon se tomó dos pastillas de un bote de plástico.
-No me queda otra...si quiero saber lo que significa este email amigo, estoy seguro que estos víboras, sabrán decirme.

Satoshi entró dentro de la base...

-Vaya, hasta que te dignastes a aparecer -una mujer bien vestida con un traje negro y un diamante incrustado le cortó el paso cuando entraba por un pasillo -Sí sí, te conoces el camino hasta la sala, no, ¿satoshi? -a medida que hablaba se iba acercando cada vez más al chico. Este hizo una mueca de desprecio mientras la intentaba apartar, pero la mujer con una llave magnífica le retorció el brazo y le impactó contra la pared mientras con el pie obstaculizaba a Gaomon que iba a intervenir -Nunca me gustasteis, ni tú ni tu perro con guantes, ándate con ojo Kagami-kun, no quiero que vuelva a ocurrir lo de la última vez, así que si te vas a alistar, échale huevos y no vuelvas a armar un escándalo.
-Suéltame, maldita sea
-El chico se revolvió y esta le soltó -Ya te lo dije la última vez Zoe, yo trabajo sólo.
-Ja, estoy harto de escuchar lo mismo de siempre, yo trabajo solo, yo trabajo solo, nananana, soy el chico frio solitario que no necesita a nadie, ohhh mirarme, soy Satoshi, pero eh, trabajo sólo, así que apartar insectos...¿Sabes cuántos vienen aquí con el mismo cliché?
-Me la suda..
.-apartó a la mujer y siguió andando.
-A lo mejor este dato no te la suda...el 90%, acaban en el estómago de un digimon muy hambriento -Satoshi paro de pronto y de nuevo reanudó el camino -¡Iré preparando tu lápida! -gritó con una sonrisa.
-No la hagas caso, está aquí para eso, para increpar a los candidatos y asustarles -dijo Gaomon mientras caminaba al lado del chico.
-Lo sé...es aquí -apretó un botón y una puerta magnética se abrió.

Dentro, en una mesa, estaban sentados todos los elegidos...aunque faltaba un hueco.

Se fijó en cada uno de ellos. Parecían que venían de todas partes del mundo y algunos ya al parecer habían echo amigos. Se sentó en el hueco restante y fue entonces cuando apareció un hombre y les explicó mediante un holograma la misión que tenían. Aunque le pareció extraño una cosa...

¿Se tenían que quedar en la base mientras ese pájaro se cargaba la ciudad?

-¿Qué clase de mierda acaba de soltar? -se dio cuenta que pocos conocían el idioma natal. Gaomon no medio palabra ninguna con los digimon que habían ahí.

De pronto todos empezaron a moverse. Satoshi siguió ahí quieto hasta que un chico soltó una bomba por su boca.
Creía como salir de ahí hasta la ciudad.
¿Desobedecer de nuevo las "ordenes" de Black Diamond? Ese chico no sabía donde se estaba metiendo.

-¿Y cómo piensas sacarnos de aquí? -preguntó una chica, por su tono parecía francesa.
-Soy teletransportador -Ja, pensó Satoshi aguantando las ganas de reir, pero su curiosidad pudo más y sin que nadie se diera cuenta, dio la vuelta a la silla y miró el "espectáculo"

Para asombro de él y de unos cuantos "no creyentes" al final, ese Nyx, abrió un portal hacia un callejón de la ciudad.

Todos lo traspasaron y el último, Nyx, se le quedó mirando.

-Vamos nipon, hay que comprarle licor a esa tipa, ¿vienes a la fiesta? -le preguntó el chico. Conocía el orgullo de los americanos. No en balde, el 80% de la base aerea de Okinawa, era territorio Americano.
-No me lo perdería -medio sonrió mientras Gaomon avanzaba al portal.
-Las damas primero -comentó Nyx con gracia, Satoshi chascó la lengua y le fulminó con la mirada. ¿Encima le vacilaba?, luego lo pensó mejor. Ese Nyx le podía joder el viaje y cambiar el rumbo y acabar en un volcán en las islas del fuego, mejor dejarle pasar esta vez.

Y acabaron en ese pudriente callejón...

La fiesta con Thunderbirdmon fue movidita. Gaomon se la pasó trabajando en equipo con Guilmon y Kotemon, mientras Satoshi, "tomaba prestada" una moto y conducía siguiendo al trio de digimons, que junto con Lucemon, intentaban dar caza a ese pajarraco.
Una piedra en el camino y Satoshi voló literalmente por los aires, cayendo contra unos contenedores. Del enfado congeló todo el contenedor. Hacía tiempo que no usaba sus "poderes" y eso le volvió a fastidiar. Otro ataque de tos. Tomó el bote y se metió dos pastillas.

Y una explosión se avistó en el lugar...

De pronto Gaomon corría hacia donde se encontraba Satoshi.

-¿Y tus nuevos amigos? -preguntó con algo de burla el pelinegro.
-Han caído unos cuantos -dijo con preocupación -Ese pajarraco a digievolucionado y hay más por toda la ciudad...era una emboscada.

La cara de burla le cambió por completo y fue entonces cuando escucharon un chirrido. Enfrente de él, una luz que le cegó unos instantes mientras Gaomon se tiraba a su cuerpo intentando, sin éxito, parar el ataque de ese pajarraco.

¿Ya está? ¿Iba a morir así de fácil?

Zoe tenía razón entonces y eso le cabreaba. ¿Parte buena? vería a su padre de nuevo por fin y el calvario de su enfermedad, se acabaría. ¿Parte mala?, dar la razón a esa zo...
Un momento...
¿Estaba pensando?
Sí, estaba pensando...
¿Los muertes pueden pensar?
Sentía aún su cuerpo...entonces...¿No estaba muerto?

Abrió los ojos como pudo. La claridad le evitaba enfocar bien y aún veía borroso. ¿Dónde diablos se encontraba? A su lado notó un bulto y supo quién era con solo tocar unos guantes.

-Gaomon...dime dónde estamos -dijo con dificultad. Ahora que sabía que seguía vivo, notaba un fuerte dolor en el abdomen y como si le estuvieran clavando mil agujas en la sesera.
-El dig..gimundo -contestó con dificultad Gaomon abriendo los ojos -No me preguntes cómo Satoshi...pero...pero esto es el digimundo sin lugar a duda.
-Genial...
-se incorporó y ya pudo ver mejor -Entonces hay que buscar a los demás y sobre todo a ese Makuramon.
-¿Los demás?¿Te refieres a los elegidos?
-preguntó Gaomon.
-¿Qué tiene de raro? -desafió Satoshi intentando levantarse.
-Creí que ibas a decir algo cómo, "vamos gaomon, busquemos a ese Makuramon y demos una paliza a esos digimon" -imitó la voz Gaomon.
-Zoe, sal del cuerpo de mi amigo -Satoshi le aventó un golpe en la cabeza a Gaomon -Vamos, no tengo todo el día.

Se levantó y comenzó a caminar. Sacó su digivice y vio un punto rojo. Iría a ese punto y se reuniría con el elegido que fuera. Zoe tenía razón y eso le hervía la sangre. Para responder a sus preguntas, necesitaría la ayuda de todos...aunque no les cayese bien.

-Así que digimundo...en que me metí en serio...
-Eso pensé yo
-dijo Satoshi extendiendo su brazo hacia el chico -Pero parece ser que no soy el único con preguntas, siento no haberme presentado antes, soy Satoshi.

Gaomon se preocupó por las heridas de Black Labramon mientras Alex tomaba la mano de Satoshi y le ayudaba a levantarse.

-Debemos buscar a los demás, ¿alguna propuesta?


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Bien, ya me uní a la banda y expliqué todo.

Espero que esté bien
 

Hero of Charity
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That’s it! I’m done whit ALL this shit! Fuck you, fuck you, you and specially you. I HATE YOOOUUUU!!! ― esa era la inteligente manera de Nyx para lidiar con todo el estrés y vacío emocional que estaba viviendo. Por un lado, no alcohol, no chocolate, no putas; por el otro, cuatro p$%#s digimon mega estaban a punto de rostizarlos y, oh, que conveniente el término rostizarlos, pues con esas águilas seguro se podía hacer un delicioso pollo frito. Como sea, insultar a las cuatro bestias gigantes no solucionaba nada más allá de ser efecto placebo a su ataque de ansiedad actual ― AGGGGHHHH!!! SCREW YOOOOUUUUU!!! ― bueno, casi fue un efecto placebo.

Perdió los estribos, el control, el sentido de supervivencia y hasta las ganas mismas de respirar en el momento exacto que esas cuatro cosas evolucionaron a un nivel inalcanzable para los veinticuatro guerreros. En una sucia jugarreta del destino pasaron del nidito de Black Diamond al lugar exacto dónde deseaban ser cazados, uno hasta podría decir que el mismísimo Destino se estaba muriendo a carcajadas por la desgracia de los doce humanos y sus mascotas, compañeros, sirvientes o cual sea el trato que le daba cada uno a su digimon, el punto era mismo, estaban jodidos, con J mayúscula y un pase sin retorno a villa “alimento de Eaglemon”, sólo era cuestión de segundos el que fueran pulverizados uno por uno.

¡JAAAACCCCKKKK! ― como decía, cuestión de milisegundos.

La primera, la altiva alemana de sangre pura, fue exterminada, rompiendo instantáneamente la cordura y autocontrol de sus compatriotas, aquellos que tenían un cariño muy profundo hacia la, ahora, dama ausente. Joan calló en llanto y depresión inmediatamente, las lágrimas, el coraje y el dolor crearon una deliciosa mezcla digna de contemplar para cualquier sádico enfermo. Por su parte, el orgulloso Jens, se aferró a su obstinación para no ceder ante la melancolía de perder a su preciada gemela, canalizó la tristeza en odio y explotó todo ese sentimiento para que Guilmon evolucionara a la siguiente etapa y arremetiera con todas sus llamaradas iracundas.

En cuanto a Nyx, bien, pues él estaba experimentando una fuerte crisis de pánico, algo que venía muy ligado a su actual padecimiento depresivo. La depresión y la ansiedad son como hermanas, dos malditas hijas de puta que te azotan juntas y te destruyen desde adentro. Tenía las manos en la cara, no sabía si reír o llorar, por lo que acabó por hacer ambas, desmoronándose en el suelo, deseando arrancarse la desesperación junto con su cabello.

¡TODOS VAMOS A MORIR! ― gracias Katti por resaltar lo obvio, por tirarle una cubeta de gasolina al incendio que era el joven de nombre cristiano.

Esto no está pasando, esto no está pasando ― “Dulce negación”, pensó Eclair. Al menos era ella lo suficientemente fuerte para encarar a sus verdugos de frente.

¡Maldita sea, HAZME EVOLUCIONAR! ― demandó la zorra que iba de edificio en edificio, apenas y causándoles cosquillas a sus enemigos con aquellos brillantes trozos de diamantes. No era más que una hormiga para las águilas, no, mejor dicho, un gusano, uno que serviría como delicioso entremés.

El tercer Eaglemon preparó su rayo blanco hacia el centro de la unión, todos los tamers se agilizaron, menos el chico emo quien ya se estaba cortando los brazos frente a todos para dicha y asco de varios. Básicamente le estaba facilitando el trabajo a las aves nivel mega.

Quiero morir, quiero morir, quiero morir, quiero morir, ¡quiero morir!, ¡quiero morir!, ¡quiero morir, ¡QUIERO MORIIIIRRR! ― rezaba compulsivo, inmerso en su propia locura. Le habían quebrado la poca cordura que le restaba.

Acto seguido: hubo un disparo. Gritos, pasos veloces, súplicas y uno que otro “Nyx cuidado”, soltado más por compromiso que por genuina consternación.

¡Yo… puedo… ATRAVESARLOOOO! ― en un último segundo de razonamiento, el chico con los brazos rebanados se alzó y miró el intempestivo relámpago albino acercarse hasta él. No tenía caso teletransportarse, no había suficiente sombra para ello, pero sí podía atravesarlo. Por un segundo, se convenció a si mismo que el rayo no le haría daño.

No fue así.

Bueno… no, no pudo atravesarlo ― soltó la francesa, adjudicándole un deplorable epitafio al cadáver ausente.

Renamon chasqueó la lengua. Cuando se estableció en la base de un edificio no dudo en golpear ésta para lidiar con la frustración, estaba acabada, eliminada, borrada del mapa, incluso si sobrevivía los de Black Diamond la darían por suprimida en sus archivos, la rebajarían, le verían como un ser inservible o, peor aún, experimentarían con ella; así de malnacidos eran todos. Resignada a que ya no tenía propósito en su vida, muy a su estilo ejecutó un seppuku digno de una guerrera como ella. Y es que Renamon tenía orgullo, pese a ser una asesina a sueldo, una vulgar mercenaria más en este deplorable y enfermo mundo, se regía por principios, algunos cuya moral podría ser cuestionada o criticada con severidad; a ella le valía un bledo, eran sus reglas no las del mundo ajeno a ella.

No contaba con espadas, como ninguno de ellos. Además, las navajas de su tamer seguro se esfumaron con él.

Tan pronto otra concentración de energía se arrojó hacia ella sin chistar. El Eaglemon no tuvo que lanzar la técnica para que Renamon desapareciera en ella. Se fue, como un suspiro en medio de una noche de dolor.

Dicen que hierba mala nunca muere, dicho que expresa una sabiduría incuestionable, el joven Jophiel Gardiner era prueba de ello. Respiró y se dio cuenta de que no estaba en el paraíso ni en el infierno, eso o los cuentos bíblicos resultaban en una falacia tan grande que merecían quemar cada Iglesia en el mundo como castigo por tergiversar la verdad. Por otro lado, ese no era tiempo para ponerse a reflexionar sobre esas cosas.

Al final llegaste ― una voz familiar le sacó de sus cavilaciones. Era Jens, la primera en morir, la hermana entrañable, la amiga siempre amada. Se enarcó una ceja en el rostro del moreno a lo cual la chica rio divertida, luego los ojos de está guiaron a las orbes del caballero hasta sus propios brazos, su sangre seguía fresca y brotando ―. Te hicieron más daño de lo que esperaba.

Si crees que esto es horripilante, deberías de ver las marcas en mis piernas ― soltó molesto, más que nada consigo mismo, su única ganancia por rebanarse fue hacer el ridículo.

Tal vez lo haga ― volvió a sonreírle y con ese argumento desarmó una de las barreras emocionales en el muchacho. Ahora él le miraba con intriga.

Bienvenido, soldado ― finalmente dejó de enfocarse en la alemana, la voz de la flor armada lo puso en guardia por breves segundos, hasta que denotó al resto de los tamers y sus digimon. Todos, igual que él, estaban a salvo ― Me llamo BantyoLillymon. Tan pronto llegué el resto, recibirán nuevas instrucciones.

Como si la digimon tuviera poderes de invocación, Renamon cayó al suelo junto con su tamer.

¿Estás vivo? ― ni ella se lo creía.

Estamos ― corrigió el infante, antes de abandonarla a la deriva e ir tras la mujer de cabellos verdes.

Belleza, ¿hay algún lugar dónde pueda recargar mis baterías?

¿Disculpa? ― más que eso, B-Lillymon quería que el otro se retractara de sus palabras de rodillas ― Dirígete a mí con sumo respeto, humano.

Sí, sí, lo que quieras preciosa. Hablando en serio, ¿tienes alcohol? ― ella negó ― ¿Chocolate? ― volvió a negar ― ¿Comida, helado, azúcar? ― No, no y más no ― ¿Drogas? ― mucho menos eso ― ¡AGGGHHH! ― explotó infantilmente, otra vez, mientras su interlocutora lo fulminaba con la mirada ―. Bueno, en ese caso, que te pareces si me llevas hasta tu garaje para que pueda ver ese rosado corazón que seguro tienes tatuado en tu bello trase…

Knockout.

BantyLillimon 1, Nyx 0.

Fin del juego.

Los espectadores rieron.


Listo, fue lo que me salió ^^

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In the forces of stupidity
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Si esto era una broma, pues quería decirle a quien quiera que estuviese orquestando tal locura que tenía un pésimo gusto, uno que la Buffay compartiría de no ser por el insignificante hecho de que, ¡ella estaba atrapada en esa estupidez! Lo curioso es que Eclair no sabía si reír por la desesperación de sus compañeros ―el derroche de patetismo de Nyx fue particularmente entretenido―, huir para salvaguardar su propia integridad ―estaba más que segura de que la ameba le seguiría, arriesgar su pellejo por otros no era el estilo de Pilomon―, o intentar darle pelea a esas… cosas.

Lo último le hizo soltar una risa escueta, casi un bufido. ¿Enfrentar a cuatro Eaglemon, con un compañero Rookie cada uno? ¿Qué imbécil suicida lo haría? ¿Para qué? ¿Qué ganaba con eso? Sabía de antemano que ganarles era imposible, que esas aves del demonio los reducirían a nada. Lo inteligente era retirarse, buscarse refugio y darles la espalda a todos; poner la integridad propia antes que la ajena era lo sensato, pero únicamente ella parecía gozar de ese razonamiento egoísta y el instinto de supervivencia necesario para llevarlo a cabo. Eso o simplemente carecía de corazón, lo cual no negaría pero tampoco afirmaría, ella era como cualquier otro ser humano pero tenía motivos para anteponerse a otra persona.

"¿Si yo no me preocupo por mí, quién lo hará?" ―confiar en alguien es algo que jamás había hecho, que nunca haría.

Pero escapar tampoco sería algo que fuera a ser de mucha ayuda. ¿A dónde escapar? ¿Existía siquiera un lugar seguro con esas bestias ahí? Evidentemente no, y ella no iba a ser la que se devolviera a Black Diamond para dar su testimonio o siquiera reportar la situación, desde su punto de vista resultaba menos complicado darles la cara a las aves. Si moría, al menos la falacia sería que murió haciendo su deber de forma altruista ―si es que alguien llegaba a contarlo, sino, pues sería otro caso de desaparecido misterioso―; prefería eso a volver con la cola entre las patas, agachar la cabeza y escuchar un sermón de esa organización que tenía poder para complicarle la existencia.

Precisamente por eso se quedó ahí, pero sin ayudar, más ante todo mantuvo su máscara de niña patética y desvalida; su actuación le hacía ver como si estuviera petrificada por el miedo, aterrada lo suficiente como para no reaccionar en lo que otros caían. ¿Remordimientos? Ninguno. ¿Simpatía? Nula. Sin una razón válida dentro de su lógica, ella no levantaría su dedo en favor de nadie. Las vidas de sus acompañantes le importaban un comino. Nada personal, en sentido literal: no conocía a ese montón de extraños, no le tenía simpatía a ninguno y tampoco les debía nada. A Eclair no le tenía porqué importar alguno de ellos.

Pilomon entonces observaba a las cuatro bestias plumíferas y majestuosas, rezongando por lo bajo un «¿están de joda, cierto?» pelear con esas aves era lo más idiota que podían hacer, por eso tampoco hizo nada para hacer de soporte cuando su tamaño bien podría haber jugado a favor de los cazadores digitales. Pero no, en su cabeza afelpada estaba claro que un montón de Rookies no les harían ni cosquillas a esos pollos con esteroides; a Pilomon le gustaba pelear, pero sabía cuándo el oponente estaba fuera de su liga. Elite o no, no era el tipo de Digimon que se arriesgaba sin antes vislumbrar una pequeña posibilidad de obtener la victoria. Simplemente se paseó con cautela por el campo de batalla, sin alejarse demasiado de su compañera, para defenderla en el caso de que ésta le necesitara (aunque sabía que no sería de mucha ayuda).

Y así, ante sus ojos, uno a uno fueron cayendo por obra de un potente resplandor.

P-pilomon… ―llamó la francesa de forma aguda, por quien sabe cuánta vez, con el cuerpo temblándole de pies a cabeza, todavía sumergida en su propia falsedad. Quizá le faltaba señalarse con un letrero de neón para que la estúpida almohada con cuernos le prestara algo de atención.

Presentía como iba a terminar toda esa porquería… y no le gustaba nada.

Ya no queda de otra ―sí, lo que se temió. Ni siquiera hizo falta que la ameba le aclarara lo que quería decir: pelear para vivir.

Al estar desprovistos de peones a los cuales derribar, el oponente les tenía en la mira para hacer oficial el Jaque. Un Eaglemon se erguía frente a Digimon y Acompañante.

¿Últimas palabras? ―preguntó la almohada casualmente.

Eclair relajó los músculos y sonrió, no tenía sentido fingir si ese era el final.

Quisiera haber podido tomar una foto y subirla al Facebook ―¿Se creyeron que diría la verdad? ¡Qué va! ¡Se iría a la tumba como una mentirosa!

La ameba iba a replicar pero fue un poco… demasiado, tarde. Un rayo. Luz cegadora. El vacío.

Pero no hubo dolor. Y tampoco hubo gritos desgarradores a causa de un ataque que, en teoría, debió matarle o bien dejarle como una plasta de carbón con un ataque epiléptico. Entonces, ¿qué diablos?

Buffay sintió su cabeza flotar en la nada, casi como si estuviera en el limbo, como si estuviera… dormida. Abrió los ojos. Alcanzó a ver masas difusas de colores que se entremezclaban, cualquiera compararía la visión con el más grave de los astigmatismos; pero poco a poco las cosas fueron tomando forma y proporciones, adquiriendo su verdadero tono. La licuadora mental se detuvo y la vista se hizo nítida.

Bienvenida al mundo de los vivos ―dijo Jackie.

O algo así… ―secundó una húngara no muy… estable, que digamos.

What the heck? ―se le escapó sin querer a la de cabellos claros. Ante ella se encontraban, los Rothschild, Nyx, Katti y demás humanos cuyos nombres no le dio la gana de recordar, acompañados de una flor antropomorfa emo con pinta de sadomasoquista.

BantyoLillimon es mi nombre ―algunos rodaron los ojos por la, seguramente, repetitiva escena.

Sí, sí. Todos sabemos tu nombre, linda. Ahora están todos, ¿te molestaría decirnos por qué mierda nos has traído aquí? ―Nyx nuevamente atentó contra su propia integridad física al abrir la boca sin pensar, como si la arrastrada que B-Lilimon le dio hace poco fuera una alucinación de Jack y compañía.
 
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