Original Fic Digimon Tamers RE: EVOLUTION 4/?

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi


Tema opening: Miracle Maker​
Arco argumental: Tamers​
Capitulo 1


¡Preludio a la Última Guerra Sagrada! Una flor que brilla bajo el cielo estrellado

Mundo Digital. Redes de información del mundo real. Cerca del límite entre el Mundo Real y el Mundo Digital

Un Digimon de apariencia reptiliana y piel azul, cubierta por una armadura dorada de formas geométricas que conforman casco, pecho y protecciones en antebrazos y piernas, se encontraba volando rápidamente por el sitio y con desesperación en su ser. Magnamon, miembro de los Royal Knights, sabía que tenían poco tiempo para evitar ser alcanzado por su perseguidor.​
-Debemos darnos prisa -habló con seriedad el Digimon de los Milagros mientras en sus brazos cargaba a dos personas: chico de unos 15 años, de cabellos blancos cortos y de ojos rojos, quien vestía con un pantalón gris, una camisa blanca de botones y una chamarra gris oscura. Al lado de este, se encontraba una niña de la misma edad, ojos azules y largo cabello blanco. Vestia con medias negras largas hasta la rodilla, una falda gris y una camisa negra con mangas largas azules.​
-No puedo creer que esto haya ocurrido -comentó en voz baja el joven mientras observaba en una de sus manos: cargaba tres curiosas esferas doradas del tamaño de una pelota de pin pon. -Tenemos que asegurarnos de sacarlos de aquí- el joven con un tono desesperado en su voz, apretó los dientes con frustración.​
-Este no es el momento de perder la cabeza -respondió la chica de manera seria, analizando en que momento todo se había descontrolado y frunció el ceño: fue cuando ese estúpido humano pensó que era buena idea activar a ese “ser”. La joven, al igual que el chico, llevaba en sus manos tres esferas idénticas a las del joven de ojos rojos.​
-No se preocupen, mis señores -interrumpió el caballero real con seriedad. -No dejare que les ocurra nada -finalizó de hablar el caballero que volaba a toda velocidad, y cuestionándose el mismo, como Yggdrasill acabó en ese estado: donde su consciencia fue separada y esta misma fue divida en dos aspectos. De repente se detuvo y su expresión adoptó una mirada de preocupación.​
-¿Qué sucede Magnamon?-interrogó una de las mitades del Dios del Digimundo con tono preocupado. El joven no se esperó aquel repentino silencio por parte del caballero.​
-Sigan adelante y crucen la barrera al Mundo Humano -contestó el caballero, que soltó a ambos jovenes y se preparó para luchar. -Acaban de alcanzarnos -sinceró Magnamon, sin evitar que el sudor frío bajara por su rostro.​
-¡¿Tan rápido?! -gritó alterado el joven, mientras que la otra mitad entrecerró los ojos. Una gota de sudor bajó por su rostro y de repente, una grieta se abrió en la red: Un caballero de armadura negra con detalles morado/azulado entró en escena. Chaos Dukemon no pudo evitar soltar una leve risa burlista antes de hablar.​
-De verdad, ustedes tres sí que son escurridizos -habló el caballero virus con burla, señalando a Magnamon con su lanza Balmung. -Pero su patético intento de escape acaba aquí -sentenció el digimon virus con fríaldad.​
-Creo que piensas que puedes vencerme de forma simple -contestó Magnamon con seriedad a las palabras de Chaos Dukemon. -Voy a ganarles todo el tiempo que pueda -mencionó el Digimon a los jóvenes, los cuales asintiron antes partir.​
Soundtrack

-Adiós…viejo amigo -se despidió el joven con pesar y proseguir seguir su camino. A su lado, su “gemela” le dedicó una última mirada a Magnamon y procedió a seguir a su “gemelo”. Nadie pudo notar la pequeña lágrima que se escapó de uno de sus ojos.​
Ambos aspectos de Yggdrasill sabían que era la despedida y que muy probablemente, no se volverían a encontrar.​
-Valientes palabras…para una basura como tú -se mofó el Dukemon corrupto, dejando que su manto ondeara a su espalda. -Bueno, es hora de acabar con esto -agregó el caballero, alzando su escudo y preparando a Balmung para el combate.​
-“Solo lamento no haberle podido ser de más ayuda y espero que puedan lograrlo”-fueron los pensamientos de Magnamon antes alistarse para el ataque. -¡Los Royal Knighs somos la máxima línea de defensa de este mundo! ¡Perder no es una opción para nosotros! -gritó valientemente el caballero al salir disparado en contra de su enemigo. -¡Magnum Punch! -exclamó con fuerza el Digimon, que lanzó el potente puñetazo en contra de su enemigo.​
El ataque de Magnamon colisionó contra el escudo, Gorgon, de Chaos Dukemon, liberando una onda de choque bastante fuerza. Dicha onda causó que, por unos instantes, las conexiones de Internet del Mundo Humano tuvieran una fluctuación de velocidad. El caballero dorado salió rebotando en dirección contraria a Chaos Dukemon, quien sencillamente colocó de nuevo su escudo al frente.​
-Muere -murmuró el caballero virus con frialdad y alistó su escudo Gorgon el cual empezaba a brillar con fuerza. -¡Judecca Prison! -gritó ChaosDukemon con fuerza antes de lanzar el destructivo y poderoso rayo de energía supercorrosiva desde su escudo. Magnamon a duras penas pudo colocar sus brazos al frente y cubrir su cuerpo con un resplandor dorado defensivo gracias a su Light Aura Barrier.​
Cerca de la barrera entre el Mundo Digital y el Mundo Humano.

Ambos jóvenes se estaban acercando cada vez más a su destino, con el chico maldiciendo lo que estaba ocurriendo en el Mundo Digital y la chica calculando la propagación del desastre que, a la larga, no solo lo pondría en el borde de la destrucción, sino también al Mundo Real.​
-Tenemos que asegurarnos de encontrar a aquellos que realmente sean capaces de usar esto -habló el joven de ojos rojos con rabia mientras y observando las tres esferas en su mano.​
-Todo es relativo, Sill -respondió la gemela de cabellos blancos y negando con el rostro. -La probabilidad de éxito de este plan es casi nula.
-Pero no es cero, Ygg -contestó el llamado Sill con ojos entrecerrados. -Es el único que tenemos y si la probabilidad de éxito no es un cero absoluto, vale la pena intentarlo.
-“¿Por qué no pudimos tener los aspectos balanceados?” -pensó Ygg de forma seria y analítica: después de todo, ella estaba representando al aspecto lógico de Yggdrasill en un 80% mientras que Sill lo representaba en un 20%. Claro, aquello contrastaba en parte emocional, totalmente opuesta en los números: Con Sill manteniendo un 80% y ella un 20%.​
Ella era la voz de la lógica y el era el corazón.​
Antes de que Ygg pudiera decir algo, a lo lejos se escuchó un terrible estruendo que los hizo frenar y pensar en el peor escenario.​
-¿Acaso Magnamon perdió? -cuestionó Sill con preocupación para dirigirse su atención en Ygg.​
-Las probabilidades son de un 95% -respondió Ygg de manera fría. -Si queremos escapar, debemos proseguir antes de que nos alcancen y los esfuerzos de Magnamon sean en vano.
-Gracias por todo, amigo -soltó al aire el joven de cabellos blancos mientras una traicionera lagrima caía en su mejilla derecha.​
Sin perder tiempo, ambos aspectos de Yggdrasill siguieron con su camino al Mundo Humano.​
Mundo Digital. Redes de información del mundo real. Cerca del límite entre el Mundo Real y el Mundo Digital

ChaosDukemon observó el cuerpo inmóvil de Magnamon flotando en la red: El golpe que recibió el Digimon Armor había sido de frente y con tanta fuerza que la armadura de Chrome Digizoid del caballero estaba hecha añicos y solo quedaban algunas piezas en su lugar.​
-Pensé que serias un reto mayor -habló ChaosDukemon con dureza y negando con decepción. -Supongo que me equivoque y sobreestime tus habilidades en recuerdo de que alguna vez, fuimos compañeros de armas -prosiguió el caballero seriamente antes de endurecer la mirada y se dispuso a marcharse para continuar la persecución de sus objetivos.​
-No -fue la débil palabra que salió de la voz de Magnamon, que lentamente, empezó a ponerse de pie con esfuerzo. -No…te dejare… seguir -declaró con firmeza y dolor el Digimon Armor, mostrando una ardiente determinación en sus ojos.​
-Admiro tu espíritu de lucha, Royal Knight, y reconozco tu valor -habló el Dukemon maligno sin ningún atisbo de burla, si no por el contrario, su voz tenía un deje de respeto. -Por eso te daré un final digno de un guerrero valiente -finalizó el caballero virus y preparó su lanza.​
-“Este será mi último ataque…y haré que valga la pena”-pensó el caballero que reunía sus últimas fuerzas. -Soy… un Royal Knight ¡Y mi deber es proteger ese mundo! -exclamó con valentía el caballero, cuyos restos de armadura empezaron a brillar con un resplandor dorado.​
Aquella escena tan irreal tomó con sorpresa a Chaos Dukemon, el cual no se creía lo que estaba presenciando.​
Soundtrack

-“¡¿Acaso invocó el poder sagrado del Digimental de los Milagros?!”-pensó alarmado el digimon virus que se cubría la vista con su lanza.​
-¡Este es el ataque final de Magnamon de los Milagros! -gritó con fuerza el Digimon Armor mientras el brillo en su cuerpo se hacía más fuerte. -¡Mira como logro crear un milagro! – el espació alrededor de Magnamon se empezó a comprimir de manera violenta. -¡Shining Gold Solar Storm! -fue el último grito del Digimon para que una enorme explosión de energía luminosa surgiera en el lugar.​
-¡Maldito seas, Magnamon!-gritó ChaosDukemon, cubriéndose con su escudo antes de recibir el impacto de aquel ataque desesperado.​
En la barrera del digimundo y el mundo real.

-Magnamon -murmuró Sill con tristeza, sintiendo una opresión en el pecho al escuchar la temible explosión a lo lejos. -Tu sacrificio no será en vano -habló el joven mirando en dirección al lugar de la batalla.​
-¿Estas seguro de esto? En el momento que hagamos el salto, no habrá manera de garantizar que ambos emerjamos en el mismo punto -preguntó Ygg cruzándose de brazos.​
-Totalmente - respondió una de las mitades del Dios del Mundo Digital con seriedad. -Ahora es nuestro turno -el albino extendió una mano al frente, causando una alteración en el flujo de la barrera. -A pesar de tener nuestro poder debilitado, con esto la barrera entre los dos mundos se debilitará y permitirá el paso de varios Digimon al Mundo Humano …espero que puedan encontrar un compañero para la guerra que se avecina -murmuró el peliblanco.​
-Tu plan es arriesgado, Sill -Ygg se masajeó las sienes con un poco de frustración. -La barrera ya estaba condicionada por nuestro experimento anterior en curso… pero no puedes esperar que esto permita crear un ejército. Ni tampoco que encontraremos a seis generales.
Sill meramente se quedó en silencio, cruzando la frontera entre el Mundo Digital y el Mundo Humano. Ygg rodó los ojos y lo imitó segundos después… no sin antes despedirse silenciosamente de Magnamon.​
Mundo Digital. Redes de información del mundo real. Cerca del límite entre el Mundo Real y el Mundo Digital

Un agotado Magnamon apenas se mantenía en pie. Su respiración era agitada y el dolor recorría cada fibra de su ser. Su cansancio alcanzaba ya niveles absurdos y estaba seguro de que hasta el simple ataque de Burbujas de un Botamon era suficiente para derribarlo. El humo de la explosión apenas se estaba disipando y no tenía certeza de que su ataque hubiera erradicado al enemigo. Sus ojos se abrieron de golpe al sentir como su estómago era perforado por una lanza.​
-No te esfuerces en hablar -comentó un solemne ChaosDukemon mientras observaba a su enemigo moribundo. -Gracias a que perdí tiempo contigo… los dos enanos se escaparon al Mundo Real -habló el caballero, quien giró su lanza para ocasionarle más dolor a su enemigo para luego retirarla con violencia. Lentamente información salía de la herida de Magnamon. -Te dije que te daría una muerte digna de un caballero -sentenció el Digimon virus con seriedad. -Puedes morir sonriendo de que lograste tu objetivo de detenerme temporalmente... y que lograste dañarme -halagó el virus, haciendo enfasis en su escudo agrietado y en su armadura con grietas en ciertas secciones.​
-Du…kemon -fue la palabra entrecortada que articuló Magnamon, quien esfuerzo trató de cubrir la herida de su estómago y empezó a sentir sus fuerzas abandonarlo.​
-Muere -musitó ChaosDukemon, soltando un tajo al cuello de Magnamon usando la punta de Balmung. -No te preocupes amigo, pronto nos veremos y volveremos a ser camaradas -murmuró el Digimon, observando como Magnamon se convirtió en datos que fueron atrapados en un vórtice negro. -Espero encontrarte pronto, Omegamon. Tu doble simplemente no tiene tu carisma, amigo mío -habló Chaos Dukemon, retirándose del lugar luego de abrir una fisura y desaparecer en un agujero negro.​
Mundo real

Digimon, para la juventud y el mundo en general, solo es una franquicia de mascotas virtuales, videojuegos para distintas consolas, juegos de cartas y demás mercadería “creada” por Bandai. Nadie se imaginaria que un 28 de agosto, durante el final del verano y el inicio del otoño, todo cambiaria.​
Japón, Distrito de Shinjuku, hora 4: 48 pm

Una chica de 15 años de cabellos azules largos, ojos verdes como las esmeraldas, estaba en el escritorio de su habitación usando su computadora. Al lado de esta, había una caja del estilo “deck box” para cartas de color celeste. Dicha joven vestía un vestido corto sin mangas de color negros, una chaqueta negra encima de esta y medias azul oscuro hasta los muslos.​
-Aburrido -murmuró la joven sin ganas mientras soltaba un suspiro. -De verdad creo que estoy sufriendo el síndrome de aburrimiento de vacaciones -comentó la chica sin ganas.​
De repente la pantalla de su ordenador se empezó a distorsionar y las luces de su habitación empezaron a parpadear. Ella no lo sabía, pero los aparatos electrónicos se habían descontrolado por unos instantes. Sus ojos verdes parpadearon con sorpresa, buscando la causa de dicha situación sin éxito.​
-¡¿Qué diablos?! -preguntó descolocada la joven, mirando con incredulidad a su computadora al ver que, de pronto, el monitor empezó a brillar. Una vez acabado el fenómeno, pudo ver un enorme huevo en su cama y a su lado, había un extraño aparato de color blanco, con una cinta sujetadora en azul y con un aro azul rodeando una pantalla. -¿Estoy en el programa de cámara escondida? -murmuró la joven de ojos verdes, sintiendo una especie de tic nervioso en su ceja izquierda.​
Su respuesta llegó de repente, cuando el Digitama empezó a brillar por unos momentos luego, dejó ver a una bola peluda anaranjada con un cuerno en la cabeza. La adolescente parpadeó repetidamente y con nerviosismo, tomó la caja de cartas en su escritorio y buscó una en particular. Luego de ver la imagen de la carta, la comparó con el misterioso ser frente a ella.​
-¿Qué eres tú?-preguntó la chica de cabellos azul oscuro. Aunque ya tenía la respuesta en su mente, su lado racional le gritaba que estaba durmiendo y que solamente estaba teniendo un sueño muy realista luego de haber pasado gran parte de sus vacaciones viciada al juego “Digimon Masters Online”. La criatura parpadeó de manera repetida al ver que aquella humana, le estaba hablando.​
-Soy un Digimon, me llamo Tunomon -contestó el Digimon con una sonrisa amplia. -¿Quién eres tú?-preguntó el Baby Digimon al ver la cara de estupefacción e incredulidad de la joven.​
-Me llamo Yukihana Hoshizora -respondió en automático Yukihana, acercándose lentamente a Tunomon. -Dime solo Yuki, porque si me llamas por el nombre completo conocerás el infierno -agregó velozmente Hoshizora, esbozando un veloz gesto de repulsión al recordar su nombre entero y que se esfumó casi de inmediato. -Mmm.​
-¿Pasa algo? -preguntó Tunomon un poco nervioso al ver como Yuki no le quitaba los ojos de encima.​
-¿En serio eres real? -cuestionó la chica de cabellos azules, tomando lentamente al Digimon entre sus brazos.​
-Claro -fue la alegre respuesta de Tunomon. -No sé por qué llegue aquí, pero estoy muy feliz de conocerte Yuki -habló el Digimon con alegría e irradiando una gran sinceridad.​
-Viendo que no estoy en un programa de bromas… creo que somos compañeros – Yuki ladeó el rostro levemente y sonrió sin soltar al pequeño. -Ahora, tengo muchas preguntas y espero que puedas contestarlas.
-¡Hai!
2 meses después, Distrito de Shinjuku 29 de octubre 20XX, hora 6: 58 pm.

La noche de otoño se encargó de cubrir la ciudad. A pesar de todo, en las calles se podían ver a varias personas vivir su vida sin detenerse. Algunos compraban un café y otros preferían order comida en un restaurante. Ajeno a todo eso, una neblina cubría el estacionamiento de un centro comercial de la zona.​
-¿Segura que es aquí Yuki?-preguntó un Digimon réptil con un curioso abrigo blanco de franjas azules. La criatura giró el rostro, buscando a su objetivo.​
-Claro que si Gabumon, el Digivice no se equivoca -fue la respuesta intrépida de la joven de cabellos azules, que comenzó a inspeccionar el lugar luego de colocarse unos Goggles en sus ojos ára ingresar a la neblina. Su atuendo era el mismo que llevaba puesto cuando conoció a Tunomon, solo que ahora tenía una bufanda blanca alrededor de su cuello.​
De repente, el aire se tornó helado y ambos colocaron expresiones serias en sus rostros: el sonido de pisadas acercándose les indicó que su enemigo finalmente hizo acto de presencia: un diminuto duende de color verde que cargaba un garrote en su mano derecha.​
-Goburimon, en el nivel Child y de atributo virus -mencionó Yuki al ver la información desplegada en su D-arc y esbozó una sonrisa. -¿Listo, Gabumon?-preguntó la Tamer con confianza.​
-Cuando quieras -respondió el Digimon lupino con determinación y chocando sus garras entre sí. -Vamos a mostrarle a este Goburimon que no puede aparecer de la nada y causar estragos.
Soundtrack

-¡¿Cómo se atreven en ingresar a mis terrenos?! -reclamó Goburimon con rabia, señalándolos con su arma. -¡Van a pagarlo!​
-¡Aquí voy! -gritó un emocionado Gabumon, que salió corriendo en contra de Goburimon, el cual se preparó para luchar contra el lupino.​
-¡Goburi Strike! -bramó el Digimon Oni, agitando su mazo en un intento de golpear a Gabumon, cosa que no pasó desapercibida por Yuki.​
-¡Card Slash! -exclamó la Tamer al haber tomado una de sus cartas y deslizándola por su Digivice. -¡High Speed Plug-in T! -gritó la chica al terminar de ejecutar su acción.​
-Muy lento, amigo -se burló Gabumon, quién incrementó su velocidad de manera brusca y logró tomar desprevenido a Goburimon. -¡Tsuno Kougeki! -gritó el lupino antes de golpear con su cuerno a Goburimon. Este último salió volando contra la pared y la impactó de forma violenta.​
-¡Buen trabajo, Gabumon! -gritó la joven con alegría al ver que Gabumon había dado un golpe certero.​
-¡Yuki! ¡Aún no acabamos! – Gabumon se mantuvo serio al ver como Goburimon se levantó adolorido y se veía bastante furioso.​
-¡Goburi Bomb! -el molesto duende verde agitó su mazo para lanzar una bola de fuego en contra de Gabumon, que en un rápido movimiento lo esquivó. Lamentablemente, eso era parte del plan del duende y cayó en la trampa de Goburimon: el virus corrió y tacleó a Gabumon, dejando en el suelo adolorido. -Voy a eliminarte -susurró con sadismo el duende, lanzando de manera errática su mazo y saltó sobre Gabumon para intentar estrangularlo ante la mirada preocupada de Hoshizora.​
-¡Card Slash! -la chica de cabellos azules trató de mantener la calma y deslizó una carta en su D-arc. -¡Heavy Metal!
-Ca…brón -habló con dificultad Gabumon, cuyo brazo derecho brilló y dejó ver un pequeño cañón de presión. -¡Espero que te guste sabor de esto! -el lupino apuntó a la sien de su contrincante y disparó la peligrosa ráfaga de presión, cuyo impacto le dio de lleno a Goburimon, causando que el duende que soltara a Gabumon y quedara desubicado sujetándose el rostro adolorido.​
-Hora de acabar esto -murmuró Yuuki, tomando dos cartas. -¡Card Slash! - la joven pasó la primera carta en su D-arc. -¡High Speed Plug-in B! -exclamó la joven, causando que Gabumon saliera disparado a toda velocidad. -¡Fladramon Fire Rocket! -Hoshizora finalizó el combo pasando la segunda carta.​
-¡Espero que no te levantes! -gritó un furioso Gabumon, que fue envuelto en llamas y colisionó violentamente en contra de Goburimon. El duende gritó de dolor y salió expulsado contra el suelo en medio de una leve explosión. Al final terminó convirtiéndose en información que Gabumon empezó a absorber, dejando un Digitama que volvió nuevamente al Mundo Digital.​
-¡Lo hicimos, Gabumon! -felicito con alegría Yuki y corriendo a abrazar a su Digimon. -Si seguimos a este ritmo, pronto evolucionaras a tu etapa Adult -comentó la peliazul, acariciando el rostro de Gabumon. Ante sus palabras, el lupino asintió.​
-Gracias Yuki -respondió el Digimon de forma alegre y luego soportando un abrazo de su Tamer. De repente, su mirada se tornó seria. -Otro Digimon -susurró Gabumon, pero esta vez su voz mostró ¿terror?​
-¿Qué demonios? -maldijo la chica con incredulidad, observando como su D-arc desplegó su mapa… y mostrando una señal que era enorme. Incluso, pro primera vez desde que empezó a luchar junto a Gabumon, el aparato emitió una advertencia: la de alejarse de la zona.​
De repente, un estruendo se escuchó en el exterior y un temblor sacudió la tierra.​
-¡¿Pero qué clase de Digimon entró al Mundo Humano?! -preguntó de forma aterrada Hoshizora, cayendo de sentón al suelo al perder el equilibrio.​
-No… no no tengo idea -contestó Gabumon, mostrando miedo al sentir como sus instintos le decían que Debian huir de ese lugar. -Lo mejor será irnos -dijo el Digimon data con seriedad en el instante que el temblor finalizó.​
-¿Estas de broma, Gabumon? No dejare que un Digimon con complejo de quien sabe que, destruya MI ciudad -contestó de forma desafiante Yuki, sujetando con fuerza su Digivice.​
-Yuki -habló el lupino con preocupación para luego, soltar un suspiro de resignación. -No importa si te digo que no vayamos…eres tan cabeza dura – Gabumon cerró los ojos un momento y respiró profundo. Luego de abrirlos, no le quedó más de otra que salir junto a su Tamer del lugar para llevarse la sorpresa de ver todo un segmento de la calle y de la ciudad destruido.​
Ambos compañeros buscaron al culpable y la sensación que recorrió su cuerpo fue como si el mundo entero se les vino encima. Yuki sintió sus piernas temblar y cayó de rodillas, elevando su mirada y tratando de procesar la imagen frente a ellos:​
La de un enorme cyborg dragón caminando por las calles de Shinjuku.​
-Mira -dijo un aterrado Gabumon, señalando con su brazo tembloroso observando al nuevo enemigo.​
-No es posible -habló la joven tapándose la boca con incredulidad.​
Nada en sus dos meses como Digimon Tamer la habia preparado para encarar a Mugendramon.​
Tema Ending: My Tomorrow! (Salome Anjari Vers)​
Avances del próximo capitulo
-¿Beermon? ¿Cervezammon?
-¡Que no! ¡Soy Bearmon!
Próximo capitulo: ¡Alma ardiente! ¡Aquel que puede alcanzar el sol!
Hola. Soy Luigi y les doy la bienvenida a este reboot del que fue mi primer Fic: Digimon: Tamers Revolution. Esta historia la inicie hace 8 años y no se termino porque… la laptop donde tenia los capítulos 5, 6 y 7 murió y no pude recuperar nada de nada. Ahora, 8 años después y como una forma de aprovechar un poco mi tiempo, he decidió subir de nuevo la historia, editando los primeros 4 capítulos gracias a toda la información que salió durante todo este lapso.​
Seccion de informacion​
Tunomon​
Chaos Dukemon​
Magnamon​
Gabumon​
Goburimon​
Digivice de la historia: D-arc+​
Este dispositivo se ve como el D-arc normal de la temporada de Digimon Tamers, pero tendra funciones adicionales conforme avance la historia. Una de estas, es la capacidad de desplegar un mensaje de advertencia al Tamer en caso de estar cerca de un Digimon totalmente fuera de su liga.​
Ygg​
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Sill​
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Yukihana Hoshizora​
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Espero que disfruten la lectura.​
 
Última edición:

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
¿Ninguno comentario? Triste, pero creere que esas 34 visitas son lectores timidos que aunque no comentan, esperan la continuacion.




Opening: Miracle Maker




Arco argumental: Tamers





Capítulo 2: ¡Alma ardiente! ¡Aquel que puede alcanzar el sol!

Shinjuku, 1 hora antes de los sucesos del capítulo pasado.
Soundtrack


La noche caía en el cielo de Japón, en sus calles se observaba a un joven de 15 años y cabellos rojos alborotados, ojos del mismo color, en su rostro se veían un par de banditas, señal de que el joven era practicante de algún deporte de contacto. Vestía con una camisa blanca corriente y con un logo negro en medio de esta, una chaqueta negra con detalles grises, un pantalón negro y zapatos estilo tenis blancos con detalles rojos. Amarrado en su pantalón, un Digivice D-arc de color blanco con un aro color naranja alrededor de la pantalla era visible.
-"Seis meses han pasado desde ese día" -pensó el joven con una mirada tranquila, sujetando luego su D-arc en manos. -"Hace seis meses que nos conocimos, Bearmon”-reflexionó el joven de cabello rojo, con su mente recordando nitidamente a ese momento.
[Flash back Seis meses antes]

Residencia Himura
-Hoy la práctica de karate terminó temprano -murmuró el joven con desdén, dejando el bolso con su uniforme en la pared de su habitación y lanzando su bulto escolar en su cama. -Creo que revisaré mi correo y aprovechando que estoy solo en casa veré si puedo encontrar esa carta para mi mazo de “Nature Power” - soltó el joven, sentándose en la silla de su escritorio y prendió su computador.
Los primeros minutos transcurrieron sin problema, pero de repente una extraña estática apareció en la pantalla y en los aparatos eléctricos. Un apagón momentáneo ocurrió y un golpe seco se escuchó en la cocina, alertando al único residente de la casa. Este se levantó velozmente y movió a buscar algo en su armario.
-¿Qué diablos? -interrogó incrédulo el joven, que tomó un viejo Shinai de practica de su armario y se dirigió a la cocina para ver que había sucedido. Al llegar a la cocina, sus ojos casi se abrieron con absoluta incredulidad, se quedó mudo y su espada cayó al suelo al ver lo que estaba en su cocina saqueando su cocina, o, mejor dicho, quién: Un oso de pelaje gris con algunas bandas azules en su cuerpo y una gorra de baseball volteada hacia atrás y con la palabra “Bears” escrita en ella.
-ÑONÑON -masticó el oso sin preocupación un trozo de pastel antes de notar al joven. -Hola -saludó el oso de forma alegre y con una de sus garras detrás de su cabeza. -Tenía mucha hambre -confesó el oso gris con una enorme sonrisa y acercándose al chico.
-¿Un oso parlante? -preguntó incrédulo el joven observando al oso frente a él que solo sonreía mientras se comía una galleta. Himura se talló los ojos para asegurarse de no estar alucinando.
-No soy un oso. Soy Bearmon -corrigió el recién presentado Bearmon, señalándose a sí mismo con una de sus garras. -Y soy un Digimon -finalizó el Digimon, mientras el pelirrojo empezó a procesar lentamente lo que le dijo el oso.
Un Digimon. Un verdadero Digimon se encontraba al frente suyo.
-¿Beermon? -preguntó el chico de ojos rojos incrédulo mientras se rascaba la nuca. -O sea ¿Cervezamon?-soltó de bomba Himura logrando que Bearmon se fuera de espaldas y que casi se ahogara con su comida.
-¡Es Bearmon! ¡No Beermon! -gritó histérico el oso digital, con los ojos en blanco y agitando sus brazos de forma chistosa.
-Lo lamento Bearmon -se disculpó el joven con cierta incomodidad, tratando de aceptar el hecho de que, estaba hablando con un oso y que este, era un Digimon. -Soy Himura Kenji. Himura es el apellido y Kenji es el nombre. Pero mis amigos me llaman Ken -se presentó el joven Kenji, extendiendo su mano en forma de saludo.
-Un gusto Kenji -contestó el oso digital con una sonrisa y estrechando la mano del joven de forma amistosa. Un resplandor de luz blanca cubrió ambas manos; cuando se desvaneció, en la mano de Kenji estaba un Digivice azul y con el aro alrededor de la pantalla en color gris. -Je… ahora somos compañeros -se expresó de forma alegre Bearmon y levantando su puño al aire.
-¿Esto significa que soy un Tamer de verdad? -interrogó el joven de forma seria, recordando la palabra que usaba en los diversos juegos para el humano compañero de un Digimon. Arrugó el ceño levemente, tratando de encontrar una explicación al evento que acaba de ocurrir.
-Exacto -respondió Bearmon, chocando su puño derecho contra su palma izquierda. -Juntos nada podrá detenernos -declaró con seguridad el osezno, lanzando su puño al frente.
-Entonces solo nos queda dar lo mejor -suspiró el chico de apellido Himura para luego, sonreir y chocar su puño con el de Bearmon. Una sonrisa llena de determinación se dibujó en el rostro de ambos.
[Fin FlashBack]

Kenji iba inmerso en sus pensamientos y salió de estos hasta que el sonido de su Digivice lo alertó, junto a una voz que provenía desde dentro del aparato.
Soundtrack


-Ken, hay un Digimon cerca de aquí -habló Bearmon dentro del aparato, gruñendo levemente para obtener la atención de su amigo.
-…Son dos de hecho -respondió Himura al desplegar el mapa de rastreo de su D-arc. -Y hay una tercera señal… otro Tamer dirigiéndose a uno de los puntos -susurró el de cabellos rojos, reconociendo las direcciones de las señales.
-¿Iremos a interceptar a los dos salvajes? -interrogó emocionado Bearmon a Kenji. -¡Y apresúrate en sacarme de este aparato del demonio! -gritó el Digimon de manera chistosamente alterada, causando que su Tamer suspirara.
-Al parecer un Tamer se está haciendo cargo de uno de los salvajes que marca el Digimon -explicó el practicante de karate. -Por lo tanto, iremos a interceptar al segundo -contestó Kenji, ignorando los gritos de Bearmon y empezando a correr al lugar que señalaba su D-arc.
En el parque.
Una curiosa ave bípeda, con ropas que recordaban a un ninja, se encontraba lanzando shurikens filosos hechos de sus plumas, causando que los pocos visitantes del parque huyeran despavoridos. El ave saltó sobre uno de los toboganes ya arrugó el rostro.
-¡Aléjense de mis terrenos! -gritó el ave parlante, agitando sus alas para lanzar cortantates ráfagas de viento. -¡Fuujin no Jutsu! -exclamó el ninja emplumado, lanzando su ataque y destrozando una bicicleta que alguien abandono durante el caos. El ave se volteó a la derecha al escuchar pasos acercarse.
-Llegamos -musitó Kenji, entrecerrando la mirada al ver al Digimon. El pelirrojo tomó y D-arc apuntó al frente, liberando a Bearmon al campo de batalla. -Prepárate Bearmon -habló Ken con seriedad mientras que, su Digimon, asentía y chocaba sus puños.
-Este tipo sabrá que yo soy EL Bearmon -afirmó el oso gris, preparándose para el ataque. -¡Oye, cerebro de plumas! -gritó con fuerza Bearmon, colocándose en posición de pelea al ver como su enemigo dirigió la atención hacia él.
-Falcomon (S), sub-especie de Falcomon. En etapa Child y del tipo vacuna -murmuró Ken al ver la información de su enemigo en su Digivice.
-¡¿Se atreven a retarme?! -gritó Falcomon con rabia y preparando su ataque. -¡Scratch Smash! -exclamó el Digimon antes de lanzarse con las garras de sus alas.
-“Fallaste”-pensó el oso digital, que se lanzó a un lado para esquivar el ataque de su enemigo. -¡Bear Claw! -exclamó Bearmon, usando sus garras para soltar un zarpazo en dirección a Falcomon. El ave las evadió con gracias y realizó un salto mortal hacia atrás para tomar distancia.
-¡Genwaku no Jutsu! -el ave realizó un sello de manos con sus garras y caso de forma inmediata, emergieron tres Falcomon ilusorios, que corrieron en círculos y rodeando a Bearmon. Dicho movimiento lo hizo perder de vista al original, que se había camuflado entre las ilusiones.
Bearmon empezó a ser golpeado por shurikens de plumas, sacándole gritos de dolor al oso. El pelirrojo tomó nota de eso y preparó una carta de su deck box para apoyar a su amigo.
Soundtrack


-¡Card Slash! -gritó Himura mientras deslizando una carta por su digivice. -¡Shellmon: Hydro Pressure! -finalizó Ken mientras su d-arc envió los datos de la carta a su compañero.
-¡Hora del baño, paloma! -se burló Bearmon abriendo la boca y escupendo un potente chorro de agua contra todos los Falcomon. Eventualmente, le atinó a su enemigo y este salió disparado contra un árbol, que terminó con el tronco crujiendo por el golpe que recibió del cuerpo de Falcomon. -¡Y eso no es todo! -gritó el pequeño oso, corriendo velozmente contra Falcomon. Kenji preparó una segunda carta.
-¡Card Slah! -exclamó Ken mientras repetía su acto anterior y pasaba su carta rápidamente. -¡High Speed Plug-In B- finalizó el chico mientras que gracias al efecto de su carta, Bearmon incrementó su velocidad.
-¡Aquí viene Bearmon!-declaró el digimon oso a toda velocidad, mientras preparando su puño. -¡Koguma Seikendzuki!-dijo el oso digital con fuerza al tratar de atacar con su puño a un estupefacto Falcomon, que en cuanto se dio cuenta del movimiento, reaccionó.
-¡En tus sueños, pulgoso! -respondió el Digimon ninja, que en un rápido contrataque giró y golpeó a Bearmon con su ala derecha y enviándolo lejos de allí. -¡Tu información servirá como logro de mis proezas! -gritó con fuerza Falcomon, que se lanzó de nueva cuenta contra su enemigo.
-¡Bearmon! -gritó preocupado Ken al ver el predicamento de su amigo que sonreía con fuerza y preparando su puño.
-No perderé…no después de haber encontrado un motivo para volverme fuerte -habló un serio Bearmon que se preparaba para su ataque. -¡YO VOY A VENCER! -gritó con fuerza Bearmon que preparó su Koguma Seinkendzuki y y lo lanzó justo en el instante que Falcomon lanzó su Fuujin no Jutsu.
A pesar de que ese puño fue con bastante potencia, no fue rival para el ataque de Falcomon, que ganóel duelo y el oso digital saló volando por los aires: con su brazo derecho fragmentándose en datos, producto de ser rebanado por cuchillas de viento y ante la mirada atónita de su Tamer que observó al oso caer pesadamente al suelo.
-¡Bearmon! -gritó Himura, que corrió desesperado a socorrer a su amigo. -¿Estas bien? -preguntó preocupado Ken al ver a su digimon sin su brazo derecho.
Soundtrack


-Yo… voy…a ganar -habló el Digimon oso, que a duras penas logró de ponerse de pie y observó a su Tamer. -Un… un guerrero de verdad…no se da por vencido solo por una herida pequeña -finalizó Bearmon con una mirada que, a pesar de mostrar dolor, reflejó su espíritu de lucha y se preparó para la pelea. -¡Porque mi puño alcanzara el sol!
-“Acaso tú…” -pensó Kenji sorprendido mientras que, instintivamente, su brazo derecho tocó su hombro izquierdo. -“Solo los cobardes se rinden sin luchar”-pensó el joven con determinación, ayudando a su Digimon a ponerse de pie.
-Ken…puedo ganar -habló el Digimon oso mientras su Tamer, asentió a sus palabras y se preparó para la lucha.
-Creo en ti -fue la respuesta del joven, llena de absoluta determinación. Frente a él, un herido Bearmon salió nuevamente al ataque. -¡Card Slash! -exclamó el joven, deslizando una carta por su Digivice. -¡Data Fixer!- finalizó el chico de ojos rojos con fuerza.
-Ríndete y muere con honor -amenazó con calma Falcomon, viendo a Bearmon colocarse en pie de lucha. Su mirada se endureció al ver como la información del brazo perdido del oso se regeneró, dejándolo como nuevo. -¿Qué te impulsa a luchar?-preguntó el Digimon ninja con enojo al ver que su presa seguía con ganas de combatir.
-Yo lucho por una razón -contestó el pequeño oso con seriedad. -¡Le hice una promesa a un amigo!—exclamó con fuerza Bearmon, que se lanzó a la ofensiva ante el gesto de un anonado Falcomon. -¡Le prometí que nunca renunciaría a mi sueño de superar al Sol! -declaró con valentía el oso que, con un rápido movimiento, apareció frente al su enemigo. -¡Bear Claw! -gritó el oso digital, que usó sus garras para realizar un corte cruzado en contra de Falcomon, el cual por haber sido tomado desprevenido, no pudo hacer nada para esquivar el ataque que fue directo a su rostro.
-¡Ahsghsaajslkaslkas! -gritó el Ave Digimon, mientras el dolor en su rostro era visible a manera de mueca. -¡¿Cómo lo chiste?! -rechinó con ira Falcomon, mientras Bearmon tomó distancia. -¡Solo eres un Digimon débil que necesita ser esclavo de un humano! -expresó iracundamente el ave, mientras sus ojos mostraron un odio profundo.
-No lo entiendes -respondió Bearmon con una mirada afilada y tronándose su puño derecho. -Tener un compañero humano no es debilidad -afirmó el Digimon con seguridad y con una sonrisa en su rostro.
-Tamer y Digimon tienen un vínculo especial -habló Kenji con seguridad, apretando con fuerza su D-arc. -Juntos reímos y lloramos… juntos crecemos con cada batalla -finalizó el Tamer con determinación.
-Pero lo más importante -continuó Bearmon las palabras de su amigo con una sonrisa y chocando sus puños entre sí.
-¡Somos amigos y luchamos apoyándonos mutuamente! -gritaron con orgullo el par d compañeros, mientras que un furioso Falcomon se lanzó al ataque.
-¡Kenji! ¡Terminemos esto! -llamó Bearmon a su compañero después de esquivar una tacleada de su enemigo moviéndose al lado. Esa llamada fue lo único que necesito Himura para entrar en acción, viendo que de nuevo Falcomon usó su ataque ilusorio para confundir a Bearmon.
-¡Card Slash! -el pelirrojo deslizó una carta por su Digivice. -¡Galgomon: Gatling Arm! -finalizó Ken su movimiento, causando que de la mano izquierda de Bearmon apareciera una ametralladora. El oso sonrió y apuntó a sus enemigos, abriendo fuego en contra de los Falcomon.
-¡A ver si evades esto, condenada paloma! -gritó Bearmon, disparando la lluvia de balas desde su arma y estas impactaron violentamente a los copias del Digimon ninja… y luego el miso Falcomon las sintió segundos después en su cuerpo en cuanto fue ubicado.
Falcomon, en un movimiento rápido, causó una distracción con su Uchitake Otoshi al lanzar el bambú explosivo donde Bearmon. Luego, el ninja empezó a correr en contra de Bearmon, que dejó de disparar y preparó su siguiente ataque.
-¡Hare una alfombra con tu piel! -rugió con fuerza el Ave Ninja, mientras se lanzó nuevamente a la carga. -¡Scratch Smash! -gritó el enfurecido Digimon al alistar las garras de sus alas.
-¡Tu puedes, Bearmon! -apoyó el pelirrojo al ver como el oso corrió para interceptar a su enemigo.
-¡Este es poder de mi puño! -gritó Bearmon con fuerza, lanzando un último Koguma Seikendzuki contra Falcomon.
El puño de Bearmon interceptó el intento de zarpazo de Falcomon, causando que el ninja abriera los ojos con sorpresa. Falcomon nunca vio llegar una Bear Claw que el oso utilizó con su brazo libre y soltó un zarpazo ascendente.
-¡Este es poder de Tamer y Digimon! -gritó Bearmon, finalizando su asalto con un nuevo puñetazo que se fue a estrellar con fuerza en la cara de Falcomon, que solo pudo abrir los ojos con sorpresa al sentir el demoledor golpe que prácticamente le destrozo el pico. Fue tanta la fuerza que salió disparado en dirección contraria.
-“¿Este es el poder de un Digimon con un compañero humano? …Me gustaría experimentar ese sentimiento alguna vez”-fue el pensamiento final de Falcomon, que esbozó una ligera sonrisa antes de convertirse en datos. Bearmon al ver aquello, los absorvio, causando que un Digitama se formara y que casi de inmediato, fue enviado al Mundo Digital.
-Lo vencimos -habló Bearmon con cansancio y dejandose caer al suelo. -Joder ese tipo tenía la cabeza dura -habló el Digimon, sacudiendo sus puños adoloridos.
-…Sigo sin entender porque los digimon salvajes creen que tener un compañero humano es malo -musitó el joven, soltando un suspiró y pensando en las palabras de Falcomon. Segundos después se giró donde Bearmon para luego sonreír disimuladamente. -Vamos a casa…hoy mamá hará pescado -comentó con calma Kenji y soltando una risa al ver a Bearmon babeando y con cara oso hambriento.
-Adoro el pescado -habló Bearmon con tono atontado mientras que el pelirrojo negaba con la cabeza. De repente una enorme señal aparecióen el D-arc de Ken y el mismo aparato recomendaba retirarse del lugar.
-¿Qué significa esto? -cuestionó Himura con incredulidad al ver su Digivice.
-Ken…algo malo se acerca -habló el oso con extrema preocupación y sintiendo su cuerpo temblar.
Un potente rugido se hizo escuchar en los alrededores con tal fuerza, que vidrios rotos volaron debido a las numerosas ventanas que explotaron por estridente sonido. Gritos de terror y el pánico se empezó a apoderar de las personas cercanas al sitio.
-Viene del centro -musitó Bearmon, tragando saliva a lo cual su Tamer asintió.
-Vamos -contestó el chico de ojos rojos, sintiendo una horrible sensación antes de empezar a correr junto a su Digimon a su nuevo destino.
Localización desconocida. Base de operaciones de la organización MIRAI.
En una oficina del edificio una figura atendió una llamada.
-¿Dices que un verdadero Digimon de nivel Ultimate sobrepaso las barreras? -mencionó el misterioso hombre, que no se podía ver debido a la oscuridad del lugar. el único detalle que había visible era su cabello gris y su edad que claramente estaba cerca de los 40.
- Así es. De alguna forma lo hizo y está causando estragos en Shinjuku -respondió la voz que era femenina por el auricular. -Además se nos confirma la presencia de un grupo de Digimon Tamers -continuó hablando la mujer por el teléfono. -¡Y tenemos al Primer Ministro exigiendo que actuemos y justifiquemos nuestro presupuesto!
-Entiendo. Quiero que me envíen un informe con la información de esos Tamers y dile al Primer Ministros que no debe preocuparse. MIRAI existe para estas situaciones -contestó el hombre con un tono serio mientras que la persona al otro lado del teléfono se alteraba. -De esa forma, evitamos que el estúpido decida utilizar el Protocolo Hammer.
-¡¿Habla en serio?! ¡¿Dejar caer una Bomba de Hidrogeno?!-gritó con preocupación la voz del teléfono. -¡¿Acaso ese idiota olvidó lo que sufrió el país debido a Hiroshima y Nagasaki?!
-Tu encárgate de tu trabajo y déjame hacer el mío. Tenemos a un Digimon Ultimate con capacidad de crear destrucción masiva ¿Crees que lo dejare libre? Como dije, depende de cómo se desarrolle la situación el Primer Ministro ordenara el protocolo HAMMER, el cual también incluye la evacuación de la mayor cantidad de civiles posibles -contestó el hombre con seriedad.
-De verdad le haces honor a tu sobrenombre "Demonio sin consciencia"…Mayor Fran Tiberius Krausser -mencionó la voz del teléfono antes de colgar la llamada.
-Hare lo necesario para mantener la paz -murmuró el hombre que tomó una gabardina roja y empezó a caminar, marcando un número en su teléfono celular. -Habla Krausser. Quiero que la evacuación de la familia Hoshizora sea prioritaria en caso del uso del protocolo HAMMER -ordenó el militar con tono serio, obteniendo una respuesta afirmativa. -Veamos si estos Digimon Tamers pueden con algo de este nivel -murmuró Fran con tono serio, dirigiéndose a un elevador y observando un collar que tenía en su cuello. Adentro de este había una foto que lo hizo esbozar una sonrisa discreta.
-Ustedes los humanos son interesantes -una voz apareció de repente en el lugar y Fran mostró un D-arc de color negro con purpura. -Vine a este mundo, buscando respuestas y he aprendido bastante.
-Me sorprende verte tan hablador hoy.
-Que tengamos una alianza por el momento, no significa que tenga que decirte cualquier estupidez.
-Palabras bastante afiladas. Pero no puedo esperar menos de un Demonio.
De vuelta en Shinjuku
Ken y Bearmon llegaron al lugar de la señal y sus rostros de incredulidad se dejaron ver al observar a un furioso Mugendramon rugir con fuerza.
-¿Qué diablos? -habló un aterrado Ken al ver la información desplegada en su D-arc. -Es un verdadero Ultimate…
-¿Cómo se supone que voy a golpear a esa cosa? -preguntó Bearmon con miedo y con una gota de sudor al ver el peligro.
Un nuevo rugido se dejó escuchar en Shinjuku.
Tema ending: My Tommorow (Marisa de Lille vers)
Proximo capitulo
¡El deseo de poder! ¡El bueno y el malo!
Rincon de informacion​
Bearmon:​
Falcomon (2006 version)​
Kenji Himura​
Mayor Fran Tiberius Krausser​
Holo holo llegamos al final les dejo unas preguntas
-¿Qué les pareció la batalla?​
-¿Les agrado la aparición de Bearmon?​
-¿Quién es realmente el Mayor Krausser y por que ordenaría la evacuación prioritaria de la familia de Yuuki?​
-¿El protocolo HAMMER será usado?​
-¿Les gusto el Soundtrack y les gustaría que se siguiera usando?​
 
Última edición:

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
Vaya. Dos capitulos seguidos sin comentarios

¿Me pregunto si sera porque no es un fic de adventure?


Opening: ”Miracle Maker”

Arco argumental: Tamers



Capítulo 3:

¡El deseo de poder! ¡El bueno y el malo!



Digimundo, lugar desconocido, fecha desconocida.



Soundtrack



Su capa de color verde estaba ondeando gracias a las corrientes del viento causado por por la destrucción que dejó a su alrededor. Los rayos de sol chocaron en su armadura plateada de de Chrome Digizoid y un Caballero Dragón veía con regocijo la capacidad del poder obtenido gracias a haber obtenido esa forma. Simplemente era embriagador y para probarlo se involucró en lucha tras lucha. Aunque en un principio se sometió a la prueba de los Cuatro Grandes Dragones para proteger al Digimundo, terminó dominado por su instinto de lucha, al punto de que, no le importó realizar masacres en distintas villas con tal de llamar la atención de un oponente fuerte. Ahora simplemente, se quedó observando como las llamas cubrieron el bosque donde estaba ubicada la pequeña aldea de Yukimi Botamon, lugar custodiado por un Digimon Dragón envuelto en una armadura negra con plateado, un enorme escudo en su espalda y en sus manos, dos enormes garras afiladas. El viejo Black War Greymon lo veía con ira incalculable en sus ojos y ambos se encontraban en los cielos, convirtiéndolos en su campo de batalla.

-¿Cómo pudiste? -preguntó con molestia el Digimon virus, que no podía evitar ver la pequeña aldea que juró proteger para redimir sus propios actos. -¡Solo eran unos bebés!-gritó escolarizado Black War Greymon, que de cuyos ojos amenazaban salir unas pequeñas lágrimas. -¡Tenían derecho a vivir! -finalizó el Hombre Dragón señalando con su Dramon Killer derecho al asesino que tenía al frente suyo y que solo pudo esbozar una sonrisa cargada de cinismo en su rostro.

-Tú tienes la culpa -contestó el Caballero Dragón, preparando su espada dorada y manteniendo la mirada en Black War Greymon, que respondió el gesto colocándose en una posición defensiva. -Si tuvieras más poder no hubieras permitido que mi espada, Fragarach, destruyera a esos microbios -dictó con crueldad antes de lanzarse al ataque. -¡Te mostraré porque yo, Slayerdramon, soy el más fuerte! -gritó el identificado Slayerdramon, tratando de cortar de forma vertical a Black War Greymon, que en un movimiento rápido se movió a un lado con un giro y logrando quedar a espaldas de su enemigo.

-¡Ankoku no Gaia Force! -contraatacó Black War Greymon, alzando sus Dramon Killer sobre su cabeza, creando una enorme esfera de energía oscura y lanzándola velozmente en contra de Slayerdramon, que solo pudo recibir el impacto usando su espada para bloquearlo y causando una temible explosión. El impacto generó una enorme cortina de humo que cubrió el sitio donde estaba Slayerdramon. -¡Eso fue por todos ellos! -reclamó molesto el virus negros, con su mente recordando todo el tiempo que paso con aquellos Yukimi Botamon y que se volvieron su familia. Black War Greymon abrió los ojos con sorpresa al ver que el humo empezó a disiparse y en medio de este, había una figura en el medio.

-Nada mal, admito que eso me dolió -fue la voz de Slayerdramon que mostró cinismo, encogiéndose de hombros y esperando a que el humo se despejará. Segundos después, la figura del Caballero Dragón se mostró en todo su esplendor, con su capa ya dañada por el último golpe. -Mi espada quiere tener el placer de cortar tu información -habló Slayerdramon antes de salir velozmente en contra de Black War Greymon, que dé la impresión, no pudo esquivar un tremendo puñetazo que lo mandó a estrellarse violentamente en contra del bosque ardiente.

-Desgraciado -musitó un adolorido Dragon Man, que se levantó del suelo para solo observar como un objeto caía con velocidad en contra de él y solo abrió los ojos con sorpresa al reconocerlo.

-Tenryūzanha -fue la voz del dragón espadachín que caía del aire con intención de cortar en dos a Black War Greymon, que pudo esquivar el golpe, pero no sin perder su brazo izquierdo en el proceso. El grito de dolor del virus fue placer para los oídos de Slayerdramon. -¿Qué siente que te corten en pedazos? -preguntó con burla Slayerdramon al escuchar los gritos de dolor de Black War Greymon, que lo veía con el más absoluto de los odios.

-¡Maldito! -reclamó con dolor el virus negro, que en su ira se lanzó en contra de su enemigo sin ningún atisbo de precaución y dejando lágrimas de dolor absoluto a su paso. -¡Dramon Killer! -rugió el War Greymon negro, que se disponía a rebanar a rebanar a Slayerdramon con su guantelete derecho: una arma especial para asesinar dragones.

-Idiota -murmuró Slayerdramon, que con un elegante movimiento, se movió a un costado y con rapidez cortó el brazo restante de Black War Greymon, que solo pudo gritar del dolor y estrellarse en el suelo, mientras que sus datos escapaban lentamente de ambas heridas.

Soundtrack




-¿Por qué? -preguntó el derrotado Digimon, que con esfuerzo titánico, se colocó de rodillas y observó la destrucción a su alrededor: aquella villa que fue pacífica durante mucho tiempo, había sido exterminada en un día y aquel hermoso bosque que salvaguardaba su localización era devorado por las llamas. -¿Qué… que te hemos hecho para…que vinieras a destruir…nuestra paz? -preguntó con impotencia y frustración Black War Greymon, de cuyos ojos caían lagrimas puras. Alzó el rostro al escuchar las pisadas de Slayerdramon acercándose y se resignó a su destino: no tenía nada que proteger ni tampoco, la motivación o la fuerza para vencer a su adversario. Solo ese pensamiento ocasionó que quisiera gritar con rabia: no pudo proteger a aquella villa y ahora, solo esperaba el momento en que terminara todo.

-Por puro y mero capricho mío -fue la respuesta de Slayerdramon, que dibujo una perturbadora sonrisa cínica en su rostro. -Porque quiero probar que soy el máximo Dragón de este mundo, simplemente esa es mi respuesta para ti, insecto -fueron las palabras del empuñador de Fragarach, que levantó su arma al aire. -Kouryūzanba -fue el sonido que salió de la boca de Slayerdramon, para envolver con su espada Black War Greymon. -Muere -fue la última palabra que escuchó el Dragón Man, antes de sentir como su cuerpo fue destazado en datos con un simple movimiento de Fragarach.

Slayerdramon sacudió su espada luego de haber cortado el cuerpo de Black War Greymon en pedazos. El silencio reinó durante un momento en medio de ese infierno para posteriormente, oscurecerse. Truenos empezaron a retumbar con fuerza y rayos cayeron de forma peligrosa desde el cielo. Una sonrisa se mostró en el asesino del virus negro: qué mejor desafío que los mismísimos Cuatro Dragones del Digimundo, que realizaron un acto de presencia en el lugar.

-¡Slayerdramon! -fue la imponente voz de un Digimon dragón blanco, envuelto en cadenas. Varias esferas flotaban a su alrededor. -¡Espero una explicación para tu comportamiento errático! -fue la orden del dragón que también pertenecía a las Cuatro Bestias Sagradas del Mundo Digital, Qinglongmon, el cual no se observaba alegre en ese momento.

Su rostro mostró una rabia imposible de describir en palabras.

-¡Esperamos tu respuesta, Slayerdramon! -fueron las palabras salidas de la boca de dragón de apariencia oriental, color rosado y que claramente, tenía un tono de voz femenino: Holydramon mantenía la calma a pesar de que, la molestia en su interior, era comparable a un volcán activo por las acciones del Digimon que había pasado sus pruebas.

-¿Qué trae a los poderosos Cuatro Dragones del Mundo Digital a hablar con este simple Digimon? -preguntó con burla el quien fuera en su momento, el campeón de aquellos dragones. Sus dientes eran visibles en su sonrisa mientras veía con burla y desafío al cuarteto de figuras frente a él.

-¡Cuida tus palabras, basura! -fue la brutal respuesta del dragón envuelto en una armadura de Chrome Digizoid rojo y con el símbolo del Digital Hazard en su pecho: Megidramon estaba furioso y sus ojos lo demostraban.

-¡Has usado el poder que te dimos para un fin totalmente distinto al que dijiste que buscabas! -las palabras de aquel cuarto dragón dorado y con seis alas hacían eco en todo el lugar. -¡Y hemos decidido que hasta que muestres tu arrepentimiento, recibirás un castigo que nunca olvidaras en tu vida! -fue la sentencia de Goddramon que se mantenía estoico al recibir la mirada homicida de Slayerdramon.

-¡Hoy alzare mi leyenda al asesinar a los Cuatro Grandes Dragones! -fue la declaración de guerra de Slayerdramon, que sin dudar, tomó su arma y se dirigió a toda velocidad contra los cuatro Digimon, con intención de eliminarlos.

-Tonto -fue la respuesta tajante de Qinglongmon, que junto a los otros 3 Digimon, rodearon a Slayerdramon. Cadenas fueron generadas por cada uno de los Cuatro Dragones del Mundo Digital y que apresaron los brazos y pies de Slayerdramon. -¡Aprenderás el verdadero significado de la palabra Poder! -fue la exclamación promulgada de Qinglongmon antes de que, Slayerdramon, soltara un grito de ira.

-¡Juro que me vengare malditos, lo juro! -amenazó con locura y rabia del portador de Fragarach, retorciéndose en medio de sus ataduras. Slayerdramon solo sintió el terrible golpe llameante de Goddramon y todo se volvió oscuro.


Distrito de Shinjuku, Ichigaya, Hora 4:30 PM, 2 días después de la llegada de Tsunomon al mundo humano.




Soundtrack



La lluvia caía violentamente en Ichigaya. En uno de los callejones del lugar, se escuchaba el violento estruendo de un cuerpo pesado impactando contra las latas de basura del lugar. Cuatro figuras tenían una sonrisa de burla adornando sus rostros.


-¿Qué pasa Minamoto? -se burló un chico de 15 años de cabello purpura y ojos de un tono amarillo pálido. Vestía una camisa de botones blanca y un pantalón azul claro. -¿Te queda grande tu nombre, Mamoru? -preguntó con cinismo, golpeando nuevamente a su vapuleada víctima: Un chico de cabellos castaños alborotados que eran cubiertos por una capucha de color blanco con detalles en negro. Un collar de plata estaba colgando de su cuello, sus ojos azules mostraban rabia e impotencia mientras que, inútilmente, intentaba levantarse del suelo que era impactado por las frías gotas de lluvia que caían sin cesar del cielo nublado de Ichigaya. -¿No era que ibas a detenernos de una vez por todas? -cuestionó con ira antes de levantar del cuello de la camisa al castaño, conectándole un sonoro golpe en el rostro que lo envió directo al mojado y duro suelo del callejón. -Pff…no vales la pena -finalizó el chico que cabellos purpuras que, con calma, se dio la vuelta. Sin esperarlo, sintió como sujetaron su tobillo y solo giró un momento su rostro al piso para ver al golpeado Mamoru sostener con fuerza su agarre. -¿Acaso no te cansas de que muelan a golpes Minamoto? -preguntó incrédulo el chico de cabello morado al observar la determinación de Mamoru.

-Aun…no acabo -mencionó adolorido el castaño, de cuyo labio inferior salió un hilo de sangre, al igual que en su frente y en su nariz. Su determinación se convirtió en dolor al sentir la suela del zapato del maleante en su cabeza y sintiendo la presión con la que quería aplastarle el cráneo contra el suelo.

Al final, el agresor logró su cometido, forzando al chico de apellido Minamoto soltar su agarre.

-Vámonos -ordenó el de ojos amarillos, que empezó a marcharse con su grupo y dejando en un charco de sangre al chico castaño que trató de ponerse de pie y fracasó estrepitosamente al caer de nuevamente al piso.

-¿Qué es lo que me falta para poder proteger a alguien? -murmuró con impotencia Mamoru, que dirigió con pesar su mirada a cierto punto del callejón: una cría de gato carbonizada yacía en el suelo. Trato de detener a esos chicos, pero al final fue vapuleado y quemaron vivo al pequeño felino frente a él. -¡Maldita sea! ¡¿Acaso tienen razón y mi nombre me queda demasiado grande?! -gritó con frustración, mientras que lágrimas caían lentamente de sus ojos.

Sin pensarlo golpeó con fuerza y rabia el suelo repetidamente y sin importarle lastimarse sus nudillos. Para su sorpresa, un pequeño resplandor surgió del suelo y un pequeño aparato de color blanco y con detalles en turquesa apareció en sus manos.

-¿Qué diablos es esto? -
cuestionó Mamoru confundido, que no tenía idea de que estaba sucediendo. El chico con dificultad logró alzarse en pie y una voz se escuchó en el lugar.

-No puede ser -se quejó la misteriosa voz que el castaño no podía ubicar el origen de dónde venía. -¿He estado haciendo equipo todo este tiempo con este inútil? -dijo con desdén la voz misteriosa.

-¡¿Dónde diablos estas?! -soltó con ira Minamoto, que trató de hallar al burlista.

-Pero reconozco que tienes agallas -admitió nuevamente el ente misterioso. -¿Quieres poder para proteger a alguien? -preguntó con calma y dejando anonanado al chico.

-Yo quiero proteger los vínculos que tengo, también quiero proteger a quien no pueda defenderse -contestó Mamoru con la mirada baja y con un par de lágrimas traicioneras que caían al suelo, que se combinaban con la lluvia y la sangre en el suelo.

-Tú me ayudaras a fortalecerme, a cambio te daré el poder que quieres -ofreció la voz con calma mientras que el chico de ojos azules se quedaba pensando por un momento. -¿Aceptas el trato?-ofreció con un ligero tono de malicia que pasó desapercibido por el joven.

-Acepto -contestó el joven sin pensar en futuras consecuencias mientras sostenía el aparato en sus manos.

-Entonces, a partir de hoy…somos un equipo, Mamoru Minamoto -contestó la voz que finalmente se dejaba ver por el joven: un pequeño réptil de color azul verdoso y con unos cuernos rojos sobresaliendo de su cabeza apareció detrás del joven.

-¿Qué carajo? -hablo incrédulo el castaño al ver al pequeño dragón acercarse. -¿Eres un Dracomon? -pregunto escéptico el chico de apellido Minamoto al reconocer la criatura frente a él. - ¿Eres real? -volvió a cuestionar Mamoru con sorpresa al ver un verdadero Digimon, justo como en los juegos y cartas. El chico por unos minutos pensó que el último golpe que recibió le afecto la cabeza. Suspiró con melancolía, olvidando el dolor que tenía.

-Soy Dracomon -contestó altanero el Digimon. -Y veo que soy famoso -alardeó Dracomon con orgullo y cruzándose de brazos.

-De hecho, para el fandom en general eres bastante ignorado -contestó el joven Tamer que soltó una ligera sonrisa, pero sin perder el semblante triste.

-¡Cabrones insensatos! ¡Juro que los mato si los veo! -contestó el Digimon, haciendo un escándalo hasta que notó la expresión de su compañero. -Si no quieres repetir esto, hazme más fuerte para darte mi poder -mencionó el dragón digital con seriedad. -“A pesar de que no soy el indicado para decirte esto”-pensó para sí mismo la criatura digital, que solo sonrió con un deje de malicia. -“Sus días están contados malditos”-pensó Dracomon, que empezó a caminar con su apaleado Tamer. -Vamos a tu casa antes de que te enfermes por la lluvia -ordenó el Digital Monster con seriedad a su Tamer, el cual solo sonrió con calma.

-Eres un sangrón -contestó Mamoru, que de casualidad descubrió la función de transporte de su Digivice y empezó un lento y doloroso su camino a su hogar.



Fecha actúa, mismo día de la llegada de Mugendramon al Mundo Humanol, Shinjuku, en las cercanías del parque y del centro.



Un chico de cabellos castaños caminaba con calma por los alrededores de Shinjuku. Claro que su mirada en más de una ocasión iba a terminar en los atributos de varias jóvenes de su edad por accidente.

-Pareces un friki pervertido mirando chicas de esa forma -riñó la voz dentro de un aparato que colgaba en el cuello del joven. -Luego te quejas de que te pasen tirando cachetadas por atrevido -volvió a sonar la voz del aparato con burla en su tono.

-Cállate Dracomon -contestó fastidiado Mamoru, que llevaba un atuendo similar al que usaba cuando conoció a su compañero, la diferencia era que la sudadera era azul con detalles en blanco. -Lo de las cachetadas fue por malos entendidos -agregó con pena el castaño, a lo cual su Digimon se empezó a reír sin control.

-Oh sí. Como olvidar el increíble aterrizaje en los pechos de Elizabeth Brandt cuando resbalaste en las escaleras de tu escuela -recordó Dracomon con burla y seguir hablando. -Para luego recibir en venganza un par de cachetadas en menos de lo que canta un Piyomon y un suplex alemán por parte de su hermana melliza -agregó el pequeño dragón antes de reírse descompuestamente y recordando esa escena donde Mamoru pedía clemencia de la paliza recibida por el par de chicas. -Además se nota que su hermana te detesta con cada fibra de su ser -terminó de burlarse Dracomon mientras que su compañero tenía los ojos entrecerrados.

O al menos hasta que su D-ark empezó a sonar.

-¿Qué demonios? -habló el castaño al mirar la señal de peligro que desplegaba su Digivice. Un enorme rugido alerto a los presentes junto a posteriores temblores que se empezaron a sentir en los alrededores. -Dracomon, prepárate -mencionó Minamoto con seriedad antes ir corriendo al lugar que marcaba su D-arc.


10 minutos después, en el centro.


-¿Estás seguro que seremos capaces de contener lo que sea que haya aparecido? -preguntó con duda el dragón digital, que tenía un mal presentimiento. Mismo que se volvió realidad al ver al colosal cyborg digimon de color blanco rugir con fuerza al llegar al lugar señalado en el digivice. -¡Su puta la madre que lo parió! -gritó estupefacto el reptil que se materializó al lado de su Tamer. A lo lejos, pudo reconocer a una chica de cabellos azules vestida al estilo punk acompañada por un Gabumon y a un chico de cabellos rojos que vestía una chaqueta negra con un Bearmon como compañero.

-Mierda -murmuró aterrado Mamoru al ver como el coloso de Mugendramon empezó a destruir todo a su paso. -Parece que nos cargó el Piemon -musitó el Tamer con nervios y sudor, sabiendo que no tenían forma alguna de vencer al Digimon de nivel Ultimate. -Incluso si trabajáramos en equipo con esos chicos seriamos barridos -confesó el joven que apretó con fuerza su D-arc. -Pero si no hacemos nada, la ciudad será aplastada -finalizó el castaño con determinación en su mirada.

-“Que ironía. Probablemente sea un digimon del tipo dramon quien me aplaste”-pensó con rebeldía Dracomon, que soltó un rugido para alistarse para la batalla.


Tema Ending: My Tommorow (Marisa de Lile vers)

Y con esto llegamos al final del cap. Falta el remake del cap 4 y apartir de alli, se seguira la historia. Ahora, dejare unas preguntas por si les gusta comentar el fic


-¿Les agrado la historia de Slayerdramon y su encuentro con Mamoru?

-¿Que les parecio la personalidad de Dracomon?

-¿Qué les pareció Mamoru como personaje?

-¿Les gusto el cap?

-¿Mugendramon hará pomada al grupo?

-¿Quiénes serán el par de chicas que mencionaron Mamoru y Dracomon?

Rincon de informacion adicional

Mamoru Minamoto

Analizador digimon

Los 4 grandes dragones
Four Great Dragons - Wikimon

Black War Greymon

Slayerdramon
Slayerdramon - Wikimon

Dracomon
Dracomon - Wikimon

 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi

Opening: Miracle Maker​
Capitulo 4​
Arco argumental: Tamers​
¡¿Los caballeros que abandonaron su deber?! Pico Devimon y Plotmon entran a la batalla



Zona montañosa del continente Server, Mundo Digital. Mismo día de la huida de Yggdrasill al Mundo Humano.



Sountrack


Los sonidos de las explosiones retumbaron en el desolado páramo que eran las ya destrozadas montañas. Una de las figuras causantes de estas era un demonio alado cubierto de un vello negro en su piel de tonalidad pálida. Un par de cuernos sobresalían de su frente. Su garra izquierda era más desarrollada que la derecha y con un pentagrama marcado en su hombro izquierdo. Dicho ser luchaba ferozmente contra otro ser de alas de tono morado, una armadura blanca similar a un drragón con detalles dorados y una esfera rojiza sobresaliendo en cada una de sus palmas. Sus ojos brillaban con un tono rojo y su cuerpo era rodeado por una especie de miasma negro.​
- ¿Esto es todo lo que puede ofrecer uno de los Seven Great Demon Lords? -preguntó con burla el Digimon con alas de dragón, moviendo de lado a lado su cabeza de manera decepcionada. -Eres patético…Demon -culminó el Digimon, tronándose los nudillos de sus garras y preparándose para el ataque.​
- Nunca pensé en ver el día en que los caballeros de Yggdrasill empezarían una masacre masiva, Dynasmon. -respondió Demon con un tono malicioso. -Lástima que te mueres aquí -habló el demonio al mismo tiempo que sus manos estallaron en llamas. - ¡FLAME INFERNO! -exclamo el demonio cuyas flamas salían disparadas en contra del caballero real que sólo pudo sonreír.​
- Soy el caballero que tiene bajo su mando el poder del Wyvern -contestó el Royal Knight con soberbia, cubriéndose en una enorme aura de tono morado en forma de una especie de dragón gigante. - ¡BREATH OF WYVERN! -bramó Dynasmon, lanzando la potente aura que chocó y erradicó el Flame Inferno de Demon.​
El Demon Lord sólo pudo elevarse a los cielos para evitar el impacto que arrasó no solo con una montaña, sino que también generó una terrible explosión que se extendió a kilómetros a la redonda y que fue sentida por los Digimon que se encontraban en la zona que, lastimosamente para los inocentes, fue erradicada del mapa junto a ellos.​
- “Te tengo” -pensó el diabólico caballero antes de moverse velozmente y atinarle un puñetazo en el rostro a Demon, que salió disparado atravesando no una, sino diez montañas de roca sólida y aun así, no perdía velocidad al punto que fue a parar unos treinta kilómetros lejos del campo de batalla y estrellándose con fuerza en el suelo creando un cráter monumental.​
- “Maldita sea” -pensó con ira el Demon Lord que levantaba del suelo y extendía sus alas para alzar el vuelo nuevamente a los cielos del Digimundo. -“Nunca pensé que un Royal Knight tendría esta fuerza destructiva” -Demon no tuvo tiempo de seguir pensando al ver una gran y potente lluvia de balas de energía de colores blancos y rojos que se le vino encima. - ¡Ya me cansé! -gritó el demonio digital, que con gran gala y velocidad se movió en medio de las ráfagas de energía y quedando frente a Dynasmon, que tenía una expresión de ligera sorpresa. - ¡Hammer Knuckle!- fue el grito de guerra de Demon, que encajó un devastador puño en la quijada de Dynasmon y lo elevó aún más alto en los cielos. -¡Chaos Flare! -exclamó Demon, lanzando al cielo in tornado de llamas infernales capaces de quemar todo a su paso. -¡Muerete, infeliz! - gritó con fuerza el otrora ángel Digimon, empezando a reírse como desquiciado.​
Pero su risa se convirtió en incredulidad al ver como un ligeramente chamuscado Dynasmon bajó de los cielos y con un elegante giro en el aire le conectó una “patada de talón” en el cráneo, con la suficiente fuerza para estrellarse en el ya agrietado piso rocoso del lugar.​
-¡Arhrhskrs! - fue el sonido de dolor que escapó de la boca de Demon, que no pudo seguir al sentir como la garra de Dynasmon le sostuvo el rostro contra el suelo, para después llevárselo arrastrado por la misma zona montañosa ya destruida: fueron kilómetros de dolor para el Digimon demonio, que sólo sintió como fue levantado del rostro por su enemigo y empezó a levitar a una altura muy considerable.​
- Creo que dijiste que me matarías -se mofó el caballero sagrado, antes de empezar a reírse al ver como Demon usando sus fuerzas, sujetó el mismo brazo que lo aprisionaba. -Pensar que uno de los Siete Grandes Señores Demonio sería erradicado en un solo día por un solo caballero -comentó con cinismo el Digimon, que empezaba a agregarle presión a su agarre; la expresión de Demon era de dolor puro, que pasó a terror al sentir la palma de su adversario en su abdomen. -Dragon Breath -fue el susurro de Dynasmon, antes de soltar la destructiva ráfaga de energía que atravesó a Demon con fuerza: su sonrisa se ensanchó al ver como las garras del demonio quedaron colgando en el aire sin movimiento alguno. -Admito que eres una maldita cucaracha resistente -halagó el Caballero Real, antes de soltar a su enemigo.​
La figura de Demon empezó a caer al suelo; acto que nunca sucedió al recibir un puñetazo en la cara que lo envió a volar nuevamente lejos del lugar de la lucha. Al final terminó cayendo pesadamente en una villa de llena de varios Gekomon y Digitamamon que se alertaron al ver caer a uno de los Siete Grandes Demonios del Digimundo en su hogar.​
- Mal…di...ta... sea -habló con esfuerzo Demon, que en vano se cubría el enorme agujero de donde escapaba su información; la expresión de los presentes pasó de sorpresa al terror más puro cuando observaron la figura de Dynasmon llegar y elevarse al aire para empezar a ser cubierto por un terrible y nauseabundo aura morado que se empezaba a tornar de color negro. - ¡¿Qué diablos?! -cuestionó Demon, con miedo al saber de su inevitable destino.​
- Mueran todos de una vez -habló Dynasmon, cuya aura se dirigió a la palma de ambos brazos, creando una cantidad masiva de dragones fantasmas. -¡Dragon Collider! -exclamó el caballero con malicia, lanzando los dragones a toda velocidad.​
- “¡Juro que te arrancare el Digicore, maldito! ¡Aunque sea lo último que haga en vida y deba reducirme a ser la mascota de un humano!” -fueron los últimos pensamientos de Demon, antes de desaparecer en medio de una destructiva explosión que simplemente destruyo todo en cientos de kilómetros a la redonda sin esfuerzo: al final no quedaba nada más que el suelo muerto y con llamas negras expandiéndose por todo el lugar.​
- Ups, creo que me pasé -se mofó el caballero al ver semejante destrucción. -Igual espero que ese idiota ya haya terminado con lo que tenía que hacer -soltó con seriedad, y simplemente, se alejó del ya destruido lugar.​
Nunca se imaginó que un cúmulo de datos se negó a desaparecer y se dirigió a la frontera del mundo humano. A pesar de que no tendría todo su poder, Demon buscaría la forma de vengarse.​
Castillo de los Tres Grandes Ángeles del Digimundo.

Soundtrack


Un ángel de 5 alas doradas en cada lado de su espalda, cubierta con una armadura verde con destellos dorados y una máscara verde que tenía una cruz dorada decorándola, observó incrédulo como aquel ángel bestia llamado Cherubimon, cayó víctima de los ataques de su enemigo. Con rabia contenida, vio a su compañero y amigo convertirse en simple información y dejando sólo un pequeño Digitama que desaparecía rumbo a la Ciudad del Inicio.​
- Malditos -insultó el ángel digital, preparándose para una lucha que sabía sería incapaz de vencer; después de todo, no todos los días un Ulforce V-dramon rodeado de un miasma negro y un Omegamon Zwart cubierto por un manto y visiblemente dañado, aparecían con intención de eliminarte.​
- Acaba rápido con esto, Ulforce V-Dramon -ordenó aquel Omegamon de color negro, que le dio la espalda a Ulforce V-dramon. -Yo tengo que encargarme de otros asuntos -finalizó el caballero negro, caminando sin prisa por el destrozado castillo e ignorando los gritos de agonía del ya derrotado en el suelo Seraphimon, quien fue silenciado de golpe por Ulforce V-Dramon.​
Simplemente le atravesó el rostro con su espada de energía esmeralda que salió de su brazalete derecho.​
- Como ordenes, Defeat -acató la orden el caballero azul, que apuntó a Ophanimon con su espada. -Tendrás el honor de perecer ante el poderoso Ulforce V-dramon -alardeó con cinismo el Digimon del tipo Holy Knight en su momento.​
- ¡No creas que te saldrás con la tuya! -gritó Ophanimon con ira al ver como Seraphimon se convertió en datos y dejó un Digitama, que, al igual que el de Cherubimon, volvió a la Ciudad del Inicio -¡Eden´s Javelin- exclamó con fuerza el ángel digital, levantando su brazo derecho y su lanza, buscando perforar al Digimon que se podía mover a la velocidad de la luz.​
- Se nota que jamás has estado en una verdadera lucha -se burló Ulforce V-dramon, que, con un simple movimiento, como lo era moverse a un lado, esquivó el ataque de Ophanimon, que solo gruñó con ira.​
- ¡Silencio! -reclamó el ángel, que preparó su palma izquierda y la extendió al aire. -¡Sefirot Crystal! -una lluvia de cristales salió disparada en contra del Caballero Real, que con rapidez se agachó e hizo gala de su velocidad: Ulforce V-dramon apareció en frente de una estupefacta Ophanimon, el cual recibía un tremendo espadazo en el pecho, cortesía del espadachín dragón. - ¡Arg! -soltó con dolor la Digimon sagrado, que se sostenía la herida, la cual resulto no ser profunda.​
- Por puro capricho mío te deje vivir en ese ataque -dijo el caballero azul con burla, para luego, colocar una expresión seria en su rostro. -Pero es hora de acabar contigo –finalizó, agitando su espada de energía, encolarizando más a Ophanimon, que, sin chistar, volvió a extender una de sus palmas al frente.​
-¡Sefirot Crystal! -fue el bramido de la Digimon vacuna, lanzando el terrible ataque contra su adversario, que solo levantó su brazo izquierdo con relativa calma.​
- ¡Tense-great Shield! -habló con fuerza Ulforce V-dramon, creando un escudo de energía verde en el brazo que había levantado anteriormente y recibiendo de golpe el terrible ataque de Ophanimon, el cual, desató una terrible explosión que terminó por causar que el ya destruido castillo empezara a colapsar. - ¡Ya me colmaste la paciencia, maldita ramera! -fue el grito salido de la boca del “Shugoshin” y observando a Ophanimon escapar por una grieta en el techo. -¡No lo haras!- fue la amenaza de Ulforce V-dramon, que con una velocidad abrumadora alcanzó a Ophanimon, la cual solo pudo soltar una maldición.​
- Mierda -susurró la Digimon, que se alteró al ver como la enorme “V” dorada del pecho de su enemigo brilló con fuerza. - “¡¿Cuándo?!” -fue el pensamiento alterado del ángel, que sólo pudo cubrirse con sus brazos.​
- ¡Shining V-Force! -fue la frase que salió de la boca del virus antes de lanzar el terrible rayo de su pecho contra Ophanimon, la cual sólo pudo salir disparada contra el ya destruido bosque que existía en los alrededores del castillo. - Muy fácil -habló con arrogancia el caballero, que no se esperó una enorme y terrible cantidad de agujas sagradas golpearle directo desde el cielo, logrando sacarle un grito de dolor.​
- Eden´s Needle -fueron las palabras de una golpeada Ophanimon, cuya armadura estaba llena de fisuras. -¡Sefirot Crystal! -bramó el ángel, volviendo a crear aquellos cristales de luz que salieron disparados contra un aturdido Ulforce V-dramon, que sólo pudo recibir el sorpresivo golpe de frente y sin cubrirse con su escudo. -“Ahora tengo que aprovechar la oportunidad para huir”-pensó ya que sabía que no podría ganar esa lucha y que ese golpe fue de pura suerte.​
Soundtrack


Sin pensarlo dos veces, se preparó para alzar vuelo, hasta que un destello azul-dorado apareció frente a ella: Ulforce V-dramon tenía una mirada molesta.​
- Eso me dolió -fue sinceró el caballero, antes de soltar un terrible corte en diagonal al pecho de Ophanimon con su Ulforce Saber y dejándole una gran herida. -Y aun no acabo -amenazó Ulforce V-dramon, conectando un terrible rodillazo en el estómago y aprovechar el momento donde se hincaba del dolor para pegarle una patada con la fuerza para elevarla. - Ahora te mueres -fueron las últimas que salieron de su boca, antes de moverse a la misma velocidad de la luz: sólo destellos negros cortando repetidamente a Ophanimon en el aire se podían observar.​
Fueron largos y tormentosos segundos donde más de un millón de cortes no letales destrozaban la armadura de Ophanimon con cada ataque; el golpe final cayó luego de que el angel cayera al suelo con fuerza, y el cabello, con una velocidad envidiable, aterrizara a su lado. Ulforce V-dramon no pudo evitar soltar un leve gesto de sorpresa al ver por primera vez el rostro de Ophanimon luego de que su máscara se rompiera.​
-Dime… ¿Dónde está tú Dios? -se burló el caballero, levantando con violencia a Ophanimon por su cabello y penetrándole el abdomen con su Ulforce Saber. Abrió sus ojos con sorpresa al ver que su enemigo aun no moría y débilmente le sujetó la muñeca. -¡¿Por qué te resistes a morir?! -gritó con rabia el caballero, que en un acto desesperado giraba la hoja de su sable en la herida de su enemiga.​
- Algún…día…volverás…a….verme….y vas a lamentarlo -fueron las últimas palabras del ángel digital antes de convertirse en información, dejando un Digitama que desapareció lentamente del lugar.​
- Por favor, que lamentaré el día que la vuelva a encontrar -murmuró el caballero, que se empezaba a alejar del lugar sin mucho problema. - Me pregunto si el idiota de Chaos Dukemon ya encontró a esos mocosos que se le escaparon -finalizó Ulforce V-dramon, que con una calma abismal empezó a retirarse del lugar.​
Su marcha se interrumpió cuando una flecha sagrada voló en dirección a su rostro y la desvió de un sencillo puñetazo. El caballero arqueó la ceja, viendo de manera divertida a su agresora: una Angewomon que parecía haber salido de un terrible combate y que a duras penas estaba de pie.​
-¡Tú! -chilló con rabia y con las piernas temblándole: aquella Angewomon era miembro del grupo que era la primera línea de defensa del castillo donde residían los Tres Grandes Ángeles del Mundo Digital. -¡Cómo te atreves! ¡¿Qué acaso el deber de los Royal Knights no es el de proteger este mundo junto a los Tres Grandes Ángeles?!
-Pues… Considera esto mi renuncia -fue la cándida respuesta de Ulforc V-dramon, que, con un simple movimiento, perforó la garganta de Angewomon.​
La Digimon de nivel Perfect sintió como su vida empezó a desvanecerse y las lágrimas bajaron por su máscara. Un sencillo pensamiento surcó su mente antes de desfallecer.​
-“¿Qué es el bien y el mal?” -pensó Angewomon, transformándose en datos que comenzaron a juntarse en un Digitama. Ulforce V-dramon sonrió y sujetó el objeto entre sus manos, girándolo como un balón entre sus dedos.​
-Bueno… estoy aburrido -habló para nadie en especial el caballero, lanzando con todas sus fuerzas el Digitama por los aires como si fuera una pelota. -Ahora sí, hora de volver a los deberes.
Si Ulforce V-dramon se hubiera girado, pudo haber atestiguado como el Digitama brilló por unos segundos y desapareció del mundo.​
Mundo Humano, Zona residencial de Shinjuku, mismo día de la llegada de Tsunomon, hora 4:23 pm.

Aquellos orbes azules observaron con nula vida por las ventanas de aquella casa, escuchando con atención aquellas palabras que se transmitían por ese smartphone que sujetaba y no pudo evitar apretar sus dientes con fuerza.​
-Entiendo. Gracias por avisar, Capitán Yamamoto -respondió aquella joven que colgó la llamada. Soltó un suspiro y se dejó caer en la cama de su habitación para perderse en el techo color azul cielo.​
Sus largos cabellos dorados, hasta un poco más debajo de la cintura, estaban húmedos, y aquella toalla cubriendo aquel cuerpo en desarrollo dejaron entender que estaba tomando una ducha y la había pausado para atender su teléfono. Aquel cuarto pintado de blanco con detalles celestes era adornado al gusto de una adolescente en sus quince años recién cumplidos.​
- “Cinco años y nada” -pensó aquella joven rubia, llevándose una mano a su estómago, y palpando aquella larga cicatriz que recorría su abdomen de izquierda a derecha. Sus pensamientos que fueron interrumpidos al escuchar los sonidos en la puerta de su habitación.​
- Arisa, ¿Vas a comer Schwarzwälder Kirschtorte (Pastel de la Selva Negra)? -fue la voz de otra joven al otro lado de la habitación. Aquella voz causo que la joven sintiera una enorme punzada de culpa en el pecho. - ¿Quieres un poco? -fue la última pregunta de la otra chica sacando, una sonrisa en la rubia luego de que esta se calmara.​
-Déjame vestir y bajaré al comedor en un momento -fue la respuesta de Arisa Brandt, que, al ver aquel clima lluvioso de ese día, decidió ponerse una blusa roja de tirantes junto a una sudadera anaranjada con algunos toques en amarillo y blanco, una falda negra simple, unas medias largas del mismo color y unos tenis blancas con azul. Una vez vestida y con su cabello seco arreglado en su flequillo con un par de clips blancos, su mirada se dirigió a la pequeña cajita plateada que se encontraba en la pequeña mesa al lado de cama; con calma se acercó a esta, y con suavidad la abrió revelando su interior: un pequeño calcetín de bebé color celeste y con el bordado “Haru” en color blanco; una sonrisa triste surcó su rostro para cambiarlo por una expresión seria y con ese mismo rostro, bajo donde la esperaba su hermana: su gemela llamada Elizabeth Brandt, que encontraba sentada en el sofá de la sala.​
- Ya te estabas tardando -fueron las palabras salidas de aquella chica de cabellos negros que le llegaban a la cintura. Sus ojos azules eran resaltados por delineador negro alrededor de estos. Una blusa de manga larga negra con líneas purpuras era combinada una falda corta del mismo color, junto a un par de mallas largas negras con patrón de telaraña y un par de botas largas color negro. Sus labios tenían lápiz labial de color morado adornándolos. Con calma le daba un mordisco al trozo de pastel. -Pensaba que te habías quedado pensando en la inmortalidad del cangrejo -finalizó de forma seria la joven, que revisaba la pantalla de su V-pet y al pequeño Patamon, que llevaba criando desde hacía muy poco tiempo. Lo dejó de lado para revisar su correo electrónico en una laptop de color plateado. Que tenía en sus regazos.​
- Sigo sin entender el fanatismo que tienen todos con esas cosas -fue la respuesta de Arisa, que tomó asiento para comer un poco y buscó un tema para conversar con su hermana. -¿Hablaste con papá y mamá? -preguntó la rubia, que tomó un sorbo de té caliente para acompañar su postre luego de servirse un poco en la cocina.​
- Avisaron que volverían de Alemania el lunes de la próxima semana al parecer al abuelo le alegró la visita y decidieron quedarse unos días más. -fue la respuesta de la joven de cabello negro para cerrar sus ojos. -¿Prefieres que busque pactos satánicos para revivir a los muertos entonces? -preguntó con sarcasmo la joven gótica y cruzándose de brazos.​
-Mejor dejémoslo en que no le veo mucho sentido a una mascota virtual -respondió la rubia soltando un suspiro. -Veo que se te quitó el malhumor luego de perder la final del torneo de cartas -fue la respuesta de la rubia de las hermanas, que tomó otro poco de su bebida caliente.​
-No me lo recuerdes. La maldita probabilidad científica de que ese ignorante simio sin cerebro sacará la carta que ocupaba para ese momento era de 0.00005% -contestó con fastidio Elizabeth, soltando un bufido de molestia y sacándole una risilla a su hermana. -Y aun así lo logró.
- Ya, tranquila. No es el fin de mundo… y seria bueno que dejes de ver el mundo como solo números -habló Arisa con calma y negando con la cabeza. –“O dejaras de verlo como un lugar sin colores y a las personas como simples parásitos” -pensó levemente deprimida.​
De repente las luces del comedor empezaron a fallar y tanto la televisión como la laptop que estaban en la sala empezaron a soltar estática.​
-¿Qué carajo? -cuestionó la rubia al ver la exagerada cantidad de estática en la casa.​
-Muy bien… ya me estoy molestando -comentó la otra de las gemelas, entrecerrando la mirada y buscando por los alrededores la causa de la situación. -Y juró que, si MI laptop y MIS consolas se dañan, me terminare de enfadar.
- “Yo me preocupo de cómo carajos podré hacer los trabajos escolares” -fue el pensamiento de la chica de ojos azules al ver la reacción de su hermana. El fastidio de Elizabeth se detuvo por un apagón en la casa que duró unos segundos antes de que volviera la luz.​
- ¿Una falla eléctrica? -cuestionó la chica de cabellos negros, arqueando la ceja y más al ver una figura moverse rápidamente por el techo. -¿Acaso se metió algún animal? -comentó la joven, que tenía un gesto de fastidio y calculando en su mente la probabilidad de aquel escenario y descartando otros.​
- Quédate aquí, Eli -fueron las palabras de Arisa, que con una mirada seria se levantó y fue a revisar su habitación; apenas entró a esta, fue a tomar un palo de Hockey que tenía allí y la cargó a la sala. - A ver si tienes las agallas para joderme la existencia -finalizó la rubia, lista para golpear a cualquier cosa que se hubiera metido.​
- No necesitas ponerte tan violenta, niña -aquellas palabras hicieron eco por la casa, sorprendiendo al par de gemelas, quienes se apoyaron espalda a espalda.​
- ¿Puedes ver algo, Arisa? -pregunto Elizabeth a espaldas de su hermana y escuchando la voz que emergió de algún punto en la casa. -¿Y eso que fue? -interrogó la menor con seriedad, que se convirtió en sorpresa al ver una criatura volar por el techo.- No inventes -fueron las palabras de incredulidad de la japonesa con sangre alemana, reconociendo a esa especie de murciélago de dos patas y cuerpo redondo que Aria logró golpear y mandar contra una esquina.​
- Me vale un soberano cacahuate que seas un bicho raro, pero NADIE trata de meterse en MI casa -se expresó de forma furiosa Arisa, que estaba a punto de golpear al murciélago con su palo de hockey que ciertamente estaba asustado al verse en esa situación.​
-Podemos llegar a un acuerdo sin necesidad de matar al lindo PicoDevimon, jeje -comento nerviosa la criatura, al ver la mirada de Arisa que claramente decía “voy a dejarte hecho mierda”.​
-Arisa, basta -habló Elizabeth, colocándose en medio del arma y PicoDevimon, encarando a su hermana. -Baja ese palo, ahora -ordenó la joven gótica, obteniendo un gesto confundido de la rubia.​
-Lizzie, muévete que tengo que dejar muerto a este murciélago mutante -reclamó la hermana armada, sin dejar de observar al murciélago que estaba escondido detrás de Elizabeth y con una sonrisa de burla adornando su rostro.​
-¿Tienes idea de lo que es esa criatura? -contestó Elizabeth, que sujetó al Digital Monster que fingía estar asustado todaví. -Baja ese mugroso palo, no lo repetiré -ordenó la joven con autoridad a lo cual su hermana se descolocó con la respuesta. -Esto, Arisa… es un Digital Monster. Un Digimon… y esto confirma los rumores en internet sobre que son más que criaturas de un estúpido juego de crianza.
- ¿Digimon? -hablo incrédula Arisa, bajando el arma. - ¿Es en serio? -preguntó sin creer las palabras que dijo su hermana. -Elizabeth, se que entre nosotras dos… tu eres la genio de la familia -admitió Arisa con cierto pesar al recordar la razón de la forma de ser de su hermana. -Pero me es imposible creer que TÚ digas que criaturas de un aparato son reales y no ficción.
-¿Alguna vez ha leído tratados de física, cuántica y sobre ese tipo de temas? -respondió con petulancia Elizabeth. -¿No? Pues yo si. Y créeme cuando te digo que las posibilidades de mundos distintos a este asqueroso basurero llamado Tierra son bastante realistas -soltó con rabia antes de calmarse. -Y si, este… es un PicoDevimon, en su etapa “Child” y es de atributo virus. Si buscas en mi mazo de cartas de Digimon, encontrarás una con su imagen. O en su defecto lo buscas en Google y punto - finalizó Elizabeth con seriedad, mientras que PicoDevimon le sacó la lengua a Arisa, la cual tenía un tic en el ojo.​
- ¿Esta cosa es real? -preguntó luego de bajar el palo de hockey que llevaba. Luego de eso, se acercó a tocar al Digimon virus. Abrió sus ojos con sorpresa, sintiendo el frío casco del murciélago al colocar su mano sobre este y el pelaje alrededor de su cuerpo. - Está muy... gordo -dijo aun incrédula joven Brandt, al tiempo que Elizabeth tenía una cara de suma seriedad y poco a poco, una sonrisa empezó a dibujarse en su rostro.​
Si los Digimon existían, como lo demostró la aparición de Pico Devimon, eso significaba que realmente, existía otro mundo diferente del que vivían.​
Una luz surgió del techo, y un aparato blanco con un aro frontal color morado flotó frente a la rubia, que lo tomó con su mano​
-¿Y esto? -cuestionó la rubia al tomar el aparato, cuya pantalla empezó a brillar en ese instante. No pasaron ni cinco segundos cuando le fue arrebatado por su hermana.​
Soundtrack


- ¿Acaso es un Digivice? -preguntó Elizabeth, con un tono de curiosidad. Su rostro curioso fue sustituido por una mezcla de decepción e incredulidad. -Pero… eso te hace una Tamer de verdad -habló de antes de dibujar una sonrisa quebrada y confundiendo a Arisa con el uso de esa palabra. -Que ironía: la que nunca le prestó atención a esto se acaba de convertir en Tamer -culminó con la mirada apagada y devolviendo el aparato a su hermana que bajó el rostro.​
- Elizabeth, yo... yo no quería que pasara así -trató de disculparse la rubia de ojos azules con pena al ver a su hermana y tratando de calmar la situación. Al menos hasta que Pico Devimon interrumpió fingiendo una tos a la que ninguna de ellas le puso atención.​
- No es tu culpa -contestó la joven de cabellos negros con calma, pero sin dejar ese tono dolido en su voz. -No lo entiendo, simplemente no lo entiendo -murmuró repetidamente Elizabeth, tratando de no soltar una lágrima de la decepción al no ser ella la compañera de Pico Devimon.​
- Saben… no vine solo -habló el virus, rompiendo el incómodo ambiente entre ambas hermanas. - Otro digimon vino conmigo y creo que se escondió en el cuarto de lavado -finalizó el murciélago que fue suejtado por Arisa, quien sólo observó a su hermana salir velozmente al mencionado lugar.​
-Más te vale que no le hayas mentido -amenazó la rubia con una mirada bastante gélida. -Si fue así, sea tu Tamer o no, te juro que yo misma te mato -finalizó Arisa, apretando con fuerza al pequeño Digimon, que ya tenía los ojos en espiral por falta de aire.​
Un grito que no fue de su hermana la hizo dejar de intentar asesinar a su Digimon y dirigirse al cuarto de lavado: sorpresa fue al ver a Elizabeth de rodillas en el suelo, abrazando a un pequeño Digimon cuadrúpedo y blanco, cuya forma se asemejaba a un cachorro.​
-…Este es el primero paso a mi anhelo -susurró Elizabeth, que no dejó de abrazar al pobre Digimon que, a pesar de estar ahogándose por el abrazo, parecía estar feliz. - Es un Plotmon -afirmó la joven, dejando salir una rara sonrisa y observando el aparato blanco con amarillo que tenía sujeto en su mano derecha.​
- Yo no miento -habló PicoDevimon, que se postró en el hombro derecho de su compañera de ojos azules. Esta solo esbozó una sonrisa: ya había olvidado la última vez que vio a su hermana sonreír de forma tan pura. - Sólo miento y manipulo cuando me conviene, cosa que no me sirve en este momento -finalizó el Digimon con calma, antes de ser sujetado de las patas y sostenido boca abajo.​
- Tratas de hacer algo sospechoso, y te usaré como balón de soccer para mis prácticas - amenazó la joven mientras que Pico Devimon solo sudó frío.​
-“Menuda humana con la que termine de compañera” -pensó el pequeño virus con nerviosismo y observando a la suertuda de Plotmon que se había hecho con una Tamer de carácter no violento.​

Fecha actual. Zona Residencial de Shinjuku, Residencia Brandt, hora 4:34 pm.

Elizabeth Brandt estaba totalmente concentrada en la pantalla de televisión, mientras que Salamon tenía los ojos entrecerrados al mismo tiempo que se comía una galleta.​
- Me sorprende y me preocupa que disfrutes jugar un videojuego donde tu personaje chino raro se convierte en dragón y se come de forma horrible a su enemigo -habló Plotmon, preocupada al ver como Elizabeth presionaba una serie de botones para que su personaje hiciera una fatality en el Mortal Kombat de Play Station 4.​
- No insultes al poderoso y genial Liu Kang -contestó Brandt de tajo, causándole temor a Plotmon. - Además estoy aburrida. Arisa hoy tenía un partido de soccer y llegara tarde -fue la respuesta de la joven que seguió jugando con calma, dándole una paliza a Johnny Cage. - ¿Y si vamos al centro? -preguntó antes de suspirar con fastidio y poniéndole pausa al juego. -Para mí mala fortuna, no alcance la preventa en línea de los nuevos sets de cartas y un par de juegos para mis consolas. Así que mejor cortar la mala hierba de tajo e ir a comprarlos ya -finalizó la mestiza, que con calma apagó la consola y se levantó del sofá para poder estirar los brazos. -Y supongo que puedo ver a Arisa para volver a casa juntas.
- Arisa y PicoDevimon tienen razón: gastas dinero en tonterías… y que necesitas ser más sociable -afirmó Plotmon de forma seria, recibiendo de castigo un buen golpe en la cara cortesía de un cojín lanzado por su Tamer.​
- Cállate Plotmon -mencionó la adolescente, que se preparaba para salir: su atuendo era el mismo de aquel día que se conocieron, exceptuando que su D-arc colgaba en su cuello y que se colocó una chaqueta negra y purpura. -Vámonos, y si te portas bien, te compraré algodón de azúcar -finalizó Lizzie, que tomó a Plotmon y la colocó en su cabeza como si fuera un sombrero.​
- Amo el algodón -contestó Plotmon, levantando una de sus patas para salir junto a su Tamer al centro de Shinjuku.​
[Calles de Shinjuku]

Dado al caso que para muchas personas los Digimon eran personajes de una franquicia en auge, Plotmon podía pasar desapercibido de forma general entre la gente. Al final, Elizabeth consiguió lo que quería y se disponía a mandarle un mensaje a su hermana, cuando el terrible temblor creado por la aparición de Mugendramon azotó el lugar. La mirada del Digimon era de incredulidad pura.​
-Mierda- fue la única palabra que pudo expresar Plotmon, mientras que su Tamer veía con sudor en la frente la información de su D-arc.​
- Mugendramon, del tipo virus y en su etapa Ultimate -confirmó la joven, que se tapó los oídos al escuchar el estridente rugido del coloso de color blanco. -Maldita Ley de Murphy -fueron las palabras de Elizabeth, mientras que Plotmon se tiró al suelo y se preparó para luchar.​
Soundtrack


- Sabes que no tenemos oportunidad alguna -afirmó Plotmon con una difícil sonrisa, a pesar de ver a una joven de cabellos azules y vestida al estilo punk llegar al lugar junto a un Gabumon. No se alegraba en nada, además, se percató que alguien se acercaba por detrás.​
- Al parecer no estamos solos, Bearmon -fueron las palabras de un joven pelirrojo, al ver a la joven y a su Digimon. -Creo que estamos en un predicamento -finalizó el chico, observando al imponente Digimon hacer estragos.​
- Un Bearmon -afirmó Elizabeth al ver al pequeño oso digital con una cara de preocupación, y lo supo: aquel joven era como ella y su hermana. -Eres un Tamer -habló la pelinegra con seriedad a lo cual el joven asintió.​
-Himura Kenji y él es mi amigo Bearmon -se presentó el joven de orbes rojos preparando. Parpadeó levemente al ver a la chica y la reconoció: era una de las gemelas que asistían a su secundaria y le conocía de vista. Kenji se compuso y tomó su d-arc. -Aunque no sea la mejor de las circunstancias -finalizó el chico con preocupación al ver la situación.​
-Brandt Elizabeth -respondió Elizabeth con calma al ver al joven listo para luchar y reconociéndole como un exmiembro del club de karate de su colegio. -Y ella es Plotmon-finalizó la adolescente alistando su D-arc. -La probabilidad de éxito en este combate es de 0% … a no ser que me digas que tu Bearmon puede evolucionar a Ultimate -comentó de forma seria para tratar de calmarse, cosa que no sirvió al ver como varios escombros de un edificio se le venían encima.​
- ¡Cuidado! -fue el grito que escucharon ambos jóvenes antes de sentir como fueron tacleados por un tercer chico de cabellos castaños y ojos azules, que los empujó con fuerza al piso para evitar que fueran aplastados por los trozos de concreto que caían.​
- Eso estuvo cerca -habló Kenji, que se levantó a duras penas, y quedando en blanco al ver al otro par de chicos. -“Va acabar mal” -pensó el pelirrojo con un ligero escalofrío al ver al castaño y a la recién conocida Elizabeth.​
- ¿Estás bien? -preguntó el castaño, que tenía los ojos cerrados; a su espalda, un Dracomon negó con la cabeza, y soltó un suspiro para luego, poner una garra sobre su rostro.​
- Minamoto maldito parasito, quita tus manos de encima -fueron las palabras de ira de la joven, que lograron que el adolescente abriera lentamente y con temor sus ojos al reconocer la voz que le hablaba con gran ira.​
- “Mierda. Que no sea ella, que no sea ella” -pensó Mamoru, que ignoraba la curiosa sensación de que tocaba algo suave con su mano derecha. Con miedo abrió los ojos para ver a una furiosa adolescente con sus ojos azules brillando gélidamente. Su terror creció más al ver la situación: cuando tacleó a ambos jóvenes momentos atrás, de alguna forma había caído de modo que su mano derecha terminó precisamente en la nalga derecha de la joven y su mano derecha quedo encima de su seno izquierdo. - “Estoy muerto” -pensó aterrorizado y sonrojado Mamoru, que no perdió el tiempo y se movió de su lugar con un claro gesto de terror.​
-Lamento interrumpir su momento, pero creo que tenemos un serio problema entre manos -esas fueron las palabras de aquella joven de largos cabellos de color azul y ojos del mismo tono, vestida al estilo punk que se acercaba a ellos y sin saberlo, evitando un homicidio que necesitaría de abogados.​
- ¿Esto suele pasar? -preguntó incrédulo el Gabumon que acompañaba a aquella joven, a lo cual Dracomon sólo pudo asentir.​
-Nunca conocí a un chico con tan mala suerte de hacer actos heroicos y quedar como un pervertido total -contestó Dracomon con un tic en el ojo. - Súmale que no es la primera vez que ocurre algo así con esa chica. De hecho, me alegra ver que la otra no está aquí… a ella le valdría un soberano cacahuate tener el apocalipsis encima para golpear con su palo de Hockey a Mamoru -agregó el dragón, que dejó de hablar y escuchó el terrible rugido de Mugendramon, que dirigió su mirada al grupo de chicos y Digimon. -Por cierto, soy Dracomon y el Minamoto Mamoru -se presentó el Digimon con seriedad​
-Soy Gabumon, y mi compañera se llama Hoshizora Yukihana, pero creo que las presentaciones serán para después -habló Gabumon listo para la batalla.​
Centro de entrenamiento del equipo juvenil femenino Matsuri Shinjuku, cerca del Jardín Nacional Shinjuku Gyoen, momentos antes de los acontecimientos anteriores.
Aquel Digimon con forma de araña corrió velozmente por el parque y su expresión era de terror puro al saberse perseguido por aquel demonio Digimon. Dokugumon se maldijo por haber pensado que atacar a ese grupo de chiquillas no tendría repercusiones. Ahora se enfrentaba a un verdadero problema.​
-¡Maldito bastardo! -gritó el Digimon arácnido con rabia y revisando sus alrededores. -¡Sal de una buena vez! –gritó con desesperación aquel Dokugumon, buscando a su enemigo.​
-Porque eso le quitaría la diversión a mi amigo -respondió la voz de una adolescente de largos cabellos rubios y ojos azules que denotaban fastidio. Iba vestida con un buzo de entrenamiento color blanco con franjas negras a los costados, haciendo juego con una chaqueta con el mismo diseño. -No te dijeron que era mala educación atacar por la espalda a una dama -finalizó Arisa con mucha calma y sosteniendo sus D-arc en su mano.​
- Como dijo la dama, eso quitaría mi diversión -fue la voz burlista y cruel que se escuchó en el parque. Aquella voz demoníaca llena de sadismo resonó con fuerza en medio del lugar.​
La expresión de terror del arácnido aumentó al ver a ese Digimon alado de color negro con aquel símbolo en rojo en su pecho. Aquellas alas dañadas que no le impedían volar, sus cuernos eran atemorizantes y esos ojos rojos llenos de malicia, mientras que levantaba una de sus garras que le decían que su fin estaba cerca.​
-Devimon. Acaba de una buena vez con este bicho -ordenó de forma fría la joven y observando al Adult: aquella fue la evolución que obtuvo Pico Devimon una semana después de haberlo conocido y luego de absorber los datos de un Tentomon violento. -Basuras como esa me dan asco -habló la chica que tomó una carta y la pasó por su d-arc. -¡Card slash! –exclamó, deslizando la carta por la ranura. -Power Charger -finalizó con calma.​
-Siente el temor de ser consumido por la oscuridad -se burló el demonio digital, que agitó con violencia sus alas. -¡Razor Wind! -gritó para lanzar de sus alas un rayo de energía roja y potenciado por la cara de su Tamer.​
- ¡Noooooooooooo! -gritó Dokugumon al recibir el tremendo impacto que lo dejó el suelo. Quiso levantarse, pero vio al demonio aterrizar frente a él y este, usando su garra, le terminó arrancando la cabeza, que salió disparada al aire antes de convertirse en datos junto al cuerpo: datos que fueron absorbidos por Devimon y que sonrió complacido.​
- Fue muy fácil, y esta vez me dejaste torturarlo, aunque normalmente siempre estás en contra de eso -habló el demonio digital, que se posaba en el hombro de su tamer, la cual estaba seria.​
- Basuras que torturan a la gente por diversión merecen ser tratados de esa forma -contestó la joven con calma, mientras que involuntariamente llevó su mano derecha a su abdomen. - Nadie debería hacer eso por simple capricho… y mucho menos forzar a otra persona ver como lastiman a quien más quiere -murmuró mientras que sus ojos demostraban una mezcla de tristeza y rabia.​
- No te sigas martirizando por eso…terminarás mal -habló el Digimon sacando de onda a su compañera. -Además recuerda: entre más fuerte me haga yo… más difícil será para ti mantenerme lejos de tu mente y que te use para mis fines -finalizó Devimon con seriedad, sonriendo a ver la mirada demoniaca de su Tamer y de-evolucionando a su forma Child.​
- Creo que alguien necesita recordar quien usa a quien -amenazó Arisa con un brillo maligno en sus ojos…brillo que se detuvo al sentir la explosión en el centro de Shinjuku, justo donde su hermana la esperaba. - Mierda…Lizzie estaba en ese lugar -fue la única frase salida de la boca de la adolescente que, sin pensarlo dos veces, se dirigió al lugar de la explosión junto a Pico Devimon.​
Sólo que a mitad de camino fue frenada por un segundo Digimon que aparentaba ser un pirata: en uno de sus brazos estaba un garfio y en el otro tenía un mosquete.​
- Miren que hay aquí -habló el pirata digital apuntándole a Pico Devimon y a Arisa, que solo frunció el ceño. -Un pequeño virus y a su pequeña Tamer -se burló aquel Digimon que era examinado por el D-arc de Arisa. -Llevo días en este mundo y hasta ahora, encuentro algo interesante.​
- Hookmon, en la etapa Adult y de atributo Virus -habló la joven de cabellos rubios, que veía como Pico Devimon se colocó al frente. - Acabemos rápido -agregó y sacando una carta. - ¡Card slash! -gritó deslizando la carta por el Digivice. -¡Super Evolution Plug-In S! -finalizó la chica de que terminaba de pasar la carta por el d-arc, el cual emitió un enorme brillo que cubrió a Pico Devimon y una palabra apareció en pantalla.​
“EVOLUTION”

- ¡Pico Devimon Shinka! -gritó el virus murciélago, que empezó a desfragmentarse en datos que se volvían a unir dándole una nueva apariencia. -¡Devimon! -exclamó el nuevamente demonio digital con una sonrisa maligna. -Alguien tiene muchas agallas para retarme -finalizó Devimon, que enseñó una de sus garras y la cerró de golpe.​
- Mírame temblar de miedo -habló con cinismo Hookmon, que se preparó para atacar.​
El duelo entre virus daba inicio…​
Ending: My Tomorrow (Marisa de lille vers)​
Vay... 3 caps y sin comentarios.... cre que no seguire publicando aqui.​
Arisa Bradnt​
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Elizabeth Brandt​
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Analizador Digimon​
Demon​
Seraphimon​
Ofanimon​
Cherubiemon (virtue)​
Three Great Angels​
Angewomon​
Dynasmon​
Ulforce V-dramon​
Pico Devimon​
Plotmon​
Devimon​
Omegamon Zwart D​
Dokugumon​
Hookmon​
Ahora, un par de preguntas.

-¿Les agrado el capitulo?

-¿Que opinan sobre lo que esta ocurriendo en el mundo digital de forma paralela a la tierra?

-¿Que les parecen las hermanas Brandt?

-¿Les agradó la idea de ver a Pico Devimon y a Plotmon como sus respectivos compañeros?

pd: si no fue estupidamente obvio, Elizabeth es una chica gotica(?)
 
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"The Heir of Chaos"
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Veo que relanzaste el fic; noté algunos cambios, pero en general, lo recuerdo mas o menos.

Ahora es más sospechosa la actitud de los RK, si no son "negros" -datracist- por lo que habría que preguntarnos que los motiva a actuar así. Si ya no hay Grandes Ángeles, ¿Por qué los Grandes Dragones no hacen nada? Siempre me lo pregunté.

Por más malo que sea, Ulforce me mató de risa con su actitud.

No me pudo quitar de la cabeza de que Dracomon y DemiDevimon son unos aprovechados, aunque el murciélago mutante lo tiene difícil con la tamer que le tocó. A ver quien domina a quien. habrá que ver si logran derrotar a Machinedramon en el sgte cap. Nos vemos.
 
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