Rol Digimon World: Digitized Heroes

Hero of Charity
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Luego de todo el despliegue de talento ShogunGekomon lucía bastante complacido, a pesar de todos los errores y traspiés ocurridos durante la última hora y media. Sin embargo, el anfibio de las trompetas seguía mostrándose interesado en que los musicales continuaran, por lo menos con una presentación más.

Reina A, ¿no piensa deleitarnos con su música? — con la simple sugerencia un escalofrío le recorrió el cuerpo a la castaña, el sudor le escurría de la frente y tres rayas de pesimismo se marcaron en su rostro. Kate observó todo eso divertida.

ShogunGekomon tiene razón. Sería muy ilustrativo para nosotros verla en acción.

Sí, cante, por favor.

Tanto Gekomon como Otamamon en el panel de jueces mostraron su entusiasmo con la idea. 138, por otro lado, recurrió a su compañera como una esperanza de salvarse del exceso de atención.

No te quedes ahí quieta y ayúdame con esto — le exigió entre dientes la humana a la digimon.

¿Ayudarte? ¿Por qué? Tú misma dijiste que todo lo que hizo J fue gracias a ti. Es tiempo de que les demuestres lo que sabes hacer — y sin más consuelo la empujó de su asiento para que caminara hacia el escenario, mientras todos los súbditos coreaban alegres por escuchar a la reina extranjera.

A paso lento y titubeante A se encaminó hasta el escenario; alabada por los virus y a merced de sus compañeros en esta ocasión. Todos estarían expectantes de su desempeño, especialmente J, deseosa de ver qué tan capaz era de defender sus habladurías de minutos atrás. Ninguno de los presentes la había escuchado cantar antes o si quiera practicar entonaciones, por lo que todos podían concluir que no poseía habilidades extra especiales en esa área. El karma le llegaría en forma de humillación pública.

Así que cuando A estuvo frente a todos con el micrófono pegado en los labios… se desmayó.

Alguien auxilié a la reina — ordenó el Shogun mientras todos los humanos observaban a la fémina desvanecida con una cara de «are you fucking kidding me?».

Kate inmediatamente se abrió paso hasta su compañera humana pues conociéndola, sabía que no era de fiar la muchacha.

¿Qué estás haciendo, A? — le susurró en el oído a la chica que apenas medio abrió un ojo indicándole que estaba bien antes de volver a cerrarlo —. Está fingiendo…

Tristemente todos estaban demasiado preocupados por la salud de la reina como para prestarle atención a la Hawkmon. Minutos después, A dramatizó como que milagrosamente le regresó el aire.

Oh, pobre de mí, estoy tan cansada luego de ese viaje tan largo que ahora no podré cantar — y de nuevo fingió desmayarse.

¡¿QUÉ?! ¡¿TIENES QUE ESTAR BROMEANDO?! — gritó desde su mesa J indignadísima de que la cobarde no diera la cara como los demás —. ¡Todos nos esforzamos para cantarle a ShogunGekomon, tú también tienes que hacerlo!

Pero la reina se aferró a su teatro y hasta el ingenuo señor de los Gekomon y Otamamon cayó rendido a sus encantos.

Ni hablar, el espectáculo quedará inconcluso y la Reina A descansará en los aposentos reales. Es una pena que no podamos oír su melodiosa voz — los habitantes del reino se entristecieron y A río victoriosa para sus adentros sin saber que lo que vendría le pondría los pelos de punta —. Lastimosamente tampoco podré entregarles la Digital Key que han venido a buscar.

¡¿CÓMO?! — hasta la mentirosa de A reaccionó rápidamente a esa frase. Todos los humanos se miraron conmocionados los unos a los otros.

Pero ShogunGekomon, nosotros cumplimos la parte de nuestro trato — puntualizó Justimon.

¡Nos han estafado! ¡Eso es ilegal! — se quejó la gruñona Witchmon.

ShogunGekomon en vez de enfurecer mostró un rostro pacífico y melancólico, como si sufriera remordimiento por todo lo ocurrido.

Lamento mucho haberlos ilusionado con aquella promesa. Sin embargo, lo que ustedes me han pedido es demasiado para cualquiera. Las Digital Keys son instrumentos muy importantes que no pueden ser facilitadas a cualquier extraño, mucho menos a unos que ni si quiera son digimon. Esa es mi última palabra.

La frustración cayó sobre todos a cántaros. Su primer viaje a un reino extranjero y el primer falló inmediato que naturalmente desembocó en caras largas, puños presionados con fuerzas, mordeduras de labios y hasta lágrimas en el caso de los más sensibles como Lucemon. No obstante, los mayores no se dieron por vencido.

ShogunGekomon, por favor, le imploro que me conceda una audiencia privada para explicarle a profundidad nuestras razones para solicitar su Digital Key. Estoy seguro de que si me escucha por unos minutos lograré convencerlo de que es lo correcto — el renacuajo rojo lo miró con desagrado.

¿Y por qué habría de escuchar a alguien que canta tan horrorosamente como tú? — inesperadamente Witchmon saltó a su defensa.

Porque él tiene razón. ¡Y no nos iremos de aquí a menos que lo haga!

¿Es eso una amenaza…? — ante la pregunta los Gekomon tomaron una posición ofensiva, esperando el momento exacto para disparar sus potentes ondas sonoras capaces de confundir al enemigo. Witchmon y Kuro respondieron mostrándose agresivos de igual forma, mientras que los digimon child cubrieron a sus compañeros humanos. Todo parecía salirse de control hasta que el peleador justiciero volvió a hacerse escuchar.

¡No! ¡No hemos venido aquí a pelear! — reiteró —. Esta es una visita pacífica y permanecerá de esta forma. Aun así, me aferro a la idea de hablar con usted a solas… por favor.

Tras meditar por tres minutos de silencio cubriendo su rostro detrás de sus abanicos gigantes, el Shogun accedió. Él, Justimon y Witchmon emigraron a los jardines privados del palacio dónde hablarían a solas. A los humanos se les instruyo quedarse, aunque naturalmente la cosa no se resolvería pronto. Eventualmente los guardias les sugirieron que eran libres de explorar la ciudad y entretenerse en los alrededores, que se harían escuchar los tambores del palacio una vez que ShogunGekomon deseara volver a verlos.





La sección de los jardines era un lugar sobrio, de aroma fresco que combinaba pasajes de madera y piedra con obvias influencias orientales. La vegetación estaba conformaba principalmente por musgos y bambú colocados armoniosamente alrededor de una clara laguna adornada en sí misma por la hermosa fauna marina que crecía en ella.


En este lugar, alejados de toda mirada y oídos indiscretos, los tres digimon se sentaron para charlar amenamente rodeados por la serena naturaleza. Un Gekomon llevó algo de té y golosinas para degustar durante la conversación antes de retirarse.

Primeramente los felicito por su determinación y valía. A pesar de no escuchar a todas las voces, pude darme cuenta de que esos jovencitos que viajan con ustedes poseen corazones muy nobles. Es difícil armar un grupo así en este mundo — los dos extranjeros asintiendo devorando una de sus galletas —. Además, se tomaron la molestia de entrar a mi reino amablemente sin causar disturbios a sabiendas de que les negaría lo que me piden. Cualquier otro hubiese utilizado la fuerza para hacerse de mi Digital Key.

Eso es precisamente lo que queremos evitar — afirmó Justimon —. La violencia no soluciona nada. Hablando, se puede llegar a un acuerdo. De atacar únicamente habríamos dañado a gente inocente y esa nunca ha sido nuestra misión.

¡Ah! — exclamó el soberano impresionado —. Veo que usted es un digimon de principios. ¿Qué me dice usted, señora Witchmon? — la bruja se pasó su bocado a medio masticar antes de contestar.

Si me paga, le puedo leer la mano — contestó indiferente.

Lo suyo es el dinero entonces. Que curiosa combinación forman — el shogun rio divertido —. En cualquier caso, no deseo darles falsas esperanzas. Por favor, dígame lo que tenga que decirme para que puedan volver a su país de origen y mis súbditos y yo continuemos en paz.

Es que precisamente ese es el asunto — figuró Justimon —. Estamos aquí para regresar a esos chicos humanos a su mundo y para ello necesitamos las llaves. Explícaselo, Witchmon — la bruja tomó un largo sorbo de su té antes de dar comienzo a su narración.

Las Digital Keys están esparcidas alrededor de nuestro mundo, tengo entendido que custodiadas por figuras importantes. Sin embargo, nadie sabe exactamente cuál es el motivo de su creación o lo que sucedería si se juntaran porque nadie lo ha intentado antes — reconoció la rubia —. Se especula mucho acerca de que quién las posea todas pueda reconfigurar el digimundo a su antojo, controlar a todos los digimon, etc. En nuestro caso particular las necesitamos para invocar a Clavis Angemon, el guardian de la llave sagrada. Sólo él puede volver a los humanos a su mundo.

Mmmm… — ShogunGekomon meditó durante un buen tiempo las palabras con un rostro preocupado —. Honestamente esperaba escuchar una explicación descabellada, pero lo suyo suena bastante lógico. El guardián de la llave maestra probablemente solo responda ante un acto osado como reunir las Digital Keys. Y sí las leyendas son ciertas, es el único capaz de abrir la puerta a otro mundo.

Con todos los presentes en sincronía, la posibilidad de llegar a un acuerdo se hacía más fácil.

Todavía hay algo que no me queda claro, y creo que es el principio de todo este asunto — sinceró el renacuajo gigante —. ¿Cómo fue que esos “humanos” llegaron a nuestro mundo en primer lugar? — lanzada la pregunta, Witchmon miró con recelo a su compañero.

Ya es tiempo de que desembuches ese secreto, y déjame advertirte que si nos mientes lo sabré — amenazó como una madre regañona a su hijo más modoso —. Habla y dinos la verdad a ambos. Yo sé que les has estado ocultando cosas a esos mocosos, lo deduje desde el primer momento en que les deje entrar a mi morada — declaró firme la mujer con su gato fantasmagórico sonriendo perversamente sobre su hombro —. Si quieres la ayuda del Shogun y la mía, más te vale no omitir ningún detalle, ¿de acuerdo?

Viéndose sumergido en la presión por ambos frentes, Justimon suspiró resignado, meneando la cabeza en un sí melancólico.

En ese caso, yo también tengo algo que pedirles — expresó el combatiente. Witchmon y ShogunGekomon lo miraron intrigados —. Necesito que me cuenten todo lo que sepan de las Digital Keys. Desde su origen hasta el día en que fueron creadas — ambos digimon compartieron una mirada cómplice de duda, como si les preguntaran algo tan básico como el resultado de sumar 1 + 1 —. Mi vida ha sido larga, eso es natural de deducir por mi nivel, pero durante toda mi existencia jamás escuché sobre tales objetos místicos así que es complicado para mí encontrarme con tantos digimon que saben de algo que yo no.

Comprendo, cuente conmigo para ello — respondió ShogunGekomon iluminando con esperanza la eterna confusión del mega —. Adelante, por favor.

Dada la naturaleza de la información, Justimon se tomó unos segundos para calmarse y discernir como empezar su historia.

Esos chicos… terminaron aquí por un error. Ellos nunca debieron de haber pisado este lugar — comenzó —. Antes de ellos existieron otros humanos que frecuentaban nuestro mundo y después trajeron a más de ellos a nuestro mundo. Los humanos que nos acompañan a Witchmon y a mí, pertenecen a ese segundo grupo — sus dos escuchas, asintieron —. Los humanos que les trajeron aquí planeaban invadir nuestro mundo, como represalia varios digimon se organizaron para contraatacar llevándose a los líderes al mundo de los humanos y dejando en este lugar a esos chicos. En el mundo humano todo se ha salido de control y ahora los digimon que se quedaron de ese lado intentan conquistarlo. Si no regresamos a esos chicos al universo de dónde vienen, ese lugar va a desaparecer…





Las campanadas del palacio se hicieron escuchar cuando el sol ya se había metido y las estrellas brillaban en el cielo con preciosa intensidad. Con la noche en pleno esplendor los humanos y sus digimon regresaron presurosos hasta la sede de ShogunGekomon dónde él, Justimon y Witchmon esperaban en la sala del comedor una vez más, sus expresiones eran felices y ello iluminó con esperanza a los chicos. Se había llegado a un acuerdo.

Al tener a todos presentes frente a él, ShogunGekomon hizo su anuncio.

Luego de una larga discusión he llegado a la conclusión de que será posibles entregarles mi Digital Key — el rostro se les iluminó a todos los extraños —. Pero para ello primero debo corroborar lo dicho por Justimon. Humanos, por favor, aproxímense — dado que Justimon mostraba estar de acuerdo con la petición, todos obedecieron.

Sonriente, ShogunGekomon realizó un movimiento con uno de sus abanicos y obedeciendo a tal instrucción cuatro Gekomon entraron en la sala cargando sobre de ellos un cofre dorado que pusieron al frente de su señor. El perfect abrió el cofre y de ahí surgió una peculiar gema de color verde oscuro que levitaba por fuerza propia.

¡Admiren la Mistery Key!

Era natural que muchos de los poco familiarizados humanos mostraran su escepticismo ante la particular estructura que no medía más allá de 10 centímetros de longitud, ¿se suponía que ese objeto era capaz de llevarlos a la larga a su propio mundo?

Esta Digital Key ha mantenido nuestro Misty Swamp a salvo durante mucho tiempo. Una vez que se las entreguemos, la barrera de la bruma espesa desaparecerá — explicó el shogun —. Además, esta Digital Key es especial porque permite a su portador revelar ciertos misterios. ¿Les apetece ver si podemos descubrir algo por aquí? — fue una pregunta retórica, pues a nadie le concedió el privilegio de titubear.

Tan pronto como ShogunGekomon activó la gema esta resplandeció con intensidad y de ella emergieron distintos rayos que apuntaron a cada uno de los humanos que terminaron rodeados por un tubo de datos dentro de los cuáles fueron escaneados. Cuando la examinación terminó, sobre cada uno de ellos aparecieron dos encabezados. Uno decía «ID-» seguido por el número que hasta ese día consideraban su nombre propio. Debajo de éste, aparecía un «Name:» y a su lado su nombre verdadero.

Todos reconocieron inmediatamente que las letras con las que se habían estado tratando eran nada menos que las iniciales de sus nombres propios.

Uno de muchos misterios fue revelado.

Tal parece que no me mintieron. Sea lo que sea eso, prueba que no pertenecen a este lugar — concluyó ShogunGekomon —. Bien, en este caso ¿a quién debo entregarle la Digital Key?

¡Yo me ocuparé de ella! — de un segundo a otro, Witchmon la absorbió dentro de su sombrero, continuando con una reverencia —. Gracias por hacer negocios con nosotros.

Su segunda misión logró ser todo un éxito.

Me apenaría mucho que se fueran tan pronto y en medio de la noche. Por favor, quédense a cenar, pasen la noche en mis dominios y al amanecer partan hacia su próximo destino. Es lo menos que puedo ofrecerles luego de deleitarme con tan divino espectáculo.





Tras dormir sus horas de sueño reglamentarias, todos se prepararon para retomar su viaje. Como la ropa sucia del día de ayer ya había sido lavada y secada apropiadamente, abandonaron las yucatas de ShogunGekomon para volver a vestirse de forma habitual. En esta ocasión ya no hubo desayuno, mas el líder de los Gekomon ordenó que se les entregará una canasta con al menos un sándwich para cada miembro de la travesía pues el viaje que les aguardaba sería tedioso.

Su siguiente parada será la Atlantis, que se encuentra en medio del océano — indicó el digimon perfect —. Para llegar allá tendrán que caminar hacia el este desde la entrada de Misty Swamp hasta llegar a la costa. Ahí deberán abordar el barco de Hookmon que los llevará lo más cerca posible. Tengan cuidado pues las mareas cercanas a Chaos Island son peligrosas. Todo puede suceder cuando crucen cerca de ese lugar.

La advertencia fue aceptada con prudencia. Al menos ahora sabía que el viaje en barco sería turbulento, lo cual explicaba la merienda tan sencilla que les prepararon.

Tengo una buena relación con sus gobernantes, son buenos amigos míos. Por ello, les entregaré esto — y con generosidad entregó uno de sus abanicos —. Son diseños exclusivos de este lugar, cuando lo muestren a la guardia real de Atlantis serán recibidos con todos los honores. Buena suerte, humanos y digimon.

Y tras hacer amistades sinceras tanto con el Shogun como su gente, la aventura de los niños perdidos prosiguió.




Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
Digimaster Digimaster
Kirari Kirari
R Ryoku
X Xx_davex_xX
Nick Whitefang Nick Whitefang


Instrucciones:

1. Aumento de social links.
Socialicen entre ustedes haciendo lo que se les dé la gana, tienen la tarde, la noche y parte de la mañana siguiente para hacer desmanes. Ya no es necesario que traten a 138/A como una figura divina :v

Sitios de interés en la ciudad para que vaguen en compañía*
Además del hospital dónde 69 estará en reposo durante un buen rato, también hay otros lugares que les pueden interesar:
- La plaza central dónde se queman fuegos artificiales
- Los puestos de juegos alrededor de la plaza que incluyen pescar digi-peces con redes pequeñas (tipo pescar peces dorados durante festival japoneses), tiro de dardos, juegos de canicas, loterías, etc.
- El teatro de la ciudad dónde los Kabukimon y TonosamaMamemon hacen presentaciones teatrales.
- El dojo dónde Shurimon y Ninjamon realizan exhibiciones de combate –ojo, no pueden pelear contra ellos, pero les pueden dar consejos acerca de sus movimientos de pelea-.
*Nótese que además de los Gekomon y Otamamon, también habrá más variedad de habitantes (revisen la sección de reclutamiento)

Cena en el palacio.
Aquí pueden volver a cantar los que gusten, simplemente para pasar el rato. También hay sake disponible para los más reventados.

Dormitorios.
A y Kate son las únicas que tienen derecho a una cómoda cama matrimonial, acolchonada y calientita. El resto dormirá sobre el tatami de un amplio cuarto dentro de futones. Todos, tanto hombres como mujeres y digimon, están en la misma habitación. La noche es fría en ese lugar.



2. Revelen sus nombres.
- Al regresar al palacio redescubrirán sus verdaderos nombres. Si aún no los piensan, pues ya tienen tarea que hacer (?) Incluyen nombre y apellido.

- De manera opcional tienen derecho a un flashback relevante de su elección. Pueden volver a ver a sus familiares, recordar un trauma de la niñez, etc. Eso queda a decisión de ustedes y el flashback puede ser estando conscientes o durante su sueño, pero tiene que ser hasta después de que recuperan sus nombres, para seguir con la coherencia.


3. Misión especial de reclutamiento.
Otamamon
Gizamon
Betamon - Reservado para N
ModokiBetamon
Syakomon
Los únicos que pueden agregar nuevos digimon a su grupo son S, N, C y R. El nigga también podrá si hay post suyo en esta etapa (?)

Antes de elegir tomen en consideración la siguiente información:
- Si reclutan un digimon habrá que hacerle una ficha para referente en el futuro.
- A estos digimon los conocerán dentro de la ciudad pero fuera del palacio, pues ahí solo son admitidos los Gekomon y Otamamon por cuestiones feudales.


4. Última oportunidad.
Para dos miembros en específico uwu. Si ya no se aparecen, pues les vamos a dar matarile (not really) a los 4 personajes y sus 4 digimon.


Sus posts no pueden ir más allá de cuando nos despedimos de ShogunGekomon y salimos de la ciudad. Si quieren postear más de una vez, es su decisión.
Dudas por el chat :p
 
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Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
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Bien chicos, aqui esta mi post, me divertí mucho haciendolo, tiene de todo un poco, hay varios puntos muertos donde pueden hablar con K, en fin, nos vemos abajo ^^
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Descanso merecido; Recuerdo aparecido.





Las últimas presentaciones realmente fueron espectaculares, debo reconocer que aquellos sentimientos me dejaron la piel de gallina y me hicieron pensar que quizás no valía la pena todo lo que hice, quizás solo fue una pérdida de tiempo para la mayoría, pero lo que me alegra saber es que tanto Otamamon, Gekomon y ShogunGekomon le gustó lo que hice, esto sin duda me anima, ahora solo quiero descansar pero tengo cosas que hacer.

En el momento en que me iba a parar me fijo que 138 estaba subiendo a la tarima, esto será divertido. Todos vemos como se pega el micrófono a la boca y, de pronto, se desmaya como si tuviese pánico escénico, algo me dice que está fingiendo, pero como todos los digimon ajenos a nuestro grupo la fueron a ver nadie podía cuestionarla… hasta que empezó el desastre.

ShogunGekomon estaba negándose a entregarnos la Digital Key, todos nos pusimos tensos, incluso los mayores estaban dispuestos a pelear… mejor dicho, Witchmon estaba dispuesta a ello, en cuanto al bonachón… él era la voz lógica del equipo quien pedía parley, menos mal se lo concedieron luego de unos momentos, en cuanto a los demás, nos dieron libre albedrio.

Tras haber escuchado todo aquello le pedí algunas indicaciones a los Gekomon guardias y logre dar con nuestras pertenencias en una habitación vacía con solo una mesa al medio. Simplemente tome mi mochila, saque el botiquín junto al dinero y fui al mercado seguido de mis niños.

Una vez allá empezamos a recorrer y a mirar, había de todo un poco, desde rábanos pintos hasta bananas doradas, todo era muy hermoso, con tantos floramon, betamon, ninjamon y la lista seguía, habían más de uno que no conocía, realmente este lugar era esplendido.

Seguíamos nuestro recorrido hasta que encontré un puesto de frutas y verduras, allí compré un par de manzanas azules que se veían jugosas y perfectas, tras esto fui a unos puestos más abajo donde conseguí un poco de miel de HoneyBeemon, dicen que esta miel es exquisita y llena de nutrientes. Seguimos con el recorrido y al final logramos conseguir un poco de sal marina de Gomamon, este era raro de encontrar en Never Ever Land por estar ubicado lejos del mar.

Con estas cosas en mi poder me dispuse a ir al hospital y nuevamente pedí indicaciones, gracias a esto pude llegar en un plazo de media hora, espero que D aún se encuentre allí.

Corrí rápidamente al hospital donde encontré a D siendo atendido por algunas enfermeras… Gekomon, realmente me dio gracia aquello, miraba al chico que se sentía cansado, en eso un digimon rosado, redondo con grandes alas, quien me apunta con una lanza, me pregunta quién soy, le digo que soy un compañero de viaje del enfermo, este me miro y vio las cosas que traía en mis manos, le comenté que quizás pueda ayudarle en algo a que se mejorase más rápido, este lo dudo un poco pero al final acepto, quizás por curiosidad por lo que haría y, de paso se presentó como Piccolomon.



-hey… ¿Cómo te sientes?- pregunté mientras el chico me miraba con cansancio.

-regular- confesó con cansancio mientras Malak y Anubis hablaban con Spice para hacerle sentir mejor y tratar de convencerlo de que no era su culpa y en cuanto a Hex… él se encontraba durmiendo en una esquina.

-quizás pueda ayudarte, claro… solo si quieres- comenté apenado, ahora caigo en cuenta de que quizás el chico no quiera más ayuda y simplemente me preocupe por nada.

-bueno… no creo que haga daño, ¿algo en mente?- preguntó mientras me impresionaba y sonreía de forma amable.

-bueno, como es una intoxicación te daré estas pastillas, son vitaminas, hierro y una pastilla de carbón- comenté mientras él las tomaba –las primeras ayudaran a tu sistema a recuperar algunos componentes que perdiste en el reflujo y la pastilla de carbón es en caso de que te de diarrea, es importante que tomes muchos líquidos para no deshidratarte…- dije mientras sacaba una hoja del botiquín con algunas recetas para remedios caseros, luego de haberla leído unos momentos me dispongo a preparar una –bueno, no tengo idea del por qué tengo un ajo en mi botiquín pero me viene de perlas, veamos… Piccolomon ¿puede traerme un recipiente por favor?- pregunté mientras este asentía.


Pasaron unos minutos cuando este volvió con un vaso precipitado a la par que disponía de todo para lograr crear un brebaje que le ayude a curarse, primero machaque dos dientes de ajo con la miel para que tomara una textura viscosa, luego exprimí las manzanas azules para que sacaran su jugo, el cual fue bastante, y lo mezcle con un poco de sal con la miel y el ajo, ahora se lo doy al convaleciente que no se veía muy cómodo con aquel extraño brebaje color azul índigo.


-el ajo es un desintoxicante natural bastante efectivo que puede ayudarte a eliminar las toxinas que tienes en tu sistema, la miel junto al jugo de manzana y la sal ayudaran a recuperar los nutrientes que has perdido, además de darle mejor sabor, por favor consúmelos para que mejores pronto- le dije mientras se lo daba en sus manos.

-¿cómo les fue a los demás?- preguntó mientras yo suspiraba y lo ponía al tanto de las cosas que habían pasado en su ausencia -¿enserio?, realmente hubiera gozado ver a la excelentísima 138 hacer el ridículo- comentó con una sonrisa mientras yo asentía.

-sí, hubiese sido divertido…- comenté mientras suspiraba, es aquí donde se hace el silencio incomodo, quizás pueda sacarle algo de información acerca de L –em… D, ¿puedo hacerte una pregunta?- le hablé a la par que él me miraba –bu-bueno… yo… quería saber… ¿Cuál es la…?- pero mi pregunta quedo sin terminar al notar como llegaban V, L y X a ver al convaleciente.


Por mi parte simplemente me pare y me despedí rápido, mi oportunidad de saber más del moreno albino se había esfumado y no quería ponerme celoso ni hacer alguna tontería, tomé a Malak y Anubis, colocándolos en mis hombros, tome el botiquín junto a los materiales que quedaron y me fui de allí, por unos segundos me quede mirando a los ojos al chico que me gusta, sentí que el corazón se me aceleraba y mi cara empezaba a ponerse roja, por ende, empecé a caminar rápido hasta desaparecer, no quería que sospechara, aunque por mi actitud es más que obvio que algo debe estar dudando.

Cuando logre huir de allí me dirigí al castillo para dejar las cosas donde estaban, claro que me deje el dinero y saque algunas cosas que podrían caducar pronto para intercambiarlas en el mercado por algo de dinero, quizás así pueda conseguir cosas nuevas como ropa u otro tipo de cosas.

Caminaba mirando las hermosas calles llenas de color y paz, nada podía quitarme la idea de que, si hubiese sido un digimon, me habría encantado vivir en este pueblo. Con esto en mente seguí mi camino hasta que encontré una pequeña feria, quizás aquí pueda vender o cambiar algunas de mis cosas.

Pasó una hora cuando salí de aquel lugar, quien diría que la carne de árbol y los peces de agua dulce se venderían tan bien en este hermoso lugar. Seguí con mi camino hasta que veo una tienda algo alejada del resto, esto se me hizo muy raro pero aun así decidí ir y ver, quien sabe, quizás pueda encontrar cosas a buen precio.

Nada más entrar vi que era una especie de tienda de antigüedades, realmente tenían de todo un poco, empecé a caminar mirando todo el lugar hasta que vi una esquina donde había una especie de cofre, cuando estaba por abrirlo vi como un Shuriken junto a una cosa que parecía resorte verde, que estaba pegada al Shuriken, pasaba por mi mejilla, por poco y me provoca un corte.


-puedes mirar pero no tocar- decía una voz desde las sombras mientras el extraño shuriken desaparecía -¿Qué es lo que quieres?- preguntó la extraña voz mientras se escuchaba otra.

-no seas tan rudo con el Shurimon- dijo aquella voz femenina mientras escuchaba la voz masculina resoplar con desgane.

-son las reglas Renamon, solo ver pero no tocar- finalizo la voz mientras veía que ambos digimon aparecían de las sombras.

-lamento el susto que te hicieron pasar querido, yo soy Renamon y él es mi hermano Shurimon, somos los dueños de esta pequeña tiendita- comentó con una pequeña sonrisa el digimon tipo vulpino frente a nosotros.

-como mi hermanita acaba de decir, somos los propietarios de esta boutic: “Ryū no takara”, bienvenido- dijo el digimon de verde ya más calmado.

-e-es un gusto… soy K y ellos son Malak y Anubis, es un placer conocerles- dije mientras hacia una reverencia al igual que los chicos.

-vaya, que adorables criaturas, pero tú no eres un digimon, ¿Qué es lo que eres?- preguntó curiosa la Renamon mientras le respondía a su pregunta –ya veo, y dime K, ¿algo que te haya llamado la atención?- me consultó amablemente mientras apuntaba la caja que no pude abrir antes.



En ese momento, Shurimon tomo la caja y, colocándola en el mostrador, la abre, se trataba de un hermoso jarrón de color ámbar con motivos azules, según me explicaron esa era la imagen de su antiguo protector; Quinglongmon, un digimon poderoso que solo aparece cuando hay caos para frenarlo y que nadie ha visto desde hacía siglos, realmente era muy hermoso el jarrón, lástima que no podía llevarlo, de seguro se rompería en miles de pedazos si lo llevaba conmigo.


Así estuvimos viendo varias cosas y charlando sobre estas, eso hasta que llegamos a una esquina bastante polvorienta y poco cuidada, pregunte el porqué de eso y ellos me comentaron que era la sección de pergaminos de pelea, pero desde hacía años que nunca se usaban y las tenían allí acumulando polvo o como mera decoración, aquello me llamo la atención y fui a ver que encontraba, de seguro sacaba algo de provecho. Revisaba los estantes y pergaminos mientras Anubis y Malak escuchaban atentos las historias de Shurimon y Renamon, en eso estaba cuando de repente vi una caja negra con listón blanco, realmente me llamo la atención y, llevándola junto a un par de pergaminos la coloco en el mostrador, en cuanto me vieron quedaron abruptamente callados al ver aquella caja.


-¿Qué sucede?- pregunté mientras abría un pergamino y miraba algunos movimientos de pelea que había en este.

-esa caja…- dijo Shurimon mientras miraba de reojo a Renamon.

-querido, ¿dónde la encontraste?- preguntó la digimon femenina mientras yo le respondía con sinceridad.

-mientras buscaba algunos pergaminos la encontré en el suelo, lo más curioso era que esta caja estaba más limpia y ordenada que lo demás- comenté mientras dejaba el pergamino de lado y deshacía el nudo de esta, cuando la abrí mis ojos quedaron maravillados –wow… - comenté mientras tomaba lo que había dentro-


Era un hermoso pergamino en blanco y negro que era la vista hacia el palacio desde lejos, quizás antes de que existiera esa densa bruma, realmente era hermoso y misterioso.


-¿te gusta?- preguntó Renamon mientras yo asentía –su precio es de 9.000 Bytes- me dijo mientras yo la miraba y suspiraba, no tenía aquella cantidad como para llevármela.

-lo lamento, solo tengo 2.500 Bytes, creo que solo me conformare comprando dos pergaminos- dije con desilusión, realmente quería aquella pintura pero si no hay dinero, no lo hay.

-serian 700 Bytes por todo- comentó Shurimon mientras pagaba y me entregaba los pergaminos en una bolsa –gracias por su compra- dijo mientras guardaba las monedas.

-bien, será mejor irnos chicos- les hable a mis niños mientras estos asentían, estaba por cruzar la puerta cuando Renamon me llama.

-espera… te diré un pequeño secreto si prometes no decir nada, ¿de acuerdo? - me preguntó mientras asentía- se dice que en el patio secreto de ShogunGekomon existe un lago que es capaz de cumplir los deseos del alma, no pude evitar ver que en tus ojos existe un intenso fuego de esperanza, quizás si vas allí puedas pedir que tu sueños se cumplan- me comentó mientras me guiñaba un ojo –te digo esto porque yo también poseía esa mirada cuando joven, digamos que me recuerdas mucho a mi misma cuando era más pequeña, pero nada a nadie, ¿de acuerdo?- volvió a preguntar mientras asentía –bueno, ahora si puedes irte, espero vuelvas pronto- me despidió mientras salía del lugar.


Caminé por las calles del hermoso lugar mientras leía un pergamino, realmente tenía muy buenas técnicas de defensa personal. De repente chocho contra alguien y caigo al suelo algo adolorido, vaya, creo que se me está haciendo costumbre esto de chocar con todo.


-¿estás bien?- escuché hablar de aquel con quien había chocado, su voz se me hace familiar –¡ah!, eres tu K, ¿Cómo estás?- preguntó el albino frente a mi mientras me levantaba y sacudía.

-estoy bien, gracias por preguntar 99, por cierto, lamento haber chocado contigo- comenté una vez terminado de sacudirme.

-no te preocupes, a cualquiera le pasa, por cierto, ¿Qué estabas haciendo como para haber estado así de distraído?- preguntó el de ojos gatunos mientras le mostraba un pergamino.

-los compre hace unos minutos y realmente son muy interesantes, sus técnicas son geniales y quizás pueda aplicarlas con mi espada- le comenté mientras el escaneaba el pergamino de arriba a abajo.

-realmente es muy interesante…- soltó luego de haberme entregado el pergamino –escuché que habría una exhibición de pelea en el dojo de la ciudad, ¿quieres acompañarme?- preguntó de forma amable mientras yo lo meditaba, nunca había hablado así con alguno de los chicos, claro, quitando el hecho de intentar sociabilizar con D, pero creo que es buen momento para intentar cambiar un poco, ¿Qué podría salir mal?

-claro, será un placer- comente con una sonrisa alegre algo forzada, debía aprender a no siempre mostrarme serio –a propósito… espero esto no te moleste pero con ese kimono te vez bien… el adorno hace juego con tus ojos- intenté alagar mientras Anubis y Malak le miraban de cerca.

-tienes razón K, se ve bonito- dijo Anubis sin ningún tipo de malicia, cosa rara en él.

-me recuerda a la leyenda de la princesa lunar que me solían contar mis padres- comentó con cierta nostalgia mi pequeño Malak mientras lo abrazaba, debe ser duro para el tener que recordarlos.

-bueno, creo que es hora de irnos, no queremos perdernos ese show, ¿verdad?- comenté mientras le pedía a 99 que nos llevara.


El camino al Dojo fue bastante rápido, simplemente un par de vueltas y allí estábamos, poco a poco fuimos a tomar asiento para admirar aquellas técnicas avanzadas de los Shurimons y Ninjamons, como me dijeron que se llamaban, y disfrutar el espectáculo, realmente fue una experiencia muy grata y divertida, ver como luchaban cuerpo a cuerpo, usando katanas, lanzado estrellas o usando habilidades, ninguno tenía signos de cansancio y la pelea pareciese que podría durar eternamente, realmente fue muy instructivo ya que algunos movimientos que conocía estaban mal ejecutados de mi parte y con esta demostración pude visualizar como debían ser correctamente. Cuando terminó la primera parte del Show fui corriendo para hablar con Ninjamon para que me diera algunos tips con el uso de la espada, también logre hablar con Shurimon quien me enseño un par de trucos para lanzar las Shurikens, tanto 99 como yo la estábamos pasando de maravilla y eso realmente me agrado, aunque aún había una parte de mí que gritaba que corriera lejos y me escondiera, que algo malo podría pasar, yo no creí eso pero bueno, ahora estoy disfrutando y, dejando de lado esos pensamientos me dispuse a recorrer un rato más la ciudad, le pregunté a 99 si me quería acompañar pero parece que se quedara a ver la segunda parte, por ende decidimos separarnos.

Ahora estoy caminando por la plaza donde veo que algunos digimon empiezan a prender fuegos artificiales, realmente se veía muy bonito ver las pequeñas chispas de colores, en verdad se veía divertido. Seguí caminando hasta que vi a lo lejos a R intentado atrapar un pez digital con una redecilla de papel, por alguna razón aquello me pareció tierno, entonces decidí ir con ella.


-Hola R, ¿cómo estás?- le pregunté mientras la red se le rompía y escapaba el pececillo –lo-lo siento mucho R, no era mi intención- respondí rápidamente mientras ella negaba con la cabeza.

-no te preocupes, esto es realmente difícil- dijo mientras se paraba.

-déjame intentarlo- le pedí mientras pedía una red.


Los primeros intentos fueron, penosamente, fracasos pero gracias a eso logre averiguar los movimientos y la forma de hacerlo correctamente, me concentre y con delicadeza coloque la pequeña mallita en el agua, solo tenía 5 segundos antes de que esta absorbiera toda el agua y se rompiera, espere unos segundos y saque al pez dorado, el cual estaba a punto de saltar y, colocando mi mano bajo el papel logro que este no se rompa, así que, en síntesis, gane el premio.

Me dieron el pez en una bolsa y se la di a R quien miraba su premio bastante alegre, realmente me gustó hacerlo por ella, entonces me dije, ¿Por qué no intentar con otras cosas? y, con esa idea en mente, decidí recorrer algunos puestos con la compañía de R.

Pasamos a un puesto de dardos y pedí algunos para probar suerte, en eso veo un lindo peluche y se convirtió en mi meta, haciendo uso de algunos Bytes logre conseguir el peluche junto a un collar y una pulsera, en cuanto me dieron el peluche me gire y se lo di a la rubia a mi lado.


-había olvidado agradecerte- comencé mientras ella me miraba a los ojos con el peluche entre sus brazos –gracias por ser mi amiga, nunca había tenido una y es una experiencia maravillosa, te lo agradezco- le dije mientras la abrazaba –gracias por creer en mí, te debo mucho… amiga- solté para luego besar su frente en un acto de fraternidad y sonreírle con amistad, en verdad debía haber hecho esto desde hace mucho tiempo.

-vaya… nunca creí que fuese tan importante para ti- comentó la chica ruborizada, creo que me pasé un poco.

-nunca he tenido amigas, mucho menos amigos, por eso quiero pasar estos momentos de tranquilidad contigo, quiero que me veas más como un amigo que un compañero de viaje, sé que puedo contar contigo para lo que sea y quiero que confíes en mi para lo que necesites, siempre estaré allí para ti, lo juro- le prometí mientras Malak y Anubis correteaban por allí y Simón observaba la escena desde primera fila.

-vaya, vaya, miss justicia saliendo con míster autista, esto sí que será un cotilleo por semanas- escuchamos decir a nuestras espaldas, se trataba de 122, quien nos miraba con una sonrisa viperina mientras jugaba con un mechón de su cabello -¡oh!, por mí no se preocupen, sigan con su cita- molestaba la chica mientras R estaba roja pero de ira, ya veía que le contestaba un par de cosas pero preferí evitarle el mal rato a mi amiga.

-Oye R, vi que vendían manzanas de caramelo a unos puestos de aquí, ¿vamos?- le pregunté mientras ignoraba a la chica quien me miro como si quisiera apuñalarme.

-claro K, vamos- me respondió mi amiga mientras nos íbamos hacia aquel puesto, escuche como 122 empezaba a gritar varias cosas por el simple hecho de haberla ignorado, esto me incomodo un poco, aun mas por el hecho de que quiero hacer amigos y 122 no era una excepción.


Cuando llegamos al puesto compre 6 manzanas acarameladas, las repartí y R noto que había una de más, yo simplemente le pedí que me esperara mientras yo regresaba sobre mis pasos, camine un poco hasta que logre ver a la chica mirando un par de piedras, aunque se veía un tanto distraída, yo me acerque a ella y le hable.


-122…- llamé mientras ella se giraba a mirarme y yo le extendía una manzana con caramelo –para ti- le dije mientras ella me miraba desconfiada.

-no necesito de tu compasión, lárgate- me dijo mientras golpeaba mi mano y la manzana salía volando, agradezco tener buenos reflejos ya que la atrape en el aire, luego volví con ella -¿Qué acaso eres sordo?, piérdete- decía enojada mientras yo negaba con mi cabeza.

-no es compasión, escucha, yo nunca he tenido amigos, R ha sido bastante amable conmigo y yo solo quiero que ella la pase bien, he decidido dejar de aislarme y ser más sociable, quizás no te interese ni la mitad de lo que dije, pero quizás, si tú quieres, en el futuro podamos ser amigos- comentaba mientras tomaba la mano de la chica y le colocaba la manzana con caramelo en ella –si deseas puedes botarla o comerla, pero solo quiero que sepas que quiero ser tu amigo, bueno me están esperando, que tengas una buena tarde- comenté mientras me marchaba, quizás la haya botado pero espero la haya comido, realmente saben exquisitas.


Fui corriendo al puesto de manzanas y allí encuentro a R hablando animadamente con 66, aquella chica que dejo a todos los jueces con la boca abierta, incluso 138 estuvo en aprietos por ella, cosa que me causo mucha gracia, cuando me les acerque note que la chica se puso algo nerviosa, yo simplemente le sonreí mientras le preguntaba a R si quería ir a la plaza a quemar algunos fuegos artificiales, por ahora solo me quedan 520 Bytes, creo que con eso podré obtener más cosas en la próxima ciudad. Invite a la chica al lado de la rubia quien se trabó un poco pero al final fue R quien le tomo de la mano y la trajo con nosotros, mientras caminábamos hablábamos de todo un poco, nunca creí que a R le gustaran las vueltas en autos, la música pop y las novelas románticas, aunque a mí no me gusten por ser demasiado empalagosas, yo les conté sobre mis aficiones, como me encantaba entrenar con la espada, soñar despierto, cantar a escondidas, aunque creo que esta última ya no iba a ser necesaria, leer sobre mitología y crear teorías, nunca había visto reír tanto a una chica por el simple hecho de pensar que los arboles de carne fueron creados por Homoestasis a base de una gran hambruna provocada por plagas que comían vegetales, bueno, pensándolo bien si puede ser algo loco pero tiene mucha lógica… para mí.

Seguimos hasta el parque donde conseguimos algunos fuegos pirotécnicos pequeños y empezamos a quemarlos, el digimon de 66, sweety, quemaba uno mientras Simón, Malak y Anubis lo observaban casi embobados, realmente eran hermosos los colores, en eso se me ocurre una idea y empiezo a moverme con el objeto prendido en mi mano, era hermoso ver como creaba figuras en el aire, luego se me unió 66 quien hacía lo mismo y al final R, aunque algo más precavida para no quemarse, así pasamos el rato cuando escuchamos las campanadas, eso nos hizo recordar que debíamos volver al palacio y, terminando de quemar los fuegos pirotécnicos fuimos caminando hacia allá.

Cuando llegamos al lugar ya estaban casi todos, incluso estaba 69 quien se veía mejor de salud, en cuanto llegamos el Gran ShogunGekomon nos dice que nos podrá ayudar, esto nos emocionó a todos y luego nos muestran la supuesta key, la cual era una pequeña esmeralda con forma de rombo con 6 caras, muchos quedamos impresionados y con un deje de escepticismo pero fue el mismo ShogunGekomon quien nos dijo lo especial que era, de pronto apareció un especie de escáner que nos registró y luego, sobre nuestras cabezas, aparece un ID que era nuestro numero con el cual nos habíamos conocido, debajo de este había uno que decía Name y al fin pude leer mi nombre.


-Kaleb Habib…- leí mientras sentía que algo volvía a mi cabeza como una pequeña película.


Flashback:


-Por favor… cuídelo…- escuchaba la voz de una mujer, se escuchaba cansada pero no veo nada.

-de acuerdo, lo cuidare- escuche la voz gruesa de un hombre mientras todo se volvía blanco y una luz me cegaba.

-¿él es mi nuevo hermanito?- escuche una voz de niña de unos 4 o 5 años.

-así es querida- respondió la voz de mi madre, esa voz la había reconocido enseguida.

-¿Cómo se llama?- volvió a preguntar la niña mientras escuchaba a mama reír un poco.

-su nombre… es Kaleb Habib, el audaz y fiel amado, bonito nombre ¿no?- preguntó mientras la niña decía que sí.

-realmente es hermoso- respondió luego de que sentí un beso en mi cabeza –mucho gusto Kaleb, me llamo Jinx y seré tu nueva hermana mayor- escuché decir mientras mi madre me acariciaba la cabeza.


Fin Flash Back.


Luego de aquello sentí como una lagrima recorría mi cara, realmente había recordado cuando me habían puesto mi nombre, también recordé que tengo una hermana mayor llamada Jinx, esto se está poniendo interesante y bastante loco, mire de reojo a los demás, algunos estaban bastante emocionados, otros no entendían mucho y los demás estaban en una especie de transe, quizás recordando algo al igual que me paso a mí.

Luego de que todo el revuelo se apaciguara el ShogunGekomon nos entregó la Mistery Key, la cual fue absorbida por Witchmon y su sombrero mágico, luego nos piden quedarnos una última noche, cosa a la cual accedimos y fuimos capaz de comenzar con la ostentosa cena que mando a preparar el Shogun.

Todos comíamos animados mientras hablábamos de todo un poco, en ese momento me dio la curiosidad de probar el sake, digo, casi soy mayor de edad, no creo que me haga daño, el primer sorbo fue extraño, pareciese que tomaba leche pero de olor fuerte y gusto algo dulce, el segundo fue más pasable, ya para el quinto realmente estaba muy feliz y bastante animado, realmente sabia delicioso el licor.

De pronto mire a L unos segundos, mi cara se coloro un poco al verle tan sexi mientras bebía con los chicos, realmente estoy enamorado hasta mas no poder, en eso recuerdo el collar y la pulsera que gane en el juego de los dardos, en lo particular no me pegaban nada pero quizás a él sí, solo debo ir y dárselo… pero me da mucha vergüenza.


-¿te sientes bien Kaleb?, estas rojos- comentó la rubia de ojos azules mientras yo la miraba.

-aun no estoy seguro de si confesarme o no, pero quiero hacer algo arriesgado- le susurre mientras ella asentía –deséame suerte- le pedí mientras me levantaba un poco mareado pero no lo suficiente para caerme o hacer el ridículo y, de forma tímida le hablo al chico de mis sueños el cual se giró a verme –lamento molestarte L, solo quería darte esto- le dije mientras le extendía mi mano y el hacía lo mismo para recibir el collar –lo gane en la feria de la plaza, a mí no me combina pero creo que a ti se te vera mejor- comenté con una pequeña sonrisa tímida y amable, luego mire a Ash quien me miraba raro, entonces baje a su nivel y le hable –también te tengo un regalo, cierra los ojos y estira la pata- le dije mientras este me miraba como si en cualquier momento le fuese a hacer algo -¿no confías en mí?- le pregunté algo decaído, quizás lo que esté haciendo es un error, en eso el cierra los ojos y levanta su pata derecha, en ese momento aprovecho de colocarle una pulsera de color ámbar –listo, ¿Qué te parece?- le pregunté mientras el miraba la pulserita y asentía.




Con eso hecho me despedí de ellos con una sonrisa y volví a sentarme al lado de mi amiga, que lindo suena eso, luego de unos momentos volví a tomar, ya llevaba diez tragos de sake y estaba muy eufórico, tanto así que me dieron ganas de cantar, en eso vi a Lucemon bastante inquieto mirando a todas partes, ahora recuerdo que Witchmon había maldecido a mi niño, esto no se quedara así, por ende, con todo el valor que me produjo el licor me subo a la tarima y tomo el micrófono, haciendo que todos me mirasen.


-Bueno, creo que no es una gran sorpresa que yo quiera cantar, pero quiero dedicar esta canción a la hermosa y elegante Witchmon, estoy seguro de que le gustara- dije de forma un tanto maliciosa mientras aparecían algunos Gekomon para tocar.




Les di las indicaciones pertinentes a los Digimon anfibios y empezó la música, les demostrare que no soy tan tímido como ellos creen.


[I admit that in the past I've been a nasty
They weren't kidding when they called me, well, a witch
But you'll find that nowadays
I've mended all my ways
Repented, seen the light, and made a switch
true, Yes! hahahaha!
And I fortunately know a little magic
It's a talent that I always have possessed
And dear lady, please don't laugh
I use it on behalf
Of the miserable, the lonely, and depressed (Pathetic)]



Canté mientras todos quedaban mudos, aunque era mi primera vez cantando Metal creo que lo estoy haciendo bien, esto es realmente divertido, aun mas al ver la cara de Witchmon al notar que estoy cantando sobre ella.


[Poor unfortunate souls
In pain, in need
This one longing to be thinner
That one wants to get the girl
And do I help them?
Yes, indeed ah!
poor unfortunate souls
So sad, so true
They come flocking to my cauldron
Crying, "Spells, Witchmon, please!"
And I help them
Yes I do]

hahahahahaha.]



En este punto me había empezado a dar calor y de forma rápida me deshago de la parte de arriba de mi atuendo, la cual era la misma que había usado en el karaoke anterior, ahora sin la chaquetilla mostrando mi pecho y vientre sigo cantando ahora lento y con emoción, realmente estaba inspirado.


[Now it's happened once or twice
Someone couldn't pay the price
And I'm afraid I had to rake 'em 'cross the coals
Yes I've had the odd complaint
But on the whole I've been a saint
To those poor unfortunate souls

Hahahaha!!]



Luego volví a cantar con más fuerza que antes, estaba eufórico, me sentía toda una estrella del metal, quizás solo sea por el alcohol ingerido pero no quiero que la noche termine, me siento realmente muy bien con esta actitud que estoy tomando.


[The men up there don't like a lot of blabber
They think a girl who gossips is a bore
Yet on land it's much preferred for ladies not to say a word
And after all dear, what is idle babble for?
Come on, they're not all that impressed with conversation
True gentlemen avoid it when they can
But they dote and swoon and fawn
On a lady who's withdrawn
It's she who holds her tongue who gets a man

Come on you poor unfortunate soul
Go ahead
Make your choice
I'm a very busy woman and I haven't got all day
It won't cost much
Just your voice!
You poor unfortunate soul
It's sad but true
If you want to cross the bridge, my sweet
You've got the pay the toll
Take a gulp and take a breath
And go ahead and sign the scroll
Kuro, Kuro, now I've got her, boys
The boss is on a roll
Those poor unfortunate soul

Nyahahahahahahahaha!]



Ya para cuando termine la canción veo que todos estaban emocionados aunque nerviosos, cada cierto tiempo se giraban a ver a Witchmon quien tenía una copa de vino en su mano, una pierna cruzada y en su mirada existía un pequeño brillo casi inidentificable, luego solo aplaudió y dijo a viva voz.


-¡Al fin!, hasta que alguien se da cuenta que sin mi estarían perdidos, bravo- comentó con cierta sorna pero se veía satisfecha, no quería que se sintiese alagada pero al menos pude quitarme esa espina del zapato por así decirlo.

-Bueno, espero que les haya gustado- comenté animado mientras me bajaba y me sentaba donde estaba antes a disfrutar el resto de la velada.


Realmente la había pasado bien, entre cantos, juegos y diversión la noche paso volando y era hora de irnos a dormir, yo aún estaba animado y no quería pegar la pestaña por ende me fui a recorrer los jardines, quizás así me bajaría el sueño, en cuanto a mis niños, ellos se quedaron durmiendo en el tatami que nos habían dispuesto en aquella espaciosa sala, quizás cuidando mi futon.

Seguí mi camino hasta llegar a una gran baranda, por curiosidad caminé alrededor de ella, encontrándome una pequeña abertura tapada por unos arbustos, cuando logre colarme mire que se trataba del patio privado de ShogunGekomon, realmente era muy hermoso, entonces vi como la luna se reflejaba en el agua y las palabras de Renamon resonaron en mi cabeza, quizás pueda probar suerte y, con esa idea en mente me acerco al lago, cerciorándome de que nadie me viese, una vez en la orilla me arrodillo y cierro mis ojos.


-te lo suplico… dame aunque sea una pequeña oportunidad de estar con él, aunque sea efímera te lo imploro, solo quiero hacerlo feliz, cuidarlo y amarlo, te lo suplico, dame la oportunidad de enamorar al chico de mis sueños… por favor- imploraba mientras sentía el viento mecer un poco mis cabellos, como una suave y gélida caricia.


Cuando termine aquella plegaria me dispuse a irme de la misma forma que había llegado y, una vez en el patio normal del castillo me fijo que frente a mí se encontraba el pequeño gatito negro de Witchmon; Kuro, el cual me miraba con sus tiernos ojos, yo simplemente lo tome y empecé a darle mimos mientras escuchaba como ronroneaba.


-sabes Kuro… es difícil estar enamorado- comenté mientras caminaba hacia el castillo –y es aún más difícil tratar de pasar inadvertido y tragarme todos mis celos… ¿quién diría que me terminaría enamorando de L?- le pregunté al minino entre mis brazos –realmente es atemorizante este sentimiento, pero también me da felicidad al saber que puedo sentir de esta forma- continuaba mientras llegaba a las puertas del castillo –espero no le digas nada a nadie, este será nuestro pequeño secreto, iré a dormir ahora, estoy cansado- dije mientras bajaba al pequeño al suelo –descansa Kuro y gracias por escucharme- me despedí mientras volvía a la recamara donde estaban la mayoría durmiendo, otros estaban pensando o simplemente mirando el techo, por mi parte logro ubicar mi futon, en una mitad estaban Malak y Anubis abrazados mientras dormían, realmente se veían hermosos juntos, luego me acerqué a ellos, me quite el exceso de ropa ya que duermo solo en ropa interior y me acomode en mi parte de futon, realmente hacia frio pero con el alcohol en mi sangre casi ni lo sentía, solo un pensamiento en voz casi alta salió de mi boca sin darme cuenta -como desearía que L me abrazara para dormir- dije sin prestar atención a nada mientras me acurrucaba para dormir, estaba cansado.


Sueño:


-vaya, vaya, ¿aun sigues con esas tonterías?, pensé que te había dejado en claro que solo estamos hechos para odiar- escuche esa voz mientras miraba el oscuro lugar, tratando de encontrar de donde provenía –Kaleb en verdad esto es serio, si no paras a tiempo puede ser peligroso- escuche que me decía pero esta vez de forma seria y preocupada –no quiero que pase lo mismo de aquella vez- dijo algo dolida, eso me sorprendió.

-¿aquella… vez?- pregunté, mi voz salió algo rasposa y con dificultad.

-aléjate de él antes de que te arrepientas, no quiero volver a verte así- finalizo a la par que todo quedaba oscuro y empezaba a soñar.

Fin sueño.


Aquellas palabras me quedaron dando vuelta unos segundos antes de caer en la inconciencia y soñara con un hermoso desierto con un oasis en el medio, donde había una mujer de cabellos azabaches cantando una hermosa melodía, realmente… me sentía bien.

A la mañana siguiente todos nos dispusimos a cambiar nuestras ropas ya que los Gekomon, de forma amable, nos las trajeron de madrugada junto a nuestras pertenencias, ahora por fin podía volver a mi atuendo habitual, aunque me hubiese gustado usar mis otras mudas para estrenarlas prefiero usar estas que pueden ser mejores para un viaje.

En vez de un enorme festín de desayuno como creí que nos darían nos ofrecieron algo muy ligero seguido de una cesta con Sándwiches para el viaje, aquí es donde el gran ShogunGekomon nos comenta que nuestro próximo objetivo se encontraba en Atlantis, una isla en medio del mar y que tenían buena relación con este lugar, me pregunto cómo será aquella isla, debe ser hermosa y muy misteriosa, hasta el nombre suena mítico. Ya con las nuevas indicaciones decidimos partir con algunas nuevas inclusiones a nuestras “filas” por así decirlo, este viaje cada vez se va animando más, agradezco no haber amanecido con resaca como algunos de mis compañeros, pero aun así decidí tomar una pastilla para el dolor de cabeza, solo por si mi metabolismo era de efecto retardado, en fin, ¡que siga la aventura!... pero… ¿Qué habré hecho ayer?, después de haber cantado no recuerdo mucho de lo que hice, solo espero no haber cometido alguna estupidez, eso sería vergonzoso.
_________________________________________________________________________________________________________

Bien eso es todo, realmente hice mucho social Link >-<

D Devian Lilith uso y abuso de R y el intoxicado de D, espero no haber metido la pata.
Nick Whitefang Nick Whitefang un poco de S, quizas si puedan ser amigos mas adelante.
Judas Judas Espero no haber sido tan random en el tema del dojo, fue lo unico que se me ocurrio y tambien la aparicion en el mercado junto a R ^^U.
ArisuDokuro ArisuDokuro un pequeño paso para que el nigga le haga aun que sea un poco de caso al pobre de K.

Eso fue todo, si hay errores pido disculpas, no soy tan bueno escribiendo como crei que seria >-< nos vemos pronto, xau ;)
 

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Gracias a la posición estratégica del pantano, la costa no estaba demasiado lejos. Treinta minutos les tomó llegar ahí luego de abandonar el Misty Swamp y otra media hora para llegar al puerto dónde múltiples barcos reposaban y otros navegaban a los alrededores. Al adentrarse al sitio buscaron un lugar dónde pedir informes, dando con las oficinas del lugar. Cinco Hookmon dispersados alrededor del cuarto miraron con extrañeza a los recién llegados, tres de ellos sentados alrededor de una mesa jugando cartas y los otros dos de pie disfrutando cada uno de una taza de café caliente.

¿Quiénes son ustedes? — preguntó uno de los desconcertados adultos.

¿Podemos ayudarlos con algo? — cuestionó otro, más servicial.

Por obvias cuestiones no todos los viajeros se adentraron a la oficina, aunque podía percibirse una gran cantidad de individuos detrás de los voceros del grupo, Justimon y Witchmon.

Buenos días, caballeros — saludó la bruja con una corrección no precisamente habitual en ella —. Estamos aquí porque deseamos consultar las tarifas para un viaje al otro lado del océano net. ¿Han escuchado hablar de la ciudad de Atlantis? — directo al grano, tal como le gustaba.

Sus oyentes intercambiaron miradas entre ellos; indecisos y confundidos. La razón se la hicieron saber a los pocos segundos.

Mil perdones, Madame, pero este es un puerto pesquero, no uno turístico — explicó uno de los marinos —. No hacemos viajes a mal abierto — la indignación en el rostro de Witchmon era incalculable.

¡¿Cómo que no hacen viajes al exterior?! ¡¿Qué se han creído?! ¡¿Para qué nos enviaron aquí entonces?! — antes de que su explosiva furia se desatara en forma de amenazas mágicas, Justimon la tomó por detrás de los brazos y evitó que se arrojara contra los amables navegantes. Con Witchmon atrapada en su agarre al mismo tiempo que lo golpeaba para liberarse, el justiciero se hizo cargo de la situación.

Disculpen por el malentendido es que acabamos de viajar desde Misty Swamp y nos informaron que aquí podrían ayudarnos. ¿Saben dónde zarpan los barcos con destino a Atlantis? — los nativos se mostraron todavía más contrariados.

No hay ninguno por aquí cerca. Tendrán que viajar hacia el sur — afirmó uno de los Hookmon —. Con suerte en 4 horas encontrarán alguien que los lleve hacia allá.

Un desconsolador suspiró generalizado salió de la boca de todos los humanos y digimon acompañantes. Todos estaban desilusionados pues por primera vez creyeron que no haría falta desgastarse la suela de sus zapatos para tener un bonito traslado. Sin embargo, uno de los Hookmon examinó con sumo interés a todos los participantes mientras sonreía confiadamente.

Tal vez yo pueda llevarlos — se ofreció haciendo su taza a un lado y encaminándose al grupo —. Si tienen lo suficiente para pagar, claro está — aquello les sonó tan parecido a Witchmon que más de un par de ojos terminaron posándose en la bruja quién ahora observaba al comerciante con poca confianza.

¿Cuánto quieres? — bufó molesta la rubia.

1000 bits por cada pasajero.

¡Eso es un robo! — y en menos de un parpadeo ambos se enfrascaron en una discusión sobre precios e inversión.

Por su lado, Justimon organizó al resto de los chicos para revisar cuanto acumulaban en total entre todos. Resultó que sus recursos actuales eran menos de 1000 bits. Todo parecía indicar que tendrían que caminar varios kilómetros más para llegar a su destino.

¡Me rehusó! — dictamino la bruja cuando escuchó la sugerencia, girándose intempestivamente hacia el Hookmon desafiándolo con la mirada. En una serie de movimientos veloces Witchmon se quitó su sombrero para retirar del interior una ponderosa cantidad de bits —. 500 bits por cada uno de nosotros. Tómalo o déjalo.

La ambición pudo más en el navegante y al final aceptó gustoso la paga sin poner peros de más. Lucemon miró conmovido a la arisca mujer.

Witchmon, que amable has sido. Muchas gracias por pagar el pasaje por todos nosotros. Estoy seguro de que el destino te lo compensará.

¿Destino? ¿De qué hablas niño? — preguntó retóricamente la mujer con una sonrisa maliciosa en el rostro —. Ustedes deberán trabajar para reponerme ese dinero cuando lleguemos a Atlantis. La única razón por la que pague es porque no pienso andar de aquí para allá tanteando a lo desconocido con la esperanza de llegar a esa isla. ¿Quedó claro?

S-sí, señora…

Al niño de rubios cabellos poco le faltó para hacerse bolita frente a la abusadora verbal. Cuando Hookmon terminó de contar sus nuevas ganancias le pidió que lo siguieran. No obstante, uno de sus compañeros tuvo una última advertencia que hacer.

Tengan cuidado. Se dice que hay piratas que merodean alrededor de Atlantis — pero sus palabras no fueron más allá de ser una llana advertencia a la que el otro Hookmon temerario le ofreció oídos sordos.

Siguiendo a su nuevo capitán, avanzaron por el puerto hasta llegar al rincón más alejado de este dónde un modesto buque descansaba plácidamente en el agua listo para ser abordado.


No les hagan caso. Esas historias de piratas no son más que cuentos para ahuyentar a los viajeros — mencionó el capitán restándole toda importancia a la amenaza de segundos antes —. Pónganse cómodos y disfruten la vista. Nos espera un largo viaje.





Lo de un viaje largo no fue ninguna broma. Pasaron dos horas de viaje en diagonal hacia el sur antes de que la costa dejara de verse y comenzaran a adentrarse a mar abierto. La mayoría no tardó en buscar merendar los emparedados que los Gekomon amablemente prepararon para ellos, todos parecían estar disfrutando la brisa marina… o bueno, casi todos.

¿Justimon? — Lucemon llamaba con insistencia al hombre pegado al borde del barco quién, a los 10 minutos de haber abordado el buque comenzó a sentirse mareado —. ¿Te encuentras bien?

Sí, Lucemon, yo estoy… — y su falso intento por calmar al muchacho se fue por la borda junto con su contenido estomacal. El digimon comenzó a vomitar.

Entidades mezquinas de la embarcación como Witchmon y A se rieron de la desgracia ajena; los demás que no carecían de empatía se lamentaron de lo sucedido y por último quedaron los oportunistas.

Sí él no quiere su sándwich, yo me lo como en su lugar — se ofreció un sacrificado Hex no queriendo desperdiciar la comida; no obstante, D lo detuvo en el acto.

Por su parte Lucemon no podía dejar de estar inquieto por el asunto, de inmediato acudió a C por una posible solución al asunto, topándose con una desilusionante respuesta.

No hay mucho que se pueda hacer. Las náuseas son propias de él, es poco probable que se le quiten incluso con una medicina — explicó la sumisa niña con poca esperanza en los ojos. Luna trató de animar al ángel diciéndole que tarde o temprano Justimon se quedaría sin alimentos que vomitar y tomaría una siesta, mas eso no lo consoló.

En un desesperado intento por hallar una solución alternativa, R decidió acompañarlo en búsqueda de Hookmon, quién entretenidamente navegaba sin problemas.

¿Será posible que cuente con algún medicamento para los mareos en sus provisiones? — preguntó la rubia. El digimon del sombrero ni si quiera se molestó en girarse.

Lo siento pero no cuento con nada que se le parezca. Mi más sentido pésame por su amigo pez de agua dulce — y con esa última declaración los dos pretendían regresar con el resto… hasta el súbito momento en que los anillos de Lucemon comenzaron a brillar.

¿Lucemon, qué sucede con tus anillos?

¡No tengo idea, R! — si bien irradiaba luz, nada de este fenómeno le producía dolor alguno. Era la conmoción y extrañeza del suceso lo que realmente lo perturbaba.

¿Son anillos sagrados, no es así? — preguntó el champion, con la vista aun al frente pero dando a entender que comprendía lo que estaba sucediendo —. Significa que eres un digimon con poderes purificadores. Es natural que tus accesorios brillen, no estamos muy lejos de Chaos Island — cual si pudiera leer los pensamientos llenos de dudas del digimon y la humana, éste prosiguió —. Chaos Island es una de las regiones más importantes y temibles del Digimon World, es gobernada con mano de hierro por múltiples Demon Lords. Es al último lugar dónde quisieran pasar unas vacaciones — espetó.

¿Hay que pasar cerca de un lugar tan peligroso para llegar a Atlantis? ¿No existe una alternativa más segura? — preguntó la mujer.

Descuide, señorita, no es necesario ponernos en peligro. A partir de ahora basta que vayamos al sur — y al terminar su oración inmediatamente comenzó a girar el timón en la dirección señalada —. Chaos Island y Atlantis son islas relativamente paralelas, una ubicada al norte y otra al sur. Ahora basta con cambiar de latitud para llegar a nuestro destino, aunque todavía nos queda mucho viaje por delante.





Para cuando llegó la tarde, con el sol en su punto más alto y los estómagos crujiendo por comida, Hookmon detuvo la navegación por un instante. Bajo hasta el área dónde todos los pasajeros pasaban el tiempo para explicarles la actual decisión.

Es hora de la comida — anunció —. Sin embargo, solamente hay provisiones para mí. Ustedes tendrán que pescar si quieren comer algo — las caras de indignación llovieron por montón —. También aprovecharé para tomar una siesta de una hora antes de continuar. Pueden usar la pequeña estufa eléctrica de la cocina para calentar sus alimentos, no me molesta — y sin otra pisca de generosidad se marchó a su camarote.

Justimon recuperó el color cuando el barco dejó de moverse pero seguía demasiado delicado como para ayudar en la tarea.

¡Llegó mi momento de brillar! — con un entusiasmo descomunal L sacó de entre sus bolsillos sus pequeñas y modestas herramientas de supervivencia. Cuchillas de distintos tamaños que desde sus días en Never Ever Land le servían para pescar en el río sin dificultades.

Varios de sus compañeros humanos como D, K y N le imitaron, desprendiéndose de sus ropas para lanzarse al mar en busca de peces. Algunos digimon les apoyarían en lo que pudieran, siendo los voladores los principales refuerzos. El resto de los humanos y digimon se encargarían de cocinar la comida como fuera llegando a sus manos.

Fue una tarea difícil pero al menos superaron la prueba, sin heridos, accidentes indeseables o ataques imprevistos por parte de tiburones digitales. Esa pequeña zona era tranquila y lo suficientemente rica en fauna para alimentar a las más de treinta bocas que pretendían cruzar el océano net.

Justimon, procura no sobrecargarte el estómago. Podrías volver a vomitar si lo haces — ante la advertencia de R, el caballero de la justicia se resignó a comer despacio, poco a poco. No quería causar más problemas de los que ya había ocasionado, desde su punto de vista.

Espero que eso no vuelva a ocurrir. Es demasiado penoso para mí — sinceró el nivel Ultimate.

Se nota que no tienes experiencia en el mar — opinó mordazmente Witchmon —. ¿Tuviste que viajar entre continentes para dar con los mocososo?

En realidad no — respondió sincero —. Tuve mucha suerte en ese aspecto, de caer en el continente adecuado.

Parecía que cada que Justimon hablaba de su pasado una especie de silencio incómodo se hacía presente, uno que las inquietas mentes de los humanos aprovechaban para llenar de teorías conspirativas, conclusiones presurosas, opiniones sesgadas o cualquier imagen mental que se les cruzara por el momento. Sin embargo, al final del día ninguno se atrevía a escarbar más en el tema.

La buena noticia es que Justimon ya no vomitó cuando el viaje retomó su marcha.

La mala es que se desmayó.

Pobre kamen rider.





El mismo procedimiento se realizó al llegar la noche. El barco paró por unas dos horas, en las que Hookmon comió y durmió. Ya descansado volvió a poner en marcha su vehículo con la promesa de que para el amanecer seguramente ya estarían llegando a la isla. Con esa promesa esperanzadora en sus corazones, humanos y digimon se alistaron para dormir en el interior del buque. Amontonados como podían, cosa conveniente considerando el frío clima.

Poco se imaginaron que mientras disfrutaban de un acogedor sueño, su navío sería cubierto por una espesa niebla, y dentro de ésta se haría presente un intimidante bote de guerra.

Solamente Hookmon estaba despierto para hacerle frente a lo que sea que había a bordo de ese barco y prefirió no despertar a su tripulación para ahorrar problemas. No tenían dinero o cosas de valor, difícilmente la misteriosa nave se interpondría en su camino explicándoles la situación. Por esa razón salió de la caseta de navegación y avanzó hasta la proa.

Cuando la nave desconocida redujo la distancia pudo observar una figura intimidante sobre la proa de la misma.

Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? — preguntó con cierta ironía el extraño quién, naturalmente, Hookmon identificó como el capitán de esa embarcación, un digimon de nivel superior al suyo con demasiadas semejanzas para su gusto.


Buenas noches, señor — saludó el Hookmon de los humanos —. Soy un humilde navegante trasladando a un grupo de turistas pobres a través de altamar.

¿Turistas pobres, eh? — preguntó socarrón y curioso el perfect.

Así es. Han tenido que alimentarse de los digi-peces que hemos encontrado en el camino — el champion sabía que era preferible ser lo más directo y sincero posible cuando se trataban de piratas, por ello en ningún momento titubeó o desvió la mirada, esos eran signos de deshonestidad inapropiados cuando se lidia con un terrorista.

Pero si se han tomado la molestia de viajar tan noche debe ser por una buena razón, ¿no lo cree, mi estimado? — como una serpiente siseando alrededor de su presa, el pirata digital adoptó una postura examinadora e intimidante sobre el borde de su barco —. ¿Hacia dónde se dirigen? — Hookmon tragó saliva.

Atlantis, señor.

¡Que coincidencia, yo vengo de allá! — se jactó con una risa tétrica al mismo tiempo que múltiples sombras comenzaban a menearse de un lado a otro de su barco. Su tripulación estaba preparándose para un asalto.

Señor, le aseguro que no tenemos nada de valor — indicó Hookmon sudando por todo el rostro —. Mis pasajeros son tan pobres que tuve que hacerles un recorte de precio. Ni si quiera podían pagar el pasaje completo. ¡Son mendigos!

Y aun así aceptaste cruzar estas aguas peligrosas, por ellos… ¿por qué? — a Hookmon se le fue el aliento, no tenía una respuesta lógica para semejante pregunta. Simplemente se quedó petrificado, casi a punto de irse de espaldas. CaptainHookmon notó todo eso con estupenda claridad a pesar de la nula iluminación de la noche; sin embargo, decidió parar su acoso verbal —. Está bien, te dejaré pasar por ahora, pero cuando vuelvas más te vale tener algo de valor para cubrir la cuota de este lado del océano net.

Aquello le pareció un milagro surrealista al campeón quién de un segundo a otro hizo una exagerada reverencia en el suelo como agradecimiento al benevolente villano. Con ese nerviosismo latente regresó a tomar las manos en el timón, elevó anclas y continuó su marcha al ritmo más presuroso que podía, no fuera a ser que cambiaran de opinión.

Iluso…

Al terminar de esa frase, las aguas bajo el barco pirata comenzaron a agitarse. Una enorme figura serpentina se manifestó desde las profundidades, abrazándose al barco como una dulce mascota que espera la instrucción de su dueño.

Se trataba de un WaruSeadramon.

¡FUEGO! — declaró el capitán pirata con una rabia inhumana desatando el poder de su serpiente marina. WaruSeadramon cargó una potente cantidad de energía eléctrica en su cabeza y la disparó con feroz crueldad. El barco voló en mil pedazos arrojando a todos sus pasajeros a las turbias aguas del océano.

Gritos, sorpresa, confusión, desesperación; todo era una mortal combinación de incertidumbre de la que no era posible escapar. Todos reaccionaron lo mejor que pudieron en tan horrorosas circunstancias, juntándose en pequeños grupos, haciendo posible para mantenerse unidos pese al vigor de las olas y apoyándose mutuamente, nadadores sosteniendo a no-nadadores.

¡¿QUÉ LE PASÓ AL BARCO?! — estalló en gritos uno de los muchachos tratando de hallar la razón de su predicamento colectivo.

Fueron los piratas — tosió Hookmon, agotado y herido, aferrado a un trozo de madera —. Fuimos atacados por piratas — y con su brazo cañón señaló a la distante embarcación que ahora iba por ellos. Debían pensar rápido, más con la presencia de aquella serpiente perfecta y malévola.

¡Yo los protegeré! — declaró Justimon, nadando contra corriente, apretando lo mejor que podía su estómago hasta llegar a una de las estructuras de madera más completas de aquellos trozos flotantes desperdiciados alrededor de los náufragos. Se subió sobre el desperdició y tomó una postura de combate preparando su brazo de metal —. Blitz Arm! — esferas de alto voltaje fueron disparadas como señal de advertencia al enemigo, impactando severamente en la gigantesca mascota marina que se retorció del dolor al contacto.

¡Tienen un Ultimate con ellos, capitán! — se escucharon los gritos dentro de la embarcación enemiga.

¡Esto no se quedará así! Pirate’s Punisher! — un disparó limpio, a discreción y preciso bastó para hacer trizas la base en la que se apoyaba Justimon, regresándola al agua de un doloroso salto —. WaruSeadramon, vuelve a atacarlos.

A la orden, la serpiente pretendió agonizar a los sobrevivientes engulléndolos dentro de un torbellino de oscuridad. Lástima que todo fue en vano, los anillos sagrados de Lucemon brillaron con la misma intensidad que esa mañana al tiempo que atenuaba los efectos de la devastadora técnica, purificando toda negatividad en ella.

¿Qué está pasando conmigo? — el ángel no lo entendía y nadando como podía, apenas resistiendo el peso extra de sus alas empapadas menos lograría comprender ese suceso. Por su parte, Witchmon logró salir del agua y ahora utilizaba su control elemental para reunir a todos los elegidos en un solo grupo. Benditas lecciones exprés de Witchelny.

Infortunadamente, CaptainHookmon aún no se daba por vencido.

Mataré a esa escoria. Pirate’s…

Captain Canon! — inesperadamente Hookmon resultó ser más rápido y con sus últimas energías logró asestarle un golpe directo en el rostro al líder de los piratas, quién encolerizado decidió desquitarse con él.

¡Insolente! Leg Revolver! — con una rabia intermitente el perfect redujo a datos al campeón mediante una lluvia de balas disparadas desde su pierna derecha. Hookmon desapareció siendo un valiente guerrero —. ¡WaruSeadramon!

En un último y desesperado intento por aniquilar a esos microbios, la serpiente de mar creó un gigantesco torbellino eléctrico con su técnica Maelstrom, el cual amenazaba con absorberlos a todos y desaparecerlos de la misma forma que con Hookmon. Para evitar tan trágico resultado, Witchmon pensó rápido.

¡Tómense todos de las manos y no se separen! — gritó la bruja antes de usar su sombrero mágico para absorber a todos los niños chicos y sus digimon directamente desde el agua, incluyendo a Justimon. En un coro de gritos generalizados todos desaparecieron por el vórtice del sombrero cayendo en absoluta oscuridad —. Kuro, sujétate, esto va a ser horrible… ¡Ahhh!

Haciendo uso de todas sus fuerzas, impulsó su escoba lo más lejos posible de aquella tormenta perfecta.

Afortunadamente, lograron salvarse.





Cuando la obscuridad de la nada fue sustituida nuevamente por la realidad del digimon world, los jóvenes se percataron de algo curioso: parecían estar dentro de una cueva.

¿Esos son dientes?

O mejor dicho, una boca.

¿Dónde estamos?

Con un chasquido de dedos Justimon alumbró con chispas eléctricas permitiendo una mejor percepción de los alrededores. Y sí, parecían estar dentro de la boca de un monstruo enorme.

¿Y Witchmon? Ella estaba desfallecida sobre una sección de la lengua dónde todos los empapados pero sanos y salvos humanos y digimon reposaban sentados.

Justimon rápidamente se acercó para inspeccionar a la mujer.

Witchmon, responde. ¿Estás herida? — la mujer reaccionó con la voz entrecortada.

Creo que no… — suspiró —. No se preocupen, estamos a salvo. Encontré a este Whamon luego de salvarlos de la muerte. Ni me lo agradezcan — comentó sarcástica aunque nadie se ofendió. Todos estaban en deuda con ella.

¿Qué es un Whamon? — preguntó uno de los curiosos en voz alta. La respuesta llegó como un eco proveniente detrás de la úvula.

Soy un digimon marino grande. Mucho gusto en conocerlos — habló el digimon marino con una voz grave pero amena —. Su amiga me comentó que fueron interceptados por los piratas de CaptainHookmon mientras iban de camino a Atlantis. Acepté trasladarlos a ese lugar para que puedan ser atendidos. Descuiden, no tengo intenciones de comerlos — enfatizó lo mejor posible ese punto —. Pueden dormir tranquilamente dentro de mi paladar. Llegaremos a la isla para el amanecer, estoy seguro.

Muchos deseaban simplemente obedecer esa instrucción, olvidarse de todo lo vivido y asumir que fue una horrible aunque pasajera pesadilla. Sin embargo, no se podía tapar el sol con una mano, lo mismo ignorar las consecuencias traumáticas de tan imprevisto ataque.

Lo que empeoró la situación fue un súbito descubrimiento hecho en voz alta.

Oigan… ¿Han visto a X y Z? — preguntó una de las chicas.

Tampoco están H y E — afirmó uno de los varones.

¡Sus digimon tampoco están! — decretaron para todos los digimon.

Sí, habían sobrevivido a un ataque sorpresivo… la mayoría.

Ahora tendrían que seguir adelante tras esas bajas.





Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
Digimaster Digimaster
X Xx_davex_xX
Nick Whitefang Nick Whitefang

Sorry por la tardanza, estuve distraído por weas.

Pa que se entienda la cosa, nos atacaron inconscientes y perdidos todas nuestras provisiones -si es que había alguna- TODAS! -menos la espada de kotemon because reasons-. Armas y cosas importantes de valor bye, bye... aunque podrán recuperarlas mucho más adelante. Ya no están los personajes de los usuarios ausentes, tengan en cuenta eso para cualquier clase de trauma emocional que deseen explotar (?)
Si quieren poner angst desde ya, son libres de hacerlo. También pueden esperar a amargarse en Atlantis con Lucemon.

El inicio de la misión 3 queda el 8 de febrero. Tal vez antes dependiendo de los posts.
Fin de la transmisión, nos vemos luego.
 

Candy Candy~
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A estaba disfrutando bastante su rol como la reina del lugar, el tener de súbditos a aquellos que se encargaban de molestarla, hacerla enojar o simplemente la ignoraban le hacía sentir un gusto bastante grande que no podía expresarlo con palabras. Razón por la cual no se guardaba sus pensamientos y criticaba con todo lo que podía las presentaciones de sus compañeros, todo eres diversión y sonrisas hasta que soltaron el hecho de que ella pasar al frente, ahí fue que su alegría voló lejos.


Puede que sea egoísta, vanidosa, caprichosa y un largo etcétera pero tonta no era. El fingir desmayarse y librarse de una vergüenza segura la hizo sentirse satisfecha consigo misma, aunque eso significara ganarse el repudio del resto pero poco le importaban sus opiniones, en ese momento ella era la reina y debía de ser tratada como tal. Por supuesto que no todo salió como lo planeado, al final no les darían la Digital Key pero ese era un asunto que Justimon y Witchmon se encargarían de hablar con el sapo gigante, por mientras tenían tiempo para realizar lo que quisieran, en cuanto a 138, pidió ser llevada a su habitación para descansar, según, aún estaba aturdida por el desmayo de hace unos minutos.


Una vez dentro, una gran habitación con una cama de gran tamaño, bien acolchonada y adornada, tal que hasta las fundas de las almohadas eran floreadas, la autoproclamada reina le pidió a los Gekomon que la escoltaron que podían irse y cerró la puerta, tirándose pesadamente sobre la suavidad del colchón.


- Eso fue agotador… ojalá puedan conseguir esa llave que me he esforzado bastante.


- ¿Esforzado? Lo que hiciste de desmayarte fue un acto cobarde, que hubiera sucedido si nos hubieras dejado mal... – Una vez más Kate había empezado con su lista de quejas hacia la castaña, causando que esta se tapara ambos oídos.


- Hubiera sido peor si cantaba, no podía dejar en evidencia, como puede una reina desafinar ante una ocasión importante, así que decidí no arriesgarme, deberían agradecérmelo de que les haya salvado sus pellejos.


- Si que te lo agradecerán, tirándote al lodo una vez todo esto haya acabado. – Ignoró su comentario sarcástico y siguió recostada, solo le quedaba esperar hasta que se recibiera una noticia sobre la Digital Key.


Luego de lo sucedido tenían un tiempo libre para ir de paseo por la ciudad y revisar lo que quieran. B en realidad no tenía nada que hacer por lo que se estaba paseando en la ciudad junto a sus dos compañeros digimon.


- Como que no pueden darnos esa digital key después de todo lo que hicimos, hasta cantaste finalmente, deberían de entenderlo. – Ken se estaba quejando acerca de la decisión de ShogunGekomon mientras Ace detrás asentía con la cabeza.


- No es que haya querido, digo, esa A me obligó pero de alguna forma siento que gané algo de confianza… como que hacerlo me liberó un peso.


- Y cuantas veces no te dijo J que lo hicieras y no le hacías caso, si lo hubieras intentado. – Y hablando de ella, por ahí estaba caminando junto a R, recordó que no escuchó su opinión cuando pudo cantar así que se acercó.


- ¡Ey J, finalmente lo hice, pude cantar frente a todos! – Ya estaba enfrente de las dos cuando, y para sorpresa del pelinegro, esta pasó de largo y sin siquiera verle, causándole una cara de confusión. - ¿Eh?


Lo intentó una vez pero volvía suceder y sin importar por cuanto intentara pero no recibía ni una palabra de ella hasta que se cansó.


- ¿Qué sucede? ¿Por qué no me habla?


- Bueno… - La rubia, como buena gente, tuvo que interceder. – No le hizo mucha gracia que cantaras únicamente porque A te lo ordenó cuando ella en muchas ocasiones te lo pedía amablemente, así que una cosa llevó a la otra y… - B ya tenía su mano cubriendo sus ojos.


- Ok lo entendí, supongo que no es buen momento, me iré entonces. – No dijo nada más y se dio la vuelta para irse y dejarlas solas nuevamente. De esa forma el buen humor que había reunido volvió a irse, el agumon tenía sus garras cruzadas.


- Eso sucede porque…


- Lo sé, porque no te escucho… - Suspira. – No me puede ocurrir algo bueno sin que inmediatamente pase algo malo.


Para no dar más vueltas a lo loco, fue al hospital donde se encontraba D. Al llegar notó la presencia de L a su lado el cual estaba descansando sobre una cama así como sus respectivos digimon, aún con un poco de malestar.


- En serio bro, que loco estás para comerte un hongo de Mushroomon, pero sí que la armaste en el escenario.


- No quisiera hablar de eso… - Se notaba cansado, fue entonces que vio la llegada de B. – Ya hacía falta que vinieras…


- Tuve algunos problemas… y ahora siento que lo hice peor. – 69 levantó la ceja, fue entonces que se los contó a los presentes, el PicoDevimon no evitó abrir su boca.


- Eso te pasa por estúpido. – Se burló sacándole más aura deprimente al pelinegro. D no podía erguirse pero si ver de lado a B.


- No es de mi incumbencia con quien te llevas, sobre todo con J pero si debo decir que cuando la cagas, la cagas.


- Ahora no sé cuando se le pasará la molestia y eso me preocupa porque es de las pocas con las que hablo, incluidos ustedes.


- Ey hombre. – Le habló 69 firmemente. – Que pasó con lo que hablamos anteriormente. Ahora estamos mostrando la conformidad de que nunca más podrán tener la relación que llevaban y te estás encerrando en tu circulo de pesimismo.


- Esa es una cosa, esta es otra, no tiene nada que ver mi conformismo, es algo importante. – Se notaba la desesperación en B, y en realidad es que a 69 podía llegarle a cansar en ocasiones.


- No te resignes a esperar, actúa, intenta hablarle o esto seguirá y seguirá por más tiempo, ya sabes cómo mantiene su rencor hacia algunas como la reinita, intenta que no sea tu caso.


Era más fácil decirlo que hacerlo para el pelinegro, pero tenía que intentarlo, ya cuando se diera la oportunidad se acercaría, lo quisiera perder los pocos contactos que tiene entre todo el grupo de humanos.


(…)


Llegado el momento, al final si les darían la Digital Key lo que respondió en un alivio y hasta alegría para todos, y que algo tan pequeño pudiera tener tanta importancia no llegaba a ser creído por la mayoría, eso hasta que se activó y mostró datos acerca de todos. Tanto B como A revisaron los nombres que tenían encima.


- … Annette Carmelia Lovelace… - El simple hecho de ver lo que sería su nombre le trajo como una visión de algo familiar que sintió haber vivido con anterioridad, lo que sería un recuerdo de tantos que había perdido.


“Flashback”



Una pequeña niña de cabellos castaños atados en coletas se encontraba sentada jugando con muñecas mientras no a lo muy lejos, lo que sería una figura femeninas que se encontraba difuminada le observaba, sola una sonrisa era visible ante los ojos de la pequeña que corrió hacia ella abrazándole de la pierna.




- Mamá, ya terminé de jugar.




- ¿En serio? ¿Vas a dejar tus juguetes ahí? No vaya a ser que alguien se los lleve. – La niña asintió con la cabeza y corrió para recogerlos y regresar hacia donde estaba, recibiendo unas palmadas en la cabeza. – Bien hecho, me alegra que seas obediente.




- Si, te quiero.




- Yo igual, tú siempre serás mi querida reina…



“Fin del Flashback”


Llegado el momento en el que reaccionó debido a que Kate le estaba jaloneando de la falda buscando llamar su atención.


- Ey A, te estoy llamando. – Ya una vez despabilada miró a la Hawkmon con un rostro de incredulidad. - ¿Pasó algo? Te quedaste como inmóvil por unos minutos.


- Ah… no es nada. – Ya volvió a su porte de siempre. – Pasando a otra cosa, mira nomás ¿Acaso no es un nombre digno de la realeza? Cada vez más estoy convencida de que debo pertenecer a una familia real.


- Si como digas. – A empezó a reír como acostumbraba pero en realidad era que en su cabeza tenía aún dudas sobre lo que ha visto, al menos era muy distinto a lo que pensaba, aunque solo fue un jardín, no podía sacárselo de la cabeza.


Llegó la noche y les habían preparado a todos una cena para disfrutar en su última noche en la ciudad y obviamente no se resguardaron nada. Mientras A “Annette” comía con gracia y buenos modales, después de todo tenía un acto como reina que guardar antes de largarse definitivamente, B agarró el sake y lo bebía si como de jugo se tratara, aunque cayera completamente ebrio y demás, no estaba realmente en el humor y quería olvidarlo todo, además de que cometer estupideces era más fácil teniendo litros y litros de alcohol en el cuerpo y no sentirías vergüenza, con suerte se olvidaría de lo hecho debido a la resaca.


- Pásame otro más. – Exigió y Ace le servía como podía la bebida en la pequeña copa que sostenía para luego beber con rapidez, exclamando una satisfacción como nunca mientras pasaba por su garganta. – Como me hacía falta una buena copa~


- Oye B, o Benjamín, no sé cómo debería llamarte. – Se encontraba confundido Ken. El nombre mostrado encima del pelinegro correspondía a Benjamín Scott Parker. – No deberías beber tanto que mañana vamos a partir.


- Vamos Ken, B sigue estando bien, después de todo es hasta donde recuerdo que me llaman y… - Pasó su brazo por encima del cuello del Agumon. – No seas un aguafiestas como siempre, déjame divertirme aunque sea por esta noche, como no aprovechar todo lo que nos están dando. – Alargó su mano para que le sirvieran nuevamente y beberlo. - ¿Ves? Así de fácil y sencillo.


- No estoy siendo aguafiestas, es solo que intentas ahogar tus penas y olvidarlo todo a través del alcohol, como que poco a poco estás dejando de ser el B que conocía. – Aquello sacó una sonora carcajada del pelinegro.


- ¿Qué estoy dejando de ser quién soy? Que gracioso, justamente tengo la sensación de que no soy quien creo ser. Dicen que soy conformista, que creo que nadie aquí es suficientemente bueno para mí, ya hasta estoy empezando a creer que mi personalidad actual no es la verdadera y que debo ser algún tipo de patán porque así me he comportado últimamente, la verdad que es para morirse de risa.


Aquello realmente estaba preocupando tanto al Agumon como a Ace, por lo que no le permitieron seguir bebiendo por su propio bien aunque este se quejara, no querían que luego armara revuelo.


(…)


Una vez que abandonaron ya el reino, iban en camino a su próximo destino: Atlantis, tal cual como esa ciudad perdida que tanto se ha relatado era el próximo sitio a ir. Solamente había un problema de transporte pero nada que Witchmon pudiera arreglar, consiguiendo un barco para que pudieran transportarse.


El viaje sería bastante largo y estando en un espacio reducido no había mucho por hacer, más que observar al pobre Justimon que estaba sufriendo del estomago por el tambaleante movimiento del barco, cosa de la cual A estaba divertida de ver.


- No deberías burlarte de esa forma. – Le regañó Hawkmon pero estaba más entretenida viéndolo sufrir.


- Es más divertido, no me culpes por algo así.


Pasó el rato y se había detenido el barco, era hora de comer pero como solo había provisión para el capitán, eso significaba que tenían que atrapar su comida, B no era precisamente de lanzar al agua por lo que decidió apoyar en lo que pudo estando en cubierta, mayormente lo que hacía era recoger los peces que conseguían y llevarlos para que las chicas pudieran cocinar.


- Aquí traigo unos buenos, toma. – L le pasó unos cuantos que consiguió mientras se lanzaba nuevamente, Ken apoyaba agarrando algunos de igual forma.


- B, deberías aprovechar la oportunidad y hablar con ella, ya sabes, tienes que arreglarlo. – Eso solo puso un rostro de cansancio aún más sentado en él.


- En estos instantes tengo un conflicto interno conmigo mismo, pienso que antes de todo tengo que arreglar las cosas en cuanto a lo que soy realmente antes de siquiera pasar a lo que sería mis relaciones.


- Está bien, no diré nada más, ya tú sabrás lo que quieres pero intenta que sea una buena elección que no siempre estaré ahí para cubrir tus espaldas. – El agumon se adelantó dejando ahí a Benjamín “B” y Ace.


- No es quisiera estar de acuerdo pero lo estoy. – Habló el digimon insecto. – Cuando nos ayudaste te veías mucho mejor aunque tampoco puedo hablar mucho ya que no te conozco tanto como agumon.


- Solo estoy siendo yo con mis preocupaciones… no le prestes mucha atención y solo sigamos ayudando… - En el fondo realmente estaba temeroso acerca de su persona, desde el momento en el que, cuando se quedó dormido antes de partir, tuvo un sueño que más bien se sintió como un recuerdo perdido.


“Flashback”



Era de noche, en lo que podía llamarse un callejón había un grupo de gente reunida, apoyado en una pared y teniendo a dos chicas rodeando con sus brazos se encontraba el pelinegro, llevaba una sonrisa satisfecha.




- Oye Ben… que vamos a hacer esta noche. – Habló una de ellas haciendo un círculo en el pecho del pelinegro con el dedo, este chasqueó la lengua.




- ¿Por qué debo de pensarlo yo? Para eso tengo a esos inútiles de ahí. – Señaló a otros cuantos con pinta de bandidos que estaban al otro lado, algunos fumando. – Ya debieron de haber atacado a la banda rival hace rato.




- Aún no han vuelto los inútiles que enviamos para que los vigilen, parece que los atraparon o algo. – B chasqueó su lengua nuevamente.




- No podían ser más que unos simples maricas… bueno, eso significa que tendremos que ir, es inevitable. – Su sonrisa se ensanchó más mientras todos los presentes igual se pusieron en posición. - ¡En marcha!



“Fin del Flashback”


Hasta ahí pudo ver antes de despertarse, no entendía, era él pero no como debía de ser, como si fuera alguien distinto al actual y eso le traía un cierto miedo sobre quien era en realidad.


(…)


Un evento desafortunado se llevó en la noche, fueron atacados por un barco y casi que acababan muertos, por suerte que Witchmon les salvó el pellejo una vez más y ahora estaban dentro de un Whamon pero con la desafortunada noticia de que cuatro de ellos no corrieron la misma suerte.


- Buenos, unos más, unos menos, no es mucha diferencia. – Y para romper el hielo, A “Annette” abrió su boca para indignación de todos, recibiendo malas miradas. - ¿Qué? Tampoco es como si importara tanto, al menos vean el lado bueno, sigo viva y eso es más importante que nada.


- ¡¿Importante!? ¿Qué no ves que hemos perdido a 8 de nosotros? Y una de ellas era una menor de edad. – Exclamó R ante lo dicho para la autoproclamada reina, no se encontraba precisamente de humor para tratar con la castaña.


- Digan lo que quieran pero por mi parte al menos estoy feliz de haber sobrevivido, así como deberían de estarlo ustedes y no lamentarse solo de que algunos no hayan podido lograrlo, ósea, entiéndanlo, no perdamos el tiempo así como niñitas lloronas y sigamos avanzando para regresar, después de todo ese es nuestro objetivo ¿no? Por mi parte, voy a seguir y aunque todos ustedes mueran y me quede sola, regresaré a mi mundo porque yo si quiero volver pero como son tan buenos ya se ponen a llorar… ¿Saben? hagan lo que quieran. – Terminó de decir lo que quería y se alejó, poco le importó si le reclamaban, no les hizo caso y se fue a un rincón para recostarse, Kate se encontraba muy indignada con la castaña.


- ¡No tenías que hablarles de esa forma, que no ves que estamos en una situación crítica! – Empezó a gritonear la Hawkmon pero Annette no se dio la vuelta.


- Bueno, perdóname por decir la verdad pero no estamos aquí para jugar a la familia sino para volver a nuestro mundo original, así que obviamente habrán algunas bajas en el camino, pensé que lo entenderían.


- Tampoco tenías que ser tan mala. – Ya la castaña no siguió respondiendo, poco le importaba que hayan perdido a gente, después de todo nunca habló mucho con ellos así que solo le quedaba continuar, aunque se formó un mal ambiente debido a lo ocurrido, lo ignoró y solo cerró los ojos.



No podía dejar pasar esta sin que A creara discordia entre todos :v bueno, aquí mi posts, ya saben sus nombres y demás, espero todo esté bien.

Judas Judas Guiándome por lo anterior, a ver si no es problema que J ignore a B y esté algo molesta, solo por drama things (?)
ArisuDokuro ArisuDokuro L apareciendo en algunos momentos.
D Devian Lilith Algo de R y D igual.

Bye bye.
 

Hero of Charity
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Con un movimiento inesperado ShogunGekomon desbarató los medianos y grandes esfuerzos de toda la tropa. De nada sirvió cantarle bonito al oído pues no estaba dispuesto a ceder su precioso tesoro. Los humos se fueron por los suelos momentáneamente, todo quedaría en manos de Justimon y Witchmon ahora.

Ellos se están tomando demasiadas responsabilidades por nosotros — opinó en voz alta R quién veía a los tres digimon perderse en los pasillos.

Suena a que eso te molesta — comentó Simon descansando alrededor de su cuello.

No es que me moleste, es que… — pausó mordiéndose un poco la piel del pulgar — …soy desconfiada — apuntó —. Justimon ha sido bueno y dedicado hacia nosotros desde que llegó aquella noche pero no lo conocemos a fondo. Y Witchmon es todo un caso, confianza no es algo que inspire a primera vista.

¿Tienes miedo de que tomen decisiones importantes que los involucren a ustedes, no es cierto, R? — el armiño la conocía tan bien que supo adivinar con precisión las preocupaciones de su compañera. Ella asintió vigorosamente ante la pregunta.

¿Soy una mala persona por desconfiar de Justimon y sus intenciones?

Yo creo que no — respondió con sinceridad el armiño —. Yo también tengo mis sospechas de todo el asunto, aunque no lo diga en voz alta. ¿Hay algo que te haría sentir mejor.

Me gustaría poder escuchar de lo que van a hablar… — confesó dejando caer sus hombros con pequeño pesimismo dando media vuelta para volver a poner atención a sus compañeros.

Decidió que al primero que debía abordar era a V, no le había dado una respuesta apropiada luego de que éste se disculpara por los incidentes del día anterior. Por ello se dispuso a buscarlo rápidamente, vislumbrándolo justo en la entrada del palacio estando a punto de salir del lugar. La rubia lo llamó por su nombre en voz alta y él reaccionó deteniéndose en el acto. Trotando durante el último tramo, R logró alcanzarlo.

Gracias por esperarme, prometo no tardar demasiado — acotó la joven tomándose un segundo para recuperar el aliento.

No hay problema, R, yo sólo… — pero la chica lo detuvo en el acto apresando las palmas del peliverde con las suyas. V la miró extrañado.

Quiero decirte que yo también lamento la manera tan dura y fría con la que te trate. Lo siento mucho, V. Espero me puedas disculpar — dijo ella con una pequeña reverencia al final. El chico tuvo que parpadear un par de veces para poder comprender lo que estaba sucediendo. Como 71 asumió que él le protestaría por sus palabras, decidió ahondar más en el asunto y explicarte —. Es cierto que me preocupe demasiado y no quería que resultaras herido, pero no es excusa para haberte tratado como un chiquillo. Al menos te esforzaste por conseguir lo que nos pidieron, yo simplemente me quedé ahí parada sin hacer nada — comentó con un tono amargo en su voz que rápidamente desvaneció moviendo de un lado a otro la cabeza —. Eso ya no importa. Tú mismo dijiste que tenemos formas difíciles de afrontar los problemas, y tienes razón en ello. De aquí en adelante seré más tolerante con tus proezas y tus decisiones… aunque seguiré vigilando para que no te excedas demasiado. No quiero que te vuelvas a lastimar — y con un aire maternal acarició su rostro, más específicamente en el área cercana a su ojo herido —. Eso ha mejorado, pero no haría mal que fueras a revisarte al hospital para descartar cualquier infección.

Sí, a decir verdad iba a para allá. Pensaba ver como seguía D y checar lo de mi ojo.

Es cierto, él también se puso grave — recordó la de ojos azules —. Espero que también se encuentre mejor. Envíale saludos de mi parte cuando lo veas — el muchacho hizo seña de que lo haría. Sin embargo, la rubia deseaba hacer una última cosa —. Oye, V, ¿podría darte un abrazo? — el chico abrió los ojos como platos, mas no se negó, y entonces 71 aprovechó la oportunidad para estrujarlo fuerte y cariñosamente —. Gracias por aceptar mis disculpas.

Lo mismo digo, R — respingó él.

Terminado el acercamiento fraternal ambos retomaron su posición inicial.

No sabía que te gustaba el rosa — se le escapó de los labios el comentario, sin ser malintencionada, simplemente como cayendo en cuenta de un descubrimiento. Esto naturalmente enrojeció el rostro de V.

Fue idea de Hero y Sunny — explicó. La chica no pudo evitar reírse pero se tapó la boca para no ser maleducada mientras lo hacía.

Comprendo. Bueno, no te quito más tu tiempo. ¡Suerte en el médico!

Tras eso, partieron caminos, pudiéndose R concentrar en su siguiente pendiente, el más importante de todos: cuidar de 34.





Acompañada de su fiel Kudamon emprendió marcha hasta la plaza de la ciudadela. C no podía estar muy lejos, ¿cierto? La chica tenía una condición delicada así que definitivamente correr y adentrarse en cualquier rincón del lugar al estilo de E estaba más que descartado, con eso en mente la rubia se tranquilizó. Afortunadamente para ella, el kimono rosa de J era lo bastante vistoso para no hacerla pasar desapercibida por lo que las dos besties se reunieron al instante.

¿J, has visto a C? Estoy tratando de encontrarla.

¡Que coincidencia! Yo estaba haciendo lo mismo — declaró la pelirosada. Ambas decidieron buscar a la frágil castaña juntas, con sus dgimon como apoyo —. Sweetie, Beauty, no se separen mucho, ¿de acuerdo? Hay mucha gente y no quiero que se pierdan — los dos digimon accedieron a la indicación de su compañera humana, siendo un escuadrón de cinco personas la tarea les resultaría de lo más elemental.

No obstante, ninguna contaba con que uno de los muchachos los interceptaría. El chico de cabello negro y mechón púrpura trataba duramente de obtener la atención de una de las chicas.

Oye, J — pero ella lo ignoraba con frialdad ejemplar.

R suspiró pesadamente. Sabía que aquello no era su asunto mas reconocía que a la larga los rencores no serían buenos para el chico ni para su amiga, así que intentó ser lo más conciliadora posible sin parecer una entrometida. Le explicó al muchacho la posible razón del descontento de su amiga y después lo vio marchar decadente sin rumbo fijo. La rubia sintió tanta pena que no pudo evitar comentarle lo sucedido a su amiga.

Se ve que B la está pasando muy mal porque lo ignoras. ¿De verdad es tan malo que cantara frente a A? — la pregunta hizo girar a J sobre su hombro quien le dedicó a su amiga una extraña mirada. Temiendo lo peor, la rubia decidió aclarar mejor su posición —. Quiero decir, a mí también me molestan las cosas que dice en voz alta, y su eterna obsesión sobre querer o no querer conseguir pareja. Solamente que no creí que te enojaría tanto el hecho de que el cantara frente a todos.

No estoy molesta — replicó J sonriente. R quedó más confundida que antes.

¿Entonces?

Simplemente no quiero que se crea mucho solo porque sabe cantar — replicó la peli rosa achicándose de hombros —. Si se le sube a la cabeza se pondrá más insoportable, además es entretenido ver que las cosas se le regresan. Tenía la impresión de que me consideraba una chica rogona y no soy así, únicamente le ofrecí compañía para entonar — explicó la chica mucho más relajada y hasta minimizando la dimensión de sus acciones —. Pero él se lo tomó muy en serio, y ahora vuelve hacerlo. Al menos es lindo ver que recibe una cucharada de su propia medicina — y con una sonrisa pícara de oreja a oreja 66 volvió a caminar. Al menos ahora 71 sabía que no tenía nada de qué preocuparse.

La siguiente persona con la que se toparon fue Lucemon, el pobrecito rubio seguía con los nervios a flor de piel debido a la amenaza mañanera de Witchmon.

¡J, R, que alegría me da encontrarlas! — exclamó corriendo hacia ellas dándoles un fuerte abrazo, para después lanzarse y hacer lo mismo con el nuevo amigo de la peli rosa. Goblimon se rascó la cabeza no entendiendo el motivo de tanto afecto —. Qué bueno que tú también estás bien. ¿Cómo se llama tu amigo, 99?

Su nombre es Beauty — contestó orgullosa la niña. Su amiga no comprendía si el nombre era irónico o genuinamente pensaba en el ogro verde como un sinónimo de belleza. Lucemon, en cambio, estaba más preocupado por la salud del virus.

Beauty, ¿te duele algo?, ¿te sientes mal?, ¿estás cansado? — con cada pregunta Lucemon examinaba más y más el rostro del arisco digimon quién seco pero calmado lo apartó de sí.

Estoy bien — dijo antes de concentrar su energía en Impmon quién lo observaba burlonamente. Por su lado, el ángel suspiró aliviado.

La maldición de Witchmon aún no lo ha afectado, es un alivio.

No existe tal maldición, Lucemon — insistió la de cabellos dorados —. Todo fue un berrinche de Witchmon porque invitamos a más gente a la mesa. Nada malo les va a pasar — el querubín mantuvo una mirada indecisa. Una parte de él quería aferrarse a las palabras de su amiga y maestra; la otra era demasiado nerviosa como para confiarse. Fue necesaria la intervención de J para disipar sus miedos.

Ella tiene razón, Lucemon. Witchmon no hizo nada en realidad, de haberlo hecho todos estaríamos angustiados — aquello apaciguó el nerviosismo de Lucemon quién de una u otra forma busco abrazarse a la de pelo rosa. A fin de cuentas, seguía siendo un niño —. Por cierto, ¿has visto a C? Llevamos buscándola un buen rato.

El digimon mostró una sonrisa afirmativa y sin perder tiempo condujo a las chicas al último lugar dónde se había topado con la menuda niñita castaña.

Resultaba que al adentrarse dentro de la plaza, 34 y Luna cayeron en cuenta de que la circulación era más acelerada y no precisamente amable, así pues cuando los transeúntes tenían prisa no se molestaban en reparar en la existencia de la niña humana por más exótica y fuera de lugar que fuese su presencia, ocasionando que C resintiera los golpes como una especie de bola de billar que terminaba yendo de una dirección a otra con cada nuevo empujón en el camino. Milagrosamente Luna la libró del alboroto y C pudo recobrar poco a poco el aliento, con las rodillas dobladas y apoyando sus brazos sobre de ellas; fue así como la encontraron las humanas y los digimon.

Los enérgicos saludos no se hicieron esperar, sin embargo había un individuo entre los presentes que examinaba la situación sospechosamente. Luna, la fiel guardiana de la pálida C, miró con recelo a las recién llegadas.

¿Qué hacen, niñas exploradoras, buscando hacer su buena acción del día? — la frase le cayó como balde de agua fría a R, quién experimentó la abrumadora sensación de poseer un corazón de piedra que rápidamente fue hecho añicos por las palabras de la Lopmon. J no se dio por aludida en ningún momento, así que simplemente ignoró el posible insulto, porque para empezar ni lo entendía.

Estábamos buscándolas para pasar el rato juntas. ¿Les molesta si las acompañamos? — C experimentaba nuevamente esa extraña sensación de estar en un universo alterno en el que repentinamente su existencia importaba. Al carecer de un argumento válido para negarse a la propuesta, alzó los hombros concediendo el beneficio de la compañía no pedida; eso sí, completamente confundida del porque ahora dos de las chicas más “populares” del grupo deseaban hacer migas con ella — ¡Excelente! Ahora solo pensemos en qué podemos hacer las tres.

Recuerden no ser muy extremas. No todos podemos aguantar desgaste físico — nuevamente Luna hacía añicos la moral de R tirándole pedradas de culpa que ella y sólo ella podía entender y recibir.

¿Estás bien, R? — un extrañado Simon notó el semblante melancólico de su amiga. Ella asintió desanimada, y se mantuvo cabizbaja hasta que una repentina idea le cruzó por la mente.

Oí más atrás que estarían dando una presentación teatral. ¿Sería bueno ir, no les parece? — J concordó emocionada, C no se opuso pero tampoco desbordaba entusiasmo y Luna, Luna como siempre tenía algo que decir.

¡Ay, pero que considerada! Se nota que siempre piensas en las necesidades de los demás — más y más pedradas de culpa para su enemiga provisional.

El teatro de la ciudad no era para nada modesto, de hecho su arquitectura era tan fina que cualquiera pensaría que su belleza estructural era únicamente superada por el gigantesco palacio de ShogunGekomon. Había poco más de un centenar de asientos dispuestos alrededor del escenario; naturalmente las primeras filas estaban completamente llenas, por fortuna para las recién llegadas había un par de lugares disponibles en las últimas filas, así todos pudieron tomar asiento: las chicas, sus digimon y Lucemon incluido.

Las presentaciones corrieron a cargo de los Kabukimon y los TonosamaMamemon, estos últimos siendo secundarios. También había Gekomon y Otamamon de extras que se incorporaban en breves escenas vistiendo máscaras coloridas. Al igual que el resto de la ciudad, la obra estaba ampliamente influenciada por la filosofía y el pensamiento oriental, lo cual maravillo internamente a R. Desde que llegaron a ese sitio ella se sentía exageradamente ajena a todo, como si hubiese entrado a un país nunca antes visto. Tal vez era debido a su falta de recuerdos, analizaba ella; pero también consideraba la posibilidad de haber crecido en un sitio con costumbres demasiado distantes de las presentadas en ese sitio.

La función duró aproximadamente una hora tras la cual todo el público comenzó a evacuar ordenadamente.

Había muchos juegos en la plaza. Deberíamos intentar en alguno — sugirió J animadamente.

Seguro, varios de ellos son inofensivos así que no requerirán gran esfuerzo.

Siempre atenta a todo, ¿no, R? — Luna nuevamente la hostigaba pero la rubia sentía que se lo merecía por ser tan desconsiderada en primer lugar.

Sin más objeciones se trasladaron hasta ese sitio, dónde el puesto de capturar peces llamó la atención de la rubia. Se veía fácil aunque en la práctica resultara totalmente opuesto. Estaba tan concentrada tratando de ganar uno de los susodichos peces que ni se percató cuando K llegó por detrás de ella para saludarla, mucho menos esperó que el chico tomara su lugar para intentarlo.

Si bien tuvo un comienzo regular, a medida que practicaba K se volvió más habilidoso en el reto llegando al punto de superarlo con éxito. El digimon encargado le entregó el pez en una bolsa al moreno y éste a su vez se lo pasó a R.

Ahora que lo pienso, no fue tan buena idea jugar este juego — a las palabras de la rubia, su amigo le miró confundido —. No creo que podamos viajar con el pececito — aclaró finalmente.

¡Oh, tienes razón! — por un segundo K se rascó la barbilla analizando las posibilidades —. Tal vez lo acepten en el palacio, nunca se sabe — y con ese pensamiento en mente la chica dejó de darle vueltas al asunto.

124 estaba tan entusiasmado de pasar tiempo de calidad con su amiga que ésta no tuvo la fuerza de resistir seguirlo alrededor. En unos cuántos segundos se giró para buscar a Simon con la mirada quién pasaba el tiempo al lado del resto de sus compañeros. Con una seña rápido avisó a J que volvería pronto, entre tanto ella podría disfrutar de Lucemon, C, Luna y sus propios digimon.

La siguiente parada fue un puesto de dardos con un resultado similar al anterior. K jugó, anotó y ganó un premio que de inmediato depositó en las manos de su amiga. Después llegó la intervención de S, destilando veneno como siempre, sólo que esta vez se topó con un resultado inusual. En vez de conseguir un enfrentamiento verbal, obtuvo una manzana acaramelada como muestra de paz. R aprovechó el momento para reagruparse con J pues, consideraba, no había una razón para que ella y K no socializaran de buena manera, por ello cuando tuvo oportunidad jaló a la chica con ellos.

¿Qué hay de C? — preguntó en voz baja la peli rosa.

Quiero darle un poco de espacio, no quiero que se lleve la idea errada de que somos absorbentes — le respondió la rubia a su amiga —. Además Lucemon y Luna pueden cuidarla bien — para no dar la errada impresión de que K sería ignorado, velozmente la de ojos azules buscó hacer un comentario apropiado para integrarlo a la conversación —. Aquello que hiciste con S fue muy valiente, K. Estoy impresionada.

¿En serio? No creo que haya sido la gran cosa — confesó el modesto muchacho.

¿Hacer qué? ¡Cuenten, cuenten! — pidió 66 interesada en el asunto, 71 no tardó en aclarar la cosa.

Nos topamos con S y, como siempre, quiso molestar. Pero en lugar de regresarle los insultos K le regaló una golosina: una manzana acaramelada. Creo que fue un detalle bastante noble — la otra fémina estuvo de acuerdo con esa última opinión, generando un brillo rojo en las mejillas del varón.

Ojalá la manzana le endulce el alma — complementó juguetona J, traviesa como siempre, al menos cuando se trataba de la insistente S.

El resto de la velada se les fue jugando con las bengalas y luces de la plaza, sonriendo alegres entre chispas de colores y brillos preciosos.





Las campanas del castillo los invitaron a convocarse nuevamente en su interior. Justimon y Witchmon consiguieron un acuerdo prometedor, pero primero los poderes de la Digital Key debían ponerse a prueba y eligieron como conejillos de indias a los extranjeros de ese mundo. Tras el repentino escaneo, un nombre se dibujó por encima de la chica de rubios cabellos.

ID-71: Rosemary Sullivan — pronunció en voz alta. Simon se mostró aún más interesado en el asunto.

¿Qué significa eso, R?

No estoy muy segura — respondió convencida la muchacha —. Creo que significa que mi verdadero nombre es Rosemary, 71 es un número de identificación — conjeturó —. Supongo que es un buen primer paso para recuperar nuestras memorias — el Kudamon la animó con una sonrisa, ya habría tiempo para meditar el asunto más tarde.

Inmediatamente le siguió otro festín, con la libertad de poder embriagarse a voluntad propia. Los varones acostumbrados al sabor del alcohol no tardaron de hacerse de las botellas ni un minuto, aunque lo que sorprendió a Rosemary fue la forma en que “Benjamin” comenzó a ingerir el líquido de una forma alarmante.

Parece que se tomó muy en serio tu rechazo — le comentó a su amiga J —. Nunca lo había visto así — la peli rosa miró con indiferencia la escena por un segundo antes de regresar su atención a sus alimentos. Rose entendió la indirecta, no deseaba tratar el tema y como no podía obligarla a discutir decidió dejarlo pasar. Ahora su concentración se centraba en K quién bebía igualmente bebía sake, sólo que de una forma mucho más animada —. K, ¿estás bien? Procura no abusar mucho del alcohol, ¿sí?

Descuida, R. ¡Todo está de maravilla! — tanta era su euforia que se arrojó a dar un regalo poco usual a su crush, y tiempo después hasta se puso a cantar frente a todos. Definitivamente el alcohol provocaba cambios drásticos en la personalidad de la gente.

Parece que después de todo no eras tan aburrido como pensé — la voz maldosa de S se hizo presente muy cerca de dónde J, K y R estaban sentados, ella también traía un vaso de sake en las manos. Su comentario iba específicamente dirigido para el ebrio muchacho —. Es una pena que te juntes con gente tan moralista y puritana — aquello naturalmente era para las otras dos.

Si tan aburridas somos para ti, ¿por qué no te vas? — le soltó J de inmediato, sin humor para las bromas.

Pero que delicadita resultaste muchachita. Apuesto a que con un trago tú y hasta la presidenta de la clase se despabilarían — J le hizo el feo pero R se quedó considerando sus palabras al grado de que a los pocos segundos ella misma buscó una botella para servirse un trago.

Nunca he probado nada que se le parezca, y dudo mucho que antes de venir aquí lo haya hecho — explicó en voz alta la rubia, viendo la bebida con un poco de miedo a fin de darse valor a sí misma. Después de racionalizar su acción lo suficiente tomó un fuerte suspiró de coraje y se pasó todo el líquido de un solo trago lo cual por supuesto le provocó hacer muecas graciosas y sacar la lengua con un poco de asco ante el extraño sabor.

Ja, ja. Te creo que seas primeriza — se jactó la chica serpiente con su Lopmon risueño a un lado de ella —. Al menos ya no eres tan aburrida como hace un minuto — y con ese comentario final se desplazó para hacerle la vida miserable a alguien más.

¿Por qué hiciste eso? — J prontamente confrontó a su amiga por semejante acción tan impropia de ella.

No quiero que me vean como una chica mandona y rígida — espetó Rosemary recuperando su color natural —. Tal vez S sea ofensiva con la mayoría, al igual que A, pero no significa que no puedan tener razón de vez en cuando… Soy bastante hermética en general — Rosemary dijo aquello con pesar, pero bien se dice que el primer paso para superar un problema es reconocerlo, así que iba por buen camino —. Quiero ser más empática, menos mandona y gruñona — J le sonrió con delicadeza y la conforto con un abrazo. A veces su amiga era más linda de lo que parecía, aunque casi nadie se diese cuenta de ello.

Próxima la hora de dormir, Rosemary rápidamente se adelantó al sanitario lugar en el que se quedó admirando su reflejo en busca de algo inusual después de lavarse las manos. Desconocía los efectos del alcohol a corto o largo plazo, por lo que tenía la imperante necesidad de corroborar que su percepción y aspecto físico no hubiesen sido modificados por aquel insignificante trago. Como todo parecía en orden avanzó hasta el lugar dónde dormirían.

Fue de las primeras en instalarse en un futon y apartó los circundantes para sus amigos más cercanos, al igual que uno para A en caso de que no todos alcanzaran semejante comodidad. Durante su espera por los demás y de aquí a que apagaran las luces, ocupo el tiempo productivamente para hacer anotaciones en su bitácora personal, como casi nadie con excepción de J y H sabía de este hábito, varios se tomaron la molestia de indagar sobre el asunto.

¿Qué tanto escribes, R? — preguntó un curioso D con sus dos digimon a cada lado.

Su nombre es Rosemary — se adelantó Kudamon —. Ella acostumbra tomar notas de lo sucedido en su día a día para repasar más adelante.

Es una forma de no olvidar lo que es importante para mí — aclaró la chica de la libreta.

Es bastante astuto de tu parte. Seguramente tus notas serán útiles en un futuro — y tras ese halago el pelinegro se retiró, desconocedor de la mirada maliciosa en su digimon virus.

Apagadas las luces, R se sumergió en un profundo sueño.






Una pequeña niña rubia de unos 8 años aproximadamente balanceaba sus piernas desde la silla en que estaba sentada mientras resolvía un par de ejercicios en su cuaderno apoyada firmemente en la mesa. Cada uno o dos minutos e rascaba con un lápiz detrás de la nuca como si este movimiento facilitara la labor de pensar y encontrar la respuesta apropiada para su tarea. Una vez que la conseguía redactaba la solución alegremente en el lugar correspondiente, todo con una perfecta caligrafía, de manera pulcra y presentable.

Cuando hubo terminado cerró su cuaderno y libros de apoyo, orgullosa de su proeza. Reacomodó los útiles dentro de su mochila y tras ello se esfumó para recorrer los pasillos de su amplio hogar llegando hasta una puerta de madera bien lustrada la cual tocó brevemente, haciéndose notar.

Adelante — habló un hombre desde el otro lado. Con su confirmación la pequeña niña se adentró campante a la oficina

Ya adentro, un hombre de edad media, vestido de traje y fumando un cigarrillo se encontraba detrás de un escritorio repleto de documentos ordenados en pilas que poco a poco el sujeto revisaba, dando ligeros quejidos por culpa de una severa tos cada pocos segundos.

Rose, querida, ¿ya has terminado tu tarea? — la pequeña asintió a su pregunta —. En ese caso ven y dale un gran abrazo a papá — el hombre hizo a un lado su puro para recibir a su princesa con los brazos abiertos, llenándola de amor con ese dulce gesto. Sin embargo, volvió a toser y ello puso en alerta a la menor quién miró con molestia el objeto reposando sobre el cenicero.

Papi, el doctor dijo que tienes que dejar de fumar si quieres mejorar. Mamá ya te dijo que el tabaco es malo — reprendió dulcemente la hija a su padre, un hombre pálido y un poco demacrado de la cara, lo cual contrastaba con su aspecto relativamente joven. No era un anciano, mas se veía tan acabado como si pasara de los 40s.

Lo sé, Mary, lo sé — contestó el hombre revolviendo los dorados cabellos de su hija —. Es que es difícil dejar un mal hábito cuando te acostumbras a este — se excusó infantilmente, apelando a los sentimientos de su hija. Después, clavo su mirada en la inocente criatura, besó su frente y le dedicó una frase memorable —. Rosemary, prométeme que jamás tendrás un mal hábito como el de tu viejo padre — y dicho esto extendió su dedo meñique de la diestra, el cual fue prontamente sujetado por el meñique de su niña.

Lo prometo, papá.




¿Cómo les fue? — preguntó Simon una vez que su compañera y Lucemon volvieron de hablar con Hookmon. Ambos compartían una expresión extraña en sus rostros.

No hubo medicina, pero pasó algo extraño — indicó Lucemon. A partir de ello, la mayoría de sus compañeros pusieron atención a sus palabras.

Hookmon dijo que estábamos cerca de Chaos Island. Poco después los anillos de Lucemon comenzaron a brillar — explicó Rosemary para todos.

Nunca me había pasado antes. ¿Qué creen que significa? — inmediatamente, la chica de ojos azules acudió con su digimon.

Tu anillo nunca habría brillado de esa manera, ¿verdad, Simon?

No R. Ni si quiera cuando ustedes estaban arriba se activó mi anillo — más dudas invadieron en la mente de 71 y Lucemon quienes se quedaron pensativos, no podían dejar ir el asunto así como así. Inesperadamente, Witchmon tomó la palabra.

Eso es porque la capacidad sagrada/purificadora de Lucemon es más alta que la de tu Kudamon, niña. El ángel es capaz de reaccionar ante la concentración de energía negativa a grandes distancias, eso es bueno para nosotros — curioso más que nunca de su naturaleza, el querubín quiso saber más sobre sus anillos pero la bruja cayó y no soltó ni una sola pista más.

Para la hora de la comida dependió en su mayoría del esfuerzo físico de tres habilidosos y nadadores caballeros el recolectar los peces necesarios para que todos pudiesen almorzar a gusto. Rosemary consideró que por su ardua labor merecían ser recompensados, así que discretamente se aseguró de reservar pescados extras que con ayuda de X recibieron amplio sazón. Para cuando L, N y D regresaron a la balsa, dos sabrosos pescados condimentados a la perfección aguardaban por cada uno de los pescadores.

¿Uhm? Creí que era un pez por cabeza — comentó el perceptivo N. Los otros dos ya habían comenzado a devorar sus raciones.

Aparté tres extras para ustedes. Se lo merecen después de todo lo que han hecho, gracias a ustedes hemos comido.

No te hubieras molestado, Rosy — habló L con la boca llena.

Creo que su nombre era Mary — le siguió D, con los mismos pésimos modales pero más cuidadoso de que no se notara su bocado en plena mandíbula.

Es Rosemary — aclaró la chica sin enojo —. Por cierto, oficialmente me gustaría disculparme con todos ustedes por ser una quisquillosa regañona — contrario a lo que esperaba, ninguno hizo gran alboroto del asunto.

Disculpa aceptada — pronunció el nigga.

Don’t worry, be happy — contestó D. Y N ni si quiera se molestó en decir algo pues a él nunca le llamaron la atención por sus modales en la mesa.






Los sueños de todos fueron abruptamente interrumpidos por una violenta explosión que hico añicos su embarcación, arrojándolos al agua despiadadamente como si no fuesen más que bultos sin valor. Si el impacto no los despertó, las frías aguas del océano se encargaron de hacerlo. Aquellos con mejores reflejos supieron adaptarse fácilmente a la situación tan extrema, otros, como R, luchaban incansablemente por comprender lo inexplicable.

¡¿QUÉ SUCEDIÓ?!... ¡¿SIMON?! — con gritos desesperanzados la chica dio señales de vida, con la cabeza sumergiéndose por encima del agua lo mejor que podía.

¡R! ¡AQUÍ ESTOY! — Kudamon respondió al llamado, al mismo tiempo que su anillo sagrado emitía un brillo singular para darse a notar. La muchacha hizo lo que pudo para sacar un brazo del agua para atraer la atención del digimon.

Ya reunidos, la situación actual fue revelada: los piratas destruyeron su barco mientras dormían. La impotencia y desesperación se apoderaron de todos, y en Rosemary tuvo especial énfasis la situación de una delicada pasajera.

¡¿DÓNDE ESTÁ C?!

¡Por aquí! — se escuchó a Luna gritar desde un rincón alejado. Ella y C se encontraban aferradas a un trozo de madera que les permitía estar a flote. Haciendo uso de todas sus fuerzas R nadó lo más veloz que pudo hasta llegar con la niña, quién temblaba y se notaba claramente mal herida.

C, sujétate de mi espalda. Simon, ayuda a Luna.

Entendido — gracias a su habilidad para volar, el Kudamon no tuvo dificultades en acercarse a la Lopmon. La coneja marrón se sujetó de la cola de Simon y éste comenzó a tirar con fuerza para llevarla hacia dónde estaba el resto del grupo.

Vamos, C, apóyate sobre mi espalda. Yo te llevaré — era más fácil hacerlo que decirlo, pues a la pobre jovencita le hacían falta fuerzas hasta para cambiar de soporte.

Regresa con los demás. No vale la pena que te arriesgues por mí, ambas nos ahogaremos.

¡TONTERÍAS! — y dejando a un lado cualquier consideración, R retiró a la chica del pedazo de madera y la jaló hacia ella, abrazándola con un brazo y con el otro tirando para nadar contra corriente —. ¡Ninguna de las dos va a morir, oíste! ¡No voy a permitirlo! — hablaba con coraje y lágrimas en los ojos, pero una decisión que traspasaba el quiebre de su voz.

Afortunadamente para ambas, L y N habían llegado listos para ayudar.

Te tengo, chiquita — anunció el nigga retirando el peso extra de C de Rosemary. N se encargó de jalar a la rubia para que nadaran más próximos.

Justimon había hecho lo posible por detener al enemigo, sin ser suficiente. Todo quedó en última instancia sobre Witchmon quién les salvó el pellejo en el último segundo, luego de que todos admiraran a Hookmon disolverse en datos.





¡¿Cómo puedes ser tan fría?!

Nada de lo que dijo A había caído de maravilla para los actuales sobrevivientes dentro de Whamon. Sin embargo, Rosemary sintió aquello personal. Una cosa era que la abeja reina se sintiera la última coca-cola del estadio, pero de eso a infravalorar vidas humanas perdidas era simplemente el colmo. No lo toleraba, no podía si quiera digerirlo. Una rabia inmensa se le quedó atorada en el cuello sin poder pasarlo.

¡Eres un monstruo! ¡¿Me oíste?! ¡Un monstruo! — le gritó encolerizada y con lágrimas en los ojos a 138 quién jamás se molestó en volver a ver al grupo en luto. No obstante, la voz que le siguió resultó todavía más insensata a oídos de la rubia.

Ella tiene razón, R — se trataba de D, con la mirada gacha y desviada, pero igual claro y fuerte —. Era cuestión de tiempo para que algo así pasara.

¿Cómo puedes ponerte de su lado en un momento así? — le recriminó la chica con los puños apretados a sus costados, sintiéndose completamente impotente, incapaz de hacer recapacitar a ese dúo de insensibles por medios que no fueran la violencia.

No me estoy poniendo de su lado ni la estoy defendiendo — argumentó el de las perforaciones —. Sólo digo que tiene razón. Querer salir de este mundo tal y como llegamos era demasiado perfecto para que fuese realidad. ¿O qué? ¿Ya olvidaron que fue por miedo a perder nuestras vidas que nos refugiamos en Never Ever Land en primer lugar? — y sí, D tenía un punto en su argumento.

Por otro lado, Rosemary estaba demasiado emocional como para apelar a una razón tan inhumana como esa.

Eres un canalla… — murmuró la chica —. Un poco hombre, un cobarde — siguió insultándolo —. ¡¿Qué no tienes ni un poco de vergüenza o respeto por ellos?! ¡ERAN TUS AMIGOS! — le soltó en la cara rompiendo en llanto de una forma tan inhumana que cualquiera pensaría que estaba por ir a arrojarse a golpear a D directo en el rostro. Para evitar esa posibilidad, J rápidamente la abrazó por la espalda deteniendo cualquiera de sus movimientos y limitándolos a gritos de rabia y odio —. ¡Eres un miserable, D! ¡Un maldito miserable!

Harto de ser amedrentado, D se puso de pie y se marchó a otra esquina lejana dentro de Whamon, siendo seguido solamente por sus digimon. Rosemary se quedó en su lugar, hecha un desastre y llorando sobre el hombro de su amiga.

Así se le fueron los minutos de conciencia hasta que el cansancio la hizo quedar dormida.




ArisuDokuro ArisuDokuro C y L, integrados.
Nick Whitefang Nick Whitefang N y S también.
X Xx_davex_xX conversaciones pequeñas con K.
Digimaster Digimaster te compensó la ausencia de diálogos en el post de D :p
Judas Judas Un poco de V y J por ahí.
 

Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
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Liberación y Explosión.


Salimos del palacio del gran ShogunGekomon, seguimos sus instrucciones hasta llegar al lugar indicado y, una vez aquí empieza el primer problema, tal parece que ninguno de estos supuestos marineros querían ayudarnos, eso hasta que vimos como Witchmon logró arreglar todo pero ahora le debíamos a la bruja, por mi parte decidí saldar mi deuda de una vez, no me gusta tener que deberle a nadie, mucho menos a Witchmon ya que ella sería capaz de maldecirnos de verdad por cualquier cosa.


-Witchmon- llamé una vez que nos estábamos dirigiendo al barco del Hookmon quien se veía tranquilo y confiado –tome, son 520 Bytes, es todo lo que tengo, tómelo como pago por mi parte- dije mientras la bruja tomaba el dinero y lo guardaba en su sombrero con una sonrisa –y gracias por ayudarnos, ya sé que fue por temas personales pero aun así se lo agradezco- comenté mientras dejaba que ella siguiera con su camino al frente junto a justimon.


Seguimos caminando hasta que logramos ver la embarcación que usaríamos, realmente se veía mejor de lo que me imaginaba, ya que, según mi imaginación, sería algo más… piratesco por así decirlo.

Luego de subir al barco y levar anclas comenzó nuestro viaje, por momentos me daban pequeños mareos el movimiento de la marea bajo nosotros pero lograba controlarme, no así como le pasó a Justimon, quien realmente se veía muy mal, pobre, quise ayudarlo pero no tenía ninguna medicina que pudiese ayudarle, ya que esos mareos eran provocados por su sistema no por algo externo, así que, simplemente rogué por que se sintiera mejor.

Miraba al horizonte donde por fin se dejaba de ver el continente donde habíamos estado, ahora solo era agua sobre más agua, el cielo estaba despejado y lo único que se escuchaba era el sonido de las olas junto a las conversas de todos, yo simplemente decidí sentarme en el suelo en posición india, cerrar mis ojos y recargarme en el barandal mientras disfrutaba la calma del lugar, realmente fue sublime y, sobre todo, me calmó las náuseas.

Pase unas horas en esa posición, entre la tranquilidad y la meditación, en eso escucho que el navío se detiene y nos dicen que es hora de comer pero como no había suficiente comida nosotros deberíamos de pescar, en eso vi como L se deshacía de su ropa junto a N y D, yo estaba por hacerlo pero recuerdo que no sé nadar en el mar, por ende, acercando mi mochila, decido ir a pescar a la antigua, dicho acto fue notado por Hookmon quien me dijo que tenía unos cebos guardados para casos de emergencia, entiéndase como que se le echaran a perder los alimentos o estuvieran contaminados.

Los chicos nadaban de un lado y yo pescaba desde el otro, con toda la tranquilidad del mundo, gracias a eso logre pescar unas ocho presas, nada mal para haber pescado en el mar. Todos nos reunimos a ver el botín que habíamos recolectado y empezaron a prepararlos, luego de unos minutos todos estábamos comiendo entre charla y charla.

El viaje reanudó su marcha y así pasaron las horas hasta que fue de noche, momento en el cual nos fuimos a dormir, pero un presentimiento de mi parte me estaba molestando mucho el sueño, sentía que algo malo iba a pasar y mis sueños no eran muy alentadores ya que soñaba con una gran tormenta en el mar y, en medio de esta, nuestro navío siendo lanzado de un lado a otro por las olas, realmente fue espeluznante, pero luego de eso todo se volvió un caos, ya que se escucharon unas fuertes explosiones y todos salimos disparados al mar.

-Mierda… me cuesta respirar- pensé mientras trataba de mantenerme a flote sin éxito, como había dicho no sé nadar en el mar -¡ayuda!- exclamé antes de hundirme de nuevo.

Intenté salir a flote pero me costaba mucho con las mareas, de seguro crecí en un desierto ya que tanta agua me está aterrando. Nadé y salpique hasta lograr sacar mi cabeza a la superficie, un poco de aire volvió a mis pulmones pero la corriente era muy fuerte y podría hundirme de nuevo muy pronto, necesitaba ayuda pero un miedo irracional me invadió, no veía a mis niños en ninguna parte, estaba aterrado, mire a todas partes como pude y en eso mire a mis niños en una tabla, Malak estaba desmayado mientras Anubis trataba de estabilizarla, en eso veo como 69 se une a ellos y les ofrece más seguridad, eso me calmo unos segundos pero nuevamente una ola intento ahogarme, de milagro pude flotar para no tragar la mitad del océano net, en eso miro que cerca mio estaban R y 34, ambas muy contrariadas, eso hasta que veo que 84 y L se acercan a gran velocidad, intento pedir ayuda pero el agua tapaba mis suplicas, lo último que vi y que me rompió el corazón fue ver los ojos de L al tener a la pequeña 34 en sus brazos, podría haber jurado que esos ojos eran de alguien enamorado y, por aquel shock, una ola me engullo y me llevo un poco adentro del mismo.

En este momento mi cerebro se desconectó de mi cuerpo, simplemente estaba hundiéndome pero ya no me importaba, ya nada importa.


-por eso nunca me miraba…- pensé mientras el frio del mar me envolvía y mis pulmones empezaran a arder por la falta de aire –por eso, a pesar de todo mis esfuerzos, nunca lograba acerarme a él… -sentía que mi final estaba cerca pero no podía importarme menos, mis ojos empezaron a cerrarse –yo solo… quería una oportunidad… una que jamás llegará- pensaba mientras ya casi perdía el conocimiento –desearía… estar muerto- finalicé mi monologo interno a la par que cerraba mis ojos dispuesto a no abrirlos nunca más, deseaba que este fuese mi final de una vez por todas, ya… había perdido las ganas de vivir.


Sentía como el frio del agua empezaba a entumecerme, ya no sentía nada, mis pulmones dolían y tenía la sensación de que en cualquier momento se llenarían de agua, estaba a punto de morir y era increíble como aquello no me importaba en lo más mínimo, ya no quería seguir sintiendo esto.

De la nada siento que alguien jala de mi pierna y luego me toma, puedo casi percibir los brazos grandes y trabajados, no quiero abrir los ojos pero esta sensación es de un digimon, no es de un humano, de seguro es Justimon, que ironía, yo queriendo morir y el ayudándome a salir a la superficie, mi cuerpo ya no reacciona y el aire se me está escapando, no creo poder llegar.


-¡BRAZO ACELERADOR!- escuche de quien me ayudaba y rápidamente salimos impulsados del agua como un cohete, algo de agua había entrado en mi sistema pero logre botarlo una vez en la superficie donde, convenientemente, había una tabla que usamos el digimon Ultimate y yo para no seguir hundiéndonos -¿te… encuentras bien?- preguntó cansado mientras yo no respondía, simplemente tomaba aire desesperadamente.

-¿Por qué?- pregunté casi en susurro mientras escuchábamos que la pelea se intensificaba, tal fue la potencia de todo que perdimos a Hookmon y un remolino empezó a crearse, intentando absorbernos.

-¡Tómense de las manos y no se separen!- escuchamos decir a Witchmon mientras lo hacíamos y de pronto éramos absorbidos por el sombrero de esta.


En la oscuridad del lugar me sentí flotar y un sueño horrible se apoderó de mi, realmente quería cerrar mis ojos… para nunca más volver a abrirlos, me sentía muy mal.

Pasó un tiempo, no sé cuánto exactamente, antes de que nos despertáramos dentro de un enorme hocico, se trataba de Whamon, un digimon que ayudó a Witchmon, en medio de todo esto nos dimos cuenta de que faltaban digimons y personas, tal parece que no salimos completamente ilesos y, para mayor padecimiento mío perdí mis cosas, todo, incluida a Tyrfing, esto es una mierda.

Escuche como todos peleaban, mis nervios estaban casi destrozados, solo quería algo de paz, en eso veo como Rosemary empieza a gritarle a D por no sé qué razón, con tanto alboroto yo simplemente hice lo que mejor se hacer… me puse a entrenar, mandaba patadas y golpes al aire, necesitaba quitarme de la cabeza todos estos problemas, todos mis sentimientos, debía despejarme o de lo contrario me volvería a pasar lo de hace un mes y eso quería evitarlo.

De la nada le di una orden a Anubis y Malak de atacarme, no sé de donde salió aquello pero ellos acataron y lanzaban sus habilidades contra mí, yo simplemente las esquivaba o desviaba, me sentía muy desorientado, tanto fue mi descontrol y desequilibrio emocional que no logre desviar la seda electrificada de Malak, al estar mojado el impacto fue un poco más fuerte de lo que creía, sentía mi cuerpo entumecido.


-hey viejo, cálmate, podrías lastimarte- escuche decir de L, con solo escuchar su voz me invadió mucha rabia y bastante enojado hice lo que menos quería… exploté.

-¡Y eso a ti que te importa!- le rugí bastante enojado, creo que nunca había alzado la voz de esta forma pero no le di importancia, ya estaba quebrado -¡Metete en tus propios asuntos y no me vengas con esas mierdas de lastimarme!, ¡Solo lo dices para que no le pase nada a ella!- cuando los celos, la rabia, la decepción y el dolor se juntan pueden llegar a crear conflictos internos y obligarte a decir cosas que no deberías pero en estos momentos ya no se si lo que habla es mi ira o mi corazón roto -¡ya no me importa nada, bwast bi 'ann 'ant tamut Muzar!*- exclamé con fuerza mientras me giraba para correr hacia el interior de whamon.


Corrí rápidamente hasta llegar a la mitad de su traquea, realmente me sentía mal, deje a mis niños allá pero no importa solo quiero estar solo y, ya que lo estoy, empiezo a descargar mi ira contra las paredes de Whamon, por unos segundos pensé que le podría hacer mal pero más allá de una ligera molestia no sentía nada y, gracias a eso, empecé a descargar mi rabia, golpeaba las paredes bastante enojado, gritaba y lloraba a mares, realmente me sentía roto y vacío, solo quería dejarme llevar, incluso pensé en seguir corriendo y arrojarme al estómago de Whamon y asi acabar de una puta vez con todo esto, realmente me sentía fatal.

Pasaron unos minutos antes de que quedara afónico y cansado, ya no quería ver ni escuchar nada, solo quería dormir, en eso veo que Anubis y Malak se acercan con bastante prisa, se veían preocupados, realmente debió haber sido muy complicado para ellos el ver aquella escena, gracias a las deidades simplemente se me abalanzaron encima y empezaron a llorar mientras yo los abrazaba, al menos ahora me sentía un poco mejor y, junto a mis pequeños, decidimos quedarnos a dormir en este lugar, ya Whamon nos avisara cuando estemos por llegar y volveré con el grupo, por ahora solo quería evitar las miradas acusadoras pero esto me enseñó algo, no puedes confiar en nadie, tal como dijo 138, todos queremos volver pero habrán muchas pérdidas, esta noche perdí parte de mi amabilidad, ya no me importa nada, de ahora en adelante solo me ocupare de entrenar y tratar de juntar las Digital Key, esa voz en mi cabeza, después de todo, tenía razón… no estoy hecho para amar y si no puedo amar… entonces el odio será lo único que me impulse, la familia nunca te abandona ni te olvida, menuda mierda, de ahora en adelante, aparte de mis niños, estoy completamente… solo.


-lo lamento mis niños… pero ya tome mi decisión- susurre mientras los pequeños dormían plácidamente en mi regazo ya que me había sentado recargando mi espalda en una de las paredes de Whamon –espero… logren perdonarme- rogué silenciosamente mientras me acomodaba y cerraba mis ojos para tratar de dormir.


Después de todo, la soledad es la única que siempre ha estado conmigo y, lastimosamente… seguirá siendo así… para siempre.

____________________________________________________________________________________________________________

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In the forces of stupidity
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31L
"Hakuna Matata"


BOOM, BABY!

Seriamente, ¿cómo le hacía B para no despertarse ante el individuo carente de sentido común pateando su puerta cada mañana?

Nigga, a falta de una mejor palabra, era un dios. Un dios con los más devastadores poderes de la destrucción que el Digital World haya conocido nunca, capaz de reducir todo a su paso en un irreconocible camino de cenizas y ofrecer fiestas más legendarias que los nórdicos.

Él también era un–

Jack-ass.

Ash resopló como el muchacho de cabello blanco y tez canela se lanzó con una bala de cañón en el lago, agitando a toda la vida marina que pudiera rondar en las cercanías.

Oh, fuck you ―dijo 31, quien había salido y agitado su melena salvaje al mejor estilo de promocional de champú justamente para escuchar el cariñoso comentario de su acompañante cuadrupedo―. You know you love me, Little Fucker. With the burning passion of thousand fucking suns.

De vez en cuando a L se le escapaban palabras en un lenguaje desconocido, pero los humanos no parecían considerarlo algo extraño. Seguro, algunos no tenían idea de qué carajo estaba diciendo, mas varios tenían el presentimiento de que no era nada que no hayan oído de Tinkermon antes.

¿Cuál es el punto de ir a pescar si vas ahuyentar a los peces? ―preguntó el gato de mohicano.

¿Cuál es el punto si no es un reto?

Touché.

Los días en Never Ever Land transcurrían sin prisa, aunque no con total relajo. Nigga estaba bien con el trato de trabajar para ganarse la comida y el techo, por lo que gustoso se prestaba para las actividades tediosas y al aire libre, dejando las fáciles a disponibilidad del resto. A él le encantaba correr, no le temía a la mugre y estaba más que acostumbrado al sudor. Plus, no era como si Chocoyasha fuese a quemarse por estar tanto tiempo al sol.

Lastimosamente, las cosas no podían quedarse de esa manera para siempre.


Ash y L estaban tomando la llegada de Justimon y la noticia de su posible slash inminente separación con real madurez. No había nada que Liollmon pudiera decir para contradecir los puntos de R, por mucho que así lo quisiera. E incluso L, quien usualmente no era un buen ejemplo para nada que no fuesen los malos modales, el caos y el homosapiens, comprendía que no había nada que argumentar.

Sí, fue lindo mientras duró y todo, pero ellos no pertenecían al digimundo ni a Never Ever Land. Igualmente serían echados el día en que Petermon se diera cuenta de que, a diferencia de los Digimon, los humanos no podían retrasar eternamente su desarrollo. Era tiempo de dejar el nido ahora que se les había presentado una excusa tan oportuna: Petermon, Tinkermon y los demás resentirían su elección, pero al final la culpa iría a caer sobre el emisario de las nefastas noticias; el bonachón aunque rompe-hogares ultimate, Justimon.

Dejar que 69 y 31 se echaran unos cuantos palos con Petermon era algo normalmente el felino lamentaría al día siguiente. No obstante, con el nigga y compañía partiendo en algún momento del próximo día, la real tragedia sería desperdiciar su tiempo juntos llorando maricamente y siguiendo la campaña dramática que se había montado el resto. Así que Ash los dejó disfrutar de su último día como los salvajes adolescentes irresponsables que eran y se soltó a sí mismo la melena.


Surprise, modafacka!

Más allá de la hora eterna en la que L no pudo dejar de recordarle a su gato domesticado lo mucho que éste lo adoraba como para seguirlo en aquella Quest de tercera e indicaciones dudosas, las cuales eran completamente ciertas pero Ash se moriría antes de afirmar, el ánimo había mejorado considerablemente aunque sólo estuvieran prolongando la despedida con los humanos.

Todavía habrían de darse los adioses con el tiempo, pero por lo menos no sería en un futuro cercano.

34 casi se les muere al principio del viaje, como era de esperar del agente más débil en el grupo. Aún así resultaba cruelmente irónico cómo nadie lo había tenido en cuenta hasta que la chica colapsó; todos sabían que la pobre lisiada no estaba hecha para esos trotes con sus nulos niveles de estamina, ¿entonces cómo es que los había tomado por sorpresa? Fue una de las pocas veces que 31 se sintió como un patán aunque no haya sido su intención.

Afortunadamente, Kamen Rider se ocupó del asunto y el otro problema con nombre que llevaba sacándoles canas desde tiempos inmemorables, antes de que nuestro querido hombre de las cavernas pudiera entrar en acción por sí mismo. En retrospectiva, era algo por lo que A debería estar más que agradecida, pues pueden apostar a que L no habría perdido la oportunidad de dejarla caer a la reinita sobre su propio trasero.

Finalmente se las arreglaron para llegar con la versión oxigenada y amante de los gatos de la bruja del 71, quien les cerró la puerta en la cara como si fueran Testigos de Jehova. Naturalmente acamparon en su patio como los indigentes que eran y se rehusaron a marcharse en protesta pacífica hasta que la bruja se dignara siquiera a escucharlos, lo cual para su sorpresa ocurrió la mañana siguiente; no les dio un trato ejemplar pero Witchmon había pasado de insoportable, a insoportablemente civil. No había mucho cambio en realidad, pero todos podían acordar fácilmente que en términos generales era más agradable que A. Doce tareas y todo.

Con la bruja interesada ahora miembro de la party, se dirigieron entonces hacia la ubicación de la siguiente Digital Key: el castillo de ShogunGekmon. Por supuesto que no llegaron intactos, pero ni L o D se daban por aludidos ante la molestia general de haberlos ensuciados a todos hasta por donde no les daba el sol. Si acaso el remordimiento les llegó cuando el karma les hizo tener que hacerse pasar por los esclavos de A, quien no tardó en abusar de su poder y gozar de todos los privilegios de ser confundida con la realeza.

El lado positivo: mientras ella se daba la buena vida que no se merecía, el resto al menos podían tenerla bien lejos por un buen rato.


Para ser un gato, Ash fue de los primeros en mojar su pelaje y saltar a las terminas tras dejar que L lo aseara apropiadamente.

Ah, esto es vida. ~

El felino se entregó al placer que lavaba todo el estrés acumulado en ese breve lapso de tiempo y quizá un poco más. Porque para ser honestos, ser la voz de la razón de 31 todos los días era estresante as fuck.

Ni que lo digas acordó ChocoYasha. Finalmente una tarde sin desquiciados sacos de estrogenos hipersensibles arrastrándonos en sus diatribas sinsentidos.

Yeah estuvo de acuerdo D. Así es como se siente la libertad, queridos hermanos habló para todos los demás. El sagrado tiempo entre hombres. Hay que disfrutar ahora que podemos esta preciada oportunidad para gozar de nuestra virilidad… bueno, tú no V, no es como si tuvieras alguna.

¡Hey! se quejó el nombrado, a quien todos ignoraron.


Por su lado, C no tenía idea de qué narices les había pasado a todas o por qué de repente el interés en su persona. Al menos hasta que S se encargó de señalarlo. Literalmente.

… ¿Perdón? fue lo más inteligente que se le escapó.

Claro está, la benevolencia de la cuaima no iba ir más allá de lo necesario, por lo que su respuesta cruda era de esperar:

Tu espalda, niña. Pareciera que te atacó un Bearmon o algo.

Y el mundo de repente se hizo demasiado grande para la pequeña 34. Las miradas de sus compañeras, que al principio eran tan incómodas como cientos de punteros láser, ahora se sentían como agujas en su piel. C siempre había sido consciente de sus marcas, las visibles en sus brazos y piernas, pero ahora que sabía de la existencia de otras cicatrices… unas que no llegaban a aparecer en su campo de visión, la castaña se asustó.

Créanlo o no, 34 era completamente ajena al hecho. Completamente ignorante. Completamente feliz. Al menos, hasta que todas sus compañeras remarcaron de manera no tan sutil aquel rasgo inusual, haciéndola sentir extraña otra vez. Anormal. Recordándole una vez más por qué no encajaba con las otras chicas, por qué ellas se alejaban deliberadamente y la excluían de sus actividades grupales y por qué ella las dejaba, a sabiendas solamente un estorbo que echaría a perder el ambiente.

¿Y bien? presionó la perra alfa, ayudando para nada a las ganas de llorar que la otra sentía.

Así que en respuesta la joven hizo lo más lógico en aquella situación. Corrió.

C ignoró los gritos de Luna, R y J mientras salía aprisa del baño, secándose a prisa el agua y restos de jabón, poniéndose la yukata de forma evidentemente incorrecta.

Corrió, corrió y corrió.

No le importó caerse ni los moretones que seguro le iban a aparecer, quedarse sin aliento o parecer una completa loca entre la multitud. Sólo quería desaparecer de la vista de todo el mundo.


Independientemente de sus deseos individuales, tenían que volver y seguir con su acto para ganarse el favor de ShogunGekomon, razón por la cual siguieron adelante con el show de talentos a lo American Idol, The X Factor y The Voice, en el cual naturalmente J les pateó el trasero hasta el infinito y más allá con una legendaria interpretación de la mejor vocalista de todos los tiempos.

Resultó pues, que el karma le llegó a A no sólo en forma de una rana con tuba gigante que le hacía ojitos, sino que además le iba a tocar defender sus habladurías para regocijo de todos aquellos que la conocían. Goce del que se les privó como la arpía se sacó de la manga su mejor interpretación de novela latina y fingió un desmayo, de paso ni siquiera uno bueno, mas eso poco le importó a los incautos Gekomon, Otamamon y al regente mismo del castillo.

Aww, man. That sucks.

En cualquier caso, ShogunGekomon les había negado la Digital Key pese a que por lo menos tuvo la decencia de agradecerles el espectáculo, probando una vez más que hasta las criaturas más horribles de éste mundo tenían un corazón más puro que A. Si es que la bruja poseía alguno.

No había mucho que pudiera hacer al respecto, más allá de dejar mediar a Justimon y Witchmon y rezar que estos pudieran llegar a un acuerdo.

Entre tanto, L decidió hacerle una visita a D en el Hospital.

Hey, bro. ¿Cómo te sientes?

69 ni siquiera podía reirse de su propia desgracia, prueba de que todavía le hacia un poco más de reposo antes de poder ser dado de alta. La/él enfermera/o Gekmon que lo llevó a la habitación de su amigo le había dicho que D sería libre de marcharse en unas horas cuando los mareos finalmente se le desaparecieran al hacerse el efecto de la medicina que le habían dado.

Como mierda.

Pregunté cómo te sientes, no lo que eres.

El azabache le enseñó el dedo del medio.

Con amigos como tú para que quiero enemigos —se quejó.

Hey, no sé tú pero pienso que es mejor reír del enfermo que tenerle lástima —se encogió de hombros—. ¿Por qué no me cuentas cómo es que terminaste vomitando tus intestinos, eh?

D se lo pensó. Honestamente, decirle a L era una pésima idea pues sabía que el moreno nunca lo dejaría olvidar esto. Por otro lado si no lo hacía él, Hex se encargaría de venderlo y exagerar los detalles peor que periodista amarillista. Sin más remedio, 69 procedió a contar su relato.

Suena a que fue tu culpa comentó burlón al terminar de escuchar la tragicómica experiencia de D, quien sería su bro, su pana en el alma, su compañero en el crimen y todo lo demás, pero honestamente se había pasado de tarugo en esta ocasión y había que restregárselo a ver si aprendía la lección.


Sus guardianes digitales habían logrado exitosamente llegar a un acuerdo con ShogunGekomon, quien ante sus incrédulas miradas les dejó contemplar la Mystery Key. La cual reveló el secreto tras la incógnita más antigua de los humanos: sus nombres.

L contempló con mórbida curiosidad el pop-up emergente sobre él.

ID-31 Lars McLean.

Los sollozos de una mujer eran ahogados por el sonido de golpes.

Decir que Lars estaba furioso era la subestimación del siglo. Nunca nadie lo había visto tan molesto, a decir verdad. Pero viendo a la joven echa un desastre de lágrimas y maquillaje, con parte de su vestido rasgado, no era de extrañar que tuviera a ese hijo de puta aprovechado clavado al piso a punta de golpes.

¡Lars! —gritó su amigo, la urgencia y preocupación perceptibles en su voz—. Olvídate de ese estúpido y vámonos de aquí antes de que llamen a seguridad.

Lars se detuvo con un gruñido, a regañadientes, reconociendo que el otro tenía razón. Miró una última vez al bastardo y siseó:

No vuelvas a acercarte a ella, ¿oíste?

C se encogió en anticipación.

ID-34 Clair Dupain.

Blanco.

Un espacio pulcro, minimalista y esterilizado. Más allá de los ocasionales pasos fuera de su puerta y las agujas de tejer rozando la una con la otra, todo se encontraba en completo silencio.

A Clair no le importaba, para ser sinceros. Estaba cansada y quería dormir. No tenía ganas de hacer nada, pero las enfermeras insistían en mantenerla ocupada, recalcando que no podía pasar todo el día durmiendo o sin hacer nada, dejando deteriorar sus músculos.

Es su trabajo, se recordó cerrando los ojos. Ni siquiera pudiendo juntar suficiente energía para sentir rabia.

Clair, cariño, hablame de tu día —no era una orden o una petición, sonaba más bien como una plegaria por parte de la anciana sentada al lado de su cama.

Está bien abuela —le sonrió, pero la sonrisa nunca alcanzó sus ojos.


Por su puesto que había llegado la hora de continuar con su viaje. L no tenía nada contra las largas caminatas, pero Witchmon era una tirana desconsiderada que sería incapaz de entender los pesares de andar a pie por tiempo indeterminado aunque le rompieras la escoba, y eso solamente porque la desgraciada seguramente podía levitar por sí misma. Aunque al final todos acabaron debiéndole una.

La comida no fue mucho problema con el rey de la selva y compañía en la tripulación, por lo que todos comieron gracias al esfuerzo en conjunto de hombres y mujeres. Sí, conjunto, porque hasta las que se tiraban de soberanas sabían que a la final, si no trabajaban no comerían ni la sobras.

L honestamente pensó que al menos podrían llegar a Atlantis en una pieza. Gran error.

Los piratas los atacaron cuando más vulnerables se encontraban, en el mundo de los sueños. Los disparos, el caos tras ser enviados por los aires y por poco ahogarse disparó los niveles de adrenalina en el moreno, quien rápidamente nadó hacia R y C cuya problemática era evidente: el argumento de quién dejaría morir a quién y tendría que vivir con ello en la conciencia.

Afortunadamente para la rubia, quien tercamente se negaba a escuchar las plegarias de la castaña por abandonarla como el peso muerto que era, dos de sus compañeros arribaron a su rescate. Lars se hizo cargo del menudo cuerpo de C, quien tiritaba por las aguas frías y tenía tanto los labios como las uñas azules por el evidente cambio de temperatura.

La real MVP resultó ser Witchmon, para sorpresa de todos. Quien al meterlos en su maldito sombrero los sacó volando de allí.

Bueno, al menos a la mayoría de ellos.

¿Cuál es su puto problema? —la retorica del día fue hecha por el nigga una vez a salvo en el interior de Whamon. D, como buen pana del alma, aunque todavía fastidiado por haber sido convertido injustamente en el blanco de los reclamos de la Señorita Autocompasión, respondió de todas formas a la cuestión.

R tiene una visión idílica de cómo debería ser el mundo y comparte el romanticismo de V por la justicia, pero ambos la joden más de lo que ayudan al ser incapaces de ver matices más allá del blanco y el negro. A, como todos sabemos, es el sol de su propio sistema solar y su consciencia egocentrista gira entorno a sí misma y cualquier cosa capaz de reflejar su rostro.

Me refería a K —aclaró L. O Lars, whatever—. El sujeto presenta más cambios hormonales que cualquiera de las seis locas que conocemos en sus menstruaciones.

Ninguno de los dos ha fraternizado con él lo suficiente, así que éste errático comportamiento puede ser natural de él o simplemente los resultados lamentables de sus intentos por encajar tras haberse condenado a sí mismo al ostracismo para empezar —el azabache se encogió de hombros—. Cualquiera que sea el motivo, es un problema que le compete a él y nadie más. Cada quien elige si quiere enfrentar a sus demonios o seguir haciendo un tonto de sí mismo.

¿Sabes? A pesar de que eres un idiota, nadie te da el suficiente crédito.

Same for you, bro —el comentario le valió un juguetón puñetazo en el hombro—. Debajo de toda esa piel de mandril lampiño eres un ser humano bastante competente.

Al menos sé identificar hongos venenosos cuando los veo, Vomicienta.

Shut up.

Los dos rieron, así se vieran como un par de idiotas insensibles tras la pérdida de sus compañeros. ¿Qué podían hacer? Llorar no iba a traer a los otros de vuelta. Sí, era una pena que no todos hubieran logrado salir de ahí– Pero los otros deberían ser más agradecidos de que al menos ellos pudieron escapar.

Lo realmente triste era darse cuenta de que L y D eran realmente los más cuerdos y razonables en aquel grupo de humanos perdidos.

 
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Sorry, I'm dead.
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El que obtuvieran la digital key quedaba ahora en manos de Witchmon y Justimon. V era de los que prefirió confiar en ellos y despejar un poco su mente pues ya habían hecho todo lo posible, J pensaba lo mismo solo que más agradecida de haberse librado de A y tener que tratarla como a una reina, ahora solo eran personas normales con una misión.

66 esperó a que R terminara de hablar con V para poder acompañarla, lo mismo el muchacho del kimono el cual se sintió enormemente aliviado de que las cosas con su amiga se solucionaran y esperaba que se mantuvieran así. Ahora con ya ningún asunto pendiente podía dirigirse donde D se encontraba, aunque no lo hizo solo. Tanto el como Kotemon y Alraumon se encontraban en camino cuando se toparon con L, X y sus respectivos digimon.

¿Todos a ver al vomiton? –preguntó L sonriente logrando contagiar ese mismo animo al de cabellos verdes.

Así es, no vaya a ser que muera de soledad, como los conejos –sostuvo el de ojos dorados dejando de observar al “nigga” y fijando su vista al frente nuevamente.

¿D un conejo? Yo no lo compararía con esa clase de animal sino más bien…-se puso a pensar el albino de brazos cruzados y ya al menos ellos dos se habían enfrascado en una conversación casual.

No, definitivamente es un conejo –insistió 99 ahora con una mirada algo frustrada cosa que causó algo de gracia en el moreno.

Y yo que pensaba compararlo con algún animal acuatico…

¿Cómo un delfín? –completó nuevamente el peliverde- el principio sigue siendo el mismo, animales libidinosos…

¡Jajajaja! ¡Le diré eso cuando lleguemos!

Cuando llegaron a la habitación de hospital K estaba saliendo de la misma, L no pareció reparar mucho en ello y solo procedió a sentarse junto a su amigo así como X lo hizo, sin embargo V levantó una ceja extrañado ¿K y D eran cercanos? ¿Desde cuándo? Su duda se disipó en cuanto vio un botequín que quedó por allí cerca, probablemente solo fue a hacer de apoyo para Buzz Lightyear, nada realmente serio.

Se mantuvo un momento de pie escuchándolos conversar con Sunny en brazos, observando tanto a D como a L con gesto neutral, sin decir nada realmente importante, al menos 69 parecía ya estar mejor, no mostraba signos de cansancio o de mal estar por lo que, lo que sea que le cayó mal ya lo había expulsado y no quedaban rastros de ello.

En cierto momento, al ver que todo volvía a estar en orden hizo una ligera reverencia con la cabeza y se fue en el mayor silencio que le fue posible. Al menos en presencia le devolvió el favor a D de haberse preocupado por el antes por su ojo morado pero no sabía exactamente que aportar, menos aún cuando se encontraban sus amigos de por medio, al menos sus verdaderos amigos. Él aún no sabía cómo considerarse para D.


[...]


¿Ahora a dónde iremos? –preguntó Hero mientras se adelantaba algunos pasos, Sunny apenas estaba acostumbrándose a ser cargada así que observaba a todas partes con un leve sonrojo en la cara pero no parecía del todo incómoda.

Ya estaba pensando en que poder hacer hasta que divisó a lo lejos lo que parecía ser un dojo. Hero fue quien se acercó para comprobar lo que el cartel cercano a la puerta de este decía.

¡Hacen exhibiciones de lucha! –gritó emocionada la digimon y logrando que el rostro del V igualmente se iluminara, Sunny era nueva en los hobbies de ambos así que les miró curiosa pero no dijo nada, supuso que tendría que esperar a verlo con sus propios ojos.

Antes de poder entrar chocaron con K, momento en el que 99 se dio su tiempo de pensar sobre ese muchacho, ahora que lo recordaba siempre lo veía solo, quizás solo dando miradas furtivas a L pero nada más, aunque en las aguas termales también habló un poco con D. No tenían ningún tipo de lazo en lo absoluto pero esa no era razón para ser descortés, así que lo invitó a la función. Si el moreno cargaba siempre consigo una espada que le vio usarla varias veces, probablemente le interesaría saber un poco más sobre lucha.

En cuanto aceptó supo que al menos compartía intereses con alguien en el grupo, lo malo fue ese comentario innecesario con respecto a su kimono. Tal vez solo estaba intentando ser cortés así que se ahorro el drama que pudo haber armado por ello, de hecho, solo frunció un poco el ceño mirando hacia uno de los lados, se llevó las mangas que cubrían sus manos al rostro intentando tapar la mitad inferior de este y esconder un poco del sonrojo que se le había formado y se permitió carraspear apenas para ahorrarse comentarios hasta que ambos entraron al dojo.

Había unos cuantos espectadores más además de ellos, los mismos que tomaron asiento sobre unos cojines repartidos en el suelo y así esperaron a que el show comenzara. Tan pronto Shurimon y Ninjamon aparecieron entre una nube de humo causada por las típicas bombas ninja, el público aplaudió y entre ellos V y sus dos acompañantes digimon.

¡Gracias por haber venido a nuestras exhibición de combate! –habló Ninjamon haciendo una reverencia junto a su compañero- espero que puedan aprender mucho de ella o simplemente se diviertan, a propósito, estamos buscando nuevos aplicantes.

Quien desee estudiar en el dojo solo debe pedir su fórmula de inscripción, al final de la exhibición daremos una muestra de nuestras clases sin costo alguno para todos los interesados –con las palabras de Shurimon a V y Hero se les encendieron los ojos de entusiasmo. Es una lástima que no pudiesen quedarse en ese lugar para ser estudiantes fijos pero al menos podían tener unas lecciones express.


Los ataques de los digimon fueron seguidos de cerca por los orbes del peliverde, sintiéndose fascinado por cada movimiento al menos hasta que llegó la hora del pequeño entrenamiento de prueba, luego seguirían con la segunda función en la que, claramente, V pensaba quedarse.

¿Seguro que puedes moverte bien con eso? –preguntó shurimon señalando su kimono.

La verdad es que no, pero puedo hacer el intento, no se preocupen por eso –se apresuró a decir el humano mientras veía como otros digimon y K también se sumaban a la lección.

Fue bastante incómodo ejecutar movimientos con sus ropas actuales pero no hubo de otra, simplemente se resignó a ello con tal de poder aprender nuevas formas de defenderse a sí mismo, lo mismo que hacían Kotemon y Alraumon. Fue al final de esa clase cuando Ninjamon se le acercó con una sonrisa.

Lo has hecho bien para ser…lo que sea que seas –intentó decir sin ofender pero en verdad, 99 no estaba para nada ofendido sino que acostumbrado- Deberíamos hasta recompensarte.

¿Lo harían? –preguntó el muchacho y luego se llevó una mano a la nuca- hay algo que tengo en mente..si no es demasiado.

Se sentía mal por pedir algo a cambio pero toda impresión que pudo causar en los digimon al principio por aquello cambió en cuanto se acercó a ellos y les susurró lo que quería. En su lugar, ambos parecieron felices de escuchar aquello, como si cierta simpatía les despertara antes de que Ninjamon se retirara trotando para adentrarse en el dojo.

¡Se que tenía unos por aquí, no me tardo!


[…]


Al salir del dojo se sintió satisfecho aún bajo la mirada de Sunny y Hero que no pudieron averiguar qué fue lo que pasó durante los entrenamientos. Cuando su curiosidad alcanzó el punto más alto, Kotemon se atrevió a romper el silencio.

¿Y qué fue lo que te dieron, V?

Cierren los ojos –pidió a ambos sin poder ocultar su sonrisa y solo cuando los dos digimon cerraron sus ojos, procedió a dejar con toda delicadeza algo sobre sus cabezas- ya pueden abrirlos.

Esa fue la única recompensa que V quería de sus maestros temporales y ni siquiera fue para él, se trataba solo de un par de lazos de color entre rojo y rosado, iguales a los que los Gekomon del palacio de Shogungekomon usaban para identificarse como hembras, uno para cada uno. Ellos no notaron el cambio inmediatamente sino hasta verse el uno al otro, emocionadas, soltando sonidos agudos hasta que buscaron un estanque en el cual pudieran ver sus reflejos.

¿Les gusta? –V se puso en cuclillas para estar a la altura de ambas y de inmediato sintió un abrazo de las dos, uno que no tardó en devolverles con cariño.

¡Gracias! –escuchó decir a Hero.

Lo que sea para mis amigas.


[…]

J se dedicó a seguir a R como hacía normalmente, acompañada de él siempre alerta Sweety y el obediente Beauty. Decidieron usar su tiempo libre para pasear un poco y llevar a C con ellas, cosa que no era del todo malo pues J se estaba acostumbrando a la presencia de la tímida muchacha solo que…algo no parecía andar del todo bien. A pesar de que ignoró las cosas dichas por Luna pues estas prácticamente le resbalaban, no sintió que sucediera lo mismo con R. En el fondo sabía que su amiga estaba todo el tiempo culpándose por cosas que no le correspondían pero ¿Qué podía hacer al respecto? Por el momento decidió no intervenir ante ese pequeño conflicto entre el digimon y la rubia, sino fingirse completamente externa e ignorante.

Cuando K dispuso de su amiga, J se quedó con C y el resto de los digimon acompañantes incluyendo a Lucemon a quien decidió molestar primero, el que sintió que la pelirrosa lo abrazaba por detrás.

¿Quieres encender fuegos artificiales? –le preguntó frotando su mejilla contra la del ángel cariñosamente.

J se encargó de conseguir tantos fuegos artificiales para ella como para los cuatro digimon y C. Para su sorpresa Sweety no pareció molesto de que 66 mostrara afecto por el ángel, de hecho se lo veía muy relajado y eso solo podía significar que le tenía confianza al digimon luego de convivir tanto tiempo con él en Never Ever Land, claro que no era el caso con Beauty con el que siempre parecían tener desacuerdos y al que se le podían notar los celos desde el espacio por tener que compartir a la chica ahora con Lucemon.

¿Saben lo que dicen sobre estos fuegos? –comentó ella para todos los reunidos, pasando aquellas pequeñas cuerdas de las cuales empezó a encender el extremo- si eres quien termina con el que queda encendido más tiempo, puedes pedir un deseo –explicó ahora ella también poniéndose en cuclillas como el resto para encender ese pequeño fuego artificial y esperar.

¡¿Eso es cierto?! –claro que J olvidó la facilidad que tenía Lucemon para entender esas cosas, no se le hizo extraño que el rostro se le encendiera en alegría y hasta los ojos le brillaran por la posibilidad.

Me gusta pensar que así es –le respondió ella con una sonrisa contenta.

Permanecieron unos minutos en silencio al menos hasta que J se atrevió a romperlo, levantando la mirada y buscando la de C a quien le dedicó su comentario sin mucho tacto, sin importarle que los digimon estuvieran ahí.

Deberías dejar de seguir las tonterías de A –soltó sin más- si sigues en ese plan tendré que jalarte para evitar que sigas.

¿Desde cuándo te importa? –por supuesto que debió esperarse que Luna metiera sus narices en el asunto pero ella no era como R.

Cuando A nos vuelve sus sirvientes a todos, es normal reflexionar al respecto, por supuesto no me considero una heroína pero veo que dejar que C haga su voluntad tampoco es buena idea para su integridad –al decir aquello no cambió su rostro neutral en ningún momento, no mostró un asomo de expresión alguna lo que solo denotaba que en ocasiones, tal como había pasado con B hace unos momentos, J podía ser muy fría si así lo deseaba- no suelo meterme en la vida de otros pero creo que hacer la vista gorda de ahora en adelante sería una tontería, pueden considerarlo como gusten…además –solo entonces una pequeña sonrisa volvió a sus facciones- R así lo quiere, solo quiero decirles que lo que necesiten de ahora en más pueden pedírmelo…somos un equipo ¿Saben? Andar en solitario no resolverá nada cuando ya vimos que para regresar a nuestro mundo tendremos que unir fuerzas –entonces levantó ambas cejas y unió los labios nuevamente en una línea recta- pueden hacerse las difíciles pero…yo haré lo que me venga en gana, si tengo que ayudarlas aunque no quieran, lo voy a hacer y punto. Ódienme por eso, no me importa.

Sweety no pudo evitar reírse por lo bajo al descubrir cuál era la forma de ofrecerse como amiga de 66, con 71 eso había sido más natural pero al parecer no lo sería con la indefensa C.


[…]


Decidió dejar ir a sus amigas para que probaran los juegos de la plaza, era un gusto ver que ahora con Sunny junto a ellos, Hero tenía a otra amiga en quien confiar y charlar, V se cansaba solo de verlas a lo lejos corretear y ver los distintos puestos de la plaza. Allí se mantuvieron hasta escuchar las campanadas del palacio que les indicaba que debían de regresar.

Todos se vieron allí reunidos para darse cuenta de que sus niñeros, Witchmon y Justimon lograron establecer un acuerdo con el Shogun quien les mostró la Mystery Key.

Esta Digital Key ha mantenido nuestro Misty Swamp a salvo durante mucho tiempo. Una vez que se las entreguemos, la barrera de la bruma espesa desaparecerá

¿Acaso solo V y J se dieron cuenta de lo que eso significaba? Ambos humanos abrieron los ojos de par en par al escuchar y comprender aquello. Así que por eso no querían entregarles la llave, significa que los próximos sitios que visitaran ¿También se quedarían desprotegidos al arrebatarles aquello que les protegía? ¿Por qué sonaba eso tan mal?

Sin embargo no pudieron preguntar nada o pensar demasiado en ello pues la Mystery Key hizo lo suyo revelando algo que robó por completo la atención de cada uno: Sus nombres.


ID-99: Valentine Graves

ID-66: Jasper De Felice

Cada quien leyó su propio nombre con extrañeza y solo tras unos instantes, revisaron el nombre de los demás con curiosidad, intentando que no sea demasiado obvio el que estaban metiendo sus narices donde no les correspondía, tuvieron que disimularlo.

Lo que los detuvo de curiosear fueron sus fuertes dolores de cabeza, era de esperarse si se trataba de recuperar un recuerdo.




¿Dónde estás? Valentine ~ -canturreaba la voz de un hombre al cual no podía ver, solo sus pies eran visibles mientras caminaba en los alrededores. Todo se veía muy pequeño pero sobre todo, muy muy abajo lo que le dio la idea de que definitivamente estaba debajo de algo.

Las risitas con voz aguda delataron su posición, haciendo que un rostro se asomara por debajo de lo que parecía una mesa baja y las manos al poco tiempo aparecieran para sacarlo de ese lugar.

¡Te encontré! –en cuanto fue sacado de ahí pudo ver mejor al hombre de cabellos blancos, el mismo que le sonreía y ahora lo abrazaba contra si dándole un beso sobre la sien.

Todo parecía ir bien entre ellos hasta que el sonido de una radio interrumpió. Pudo sentir como la sonrisa en su cara se borraba al ver al adulto arrimarse a la pequeña mesa de centro y levantar aquel aparato.

Papá tiene que ir a trabajar ¿Si, campeón? –le dijo dejándolo sentado sobre un mullido y pálido sofá, luego pasando a despeinarlo ligeramente con cariño- cuida bien de mamá hasta que yo regrese.




¡Mi pequeña Jasper es toda una artista!

La niña sintió como la alejaban del televisor para abrazarla. Aquella mujer estaba también sentada sobre la alfombra, pasando a depositar varios besos sobre el rostro de la pequeña que sostenía en sus manos un micrófono de juguete con el que había estado cantando y bailando, al compas de videoclip que tenía frente a sus narices.

¿Qué vas a ser cuando crezcas, Jazz? –preguntó la fémina, la cual se veía muy joven para ser incluso, madre. Ella hizo a un lado algunos mechones de cabello desordenados de la menor.

¡Quiero cantar como mamá! –y ante la respuesta volvió a recibir cariños, soltando risitas con cada uno de ellos.




J se llevó las manos a la boca de sorpresa, mirando hacia abajo con la mirada perdida lo mismo que V. Para ambos era algo chocante descubrir que tenían alguien que los esperaba en el mundo humano, una familia o al menos parte de ella. 99 se llevó una mano inconscientemente buscando su chamarra, recordando que no la tenía encima y por alguna razón alarmándose por ello.
Cada digimon que acompañaba a ambos se aseguró de contenerles. Kotemon jaló de inmediato de la ropa de V logrando que este le levantara en brazos y Alraumon se subió por su cuenta a su espalda. Por el lado de 66, Sweety encendió una pequeña llamarada en uno de sus dedos y apenas la movió para que se posara delante de su rostro para despertarla del transe. La muchacha entonces entornó sus ojos hacia él y sonrío aún con los ojos cristalinos, pasando a depositar una caricia sobre la cabeza del pequeño diablillo, todo delante de un confundi
do Beauty.



[…]


Durante la cena no sucedió nada interesante. Valentine quiso darle una probada al sake que le sirvieron, descubriendo que por alguna razón el sabor se le hacía bastante familiar. Lo miró con cierta curiosidad e incluso se sirvió un poco más en cuanto tuvo la oportunidad de tomar una de las botellas sin que K o B se las agotaran, aún así no terminó borracho como sus compañeros.

Todos están bebiendo esto ¿Puedo hacerlo yo también? –preguntó Lucemon curioso. Valentine le miró algo dudoso pero a finales sonrió un poco.

Solo un poco, muy poco –le aconsejó mientras le daba de ese pequeño platito que el mismo estaba utilizando, apenas unas gotitas le sirvió para que pudiera degustar el alcohol y casi explotaba en risas al ver cómo, inmediatamente tras probarlo en ángel fruncía la cara. La típica reacción de un niño.

Por su parte, Jasper no tenía ánimos de volver a cantar, prefirió mantenerse junto a Rosemary y Simon como de costumbre, estaba bastante conforme de saber el nombre de su amiga ahora y también del resto, se sentía de alguna forma menos perdida que antes.

Apenas si dedicó unos segundos de su tiempo a ver a Benjamin y negar con la cabeza en silencio, hombres, todos iguales.


[…]


La gran mayoría ya se había recostado o al menos pensaban hacerlos. Jasper se había acomodado en su futón cercano a Rosemary e invitado a Sweety y a Beauty a dormir a cada uno de sus lados, sin hacerse demasiado problema a pesar de estar en el suelo, solo recogió su cabello en una trenza como era su costumbre y se entregó al sueño.

Valentine por su lado estaba teniendo problemas para dormir pero no lo demostró en un inicio, prefirió fingir para que Hero y Sunny lograran conciliar el sueño y solo tras asegurarse de que estaban dormidos se sentó sobre el futon en el mayor silencio que le fue posible.

69 acababa de regresar tras haberse levantado para ir al baño hace unos momentos, apenas cerró la puerta corrediza tras él cuando sintió una mano que le tapó la boca de repente. 99 ahora se llevaba un dedo sobre los labios pidiéndole que hiciera silencio y solo después de eso, le jaló del brazo para sacarlo fuera habitación.

A esas altas horas de la noche esperaba no encontraran a ningún Gekomon que les ordenara volver a sus aposentos, solo caminó con lentitud por aquellos pasillos de madera abiertos, por los que se tenía acceso y vista al jardín, buscando el sitio adecuado para poder sentarse un momento a conversar. Una vez encontró el sitio correcto, lejos del resto, temeroso por hacer algún ruido que llegara a despertarlos, soltó el brazo de 69 y tomó asiento en la oscuridad y manteniendo los grandes ojos gatunos abiertos, mirando a uno de los estanques.

Necesitaba hablarte un momento ¿Crees estar lo suficientemente despierto? –nunca venía de más preguntar, menos luego de que su compañero hubiese bebido bastante para luego quedarse dormido como un tronco.

El pelinegro soltó un amplio bostezo que le hizo entrecerrar los ojos brevemente mas recobró veloz la compostura, asintiendo con una sonrisa cansada en sus labios.

Estoy agotado pero consciente, si te aprovechas de mí no lo olvidaré — si bien el dejo salir una traviesa risilla su compañero no se mostró tan calmado sobre el asunto, sus ojos permanecieron fijos, transmitiendo el implícito mensaje de que hablaba en serio. D tomó asiento frente a él, sin perder su soltura en ningún momento —. ¿De qué quieres hablar? Debe ser algo importante para que caminemos hasta aquí — 69 entendía a que venía todo el asunto; sin embargo decidió hacerse el desinteresado. Uno nunca sabía, podía estarse confiando de más y 99 podría en su lugar tratar otro tema, como el ambiguo género de su digimon.

Es sobre tu propuesta, seguro no la olvidas, Dakota –con eso estaba seguro de que tendría su atención de inmediato y hasta se permitió decir su nombre. No por nada estuvo curioseando el nombre de los demás cuando la Mystery Key hizo lo suyo, quería saber cómo nombrarlos de allí en más- decidí aceptarla, con una condición –fue directo y ya estaba preparado para cualquier tipo de burlas de parte del pelinegro, así que estiró la mano hacia él y puso un dedo tocándole la frente- no preguntes por qué, eso es todo.

El azabache ladeó el rostro hacía un lado confundido. Una parte de él no daba crédito a la última sentencia.

…¿Es en serio? I mean, ¿esa es tu única condición? — el peli verde respondió afirmativamente con el rostro —. Creí que me pondrías una condición absurda como arrodillarme ante ti o hacer todo el trabajo pesado como compensación, je, je. Admito que eres así de impredecible para mí… A decir verdad, me da gusto que hayas aceptado, Valentine.

No veo sentido en algo como eso, después de todo yo también saldré beneficiado y dijiste que yo era la única persona a la que le ofrecías algo así ¿Cierto? Por lo tanto ya cuento con exclusividad de tu parte, con esas cosas me basta –y apartó su dedo para dejarle ser- fuera de eso no tengo nada más que decir…tal vez solo pedirte disculpas por la forma que te traté antes, no fue correcto –apenas frunció un poco el ceño al decir aquello pero no lo miró, continuó observando al frente donde se encontraba el jardín- puedes volver a dormir si quieres, yo me quedaré un tiempo más despierto.

«Exclusividad… exclusividad… exclusividad…» esa jodida palabra se le quedó metida en la cabeza como sentencia de muerte a Dakota, produciéndole más malestar que reprobar un examen de matemáticas dónde el único reactivo era la suma 1 + 1.

Sí... jejee — no pudo más que soltar una risa nerviosa, agitando la cara de un lado a otro para arrojar la idea fuera de su cerebro por ahora. No estaba en sus planes que lo suyo con V lo limitara más adelante, aunque el peli verde no tenía por qué enterarse. Prefirió concentrarse en lo que ya había ganado antes de que fuese demasiado tarde — En realidad quería preguntarte algo — tragó saliva, se relamió los lamios y suavemente se desplazó aun sentado hasta quedar inmediatamente junto a Valentine —. I want to know if you would like to be my Valentine… starting tonight? — y con la misma carga de seducción en sus palabras, desplazó una de sus manos para abrazar a su compañero por la cintura, recargando su rostro sobre el hombro ajeno, aprovechando la cercanía entre sus cuerpos para aspirar el aroma en el cuello de V.

Hay una cosa que tienes que entender…-una de las cejas de Valentine empezó a temblar como si intentara contenerse en algo, apenas si movió un poco la cabeza para ver a Dakota- igual que tu no tengo memorias, lo que significa que…es como tener experiencia nula en todo esto, no siempre voy a entender a lo que te refieres y mucho menos…tal vez ni sepa cómo hacerlo –tuvo que admitir con el rostro ahora coloreado de un ligero rojo, desviando la mirada de nuevo hacia adelante- ¿Entiendes?

Como si entre todo ese embrollo hubiese habido una aceptación implícita, Dakota comenzó a depositar suaves besos en el cuello ajeno para después terminar lamiéndolo suavemente.

Yo tampoco sé o recuerdo mucho de eso, de ser franco — musitó nada pudoroso mientras la mano que tenía abrazado a Valentine comenzaba a trazar suaves círculos en la cintura del joven —. Pero podemos redescubrirlo juntos. Tú sólo dime cuando algo te moleste o te desagrade y yo me detendré. Gime, si deseas que continúe, así de simple, ¿de acuerdo? — su rostro también estaba enrojecido. Contrario al de V, él era pura excitación hablando — No voy a obligarte hacer nada que tú no quieras…

Gemir ya sería consentirte demasiado -al menos Valentine confiaba en que si algo no le gustaba, podía ponerle un alto de inmediato. Apenas la respiración se le volvió un poco más pesada al sentir el tacto de Dakota sobre su cuello. No estaba seguro de que era lo que pensaba hacer pero no pudo evitar ponerse tenso, parecía una estatua más que una persona solo por los nervios. Prefirió cubrirse la boca con la manga de la yukata que llevaba puesta, aunque eso significara tener que tirar de esta, las mangas no eran largas para que eso fuese posible así que en cambio tuvo que dejar uno de los hombros al descubierto.

Sin decir otra cosa, y en ausencia de un no, Dakota volvió a atacar nuevamente la piel sensible del muchacho, repartiendo suaves besos sobre su hombro, acariciando su abdomen y espalda. Podía sentir el nerviosismo en la rigidez del otro más estaba convencido de que podía derretirlo con el esfuerzo apropiado. Trazo un camino de besos desde el hombro hasta el cuello y subir por él hasta la oreja más próxima del peli verde, comenzando a lamerla suavemente.

¿Quieres continuar? — se atrevió a preguntar, deseoso por explorar más y más piel de aquel apuesto muchacho.

Alguien podría venir –le susurró intranquilo, aunque no estaba seguro de si eso iba a detener a Dakota, era la verdad, aunque ya se hacía una idea de en lo que estaba pensando el otro para sugerirle algo así en medio de un viaje y lo que le esperaba.

Podemos buscar un lugar a solas… — le ronroneó como una mascota desesperada por cariño, besando y lamiendo una y otra vez el cuello a su merced — …por favor.

Sí, es lo que quieres, está bien –no tenía sentido si se negaba ahora, lo cual no significaba que fuera totalmente complaciente con él así que usó una de sus manos para poner uno de sus dedos sobre los labios de Dakota impidiéndole seguir- buena suerte buscando –le dijo haciéndole entender de que, a pesar de que no pidió nada a cambio de aceptar semejante trato, al parecer no podría poner parte de su iniciativa si aún se encontraba inseguro.

¿Qué tal el jardín? — preguntó sin chistar. Él no era de aquellos que se mataba la cabeza buscándole tres pies al gato cuando la solución más evidente estaba frente a él —. Un poco salvaje, en contacto con la naturaleza, a la luz de las estrellas. ¿Qué me dices?

¿Qué es exactamente lo que quieres hacer? –exigió saber primero levantando una ceja pero a finales se detuvo a si mismo llevándose una mano a la frente- Mejor no me lo digas…-y miró de soslayo al jardín, es verdad que podría ser difícil verlos ahí pero básicamente varias ventanas y puertas tenían vista al mismo-…el lugar que sea, si alguien viene, te ahorco –no importa cuántas veces se disculpara con Dakota, al parecer esa forma de hablarle no cambiaría en un tiempo y es que lo primero que venía a su mente cuando lograba apenarlo era alguna especie de amenaza o por el estilo.

Me parece razonable — contestó sonriente sin ser intimidado por la amenaza del otro —. Don’t worry… no pienso hacerte todo esta noche. Quiero tomarme mi tiempo para cuando llegue la ocasión. Hoy tan sólo quiero que ambos nos sintamos cómodos el uno con el otro — besó su mejilla dulcemente antes de ponerse de pie y extenderle la mano — Shall we?

Decidió no decir nada más y solo tomar su mano para ponerse de pie, intentando dejar de mirarle con desconfianza.




[…]



En la mañana siguiente regresaron a sus ropas acostumbradas, seguramente nadie las había extrañado más que Valentine que se sentía sumamente cómodo con unos pantalones puestos y con su chamarra encima, con ella se sentía protegido por alguna razón y además era muy abrigada, siempre que la necesitaba podía contar con su cobijo.

ShogunGekomon los despidió con amabilidad y hasta les dio algo de comida, tanto Valentine como Jasper le dedicaron una sonrisa y una reverencia por su amabilidad, aunque en el fondo 99 continuaba preocupado por eso de que, sin la Mystery Key, el sitio quedaba desprotegido en su totalidad ¿En verdad estarían bien los digimon del pantano? Esperaba el momento indicado para preguntar por ello tanto a Witchmon como a Justimon.

Pero los problemas apenas iban a empezar para todos.

Encontraron un barco en el cual viajar a Atlantis aunque Witchmon tuvo que empeñar algunos bits en ello. Sabían que la bruja se los cobraría en el peor momento y solo podían esperar a que eso sucediera. Jazz incluso abrazó a Lucemon como consuelo tras que Witchmon lo regañara, apoyando su mentón sobre la cabeza del rubio. Vaya que era consentido el ángel.

Tan pronto subieron al barco Justimon empezó a tener mareos, algo que fue suficiente para llamar la atención de Valentine que al igual que Lucemon se prestó a auxiliar al Ultimate, al menos solo permaneciendo junto a él y dándole palmaditas en la espalda al inicio pero pronto se desanimó al saber que no podía hacer nada por él.

Cuando tocó el momento de comer nuevamente se mantuvo justo a Justimon y poco tiempo fue el que se pudo alegrar de que nada le sucediera hasta que se desmayó, volviendo a preocupar al humano y a sus dos digimon acompañantes.

En cuanto les tocó dormir dentro del buque, seguro alguno sintió admiración por Valentine cuando este no se molestó en hacerse su propio espacio junto a Justimon, pudiera vomitarle encima o no. El Ultimate como de costumbre dio prioridad a los chicos por lo que se sentó en un rincón, apoyando la espalda contra una de las paredes. Valentine renunció a su posibilidad de dormir en el suelo y sin siquiera pedir permiso se subió a las piernas del digimon, por el tamaño de este, el humano apenas si le hacía espacio o siquiera peso, haciéndose bolita y apoyándose contra el cuerpo de este, poniéndose su chamarra para tener menos frío. Lo bueno es que la prenda era tan grande que pudo acobijar a Hero y a Alraumon en ella y cerrarla un poco. Cuando Justimon se cruzó de brazos estos quedaron por encima del humano y sus digimon y finalmente en esa posición se entregaron a Morfeo.

Jasper solo buscó su sitio junto a Rosemary como siempre y se rodeó de sus pequeños para conciliar el sueño.


[…]


No existía forma más fea que despertar que esa, un barco hecho pedazos y todos cayendo al mar. El susto de Jesper y Valentine fue mayúsculo e inevitable pero pensaron primero que todo en sus digimon, los cuales se mantuvieron con ellos en todo momento.

66 se asustó al no ver a Rosemary por ninguna parte ni tampoco a C, al menos hasta que el grupo se reunió y ambas fueron auxiliadas por L y N. Hicieron su mejor esfuerzo por mantenerse a flote hasta que Witchmon los juntó y entonces solo quedaba encontrar una forma de defenderse. Valentine se sintió inútil al ver como Justimon tenía que encargarse de todo pero lo que más terminó por sorprenderlo al igual que a la pelirrosa fue el momento en que Hookmon se extinguió frente a ellos.

Tras aquello y de forma tan repentina como rápida, fueron transportados al sombrero de Witchmon y todo se oscureció.


[…]


Todo fue rápido pero conciso, Witchmon los salvó y ahora estaban dentro de un digimon llamando Whamon. Todos seguían en shock y este empeoró en cuanto se dieron cuenta que faltaban varios de ellos. Las reacciones entre los sobrevivientes fueron variopintas e incluso casi una pelea se formó en el grupo. Primero Rosemary y Dakota sostuvieron algo así como una discusión y luego Kaleb explotó contra Lars. Jesper aún estaba abrazando a Rosemary para consolarla por la perdida del resto del grupo pero tan pronto escuchó las palabras “ella” salir de la boca del moreno en su acusación contra el “nigga”, la mirada de la pelirrosa se afiló. No tenía idea de lo que sucedía pero no pensaba permitir que, ahora quedando menos que antes, se estuviese refiriendo a Rosemary o a Clair, se mantuvo alerta de los movimientos del chico hasta que se retiró y en el fondo hasta agradeció que eso sucediera.

¿Qué les pasa a todos? –ella misma aún se sentía dolida, asustada y conmocionada sea por la pérdida de los demás tanto como la muerte de Hookmon. Estaba segura de que, si alguno puso atención al descenso de aquel digimon, la misma incognita que estaba teniendo en ese momento les invadiría ¿Eso podía pasar con sus amigos también?

Miro a Sweety y Beauty que se mantenían junto a Simon, todos alrededor de ellas ¿Qué pasaría si algo así ocurría a sus compañeros digimon? No quería ni imaginar el resultado.

En su momento estiró una de sus manos en dirección a Clair como si la llamara e inesperadamente, Goblimon fue en busca de ella y Luna para juntarla con las otras dos chicas. La pelirrosa le dijo en mudo que pronto se encargaría de revisarla en busca de alguna posible herida.

Valentine fue de los pocos que permaneció en su sitio viendo a los demás, mientras algunos se aislaron y otros buscaron cobijo con sus compañeros, el seguía allí de pie intentando comprender todo lo que acababa de suceder en su totalidad. Las personas sensibles; aunque no tenía nada de malo serlo; como R se lamentaron, está siendo contenida por Jesper. Dakota se alejó para impedir que la discusión pasara a mayores y pronto se vio acompañado de Lars. Buscando con la mirada a cada uno finalmente dio con Lucemon quien no estaba mejor que el resto.

Desde que tenía que asimilar tantas cosas, la cabeza empezó a dolerle al peliverde sin tener una idea acertada de porque, es como si quisiera reaccionar a todo lo que acababa de ocurrir pero no pudiera, algo lo estaba deteniendo dentro de su cabeza y no se sentía del todo bien.

Respiró hondo en busca de su propia calma y solo entonces se dirigió a donde Lucemon a quien le puso una mano sobre la sien, gesto suficiente para que este empezara a llorar de inmediato. Por alguna razón entre todo el griterío, la angustia y el enojo, recordó a quien parecía el niño del grupo más que todos ellos.

Yo pude haber peleado para protegerlos –se lamentaba el rubio intentando secarse las lágrimas con el revés de sus manos.

No fue tu culpa ni la de nadie –V decidió abrazarlo y dejarse caer, sentándose en lo que parecía la enorme lengua de Whamon y cruzando las piernas, dejando que Lucemon se sentara sobre su regazo y así lo rodeó con sus brazos- los piratas nos atacaron, eso nadie lo pudo evitar…-continuó hablándole por lo bajo. Se sonrió apenas cuando sintió a Hero y a Alraumon buscando lugar en el abrazo también, por lo que terminó con sus digimon muy cerca de él, consolándolos antes de volver a su rostro inexpresivo de nuevo- no te culpes, ninguno pudo hacer nada en realidad –aquello era realmente lo que sentía, 99 también quería ser más fuerte y verse superado tan pronto le hizo sentir que sus esfuerzos no valían la pena pero no podía darse el beneficio de dudar o rendirse- estaremos bien, tranquilos –intentó calmar a los tres y cerró los ojos conformándose con sentir a los que consideraba niños con él. Aunque su chamarra estuviese empapada, incluso se permitió librarla de un poco de agua para cubrirlos con ella y así permanecieron un tiempo.



>:CCC ¡Me cansé! XD ¿Porque siempre tengo que escribir tanto? -se corta las venas con galletitas de animalito- me toma básicamente un día entero escribir para este FC...


D Devian Lilith ¡Tenga! -le lanza el post-
ArisuDokuro ArisuDokuro Bastante de C y algunas menciones a L.
X Xx_davex_xX Algunas referencias a K y cuando fueron con V al dojo o3o
Digimaster Digimaster Pocas referencias a B. La disculpa de J para él por aplicarle la ley del hielo llegará en la próxima actu xD
 
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Hero of Charity
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Era un fastidio tener que reposar cuando todos los demás seguían partiéndose los traseros cantando para el sapo barrigón. De menos los doctores le atendieron prontamente y le desintoxicaron. Como sólo fue un trozo pequeño no hubo necesidad de hacerle un lavado estomacal, aquello sí que habría sido irritante. Para su fortuna las visitas no tardaron en llegar, siendo el primero de todos un inesperado K, con perro y oruga verde de paso. El moreno fue tan detallista que hasta le ayudó con un remedio medicinal. Ciertamente D esperaba que funcionara.

Justo cuando que finalmente podría ponerle un dedo encima al chico y así identificar su verdadera personalidad, éste emigro dejándole el piso entero a la caballería de L, X y V.

Que agradable sujeto — se permitió decir viéndolo partir.

L como siempre no perdió tiempo en fraternizar con su persona y humillarlo en el proceso, típico de él. Le habría gustado conversar un poco con el peli verde mas V decidió partir antes de siempre, ni si quiera verbalizando una despedida. Era un poco desilusionante todo eso. Por suerte el nigga no le dio tiempo para deprimirse, lo divirtió y molestó por igual para mantener su cabeza activa, siendo su único órgano disponible al 100% de momento.

¿Cómo fueron las otras presentaciones?

J nos pateó el trasero de lo lindo.

¿Tan buena es? — el nigga hizo un sí con el rostro. Habría que creerle.

Ya después fastidiaría a la señorita pelirosa con el asunto siempre que eso no implicara recibir una bofetada o algo por el estilo.

Cuando por fin lo dieron de alta salió junto con el nigga y sus digimon a pasear por los alrededores. La ciudad sí que era bonita, sus habitantes agradables y ciertamente sabían cómo divertirse. En el tiempo que vagó de un lado a otro se topó con la fémina de cabello negro y actitud de predador.

How you doing, sexy lady? — S se giró sonriente, estaba feliz de ver al azabache hasta que éste continuó con su comentario —. Oí que en tu presentación te dio vueltas la cabeza y por poco le vomitas a la audiencia. Lástima que me perdí tu acto a lo Linda Blair.

Qué puedo decir, tu desgracia me inspiró vaciar mis jugos estomacales — contraatacó la damisela, juguetona pero dura —. Es una sorpresa que sigas entero, juraría que la próxima vez que te viera sería en la morgue.

Hierba mala nunca muere — aseveró sonriente —. Si me disculpas, me muevo a otro lado. El doctor me dijo que nada de forzar mi estómago y tú como que me estás dando nauseas — sin piedad, la chica lo pateo en la pierna —. ¡Auch! ¿Ves lo que digo? Ya hasta me duelen los pies de verte.

Piérdete entonces.

Adiosito~ — dignos los dos, cortaron caminos.





ID-29: Dakota Evans… que curioso nombre.

Suena al de una chica — se burló Hex.

A mí me gusta cómo suena — opinó un conciliador Spice.

Por eso los adoro, son tan disparejos que es imposible que no me alegren el día — dicho esto mimo a cada uno de sus digimon, al primero por ser cruelmente honesto y al segundo por ser un mentiroso adorable, o bien, alguien demasiado dulce como para ser mezquino con su amigo.

De la misma forma que sus personalidades contrastaban, pasaba igual con sus modales en la mesa. Hex se llevaba a la boca lo primero que encontraba sin pena alguna, Spice era más cuidadoso, usando los cubiertos para todo y llevándose bocados pequeños a la boca que degustaba a un ritmo lento. Dakota habría pasado más tiempo perdido en la curiosa interacción de sus digimon sino fuera porque el espectáculo de B llamó su atención y la del nigga.

Ambos intercambiaron miradas, concluyendo un único veredicto

Mala copa — veloces se movilizaron a un lado del peli violeta, uno a cada lado suyo, comenzando a retirar las botellas de sake de su rango de visión.

Chicos, no sean así, déjenme tomar en paz — gimió el tristón Benjamin, balbuceando como buen ebrio perdido en las mieles del alcohol.

Nel, pastel.

Necesitas aprender a controlar sus impulsos — le reprendieron el de cabello negro —. El sake y cualquier alcohol son para disfrute, para alegrarse el alma, no para olvidar penas y hacer como que nada te importa. Eso te volverá un alcohólico.

Y lo decimos por experiencia — replicó el nigga —. Petermon seguramente va que vuela para allá.

B se dejó caer cansado, usando la mesa como almohada y viendo de reojo a Ken.

Más sake, por favor. Lo necesito.

No, lo que tú necesitas es encontrar tu dignidad — le corrigió el nigga.

Y hasta que eso pase, nosotros nos ocuparemos de vaciar las botellas que te tragieron los Gekomon.

Mitad haciéndole un favor a la comunidad y mitad aprovechándose de la situación. Para cuando llegó la hora de la cena, los otros dos tenían las mejillas tan rojas como el tercer varón que babeaba sobre la mesa.





El palacio estaba envuelto en sombras, su única luz era el brillo del cielo estrellado. Dos almas furtivas se desplazaban por los pasillos en cómplice silencio, tomados de la mano, escabulléndose traviesos con temor a ser detectado por la servidumbre o cualquier otro habitante del castillo. Sus acelerados corazones palpitaban en perfecta sincronía. Ambos temerosos pero decididos a completar aquella osada aventura que los impulsaba a mantenerse despiertos.

El azabache siempre por delante, atento a detectar el más mínimo movimiento del ambiente antes de cruzar por el siguiente segmento, su compañero de cabellos verdes vigilaba su espalda y el camino recorrido con anterioridad. Más temeroso de las represalias de ser atrapado en plena noche, no por ello menos cobarde, por más que su futura tarea le ocasionara un abrumador pánico dentro de su cabeza.

Llegar a la planta baja sin ser descubiertos se sintió todo un logro, pese a faltarles la mitad del camino por recorrer. Dakota corrió la puerta que daba al jardín con el mayor cuidado posible, sin abrirla enteramente. Apenas con el espacio suficiente para que los dos pudieran cruzar por la aventura, abandonaron la calidez de la construcción, adentrándose en el frío de la intemperie.

Con cada brisa de aire, Valentine se convencía más y más que aquello era una mala idea. Deseaba regresar. Paradójicamente, seguía avanzando, sin desestimar las sonrisas ocasionales que su captor le dedicaba cada cinco o seis pasos. Fue arrastrado hasta la sección dónde grandes arbustos y árboles se alzaban sobriamente, pues ellos brindarían el camuflaje ideal. Cuando se sintieron lo suficientemente alejados de cualquier ojo indiscreto, pararon, quedando debajo de un frondoso árbol que el pelinegro pensó sería un buen apoyo. Arrinconó a su presa contra el tronco y le sonrió lascivamente, comenzando a recorrer el cuerpo ajeno por encima del kimono.

¿Estás listo? — preguntó seductor, confiado, exudando virilidad por cada poro de su piel. Su acompañante percibió más nervios que antes, una parte de él deseaba suspender todo el teatro.

Tengo frío — buscó excusarse en vano. 69 ahora sí estaba demasiado despierto como para regresar e intentar dormir, no al menos hasta haber agotado sus fuerzas en compañía de 99.

No te preocupes, de eso me encargó yo.

Las manos comenzaron a danzar y palmear con mayor intensidad. Valentine sentía claramente como presionaban su pecho, cintura, caderas y piernas. El color poco a poco le fue subiendo al rostro, no teniendo más opción que girar la cara para evitar ser observado en un estado tan vergonzoso. De hecho intentó cubrirse con las mangas de su kimono, mas Dakota lo superó en velocidad, conduciendo sus frágiles palmas hasta el pecho del perforado con el fin de que lentamente él también se soltara y tuviese la confianza por explorar el cuerpo del otro. Pero Valentine era todo nervios e inseguridades, padecía de timidez hasta para acariciar esos pectorales.

Voy a desabrochar tu kimono, ¿está bien? — fue anunció antes de lo inevitable, en cualquier caso no hubo resistencia.

…Adelante — V no se hizo de rogar, él mismo apoyo para aflojar el cinto de su cintura, retirándolo por completo y dejando que de esta forma su bata fuese abierta poco a poco por el índice derecho de D, quién lo dejo bajar como aguja desde el pecho hasta la pelvis, abriéndola por completo en ese punto y exponiendo en su totalidad la anatomía del peli verde, quién inclusive carecía de cualquier prenda interior.

Por alguna extraña razón, 99 experimentó una mayor ansiedad. Esperaba alguna clase de burla hacia su aspecto físico y en un desesperado intento por menguar el dolor cuando ésta llegara, cerró los ojos con fuerza, con la barbilla apuntando en una dirección diferente al joven frente a él.

Jamás se hubiera imaginado lo que escucharía a continuación.

You’re so fucking sexy… — le susurraron en su oído izquierdo poco antes de estimularlo con la lengua.

Dakota cambió por completo su actitud de dulce encantador por el de un amante hambriento y complaciente. Sus largas manos estimularon con deliciosa insistencia los pezones y el área alrededor de estos, cual si buscara apretar un par de pechos; después descendieron al abdomen dónde dibujaron graciosos círculos que le provocaban pequeñas cosquillas al de ojos caramelos. La siguiente área en recibir mimos fue su espalda, por dentro de la bata que aun llevaba puesta sobre los hombros, la cual servía para capturar el calor de ambos cuerpos. Durante todo este tiempo los labios del azabache en ningún momento descuidaron el cuello y los hombros de V, besándolos, mordisqueándolos con lujuria, lo mismo que los lóbulos de ambos oídos que en ese punto tenían una elevada temperatura, empequeñeciendo abismalmente el frío propio de la noche.

Valentine hizo lo posible por silenciar toda clase de suspiros, morderse los labios cuando presentía que un gemido se le escaparía, y hasta ese momento lo hizo bien. Sin embargo, tan pronto como la lengua del otro comenzó a atacar otras zonas de su cuerpo, se dio cuenta de que era imposible. Jamás en su vida hubiese creído que el tener a alguien humedeciéndole y jugueteando con sus pezones podría hacerle perder los estribos como Dakota lo estaba haciendo en ese instante. Cada lamida ejecutada con precisión le robaba suspiros que definitivamente no deseaba pronunciar. Lo peor de todo fue que su miembro ya no pudo resistir más, haciéndose notar perfectamente erecto entre sus piernas. Dakota trazó un camino de besos hasta el ombligo y ya ahí observó lo que despertó. Sonrió orgulloso antes de reincorporarse.

Parece que lo estás disfrutando mejor de lo que pensé — 99 no tenía cabeza para insultarlo, golpearlo o ignorarlo. Lo que sí es que su conciencia le decía que llegados hasta este punto él también debía poner de su parte.

Quítate la ropa — pidió al azabache, quién ausente de toda pena se desabrochó la yukata y la dejó caer a sus espaldas, valiéndole un reverendo comido que sus 180 centímetros se exhibieran en absoluta desnudez. Su miembro se admiraba igualmente erecto. Queriendo notarlo o no, dos cosas eran evidentes: Dakota también era más largo y robusto en esa área. La perplejidad en Valentine lo hizo querer bromear sobre el asunto.

¿Te gusta lo que ves? — era para subirse el ego, mas se aseguró de pronunciarlo con su acento de conquistador.

Tal vez — 99 no podía negarlo pero tampoco requería afirmarlo, en todo caso eso fue suficiente para el peli negro —. Ven aquí — le invitó al del tatuaje, para que ambos cuerpos se fundieran en un sensual abrazo bajo la copa del árbol; desnudos y excitados.

Tratando de emular lo mejor posible sus lecciones de hace unos cuantos segundos, V comenzó a besar y lamer el cuello, hombros y pecho de Dakota a su propio ritmo, lento y primerizo, pero decidido. El otro respondió bien a las caricias, meciendo su cuerpo contra el otro, produciendo una placentera fricción entre los miembros de ambos. A diferencia suya, D no tenía miedo para expresar abiertamente aquello que lo hacía sentir tan bien. Gemidos y exclamaciones por más brotaron de sus labios sin ser demasiado sonoros para romper la deliciosa intimidad que los cubría. Al mismo tiempo que su boca ganaba experiencia, lo mismo sus brazos y manos, que ya sin temor se perdían en los músculos tonificados del peli negro. Bajo otras circunstancias Graves se sentiría mal por aquello debido a sus múltiples complejos en relación con Evans; en ese momento, empero, era prácticamente irrelevante. Tener esos amplios y fuertes brazos rodeándole, masajeando su cuerpo y brindándole placer era de las experiencias más deliciosas de toda su vida, o de lo que podía recordar de ella.

No obstante, un miligramo de envidia le quedó atorado en la garganta y la única forma de pasarlo fue dejando fluir su instintiva agresión escondida. Empezó con un mordisco a cinco centímetros de la base del cuello y prosiguió con ambas manos arañándole su amplia espalda. En lugar de responder con violencia, Dakota dejó escapar un sonoro gemido.

¿Con que te gusta rudo, eh? — su movimiento de contraataque fue llevar sus manos hasta la retaguardia de Valentine y estrujar ambos glúteos con fuerza después de darle una sonora nalgada a cada una.

V percibió claramente como una descarga de electricidad viajó desde su coxis hasta el cerebro por toda su espina dorsal. No le molestó lo que provocó, en su lugar continuo succionando y succionando ese punto dónde le mordió. Para el amanecer Dakota tendría una hermosa marca negra en ese sitio como recuerdo de su aventura.

Poder masajear con libertad ese redondo trasero, desató en el de ojos negros un impulso desconocido. De repente todos sus movimientos rítmicos se limitaron a apretarlo, estrujarlo con fuerza, abrirlo y asomar sus dedos buscando rozar el orificio de V. Cuando lo encontró y presionó en este, el peli verde finalmente dejó escapar un profundo gemido.

Con una sonrisa de oreja a oreja confiada, Dakota optó por ejercer más presión en esa zona. Esto era demasiado bueno para ser verdad.

¿Quieres que nos besemos? — la pregunta bien podría estar de más a estas alturas, o tal vez no. Valentine estaba reaccionando bien, aunque eso podía acabar de un segundo a otro. Sorpresivamente el peli verde no dijo nada, directamente juntó sus labios con los del otro sellándolos en un beso que le sirvió para ahogar sus penosos gemidos de placer, ignorando la vergüenza de estos con sus orbes cerrados.

Ni si quiera ahí D perdió el dominio de la situación. Abrió la boca y su lengua invadió la cavidad de V, sometiéndolo en el acto. No recordaba absolutamente nada de su vida amorosa, si bien sus instintos le decían que era un experto en el tema, saboreando los labios de su amante con pasión, dilatándolo con una mano y usando la otra para redirigir su miembro hacia el hueco entre las piernas de V, aprovechando la fricción de sus muslos para estimularse, en tanto la erección del otro se masajeaba en medio de ambos abdómenes.

Tan disfrutable era su experiencia que D tardó en reparar la facilidad con la que su dedo medio podía entrar y salir del interior de V. Decidió seguir probando suerte. Suspendió brevemente el beso para ensalivar sus dedos, volviendo a introducir el dedo medio seguido por el índice. Nuevamente un sonrojado peliverde gimió intensamente y se entregó a los labios del moreno, abrazándolo por el cuello sin intención de dejarlo ir.

El juego de fricciones se mantuvo en ese estadio hasta que los dos dedos entraban y salían con facilidad, estando un tercero a instantes de hacerle compañía. Dakota no quería pensar demasiado en el asunto pero evidentemente el cuerpo de Valentine estaba acostumbrado a ese trato. No es como si pudiera culparlo, sus propias caderas, la manera en que lo estimulaba con dedos y bocas también hacían alusión a su propia experiencia. Ninguno de los dos era una blanca palomita.

Valentine… Quiero estar dentro de ti — le susurró suplicante en uno de sus oídos, ya perfectamente acostumbrados a las atenciones de los labios y dientes del oji negro. El sonrojado varón de 179 cm sufría de nuevas e intensas cavilaciones que lo impulsaban a retroceder y no dejarse. Sin embargo, su propio instinto animal resultó ser más fuerte que su razón.

Hazlo despacio — fue lo único que pidió, dándole un suave y fugaz beso a su amante para después girarse de espaldas, dejar caer su rosado kimono y ponerse a merced del otro.

Dakota descendió lentamente besando toda la espalda de V, deteniéndose para saborear sus glúteos con mordidas suaves que generaban poderosos estremecimientos en el otro. Ubicó su lengua en su entrada y la humedeció lo mejor posible, llenándola con suficiente saliva para que sus dedos resbalaran en él.

Tal vez ya estaba listo, tal vez no. Cualquiera que fuese el caso no podía contenerse más. Colocó su glande justo en el orificio y respiró.

Voy a entrar — sin dar otro aviso, comenzó a abrirse paso entre las estrechas y calientes carnes del vulnerable Valentine, aquel que arqueó su espalda grácilmente al experimentar la sublime sensación de ser llenado, mientras las manos de Dakota apretaban sus glúteos con fuerza, abriéndolos para que su virilidad penetrase con mayor profundidad.

Fuertes gemidos escaparon del sumiso, quién tenía sus manos y codos apoyados contra el frondoso árbol para poder sobre llevar el esfuerzo. Cuando sintió los testículos del peli negro rozar con sus carnes supo que finalmente estaba lleno, y una extraña sensación de autosatisfacción dibujó una sonrisa orgullosa en su rostro. Por otro lado, eso no significaba que estuviera en las mejores condiciones para comenzar un vaivén. Tomó las manos en sus posaderas y las guio hasta su pecho, deseaba ser abrazado.

Quédate así un rato — solicitó sensualmente a su pareja, aquel que le correspondió besando su cuello con suavidad. V apreció el gesto, acariciando su varonil barbilla por unos segundos, antes de girar sobre su hombro para que pudieran unir sus lenguas nuevamente. Con el escaso brillo de las estrellas se deleitó observando a D quién lo besaba con los ojos cerrados. ¿En qué momento ambos habían comenzado a sudar?

Las molestias iniciales de ser invadido cedieron, dando el mismo la señal de estar dispuesto a continuar arqueando más y más su espalda contra el árbol. Dakota no dio vueltas al asunto, comenzó a sacar una pequeña porción de su miembro sólo para enterrarla con fuerza al siguiente instante. Así subsecuentemente continuó con los vaivenes, que a medida que se hacían más veloces también implicaban una mayor cantidad de carne entrando y saliendo.

La experiencia era tan abrumadoramente deliciosa que V olvidó morderse la lengua para mantener el silencio. Sus suspiros profundos y gemidos eran silenciosos pero lo suficientemente sonoros para que D supiera el excelente trabajo que estaba haciendo brindándole placer. Los dedos del pelinegro recorrían con maestría cada centímetro de piel desnuda a su disposición, mas también había intervalos de tiempo dónde únicamente le tomaba con fuerza por las caderas, la cintura o los hombros con el fin de empalarlo potentemente con gran rapidez. Quisiera o no, durante esos periodos de tiempo era imposible que a V no se le escapara un pequeño grito debido a inquietante sensación que ser penetrado de esa forma le producía. Tanto se deleitaba con la hombría de ajena en su interior que él mismo restregaba sus caderas contra la pelvis del otro mientras se auto-complacía; reinsertaba el miembro en su interior tan pronto se salía y hasta exigía ser tratado con más rudeza en las embestidas. D complacía sus caprichos generosamente.

Pasaron varios minutos en esa posición y ambos podían sentir el clímax aproximarse. Sin embargo, el dominante se negaba a que terminaran de esa forma. Deseaba observar el rostro de 99 llegado al orgasmo, sólo así podría irse a la cama satisfecho. Retiró su miembro por un momento y obligó al otro a girarse para quedar frente a frente. En ese momento, lo besó con pasión.

Abrázate a mi cuello y no te sueltes — le ordenó tras separarse. V obedeció, estaba demasiado intoxicado de lujuria como para pensar en otra cosa. D aprovechó entonces para cargarlo de las piernas, usando como punto de apoyo el tronco del árbol para que de esa forma el de ojos caramelo se mantuviera suspendido por unos segundos, suficiente para conducir el glande de nuevo a su entrada. La gravedad hizo lo suyo y de un momento a otro volvió a estar lleno, abrazando a 69 por el cuello con sus brazos y también rodeando su cintura con sus piernas. El de alas negras lo mantenía sujeto por los muslos, los cuales elevaba ligeramente para después dejarlos caer, consiguiendo de esa forma penetraciones más profundas y placenteras.

Sin importarle el esfuerzo físico extra que esa actividad requería, Dakota mantuvo las embestidas fuertes y rápidas, provocadoras de gemido tan sonoros que una vez más debían besarse para callarlos. El cerebro de Valentine estaba a todo lo que daba, recibiendo mil descargas por segundo con cada estremecimiento en su interior. Su diestra abandonó el cuello del peli negro para poder masturbarse. Ya no podía postergarlo, necesitaba venirse cuanto antes. A su vez, las contracciones que su excitación provocaban estimulaban más y más la virilidad de Dakota, el tampoco resistiría mucho tiempo.

Con un fuerte apretón por parte de su diestra, chorros de semen fueron vaciados entre los abdómenes de ambos varones, la excitación fue tan grande que el beso que compartían se profundizó hasta robarles el aliento. Cuatro embestidas más tarde él mismo percibió como su interior era invadido por un caliente y espeso líquido. La semilla de 69 se vació entera dentro de él llegando hasta escurrirse entre sus piernas. Era una sensación indescriptiblemente gloriosa que seguía haciendo estragos en su sistema nervioso. Una parte de él deseaba poder detener el tiempo y permanecer suspendido en el orgasmo indefinidamente.

Tras múltiples besos de menor intensidad, Dakota dejó de abrazar a Valentine por la cintura permitiéndole poner sus pies en el suelo para apoyarse. Salió de su interior e inmediatamente deseaba volver a estar dentro de él, conformándose con seguir saboreando dulcemente sus labios.

El peliverde continuaba enviciado por las endorfinas, tenía la mirada perdida en los orbes negros, le sonreía estúpidamente y le revolvía los mechones como una colegiala embelesada por su crush. Cuando regresara a la normalidad seguramente se sentiría mal consigo mismo, hasta entonces era libre de liberar corazones homosexuales sin arrepentimiento.

Me ensuciaste — le reclamó al activo. Más que reclamo, era un mero juego de coqueteo, su rostro lo delataba y los brazos alrededor del cuello del otro también lo hacían —. Ahora voy a tener que limpiar todo lo que dejaste dentro de mí — con ternura le apretó la nariz.

Si gustas yo puedo limpiarte — se ofreció —. O podrías quedarte así y presumir lo que te hice a todos — V manifestó una mueca de molestia pero bastante diluida en comparación a las usuales, seguía en el séptimo cielo.

Eres imposible — le recalcó pellizcándole una mejilla para después soltarle besos de pico una y otra vez.

Lo dices como si te hubiera molestado — comentó apretando la cintura delgada del peli verde —. Dame diez minutos y podremos repetir — V negó con la cabeza para después besarle las mejillas.

Estoy muy cansado — y como prueba de ello bostezó —. Será otro día — D sonrió frente a la promesa en tanto sus manos continuaron jugando con los glúteos de V.

Si fueras una chica tal vez podrías haber quedado embarazada por lo que hicimos — comentó el travieso —. ¿Serías capaz de alumbrar un hijo mío? — el otro no se molestó en usar la lógica y la razón para refutar la posibilidad, simplemente decidió seguir el juego.

Te obligaría a hacerte responsable — y con un beso profundo calló sus tonterías.

Cuando las endorfinas post-orgásmicas se terminaron, el frío de la madrugada se hizo perceptible obligándolos a vestirse y regresar al interior del palacio. Acordaron hacerlo con un pequeño intervalo de distancia, para no levantar sospechas. Tres minutos luego de que V entró para ir al sanitario, D se dirigió directamente a la habitación con los futones, evitando llamar la atención de los durmientes. No obstante, no cerró los ojos hasta asegurarse que V entró y se recostó a un lado de sus digimon.

Hubiese deseado besarlo una vez más, o mínimo desearle buenas noches. Ninguna de las dos era posible en esas circunstancias.

Dakota durmió con la sensación de estrechez alrededor de su pelvis y Valentine podía quedar que aun después de limpiarse, había quedado parte de la esencia de su amante secreto dentro de él.

A partir de esa noche, tendría que vivir con una porción de D dentro de sí mismo.






Se encontraba en un cuarto modesto con las cortinas entrecerradas, frente al televisor y con una palanca en sus manos, jugaba videojuegos como forma de escape para ignorar aquello que estaba sucediendo en ese instante y de lo que no deseaba ser testigo. No importaba si su misión era volarles las cabezas a los personajes del juego o robar autos, la tensión de su casa retornaba a su mente cada dos o tres minutos. Tenía incluso puestos auriculares con el volumen a máxima potencia mientras su teléfono inteligente reproducía una pieza de rock. Los acordes de la guitarra le servían para disfrazar cualquier posible ruido fuera de su habitación.

¡DAKOTA! — el llamado de su padre le obligó a pausar sus actividades. Era obvio que el señor gastó su aliento con llamados modestos antes de rugir el nombre de su primogénito.

El azabache de trece años no quería bajar. No deseaba tener que despedirse, ponerle un punto final a las cosas. Le importaba un bledo el divorcio de sus padres, una parte de él añoraba que todo volviera a la normalidad como dos años atrás.

Eso no pasaría.

¡DAKOTA BAJA DE UNA BUENA VEZ!

¡Ya voy! — replicó para no ganarse más gritos. Aventó la palanca a un lado, los auriculares al otro y salió de su cuarto azotando la puerta. De ahí al pasillo y después a bajar las escaleras.

En la entrada de la casa sus dos padres, cada uno a una distancia prudente del otro, dolidos en su interior. El chico dio pesados pasos en cada escalón, era el más afectado por esa situación y se sentía con el derecho de exteriorizarlo. Ya en la planta baja miró a ambos progenitores como si fuesen dos completos extraños. El no deseaba formar parte de esa desunión.

Dakota, acércate. Despídete de tu madre — le ordenó el hombre de la forma más serena que pudo, no por ello suavizando lo áspero de su lengua. El chico avanzó contra su voluntad, hasta quedar al lado de su padre. Su madre flexionó su espalda para poder besarle la frente.

Voy a extrañarte, hijo — confesó la mujer, ahogando las lágrimas. Dakota siguió su instinto y se prendió de ella como un oso perezoso a su árbol.

No te vayas entonces — suplicó. A su madre se le aguaron los ojos. Su padre, por el contrario, presionó con fuerza sus puños deseoso de separarlos.

Sabes que eso no es posible, Dakota. Debo irme, y tú te quedarás a vivir con papá, fue lo que acordamos — lo separó para poder besarle el rostro. Ella quería con todas sus fuerzas minimizar el daño a su pequeño, algo imposible a estas alturas —. Podrás verme los fines de semana no te preocupes.

Si el juez lo autoriza — sentenció con frialdad el hombre que ahora ocupaba sus labios para fumar un cigarrillo. Ni la mujer ni el chico desearon contradecirlo.

Pórtate bien y sé un buen chico. Nos veremos cuando sea necesario — con esa promesa difícil de cumplir, la madre buscó la separación. No obstante, el chiquillo se negaba a dejarla ir, así tuviera que lastimarla para conseguirlo.

Lo que haces está mal — le acusó el chico de cortos cabellos negros —. Tú lo sabes. Está mal — su madre ahora sí empezó a llorar.

Eso no es cierto, Dakota. Tal vez no puedas entenderlo ahora, pero confió que con el tiempo aprenderás a comprender lo que está pasando — él se negó a hacerlo.

No, mamá. Estás mal, esa otra mujer también está mal… No deben… — se mordió la lengua, pero al final lo soltó —. Es antinatural.

Recibir semejante estigmatización por parte de su único hijo fue como si le estrujaran el corazón para hacerlo trizas. Sin embargo, ella ya no podía detenerse ni echarse para atrás. Había tomado una decisión y la seguiría por más tortuoso que fuese el camino.

Voy a extrañarte, hijo. Te amo.

Si me amaras no te irías — le soltó antes de apartarse y salir corriendo a su habitación. No le importaba no volver a verla jamás.





Ya en el barco de Hookmon le correspondió cooperar para sopesar las carencias del navío. Se retiró su camisa y pantalón, quedando en modesta ropa interior. Se giró modestamente para buscar a Valentine con la mirada pero este se encontraba de espaldas, atendiendo a sus digimon y los llamados de las chicas. Una lástima, le hubiese gustado ver si podía sonrojarlo con las memorias de ayer.

¿Oye, y eso? — Lars le hizo reaccionar, apuntándole directamente a la marca negra que tenía cercana a su cuello. Parecía un moretón pero de consistencia muy diferente.

Ni idea, debe ser un efecto secundario de la medicina de las ranas.

Ay, sí tú, efecto secundario — el nigga no era ningún estúpido, y si bien no tenía muchos recuerdos de los extraños rituales de cortejo humano, aquello era tan obvio que hasta un salvaje como él podía deducir el origen de la mancha —. Desembucha, quién fue — contrario a lo esperado, Dakota jugó al idiota amnésico.

No tengo idea de que hablas. Debió ser un bichito o algo así.

Pues tu bichito sí que sabe dejar marcas — se burló ahora N, mirando con intriga su espalda —. ¿La medicina también causa rasguños? — comentó haciendo alusión a las marcas finas en la espalda. Dakota podía tener un perfecto tatuaje cuya tinta no se desgataba con el paso del tiempo, pero sobre éste se podían distinguir algunas líneas largas e irregulares. Marcas de uñas.

Ese fue Hex — se lavó las manos de inmediato.

Su conducta era sospechosa y de ello se podía concluir cierta obviedad. La persona artífice de esas cicatrice de lujuria no era S, con ella no tenía sentido fingir que las cosas no sucedían. A su vez, se condimentaba más la situación: cualquiera de las candidatas restantes definitivamente no desearían ser expuestas como la compañía de medianoche de Dakota, lo cual explicaba porque el varón se aferraba a preservar su anonimato.

Quién sea que haya sido, está doblemente loca — decretó el mandril albino —. Primero porque no hay si quiera una sola mujer cuerda a bordo, y segundo porque revolcarse contigo es un peligro — D no tenía nada para refutarlo, así que se mantuvo en silencio.

Se arrojó al mar y en compañía de los dos morenos menos acomplejados del grupo, se dispuso a recolectar la mayor cantidad de peces disponibles en el área circundante. En menos de diez minutos agarró el ritmo de ChocoYasha y para los 30 minutos en el agua habían recolectado suficiente para racionar adecuadamente para todos los tripulantes.

Cuando su barriga quedó llena luego de la noble intervención de Rosemary, empezó a hacer cuentas de sus pendientes. Era cierto, necesitaba hablar con Benjamin o el pobre se convertiría en un dependiente del alcohol para enfrentar sus problemas. La conciencia de Evans no se lo permitía, por lo que tan pronto ambos se desocuparon, Dakota lo apartó del grupo para ir a charlar en privado a otra área del barco, dónde el metiche de Hex no los oyera.

¿Cómo te sientes, dude? — le preguntó 69 a 42. Este se achicó de hombros.

Supongo que bien. Ya se me pasó la cruda — comentó por hablar. No sabía a qué venía todo ese rollo —. Si vas a regañarme otra vez, ahórratelo. No quiero escuchar más consejos.

En realidad, my friend, es todo lo contrario — explicó Dakota tomando posición a un lado de su compañero, ambos con las manos puestas sobre el borde del barco admirando el mar que les rodeaba —. Quiero ofrecerte una disculpa por todo lo que te dije antes. Me excedí, no debí presionarte creyendo que hacía lo correcto para derribar tu timidez — Benjamín parpadeó varias veces incrédulo.

¿Lo dices en serio? — D asintió.

Esperaba conseguir que abandonaras esa visión fatalista de las relaciones sin darme cuenta que le estaba echando leña a un caldero de complejos que no sabía que existía. Yo no soy quién para juzgarte como te acercas a las chicas, ni si quiera debería de opinar del asunto, a decir verdad. Es por ello que te ofrezco mis más sinceras disculpas — a modo de prueba extendió su mano. B correspondió esto tras unos segundos de pensarlo detenidamente.

Está bien. Y te agradezco por lo que intentaste… supongo.

No tienes por qué. De aquí en más lo fundamental es que antes de buscar pareja, una cita o cualquier otra cosa estés bien contigo mismo — le palmeó con fuerza el hombro a modo de saludo fraternal —. Primero tú, después ellas. Enfócate en ti, recupera tu autoestima y cuando lo tengas estoy convencido de que sabrás dar el primer paso hacia alguien que te interese. Hasta entonces, cero bromas sobre tus relaciones personales.

Benjamín apreció ese gesto.

Tras intentar enmendar sus diferencias con el chico de mechón purpura se sintió mejor consigo mismo. Una lástima que el bienestar no le durara demasiado tiempo.

Al regresar al salón algo no escapó de sus ojos, y fue la forma en que Valentine se había pegado al cuerpo inconsciente de Justimon tirado sobre el barco. En otro momento aquello se le haría de lo más trivial, pero algo en su cerebro le hacía sospechar del asunto, mirarlo con desconfianza y sí, cierto resentimiento.

Podía ser porque él básicamente había estado en una posición similar al guerrero hace menos de 24 horas, sólo que en vez de recibir atenciones y cuidado del peli verde éste meramente lo había visto de lejos para ser llevado al hospital y después únicamente lo revisó para cerciorarse de que estaba estable. Vaya, él y 99 habían compartido casi dos meses de su existencia inseparablemente al llegar la noche y en ningún momento se mostró tan preocupado por él como ahora estaba por ese digimon.

¿Qué tenía él que no tuviese Justimon?

Aparte del brazo expansible multiusos que podía usar como un arma de tres modalidades, claro.

Por otro lado, si algo le había enseñado la experiencia de ducharse con Lucemon es que Dakota tenía algo que esa caricatura de súper héroe jamás poseería y aquello le constaba a Valentine, podía hacer maravillas.

Así que prácticamente se hallaban en un empate, al parecer. Como sea, un cierto instinto territorial lo hizo avanzar hasta el chico, sus digimon y el Ultimate inconsciente.

¿Te importa si me siento? — fue una pregunta retórica pues al segundo siguiente ya se hallaba sentado a pocos centímetros de Graves, sin verse sospechosamente cercano —. ¿Qué con el muerto? — estaba siendo inusualmente sarcástico, mezquino como casi nunca V lo había escuchado. En su defensa, Evans no encontraba otra forma de proceder luego de ser ignorado toda la mañana y tarde. Una cosa era ser discretos pero actuar como si lo de anoche no hubiese pasado verdaderamente lo estaba cabreando.

Aunque la presencia de Dakota fue inesperada no le molestó, tenía todo el derecho de hacer lo que sea en el sitio del barco que fuere, al menos él y sus digimon lo tomaron con normalidad hasta su último comentario.

No está muerto — V lo miró por unos instantes con el ceño levemente fruncido, como reclamándole solo gestualmente lo poco delicado que había sido —. Sólo se desmayó.

Hero y Sunny se miraron sin decir palabra, sin saber leer la atmosfera realmente.

¡Ah! Y yo que ya estaba haciéndome a la idea de que habría que tirar su cadáver al mar — volvió a arremeter con crueldad, llevándose ambas palmas a su nuca para apoyarse sobre de ellas y extendiendo sus piernas lo mejor que podía, sintiéndose un rey.

Si no vas a decir nada agradable mejor retírate — se vio obligado a decirle el peli verde, cerrando los ojos e intentando llenarse de paciencia, sin ánimos de agregar nada más —. Debí esperar que solo quisieras fastidiarme.

Ahora sí Dakota estaba más que cabreado.

Lo trato con paciencia, con amor, dulzura y a ese imbécil le valía toda la paciencia que había tenido con él, no desde lo del jardín de Shogun, sino mucho antes, desde que llegaron a Never Ever Land. Ahora sí que no lo iba a pasar.

Número uno, oblígame. Nadie es dueño del barco, puedo hacer lo que se me dé la gana — le escupió en la cara con el rostro molesto —. Número dos, tú eres el que lleva fastidiándome toda la mañana. Eres un jodido desconsiderado.

¿Yo te fastidio? — preguntó incrédulo el de ojos dorados ahora abriéndolos de par en par, poco a poco su rostro fue tornándose en uno lleno de confusión, no sabía si sentirse ofendido, extrañado o enojado —. No te he hablado en lo que va del día.

Exactly you fucking genius! — le gritó. Un poco dolido, sí, pero el peli verde era tan ingenuo que difícilmente captaría esa particular emoción en la verborrea del otro —. Gracias por notar que existo, imbécil — las palabras bonitas se le habían acabado, sólo había espacio para la ira y el resentimiento.

Al principio se exaltó por el grito, sobresaltándose apenas un poco, levantando los hombros temblorosos hacia arriba. Ya habiendo sobrepasado la sorpresa inicial se calmó progresivamente, apretando los labios y finalmente las manos sobre las piernas, terminando por bajar la cabeza y cerrar los ojos.

Lo siento, no fue mi intención — fue lo primero que se le ocurrió decir en un bajo tono de voz.

Lo peor para el pelinegro fue tener que callar su conciencia que le exhortaba a intentar enmendar las cosas. No, señor. No iba a dejarse conquistar tan fácil. No bastarían con un par de ojitos de perrito tristón para volver todo a la normalidad. Si él jugaba a hacerse el tonto, D podía hacer lo mismo.

Whatever — se levantó y marchó lejos de ahí. Se había desquitado y eso lo dejo satisfecho, por más amargo que fuese el sabor que dejo la discusión en su boca.

Bien dicen que del odio al amor sólo hay un paso.





Si algún youtuber hiciera un top ten sobre las peores formas de ser despertado, salir volando de un barco hecho pedazo seguramente se encontraría en primer lugar. Ese fue el peor chapuzón que pudo haber recibido, ni tiempo le dio para recobrar la conciencia tranquilamente. Fue un salto al estado de alerta inmediato. Con las pupilas dilatadas para procesar mayor información en medio de tanta oscuridad.

Volteo a ambos lados y lo primero en notar fue el sombrero de hongos y unas alas oscuras que hacían lo posible por salir del agua. Nadó rápidamente hacia ellos, rescatando a Spice y Hex, abrazando al primero y colocando al segundo sobre su cabeza para que pudiera descansar. Ninguno estaba herido de gravedad.

¡Lars! ¡Valentine! — llamó a quienes su corazón le dicto, esperando recibir una señal para poder reagruparse con ellos.

¡Por aquí! — identificó de inmediato la voz del albino, se escuchaba a pocos metros de distancia y en compañía de más personas. Dakota aun no entendía nada de lo que pasaba y quizás eso era bueno, porque mientras se desplazaba en el agua percibió una estructura familiar que no era suya. La espada de Hero flotaba a escasos centímetros de su actual posición. Seguramente la explosión desarmó al Kotemon.

Luego de recolectar el preciado ítem buscó reagruparse con sus nadadores camaradas, de ahí entendió que fueron víctimas de un ataque y lo siguiente fue un movimiento intrépido de Witchmon por sacarlos de ahí.

Resultó exitoso.

Al menos hasta la parte donde él y la señorita perfección intercambiaron opiniones opuestas que le costó ser mandado al rincón de los castigados. Para su suerte el nigga no lo abandonó, de hecho le subió por muchos sus decaídos ánimos.

Ya más tranquilo recordó aquello que tenía sujetado desde hace un buen rato, la katana de madera digital.

Give me a minute — le informó a 31, poniéndose de pie y llegando hasta el sitio dónde aquel sujeto que le provocaba emociones tan dispares se hallaba sentado —. Hey — musitó 69 para llamar su atención y la de sus digimon. Los tres se giraron hacia él —. Encontré esto cuando nadaba… ten Hero, es tuyo.

¡Mi espada! — la Kotemon no esperó ni un segundo para zafarse del abrazo e ir a reclamar su objeto perdido. De paso abrazó una pierna de D —. Muchas gracias, Dakota.

Sí, no hay de qué… — la mirada desconcertada de Valentine lo hizo sentir más culpable, pero se negaba a disculparse por algo que para empezar no fue su error. Sin mediar otra palabra retornó a su lugar de origen, molestando a Lars, Hex y Ash hasta que el cansancio le obligó a cerrar los ojos.






Actualización



Dormir dentro de la mandíbula de un mamífero digital no era precisamente la cosa más cómoda del mundo, pero con el pasar de los minutos, el cansancio de la noche, el desgaste de la huida extrema y otro cúmulo de factores agotadores lograron conciliar el sueño sobre la lengua de Whamon. Durmieron largas horas para recuperar toda su energía. La falta de movimientos bruscos por parte del digimon fue de utilidad para todos, meciéndolos cuidadosamente mientras se aproximaban a la famosa isla.

Los madrugadores tuvieron que descartar sus impulsos de ser activos tan temprano, pues mientras la ballena los transportaba era imposible asomar la cabeza fuera de sus fauces. Aquel sitio oscuro y húmedo no era precisamente la cosa más cómoda de la vida, pero luego de casi morir ahogados, era mejor que nada. Los humanos tuvieron que matar el tiempo teniendo conversaciones con sus digimon o entre ellos, siempre que no se hubiesen peleado durante la madrugada de estrés horas atrás.

Aproximadamente entre las nueve y diez de la mañana, Whamon anunció que estaban próximos a llegar a la paradisíaca isla, por lo que comenzaría a ascender por encima del océano. El cambio de presión afecto a unos cuántos que sufrieron de mareos inmediatos, entre ellos Justimon, desfallecido sobre la lengua del digimon marino.

Ahora abriré mi boca, es posible que un poco de agua se filtre entre mis dientes. Prepárense — advirtió la ballena.

Tres segundos después la luz del día les golpeó en la cara acompañada de la fuerte brisa marina mientras pequeños ríos de agua de mar les empapaban sus pies. Sin embargo, nada de eso les importó. La vista del lugar era simplemente hermosa, y eso que aún faltaban algunos minutos para pisar tierra.

Finalmente… tierra dónde descansar — suspiró un decaído Justimon que no veía la hora de sentir tierra firme bajo sus pies con tal de evitar los mareos.

En cuanto a los humanos, la situación seguía tensa. Pequeños sub-grupos se habían formado dentro de sus filas, algunos completamente incompatibles con los otros. Rosemary seguía sin dirigirle la mirada a Dakota y Annette, quienes a estas alturas no podía importarles menos aquel asunto; el ultra sensible Kaleb se mantenía aislado del resto con excepción de su digimon; y así sucesivamente las divisiones entre sus filas eran notorias. Aquel con el semblante más triste de todos, era Lucemon.

Don’t worry, little angel. Todo va a estar bien — Dakota hacía lo posible por consolar al digimon sagrado, quién si bien no compartía la visión tan cruda de que eran necesarias las pérdidas para llegar al mundo humano, se dejó abrazar.

Ánimo, chico. Nos repondremos de está — Lars le palmeó el hombro al niño alado como muestra de afecto acompañada de una sonrisa triunfante. Por su lado, Sullivan miraba la escena con recelo.

Hipócritas — se quejó mentalmente la rubia. Su boca torcida no pasó desapercibida para J, de pie aun lado de ella.

Veinte minutos más tarde Whamon los depositó en la costa más próxima, explicándoles que a pesar de que Atlantis era una isla dónde la presencia de agua era importante, a él no le apetecía circular alrededor de los canales de agua internos de la ciudad. Todos desembarcaron de las fauces del animal empapándose una vez más los pies hasta llegar a la playa, dónde se llenaron de arena. Más de uno preguntó a la ballena cuánto les costaría el favor, cosa a lo que el digimon champion se negó.

No es necesaria ninguna retribución. Saber que pude traerlos sanos y salvos con vida luego de lo que sufrieron es suficiente para mí. Cuídense y mucha suerte en su viaje — de esa forma tan amena se despidió para volver a sumergirse en el mar profundo.

Cuando todos tocaron tierra no faltó quién se dejase caer dramáticamente la arena. No era para menos, muchos creyeron que no sobrevivirían luego de ser interceptados en plena madrugada. Sus rostros se llenaron de júbilo reconfortante hasta que sus estómagos comenzaron a hacer ruidos, incluidos los de los digimon adultos. Inesperadamente, Justimon les dedicó unas palabras a todos.

Chicos, deseo que me esperen aquí mientras busco conseguir algo de dinero para conseguir provisiones. Witchmon, permanece aquí cuidándolos, ¿de acuerdo?

Sí, sí, como sea — contestó la bruja quién de un segundo a otro sacó una larga silla playera de su sombrero que colocó desinteresadamente sobre la arena para recostarse sobre de ella. Kuro se subió encima de su ama.

Justimon, no es necesario que hagas eso. Nosotros también podemos ayudarte a conseguir alimentos — sugirió el moreno de las rastras.

La bruja también puede ayudarnos, total, ella tiene mucho dinero — soltó sin tapujos Annette a la que la idea de esperar no se le hacía nada gracioso.

No, no. Witchmon ya hizo más que suficiente por nosotros desde el día de ayer, ella merece un descanso — en ese momento la bruja dejó salir un sonoro ronquido, dando a entender que no se movería de su asiento hasta que no hubiese dinero de por medio —. La noche de ayer fui yo quién les falló. No pude defenderlos a todos, a pesar de que esos digimon eran un nivel inferior al mío.

Naturalmente la mayoría discrepaban con esa idea, siendo V uno de los primeros en salir a defenderlo.

¡No fue tu culpa, Justimon! Estabas muy cansado por culpa de los mareos de esa tarde.

Quizás sea cierto pero debí haber hecho algo más — reiteró el guerrero —. Al final fue gracias a Witchmon y Hookmon que salimos con vida, aquellos que pudimos hacerlo — ante el recordatorio, Lucemon se deprimió un poco más —. Lo menos que puedo hacer ahora es conseguir lo suficiente para que desayunemos todos. Por favor, esperen aquí hasta que regrese, haré lo posible por no tardar.

No pudiéndole poner un pero a su petición, humanos y digimon se resignaron a obedecerlo. No obstante, Justimon les asignó una única tarea para realizar durante la espera.

Por favor, hagan las paces entre ustedes. Unión es lo que más necesitamos en este momento tan difícil.

Obviamente era más fácil decirlo que hacerlo, pues tan sólo con sugerirlo el Mega provocó que el ambiente se llenara de una abrumadoramente molesta tensión entre los varios grupos de amistades. Cual si hubiesen recibido la instrucción contraria, se dividieron lo mejor que pudieron.





Un digmon del nivel e Justimon siempre es fácilmente requerido en los alrededores. Gracias a su tiempo de nómada buscador de humanos, aprendió uno o dos trucos sobre cómo hacerse de rápida experiencia profesional en lugares desconocidos. En ciudades tan atractivas y comerciales como Atlantis, siempre se requería gente para desembarcar mercancía importante, por lo que su primera parada fueron los puertos comerciales alrededor de la zona. Cargar enormes cajas de un punto a otro en cuestión de segundos le remuneró al cabo de dos horas un poco más de 1500 bytes, suficientes para costearles a las 30 cabezas a su cuidado un desayuno más o menos decente.

Aprovechó el tiempo que laboró para pedir informes sobre los alrededores, sitios cercanos dónde comer a un módico precio, recibiendo la recomendación de acudir a un mercado a una media hora de la costa, pues al ser zona turística el área próxima a la playa solía ser más cara.

Al volver se sintió desanimado al notar que poco o nada había cambiado desde su partida, Witchmon seguía roncando y aquellos con riñas entre ellos mantenían una distancia prudente y mutuos silencios pasivo-agresivos. Suspiró con cansancio a sabiendas de que poco podía hacer al respecto.

Escuché de un lugar dónde podremos comer a gustos. Está algo lejos de aquí pero valdrá la pena una vez que lleguemos — felices o desganados, todos le siguieron.


Atlantis era una ciudad bellísima, llena de acueductos, ríos, lagos y puentes para que los habitantes no marinos pudieran desplazarse a su gusto. Para llegar al dichoso mercado tuvieron que cruzar por uno de los largos puentes que conectaban con la capital, en cuyo centro se erguía el palacio del gobernante. Por lo que Justimon escuchó, ahí estaría la siguiente Digital Key de su lista. Durante su camino, aquellos que no estaban demasiado concentrados en sus estómagos vacíos pudieron deleitarse con la bella arquitectura que los envolvía, el paisaje esplendoroso y los habitantes sonrientes y serenos. Atlantis era una mezcla de opulencia y paraíso tropical, todo en uno.

A mitad del camino Ash comenzó a sentirse intranquilo. Periódicamente giraba sobre su hombro desconfiado, llegado el punto que requirió hacer notar sus pensamientos en voz alta.

L, nos están siguiendo — informó a su mandril bronceado.

¿Son peligrosos? — preguntó el morenazo sin si quiera hacer el intento por corroborar la información, confiando plenamente en su chiquitín. El Liollmon negó con la cabeza.

Es un solo individuo… aunque tengo la sensación que nos sigue desde que estábamos en la playa.

¿Qué más da? Seguramente nos considera la cosa más exótica del universo y por eso nos stalkea. Caso cerrado, Scooby-doo — Lars no lo sabía, pero en medio de otro más de sus desinteresadas respuestas a lo YOLO acababa de exhibir los míticos poderes psíquicos de los albinos. Ash suspiró cansado sabiendo que era imposible que su humano pusiera dedicación a un asunto ya zanjado, aun así continuó observando sobre su hombro periódicamente.

El mercado del lugar consistía en una amplia variedad de puestos ambulantes, cubiertos con lonas y carpas, dónde una enorme cantidad de digimon se conglomeraba para comprar víveres y múltiples productos. Varios de los lugareños miraron con asombro a los extranjeros, también hubo quienes les hicieron el feo principalmente por el olor a humedad que despedían y el aliento de Whamon impregnado en sus ropas.

Oye, bruja, ¿no puedes darme otro vestido bonito como el de la otra vez? — más que un favor, era una exigencia por parte de Anette. Por supuesto, Witchmon no estaba en posición de tolerar sus desplantes.

Camina y cierra la boca, mocosa — el «NO» quedó más que claro.

Un amplio puesto ambulante con varios asientos disponibles fue el lugar seleccionado por Justimon para que todos comieran acompañados como una enorme familia. O ese era el plan hasta que un bendito anuncio se escuchó desde un altavoz cercano.

¡Vengan al concurso de comelones! ¡Los esperamos!... ¡Vengan!, ¡vengan! ¡Anímense a participar! — ni hizo falta repetir, con el primer aviso bastó para que Dakota y Lars intercambiaran miradas cómplices, seguidas de una obligada intimidación a Benjamín. Los tres varones y algunos de sus digimon emprendieron su camino.

¿A dónde van? — exigió saber Justimon.

Anunciaron un concurso de comida. Yo voy por el primer puesto — informó Lars liderando a la tropa.

No te preocupes, dad. Volveremos tan pronto estemos llenos — le siguió Dakota dando por sentado que no había forma de detenerlos. Jutimon quedó un poco confundido por lo escuchado.

Yo no soy el padre de ellos… ¿Debería dejarlos ir? — la pregunta iba a dirigida a Witchmon, revisando todo el menú a su disposición.

Que hagan lo que se les dé la gana. Ya están bastante grandecitos.

THAKS, MOM! — le gritaron a la bruja ya varios metros adelante, ésta refunfuñó sin poder hacer algo más.

El grupo pidió informes al digimon del altavoz, un Burgarmon adulto que gustoso los condujo hasta el sitio del concurso. Dakota, Lars, Hex, Benjamin, Ken y todos aquellos que decidieron sumarse a la contienda tomaron asiento en una amplia mesa frente al aire libre, dispuesta frente a una gran audiencia. Resultaba que era el aniversario del restaurante de hamburguesas local y por ello sostenían esa amistosa competencia de comer 20 hamburguesas. El ganador, además, recibiría un premio de 10, 000 bytes.

¿A quién le importa el dinero? Yo sólo quiero callar mis tripas — comentó el albino secundado por su bestie.

Amén, hermano.

Cuando todos estuvieron en posición y sus platos de 20 hamburguesas colocados frente a cada uno de los concursantes, Burgarmon adult inició la competencia disparando una salva al aire. Las manos llevaron inmediatamente los trozos de comida a las mandíbulas hambrientas, aunque claro no todos eran dignos oponentes. Benjamin, por ejemplo, comenzó a titubear al llegar a la tercera, no pudiendo si quiera probar la cuarta. Dakota dio todo lo que tenía, completando la mitad del desafío, dejando a su orgullo satisfecho. Solamente ChocoYasha tuvo la hombría, el apetito, y los modales de un mandril para disputarse la corona, haciendo lucir al Panjyamon sentado a su lado como un amateur. Tras 20 deliciosas hamburguesas, el bastardo se coronó campeón.

Los espectadores estallaron en aplausos y victorias, los propios dueños del local se mostraron felices de haber encontrado a su campeón al cual premiaron con un trofeo dorado cuyo interior contenía los 10, 000 bytes. Si eso no era suficiente, a Lars le llovió una groupie.

¡Por todo el océano, eso fue asombroso! ¡No puedo creer que lo hiciste! — un griterío en medio de la multitud se volvió más ruidoso conforme su origen se aproximaba — ¡Jamás había visto comer a un digimon no gigantesco hamburguesas así, pero tú no eres un digimon, ¿cierto?

La artífice de tan peculiares halagos era una digimon con aspecto de anfibio, piel verdosa y vestuario azul, ojos rojos enormes y orejas con forma de aletas, más humanoide que la mayoría de los digimon.

¿Quién es esa? — preguntó en voz alta el despistado albino que no sabía lo que sucedía. Ash se lo resumió con una frase.

La stalker de la que hablaba.

Oh… — fue la inteligente respuesta del Homo chocolatus.

Es un placer conocerlo, galante caballero. Me llamo Ranamon — la doncella extendió su graciosa mano al apuesto galan quién derrochando toda distinción se hurgaba la nariz sin pudor.

Eh… Sí, mi nombre es 31… o Lars, whatever — se limitó a decir. Ranamon correspondió riendo y un curioso Dakota con todo e indigestión se aproximó para ver qué demonios pasaban.

¿Quién es tu amiguita, Romeo?

La stalker que nos espiaba desde la playa, Vomicienta — Lars nunca le perdonaría su error pero en vez de replicar al insulto prefirió concentrarse en presentarse apropiadamente con la digimon a quién en nada le molestó ser señalada como una acosadora, esencialmente porque ella misma sabía que había estado mal desde el inicio.

Lamento si fui muy obvia, no era mi intención darme a notar — Ash le habría explicado que en realidad él fue el único que reparó en su existencia de no ser porque le daba demasiado tedio señalar lo obvio —. Simplemente no pude resistir observarlos de cerca luego de echarles un vistazo. Ustedes son tan exóticos… ¿Qué son y de dónde vienen? Es imposible que lleven demasiado tiempo viviendo en Atlantis, yo lo sabría.

El par de machos se miraron por un segundo en el que acordaron desembuchar todo lo que tenían.

Somos seres humanos y venimos del planeta tierra. Un mundo distinto a este.

Vinimos aquí porque requerimos de las Digital Keys para regresar a nuestro hogar. Nos detuvimos a desayunar y ahora tenemos que buscar a quién rige estos lares. ¿Tienes idea de cómo llegar?

A la rana se le formó una amplia mueca de felicidad y malicia en el rostro, imposible de difuminar su euforia.

Que coincidencia. Sucede que sé cómo llegar al castillo de manera rápida, eficiente y además conseguirles audiencia con el rey Neptunemon y la reina AncientMermaimon.

¡¿Lo dices en serio?! — ninguno de los dos daba crédito a las palabras de la extraña, principalmente por eso, era una extraña. No había nada que necesariamente les inspirara confianza más allá de su radiante personalidad.

Así es, después de todo, yo soy la princesa de Atlantis — se jactó con orgullo —. Y ustedes vienen a buscar a mis padres.






En un inesperado giro de acontecimientos, los comelones se sacaron la lotería, y no necesariamente por los 10,00 bytes que Witchmon le retiró a nigga a modo de saldar parte de la cuenta pendiente por el viaje de Hookmon; sino porque la princesa de Atlantis y nueva fangirl del grupo se ofreció generosamente a llevarlos con sus padres y brindarles apoyo moral en lo que necesitaban. Sobra decir que casi nadie le concedió credibilidad a la joven hasta que con un chasquido de dedos paró el tráfico de la ciudad, prueba de que todos en ella conocían su identidad y la obedecían. No obstante, no era una princesa aprovechada de su condición.

Ranamon tenía una extraña personalidad sociable que le permitía hacer migas fácilmente con la mayoría. Con los varones tomaba la actitud de fan Nº 1 de una banda de pop juvenil. Se abrazaba a Lars y se dejaba colgar de su cuello, invadía el espacio personal de Benjamin jugueteando con su mechón púrpura, revolvía las rastras de N cual si fuesen serpientes que la tenían hipnotizada; pellizcaba a Valentine de los cachetes y a Dokota le admiraba sus perforaciones y el tatuaje de su espalda. El único incómodo con todo ello fue el asocial Kaleb pero hasta a él lo molestó.

Con las féminas el asunto no fue muy diferente. Jasper fue toda linda con Ranamon desde el inicio, y la princesa notó de primera mano la presencia de Claire, tratándola afectuosamente. Rosemary le agradeció toda la ayuda que su apoyo implicaba ganándose la simpatía de la digimon, inclusive la propia Annette encontró cierta compatibilidad con la heredera debido a que ambas eran de la realeza, o en eso insistía 138. Solamente la señorita veneno pareció causarle cierta incomodidad a Ranamon.

Una vez que todos estuvieron en sintonía, la princesa de Atlantis convenció a un grupo de Shellmon que los llevara a través de las lagunas y ríos de la ciudad hasta el castillo, de tal forma que los humanos y digimon se mantendrían seguros acomodados lo mejor posible dentro de sus caparazones. En menos de diez minutos lograron cortar camino hasta llegar al palacio. El castillo de Atlantis resplandecía en toda su gloria.

Esa es mi casa, ¿les gusta? ―, un sí generalizado se hizo escuchar por varios de los presentes a medida que se aproximaban.

Los Shellmon hicieron parada en una de las zonas próximas al palacio. Menos de 15 minutos les tomó caminar hacia su entrada, dónde el personal saludó con reverencias a la princesa Ranamon. La chica era tan extrovertida que casi nunca se mantenía callada, siempre tenía una anécdota curiosa que contar acerca de un pasillo, un cuarto, una escultura o hasta la cortina por dónde los llevaba caminando. La sala del trono, nada cercana a la entrada, era dónde sus padres posiblemente residirían. Ya en la antesala a ese sitio, Ranamon solicitó que se detuvieran.

Primero deben anunciarnos antes de proceder — se acercó a uno de los Orcamon, mozos del palacio para susurrarle en el oído. Éste se movilizó a la sala del trono.

¡La princesa Ranamon y unos nuevos amigos han llegado! — la atmósfera de formalidad quedó desecha tan pronto entraron en el salón.

¡Papi, mami, papis! ¡Miren lo que encontré! — cual niña de preescolar entró presumiendo su flamante hallazgo, un montón de cosas extrañas perdidas en el digimundo —. Son mis nuevos amigos humanos y digimon — explicó, continuando con un listado de nombres —. Lars, Ash, Dakota, Hex, Spice, Benjamin, Ken, Ace… uf vaya que son muchos nombres — requirió tomar aire para continuar. No descanso hasta nombrar a cada uno de los presentes, finalizando con Witchmon, Justimon y Lucemon.

Durante ese tiempo los humanos pudieron observar a las colosales creaturas sentadas en dos tronos que eran bañados por el constante caudal de una cascada. De pronto se hizo obvio porque cada pasillo, portón y ventana del castillo eran gigantescos. El rey superaba los cuatro metros de altura.

Mucho gusto en conocerlos, extraños. Soy el Rey Neptunemon y ella mi esposa, la reina AncientMermaimon. ¿Qué los ha traído a Atlantis? — en lugar de permitir que Justimon explicara, la princesa se les adelantó tan efusiva como siempre.

¡Yo sé, yo sé! — exclamó dando brinquitos en su sitio con la mano extendida, como una estudiante de clase esperando por participar —. Estos chicos vienen de otra dimensión y viajaron aquí por una especie de accidente. Ahora para regresar a su mundo deben recolectar todas las Digital Keys. Los acompañan sus amigos digimon, este fortachón que es como su papá y a esta señora que juega a ser su mamá.

¡No somos sus padres! — los aludidos Justimon y Witchmon hicieron lo posible por lavarse las manos pero nadie les hizo caso, por el contrario, muchos de los chicos rieron por la comparativa.

El punto es que ellos necesitan la Submarine Key. Papi, mami, ¿podrían prestársela? — la actitud tan cándida de la princesa bien podría ser juzgada como ingenuidad o una pureza de corazón más allá de lo normal. En realidad era una mezcla de ambas, y cada uno de sus padres se quedó con una versión. Sin embargo, el rey era quién tenía la última palabra.

Lo lamento mucho, pequeña, pero la Submarine Key es un objeto de trascendental importancia y poderío descomunal. No puedo facilitarla de esa forma a desconocidos — a su hija se le formó un puchero en el rostro, mas la ley era la ley. No obstante, la reina tenía una perspectiva más flexible que aunada a su innata curiosidad la motivó para ahondar más en el asunto.

Disculpen mi imprudencia por señalar algo tan obvio y comprometedor, jóvenes, pero su aspecto no es saludable. Al parecer arribaron a nuestra isla en precarias condiciones. ¿Podrían concederme más detalles acerca del trayecto que siguieron para arribar a la isla? — la voz de la soberana era dulce y compasiva, totalmente antagónica a la firmeza del patriarca. Ello les inspiró confianza para querer sincerarse aunque las cicatrices emocionales del evento siguieran frescas. Al final fue Witchmon quién sin tapujos confesó todo.

Abordamos un barco pesquero desde Mystic Swamp, un Hookmon nos cobró de más pero accedió a traernos aquí. Tuvimos un viaje aburrido y tranquilo, hasta que nos fuimos a dormir, fue entonces que unos piratas destruyeron nuestra nave, nos arrojaron al océano y por poco acaban con nuestras vidas de no haber sido porque salve el pellejo de todos los presentes.

¡Qué horror!

¡Infames!

Ambos gobernantes se sintieron indignados por las terribles noticias, no menos asustada quedó Ranamon quién se cubrió sus labios con sorpresa usando ambas manos.

Sí… como sea, no fue suficiente. El capitán murió con su barco, además perdimos a cuatro humanos y sus digimon. No pude identificarlos en la oscuridad de la noche y sólo nos percatamos de su ausencia cuando ya era demasiado tarde. Por suerte, un Whamon nos arrastró hasta aquí — de esa forma tan seca concluyó la tragedia la bruja. Nadie podía culparla, así fue como ocurrieron los hechos.

Lucemon, de corazón frágil, no aguantó más y rompió en llanto otra vez, abrazándose a sí mismo, lamentándose la muerte de sus amigos y sus digimon, así como su incapacidad para actuar más asertivamente en esa situación. La reina genuinamente conmovida se desprendió de su asiento real y avanzó hasta el niño de cabellos dorados para abrazarlo con ternura.

Ya, ya, pequeño. No hay necesidad de llorar, aún hay esperanza — aseveró la reina, esta vez enfocando su discurso en todos los presentes —. Es posible que ustedes no lo sepan, considerando la juventud de sus compañeros digitales, pero los digimon no morimos. Resurgimos — la declaración tomó por sorpresa a los humanos y sus childs, incluido Lucemon que levantó el semblante entre los brazos de AncientMermaimon esperanzado.

Es verdad lo que dice — la reina asintió amable.

Los digimon somos seres hechos de información. Cuando nuestro cuerpo se descompone en datos, estos tienden a adoptar la forma de digitamas, del que un nuevo digimon brotará.

Oh, así que de ahí vienen los digitamas — exclamó uno de los adolescentes, sorprendido por tan curiosa revelación.

Ella tiene razón, yo soy la prueba viviente de ello — se aproximó a decir Ranamon, con una mueca más sonriente que la de instantes atrás —. No tengo idea de que fue mi vida pasada pero terminé convertida en un digitama. Ese digitama fue encontrado por ellos dos — aludió a los soberanos —. A partir de mi renacimiento, ambos me adoptaron como su hija, me han cuidado y brindado educación. No estés triste, Lucemon — tomó las manos del ángel con las suyas y las apretó con ternura —. Estoy segura de que en su siguiente vida Hookmon tendrá una mejor cuando renazca — el ángel se aferró a esa plegaria al mismo tiempo que sus gráciles brazos rodeaban a Ranamon. Esa explicación también consoló a varios de los humanos, en cao de un percance simplemente tendrían que volver a criar a sus compañeros digimon desde el comienzo, como ya lo habían hecho.

Por otro lado, eso no remediaba por completo la situación.

Dudo que lo humanos contemos con ese mecanismo. Tampoco es como si me interesara descubrirlo — las palabras de Anette eran cruelmente sinceras. Nadie podía refutarlas.

Quizá no pero yo podría brindarles una mejor perspectiva sobre ese asunto — habló esta vez el Rey, imitando a su esposa para llegar al frente de sus nuevos conocidos —. El barco pirata que los atacó pertenecía a CaptainHookmon, ¿cierto? — todos corroboraron esa información —. Como lo pensé, tal vez no todo esté perdido para sus otros amigos humanos.

¿A qué se refiere, señor rey? — preguntó Dakota curioso.

CaptainHookmon tiene fama por traficar a otros digimon como esclavos. Su modus operandi es el mismo que vagamente describieron: explota un barco, recolecta la mercancía de éste y elimina a quién se interpone en su camino. Si se tomó la molestia de batallar contra ustedes teniendo un Ultimate de su lado es obvio que tenía interés en adquirirlos como esclavos — la mueca de terror en todos fue generalizada. Definitivamente habían sido afortunados de escapar sanos y salvos. En el caso de los faltantes sería un problema dar con ellos a estas alturas —. En todo caso, ese sujeto ha causado grandes problemas a la isla. Tengo una vasta armada merodeando la zona en su búsqueda pero de momento me ha sido imposible capturarlo. Informaré a mi ejército para que estén al pendiente de la presencia de cualquier humano en los alrededores, me comprometo a liberar a sus amigos.

Las palabras dulces podían ganar corazones pero la razón siempre estaba exenta de esto. Si hasta el momento no había podido dar con el marino, las probabilidades de que el rey recuperara a X, E y los demás eran casi nulas. En todo caso, era lo mejor que podían sacar de esa situación.

Rey, apreció su preocupación por estos chicos. Es por ello que debo insistir. ¿No hay alguna manera de que pueda facilitarnos su Digital Key? — Justimon no daba su brazo a torcer. El rey tampoco.

Temo que no. Si bien su historia es creíble y por ello han ganado mi simpatía, mi confianza es un asunto muy independiente — recordando aquello que había olvidado, Witchmon sacó de su sombrero los abanicos que ShogunGekomon les obsequió antes de partir, mostrándolos junto con la Mistery Key para corroborar sus palabras —. Oh, puedo reconocer esos utensilios. Sin duda cuentan con la bendición de ShogunGekomon.

En ese caso no veo razón para depender tanto de la llave, querido — interrumpió la reina —. Nuestra isla es prospera, nuestro ejército invencible. No hay motivo que nos una a la llave, será de más utilidad a estos viajeros en su cruzada.

¡Sí, papi! Lo que mami dijo. Ayúdalos, por favor.

Yo…

Tener a ambas féminas en su contra era una obvia debilidad en la seriedad del soberano. La reina pidió que excusaran a la familia real durante un momento, en el que aprovecharon para apartarse de los viajeros y discutir el asunto en privado, a unos metros de dónde los humanos esperaban impacientes por la respuesta sin poder escuchar la conversación. Cada tantos segundos el rey e giraba indeciso hacia los humanos y al retornar su atención a su mujer e hija estas asentían intensas. En lo profundo de sus corazones todos debían estar en deuda con ese par de féminas tan dadivosas y desinteresadas que intercedían por ellos.

Finalmente los tres llegaron a un veredicto.

He decidido considerar otorgarles la Submarine una vez que concluyan una serie de pruebas — típico, no tendrían nada gratis —. En esta isla hay una serie de tesoros escondido, su tarea será recolectarlo. Hay mucho de ustedes así que no deberá ser problema. Sin embargo, ustedes, los humanos, deberán ser quienes pongan más esfuerzo de su parte. ¿Quedó claro?

Misión 3: Atlantis
Objetivo: Reunir los tesoros de Neptunemon
Recompensa: Submarine Key

De acuerdo con Neptunemon, había 7 joyas de colores del arcoíris dispersas por la isla. Los digimon que las poseían podían o no estar enterados de su existencia, es decir que no deberían de sorprenderse si alguno negara la existencia de tales gemas en su poder, ya sea por completo autoconvencimiento o para mentirles deliberadamente. AncientMermaimon les sugirió que se tomaran el tiempo de conocer a esas personas, no dieran nada por sentado y gastaran toda su tarde con ellos de ser necesario.

Antes de partir a las distintas ubicaciones Ranamon los invitó a dejar sus ropas sucias y mojadas en el palacio, para en su lugar vestirse con las distintas prendas que había en el palacio, así fuesen trajes de baño.




Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
Digimaster Digimaster
X Xx_davex_xX
Nick Whitefang Nick Whitefang

Informo que me tarde por hacer el post de Dakota, pero tenía que incluir el porno (?)


Instrucciones:

Tareas de Neptunemon.
Para superar la misión tienen que seguir el siguiente procedimiento: llegan a un lugar, buscan al supuesto dueño de la gema (npc), interactúan con él/ella hasta ganarse su confianza, escuchan su historia de vida y después de eso les obsequiaran la gema que les mandó a buscar Neptunemon.

-Guardería de los digitamas (2 personas)
Npc: Togemon y Evilmon
Descripción: Los dos adultos son los actuales encargados de la guardería de digimon y digitamas, obviamente el sitio es semejante a Never Ever Land y sus responsabilidades son básicamente las mismas. Su trabajo es cuidar de los digimon bebés hasta que sean adoptados por otros digimon o alcancen el estadio de child.
Historias: Ambos digimon comparten un mismo origen: solían ser digimon que nacieron en la guardería y que nadie quiso adoptar. A pesar de que sufrieron soledad y burlas porque nadie los quiso, aprendieron a superar eso y decidieron convertirse en cuidadores, para que aquellos baby que nadie se llevaría no se sintieran abandonados.
Gema: Amarilla


-Auxiliando en el asilo (2 personas)
Npc: Jijimon y Babamon
Descripción: La pareja de ancianos son de los más cascarrabias del lugar, Babamon se pelea con todos porque piensa que la gente toma sus cosas sin pedir permiso y Jijimon es demasiado perezoso para salirse de la cama. A los enfermeros les es difícil lidiar con ellos.
Historia: Ellos solían ser doctores cuando eran más jóvenes pero con la edad llegaron complicaciones. Babamon empezó a perder la memoria y comenzó a creer que las demás personas hurtaban sus cosas. Ella está consciente de que no siempre es así mas no puede evitar dejar de ser agresiva. Jijimon ha perdido la audición y es muy miedoso para admitirlo, la pérdida de esa facultad lo ha sumido en la gran melancolía. El gran consuelo de ambos es que aún se tienen el uno al otro, en las buenas y en las malas, como cuando eran jóvenes.
Gema: Naranja


-Serenata para el corazón (2 personas)
Npc: Sirenmon
Descripción: Sirenmon es una trovadora que se dedica a cantarles a los enamorados. El problema es que no lo hace bajo contrato, sino que ella misma se da la libertad de cantarle a quienes ve en la acera pública, asumiendo que dos completos desconocidos son pareja cuando no es así. Está empeñada en tararear para dos individuos que se amen.
Historia: Sirenmon pertenecía a un coro de otros digimon como ella. Tenía una mejor amiga a la que le contaba todos sus secretos y estaba enamorada de otro Sirenmon miembro del coro. Un día descubrió con pesar como el digimon del que ella estaba enamorada se le declaró a su mejor amiga y eso le rompió el corazón. Abandonó el coro y dejó de cantar por todo un año hasta que finalmente comprendió que si sus dos conocidos se hicieron pareja no fue por su culpa ni la de nadie. Desde entonces aprendió que es más importante celebrar el amor de los demás en lugar de ser una envidiosa, que cuando llegara el tiempo ella encontraría a ese ser especial que la haría sentir amada.
Gema: Rosa


-La frustración del artista (2 personas)
Npc: Pucchiemon
Descripción: Pucchiemon es un pintor famoso de Atlantis pero hace meses que no produce nada que lo satisfaga, dice que ha perdido la inspiración y se niega a salir de su hogar hasta no dar con ella. Muy probablemente la presencia de seres tan extraños como los humanos lo ayude a inspirarse.
Historia: Cuando era un Rookie nadie solía apoyar su sueño de convertirse en artista, en realidad todo mundo se burlaba de sus trazos. Aun así, el nunca perdió la esperanza y se inscribía en cuanto concurso veía, quedando casi siempre en los últimos lugares o con menciones inferiores. Fue a partir de su esfuerzo y constancia que mejoró poco a poco, ignorando las voces que se rindieran hasta que su técnica mejoró y los jueces de los concursos de dibujo empezaron a tomarlo en serio. Él sabe por experiencia que el trabajo duró puede ayudarte a salir adelante.
Gema: Verde


-La fábula del sobreviviente (2 personas)
Npc: BlackWeregarurumon
Descripción: Es un viejo gruñón que ahuyenta a las visitas y asusta a los vecinos con sus aullidos nocturnos. Tiene mala fama en el vecindario y se rumorea que es un asesino a sueldo.
Historia: Solía ser soldado en una región muy lejana de Atlantis, combatió con fervor para defender a sus habitantes de invasores hasta que la fama y grandeza se apoderaron de su alma. Se volvió soberbio, exigía ser alabado y trataba cruelmente a las demás personas hasta que los habitantes de su pueblo lo echaron. Pasó de ser un héroe de guerra a un mendigo, hasta que pudo llegar a Atlantis dónde se asentó como un ciudadano normal. En la actualidad ha aprendido que la prepotencia y el descaro pueden traer ruina a tu vida, no importa que tan fuerte o popular seas; siempre hay que tratar con respeto a las demás personas porque llegará el día en que se cansen de los abusos.
Gema: Morada


-El viejo en el arrecife. (1 persona)
Npc: Coelamon
Descripción: Coelamon es un solitario pez que vive en la costa de la ciudad. No es asocial pero tampoco es como si buscara compañía. Todos los días se queda a descansar en la costa asomado por encima del mar hasta que llega el atardecer, después de eso se va a dormir.
Historia: El solía ser de joven un digimon muy impulsivo, bromista y juguetón que recurrentemente le jugaba bromas pesadas a sus demás compañeros. Los más viejos de su especie le advirtieron que su imprudencia algún día le traería consecuencia, mas siendo tan joven poco le importó. Llegó el día de emigrar a otro punto del océano net pero el impuntual jovencito decidió quedarse dormido, total, ya lo esperarían. Su sorpresa fue enorme cuando al llegar al punto de reunión no encontró a nadie, lo habían abandonado. Desde entonces espera todos los días hasta al atardecer por sus amigos y conocidos que hasta la fecha no han regresado. Él sabe que no lo harán, y que si está solo es producto de sus malas acciones. Luego de tantos años, lo ha aceptado.
Gema: Azul


-El solitario ladrón (1 persona)
Npc: Gazimon
Descripción: Gazimon es un digimon virus escurridizo que todas las tardes se filtra dentro del palacio de Neptunemon para apropiarse de parte de la comida de los reyes. Le ocasiona muchos problemas al staff del palacio.
Historia: Es un huérfano de la guardería que hasta la fecha no ha podido sostenerse él solo, roba la comida del palacio para poder subsistir. En el pasado solía hacer amigo de la princesa pero traicionó su confianza al robar la gema roja del rey creyendo que podría venderla para poder costear una casa, pero no fue así. Desde entonces no se atreve a ver a Ranamon por la vergüenza de haber hurtado algo a su familia. (Como nota extra, la persona que tome está misión puede hacer que Gazimon y Ranamon se reconcilien).
Gema: Roja

Nota: A pesar de que hay tareas para dos personas, un solo usuario puede terminarla en un solo post. También pueden juntar sus dos personajes para llevar la tarea a cabo.

Cuando vuelvan con Neptunemon él recibirá las gemas citándolos en privado en su despacho, por pares o de manera individual (dependiendo de cuántos participaron en x tarea). Estando a solas les preguntará que ¿qué aprendieron? Es decir, cual fue la moraleja que ese npc tenía para contarles y que pueden rescatar de ello en su vida.

Como dato extra tuvieron toda la tarde para terminar las tareas, de hecho hasta pudieron comer con los npcs. Si quieren poner escenas de relevancia y social link adicional durante el periodo de la noche, son libres de hacerlo.

También pasarán la noche en Atlantis, y les adelantó que a diferencia de ShogunGekomon, Neptunemon sí se va a encargar de que lleguen sanos y salvos a la siguiente región. Ranamon ayudará para eso. Les recomiendo que se adapte a la princesa porque tendrán que soportarla por largo tiempo (al menos on-rol).



El plazo termina el 22 de febrero.
 
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Sorry, I'm dead.
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El viaje con Whamon los dejó exhaustos pero además, se cansaron de no sentir “aire” allí dentro y con tanta humedad, por ello y tan pronto sus pies estuvieron sobre la arena se sintieron enormemente aliviados. Jasper fue de quienes se dejaron caer sobre esta y solo cuando tuvo mayor energía, se sentó e hizo un rodete con su cabello que hace ya bastante se veía sumamente horrible tras todo lo que había ocurrido, incluso con su trenza habitual para dormir.

Valentine no tuvo tanta suerte pues tan pronto intentó descender de la ballena se fue de cara al suelo, aunque no por su propia torpeza. Sin duda algo se puso en su lugar y más precisamente delante de sus pies. Al principio sintió que algo estaba intentando tocarle la cabeza pero inmediatamente surgió lo otro, sin dejarle cuestionarse lo primero.

Oops, sorry ~ -escuchó venir de la voz del propio Dakota ¿Cuánto tiempo iba a seguir con sus niñerías?

Lo mucho que pudo hacer el peliverde fue sentarse en el sitio donde había caído y calmar a ambos digimon diciéndoles que se encontraba bien, luego hizo un intento por acomodar su cabello ya que desde hace bastante lo sentía extraño pero en cuanto se llevó una mano a este notó que estaba más pomposo de lo normal.

¿Qué dem…? –Pronunció mientras se tanteaba la cabeza- Witchmon ¿De casualidad podrías prestarme un espejo? –e intentó sonar lo más amable que pudo, aunque no se esperó que la bruja le hiciera el favor, sacando de su sombrero un espejo de mano.

Si lo rompes te maldigo, mocoso –le soltó inmediatamente la rubia. Pero finalmente el Graves usó aquello para verse a sí mismo.

¡¿Qué pasó?!

E inmediatamente la pelirrosa estalló en risas, incluso palmeó el hombro de Rosemary en busca de también levantarle un poco el humor con la apariencia del muchacho. No se sorprendería si escuchaba a Dakota y a Lars también reírse de fondo. Valentine tenía por pelo lo más parecido a la melena de Simba al salir del estanque tras su épico clavado de Hakuna Matata, una pelusa con vida propia que le cubría hasta parte de los ojos y le daba mucho más volumen de lo que realmente tenía. Ahora comprendía porque la bruja le prestó el espejo en primer lugar, solo para que supiera lo ridículo que se veía.


ja ja x'D

¡Eres de los que se ve terrible con la humedad! –continuaba diciendo Jasper divertida.

Aunque pudieron seguir con distracciones, decidieron poner atención a Whamon, el digimon les ayudó mucho así que era lo de menos despedirlo de forma adecuada.

No es necesaria ninguna retribución. Saber que pude traerlos sanos y salvos con vida luego de lo que sufrieron es suficiente para mí. Cuídense y mucha suerte en su viaje.

En verdad muchas gracias por todo –V realizó una reverencia, su voz sonando realmente honesta mientras intentaba formar una sonrisa en sus labios. J hasta posó una mano sobre la ballena y le dio una caricia antes de directamente preferir un abrazado para demostrar su gratitud.

Tras eso, permitieron al digimon marino retirarse mientras le saludaban con la mano, al menos hasta que terminó por sumergirse.

Justimon les dijo que iría por algo de comer y que debían de esperarle, por mucho que Valentine se ofreció a ir con él se vio rechazado en multiples ocasiones debido al sentido del deber del digimon. No se sintió mal por las reiteradas negativas pues comprendía su situación, así que solo se limitó a dejarlo ir y a sentirse culpable por no poder cumplir con lo que acababa de pedirle a todos.

Ya que no regresará en un tiempo, supongo que aprovecharé –no es como si quisiera continuar con ese cabello estilo afro todo el día.

Valentine caminó hasta la orilla, se retiró los zapatos sacudiendo un poco la arena en los mismos y solo entonces pudo disponer del resto de la ropa. Hero no parecía emocionada por la idea de meterse de nuevo al agua así que le dejó la tarea de cuidar sus prendas. Tuvo que conformarse con quedar en ropa interior y sin demora alguna se internó en el mar, nadando bastante lejos.

¡Valentine! –escuchó entonces la voz de Alraumon que le hizo girarse, solo quedaba asomando la cabeza. Para no verse como una especie de alga flotando, metió esta también en el agua y tras unos instantes volvió a emerger, ahora con el cabello mojado- ¿Desde siempre sabías nadar? –volvió a preguntar gritando la digimon.

¡Sí! –respondió fuerte para que lo escuchara- o al menos eso parece…-eso último fue para sí mismo, no tenía recuerdos así que no podía discutirse el porqué sabría nadar pero lo dejó ser.

Lo mejor sería concentrarse en no ponerse en el camino de Dakota y su humor cambiante, ignoraba la causa de este pero no le sorprendía, siempre consideró al azabache como alguien burlón y debió imaginarse que de ser usado por el algo así sucedería. Tal vez de los que quería re-afirmar su hombría molestando al eslabón débil, aunque no es que él se considerara débil a sí mismo.

Apenas si le dirigió una mirada a lo lejos para saber donde estaba y así mantenerse en la dirección opuesta. Poco notó que este le devolvió el mismo vistazo desconfiado cuando no le ponía atención.


Cuando Justimon regresó, pudieron retirarse a otro lugar a comer. Tanto Jasper como Valentine se dedicaron a lo suyo en calma, viendo a lo lejos a los participantes del concurso de comida ya se sentían llenos pero se aseguraron de comer como era debido de todos modos. Valentine decidió permanecer solo con la camisa puesta por obvias razones, no quería usar su chamarra en semejante ambiente así que la cargaba en uno de sus brazos, lo mismo con los zapatos a los cuales amarró por los cordones y colgó sobre el cuello.


Después de todos los problemas por los que tuvieron que pasar en el pantano, les pareció que tenían una enorme suerte al conocer a la princesa con semejante facilidad y además de que se tratara de alguien amable para guiarlos hasta el palacio. En el trayecto esta puso atención a todos y cada uno.

Ouch, eso duele un poco –tuvo que decir Valentine cuando sintió que le pellizcaban las mejillas.

Lo siento, no pude evitarlo ~ -decía como siempre alegre Ranamon, por alguna razón a V no le molestaba la cercanía de la señorita- He notado que todos son muy distintos entre sí ¿Tu que puedes decirme sobre ti? –ante la pregunta de ella, 99 se llevó un dedo a la mejilla, rascándola ligeramente.

No mucho, nosotros no poseemos memorias de antes de llegar aquí –eso no fue algo que aclararon a Ranamon así que, en cuanto lo escuchó, ella abrió la boca en una perfecta “o” expresión de sorpresa- aunque podría decir que me gustan los superhéroes y los deportes de contacto, es el único gusto o hobby que conservo.

Entonces eres un deportista –concluyó ella recibiendo un asentimiento de la cabeza del varón.

Más o menos…

Deberías probar nadar por algunos de los canales de Atlantis, es todo un desafío cuando la corriente es muy fuerte y solo aquellos con mucha resistencia lo logran, puede resultar un buen ejercicio –la invitación le pareció tentadora al de orbes dorados por lo que mostró prontamente una sonrisa.

Gracias, debería considerarlo dependiendo del tiempo que pasemos aquí –al menos con su respuesta vio a Ranamon dar algunos saltitos de emoción antes de dirigir su atención a otro miembro del grupo.


El palacio del rey y la reina resultó ser imponente al igual que ellos mismos. A Jasper y Valentine les costó apartar la mirada de las imponentes figuras y al principio no pudieron disimular las caras de admiración y “¡Wooow!” pero poco a poco y en cuanto se dieron cuenta de la descortesía, se calmaron. Otra cosa que ocupó sus mentes fueron las constantes confusiones sobre que Justimon y Witchmon eran los padres de todos. 99 y 66 ya mostraban sonrisas divertidas al ver a los dos digimon que ya de bastante se comportaban como una dupla interesante, de no haber estado tan ocupados con sus propios pensamientos, también hubiesen dicho algo en cuanto Justimon fue a ayudar a la bruja que se había desvanecido dentro del Whamon. Ahora esa imagen resurgía en sus cabezas con atmosfera rosada y florcitas encuadrando.

Cuando los gobernantes de Atlantis decidieron que los pondrían a prueba no se sintieron sorprendidos tampoco, ya empezarían a esperar algo así de cada lugar al que fueran pues los guardianes de las digital key no podían ser tontos, primero tenían que ganar su confianza.

Antes de que pudieran retirarse para dicha tarea, Ranamon les invitó a un cambio de vestimenta cosa que relajó bastante a todos. Debido al olor que despedían y la necesidad, Jasper no tuvo vergüenza de pedir de la mejor manera posible por una ducha, incluso juntó sus manos en una oración y bajó la cabeza al momento de solicitarla a la princesa, cosa que sacó una risa simpática de esta y les comentó que no había problema , que se sintieran libres de ello. Varios desaparecieron al instante con ese permiso.


Al final estaban listos para partir en busca de sus objetivos. Jasper contenta de poder volver a soltarse el cabello, alisándolo un poco y haciéndose de un bikini bastante sencillo de color blanco y celeste con bolados y un moño a uno de los lados. Entre las cosas que Ranamon les ofreció a las chicas pudo escoger un lazo amarillo para amarrar parte de su cabello y con eso se dio por bien servida, abrazando a la princesa por la emoción de poder hacerse de un buen atuendo.



V se conformó con lo que eran unos pantalones cortos verde oscuro y una chamarra más ligera completamente blanca y con capucha, aunque no dejó pasar el detalle de que estas tenían dos puntas en la cima que parecían orejas, cosa que decidió ignorar, siempre que no usara la capucha estaría bien.

Antes de que cada quien tomara su camino, una idea cruzó por la cabeza de Valentine tan pronto sintió que lo chocaban al pasar ¿Quién más iba a ser que Dakota nuevamente fastidiándolo? Iba a encontrar la forma de devolverle “el favor”, definitivamente.

Hero –susurró a su amiga digimon quien puso toda la atención del mundo, aún abrazaba su espada, contenta de tenerla consigo- ¿Te parece seguir a Dakota un momento? –le preguntó aún en una voz sumamente baja. Ella parpadeó con sus grandes ojos amarillos- el salvó tu espada ¿Cierto?

¡Sí! –dijo alegre la heroína agitando su arma en el aire, con cuidado de no golpear a nadie.

Entonces no te vendrá mal pasar un tiempo con él ¿Verdad? –y le acarició la cabeza sobre el casco.

¡Es buena idea! Tal vez pueda hacer algo por él en compensación.

Tal y como pensó, su compañera iba a apoyarlo con ese plan, aunque ella no estuviera consiente. Por eso, tan pronto ella avanzó hacia Dakota y habló llamando su atención, Valentine actuó.

Nos has salvado, estamos agradecidas ~ -poco sabía Hero que estaba parodiando una típica frase de película al acercarse al alto varón haciendo una vocecita alegre. Fue en ese preciso momento en que Valentine se hizo de su rehén.

¡Oye! ¡Sueltame, idiota!

No estuvo seguro de si Dakota volteó al momento en que decidió tirar de la ala de Hex, tomarlo en brazos y correr aunque con la mejor cara de nada de toda la historia, como si hacer eso fuese completamente normal, manteniendo su poker face y siendo seguido solo por Sunny. Su escapada funcionó bien pues no pareció que lo siguieran en ningún momento y fue así como salió del palacio rumbo a su destino.



[…]


"El solitario ladrón"


Tras una exitosa escapada, Valentine logró entrar a una de las tantas torres de aquellos edificios de Atlantis, desde allí arriba podría verlo todo sin problemas así que era un buen lugar para empezar a buscar su objetivo mencionado por Neptumemon. Sunny estaba sentada a su lado, ambos en uno de esos amplios ventanales, 99 tenía las piernas juntas y flexionadas cerca del pecho, aunque no del todo pues allí reposaba Hex, siendo rodeado por los brazos del Graves que también apoyaba su mentón sobre él.

¡Déjame ir! ¡Tú no eres mi jefe! –hace bastante que Hex seguía refunfuñando y pidiendo por su libertad, ni Sunny se interesaba por ayudarlo, solo seguía la corriente a su amigo humano sin preguntarle de sus razones pues las había interpretado como una travesura, ni ella era tan ciega para no notar que Dakota parecía querer buscar su atención de forma negativa. Ese fue el resultado.

Silencio, bolita de amor –le calló el peliverde sin ningún rastro de emoción particular en su voz.

¡¡Aghhh!! ¡Voy a matarte cuando evolucione! –y el murciélago continuó sacudiéndose en un intento de escapar. Como Valentine pensó que, de hecho, podía llegar a lograrlo, pensó en otra solución.

Sunny ¿Te molesta si uso tu lazo? –recordó que había pasado los lazos de sus dos niñas de una chamarra a otra, pues antes de dormir en el barco los había guardado en uno de los bolsillos por seguridad.

Para nada, adelante –respondió ella tranquila.

Así el peliverde se tomó la libertad de amarrar un extremo del lazo a su muñeca y el otro a uno de los talones del picodevimon.

Mira, ahora estas encadenado a mi por un lazo rosado –con solo decir eso provocó otra queja en el murciélago.

¡¿Qué quieres de mi?! –logró decir luego de tanto enojo. Valentine no puedo evitar sonreír al verlo como un niño berrinchudo pero que en realidad, era una cosita pequeñita.

Es fácil, no voy a devolverte hasta que me digas algunas cosas sobre Dakota.

Me usas solamente para aprovecharte de mi posición y poner al idiota ese de tu lado. Eso es maquiavélico... jeje, me caes bien –no esperó esa reacción de parte del digimon, debía de esperar que siendo tan convenciero y de malas intenciones como el conseguiría semejantes palabras- Pero no te saldrá gratis.

Considéralo tu pase a la libertad y quizás que no te apode bombóncito relleno –la sonrisa en Valentine se ensanchó con la posibilidad de molestar Hex y este soltó un sonoro bufido- soy todo oídos cuando quieras empezar a hablar.

Graciosamente, llevaba su tiempo conociendo a Dakota por ser compañeros de habitación pero también a Hex, ya en algunas ocasiones lo había levantado y tomado sin permiso, la mayoría de las veces para lanzarlo contra Dakota pero en esta ocasión sería distinto.

¿Qué esperamos exactamente? –preguntó Sunny curiosa, ya sin poder evitar la incertidumbre.

El rey dijo que un ladrón se infiltra en el palacio, pensé que desde esta ubicación tendríamos una vista privilegiada para saber por donde entra, además, nos apartamos a tiempo para que los demás se fueran. Si regresamos al palacio ahora quizás los chicos no estén y podamos trabajar tranquilos –explicó aún atento a cada detalle en las afueras del palacio- pero es hora de volver –y se puso de pie aún con Hex en brazos- vamos a acercarnos poco a poco, con suerte escucharemos algo cuando el ladrón por fin aparezca.

Veamos… — Hex se rascó con una de sus alas su redondo cuerpo en espera de encontrar algo que le valiera lo suficiente para ser liberado. Sus ojos se iluminaron al recordar un vago detalle recurrente —. ¿Sabes lo que es un seno? — Valentine no se esperó esa clase de pregunta, limitándose a asentir con una póker face impenetrable —. Pues a él le gustan grandes. Siempre lo repite cuando se queda a solas con el chimpancé de greñas blancas.

No me digas…-pronunció Valentine ahora con una ceja temblorosa como único rastro de lo que esa información causó en él- hombre simple –se dijo para sí mismo en voz baja mientras continuaban caminando en dirección al palacio. No puedo evitar pensar en las mujeres del grupo pero no estuvo seguro si alguna cumplía con esas expectativas de Dakota, tampoco pudo hacerse la idea por el carácter de todas ellas que parecía una gran barrera- pero solo eso no te será suficiente –y pasó a acariciar la cabeza de Hex.

Hex dejo salir un chillido de frustración. Ese humano le estaba desesperando más que el suyo.

A ver, a ver, a ver. Dijo algo así como que tenía dos pies izquierdos para un baile lento, le gustan los niños pero no las madres, se la pasa en el agua para quitarse el estrés, cree que era una especie de motociclista en el mundo humano por su tatuaje, sabe eructar todo el abecedario y le gustan tus greñas esponjosas. ¿Ya me puedo ir?

¿Mi cabello? –preguntó por lo último dicho por Hex, puso atención a cada una de las cosas que dijo anteriormente por más rápido que fuera pero obviamente fue eso último lo que más le llamó. Fue inevitable que por fin una pequeña sonrisita le aflorara en el rostro- tal vez, tengo que pensarlo –pero eso no significaba que aún estuviera dispuesto a dejar ir al alado.

Cuando escucharon el sonido de algo romperse se apersonaron rápidamente al palacio aunque no tuvieron la necesidad de entrar ya que una figura grisácea salió disparada de una de las ventanas hacia el exterior.

¡Nemesis Ivy! –Alraumon no tardó en extender sus largos dedos para formar raíces lo suficientemente amplias para atrapar al digimon ladrón, el resto fue trabajo de Valentine quien se acercó lo suficiente para colocarse a espaldas del intruso.

¡¿Quiénes son ustedes?! –el capturado se trataba de un Gazimon, bastante fastidiado pues le habían hecho soltar toda la comida que acababa de robar- ¡Se arrepentirán! ¡Gazimon…!

Pero antes de que terminara de pronunciar su ataque para el cual levantó los brazos con la intención de mover sus garras, Valentine aprovechó ese momento para mover sus manos hacia él y empezar a usar los dedos para hacerle cosquillas, justo debajo de los brazos.

La risa del pillo no tardó en salir, perdiendo toda la fuerza que hasta ese momento había reunido y poco a poco, a Sunny se le hizo más factible dejarlo libre pues de todos modos, y de un momento a otro, Gazimon ya tenía a V encima aplicando la misma acción donde le fue posible.

¡Basta! ¡Detente ya! –pedía a gritos y entre risas hasta que finalmente el peliverde consideró que era suficiente y lo libró de su ataque de cosquillas, retrocediendo un poco y sentándose cerca de él.

Hex seguía en el hombro del humano y Sunny también se sentó sobre aquella superficie blanca de las construcciones de castillo, ligeramente mojadas. Cuando ese conejo gris pudo recuperar el aliento se dio cuenta de que sus supuestos enemigos lo dejaron tranquilo.

¿Qué es lo que quieren? –claro que ahora estaba confundido pero no por eso había bajado del todo la guardia, solo esperaba a poder decidir qué hacer y de estar perdiendo su tiempo, se encargaría de todos ellos- denme una buena razón para no hacerlos pedazos.

¡Solo inténtalo! ¡Veamos quien se hace pedazos primero! –pero las provocaciones de Hex fueron acalladas por Valentine quien volvió a tomarlo entre sus brazos y le tironeó de la carita como regañándolo por lo que acababa de decir.

Somos viajeros, llegamos aquí hoy –al de orbes dorados no le costó notar que Gazimon clavaba la mirada en el, probablemente por ser un humano.

¿De dónde vienen? –ahora el ladrón parecía ser quien tenía el control de la situación pero en realidad solo le estaban permitiendo hacer sus preguntas porque, hasta ese momento, no había hecho ni dicho nada grave.

Never Ever Land –la corta respuesta del joven hizo parpadear un poco al conejo que finalmente volvió a hablar.

¿Y porque lo dejaron?

No estaba del todo seguro de querer revelar el porqué, la razón real era demasiado larga así que tendría que improvisar sin que se viera obvio.

Para independizarnos, ya somos bastante mayores.

Pasaron algunos instantes de silencio en que nada ocurrió, no al menos hasta que Gazimon se movió solo para flexionar una pierna y apoyar el brazo sobre la rodilla, curiosamente tomando una posición más cómoda.

He escuchado que ese sitio es como una guardería, yo también vengo de una pero ¿Qué tiene que ver eso con la forma en que me atacaron?

No te atacamos, te retuvimos porque queríamos hablar, aunque si contamos las cosquillas como un ataque –Valentine elevó los ojos hacia arriba pensativo, sin mirar al Gazimon al que la cara se le ponía un poco colorada por recordar el episodio de hace un rato.

¡No me habían hecho eso desde mi forma baby! ¡Fue humillante! –y parecía tener ganas de quejarse más, a punto de explotar en alguna maldición cuando Hex intervino.

¡Lo sé! ¡Este tonto es un pesado y ridículo! ¡Ya somos grandes para necesitar esas cursilerías! –apoyó el murciélago.

—Todos son iguales –le siguió a la queja el Gazimon entre dientes- se creen que pueden ser nuestras madres, podemos cuidarnos solos.

¿Te has cuidado solo todo este tiempo? ¡Eso es genial! –las palabras de Alraumon, sorpresivamente, crearon un efecto que nadie se esperaba. Gazimon se llevó las garras a la nuca y desvió la mirada avergonzado, de todas formas era una chica quien lo elogiaba- yo me he cuidado por mi cuenta mucho tiempo donde vivía pero no se me hizo bueno, se vuelve solitario con el tiempo.

¿Quién necesita amigos? Es mucho menos problemático hacer las cosas por ti mismo.



En cuanto escuchó aquellas palabras, Valentine terminó bajando la mirada, acercó más las piernas flexionadas a él y aún sujetando a Hex consigo, escondió la parte inferior de su rostro en el digimon volador.

Esa es una respuesta triste –dejó salir en tono bajo pero no por ello imperceptible- las personas solo se excusan en palabras e intentan convencerse de que esas cosas no les afectan pero no es cierto, yo puedo hacer la pregunta contraria ¿Quién querría estar completamente solo? Aceptar que te duele la soledad me parece mucho más valiente que simplemente hacer de cuenta que eres fuerte por tu cuenta.

¡¿Y tú que tanto crees saber?! –Gazimon se puso de pie y a los tres les dio la impresión que si decían algo equivocado en ese preciso momento se iría.

Solo puedes saber lo que es sentirte solo luego de compartir con alguien.

La respuesta calmada de V dejó pensando al digimon, Gazimon le devolvió la mirada por un buen tiempo pero no pudo encontrar mentira en aquellos orbes distantes, incluso dio un paso hacia atrás como si quisiera retroceder pero finalmente se quedó plantado en el suelo.

Cuando veníamos hacia aquí, en alta mar, unos piratas nos emboscaron y se llevaron a varios de los que venían con nosotros…no puedo decir que fueran mis amigos pero no tuve la oportunidad de conocerlos mejor, pudieron llegar a serlo…además, ver deprimidos al resto de mis compañeros me hizo darme cuenta –hizo una pausa muy breve antes de continuar, la suficiente para darse algo de coraje y soltar sus pensamientos- el día de mañana las personas que siempre estuvieron ahí pueden desaparecer, dejamos pasar muchas oportunidades pensando lo contrario pero puede que algún día ya no podamos decirles nada…nunca más.

Se metió demasiado en sus pensamientos para darse cuenta de las reacciones de Gazimon, al menos hasta que escuchó cómo se dejaba caer nuevamente en el suelo, sentado.

¿Qué eres tú? ¿Una especie de oráculo? Hablas como un Jijimon –el conejo gris ahora se rascaba la cabeza sumamente frustrado, como derrotado y con la espalda encorvada. 99 supuso que la palabra “oráculo” pudo suplantar a cualquier otra y propia del mundo humano como “consejero” o por el estilo- ¿Acaso tu raza tiene algún poder con las palabras?

Una sonrisa casi imperceptible se dibujó en el rostro de V.

Claro que no, yo pienso que todas las personas tienen una razón de ser como son, no quiero juzgarlas a pesar de que sea inevitable y…quería saber que era lo que se escondía debajo de un ladrón ¿Tal vez algo con lo que pueda empatizar? Aunque siendo sinceros, yo tampoco he tenido tiempo para dedicar a mi angustia últimamente así que solo me liberé.

Es verdad, como ustedes son viajeros es probable que no los vea nunca más –no supieron que se debió aquello, Gazimon seguía con su mirada de enojo- así que puedo librarme contigo y estaríamos a mano.

Valentine se acomodó en su lugar, dejó ir a Hex quien ya parecía estar agotado de ser estrujado y prefirió ponerse de pie en el suelo, el humano apoyó las manos también, hechandose un poco hacia atrás y estirando las piernas al frente, ya más relajado.

No siempre fui un ladrón, antes solamente era amigo de la princesa Ranamon y venía aquí seguido, por eso me conozco el castillo lo suficiente para entrar y salir sin que me atrapen, aunque ha sido un poco difícil últimamente porque…

¿Te arrepientes de haber traicionado su confianza? –se adelantó a decir algo que quizás el digimon no se atrevería a pronunciar, viendo como este asentía con la cabeza y terminaba mirando al frente y al mismo tiempo a ningún lugar en particular.

Ha pasado algún tiempo y ya no es lo mismo…no es como si pudiera cambiarlo ¿Qué soy yo para ser amigo de la princesa? Solo un miserable –Gazimon frunció más el ceño y apretó los puños al decir aquello, por el tono de su voz Valentine supuso que aquello fue muy difícil de aceptar en voz alta.

¡No pienses eso! –exclamó, aunque no con la suficiente fuerza para convertirse en un grito. El peliverde logró sorprender a Gazimon con semejante reacción. Por su cabeza ahora pasaba la imagen de Dakota y las muchas veces que lo había ignorado, empujado o simplemente apartado de su camino para evitar tenerlo demasiado cerca- ¿No crees que eso es decisión de la princesa Ranamon también? Aunque no te perdone…-por un momento algo de duda lo invadió pero no podía regresarse ahora en su planeteo, aunque no le gustara admitir la verdad en él- ¿No estarías en paz si logras disculparte y sincerarte? Si en verdad fue tu amiga lo entenderá…Si ella te considerará un miserable, entonces ¿Porque dejó que fueras parte de su vida? Ahora que no estás con ella perdió a algo muy importante ¿Por qué no pensaste en cómo se sentía y solo te enfocaste en ti mismo?

Y por fin se dejó caer al suelo de espaldas, completamente frustrado de cómo terminó diciendo algo que podía afectarle también, solo que no quería aceptarlo. Además, cometió el error de tomarse demasiadas libertades con un digimon que apenas conocía, no tuvo porque hablarle así. Se llevó el antebrazo sobre los ojos y pensó en desaparecer de la vergüenza en ese mismo momento hasta que escuchó la risa de Gazimon.

¿Predicar pero no aplicar? Entiendo, entiendo -¿Qué era tan gracioso? El humano se levantó apenas para verlo- eres una persona extraña pero no tanto como Ranamon, ella irradia luz propia ¿Sabes? Es de esas personas que rápidamente se rodean de otros, es muy carismática –Valentine apretó los labios al escuchar aquello, deseando que lo trague la tierra- pero…tal vez…alguien como yo pueda volver a estar con ella.

Tengamos un trato, Gazimon –y por puro coraje, Valentine se puso de pie, el digimon lo miró a la espera de su idea- si tú te disculpas con Ranamon y hablan las cosas…-entonces tomó algo de aire- yo haré lo mismo con la persona con la que tengo el mismo problema, ambos pasaremos vergüenza después de todo…somos unos miserables solamente.

¿Cómo sé que esa persona existe en tu caso? –preguntó el otro digimon recibiendo la respuesta inmediata de Hex.

Es mi estúpido humano, Dakota –vaya que era fácil de leer para que hasta Hex supiera que hablaba de su compañero. Nuevamente deseó que la tierra se lo tragara y con ese desanimo en la cara fue demasiado evidente que decía la verdad, al menos así consiguió que Gazimon le diera la mano para cerrar el trato.

¡Es un trato! De hombre a hombre.



De alguna forma u otra allí estaban, entrando nuevamente al castillo. Los tres acompañaron a Gazimon al interior del mismo sin ningún problema, firmes y sin ningún andar sospechoso. Valentine se aseguró de que el digimon no se distrajera sea apenas tocándole la oreja con la punta del dedo, eso fue suficiente para hacer que tuviera un sobresalto y se pusiera a la defensiva, al menos era mejor que andar mirando que se podía robar, distrayéndose con la decoración.

Inesperadamente, cuando ya estuvieron en uno de los salones, no pidieron ver al rey ni a la reina sino a Ranamon, y como el pedido vino de uno de los humanos, el guardia asignado fue en la busca de la digimon. Parecía que esta dejó una orden de que ante cualquier cosa con respecto a los viajeros le fuera dicho de inmediato, como siempre curiosa y casi acosadora de los mismos.

¡¿Quién pregunta por mi?! –entonces toda esa felicidad enorme que mostró al llegar al salón se esfumó, enfocando sus grandes ojos rojos en Gazimon. Al verlo, el Graves pudo saber que por dentro, quien se hacía ver muy fuerte tenía deseos de salir corriendo de allí, así que le dio una palmada lo suficientemente fuerte para hacerle dar un paso hacia adelante- ¡Gazimon! –gritó ella para salir disparada hacia él y de un momento a otro, atraparlo en un abrazo de oso- ¡¿Dónde habías estado?! ¡¿Por qué no volviste?!

Valentine, Hex y Sunny se retiraron entonces en el mayor silencio que les fue posible, tal vez debían dejarlos solos para que conversaran lo mucho que tenían por decirse, así se escabulleron hacia uno de los pasillos anexos, el humano dejando reposar su espalda sobre una de las columnas a ojos cerrados, ya mucho más tranquilo y con las manos tras la espalda.

Así que al final todo saldrá bien ¿Cierto? –la pregunta de Alraumon se respondió con un asentimiento de la cabeza de su compañero.

Espero que sí…

Esperaré con ansias tu momento de humillación y bailaré sobre la tumba de tu vergüenza y buenos recuerdos –le soltó Hex ahora sobre su cabeza, vaya que era bueno para buscar las palabras adecuadas y destruir su moral.

Afortunadamente, antes de que siguieran bajándole la poca confianza que tenía, escuchó unos pasos que se dirigían hacia ellos, saliendo de su escondite tras la columna y encontrándose con Gazimon.

Muchas gracias por la ayuda, ahora todo está bien –ni el mismo parecía creer las palabras que estaba diciendo.

Me alegra mucho escucharlo, Gazimon –nuevamente volvió a sonreír, al menos su humor mejoró enormemente al saber que había ayudado a alguien.

No puedo creer que vaya a pasar de vivir bajo de un puente a vivir en el castillo, es que…-entonces volvió a llevar una de sus garras a la nuca- Ranamon dijo algo sobre entrenamiento, si me vuelvo parte de los militantes al servicio del rey, tal vez pueda proteger a Ranamon en un futuro y pasar más tiempo con ella. Mencionaron algo sobre mis habilidades para infiltrarme en el castillo y que podían ser útiles si las usaba de otra forma.

Wow ¿Tuviste una audiencia con el rey y la reina? –mientras realizó esa pregunta, Valentine vio como Gazimon le hizo un gesto para que pusiera sus manos por delante, al hacerlo, este depositó una pequeña piedra roja sobre ellas.

Así es, mencionó algo sobre que, a comparación de ayudar unos extranjeros, alguien de su reino no era gran problema…¡Un momento…!

Antes de que pudiera razonar en lo que acababa de notar, dos grandes puertas se abrieron de par en par dando paso al despacho de Neptunemon. Valentine se puso en camino al mismo saludando con la mano a Gazimon.

¡Esa es mi paga pero no creas que te escapas! ¡Luego tienes que decirme que cumpliste tu parte del trato! –le reclamó su atención antes que terminara de perderse tras esas puertas.

Fue una promesa, claro que serás el primero en saberlo.



Las puertas se cerraron a sus espaldas dejándolos a solas con el gran rey de los mares. Valentine recordó sus modales, caminó hasta estar un poco más cerca de él e hizo una reverencia, siendo imitado por Sunny pero no por Hex, solo entonces estiró los brazos y mostró en sus manos la pequeña piedra carmesí.

Eres el primero en lograrlo, muy bien –aquellas palabras sonaron solo suficientes, el digimon tomó la gema con cuidado y cerró su mano, cuando volvió a abrirla esta había desaparecido- ¿Qué es lo que has aprendido?

Aprendí que mi humano no es tan insoportable como parece, comparado con este terrorista que me tomó de rehén –a las palabras de Hex, Valentine tuvo que tomarlo de las alas y volver a abrazarlo para que guardara silencio, causándole más nerviosismo que el que ya tenía.

Señor, espero que Gazimon haya aprendido algo de todo esto también pero honestamente siento que yo aprendí más de él, que él de mi –estaba listo para decir cosas vergonzosas frente a un rey, si no era sincero tendría problemas mayores y además trasmitiría la imagen incorrecta así que no importaba si su orgullo estaba en juego, lo mejor sería decirlo todo- Tuvimos nuestras similitudes, mentiría si dijera que no me vi reflejado en una situación similar a la de Gazimon y…me sentí avergonzado de mi actitud actual, hay muchas cosas en mi que debo cambiar y pulir o de lo contrario lastimaré a las personas de mi alrededor siendo desconsiderado y solo pensando en mi mismo –no apartó la vista de Neptunemon en ningún momento pero se permitió cerrar los ojos por unos segundos, buscando su paz interior- No estoy seguro de que puedo sacar en limpio de todo esto, resumirlo de forma sencilla pero…Gazimon perdió una amistad muy valiosa por robar un objeto que creyó sería más importante, para descubrir que lo que verdaderamente le hacía feliz era su amistad con la princesa Ranamon y no la riqueza que pudo ganar con aquello que hurtó. Hay cosas más importantes que los bienes materiales, como las personas que están con nosotros, son difíciles de encontrar y reconocer pero una vez que las hallamos debemos valorarlas…tal vez también que no podemos ser egoístas y pensar solo en nuestro bienestar o nuestro juicio puede nublarse al no considerar los sentimientos del otro. Gazimon estaba tan concentrado en su vergüenza por lo que había hecho que no se le ocurrió que Ranamon podía estar extrañándolo y que ya no le interesaba lo que pasó con la gema, eso es…Lo que sea que pudiera comprar con lo que pudo ganar con su robo, no iba a hacerlo tan feliz como los momentos que compartió con su amiga sino que simplemente iba a estar igual a como lo encontré, solo y vacío por dentro…es todo lo que puedo decir –y bajó un poco la cabeza, intentando no lucir demasiado inseguro- le pido disculpas por no poder expresarme con claridad.

No te disculpes, si es lo que has aprendido entonces es suficiente para mí –fue la respuesta del regente de Atlantis. Por acto reflejo V volvió a realizar una reverencia y quedar quieto como una estatua, completamente erguido- puedes retirarte.

Muchas gracias –y así como estaba, cubriendo a Hex para que no metiera la pata, se marchó acompañado de Sunny, intentando irse en calma aunque en realidad tenía mucha prisa encima.


[…]


La tarde se la habían pasado en su tarea encomendada por Neptunemon, esperando a que Gazimon apareciera, luego conversando con él y finalmente esperando a que su conversación diera resultado con Ranamon y la charla con Neptunemon.

Ya había llegado el atardecer para cuando tanto él como Sunny, su rehén y Gazimon reposaban en uno de los balcones del castillo, más precisamente uno de los que daban a la entrada principal. Desde lo alto podían ver como los demás llegaban tras sus encargos pero ellos no a los mirones, pues normalmente las personas no miran arriba cuando caminan. Fue en una de esas veces que vieron entrar a Dakota en compañía de S y sus digimon incluyendo a Hero. Valentine nunca pensó que extrañaría tanto a su amiga así que se sonrió de oreja a oreja, impaciente por bajar y saludarla.

No olvides, quiero tu parte del trato –le recordó el digimon.

Por supuesto, tu solo sígueme.

Bajaron desde el alto puesto en el que habían permanecido y esperaron en las afueras del castillo, más precisamente fuera de una de las ventanas. En la misma dejaron a Hex de pie sobre el marco y se escondieron, a la espera de que Dakota terminara sus asuntos.

Poco había pasado desde que el tatuado salió del despacho de Neptunemon cuando notó a su compañero digimon a la distancia.

Hex –le llamó empezando a caminar hacia él.

Hola, soquete –le saludó el murciélago como acostumbraba.

¿Qué pasó? ¿Tuviste problemas con…?

Y tan pronto se acercó al amplio ventanal unas manos lo tomaron de la ropa y lo jalaron hacia abajo. Hex se vio obligado a volar lejos donde Spice se encontraba y Sunny entró al castillo por otra de las ventanas, reuniéndose con Hero.

No digas nada todavía –Valentine se encontraba justo debajo de aquella ventana y se dispuso a tironear de su compañero por segunda vez para llevárselo a un sitio lo suficientemente apartado- tenemos que hablar.

Al menos no se lo veía enojado ni nada por el estilo, se hallaba más tranquilo que nada en realidad. Sin embargo, tras algunas columnas, Gizamon se escondió y los siguió por un corto tiempo hasta que se dio cuenta que no había necesidad. Valentine le dio privacidad con Ranamon en su momento y ahora era su turno, por lo que se retiró y tomó aquella iniciativa como que el trato entre él y el humano se cumplió con éxito, abandonando aquel sitio con una sonrisa.

Cuando consideró que estaban completamente solos, Valentine soltó la mano de Dakota y se dio la vuelta para encararlo sin más rodeos.

Lamento haberte ignorado antes –por un momento sintió que con solo decir aquellas palabras ya había perdido bastante de la fuerza que había reunido pero se obligó a seguir- pensé que no querrías que me metiera en tus cosas –explicó mientras juntaba sus manos delante de sí- y que solo me llamarías cuando me necesitarás para satisfacer tus necesidades, no creí que en verdad pudiera…hablarte, a veces simplemente no quería interrumpirte mientras estabas con otras personas, supongo que lo mal interpreté, me disculpo por eso –cerró los ojos un momento y se mantuvo así, al menos se sentía lo suficientemente en paz para aceptar lo que sea que le dijera, siguiera enojado con él o no- a veces solo interpreto las cosas a mi conveniencia y creí que estaba ofreciéndome a que me usaras, en ese caso no es que yo te interesara como persona para mantener alguna especie de interacción…pero si sigues molesto lo entenderé –y terminó por sonreír con la misma calma.

Dakota experimentó la sensación de que una catarata de agua fría le cayera de golpe sobre sus hombros. Uno que extinguió las llamas de coraje y rabia que podía mantener a flote en contra del peli verde. Mentiría si dijese que no se sentía confundido y al mismo tiempo estúpido. Valentine le estaba confesando sus inseguridades, sus malditas inseguridades que siempre complicaban todo el asunto. Momentos así le provocaban pensar que más que un varón 100% masculino, en realidad trataba como un chico de andrógino pensamiento.

Ver una sonrisa esbozaba en el rostro ajeno derritió hasta la más mínima partícula de enojo en su corazón, el cual comenzó a latir con fuerza dentro de su pecho. Podía sentir como el calor le subía al rostro, así que para ocultar su vergüenza rompió el espacio y abrazó a V, colocando su rostro encima de su hombro para que ninguno de los dos pudiese verse las caras.

I’m sorry for being a jackass — empezó —. Sé que no es excusa por la forma en que te traté pero sentí que básicamente deje de importarte de un día a otro. Que al final todo el asunto no fue tan bueno como creí, que cambiaste de parecer y ya no me encontrabas interesante; que estabas pretendiendo que absolutamente nada pasó hasta conmigo — la lengua le tembló. Necesito relamerse los labios para proseguir —. Me desesperó que no me hablarás en ningún momento, ni si quiera para reclamarme en caso de que te hubiese lastimado — por alguna razón la emoción pudo más, apretando sus brazos alrededor del cuerpo de V —. Me sentí como un bufón… y tú — pero la urgencia de un nuevo asunto lo hizo separarse, ahora más que nunca necesitaba poder leerle la cara al encararle sus siguientes formulaciones —. ¿Desde cuándo sacaste la idea de que no podemos interactuar? Yo siempre te he hablado desde que nos conocimos. «Buenos días», «buenas tardes», «ayúdame con algo». Siempre te he tenido en consideración hasta para los juegos… Admito que cuando me junto con Lars tenemos nuestro momento de amistad a solas pero nunca te he excluido o maltratado para que pensaras que no tienes derecho a hablarme de manera regular. ¿De dónde sacaste esa idea? Dime.

Bueno…-dejó de lado la sorpresa que se llevó por la forma de responder de Dakota con tal de poder aclararle su duda- creí que éramos muy distintos para que yo pudiera comprenderte o tu a mí, no tengo ningún tipo de atractivo sea físicamente o en cuanto a la personalidad, no puedo ser divertido como tú o llevarme bien con las personas por mi tipo de personalidad –se llevó una mano a la cabeza para revolverse los cabellos librando así un poco del nerviosismo que tenía encima- eres como la imagen del sujeto cool y creo que yo soy una especie de…persona aburrida que sigue la rectitud, con solo ver nuestro aspecto es suficiente para suponerlo –se dio a su mismo la libertad para tomar una de las orejas de Dakota pero no tiró de ellas, solo se distrajo con los piercing que tenía- aunque no es que esté mal, creo que a ti se te ven bien cosas como el tatuaje de tu espalda o los piercing pero no creo que sea mi caso –y volvió a bajar la mano para sostener su brazo contrario con ella- creo que solo era pura envidia…pero mis inseguridades no te hacen culpable de nada, solo tardé mucho tiempo en darme cuenta.

¿Tú… me tienes envidia? — no daba crédito a lo que escuchaba. El creía que Valentine le tenía alguna clase de repulsión por sus personalidades antagónicas en el sentido de que él era demasiado rebelde, atrevido y caótico en comparación con el chico frente a él que parecía disfrutar más de las reglas, la disciplina y las cosas bien hechas, como 71. La revelación le inyecto suficiente autoestima como para olvidar sus celos por Justimon, desde ahora no se sacaría de la cabeza que el peli verde lo percibía como alguien cool —. G-gracias por los halagos yo… — su cerebro requería volver a procesar la información. Había algo que se le estaba escapando —. ¡Tú no eres aburrido! — eso era —. Con todo y que te enojabas conmigo o me regañabas por lo sucio que tenía el cuarto, me pareciste muy agradable. Es por eso que siempre quería sacarte de tu zona de confort para pasar el rato. Que va, yo también creo que eres cool — declaró con una sonrisa de labio a labio. Esta vez fue él quien comenzó a examinarle el rostro —. Aunque a decir verdad unas cuantas perforaciones no te caerían nada mal. Tal vez en la oreja, o la ceja y la nariz — nada más pronunciar eso comenzó a pasar la yema de su índice por aquella zona, hasta bajar a su boca —. Los labios, ¿por qué no? Y unos tatuajes por aquí y por allá — su siguiente movimiento fue tomar a V de una mano y obligarlo a dar una vuelta de carrusel, con el fin de imaginarse en que sección del lienzo de su cuerpo quedarían bien ciertas impresiones —. Sí, te verías bien.

¿Eso crees? –permaneció por un momento procesando la posibilidad, no podía imaginarse de esa forma pero al menos el que Dakota se lo dijera le arrancó una nueva sonrisa y un ligero sonrojo en las mejillas, hasta se pasó una mano con algo de fuerza por una mejilla para intentar borrar aquello aunque no dio ningún resultado- Gracias, a veces si puedes ser amable…aunque cuando te enojes me choques y me hagas caer –y permaneció un momento mirándolo tras recordar su actitud- ¿Solo te enojaste porque no te hablé? –quiso corroborar entonces, clavándole los ojos como exigiéndole una respuesta.

Este… — una gota de sudor resbaló por su cabeza al tiempo que se rascaba la nuca. Ahora se sentía acorralado pero si el otro le había tenido la confianza como para exponer su versión de la historia, Dakota tenía la obligación moral de hacer lo mismo. Estúpida conciencia —. La verdad me sentí usado luego de que me ignoraste, eso por un lado. Por el otro… — tragó saliva. Era más fácil pensarlo que admitirlo en voz alta —. Me dio un poco de envidia que le pusieras tanta atención a Justimon. I mean, cuando yo vomité apenas me diste un vistazo en el hospital, ni si quiera preguntaste como seguía; con él tan pronto se sintió mal corriste a atenderlo. Luego fuiste a sentarte en sus piernas a la hora de dormir, y bueno… — evadió la mirada ámbar que lo juzgaba, no podía soportarla. Aun así se decidió a escupirlo sin arrepentimientos —. Estaba celoso, ¿ok? Fue por eso que te traté tan mal, por eso fui un patán contigo.

Valentine tomó distancia repentina con el azabache, aunque no de mala manera, solo cruzó un brazo delante de su cuerpo y el otro lo levantó, apoyando el mentón en el revés de su mano, todo en postura pensativa mirando hacia arriba, medio de lado como buscando una forma propia de reaccionar ante aquello. Por un lado le pareció algo bueno que Dakota pudiera sentir celos por él, pero no era bueno que lo tratara mal por ello aunque se podría decir que esa pudo ser una ocasión única debido a que, se sumó el que no le habló por un buen tiempo como si lo estuviese ignorando.

Sin cambiar la expresión calma de su rostro, empezó con la pregunta de prueba.

¿Te puedo abofetear la próxima vez que te pongas patán? –eso era casi a propósito pues, aunque no tuviera permiso podía hacerlo de todos modos.

I guess… si realmente me lo merezco — no es como si le agradara la idea, mas tampoco tenía derecho de responder, precisamente, como un patán — Pero si vuelves a ignorarme, ¿qué se supone que haga entonces? No voy a quedarme con los brazos cruzados como si nada — advirtió.

No es para tanto –Valentine se achicó de hombros, sintiendo gracia por las necesidades de Dakota y volvió a acercarse lo suficiente para rascarle el mentón con el borde de los dedos- en ese caso solo tengo que ponerte la suficiente atención –le dijo con un tono de voz más juguetón antes de por fin tomarle del mentón y darle un beso breve sobre los labios. Tan pronto lo soltó empezó a caminar de regreso al castillo.

Ah, no. ¡No lo harás! — en vez de concederle el triunfo de la situación Dakota lo alcanzó, le obligó a girarse en su dirección con algo de brusquedad y comenzó a devorarle los labios sin intención de soltarlo, de hecho apresó sus caderas con sus brazos y lo arrinconó contra una pared. No paró de besarlo hasta que le hizo falta el aire.

No se negó en ningún momento, si y lo habían atrapado no tenía sentido resistirse así que le siguió el juego, rodeando su cuello con sus brazos y dejándose llevar por el beso aunque le fuera un poco difícil mantenerlo. Cuando por fin este se rompió, respiraba un poco agitado lo cual no le impidió mantenerle la mirada pues aún estaban muy cerca.

Tenías que ser así de intenso –con una mano le acarició el cabello despeinándolo apenas un poco y él volviendo a sonreír- pero te lo perdono porque te gusta mi cabello.

Dakota parpadeó dos veces.

…¿Tú cómo sabes eso?

No lo voy a decir –se negó ahora más entretenido por la reacción de Dakota, pellizcándole a los lados o intentando hacerle cosquillas en un intento porque lo librara- ya déjame salir –le pidió intentando no reírse y con tal de escaparse para no tener que darle explicaciones.

No quiero — contestó sincero —. No aún — hizo el intento por volver a besar sus labios. Una vez que volvieran dentro tendrían que actuar distantes, así que debía aprovechar la oportunidad para saciar sus impulsos y de esa manera olvidar todo el conflicto de ayer. Lo besó una y otra vez, sujetándolo de la cintura, acariciándole en esa zona y sus caderas. Cuando Valentine ya estaba lo suficientemente relajado se atrevió a ser más salvaje, mordisqueándole el labio inferior con brusca suavidad, arrancándole un par de gemidos en el proceso. Su entrepierna se frotaba con la otra por encima de la ropa, incrementando más la temperatura de sentirse tan excitado como su el otro. Cuando volvió a romper el beso tampoco lo dejo ir. En su lugar unió su nariz con la de 99, aprovechando la calma para que ambos relajaran sus respiraciones —. ¿Entonces sí te gusto lo de esa noche, verdad? — deseaba cerciorarse. De obtener un sí podría dejar atrás todo el malentendido del día anterior.

A estas alturas sería tonto decir lo contrario ¿No te parece? –dejó reposar sus manos sobre los hombros de Dakota, recuperando la calma- Sí, me gustó –aún así, decirlo inevitablemente le provocaba un sonrojo en la cara, aunque ya no tenía esa expresión negada de la primera vez- así que podemos repetirlo…pero no ahora –se apresuró a decir, no vaya a ser lo atrapara en mal momento- o te dejo más marcas que mostrar, peor ahora con bañador.

Ok, ok I get it —volvió a robarle un beso corto antes de soltarlo en libertad —. Avísame cuando estés disponible entonces y Valentine — le llamó por su nombre para capturar toda su atención, al mismo tiempo que enseriaba el rostro —. Antes que nada somos amigos. Independientemente de lo que hagamos en privado. Recuérdalo — le indicó con seriedad antes de despeinarle los cabellos —. Háblame como amigo, por lo menos una vez al día, aunque estemos en público. ¿De acuerdo?

Está bien –aceptó el peliverde contento, se había quitado un enorme peso de encima y no le costaba nada transmitirlo- Amigos entonces –se repitió para si mismo como aún acostumbrándose al termino- Gracias, Dakota.

No hay de que, Val — y juguetonamente colocó su índice sobre la punta de la nariz del peli verde. Ya podía volver al castillo para pretender que hicieron las paces sin involucrar besos o palabras dulces.


[…]


De regreso en el castillo no pudo disimular su emoción así que se lanzó sobre Hero a quien abrazó y levantó en el aire. Su amiga pareció asustarse al principio pero al darse cuenta que era su compañero, la misma alegría se le contagió, dejándose mimar por el humano. Hizo lo mismo con Sunny en cuanto terminó de dar su dosis de cariño a Hero pues el trataba con el mismo afecto a ambas, siempre atendiéndolas muy bien.

Una vez que las dejó en el suelo se giró en busca de quien sabía, debía de andar por ahí aún así que en cuanto se lo encontro, volvió a tirar de su ala.

¡Ou! ¡¿No has tenido suficiente?! –le reclamó Hex que ya deseaba escaparse al lado de Dakota donde estaría mucho más seguro.

Solo quería agradecerte por haberme hecho compañía hoy, fue divertido –aún tras esas palabras el murciélago no se vio conmovido, solo intentó seguir escapando- y también me gustaría que me hicieras un último favor.

¿Y yo que gano con eso? –preguntó el digimon virus mirándolo con cansancio.

Dulces, puedo conseguirte algunos si gustas –tan pronto dijo aquello vio al pequeño revoltoso relamerse los labios- y evitarás que te de un beso.

¡Besos no! ¡IUGH! ¡Okay! –tuvo que aceptar forzosamente y Valentine volvió a acercarlo a él, dejando que se pose sobre su antebrazo para que esté más cómodo y una vez allí le susurró aquello que quería que Hex recordara.

El resultado de ello solo podría verse más adelante así que, cuando el PicoDevimon pareció comprenderlo todo perfectamente emprendió vuelo en busca de su humano.

Ahora con los tres solos nuevamente, incluyendo a Hero, V se sentó con sus niñas en uno de los marcos de las ventanas e hizo la pregunta interesante.

Así que, Hero ¿Podrías decirme que tal te fue?



THIS-IS-20 PAGES!!!

Nope, no agregué prácticamente a nadie -¡¿Semejante texto y no pusiste a nadie?!- no <'3 Mi tarea era individual y como tengo que terminarla yo solo en un post + Me alargo con las descripciones porque soy tarado + La tarea misma me llevó a desenvolver un poco de plot = Mucha cosa rara junta pero sin demasiado Social Link. Igual habrá tiempo después...?

Lo bueno es que Valentine por fin tiró abajo algunas barreras propias así que quizas empiece a intentar hacer amigos -¡¿Recién?!- Seh, me salió complejo el maldito chamaco.

No es necesario leer mi mierda, yo ni confianza me tengo en lo que escribí pero para cuando me di cuenta ya llevaba como 16 páginas así que no era momento de tirarlo o re-escribir. Simplemente lo dejé ser.

Dejaré la tarea de Jasper para después porque la de ella es compartida y prefiero dejar a Luismi que empiece, yo la terminó ya cerca de la fecha límite (???)

¡Es todo! /o/

D Devian Lilith
 
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Poco le importaba a Annette el haber causado un mal ambiente dentro de la ballena, después de todo no dijo nada equivocado sino la verdad que no aceptaban. Ahora ya se había ganado una enemiga en Rosemary, sin embargo casi nunca había tratado con ella y es que el ser amiga de Jasper no le permitió tener un acercamiento con la rubia, y es que era demasiado buena para ella.


El Whamon les avisó de la tierra firme lo que supuso un alivio para todos y se encontraban justo en la orilla pero al haberlo perdido todo no tenían con que comer, cosa de la que se encargó Justimon mientras ellos se quedaban a esperar y el olor impregnado de la boca de Whamon pudiera alejarse mientras. El justiciero sugirió que todos hicieran las paces pero aquello suponía una tarea más difícil que la de reunir las Digital Keys, y los ánimos generales no invitaban a algo como eso.


Por supuesto que la castaña se quedó en su propio lado, con Kate como era habitual de ser la única que puede llamarse amiga de 138, dándole la espalda al resto.


- Deberías hacer caso a las palabras de Justimon y disculparte con el resto, sobre todo con Rosemary. – Empezó a repetir las misma palabras la Hawkmon pero Annette se tapó los oídos.


- La la la la la la no te escucho. – Actuando como niña pequeña se negaba a escuchar a su compañera. – En primer lugar ¿por qué tengo que disculparme yo? Ella fue la que atacó contra mi persona y ahora me ve como si fuera una especie de pordiosera, esa Ro… como se llamaba ¿Rosalinda?


- Rosemary…


- Esa, el caso es que no tengo nada que ver y si quiere que ella misma venga, yo no tengo que gastar mis energías en una súbdita que no respeta a su reina. – Ni siquiera sabía porque se tomaba la molestia sabiendo lo testaruda que es. En ese momento, y para sorpresa de ambas, Benjamín se acercó hacia la castaña la cual le observaba en cierta forma asombrada pero rápidamente recuperando su porte de siempre. – Veo que al menos alguien sigue cuerdo y reconoce a quien acudir.


- No es nada de lo que estás pensando Annette. – El pelinegro mantenía una mirada seria pero no de aquellas de desprecio sino una que marcaba que veía a la castaña como un igual, ya no como antes. – No quise meterme demasiado en lo sucedido anoche por tener mis propios problemas pero ahora ya he tomado una decisión y en base a lo ocurrido, lo mejor sería comenzar de nuevo.


- A que te refieres. – Annette no entendía para nada de lo que estaba hablando el pelinegro, por lo que decidió explicarlo de forma simple.


- Ya no dejaré que me hostigues de la forma que quieras, supongo que es por haber recuperado cierta parte de mis recuerdos pero quiero cambiar, aunque sea renegarme a mí mismo, primero cambiaré lo que soy y luego ya podré relacionarme con el resto como quien soy. Por esa razón es que vengo a decirte que nunca más volveré a dar mi brazo a torcer ante tus exigencias, eso es todo.


Y sin esperar respuesta alguna de la castaña, se dio la vuelta y se fue, dejándola con un rostro entre confundida y sorprendida, en cambio Kate se encontraba complacida con él al haberla enfrentado de esa forma.


- Parece que perdiste a otro de tus queridos “súbditos” – Se burló Hawkmon, el rostro de Annette se puso rojo de furia ante el suceso.


- ¡Está bien, yo tampoco te necesito, tu Benedicto!


- Es Benjamín.


- ¡ASH como sea! – Se cruzó de brazos con un rostro tan pesado como un yunque, hasta el momento nunca había probado la sensación de derrota y ahora lo sentía muy pesado, Kate estaba alegre de que su compañera pudiera saborear una cucharada de su propio chocolate.


Al poco rato Justimon había vuelto y se dirigieron todos juntos a la ciudad para poder comer. Benjamín y Ken fueron arrastrados a un concurso de comelones del cual ni pudo terminar, precisamente no tenía un estomago que era un barril sin fondo a diferencia de Lars que terminó. Lo bueno de todo es que se encontraron con la princesa del reino y esta les pudo dar pase para ver a los reyes y pedir la Digital Key, cabe de más decir que Annette se encontraba complacida de conocer a alguien de su misma índole.


- Que casualidad, yo igual soy de la realeza. – Se jactó con sumo orgullo la castaña mientras Ranamon exclamaba una O con su boca, Kate solo le miraba con un gotón en la frente.


- Eso solo en tus sueños… - Comentó en voz baja esta.


- Así que igual hay reinos en la tierra ¿Y cómo es el tuyo? ¿Qué tantas cosas tiene? – Empezó a hostigar la digimon de piel verdosa.


- Me da lástima decir que no cuento aún con todas mis memorias para dar una descripción exacta pero estoy segura de que debe ser tan grande y hermoso como este. Por eso mismo ansío volver rápidamente, deben estar teniendo problemas sin su querida reina que pueda tranquilizarlos.


- Así que una reina… podrías llevarte bien con mamá, ella sabe todo lo necesario y que seguro te ayudará. – Comentó Ranamon con una sonrisa, Annette por primera vez no sentía desprecio por alguien más, devolviéndole el mismo gesto.


- Gracias, lo tendré en mente.


Llegaron al palacio y de forma rápida pudieron tener una audiencia con los reyes de aquella tierra, fueron bastante amables por haberse hecho amigos de la princesa pero eso no significaba que pudieran obtener la Digital Key de forma fácil, ahora tenían que reunir gemas y presentárselas al rey a modo de favor por la key.


Primeramente se les ofreció darse un baño para eliminar todo rastro de Whamon en ellos, cosa que tanto Annette como Benjamín aceptaron y luego tomar ropa prestada del palacio, el asunto era que la mayoría eran trajes de baño.

En el caso de la castaña agarró un bikini de dos piezas a rayas. No es por el hecho de que quisiera agarrar alguna otra prenda pero el ambiente húmedo que conformaba el reino de Atlantis quizás podría provocarle calor e ir ligera se le haría fresco, además de por qué, hacer gala de su esplendida figura y conseguir halagos del resto. Por el otro lado Benjamín se conformó con unos shorts floreados y una playera ligera para vestir, acompañado de sandalias, como si no quisiera exponerse demasiado, la vergüenza aún estaba dentro de él.


Ahora se encontraban solos en la búsqueda de aquellas gemas, dividiéndose para realizar las tareas que les ayudarían a conseguirlas. Annette estaba completamente dispuesta a realizar la tarea, eso era hasta que supo a quien tenía de compañera en camino hacia el asilo.


- - Jasper se encontraba fulminando con la mirada a la castaña, no era secreto el odio que se tenían pero de ahí a siquiera colaborar, iba a ser un trabajo mucho más pesado que los que hizo Justimon para llevarlos a comer. Kate, como buena voz de la razón que era, actuó de intermediaria.


- Por hoy, solo por hoy trabajemos todos juntos para conseguir esa gema, prometo que mantendré a Annette tranquila y no causará problemas. – Hawkmon rogaba hacia la pelirrosada como si su vida dependiera de ello. Ella no tenía ningún tipo de rencor hacia Kate solo por ser compañera de Annette, lo mismo podía aplicarse a Sweety y Beauty que no la veían con malos ojos.


- Está bien porque realmente no quiero tratar con ella de ningún modo. – Eso le dio más que alivio a Kate de que no habría peleas entre ellas dos.


- Sería mucho más fácil para todos ustedes si se limitaran a seguir mis órdenes, sé que podré conseguir esa gema por mi cuenta. – Y Kate le picoteó en el cráneo a Annette para que no siguiera diciendo cosas innecesarias.


No tardaron en llegar al asilo así como no había demasiada diferencia en lo que conocían de estos. Digimon ancianos siendo ayudados y cuidados por enfermeros en todas sus necesidades, sea ayudándoles con sus habilidades motoras haciendo ejercicios de fisiatría, dando de comer a los que no podían y llevando hasta en sillas de ruedas a los incapaces de caminar.


- Siento un mal olor en este sitio. – Annette se tapó la nariz, Jasper ignoró el malagradecido comentario para enfocarse en lo que habían ido a realizar. Una enfermera Biyomon se acercó hacia ellas.


- ¿Se les puede ayudar en algo? – Preguntó esta.


- Por supuesto, será mejor que nos digan dónde está la ge… - Kate tapó la boca de Annette con sus alas antes de que siguiera hablando, Jasper tomó la palabra.


- Solo venimos por aquí a pedido de Neptunemon, una vez terminemos, nos iremos. – Habló de forma simpática a lo que la Biyomon solo asintió con la cabeza y les dejó libres, segundos después volteó a ver a la castaña con mirada de ver a un insecto insignificante. La castaña ya se había quitado a Hawkmon de encima.


- Lo entiendo, me mantendré tranquila. – No podía confiar exactamente en Annette pero era mejor que nada. No muy lejos empezó a escucharse un bullicio que llamó su atención, una puerta era abierta con fuerza mientras un Falcomon era sacado a la fuerza mientras le arrojaban todo tipo de objetos.


- ¡No te atrevas a volver! – Se escuchó una voz femenina salir del cuarto mientras el ahuyentado digimon corría para evitar seguir siendo golpeado, las humanas se vieron a la cara.


- Tú sígueme, no digas ni hagas nada. – Ordenó la pelirrosada a Annette que a regañadientes tuvo que obedecer si no quería llevarse un picotazo de Kate. Se acercaron para acechar por la puerta, se podía ver a una pareja de digimon ancianos, más específicamente Jijimon y Babamon. El primero estaba acostado en su cama y la segunda se encontraba con mal rostro.


- Se ve como que causan problemas. – Comentó Sweety. Observando lo ocurrido antes quizás no era lo más viable solo entrar así como así, sin embargo una de ellas tenía un orgullo y ego demasiado grande para quedarse sin hacer nada por lo que entró.


- Parece que alguien está demasiado enojada. – Ante el rostro de excesiva sorpresa de Jasper y Kate, Annette se puso enfrente de la Babamon con los brazos cruzados, ésta claro que no podía dejar pasar tal invasión a su espacio.


- ¡¿Qué haces aquí!? ¿Acaso igual vienes a robarte mis cosas? ¡Será mejor que te largues! – Sin embargo la castaña no se movía, ya segundos después se vio movimiento del Jijimon recostado.


- ¿Uh? ¿Sucede algo? – Levantó la mirada a ambas féminas, digimon y humana, chocando miradas de las cuales parecían salir rayos.


- Para que quisiera robar algo de este sitio de plebeyos, alguien de la realeza como yo no necesita nada de esta basura.


- ¡¿Basura!? Ya verás tu pequeña mocosa que no se debe meter con mis cosas. – La babamon se disponía a atacar a Annette la cual fue sacada rápidamente de ahí por Jasper y Kate, alejándose lo suficiente para no estar en la mira de fuego de la anciana digimon. Una vez alejados, la pelirrosada se sentía con ganas de regañar a su indeseada compañera pero una vez más la Biyomon se hizo presente.


- Veo que ya conocieron a Babamon y Jijimon, lamentamos si les causaron problemas. – Hizo una pequeña reverencia.


- No hay necesidad de que te disculpes, no sabíamos nada de ello. – Se excusó Jasper. – Pero Babamon es demasiado conflictiva, dijo que mi compañera iba a robarse sus cosas.


- Eso es de lo que hablo. – La Biyomon puso una sonrisa nerviosa. – Siempre termina ahuyentando a las enfermeras de hacer su trabajo porque piensa que le robaremos, y en el caso de Jijimon es demasiado perezoso que nunca sale de la cama. Por más que intentamos hacer algo, simplemente no podemos y nos quedamos sin ideas.


- Eso parece ser un problema muy grande. – Comentó Kate. La Biyomon se veía cansada de solo pensar en ello.


- Podríamos hacer algo. – Habló en esta ocasión Beauty para ayudar a las enfermeras del asilo.


- Primero deberíamos poder acercarnos sin que Babamon nos saque de ahí… - Ya tenían un trabajo que realizar, solo quedaba toda la planificación para conseguirlo.


(…)


Benjamín estaba en su camino junto a Lars por la ciudad para la búsqueda de la gema que les tocaba obtener.


- ¿Hay siquiera una pista de a donde ir? – Preguntó el pelinegro a su compañero chocolatoso.


- Es cosa nuestra él encontrarlo, seguro no estará tan lejos como pensamos. – Se encontraban en un vecindario de los tantos que habían en la isla, se veían algunos digimon en la calle pero hasta ahí, no era tan transitado como las principales donde habían comercios.


- Tal vez aquel que tenga la gema se encuentre aquí. – Frente a una de las casas se encontraba un BlackWeregarurumon sentado justo enfrente de lo que sería su pórtico. – Quizás él sepa.


El pequeño grupo se acercó hacia el digimon el cual les vio con mala cara.


- ¿Necesitan algo? – Habló con voz ronca, Lars fue el que tomó la palabra.


- Estábamos paseando por aquí, se siente un poco más tranquilo en este sitio.


- No hay nada que puedan ver, pueden irse. – Hizo la seña con la pata para que se alejaran, como no tenían más que decir se fueron de ahí.


- Parece que no conseguimos nada.


- Igual, eso fue un poco malagradecido. – Comentó el pelinegro. – Podía haber sido un poco más amable.


- Eso es algo imposible. – Una tercera voz se sumó, un Veemon que sin querer escuchó por encima la conversación de los humanos. – BlackWereGarurumon tiene mala fama en este sitio por lo que mayormente los vecinos tienden a evitarlo.


- Viendo la actitud que tiene, no me sorprende. – Comentó Ken dirigiendo su vista hacia el digimon que seguía sentado.


- ¿Ha sido así desde hace tiempo? – Preguntó el pelinegro, el Veemon solo pudo asentir con la mirada.


- Además han corrido rumores de que es un asesino aunque, como he dicho, solo son rumores y es porque nadie se ha atrevido a preguntárselo.


- Pues siendo así, no hay de otra. – Lars se dirigió hacia el viejo digimon para sorpresa de Benjamín el cual se apuró para detenerlo.


- ¡Espera un momento, no podremos acercarnos así como así!


- ¿Por qué no? Es más fácil solo hablar y listo, tampoco es que ocasione muchos problemas. – Ladeó la cabeza el moreno.


- No sabemos cómo es que va a reaccionar, además, aunque esos sean rumores, no podemos negar que puedan ser verdad por lo que hay que actuar con cautela. – Por supuesto que Lars solamente pudo empezar a reír por lo dicho.


- Te lo estás pensando demasiado, vayamos. – Ya sin ser detenido, se dirigió al BlackWereGarurumon, Benjamín realmente no pensaba que fuera una buena idea pero no podía dejarlo abandonado por lo que lo acompañó, solo esperaba que aquel impulso del moreno les causara problemas.


Hasta aquí que doy todo lo que tengo, puedo decir que en ambos pjs di el comienzo de las misiones, dejando el final para mis respectivos compañeros, no digo más, eso sería todo. Bye bye.

Judas Judas
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Hero of Charity
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Dormir dentro de la ballena gigante fue relativamente cómodo, al menos hasta que comenzó a sentir cómo algo le oprimía la cara, sensación molesta acompañada de un sonido gutural extraño. Sin embargo, estaba demasiado cansado para ponerle atención a todo eso, Dakota simplemente se giró hacia el otro lado y continúo dormitando tranquilamente.

Ya cuando finalmente abrió los ojos reponiendo parte de sus energías perdidas, llegó el momento más importante del día. Teniendo a su bestie de su lado, había que llegar a la conclusión más importante de sus vidas post sobrevivir un encuentro cercano con la muerte, y eso era determinar a quienes de los restantes odiaban y por qué. Empezaron con las opciones fáciles.

Annette.

Odio hasta la muerte — decretó niggaman.

Odio al infinito y más allá — aportó D Lightyear.

Sólo porque concordaban que por primera vez la señorita personalidad usará su cerebro no significaba que la quisieran, le tuviesen un mínimo aprecio o no se alegrarían el día que la selección natural hiciera su trabajo y la borraran de la faz de la tierra. Para ser honestos, cualquiera de los cuatro ausentes era mejor valorado por el par de machos que la carga a la que Kate se encadenó por voluntad propia. Incluso el aborrecible Emperor habría sido una mejor compañía, él si quiera podía pelear cuando no estaba pegado a un cuerpo humano como koala a un eucalipto.

Regresando a las opciones fáciles.

Rosemary: Odio jarocho — aportó Dakota.

Odio con la intensidad de mil soles — respondió Lars. Por default, después de la rubia seguían sus asociados. Y no, los digimon no contaban porque ellos son simples víctimas de toda circunstancia.

¿Qué hay de Jasper?

Jasparín, querrás decir — le corrigió 31 amablemente. 69 le concedió el punto —. Es una mimada regañona, obsesionada con su aspecto físico como si a alguien además de ella le importara. El lado positivo es que sabe rockear y tiene corazón de pollo; sin embargo su elección de amistades es…

Desprecio colateral, entonces — concluyó Dakota. Así podrían pasar al siguiente elemento de la lista —. ¿Qué hay de Kaleb? El chico que tardó casi dos meses en dirigirnos la palabra pero que justo al día siguiente tira por la borda todos sus esfuerzos por ser socialmente aceptado — Nigga tenía la frase perfecta para describir su relación con respecto al muchacho.

Meh — traducción: no le iba ni le venía —. No es tan importante para que lo odiemos.

Tienes razón, hermano — con un pulgar arriba, Dakota lo respaldó —. Desprecio por chillón con súbitas alteraciones en su estado de ánimo.

Con eso dicho el espectro de las relaciones oscuras quedaba sellado. Seguían los eslabones fáciles y amigables para ellos.

Benjamin es nuestro bro — la frase de 69 era una verdad absoluta no sujeta a discusión. Nigga tampoco iba a cuestionarla.

Es un desastre ambulante, sí; pero eso es precisamente lo que lo hace tan genial para nosotros. Así esté considerando entregarse a las garras del lobo, no lo desampararemos — traducción, serían sus primos bravucones que lo putean de lo lindo cada vez que la riegue en serio.

Ssssonya… ¿Qué con ella? — Dakota no tenía nada malo que decir de ella. No obstante, prefería esperar cualquier puntualización de Lars antes de darla por sentado como una sistah.

Es una buscapleitos despiadada, mas nunca nos vendería en bandeja de plata al mejor postor a costa de su beneficio, en contraposición a A. Es chida, merece codearse con nosotros.

¡Tú lo has dicho, dude! ¿Qué hay de su ex-roomie, el adicto a Mary Jane Holland?

Ninguno de los dos es particularmente cercano con un sujeto tan sensato y neutral entre nosotros. Supongo que se merece una oportunidad para ser miembro del clan.

Mejor nos damos prisa antes de que lo reclute el lado oscuro — bajo esa sutil indirecta, la referencia a R y compañía era sumamente obvia —. Capaz también lo perdemos en la siguiente parada, uno nunca sabe.

Quedaban las posiciones más interesantes y sobresalientes entre los sobrevivientes. Por un lado, estaba Clair, la niña de complicado estado de salud que se había ganado la simpatía de ambos además de que a su estilo de vigilante distante, Lars velaba por la seguridad de la jovencita y veía de muy mala manera la red de circunstancias que habían envuelto a Dupain. Por el otro se encontraba Valentine, fuente de un caos emocional dentro de la irracional mente de Dakota que ni él mismo entendía. Obviamente 69 optó por cobardemente tratar primero el asunto de la fémina antes que exponerse a cualquier clase de crítica destructiva que el nigga estuviese reservando para ese momento.

Ambos queremos a Claire, ¿no es cierto?

True — respingó Lars

Pero ambos sabemos que a estas alturas forzar una interacción social con ella será juzgando como un desesperado y superficial intento por formar en tiempo record lazos personales que debieron construirse semanas antes en vez de ser motivados por circunstancias extremas y desesperantes, ¿no es así?

Pretty much, ajá.

Entonces ambos concordamos que lo mejor que podemos hacer por ella es tratarla de manera natural, con nuestra amabilidad usual en espera de que ella lentamente se permita salir del caparazón de sus inseguridades a paso de tortuga, valga la redundancia, y de esa forma podamos brindarle el calor y confort de una amistad sincera, ¿verdad?

Y no olvides apuntar que putearemos a cualquiera que se meta con ella sin importar sus buenas intenciones.

¡Es un hecho entonces!

Celebraron, al menos hasta que D recordó que les quedaba un pendiente.

Y queda Valentine…

Lars no era un genio, él lo reconocía, pero tampoco era un desconsiderado. Cualquiera con un grado de percepción decente que fuera más allá de sus conflictos personales pudo haber notado la repentina dinámica conflictiva entre los números 69 y 99, quienes pasaron de ser excompañeros de cuarto con una relación amistosa y cercana a dos tipos que se bloquean de Facebook por puro orgullo. Claro que él pudo hacerse al tonto y preguntar «¿Quién es ese y por qué lo odiamos?» sabiendo que no era lo correcto; en lugar de ello decidió ser la voz de la razón por una vez en la vida… o al menos en lo que iba de esa semana.

Invocó la cláusula de la verdad de los mejores amigos — fue su manera de informar que lo iba a putear pero se lo iban a agradecer. Se afinó la garganta y de haber podido hubiese hecho lo mismo con una corbata. ¡Qué va! Igual se arregló una imaginaria antes de proseguir con su enseñanza — No tengo la menor idea de lo que pasa entre ustedes dos y para ser sinceros ni me interesa. Lo que sí tengo para decirte es que estás actuando peor que una vieja con la menstruación que se emputó porque su novio no le dio like a la última selfie que subió a Instagram. Y mira que te lo estoy diciendo yo que probablemente haría lo que el dude de la situación imaginaria.

Dakota no tenía argumento para combatir semejante lógica, así que como buen púbero de 17 enojado con su no-novio por un malentendido de comunicación, se achicó de hombros esperando que el “adulto” lo sermoneara.

¿Entonces que se supone que haga?

Yo que sé, ese es tu problema — se lavó las manos el ejemplo de mejor amigo — Si tú no le hablas, yo no le hablo; no es como si fuese cercano a él en primer lugar. Tú, por otro lado, lo fastidiabas al menos cada dos horas para que hiciera los mandados contigo. Si vas a seguir tratándolo con la punta del pie, yo no voy a juzgarte. Simplemente date cuenta que es de los pocos que aguanta tus pendejadas, incluyéndome a mí.

Logro desbloqueado: convertirte en el Pepe grillo de tu amigo menos bruto que tú.

Naturalmente Dakota no tenía respuesta para su dilema existencial en ese momento. Se limitó a corroborarle a su amigo que era libre de tratarlo a su mejor conveniencia, él haría lo mismo una vez que estuviese seguro de cómo proceder con el asunto. Dando el asunto por sentado, siguieron la indicación de whamon de prepararse para el futuro desembarque.

El azabache decidió distraer su mente apapachando a Lucemon, el pobrecito se merecía todo el amor del mundo teniendo que lidiar con el concepto de muerte a tan temprana edad.

Alrededor suyo ocurrió un fenómeno inesperado, provocado por las condiciones atmosféricas de estar a la intemperie en altamar. La humedad del ambiente se coló hasta el cabello de Valentine, esponjándolo a niveles insospechados. Lucemon fue el primero en notarlo, apuntándolo infantilmente con uno de sus dedos, atesorando la alegría pasajera.

¡Ja, ja, ja! Que estúpido se ve — por sus burlas Hex recibió un coscorrón por parte de su Tamer.

Se ve curioso. ¿Se supone que sea gracioso? — preguntó Spice confundido aun de las mundanas costumbres humanas.

Un poco — reconoció Lucemon —. Sin embargo, es maleducado reírse de las personas. A veces burlarse de alguien puede herir sus sentimientos — le explicó al honguito quién se tomó muy en serio las palabras del ángel. Dakota continuaba mirando al peli verde.

Yo creo que se ve bien aún con el pelo esponjoso.

¡Yuck! Que malos gustos tienes — le recriminó Hex para nada arrepentido de sus desaires mañaneros.

Mientras bajaba de Whamon, 69 fue víctima de dos impulsos de idiotez. El primero fue cuando deliberadamente se aproximó por la espalda a 99 para poder tantear uno de sus mechones rebeldes. Para su infortunio el otro se dio cuenta de la proximidad de una entidad desconocida hacia él y se propuso a dar vuelta. Antes de ser descubierto con las manos en la masa, cometió el segundo: meterle el pie al peli verde para hacerlo tragar arena, haciéndose el malo para fastidiarlo.

Sabía que estaba siendo ruin, aun así prefería serlo a disculparse por el altercado. Le debían una disculpa, después de todo.

Con todo y su resentimiento le resultaba difícil quitarle el ojo de encima a V. Lars se había marchado a hacer algo productivo —milagrosamente—, por ello no tenía nada que lo distrajera de su constante afrenta en contra de un indiferente pelos necios. Soltó un bufido molesto y decidió que no estaría tranquilo hasta seguirlo al mar. Una extraña necesidad de competir contra él en habilidades de nado se estaba apoderando de él. Aunque tampoco es como si fuese a desafiarlo abiertamente.

Necesito nadar para quitarme el estrés de la cabeza — le anunció a Hex y Spice previo a hundirse en el agua salada.





Para bien o para mala, estar inconsciente la mitad del viaje a bordo del barco de Hookmon mantuvo a Justimon ajeno a cualquier manifestación de repudio por parte de Dakota, ergo, no estaba absolutamente enterado de que fue centro de una disputa entre dos de los humanos a su cargo. Así que no entendía de la insistencia del peli verde por fraternizar con su persona y mucho menos se percataba de las miradas asesinas que el de los pircings le lanzaba. Para él era un alivio que nadie se hubiese escapado en su ausencia y todos le siguieran al puesto que le recomendaron durante su corta jornada laboral.

Aunque las cosas no siempre pueden salir de acuerdo al plan, por ello varios de sus pupilos se colaron a un concurso de comida local de dónde resultaron inesperadamente triunfadores, al menos uno de ellos. El nigga consiguió todo: el trofeo, el dinero, el estómago lleno y encima a la chica, una que no estaba contemplada en el panfleto de las hamburguesas.

Me llamo Ranamon, es un placer conocerlos a todos — se presentó la anfibia al grupo luego de tener su breve introducción con el par de machos y mejores amigos.

La chica no tardó en dar un rápido vistazo a todos los exóticos humanos para poder evaluar sus singulares peculiaridades. Dakota no deseaba quedarse atrás, o por lo menos, igual que en el concurso de comida, llegar al top 3. Era obvio que Ranamon estaba embelesada por Lars, su porte masculino y músculos pronunciados, así que necesitaba una excusa para hacer un striptease sin ser muy obvio.

Ranamon, ¿ya miraste esto? — hizo la seña apuntando a sus perforaciones en la oreja. La chica quedó boquiabierta.

¡Pero que hermosos pendientes, Dakota! — exclamó acortando distancia para poder tocarlos y observarlos cuidadosamente.

Lo sé. Son geniales, ¿no te parece?

¡Totalmente! — confirmó la chica.

Nadie se hubiera esperado que sin si quiera pedirlo, Lucemon se uniría a la escena en favor del pelinegro, ahorrándole gran parte del trabajo.

Eso no es nada. 69 tiene otros detalles asombrosos que lo hacen destacar. ¡Muéstrales tus alas, Dakota! — imploró el angelito inyectándole el ego hasta el cielo al pelinegro.

Si tú insistes — sin pena alguna se retiró su camisa percudida para exponer su bellísimo tatuaje a la hija de los reyes. A Ranamon casi se le cae la mandíbula al suelo de la emoción.

¡PERO QUE DIVINAS ESTÁN! — dio toda una serie de brincos en su posición. La tentación pudo más en ella y por ello se aproximó —. ¿Puedo tocarlas?

Por supuesto que sí. Para eso están — invitó cómodamente el adolescente a la digimon, quién pasó sus manos con curiosidad por toda la espalda del varón. Lucemon se dejó llevar por la ocasión e hizo lo mismo.

El ego de Dakota le susurró en sus adentros que debía aprovechar esta oportunidad. ¿Sería que Valentine estaba mirando la escena desde su puesto?

Valentine entornaba el rostro hacia la escena, medio entrecerrando los ojos y curvando los labios ligeramente hacia abajo, la forma en que arrugaba el entrecejo no mostraba enojo o frustración sino algún tipo de decepción e incomodidad, la misma que se borró tan pronto notó que estaba corriendo el riesgo de llamar la atención y volvió a voltearse por completo hacia el frente.

Por un breve segundo Dakota obtuvo su reacción, quedando satisfecho por el momento.

Satisfacción que se esfumó tras esa improvisada audiencia con los reyes de Atlantis, la explicación sobre el ciclo de vida de los digimon, una posible luz de esperanza sobre el paradero de los humanos perdidos y una repentina asignación de tareas a realizar en caso de querer tener la mínima oportunidad de obtener la Digital Key de la región.

Cuando escuchó que una de las dichosas gemas estaba en poder de unos cuidadores de niños, rápidamente se ofreció para el desafío. No obstante, Ranamon les sugirió que primero tomaran una ducha para lavarse la arena y el agua de mar de sitios incómodos, después ella misma les ofrecería ropa mucho más cómoda para su estancia en la isla. Dakota optó por un traje de baño oscuro y una camiseta playera sin mangas con estampado galáctico.

Necesitaba recordarle a aquella bola de greñas verdes que existía así que chocó con él apropósito. Total, no es como si Lars fuese a juzgarlo de todas formas. Lo que nunca esperó que se desencadenara a partir de ese momento fue un intercambio de digimon.

Nos has salvado, estamos agradecidos~ — le soltó Hero a sus espaldas mientras veía como un inmutable V escapaba con Hex atrapado entre sus brazos. Sin duda era una de las escenas más WTF del día y, de nuevo, una reacción no esperada. Reacción al fin y al cabo.

¿Y tú, exactamente que buscas? — le preguntó a la espadachín recientemente asumida como una chica. Ésta le sonrió ampliamente.

Ayudarte~ — Dakota prefirió o discutir y aceptar su destino, asumiendo que esta vez podría descansar del quejica Hex por un par de horas.

Muy bien, pero avanza delante de mí y no te despegues de Spice. Si te pierdes van a matarme — Hero obedeció la indicación colocándose a la misma distancia que el hongo digimon con quién, razonó, no se había presentado apropiadamente.

Yo soy Hero. Mucho gusto — se presentó extendiendo su mano en forma de saludo, mismo que fue gratamente correspondido por el virus.

Y yo soy Spice… eso creo. Siempre me llaman así — sinceró aquel que seguía en transición de adaptarse a las costumbres humanas. Dakota explícitamente le pidió al hongo morado que le apoyara vigilando a Hero y que no la perdiera de vista, en lo mejor posible. Tanto el virus aceptó obedecerlo como Hero prometió no dar muchos problemas. Con aquello en mente continuaron su ruta hacia la salida frontal del castillo. Lucemon aguardaba cercano a esta.

Hola, D. ¿Necesitas ayuda? — ofreció el niño de rubios cabellos.

Siendo sincero necesito toda la ayuda posible, pero en esta ocasión no puedo aceptar la tuya — Lucemon quedó confundido. Antes de que tuviera tiempo de tergiversar las palabras, 69 revolvió sus cabellos con ternura —. No me malinterpretes, me gustaría mucho tu compañía, pero sé que estás pasando por un momento muy difícil — en forma de gesto conciliador, lo tomó brevemente por los hombros para después abrazarlo. Lucemon aceptó el gesto gustoso, aunque al separarse dejó entrever sus ojos cristalinos. A Daota se le encorvaron los labios hacia abajo —. De eso hablo, little angel. Necesitas quedarte aquí a descansar. Aprovecha la compañía del castillo, estoy seguro que tienes muchas dudas y que la Reina AncientMermaimon estará feliz de responderlas, ve con ella, ¿de acuerdo?

Lucemon no puso pero y obedeció algo melancólico, mas sabía que su amigo tenía razón. Ya podría molestarlo con sus descubrimientos más tarde.

El siguiente obstáculo para salir a la calle fue S, también conocida como Sonya. Posiblemente planeaba alguna travesura que ejecutar en compañía de Skye. De lo poco que mantenía en su cabeza acerca de la chica, Dakota recordó que ella también disfrutaba de la compañía de los bebés. Mejor dicho, era la única compañía que apreciaba enteramente; así que debido a la naturaleza de la tarea que él escogió le caía como anillo al dedo el apoyo de la pelinegra.

¡Sonya! — la llamó. Tanto humana como digimon le prestaron atención —. Voy rumbo a una guardería, ¿quieres venir? — ella se sorprendió de ser invitada. No se negó.

Juntos, los cinco, exploraron aquel rincón de Atlantis dónde los habían enviado.





La guardería de Atlantis discrepaba bastante de las cabañas en Never Ever Land. No solamente por la contraposición de los ambientes rurales y urbanos circundantes, también en la calidad de muchos de los utensilios. En la tierra de Petermon y Tinkermon, la mayoría de los juguetes estaban hechos de madera, ambientes reciclados, papel y cualquier material que los humanos hubiesen podido reciclar para adaptarlo como un objeto de juego o aprendizaje para los pequeños. En cambio, en la guardería cada juguete, cada herramienta, cada cuchara y plato parecían hechos de la más fina calidad. No cabía duda que el reino había invertido en su construcción y mantenimiento.

Buenas tardes.

¿Hay alguien aquí?

Al llamado de los dos humanos dos figuras adultas emergieron de los rincones del interior acompañados de una tropa de chiquitines adorables. Todos los menores quedaron pasmados obviamente por la naturaleza extraña de los seres humanos, incluido Evilmon. Togemon fue la primera en hablar.

Mucho gusto, ¿se les ofrece algo? — el cactus boxeador sostenía con sus guantes a un Botamon que lanzó burbujas hacia los desconocidos por curioso impulso. Spice, Skye y Hero explotaron dichas burbujas con sonrisas cándidas en sus rostros en lo que los humanos se hacían cargo.

Somos seres humanos y tres digimon que recientemente visitaron al Rey Tritón — por su equivocación D recibió un codazo de su compañera —. Quiero decir, el Rey Neptunemon — para evitar que volviera a meter la pata, la joven complementó la explicación.

Solicitamos un favor al rey, y él nos indicó que para concederlo debíamos ganarlo con el sudor de nuestras frentes, así que nos envió aquí. ¿Podemos ayudarlos con algo?

Togemon y Evilmon intercambiaron miradas, el segundo más nervioso por la situación que la primera.

Yo no confió en ellos. Me dan mala espina — sinceró el diablillo. Quizá de haber traído a Hex consigo no habría dicho aquello.

Puede ser, pero si el rey los envió es por algo — aseveró una segura Togemon quién de inmediato los invitó a pasar —. ¿Tienen experiencia con niños? — los dos jóvenes sonrieron ampliamente, tratar con bebés era su especialidad.

Para probar sus habilidades Togemon y Evilmon los pusieron a prueba realizando diferentes serios de ejercicios. El primero de todos fue alimentar a dos bebés, tarea sencilla en términos prácticos. Togemon escogió a una de los infantes que parecía de lo más ansiosa frente a los dos extranjeros de dos piernas y se la entregó a Sonya. La chica repartió un par de caricias sobre la esfera redondez del bebé antes de explicarle lo que estaba por hacer. Acercó la cuchara llena con comida a la boca cerrada del digimon, quién la mantuvo hermética haciendo uso de toda su fuerza. Como el pequeño no cedía Skye decidió intervenir dándole pequeñas lamidas para hacerlo sentir seguro. Sonya también repartió un par de besos sobre la frente de éste, y cuando ya estuvo más tranquilo aceptó recibir gustoso la comida de la humana.

Evilmon se la dejó menos fácil a Dakota, eligió específicamente a uno de los infantes más rebeldes, conflictivos y agresivos de toda la guardería para desesperar al humano. Jamás se imaginó que el chico con orejas perforadas tuviese experiencia de sobra tratando a ese tipo de maleantes. Un par de cosquillas por aquí, un poco de psicología inversa por allá y de repente el pequeño bebé estaba exigiéndole que lo alimentara más rápido para demostrarle que podía terminarse todo el contenido del plato y de esas forma ganar una apuesta imaginaria. 69 sonrió satisfecho.

Y más o menos así fue como Hex y yo nos hicimos amigos — le explicó a Spice y Hero, atentos a la estrategia empleada por el joven para tratar a malhechores.

Superado ese rápido ejercicio les tocaron otros tres: supervisar la ida al baño de un bebé, demostrar sus habilidades de juegos con un par de digimon y por último arropar a un solo bebé para que tomara la siesta. Evidentemente superaron las pruebas con calificación perfecta y mención honorífica, Togemon manifestó su gusto por tener jóvenes tan talentosos apoyándola y Evilmon tuvo que tragarse cualquier mal comentario que tuviera.

Acabaron por dividirse, yendo Sonya y Skye del lado de Togemon, quedando Dakota, Spice y Hero al cuidado de Evilmon. Como el material de juegos lo permitían, decidieron darles una clase de cocina de mentiritas a los peques. Spice tomó el mando, vestía uno de los varios mandiles disponibles en su guardería mientras era asistido por su humano y el Kotemon.

Así que para agregarle sabor vamos a ponerle algunas chispitas — tras escuchar la indicación del Mushmon, D esparció un poco de diamantina sobre el pastel de plastilina que Spice acababa de sacar del horno de juguete para darle un aspecto de fantasía apetitoso — Ahora hay que partirlo — y para ello Kotemon utilizó un cuchillo de plástico para separar una pieza del pastel —. ¡Hemos terminado!

Todos los bebés saltaron en gritos de felicidad. La diversión estaba lejos de terminar.

Lo que comenzó inicialmente como un juego de marionetas de calcetines, se convirtió en una obra de teatro en 3D cuando Dakota y Hero abandonaron los títeres para comenzar un desafío ficticio. El pelinegro utilizó una larga espada de plástico mientras buscaba evadir los ágiles golpes de Kotemon, quién incluso en nivel de juego lograba ejercer una presión fenomenal en el humano. No cabía duda de que era una guerrera innata. Corrían de un lado a otro, daban saltos, pequeñas piruetas, diálogos exagerados pero que entretenían a su audiencia. Cuando la interpretación llegó a su clímax, Dakota permitió que la espada de Kotemon le atravesara por el espacio entre su brazo y costillas a modo de ser lastimado de gravedad.

¡Oh, no, he sido derrotado! ¡La victoria es para la Gran Hero! — y dramáticamente se desmayó en el suelo, mientras Hero posaba encima de su cuerpo recibiendo el coro de gritos de felicidad por parte de los babys. Hasta Spice le dedicó un par de aplausos por su desempeño.

Para tranquilizarlos un poco y hacer tiempo de aquí a la hora de la comida, Dakota decidió que sería buena idea ponerlos a dibujar. Eso ayudaría a estimularles el cerebro —si es que los digimon tenían uno— y aprender a coordinar su limitado cuerpo de esa etapa. Puso varias hojas de papel blanco sobre una mesa e invitó a los bebés a subirse a unas sillas y dibujar aquello que quisieran usando sus bocas para sujetar la base de los crayones. Naturalmente la mayoría realizo un montón de garabatos sin sentido sintiéndose sumamente contentos haciéndolo. Dakota se acercó a Kotemon y Spice, abrazando a cada uno con uno de sus brazos e invitándolos a dibujar aquello que quisieran. Siendo poseedores de manos, se les hizo mucho más sencillo.

Spice optó por un colorear un paisaje lleno de bosques, Kunemon, Floramon y varios Mushroomon.

¿Extrañas a tus amigos, verdad? — preguntó 69 de la manera más comprensiva posible.

Sí. Es normal que me pase considerando que viví con ellos bastante — dicho esto, se tomó la molestia de girarse para encarar al humano —. Pero me gusta viajar con ustedes. Lo digo en serio.

Me alegro por eso — le besó sobre su sombrero morado. De ahí su atención viajó al dibujo de Hero, quién trazó lo mejor que pudo la figura alta de V tomado de las manos de él y del otro lado a Sunny. A Dakota le conmovió el gesto —. Ustedes son una bonita familia.

Gracias — respingó Hero sonriente, quién rápidamente cambió las facciones de su rostro oculto a unas más serias —. ¿Estás enojado con V? — 69 se coloró de rojo al segundo siguiente. No esperaba ser cuestionado sobre el asunto por la digimon.

Yo… Es complicado… — se limitó a responder. Después una idea brillante se le ocurrió, tal vez podía aprovecharse de la espadachín para sacar algo de información —. Hero, ¿alguna vez Valentine te ha hablado de mí? — el digimon negó con la cabeza —. Desde ayer siento que no me hace caso porque no le agrado. Es por eso que me molesté con él — el digimon pecaba de inocencia y sabía no lo juzgaría por sus actitudes, es más, ni si quiera las entendía.

Ya — dejó los colores a un lado y se quedó pensativo con ambas manos sobre su casco —. Yo creo que le agradas mucho. Siempre sonríe cuando se te queda viendo.

¿Lo dices en serio? — Hero asintió.

Pasó durante el concierto con SogunGekomon. Fue muy feliz de verte cantar — confesó la chiquilla. Lastimosamente para entonces Dakota no creía que hubiese un problema tan grave como el latente desde el barco de Hookmon al día de hoy, así que sus ánimos no se recuperaron.

Él también me agrada mucho, de verdad. Me gustaría volver a llevarme bien con él — en ese momento, sorpresivamente, sus manos fueron capturadas por el digimon de 99. La niña guerrera lo veía con ojos esperanzadores, casi como si estuviese por sollozar. A D se le resbaló una gota de sudor al no saber como interpretar eso.

¿Por qué no hacen las paces hablando? — el azabache se rascó la nuca con molestia.

Ayer intenté hacerlo y no salió muy bien que digamos — suspiró —. Tendré que darle su espacio, supongo.

No hubo oportunidad de profundizar en la charla, pues Evilmon y Togemon les llamaron para la hora de almuerzo. Lo primero que hicieron fue alimentar a los bebés, llevarlos al baño y arroparlos para que pudieran tomar su siesta. Una vez terminado aquello, Togemon y Evilmon los invitaron a comer con ellos. El ambiente de la sala era tranquilo, con excepción de Evilmon cuya miraba continuaba desafiando a los extraños.

Siento curiosidad, ¿tenían experiencia tratando infantes antes de venir aquí? — preguntó finalmente el champion. D asintió mientras se pasaba un bocado, no quería hablar con la boca llena.

Sucede que sí. Antes de venir aquí vivíamos en Never Ever Land, tal vez escucharon de ella — los dos champion asintieron —. Vivimos durante mes y medio con Petermon y Tinkermon, ellos nos enseñaron todo lo básico sobre criar bebés. Nos volvimos tan buenos que acabamos por adoptar a nuestros propios compañeros — en ese momento levantó a Hero y la sentó en regazo —. Esta lindura es compañera de mi amigo Valentine, actualmente estoy siendo su tutor mientras mi PicoDevimon, a quién llamo Hex, está con él — Hero movió su bracito de un lado a otro saludando, antes de ser regresado a su lugar —. Spice, Mushroomon aquí presente, también decidió unirse a mi grupo luego de conocerlo y trabajar una tarde en su restaurante.

Estoy curioso por saber de más sabores. A propósito, sus sándwiches son deliciosos.

Muchas gracias, Spice. Si gustas puedo darte la receta antes de que te vayas — ofreció la generosa Togemon. Tocó el turno de S y Skye de presentarse apropiadamente, luego de eso, Evilmon exhibió cierta melancolía en su rostro.

Adoptaron a sus digimon… que bondadoso de su parte — ninguno de los dos imaginaba que Evilmon respondería de esa forma. Incluso comenzó a derramar lágrimas por las cuáles Togemon tuvo que abrazarlo para consolarlo. Nadie más que los adultos entendía que pasaba.

El propósito de este lugar, es semejante al que han descrito — empezó con la explicación Togemon —. Nosotros criamos digimon baby y baby II con espera de que digimon más evolucionados que ellos, sean child o de etapas más avanzadas, se acerquen para adoptarlos, cuidarlos y hacerse responsables de ellos. No siempre pasa y cuando los digimon alcanzan el nivel child deben integrarse a la ciudad de Atlantis como buenos ciudadanos, a veces sin la preparación adecuada — reconoció ella —. A veces sucede que muchos de los pequeñines se ilusionan por conseguir padres, hermanos, amigos desde tan pequeño. Cuando eso no pasa, crecen con conflictos internos — el pensamiento lógico de Dakota dedujo lo que sucedía.

Evilmon, tú fuiste uno de esos digimon que creció sin ser adoptado. ¿O me equivocó? — el digimon champion se tragó su orgullo al mismo tiempo que limpiaba las lágrimas de sus ojos.

Es cierto, yo fui uno de los tantos que no fue adoptado. Al principio creí que no era importante, era igual de rebelde que el mocoso al que le diste de comer, creía ciegamente que no necesitaba de nada ni nadie para salir adelante una vez que creciera y me hiciera más fuerte. Muchos digimon me admiraban por mi tenacidad — una sonrisa se dibujó en su rostro rememorando aquellos tiempos tan sencillos —. Tenía varios amigos, hasta que poco a poco cada uno fue adoptado eso me obligó a quedarme sin compañía. Los otros digimon me tenían miedo por mi mal comportamiento así que no pude hacerme de nuevos amigos. Cuando me di cuenta, ya era uno de los mayores de esa generación que quedó rezagados, lo cual agudizó mis sentimientos de soledad — suspiró con desgane, perdiendo la mirada en su taza de té ahora ya vacía —. Cuando me convertí en child estuve muy contento hasta que tuve que enfrentarme con la realidad. No era fácil vivir solo, trabajar solo, cuidarse de sí mismo estando solo. Tarde o temprano te sientes triste y comienzas a creer que nadie va a quererte. Esos sentimientos me impulsaron a hacer muchas fechorías que me llevaron a la cárcel de Atlantis, por daños menores, claro está. Para cuando salí ya había alcanzado mi aspecto actual y, nuevamente la gente rehuía de mí.

Con sutil gentileza Togemon le palmeó la espalda, eso hizo que Evilmon levantara la mirada para poder compartir una sonrisa cómplice con su conocida.

Afortunadamente para mí, Togemon, que también solía vivir aquí en la guardería, me aceptó como su asistente.

Sabía que había bondad dentro de él. Todos se merecen una segunda oportunidad — enfatizó la digimon de los guantes.

Sí. Ella supo leer a través de mi aislamiento, me permitió quedarme aquí ayudándole para poder ganar alimento y dinero para un techo. Quizás sea patético pero la compañía de los niños y Togemon me hace sentir menos solo, como que finalmente tengo un propósito en la vida.

Yo no creo que sea patético — intervino Dakota con un semblante más meditativo de lo usual —. A decir verdad, conozco esa sensación. No tengo muchos recuerdos de cómo era mi vida antes de llegar al mundo de los digimon; sin embargo, de lo poco que recuerdo ya estando aquí algo que tengo muy presente es lo incómodo que me sentía quedándome atrás y no interactuando con nadie. Una vez que nos asentamos en Never Ever Land y pude socializar con todos a un ritmo calmado, me di cuenta de que la sensación incómoda había desaparecido, eso me motivó a siempre orquestar juegos grupales dónde todos se divirtieran — pausó por un momento y bebió de su té —. Cuando llegó el momento de dejar ese lugar honestamente no deseaba hacerlo, hubiese preferido quedarme con Petermon y Tinkermon — escuchando eso, una ceja de S se arqueó con interés —. No obstante, entre más pensaba como sería la vida así, me di cuenta de que me hubiese vuelto loco al darme cuenta que todos me dejarían atrás, así contara con la compañía de muchos digimon me hubiese sentido sólo, abandonado… la sola idea me ponía tenso.

Involuntariamente sus palmas se cerraron en duros puños que amenazaban con sacarle sangre de no ser porque reaccionó rápidamente para disminuir la tensión de su relato.

El punto es que yo comprendo cómo te sientes, Evilmon. Y ahora que lo pienso, de no haber adoptado a Hex él estaría igual que tú a estas alturas.

Estoy seguro de que lo haces muy feliz — comentó el virus desconocedor de la peculiar dinámica de esos dos.

Yo también lo creo, aunque a él no le guste reconocerlo — y con una sonrisa de oreja a oreja, Dakota hizo a un lado sus pensamientos negativos.





Para el atardecer terminaron sus deberes en el recinto, recibiendo como recompensa además de entusiastas agradecimientos una gema de color amarillo. Como bonus, también se les permitió a Spice y Hero conservar sus dibujos, aunque el primero decidió dejarlo en la guardería pues le serviría de ilustración a los pequeñines para que supieran que había bosques en regiones lejanas de la isla. En cambio, Kotemon caminaba abrazando su obra de arte atesorándola muy feliz. Se moría de ganas por mostrársela a V y Sunny.

Los adultos charlaban entre ellos, unos cuántos pasos atrás de sus digimon.

Para ser una adicta a la peleas verbales eres bastante agradable — le reconoció el chico a la chica —. ¿Segura que no te mordiste la lengua en toda la tarde?

Que puedo decir, te tocó ver mi lado suave — con aires de grandeza Sonya se peinó la cabellera con una de sus manos como a quién se le resbalan los insultos —. Considerando que tampoco fuiste un dolor en el trasero, eso tiene mucho que ver — Dakota se achicó de hombros, no iba a discutir eso.

Tengo curiosidad por un tema, ¿por qué te agradan tanto los bebés? — la pregunta tomó desprevenida a la serpiente, se quedó en silencio y pensativa un par de segundos con los brazos cruzados antes de poder formular una respuesta.

Nada en especial. Supongo que los veo como tabulas blancas, libres de prejuicios y actitudes nocivas. Que no se merecen ninguna clase de maltrato.

Vaya, así que es por eso. Es curioso.

¿Por qué? ¿Tan difícil es creer que hasta en mí hay una pizca de bondad? — Dakota negó tranquilamente.

Todo lo contrario, simplemente quería saber si teníamos alguna similitud más profunda en ese tema — obviamente eso confundió más a la morena de lo que ya estaba, Dakota tuvo que explayarse un poco más de lo que hubiera deseado —. Sucede que siempre que cuando veo o cuido a un bebé tengo un extraño deja vú, como si estuviese acostumbrado a tratar con uno y eso me motiva a hacerlos felices. Por eso lo pregunté, sentía curiosidad por saber si te sucedía algo semejante.

No es el caso — aclaró S regresando su vista al frente —. Tal vez tienes un hermanito en la tierra — Dakota se rascó la cabeza pesaroso, el recuerdo de la separación de sus padres seguía fresco en su cabeza, haciendo casi imposible que la suposición de Sonya fuera verdad.

Tal vez…

De no haber sido por la corta conversación, Sonya no habría sentido la obligación moral de tocar cierto tema. Por otro lado, no es como si a ella realmente le afectara.

¿Por cierto, te interesa saber algo? — Dakota ladeó la cabeza hacia ella —. Es sobre Claire — el azabache no se esperaba que su compañera tuviese algún conocimiento interesante sobre la castaña, esencialmente porque ella podía ser muy brusca tanto así que Luna alejaba rápidamente a su niña de la chica serpiente para ahorrarle problemas. Dakota le indicó que prosiguiera —. Durante el baño en las termas todas las presentes nos dimos cuenta de algo dolorosamente obvio y perturbadoramente extraño. Está llena de cicatrices.

A Dakota se le desfiguró el rostro de sólo imaginarlo.

¿Hablas en serio?

Sí, parece ser que carga con ellas desde el mundo humano, pues cuando le pregunté por el asunto simplemente salió corriendo de ahí. Lo que es peor, parecía que ni estaba enterada de ellas hasta que lo hicimos visibles — de repente la mirada de 69 se endureció contra 122 —. ¡Oye, no me veas así! No fue mi culpa, yo creí que en todo caso era obra de la reinita de A. Tampoco consideré que su digimon sería capaz de guardar un secreto tan nefasto como ese. Mentirle acerca de sus dolores.

Luna seguramente intentaba protegerla — argumentó Dakota.

Mentirle y fingir que no existían no iba a desaparecerlas mágicamente. Tampoco iba a evitar que alguien además de ella las notara — S tenía un buen punto ahí, por ello D evitó continuar el argumento. Se reservó sus pensamientos para él mismo a partir de entonces.

Tan concentrado estaba en retornar prontamente dónde Neptunemon que ni se percató que alguien esperaba su regreso desde una de las ventanas más altas del palacio. En lugar de ello, Sonya y Dakota pidieron informes a la servidumbre para directamente acudir al despacho del rey, al cual entraron después de que los anunciaran apropiadamente. Ciertamente la habitación también era grande, aunque no tanto como la sala del trono. Neptunemon observó complacido la gema recibiéndola en el acto, deteniendo a los chicos antes de pudieran retirarse.

Veo que concluyeron la asignación que les di. No obstante, estoy interesado en conocer como asimilaron la experiencia. Estoy seguro de que si se tomaron la molestia de invertir genuino interés en su tarea, habrán escuchado anécdotas interesantes. ¿Qué es lo que me pueden compartir, aprendieron de convivir en la guardería un rato?

Dakota sintió excesiva presión al ser interrogado. Una cosa era abiertamente compartir detalles vagos de su vida, otra era exponerse al juicio de un hombre maduro. Una parte de él percibía enorme intimidación por parte del tritón, a quién sabía no podría burlarlo con su actitud relajada y desinteresada. Para colmo de males ahí también estaba Hero, quién si bien no le representaba ningún mal, tampoco era como si creyera que el pequeño sabría reservarse aquello que escucharía en los siguientes minutos.

Resignándose a que era una opción de perder-perder a cambio de recibir la Digital Key, respiró profundamente para darse valor.

Rey Neptunemon, me gustaría empezar — anunció Dakota dando un paso al frente, aun tenso de los hombros —. Yo aprendí que la soledad puede orillarte a cometer actos que normalmente no harías, por despecho, por rencor, por no poder encajar, por no tener la suficiente fortaleza interna para hacer frente a la vida sin apoyo de nadie Lo que es peor, en días recientes he descubierto que exactamente ese tipo de persona soy yo. Alguien al que no le gusta estar solo y hace lo posible por mantenerse en compañía de otros — Neptunemon se rascó la barbilla interesado y lo invitó a continuar —. Puede que no parezca tan malo, sin embargo, ciertos recuerdos que he tenido me han hecho reflexionar sobre un grave problema que tengo en cuanto a mi apego a las personas — dicho esto apretó los puños con fuerza. El recuerdo de rechazar a su madre, seguido de su actitud infantil y agresiva contra V le dejó un sabor amargo en la boca. Tal como el nigga se lo había mencionado, la estaba regando con el peli verde —. Soy la clase de individuo que cuando se siente abandonado, responde hiriendo a los otros. No porque realmente lo merezcan, sino como una forma mezquina de castigarlos por herirme en primer lugar. Los lastimo y me empeño en causarles heridas más profundas que las que tengo yo, ¡todo por un estúpido impulso de venganza! — tanta era la frustración contenida que soltó un fuerte pisotón contra el suelo, mismo que hizo eco en todo el cuarto. Sin perturbarse, Neptunemon se mantuvo callado, expectante de la conclusión del muchacho —. Lo peor es que bien podría poner de mi parte para enmendar la situación, y aunque he tenido la oportunidad no lo he hecho… — con el espíritu rendido sus hombros se cayeron, sus puños se abrieron y el semblante se meció hacia abajo con tristeza. Fue necesario que se limpiara un ojo para contener el sollozo —. Soy un estúpido que en lugar de luchar por los vínculos que le importan se empeña en empeorar la situación y alejarlos, para después arrepentirse, negándolo solamente por aferrarme al orgullo — inyecto aire a sus pulmones para después dejarlo ir. Finalmente logró escupir todo lo que tenía adentro —. Eso fue lo que aprendí, rey Neptunemon.

Luego de que Sonya expresara sus perspectivas acerca de lo vivido, se les concedió retirarse. Ya afuera, Dakota se hincó y abrazó a los dos digimon a su cuidado.

Hero, lamento haber maltratado a V, lo siento mucho — la digimon simplemente lo abrazó sin juzgarlo —. Y discúlpame si te hice sentir abandonada estando conmigo.

No te preocupes, me cuidaste todo el tiempo, te lo agradezco — ambos se compartieron recíprocas sonrisas entre ellos. Llegó el turno de Spice.

Spice, sé que casi siempre pongo más atención Hex que a ti, siendo que tú situación es difícil. Me esforzaré por no volver a dejarte de lado.

Gracias — Mushroomon era de cortas respuestas, aun así su rostro manifestaba genuina felicidad por la promesa.

Sabía que tenía un pendiente más importante por resolver, por ello se acercó a Hex en espera de que le informara dónde poder encontrar a V. Grande fue su sorpresa cuando el propio peliverde se las arregló para organizar una breve charla entre los dos en la que se reconciliaron. Saborear sus labios una vez más tras solucionar su modesto malentendido fue la mejor de las recompensas.

Ahora más que nunca Dakota era consciente de sus turbas emociones. Sabía que profundizar en el tema debería tratarlo con Valentine tarde o temprano; sin embargo, si su relación se mantenía como un enlace superficial y físico quizá no haría falta.

Oye, Val — el aludido lo miró confundido. Primero porque no pensó que le hablaría tan pronto estando a pocos metros del palacio; segundo, porque el de las alas tatuadas estaba más que sonriente —. Tu cabello sí que es extremo en la humedad — 99 giró los ojos hacia arriba pero con poca molestia, después de todo sólo lo estaban fastidiando como amigos. Al final no se resistió y le jaló de la oreja.

Síguete burlando y a la próxima te arranco una argolla con todo y oreja.

¡No serías capaz! — le acusó D. Valentine río.

Si te portas mal, no me hago responsable — dicho esto el otro lo abrazó por el hombro y comenzó a revolverle los cabellos con fuerza, lo que provocó una alegre una persecución del peli verde queriendo vengarse por la osadía. Al final partieron caminos, cada uno yendo con sus digimon.

¿Y a ti como te fue? — saludó finalmente D a su PicoDevimon.

¡Yuck! Jamás vuelvas a abandonarme con ese maniático — resumió Hex en una simple oración su tarde.





Llegado el anochecer, se anunció que habría disponible para todos los presentes una fastuosa cena en el comedor real. Hasta entonces podían matar el tiempo entre ellos. Dakota aprovechó la ocasión para hacer migas con el bro secundario, el cual se encontraba en compañía de Ken y Ace. Era sorprendente como en cuestión de días se pudo acostumbrar al insecto.

Hello, my friend. ¿Qué cuentas? — era una pregunta retórica que el despistado Benjamin no captó.

Que WereGarurumon no era tan malo como todos en su calle creía.

Chido — Dakota se ahorró los whats y mejor saltó directo a lo que venía luego de dedicarle dos pulgares arriba a la elocuencia del de mechón morado —. Por cierto, me enteré de que finalmente pusiste en su lugar a la harpía de Annette. ¡Te felicito! — para prueba de ello lo alzó con un brusco abrazo, dejándolo caer en su lugar a los dos segundos —. ¡Tenemos que celebrarlo en grande! — Benjamin, por su parte, tardó en contagiarse de los ánimos de su amigo. De hecho, tenía una severa duda al respecto.

¿Tú cómo te enteraste?

¿Oh, eso? Ken lo anduvo presumiendo por ahí y Hex me contó el chisme — ninguno de los dos digimon mostraba el más mínimo remordimiento acerca del asunto —. Volviendo al tema importante, estoy seguro de que Ranamon nos conseguirá un poco de alcohol si se lo pedimos de buena manera. En especial tú~ — el tono juguetón levantó de inmediato la guardia de Benjamin, no por eso Dakota se contuvo en codearlo traviesamente —. Todos vimos la forma en que miraba tu mechón morado. ¡Le gustas, hermano!

Por favor, no digas eso — con ambas manos el cohibido se cubrió el rostro.

Whatever. El punto es que ahora que recuperaste tu autoestima no hay razón para limitarte el consumo de alcohol. Búscame si quieres que ayude a organizar la party hard.

Finalizada su misión de emisario del mal, Dakota buscó encontrarse con su siguiente objetivo. ¡Qué coincidencia! Ella tampoco poseía compañía alguna más allá de su digimon. Esto realmente le simplificaba el trabajo.

Hi, Kate y su majestad, la reina de ningún lugar y que a nadie le importa.

¡Ugh! ¡Eres tú, pervertido! — le señaló iracunda la joven en traje de baño. 69 se sacudió el insulto fácilmente —. ¿Qué quieres? ¿Acaso no sabes que es ilegal molestar a una reina?

Posiblemente lo sea, por esa razón no estoy hablando con AncientMermaimon, sino contigo, ya sabes, otra más de los extraviados, una más del montón, otro eslabón de la gentuza — Annette no hizo intento por corregirlo sabiendo que era gastar saliva. Sencillamente optó por deshacerse de la molestia.

Búscate una vida y déjame sola — a Dakota se le dibujó una sonrisa malvada en sus labios.

Regularmente estaría dispuesto a hacer eso sin titubeos, más quiero deleitarme con la vista. Observar a los poderosos antes de su inminente caída — la cruda sentencia obligó a 138 a regresarle la mirada. Regularmente 69 no era tan suelto de lengua como S, ¿será que le había afectado pasar tiempo con esa otra?

Di a que vienes y desaparece.

Ya he dicho a que he venido. A darte el último vistazo antes de que te esfumes de nuestras vidas — la frase fue muy fuera de lugar, tan así que Kate dio un paso al frente, adoptando una posición protectora para con su humana.

Si es una amenaza, te sugiero que mejor te vayas — advirtió la Hawkmon.

¿Amenaza? Oh, por supuesto que no. Simplemente estoy haciendo un modesto aviso — respingó el rebelde sin intención de retroceder —. Es normal que A sea tan tonta que no sea capaz de notar lo evidente, así que decidí presentarme aquí para aclararles el panorama nada favorecedor para ambas, o cuando menos para Annette. La mayoría de nosotros no tenemos ningún problema contigo, Kate.

Pese a que su agresividad inicial se diluyó, Kate mantuvo su postura fija cubriendo a Annette de cualquier posible daño. Hex y Spice no parecían estar dispuestos a atacar, mas eso podía cambiar de un segundo a otro.

¿En qué estaba? ¡Ah, sí! Te venía a informar que tus días estaban contados, 138. Si tu egocentrista cerebro es incapaz de procesarlo, haré lo posible por simplificártelo — dicho esto, levanto su diestra a la altura del rostro, irguiendo a su vez tres dedos que utilizaría para puntualizar —. Número uno: ya hemos perdido tripulantes y el barco ha seguido en movimiento, eso significa que si a alguien más le sucede un accidente nadie va a vivir con la culpa por mucho tiempo. Número dos y muy importante: ¡absolutamente todos te detestamos! — le espetó en la cara —. Tu encantadora personalidad te ha valido la enemistad de todos los presentes, en especial de la policía del buen comportamiento. Dime, ¿cuánto tiempo crees que aguantes antes de que Rosemary, Jasper y Sonya decidan tomar cartas en el asunto de tu permanencia? Ellas tienen más digimon que tú, Kate no va a poder defenderse de todos, y te garantizo que ninguno de los chicos vamos a hacer algo por evitarlo — aquello lo terminó con una sonrisa segura, misma que provocó frustración en humana y digimon ave. Ambas gruñendo de la impotencia —. Número tres: así nadie te ponga un dedo encima, ¿de verdad crees que vas a durar TODO el viaje? La única razón por la que has durado hasta el momento es porque los digimon que no tienen idea de lo pedante y molesta que eres te dan más oportunidades de las que te mereces para sobrevivir. Sólo es necesario que lleguemos a una zona donde no haya protocolos reales, dónde la gente no se trague tus palabrerías y entonces… KABOOM, BITCH! Ellos mismos se encargarán de ti sin que nosotros tengamos que ensuciarnos las manos.

Ni Kate ni Annette tuvieron palabras para responderle en ese preciso instante, así que D aprovechó su victoria argumental e inmigro.

Buena suerte jugando a la guardaespaldas las 24 horas, Kate. Vas a necesitarla.





Dormir en compañía de Lars fue la peor decisión de su vida. El nigga no solamente lo había tirado de la cama de una monumental patada salida de sus estrepitosos e irregulares movimientos inconscientes, además sus ronquidos eran tan poderosos como para competir con un camión de carga en plena carretera a las 3 de la mañana. Por esa misma razón Hex emigró fuera de la habitación antes de si quiera considerar conciliar el sueño en ese cuarto. Spice, acostumbrado al escándalo de los Kunemon y Dokunemon en el bosque, simplemente se giró hacia otro lado y durmió como angelito de la misma manera que lo hizo Ash, por obvias razones. Sólo el triste, patético y mejor amigo humano del primate albino la padeció.

Dakota se irguió sobándose el lugar dónde su frente y el suelo se dieron un apasionado beso antes de mirar con desgano a su amigo. No podía culparlo, él le advirtió que se consiguiera su propia habitación pero un necio Dakota se aferró a que les haría bien pasar una noche de machos salvajes. A partir de ese día no volvería a ser tan crédulo.

En su afán por buscar suficiente silencio para poder oír sus pensamientos entre tantos ronquidos, se salió del cuarto y se dejó caer rendido en el pasillo, sitio que no parecía tan incómodo para dormir dadas sus actuales circunstancias. El frío era lo de menos.

Sin embargo, su cerebro se desvió por la tangente. En vez de buscar un sueño placido de inmediato, se distrajo pensando en cavilaciones que no venían al caso, como su nombre, los fantasmas de sus padres, la posibilidad de tener un hermano pequeño y otra serie de detalles insignificantes. Reparó también en su reconciliación con Valentine y ello condujo a que recordara que el susodicho peliverde se encontraba dormido en una de las habitaciones cercanas. Meditó sobre el asunto por un segundo y concluyó que no era mala idea hacerle una visita en plena madrugada. Total, no tenía nada que perder.

Valentine dormía tranquilamente. Quien sabe cuántas horas llevaba durmiendo cuando sintió que algo empezaba a perturbarle el sueño. De alguna forma podía decir que sentía la presencia de Hero y Sunny a ambos lados de su cuerpo así que no podía ser ninguno de ellos, considerándose que la cama era tan enorme que cada quien tenía bastante espacio para sí mismo. Como se había agotado bastante durante el día el cuerpo no le reaccionó a la primera, de hecho se sentía bastante pesado, parpados incluidos por lo que se aferró a su descanso sin importar que, al menos hasta que fue totalmente inevitable.

Cuando empezó a reaccionar por inercia, tras algunos gemidos entre murmullos fue su propia respiración volviéndose más irregular lo que terminó por lograr que abriera los ojos y así toparse no solo con esa extraña sensación sino con que había un bulto en su cama, bajo las sábanas y fácilmente a la vista. Su primer reacción fue cubrir su propia boca y la segunda levantar apenas las sábanas para mirar debajo, aunque ya tenía una idea de con quien se encontraría.

No tenía idea de cómo reaccionar ante la súbita presencia de Dakota, más específicamente a su actual actividad recreativa. Su miembro estaba siendo saboreado por el peli negro cual si de una piruleta se tratase, pasando la lengua desde la base a la punta una y otra vez para después ser engullido por completo. La mente empezaba a nublársele, mas sabía que aquello era incorrecto. Intentó apartar el rostro de 69 con una mano al mismo tiempo que usaba una pierna flexionada para empujar su cuerpo lejos de él. El otro cedió molesto, permitiéndole al peli verde arreglarse el pantalón de la pijama para después levantarse del colchón lo más cuidadoso posible con tal de no perturbar el sueño de sus pequeños. Ya en el suelo, hizo señas a 69 de que lo siguiera, hasta llevarlo al sanitario del cuarto.

Ya adentro hubo dos reacciones, diferentes y consecutivas. Primero Valentine lo tomó del rostro para besarlo y de paso morderle el labio, tras eso le soltó una bofetada en el rostro.

¡¿Qué crees que estás haciendo?! — le gritó en el volumen más bajo posible. No estaba dispuesto a despertar a sus digimon en el proceso del reclamo. Dakota se sobó el lugar del impacto antes de responderle.

Te estoy compensando por lo de ayer y hoy — fue su vago intento de excusa, ganándose una mueca de reproche con los labios flexionados hacia abajo por parte del oji ámbar.

Vuelve a dormir — le indicaron. Y obviamente 69 desobedeció. Cerró la puerta del baño, acorraló a V de espaldas contra ésta y restregó su anatomía contra la retaguardia del de cabellos claros.

Sabes que tú también lo quieres — Valentine frunció el ceño. No quería darle la satisfacción de darle la razón al degenerado con derechos que con cada día que pasaba se hacía más bueno despertando sus bajos impulsos.

Medito los costos y beneficios de seguirle el juego, el principal de todos ellos es que Dakota era tan necio que si se ya lo había clavado en un lugar abierto con altas probabilidades de ser atrapados con las manos en la masa, obviamente una puerta y dos child durmientes no iban a detenerlo. No le quedó más remedio que aceptar a regañadientes, pero eso sí, sería bajo sus condiciones.

Con una actitud más complaciente se giró, abrazó a Dakota por el cuello y lo beso con suavidad —
. Sé rápido y no hagas mucho ruido — sentenció tras interrumpir el beso.

Si fuera rápido, te molestarías y quedarías insatisfecho touché. Por voluntad del pelinegro volvieron a besarse —. Descuida, no tengo intención de despertarlos.

Con ese pensamiento en sincronía podían proceder cómodamente. Sin embargo, antes de que Dakota si quiera se molestara en arrebatarse sus ropas o las de su amante, éste le sostuvo el rostro por el cuello, para después ejercer presión sobre los hombros hacia abajo.

Continua lo que hacías hace rato — le instruyo el peliverde con sonrisa felina en el rostro. Dakota se río para sí y obedeció, no sin antes depositar suaves besos sobre el abdomen de V. Entonces sí, procedió a masajear la hombría de éste con su lengua una vez más. Valentine se dejó hacer, relajándose contra la puerta y suspirando de felicidad.

El ritmo de las atenciones de Dakota fue subiendo paulatinamente, provocando que el cuerpo de Valentine se contorsionara eróticamente. Con el fin de mantener sus gemidos a raya usaba ambas manos para cubrirse los labios. Su respiración estaba a mil por horas, el sudor le resbalaba por todo el cuerpo y cada segundo suspiraba por más y más. El pelinegro decidió ser lo más atento posible, así que con sus propias manos condujo las palmas ajenas hasta su nuca, concediéndole al de cabello abultado la posibilidad de conducir el ritmo de la acción. Un movimiento que le saldría caro.

Nada más cayó en cuenta de su nuevo poder, Valentine no tardó en abusar de él. Se despegó de la puerta, apoyó firmemente sus pies en el suelo y comenzó un meneo de caderas brutal y sin compasión. Despiadadamente entraba y salía de la cavidad de Dakota sin importarle en lo más mínimo sus condiciones o lo molesto que podía ser aquella velocidad tan intensa. Le cortó la respiración provocándole fuertes arcadas y unas inquietantes ganas de vomitar, pero ni así Dakota buscó separarse del falo, mucho menos Valentine amenizó sus movimientos. El peliverde se encerró en un trance del que le era imposible escapar, persiguiendo exclusivamente su autosatisfacción a costa de la incomodidad del otro.

Con los párpados cerrados y el sudor escurriéndole por toda la cara, comenzó a vislumbrar la luz al final del camino. Sus impulsos por ser callado empezaron a traicionarle, sus gemidos permearon las cuatro paredes del baño y cuando por fin experimentó el deseado orgasmo vertió toda su semilla en el interior de un ahogado Dakota, quién la recibió con la mejor experticia que un desconocedor del tema podía tener.

La magia del momento se vio fragmentada por un instante, en el que V se hizo hacia atrás contra la pared del baño con las manos cubriéndole el rostro, incapaz de concebir lo bien que se sintió su última experimentación corpórea. D, por su parte, se irguió lo mejor posible, apoyando las manos sobre el lavabo y escupiendo el líquido blanco. Abrió la llave para enjuagarse el extraño sabor en sus papilas, así como para borrar todo rastro de aquella blancuzca evidencia.

Al confrontar al otro buscando reclamarle por la irritación de segundos atrás, se vio en la penosa necesidad de ahogar todo reclamo debido al puchero en la cara de Graves.

No pensé que fueras a escupirlo — comentó con la inocencia y candidez de un niño al que desilusionan en el último momento. El rostro de Evans se tiñó de rojo, avergonzado de dar la errada impresión de querer consumir la viscosa substancias.

¿Lo siento? — se disculpó únicamente porque el rostro de V manifestaba esperar una apología —. Lo recordaré la próxima vez — acto seguido, el de hebras claras se acercó y lo bendijo con un tierno beso sobre la nariz. Definitivamente los cambios de humor eran recurrentes en él incluso durante el sexo.

Recordando lo que había sucedido esa tarde, ahora que tenía a Dakota solo para él, Valentine aprovechó para despejarlo de su camiseta sin preguntar primero, no fue difícil siendo que el contrario entendió a la perfección sus intenciones y le facilitó las cosas extendiendo los brazos hacia arriba. Solo entonces pudo ver el reflejo de su espalda gracias a que Dakota tenía el espejo justo detrás. Lo rodeó con los brazos como si estuviese abrazándolo aunque su intención era en realidad tantear su espalda especialmente con los dedos, buscando alguna anormalidad mientras apoyaba el mentón sobre uno de sus hombros y veía el dibujo de aquellas alas en el cristal.

Lamento lo de la otra vez, recuerdo haberte marcado — como no tenía idea de si eso dolía, sintió la necesidad de decirlo —. Admito que me estaba desquitando — Dakota le sonrió completamente desatendido del tema.

No hay problema. En todo caso me gustó cuando lo hiciste — comentó robándole un beso. Valentine ocultó su avergonzado rostro contra su hombro, sin despegar los dedos de su espalda.

¿Aún quieres continuar? — la pregunta hasta era estúpida, ¡obviamente quería continuar! No se escurrió a través de las sábanas de la cama solamente para ser un alma generosa desinteresada en el placer propio. Igual, no se lo restregó en la cara tan descaradamente, bastó con asentirle suavemente para que fuera recompensado con más caricias y besos suaves —. Está bien. Quítate la ropa.

Había algo excitante en seguir instrucciones del otro. Sin embargo, se aseguró de guardarse el sincero pensamiento a sabiendas de que podría costarle caro en el futuro.

Los pijamas se desperdigaron sobre el suelo, los cuerpos desnudos se envolvieron en un amoroso abrazo y las lenguas lucharon por la dominancia de una sobre la otra hasta que la falta de aliento los hizo pausar. Valentine acarició suavemente el rostro de ese odioso pelinegro que siempre lo seducía a cometer las barbaridades más absurdas de todas, besó su nariz y después lo guío hasta acércalo al área de la ducha. Sin decir nada, abrió la llave del agua caliente y Dakota entendió el mensaje.

Tomó unos cuántos segundos dejar que el agua se entibiase, segundos que Dakota aprovechó para abrazarlo desde atrás y besarle el cuello con una pasión que buscaba mantener vivo el fuego de la noche, hasta que el humo cubrió en su totalidad el pequeño cuarto y procedieron a cubrirse con la cortina de agua.

La sensación de besos tibios sobre piel empapada por agua a elevada temperatura desencadenada reacciones exorbitantes en el cerebro de Valentine. Aun cansado por su reciente orgasmo, luchaba por mantener la concentración y no desmayarse en medio de la danza del amor de la que ahora Dakota era guía indiscutible. Su odioso azabache se lo merecía, y muy en su interior él también quería disfrutar de esa sublime experiencia.

69 le masajeó los hombros, el cuello y la espalda mientras el agua le llovía encima, apoyando sus brazos sobre ambas llaves, suspendido y sin hacer otra cosa que disfrutar de todas las atenciones que recibía. El camino de besos que comenzó en el lóbulo de su oreja derecha, fue descendiendo a través de su espina dorsal hasta llegar a sus redondos glúteos, que fueron abiertos de par en par con el fin de dar inició a la preparación. La humedad en su interior le obligó a arquear la espalda como de costumbre. El espectáculo, desde la posición de Dakota, era simplemente maravilloso. Era en momentos así que la fachada dura del peliverde se derretía, hasta no quedar absolutamente nada de ella, suplantado entonces por una entidad más andrógina que no tenía complejos por ser tratado de manera tan delicada.

La lengua fue sustituida por dedos que lo masajearon con mayor profundidad. El agua facilitó mucho el proceso, no hubo necesidad de postergar por más tiempo lo inevitable, y el mismo V, lo sabía.

Dakota… te necesito.

El aludido correspondió el ruego de la mejor manera que pudo, adentrándose firme pero cuidadoso en el interior de Valentine. Éste se tensó al tiempo que percibía como el moreno se habría camino, estimulando sus nervios, arrebatándole el aliento, robándole gemidos y pensamientos que no deseaba exteriorizar. A diferencia de la última vez, en esta ocasión el tiempo de adaptación fue casi nulo. Las caderas de Dakota se mecieron de inmediato.

Una y otra, y otra, y otra vez las carnes chocaban al ritmo de un libidinoso compás que invitaba por más. Dos cuerpos ahogados en excitación, unidos como uno solo, se abrazaban y besaban mientras el agua caliente les llovía con fuerza sobre sus cabezas. Valentine tenía la barbilla sobre su hombro para poder exprimir mejor la lengua inquieta de Dakota dentro de su boca, el azabache lo abrazaba por la cintura, impidiendo que escapara sin importar lo rudo que lo empalara. Gemidos llovían dentro de la pequeña habitación dónde dos amantes se entregaban una vez más a las mieles del placer secreto, una aventura clandestina que les competía exclusivamente a ellos dos.

Con cada segundo se hacía más inevitable que Dakota llegara al orgasmo, mas nuevamente ejecutó una pequeña pausa para reacomodar sus cuerpos en una posición más extrema.

Valentine, gira y levanta tu pierna, por favor — el peliverde imaginó que repetirían la misma segunda posición de la otra noche. No tenía problema con ello, pues en sus adentro le encantaba ser embestido con ferocidad teniendo sus piernas alrededor de las caderas de Dakora.

Sin embargo, eso no pasó. El de las perforaciones decidió poner a prueba la elasticidad del peliverde, llevando solamente una sola de sus piernas a la altura de su hombro. Teniendo los ojos de V fijamente chocando con los propios, D ingresó nuevamente en el interior caliente y apretado de su amante. 99 abría la boca más y más conforme lo iban llenando.

Sinceramente la posición escogida no era de sus favoritas, esencialmente porque no tenía tan buena condición física como para mantener la posición de un semi-split. No obstante, ver la piel de su amante ardiendo en pasión al tiempo que lo hacía suyo volvía insignificante cualquier incomodidad pasajera. Aún mejor, de esa forma ambos apreciar la conexión de sus eróticos cuerpos. Valentine sonreía satisfecho mientras Dakota se perdía en el sonido de sus pieles, en el agua brotando y salpicando por todos lados, en la sonrisa de V y en lo endemoniadamente delicioso que era entregarse al deseo con él.

¡Se mío, Valentine! ¡Se mío y de nadie más! — le imploró entre salvajes embestidas recibiendo la aprobación del otro en forma de una intensa unión de labios y lenguas. Saboreándose mutuamente las bocas, fue como recibieron el orgasmo de Dakota, vaciándose entero dentro de la estrechez de 99 hasta que ya no hubo una sola gota que derramar. 69 se quedó dentro un par de segundos en los que repartió suaves y cortos besos en todo el rostro empapado de V, a quién poco a poco le volvía la respiración y se le bajaba el color de la piel.

Tras separarse, ambos notaron como un camino lechoso se esparcía por las piernas del peliverde hasta terminar en el drenaje. Por un impulso desconocido, ambos se sonrieron como dos niños que satisfechos de haber cometido una travesura compartida. La alegría cómplice fue sustituida por más besos, amorosos y tiernos, del uno al otro hasta terminar abrazados sin hacer otra cosa que dejarse enjuagar el sudor por el agua de la bañera.

Infortunadamente, no podían quedarse así para siempre. Alcanzaron un par de toallas para secarse mutuamente, robándose pequeños besos cortos en el proceso. Se vistieron y secaron sus cabellos, reduciendo la humedad lo mejor que pudieron antes de salir del baño con la luz apagada.

V fue el primero en asomarse por la puerta, Hero y Sunny seguían dormitando, casi en la misma posición que cuando los dejo. Antes de poder regresar con ellos, Dakota lo abrazó y le robó un beso para poder retirarse de la habitación moviendo la puerta sigilosamente. Se verían las caras sonrientes de nuevo por la mañana.

Uno durmió doblemente calientito entre sábanas y buena compañía, el otro perdió el conocimiento en el pasillo fuera de la habitación que se supone debía compartir.

La sonrisa de felicidad no se le borró a ninguno en toda la noche.





ArisuDokuro ArisuDokuro lo del nigga y una referencia a C por ahí
Nick Whitefang Nick Whitefang hay bastantes huecos en lo de la misión, aún falta por contar la historia de Togemon :p
Digimaster Digimaster escena con Benjamin y bullying a Annette –se llama karma (?)-
Judas Judas lo de V por su día ( ͡ ͡° ͜ ʖ ͡ ͡°). Nota aparte, se aproxima la guerra entre los bros y las sistahs :v (o sea, Dakota y Lars contra Jasper y Rosemary).
X Xx_davex_xX una mención a K y sus cambios de humor.

Happy fucking to Valentine's Day.
 
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Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
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Canción cantada; Corazón Liberado.


No sé cuánto tiempo habré dormido, pero pareciese que fue muy poco. Me sentía muy cansado y apaleado, quizás por el intento de sobrevivir… o acaso… ¿es mi corazón adolorido el que no quiere latir?, no lo sé, pero, no puedo negar que duele, sinceramente deseo volver a dormir.


-Nightmare-


-te lo advertí- otra vez esa voz, ya ni me molesto en abrir mis ojos, no quiero saber nada de nadie –lo mismo pasó hace años, no dejes que el odio te impulse de nuevo- me pedía esa voz mientras sentía un frio pero muy agradable tacto en mi mejilla izquierda –Kaleb, no llores, se fuerte y sigue adelante, a mamá no le gustaría verte así- finalizó casi en un susurro mientras abría mis ojos y era encandilado por la luz del sol.


Nuevamente me encontraba en estas tierras de dunas y arena, el amarillento paisaje era todo lo que podía ver, eso, hasta que giro sobre mis talones y veo un oasis abandonado, el lugar era hermoso pero tan solitario que provocaba mucha pena en mi corazón.

Me acerqué al oasis lentamente, el sol pegaba fuerte pero eso no me importaba, yo simplemente caminaba sin inmutarme, no sentía la arena bajo mis pies descalzos ni el fuerte sol sobre mi cabeza, era como si… nada de eso existiera.

Llegue hasta la orilla del pequeño manantial y me incliné para verme, me sorprendí al notar que mi reflejo se encontraba turbio y borroso, no podía verme… o es que aquello que quiero ver… ¿era el yo real?

Lo único que divisaba en aquel reflejo distorsionado fueron dos orbes rojos junto a una mirada enojada pero a la vez triste, intenté tocar el agua pero a penas mis dedos tocaron la superficie de aquel liquido todo se destruyó en una fina lluvia de cristales, por mero instinto cerré mis ojos y me cubrí pero no pasó nada después de eso.

Cuando volví a enfocar mi mirada me encontraba nuevamente en la cueva, aquel lugar que tantas pesadillas había provocado en el pasado y tanto miedo me provocaba, pero ahora estaba decidido, debía ser valiente y saber que ocultaba aquella cueva.

Caminé con cuidado y alerta por el sendero natural entre las estalactitas, a cada paso todo se volvía más y más oscuro, llego un punto en el cual tuve que poner mi mano en la pared para seguir avanzando, tenía miedo, no lo negaría, pero debía seguir, debía descubrir que se escondía detrás de esta oscuridad.


-¿estás seguro?- esa es la voz de mamá, ¿Qué hace ella aquí? –mi niño, aun no es momento, cuando estés listo sabrás el porqué de tus cicatrices y mucho más, solo ten paciencia- pedía mientras me detenía en el lugar y cerraba mis ojos –es hora de despertar- escuche que susurraba en mi oído y sentía un beso en mi cabeza.


-End NightMare-



-… Estamos por llegar a Atlantis- escuché en medio de mi despertar, tal parece que ya era hora.


Ese sueño fue uno de los más raros, y tranquilos, que he tenido en semanas, ¿Por qué esas voces están en mi cabeza?, ¿me estaré volviendo loco?, la verdad, no quiero pensar en ello, simplemente iré con los demás y que sea lo que el destino nos depare.


-mierda…- deje escapar una vez me paré, mi cabeza dolía de manera infernal, nunca había sentido un dolor tan punzante, quizás sea por el hecho de haberme descargado anoche, realmente me duele todo.


Tomé a mis niños que aun dormían y me dirigí hacia la boca de Whamon, una vez llegué, todos estaban despiertos y nadie se percató de mi llegada a excepción de Rosemary quien me pregunta cómo me sentía, yo le respondí con la verdad y, sin querer, con una cara de perro malhumorado, en verdad me sentía fatal.

Una vez llegamos a la superficie todos logramos respirar aire puro nuevamente, debo decir que aquello me sentó de maravilla y, una vez en tierra, nos despedimos del colosal digimon quien nos ayudó sin querer nada a cambio, ¿realmente existen seres tan altruistas en este mundo aparte de los ya conocidos?, es bueno saber que la respuesta es un si.

Estuvimos unos minutos tranquilizándonos en la playa hasta que Justismon decide ir por algo de comer, quise ofrecerme a ayudarle pero el se negó, en cambio, nos dio una de las misiones más difíciles que se les puede dar a unos jóvenes en nuestra situación: “Hacer las paces”.

Yo ni amarrado a un ancla me iba a disculpar con ese bastardo, quizás sea mi nuevo orgullo y parte de los celos quienes me obligan a no dar mi brazo a torcer y, por primera vez en mi vida, decido hacerles caso, no me dejaré ver débil, ya no más.

Pasó un tiempo en el cual me alejé del grupo para meditar bajo la sombra de una palmera, debía tranquilizarme para estar en óptimas condiciones para lo que sea que nos depare esta isla, claramente me costó un poco al recordar el peinado de Valentine, es que… seamos honestos, ¿cuándo vez un peinado así en un chico?, agradezco tener tantos alambres dentro de mi mohicano, es la única forma que tengo para evitar que se caiga… pero ahora que lo pienso… ¿Cómo me vería sin él?, realmente me da curiosidad ahora que lo pienso.

Con cuidado llevo mis manos a la base de mi mohicano y poco a poco voy sacando los pinchos metálicos que lo mantenían en su lugar, podía sentir como el peso en mi cabeza se iba deshaciendo hasta que, finalmente, mi cabello cayo de forma natural al verse libre de aquellas horquillas que habían estado en mi cabello desde que llegué al digimundo.




-¿se ve muy mal?- le pregunté a Malak y Anubis a la par que ambos negaban con la cabeza con los ojos bien abiertos.

-Kaleb, ¿Qué te hiciste?- preguntó la recién llegada Jasper mientras alzaba la mirada –wow realmente fue un gran cambio- comentó ella mientras se marchaba a otro lado, quizás miro a la persona con quien debía hablar, no lo sé, pero simplemente susurre un gracias.


Con aquellas palabras de la chica yo simplemente me sentí ruborizado, no acostumbro a que me hagan cumplidos, aunque se sienta bastante bien el recibirlos de vez en cuando. Intenté ordenar mi cabello a como estaba antes pero mis niños me pidieron que lo conservara así por un tiempo, la verdad es que podría acostumbrarme.

Luego, cuando volvió Justismon, nos comentó que había un lugar en el cual podíamos ir a comer y, cuan manada siguiendo al alfa, nos dispusimos a seguirle por las hermosas calles de Atlantis.

Luego de una batalla de comida sin cuartel en donde el bastardo, que me tiene los sentimientos hechos un lio, ganara una cuantiosa suma de dinero, que fue confiscado por Witchmon, se presentó ante nosotros la supuesta princesa del reino, menuda sorpresa nos llevamos al ver que era cierto lo que decía.

Esta chica, llamada Ranamon, nos estuvo “Stalkeando” un poco a medida que avanzábamos hacia el castillo y, desgraciadamente, había posado sus ojos en mí como su nueva víctima.


-hola, ¿Cómo te llamas?- preguntó la chica colgándose de mi brazo izquierdo, esto me irritó un poco, la verdad no me gusta que se me acerquen mucho si no es R o mis niños.

-me llamo Kaleb- respondí un tanto arisco mientras retiraba mi brazo de sus manos.

-bonito nombre, ¿de casualidad tienes novia?- preguntó la chica a la par que un tic en mi ojo derecho aparecía.

-no- volví a contestar su pregunta pero de forma cortante y enojada –te agradecería que no tocaras ese tema frente a mí, no quiero saber nada de esa mierda a la que llaman amor- hable con enojo mientras me alejaba y me acercaba a Rosemary quien me miraba con una mirada acusadora –no me mires así por favor, no quiero saber nada de tu ya sabes quién, ya no me importa- le dije con amargura mientras ella me miraba raro y yo me hacía le desentendido ante su mirada escudriñadora.


Seguimos nuestro camino hasta que nos subieron a unos Shellmon para avanzar más rápido, en el trayecto simplemente admiraba el lugar mientras intentaba olvidar aquel sentimiento que crecía en mi interior hacia cierto bastardo que, según yo, ahora no valía la pena.

Cuando logramos llegar al palacio, un lugar enorme, nos dirigimos hacia la sala del trono, en donde la princesa se anuncia y habla con sus padres. Luego de una charla acerca de la Digital Key y los digimon nos dieron la opción de darnos un baño, cosa que aproveche de inmediato, y luego nos dieron a elegir algunas prendas, yo me decanté por unos shorts verde musgo sin camiseta, iría a torso descubierto ya que se me hacía más cómodo, a pesar de tener mi espalda marcada quería saber que se siente ser un chico normal de vez en cuando.


Tras habernos cambiado el monarca del lugar nos da a elegir unas cuantas misiones, estaba por elegir la del BlackWereGarurumon pero al ver que, cierto personaje que no quiero nombrar, la había escogido me decanté por la de Sirenmon y, siendo acompañado por Rosemary, nos fuimos en su búsqueda según las indicaciones que nos habían dado previamente.

Íbamos caminando mientras escuchábamos el barullo de los digimon al pasear por el lugar, realmente se veía que era un lugar con mucha paz, demasiada paz si se me permite decir.


-Kaleb… ¿Por qué estás enojado con…?- pero sus palabras se quedaron enmudecidas al darle una mirada enojada.

-no quiero hablar de ese tema por ahora, te agradecería que no lo tocaras por favor- le pedí mientras me detenía al igual que ella, sentía que mis ojos estaban a punto de aguarse, necesitaba respirar un poco o terminaría llorando cuan magdalena.

-¿fue por qué no te rescató?- preguntó mientras yo la miraba impresionado –escuché como pedías ayuda pero los chicos no te hicieron caso y simplemente nos ayudaron a nosotras, ¿estas celoso por eso?- preguntó mientras yo apretaba la mandíbula, si ella quería saber la verdad, pues bien, allí le va.

-no, estoy furioso por haber sido tan ciego, estoy enojado por no ser como Clair o como ustedes, me odio por ser tan estúpido de haberme enamorado de un hijo de puta que solo le interesa cuidar de la lisiada esa, ¡¿es que no lo ves?!, no le intereso en lo más mínimo, y te apuesto lo que quieras que mi regalo lo boto apenas se lo di el muy desgraciado, no quiero volver a saber nada de él, incluso en las misiones de Witchmon no hizo casi nada y yo, como un estúpido enamorado, hice casi todo el puto trabajo, ¿acaso es justo?, incluso 69 y 99 tienen más suerte- solté enojado mientras Rosemary me miraba con los ojos abiertos.

-¿Quiénes tienen más suerte?- preguntó un tanto descolocada.

-69 y 99, Labramon los vio entrar de forma sospechosa a uno de los camerinos en el castillo de ShogunGekomon cuando nos dieron los kimonos, aparte de percibir un aroma extraño desde allí, también está el hecho de que 99 caminaba un poco raro en el trayecto al barco de Hookmon al día siguiente y ese chupetón que tenía me hace pensar que ellos dos tienen algo, si es algo verídico o simplemente imagino cosas da igual, el punto es que ya estoy cansado de ser el estúpido que nunca hace las cosas bien, como deseo estar muerto ahora mismo- contesté molesto y muy malhumorado, ya estaba harto de toda esta mierda, solo quería que terminara pronto para volver a casa o simplemente lanzarme desde algún risco, pero aquellos pensamientos fueron detenidos al sentir como la mano pesada de Rose me abofeteaba.

-¡no digas eso!, ¡ya perdimos a ocho compañeros!, ¡no necesitamos más perdidas!- exclamó la chica mientras yo la miraba de reojo, sentía que mi mejilla empezaba a arder pero ver los ojos llorosos de mi amiga me hicieron ver que si había hablado más de la cuenta dentro de mi propio enojo, no recordaba que fuese tan egocéntrico como para dejar de lado los sentimientos de la chica que más me ha apoyado en la aventura.

-lo siento, hable más que nada por enojo que por lógica, no volverá a pasar- respondí casi de manera mecánica, como si esa respuesta fuese usada cada vez que metía la pata –lo siento Rose, realmente el enojo y los celos me hacen decir estupideces, te pido disculpas- comenté mientras la abrazaba y ella descargaba un poco de sus lágrimas en mi pecho.

-no vuelvas a decir eso, por favor- me pedía mientras yo suspiraba.

-lo prometo, no volveré a decir ese tipo de cosas en tu presencia- le juré mientras ella empezaba a tranquilizarse.





[Ella esta, hay parada frente a ti
no te a dicho nada aun pero algo te atrae
Sin saber porque te mueres por tratar de darle un beso ya]

De la nada se empieza a escuchar una suave melodía mientras una letra algo sugestiva intentaba llamar nuestra atención.


-¿escuchaste eso?- pregunté muy incómodo mientras la chica asentía, esto se está poniendo muy raro de repente.



[SI
la quieres
si la quieres
mírala
mírala y ya verás no hay que preguntarle
no hay que decir, no hay nada que decir y ahora bésala
canten conmigo
chalalalalala que paso, él no se atrevió
y no la besara
chalalalalala que horror que lastima me da
ya que la perderás]


-okey, esto me está irritando más de la cuenta- comenté bastante enojado, ella era mi amiga y aquella letra ya estaba saliéndose de los parámetros establecidos de la moral.

-Kaleb, no puedo localizar de donde viene- comentó Anubis mientras olfateaba el lugar –su aroma está en todas partes- finalizó a la par que Malak subía a su lomo y miraba a todas partes, de igual manera Simón hacia lo mismo desde el cuello de Rose.



[El momento es, en esta laguna azul
pero no esperes más, mañana no puedes
no ha dicho nada, y no lo hará si no la besas ya…
chalalalala no hay porque temer no te va a comer
ahora bésala
clalalalala sin dudar no la evites mas
ahora bésala
chalalalala por favor escucha la canción
ahora bésala
chalalalala es mejor que te decidas ya
ahora bésala
besala
besala
besala
besala

¡Besala!]


-- Ya era oficial, estaba más que emputecido y, de la nada, sobre nuestras cabezas, el artífice de aquella balada bajaba para mirarnos consternada.

-¡Bésala de una vez!- exclamo el digimon femenino a la par que me salía de mis casillas.

-¡DEJA DE DECIR ESA MIERDA QUE ENTRE NOSOTROS NO HAY NADA!- exclamé muy enojado, si tuviese a Tyrfing conmigo le cortaba las alas.

-todos dicen eso al principio querido, ya verás como el amor siempre gana- decía muy segura de si misma.

-Con un… Escucha que no lo repetiré, soy gay, ella es mi amiga y ya deja de ser tan castrante, déjanos en paz- explotaba bastante cabreado, creo que hasta mis ojos cambiaron a rojo del mero coraje que sentía.

-entonces… ¿no son pareja?- preguntó mientras yo me hartaba y me cruzaba de brazos, estaba muy emputecido.


Pasaron unos minutos hasta que Rosemary lograra hacer entrar en razón a aquella digimon tan desesperante, en verdad, lo que menos necesitaba era que me hablaran de amor y, ¡BAM!, en toda la puta cara, realmente esto es un fastidio.


-ya veo, lamento las molestias- decía la digimon a la par que se presentaba –me llamo Sirenmon, aunque me gusta que me llamen Syrenia, mucho gusto- se presentó mientras Anubis, Malak, Simon y Rose hacían lo mismo, pero de pronto sentí todas las miradas sobre mí, si no quedaba de otra.

-Kaleb- respondí muy huraño y enojado, menuda forma de encontrar al digimon que nos habían encomendado.

-mucho gusto- respondió la chica digital mientras yo suspiraba cansado, el estrés mental es el peor que puede haber -¿y que les trae por la hermosa y romántica Atlantis?- preguntó nuevamente mientras Rose le respondía calmadamente, lo que menos quiero es hablar con esta pesada –ya veo, entonces buscan esto- dijo sacando un collar con una piedra rosada, menuda suerte tenemos –hagamos un trato, yo se las daré si ese chico abre su corazón- si las miradas mataran este pececillo volador ya estaría en un sartén cubierta de aceite hirviendo.

-me niego- respondí rápidamente mientras Rose me miraba con duda e incomodidad –me juré a mí mismo que no volvería a abrir mi corazón, así que déjenme fuera de esto- comenté cansado y enojado, porque siempre me pasan estas cosas a mí.


Las chicas intentaron que yo accedieran, incluso mis niños intentaron persuadirme y no mentire al decir que Malak estuvo a punto de convencerme si no fuese porque recordé la sonrisa y ojos de ese bastardo mientras miraba a la lisiada esa y, con aquel coraje en mi corazón, decidí escapar del lugar, estaba muy ofuscado, nervioso y, por sobre todo, dolido, no era un tema del que quisiera hablar.

Corrí hasta llegar a una especie de puerto donde, extrañamente, no había alma/digisoul alguna y fue en este lugar en donde empecé a tranquilizarme, pero me era difícil, estaba demasiado enojado con todos pero, por sobre todo, conmigo mismo por ser tan ciego y no querer darme cuenta de las cosas obvias, en verdad esto es una mierda.



-- de la nada, en el banco que me había sentado para meditar, aparece una rosa blanca, yo la tome por instinto y empiezo a oler su dulce aroma, en verdad era relajante, tanto así que deje escapar una pequeña sonrisa que desapareció a los segundos –vamos K, entiende de una vez, el jamás te amará- me recriminaba a mí mismo mientras me paraba con la rosa en mano –a estas alturas del partido ya deberías estar más que consiente de que todo es una farsa de tu corazón- me contesté mientras suspiraba y una melodía salía de mis labios, necesitaba exteriorizar algo con una canción, igual a como sucedió en Never Ever Land, solo espero que no lleguen chismosos.




[Si a los engaños dieran premios
hubiera varios ya ganado,
No me interesa tener novios
eso es historia ya lo sé todo]


Canté suave mientras miraba la rosa, recordando todo lo que tuve que hacer para evitar que el o alguien más me descubriera, todas las mentiras que le dije a Anubis cuando me preguntaba si había alguien a quien quería más que a él, intenté hacerme el fuerte y pensar que no necesitaba de esa mierda que llaman amor, todo era historia para mí, ya no quiero martirizarme por ello.



[A quien crees que engañas
él es lo que tu más quieres
ocultarlo tratas
es hermoso lo que sientes
(ohhh nooo)
no lo disimules
bien sabemos dónde está tu corazón]


Menuda mierda, justó ahora que estaba distraído me llega el coro de la iglesia… a no, que eran los chicos, peor aún y, ¿Por qué están cantando?, yo solo quería liberar mi corazón y ellos me hacen los coros, en verdad estoy cansado y algo impresionado por la llegada tan repentina que se hicieron, estaban todos cantando, incluida Rosemary, aunque se le ve algo cohibida al igual que Simón y mis niños estaban cantando como si no hubiese mañana, debo reconocer que cantan bien.



[No van a oír que lo diga (no, no)
(tu sueño es no lo niegues uhoo)
Jamás lo hare no hablare de mi amor.]


Volví a cantar para llevarles la contraria, no dejaría que me doblegaran, yo comencé a cantar y ellos no tiene nada que ver aquí, simplemente quise desaparecer y, lanzando la rosa blanca en el aire me dispongo a marcharme mientras escuchaba como ellos cantaban, yo simplemente termine la estrofa mientras cruzaba mis brazos y miraba algunos digimon aparecer por la acera tomados de la mano.



[Creía ya haber aprendido
siempre el inicio es hermoso
mi mente dice ten cuidado
por qué no todo es maravilloso]


Continúe con mi cantó ya más tranquilo al sentir que nadie me seguía, pero veía como aquella pareja de digimon se miraban y se sonreían, realmente me da envidia, celos pero, por sobre todo, tristeza, en verdad ya debía haber aprendido que jamás podría tener lo que ellos tienen, jamás podré hacer que Lars me mire como lo hace con Clair, en verdad me estaba hundiendo en mi propia tristeza, no fue hasta que llegue a la tercera estrofa cuando escucho que algo se acerca y, cantando la última palabra de la tercera estrofa me giro para sentir como se quedaban todos callados y, luego, me coreaban el ultimo verso.



[Ya lo entendemos que lo quieres y lo extrañas
no lo aceptaremos date cuenta que lo amas
trata de admitirlo, tienes que aceptarlo muy
enamorado estas
(noooo)]


Escuche como nuevamente se me aparecían los chicos y cantaban tras de mí, yo simplemente negaba y tapaba mis oídos, no dejaría que me ganaran, no diré lo que ellos quieren oír, no lo hare, nunca jamás lo volveré a decir, ese sentimiento está muerto para mí, jamás volveré a tener corazón, solo el odio me impulsara, jamás… volveré a amar.



[No van a oír que lo diga (no, no)
(ya admite que)
tu sonrisa es de amor.
no insistan más, no diré que es amor
(quieras o no te atrapo el amor)
no pidan más que lo diga
no harán jamás que lo diga
(su orgullo no deja que hable de amor)
ahhhhh
Nadie sabrá...no hablare de mi amor]


Me negué a las palabras que ellos tanto querían escuchar, fue tan así mi ensimismamiento que tropecé con algo y choqué con un árbol que, irónicamente, tenía forma de torso sin cabeza, por unos segundos me imaginé que era él quien me ayudaba, provocando que una sonrisa floreciera de mi boca sin mi consentimiento, pero claro, cuando ellos me lo “cantaron” a la cara simplemente me tapé la boca y volví a negar cantando, negaba y negaba hasta que volví a la banca sin darme cuenta y, una vez allí, me siento con mis ojos cerrados y, en cuanto toco a mi lado, la rosa blanca que había tirado, se encontraba allí, como si nada hubiese cantado y, finalmente, volví a negar con mi cantó pero de una forma suave y, de cierta forma, sin sentir que fuese verdad, ya me estaba ablandando por dentro y, por alguna razón, sentí que era lo correcto. Cuando al fin terminaron los coros y todo el show musical simplemente suspire mirando la rosa mientras empezaba a reír un poco, realmente debió haber sido divertido hacer todo eso mientras los demás nos tachaban de raros, bueno, conmigo las cosas normales son las más raras de hallar.


-ya pueden salir chicos, se me pasó el enojo- comenté más relajado mientras todos salían de un arbusto bastante pequeño, ¿Cómo demonios cupieron todos allí?

-la magia del canto, el amor y la televisión- respondió Syrenia a mi pregunta no formulada, creo que se me notaba en la cara, y que decir de esa respuesta, ahora si quede descolocado.

-bueno, al menos ahora estas más relajado, ¿verdad Kaleb?- preguntó mi niño mientras subía a mi regazo y Anubis hacia lo mismo.

-lamento si les preocupe demasiado, en verdad ya estoy cansado de ese tema- respondí con pesar mientras Rose se sentaba a mi lado mientras le hacía cariño a Simón.

-sabes que no puedes huir de todo esto, tarde o temprano deberás decírselo- me recordó mi amiga mientras cerraba mis ojos con pesar, realmente no quería hacerlo.

-sabes, una vez me dijeron que las indecisiones se producían por el miedo, pero… ¿y si dejaras de lado todos esos miedos y simplemente lo dijeras como si hablaras de otra cosa?, el shock será para la otra persona, además, podrias no quedarte en el lugar y simplemente irte luego de haberlo dicho, no es como si estuvieses obligado a quedarte en ese lugar, ¿lo sabias?- me comentó la chica digital mientras yo le miraba de reojo, creo que ya no me escaparé de esta.

-está bien, si, lo admito, sigo amando a ese hijo de puta, pero ya no quiero sentir estos celos cuando le veo con otros y peor aun cuando esta con ellas… en verdad duele demasiado- confesé con desgano mientras Malak se acariciaba en vientre al igual que Anubis, mis niños en verdad se preocupan por mí.

-entiendo perfectamente cómo te siente- respondió la chica digital mientras se sentaba frente a nosotros en el suelo –esto paso hace un año, estaba en el coro de Atlantis porque me gustaba cantar, me sigue gustando como ya se habrán dado cuenta, en ese lugar habían muchos digimon de todas las clases posibles, también tenía una mejor amiga de mi misma especie a la cual le contaba todo y… también estaba el, era el Sirenmon más hermoso que había visto en mi vida, su voz era encantadora y realmente te enamoraba con su forma tranquila, sencilla, humilde y trabajadora de ser, realmente me enamore hasta las alas de su ser, hice todo lo posible para que me notara pero… -se quedó callada con una cara de tristeza que no había hecho antes de conocerla, ya veo por dónde van los tiros.

-se le confesó a tu amiga, ¿verdad?- le pregunté mientras ella asentía y unas lágrimas salían de sus hermosos ojos.

-eso me devastó, fue tan grande el shock que tuve que no podía seguir viéndolos, me salí del coro esa misma tarde y no volví a cantar hasta hace unos meses, cuando al fin me di cuenta de que si ellos se amaban no era por mi culpa ni la de nadie, aprendí que debía ser feliz por la felicidad de mi amiga, no negare que aun duele al recordar aquello, pero amar es un sentimiento tan hermoso que no puedes simplemente tirarlo a la basura a la primera, desde entonces he cantado para que las parejas que vea sean dichosas, ya que, algún día, yo encontraré al ser que está destinada para mí, quizás no en esta vida, pero sé que en la siguiente lo encontraré, no te rindas ¿vale?, se feliz ahora, ya que uno no sabe que le depara el futuro- relató y dijo al final mientras yo suspiraba, de cierta forma me veo algo identificado con la historia.

-al menos, ve el lado positivo, yo no lo aceptaría ni aun que me trajera mil ramos de rosas y me sacara a pasear en coche- comentó con gracia Rose mientras yo la miraba impresionado, era muy atípico en ella hacer alguna clase de comentario con gracia pero de cierta forma logro su cometido, yo sonreí.

-realmente eres muy amable Rose, espero que encuentres a la persona indicada para ti y no sufras lo que Syrenia ni yo pasamos- le dije mientras acariciaba el rostro de la chica y una sonrisa algo juguetona aparecía en mis labios –aunque no me extrañaría que la víbora del grupo oculte sus sentimientos por ti, ya sabes lo que dicen: “los que se odia y molestan, se aman”- contesté mientras sentía un puñetazo en mi brazo.

-eso ni de chiste- me dijo abochornada y bastante consternada, quizás hable un poco de más pero creo que necesitábamos aligerar un poco el ambiente.

-jajajaja, de acuerdo- me reí mientras ella, aun con su sonrojo de furia, se me unía tímidamente.

-bueno, creo que ya no necesitas abrir tu corazón para conseguir esto- dijo mientras se sacaba su collar y se lo daba a Rose –quizás no sean pareja, pero el amor de amigos es algo igualmente bello- decía mientras se levantaba dispuesta a irse.

-sabes… quizás sea hora de ser valiente, después de todo, solo son dos palabras, no creo que sea nada del otro mundo, además, solo lo diría y luego me iría volando, ¿verdad?- le pregunté mientras ella asentía.

-Ven con nosotros, queremos que lo veas en primera fila- le propuso Anubis mientras yo le miraba con los ojos abiertos al igual que Rose.

-bueno, ¿Por qué no?, tal vez pueda cantarles a algunos de sus acompañantes si es que existiera química entre ellos- respondió con renovados ánimos, yo simplemente me imagine a 99 y 69 bastante colorados por las canciones románticas que puede cantarles esa chica.


Con aquella idea en mente y, la gema en nuestro poder, decidimos volver al castillo junto a Syrenia mientras hablamos de todo un poco, este ambiente de paz y alegría es bastante agradecido y disfrutable.

Llegamos al palacio y hablamos con Ranamon, quien nos hace entrar a una especie de sala de juntas por separado, primero fue Rosemary y luego entré yo, el Rey Neptunemon se encontraba allí con la gema en mano y, luego de que me diera permiso para sentarme, empieza con una pregunta un tanto particular.


-dime jovencito, ¿Qué aprendiste de esta aventura?- preguntó mientras yo suspiraba.

-que el amor es una mierda que hace cometer las peores equivocaciones posibles, que no vale la pena arriesgarse tanto por alguien que, claramente, no lo vale- respondí con desdén y odio mientras el rey se impresionada –pero… también aprendí que uno no debe dejarse llevar por las emociones, quizás duela al principio pero luego te das cuenta de que quizás no era el indicado y simplemente te toca ser feliz mientras esperas a la verdadera alma gemela, con Syrenia aprendí que no debo ser tan egoísta y que debo ser feliz si la persona que amo también lo es, después de todo, como ella dijo, uno nunca sabe qué pasará en el futuro, ella me ha enseñado bastante y se lo agradezco, lamento que no haya podido aprender nada de nosotros- expuse de forma tranquila y algo cansada, lo repito, el cansancio psicológico es peor que el físico.

-de acuerdo, espero tengas un buen día- finalizó a la par que salía del despacho y miraba a todos esperándome.

-¿Cómo te fue?- me preguntó la rubia mientras yo le comentaba la segunda mitad de la conversación, no creo que deba saber las cosas inapropiadas que dije en un principio.

-iré a entrenar por allí por mi cuenta, ¿quieren venir?- les pregunté mientras todos negaban, incluidos Malak y Anubis, cosa rara si nos ponemos a pensar -ya veo, Rose, quizás esto suene un poco oportunista, pero ¿podrías cuidar de mis niños en lo que vuelvo?- le pedí mientras ella asentía, en verdad es una buena chica.


Luego de eso estábamos a punto de separarnos pero a lo lejos veo a cierta persona que debía escuchar un par de palabras y, armándome de valor, me acerco donde él estaba junto a Benjamín, por unos segundos dudé pero me arme de valor y mire su espalda con decisión.


-- Hice una promesa, debo cumplirla, tengo miedo pero debo hacerlo, se valiente Kaleb –oye, bastardo…- llame mientras el moreno de cabellera blanca detenía su charla y giraba a verme, es ahora o nunca –me gustas- le solté fuerte y claro mientras me giraba y seguía mi camino, ya lo había dicho, tengo mucho miedo pero una promesa es una promesa, en verdad todo esto es una mierda.

-cualquier cosa que pase, siempre te apoyaremos, ¿verdad muchachos?- comentó y preguntó la rubia, quien se había acercado con los demás, mientras Malak, Anubis, Simon y Syrenia asentían animados.


No sé si llorar de alegría por tan buenos amigos o de pena al saber que el rechazo que estoy evitando llegara pronto, quizás sea una rara mezcla de ambas, pero bueno, como bien dice el dicho: “mejor quejarse por lo que hiciste que por lo que no hiciste”, solo espero haber tomado la decisión correcta, ¿Por qué ser adolecente es tan problemático?, cosas de la vida que uno jamás responderá, como sea, iré a entrenar, es lo mejor que puedo hacer para despejarme, esta mierda me dejo más estresado de lo que esperaba y realmente quiero golpear algo.



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D Devian Lilith uso y abuso de R y quizas algunas menciones de Valentine... creo xD
Digimaster Digimaster una pequeña aparición de Jasper... creo, la verdad ya me estoy enredando con tanto nombre >-<
ArisuDokuro ArisuDokuro Menciones de la lisiada y aparicion especial del nigga al final [aun que creo que lo mencione en todo el post XD]
Nick Whitefang Nick Whitefang como una vez escribiste y cito:N ni aparecieron, esta de mas decir que te lo debo ;) pero Lady Vibora si fue mencionada ^^
Judas Judas menciones por aqui o por alla XD

Sin comentarios, nos vemos ^^
 
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In the forces of stupidity
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Lars era uno de esos que podían caer como tronco y dormir a pata suelta sin tener la menor consideración en los alrededores. El desgraciado podría amanecer con tortícolis, pero igual diría que durmió como un bebé para luego proceder a traquearse el cuello y tratar la mugre y aliento de Whamon como si nada.

Por su parte, Ash tenía un poco más de sentido común así que podía vivir con menos esencia de macho alfa en su vida. Gracias.

La primera actividad del día a falta de espacio y aire fresco fue, por supuesto, actualizar la lista de relaciones con Dakota en aquel grupo fragmentado. Una vez en tierra firme, Lars finalmente pudo apretarse el cinturón y poner manos a la obra en lo que ‘papá’ se iba a trabajar y ‘mamá’ se echaba una siesta como lagarta en el sol.

Habían caído a las aguas heladas de la noche, fueron succionados por los vientos mortales de un sombrero de mal gusto y luego escupidos en el interior de un cetáceo. Así que mientras que los demás seguían exhaustos por obvias razones y separados en pequeñas tribus elitistas que se juraban odio eterno, ChocoYasha no iba a dejar que se murieran enfermos a causa de su propia estupidez; puede que no fuese el foco más brillante del armario, pero cuando se trataba de supervivencia 31 era el ser con más sentido común en los alrededores, sorprendentemente.

Liollmon se había ofrecido a ayudarle al comprender sus intenciones, pero Lars había despachado a su felino amigo a estar en la compañía de Benjamín, Dakota y los compañeros digitales de los mismos. La razón de ser de éste comportamiento se vio evidenciada cuando, veinte minutos después de una exitosa recolección de madera en la madre naturaleza anexa, Nigga encontró a Odio Jarocho entre las matas.

—Varios de esos palos están podridos —señaló casualmente.

Rosemary respingó.

—Igual arderán —fue su civil pero aún así notablemente cortante respuesta.

Ah, así que estaba emputada con L también por compartir la forma de pensar de su bro. Lástima que al moreno le importaba una reverenda mierda.

—Por lo que tú y yo sabemos, podrías matar a Claire con el humo de esos.

Eso pareció hacerla recapacitar y detenerse para examinar mejor el intento pobre de leña que cargaba, realizando amargamente que cuando Lars dijo varios en realidad había querido decir todos. Frustrada consigo misma y su despliegue de negligencia dejó caer la carga ahora inútil y se dispuso a darse la media vuelta con el fin de encontrar algo para quemar y ser capaz de calentar a su bestie y al eslabón débil del grupo.

A medio camino se dio cuenta de que niggaman la estaba siguiendo descaradamente. Un nervio en su corazón de abogada, título indignación, sección defensora de los derechos femeninos y articulo dios sabe cuál, la hizo detenerse al instante y girar para confrontar al macho que aparentemente la pastoreaba como si fuese una oveja perdida.

—¿Qué deseas? —demandó saber en tono de esposa que se quedó hasta tarde esperando a que su marido regresara de su nochecita de juerga.

—Mira, aunque les cueste creerlo soy consciente de mi propia estupidez, por lo mismo no sé si partirme de la risa o darme un facepalm porque soy el único que se ha dado cuenta de cuál es la raíz del problema aquí —empezó con esa dosis de honestidad que nadie realmente quiere escuchar en momentos como aquel—. Usualmente no me metería con las tendencias autodestructivas de nadie, pero esto está haciendo que todos se caigan como putos dominós, así que he venido a meter mi cuchara en tu jalea.

A Rosemary no podía importarle menos que Lars estuviera demostrando tener vida en el ático que llamaba cabeza, incluso si era a través de primitivas comparaciones de intencional o no doble sentido.

—No deseo hablar contigo, L.

—Bien pues, no me hace falta que hables, sólo que me escuches.

No había venido a hacerse el bueno, de todas formas.

—Estoy cansado de tu actitud, señorita caprichosa —ante tal implicación la rubia no pudo evitar que la indignación se apropiara de su semblante—. Sí, ya me oíste. Siempre has sido una pesada, pero al menos te consideraba una buena persona, mas ahora me doy cuenta de que eres casi tan caprichosa como A. ¿Por qué? Porque todo lo que haces es revolcarte en tu miseria y quedarte estancada, y eso le cuesta más al grupo.

—¡Cómo te atreves!

Pero Lars permaneció inmutable.

—Perdimos gente, sí. Es una pena. ¿Pero qué quieres que hagamos, Rosemary? ¿Llorarles todo el día como hacen esos dolientes pre-pagados en el llano de las familias pudientes? —la cuestión era obviamente una retórica que no le dio ni el chance para contestar—. Tienes primera clase en el expreso de los malagradecidos. Lo que les sucedió a ellos le pudo pasar a cualquiera de nosotros, pero estás tan concentrada en ti misma y ahogada en tus remordimientos personales que no puedes encontrar ni un maldito minuto de tu existencia para gastártelo alegrándote por ti. Por estar viva. Por estar aquí.

Triste, patético y terriblemente cierto. Y eso que ChocoYasha todavía no había terminado.

—¿Y sabes qué es lo más desagradable? Que cómo tú tienes problemas, automáticamente te impones y lo vuelves problema de todo el mundo —oh sí, iba a darle hasta con el tobo. Alguien tenía que poner a la señorita justicia en su lugar—. ¡Nadie puede estar feliz porque Rosemary no lo quiere! ¡Nadie puede tener una opinión diferente, porque Rosemary no está de acuerdo! Con mierda como esa no eres mejor que Annette, Rosy. ¿Y sabes? Lo más triste es darse cuenta que hasta ella tiene más claro el Norte que tú.

Si todo lo anterior no le había dolido, eso seguro que hizo el trabajo.

—Necesitamos ser activos si queremos salir de aquí. Cree lo que te plazca, pero no me hace gracia tener que perder gente en el camino; sin embargo, la naturaleza es una perra cruel y la cadena alimenticia existe por algo, el mundo no se va a parar porque hayamos perdido unos cuantos. El mundo no es como tú quieres y te duela o no, eres tan patética y humana como todos nosotros, así que no lo puedes cambiar a tu antojo —la pobre estaba tan anonadada que cuando Lars le dejó caer toda la madera que él había recolectado en brazos, la sostuvo por puro instinto—. ¿Quieres un consejo para empezar a ser útil? Deja tus estúpidas cacerías de brujas imaginarias. Si quieres vivir de sentimentalismos hazlo en privado, pero no censures a los que queremos salir adelante o matarás a la parte activa de esta party y eso a la larga les costará la vida a todos. Ahora vete de vuelta a la playa y usa esa leña para calentar a Jasparín y la Princesa, lo último que necesitamos es que la única persona con conocimiento médico entre nosotros se muera por negligencia.

Sin más que decir al respecto, el albino se perdió para empezar de nuevo a recolectar madera y ocuparse de su propio grupo.



Puede que a B finalmente le hayan salido las bolas para enfrentarse a la abeja reina, pero todavía no podían confiarle eso de echarse a los lobos. Suerte —o desgracia, según quién lo vea—, que a Lars le valía una reverenda mierda si BlackWeregarurumon necesitaba algo de All-brand para quitarse lo estreñido, esos dos iban a completar esa Quest sí pero sí.

—Hello there! —el nigga saludó como el par de humanos terminaba de aproximarse a su objetivo.

—¿No les había dicho que se fueran?

—Tú y todos los de la cuadra, pero entonces nos dimos cuenta que eres exactamente el sujeto al que estamos buscando. Así que aquí estamos —resumió el moreno, como si esa explicación fuera suficiente razón para saltar la cerca de alguien e iniciar una conversación casual con el dueño de la casa, quien además era un perfecto conocido.

BlackWeregarurumon suspiró como padre soltero que intenta ser paciente con su terco escuincle para no traumatizarlo de por vida y hacer que crezca lleno de complejos.

—No tengo nada que tratar con criaturas sospechosas como ustedes.

—Humanos —proporcionó Liollmon.

—Es lo mismo —dijo sin darle mucha importancia a la corrección, aunque sin sonar demasiado grosero en ésta ocasión—. Mejor váyanse antes de que la gente empiece a hablar, forasteros son forasteros y nunca son bien recibidos.

—Lo dices por experiencia, ¿no?

—¡Lars! —exclamó Benjamín, temiendo que el hombre lobo se pusiera lívido por la declaración tan directa.

—¿Qué? Vamos, que es viejo, no sordo —le espetó lo obvio a su compadre—. Estoy seguro que sabe hasta lo que dicen los peces dorados sobre él —entonces se volvió a mirar a BlackWeregarurumon—. No offense, pal.

Como es de esperar, Ash se apresuró a disculparse por el comportamiento de su mandril lampiño y cambiar el tono de la conversa uno más amigable:

—Lo sentimos señor, mi compañero aquí tiene el cerebro de un Sukamon y muchas veces tiende a decir cosas que no debería, por más que no tenga malas intenciones.

—Nah, tu amigo tiene razón —los sorprendió el Ultimate—. Lars, ¿no? —el mencionado asintió en reconocimiento—. Veo que eres un muchacho sincero, aunque tienes el tacto de una estaca en la pata. Me recuerdas a mí cuando era más joven. Pero más cabeza hueca.

El aludido se encogió de hombros. ¿Para qué negar lo que es verdad?

BlackWeregarurumon los miró, pero ésta vez no como quien piensa a contrarreloj para liberarse de los Testigos de Jehová, sino pensativo.

—Pasen —los invitó a su casa, antes de adentrarse él mismo. El grupo se apresuró antes de que el virus cambiara de opinión. Una vez en el interior de la morada, el viejo lobo tomó asiento en su sala; no los invitó a ponerse cómodos, pero dio a entender con un ademán a lo ‘mi casa es su casa’ que le daba igual si decidían tomar asiento en los otros muebles o seguir de pie—. Antes han dicho que me estaban buscando específicamente, ¿qué es lo que desean?

Ken estaba dispuesto a explicar detalladamente la tarea que se les había encargado para probar su valía; sin embargo, el 31 volvió a adelantársele a todos.

—Long story short: Neptunemon nos mandó a recolectar piedritas brillantes que probablemente no sirven para nada, no nos dijo si tenían forma de prostituta o qué, pero nos dijo adónde ir y uno que otro nombre. El tuyo figuraba por ahí, así que decidimos intentar. Y henos aquí.

—Ah, hablan de eso —dicho aquello el digimon apuntó con una de sus garras hacia una repisa algo empolvada, donde yacía una piedra morada de aspecto valioso.

—En efecto, eso es lo que buscamos —confirmó el agumon.

—Nuestro grupo está en problemas y necesitamos la ayuda del Rey Neptunemon —elaboró Benjamín—. Pero para eso necesitamos completar la tarea que nos encomendó.

—Y para eso necesitamos la joya que usted tiene —terminó Ash.

—Estamos dispuestos a prostituirnos o trabajar como esclavos si es necesario para conseguirla —agregó Lars, sin importarle la expresión contrariada del azabache. B ya había sido liberado de un yugo tiránico, así que la idea de volver a ser el perro faldero de alguien más no le era atractiva; pero, por otro lado, tenían que conseguir la condenada piedra—. Ya soy negro, so, pon tu precio.

—Meh, pueden llevársela —los sorprendió una vez más—. No hay necesidad de hacer un teatro por algo que para empezar no necesito.

—¿Así no más?

Naturalmente a Ken no le daba buena espina la naturaleza facilona y sobre todo viniendo de un sujeto con reputación tan controversial. Por otro lado, BlackWeregarurumon no había hecho nada más que ser áspero y un poco gruñón al principio, pero difícilmente podía ser catalogado de hostil a estas alturas.

Ash decidió plantear la perspectiva del grupo para evitarse problemas innecesarios, de todas formas:

—No se ofenda, nos alegra no tener que partirnos el lomo en una búsqueda épica cuando ya estamos en un bucle indefinido de quest maquinadas por alguna mente perversa, pero se ve demasiado bueno para ser verdad —los otros asintieron a sus palabras.

Excepto L, quien una vez más no pudo mantenerse callado:

—Dicen que a caballo regalado no se le ve colmillo, pero también que pendejo parejo el que se cree todo lo que le muestra el espejo.

El Ultimate resopló, aunque había parecido una risa por la forma en que sus labios se habían curvado ligeramente hacia arriba.

—Sus dudas están bien fundamentadas, chiquillos —más de uno elevó la voz en protesta, para gracia de BlackWeregarurumon—. Pero esa piedra ya no tiene ningún valor para mí, queda a elección suya si se la llevan o me la dejan para que siga agarrando polvo en esa repisa.

—¡NOS LA LLEVAMOS! —ninguno dudó al responder.

—Bien, es suya.

Y sin más ceremonias, les hizo el favor de alcanzarles el objeto que ninguno de los cinco visitantes podría alcanzar de otra manera.

—Te ves como un tipo malo Black, pero realmente eres chévere —sí, a Lars le dio paja llamarlo por todo el nombre completo—. Tus vecinos no deberían decir esas cosas sobre ti.

—No es como si estuvieran del todo mal, muchacho —la respuesta elevó varias cejas.

—¿Oh?

Al ver la curiosidad en las miradas de todos, al abuelo que no se pasaba la afeitadora no le quedó de otra que sentarse de nuevo.

—Haces muchas lunas atrás yo solía ser un soldado, un aclamado militar que luchaba por la gente en un pueblo de una región muy, muy lejana. Por supuesto que a causa de mi estatus no faltaba el que quisiera codearse conmigo; no me faltaba el dinero, era popular y la gente me veía como un héroe —a la mención de esto último no pudo evitar suspirar, no como si lo añorara sino más bien con cierta exasperación—. Pero como a todo joven inexperto en la vida, la fama se me fue a la cabeza y olvidé lo que me había llevado a donde estaba. Olvidé mi propósito, mis metas y lo más importante, olvidé a la persona que solía ser. Dejé que el poder me corrompiera y me convertí en un ser arrogante que pedía alabanzas y trataba de inferiores a la gente que había jurado proteger.

—Soooo, you were a dick. ¿Y qué pasó después?

—Los aldeanos se hartaron y me echaron del pueblo —resumió—. Eventualmente llegué a Atlantis y me instalé aquí, pero como ven los remanentes de mi horrible reputación me siguen hasta el sol de hoy.



Finalmente había llegado la hora de rendir cuentas ante Neptunemon. Benjamín tenía un poco más de confianza en sí mismo, pero Lars no lo culpaba por ponerse a sudar internamente ante la mirada del regente local. El tipo sí que imponía con esa altura suya.

—Neptunemon, hemos completado la tarea que nos asignó. Recuperamos la joya púrpura —¡Dénle una cerveza al cabrón de Ben por aprender a hablar aún en situaciones de presión!

El gobernante aceptó la aparente piedrita que no servía para nada, antes de dejar caer la pregunta del millón:

—¿Qué han aprendido?

—Que los vecinos de Black dan asquito.

El silencio que siguió fue tan espeso que aquel que prestara atención podía escuchar el mental: “God dammit, L!” de B.

—No se puede juzgar a alguien solamente por cómo se ve —siguió ChocoYasha—. BlackWeregarurumon tenía pinta de maleante, sí, pero más allá de un viejo gruñón que nos corrió de su patio el bro es inofensivo y hasta interesante. Se nota que ha aprendido de sus errores personales a lo largo de su vida y aunque sé que la vida no es color de rosa, me deja mal sabor de boca que nadie le dé una segunda oportunidad.

Neptunemon enarcó una ceja.

—¿Eso fue todo lo que te enseñó BlackWeregarurumon?

—Por supuesto que no, pero, ¿qué le puedo decir, Rey Neptuno? —se encogió de hombros—. La fama cambia a las personas más errores así los cometemos todos, ya queda en cada quien aprender de ellos y seguir adelante, quedarse estancados o hundirse hasta el fondo. Los sentimientos negativos a todos nos nublan el juicio y pueden conducir a nuestra caída —incluso sin todos sus recuerdos las cuestiones morales estaban claras como el agua para el nigga—. Soy familiar con meter la pata, por lo que creo que todos nos merecemos una segunda oportunidad en la vida después de cagarla monumentalmente. No digo que hay que olvidarse del pasado, pues hacer como que no pasó nada y no reconocer nuestros errores significa que no hemos cambiado en lo absoluto, pero creo que es justo darle a alguien la oportunidad de probarse a sí mismo en lugar de dar por sentado que será una pérdida de tiempo.



Al final les había ido bien: completaron la tarea, tenían tiempo libre y esta vez eran tratados dignamente como invitados en lugar de esbirros mal pagados. Prometía ser una tarde normal hasta que Kaleb alias el Maelstrom Emocional se acercó sólo para decirle algo que no cuadraba con ese lenguaje de gamberro y actitud de perra ardida, léase como Dakota había estado actuando con Valentine desde el crucero del horror de los amantes despechados.

—What —sí, eso era todo lo que tenía para decir tras la confesión del ya retirado dude de mohicano.

—Dijo que le gustas.

—Sí lo escuché, Ben —el moreno se sobó la nuca, a quien para variar se le veía una expresión complicada en el rostro.

—En retrospectiva esto explica mucho —dijo Ash.

—Y al mismo tiempo no explica una mierda —negó ChocoYasha con la cabeza—. ¿Cuál es el problema con éste man?

Benjamín enarcó una ceja.

—No sabía que fueras homofóbico, Lars.

—No lo soy —afirmó. A fin de cuentas, su bestie se estaba ponchando a 99 y a 31 no podría importarle menos—. No tengo nada contra los homos, aunque soy más recto que una tabla, me refería a toda esta insoportable fluctuación en el estado de ánimo de K, all this bullshit storm was only for that?

—¿A qué te refieres?

Oh, ¿por dónde podía empezar? Mientras que su inmaduro ser quería quejarse hasta que los dioses lo escucharan, su diminuta parte racional le decía que tuviera piedad de Benjamín, quien no había tenido descanso como saco de boxeo general, y lo dejara escurrirse de aquel asunto. Plus, ya se estaban creando suficientes cadenas de odio por asociación y malentendidos superficiales, no necesitaba arrastrar a B a sus problemas u obligarlo a tomar el lado de nadie, especialmente cuando el pobre no tenía vela en el entierro ni oportunidad de formar su propio criterio de la situación.

—Nah, olvídalo. No vale la pena.



Obviamente Dakota tendría que escucharlo apenas tuvieran tiempo para ponerse al día con las nuevas de cada quien, aplicando la cláusula del tú y yo de los mejores amigos: tú me escuchas y yo me aguanto.

—Suena a que fue tu culpa —69 sabía que era una mentira, pero no pudo evitar la oportunidad de robarle el slogan a su pana del alma y regodearse del divertido giro de acontecimientos: mientras él había hecho las paces con su amigo con derechos, a su bestie se le habían confesado y el pobre mandril lampiño había sido puesto en el eje de un problema que ni siquiera era suyo—. Por otro lado, saber que Kaleb es tan exagerado como púbera de doce años a la hora de afrontar a su crush no me hace sentir mejor con mi actitud hacia Valentine, yo actué igual sino peor —suspiró—. ¿Y qué vas a hacer?

Ambos sabían que a nigga no le iba el drama, por lo que a ninguno le sorprendió su respuesta:

—Rechazarlo, obviamente —dijo al mismo tiempo que se encogía de hombros—. Y de paso decirle unas cuantas cosas. Probablemente será el único chance que tenga de hacer que Edgelord McEdgerson me escuche, así que lo aprovecharé; si se va a portar como una cuaima cuando ni siquiera somos amigos, entonces le diré la verdad a la cara para que se termine de arrechar.

—Hablando de cuaimas —el semblante de D se transformó al escuchar aquella palabra específica, viniéndole cierta dama sensual a la cabeza y ciertas palabras que habían compartido aquella tarde. Momento ideal ya que Hex no estaba por ninguna parte, que sino el desgraciado lo grita para que toda la ciudad se entere—. Sonya me dijo algo inquietante esta tarde sobre la pequeña Claire, Lars.



Todos ellos estaban agradecidos por la hospitalidad de los benevolentes monarcas que les habían permitido compartir la mesa con ellos, llenándoles el estómago con suculentos manjares y permitiéndoles quedarse bajo un lujoso techo, en lugar de pasar frío en la playa con la arena metiéndoseles en la raja de sus traseros. Plus, Ranamon era divertida a pesar de tener piel verde y aletas. Con tantas brujas a su alrededor sería genial tener otra chica cool a bordo, a veces Sonya no daba abasto para el pueblo y no siempre estaba en el modo.

—Hey, tengo una idea, ¿por qué no dejamos a Annette y nos llevamos a Ranamon? —había propuesto en tono de broma, señalando descaradamente a Lovelace como si fuera una cosa más en la habitación y deliberadamente ignorando el “¡Hey!” proveniente de Kate y la mencionada, además de la lista de Justimon—. Aww, shame.

Tras la ingesta de alimentos algunos se excusaron para ir a sus habitaciones provisionales, otros decidieron aprovechar la oportunidad de explorar el castillo, algunos quisieron pasar el tiempo a solas y los restantes tenían su propia agenda. Por ejemplo, Lars y Liollmon tenían que arreglar asuntos con ciertos individuos del grupo, cada uno por su lado.

—Hey, Lopmon.

La aludida se detuvo, perdiendo así su chance para evitar que las chicas más Hero, Sunny y Ranamon arrastraran a Claire en una de sus actividades grupales de adolescentes felices para fomentar lazos de amistad, léase pijamada.

La coneja maldijo en el segundo que les quitó los ojos de encima y se acercó al león a regañadientes.

—¿Qué? —Luna y estrés no eran sinónimos, no cuando la bola de pelos rosada y café estaba llena de randomnes y era un meme andante, pero por primera vez se notaba que algo la estaba molestando.

Liollmon decidió ir al grano:

—¿Por qué no nos dijiste sobre las cicatrices de C?

Para una criatura tan pequeña y con cara sacada de un emoji, la expresión de Luna prometía sangre, sudor y lágrimas.

—¿Dónde lo escuchaste?

Ash no se alteró.

—Sonya se tomó la molestia de advertir a Dakota y Dakota se lo contó a Lars y a mí.

—Dammit, gurl! —maldijo la coneja—. Esta es precisamente la razón por la que no quería que supieran.

—Estoy seguro que tenías tus razones para ocultarlo, Lopmon. Y para serte sincero no me molestaría oírlas.

La coneja resopló.

—¿Qué quieres que te diga? ¿Qué lo que hice que no estuvo bien? ¿Qué me arrepiento? Pues le estás ladrando al árbol equivocado, amigo —se cruzó de brazos—. No me arrepiento y lo volvería a hacer.

—Ocultar el problema no hará que desaparezca, Luna. No se puede tapar el sol con un dedo. Le haces más daño a Claire quedándote callada.

—Ugh, ¡no lo entiendes! ¡Nadie aquí entiende! —dijo la pequeña digimon frustrada—. C necesitaba alguien en quien confiar, alguien que no hiciera caso de sus cicatrices, desvanecimientos y otros problemas. ¡Si yo les decía a los otros, 34 se portaría conmigo de la misma forma incómoda con la que aborda a todos menos a Lucemon!

—Y mira cómo resultó —echó sal en la herida el león—. La pobre quedó humillada y salió corriendo de los baños al exponerse su secreto, ¿y de quién fue la culpa?

—¡Los estúpidos baños no eran parte del plan! ¡Al igual que toda esta maldita ola de preocupación masiva que luce como la hipocresía más grande del universo! —explotó—. Mira, sé que lo que hice no era lo correcto desde un punto de vista moral, pero era lo que tenía que hacer. Todos aquí tienen alguien con el que se sienten cómodos, alguien con quien hablar, que les recuerda su espacio seguro. Para algunos de los humanos aquello son sus digimons, para otros son otros humanos; Claire sólo me tiene a mí.

Ash la miró con severidad, esperando encontrar alguna mentira. Lo que encontró fue peor: Luna plantándole cara sin miedo, duda ni rastro de temor, lo que significaba que estaba diciendo la verdad, lo que significaba que realmente se creía cada una de sus palabras.

—Claro que no, Luna —intentó abrirle los ojos—. Están Lars y Dakota, y creo que Sonya muy pero muy por debajo de su áspero exterior se preocupa a su manera, ¿por qué otra razón les habría dicho a los chicos sino?

La mirada de ambos entes digitales colisionó, ninguno dispuesto a ceder en su postura sobre el asunto ni despegar la vista del otro. Permanecieron en silencio hasta que Luna ya no pudo seguir mordiéndose la lengua.

—Puede ser así. Puedes cuidarla todo lo que quieras de lejitos, pero nada de eso hará que te ganes la confianza de Claire, al contrario, lo más probable es que termines asustándola —le dijo—. Es una niña muy sensible, Ash. ¿Crees que se traga todo ese acto repentino de amiguis de Rosemary y Jasper? —se le escapó una risa sardónica—. La única razón por la que no le dice nada a miss oxigenada es porque se le ve la desesperación pintada en la cara y Claire es demasiado buena para mandarla de vuelta al campo junto a sus ideales de protagonista de cuento de hadas.

Ese último punto era algo que el león no podía replicar.

—¿Qué hay de J?

Lopmon dio un respingo antes de anunciar con cierto desdén:

—A esa le tiene miedo, Ash. La muy idiota le dijo que la iba a ayudar así fuera contra la propia voluntad de Claire, ¡como si eso la hiciera mejor que A!

El felino se cubrió la cara con una de sus patas.

—Ay, Jasper.

No dudaba que la muchacha tuviera las mejores intenciones, pero estaba claro que la chica no podía ayudar a nadie sin hacer el salseo más grande.

—Claire necesita ayuda, Liollmon, eso lo sé mejor que nadie por aquí, ¿pero sabes por qué no la pedí? Porque sabía que esto pasaría. Desde que el gato salió de la bolsa, lo único que han hecho las chicas es meter mano en su vida para peor —y se podía percibir en su voz cómo su propia impotencia la tenía frustrada al grado de la histeria—. Rosemary y Jasper se le han pegado como sanguijuelas que le quitaron la poca autonomía que tenía ‘por su bien’, y veo que Sonya no dijo que ella fue quien optó sacarla de la ignorancia con su falta de tacto y humillándola públicamente en el proceso.

Tampoco es que hiciera falta decirlo, lo que era más triste, era la primera idea que asaltaba teniendo en cuenta el contexto de que Annette estuvo ausente durante toda la escena.

—En todo lo que va del día, más de una vez deseé que ojalá se hubieran llevado a R y J ellas en vez de H y E —confesó.

—Luna…

—Don’t ‘Luna’ me, bitch. H y E eran cabezas de aire dependientes sin aspiraciones más allá de servirle a una figura en específico, pero eran cabezas de aire que honestas que no iban a montar éste acto de ‘pobrecita C, tenemos que dejar de excluirla por ser diferente y forzarla a salir de su caparazón.’

Lopmon era extraña y a veces se le pasaba la mano con las cosas dada su tendencia a causar alboroto y hacer todo a lo grande, pero nunca malintencionada hacia los demás. Incluso contra A, quien era por unanimidad un asco de persona, nunca le había deseado daño real tan sinceramente.

Y ahora sí, Liollmon empezó a temer de lo que sería capaz la coneja para proteger a Claire.

Tenía que demostrarle que estaba de su lado, que no tenía ninguna mala intención

—Luna, solamente quiero ayudarte.

La incapacidad para elegir palabras apropiadas de Lars aparentemente era contagiosa.

—Quieres ayudar —repitió sin emoción—. ¡Qué dicha, qué felicidad! ¡Otro más! —exclamó con falsa alegría—. ¿Quieres ayudar? ¡PUES DÉJANOS EN PAZ!


Y sin darle la oportunidad de replicar, la coneja digital se dio la vuelta y se marchó.




Kaleb sabía que le había llegado la hora en el momento que por el rabillo del ojo avistó a Lars moviéndose en su dirección.

—¿Qué quieres, bastardo?

31 resopló, pero en vez de mandarlo a la mierda o rodar los ojos decidió agacharse para quedar a la altura de los compañeritos de 124:

—¿Me lo prestan un segundo? —apuntó a K—. Tenemos que hablar algunas cosas en privado.

Anubs y Malak compartieron una mirada de preocupación, a sabiendas de cómo iba la cosa, pero cedieron a despegarse cuando Kaleb, tras un suspiro fatalista, les aseguró que todo estaba bien. Entre más rápido acabaran con esto más rápido podría continuar con su dolorosa existencia.

Así pues, ambos humanos partieron lejos del grupo y anduvieron hasta llegar a un pasillo lejos de los oídos indiscretos.

—Mira, Kaleb. Estoy seguro de que eres un buen chico…

—Pero eso no te basta, ¿no? —124 no pudo morderse la lengua, amargura y resignación presentes en su tono—. Adelante, recházame de una vez. No estaba esperando algo diferente de ti —espetó—. Sé que tienes sentimientos por 34.

Hubo un momento de implacable silencio.

—HAHAHAHAHAHAA —sí, solo para que después el negro se le riera en toda la cara—. Oh man, that’s RICH! ¿Pensaste que…? ¿Yo y la pequeña Claire? Really? —a éste punto ChocoYasha iba ahogarse de la risa—. ¡Dude, sé que te condenaste al ostracismo, pero pensé que eras más atento a tus alrededores que esto!


No en balde era amigo de Rosemary, entonces. Ambos tenían el común ser subjetivos de izquierda.

—Si eso es todo me–

No —la rotunda negativa y el tono irritado del nigga lo sorprendieron—. Estoy harto de que vengas, digas lo que quieras y luego te vayas sin escuchar nada de lo que tengo que decir. Haces lo mismo con todos —señaló—. Por eso das por sentado que todos te odiamos, ¿no? ¡Pues surprise, modafucka! Nadie aquí te odia, Kaleb, pero estás demasiado acomplejado para darte cuenta. Estás tan ocupado huyendo de nosotros que luego de las únicas tres malditas oportunidades que decidiste acercarte, te rendiste al frustrarte por no conseguir un progreso inmediato.

124 abrió los ojos, demasiado sorprendido para hablar. ¿Significaba eso que…? Como si leyera su mente, 31 se sacó del bolsillo el regalo que el otro le había dado en el palacio de ShogunGekomon. Y ahí lo comprendió: Lars lo había notado. No de la manera que quería, obviamente, pero sí se había percatado de su existencia.


—Mi amistad con Dakota no se construyó en un día, ¿sabes? —continuó al ver que el otro seguía atónito—. Sí, tenemos personalidades y gustos a fines, pero tomó tiempo llegar hasta donde estamos y todavía nos falta mucho que recorrer. Nuestra amistad es muy joven, aunque relativamente hablando, gracias a todo este plot de la amnesia, a nosotros que vivimos del hoy nos parecen años. Pero no es así —se encogió de hombros—. Mi punto es, no puedes forzar las relaciones humanas, sea del tipo que sea. No puedes saltarte los pasos, así como no puedes resolver un problema matemático sin la fórmula. No puedes seguir siendo así de precipitado si de verdad quieres dejar de estrellarte.

Tomó una profunda bocanada de aire.

—Creo que eres inmaduro —¡OUCH! Y viniendo de Lars aquello no era una bofetada con guante blanco, no, era una patada en las bolas con zapatos de fútbol—. Pero también creo que eres una buena persona, Kaleb. Sin embargo, eso no cambia el hecho de que no te conozco porque nunca me diste la oportunidad, así que no hay manera de que corresponda mágicamente a tus sentimientos —cualquier esperanza minúscula que pudiera haber nacido en el pecho del otro muchacho, fue eliminada con la siguiente sentencia del peli-blanco—: Así te estoy rechazando, no porque sea heterosexual, no es porque te odie, no es porque sea homofóbico, no es porque esté saliendo con alguien o alguna tontería por el estilo, sino porque somos un par de completos extraños con conocidos en común y fuiste tú el que se encargó de hacer que las cosas fueran de esa manera.

Y no, L no tuvo reparos ni vergüenza para apuntarlo con el dedo, pues no era como si estuviera diciendo mentiras.

—Además de eso, no creo que estés en un punto de tu vida en el que tengas la estabilidad suficiente para estar en una relación. En estas veinticuatro horas me has demostrado que no sabes escuchar a los demás, que no te abres a otros a menos que te supliquen de rodillas, que eres desconfiado y asumes las cosas sin preguntar a nadie porque sólo te importa tu versión de la historia, además de que dejas que tus emociones te cieguen —cada defecto era como una estaca en el corazón de Kaleb, pero se obligó a poner un semblante duro y aguantar. No le iba dar el gusto al otro de verlo miserable por su culpa—. Y no te lo estoy diciendo con saña ni para ridiculizarte, 124. Te lo digo por tu bien, aunque no lo veas de esa manera.

Todos ellos tenían defectos que serían fatales para sus portadores y los encaminarían por una senda de autodestrucción. Mientras que Lars podía mantenerse al margen y dejar que una persona arruinara su vida si así lo quería, no era tan mala persona como para no dignarse a tirarles una advertencia.

—Oh, y para que lo sepas, no albergo sentimientos por nadie en éste grupo. Plus, nunca le pondría una mano encima a la pequeña Claire, ¡es como mi hermana! —agregó antes de largarse—. Aunque Sonya es otra historia.

Y por primera vez desde hace días, fue Kaleb el que tuvo que quedarse parado como idiota mientras el otro desaparecía tras haber despotricado todo lo que tenía en el pecho.






PUTEO, PUTEO PARA TODOS... menos para B, lmao.​
 

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Tras sufrir aquella estrepitosa explosión emocional, lo que más requería Rosemary era enfriarse la cabeza, consiguiéndolo al quedarse dormida con su amargura atorada en la garganta. Sus hábitos matutinos le jugaron en contra. Contra su impulso de seguir dormida se despertó antes que la mayoría, manteniendo el semblante cansado hasta que el sueño le arrebató la conciencia una vez más. Para cuando llegó el momento de admirar el panorama, Simon tuvo que despertarla.

Rosemary, despierta —le susurró el armiño sagrado meciendo sus cortas extremidades sobre las mejillas de la chica, aquella que parpadeó agotada tres veces antes de distinguir la figura de su mejor amigo —. Whamon dice que estamos próximos a la isla. Necesito que te pongas de pie.

La petición era más difícil de decir que cumplir. Todos los músculos le dolían. Ella no era precisamente de anatomía resistente y cargar con Claire entre la marea le costó un esfuerzo que ahora mismo estaba resintiendo.

Omitiendo cualquier tipo de quejido, se irguió para recibir la brillantez del sol y el esplendoroso panorama de Atlantis. En tierra firma también ahogó toda molestia, tenía mejores cosas en que pensar.

Claire, ¿estás bien? — lo primero que hizo fue aproximarse hasta la castaña de condiciones delicadas.

Sí, estoy bien — naturalmente la chica se limitó a guardarse para sí sus dolencias y evidentemente Luna fulminó con la mirada a Rosemary. Sí, sí, le había salvado la vida durante la catástrofe… ¡pero era su culpa en primer lugar que es ocurriera! Todo por aferrarse a la estupidez de salir de Never Ever Land. En todo caso, la insistencia de Sullivan le sacó canas verdes a la Lopmon.

¿Segura? No tienes que hacerte la fuerte conmigo.

Dijo que está bien, ROSEMARY. ¿Acaso estás sorda? — la tensión entre la rubia y la digimon era tan dura que de no pararlas acabarían explotando la una con la otra. Por ello, Jasper tuvo que meter su cuchara en el asunto.

Rosemary solamente está preocupada por Claire, Luna; yo también lo estoy. No hay porqué estar tan a la defensiva — la child tuvo que tragarse sus ganas de ponerse al tú por tú con ambas féminas. Estaba en desventaja, iba a perder y no necesitaba ser humillada públicamente, no cuando Claire dependía de su fortaleza para continuar adelante.

Sin embargo, no hizo falta demostrar hostilidad. Rosemary se rindió antes de si quiera comenzar la batalla.

¿Sabes qué? No importa. Pero si te sientes mal, por favor, acude con Witchmon — claramente aquellas palabras iban para 34, aquella que asintió calladamente, sin alterar su pasiva posición de estar sentada abrazando sus piernas —. Jasper, Simon, ya vuelvo. Cuídenla mientras no estoy, ¿sí?

Ni el digimon o la de cabello rosado entendieron porque razón su amiga deseaba separarse del grupo, de cualquier forma no la detuvieron.

Rosemary dedujo que necesitaban encontrar una fuerte de calor pronto, para evitar sucumbir ante cualquier tipo de hipotermia o malestar derivado de los cambios de temperatura, especialmente Dupain, cuya condición ya era de por sí frágil. No obstante, jamás se hubiera esperado que el acto de recolectar leña la llevaría a toparse con Lars, mucho menos que éste tuviese todo un discurso ético reservado para su persona.

¡Nadie puede estar feliz porque Rosemary no lo quiere! ¡Nadie puede tener una opinión diferente, porque Rosemary no está de acuerdo! Con mierda como esa no eres mejor que Annette, Rosy. ¿Y sabes? Lo más triste es darse cuenta que hasta ella tiene más claro el Norte que tú — le dolió. Aquello le dolió como una estaca clavada al corazón porque francamente el maldito tenía razón. No podía reclamarle nada, no podía refutarle ni una sola idea. Lo único que podía hacer era clavarse las uñas al formar duros puños en sus manos, morderse el labio y soportar ser sermoneada por alguien al que honestamente jamás había visto como un ser maduro hasta hace 10 segundos.

Permaneció en silencio y cuando L implícitamente le regaló la madera que él mismo había recolectado no pudo más que retornar con su grupo cabizbaja, con el rasgo entre las patas y sintiéndose todavía más patética que cuando descubrió las heridas de Claire.

¿Rosemary, estás bien? — Simon la recibió rápidamente, buscando apoyarla con la carga a lo que ella se negó. Llegó a pasos serenos hasta el par de jóvenes juntas, dejando caer los tablones cerca de ellas.

Sweety, ¿podrías prenderlas, por favor? — el Impmon obedeció en el acto, creando un espíritu de fuego que impacto con las tablas creando una agradable fogata al instante —. Claire, Jasper, acérquense. El fuego las hará sentir mejor — su mejor amiga acató la instrucción sonriente, arrastrando a Claire con ella contra la voluntad de Luna. Impmon y Goblimon no tardaron en unirse para recibir calor, cada quién exponiendo modestamente sus manos a las llamas de la fogata.

Rosemary no permaneció sentada mucho tiempo con ellos. Rápidamente se puso de pie para traer a Kaleb y sus digimon consigo, uniéndose al extraño círculo cuyas incomodidades internas se mantenían en el aire. Por otro lado, a la distancia las figuras de Kate y Annette fueron rápidamente interceptadas.

Atormentada por las correspondientes reprimendas de Justimon y Lars, Rosemary se sintió obligada a hacer algo que de no cargar con culpa jamás hubiera hecho.

Si quieren acercarse al fuego son libres de hacerlo — invitar por su propia voluntad a su archienemiga y digimon compañera a compartir un poco del calor.

La respuesta llegó en forma de una total negativa de A seguida por una insistencia de Hawkmon para que reconsiderara la oferta. Eventualmente ambas se acercaron y la segunda obligó a la primera a ser agradecida.

Da las gracias — le indicó con un picotazo en la cabeza.

Auch… gracias — la frase llegó en forma de un quejido casi inaudible pero fue suficiente. Sullivan no deseaba forzar más la tensión o iniciar otra discusión.

Cuando el segundo grupo, compuesto principalmente por hombres, prendió su propia fogata, fue inevitable que las miradas del nigga y la señorita justicia se cruzaran ásperamente. Un movimiento notable aunque perturbador.

¿Sucede algo, R? — le preguntó Simon. Ella negó.

No es nada — reafirmó —. Esperemos que Justimon no tarde demasiado en volver.





¿Por qué la cara larga, niña? — la voz de Ranamon la sacó de sus pensamientos. Aun sobre el majestuoso caparazón de Shellmon, el rostro de Rosemary se enfrascaba en repasar una y otra vez sus malas decisiones. Todo gracias a Lars.

No es nada, princesa Ranamon — respondió cortes evitando la pregunta, mas sin quedarse con las ganas la princesa se desplazó hasta estar cerca de ella y apretarle la mejilla. Era obvio que tenía experiencia viajando sobre los Shellmon.

Sino fuera nada no tendrías esa cara tan larga — le echó en cara —. ¿Es por el viaje largo que han tenido? — Rosemary asintió, si bien no era la causa principal si era un factor que incluyente en todo aquel asunto —. Anímate, haré lo posible por esforzarme para que las cosas sean más simples desde ahora — prometió la princesa peinándole un mechón de cabello hacia atrás. Después le concedió privacidad a la humana.

No sabía que te tenía tan angustiada el viaje — le susurró Simon a su compañera en el oído. Ella replicó en el mismo volumen bajo.

No es por el viaje en sí. Es por todo lo que ha pasado y lo que hecho.

Pero no has hecho nada malo — la defendió el fiel armiño, profundizando los daños emocionales en la rubia.

Eso parece, pero lentamente me he dado cuenta de que la historia ha sido diferente.

Personalmente no le molestaba “trabajar” para conseguir la tan ansiada Digital Key, ella mejor que nadie entendía que no se podía confiar en extranjeros por más pueriles que lucieran y mucho menos facilitarles algo sin ganárselo. Agradeció la oportunidad de una ducha antes de ponerse manos a la obra y por sugerencia de Simon y Jasper accedió a probarse un traje de baño.

Te ves muy bonita — la halagó Kudamon. Ella replicó con una corta sonrisa.

Particularmente deseaba poder fugarse por Claire. Con todo y los regaños de Lars ella sabía que la castaña necesitaba supervisión, algo moderada de menos, pero al toparse con un entusiasta Kaleb no tuvo corazón para decirle que no, especialmente con toda esa aura pesimista que se cargaba. ¿No ya habían pasado por esa etapa de aislamiento? ¿Entonces porque regresar a lo mismo?

Se atrevió a cuestionarlo sobre sus inquietudes personales encontrando la mayoría como infundadas, conclusiones rápidas e infantiles. Esperaba que de pensar detenidamente en ellas recapacitara pero lo único que consiguió fue verlo enfrascado en su auto-compasión. Quería decirle abiertamente que estaba siendo un inmaduro, pero no tuvo el valor. Se conformó con juzgarlo en silencio.

Las asunciones de Sirenmon tampoco ayudaron.

No somos pareja, solamente somos buenos amigos — explicó la rubia tratando de ser lo más entendible posible — El siente atracción por alguien más y yo francamente tengo cosas más importantes porque preocuparme que buscar pareja.

Pero R, eres muy bonita — se inmiscuyó Simon en el acto —. Además, yo creí que…

Ahora no, Simon — sentenció R previo a retornar su atención a la sirena —. Me temo que se ha equivocado. Le agradecería mucho si por favor detuviera sus insistencias por señalar una relación amorosa entre mi amigo y yo.

La sirena accedió y tras una breve charla obtener la gema que resguardaba parecía la tarea más sencilla de todas, de no ser porque implicaba que Kaleb abandonara su postura renuente y seca. Como buen berrinchudo, se apartó del grupo. Quizá hacer cambiar de opinión a Siremon con respecto a K era una mejor opción pero para ello necesitaba deshacerse de cualquier mirón.

Anubis, Malak, ¿por qué no van a ver qué hace Kaleb? No queremos que se meta en dificultades, ¿o sí? — la frase funcionó, los dos digimon fueron a observar a su compañero concediéndole a Rosemary la oportunidad de expresar sus ideas en total confidencialidad —. Temo que lo que pides es muy difícil, Sirenmon. Kaleb es una persona de buenos sentimientos, pero son demasiado fuertes y confusos. Cree que ayudar a alguien en una situación de necesidad es una prueba de amor incuestionable, o que dos amigos cercanos tienen una relación más profunda de lo que es — comenzó a explicar Rosemary —. Se enamoró de una persona con quién, hasta dónde recuerdo, jamás ha tenido una conversación seria. Y aunque no soy quién para cuestionar lo que siente, una parte de mí no puede evitar ver toda esa situación de manera muy irreal — confesó mordiéndose los labios ante el miedo de ser juzgada.

No pierdas la esperanza, chica. La magia del amor lo puede todo — reafirmó una deslumbrante Sirenmon, abrazándola para hacerla tener fe en los sentimientos del moreno. No obstante, las facciones desganadas de Rosemary no desaparecieron.

Un confundido Simon sintió la necesidad de hacerse escuchar.

R, si esa es tu forma de pensar ¿por qué lo has apoyado tan fuertemente en este asunto? — la rubia suspiró con pesadez.

Como dije, no soy nadie para juzgarlo, no es mi asunto. Sin embargo, creo que entre más rápido trate el asunto con Lars más rápido superara este flechazo amoroso… Será doloroso pero confío en que sabrá reponerse del rechazo.

Hablas del rechazo como si fuese el único camino disponible — le recriminó Sirenmon —. ¿Qué pasaría si los sentimientos de tu amigo fuesen correspondidos?

Tendría que pellizcarme para corroborar que no estoy soñando — sentenció pesimista —. Creo entender porque Kaleb se enamoró de esa persona, que le vio para quedar cautivado. No obstante, tengo que reconocer que mi amigo probablemente no sea lo que esa persona busca en una relación romántica. Se ve que tiene una voluntad muy férrea y además…

La conversación se vio interrumpida por los ladridos de Anubis quien les llamaba. Kaleb había comenzado a cantar y por experiencia Rosemary sabía que era a través de las melodías que expresaba sus verdaderas emociones, solamente había que seguirle la corriente un rato hasta que su humor explosivo menguara.

Para el final de su recital, se mostró más consciente y sincero con él mismo. Sirenmon los recompensó con la gema que buscaban y ellos pudieron regresar al castillo de Atlantis.

Oye, Kaleb.

¿Si, Rosemary? — en vez de continuar la marcha la joven se detuvo en seco, aprovechando la tranquilidad de la calles para tener un momento de sana amistad. Kaleb se giró para verla, extrañado por su súbito cambio. En vez de confrontarla, espero paciente a que ella se sincerara.

Tengo dos cosas que decirte, ambas son muy importantes — sin tener idea de que esperar, él la dejo continuar —. La primera es que lamento profundamente haber perdido el peluche que ganaste por mí en la feria del Shogun — era cierto. Durante la tormenta todas las pertenencias se perdieron, incluyendo ese modesto peluche —. De verdad significaba mucho para mí. Lamento que se haya perdido en el mar.

No fue tu culpa, Rose — la tranquilizó el varón quién sinceramente no parecía enojado, al menos no con ella —. Son cosas que pasan. De todas formas me da gusto saber que te haya gustado tanto — ambos se sonrieron felices. La chica prosiguió, pero antes tomó las manos de su amigo entre las suyas.

La otra es que, quiero que sepas, que no importa lo que pase o lo que Lars diga, hay que salir adelante, ¿está bien? — y apretó con fuerza sus manos —. El rechazo no es el fin del mundo. Tienes mucha vida por delante.

Kaleb hizo lo posible por aceptar lo dicho por su amiga, aunque ambos sabían que decirlo y hacerlo eran cosas muy diferentes. De todas formas, Rosemary estaría ahí para brindarle su apoyo cuando fuese necesario.





Para la audiencia con el rey ambos decidieron entrar por separado, Rosemary y Simon fueron los primeros, entrando con la gema rosada. Neptunemon la aceptó e inmediatamente procedió a cuestionar a la jovencita.

Señorita, ¿qué ha aprendido de esta experiencia? — la pregunta descolocó a la rubia.

¿Disculpe, su majestad? No le entiendo — Rosemary estaba verdaderamente confundida, algo raro de ver en ella hasta para Simon.

¿Tuvieron que encontrarse con una digimon para recibir esta gema, no es cierto? — la chica movió la cabeza en un sí —. Y ella les pidió hacer algo — si bien no fue exactamente el caso, Rosemary concordó también con ello —. De toda esta experiencia vivida, ¿qué has podido rescatar? ¿Qué aprendiste el día de hoy?

Finalmente la joven entendió la intención de la pregunta. Se llevó la mano a la barbilla para rascarla mientras cuidadosamente pensaba en las palabras a usar.

Tal vez suene muy fuera de lugar, pero aprendí muchas cosas el día de hoy además de aquello que Sirenmon me enseñó. ¿Sería muy fuera de lugar si las comparto con usted todas?

Para nada, jovencita. Puedes explayar cuanto gustes — Rosemary sonrió confiada y respiro profundamente para dar comienzo con sus conclusiones.

A raíz de la intervención de un compañero me di cuenta de que no basta con mostrar solidaridad y preocupación para acortar distancias o enmendar errores… Mejor dicho, que «el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones», como dice el dicho. Sin embargo, aun creo que tengo una oportunidad de hacer las cosas bien, no quiero darme por vencida todavía — el rey Neptunemon asintió comprensivo.

Prosigue.

Sí, gracias — teniendo a Simon sobre su hombro, le acarició la cabeza con suavidad —. Esto es difícil de decir, así que le agradecería mucho que no lo comparta, pero mi amigo me enseñó que cuando te aferras a una emoción no ves la situación completa, simplemente te quedas con tu punto de vista y ves al resto de las demás personas como tus enemigos — súbitamente, la memoria de su discusión con Dakota y Annette se manifestó fresca en su mente —. Y ahora que recuerdo justamente así me comporté la noche de ayer. ¡Qué vergüenza! — de la pena se cubrió con las manos el rostro —. Yo también me he enfrascado en mis sentimientos y he malinterpretado a los demás. Ahora puedo reconocerlo.

Muy bien por ti, muchacha. Si eres capaz de reconocer tus errores, significa que puedes mejorar para no repetirlos. ¿Algo más?

Sí, sobre Sirenmon… — antes de continuar abrazó a Simon con fuerza —. A pesar de que todo parecía girar en torno al amor romántico, ella mencionó que el amor entre amigos es importante. Eso mismo creo yo. Debo mejorar mi manera de ser para no perder a mis amigos y no distanciar a los demás… tal vez formar nuevos lazos de amistad. Supongo.

Neptunemon quedó complacido y le permitió marcharse libremente.

Luego de eso aceptó el favor de echarles un ojo a los “niños” de Kaleb mientras se iba a entrenar luego de arriesgarse. Sirenmon partió por su lado y Rosemary quedó como niñera temporal viendo como los dos digimon trataban de pasar el rato jugando entre ellos. Sin embargo, la presencia de cierto chico de cabello verde capturó su atención.

Dados todos los cambios de ánimo por los que había pasado ese día, no se había tomado la molestia de checar su actual estatus de relación con aquel cuyo ojo ya estaba más sano que hace dos días. Se levantó y pidió a Simon esperar junto a los otros dos digimon mientras ella volvía. Encontró a Hero presumiendo un dibujo hecho sobre una hoja de papel con gran orgullo, en él se veían a Valentine y Sunny acompañándolo alegremente.

Hola, V, Hero, Sunny. ¿Cómo están? — saludó amigablemente procurando no verse muy entrometida. Espero que los otros le dieran permiso para proseguir con esa charla.

¡Hola! — saludaron al unísono Hero y Sunny levantando una mano cada uno. V solo asintió con la cabeza muy ligeramente con una sonrisa tranquila.

Rosemary ¿Te sientes mejor? — aprovechó a preguntar el de ojos gatunos, no se le olvidaba lo triste que había estado anteriormente y no tuvo oportunidad de saber al respecto.

La rubia se sobresaltó sonrojada, no esperando un trato tan amable o considerado. Tal vez alguna inquietud sobre el motivo para aproximarse pero no que alguien deliberadamente se preocupara por su estado de ánimo actual. De hecho, ni ella misma se había detenido a analizarlo. Su mente viajaba de las dificultades de Claire a las cavilaciones de Kaleb y de regreso. Incluso pensaba más en Jasper o en Lucemon que en ella misma.

Sí, estoy algo mejor. Gracias por preocuparte, V — le sonrió feliz aun con el rosado en su rostro —. Yo venía para algo similar. ¿Cómo sigues? Tu ojo se ve mejor, espero que ya no duela ni te lastime. En caso de que tengas dificultades para ver lo mejor será ir a que te examine a un médico — sugirió, tan precavida como siempre.

Eres muy amable, en realidad estoy perfectamente — le calmó mostrándose igualmente relajado y levantó un dedo para apenas tocar la zona cerca de su propio ojo —. No lo he sentido en todo el día y ya no se ve tan mal así que no me preocupa.

Me alegra mucho escuchar eso — repuso sonriente la muchacha —. A decir verdad, también venía para conversar contigo sobre lo de ayer en la noche. ¿Te molestaría escucharme? — el chico negó confiado invitándola a acercarse. Con pasos pequeños, Rose lo hizo. Como intentar suavizar las cosas o desvariar sobre el asunto no tenía mucho sentido, ella optó por una aproximación directa y asertiva —. Valentine, ¿tú crees que exageré el día de ayer? Habló de los gritos y lloriqueos dentro de Whamon.

Se lo pensó un momento, su rostro era una expresión de duda y algo de curiosidad, sus orbes vagaron un poco por el sitio antes de dar una resuesta, como si buscara mentalmente las palabras adecuadas.

Tal vez en la forma que atacaste a Dakota — pensó mirando un poco hacia abajo por un momento —. Entiendo que fue un impulso y todos lidiamos con el dolor de esa pérdida a nuestra manera pero… sería lamentable que el grupo se fragmente más, creo que todos debemos ser cuidadosos con lo que decimos — y volvió su mirar a Rosemary, aún con neutralidad en su faz —. Tampoco significa que tengas toda la culpa, él también fue bastante insensible.

No estoy tan segura de eso último — musitó con angustia, abrazándose a ella misma perdiendo su mirada en algún punto de la nada —. Me cueste admitirlo o no, 69 es más listo y sensato de lo que aparente — apretó ligeramente sus manos contra sus brazos —. A veces eso me desespera de él, que sea tan listo y al mismo tiempo tan libertino. Es como que sólo aplica la ley del mínimo esfuerzo para ser responsable — de repente cayó en cuenta de que había cambiado completamente de tema, dándose una suave palmada en la frente —. No sé ni porqué me molesto tan fácilmente con él… Ahora que recuerdo, está mañana recuerdo que te estaba provocando. ¿También se pelearon? Espero no haya sido por mi culpa.

Un momento — le detuvo V levantando su mano y poniéndola delante de sí, a suficiente distancia de Rosemary para no invadir su espacio personal —. Creo que te estás equivocando ahí... No puedo creer lo que has dicho — ahora el rostro de Valentine en parte lucía un poco frustrado, hasta retrajo su mano para llevársela a la frente como si pasara por algún dolor —. Dakota no es tanto, y en todo caso nadie debería ser mejor que otro. Dakota… ¡pff! — se rio apenas un poco por lo bajo y para sí mismo llevándose por un instante las manos al estómago, conteniéndose para que no se le soltara una risotada peor —. Es más zonzo de lo que crees pero no significa que sea del todo tan mala persona, aunque son opiniones distintas- La inteligencia de quien sea no justifica ser desconsiderado — para cuando dijo esa última frase ya había calmado su reacción primera y volvía a mostrarse en un poco más de calma — Y si estaba provocándome, es bastante… tonto a veces — aceptó recordando lo de esa mañana —. Si nos peleamos fue por otras razones, no debes preocuparte por eso ya.

Rosemary quedó anonadada como una niña pequeña a la que le cuentan una historia fantástica. Parte que alguien ridiculizara al pelinegro y parte por los distintos cambios en el rostro de Valentine la dejaron perpleja. Era tan raro eso en el peliverde, ser tan expresivo. Y considerando que se trataba de una charla sobre alguien más lo hacía más inesperado.

Parece que lo conoces mejor de lo que creí — se limitó a comentar por lo bajo, antes de tratar de contextualizar sus palabras —. Lo decía porque, aunque yo también diría que es tonto en ocasiones, regularmente era de los pocos que sabía que hacer o proponer. Petermon lo escuchaba más que a la mayoría, incluso tenía una facilidad para convencerlo de hacer las cosas mejor que Tinkermon. Tenía una facilidad para poner alegres a los bebes y siempre se mostraba accesible para hacer las cosas. Trato de decir que es alguien de acciones útiles, que es de hacer más que decir, y en Never Ever Land eso siempre era útil. No sé si me explico — V le hizo una seña de que comprendía —. El punto es de que siempre envidié que los digimon bebés o los digimon en general le hagan más caso a él que a mí — V sintió que una cubeta helada de agua fría le cayó encima cuando escuchó aquella breve confesión de Rosemary. Al parecer Dakota tenía una jodida habilidad para despertar envidia en los otros sin si quiera proponérselo. En todo caso, él decidió aminorar la sensación de inferioridad en la chica.

No digas eso. Todos te ponían atención durante las clases.

Porque los obligaba, querrás decir — le rectificó la de ojos azules —. No fue hasta que él tuvo la molestia de decirles que aprender era bueno para ellos que los bebés comenzaron a tomarme en serio — puntualizó la rubia —. Como sea, ya perdí el punto de lo que venía en primer lugar. Es sobre lo que tú mismo mencionaste, no es la mejor situación del mundo para que el grupo se fracture. Quería saber si todo sigue bien entre nosotros. Es decir, no hay rencores, ¿verdad?

No los hay para nada — en vez de seguir hablando sobre el tatuado, el peliverde decidió relajarla manteniendo su sonrisa atenta a ojos cerrados —. Somos amigos ¿Cierto? Todo está bien.

Muchas gracias. Me has tranquilizado el alma como no te imaginas. ¿Te importaría si te abrazo?

Por… — V se mostró ligeramente un poco nervioso y sorprendido pero no titubeó demasiado, eso hubiese hecho sentir a Rosemary incomoda —, por supuesto — Para compensar aquello abrió los brazos y la rodeó con ellos, en un intento de expresión feliz que más era una sonrisa un poco torcida por los nervios y las mejillas completamente sonrojadas. Aún seguía sin estar muy acostumbrado a la cercanía de sus compañeros y a las muestras de afecto.

La chica correspondió el abrazó, de una manera tan rara como el otro había ofrecido sus manos. Era obvio que a los dos les causaba extrañeza todo el asunto pero prefirieron no mencionar nada al respecto. Cuando el abrazo terminó, los dos rojos se separaron.

Muchas gracias, V. Lamento haberte molestado. Debo irme, prometí a Kaleb cuidar de sus digimon. Espero podamos hablar después con más calma — con su cabeza hizo una corta reverencia y se marchó.





Pasada la cena con los reyes, Rosemary estaba más que agotada. Deseaba tirarse sobre una de las cómodas camas y perderse en un profundo y largo sueño. Infortunadamente para ella, Jasper tenía otros planes.

¿Qué te parece una pijamada? — sugirió sonriente la de cabello ondulado.

¿Pijamada?

¡Sí, una pijamada! — repuso 66 con mayor entusiasmo que antes —. Es la oportunidad perfecta para fraternizar entre nosotras — y en esa última palabra el nombre de Claire iba entre líneas. Débil a la sugerencia de su amiga, Rosemary aceptó.

Una alegre y la otra somnolienta, arrastraron a la frágil Dupain con ellas hasta la habitación que al menos Rosemary y Jasper pensaban compartir, justo en el momento exacto para que Luna fuera abordada por Liollmon en el pasillo. Para cuando la Lopmon llegó al cuarto las encontró siendo participes de las clásicas trivialidades femeninas de dichos rituales nocturnos, hablar sobre colores, flores, pasatiempos. Todos burdos intento por generar confianza entre la castaña que seguía a la defensiva.

Lamento ser tan insistente contigo, Claire — se disculpó Rosemary. O como Luna lo vio, proyectó su culpabilidad hacia Claire para que ahora ella se sintiera mal por no aceptar la amistad forzada de esas dos cabezas huecas egoístas —. Reconozco que he actuado desconsideradamente. Lo único que quiero a partir de ahora es brindarte la confianza para que te abras con nosotras. Poco a poco, toma tu tiempo.

Luna soltó un bufido irónico mientras Claire pretendía que les daría la oportunidad. Jasper, por su parte, no quería que la fiesta se aguadara tan temprano.

Ya, ya, chicas. Cambiemos de tema, mejor — insistió, mientras jugaba a darle un cambio de imagen a Beauty en tanto Sweety ya tenía hasta lápiz labial en los labios.

¿Y si hablamos de los chicos? — preguntó en voz alta Ranamon, la única razón por la que Claire no había salido corriendo de ese sitio en primer lugar. Ella también tenía el deber real de participar en la pijamada.

J casi se va hacia atrás al oír eso, por lo que Rosemary rápidamente buscó tranquilizar la situación.

En un sentido general, por favor. He lidiado con dilemas amorosos todo el día, quiero tener un respiro de eso — Ranamon se los concedió.

Entonces empiecen ustedes — sugirió la anfibia para saber hasta qué grado avanzar y a cual no.

V es mi amigo y lo quiero bastante. Creo que es un chico bastante agradable.

Lo dices como si te gustara~ — sugirió Ranamon juguetona. Al final no pudo cumplir su parte del trato.

No es eso, Ranamon. Es decir, es apuesto y buen mozo pero… — se llevó una mano a la frente —. También es impulsivo, bastante. Y no. Estoy muy cansada como para ponerme hablar de estas cosas. Sólo somos amigos… ¿Jasper, qué hay de ti?

Eh, este… — la pelirrosa miró a todas intentando disimular su nerviosismo pero no le fue posible así que solo bajó los hombros y cerrón los ojos con algo de frustración, últimamente era bastante más honesta, no tenía nada que ocultar —. Ya no sé nada de nada con respecto a ellos, supongo que quien ha estado más tranquilo hasta el momento ha sido Lars pero no he hablado con él en un tiempo. ¿Vieron cómo salvó a Claire? — recordó entonces sonriendo no por nada en otro sentido, sino porque simplemente aquello le pareció una muy buena acción.

Debo darle las gracias por eso — masculló 34 por su lado. 71, en cambio, sintió como recibía un nuevo golpe en su orgullo con tan sólo escuchar el nombre del moreno.

Lars es más maduro de lo que pensaba. Dakota es más bobo de lo que creo, según escuché por ahí. Benjamin parece ser el único normal.

Y el más guapo — complementó Ranamon coqueta.

Es cierto, ¿sigues enojada con B, Jasper? — rebuscó Rosemary

No estoy enojada — negó rápidamente está cerrando los ojos en busca de algo de calma —. Solo no era lo que yo esperaba… Entiendo que cambió aquello por lo que me enojé con él, pero supongo que aún tengo esa charla pendiente con él — al abrí los ojos torció los labios como inconforme e insegura.

Yo también tengo que charlar con Dakota y Lars. Les debo una disculpa a ambos — musito Rosemary no menos entusiasta, escapándosele un bostezo perezoso de los labios —. Recuerdo vagamente que los chicos no eran tu fuerte. ¿Dakota y Valentine te siguen pareciendo difíciles de tratar?

Um…he notado que ambos están más amistosos el uno con el otro y de alguna forma siento que… — se contuvo de decir sus pensamientos como si nada, Jasper se llevó una mano a la nuca esbozando una sonrisa nerviosa —. Creo que inconscientemente estoy más tranquila con ellos pero no estoy segura de porque — mintió de forma descarada pero buscó la forma de cambiar el tema de conversación y el foco de este —. ¿Tu qué dices, Ranamon? Como princesa debiste tener varios pretendientes ya~

No realmente — sinceró la princesa —. Papá es muy celoso y sólo me deja tener buenos amigos. «Nada de novios, jovencita. Eres muy niña» — comenzó a arremedar a su padre fingiendo hacer una voz más profunda de lo habitual. Varias de las chicas rieron frente a la imitación —. Y mi madre es todo un caos cuando se enoja, así que la gente rumorea que me pondré igual que ella cuando crezca — en lugar de enojarse, ella misma se carcajeó por la ocurrencia —. En todo caso, su amiguito Lucemon es muy lindo. ¿Qué me dicen del moreno de cabello gracioso?

¿N? Pues es un chico agradable, supongo — espetó Rosemary.

No lo conozco muy bien — fue la respuesta de Jasper. De ahí las miradas viajaron hasta Claire.

Claire, has estado muy callada — puntualizó Ranamon —. ¿No tienes nada que decir de tus compañeros?

La verdad no — afirmó la chica achicándose de hombros —. Ya estoy cansada — mintió —. ¿Podemos irnos a dormir?

Sí, yo también estoy agotada. Gracias por la compañía, chicas.

Así sucesivamente se despidieron. Claire y Ranamon se fueron hasta la habitación de la princesa mientras que la rubia y la pelirrosa se quedaron juntas para compartir esa cama King size para ellas y sus digimon.

Sweety y Beauty se acurrucaron a espaldas de Jasper, en tanto ella se acercó lo mejor posible a su mejor amiga, quién tenía a Simon descansando sobre su cabeza.

Buenas noches, Jasper.

Buenas noches, Rosemary.





Actualización



Durante la tarde Lucemon quedó a disposición del palacio, específicamente de la princesa Ranamon. La joven anfibia se las arregló para darle un tour personalizado por el castillo, mostrarle cuanta curiosidad se toparan en el camino y, por qué no, consentirlo un poco con algún bocadillo robado de la cocina. Por unos cuántos minutos el child se distrajo de lo lindo hasta que el recuerdo de sus amigos perdidos invadió su rostro, apagando su energía y tiñendo sus ojos de tristeza. La nativa de Atlantis no se quedó con los brazos cruzados. Quiso remediar la melancolía.

Anímate y sonríe. Los niños lindos como tú se ven más lindos cuando están contentos — le decía pellizcando sus cachetes para obligarle a formar una cara más amena. No funcionó como quería, pero al menos se veía más despabilado el chiquillo —. ¿Qué es lo que te preocupa tanto?

Perder a mis amigos, princesa — contestó el angelillo —. Ninguno pensó que algo tan peligroso pudiera pasarnos. Y ahora no puedo sacarme la idea de la cabeza. ¿Qué pasaría si algo más terrible nos sucede en el camino?

Tranquilo, angelito. No hay porque alarmarse — Ranamon buscó detener cualquier pensamiento precipitado en el acto, incluso tomándose la molestia de sostener a Lucemon por los hombros —. Primero tienes que entender una cosa: lo que pasó no es tu culpa ni la de nadie más a excepción de ese ruin pirata CaptainHookmon, él fue quién los emboscó. ¿De acuerdo? — Lucemon aceptó el punto —. Segundo, lo que no te mata te hace más fuerte; de los errores y tropiezos se aprenden. La próxima vez que una situación semejante ocurra todos ustedes estarán preparados, no volverán a tomarlos desprevenidos.

¡¿Y qué pasa si no es así?! ¡¿Qué pasará con mis amigos si me quedo congelado de nuevo?! — un bombillo imaginario se prendió dentro del cerebro de la fémina. Todos los complejos derivaban de esa situación.

Escucha, te asustaste y no supiste que hacer. Es normal. A cualquiera le hubiese pasado.

Yo… yo… — Lucemon no supo que decir, únicamente empezó a sollozar desconsolado. Maternalmente Ranamon lo abrazó, acariciándole la nuca con el fin de apaciguar su llanto.

Ya, ya, angelito. Ya pasó lo peor, a partir de ahora sólo tienes que trabajar en hacerte fuerte — ante esas palabras Lucemon imprimió más fuerza en su abrazo.

¿…y si ya soy demasiado fuerte para mi bien? — tras escuchar aquello, Ranamon se separó suavemente, levantó el rostro de Lucemon con una mano y le sonrió mirándolo fijamente a los ojos.

Entonces sólo tienes que aprender a controlar y medir tu fuerza para ayudar a los demás. Pasó a paso y poco a poco. ¿De acuerdo? — infantilmente Lucemon asintió varias veces, como un niño pequeño que hace una promesa de corazón. La princesa le limpió los ojos llorosos, besó su frente y lo arrastró nuevamente con ella —. Vayamos por más golosinas para que sonrías. No quiero que tus amigos piensen que te hice llorar a propósito mientras no estaban.

De la misma manera que los infantes fraternizaron entre ellos, los adultos que acompañaban a Lucemon se relacionaron con los padres de Ranamon, cada uno con su respectivo género.

En el caso de Witchmon y la reina AncientMermaimon, se refugiaron en una de las terrazas superiores del castillo, gozando de una esplendorosa vista que les permitía llegar a observar la costa de la isla en la lejanía. Los dorados rayos del sol bañándolas con modestia mientras compartían bebidas refrescantes servidas por la servidumbre. Como una forma de retribución por la amabilidad mostrada, Witchmon ofreció leerle las cartas a la soberana gratuitamente, una rareza en ella. Sin embargo, AncientMermaimon no podía concederse semejante capricho; pagó por adelantado por el servicio de la prestidigitadora, quién sonriente recibió las monedas antes de barajear las cartas.

Luego de echar las suertes, dejando a una complacida clienta, ambas comenzaron a charlas sobre trivialidades superficiales de su vida. Personalmente la reina percibía sorprendente como una hechicera ajena a ese grupo de variopintos adolescentes aceptó la carga de custodiarlos durante la extensa travesía que suponía reunir todas las digital keys. Sintió la necesidad de reconocerlo en voz alta.

Lo suyo es una labor extraordinaria. Admiro su sentido de la moralidad para no desamparar a esos chiquillos — Witchmon soltó una risa sarcástica, tirada sobre su silla y acariciando a su gato cómodamente.

No es ningún acto altruista. Estoy obligada a seguirlos.

¿En serio?, ¿y a qué se debe? — la reina adquirió una postura más curiosa —. ¿Responde a alguna clase de autoridad?

Podría decirse — respondió enigmática — ¿Conoce usted al antiguo?

Por supuesto que lo conozco, es un gran y cercano amigo mío. ¿Es él quien le ha encomendado semejante tarea? — la bruja asintió —. Que pequeño es el mundo. En ese caso, y si el antiguo ha visto con buenos ojos, haré lo posible por atenuarles su traslado al siguiente punto de interés. Deberán cruzar hacia el siguiente continente ahora que pueden — enfatizó la reina —. Hacerlo desde otro punto sería dramáticamente peligroso, especialmente tras la aterradora experiencia que han vivido todos ustedes — Kuro ronroneo feliz, prueba de que Witchmon aprobaba la idea.

— Gracias por el voto de confianza, reina. Si gusta puedo contactar al antiguo ahora mismo, estoy segura de que le agradará verla.

¿Harías eso por mí? Esplendoroso, Witchmon. Muchas gracias.

Oiga, es usted quién va a ayudarnos a cruzar al otro lado del océano, sin mencionar esta piña colada. Es lo menos que puedo hacer por usted.

Sin más, Witchmon sacó de su sombrero todos los materiales necesarios para establecer contacto con sus superiores mágicos de Witchleny.

Por otro lado, Justimon y Neptunemon tenían un duro debate de moralidad, responsabilidad y tácticas militares. Del lado del patriarca marino, se encontraban la razón, la persuasión y un tenedor gigante con el que fácilmente se podía atravesar el tórax de Justimon. En cambio, el Kamen raiden tenía un impenetrable escudo de paranoia y sobreprotección, ambos razonables aunque excedidos desde la perspectiva del rey tritón.

Fingir que puedes mantenerlos dentro de una impenetrable caja de cristal no los beneficia en nada, al contrario, lo que ha pasado demuestra que esa estrategia no está funcionando — le crítico severamente el rey de Atlantis a su invitado —. Acepta la dificultad de las circunstancias. Prepáralos adecuadamente para que puedan hacer frente a los obstáculos de este viaje tan peligroso. Hazlo por el bien de ellos — le pidió con humildad el rey al tutor de los humanos, quién estaba lejos de ceder a las demandas.

Entiendo lo que me pide, rey Neptunemon, pero sepa que no puedo arriesgarlos de ninguna manera — reafirmó Justimon —. Es cierto que hemos perdido a cuatro de ellos, y esa es una pena que cargaré en mis hombros toda mi vida. No obstante, si me arriesgo a convertirlos en infantería, únicamente los expondré a más daños de los necesarios. Ellos deben regresar a su mundo, vivos, no tengo otra opción que protegerlos así muera en el intento.

Oh, pero sí tienes otra opción. Simplemente no deseas verla — le refutó el soberano —. Cada uno de ellos goza de al menos un pequeño guardaespaldas. Si no puedes arriesgarnos, cuentas con suficientes digimon para formar una pequeña división armada.

Los humanos se negaran a ello.

Tonterías. Puedo ver en sus ojos que tienen el instinto de supervivencia más agudo de lo que quieres admitir. Atrévete a darles una oportunidad a todos ellos, por el bien de tu misión.

Sin contar con otro argumento para su defensa, Justimon se rindió.

Supongo que puedo empezar poco a poco…





Las audiencias acontecieron una tras otra, hasta que el último de los chicos salió del despacho. Neptunemon detrás de él.

Disfruten su estadía en mis dominios. Anunciaré mi veredicto durante el banquete de la cena, sobra decir que todos están invitados — enunció el rey marino a los jóvenes que merodeaban por los alrededores para que hicieran correr la voz a sus compañeros.

Horas más tarde, humanos y digimon extranjeros se presentaron ante el gran comedor del palacio, con gran apetito, ansiosos por satisfacer sus estómagos vacíos. Los reye y la princesa actuaron de lo más natural, como si siempre hubiesen comido acompañados de aquellos comensales tan singulares. Todo transcurrió con normalidad hasta que al finalizar la cena el rey acaparó la atención de todos los presentes tintineando su copa.

Posiblemente esté de más informarlo a estas alturas, pero he decidido recompensarlo con la Submarine Key por concretar aquello que les pedí — los gritos de felicidad no se hicieron esperar. Esas palabras les habían dejado un buen sabor de boca —. Lo verdaderamente trascendental para mí ha sido poder corroborar que los seres humanos son individuos de principios, valores y un espíritu honesto. Es por ello que he accedido a ayudarlos — declaró, chasqueando los dedos e iniciando con ello un rito de magia muy particular.

Aquellas gemas de colores vistosos que habían rescatado aparecieron flotando en el aire, comenzando a girar cada una de manera circular en una extraña danza que acabó por fusionarlas en un resplandor cegador que, al ser apagado, reveló la existencia de la Digital Key que buscaban.

Como era de esperare, la Digital Key viajó hasta Witchmon para que ella la guardara dentro de su sombrero. Después del acto AncientMermaimon tomó la palabra.

Por mi parte yo me he comprometido con vuestra cuidadora, la hechicera Witchmon a garantizar que lleguen sanos y salvos a su próximo destino: Winter Cave — al escuchar eso, Ranamon saltó de emoción en su asiento.

¿Irán a Winter Cave? ¡Que maravilloso! — a diferencia de la princesa, a ninguno de los humanos se les hizo conocido el sitio. Por ello, la reina les explicó su situación.

En Winter Cave, el guardián Vikemon custodia la Snow Key, llave del elemento hielo y nieve. Sin embargo, su ubicación es longeva. Winter Cave se encuentra al otro lado del océano, en el continente Directory — la sorpresa los recorrió a todos. Ni si quiera llegaron a creer que habría que viajar entre continentes para completar su misión —. Como mencioné antes, me comprometí a facilitarles la trasportación hasta ese lugar.

¡Mami, dime que les prestarás el crucero! ¡Dímelo, dímelo, dímelo! — la eufórica Ranamon no podía con tanta excitación. Naturalmente la reina le hizo saber que estaba en lo cierto.

Tardarán en llegar cinco días enteros con Vikemon. Él es un gran amigo nuestro así que no tendrá problema en recibirlos con los brazos abiertos.

¿Qué hay de los piratas? — preguntó N adelantándose a los hechos —. ¿No creen que volvamos a toparnos con ellos al seguir esa ruta?

En lo absoluto — garantizó Neptunemon —. CaptainHookmon no suele adentrarse en aguas tan profundas. Pero en caso de que llegara a intentarlo les prometo poner a su disposición a una división de mis mejores hombres, tanto a bordo como tripulación de elite como guardaespaldas que vigilen el barco dónde viajan. No volverán a transitar indefensos — prometió el rey para fortuna de todos.

¡Papi, mami, por favor déjenme ir con mis amigos! — suplicó Ranamon ahora sí más que encaprichada —. Los quiero mucho, son tan lindos. Es muy pronto para que nos separen. ¡Por favor, digan que sí! — con lágrimas en los ojos imploró a su adulto padre, mismo que negó firmemente.

No, señorita. Tu deber es permanecer aquí con nosotros.

¡Pero papi, eso es muy cruel! Mami, dile que no sea así conmigo — con sus ojos llorosos buscó la misericordia de la reina, obteniéndola al instante.

Ella ya no es una niña, Neptunemon. Además ya otras veces ha viajado hasta ese lugar con supervisión moderada. Considero que se merece el privilegio de acompañar a los humanos, además eso le dará una mayor garantía a Vikemon para recibirlos.

La hija celebró tener a su madre de su lado, y juntas ambas mujeres hostigaron al patriarca hasta que sucumbió a los caprichos de ambas. Ranamon podría ir con los humanos hasta Winter Cave.

Mañana se iniciaran los preparativos a primera hora para que su barco pueda zarpar a más tardar al anochecer. Pasen la noche cómodamente en los distintos aposentos del castillo y disfruten su estadía. Aprovechando el interludio, recorran la isla y llénense de sus maravillas. Forman fantásticos recuerdos en Atlantis que en años por venir rememoren con intensa alegría.

Y con esa calurosa invitación dio por concluida la cena.





La mayoría creyó que las vacaciones en la playa serían su principal deber al siguiente día. Que equivocados estaban. Nada más terminó el desayuno Witchmon los convocó para una misión de urgencia que no podía esperar ni un minuto más. Teniendo a todos reunidos a las afueras del palacio, comenzó a entregarle a cada humano un paquete de panfletos. Al examinarlos se dieron cuenta que era una propaganda muy singular.

«Lectura de la suerte por la Gran Witchmon. Vengan a verla al palacio del Rey Neptunemon por única vez en Atlantis» — se leía en todos y cada uno de los volantes —. ¿Es una broma? ¿Quieres que te hagamos propaganda gratis para tu negocio?

No quiero, LO EXIJO, orangután — le soltó en la cara al insolente que se atrevió a cuestionarla —. Además todos ustedes me lo deben — aseveró confiada, sonriendo tan diabólicamente como siempre —. ¿O ya se olvidaron quién le pagó al muerto ese? — si alguno se indignó por la forma en que se refirieron a Hookmon, no le quedó de otra que tragarse su orgullo. Por las buenas o las malas accedieron a cumplir el mandado de la cruel bruja —. Vuelvan al atardecer cuando haya juntado el dinero que me deben y tal vez me sienta lo suficientemente generosa para concederles un favor.

Nadie sabía que esperar de aquella propuesta, mas igual hicieron el trabajo sin salario. En cuestión de minutos una extensa fila se había formado para poder probar su suerte con la grandiosa hechicera. Hasta entonces eran más que libres para hacer cualquier actividad que se les ocurriera. Visitar lugares de interés, acompañar a Ranamon de compras innecesarias, refrescarse en la arena, asolearse, competir en voleibol playero, etc.

Ya para las seis de la tarde, el crucero que los transportaría se veía casi listo; no obstante, éste no zarparía hasta llegadas las nueve o diez de la noche, así que les sobraba tiempo para convivir entre ellos un poco más. Tanto Ranamon como sus padres se trasladaron a la costa, pues por supuesto que los dedicados reyes tenían pensado despedirse amorosamente de su primogénita antes de decirle adiós por al menos 10 días. El consuelo que tenían es que una tropa de Tylomon y Divermon vigilarían de cerca el desplazamiento del barco. Suficientes para aniquilar al WaruSeadramon de CaptainHookmon si éste se atrevía a hacer la más mínima aparición.

Chicos, hay algo que necesito decirles. Por favor, acérquense — Justimon alertó a todos los humanos. No se veía nada cómodo —. Quiero comentarles que, tras repasar ciertos temas e inquietudes muchas veces en mi cerebro, tomé la decisión de que a partir de ahora, con el fin de estar mejor preparados en el futuro, será indispensable que entrene a sus digimon en estilos de combate — hubo reacciones mistas en el grupo. Había desde los que se emocionaron eufóricamente hasta aquellos pacifistas que veían con recelo cualquier exhibición de violencia —. No fue una decisión fácil de tomar, pero considero que es lo mejor para ustedes.

Kaleb y Valentine sonrieron para sí mismos, Rosemary se frustró y varios otros fueron mostrando paulatinamente sus verdaderos colores con respecto al tema. Como sea, dicho entrenamiento no empezaría hasta mañana y todos podrían supervisarlo en caso de que algo no les pareciera, así que estarían bien.

Llegó el momento de decir adiós a sus majestades y abordar el barco. Neptunemon se le veía más que lloroso teniendo que separarse de su pequeña, pero la reina estaba ahí para hacerlo sentir fuerte. Ranamon no tenía conflictos, ansiaba desenvolverse sola con sus nuevos amigos. El resto tenía curiosidad por esta nueva experiencia en barco que ciertamente lucía más prometedora que la inicial.

Con un Bon voyage dijeron un adiós a Atlantis y un hola al océano abierto.

Sin adultos responsables merodeando, la fiesta podía seguir alocadamente hasta que llegara el alba.


Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
Digimaster Digimaster
X Xx_davex_xX
Nick Whitefang Nick Whitefang


Instrucciones:

1. Misión de reclutamiento.
Para aquellos que no han anexado otro digimon a su equipo, las opciones disponibles aquí son: Kamemon, Swinmon, Muchomon, Crabmon y Monmon.


2. Segundo día en Atlantis.
Witchmon los puso a hacerle publicidad para poder recuperar los 7000 bits que le quedaron a deber por lo de Hookmon. Al terminars su jornada laboral, ella les leerá las cartas individualmente a cada humano como muestra de compromiso. Esta lectura les permitirá conocer vagos detalles de su vida en la tierra: el número de integrantes de su familia y su relación con ellos, sus sueños antes de venir a este mundo, o algún otro asunto relacionado con su plot personal. Pueden consultarme sobre esto en privado.

Ranamon también se los llevará de paseo por Atlantis, los obligará a jugar voleibol playero con ella, nadar en la costa, surfear, etc. Todo eso antes de partir en su crucero privado dando una gran fiesta a bordo de éste. Alcohol incluido pal que quiera.



3. Crucero de cinco días hacia el Nuevo continente.
Tardarán cinco días en llegar a Winter Cave en los que disfrutarán todos los privilegios de viajar en un barco de primera clase. Les dejo la siguiente imagen para que se den una idea de todos los beneficios.
Servicios:
-Cuenta con una enorme piscina, jacuzzis, gimnasio, un teatro y una tienda de ropa que en realidad no es tienda; ustedes pueden tomar ropa limpia de ahí siempre que la necesiten. Hay mucha variedad.
-Los desayunos, comidas y cenas se pueden servir en cualquiera de los restaurantes a la hora que quieran.
-La discoteca también cuenta con una máquina de karaoke.
-El personal del barco (Orcamon en su mayoría) realizan aseo exclusivamente de las áreas comunes. El desastre de sus cuartos nadie lo limpia, con excepción de la suite de Ranamon.

Hay cuatro tipos de camarotes:
-Suites (Departamentos de lujo)
-Camarotes con balcón (grandes y con camas matrimoniales)
-Camarotes exteriores (medianos, con una ventana sellada que da vista al mar y cama matrimonial)
-Camarotes interiores (pequeños y compactos, con dos camas individuales)


Dado que somos relativamente pocos en comparación a la capacidad del crucero, habrá camarotes con balcón más que disponibles. Las suites las dejo repartidas de manera arbitraria por mi persona con base en los desarrollos de personajes y lo que me combiene.

a) Royal loft suit.
Ocupantes: Ranamon, Lucemon, Claire y Luna (beneficio de la lisiada)
Descripción: La suit más cara y lujosa de toda, cuenta hasta con baño que combina piscina y regadera, balcon con jacuzzi, comedores, cuenta con servicio a la habitación y hasta hay un piano de cola en el piso inferior del loft. Tiene cuatro habitaciones separadas individualmente.

b) Suit presidencial
Ocupantes: Annette y Kate (beneficio por ser una alimaña de posts constantes (?))
Descripción: Todo lo que se ve en la imagen de abajo (?). Casi lo mismo que la anterior excepto que en un solo piso.

c) Loft suit con balcón
Ocupantes: Justimon y Witchmon (because they are mom and dad)
Descripción: Un solo dormitorio con balcón y vista al mar. Espacio de dos pisos con comedor incluido.

d) Junior suit
Ocupante: Kaleb, Anubis y Malak (beneficio de ser el dramático que se hace autobullying (?))
Descripción: Una habitación cómoda y grande con área de descanso pequeña para cortarse las venas y un balcón privado

e) Royal Suit Familiar
Ocupantes: Jasper, Sweety, Beauty, Rosemary y Simon (beneficio de las comadres)
Descripción: Dos habitaciones, con dos baños y sala de estar con sofá-cama. Sin balcón.


Con ello todas las suits disponibles quedan agotadas. El resto se puede acomodar indistintamente a su preferencia en los siguientes tipos de camarotes. Nótese que hay más de uno, se pueden repetir.

i) Camarote de lujo con balcón y vista al mar

ii) Camarote familiar con balcón y vista al mar (máximo dos humanos)

iii) Súper estudio con balcón y vista al mar

iv) Camarote grande con vista al mar

v) Camarote superior con vista al mar

vi) Camarote con vista al mar



4. Entrenamiento.
Durante el crucero Justimon entrenará dos horas diarias con los digimon en técnicas de combate [EXCLUSIVAMENTE A LOS DIGIMON]. Los emparejará, les hará hacer ejercicio, evaluará sus habilidades y aconsejará para que se vuelvan más diestros en las peleas. Es optativo que describan los tipos de entrenamiento en los que participan sus digimon. Pueden ser tan simples o complejos como gusten.




Dependiendo de la participación puede que esta etapa se alargue por los cinco días del crucero y deje mini actualizaciones. Tentativamente hablando el periodo de randomneo será de dos semanas.

P.d. Esta actu es puro social link :v
 
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Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
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Espero que les guste, a mi si me gustó ^^
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Salvación o Perdición.



Golpeaba fuertemente con mis nudillos aquella corteza de árbol sin detenerme, mi mente viajaba a todos los posibles escenarios y todo terminaban en el mismo; una paliza segura. Quizás me lo merezca, después de todo él no sabe nada sobre mí, yo, por otro lado, me he encargado de recolectar información de todos y, sin quererlo, de él más que nadie, pero eso ya no importa, el rechazo es inminente y si se desata una pelea no me dejaré amedrentar, si una pelea quiere, pues se la daré.

Con aquellos pensamientos en mente seguía con mi rutina de entrenamiento, mis nudillos sangraban bastante al igual que mis pantorrillas al practicar golpes de piernas, ya me había acostumbrado al dolor desde hacía mucho, inclusive en Never Ever Land entrenaba con algunas piedras, golpeándolas y aporreándolas con todo lo que tenía a la mano, por alguna razón mi cuerpo ya no me importaba, quizás por eso se deban mis cicatrices, o puede que sea por lo que hago en el mundo humano, ahora que me paro a pensar en ello no había llegado a la conclusión de lo que realmente hacia antes de venir al digimundo, solo tengo recuerdos inconexos de mi infancia y la memoria de mi madre, pero… mis pesadillas… ¿serán recuerdos también?

Me detuve un momento para pensar en aquella posibilidad, si eso es cierto… entonces podría tener alguna explicación sobre mis cicatrices, quizás fui torturado, eso explicaría el porqué de mi carácter tan volátil, pero no creo que esa marca tan larga se deba a un látigo, es más como la hoja de una cimitarra o incluso una hoz y eso me lleva a pensar en el tipo de lugar en el cual vivía, ¿será un lugar alejado de la mano de Dios?, ¿será un gran pueblo con problemas internos?, de igual manera está el hecho de saber sobre tantas armas, puedo recordar bastantes armas de fuego, corto punzantes y de destrucción masiva… ¿Qué abre sido realmente en el mundo humano?, ¿acaso… soy un peligro para todos? de solo pensar en que puedo hacerle daño a Rosemary o a mis niños me hace sentir un pavor tremendo, no quiero lastimar a mi familia, no quiero… que sufran por mi culpa… ya son demasiadas cosas para mi mente, mejor sigo con mi entrenamiento o podría caer en una depresión. Seguí con mi entrenamiento de forma violenta, visualizaba una silueta oscura en la corteza del árbol y atacaba con todo lo que tenía, la sangre en mis nudillos y pantorrillas no paraban de brotar pero eso no me importaba, estaba más enfocado en fortalecerme que en lo que me pase, solo quiero ser más fuerte para proteger a mi familia, mi reducida familia cabe recalcar.

Pasaron las horas hasta que llegó la noche, momento en el cual fui a tomar un baño alejado del resto. Mi cuerpo delgado y con poca tonificación me molestaba ligeramente, pero puedo constatar de que no soy alguien tan débil, soy capaz de trisar la corteza de un árbol si pongo toda mi fuerza en ello, incluso fui capaz de dañar ligeramente una roca sin romperme un hueso, eso me anima ligeramente, pero debo ser más fuerte, no puedo permitirme ser débil, no puedo serlo. Seguía con mi baño hasta que sentí molestias en mis nudillos y pantorrillas, las heridas provocadas por el entrenamiento ya habían dejado de sangrar pero aún estaban allí, quizás deba hablar con Anubis para que me cure como lo hacía en Never Ever Land, pero eso será después, ahora debo comer y luego ir a dormir, no sé por qué tengo el presentimiento de que el día de mañana será más ajetreado de lo usual, esto me provocó un escalofrío. Salí del baño y me sequé con una toalla que me habían facilitado con anterioridad, sin embargo, al mirar hacia el espejo, notó un dispensador de papel higiénico, lo miré por varios segundos y, al final, decidí hacer lo que tenía en mente, quizás pueda ayudarme.

Llegué al gran salón donde estábamos todos reunidos para empezar a comer, en eso veo que el rey se para y da un discurso para luego hacernos entrega de la Digital Key. Todos se alegraron y seguimos comiendo, eso, hasta que noto como Anubis y Malak se ponían tensos y la razón; el albino moreno del equipo les había pedido que nos dejaran solos. Anubis, ante esto, se mostró reacio pero luego de pensarlo un momento le pedí que cuidara de Malak mientras me marchaba, espero esto dure poco.

Luego de toda una verborrea en la cual me dice varias verdades él se marcha, yo, con mi corazón destrozado, dirijo mis manos a mis oídos y quito los pedazos de papel que habían en estos, había logrado leer sus labios y entender todo lo que dijo, no negare que me dolieron mucho sus palabras, pero al menos no fue tan fuerte el golpe por el hecho de no haberle escuchado… o eso espero.

No tenía ánimos de volver con los otros así que, de forma rápida, decido ir hacia el patio donde había un pequeño bosque, quería entrenar, mis manos y piernas estaban muy adoloridas, pero no me importa, simplemente me puse a aporrear el árbol con todo lo que tenía mientras mis lágrimas salían de mis ojos, no por el dolor físico, sino por mi primer rechazo, dicen que lo que más duele de amar es jamás decirlo, pero en estos momentos puedo dar fe ciega de que lo que más duele es ser rechazado, pero no importa, debo entrenar, debo hacerme fuerte y, quizás, algún día pueda dejar de sentir. Seguí con mi entrenamiento muy ensimismado en mis ideas, tan ensimismado estaba que no me fijé cuando todo se había vuelto negro. El alba salía por el horizonte, molestando mis ojos cerrados, solo cuando noté la humedad en el aire fue que abrí mis ojos y me levanto para ver que todo estaba más claro, quedé inconsciente en algún punto del entrenamiento, quizás dormí 6 horas pero me siento mejor ahora, lo único que me incomodaba eran las manchas de sangre en los huecos del árbol y mis piernas junto a mis manos, quizás si me excedí en esta ocasión. Caminé de forma tambaleante al castillo y, colándome con mucho cuidado, me fui a dar una ducha a los baños, mis heridas estaban más marcadas que ayer, pero no importaba mucho, simplemente disfruté del agua caliente recorriendo mi cuerpo y, relajando mis músculos, me permito recordar a mamá, sus largos cabellos negros y sus hermosos ojos entre rojo y rosas, además de su hermosa voz, esa canción aún estaba en mi mente, de solo recordarla me provocaban ganas de llorar por la felicidad, pero también de tristeza por recordar lo que aquella canción citaba, en verdad deseo que mamá estuviera aquí, por unos momentos, para sentir sus brazos en un abrazo consolador, aunque sea conocer a mi hermana mayor, ¿Cómo nos llevaremos?, ¿será amable o será como el amor apache*?, en fin, mejor dejo de pensar en ello, escucho un poco de ajetreo afuera, será mejor salir de aquí.

Fui a desayunar con el resto, Malak se me tiró encima muy preocupado y empezó a cuestionarme el por qué no fui a dormir anoche, Anubis simplemente suspiró y empezó a lamer mis pantorrillas, curándolas y dejándolas con saliva y algunas partes con costras, no puedo pedir más que eso. Luego de calmar a mi pequeño niño, le pido que me cubra los nudillos y pantorrillas con su seda, lo cual lo hace luego de recibir unas caricias en su lomo. Desayunaba de forma tranquila, intentando evitar la insistente mirada de Rosemary en mi persona, no quiero hablar con ella en estos momentos, no porque esté enojado, sino porque siento que estoy monopolizándola demasiado, ella también tiene derecho de tener otros amigos, aunque el miedo de que me deje de lado es muy latente prefiero no sofocarla, lo que menos quiero es que se aleje de mi por, valga la redundancia, mi propia absorbencia. Pasamos el desayuno sin pena ni gloria hasta que nos llama Witchmon urgentemente y, luego de un par de órdenes, todos se dispusieron a marcharse, pero yo me acerqué a Witchmon y ya que quería comentarle algo.


-Disculpe Witchmon- le llamé mientras esta se giraba a verme de pies a cabeza –si no mal recuerda yo le pagué mi parte antes de subir al barco de Hookmon, fueron unos 520 Bytes los que le entregue- le dije mientras ella hacia memoria.

-mmm… es verdad pero no has pagado por eso mocosos - me contestó mientras sentía como me empujaba –si quieres déjalos a ellos hacer el trabajo y tu anda a vagar por allí- me dijo mientras yo me plantaba y la miraba mal –como sea, solo anda y termina el trabajo- me riño mientras me echaba cuan perro a la calle.


Luego de maldecirla en cuanto idioma supiese en mi mente, me dispongo a ir al norte del lugar, poco a poco entregaba los panfletos de aquella bruja mientras sentía el sol sobre mi cuerpo, esa calidez me está provocando mucho sueño pero, por sobre todo, me hace sentir algo conocido. Pasaron dos horas cuando al fin logré terminar de entregar los panfletos, esa vieja bruja avarienta no morirá de hambre, eso firmado. Caminaba tranquilamente por las calles de Atlantis mientras miraba por todos lados, habían cosas muy bonitas debía admitir. Por mi mente aparecía la tentadora idea de ir a dormir un poco y, haciéndole caso, me dirijo hacia algún lugar para echar la siesta, pero para mí mala fortuna, a lo lejos, Ranamon me llamaba muy entusiasta, intenté huir disimuladamente pero unos Orcamon me tomaron de los brazos y me llevaron con su princesa.


-hola chico guapo, ¿Qué te parece si vamos de compras?- preguntó mientras yo intentaba negar con la cabeza pero ella simplemente se apodera de mi brazo y me lleva a rastras –realmente eres muy amable, ahora mismo quiero comprar mucha ropa, luego quizás podríamos ir a surfear o incluso jugar al vóley, ¿Qué opinas?- me preguntó mientras me arrastraba por la zona para llegar al centro comercial del lugar.

-opino que me den la pena capital ahora- pedía internamente mientras sonreía con falsedad mal disimulada y le respondía educadamente –co-como guste su majestad- en verdad quiero huir.

-Aw, Kalibi, eres una ternura, llámame Ranamon, con todo lo que pasó y pasaremos juntos creo que son innecesarias esas muestras de protocolo- me respondía mientras entrabamos a la primera tienda -¡Hora de las compras!- exclamo vehemente mientras yo suspiraba resignado.

-hola tortura- me dije mentalmente mientras Malak y Anubis miraban todas las prendas del lugar.


En el transcurso de unas 3 horas acompañé a Ranamon a cuanta tienda quisiera, se nos unieron la mayoría del grupo mientras ella compraba y compraba cosas. Luego fuimos a la playa y, en un descuido de la princesa, me logro zafar de que me hicieran surfear o jugar voleibol, no tenía ánimos de hacer nada de eso, realmente estaba agotado tanto física como mentalmente. Logré llegar a la entrada del palacio donde Witchmon atendía al último cliente, un Divemon bastante alegre, quizás las cartas le sonrieron de alguna forma.


-¡hey!, ¡colador!- escuché decir de la vieja bruja mientras la miraba incrédulo.

-mi nombre es Kaleb- le rectifiqué mientras ella hacia un gesto de que le importaba menos que una pelea de rocas.

-como sea, ¿repartiste todos los panfletos?- me preguntó mientras yo asentía confundido –bien, al menos si hiciste tu trabajo, ven- me llamo mientras ella entraba a esa carpa, estaba por pirarme de allí pero una succión muy conocida del viento me llevó a sentarme frente a ella con unas cartas en mano –muy bien, solo porque cumpliste tu deber te daré una lectura, ¿Qué quieres saber?- me preguntó mientras yo me lo pensaba, quizás pueda saber sobre ellos.

-quiero saber sobre mi familia, ¿Están vivos?, ¿Cuántos son?, ¿Qué hacía antes de venir a este mundo?- pregunté con algo de curiosidad y entusiasmo mientras ella levantaba su mano, mostrándome su palma, como diciendo que parara.

-que fastidioso eres, no sé qué es lo que llegue a leer, así que te conformas con lo que salga- me respondía mientras lanzaba las cartas de manera profesional –las cartas me dicen que tienes un núcleo familiar de 4 personas, dos mujeres, un hombre y tú, entré tú y las dos mujeres hay un fuerte vínculo emocional aunque con la menor de ambas es algo más como cariño y odio- me dijo de forma muy segura, quizás nos llevemos bien con mi hermana Jinx pero con ciertos roces, es realmente interesante –no tienen mascotas, posición económica estable pero veo problemas muy complejos, en cuanto al amor no me dice nada, eso sería todo- me dijo mientras salía de mi impresión, tal parece que tenía una familia normal –y otra cosa, deja a Kuro fuera de tus problemas maritales, no estamos interesados en eso- me comentó de forma casual mientras yo la miraba extraño.

-no recuerdo haber hablado con Kuro en ningún momento- le respondí mientras ella respondía que, después de la fiesta con Shogun Gekomon, había secuestrado a su gato y hablado como canario –pues… no lo recuerdo, después de haber cantado en esa fiesta no recuerdo nada ni si quiera como llegué al tatami con el futon- respondí mientras ella le quitaba la importancia y me repetía el hecho de no acercarme a su gato.


Luego de aquellas palabras decidí ir al palacio pero no tenía sueño, aquellas lecturas de cartas me tenían la cabeza dando muchas vueltas así que decidí ir a entrenar al bosque un rato, después de todo no tengo nada mejor que hacer en estos momentos ya que había logrado huir de todo ese caos pueril que había hecho la joven Ranamon, quizás me esté comportando como un viejo cascarrabias pero no tenía ánimos de nada, quizás nadie me odie pero ¿de qué sirve abrirme con las personas?, lo único que lograría sería ponerme incomodo e incomodar a los otros por tratar de hablar de algo conmigo, la única con la cual puedo ser yo mismo es Rose pero de seguro querrá estar más con las chicas, en especial con Clair… después de todo es la más débil del grupo, es quien más protección necesita y la única, según ellos, con conocimientos médicos para poder sobrevivir, yo también poseo esos conocimientos, se sobre medicina básica, herbolaria, remedios caseros, vendajes, incluso Labramon puede curar gracias a sus habilidades pero… creo que es mejor visto una “enfermera” que un “enfermero”… me pregunto… ¿seré capaz de ayudar a alguien si sangra demasiado?, no me da asco la sangre ya que casi siempre la tengo en todos lados cuando entreno, he perdido la cuenta de las veces que he quedado mal herido por un entrenamiento fallido y que decir de uno exitoso, la verdad se me hace raro que resista tan bien la anemia… o puede ser el hecho… de que nadie sabe acerca de mis habilidades medicas.

Entrené por un par de horas de forma suave, me sentía algo fatigado y no quiero tener una lesión por exceso de entrenamiento, pero esto es lo único que tengo para poder desestresarme, aparte del canto, esta es la única manera de quitar mi ansiedad y preocupaciones. Tanto Malak como Anubis me miraban con tristeza y pesar, tal parecía que no querían darme la noticia de que alguien se hubiese muerto, aun que lo único muerto en estos momentos es mi corazón. Luego de esas par de horas nos reunimos en el castillo donde nos devolvieron nuestras ropas originales y nos llevaron a la embarcación que tomaríamos para llegar a nuestro siguiente punto: “Winter Cave”. Todos charlaban de sus temas mientras yo rascaba un poco mis nudillos, eran los únicos que estaban cubiertos por la seda de Malak, ya que las pantorrillas habían sido curadas por Anubis y por mi piel morena las costras pasaban desapercibidas a lo lejos, que ahora estaba bastante sucia, quizás al subir al barco deba hacerme una curación o pedirle a Anubis que me ayude, tan ensimismado estaba en rascarme aquella zona que no había notado como Rose se me acercaba y, tomando mi mano con firmeza, quitando la seda sin que lo haya podido evitar, me recrimina como si fuese mi madre, algo tierno si me pongo a pensar.


-¡Por todos los cielos!- exclamo espantada al ver mis nudillos con raspones aun en carne viva, algunas zonas medio cicatrizando y otras con una gama de morado y verde –Kaleb, exijo una explicación- me dijo seriamente mientras yo suspiraba, no quería que se preocupara sin motivo.

-solo estuve entrenando, nada del otro mundo- le contesté mientras ella tomaba mi brazo e intentaba arrastrarme, quizás quiera llevarme con Clair para que revise mis heridas –no es necesario que me lleves con ella Rose, yo también se de medicina, además… -aparto mi mano de su agarre y le pido a Anubis que me cure.

-Kyua Rikyūru- le escuché decir mientras lamía mis manos y estas se regeneraran en unos segundos, quedando solamente la saliva de mi digimon y mis nudillos medianamente curados como siempre.

-¿vez?, no hay necesidad de molestar a la chica, puedo valerme por mi mismo- enfaticé mientras acariciaba las orejas de mi amigo como señal de gratitud y lo cargaba, se de primera mano que luego de ciertas curaciones él se fatiga más rápido de lo normal.

-aún sigo pensando que debes dejar que te revise- dijo contrariada consigo misma mientras Malak se subía por su pierna y llegaba a un lado de Simón, que estaba en el hombro de la chica.

-Aún sigo pensando que debes dejar que te revise- repitió con el mismo tono de voz de la chica, impresionándola bastante –he aprendido a cómo son sus voces, no se me hace difícil repetirlas- comentó con orgullo mientras carraspeaba un poco –Ojojojojojojo, Arrodíllense ahora- se escuchó de su boca con la voz de Anette mientras ambos aguantábamos la risa, esa imitación había sido muy clavada a la original –vaya, vaya, miss justicia saliendo con míster autista, esto sí que será un cotilleo por semanas- volvió a hablar, pero esta vez con la inconfundible voz de S, Rose tubo un pequeño escalofrió al sentir aquella voz tan cerca de su cuerpo -espero… logren perdonarme- esa fue mi voz… ¿acaso escucharon eso?.

-wow, realmente eres muy talentoso Malak, realmente son muy convincentes- Alagó la rubia mientras miraba algo hacia una dirección –em… ¿crees poder hacer la voz de Jasper?- preguntó curiosa mientras Malak se concentraba un poco.

-Ojalá la manzana le endulce el alma- repitió con algo de esfuerzo, tal parece que aun hay voces que le cuestan imitar.

-wow, eso es de cuando estábamos en la aldea de los Gekomon, realmente tienes muy buena memoria- le dijo Anubis impresionado, en verdad se veía que mi niño estaba rojo de la vergüenza aunque feliz de ser el centro de atención.


Luego de aquella divertida situación seguimos con nuestro camino hasta llegar al crucero, una vez en cubierta, Justimon, nos da la noticia de que entrenará a nuestros digimon, realmente quería unirme pero solo los digimon serían los afortunados, en fin, creo que es mejor eso que nada, al menos Anubis podrá entrenarse de mejor manera que conmigo, cuando estaba en Never Ever Land siempre entrenábamos juntos, tanto en peleas, estrategias, de usar el ambiente como arma y ese tipo de cosas, pero el que me preocupa es Malak, quien se sentía ligeramente intimidado ante esto. Tras unos minutos de aquella revelación, y de tratar de calmar al menor, nos llevan a nuestros cuartos, por alguna razón la jovial Ranamon me asignó una de las suite, cosa rara pero no me quejaré, lo que más quiero ahora es tomar un baño y dormir un poco, pero antes, según nos contó Ranamon, podíamos ir a pedir una muda de ropa en la modesta tienda del barco, cosa que agradecí mentalmente y, dirigiéndome a esa zona, logro sacar un par de prendas de mi talla. Tras aquella parada a la tienda me fui directamente a la recamara, la cual era bastante amena y sencilla, justo lo que quería, no me hubiese gustado algo tan aparatoso. Fui a la ducha mientras dejaba a mis niños en la cama, pero estos decidieron venir conmigo, bueno, un baño entre todos no me caería mal y, dejando la muda de ropa en la cama, abrí la puerta del baño.


-vaya… es más amplio de lo esperado- comenté viendo el hermoso lugar –bien, es hora del baño- comenté mientras daba el agua de la regadera y esta se temperaba.


Tras quitarme la ropa me dispuse a disfrutar del agua caliente al igual que mis niños, poco a poco enjuagaba mi cabello y quitaba el exceso de suciedad, luego de haberme aseado empiezo a lavar y enjuagar a mis niños, el pelaje de Anubis fue bastante complicado ya que tenía algunas partes pegadas por mucha suciedad, en cuanto a Malak, fue muy sencillo ya que su piel era bastante lisa, más de lo que creía. Cuando salimos usamos las toallas ya dispuestas en el lugar y nos empezamos a secar, claro, a Malak y Anubis le costaba por el hecho de no poder pararse correctamente y no tener las extremidades largas. Luego de haberles ayudado nos fuimos a la habitación y me puse la muda de ropa “elegante”, habían dicho que se haría una fiesta, la verdad aún estoy muy renuente en ir pero creo que será agradable.


Apenas llegué todos estaban bebiendo y hablando, se respiraba un ambiente bastante agradable y sin muchas presiones, incluso Justimon y Witchmon estaban hablando animadamente mientras la bruja le daba algo de beber a su gato negro. Me desplacé por el lugar mientras miraba el lugar, bastante amplio y bonito, en eso se me acerca Jasper quien, animadamente me saluda.


-hola Kaleb, ¿has visto a Rosemary?- me preguntó mientras yo me ponía a pensar.

-no, no la he visto desde que nos separamos en la cubierta - dije bastante seguro.


-ya veo, gracias- me respondió mientras yo asentía, ella se marchaba y le decía a mis niños que fueran a jugar por allí.


Caminé hasta la barra para pedir algo de tomar, estaba muy ensimismado pensando en donde estaría mi amiga, no quiero ponerme paranoico pero espero no le haya pasado nada malo, también está el hecho de que no quiero sofocarla, que contradictorio es todo esto, deseo dejar de pensar y el alcohol ayuda a eso. Tomaba tranquilamente mi cuarto vaso de ron con cola mientras pensaba en como homeostasis e Yggdrasil crearon el digimundo, aún estoy dudoso con el tema del digicore pero sé que podré encontrarle sentido… o eso espero. Tan ensimismado estaba que cuando giré a ver al Orcamon para otro vaso vi a N pidiendo lo mismo, el chico me es bastante curioso y, para que negarlo, bastante atractivo, no puedo decir que sea el rey de las charlas pero tampoco es un antisocial como yo, puede que solo sea bajo perfil… ¿será buena idea hablar con él?, digo, estoy aquí sin hacer nada… bueno, probemos suerte, cualquier cosa puedo usar el plan H.


-ho-hola N… ¿co-cómo estás?- pregunté entre nervioso y tenso, mi voz se entrecortaba por los nervios.

-hola K, bien gracias- me respondió con su bebida en mano.

-em… bu-buena fiesta… ¿no?- pregunté solo para no quedarme callado, estoy casi sudando a mares.

-¿tú crees?, yo la veo normal, claro, se agradece el alcohol pero creo que esta fiesta puede ser más prendida- comentó bebiendo de su trago, realmente no se me ocurre nada más que decir ahora, ¿y si le hablo del clima? –No te esfuerces mucho- me recomendó mientras yo lo miraba impresionado –se nota a leguas que te cuesta iniciar una conversación, pero de cierta forma es bueno ver que intentas salir de tu cascaron- me animó mientras se paraba de su puesto –ire a hablar con los chicos, suerte- me dijo mientras se marchaba, realmente estoy rojo de la vergüenza.

-¡KALEB ERES UN IDIOTA!- me grité mentalmente mientras golpeaba mi frente en la barra, el orcamon me miro extrañado pero siguió en su trabajo de forma profesional –¿Por qué seré tan torpe a la hora de hablar?- me recriminaba mientras tomaba mi vaso al seco, quizás el alcohol me ayude a pasar el, según yo, intento fallido de conversación.


Seguí bebiendo con pesar, solo quería hacer un poco de conversa y todo falla, ¿Qué puedo hacer?, ¿Qué puedo hacer?, ¿ir a bailar? , ni de chiste, soy peor que un árbol con dos pies izquierdos, ¿cantar?, no estoy lo suficientemente borracho para no cohibirme, ¿proponer un juego?, será mejor que deje de pensar en esto antes de que me dé un no sé qué.


-Otra más por favor- pedía casi sumido en mis penas.

-¿está seguro joven?, ya lleva 8 vasos- me recordó mientras suspiraba, solo 8 vasos y aun no estoy 100% ebrio, debo tener buen aguante al alcohol, es bueno saberlo.

-no se preocupe, aún estoy en condiciones- le comenté mientras me paraba y hacia un cuatro con mis piernas, sacaba la lengua y tocaba mi nariz, debo reconocer que estaba algo mareado pero nada que no pudiese controlar.

-de acuerdo joven- me concedió mientras me daba otro trago, la verdad fue vergonzoso, incluso sentí un par de miradas pero ya qué, todo para poder seguir bebiendo.

-¿um?- en cuanto estaba llevando el vaso a mi boca me fijo que estaban Rosemary, Jasper y Clair conversando animadamente, por instinto tome mi bebida y me acerqué a ellas, antes de darme cuenta las tres chicas junto a sus digimon me quedaron mirando, yo me cohibí unos segundos antes de hablar.

-¿pu-pu-puedo… hacerles… compañía?- pregunté muy nervioso, más que nada por la fiera mirada que me estaba mandando Lopmon.

-claro Kaleb-

Espero esto sea una buena idea, la verdad ni si quiera se que es lo que hago, solo deseo no meter la pata.
____________________________________________________________________

eso es todo, que tengan buen dia, sayo... ^^U
PD: Editado del editado del re-editado del recontraeditado :V


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¡Buenas! — con su usual despreocupación y falta de total delicadeza, Lars mandó a volar el cuerpo durmiente de Dakota lejos de la puerta que hasta ese instante utilizaba como soporte. El moreno se estrelló de bruces contra suelo, garantizando un despertar doloroso y repentino.

¡Ouch! — se quejó sobando su lastimada frente. Tres neuronas menos en su encéfalo para funcionar —. ¿Por qué hiciste eso?

¿Cómo que por qué? Fuiste tú quién se quedó dormido en la puerta —punto para el negro —. A todo esto, ¿qué hacías aquí en el pasillo? — por compasión, Ash mencionó lo obvio.

Seguramente no aguantó tus escándalos y se salió — concluyó el listillo leoncillo.

Por no olvidar que me tiraste de la cama de una patada. ¿Cómo es que Benjamin sobrevivió a dos meses compartiendo habitación contigo?

Dormíamos en camas separadas — puntualizó 31 —. Además te advertí que algo así podía pasar y tú de todas formas insististe en acompañarme. Fue tu culpa — y ya no hubo como moverle a ese asunto.

D aceptó su responsabilidad junto con el chichón en la frente y el dolor en la espalda, por no contar las horas de sueño que le restó su travesura nocturna. Su único consuelo fue notar que a diferencia suya, Spice lucía de lo más relajado posible, casi tanto como Liollmon.

¿No tuviste problemas para conciliar el sueño? — el honguito alzó sus hombros.

Estaba acostumbrado a los Kunemon y Dokunemon peleando. Ni sentí el ruido — bendito salvajismo de los digimon silvestres.

Su siguiente parada era dar con Hex, quién seguramente continuaba en su séptimo sueño en algún rincón no muy lejano de su ubicación actual. La suposición fue correcta. La esfera con alas descansaba sobre uno de los sofás disponibles en los cuartos públicos, roncando cómodamente y hasta con una burbuja de mucosidad inflándose en su nariz.

En lugar de despertarlo sin la menor delicadeza posible, a Dakota se le ocurrió una mejor manera de amargar la mañana de su virus. Cuidadosamente lo tomó entre sus brazos para poder arrullarlo lentamente, haciendo que Hex reaccionara poco a poco.

Despierta, dormilón. Ya amaneció — la criatura abrió sus ojos calmadamente, como una mascota regordeta despertando en los brazos de su amo. A Dakota le duró poco el placer de sostenerlo así de tierno.

¡¿Qué estás haciendo, papanatas?! ¡Suéltame! — tan pronto comprendió todo lo que pasaba, se desprendió de los brazos arrulladores soltándose a volar lejos de su compañero. Dakota simplemente observó divertido como el murciélago se negaba a recibir cualquier clase de afecto explícito pero no le dio muchas vueltas al asunto.

Se agachó, tomó a Spice con sus manos y lo colocó en posición de caballito sobre sus hombros. El hongo se sintió un poco confundido.

¿Es esto normal?

Claro que sí. Disfruta el paseo.

Alegremente los tres se trasladaron hasta el comedor dónde pronto podrían disfrutar de un delicioso desayuno. El lugar no estaba ausente de presencias humanas. Individuos como Rosemary que siempre madrugaban ya tenían ocupado un lugar en la mesa.

Particularmente la rubia también se le notaba ocupada. Apegada a su costumbre de cargar una bitácora personal con la información más relevante de sus días, solicitó al personal una libreta para reponer la perdida. No le importaba reiniciar desde cero. Para su fortuna, Simon estaba ahí para recordarle las anotaciones más importantes, ya fuese de Never Ever Land o de sus últimos días de viaje.

Y de lo poco que recuerdo, la presencia de Justimon llegó a asustarlos un poco.

Es cierto, posiblemente ninguno de esos digimon estaba a su nivel — conjeturó Rosemary mientras anotaba en su libreta —. Muchas gracias, Simon. Supongo que a partir de aquí puedo retomar yo sola.

Estoy para ayudarte, Rosemary — el armiño le besó la nariz y de ahí flotó para brindarle su espacio personal.

Si bien la odiaban jarochamente, tampoco era para ser descorteses con ella en su totalidad. Dakota saludó verbalmente, el nigga se limitó a agitar su diestra en el aire y ella, por supuesto, también correspondió apropiadamente.

Buenos días, Dakota, Lars, Ash, Hex y Spice — no le faltó ningún nombre.

Sin embargo, ser educados los unos con los otros no evitó que el ambiente entre los tres se enturbiara. La tensión era fácilmente palpable tanto que hasta los digimon parecían percibir la hostilidad subliminal de los tres humanos.

Una parte de Rosemary quería formular la pregunta del millón: «¿Aún creen le provocó más daño a Claire intentando ayudarla que ignorándola?». Pero su cobardía fue superior. Eso, y el hecho de que estaba 99.99% segura de que le responderían positivamente. Por ello prefirió abogar por evadir el tema y ser amable.

Nuestros ropajes con los que naufragamos ya están secos. Pueden pasar por ellas a la lavandería después del desayuno.

Gracias — respondieron el par de mamertos al unísono. Sullivan sintió una punzada afilada atravesando directamente a su corazón. ¿Por qué tenían que ser tan difíciles con ella?

¡Rosemary, ya llegué! — saludó Jasper más que presentable. Se había retrasado por embellecerse a ella y a sus digimon. Beauty y Sweety apestaban a perfume de mujer.

Las carcajadas de Hex fueron legendarias.

Ah, buenos días a ustedes — musitó reconociendo a los dos varones sentados al otro lado de la mesa.

La peli-rosa no sabía lo que pasaba, pero desde hace un corto tiempo esos dos le daban mala espina, especialmente alrededor de Rosemary. ¿Acaso la estaban molestando y ella no se daba cuenta? Sabía que Lars podía ser un dolor en el trasero, especialmente en cuestiones de morales. Y Dakota… bueno, él era todo un caso.

Debía ponerles más atención a partir de ahora.

Las amigas se juntaron de la misma forma que los amigos. El comedor se fue llenando de a poco en poco, todo normal hasta que un zombi de pelos verdes y alborotados entró al lugar.

Valentine tenía los ojos más negros que un mapache y caminaba más estereotipado que una persona con tics severos. El colmo del asunto es que precisamente Hero y Sunny lo llevaban de la mano para que no perdiera el equilibrio o se quedara parado como estatua. Su aspecto era tan decadente que únicamente le hacía falta expulsar saliva por la boca para creerlo un poseído.

¿Valentine, estás bien? — 69 tuvo que morderse la lengua y dejar a la bruja del 71 hacerse cargo de la situación. La rubia fue a examinarlo tan pronto Hero y Sunny pusieron a su amigo sobre una de las sillas. El muchacho tardó en responder.

…¿Qué? — por un momento dejó de tener los ojos perdidos en la nada y se giró en la dirección de dónde provenía la voz de R.

¿Qué por qué parece que no dormiste nada? — la chica insistió. El otro seguía perdido.

Eh… sí dormí — afirmó.

¿No tuvo problemas para dormir? — La joven examinó con sus ojos a ambos digimon, ellos dieron a entender que no entendían nada de lo que pasaba. Hero negó y Sunny hizo lo posible por hacer memoria.

Creo que se levantó en algún momento pero después regresó a la cama — comentó casualmente Alraumon. Dakota tragó saliva nerviosamente, para su fortuna no hubo nadie que lo delatara.

¿Te encuentras bien, 99? ¿Seguro que no quieres seguir durmiendo? — el chico mantenía los ojos perdidos —. ¿Te duele algo?

La pierna… creo — hasta para reconocer las molestias le hacía falta concentración. Los estiramientos sexuales con el profesor Dakota no fueron lo suficientemente extremos para superar el umbral de la somnolencia mañanera... por suerte para el profesor.

El desayuno continuó más o menos de forma decente, considerando que un herido fase 3 se estaba casi desangrando debajo de la mesa. Rosemary hacía lo posible por leerlo desde su lugar, ineficazmente por supuesto, K era el menos entendible miembro del grupo. En cuanto al resto, tragaban como reyes.

Hay muchas cosas en la ciudad que me muero por enseñarles — canturreó Ranamon con brillo en la cara, entusiasmada por salir a pasear con sus amigos humanos antes de zarpar.

Habrá que esperar. Tengo una tarea muy importante para todos esos vagos, así que más les vale no irse a ningún lado — sentenció mamá Witchmon con su típica antipatía.

Así pues, se nutrieron y obedecieron los mandatos de la bruja quién les entregó una serie de panfletos para repartir, según ella, como un método de compensación económica por los bytes perdidos con el difundo Hookmon. Ni Rosemary ni Dakota tenían problemas en obedecerla, aunque éste último tenía una consternación adicional.

Valentine estaba actuando demasiado extraño, ni si quiera con el Shogun había actuado de esa forma, ni hablar de Never Ever Land. Por ello buscó interceptar al muchacho, arrebatándoselo a sus digimon por un minuto sin molestarse en buscar un lugar más privado que el pasillo por dónde caminaban, manteniendo una distancia prudente entre los dos para no levantar sospecha alguna. Recargado sobre una de las paredes como si fuese el chico cool de la secundaria, Dakota escaneaba a la estatua de ojeras negras y pelo verde frente a él de abajo para arriba. Se rascó un poco la barbilla y después llevó sus manos hasta el rostro de V con el fin de estirar sus parpados y tantear por encima las bolsas de sus ojos. Valentine estaba mirándolo desconfiado mientras hacia su labor pero no dijo nada ni se quitó las manos ajenas de encima, simplemente lucía todo arisco.

¿Qué quieres? — finalmente encontró energías para reclamar.

Verificando que no estés drogado — estaba exagerando aunque realmente por un segundo lo pensó —. Parece que sólo estás desvelado. ¿No pudiste dormir anoche? — la cara de Valentine lo decía todo.

Y todavía preguntas — reclamo seco y directo. Al pelinegro le valió.

Al menos tú tenías cama, yo dormí en el suelo del palacio — se defendió —. Y no luzco tan apaleado como tú — V se lavó las manos sin culpa.

Si no tienes nada más que decir, me voy… — de la misma forma que un minino mimado se niega a sostener una conversación con su humano, 99 comenzó a marcharse lejos del de alas tatuadas, quién obviamente no se quedó de brazos cruzados.

V seguía adormilado, sus pasos eran lentos. No le fue fácil alcanzarlo en dos segundos para después escurrir su diestra hasta la nuca, tomándolo por detrás del cuello.

No he terminado — demandó más atención pero el de ojos caramelo para nada se giró, igual a Dakota no le importaba. Dejó caer su diestra por toda la espalda ajena provocándole un intenso escalofrió. Tras rozar el coxis aprovechó para darle una nalgada y pellizcarle el trasero de pasó.

V no se lo tomó muy bien.

Se dio la vuelta, lo miró con irritación pero en lugar de soltarle un golpe o un insultó tomó rápidamente la pierna derecha de Dakota e intentó levantarla lo más que podía.

Te quiero ver saltando en una pierna — 69 no entendía lo que pasaba. El cerebro cansado de Valentine prácticamente estaba buscando retribuirle el dolor en el ligamento de sus piernas por su actividad nocturna en las duchas; no obstante, se quedó con las ganas.

D se zafó con destreza, le pellizco ambas mejillas con fuerza y le soltó un «Gato roñoso» antes de desaparecer corriendo por el pasillo. Llegó dónde a sus digimon y tomó los panfletos en el suelo que les dejó cuidando.

¿Dónde está V? — preguntó un ingenuo Hero.

Pronto llegará, sólo tuve que adelantarme — y sin más se despidió cargando a Spice sobre sus hombros y con Hex volando detrás de él —. ¡Nos vemos!

Tenía trabajo por hacer al entregar los folletos de la bruja.





Rosemary se distanció de Jasper para la tarea de entregar panfletos, no porque no quisiera acompañarla sino porque ello les permitiría recorrer más terreno. Su amiga la tenía más sencillo teniendo un segundo digimon para apoyarla. En cuanto a Rosy, ella y Simon se acercaban a los transeúntes más amables para entregarles un folleto. También preguntaban a los dueños de locales si podían hacer un poco de propaganda entre sus clientes. Luego de ello, ya solamente les restaban 10 papeletas.

R, ¿te preocupa algo? — la pregunta de Simon la tomó desprevenida. Tardó más de dos segundos en dar una respuesta falsa.

Para nada. ¿Qué te hace pensar eso? — en vez de conformarse con esa simpleza, el Kudamon flotó hasta ponerse frente al rostro de su compañera deteniéndola en el acto.

Se honesta conmigo, por favor. Sabes que puedes confiar en mí — Rosemary resopló cansada, pero no pudo hacer nada más para evitar el tema.

Son muchas cosas las que me preocupan, Simon — y empezó a enumerarlas —. La salud de Claire, Lars y Dakota viéndome como una enemiga, la estabilidad de Kaleb, que Jasper empiece a desconfiar de mí por guardarme secretos, y lo que sea que esté esperándonos más adelante fuera de esta isla. No quiero que nuestro grupo sufra más abates. Sólo por tratar de regresar a nuestro mundo, no deberíamos tener que pasar por experiencias tan desagradables — Simon no tuvo mejor respuesta que abrazarla por el cuello con su alargado cuerpo.

Te entiendo, hemos pasado por cosas muy duras. Viendo el lado positivo, hemos sobrevivido. Debemos estar agradecidos con eso — sin querer, el armiño le tocó la herida abierta que Lars abrió en su momento.

Sí… tienen mucha razón — murmuró la joven.

Prosiguieron entregando sus últimos folletos, abordando a lo que parecía ser una clase de pingüino tropical, muy acorde a la locación.

Por favor, visite a la adivina Witchmon. Le traerá buena suerte — sugirió Simon entregando el pedazo de papel. El ave de tonos cálidos se quedó observando por varios segundos, en los que él par pretendía abandonarle.

¿Buena suerte? ¿Acaso esta adivina puede ayudarme con mis pasos de baile? — levantó la voz incapacitando al dúo de marcharse. El pingüino rojizo volvió a plantárseles en frente — Me llamó Muchomon. ¿Eres un Kudamon, cierto?

Sí, y me llamó Simon — puntualizó el amigo de la humana —. Ella es Rosemary. Sobre tu pregunta, no podría estar muy seguro. ¿Tú que piensas, R?

No estoy segura de ello. A Witchmon le compete más decir cómo hacer más interesante tu vida o que es mejor evitar con el fin de no tener mala suerte. Igual, deberías aprovechar por su ayuda. A cambio de unos cuántos bytes estoy segura de que podrá ayudarte.

Mmm. Tendré que probar. Gracias por la sugerencia — y Muchomon se dirigió hacia el castillo de Neptunemon.

Ya libres de sus responsabilidades, consideraron que sería buena idea reagruparse con algunos de sus amigos. Alguno mucho más difícil de decir que hacer en una isla tan grande como Atlantis. Tardaron casi una hora en tomarse con caras familiares, siendo Ranamon, Claire, Annette, Kaleb y los digimon de estos últimos los primeros que divisaron al entrar en una tienda. Rosemary y Simon los siguieron.

Hola, K — saludó la rubia provocándole un sobresalto al de piel morena, quién sospechosamente buscó ocultar sus manos entre las bolsas que llevaba a los lados. Rosemary dedujo que no era el mejor momento de abordarlo, así que siguió de largo hasta lo que parecía ser una sección de vestidores con espejos incluidos.

De un lado estaba Annette, vanagloriándose con cuanta cosa se pusiera encima, sea un sombrero, un vestido o una joya pequeña. Todo, según ella, le iba estupendo.

En mi reino seguramente hay cosas igualmente hermosas, o hasta más. Creo recordar vagamente que mis vestidos eran gloriosos. Tenía un cuarto enorme para guardarlos todos. ¡No! Un almacén gigante era.

No digas mentiras — le reprendió Kate harta de sus tonterías, pero su humana no dejo de presumir.

Del otro lado, Ranamon hacía a Claire desfilar y dar medias vueltas de un lado a otro.

Mira nada más que bonita te ves — no había malicia en sus palabras, todo lo contrario, desbordaba una sinceridad tan grande que apenaba a Claire más de lo que quisiera. Era ya una ley entrar al vestidor avergonzada para salir y terminar más rojas por tantos cumplidos que le llovían por parte de la princesa. Por si fuera poco, Luna también era su porrista de cabecera.

¿Bonita? ¡Hermosa, querrás decir! Lástima que no hay un hombre no-idiota en nuestro grupo o hasta podríamos conseguirle novio.

Por favor, no digan esas cosas — suplicó la tímida niña, avergonzada de toda la situación general. No es que le molestara probarse ropajes tan lindos, abrigadores y útiles para ocultar sus cicatrices. Es que entre sus muchos complejos no se sentía digna de recibir admiración, en comparación con la refunfuñona Annette que demandaba recibir los mismos tratos que su sirvienta.

Yo también creo que te ves muy bonita — nada más Rosemary se coló en la conversación, Claire se encerró como correcaminos en el vestidor.

Gracias por regresarla a su caparazón. Debes estar orgullosa — contrario al día anterior, Rosemary no se sintió mal por el reclamo de luna y tampoco protestó. En cambio, se concentró en Ranamon.

¿No es mucha ropa la que están comprando?

No lo creo. Necesitaremos bastante para llenar el barco — replico la anfibia sin darle importancia al asunto —. Habrá algunas prendas disponibles dentro, pero no hay garantía de que todas le queden bien a Claire, así que se me ocurrió que sería buena idea que viniera a ver toda la variedad que hay fuera del palacio — el armiño y la humana quedaron sorprendidos. Ranamon era más perspicaz de lo que parecía —. ¿No quieres probarte algo?

No, gracias, no quiero generar molestias.

Entonces no debiste venir aquí — arremetió una vez más Luna. La rubia únicamente rodó los ojos y Ranamon observó la dinámica de ambas con una mueca risueña.

¿Qué hay de Kaleb?

También le ofrecí se midiera ropa y tampoco quiso. Es un poco arisco, ¿verdad?

Ha tenido momentos difíciles, supongo.

Como sabía que ni Luna ni Claire se sentirían cómodas con ella alrededor, Rosemary se retiró, no sin que antes Ranamon le pidiera de favor que detuviera a todos sus compañeros que encontrara caminando por los alrededores. Estaban en una de las avenidas principales así que las probabilidades de que varios cruzaran por ahí eran muy altas.

Dicho y hecho, los primeros en ser avisados fueron Dakota, Lars y Lucemon con sus digimon que pasearon por la calle 20 minutos después de que Rosemary empezó a hacer guardia. Uno a uno los demás digimon y humanos se fueron reuniendo, para cuando estuvieron todos juntos el tour de Ranamon dio inicio.

Haciendo uso de sus dotes de princesa y guía turístico, la digimon de piel verdosa los llevó a recorrer los lugares más emblemáticos de Atlantis. Plazas conmemorativas, estatuas de eventos importantes, las fachadas de algunos museos y, por supuesto, el parque acuático local.

Aquellos con traje de baño puesto y buena disposición ni se la pensaron dos veces para arrojarse a los toboganes más altos y complicados de todos, gritando de euforia mientras recorrían su interior guiados por la corriente. Ahí se gastaron un buen tiempo, hasta que el apetito se les abrió.

Los llevó a un restaurante local, ni muy lujoso y tampoco humilde. Modesto y preciso para disfrutar una comida con tanta gente. La cuenta correría por parte del palacio así que no habría necesidad de contenerse, aunque igual lo hicieron los humanos.





Para las cinco de la tarde llegaron a la costa. K se marchó y los demás no lo echaron de menos, estaban más que acostumbrados a esas actitudes.

Ranamon les consiguió con facilidad una cancha y una pelota playera para jugar voleibol. Dakota y Lars fueron los primeros en apuntarse y al menos uno de ellos tenía una idea en mente de a quienes retar. 69 le susurró a 31 la sugerencia y éste rio divertido.

¿Estás seguro?

Claro, observa esto. ¿Rosemary, Jasper, quieren jugar? — ambas se lo tomaron como lo que sonaba, una broma de muy mal gusto.

Dejen de molestar — bufó Jasparin, pero los brutos insistieron y la paciencia de Rosemary se fue al carajo.

Si intentan demostrar un punto díganlo verbalmente y ya. No tienen por qué escudarse detrás de un juego. Digan cuál es su problema conmigo y dejenos en paz.

Por favor. ¿En verdad crees que no te diríamos las cosas a la cara? — la respuesta de Lars le puso el rostro colorado a la oji azul. Obviamente él sería el primero en chistarle las cosas como en la mañana anterior. Aun así, su bro entró como mediador.

La cosa es más matemática sencilla. Nosotros somos best-buddies, ustedes best-friends. Propongo ver cuál de los dos es el dúo dinámico más hábil en nuestra tropa, a menos que tengan miedo — ambas chicas intercambiaron miradas para luego replicar con muecas desafiantes.

Ambos son más fuertes y rápidos que nosotras — señaló Jasper —. Aunque aceptemos no será justo.

Bien, pues si quieren hacer el asunto sexista, inviten a otra más — sugirió 69 —. ¿Sonya, les das una mano?

¿Yo y ese par de aburridas? ¡Ja! — la serpiente se salió.

A mí ni me vean — gritó desde su lugar Annette, que en realidad nunca estuvo en consideración. Y como Claire era de chocolate, todas las chicas extras quedaban descartadas, así que parecía que al final no habría un tercer miembro en su equipo.

Yo me apunto — pero entonces Valentine apareció, serio y al mismo tiempo tan expresivo que Dakota pudo leer perfectamente sus ojos. Seguía enojado por lo de la mañana.

¡Aceptamos! — exclamó Lars gustoso. No obstante, Dakota tenía un último comentario mal intencionado que hacer.

Pieles contra bikinis. Consíguete un sostén — V enarcó una ceja dudoso. Tenía que estar bromeando —. Quieres jugar con las chicas, vístete como una — no, no lo estaba —. Prueba con un push-up. Seguro te sienta bien — y un guiño de ojo descarado fue la gota que derramó el vaso.

Si ganas lo consideraré — una sonrisa listilla de oreja a oreja apareció en la faz de 99, se le veía totalmente confiado —. Si pierdes tendrás que usarlo tú.

Trato hecho — con un apretón de manos sellaron su destino.

Lo que parecía ser un pan comido para el par de varones resultó ser un hueso duro de roer. No solamente Valentine extrañamente estaba al mismo nivel de destreza que Lars, sino que además las chicas no eran tan malas como ellas mismas creían, especialmente Jasper, tan habilidosa como el propio Dakota. Y aunque Rosemary no era exactamente memorable, su presencia igual servía para desbalancear el juego a su favor. Al ir cuatro puntos por delante, D protestó.

¡No es justo, son 3 contra dos!

Ustedes fueron los que lo sugirieron, no es nuestra culpa — la sabionda de J hasta le sacó la lengua.

Eso fue porque ustedes dos no querían el encuentro entre pares — ignorando a los demás jugadores y saliéndose de la cancha, Dakota fue hasta donde Benjamin a quién convenció por las malas de unírseles —. Ahora sí, 3vs3. Que gane el mejor equipo.

En ningún momento aquello fue un enfrentamiento amistoso, aun así se afilaron las cosas con la inclusión del peli morado. Por un lado estaban las tensiones personales permeando toda la cancha. Rosemary y Lars con su forma de cuidar de Claire, Valentine y Dakota con su singular amistad sexual y por último Benjamin y Jasper con sabrá Homeostasis como definir aquello. En resumen, ambos lados tenían voluntad de ganar, teniendo atributos similares. B neutralizaba el apoyo suplementario de R, emparejando la situación.

Minutos después ya todos habían probado el desagradable sabor de la arena debido a las variadas técnicas por evitar que el balón tocara el suelo del lado de su cancha. Sudaban, sufrían, pero también se divertían. Justimon observaba complacido que a través del sano deporte sus jóvenes pupilos arreglaban sus diferencias positivamente.

Para cuando sólo quedaba un punto para disputar al ganador ambas escuadras se reunieron en privado, el equipo de Lars sacaba así que tenían moderada ventaja. Cada trio discutió su estrategia en privado, con nervios y hambre de ganar. Con sus corazones a todo lo que daban rompieron filas.

Lars sacó. El balón fue interceptado por Jasper, luego Rosemary y por último Valentine quién la regresó con fuerza hacia el otro lado. Dakota evitó perder en ese instante deteniendo la bola en el acto. El rebote obligó a Benjamin a actuar y de ahí Lars una vez más la lanzó en contra del equipo femenino.

Ninguno dio su brazo a torcer, ninguno quería perder, pero al final sólo un equipo podía ganar…


Valentine hizo lo necesario y logró concederle la victoria a su equipo. Ambas chicas se abrazaron dando saltos de felicidad. En cuanto a los tres varones, se dejaron caer en el suelo rendidos. El minino verde se acercó sonriente.

Espero que cumplas con tu parte del trato — ronroneó antes de irse a celebrar.

Dakota suspiró. Igual no iba a echarse para atrás, no era un cobarde para usar la parte superior de un bikini. Sin embargo, antes de humillarse públicamente Justimon tuvo un anuncio que hacerles.

Entrenar a los digimon no le parecía nada mal al pelinegro. Sabía que Hex se moría de ganas por convertirse en alguien más intimidante y a Spice no le vendría nada mal ejercicio extra. Cosa contraria en el caso de Rosemary. Ella no quería exponer a su digimon a peleas innecesarias.

¡Al fin te encontré! — una voz extrañamente familiar interrumpió los pensamientos de la rubia. Se trataba de aquella avecilla de la tarde, Muchomon, quién a paso alegre se dirigía en su dirección —. La chica del Kudamon. Eres tú, me alegra mucho volver a verte.

Soy Rosemary — enfatizó —. ¿Se te ofrece algo? — no recordaba tener asuntos pendientes con el digimon, mas nunca se podía estar seguros.

La bruja a la que me mandaste me dijo que para tener mucha suerte debía contactar con un Kudamon — apuntó con su ala a Simon —. Luego recordé que los conocí en la mañana y estuve un buen rato buscándolos. Que coincidencia encontrarlos en la playa — ni Simon ni Rosemary sabían cómo responder a sus palabras —. La bruja también me dijo que saldrían de viaje cuando le comenté que te conocía. ¿Puedo acompañarlos?

Creo que aquí hay un grave malentendido y es mejor solucionarlo de raíz. ¿Simon, podrías esperarme aquí con Muchomon? — el Kudamon asintió para que así su amiga pudiera ir directamente a Witchmon y reclamarle por la casual lectura de suertes —. Witchmon, ¿qué le dijiste a ese Muchomon? — la bruja continuó bebiendo su agua de coco ignorando olímpicamente a la señorita reclamos —. Witchmon, por favor. Creo que estás provocando un malentendido con eso de tus “lecturas” — que pusieran en cuestionamiento sus habilidades sobrenaturales fue suficiente para ponerla de pie.

Mira, mocosa malcriada, no sé cuál es tu endemoniado problema. Yo simplemente dejé que las cartas hablaran y salió un bendito Kudamon. El cómo lo interpreto el plumífero es problema suyo. Ahora si me disculpas — y sin hacer más esfuerzo volvió a tirarse sobre su silla playera para seguir bebiendo de su coco. Rosemary suspiró profundamente.

Déjame ver si entiendo. ¿Le leíste las cartas al Muchomon y por pura casualidad salió un Kudamon?

Casualidad no. ¡Magia! Haz la prueba — de entre sus ropas sacó una rara baraja de naipes que mantuvo en sus manos hasta el momento en que Rosemary la tocó. De ahí en más cuatro cartas flotaron mágicamente hasta colocarse frente a la chica.

¿Cómo hiciste eso? ¿Fue tu gato?

No, Kuro está de este otro lado — y al llamado el minino se asomó. Witchmon dio un último sorbo a su coco y finalmente reparó en los simbolismos de las cartas —. Dos guardianas, un caballero caído y un bebé. Asumo que estas ligada a todos esos personajes.

Rosemary no comprendió el significado de lo que decía y mucho menos las figuras de digimon en el suelo. Optó por regresarse y hacer entrar en razón al Muchomon, aunque fuese una tarea casi imposible.





Abordaron el barco y no, Rosemary no pudo deshacerse de Muchomon quién al contrario de lo esperado, se desenvolvía demasiado bien alrededor de su nuevo círculo social

¡Bailemos! — nada más escuchó música, comenzó a menear su peculiar cuerpo de pingüino tropical con una soltura envidiable. La samba era su ritmo favorito, por lo que llegó a mencionar, pero se las arreglaba con todos los ritmos.

Tan sociable era Muchomon que de buenas a primeras pidió una pareja de baile. Hero se ofreció y ambos danzaron en la pista atrayendo curiosidad de varios.

Eso luce divertido, ¿puedo intentarlo? —preguntó Spice a Dakota.

¡Por supuesto! Mira por ahí, Sunny está sola y parece tener ganas de hacer lo mismo — le animo el moreno notando como la planta se agitaba en su lugar siguiendo el compás de la melodía —. Simplemente acércate y pregúntale si quiere bailar. Estoy seguro de que no se negara.

Valeroso gracias al apoyo de su amigo humano, Spice se aventuró con la digimon planta del bosque, su antigua vecina y actual compañera de viaje. La de flor púrpura aceptó gustosa y así ambos digimon planta comenzaron a danzar imitando a Muchomon y Hero.

Si quieres bailar, deberías probar con Simon — le sugirió mordazmente D a su digimon murciélago, el cual imitó arcadas de tanta nausea que le provocaba la idea.

No, gracias. Tengo demasiada dignidad para hacer esas cosas infantiles.

Como quieras.

A la pequeña conversación de ambos, se le sumó un sonriente Valentine.

¿Y a qué horas vas a cumplir tu parte del trato? — para sorpresa del peli verde, el de las perforaciones ni se inmuto. Lentamente comenzó a desabrochar la camisa playera que se había puesto encima a la hora de arreglarse en su habitación para dejar expuesto sobre su pecho el un sostén negro de traje de baño.

Como puedes ver, desde hace rato la vengo cumpliendo. ¿Alguna queja?

No — infortunadamente para greñas locas, la imagen no le provocó tanta satisfacción como hubiese esperado. Dakota no perdía ni un miligramo de masculinidad ni con ese travestismo de chiste, y tampoco le acomplejaba, ni si quiera teniendo a Hex burlándose de él en la cara.

Otra cosa más para tenerle cierto grado de envidia: no era un varón fácil de intimidar ni vistiéndolo de mujer. Entonces… ¿por qué a V le ponía tan nervioso la idea de terminar en una situación similar?

No voy a usarlo todo el día, unos 40 minutos más y me lo quitaré. ¿Alguna queja al respecto?

Tampoco. Creo que es razonable — y V enmudeció con desconfianza hasta que se vio obligado a querer hacer una pregunta crucial. Pero primero, lo primero —. Oye, Hex — y cuando obtuvo la atención del murciélago lo mandó a volar con un nada delicado golpe cual si fuese otra pelota de voleibol. El murciélago acabó estampado contra un mueble del salón del barco desde el cual maldijo a su agresor. Sin el chismoso de por medio, prosiguió —. ¿Por qué querías que usara el traje de baño?

Porque se te vería lindo — replicaron sin darle vueltas al asunto —. Creo que luciría bien en ti, de todas formas. Quiero decir, el kimono te sentó bien, ¿Por qué un bikini no lo haría? — V desvió la mirada con el fin de ocultar su vergüenza. ¿Por qué ese imbécil tenía que hacerlo sonrojarse tan fácilmente? — Dame un minuto. Recordé algo — sin decir más el pelinegro se apartó para acudir con Ranamon.

La anfibia tuvo algo que decir tan pronto notó la prenda femenina en el pecho del otro.

Cariño, el negro usualmente es tu color pero ese modelo en particular no te va. Hubieras intentado con un sostén violeta.

Es parte de una apuesta, no se suponía que tenía que combinar — aclaró brevemente —. Podría tener una palabra con usted, ¿princesa Ranamon? —la chica se disculpó con Claire y compañía para atender al pelinegro y escuchar su discreta proposición —. ¿Existe posibilidad de tener una habitación extra? Sé que son amplias y cómodas pero me gustaría que Spice y Hex durmieran aparte. Uno ya vivía independiente cuando lo encontré y el otro siempre me pide espacio personal para no ser tratado como un chico, así que pensé que dada la disponibilidad de habitaciones podría tener una extra dónde dormir yo solo… ¿Es ese un problema?

Para nada, corazón. Toma todas las que quieras, dale a cada uno la suya si es necesario. El buque tiene espacio de sobra para más de mil tripulantes y somos menos de 500 con todo el personal. Sólo asegúrate de mantenerlas limpias, ¿está bien?

El humano agradeció la generosidad de la heredera y regresó hasta su interlocutor anterior. Valentine le extrañaba que viniera tan sonriente. Con un dedo, Dakota le hizo seña de que se acercara para susurrarle algo.

Acabo de conseguirme una habitación personalizada. Puedes colarte ahí las noches que quieras, no hace falta que toques la puerta.

Del otro lado de la escena, las comadres, Claire y K se habían juntado en una sociedad incómoda pero tolerable. La conversación estaba cayendo en un incómodo silencio que fue roto por un resoplido cansado de Sullivan.

Muchomon parece tener intenciones de seguirnos en este viaje. ¿Qué hago?

Adóptala — repuso J sin inhibiciones —. Te hará bien tener una amiga extra para Simon.

Yo no necesito amigas extras, con R estoy más que bien — se defendió el digimon sagrado. La pelirrosa, por supuesto, no se quedó sin explicarse.

Hablo de que ella se ve muy alegre y seguro les sacará un par de sonrisas. Además pueden hacer cosas en equipo como esta — de inmediato se giró a sus digimon virus —. Sweety, Beauty, no se queden ahí. Vayan a bailar con los demás.

¡Tienes que estar bromeando!

¡Yo no quiero bailar con él!

Pero a J no le importó y les obligó a ir a la pista de baile tomados de las manos.

¿Ven? A que se ven muy felices juntos — la respuesta obvia era un para nada. Extrañamente, Luna aprobó la moción.

Si no se aburre de ti luego del primer día, tal vez hasta te quite lo amargada — Rosemary sintió como si un bloque de piedra le cayera sobre la cabeza —. O tal vez tú la amargues a ella — corrección, dos bloques de piedra.

Yo creo que sería una buena compañía — sin pedírselo, Kaleb entró a la defensa de su amiga —. Es como con mis niños, ellos se llevan bien y me hacen feliz. Quizá el destino puso a Muchomon en tu camino para eso.

Rosemary era una escéptica de la magia y las supersticiones pero en este mundo tenía que reconocerlas como una realidad. Los digimon volaban y tenían poderes incomprensibles para ella como los de Witchmon y Kuro. Y si Muchomon estaba tan entusiasmada por la alianza, no había reacción pragmática para no aceptar su compañía más allá de los riesgos de la cruzada.

Por otro lado, entre más fueran, más resistentes serían a las adversidades.

Supongo que tendré que buscarle un nombre — concluyó algo indecisa —. A propósito, Claire, había algo que Kaleb y yo queríamos…

¡Claire, preciosa, ahí estás! — no obstante, su intento porque atendieran las heridas del moreno se fue por el excusado tan pronto Ranamon apareció para reclamar las atenciones de su niña favorita — Es hora de que muevas esa falda y te robes las miradas. ¡Sígueme! — y sin decir agua va se jaló a su amiga a la pista de baile.

Lopmon estaba más que orgullosa de esa amistad.




ArisuDokuro ArisuDokuro Lars en lo del voleibol y Claire acosada por Ranamon
Nick Whitefang Nick Whitefang Un cameo de S
Digimaster Digimaster Annette y Benjamin incluidos vagamente.
Judas Judas tus personajes, always.
X Xx_davex_xX pequeñas interacciones con Kaleb :p
 
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In the forces of stupidity
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Entiendo que los demás tengan que repartir panfletos, ¿pero por qué yo también? Gané más que suficiente para pagar mis gastos y los de Ash ayer —para variar el negro tenía un punto.

¡No seas egoísta, muchacho! —si cómo no, como si Witchmon de todas las personas tuviera el derecho para hablar sobre altruismo—. ¿Acaso nunca oíste de la equidad?


En otras palabras, ya se había gastado su dinero a la velocidad de una ex-esposa.

Decidió no buscarle la lengua a la bruja y ponerse a trabajar. Cuánto más pronto se pusieran con la labor de la Maléfica oxigenada, más pronto podrían irse a hacer turismo.

Llamar la atención no fue nada del otro mundo para los humanos. Hubo quienes mantenían su distancia con más recelo que latinoamericano en la calle; también los gruñones a los que, cómo no, les valía un bledo su misión y por último estaban esas pocas almas benditas que se acercaban por cuenta propia picadas por la curiosidad. Nada que esfuerzo, sudor y más insistencia que los evangélicos no pudieran arreglar. Bastaron sólo un par de horas para lavarse completamente las manos de aquel asunto.

Completada su misión, regresaron a reportarse con mamá pejelagarto.

¡Todo listo mamacita!


No me llames mamacita —gruñó la bruja desde su tienda improvisada—. ¿Seguro que repartiste cada uno de los panfletos? —lo miró con ojos de halcón a la caza de cualquier signo de mentira—. ¿No usaste ninguno para limpiarte los mocos?


Ni uno solo —juró haciendo una cruz sobre su pecho.


Bien. Dame la mano.


Eh, no gracias —el peli-blanco y su gato dieron un par de pasos hacia atrás—. No soy de esos.


¡Que me la des, te digo! —y lo jaloneó hasta tenerlo sentado frente a tu mesa—. Necesito practicar antes de que lleguen los incautos– Clientes, quise decir clientes.


Pos ya qué —se resignó.


Veamos, en tu línea de la cabeza veo aventura, entusiasmo por la vida —murmuró Witchmon a la par que movía su dedo enguantado por la palma del moreno—. En tu línea de vida veo un cambio repentino. Y tu línea del corazón me dice que no tienes mucho interés en las relaciones —dicho esto lo soltó—. Ya, no veo nada más. Puedes irte. Shoo, shoo.



Libres para esparcir su caos por el mundo y hacer turismo, Simba y Mufasa deambularon por las avenidas principales hasta que una escena curiosa les llamó la atención. A un lado de las transitadas calles, en la zona con menos tráfico donde los transeúntes podían apreciar los escaparates de las tiendas sin temer ser arrollados en el proceso, se encontraba un Digimon que por su tamaño y apariencia debía ser un rookie. Se trataba de un chimpancé de pelaje verdoso con taparrabos de piel incluido, cuyos enormes ojos brillaban de ilusión sin apartarse de una vitrina en específico, su rostro prácticamente pegado al vidrio.

Wassup, chiquitín —31 se aproximó como el fisgón amistoso que era—. ¿Qué ven tus ojos que estás babeando tanto?


La versión mutante de Daniel el Travieso en el Planeta de los Simios lo ignoró por completo.

Oye, Lars —la voz de Ash atrajo la atención del humano, consiguiéndola al instante. El felino parecía dudoso pero al final optó por indicar al frente con un ademán de la cabeza—. Check this out.


El escaparate en cuestión resultó pertenecer a una tienda de ropa, la sección a la vista parte de la sección femenina. No muy lejos se podía apreciar a Ranamon y Luna aplaudiendo, llenando a una avergonzada Claire de cumplidos mientras les modelaba tímidamente un conjunto conservador pero bonito.

A los brillitos en los ojos del simio se le sumaron corazones.

El hámster girando los engranajes en el cerebro del moreno se detuvo.

Ay no —Liollmon casi se dislocó el cuello girándose hacia su humano apenas el sonido del negro tronándose los nudillos llegó a sus sensibles orejas—. Lars, no hagas nada estúpido.


¡Muy tarde! Por supuesto que la voz de la razón cayó en los oídos sordos de McLean, pero honestamente, ¿qué es lo que Ash esperaba que sucediera realmente? Lars ya estaba en modo Hermano Mayor. Ahora lo ves, ahora ya no.

All right, you little piece of shit. Spill.¿Cuáles son tus intenciones?


Los corazones en los ojos de Monmon reventaron, sacándolo de su bello mundo de fantasías y regresándolo a la peligrosa realidad donde una extraña criatura de pecho aceitado, tatuado y melena salvaje lo acribillaba con sus ojos carmesí. No más le faltaba una pistola y una chaqueta de cuero para hacer una interpretación más acertada de Beelzebumon.

¡Eeek! —el primate chilló—. ¡No me hagas daño, por favor! ¡Te daré mis Bytes! ¡Sólo no me lastimes!


Wow, relax bro. No quiero tu dinero ni voy a hacerte daño —al menos no sin un motivo, fue lo que Lars no le dijo—. Solamente quiero respuestas.


Monmon finalmente miró a su agresor por lo que finalmente era.

Ustedes… se parecen —murmuró el primate en voz alta, de alguna manera confundido y al mismo tiempo curioso—. ¿Qué eres?


Fue Ash, quien teniéndole piedad al pobre, decidió darle algo de información:

Es un humano, al igual que la nueva amiga de la princesa Ranamon.


A la sola mención de las dos los ojos del mono se iluminaron.

¿La conoces? —preguntó con ilusión.


Se veía tan inocente y crédulo como Lucemon que sería un crimen no tomarle el pelo.

Pues claaaaaro —dijo Smugson McSmugness, sonriendo de oreja a oreja—. Soy uno de los guardaespaldas personales de la princesa Claire.


… ¿Princesa?


Liollmon estaba por decir algo, pero se lo pensó mejor y se mantuvo callado mientras Lars le contaba todo acerca de la princesa Claire y su particular grupo de acompañantes.

Después de todo, simio no mata simio.


Negro —llamó el negro del negro, a.k.a Dakota—. ¿Quién es tu amiguito?


Ah —Lars se rascó la cabeza, como recién acordándose de la nueva adición—. Éste es Monmon —hizo señas al primate verde que lo seguía a él y a su gato exótico—. Monmon, éste es mi bro.


Mucho gusto Monmon, mi nombre es Dakota y estos son mis compañeros Spice y Hex.


El monito miró al DemiDevimon y Mushroomon con curiosidad.

¿Spice y Hex? —repitió.


Cosa de humanos —explicó Liollmon—. Todos acá tenemos un nombre alterno independiente de nuestras especies.


Seh. Benjamin tiene los nombres promedios, Jasper tiene los nombres cursis, Valentine lo primero que se le asoma por la azotea y Dakota tiene los nombres de banda de chicas.


¡Hey! —se quejó HexGirl, poco sabiendo que el Nigga estaba en lo cierto. Todos lo ignoraron de todas formas.


Oh —dijo Monmon—. ¿Entonces yo también tendré uno?


Dakota enarcó una ceja, pero Lars simplemente se encogió de hombros e hizo un ademán a su bestie de que le explicaría luego; ya se suponía que el fanboy iría a donde quiera que lisiada-chan se asomara luego de haberle contado sus surrealistas aventuras como caballero de su silla de ruedas.

Pos si quieres —tras un momento de hesitación 31 recibió un asentimiento—. Bueno, a ver… —y el negro pensó tan duro que incluso nosotros los lectores podemos ver cómo se le queman las neuronas—. ¡Ya sé! Te llamarás Jade.


Y con eso ahora eran oficialmente Mufasa, Simba y Rafiki.

Por supuesto que a Witchmon no le cayó en gracia que el grupo tuviera otra boca que alimentar, pero ya que un pingüino sambero se le había pegado a Rosemary por su lectura de cartas no pudo hacer otra cosa que quejarse hasta que llegó la hora de partir.




Pequeño post para poner cómo fue que se unió Monmon a la party. Habrá más del Nigga cuando postee el post de Claire.

Btw, para referencias futuras: Luna solo está emputada con Rosemary y Liollmon, a Jasper le tiene desprecio por asociacion y porque la boba habla antes de pensar lololol. Fuera de estos tres Lopmon no va a estar puteando a nadie porque sí, así que pls dejenme a la coneja como dice la mendiga ficha; se la verá estresada a ratos pero no estará haciendole bashing a todos los que le hablen, so plz stop that xD

P.D: Lars le hizo creer a Monmon que Claire es una princesa y todo el grupo de humanos les dio roles específicos de su servidumbre que revelaré en mi siguiente post. Como el que avisa no es traidor y Devian se partio de la risa, pueden apostar que esta joda crecerá exponencialmente y se saldrá de proporciones. :v

P.D: Anette es la pobretona envidiosa loca del pueblo, btw.(?)
 
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