Rol Digimon World: Digitized Heroes

Hero of Charity
Registrado
19 Jun 2006
Mensajes
692
Calificación de reacciones
823
Puntos
450
Edad
27



Compartir la suite matrimonial con Witchmon fue todo un reto. Para empezar la bruja lo mandó a dormir al sofá de la planta baja, le prohibió acercar sus patas asquerosas al colchón que ella ocuparía para reposar y amenazó con embrujarlo de por vida si acaso se atrevía a interrumpir su sueño embellecedor con alguna clase de ruido fastidioso. Lo cual fue más que irónico pues los pulmones de Witchmon resonaron como sinfónica durante toda la velada, como si fuese un ogro y no una bruja lo que moraba en la cómoda cama matrimonial que Ranamon tan amablemente arregló para los dos digimon mayores.

Abrigado con nada más que una sábana delgada, Justimon tiritó de frío hasta que el cansancio le permitió ignorar el escándalo de Witchmon y lo incómodo que era dormir en esa posición. De contar con globos oculares todos los menores a su cargo hubieran percibido las remarcadas orejas de mapache que se le habrían formado debajo de los párpados, pero como no era el caso sólo personajes atentos al kamen rider como Valentine y Kaleb podían notar las finas arrugas en casco, claro indicio de fatiga matutina.

¿Café? — ofreció un Orcamon al Ultimate, quién estaba demasiado cansado para verbalizar, simplemente movió la cabeza un par de veces de forma afirmativa. Tras un sobró fue más consciente de su alrededor poco a poco.

¿Y la princesa Ranamon? — fue lo primero que preguntó al notar los asientos vacíos en la mesa, aunque la susodicha no era la única ausente.

Por lo que tengo entendido, sigue en su camarote con Claire, Luna, y Lucemon — le comentó Rosemary antes de ingerir un bocado de su desayuno.

Pidieron el desayuno a la habitación. Seguramente saldrán más tarde — complementó Jasper de forma casual. Todos los demás continuaron desayunando como si nada, con los típicos modales salvajes de Lars, las peyorativas palabras entre Hex y Dakota, el consentimiento abundante que Kaleb le ponía a sus digimon y las quejas sonoras de Annette sobre porque a ella la obligaron a caminar hasta el comedor y no le enviaron el desayuno a la cama como exigió un día antes.

Tan pronto Justimon recuperó el color, Valentine le pidió prestado unos segundos de su atención.

¿Es verdad que hoy empezarás a entrenar con los digimon? — el Ultimate dio un sorbo profundo a su elixir energético.

Afirmativo. Como hoy será el primer día de muchos seré lo más blando y comprensivo posible, el punto es empezar poco a poco hasta que se vayan acostumbrando — explicó como cualquier maestro de educación física a su grupo de perezosos en turno —. Conforme pase los días iremos aumentando gradualmente la intensidad de sus ejercicios. También debo solicitarles a ustedes su mejor disposición, tratemos de reunirnos puntualmente al mediodía en la proa para comenzar inmediatamente con los calentamientos, ¿de acuerdo?

A pesar de ser un completo ignorante del régimen militar del digimon custodio y tener casi nulo interés en que sus compañeros participaran en dichas actividades, 31 no pudo dejar pasar un detalle chiquitito pero tremendamente importantísimo.

¿En la proa, dijiste? ¿Acaso ya superaste tus nauseas al mar? — de tener ojos, Justimon habría parpadeado. Era cierto que cuando subió al barco real tenía miedo de desvanecerse como en el viaje con Hookmon; sin embargo, ya abordo no tuvo ninguna dificultad. Los malestares desaparecieron al comenzar a inspeccionar el interior del buque y sus espaciosas salas, hasta se le había olvidado que estaba en medio de un viaje a través del océano digital. Solamente cuando se asomó por la ventana de su camarote volvió a marearse, pero cerradas las cortinas la sensación pasó.

Gracias a Lars el kamen raider descubrió un detalle de él mismo que ni si quiera él conocía.

Tienes mucha razón, Lars. Gracias por decirlo. Al parecer siempre que no me exponga al aire libre podré mantener mi aspecto sano — explicó mientras se ponía a pensar en una nueva alternativa para sus tareas —. Supongo que podremos usar el gimnasio del barco y ensayar con precaución — nadie tenía inconveniente con aquello. Lo que sí es que Dakota no desaprovechó la oportunidad de avivar la atmósfera con su estilo usual.

Suerte para ti que ya no te desmayas, o Valentine tendría que convertirse en tu cuidador a tiempo completo. ¿Me pregunto si la princesa Ranamon tendrá algún uniforme de enfermera que le quedé? — naturalmente al peli verde no le agradó la sugerencia y disparó con su cuchará dos terrones de azúcar, uno para Dakota y el otro para su digimon murciélago. ¿Por qué a este último? Porque quería y ya.

Deja de decir tonterías — le advirtió con sequedad. El pelinegro estaba próximo a contraatacar cuando una voz chillona lo interrumpió.

Haz lo que él dijo. ¡Guarda silencio, pervertido! — era Annette quién encontró en el alborotador la excusa perfecta para descargar sus frustraciones mañaneras —. Primero el personal de este barco se queda corto para atender mis necesidades reales, y ahora tengo que estar aguantando a este degenerado hablar de sus perversiones en la mesa. ¿Qué nadie puede sacarlo a patadas de aquí? ¡Estamos comiendo! — evidentemente Dakota peleaba por el derecho de réplica y Hawkmon ya estaba por reprenderla por buscar pelea cuando ella ni tenía vela en ese asunto, cuando Benjamin salió a brillar airoso gracias a su renovada autoconfianza.

Nadie dijo que tienes que sentarte con nosotros — habló con voz calma y firme —. Nadie te invitó, tú te sentaste aquí porque quisiste. Si tanto te molesta puedes ir hasta el restaurante al otro lado del barco para que te atiendan y así ni tú tienes que quejarte por la compañía ni nosotros tenemos que escucharte — y terminó su sermón tan apacible como comenzó.

Las bocas abiertas por el súbito desplante de hombría formaban una perfecta hilera. Ni Annette se la creía que el insecto ese hubiese osado el reprenderla ni Ken podía creer que finalmente le crecieron las bolas a su amigo para callar de esa manera a la falsa reina. De inmediato el silencio sepulcral fue destrozado por los alaridos de Lars y Dakota quienes al mejor estilo de Regular Show le restregaron en la cara a 138 la épica manera en que Benjamin “macho beta en crecimiento” Scott Parker la silenció de la manera más gloriosa posible.


El único que no entendía por qué tanto alboroto era Monmon. Aquella era la loca del pueblo, ¿qué más daba su opinión?

Tras el torrente de adrenalina todos siguieron en lo suyo. Algunos degustando sus alimentos más sonrientes que otros.

Justimon — papá buscó con la vista cuál de todos sus pequeños solicitaba de su ayuda. Resultó ser el moreno con crisis emocionales —. ¿De verdad no hay forma en que nosotros podamos participar en los entrenamientos? Estoy seguro de que si los acompañara, mis pequeños podrían mejorar más rápido y su confianza aumentaría en gran medida. Por favor, ¿sí? — ni las tres caritas de perritos maltratados por la vida derritieron la férrea voluntad de hierro.

Lo lamento mucho pero no — respondió por enésima vez a la cuestión —. Es peligroso para todos ustedes. No puedo arriesgarme a que salgan heridos.

¿Acaso no tienes fe en nosotros? — insistió una vez más mohicano loco. Como a papá no le hacían caso, mamá tuvo que intervenir.

En el hipotético caso de que nos encontremos nuevamente en un predicamento crítico y ustedes salten al campo de batalla, en el mejor de los casos terminarán con todo su cuerpo hecho trizas, inmóviles y con cero expectativas de regresar a su mundo con vida. En pocas palabras, serán una carga más inútil de lo que ya son — fue la comprensible respuesta de mamá.

Al marcar las manecillas del reloj las 12 de la mañana exactas, Justimon tenía frente a todo el batallón de rokies, algunos más dispuestos para aprender que otros. Por fortuna, todos los humanos estaban ahí presentes para supervisar las rutinas, animar a sus compañeros y evitar que desertaran por fatiga o aburrimiento. Ranamon y Lucemon también estaban presentes como viles porristas sin pompones. En cuanto a Witchmon y Kuro, quién sabe. Seguramente se estaban asoleando cerca del área de los jacuzzis.

Muy bien, empezaremos por lo más básico. Observen lo que yo hago y hagan lo mejor para imitarme. Y uno, y dos, y tres… — como era de esperarse, lo primero fueron estiramientos para despertar los músculos… si es que los digimon podían considerarse como seres con músculos. Hacían lo posible por tocarse los pies, estirar los brazos a cada lado y hacia arriba, girar la cabeza, los pies, etc.

Tres minutos después Justimon los invitó a trotar dentro del área libre del gimnasio hasta que gradualmente formaron un gran círculo entre todos. Los humanos espectadores admiraban la acción con ternura, como padres que ven a sus infantes esforzarse en un festival estudiantil. Algunos de los child la tenía muy fácil, como Monmon que no por tener un corazón dulce dejaba de ser un digimon salvaje acostumbrado a los riesgos de la vida en solitario, lo mismo se podía decir de Muchomon a quién bailar samba tanto tiempo le concedió frutos; Labramon y Liollmon tenían 4 patas con perfecta fuerza, así que era normal para ellos ir a la cabeza, sino fuera porque a Ash no le interesaba destacar, prefiriendo ir en medio con la mayoría. En cambio había otros casos que daban mucha pena, como Hex que sudaba mares al tener que sustituir sus ágiles alas por sus pesadas garras, lo mismo Simon que de tanto volar diariamente poco o nada ejercitaba sus diminutos pies.

¡Muy bien hecho, todos! Ahora sí comenzaremos con el verdadero entrenamiento — el descontento de los perezosos fue generalizado. Pocos eran los digimon que no jadeaban con fuerza tras ese burdo calentamiento pero al final ninguno pudo salvarse de la siguiente parte —. Armen parejas para practicar combate cuerpo a cuerpo, sin técnicas especiales, únicamente utilizarán sus destrezas, ingenio, velocidad y fuerza física. Primero uno de cada par tendrá el rol de atacante y el otro de defensor, combatirán sin intención de provocarse daño severo durante cinco minutos, tras los cuáles daré una señal para que se intercambien los roles. ¿Entendieron? — el sí grupal resonó en todo el amplio salón —. ¡Comiencen!

Mientras la primera ronda grupal tenía lugar, Justimon se paseaba alrededor de todos ellos para examinar el desempeño de cada pareja, dando consejos, indicaciones y sugerencias para mejorar tanto aquellos que tenían el rol ofensivo como los que se defendían y esquivaban. Tal como dijo, a los cinco minutos les indicó tomar posición inversa e hizo exactamente lo mismo que la primera vez: vigilar que nadie se excediera y proporcionar retroalimentación. Hubo otras dos rondas completas de 10 minutos; terminada la tercera los mandó a asearse y descansar.

Eso es todo por hoy. 30 minutos de actividad son muy buenos para empezar, mañana aumentaremos a 45 minutos, pasado mañana será una hora de entrenamiento y así sucesivamente iremos aumentando la duración como la intensidad de las tareas. ¡Descansen! Todos han hecho un excelente trabajo.





Esa misma tarde a la hora de la comida, Ranamon interceptó a un decaído Lucemon que admiraba desde el balcón el esplendoroso y tranquilo océano que lo rodeaba. Era una vista maravillosa y aun así el ángel lucía triste. Ella, tan intuitiva y optimista, se aventuró a conversar con él para descubrir que le preocupaba.

¿Sucede algo malo, Lucerito? — con ese apodo tan peculiar venía refiriéndose a él desde hace un corto tiempo.

No en realidad — replicó el ser sagrado al que no le molestaba su alias —. Tú y tu familia han sido muy buenos con nosotros, Ranamon. Podemos viajar seguros de que ningún otro accidente nos ocurrirá, no sé qué habríamos hecho sin su apoyo.

Oye, no tienen nada que agradecer. Mis padres y yo somos felices de ayudar a los demás, es lo que nos llena de orgullo, el poder político y diplomático no son más que accesorios — confesó quitada de la pena —. Pero si nada malo pasa, ¿por qué te escondes de los demás? — el chiquillo apretó los labios y los puños al mismo tiempo que buscaba en los ojos rojos de la anfibia un haz de compasión.

¿Prometes no decírselo a nadie? — Ranamon se lo juró —. Bien, es que… sigue causándome malestar por no poder ayudar a los demás. Todos los digimon están entrenando menos yo, me siento inútil — la princesa se cruzó de brazos contrariadas.

A ver, a ver. Fuiste tú quién recalcó que eras un pacifista y todos respetaron tu decisión de simplemente observar. ¿Qué hay de malo en eso? — al chiquillo le pesaron los hombros y las alas.

¿No crees que soy un cobarde?

La verdad no — ni si quiera tuvo que pensarlo. Por alguna extraña razón, la sinceridad le dolió mucho al orgullo del querubín.

Yo sí — sinceró —. Todos se esfuerzan menos yo. Deseo ayudarlos fervorosamente y aun así no puedo. Podría ser peligroso para todos, aun no sé ni cómo controlar mis anillos — diciendo eso perdió la vista unos segundos en sus múltiples objetos sagrados.

La heredera de Atlantis se tomó unos minutos para pensar bien que iba a decir y cómo decirlo, pues lo que menos necesitaba ahora era una carita tristona por ahí. Vaya, si Claire ya hasta empezaba a florecer a un ritmo precioso, no podía dejar desamparado al de ojos azules. Llena de reflexión pidió de favor al niño que la acompañara al interior del camarote para sentarse en su mesa de cristal. Frente a frente y sin ningún oído indiscreto, ella comenzó.

Comprendo lo que te sucede. Tienes miedo de intentar algo, que al hacerlo se salga fuera de tu control y termines hiriendo a las personas. Si crees que evitar a toda costa los combates te ayudará, está bien, Lucemon. Eso es lo que debes hacer — le insistió tomándolo de las manos —. Cuando yo evolucioné me pasó algo similar. Quería crecer, hacerme fuerte y cuando finalmente lo logré resulta que no desarrollé las habilidades adecuadas para poder dominar mis nuevos poderes. Tuve tropiezos difíciles y con el tiempo mejoré. Sin embargo, tú eres un child. Se supone que en esta etapa puedes disfrutar lanzar un poder contra la corteza de un árbol, marcarla pero sin llegar a tirar el tronco; asumo por tu forma de comportarte que en realidad tú eres de esos casos especiales en los que sí puedes tirar el tronco sin pedirlo, y te da miedo lastimar a los demás intentando si quiera jugar con tus poderes — como un niño atrapado en mitad de una travesura, el rubio agachó la cabeza con pena —. Si ese es el caso no tienes por qué sentirte culpable. Estás tomando una decisión sumamente madura al reservarte, deberías estar orgulloso de ti.

...¿Tú crees?

¡Por supuesto que sí! — exclamó Ranamon convencida hasta la médula —. Es tú decisión, tú la tomaste por tus razones y debes sentirte bien contigo mismo porque estás poniendo los intereses y la seguridad de los demás por encima de tu curiosidad o deseo de experimentar. Eres un modelo a seguir, Lucerito — con ese último comentario la barrera de la desconfianza se rompió y hasta un tenue color rosa asomó en las mejillas ajenas —. Además, si me permites decirlo, eres muy inteligente. Varios de esos childs podrían aprender dos o tres cosas de ti.

No creo, me quedaron muchas clases pendientes en Never Ever Land — aseguró ciegamente.

Quizás. Aun así, tu sabiduría y madurez pueden inspirar a otros. Si no puedes pelear, ayuda a los demás a mejorar en cuestiones intelectuales, artísticas, sociales. Lo que sea en lo que seas bueno.

¿Tareas espirituales, tal vez? ¿Cómo meditar?

¡De eso hablo! ¡Esa es una estupenda idea! — con los ánimos renovados se puso de pie, contagiando con su propia euforia al nervioso jovencillo, encaminándose juntos hasta la puerta tomados de las manos —. Vayamos con Justimon y comentémosle sobre tu interés en apoyar complementariamente. Estoy seguro de que estará encantado de que lo apoyes.





Pasada la hora de la comida y el reposo reglamentario de 40 minutos, Ranamon los convocó a todos a la parte del teatro interno del barco. Las luces estaban encendidas enteramente para que nadie tropezara al ingresar mientras una alegre melodía resonaba por todo el sitio. A pesar de no haber señales de la princesa por ningún lado todos entraron y tomaron posiciones en las primeras filas. Los cuchicheos no se hicieron esperar, callados hasta que las luces circundantes se apagaron con excepción de las del escenario y el telón se recorrió. En el centro, Ranamon sentada sobre una silla de madera acompañada de una preciosa colección escenográfica muy acorde a la ocasión.


Come on, babe
Why don't we paint the town?
And all that jazz

I'm gonna rouge my knees
And roll my stockings down
And all that jazz

Start the car
I know a whoopee spot
Where the gin is cold
But the piano's hot!

It's just a noisy hall
Where there's a nightly brawl
And all that jazz

And all that jazz

And all that jazz

Slick your hair
and wear you buckle shoes
And all that jazz

I hear that Father Dip
Is gonna blow the blues
And all that jazz,

Hold on, hon'
We're gonna bunny hug
I bought some aspirin
Down at United Drug

In case you shake apart
And wanna brand new start
To do that- jazz!

Find a flask
We're playing fast and loose
And all that jazz

Right up here
Is where I store the juice
And all that jazz

Come on, babe
We're gonna brush the sky
I betcha Lucky Lindy
never flew so high

'Cause in the stratosphere
How could he lend an ear
To all that jazz?

Oh, you're gonna see your
Sheba shimmy shake
And all that jazz

Oh, she's gonna shimmy
Till her garters break
And all that jazz

Show her where to park her girdle
Oh, her mother's blood'd curdle
(If she'd hear her baby queer)
For all that jazz

All that jazz

Come on, babe
Why don't we paint the town?
And all that jazz
(And all that jazz)

I'm gonna rouge my knees
And roll my stockings down
And all that jazz
(And all that jazz)

Start the car
I know a whoopee spot
Where the gin is cold
But the piano's hot!

It's just a noisy hall
Where there's a nightly brawl
And all that jazz

No, I'm no one's wife
But, oh, I love my life
And all that jazz
That jazz


Como una Estrella de Broadway profesional, se meneó, cantó, movió las ancas y deslumbró de pies a cabezas por tan maravillosa interpretación. Todos respondieron con aplausos de pie y ovaciones pero seguían sin saber de qué iba todo eso hasta que la princesa lo dejo bien claro.

Un pajarillo me dijo por ahí que durante su estancia en el Misty Swamp, el exuberante ShogunGekomon fue bendecido con la maravilla de poder presenciar los melodiosos acordes de sus voces, así que me dije ¿por qué no improvisar el mismo espectáculo dentro del yate? — dejo a un lado su dramático y corto monologo para retomar directamente hacia la audiencia —. Así que henos aquí, todos reunidos para que puedan deslumbrarme con sus talentos, ¡cualesquiera que sean! Tienen barrigas llenas, así que no hay pretextos. ¿Quién es el primero en apuntarse?

Pues sí, la princesa quería más música en su vida.

La agenda de diversión no paró ahí, pues esa misma noche se les condujo deliberadamente hasta el casino del yate, un lugar repleto de máquinas para apostar con sana diversión, si se quedaban en bancarrota, nada más tenían que ir a la barra central por más fichas gratis. Todo era de mentiritas en ese sitio. La única zona que no estaba resguardada por personal era una mesa enorme en el centro del casino dónde una sonriente Witchmon reposaba. Gato negro en piernas, un Martini al lado para remojarse los labios y una baraja de naipes ingleses en sus manos barajándose a una velocidad vertiginosa.

Los estaba esperando, renacuajps *hic* — evidentemente estaba ebria hasta el tuétano —. ¿Alguno de ustedes, cobardes descerebrados, tiene las agallas suficientes como para enfrentarme en un duelo de cartas?

Oh, sí.

Mamá estaba borracha y no se iba a ir de ahí hasta trapear el suelo con alguien o perder el sombrero en una apuesta, aunque siempre estaba la opción de portar el insulto con orgullo e ignorarla como viles gallinas miedosas. Esa era decisión de cada quién.




Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
Digimaster Digimaster
X Xx_davex_xX
Nick Whitefang Nick Whitefang


Instrucciones:
Entrenen, canten, bailen, apuesten, peléense, grítense sus verdades, jueguen a la rueda de san miguel o hagan lo que más les acomoda :V

Son libres de aportar actividades de tantos días de crucero como quieran y pueden postear cuantas veces quieran, etc.
 
Última edición:

Sorry, I'm dead.
Registrado
25 Abr 2013
Mensajes
1,873
Calificación de reacciones
1,898
Puntos
700
Ya bastante pena ajena había dado con su cara de sueño y cansancio obvio durante la mañana, de cara a la mesa y esperando dormirse nuevamente pero no iba a pasar, tenía que desayunar y prepararse para un nuevo día aunque su cuerpo le dijera que no lo hiciera. Probablemente se hubiese quedado completamente sumergido en su estado zombie de no ser porque algo llamó su atención inesperadamente.

Despieeertaaa –canturreaba Ranamon mientras pasaba por delante del rostro de Valentine una dona glaseada que hizo que aquellos ojos miel se abrieran de par en par, los labios apenas se despegaron un poco entre sí, solo le faltaba una cola que mover de lado a lado y unas orejas que poner en punta.

Dona –dijo como hipnotizado y repentinamente estiró la cabeza de forma tal que la princesa no pudo predecirlo, solo ver con sorpresa como la dona le fue quitada de las manos y ya estaba siendo devorada por el muchacho de sonrisita infantil. La cara empezaba a lucir manchada luego de las primeras cinco donas- ¿Cómo sabías que me gustaban?

¿Intuición? Supongo –en realidad ella no tenía idea de que esa sería su reacción, solo había tomado algo al azar de la mesa pensando que aquello podría traerlo a la vida al menos por un momento.

No tengo muchos recuerdos pero no olvido esto –se alegraba el chico ahora de rostro iluminado dando varias mordidas hasta terminar otra dona. Por la curiosidad, Hero y Sunny también quisieron probar el dichoso aperitivo, terminando por comer unos cuantos más luego del primero.

Una lástima que su compañero humano no tuviera en sus cabales para decirles que no abusaran o podrían tener un dolor de estómago. Había salido a la luz que era lo que le hacía perder la razón al peliverde.


[…]


Sobraba decir que se quedó con las ganas de ahorcar a Dakota, aunque sabía perfectamente que era solo una forma de verlo, no podía lastimarlo bajo ninguna circunstancia pero luego de esa nalgada y tirada de mejilla se sentía más fastidiado de lo normal. Su humor de zombie volvía a invadirle.

No era tiempo de refunfuñar aun así, debían repartir los volantes de Witchmon, cosa que hicieron sin demasiados problemas pues a los ojos de Valentine la bruja tenía toda la razón, era lo menos que podían hacer luego de tantos favores de su parte.

Intentó controlar los ánimos para no asustar a los digimon con su cara de sueño, fue muy afortunado al terminar y verse en la compañía de Lucemon quien llegaba con algo en sus manos por lo que levantó una ceja.

¿Café? –preguntó dudoso mientras miraba la taza en sus manos.

La princesa Ranamon dijo que esto podía ayudarte, aunque no sabía que tenía ese nombre –ante su amabilidad, Valentine se aproximó y besó la frente del ángel provocándole un leve sonrojo, tomó la taza de sus manos y le dio un primer sorbo- ¿Sabe bien? –a la pregunta del menor, una sonrisa amplia apareció en el rostro del contrario.

Excelente, muchas gracias, Lucemon –este pareció ligeramente más feliz de recibir la gratitud de alguien. A veces a 99 le daban impulsos de molestarlo con afectos sofocantes solo por lo adorable que era.


Regresando nuevamente donde Witchmon se encontraba, tenía la intención de reportar su tarea terminada, cosa que hizo hasta llevándose una mano a la frente como buen soldado.

Umgbrb

¡¿Qué?! –Exigió saber la bruja mirando con desgano al humano- ¡No bebas y hables al mismo tiempo! –aquello sonó gracioso pero era de hecho acertado, Valentine no se tomó ni la molestia de dejar su taza de café, estaba recuperando el espíritu gracias a eso.

Que terminé de repartir todo, madame.

Perfecto ¿Quieres ver lo que dicen las cartas de ti? Ya vengo leyendo la fortuna de varios, tú no eres mucho trabajo tampoco –aquello sonó bastante antipático pero no se opuso a la idea, solo se achicó de hombros y se sentó frente a ella un momento, la mujer se había armado todo un puesto personal para hacer su trabajo así que fue sol cuestión de tomar asiento y esperar a que ella hiciera lo suyo- corta –le indicó en cierto momento cuando mezclaba las cartas, no supo con qué objetivo le preguntó aquello pues en cuanto estiró la mano para tocar las mismas estas volvieron a repartirse sobre la mesa volviéndose solas, no llegó ni a apoyar ligeramente la yema de los dedos sobre alguna- Veamos que nos dicen las cartas.

Fijó su vista en la mesa donde estas fueron tomando lugar, la primera fue una que mostraba a un Keramon.

¿Qué es eso? –preguntó apenas señalando con un dedo al naipe.

Ese eres obviamente tú –le explicó una fastidiada Witchmon ¿Esa cosa de mal aspecto era él? No pudo evitar levantar una ceja ante la comparación.

Cuando la bruja puso sobre la mesa otra carta la cual mostraba un Ophanimon, esta vez su curiosidad si se disparó enormemente, una que fue nuevamente opacada por su sobresalto al ver la última carta del conjunto, la de un Dynasmon.

Tu familia –ella esperó un comentario del chico pero no esperaba algo como lo que terminó por escuchar.

Soy el patito feo, entendido –en realidad se hacía muchas preguntas internamente sobre quienes podrían ser esas personas, su memoria no le permitía recordar, lo único y más fresco que poseía era aquel recuerdo que llegó a él al descubrir su nombre gracias a la Mistery Key. Esas imágenes borrosas lo llevaron a posar sus ojos sobre la carta con la imagen del Dynasmon.

Un Dynasmon y una Ophanimon parieron a un Keramon... qué horror –fue la observación en voz alta de la bruja mientras observaba los naipes.

Witchmon ¿Cómo son los Dynamosn? –la pregunta era de esperarse, jamás había visto ni conocido a uno, solo de nombre.

Fieles a sus convicciones, su filosofía y visión de la justicia. Si ellos consideran que es necesario tomar decisiones cuestionables con el fin de alcanzar la paz o establecer el orden, no lo pensarán dos veces para actuar –Valentine podía no tener mucha idea de las cosas pero no le fue difícil gracias a las palabras de Witchmon el reconocer que, según eso, su padre debía ser una persona justa y muy comprometida...si es que se trataba de su padre. Por alguna razón su cabeza llegó a esa conclusión por sí misma.

Pudo preguntar por la carta de Ophanimon pero algo le dijo que no era buena idea, decidió dejarlo así.

¿Quieres saber de tu relación con ellos? –a su pregunta el peliverde asintió con la cabeza, haciendo que las cartas nuevamente se movieran por si solas, dos de ellas flotaran y se colocaran justo en medio de los tres digimon.

Ver los resultados no lo animó demasiado. Un namimon se posó entre la carta del Dynasmon y la del Keramon, mientras que entre este último y Ophanimon tomó su lugar un Pokyupamon

Creo que ya tienes una idea de lo que significa -99 asintió a las palabras de la gurú, mirando con cierta decepción aquella tirada completa. No pensó que ambos lazos fueran negativos, menos aún luego de aquel recuerdo que había recuperado en el que creyó sentir honesto aprecio de parte de aquel adulto hacia su persona- podemos terminar con aspiraciones, deseos, algo como tu objetivo antes de llegar a este mundo.

Valentine supuso que en realidad Witchmon tenía una forma más profesional de hablar, quizás algo que sonara más sabio o místico durante sus tiradas pero debido a la inmersión del chico se limitaba a explicar como para un autista y así no perderlo durante la tirada. Al verlo asentir lentamente solo una carta más se sumó a la mesa.

Esa última terminó por destrozar las pocas esperanzas que tenía.

¿Por qué tenía que ser un Devitamamon? –dijo con cansancio y hasta dejando salir un resoplido de sus labios.

Parece que estabas bastante de cabeza antes de llegar aquí –soltó Witchmon con desinteres, achicándose de hombros y reuniendo todas sus cartas, dando por terminada la sesión. Definitivamente ahora nada tenía sentido ¿Por qué con su forma de ser las cosas estaban mal?

Gracias, Witchmon, fue bastante informativo –tuvo que admitir, poniéndose de pie y haciendo una reverencia antes de retirarse al encuentro de sus compañeros digimon. Tal vez ellos podrían levantar su ánimo.

[…]

Mientras entraba al consultorio improvisado de Witchmon se cruzó con un aparentemente desanimado Valentine. No le preguntó nada sino que se enfocó en lo suyo, manteniéndose en su sitio apenas en la entrada para anunciarse.

Witchmon, ya terminé mi parte –Jasper se mostraba tranquila pero para su sorpresa, las cartas de la digimon daban vueltas por todo el sitio, llamando su atención un poco.

Sientate, Barbie, veamos que dicen las cartas para ti –se sintió un poco extraña de que la bruja se ofreciera a leerle la fortuna pero no se puso en contra, pasó allí dentro en compañía de Impmon y Goblimon.

El proceso por el que había pasado también 99 volvió a repetirse, llegando a caer otra vez tres cartas sobre la mesa.

La carta que está en el centro te representa a ti –indicó Witchmon señalando con su largo dedo el naipe de Bellestarmon que logró iluminar los ojos de Jasper con ilusión.

¿Ese digimon tan bonito me representa? –preguntó contenta.

No te ilusiones mucho –otra de las cartas se dio vuelta mostrando entonces a una Queen Chessmon- uno de los miembros de tu familia.

Mi madre –dijo sin dudarlo la de cabellos rosados, su actitud fue completamente distinta a la de Valentine, la joven tomó el naipe entre sus manos y observó a aquel digimon con ojos esperanzados y llenos de afecto- casi no la recuerdo mucho pero siento que es muy acertado.

Cuando la tercera carta se dio la vuelta toda la felicidad de la chica se esfumó, fijando sus ojos un poco asustados en el último naipe.

Myotismon –anunció la adivina con neutralidad- Bastardos manipuladores y egocentristas con los que no conviene de ninguna manera tener negocios. Son muy raros los Myotismon agradables en este mundo.

...¿Mi padre? –preguntó desconfiada, dejando el naipe de Queen Chessmon sobre la mesa nuevamente.

Podría ser un hermano, tío –aclaró la digimon trayendo algo de calma a la fémina- veamos que tal tu relación con ambos.

Nuevas cartas se movieron, un Marine-angemon se posó entre la Queen Chessmon y Bellestarmon, mientras que entre esta última y Myotismon tomó su lugar un Diaboromon.

Se puede traducir en que te llevas hermosamente con uno y terrible con el otro –ante el comentario de la bruja Jasper asintió en silencio, estirando su mano para tomar la de Sweety en busca de algo de consuelo, fue afortunada de ser correspondida y así tener algo de paz- pasemos a tus aspiraciones antes de llegar aquí.

Al menos algo le animó en todo aquello, Jasper se permitió reír un poco al ver la carta de Etemon sobre la mesa.

Ya me lo esperaba –fue honesta con su opinión, ahora un poco más relajada a lo que Witchmon arrugaba la cara notoriamente.

Solo nunca cantes igual de horrible o tendré que lanzarte al mar –para su mala suerte, la chica no tomó aquello de mala manera, solo se puso de pie y se largó rápidamente de allí, probablemente entusiasmada de contarle su nuevo conocimiento acerca de si misma a Rosemary.

Claro que no. ¡Gracias, Witchmon! –se despidió con una mano de espaldas mientras se retiraba.


[…]

El juego de volleyball fue algo inesperado pero lo que pareció que sería un enorme predicamento terminó por divertir a todos. Tan pronto el juego empezó, Valentine no se contuvo en lo más mínimo para arremeter con todo contra el equipo rival. Sus saques iban con tanta fuerza que solo Lars podía pararlos, Dakota y Benjamin hace bastante se habían dado por vencidos en intentar algo contra esa cosa que más parecía un misil tele-dirigido. El apoyo del peliverde resultó ser una enorme ventaja para el dúo de chicas, Jasper teniendo bastantes encuentros con Dakota en lo que era una comparación de niveles, los dos se encargaban de recibir de los pases mayoritariamente y aunque parecía que los buddys lo harían mejor debido a la confianza que se tenían –cosa que Valentine y Jasper no compartían entre ellos- el dúo contrario lo hizo igual de bien. Algo los unió lo suficiente para resultar en un buen trabajo en equipo: el deseo infantil de ganarle al otro equipo.

Por cada puntos había festejos y por cada falla algunas burlas al equipo contrario, cosa que se respondía de igual forma. Solo Rosemary y Benjamin permanecían quietos sin saber cómo responder a la situación, los duos de Lars y Dakota como el de Valentine y Jasper se desafiaban el uno al otro sacando la lengua o con alguno que otros gestos o comentarios bastante tontos, pero que por dentro los divertían. Todo con sus respectivos digimon haciendo porras a cada equipo.

Cuando el bando ganador se definió, luego de toda la celebración con su besty, Jasper se acercó a donde Benjamin se encontraba dándole una fuerte palmada en la espalda cuando apenas acababa de reincorporarse.

Tienes que practicar más deportes –le dijo ella entre algunas risitas sorprendiendo un poco al varón que la observaba sin entender- todo está bien entre nosotros ya –con eso al menos comprendía que ya no estaba molesta por lo sucedido en el pantano, incluso extendió una mano para estrechársela.

¿Estás segura? –preguntó el mirando aquella palma, dudoso.

Benjamin, te golpee tres veces con el balón en la cabeza cuando tuve la oportunidad, creo que ya me desquité infantilmente lo suficiente –y volvió a reír un poco, mostrándose aún más alegre- además, también te hice pasar un mal rato, me disculpo por eso, aunque eres libre de no perdonarme pero prometo que a partir de ahora ya no seré una molestia o fastidio para ti –aquello lo dijo de forma honesta, no había culpa ni ningún sentimiento negativo en su voz- si necesitas algo puedes contar conmigo, claro, no tienes por qué estar solo...¿Amigos?

Aunque algo dudoso, Benjamin terminó por estrechar su mano, la pelirrosa apenas si pudo contener su felicidad se permitió saltar y abrazarlo por el cuello, feliz de haberse reconciliado pero aquello fue muy breve, no quería que Benjamin malinterpretara las cosas. Probablemente sería el primer y último abrazo que le daría al muchacho para no volver a asustarlo, así que volvió a tomar distancia y buscó a Sweety para tomarlo de la mano y ponerse a correr nuevamente para regresar con Rosemary, todo mientras saludaba a B con la mano.

No pensé que supieras jugar voleyball, yo no fui tan buena –Rosemary pareció un poco apenada por admitir eso- pero gracias por ayudarnos –se había acercado para agradecer a Valentine como creía era lo correcto.

No te preocupes, siempre que lo necesites –le respondió el de ojos de gato sonriente- no lo hiciste mal...además, yo tuve bastante práctica –la rubia no pareció entenderlo mientras que 99 se miraba las manos hasta levantar su vista al cielo con gesto serio- lanzando al redondito Hex a la cara de Dakota todos los días –y movía los dedos como si pudiera tantear al digimon con ellos.

¡Ojalá te mueras! –escuchó inmediatamente la amenaza del digimon alado a la distancia, notoriamente enojado.


[…]


Tuvieron su ultimo día en Atlantis, paraje al que tuvieron que decir adiós para subirse a un lujoso crucero en el que pasarían los próximos cinco días de viaje. Lo primero sería escoger sus habitaciones. Jasper tuvo la suerte de poder compartir una con Rosemary como siempre mientras que Valentine no parecía decidirse para nada, de hecho dejó que sus niños decidieran primero, aclarándoles que él no tenía ningún tipo de expectativa sobre qué tipo de camarotes escogieran. Al menos hasta que Dakota le hizo su comentario.

Acabo de conseguirme una habitación personalizada. Puedes colarte ahí las noches que quieras, no hace falta que toques la puerta.

Está bien –la respuesta fue sorprendentemente honesta y prácticamente afirmativa, Valentine no se veía enojado ni tenía ese aire inflexible de tantas veces, solo las mejillas apenas sonrojadas con grandes ojos atentos sobre Dakota, unos que desvió más pronto de lo normal cuando fue en busca de una pequeña cosita.

Cuando la encontró, le tomó con las manos y le acercó a él, obviamente se trataba de Hex a quien acarició con una mano la cual también pasó un poco por su carita.

Lamento haberte arrojado, sabes que te amo –pero a pesar de estar diciéndole eso, Valentine se veía bastante neutral e inexpresivo ¡¿Se burlaba de él?! Definitivamente a Hex no le interesaba saberlo así que empezó a retorcerse para librarse de su agarre.

Empiezo a pensar que quieres más a Hex que a mí –Dakota se acercó a ambos y tan pronto lo escuchó, Valentine abrazó al digimon virus.

¿Tú crees? –preguntó haciendo la cosa obvia.

¡Suéltame o te mataré! — amenazó el diablillo atrapado en brazos. Dakota solamente reía.

A este paso vas a sacarle una úlcera — bromeó con Valentine —. Pero sí tú vas a monopolizar a mi compañero, tal vez yo empiece a intentar robarte a Hero, entonces — era una amenaza de broma, igual le interesaba conocer la reacción de su amigo.

La expresión de Valentine se transformó en una de perfecto susto ¿Dakota con su pequeño angelito? Todo estaba completamente mal con esa unión.

Ni hablar, quien sabe cómo dejes a la pobre –lo dijo como si Dakota fuese alguna especie de mal, aunque en el fondo sabía que era muy bueno con los digimon, ya conocía su actitud hacia los bebés al menos y la vez que Hero lo acompañó ella no dijo nada malo con respecto a su comportamiento pero no quería admitirlo frente a él.

Tampoco es como si tu estés haciendo un espléndido trabajo con Hex. Mira, ya se puso morado — y el de ojos gatunos se percató que la razón por la que pararon los quejidos es que el virus testarudo había comenzado a contener la respiración a modo de protesta por el cruel maltrato que estaba recibiendo. Sí, como si un par de abrazos le provocaran tortura psicológica —. A este paso va a volverse un digitama. Así que mejor le paramos por hoy — sin ser demasiado brusco retiró a Hex de las manos de V e inmediatamente el PicoDevimon respiró de forma habitual —. Eres libre, Dobby. ¡Vuela al infinito y más allá! — irónico que esa frase saliera de los labios del Buzz de Valentine, de todas formas Hex obedeció y huyó cobardemente lejos de su humano y su molesto compañero.

Ooww...-se desanimó un poco el peliverde viendo como el murciélago se alejaba pero ya le había hecho bastante bullying por el momento- bueno, hay algo que quiero hacer, luego te veo –se excusó con 69 y fingió normalidad mientras pasaba a su lado, esperando que no le diera mucha importancia a su retirada.

En el último momento fue que aprovechó a darle una nalgada y salió disparado a toda velocidad, la dignidad poco importaba ya, al menos le había devuelto lo de la otra vez con algo de atraso pero si no se desaparecía lo antes posible iba a terminar perdiendo de nuevo. Con su mejor cara de “Run, bitch! Run!” se dio a la fuga, seguido de Hero y Sunny como de costumbre quienes tuvieron que acelerar mucho para alcanzarlo.


[…]

El sitio al que Valentine quería ir era esa especie de tienda que en realidad no era tienda, es decir, no tenían por qué pagar ningún monto por usar la vestimenta que allí se encontraba. Tanto el humano como sus digimon se divirtieron bastante probándose distintas prendas pero principalmente combinaciones que hacían referencia a trajes de superhéroes, solo por eso es que habían ido allí en primer lugar. El siempre infantil Valentine estaba interesado en hacer trajes parecidos a los de los héroes de su mundo.

I Am vengeance, I Am the night –intentó decir en voz más grave, saliendo del vestidor con una larga capa negra y un sombrero en la cabeza. La verdad no había nada más parecido a la figura que intentaba imitar.

¿Quién se supone que eres? –preguntó Sunny, dudosa.

I’m Batman –respondió el peliverde.

¿Batmon? –igualmente interrogó Hero.

No...mejor olvídenlo, luego les contaré –los digimon se miraron entre ellos confundidos a lo que el humano caminaba un poco por el sitio. Al principio se sintió algo desconfiado de que alguien entrara y lo descubriera jugando con la ropa pero tras algunas horas se dio cuenta de que seguiría vacío por un largo tiempo, entrando en confianza completamente.

Terminó caminando inconscientemente al sector de damas, más precisamente al de bañadores, quedándose mirando los mismos por un tiempo.

Chicos, si quieren pueden ir a jugar un poco, lamento haber hecho que me sigan –les dijo a ambos digimon dándose la vuelta a ellos y estos abandonando su sitio y avanzando hacia él.

¿Tu que harás?

Me quedaré un momento más, nada nuevo.

En ese caso vamos a ver a Muchomon –propuso Hero contenta y Sunny sonrió ante la idea- aún no lo conocemos bien pero parece muy agradable.

Si ven a Dakota ¿Podrían decirle que me vea en la piscina dentro de una hora?

¡Claro! –afirmaron ambos a la vez.

Así ambos pequeños se desaparecieron y aunque Valentine se sintió extrañado de que lo abandonaran tan fácilmente, comprendió que se debía a que ellos también eran muy curiosos y tenían sus propios intereses.

Ahora estaba a solas, lo suficiente para probar una locura de la que probablemente se arrepentiría luego.


[…]

Tuvo mucha suerte de encontrar la piscina deshabitada aunque no le sorprendía demasiado, ya estaba atardeciendo así que probablemente todos pensaban más en comer que en perder su tiempo nadando. Se consiguió una musculosa demasiado grande para él, varios talles más grande de forma que le cubriera incluso las rodillas aunque la parte de los hombros le quedaba un poco floja, cayéndose a un lado de vez en cuando dejando su hombro al descubierto. Usaba un sombrero que hasta el momento tuvo la función de cubrirlo del sol pero ahora era un poco innecesario.

Estaba de pie en el nivel más bajo de la piscina y ya se había deshecho de la musculosa cuando escuchó el ruido de alguien llegar, tuvo suerte de que fuera el tatuado o todo eso hubiese sido en vano. Dependiendo de quién se tratara su reacción pudo ser peor o un poco más controlada aunque esos pensamientos ya de nada valían si se era 69 después de todo.

¿Qué tal me veo? –preguntó sin dejar que el otro dijera nada en lo absoluto apenas llegaba.

Valentine no tenía una pálida idea de trajes de baño, había tomado uno de los primeros que vio, bastante común, de celeste y azul, algo que realmente no fuera demasiado llamativo junto con una tela que se transparentaba bastante y llevaba amarrada a la cadera a modo de pareo.


Ya sé que tiene sus errores, dejenme ser .3.

(...)


Este post originalmente va antes de la última mini actualización. No es obligatorio leerlo, ya luego me pondré al día y espero poder hacer otro post.

Estoy usando un pc en el que no estoy acostubrado a escribir
así que la calidad puede ser algo mala, también lo hice a las apuradas porque se supone que lo subiría el Sábado pero por percances -y el dibujo que no terminé a tiempo y quería poner en este post- no pudo ser así. No es el mejor aporte, so, pueden saltarlo.

Agradecería que no haya intervenciones en la última escena de este post...digo, se supone que es algo medio furtivo eAe nadie tiene idea de lo que hacen o por donde andan estos mamertos -que vergonzoso tener que explicar esto cuando es algo demasiado obvio que uno no debe meterse donde no lo llaman-


D Devian Lilith Ahí tienes. Continue x'P
Digimaster Digimaster Por fin se hacen las pases con B xD

Creo que no mencioné a nadie más lo suficiente, lol, que triste.
 

Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
Registrado
4 Feb 2009
Mensajes
746
Calificación de reacciones
112
Puntos
250
Edad
24
Nervios dulces y Juegos fuertes.




Estaba amaneciendo en el barco, los rayos del sol entraban débilmente por la ventana abierta, la fresca brisa del exterior renovaba el aire del cuarto haciendo que un cuerpo se removiera levemente entre las sabanas por la frescura del momento. Poco a poco el chico del mohicano se removía inquieto en su cama hasta que despierta de golpe, algo pálido y con su corazón latiendo a gran velocidad, se sentía ansioso y a la vez muy preocupado. Miró a su alrededor para ver su cuarto provisional y notó a sus niños durmiendo a su lado, ya era hora de levantarse, por ende, quitándose las cálidas mantas de su cuerpo se dirige al baño a tomar una ducha, el agua caliente le agradó al sentirla recorrer algunas zonas frías de su cuerpo. Pasaron los minutos y el chico al fin se encontraba listo, con una sudadera gris que se pegaba a su menudo cuerpo, unos pants negros de licra ajustados que remarcaban sus piernas y trasero junto a unas zapatillas cómodas de color gris, realmente se sentía con mucha energía para ir a entrenar pero decide ir al restaurante más próximo para comer algo ligero, tomar una botella de agua y poder comenzar con la rutina de entrenamiento que había estado pensando desde que se enteró de que el lugar contaba con un gimnasio. Luego de haber comido algunas frutas y un vaso de leche se dirige hasta el gimnasio sin hacer ruido, dejaría a sus niños dormir mientras el entrenaría un poco.

Al llegar al lugar lo primero que hizo fueron unos minutos de calentamiento, estirar sus músculos y calentarlos era lo mejor para iniciar una buena ronda de ejercicios más fuertes. Luego de aquella calistenia se dispuso a golpear un saco de boxeo que colgaba cerca de una esquina, sus golpes eran suaves pero certeros, poco a poco aumentaba el ritmo, luego de una serie de golpes con sus manos se dispuso a entrenar sus piernas, dando patadas altas y medias al saco quien se movía de un lado a otro. Tras aquellos ejercicios se dispuso a realizar flexiones de brazos, algunas sentadillas y barra, por alguna razón se sentía menos cansado de lo que creía, quizás sea por el hecho de haber dormido en una cama tan cómoda pero aun así sentía una ligera molestia emocional rondándole. Pasaron unos minutos antes de que escuchara que alguien se acercaba.


-Hola K- saludó el chico mientras el moreno se giraba a verle.

-buenos días V, ¿Qué te trae por aquí?- preguntó el joven desconcertado -¿vienes a entrenar?- le volvió a cuestionar de forma curiosa mientras el chico frente a él suspiraba.

-¿no recuerdas nada de lo que pasó anoche?- le contestó mientras el chico intentaba hacer memoria.


Pov’s Kaleb:


-¿anoche?- solté mientras cerraba mis ojos y posaba mi mano dominante en mi barbilla –anoche… -y de pronto, todo se volvió claro para mí –es cierto, te pedí ayuda para mi entrenamiento matutino- dije mientras sonreía pero mi sonrisa se desvaneció al recordar otros eventos no muy alentadores para mí –dime que no hice el ridículo bailando con cuanto ser viviente encontré anoche, por favor- pedí asustado mientras el chico asentía, mi cara se puso roja a la par que deseaba morirme en el lugar.

-lamento decirlo pero la respuesta es un sí rotundo- respondió con una sonrisa ladina, tal parece que disfruto verme hacer el ridículo –pero bueno, vine para ayudarte, ¿Qué deseas con exactitud?- preguntó cambiando el tema, le agradezco el gesto ya que no me podía con la vergüenza que sentía.

-solo… quiero ver los puntos flojos que tengo, áreas descubiertas mientras entreno y tácticas- respondí tras haber sacudido mi cabeza para quitarme todo el bochorno de encima, en serio debo plantearme el hecho de no volver a tomar de esa forma –lo que se me ocurre es una pequeña pelea amistosa, ya sabes, nada del otro mundo –contesté con una sonrisa, pero ahora que caigo… quizás V no quiera hacer eso, puede ser muy peligroso.

-por mí no hay problema- contestó poniéndose a una distancia prudente mientras se colocaba en guardia, ahora noto que trae puesto un traje bastante cómodo para el momento, realmente se le veía bien.

-de acuerdo- contesté un poco inseguro, solo espero no meter la pata.


Comenzamos con unos golpes suaves, más que nada para calentar el cuerpo de V rápidamente, poco a poco aumentaba la velocidad, tal parece que el adoptará la pose defensiva para avistar algún hueco en mi ataque, realmente es muy amable. Luego de unos minutos así empiezo un poco más enserio, lanzando golpes encadenados, algunos puños y palmas que el esquivaba o bloqueaba al igual que patadas altas. Al menos ya vi unos cuantos problemas en mi forma de pelear, como que dejo demasiado expuesta mi zona atacante además de la elasticidad, uno que otro hueco en mi defensa. Tras intentar darle un golpe, el joven frente a mí, agarra mi brazo y, con una llave me manda a volar, por unos momentos me sentí volar en cámara lenta pero luego recupero la noción del tiempo y mi espalda choca contra la madera, por alguna razón me sentía en un deja vú, podría jurar que ya antes había usado esa táctica conmigo. Cuando siento que sueltan mi brazo me levanto rápido pero mi cuerpo empezó a moverse por su cuenta, quizás por la adrenalina del momento pero noté como lanzaba algunos golpes de palma extendida, hacía mucho tiempo que no lo hacía, principalmente por el hecho de terminar con mi mano muy adolorida pero también… por que la última vez que lo hice dejé unas marcas muy pronunciadas en la corteza de un árbol. El combate seguía pero esta vez más violento, la adrenalina me nublaba un poco el juicio, solo quería detenerme pero me sentía en una especie de automático por así decirlo. Pasaron unos segundos antes de que escucháramos a alguien venir corriendo a nuestra dirección, estaba por lanzar un golpe pero una mano apareció tratando de agarrar mi golpe, por mero acto reflejo retraigo el brazo, dando sin querer un codazo a alguien en el pecho, tras escuchar el “auch” de esa persona me percato de que era Dakota, por instinto me alejo de un salto me pongo en guardia.


-What the fuck is going on here?- preguntó el mientras V le miraba entre enojado y curioso.

-estábamos entrenando- contesté deshaciendo la pose que había adoptado hacia unos segundos –anoche le pedí a V que me ayudara un poco- agregué luego de ver como se sobaba el pecho –lo siento, me dejé llevar sin querer- dije de forma algo avergonzada.

-no te disculpes, era un enfrentamiento 1 a 1, si él se metió en medio no es tu culpa- contestó algo seco el de ojos amarillos mientras el otro le miraba feo.

-ya chicos, tranquilos- pedí mientras ambos me miraban –te agradezco la ayuda V, logré percatarme de varios errores que tengo y, ¿alguna sugerencia o algo que notaras?- pregunté mientras el chico asentía.

-te lanzas mucho sin medir el riesgo, usas mucho tu velocidad y algunos movimientos son torpes- acotó mientras yo asentía, estaba por buen camino si el de cabello blanco lo había notado igual.

-también me falta mucha elasticidad, deberé entrenar eso también, si quieres puedes ayudarme más adelante con algunos ejercicios, tengo entendido que se trabaja mejor de dos personas en cuanto a flexibilidad se trata- le ofrecí mientras el chico se lo pensaba.

-lo pensaré- respondió moviendo su hombro, tratando de destensar su cuello.

-tú también estas invitado si quieres Dakota- le invité mientras el asentía –por qué no vamos a desayunar, yo iré a bañarme primero, estoy empapado de sudor- sonreí torpemente mientras tomaba la botella casi vacía de agua –nos vemos en el comedor, por cierto, eres rápido Dakota, por un momento me dio la impresión de que… no nada, olvídalo, en fin, nos vemos- me despedí mientras desaparecía de la estancia.


Luego de haber dejado a los chicos en el gimnasio me dirigí a mi cuarto a tomar una ducha, mis niños al fin habían despertado y se fueron a bañar conmigo. Luego de haberme aseado fui al comedor del lugar, donde me encontré con los demás para empezar a desayunar. Tras unos minutos de calma pude presenciar como dejaban callada a Anette, realmente me da pena el como la están tratando, digo; si, puede ser fastidiosa y hasta desesperante en algunos casos pero si quitan ese lado tan… “tiránico” de ser puede que encontremos a una chica amable… o eso quiero pensar. Tras aquella escena, el digimon gigante nos da el aviso de que entrenara a nuestros digimon, en verdad quise unirme pero luego de una negativa, junto a un regaño de la bruja en turno, me quedé con las ganas, en verdad es injusto y no me molestaría quedar con los huesos quebrados si puedo proteger a mis niños y familia. Luego de desayunar fuimos a ver el entrenamiento.

Luego de haber visto algunas cosas con las cuales ayudar a mis niños nos dieron unas horas libres, las cuales aprovecho para acercarme a Clair con cautela sin que nadie me viese. Luego de coordinar algunas palabras fuimos por Ranamon y esta, gustosa, nos llevó a una cocina que ella misma había pedido hace algunas horas, mientras íbamos les pedí a mis niños que hicieran guardia para que nadie se acercara, si veían que alguien quería andar de chismoso tenían permitido hacerle una jugarreta, ya sea imitando la voz de alguien para que se alejaran o hacerle una trampa con la tela eléctrica de Malak. Tras aquella orden ambos se marcharon y, cuando entramos nos dispusimos a comenzar.



-¡comencemos!- exclamó Ranamon de forma alegre mientras yo asentía al igual que Clair y Luna -¿uh?, Kalibi, ¿Dónde están Anubis y Malak?- preguntó curiosa mientras yo sonreía un poco divertido.

-ellos… digamos que están en una misión de mediano riesgo- respondí mientras las chicas se miraban confusas, yo simplemente sonreí un poco antes de aclarar la garganta –es mejor que empecemos, estoy ansioso por aprender- dije con una sonrisa mientras Clair tomaba un par de utensilios.

-¿Qué clase de pastel quieres aprender a preparar K?- preguntó la chica mientras Luna hacia lo mismo que ella.

-solo dime Kaleb, no tengo inconvenientes con ello- le comenté casual mientras la chica asentía con una sonrisa, realmente es muy tierna –y… quisiera preparar una tarta de mocaccino amargo- respondí a su duda mientras ella pensaba.

-no será difícil pero tardaremos un poco, primero debemos preparar el bizcocho- hablo la chica mientras sacaba algunos ingredientes, a la par que yo le ayudaba junto a Ranamon –primero será romper los huevos- dijo a la par que rompía uno con sumo cuidado.

-déjame intentarlo- pedí mientras tomaba un huevo y lo golpeaba demasiado fuerte contra la mesa, desparramando su contenido junto al cascaron –lo-lo siento, soy demasiado bruto- comenté con un sonrojo y algo de pesar, cocinar es más difícil que un entrenamiento.

-no hay problema corazón, aquí tenemos muchos huevos, podemos darnos el pequeño lujo de fallar un poco- comentó la princesa de Atlantis mientras yo asentía con una sonrisa tímida –en verdad ese delantal rosado se te ve hermoso, realmente eres muy lindo Kalibi- soltó la chica mientras me abrazaba, yo solo me sonrojé ante este hecho, los delantales de la cocina eran, en su mayoría, femeninos y, a falta de uno, debí usar este con vuelos que me hacen sentir… avergonzado.

-vamos, inténtalo de nuevo, pero más suave, así- me enseñaba la chica mientras rompía otro huevo con delicadeza, realmente es impresionante su calma.

-vale, creo que ya entendí- respondí mientras tomaba el huevo y le daba dos toques en la mesa, rompiendo el cascaron y, rápidamente, dejo el contenido en el bol con ya tres huevos.

-bien hecho, ahora solo faltan 5 huevo más- habló de forma calmada mientras Luna tomaba otro y lo habría sin problemas con sus orejas.

-si- respondí tomando otro y repitiendo la acción.

-por mientras yo precalentaré el horno- dijo Ranamon mientras se dirigía a la maquina digital.

-caliéntalo a 200 grados por favor- habló la experta en la cocina mientras la chica asentía fervientemente –ya está, ahora debemos agregar una taza de azúcar y revolver, ven Kaleb, revuelve la mezcla hasta que quede una especie de sustancia espesa- me invitó la chica luego de agregar el azúcar que le había dado la pequeña digimon marrón.

-¿Estás segura?- pregunté muy inseguro de mí mismo, no quiero cagarla tan pronto.

-claro, es para que aprendas y la mejor forma de aprender es haciéndolo, vamos- comentó con una sonrisa mientas me pasaba un batidor manual junto al bol.

-solo debes batirla pero no botes toda la mezcla- habló la digimon mientras yo asentía.


Empecé a batir los huevos junto al azúcar, me costaba un poco mover el batidor por eso aplicaba un poco de fuerza, en más de una ocasión casi boto al suelo por revolver demasiado rápido pero Clair y Ranamon me animaron diciendo que era normal al ser mi primera vez en la cocina, digo, se cocinar pescado en una fogata y destriparlo pero la repostería es más difícil de lo que creía.

Luego de haber mesclado los huevos con el azúcar, obteniendo la dichosa sustancia espesa, la menor del grupo le agregaba harina y cacao amargo con un cernidor junto a Luna, ambas echaban aquellos polvillos mientras yo lo revolvía con cuidado de no dejar grumos como me estaba explicando en este momento, Ranamon miraba maravillada el proceso, parece que realmente le gusta la cocina, intenté “pasarle el muerto” pero Luna me lo impidió diciendo que la clase era para mí y que me concentrara y, de paso, me dio un pequeño golpe con una cuchara de palo en la cabeza, simplemente pedí disculpas mientras seguía removiendo la sustancia café clara.

Luego de agregar unas cucharaditas de polvo de hornear, y remover nuevamente, echamos la mescla en dos moldes, que estaban enmantequillados y enharinados con anterioridad por Ranamon, y las metimos al horno para que se empezaran a cocinar.


-listo- dije con una sonrisa satisfecha mientras las chicas sonreían un poco -¿pasa algo?- pregunté confundido mientras luna negaba con la cabeza.

-los bizcochos estarán en 25 minutos, ahora debemos preparar el relleno, el betún y la decoración- contestó con un aire de grandeza mientras Clair asentía a lo que ella había dicho, lo repito, la repostería es más difícil de lo que esperaba.

-de-de acuerdo- contesté más nervioso que nunca, esto será complicado.


Mientras los bizcochos se cocinaban en el horno, las chicas y yo nos dispusimos a realizar el relleno, en esta oportunidad Clair estaba diluyendo el café junto a una crema de leche y lo batía un poco para dejarlo en el refrigerador para más tarde. Luego de unos minutos en los cuales el batido de Clair se enfriaba, dispusimos en un bol limpio una especie de polvillo blancos que luego me dijeron que era Tremor Tártaro y servía para hacer más firme la mescla. Agregamos queso crema, azúcar y la crema de leche con café y de nuevo a batir, esta vez fui un poco más bruto por que el queso crema no quería cooperar, estaba muy duro. Luego de casi botar el relleno por la fuerza casi desmedida que apliqué, lo dejamos enfriar en una conservadora y, como faltaban 10 minutos para que los bizcochos estuviesen listo empezamos a hablar de todo un poco, así estuvimos hasta que Clair hace la pregunta que yo quería evitar.


-a propósito Kaleb, ¿Por qué quisiste hacer esta tarta?, digo, pudiste haber pedido cualquiera pero escogiste una no tan dulce- preguntó la chica mientras yo suspiraba, no quiero responder pero como ellas han sido tan amables en ayudarme creo que lo justo es ser sincero.

-pues… la verdad es porque…- mierda, estoy muy nervioso, respira Kaleb, ¡Respira! –bueno… sucede que quiero disculparme con Lars… me he comportado muy mal con él y pensé que haciendo esto podría ofrecérselo como una ofrenda de paz- comenté sonrojado mientras Ranamon achicaba los ojos con una sonrisa pícara.

-¿no será que… a ti te guste Lars?- preguntó mientras yo me ponía de mil colores, a pesar de que él ya me rechazo no puedo evitar sentirme así cuando alguien me lo menciona.

-ya veo… en verdad es muy tierno de tu parte- respondió la chica mientras yo suspiraba, creo que es mejor decir toda la verdad.

-la verdad es que si, el me gusta mucho, pero ya me rechazó en Atlantis, sé que no tengo ninguna oportunidad, incluso pensé que a él le gustabas tu Clair o S, pero eso ya no importa, solo… no quiero estar en malos términos con él, en verdad quiero hacer amigos y no aislarme tanto como lo solía hacer, ya no me gusta la soledad- respondí con sinceridad mientras Ranamon me abrazaba.

-aw Kalibi, ya no estás solo, nos tienes a nosotras, es una lástima que no haya funcionado lo tuyo, realmente habrían hecho una linda pareja- comentaba la chica acuática mientras la bajaba un poco para que sus pies tocaran la tierra.

-creo que habría sido raro- contestamos Luna y yo al mismo tiempo, simplemente nos miramos y nos echamos a reír por haber coincidido en aquel instante, contagiando a las chicas quienes nos siguieron en el acto.


Luego de aquella pequeña pausa nos dispusimos a continuar, sacamos los moldes del horno y si, cuando los deje en el mesón me quemé un poco la mano, no dije nada para no preocupar a las chicas pero Clair notó el acto reflejo de mi rostro al quemarme y me llevó a enjuagarme las manos con agua fría, la chica notó mis manos vendadas y, quitando la seda de Malak ve mis heridas manos, como había estado entrenando en la mañana con Valentine algunas heridas se habían abierto pero no sangraban ya que la tela de mi niño había evitado que me desangrara.


-realmente te esfuerzas mucho Kaleb- comentó la chica sacando un botiquín de primeros auxilios que estaba al lado del extintor en la cocina.

-para nada, realmente me gustaría que Justismon me entrenara correctamente, esto es solo prueba de que me falta por aprender- respondí con honestidad mientras la chica hacía la curación en mis manos, su tacto es muy suave pero a la vez firme, realmente sería la chica ideal para cualquiera.

-intenta no sobre exigirte tanto para que sanen más rápido, puedes atrofiar los músculos si no eres cuidadoso- habló la chica mientras aplicaba un poco de alcohol en las heridas, desinfectándolas mientras yo aguantaba el escozor que provocaba aquel liquido transparente.

-no te preocupes, estaré entrenando mi flexibilidad un tiempo, debo soltarme más si quiero dar una buena batalla- comenté con una sonrisa amable, realmente es agradable hablar con Clair, casi igual que hablar con Rosemary.

-de acuerdo, solo aplícate un poco de crema humectante para que la piel cicatrice mejor y no quede con muchas cicatrices- me recomendó mientras yo asentía.


Tras haber vendado mis manos nos dispusimos a seguir con el pastel. Ahora que los biscochos estaban a una temperatura más ambiente los desmontamos y los partimos en tres cada uno por lo ancho, quedando cuatro anillos en cada pastel ya que no usaríamos el que quedaba como tapa pero no las botamos, las dejamos de lado para más adelante. Luego empezamos a preparar el almíbar, en una olla dispusimos azúcar, agua y un pequeño chorrito de licor puro, son increíble las cosas que puedes encontrar en una cocina bien surtida. Empecé a revolver los ingredientes mientras la temperatura seguía subiendo y, cuando al fin se mezcló todo la dejamos a fuego bajo para que empezara a espesar un poco. Tras unos minutos el almíbar estaba hecho y nos dispusimos a, con una brocha, “pintar” el bizcocho con el líquido recién obtenido. Luna y Clair pintaban una mientras Ranamon y yo hacíamos la otra. Unos minutos después nos dispusimos a rellenarla, esta vez me tocó hacer equipo con Luna mientras Ranamon lo hacía con Clair, la digimon Beige sabía perfectamente cómo hacerlo, de vez en cuando me daba un pequeño golpe en la cabeza cuando no lo hacía bien pero luego me daba un pequeño toque a la par que reíamos, en verdad esto es muy agradable. Luego de haber embetunado la torta con aquella mescla empezamos a decorar, en esta oportunidad usamos los discos que habíamos separado para crear grana, según las chicas, la grana solo era bizcocho molido y se usaba para saber qué color y de que era el batido del pastel. En esta oportunidad Ranamon quedo con Luna para hacer la decoración mientras Clair me ayudaba con la nuestra, yo soy muy vetado para este tipo de cosas artísticas pero gracias a las palabras de la chica a mi lado pude hacer un trabajo medianamente decente.

Los pasteles habían quedado listos, realmente se veían geniales, me sentía muy realizado pero ahora venía la parte más importante, el sabor, espero no haberla cagado en grande.


-vamos a ver- comentó Ranamon cortando algunos trozos y sirviéndolo en algunos platos, también fue la primera en probarlo –este sabor…- dijo mientras abría los ojos un poco, ojala no esté malo.

-mmm…- probó Clair mientras degustaba la tarta –es curioso… el sabor no es extremadamente empalagoso pero tampoco es sumamente amargo, además de que la textura es sumamente blanda, casi puedo asegurar que se derrite en la boca- comentó la chica dando otro bocado.

-por alguna razón…- solté luego de haber probado un poco –me hace sentir calido y a la vez feliz- agregé luego de darle otro bocado.

-dicen que cuando alguien prepara un pastel son sus sentimientos los que se plasman en el sabor, realmente está muy bueno- dijo Ranamon tras comer la mitad de su trozo.

-aún tenemos otro… ¿Qué harás con el Kaleb?- preguntó Luna mientras terminaba su trozo de pastel.

-solo sacaré un pedazo y luego se los daré a probar a todos, no creo ser capaz de comérmelo yo solo y… quiero compartirlo con los demás- solté un poco sonrojado ya que estaba feliz de haber podido preparar algo como esto.

-ya veo, pero el pedazo que sacaras… ¿es para Lars verdad?- preguntó la princesa de Atlantis a la par que asentía con una pequeña sonrisa.

-así es…- respondí con una sonrisa mientras sentía que alguien arañaba la puerta, yo me acerqué a abrirla y allí veo a mis niños quienes estaban sonriendo, tal parece que les fue bien con mi encargo, ahora debía pedirles otro favor –mis niños, necesito que hagan otra cosa por mí, verán, quiero hablar con Lars en privado y necesito que lo vayan a buscar, ¿pueden hacerlo?- pregunté mientras los miraba, no podía obligarlos a realizar algo que no querían.

-Claro Kaleb, no hay problema- respondió Malak muy alegre mientras Anubis solo suspiraba, tal parece que esta algo reacio pero al final simplemente asintió -¿Qué deseas que le diga?- preguntó mi niño mientras yo pensaba.

-ya se- respondí mientras Malak me miraba atento –hola 31, soy Kaleb, ¿puedes venir a la cocina principal por favor? deseo hablar contigo algo en privado, si deseas venir Malak y Anubis te traerán, de lo contrario no hay problemas, lamento las molestias y que tengas buena tarde- hable mientras Malak lo memorizaba.

-¿Estás seguro?- preguntó Anubis mientras yo asentía.

-qué mensaje más raro- comentó Luna mientras Malak carraspeaba un poco y repetía el mensaje usando mi tono de voz -¡wow!- exclamo la digimon beige al igual que Ranamon y Clair.

-Como verán Malak aprendió a imitar las voces de cada uno de nosotros, algunas les cuesta más que otras pero lo hace de manera muy convincente- respondí mientras mi niño se sonrojaba, realmente es adorable.

-Ya veo… ¿puedo mandar un mensaje también?- preguntó la chica mientras yo la miraba un poco extrañado, pero simplemente asentí mientras la chica se acercaba al oído de Malak y le susurraba un par de cosas –solo eso, ¿está bien?- preguntó con una pequeña sonrisa.

-sí, esta todo memorizado, volvemos pronto- hablo mi niño montándose en el lomo de Anubis mientras ambos salían de la estancia en busca del moreno albino.

-bien, será mejor ordenar todo esto- habló Ranamon estirándose mientras todos nos poníamos manos a la obra.


Mientras tanto, los digimon de Kaleb buscaban a 31 por todo el barco, le preguntaron a algunos Orcamon quienes, amablemente, le indicaban el camino, luego de haber recorrido casi todo el barco, lo encuentran cerca de la piscina hablando con los demás integrantes del grupo. Caminaron un poco hasta llegar con ellos, Malak estaba muy tranquilo sobre el lomo de Anubis pero este aún seguía sin fiarse por completo de lo que había pedido su amigo, solo por esta vez se la dejaría pasar pero realmente estaba preocupado por la salud mental de Kaleb, ya había presenciado dos ataques de ira con anterioridad y sabe mejor que nadie lo frágil que se vuelve luego de uno, solo esperaba que las cosas salieran bien. En cuanto llegaron el digimon insecto llamó la atención del mayor mientras este se giraba a verlos.


-tengo un par de mensajes para usted, ¿desea oírlos?- preguntó el pequeño mientras Lars parpadeaba un poco, luego de unos segundos este accede, Malak simplemente carraspeo y habló usando el tono de voz de Kaleb -hola 31, soy Kaleb, ¿puedes venir a la cocina principal por favor? deseo hablar contigo algo en privado, si deseas venir Malak y Anubis te traerán, de lo contrario no hay problema, lamento las molestias y que tengas buena tarde, fin de mensaje- comentó el pequeño como si fuese una grabadora, luego de eso volvió a carraspear ante la impresión del moreno y dijo, usando el tono de Clair, el siguiente mensaje –hola 31, soy Clair, solo quería decir que Kaleb se esforzó mucho para esto, espero que te guste, fin de mensaje- termino mientras suspiraba, usar las voces de otros era divertido pero le costaban las voces femeninas como las de Clair o las de Jasper, debía practicar más.

-¿Qué decides?, ¿vienes o te quedas?- preguntó Anubis mientras Malak se acomodaba en el lomo de su hermano y cerraba sus ojos, estaba cansado y el sol se sentía muy bien.

-well… I haven’t anything better to do, i follow you- soltó a la par que se paraba y se despedía de los muchachos mientras seguía a ambos digimon.


Mientras tanto, en la cocina, las chicas junto a Kaleb ya habían terminado de ordenar todo mientras los pasteles esperaban en el refrigerador para que no les pasara nada malo. Luego de unos minutos las chicas decidieron irse para darle algo de privacidad al único chico de allí, claro que esto el chico lo agradeció pero hubo un pequeño problema cuando las chicas se fueron.


-mierda, no puedo sacarme el delantal- comenté mientras trataba de quitar el nudo pero estaba demasiado ajustado, estaba tan ocupado tratando de sacármelo que no sentí el ruido de la puerta, solo cuando escuché el carraspeo de Anubis fue que caí en cuenta de que no estaba solo, odio mi mala suerte –em… hola… veo que si viniste- comenté mientras me giraba para ver al moreno, realmente debo verme ridículo con esta cosa encima –chicos… ¿pueden dejarnos solos por favor?, no tardaremos mucho- pedí mientras me tragaba la vergüenza, debía ser valiente, mis niños accedieron y cuando al fin quedamos solos simplemente le pedí que se sentara, cosa que hizo y, una vez sentado frente a mí, saco el pedazo de pastel que había guardado y lo ponía frente a él junto a una cucharita –primero que todo quería disculparme contigo, me he comportado como un idiota estos últimos días, la verdad es que, cuando llegue al digimundo, no sentía nada, me sentía vacío por dentro, cuando llegamos a Never Ever Land fue Anubis quien me ayudo a sentir nuevamente pero aun habían emociones que no comprendía… Cuando descubrí que me había enamorado de ti mis emociones fueron más fuerte de lo que pensaba, antes ya había sentido celos e impotencia sin darme cuenta, por eso me aislaba, pero cuando ya fui consciente de lo que me sucedía mis emociones eran aún más fuertes, por eso me comportaba de forma tan irregular- contaba mientras apretaba la tela del delantal, estaba muy nervioso pero debía sacarlo todo de una buena vez –realmente me sentía perdido, no sabía que hacer o a quien acudir, cada vez que te veo me siento muy ansioso, ya sé que me rechazaste y todo pero aun así es como me siento, debo aprender a controlar mis emociones para no enloquecer, más que nada por eso entrenaba como loco y me desaparecía, para no causar problemas- contaba mientras sentía que me faltaba un poco el aire, luego de tragar un poco de saliva continúe con mi discurso -Por eso, hice este pastel como una muestra de paz, no quiero estar en malos términos contigo, con nadie en general, solo quiero tener amigos y sentirme normal aunque sea una vez sin la necesidad de beber litros de alcohol, por eso… te pido disculpas por todos los problemas que te cause y también… quiero decir que seré feliz si tú lo eres, ya que no puedo hacer nada para que me correspondas al menos me haría feliz saber que puedo ser tu amigo- comenté con una sonrisa tímida y con el semblante algo decaído, ya lo había dicho todo, en verdad me sentía más liberado –si deseas decir algo puedes hacerlo, si deseas burlarte o mandarme al diablo lo entenderé, te escucho- finalicé mientras me sentaba frente a él y le miraba con una sonrisa triste pero serena, ya estaba más tranquilo conmigo mismo y en verdad lo necesitaba.


__________________________________________________________________________________________________________________________________________

En fin, esto sería todo lo que logré crear, solo es hasta la hora de almuerzo [donde habrá pastel de postre], otro dia pongo lo que pasó en el almuerzo, el teatro y el casino, espero tengan buen dia y cuidense, byeee ^^

Judas Judas la pelea del siglo, más interesante que una batalla de metapods con fortaleza :V
ArisuDokuro ArisuDokuro secuestro y cocina con lisiada-chan [imposible no querer protegerla] y menciones casi al final del niggayasha [?]
D Devian Lilith Mención de Dakota por alli y Rose ni apareció, se merecía un descanzo la pobre.
Digimaster Digimaster La proxima será anette... solo espero que Kaleb tenga su seguro de vida al dia >-<U
Nick Whitefang Nick Whitefang proximamente alguna escena con S o con N, aun por coordinar [?]

Que tengan buen dia todos, nos vemos ^^
 

Hero of Charity
Registrado
19 Jun 2006
Mensajes
692
Calificación de reacciones
823
Puntos
450
Edad
27



Admito que mi ego de hombre está herido — confesó 69 a 31 —. ¡Voy a pedir la revancha y está vez ganaremos! — su mejor amigo lo acompañó brindando por el porvenir. Ambos dieron profundos sorbos a sus bebidas.

Estaremos atrapados a bordo por cinco días como mínimo, necesitaremos algo para pasar el rato. Cuenta conmigo.

¡Perfecto! Solamente me queda poner a Benjamín en forma. Quizá deberíamos ejercitarnos los tres antes de un segundo juego — Lars asintió en concordia.

En eso, entraron al salón los juguetones Hero y Sunny, siendo el primero el único que se acercó a la conversación de los dos machos alfa de la nave esencialmente porque era el que mejor se llevaba con el pelinegro.

Dakota~ — la voz juguetona fue inmediatamente reconocida. El de los pircings se volteó con la mirada abajo para atender al recién llegado Kotemon, quién nada más tuvo su atención escupió a lo que venía —. Valentine quiere verte en una hora en la piscina. Adiosito~ — nada más lo dijo se esfumó con el viento para ir tras Muchomon.

Ciertamente V no le instruyó ninguna clase de discreción con respecto al recado, y por ello sobra decir que Hero lo soltó como la cosa más casual del mundo, tan casual que hasta el nigga pudo escucharla perfectamente. Para seguir con el teatrito, D tenía que hacerse el tonto.

Me pregunto qué querrá…

Ay sí tú. «Me pregunto qué querrá» — en lenguaje clave y de la forma más educada posible, Lars le dijo que dejará de hacerse el estúpido, sólo se estaba avergonzando a sí mismo. El pelinegro lo miró con los ojos bien abiertos.

¿Tú… lo sabías? — le sorprendió, pues según él había sido lo más discreto posible con el asunto.

¡Pff! Es tan obvio que es increíble que nadie más se haya enterado — bien, eso hacía añicos la idea de privacidad de Dakota —. Aunque en realidad es entendible. Obviando a todos los digimon, el resto somos unos mamones egocentristas que de vez en cuando nos atrevemos a examinar aquello que está a más de tres metros de nuestras narices — y si bien nadie se lo pidió, Lars sentía la obligación moral de hacer todo un listado para probar su punto, empezando por las damas —: Rosemary solamente ve aquello que le molesta y cuando no se está esforzando para que todos a su alrededor lo noten simplemente se encierra en ella hasta que algo nuevamente se le cruce enfrente y la moleste. Jasparina es un caso triste pues pareciera que únicamente quiere ver lo mismo que Rosemary y por voluntad propia. Luego está Annette que se siente el centro del universo, el suyo y el de los demás; te llama pervertido pero siendo francos sería la última en darse cuenta si te pones las bragas de alguna en la cabeza y caminas con ellas como si fuese un antifaz. La siguiente es Sonya que se dedica a atormentar almas en desgracia por mera diversión, uno esperaría que ella ya hubiese soltado la sopa con Hex, sin embargo una perturbación en la fuerza la mantiene alejada de tus asuntos. Por último, Claire se está tomando un descanso de preocuparse por los demás y gracias a Ranamon los demás se están tomando un descanso de preocuparse por ella.

Dakota escuchó cada palabra con perfecta atención y espeluznante sorpresa. Últimamente la inteligencia de su compañero comenzaba a aflorar cada vez más y más, posiblemente como efecto colateral de estar al aire libre y tener que hacer frente a los horrores de la supervivencia en un mundo extremo.

Dude, seriously, you are scaring me.

No seas chillón y déjame terminar — le advirtió el primate albino —. Benjamín se la vive analizando sus relaciones interpersonales como para preocuparse por las de otros; Kaleb se encierra en una constante introspección con serios desajustes a la realidad y Nathan, bueno, él a lo mejor ya lo sabe y no ha dicho nada por respeto. Lo que nos deja a ti, a mí y a tu vertedero de semen, todos cómplices de este oscuro secreto.

Ok, I get it. Now stahp, plz — al negro de se le dibujo una divertida sonrisa de tiburón por ver a su negro en aprietos. Desde su punto de vista no había necesidad para que el par de calenturientos se pusieran tan paranoicos… luego recordó el escándalo que harían las histéricas y lo comprendió todo. Por otro lado, Dakota seguía analizando alguna parte de su discurso —. ¿Vertedero de Semen no es un poco cruel? — ah, era por eso.

¿Es tu novio?

No.

¿Pero te lo estás comiendo?

Yo diría que él me come más de lo que yo a él, pero sí.

Vertedero de semen entonces — concluyó el otro quitado de la pena, con los hombros levantados y las manos estiradas a los lados. Ni como refutarle el argumento.

No quedó nada por agregar al asunto, siguieron perdiendo el tiempo con trivialidades hasta que la dichosa hora llegó. Dakota le pidió al nigga que le echara aguas si alguien se atrevía a seguirlo a la piscina y el negro le dijo que haría lo que tuviera a su alcance, aunque sin comprometer a evitar que los atraparan con las manos en la masa. Igual, eso era mejor que nada.

Dakota caminó por los pasillos vacíos del yate hasta salir a la superficie. El área de su interés no estaba muy lejos, pero mientras llegaba hasta ese punto se dedicó a silbar para anunciar su llegada.

Valentine lo recibió como jamás se lo hubiese imaginado: servido en bandeja de plata usando nada más que un modesto bikini azul claro.

¿Qué tal me veo?

Tras esa pregunta perdió la cordura.

La mandíbula casi se le cae hasta al suelo de lo bien abierta que terminó, sus ojos eran dos platos gigantes perfectamente extendidos y sus pantalones, oh, sus pantalones, esos shorts playeros que le llegaban a la rodilla no podían disimular en lo más mínimo el grueso mástil que firmemente apuntaba en dirección de Valentine. La piel lentamente se fue colorando de rojo, nada que ver con los rayos del sol menguante, y hasta un hilo de sangre se le asomó por la fosa izquierda de la nariz.

Sin embargo, la respuesta verbal tardó demasiado en llegar.

Sus primeras vocalizaciones fueron balbuceos sin sentido en los que no perdió demasiado tiempo, pues comprendió que su cerebro dejó de funcionar correctamente. Se deshizo de la camisa playera, el bra negro y sus sandalias para emprender carrera hacia 99, afortunadamente con el suficiente cuidado como para no salpicar por todos lados, de hecho no introdujo ni un solo pie en el agua hasta no hallarse en el área de baja profundidad dónde lo estaban esperando.

Sin decir nada tomó al peliverde entre sus brazos, abrazándolo por la cintura mientras le devoraba los labios con pasión. Valentine se dejó embriagar por la intensidad de los besos de Dakota y rodeo el cuello de éste con sus dos brazos. Sin embargo, había algo diferente en esta ocasión, algo que el de ojos caramelo no podía figurar del todo.

Los besos, el abrazo, la fuerza y la pasión que desprendía el pelinegro en su aroma y tacto estaban fuera de la escala en comparación a sus encuentros previos. La forma en que Dakota lo estaba besando era como si estuviese más preocupado por complacerlo que en satisfacer sus propias necesidades. Esto fue puesto en manifiesto cuando V, a causa de la falta de aire, se vio obligado a romper el abrazo. No obstante, Dakota no se detuvo en lo absoluto, continuó deleitándose con la piel clara besándola y degustándola como un dulce maniático.

El cuello fue su siguiente punto de ataque, saboreándole de la base hasta el final con pequeños y suaves besos, así como mordidas deliciosas, cuyas leves marcas eran borradas por la presta lengua del tatuado. Las manos juguetonas no podían estarse quietas, iban de los muslos a la cintura, le hacían cosquillas en la espalda recorriendo su espina dorsal, para después sujetarlo con fuerza por debajo de los hombros y acariciándole los omoplatos, reduciendo al mínimo la distancia. Su siguiente punto de ataque fueron los hombros y la base del cuello, repartiendo la misma clase de afectos por todo el espacio que había entre los tirantes del bikini y por encima de los holanes azules. En vez de descubrirle el pecho retirando el traje de baño, los dedos traviesos de 69 se filtraron por debajo de éste, comenzando masajear y juguetear con las tetillas rosadas que eventualmente fueron humedecidas por su lengua sin que bikini dejara de estar adherido a los hombros de 99. Los gemidos del peli verde empezaron a desfilar con parsimonia para el deleite del moreno, al mismo tiempo que el rostro se encendía de un intenso rojo y su erección empezaba a asomarse por encima de la prenda femenina que llevaba puesta. Dakota se estaba luciendo como un amante versado, acosándolo con la mirada mientras le succionaba los pezones y estrujaba sus glúteos con ambas manos. La cosa no se detuvo ahí y el de alas tatuadas osadamente se hincó en la piscina, no importándole empaparse del torso hacía abajo, la razón fue que en esa posición le era más cómodo poder besar el vientre desnudo de su pareja al mismo tiempo que sus manos acariciaban la espalda bajo. Embelesado por tan tiernos detalles, Valentine llevó sus dedos a la nuca del pelinegro, revolviendo sus hebras con suavidad, disfrutando como los experimentados labios de 69 consentían las cuatro esquinas de su vientre, para terminar por lamerle justo en el ombligo, robándole varios suspiros. Terminadas sus atenciones, el tatuado descanso brevemente, reposando su mejilla izquierda sobre el vientre de 99 en un silencio sereno y abrazado a sus piernas.

Cuando Dakota se puso de pie se aseguró de hacerlo teniendo las manos de Valentine entrelazadas a las suyas, ambos pares sujetándose en medio de los dos cuerpos. Su mirada era tan abrumadoramente intensa que el felino se sonrojo por instinto, desviando la mirada rápidamente sólo para que al segundo siguiente Dakota le obligara a confrontarlo tomándolo por la barbilla.

— No tengo palabras para expresar lo hermoso que te ves — le confesaron directo a la cara, sin tener oportunidad de reaccionar pues los escasos centímetros entre ambos fueron reducidos a nada cuando Dakota volvió a besarle los labios tan dulcemente que varios escalofríos recorrieron la espalda de V —. Just look at you… — con una mano entrelazada a la suya y sujetándole por arriba, el chico con ropa femenina fue seducido para que desfilara un par de vueltas con el fin que D pudiera apreciar mejor todo su conjunto y semi-desnudez —. You’re gorgeaous — recitó en medio de una semi-vuelta para después abrazarlo desde atrás por la cintura, mordisqueando suavemente la oreja derecha del peli verde —, you’re handsome — sin dejarlo escapar, condujo la palma derecha de Valentine hasta sus labios y comenzó a trazar un camino de besos desde el dorso de ésta, pasando por todo el brazo, cruzando por la parte superior de la espalda y siguiendo por el brazo izquierdo hasta llegar al dorso de su otra mano —. You’re wonderful — susurró en su oído izquierdo antes de mordisquearle el lóbulo de la oreja. Valentine estaba extasiado.

— Gracias — fue lo primero que tenía que decir, con algo de timidez, tomando las manos de Dakota y haciendo que lo abrazara por detrás, mantuvo una de sus manos sobre las de él que se sellaban alrededor de su cintura, usando la otra ahora para tomarle con cuidado el mentón que pasaba por sobre su hombro y darle un beso corto sobre los labios- así que en verdad te gustan esta clase de cosas — río apenas con simpatía, no es como si se estuviese burlando en lo más mínimo, no podía hacerlo por la forma en que Dakota le hizo el gusto apenas lo vio.

Se permitió disfrutar de las caricias del tatuado un poco más hasta que el mismo puso fin a eso, obligándolo a seguirlo cuando se retiró el sombrero y se lo puso a modo de bloquearle la visión, eso solo para tomar distancia de él, escapando a la piscina esta vez tomando un poco más de profundidad. No significaba un problema si ambos sabían nadar.

— ¿Vienes? — preguntó manteniendo la sonrisa.

Así como Valentine se aventuraba al agua clara, Dakota le siguió de cerca, hasta que ambos sumergieron casi por completo sus cuerpos. Para lidiar por completo el cambio de temperatura D ungió su rostro en el agua por un momento tras lo cual se quitó el agua de los ojos y peinó su húmedo cabello hacía atrás. Él y V compartieron sonrisas cómplices mientras nadaban hasta que el moreno se le aproximó.

— Ven aquí — 69 demandó sensualmente, pegando su cuarto hacia el otro, sujetándolo de la cintura con deseo para dar paso a una nueva batalla de lenguas con 99 abrazándolo por el cuello. Besuquearse mientras nadaban era una experiencia maravillosa para ambos. Cuando pararon Dakota se tomó unos minutos para perderse en el par de ojos caramelo —. You’re so naughty for wanting to do this kind of things in an open place like this, don’t you? — Valentine replicó con una sonrisa felina antes de decidirse por mordisquearle el labio inferior a su compañero de travesuras, pasando sus manos una y otra vez por encima de sus pectorales en una especie de masaje erótico. Dakota gimió complacido sin dejar de abrazarlo en ningún momento —. Debo gustarte demasiado para que tengas esta clase de detalles tan lindos conmigo — comentó tomando una de las manos del peli verde y besándola varias veces, en espera de su respuesta.

— ¿Eso tiene algo de malo? — le respondió con otra pregunta fijando sus enormes orbes miel en los oscuros de Dakota, rodeándole el cuello con los brazos, hablándole muy de cerca a solo centímetros de él rostro ajeno —. ¿Prefieres que siga poniéndome difícil y enojándome contigo sin razón? — y empezó a bajar sus manos por los brazos de 69 hasta la espalda y finalmente dejarlas descaradamente sobre cada glúteo del contrario, todo sin perder la mirada picara de su rostro.

— Todo lo contrario — en ningún momento el de los pircings se sintió intimidado por las libertades de su amante. Llevaba orgulloso una sonrisa de oreja a oreja por la nueva sensación de ser manoseado sin pudor —. Me gusta más este lado salvaje tuyo — acortó distancia y le devoró el lóbulo de la oreja izquierda con deliciosas mordidas que eran seguidas por la humedad de su lengua. Entre tanto, sus propias manos fueron a las posaderas de V, apretándolas fuertemente hasta robarle un nada discreto gemido a su acompañante —. Aunque es posible que me vuelva adicto a ti y acabe deseando poseerte diariamente — susurró antes de empezar a succionarle en el cuello.

— ¿Puedo tomar eso como un permiso para hacer lo mismo? — preguntó en voz igualmente baja aunque ya sonando un poco agitada por los estímulos de Dakota.

— Por supuesto que sí — teniéndolo completamente atrapado entre sus brazos buscó arrebatarle el aliento apresando sus labios con besos y mordidas placenteras. Sus cuerpos friccionaban lascivamente el uno contra el otro bajo el agua, las ondas de la piscina se movían al compás de sus respiraciones y cada uno había sucumbido al placer enteramente, cerrando los párpados para disfrutar plenamente la ardiente pasión entre los dos.

Dakota continuó pellizcando las carnes de Valentine hasta volverlo loco. Tras divertirse lo suficiente aprovechó para recorrer la delgada tela media de su bikini y encaminar uno de sus dedos juguetonamente hasta la entrada del peli verde, quién por instinto se abrazó con fuerza y mordió el cuello del pelinegro, ahogando sus gemidos y retorciéndose de placer.

— Parece que estás impaciente muy impaciente aquí — le susurró juguetonamente su amado haciendo movimientos circulares con uno de sus dedos en la entrada de V. No conforme con eso llevó su mano libre hasta la entrepierna aun cubierta por la prenda femenina, presionándola con fuerza en el tronco para después masajearla de arriba a abajo, sin liberarla de su prisión —. Aquí también lo estás, gatito.

Por un momento se mordió los labios intentando contener los suspiros y gemidos producidos por aquellos estímulos, aunque no le duró demasiado. Aun así, no perdió la oportunidad de dejarlos salir justo en el oído de Dakota.

— ¿Qué esperas? — tras aquellas palabras lamió los labios de Dakota, como si de verdad respondiera como un gato. El pelinegro resopló con un potente gemido, señal indiscutible de que el astuto minino le había tocado en una fibra sensible. Seguramente esa artimaña de seducción le serviría a 99 en el futuro.

You are the sexiest kitten in the world — recitó embriagado por el delicado detalle sólo para retomar su ataque con fuerza mordisqueándole el labio inferior, estrujando su miembro erecto e insertando a la mayor profundidad posible el dedo medio de su diestra. La sinfonía de gemidos era melodiosa y los escalofríos que recorrían a V de arriba a abajo le impedían pensar con claridad, limitándose a presionar con las manos los atléticos pectorales de quién lo estaba poseyendo para después abrazarlo por el cuello con hambre.

De ahí D lo tomó por la cintura y guio hasta el borde de la piscina, cerca de las escaleras metálicas del área profunda. Su amante quedó confundido al verlo salirse de la piscina y tomar asiento del borde, no entendiendo lo que sucedía hasta que el moreno señaló el bulto en su traje de baño.

— Tu turno — musitó confianzudo el sonriente tatuado. Su minino correspondió sus intereses, aproximándose hasta él y retirándole por completo su única prenda restante para arrojarla no muy lejos de ahí.

En vez de actuar con una gula desmedida, procedió con seductora templanza, dando suaves besos sobre el glande que respondía con una tensión agradable; prosiguió con pequeñas y gustosas lamidas alrededor de la cabeza, como si estuviese degustando una piruleta acaramelada. Dakota resistía la tentación de introducirle violentamente el miembro apretando los puños, limitándose a disfrutar el lento viaje que Valentine tenía preparado para él. Su paciencia fue recompensada con lengüetazos más prolongados que estimulaban el tronco de arriba para abajo repetidamente; viajaban hasta el glande, descendían hasta la base y terminaban en los testículos para volver a comenzar de nuevo todo el viaje, Valentine mantenía contacto visual de la forma más excitante posible en todo momento. Finalmente se dignó a engullir el largo y grueso miembro de Dakota, apenas pudiendo cubrir con sus labios la mitad de la pronunciada virilidad, sujetando el resto con sus manos mientras succionaba. El pelinegro gemía gustoso, cegado por sus lascivos impulsos que lo obligaron a conducir sus manos hasta la melena verde para tomar control del ritmo de succión, acelerándolo hasta provocar arcadas en el otro. Duró así algunos minutos hasta que la amenazante proximidad de un orgasmo lo hizo parar, liberando entonces la garganta de V.

That was awesome — calificó D extasiado, tirándose otra vez dentro del agua aprovechando para robarle un fugaz beso.

Ansioso por poseerlo, le indició que se colocara sobre las escaleras hasta que sus caderas emergieran del agua. El peliverde le leyó el pensamiento y se inclinó apoyándose en ambos barandales mientras la tela media de su traje de baño era puesta a un lado dando paso a la húmeda lengua de 69. El moreno saboreó su entrada y estrujó sus nalgas fuertemente abriéndolas de par en par, humedeciendo el orificio para después penetrarlo con su propia lengua. Valentine observaba de reojo aquel acto tan satisfactorio llenando el ambiente de suspiros entrecortados, mismos que interrumpía con regularidad al morderse los dedos de la mano. No conforme con su presteza en la entrada, el perspicaz amante inició una deliciosa tortura al azotar ambos glúteos desprotegidos hasta teñirlos de rosado, uno después del otro y sin pronunciados intervalos de tiempo de separación, llenando la piscina con el sonido de las carnes maltratadas que resonaban en la atmósfera vacía. El sumiso gritaba entrecortadamente sin pedir que se detuviera. Todo lo opuesto, su espíritu pedía por más aunque su voluntad se negara a exclamarlo.

Al saciar su apetito por el dolor ajeno, Dakota pellizco una vez más las rosadas nalgas antes de proseguir con su tarea. Retiró la boca de la zona media y sin aviso o consideración introdujo bruscamente dos de sus largos dedos, obligando con ello a que su amante se reclinara aún más sobre los barandales con tal de no perder la compostura. Las piernas abiertas de 99 le temblaban, y con cada movimiento de meter y sacar sus rodillas se flexionaban más y más. Ya empezaba a jadear cuando ambos dedos le abandonaron y sintió a Dakota respirándole en la espalda, acomodando su miembro justo en la entrada.

I’m ready for you, kitty — nada más escuchar su advertencia, Valentine respiró profundamente. El miembro de Dakota empezó a hacerse espacio dentro de él lentamente, arrancándole el aliento y delicados gemidos, arqueándole la espalda y contrayendo su interior para placer del moreno activo. Estando a mitad de camino, volvieron a hablarle en el oído —. Now, very slowly, come with me — le indicó teniéndolo sujeto por la cintura, listos para retornar al interior de la piscina unidos como uno solo.

Soltarse de las escaleras y sumergirse dentro del agua le proporcionó una sensación indescriptiblemente deliciosa, pues al hacerlo acabó con la virilidad de su amante completamente adentro de él mismo. El gemido fue tan intensó como las descargas de placer, escapándosele cual si hubiese sido un grito. Dakota deliberadamente lo estrujo con más fuerzas para estrechar sus cuerpos al máximo, gozando como loco las contracciones internas de Valentine a quién comenzó a besar en el cuello y los hombros. Tras estabilizar su conmoción el peliverde llevó su diestra hasta la zona del vientre por dónde los fornidos brazos lo tenían sujeto y su siniestra le acarició el mentón al moreno para después perderse en sus hebras negras mientras ambos pares de labios volvían a buscarse con pasión. De poder ambos se quedarían congelados para siempre de esa forma.

You’re so tight — le susurraron en el oído haciéndole esbozar una sonrisa coqueta.

— Y tú eres insaciable — respondió devorándolo una vez más.

Luego de que los cuerpos se acostumbraran el uno al otro las caderas de un vaivén que era secundado por movimientos circulares al entrar profundamente. Sus manos se colaron por debajo de la prenda superior del bikini para juguetear con las tetillas bien erectas de V quién ahora utilizaba sus manos para masturbarse al compás de las embestidas, mismas que aceleraron en el momento que fue arrinconado contra el borde de la piscina por el activo.

Besos, gemidos y mordiscos llovían del uno para el otro en esos frenéticos instantes. Mientras las manos de 99 usualmente acariciaban mentón, rostro y cabellos cuando no se estaban apoyando contra el límite de la piscina, las de 69 le recorrían todo el cuerpo lo mejor posible, acariciándole los muslos, glúteos, cadera, cintura, pecho, hombros y brazos; con un movimiento de vaivén se constante e intenso como para derramar agua fuera de la piscina.

Los matices naranjas del atardecer cedieron el paso a los índigos dónde los luceros nocturnos poco a poco hacían notar su presencia. Aunque bañados por las brisas frías del aire, sus cuerpos desnudos se las arreglaron para mantener calientes gracias a su estrecha cercanía. Dakota apresó la erección descubierta de V bajó el agua dándose a la tarea de estimularla con movimientos rápidos y violentos de su mano derecha, la izquierda se entretenía estrujando los planos pechos entre tanto. Estaba empeñado en conseguir que su compañero llegara al orgasmo antes que él y lo habría conseguido en escasos segundos de no ser porque éste le pidió detenerse.

— Quiero ver tu rostro cuando lo haga — fue la simple explicación. Un risueño pelinegro accedió sin problemas a la petición.

Se reacomodaron de tal forma que ambos torsos quedaran frente a frente, con los codos de Valentine apoyados sobre la superficie lisa del borde de la alberca y sus piernas abrazadas a las caderas de Dakota. Sellaron sus labios en un beso duradero que les permitió recuperar el ritmo paulatinamente. Las embestidas y gemidos se intensificaron, D manipulaba con maestría el erecto miembro de su compañero jadeante y éste hacía lo posible por acariciar los brazos, abdomen y pectorales de quién lo penetraba.

— Dakota… Dakota… — su nombre brotó melodiosamente de aquellos labios rosados ya incapaces de contener el deseo —. Voy a venirme… Dakota — las manos, el torso, las piernas; todo su cuerpo se fue tensando a una velocidad vertiginosa como reacción al frenético movimiento que su miembro experimentaba. Acompañada por un sonoro grito de excitación su semilla finalmente se vació sobre su pálido abdomen y el agua de la piscina. Con el cielo oscuro como único testigo, D le había hecho ver estrellas en sentido literal y figurado.

Ni bien superó el orgasmo, ya agitaba sus caderas para atraer al pelinegro hacia él, de esa forma pudo abrazarse a su cuerpo y devorarle los labios a punta de besos con ternura y pasión.

— Acaba dentro de mí, Dakota — le susurró en el oído seductoramente.

No hubo necesidad de pedirlo dos veces. Su amante le tomó por los muslos apretándolos con delicia para impulsar un movimiento de arriba a abajo sobre su miembro que apenas salía a la mitad de su longitud para volver a introducirse con fuerza. Besos y gemidos le llovieron por montones en el rostro teniendo a su felino enamorado abrazado a él tanto con las piernas como los brazos, arañándole la espalda con delicadeza y provocándole miles de sensaciones. Con un poderoso disparo su semilla fue vaciada en el caliente interior de Valentine, cuyas contracciones no cesaron hasta exprimirle la última gota, sonriendo gustoso por saberse lleno de la esencia del moreno.

Los amantes mantuvieron sus posiciones, unidos el uno al otro y disfrutándose con besos tan suaves y románticos como los iniciales. V le acarició cada centímetro del rostro con dulzura, depositando tiernos besos de pico en sus mejillas, nariz y frente, en tanto D únicamente lo contemplaba perdido en sus orbes gatunas.

— Me encantas, Valentine — confesó 69 completamente ausente de cualquier clase de pensamiento racional —. Quisiera poder quedarme unido a ti de esta forma durante todo el viaje — como siempre, el idiota podía ser verdaderamente tierno a veces, lo suficiente como para tocar fibras sensibles sin quererlo. Instintivamente las mejillas de 99 se coloraron de rojo.

— Si hiciéramos eso se nos arrugarían los cuerpos, y si no nos morimos de hambre acabaríamos ahogados — fue la respuesta evasiva y fría que recibió inicialmente. Después cedió al romanticismo —. Tú también me encantas, Dakota — le besó la mejilla antes de dedicarse a reposar recargando su rostro en el hombro del pelinegro. No obstante, una idea fugaz le cruzó la mente, una ocurrencia nada agradable que le borró la sonrisa de la cara. Guiado por esa inquietud tomó el rostro de 69 entre sus manos y le obligó a mirarle fijamente —. Lo estoy diciendo en serio — reiteró con semblante sombrío, algo bastante contrastante con la suavidad de sus roces sobre el rostro húmedo de su pareja —. Es por ello que si te descubro coqueteando con alguien más, o que otra persona flirtea contigo, tomaré cartas en el asunto… y no será nada lindo — advirtió rasguñando su rostro amenazadoramente pero sin infligir daño alguno. Dakota nerviosamente tragó saliva—. Eres mío ahora. No me importa si tenemos que hacerlo todos los días como animales para satisfacerte, siempre que sólo lo hagas conmigo — juntó los labios y se los mordisqueó al tatuado —. Así tenga que ser cruel y recurrir a la violencia, voy a encargarme de que no veas a nadie más que a mí — dictaminó contento con él mismo, acurrucando la cara sobre el hombro ajeno con una sonrisa de oreja a oreja.

Por su parte, el de los pircings decidió no darle demasiadas vueltas al asunto. No era como si tuviera otras propuestas sobre la mesa en ese momento pero le gustaba creer que en el futuro aquello podía cambiar. Como sea, Valentine no tenía por qué enterarse de eso.

— Se supone que soy yo el que tiene que domesticarte, gatito — musito tranquilo, luego aprovechó la vulnerabilidad de aquella posición para succionarle el cuello a V. Días atrás él le había dejado una marca morada a la vista de la mayoría, era su tiempo de tomar la revancha. Total, como le había mencionado Lars más temprano, todos eran demasiado aislados en ellos mismos como para atar cabos. Al peliverde para nada le disgustó la idea, recompensando que lo marcaran como propiedad con una nueva lucha de lenguas.

Sin embargo, todo lo bueno tiene que llegar a su fin.

La erección de Dakota finalmente se esfumó, anulando con ello el enlace hasta ese instante vigente de los dos cuerpos. Valentine hizo un puchero al sentirse vació.

— Yo quería tenerte dentro de mí más tiempo — ronroneó el hambriento minino antes de lamerle por encima de los labios con suavidad una vez más, desprendiendo sus piernas de Dakota y colocándolas en el piso de la piscina luego de tenerlas suspendidas durante tanto tiempo en el agua.

Don’t worry, sexy kitty. La noche es joven y aún no acabo contigo — le prometió el lascivo adolescente.

El frío de la noche les caló en los huesos al salir a la superficie, tiritaron de frío mientras se secaban con las toallas que Valentine había llevado consigo.

Ahora que lo pienso, por tu culpa tendrán que limpiar la alberca desde cero mañana — frente a la acusación de Dakota, el otro parpadeó.

Querrás decir nuestra culpa. No te vi quejándote por lo antihigiénico del asunto minutos atrás — dicho esto, una sonrisa diabólica se le dibujó en los labios —. Podemos decirle a Ranamon que te orinaste en la piscina y por ello hay que limpiarla.

Ja, ja. Que gracioso — ofendido, terminó de ponerse la camisa playera encima.

La sensación de frío era tan molesta que Valentine optó por rodearse por completo de aquella toalla, dándole varias vueltas. No quería que lo vieran con el bikini, nadie más al menos y ni por accidente así que se las ingenió incluso para llevar consigo aquella enorme toalla tamaño digimon, lo que significa que podía darse varias vueltas con ella y quedar casi completamente cubierto, los ojos apenas se le asomaban entre todo ese algodón y fue así como volvió a hablar a Dakota.

Voy a regresarme al menos a darme una ducha, luego te veo, si es lo que quieres — le dijo antes de ponerse a dar varios pasos en dirección a la salida.

Te espero en mi cuarto entonces — informó el otro dándole un último beso en la frente —. Voy a tomar la habitación que está frente a la de Hex y Spice. Estamos en el mismo pasillo así que no te será difícil llegar. ¿De acuerdo?

De acuerdo — respondió asintiendo con la cabeza cubierta pero con una pequeña sonrisita en la cara.

Dakota lo vio marcharse envuelto en el frío atmosférico de la noche, abrazado a sí mismo en búsqueda desesperada de un calor que nunca llegó. Tiritó de frío mientras contaba hasta 100, tras ese intervalo procedió adentrarse de nuevo al barco, regresando deliberadamente al salón dónde la fiesta seguía en su apogeo, o al menos eso creyó. Las cosas se habían calmado durante su nada breve ausencia.

¿De qué me perdí? — preguntó casualmente al moreno rastafari que se hallaba cerca de su entrada.

No mucho. K le entró a la bebida y sacó a bailar a varios, si te animas puede que hasta te haya reservado una pieza — bromeó Nathan jocoso.

No, gracias. Ya quemé calorías en la piscina pero gracias por preguntar — y así como quién no quiere la cosa esparció su coartada discretamente, explicando con ello la razón de su cabello tan mojado y desprolijo.

Caminó de la forma más natural posible, alegre de no ver rastro de Valentine en los alrededores y con ello evitar caer en la obviedad. Spice había terminado de danzar con Sunny y Hex se encontraba en medio de otro de sus burdos intentos de lavado de cerebro para ser tratado como un rey por parte del digimon hongo. Era curioso para el moreno como a pesar de ser tan sumiso, Spice no cooperaba del todo.

Ustedes dos, vamos a cenar — tanto ejercicio le había abierto el apetito, además necesitaba recuperar energía para más tarde.

Buscaron un sitio apartado para tener tiempo de calidad humano-digimon. Con su particular forma de ser intentó alimentar a Hex como un bebé recibiendo ofensas como respuesta. En cuanto a Spice se dedicó a hacerle plática la mayor parte de la comida, preguntándole acerca de su vida en el bosque, sus costumbres, gustos, cosas que se le habían pasado por alto durante sus últimas paradas. El introvertido sinceró que, a pesar de los duros percances a mitad del trayecto, genuinamente se sentía maravillado por tantas cosas novedosas que ha visto y conocido desde que se unió a la pandilla humana. Ahora estaba más interesado en aprender las recetas de los Orcamon antes de dejar el crucero. Dakota le prometió hablar con Ranamon para arreglar aquello.

Pasó el resto del anochecer temprano en compañía de ellos. Los convenció para asearse todos juntos antes de meterlos a la cama, aprovechando de paso para quitarse el olor a cloro de la piel. Ya bañados condujo al par de rookies a sus camas y los arropó, tomándose el tiempo para explicarles que el dormiría aparte.

Esta habitación tiene dos camas individuales, ideal para cada uno de ustedes. De esa manera aprenderán a ser independientes, considero que es lo más importante para ustedes llegados a esta etapa, que aprendan a desenvolverse bien sin mi supervisión — Mushroomon concordó en ello, PicoDevimon no podía estar menos impresionado.

Ya lárgate, nadie te va a extrañar — refunfuñó Hex hundiéndose en sus sábanas.

Sin alterarse, D besó el sombrero púrpura del hongo y lo abrigó perfectamente, después se encaminó hacia el diablillo, a quién abrazó por encima de la colcha.

Sigue con esa actitud y le pediré a Valentine que te de un abrazo de buenas noches todos los días antes de dormir — el solo pensar en ello puso pálido a Hex, lo hizo sudar de nervios y hasta una que otra amenaza de muerte salió de entre sus colmillos.

Entretenido por el último berrinche del día, 69 salió del cuarto apagando la luz en el proceso. Entró en la habitación de enfrente y se dejó caer sobre la cama matrimonial que escogió para él solo.

Ahora a esperar.





Rosemary miraba cansada a su alrededor. Había tenido una semana difícil. Las circunstancias a las que se estuvo enfrentaron contrastaron su hasta entonces perfecta concepción de sí misma sobre su naturalidad para tomar decisiones por todos los demás. Resultaba pues que no era tan lista como ella creía, ni tan consciente ni tan inteligente. En realidad se había encerrado dentro de una burbuja de ilusiones dónde todo lo que decía, hacía y sugería era impecable, pero tan pronto como dejó Never Ever Land la realidad se encargó de mostrarle su error.

No solamente fue una desconsiderada que jamás se detuvo a pensar en los costos individuales de la cruzada a la que indirectamente arrastró a los demás. También sus actitudes y explosiones emocionales provocaron que se formaran facciones enemistadas en un grupo con bastantes fracturas por sí mismo, encima la habían tomado como una especie de consejera y roca de apoyo emocional de alguien con dificultades sociales cuando ella misma se sentía desbaratada en ciertos momentos del día.

Justo esa noche, con la barbilla apoyada en su mano y el hombro descansando contra la mesa, observada taciturna como su aparente nuevo compañero de travesía se las arreglaba para divertirse, dejándose llevar por la música, para nada acomplejado sobre su vida en la isla o lo que les esperaba por delante.

¿Por qué no puedo simplemente dejar las cosas fluir? ¿Por qué siempre tengo que repensar mil veces las cosas? — sus inquietudes personales no pasaron desapercibidas para su fiel guardián. Simon salió por su espalda listo para intervenir.

Rosemary, ¿por qué la cara larga? — con aire de niño pequeño, se abrazó al cuello de la rubia para darle consuelo. La chica no le sonrió —. ¿Acaso no estás feliz de que esta vez tenemos un barco seguro? Podremos llegar al nuevo continente con seguridad de no sufrir daños — Rose realmente deseaba poder sonreírle a su compañero, pero no pudo ni si quiera mentirse a sí misma.

Eso es lo que me inquieta, Simon. Que ni si quiera sabiendo que estamos seguros puedo relajarme y disfrutar el viaje — sinceró alcanzando su bebida para darle un trago profundo —. Hay algo muy malo conmigo.

No digas eso — intentó borrarle las preocupaciones pero sin resultado —. Simplemente te preocupas demasiado porque eres una buena persona. Quieres lo mejor para los demás — una sonrisa amarga se dibujó en el semblante de su amiga.

Sí… quiero lo mejor para los demás, pero nunca me pongo a pensar en que es lo mejor para ellos. Solamente lo asumo y ya — resignado, Simon ya no se molestó en discutir con ella. La atención de la oji azul fue a parar hasta la avecilla tropical obsesionada con la samba —. Tengo miedo de que si permito que Muchomon pase tanto tiempo conmigo termine perdiendo esa chispa de vida y vitalidad que tiene — le confesó a Simon —. ¿Me consideras una chica aburrida? — pidió saber con honestidad causando gran conmoción en el armiño.

¡Tonterías! Creo que eres una chica muy interesante y siempre añoro aprender más cosas acerca de ti y de tu mundo — reafirmó con una convicción tan grande que las pupilas de sus ojos destellaban un brillo enorme —. Eres decidida, capaz y organizada. Creo simplemente que has estado siendo muy dura contigo misma últimamente, por desacuerdos que has tenido con los otros. Igual no creo que sea algo tan grave como piensas.

Sabía de antemano que su digimon se pondría de su lado, tenía la fidelidad más que asegurada pero aun así se sintió reconfortada. Una vez más, el asunto de Muchomon la abstraía.

Supongo que no puedo pedirle a alguien más que se haga cargo de ella, ¿verdad? Eso sería maleducado para todos — suspiró con pesadez aunque ya había llegado a un veredicto. Muchomon pasaría a formar parte de su grupo.

El anunció le llegó al ave rojiza tan pronto terminó de bailar. Tanto movimiento le abrió el apetito y por ello aceptó gustosa la invitación de la chica del Kudamon para ir al comedor.

¿Estás seguro que quieres hacer este viaje? — le preguntó una última vez antes de ceder a abrir su círculo social. El digimon pasó el bocado dentro de su pico antes de responder.

Seguro. Todos ustedes se ven interesante y hacen cosas divertidas. Me gusta la idea de este crucero — Rosemary titubeó, tal vez sólo le interesaban unas buenas vacaciones antes de regresar a Atlantis. Simon se percató de lo mismo y se decidió a ser más explícito.

Me temó que cuando lleguemos a tierra firme continuaremos con nuestro viaje hacia tierras más lejanas. Estamos en medio de una misión muy importante con múltiples peligros por delante, no son ningunas vacaciones. ¿Continuarás con nosotros aun con todo lo que te he dicho? — Simon no tenía intenciones de sonar amenazante sino razonable, y afortunadamente su tono de voz no inspiraba miedo alguno pues Muchomon estaba a kilómetros de sentir una pizca de miedo, continuó comiendo como si le hubiesen contado un cuento regular.

Seguro, me gustan las aventuras — replico con simpleza y aire relajado. Tragó bocado y volvió a buscarles con la mirada —. Suena divertido — y de nuevo asociaba la novedad con entretenimiento. Sus dos escuchas solamente rezaron porque no se arrepintiera una vez que dejasen el barco.

No se volvió a tocar más del tema hasta saciar sus estómagos. Fue entonces que a Rosemary se le iluminó una bombilla en el cerebro.

¿Te importaría si te asigno un nombre personal? Así como le di nombre a Simon, si es que no te molesta — sobándose la barriga satisfecha, Muchomon le sonrió.

Siempre que no sea aburrido, está bien para mí — claramente tenía sus prioridades en orden.

Rose juntó ambas palmas a la altura de su rostro para meditar unos segundos, no podía darle un nombre común y corriente; además también deseaba darle uno que reflejara la vivacidad del digimon.

¿Qué te parece Joy? — Muchomon lo pensó por dos segundos y respondió.

Me gusta.

Asunto arreglado. Joy sería su nueva amiga… ¿o era amigo? Tendría que preguntárselo más adelante.

Ingresaron a la suite que Ranamon les facilitó, misma que compartirían gustosamente con Jasper y sus digimon. Tuvieron que repartirse las camas con la ventaja de que los digimon eran considerablemente más pequeños que ellas. Fácilmente Beauty y Sweety cabían en una, Simon y Muchomon en la otra, dejando la matrimonial para ambas féminas.

Arropadas con sus pijamas y envueltas en sábanas quedaron frente a frente, cómplices la una de la otra siendo alumbradas solamente por una lámpara de noche. La rubia tenía el rostro lleno de angustia y la pelirosa sufría de confusión por aquello, incapaz de adivinar los pensamientos de su amiga. Sullivan no aguantó más, quería desenredar el nudo en su garganta.

Jasper, quisiera hablar de algo contigo… sino es molestia — 66 negó con la cabeza. Deseaba ayudar en todo lo que pudiera —. Solamente prométeme que responderás con la verdad. No importa lo dolorosa que sea, ¿de acuerdo?

Tienes mi palabra — intentó reconfortarla un poco con una pequeña sonrisa en su rostro.

Rosemary asintió confiada y al segundo siguiente esa confianza se desvaneció en el aire. Hizo una mueca extraña que Jasper no supo leer, después se mordió el labio inferior y por último dejo salir aquello que venía rumeando desde hace bastante tiempo.

¿Crees que soy mandona?... Es decir, ¿qué tan mandona soy en realidad? ¿Molesto mucho? — Jasper lo podía leer en su cara, Rosemary se mentalizó lo suficiente para recibir lista la verdad en la cara cual si de una patada voladora se tratara.

Eres mandona — le confesó la de cabello rosado. Se consideraba una buena amiga y eso significaba decir la verdad aunque fuera chocante —, pero siempre intentas hacer lo mejor, en el fondo no tienes mala intención ni quieres herir a nadie — le calmó manteniéndose feliz.

Las palabras de J le llegaron al corazón como un aliento milagroso. La compasión en sus honestas palabras conmovió tanto su alma que una lágrima traicionera asomó por sus ojos azules, limpiándosela de inmediato mientras trataba de mantener el tono de su voz en sintonía habitual.

Muchas gracias por decirlo — respiró hondo y se calmó, aunque igual llevó ambas manos por debajo de las sábanas hasta las de J, para poder estrecharlas con suavidad —. Sé que he tomado pésimas decisiones en estos días, que he hecho y dicho cosas que han herido a los demás y por eso creo que tienen derecho a enojarse conmigo. Aun así, valoro que durante todo este tiempo te has mantenido cercana a mí y me has apoyado, estés de acuerdo o no con lo que digo o hago. Muchas gracias, Jasper. No sabes lo importante que eres para mí. Si no fuera por ti, no tendría la fuerza para seguir adelante cuando todo a mi alrededor se ve tan gris.

Yo siempre estaré contigo, Rosemary — le aseguró su amiga ahora cerrando los ojos y sonriendo amplia, no le daba ninguna vergüenza decir aquello con alguien con quien tenía semejante confianza —. Yo te ayudaré a cargar aquello que te resulte pesado, las cosas quizás no vayan bien con los demás pero a mí siempre me tendrás para cubrirte.

Gracias lo aprecio mucho — sonrió 71 —. Yo también daré la cara por ti y no te dejaré sola… Sea para un partido de voleibol, aplicarle la ley del hielo a un chico o hacerle el feo a Anette — al menos lo último lo decía en broma, pues una risilla traviesa brotó de sus labios al terminar la oración —. Sea como sea, lo único que pido de ti es que si vez que vuelvo a irme a los extremos, me detengas y me hagas recapacitar, para que piense mejor las cosas. ¿Me harías ese favor?

Prometido — y Jasper sacó de entre las sábanas su mano para así mostrar el dedo menique, como solía hacerse para guardar las promesas —. Pero luego no podrás reclamar — dijo en tonito bromista sacando apenas la lengua de los labios como en gesto de broma. Roemary le siguió de inmediato el juego.

Por supuesto que no — y ella misma entrelazó su meñique con el de su amiga.

Se formó un silencio entre ambas, no uno incomodo sino uno bastante placentero en el que ambas se miraron a los ojos sin presiones. Rosemary deseaba decirle tantas cosas y al mismo tiempo no quería ser tan reiterativa con sus agradecimientos, por ello se giró hacia el techo para verlo durante unos pocos segundos.

¿Qué crees nos suceda en el futuro? ¿Habrá más digimon amistosos como los reyes de Atlantis y ShogunGekomon? ¿O más como los piratas?

Jasper la imitó entornando su cuerpo al techo igual que su mirada, regresando su cara a una un poco más neutral. Su mente hizo recuento de aquella isla de la que Hookmon y Neptunemon hicieron referencia en su momento.

Temo que quizás, como los piratas... — apretó un poco los labios al decir aquello —. No quiero ser pesimista al pensarlo pero... ellos tienen razón, no siempre todo será tan fácil. Lo mejor que podemos hacer es mantenernos juntos — Rosemary asintió en concordancia.

Detesto las peleas y preferiría que no hubiese que luchar contra alguien o algo para poder regresar a casa. Supongo que tendremos que aprender a defendernos — luego su mirada fue a parar a sus pies que empezó a mover inquieto —. Tengo miedo de que durante el viaje Claire se lastime por ser la más delicada, o que cualquiera de los demás resulte heridos, hasta Sonya y Annette. No quiero perder a nadie más, ni humanos o digimon. Supongo que habrá que hacernos fuertes si queremos sobrevivir.

Podremos hacerlo, tenemos a Witchmon y Justimon, aunque sean todo un caso — aseguró la pelirrosa conteniendo una pequeña risa —, y a personas como Lars o Valentine, aunque no quiera admitirlo. Ellos parecen un poco más fuertes...quizás, podrán enseñarnos o ayudarnos pero las cosas pueden salir bien al final — y la pequeña mueca alegre de su rostro desapareció —. Si aprendemos a llevarnos bien... llevarnos bien... — se repitió nuevamente pensativa, como si eso fuese aún más difícil que salir del digimundo.

Habrá que aprender a convivir en armonía otra vez como solíamos hacerlo con Petermon y Tinkermon. Espero que ellos dos la estén pasando bien y sin problemas aunque ya no estemos con ellos — respiró profundo —. Gracias por escucharme, Jasper — y giró el rostro de lado para ver a su amiga y sonreírle tiernamente —. Eres la mejor persona que pude conocer en este mundo.

Oh, stop it, you — soltó la otra con su sonrisita nerviosa —. Cuando quieras, soy toda oídos. Además me gusta hablar antes de dormir — admitió aunque soltara un bostezo pequeño y entrecerrara los ojos con cansancio.

Parece que ambas estamos cansadas. Lo mejor será dormir — alcanzó la lámpara a un lado suyo y la apago, recostándose de lado y quedando frente a su amiga con los ojos cerrados —. Buenas noches, Jasper.

Buenas noches, Rosemary. Sueña con cientos de Simon persiguiendo balones — se despidió antes de terminar por cerrar los ojos justo con esa imagen del digimon como en esos videos de hurones.





El recorrido de V por el crucero no fue muy interesante, prefirió no dar demasiadas vueltas sino que ir directamente a uno de los camarotes y ducharse. Apenas si había escogido uno al azar que compartiría con los niños, o eso creía por el momento. Hero y Sunny llegaron un poco tarde pero a finales todos estuvieron juntos para ir a cenar. Fue cuando volvían de hacer esto último cuando se cruzaron con Ranamon, al parecer iba rumbo a alguno de los cuartos de las chicas.

Valentine — saludó ella brevemente con una de sus manos- te vi hace unas horas con una toalla enorme encima ¿Paso algo?

Estaba nadando en la piscina pero Dakota se hizo pipi — contó como si fuera lo más natural del mundo, incluso Hero y Sunny se cubrieron sus caritas intentando acallar sus leves risas.

¿Está enfermo? ¿Sufre de incontinencia el pobre? — preguntó seriamente consternada la joven.

No estoy seguro — y negó con la cabeza, levantando ligeramente los hombros —. No se lo he preguntado pero yo creo que está bien, no lo vi mal al menos.

Bien, pediré que vacíen la piscina entonces. Chaito~ — y siguió la anfibia por su camino.

Tras dejar a los niños en la habitación, sostuvo una pequeña charla con ellos. Se veían cansados así que los dejaría dormir, no sin antes explicarles que él prefería caminar un poco por la cubierta antes de hacer lo mismo, fue así como abandonó el camarote con mucho cuidado, en silencio y dejando las luces apagadas para que ambos risueños pudieran descansar.

Caminó por los pasillos hasta ubicar la habitación en la que Hex y Spice dormían, de ahí se aventuró a la habitación de enfrente cuyas luces apagadas lo pusieron indeciso sobre si esperaban su visita o no. Repensó las cosas y decidió no darle importancia. Por un lado podía ser que D quería aparentar estar durmiendo por la hora, y por el otro lado bien podía despertarlo de la misma forma que lo hicieron con él en el castillo de Neptunemon de hallarlo dormido.

Sin hacer ruido, abrió el cerrojo sin llave, justo como lo esperaba. Entró a la habitación y tras cerrar la puerta detrás de él pudo constatar que Dakota se encontraba perfectamente despierto recostado sobre su cama como un rey.

— Empezaba a creer que no vendrías — susurró el moreno envuelto en sombras, tomando asiento al borde de la cama —. Come here — invitó al felino de hebras verdes, modesto y a la defensiva como casi siempre.

— De no venir, seguro hubieras salido a buscarme — explicó dando paso lentos rumbo al tatuado, permitiéndo que este lo recibiera abrazándole por las caderas y sumergiendo su rostro en el pecho de V. Éste comenzó a jugar con los cabellos negros de D, sintiendo como las manos inquieras de éste le recorrían los muslos, las piernas y hasta se metían por debajo de la playera que traía puesta.

Cuidadosamente Valentine tomó asiento sobre el regazo de Dakota, a quién comenzó a besar con lentitud y delicia, dejandose querer por las manos y mordiscos del pelinegro. Antes de seguir avanzando, Evans se quedó contemplando el rostro Graves en suave silencio.

— Me gustó mucho lo que hiciste hoy para mí — recitó acariciando con suavidad el pálido rostro del peliverde —. Te veías hermoso. I mean, eres atractivo, ya te lo he dicho, pero verte vestido de esa forma me hizo perder la cabeza — específico el sonriente degenerado, quién habilidosamente se hizo de una palma de V con su propia mano y la llevó hasta sus labios para poder besarla —. Me encantaría volverte a ver arreglado de esa forma, siempre que quieras, claro.

— Gracias — logró pronunciar en voz baja, por un momento desviando el rostro en otra dirección con un poco de sonrojo, apretando los labios en una clara expresión de vergüenza —. Si lo dices así puedo...volver a hacer cosas parecidas — admitió con algo de vergüenza pero tras tomar algo de aire, superando aquella emoción y pudiendo sonreír y volver a mirar a Dakota —. Si de verdad crees que me veo bien así, no me importaría — la verdad es que le gustaban los cumplidos y si era por el azabache podía hacerlo, se estaba acostumbrando a que lo apreciaran de esa forma, empezaba a sentirse bien con ello.

— Te ves bien con lo que sea — replicó desinhibido el moreno, entrelazando los dedos de ambas manos con los del otro —. Con ropa, sin ropa. Masculino o femenino. Eres atractivo — comentó risueño y mirándolo directo a los ojos —. Aunque admito que me pones más picoso cuando te ves… ¿Cuál es la palabra correcta? ¿Andrógino? — dedujo y después reafirmó —. Sí, eso — y le robó un pequeño beso en los labios —. Tampoco es como si fuera necesario o una clase de regla — condujo las manos de Valentine hasta su propia nuca y de ahí lo soltó para abrazarlo por la cintura —. Incluso con tu ropa de dormir me gustas.

— ¿Qué cosas dices...? — por como sintió que el calor se le subió a la cara supuso que debía estar rojo hasta las orejas en ese momento, con los ojos muy abiertos y aún puestos sobre los del contrario —. Si eso es lo que crees... hazte responsable de lo que dices entonces, por lo que pueda pasar — le regañó usando una de sus manos para tirarle despacio de una oreja pero compensándolo enseguida con un beso breve sobre los labios.

A Dakota le fascinaba tomarlo por la guardia baja, se le notaba en la forma tan estúpida en que le sonreía cuando apenas notaba un sonrojo por asomo. Travieso pero sin malicia. Simplemente disfrutaba del estanque de endorfinas en el cual el oji ámbar lo ponía a nadar sin proponérselo.

— ¿Responsable dices? — acercó su rostro y le lamió por encima los labios al felino, sólo para después estrujarlo con fuerza y reducir la distancia. Sus miradas se encontraron una vez más —. ¿Qué es lo que puede pasar? ¿De qué me tengo que hacer responsable? — no le dio tiempo de responder en ese instante pues se apoderó de su boca, explorándola deliciosamente con su lengua mientras sus alientos chocaban cara a cara —. ¿Qué va a suceder si continúo actuando de esta forma? — le soltó con voz y mirada seductoras.

— Nada, no es importante ya — logró formular entre algunos jadeos, ya habiendo perdido un poco la vergüenza tras esa última acción de Dakota, con la mirada más calma y sumisa, sin intenciones de volver a mantener las distancias.

La actitud del otro, aunque complaciente, causó extrañeza en el tatuado. Valentine se sentía bien a su lado, pero aun así siempre se las arreglaba para quedarse cosas. Eso le indicó a Dakota que si quería recibir más expresividad por parte del otro tenía que guiarlo. Enseñarle a ser más abierto con él, poco a poco. Le besó ambas mejillas con suavidad, después la frente y por último le habló a la cara.

— Tú me gustas, V. Lo he dicho varias veces — subrayó —. Pero me pregunto si yo te gusto a ti. No recuerdo haberlo escuchado — y decidido lo apresó tomándole la barbilla para evitar que rehuyera de la pregunta —. Dime la verdad, ¿yo te gusto?

Aunque lo tuvieran sujeto eso no impidió que fijara las pupilas a uno de los lados evitando el mirarle directamente pero aun así intentó asentir con la cabeza muy levemente.

— Sí, me gustas, de lo contrario no haría nada de esto — admitió pero mirando hacia abajo.

La extrañeza no podía ser más grande en Dakota, no menos su compasión. En vez de alterarse buscó entender al muchacho.

— ¿Entonces, por qué…? — pausó no sabiendo cómo proceder con exactitud, limitándose a lo que creyó más viable —. ¿Te avergüenza que te guste? ¿Te incomoda lo que hacemos? — inquirió curioso y también preocupado —. ¿Es por eso que evitas mirarme a la cara?

Tuvo que obligarse a levantar la vista pero logró recuperarse, poniendo su frente contra la de Dakota y aprovechando la proximidad para pellizcarle a un costado.

— Te dije que la única condición de todo esto era que no me preguntaras porque, ahora aguántate — e inesperadamente sonrío un poco a ojos cerrados.

Suspiró derrotado. No obtendría aquello que buscaba.

— Tú me pediste que no preguntará sobre porque aceptaste, no sobre si te incomoda estar conmigo — sea como fuera dejó las cosas por la paz, dedicándose a besarle el cuello delicadamente —. Sólo intenta ser un poco más expresivo — volvió a besarle en los labios —. Al menos conmigo. Cuando sólo nos dediquemos el uno al otro — y de nuevo buscó unir su lengua con la ajena. No cediendo hasta robarle el aliento, teniendo que separarse para poder respirar con normalidad —. ¿De acuerdo?

— L-lo voy a intentar — pudo conectar apenas con algo de nervio, no quería ceder por completo a Dakota pero si lo veía así sentía que lo haría tarde o temprano. Para evitarlo decidió abrazarlo, apoyando el mentón sobre su hombro y volviendo a sonreír un poco al descubrir lo cómodo que se sentía. Como si su cuerpo se amoldara perfectamente al ajeno.

No necesitaba verlo para saber que estaba sonriendo, de la misma forma que él lo hacía sin que V lo mirara. De pronto su mente se puso divagar y hacer memoria. Conocía al peliverde desde hace casi dos meses, 60 días en los que jamás se detuvo a pensar tan deliberadamente lo bien que se sentiría estar abrazado a él, justo como ahora. La posibilidad lo puso nostálgico.

— Pudimos estar así desde el principio — le susurró en el oído para después depositar un beso en su mejilla —. En Never Ever Land ya compartíamos habitación. Pudimos dormir juntos desde entonces — cada que pausaba un nuevo beso llegaba a V —. Incluso con Hero y Hex de bebés pudimos arreglarnos para dormir los cuatro juntos — uno más —. Sabiendo lo bien que congeniamos me arrepiento de no haber sido más directo contigo desde el inicio — naturalmente en algún punto Valentine tenía que girar su rostro para verificar la seriedad del discurso y en ese momento Dakota apreso sus labios, mordiéndolos con suavidad —. Debí haberme propasado contigo desde la primera noche, o por lo menos desde esa vez que despertaste en la madrugada.

Ya había escuchado eso antes pero ahora sonaba tan serio que no sabía cómo responder, no es como si pudiese tomarlo como una broma o algo en lo que podía darse la libertad de evitar o bromear un poco al respecto, así que decidió ser sincero.

— Puedo dormir contigo de ahora en más... si eso quieres — había algo de inseguridad en su voz, quizás porque podría ser rechazado y eso no podía gustarle del todo —. A partir de ahora mismo... A menos que quieras que vuelva con Justimon — agregó para finales inflar sus mejillas con aire como en un berrinche.

De la manera más inesperada posible, Dakota apresó el cuerpo de Valentine con fuerza entre sus brazos sólo para poder levantarse y arrojarlo a la cama con brusquedad. Antes de que el peliverde pudiese reaccionar, el moreno ya estaba encima de él lamiéndole el cuello, recorriendo su anatomía con ambas manos y presionando en zonas sensibles. Ni bien reaccionó, 69 ya tenía la cabeza metida debajo de su polera, besando su abdomen y lamiendo alrededor de su ombligo. Cuando 99 volvió a tener su rostro de frente pudo notar como la mirada del azabache exudaba virilidad y determinación.

— Vas a dormir conmigo desde ahora, entonces — y con sensualidad comenzó a estimular sus labios. Lamiéndolos, mordiéndolos y abriéndolos con suavidad para poder explorar su interior con la lengua —. Digimon o no, voy a estar por encima de Justimon en tus prioridades, ¿entendiste? — más que amenaza sonaba a proposición indecorosa. En escasos quince segundos, a V le elevaron la temperatura y llenaron la piel de color rojo.

— Entendido — ahora ya estaba más agitado, con el rostro enrojecido pero de cierto modo complacido por esa respuesta que fue mucho mejor de lo que podría haber esperado. Estiró sus manos hasta posarlas a cada lado del rostro de Dakota, acariciando una de sus mejillas.

El moreno se dejó caer pesadamente, sólo para poder restregar su hombría sobre la de V por encima de la ropa, friccionando su cuerpo contra el otro mientras ambos se comían a besos, teniendo sus palmas metidas entre los muslos ajenos pellizcándolos a gusto. Una vez dejándolo sin aliento, desvió su cara a un lado para poder susurrarle lascivamente al oído.

— Voy a castigarte por si quiera pensar en Justimon estando conmigo. Pero descuida, estoy seguro que quedarás complacido — sin agregar nada más mordisqueó el lóbulo de la oreja a su disposición, humedeciéndolo con la lengua mientras lo apresaba con los dientes.

— S-sobre lo de Justimon, era solo una broma — intentó aclararse en tono nervioso, conteniendo los suspiros por el trato que estaba recibiendo.

— Broma o no, voy a domesticarte, gatito — y para probar su punto clavó pícaramente sus colmillos cerca de la yugular, succionando como una especie de vampiro que tenía toda la intención de dejar su marca a la vista de todos. En diabólica sincronía su mano izquierda viajó por debajo de la polera, en busca del pezón derecho para pellizcarlo con fuerza. La diestra, en cambio, se escabulló por debajo de los calzoncillos hasta dar con la entrada de Valentine, a quién se le escapó un pequeño grito nada más de sentir su interior invadido por uno de los dedos de Dakota.

Los gemidos del peliverde inundaron la habitación hasta que su amante bloqueó el sonido con sus labios, insistiendo en pellizcar sus planos pechos como en juguetear con su entrada, aun dilatada por la actividad de aquella tarde. Por inercia V se aferró a las caricias, recorriendo el pecho de Dakota con sus manos para después abrazarlo por el cuello y cerrar los ojos con el fin de maximizar sus sensaciones. Duraron unos minutos envueltos en este juego previo hasta que decidieron quitarse las ropas, aprovechando la comodidad de la cama para adoptar la posición que hacía honor al pelinegro. Con sus húmedas lenguas se estimulaban mutuamente sus virilidades desde la base hasta la punta, cada uno siguiendo el ritmo que le hacía sentir más cómodo siendo el de 17 años aquel que se aprovechaba de la situación para continuar masajeando la entrada del mayor provocándole una doble secuencia de suspiros. El otro no se quiso quedar atrás, ejecutando una serie subsecuente de lamidas sobre el glande en su posesión de la misma forma que un minino bebe la leche de su plato.

Antes de que la excitación amenazara con hacerlos acabar inoportunamente rompieron sus caricias para reacomodarse encima del colchón. Valentine quedó tendido boca abajo con las piernas abiertas y las manos separando sus glúteos, suspirando entrecortadamente como consecuencia de la lengua intrusa del pelinegro. Nada más esté se irguió, colocó su miembro en la entrada y se dejó caer encima de su amante, penetrándolo de una sola estocada, rápida y profunda que hizo gritar a Valentine contra su voluntad. Tan dolorosamente placentero le resultó que sus piernas paralelamente rectas a la hora de la penetración se flexionaron de las rodillas al ser llenado por Dakota.

— Te advertí que te castigaría, little kitty — le recordó en el oído 69, aquel que juguetonamente movía sus caderas adheridas al trasero de 99 en forma circular para provocarle más gemidos a su minino. Le besó en las mejillas y el cuello acariciando los márgenes de su espalda. Poco a poco Valentine fue cediendo la presión tanto de su interior, sus dientes y sus manos apretando las sábanas, relajándose hasta disfrutar los agradables movimientos que aplicaban contra su persona. Creyó ciegamente que ese sería el comienzo de una nueva sesión de sexo amoroso, ilusión que fue echa trisa tan pronto escuchó la siguiente sentencia — Now you’re my pussy.

Sin más aviso Dakota inició unos vaivenes bruscos y violentos que provocaban sonoros estruendos debido al choque de pieles. El peliverde se cubrió con una de sus manos la boca en espera de silenciar sus incontenibles gritos, su amado no tenía piedad contra él. El martirio prosiguió con el pelinegro obligándole a alzar las caderas, apoyando sus rodillas contra la cama y manteniendo el rostro pegado a la almohada. En esa posición tan propia de los felinos copulando Valentine fue embestido agresivamente, su cintura fue sujetada sin delicadeza y el dolor mezclado con placer provocó estragos en sus cinco sentidos. Para colmo de males, el pelinegro cesó por un momento su abrasivo comportamiento únicamente para que sus dos manos pudieran repartir punzantes azotes contra los glúteos de Valentine.

— Mordería la almohada si yo fuera tú, gatito — por más humillante que sonara aquella sugerencia V tuvo que acotarla, con los dientes apresando la tela y sus manos rasguñando las telas la brusquedad del sexo le era más tolerable, así mismo podía acallar sus escandalosos gemidos. La tortura continuó hasta que ambas porciones de carne brillaron de rosa. Fue entonces que las embestidas regresaron, tan violentas como antes sino es que más. Con su diestra Dakota le sujetó del hombro, obligándole a apoyar sus manos sobre la base de la cama para mantener su pecho alzado mientras que con la izquierda le tiraba de los cabellos con la fuerza necesaria para arquearle la espalda sin llegar a lastimarlo. Valentine gemía y gritaba con locura olvidándose por completo que podían llegar a ser descubiertos.

La charla sucia no se hizo esperar. Dakota bombardeó a Valentine con adjetivos lascivos, retórica sexual y actitud dominante que en buena manera fue seguido por el otro, tan sumergido en la excitación que no le molestaba en lo más mínimo formar parte de ese lujurioso juego de rol pidiendo por más y más hasta que le saciaran su voraz apetito.

Llegó el momento de cambiar de posición, sintiéndose el peliverde vació por un segundo en el que le dieron media vuelta para quedar recostado sobre el colchón. Sus piernas se alzaron hasta colocarse sobre los hombros ajenos y nuevamente su interior fue llenado por la hombría de su amante, a quién recibió con los brazos abiertos y apasionados besos. Los sudores de ambos se entremezclaban de la misma forma que la saliva de sus bocas, fundiéndose en un solo ser con desesperación y rudeza. Tan contagiado estaba por la vehemencia de Dakota que el muchacho buscó abrazar la cintura del pelinegro con sus piernas mientras sus manos se deslizaban por la espalda tatuada hasta llegar a los redondos y gruesos glúteos que pellizco hambrientamente, valiéndose de ellos para guiar el ritmo de las impetuosas embestidas.

Cada uno gemía el nombre del otro en deliciosa sincronía, marcando con sus aceleradas respiraciones la inminente llegada del clímax. El felino fue el primero en terminar bañando los abdómenes de ambos con su esencia, no requiriendo ninguna clase de auto estimulación pues su vigoroso amante había conseguido presionar adecuadamente cada punto sensible de su interior con su pronunciado y grueso miembro, mismo que resintió maravillosamente las placenteras contracciones del oji ámbar, llenándolo una vez más en el día con su espesa semilla. Ambos amantes sellaron su lascivia con un intenso besó, el pelinegro aferrado a profundizar su enlace y el otro abrazándolo por detrás del cuello.

Sus pulmones les exigieron recuperar el aire separando sus lenguas, respirando entrecortadamente frente contra frente compartiendo miradas aun perdidas en el éxtasis recientemente vivido. Valentine no tenía ninguna intensión de querer ser abandonado y por ello afianzó sus adoloridas piernas alrededor de la cintura de Dakota, asegurándose de que no pudiera escapar hasta que su caprichosa naturaleza se lo permitiera. El pelinegro sonrió divertido por la picardía de su amante, a quién recompenso con una lluvia de suaves besos sobre todo el rostro. Ambos quedaron totalmente satisfechos.

— Sabía que te gustaría ser castigado, gatito — murmuró un orgulloso moreno masajeando el lóbulo de la oreja con su lengua. El minino ronroneo amorosamente.

— Fuiste un bruto — masculló el berrinchudo soltándole una modesta cachetada para después pellizcarle la mejilla. Por último le lamió la nariz antes de volver a abrazarlo. Tuvo que dejar pasar unos segundos para permitirse expresar la culposa verdad en su interior —. Con todo y tus maltratos sí me gusto.

— ¿Entonces admites que eres my pussy? — la burlesca cara de Dakota le hizo lanzarle una mirada asesina, mas en vez de reprenderlo con violencia, el adolorido muchacho se conformó con abrazarlo como si de un oso de peluche se tratara, apoyando el rostro sobre su hombro.

— Lo soy. Ahora hazte responsable de mí — 69 aplaudió su sinceridad besándole la mejilla a su alcance. V se sonrió feliz y así abrazados dieron un giro de 45 grados hasta que ambos quedaron recostados sobre la cama, desnudos y mirándose frente a frente. A pesar de ya no estar conectados el uno al otro, continuaron acariciándose y besándose tiernamente hasta que el sueño empezó a hacer estragos sobre ellos. Se cubrieron con las sábanas sin intención de dormir vestidos y entrelazaron sus piernas juguetonamente. Dakota apoyo su cabeza en la almohada y Valentine en el pecho de éste, abrazado a él mientras los dedos de su amado jugueteaban con sus rebeldes cabellos verdes.

— Buenas noches, Valentine… My Valentine — recitó depositando un último beso sobre la frente de V, a quién se le dibujó una alegre sonrisa en los labios.

— Buenas noches, Dakota.

Con los ojos cerrados y sin separarse se entregaron a los brazos de Morfeo.




Despertó sin compañía a su lado. No le extrañó pues el contrato implícito de confidencialidad seguía en pie, era mejor no levantar sospechas aunque aquello implicara separarse sin darse los buenos días. Entró a la ducha y tal como se imaginó mostraba señales de uso reciente. Tras un baño se arregló para despertar a sus niños.

Buenos días, bebé dormilón — lentamente Hex fue recuperando la consciencia a causa de las suaves y constantes caricias que percibía sobre el sitio donde debía estar su nariz. Tan pronto reconoció al dueño del dedo se liberó de éste revoloteando por todo el techo de la habitación. D estalló en carcajadas para después arrojarse a la segunda cama, abrazando el bulto que era Spice con la intención de romperle su burbuja de sueño en la nariz.

¡Oh! No sabía que querías ocupar esta cama — fue lo primero que dijo el Mushmon viendo a su camarada a un lado suyo.

No seas tonto. Vine a despertarlos para ir a desayunar, andando.

Arregló las camas por ellos y salieron rumbo al comedor. No obstante, ya estando ahí le extrañó no ver a Valentine por los alrededores siendo que Sunny y Hero estaban ahí. Como el desayuno aún no estaba servido optó por salir a buscarlo siguiendo la instrucción que Hero discretamente le dio apuntando con su espada de bambú en cierta dirección llevando una sonrisa apenas visible por su máscara. D asintió en gratitud y tomó rumbo por el pasillo llevándose una inusual sorpresa al notar como dos figuras danzaban combativamente una alrededor de la otra. Una de ellas era Valentine y la otra Kaleb. No entendía nada de lo que sucedía pero de todas formas corrió velozmente para detener la pelea. Su mano tomó al moreno con la guardia baja y como consecuencia recibió un codazo en el pecho.

Resultaba que el par de alocados arreglaron un encuentro de entrenamiento, uno que estúpidamente el pelinegro había estropeado con su interrupción. A diferencia de V, Kaleb no se lo tomó nada mal y hasta invitó a Dakota para una sesión futura. Se marchó a dar una ducha dejando al moreno con la duda sobre si tomarle la palabra o dejar pasar la invitación.

Supongo que me vendría bien hacer ejercicio mientras estamos a bordo — concluyó frotándose la barbilla. Inesperadamente para él se encontró con un puchero en el rostro del peliverde al entablar contacto visual.

No necesito que me protejas ni me cuides. Puedo cuidarme yo solo — refunfuñó el arisco gato, genuinamente molesto porque su sesión de pelea fue interrumpida. Como si fuese un chimpancé Dakota se rascó la cabeza con incredulidad.

No vine aquí porque me preocupara que perdieras, salí corriendo porque temía que K se hubiese vuelto loco. Estuvo bastante inestable los días pasados y creí que finalmente había perdido la cordura — se defendió apelando a unos bien sustentados argumentos que V fue incapaz de refutar —. Te equivocas creyendo que estaré tras de ti en todo momento. Únicamente me extrañó que dejaras a tus digimon solos con lo sobreprotector que eres — con ese último enunciado devastador el puchero del mayor se deshizo siendo suplantado por una mueca triste. Sus ideas erróneamente asumidas lo hicieron sentir mal.

Lo siento… Malinterpreté las cosas — soltó con los labios curvados hacia abajo y la mirada caída. Dakota adoptó una postura relajada para alivianar las cosas.

Tranquilo, no es como si me hubiese ofendido. Aunque por lo que pude ver creo que ya se le pasó su crisis emocional, supongo que les irá bien entrenando juntos — V concordó asintiendo con la cabeza y empezó a caminar rumbo al comedor.

Rumbo a la salida y aprovechando la soledad del pasillo, D le soltó un beso en la mejilla.

Buenos días, by the way — una sonrisa en el rosado rostro de Valentine fue más que suficiente recompensa para su travesura.





La humillación de Annette por la mañana fue la mejor forma de empezar el desayuno, poniendo de buen humor al par de amigos salvajes. Rosemary entendía los motivos tanto por los que Benjamín tomó una postura más asertiva con la reinita del barco así como la alegría del otro par de vagos, aunque personalmente no estaba del toda contenta por los últimos dos por razones muy diferentes a las que uno habitualmente habría pensado.

A este paso vamos a fragmentarnos más, ¿no es así? — preguntó a Jasper sentado a un lado suyo. La pelirosa miró la escena apoyada con un codo sobre la mesa y pensó lo mismo.

Por desgracia Annette sigue siendo del equipo, no podemos aislarla por más bien que se sienta — Rosemary secundó la moción. Tendría que pensar como ir remediando las cosas poco a poco en el grupo por el bien de todos.

Por principio de cuentas no le puso ninguna restricción a Simon ni a Joy para que participaran en el entrenamiento. Mientras varios de sus compañeros hacían porras para sus digimon, Rose se mordía las uñas nerviosa no deseando que ninguno saliera herido una vez que pasaron al enfrentamiento uno a uno.

Fue pequeño aunque consistente, y por la forma en que Justimon indicó un aumento progresivo en la dificultad era obvio que sabía lo que hacía. Rosemary podía estar tranquila de que ninguna rutina cruel ni excesiva sería aplicada bajo la supervisión del Ultimate.

En tanto sus digimon tomaban un reposo, la rubia se aproximó hasta Lars y Dakota, tan jocosos como entre ellos como siempre. De la manera más simpática que se le ocurrió se acercó un poco encorvada y agitando la mano como saludo. Ambos la miraron desconfiados.

Vengo en son de paz. Lo juro — afirmó lo más conciliadora posible. Los varones decidieron darle una oportunidad.

¿A qué debemos su honorable visita, señoría? — el sarcasmo de Lars no se hizo esperar. No menos mordaz fue su mejor amigo.

¿De qué crímenes se nos acusa y de cuántos meses de prisión estamos hablando? — Rosemary sabía que se lo merecía así que respiró profundo en lugar de enfadarse.

Vengo a pedirles disculpas por lo grosera, mandona, egoísta e insensible que he sido con ustedes. Espero puedan perdonarme.

El súbito milagro que estaban presenciando los hizo cuestionar la realidad.

Nigga, ¿estamos soñando? — preguntó el moreno al mandril albino.

Eso parece, bro — y para contrarrestar su hipótesis ambos se pellizcaron los brazos para después chocar sus cabezas con moderación. No, no estaban soñando.

¡Aleluya! — exclamaron los sacos de testosterona continuando con su pantomima. La rubia se lo merecía y por ello no puso peros.

Admito que he sido muy tosca con todos últimamente y vine aquí para probar que estoy dispuesta a poner de mi parte para que nos llevemos bien como en Never Ever Land. Al menos mejor que estos últimos días — los chicos entendieron sus motivos, sin embargo una última pregunta asomó por parte de 69.

¿Por qué venir ahora cuando sólo estamos los tres y no frente a todo el mundo? — la cara y los hombros caídos de Rosemary gritaron «really?!» a los cuatro vientos.

De haberlo hecho frente a todos habrían pensado que lo hacía por la atención y que mis disculpas no serían sinceras.

Cierto — concluyó el negro —. Disculpas aceptadas, mandoncita — y le ofreció la mano en señal de paz. Posteriormente Dakota hizo lo mismo.

Si te sale de nuevo la dictadura interna, ten por seguro que organizaremos una revuelta — advirtió 69.

Me parece justo.





Horas después de la comida el par de machos una vez más reunía para ponerse al corriente en sus pato aventuras del día, esta vez sobre un tema muy particular, o más bien sobre una persona muy peculiar.

¡¿Un pastel de reconciliación?! Pero sin ni novios son — por su impertinencia Dakota se ganó un golpe en la cabeza — ¡Ouch!... Igual no me arrepiento.

No creí que lo hicieras — por eso le soltó otro coscorrón. El tatuado retrocedió un par de metros para librarse del bullyng y poder retomar el hilo de la conversación rumbo a Kaleb.

Al parecer aprendió de sus errores. Incluso me invitó en la mañana a entrenar con él, tal vez le tome la palabra — informó evaluando sus opciones — Como sea, parece ser que finalmente se estabilizó el orden natural de las cosas. Él y Rosemary, ahora sólo falta Annette.

Tres… dos… uno…

Las carcajadas llenaron toda la sala. Tan eufóricos estaban que se retorcieron en el suelo a la vista de sus demás compañeros quienes comenzaban a temer por la sanidad mental del par de locos.

Tuvieron que interrumpir su sesión de risas porque la princesa los mandó a llamar a una sección muy especial del barco. Caminaron en grupo hasta llegar al teatro dónde Ranamon los esperó con una presentación de cabaret que para nada le iba mal. Con pasos de tap, juegos de sillas y escenografía propicia fue obvio que cautivo al público quienes no fueron llamados únicamente para vitorearla. Cada uno nuevamente tendría que hacer uso de sus talentos vocales, lo mejor que pudiera. Dakota fue de los primeros en ofrecerse.

Quiero empezar por dedicarle está canción a todos los presentes. Amigos, compañeros y Annette — la discriminada comprensiblemente se ofendió —. Últimamente hemos tenidos grandes malentendidos, dificultades, fricciones, peleas y quién sabe cuántas cosas más. De todas formas creo que vamos por buen camino y ojalá este viaje sirva para componer lo que se rompió al dejar a Petermon y Tinkermon atrás. Sinceramente no quiero perder a nadie más en este viaje — los humos se bajaron un poco mas el pelinegro no dejó que la melancolía se robara su atención —. Tengan en mente esto, unidos somos más fuertes y cada quién es libre de hacer, pensar y sentir lo que quiera siempre que no afecte la libertad de otros.

¡Deja de fanfarronear y empieza a aullar! — Lars, como siempre, tenía que arruinarle el momento. 69 no se molestó y, por el contrario, le tomó la palabra.


El mensaje era simple y conciso. En lugar de lucirse como con el Shogun meramente entonó los acordes lo mejor que pudo sin perder de vista el mensaje que quería pasarle a todos. Él no les diría como vivir su vida, solamente les pediría que mantuvieran su unión de aquí en más.

Ranamon le aplaudió su desempeño, aunque no por las razones que él esperaría.

Lo hiciste muy bien para alguien que ayer se le soltaron los intestinos en la piscina. ¿Te sientes bien o necesitas atención médica?

¡¿Qué yo qué?! — las risas de Hex fueron gloriosas y resonaron en el eco del teatro, no menos efusivo fue 31. Apenas Dakota cruzó miradas con el travieso peliverde ahí sentado supo de qué iba toda la cosa. Prefirió cargar con la vergüenza a tener que ahondar en explicaciones.

Varias presentaciones continuaron hasta que llegó el punto en que Joy se inquietó porque no venía a Rosemary muy cooperativa.

¿Qué sucede? ¿No piensas subir a cantar? — la rubia se encogió de hombros.

No soy muy buena haciendo eso. No es mi talento, prefiero pasar.

¡Tonterías, no se trata de talento o práctica! — insistió la Muchomon —. Se trata de ir a divertirte. No importa si lo haces mal. Baila, sonríe, ¡disfruta de la música!

Hubo algo en el entusiasmo desmedido de Joy que reconfortó a Rosemary. Ella misma recordó que aceptó la compañía de la digimon para alegrar su vida, para aprender a dejarse llevar. Pues bien, tenía que cumplir su palabra.

Se puso de pie, avanzó al micrófono y antes de empezar se aseguró de esclarecer que no era tan talentosa como sus compañeros, pero que igual haría un esfuerzo.

La música comenzó a sonar y Rosemary hizo todo lo posible por seguirla, sin pensar en los errores que pudiera tener o en lo bien que le saldría.


No fue la gran cosa, pero estuvo satisfecha con su esfuerzo y varios le aplaudieron.

Regresó a su lugar con una sonrisa de oreja a oreja.





Aparentemente la noche no podía terminar sin humillar a mamá en una partida de cartas. Lars y Dakota aceptaron tomar la responsabilidad mientras los más inocentones se distraían con las máquinas de jackpot. Alrededor de la mesa propiedad de la bruja tomaron asiento el par de humanos junto con sus digimon. De menos tanto Hex como Ash estaban más que familiarizados con las reglas del juego, varias veces los humanos se enfrentaron a Petermon en la misma modalidad. Jade y Spice fueron los recién llegados curiosos quienes igual recibieron un grupo de cartas, con la particularidad de que Hex haría equipo con él, así Dakota podría ponerle un ojo y asegurarse de que no hiciera trampa. Plus, sus garras no eran precisamente útiles para sostener cartas.

¡Empecemos! — al grito de guerra de Witchmon las cartas fueron barajeadas. Para hacer equitativas las cosas se irían turnando el rol de repartidor por las rondas. A la champion se le concedió el primer turno para hacerlo y aunque directamente no podían acusarla de hacer trampas, a todas luces se notaba que se había otorgado buenas cartas.

¿Qué me dicen, niñatos? ¿Apuestan? — preguntó provocativa la hechicera.

Yo le entro — sentenció un seguro Lars.

Yo paso. Esperaré la siguiente mano — se excusó Dakota. Ash imitó a su humano, Hex y Spice llegaron a la conclusión de que tal vez podrían armar un buen juego y finalmente Jade no entendía el propósito del juego.

¿Qué se supone que tengo que hacer? — no le veía pies ni cabeza y hasta creía tener puestas las cartas al revés, cosa que en realidad no importaba.

Mira amiguito, lo que tienes que hacer es…

¡Silencio! ¡No le ayudes, tramposo! — rugió la borracha. Un ofendido Lars colocó su mano boca abajo, la arrojó hacia Witchmon y después tomó a su pequeño simio en brazos para sentarlo sobre su regazo compartiendo sus cartas, a partir de ese instante serían un equipo —. Si así es como quieres jugar, que así sea.

La rubia pelos de escoba no dio su brazo a torcer, haciendo lo posible por ganar todas las manos que pudieran.

Sin embargo, la verdadera sorpresa de la noche resultó ser el dúo dinámico conformado por Hex y Spice. La mala influencia del PicoDevimon sugestionó lo suficiente al hongo para que obedeciera sus más bajos recursos, que para este caso implicaba ser mentirosos con respecto a su mano. Siguiendo instrucciones simples un ingenuo Mushroomon se convirtió en un eficaz ganador de manos seguidas pues su ingenuidad a veces le servía para disfrazar buenas manos y otras para dar patadas en el trasero.

Ejemplo de ello fue cuando la apuesta fue subiendo de nivel hasta que 69 decidió apostar de más.

Va nuestro resto — anunció el honguito morado. Su tamer estaba sudando. Tenía un par de ases pero desde hace varias manos eso no significaba realmente nada en el juego. Intimidado por una posible tercia, Dakota cedió.

Yo me salgo.

¡Ja! ¡Estúpido! — gritó un orgulloso Hex revelando su mano. ¡No tenían absolutamente nada! Y se llevaron las reservas del pelinegro, pronto tendría que ir por más municiones para poder seguir jugando.

Te la aplicaron por baboso — se burló Lars quién tampoco es que estuviera en una mejor situación pero lograba empatizar con Jade y eso era lo más importante.

Siguieron así hasta que la ebria de Witchmon comenzó a dormitar sobre la mesa.

Mamá, no te desmayes aquí, la gente nos va a mirar feo. Mejor ve a tu habitación — le molestaba Dakota pokeandole su rostro babeante. La bruja con los ojos entrecerrados lo miró despectivamente.

Deja de molestar o no te… *hic* leeré las cartas.

¿Leerme las cartas?

Al parecer estuvo practicando suerte con todos nosotros — explicó Lars quitándose la cerilla de la oreja — Al parecer se te olvidó consultar con ella luego de entregar los folletos. A mí me leyó la mano a decir verdad — aquello llamó la atención del pelinegro. Decidió probar ahí mismo su suerte extendiendo la mano.

Dígame, señora Maléfica, ¿hay algún bebé en mi vida? Un hermanito chiquito tal vez — la bruja, más dormida que despierta escaneó vagamente la mano y puso su índice sobre cierta parte de la palma.

Aquí dice que… — y la explicación quedó en el aire porque Witchmon se fue de bruces contra el suelo, completamente borracha.




Me tardé un chingo y la mitad de lo que escribí casi nadie lo va a leer :'v

Anyway, con que caiga un post más me pongo a trabajar en la actu de Winter Cave. Y claro, después de entregar dos posts que debo en otros lares.
continue quién quiera y pueda :v De preferencia Nick Whitefang Nick Whitefang para evitar el matarile (?)
 

In the forces of stupidity
Registrado
4 Feb 2013
Mensajes
502
Calificación de reacciones
937
Puntos
500


Al menos Neptunemon se les había negado rotundamente desde el comienzo a darles la piedra de Atlantis, en vez de hacerlos montar circo, maroma y teatro para luego explotarles las ilusiones en la cara. Luna tenía la minúscula esperanza de que la princesa Ranamon y la reina AncientMermaidmon no lograran convencer al patriarca y, tras compensarlos por la horrible experiencia del viaje con unas breves vacaciones tropicales llenas de lujo, los humanos se vieran obligados a regresar con la cola entre las patas a Never Ever Land, dejando a Witchmon en su guarida de vieja de los gatos y a Justimon perdido en alguna parte del camino.

Una vez más, sus plegarias fueron ignoradas.

Neptunemon recapacitó, y cómo no, tareas herculinas fueron repartidas.

—Pues ya qué —suspiró la coneja.

Claire fue una de las primeras en acercarse al Rey, agradecida de tener una excusa para alejarse del grupo y de todas las tensiones que se habían formado entre ellos en las últimas horas; necesitaba respirar algo de aire fresco, sola, sin nadie que influenciara su ansiedad.

—¡Ah, ahí estás! —más pocas oportunidades tuvo de escurrirse sin ser notada, pues los ojos de Ranamon la estuvieron buscando activamente entre el contado grupo de humanos—. A pesar de que ya conocemos nuestros nombres creo que no nos hemos presentado formalmente. Mucho gusto Claire, mi nombre es Ranamon —le sonrió la princesa—. Me disculpo de antemano, sé que mi padre les encomendó una misión aun sabiendo las horribles veinticuatro horas que han pasado. Debido a esto, quisiera invitarlos a asearse y proporcionarles ropas más cómodas a ti y a tus amigos.

Luna resopló al escuchar la palabra “amigos”, pero se mordió la lengua al ver cómo 34 negaba con la cabeza.

—Muchas gracias, Ranamon.

—Ay no, nada que ver. Si es lo menos que puedo hacer por ustedes —contestó con humildad—. Acompáñenme por acá.

Tras quitarse la mugre marina, la peste de aliento de ballena y los granos de arena de lugares incómodos, Claire estaba lista para ponerse cualquier cosa encima e irse a cumplir con la misión.

Sus hadas madrinas no se lo permitieron.

Por insistencia de Luna, la jovencita acabó seleccionando un traje de baño que en su condición de azúcar viviente no se podría dar el lujo de modelar sin quedar más bronceada que los polinesios. Afortunadamente, la princesa Ranamon salvó el día y el cutis delicado de la humana con el poder de la moda; Claire no pudo agradecerle lo suficiente cuando la princesa se apareció con un sencillo vestido veraniego, un sombrero de mimbre lo suficientemente vasto para protegerla de los rayos ultravioletas y un par de plataformas que no le cortarían la circulación en los pies.



La reina AncientMermaidmon les había dicho que la gema azul se encontraba en algún lugar de la playa, por lo que ambas se encaminaron hacia las coordenadas indicadas.

—No podía ser la ciudad, no. Tenía que ser la playa —se quejaba Luna entre murmullos—. Ojalá no nos tome mucho tiempo.

Claire le sonrió a su compañera. No era como las sonrisas forzadas y nerviosas que les daba a los demás últimamente, sino una sonrisa genuina que no se sentía fuera de lugar.

—Gracias, Luna.

La humana sabía que la coneja solamente la estaba teniendo en consideración, con justas razones pues exponerse a mucho sol a veces era suficiente para que la jovencita se desvaneciera, pero ambas tenían que hacer su parte y ayudar al grupo como pudieran, y la realidad es que a Claire no le importaba sacrificarse por el bien de los demás.

Era el peso muerto, el caso perdido. Hubiera sido mejor para todos que ella se ahogara o fuera tomada prisionera en lugar de sus otros compañeros pero, ¿no estaría siendo egocéntrica por pensar así? A fin de cuentas no podía comparar vidas ajenas con la basura.

Sin embargo, ella era quien estaba en Atlantis a salvo y no ellos. No se podía negociar un cambio a estas alturas. Así que trataría de dar lo mejor de sí para ser útil, aunque eso la consumiera.

—¿Se supone que tenemos que encontrar una joya entre todo este gentío?

Pues sí, la playa estaba llena de turistas y lugareños, para desgracia de Luna. Nadie dijo que la tarea sería fácil.

¿Aquello la desanimó? ¡JA! Lopmon se reía del peligro como mexicano se ríe de la frontera de Estados Unidos. En lo que cualquier otro se habría deprimido a la coneja se le ocurrió una idea y con lo que tarda Bugs Bunny en ponerse lolas falsas, ya tenía todo listo para hacer de las suyas.

—Esto va a tardar un poco, chiquita —le dijo a su humana—. Si quieres ve a dar un paseo, tomate una piña colada o mójate los pies un rato —y para variar Claire se atrasó para insistir porque la digimon ya estaba gritando a todo pulmón—. ¡A VER MUCHACHOTES! ¡Inscríbanse en el concurso más chulo de la temporada! ¡La prueba definitiva para determinar a los reyes de la playa! ¿Quién es el más macho? ¿Quién es la más fashion? ¡Averígüenlo en el BeachBling2k17! Aceptamos hasta Brayans.

En algún lugar de la tierra, los productores de Acapulco Shore se sintieron insultados.

Por lo menos Luna había figurado una forma no violenta, todavía así muy ella, de hacer que la gente les enseñara cualquier pieza de joyería que llevaran encima. ¿Y después qué? Mientras se apartaba del camino para evitar ser atropellada por los interesados, 34 realmente dudó querer conocer la respuesta.

Como siempre se quedaba reducida a la porrista que no podía hacer otra cosa que animar los esfuerzos ajenos desde lejos.

Claire se sentó entre las rocas y esperó. El aire salado le picaba la nariz y el calor del sol ya empezaba hacer estragos en su sistema, pero en lugar de perderse en el centro comercial o refugiarse en la sombra, lisiada-chan decidió aguardar donde pudiera mantener a Lopmon en su campo de visión. Si no la dejaban estar en físico, al menos le haría compañía en espíritu.

—… ¿Qué clase de Digimon se supone que eres?

Eventualmente su martirio dio frutos inesperados, como lo fue dar accidentalmente con el portador de la gema. Se trataba de un solitario Coelamon que eventualmente tomó interés en la humana quien, al igual que él, descansaba en la costa sin aparente propósito.

—Soy una humana —le dijo, apenas conteniendo un tartamudeo—. Y-yo… no pertenezco aquí, mis compañeros y yo estamos viajando por su mundo para poder volver al nuestro —el pez se la quedó viendo, sin saberlo, disparando la ansiedad e la jovencita quien sintiendo los primeros indicios de malestar estomacal hizo lo primero que sus instintos básicos le sugerían: disculparse por existir y atentar con salir huyendo de la forma menos grosera posible—. Lo siento, ¿éste es su lugar? Puedo irme si estoy molestándole.

—Ah, eso no será necesario —Coelamon meneó una de sus aletas, salpicando un poco de agua en el proceso—. Éste es un espacio público después de todo. Puede que pase mucho tiempo en éste lugar, pero eso no significa que me pertenezca.

Claire no pudo evitar ladear la cabeza, más no se atrevió a preguntar. Sin embargo era fácil leer la cuestión escrita en su cara.

—No hay mucho que hacer por aquí estos días, jovencita. Al menos no para alguien como yo.

—… ¿A-Alguien como usted?

—Cuando era más joven solía ser… siempre está el bromista e impulsivo que le juega bromas al resto, ¿no? Bueno, ese era yo —declaró sin una pisca de orgullo, la nostalgia en su tono haciéndole saber a la humana que se arrepentía—. Mis mayores me dijeron que algún día mis acciones traerían consecuencias, pero mi joven yo no le dio la importancia necesaria a sus palabras y el karma eventualmente hizo su trabajo —suspiró—. Llegó el día de emigrar pero, en mi pereza, decidí quedarme dormido seguro de que me esperarían. ¡Que arrogante de mi parte creer que se retrasarían por mí! Cuando llegué al punto de encuentro no había nadie… mi familia, mis amigos y conocidos… todos se habían marchado.

Con un ademán de su aleta, Coelamon hizo amago de señalar el mar abierto.

—Ahora vivo así. Del amanecer al atardecer aguardo en la costa esperando su regreso, me refugio en el recuerdo de mis pares para escapar de mi soledad —suspiró de nuevo—. Espero nunca tengas que vivir así, señorita.

Para su sorpresa, la castaña le contestó:

—Gracias por contarme tu historia, Coelamon —le agradeció con una sonrisa—. Y no se preocupe, tendré en cuenta lo que me ha dicho durante mi viaje.

Pero a diferencia de él, no es como si Claire estuviese segura de que realmente tuviera un lugar al cual regresar.


Al final Coelamon había resultado ser el poseedor de la gema que fueron a buscar, para desgracia de Lopmon quien lo descubrió al final de la tarde, cuando C la llamó tímidamente anunciando que su nuevo amigo se la había regalado para que no se olvidara de él.

—Dang it! —maldijo la coneja, arrojando sus lentes de sol. De haber sido un BlackBerry se habría ganado un premio por su interpretación excelsa de Naomi Campbell.

Tras rendir cuentas al Rey Neptunemon pudieron tener un tiempo de calidad a solas en el interior del castillo, como ya les estaba haciendo falta. Más el placer de los viejos tiempos no duró mucho pues les llamaron para la cena, tras ello Lopmon fue abordada por Liollmon y C por J, quien la arrastró a una pseudo fiesta de pijamas. Por suerte la incómoda reunión no duró para siempre, gracias a Ranamon.

Fue otra noche sin sueños.


Hacerlos trabajar en su tiempo libre para pagarle una deuda que para empezar les puso ella sola sobre sus hombros, Classic Witchmon. Las caras amargadas y comentarios a la vieja bruja no hicieron falta, pero todos se resignaron pues, entre más rápido cumplieran sus ridículas exigencias, más pronto podrían disfrutar Atlantis.

Las payasadas de Luna y su peculiar personalidad atraían las miradas de la gente, quien además aplicaba la técnica de las vendedoras de tiendas departamentales: llamar la atención del objetivo y prácticamente restregarle el producto (anuncio, en este caso) en toda la cara.

Como era de esperarse las tácticas de Claire eran más típicas de ella. Se acercaba a las personas con timidez, pero ante la mínima señal de rechazo, se alejaba tras pedir disculpas por haberlos perturbado. Irónicamente su pasividad daba frutos haciendo que la mayoría se sintiera culpable por verla marchar con una expresión tristona, la llamaban para que volviera o de plano le pasaban corriendo por al lado y se le llevaban un panfleto o dos.

Para que no digan que la pena no vende, incrédulos.

A casi dos horas de haber empezado, Lopmon y 34 podían declararse limpias de propaganda. El mareo que la humana empezaba a sentir valía totalmente la satisfacción de que, por fin, la hubieran dejado hacer algo más que caminar y existir tras dejar Never Ever Land. En toda su enferma gloria, Claire prácticamente irradiaba florecitas de felicidad por haber sido una lisiada de utilidad.

Poco le duró el gusto antes de irse literalmente de cara contra el suelo.

—¡Claire!

Luna se apresuró hacia su compañera caída, la multitud de chismosos no tardando en asomar sus cabezas para ver a la niña caída. Muchos no hicieron nada pues, al ser una criatura extraña para muchos, no sabían que esperar. Así que cual si vivieran en un país tercermundista observaron impotentes y desde lejos como dos valientes se acercaban hasta el inconsciente cuerpo de 34.

—¿Qué le sucedió? —preguntó preocupado el único buen samaritano que se había atrevido a detener sus actividades diarias y meterse en el revuelo por el bien de un extraño sin esperar nada a cambio, un Monmon.

—Se desmayó —la Lopmon no ofreció más explicaciones y el Monmon tampoco preguntó.

Entre ambos, gracias al combo de orejas largas más dos manos y una cola, el par se las arregló para depositar a la chica en la sombra. Monmon se ofreció para ir a buscar un poco de agua para la desfallecida, ganándose un lugarcito en el corazón de Luna por ese despliegue de amabilidad. A poco de haberse ido, Claire dio indicios de despertar.

—¡Chiquita! —su compañera digital le habría saltado encima de no ser porque se arrepintió al ver cómo 34 abría los ojos, visiblemente confundida, si es que la forma en que sus ojos revoloteaban de aquí para allá era indicio suficiente.

—… —Claire intentó formar algunas palabras, más su recién recuperada conciencia no se lo permitió, así como el dolor incómodo proporcionado por su cuerpo despertando tras haber cesado operaciones por completo durante un intervalo de tiempo indeterminado.

—¡Aquí está el agua! —a mediados de su reintegración al mundo de los vivos, su Caballero de Antiséptico apareció con el elixir de la vida dentro de un cáliz dorado. Bueno, en realidad era un vaso de plástico, pero ustedes entienden.

—¿Qué… sucedió? —eligió preguntar para no ofender al pequeño desconocido, pasándole el vaso a Luna antes de que la coneja tuviera chance de arrebatárselo de las manos.

—Te desmayaste por el calor y te trajimos a las sombras, éste Monmon me ayudó a cargarte —fue el resumen oficial del cuento.

—Ya veo, muchas gracias Monmon.

Lo menos que pudo hacer fue agradecerle por haberse ocupado de una carga que no le correspondía con la mejor sonrisa que su cansado ser pudo poner; sin embargo, eso pareció suficiente para colorar al primate desde las raíces de su pelaje.

—¡N-no fue nada señorita!

Y así fue como Claire consiguió un fanboy.


En algún punto el camino de la Bella y la Enferma convergió con el de la Princesa de Atlantis, suceso que tenía un único y previsivo final: compras. Kaleb sufría en silencio detrás de Ranamon, pero ya resignado a su suerte tras mucho tiempo expuesto a la compañía de la chica anfibia.

Claire había tratado de ofrecer pasiva resistencia a los intentos de la heredera para derrochar sus recursos en ella; con el cambio de estilo temporal del día anterior había sido más que suficiente, no quería seguir abusando de su generosidad. Además de que no le importaba pasarse todo el viaje en barco con las mismas prendas, total no es como si tuviera planes de salir mucho de su futuro camarote.

Ah, pero su resistencia era inútil y ambas lo sabían. Contra palabras amables y buenas intenciones Claire no podía luchar, por lo que se dejó llevar de aquí para allá, posó y giró, dejándose endeudar hasta los talones a cambio de que Ranamon siguiera viéndose tan contenta por hacerle el día a alguien más.

Al caer la tarde no había tenido de otra que cambiarse en un par de sus nuevas prendas auspiciadas por la futura gobernante, por lo cual antes de abordar el barco ya se había ganado varias miradas por haber arreglado su desalineado aspecto habitual.



Tras el anuncio de Justimon abordaron y zarparon hacia su destino, dando comienzo a su viaje de cinco días en mar abierto. Hubo una fiesta para levantar los ánimos más tras dos horas la humana no pudo soportarlo y se escabulló junto a su compañera digital en busca de un lugar en el cual poder descansar. Total, nadie se iba a dar cuenta que se fue.

Se equivocó.

—¿Clair? —llamó Ranamon al notar a su amiga, quien incómoda la enfrentó sin saber qué pensar. ¿La había ido a buscar? La princesa se le acercó con Lucemon pisándole los talones, el child tampoco se sentía muy fiestero a fin de cuentas y la desaparición de 34 lo había preocupado, alertando así a la heredera de Atlantis y armando un pequeño grupo de búsqueda sin alterar a los demás—. Cielo, ¿qué te pasa?

—Está estresada —respondió Lopmon por la humana. Si a Ranamon le pareció sospechosa o extraña la manera en que Luna hablaba por Claire con semejante confianza, no mostró señales de reconocerlo.

Nadie podía decir que la princesa no era perspicaz, pues la forma en que sabía dar en el clavo con todas las preocupaciones de 34 aseguraba lo contrario:

—¿Es por el anuncio de Justimon?

Más que seguro. La coneja podía sentirlo, pero literal; lo sentía en el agarre desesperado de Claire sobre su persona. «No quiero. No me dejes. Tengo miedo». Era el mensaje subyacente. 34 no quería quedarse sola a merced de Jasper ni Rosemary, o peor, de ambas.

De seguir viviendo ignorada no le habría representado tanto problema desprenderse de su pequeña amiga, pero ahora realmente se sentía desprotegida e intranquila con la idea de andar a sus anchas con los otros humanos asechando alrededor. Con los digimon no tenía problemas, pero sus semejantes y los ánimos recientes le daban miedo de pensar qué podría pasar; no quería cargar más con los corajes de nadie ni ser la manzana de la discordia entre dos bandos, ni estar a solas con Anette ni Sonya para el caso y por razones más que evidentes.

Pero Ranamon no era ninguno de ellos.

Ranamon no era humana, pero hasta ahora se había portado tan bonito con ella que Claire no pudo mentirle a la cara haciendo que nada estaba pasando.

—… No soy como los demás humanos, Ranamon —admitió con la vergüenza que le daba sentirse tan inferior al resto, tan diferente—. Soy más débil, más frágil; todos tienen un Talon de Aquiles pero en mi caso se trata de todo mi cuerpo y eso no es ningún secreto, por eso me prohíben hacer muchas cosas o me excluyen directamente de ciertas actividades para no hacerme daño —nadie se los pidió pero aquellos digimon provenientes de Never Ever Land asintieron para confirmar la veracidad de su declaración, no que Ranamon fuera a dudar de la palabra de su amiga humana en cualquier caso—. Sé que el entrenamiento de Justimon es algo necesario, pero me siento vulnerable con la idea de dejar a Luna por tanto tiempo, no quiero… porque cuando estoy sin ella me doy cuenta de lo realmente sola que en éste mundo.

No había dicho mucho, pero el mensaje implícito fue suficiente para hacer a los otros dos entender (pues Luna ya sabía) que en el pequeño mundo seguro de Claire, sólo existían ella y Lopmon. La jovencita realmente pensaba que era totalmente diferente a los otros humanos y merecía ser puesta en una categoría aparte, que no eran iguales y que sus compañeros, habiéndola excluido para protegerla, reforzaron esta idea en su cabeza.

A Lucemon se le aguaron los ojos porque no tenía idea. Claire siempre se esforzaba por lucir positiva, aún si su cuerpo rezumbaba cansado, siempre se las arreglaba para sonreír y pacientemente distribuir su atención hacia todo el mundo. Nunca la había visto quejarse de dolor o cansancio, ni rezongar por tener que hacer los quehaceres como muchos de los otros. Nunca la había visto admitir sus debilidades en voz alta.

Pero tampoco la había visto mezclándose con los demás, ni a estos hacer esfuerzo por acercársele en plan amistoso hasta que el viaje empezó. Las únicas que no habían cambiado en lo absoluto eran Anette y Sonya. Y bueno, ni Dakota ni Lars habían hecho algún descarado intento por forzar una amistad con Claire hasta el momento, así que tampoco podía meterlos en el mismo caso. Benjamín y Kaleb tenían sus propios problemas, también.

Pasaron los segundos y Ranamon no dijo nada. Cuando Claire estaba dando por sentado que la juzgaban en silencio, la princesa finalmente se movió y, cuidando de no aplastar a Luna en el proceso, se acercó hasta la humana y la rodeó con sus brazos.

—Gracias por confiar en mí, Claire —le dijo la chica con suavidad, la sinceridad reflejada en sus palabras—. Sé que apenas nos conocemos, pero ya te considero una valiosa amiga, y me alegra ver que sientes lo mismo para haberte abierto de esa manera. Me siento muy honrada.

34 hipó pero como siempre se negó a soltar lágrimas. Ranamon siguió hablando mientras Lucemon se unía al abrazo, demasiado ocupado llorando para agregar nada.

—Sé que estás pasando por tiempos difíciles y que aún tienes muchas pruebas por delante, pero quiero que sepas que siempre estaré aquí para ti. Lucemon no puede decirlo en este momento —sonrió—, pero sé que también siente lo mismo. Ya no tienes por qué sentirte sola nunca más, Claire.

Y la humana no aguantó más. Los cuatro se cayeron cuando 34 ya no pudo soportar su propio peso, tanto físico como espiritual y dejó salir los sollozos que estuvo callando por meses.

Lopmon estaba que se arrancaba las orejas y gritaba al cielo, pero por primera vez en la maldita semana nada tenía que ver con desesperación.

¡Por fin! Luego de meses extenuantes y los más recientes y estresantes días, finalmente aparecía alguien que podía ver como un aliado.



Tanto Claire, como Luna y Lucemon estaban invitados a compartir los aposentos reales, sin verdadero derecho a réplica pues, tras su momento de unión la noche pasada, Ranamon oficialmente los había tomado bajo su ala. Igual 34 estaba tan cansada por llorar que no pasó más de quince minutos tratando de recapacitar, antes de desplomarse en la cama y quedarse dormida mientras sus amigos hablaban.

Cuando se levantó a la mañana siguiente, la cabeza le dolía a horrores al igual que todo el cuerpo, pero por primera vez no se sentía vacía y miserable. Tampoco estaba sola. De hecho, la principal razón del entumecimiento de sus extremidades era la presencia de sus acompañantes.

Fue difícil no notar lo radiante que estaba aquella mañana, y no necesariamente por la selección de conjunto que la princesa había hecho para ella.



Pero Claire no fue la única que demostró cambios notables pues, en todo un giro inesperado de eventos, Benjamín reafirmó sus recién obtenidas agallas cerrándole la boca a Anette frente a todo el mundo. Lars y Dakota no podrían sentirse más orgullosos.

El único que no estaba pendiente del salseo era recién añadido a la party, Monmon, pues sus ojos estaban pegados en dirección a Ranamon mientras sonreía como lelo y expedía brillitos de felicidad.

—La princesa se ve tan radiante hoy.

Para bien o para mal, su comentario fue escuchado por la criatura más curiosa a borto del barco, Hero.

—¿Te gusta Ranamon? —inquirió la Kotemon ladeando la cabeza, sacando de coñazo al pobre mono de sus fantasías.

—What? —hasta se le notaba el parentesco lejano con Lars de negro salido de un meme con la mirada que le dio a la espadachín—. No. La princesa Ranamon es un alma buena y hermosa a su manera, pero no tengo sentimientos por ella. Hablaba de la otra princesa —y su dedo señaló tímidamente a Claire, quien estaba al lado de la heredera de Atlantis of fucking course.

La respuesta de Hero era de esperarse:

—… Khé.

—¿Llevabas todo este tiempo viajando con los humanos y no lo sabías? —Jade ladeó la cabeza—. Lars me lo dijo todo sobre la princesa Claire el otro día.

Y así pues, sin aguantarse las ganas de quitarle a su compañera digital la venda de los ojos, Monmon le contó la fantástica historia de la princesa Claire del Mundo Humano. Donde Anette era la pobre loca del pueblo que le tenía envidia y Sonya la noble con agallas que le hablaba de tú a tú a la realeza, mientras que la princesa tan buena les daba el gusto porque a pesar de que cayeran de las patadas seguían siendo parte del pueblo que adoraba y viceversa.

El mono era tan bueno contando historias que a Kotemon se le olvidó que los humanos no tenían recuerdos. Probablemente lo archivó en esos lugares donde van las cosas por defecto, como el sitio donde dejaste las llaves, la contraseña de tu correo electrónico y el papel tualet que no te llevaste al baño.

Todo empezó a cobrar sentido en la cabeza de Kotemon, quien empezó a razonar y justificarlo todo como si estuviera fangirleando sobre el fanfic que era la última Coca-Cola del desierto. El por qué todos evitaban a Claire salvo Anette y Sonya de repente tenía sentido y de cierta manera, ahora admiraba al buen citadino de Benjamín quien solía seguirle el juego a la primera hasta que se cansó de sus delirios de grandeza.

Tenía que contarles a los demás su descubrimiento.



Claire se había comprometido con ayudar a Kaleb para hornear un pastel. De haber estado a solas, se habría puesto nerviosa y al final todo habría sido muy incómodo, pero la presencia de Luna, Ranamon y los compañeros del moreno hicieron la preparación del postre amena.

Estaba un poco preocupada por las heridas que su compañero humano tenía en las manos, su mente dándole vueltas en qué pudo haber estado haciendo para terminar así. Ni siquiera Valentine se lastimaba tanto entrenando y eso que el muchacho no era ni el más sensato, ni el más cuidadoso del universo.

—Ah, Kaleb —en lo que esperaban que el postre se terminara de hornear, Claire había recordado algo que quería decir desde hace un tiempo—. Gracias.

El otro parpadeó, tomado por sorpresa.

—¿Perdón?

—No tuve la oportunidad de decirlo en el momento porque te alejaste sin más, y cuando estábamos en las tierras de ShogunGekomon mi mente estaba en otra parte… pero gracias por el agua que me diste en el camino —se mordió el labio al recordar la forma patética en la que se había desplomado—. Sé que soy un peso muerto para ustedes pero realmente aprecio lo que hacen por mí. No me olvidé de lo que hiciste, simplemente… no parecía que estuvieses en el mejor de los momentos.

Mejor así, pues 34 ignoraba por completo que fue objeto de odio por celos sin fundamentos.


Lars se hubiera echado a reír, pero hasta él entendía que eso podía ser bastante insensible de su parte dada la situación. Kaleb se había esforzado haciendo esto para disculparse por toda su escena de novia celosa que ni a novia llegaba, así que le debía su cara más seria.

—Sure, dude —no que su respuesta fuera a convertirse en algo más complejo—. Todo está bien —y con una palmada en la espalda el mandril lampiño cerró el trato.


Tras hacer desastre en la cocina Claire había ido a acicalarse de nuevo, dándole excusa a Ranamon de nuevo para hacerla elegir entre su nuevo guardarropa. Al final optó por algo sencillo, conservador como ella sola, pero lo suficientemente fresco para resistir hasta la noche.



La espera hasta el final de la primera sesión de entrenamiento de los digimon no fue tan largo en compañía de su amiga anfibia, quien además tenía un As bajo la manga para elevar los estados de ánimo de todo el mundo.

—¿Otro show de talentos? —dijo alguien.

—Mírale el lado bueno —comentó Lars—. Al menos ahora es por diversión y no tenemos que escuchar la terrible voz de Anette porque nadie la obliga a participar.

—¡¿Qué dijiste, simio?! —obviamente a la mencionada no le gustó para nada el comentario—. ¡Mi voz es tan hermosa que hasta los ángeles me envidian, muchas gracias!

—Oh sí, y por eso te desmayaste en vez de cantar para ShogunGekomon —resopló con una sonrisa sarcástica en la cara—. Acéptalo, tu voz es tan fea como tu personalidad.

—¡Basta de hablar de la voz fea de Anette! —canturreó Jasper—. ¡Yo quiero escuchar la voz de Claire!

—¡Apoyo esa moción con VIOLENCIA!

—Same —dijo Dakota, mientras que su no-novio asentía también.

Pronto los digimon se unieron al mameo y a la lisiada no le quedó de otra que subir al escenario y aportar su granito de arena al show. Igual se lo debía a su amiga por todo lo que había hecho por ella hasta ahora, así que suspiró para echar afuera el miedo y esperó a que sonara la pista que había pedido con mucha vergüenza.

Igual que la otra vez, era una tonada suave. No que los demás esperaran otra cosa.

Lo que le sorprendió fue la tonada pues muchos la reconocieron con facilidad.



A dream is a wish your heart makes
When you're fast asleep
In dreams you will lose your heartaches
Whatever you wish for, you keep
Have faith in your dreams and someday
Your rainbow will come smiling through

Anette bostezó con toda la mala intención de hacerle saber al mundo cuán aburrida era la tonada, pero a nadie le importó lo que pensaban. Hubo quien le señaló la puerta y todo pues al final Ranamon no más la había invitado por cortesía.

No matter how your heart is grieving
If you keep on believing
The dream that you wish will come true

Claire no era una cantante fabulosa pero su voz suave era ideal para la canción, le daba un toquecito especial de princesa Disney que las otras chicas no hubieran podido replicar fácilmente pues estaban lejos de ser inocentes como la intérprete actual. De haber sido rubia y haber estado peinándose el cabello, hasta la habrían confundido con Cinderella.



Dakota y Lars se encargaron de cerrar la cosa con el poder del mameo.


Oh sí, 69 se había enterado del cuento de la princesa Claire y habría sido un crimen no hacer nada al respeto, por lo que prestó su voz rockera para cantar la letra cuidadosamente modificada por Lars.



Who is the maid with the strawberry-brown hair?
Who sleeps on moonbeams and ran out of air?
With tears made of honey and a heart full of bunnies,
Whose infinite virtues are known near and far,
It's Earth’s own sweetheart, our dear Princess Claire.

And under the shimmer and rubies and pearls,
Lies hidden a fierce and adventurous girl,
The forces of evil that lurk in the night,
Will cower in fear when this shooting Star...
... Ignites!

Weaving magic like a born spell-caster
And wreaking havoc like a natural disaster
She rocks her Narwhal Blast and Warnicorn Stampede
She's gonna earn her crown, so hail to the quee-e-e-een!


'Cause she's a rebel princess, she's the best
She's a ball of lightning in a hot pink dress
She's a thunderstorm roaring through the night
She's our shooting star, and she's lighting up the sky!


Oooh-oooh! Oooh-oooh-oooh!

[slow, heavy beat]

Shooting star shining in the night so bright,
She started to attract a pair of envious eyes,
The villain rose up from behind the jester's cross
She drove her away but didn't know what she had lost.

Autonomy and her self-confidence,
How could she know the White Queen would take 'em for herself?
She confessed to her step-mothers, all full of dread,
The Queens exchanged a look, and this is what they said,
This is what they said, this is what they said:

We will keep your silence for you

From the citizens of the Earth and the High Commission too,
To keep the peace, we will play the game,
Royal secret from royal shame,
Royal secret from royal shame,

Royal secret– One last to tell,

The princess put someone under a true love's spell!

[upbeat rock beat]

Who is the monkey in the leopard attire?
The sweet commoner who follows the princess’s deepest desires,

I don't need to show it, I think we all know it!
But just to be certain, I'll say it again!
Clair Dupain has a fanboy!
And his name is Monmon.
Forevermore!!!

 

Hero of Charity
Registrado
19 Jun 2006
Mensajes
692
Calificación de reacciones
823
Puntos
450
Edad
27



El traslado al nuevo continente se prolongó más de lo esperado debido a las complicaciones climáticas a mitad del viaje. Una tormenta que los llenó de lluvia y les incapacitó de salir a asolearse convirtió un viaje de cinco días en siete, una corta semana relajante durante la cual todos pudieron olvidar sus recientes malas experiencias. Extrañaban a sus antiguos compañeros mas ya no se atormentaban por el recuerdo de ellos o lo que pudo haber sido, tuvieron tiempo para mirar hacia adelante, limpiar la mayoría de sus asperezas y existir con la única presión de pensar que desayunarían al día siguiente; aunque claro no todo fue mero ocio, especialmente para los digimon que tuvieron que ajustar sus vidas a la rutina de acondicionamiento físico de Justimon. Nada fuera del otro mundo, lo necesario para poner en movimiento sus músculos y volverlos más diestros en el campo de batalla.

En su última noche a bordo la temperatura fue descendiendo dramáticamente, consecuencia de las zonas frías a dónde habían entrado, por lo que Ranamon les facilitó cobijas adicionales para pasar a gusto la noche. A la mañana siguiente se sacó del almacén gruesos abrigos, botas para nieve, guantes y gorros que se repartieron para todos, incluyendo a los digimon más sensibles a ese tipo de clima tan helado. Por petición de la princesa todos los pasajeros de honor se reunieron en la proa, bajo el cielo nublado al mediodía luego de colmar sus estómagos con chocolate caliente y bocadillos llenadores.


¿Segura que te encuentras cómoda? Podemos ponerte una manta adicional si todavía tienes frío — la digimon le hablaba al bulto afelpado en el que se había convertido Claire ataviada con un abrigo bonito, bufanda, calentadores en las piernas y toda clase de accesorio cómodo que la princesa se encontró por ahí y creía que le sentaría bien a su amiga.

La lisiada declinó la propuesta de la forma más humilde posible —:
Estoy bien así, gracias por preocuparte — y se hizo bolita detrás de Lucemon, quién por cuestiones aerodinámicas no podía usar un suéter, teniendo que amarrarse tres bufandas alrededor del cuerpo adicionales a todo el montón de accesorios que ya tenía encima. Sin pantalones pero con un par de calentadores en las piernas.

El resto de la pandilla se aproximó para escuchar el anuncio de la princesa

Como pueden ver ya casi llegamos — dicho esto señaló con su mano como en dirección a una montaña pegada a la costa, dónde un enorme hueco con forma de arco se extendía al pie de ésta. De ahí el nombre de la cueva —. En una hora y media nuestra embarcación será recibida en el puerto dentro de Winter Cave; sin embargo, podemos adelantarnos al resto de la tripulación e ir a saludar al gran Vikemon mientras desempacan nuestras pertenencias. ¿Qué dicen?

Siempre que no haya que nadar no le veo problema — resumió Lars en pocas palabras el pensamiento generalizado de todos. Ranamon les aseguró que no sería el caso, dando media vuelta para empezar a concentrar sus propios poderes.

Rain Stream! — una enorme nube negra se formó en el cielo para ser trasladada hasta la tierra nevada por obra y gracia del viento, dejando caer suaves gotas de lluvia por todo el camino. Varios se cuestionaron internamente la relación entre la nube y el adelanto, siendo Lucemon el único que se atrevió a preguntar por el asunto.

¿Para qué es esa nube, princesa?

Para anunciar que estamos aquí — replicó ella sonriente —. Las lluvias dulces no son frecuentes por estos lados.

Nadie entendió la asociación entre aquella carta de presentación y la forma de llegar más rápido a tierra firme, tuvieron que esperar unos minutos para que la marea helada se avivara con olas pronunciadas y anormales alrededor de su crucero. Era como si una extraña criatura estuviera nadando por debajo de ellos.

No se equivocaron.

De las aguas árticas emergió un gigantesco digimon con aspecto de dinosaurio marino, tan grande como el barco que los trasportaba. Ranamon soltó un chillido de emoción nada más de verlo.

¡Plesiomon, que alegría volver a verte!

Un gusto tenerla de vuelta por aquí, princesa Ranamon — saludó el Ultimate cuya atención fue capturada inmediatamente por las extrañas criaturas al lado del barco. Nunca antes había visto seres tan peculiares en toda su vida y la insistencia de su mirada empezó a molestar a algunos — Que individuos tan singulares la acompañan. ¿Son amigos suyos, princesa?

Así es. Y estamos aquí para ver a Vikemon. ¿Serías tan amable de trasportarnos hasta tierra firme para no tener que esperar a que desembarque toda la tripulación? — sus ojitos de perrito estaban de más aunque igualmente los hizo.

Por supuesto que sí. ¡Suban! — nada más el digimon dio la vuelta para acomodarse los invitó a subir a su lomo. Cuidadosamente humanos y digimon ascendieron al enorme lomo de Plesiomon quién a una velocidad considerablemente rápida los llevó seguros hasta el interior de la cueva bajo la montaña.

Como era de esperarse el techo de ésta estaba completamente cubierto por estalactitas de cristal traslucido. Gracias a un complejo sistema de luces refractarias, el interior estaba iluminado como si tuviera contacto directo con el sol, producto de la red de reflexiones en los cristales del suelo. Seguramente de alguna forma la luz del día se filtraba y llegaba a crear esa red lumínica en el techo. Dentro de la caverna los trozos del hielo flotantes eran mucho más frecuentes, aprovechando Plesiomon que pasaba por ahí rompiéndolo con su cola y aletas pues de esa manera dejaría el camino despejado para el crucero atrás de ellos.

A pocos metros de profundidad estaba el dichoso puerto dónde desembarcaron, rodeado por los comienzos del pueblo conocido como Winter Cave. Una diminuta ciudad poblada principalmente por digimon de hielo y nieve, cuyo margen territorial se extendía por todo el interior de la montaña y fuera de ella. Aquí todos vivían en paz y por su ubicación geográfica tan al sur difícilmente llegaban malhechores a invadir o buscar problemas, opuestamente se llenaba de turistas y curiosos gracias a que estaba interconectado con varias otras ciudades mediante el sistema de Trailmon, siendo un centro turístico para curiosos y vacacionistas con afición por las tierras heladas.

Por último restaba aclarar que Vikemon era el jefe del pueblo y líder de la tribu de los Témpanos de Hielo, nombre que recibía su enorme agrupación de Zudomon, Ikkakumon y Gomamon quienes componían más del 60% de la población local. Todos ellos criados bajo un estricto código moral que los convirtió en grandes amigos del Rey Neptunemon.

¡Muchas gracias por el aventón, Plesiomon! Te veremos más tarde — se despidió Ranamon antes de tomar la delantera del grupo pues era la más familiarizada con el lugar — ¡Síganme los buenos!

La aldea era un lugar de lo más amigable, prueba de ello fue que por todas las calles que cruzaran los locales se tomaban la molestia de saludarles y desearles las buenas tardes. No era simplemente porque un miembro de la realeza de Atlantis los acompañaba, así de atentos eran los vecinos entre ellos. Gomamon jugando a la pelota entre ellos, Ikkakumon tirados en la nieve tomando una siesta en grupo y hasta Yukidarumon ofreciendo helados de sabores en las intersecciones. Por supuesto que los humanos y los digimon no se quedaron con las ganas de pedir el suyo, llegando al gigantesco trono de hielo al aire libre de Vikemon con sus barquillos y dos bolas de helado cada uno.

¡Hola, Vikemon! ¿Me recuerdas? — saludó la princesa agitando la mano desde su pequeño lugar en el suelo. El gigantesco digimon bestia que dormitaba plácidamente fue abriendo de a poco a poco sus ojos, sonriendo complacido al notar a la diminuta chiquilla llamando su atención a escasos metros de sus pies.

Pero si es la futura gobernante de Atlantis e hija de mi buen amigo Neptunemon. ¿Qué os trae a estos helados dominios tan lejanos de su hogar? Espero que todo esté bien en vuestro palacio — nada más de escucharlo los extranjeros pudieron hacerse una idea de la paternal personalidad del soberano. Vikemon hablaba como ese jefe vikingo, viejo y sabio pero no por ello inofensivo, el digimon era un guerrero feroz hecho y derecho que prefería las conversaciones pacíficas antes de liberar sus destructores martillos. Era la combinación perfecta entre Estoico de How to Train your Dragon y Santa Claus.

¡Ay, no! Despreocúpate que no es el caso. Mamá y papá te envían saludos, pero lo que me trajo aquí fueron mis nuevos amigos a quién estoy ansiosa por presentarte. ¡Vamos, chicos! No sean tímidos y vengan para que Vikemon los conozca — llamó la doncella a toda la Comunidad de las Digital Keys, algunos tímidos y otros más desenvueltos, pero todos atentos al más mínimo movimiento del brioso vikingo gigante cuyos ojos se abrieron como platos para poder apreciarlos mejor, no menos ensanchada era la sonrisa divertida del jefe —. Son humanos, Vikemon. No son digimon.

¿Humanos, eh? Que curiosas creaturas son vosotros — saludó para después extender sus afelpados brazos a lo ancho —. ¡Sean bienvenidos a Winter Cave, hogar de los Témpanos de Hielo! Todo amigo de vuestras altezas reales, los reyes de Atlantis y su bellísima heredera, la princesa Ranamon, son amigos míos. Os puedo asegurar que disfrutarán la estadía en mis dominios el tiempo que ustedes gusten — la hospitalidad les sentó bien a todos hasta que Justimon dio un paso al frente. Faltaba ver que tan duradera sería la oferta luego de que pusieran todas sus cartas en la mesa.

A decir verdad, señor Vikemon. Nuestras intenciones son más que venir por unas simples vacaciones — comentó Justimon algo incómodo. El jefe se cruzó de brazos y enarcó las cejas, una señal que les dio mala espina a varios —. Vera, nosotros…

Ellos no provienen de este mundo, Vikemon — se adelantó estrepitosamente Ranamon fungiendo como embajadora —. Y para poder regresar a su mundo necesitan reunir tesoros especiales: las Digital Keys. Sólo de esa forma podrán regresar a dónde pertenecen.

¿Las Digital Keys? — pronunció rascándose pensativamente la barbilla —. ¿Exactamente de dónde provienen vosotros? — la respuesta fue lanzada claramente hacia los humanos.

Del planeta Tierra, señor — contestó uno de los viajeros.

Je, nunca había escuchado de ese lugar. Sin embargo… — pausó solemnemente retirando el casco encima de su cabeza. Bajo éste, se hallaba resguardada la Digital Key de la zona, misma que tomó entre sus peludos dedos para después extenderla a los extraños —. Si Atlantis confía en vosotros así lo haré yo. Aquí tienen lo que os ha traído a este lugar. Sepan que os deseo el mejor de los éxitos en vuestra misión.

Ni humanos ni digimon se lo creyeron. Por primera vez no tuvieron que complacer los extravagantes caprichos de un señor feudal ni enfrascarse en una aventura filosófica para poder aspirar a la recompensa, éste se les entregó de la manera más desinteresada posible y en las manos. Con gritos de ánimo todos celebraron, todos menos papá Justimon. Era el único que podía verle algo de malo a todo aquello.

Señor Vikemon… ¿está seguro de que no requiere ninguna clase de compensación? Se siente mal simplemente recibir algo sin ganárselo — claro, solamente la persona más desesperantemente moralista del grupo podía sentirse mal por un regalo. Para fortuna de los perezosos el jefe vikingo no cambió de opinión.

¡Tonterías! Nunca tuve interés en mantener la gema, simplemente la custodiaba para evitar que cayera en malas manos. Mejor que le sea de provechosa a vosotros — a regañadientes Justimon aceptó la oferta, tendiéndole la gema a Witchmon quién prestamente la guardó en su sombrero —. Únicamente les insistiré que pasen la noche en el poblado, pues el Trailmon ya ha dejado la estación y no volverá hasta mañana. Disfruten los alrededores, conozcan, fraternicen con los lugareños y mañana mismo podrán continuar vuestra travesía. ¿Qué dicen?

Nadie se opuso y todos apoyaron la moción.






No obstante, hubo cosas que no cambiaron en la agenda, como el reglamentario entrenamiento para los digimon que Justimon les impartió desde sus días en alta mar. La buena noticia para los perezosos y pacifistas es que por esta ocasión nadie estaría forzosamente obligado a entrenar con el kamen rider, únicamente lo harían aquellos que tuviesen la disposición de hacerse más fuertes.

Demi Dart! — naturalmente alguien tan vil como Hex no perdería la oportunidad de arremeter traicioneramente contra otro digimon, y si eso lo hacía más fuerte en el proceso mejor para él.

Retriever-Bark! — para su infortunio Anubis fue su oponente en esta ocasión, un digimon tan veloz que las inyecciones venenosas ni si quiera lo rasgaban.

Fire Men! — del otro lado del terreno Hero hacía lo suyo persiguiendo a un ágil Jade para golpearlo con su katana llameante.

Baby Sling! — el mono verde contraatacó con un disparó de metal que rebotó en la espada y apagó su fuego.

Tan diestros se habían vuelto todos que los empates fueron asuntos inevitables en la mayoría de los combates. En el proceso, sus saltos, piruetas y técnicas llamativas llamaron la atención de los lugareños alrededor del terreno nevado dónde se llevaba a cabo en el entrenamiento. Dos Icemon se sintieron atraídos por el encuentro y decidieron aproximarse.

¿Qué es lo que hacen? — preguntó uno.

Sí, ¿para qué tanto pelean? — Justimon, siendo el encargado del grupo, se apresuró a responder.

Entrenamos para volvernos más fuertes. De esa forma pulen sus habilidades y estarán listos para cualquier eventualidad en el futuro — el par de champions intercambiaron miradas cómplices y sonrisas traviesas entre ellos, una astuta idea se les cruzó por la mente.

¿No le gustaría que les echáramos una mano?

Lo que quieren es estar preparado para eventualidades, ¿no? ¿Qué mal les haría pelear contra dos inofensivos Icemon? — ciertamente Justimon no era bueno leyendo la malicia de los otros, por ello aceptó de buena gana.

Otro grupo estuvo más concentrado en arreglar detalles administrativos y de estadía, por lo que se trasladaron a la posada local para verificar que hubiese habitaciones suficientes para todos en la cabaña atendida por Yukidarumon y Mojyamon. Ranamon fue la primera en entrar, seguida por Witchmon quién lo que más deseaba era una taza de chocolate caliente.

¡Holis, venimos a reservarnos! — anunció la princesa tocando la campanilla de la recepción. El par de encargados salieron de los almacenes para atender a sus nuevos clientes quienes a pesar de su extraño aspecto lucían amigables.

¿En qué podemos ayudarles?

¡Queremos 30 habitaciones! — el entusiasmo de Ranamon les quitó el color a los dos pálidos digimon.

¡¿Treinta?! ¡Eso está más allá de nuestra capacidad! — gimió Yukidarumon sobándose la frente.

Apenas contamos con quince camas disponibles, señorita — explicó el igualmente contrariado Mojyamon. Suerte para ellos que a Witchmon la limitada capacidad de la posada no le importó.

Catorce a partir de ahora. Llévenme chocolate caliente a la habitación — y sin decir fu ni fa se fue a buscar una habitación disponible para ella. Axiomáticamente todos sabían que Justimon sería su compañero de cuarto, el problema sería repartir las 14 camas restantes y acomodar los equipajes en ellas pero de momento los que ya estaban ahí podrían hacerse bolas.

¡Claire tendrá habitación solo para ella hasta que se decreté lo contrario! — anunció Luna con su peculiar autoritarismo cómico, fue su educada manera de decir que no dejaría que nadie le pusiera las garras encima, no luego del buen tiempo que disfrutaron en su crucero vacacional. Nadie más apeló a su sabia decisión y según los cálculos de varios, las harpías de Annette y Sonya acabarían enclaustradas para poder cortarse las gargantas mutuamente durante la madrugada.

¿Es cierto que son treinta huéspedes? — preguntó una todavía nerviosa Yukidarumon. El asentimiento de sus nuevos inquilinos la obligó a soltar un suspiro pesaroso —. Esto es difícil… Claro que pueden quedarse pero quiero que sepan que estamos sobre-capacitados para atenderlos.

Son muchas bocas que alimentar, y no contamos con demasiado personal en estos momentos. Es posible que nos demoremos en atenderlos — explicó las contrariedades actuales el Mojyamon. Los humanos no se sintieron para nada ofendidos, de hecho, hasta hubo almas generosas dispuestas a aportar su granito de arena.

Yo puedo ayudarles en la cocina — masculló Claire haciéndose notar con la mano arriba —. Tengo experiencia y si eso hace más fácil que podamos dormir aquí, estaré encantada de apoyarlos.

Sus palabras fueron un canto de ángeles para los encargados.

Afuera, en las calles cubiertas de nieve, Lucemon admiraba el bello panorama siendo un niño cautivo por la hermosa ilusión de una tierra nevada, tirándose al suelo para formar ángeles de nieve, aunque él ya era un ángel por lo que no necesitaba agitar sus brazos extendidos sobre el frío terreno. Al levantarse buscó una nueva meta por cumplir, uniéndose a un grupo de Gomamon que jugaban detrás de una pelota así como aquellos que se subían desde una colina para deslizarse de panza. En su caso, ocupó uno de los trineos adyacentes, riendo de lo lindo cada que llegaba al final del trayecto.

Su buena amistad con los Gomamon hizo que estos le comentarán acerca de cierta pista de curling dónde los Penguinmon se reunían. A Lucemon eso le llamó la atención, especialmente el término “curling” no recordaba haberlo escuchado antes. Sonaba a algo humano según lo que vagamente recordaba por las clases de Rosemary y lo que ella solía decirle a los pequeñines así que decidió acudir por uno de sus amigos para ir al dichoso lugar. Para bien o para mal la primera sombra que vislumbró fue Annette.

Annette, ¿estás ocupada? — preguntó dulcemente, y claro que la reina del hielo no se iba a derretir por sus ojitos de cachorrito.

Claro que estoy ocupada. Una persona de la realeza como yo siempre tiene algo que pensar o qué hacer — replicó altiva como siempre dándoselas de importante. Lo curioso era que simplemente estaba ahí parada.

Pero no estás haciendo nada… — la castaña le gruñó enfadada pero gracias a Kate la cosa no se salió de control.

¿Qué podemos hacer por ti Lucemon? — preguntó la prima lejana de la pájara Peggy.

Oh, verán, hace un rato estaba con unos amigos que hice y ellos hablaron acerca de un juego llamado Curling. Me pareció que es una cosa humana y supuse que a alguien de ustedes le interesaría… ¿Tú sabes jugar curling?

¡Pero por supuesto que sí! — declaró con toda la soberbia del mundo aunque aquello no fuese realmente cierto, simplemente lo hacía para llamar la atención —. Una princesa como yo debe estar siempre a la vanguardia de toda clase de juegos, hasta esos aburridos que a nadie divierten. Sí, sé de curling — Lucemon la observó con ojos de asombro en tanto Kate negaba con la cabeza.

Pues bien, si su humana decía saber tendría que demostrarlo.

Llévanos a ese lugar, Lucemon — y a regañadientes Hawkmon arrastró a su compañera para que hiciera valer su palabra.





Los Témpanos de Hielo eran una tribu amistosa, hospitalaria y muy cariñosa… quizá demasiado.

Desde los Gomamon que se amontonaban unos encima de los otros para lamerse y morderse mutuamente los rostros con una ternura excepcional, hasta los Ikakumon que básicamente repetían el mismo patrón aún con sus peludos y húmedos cuerpos, tomando la siesta recargados los unos sobre los otros. Ni que decir de los Zudomon que aprovechaban sus modificaciones corporales para abrazarse y caminar tomados de la mano.

Sí, ciertamente ese era un lugar muuuy peculiar.

Esto parece el sueño de algún furro — gimió Chocoyasha masticando su trozo de pescado.

¿Qué es un furro? — le preguntó el ignorante de su bestie.

No tengo la menor idea y me quiero acordar — concluyó mister wild.

Por petición de Vikemon todos se encontraban a la intemperie cerca de su trono para merendar una pequeña porción de pescado al calor de una fogata pues la noche ya cubría el manto celeste. Para bien de los más friolentos no los entretuvo demasiado, mas consideraba que ese era un lugar apropiado para poder dialogar un asunto tan delicado como las Digitial Keys.

¿Exactamente cuántas habéis reunido? — preguntó devorando un enorme pescado tostado de un solo bocado.

Tres — y para comprobarlo Witchmon las reveló sacándolas de su sombrero. El viejo vikingo sonrió con modestia.

Tenéis un largo camino por recorrer. Sólo por poner un ejemplo hay otras tres más o menos a la misma distancia cerca de aquí — los oídos de todos pudieron atención a sus palabras mientras con uno de sus grandes dedos Vikemon trazaba un boceto de mapa en la nieve. Trazó un círculo pequeño, tres medianos un nivel arriba y otro más pequeño por encima de estos, uniendo todos con una líneas como si de un raro sistema de árbol se tratara —. El sistema de rieles de Winter Cave conecta directamente con Ginger Town, de ahí es posible tomar otros trenes que os lleven a zonas de extrema importancia para vosotros: Vulcan Valley, Stormy Mountain y Trash Kingdom. El primero es el más peligroso de los tres, al menos desde mi perspectiva. Es un sitio de altas temperaturas y volcanes activos, no muy adecuado para un digimon helados como yo — todos agradecieron la información pero querían saber mucho más al respecto.

Esas tres zonas que menciona… ¿ahí están las Digital Keys? — Vikemon asintió.

Digitals Keys que controlan el fuego, el rayo y… ¿las heces? No recuerdo muy bien cuál es el poder de la tercera Digital Key, no por ello es menos importante. Deberán reunirlas todas, os sugiero que os separéis para cubrir más terreno una vez que lleguéis a Ginger Town. No debe ser muy difícil para vosotros superar tal desafío, y una vez que lo conseguiréis podréis reunirse en el cuarto sitio con una Digital Key, Skyland, la ciudadela flotante — ciertamente había verdad en las palabras del sabio Vikemon. Sin embargo varios se incomodaron al escuchar la posibilidad de tener que separarse para ahorrar camino.

¿De verdad tenían que hacerlo?

¿No había sido demasiado frustrante ya haber perdido a dos de sus compañeros?

¿Qué sucedería si no todos llegaban al nuevo punto de reunión?

Miles de preguntas así se les cruzaron por la cabeza tanto a humanos como a digimon acompañantes, lo más desilusionador es que Witchmon y Justimon empezaban a considerarlo viable.

Sería difícil pero tendrían que poner de su parte para poder volver a su hogar.





Apretados y atiborrados durmieron como pudieron en la cabaña. Apenas 11 camas para cada humano y sus digimon, siendo que Ranamon, Lucemon, Witchmon y Justimon ocuparon una cama para ellos cada uno. Fue una noche incómoda pero de menos cenaron como vikingos y desayunaron como reyes del chocolate. Y como todo lo bueno tiene que terminar, llegó el momento de Ranamon de volver a su palacio con sus padres pues cumplió su promesa de llevarlos sanos y salvos hasta este extremo del Digimon World.

Todos aceptaron con tristeza su inevitable partida.

¡QUÉDATE! — todos menos Luna. La coneja randomnera que se negaba fervientemente a la idea de que la niña de sus ojos volviese a ser carnada de víboras y mandonas —. ¿No podemos enviarles a Rosemary de regreso a tus padres? Será una buena princesa, a fin de cuentas le gusta mandar.

Silencio, Luna. Ranamon debe volver a cumplir con sus deberes reales. Mucho de su tiempo le hemos quitado ya — le corrigió la rubia con semblante serio y brazos cruzados.

¡¿LO VES?! — y la digimon remataba su punto.

Afortunadamente para ella, Homeostasis en toda su gloria llegó a escuchar sus dolorosas súplicas.

En realidad hay algo muy gracioso que tengo que decir al respecto — confesó la princesa envuelta en su abrigo afelpado —. El buque zarpó ayer en la noche. Mandé de regresó a la tripulación tan pronto recargaron provisiones y combustibles, así que estaré parada aquí 20 días a menos que me dejen ir con ustedes — y dicho esto se encogió de hombros —. ¿Qué dicen?

La respuesta le llegó en forma de una porra.

¡HURRA! — exclamaron eufóricos Luna, Lars, Dakota y hasta Lucemon que veían en la doncella la mejor bendición habida y por haber que les pudo haber tocado, especialmente porque desde que ella estaba alrededor ni si quiera Annette le ponía sus garras encima a Claire.

Otro pequeño detalle liado a esto es que a partir de este punto dejo de ser famosa, dudo que Atlantis sea tan popular por este lado del mundo y si lo es solamente deben saber de mi padre. Así que a partir de ahora seré solamente Ranamon, nada de princesa — con un guiño de ojos cerró su oración.

Las ropas favoritas que encontraron en el barco fueron guardadas en maletas que cuidadosamente transporaron hasta la estación del tren. Un enorme Locomon arribó arrastrando un carro con carbón de dónde obtenía las fuerzas para continuar su marcha, detrás una serie de vagones dónde los chicos se acomodarían para tomar asiento junto con sus maletas.

Para el anochecer llegarían a la siguiente estación dónde abordarían otro trailmon más comercial, con vagones dormitorios ideales para pasar la noche, comedor y provisiones. A más tardar el día de mañana por la tarde estarían en Ginger Town y de ahí tendrían que tomar rumbos diferentes para volverse a ver las caras en Skyland, a dónde llegarían en cinco días o menos según lo que los informes que les dio Vikemon antes de partir.




Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
Digimaster Digimaster
X Xx_davex_xX
Nick Whitefang Nick Whitefang


Instrucciones:
1. Esta actualización vale por las dos, tarea y social link; las que siguen seguramente será el mismo caso. Con que posteen una vez la damos por visto y procedemos con la siguiente misión. Trataré de ser el tercero en postear a más tardar para que con un cuarto post se pase a la etapa de campeones. Digamos que tentativamente esta dura dos semanas, para que tampoco se sientan presionados.

2. No hay una tarea a realizar por Vikemon pero sí pueden realizar varias actividades.

  • Entrenamiento con Justimon: Se les unieron dos Icemon (Gotsumon de hielo nivel champion) para pelear. Obviamente son más fuertes y pelearan sucios, pero pueden ganarles con ingenio y esfuerzo. Conte de menos a Hex, Anubis, Hero y Jade en esa tarea pero todo el que quiera es libre de unirse al combate.-Cocinando en la posada: Ayuden a Mojyamon y Yukidarumon/Frigimon a preparar suficiente comida para todos ustedes. Claire está incluida porque no puede exponerse demasiado al frío por su condición. ArisuDokuro ArisuDokuro aprovecha este segmento para reclutar al Gomamon que apartaste.
  • Jugando curling: el curling es un deporte de hielo que es practicado por los Penguimon. Para que entiendan en que consiste les dejo este ejemplo Annette está aquí para que Digimaster Digimaster pueda reclutar al penguimon que pidió. Lucemon le echará porras. (no es necesario ganar, sólo divertirse)
  • Tarde personalizada: Hay muchas otras cosas que pueden hacer durante este tiempo que pueden ir de acuerdo a sus personajes, por ejemplo Rosemary enseñarle a sumar y restar peces a los Gomamon, Jasper le puede entretener a la gente cantando, Lars puede pescar con los Ikakumon en las aguas heladas, Kaleb puede visitar la herrería de los Zudomon, etc. Consideren hacer algo divertido porque en la siguiente actu serán puras peleas.
*Nota al pie: pueden hacer más de una tarea, no sientan que por escoger una quedarán excluidos de las otras. Pueden estar en el entrenamiento, luego ir a la competencia de curling y terminar por ayudar a preparar la cena ya en la noche, por poner un ejemplo.


3. Ranamon se nos une como la cuarta npc–y posiblemente la última digimon en unirse al grupo-. Su ficha será subida al primer post a la brevedad. Aunque a estas alturas ya deben de tener una idea de cómo usarla :v

4. Esto es opcional y depende mucho de que tanto abarquen en sus posts. Si se quedan en la cena no será importante, pero se incluyen cosas como el desayuno y amanecer del día siguiente quizá les sirva elegir a sus compañeros de cuarto en la posada. Para más información vayan a checar al chat.

5. Para la siguiente actu haremos un salto de unos días y ya estaremos divididos en equipos. Más información en el chat.
 

Sorry, I'm dead.
Registrado
25 Abr 2013
Mensajes
1,873
Calificación de reacciones
1,898
Puntos
700
La lluvia llevaba acechándolos todo el día y básicamente el cielo ya se había transformado en una triste corina gris desde hace bastante dejándolos con pocas opciones para mantenerse en las afueras del barco, todo se realizaba entre paredes por lo que la presencia de Justimon en la cubierta del barco era más que cuestionable. Estaba allí solo, mirando al frente cuando escuchó que le llamaban a sus espaldas, girándose para encontrarse con el humano de cabellos verdes que llevaba la capucha de su abrigo sobre la cabeza como escudo contra la caída de agua.

¿Qué haces aquí? –preguntó el humano aproximándose con las manos en el bolsillo, como no se le había visto antes por fin tenía su chaqueta puesta y bien cerrada, perfectamente hermética para combatir el frío.

Se me hace un poco difícil quedarme tranquilo cuando además de estar en el agua, cae agua, para ser sincero –aceptó el Ultimate sin bajar la cabeza de su posición, observando hacia arriba.

Si ese es el caso entonces ¿Por qué no pasas dentro? –insistió el de ojos gatunos con la mirada muy fija en el digimon.

Es peor que todo se balancee mientras no puedo ver qué sucede –debido al clima el barco se mecía ligeramente y a aquello iba su comentario. Sin embargo, Valentine no podía evitar preguntarse ¿Y cómo haces para ver? Pero decidió ahorrarse el comentario, típica lógica digimon.

¿No sientes frío? –le volvió a preguntar.

No, estoy perfectamente, no tienes de que preocuparte.

Ante ese último comentario del justiciero permanecieron así en silencio, el otro con los ojos miel clavados al frente por un largo rato.

No quiero sonar insultante, de hecho no me molesta pero ¿Te quedarás aquí? –preguntó el digimon intentando no ofender a Valentine que se achicó de hombros.

La lluvia me calma pero en estos momentos no puedo arriesgarme a quitarme la capucha y enfermarme...además, te hago compañía.

Ah...

Supuso que quizá no era necesario hablar simplemente para compartir un momento con el ser de su admiración.



[…]



Un Plesiomon los ayudó a llegar sanos y salvos a su destino antes que el resto de la tripulación y tanto Jasper como Valentine volvían a emocionarse por toparse con otro digimon servicial y además, enorme y que podía nadar por esas congeladas aguas. Les hubiera gustado conversar con él pero el tiempo no les fue el suficiente ni la situación parecía la correcta, aunque si agradecieron el que les hubiese llevado a todos a la vez que Ranamon lo hizo. Les esperaba un encuentro con Vikemon, otro enorme e imponente digimon que les dejó boquiabiertos y la escena volvía a repetirse, tal cual sucedió con Neptunemon y AncientMermaidmon en Atlantis. Como si no fuera poco este les entregó las digital key con tanta facilidad que Jasper se puso a festejar y saltar con los demás mientras que Valentine se sentó en el piso para evitar caerse de culo pensando “¿Qué acaba de pasar?” completamente incrédulo.


Cuando por fin pudieron calmarse, fueron libres de dar unas vueltas por el nevado lugar. Jasper llevaba un enorme abrigo blanco y acampanado con gorro tejido del mismo color igual que el par de guantes. Unas calzas negras abrigadas –aunque no lo aparentaran- se apegaban a sus piernas y unas botas un poco altas color café terminaban el conjunto. Podría confundirse fácilmente con la nieve del suelo y del cielo de no ser porque dejó la larga cabellera rosada caer como cascada sobre su espalda, así se la notaba fácilmente ir y venir de un lado a otro.

Valentine era todo lo contrario, se veía igual que siempre, ya completamente de negro con su chamarra cerrada y la capucha encima. Lo único que había cambiado era un par de botas de nieve negras, guantes del mismo color y una larga bufanda roja que pidió a Ranamon para mantener a salvo su cuello, algo que obviamente fue apropósito también, intentando imitar el aspecto de Justimon al menos solo con un accesorio. Su abrigo de siempre le quedaba bastante grande por lo que el peliverde siempre se preguntó si este era realmente suyo, al cerrarlo este le quedaba por encima de los muslos, casi llegando a las rodillas por poco, así estaba perfectamente protegido.

Valentine –llamó Hero corriendo hasta donde el humano se encontraba, logrando que este se pusiera en cuclillas para escuchar bien tanto a él como a Sunny a su lado- iremos a entrenar con Justimon, dijo que no es obligatorio pero debemos ser más fuertes –el de ojos de gato sonrío y asintió con la cabeza.

Está bien, cuídense mucho ¿Si? –sabía que debía dejarles tiempo a solas, quizás se uniría a jugar en la nieve con ellos más tarde. A la distancia pudo ver como Sweety y Beauty decían lo mismo a Jasper y se iban por su lado, la muchacha despidiéndoles con la mano antes de seguir su rumbo.

Valentine caminó hasta donde la posada se encontraba, siguiendo a un grupo conformado por Witchmon, Ranamon, Luna y Claire. Últimamente a esas tres se las veía juntas seguido, pensó para sus adentros. Llegó justo para escuchar del inconveniente de las habitaciones y que al parecer se tardarían un poco en atenderlos debido a que ni siquiera tenían suficiente personal para cocinar.

Yo puedo ayudarles en la cocina — masculló Claire haciéndose notar con la mano arriba —. Tengo experiencia y si eso hace más fácil que podamos dormir aquí, estaré encantada de apoyarlos.

La declaración de Claire calmó a las Yukidarumon que por cierto distraían bastante al peliverde, era difícil quitar la vista de un osito grande, blanco y que parecía felpudo.

Me ofrezco también ¿Está bien que me una? –a su comentario los digimon pusieron su atención en él y Claire igualmente se dio la vuelta a verle- no es que tenga planes y entiendo lo difícil que debe ser.

—¿
Sabes cocinar? –preguntó una de las encargadas logrando que el muchacho parpadeara un par de veces con gesto neutro.

Eso creo –antes de que pudieran decirle algo debido a su vaga respuesta, Ranamon interfirió.

Problemas de memoria, todos los tienen, sepan disculparles –sonrió ampliamente la princesa y luego giró hacia Valentine- es buen momento para un café caliente y unas rosquillas ¿No? –ella sí que sabía cómo ganarse al chico que sonrió de inmediato y todo el rostro se le iluminó.

¡Claro! –una ventaja de ayudar en la cocina es que podía consentirse un poco a si mismo mientras se lo permitieran.


[…]



Mientras esto ocurría, tanto Hero como Sunny, Sweety y Beauty se encontraban entrenando con Justimon cuando un grupo de Icemon se unió a ellos. Los primeros dos no parecieron ver problema en ello, igual que Justimon, pero el dueto de digimon compañeros de Jasper observaron a estos con desconfianza. Impmon arrugó la cara mientras que Goblimon habló por lo bajo.

Tengo un mal presentimiento –le dijo a su compañero.

¿Por qué hacías lo mismo allá donde vivías? –a Goblimon no le gustó que le sacaran eso en cara pero tenía razón, justamente por su forma de ser deshonesta podía sentir cuando alguien era igual, eso mismo le decían sus instintos sobre esos Icemon.

Si ya están listos ¡Comiencen!

Los Gotsumon empezaron a atacar a varios de los digimon que allí se encontraban, eran suficientes para luchar al menos uno contra dos de ellos a la vez o más. Ese mismo predicamento estaban viviendo los rookie que vieron como uno de ellos realizaba una barrida en el suelo nevado haciendo caer a Hero y a Sunny y no solo eso, lanzando esta nieve directamente a la cara de Beauty y Sweety. Este último se molestó lo suficiente como para que la temperatura de todo su cuerpo derritiera la nieve, apartando el resto de su cara y mostrando su expresión enojada.

¿Quieren luchar sucio? Pues eso tendrán –tan pronto dijo eso, Beauty no pudo evitar soltar una risa cómplice. Sin embargo debía aceptar que quizás, no podrían ellos solos tratándose de digimon de nivel por encima del suyo- ¡Hero, Sunny! –llamó a ambos digimon que les miraron desde el suelo donde habían quedado tras la caída- hagamos equipo.

Sweeety podía ser muchas cosas pero tonto no era una de ellas, pronto se vio a la cabeza de Hero y Sunny quienes se pusieron a la defensiva igual que Goblimon, el grupo entero de cuatro fue rodeado por dos Icemon. La cabeza del digimon empezó a procesar rápidamente teniendo en cuenta los ataques del enemigo tanto como los de sus aliados y por un momento, sus orbes bajaron al suelo dándole la idea que necesitaba.

Codeó a Goblimon para llamar su atención y lanzó un Night of Fire al aire, lo suficientemente alto para distraer a los Icemon y entonces señaló hacia abajo para sus compañeros.

Necesitamos que se distraigan más tiempo -dijo mientras se ocupaba de correr hacia uno de ellos en compañía de Beauty.

Yo me encargo –se ofreció Sunny- ¡Gloom Dust! –y justo cuando uno de los Icemon fue en dirección a atacar tanto a ella como a Kotemon, una nube de gas venenoso fue expulsado por la de tipo planta.

Ya luego de varios días de entrenamiento, Hero había aprendido a contener la respiración cuando eso sucedía y aprovechando sus instantes de camuflaje realizó un Thunder Kote justo en la espalda del Icemon, dándose algo de impulso con un salto.

Por otro lado, Impmon y Goblimon intentaban mantenerse al nivel del otro Icemon aunque eso no sería para nada sencillo.

¡Iceball Bomb! –exclamó este creando y lanzando una esfera de hielo que arrojó en dirección a sus contrincantes y esta explotó muy cerca de ellos, obligándolos a apartarse el uno del otro. Sus ataques continuaron siendo igual de repetitivos, eligiendo como blanco principal a Sweety quien hacía lo posible por esquivarlos.

¡Pillar of Fire! –al verse asediado, Impmon fue obligado a utilizar su muro de fuego para protegerse al menos por unos instantes, aun así siendo inevitable cuando la última esfera lanzada por Icemon impactó en el suelo junto a él causándole bastante daño.

Afortunadamente, Beauty no se quedó atrás por lo que al iniciar su Goburi Rush, varios golpes de su mazo impactaron contra el Icemon enemigo haciendo que se balanceara.

¡Ice Strike! –Icemon golpeó con su puño de forma tal que casi rompe el mazo de Goburimon y también resquebrajó bastante el suelo debajo de ellos. Esta ruptura fue tal que continuó unos metros más hasta expandirse a una formación de hielo en forma de ola que se encontraba sobre Goburimon, haciendo a esta caer en forma de cristales de hielo y casi enterrando al digimon allí abajo, este logrando correr para salvarse de dicho derrumbe y a duras penas solo algo de hielo impactó contra él. Sin embargo, tan pronto salió de esa un nuevo Ice Strike de Icemon le impactó.

Ellos no eran los únicos que estaban usando la cabeza para luchar.

¡Machine Gun Kick! –Impmon saltó hasta donde su oponente se encontraba y lo atacó repetidas veces con varias patadas hasta volver a caer al suelo y correr, esta vez con Icemon detrás, regresando a la posición donde Hero y Sunny habían quedado- ¡Night of Fire! –y utilizando nuevamente su fuego lo lanzó esta vez a ese espacio en el suelo que lo separaba de Icemon y luego se echó abajo, sabiendo que su perseguidor ya iba demasiado rápido para detenerse.

El hielo sobre el que antes Sweety había lanzado su llama ahora se encontraba ligeramente derretido y esa agua más un tropiezo con Impon hizo que Icemon se viniera abajo, por su forma rocosa empezando a rodar hacia el frente sin control.

Sunny y Hero ya llevaban bastante tiempo resistiendo con el otro Icemon, en ocasiones repitiendo el Gloom Dust para impedir que les viera. Esto había obligado a su enemigo a usar solo el Ice Strike que muchas veces daba en el suelo, intentando darle a los dos bajitos rookie que sabía, estaban muy cerca suyo. Eso les costó bastante daño las veces que no pudieron eludirlo pero al menos el objetivo se cumplió. Cuando vieron al otro Icemon aproximarse rodando salieron pitando de allí, dejando que se chocara con su otro compañero, tomándolo completamente desprevenido.

¡Nemesis Ivy! –Alraumon sujetó fuertemente a Hero para lanzarlo donde se encontraban los Icemon y que diera el golpe final.

¡Fire Men! –y rodeando su espada de fuego golpeó el suelo congelado y ya resquebrajado por la propia fuerza de uno de los Icemon, logrando que el hielo se rompa y así, haciendo caer al par al agua helada.

¡Ganamos! –gritaron unos cansados Hero y Sunny, así como Sweety que se ponía de pie masajeándose el cuerpo luego de que un Icemon prácticamente lo chocara y la mano verde de Goblimón emergió de la nieve con un puño de victoria allá a lo lejos en cuanto escuchó el vitoreo.

Yo no estaría tan seguro –dijo Justimon un poco entre risas, señalando nuevamente donde los Icemon estaban.

...¡Aaah! C’mon! –se quejó Sweety al darse cuenta que el pozo de agua que creyó ver debajo del hielo era mucho menos profundo de lo que creyó. Los Icemon se habían quedado atascados pero no se hundieron en lo más mínimo, aún podían seguir peleando tan pronto como lograran dejar su mareo atrás y se movieran con un poco de esfuerzo.

Aun así fue un buen trabajo en equipo, creo que con eso han tenido suficiente –les animó Justimon dejando que cada uno de los Rookie se dejara caer al suelo para descansar. Un estornudo fuerte surgió de donde Goblimon estaba quien giró a un lado para salir del montículo de nieve y hielo y solo entonces se dignó a hacer lo mismo que los demás.


[…]


Los digimon regresaban aun con energías para seguir jugando. Hero y Sunny caminaban juntos mientras charlaban un poco, al menos hasta que vieron a Luna a la distancia.

¡Oye, Luna! –llamó Kotemon levantando su mano cubierta por su manga animadamente y corrió para alcanzar a la coneja- ¿Tienes un momento para hablar?

¿Qué pasa? –preguntó esta sin problemas, aunque notaron que acababa de salir de una de las puertas que daba a la cocina de la posada. Todo indicaba que solo se había acercado para cerrar aquella puerta y no es que realmente fuese a dejar a Claire sola- tengo que volver adentro.

Es solo unos minutitos, por fis –pidió Hero insistiendo y Sunny igualmente se lo pidió juntando sus manos. Ambos ya habían hablado de la razón por la cual necesitaban conversar con Luna, solo esperaban el momento indicado y parecía ser ese.

Luna dudó un poco pero a finales, salió fuera y con el mayor silencio del mundo cerró la puerta esperando que Claire no notara su presencia tan pronto, incluso lanzó una mirada algo desconfiada al interior de aquella cocina donde sabía, la humana no estaba sola.

Tienen treinta segundos.

Entonces iré al grano –empezó Hero aún sonando alegre- ¿Te importaría si dejamos todos que Claire y Valentine se hagan amigos?

¿Eh? ¿Por qué? –preguntó la digimon como de costumbre a la defensiva aunque no lo aparentara demasiado. Ella solo levantaba la guardia con personas como Rosemary y Jasper, en realidad no tenía una opinión formada acerca de Valentine.

Sabemos que siempre la proteges y que ella parece estar muy sola, Sweety nos contó que aparentemente la cosa está tensa entre ella, Jasper y Rosemary pero este caso es distinto, verás, Valentine también está solo –eso hizo que Luna pareciera estar un poco más calma, lo supieron porque sus orejas bajaron cada vez más luego de estar ligeramente levantadas.

A menudo lo notamos distante y se va solo a vagar por ahí –explicó Sunny un poco preocupada- es un chico amable pero muy cerrado, aunque puede llegar a ser servicial no es pesado, lo sabemos porque nos da nuestro propio espacio y a mí me salvó de Witchmon –de solo recordarlo al tipo planta tembló un poco. Si, Luna recordaba como Claire y Jasper fueron a hablar con ella para tener algo de los restos de sus manos venenosas para la bruja- pero eso justamente hace que se distancie de los demás.

El piensa que no nos damos cuenta de que algo le preocupa pero no es así, estoy seguro de que solo necesita a alguien con quien charlar y Claire es muy amable y muy tranquila como él, hasta ayudó a sanar su ojo –recordó también Kotemon animosa, levantando ambos bracitos hacia arriba- ¿Qué dices? Tal vez no hará que sean menos inseguros pero al menos serán inseguros juntos.

Umm...-Luna tardó en dar su respuesta, no tenía nada en particular que pensar ni de esos dos digimon ni de su humano pero no podía negar que ese chico nunca hizo ningún daño a nadie, solo a si mismo de manera tonta luchando con unos Goblimon- siempre que no arrastre a Claire a sus tonterías temerarias, no veo porque no, solo espero que tengan razón –los otros dos eran demasiado buenos para tomar esas últimas palabras como una amenaza- si lo que quieren es evitar que interfiera, no voy a hacerlo, pero controlenlo.

¡Seguro! Valentine es un caballero, no pondría en peligro a Claire –aseguró Sunny contenta.

Los digimon sí que eran buena propaganda, aunque el propio Valentine no lo supiera.

Ahora volveré dentro con Claire, supongo que ya saben que de todos modos Valentine está dentro ya ayudando con la comida –ante las palabras de Luna ambos se vieron las caras sin saber cómo tomar aquello ¿Había sido toda la charla en vano? Quizás la coneja ya había estado analizando al chico de antemano por compartir el mismo espacio que su amiga.

Sin más preámbulos, ambos pasaron dentro de la cocina igualmente.

Hero, Sunny ¿Terminaron de entrenar? –tan pronto pasaron escucharon las palabras de Graves, sonriendo animoso y llevando encima un sueter negro con cuello de tortuga. Tuvo que deshacerse del abrigo pues era demasiado grande y estorboso para cocinar. En cambio, llevaba puesto un delantal sencillo y verde, además de estar batiendo algo que desconocían dentro de un bowl.

Así es, la tuvimos difícil cuando unos Icemon se sumaron –contaba Sunny agotada, dejándose descansar sobre uno de los banquitos que se hallaban en la cocina- Ah, lo sentimos ¿Ocupamos espacio?

Para nada, como hemos dicho, no tenemos tanto personal así que la cocina está algo vacía –explicó uno de los Yukidarumon. Ambos rookie se relajaron al oír aquello.

Igualmente deberíamos ayudar –quiso ofrecerse Hero pero Valentine no parecía muy de acuerdo.

Ya trabajaron mucho, solo siéntense y descanse un poco, estamos preparando el almuerzo así que para la cena pueden ayudar si gustan –entonces acercó un pequeño plato a ambos- ¿Donas?

¡Rico! –exclamaron ambos poniendo enseguida sus manos sobre aquellas botanas, sacando una ligera risa al peliverde.

Las acabo de hacer, disfrútenlas, están calentitas –invitó mientras seguía con lo suyo. Se acercó a donde Claire se encontraba tomando algo con sus manos- ¿Qué haces? –preguntó con toda naturalidad asomándose un poco para ver, eso le hizo tener un ligero sobresalto a la fémina que empezó a murmurar.

Onigiri...-soltó tímidamente.

Ah, podemos ponerle algo en el centro ¿Cierto? –le propuso con una pequeña sonrisa y volvió a alejarse- cortaré algunos vegetales para eso.

Aparentemente no tenía problemas moviéndose en una cocina, sabiendo cómo usar los utensilios y como hacer ciertas recetas. Ya había terminado de hacer las rosquillas sin descuidar su tiempo en el horno y preparado unos cuantos omelette, ahora instintivamente buscaba algo de cebolla, jengibre o salsa de soya para ayudar con el onigiri que Claire hacía. Intentaba no preguntarse demasiado por qué y cómo es que recordaba vagamente recetas.

Por cierto, no estoy seguro de haberlo hecho esa vez, solo quería agradecerte por tu ayuda anteriormente cuando tenía el ojo negro –pronunció con algo de simpatía aunque se notaba en su tono que decir aquello le daba algo de vergüenza- muchas gracias –a pesar de decir aquello seguía moviéndose de aquí y allá, buscando entre los cajones- parece que siempre estás cuidando de los demás por saber primeros auxilios, es bueno que contemos contigo.

Aquello lo dijo sin pensar, no es que buscara algo específico con decirlo sino que fue desde su punto de vista como alguien que previamente recibió un buen golpe en la cara y recibió algo de ayuda, sino ¿Quién lo hubiese asistido? Aunque eso le recordó que aún no se vengaba de ese Goblimon como debía ser.

No fue nada –Claire volvía a hablar en voz muy baja. Por suerte ni se dio vuelta para ver a Valentine en ese momento al que poco a poco se le ensombrecía el rostro de forma maquiavélica.

Uh...Valentine ¿Por qué esa cara? –preguntó Hero un poco extrañada.

Nada, no es nada –lamentablemente la idea malévola ya había cuajado en la mente de Graves, hacer un platillo extremadamente picante y destructor especialmente para Goblimon.


[…]


En ese momento Jasper daba vueltas por los alrededores cuando vio a Lucemon caminar acompañado de Annete hacia alguna parte. No es que quisiera espiarlos pero aquello se le hizo particularmente extraño así que no puedo evitar seguirles, aunque tuvo que anunciarse para no despertar sospechas.

¿A dónde van? –preguntó haciendo que se voltearan. Annete pasó de ella soltanto un “¡Hmp!” por lo bajo mientras que Lucemon contestó.

Quiero aprender a jugar curling.


¡¿Se puede jugar eso aquí?! ¡Yo quiero! –se ofreció la pelirrosa dando un salto y cuando volvió a caer sintió dos presencias a su lado- ¡Sweety! ¡Beauty! ¡Volvieron! Vamos a jugar –les invitó con los ojos brillantes y levantando sus puñitos cerrados con una gran sonrisa.


Se acercaron todos a donde los Penguinmon se encontraban. Tenían preparada toda una pista de hielo donde habían dibujado varios círculos de colores y aquellas fichas que lanzaban igualmente tenían colores distintos, se deslizaban muy bien sobre la superficie.

¡Son tan lindos! –exclamó la pelirrosa al ver a los Penguinmon y haciendo que los celos emergieran de Goblimon. Impmon en cambio parecía acostumbrado, acercándose a uno de los Penguinmon, bastante sociable para variar.

¿Podemos jugar contra ustedes?

¡Claro! Hay mucho espacio –invitó el digimon yendo a buscar lo que necesitarían para iniciar.



[…]



Tras la merienda con Vikemon ya podían vagar tranquilamente. Valentine se había quedado un tiempo jugando con sus digimon, lanzándose bolas de nieve mutuamente e incluso aprovechó a lanzar algunas a Hex que pasaba por ahí. Spice solo respondió por diversión y fue rápidamente invitado, no como Hex que solo intentaba vengarse del peliverde tomando varias bolas de nieve y lanzándolas desde lo alto con todo lo que tenía.

Jasper pasaba cerca de ese sitio y se encontró con que varios digimon en las cercanías parecían estar buscando algo que hacer. Claro, jugar en la nieve es divertido si acabas de llegar o sucede por temporadas ¿Pero qué hacen ellos que tienen nieve todo el tiempo? ¿Cómo hacen para entretenerse?

Quizás algo de música los anime –entonces notó como un grupo de Gomamon adormilados le estaban mirando con curiosidad- oigan, chicos ¿Les gusta la música? –preguntó a estos que se acercaron curiosos.

¡Sip! ¿Acaso tú haces música? –quisieron saber inmediatamente moviendo sus cabecitas con curiosidad y causando ternura en la humana.

De hecho sí, soy bastante buena –se jactó llevándose las manos a la cintura y permitiéndose alardear de lo único que hacía bien, pero entonces escuchó un sonoro “¡pff!” provenir de sus espaldas y supo que se trataba de Valentine.

Hay varios que también cantan muy bien, lo sabes desde que estuvimos con ShogunGekomon, no eres la única –le recordó 99.

¿Acaso te consideras uno de ellos, mentita? –le burló refiriéndose al color de su cabello.

Nah, pero tampoco es que no te pueda seguir el ritmo, es solo que no tienes de mucho de que alardear, debe ser feo darse cuenta que los demás también tienen potencial y ya no eres única y diferente –parece que aunque se llevaran un poco mejor eso no significaba que no siguieran teniendo sus roces. Una vena apareció en la frente de Jasper antes de desafiarlo.

¿A si? Déjame escucharte una vez más, veamos si puedes seguirme el ritmo, no puedes contra una profesional digas lo que digas.

¿Me vas a hacer cantar? –preguntó desganado el de ojos miel.

¿Te vas a echar atrás? –y eso fue suficiente para lograr que el otro frunciera el ceño- bueno, es normal, después de todo yo pude incluso cantar con Justimooon ~

No me echaré para atrás, barreré el suelo contigo –si antes no estaba interesado en competir ahora sí que tenía deseos de hacerlo, no debió mencionar a Justimon. En cambio la fémina se reía para sus adentros al descubrir un nuevo talón de Aquiles del pobre tonto.

Te oigo entonces –y él tuvo que dejar de jugar con los digimon para aproximarse a donde Jasper estaba- ¿Conoces Counting Stars?

Sí, lamentablemente para ti la recuerdo así que no me ganarás por default.

Bien, deja que yo empiezo –y carraspeó un poco antes de dar la primera nota.





Al menos la canción al poco de empezar fue suficiente para entretener a los digimon que se encontraban cerca, empezando a bailar al ritmo de la canción, aunque fuese algo improvisada. Un pequeño círculo de digimon se fue formando alrededor de ambos que al principio se miraban pero poco a poco empezaron a mirar al pequeño público que se reunía alrededor y Jasper a bailar en su sitio o ir entretenida de aquí para allá.

En en cuanto terminaron ese número recibieron algunos aplausos y gritos de los entretenidos Gomamon y Penguimon, pero más pronto que tarde 66 se dio cuenta de que estaba sonriendo alegremente y se detuvo de inmediato, mirando con ojos muy abiertos a Valentine que estaba distraído mirando en dirección a Hero y Sunny que se acercaban

Ugh...Que tonta soy...¡Dije que nunca más cantaría con nadie! –y no tardó en empujar a Valentine haciendo que se deslice por la nieve y se alejara de ella lo más posible- ¡Lejos!

¿Eso significa que gané? –se preguntó el otro divertido por la reacción de la otra, siempre que lo hiciera de forma así de infantil significaba que el salía con la dignidad intacta por haber mantenido su integridad y no como la contraria- yo supongo que sí, vámonos ya –le dijo a sus compañeros para apurarse a salir trotando de allí cuando Jasper empezó a tirarle bolas de nieve a Graves.


Ella siguió ahí un buen tiempo cantando con los demás digimon, pero sin más Valentine metiches.



[…]


Durante la cena no pasó nada enormemente malo a ese curry picante que Goblimon se comió y la risa malvada de Valentine en cuanto esto pasó, logrando que Jasper lo persiguiera por todo el comedor. Probablemente con eso ya no lo dejarían volver a cocinar, sin embargo la carrera y todo lo del día lo dejó bastante exhausto así que solo quiso retirarse a su habitación.

Se fijó bien cuales se encontraban ocupadas y cuales desocupadas, entrando en unas de las que parecían tener una cama libre y topándose con que Dakota y Lucemon ya se encontraban allí.

Si no les molesta que me sume –les dijo a ambos dejándose caer en la cama que le correspondería y siendo seguido por sus digimon- estoy que me derrito del cansancio...

Ah, Valentine –el angel sonrió al verlo y se sentó sobre la cama que le correspondía, justo en medio de la de 99 y 69- dormirán juntos en la misma habitación de nuevo –ahora que hacía esa observación, parece que su destino era ser compañero de habitación de Dakota de principio a fin y no estaba seguro de como tomarse eso. Levantó una ceja mientras miraba el techo por encima suyo.

—Eso parece, Dakota no sabe ir al baño sin mí
–se le ocurrió decir logrando que el otro le dirigiera la mirada rápidamente, seguramente ya pensando en una respuesta inteligente para hacerle la contra- de hecho, cuando me separé de él hizo del baño en la piscina del barco -¡¿Hasta cuándo iba a seguir con eso?!.

Ustedes siempre tienen el uno al otro. Duermen juntos, se cuidan mutuamente, eso es muy lindo... –empezó a razonar en voz alta Lucemon mientras los ojos se le cristalizaban con lágrimas- Desearía tener alguien así en mi vida –pero a pesar de decir aquello mantuvo una sonrisa.

Tan pronto vieron eso tanto Valentine como Dakota dejaron lo que sea que estuviesen por decir o hacer y se acercaron a abrazar al angelito. La escena de los baños en el pantano de ShogunGekomon volvía a repetirse haciendo que el joven digimon se quedara un poco perplejo pero no por eso no dejó de darle vuelta al asunto.

Nos tienes a nosotros, Lucemon –buscó calmarle con voz suave Valentine- hasta que consigas a una persona especial, somos como tu familia y siempre vamos a estar cuidándote.

El bobo tiene razón –complementó Dakota que de lejos dejaría pasar las injurias previamente dichas hacia su persona, aprovechando la distracción del angelito para escurrir una de sus manos hacia el rostro de V y soltarle un golpecillo en la nariz– Siempre has sido un niño muy querido para mí desde que nos conocemos. ¿Hermanos de alas, recuerdas?– el rubio de ojos celestes sonrió meneando la cabeza en un tímido asentimiento mientras se limpiaba las lágrimas con las manos– Si te sientes solo, puedes venir a nosotros siempre. Te prometo que haremos lo posible por hacerte sentir mejor porque eres muy importante para nosotros… Más que hermanos, a veces siento que somos tus...

¿Padres? – entrometiéndose en medio del conmovedor momento se escuchó la vocecilla cantora de Hero, viendo desde su lugar la escena con una sonrisa de oreja a oreja.

Je… Eso sería lindo – musitó Lucemon abrazándose más a los dos jóvenes, arrullándose por estar en medio de ellos.

Por un momento Valentine y Dakota intercambiaron miradas confusas y llenas de pena, por no mencionar el tono rojizo en las mejillas de ambos. Y si bien aquello le daba mucha vergüenza al pelinegro, no tuvo más remedio que dejarse llevar por el momento.

Si quieren podemos juntar las tres camas… así habrá más espacio para que todos durmamos juntos – se le ocurrió decir en medio de tanta dulzura.

Es una buena idea, así hacemos que los niños se sientan cómodos –Valentine seguía con la cara algo colorada y le dio un beso en la mejilla a Lucemon antes de ponerse en marcha empezar a mover las camas en un intento de distraerse con algo más y alejar la vergüenza.

Dakota le imitó cargando su propia pila de vergüenza, la cual sintió que se incendió dentro de él tan pronto como la curiosidad de Spice salió a flote.

Entonces, ¿nosotros también somos sus hijos? –según el honguito la lógica dictaba aquello.

P-podría decirse que sí –dijo un todo colorado 69 tratando de ocultar lo mejor posible su rostro de las pupilas caramelo de V.

¡Yuck! Que desagradable – como siempre, Hex sabía que decir para estropear un meloso momento.

Tú eres el hijo rebelde pero trágicamente amado –Valentine al menos pudo calmar un poco sus nervios molestando a Hex como era de esperar, mirándolo con una sonrisita y parpadeando varias veces apropósito, logrando arrancarle una risa a Sunny- no olvides darle un beso de buenas noches a tus padres.

¡Nos volvimos una familia más grande! ¡Yey! –se alegró Hero levantando ambas manos- prometo ser un buen hermano.

Hermana – corrigió Dakota por mero impulso, sin malicia ni segunda intención, tan simple como cuando alguien escucha que dos más dos son tres y hay que aclararle que en realidad son cuatro. Para cuando cayó en cuenta de lo que había dicho, las camas ya estaban siendo distendidas simultáneamente – Todo listo. Elijan su lado de la cama pero asegúrense de dejar espacio para V y para mí.

Los digimon no tardaron en tomar los lugares que más les gustaban, aunque Hero casi se tarda pues se había cruzado de brazos y enfrascado en una duda existencial importante hasta que Sunny le tironeó para que volviera al digimundo. Valentine intentó vanamente estirar los brazos para que Hex volara hacía el pero no ocurrió, así que tuvo que conformarse con buscar su sitio en la enorme cama que se había formado, cosa que encontró en el extremo izquierdo de las tres camas juntas. En la cama del centro estaban Lucemon, a su izquierda Hero, a la vez junto a Valentine. Por último Dakota tomó lugar en el otro extremo de la cama, Hex tenía espacio más que suficiente del lado de la cabecera, por arriba de la sien de Lucemon, lo suficientemente lejos para que Valentine no lo molestara… del todo.

Buenas noches, Valentine, Dakota… papás – la vocecita de Lucemon casi rompe en llanto al decir esa última frase, prefiriendo mejor acurrucar su rostro al lado del de Hero de quién estaba abrazado.

Buenas noches niños, duerman bien –susurró el tatuado de forma general pero estirando su brazos lo suficiente para darle una caricia a todos sus pequeños. Finalmente dedicó una última mirada llena de sonrojo al chico de cabellos verdes, tragando saliva antes de hablar– Buenas noches, Valentine…

Decir que aquella despedida encerraba un significado más profundo era quedarse corto. Naturalmente se podía ver y sentir que el pelinegro deseaba expresar más cosas, aunque no se atrevía a hacerlo.

Buenas noches, Dakota –le devolvió Graves con una sonrisa adormilada y una mirada hasta cariñosa, tampoco es que se le pasara el rubor de la cara pero parecía ya no importarle, cerró los ojos ya una vez todas las luces estuvieron apagadas y se entregó al sueño sin culpa, más cómodo que de costumbre por sentirse más acompañado.


[…]


Poco a poco los demás empezaron a llegar para al menos apartar sus habitaciones. Fue natural que Jasper y Rosemary intentaran tomar la misma habitación, lo que no esperaron es que al poco tiempo de que eso sucediera, Annete también se presentara allí mismo, sorprendiendo a ambas. Jasper estaba acomodando algunas almohadas extra en su cama al saber que dormiría con Sweety y Beauty, quería que estén comodos, fue en ese cuando vio a la castaña cruzar la puerta y se giró con cara de “¿Qué pedo?” para mirar a su amiga en silencio.

No vamos a hacerte daño o a molestarte, si es lo que piensas –dijo la rubia dando al menos una idea a la pelirosa de cómo comportarse. Si Rosemary estaba tranquila entonces ella también pretendería estarlo.

No es como si eso me importara –soltó ella sin más eligiendo la cama correspondiente.

Jasper intercaló su mirada entre una y la otra sin saber muy bien que proponer para calmar las aguas. No sentía ganas de pelear si había tenido un buen día y quería descansar, aunque tenía deseos de charlar un poco con Rosemary antes de dormir, era algo que había hecho incluso en Atlantis con Ranamon y Claire ahí presentes, le gustaba hacerlo pero con Annete ya parecía algo arriesgado.

¿Ideas? No se le venía ninguna a la mente por el momento y eso la frustraba un poco.


[…]


Una noche de sueño reparador, un desayuno bien cargado y nuevamente a andar. Se despidieron de Winter Cave y de Vikemon pero no de Ranamon, algo que alegró el buen humor general. Jasper se unió a los festejos de saber que otra chica que le simpatizaba se quedaría y Valentine igualmente sonrió con timidez desde su sitio, de lo que habían interactuado la princesa le cayó bien y más desde que había solucionado su problema con su amigo Gazimon tiempo atrás, no le era una desconocida después de todo.

Cuando llegaron a la estación solo les faltaba esperar a que Locomon llegara, cada quien con su respectiva maleta charlando un poco los unos con los otros. Jasper se encontraba como de costumbre hablando con Rosemary, junto a ella sentada en uno de los bancos pero esta vez ambas intentaban curiosear con Witchmon, a ver si podían sacarle información de las zonas a donde se dirigían ¡Ella tenía que saber algo!

Valentine esperaba en un banco a solas, de vez en cuando fijando su vista en Dakota; ahí sentado charlando con Lars; y luego volviendo a apartarla. Tras ciertos acontecimientos estaba empezando a perder la vergüenza con el tatuado y aun así las cosas no se naturalizaban tanto como había creído. No se le olvidaba el detalle de que seguirían el consejo de Vikemon y se separarían más adelante en Ginger Town, a pesar de ser todo un día de viaje era relativamente poco tiempo comparado con el que todos estuvieron juntos y el peliverde no dejaba de preguntarse si terminaría en el mismo sitio que Dakota o no.

Normalmente no le importaría demasiado pero la voz de Lucemon resonaba en su cabeza repitiendo esas palabras, que ellos siempre estaban juntos y eso era de cierto modo lindo...ojalá pudiera ir también con el dulce Lucemon también pero sabía que donde fuera que le tocara el pequeño estaría a salvo y bien cuidado. La cosa era con Dakota. Su vista se volvió a pasear por donde Sonya estaba. En su mente se repetía lo que Hero le dijo aquella vez en Atlantis, cuando siguió a Dakota y a Sonya a una tarea de cuidar bebés “No pasó nada” le dijo Kotemon entrando en detalle de lo ocurrido esa tarde, ninguna extraña interacción entre la mujer y 69, aunque si lo pensaba bien, según la información que logró sacarle a Hex, parecía su tipo de chica.

¿Y porque se preguntaba todo eso ahora?

¿Desde cuándo pienso estas cosas? -Frunció el entrecejo y una de sus cejas le bailaba apenas en un tic, mientras torcía los labios con descontento. Un día para que todo el grupo permaneciera junto como siempre y luego se separarían quien sabe por cuánto tiempo, habían pasado dos o tres días en cada locación más o menos.

Dos o tres días...

El sonido de Locomon lo sacó un poco de sus ensoñaciones al menos logrando que se pusiera de pie por inercia como algunos otros lo habían hecho, preparándose para subir al digimon tren en cuanto este se detuviera en el punto justo. Aun así se quedó a varios pasos de la multitud, incluso Alraumon y Kotemon se apresuraron, así podrían ver a Locomon llegar a lo lejos por lo que quedó solo medio mirando al vacío.

Valentine, Locomon ya viene –lo llamó levantando un poco la voz Dakota al ver que se había quedado atrás- ¿Valentine? –Volvió a repetir al ver que no se movía- ¿Estás bien? –pero entonces lo vio levantarse y caminar en dirección a los demás que estaban a unos cuantos pasos el uno del otro, no demasiado separados en general pero más precisamente avanzaba en línea recta hacia el azabache.

Dakota –lo llamó mientras se aproximaba dejando al otro a la expectativa de lo que iba a decir.

Pero Valentine no dijo nada, de hecho solo estiró sus manos y tomó el rostro del contrario, acortando las distancias y uniendo sus labios con los ajenos, cerrando los ojos mientras lo hacía, muy a diferencia de Dakota que tenía los suyos abiertos como platos y los colores se le empezaban a subir a la cara, hasta las orejas. Graves incluso se permitió hacer que Dakota abriera la boca para profundizar más el beso y bajar las manos para apoyarlas sobre su pecho.

Locomon para ese entonces acababa de detenerse justo donde debía soltando un poco del humo de su chimenea por los aires, pero eso no censuró para nada lo que había pasado, ya era demasiado tarde pues todos pudieron percatarse de lo que ocurrió intencionalmente o no, fue algo perfectamente público, a la vista de todos y que duró por lo menos sus treinta segundos.

Cuando Valentine sintió que había tenido suficiente terminó con ese beso pero no por eso se apartó, decidió abrazar a Dakota, rodeándole el torso con los brazos y buscando acurrucarse, apoyando la cabeza cerca de su hombro.




¡FIN! -se cae dormido-
ArisuDokuro ArisuDokuro Interacción de Claire con Valentine mientras cocinaban el almuerzo y de Luna con Hero y Sunny.
Digimaster Digimaster Jasper encontrandose con Annete en el juego de curling y en la habitación de la posada.
D Devian Lilith Dakota y Rosemary agregados.

Y...y...nadie más -emotional titanic flute- es difícil ser el que postea primero y no querer interrumpir a nadie.

Si hay errores me dicen, escribí esto de madrugada y todo eso...
 

Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
Registrado
4 Feb 2009
Mensajes
746
Calificación de reacciones
112
Puntos
250
Edad
24
no es necesario leerlo, puedes saltártelo si quieres.
___________________________________________________________
Prefiero estar muerto.




Han pasado 10 días desde que Zarpamos desde Atlantis…

Ha pasado poco menos de 2 meses desde que salimos de Never Ever Land

Ya han pasado 6 meses aproximadamente desde que llegamos al Digimundo.

O eso creo... ya ni se que día es hoy.

Es increíble como las cosas pueden cambiar de un momento a otro, de tener que cantarle a ranas gordas, proteger a falsas reinas, ser abordado por piratas, sufrir un corazón roto, los celos, los roces y asperezas del grupo, la salvación en Atlantis, la reintegración de nuevos aliados, nuevos enemigos, en fin, un mar de cosas que realmente me han… ¿ayudado? a forjar un poco más mi carácter tan volátil y errante, es verdad que soy inmaduro pero por esa razón es por la que me aíslo, no quiero que mi infantilismo moleste a los demás, desde la poca memoria que tengo, todo lo que hago es entrenar para desestresarme y pensar mejor… aún hay personas que me creen una bomba de tiempo, yo también lo pienso de la misma manera, ¿Qué puedo hacer para cambiar?

He intentado mejorar mi sociabilidad con los demás y dejar descansar a Rose… es curioso que ella sea mi amiga, no teme a que explote y le haga daño, siempre está allí para mí cuando más lo necesito pero… aun así tengo miedo de que se vaya de mi lado, no se lo he contado… pero ya he intentado cometer suicidio en el barco, quise hacer algo rápido e indoloro… pero me vi truncado por Malak y Anubis…


Flash Back:


Luego de haber servido pastel como postre en la hora de almuerzo, cosa que nadie pareció importarle, nos dirigimos hacia el llamado de la monarca de Atlantis, quien nos pide hacer un show, varios subieron y al final decido ir, pero antes le susurre unas palabras a Clair: “esta te la dedico” le susurré con una ligera sonrisa mientras me paraba al medio del escenario.


-Dedico esta canción a alguien muy especial, espero que le guste- solté mientras respiraba hondo, era hora empezar el show.







[Si es que quieres ser tan bueno si lo sueñas de verdad
Inténtalo empiézalo seguro y veloz]


Comencé la letra muy tranquilo, tratando de dar énfasis en mis palabras, aquella frase era una pequeña referencia a como quería hacer sentir a Clair, a pesar de todo ella era mi compañera y quiero que logre superarse a sí misma, quiero… que viva.


[Yo no hacia la tarea jamás

Pero eso se ha quedado muy atrás

Todo comenzó por curiosidad

Porque yo quiero entenderlo todo

En todas partes tropecé fue doloroso yo lo se

Se bien cómo te sientes

Algo interior me impulso y volví a estar de pie

Tome la oportunidad]


Cantaba con el corazón, quería que la chica sintiera aunque sea un poco el ánimo que estaba poniendo en ella, quería que se sintiera apoyada, quizás lo esté mal pensando o quizás Luna este acribillándome al hacerle sentir tan presionada pero solo conozco esta manera de llegar a los demás, solo ruego… que este mensaje le ayude a creer más en sí misma.


[Sueña siempre sueña intenta

Y a si pronto triunfaras

Hazlo todo con amor

Y con mucha atención


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Confía en ti lo lograras

No pares de correr]


Estaba muy emocionado, en verdad me gustaba mucho esta letra y pocas veces había tenido la oportunidad de hacerla escuchar, en verdad me está gustando más de lo que creí esto de demostrar mi talento, la vergüenza pronto desaparece y eso me agrada, es hora de continuar.


[Esta Vida es una

Guerra por ganar,

Aun que llegues a

La meta corre más


El justo cae pero

Se vuelve a levantar

El amor, La fórmula infalible.


No te afanes viene ya,

Vive como desearías

Que sea tu mañana


Enfoca bien tu realidad

Si tus palabras son verdad

¡Vendrá la Oportunidad!


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Hazlo todo con amor

Y pon mucha atención.


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Confió en ti, lo lograras

No pares de correr.


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Hazlo todo con amor

Y pon mucha atención.


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Confió en ti, lo lograras

No pares de correr]


Estaba Impresionado de la cantidad de aire que podía mantener en mis pulmones, realmente estaba alucinando con esto, ¿les estará gustando?, espero que sí, ya pronto comenzara la parte más fuerte de la canción, debo hacerlo perfecto, Homeostasis dame la fuerza que me falta.


[Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Hazlo todo con amor

Y pon mucha atención


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Confió en ti, lo lograras

No pares de correr


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Hazlo todo con amor

Y pon mucha atención.


Sueña siempre sueña intenta

Y así pronto triunfaras

Al despegar no pararas

Muy lejos llegaras]



Al final empecé a moverme un poco para darle algo más de dinamismo a la canción, cuando la última nota suena me quedo quieto en una posición recta con el brazo alzado donde tenía el micrófono, realmente me sentía de maravillas, en ese momento esperé alguna ovación pero solo escuché un par de aplausos, todo se escuchaba lejos y apagado, quede confundido, ¿lo hice mal?, ¿desafine?, realmente me estaba asustando y, mire de reojo el lugar, estaban todos cuchicheando entre ellos pero no lograba oirles, ¿hice algo malo?, solo hacía lo que me gustaba… ¿realmente… canto tan mal que solo aplaudieron por pena en presencia de ShogunGekomon?

Con aquellas preguntas rondando mi mente bajé de la tarima bastante desanimado, primero el pastel que a nadie pareció importarles, luego esto, la única que se aventó a felicitarme fue la princesa Ranamon diciendo que lo hago bien… de seguro está intentando ser amable para no causarme una depresión… muy tarde Ranamon, en verdad me siento mal.

En cuanto miré hacia donde estaba Clair esta me sonrió y, como acto reflejo, parafrasee un: “confío en ti” seguida de una sonrisa tímida.

Luego del fiasco que recibí, o así lo vi, nos dirigimos al casino, simplemente seguí al rebaño hasta la entrada del lugar, donde les dije a mis niños que fueran a jugar, por mi parte fui a tomar como nunca lo había hecho, necesitaba olvidar.

Tras un par de horas y con más alcohol que sangre en mis venas me dirijo a la piscina, me había dado mucho calor y quería sacármelo de encima, me deshice de la ropa quedando en interiores y me lanzo a nadar, mis articulaciones se resintieron un poco a los rápidos movimientos que hacía para mantenerme a flote pero no importaba, ya no quería más.

Salí de la piscina y me senté en la orilla, el aire frio del mar me daba pequeños espasmos que soportaba a duras penas pero mi mente estaba ya en otro lugar, sé que soy el más aislado, no tengo muchas interacciones con las personas, me enamoro muy rápido y, para rematarla, soy un maldito Emo depresivo… me pregunto qué pasaría si desapareciera… de seguro nada, todos seguirían como si nada, mis niños estarían al cargo de Rose quien es la más cercana a mi o tal vez volverían a Never Ever Land, de seguro Tinkermon y Petermon los recibirían por ser aun unos niños… niños, esa palabra abarca tantas cosas en mi mente pero no me identifico con ninguna, en verdad esto apesta.

Me levanté algo mareado y, como acto estúpido e irresponsable, me encaramé en la plataforma más alta para intentar una clavada, pero ya estando en lo más alto se puede decir que me llegó el “aire”, ya que empecé a marearme y los ojos se me cerraban, yo quise bajar pero me encontraba imposibilitado… entonces aquella idea vino a mi mente, tan tentadora y quimérica que no lo resistí, me encontraba débil, tanto física como mentalmente, ya no quería más, ya… quería desaparecer.


“aquí yace Kaleb… el incordio olvidado” solté al aire mientras me paraba tambaleante y extendía mis brazos de espalda a la piscina, ya era hora.


Simplemente me cerré mis ojos y me lancé de espaldas, por el impulso y la altura quede de cabeza, aquello me noquearía y, tal vez, morir entre sueños sea mejor, morir junto con mis pesadillas o quizás recordando a Jinx y a mi madre, ese sería un hermoso final.


Fin Flash Back.


Lo último que sentí de aquello fue el agua fría envolviéndome mientras todo se tornaba negro, esperaba que ese fuese mi final pero no lo fue. Desperté de madrugada en mi cama, con el cabello mojado, la ventana cerrada y Anubis, junto a Malak, dormían a mi lado, pude notar algunos restos de seda de mis muñecas, tal parece que ellos me habían rescatado, también pude deducir que estaba solo en mi habitación, eso quiere decir que Anubis y Malak me sacaron del agua, de seguro le pidieron ayuda a algún Orcamon para traerme, pensar en que alguien más me traería sería muy estúpido. Unas lágrimas salieron de mis ojos, ¿acaso no podía hacer nada bien?, no podía sociabilizar, no podía entrenar junto a mis niños, no podía hacer nada para que me notaran aunque sea un poco y ni si quiera podía hacer un suicidio sin que alguien me lo arruinara, no estoy enojado con mis niños pero aun así hubiese preferido morir de esa forma, silencioso y olvidado… como siempre me sentía. Poco a poco una pequeña sonrisa tristona y burlona escapó de mis labios, ¿tanto tiempo habré pasado con los demás que lo ególatra ya había florecido en mí?, tal vez si, tal vez no, pero ya no quiero pensar, solo quiero olvidar, pero sé que esta vez es imposible… ya no puedo olvidar más de lo que he hecho.

Luego de unas horas pensando en cómo volver a cometer aquel acto tan cobarde, pero liberador, Anubis despierta y empieza a regañarme en voz baja para no despertar a Malak, yo simplemente le ignoraba y, como un acto de furia hacia mí por parte de mi amigo digital, me regala un rasguño a modo de cachetada en la cara, la sangre brotaba de la herida, dolía, pero no me importaba, mi mente estaba desconectada de mi cuerpo, Anubis se negó a curarme y sentenció de que, aquello, sería una muestra de que era idiota, desde entonces, cuando miro aquella marca, solo puedo recordar lo miserable que me sentí al ver que hasta mi amigo me despreciaba solo para poder ayudarme, en verdad estoy mal.

Así pasaron los días y mi segundo intento de suicidio fue truncado por Malak.


Flash Back:

Él se había quedado dormido en mi habitación en la tarde y, como siempre, me fui a beber algo para conciliar el sueño más rápido, cosa que no funcionó ya que volví a embriagarme, si alguien lo notó o no ya no era de mi importancia, así que las nuevas ideas suicidas volvieron a mí y, como acto reflejo, entro a mi habitación y cierro la puerta con pestillo, Anubis aún seguía jugando con los otros digimon así que no se percataría de mi presencia hasta un rato después, cosa que me facilitaba mucho las cosas, ya era momento de acabar con esto.

Abrí el ventanal para ver el mar desde el balcón, me sentía un poco más mareado al sentir el aire salino del mar en mi ser, pero poco importaba ya, simplemente me arrimé en el filo del balcón y miré la luna, recordé los ojos de mamá y unas palabras escaparon de mis labios: “forgive me, i not will back to home” y, con eso en mente cierro mis ojos para lanzarme al mar, pero sentí como algo se aferraba a mi espalda y me metía al balcón de nuevo, me golpeé la cabeza pero no quede inconsciente, en ese momento aparece Malak y me abraza, me pide que no lo haga mientras llora, yo atine a abrazarlo de vuelta y empecé a llorar junto a el, estaba destrozado sin razón aparente, solo quería llorar y dejar de sentir. Pasaron algunos minutos antes de que recuperara un poco la cordura y, ya estando más tranquilo fuimos a la cama, le pedí que no le dijera nada a Anubis para no preocuparlo, cosa que aceptó y nos dormimos. Unas horas después escucho el rasguñar de la puerta y, levantándome, le abro a Anubis, quien se veía feliz, yo simplemente le sonreí, lo tomé, cerré la puerta y lo acosté mientras lo abrazaba, ahora tocaba dormir como una familia… algo rota pero una familia a fin de cuenta.


Fin Flash Back.


Desde ese día he estado entrenando junto a Dakota y, ocasionalmente, Valentine, no negaré que era divertido pero algo empezaba a sospechar desde aquel enfrentamiento amistoso que tuvimos hacia una semana con Dakota, quizás mi mente me esté jugando malas pasadas pero por ahora solo es una sospecha, espero que así sea, no me agradan las parejas.

Llegó la hora de llegar a Cave Winter, lugar donde fuimos llevados por una versión dorada del monstruo del lago Ness y, presentándonos ante el jefe de la villa, nos entregan la gema sin pedir nada a cambio, cosa rara, intenté sospechar algo pero realmente se veía genuino el desinterés del monarca, así que, luego de una charla, tuvimos pase libre para hacer lo que quisiéramos, mis niños quisieron ir a entrenar, Malak había estado mejorando un poco aun que se le veía estresado casi igual que Anubis, quien al final me perdono y me corroboró lo que había pensado sobre el Orcamon, quien creyó que me había quedado dormido en el suelo de la piscina y me llevó a la habitación seguido de los chicos quien le pidieron no decir nada. Cuando estaban por marcharse yo los detengo, simplemente les dije que un día de ocio no mataba a nadie y, caminando por el lugar, hicimos un poco de turismo.

Me quedé gran parte de la tarde ayudando en la herrería del pueblo, el sonido de los martillos golpeando el metal me relajaba y me gustaba aprender más sobre manualidades, en verdad estaba fascinado, incluso mis niños se veían contentos y eso lo agradecí, por fin pude olvidarme de todo por unas horas.

Llegó la hora de la cena y fui a la cabaña que los demás habían conseguido, logré obtener una habitación para mí solo pero rápidamente fui abordado por Nathan y Sonya quienes se metieron detrás mío, la verdad no le di mucha importancia, aunque si estaba bastante incomodo, desde aquella fallida platica no he podido hacer muchos contacto con ninguno de los dos, en verdad estoy hecho un lio.

Fuimos a tomar un rico chocolate con algunas rosquillas, cortesía de Clair y Valentine, en verdad estaba delicioso, quise entablar una conversación con Rose pero se veía muy alegre con Jasper como para molestarla, aquello me deprimió un poco, me sentía mal.

Luego de haber terminado las cosas de la noche nos fuimos a dormir y el incomodo ambiente que yo sentía seguía latente, Nathan y Sonya hablaban de nimiedades mientras yo cerraba mis ojos y trataba de quedar dormido, el lado positivo de mis niños es que son pequeños y nos podemos amoldar a una cama pequeña. Pasaron unas horas luego de que las luces se apagaran y aun así no podía dormir, decidí levantarme, ponerme ropa, ya que dormía solo en ropa interior, y salí de la habitación sin hacer ruido.

Caminé por el pasillo en silencio con la cabeza gacha, estaba muy deprimido, solo quería alejarme de todo por un rato. La noche estaba helada y, con sumo cuidado, salgo de la acogedora morada, el frio me golpeo la cara dejando mis mejillas y nariz rojas, pero no le di importancia y me dirigí hacia el risco más cercano, lo cual tardó sus 40 minutos, al menos no me congelé gracias a la caminata y, por las lunas en el cielo puedo calcular las 2 o 3 de la mañana. Cuando llegué al risco miré todo el paisaje a mi alrededor, me sentía bastante pesado y, sin importarme nada, me siento en la nieve mientras miraba el congelado mar que se desfragmentaba en la mitad del mismo. Empecé a pensar en todas las cosas con detenimiento, las palabras de Lars resonaban en mi mente con su voz, claramente no las había oído pero si las había leído; “nadie te odia”, se repetía en mi mente, pero justamente aquello me hizo tener un segundo pensamiento, es verdad que nadie me odia… pero ¿acaso les importo?, de seguro les debo importar lo mismo que a las personas desaparecidas, o sea, muy poco… o quizás solo intento darme importancia, todos tienen sus problemas, hay seres con problemas peores que los míos y que salen adelante, ¿por qué siento que esa frase la he escuchado mucho antes?, pero yo no soy esas personas, yo no soy ellos, solo soy yo con estos problemas que poco a poco me empiezan a superar, quizás deba desaparecer… de seguro se alegrarían de que lo hiciese, Rose podría seguir con su amiga y tratando de caerle bien a Luna, Jasper seguiría a Rose a todas partes, Sonya y Nathan seguirían en su propio mundo, Dakota y Valentine seguirían en sus vidas tan concentrados que no notarían nada, Clair seguiría siendo tan amable y gentil como siempre, siendo sobreprotegida por todos y Lars… de seguro diría algún comentario idiota y despectivo para luego seguir con su vida, el único afectado seria Lucemon y, quizás, Justismon, a Witchmon no podría importarle menos y mis niños… sería mejor que volviesen a Never Ever Land, allá podrían tener un hermoso futuro antes de digievolucionar, Petermon y Tinkermon no se harían problemas… o eso quiero pensar.

“asumes las cosas sin preguntar a nadie porque sólo te importa tu versión de la historia, además de que dejas que tus emociones te cieguen”, aquello hace mella en mi nuevamente, es verdad que pocas veces soy yo el que intenta interactuar, pero es por miedo, ¿miedo a que?, ni si quiera yo lo sé, me aterra el abrirme a otras personas, me paralizo cuando intento hacer algo con otros y que decir en un trabajo en equipo, me siento demasiado torpe e inseguro… por un tiempo creí que era por celos, en otros creí padecer algún tipo de fobia social, pero nada parece encajar con mi rara naturaleza, en verdad deseo saber que me pasa, no entiendo mis miedos, ni si quiera me conozco… tal vez si soy demasiado inmaduro para mi edad.

Medité un poco más hasta que otra cosa llegó a mi mente, el hecho de que odie las parejas, siempre me parecieron estúpidas y sin sentido, “depender de otros te hace débil” pensaba con mucha frecuencia, pero luego de enamorarme me di cuenta de que podía hacerte más fuerte, pero con un corazón roto y una depresión errante que va y viene no podía hacer mucho para salir adelante, pero ahora que hago énfasis en esto, ¿realmente odio a las parejas? o lo que realmente odio… ¿es a mí mismo?

Aquella pregunta me hizo darme cuenta de que, en efecto, me aborrezco, no me considero lindo, poco o nada cuido mi presentación personal, a lo más me baño y lavo pero más que eso nada, también está el hecho de odiar como me siento, odio sentirme roto, sin utilidad, que solo soy una carga para los demás, incluso Clair es más útil que yo, tanto tiempo entrenando y ¿Qué gano?, de seguro nunca pondré en práctica todo aquello, para lo único que serviría es para cargar cosas pesadas y ni eso ya que los demás pueden hacerlo, ¿para qué estoy aquí?, ¿para qué nos mandaron?, tengo la teoría de que nos mandaron por algo, pero solo son especulaciones, quizás solo fue mala suerte, pero es demasiada coincidencia para mí, todo está dándome vueltas.

¿Desaparecer?, ¿huir?, ¿morir?, ¿vivir?, ¿Qué debo hacer?, ¿para que soy bueno en este mundo?, ¿Cuál es mi propósito?, ¿en qué aporto?, me siento vacío, roto y sin esperanzas, quizás deba saltar del risco y dejar que el hielo me cubra para desaparecer, no sirvo para nada más que solo quejarme o entrenar.

Ya no siento mis cuartos traseros, será mejor irme a dormir… cosa difícil ya que no tengo sueño, lo único que me mantiene en este viaje es volver, como desearía olvidar todo de una vez, empezar de cero sin todas estas inseguridades, poder vivir tranquilamente, quizás solo en una montaña hasta que la soledad me mate, realmente desearía morir y revivir como algún animal salvaje, sin preocupaciones más que solo comer.

Me levanto con dificultad y vuelvo caminando con incomodidad hasta la cabaña en la cual nos estábamos quedando, veo que hay luz en el comedor, no me importa, solo quiero desaparecer entre las sabanas y tener las pesadillas usuales que siempre tengo.

Llegue a la puerta y me sorprendo de que está abierta y, al entrar, me encuentro con los dueños en el comedor, quienes me van a ver preocupados, realmente son buenos seres, se preocuparon por un pobre diablo como yo.

“creo que eres inmaduro”

¿Y que con eso?, ¿de seguro cambiará algo en mí?, solo soy una mierda que solo sirve para respirar, comer, entrenar y dormir, nada que otro no pueda hacer, realmente tuve que tirarme del risco. La pareja de Digimon me sirvió algo de chocolate caliente mientras me pasaban una manta, son muy amables, yo tome la bebida con ganas ya que tenía frio, agradezco que no dijeran nada, tal parece que mi rostro hablaba por sí solo y me sentía peor que cuando salí.

Luego de aquella bebida caliente fui a mi habitación, como sospeché, nadie me extraño, mis niños duermen tranquilamente y eso me da un poco de paz. Me desprendo de mis mojadas ropas y me acuesto al lado de los pequeños y, mientras los abrazaba, unas lágrimas cayeron de mis ojos seguidos de una frase casi en susurro.


-solo soy una mierda buena para nada- musité al aire despacio mientras cerraba mis ojos.


Como había sospechado, las pesadillas, se hicieron presente en mi mente, ya estaba acostumbrado a eso, escuchar los gritos de dolor en las lejanías ya no me importaba, solo estaba sentado, esperando a que el sol me despertara, deben ser las 4 de la mañana o así, la verdad no importa si duermo poco, ya no me importa nada.

A la mañana siguiente desperté sin ánimos de nada, fui a comer con el resto del grupo y a despedir a la princesa, ni si quiera su sorpresa logró subirme la moral, mucho menos las quejas de Luna hacia la arpía tirana de Anette pudieron quitarme las malas vibras, mis niños me veían preocupados, no me gusta verlos así pero no tenía ánimos de sonreír, solo quería que esto acabara ya.

Luego de despedirnos de la pareja que nos dejó quedarnos y dirigirnos hacia la estación a tomar un Locomon, legaríamos a nuestro siguiente destino llegada la noche, momento en el cual abordaríamos otro que nos dejaría al día siguiente en la tarde a nuestro verdadero destino, ahora cada uno se podría ir por su lado sin inconvenientes, o al menos eso espero, sin embargo, para darle la guinda al pastel para deprimirme más, todos vimos como Dakota y Valentine se besaban cuan escena de película francesa, una parte de mí les tenía envidia, otra decía que ya lo sabía, una pequeña voz en mi cabeza, llena de ira y cizaña, pedía que se muriesen y, una oculta y muy diminuta, pero que se escuchaba casi encima, me repetía: “un monstruo no merece amor”. Unas lágrimas salieron de mis ojos, paseando por mi inexpresivo rostro al ver aquella escena, simplemente las sequé y abordé el Locomon, me acomodé en un vagón alejado, esperanzado de que nadie me siguiera, no quería hablar con nadie, ni si quiera con Rose; “es una buena chica y no se merece estar pegada a una mierda como yo”, pensaba muy para mis adentros, le pedí a mis niños que fueran con Justismon para que no se aburrieran, solo quería estar solo, sin que nadie me conociera, solo quería desaparecer.

_______________________________________________________________________________________________________________________________

De momento eso, no apareció nadie solo menciones, bye.​
 
Última edición:

Candy Candy~
Moderador
Registrado
3 Jul 2013
Mensajes
5,485
Calificación de reacciones
2,280
Puntos
1,850
Edad
24


En su totalidad, el viaje a bordo del crucero fue completamente tranquilo y placentero. No fue un viaje lleno de inseguridad como el anterior sino que en esta ocasión lograron disfrutar de todas las comodidades que se les pudo ofrecer durante el tiempo que estuvieron a bordo, queda de más decir que Annette se encontró complacida con haber tenido el trato que se merece alguien de su calaña, aunque en algunas ocasiones recibió ciertos golpes como por parte de su ex esclavo Benjamín pero en general acabó siendo un buen paseo.


Después de todo llegaron a la tierra gélida que era su próximo destino. Se esperó que tuvieran que realizar alguna otra actividad con tal de recibir la key pero para su buena fortuna se las dieron de buenas a primeras, ventajas de tener a Ranamon con ellos. Debido a ello podían darse el lujo de descansar y disfrutar del sitio hasta que tengan que partir a la siguiente región.


- Iremos a entrenar, espero no te metas en problemas. – Ken y Ace se alejaron de Benjamín el cual ahora estaba por su propia cuenta, ya tenían plena confianza en que no haría nada malo así que el pelinegro podían estar seguro.


El hecho de que hubiera nieve a su alrededor no era algún impedimento para que pudiera visitar todo lo que hay, por el momento decidió ir a la orilla y sentarse un rato.


- … Cuantas cosas han sucedido… - Antes de darse cuenta, él había sido uno de los que más ha progresado desde que salieron de la seguridad de Never Ever Land para aventurarse a aquel viaje para regresar a su mundo. Pasó por demasiadas cosas y vivió distintas emociones dentro de él, para que al final terminara agarrando una nueva confianza que poco a poco le está convirtiendo en una persona distinta a la que fue una vez, en comparación a aquel miedoso de los insectos, inseguro, débil que se dejaba mangonear por Annette por alguien con más convicción, que puede expresar lo que tiene en mente y decir las cosas a la cara de los demás, sin miedo alguno o vergüenza. Si en el pasado le hubieran dicho que iba a convertirse en alguien así jamás lo hubiera creído, pero ahora lo considera algo posible, que puede llegar a ser una mejor persona, que comenzó desde cero hasta ser alguien que pueda respetar a los demás y no lastimarlos, nunca más ser la sombra de aquel que tuvo entre visiones.


- Ey bro. – Sacándolo de sus pensamientos, el nigga llegó para sentarse a su lado. – Espero no te moleste que esté aquí.


- Para nada. – Dicho eso Lars tomó el asiento, benjamín quiso aprovechar ese momento para reafirmarlo.


- Quisiera preguntarte algo. – Su compañero volteó la cabeza, soltando un ruido de afirmación. – he cambiado ¿no es así?


Dos pensamientos cruzaron la cabeza del salvaje. Primeramente la tremenda ironía que representaba escuchar a Benjamín pronunciar tal pregunta, soltando un “¿En serio apenas te das cuenta dude?” y la otra de cierta alegría de que su bro nervioso haya crecido, sintiéndose como aquella águila madre que ve a su hijo salir del nido y volar por primera vez.


- La forma en cómo le respondiste a Annette el día anterior fue suprema, hiciste que Dakota y yo nos sintiéramos orgullosos.


- Era lo más común que podía decir, nada más. – Escondió su vergüenza, ya recuperando la calma segundos después.


- Siendo sincero, antes de todo esto realmente eras un desastre, únicamente seguías a los demás y hacías lo que ellos decían porque no querías buscar problemas, si que era molesto ver como cumplías los caprichos de la reina y dejabas que te molestara así que, lo que sea que hayas hecho, es un alivio que ahora camines sobre tus dos patas.


- Supongo, sentía que necesitaba hacerlo. – Segundos después Lars empezó a hacerle una llave al cuello. - ¡O-oye!


- Claro que ahora tengas más confianza no cambiará que seguirás siendo nuestro blanco de bullying amistoso.


- Ya, suéltame.


Logró progresar un poco y aún le faltaba, pensaba en que realmente llegaría a ser alguien mejor y ser esforzaría en ello, autosuficiente y confiable ante los ojos de los demás.


(…)


El tiempo pasó y sin embargo Annette no tenía nada que hacer, dejó que Kate fuera a realizar su entrenamiento ya que ella quería tener el poder de proteger a su humana, ya una vez acabó, ahora no tenía un destino concreto, eso hasta que Lucemon llegó con preguntarle acerca del Curling, que tonto de su parte, por supuesto que ella sabía acerca de lo que era… o al menos fingió, en lo poco que podía recordar nunca había escuchado ni siquiera el nombre de tan extraño deporte, aún así intentó parecer saberlo para proteger su estatus de realeza. Segundos más tarde Jasper se unió para la molestia de la castaña, ya entonces acercándose hacia un grupo de Penguimon jugando lo mencionado.


- Están jugando, vamos. – El angel corrió mientras gritaba hacia los digimon anunciado su llegada. – Aquí está, ella dijo que sabe jugar así que ahora ya pueden competir contra alguien más.


- ¿En serio? – Uno de los penguimon, uno que caminaba con porte elegante y hablaba con un intento de voz profunda se acercó para observar a las dos humanas. – Pero que criaturas tan extravagantes son las que llegaron a parar aquí.


- Somos humanos, vinimos desde lejos para buscar una forma de volver a nuestro mundo.


- Interesante, y según anunció Lucemon, saben jugar ¿no es así?


- Por supuesto. – Antes de que la pelirrosada hablara, Annette la interrumpió. – Lo jugaba todo el tiempo en el castillo de mi reino, teníamos una pista de hielo que servía como campo y siempre los derrotaba a todos con mis habilidades superiores de la realeza. – Se vanagloriaba a sí misma, Kate intentó regañarla pero mentir pero entonces el digimon pingüino exclamó un poco su asombro.


- Pero que increíble, así que usted viene de un linaje real.


- Por supuesto que sí. – Exclamó sumamente orgullosa la castaña, los demás solamente se limitaban a observar como el ingenuo digimon se tragaba por completo la sarta de tonterías que soltaba Annette, Kate no podía creerlo.


- Estupendo, entonces será todo un gusto poder jugar una partida contra usted, si pudiera expresarlo, siento un poco de júbilo el enfrentarme a una profesional.


- Será todo un placer. – Antes de que pudiera agarrar una de aquellas fichas, fue arrastrada por Kate la cual la alejó un poco. - ¿Qué es lo que quieres ahora?


- Te estoy salvando el pellejo antes de que quedes como una tonta frente a esos penguimon ¿por qué aceptaste jugar contra ese si no sabes cómo? – La castaña soltó una pequeña risa.


- No se ve como un juego tan difícil, es solo tirar esa ficha sobre el círculo que está marcado y si alguien como ella puede hacerlo. – Señalando a Jasper la cual estaba jugando contra uno de los digimon. – Entonces yo igual puedo.


- Está bien, solo recuerda que te lo advertí, luego no reclames nada.


- Como si lo hiciera. – Momentos después regresaron ya con el plumífero helado para dar comienzo a la partida. – ya estoy lista para jugar.


- Esplendido, jugaremos a marcar 20 puntos si no es mucha molestia.


- Me parece bien. – Por cortesía dejó que Annette fuera la primera en realizar el tiro, sostuvo la ficha y entonces cerró un ojo para poder calcular la distancia. – Ahora serán testigos de mis maravillosas habilidades.


Tiró la ficha, esta empezó a deslizarse durante todo el trayecto acercándose cada vez más hacia el círculo marcado… y pasándolo de largo, rebotando contra la pared de hielo y regresando hasta quedar completamente lejos del lugar de puntuación.


- - Annette se quedó completamente sin habla mientras el penguimon la veía fijamente. – Eh… solo estaba probando un poco la fuerza del disco, en mi mundo el primer tiro es siempre de prueba.


- Entiendo, debí presentirlo, las costumbres humanas son maravillosas, si me lo permite. – El digimon hizo lo mismo creyendo completamente lo dicho por la mentirosa la cual soltó un suspiro de alivio, Kate se dio un facepalm.


- Ahora si ya iré completamente en serio, vea como se hace en el mundo humano. – Con su segundo tiro la cosa no cambió demasiado, rebotó y se regresó a unos pocos centímetros de la marca. – Tsk.


Para el siguiente turno de Penguimon, este marcó sus primeros dos puntos al meterlo dentro del círculo interno, cuenta llevada por Hawkmon mientras Lucemon se limitaba a echar porras a ambos.


- ¡Vamos Annette y Penguimon, ustedes pueden!


- No puede ser… - Empezó a morderse la uña de la frustración, gesto que detuvo una vez le habló penguimon.


- ¿Le sucede algo? ¿Acaso las condiciones no son adecuadas para usted?


- No es nada, solo estaba un poco desconcentrada pero ya no más. – Sin embargo no hubo ningún cambio, durante los siguientes cuatro turnos el disco de Annette siempre terminaba bastante lejos en cuanto Penguimon anotaba puntos, poco a poco empezaba a perder la paciencia.


- ¿Dónde están tus habilidades ahora? – Empezó a burlarse Kate para empeorar la situación, necesitaba pensar en una forma de lograr anotar aunque sea uno.


- ¿Cómo van? – Jasper y sus digimon se acercaron para ver el juego de la castaña y el digimon, Annette volteó a verla con nula paciencia.


- ¿Qué te importa? – Picotazo seguido para calmarle las ansias.


- ¿No quieres hacer un tiro? Me gustaría observar sus habilidades. – Sugirió el Pinguimon, aceptando con gusto agarró el disco y realizando el tiro, para la sorpresa de Annette, este acabó en la zona de dos puntos.


- ¡Yay! – Chocó palmas con Sweety y beauty mientras Annette se ponía roja de ira.


- Maldita presumida…


El juego continuó, Annette continuaba en un espantoso cero mientras que Pinguimon ya estaba a un solo punto de ganar. La frustración ya se había apoderado de ella, a ese ritmo su tapadera quedaría al descubierto y dejar tan mala impresión frente a alguien como penguimon era inaceptable para ella.


- Ya no puede ganar, espero eso le enseñe a no decir mentiras. – Kate esperaba ansiosamente el momento en el que su humana terminara completamente humillada, Jasper igual de alguna forma quería observar a la castaña quedar devastada ante su derrota.


- Ok Annette, cálmate… no dejes que esa te distraiga, puedo hacerlo… - Era su última oportunidad, si podía anotar al menos un punto no quedaría tan mal y aplicando su perfecta actuación podía excusarse de que no se sentía demasiado bien respecto al frío, así que era un todo o nada. Realizó el tiro, procuró no lanzar con tanta fuerza en esta ocasión para que pudiera alcanzar el círculo. – Vamos… - empezó a sudar mientras observaba el recorrido de su ficha, ya acercándose poco a poco… deteniéndose justo en la orilla dentro del margen externo, consiguiendo un punto. - ¡Por fin! – Celebró como si hubiera ganando. – Les dije que podía hacerlo, nadie le gana a la mejor.


- Ese fue un tiro fantástico, ahora va mi turno. – El penguimon realizó su tiro, y aunque Annette perdiera, se sentía satisfecha de haber marcado aunque sea uno… en ese momento el disco lanzado por el digimon chocó con el de Annette, y debido a la fuerza, este avanzó hasta salirse del marco y chocar con la pared mientras que el de Penguimon quedó para hacer dos puntos, ganando.


Marcador final: Penguimon 21 – 0 Annette.


Quedó completamente boquiabierta, jamás pensó que algo así llegaría a suceder y sumando que celebró con anterioridad el único punto que hizo, aquello la hacía verse como una estúpida. En ese momento ya no pudo aguantar más, sin importar si su máscara se quebraba, el enojo y frustración eran mayores.


- ¡No puede ser, perdí, porque esto me debe de suceder, se supone que soy una reina, es inaceptable, no es justo, no es justo, no es justo! – Empezó a saltar y patalear como niña pequeña a la cual le quitan un dulce. El penguimon se acercó hacia ella.


- Disculpe. – La castaña volteó a verlo, teniendo unas cuantas lagrimas en los ojos las cuales se secó rápidamente. – Disfruté completamente de nuestro juego, al parecer no se encontraba en las mejores condiciones para jugar en su totalidad, así que me gustaría que, de darse la ocasión, la próxima vez tengamos un juego justo.


- … ¿En serio? – La castaña no se había dado cuenta del moco que le escurría de su nariz cuando el digimon pingüino se lo limpió.


- Absolutamente, la verdad me gustaría poder hablar con usted más acerca de sus costumbres de la realeza humana, siento que es algo muy interesante.


- … si… - Solo asintió con la cabeza cuando el pinguino se despidió para irse, Annette no lo había encontrado como alguien irritante, en cambio que mostrara interés en su segura forma de vida real terminó por ser el factor determinante. Se acercó a Kate que observó toda la escena con cara de póker.


- Kate, lo he decidido, él será mi nuevo sirviente. – Dictó como una orden, la hawkmon poco podía hacer, solo se sentía agotada de todo el asunto al igual que Jasper, aguantar a la castaña por tanto tiempo llega a cansar a cualquiera.


(…)


Una cena después, era hora de ir a sus respectivas habitaciones para descansar, Annette estaba completamente segura de que había una para ella sola así que avanzó con toda seguridad hacia la que se le había asignado.


- Sabes que son muy pocas habitaciones, así que darte una sola es impensable, deberás compartir con alguien.


- ¿Ah? ¿Yo compartir con esos plebeyos? Ni loca, si pude soportarlo antes cuando vivíamos en ese sitio con los bebés era porque mi sirvienta al menos me escuchaba y permitía que hiciera todo, pero ahora ninguno de ellos comprende lo importante que soy en sus vidas, no quisiera pensar si tengo que dormir en la misma habitación del pervertido o de la mandona y su amiga presumida, sobre todo esas dos que están completamente celosas de que sea más hermosa e inteligente que ellas, temo que puedan matarme mientras duermo.


Al llegar justo a la habitación y abrir la puerta se encontró con la desafortunada vista de que Rosemary y Jasper ya la ocupaban, por cualquier cosa se aseguró de que era exactamente la habitación que le correspondía y era así. Aunque en un principio le dijeron que no querían discutir para nada y que ella se acostó en su cama quedando completamente de espaldas hacia ellas, su mente pensaba otra cosa.


- (¡Noooooooooooo! ¡Por qué tenían que ser ellas!) – Empezó a sudar mientras sus ojos estaban desorbitados, intentó no ser demasiado obvia con sus nervios – (Porque de todas las personas disponibles me tenían que tocar estas de compañeras, no las soporto para nada pero el dormir con ellas no me da seguridad para nada… Kate, Kate ¿Dónde estás?) – Aún sin voltearse intentó encontrar a su compañera pero no la veía por ningún lado, eso hasta que escuchó que estaba hablando con los demás digimon, ellos si podían darse el lujo de estar relajados en comparación a las humanas – (¡Kate, por favor, no me dejes sola con estas dos!)


La mente de Annette empezó a jugarle malas pasadas, al menos si estuviera despierta y tuviera a Kate de su lado podía demostrar la autoridad que tanto le gusta pero en un estado tan desventajoso como estar dormida era algo que le daba temor. Y justo el pervertido lo había mencionado con anterioridad, nadie lamentaría su muerte si llegara a suceder así que fácilmente ellas dos podrían matarla mientras duerme y al día siguiente todos seguirían con sus vidas normales, porque no entienden para nada el valor de la castaña, o al menos eso era lo que pensaba, producto de ser una persona conflictiva y que se ha ganado el odio de todos. Su cabeza no pudo evitar formular las posibles situaciones que pueden ocurrir una vez las luces se apaguen.


“Situación #1”


Todos en la habitación se encuentran dormidos, Annette descansaba completamente sin ningún tipo de preocupación, eso sin saber que un par de sombras se posaban justo encima de ella, manteniendo sonrisas siniestras. Poco a poco la castaña empezaba a abrir los ojos, llevándose una sorpresa al ver a ambas, entonces rápidamente su rostro empezó a ser cubierto por una almohada, asfixiándola mientras presionaban fuertemente contra ella, pataleando y luchando por recuperar el aire, hasta que finalmente se queda inmóvil.


- (Eso es algo que ellas seguramente harían, pero que tal si lo que desean es torturarme) – Nuevamente empezó a imaginarse cosas.


“Situación #2”


Annette estaba durmiendo plácidamente, intentó moverse para acomodarse pero no podía, sentía como si sus manos y pies estaban inmovilizados, al abrir los ojos se dio cuenta, sus extremos estaban atados y la habían amordazado para que no hiciera ningún ruido. Rosemary y Jasper reían de forma siniestra mientras la rubia sostenía un cuchillo, seguro robado de la cocina, la castaña intentaba moverse y gritar lo más que podía sin éxito alguno. Agarrando una de las manos de Annette, la sujetaron fuertemente para que no la moviera mientras Rosemary posaba peligrosamente el cuchillo encima de esta. La castaña solo podía sentir sus lagrimas salir mientras observaba como la rubia reía por lo bajo, señalando justo al anular, de un tajo cortándolo mientras Annette se retorcía como podía, llorando y gritando, con la sangre brotando de su dedo cortado.


Jasper fue la siguiente en hacer su movimiento, no haría algo tan simple como cortar otro dedo sino que iría a algo que atacaría la psique de la indefensa. Se dirigió hacia uno de los pies, admirando las uñas finas que tenía, como Annette no podía observar y solo sentir, aquello le hacía tener más miedo, entonces fue que sintió la punta de aquel cuchillo meterse en el pequeño extremo entre la uña y la carne, a continuación sintió como de un momento toda le fue arrancada de raíz, sufriendo un dolor más extremo que con el dedo cortado, ya no podía resistir más.


En última instancia, ambas chicas observaron con gusto el rostro de Annette, lleno de lágrimas, destrozado, su mente había sido quebrada que no podía pensar con claridad. Para finalizar posaron la punta del cuchillo sobre su pecho, exactamente donde está su corazón, entre las dos lo enterraron, atravesándolo, provocando que la castaña vomitara una cantidad de sangre que manchó la sabana que le cubría la boca, matándola al instante.


- (Eso es algo extremo pero tampoco podría descartarlo, sabiendo que me odian en su totalidad… pero si no fueran solo ellas y decidieran usar a sus digimon) – Una vez más Annette empezó a imaginarse la situación, aunque no quisiera.


“Situación #3”


Se encontraba durmiendo sin necesidad de preocuparse por nada, todos se encontraba de igual forma, eso hasta que vio una pequeña figura subirse hacia su cama, al ser pequeño no podía darse, estiró su pata del cual salieron garras y de repente rebanaron justo en su cuello el cual empezó a sangrar. Annette despertó al instante. Sweety miraba maquiavélicamente a la castaña tratando de respirar mientras la sangre salía propulsada de su cuello, quería bajarse pero era sujetada por los demás digimon. Ya para que no siguiera sufriendo, empezó a perforar su torso, arrancando piel y músculos hasta destrozarla completamente.


- (Tampoco puedo confiar en ellos, si se lo piden, pueden matarme… maldición Kate, date cuenta que estoy en peligro) – ya no podía pensar con claridad, temía dormir y que alguna de sus imaginaciones pudiera hacerse realidad, ya no podía esconder el temblar, solamente podía rezar en su mente que nada le sucediera. Entonces le tocaron en el hombro.


- ¡AAAAAAAAAAAHHHH! – terminó por soltar tan estruendoso grito que asustó a todos en la habitación.


- ¿Por qué el grito? ¿Sucedió algo? – Rosemary mostró un poco de preocupación hacia la castaña que respiraba agitadamente, mostrándose un poco pálida.


- Quizás ya se volvió completamente loca. – bromeó Jasper, Annette aún intentaba recuperar la calma, pero antes de ello vino el enojo.


- ¡No me asusten de esa forma! En serio, los plebeyos no tienen nada de modales.


- No quiero buscar pelea, pero quiero que dejemos algo en claro. – La rubia mostró el más calmado de sus rostros para dirigirse hacia la castaña. – Primero que nada, no nos agradas. Lo que dijiste acerca de nuestros compañeros que perdimos durante aquel incidente no me gustó para nada, hasta el momento lo hacía todo por ignorar la situación o simplemente evitar hablar contigo por mucho tiempo pero justo cuando menospreciaste las vidas de nuestros compañeros, ya no pude soportarlo más, es que eres simplemente molesta.


- Y peleonera.


- Y mandona.


- E irrespetuosa.


- Y quejona.


- Y…


- ¡Está bien, ya lo entendí! Si tienen que decir algo, díganlo ya. – No le hacía nada de gracia el hablar con ellas dos, pero al menos las escucharía, lo mínimo que podía hacer una reina benevolente como lo es ella.


- El caso es que eres la peor persona que puede existir en este mundo o en el otro… pero aún así formas parte de nuestro grupo.


- Por mala suerte. – Complementó Jasper, recibiendo una mirada enojada de Annette.


- Y yo ya no quiero perder a nadie más y eso te incluye, así que lo mejor sería que dejemos de lado nuestras diferencias y colaboremos, no queremos excluirte del resto pero tú no permites que nos acerquemos a ti. Así que, aunque nos odiemos y terminemos peleando en algún momento, que al menos cuando tengamos que realizar alguna tarea para conseguir una Digital Key, trabajemos juntos como los humanos que tenemos el mismo interés en común, el de regresar a nuestro mundo. Puede que ser difícil para ti pero espero que hagas un pequeño esfuerzo, para ti y para el resto, te lo pido.


Annette se mostró genuinamente sorprendida, observar a aquella chica rubia que una vez mostró enojo contra ella, ahora pidiéndole un favor dejando su orgullo de lado.


- Bueno… al menos veo que estás mostrando algo de sinceridad y respeto así que podría considerarlo, después de todo una reina tiene que escuchar lo que sus súbditos quieren, por supuesto que no prometo nada. – Volteó su rostro intentando esconder el rubor de sus mejillas cuando Rose sujetó sus manos mientras sonreía.


- Muchas gracias. – Aquel gesto la tomó por sorpresa, apartándose casi al instante, aunque más que por enojo, era por vergüenza.


- Tampoco abuses demasiado de tu suerte… ahora si me permiten, tengo sueño y mi siesta real me llama. – ya estaba dispuesta a dormir pero antes, quería asegurarse de algo. – Antes que nada ¿No intentarán hacerme nada mientras duermo?


- Yo para nada, como dije, quiero que todo esté bien entre nosotras. – Se excusó Rosemary, en cambio Jasper estaba silbando mientras miraba al techo, como escondiendo algo, teniendo que ser codeada por su amiga.


- Bueno… tenía planeado dibujar sobre tu rostro durmiente pero si lo hago, Rose terminaría regañándome.


- … Eso era todo lo que quería oír. – Dicho eso se acostó finalmente, al final ambas chicas se miraron con sonrisas igual dispuestas a dormir, apagando las luces. Kate se posicionó al lado de su humana para acomodarse, durante esa platica que tuvieron se mantuvo callada pero se pudo observar en su rostro un poco de alegría, por el hecho de que Annette por primera vez se mostró algo sincera con otras personas del grupo, le enorgullecía bastante.


- Lo hiciste bien… - Susurró antes de dormir finalmente. Ahora la castaña podía descansar tranquilamente y sin ninguna preocupación de que Rosemary o Jasper le hicieran algo.


La mañana llegó y tenían que partir, por un momento pensaron que se iban a despedir de Ranamon pero para su suerte, ella los acompañará un rato más. Annette pudo volver a encontrar al Penguimon que conoció el día anterior para sugerirle que les acompañe en su viaje, por supuesto que este no se negó para nada, teniendo cierta gratitud hacia ella, y de esa forma igual ganó un sirviente más a su causa. El locomon sería el siguiente vehículo en el cual estarían con destino hacia el próximo sitio a donde ir en búsqueda de la siguiente Digital Key, tomando cada quien caminos distintos para abarcar más terreno, aquello sería un desafío más que nada por lo que les esperaba en el futuro.




Mencionados:

Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
D Devian Lilith

Bueno, aquí ya mi post, más de Annette que de Benjamín pero con los dos al fin y al cabo.

Nomás quería decir eso, así que hasta el proximo post. Bye bye.
 

Hero of Charity
Registrado
19 Jun 2006
Mensajes
692
Calificación de reacciones
823
Puntos
450
Edad
27

La semana se le hizo amena, relajante y entretenida. Solamente encontró momentos aburridos cuando la tormenta les obligó a retrasar su marcha, aunque en compañía de Lars todo se volvía más chispeante y entretenido.

El chiste es golpear con precisión y velocidad, no cómo desesperado —le decía el negro a su negro mientras le sostenía el costal de box para que pudiera pegarle con fuerza lo más rápido posible.

¡Voy! Apenas estoy calentando —replicó el moreno de los tatuajes, una vil mentira para escudar su indisciplina a través de la cual L podía ver a la perfección.

A diferencia del par de temerarios imprudentes que simulaban combates con nula supervisión de Justimon, los machos y mejores amigos seguían un régimen mucho más estricto y prudente para desarrollar sus músculos y combatir la pereza. El equipo del gimnasio tenía una razón de ser y ellos consideraban un mejor avance poner a prueba su resistencia física con cada aparato en lugar del burdo «golpéame con todo lo que tengas y veamos qué pasa». No es que esas fueran las palabras exactas con que Kaleb y Valentine iniciaban sus luchas pero así se sentía desde lejos.

¡Buenas noticias a todos! —inusualmente Ranamon se hizo presente, no era común tener a la princesa merodeando alrededor de aquella zona llena de testosterona y sudor de hombre, hasta Benjamín mantenía su distancia cuando no había entrenamiento de los digimon por decir algo. Con la atención del grupo centrada en ella procedió a entregar su mensaje —. Me acaban de corroborar que para el día de mañana habremos llevado a Winter Cave. ¡Haremos una última gran cena, así que no falten!

Era simple y aun así un asunto grave, al menos para el par de rebeldes a quienes invadió el inmediato pensamiento de que las cosas volverían al mismo ritmo deplorable de días antes.

Al menos fue bueno mientras duró —resumió Dakota en un vago consuelo que nulo efecto tuvo en su camarada, abrazándose al costal de box con el rostro del albino formando una mueca de insatisfacción —. ¿Claire, cierto? —nigga asintió.

Le costará trabajo olvidarse de las comodidades pasajeras, pero decirle adiós a Ranamon va a afectarle —el rostro de Dakota se ensombreció tanto como el de Lars, ambos contrariados por ese triste desenlace sobre el cual no tenían ningún control.

Dakota también se sentía mal por la pequeña castaña, así como se sentía mal por su pequeño sueño paradisíaco llegando a su fin.

Por mucho que le agradara la sana convivencia entre todos su lado egoísta no podía ser ignorado, él preferiría quedarse a vivir en el crucero. No obligaciones ni repercusiones, sólo paz.

Infortunadamente estaba más que consciente sobre todas las reacciones negativas que el admitirlo abiertamente le ocasionaría, misma situación que cuando dejaron Never Ever Land y misma disyuntiva que se reservaría para él solo. Suspiró con desgano en la ducha y al salir de su alcoba reflexionó en lo mucho que extrañaría esa suave cama, sus sábanas abrigadoras y, especialmente, la compañía nocturna.

La princesa tenía planeado un banquete de despedida, ¿quién dice que él no podía hacer más o menos lo mismo en su pequeño nido del amor? Nadie, la cosa era saber qué hacer. No había flores en el crucero por lo que el escenario de llenarle la cama con pétalos de rosa quedaba descartado, pues a diferencia de Witchmon él no iba a explotar a Alraumon para sus fines egoístas.

Ahora que recuerdo —chasqueó los dedos y entró al baño. Tal como recordaba, ahí estaban ese par de objetos de ornato que en un principio creyó inservibles. Tomó uno entre sus manos, examinándolo con delicadeza, girándolo entre sus dedos —. Voy a necesitar como cincuenta de estas.

Su siguiente parada fue buscar en la habitación de Hex y Spice. Tal como esperaba ninguno de los dos se tomó la molestia de gastar aquellos objetos, demasiado femeninos para el gusto de ambos.

¿Qué llevas ahí? — el honguito morado lo interceptó con cándida curiosidad. Sería pecado no explicarle.

Es una vela aromática, la prendes y además de dar luz en la oscuridad despide lindos aromas. Adiós —sin dar pie a una demostración salió lo más pronto de la habitación que pudo.

Indagó en todas las habitaciones vacías que encontró por más suministros para su llevar a cabo su pícaro plan. Unas 30 le fueron más que suficiente para rodear la cama en lugares estratégicos que evitarían crear un incendio, siempre que manejara la situación apropiadamente. Admiró orgulloso su obra, ansioso porque llegara el anochecer. Hasta entonces resistiría las ganas de encender las mechas.

Espérame afuera de la habitación, ¿de acuerdo? Te tengo una sorpresa —le susurró a Valentine en el oído rumbo a la cena. Ya en la mesa se tomó la delicadeza de juguetear un poco bajo el mantel, estirando su pantorrilla desnuda para frotarla suavemente contra la pierna de un desprevenido Valentine. Le siguió el juego sin oponer resistencia a fin de cuentas no es como si le molestaran esa clase de cariños, su única preocupación era ocultar el rosa de sus mejillas de las miradas indiscretas.

Luego de arropar a sus digimon Dakota se encerró en su habitación armado con una caja de fósforos. Valentine pasó un rato con sus niños hasta que éstos conciliaron el sueño, besó sus frentes y avanzó a la habitación del moreno. Tocó la puerta y esperó paciente la respuesta.

¡Un segundo! —anunció el otro desde el interior. Al peliverde le causaba extrañeza toda esa situación. Usualmente lo que su amante más quería era tumbarlo contra las sábanas, tanta espera y premeditación se sentía muy fuera de lugar pero no hizo ningún comentario ni si quiera cuando el moreno exhibió su agraciado rostro apenas asomándolo por el portón —. Cierra los ojos —le pidió con una sonrisa ganadora de lado a lado. V se sonrió sin negarse a la travesura, cerró los ojos brazos cruzados y esperó. Dakota abrió la puerta por completo y se colocó detrás de él sosteniéndolo por los hombros —No vayas a abrirlos hasta que yo te diga. Confía en mí —con pasos lentos y cuidadosos condujo a Valentine dentro de la habitación asegurándose de que en ningún momento chocase con el mobiliario.


Apenas puso un pie dentro la brisa cargada con un puñado de suaves aromas le entró por la nariz, arrugándola un par de veces hasta acostumbrarse pero manteniendo su fiel promesa de abrir los párpados hasta que se lo indicaron. Podía sentir las tenues luces salpicándolo con su calor, especialmente cuando D se separó para cerrar la puerta tras de ellos. Lentamente le desprendieron de su abrigo que fue sustituido por los cariñosos brazos de Dakota que le rodearon desde atrás.

Ahora sí, abre los ojos —por su obediencia fue premiado con un suave beso en la mejilla y la maravillosa escena frente a él: una habitación detalladamente iluminada con una pila de velas aromáticas alrededor de la cama, y sobre ésta una colección de pequeños chocolates que juntos formaban un corazón —¿Te gusta? Hice esto especialmente para ti —declaró el jubiloso enamorado de hebras negras, agudizando la profundidad de su abrazo con el rostro descansando sobre el hombro de Valentine —. No encontré pétalos de flores por ningún lado, así que tuve que conformarme con los chocolates. Espero sean suficientes.

99 apenas pudo procesar con seriedad la última frase pues en esos momentos experimentaba un inmenso oleaje de emociones que volcaron su frágil corazón, confundiéndolo con un hechizo frente al cuál no quería sucumbir, aquella escena era demasiado linda para él, demasiado perfecta para que fuese real. Se negaba a aceptarla porque de hacerlo le estaría abriendo las puertas de su corazón a Dakota y aun no sabía si aquello era seguro para él.

D-Dakota… —gimió apenas audible el de ojos caramelos y arrepintiéndose al segundo siguiente ya que ahora toda la atención del pelinegro estaría concentrada en él y sus movimientos. Tenía el semblante cabizbajo y su mente convertida en un mar de confusión. ¿Por qué tenían que ponerlo en una situación tan difícil? ¿Por qué simplemente no podían usarlo como un objeto con el cual satisfacerse para después olvidarse de él? Y de nuevo recordaba que para el tatuado las cosas nunca fueron así de fáciles, reclamando su atención abiertamente cuando pudieron hacer las paces en Atlantis.

Desde entonces ya no volvieron a ignorarlo.

Oye, ¿te pasa algo? ¿Estás bien? —el alarmado enamorado rápidamente empezó a revisarlo. ¿Había hecho algo mal? Intentó adivinar su semblante tomándolo por la barbilla pero V se negaba a entablar contacto visual —. ¿Fue algo que dije? ¿Eres alérgico a las velas? —¿alérgico? Si tan sólo fuera tan fácil. Pero bajo esas circunstancias agradeció que Dakota siguiera siendo tan despistado como siempre, era un detalle lindo de su persona que le facilitaba escudarse detrás de prolongados silencios. Asimismo se cubrió los ojos con las manos para no ser descubierto.

No es eso —respondió con la mayor paz mental que pudo recabar, mas no fue suficiente para mantener la imparcialidad de su voz, aquella que se quebraría si continuaba hablando.

¿Estás molestó? —Valentine negó con la cabeza para ahorrar palabras y fuerza —. Entonces… ¿si te gustó lo que hice? —se mordió los labios con fuerza. Le era tan vergonzoso admitirlo… Lo hizo asintiendo con la cabeza en un desplante de tan cautivadora inocencia que Dakota lo apresó con un amoroso abrazó en ese instante —. Todo está bien entonces. Tómalo con calma —le era más fácil decirlo que hacerlo, ocultando su rostro lleno de sentimentalismos contra el hombro del moreno pero abrazándose a su cuello siguiendo las demandas de sus traicioneros impulsos —. Te quiero mucho.

…Y yo te quiero a ti —le dolió en todo su infinito orgullo admitirlo en voz alta y sin estar bajo los efectos de la adrenalina en la cama. Era como admitir una incómoda debilidad, una grieta en su impenetrable armadura, que ahora se sentía tan delicada como una cortina de tela. Dakota pasó por alto toda esa serie de detalles, su mente estaba en el séptimo cielo repitiendo incansablemente la última sentencia que escuchó.

Una vez que tuvo suficiente, besó su frente y lo trajo consigo hasta la cama.

Tomaron asiento uno frente al otro, con una mano entrelazada a la del otro; las palmas libres les sirvieron para darse de comer los chocolates en los labios mutuamente. Era la cosa más ridícula y más romántica que pudieran hacer al lado de otra persona. Valentine aprovechó cada bocado para tranquilizar su acelerado ritmo cardiaco, aun cuando su pareja le acariciaba dulcemente el rostro mientras masticaba.

Este es el último —el más joven procedió a colocarlo a mitad de sus labios en espera de que su presa mordiera el anzuelo. V agitó los hombros y accedió al gesto de buena gana, transformando ese degustar compartido en un beso con sabor achocolatado, envolviendo el cuello ajeno con sus dedos y prestando su dispuesta cintura a ser sujetada por el habilidoso Dakota.

La pasión los embriagó, el aroma los sedujo y en cuestión de segundos sus ropajes se volvieron estorbosos. Lentamente se tendieron sobre el colchón, sin prenda alguna que separara sus desnudas pieles, uno sobre el otro y con las frentes unidas.

Hoy quiero intentar algo especial —anunció el amoroso moreno procediendo a repartir generosos besos sobre el cuerpo desnudo a su merced. Empezó por la frente, la barbilla, mejillas, nariz y labios para continuar recorriendo el resto de la grácil anatomía, sin prisas y con las mismas atenciones solemnes que empleó sobre el rostro. Suaves besos le llovieron a V con tanta devoción que en minutos su alma fue conmovida y su mente se convirtió en un nido de inseguridades.

¿Por qué alguien cómo Dakota invertía tanto esfuerzo en hacerlo feliz?, ¿por qué tantos mimos y cariños? ¿Qué tenía de especial él para ser tratado con tanta dulzura y dedicación? No era guapo, especial ni interesante, ¿entonces por qué 69 se empeñaba tanto en arrancarle suspiros, robarle gemidos y llenarlo de sensaciones inolvidables?

No podía entenderlo por más que se esforzara y el que sus piernas fueran tratadas como fina porcelana volvió irremediable su situación. Lágrimas brotaron de sus ojos en compañía de los suspiros, mismas que recelosamente ocultó detrás de sus manos. Detestaba la idea de exhibir sus vulnerabilidades al otro.

Dakota continuó su ardua labor hasta besarle los pies, sólo entonces buscó recostarse encima de Valentine y acariciarle el rostro sin intención de retirarle las manos, besando el corto espacio de su mejilla izquierda que tenía accesible.

¿Hice algo malo? —le preguntó al tímido peliverde. Éste negó insistentemente con la cabeza al ser incapaz de culparlo por sus propios dilemas personales —. Entonces déjame verte —cuidadosamente retiró la cubierta de los ojos, rojos y llorosos, cuyas lágrimas limpió delicadamente usando sólo sus labios. Fue ahí que la entereza de V se quebró.

¿Por qué haces esto? —demandó saber con toda la aflicción de su ser —. ¿Qué ganas con todo esto…? —suspiró triste esperando por oír una respuesta que le restaría valor, que sólo era un juego que estúpidamente se estaba tomando muy en serio. Lo cual no fue el caso.

Hago esto porque me gustas, porque me nació hacer esto para ti y para mí —un beso en los labios con los ojos cerrados sirvió para sellar su confianza. Al abrirlos se perdió en los orbes caramelos, la respiración entrecortada del mayor y su maraña de cabellos revuelta sobre la almohada. La visión frente a él lo dejó brevemente sin palabras —. Eres hermoso, Valentine —el frágil rostro se arrugó nuevamente y amenazaba con escudarse detrás de sus brazos de no ser porque Dakota, más presto y habilidoso, se aseguró de atraparle las manos entre sus dedos sólo para poder continuar su discurso con la cara risueña de un enamorado —. Eres atractivo, enérgico, inquieto, y aunque no siempre puedo seguirte el paso me gusta tu forma de ser, desde tus berrinches hasta tus caprichos y enojos —sacó provecho de la pausa y le peino los cabellos al minino —. ¿Sabes? Creo que… —V no se arriesgó y se decidió por cortar la declaración con un beso, aferrándose al cuello de 69 con ambos brazos hasta quedarse sin aliento.

No hagas promesas que no puedas cumplir —fue todo lo que pidió para dar por terminada la discusión. Lo que fueran a hablar lo harían a través de las caricias, abrazos y besos. Presionó a D tanto como pudo hasta robarle el aliento y nublarle el juicio de la misma forma que habían hecho con él —. No hables, sólo bésame —pidió por la sanidad de su alma y el otro no opuso resistencia, rindiéndose perdidamente a las atenciones de 99 pero sin desechar la posibilidad de mantener el control.

Déjame hacerte el amor… —por enésima ocasión en esa noche los sentimentalismos lo agobiaron. Los ojos negros le observaban tan intensamente que se sintió pequeño e indefenso frente a ellos. No pudo negarse a la petición, mucho menos frente a semejante promesa que él también anhelaba con fuerza. Invitó a Dakota a cumplir su palabra con un apetitoso beso mientras sus brazos se aferraban a su ancha espalda, abrazándola con deseo.

Las palabras sobraron en la habitación. El único idioma que hablaron fue el del amor y la pasión. Se comieron a besos con dicha y desesperación a partes iguales, sin vulgaridades nacidas de la lujuria, solamente un respetuoso afecto compartido entre los dos.

Más cerca, no te separes de mí —pedía a susurros 99 con la frente pegada a la de su amado, saboreando la mezcla de saliva y sudor entre ambos cuerpos. Sus suspiros resonaron con fuerza, alimentando el hambre del vigoroso pelinegro desvivido por complacerlo entre besos y caricias.

Dakota le amó tan fervorosamente que el clímax de aquella noche sería inolvidable para ambos, aferrados cada uno a los labios del otro, fundidos en uno solo. Piel a piel, corazón con corazón. Nunca nada borraría lo vivido esa noche.

Te necesito en mi vida, Valentine. No te separes de mí —confesó el meloso 69 en su oído sin detener los cariños en ningún momento.

Permaneceré a tu lado siempre que no me abandones —replicó el cansado peliverde aceptando humildemente cada gesto y correspondiéndolo con toda la ternura de su ser.

Después de la montaña rusa emocional estaba totalmente agotado física y mentalmente, quería descansar mas no por eso aceptaría que el tatuado se separara de su lado. Valentine se recostó de lado y obligó a Dakota a hacer lo mismo para que le abrazara por la cintura en posición de cucharita, su respiración entrecortada era una sublime melodía para los oídos de Valentine.

No quiero que me sueltes —le recalcó acomodando el rostro sobre la almohada.

No lo haré —prometió D besándole en el hombro por última vez —. Buenas noches, gatito. Te quiero.

Y yo te quiero a ti, Dakota.





Abrió lentamente los ojos y la primera visión que tuvo frente a él lo dejó helado.

¡Buenos días!~ —la indiscutible voz de Hero lo desperezó en un instante.

Lo peor de todo es que no venía sola. Sunny, Spice y hasta Hex con una diabólica sonrisa en todo su esférico ser admiraban la escena, su escena de un despertar romántico abrazado a Valentine tal y como se fueron a dormir la noche anterior. Lo primero que respondió obviamente fue su sentido de supervivencia enunciando la clásica y estúpida respuesta masculina trillada en este tipo de situaciones.

¡Esto no es lo que parece! —sí, esa respuesta.

¿No parece qué? —Spice, el preguntón de siempre, claramente supo brillar en su momento. Por otro lado, su completo desconocimiento le hizo recordar a Dakota que los digimon eran completos ignorantes de lo que dormir abrazados y sin ropa implicaba, desde su punto de vista posiblemente sólo era una muestra de afecto natural.

Ustedes se quieren mucho~ —bien, quizá no tan natural aunque tampoco tan sobresaliente.

Me dan asco —el diablillo rebelde echó de su veneno como siempre —. Será mejor ir a regar el chisme —por supuesto que Dakota no le daría el gusto.

Abre el pico y te prometo que te vestiré de bebé y te obligaré a andar en una carriola para todos lados en nuestro próximo destino —la amenaza carecía de fundamentos y materiales, pero funcionó. Hex salió hecho a media rabieta restándole por silenciar a los otros tres —Chicos, hagan lo que hagan no comenten nada de esto con los demás, ¿sí? Es un asunto personal entre V y yo.

Lo digimon intercambiaron miradas llenas de confusión entre ellos justo cuando Valentine se animaba a abrir sus párpados con calma. Fue recibido por una visión matutina muy similar a la de Dakota, a quién buscó con la mirada luego de confirmar que no alucinaba a los tres digimon frente a ellos.

Dándose cuenta que aquello no era ningún sueño, sólo se le ocurrió decir una cosa —
: Esto no es lo que parece.

Sí, el par de idiotas hasta para eso tenían sincronía.

De todas formas mandaron a sus niños calladitos y bien portados al comedor para alcanzarlos más tarde en pleno desayuno. Los tórtolos tomaron una ducha compartida y un último rapidín para empezar bien el día. Ya en el comedor Dakota le alcanzó dos donas glaseadas a Valentine antes de tomar asiento, sería su último detalle romántico de la mañana.

Fue menester abrigarse de pies a cabeza dadas las condiciones invernales que les rodearían. La mayoría seleccionó conjuntos modestos y llamativos, pero 69 quiso lucirse sobre todos.

Jo, jo, jo, jo. What do you think, nigga?

¿Qué pasó, Dakota? ¿Se les acabaron los cuernos y narices rojas? —evidentemente su bestie le tenía que aguarle la fiesta.

Chistosito —y le regresó la jugarreta de la forma más infantil que se le ocurrió, sacándole la oreja y estirándose el parpado inferior del ojo hacia abajo.

La pelea no se prolongó, sin embargo.

Frente a todos retomó la payasada, solicitando que la atención de sus compañeros se concentrara en él. Recientemente había tenido un recuerdo fugaz sobre la navidad y esperaba con ello sembrar la semilla de la recuperación en el resto.

¡¿Adivinen quién soy?! —exclamó risueño con su cuerpo balanceándose sobre una pierna.

¿Eres… Santa Claus? —Rosemary, apenas reconociendo los vagos detalles del traje se atrevió a adivinar sin esperar ser certera. Ella lucía una amplia bufanda alrededor de su cuello.

All I want for Christmas is you! —cantó una alegre Jasper dando palmaditas y brinquitos en su lugar, feliz de sentir la vibra navideña y pronto correteando alrededor de Dakota para hacer entonar más canciones y otros chistes.

Valentine se limitó a mirar todo con una amplia póker-face sin ofrecer comentarios.






Los únicos que sudaron aquella tarde fueron quienes se aferraron al entrenamiento con Justimon, por voluntad propia y apego a la rutina. También era natural que quisieran hacerse fuertes, especialmente si consideraban que enemigos como ese par de Icemon los estarían esperando más adelante; ya casi nadie recordaba la sentencia final de Petermon y su prohibición a evolucionar.

Siguiente grupo, tome posiciones —anunció el Kamen Rider a sus pupilos.

No se necesitaba ser un genio para deducir que varios digimon estaban fuera de su elemento: Malak, Ace y Spice pertenecían al clima boscoso y templado, el frío no era algo a lo que estuviesen acostumbrados; Hex resentía las corrientes gélidas en sus patas y alas; y Jade también se sentía un poco fuera de lugar caminando sobre nieve en lugar de arena. Los mejor adaptados para ese terreno eran indudablemente Ash y Anubis por su pelaje, mientras que Ken también se destacaba gracias a sus resistentes escamas y su capacidad incendiaria. Tomando todos esos factores en consideración Justimon arregló dos equipos para el siguiente round.

De un lado, Anubis, Malak, Hex y Spice formaban el equipo uno; en el dos se encontraban los otros cuatro restantes: Ash, Jade, Ken y Ace. Combinaciones interesantes que tendrían que trabajar arduamente para funcionar.

Iceball bomb! —las bolas de hielo fueron disparadas desde una distancia segura que obligó a los rookies a desplegarse por el resto del terreno para no ser heridos.

Las descargas eléctricas pueden ser de gran ayuda —les soltó una suave pista Justimon sin interferir en las peleas. Cada grupo entendió el mensaje secreto, debían proceder de tal forma que el Kunemon disparara golpes directos.

El primer grupo en proceder fue el de Ken, quién tan energético como siempre decidió ir por delante de su escuadra, seguido muy de cerca por Ash y Jade.

Baby Flame! —las llamas chocaron contra el hielo, disminuyendo su fuerza y evaporando parte de su fría masa. Momento en el cual Jade hizo uso de su resortera para impactarle un certero Baby Sling en el rostro que aturdió al Icemon. Sin desaprovechar la oportunidad Ash lo embistió con su Lio Clawn, separándolo de su compañero, rompiendo la formación de los Icemon y dejando el suyo desprotegido.

Los tres digimon continuaron esquivando sus ataques helados mientras Ace se aproximaba escondido entre las nieves. El Icemon no supo cómo pero el Electric Thread le impactó de lleno en la espalda tirándolo sobre el suelo.

Del otro lado, las cosas no pintaban tan maravillosas para el otro equipo pues carecían de elementos fortificados como el Agumon y el Monmon de su lado.

Tengo una idea —bufó Anubis comentando por lo bajo su plan. A falta de una mejor propuesta de su parte Hex se limitó a obedecer por esa única ocasión.

Hakai no Kinoko Bakudan —todo empezó con Spice lanzando granadas hacia el Icemon acompañado de Labramon zigzagueando los ataques y usando su eficaz Retriever-Bark.

Hex tomó a Malak entre sus patas y lo elevó por los aires —
. No vayas a arruinarlo —le advirtió con nula tolerancia antes de disparar sus inyecciones virulentas —Pico Darts! —el segundo Icemon se cubrió de ellas usando ambos puños sin imaginarse que ahora el Dokunemon le caería desde los cielos como una bomba.

Worm Venom —le expulsó veneno líquido directo a los ojos una vez que retiró los brazos. La irritación le provocó ceguera temporal durante la cual los otros tres digimon lo atacaron hasta desmayarlos.

Cada uno de los grupos, a su ritmo, aprobó la evaluación de Justimon.





Simon y Joy se ausentaron de la rutina de ejercicios, a ninguno le atraía la idea de pelear como fuente de entretenimiento, especialmente con Rosemary a su lado. Simon era feliz reposando alrededor de su cuello; por otro lado, Joy tenía una mejor idea en mente.

Hay que divertirnos —fue más una exigencia que sugerencia por parte del pingüino tropical con bufanda —. ¿Qué haces para divertirte? —preguntó a su humana quién no supo que decirle al respecto, divertirse no era exactamente su punto fuerte y Joy no pudo tolerarlo —. Haz una bola de nieve —al mismo tiempo que Rosemary siguió su indicación el ave tropical hizo lo mismo. La rubia pensó que quería jugar a guerras de bola de nieve, y aunque era cierto igual la sorprendió.

Sin aviso Muchomon arrojó su esfera contra la espalda de Lars quién junto a Dakota aplicaban su dosis de bullying diario a Benjamin —
¡Oye! —sobra decir que el nigga de la selva no se lo tomó nada bien, menos cuando el ave rosada señaló con alevosía a su amiga humana.

Ella fue —a cambio de cero monedas de oro la pájara Judas vendió a Rosemary.

¡Eso es mentira! —gritó tirando su bola de nieve al suelo y encogiéndose de hombros frente a los dos varones ofendidos, dos porque obviamente Dakota se tomó personal la injuria a su bro. Ambos sabían que la rubia no mentía pero les sudó sus excusas, a fin de cuentas era su digimon la culpable y por ende la responsabilidad caían sobre sus perfeccionistas y mandones hombros.

¿Con que quieres jugar rudo, eh? —gruñó 31.

Démosle una lección, bro —continuó 69.

El par de machos lanzaron un rápido contraataque haciendo sucumbir a Rosemary en cuestión de instantes, junto con Simon que hacía todo lo posible por aminorar el bombardeo de nieve en contra de su amiga. Joy era la única que sonriente se esmeraba por devolver el ataque con más bolas de nieve.

¡¿Por qué hiciste eso?!

Porque es divertido —fue su simple respuesta ante la reprimenda del Kudamon —. No se queden ahí y ayúdenme a construir un fuerte —como aquello era mejor que permanecer desprotegidos se unieron a Joy para crear ese fuerte de nieve. Del lado de los agresores la voz de un espectador inconforme se hizo notar.

Chicos, ¿no creen que están exagerando? —las miradas rencorosas llenas de reproche que Benjamín escuchó claramente le decían que no.

¿Acaso es el sonido de la cobardía aquello que estoy escuchando? —para enfatizar la teatralidad de su insulto el tatuado hasta se colocó una palma bien abierta a la altura de su oreja.

Si no estás con nosotros, estás en contra. ¡A darle! —y ahora era el del mechón morado quién tenía que correr por su seguridad en medio de la guerra de nieves. Lo persiguieron sin tregua alrededor del sitio hasta que buscó asegurarse en el fuerte de la rubia y sus amigos.

¡Ábranme paso! —gimió lanzándose hacia Rosemary y los suyos. Obviamente ese acto de desesperación fue interpretado como absoluta traición.

Esto no se va a quedar así —tras esa advertencia Dakota y Lars procedieron a crear su propia barricada de nieve desde la cual continuaron acosando a sus cuatro enemigos, siendo Joy la única que se atrevía a devolver los golpes.

Vamos, hagan algo o perderemos —era obvio que ya habían perdido, pero quedarse sumidos y tiritando de frío tampoco iba a calmar a los otros dos.

Con tambaleante determinación y torpe seguridad Rosemary, Benjamin y Simon hicieron lo suyo para crear bolas de nieve y lanzarla. Su puntería era mala y sus tiros débiles pero poco a poco fueron mejorando. En cuestión de minutos ya nadie recordaba porque había empezado ese asunto. El juego se extendió hasta que finalmente el grupo de humanos y digimon extendió la bufanda de Rosemary como seña de paz.

Nos rendimos —el par de brutos festejó su victoria riendo de lo lindo, marchándose entre brincos y gritos de felicidad.

Dakota y Lars celebraron su triunfo en la guerra de nieve hasta que se reencontraron con sus digimon, urgidos por un descanso luego de tanto ejercicio. Al par de toscos también les sentaba bien la idea pero su instinto de aventura les impedía simplemente ir a tirarse a la cabaña así como así, no de menos hasta la hora de la comida y bien podrían faltar cuatro dos horas para eso.

Como los Ikakkumon en la costa eran lo suficientemente grandes y esponjosos para llamar su atención decidieron pasar un rato por la costa fría y aprender el fino arte de pescar como los esquimales de las caricaturas de Bugs Bunny.

No es que dude de tus métodos de cacería, pero… ¿estás seguro que lograremos pescar algo?

Tú confía en los instintos del cazador —le aseguró el mono albino al ángel de alas negras, estaban los dos cómodamente sentados alrededor de un agujero circular en medio de una placa de hielo con dos cañas improvisadas de último minuto que a veces los pobladores locales no nadadores usaban para cazar. Les tomó 25 minutos de espera para que los peces cedieran a la tentación de la carnada, tras esa introducción todo fue mucho más sencillo.

Les llovieron pescados por montones pero en lugar de quedárselos para ellos y sus compañeros decidieron ser más generosos en esta ocasión.

Jo, jo, jo. ¡Feliz…! ¿Cómo era? —Dakota con saco lleno de pescados que repartía a los Gomamon, Pinguimon y YukiAgumon de Winter Cave se quedó a media broma pues la amnesia humana le jugó en contra.

Navidad, tarado —le contestó niggoberto haciendo también lo suyo. Se sentía bien para ellos compartir el tiempo haciendo salvajadas y en el proceso realizar obras de caridad. A fin de cuentas, que ambos fueran dos sacos de sesos torpes no significaba que no pudieran hacer cosas buenas por las demás personas.

Parte de esa filosofía la aplicó Dakota una vez que entraron a la posada.

Oh, man. De haber sabido que necesitaban ayuda en la cocina Spice y yo habríamos venido a darles una mano de inmediato —explicó el moreno a los dos ayudantes de cocina provisionales, Claire y su proveedor de endorfinas personal —. Apúntenos para la cena, ¿ok?

Está bien —respondió V con fingida indiferencia y C lo secundó asintiendo.

Para cuando volvieron de su reunión con Vikemon que pronosticaba una efímera separación, el moreno tenía muchas cosas por pensar. Sin embargo, lo primero era cumplir con su promesa. Spice se veía muy entusiasmado por cocinar, a lengua se le notaba que era su vocación y las recetas propias de esa región eran una completa maravilla para un digimon adepto a los bosques como él. El Mushroomon se desenvolvió sin problemas en compañía de Claire y Luna horneando el pan dulce para la cena, mientras Dakota hacía lo suyo preparando el chocolate caliente.

Prueba que tal está —ofreció a Valentine una cucharada luego de soplarle tres veces al contenido. El peliverde dio la probada y su retroalimentación fue positiva, le había quedado bien al moreno su parte de la cena —. Me alegra que te gustara —como quién no quiere la cosa acarició la cintura de V por dos segundos, sólo para dejarle en claro que su interés por él no se había desvanecido en lo más mínimo. El felino apreció el gesto pero mantuvo su concentración en la cena.

Dakota aprovechó que varios panecillos estarían en el horno para hacer su siguiente jugada, en este caso con la niña castaña de salud delicada. Dakota le solicitó unos segundos de su tiempo durante la espera, trasladándose hasta el comedor dónde obtuvieron suficiente privacidad para hablar a solas, con Luna como supervisora, Spice atento al horno que se quedó encendido y Hex lidiando en la cocina con los eternos mimos que Valentine tenía para él.

Asegurándose de que no hubiera mirones en la escena, el pelinegro procedió con su asunto.

Trataré de ser directo, respetuoso y cero condescendiente. Eres libre de dejarme hablando solo si así te apetece —a pesar de anunciarlo con una sonrisa, la castaña levantó sus barreras psicológicas para estar preparada —. Empezaré por lo básico, Lars y yo estamos al tanto de ciertas cosas. Culpa a la chismosa de Sonya —la verdad es que ella ya lo veía venir de todas formas, así que no se sorprendió en lo más mínimo, mas su curiosidad se activó al razonar que era posible que supieran de ese asunto desde hace mucho y hasta el momento ninguno de los dos hicieron algo al respecto, mantuvieron su conducta de confianzudos y rebeldes. Fue por esa precisa razón que Luna no cortó de tajo la conversación —. A pesar de tener ese conocimiento a la mano, Lars y yo preferimos respetar tu privacidad, espacio personal y forma de lidiar con ese asunto, a diferencia de otras personas —la ausencia de nombres no evitó que la indirecta fuese bien directa —. En realidad ambos nos alegramos bastante de que conocieras a Ranamon. Ella ciertamente supo cómo inyectarte un respiro de vida, mucho más de lo que cualquiera del grupo hubiera podido hacer desde que te conocemos, incluso desde Never Ever Land —por el reconocimiento de lo maravillosa que era Ranamon, Luna le concedió dos puntos extra en su calificación final —. El punto es que sólo quise traer el tema a conversación para garantizarte, prometerte, que si te vuelves a sentir asediada de aquí en lo que nos resta de viaje puedes contar con Lars y conmigo para mantenerte alejada de sofocadores indeseados, ponerles un alto para que te dejen respirar a gusto. Cero compromisos, cero dramas. Just easy things, all right?

Sí. Muchas gracias, Dakota —como el ofrecimiento de apoyo fue planteado sin vacilaciones ni presiones adicionales le fue fácil acceder, incluso cerró el trato con un pequeño apretón de manos. Luna quedó satisfecha pues tener dos guardaespaldas de emergencia siempre podía ser útil.

Great! Ahora volvamos a para ver cómo van esos pastelillos.

Terminaron de preparar la cena, la sirvieron y pasaron un rato ameno con sus compañeros hasta que llegó la hora de ir a dormir. Ni en sueño dormiría con Lars, lo quería y todo, pero no, gracias. Buscó una alcoba y para su sorpresa se topó con Lucemon, esa sin duda era su señal divina para adentrarse al cuarto.

¿Qué tienes angelito? —preguntó tras examinar discretamente el semblante de Lucemon. Se le veía inusualmente decaído.

Nada, estoy bien —mintió. Dakota insistió haciéndole pucheros con la cara hasta que finalmente lo hizo ceder a decir la verdad —. Es sobre Ranamon… creo que voy a extrañarla —Evans sabía de antemano lo sentimentalista que podía ser Lucemon respecto a esos temas, después de todo esa fue la principal razón por la que se integró de último minuto al viaje. No quería extrañar a sus amigos cuando lo dejasen atrás, él quería mantenerse aferrado a ellos.

It’s okay. Me tienes a mí y a los demás chicos. Voy a cuidar de ti —le prometió dulcemente con un abrazo, como buen hermano mayor a su hermanito pequeño. No obstante, tan pronto Valentine entró a la habitación la atmósfera adquirió un aire diferente y mucho más maduro. Dejo de ser una figura fraternal para ser la paternal de Lucemon, en cierto sentido.

Lo que hacía peor las cosas es que no podría desearle buenas noches al felino con un beso en los labios como ya se había acostumbrado a hacer desde hace siete días atrás.

Un «Buenas noches, Valentine…» tuvo que ser suficiente por esta vez.





Rosemary y Benjamín intercambiaron miradas con sus caras llenas de nieve escurriendo sobre las narices, las risas brotaron de sus labios espontáneamente. Poco a poco se fueron poniendo de pie luego de perder en esa batalla campal al aire libre.

Gracias por la ayuda —comentó la muchacha limpiándose la nieve de su traje.

Gracias por salvarme el pellejo —replicó el otro en alusión al fuerte dónde encontró refugio—. No creí que se tomarían el asunto tan en serio y nos bombardearían con nieve hasta dejarnos helados.

Son chicos y les encanta divertirse, no se puede esperar menos de ellos —concluyó ella sin una pizca de enojo en sus palabras. A su torpe manera pasó un buen rato —. Gracias a ti por defenderme en primer lugar.

Lo dices como si lo hubiera hecho bien —se rascó pesaroso la nuca, su pena hizo reír a Rosemary que a final de cuentas admirada el gesto y sus nobles intenciones. De hecho también admiraba otros rasgos de Benjamín que sino los mencionaba ahora después no los recordaría.

A propósito. Recientemente he notado que ya te defiendes más de los mandatos de Annette, felicidades por eso —dio tres modestos aplausos que exacerbaron la vergüenza de Benjamín. Una cosa era el bullying por parte de Lars pero que hasta alguien como Rosemary que rara vez le dirigía la palabra lo hiciera le provocaba una incómoda sensación de querer hundir la cabeza en la nieve como vil avestruz. Se contuvo pero el tono rojo de su cara fue difícil de desvanecer.

G-gracias… Es bueno ver que estás de mejor humor también —luego de tanto griterío de la otra vez, fue lo mejor que se le ocurrió como halago. En un suspiro cansado la alegría de Rose se evaporó siendo sustituida por conflicto interno, propio de alguien que aún no encontraba forma de enmendar sus errores.

Sí… Ahora que lo dices, no soy muy diferente de Annette —pensó en voz alta arrepintiéndose al siguiente segundo —. Disculpa, no quiero incomodarte con mis boberías. Sólo quería felicitarte por tu crecimiento personal, sigue así —el mejor gesto que se le ocurrió fue levantarle dos pulgares como símbolo de apoyo. Benjamín se quedó sin habla —. Por cierto, también me alegro que tú y Jasper hayan hecho las paces. No te tomes tan en serio lo que dice enojada, le agradas más de lo que admite, yo lo sé —aseveró cual si fuese portadora de la verdad absoluta. Como portadora del título de mejor amiga de la pelirrosa prácticamente podía entenderse que en parte así era.

Voy a procurar que las cosas se mantengan de esa forma de aquí en adelante. Cuidaré mejor lo que digo y cómo lo digo.

Estoy segura que eso hará mejores cambios en tu persona. Yo también me esforzaré por hacer lo mismo —como la amenaza de un incómodo silencio se hacía cada vez más inminente, Rosemary cortó por lo sano la conversación despidiéndose del moreno —. Te veré más tarde, cuídate.

Seguro —atinó a decir Benjamín viéndola desaparecer con sus digimon en la distancia.

Estando a solas los tres nuevamente salió el asunto de la diversión instigado por la impaciente de Joy. Simon se escudó que él era feliz jugando con pelotas o practicando dibujo, Joy recordaba vagamente aquello estando en el barco, mas nunca le puso atención suficiente debido a que se la pasaba bailando todo lo que podía, a veces arrastrando a Rosemary con ella.

La instigadora Muchomon logró convencerlos para buscar en los alrededores algo que hacer. Caminaron hasta las colinas dónde un grupo de YukiAgumon pasaba el tiempo lanzándose desde la punta hasta la base a través de trineos, la experiencia provocaba sonrisas en sus rostros y un par de carcajadas a la hora de chocar contra la nieve. Joy los arrastró hasta ellos quisieran o no. Rosemary, Simon y su nueva amiga pasaron un rato agradable en compañía de esos alegres lugareños.

Ya por la tarde se acercaron a la posada dónde la mayoría del grupo se reunió para comer en armonía. Agradecieron las atenciones de Valentine y Claire para ayudar en la cocina, a su vez Rosemary reflexionó internamente sobre sus escasos aciertos desde que dejó Never Ever Land y como sus buenas intenciones al final no sirvieron de nada para enmendar la situación. Luna seguía viéndola con desconfianza y lo entendía; no obstante, igual deseaba enmendar la situación.

Espero hasta el anochecer para hacer su movimiento. Vikemon mandó a entregar un recado y Ranamon fue la encargada de recibirlo. Rosemary aprovechó ese espacio para escabullirse hasta la habitación que la princesa y Claire compartirían, adentrándose casi de inmediato y apenas preguntando si podía entrar por mera formalidad. Sobra decir que a Luna se le dibujó una cara de furia con sólo verla.

¿QUÉ-HACES-AQUÍ? —preguntó con cero delicadeza y nula tolerancia. La rubia puso sus manos a modo de rezo para suplicar.

Sólo un minuto y me voy. Lo prometo —Luna se negó, Claire tímidamente aceptó y Rosemary entonces tomó asiento frente a la chica castaña —. Muchas gracias, Claire. Aprecio lo que haces.

Tu tiempo está contando —le reclamó la Lopmon con su habitual resistencia, por lo cual Rosemary tuvo que acelerar el paso para sacarle provecho a sus restantes 50 segundos.

Quiero empezar por disculparme por todos los infortunios que te he causado, desde que partimos de Never Ever Land. Lo siento mucho —los ojos de Luna rodaron tan fuerte que por un segundo creyó que se le saldrían de la cara —. No estás obligada a aceptar mis disculpas, pero quiero que sepas que realmente lamento lo sucedido. Nunca fue mi intención hacerte daño y de haber estado enterada habría abordado mis acciones de diferente manera, te lo aseguro —Claire hizo introspección a las palabras. Rosemary vino sin esperar respuesta así que pudo simplemente escuchar, el análisis vendría después estando a solas sin otra compañía que no fueran sus pensamientos —. Aunque estoy genuinamente preocupada no voy a indagar más en tu vida, voy a respetar tu espacio y no voy a volver a intentar forzar una relación contigo. Estoy feliz de que Ranamon haya podido darte la seguridad y compañía que yo no pude, así ella tenga que volver el día de mañana a Atlantis te aseguró que mantendré bajo control mi comportamiento para no importunarte —genial, Rosemary. Se supone que vienes en son de paz y justo cuando Luna piensa que puedes cambiar le restriegas en la cara a Claire que se quedará sola en menos de 24 horas. Just perfect.

Gracias… —atinó a decir Claire por la buena disposición de la chica a dejarla en paz, no necesariamente por el resto del discurso. Rosemary suspiró más tranquila aprovechando la vulnerabilidad de la chica para tomarle de las manos por un seguro.

Lo único que me gustaría pedirte es que, por favor, no te rindas —pidió 71 a 34 —. Sé que aún nos queda mucho camino por recorrer pero confió en que juntos lograremos llegar al final. No pierdas la esperanza por más difícil que parezca el camino, confía en que todos estaremos ahí para apoyarnos cuando haga falta. Así no confíes en mí, recuerda que hay más personas en quién puedes apoyarte. ¿De acuerdo? —Luna le dio crédito por esa frase pues reconocía que apestaba como soporte emocional mientras que otros podían hacer un mejor trabajo que ella. Solamente por eso le dejó excederse por 10 segundos más.

Lo intentaré —sin forzar más la interacción personal Rosemary salió justo a tiempo para que Ranamon les informara a todo el grupo que habría que hacer una rápida visita a Vikemon, luego de ello podrían cenar y de ahí a dormir.

Fue antes de terminar el día que al lado de Jasper se encontró con la sorpresa de que Annette compartiría habitación con ella. Ciertamente era inesperado pero supuso que era la mejor de sus opciones. Además no es como si las dos amigas le desearan algún mal, si bien la reinita no lo veía así y lo dejó muy en claro antes de poder conciliar el sueño. Seguro se esperaba alguna clase de jugarreta o broma pesada que por supuesto Jasper habría llevado a cabo pero sin exceder sus libertades. Al final bastó con una charla corta y significativa para limar un poco las asperezas.

Eso salió mejor de lo que esperaba —susurró R a J, cada una recostada sobre su cama con sus digimon —. ¿Crees que llegará el punto en que todas podamos ser amigas? —la ceja de la pelirosa se enarcó bien en alto.

¿Quieres ser su amiga? —Rosemary se encogió de hombros.

Creo que vale la pena intentarlo —su mejor amiga se rascó la barbilla tratando de observar desde su ubicación el bulto distante que era A.

Será difícil, pero no imposible. Ella también tendrá que poner de su parte —concluyó la certera jovencita. Sus palabras sirvieron como rayo de esperanza para Sullivan.

Lo sé —se decidió a acurrucarse con Simon y Joy para dar pasó a un placentero sueño —. Hasta mañana, Jasper… Sueña con Beauty y Sweety bailando ballet en tutús rosas —soltó juguetona y cerró sus cansados ojos.






El cielo estaba nublado aquella tarde, y aunque no había ni una sola gota de lluvia derramándose en los alrededores, la pequeña niña rubia sentía como le caía a cántaros la tristeza en medio de la lúgubre ceremonia. Fue una profecía anunciada, un evento inevitable con muchos años de anticipación augurando este día, no por ello le pesaban menos los hombros. Vestía de negro como el corazón de su madre, el suyo propio y el de los amigos cercanos invitados a esa humilde ceremonia. Todos se acercaban a ofrecer sus condolencias, como venían haciéndolo desde hace dos meses, cuando los frágiles pulmones ya no resistieron más y tuvo que ser llevado al hospital.

Mi más sentido pésame —aquella frase se repitió hasta el cansancio, como si en algún momento pudiera brindarles consuelo a las dos mujeres, ahora solas y a la deriva de un incierto futuro.

Su madre apreciaba el gesto, de verdad que lo hacía. Hasta devolvía palabras de agradecimiento suavizando sus amargos gestos. La niña recibía las palmadas sobre su cabeza y apretones en el hombro con silencio, hubo incluso quién se atrevió a hacerle regalos modestos como si aquello pudiera diluir el dolor de su corazón.


Este no es el fin. Verás que podrán salir adelante —las amistades de su madre jamás la abandonaron en ningún momento, esmerándose por ofrecerle un abanico de atractivas opciones a futuro, en esos momentos no importaban, sin embargo. Madre e hija necesitaban vivir su duelo ahora o más adelante sería contraproducente, aun así ninguna derramó grandes torrentes de lágrimas; eso había pasado noches atrás cuando la noticia de defunción les llegó en la sala de espera del hospital. Comparado con ese instante saber que su amoroso padre se encontraba encerrado en aquel féretro oscuro rumbo a la sepultura dejaba de ser traumatizante.

Rosemary, vamos —la suave caricia de su madre sobre sus mejillas se sintió fría. No podía culparla, ella era la más devastada de las dos. Estiró sus dedos hasta los de ellos y tomadas de la mano caminaron hacia la primera fila de sillas, para tener la mejor vista de todas cuando el cadáver del hombre que las hizo tan inmensamente felices fuese enterrado bajo tierra.

El pastor inició los honores. Los invitados tomaron asiento en las escasas sillas disponibles que se rentaron en el cementerio, el resto admiraría la ceremonia funeraria de pie. Rosemary mantuvo la cabeza inclinada sobre el brazo de su madre, sus manos en ningún momento se separaron, manteniendo su fuerte unión en todo momento.


«Recuérdalo como el gran hombre que fue para ti» le instruyó su madre esa mañana mientras la vestía de negro para la ocasión. Ella honraría sus palabras.

Todos sus familiares cercanos, amigos y conocidos de su padre le sugirieron previamente que aprovechara ese momento para despedirse de él, pero ella ya lo había hecho desde hace tiempo. Durante los dos meses que estuvo acudiendo a verlo en el pabellón de oncología, ella entraba con una sonrisa radiante para darle ánimos, pero también se iba asegurándose de decirle todo lo que quería pues podría ser la última vez que lo vería.

Gracias a eso no sintió tan horrible el golpe cuando el destino se lo arrebató en la fría noche, complicaciones cardiovasculares como consecuencia de su avanzado cáncer. Lloró con el dolor de su alma por horas, y las lágrimas siguieron fluyendo incluso hasta esos momentos en el funeral, pero sus gritos de desesperanza y frustración fueron apagados. Supuso que estaba un paso más cerca de la aceptación.

Rosemary, las flores —la débil voz de su madre apenas y la alcanzó, fue entonces que volvió a reparar en el ramo de rosas blancas que tenía en la mano. Sería su último regalo como hija al hombre que amó con todas sus fuerzas, aquel que le inculcó sus más grandes valores.

«Por más difícil que sea la situación, siempre haz el bien a otros, mi pequeña Rose» le recitaba cada que podía gozar de su plena conciencia. Ella le prometió que eso haría.


Adiós, papá.

Se despidió arrojando el ramo sobre el féretro a punto de ser enterrado.


El sonido de los casilleros abrirse y cerrarse era un habitual en las secundarias públicas, especialmente durante la primera hora en la cual la mayoría de los estudiantes organizaban su material para ese primer día. No era el único en el pasillo a esa hora, pero sí de los pocos a los que otros estudiantes se le aproximaban para hacer migas antes de sufrir viéndoles las caras a los profesores.

Dakota —saludó un chico robusto de estatura baja pero aspecto intimidante. Detrás de él otro chico casi tan alto como Dakota, escuálido y a primera vista no muy brillante. Ambos se acercaron al moreno cruzando palmas a modo de saludo.

What’s up, guys? —eran amigos suyos, no por ello vendrían a buscarlo desinteresadamente. El pelinegro podía leerlos a km de distancia cuando venían mendigando por algo. El robusto hizo seña de querer fumar, Dakota volvió a registrar en su casillero con sonrisa sardónica hasta dar con una cajetilla de cigarros y le extendió uno a su compañero —. Aquí tienes, Michael.

Thanks, man! —además del robusto, el largucho también se sintió con suerte y extendió su mano para tomar otro de los cigarrillos. Rápidamente Dakota guardó la cajetilla entre sus cosas para no levantar sospechas de los monitores escolares. El par de brutos a su alrededor tampoco eran tan estúpidos para encender los cigarrillos dentro de la escuela, buscarían un lugar solitario entre clases para hacerlo, hasta entonces los tendrían guardados en sus bolsillos.

Intercambiaron palabrería típica de delincuentes juveniles en su fachada de miembros semi-respetables de la comunidad. Todo era maravilloso hasta que el universo confabulo en contra de un enclenque con lentes de aspecto frágil, nerd y sin mucho autoestima, el cual tras ser acosado por los bullys deportistas acabó tropezando con Dakota en un giro de infortunio. El rebelde no se lo tomó ni un poquito bien y estrepitosamente arremetió contra el estudiante tirándolo de un empujon.


Watch your way, stupid faggot! —su séquito de abusadores aprobó sus acciones con un coro de risa. El resto de los demás estudiantes nada hicieron por evitar la confrontación.

Lo siento. No fue mi intención —se disculpó el eslabón caído sobándose los codos. Dakota no tenía ni un gramo de compasión para él.

I don’t give a shit, stupid faggot! La próxima vez mejor pones atención al camino sino quieres terminar mal, ¿me escuchaste? —el chico tardó en responder pues por los nervios tartamudeó un par de veces, pidió disculpas y huyó lo más pronto que pudo. El resto de los espectadores regresaron a sus vidas y Dakota continuó escuchando las carcajadas de sus dos compinches —These fucking faggots, I swear… Le harían un favor al mundo si desaparecieran —se quejó arrugando un par de papeles que metió a su casillero para después azotar la puerta de éste. El larguirucho, flacucho y estúpido del trío se le ocurrió hacer el peor de los comentarios en ese momento.

Pero, Dakota, ¿no es verdad que tu madre…?

Shut up, Bobby! SHUT THE FUCK UP! —y para demostrar que hablaba en serio lo arrinconó contra la pared tomándolo por el cuello y dispuesto a romperle el rostro de un solo golpe —. That bitch is dead to me, are we fucking clear? —Bobby asintió como imbécil pero consiguió salir ileso del agarre —. Vayamos a la clase o Jameson me reprobará por seguir llegando tarde, fucking faggot.


Ranamon se levantó antes que Claire y Lars para bajar por un bocadillo matutino que con suerte robaría antes de que todos los demás se dieran cuenta. Una pena que Yukidarumon y Mojyamon estuvieran bien despiertos a medio camino de la cocina. La princesa jugó a hacerse la tonta sin esperar que ellos la llamaran a tomar asiento en la mesa.

¿Sucede algo? —los dos encargados lucían preocupados, sus miradas estaban llenas de preocupación y ninguno sabía exactamente como traer el tema de conversación, pero hicieron lo mejor que pudieron.

Es sobre uno de sus acompañantes, señorita —empezó Mojyamon —. Parece tener muchos problemas —los ojos de Ranamon estaban desorbitados, principalmente porque no sabía de quién hablaban. Por fortuna Yukidarumon tuvo la amabilidad de hacerlo.

Es el chico acompañado de un Labramon y Dokunemon. Verá, tuvo un comportamiento muy extraño en la noche —con alarmante cuidado los dos campeones le explicaron a la digimon acuática la situación dada en la madrugada, sobre como el chico regresó a la cabaña sin una sola prenda y a punto de sufrir una severa hipotermia, lo cual complicó la percepción de la princesa acerca de Kaleb.

Para bien o para mal, no era la primera vez que recibía este tipo de quejas sobre el inestable muchachito, ya desde el crucero los Orcamon le hicieron ciertos comentarios sobre ser precavida alrededor de él pero como ella no fue testigo de ninguna de sus conductas autodestructivas supuso que había sido un malentendido generado por su tendencia a mantenerse aislado. Se equivocó y ahora se arrepentía de no tomar más enserio las advertencias pasadas. Tendría que hacer un enorme esfuerzo de su parte para advertir a todos, o por lo menos a la mayoría, sin que Kaleb se diera cuenta.


Su primera cómplice fue Rosemary que madrugó como siempre, interceptándola luego de que ésta saliera del baño. Como la rubia la notó muy alterada, la acompañó sin chistar hasta el comedor dónde Yukidarumon y Mojyamon repitieron los dichos y Ranamon complementó el escenario con lo que los Orcamon le dijeron en el crucero.

Kaleb… no imaginé que estaría tan mal. Debí notarlo antes —nuevamente el mal karma de hacer las cosas y no fijarse en esos pequeños detalles atormentaba a Sullivan, justo cuando apenas parecía limar asperezas con Claire.

No es culpa de nadie, Rosemary. Es que Kaleb es un chico complicado —le aseveró Ranamon tomándola de una mano como símbolo de apoyo. La humana apreció el gesto —Ahora necesito que me ayudes a informar a los demás, ¿de acuerdo? Empieza por tus compañeras y yo iré a hablar con los míos, después seguimos con Justimon, y los demás. Procura que Kaleb no se dé cuenta.

Cada una regresó a sus habitaciones, despertando a sus compañeros de cuarto, tanto digimon como humanos, para informarles de la crítica situación.

Lo veía venir —se limitó a decir Nigga y Claire asintió a modo de entendimiento.

¿Y eso a mí qué? —fue la distante respuesta de Annette al discurso de Rosemary, aunque tampoco era como si Jasper pudiese decir algo al respecto.

Continuaron con la ronda informativa, Ranamon procediendo con Justimon, Witchmon y Benjamin, éste último sin tener una opinión bien formada sobre el asunto.


Ese chico era una bomba de tiempo desde el palacio del Shogun —decretó Witchmon acariciando a Kuro sobre su regazo. El kamen raider, por otro lado, se reprendía mentalmente a sí mismo repetitivamente.

Es mi culpa, debí haber notado las señales. Siempre se sobre-exigía de más, física y mentalmente… Pase lo que pase no podemos abandonarlos. Hablaré con él.

Las palabras no van a solucionar nada —se quejó la bruja sin un ápice de compasión —. Vigílalo para evitar que cometa una estupidez si quieres, pero sólo él puede arreglarse a sí mismo —Justimon quería aferrarse a la idea de que ella estaba mal, pero en sus actuales circunstancias esa suposición era indeterminable.

Cuando Rosemary entró a la habitación de Dakota y Valentine se conmovió por ver a los digimon tan bien acurrucados los unos con los otros, incluso creyó que debió haber hecho algo similar con las chicas la noche de ayer. Como 69 y 99 estaban cada uno separados en los extremos no sospechó nada en su momento y cuidadosamente los fue despertando.


Necesitamos hablar, es sobre Kaleb —a ambos les cayó de sorpresa la intervención de Rosemary, primero por cruzar el umbral de su privacidad y segundo por el asunto a tratar. De todas formas escucharon lo que tenía que decir.

Para la hora del desayuno todos, con excepción de Sonya y Nathan por obvias razones, estaban enterados de los actuales desequilibrios emocionales de K. Irónico que de todos los posibles peligros en el digimundo, el peor para el chico del mohicano fuese él mismo. Nadie de los presentes tenía preparación para tratar con tendencias autodestructivas por lo que al final quién tendría la última palabra sería el adulto responsable de todos ellos: Justimon. Y de momento él les indicó que pretendieran que todo estaba bajo control, por ahora. En el camino hacia su siguiente parada pensaría en un plan más elaborado para tratar el asunto.


Llegaron a la estación con la incertidumbre si se separarían o no; si Kaleb viviría lo suficiente para ver Ginger Town o se arrojaría desde la ventana del tren en pleno movimiento. Rosemary no quería creer en ninguna de esas suposiciones, pero a estas alturas ya no sabía ni que pensar.

No menos turbulento para ella fue presenciar en primera fila el espectáculo romántico protagonizado por Dakota y Valentine. El primero podía ser un imbécil con temor al compromiso, mas no fue tan idiota como para empujar a V luego de recibir un beso, de hecho se quedó petrificado, acabando por abrazar a 99 más por inercia que por auto-consciencia.

Para recalcarle que aquello no era ningún sueño, Lars amigablemente se acercó para felicitar a la feliz pareja.

De saco de semen acabas de ascender a novia del idiota, felicidades —se jactó frente a Valentine pero éste ni se molestó en replicarle. La cereza en el pastel fue que Lucemon llegó en compañía de Hero y ambos se abrazaron como osos bebés a sus papás.

El pervertido y el que tiene delirios de súper-héroe, que horror. ¡Guarden eso para su cuarto, degenerados! —además de Hex, Annette también demostró su desaprobación e indignación por semejante exhibicionismo de tan baja clase.

Benjamín reaccionó con el clásico «Esa no me la esperaba» y Jasper dio saltitos en su lugar aplaudiendo de la emoción.


¿No se ven lindos, Rosemary?... ¿Rosemary? —cuando buscó a su amiga con la mirada la encontró perpleja, atónita y tambaleante, incapaz de procesar enteramente lo que sus ojos habían presenciado. Esa indiscutiblemente era una mala señal.

Dakota y… ¿V-Valentine? —y Rosemary terminó por imitar a las villanas de las telenovelas cuando ven que su interés amoroso les fue arrebatado en sus narices por la protagonista de tez humilde.

Exacto, se desmayó dramáticamente.


¡Rosemary! —Jasper, Simon y Joy corrieron rápido en su auxilio e inclusive Claire se acercó por si era necesaria su intervención. Pasaron unos segundos tras los cuáles Rosemary fue reaccionando poco a poco, preocupó a varios asegurándoles que no era nada grave y adentrándose a los vagones lo más rápido que pudo, jalando Jasper con ella y buscando un espacio a solas dónde pudieran conversar a solas.

Rose, ¿qué te pasa? ¿Qué tienes? —quiso saber Simon levitando a su alrededor mientras Joy le palmeaba la espalda.

—la chica murmuró algo que ninguno de los presentes entendió.

¿Disculpa?

Dakota… —repitió con la cara oculta tras sus manos y la voz temblorosa.

¿Qué pasa con él? Dinos — Jasper insistió comprensivamente sin imaginar la bomba que estarían por soltarle.

¡Dakota se está besuqueando con el chico que me gusta!

¡¿EH?! —ni la humana ni sus digimon esperaban esa clase de volátil confesión. Humillada hasta la médula, Rosemary se soltó a llorar a cántaros aferrándose a los hombros de su mejor amiga. Jasper se quedó ahí brindándole todo el apoyo moral que tenía para ofrecerle.

Kaleb tenía razón, siempre hubo algo entre ellos. ¡Soy una tonta, tonta, tonta! ¡Una ciega y una TONTA! —J no dijo nada. Los otros dos no tenían la culpa pero tampoco podía decirle a Rosemary que estaba siendo una inmadura, ya se le pasaría.

Tranquila. Todo va a estar bien.

Un difícil viaje les esperaba por delante.



Actualización



El Locomon dónde viajaron carecía de muchos servicios y sólo hizo paradas momentáneas en otras estaciones de 20 minutos, nada más. Suficiente para ir al baño e intentar conseguir una ligera botana para el camino. Cuando abordaron el GrandLocomon que los llevaría a Ginger Town respiraron tranquilos, pues contaba con muchos más vagones, cada uno especializado en un uso, con modestos dormitorios incluidos; semejantes a los trenes comerciales que en la tierra eran demasiado socorridos antes de la comercialización de los aeroplanos.

En Ginger Town, mamá, papá y la recién integrada prima Ranamon, trabajaron juntos para recolectar información que les serviría más adelante. Todos los lugareños coincidían en que las tres zonas de las que les habló Vikemon poseían una Digital Key, y que de ir por separado a cada ruta les tomaría semanas en vez de meramente dividirse las tareas. Era la opción más obvia.

Tendré que llevar a Kaleb. Arriesgarnos a que esté sin supervisión sería muy contraproducente, además creo que soy de los pocos con quién logra comunicarse bien —Witchmon y Ranamon estuvieron de acuerdo, la primera por desinterés y la segunda porque tampoco encontraba una manera para dialogar en un plano más personal con el muchacho —. Todos corroboraron que Vulcan Valley es peligroso así que haya tendremos que ir nosotros dos. Es peligroso para ustedes ir hacia allá sobre todo si tenemos que combatir.

Van a necesitar ayuda de todas formas. ¿Qué tal si hacemos equipos? —sugirió propositivamente Ranamon. Justimon consideró apropiada la idea y Witchmon no tenía razón para rechazarla.

Yo sólo quiero viajar cómoda sin hacer mucho esfuerzo. Asegúrense de cargar bien esas Digital Keys pues no contarán con mi sombrero —tal como lo señaló la bruja tendrían que ser cuidadosos.

Ranamon —le llamó Justimon un poco apenado —. ¿Te importaría quedar a cargo del tercer grupo? Eres la más fuerte de los presentes así que lo considero necesario —la chica accedió levantando un pulgar en alto.

Pueden contar conmigo. ¡Cuidaré de todos!

Arreglados los capitanes de los tres grupos, procedieron a retornar con la tripulación y explicar las circunstancias. Pasarían aproximadamente cinco días separados: dos de viaje a sus locaciones, uno para recolectar la Digital Key y otros dos para alcanzarse entre todos en la estación más próxima a Skyland, la tierra flotante. Vulcan Valley estaría plagado de digimon altamente peligrosos por lo que indiscutiblemente la fuerza y poder de Justimon serían indispensables en esa zona.

Kaleb, vendrás conmigo —soltó serio, como un general que se dirige a su cabo de bajo rango. El inestable muchachito no tuvo oportunidad de prostestar.

Sin embargo, esa actitud tan demandante del kamen raider puso celoso a otro de sus pupilos.

Yo los acompañaré —decretó Valentine acercándose con los cabellos erizados. Ni en sueños iba a permitir que el chico suicida se acaparara a su justiciero de bufanda carmesí. Naturalmente su decisión tendría repercusiones en otros.

Nosotros también vamos —habló Lars desde su lugar con la mano en alto. Sobraba decir que el «nosotros» también incluía a su despistado best friend, aquel que lo miró con reproche.

Puedo tomar mis propias decisiones yo sólo, ¿sabes? —soltó quejoso Dakota con los brazos cruzados a la denfensiva.

Lo dices como si fueras a aguantar cinco días sin arrimarle el camarón a tu noviecito.

¡Oye! —como el par de idiotas que eran, se fueron por las ramas con su infantil riña, dándose de golpes en la cabeza y revolcándose en el suelo como un par de mandriles peleando por comida.

Lo cierto es que el nigga tenía razones de más para inmiscuirse en esa travesía, no únicamente para apoyar a 69 con sus dilemas amorosos ni porque la adrenalina de una locación volcánica lo sedujera descaradamente, también entendía que de los presentes él era uno de los pocos con el sentido de supervivencia bien agudo. Un par de niños exploradores siguiendo cada una de las decisiones tomadas por un despistado súper-héroe iba a terminar mal, si a eso se le sumaba la posibilidad de que las hormonas de Dakota le nublaran su escaso juicio entonces sí que estarían en graves aprietos. Vaya giro irónico del destino que el más insensible e incivilizado de los cinco sería probablemente el único que supiera que hacer cuando las cosas se pusieran turbias en aquel volátil escenario.

Con ello el primer grupo cerró filas aun con la insistencia de Lucemon por seguirlos.

Es un sitio muy riesgoso para que vayas y no queremos que te lastimes —explicó mamá Valentine al güerito que adoptó hace casi 36 horas, quién ni con sus ojitos de perrito y los pucheros en sus mejillas logró ablandarle el corazón para darle un «sí, ven con nosotros».

V tiene razón. Sé un buen chico y quédate con Ranamon y Claire. Ellas necesitan a un chico fuerte que las ayude, ¿de acuerdo? —comentó papá Dakota brindándole una alternativa igual de atractiva. Ranamon era su nueva gran amiga y desde los días en el crucero desarrolló un enorme cariño por Claire y Luna. Definitivamente sería de ayuda al acompañarlas.

Prometo que las protegeré con mi vida —dijo como buen boy-scout a punto de ir en una misión de vender cajas de galletas para ganarse su medalla del día.

Eso ya hacía un grupo de tres, pero la locación que escogerían de las restantes continuaba siendo un misterio. La solución de Luna para mantener a las hermanitas de la caridad alejadas de la niña de sus ojos le llegó en la forma de una de las tantas peticiones extravagantes de Ken.

Deberíamos ir a Stormy Mountain, Ben. Suena a que es la segunda locación más interesante de las tres —el de mechones violeta seguía preocupado de todas formas.

¿Estás seguro?

¡Por supuesto que sí! ¡Y nosotros iremos contigo! —secundó Luna arrastrando a Claire y Ranamon consigo, Lucemon llegó detrás de ellas como buen niño explorador. Era obvio que Rosemary y Jasper no se arriesgarían a separarse por nada del mundo así que eso las colocaba por default en el tercer grupo rumbo a Trash Kingdom.

A Annette le brillaron los ojos, tal vez sin los dos sacos de testosterona que eran Lars y Dakota a su alrededor podría volver a ejercer maligna influencia sobre Benjamín; Ranamon sabía apreciar sus cualidades de realeza y Claire eventualmente recordaría que estaba para servirle. Definitivamente tenía que incluirse con ellos.

Los acompaño —pero infortunadamente para ella el moreno desabrido de Nathan le ganó el puesto. Ahora era ella, sus dos excompañeras de cuarto y la desagradable víbora venenosa en su mismo tren. El colmo de males es que Witchmon las cuidaría… o algo así.

Si se mueren no es mi problema —les dejo caer la bruja su sentencia sin consideración.

Ahora deberían abordar cada grupo sus respectivos trenes.






Las estaciones subsecuentes cumplían con cierto protocolo de seguridad para salvaguardar a los viajeros. Al lado de la terminal se erguía una posada para que los turistas pudieran descansar, metros más adelante a pie se encontraban las señalizaciones que los conducirían a su sitio de interés. El grupo de Justimon dejó sus maletas en la cabaña con la promesa de que volverían por ellas al atardecer, tras explorar Vulcan Valley. Los lugareños trataron de disuadirlos sin éxito alguno, limitándose a advertirles que había digimon demasiado peligrosos adelante y por ende debían ser precavidos.

Kaleb, necesito que por favor mantengas tu mente centrada en la misión. Eres parte importante de este equipo y te necesitamos con nosotros —algo así como abrazarlo y decirle que todo iba a estar bien era demasiado avanzado para un llanero solitario que casi nunca se había preocupado por los sentimientos de otro ser más allá de los propios. A lo único que podía abogarse es que a decirle implícitamente a K que no tenía derecho de morirse. Brillante, simplemente brillante.

Lo entiendo —el adefesio depresivo respondió nada más porque sí, ya ni sus digimon sabían cómo hacerlo entrar en razón sino era con violencia. Por suerte ahí estaba Valentine para evitar que el desvalido emocional se volviese una attention whore acaparadora.

¿Y yo, Justimon? ¿Qué debo hacer yo? —preguntó semi desesperado por recibir la aprobación de su súper héroe favorito. Éste se giró hacia él con una sonrisa.

Cúbreme la espalda en caso de que algo malo suceda —así de simple satisfizo las necesidades afectivas de su fan #1.

Desde atrás Dakota y Lars admiraban la situación con tristeza, especialmente el negro. Dakota suspiraba por Valentine, Valentine suspiraba por Justimon, Justimon hacía lo mismo por Kaleb y ese último estaba demasiado distraído teniendo lástima de sí mismo como para darse cuenta que los guiaría a su destrucción; al paso que iban el mandril albino tendría que putear a todos para que reaccionaran.

Dime que tienes un plan de reserva en caso de que las cosas se salgan de control —solicitó el tatuado a su amigo de payasadas, el cual no menos orgulloso que siempre le dio una respuesta dolorosamente sincera.

Regresar con el resto del grupo y decirles que todos ustedes murieron heroicamente tratando de conseguir la Digital Key en vez de condenarse a una muerte patética a causa de su completa estupidez —las palabras de 31 eran hirientes y ciertas. Dakota no se molestó en debatirle el asunto.

Metros más adelante en un paisaje cuyo ecosistema era prehistórico se encontraron con un gigantesco digimon con forma de dinosaurio de color gris, franjas rojas y escamas verde en toda la espalda hasta la punta de la cola. Aparentaba ser inofensivo y cauteloso al mismo tiempo.

Viajeros, es mi deber informarles que a partir de este punto deben regresar. Es peligroso para su seguridad —viendo al montón de digimon childs en compañía de cuatro cosos extraños era de esperarse que tomara semejante postura. Sin embargo, todos ellos ya sabían que esa opción era inviable.

Aquí es dónde comienza Vulcan Valley, ¿me equivocó, señor? —MasterTyrannomon dio una respuesta positiva al cuestionamiento de Justimon, éste intercambio una sonrisa confiada con V por un segundo —. Me temo que no podemos marcharnos. Venimos desde muy lejos para una misión de extrema importancia y necesitamos hablar con el guardián de Vulcan Valley. Su Digital Key es de vital importancia para nosotros.

Tan sólo mencionar el preciado objeto Master-Tyrannomon se indignó y amenazó con atacarlos, la fachada de tipo rudo no le duró demasiado pues con un sencillo movimiento de su brazo mecánico Justimon hizo temblar el terreno haciendo que incluso el enorme dinosaurio perdiera el equilibrio. Con ello las ganas de pelear se le esfumaron peor una nueva idea le cruzó por la cabeza.

Con que un digimon Ultimate, creo que siempre sí puedo dejarlos pasar —su sonrisa confiada dio mala espina a los humanos —. Acompáñenme, los llevaré con Volcdramon, pero les advierto que no les será nada fácil ganarse la Digital Key —ninguno de ellos esperaba que así lo fuera.

Master Tyrannomon los guio a través del valle, cada cinco minuto girando en todas direcciones y agudizando sus oídos para cerciorarse que no había peligro cerca. Según lo que les comentó antes ese sitio solía ser más tranquilo, hasta turístico para los amantes de la aventura, pero desde la aparición del Rey del Terror, Dinorexmon, las cosas habían empeorado. Dinorexmon era un digimon vicioso, adicto a la violencia y con cero propósitos, más salvaje que inteligente, sólo le interesaba destruir aquello que encontrara sin importarle las consecuencias de sus acciones o el daño a los demás. Justimon se indignó con semejante bajeza, lanzando un rudo cuestionamiento sobre por qué nadie había hecho nada por detenerlo.

No podemos, somos débiles comparados con él —aseveró MasterTyrannomon —. Varios de nuestros amigos han perecido entre sus garras —como aquello era más fácil que un examen de matemáticas, los humanos adivinaron que tendrían que encargarse de ese abusador para obtener la Digital Key, o de menos Justimon tendría que hacerlo.

Luego de un arduo viaje de dos horas a través de las planicies y una hora adicional incursionando en el área de los volcanes, Matertyrannomon se detuvo frente a un cráter, dentro del cual asomó la cabeza cuidando de no quemarse con la lava.

Volcdramon, soy yo. Despierta. Es importante —el llamado tardó tres minutos en ser respondido. Un pequeño temblor alertó a los humanos, el tiranosaurio les aseguró que era normal. Del cráter emergió un digimon tan grande como MasterTyrannomon, hecho de lava y roca incandescente, su rostro rememoraba el de un dragón mitológico —. Justimon, humanos y digimon extranjeros, les presento a Volcdramon, el digimon al que han venido a buscar —el aludido observó con calma a los inesperados invitados, todos tenían aspecto curioso pero él seguía sin comprender a que venía esa reunión.

MasterTyrannomon, ¿de qué se trata esto? —preguntó con voz grave y el magma escurriéndole del cuerpo una vez que piso tierra firme.

Estos viajeros han venido hasta aquí porque están interesados en la Digital Key que posees. ¡Y mira! Un digimon Ultimate los acompaña —explicó sonriente el dinosaurio, casi esperanzado. Su líder examinó al grupo cuidadosamente, perpetuamente serio.

¿Tan desesperados están por la Digital Key que serían capaces de arriesgar sus vidas? —la respuesta corta era un rotundo sí. Justimon se encargó de maquillarla de todas formas.

Si Dinorexmon es tan terrible como hemos escuchado entonces tenga la seguridad de que no nos iremos sin dar por terminado su horrilante reino del terror. Yo, el guerrero de la justicia, Justimon, ¡le doy mi palabra! —la pose apantallante con destellos luminosos en el fondo no faltó. Sus niños exploradores lo respaldaron y hasta el nigga lo secundó en nombre del salseo.

¡Lo que él dijo!

Volcdramon y MasterTyranmon intercambiaron sonrisas cómplices. El guardián de la Digital Key del magma accedió a la posibilidad de un intercambio.

En ese caso, busquemos un lugar más apropiado para discutir el asunto.

Los dos dinosaurios lo condujeron a la zona mejor habitada del valle, dónde varios digimon dinosaurios encontraron refugió y se mantenían juntos, ayudándose los unos a los otros, turnándose en rondas de vigilancia para alertar sobre la proximidad de Dinorexmon y acudiendo a cacerías en conjunto para recolectar víveres en zonas distantes. Brindaron reposo momentáneo a los viajeros que atentamente escucharon historias y datos de relevancia sobre Dinorexmon, un digimon que perdió el juicio al evolucionar. De cierta forma ahora comprendían porque Petermon sentía tanto desprecio porque los digimon alcanzarán etapas adultas y posteriores.

Prometo entregarles la Digital Key que tanto buscan cuando logren derrotar a Dinorexmon —fue la sencilla condición que puso Vulcdramon.

Daré mi mejor esfuerzo —Justimon aceptó de buenas a primeras, después de todo su oficio como protector de los inocentes le impedía marcharse de ese sitio sin tomar cartas en el asunto —. Por favor, esperen aquí y no se metan en problemas —obviamente les pidió a sus sacos de carne y hueso no meterse, y estos naturalmente hicieron caso omiso de la instrucción.


Justimon fue guiado tanto por Volcdramon como MasterTyrannomon hacía el territorio que Dinorexmon se apropió por el uso de la fuerza, los humanos iban detrás de ellos con sus digimon y otros lugareños, también dispuestos a auxiliar cuando fuese necesario. La presencia de un Ultimate balanceaba el juego a su favor pero tampoco esperaban que Justimon hiciera todo el trabajo él solo. Habían visto a Dinorexmon despedazar en datos a otros digimon por lo que sabían de antemano que no le sería fácil al extraño derrotarlo, necesitaría de toda la ayuda posible.

Como era de esperarse de un “caballero” honorable, no tendió ninguna trampa y tampoco se preparó para tomarlo por sorpresa. Avanzó erguido con su orgullo en alto hacía la cueva que el rey del terror utilizaba como guarida.

¡Dinorexmon, sal de tu cueva! ¡He venido a pelear contigo! —gritó con cientos de espectadores detrás suyo.

Se nota que el tipo no sabe de estrategia —musitó Dakota escondido detrás de su roca. Valentine lo silenció con un codazo en el abdomen.

Apuesto a que no dura ni tres minutos antes de que saltemos a ayudarlos —se arriesgó a conjeturar Lars sin saber que tendría completa razón.

Pasaron cinco agonizantes minutos de eterno silencio que a más de uno les hizo pensar que Dinorexmon no se encontraba en casa. Fue entonces que la tierra tembló, como efecto proporcional al gigantesco digimon que se desplazó desde el interior de la cueva al exterior. Un dinosaurio de escamas verdes y garras ridículamente enormes, especialmente las de sus patas, que podían alcanzar la mitad de la longitud de su cuerpo. Tan grande como el Rey Neptunemon, superior a los dos perfects encargados de resguardar el valle y sobraba decir que Justimon parecía un muñequito al lado suyo.

Dinorexmon no habló, era un ser de violencia incapaz de pronunciar palabra alguna, solamente rugía de forma retadora y amenazante.

Sucumbe ahora y arrepiéntete de tus malos actos, ¡o sufrirás las consecuencias! —como era de esperarse las palabras bien intencionadas de Justimon le entraron por un oído y salieron por el otro.

Lo único que ganó fue un duelo a muerte contra una bestia irracional y poderosa. El combate comenzó.

Misión 5: Vulcan Valley
Objetivo: Derrotar a Dinorexmon
Recompensa: Magma Key





Resultaba de lo más irónico que la estación de Stormy Mountain parara en medio de un bosque. Y para echarle sal a la herida la dichosa montaña estaba a 5 km de caminata sin posibilidad de transporte público, caminando hacia el este y evitando la anormal población de insectos en el área.

¡Marditación! —soltó Luna frustrada sabiendo que su niña se iba a romper de aquí al pie de la montaña, mejor ni hablar de escalar hasta la punta que era dónde descansaba RhinoKabuterimon acorde a los lugareños de la posada en la que dejaron sus cosas.

No te preocupes, Luna. Si a Claire le da sed yo puedo conjurar una nube de agua potable —ofreció la bendición que Homeostasis le mandó del cielo, Ranamon que tenía de alma pura lo que tenía de princesa.

Antes de arrojarse estúpidamente a la aventura decidieron recolectar toda la información disponible de RhinoKabuterimon que pudieran obtener, empezando por el personal de la posada.

Es un digimon solitario que vive casi en la punta de la montaña, dentro de una cueva cubierta por un capo electromagnético que él mismo crea. No le gusta ser molestado o la compañía en general —comentó un servicial Tentomon —. Dicen que el último digimon que intentó hablarle terminó electrocutado —las caras de espanto no se hicieron esperar.

Se la pasa durmiendo desde el amanecer hasta el atardecer. Varios digimon voladores revolotean el aire a esas horas para evitar que sea emboscado. Tengan cuidado con ellos —complementó un Okuwamon al verlos partir por el bosque.

El camino al pie de la montaña fue largo, tedioso y complicado. Los insectos adultos eran desconfiados con los extraños, varias veces se vieron amenazados por Stingmon, Kuwagamon, Kabuterimon y Yanmamon. Ranamon servía de emisaria la mayor parte del tiempo junto con Nathan para evitar altercados. Reposaban en intervalos de quince minutos para que Claire pudiera recuperar el aliento. En dos horas llegaron al pie de la montaña.

Era grande, tanto que todos voltearon a ver a Claire preocupados sobre si resistiría.

Ella puede quedarse aquí abajo conmigo —ofreció Luna. A primera vista parecía la opción sencilla hasta que los digimon insectos del bosque se notaron merodeando en la cercanía.

Podría ser más peligroso dejarlas solas. Benjamin y yo podemos turnarnos para cargar a Claire —sugirió el moreno con cabello trenzado. La Lopmon tuvo que acceder a ello por tecnicismos de seguridad.

Yo tomaré el primer turno. No tengo problemas —ofreció Benjamín completamente accesible.

A pesar de que 34 detestaba ser una carga para los demás tuvo que acceder a las condiciones que le impusieron pues de esforzarse sería todavía peor para todos, entonces sí, ni si quiera podría mover las piernas justo cuando tuvieran que correr por sus vidas luego de inmiscuirse en la cueva del escarabajo eléctrico gigante y arrebatarle la Digital Key en medio de su octavo sueño. Se dejó ser arrullada en las espaldas de Benjamín y Nathan. Luego escaló unos veinte minutos por su cuenta para después ser cargada por Lucemon y en última instancia por Ranamon.

Así fueron turnándose hasta que para el atardecer ya llevaban tres cuartas partes de la montaña recorrida. La entrada de la cueva se veía a la distancia.

Vamos, chicos. Podemos hacerlo —alentó Ranamon al grupo yendo al frente por las dudas.

Lastimosamente las cosas no podían ser tan fáciles como llegar y regresar. Sonidos de truenos empezaron a entonarse, el cielo se cubrió con nubes negras y de estas descendieron cuatro atemorizantes digimon. Dos maildramon y dos Thunderbirmon.

Esos deben ser los digimon de los que nos advirtieron —Lucemon podía ser muy estudioso pero eso hasta alguien totalmente despistado lo hubiese adivinado.

Los humanos y sus digimon adoptaron posición defensiva con Ranamon a la cabeza. Estaban muy cerca y si perdían demasiado tiempo peleando RhinoKabuterimon despertaría, anulando con ello su posibilidad de obtener la Digital Key por la forma fácil. Tendrían que dar lo mejor de sí para derrotar a sus guardaespaldas.

Misión 6: Stormy Mountain
Objetivo: Adentrarse a la guarida de RhinoKabuterimon y tomar la Digital Key
Objetivo: Lightning Key





La bruja la tenía fácil, o al menos así lo veía. Dos niñas que se parloteaban demasiado y otras dos que se ignoraban regularmente; de vez en cuando la rubia y la pelirrosa invitaban a la castaña a formar un frente común dejando a la víbora a su suerte. Oh, sí. Ella no tenía que molestarse en levantar la voz, le bastaba con dejar que se despedazaran entre ellas.

Muévanse rápido o se nos hará tarde —demandó la bruja flotando agracidamente sobre su escoba, a diferencia de las chicas humanas que tenían que cargar sus maletas por ellas mismas… Menos Jasper que tenía a Beauty y Sweety para hacer el trabajo sucio por ella.

Se instalaron en la posada cercana. Comieron, se ducharon, hicieron una breve comuna de chicas y para las tres de la tarde se dispusieron a visitar la ciudad hecha con basuras dónde moraban los digimon virus creados a partir de errores en la web. Los lugareños enfatizaron el hecho de que eran muy raros los visitantes en la zona pues el reino tenía mala fama, era sucio, desorganizado y sus habitantes no muy cuerdos. Tenían la costumbre de atacar con excremento y utilizarlo como materia de trabajo; en vez de pegamento, recurrían al estiércol. A las chicas les dio nauseas de sólo imaginarlo pero igual aceptaron que tendrían que sufrir para conseguir la Digital Key.

Ya en la entrada de la ciudadela hecha a partir de basura se detuvieron a meditar cómo proceder.

Yo soy una reina. Sigan mis instrucciones y les conseguiré esa llave —propuso Annette cooperativa aunque orgullosa.

Creo que es mejor si nos presentamos y explicamos la situación. No puede ser tan malo —objetó Rosemary tratando de verle el lado racional al asunto.

Tal vez sea como el Shogun y nos la regale después de cantarle bonito —la única esperanzada de las cuatro era Jasper, actitud para nada compartida por Sonya.

Lo que sea con tal de salir pronto de este sitio tan asqueroso.

Hagan lo que tengan que hacer y no me den problemas —fue la sentencia de Witchmon lavándose las manos del asunto.

Las mujeres, como buenas mujeres, se sumergieron en una discusión sobre cómo hacer la cosa en lugar de hacerla directamente, ya fuese porque tenían que llegar a un común acuerdo, porque otra quería tener la razón o simplemente porque el mal olor del sitio las mantenía a raya en la entrada. Sin embargo, no contaban con que los residentes de la pila de basura serían atraídos por los cuchicheos, organizándose discretamente para proceder con delicadeza.

Hyper Smell! —para cuando se dieron cuenta que eran atacadas fue demasiado tarde. Una nube de gases tóxicos las envolvió, les provocó náuseas y eventualmente les robó el conocimiento haciéndolas caer como moscas frente al insecticida en pocos segundos.

Recuperaron el conocimiento minutos más tarde, atadas las cuatro humanas a Withcmon en forma circular. Sus digimon también estaban atados de forma individual a escasos metros de distancia. Frente a ellas un molusco gigante negro, con bigote y barba, una corona por caparazón y un hedor terrible que le acompañaba les sonrío galantemente.

Que bellas flores de la providencia han venido a visitarme. Todas suave, bellas y exquisitas; jamás había visto criaturas tan hermosas como ustedes.

Es porque somos humanas, idiota —respingó S ganándose una reprimenda por parte de Rosemary. ¿Qué no se daba cuenta de la posición tan desventajosa que tenían?

¿Humanas? ¡Fantástico!... Y todas para mí.

Eh… —a Jasper no le estaba gustando el rumbo de la conversación —. Creo que se está confundiendo, ¿señor…?

Black KingNumemon, señorita.

Black KingNumemon —reiteró la cantante —. Podrá sonar redundante y bobo pero todas nosotras somos chicas independientes, empoderadas capaces de tomar sus propias decisiones. No somos objetos para ser tratados de esta forma, señor.

¡Especialmente yo, que soy una reina! ¡Exijo ser liberada! —los aires de grandeza de Annette nunca faltarían, lo que no se esperaba es que en esta ocasión le jugaran en contra.

¿Una reina? ¡Vaya, vaya! Eso resuelve mi disyuntiva —las cuatro féminas observaron inseguras al rey de los Numemon, Witchmon no podía porque su posición actual le obligaba a darle la espalda a tanta palabrería, en vez de ello ella se concentraba en observar cuantos soldados las tenían rodeadas —. Verán, la razón por la que me emociona tanto su llegada es que justamente he pensado en conseguirme una esposa que me ayude con las responsabilidades del reino y a atraer más visitantes a este esplendoroso lugar. No obstante, si entre ustedes hay alguien de la realeza, supongo que eso resuelve mi dilema para buscar candidatas —a 138 para nada le gustó la idea.

¡¿Yo por qué?! ¡Quédese con la rubia, a ella le encanta mangonear y organizar cosas!

A mí no me metas en tus asuntos. ¡Él te eligió a ti! —se defendió Rosemary con presteza.

Entonces escoja a la pelirrosa. Le cantará bonito todas las noches antes de dormir —y como no pudo con 71, le pasó el encargo a 66.

No digas mentiras. Tú siempre presumes tener una mejor voz que yo, reinita~ —las opciones se le estaban agotando a la humana de Kate y Jasper no le estaba ayudando en nada. Tuvo que irse contra la serpiente.

¡Entonces quédese con Sonya! ¡Mírela! Se nota que es experta en las artes amatorias —el adjetivo de “facilota” jamás había sido diluido con tanta educación.

¡No te atrevas a insultarme, muchacha insolente! ¡Cuando ponga mis manos encima de ti, me las pagarás! —amenazó Sonya batallando con las sogas alrededor de sus manos, sin mayor progreso que marcarse las muñecas de rojo.

Así sucesivamente se fueron tirando el anillo de bodas imaginario entre ellas hasta que Witchmon empezó a reírse de todas.

Humanas patéticas. Cuanta pena me da —y por unánime decisión se unieron a la enemiga en común de último momento.

Ahora que lo pienso Witchmon es muy bonita. Tiene cabellos dorados hermosos, más bonitos que los míos —empezó R.

Concuerdo. Y su voz es tan asombrosa que no necesita cantar para sobresalir. Todo mundo aprende a escucharla con sólo pronunciar una palabra —le siguió el juego Jasper con una pícara sonrisa en los labios.

Hasta una reina tan importante como yo reconoce una mano dura cuando la ve. Witchmon sería perfecta para gobernar, una reina casi tan memorable como yo —y cuando creían que después de Annette no podía ponerse peor, Sonya le lanzó el tiro de gracia.

Y miren nada más esas curvas. Me pregunto qué maravillas no se encontrarán debajo de esas faldas.

Tras esa halagadora numeración de sus fabulosos atributos, la mente de Black KingNumemon fue poderosamente influenciada por las jovencitas, dictaminando su inapelable decisión final.

Tienen mucha razón, una digimon como ella es más que perfecta para ser mi esposa. ¡Celebraremos la boda!

Todos los habitantes del reino, Numemon, Sukamon, Geremon, Gokimon y ShellNumemon festejaron con gritos de emoción la sabía decisión de su gobernante. Cada uno de ellos apestosos y asquerosos a su singular manera, inmersos en cumplir la voluntad de su gobernante sin tener en consideración la opinión de las rehenes, que por algo eran rehenes. No obstante, Witchmon que hasta ese momento pareció inofensiva estaba lejos de permitirse ser tratada como mercancía de alta categoría.

Kuro, haz lo tuyo.

El gato negro se deslizó fuera del sombrero de la bruja y nada más con tocar las cuerdas que mantenían presas a las féminas éstas se rompieron, ágilmente voló hasta dónde los digimon acompañantes para liberarlos de la misma forma. Todos asumieron posiciones de batalla cubriendo a sus elegidas cuando la armada de digimon basura los rodeo.

Al diablo la Digital Key, primero lucharían por su libertad.

Misión 7: Trash Kingdom
Objetivo: Salir ilesas y solteras del reino
Objetivo: Error Key




Menciones:
Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
Digimaster Digimaster
X Xx_davex_xX

Aviso
Nick Whitefang Nick Whitefang Oficialmente quedas fuera del colectivo por ausencia. Agradezco tu interés y te deseo suerte en tus futuros proyectos.
A partir de este momento sus personajes pasarán a mi control, pero no será por mucho tiempo pues serán sacados off-game pronto :v




Instrucciones:

Vulcan Valley:
1. Justimon peleará contra Dinorexmon (Ultimate vs Ultimate), sin embargo no le será fácil y requerirá apoyo adicional. Volcdramon y MasterTyrannomon también se involucrarán y pelearán a su lado.

2. En cuanto a ustedes (humanos), pueden jugar a ser lo suficientemente estúpidos para llamar la atención del dinosaurio gigante y que los persiga -Valentine y Kaleb, les hablo a ustedes (?)-; lo cual obviamente hará que sus compañeros digimon y los otros miembros de su equipo se involucren. Aprovechen para ponerse en riesgo pero sin exagerar, detonen la evolución de sus digimon a campeones –los dos que tengan- y apoyen a Justimon creando distracciones o ajustando daños pequeños pero considerables a Dinorexmon. Eviten sus garras porque un golpe y los deja K.O. hasta en nivel campeón.

3. Davex, aprovecha esta etapa para “reclutar” a XVmon. Interactúa con él e intégralo en tu post durante la pelea. Yo haré lo mismo con Dakota.

4. El resultado de la pelea es que Volcdramon evolucionará a Spinomon y junto con Justimon reducirán a Dinorexmon a un digitama, ya entonces les darán la Digital Key. De preferencia prefiero ser yo el que agregue ese apartado porque últimamente soy el último en postear :v

5. Para hacer social link pueden agregar fragmentos durante el viaje desde Ginger Town, mientras caminan por el valle con MasterTyrannomon, en la villa de los dinosaurios dónde se organizan con Volcdramon, en la posada cerca de la estación de noche o en el viaje en tren rumbo a Skyland. Esto es opcional.


Stormy Mountain
1. Por cuestiones de plot –cofcofClaireysunulasaludcofcof- en vez de escalar, hablar con el escarabajo, bajar a conseguir comida para él y subírsela hasta su casa de nuevo; simple y llanamente tendrán que entrar en su cueva, tomar la Digital Key que tiene sobre el cuerno y salir huyendo de ahí antes de que despierte.

2. Pero primero tendrán que derrotar a sus guaruras. Evolucionen a sus digimon, incluido el Gomamon que Claire reclutó en la misión anterior, a nivel campeón y derrótenlos. Luego a la cueva y de vuelta a la posada. Ranamon también peleará con ustedes y Lucemon se limitará a distraer a los enemigos volando.

3. Digi, vas a tener que arreglártelas para reclutar a un enemigo :v Eso o puedes reclutar a otro Thunderbirdmon mientras escalan la montaña y hacerlo amigo de Ben.

4. Para hacer social link tienen el viaje en tren hasta la posada, la caminata por el bosque, escalar en la montaña y el viaje en tren rumbo a Skyland. (opcional)

5. Les adelanto que Nathan no va a sobrevivir el encuentro con RhinoKabuterimon uwu así que tengan eso en consideración por si agregan fragmentos post-obtención de la Digital Key. Habrá más angust para sus persos, especialmente para Claire que se mantiene viva aunque todos los demás mueren a su alrededor (???)


Trash Kingdom.
1. Están rodeadas y una de ustedes será obligada a contraer nupcias contra su voluntad a menos que se defiendan. Evolucionen a sus digimon –incluído Mister Penmon like a sir- a campeones y derroten a los habitantes con olor a pedo de frijol. A pesar de que son varios los que las rodean, en general son débiles. Witchmon fácilmente podría derribar cinco con un ataque, sus digimon campeones igual.

2. Luego de que barrer el suelo con ellos, Black KingNumemon les pedirá tregua. Ofrecerá la Digital Key a cambio de que le ayuden a redecorar el reino, así que tendrán que barrer el estiércol del piso también :v Witchmon tiene técnicas de agua así que eso lo hará más fácil.

3. Mientras limpian recluten a sus nuevos compañeros. No olviden darles un baño antes de salir :v

4. Para social link, lo mismo. Tienen todo el tiempo libre, incluido mientras hacen limpieza, hasta en el tren que los llevará a Skyland. (opcional)

5. Sonya también va a ser duramente asesinada, lo más probable es que lo agregue como flashback y sea en el periodo de viaje a Skyland. Están avisados.


Notas importantes:

—A menos de que sus digimon vayan a tener segunda línea evolutiva, pueden dejarlos evolucionados sin que regresen al estado de child como la Gatomon de Hikari en adventure. Esto es completamente opcional y, repito, sólo en caso de que vayan a dejarlos con una sola línea evolutiva.

—Recuerden que son libres de agregar los flashbacks de su preferencia.


Dudas, quejas y demás, por el chat.
 
Última edición:

Sorry, I'm dead.
Registrado
25 Abr 2013
Mensajes
1,873
Calificación de reacciones
1,898
Puntos
700
El momento de separarse llegó y por supuesto que; aunque entendiera los problemas de Kaleb; Valentine no iba a dejarse estar con respecto a Justimon. Claramente se arrepentía de no haber pasado el suficiente tiempo con él y compensaría aquello con acompañarlo a Vulcan Valley.

En cuanto a Jasper, continuaba preocupada por el estado de su mejor amiga por lo que la acompañaría a donde fuese, incluso aunque se tratara de Trash Kingdom que con el solo nombre ya te lo decía todo.


Valentine Side:

Vulcan Valley era peligroso, es verdad pero de alguna forma Valentine terminó por comprender a sus habitantes. Durante el recorrido con MasterTyrannomon y además, su pelicular encuentro con él y Volcdramon le fue suficiente para comprender que aquellos eran digimon como todos los demás, que se regían de cierta forma hasta que a uno de ellos se le subieron los humos a la cabeza llevándolo a abusar de los demás con poder e intimidación. Desde el principio estuvieron buscando el apoyo de alguien fuerte como Justimon para derrocar al malvado digimon que, más adelante, descubrirían que incluso había perdido la habilidad del habla debido a su ferocidad.

Antes de ir contra Dinorexmon permanecieron un momento en el valle y se sorprendió de que los dinosaurios compartieran sus historias con ellos. Valentine escuchó atentamente los relatos de como antes Vulcan Valley, a pesar de seguir siendo un lugar bastante hostil, no llegaba a extremos de tener un Ultimate que causaba conmoción. De hecho, todo parecía apuntar a que estaban más unidos desde la evolución de este digimon. Hero y Sunny igualmente pusieron atención a los relatos, almacenando información al igual que el humano que los acompañaba y reflexionando un poco al respecto, inevitablemente recordando Never Ever Land.

Sin embargo las cosas escalaron rápidamente cuando Justimon se retiró a luchar con Dinorexmon, obviamente despertando preocupación en Valentine que aunque le tenía una gran estima, no podía evitar preocuparse. Esta preocupación creció en cuanto vio más digimon del valle acompañarlo además de MasterTyrannomon y Volcdramon ¿Acaso todos pensaban arriesgar sus vidas de esa manera? Al menos no fue el único en seguir tontamente a la comitiva pues Lars, Dakota y Kaleb también lo hicieron, todos acompañados de sus respectivos digimon.

Cuando la lucha dio inicio no pudo evitar sujetar con fuerza una roca sobresaliente de aquel montículo de tierra tras el cual estaban escondidos, allí sin poder hacer nada mientras otros digimon arriesgaban sus vidas.

Accel Arm! –exclamó Justimon mientras golpeaba con su brazo el suelo fuertemente y liberaba de este una onda eléctrica en dirección a Dinorexmon. Aquello lo paralizó al menos por unos instantes permitiendo atacar a otros digimon.

Volcanic Fount! –Volcdramon soltó gran cantidad de magma ardiente desde su boca directo a su oponente, a su ataque se sumó el Master Fire de MasterTyrannomon, dondándole confianza al espectador peliverde de que tenían las de ganar.

Sin embargo eso fue solo temporal pues cuando Dinorexmon empezó a moverse nuevamente, los tres que encabezaban la comitiva ordenaron a los demás que retrocedieran lo más posible, adelantándose a cuando Dinorexmon desató su Ogre Flame lo hizo sobre todas aquellas cercanías, logrando desprender fragmentos de roca y tierra enormes como si no fuese la gran cosa, quitando terreno a sus rivales mientras avanzaba hacia ellos dando grandes pisotones.

Lo que parecía una caminata solo para intimidar se convirtió en una carrera abrumadora, el enemigo no toleraba ser amenazado por lo que consideraba un montón de pulgas por lo que arremetió contra todos ellos, utilizando sus enormes garras para ello, separando al grupo que pretendía esquivar sus ataques. En cuanto esto sucedió y por primera vez, fueron testigos de cómo algunos de los digimon que formaban parte del improvisado ejército desaparecían en pixeles.

Valentine se vio tentado a cerrar los ojos como Sunny lo había hecho pero no fue capaz de ello, permaneció con estos abiertos como platos, observando como los demás intentaban sobreponerse ante la pérdida de sus compañeros y no podían hacer más que continuar. Luego de tantas paradas pacíficas y buen recibimiento en otros lares del digimundo, eso era lo que habían estado evitando, quizás otra de las razones por la que Justimon les pidió que se mantuvieran alejados: Ante ellos se mostraba la mismísima guerra.

Para cuando pudo regresar en sí, lo hizo justo cuando escuchó un rugido que no provenía del enemigo, sino del mismo MasterTyrannomon que había sido levantado por las garras de Dinorexmon. Volcdramon se hallaba bastante lejos de él debido a los iniciales ataques que los separaron a unos cuantos metros de distancia pero ya se encontraba corriendo para auxiliar a su amigo. Todo indicaba según los movimientos del enemigo que pensaba azotarlo contra el suelo.

Cuando la pata de Dinorexmon ya estaba bajando, varias exclamaciones se escucharon tan pronto como una roca del suelo voló lo suficientemente alto para golpear uno de los lados de la enorme mole.

Inevitablemente la imagen de Hookmon convirtiéndose solo en bites le cruzó por la cabeza.

No se dio cuenta como ocurrió, ni siquiera razonó mucho como fue que llegó hasta allá adelante pero en el progreso de la batalla, Valentine se había escapado de su escondite haciendo oídos sordos a sus digimon y posiblemente a lo que Dakota le haya dicho, simplemente avanzando para distraer al digimon de algún modo, evitando que ejecutara a uno de los aliados.

Por supuesto, no podía negar que todos los músculos del cuerpo se le tensaron y sintió la sangre helar cuando los ojos del Ultimate se posaron sobre él.

¡Valentine! ¡¿Qué estás haciendo?! –el grito de Justimon fue seguido por su intento de mirar a su alrededor, descubriendo que el resto de los humanitos también se encontraban ahí.

No tuvo tiempo de decirles ni reprocharles nada pues Dinorexmon pasó velozmente junto a él, por un momento creyó que lo atacaría pero no, el enorme dinosaurio soltó a MasterTyrannomon de inmediato y en su lugar corrió directamente a donde el humano se encontraba, por obviedad, los demás digimon aprovecharon ese momento para atacarlo e intentar que detuviera su marcha pero no hubo caso.

El nuevo blanco empezó a correr, se había congelado del miedo así que sus piernas no le respondieron tan pronto como hubiese deseado, admitía que actuó sin pensar y ahora no podía hacer más que huir, aún con la mente en blanco. Que Dinorexmon continuara empeñado en perseguirlo por un buen trecho del valle no le estaba ayudando en nada a sus nervios, los pasos del gigante eran tales que hacían a la tierra temblar y resquebrajarse a su paso por lo que ya se esperaba caerse en algún momento. Lo que no esperaba sin embargo era que Sunny se acercara a ayudarlo a levantarse y que Hero, en cambio, tomara fuertemente su espada y se colocara en frente suyo, en pose de lucha.

¡En guardia! –gritó valiente la pequeña haciendo que Valentine entrara aún más en pánico.

¡Hero, corre! ¡¿Porque hacen esto?! –preguntó a ambos digimon mientras se ponía de pie lo mejor que podía.

Yo siempre voy a protegerte, Valentine ¡Porque soy tu héroe! –exclamó la pequeñita sonriendo, lo sabía pues sus ojos amarillos tomaron la forma de medialunas curvadas hacia arriba.

Es mi momento para saldar mi deuda por haberme ayudado, Valentine -dijo de la misma forma Sunny, reuniendo valor y sumandose a su compañera.

Era la primera vez que veía a Hero sea en un acto completamente suicida o valiente arriesgarse así por él, Sunny igualmente le acompañó a pesar de que le temblaran las piernas y ambos corrieron hacia el digimon. Para él, ambas siempre fueron sus heroínas, pero nunca esperó que hasta ese punto.


~ Brave Hear ~


Estaba por correr hacia ambas para detenerlas cuando un resplandor emergió del par de digimon, obligando a Valentine a quedarse clavado en el lugar. Ante sus propios ojos pudo ver como las figuras de Kotemon y Alraumon se fragmentaban y antes de pensar que acababan de desvanecerse como los demás caídos en batalla, ambas formas se modificaron hasta tomar nuevos aspectos.

Wheel Rush! –la ahora Gladimon se movió rápidamente hacia adelante, girando y agitando sus espadas, logrando moverse rápidamente donde Dinorexmon que era retenido por el resto de los digimon. Esto le permitió tener al menos un hueco por el cual hacerse de un ataque libre.


Little Pecker! –el nuevo Kiwimon en cambio permaneció corriendo mientras enviaba lo que parecían pequeños clones suyos hacia su oponente, los cuales explotaron al entrar en contacto con el enemigo.


Valentine permaneció un momento ahí por la impresión hasta que fue tomado por el brazo y jalado a un lado, obviamente por Dakota que no tenía por qué permitir que lo aplastaran en cualquier momento.

Ya hiciste suficiente, deja que ellas se encarguen -le dijo mientras lo alejaba de allí lo suficiente para que ya no estuviera en la línea de fuego.



[…]



Jasper Side:

Apenas vio como terminó por formarse el grupo sabía que la tendrían muy difícil, todas ellas. Por dentro se le hizo gracioso que varios de los hombres, como machos que se respetan fueran a Vulcano Valley con Justimon y que ahora, casi todas las chicas fueran destinadas a Trash Kingdom. Aún continuaba pendiente del estado emocional de Rosemary quien no parecía muy animada desde lo que sucedió en la estación ¿En verdad le gustaba Valentine? No podía hacer más que arrugar la cara ante la idea pero esta vez tenía que dejar pasar sus disgustos, esto se trataba de un crush secreto que su amiga sostuvo hasta el momento y que ni siquiera a ella le permitió saber.

No podía dejar que el resto de las chicas la desanimara aún más así que tendría que ser ella quien pusiera lo mejor de ella en lo que restaba del viaje.

Al instalarse en la posada y darse una buena ducha, Jasper propuso a todas lo obvio.

Oigan ¿Qué tal si nos reunimos todas a comer? –propuso con una sonrisa mientras los digimon que atendían el lugar les traían los platos- disculpe ¿Puede ponerlos a todos en la misma mesa?

Por los ánimos del grupo, incluso pensaron que sería mejor hacer lo contrario pero ante la petición de la pelirosada, los dejaron en una mesa más grande para que todas tomaran asiento. Witchmon las vigilaba en silencio sin decir mucho, en realidad esperaba que el caos se desatara en cualquier momento.

Escuchen, sé que hemos tenido momentos difíciles pero ahora estamos solas, lo mejor será que dejemos nuestras diferencias a un lado por esta vez para que lo que sea que nos espere en Trash Kingdom no nos supere –les propuso con algo de seriedad pero no por ello denotándola en su rostro, intentaba verse tranquila.

¿Desde cuándo te pones a dar órdenes cuando la reina aquí soy yo? –preguntó Annete de mala gana- ¿Ya se te pegaron las costumbres de Rosemary?

¿Desde cuándo has hecho algún mérito para darnos ordenes? –agregó Sonia. Jasper se forzó a si misma a no enfadarse, a no fruncir el ceño siquiera a pesar de que estaban insultando a su amiga y además, diciéndole que ella no había hecho nada cuando para empezar, fue de mucha ayuda allá en el pantano de ShogunGekomon.

No creo tenerlo, solo estoy sugiriendo que pensemos de forma inteligente –entonces empezó a susurrar- escucharon lo que dijo Witchmon, si una de nosotras muere no será su culpa. No creo que sea tan cruel para dejarnos morir pero tampoco démosle razones...-entonces recobró su tono de voz normal- es sentido común, la unión hace la fuerza nos guste o no, al menos por esta vez, chicas –al escuchar el silencio prolongado de ellas, probablemente en una negativa, agregó- ¿Qué piensan decirle al resto cuando nos re-encontremos? “Oh, sí, lo arruinamos todo por pelearnos por pequeñeces”, quedaremos como unas tontas frente a todo el grupo.

En eso tuvieron que darle la razón a Jasper, según lo que el resto del grupo pensó con aquella división, no esperaban nada de ellas sino que hicieran el ridículo o echaran a perder todo ¿Y les iban a dar la razón? No, en las cabecitas orgullosas de Annete y Sonia eso no era una opción.

Ok, reducir el conflicto al mínimo, lo capto –se limitó a decir la azabache mientras se cruzaba de brazos y cerraba los ojos.

Como soy una reina muy considerada, me permitiré seguir tus palabras por esta vez, solo porque inteligentemente sé lo que es bueno para mí y la plebe –aceptó la castaña ante el suspiro cansado de su digimon.

Al menos de algún modo logró convencerlas, algo que hizo que su sonrisa se ensanchara de felicidad.

Gracias, chicas. Demos nuestro mejor esfuerzo por conseguir esa Digital Key y volver a casa –les dijo y luego observó a Rosemary y le levantó un pulgar en silencio.


Poco sabía Jasper que sus esfuerzos no cambiaron las cosas en lo más mínimo.



[...]


Las chicas volvían a pelear y discutir por qué hacer y qué no. Annete porque no quería seguir ordenes, Rosemary porque buscaba la forma más correcta y pacífica de solucionar todo y finalmente Sonia porque quería tener la razón. Pronto Jasper hizo los ojos en blanco y se dio cuenta de una cosa, ella no tenía la autoestima tan arriba para iniciar los conflictos, para imponer su opinión o su presencia, solo se metía en cosas así cuando Rosemary necesitaba ayuda.

Ya se había llevado la mano en un facepalm cuando Witchmon las mandó a callar y justo algo las atacó hasta hacer que se desmayaran.

Apenas vieron a Black KingNumemon varias se asquearon pero la verdad es que Jasper se permitió formar una sonrisa torcida pues la apariencia de la criatura le causó una simpática gracia. No se burlaría de un digimon solo por cómo se veía pero ese particularmente lucía muy gracioso a su parecer.

Pero luego toda la conversación tomó un giro indeseado. Jasper se asustó más de lo que dejó ver, solo teniendo los ojos muy abiertos y luego empezando a unirse a la pelea campal de lanzar la olorosa corona de chica en chica solo por los nervios. Estaba ocupada como para darse cuenta que mientras eso sucedía, Sweety estaba que lanzaba chispas de la rabia, allí atado donde estaba con el resto de los digimon. Goblimon también estaba molesto al igual que el resto al solo escuchar que a sus amigas se les iba a imponer un matrimonio indeseado pero.

Impmon, estás empezando a asustarme –y con mucha razón Beauty lo decía, ya se podía ver y hasta sentir el aura negra que salía del endiablado digimon que apretaba los dientes y arrugaba todos los músculos de la cara.

Por ello, tan pronto los liberaron casi que voló a donde Jasper se encontraba y se puso justo delante de ella para fungir como escudo. Goblimon lo acompañó, preparando ya su masa para hacer lo suyo. Ambos eran violentos por naturaleza pero la humana para nada, ella seguía creyendo que debía haber otra forma de solucionar todo esto.

Señor Black KingNumemon, piense bien las cosas –le dijo mientras juntaba las manos en un ruego e intentaba que la sonrisa nerviosa no se le escapara- podemos hacer las cosas diplomáticamente sin que nadie salga lastimado, estoy segura de que sus súbditos no quieren nada de esto, solo mírelos, pobrecitos –quiso decir señalando ahora con la palma extendida hacia los habitantes de Trash Kingdom.

El corazón amable de Jasper no se permitía ser mala con ellos por más mal que olieran, ella no era para nada una luchadora o una asesina, bueno, admitía que en sus recuerdos seguramente tuvo que anteponerse a insectos en su casa muy seguramente pero eran cosas muy distintas. Una cosa era su propio hogar, su casa que los bichos invadían pero esta vez ellas era quienes estaban en terreno ajeno.

Por favor, piense en ellos antes que en sus necesidades, majestad –le indicó intentando no sonar autoritaria, después de todo no tenía que decirle a un rey lo que tenía que hacer.

Tan noble...-dijo el digimon para luego sonreír ampliamente- y ha considerado la seguridad de mi pueblo ¡Digno de una reina! –ante aquellas palabras Jasper abrió más los ojos asustada, retrocediendo varios pasos por inercia- ¡Asegúrense de inmovilizar a la rosada!

¡Ya fue suficiente! ¡Montón de escoria! –Bramó Sweety ya rojo de la rabia- les voy a enseñar cuál es su lugar.


~ Brave Heart ~

La cara de sorpresa de Jasper fue un poema cuando vio luz salir del cuerpo de Impmon, no esperaba algo como eso en lo más mínimo y mucho menos que la forma de su pequeño Sweeety mutara de tal forma que se volviera enorme. Cuando aquellos datos como luces desaparecieron, mostraron a un hombre alto, vestido de negro y de altos cuernos.

¡Jasper me pertenece solo a mí! –anunció el digimon ahora adulto extendiendo las alas para levantar vuelo- Leather Wing!



Con el movimiento de sus alas el aire a su alrededor se comprimió, soltando un torbellino negro que avanzó y arrasó con varios digimon de las cercanías que solo pudieron gritar y llorar por ayuda, apartándose de inmediato y logrando que todos empezaran a correr con pánico.

Devimon ya se había lanzado a la pelea ante los ojos sorprendidos de la fémina que le seguían a donde iba. Lamentablemente esto iba a desencadenar otra digievolución de un quejón y berrinchudo Goblimon que empezó a pisotear el suelo, enojado.

¡No es justo que te luzcas por encima de mí! ¡Ya vas a ver, Devimon!

El mismo proceso se repitió con Beauty pero esta vez dejando a una enorme figura verde y de cabellos blancos que enseguida se anunció estampando su puño rodeado de energía oscura contra al menos otros tres digimon.


Haouken! –rugió mientras apartaba a todos a diestra y siniestra, repitiendo la misma técnica sin reparo alguno- ¡¿Cómo te quedó el ojo?! –gritó entonces a Devimon que continuaba sobrevolando la zona.

No me interesa competir contigo –le devolvió frívolo pero al otro poco pareció importarle.

¡A que no puedes derrotar más que yo!

Para ese entonces Jasper ya se había dejado caer sentada en el suelo, la forma en que sus compañeros digievolucionaron la dejó bastante confundida además de ligeramente asustada, por supuesto que el cambio de Goblimon le abrumó pero más lo estaba por su dulce Sweety tan repentinamente tomando la forma de un hombre, al que había conocido desde que era un digihuevo y tratado siempre como si fuese su pequeño y la cosita más dulce del digimundo.

Ahora que lo pensaba nunca se puso a meditar el género de su digimon, tanto que se había burlado internamente de Valentine en cuanto Hero reveló ser una chica, nunca esperó que su pequeño creciera para tomar una forma que le traería bastantes dudas y aunque había dejado sus nervios con los hombres atrás, era demasiado pronto para decir que lo superaba por completo en el fondo.

Tanta lucha hizo que Black KingNumemon entrara en crisis, por más que se propusiera en cierto momento el luchar contra los rufianes que se revelaron sabía que no podría contra tantos digimon del aunque fuesen de un nivel más bajo por lo que, en cuanto barrieron el suelo con sus súbditos y se giraron a verlo a él, tuvo que pedir clemencia.

¡Tregua! ¡Exijo una tregua! –exclamó la babosa temblorosa- las cosas no tienen por qué ser así ¿Cierto? –pero poco servían sus palabras para gruñones de malas intenciones como Sweety que ya caminaba en su dirección- ¡Tranquilos!

Para su suerte, Jasper se había movido delante del rigente y extendido los brazos a los lados, mirando con decisión a su propio digimon que ya había estirado una mano y que tuvo que detenerla al ver a la pelirrosa frente a él, exigiéndole de ese modo que se detuviera.

Intercambiaron miradas por un momento y el demonio se hizo hacia atrás de mala gana.

¡Muchas gracias! –agradeció a todos por haberse detenido y a Jasper por haberlo protegido de cierta forma- el problema es que...de verdad quería una reina para que me ayudara a poner el reino más bonito –se lamentaba el molusco bajando los ojos denotando su estado de ánimo.

Podemos ayudarle, no es necesario que alguna de nosotras se case con usted –habló Rosemary ahora más tranquila, llamando la atención del gobernante.

¡¿De veras?!

Siempre que nos de la digital keyle recordó Witchmon, sin intenciones de dar un brazo a torcer.

¡Después de semejante insulto ni espere que trabajemos gratis! –se sumó Annete, haciendo que todos concuerden con ella por una vez.

Está bien, les daré la Digital Key si me ayudan a decorar mi reino, de todas formas no es que me sirva de mucho –aceptó el rey haciendo que todas se sintieran aliviadas de que al fin pudiesen llegar a buen puerto.

Jasper luego de observar al rey mientras la charla se daba, se giró a encontrarse con sus digimon. Ogremon volvió a ser el mismo Goblimon de la primera vez y esto hizo que, ilusionada, ella subiera la mirada a ver a Devimon pero lo mismo no ocurrió con él, volviendo a sorprenderle.

Siempre eres demasiado amable con todos –soltó el digimon alado antes de extender las alas nuevamente y ponerse a volar, lejos de allí.

¡Sweety, espera! –intentó detenerlo corriendo detrás de él pero fue en vano.

Las demás no tenían idea de lo que estaba ocurriendo con esos tres pero era el momento perfecto para que alguna aprovechara a decir “¡Aquí podemos ver el momento exacto donde se rompe su corazón!” cuando Jasper mostró toda la desilusión del mundo de que su digimon se fuera. Apretó los labios y los puños, con la mirada baja a pesar de que Goblimon se acercara intentando animarla, al menos su presencia le hizo darse cuenta que no podía dejarse caer en ese momento.

Posó su mano sobre la cabeza de Goblimon para acariciarle y luego se agachó a abrazarlo.

Muchas gracias por haberme protegido, Beauty, de verdad.

¡De nada! Siempre podrás contar conmigo, Jasper –pero en cuanto ella volvió a tomar distancia pudo ver su sonrisa triste-...¿Jasper?

Todo está bien, solo necesito un momento –intentó tranquilizarlo aunque con la voz más baja de lo normal.

Cada una de ellas recibió una escoba y trapos para desempeñar su tarea de limpieza, una que Jasper prefirió hacer en soledad, alejándose del resto del grupo. Tenía mucho en que pensar.


[…]


Decidió ahogar sus penas en la limpieza, pasando con furia su escoba por el suelo y mandando basura a volar por todas partes como toda una diosa del orden. Varios de los digimon de los alrededores empezaron a huir de su mal humor y como la bruja gruñona solaba unos “¡Mueran! ¡Estúpidos pedazos de basura!” a diestra y siniestra mientras pateaba cosas y las metía en todas esas bolsas de residuo que les habían dado. Poco le importaba ya ensuciarse, estaba envalentonada por el enojo así que de alguna forma estaba desarrollando su labor más que bien, aunque de forma un poco intimidante ¿Quién no le teme a una mujer enojada?

Al menos así duró unos largos minutos hasta que finalmente, se cansó, dejándose caer sobre una yanta de auto vieja, allí sentada con los codos sobre las rodillas y el mentón reposando en las manos con la mirada baja.

Por unos instantes sonrió al recordar cuando ese digihuevo se había roto y una pequeña cosita violeta de carita oscura había salido y empezó a seguirla a todas partes con su cara de pocos amigos. Pronto esa cosita se transformaría en Impmon, su leal compañero que siempre estuvo con ella en las buenas y en las malas. Aunque nunca comprendió porque él se apegó tanto a ella siendo que no se veía nada especial, nunca pensó que se alejaría por elección propia.

Se pasó el revés de la mano para limpiarse las lágrimas que le empezaron a caer por las mejillas, aunque eso significó ensuciarse la cara con quien sabe que, en combinación de ver su propio reflejo en un charco de fluidos misteriosos, y todo lo demacrada que lucía por haber estado empeñada en limpiar sin control.

Odiaba eso, odiaba verse tan mal y estar sucia, odiaba haber sido abandonada por quien más quería en todo el digimundo. Todo eso solo hizo que llorara ya sin contenerse, apretando los puños sobre la falda que arrugaba con los dedos.

Su estado le impedía darse cuenta de que ya había estado siendo observada por un buen tiempo, más específicamente espiada por una masa amarilla que cuando vio que todo se calmó, decidió mostrarse a sí mismo. La chica no preguntó que hacían allí pues levantó la vista apenas cuando escuchó un chiflido, limpiándose un poco la cara y viendo a ese llamativo digimon que daba saltitos en su sitio.

No dijo absolutamente nada, solo se puso a hacer pantomima en su sitio, como si formara una pared invisible frente a él, todo en un show mudo donde simulaba que aquella pared se le caía encima y entonces, se desplomó en el suelo abriéndose de par en par, simulándose aplastado.

Jasper se preocupó en un momento pero pronto empezó a reír un poco por lo bajo y al ver que aquello funcionó, el digimon continuó con su acto, haciendo incluso percusión con unas latitas vacías y cantando mal a propósito, para que otros digimon que se ocultaban en la basura le lanzaran cosas y les gritaran un “¡Buu! ¡Lo hacen pésimo!” Haciendo nuevamente que la chica se riera hasta que finalmente su voz alcanzó un volumen más alto.

Una sonrisa ya estaba adornando sus facciones por la que el amarillo ser se aproximó.

¿Te sientes mejor? –preguntó.

Sí, estoy mucho mejor, muchas gracias. Eres realmente amable –ante el cumplido el digimon se puso a dar brinquitos en su lugar de nuevo- ¿Cómo te llamas?

Soy Sukamon ¿Y usted, señorita?

No tienes que llamarme de usted –negó ella con la mano- soy Jasper De Felice –se llevó una mano al pecho al presentarse- debes saber que soy humana y todo eso.

Sí, estuve observando todo el lío que sucedió con Black KingNumemon ¡Le ayudaré a limpiar! –se ofreció levantando los brazos, haciendo gala de músculos que no poseía.

Gracias por eso, pero dime, Sukamon ¿Te gusta cantar? –preguntó sonriente a lo que el digimon se llevó una mano a la retaguardia como si tuviese una nuca.

¡Nah! Yo sé que no sirvo para eso, jejeje...-pero la mirada insistente de ella pareció que le sacaba las verdades a la fuerza- en realidad sí, me gusta...pero no lo hago bien.

Todos empezamos así –le dijo ella simpática- yo al inicio era un asco, una vez un ave se estrelló contra la ventana mientras cantaba, seguramente quería sacarme los ojos para que me detuviera y dejara de torturarla a ella y a sus pichones que vivían cerca –ese era un recuerdo mi vago que obtuvo en algún momento de su viaje, pero fue tan breve que le restó importancia, solo como un pequeño flash pero fue suficiente para hacer reír a Sukamon- yo puedo enseñarte a cantar si gustas....así le enseñé a mi compañero, Sweety, aunque él nunca se ha animado a hacerlo en público.

¡¿De verdad?! Escuché de sus amigas que usted canta muy bonito –la palabra amigas hizo que Jasper dudara un poco de sí misma pero los ánimos del otro digimon le impidieron verse más afectada- ¿Podría escucharla?

Aunque estaba un poco mejor aún no se reponía lo suficiente para cantar, por un momento bajó la mirada e hizo arrepentir a Sukamon de lo que había pedido, sin embargo, se puso de pie e intentó abrir la boca para entonar algo pero se detuvo, volviendo a llevar sus manos al pecho queriendo desistir.

Antes de que pudiera escudarse, escuchó una voz a la lejanía.


~ Broken ~



I wanted you to know I love the way you laugh
I want to hold you high and steal your pain away
I keep your photograph, and I know it serves me well
I want to hold you high and steal your pain

Conocía esa canción más que bien, lo que le sorprendía es que a alguien más lo hiciera. Levantó una ceja al principio pero decidió dejarse llevar, cerró los ojos como intentando reconocer aquella voz a la que al poco tiempo estaba acompañando.


'Cause I'm broken when I'm lonesome
And I don't feel right when you've gone away

You've gone away
You don't feel me here anymore


Aquello le dio el valor para seguir cantando, aún a ojos cerrados. Una balada triste como aquella era justo lo que necesitaba para salir de su tristeza, después de todo no perdía nada intentando recomponerse.


The worst is over now and we can breathe again
I want to hold you high, and steal my pain away

There's so much left to learn, and no one left to fight
I want to hold you high and steal your pain


Lo hizo por poco tiempo sola para que luego esa voz masculina se le sumara nuevamente justo antes del coro que ambos entonarían.


'Cause I'm broken when I'm open
And I don't feel like I am strong enough
'Cause I'm broken when I'm lonesome
And I don't feel right when you're gone away


Aquello fue suficiente para terminar por subirle el humor. Sobre todo porque en lo que duraba la melodía sentía que algo se acercaba a sus espaldas, respiró hondo antes de darse la vuelta y encontrarse cara a cara con el alto Devimon, mirando hacia abajo donde ella se encontraba.

Sabía que eras tú –le dijo mientras poco a poco una sonrisa se le iba formando, aunque aún un poco temerosa.

Pasó a cerrar los ojos cuando vio que esa enorme mano se alargaba hasta ella, mentiría si dijera que no tenía miedo pero se antepuso a él, solo para sentir como le tocaban el cabello, se lo peinaban lentamente y terminaban por formarle un rodete. Por último, unos dedos le pasaron con cuidado por el rostro, haciendo a un lado la suciedad en este.

Estás hecha un desastre ¿Qué hacías? ¿Tenías encuentros románticos con la basura?

Abrió los ojos para verse nuevamente con Sweety y al corroborar que seguía siendo el mismo de siempre, se abrazó a él sin más, aferrada y feliz aunque soltando algunas lágrimas más, escondiendo su rostro sobre él, que tuvo que apoyar una rodilla en el suelo y rodearla con sus brazos anormalmente largos.

Las cosas cursis que me haces hacer –se quejó el ser alado para que la humana soltara una pequeña risita en respuesta.

No importa cuánto cambies, yo siempre te voy a querer –le declaró ahora más tranquila y profundamente aliviada- aunque seas un posesivo celoso...eso tenemos que hablarlo aún –ella no pudo ver como Devimon arrugaba la cara y la mecía a ambos lados como diciendo en mudo “bla, bla. Sí , claro” de manera sarcástica.

¿Y quién es él? –hablando de celos, no tardó en apuntar al otro digimon amarillo en cuanto Jasper se sintió mejor.

Sukamon estaba con los ojos brillantes y las manos juntas admirando al dúo, solo le faltaban los brillitos alrededor.

Es lo más hermoso que oído –admitió con emoción mientras se llevaba las manos a la boca- senpai ~ -soltó al ver a Devimon quien arrugó la cara nuevamente pero esta vez en una expresión de “Iugh, fuck it!” que hizo reír a Jasper más en alto.

Es Sukamon, nos hicimos amigos –le dijo ella mientras caminaba donde Sukamon y se lo presentaba- y al parecer, es tu kouhai –y se arrimó a poner las manos sobre lo que serían los hombros del pequeño- ¿Verdad que quieres aprender a cantar de nosotros, Sukamon?

¡Sí, sí! ¡Por favor! –insistió contento.

No vas a decirle que no a tu Kouhai ¿Cierto? –preguntó a Devimon entonces- Senpaaai ~ -dijo a corito con el digimon al que ya luego le preguntaría como conocía dichos términos.

El demonio, ya de pie, se tiró un poco hacia atrás como queriendo negarse pero simplemente no podía con Jasper, así que soltó un par de improperios por lo bajo y se tiró hacia adelante en postura cansada, con los brazos colgando.

Por estas cosas yo no canto –y tras un suspiro pesado y enojado agregó- está bien, que venga...un apestoso más no hace diferencia.

¡Oye! ¡Me incluiste en eso y lo sabes! –Beauty se mostró detrás de una pila de basura ¿Así que estuvo ahí todo ese tiempo? Jasper y Sukamon le dirigieron la mirada- Ejeje...es que no sabía cómo animarte, solo vigilaba que estuvieses bien pero ya me ganaron estos dos...¡La próxima no me quedaré atrás!

Jasper ya podía festejar la llegada de un nuevo integrante a su party, y además que tenía el sueño de cantar justo igual que ella. Ambos juntaron las manos entrelazando los dedos para festejar y dieron algunos saltitos.

Todos mis amigos poseen un nombre cariñoso dado por mí, así que tú serás...-se puso a pensar la fémina mientras se llevaba una mano a la nuca y veía a Sukamon- ¡Star! Porque serás la estrella más brillante en el escenario algún día –y eso conmovió al digimon.

¡Muchas gracias! Atesoraré mi nombre, sensei –aceptó de inmediato y dando un nuevo mote a Jasper.

Pero ahora que estaba más tranquila, se dio cuenta de que dejó a las demás, incluyendo a Witchmon y a su mejor amiga, Rosemary atrás. En su círculo depresivo le dio la espalda a quien quizá estaba peor que ella, no podía permitirse estar mal por mucho tiempo y lo sabía así que debía regresar inmediatamente con su amiga.

Volvamos con las demás, seguiremos limpiando con ellas...y seguro Witchmon podrá ayudarme a hacerlo mejor si es que tiene algo de agua –y recordó todo ese mal olor mientras se llevaba una mano al hocico para apasiguarlo- Star, te darás un baño en cuanto salgamos de aquí...igual que yo.

Si volamos iremos más rápido –opinó Sweety mientras se daba la vuelta- pueden aferrarse a mis piernas –aunque eso último lo dijo casi entre dientes.

Star no tardó en ir y aferrarse a una de las piernas de Devimon mientras que Beauty lo hizo solo para molestarlo, pero en cuanto Jasper se acercó para hacer lo mismo, su digimon la tomó por sorpresa entre sus brazos y solo entonces levantó vuelo. Ya en el aire, Goblimon se quejaba a viva voz de que Sweety estuviese tomando un papel de Superman que se llevaba a la chica como princesa mientras que Star gritaba con emoción.

Jasper observó un momento hacia abajo con miedo pero pronto se dio cuenta de que Sweety no la dejaría caer, la estaba sujetando bien y ella se prendió como pudo de él tan pronto despegaron. Sus ojos dejaron de fijarse abajo y se posaron sobre su compañero.

Así estamos bien –se dijo mientras sonreía a ojos cerrados y se recostaba sobre Devimon, dejándose llevar por una vez.




Flash! Aaaahh ~

Me emocioné y como también conozco mis tiempos, quise postear primero.

Para la parte del Vulcan Valley no puse mucho porque quiero dejar a mis compañeros hacer lo propio, es una pelea mucho más jodida así que no quise comerme todo lo que hay que hacer y saltarme partes...se me hizo como que no iba a saber como manejar eso sin tomar cosas que no me correspondían, así que le dejo al resto huecos para completar todo. Luego vuelvo a postear con social link.

Lo referente a Trash Kingdom está más completo -¡Más atención de mi para Jasper, por fin!- pero igual dejé como espacios o cosas en el aire para que todos puedan poner sus aportes sin importar lo que escribieran, intenté no hacer todo yo pero como la batalla es menos seria y somos menos, me tomé la libertad de escribir todo esto que ya lo tenía pensado, espero que no moleste mucho.


¡Siganle pue' /o/!
D Devian Lilith tenga ~ Sé que tuve dudas y preguntas en algunas partes del post pero como el internet se me cayó por razones técnicas, no las hice en su momento y para cuando regresó ya tenía casi todo escrito. Cualquier cosa me avisas y edito C':
Otros mencionados o que tienen sus persos donde toy yo -aunque básicamente todos estamos juntos en todos lados ñe-
ArisuDokuro ArisuDokuro Lars no está mencionado pero es para que no nos perdamos x.x
Digimaster Digimaster A Annete si la use, me avisas si algo huele mal.
X Xx_davex_xX Kaleb también anda por ahí, lee así no nos perdemos o3o

That's all! ~


 
Última edición:

Amor?? solo dame una maldita arma y ya.
Registrado
4 Feb 2009
Mensajes
746
Calificación de reacciones
112
Puntos
250
Edad
24
Lágrimas de Sangre.


El viaje hacia Ginger Town fue tranquilo pero aun así me sentía vacío y sin ganas de nada, el vagón que había escogido, donde tuve la suerte de estar solo, me sentía bastante observado, aunque creo que es normal por ver lo que soy y, de cierta forma, me alivia estar alejado de todos, solo soy una bomba de tiempo que estallará en cualquier momento, ¿acaso querré llamar la atención?, ¿será solo un berrinche?, ¿Por qué tan poco aprecio hacia mí mismo?

Llegaríamos en la mañana a Ginger Town, lugar donde nos dirán como llegar a nuestro siguiente destino. Cerré mis ojos dispuesto a dormir, hablaría en la mañana con Rose, algo me alerta de que nos separaremos y yo quiero viajar con ella, la necesito más que nunca.

Antes de cerrar mis ojos para dormir, en mi cabeza, se empezaron a arremolinar varios pensamientos inconexos, desde memorias del pasado cercano, hasta palabras irreconocibles, pero la única palabra que seguía latente en mi mente era la que nunca me había dejado desde que llegué al Digital World, aquella con la cual me sentía más identificado en estos momentos, solo podía escuchar una voz irreconocible llamándome como siempre: “Monstruo”.


Hace 5 años…


-mira Jinx- llamé a la chica a mi lado quien pulía un arma, según ella, de juguete mientras tarareaba -¡Jinx!- volví a llamarla, logrando captar su atención.

-¿Qué pasa Kal?- preguntó mientras dejaba su “inofensiva” arma encima de una mesa y se acercaba a una ventana donde yo me encontraba mirando.

-recuerdas… ¿lo que te dije ayer?- pregunté nervioso y muy sonrojado, de solo recordar que se lo dije a ella me llena de vergüenza.

-con que ese es el hijo de puta- soltó mientras negaba con la cabeza –no te conviene hermanito, solo sufrirás- me advirtió mientras me abrazaba por la espalda –sabes que […] es mejor opción- soltó de repente, no escuché el nombre pero de solo sentir a Jinx soltar aquello me llena de odio.

-el perdió su oportunidad hace años, lo odio- solté mientras sentía que mis ojos escocían.

-siempre me llamó la atención esa habilidad que tienes para cambiar tus ojos a rojo cuando estás enojado hermanito- dijo tras soltarme y se dirigía a donde estaba su “juguetito”.

-solo es… una maldición- comenté para volver a ver, por la ventana, a aquel chico que me hacía suspirar –la muestra de que… solo soy un monstruo- finalicé a la par que cerraba mis ojos.


Dias después…


-¡ME GUSTAS!, ¡POR FAVOR ACEPTA SALIR CONMIGO!- Estoy nervioso, no veo nada, solo escucho mi alrededor.

-¿salir? jajajajaja, no seas estúpido, jamás saldría con un maldito maricón y menos con el adefesio de la familia Habib- escuché de aquella persona, su voz había sido distorsionada, pero el dolor en mi pecho es real –no seas patético, jamás saldría con un monstruo como tú, desaparece- sentenció aquel sujeto antes de que me echara a correr, solo quería alejarme, no quería ver atrás, todos me tratan así, solo porque soy adoptado, solo porque mi cabello es blanco, todo… por ser yo… por ser un monstruo.


Actualidad…


-Kaleb… Kaleb…- escuché que me llamaban, ¿Quién es?

-déjamelo a mí- esa voz… se me hace familiar.


Desperté de pronto al sentir la lengua tibia de Anubis en mi cara, realmente se sentía raro, no me producía cosquilla pero si me daba cierto asco, le alejé rápidamente, tratando de ser amable, y miré la ventana, ya era de día, pero esa pesadilla que tuve… realmente me ayudo a entender por qué soy así, tal parece que fui rechazado y aquello me daño a nivel emocional, quizás por eso me siento tan vacío pero… ¿Qué querrá haber dicho con aquello de “el adefesio de los Habib”?, ¿Por qué odiaban tanto a mi familia?, ¿Quiénes éramos realmente?, ¿Por qué Jinx era tan amable conmigo?, ¿Qué está pasándome?


-“maldito maricón, Adefesio”- repetía por lo bajo, como si un mantra, dolía, realmente dolía.

-¿kaleb?- llamaron mis niños a la par que sentía que mis ojos escocían.

-…- solo me levanté y me fui a lavar al pequeño baño disponible en el vagón, mis lágrimas salían de a poco y traté de disimularlas con el agua, pero cuando me miré al espejo, solo vi un rostro triste, piel desgastada, ojeras marcadas y mis ojos de un color rojo sangre, ¿realmente… me veo tan mal?

-Llegaremos pronto a Ginger Town Kaleb, lamento haberte despertado así- habló Anubis a la par que me miraba la espalda en el baño con preocupación.

-está bien, gracias mis niños- solté a la par usaba papel para secar mi cara, debía tranquilizarme, si el enojo provocaba eso en mis ojos entonces debía calmarme.

-…-


En ese momento un pesado silencio se estableció en el lugar, simplemente se escuchaba el agua correr en el lavabo, no sé que estoy haciendo, simplemente dejo que mi cuerpo se mueva por costumbre. Fui al salón comedor a comer algo rápido, habían bastantes digimones presentes pero logré obtener una mesa para algo rápido, simplemente comí por costumbre junto a mis niños, mis oídos estaban tapados y mi vista nublada, podría haber estado comiendo tierra y ni cuenta me habría dado.

Seguí con la rutina hasta que nos reunimos con los demás, simplemente me mantuve en silencio mientras los demás estaban en lo suyo. ¿Por qué habré sido enviado?, ¿Quién nos envió?, ¿Por qué yo?, mi mente empezó a volar sobre estas preguntas, mientras más pensaba menos entendía, también estaba el hecho de recordar que solo soy adoptado, que siempre fui diferente en todo con respecto a mi familia, que por alguna razón todos la odiaban, incluso ver a Jinx tan tranquila y amable, en verdad me está superando.

Metido en toda mi cavilación, de milagro, alcancé a escuchar a Justismon decir que yo iría con él, no me molestaba en lo absoluto, quizás así pueda sacar mi potencial oculto, pero mi mala suerte es eterna y vinieron los idiotas de la película francesa mal pagada y el mono bastardo.

Por un segundo paré el tren de mis pensamientos, ¿idiotas de película?, ¿mono bastardo?, desde cuando soy tan despectivo, digo, si, realmente les deseé la muerte o que algo malo les pasara ayer pero solo fue por… miedo. Aquel sentimiento que albergo desde que llegué al digimundo, ahora que puedo atar cabos con relación a lo que siento, quizás ese odio a las parejas fue provocado por el incidente de mi pre adolescencia, eso explicaría el porqué de mis reacciones tan estúpidas y ahora que caigo en cuenta de esto, siempre terminaba saboteándome yo solo sin ganar nada al respecto, en verdad… soy un idiota.

Luego de aquello quise hablar con Anette para hacer cambio de equipo, realmente quería ir con Rose para poder charlar, pero como era de esperarse, esta se negó y se fue junto a su digimon quien me dio una disculpa por lo bajo, quise ir y hablar con Jasper pero ni hablar, ella esta tan unida a Rose que sería injusto separarlas, hablar con Sonya y Nathan… tampoco, de seguro Sonya se burlaría y Nathan soltaría toda una catedra para finalizar diciéndome que no, así que solo me quedaba una opción, rogarle a Rose que pidiera hacer cambio con los de mi grupo, pero nuevamente mi mala suerte atacó, Justimon me llama la atención junto a la bruja quien luego verme en menos se marchaba, dejándome junto a Rose.


-no me dejes Rose… eres mi única amiga, realmente te necesito conmigo- le rogué, le supliqué, incluso la abracé pidiendo que no me dejara solo –no me abandones- finalicé para empezar a soltar el agarre que tenía en mi abrazo.

-Kaleb, sé que estás pasando por un mal momento, pero te prometo que cuando volvamos a vernos hablaremos, ¿de acuerdo?- pidió mientras mis lágrimas salían de mis ojos.


Ella simplemente pidió disculpas antes de marcharse con Kudamon y los demás, simplemente vi cómo se marchaba sin mirar atrás, realmente… me abandonó.

Sentí que todo a mi alrededor perdió color, me sentí frio y sin energía, Anubis y Malak estaban con el grupo mientras yo seguía mirando hacia donde se fue la que creí era mi mejor amiga… solo habían sido unas semanas y lo que temía realmente se había hecho realidad, ella… me abandonó.

No sé en qué momento fue pero ya estaba en el nuevo tren con destino a Vulcan Valley, a mi lado estaba Justimon y a la otra punta estaba Valentine, mientras que al frente mío estaba Dakota y a su lado estaba Lars, simplemente me dediqué a ver por la ventana mientras cerraba mis ojos, dormir un poco me caería bien, con tantas pesadillas es difícil mantener las energías, pero nada más los cerré sentí como Anubis mordía disimuladamente mi mano, quizás no confiaba en los que estaban en el vagón, quise mandarle calma con mi mirada pero este solo se hizo el desentendido, ya no quedaba de otra, tendría que hacerle caso.

Pasaron unas horas antes de que tuviera que ir al baño, simplemente me levanté y caminé hasta los lavabos del vagón, Malak se había vuelto invisible en mi hombro caso cualquier cosa, realmente no entiendo tanto la sobreprotección de mis niños, quizás sepan algo que yo no, pero no importa, simplemente termine de orinar y fui a lavarme las manos, no me miré al espejo, no quería ver lo que realmente soy… o lo que me he estado convenciendo desde que llegué a este mundo.

Cuando volví a la recamara donde estábamos antes, según tenía entendido, este vagón era el de estancia, un vagón lleno de subdivisiones donde se podía charlar de manera privada mientras mirabas hacia afuera, algo estilo Harry Potter si me lo pongo a pensar. El punto fue que, una vez llegué a la cabina que me correspondía, noté como todos habían cambiado de lugar, Justimon ocupaba el lado donde yo estaba sentado y a su lado estaban Dakota y Valentine, dejado solo un asiento disponible. Con toda la lentitud del mundo me dispongo a sacar mi maleta y, con voz monótona, y sin mirar a nadie, le avisé a Justimon que iría a dormir, que me sentía muy cansado. Salí de la estancia y noto que Anubis se había retrasado, pero cuando intento ir a buscarlo, la voz del Kamen Raider me corta el paso.


-¿sabes que le pasa a Kaleb?, últimamente está más apagado que de costumbre- comentó Justismon con genuina preocupación.

-son sus pesadillas, desde que lo conozco sufre de terrores nocturnos, es algo normal en el… o eso nos dice - soltó mi amigo digital mientras salía de la estancia y me miraba parado frente a el -¿escuchaste?- preguntó mientras se colocaba en marcha.

-tuviste que haberlo dejado estar, a ellos no les importa- contesté mientras sentía el agarre de mi invisible niño.

-realmente no me agrada verte asi- bufó a la par que llegábamos a la habitación que nos habían facilitado y entrabamos.

-¿deseas que coloque una red eléctrica en la puerta?- preguntó el pequeño digimon tipo insecto a la par que se hacía visible, yo simplemente negué con la cabeza.

-no es necesario, gracias Malak- dije mientras colocaba la maleta a buen recaudo y me sentaba en la cama.


Muchas preguntas revolotean en mi mente en estos momentos y es agobiante, poco a poco mis ojos se fueron cerrando y casi caigo en un sueño profundo de no ser por mis niños, Malak veia preocupado, junto a Anubis, no sé lo que les pasa, realmente no sé nada.


-¿Qué pasa mis niños?- hablé con voz monótona, últimamente mi cuerpo ha estado en modo automático y no he podido expresar ninguna emoción actualmente, cosa que preocupó aún más a mis niños.

-Estando en Winter Cave estuvimos jugando por allí a las escondidas y…- Anubis estaba bastante nervioso, ¿abran cometido algún problema y deberé ir a pedir disculpas?

-Cuando jugamos uso mi habilidad para hacerme invisible y por eso… escuchamos algunas cosas- comentó Malak mientras saltaba a mis brazos, con mis frías manos le acaricie la cabeza para que pudiese tranquilizarse –dicen que es peligroso dejarte solo, que solo es cuestión de tiempo- soltó con lágrimas en los ojos.

-¿tiempo para qué?- pregunté sin inmutarme, tal parece que el Orcamon sí habló con Ranamon y los dueños de la hostal con los demás, por eso las miradas pesadas en el desayuno de algunos más que otros.

-Ya lo sabes, ¿acaso creíste que nadie se iba a enterar?- me increpó enojado mi niño mayor a la par que abrazaba a un Malak que lloraba a moco tendido.

-Así es, solo quiero desaparecer en silencio- respondí a la par que sentía un mordisco en mi pierna.

-¿y nosotros que?, que ese bastardo te rechazara no te da derecho a dejarnos- habló entre dientes mientras le miraba, mi sangre brotaba ligeramente de la herida pero ya no sentía nada, estaba bloqueado –si quiera… ¿nos quieres tanto como siempre dices?- preguntó luego de soltar su agarre mientras de sus ojos salían lágrimas de dolor.

-¿ustedes… me quieren?- pregunté mientras mis ojos empezaban a nublarse, por fin había pasado, al fin me rompía frente a mis niños desde que llegamos a Winter Cave.

-para mi eres un hermano- contestó Anubis firme pero con la voz temblorosa por el llanto.

-tu eres como una madre para mí- contestó avergonzado el pequeño Malak mientras se restregaba en mi vientre.

-yo siempre los amaré mis niños nunca lo duden, pero ya no puedo soportar esto, ya no puedo soportar el miedo, la ansiedad y… sobre todo, ya no puedo soportarme- solté a Malak mientras me paraba y miraba por el vidrio de la habitación –nadie me odia, pero yo si me aborrezco, no me tolero, estoy roto y solo quiero desaparecer, el amor que siento por ustedes mis niños es inmenso pero… ¿es justo que me tengan a mí, un ser defectuoso, junto a ustedes?, todos terminaran abandonándome tarde o temprano, solo es cuestión de tiempo- solté mientras pasaba mi mano por el cristal frio, mis lágrimas al fin lograban salir, mis ojos irritados me dolían pero no me importa, solo quiero dejar de sentirme tan vacío.

-jamás te cambiaría K- hablo mi pequeño cuadrúpedo mientras sanaba la pequeña herida de mi pierna.

-ni yo, el padre Devimon confía en ti, me protegiste cuando nadie más lo hizo- continuó el pequeño digimon tipo bicho a la par que suspiraba -¿Qué pasó contigo K?, ¿Dónde quedó aquel chico que siempre velaba por los otros?- preguntó, ahora los tres estábamos llorando, nunca creí que les preocupara tanto, en serio son los mejores.

-muerto, desde que empezamos el viaje hacia Winter Cave esa parte de mi murió, quizás mi cuerpo haya sido salvado pero ya no soy lo que fui- revelé tras unos segundos de silencio –solo soy un monstruo- finalicé a la par que volvía a la cama, era más de las nueve de la noche, he estado tanto encerrado sin comer ni ver nada, pero poco importa, no tengo hambre –será mejor dormir, que descansen- dije mientras me acostaba en la cama, solo me quité los zapatos, realmente quería dormir y, quizás, poder soñar y no tener pesadillas.


Hace 5 Años...


-¡DEJENME!- Gritaba mientras sentía que era arrastrado, no veía nada pero el forcejeo y la fuerza que empleaba para quitarme de encima a quienes me tenían aprisionado era muy superior a las mías.

-¡quédate quieto maldito maricón!- escuché a la par que sentía un fuerte golpe en el vientre que me dejó sin aire, poco después sentí como mis brazos eran atados con grilletes y cadenas, por la posición he de estar sentado en el suelo con mis extremidades superiores apuntando hacia arriba.

-suel…ten…me- pedía tratando de recobrar la respiración, pero lo único que escuché fueron risas a la par del sonido de mi camisa siendo rota por esos bastardos.

-que comience la diversión- escuché a la par que el sonido de un latigazo rompía el aire.


Sentía como mi carne se abría a cada latigazo, la sangre que bañaba mi espalda se enfriaba rápidamente, el dolor era indescriptible, ni si quiera un grito logró salir de mis labios, realmente dolía como un infierno. Luego sentí como rociaban un líquido en mis heridas y esta empezaban a escocer, realmente quise gritar pero mi voz no reaccionaba, estaba enmudecido del dolor. Pasaron unas horas así hasta que escuché una puerta cerrarse, momento en el cual volvía a llorar, realmente dolía, solo por ser yo mismo me hacían esto, solo por pertenecer a mi familia me daban este trato… ¿Por qué?

La puerta volvió a sonar y unos pasos, con los pies descalzos, se acercaron, yo temblé ante el miedo, no quería imaginar lo que esos enfermos me intentarían hacer, pero solo sentí un gentil toque en mi mejilla a la par que sentía un trapo húmedo limpiarme, el agua tibia me calmó un poco y luego escuché una inhalación de asombro, tal parece que mi espalda estaba hecha un asco. Sentí el agua tibia junto al suave toque de la tela en mi irritada piel, realmente dolía pero la persona quien hacía el tratamiento era sumamente gentil, intenté pedirle que me dijera quien era, pero este misterioso ser no habló, simplemente se dedicó a curarme y luego me alimentó con algo parecido a sopa, no sabía exactamente bien pero al menos era comestible… más o menos.

Pasaron varios días de esa forma, poco a poco empezaba a acostumbrarme al dolor, aquella incomodidad del principio ya no era tanta, quizás conté unos 10 días antes de que escuchara un gran alboroto, escuchaba una metralleta seguida de una risa maniaca, también los gritos de varios y la risa de un niño, ¿Quiénes eran?

Luego sentí como la puerta había sido rota y la voz de mi hermana me llama, yo simplemente levanté mi rostro hacia donde creía que estaba ella, poco después escuché unos balazos muy cerca de mi posición y caigo como peso muerto al piso, mis extremidades estaban aturdidas y muy frías, de repente sentí que me decían algo pero no entendía nada, me quitaron la venda de mis ojos y pude reconocer la silueta de Jinx junto a varias otras siluetas, todas de negro, mi hermana me ayudaba a caminar y salimos de aquella extraña habitación con lentitud, en eso veo como mi hermana apunta a una chica, solo veo su cabello suelto de color celeste y ojos del mismo color, por algún motivo la reconocí y le pedí a Jinx que se la llevara también, ella también era prisionera como yo.

Corrimos un largo trecho mientras mi hermana y los demás disparaban a lo que aparecía pero, de pronto, escucho como un niño cae y al girarme, veo una silueta pequeña y otra más grande con una cimitarra en mano, con todas mis fuerzas me aviento sobre el niño gritando algo, no entendí que grité pero luego sentí como aquella arma me llegaba a mí.


Actualidad…


-¡GYAAHHHH!- exclamé junto al pitido del Trailmon mientras despertaba y las lágrimas salían de mis ojos a la par que mis niños se asustaban, estaba sudando frio y mi corazón palpitaba como nunca, aquello fue demasiado real.

-¿Qué ocurre Kaleb?- preguntó Anubis bastante preocupado, se le veía muy alerta y miraba a todas partes.

-¿Qué pasa mamá?- le siguió el pequeño Malak mientras regulaba mi respiración, realmente me sentía fatal.

-ellos…- intenté hablar pero solo salían murmullos inconexos, tenía miedo, estaba aterrado, incluso cuando mis niños intentaron tocarme sentí pánico y les rehuía el contacto, me sentía pésimo.


Intenté calmarme un poco y, de la nada, la puerta se abre de sorpresa y veo la silueta de un hombre dragón entrar y cerrar de golpe, se veía nervioso y muy asustado, simplemente le quede mirando casi paralizado al igual que mis niños, no fue hasta que escuchamos las voces de otros seres acercarse que me percaté de la situación, por unos segundo aquella cosa me quedo mirando, yo temblaba pero no por él, sino por la pesadilla, el simplemente hizo un gesto con sus manos a modo de plegaria y, de pronto, la puerta sonó, alguien estaba llamando, aquel ser estaba escondido en la oscuridad, aún era de noche y yo estaba con el pulso a mil por hora, menuda noche.

Me levanté temblando y atendí a la puerta, donde se escuchaba la insistencia en los golpeteos, yo me acerqué y abrí, frente a mi habían algunos digimon en forma de gárgolas junto a otro que parecía un ogro.


-lamentamos molestarle en medio de la noche, estamos buscando a este tipo- habló sacando un papel donde estaba el dibujo, bastante mal hecho, de una criatura con cuerpo de humano pero alas, cola y cabeza de dragón, yo quise mirar hacia donde estaba aquel ser que se había metido pero aquellas cosas como gárgolas miraban a todas partes, una parte de mi quiso entregarlo pero mi cuerpo volvió a moverse por sí solo.

-no, no lo he visto- mentí como si nada, mi voz sonaba monótona, sin brillo, como si recién me hubiese levantado.

-ya veo, lamentamos las molestias- habló el ogro a la par que se marchaba junto a esas extrañas gárgolas.

-…- simplemente cerré la puerta y esperé unos momentos, poco después de unos minutos decido prender la luz y vi como aquel ser que ellos estaban buscando estaba hecho un ovillo en la esquina, aquello se me hizo curioso y, de cierta manera, gracioso, con un cuerpo tan grande y tratando de ocultarse de esa forma tan infantil, solo salió una sonrisa de mis labios, cosa que me impresionó a mí y a mis niños –ya se fueron- le comenté mientras aquel dragón reaccionaba.

-¿enserio?- preguntó mientras yo se lo confirmaba –Tío, gracias, realmente me salvaste las alas- habló ya relajándose.

-¿Quién diablos eres?- preguntó Anubis colocándose en posición de ataque.

-cálmate chucho, simplemente estaba escapando de esos idiotas- contestó ya sentado en posición india en el suelo –mucho gusto, me llamo Xv-mon, pero me dicen Ex para abreviar- se presentó mientras yo me sentaba en la cama –¿Y a quienes les debo el haberme salvado?- preguntó mientras me miraba de arriba hacia abajo -¿Qué cosa eres?- preguntó mientras se paraba y empezaba a escanearme desde varios ángulos.

-un humano, me llamo Kaleb, ellos son Anubis y Malak- contesté mientras sentía que mi metro cuadrado estaba siendo violado.

-qué cosa tan curiosa eres- soltó a la par que lo daba un pequeño golpe en el pecho para alejarlo –y pegas duro- soltó luego de sobarse el área dañada.

-esas cosas ya se fueron, ¿Por qué no te largas?- preguntó mi niño a la par que Malak le miraba de cerca, de forma muy curiosa.

-vamos, no seas tan estirado, además, estoy en deuda con ustedes- soltó con simpleza sentándose en el suelo nuevamente –haré lo que me digan, es lo mínimo que puedo hacer- sonrió mientras Malak bajaba de la cama y se encaramaba en Ex.

-wow, realmente son geniales- soltó el pequeño muy maravillado por las alas del dragón.

-¿te gustan pequeñín?, estas cosas realmente son fantásticas, desde chiquito siempre quise volar y ahora, con estas bellezas, puedo surcar los cielos como una flecha- comentó mientras hacía ademanes con las manos, como si recreara lo que estaba diciendo.

-creído- soltó Anubis a la par que el dragón le miraba con una sonrisa de soberbia.

-anda no seas gruñón, también puedes tocarlas si quieres- le ofreció a la par que estiraba una, Anubis aguantó la tentación de acercarse pero la curiosidad le ganó la partida y se encaramó a olerlas y tocarlas –¿tú no quieres?- me preguntó mientras negaba con la cabeza.

-acepto tu agradecimiento pero será mejor que te marches, no es el mejor momento- comenté mientras me acostaba en la cama –apaga la luz antes de irte por favor, niños es hora de dormir- llamé antes de acostarme, sentí como mis niños se despedían y se acercaban a mí, se acurrucaron a mi lado y rápidamente caímos dormidos.


La noche pasó entre pesadillas y malos ratos, pero de un momento a otro sentí que todo eso desaparecía y logré soñar con mamá, sentía que ella me estaba abrazando mientras me cantaba una nana, me sentía protegido y querido, como pocas veces me había sentido, a pesar de que la mujer que me abrazaba no era mi verdadera madre, a pesar de saber que soy diferente, a pesar de todas las cosas que he pasado, me sentía realmente bien y deseo jamás volver a despertar, soñar con mamá es lo mejor que me puede pasar, incluso veía a Malak y Anubis en mis brazos, realmente me gustaría que ellos la conocieran, o al menos la vieran como yo la veo, un ser lleno de luz y amor.

La mañana llegó rápidamente, eran cerca de las diez de la mañana y yo empezaba a despertarme, pero algo no me cuadraba, sentía que estaba muy apretado, demasiado. En cuanto giré mi cuello me di cuenta de que estaba siendo abrazado por aquel dragón que había estado la noche anterior aquí, eso realmente me descolocó y, de un rápido movimiento lo tiro de la cama y le aplico una llave.


-¿Quién diablos te crees que eres?- exclamé enojado aplicando más presión en la llave, cabe mencionar que es una de las tantas que Valentine me enseño.

-¡me rindo, me rindo, me rindo!- vociferaba Ex a la par que golpeaba el suelo con su mano libre.

-habla de una vez o te rompo el brazo- comenté con una vena en mi sien, realmente estaba alterado.

-vale, vale, pero por favor suéltame- pidió mientras me lo pensaba -¿porfis?- volvió a pedir mientras yo me relajaba un poco, ¿Por qué me tocan estos líos a mí? –gracias, en primer lugar te debo una disculpa, anoche allané tu habitación y ahora me colé a dormir con ustedes, sucede que esos tipejos no dejaban de buscarme y decidí pasar más tiempo aquí y como se veían tan tranquilos durmiendo… digamos que la tentación me ganó y me acurruqué con ustedes– contaba mientras sonreía de forma boba.

-Anubis, alcánzame la almohada, habrá carne de reptil para desayunar- hablé de forma amenazante, realmente estaba enojado, el escozor en mis ojos lo delataba.

-Perdóname la vida- imploró de forma rápida mientras hacía una reverencia en el suelo –juro que me portaré bien- pedía mientras volvía a mi mente la forma en la cual Rose se alejó de mí, aquello realmente me entristeció –a todo esto, ¿hacia dónde van?- soltó luego de ver que no recibió respuesta alguna.

-no te importa- contestó seriamente Anubis mientras Malak saltaba hacia las alas del dragón.

-vamos a Vulcan Valley- soltó mientras mi cuadrúpedo amigo se golpeaba la frente con una pata.

-tan chiquito y tan inocente, pero mete la pata de una forma- soltó mi amigo a la par que suspiraba.

-¿para allá?, no se los recomiendo- soltó mientras tomaba a Malak y le hacía cosquillas en el vientre.

-eso no importa, debemos ir- finalicé a la par que me levantaba, me colocaba mis zapatos y me disponía a ir al baño –será mejor que te vayas, no soy la mejor compañía que podrías desear- solté antes de abrir la puerta.

-mmm… ¡ya se!- exclamó a la par que se levantaba con mis niños en brazos, Anubis no resistió las ganas de tocar las alas del dragón de nuevo –Como forma de compensación iré contigo, seré tu compañero, tu brother, tu camarada, ¿Qué opinas?- preguntó mientras Anubis reaccionaba.

-ah no, eso sí que no, el puesto de mascota tierna, bocona y chismosa ya está ocupada- soltó refiriéndose a Malak quien le miró extraño.

-¿Qué yo que?- preguntó con varios signos de interrogación en su cabeza.

-aw, realmente eres la ternurita más mona que he visto en mi vida- soltó Ex mientras apachurraba al pobre digimon.

-tsk, ¿Qué eres sordo?, no soy la mejor compañía, pregúntale a Valentine, Dakota o… a 31, a mi déjame solo- respondí con enojo y pesar, realmente estoy cansándome.

-no seas malo, no ocupo mucho espacio y veras como nos llevaremos todos bien- soltó mientras yo palmeaba mi frente por la frustración, en serio esto es castrante.

-haz lo que quieras, ya déjame en paz- dije con frustración a la par que iba a lavarme.


Lavé mis dientes y mojé mi cara, mis ojeras seguían allí pero ya estaban un poco menos marcadas, tal parece que soñar con mamá me hizo bien. Cuando salí del baño me encontré a los tres jugando como si nada, aquella imagen me pareció tierna, debo admitirlo, no había visto a mis niños reír de esa forma desde hace mucho, quizás… si pueda dejar que nos acompañe.

Fuimos hacia el vagón comedor donde nos encontramos con los demás, me senté al lado de Valentine junto a mis niños y, de pronto, vi como Ex buscaba una silla y la acercaba a la mesa, todos estaban con una interrogación sobre sus cabezas, yo simplemente comía de forma normal mientras sorbía un poco de café, necesitaba energía si quería seguir al día con esta misión.


-em…- intentó decir algo Justismon pero simplemente le miré a los ojos/cascos y solté.

-no pregunten- contesté luego de haberme bebido el café y un par de panes –iré a arreglar mis cosas- me despedí luego de haberme parado, mis niños aun no terminaba, simplemente los dejé allí y me dirigí a la habitación para buscar mi maleta, justo cuando estaba abriendo el pomo siento que alguien toca mi brazo, los recuerdos/pesadillas que me atormentaron anoche volvieron y en un rápido movimiento me muevo para intentar asestar un golpe pero logro detenerme a mitad de camino, se trata de Valentine.

-¿Qué mierda pasa contigo?- vociferó enojado, soltándose de mi agarre, mi cuerpo reacciono por cuenta propia y casi lastimo a mi compañero.

-lo-lo siento…- pedí mientras empezaba a temblar y me recargaba en la puerta, el aire me faltaba.

-oye, ¿estás bien?, estas pálido- se preocupó para luego acercarse.

-¡NO ME LASTIMES!- grité cerrando mis ojos a la par que me protegía.

-¿Qué carajos?- preguntó asustado, en verdad mi cuerpo está temblando.

-va…Valentine… necesito hablar con alguien, por favor ayúdame- pedí con celeridad ante lo cual el otro solo asintió atontado y asustado.

-e-espera, iré por Justismon, quizás el…- pero antes de que el pudiera seguir con la oración abró la puerta tras de mí y le pido pasar, mi voz sonaba rota y bastante errática, Valentine lo dudó unos momentos pero al final accedió, entró en la habitación con suma precaución antes de que yo cerrara la puerta –ahora dime, ¿Qué pasa contigo?- me interrogó mientras y recargaba mi frente en la puerta –anoche escuché a alguien gritar durante el pitido del Locomon… ¿eras tú?- volvió a preguntar, su voz sonaba algo más preocupada, yo simplemente me separé de la puerta y asentí aun de espaldas.

-anoche… tuve una pesadilla- le conté mientras me abrazaba.

-algo así nos dijo ayer Anubis, ¿pero que fue tan terrible como para dejarte así?- preguntó de nueva cuenta mientras intentaba relajarme.

-no… no creo que haya sido una simple pesadilla- solté a la par que me quitaba mi camisa, mostrando mi espalda llena de cicatrices de latigazos y la larga cicatriz de espada que cruzaba mi espalda –anoche… creo que recordé como me hicieron esto- dije a la par que unas lágrimas salían de mis ojos –fui torturado… fueron diez días de horrible tortura, podía sentir como el látigo rompía mi carne, escuchaba las risas e insultos de aquellos quienes me hicieron esto- contaba mientras pasaba mi mano por mi hombro, la voz se me cortaba a ratos y el aire me faltaba –fue horrible…- sentencié a la par que las lágrimas salían de mis ojos –pero… gracias a eso puedo explicar varias cosas sobre mi comportamiento, el por qué me aislaba, el porqué de mi carácter tan volátil y errático, el por qué la necesidad de hacerme cada vez día más fuerte, el por qué odio a las parejas y, por sobre todo, el por qué me odio a mí mismo- contaba mientras hacía un puño con mi mano –necesito decírselo a alguien y de aquí eres tú en quien más confío, por favor, te pido me escuches, ¿lo harás… valentine?- pedí a la par que me giraba a verle con lágrimas en mis ojos, me sentía débil, roto y muy vulnerable, la única quien me había visto así había sido Rose y ahora Valentine, sé que él será menos suave que ella pero realmente necesito hablar con alguien antes de que esto me mate por completo.

-yo… lo haré- confirmó luego de un pequeño silencio, yo se lo agradecí en silencio y procedí a contarle lo que había soñado esta y la noche pasada.


Luego de ese rato en donde logré hablar del porqué de mi volatilidad, el chico simplemente asintió no dijo nada pero se veía que trataba de apoyarme aunque sea en silencio, yo se lo agradecí y pedí que no le dijera a nadie, en verdad no quiero causar más problemas de los que ya doy, también le comenté acerca de mis intentos de suicidios, ante lo cual recibí un fuerte regaño, aquello me hizo sonreír, me sentía más tranquilo pero aun así me seguía sintiendo vació, tal parece que ahora necesitaré aprender a vivir con este miedo al tacto, debo lograr superar esto.

Luego de aquella intervención todo siguió normalmente, llegamos a Volcan Valley y nos dispusimos a dejar nuestras maletas en una cabaña, Justismon me repetía que me necesitaba, menuda mentira, el hará todo el trabajo, en estas situaciones me sentía un estorbo, solo contesté por costumbre para poder seguir adelante. Recolectamos información y un dinosaurio negro con rojo nos lleva ante su monarca y, una vez allí, nos explican el problema, todos estábamos de acuerdo en una cosa, desobedecer las órdenes de Justismon y ayudar. Muchos fueron con nosotros y cuando la pelea contra el Dinorexmon comenzó, pude apreciar algo que hizo mella en mi mente, el ver como varios Digimon desaparecían en datos, aquello se me hizo muy familiar, como si ya lo hubiese vivido antes. Durante la pelea logré notar algunos puntos flojos de aquella cosa, quizás pueda ayudar después de todo. Tras la intervención de Valentine en la pelea decidí que era hora de ayudar y, creando un plan arriesgado pero rápido con mis niños y el recién llegado, decidimos ponernos en marcha.

Lo primero que hicimos fue distraerlo, yo lancé una roca ante la cosa escamosa y eché a correr, tal como esperaba se me lanzó en picada, mientras esa cosa se acercaba a mí, Anubis se acercó a Justismon y compañía, tras unos segundo, empezó a curarles de manera rápida, mientras que yo corría lo más rápido que podía, en cuanto aquella cosa quiso achicharrarme con su Ogre Flame yo salté y Ex me ayudó a escapar elevándome, luego me acomoda en su espalda y lanza un ataque de luz, cosa que el digimon dragón logra esquivar pero, de un rápido movimiento lanzo a Malak, quien estaba invisible en mi hombro y amarrado con seda a mi brazo, hacia aquella cosa, quien le vio en seguida pero Malak logró asestarle con su seda eléctrica y de paso enceguecerlo con su veneno, luego tiro rápidamente de la seda para que vuelva pero aquella cosa era demasiado rápida y, dando un salto, corta la seda de Malak, el cual cae a suelo, yo simplemente salté de Ex y me lancé en picada, no dejaré que dañen a mis niños. En cuanto caí a tierra me acerco rápidamente a Malak y lo abrazo, justo cuando sentía que esa cosa se alejaba y preparaba nuevamente su Ogre Flame noté como Anubis y Malak empezaron a brillar y, de forma rápida, unas especies de hoces de oscuridad impactaron contra el digimon Dragon, deshaciendo su ataque y, de la nada, una nube de humo lo rodeó, el digimon intentó escapar pero la nube lo envuelve, de pronto, le cayó un rayo que lo movió un par de centímetros. En cuanto miré a mis niños pude notar grandes cambios, Anubis, quien ahora se veía negro, parecía un Doberman de la tierra y realmente se veía imponente, pero el cambio que sufrio Malak fue mucho más impactante pues se veía como un dragón hecho de fuego negro, estaba a su lado pero ese fuego no me quemaba, se sentía calido y realmente se veía atemorizante.


-Nadie te lastimará mamá- escuché decir de mi niño a la par que lanzaba un rugido y, de las extremidades de todos los digimon presentes, aparecían hálitos oscuros y, luego, una nube de humo rodeaba al digimon reptil para, posteriormente, recibir un rayo.

- Grau Lärm- Aulló Anubis a la par que lanzaba unas ráfagas de medias lunas hacía su oponente, dañándolo levemente -¡ATAQUEN AHORA!, ¡SUS HABILIDADES ESTAN SELLADAS PERO NO DURARÁ MUCHO!- exclamó a la par que Justismon, Dracvolcamon y MasterTyranomon se lanzaban al ataque.

-Tú te vienes conmigo- soltó el digimon azul a la par que me alejaba de mis niños –esto será peligroso pero deja que ellos ayuden- finalizó para dejarme alejado del peligro.

-¡MALAK, ANUBIS!, ¡SIGAN EL PLAN INICIAL!- grité a la par que me levantaba, pero mi pierna derecha, con la cual aterricé en el suelo, estaba muy resentida, pero no me importaba, debía apoyar a mis niños.


La pelea siguió su curso, a pesar de la ayuda extra de sellar las habilidades de aquella cosa y el aumento de habilidad que les dio Malak, todo estaba muy peliagudo, desde el cielo Exvmon lanzaba sus ataques cada vez que el digimon saltaba y Malak se encargaba de desintegrar las bolas de magma que les lanzaba con su fuego negro mientras Anubis lanzaba algunos rayos negros que paralizaban ligeramente al oponente y, cuando tenía oportunidad, volvía a sellar las habilidades del enemigo, Hero también ayudaba con su parte mientras la pelea se volvía cada vez más intensa, solo ruego que esto termine pronto, no quiero perder a mis niños, no quiero… que sufran.


_______________________________________________________________________________________________________________________________________

En fin, ese es todo mi aporte por hoy, más tarde le hago la ficha al Xvmon, lo de Ex es solo por este y otra contí mas, luego le cambio el nombre, como sea, nos vimos, xau
 
  • Me gusta
Reacciones: Devian Lilith

Candy Candy~
Moderador
Registrado
3 Jul 2013
Mensajes
5,485
Calificación de reacciones
2,280
Puntos
1,850
Edad
24


11 de la noche, actualmente en su casa se encontraba a punto de salir pero fue acorralado por su madre la cual bloqueaba su paso, chasqueando la lengua.




- ¿A dónde crees que vas? Es muy tarde para que salgas jovencito.




- No te metas en mis asuntos vieja. – Con toda la mala intención la apartó a un lado, le fastidiaba que su familia se metiera en sus asuntos, que dejara de frecuentar a sus amistades porque le llevan al mal camino, que no se meta en problemas. Todo aquello se le hacía de lo más simple y aburrido, por esa misma razón se hizo a un lado en asuntos familiares y no les obedecía para nada, incluso mostrando un comportamiento agresivo si intentaban detenerlo. Ya estaba por irse cuando lo sujetaron del brazo, su misma madre le impedía irse.




- ¿Qué sucedió para que te volvieras de esa forma? Llevo años queriendo saber la razón del por qué cambiaste tanto cuando antes no eras así, responde, si hicimos algo, dínoslo, queremos conocer.




A pesar de todo el griterío y lamento, no obedeció y simplemente salió por la puerta, escuchando el llanto de su madre, solo pudo soltar un suspiro.




- ¿Algún problema en tu cueva? – Un par de chicos con pinta de matones se acercaron a él, pasando un cigarrillo el cual encendió para fumar.




- Solo está jodiendo y haciendo berrinche, como siempre… no puedo seguir aguantándola.




- ¿Por qué no te largas de ahí y vives solo? Siempre y podremos ayudarte en algo como nuestro líder.




- … me lo pensaré. – Acompañó a ambos a perderse en la noche, en una de esas habituales en las que se reunía con su gente para beber, fumar y jugar.



Terminó por abrir los ojos, Benjamín apenas pudo moverse al tener a Ace recostado sobre su pecho, al lado estaba Witchmon durmiendo con una mascarilla sobre el rostro y Justimon el cual se encontraba en el suelo, producto de la digimon bruja al patearle fuera de la cama, a pesar de todo se quedó quieto mirando al techo, un nuevo recuerdo había regresado a él y nada agradable, como el anterior.


- (Mientras más recuerdo más me doy cuenta del asco de persona que era… entonces hice llorar a mi madre…) – En el fondo agradecía no seguir siendo de esa forma luego de haber olvidado todo y poder reformarse en una mejor persona, pero aún así sentía culpa dentro de sí por haberle hecho daño a una persona importante en su vida, aún así apenas la esté recordando.


Era hora de de partir, Ranamon se quedaría más tiempo, quedó completamente descubierta la relación de Dakota y Valentine, de la cual Benjamín se mostró sorprendido pero luego mostró alegría por su amigo, y abordando el tren.


Annette fue un caso contrario, no mostró más que desagrado, a sus ojos reales, no era una escena que tuviera que presenciar, algo de la más baja plebe que pudo haber visto desde el inicio de sus recuerdos en el mundo digital, ahora ya estaba a bordo junto a Kate y el Penmon, el cual amablemente aceptó la petición de la castaña de volverse su compañero, otorgándole el nombre de Harris, uno adecuado a su actitud.


- Nunca antes había salido de la región, admito que es un viaje interesante. – Ya el pingüino mostraba algo de emoción, mientras la castaña miraba a través de la ventana totalmente aburrida.


- Me hace falta algún bufón para entretenerme o algo…


- ¿Por qué no sales a los otros vagones con los demás? Puedes hablar con ellos. – Sugirió Hawkmon, la castaña quedó completamente asqueada.


- Para eso mejor duermo un rato, despiértenme cuando lleguemos. – Cerró los ojos y en poco tiempo acabó totalmente dormida, momento en el que un recuerdo regresaba a su mente.



Se encontraba en la escuela, frente a un grupo de niños que la escuchaba hablar de toda maravilla que soltaba.




- Y es en serio, tengo todo un reino, mi mamá me ha dicho que soy una reina después de todo, y si ella lo dice, es que es verdad.




- Estás mintiendo, no eres ninguna clase de reina. – Uno de los chicos, aquellos que se dedican a molestar a los demás, intervino para contradecir a la pequeña castaña de 8 años.




- Eso no es verdad, yo creo en mi mamá. – le sacó la lengua para luego irse. Unas vez terminadas las clases, se regresó a su casa, al abrir la puerta, vio enfrente a su madre, una mujer en silla de ruedas con manos flacas, piel pálida pero que aún mantenía una sonrisa en su rostro para su hija. - ¡Mamá!




- Bienvenida de vuelta Annette. – Se lanzó para abrazar a su madre. - ¿Sucede algo?




- … En la escuela dicen que miento…




- ¿Podrías explicarte mejor? – Mantuvo una mirada baja, no quería contarlo realmente.




- Cuando les he dicho que soy una reina, los chicos no me creen y me dicen mentirosa, pero yo les decía que es verdad, porque nunca me mientes ¿cierto? – Mantenía una mirada triste, su madre empezó a acariciarle la cabeza.




- Nunca te diría mentiras, tú eres y siempre serás una reina… mi reina…




- mamá… - La puerta se abrió, por ella se vio pasar a un hombre, llevaba puesto un uniforme de cuerpo completo, casco y botas, tenía un rostro cansado y ojeras pero aún así hacía lo posible por verse feliz. - ¡Papá!




- Annette. – Abrazó a su hija la cual recibió, intentando no irse de espaldas por el cansancio. – ¿Regresando de la escuela?




- Si.




- Querido. – La mujer llamó la atención de su esposo, por el rostro que llevaba, parecía contar algo serio.




- ¿Papá? – Miró a ver a su hija la cual tenía una mirada dubitativa, este volvió a sonreír.




- Porque no mientras sales a jugar, mamá y yo tenemos que hablar a solas.




- Está bien. – La castaña abrió la puerta para salir y saludar a sus padres mientras estos la veían irse con una sonrisa.



Abrió los ojos, no supo cuantas horas pasaron desde que se durmió, recuperando poco a poco la vista, observó que el penmon no estaba ahí, quizás se fue a los otros vagones para hablar con el resto, la única que seguía ahí era Kate la cual mantenía el rostro mirando por la ventana cuando se dio cuenta de que su humana despertó.


- ¿Dormiste bien?


- Ah… si… - Hawkmon no necesitaba preguntar para saber que algo sucedía con la 138, no tuvo un despertar como siempre de alabándose de un sueño real y todas esas tontería que suelta a menudo, sino que se le veía un poco más melancólica, como aquella vez tuvieron una Digital Key enfrente y recordaron sus nombres.


- Estás recuperando tus recuerdos ¿cierto? – La humana reaccionó, con ese gesto supo que dio en el clavo. - ¿Todo es como lo decías? Eso de castillos, sirvientes, un reino para ti donde eres la mandataria ¿es verdad o no?


Annette se quedó callada, a pesar de que en su mente no lo era, todos aquellos recuerdos que regresaron no trataban sobre nada de ello, aún quería seguir creyendo que era una realidad, creer que es una reina aunque se demostrara lo contrario… que sus ilusiones, no terminen destruidas.


- … Si… he recordado… ¡Y es justo como yo pensaba! – Se levantó, llevándose la mano a la boca en gesto altanero. - ¿Cómo puedes dudar de mi? Ya lo había dicho, soy toda una reina así que no puedo equivocarme y mis recuerdos han podido comprobar eso, en realidad es mucho mejor de lo que imaginaba; soy como toda una celebridad, mis súbditos me adoran, tengo cientos de sirvientes que cumplen todos mis caprichos, soy la mejor gobernante que jamás han tenido y lo recuerdo bien jajajaja. – Empezó a reír, Kate solo podía suspirar, sabía que estaba mintiendo pero no dijo nada, Annette debía tener alguna razón para no contarle la verdad ni siquiera a ella que han estado juntas desde el inicio, esperaría al momento en que por fin la castaña pudiera abrir su corazón.


Llegaron a la estación y ahora tenían que separarse para buscar las keys restantes, en tres grupos, cada quien fue por su lado, para poder conseguirlo en poco tiempo. Por el momento se separarían pero luego volverían a estar juntos.


(…)


Benjamín iba en grupo con Claire, Nathan, Lucemon y Ranamon hacia su destino que correspondía una montaña lo cual no podía resultar más que desventajoso para ellos, más que nada por la enfermiza que no soportaría ni 2 metros sin sofocarse. Por el momento todos iban en el respectivo tren con ese destino.


- No podía pedir mejor grupo. – Luna se sentía de buen humor, primero porque su humana estaba lejos de las garras del dúo de chicas locas-posesivas-metiches, la reina y la víbora que son mala influencia para ella y de los chicos, que, si bien no son tan hipócritas como miss Mandona y su amiga la Rosita Fresita, de seguro sobreprotegerían a Claire a tal modo que el entorpecimiento de la misión sería una posibilidad, por la que la compañía del pelinegro y el hippie, dos tipos que no se involucran demasiado en el salseo y son, hasta cierto punto, normales, eran mucho mejor para su salud física y emocional, no se meterían con ella ni la pondrían en prioridad máxima.


- ¿Tendremos que pelear para conseguir la key? – Preguntó el angel algo preocupado, no quería meterse en algún tipo de peligro, Ranamon se encargó de elevar los ánimos.


- Intentaremos no armar demasiado alboroto y conseguir esto pacíficamente, no queremos bajas de ningún tipo. – Lo dijo de forma jocosa aunque en realidad no le hizo gracia a nadie.


La llegada a la estación fue en medio del bosque, sumando que la montaña estaba a una distancia en la cual Claire no resistiría ni en un millón de años, no podía esperarse más que buscar la forma de que la castaña no hiciera tanto trabajo que le afectara.


Por el momento fueron a dejar sus cosas a una posada, Ranamon hablaba con el personal, obteniendo la información y con ello ahora podían ir al sitio, la mala suerte es que debido a la descripción de quien tenía la llave no era la mejor por la que intentar hablar no sería lo mejor.


- Ya no es viable lo de intentar conseguirla hablando, qué más podemos hacer. – Comentó Nathan mientras se pensaba generalmente, a la larga no había otra opción posible, aquella que la princesa tuvo que sacar a flote.


- Tendremos que entrar y tomar la key, sin más. – Simple y crudo, a Lucemon no le agradaba la idea de tener que robarla pero ya no había más elección.


- Pero realmente no quiero pelear, no me gustaría que acaben lastimados… - Lucemon hacía gala de su pureza tanto que si Dakota estuviera ahí, seguramente lo abrazaría.


- Déjennoslo a nosotros, los defenderemos de cualquier digimon que quiera acercarse. – Ken exclamaba confiado de que podía enfrentarse a cualquier cosa, siendo seguido por Ace. Sin embargo, eso no quitaba que el pelinegro pudiera estar un poco preocupado por si digimon de mayor nivel les esperan adelante.


Llegados al pie de la colina, comenzaría la discusión por Claire, quedarse era una opción pero no viable de acuerdo el peligro, la segunda de llevarla cargada terminó siendo aceptada sin mayor problema por la cuidadora oficial coneja. 42 fue el primero en cargarla sobre su espalda y empezar a escalar, a pesar de que normalmente sentiría vergüenza, no sucedía en caso de ella. Empezaron a subir a su ritmo para no cansarse, Benjamín ponía un poco de esfuerzo más por el peso extra que llevaba pero no demostraba mayor problema.


- … Lo siento… - Escuchó a la castaña hablar en voz baja. – Por ser pesada… y una carga… porque no puedo escalar, me tienen que llevar así… mejor me hubiera quedado abajo.


- Eso no estaría bien. – Ahora el pelinegro hablaba en un tono que solo los dos pudieran escuchar. – Ya viste en el bosque, hay muchos digimon que pueden atacarnos de no haber sido por Ranamon, Luna y Gomamon no podrían haberte protegido por siempre.


- … Puede ser, pero… - Hizo gesto para interrumpirla, simplemente pidió que continuara apoyada para descansar lo más que pueda.


- Ahora que lo pienso, es la primera vez que tenemos esta oportunidad para hablar ¿no? No entiendo porque nos relacionamos muy poco a pesar de haber estado juntos todo este tiempo, ahora viendo que Luna se puso muy a la defensiva con Rose. – Se le escapó una pequeña risa. - … Tal vez te lo hayan dicho ya pero no pienses que ella es una molestia, solamente es alguien que se preocupa demasiado por todos, quizás más de lo que debería. El caso es que desde la desaparición de nuestros compañeros y todas estas experiencias nuevas que hemos tenido le han pesado bastante que debe estar cansada, seguramente si siguiera siendo el mismo de antes estaría de la misma forma…


Se quedó callado unos segundos, por alguna razón la situación se le hacía familiar, entonces, a modo de flashazo apareció una imagen de él, un poco más joven, cargando a alguien mientras recorrían la calle, la personas a sus espaldas se movía alegremente con los brazos extendidos, quizás era otro pedazo de su memoria.


- … ¿Sabes? Si tuviera una hermana menor seguramente sería igual a ti. – Sintió como se movió ligeramente, reaccionando a lo anteriormente dicho. – Desde que empecé a recuperar mis recuerdos, no han sido más que horribles momentos que he protagonizado al ser un idiota… pero al parecer también tengo buenos recuerdos… yo no pienso estar tan desesperado como Rose o tener una gran confianza para proteger lo que sea como Dakota, pero si alguna vez necesitas algo, no tengas miedo en pedírmelo, como dos personas que hemos estado en la misma situación, haré lo que esté a mi alcance.


- … Si… - Con esa simple afirmación la conversación se cerró y dejó al pelinegro seguir caminando, a una corta distancia estaba Luna observando la conversación que los dos tuvieron, esperando que Benjamín no fuera alguien dañino para la autonomía de su humana, este se dio cuenta y le sonrió suavemente, marcando con los labios que puede dejárselo a él.


Continuó la escalada, se repartieron la carga de Claire, llevando ya un buen tramo pero entonces surgió el momento en el que los digimon guardianes hicieron acto de presencia.


- No pueden seguir avanzando, retrocedan o los atacaremos. – Habló uno de los thunderbirdmon, todo imponente, para seguir avanzando era menester acabar con ellos.


- Llegó la hora de demostrar el fruto del entrenamiento. – Ken se encontraba entusiasmado por pelear que se puso enfrente, Benjamín era el que se encontraba nervioso.


- Oye Ken, primero hay que pensar en qué hacer, no podemos atacar así sin… - Uno de los Thunderbirdmon ya había lanzado un spark wing por lo cual tuvieron que esquivar, el pelinegro sujetó a Ace mientras saltaba lejos para no ser alcanzado, debido al impacto cayó al suelo.


- Ben ¿estás bien? – El kunemon expresó su preocupación por el humano, este abrió los ojos.


- Si… por poco y nos alcanza.


Agumon lanzaba baby flame pero con tan poco éxito contra el ave digimon, el resto igual continuaba peleando contra los demás, pero por el momento Ben tenía su enfoque principal en Ken y Thunderbirdmon, la diferencia entre ambos era grande, tenía que hacer algo.


- … Ace, espera aquí. – Dejó al insecto sin oportunidad de que pudiera replicar, el pelinegro ya se encontraba corriendo directamente hacia el ave. - ¡Ey, por aquí!


Llamando su atención, los ojos del enemigo se posaron sobre él, listo para dirigir un ataque, generando Thunder storm listo para impactar contra Ben, Ken no podía creer lo que está haciendo.


- ¡Oye, estás siendo estúpido, no te metas en la pelea!


- Lo sé… pero no tengo nada más que hacer. – El ave lanzó su ataque, pasando por apenas unos centímetros del pelinegro. – Tsk.


- ¡Ben! – Ace reaccionó, el no hacer nada le daba una sensación de inutilidad, no podía continuar así, desde que aceptó acompañar al pelinegro, muy pocas veces ha podido brindarle su ayuda, ese era el momento para que hiciera algo…


El insecto empezó a brillar, 42 observó como Ace estaba cambiando, pasando de una forma como de oruga, ahora a todo un insecto volador, Flymon había surgido.


- No ataques a Ben. – El recién transformado Ace se dirigió para atacar a Thunderbirdmon, usando fly attack para embestirlo de costado. El pelinegro solo observaba con asombro como su compañero peleaba a la par con el ave.


- Ace… - Ken se posicionó justo al lado de su humano en ese momento.


- No es justo, yo quería digievolucionar primero. – Se quejó, como si le ganaran.


Flymon no dejaba de atacar, enfureciendo cada vez más al ave que no le daba ningún momento para descansar.


- Tonto, por más que intentes seguir peleando, no podrás ganar. – Comentó el Thunderbirdmon pero Ace no se dejó engañar por sus palabras.


- No importa, mientras Ben pueda estar a salvo, yo haré todo lo posible por protegerlo. – Voló más alto que el ave, ya encima de ella, soltó su siguiente ataque, el poison powder. El Thunderbirdmon intentó alejarse para no ser alcanzado pero Ken empezó a saltar sobre las rocas para subirse sobre él y atacarlo con sus garras.


- Bájate, tu pequeña alimaña.


- No podrás sacarme tan fácilmente. – El ave se agitaba para tratar de quitarse al agumon pero eso le dio tiempo suficiente para que Flymon pudiera soltar el veneno sobre este.


- Que pasa… - Repentinamente sintió como su cuerpo empezaba a paralizarse, descendiendo lentamente hasta caer al suelo, el veneno que soltó estaba haciendo efecto, intentaba levantarse pero no podía. Al final Ben junto a Ken y Ace se acercaron hacia él. – Si van a acabar conmigo, háganlo rápido.


- No vamos a hacer eso. – Se excusó el pelinegro, thunderbirdmon se mostró asombrado por unos segundos.


- Sabes que una vez pase el efecto, podría atacarte a ti y a tus compañeros, incluso ahora sacaría un ataque aunque no pueda moverme.


- No quisiera eso… pero me gustaría hablar. – Se sentó de piernas cruzadas justo enfrente del ave digimon. – Lamentamos haber sido tan bruscos en venir, pero es que realmente necesitamos alcanzar la cima.


- Pues están siendo unos tontos, aunque acaben por derrotarnos, no será lo mismo con RhinoKabuterimon, él los acabará.


- Es precisamente de eso que quería hablar, realmente no queremos pelear pero necesitamos alcanzar la Digital Key que tiene, es algo importante para nosotros.


- No se las dará tan fácilmente y sobre todo ahora que vienen a la fuerza, intentar perturbar su sueño no garantiza nada más que la muerte. – Thunderbirdmon no daba más que razones para no acercarse pero no era opción.


- Necesitamos a alguien que nos ayude para tratar con él, no es que queramos vencerlo, sino únicamente tomar la key e irnos, tú podrías ser ese alguien. – Ken pensó que su humana estaba cometiendo una locura al pedirle ese favor al que hace unos segundos era su enemigo, el mismo pensamiento fue compartido por el ave.


- ¿Qué razones tengo para ayudarte? Soy un guardaespaldas de RhinoKabuterimon, no puedo traicionarlo.


- … Así como tú tienes que protegerlo a él, yo quiero proteger a mis compañeros, mi razón para estar aquí es tan válida como la tuya. Yo, en un principio era una persona muy mala, hacía lo que quería sin importarme lo que los demás opinaran, incluso lastimé a gente muy importante para mí… pero quiero cambiar eso, ya no quiero ser un idiota que usa su fuerza para lastimar, quiero ayudar, proteger a los que me importan, reunir la fuerza suficiente para ello… te lo pido en serio, ayúdanos. – Se agachó frente al ave digimon, esta siguió observando fijamente al humano con la cabeza agachada.


- … No puedo percibir nada de mentira en tus palabras, para ser una criatura extraña, tienes convicciones muy fuertes.


- Soy un humano… me llamo Benjamín Scott Parker.


- Bien… tu fuerza acabó convenciéndome, te brindaré mi ayuda para que pueda alcanzar a RhinoKabuterimon. – Los ojos del pelinegro se iluminaron por unos segundos, agachándose ya mucho más completo.


- Muchas gracias.


Una vez las respectivas luchas terminaron, el pájaro les proporcionó ayuda para llevarlos a la cima, por lo que se subieron encima. De esa forma llegaron rápidamente y sin que Claire hiciera demasiado esfuerzo.


- Ahí está la entrada. – Ranamon señaló al agujero que podía verse. Al bajarlos ahí, entraron, observaron al digimon gigante, y encima, donde está su cuerno, ahí estaba la Digital Key.


- Solo tenemos que alcanzarla. – Entraron lo más sigilosamente que podían, evitar hacer algún ruido, o al menos hasta que Lucemon pateó una piedra, en ese momento el escarabajo gigante terminó por despertar, lanzando un fuerte rugido.


- Hay que evitar ser atacado, cuando está enojado no se le puede detener. – Advirtió Thunderbirdmon al resto que estaba justo enfrente.


- Ahora es mi turno, yo me encargaré de esto. – Ken se puso al frente, solo que ahora empezó a brillar, poco a poco la digievolución fue empezando a hacerse hasta que acabó por aparecer una figura en 4 patas, con casco, Centarumon había llegado.


- Es la hora de demostrar quién soy.


(…)


Annette y el grupo de chicas salseantes llegó a una ciudad que era más asquerosa que cualquier cosa, entre debatirse que hacer al entrar, fueron atacadas, atadas y casi que a una de ellas iba a ser obligada a casarse con el rey de la ciudad, pero los digimon de Jasper fueron los que acabaron con todos y al final acabó en tregua, ahora debían de encargarse de limpiar la ciudad.


- Ay no, yo no haré el trabajo de una sirvienta, mejor se los dejo a ustedes. – Annette estaba por irse cuando fue detenida por Sonya, sujetándola del brazo.


- Oh no, tú no te irás a ningún lado, así que limpia como las demás, mientras más rápido, mejor nos iremos de este chiquero. – La víbora tampoco quería pero eran todas o nada. La castaña gruñó por lo bajo.


- Mejor hubiéramos dejado que te casaras con ese caracol.


- Esto, chicas… - Rose hacía lo posible porque ellas no pelearan pero era imposible, sumando que no sabía para donde se metió su amiga luego de terminada la pelea.


- Mejor me iré, no quiero juntarme con esa chusma. – Al más puro estilo de Doña Florinda, se fue de ahí, solo que sin Quico, en cambio sus dos digimon le acompañaban, ahora alejados del resto, Annette no soportaba para nada estar ahí.


- Ya me quiero ir.


- Pues ponte a limpiar entonces. – Kate le pasó una escoba para que empezar, el rostro de cansancio en la castaña se hizo más evidente.


- Realmente es más propicio que acabemos con esta tarea, este sitio necesita una buena limpieza. – En ese momento Penmon empezó a brillar, por pura cosa del destino acabó digievolucionando en un Dolphmon. – Señorita Witchmon, pase agua por aquí para que pueda moverme.


La bruja que no estaba muy lejos de ahí, lanzó un chorro de agua por el cual el digimon delfín empezó a moverse, y golpeando restos de basura con su cola para apartarlos, alejándose de las otras dos.


- Y se fue, limpiemos el resto. – Hawkmon obligó a su humana a empezar a limpiar, sin pensar en que estaban siendo vigiladas.


Pasaba el rato, Annette se sentía ya peor por estar limpiando, eso prácticamente no era para alguien de la realeza como ella, fácilmente podía abandonarlo y listo pero Kate llegaría para darle un picotazo.


- Pero que asqueroso, obligar a una reina a limpiar, una vez regrese a mi reino, les impediré el paso a esas 3, una por mandona, la otra por molesta y a la tercera por creerse tanto. – Mientras barría, escuchó como que alguien le estaba llamando – ¿Eh?


- Tch, por aquí. – La voz provenía de un monte de basura, Annette se acercó para ver lo que quería, aunque aún así le diera asco. – Hace rato, no pude dejar pasar de que eres una reina ¿eso es cierto?


- ¿Cierto? Por favor, estás hablando con alguien de la realeza, aprende tu lugar.


- Ya veo… Esplendido. – De repente salió un Gokimon totalmente sucio de entre ahí, queda de más decir que la apariencia le daba demasiado asco. – Ya que estamos en ello, por qué no me acompañas un rato.


- ¡Iiiiuugh, que asco! Aléjate. – Empezó a correr pero el digimon cucaracha aún estaba empeñado en perseguirle.


- Vamos, no sigas corriendo, solo quiero hablar.


- ¡Noo, Kate, ayúdame!


Mientras tanto, en un punto alejado, la otra se encontraba limpiando cuando escuchó los gritos de ayuda de la castaña, volteando a ver.


- ¿Qué sucede? – Fue ahí que vio al Gokimon persiguiendo a una asustada Annette, al presenciar tal escena, no pudo quedarse quieta, rápidamente el enojo crecía en ello. – Tú… ¡No le hagas daño!


El brillo surgió en ella, pasando de un pequeño pájaro a uno más grande, con cuernos en la cabeza y un cuerpo más robusto, Aquilamon arremetió rápidamente contra la cucaracha con su Glide Horn.


- ¡Esperaaa! – El insecto acabó estrellándose contra un monte de basura que quedó destruido, Annette ya estaba un poco más tranquila.


- Menos mal… Kate, te has hecho más grande. – Fue lo primero que exclamó la castaña en todo su procesamiento al observar a su amiga recién digievolucionada.


- Ya no hay necesidad de que estés en peligro, si esa cosa vuelve a acercarse.


- ¡Tregua, por favor! – Gokimon salió del montón, dándole un susto a 138, Aquilamon se puso enfrente, ahora causando el miedo en el digimon cucaracha. – Primero escúchenme.


Una vez ya todos calmados, el habitante de la suciedad empezó a contar su historia.


- Yo siempre he deseado ser parte de la realeza, pero no de Black Kingnumemon sino de la verdadera, ver cosas brillantes, sean monedas, perlas, joyas, me gustaría tener todo eso. Por lo mismo intenté acercarme a tu amiga para ver si es posible que pudiera llevarme con ella, quiero presenciar por mi mismo lo que es la realeza.


- ¡No, jamás, mientras tu sucia y fea cosa, alguien como tú jamás será bienvenido en mi reino! – Annette estaba totalmente en contra pero Kate veía la cosa de otro modo, mientras el Gokimon se iba lentamente mientras soltaba unas cuantas lagrimas.


- Oye, no veo por qué no, puedes venir. – Surgieron expresiones de sorpresa en ambas partes, pero en el caso de la castaña era de mayor negativa.


- ¡¿Estás loca!? Como puedes permitir que… - Sufrió la ira del picotazo, solo que ahora por ser de mayor tamaño, dobló el dolor de igual forma para la castaña. - ¡Aaaucch!


- No le veo nada de malo el que venga con nosotros, después de todo son más súbditos para ti, y para empezar a acostumbrarte a otras cosas.


- Muchas gracias, espero puedas cuidar de mi, querida reina. – Gokimon se pegó a la castaña abrazándola, solo terminando por soltar un tremendo grito.


- Parece que finalmente tienes un compañero que va bien contigo. – Sonya soltó tal comentario cuando observó a la castaña andar junto al digimon cucaracha pegado a su lado, tenía un rostro de extrema molestia.


- No… digas… nada… - Se aguantó las ganas de reclamarle. En ese momento llegó Penmon, ya no seguía como Dolphmon.


- Vaya, veo que un nuevo compañero se ha sumado a nuestra aventura. – De esa forma Annette se había ganado un nuevo súbdito, uno que la trataría como tal pero no de la forma que ella esperaba, Aquilamon solo veía divertida la escena.


- Eso es por seguir diciendo mentiras.


Listo, aquí ya mi parte tanto con benjamín como con Annette, por supuesto que desarrollé más al primero, ya me hacía falta luego de ponerle más atención a la chica jaja, pues cualquier cosa, avisan.

Judas Judas
ArisuDokuro ArisuDokuro
D Devian Lilith
 

Hero of Charity
Registrado
19 Jun 2006
Mensajes
692
Calificación de reacciones
823
Puntos
450
Edad
27




Aunque Kaleb estuviera en medio de una crisis existencial y necesitara ayuda profesional para tratar su pila de traumas psicológicos, el apoyo moral tardaría en llegar. Por principio de cuentas, todos eran unos adolescentes egoístas e individualistas que debían resolver primeramente sus propios dilemas personales antes de preocuparse por alguien más, además de que ninguno contaba con la preparación apropiada para intentar curar al del mohicano.

Así pues, en lugar de actuar como pilares de la solidaridad y el compañerismo, se convirtieron en bastiones del «primero yo», abstrayéndose en sus propios conflictos actuales. Para colmo de males, eran del corte amoroso.

Por un lado, la clandestina relación entre Dakota y Valentine había sido expuesta por el segundo, y eso condujo al dilema amoroso número dos, que Rosemary se sintiera como calcetín roto al enterarse. Cada uno padeciéndola a su manera.

Me quiero ir. ¿Por qué no me suelta? ¿Qué hice para merecer esto? —cierto pelinegro de pircings y tatuajes se encontraba sentado con el semblante desencajado. Su hombro derecho era usado como almohada por el peliverde prendido de su brazo, del lado izquierdo Lucemon hacía lo mismo. Los digimon de ambos los rodeaban, excepto por Hex que prefería reposar sobre el hombro del Lars. Ambos miraban con sonrisas burlonas la escena, específicamente la cara de Cosmo sintiéndose absorbido por Wanda. Poco le faltaba al moreno morderse el brazo para intentar zafarse —. ¡Dejen de reírse! —los reclamos solo avivaron las carcajadas internas que de paso se convirtieron en externas. La soltería del dude estaba muerta y merecía ser ridiculizado por ello.

En otro de los escasos vagones, Rosemay lidiaba con la revelación de esa relación de una forma totalmente diferente, convirtiéndose en la descripción gráfica de «Mar de Lágrimas», ya que para la ingenua y despistada rubia el descubrimiento la tomó completamente desprevenida, todo por poner nula atención a los discretos cambios en la dinámica del dúo.

¡Soy una tonta! —chilló por enésima vez y por enésima vez su mejor amiga le palmeó la espalda entre sus lloriqueos.

Ya, ya. Pronto lo superarás —más tarde que pronto, pero lo lograría.

Es que no lo entiendo… —gimió separándose un poco del abrazo para confrontar a la pelirosada con lágrimas corriéndole a cada lado de la cara —. ¿Qué le ve Valentine a él si es un bufón aprovechado? ¿Qué tiene Dakota que yo no?

Algo grande y largo entre las piernas, tal vez.

¡Jasper! —a la rubia hormonal naturalmente no le cayó bien la broma.

Ya, ya. Era broma —volvió a abrazarla —. Sólo Valentine sabe lo que le ve. Es la segunda persona que más conoce a 69 después de Lars, y conviven a diario desde que estábamos con Petermon. Es natural que desarrollaran sentimientos el uno por el otro —71 era una chica razonable y 66 lo sabía. Explicarle las cosas paso por paso eventualmente la habría superar su berrinche. Lentamente la actitud de su amiga pareció darle la razón.

Eso lo sé, y supongo que es lo que más me frustra. Debí notar las señales más temprano, Kaleb lo hizo. Él me advirtió sobre esos dos y yo decidí ignorarlo —reflexionó sus últimas palabras y entonces tuvo un repentino cambio de humor —. Recién recuerdo que él también está mal. ¿Vieron dónde se metió? —el único que ofreció una vaga respuesta fue Simon apuntando a un lugar apartado del tren dónde fue la última vez dónde lo vio.

Rosemary asomó la cabeza por corredor y vio a Kaleb completamente abatido, durmiendo abrazado a sus digimon. Habría sido muy desconsiderado de su parte interrumpirlo, así que lo dejo pasar. Hizo lo mismo cuando cambiaron de tren para abordar el que comunicaba con Ginger Town. Si el moreno quería estar solo era mejor dejarlo así, su amiga tampoco se sentía con los ánimos de sonreírle y asegurarle que todo estaría bien, mucho menos cuando ella misma sabía que era mentira. Quién sabe desde hace cuánto el chico se sentía tan deprimido, tal vez desde antes de que comenzara a hablar con Rosemary. Era una posibilidad muy triste pero viable, y de ser el caso, mucho menos podría hacer la rubia para ayudarlo.

Espero que regresar a la tierra le sirva para sentirse mejor —era lo único que podía opinar ajena a todo el tormento interno.


Llegar a Ginger Town les concedió un respiro del clima helado, nuevamente las flores y vegetaciones frescas llenaron de colores tropicales a los adolescentes permitiéndoles aflojarse sus pesados abrigos y disfrutar sanamente de la cálida iluminación.

Valentine y Dakota seguían siendo uña y mugre. Permanecieron tomados de las manos mientras transitaban por los senderos, sin importar que sus dedos se llenaran de sudor o que el ligeramente más alto de los dos gesticulara caras feas.

Es lindo pero absorbente —pensaba el tatuado quién a pesar de todo volvía a ofrecer su mano al peliverde luego de que su unión se disolviera por unos segundos, ya sea para amarrarse las agujetas, abrazar a sus digimon, conversar con los transeúntes, etc. Dakota se quedaba a su lado y masoquistamente le ofrecía su mano, o de plano reclamaba la de V como propia.

Estás enojado —llegó a conjeturar 99 en una ocasión luego de notar cierto fastidio en la cara de su compañero.

No lo estoy —refutó el otro como todo un gruñón, concediéndole la razón al otro.

Sí, lo estás.

¡Que no! —devolvió con más acidez que antes y para probar su punto hizo algo que Valentine jamás se hubiera esperado —. Te lo probaré —tiró al peliverde por el cuello de la camisa y atrapó los labios ajenos con los propios, primero de forma suave y después aumentando la intensidad una vez que cerró los parpados. El otro se dejó llevar por el ritmo de la lengua de Dakota hasta cerrar sus propios ocelos para disfrutar el encuentro. Una vez separados ambos se percataron del tono carmín que compartían en sus mejillas —. ¿Ves como no estoy molesto?

Ajá… —tímidamente asintió antes de hundir su rostro en el hombro de Dakota y abrazarlo por el cuello. El moreno correspondió el gesto sujetándose a la frágil cintura y sin echarse para atrás. Las burlas de Hex no se hicieron esperar.

Que románticos. Deberían casarse —lo que no se imaginó el diablillo es que la broma le saldría por la culata.

Lo haremos —prometió girándose para confrontarlo con la mirada —. Y a partir de ese momento tendrás que llamarme mamá —el solo pensamiento de esa escena mandó a Hex a volar y dejó a V con una sonrisa felina en su rostro. Sin embargo, al retornar la vista a Dakota descubrió que él tenía la cara más roja que un tomate —. ¿Sucede algo?

¡¿No crees que es un poco pronto para hablar de matrimonio?! —parecía que en cualquier momento D arrojaría humo del rostro debido a lo embarazoso del asunto.

Yo lo decía como una broma —y lentamente el sonrojo se le contagió a V en la cara. Ese era indudablemente un momento altamente incómodo para ambos.

Sí, una broma… claro —resumió 69 buscando hacerse el tonto —. Alcancemos a los otros —y sin volver a tocar el tema jaló a V consigo, igual que antes, sujetándolo de la mano.

El único momento en que fueron dueños completos de sus manos fue cuando almorzaron con todo lo demás, pero aun así mantuvieron cierta proximidad espacial. Dakota tenía que admitir que exponer su pequeño secreto no resultó tan malo después de todo, ya que en lugar de enfrentarse a constantes señalizaciones por parte del grupo, solamente Lars y Hex se molestaron en fastidiarlo. Al resto de plano no le importaba o ya lo habían visto venir desde hace tiempo. En retrospectiva no habían sido muy discretos que digamos.

Incluso Rosemary se cansó de enjuiciarlos con la mirada, suavizando las duras facciones de su rostro y resignándose a la inevitable verdad. Valentine tenía a alguien que le importaba y ella debía estar feliz por él, si de verdad le interesaba el bienestar del chico.

No obstante, su hábito de expresarse de la peor forma en el momento menos oportuno se hizo se presente.

Hacen bien en ser más honestos sobre su relación. Se supone que debemos estar más unidos a partir de ahora, es mejor evitar secretos —y si bien las intenciones de Rosemary eran tan puras como agua de la llave con su grado de impurezas, ello no minimizó la enorme presión emocional que imaginariamente cayó sobre los hombros de Dakota.

¡No tenemos una relación! —se defendió estrepitosamente, sin saber exactamente porque le causaba tanta incomodidad ser encasillado al lado de Valentine cuando de hecho sí tenían una relación. Ambigua, pero la tenían —. Quiero decir, oficialmente no somos novios ni nada por el estilo…

¿Pareja ocasional, entonces? —preguntó Sonya, más mordaz que comprensiva, teniendo como único placer joder al próximo.

Lo que sea que tengan, nadie va a juzgarlos —reafirmó Nathan tratando de conciliar el asunto y darlo por visto.

Si seguimos hablando de esto me harán vomitar —advirtió Witchmon desabrida por todo el tono rosa de la comida. Sin proponérselo, Dakota había provocado exactamente lo que se temía. Debió dejar pasar el tema sin intentar esclarecerlo, se habría ahorrado el bochorno frente a sus compañeros y un inquietante sentimiento de culpa por negar a V públicamente luego de haberlo reconfortado durante las horas previas.

Para bien o para mal, Lucemon tuvo la última palabra.

Somos una familia.

Y así tendría que quedarse ese asunto.

Posteriormente vino la repartición de grupos, en que a ambos padres les correspondió darle la bendición a su único chiquillo que no los acompañaría.

Pórtate bien y no le des problemas a Ranamon —comentó Dakota revolviéndole los dorados cabellos al chiquitín de alas.

Ese lugar puede ser peligroso, así que abrígate como se debe —Lucemon corrió y abrazó a Valentine tras escuchar sus mimos —. Cuida de Claire y ayuda en todo lo que puedas.

Recuerda no hablar con extraños —finalizó D.

Lucemon se sentía rebozando de alegría por tanto cariño recibido y aunque no deseaba separarse de sus padres figurativos, accedió a hacerlo a cambio de besos en las mejillas que ambos chicos depositaron simultáneamente. Así finalmente Lucemon les dijo adiós.

Justimon, espera —contrario a lo esperado, el viaje a Vulcan Valley para nada sería tan romántico como muchos lo esperaban. El digimon justiciero se convirtió en prioridad número uno de Valentine, y éste lo demostró pegándosele como sanguijuela y poniéndose completamente a su disposición. Tal parecía que la luna de miel con Dakota se había evaporado más pronto de lo que otros hubieran imaginado.

El otro no se lo tomó nada bien.

Repíteme, ¿por qué estamos viajando con ellos? —la pregunta iba dirigida nada menos que al negro de negros, quién había probado ser un camarada decente esperando por Dakota para abordar juntos el transporte, esencialmente porque le divertía la idea de ver al otro siendo rechazado tal y como sucedió.

Porque fulanito es una bomba de tiempo que si no se suicida antes de regresar a la tierra, seguro provoca que todos muramos por su egoísmo disfrazado de autocompasión.

That’s true —inclusive Dakota asintió.

También porque menganito está tan ocupado queriendo ser un aprendiz de súper héroe que en ningún momento se cuestionaría cualquier tipo de decisión riesgosa, irresponsable o estúpida que su “maestro” pudiera sugerirle.

En resumen, sin nosotros están perdidos —y como el autoestima de Dakota se había inflado de más innecesariamente, Lars se vio en la nada penosa necesidad de recordarle sus arrebatos de histeria.

Además de que eres una vieja indecisa y celosa.

Shut up!





Con honestidad Dakota podía afirmar que el viaje a Vulcan Valley estaba saliendo mejor de lo planeado, por más irónico que resultara considerando los extraños vínculos amorosos en el tenso ambiente. Por un lado, estaba la personificación del matrimonio homosexual en Dakota y Valentine, éste último estando plenamente concentrado en las necesidades de Justimon pero cada tanto recordando que tenía un “algo” con el cuál distraerse afectuosamente. Por el otro, estaban el par de morenos que ni a friendzone habían llegado y todo porque una vez que Kaleb abrió el camino de la tregua luego de ofrecerle un pastel durante el viaje en barco, él mismo se encargó de desbaratar su oportunidad de socialización con sus fijación por el aislamiento. Y todos sabían que el nigga sólo ayudaba si te ayudabas a ti mismo, en primer lugar.

Sin embargo, la armonía del lugar se mantenía perfectamente estable. Los bros intercambiaban opiniones o juegos tontos, V se quedaba al lado de Justimon y Kaleb se mantenía aislado como siempre. No tardó en suceder que Anubis se sintiera más cooperativo de lo usual y desembuchara que su compañero estaba padeciendo pesadillas. Lo usual, supuso la mayoría.

Al día siguiente, por si fuera poco, un digimon champion se coló al tren. Ni que hacerle, Dakota no tenía intenciones de meterse en aquel embrolló hasta que por el rabillo del ojo alcanzó a notar como Valentine entraba al cuarto de Kaleb y éste cerraba la puerta.

That’s suspicious —regresó sobre sus pasos y buscó a Hex en el asiento dónde lo había dejado, tomándolo por las alas para que la siguiera. Por supuesto que el virus se resistió al agarre y lucho con todas sus fuerzas por liberarse, en vano —. Pon atención y escucha lo que están hablando —le exigió al murciélago pegándolo a la puerta de K. A regañadientes Hex accedió, pero pronto encontró cierta fascinación por regar el chisme. Se valió de su agudo oído de murciélago para entender los murmullos y cuando la plática llegó a su fin alertó a D.

Vámonos de aquí —salió volando para no ser atrapado con las manos en la masa. Ya en un lugar seguro desembuchó con su usual detallismo y comprensión —. Sueña recuerdos raras que lo ponen llorón y por eso se comporta como idiota a diario. Se agarró a tu novia para hablar porque no confía en nadie más —afortunadamente el azabache podía leer entre líneas.

¿Traumas de la niñez, eh? —se rascó la barbilla pensativo. Ya tomaría cartas en el asunto después.

La expedición en Vulcan Valley se organizó como se esperaba, Justimon al frente, sus dos intrépidos centinelas a cada lado y las voces de la razón hasta atrás supervisando que los otros tres no se rompieran los huesos. Los digimon eran bastante autosuficientes como para andar detrás de ellos, aun así había ligeras excepciones.

Tras conocer a MasterTyrannomon y avanzar con él hacia la base de volcán, la susceptibilidad del Mushromon en el grupo se puso de manifiesto.

Spice, ¿te encuentras bien? —Dakota se aproximó hasta su honguito porque éste lucía demasiado acalorado, era una planta tropical fuera de su ambiente después de todo. El digimon se giró continuando abanicándose.

—Estoy bien, pero el calor me afecta mucho —suspiró —. Debí tomar más agua antes de venir —69 no le permitió dar otro paso. En lugar de ello lo levantó del suelo para colocarlo sobre sus hombros con toda la naturalidad conmigo —. Te llevaré a partir de ahora. Así ya no tienes que sobrecalentarte los pies —con un detalle tan simple pero tan sincero, el digimon sonrió con dicha.

¿Y por qué a mí no me cargas? —demandó saber Hex como buen hijo berrinchudo y celoso, desencadenando una sonrisa confiada en el azabache.

Porque tú huelas. Aguántate —el murciélago no se aguantó y mejor se puso a reposar sonriente sobre la cabeza de Mushmoon —. Que gorditos se han puesto —pero a pesar de ello en ningún momento dejó de cargarlos, ni si quiera porque V avanzaba a paso veloz al lado de Justimon.

El pronóstico de Volcdramon fue peor del que imaginaron. Había un ultimate en la región causando estragos al grado de que sus actuales habitantes corrían el peligro de extinguirse en cuestión de días, y no por culpa de un meteorito que era lo más irónico desde el punto de vista humano.

Dinorexmon solía ser uno de los nuestros. Pero cambió y se llenó de rabia —compartió un Greymon lleno de heridas —. No sé si pudiera perdonarlo —la frase desencadenó una curiosa reacción en otro de los presentes.

Un DarkTyrannomon, hasta ese momento quieto, batía su cola violentamente contra el suelo y rugir de manera ininteligible pero que de extraña forma el resto de los digimon parecían comprender —. El merece una segunda oportunidad — la sentencia embraveció más al dinosaurio negro, apenas distinguible de MasterTyrannomon por ser más pequeño y fiero.

¿Qué le sucede? —preguntó Dakota a los digimon que le conocían.

DarkTyrannomon siente un especial rencor hacia Dinorexmon por haber masacrado a sus amigos. Cree que merece la muerte —aclaró un inofensivo Agumon Black.

Conservo pocos recuerdos de mi familia, pero si alguien les hiciera daño yo también querría verlo muerto —se achicó de hombros e hizo caso omiso a los discursos sobre el perdón de los pecados. Él entendía a ese digimon y su postura, con su aspecto grande, oscuro y salvaje, le fue sencillo identificarse y producto de esa extraña empatía Dakota avanzó cuidadosamente hasta dónde se había marchado el dinosaurio para externalizar su enojo con Hex y Spice encima de su cabeza todavía —. Hey, big guy —DarkTyrannomon se giró vociferando un confuso gruñido. La presencia del humano se le hacía sumamente extraña, y no sólo por el hecho de ser un individuo ajeno a ese mundo —. Don’t worry for that Dinotrashmon. Mi amigo, el dude de azul y bufanda se encargará de él, te lo prometo —mucho o poco, el champion le había entendido al grado de que tranquilamente se acercó par olfatear a los tres extraños frente a él. Sólo Dakota y Spice se lo tomaron bien.

Te apesta el aliento —masculló Hex revoloteando en el aire para librarse del penetrante aroma. El otro par se abanicó por unos segundos sin hacer comentarios. Dakota le sonrió y estiró la mano que fue bien recibida por la garra del dinosaurio que lentamente correspondió el saludo.

Con cautela MasterTyrannomon y Volcdramon los condujeron hasta dónde iniciaba la zona de peligro. Los rugidos sirvieron de preámbulo para la bestia que finalmente se hizo presente. Justimon y los dos acólitos de Vulcan Valley se dispusieron a luchar pero no tardó demasiado en que la fuerza y velocidad de Dinorexmon provocara que las cosas se les salieran de control.


¡VALENTINE! —exactamente lo que temía que sucediera pasó. El de ojos felinos se lanzó estúpidamente al terreno de batalla segado por su instinto de súper héroe o alguna otra deplorable excusa similar. Lars tuvo que ahorrarse el esfuerzo de decirle «Déjalo, ya está muerto» a su compañero pues éste salió detrás del peliverde, un poco más consciente de la situación pero igualmente arriesgado. La necesidad de darse un facepalm fue inevitable.

Hay que ayudarlos —Spice se oí decididos y Lars estuvo de acuerdo en emprender apoyo.

Cúbranme, yo los sacaré de peligro —prometió el negro de la selva avanzando por delante de los digimon suyos y de su amigo.

El furor de la adrenalina bombeaba su corazón con cada zanjada que el pelinegro daba para aproximarse más y más al dragón del terror, y todo por un chico de cabello esponjoso con quien tenía una relación ambivalente. Pero eso era lo de menos en ese momento, Valentine era su amigo antes que todo y genuinamente se preocupaba por su seguridad.

Ya hiciste suficiente, deja que ellas se encarguen —lo tironeó con fuerza a sabiendas de que podría revelarse. Unos cuántos pasos más adelante escucharon una voz familiar.

Por aquí, ustedes dos —Lars estaba trepado sobre la copa de un árbol y les hizo señas para que fueran con él. Dakota ayudó a trepar a Valentine antes de subir él mismo. La experiencia se sentía tan surrealista como si estuvieran en medio de una película de Jurasic Park.

¿Y los digimon? —la duda del tatuado fue resuelta cuando su bestie apuntó a su espalda. Los rookies de ambos también estaban procurando hacer su lucha.

De un momento a otro también notaron como Kaleb y los suyos realizaban una pequeña estrategia, y de no haber sido por la rápida intervención de su ExVeemon el saldó de la pelea no se habría sido blanco.

A pesar de que se encontraba en obvia desventaja numérica, el Ultimate salvaje seguía teniendo bastante control de la situación, que se acentuó una vez que el Grau Lärm de Dobermon dejó de surtir efecto. Para esta ocasión la cola de Dinorexmon casi mandaba a volar al perro digital.

¿Por qué no funciona? —como era de esperarse se sentía desconcertado. Recayó en MasterTyrannomon explicarle la situación.

Entre más utilices una técnica contra un enemigo, las probabilidades de que se active su efecto se van reduciendo más y más. Además, tu oponente está muy por encima de tus habilidades —ni como negarlo si al Critical Arm de Justimon le costaba trabajo penetrar las duras escamas.

Bombas de hongos, jeringas venenosas y esferas minúsculas de metal eran lanzadas diestramente por los rookies pero su efecto era nulo y hasta risible desde el punto de vista de Dinorexmon. El más frustrado de todos era Lillolmon al no poder concretar ni si quiera el más mínimo daño ofensivo por carecer de ataques a distancia.

Esto es tan injusto —masculló el felino agazapado con la vista atenta en el colosal reptil de escamas verdes. Parte de él quería arrojarse y luchar, pero su conciencia le recordaba que ese era un movimiento suicida y estúpido.

Sword Dancer! —Hero, en cambio, carecía de ese sentido de auto preservación tan acentuado, siendo lo suficientemente osada para arremeter con sus filosas espadas por la espalda del enemigo que se distraía cazando a Dobermon y DarkLizardmon con sus garras.

Little Pecker! —Kiwimon le imitaba, lanzando sus pequeños kiwis explosivos del interior de su pico para bombardear al enemigo. Sin embargo, esta fiera salvaje tenía ciertos momentos de brillantes y uno de ellos fue cuando dio un giro de 360º grados con el fin de que su enorme cola golpeara a las alimañas en su espalda, o por lo menos las alejara.

El movimiento fue suficiente para golpear a la mayoría, lo que les obligó a replegarse mientras Justimon, MasterTyrannomon y Volcdramon procedieron a tomar la primera línea ofensiva, de esa forma librando a los champions de un infortunado destino. Gladimon resistió el golpe gracias a su resistente armadura, pero Kiwimon no fue tan suertuda y acabó tropezando con sus patas y rodando en el suelo para evitar ser noqueada.

¿Quién hubiera pensado que aquello sería más que suficiente para hacer que Spice se decidiera a tomar cartas en el asunto?

¡Spice! ¡Regresa o te quemarás! —si ya de por si el calor local lo había estado fatigando, inmiscuirse en una pelea con digimon ardientes sería peor para él. Sin embargo, el digimon continúo su marcha para ayudar a su antigua vecina.

Tú me ayudaste antes. Ahora soy yo quien tiene que ayudarles —anunció sin disminuir la velocidad de sus pies —. Debo ayudar. Debo de hacerme fuerte si quiero ser útil —ese pensamiento lleno de determinación sirvió como chispa para encender la llama de la evolución. Cubierto por una luz radiante la criatura fue cambiando lentamente su forma, revelándose como un fornido tronco con ojos y boca.

El recién evolucionado se acercó hasta Kiwimon para ayudarla a ponerse de pie, importándole poco exponerse a las ardientes llamas que Dinorexmon podía emitir en cualquier momento.

Observando la escena con recelo, Hex torció sus maliciosos labios y emprendió un vuelo rápido hacia el enemigo.

De ninguna manera pienso dejarme humillar por ese hongo —masculló iracundo, sintiendo como toda su envidia fluía a través de su cuerpo motivándolo para atacar al gigantesco dinosaurio —. Le demostraré a esos idiotas que yo también soy poderoso —un brillo negro envolvió al murciélago cuyo redondo y esférico cuerpo e transfiguró en una silueta humana y demoniaca. Dos enormes alas se desplegaron en el aire y la figura de un diablo negro surcó el aire hasta rogar la nuca del Ultimate con violencia —. ¡Sufre bestia repugnante!
El rugido de Dinorexmon fue música para los oídos del nuevo Devimon. Sin embargo, a cambio de ese golpe se ganó la completa atención del depredador que ahora intentó cazarlo con sus colmillos y garras.

Dread Fire!

Schwarz Strahl!

Malak y Anubis lo cubrieron de cierta forma, disparando sus técnicas para mantener la atención del adversario dispersa y que de esa forma no llegara a desollar a Hex.

Blitz Arm! —las esferas eléctricas de Justimon impactando contra las gruesas escamas del lado izquierdo provocaron un daño más profundo que todas las técnicas de los champion juntos.

Chou Kounetsu Touki! —le siguió un volátil rayo de MasterTyrannomon que consiguió hacerle perder el equilibrio al apuntarle a una de sus tobillos, enviando al enorme gigante a besar el suelo.

Woodmon se unió al Little Percker de Kiwimon usando su Leaf Slider, que si bien era de las técnicas más débiles en comparación de los otros igual lograba generar rasguños más profundos que los débiles ataques de los rookies de Lars, quienes se cansaron de estar en la línea trasera y procedieron a involucrare con el resto de los peleadores.

No piensen que soy un inútil —su coraje le valió la bendición de la evolución, abandonando su aspecto de frágil minino amarillento para obtener el porte de un guerrero bípedo y perfectamente erguido. El nuevo Leomon no se fue con rodeos, desde el principio concentró energía en su diestra para desatar la furia de su poder —. Jūouken!

Situación similar ocurrió con Monmon, que de pasar a ser un pequeño monito verde se convirtió en un primate de piel morada y pelaje dorado, con ojos verdes y un anillo sagrado entre los dedos. Al grito de —
: Dohatsuten! —parte de su pelaje fue lanzado como si de pequeñas agujas metálicas se tratase.

El conjunto de técnicas exasperó al dinosaurio caído que se levantó con rabia renovada y necesidad de matar a esas odiosas pulgas que le tenían rodeado. Su Ogre Flame fue conjurada una vez más con mayor violencia e intensidad mientras giraba sobre su eje con el fin de producir un anillo de fuego que le sirviera como defensa para mantener a todos a raya.

Justimon y su tropa se replegaron hábilmente para evitar cualquier daño, desconocedores de que las pupilas rojas del enorme reptil esmeralda les observaban con intenso escrutinio en busca de los eslabones más débiles, presas en una secuencia de movimientos continuos para reducir el número de enemigos a cero en breve eventualidad. El afilado rostro se detuvo justo en dirección a los Jungle Troopers a quienes con hilarante facilidad podía reducir a cenizas empleando su infernal aliento; no obstante, eso no tenía nada de divertido. Destazarlos con las afiladas garras de sus patas sonaba más entretenido.

Fiero y sin misericordia, corrió hacia ese par de campeones que emprendieron retirada estratégica tan pronto adivinaron las intenciones de la sádica creatura. Las alargadas patas de Kiwimon probaron ser óptimas para el desafío, no así la pesada corteza de Woodmon quien apenas se estaba acostumbrando a su nueva anatomía.

¡Date prisa o nos atrapará! —le advirtió Kiwimon acelerando el paso, pero por más que lo deseara el tronco andante era incapaz de seguirla, acabando por tropezarse durante la huida. Levantó la vista por encima de su hombro izquierdo con terror, Dinorexmon ya casi se acercaba lo suficiente para clavarle su mortal garra trasera encima. Ese sería su fin.

¡CORRE, SPICE! —gritó Dakota demasiado lejos para hacer algo al respecto y retenido por las manos de sus compañeros. Deseaba que alguna especie de milagro intercediera por la seguridad de su amigo, y así sucedió en el momento en que un dinosaurio negro salido de la nada tomó a Woodmon entre sus garras para después salir huyendo del sitio del impacto dónde la gigantesca uña del rey del terror estuvo a punto de empalarlos.

El misterioso héroe era nada menos que DarkTyrannomon.

Muchas gracias por salvarme —alcanzó a decir Woodmon antes de que el dinosaurio negro soplara llamas enrojecidas para hacer retroceder a Dinorexmon. Éste hizo frente a las llamas por aferrarse a la idea de exterminar al tronco, y por esa necedad fue abatido en el rostro ineperadamente.

Hearty Shatter! —XV-mon aprovechó el elemento sorpresa para lanzar de sus fauces una bola flameada que golpeó en el hocico a la otra creatura.

Death Claw! —y Hex hizo lo propio estirando sus brazos hasta rasgarle el cuello, sección más vulnerable al carecer de resistentes escamas encima.

Accel Arm! —cuando creía que no podía ponerse peor, la onda expansiva de Justimon le hizo perder el equilibrio una vez más y está vez se aseguró de derrumbarlo de una patada —Justice Kick! —Dinorexmon cayó redondito y Volcdramon se aseguraría de que le costara trabajo levantarse.

Volcanic Fount! —el magma que le llovió encima empezó a calcinar su dura armadura esmeralda, a su vez Anubis, Malak, los dos Tyrannomon ocuparon sus técnicas ardientes para acentuar el incendio que lentamente se apoderaba del Ultimate, quién se levantó ardiendo del dolor.

Kiwimon apuntó sus pequeños digimon explosivos a las garras superiores, pues de esa forma el dolor le distraería de ocuparlas para atacar. Jade continuó lanzando su hueso boomerang por debajo de la quijada, le siguió XV-mon con un rayo dorado directo en el lado izquierdo de la cabeza y por último Hex empleó su Hell’s Contract para terminar por confundirlo.

Wheel Rush! —Gladimon tomó impulso y usó sus espadas para crear un corte justó sobre la X que Dinorexmon tenía en el pecho.

Shishiou-maru! —Ash le imitó usando su propia espada para profundizar la herida. El chillido del Ultimate lo dijo todo, se estaba quedando sin fuerzas.

¡Justimon, hazlo ahora! —gritó Dakota desde su posición a sabiendas que una parte del justiciero se acobardaría para dar el tiro de gracia. Era obvio que alguien que creía en bobos ideales sería capaz de cometer el error de su vida y condenar al resto por su descuido. Lars estuvo de acuerdo.

¡Si no lo haces ahora será demasiado tarde! ¡Acábalo antes de que se recupere! —soltarle la verdad a la cara era indudablemente lo correcto, aunque seguía siendo insuficiente. El kamen raider se mantenía congelado dubitativo en el suelo.

¡Es tu oportunidad! —Kaleb también puso lo suyo y su ánimo le hizo dar un paso al frente. Sin embargo, al final del día fueron las palabras de Valentine quienes realmente lo motivaron a dar ese gran y trascendental paso.

¡Los digimon de Vulcan Valley confían en ti! —con ese grito del peliverde todas las dudas se disiparon.

A veces para traer justicia y paz a los inocentes, había que eliminar a los injustos. No pudo hacerlo con Hookmon pero aquí, en Vulcan Valley, podía enmendarse. Tomó carrera con todas sus fuerzas y transformó su brazo en esa cuchilla invencible antes de saltar en el aire.

CRITICAL ARM! —la cuchilla ardiente perforó en el mismo sitio que las dos técnicas anteriores habían debilitado, atravesando finalmente la piel de Dinorexmon y condenándolo a desvanecerse. La información comenzó a filtrarse por la herida, perdió la consciencia y en cuestión de segundos todo su cuerpo se rompió en pequeños bits que se disolvieron en el aire.

Todo había terminado.





Tal como lo prometí, les entregó la Magma Key —el diamante de color rubí fue presentado ante ellos luego de que emergiera de entre la estructura volcánica del guardián local. Nadie puso objeción para que Justimon lo recibiera, especialmente luego de haber asestado el golpe final.


Se encontraban de nuevo en la parte poblada del valle que tras semanas de constante agobio finalmente podía respirar en paz. Sus habitantes festejaban pero también se aseguraban de atender todas las posibles heridas que sus salvadores pudieran presentar. Los recursos eran limitados, pero vendajes y un par de hierbas medicinales sí tenían a la mano.

Dakota acompañaba a Spice mientras era examinado por algunos Guilmon. El Woodmon tenía un par de quemaduras leves que con reposo y el tratamiento adecuado seguramente pasarían dentro de poco. Su amigo humana observaba todo desde una distancia prudente para no entorpecer la puesta de vendajes, con los brazos cruzados y recargado contra la pared de la choza en que atendían a su digimon.

Fuiste muy valiente allá atrás —le reconoció sus meritos —. La próxima vez planea un poco mejor antes de actuar. Especialmente al enfrentarte a digimon que expulsen fuego.

Lo sé. Tendré más cuidado —recostado como se encontraba no podía hacer mucho más que asentir a todo lo que le dijeran y esperar porque los Guilmon terminaran de sanarle.

El pelinegro optó por suspender su sermoneo hasta que Spice estuviera libre, abandonando la choza con un corto suspiro entre los labios. El atardecer se hacía dueño del cielo, y con la Digital Key en su poder pronto emprenderían marcha hacia su siguiente destino, luego de descansar en la posada cerca de la estación por lo menos durante una noche. La mente del pelinegro se detuvo a considerar un momento sobre el resto de sus compañeros. ¿Habría sido tan difícil conseguir la Digital Key para ellos? Lo dudaba, se suponía que por algo todos ellos tomaron la misión más difícil.

Todas esas cuestiones internas se disiparon rápidamente cuando una silueta oscura pasó por encima de él. Hex, plenamente evolucionado, descendió del cielo y una sonrisa de orgullo se dibujó en los labios del humano al tenerlo frente a frente, sin importarle tener que alzar el rostro para poder apreciar los brillantes ojos sangre del siniestro diablo.

¿De qué te ríes, estúpido? —Dakota soltó una sonora carcajada frente a la increpación de su amigo, aunque tenía que reconocerle que esta vez sí lucía amenazante.

You look cool —sentenció sin complejos —. Te sentó bien la evolución. Ya hasta puedo sentir cómo te independizas y me abandonas para ir a atormentar digimon errantes durante la noche —el Devimon se rasgó el mentón con interés. Aquello no sonaba nada mal.

Tienes suerte de que te tenga tanta lástima como para abandonarte —o en otras palabras, te quiero pero soy muy cobarde para admitirlo, leyó entre líneas el tatuado.

La sonrisa se le borró del rostro a ambos cuando de un segundo a otro Devimon se iluminó y redujo su tamaño. Había regresado a su forma original.

¡¿Qué diablos?! —gimió el exasperado murciélago luego de perder toda su hombría para regresar a ser la esfera alada de siempre. Dakota no pudo evitar reírse del inesperado giro, y como creyó que algo similar le ocurriría a Spice en cualquier momento asomó el rostro una vez más a la choza.

No, él seguía siendo un Woodmon.

Mala suerte. Sigue participando —ofendido por las burlas Hex se puso a perseguir a su humano con la final de arañarlo, mientras que Dakota solamente reía y reía, hasta que le puso un alto a la comedia para acercarse a charlar con DarkTyrannomon. Él también estaba herido pero se conformaba con lamerse los rasguños, provocados por inmiscuirse en la batalla y de paso salvar la vida del tronco digital.

Dakota le debía merecidos agradecimientos

Hola, grandote. ¿Cómo sigues? —el dinosaurio emitió unos rugido casual que el moreno interpretó como un «Estoy bien» —. Gracias por salvar la vida de mi amigo Woodmon. Si no hubieras actuado, no quiero ni pensar en lo que habría pasado —el modesto reptil agachó el hocico, restándole importancia al asunto. En cualquier caso el humano se tomó el tiempo para revisarle que efectivamente no tuviera heridas profundas. Afortunadamente todo lucía normal —. Fuiste muy valiente, pocos de tus vecinos se atrevieron a hacerle frente a la bestia. Seguramente debe ser un respiro para ti volver a la normalidad —tan feliz le hacía la idea que DarkTyrannomon movía la cola de la alegría, gesto que conmovió el corazón del risueño pelinegro —. Ja. Pareces un cachorrito —para probar su punto estiró sus manos bien extendidas en lo alto esperando que el dinosaurio se acercara, y cuando lo hizo le acarició por encima del rostro, intensificando con ello el movimiento de la cola —. ¿Quién es un buen chico? ¿Uhm, quién lo es? ¡Eres tú, eres tú!

¡Deja de hacerte el tonto con él y vámonos! —un celoso Hex rompió la harmonía del momento. Por otro lado, tenía cierta razón. Spice seguramente los estaba esperando.

Cuídate mucho, chico. Y buena suerte en tu vida —ni si quiera alcanzó a dar siete pasos cuando el pesado caminar de DarkTyrannomon retumbó detrás de él. Se asomó por encima de su hombro y notó como el dinosaurio permanecía admirándolo. Continuó con su camino y DarkTyrannomon hizo lo mismo, siguiéndolo sin complejos. Por las dudas quiso aclarar las cosas —. ¿Quieres venir conmigo? —la sonrisa en su rostro y el movimiento de cola bastaron para confirmarlo.

Al resto sorprendió verlo llegar cabalgando al tiranosaurio negro como si fuese un caballo, y más su declaración de que vendría con ellos. Justimon no estaba de humor para quejarse, quedaría en Witchmon hacer un escándalo por la enorme boca extra que alimentar. La buena noticia es que el recién anexado no parecía tener complejos de paladares, cuando tenía hambre se acercaba a un árbol, derribaba la fruta y la ingería, pero era obvia su preferencia por la fruta de carne.

Con el cielo tiñéndose de malva y las primeras estrellas apareciendo en la bóveda celeste, los humanos y digimon regresaron sobre sus pasos hasta la posada cercana a la estación. Solamente DarkTyrannomon escogió quedarse afuera para comer de la cosecha silvestre a su alrededor y dormir al aire libre como estaba más que acostumbrado.

Al de alas negras le apetecía darse una ducha caliente una vez que llenó su estómago; sin embargo recordó que tenía un asunto pendiente sin resolver y ahora parecía ser el momento propicio para encargarse de ello. En vez de ir directamente a su habitación tocó la puerta de otro cuarto y esperó a que le abrieran.

Hola, Kaleb. ¿Puedo pasar?

Dakota — Su anfitrión para nada se esperaba la visita. ¿Qué podría querer con él? No eran para nada cercanos y eso lo puso a la defensiva, mas no se negó a recibirlo —. Sí, pasa.

Gracias, lamento importunarlos a esta hora —con todo y su sonrisa refrescante permitirle el acceso fue incómodo para K, pues gustaba de mantener resguardado su espacio vital. Para bien de ambos Dakota fue lo suficiente prudente para no intentar tomar asiento en la cama y permanecer de pie, apoyando su espalda contra la pared. Desde su posición recorrió con un rápido vistazo el interior, Anubis reposaba sobre la cama mirándolo con desconfianza, Ex estaba tendido en el suelo con una sábana, señal de que ahí dormiría, y Malak se acomodaba en el regazo de un recostado Kaleb que aguardaba por explicaciones —. Vengo aquí en son de paz —especificó para no levantar malos entendidos, sin ser suficiente para calmar a los otros, claro.

Te escucho.

Primero que nada, todavía recuerdo lo que hiciste por mí cuando me enfermé del estómago. Seguramente no lo hice con propiedad en su momento, pero te agradezco mucho por tu remedio casero —ese primer movimiento ayudó a relajar la tensión del cuarto.

No hay de qué —replico el otro acariciando a sus dos niños pegados con él —. Hice lo que me pareció correcto en ese momento no fue nada.

Claro que lo fue —intervino el moreno —. Grave o no ayudaste a que un miembro del equipo se sintiera mejor y no empeorara. Bien pude quedarme en cama por toda la tarde y eso tal vez nos habría generado mayores problemas para todos. Hiciste un buen trabajo y te lo reconozco.

Kaleb se quedó callado. Apreciaba el gesto, pero también reconocía que esas palabras habían tardado bastante en llegar. Se sentía bien ser reconocido, mas habría sido mejor que lo hubiesen hecho en su momento. Llegados a ese punto, no sabía cómo continuar la conversación y Dakota aprovechó para exponer su siguiente punto.

En realidad quiero hablar contigo de otro asunto. Tu asunto, tus dificultades personales en el grupo —la revelación les supo amargo a Kaleb y sus dos digimon iniciales, siendo Anubis el primero en hasta gruñir amenazadoramente hasta que su humano le pidió que mantuviera la calma —. Mira, prometo ser breve. Esto no es ninguna intervención ni nada por el estilo, sólo quiero exponer unas cuantas palabras, ¿de acuerdo? —le concedieron la palabra —. Para empezar quiero decirte que todo el grupo está al tanto de ciertas cosas que has estado haciendo. Es decir, desde el principio sabíamos que tu comportamiento era medio errático pero es obvio que has estado empeorando con el paso del tiempo. Tu estado de ánimo decae con facilidad, te aíslas más de lo necesario, tienes tendencias impulsivas y…

Si sólo vienes a criticar a Kaleb mejor retírate —advirtió Anubis de mala gana

…y eres extremadamente sensible —finiquitó el visitante —. Escuchen, no vine a sermonear a K, simplemente estoy explicando la manera en que creo que eres. La verdadera razón por la que estoy aquí es para ofrecerte mi ayuda.

¿Por qué ahora? —pregunta cautelosa pero válida, tenía todo el derecho de levantar barreras y desconfiar. Lo bueno es que 69 para nada tenía dobles intenciones ni una agenda oculta.

Porque finalmente te abriste con alguien para pedir ayuda —un ligero tic asomó en los ojos ajenos. Todo parecía apuntar que Valentine le había traicionado hablando de más con su compañero de intimidades —. Antes de que tu cabecita paranoica empiece a sacar conclusiones apresuradas, V no dijo nada. Fui yo quien le pidió a Hex que los espiara y me contara de lo que estaban hablando en el tren, tú sabes, días después de que este amiguito se nos unió —era innecesario señalar a XV-mon pero igual lo hizo.

Espiar está mal —recriminó Anubis.

I know and I don’t care —tampoco es como si esos dos fueran pilares de la moralidad espiando la conversación que tuvo Justimon con el grupo. Malak pareció entenderlo y por ello se quedó callado —. El punto es que ya diste el primer paso para mejorar o algo así, y yo también quiero poner mi grano de arena. Tal vez pueda apoyar para que la atmósfera entre Lars y tú no sea tan pesada, o incluirte más en las interacciones del grupo cuando nos reunamos. Únicamente te pido que te esfuerces por no sabotearte —recalcó fuertemente —. Eres la clase de persona que da un paso adelante y retrocede dos, eso es perjudicial para ti y para el equipo. Además, tenemos que apoyarnos mejor que antes si nos esperan peligros como ese Dinorexmon más adelante en el viaje.

124 tardó en dar una respuesta, lo cual fue bueno pues no se negó inmediatamente, aunque tampoco lucía muy entusiasmado por aceptar. Era obvio que se mantenía dubitativo y posiblemente quería consultarlo con sus digimon primero, por ello Dakota permaneció calmado una vez que escuchó su veredicto.

Necesito tiempo para pensarlo.

Seguro. Que tengas buenas noches.

Salió del cuarto silbando, gustoso por sumergirse en el agua caliente.





La mañana siguiente se sintió refrescante. Spice recuperado de sus heridas, Hex con su ácido humor de siempre y Kaleb hasta parecía sociable sin segregarse más de la cuenta, por lo menos había accedido a desayunar con todos.

El único que parecía perturbado era Justimon y en su defensa tenía derecho de estarlo, le tocó la parte más difícil del trabajo: asesinar a un asesino. Fue por el bien común de varios inocentes pero igual lo perturbó. Nada que un par de días viajando en tren no arreglaran.

Terminado el desayuno salió a las afueras de la posada para supervisar que el tercero de sus digimon se encontrara en óptimas condiciones. DarkTyrannomon lo recibió sonriendo alegremente con su cola oscilando de lado a lado.

¿Cómo dormiste, campeón? —preguntó el humano, pun intended. El dinosaurio tal vez carecía de un sistema de comunicación verbal entendible para oído humano, pero con su lenguaje corporal se daba a entender más de lo usual y era claro que la compañía del humano le sentaba bien —. ¿Comiste algo? —exhaló aire de sus fauces y después se giró para señalar un área del bosque circundante, lugar de dónde consiguió provisiones para pasar la noche —. Buen chico —con enorme cariño se acercó para acariciar el rostro de su reptil-mascota, justo como el día de ayer.

Si tanto lo quieres, ¿por qué no te mudas con él? —los celos de Hex seguían en su apogeo y a pesar de que le divertía mucho verlo reclamar atención Dakota decidió no provocarlo.

Ya, ya, tú también eres especial —suavemente acarició su redonda figura que se encontraba reposando encima de su cabeza —. Digo, eres el único que no conservó su evolución.

¡Ugh! —ofendido, se largó a volar.

De la cabaña también salió Woodmon, cargando el equipaje de su tamer y cuyos vendajes sentía de sobra tras una sana comida y sueño reparador. Desde el día anterior había expresado sus eternas gratitudes al campeón, reafirmándolas esa mañana con un pequeño pastel de moras que le permitieron preparar en la cocina de la posada.

Espero te guste —DarkTyrannomon la devoró de un solo bocado, tras el cual se puso a saltar como loco de felicidad.

Parece ser que sí le gusto, Spice —complementó Dakota pasándole el brazo por detrás de la corteza. Se sentía bien tener un equipo grande. Sin embargo, al más reciente integrante le seguía haciendo falta un pseudónimo apropiado, DarkTyrannomon era un nombre muy largo después de todo —. Creo que serás Tough. Sí, me agrada ese nombre para ti, tough guy.

Con el fin de estrechar su lazo de amistad se le subió al tiranosaurio por la espalda, tomando asiento sobre su nuca y dejándose pasear como si su digimon fuese un caballo. Era realmente divertido.

El resto del grupo fue saliendo con sus maletas, listos para partir. Aunque la tentación de invitar al nigga a hacerle compañía era muy grande decidió tomar una ruta diferente. Ya había fraternizado con su bro desde ayer, era tiempo de ser atento con 99.

Valentine, sube —pidió de buena manera pero el peliverde se mantuvo escéptico.

No deberías tratar a tu digimon así —como una mascota o un medio de transporte era lo que quería decir.

Nadie lo está maltratando, él disfruta que me suba en su lomo —y para probarlo DarkTyrannomon meneó la cola con alegría —. ¿Ves? Está contento —dubitativo y con los brazos cruzados Valentine paseó sus ojos acaramelados desde el suelo hasta la cabeza del enorme digimon dónde el chico de cabello rebelde mantenía su sonrisa confiada en el rostro —. ¿Quieres que te ruegue o tengo que bajar por ti? —la pregunta lo tomó desprevenidamente, obligándolo a desviar la mirada para ocultar el rojo de sus mejillas.

Ninguna de las dos es necesario —declaró, mas continuó aferrado a su sitio. Esa clase de actitud requería medidas extremas.

Hero, dile que suba —y por supuesto que la fangirl de dulce corazón traicionó a su compañero humano en nombre del amor, impulsándolo con pequeños empujones hasta DarkTyrannomon.

Aprovecha que Dakota está cariñoso~ —rojo como tomate y sin dignidad terminó accediendo a la petición, escalando cuidadosamente por el lomo del dinosaurio hasta tomar la mano de Dakota que le ayudó a acomodarse lo mejor posible.

Sujétate fuerte de mí o te caerás —dijo esto guiando las manos del peliverde para que le rodearan la cintura.

Está bien —gracias a su escasa diferencia de altura, V acomodó plácidamente la barbilla por encima del hombro ajeno, pegándose al cuello ajeno ya sin la vergüenza inicial. Tough empezó su avance y la nueva sensación le impulsó a aferrarse más y más al esbelto cuerpo del pelinegro. Desde abajo todos podían verlos, nadie hacía comentarios al respecto y Hex se limitaba a desearles que DarkTyrannomon se tropezara para enviarlos derechito al suelo. Sólo eso.

Tanta intimidad le hizo ocultar su rostro enrojecido. Sin embargo, esa no sería la última vez en el día que experimentaría una cercanía tan cercana con Dakota.

En la estación de trenes discutir un rato con el trailmon en turno para que le permitiera a Tough montarse sobre su lomo. Ello implicaría que su viaje se alargaría más de lo planeado, especialmente cuando el tiranosaurio tuviera necesidad de comer o de ir al baño, pero todos estuvieron de acuerdo con cargar con ese costo.

Los demás digimon con los humanos tomaron asiento en el único vagón disponible, amontonados hasta que arribaron al siguiente pueblo grande, dónde debieron realizar pequeños trabajos durante toda la tarde para poder costear el viaje a Skyland. Para evitar retrasos innecesarios, un Locomon se ofrecería a cargar con Tough, arrastrando además tres vagones (comedor/sala de estar, habitaciones y provisiones) consigo para el resto de los pasajeros.

Valentine, ¿puedo hablar contigo? —Dakota interceptó al peliverde después de la cena y antes de que se encerrara en su habitación. Habían intercambiado palabras y caricias fugaces a lo largo del día, pero este asunto era serio para el moreno, así que mejor afrontarlo lo más pronto posible.

Seguro. ¿Qué sucede? —se quedó de pie esperando porque le explicaran el asunto, con Hero y Sunny a su lado.

Ejem… a solas —la especificación provocó que sonrisas traviesas afloraran en los rostros de las dos digimon femeninas, intercambiando miradas entre ellas para después adelantarse hasta su habitación entre risas. V se sintió abochornado por aquello pero no tenía corazón para reclamarles.

Estar a solas en el pasillo no les concedió suficiente privacidad a juicio de Dakota, quién se ahorró formalidades tomando la mano ajena con la propia para conducirlos hasta su propio cuarto, Hex y Spice seguían afuera dejándoles el cuarto completamente solo para ellos. Apenas el cerrojo quedó asegurado, las manos agiles del moreno recorrieron con soltura la anatomía que tan bien se sabían de memoria, incluso el húmedo tacto de la rosada lengua se sentía familiar sobre el indefenso cuello de Valentine cuyos suspiros llenaron el aire sin resistirse a los encantos. No obstante, 99 disminuyó el ritmo para hacerlo girar, degustarse con los rosados labios del felino y finalmente hacer que sus miradas se encontraran tras romper el beso.

Hay algo que quiero preguntarte —se apoderó de las manos de V entrelazando los dedos con los propios, manteniendo ambos pares sujetos a la altura de sus cinturas. Tragó saliva y agarró coraje, lo que estaba por preguntar era más serio de lo que el otro se imaginaba. Finalmente soltó la bomba —: ¿Quieres ser mi novio?

La cara de Valentine era un poema. Mitad confusión y mitad daño cerebral, a tres pasos de caer en estado vegetal. Simplemente no entendía de dónde venía la propuesta, que la motivaba o daba sentido. Era absurdo, ridículo, ilógico y, sin embargo, estaba sucediendo.

¿Eso es un tal vez…? —cuestionó en voz alta el aspirante a novio al no escuchar un rotundo rechazo tras 10 segundos de espera. V salió de su shock, aunque no como se esperaba.

¡¿Por qué?! —fue lo primero que sus neuronas exigieron saber —. Digo, no es que me lo tome a mal pero… ¿Por qué? —y es que si desde el principio Dakota había explicado que no deseaba nada personal, ahora él mismo traicionaba su palabra y cambiaba los términos del acuerdo. Por contradicciones así era seguro que 99 nunca acabaría por comprenderlo.

Me gustas —fue la respuesta casi inmediata, nada elaborada y genuina que el otro tenía para ofrecer —. Y aunque yo era de la idea de que era mejor mantener distancia... ¡no sé, cambié de opinión! —prueba fidedigna que ni él mismo se entendía —. A fin de cuentas los demás saben que estamos juntos. Y si estamos juntos, ¿no se supone que seamos novios entonces? —era un planteamiento con una lógica deplorable, pero lógica al fin y al cabo.

…En eso tienes razón —corroboró V rascándose la mejilla —. Es sólo que no me lo esperaba —y para ser francos, D tampoco. El moreno suspiro, bien podría darse la vuelta y pedir que pretendieran que nada de eso habría sucedido de no ser por su enorme orgullo que lo animo a explicarse. Ya había avanzado hasta ese punto, ¿qué ganaba retrocediendo a fin de cuentas?

Mira, sé de antemano que esto no es una garantía de que nuestra relación vaya a durar, cuando bien podría desaparecer una vez que lleguemos a la tierra —al menos aclaraba que su propuesta estaba lejos de ser un idealismo pendejo —. Francamente hay días en que dudo que vayamos a salir de este mundo —su pesimismo le hizo torcer los labios y distraerse brevemente en sus pensamientos, sintiéndose obligado a mover la cabeza para volver a enfocarse una vez más en lo que estaba haciendo —. El punto es que eres un chico lindo y agradable. Me agrada tu forma de ser la mayor parte del tiempo, me gusta tenerte cerca y of fucking course, me encanta tener sexo contigo —cínico pero sincero. A fin de cuentas la honestidad es importante en una relación desde sus cimientos —. Eso es lo que compone un noviazgo la mayor parte del tiempo —para ser una burda noción sobre el compromiso, V no se detuvo a corregirlo —, pero también estoy abierto a ideas sobre lo que podemos hacer como novios. Claro, siempre y cuando aceptes —con ojos de perrito abandonado encaró una vez más al indeciso peliverde —. You're really cute, I mean it

Entonces…supongo que está bien —cruzó sus brazos y desvió su rostro para disimular el ardor en sus mejillas. Duro por fuera, suave por dentro —. Seamos pareja —obviamente era imposible pedirle que se arrojara a los brazos de su querido y lo llenara de besos para celebrar, así que recayó en Dakota el deber de proceder con los afectos ceremoniales.

¿Sabes? Podrías ser más emotivo con el asunto —investido con un nuevo aire de dominancia Evans eliminó la distancia entre sus cuerpos y se valió de movimientos delicados para separar los brazos cruzados, hasta llevarlos suavemente por detrás de su propio cuello para que V quedara prendido de él. Sus manos descendieron hasta la cintura del peliverde, ajustándose a la estreches de esa. En vez de comerle los labios con pasión, decidió ser dulce por esta vez, depositando un suave beso sobre la mejilla izquierda —. Te quiero.

Uhm… Yo también te quiero —decir que se le cortaron ideas sobre qué contestarle sería un eufemismo. Se limitó a asentir para posteriormente pellizcarle la mejilla —. Pero no quita que seas un tarado a veces —salirse por la tangente haciéndose el tosco le habría funcionado en cualquier otra ocasión, excepto en esta.

Pero ahora soy tu tarado. ¿No te da gusto eso? —el desvergonzado, además de restregarle en toda la cara su sonrisa triunfante, tuvo la osadía de lamerle rápidamente los labios haciendo que Valentine se colorara por completo la cara y además balbuceara como un idiota enamorado —. Además tú también eres problemático en ocasiones —como cuando se arrojó a la muerte por su impulso de idiotez.

Lo siento por eso —era tan tsundere que Dakota ya había perdido la cuenta de todas las veces que giro su rostro para evitar el contacto visual. Siendo francos, lo tenía un poco harto.

Pruébame que lo sientes. Bésame —demandó tras apresar el mentón ajeno con su diestra para que le mirara directo a los ojos. Su estrategia fue fructífera pues V le tomó por el cuello de sus ropas para tironearlo y besarlo.

¿Eso está bien para ti? —pregunta retórica que conjugó sonriente. De igual forma, la cara de D se iluminó de felicidad.

Perfect —y sin dejarlo ir aprovechó para que sus labios se unieran una vez más, abriéndose paso con la lengua hasta reclamar la boca de 99 como suya. Ninguno de los dos permaneció con las manos quietas, en segundos la temperatura corporal de ambos se fue elevando al tiempo que las fricciones mutuas se volvían más evidentes. Una pícara sonrisa se formó en los labios del moreno —. ¿Quieres celebrar haciendo “cosas de novios”?

No puedes contigo, ¿cierto? —99 se lo tomó bien, él mismo compartía la sonrisa e incluso se aferró cariñosamente al brazo de 69 —. Si te portas bien en un futuro tal vez no debas preguntarlo —que recordara muy bien esa frase porque habría noches en que el tatuado le obligaría a cumplirle.

Que afortunado seré entonces —recitó besándole la mejilla con cariño —. Para que lo sepas tú tienes el derecho de ponerte exigente siempre que quieras. Prometo hacerme responsable.

No es como si no lo hubiese considerado, sólo estoy de buen humor —se hizo el sabiondo con una sonrisa confiada en el rostro, aunque a su nuevo y formalizado novio para nada le molestó su actitud.

A partir de ese instante permitieron que sus acciones hablaran más que las palabras, delegando sus lenguas al acto de interconectarse y saborearse mutuamente. Dakota llevó suavemente a Valentine hasta su cama y con la misma dedicación fue descubriendo la desnudez de su cuerpo hasta tenerlo vulnerable, a merced de sus besos y mordidas.

Esa noche Hex y Spice tendrían que dormir en otro lado.





Rugió por instinto el insecto colosal que odiaba ser perturbado en medio de su plácido sueño, justo lo que ocurría en ese momento. Los sentidos le fueron regresando poco a poco a medida que se erguía. Una criatura sin ojos visibles con la capacidad de percibir su alrededor gracias a las vibraciones del suelo y el abanico de antenas alrededor de su cabeza. El fuerte sonido de un galope resonó a su alrededor, ninguno de sus guardias producía ese sonido característico, señal de una terrible intromisión.

¡Lo tengo! —la voz del centauro fue seguida de un rápido movimiento que le arrebató su tesoro.


RhinoKabuterimon había sido demasiado lento para defenderse y justo cuando la electricidad comenzaba a concentrarse en su cuerno detectó un desagradable zumbido extranjero.

Howling Noise! —Ken había avanzado detrás de Ace todo el tiempo como un refuerzo en caso de que la situación lo ameritara, y apenas estuvo cerca usó un agudo chillido con el fin de paralizar al escarabajo. Sabia decisión, porque una técnica suya bastaría para aniquilarlos a ambos y su aguijón hubiese rebotado al entrar en contacto con el exoesqueleto.

¡Vuelvan aquí los dos! —rápidamente Benjamín les recordó a ambos que era prioritario salir de ahí antes de que fuese demasiado tarde. El centauro emprendió marcha trotando lo más pronto posible, aunque obvio las alas de la avispa resultaban ser más eficientes para los desplazamientos rápidos.

Ben subió al tórax de Ken y jaló a Lucemon consigo. Ace ofreció su cuerpo de centauro para transportar a Claire y sus guardaespaldas, entre ellos Ranamon y Luna. Por último Thunderbirdmon brindó asistencia a Nathan y su Veemon, sujetados a las patas del ave eléctrica.

Descendían todos unidos por la ladera de la montaña cuando una enorme cantidad de energía eléctrica fue acumulándose entre las enormes nubes negras que les rodeaban. El guardaespaldas reconoció aquello como un signo inequívoco de que el ataque de RhinoKabuterimon estaba próximo.

Separémonos —sugirió a los humanos y digimon que los transportaban —. De esa forma le será más difícil acertar contra nosotros.

¿Estás seguro? —siendo sinceros Ace seguía teniendo la ligera sospecha de que en cualquier momento podía traicionarlos. ¿Cómo podía estar seguro de que sus palabras no lo guiarían a una trampa?

Él tiene razón. Entre más unidos estemos, más razón tiene para atacar por aquí —confirmó Ranamon desde una perspectiva estratégica más aguda —. Vuelen en otra dirección y distráiganlo, yo mantendré segura a Claire y la Digital Key — Flymon y Thunderbirdmon acataron la orden poniendo la seguridad de la mercancía frágil en manos de la princesa.

Los rayos iluminaban en el cielo y los truenos generaban un eco tan aterrados que hasta los digimon dentro del bosque se replegaron. RhinoKabuterimon, ciego y pesado, asomó su corpulenta figura fuera de la cueva, incapaz de percibir a estas alturas el golpeteo de las patas del centauro. Sin embargo, podía sentir el cambio en el viento, las ligeras perturbaciones voladoras que modificaban las corrientes de aire a su alrededor. Los ladrones seguían cerca y él debía castigarlos.

Está por usar su técnica especial. ¡Tengan cuidado! —gritó Thunderbirdmon separado por 20 metros de distancia de Ben, Lucemon y Ken, estos últimos dos girando sobre su hombro para admirar como una gran cantidad de corriente eléctrica se acumulaba en el cuerpo del bicho para después ser disparada en diferentes direcciones a su alrededor, de manera azarosa y errática. Una tormenta eléctrica perfecta capaz de aniquilarlos con un roce.

Ace y quienes estaban a su cargo la tuvieron fácil siempre que no tomaran en consideración los deslaves ocasionales frente a los que su transportista tenía que realizar maniobras ágiles para que ninguno saliera herido. En cambio, Ken y Thunderbirdmon debían de esquivar la lluvia de relámpagos, uno con mejor resultado que el otro.

¡Nathan, Thunderbirdmon, CUIDADO! —la advertencia de Lucemon les llegó demasiado tarde. Uno de esos turbulentos flashes eléctricos alcanzó a tocarlos estridentemente. El efecto inmediato causó que las alas del ave quedaran paralizadas, cayendo estrepitosamente junto con los cuerpos de sus pasajeros en la misma triste condición. Ben pensó en acercarse velozmente para rescatarlos pero nuevamente Lucemon tenía algo que decir —. ¡No podemos! ¡Miren! —su rápida señalización RhinoKabuterimon les mostró que había estado acumulando energías en su cuerno. El Thunder Laser fue disparado despiadadamente en dirección del digimon que lo traicionó, la potencia seguro lo debilitaría mas no garantizaba que sobreviviría.

La enorme luz los dejó cegados, inciertos del destino de sus compañeros. RhinoKabuterimon continuo con su rabia sin sentido pero Flymon fue lo suficientemente hábil para adentrarse al bosque en busca de los digimon y el humano perdido. Encontraron dos figuras heridas, a Thunderbirdmon paralizado y Nathan inconsciente sin una buena pinta.

Tenemos que llevarlos de vuelta a la posada. Rápido.

Se reagruparon todos en la cabaña al otro lado del bosque, para infortunio de todos esta no contaba precisamente con material médico. Claire y Luna tuvieron que improvisar con lo que tenían a la mano, usando toallas en vez de vendas, y sin medicamento para apaciguar los males.

Thunderbirdmon estaba en mejores condiciones que Nathan. Estable, consciente y con heridas que podrían denominarse superficiales, únicamente el rayo que lo alcanzó lo paralizó, y milagrosamente la caída no resultó fatal para él. Sin embargo, una cosa quedaba clara para él.

Ya no puedo regresar. Si lo hago, RhinoKabuterimon me matará. Estoy solo ahora —Benjamín le ofreció un humilde rayo de esperanza.

Puedes venir con nosotros. Eres bienvenido —Thunderbirdmon le tomó la palabra.

Por otro lado, el moreno de rastas fue un asunto completamente distinto. Convaleciente sobre una de las camas se retorcía entre sueños, sufría de fiebre y dolor generalizado que le hizo perder la noción de la realidad. Fue hasta altas horas de la noche que finalmente abrió los ojos para emitir cortas palabras.

¿Dónde está, Volt? —Claire y Luna agacharon la mirada, no tenían palabras con que expresar el destino último del digimon acompañante de N —. Entiendo… —la voz se le apagó y los ojos se le pusieron llorosos a medida que asimilaba lo sucedido —. Voy a extrañarlo.

A pesar de su fragilidad, 34 se negó a abandonar la habitación en que el moreno reposaba, por si a medianoche o en plena madrugada requería de asistencia. Sorpresa enorme se llevó ella cuando al abrir los ojos la cama se encontraba vacía.

Nathan… Nathan… —todos lo llamaban al no encontrar señal de él. Las toallas quedaron tendidas en el colchón e imaginaron que había salido en busca de su compañero digimon, sospecha que se hizo polvo tan pronto los encargados les indicaron que jamás nadie había salido de la cabaña, ni si quiera en la madrugada.

¿Ustedes creen que…? —la pregunta de Lucemon quedó suspendida en el aire. No hacía falta tener que completarla y mientras más pronto reconocieran el hecho más pronto podrían lidiar con el dolor en sus corazones.

Así como perdieron a Hookmon, perdieron a uno de los suyos.





Esto no está pasando, no está pasando, no está pasando —repetía mentalmente la joven atada a merced de los olorosos pobladores del Trash Kingdom, pero cada que abría los ojos la imagen de ellos se hacía más tangible.

Eso estaba pasando y ella no podía hacer algo al respecto. Solamente le restaba debatir entre ella y sus compañeras de viaje por quién debía de convertirse en la sacrificada novia del rey oloroso.

Benditas sean las artimañas de Witchmon que ayudaron y los digimon rookies que ayudaron a liberarlas. Inmediatamente Simon y Joy tomaron posición junto a ella para protegerla.

¡Ninguno de ustedes, rufianes mal educados, esclavizará a Rosemary mientras esté aquí para evitarlo! —el armiño volador estaba listo para imponerse por la fuerza, algo drásticamente diferente a su actitud pacífica usual.

Él tiene razón, aprendan a dejar que los demás bailen a su ritmo. A nadie le gusta que le digan cómo moverse por la vida —que la metáfora del ave tropical se comprendía perfectamente no le quitaba que sonaba absurda. En pocas palabras, tampoco permitiría que su amiga humana fuese esclavizada por esos digimon tan egoístas.

El par de rookies quedaron envueltos por una luz resplandeciente que encegueció a la humana y los digimon circundantes brevemente, tiempo en el que las anatomía de los dos se hacían más grandes y vistosas. El mayor miedo que pudiera experimentar Petermon se manifestaba frente a los ojos de 71.

Ay, no —era demasiado tarde. Simon ya no podría volver a Never Ever Land finalizado el viaje.

Un zorro espectral con máscara japonesa y cola encantada, junto con lo que a primera vista parecía una gallina gigante, sustituyeron a sus pequeños y adorables compañeritos. Los nuevos adultos se pusieron en guardia rodeando a R para que ningún numemon, sukamon, geremon, gokimon o cualquier otro digimon de la basura le pusiera sus asquerosas manos encima a su amiga.

La primera ola de adversarios fue lista, así que se armaron con excremento rosado para ocuparlo como munición. Desagradable giro sufrió la situación cuando los dos guardaespaldas se defendieron con presteza del ataque.

Shinkū Kamaitachi! —la navaja de viento rebanó rápidamente las inmundas balas antes de que pudieran hacer contacto. Subsecuentemente Simon se lanzó contra ellos . Kurukuru Rekkūzan! —valiéndose de su nueva agilidad giró a través del suelo golpeando a cuantos pudo. Los frágiles y gelatinosos cuerpos enemigos sucumbieron frente al corte de la cola, desarmándolos y noqueándolos.

Melting Aura! —Joy empleó primeramente esta técnica para nulificar el lanzamiento de heces en su contra, derritiendo la sustancia con las llamas naranjas que emergieron de su boca. A diferencia del Reppamon, sus habilidades le permitían permanecer en su lugar para ejecutar una útil ofensiva. Al grito de —: Scar-Red Eye! —rayos carmesí fueron expulsados de sus ojos y estos petrificaron a cada campeón que tocaron. El resto huyó cobardemente para evitar correr con el mismo destino.

Lentamente las jovencitas, Witchmon y sus camaradas fueron ganando terreno hasta que al rey de la basura no le quedó más remedio que aceptar de buena gana la derrota, pidiendo con las antenas de los ojos agachadas un poco de misericordia por parte de las aventureras, quienes para bien o para mal accedieron a limpiar el cochinero que les rodeaba.

Todo sea por la Digital Key.

¿Promete entregarnos la Digital Key una vez que terminemos de limpiar el reino? —Rose deseaba asegurarse, por lo menos recibiendo una declaración pública que comprometiera su credibilidad ante los ciudadanos. Eso tenía que servir de algo, ¿no?

Se lo garantizo, señorita —su actitud dócil parecía ser una buena señal.

Bien —corto e informal pero más que suficiente para que Rosemary accediera a limpiar de mala gana. Y es que el olor a desperdicio fastidiaba la nariz con recurrencia, teniéndose que apretar las fosas nasales cada que se acercaba a una pila de estiércol a su alrededor. Con bolsa en mano y una pala fue recolectando pedazos de popo para después depositarlos en un contener de basura maltratado —. Esto sí que es repugnante —carecía de complejos para ensuciarse pero residir en la inmundicia era cosa muy aparte.

Podemos ayudarte —ofreció Reppamon cuyo aspecto salvaje en nada diluyó su personalidad servicial y atenta con Rosemary, a diferencia de Akatorimon quién ahora parecía ser más efusivo que antes, levantando alternando el peso entre sus largas patas mismas que elevaba continuamente para demostrar su efusividad.

Cuantos más seamos, más rápido acabarás. ¡Vamos a limpiar! —sí, indudablemente se convirtió en un ave con tendencias hiperactivas, no solamente por bailar.

Me vendría bien su ayuda, aunque… —la chica reexaminó las nuevas características físicas de los dos. Habían perdido sus brazos para ganar alas y patas delanteras respectivamente, ambas de poca utilidad práctica para tarea. Mas en lugar de desalentarlos resaltando información obvia les invitó a que la acompañaran —. Primero yo limpiaré la mugre pesada, ustedes pueden barrer después de mí.

Conforme con la decisión Simon y Joy pusieron a hacer lo suyo. El segundo ocupaba sus fauces para tomar una escoba y menearla, pero pronto se cansó el cuello y sustituyo la herramienta de limpieza por su cola. El ave se ahorró complejos al usar directamente sus grandes alas para barrer el polvo, lo de menos sería limpiarlas más tarde cuando la tarea hubiese concluido.

Cinco minutos le tomó a Rosemary detectar una perturbación en el ambiente.

¿Dónde está Jasper? —y tras ello ya no pudo continuar con su labor sin antes investigar el paradero de su mejor amiga, encontrándola muy apartada del resto y únicamente acompañada por uno de sus dos guardianes. La pelirosa batía con fuerza la escoba levantando tanto polvo como fuera posible, de una manera poco eficiente pues en momentos dispersaba más la mugre en lugar de acumularla para su recolección —. Está enfadada —dedujo lo obvio sin ánimos de intervenir, todos esos desaparecieron en el momento que Jasper empezó a descargar su frustración contra los inertes pedazos de basura —. Mejor la dejo sola por ahora —de nada serviría dar apoyo moral si a 66 le faltaba disposición para escuchar.

El regreso a su extremo de la limpieza se sintió pesado, como si un ser invisible hubiese succionado todos sus ánimos sin que se diera cuenta. En vez de ponerse en marcha con su pala tomó asiento sobre una estructura de metal dañada que le serviría como banco, reflexionando sobre lo recientemente ocurrido.

Que pésima amiga soy. Jasper siempre sabe que decir cuando algo malo me sucede y yo… yo no sirvo para nada —dejo caer su material de limpieza para después llevarse las manos sucias a la cabeza en espera de encontrar algún confort —. Desde que dejamos Never Ever Land he sido una quejosa pero ella siempre sabe cómo animarme, y ahora que ella tiene problemas actúo como una cobarde en vez de apoyarla. ¡Uggh! ¡Rosemary, porqué eres así!

Pateó una lata yuxtapuesta a sus pies mandándola a estrellar contra uno de los montículos de basura, ésta no se vino abajo pero sí hizo que el Numemon oculto detrás de ella asomara sus viscosos ojos para ver a la niña. Lentamente la cosa resbalosa se arrastró hasta ella recolectando la pala del suelo para regresársela a la frustrada jovencita.

Aquí tienes —Rosemary levantó el rostro y apreció al singular digimon. Minutos atrás los había percibido con asco por su comportamiento tan cerrado, pero ahora, con una perspectiva más fresca gracias a la demostración de ayuda, ya no eran tan repugnantes como antes, simplemente un poco olorosos.

Muchas gracias —tomó la pala y le sonrió a la criatura para luego ponerse de pie y volver a lo suyo —. Cierto, tengo deberes que hacer. No es momento para ser una llorona —regresó con sus digimon para continuar dónde se quedó. Sin embargo, también recibió apoyo extra.

Por motivos misteriosos el atento Numemon se rehusó a despegarse de ella arrimando los botes de basura maltrechos hacia ella para que no se cansara caminando hacia ellos. También usaba sus manos para cargar estiércol con ellas y depositarlos dentro de los contenedores de basura. Sin duda fue un grato apoyo.

Rose, ¿sabes por qué nos ayuda? —cuestionó Simon genuinamente interesado.

No tengo idea. Supongo que es un digimon generoso —la respuesta dejó insatisfecha a Joy.

Vayamos a preguntarle —sin más avanzó corriendo hacia el Numemon —. Oye, amigo, muchas gracias por tu apoyo. ¿Pero por qué lo haces? —un par de gotas de sudor resbalaron por el gelatinoso cuerpo del Numemon. Jamás esperó que sus motivos se pusieran en duda. Estaba en aprietos.

¿Y bien? —Simon y Rosemary alcanzaron a Joy justo a tiempo para escuchar la respuesta a la interrogante. Ninguno de los tres expresaba importante preocupación, era principalmente interés por entender la perspectiva del Numemon. Sus vecinos parecían conformarse con apreciar a los extranjeros haciendo el trabajo duro que ellos no querían realizar. Así que, ¿por qué ayudar a Rosemary y su grupo?

—Pues yo… —movió sus antenas con ojos a un lado, después al otro; jadeaba y también se cubría el rostro por la vergüenza —. Es que me pareces muy atractiva. Pensé en hacerme tu amigo para pedirte una cita —una enorme gota de sudor resbaló por las nucas de los otros tres. Adiós teoría del desinterés, hola estrategia promedio que aviva el debate sobre la friendzone.

Gracias por el halago, pero no estoy interesada —respondió Rose intentando no ser cortante ni mal educada —. Últimamente tengo mala suerte en mis decisiones, el amor y las amistades. Lo último que necesito es un pretendiente, puedes volver a tus cosas. Nosotros continuaremos desde aquí.

Pero… —verlos marcharse fue un duro golpe en el corazón del virus. Con o sin cita quería permanecer al lado del trío.

Se aferró a ellos como vil parásito para limpiar, barrer y ordenar la basura. Incluso tomó un trapeador para cuando Witchmon empapó todo el suelo con sus técnicas de agua, Reppamon de-evolucionó a Kudamon e hizo lo mismo. Rosemary tomó una tercera escoba y entre los tres trapearon el agua con restos de suciedad hasta dejar el suelo reluciendo de lo limpio. El aroma era un asunto muy independiente al cual no podían dedicarle tiempo completo, para ello tendrían que darle una ducha a todos los habitantes empezando por el rey. Éste se conformó con ver el suelo brillando y el tiradero de basura agrupado en una única sección del terreno.

—¡Magnífico! Estoy gratamente impresionado por su trabajo, señoritas.

Sí, sí. Somos fabulosas y grandiosas. Ahora danos la llave —a Witchmon no le iban los rodeos, habían perdido toda la tarde operando como mucamas y lo que más necesitaban ahora era regresar a la posada para darse un baño de reinas. Eso ni si quiera estaba a discusión.

Ejem, sí. Una promesa es una promesa —la viscosa masa negra con vida estiró una de sus manos para rebuscar por debajo de su corona platinada, ahí era dónde escondía el objeto que la bruja y sus pupilas estuvieron buscando —. He aquí su recompensa, la Error Key.


A través de su sombrero, Witchmon se aseguró de mantener la llave en un lugar seguro. Finalmente podían despedirse de ese sitio.

Agradezco tu apoyo, Numemon. Muchas gracias —Rosemary le dedicó una pequeña reverencia y dio media vuelta. Aquel digimon le resultó simpático pese a su agenda secreta.

Espera —su voz anunció malas noticias, y aun así Rosemary suavizó el rostro para encararlo —. Quiero ir con ustedes —los labios femeninos liberaron un suspiro cansado.

No voy a salir contigo.

No ese eso —se apresuró a esclarecer —. Las cosas aquí son muy aburridas, preferiría salir a pasear con ustedes.

Esto no es ninguna excursión —increpó Simon —. Estamos en medio de una misión muy importante. Si lo que quieres es divertirte, te sugiero que busques algo más que hacer —su rudeza al menos era sincera. Rosemary contemplo al ser verde retorcerse por cumplir su anhelo atención.

¿Por favor? —la muchacha ahogó un suspiro.

Yo digo que venga —opinó Joy —. Entre más seamos, más divertido será —y si algo entendía la pájara es que Numemon igual podría aferrarse a ellos por su propia voluntad.

Te cambiaré el nombre si nos acompañas —advirtió la rubia esperando que eso disipara las ganas del gelatinoso digimon. No surtió efecto.

Puedo acostumbrarme.

En ese caso… —contempló al vacío unos minutos. ¿Qué nombre propio le quedaría bien al Numemon? —, serás Fred.

Y Fred quedó feliz con su nuevo nombre.

Antagónicamente, Witchmon vio con muy malos ojos que casi todas sus mocosas regresaran con bocas extras que cargar.

¡Yo no pagaré por ellos! —decretó cruzada de brazos.

No te preocupes, Witchmon. Star dormirá en mi habitación —y por obvia deducción la propuesta de Jasper aplicaba para todas. Annette era la menos entusiasmada con dormir en compañía de una cucaracha, pero había poco que pudiera hacer al respecto.

Me sorprende la afición que todas tienen por la basura —soltó Sonya en un comentario mordaz de regreso a la posada.

No es culpa nuestra que ni la basura te quiera —y con esa simple frase Annette la mandó a callar. Reina-1, Serpiente-0. Las otras dos prefirieron permanecer al margen de la situación caminando una al lado de la otra.

Luego de bañar a sus compañeros, bañarse ellas mismas y prepararse para tener una noche cómoda antes de abordar el tren a la mañana siguiente 71 buscó a 66 para charlar en privado. Sus digimon les hacían compañía como era habitual.

Jasper, quiero pedirte una disculpa —empezó la rubia confundiendo a su amiga pelirosada. ¿Por qué tendría que disculparse si nada malo pasó entre ellas? La rubia se explicó —: Eres una gran amiga, la mejor amiga que cualquier persona pudiera pedir. Siempre estás ahí cuando lo necesito, nunca me dejas solas y me das ánimos para seguir adelante —la cantante se rascó la nuca con modestia, escuchar a Rose decirle cosas tan bonitas siempre la avergonzaba ligeramente —. En cambio, yo soy un desastre. Hoy tuviste tus propios problemas y en vez de acercarme para que pudiéramos solucionarlos juntas te dejé sola —en un movimiento ágil, Rosemary extendió sus manos para tomar las de su amiga —. Por favor, perdóname por ser una bruta egoísta. Te prometo que intentaré ser más atenta contigo. Si hay algo que pueda hacer por ti para compensártelo, házmelo saber.

¡Claro! —supuso que no tenía caso decirle que no se preocupara tanto por ella, que no debía pedirle disculpas, así que decidió aceptarlas —. No creo que seas una bruta y egoísta pero... ¿Te perdono? —pronunció mirando hacia arriba dubitativa pero a los segundos regresando su vista a Rosemary —. Estabas pasando un mal momento, no voy a exigirte tanto. Aunque ahora mismo no se me ocurre nada para compensarlo y en todo caso estamos bien, no creo que sea necesario —intentó tranquilizarla con una sonrisa amplia.

¿Segura? —la propia 71 no lo sentía bien. Que Jasper siempre le mostrara su lado radiante inclusive la hacía darse cuenta de que tan grande podía ser su desconsideración. Era como si la brillante sonrisa de su amiga alumbrara más sus propias imperfecciones —. ¿Hay algo de lo que te gustaría hablar ahora? Sólo por las dudas —brindarle un espacio para ser escuchada era lo menos que le debía.

No realmente —negó con la cabeza conservando la tranquilidad de siempre —. En caso de que algo surja te lo haré saber, lo prometo. Ya me has confiado muchas cosas, es normal que haga lo mismo para que estemos iguales, es solo que tengo mucho que asimilar ahora mismo —admitió, mirando de reojo a Devimon que no parecía muy feliz de estar entre cuatro paredes.

Está bien —aceptó la rubia acortando distancia para darle un fuerte abrazo. Tal vez eso era lo que necesitaba para demostrar lo importante que era J para ella —. Te quiero mucho, Jasper.

Yo te quiero igual, Rosemary —respondió abrazándola del mismo modo —. Aunque las cosas se pongan difíciles siempre podrás contar conmigo.

Lo mismo digo.





Sucedió de camino a Skyland, en una de las modestas paradas dónde debían hacer escala. Tan rápido que les tomó todo un día reconocer que tan devastador hecho había ocurrido sin tratarse de una pesadilla o alucinación producto de la histeria colectiva. Aunque el viaje a partir de ahí se sintió como tal.

Cada una estaba en lo suyo. Conversando o ignorándose mutuamente, lo que fuera para mantener viva la tolerancia, especialmente por parte de la bruja que cada cierto tiempo las regañaba ásperamente por el escándalo de sus desacuerdos, aumentando la discordia en la escena durante el proceso. Parecía que sería un día normal como todos los otros, y así hubiese sido de contar con más suerte; o de haber almorzado en otro restaurante.

Se manifestó en el portón del local un AvengeKidmon, cruel y avaro que cínicamente les exigió a todos los comensales y trabajadores extenderles sus más valiosas pertenencias a cambio del perdón de sus vidas; y evidentemente ellas no podían darse ese lujo. Las Digital Keys estarían a salvo dentro del sombrero de Witchmon siempre que nadie se atreviera a hurgar dentro de él. El plan era sencillo: hacerse las tontas hasta que la crisis pasara, fingir pobreza y desconcierto.

No funcionó.

Todo pasó tan rápido que ni si quiera recordaban como fue que pasaron de estar sentadas en sus sillas a salir huyendo del lugar a máxima velocidad. Horas más tardes cuando lograron poner sus corazones bajo control pudieron recapitular mejor la secuencia de hechos.

AvengeKidmon entró y amenazó a todos. Digimon de fuera lo escucharon e intervinieron. Técnicas mortales llovieron como balas dentro del restaurante y ellas procuraron resguardar sus vidas ocultándose debajo de la mesa.

Gritos y explosiones aniquilaron su sensatez y dispararon su instinto de supervivencia de la manera más estúpida posible. Tenían que salir de ahí cuanto antes, debían salir con vida y buscar lo más pronto posible ese lugar para reencontrarse con el resto del grupo en Skyland, y dejar atrás este funesto episodio.

Todas creyeron que lo lograrían, pero una de ellas no corrió con esa suerte.

La bala energética de AvengeKidmon salió volando y le dio a ambas, humana y compañera, apenas después de atravesar la puerta.

Sonya y Skye se disolvieron en datos frente a los ojos de las 3 supervivientes y los digimon.






Actualización 1



El primer grupo en llegar fue el de Ranamon. Su amigo se les fue mientras dormía y para bien o para mal nadie había sido particularmente cercano con su persona. Se sentía horrible no tener cuerpo a quién rendirle ritos funerarios, tampoco el haber contado con el tratamiento apropiado para mantener estable su cuerpo. Sólo un enorme vacío los acompañó por el resto del trayecto junto con una enorme carga de decepción sobre sus hombros.

Aguardaron en la estación de Skyland sin molestarse en buscar una posada; carecían de ánimos para moverse de ahí o hacer cualquier otra cosa. Witchmon y las chicas arribaron dos horas pasado el mediodía, traían consigo tan malas noticias como el primer grupo en llegar. Finalmente la tropa de Justimon los alcanzó al atardecer y ¡oh, sorpresa!, contra todo pronóstico llegaron completos. La misión más difícil y peligrosa, con el chico inestable entre sus filas, y todos llegaron sanos y salvos, incluyendo el enorme dinosaurio que ahora les hacía compañía.

¿Pasó algo malo? —el comentario de Justimon se sentía como una broma de mal gusto pese a no ser su culpa ser un desconocedor de las circunstancias. Daota y Lars fueron más perceptivos sobre el asunto.

No veo a Sonya o a Nathan por ningún lado —denotó el tatuado.

Sus digimon tampoco están —a esas alturas el destino de ambos era más que obvio.

Murieron de camino aquí, así que ya no importan. Concéntrense en lo que nos espera por delante —las ásperas palabras de Witchmon impactaron como una despiadada flecha de acero en el corazón de Justimon, quien por nada del mundo se esperaba un trágico destino.

¡¿A qué se refieren?! ¡¿Qué sucedió con ellos?! —el alarmado Justiciero exigió respuestas inmediatas. La idea de que al bajar la guardia otros dos humanos fueran eliminados del grupo martillaba tormentosamente dentro de su mente, haciéndolo sentir un completo inútil, un incompetente para la importante misión que le encomendaron tiempo atrás. Creyendo ilusamente que en este periodo de tiempo estuvo resguardando al eslabón más débil, jamás se le ocurrió que en un descuido otros miembros del equipo sufrirían terribles consecuencias. Su moral quedó hecha añicos.

Justimon, acompáñame. Yo te explicaré lo sucedido —la bondadosa Ranamon se ofreció como mediadora entre los dos adultos. Por supuesto que Justimon merecía una explicación detallada y ella se la daría en privado, no porque deseara mantener los detalles ocultos para el resto sino porque él guerrero atravesaba una crisis muy seria que necesitaba ser manejada delicadamente, cosa que se le dificultaría a la princesa en frente de todos.

Dakota y Lars no eran indiferentes al asunto, pero lo aparentaron por el bien común. Se reservarían sus opiniones personales para más tarde, concluyendo que lo más maduro era verificar por la estabilidad mental de los individuos más sensibles. Así pues, el moreno buscó a Lucemon para apapacharlo y el albino corroboraría que Claire se mantuviera entera con el apoyo de Ranamon y sus digimon. El resto de sus compañeros de equipo fueron abordados por Rosemary.

Kaleb, Valentine —saludó la chica bastante desanimada —, acompáñeme. Les explicaré lo que sucedió.

El desánimo del grupo fue generalizado y para mala suerte no existían posadas en los alrededores. Todos tuvieron que empacar al aire libre, como la primera vez que conocieron a Witchmon.





Skyland, como su nombre lo decía, residía en las alturas y aunque había una estación de trailmon con su nombre inscrito en ella la realidad es que esa isla flotante podría o no estar cerca de ese lugar. Con la facultad para desplazarse a capricho de su gobernante, hasta resultaba extraño saber que podía frecuentar cierto punto del Digimon World. Podría estar la isla flotante al otro extremo del globo y nadie lo sabría. A los humanos y digimon les quedaba rezar porque no fuera así.

Entre los alrededores de la estación destacaba el borde de un gran cañón, seguramente no tan grande como el del mundo real por más vistoso que se les hiciera a los humanos. Gotsumon, Gururumon y otras especies salvajes lo habitaban en su mayoría, aunque la población seguía siendo escasa. Señales de una isla flotante no había, pero al ser un día nublado era de esperarse. Casi nadie sabía qué hacer para encontrar señales de la isla y Justimon, evidentemente conmocionado por las últimas noticias, tampoco estaba en facultades para comandar una expedición a gran escala, cediendo el mando a la segunda digimon mejor capacitada para el reto, Witchmon.

Me parece que tú eres más apta para esta clase de situaciones. ¿Se te ocurre algo?

Por suerte para ti y los mocosos, me encuentro de buen humor —canturreó la bruja dando unos cuántos pasos al frente para descolocarse el sombrero de la cabeza —. Necesitaré mi equipo de trabajo —del vórtice místico sacó una mesa, una silla, cubrió la mesa con un mantel lleno de símbolos esotéricos y sobre esta puso su bola de cristal. A continuación, tomó asiento y se concentró para acceder a cierta variación de clarividencia. El objeto místico no reveló nada útil —. Voy a necesitar más poder... —sin especificar exactamente como pensaba adquirir eso sacó de su sombrero cinco de las seis Digital Keys acumuladas. Magma, Submarine, Snow y Lightning fueron colocadas en cuatro puntos de la mesa marcando dos ejes perpendiculares, la Mistery Key quedó suspendida en el aire —. Activando secuencia de encantamientos avanzada. ¡Revelen la localización de Skylan! —frente a los incrédulos ojos de quienes la rodeaban, las Digital Key reaccionaron a las palabras de la hechicera, liberando energía en forma de cuerdas que formaron una pirámide cuadrangular entre ellas, siendo el centro de su base la esfera de cristal dónde una vertiginosa secuencia de números binarios se apreció efímeramente hasta que se dibujó en la superficie la silueta del mítico lugar. Cual google maps la imagen se fue haciendo cada vez más pequeña, como si se le restara el zoom para dar una mejor vista al resto del panorama y, tras uno cuántos minutos, fue aumentando el zoom hasta revelar a Witchmon y los elegidos de cerca —. Está al este de aquí —concluyó la bruja.

Caminaron por dos horas hasta ubicarse en el área cercana a dónde supuestamente se hallaba la isla. Las nubes continuaban entorpeciendo la vista así que habría que mandar a alguien a explorar. Thunderbirdmon se ofreció a realizar la incursión aprovechando su vasta experiencia sobrevolando amplias alturas y climas hostiles. Los habitantes de la isla podrían ser tan hostiles con los extranjeros como en Stormy Mountain o en Trash Kingdom, mejor ser precavidos a partir de ahora. Treinta minutos más tarde el ave eléctrica retornó con buenas noticias. Los visitantes eran bienvenidos siempre y cuando se las arreglaran para subir hasta allá arriba. Tal parecía que nadie se sentía lo suficientemente caritativo como para darles una mano, o siendo literales, un par de alas.

Justimon se rascó la barbilla. Esa tarea resultaría muy difícil especialmente considerando a cierto dinosaurio negro con complejo de perro que ya lo miraba triste pensando que lo abandonarían a su suerte en ese punto. El de la bufanda sintió la necesidad de disipar sus inquietudes.

Nadie va abandonarte —y con ello le retornó la sonrisa a su mandíbula afilada, inclusive se puso a relamer el rostro de Dakota. Por otro lado, era tiempo de revaluar opciones —. Witchmon, puedes llevarnos a todos allá arriba con tu sombrero.

No, son demasiados —replicó inamovible —. Además muchos ya crecieron, eso dificulta mi capacidad de almacenaje. No es lo mismo materia inerte que viva, podría intentarlo pero si algo malo les sucediera no seré responsable —dicho esto Justimon dejó la opción pasar. Mejor ahorrarse la riesgosa apuesta de perder más humanos. El lado positivo de la vida es que la mayoría podía cuidarse solo.

No te preocupes, Justimon. Lo tenemos bajo control —69 inmediatamente se giró a su esférico amigo a quién le sonrío con maldad. Hex sudó frío.

¿Qué quieres?

Vamos, no te hagas. ¡Evoluciona! —solicitó el pelinegro —. Transfórmate en ese demonio gótico patea traseros y de paso le demuestras a rosadita como es un diablo de verdad.

¡Escuché eso! —se quejó Sweety perfectamente consciente de que el eufemismo iba dirigido a su compañera. Ella ni se sintió afectada.

No le hagas caso, Sweety. Están celosos porque tú pudiste conservar tu evolución —dolía porque era verdad. Y para echarle sal a la herida la cantante se estiró un párpado mientras le sacaba la lengua al tatuado. Dakota maduramente hizo lo mismo.

Vamos. No lo pienses demasiado, ¡hazlo! —continuó presionando a Hex, levemente aturdido por la súbita demanda de hombría que le exigían. Al estar su orgullo en juego, tampoco se negó.

Sí, sí. Eso haré —balbuceó con nervios colocándose en el suelo como si la plana superficie fuese a darle puntos de valor extra. Carraspeó un poco la garganta, apretó las tripas y grutó —: ¡Evolución!

Nada pasó.

Excepto que Lars soltó una risilla burlona por reflejo. El bochorno en el PicoDevimon era enorme.

¡Dije “evolución”! —pero por más reclamos invisibles que hiciera las exclamaciones no tenían resultado. Así continuó parloteando indefinidamente, aumentando su frustración interna con cada segundo que pasaba. ¿Cómo era posible que no pudiera evolucionar si antes ya lo había logrado? El derroche de patetismo fue tan grande que Valentine se sintió obligado a actuar.

Hex, detente. Solamente te estás avergonzando a ti mismo —como nadie solicitó su opinión el murciélago descargó sus frustraciones en él.

¡¿Quieres callarte y dejarme pensar?! ¡Si digo que voy a evolucionar es porque lo haré! ¡SOLO DESAPARECE! —y mágicamente la condensación de sus malestares atrajo la bendita luz digievolucionaria, excepto que el resultado no fue el planeado originalmente.

En lugar de un segundo Devimon, Hex se transformó en la versión dragón alado y lúgubre del mismo, con cuatro ojos rojos y garras carmesí listas para rasgar presas molestas. El ego volvió a hinchársele.

¡JA! Les dije que podía hacerlo —comunicó Hex entre guturales rugidos propios de su nueva evolución. Era natural que si se forzaba como una bestia acabaría transformada en una. En lo particular Dakota estaba conforme, pues avanzó hasta el Devidramon, lo halago hasta que infló el pecho y entonces sí tomó asiento sobre su lomo. Una vez ahí extendió su mano a Valentine.

Ven, V. Sube conmigo.

¡¿Qué?! ¿Quién dijo que podía hacerlo?

Él te ayudo a evolucionar, así que deja de quejarte —el dramon cooperó de mala gana pero lo hizo —. Lucemon, ¿vienes? —respetuosamente el niño de rubio caireles se negó a la invitación.

Gracias, pero pensé en llevar a Ranamon por mi cuenta hasta Skyland.

Ay, Lucemon. Qué lindo eres~ —la princesa se abrazó campante al hombro del muchachín. Al parecer se habían vuelto verdaderamente cercanos en todo este tiempo.

Por otro lado, Rosemary que hasta ese momento había sido una espectadora silenciosa del espectáculo cayó en cuenta que Simon no se encontraba a su lado, a diferencia de Fred y Joy. Continuó buscándolo con la mirada hasta ubicarlo a unos metros del grupo, en lo que parecía ser una sesión de meditación. Cautelosamente se acercó hasta él, no queriendo interrumpirlo y al mismo tiempo dudosa del propósito de aquello. Finalmente la curiosidad pudo más.

Simon, ¿qué sucede?

Rose, dame un segundo —susurró su compañero aun con los ojos cerrados. La joven accedió a la petición y fue una suerte que lo hiciera, Simon destelló una enorme luz blanca que lo hizo cambiar de forma una vez más. Sin embargo, evolucionó en una criatura diferente a Reppamon. Esta vez fue un ángel de seis alas.

¡Wow! —la dejó sin palabras.

Tenía una teoría de que si me concentraba alcanzaría a evolucionar, ¡y funcionó! Muchas gracias por confiar en mí —la agradecía debía ser ella porque ahora ya tenía alguien en quién confiara para que la alzara por las nubes.

Los grupos de vuelo se formaron de acuerdo a la comodidad y conveniencia de cada quién. Kaleb y XV-mon se las arreglarían para transportar a Anubis y Malak, Lucemon con Ranamon integraban un dúo independiente de la misma forma que Witchmon y Justimon; Beauty, Joy y Spice fueron sumergidos brevemente en la oscuridad del sombrero de la bruja durante ese tiempo. Mientras Hex llevaba sobre su espalda al par de novios, entre sus manos afiladas cargaría a Hero y Sunny por ser relativamente ligeras y ocupar poco espacio. Kate cargaría a Annette y Penmon, pero también hizo espacio para Claire y sus digimon; suerte para los últimos que la reinita se sentía particularmente generosa para recorrerse. Sobre la espalda del Thunderbirdmon viajaron Benjamin y Lars, junto con Ash y Jade en versión rookie. A Rosemary y Jasper las cargarían entre brazos sus ángeles guardianes, blanco y negro respectivamente. Gokimon llevaría a sus vecinos consigo, es decir a Star y Fred. Y Ken cargaría a Ace en una primera vuelta.

Para la segunda vuelta regresaron por el gigantesco Tough que requirió de enorme esfuerzo conjunto de todos.





Skyland era tan bella que faltaban palabras para describir su maravillosa estructura, más allá de un pedazo de tierra volador parecía ser un pequeño paraíso aislado de todo mal en la tierra. Un espejismo en medio del desierto que aún después de ser palpado seguía generando incertidumbre sobre qué tan real era. Más amplia de lo que llegaron a considerar, era como una nación pequeña que se había independizado hasta de las leyes de la física. Basta y con abundantes digimon voladores a su alrededor, ninguno particularmente molestos por la súbita intromisión de tantos pobladores. Sin embargo, tampoco resultaron ser hospitalarios.

Cuando estuvieron todos reunidos sobre el reino ambulante procedieron a explorarlo en su conjunto, pidiendo informes sobre quién gobernaba esa basta tierra. Los lugareños refirieron a Valkyrimon como su líder y general suprema, un título bastante llamativo que dejó entre ver ciertos tintes de cultura militar en los habitantes. Entonces acudieron al palacio de ésta, construido con lo que parecía ser fino y resplandeciente mármol, blanco y libre de impurezas. A la entrada de éste, dos Pidmon los interceptaron de forma desconfiada cerrándoles el pateo.

Identifíquense —demandó uno de ellos.

Y describan su propósito —complementó el segundo.

Justimon avanzó por delante del grupo para fungir como embajador del mismo, presentándose y respondiendo con sinceridad al último punto —
: Requerimos audiencia con su líder, Valkyrimon, para discutir sobre un asunto extremadamente importante. Necesitamos su Digital Key para regresar a este grupo de humanos su mundo.

Ciertamente el repentino giro de circunstancias desencadenado por esa frase nadie se lo esperaba.

Los Pidmon hicieron sonar la alarma y repentinamente el grupo de extranjeros se encontró rodeado por una abrumadora cantidad de digimon guerreros y alados listos para atacarlos. Todos tomaron posición defensiva, estarían listos para atacar en cualquier momento. No obstante, Justimon les negó el derecho a contraatacar arrodillándose frente a los guardias para declarar su rendición. A cambio únicamente pedían ser llevados ante Valkyrimon y, como aquello era parte del protocolo oficial, los guardianes de Skyland accedieron tomando como precaución segregar a los humanos de los digimon para usarlos como rehenes en caso de una revuelta. Si bien a varios podría resultarles incómodos el papel de prisioneros tenían que aceptar que la decisión de Justimon era la más sensata para evitar muertes indeseadas.

En vez de recibirlos dentro de un amplio salón, fueron conducidos al enorme patio interior en el que se les ordenó ponerse de rodillas. Sobre las murallas laterales múltiples Saggitarimon mantenían sus flechas apuntando en dirección de los digimon acompañantes, en caso de que estos se revelaran. Pasaron unos minutos hasta que otro par de Pidmon anunció la aparición del gobernante al son de las trompetas. Valkyrimon se reveló ante ellos y tomó asiento en un trono especialmente dispuesto para dar anuncios en ese lugar, cuando había que dedicarle palabras a toda su armada.

Antes de iniciar cualquier conversación se tomó unos minutos para examinar adecuadamente a cada uno de sus inesperados visitantes. Creaturas extrañas que jamás había visto antes componían un grupo pequeño. Sus pieles eran extrañas y carecían de alas o armamento; maravillosas criaturas que despertaron su curiosidad interna. Verdaderamente podía creer el rumor de que provenían de otro mundo con base en su aspecto físico.

Forasteros —enunció la general de voz femenina pero no por ello menos estricta que la de un militar adiestrado —, he oído que tienen interés en las Digital Keys. ¿Es cierto?

Efectivamente —contestó Justimon —. Requerimos las Keys para retornar a los seres humanos a su mundo. Usted mismo puede verlos, señoría. No pertenecen aquí —una sonrisa sardónica se dibujó en el guerrero alado.

Llámeme Valkyrimon, forastero. Y sí, puedo concederles el beneficio de la duda con respecto a estas anomalías denominadas seres humanos —se rascó la barbilla pensativamente para después crear un pequeño puente con sus manos entrelazadas sobre el cual depositó su barbilla —. ¿Exactamente quién les dijo que podrían volver a su mundo reuniendo las llaves? —todos los ojos se giraron a Witchmon.

Fue el antiguo —cantó la bruja.

Por supuesto. Sólo alguien tan sabio sugeriría una medida ridículamente suicida ante esta situación… —segundos de meditación provocaron que una duda asomara por la mente de la Ultimate —. ¿Podrían acaso constatar sus palabras? Quiero decir, si su misión ha sido recolectar las Digital Keys espero que no hayan llegado hasta aquí con las manos vacías. Eso sería terriblemente desafortunado.

Witchmon, muéstrale las llaves —era posible que Justimon estuviese actuando más sumiso que de costumbre, lo cual exhibía con claridad como su estabilidad mental seguía flaqueada por los eventos recientes. Witchmon lo obedeció de todas formas exhibiendo los seis cristales en su colección.

Ya veo… Que infantiles son —si alguien de los presentes no se ofendió fue por su incapacidad de reconocer el insulto. Con renovado brío Valkyrimon se colocó de pie y descendió a través de las escaleras frente a su trono para quedar al mismo nivel que la banda de extraños. Un movimiento de su mano bastó para que los guardias a cargo de Justimon se apartaran de él —. De pie, forastero —el confundido kamen rider cumplió su deseo; humanos y digimon se conmocionaron una vez que Valkyrimon desenvainó su espada —. Ponte en guardia —por supuesto que el otro se negó a hacerlo.

Me parece que aquí hay un grave mal entendido, Valkyrimon

El único que está malinterpretando la situación eres tú. ¿Acaso no has venido por mi Digital Key? ¿Pensaste que te la otorgaría fácilmente? —las palabras de la general cobraban más sentido a medida que se explicaba —. ¡Ponte de pie y pelea! Demuestra que estarías dispuesto a hacer por conseguirla; de lo contrario fácilmente puedo echar a tus humanos fuera de la isla. Espero que sepan volar.

Eso sí que no lo permitiría.

Prestamente convirtió su brazo de hierro en critical arm con la cuchilla rojiza desenfundada y se arrojó en contra de Valkyrimon quién le recibió con destreza. No tenía intenciones de matarla, pues seguía cargando dolencias internas desde que se vio obligado a suprimir los viles actos de Dinorexmon tomando su vida. Aquí únicamente quería esclarecerle a la valkiria la importancia de su misión.

Nada mal —bufó la otra ejerciendo fuerza para apartarlo lejos de ella.

Ambos Ultimate continuaron danzando uno alrededor del otro lanzando fuertes y precisas estocadas, todas con el fin de aplicar daño crítico sin llegar a ser mortal. Lo que parecía ser un duelo de iguales rápidamente fue inclinándose con una obvia ventaja a Valkyrimon. No solamente por su velocidad y experiencia, también se debía a las cavilaciones internas de Justimon que ella tan amablemente se encargó de señalar para todos.

Tu espíritu está roto, te falta entereza —una, dos, tres patadas a las piernas y después lo empujo —. No estás peleando con todo tu potencial. ¿A dónde se fue la motivación que tenías en un principio? —blandió dos estocadas que fueron evadidas con habilidad. Sin embargo, al momento de que Justimon intentó contraatacar ella aprovechó la guardia baja para asentarle un par de cortadas superficiales —. Eres débil. ¿Crees que sobrevivirás a este paso allá afuera? —la nueva posición adoptada por los dos ponía a Justimon en una obvia desventaja, estaba contra el suelo y que los susurros de Valkyrimon llegaran directo a su oído únicamente empeoraba su situación —. ¿Crees que podrás mantenerlos a salvo a todos?

¡AHHH! —el raciocinio del justiciero se quebró y ocupó toda sus fuerzas para hacer retroceder al enemigo. En lugar de una técnica bien planeada golpeaba brutalmente con todas sus fuerzas, priorizando hacer daño sin si quiera pensar. No tomó mucho tiempo para que Valkyrimon se aprovechara de la situación y arremetiera con un contraataque corto y limpio: una cortada en el brazo normal, patada al estómago y finalmente un empujón que lo tiró al suelo.

¡Justimon! —Valentine se levantó de su lugar corriendo para auxiliar a Justimon, sólo para que los guardias de Valkyrimon le cerraran el paso. Para evitar medidas similares, apuntaron al resto de los humanos con sus armas con el fin de mantenerlos controlados.

Eres patético, forastero —fue el cruel veredicto de Valyrimon antes de apartarse, brindándole un generoso espacio para poder retorcerse a gusto del dolor. La mirada severa en nada se diluyó cuando se detuvo en Valentine —. ¿Qué buscas aquí humano? ¿Pretendes tomar su lugar en el combate ceremonial? Si tu custodio, que es evidentemente más fuerte que todos ustedes juntos, ya ha perdido, ¿qué te hace pensar que tienes una mínima oportunidad de enfrentarme? —99 respondió los aires de grandeza con una mirada felina agudamente afilada.

No te tengo miedo —soltó superficialmente impertinente, mas no es como si a la guerrera le hubiese molestado.

Bien. No deberías —un chasquido de dedos y los guardias se apartaron. Valentine corrió hacia Justimon, estaba herido pero no tan gravemente. Se recuperaría una vez que lo atendieran… si es que conseguían equipo médico. La inflexible general tenía otros planes entre manos a medida que retornaba a su pulcro trono —. ¿Sabes pelear, humano?

Un poco —respuesta decepcionante pero qué más se podía esperar de criaturas tan frágiles.

En ese caso, pruébate con Harpymon —a la mención de su nombre una de las soldados de esa especie descendió de los cielos para ponerse en posición de combate frente al humano. Éste tragó saliva de saber que se enfrentaría a un campeón —. Descuida, tiene prohibido usar sus técnicas especiales. Eso debería dejarte las cosas más o menos fáciles —la indirecta enfadó al chico teniendo que canalizar esa ira en energía para el combate. No se acobardó.

Tenía que usar sus puños y patadas para golpear al ave de estatura un poco más alta que la suya pero ésta era tan rápida que ni los más veloces movimientos de 99 llegaban a rozarla. Cuando ya estuvo satisfecha tras medir la capacidad de su adversario, Harpymon contraatacó usando sus brazos emplumados y ágiles piernas con garras. Una secuencia de golpes mandó al peliverde de espaldas contra el suelo, muy cerca de dónde Justimon quedó tirado.

Que decepción —calificó Valkyrimon con el codo apoyado sobre el mango del trono y la mano sosteniendo su rostro —. ¿Es este el mejor guerrero humano que tienen? —ante la pregunta Kaleb se puso de pie.

Yo también sé pelear —la valkiria asintió para que le permitiesen avanzar hasta ella. Ya en el área de combate se le ocurrió solicitar un instrumento adicional —. Si me presta una espada le demostraré de que estoy hecho.

Maravilloso —si el detector de sarcasmo de alguien no se activó de inmediato, la siguiente frase forzosamente tenía que ponerlo en funcionamiento —. Denle su juguete al nene —K se quedó callado evitando sentirse intimidado por esas palabras. Tristemente, tampoco era considerado una amenaza ni si quiera con espada en mano —. Kougamon —un ninja púrpura apareció como sustituto a Harpymon, avanzando tan rápido que pareció teletransportarse.

La secuencia del combate fue bastante similar a los dos pasados. El enemigo midió la fuerza de K, sus movimientos, tiempos de reacción, fuerza y habilidad sin ponerse en riesgo para después explotar brutalmente cada punto débil que descubrió durante los primeros minutos de combate hasta dejarlo desarmado, rasguñado y con el ego roto en el suelo. El desempeño grupal resultó ser decepcionante. ¿Y así esperaban reunir las keys?

Ya fuese por compasión o lástima, Valkyrimon llegó a un veredicto que no a todos agradaría.

Suficiente. Estoy cansada de desperdiciar el tiempo de mis soldados —los humanos y digimon pudieron reagruparse junto con sus compañeros heridos —. A la luz de sus carencias en el ámbito de la supervivencia he concluido que están incapacitados para hacerse responsables de la seguridad de las Digital Keys. Francamente estoy sorprendida que llegarán tan lejos sin haberlas perdido —los ámbitos de todos se vinieron abajo. Si ni si quiera Justimon pudo derrotarla, entonces como podrían quitarle su llave —. Sin embargo, y afortunadamente para ustedes, exigirles que permanecieran en este mundo ajeno a ustedes sería un acto terriblemente irresponsable y negligente. Por lo tanto, tengo la obligación moral de concederles la Key y permitirles continuar con su travesía —al parecer un rayo de esperanza les esperaba al final del túnel negro —. Oh, no celebren tan rápido. Después de todo aún tendrán que ganarse la Digital Key con el sudor de su frente —malas noticias para todos.

Una vez más dejó su trono para descender a la altura de los muchachos todos con miradas cautelosas en la cara. Haciendo un recuento de acciones, parecía ser una guerrera honorable pero sus métodos poco ortodoxos generaban desconfianza, especialmente para aquellos colocados en el lado del tablero opuesto a ella. Con recta pose llamó a dos de sus principales oficiales al frente.

Silphymon, Karatenmon —dos digimon de nivel perfect acudieron al llamado —. Apréndanse bien sus nombres, forasteros. A partir del día de mañana mis comandantes se encargarán de adiestrarlos militarmente. Aprenderán a combatir y defenderse como si fuesen guerreros naturales, los digimon que los acompañan igualmente serán sometidos a entrenamiento riguroso. Se les brindará hospedaje temporal con tres comidas diarias siempre y cuando acaten cada una de mis instrucciones. Se levantarán con el alba, dormirán con la noche y obedecerán cada palabra que diga, ¿les quedó claro? —sólo alguien tremendamente estúpido como Rosemary se atrevería a encontrarle un “pero” al discurso de la general.

Señora Valkyrimon, estamos profundamente agradecidos por la oportunidad que nos da. Sin embargo, creo que es importante decirle que no todos los presentes estamos capacitados para convertirnos en guerreros —y no lo decía solamente por Claire o Lucemon, a ella tampoco se le hacía agradable la idea de combatir violencia con más violencia.

Qué lástima. Es una verdadera pena que a mí me importe menos que nada los sentimientos de un montón de débiles forasteros que han llegado a mendigar mi compasión —se plantó frente a Rosemary y la tomó por el cuello de sus ropas —. Tienen solo dos opciones, se tragan sus burdos sentimentalismos con la sangre que sudarán durante el tiempo que les tomé ser miserablemente competentes para mantenerse con vida, o desaparecen de mi vista y me ahorran la inversión de enderezarlos de una vez por todas —dicho esto arrojó a la chica tirándola al suelo con brusquedad —. Su decisión.

Obviamente todos accedieron a los términos y condiciones.

Excelente… Guardias —los soldados avanzaron y adivinándole el pensamiento a su soberana cargaron el cuerpo de Justimon —. Llévenlo a la enfermería para que se recupere, y asegúrenle de avisarle que él recibirá entrenamiento personalizado por mí misma una vez que recupere la conciencia. En cuanto al resto de ustedes, son libres de explorar los alrededores por el día de hoy —a partir de ahí avanzó para regresar al interior del castillo —. Pongan atención a las alarmas, sí se pierden una comida no ingerirán alimento hasta la cena y éste no les repondrá la ración perdida. Mis soldados les notificaran cuando los establos terminen por estar acondicionados, ahí es dónde dormirán todos ustedes.

Misión 8: Skyland
Objetivo: Convertirse en guerreros capaces de defenderse a sí mismos
Recompensa: Tornado Key




Cuando Valkyrimon les advirtió que despertarían con el alba, no bromeaba. Un Pipismon se apareció alrededor de las seis de la mañana para despertarlos con su agudo ataque sónico.

El desayuno estará listo en 15 minutos, no lleguen tarde —sin decir más, se marchó.

El tiempo proporcionado para desayunar era de 45 minutos y resultó que las raciones no eran precisamente apetitosas. Atrás quedaron todas las veces que les ofrecieron un buffet o comida completa para llenarse, esto apenas les calmaría las tripas un rato, pero según los cocineros contenía los ingredientes necesarios hasta el mediodía. A pesar de que el horario de entrenamiento estaba reservado para la tarde, igual les encontraron actividades que realizar para todos los visitantes. Algunos ayudaron a recolectar los cultivos, llevarlos a la cocina y pelarlos para que los cocineros tuvieran que preparar durante la tarde; a otros se les encomendó limpiar el castillo sin importar que algunas zonas continuaran impecables desde ayer, había que asearlas nuevamente. Unos pocos corrieron con la suerte de hacer aburridas guardias y finalmente estuvieron aquellos que fueron al pueblo a hacer servicio comunitario. Según los oficiales, las labores siempre se turnaban cada día así que no debían de acostumbrarse a lo que les tocó hacer el primer día.

Después de la comida al mediodía tuvieron que quemar las calorías recién ingeridas con una intensa hora de acondicionamiento físico para que tanto digimon como humanos calentaran. Tras ello vino el verdadero entrenamiento de combate.

Valkyrimon mandó a traer grandes estuches de hierro que al abrirlos exhibieron una modesta colección de armas. Ninguna particularmente destacable, pues se trataba de equipamiento estándar. Tal como pensaron se les concedió el beneficio de amoldarse y elegir el estilo de pelea que más les acomodara. Espada y escudo, doble espada, arco y flechas, guantes, lanzas, entre otros. Únicamente los humanos tenían derecho de acceder a ellas.

Escojan sabiamente, no habrá intercambios. Tienen un máximo de 15 minutos para decidirse o yo les impondré un estilo de batalla —fue la única instrucción que les dio la general.

Ese primer día se las dejó fácil, se limitaron a que se familiarizaran con los estilos de pelea. Karatemon, al ser un digimon espadachín, supervisaría el progreso de los humanos; mientras que Silphymon revisó las habilidades de los digimon así como su dominio sobre la evolución. Ni Witchmon, Ranamon o Lucemon se salvaron, pero éste último consiguió inmiscuirse en la clase de los humanos para evitar tener que usar sus poderes. Los maestros alternarían clases a partir del tercer día; en cambio, Justimon tendría a la misma estricta profesora de aquí a que los humanos desarrollaran sus habilidades.

El entrenamiento en batalla dudaría dos horas, sin importar que Claire se desfalleciera de la fatiga. Todos serían tratados por igual.

Al término de éste les concedieron 30 minutos para aseo personal, seguido por una incursión a la cocina dónde ellos mismos tendrían que ayudar en la preparación de la cena, tanto suya como del resto de las tropas. Dos horas de ocio, cena en los comedores y a dormir.

Ese sería su horario de trabajo por los siguientes días.






Actualización 2



Dos semanas. Dos semanas de sangre, sudor y lágrimas les tomó para finalmente tener derecho a mostrar su aprendizaje adquirido en una exhibición frente a Valkyrimon. La general, sentada en su trono de manera usual, fue juez, jurado y verdugo para los aspirantes a soldados. Por supuesto que no esperaba que derrotaran a un miembro de sus tropas, pero sí exigía que tras dos arduas semanas de entrenamiento fueran capaces de afrontar obstáculos sin huir como gallinas. Hasta los menos diestros en el combate demostraron una reducción en su tiempo de reacción para defenderse, muy buena señal. Los más versados supieron destacarse, con pequeñas maniobras estratégicas que mezclaban astucia y destreza para salir librar peligros. Indudablemente tenían talento para las armas y sería sumamente necesario para cuando sus menos habilidosos compañeros requirieran de ayuda.

Cuando el último de los participantes finalizó su demostración, aguardaron en espera del veredicto final.

Estoy gratamente impresionada por su progreso. Lo digo en serio —con el tiempo el propio carácter de Valkyrimon se fue suavizando. Ya no la consideraban una terrible dictadora como en un principio —. He decidido que están listos para continuar con su aventura. Felicidades, lo lograron.

Esta vez sí les concedieron el permiso de celebrar entre ellos, brindándose ánimos completamente sonrientes. El propio Justimon recuperó los ánimos durante el retiro de dos semanas, dejando atrás todo rastro de duda o melancolía. Estaba completo nuevamente y aunque las ausencias de seis viejos compañeros se sentían frescas, asimilaron que tenían que seguir adelante sin importar cuanto los extrañaran.

La Tornado Key fue revelada y entregada a los viajeros.

Su premio, aventureros —una más añadida a la colección —. Esto no es todo lo que planeo otorgarles, aún falta la mejor parte. Síganme —sin tener ni una pizca de idea sobre a qué se refería los humanos caminaron detrás de la soberana por los amplios pasillos hasta llegar a un ala inexplorada del castillo, una que desconocieron hasta ese día.

Era la armería de Skyland dónde se resguardaban armas de precioso valor. Raras en comparación con su utilería de combate actual, estas piezas estaban hechas de poderosos materiales y no se necesitaba ser un genio para saber que usar una de esas implicaría una enorme ventaja en el campo de guerra. Hubo quién precipitadamente se aventuró a constatar que su presencia ahí no se tratara de una broma.

Estamos aquí porque piensa regalarnos nuevas armas, ¿cierto? —la valkiria sonrió traviesa.

Efectivamente. Ya me han dado una muestra de sus estilos de combate, así que creo tener lo necesario para cada uno de ustedes. Considérense afortunados, humanos..., y Lucemon. Esto es una ocasión extraordinaria en la vida, como haberlos conocido.

El destino de sus nuevas armas quedaba en manos de la guerrera.





Con novedosas y relucientes municiones en su haber, humanos y digimon ya estaban más que preparados para proceder a su siguiente destino.

¿A qué lugar tenemos que ir ahora? —preguntó Jasper a Witchmon en espera de que ella tuviera la respuesta. No obstante, fue Silphymon, una de las entrenadoras quién le respondió.

Dead Zone, la tierra funeraria, es su siguiente destino. Y si mis cálculos son correctos ya deberíamos estar encima de su desierto en estos momentos —Karatenmon debió actuar como intérprete de su compañera para que los estudiantes entendieran.

En el instante que la gran Valkyrimon aceptó tenerlos bajo su resguardo, se puso a la isla en movimiento para trasladarlos a una de las zonas más recónditas y de difícil acceso a pie, Dead Zone. En estas semanas hemos volado lo suficiente para entrar dentro de su territorio.

Con un nombre como Dead Zone no me extraña que sea difícil llegar hasta aquí. ¿Es tan peligroso como suena? —preguntó Benjamín un poco nervioso. Parecía que le estaban dando una indeseable sentencia de muerte.

En lo absoluto, Dead Zone es uno de los sitios más pacíficos de todos —aclaró la modesta valkiria —. Recibe su nombre porque es a ese lugar dónde la mayoría de la información de los digimon muertos va a parar. Dentro de sus cementerios esos datos se acumulan para formar nuevos digi-tamas, se le considera el oasis de la reencarnación por estar envuelto por un enorme desierto. Su gobernante es Pharaohmon —a la mención del nombre Ranamon reaccionó.

Ese nombre me suena… creo que mis padres lo conocen.

No sería ninguna novedad. Él es muy famoso entre los digimon importantes.

Para no alargar más la charla fueron conducidos a uno de los bordes de la isla flotante, el que según los cálculos quedaba más próximo al pueblo piramidal. Fue ahí que se despidieron de su protectora y estricta maestra. No volverían a verla después de ese día.

Mi tercer y último obsequio para ustedes es un transporte que los lleve sanos y salvos hasta Pharaohmon —a la escena arribó una gigantesca ave con aspecto humanoide y plumas de mátices rojizos —. Garudamon, procura no dejar caer a ninguno. Te los encomiendo.

Sí, mi señora.

Sobre las enormes manos de Garudamon hubo espacio hasta para que DarkTyrannomon y las maletas tuvieran lugar junto con el resto del grupo. Los digimon voladores podrían descansar sus alas, mientras que los humanos tendrían que suprimir su vértigo a las alturas por unos cuántos minutos hasta que el vuelo del ave digital concluyera. Planear por el aire a una velocidad moderada permitió que observaran con asombro la extensión de la amarillenta arena a lo largo de todo el terreno, a medida que se aproximaban a un sitio rodeado por cinco distintas pirámides. La familiaridad con el antiguo Egipto se fue acentuando a medida que se aproximaban al reino.

En el suelo no había tierra firme que los esperara, sólo arena fina que se filtraba dentro del calzado con cada brisa de aire caluroso que llegaba a rozarles el rostro. El sudor y la sed no se hicieron esperar, mucho menos la fascinación de los pobladores por tener tan extravagantes visitas en su territorio. Una constante particular del pueblo de Dead Zone es que todos parecían tener un gusto excesivo por el oro, la joyería y tocados estilo egipcio, así tuviesen forma humanoide o de bestia. Otro rasgo notorio era la abundante población de felinos que habitaban el lugar: Tailmon, BlackTailmon, Mikemon, Meikomon y Nefertimon. El paraíso perfecto para una vieja loca de los gatos con delirios faraónicos.

La población risueña les facilitó instrucciones para llegar a la más grande de las cinco pirámides, ubicada en pleno centro de la ciudad y que en realidad era la fachada del palacio de Pharaohmon. Los Mummymon guardines no pusieron trabas para que se adentraran, de la misma forma que tampoco se mostraron sorprendidos por el aspecto de los seres humanos a quienes trataron como si fuesen otros digimon, limitándose a indicarles que debían esperar en la sala principal antes de ser atendidos.

Pharaohmon, cuyo tamaño era semejante al del rey Neptunemon, llegó acompañado de tres inquietas Bastemon.

Oi~ ¡Son humanos! —reconoció la primera felina.

Más humanos, yay —secundó otra y finalmente la tercera se les adelantó a las otras dos para llegar corriendo hasta los dichosos humanos.

Como si fuesen pieza invaluables de museo que se supone no deben ser profanas pero que los niños pequeños igualmente manosean, los Homo sapiens fueron abordados por las inquieta gatas de esa forma, quienes los tironeaban, revolvían los cabellos, levantaban sus ropas y hasta olfateaban inapropiadamente. Todo eso se detuvo cuando el faraón se hizo escuchar.

Niñas, DETÉNGANSE —la amonestación verbal sirvió para que las felinas temblorosas retornaran al lado del Faraón y actuaran como buenas chicas. La atención del monarca finalmente se concentró en los visitantes —. Que inusual casualidad. Más humanos han llegado aquí, a Dead Zone… —el final de esa oración no fue escuchado por absolutamente nadie más las niñas del rey. Sin embargo, levantó sospechas en el grupo de Justimon.

Este era el primer lugar dónde reconocían a lo de su especie y, de acuerdo con la presentación inicial de Justimon, era muy viable que hubiese más humanos regados por el resto del Digimon World. Si ese era el caso, entonces tendrían que reclutar a los humanos que habitasen Dead Zone y llevarlos consigo a como diera lugar.

¿Hay más humanos por aquí? —Lucemon fue quien reunió el valor para hacer la pregunta del millón.

Quizás... —fue la honesta respuesta de Pharaohmon —. Hubo unos pocos aquí hace algún tiempo. Desconozco si continúen residiendo en los alrededores. Fueron rescatados en medio del desierto hace un mes y después de recibir asistencia cada uno decidió continuar su rumbo.

La declaración provocó un maremoto de sorpresa dentro de los corazones de los muchachos.

¡Había más hum