Rol Digital Detective's Academy : Re_Edit | Iniciamos

Carre

like the sun in the sky
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19 de abril de 2060. Lunes
07:35 A.M.
Planeta Tierra, Japón, Tokio, Minato, Hikarigaoka.
Digital Detective’s Academy – Casa Matriz, Salón Central de Docentes.

Segunda semana de clases del nuevo año escolar, otra vez todos sumidos en el delicioso caos de la selección del Grupo Zero (¡qué envidia que las otras sucursales no pasaran este caótico proceso!). Bien, no era cosa religiosamente hecha cada año, pero pasaba que no hace mucho, antes de las vacaciones de primavera, se había graduado prácticamente todo el Grupo Zero anterior y los restantes, tendrían la continuidad de su entrenamiento después de las clases, en las dependencias de DATS. Tal como había sido hasta ahora.

Aunque los docentes de las disciplinas especiales no parecían tan agitados, simplemente estaban sentados en la gran mesa de reuniones, cada uno revisando carpetas o sus ordenadores, bebiendo té, café o agua embotellada, compartiendo impresiones con el compañero de al lado; este alumno lo hizo bien, ¿en serio éste se piensa que logrará ser detective si mantiene esa actitud tan nefasta?, En nuestras misiones se lo hubieran cargado en un tris-tras. Ay no, el perfil de este chico no le da para esto y muchas reflexiones lanzadas al aire. Claro que todos guardarían silencio y dejarían de hacer sus cosas apenas entrara la directiva, encabezada por Tomohisa, el cual sólo le entregó un o pequeño dispositivo de almacenamiento a la secretaria, quien llevaba ya su buen rato esperándoles y mirando a los docentes con cierto aburrimiento.

Proyectó inmediatamente los perfiles de los doce alumnos seleccionados. Entonces, el hombre de los ojos rojizos, tomó la palabra.

Primero que todo, profesores y profesoras, muchas gracias por su atención y por su ayuda a hacer las selecciones. Este año fue complicada, hay que admitirlo… acabamos de graduar al Decimotercer grupo, cuyos resultados no fueron malos, pero tampoco fueron especialmente brillantes, todos esperábamos algo mejor de ellos… ―comenzó el director, viéndose interrumpido por la subdirectora.
Sinceramente, yo no ―habló Cuddy, como siempre, sin tapujos.
Digamos que les teníamos un poco de fe ―repuso Tomohisa, otra vez, ligeramente incordiado por la interrupción de Cuddy, incluso si decía un poco de verdad.
Fue bastante inesperada la nómina de este año, si me permites añadir algo, Yuu ―Motomiya Daika miró la nómina y luego al grupo―. Qué raro es, en todo caso, el método de la evaluación ciega. Puntuar todo, corregir y retirar el papel que cubre el nombre y la ID del alumno. Ni enterado que evaluaba a mis propios hijos.
Ni yo a los míos, sin duda fue una idea muy brillante de la señora Motomiya ―señaló a Mitsue, la cabeza tras el método más objetivo de selección.

La aludida sólo les dedicó una reverencia cargada con un ligero sarcasmo; de todos modos dos de las plazas fueron ocupadas de otro método; el menos ortodoxo. Y casi, casi tenía sus sospechas de que una tercera plaza fue ocupada por intervención. Mejor callarse y dejar que reunión, que era más formalidad que otra cosa, siguiera su curso.

El punto es que, como de costumbre, tenemos un grupo heterogéneo; dos alumnos de primero, una de segundo, dos de tercero, una de cuarto y el resto de quinto ―continuó Tomohisa, repasando los doce perfiles―. Todos con habilidades diferentes que van a lograr un buen equipo. ¿Lo malo? Suena a un terrible cliché, pero algunos tendrán dificultades para trabajar adecuadamente en grupo, no sólo hablo de los humanos, también me extiendo a los digimon.
Si me permite ―habló la segunda más joven del equipo docente, Abastescianni, alzando su mano―. Como egresada del grupo Once, el tercero a cargo de usted y algunos de la directiva actual, muchos grupos hemos tenido la misma composición.
Abastescianni tiene su punto ―asintió Köhler, quedamente―. Te olvidas que nuestro grupo fue mil veces peor.
Ni lo recuerdes ―corearon las tres mujeres de la directiva; Cuddy, Dixer y Motomiya.
Cierto… ―prosiguió Tomohisa, pasando a otros gráficos―. Los necesito a todos en el auditorio secundario, a las once de la mañana. Tendremos una reunión con los alumnos seleccionados y sus respectivos compañeros digitales. Explicaremos todo y eso, ya saben, protocolos.
Protocolos ―repitió Dixer, apretando los labios unos segundos―. ¡Supongo que será divertido!

Las miradas pararon unos instantes en la menor de la directiva, como preguntando ¿qué tiene esto de divertido? Mitsue sólo movió sus manos, para aligerar el ambiente, ¡vamos, que tampoco era un asunto tan serio!

Lê, por cierto, necesito a los integrantes puntualmente a las once en el segundo auditorio. ¿Prepararías los permisos? Pídeles a algunos de los otros secretarios que los vayan a dejar, por favor ―Yuu fijó unos segundos la mirada en An, la cual sólo asintió y salió antes a preparar los permisos de los alumnos.

Tras una suerte de desayuno (que fue más bien tomar un té o un café y algunos cigarrillos entre los fumadores), cada profesor se fue a abocar a sus respectivos deberes hasta que dieran las once de la mañana.

¿Qué potencial les ves a las pequeñas ratas que adoptaste por mascotas, Barney? ―Köhler se sintió casi obligado a preguntarle a la de cabellos blancos, la cual sólo bebía como su tercera taza de té de la mañana―. Según los antecedentes, Benedetto parece interesante, ¿pero qué hay del mocoso?
Míralo como a una Alysson 2.0 pero peor ―la aludida, lejos de ofenderse, soltó una carcajada, como diciendo “perdón por romper tus ilusiones, pero ese puesto ya lo ostenta mi propia hija”.
Oh, vamos, hablamos de criaturas faltas de amor y comprensión… ―intentó, como siempre, en vano persuadirlos Mitsue; ¿cómo es que esa mujer lograba estar donde estaba, en una de las profesiones en la que se es testigo directo de la miseria humana en su estado más puro?―. Bueno, quizá sí sean parias sociales, pero algo los llevó a eso, ¿no? ¿No está comprobado, en un 97% de los casos que hay una red de apoyo deficiente o inexistente y otras problemáticas?
¿Qué carajos haces como detective, Rara? Debiste ser socióloga o una de esas mierdas ―bromeó Köhler, si ellos estaban allí, era por algo, no sólo por sus habilidades investigativas.
En fin ―zanjó Daika, abriendo las ventanas para sacar el humo de uno de los dos sectores de fumadores del campus―. ¿Por qué no empezamos los preparativos en lugar de perder el tiempo?

Cada cual tomó sus cosas y salió del salón de reuniones de los docentes, ya que todos los asuntos de la junta matutina de los lunes parecían zanjados. Ahora, sólo quedaría preparar la inducción al denominado Grupo Zero, la charla y la posibilidad de retractarse (nula para Benedetto o Carpenter), entre otros menesteres. Daika se fue a cubrir una de las clases de literatura en tercer año por la ausencia de una de los maestros (al parecer a alguien le pareció gracioso asustar a la hipocondriaca maestra que terminó al borde de un infarto y con reposo por una semana), Bernadette y Mitsue se fueron a ordenar documentos académicos de los recién egresados (la subdirectora por el asunto del archivo digital, Motomiya esposa por ser la encargada de los asuntos exteriores, relativos a las otras sucursales) y para ampliar los permisos del programa que controlaba a Constance, permisos que estaban casi listos para dejar a la I.A. a plena función de lo que la D.D.A. fuese a necesitar.

Como de costumbre, Köhler fue a preparar algunas rutinas para los tres desdichados grupos que tendrían clases de defensa con él en la tarde, Alysson a firmar más papeleo académico junto con Yuu, como cada placentero día lunes de mierda para cagarse otro tanto en el mundo (Alysson sólo le seguía el juego por gusto de ver arder el mundo).

Y lo más gracioso (si lo miras desde el punto de la comedia negra), es que los doce alumnos junto a sus doce digimon ya sabían perfectamente qué ocurriría a las once de la mañana; el detalle que desconocían a medias era el de sus compañeros (salvo, en parte, por el trío Motomiya y sólo por la información entregada por Sachiko, que, bien puestos, podría ser errónea).

____​

19 de abril de 2060. Lunes
11:00 A.M.
Planeta Tierra, Japón, Tokio, Minato, Hikarigaoka.
Digital Detective’s Academy – Casa Matriz, Segundo Auditorio.

Lamentablemente sus suposiciones no eran del todo erróneas, pero había allí un ID que no identificó, incluso si llegó a compartir clases con ese rostro. Sachiko arrugó el ceño y tomó asiento, entre su mellizo e Închis. Junto a Daiki tomó asiento Ivanina, tan sólo para ver si lograba picar un poco a la castaña, cosa que no logró al estar ésta distraída. Delante de Ivanina, Brunaldo ocupó sitio, sentándose a su lado Masato, quien sólo le dedicó una sonrisa. Junto a él, los hermanos Tomohisa con sus compañeros. En la tercera y última fila, ocuparon sitio los pequeños delincuentes, junto a Markus y la rubia que no se esperaba ver Sachiko. Algo le decía que tendrían muchas discrepancias.

Felicitaciones a los aprobados y gracias por venir a la reunión ―quien habló fue Tinkermon, mientras Yuu les repartía a todos un portafolios y una caja que se notaba relativamente pesada―. Acaban de recibir su código conductual, su placa de servicio de aprendices, un táser (porque no les permitiremos tener armas de fuego aún), una libreta, su prendedor distintivo que deberían portar junto a su uniforme y una barra de cereal con un jugo en caja que podrán comerse ahora. Misma comida para los digimon.
Qué considerados ―Vader replicó con cierto sarcasmo, sacando las barras y los jugos, dándole uno de cada uno a Gaomon.
Sugiero que las protestas sean hechas al final de la reunión, gracias ―Tailmon dedicó una mirada a los jóvenes antes de ir al lado de su compañera, la cual anotaba información de contacto en un panel.
De todos modos, les sugiero tomar nota de esta información de contacto, jóvenes, les será útil ―repuso con suavidad Motomiya esposa, volviendo a su lugar.
Y sólo por si acaso, no bromeen con el táser, se los damos confiando en que sabrán usarlo sólo en defensa propia ante situaciones reales de peligro. Y hay un gas pimienta, ambos implementos camuflados en simpáticos labiales, botellas de perfume, peines y sprays para la garganta ―complementó Daika, mostrando los implementos en su poder―. En cualquier momento puede caerles un caso, ¡pero tranquilos! No correrán con la mala suerte que los pioneros tuvimos de novatos y no tendrán que jugarse literalmente la vida en el campo de investigación.
Recomiendo mucho echar al menos una ojeada al código conductual ―prosiguió Alysson, buscando una página al azar (previamente señalada por Cuddy), alzando una octava su voz―. “Veintiuno: trabajas y trabajarás con información sensible, haz honor a tu puesto como postulante al S.I.U. y manéjala con la confidencialidad que le corresponde; esto se entiende como no hackear o utilizar en beneficio propio los registros de la D.D.A., DATS, Interpol, Gobiernos, Bancos, entre otros. SALVO, y sólo sí, es una situación de riesgo.”

Keishiro sólo dirigió la mirada hacia Cuddy, la cual le dedicaba una sonrisa soberbia.

Sus docentes, en general, seremos los mismos ―Köhler arrancó más de una protesta de todos los aprendices―. Tienen suerte de que no les tocará hoy conmigo. Habrá pequeños cambios, otras materias que les serán más necesarias que otras. Trabajarán a un ritmo más intenso, porque disponemos de dos años en promedio para volverlos útiles para todo esto. O, al menos, que no sean unos inútiles pedazos de mie…

Cuddy alzó una mano; no porque no fuera un lenguaje adecuado para tratar a esas doce mierdecillas sentadas frente a ellos, si no que por una simple cuestión de aburridos protocolos.

Las reglas generales ya las conocen más que bien, dudo que debamos recordarles algo tan esencial; los que hasta ahora estaban sólo en la academia, comenzarán por quedarse en los dormitorios… como todos los que estuvimos en el Proyecto Zero ―prosiguió Cuddy, entregándoles a todos dos tarjetas que fungían como llaves―. No las pierdan, una es suya y la otra es de su digimon. Si las pierden, deberán pedir repuesto a través de sus preceptores, que dudo que estén muy entusiasmados de tener que reparar sus errores.
Si recorren el patio Memorial, está este edificio de dos plantas, al inicio era el dormitorio de los maestros que se quedaban aquí, pero desde hace años es la residencia especial. Lo bueno es que tendrán privacidad, lo malo, deberán hacerse cargo ustedes de prácticamente su todo, excepto por las comidas entre clases ―cerró Tomohisa―. ¿Preguntas? ¿No? Bien, pueden irse a receso y nos veremos en el salón de reuniones del edificio Norte a las tres con quince. Consideren ese salón como su aula de clases a partir de ahora. ¡Hasta la tarde!

Bien, si alguno de ellos pensó que la inducción de principio de año había sido una reverenda porquería, hubo algo peor: la inducción al Grupo Zero. ¿Ese sería el principio de sus carreras? ¿Así, tan malo? ¡Con el tiempo aprenderán que todas las cosas deben aprenderlas por sí mismos! Al menos la mayoría conocía bien a los instructores, por lo que daba las esperanzas de que su formación no sería tan mierdosa como la bienvenida que les dieron.


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Shitty inducción is shitty. Pudo salir peor, lo juro.
R Rozenkristall, Jelly Jelly, ArisuDokuro ArisuDokuro, The Card Maker Doc. K-9 , Raving George October , C Robin , L Lobito Reindeer, S Shizu

¿Indicaciones? De momento pueden poner sus impresiones sobre la reunión, quejas con la directiva, qué hicieron durante el resto del día hasta la primera clase especial que será Anatomía con la simpatiquísima doctora homosensual y su más simpática aún Lalamon (?).​
 
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Cromatic

Hoodie
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El olor a humo de cigarrillo se elevaba llevado por la brisa, era un hermoso día pero para el se veía gris, en especial cuando estaba en ese lugar. Trabajar en el mismo edificio en donde se encontraba ella era duro, pero al mismo tiempo reconfortante, ya que podía venir a visitarla cuando quisiera, generalmente, temprano en la mañana antes de entrar la oficina y que su secretaria le pusiera al día, lo primero que hacía era dirigirse al patio memorial, pararse un rato frente a la lapida, y fumarse un cigarrillo. Y sí claro, ese lugar le hacía sentir muy triste, pero luego de ir a verla, el resto del día se sentía con un mejor sabor de boca.
Yuu cerró sus ojos, y respiro hondo, no pudo evitar pensar en lo que sintió al ver la ficha aprobada no solo de Kuromi, sino también la de Keishiro:

- ¡Esto debe ser una puta broma!- Gritó levantándose del asiento de su escritorio con ambas fichas sobre la mesa.

- ¡Baja la voz Tomohisa! , tu mismo calificaste las fichas - replicó Bernadette severamente de pie muy erguida frente al escritorio- Son alumnos de la academia, tenían el derecho de postular al grupo zero, y por lo tanto podían calificar en el, ser hijos tuyos no significa un trato especial ni en uno ni en otro sentido- Cuddy le decía a Yuu las cosas directamente, como siempre, un rato antes, el había reclamado ya el tema ante el matrimonio Motomiya, recibiendo palabras de apoyo y comprensión, le explicaron que tres de sus hijos habían sido seleccionados también, pero esas palabras habían hecho poco o nada en el director, solamente las palabras crudas y sanguinarias de Barney, por mas desagradables que le resultaran, eran las únicas capaces de hacerle entrar en razón.- Ahora cálmate - agregó la albina. El director la miro a la cara y se sentó nuevamente en su asiento.
-Lo siento Cuddy, es solamente que...- Yuu apoyo su rostro sobre sus manos. quería evitar que alguien observara como sus ojos comenzaban a empaparse, pero no pudo hacer nada con la mano de su colega posándose en su hombro.
- Estarán bien Peter Pan....No ocurrirá "eso" otra vez. - Lo calmó. Yuu sabía a que se refería con "eso" , se refería a la muerte de Vi. Esa fue la primera vez en años, que alguien tocara el tema, aunque fuera de esa forma, incluso Bernadette, quien pasó por las mismas experiencias que Yuu en esa misión, ambos habían sido acorralados y utilizados juntos...


El sabor a filtro de cigarro le hizo salir de su mente, el tubo de tabaco y químicos se había acabado, así que cerró sus ojos y apunto su rostro hacía el cielo, otro día estaba por empezar, sus hijos iban a mudarse a la academia hoy, el nuevo grupo zero iniciaría sus actividades, había mucho por hacer. Le dio un vistazo por ultima vez a la roca conmemorativa, la recordó, recordó como se sentía su olor, su voz, sus besos, su risa, solo podía recordarlos en aquel lugar.


En memoria de:
Valentine Aoi
y
Renamon
Detectives, Estudiantes, Compañeras, Amigas.

Caídas en Servicio
"Descansan en nuestros jardines, viven en nuestros corazones."
-Grupo Zero


Kuromi estaba emocionada, su bolso estaba listo desde la tarde anterior, una vez que volvió de clases, incluso había ayudado a Kei con el suyo, es qué los hombres en general son muy malos empacando, usan muy mal el espació, lo sabía por que cuando papá salía de viaje ella también debía ayudarle a arreglar el equipaje.
Debía admitir que se sorprendió cuando su hermano le contó que estaba tambien el grupo Zero, pero despues de todo sus habilidades con la computación eran excelente y los detectives virtuales son bastante útiles, así que no pensó demasiado en eso. La noche anterior, papá los sermoneo sobre como debían comportarse en los dormitorios de la academia, llevó para hacerlo a la subdirectora Cuddy, no era común verla en casa, aunque había pasado en algunas cuantas ocasiones antes, era la única mujer, mejor dicho, la única persona que el jefe de hogar llevaba a casa, ya que si Kuromi se ponía a reflexionar, dudaba que su padre tuviera alguna relación de algún tipo. Pero bueno, como fuese, la subdirectora fue a apoyar el sermón de papá, en especial para Kei, en el caso de Kuromi, solo asintió y prometió ser buena como siempre, pero todo entro por un oido y salió por el otro, Keishiro dijo que papá estaba triste por que se iban de casa, pero de todos modos los vería todos los días en la escuela.

Luego de la presentación, Kuromi y Palmon llevaron sus cosas hacia las habitaciones, en el tiempo que quedaba antes de las tres con quince, perdida en su mente, Kuromi había fantaseado toda la mañana con las aventuras que la esperaban, sería la mejor de todo el grupo Zero.
-¡La tierra de este masetero es deliciosa! - Rompió el silencio Palmon, sostenía una jarra de plastico rellena de tierra en la que crecía una despampanante flor de girasol que solía adornar la antigua habitación en el departamento.
-Pensé que habías traído esa planta para adornar la habitación nueva.- Le respondió su Tamer previo a una risita.
-no-oh , La tierra de este masetero es deliciosa, incluso mas que la que rodea el árbol de jardín central de la academia.- Aclaró el digimon planta, extendiendo las lianas que empleaba como dedos hasta dentro del recipiente, para absorber los nutrientes que contenía.
-Palmon, no comas mientras caminas o dejaras caer el girasol. - le advirtió la chica
- No te preocupes- contestó la pequeña digimon verde levantando su frente- Sé lo que ha...!- Pero rápidamente un paso en falso la llevó al suelo, efectivamente no soltó el masetero, pero vació su contenido sobre ella misma, con flor y todo.
-Te lo advertí Palmon- le sacó en cara Kuromi entre risas.
-No importa, esto es delicioso!- Si, palmon era optimista en casi todas las ocasiones, si había algo mejor que llenarse de comida deliciosa, era estar cubierta completamente por comida deliciosa.

-¡Esto debe ser una broma! - se oyó una chillona voz a la distancia con un acento muy elegante. -¡Luce no podemos compartir habitación con alguien tan sucio! -Trató de decir en voz baja pero falló una floramon a una chica de cabello y piel muy claros, quienes estaban de pie frente a ellas, las miradas de ambas humanas se encontraron sorprendidas, Kuromi no tenía un buen presentimiento sobre esto.
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ArisuDokuro, cualquier corrección con el usó de tus personajes me avisas para corregir.
 
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Lobito Reindeer

Omega Ω Wolf
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Balaur Vohanak y Amp Papuk, ambos se encontraban descansando (?) en el jardín memorial de la Academia, dos estelas conmemorativas se alzaban lejos del sendero a la vista de unos pocos junto a frondoso sauce llorón.
Balaur se había graduado de la principal sucursal europea de la DDA mientras que Amp apenas cursaba el último año en la sucursal rusa, ninguno de los dos tenia relación alguna con el famoso grupo Zero, mucho menos con la sucursal de Hikarigaoka.

La directiva (en su mayoría) se había negado en tener dos completos desconocidos sepultados al lado de grandes agentes, se emplearía el protocolo de seguimiento y los cuerpos serian enviados a sus respectivas sucursales a falta de familiares pero Mitsue se había negado a algo tan cruel como alejar a un niño de sus padres; aunque sea de esta forma. Por eso ella y su esposo y algunos otros miembros (como apoyó) habían insistido en tenerlos sepultados en el patio en memorial.

"El chico se culpa así mismo por la muerte de sus padres. No importa lo que le digamos él no entiende razones, creo que lo mas sensato sería que el niño tuviese alguna forma de poder seguir el contacto con contra ellos, al menos como un recordatorio. Insisto en que estén el patio conmemorial."
Después de que el llanto cesara y se recuperase y de todo lo nuevo que se había dicho en la junta de iniciación del grupo Zero, Închis había corrido inmediatamente al patio ceremonial con lágrimas en los ojos y una enorme sonrisa que apenas y cabía en su rostro llamando la atención de todo aquel que se topaba en su caminó sin importar las dos o tres caídas que tuvo en su camino a las lápidas de sus padres. No se perdono el haber olvidado siquiera a sus padres en toda esta emoción del día.

Pueden creerlo.— Dijo arrodillado frente a las lapidas de sus padres con un Syakomon durmiendo a su costado.— Después de todo este tiempo... al fin, lo logre.


Colocó sus manos, una sobre cada lapida acariciando las inscripciones sobre las piedras, con una mirada melancólica en su rostro... Eso fue lo único que pidió que fuera inscripto.
Se puso de pié, despertando a su compañero con el movimiento y rápidamente corrió (?) detrás de él. El sabia el resto.

"Balaur Vohanak-Papuk
2018 – 2054
Amado Esposo y Padre
A un Gran Hombre"

"Amp Vohanak-Papuk
2021 – 2054
Amada Esposa y Madre
A una Gran Mujer"

Aprovecho el tiempo restante del recesó que tenían para ir a su nueva habitación en el edificio de residencia especial.

Antes de que comenzara la presentación Închis había ido al departamento que compartía con otros tres estudiantes desde que habían iniciado en la D.D.A. (con los que nunca ha compartido) hizo sus maletas en tiempo récord pues en una simple maleta sus pocas cosas cabían perfectamente y hasta espacio de sobra tenia.
Se detuvo en el marco de la puerta antes de apagar las luces de la que fuera su habitación durante cinco años; observo la habitación vacía recordando todas esas noches en compañía de su Digimon llorando por la pérdida de sus padres siendo la ultima vez hacia tan solo dos días. Suspiro y con una mueca de dolor apago el interruptor antes de cerrar la puerta y caminar hacia el salón principal donde había estaba Syakomon despidiéndose de otros tres Digimon que había sobre el sofá: Un Betamon, un Psychemon y un Gazimon, compañeros de sus tres compañeros de cuarto.

Este es el dinero del ultimo mes de renta .—Entregandole un sobre blanco a Gazimon que estaba mas cerca de él. — Dile a Kyle y a los chicos que lo siento mucho y que les deseo mucha suerte en sus estudios. Hasta pronto.

Nos veremos por los pasillos. Adiós amigos.
Syakomon se despidió con una sonrisa de los tres Digimon antes de salir del departamento siguiendo a su tamer hacia su nueva vida.


Închis con un Syakomon muy emocionado entraron al que sería a partir de hoy su nueva habitación, sorprendiéndose gratamente al descubrir que su nueva habitación era por lo menos dos veces mas grande que la que ocupaba en el departamento aunque al examinar detenidamente la habitación se dio cuenta de la razón: habían dos camas. Lo que significaba solo una cosa y es que tendría un compañero de cuarto, la idea no le hizo sentir mejor, la única compañía que necesitaba era la de su compañero incluso con una habitación propia en el departamento se sentía bastante incómodo con otras tres personas rodeando, ahora compartir la habitación con un desconocido y su Digimon seria totalmente aterrador pero con Syakomon todo seria mucho mejor o eso esperaba.

Elijio la cama más cercana y deposito sus cosas revisando cuidadosamente su parte de la habitación; sin duda le sobraría espacio... Mucho, pero estaría bien.

¡Oye! ¿Închis? —Se acerco hacia su tamer bastante feliz sosteniendo una fotografía bastante arrugada en sus orejas (?) — No te olvides de algo...— Extendió la fotografía hacia su tamer y este la tomó con mucho cuidado observandola mientras una lágrima rebelde resbala por su mejilla, la limpio y con una tachuela que saco de su bolsillo clavo la fotografía en la pared con una increíble ternura, volteó ver a Syakomon que le sonreía también con los ojos llorosos.

Lo logramos...

En la fotografía clavada en la pared tomada en un campo nevado con un frondoso bosque detrás de ellos. Un hombre rubio de cabello corto con unos hermosos ojos azules sonreía alegre mientras abrazaba a una hermosa mujer de cabello castaño bastante largo y unos extraños ojos rojos que observaban tiernamente a un pequeño niño de no mas tres años el cual observaba encantado un digi-tama que sostenía su padre mientras el era cargado por su madre. Todos ellos vestían ropas muy abrigadoras. Detrás de ellos un Gargoylemon volaba a la altura del hombre tratando de salir en la foto. Fechada el 3 de Diciembre del 2045, un par de días antes de que la fuera estallara.

Este era el único recuerdo que le quedaba de su antigua vida.

——————————

Bueno, si algo esta mal por favor diganmelo y lo correjire y sobre el compañero de cuarto... Bueno, alguien interesado?
 

Raving George

To the middle of my frustrated fears and I swear
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-¡Verdammte Scheiße! ¿Estás diciendo que la hija de Cooper, mi hija, no es apta para participar en el grupo? ¡Imposible! –el profesor de defensa personal ojeó de nuevo las carpetas sin dar crédito a lo que veían sus ojos; la lista de seleccionados era corta y en ella no figuraba el nombre de su primogénita- ¡Es humillante! –súbitamente el profesor dio un golpe sobre la mesa con el puño cerrado, ¿quién iba a pensar que la hija de dos detectives influyentes y famosos no tenía madera para seguir el camino de sus padres?


-Recuerda que tiene tan sólo doce años, además Bridget Cooper ni siquiera aplicó la solicitud para ingresar al programa Zero –alegó el director Tomohisa en un tono de voz pasivo, no había necesidad de perder la calma. Después tomó un largo sorbo de té caliente, mientras el idiota releía la lista por enésima ocasión.

-Claro, mientras tanto tus dos hijos han sido seleccionados, y supongo que por méritos propios –articuló con sarcasmo el hombre más alto levantándose de su asiento, no podía disimular el enojo en su rostro- ¡Jódete Peter pan! –espetó antes de salir dando un portazo.

-¡Idiota! –espetó una vez solo en su oficina y por lo bajo. No sería prudente que alguna de las secretarias escuchara al mandamás de la academia proferir en voz alta, y la verdad es que Sebástian sí que le hacía perder la calma- , no es conveniente tener a dos Köhler dentro de un mismo grupo Zero…




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-Qué emocionante… -articuló contrariado después de aquella charla introductoria, aunque el tono apático en su voz no hacía más que contradecir sus palabras. Terminó el apestoso bocadillo que los amables dirigentes habían facilitado para los nuevos integrantes del grupo Zero y después salió del auditorio marchando lento hacia las nuevas habitaciones.

-Ya estamos aquí, será una bonita experiencia –Markus giró lentamente su rostro para mirar a la pequeña criatura que venía colgada de su hombro derecho, ¿por qué aquel diminuto ser de orejas aladas le hacía sentir náuseas?- ¡somos parte de un grupo especial! ¡Haremos muchos amigos!

-Suficiente –la mirada de Hjelm se tornó rígida y en seguida el ser digital cerró la boca. Patamon estaba consciente de que en algunas ocasiones ‘derramaba demasiado arcoíris por la boca’, pero no lo podía evitar, aquella era su personalidad natural. Por desgracia o fortuna, el carácter de su tamer era exactamente lo opuesto- este sólo es un paso más para alcanzar mi meta de convertirme en detective.


Las afirmaciones de Markus eran tajantes; no había objetivo más importante en su vida que terminar la academia para ejercer como investigador de misterios, uno muy bueno, famoso y exitoso. Debía enfocarse, no había cabida para un poco de diversión en su desarrollo académico… ¿O sí? Sonrió maliciosamente de lado mientras observaba y examinaba a cada uno de los doce seleccionados, al final todos eran ratas de laboratorio y por lo visto tendría que compartir ratonera.


-Sé que esto del grupo Zero apesta pero –articuló el peliazul acercándose a aquella joven rubia que minutos antes se encontraba sentada en su misma fila dentro del auditorio. Le había visto antes: rubia, atlética, popular, de sexto grado. Hjelm nunca olvidaba una cara linda, lo que no podía recordar era su nombre- , al menos podremos compartir habitación juntos –afirmó sonriendo con descaro mientras acorralaba a la chica en los pasillos de los dormitorios.







Shitty, I know :Epycries:
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Inhaló el suave y cálido aire primaveral, abrió sus ojos y como si sus pupilas estuviesen en llamas observo la entrada a ese nuevo año, camino con paso firme hacia donde el panel se ubicaba, deseaba saber si habían pasado y esperaba que aquello no fuera una respuesta negativa. Gaomon le tomo con suavidad el brazo le dio una sonrisa tranquilizadora, pero Mika podía ver en sus ojos que también la emoción lo consumía.

La gente rodeando la pizarra de los resultados no eran más que simple espectadores curiosos por saber quiénes serían los nuevos integrantes del prestigioso Grupo Zero. Algunos de los estudiantes al verla abrieron paso, se había creado también una pequeña fama que le permitía tener ese paso abierto y disponible hasta el frente para ver directamente los resultados, y ahora los que se quedaban a ver solo esperaban por que aquella rubia fuera rechazada para sentir todos como le caía una especia de karma comunal.

Sus labios se curvaron en una medio sonrisa mientras sus ojos ardían de nuevo en llamas:

158V254MR8VM92-1 = Selected

Para la decepción de todos los curiosos presentes ávidos de venganza pero cobardes de hacer algo por ellos mismos, lo había logrado todo sin ayuda de su prestigiosa familia, es más dudaba un poco si su familia sabía exactamente donde estaba y ello le alegraba. Gaomon inflaba su pecho orgulloso de estar en aquel grupo de digimon que marcarían la historia en el Grupo Zero.

Siguiendo las instrucciones caminaron con cautela por el lugar dirigiéndose al auditorio, estar en ese selecto grupo de estudiantes no hacia más que aumentar el ego de la rubia. Sus caderas se contoneaban como si aquel camino se tratara de una pasarela, su tajee exquisitamente escogido para la ocasión pero a la vez muy cómodo y adecuado le hacían como siempre no pasar desapercibida entre el montón de estudiantes que se movilizaban por toda la academia.

Entró en el auditorio con una amplia sonrisa, esperaba que la induccion y la charla de apertura a esta nueva y grandiosa etapa de su vida fue mas que fenomenal e incitadora a seguir adelante asi que tomo asiento observando solo de pasada quienes eran los demas elegidos, ya tendría luego el tiempo suficiente para observarlos a detalle, al fin y al cabo serian sus repeptitivos compañeros durante su participación en el GZ.

Pronto el rostro de Vader cambio de uno emocionante y lleno de expectativas a uno odioso, aquella introducción no era lo que había esperado, pensaba que de haber estado a su cargo hubiese sido mucho mejor y por las caras de sus compañeros adivinaba que sus pensamientos iban por el mismo camino. Había sido la charla introductoria más corta y sosa del mundo, nada que diera un espíritu a hacer las cosas bien o animarlos a la nueva y laboriosa tarea o alguna experiencia reconfortante que los llenara de emoción de comenzar ya en ese grupo. Pensó que tal vez los rumores de aquel grupo estaban sobre-evaluando la experiencia de estar en él.

Al menos la barrita de cereal había estado deliciosa y Gomamon prefirió las dos cajitas de jugo así que la rubia termino comiéndose las dos barritas. Era interesante, siempre había compartido habitación con alguien en la academia, para bien o para mal el estar acompañada de otro ser humano le resultaba entretenido y renovador, Gomamon veía con preocupación escondida a Mika, a pesar de la dura y muchas veces cruel personalidad de aquella chica, sabía que la soledad no era su amiga y aunque el estaría ahí con ella, sabía que le haría falta alguien más al menos para regañar o criticar o en el mejor de los casos construir una amistad. Sin embargo aunque la torturaran ella jamás lo admitiría, su pensamiento: primero muerta antes que pasar por débil, lo que en realidad era una contradicción.

Había elegido la sexta habitación del lado oeste, eran amplias y gozaba de una espectacular vista. Desempaco todas sus cosas como era usual y tuvo aquel sentimiento de querer llamar a casa a contarles lo que había sucedido, pero lo apago inmediatamente, estar en esa división aún era un pequeño paso no valía la pena de ufanarse de estar en un proceso que aun ni siquiera había comenzado.

Al final su ropa y objetos personales perfectamente acomodados le daban un toque casual a la habitacón, en la pared un tablero marcado con las actividades diarias colgaba y un par de fotos de sus amigos alrededor lo acompañaban, en la pared muy cerca a la ventana había colocado sus libros y otro tablero este lleno de mapas y razonamientos de misiones pasadas dentro de la academia.

Mica salió a dar una vuelta se sentía de buen genio y tenía un asuntillo pendiente, Gaumon se quedó terminando algunos detalles de la habitación. El pasillo estaba lleno de cajas y maletas de los demás integrantes del GZ, caminaba esquivándolos por el pasillo tratando de no caer encima de nada ni tropezar con sus cosas no porque fuera consciente de lo molesto que sería si alguien cayera encima de sus cosas, sino porque prefería no tener nada que deberle a nadie. Divagaba en lo desordenada que era la gente y sin darse cuenta como, había terminado atrapada entre una de las paredes del pasillo y un chico diez centímetros más alto que ella de pelo azul claramente tinturado. Sus últimas palabras fue lo único que alcanzo a distinguir, lo vio a los ojos, no sabía si quería hacerle sentir incomoda o era de esos que sentía placer acosando a mujeres en el pasillo y verlas huir miedosas, pero Mika no era de aquel tipo de chica. Sabía quién era aquel chico de cabellos tinturados, muchas chicas de su clase hablaban de él, de su aire misterioso que lo hacían parecer sexy.

- Lo siento – comenzó con una falsa mueca de dolor en sus labios muy notoria - creo que son individuales las habitaciones – comentó haciéndose un poco la tonta señalándole lo obvio sin quitar su mirada ni un segundo de los ojos de aquel chico, para ella eso era debilidad – y bueno entre todos los nuevos compañeros y tú, creo que preferiría a cualquier otro, tu azul teñido me disgusta – le comentó subiendo una de sus cejas mientras dibujaba una sonrisa en sus labios y salió de aquella posición comenzando a caminar de nuevo por el pasillo – no te queda – se giró sonriendo y le hizo esta vez una pequeña sonrisa burlona

Siguió caminando con tranquilidad, no iba a dejar que el primer día ya estuvieran molestándola y a diferencia de sus compañeras de curso ella no se sentía intimidada por su apariencia o aire misterioso, para ella él y todos en aquel grupo eran simples mortales.​
 

Carre

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Si bien dijo que en el hipotético caso de no quedar en el G-Zero, de todos modos se trasladaría a los dormitorios de forma definitiva este año, no alcanzó a estar una semana con su compañera de habitación, la cual parecía tremendamente aliviada de que la Motomiya se fuera en tan poco tiempo (bah, desavenencias pocas, ¿todo por no tolerar desorden? ¡Llorona!). Igual la idea de estar solas, a Sachiko le hacía más gracia que compartir alcoba con otra humana y otro digimon. Terriermon se lo tomó con serenidad, viéndolo desde el sentido práctico.


...

Pero quien parecía tan feliz al punto de casi subirse al techo y lanzarse en varios saltos era Lopmon. Sí, las habitaciones dobles son una molestia, pero las triples resultan un auténtico coñazo, incluso para ella. Bueno, dejaría a su gemelo disfrutar de su falsa privacidad el hecho de saberse más libres durante un rato... si a Lopmon le gustaba joder el 75% del tiempo, devolverle alguna no sonaba mal. Así como ellos no interferían en los conflictos de los humanos, los humanos les dejaban jalarse de las orejas y darse de a manotazos cada tanto. Y podría cobrarle unas tantas a Lopmon, lejos de la mirada de Tailmon... ¡al menos fuera de horarios académicos y de lunes a sábado!

Deja que se tire del techo ―Terriermon soltó mientras Sachiko subía algunas cajas, sus pocas pertenencias. De todos modos, su tamer estaba demasiado ocupada llevando chucherías como para preocuparse de sus dichos―. Ah, ¿dónde quieres que acomode el panel?
Cerca de la ventana estará bien ―comentó la castaña, de manera distraída, acomodando el pequeño altar fúnebre dedicado a las abuelas y tíos que no llegó a conocer―. Mira, al fin tendrán espacio para estar con ellos fuera de casa.

Nadie, ni siquiera el mismo Daiki, sabía lo espiritual que podía llegar a ser Sachiko. Terriermon sí sabía y se lo guardaba, porque a su tamer le producía vergüenza que alguien supiera algo tan íntimo. Hizo caso, acomodó el panel de corcho con notas y fotografías entre el espacio del muro y la ventana, a un lado del escritorio.

Se parece a tu habitación pero más... uhm... ¿occidental? ―La compañera digital hizo repaso rápido de las casas de los familiares checos―. Echaré de menos el jardín y la pileta...
Bueno, dormiremos los sábados en la noche allí, como hace Daiki ―tras acomodar sus cosas en el baño... ¡baño privado, al fin! se cambió de ropa para ir luego a las clase de la tarde―. Además seguiremos pasando los veranos en casa. ¡Ah! Debemos ver el tema de la habitación de Masato... iré yo, Daiki seguro estará ganduleando o mirando volar a las moscas.

Terriermon negó; su compañera podría tener la cabeza en dos partes a la vez y aún así atender bien su labor actual. Le gustaba la nueva habitación, lograron improvisar el espacio para su pequeña hamaca... y no tener que compartir cama con la inquieta de Sachiko ni su hábito de escaparse de la cama a medianoche por no poder conciliar bien el sueño.

Sachiko podría poner su música sin molestar a nadie... bueno... casi nadie, estaba el compañero de al lado... ¿quién sería? Mientras Sachiko había bajado a hablar con los preceptores sobre calefacción y aire acondicionado de la habitación de Masato, Terriermon echó una mirada a la única habitación vecina, ¿quiénes estarían al lado? Casi se tropezó con las orejas al ver quién abría la puerta de al lado y profería maldiciones varias.

De todo el grupo de humanos y digimon... ¡justo la pequeña rata malhablada! Bueno, DORUmon sería como la versión menos sociópata de Lopmon y al menos con él podrían entenderse. O eso esperaba. Ojalá. Volvió a meterse a la habitación antes de ser objeto de la furia rubia, con la loca irascible de su tamer tenía de sobra. Como si no se enojara con facilidad.

Mejor no le decía nada a Sachiko aún, que ella se diera cuenta por sí misma. Podría volverse hasta un espectáculo interesan-- ¡Oh, no, no, no! Ya sonaba como el maldito de Lopmon... ese sí estaría fascinado de ver qué pasaría entre el mocoso violento y la temperamental Sachiko. ¡Bueno, terminaría de ordenar algunas cosas en lo que Sachiko insistiera con los temas de la temperatura de la habitación de Masato!

________

¡Ah! Al fin podrían estar a solas en una habitación. No es como si los dos chicos con los cuales compartía habitación le cayeran mal (de hecho, le agradaban mucho), pero no estaba seguro de poder aguantar el constante mal humor de Lopmon otra temporada, con las quejas de siempre ("si nos vinimos a los dormitorios fue para no aguantar tanta gente en las horas de descanso" y así, ¡maldito conejo misántropo!). Acomodó de manera más o menos aleatoria las cajas, hizo la cama y acomodó algunas otras cosas, nada demasiado ordenado... ya vería con más tiempo cómo organizarse. No era como la obsesiva de Sachiko que poco menos estaría con una regla y un nivel midiendo que todo estuviera en su justo lugar. Al menos el lugar lucía habitable y era lo que más le importaba.

Lopmon, por su parte, no cabía de contento, revoloteaba por la habitación, feliz y energético, como si fuera el mejor de los regalos estar al fin solos.

Eso sí, Daiki se dio el tiempo de acomodar algo con cuidado, una sola cosa.

Y listo... aquí se ve perfecto ―colgando frente al escritorio, el panel de corcho lleno de fotografías: su extensa familia, fotografías de sus padres cuando eran jóvenes, de sus abuelos cuando ellos eran jóvenes... y algunas algo descoloridas, sus abuelas, sus tíos que no llegó a conocer. Papá siempre retiraba la mirada de ese panel, mamá sonreía con incomodidad y volvía a hacer sus cosas―. Que no se nos olvide que, en parte, estamos aquí por ellos.

Dejó un poco de incienso prendido y una pequeña ofrenda, al lado de su ordenador y sus libros, como si ambas cosas, el mundo de los vivos y el mundo de los muertos, pudieran coexistir con toda normalidad. Dejó a Lopmon revolcándose en su felicidad un rato más y él bajaría a la cocina a buscar algo de comer; luego de la reunión papá le comentó que lo bueno de la residencia especial era la nevera con espacios diferenciados para cada uno. Iría a buscarse una botella de yogur en lo que aprovechaba la suerte de medio día libre que les dieron (aunque luego debería conseguirse los apuntes de inglés, matemáticas y biología, ¡qué coñazo!). Mientras Sachiko explicaba la situación de Masato con detalles a los preceptores (a quien estaría de día como a quien estaría de noche), él sólo se escabulló hacia el pequeño patio personal a beberse tranquilamente su yogur de fresas. Lopmon podría seguir regocijado un par de minutos más mientras acomodaba su propia cama (que se le antojaba más a la canasta de un gato, para ser sinceros).

Vio a la rubia de Sexto a lo lejos, algo conversaba junto a Hjelm. Más cerca de él, bajo el pequeño columpio de dos cuerpos, Kuromi Tomohisa leía de forma un poco distraída. Podría hablarle... como también podría seguir donde estaba. Qué raro, él, siendo tan desinhibido para tratar con la gente, le costaba acercarse a la gente que estaba sola ―y parecía manar un aura de que así preferían estar―. Tal vez fuera cuestión de recato o respeto.

Al final se acercó, asintiendo antes de sentarse a su lado.

¿No te molesta que me siente a perder el tiempo un rato a tu lado? ―Al ver que la Tomohisa sólo asentía una vez, sacó su móvil para ver si acaso Sachiko no lo estaría atestando de mensajes o su madre le estaría haciendo un "amable" recordatorio que en el cuidado de Masato, no podía hacerlo todo sola su hermana. Sólo tenía mensajes de miembros del equipo de baloncesto, insistiendole en que no se marchara, que el equipo se sentiría muy diferente sin él y todas esas cosas―. ¿Cómo lidiar con tanto sentimentalismo...? ―Susurró de forma apenas audible, casi por acto reflejo su compañera de asiento se encogió de hombros.
Simplemente no respondas mensajes y ya ―Kuromi lo expuso desde el punto de vista más obvio, Daiki la miró unos segundos antes de guardar el teléfono―. Vas en la misma clase de mi hermano y eres hijo de los profesores Motomiya. ¿Mucha carga?

Era una charla casual, como quien pregunta la hora o habla del clima, pero parecía ser que la charla del clima estaba muy trillada. ¡Aprovechemos que nuestros padres son de la directiva! Kuromi tampoco parecía demasiado interesada en la respuesta, la pregunta parecía más bien hecha por cortesía; de todos modos, Daiki respondió.

Qué va, vine buscando mis propios propósitos, y tú sabes mejor que nadie que por hijos que seamos de la directiva, tenemos exactamente el mismo trato que los demás, por mucho que otros alumnos piensen lo contrario ―volvió a beber de la botella, hasta vaciarla―. Pero ser la hija del director ha de ser otra clase de carga.
Si demuestras lo que vales, entonces el nombre de tus padres es completamente irrelevante ―Tomohisa hija se levantó de su lugar, sacudiéndose la falda antes de irse―. Nos vemos a la tarde, Daiki-senpai.

Probablemente estaba importunándole, por lo que no intentó retenerla. Él debería irse a su habitación e ir al comedor con Lopmon, ya que la hora de almuerzo estaba por finalizar. Aunque no tenía demasiada hambre, no por toda la emoción y el jaleo, pero se conocía lo suficiente como para saber que le atacaría la fatiga por la tarde, incluso si se había bebido esa pequeña botella de yogur.

____________

Revisó lo que le dejaron sus padres en su espacio en la nevera. ¡Bien! Podría hacer un omelette de verduras y jamón para él y sus hermanos... y para quien quisiera también. Considerando el tiempo que tenía, podría preparar algún acompañamiento.

Les envió un mensaje a la conversación grupal de la que hacían uso desde que Masato había ingresado a la academia.


Apr. 19, 2060 12:50:44 Daiki said:
"Hice omelette de verduras y jamón, ¿bajan a comer?"
Apr. 19, 2060 12:51:13 Masato said:
"Entre la comida de la cafetería y los almuerzos rápidos de Daiki-nii, creo que no tenemos por donde perdernos. Tsukaimon y yo bajamos de inmediato."
Apr. 19, 2060 12:52:03 Sachiko said:
"¿No le pusiste sal, verdad? ¡Bajamos en el acto! Déjame cerca algunas fresas y naranjas, le pedí a papá que trajera. Haré un jugo."
Apr. 19, 2060 12:54:01 Daiki said:
"Listo lo tuyo. Hice demasiado... podrían invitar a Ivy y a Închis, si les ven."
Apr. 19, 2060 12:54:40 Sachiko said:
"Vale, yo les aviso."
Vale, no tenían ningún problema grave con ningún estudiante, pero a los hermanos les agradaba poder comunicarse entre ellos aunque no estuvieran en el mismo espacio. Y si, había hecho demasiado omelette sólo para dos o tres personas y tres digimon, por mucho que Tsukaimon comiera. ¡Un pequeño almuerzo sería la mejor forma de presentarse ante sus compañeros! Puso a cocinar algunos vegetales al vapor y apenas Sachiko bajó comenzó a preparar los jugos naturales de naranja y fresa, mientras Masato se sentaba a la mesa, había invitado al chico de la habitación de al lado, argumentando que su hermano mayor realmente era diestro en la cocina. Si no fuera por el calor, le gustaría en serio aprender de ellos.


Lopmon bajó al comedor al rato después, habría preferido, por mucho, que Daiki le llevara algo de comer luego, pero éste se había negado. Luego llegó Ivanina, quien se sentó convenientemente al otro lado de Masato, otra cosa que haría mosquearse a Sachiko. Casi sonrió ante el impulso de verla enojada. ¡La realmente feliz era Lunamon, el jugo con algo de hielo sabía a gloria!

¡Sachiko! D-debes preparar zumo de naranja solo... ―le recordó Daiki antes de servir, bajando la voz―. Recuerda que Ivy es alérgica a las fresas.

Cosas de la convivencia con sus familias.

Sachiko suspiró pesadamente, limpió la jarra de la juguera y se dispuso a preparar zumo de naranja adicional.

Que sean dos, Sa-chi-ko~ ―canturreó burlonamente Ivanina, Sachiko estuvo tentada de lanzarle las naranjas a la cabeza―. Bruno tampoco puede ingerir fresas ―comentó más seria, no tanto por considerar a su primo. Si le pasaba algo, probablemente su madre y su tía le darían la lata.

Keishiro llegó junto a Wormmon más por curiosidad ante el olor, Închis había bajado tras la invitación escueta de Sachiko ("Daiki preparó almuerzo, podrían ir a comer con nostros" mientras miraba a Syakomon). Tal como a su hermano, a Kuromi el aroma de la comida la había llevado. Joshua llegó porque había bajado a buscarse algo de comer... pero entre un emparedado con pavo rancio y un omelette, no había por dónde perderse. Markus y Mika entraron, probablemente afuera el sol estaba un poco pesado aunque fuera aún primavera.

Finalmente tuvo que hacer un poco más de omelette y verduras al ser tanta gente, Sachiko se puso manos a la obra para que no resultara tan pesado para su hermano.

Aunque tengamos nuestras diferencias, espero que este almuerzo afiance un poco nuestros lazos como futuros colegas ―comentó Daiki, ¡comer en compañía sin duda era mucho mejor!
Hay que reconocer que aunque es simple, sabe bien ―susurró la rubia, realmente con agrado ante el sabor―. Aunque le faltó un poco de sal.
Ah, perdón, lleva sal de potasio, no tiene el mismo sazón que la sal común ―susurró Sachiko, ligeramente avergonzada de que la comida debiera llevar una sal que pudiera tolerar su organismo.
¡Es un puto chiste que esto lo haya preparado un hombre! ―Aunque sonaba grosero como siempre, Joshua parecía disfrutar el almuerzo.
Los chefs de renombre son hombres ―observó DORUmon, al que le habían gustado más las verduras al vapor.

Aunque fue un poco incómodo, el almuerzo había resultado extrañamente bien. Mika parecía rehuir otra vez a Markus, algo que le recordaba muy, muy vagamente a ciertas historias contadas por su madre. Daiki se encogió de hombros, limpiando con ayuda de Închis, Bruno, Keishiro y Sachiko, quien no parecía incómoda de estar inmersa entre tantos chicos.

______

¿Sabían que, aunque la serotonina es buena para el cerebro y nos ayuda a sentirnos bien, demasiada serotonina puede generar problemas? Y el síndrome serotoninérgico puede ser inducido.

Allí estaba, otra vez.

Sostenía en sus manos ese cráneo de laboratorio (¿sería real o no?) al cual llamaba Marta. La primera clase de anatomía como miembros del Grupo Zero, ¿seguirían viendo procesos biológicos aburridos o lo que comentaba la profesora Abastescianni? Que sin dudas sonaba más interesante; por mucho que se hablara de procesos biológicos, nunca habían escuchado nada de procesos hormonales, cosas que tocarían ver.

Les explico esto porque, bueno, deberemos ver que estos problemaas pueden ser desatados por drogas, usualmente drogas adulteradas. Si bien lo de drogas lo verán con el profesor Yanev, yo explicaré los cambios a nivel del cuerpo. Buonasera! Soy Graziana Abastescianni, algunos de ustedes ya me conocen de años anteriores, otros ni sabían de mi existencia... ¡adelante, estimados alumnos, una nutritiva jornada de saber nos espera! ―Para todos los que habían perdido las esperanzas de que la experiencia siquiera valdría la pena, estaba Graziana, aquella italiana hiperactiva y jovial, futura doctora. Si muchos lo pensaban, el cráneo con flores hasta era un simpático plus.

El pero del asunto era Lalamon, quien los miraba como si fueran casi unas lacras. Bah, en el caso de Luce y Joshua no era como si Cuddy no los tratara igual (e incluso peor). Bueno, si todos podían lidiar con Cuddy y sus clases, aguantar a una digimon malas pulgas sería el menor de sus problemas.

¿Verdad?
________________________
¡Y lo dejamos hasta acá!
Como pueden ver, he puesto el inicio de la primera clase, anatomía con Graziana Abastescianni. Es de las más tratables de los docentes, pero no la querrán de enemiga o en desaveniencia. Les conviene llevarse bien con ella.

¿Qué hacer? ¡Seguiremos las clases pues! Luego de Anatomía verán Toxicologíal en auspicio de Iliya y el gato y finalizarán con psicología con el amorcito que es Modeste.

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La introducción del equipo Zero había sido un completo fiasco, aunque no era tampoco como si fueran a recibir al montón de mocosos con bombo,platillo y fuegos artificiales, para la Dixer era mas que claro que ellos debían comenzar a entender que ese grupo no era la élite del colegio solo por celebraciones, sino por la inmensa carga de trabajo, el desgaste emocional y la exigencia física y psicológica extrema. Iban a formar a la élite de detectives de la academia, buscaban a lo mejor de lo mejor...Y con tremendas personalidades dudaba que fueran a sobrevivir mas de un año, y no porque fueran a ser asesinados en misión, sino porque entre ellos mismos se matarían.

-Realmente no me molesta que Ivy y Bruno estén en el grupo, de Bruno me lo esperaba,tiene toda la inteligencia de su padre y las habilidades de su madre, pero de Ivanina....- Comento con voz tranquila la menor del grupo. No sabia realmente el como su adorada hija menor había pasado el examen psicometrico, ella se juraba a si misma que la niña estaba mal de la cabeza.No era tampoco como si ella fuera el rostro de la sanidad mental, pero al menos se controlaba y lograba salir adelante en su profesión.
-A mi no me extraña, tiene todo tu encanto, mi querida Satanas. -Hablo por lo bajo el Kholer, conteniendo la sonrisa.- Aparte Ivy es muy capaz, se que tu no lo vez, pero tiene todo el potencial. No entiendo porque no la querrías en el equipo.- Retomando su tono habitual de voz, agregado algo de cinismo.
-Porque la conozco, no le das poder a alguien que esta a un paso de volverse hija de Cuddy, con eso de que adopta a puro inadaptado social.- Tras decir aquello, Alysson bebió un sorbo del té negro había tomado la costumbre por culpa de la Minamoto, habían logrado calmarla con estos.
-Aun me encuentro en la misma habitación, sabes? - Comento McCuddy, estaba frente a ella, no era tampoco como si le molestara el comentario, o como si fuera mentira. - De todos modos ya esta hecho, fue mero destino, verdad, señor Kholer.?- dicto con un marcado sarcasmo, sobre todo las ultimas palabras.
-Claro, fue por el destino. - fue lo ultimo que dijo Bastian antes de tener que marcharse.



[°°°]​

Bruno ocultaba su emociona de la mejor manera posible... No podía creer aun que había sido aceptado. Aun y cuando esa presentación hubiese sido el fiasco mas grande de su vida, el sabia que estaba adentro, ahora solo quedaba seguir adelante. Volteo de reojo, buscando algún conocido... Aparte de su ¨amada¨ prima, estaba ¨ese¨ chico, debía asegurarse de preguntar su nombre. Gomamon se mantenía quieto en sus piernas, le costaba trabajo, pero el también estaba emocionado, se sentía grande y lleno de orgullo.
Salieron del lugar e Ivanina se fue de prisa, sin tiempo de dejar al pobre Bruno felicitarla.

-Y ahora que? - pregunto Gomamon, tratando de ocultar su marcada emoción.
-No es claro? debemos mudarnos de habitación. Anda, vamos por nuestras cosas y busquemos la habitación.- Sonrió amplia mente y camino a su lado, tranquilamente hasta su habitación, su ex habitación a recoger sus cosas.No cabía de orgullo en si mismo, sabia que ahora debía esforzarse al máximo para poder superar todas las pruebas.Hizo su maleta y puso a Gomamon sobre esta para salir de la habitación en rumbo a su nuevo dormitorio.
Le tomo algunos minutos llegar, pero le alivio el saber que sus recamaras eran individuales...No dudaba en que de haber sido compartidas, habría tenido que vivir con su prima por exigencia de su tia... Y que esta no habría dudado en depilar le las cejas y el cabello en cuanto se quedara dormido.
Seguía su pesar solo para que su mirada se posara en aquel chico.

[°°°]​

La Dixer menor no cabía de emoción al saber quien seria su vecino de habitación, ni mas ni menos que el mismísimo Daiki!
Ya podía saborear la bilis de Saachan en la boca, podía sentirla haciendo corajes. Realmente esa era su forma de mostrarles algo de ¨aprecio¨, o al menos de que les prestaba atención. No era tampoco como si le importara la salud mental de alguien, o la salud de alguien, o realmente como si le interesara alguien mas.
- Tu madre pidió que no lastimaras a nadie.- ordeno el pequeño digimon, el cual se movía tranquilamente al lado de la niña.
- Mamá pide demasiado. No es como si me necesitaran para matarse entre ellos. - Tras eso se dispuso a acomodar sus pertenencias, mas que nada chucherias y algunos uniformes, no tenia mucho.

Tal vez le habría tomado unos 20 minutos , pero el ponerse a bobear con Lunamon le hizo demorar al menos 15 mas, entre discusiones tontas sobre quien dormiría en la cama, quien prepararía el desayuno, si debía o no debía molestar a sus ¨primos¨, si Brunaldo deba conservar sus cejas o si Ivanina debía dejar que le hicieran bullying con su primer nombre. Admitamos lo, ¨Shandu¨ no era un nombre muy común, y podía usar eso a su favor.
La discusión termino en cuando le invitaron a desayunar., no podía desaprovechar y mas si iban a cocinar los Motomiya.


[°°°]​

Para ambos, la primera clase habia sido ¨iluminante¨ , realmente no sabian que esperar de la segunda clase.





DX perdnenme la vida. algo cortito, prometo postear mas.
 

The Card Maker

-se intenta figurar como poner su firma otra vez-
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Elegir las alcobas fue rápido y hasta eso, preciso, sonreía dichoso y complacido ya que había logrado tomar la alcoba segunda alcoba del ala Este que, “curiósamente” estaba justo al lado de cierto pelos azules por el que él estaba enamorándose, aunque él ni siquiera tuviera idea d su color, para él todo el mundo era negro, blanco y un sin fin de matices de gris, no obstante ese chico especial de apellido “Brownwolf” como bien había aprendido en clases, era diferente, su gris era diferente, era más brillante, más agradable, era cálido y no en la forma que normalmente le causaba alergia, no, era un calor agradable, comfortable.




No opinaba nada referente al recibimiento, él y sus hermanos desde hacía tiempo sabían que no era cosa tranquila ni agradable. ¡Si había veces en las que su padre o su madre no regresaban a casa por el tema de estar hospitalizados tras un disparo y hubo una vez en la que intentaron atacarles en casa!




Mientras él desempacaba, Sachiko atendía lo del aire acondicionado y le ayudaba; más exactamente reorganizaba y re-colocaba todo por cuatro ordenes que él conocía bien de ella: Alfabético, Categoría, Color, y Tamaño, en las estanterías y lugares respectivos antes de revisar su estado de salud.

En la pared junto a la ventana y en la pared contrapuesta a la de la cama, su altar para sus abuelos, a diferencia de sus hermanos había optado usar el pequeño mueble que servía de cajonera para ropa (salvo el pequeño ropero para camisas, pantalones y corbatas) como un pequeño espacio de altar para ellos. Optando tenerlo así con el tazón de arroz tradicional y un pequeño florero, le gustaba más tener eso así, tampoco era como si le gustara tener una gran cantidad de decoraciones, ya luego nos referiremos mejor a la decoración de la alcoba del acromático.



Luego había llegado la hora del almuerzo donde los Brownwolf, Închis y el resto del grupo bajo a Almorzar y disfrutar la comida antes de la clase que correspondía, Anatomía.




¿Sabían que, aunque la serotonina es buena para el cerebro y nos ayuda a sentirnos bien, demasiada serotonina puede generar problemas? Y el síndrome serotoninérgico puede ser inducido.




Allí estaba, otra vez.




Sostenía en sus manos ese cráneo de laboratorio (¿sería real o no?) al cual llamaba Marta. La primera clase de anatomía como miembros del Grupo Zero, ¿seguirían viendo procesos biológicos aburridos o lo que comentaba la profesora Abastescianni? Que sin dudas sonaba más interesante; por mucho que se hablara de procesos biológicos, nunca habían escuchado nada de procesos hormonales, cosas que tocarían ver.




―Les explico esto porque, bueno, deberemos ver que estos problemaas pueden ser desatados por drogas, usualmente drogas adulteradas. Si bien lo de drogas lo verán con el profesor Yanev, yo explicaré los cambios a nivel del cuerpo. Buonasera! Soy Graziana Abastescianni, algunos de ustedes ya me conocen de años anteriores, otros ni sabían de mi existencia... ¡adelante, estimados alumnos, una nutritiva jornada de saber nos espera! ―Para todos los que habían perdido las esperanzas de que la experiencia siquiera valdría la pena, estaba Graziana, aquella italiana hiperactividad y jovial, futura doctora. Si muchos lo pensaban, el cráneo con flores hasta era un simpático plus.




El pero del asunto era Lalamon, quien los miraba como si fueran casi unas lacras. Bah, en el caso de Luce y Joshua no era como si Cuddy no los tratara igual (e incluso peor). Bueno, si todos podían lidiar con Cuddy y sus clases, aguantar a una digimon malas pulgas sería el menor de sus problemas.




¿Verdad?



El comienzo de la clase iba fructífero, y Masato solo tuvo una clásica gota de sudor tipo anime sobre su nuca, comprendía bien el asunto señalado por su profesora considerando que necesitaba antihistamínicos constantemente, eso y que la escuela en general estuviera a cierta temperatura para estar sano, aunque ¿Que iba a hacer cuando le tocara enfrentarse al campo en un día caluroso? Bueno, existía la ventaja de la existencia de la sombra, los ventiladores portátiles y que de hecho ya habían inventado para su gran dicha había productos para enfriar rápidamente la piel y el cuerpo, priorizando la piel por encima de todo y había, tras lograr convencer a sus padres y a la directiva, logrado conseguir una caja con varios de esos productos. Toallitas, Sprays, geles, muchos tipos de cosas que existían con la intención de enfriar a las personas físicamente. Y que curiosamente para quienes sufrían alergias al calor como él, la bendición más grande de todos los tiempos desde el descubrimiento del hielo.




Pero eso era poco importante, en esos instantes ignoraba a propósito al Lalamon y la mirada que este les mandaba y se centraba en la clase y tomar notas, aun cuando pudiera siempre notar a su gris especial frente a él, aunque cuando la clase estaba llegando para su gusto a la mejor parte y la más interesante, el reloj sonó logrando un gruñido de frustración de su parte. Muy bien, anatomía había entrado rápidamente a su categoría de favoritos, aunque curiosamente sus notas estaban escritas en verde limo escrito con un bolígrafo que Ivanina le había regalado hacía algunos meses... claro considerando que él no veía la diferencia y lo consideraba como una tonalidad de gris claro, le daba igual. Durante varias partes de la clase, Bruno alzaba su mano para preguntar algunas cosas referente a lo mecnionado por la profesora, y si no era este, entonces era el mismisimo Masato, quien impregnado por la curiosidad, hacía preguntas en respuesta




― Bueno alumnos, por hoy se acabo ya la clase pero ya después seguiremos me alegro de tenerlos presentes ¡Y con tal entusiasmo también! Sigan asi, ah, por cierto señor Motomiya, Masato ― llamó la profesora.

― ¿Sí profesora Abastescianni? ― respondió este inmediatamente.

― Me informaron de tus “situaciones” ― indicó Graziana ― si pudieras quedarte aquí unos minutos para hacerte una inspección rápida y atenderte debidamente.

― C-claro profesora pero ¿Y la siguiente clase? ― preguntó.

― Tienen diez minutos, esto no demorara más de cinco ― sonrió la profesora calma y alegre ella a lo que Masato asintió.

― Te esperamos afuera ― señalo Daiki recibiendo una afirmativa de su hermano menor.




Tras ello la revisión rápida comenzó, solo inspeccionando brazos, cuello, vías respiratorias y vientre al ser las áreas donde más fácilmente salía afectado mientras sacaba el antihistamínico en inyección.




― No miento con el síndrome serotoninérgico así que debes tener cuidado y cambiar pronto de generación antes de que tu cuerpo se vuelva adicto a este medicamento ― señaló con calma Graziana recibiendo una afirmativa de Masato ― Eso y antes de que deteriore permanentemente tu sistema inmune, tantos antihistamínicos te volverán presa fácil de hasta el más fácil y tratable de los resfrios, ¿ya han intentado el tratamiento de exposición reiterada? ― preguntó ella.

― Hai Sensei, hace unos años, pero no fue funcional del todo, todavía conservo los mareos, picazón, urticaria y dolores de cabeza y abdominales, pero por fortuna ya no tengo problemas para respirar y es rara la ocasión en la que me desmaye ― respondió sinceramente recibiendo una afirmativa, claro que si iba al Sahara ¡Se iba a desmayar y casi asfixiar! Pero podía soportar mejor el caluroso clima tropical y semi-tropical de japón.

― Muy bien ― concluyó ella sonriendo y poniendo la inyección a la que aunque acostumbrado, odiaba ― si te sientes mal, vas directo a la enfermería o me buscas ¿Okay?

― H-hai sensei! ― respondió Masato con cierta dolencia para tomar su mochila y retirarse, frotando un poco su brazo, seguía siendo doloroso el antihistamínico, pero prefería esas inyecciones en el brazo a el trasero. ¡Todavía recordaba la primera vez que le inyectaron esa aceitosa y granulosa substancia! No pudo sentarse por el resto de la semana, pero bueno. Uno se acababa acostumbrando a ese tipo de dolores... más o menos uno se acostumbraba.




*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*




post tonto, corto, si necesitan que edite algo me avisan, muero de sueño, edito detalles luego x.x




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Lobito Reindeer

Omega Ω Wolf
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Durante el almuerzo preparado por el Motomiya menor pudo darse cuenta de algunas cosas:

1. Que podría hacerse de un amigo de cocina (?) y entre los dos podrían preparar las comidas del grupo (Era un excelente cocinero también, no iba a negarlo a estas alturas)

2. Al parecer podrían llevarse bien –o al menos tolerarse- entre todos. Notamos buena química (?) entre todos durante la comida.

3. Que salvo por los Motomiya, desconocía a todos los demás integrantes del grupo.

4. Acaso el chico guaro (¿?) no era su vecino.

―¿Sabían que, aunque la serotonina es buena para el cerebro y nos ayuda a sentirnos bien, demasiada serotonina puede generar problemas? Y el síndrome serotoninérgico puede ser inducido.

Allí estaba, otra vez.

Sostenía en sus manos ese cráneo de laboratorio (¿sería real o no?) al cual llamaba Marta. La primera clase de anatomía como miembros del Grupo Zero, ¿seguirían viendo procesos biológicos aburridos o lo que comentaba la profesora Abastescianni? Que sin dudas sonaba más interesante; por mucho que se hablara de procesos biológicos, nunca habían escuchado nada de procesos hormonales, cosas que tocarían ver.

―Les explico esto porque, bueno, deberemos ver que estos problemas pueden ser desatados por drogas, usualmente drogas adulteradas. Si bien lo de drogas lo verán con el profesor Yanev, yo explicaré los cambios a nivel del cuerpo. Buonasera! Soy Graziana Abastescianni, algunos de ustedes ya me conocen de años anteriores, otros ni sabían de mi existencia... ¡adelante, estimados alumnos, una nutritiva jornada de saber nos espera! ―Para todos los que habían perdido las esperanzas de que la experiencia siquiera valdría la pena, estaba Graziana, aquella italiana hiperactiva y jovial, futura doctora. Si muchos lo pensaban, el cráneo con flores hasta era un simpático plus.

El pero del asunto era Lalamon, quien los miraba como si fueran casi unas lacras. Bah, en el caso de Luce y Joshua no era como si Cuddy no los tratara igual (e incluso peor). Bueno, si todos podían lidiar con Cuddy y sus clases, aguantar a una digimon malas pulgas sería el menor de sus problemas.

¿Verdad?

Anatomía no era precisamente su fuerte; de hecho ninguna clase que no este relacionada con las artes o humanidades es su fuerte pero se las arreglaba bastante bien con los cuadernos de anotaciones y bitácoras de su madre ¡¿QUÉ?! Pueden juzgarlo por acere con toda la investigación de su madre para poder liarse con las clases científicas pero ese secreto suyo y de Syakomon. Siempre y cuando nadie mas se diera cuenta que usa los apuntes de ella y Abastescianni juro que no le diría nada a la directiva cuando lo descubrió el día que tal cuaderno se entremezclo con su propio de clases y lo entrego el día de revisiones. –asi de distraído es el Inchis-


Entonces no tenia que preocuparse por la clase de anatomía ¿Verdad? Podría centrar sus pensamientos en otras cosas como en la segunda clase que vendria después de esta en donde si que tendrá problemas, o en la clase de misión que les asignaran en su primer caso: Confiaba en que no fuera nada complicado y entre todos podrían llegar a una rápida solución siempre y cuando el pueda hacer gala de sus habilidades lingüísticas todo saldría bien pero estaba el hecho de que él y Syakomon nunca fueron precisamente del tipo atlético y si la misión requería algo de actividad física o pelear ellos dos podrían ser los mas resegados del grupo y solo existe una manera de que Syakomon pelee pero esas serian as consecuencias que debería de afrontar con sus compañeros y eso lo llevaría a hablarles de su pasado (Como si el sobrenombre del Refugiado que le habían asignado los de su clase no fuera suficiente obvio .)

Y por ultimo y menos importante (¿?) estaba el hecho de sus vecinos de habitacion, es decir… obviamente tenia que relacionarse con todos los integrantes del ahora nuevo grupo Zero si queria que estos dos años pasaran lo mejor posible para él por que Syakomon puede apañárselas bastante bien al relacionarse con los demás digimon pero el tenia un serio problema con el establecer relación los demás. Salvo por Sachiko Motomiya –que curiosamente es su vecina de habitacion- no conocía absolutamente a nadie, apenas y había establecido dialogo con los otros dos hermanos de Sachiko.

Basta de divagar!!! Sachiko no era el problema. El verdadero problema era su otro vecino… Joshua Armstrong.

Si bien tendría que convivir con todos dentro del grupo con Sachiko y Joshua esto era mas importante aun (según sus prioridades) pues seria con ellos dos con los que mas tiempo pasaría; al menos durante sus primeras semanas de estadía en la residencia: suponiendo que en este tiempo la mayoría no quiera ni salir de su habitacion salvo para ir a clases o comer. Pero al final solo era su imperativa mente tratando de encontrar la solución al hecho de que tendría que convivir con completos extraños todo lo contrario a el, en especial Joshua… Es un chico dos o tres años menor que él ¿Verdad? Estaba jodido si…

- ¡INCHIS! –afortunadamente Syakomon siempre lo sacaba de la manera mas oportuna de sus cavilaciones… MATÁNDOLO DE UN SUSTO.


- ¡QUÉ! –grito a todo pulmón.

- La clase termino –le sonrió el molusco digimon bastante alegre mirando de manera cómica la baba que colgaba del rubio soñoliento. -Oh… cierto.

Dijo observando a su alrededor como los demás se retiraban con sus respectivos digimon algunos señalándolo de forma burlona y una Lalamon apunto de explotar por haberse perdido pensando en la inmortalidad del cangrejo toda la clase.

- Señorito Vohanak –llamo desde frente del salón la profesora Graziana que conservaba con el menor de los Motomiya, Daiki.- Podría venir un segundo.

Cierto, el acuerdo.- En un segundo.

Respondía el rubio dándole una señal con las cejas a su Digimon el cual rápidamente capto la idea, sacando debajo de su lapa inferior un viejo cuaderno negro bastante gordo, lo tomo mientras guardaba su respectivo material escolar dentro de su bandolera para después correr hasta donde Graziana y Daiki.

- Tal como lo prometí. –dijo entregándole el respectivo cuaderno a Abastescianni mientras esta le guiñaba un ojo. –por favor… cuide le con su vida . –rogó el chico antes de dar un respectivo saludo a Daiki y retirarse de nuevo a su pupitre por sus cosas-


El acuerdo. Cuando Abastescianni descubrió que Inchis utilizaba las investigación de su madre en las respectivas clases para poder pasar sin problemas se había mostrado sorprendida que el chico pudiese ser de ese tipo de personas pero al conocer las razones del rubio comprendió rápidamente. No le comunicaría nada a la directiva ni siquiera a Mitsue quien es la tutora del chico y a cambio este compartiría las investigaciones de su difunta madre para que su trabajo no se perdiera en vano. DATS se había negado a seguir con ella después de todo.

- Estas seguro que fue la mejor idea. –le interrogo el pequeño digimon cuando este regreso por su bandolera. –No dudo de la sinceridad de la profesora pero eso no evita que me preocupe.

- No tenia de otra Syakomon pero confió plenamente en ella. –Le dio una sonrisa no del todo sincera a su compañero emprendiendo su marcha hacia la salida del aula de clases pensando en lo que haría con todo lo que se llevaba encima.

Ojala la siguiente clase no fuese la que el tenia en mente, el y Syakomon estaban arruinados…


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Un post vacana y sin ningun aporte relativamente significante... The Card Maker Doc. K-9 y Jelly Jelly hice uso (mención) de sus personajes, espero que no haya ningún problema.
 
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Cromatic

Hoodie
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Las primeras clases del grupo zero habían sido algo decepcionantes para Kuromi, como su padre jamás había accedido a hablar mucho sobre el programa, su imaginación sobre lo que ocurría ahí dentro había construido bastante teorías al igual que el resto de los alumnos de la academia. Pero eso era, no le habían enseñado nada que no supiera antes, al menos palmon se veía confundida, lo cual era gracioso de observar.
Luego de un breve receso terminó la tediosa clase de toxicología, enseguida la sala fue abordada por la presencia de Modeste, quien hizo una breve introducción explicando que hablarían sobre psicolgía, para luego ser instruidos en psicología forense, para poder entender la psiquis criminal y tener recursos mentales para protegerse de los manipuladores mentales que se pudieran encontrar en su labor. Al fin una clase interesante para Kuromi, en contraste su hermano lo encontró tremendamente complicado. Agobiado por las apenas tres materias que ya les habían sido presentadas buscó refugio en los ojos de su hermana, la prodigio. La chica al notar que Keishiro la observaba fijamente, ojeo fugazmente los apuntes de este, un asco, todos revueltos, su hermano apenas podía seguir las palabras de profesores, ni siquiera había cambiado de cuaderno para anotar toda la información. Kei hizo un puchero, comunicándole su desesperación, Kuromi, sin modificar la expresión de su rostro, movió sus labios sin emitir sonido, diciendo en silencio “No te preocupes” con estos.
Modeste terminó con la tediosa introducción, y el femenino profesor se movió de tras del escritorio en el cual controlaba la proyección de la diapositiva sobre la pantalla.
-Bueno chicos, eso sería el programa, pero desde ahora en adelante son un equipo, así que lo primero será que se conozcan entre ustedes- Exclamó el pelirrosa con delicados ademanes- ¡Formen un circulo por favor!-
Trasla orden los alumnos tomaron sus sillas y formaron un redondel , cada elegido en su silla, y el respectivo digimon en una silla al lado, en total hacían un circulo bastante grande. Podían verse todos a la cara, logrando un amiente un tanto incomodo para algunos.
Wormmon vio de frente aquellos hermosos petalos, con elegancia y clase Floramon lucía cada uno de sus colores, el digimon bicho se sonrojo al instante y cubrió sus mejillas tímidamente con sus orejas esperando que nadie mas lo notaba, sin embargo fue obvio, muy notorio para la flor objeto de su deseo, Floramon al percatarse de cómo el bicho la acosaba con la mirada, se giro en su propia silla hacia la izquierda, dedicándole un desaire al inocente digimon, sin embargo esto solo la dejo de frente a Palmon, quien trataba de atrapar un mosca con sus lianas, al ver a la otra vegetal observándola, Palmon le respondió sacándole la lengua y luego una gran sonrisa, pero su falta de clase solo logro enfurecer mas a la fina planta.
El profesor se sento junto a Kuromi, a cuya derecha estaban Palmon, Keishiro y Wormmon respectivamente.
-Muy bien- dijo el psicólogo – deben presentarse todos, humanos y digimon, deben decir su nombre completo, que les gusta, que les disgusta y en que año estam, partamos por la señorita Tomohisa.
La típica dinámica, Kuromi la odiaba…
Kuromi levantó la vita, dedico una sonrisa a sus compañeros, vacía, pero lo suficientemente afable para que todos se sintieran conformes-Buenas tardes, mi nombre es Tomohisa Kuromi, pero la mayoría ya me conoce del delicioso almuerzo que prepararon Sachiko, Daiki y Masato. Me gusta el esgima y me disgustan cuando los problemas no se pueden resolver pacificamente. Estoy en 4° Año- Solo dijo lo suficiente para dar una buena primera impresión, se supone . La siguiente fue la digimon planta.
Palmon balanceaba su cabeza de un lado a otro y hacía lo mismo con sus pies, agitando su cuerpo rítmicamente.
-Ah….Mi nombre es Palmon, y creo que es gracioso que a Kuromi no le guste cuando los problemas se solucionan de forma violenta y le guste la esgrima, ¿No debería gustarte la gente que soluciona sus problemas peleando?- Hubo una risita generalizada entre todos por el buen punto que expuso la inocente criatura.
Kei logro divisar a unas cuantas caras interesantes en el grupo, Sachiko Motomiya era realmente linda, los idiotas hablaban estúpidos rumores de ella y su hermano, pero el joven Tomohisa creía que lo decían los mediocres que no habían podido llamar su atención, pero la mejor forma de llegar a una chica así, era haciéndose amigo de su hermano gemelo. Luce Benedetto, en cuanto la Víbora McCuddy amenazo a Keishiro de no acercarse a ella, la investigo, era una chica con habilidades de hacker y bastante hermosa, y cuando algo estaba prohibido solo se volvía mas llamativo, sin embargo no mas llamativo que su cupo en el grupo zero, consciente de que Bernadette cumple sus amenazas, por ahora “Lucy” sería algo así como un amor platónico.
Por ultimo, Mika Vader, una señorita cuyos atributos saltaban a la vista, y se sabía que era muy lista, todo lo necesario para ser odiada entre los demás escolares en la academia, decían de ella que era superficial y egocéntrica, quizás tenían razón, pero el haber calificado para el grupo zero era un gran argumento en contra de las malas lenguas, que tan superficial y poco profundo podía ser un miembro del grupo zero, además, que una chica con el apellido de un anitguo villano de cine clásico y personaje intrínseco en la cultura pop no era algo que se pudiera dejar pasar facilmente. Keishiro no se quedaría tranquilo, hasta al menos comprobar o desmentir los rumores sobre esa chica de oro.
-Mi nombre es Tomohisa Keishiro, estoy en 5° año, algunos quizás me conozcan por haber sido compañeros de salón, otros por…haber hackeado el sistema de la escuela...jeje, en fín, me desagrada cuando no dejan expresarse a los artistas callejeros y me gustan los retos- pronuncio con Vader en su mirada.
Era el turno de Wormmon , pero los nervios no permitían que salieran palabras de su boca, se había paralizado ante floramon, ¿Qué era lo que el gusano estaba sintiendo?
-Esto……ah…..mi….nombre…..mi nombre es…..es………….- Todos miraban expectantes al gusano , los ojos juzgantes solo aumentaban mas la presión, Floramon miró a Wormmon con una mirada despectiva,¡de repente todo comenzó a parecer mas grande!
-¡Wormmon!- La vóz de Kei interrumpió el trance
-¿Qué?
-Te llamas Wormmon, vas en 5° igual que yo por que eres mi compañero, te gusta el helado de pistacho y te disgusta madrugar los sabados. – Una vez mas todos rieron, Wormmon se sonrojo, la vergüenza era demasiada, y todo eso por una simple flor digimon. Timido se escondió detrás de la espalda de su tamer en medio de las risas- Wormmon ¿Qué te ocurre el día de hoy?


________________________________________________________________________________
CASO 1: CULTO RELIGIOSO



Un lugar oscuro y silencioso, ubicado en un campo, dentro de un refugio escarbado en el piso, fue encontrado esa mañana por un grupo de niños que estaba de excursión en las granjas cercanas, el detective Yoshio Takumi, hombre alto, delgado y palido, de cabello castaño oscuro y piel morena, escoltado por dos compañeros policías, un hombre y una mujer, entraron al lugar. Era un sitio húmedo, funcionaba su luz con un generador interno, por lo que no estaba conectado a la planta local, los signod del lugar indicaban daño causado por ataques ejecutados con relativamente poco poder por digimons, mas de uno, el detective apunto su linterna un poco mas al fondo, en un deplorable estado, el cadáver de una chica joven se encontraba encadenado a una pared, en el piso, dibujado a partir de su propia sangre había un símbolo en el piso, la cantidad de sangre derramada indicaba que su fluido vital fue extraído a conciencia, para dosificarlo y ensuciar el signo lo menos posible, seguramente había sido un desangrado lento y doloroso.
-Dios mio – exclamo uno de los policías
-Esa chica…- complemento la otra.
-Es una de las 5 chicas desaparecidas, las que desaparecieron hace un mes de la discoteque “Feel Good InK.”, me temo que a muerto hace menos de 24 horas y su digimon murió con ella.... Igual que en el caso de la chica anterior, fueron absorbidos sus datos.
-Ese símbolo- preguntó el policía varón.
- Ese símbolo significa Virus de computadora, no como la clase de digimon específicamente, si no un malware malintencionado, programado deliberadamente…Panbachimon- al decir eso, un pequeño digimon que parecía una mezcla entre un panda y una abeja salió volando desde uno de los bolsillos del saco de su tamer
-Digame jefe.
-Contacta a Yuu Tomohisa, nos dijo que no lo buscaramos para esto, pero este es un caso en el que necesitamos colaborar con la D.D.A.

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Escribi a duras penas lo que pude, espero que reviva el post, saludos a todos, profavor postiemos mas regularmente !! "Si sepuede" (me da paja etiquetarlos)
 
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Jelly

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¿Grupo zero? ¿Qué diablos era eso? Joshua suspiro quedándose en la posición en la que estaba, sin ignorar por supuesto la presencia de su partner frente a el, mirándole con ojos serios, los que jamas cambiaba. Sin embargo, el rubio tenia la cabeza hacia atrás, mirando el cielo azul que a cualquiera hubiera alegrado menos a el. Se quedo allí, sin ganas de moverse o de asistir a la “charla” que le había comentado el digimon morado.

Se ve que hay que ir, es importante.

No recibió respuesta de su tamer mas que otro suspiro de molestia y vagancia.

Y una mierda, cállate.

No tenia porque alterarse por ese carácter. Estaba acostumbrado a la manera de ser de Joshua, aunque eso le supusiera bastantes problemas, no solo a el sino tambien a su amo. Bajo la mirada pensativo, después volvio a mirarlo a el.

Miss Bernadette bloqueara tu tarjeta y pondrá carteles de “prohibida la entrada a Joshua A. Carpenter” en todos los supermercados, librerías y bancos del país (por no decir del mundo) si no asistes.

Creyo que eso funcionaria con un muchacho como el, pero se equivoco, por primera vez en tanto tiempo se equivoco.

Que haga la mierda que quiera, no voy a ir a una wea como esa, no pedi ser llamado para ese Grupo Zero.

Metio las manos en sus bolsillos estrujando la bola de papel que allí yacia. ¿Por qué no? Con tal de ganar dinero, sobrevivir, el podía hacer lo que se le diera la reverenda gana, y le importaba una mierda si Cuddy lo tenia vigilado las 24 horas del dia. Y ella le había dado el pase libre dándole ese papel, ¿No? De nada podía quejarse.

Entonces… ¿Me estas diciendo que no eres capaz de estar en el grupo zero? ¿Qué no te da el cuero?

Sus ojos se abrieron de par en par, reincorporándose y mirando seriamente al digimon.

¿Qué?

¿Es que no tienes lo necesario para estar en el grupo zero? ¿Te da miedo?

Apreto los dientes mientras tomaba del collar negruzco a su Dorumon.

¿Qué wea dijiste? Dilo de nuevo y te parto la cara.

¿Tienes miedo de estar en el grupo Zero?

Armstrong estuvo a punto de lanzar a su digimon contra el árbol cercano. Pero como se trataba de su partner de toda la vida, no hizo nada, solo se quedo allí con ganas de partirle la cara a algo o a alguien.

¡No tengo miedo, hijo de puta!

¿Entonces por que te rehusas con tanto ahinco, Joshua? ¿Crees que no puedes?

Apreto los puños. Ciertamente, provocar a su amo era tan fácil, solo necesitabas las palabras y ya el volcán estallaba.

Me estai cabreando, animal.

Con solo rehusarte me estas dando a entender que en realidad no puedes y que no te da el cuero para estar en el Grupo Zero. Y no solo a mi, sino tambien a Cuddy.

Un verdadero gruñido se escucho salir de la boca de Carpenter. Este solto al digimon que cayo contra el piso, sentado.

Te voy a probar que puedo con esa mierda de Grupo Zero, seguro no es la gran mierda.

La reunión es a las once, ¿Vamos? ―Solo en ese entonces se formo una leve sonrisa en el rostro del DORUmon.

… Tch.


Lo unico que tuvo de buena esa reunión fue el hecho de que les dieron algo que se asemejaba a un arma. Un arma… Ah, la sensación de tener un arma en sus manos ―o al menos algo similar― le recordaba tanto a sus tiempos de contrabandista, sobretodo el dia en que recibió su primera arma de fuego. Ese dia se había sentido con tanto poder en la palma de su mano, con toda la capacidad de defenderse o de destruir a todos aquellos que se le oponían… Luego recordó que solo era parte de una organización menor, que había miembros con mucho mas poder que el. El frio cañon de la pistola en su garganta volvio de forma tan realista, al igual que el sentimiento de adrenalina que tuvo siempre en esos momentos.

Tu vida pende de un hilo, recuérdalo, mocoso

Por otra parte, no presto mucha atención desde que la palabra “banco” salio a la charla. Diablos, maldita bruja teñida con cloro, farfullo para sus adentros, siempre jodiendo todo.

DORUmon por su lado tomaba nota mental de todo lo que ocurria, asi, cuando finalizo, le indico a Joshua que debían trasladar sus cosas a la habitación de los dormitorios.

¿Cosas? Ja, como si tuviera mucha pertenencia viviendo con esa perra…

Llegaba el momento de elegir dormitorio, obviamente un gamberro como el rubio tenia pensada la ultima habitación, fuera del Este o del Oeste, sin embargo, cuando llego el momento de seleccionarla… Su digimon le informo que ya estaba ocupada.

¡¿KHE?! ¡Puta mierda! ―pateo la pared realmente cabreado― ¡¿Quién fue?!

Creo que una chica ―respondio impacible y tranquilo― Pero no se quien exactamente.

Bitch…

La habitación del lado esta vacia.

Grrrr…―para ese entonces, el Armstrong ni le prestaba atención, como era costumbre se estaba dejando consumir por su ira e impulsividad.

El rubio pateo la puerta de la habitación señalada por su digimon, lanzo sus cosas contra la pared después de todo dentro no tenia nada de valor o algún objeto frágil que pudiera romperse. Lo unico que esperaba era que la chica del lado no pusiera música basura o algo similar porque allí si que su cordura se rompería del todo.

Tengo hambre.

No hay nada para comer ―aseguro su compañero― Aparte de un Sandwich seguramente malo…―la mirada casi perdida de Joshua le hizo tener un mal presentimiento― Y ni se te ocurra cocinar, la otra vez casi explotas la cocina.

Tch… A la mierda.

Un aroma llego a ellos, un delicioso aroma sin duda. El par no podía hacer caso omiso a aquello, menos cuando ambos tenian hambre y no hallaban mas para comer. Asi fue como terminaron comiendo con un monton de extraños, cosa que para ese instante al Armstrong no le importaba, ya estaba tragando el alimento como si fuera pozo sin fondo. Conocio a sus compañeros de cuarto, aunque sus rostros tampoco permanecerían mucho tiempo alli, solo se aprovechaba de la situacion.

Quiza podía obtener algo de ese tal Daiki, si era tan buen cocinero…

DORUmon por su parte estuvo atento a todos los demás, seria bueno recordar sus caras.


Apenas la primera clase dio inicio, Joshua ya estaba durmiendo como un lirón sobre su sitio, mientras que el digimon se hallaba enfrascado tomando nota sobre la materia. Cualquiera de esos datos podría ser extremadamente útil, jamas esta de mas aprender.

Despues de un receso apareció una extraña profesora. Fue sorprendente que apenas mencionaron algo sobre la mente criminal y la psicología Joshua reacciono para prestar aunque sea un poco de atención.

Joshua… Es un hombre.

… Khe?

Al acabar toda la introducción, fueron obligados a hacer un circulo. Una estupidez como esa le desagrado completamente. ¿Para que quería saber como eran sus demás compañeros? Se cruzo de brazos de inmediato, mientras observaba como DORUmon con su característica cara de póker tomaba nota mental de la situacion. A lo unico que presto atención en las presentaciones anteriores, fue a la vergüenza en la que quedo ese bicho de nombre Wormmon, no pudo evitar reírse de el y pensar “Que patético”.

Bien, turno del señor Armstrong.

El rubio se quedo allí, sentado, quieto, sin hacer o decir nada con su típico ceño fruncido y mirada de “¿De verdad tengo que presentarme ante estos tarados? Para algo esta la puta lista…”. Bufo de mala gana, y ni siquiera intento parecer amigable o algo por el estilo.

Me llamo Joshua Armstrong Carpenter, una wea que me carga son las imbecilidades de niñas como los peluches, las muñecas y toda’ esas mierdas que existen hoy en dia. Me gusta la buena comida, hacer deporte, las armas y los retos interesantes. Voy en primero.

Soy DORUmon, un gusto en conocerlos. Me gusta todo lo que fuerce a mi cerebro pensar y leer. Detesto perder el tiempo, la traición, las personas vanidosas y el color rosa. Mi grado no es necesario.

Bueno, aqui mi post xDUu Lamento en verdad la demora, las tareas se me acumularon, y aun con algo de tiempo no salia nada, por eso el post quedo asi tan fail y corto :/ En fin, no aporte mucho, pero cualquier problema me avisan y edito... Tambien pueden usar a Josh si quieren, no tengo problemas (?)
 

The Card Maker

-se intenta figurar como poner su firma otra vez-
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— Bien, ahora es su turno, señorito motomiya — señaló el psicólogo a Masato quien asintió, al tiempo que escuchaba observaba a los presentes y leía sus intensiones y emociones, optando por una introducción sobria, directa al grano, honesta pero sin revelar los detalles más importantes que fueran relacionados directamente a sus problemas de salud más allá de su obvia ceguera a los colores o que le atrajeran la ira de su hermana o problemas con el resto.

— Hola buenas tardes, soy Masato Motomiya — se presentó al grupo, observando calmo a los presentes — el menor del trío presente por dos años y voy en primero, ¿Mis apodos? Masa, Sato o Perico, ahí elijan. Agradezco el elogio de la señoritaTomohisa-San por el tema del almuerzo pero todo el crédito va a Daika que es quien hizo este en primer lugar. Aunque me encanta la comida y me gustaría aprender me temo que tengo una especie de condición que me impide usar la cocina, me gusta: mi familia, un gris especial que solo yo conozco y soy capaz de ver, los dulces tradicionales de esta nación, el takoyaki, leer, los climas fríos y cualquier tipo de iluminación moderada-baja y baja, cualquier cosa superior a esa me demanda usar esto — señaló mostrando sus gafas de sol que colgaban de la camisa —. Se me conoce porque suelo ver la vida gris, saber leer y comprender “más allá de las palabras” y porque tengo una especie de adicción al takoyaki y a los mochis, ¿disgustos? El calor, luces brillantes, que molesten a mis hermanos y ser exageradamente sobre protegido. Tsukai.




Con ello concluyó su presentación, durante el tiempo que se presentaba mostrando una afable y calma sonrisa mostrándose en calma e incluso bromeando como de costumbre referente a su incapacidad visual de colores marcando que le daba igual. ¿Que importaba no ver el azul del cielo o el verde del pasto? De todas formas a la gente que si podía ver color les daba igual eso y lo ignoraban y él lo sabía. A pesar de desconfiar de como se sentían las emociones y energías de algunos en la alcoba se mostraba como de costumbre calmado y sereno, no dejaba ver que sentía malicia o malas intenciones en algunos de la alcoba, ellos eran sus compañeros y tendría que juzgar sus acciones en futuro de otras formas.




— Soy Tsukaimon, compañero de Masato, asisto al mismo curso, me gustan los dulces, dormir, jugar, volar y algo más que es solo para conocimiento familiar y personal, muchas gracias — se presentó educadamente y sin problemas mientras volaba al regazo de Masato y se recostaba —. A diferencia de Masato a mi si me molesta que hagan burlas en referencia a la visión de Masato, los chistes y referencias relacionados a los colores, el calor y caerme de donde sea que este dormido y en cierta forma soy un lazarillo y compañero de aventuras y lectura.





Concluyó Tsukaimon logrando que varios digimon parpadearan, ahora ese era un tsukaimon diferente a la norma con lo relajado que era, si bien estaba lejos de ser un Patamon, era también todo lo opuesto a un Tsukaimon promedio, aun así el mismo digimon opto imitar a su compañero e ir directo a una introducción sobria y directa al grano.






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i know... mierda corta, pero al menos son más de 300 palabras -w-U




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Carre

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—Señorita Motomiya, ¿aún entre nosotros? —Sachiko dio un respingo al ser convocada.
—El profesor Desjardins te llamaba, Sachi —le susurró Daiki, dándole un golpecito en una rodilla, Sachiko de inmediato se puso de pie.

Miró a sus compañero y dio un empujón suave a Terriermon. Ugh, ¡cómo odiaba presentarse otra vez! Le recordaba a su primer año en la Academia. De todos modos, se irguió bien derecha y sacó voz, la suficiente para ser escuchada por todos los presentes en aquel salón.

—Bien… hola. Mi nombre es Motomiya Sachiko —movió la cabeza en un gesto presuntamente afirmativo—, como podrán concluir ustedes, soy hermana mayor de Masato, ¡pero! no estamos aquí porque seamos familia ni por ser hijos de Daika-sensei ni de Mitsue-sensei. Nos evaluaron como a cualquiera de ustedes —continuó, sintiendo una fina capa de sudor en su nuca.

Ah, no le gustaba ser sometida a las críticas, ya mucho había lidiado con que «su admisión se debió sólo y exclusivamente a que sus padres son miembros de la directiva» y no le agradaba tener que repetir una y otra vez que fue seleccionada como cualquiera de ellos. Bueno, como su padre dijo una vez, quien quiera creer, creerá. Y quien no, ¡mala suerte!

—E-estuve en el equipo nacional de danza desde quinto de primaria hasta ahora, pienso dejarlo para abocarme de plano a esto… y… eeerrr… mis gustos… me gusta la música, he empezado a componer pero… no creo mostrarlo. Me gusta bailar, las artes marciales, ¡gusto adquirido por mis padres! Practico Taekwondo en la actualidad, estoy en el equipo nacional y soy cinturón negro en primer Dan, pero tengo conocimientos en otras… me agrada cocinar para mis seres queridos… y… y… e-espero que podamos cooperar juntos. M-mi mejor rasgo es mi perseverancia… y… el peor… eeerrr… diría que soy demasiado orgullosa, es que me gusta valerme por mí misma… ¡Y esta es Terriermon! Sí, sabe que los digimon no poseen género, pero se refiere a sí misma como ella.

Se sentó —casi tiró— en su silla mientras Terriermon les dedicaba una pequeña reverencia.

—Como dijo Sachiko… hola, soy Terriermon. Me gusta el café, leer, ver la televisión, comer lo que ella o Daiki preparen, fastidiarla a veces… ¡es tan bonita estando molesta! —Soltó una carcajada, carraspeando y volviendo a lo suyo—, decidí que yo también deseaba ser detective y trabajar a la par con mi compañera de toda la vida. Tal como Sachiko, también tengo un mellizo y es ese pequeño maldito de Lopmon. ¡Ah! Dije que me gusta fastidiar a Sachi, pero eso no le da la libertad al resto de hacerlo. Es todo.

Los otros, tanto humanos como digimon, le miraron en silencio. Sólo Lopmon no se había dejado impresionar, ya conocía bien a su melliza. Alzando una pata, Lopmon tomó la palabra.

—Irónico es que hasta sus compañeros seamos mellizos… bien, soy Lopmon. No estaba muy interesado en volverme detective pero… bueno, supongo que los deseos de los humanos son contagiosos. Me gusta el teatro, jugar ajedrez, la ceremonia del té y las termas. Sé que Daiki se ve un poco idiota y lo es, pero no significa que puedan aprovecharse y confundir su gentileza con idiotez.
—¡Lopmon!
—Y ahí lo tienen… ve, chico.

Daiki se puso de pie a su vez, con aire confiado y las mejillas algo enrojecidas por la vergüenza. No le importaba mucho hablar en público, total, sería mejor que todos se conocieran antes de comenzar cualquier clase de trabajo.

—Osu! Soy Motomiya Daiki, mellizo de Sachiko-san y hermano mayor de Masato. Como ella, estuve en el equipo nacional de danza y en el regional de baloncesto. Soy vicepresidente del equipo de Judo de la escuela, ¡así que si no saben a qué club unirse, el club de judo los espera de brazos abiertos! ¿Qué más? Mi mejor rasgo es poder permanecer tranquilo hasta en las situaciones más difíciles… ¡dicen que saqué la sangre fría del abuelo Kouji!
—Disculpa que te interrumpa, Daiki-senpai, ¿dices Minamoto Kouji? ¿El arquitecto que tiene sus oficinas en Roppongi? —Cuestionó Kuromi, curiosa. Al parecer conocía gente de influencias.
—¡El mismo! Como decía… mi peor defecto es que a veces no me doy suficiente prioridad a mí mismo en pos de los demás… o eso dice mi familia.
Eres un santo —corearon Masato y Sachiko, el primero con las manos sobre las rodillas y la segunda de brazos cruzados.
—Me gusta leer, cocinar y si no me hubiera interesado la investigación, me hubiera gustado ser chef. La danza y los deportes son meras aficiones que sé que deberé dejar cuando esté más ocupado. ¡Espero que seamos más que meros colegas!

Tomó asiento, dando por acabada su interrumpida presentación.

——————​

—¿De verdad piensas que es prudente mandar a estos chicos? Mira, no pongo objeciones por los que llevan tiempo en la academia, pero ¿los nuevos? Te recuerdo que hay chicos de primer año en el GZ, Yuu —en la oficina de Tomohisa sólo se encontraban él, Cuddy y Motomiya madre. Fue ésta última quien hizo la observación—. ¡Es casi como nuestro primer caso!
—No tenemos de otra, Mitsue, mira… —le dejó unos reportes que la pelinegra apenas ojeó. Bernadette prefirió revisarlos a fondo, buscando algún vacío legal—. La policía está saturada de casos y DATS dijo expresamente no meter las manos porque era “asunto humano”, ¡hay que ver como son a veces!
—Pero investigan otras cosas relacionadas entre tanto —acotó Bernadette—, así que deberemos tomar nosotros esto, nos guste o no. Será la prueba de fuego para los mocosos. En fin, toca útlimo bloque…. Veré de qué valen los papanatas del 6-E
—¿Examen sorpresa para los del E? ¡Qué miedo! —Bromearon Yuu y Mitsue.
—Ah, a mí me toca ir a enseñarles documentación a los de 4-A, ¿puedes creer que aún no saben organizar casos de homicidios simples y cuasi-delitos de homicidio? ¡Esta clase la explicaré con diagramas y manzanas, de ser necesario!

Ambas mujeres tomaron sus cosas y se dirigieron a sus respectivas aulas, dejando a Tomohisa con más papeleo respectivo al caso. Vaya, se veían cosas macabras a diario en la profesión y él, aunque retirado, debía seguir viendo esas cosas. No pensó que al Grupo Zero le tocaría lidiar con algo así apenas comenzando, pero tal como Cuddy expresó antes, sería la prueba final, los que eran aptos seguirían el programa. Y los que no… bueno podían recurrir a retirarse si aquello era demasiado para ellos.

Él mismo se puso de pie tras organizar la información más esencial en un diagrama simple, con los datos más precisos del caso a tratar y esperó con cierta impaciencia a que la última clase del día terminara, si no se equivocaba, estarían todos en la clase de psicología. Confirmó revisando los horarios y esperó; Moddie podía ser un amor de docente, pero le molestaba en serio que interrumpieran sus clases, fuera por el motivo que fuera.

—Con que no corran nuestra suerte… supongo que todo va a estar bien. Creo.

Revisó el reloj de la pared antes de tomar todo su equipo e irse hasta el aula del Grupo Zero, serviría para evaluarlos a simple vista; los aptos aceptarían y los que no lo fueran, pondrían mil excusas.

——————​

—Y yo que pensaba irme a tocar las pelotas —se quejó Carpenter, frunciendo el ceño y pateando la silla en la cual estuvo sentado durante la tediosa clase en la cual se les explicó brevemente sobre la inteligencia emocional, desde luego, le entró por un oído y le salió por el otro.

—No comprendo de qué va a servirnos esto —Kuromi volvió a acomodarse en su silla, Palmon le daba una probada a una de las macetas del aula—. Deja eso, Palmon.

—¡¿Por qué debo estar en el mismo equipo que esa inadaptada?! —Dejó salir Floramon, como si fuera lo peor del mundo.


Luce sólo movió la cabeza de un lado a otro, tal como el gamberro que era su compañero de castigo, deseaba irse a su habitación y tener que desentenderse un rato del grupo que no acababa de agradarle.

—El director dijo tener un asunto urgente —Vader se miró las uñas, cruzada de piernas en lo que Gaomon leía las guías entregadas en la clase de toxicología—, ¿qué hay de interesante en lo que el viejo Yanev dio?
—Con unas pocas gotas, incluso diluídas, de Batracotoxina puedes matar a alguien. Y es una muerte relativamente lenta, pero muy dolorosa —respondió el aludido, sin más.
Qué tétrico… —la rubia volvió a lo suyo.

Entre Brunaldo y Masato lanzándose miradas tímidas, Ivanina tratando de sacar de sus casillas a Sachiko e Închis tratando de que ninguna intentara matar a la otra, Luce mirándolos con fastidio y Joshua rezongando, Keishiro y Daiki conversaban de todo. Markus sólo rogaba que lo que fuera que fueran a decirles fuera rápido para seguir metiéndose con su rubia favorita, Kuromi leía algunas de las guías de psicología y la inteligencia emocional, tratando de que Palmon no dejara un desastre con la tierra de las macetas decorativas. Terriermon y Lopmon hasta estaban instalando su tablero de mahjong y Tsukaimon durmiendo cuando Tinkermon entró a la sala, trayendo consigo a Tomohisa. Esta vez hablaría sólo él.

—Ajem —carraspeó el director, acomodando el mini proyector y su pequeño dispositivo que hacía las veces de pisapapeles y ordenador de bolsillo—. Grupo Zero, seremos breves y claros.

Todos dejaron de hacer sus mundos y dirigieron su atención al hombre mayor.

—Bien, tienen un caso. No pensábamos en darles uno hasta regresando de las vacaciones de verano, en septimebre, pero la policía nacional decidió otra cosa. A los de primer año les explicaremos brevemente durante esta semana luego de clases cómo trabajar de la forma más rápida posible.

Ivanina sólo asintió, Joshua, para variar, rezongó y rezongó, siendo callado apenas por DORUmon.

Tomohisa director proyectó la información que la policía manejaba.

—Ustedes van a limitarse a investigar, buscar pistas en las escenas, pero esperaremos para enviarlos de encubiertos o cosas similares. Si bien tienen placas que los señalan como oficiales en formación, no tienen autoridad para tomar resoluciones como arrestar gente. A menos de que se trate de un asunto de vida o muerte, el táser que se les dio esta mañana tiene cuatro funciones, el uno es para una simple advertencia y sube de intensidad hasta el cuatro, el cual es para paralizar… puede causar paradas cardiacas en algunos individuos, por eso, sólo úsenlo en un caso extremadamente urgente. ¿Dudas?

Qué paja poner colores cuando me craneé bastante esto...
En fin
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No tengo derechos a cabronearlos porque yo misma me he ausentado asquerosamente x'D pero espero al menos leer una dos respuestas más de aquí a fin de mes.
 

The Card Maker

-se intenta figurar como poner su firma otra vez-
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Yo tengo dos preguntas, señor — dijo Masato tomando su lado metódico el cual sus hermanos conocían bien.

Habla — ordenó Yuu alerta al más joven del grupo.

Primera pregunta: ¿Quien o quienes serán nuestros supervisores o instructores en el caso para saber a quienes entregar cualquier evidencia u información que lleguemos a encontrar? Segunda pregunta: ¿Donde nos proveerán del equipo que necesitamos para atender nuestro deber? — preguntó intentando ser lo más breve pero directo posible, al menos hacía dos preguntas vitales para ayudar a que el trabajo fluyera con un poco más de precisión.

Referente a la segunda pregunta, salvo por las cámaras, todo lo que necesitan se les será entregado al llegar a la escena, debido a que este es su primer caso se decidió que compartirían — marcó Bernadette al grupo.

Y referente a la primera pregunta, a parte de sus profesores todos están de suerte, tanto Motomiya como yo seremos sus supervisores directos así que si algunos intentan algo, yo lo sabre inmediatamente — fue la respuesta del director con un tono entre sarcástico y una sonrisa que tenía cierta esencia sádica.

Así que eso es niños, ah y antes de que se me olvide, dejen aquí todo lo que pueda contaminar la escena del crimen, sea chicles, juguetes, cucharas o cualquier cosa que puedan ser llevadas en los bolsillos o sino... — fue la única advertencia del Profesor Motomiya quien tenía un rostro que decía “si no hacen caso, se arrepentirán tanto que el reformatorio incluso parecería una salida piadosa a mi castigo”.

Ahora todos a sus cuartos a cambiarse por el uniforme especifico para salir a trabajar en estos casos, tienen quince minutos para ir, cambiarse y volver y nada de perfumes o lociones ni cosas que puedan alterar los aromas — ordenó/ladró Yuu dejando al grupo partir, inmediatamente se movieron, o al menos la mayoría, a cambiarse al uniforme para la misión, otros tuvieron que ser obligados a ir a cambiarse. No obstante así iba a ser, tenían el tiempo contado, cada segundo era vital.


*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*

Let's do this!


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-Mientras tengamos aire, habrá la posibilidad de que exista la vida. pedrada pths(?)


- Bye, Sachi-Sachi.- con una sonrisa socarrona se despidió Ivy de la Motomiya mayor antes de dirigirse a buscar el uniforme. - te veo en un rato, Onee-san.
No estaba demás que la pelinegra degustaba de ver las expresiones de molestia de du compañera, era como su medicina del dia a dia. Salió con una Lunamon desaprobando sus actos, como de costumbre.
- Un dia de estos ella no se va a contener, Nina. - le advirtió preocupada Lunamon, aun a sabiendas de que seria ignorada.
- Y ese dia estaré lista, Luna. - fue lo ultimo que dijo.


[•••]
Bruno solo suspiro, a veces se preguntaba si aquello seria de familia y el corría el riesgo de tener algún hijo como Ivanina. Solo la vio alejarse, bastante feliz.
- Bien, supongo que debemos obedecer y presentarnos rápido , vas, Motomomiya-san?- se dirigió a Masato, quería armar al menos alguna amistad, alguna hermandad, acercarse por lo menos, aunque se sentía realmente extraño usando aquellos termino, el no era japonés a final de cuentas, no tenia esa cultura como Ivanina las tenia al tener un padre japonés.
- Claro, debemos apresurarnos.- Para su sorpresa, bastante grata, Masato acepto...Aunque bueno, realmente no era como si fuera algo fuera de lo normal, verdad?
- Vas, Hjelm?- invito tambien al peliazul que había estado callado desde que inicio todo.
-Ah? Si... - de manera cortante se dirigió con ellos.

Los tres jóvenes salieron con sus respectivos compañeros digimons a cambiarse.

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XD tuve que editar, se que es muy corto, pero hacer esto de mi celular es mas difícil que la tabla del 8(?)
Raving George October sho te invoco ptha(?)
C Carrie nomas porque si(?)
The Card Maker Doc. K-9 cuz yes(?)
C Robin miss U
Jelly Jelly
S Shizu
ArisuDokuro ArisuDokuro pls
 
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