Evento Digitama Party [20th]

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Él fue muy considerado con esperarla, aunque no era su obligación de hacerlo ya que habían quedado que cada uno iría por su cuenta a la Central de Tamers, era por ello que no tuvo más opción que aceptar la compañía de Káiser.

Silencio.

Esos dos solo se dedicaron a observar y responder las preguntas de los bebes respectivos con el fin de distraerlos de su intento de convencerlos para quedarse a su lado. Hicieron promesas y desecharon alguna idea de problema.

Porque Gigimon y DemiVeemon deseaban pasar a lado de los Tamers que lo vieron nacer, es que eran como los pollitos o patitos, que al salir del huevo, la primera persona o ser que veían consideraban como su madre o protector.

—Seré bueno con Skull, no le causaré problemas—pidió Gigimon en su torpe intento de convencer al nipón—, por favor déjame quedarme contigo.

—Lo siento mucho—el chico le acarició la cabecita—, pero así son las cosas y espero lo entiendas porque es para tu bien. Habrá un niño o niña esperando por ti pequeño.

—Mami, por favor—rogó DemiVeemon por novena vez, apegó su cabecita sobre el pecho de la chica—. Flamon y yo podemos ser muy buenos amigos, de verdad.

Jeremy negó en silencio. Se sentía la menos indicada para hablar o volver a rechazar las suplicas. No quería tampoco devolverlo pues le había tomado cariño y que, en su fuero interno, ese pequeño Digimon debía de tener una misión en la vida, aunque de tantos Digitamas que tuvo para elegir fue precisamente de la de DemiVeemon que le llamó la atención.

Los chicos me miraron disimuladamente al darse cuenta que estaban por llegar a la Central de Tamers. Ninguno de los dos tenia deseo de devolver a los pequeños, de hecho, en ese dia extrañamente habían entablado una conexión especial con esos bebes. Cada quien recordó su misión cuando les tocó cuidar pequeños en la guardería, solo que jamás habían experimentado el nacimiento de un Digimon.

—Será mejor que traten de dormir—musitó Rhydian al ver que Gigimon estaba dando pequeños cabeceadas sobre su pecho—. Prometo que vendré a visitarte, tal vez podamos conocer al Tamer que será tu compañero.

—Papi…

La griega le dio un beso en la cabeza a DemiVeemon, el pequeño no volvió a replicar pues no deseaba ser una carga más de preocupación a la chica que le regaló un bello día, del cual jamás olvidaría. Una aventura que tal vez, en algún futuro, lo cumpliría con su propio Tamer.

Entraron a la Central de Tamers. Muchos humanos iban haciendo fila para devolver a sus respectivos bebés. Rhydian le dio una palmada en el hombro a Jeremy para anunciarle que iría hacer su fila.

—Sabes, voy a esperar el momento que tengas a tu Tamer. Me alegrará verte.

—¿Los Tamers son buenos?

—Tendrás que saber sentirte a gusto, si tienes la sensación de que es la persona correcta entonces puedes ir—explicó la chica dándole un beso en la cabeza al pequeño—. Nunca olvides que el corazón es el que manda, y entre un Tamer y su Digimon existe una conexión inquebrantable ¿sí?

Y no pudo más, Jeremy no quiso alargar el asunto. Se fue a lado de Rhydian, y cuando fue su turno, solo dispusieron de esos bebés a los encargados. Había sido un gusto ser padres sustitutos por un día, especialmente Jeremy comprendió esa emoción de ser responsable por un bebe algo que ella no fue tratada de esa manera por sus progenitores.

Era imposible ignorarlo.

Ella también deseó ser mimada por un día, al menos por mamá o papá. Era un sueño lejano, pero no se impidió imaginarlo.

—Ya verás que lo volveremos a ver—dijo el chico pasando su mano sobre el hombro de Jeremy—. Tal vez puede ser tan pronto de lo que pensamos.

Jeremy sonrió sin mirar al chico. Había sido un buen día después de todo, tal vez podía ser tan pronto de lo que esperaban.
 

Lazy

I'm Morpheus, owner of a dream

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#10

Al final, ambos optaron por comer un Ramen de cerdo, mientras que los otros tres chiquitines del grupo se fueron más a lo clásico. El chico que hacía la labor de cocinar en aquel pequeño restaurante comenzó a elaborar los platillos, Shell quedó algo conmovido por lo dicho de aquel asiático, si era cierto lo que él decía, entonces se había encontrado a un buen amigo en quien confiar, pero suspiró mentalmente al saber que solucionar ese problema no sería tan fácil como el castaño seguramente creía. En fin, decidió dejar de pensar en ese detalle y se sentó con él en la mesa que funcionaba como barra de aquel restaurante.

Yoh y Shell dejaron a los bebés en dicha barra para que pudieran observar la preparación de lo que comerían, no tardo mucho para que tanto Uri como Velkan pegaran sus miradas sobre los delicados y deleitables trozos de carne ser removidos de las sopas y rebanados con extrema delicadeza mientras el aroma llegaba a sus narices; por sus movimientos y gestos, los dos humanos supieron que aquellos dos seguramente pedirían algo para comer, y no es extraño porque nadie en el digimundo se atrevería a negar un delicioso ramen.

Por su parte, Nyanmaru despertó poco a poco por el mismo olor que abrió el apetito de los otros Baby II, se talló los ojos con su cola y luego saltó hacia la barra de comida donde estaban los otros bebés, animados por probar aquella comida que se veía digna de los dioses. Shelldon sonrió al ver aquellos rostros animados, pero le preocupó en cierta medida que aquellos recién nacidos comieran tanto, ahora tendrían que comprar mucho más alimentos en la guarida subterránea.

Esos dos comen mucho. —comentó en un susurro el rubio.

Si, pero está bien, por lo menos no tendremos que preocuparnos porque no coman o cosas de ese estilo. —habló Asakura dejando sus audífonos a un lado, para que al momento de que llegara el plato con el ramen, el objeto no le molestara.

Si, pero será un golpe en el bolsillo. —comentó a modo de broma el de mirada bicolor. Los dos humanos comenzaron a reírse, hasta que el cocinero llegó del baño. Se trataba de un joven azabache con una cicatriz en su ojo derecho, parecía un típico matón y su aspecto asustó un poco a Nyanmaru y a Velkan, el chico les sonrió y logró que estos dos se calmaran.

¿Qué pedirán? —preguntó con un deje de curiosidad el cocinero colocando sus dos manos sobre la barra de madera. Brownwolf y Asakura arquearon una ceja.

Eh… ¿Cómo quieres que pidamos algo si no tenemos el menú? —preguntó el vago, quien era secundado por el Medium.

Que raro, Gabumon ya debería haberles entre… —el de apariencia peligrosa reaccionó rápido y corrió hacia una puerta que era cubierta por una cortina, desde la barra se podían escuchar unos gritos que claramente provenían de la boca del joven cocinero— ¡Por enésima vez Gabumon! ¡Eso es para preparar los alimentos de los clientes, en casa habrá más comida! —al parecer, el tipo bestia que tenía como compañero, estaba degustando los ingredientes que utilizaban para los diferentes platillos que se servían en aquel restaurante— ¡Ve a trabajar, el dinero no crece de las matas! —luego de ese grito que escucharon todos, el cornudo salió de aquella habitación corriendo y con los menús en las manos. La graciosa escena sacó un par de sonrisas a algunos clientes que frecuentaban el lugar y conocía a aquella pareja tan peculiar. El cornudo Child se acercó rápido a la dupla de Armany e inmediatamente entregó la carta que mostraba los diferentes platos y sus precios.

Yo invito esta vez, así que pide lo que quieras, Shello. —comentó el despistado sin dejar de mirar aquellos nombres de Ramen, Shell asintió y comenzó a leer aquella carta de platillos: Ramen de carne, de cerdo, de pollo… había tanto de que comer pero el inconveniente llegó cuando el rubio recordó sobre sus medicamentos, debía tener cuidado con lo que iba a pedir del menú.

Al final, los dos pidieron algo diferente del otro; mientras que Yoh y los chiquitines se iban por algo más clásico, el europeo decidió darse un pequeño -pero cuidadoso- gusto con el tazón de cerdo, en plato pequeño. El cocinero asintió y comenzó a tomar los ingredientes de cada platillo, encendió su cocina y comenzó con el caldo y la carne de cerdo para luego pasar a la carne de vaca; los Baby II observaban con los ojos brillosos los rápidos y eficientes movimientos que hacía el muchacho a la hora de cocinar, mientras que los leones se concentraban en una agradable charla sobre música, para Yoh, era divertido hablar de ese tema con alguien que supiera como su mejor amigo Rey. En fin, los minutos fueron pasando hasta que la orden llegó con los hambrientos clientes, Brownwolf soltó un “ahh” de satisfacción al oler aquel aroma que desprendía su tazón, los más pequeños también imitaron esa acción del europeo.

Bueno, ¡itadakimasu!—comentó con alegría Asakura al momento de tomar sus palillos y tomar un trozo de carne.

Como los bebés no poseían extremidades suficientemente grandes que pudieran usar para sostener los cubiertos, no tuvieron de otra que meterse literalmente en el tazón para poder disfrutar de la comida, cosa que le dio algo de gracia al francés antes de probar aquel cerdo que flotaba sobre su caldo. La cena había sido bastante amena, risas y comentarios divertidos lograron eso… Shello esperaba seguir teniendo momentos así.

¡Uff! Eso si estuvo bueno. —expresaron al unísono Uri e Yoh al dejar su cuerpo en la barra de comida, Shell solo se limitó a sonreír al momento de darle el último sorbo al caldo de su ramen.

Si, realmente estaba bueno. —respondió Velkan dejando de lado su tazón vacío.

S-si~ —vociferó con una sonrisa el manchado gato. Ahora que lo notaba, los bebés tenían el rostro manchado, por lo que Shelldon no esperó para tomar una servilleta y limpiarle el rostro a los más pequeños del grupo, por su parte, el vago se encargó de agradecer por el alimento mientras que entregaba los bits que debía pagar. El grupo se despidió del glotón y del chef para luego salir, con la idea de ir al festival para encontrarse con los demás.

Ya la noche había caído y las calles ya se estaban despejando un poco a comparación de la mañana, la ruta que decidieron tomar había sido una que los llevaría al centro de la ciudad mucho más rápido. La dirección, el festival donde sus digimon se encontraban, y en donde al llegar fueron recibidos por dos cansados pero alegres Engla y Flamon, dos Baby II perdidos en el mundo de los sueños al igual que los tres que llevaban en brazos y… ¿por qué había una bolsa de dulces y golosinas gigante que era arrastrada por los dos despiertos? Solo les quedó mirarse a los ojos y sonreír.

The Card Maker Doc. K-9 And finally... WE HAVE FINISHED
 
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Claire.

Lightning

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Serah

8. El ahora misil Digimon miraba con recelo a su “padre” mientras que ambos humanos lo veían atónitos, ninguno se dio cuenta del momento en que Bommon cambió de forma y ahora un baby parlante. Luego de un segundo Serah dio un respinguito cuando Missimon se volteó hacía ella y flotó hasta su hombro, Shin se levantó del suelo y clavó su mirada sobre el recién evolucionado.

Pero, ¿por qué rayos me atacas? ―cuestionó algo molesto y sobando su cabeza. Missimon entrecerró la vista viéndolo.

¡Estabas haciendo le daño a mi mami! ―exclamó poniendo los ojos brillantes y lagrimosos, pero seguidamente frunció el ceño y se levantó del hombro de la falsa rubia para acercarse de nuevo al chico―. ¡Y así seas mi padre no dejaré que le hagas nada, ¿oíste?! ―dijo rápido y Shin dio un paso atrás viendo al misil justo frente a su rostro, si se atrevía a volver a lanzarse así como lo había hecho un minuto estando tan cerca podía salir lastimado.

¡No estaba lastimándola! ¡Por Ygg! ―exclamó frustrado, cada vez que intentaba algo con la americana, parecía que las tres lunas de aquel mundo y todas las dimensiones alternas existentes confabularan para no permitírselo. Serah se llevó la mano a la boca para tapar una sonrisita y entonces miró a un costado, preguntándose donde estaba su pequeño angelito.

Dejó a Shin intentando convencer a Missimon de que no lastimaba a la fémina y, sin que ninguno se diera cuenta, camino hasta las resbaladilla donde habían dejado a los baby. Fue allí cuando vio a Puttimon: el blanquito estaba en la parte baja de las resbaladilla, dando saltitos y agitando sus alas con fuerza, tenía el ceño fruncido y parecía que hacía un gran esfuerzo en saltar alto cada vez que se impulsaba. Lo cierto era que, luego de ver a su hermanito mayor semejante truco tan genialoso de cambiar de forma y salir volando, él también quiso intentarlo así que comenzó a saltar tanto como podía para poner todo su esfuerzo en lograrlo.

Puttimon, ¿qué haces? ―preguntó en voz baja la adolescente al verlo, pero de inmediato se quedó callada pues en ese momento un suave brillo se apoderó del cuerpo ovalado del angelito. Serah vio con sorpresa como Puttimon era cubierto por un brillo un poco más intenso que se mantuvo sobre él por un par de segundos y entonces comenzó a ceder para dejar al descubierto el cambio del infante.

El ahora baby dos abrió sus bracitos, se miró desde abajo todo su cuerpo mientras sonreía emocionado; su expresión de inocencia no había cambiado y rápidamente batió sus alas para elevarse y girar, consiguiéndose con los ojos esmeraldas de su mamá observándolo.

¡Mami, al fin pudo hacer lo mismo que mi hermanito! ―exclamó emocionado y voló rápido en dirección a la chica para abrazarla por el cuello, ella solo parpadeó aun sorprendida.

Missimon llegó con ella también siendo seguido por el de Black Jack, al ver a su hermanito cambiado el misil dio una vueltita en el aire y el ahora Cupimon lo siguió mientras los dos revoloteaban a la altura del rostro de los humanos. El albino miró a la chica y esta alzó los hombros, ninguno de los dos supo cómo pero sus bebés habían evolucionado.


Light. LightCoconut :93:







Light.

7. Un suspiro pesado salió de sus labios mientras miraba fijamente al Petitmon en sus manos, quien la contemplaba con interés y algo intrigado por lo que sucedía con la chica que lo cuidaba. La pequeña bolita azulina se alzó de entre sus brazos y se elevó frente al rostro de la pelirrosa sin dejar de mirarla, Light negó suavemente sintiendo una extraña sensación de incomodidad en su ser. Law se había ido y ella no iba a seguirlo, lo había rechazado y era porque ni ella misma estaba segura de qué sentía, y es que no quería sentir eso, su cabeza era un caos.

Pi, pi~ ―el baby llamó reclamando algo de atención y Claire despabiló, tenía que dejar de pensar en eso, así que estiró ambas palmas para sostenerlo en sus manos. Petitmon sonrió y se posó sobre ellas.

Lo siento, apenas si te he prestado atención ―se disculpó apenada―, ni yo misma sé para qué vine aquí. Volvamos a la ciudad y… ―miró a un lado― mejor busquemos lo que necesitarás hasta mañana ―musitó, imaginaba que lo devolvería a la Central dentro de poco. Petitmon dio un par de saltitos en sus manos y, para sorpresa de la estadounidense, algo increíble sucedió: el baby brilló suavemente y allí, frente a ella, cambió de forma para hacerse un poco más grande, había evolucionado.

Había dejado atrás el cuerpo de bolita de color azul marino y ahora tenía una forma semejante a un caballito de mar de piel esmeralda, o eso fue lo primero que llegó a la cabeza de la neoyorquina al examinarlo bien. Dos pequeñas alitas lo mantenían en el aire y unos grandes y expresivos orbes purpura miraban con felicidad a la chica. El Baby II abrió la boca emocionado y batió sus alas para dar una vuelta alrededor de la chica.

Wiii~ ―canturreó y luego se detuvo frente a ella―. Hola~ mi nombre es Babydmon, gracias por estar cuidándome, ¿tú cómo te llamas? ―La chica parpadeó, sorprendida de la fluidez con la que el baby hablaba y sonrió suavemente.

Vaya, sí que has evolucionado rápido ―se refería no solo al cambio de forma, sino a la madurez que adquiría un Digimon tan pronto cambiaba de forma; es decir, apenas tenía un rato desde que salió del Digitama―. Mi nombre es Light ―respondió. El Digimon batió las alitas y emitió una risita.

¡Es un nombre bonito! ―la miró sonriendo pero entonces se quedó en silencio mirando a los lados―. Mmm, oye, ¿y ese Digimon que jugaba conmigo hace un ratito? El juego de las escondidillas estaba divertido, pero, creo que esta vez se escondió demasiado bien ―dio una vuelta mirando atrás.

Oh, ¿Kuramon? ―Light se inmutó un momento―. Pues…, se tuvo que marchar ―dijo directamente intentando no alargar la conversación pero Babydmon la miró entristecido.

¿Podemos ir a buscarlo? Quiero jugar más ―Light lo observó sin saber bien cómo responder ante el capricho del baby así que solo negó suavemente.

No creo que sea posible ahora ―seguramente Law no quería verla… por algo se había marchado, pensó ella y suspiró bajo y vio como el dragón bebé se desanimaba―. Pero no te preocupes, haremos algo más divertido, ven conmigo.

.Wolfe .Wolfe y hasta aquí llega la parte con Law ;u; igual seguiré mencionándolo en los post que me faltan uwu
 

Moonchild

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Samali
#5


Y así es como Samali terminó rentando una habitación de karaoke en lugar de ir a su habitación de INN como habría sido razonable. No se le ocurrió ningún otro sitio al que ir y en el karaoke se podían graduar las luces para que el aparato que habían traído realmente resaltara. Aún así, había pagado por una hora entera y ni siquiera estaba segura de ir a cantar en absoluto, lo cual era ridículo. Ranamon también parecía pensar que la rubia estaba yendo a extremos estúpidos para evitar evocar recuerdos, pero por una vez prefirió esperar a más tarde, quizá el bebé se alterara si su niñera se ponía a llorar ahí mismo.

Winters dejó al chiquillo en el sofá, colocó la máquina en la mesa y miró alrededor, ignorando del todo la gran pantalla con canciones y los micrófonos dispuestos en el centro. Con un suspiro se dispuso a colocarle las baterías a la lámpara y encenderla; de inmediato en las paredes y techo se vieron circulitos rojos y amarillos, aunque no resaltaban mucho y Choromon no pareció notarlos. La ninfa se levantó hacia el interruptor y graduó las luces, de forma que no quedaban completamente apagadas pero sí muy atenuadas.

En la penumbra sí comenzó a ser evidente el puñado de lucecitas en las paredes, girando conforme la lámpara se movía. Choromon se emocionó al verlas y comenzó a corretear por el suelo, persiguiendo un punto tras otro con aspecto de no saber cuál “atrapar” primero. Samali volvió a instalarse en el sofá y sonrió con ternura siguiendo con la vista los chispazos de alegría que le salían al pequeño de la cola.

De pronto, Choromon se detuvo y comenzó a brillar, sorprendiendo un poco a Samali. Ella sabía que el Baby de un momento a otro iba a evolucionar, pero no se esperaba que sucediera tan pronto. Corrió a colocar normalmente las luces y apagó la lámpara, de forma que el ambiente estaba más amigable cuando el digimon dejó de brillar, revelando su nueva forma.

Se había puesto ligeramente más grande, le había crecido una cola y ahora tenía una especie de casco metálico con dos púas a modo de cuernos. Apsará lo levantó del suelo y le sonrió al Caprimon que parpadeó, mirándola con curiosidad.

—Hola —saludó la humana— ¿todo bien?

—Hola… —
contestó la pelotita tímidamente. —Sí, todo bien…

Los ojos de Caprimon se desviaron alrededor, ya que ahora su percepción de los alrededores era diferente a cuando era Baby I.

—Me alegro —
asintió la Tamer. —Supongo que debería presentarme. Me llamo Samali y te voy a cuidar por el día de hoy

—… ¿Solo por hoy? —
preguntó Caprimon.

—Uh… sí, al final del día debo devolverte a la Central.

Caprimon no podía recordar qué había pasado antes de terminar convertida en un huevo, así que el nombre “Central” no le decía nada.

—Y… ¿a dónde me llevarán ellos?

—No lo sé —
contestó la humana francamente.

A ella le resultó evidente que el Baby no estaba muy feliz con esa respuesta, parecía asustado e inseguro. Esos no eran sentimientos que ella querría que alguien a su cuidado tuviera, así que debía idear una forma de distraerlo y hacer que pensara en otra cosa pronto.
 

Speed Star

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Raisa Nóvikova #5


Quizás no era un lugar amplio ni ostentoso, pero lejos de lo que Tanneberger pensaba a Nóvikova no le incomodaba, todo lo contrario, se sentía más cómoda en lugares así, de sencillos toques, sobrios y especialmente limpios y ordenados, en ese aspecto sí agradecía bastante que su compañera lo fuera. Recorrió la habitación con su mirada ámbar, notando las pocas pertenencias de la alemana acomodadas por algunos rincones de la austera morada. Aquel detalle no le sorprendía en lo absoluto, conociendo lo ausentes que ambos Amateur habían estado de la sociedad y de ese mundo, aún cuando habían seguido viviendo en algún escondrijo del mismo, sería incómodo llevar cargando demasiadas pertenencias. A diferencia de ella que tenía la cabaña de la guild donde el resto de sus posesiones se encontraban, ya que para el viaje que había realizado sólo había agarrado lo necesario.

Dylan procedió a colocar los auriculares sobre el huevecillo y subió el volumen de la música que el aparato reproducía, de ese modo fue posible que, aunque no era un altavoz como tal, el elevado sonido logró ser escuchado por la rusa, quien arqueó una ceja al escuchar la clase de melodía que la rubia había elegido para el Digitama. ¿Se suponía que eso ayudaría al Digimon a nacer? ¿O lo tranquilizaría? Según las disparatadas suposiciones de DTB, su huevo le temía a ella y no había vuelto a reaccionar desde que estaban juntas; es decir, prácticamente toda la mañana y lo que iba de la tarde. Pensándolo así, Raisa se dio cuenta que era el mayor tiempo en el cual había convivido con alguien desde su 'retorno', no le molestaba, simplemente se le hizo curioso ver quién era la persona elegida por el destino para pasar una tarde tranquila. El Digitama de la germana brilló y comenzó a agrietarse, despertando la curiosidad de la Amateur quien asomó un orbe verde por uno de los orificios recientemente creados. Pero nada más ocurrió...

Seguramente esta música no le gusta... ―comentó en su usual frívolo tono eslavo.

¿Cómo sabes? Al menos ya reaccionó, a diferencia de hace rato ―se quejó la otra, arrastrando una silla hasta colocarla frente a la mesa en la que el huevo reposaba. El estridente chillido de la silla siendo trasladada de manera tan 'tosca' hizo ruido en los oídos de la Elite, quien sólo evocó una mueca de disgusto. ― Tu presencia lo asusta.

Si quieres me voy ―dijo, cruzándose de brazos.

No ―soltó, de manera automática y sin fijarse en el leve atisbo apresurado con lo que lo había dicho. La de ojos dorados no dijo nada, pero no por ello había pasado por alto el cómo había sonado su compañera. Ladeó su cabeza hacia la ventana, notando el aguacero que aún caía sobre File. ― Digo, como gustes, no te obligo a quedarte... ―sin mirarla, Dylan fijó sus orbes sobre el huevo, sintiéndose inusualmente nerviosa por lo que había ocurrido.

Como quiera sigue lloviendo y no pienso mojarme ―soltó seriamente. La verdad es que no tenía otro plan para ese día y tampoco tenía alguna otra idea de qué hacer, así que por ahora se quedaría con la alemana un rato.

De cualquier modo el sonido de la pesada lluvia cayendo y golpeando la ventana de la habitación comenzó a relajar a la soviética, a tal punto que finalmente se movió del umbral de la puerta donde había estado parada todo ese tiempo y caminó a la cama de la otra rubia, movió la mochila que había caído sobre el colchón y se sentó, depositando a Sakumon sobre el edredón. Quiso suponer que ahí no tendría que tener tanto cuidado, después de todo era una superficie suave y el bebé no corría riesgo de golpearse si rodaba; aunque tampoco podría transportarse si se quedaba atascado ahí. Poco a poco, Raisa fue recargando su espalda contra una de las almohadas de la cama, hasta quedar semi-acostada en el catre, teniendo a Sakumon apoyado sobre su costado, de modo que no rodaría ni se iría de boca.

Be my guest ―musitó la alemana, viendo que Nóvikova ya se había "adueñado" de su cama sin consultar nada; aunque no era como si le molestara tenerla ahí.

Quita esa música tan ruidosa, así menos va a nacer ―demandó, notando que la canción de antes no había terminado, era eso o simplemente comenzó otra canción con el mismo ritmo estridente. Ni siquiera sabía qué grupo musical era, sólo sabía que no le gustaba.

Nada te gusta ―bufó ―, ¿tú que música le pondrías? ¿Cuáles son tus gustos o qué?

Algo más... clásico, tal vez ―comentó, aunque no se vio muy convencida pues la interrogante de Tanneberger la agarró en curva. De verdad, ¿cuáles eran sus gustos musicales? ¿En realidad tenía algo que le gustara? Es decir, haber crecido con su apático tío prácticamente la obligó a escuchar la música que había en las reuniones, siempre sobria, con clase y refinada, pero tan parsiomoniosa y frugal que Raisa dudaba si alguna vez había escuchado algo diferente en su infancia.

Eres una anciana ―dijo la alemana, emitiendo una leve risilla ante la respuesta de la rusa. Tiempo atrás, quizás Dylan no se habría atrevido a llamar así a la eslava, pero el tiempo también había hecho de las suyas para que esa barrera invisible que impedía aquello se desvaneciera, o al menos, que bajara un poco.

Soy mayor que tú ―se defendió, restándole importancia a la "ofensa".

Claro que no, yo lo soy.

Digo, no es que me sea muy relevante, pero es evidente que soy mayor ―profirió, con cierto aire altivo, al mismo tiempo que su diestra acariciaba levemente a Sakumon.

Y ahí estaba la incógnita de ambas europeas, ¿quién era la mayor? Como bien había dicho la de Gungnir, no era algo relevante ni de importancia mayor, pero ahora que la duda salió al aire muy posiblemente ahí seguiría hasta que algo o alguien resolviera la cuestión.


Verwest Verwest dale ptah, haz que tu huevo nazca xD
 
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No sabía muy bien cómo reaccionar ante todo esto. El hecho de que ambos Baby evolucionaran ya dejaba en evidencia que los Tamer tenían un vínculo con los infantes, pero el problema no era ese, el problema es que había que regresarlos a la Central y ellos creían que ellos eran sus padres. Aun no les habían dicho todo lo que necesitaban saber y, mientras ambos humanos miraban a los pequeños volar sobre los columpios, la temperatura y la coloración del cielo les indicaba que poco a poco se acercaba la hora de despedirse.

Abrázame—musitó la chica que estaba sentada junto al varón. La pequeña brisa traía consigo un leve descenso en la temperatura y Serah no lo desaprovecharía.

Sin pensar, el albino alzó un brazo y lo colocó sobre los hombros de la rubia, acercándola y acurrucándola mientras allá reposaba la cabeza en el hombro de él y lo miraba con una ligera sonrisa en su rostro. Unos pocos segundos bastaron para que la fémina notara la mirada inexpresiva de su acompañante.

¿Está todo bien? —preguntó Serah mientras depositaba un pequeño beso en su mejilla y lo sacaba de sus pensamientos.
Si, lo siento—mintió ligeramente Shin, sorprendiéndose un poco de que, en su autonomía, había abrazado a la chica sin pensar.
Anda, dime que pasa… ¿O debo decirle a Missimon que me estas molestando?

El pequeño misil, aunque jugaba con Cupimon a lo lejos, de inmediato giró el rostro con una cara de enojo absoluto dirigida al varón, que solo pudo suspirar mientras la chica a su lado reía ante sus reacciones, terminando por negar con la cabeza para que Missimon se calmara y regresara a su juego con su hermano blanquecino.

Aun no les hemos dicho que no son nuestros—comentó el albino en voz baja, casi al oído de la rubia para que solo ella escuchara.
No creo que importe mucho, digo, ya deben darse cuenta de que no los hicimos—respondió la chica, haciendo énfasis en la última palabra y sonriendo de forma pícara.
Si, pero que pasará cuando los tengamos que entregar.
Pues les diremos que es una guardería y que pasaremos a visitarlos de vez en cuando—musitó la fémina, tratando de restarle importancia.
Vamos, no puedes ser así. Ellos te quieren demasiado—Shin miró a la chica y ella suspiró, dándole un poco de razón. Ellos se habían encariñado con ella y viceversa, aunque le costara admitirlo.
Está bien, está bien ¿Qué quieres hacer entonces?

Ambos miraron a los pequeños Baby que se perseguían el uno al otro por el área de juegos del parque, terminando por recostarse en la pequeña caja de arena que usaban algunos para construir castillos. El dúo de infantes mantenía una respiración agitada por el esfuerzo de volar de un lado a otro y ahora descansaban un momento sobre la arena.


No lo sé—confesó el varón. Por muy doloroso que fueran las embestidas de Missimon, ya no podía separarse de él o de Cupimon. No podía y no quería.


Claire. Claire.
 

Violent noise

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Dylan Tanneberger -- 6


¿Quieres un poco de té?

Después de casi una hora, la mayor idealizó lo descortés que había sido con su ‘invitada’ –le había traído casi a rastras-. Le ofreció algunas bebidas y aperitivos, era lo único que podía preparar en su diminuta cocina. Sköll, empero, declinó políticamente la oferta. Con su tranquilidad usual, Dylan se dirigió a rebuscar entre las cintas que coleccionaba su compañero Digital y descubrió que no había nada que no perteneciera a la década de los noventa: N’sync, Spice Girls, The Cardigans, Britney Spears. La joven despegó un poco sus labios y pestañeó un par de veces.

Lo siento, pero Gomamon no tiene nada clásico ―dijo para su compañera mientras pensaba que era mejor así. Después de todo, si el huevecillo chocaba con Raisa, probablemente no tendrían los mismos gustos musicales― . Seguiré intentado con... ―súbitamente, sus palabras fueron cortadas por la impresión de ver a su Digitama brillar tal cual lo hiciera el Digitama de la rusa un par de horas antes. Los múltiples pedazos de cascarón se convirtieron en datos y se desvanecieron en el aire. Al final se reveló la identidad del nuevo Baby: un Pitchmon. Tanneberger lo tomó entre sus manos y le examinó directo a los ojos; el contacto entre ambos supuso una conexión más allá de lo físico: la humana podía detectar la pureza e inocencia del nuevo ente, y éste, al mismo tiempo, sintió toda la calidez y tranquilidad que ella estaba intentando brindarle― . Soy Dylan, cuidaré de ti durante un tiempo ―el bebé se agitó como ave en primavera, flotando de felicidad. Y Nóvikova, que no había perdido detalle de lo que estaba sucediendo, aprovechó la ocasión para lanzar un comentario filoso.
¿Dijiste que me siguen las cosas con cuerno? A ti te siguen las focas.
Falacia. Aun no sabemos si su línea evolutiva será como la de Gomamon.
Pues aparentemente le encanta el agua ―la de cabellos cenizos alzó su cabeza para indicarle a la otra rubia que mirase hacia el frente: Pitchmon se había escurrido de sus manos para posarse sobre el marco de la ventana y admirar la lluvia que caía sin cesar.

Tanneberger sabía que el pequeño podría ser una forma de-evolucionada de su propio compañero, ¡vaya coincidencia! O quizá la eslava tenía razón y era que compartía un vínculo especial con ese tipo de Digimon. Seguido, observó los movimientos del recién nacido que contaba con un gran entusiasmo e inmensas energías, pues no dejaba de revolotear junto al cristal musitando ruidos extraños en un vano intento por comunicarse. Fue inevitable que ese mismo entusiasmo terminara por contagiar a la fémina, quien sin notarlo permitió que sus labios dibujaran una pequeña sonrisa.

¿Cuál es tu edad? ―Cuestionó de repente, retomando la conversación que mantenía antes con Raisa. La de ojos verdes se levantó del asiento para acercarse a la cama, su habitación era tan pequeña que bastaba con dar tan solo dos pasos para encontrarse en los límites de su dormitorio o en los bordes de la cocina -dependiendo de la dirección que tomase-. Se sentó sobre el colchón sin invadir el espacio de la otra Tamer y con sus dedos ayudó a Sakumon que seguía intentando aprender a desplazarse sobre la misma superficie― ¿Cuándo cumples años?
¿Eso qué importa? ―La frialdad en el tono de voz de la Elite aparecía de manera automática cuando sentía descontento. No obstante, a pesar de todas sus idas y venidas, la Amateur tenía cierto conocimiento sobre cómo lidiar con ello.
Témpano de hielo ―la aludida alzó una de sus cejas― , ¿cuál es tu edad?

La de menor rango consideraba bastante normal hacer aquel tipo de interrogantes, y así lo hacía notar manteniendo su voz en un espectro neutro que no dejaba ver un pequeñísimo nerviosismo, escondido detrás... Porque al mismo tiempo, ella sabía que no compartía ese tipo de relación con la otra heroína. Esa en la cual era imperativo presentarte en casa de tu amiga cada cumpleaños con un regalo que manifestara tu aprecio, o por al menos una llamada telefónica para felicitarle con efusividad; esa en la que la confianza era intrínseca porque las dos conocían cada detalle la una sobre la otra. Definitivamente no era su caso. Sin embargo, tampoco significaba que no hubiese consideración y afecto de por medio. Ambas se miraron por un momento directo a los ojos sin pronunciar ninguna palabra, hasta que la rusa desvió su rostro. La germana se refugió jugando otra vez con el bebé dorado y esperó que su compañera cediera un poco.

Veintitrés años. Veintiuno de diciembre ―parloteó al fin Nóvikova, tan seca como una planta desértica. A Tanneberger le pareció gracioso.
Yo también tengo veintitrés. Veintiséis de febrero ―Dylan imitó su tono al final― . Eres mayor, anciana.
Te lo dije, aunque son solo un par de meses.
Eres rusa, siempre lo supe por tu acento al hablar.
Y tú alemana.
¿Tienes familia? ¿Amigos? ―Hubo una breve pausa en silencio― ¿Pareja?

La de ojos dorados permaneció afónica, luego se cruzó de brazos y se recostó un poco más sobre la cama, mirando hacia todas partes incluso cuando ya había memorizado cuántos objetos había en la habitación y en dónde se encontraban. La otra joven tradujo de inmediato ese lenguaje corporal: Sköll seguía incómoda debido al rumbo que estaba tomando la charla entre ambas, por tal motivo DTB decidió no seguir insistiendo. Se recostó junto a la otra heroína cuando, de manera inesperada, Pitchmon se estrelló en contra de la lámpara que estaba en la mesa del lado izquierdo. El pequeño hubo querido saltar desde el escritorio hasta la cama, pero por lo visto los bebés Digimon carecían de una coordinación motora perfecta.




Kira Kira qué difícil es ptah Raisa xDDD
 
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"さあ、往こうか"
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Masaki #1
Digitama: Relemon



A diferencia del Digimon Festival, que Masaki había tenido la oportunidad de ver de lejos al separarse de Agumon, el ambiente que se vivía en la sede de la “Adopción de Digitamas” era más taimao, aunque no por esto menos alegre. Mientras el japonés esperaba su turno para ser atendido, su mirada vagaba por entre los distintos Tamers que ya estaban en el recinto, cargando o cuidando Digitamas por su cuenta o en compañía de amigos y conocidos con quién se habían puesto de acuerdo anteriormente. Comparado con ellos, la silueta del japonés era un tanto solitaria, al menos a simple vista. No había hecho planes previos para asistir al “evento”, tampoco tenía nadie en especial o específico con quién tenía previsto reunirse. De hecho, su única razón para estar ahí, al menos personal, era matar un poco de tiempo mientras permitía a Agumon disfrutar de la efeméride que había sido preparada para los Digimon compañeros. A su espalda, una familiar sensación de calor le delató que el espíritu de Agnimon había salido del Canalizador, incitando al Tamer a voltearse disimuladamente para observarlo de reojo. El porte del Juttoushi se mantenía solemne y serio, de brazos cruzados y dando una imagen de “guardaespaldas” que sacó una risilla del japonés al tener ese pensamiento. Se tentó en preguntar si el espíritu estaba así por mantener la promesa que le había hecho a Agumon, mantenerlo a él a salvo mientras estuvieran separados; O si se debía a algo o alguién más, sin embargo se detuvo al escuchar el llamado de “siguiente” de la recepción del lugar. Se giró para percatarse que ya era su turno, por lo que se acercó hacia el mostrador donde una chica, de cabello castaño y un par de años, tecleaba en una computadora asignada para mantener un control del evento.

- Bienvenido, gracias por venir el día de hoy – dijo, dando un vistazo fugaz al chico para reconocer su presencia antes de devolver sus ojos al monitor - ¿Nombre?

- Masaki Nakai – Los ojos de la chica se posaron en él una vez más con curiosidad, como si el nombre le sonara de algún lugar. Se abstuvo de hacer un comentario apresurado mientras tecleaba la información, solo demostrando su sorpresa al ver el registro del chico y percatarse que, en efecto, la foto ahí mostrada coincidía con la del joven que le dedicó una sonrisa relajada.

- Un momento por favor – Se excusó la chica, levantándose de su asiento para buscar algo en la parte de atrás de su cubículo. No tardó mucho en regresar, trayendo consigo un Digitama de tamaño considerable y un patrón de anillos amarillos como decoración. Con cuidado lo depositó en los brazos abiertos del japonés, tras lo cual volvió a sentarse para rellenar los últimos datos necesarios para su “papeleo” – El Digitama debería nacer dentro de poco. Por favor cuide del bebé y tráigalo de vuelta al final del día.

- Está bien, gracias – contestó Masaki con una leve reverencia. Se dispuso a retirarse, sin embargo se detuvo al ver que la recepcionista aún tenía sus ojos sobre él, junto a una expresión que delataba que había algo que quería preguntarle o comentar - ¿Ocurre algo?

- A-Ah, no, no – contestó la recepcionista de inmediato, devolviendo sus ojos a la pantalla mientras un pequeño rubor, producto de la vergüenza de su descortesía, se hacía presente en su rostro – Solo me pareció sorprendente… Que con todo lo que ha hecho se moleste en participar en algo como esto.

Masaki tardó un poco en entender el significado de ese comentario, apenas comprendiendo tras unos segundos que los datos de la Central debían contener al menos alguna mención a su historia o “servicios” prestados. Suspiró y luego le dedicó una sonrisa a la chica, que pareció sorprenderse por esa reacción.

- Si se trata de ayudar, no importa que tan grande sea el gesto – contestó, para luego despedirse con una leve reverencia – Que tengas un buen día.

 

Speed Star

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Raisa Nóvikova #6



Si se ponía a hacer memoria, no recordaba algún momento en específico en el cual alguien preguntara tantos detalles de su vida personal, ni siquiera sus compañeros de Guild, porque habían entendido desde un inicio lo delicado que era el tema de privacidad para la rusa. No obstante, Tanneberger no parecía estar al tanto de ello y había comenzado a soltar interrogante tras otra. Esto no incomodaba a la Elite, algún tiempo atrás sí lo habría hecho, pero de algún modo aún se sentía reticente a responder tan al aire, aún tratándose de Dylan. En cuestión de tiempo, era la persona que más llevaba conociendo; pero en el proceso tampoco conocía de ella. Su capacidad de relacionarse con otros era deplorable.

Instintivamente, su cuerpo buscó la forma de apartarse un poco. La cama no era tan amplia, por lo que pronto sintió que su espacio personal era invadido y esa fue su primera reacción. Lo sería con DTB o con cualquier persona. Las preguntas de la otra europea habían quedado al aire y sin recibir respuesta, por lo que Raisa se debatía mentalmente si contestar a ellas o seguir hundidas en aquel profundo silencio únicamente rasgado por el golpeteo de las gotas en el cristal y de los jugueteos de Pitchmon. El otro bebé, dentro de su propia emoción, al parecer no se había percatado de la presencia de otro de sus homólogos, quien aún batallaba para poderse mover en aquella superficie acolchonada.

Mi círculo social no es muy extenso, lo podrás imaginar ―comenzó diciendo, sin despegar sus fríos orbes de oro del techo de la habitación. ― Lo puedo resumir a quienes integran Gungnir, creo que no has llegado a conocer a alguno ―no podía asegurarlo al cien, pero era una suposición que tenía dado a la ausencia prolongada de la alemana en el Mundo Digital. Sin embargo, aunque se limitó a nombrar únicamente a los miembros de la lanza, existían otros humanos y Digimon externos a ese "círculo" que llegaba a considerar un poco más que un simple conocido. Pero siendo Sköll, no era la clásica persona que hablaría abiertamente de ello, ni tampoco del alto aprecio que guardaba por los de su gremio. ― Tengo un primo, que por desgracia llegó a parar acá ―dijo, suspirando ― no lleva ni dos años que llegó.

¿Por qué el comentario tosco contra él? ¿Tampoco te cae bien? ―preguntó, ladeando su cabeza para verla aún si la eslava seguía con su vista al techo. No sería de extrañar que incluso dentro de su propia familia Raisa también tuviera sus roces, o al menos eso era lo que le había dado a entender a Dylan por su manera de expresarse de Lukyan.

Es algo especial ―fue lo único que comentó. Honestamente, no era que tuviera algún sentimiento negativo contra su primo, pero tampoco iba a admitirlo. Porque él en quien más recaía toda su preocupación, aunque no lo aparentara. ― Creo que su Gumdramon y Gomamon se llevarían bastante bien.

¿De verdad? Igual algún día nos conocemos ―musitó sin más ― ¿Qué rango es? ―preguntó, más que nada para saber si sería factible realizar alguna misión a la misma altura. Porque de seguro la Elite desecharía la idea de ir con ella a recoger manzanas.

Medium, igual que tú ―y en eso, el rostro de la menor se ensombreció un poco y giró la mirada.

En realidad... ―iba a comenzar a hablar, cuando otro fulgor de un intenso dorado se presentó entre ambas, mismo que las obligó a virar sus miradas al mismo punto céntrico de la cama. ― ¿De nuevo?

Y sí, efectivamente, Sakumon estaba evolucionando de pronto, lo que obligó a Raisa a levantarse un poco más de la cama hasta quedar sentada en la orilla. La luz se disipó eventualmente, dando paso a un Digimon similar al anterior, pero con ciertas diferencias. Lo más marcado era la aparición de una segunda "espada" en su cabeza, sólo que ahora ambas navajas yacían a un costado de su cuerpo (como a la altura en donde estarían sus orejas); aquello, junto a las cuatro patitas que ahora poseía, le brindaban finalmente el equilibrio necesario para no irse de frente. Era de la misma tonalidad dorada, mismos ojos, sólo que ahora un pequeño colmillo sobresalía de su hocico. Lejos de hacerle ver intimidante, resultaba más tierno que otra cosa.

Uno se mata en exámenes de ascenso para despertar la evolución de su compañero, y aquí los bebés fácilmente lo hacen... qué pereza ―bufó la germana, viendo al recién transformado cuadrúpedo. Nóvikova la vio con mala cara, ¿es que no sabía nada del tema?

En sus primeras dos etapas es más sencillo que evolucionen, no necesitan tanta acumulación de energía ―explicó, viendo que el Baby II exploraba los alrededores con la mirada, aún si ya había estado ahí antes. ― Deberías tomar clases en la Academia de Tamers, aprenderías una que otra cosa.

¿Eh? ¿Una Academia? ―pero su duda fue olímpicamente ignorada por la mayor, quien le prestó más interés al nuevo ser.

¿Cómo te llamas? ―bien sabía que en ese nivel el Digimon ya podía comunicarse, así que esperó a que el infante diera sus primeras palabras.

Soy Sakuttomon ―dijo, en un tono neutro más sin embargo cordial ― Gracias por impedir que no rodara o me lastimara... ¿Raisa? ―repitió dudoso, asegurándose de haber escuchado bien su nombre.

Así es. Y no me agradezcas, te dije que cuidaría de ti por un rato.

El introvertido Digimon observó al Slime, que había estado flotando por aquí y por allá hasta que el brillo de la evolución atrajo su atención, lo que causó que el oriundo del Océano Net se aproximara por curiosidad a él. Mientras la interacción entre ambos bebés se daba, Raisa sintió algo vibrar en su cinturón, y ya que lo único que podía emitir una vibración era su D-Terminal al recibir un mensaje, se apresuró a abrirlo.



Verwest Verwest ahí le dejo, en el siguiente Raisa se va xD nótese que evadió la pregunta de pareja (?)
 

"さあ、往こうか"
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Masaki #2



Tras recibir el Digitama y dejar atrás la recepción, el líder de Gungnir empezó a buscar un buen lugar donde sentarse a descansar mientras esperaba el nacimiento del bebé entre sus brazos. Por inercia descartó las áreas con más personas y se concentró en hallar un lugar tranquilo, finalmente decantándose por una mesa y bancos de piedra en el parque más cercano. Se encaminó hasta ahí y depositó con cuidado el huevo en la superficie para “reservar” el puesto, alejándose posteriormente un momento para adquirir una bebida fría de una máquina expendedora cercana. Regresó con una lata en mano y se echó en el banquillo más cercano al Digitama, el cual contempló por unos segundos en silencio, preguntándose que Digimon saldría de ahí. La curiosidad dentro de él le hizo esbozar una sonrisa nostálgica, recordando sus inicios en el Mundo Digital y como ese sentimiento se repetía constantemente con cada nuevo Digitama y especie nueva que veía. Un chasquido metálico, seguido con el inconfundible sonido de gas comprimido siendo liberado, delató que el chico no había esperado más para abrir su bebida, la cual tomó sin preocupación alguna para finalmente liberar un suspiro de satisfacción que se llevó cualquier tensión que tuviera en sus hombros o mente en ese momento.

- Que buen día – comentó, mirando el cielo azul sobre su cabeza y las ocasionales nubes que por ahí surcaban. A su lado, una leve risa le recordó de la presencia del Juttoushi de Fuego, a quién no temió hablarle considerando que no había nadie cerca de ellos en ese momento - ¿No lo crees?

- Es agradable – contestó el guerrero milenario – Aunque no parece que estuvieras en un encargo en este momento.

- Comparado con las misiones que tomamos, esto es apenas un favor – respondió el chico, devolviendo su atención al Digitama – Espero que nazca pronto…

- Sobre eso – La voz de Agnimon se tornó un poco más seria en ese momento, llamando la atención del japonés que, al ver su rostro, notó que lo que mostraba era curiosidad – Lo que le dijiste a esa chica antes… ¿De dónde vino?

- ¿De dónde? – repitió Masaki – Ah, ¿sobre ayudar sin importar lo grande del gesto? – Agnimon asintió, sacando una sonrisa del chico – Pues, vino de ti.

- ¿De mí? – Esta vez fue el Juttoushi quién se mostró sorpredido - ¿Alguna vez dije esas palabras?

- Hmm… ¿No que recuerde?

- Entonces…

Masaki se tomó un momento en contestar, tomando otro sorbo de su bebida y perdiendo su mirada en el cielo producto de una fresca brisa que había decidido refrescarlo en ese momento.

- Nunca he visto a AncientGreymon, que lideró a los Juttoushi y sacrificó su vida sellando a Lucemon en una batalla legendaria, negarse a ayudarme a luchar contra un bandido de poca monta, o en nada en realidad – recordó el Elite – Así que asumo que opinas lo mismo.

Tras explicar esto el chico volvió a dividir su atención entre el Digitama y su bebida, dejando que el Juttoushi ponderara esa respuesta por su cuenta. Tras unos segundos Agnimon volvió a soltar una risa disimulada en una exhalación. Gesto que, una vez más, no pasó desapercibido por el Tamer que lo acompañaba.

- Veo que has aprendido.

- Si no lo hiciera, te estaría decepcionando, ¿no? – rebatió el chico, sin embargo antes de recibir una respuesta el Digitama frente a él empezó a brillar - ¡Ah, es hora!

Mientras Masaki observaba lleno de expectativa el nacimiento del huevo que había “adoptado”, Agnimon aprovechó para “sentarse” en el banquillo a su lado. Su mirada, como la del Tamer momentos atrás, se perdió un momento en el cielo que los cubría a ambos. El sonido de una nueva brisa llegó a sus oídos, la cual no fue capaz de sentir por su cuerpo etéreo, pero si pudo notar por la forma en que agitó las hojas de los árboles cercano.

- En verdad, si es un buen día…

 

Claire.

Lightning

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Serah

9. La chica se quedó pensando por un momento en lo mismo y el silencio reinó por un par de minutos entre los humanos. Aunque Shin estaba callado su mente repasaba todo lo que había vivido con los baby que ya tenía bajo su cuidado, Minomon y Relemon. Lo cierto es que se había encariñado mucho con ellos y no le molestaría en lo absoluto cuidar de Cupimon o Missimon; después de todo, tanto él como Terriermon sentían esa simpatía hacia los pequeños digitales. Fue entonces cuando algo vino a su cabeza y echó su espalda contra el asiento antes de mirar a la chica a su lado.

¿Se te ocurrió algo? ―preguntó Serah viendo que la expresión del rostro del chico se veía más iluminada.

Creo que podríamos pedirle a la Central que nos den el permiso para quedarnos con ellos ―respondió y la fémina parpadeó.

Wait, what? ¿De qué hablas? ―cuestionó confundida y ligeramente incomoda, ¿quedarse con ellos?

Sí, mira, ya tengo algunos baby que cuido en Black Jack y estoy seguro que aceptaran a Missimon y Cupimon como familia también ―se detuvo viendo que la rubia no parecía muy convencida―. Así… podríamos tenerlos cerca y ser sus padres ―la chica sonrió ante el comentario y fingió un sonrojo.

¿Seguro no es solo una excusa para que nos veamos a menudo para “cuidar” a nuestros niños? ―preguntó y el muchacho la miró un segundo antes de sonreír, si podía convencerla con ese pretexto lo haría, la adolescente no era la única buena manipulando.

Tal vez ―dijo sorprendiéndola―. ¿No quieres verme más seguido? ―presionó la manipulación y Serah entrecerró levemente los ojos, ya sabía que no era tan “bueno” como tal vez pretendía, había visto cierto lado de él más oscuro. Lo pensó un instante y el albino aprovechó aquello para acercarse a ella y darle un beso en la mejilla―. Entonces, ¿te parece bien? ―la de orbes esmeraldas sonrió de modo coqueto ante el acercamiento y Shin tomó eso como que la había convencido, así que se separó rápido y rió―. ¡Bien! Entonces vayamos a la Central y hablemos con ellos, iré por los… ―se detuvo y corrigió― nuestros” niños ―se levantó, pero justo cuando iba a voltearse vio que la rubia volvía a verse insegura, así que se detuvo y la observó algo impaciente―. ¿Qué sucede, linda?

Hmm, no sé si esto sea buena idea ―confesó soltando un suspiro. Shin se percató en ese instante que la chica no estaba fingiendo, como era costumbre―. Mira, es que no soy buena cuidando bebés ―reveló mirándolo―; hace muchos años conseguí en la puerta de mi casa tres gatitos bebés… muy pequeños ―relató― ese día y el anterior estuvo lloviendo mucho y supongo que su madre pensó que nuestra puerta sería lo más seco y seguro para ellos. Los llevé dentro y estuve cerca de una semana atendiéndolos: compré leche, les preparé una cama caliente, los alimentaba al menos cuatro veces al día… pero nada funcionó ―continuó mientras el albino la escuchaba con atención―. Los tres murieron uno tras otro a pesar de todo lo que hice por ellos ―Shin soltó aire y se sentó de nuevo, entonces le tomó las manos y la miró fijamente.

Escucha, entiendo lo que piensas pero te prometo que eso no pasara con ellos ―aseguró―, los dos cuidaremos de ellos, ¿está bien? ―la chica guardó silencio unos segundos viéndolo fijamente; ella no estaba fingiendo en ese momento, en realidad no estaba segura de aquello pero tampoco quería decir que no a Shin y admitía que Cupimon y Missimon eran dos baby adorables. Soltó aire e intentó sonreír, tal vez no fuera tan complicado y difícil.




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go, ya falta menos x3
 

Lord of Shipping
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#5
Tamer: Holly Antonich & Pururumon
Tamer: Dioh Dahl & Chicomon

{...}
El nacimiento del pequeño bebé fue sorprendente, sin embargo no pudo ser disfrutado como era debido ya que la puerta tintineó. Dioh no pudo evitar maldecir ligeramente por sentirse furioso con el aguafiestas, mientras que Holly sencillamente suspiró. Al parecer su día libre no podría ser tan libre.

Por un segundo la chica estuvo tentada a decir que ese día no había servicio pero no lo hizo, se quedó callada al recordar que se había hecho del letrero de “Cerrado”. Con sumo cuidado tomó al recién nacido y miró a Dioh.

— ¿Hay alguien? —aquella voz resonó desde la estancia principal, donde los clientes solían llegar. La holandesa suspiró.

— ¿Te molesta si lo atiendo? —Dioh sintió un ligero malestar punzando en su pecho pero negó.

—En absoluto, es trabajo… entiendo —Holly asintió sin ánimos, acariciándole la cabeza.

—Si gustas puedes quedarte, una ayuda con este pequeño me vendrá bien.

Los ojos de Dioh brillaron con suma emoción y asintió ante las palabras de la chica. Tal vez no podría ayudarla a cocinar del todo, y mira que aquello le emocionaba de sobre manera ante las palabras que la chica le había dedicado momentos atrás, pero al menos podría darle una mano hasta que esa lata se fuera del local.

—Está bien, te ayudaré en lo que pueda —asintió el menor con una enorme sonrisa mientras recibía en sus brazos al recién nacido, que miraba todo con atención—. ¿No veremos qué es?

—Es cierto —Holly sonrió, repitiendo la acción de escaneo con su D-Arc en el baby 1—. Pururumon, en etapa bebé… —la chica apartó el artefacto con una sonrisa—. Es un placer conocerte, Pururumon ~

El bebé sonrió ante la cálida caricia en su mentón por parte de la chica, mientras que la campanilla volvía a sonar al frente del café. Dioh gruñó con ira. Ganas no le faltaban de ir a romperle los dedos al desgraciado impaciente que estaba al frente de la tienda.

¡HAY ALGUIEN EN CASA!

Dioh saltó con los nervios crispaos ante aquel nuevo grito, Holly solo sonrió.

—Gajes del oficio, no te pongas así.

—Pero es molesto que griten de esa manera…

—¡Pururu! —el bebé secundó al adolecente, inclusive Chicomon había soltado unas cuantas burbujas apoyando la moción del más joven de los Tamers.

—Lo sé… pero créeme —Holly sonrió de una extraña manera y después avanzó de modo serio para agregar—: a ellos no les puedo romper las costillas.

Aquello hizo que el amateur temblase en su sitio pero en ningún momento se echó para atrás, de hecho la chica le resultaba intimidante y curiosa al mismo tiempo. Suspiró y aferró con fuerza a Chicomon, siguiendo de cerca a la fémina que ya avanzaba en dirección a la entrada principal. De algún modo le sorprendía el modo de ser de la holandesa pues, no solo podía ser sumamente tranquila al punto de darle una tranquilidad insana a él y los bebés… sino también darle un profundo terror al verle expresarse de aquella forma.

¡¿Hay alguien en casa?!

Aquel nuevo grito solo provocó que la holandesa sonriera de modo siniestro y cansado, intentando relajarse al acariciar al bebé entre sus manos, quien parecía sumamente entretenido de los cambios de su: “mamá”

—¡Sí, sí! —Holly suspiró y finalmente terminó de dirigirse a la entrada del establecimiento, Dioh casi le pisaba los talones, pero a diferencia de la chica, el varón no pudo disimular su mal genio—. Lamento la demora… estábamos en la trastienda y…

—Cuanto tiempo —la antipatía voz el molesto cliente hizo que la chica dejara de hablar, mirando al frente y sonriendo con verdadero ánimo al ver al chico delante.

—¡Nathan! —La Tamer sonrió, avanzando con grandes pasos y mirando al chico con una sonrisa—. ¿Qué haces aquí?

—Solo pasaba —señaló hacia afuera de la tienda con naturalidad—. He vuelto hace poco a File y quería ver a viejos amigos…

La holandesa rió, recordando que en aquellos rumbos también estaba la mansión del avaricioso Ganemon para quien en su momento Nathan trabajó. Dioh miró todo con cierto recelo, más que nada molesto por no ser el centro de atención en ese momento. Chicomon, que no había perdido detalle del Tamer desde que había eclosionado, imitó su morrito. Aquello había sido observado con detenimiento por Nathan, quien con duda enarcó una ceja.

—¿Y esos dos? —el chico se cruzó de brazos de modo galante, como ya solía ser una costumbre en él cuando estaba frente a la pecosa, y continuó—. ¿Nuevo elemento en tu Guild?

—Oh no, nada de eso —la holandesa tomó a Dioh con suavidad en su cabeza y sonrió—. Es un amigo.

—Entiendo—asintió el varón, bajando entonces su vista a los brazos de la chica –aunque ciertamente ese no era su objetivo principal-. Refunfuñó internamente al ver a aquella joven gelatina entre sus brazos, fuertemente aferrado al pecho de la chica—. Oh y este pequeñito, ¿quién es?

La mano del inglés se extendió para tocar al pequeño polluelo, pero este se dedicó a fingir que le tiraba un picotazo, casi por inercia Nathan saltó hacia atrás.

—Oh, no~ —Holly acarició al bebé—- No hagas eso pequeño.

—Debió asustarse —Dioh murmuró aquello con clara malicia y agregó—: Ha de haber pensado en que era un gigante Digimon.

Nathan miró severamente al menor y gruñó, Holly sencillamente suspiró con suavidad y tomó espació para moverse un poco.

— ¿Quieres pasar y tomar asiento?

— ¡Claro! —Nathan avanzó emocionado, empujando en el proceso al galés. Dioh notó aquello. No había sido un accidente, a ese sujeto no le agradaba del todo.

—Bien, bien… toma asiento y te traeré algo de beber —Holly dijo aquello volviendo detrás de la barra y mirando Dioh—. ¿Podrías cuidar a Pururumon?

El galés asintió con una sonrisa, tomando a la gelatinita y colocándola sobre los cojines donde hasta hace poco descansaban digitama.

— ¿Quieres que te ayude? —el menor sonrió y Holly asintió.

—N-no es necesario, yo puedo ir mi bebi…

—No —Dioh interrumpió al inglés con una sonrisa maliciosa—. Yo insisto… quiero ayudar a Holly.

La fémina sonrió suavemente

—Entonces te mandaré más cosas —la holandesa tomó la mano de Dioh, llevándose al chico.

Nathan gruñó suavemente al ver aquello. Ese mocoso no le gustaba para nada y esos bebés mucho menos. La dupla de Babys miró a Nathan con ligera desconfianza, era como si pudieran percibir algo más detrás de aquella amabilidad con la chica.

Nathan se estiró y miró fijamente a los bebés.

— ¿Qué me ven, gorditos? —habló con malicia y la dupla de recién nacidos gruñeron, lazando burbujas en represalia.

El sonido de la campanilla hizo que Nathan dejara de reír ante aquello, ese ruido significaba solo una cosa. La orden ya estaba y alguien venía con ella. Dioh avanzaba por el pasillo con una sonrisa tonta y movimientos torpes. Holly le miraba por detrás con preocupación.

—¿Seguro que puedes solo?

—Cla-claro —el amateur fingió desequilibrio y se sostuvo—. Todo en orden.

Nathan se tensó ante aquello y notó un deje de maldad y malicia en el menor. Se enderezó como pudo y carraspeó intentando ponerse de pie.

—Si quieres te ayudo—murmuró, peor Dioh negó y aceleró el paso.

—No soy un inútil, yo pue…

El menor no pudo decir nada más pues en un completo acto de torpeza, terminó por verter todo el contenido de la bandeja sobre el castaño. Dioh ahogó una risa, pero Nathan lo supo… eso no había sido un accidente.

—L-lo siento yo… —se cubrió el rostro—. Soy tan torpe...

Holly corrió en dirección a Nathan y Dioh.

—N-no, no eres torpe, Dioh—la joven intentó consolar al menor y este le miró con suavidad

— ¿De verdad?

—Créemelo —Holly asintió y tomó la mando de Nathan—. Nathe, ven conmigo… te llevaré a limpiarte.

El castaño sonrió con enorme bobería—. Gra-gracias, Holly.

Sin más la dupla se movió en dirección al segundo piso, Dioh bufó y se cruzó de brazos con una sonrisa, cerca de la dupla de bebés.

—¿Les gustó eso? —se mofó Dioh, sacudiendo un par de papás y dándoselas a los bebés, que se limitaron a reír con ganas mientras devoraban con gusto las papás. Chibomon parecía más ilusionado por el sabor de aquello al tener ya buen rato comiéndolo.

La diversión entre aquel trío continuó mientras el baby de tono azulado alimentaba a la pequeña gelatina ave. Llevaba las papás en su boca, algo poco higiénico, pero no parecía molestare a ninguno. El trayecto era tranquilo, casi cómico.. pero de pronto el azulino se detuvo de golpe y gimoteó sacudiéndose al tiempo que una luz le comenzaba a rodear. Dioh se asustó.

Pero aquello no duró mucho pues, apenas y dioh iba a gritar por ayuda, notó como la figura del bebé mutaba... hasta terminar de envolver en una nueva silueta. Había evolucionado. Los ojos de Dioh brillaron con asombro mirando al nuevo ser, incluso pururumon saltó.

Hola ~ —la infantil voz del baby 2 sonó con calma—. Soy Chibimon, un placer...

Dioh disfrutaba de aquello… no cabía del azombro... quería hablar, saltr, gritar... o así fue hasta que la puerta se abrió de golpe una vez más.

¡Tadaima!

{...}
Velvet. Velvet. Supongamos que vienen los hechos en tu post pasado... y el que debes poner es lo que viene después...
Sí, Nathan está arriba, cambiándose.


Palabras: 1539
 

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Masaki #3



Ante los ojos de Masaki la luz que irradiaba el Digitama empezó a intensificarse, hasta que finalmente un sonoro crujido rompió la calma que rodeaba aquella área del parque. Las grietas en la cáscara se esparcieron y marcaron por toda su superficie, hasta que finalmente algunos fragmentos empezaron a desprenderse y desintegrarse en data antes de tocar la superficie de la mesa. El japonés tuvo que apartar su vista cuando el resplandor llegó a su brillo máximo, señal de que el fenómeno del nacimiento había llegado a su desenlace. Así, cuando el japonés se permitió mirar una vez más, donde había estado el Digitama solo quedaban trozos rezagados de cáscara, que rodeaban a un pequeño Digimon de pelaje dorado, cuerpo redonde y una afelpada cola que agitó muy sutilmente. El recién nacido dejó escapar un fuerte bostezo, tras el cual empezó a olfatear sus alrededores. Inicialmente el chico no dijo nada, permitiéndole al bebé tener su “primera impresión” del mundo al que había llegado, pero esto cambió cuando este reconoció su presencia, ondeando su cola frente a él y dedicándole un balbuceo que interpretó como un saludo.

- Bienvenido – correspondió el chico, acercando su mano para acariciarlo. Inicialmente el Digimon se mostró cauto, retrocediendo un poco para olfatear el dedo del japonés, sin embargo pronto su guardia bajó lo suficiente, permitiéndole sentir su pelaje. Una especie de gorgojeo escapó del recién nacido mientras Masaki lo acariciaba, gesto que enterneció la sonrisa del chico mientras continuaba – Creo que le agradé.

- Ese Digimon, si no me equivoco es un Relemon – identificó Agnimon, inspeccionando a la bola de pelos que se mantenía ocupado por la atención del Tamer – Según las leyendas solo nacen en las noches de luna…

- Parece que este se adelantó – bromeó Masaki, sin apartar su mano del Digimon. A esas alturas el bebé parecía haberse encariñado con él, como se apreciaba por la forma en que se frotaba contra la palma del chico - ¿Entonces eres Relemon? Mucho gusto, mi nombre es Masaki – El bebé vocalizó un leve chillido, dando respuesta al Tamer pero sin poder articular una palabra conocida – Él es Agnimon.

- No creo que pueda verme… - En efecto, la segunda presentación hecha por el chico pasó desapercibida por el infante, que continuó restregándose sin preocupación alguna.

- Eso es lo de menos, sigues estando aquí – Tras decir esto el chico apartó finalmente la mano del zorro, permitiéndole explorar más la superficie de la mesa con libertad. El Elite recuperó la lata de soda para evitar que fuera derribada y tomó otro sorbo, aún sin apartar la vista de recién nacido - ¿Sabes? Se me hace familiar…

- ¿Relemon? – preguntó el Juttoushi, recibiendo un asentimiento silente – Es una prevolución de Renamon. Debe ser por eso.

- Renamon, huh… - La mención al nombre, por supuesto, le hizo recordar de inmediato a su compañera de Guild. Su sonrisa mermó un poco mientras el chico sacaba su DigiWindow, con el cual apuntó y escaneó al bebé sobre la mesa. La información que el Juttoushi había dado, tanto de nombre como de “lore” y relación familiar fueron confirmadas en su totalidad por los datos revelados por el dispositivo – Es cierto, Relemon está conectado a la especie… Sin atributo y su especialidad es una técnica de transformación incompleta…

En ese momento, como si hubiese entendido en su totalidad las palabras del chico, el zorro hizo una demostración de sus habilidades, imitando la forma de la lata en la mano del chico con un único detalle distinto: Su cola que se agitaba sin cambio alguno, tras esta. El “espectáculo” sacó una risa del chico, disipando el efímero ensombrecimiento que lo había invadido un instante atrás.

- No está mal, solo tienes que practicar – halagó el chico, provocando que Relemon volviera a vocalizar antes de volver a su forma normal – ¿Tienes hambre? – preguntó, guardando el DigiWindow para buscar, en esta ocasión, su KeyChain – No creo que debas beber esto, pero tal vez un dulce no te haga mal…

Tras esto Loge se ocupó en la tarea de revisar los compartimientos del KeyChain en busca de un aperitivo para el infante, ante la mirada inquisitiva del Juttoushi que, como era de esperarse, no había ignorado la reacción del chico ante el recuerdo de Renamon y todo lo que ello implicaba. Se mantuvo en silencio por unos segundos, meditando si valía la pena sacar a la superficie una vez más un tema que había sido discutido en repetidas ocasiones. No obstante, finalmente decidió hacerlo: No solo era un buen momento, considerando que tenían la privacidad para hablar sin preocuparse por ser escuchados, sino que además tenían un tema que discutir, relacionado con la Ceremonia que habían visitado apenas unos días atrás.

- Masaki – llamó el Juttoushi – Quiero preguntar una vez más acerca de tu opinión acerca de tus compañeros… - Aquellas palabras provocaron que el japonés se distrajera de la tarea que estaba haciendo, por lo que encaró al Juttoushi que, para su sorpresa, continuó la pregunta corrigiéndose a sí mismo – Mejor dicho, “nuestros” compañeros y el futuro que nos depara.

 

Sophomore

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#5


Conforme los segundos pasaban, los platos metalicos de las pizzas se iban apilando uno a uno, dejando poco rastro de comida en ellos más que sólo algunas migajas miserables. Paomon comía con tal urgencia y ferocidad, que parecía que no había sido alimentado por al menos un año, a pesar de que sólo llevaba pocas horas de haber nacido. La dependienta, asustada al ver al bebé en tal frenesí, quedó en shock; cada vez que el Baby acababa con un plato, uno impulso de sobrevivencia la motivaba a ir trayendo más comida desde la cocina, sin importarle si la pizza estaba a medio cocer, quemada o lo que fuera; no tenía tiempo para pedir ni recibir una pizza bien hecha y con gran sabor. No cuando había un bebé salvaje en una de las mesas y podía ser peligroso de tratar si no se le daba lo que quería.


Paomon después del vigésimo plato, cayó de espaldas, dejando al descubierto su pequeña barriga hinchada y saliendo de su boca una pequeña nube de vapor, indicando que ya estaba demasiado saciado como para seguir comiendo por un buen rato más. Una vez el bebé se recostó para hacer digestión, la empleada volvió de nuevo a sus cabales, percatándose de todo lo que había estado sirviendo y del desastre que el pequeño dejó en la mesa. Peor aún, si aquel Baby resultaba haber llegado solo y era “salvaje” no tendría a quien cobrarle y todo eso se lo descontarían de su sueldo, lo que la dejaría sin qué comer por algunos meses hasta saldar la gran cuenta que el bebé dejó a sus anchas.


Para su mala suerte, o fortuna, dependiendo del lente con el que se lo viera, un muchacho semidesnudo entró al local, buscando con su mirada carmín a alguien de forma incesante. Cuando sus rubíes cayeron sobre la anatomía del Baby, el varón no dudó en acercarse para tomarlo en brazos. La mujer no esperó que tal criatura voraz fuera dócil una vez en brazos, pero lo que más le alegró fue tener a alguien a quién cobrar los alimentos engullidos por ese pequeño monstruo. Así, con una sonrisa pincelada en el rostro, se retiró para hacer las respectivas cuentas y llevarle el ticket al muchacho, quién ahora estaba muy ocupado sacándole las prendas al cachorro para él tapar su desnudez.


-¿Estas satisfecho?-Preguntó Chris con dureza, viendo como los pequeños ojos de su acompañante permanecían vacíos, como si no le importara lo que el humano tenía que decir.


-Hmh.-Asintió el bebé, aún no podía hablar pero esa era su forma de dar su afirmación para que el humano lo entendiera. Rió un poco cuando Chris le hizo algunas cosquillas en su hinchada barriga.


-Vámonos, entonces.-Suspiró Aideen mientras lo acurrucaba y dejaba el dinero correspondiente a todo lo comido por su bebé. Había hecho cuentas y le quedaba algo justo, pero si podía pagarlo. Aunque… ¿Por qué no mejor irse sin pagar o dejar sólo la cantidad mínima para que crear que todo está cubierto cuando no es así? Después de todo, los dependientes debieron negarle el producto a un Baby solo y aparentemente salvaje.


Por ello, sólo sacó unos 500 bits de su bolsillo y lo depositó en la mesa antes de salir del local; justo momentos antes de que la chica que había atendido a Paomon saliera con la cuenta respectiva, lanzando un grito en el proceso cuando vio que hacía falta más dinero del que había depositado en la mesa.

 

Violent noise

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Dylan Tanneberger -- 7


Hola ―Tanneberger se presentó con el pequeño de coloración dorada, quien inmediatamente le reconoció como la otra humana que había estado cuidando de él― . Eres lindo ―dijo con total sinceridad, aunque no pudo evitar pensar que, si Gomamon hubiese escuchado esas palabras, le habría recriminado al instante. Ladeó su cabeza y arrugó su entrecejo imaginando cómo resultaría aquello.
Gracias ―replicó el Baby― , ustedes dos han sido buenas conmigo.

Sakuttomon se desplazó sobre la cama gracias a la ayuda de sus nuevas extremidades y se acercó a Pitchmon, que enseguida comenzó a flotar a su alrededor. El más pequeño aún no podía hablar, pero balbuceaba cosas graciosas y el otro sonreía y asentía de vez en cuando, como si pudiese comprender lo que le estuviese diciendo. Dylan no perdía detalle de ello; la manera en la cual los seres digitales se relacionaban. No parecían llevarse nada mal. Con algo de suerte quizá entablarían una amistad, jugarían juntos, se distraerían juntos, y de esa forma, Nóvikova y ella no tendrían que prestarles su entera atención todo el tiempo.

La Elite yacía todavía recostada entre edredones y almohadas, con la mirada perdida desde hacía minutos en la diminuta pantalla de un D-Terminal. La otra Tamer había decidido no molestarle más, hasta que repentinamente Raisa se levantó, provocando que los Digimon se sobresaltaran un poco –en especial el de menor rango–.

Debo irme ―dijo la de cabellos cenizos.
¿Sucede algo?
Tengo que encontrarme con alguien importante.
Ah ―la otra rubia despegó un poco sus labios y alzó sus cejas. Un par de divagaciones acapararon su mente― . Aún está lloviendo.
Tomaré tu sombrilla.
Gut ―respondió Dylan secamente. En realidad la otra fémina no le había dado opciones de rebatir; Sköll se hizo del susodicho objeto con una mano y Sakuttomon bajo el brazo, después se dirigió a la salida― . No contestaste todas mis interrogantes ―se detuvo con su mano libre sobre el pomo de la puerta.
¿Hay algo más que quieras preguntar?
No.
Bien ―la rusa tajó con frialdad y giró la perilla para cruzar el umbral. Al tiempo, la germana se puso de pie y fue hasta ella con Pitchmon sobre el hombro para poder despedirse― . Ya he hablado bastante y tú no has dicho nada sobre ti.
¿Quieres que, te cuente? ―el tono ceceante de la teutona revelaba cierta sorpresa. La eslava se encogió de hombros. ¿De verdad deseaba conocer los detalles sobre su compañera o lo había dicho solamente como un mecanismo de defensa? A saber, pero Tanneberger lo interpretó como lo segundo― Mejor no respondas ―suspiró largo.
No tienes idea ―antes de marcharse, Nóvikova procedió a abrir la sombrilla que le cubriría del aguacero una vez que abandonase los confines residenciales― . Aún no me conoces del todo ―pero al parecer el segurillo se encontraba atascado.
Eso es porque tú no me permites acercarme lo suficiente ―irónicamente, la otra Tamer terminó con la brecha entre ambas para poder ayudar a la mayor con su forcejeo― . Gomamon es quien suele destrabar esta cosa, lo siento...

Seguido, las heroínas se enfrascaron en una batalla contra la peligrosísima e insólita sobrilla archienemiga del Digimon tipo foca; no parecía ceder, muy a pesar de la fuerza física en conjunto de las humanas. Entonces la Amateur descubrió lo próximas que se encontraban una de la otra: Raisa era ligeramente más bajita que ella, tan sólo unos centímetros, sus ojos eran de un color dorado intenso y su semblante siempre estaba sereno, si no es que molesto. En aquellos momentos era una especie de mezcla entre los dos. La citada levantó su mirada al sentir el peso de las retinas verdosas sobre ella y sus rostros quedaron tan cerca que fue imposible no percibir sus respectivas respiraciones. Quizá la de la alemana se había agitado un poco sin ningún motivo aparente, pero ninguna se atrevió a comentar algo al respecto. Nadie musitó palabra mientras sus vistas continuaban ligadas. No obstante, cuando la Elite estaba por reclamar su ansiado espacio vital, el temido objeto se abrió, haciendo que la otra europea se viera forzada a retroceder con un paso agigantado hacia atrás. Aquello acabó con el mutismo.

Adiós ―pronunció Sköll secamente. Después avanzó por el pasillo hacia la salida del edificio.
Adiós ―respondió DTB, recargándose en el marco de la puerta de brazos cruzados, con la mirada en el techo. Al cabo de minutos la joven volvió a su habitación y notó cuan tranquilo se había mantenido Pitchmon durante todo el tiempo, casi estático, preso del ¿miedo?― . Tranquilo, ella ya se fue ―dijo la rubia a oídos del Baby, suponiendo que el motivo de su extraño comportamiento fuese -todavía- su estupefacción con la rusa.


Kira Kira :57:
 
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.Wolfe

Lobo. Mi ojo es la luna, mi pelaje la noche.

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Part. X

La velocidad con la que el Adult translucido se desplazaba le había tomado apenas unos segundos en lograr recorrer la distancia del lago para llegar a la entrada del Bosque Inquebrantable. Los arboles los rodearon al igual que la acumulación de arbustos y vegetación, provocando que la escasa inteligencia de la digimemoria lo llevará a esquivar cada obstáculo que se le pusiera enfrente, entretanto, Wolfe poseía su mente completamente ocupada por la duda, la rabia, vergüenza y una profunda desolación que inundaba su pecho. Recordar la expresión de Claire provocaba que su rostro se deformará. ¿Qué significaba ese sentimiento? Por un momento se sentía muy seguro, listo para escuchar la decisión de la chica, mentalizándose a la idea de que pudiera ser negativa cuando de pronto…el pensamiento fue menguando poco a poco su confianza, envolviéndolo en una necesidad de correr, huir, incontrolable y en lo que menos se pudo dar cuenta ya se encontraba montando a Sangloupmon.

Pero, ¿Qué demonios estos haciendo? ― se cuestionó tomando con una mano los cabellos del lobo vampiro con fuerza, provocando que sus dedos le dolieran ―. ¿Por qué estoy escapando? ¡¿Desde cuándo me volví un maldito cobarde?! ― reclamó así mismo, enfermó y molesto.

La sensación que invadía el cuerpo del emparchado no era desconocida para él, esa de frustración y resentimiento representaba un hecho por demás constante en su vida. La última vez que se encontró sumido bajo los efectos de tal oscuridad y desolación fue durante la ceremonia de los espíritus en Folder. Tal oscuridad se percibía a su alrededor, lo cual podía ser percibido por el ser que se encontraba recostado contra su pecho. Kuramon permanecía paciente, sujeto por la mano libre de Wolfe, bañándose en su frustración. Esa energía lentamente provocó que el cuerpo del Baby I brillará de repente, digievolucionando a Tsumemon.

La inquietante aparición de la nueva forma del Unknown tomó por sorpresa a Law, despertándolo de su mente a lo que para su desconocimiento el tiempo de la digimemoria había llegado a sus últimos segundos; desapareciendo en el aire, dejando el cuerpo de ambos individuos caer irremediablemente contra el suelo. La velocidad dentro del bosque había menguado debido al obstáculo, aun así, Wolfe al verse sumido por la gravedad sujetó al recién evolucionado entre los brazos y dejarse rodar. Debido al efecto de rebote el cuerpo del californiano rebotó antes de ser frenado por la inercia y el roce constante, quedando finalmente tirado sobre el pasto con un espantoso dolor recorriéndole todo el costado derecho del tronco.

¡Tsk! ― con el brazo izquierdo liberó a el digital y se posicionó, recostándose adecuadamente mientras se quitaba como podía la chaqueta que portaba, moviéndose un poco para experimentar un inmenso y punzante dolor ―. Me disloque el hombro… ― contuvo la voz, intentando centrarse en no dejarse dominar el dolor. A lo que, con lentitud, intentó sacar su D-Terminal de su cinturón-multiusos, marcándole a la única que podía ayudarlo en tal predicamento en ese momento.

Jefa estoy tirado en el bosque,
Necesito que vengas por mí

Escribió lo más claro y directo que le permitían las circunstancias, presionando cada tecla con una enorme paciencia tras cada error de tipeo. Las ultimas letras fueron las que más le costaron, dejando caer la cabeza súbitamente sobre el césped a lo que intentaba relajarse, consiente que no saldría de ahí en poco tiempo. Por otro lado, Tsumemon observaba al humano con detenimiento, rodeándolo antes de acercarse y subirse sobre el pecho de Wolfe, sentándose paciente.

Claire. Claire. V.G.Tizza un poco de la pobre Ringo XD
 

"さあ、往こうか"
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Masaki #4



Masaki miró de reojo al espíritu y respiró profundo, reservándose la respuesta mientras terminaba la tarea que se había propuesto anteriormente. Extrajo una caja de confitería japonesa del dispositivo de almacenamiento y se la mostró con aire fraternal al bebé, que de inmediato demostró su interés meneando su cola. Sabiendo que el Tamer no ignoraría su interrogante, Agnimon esperó pacientemente en lo que el chico presentaba un par de botanas al zorro, el cual empezó a comerlas con felicidad. El resultado fue una imagen enternecedora, que el Elite contempló con una sonrisa antes de relajarse en su asiento y tomar un bocado para sí mismo.

- Es la misma de la última vez – sinceró – Es difícil saber que no puedo hacer mucho más que esperarlos y confiar, pero comprendo que es una batalla que cada quién tiene que librar por su cuenta, hasta el día que nos volvamos a reunir.

Tras escuchar esto el espíritu analizó la respuesta en silencio, junto al modo en que el chico la había transmitido hacia él. Podía notar que hablaba la verdad, puesto que los rasgos de tristeza y duda que lo habían invadido durante meses ya no estaban, reemplazados por una “nostalgia” que, si bien mostraba cuanto añoraba el chico a su familia, no significaba una muestra de debilidad o flanqueo en la convicción que había adquirido. Algo que complacía a Agnimon como su guía.

- Muy bien – contestó – ¿Sabes por qué lo pregunto?

- ¿Para saber si no he retrocedido? – tentó el chico, recibiendo una negativa que reavivó su curiosidad - ¿Entonces? ¿A qué te referías con “futuro”?

- A decir verdad lo que vivimos en esa Ceremonia y la información que Bokomon y Neemon nos dieron sigue en mi mente – explicó el Juttoushi – Más al conectarla con los otros eventos “similares” que han ocurrido.

- Hmm…

Una vez más Masaki se había sumergido en un silencio mientras meditaba esas palabras y a lo que se referían. No podía negar que todo lo sucedido también rondaba por su cabeza, desde la Leyenda de Susanoomon y los Guerreros Transcendentales hasta la experiencia “sobrenatural” en la que había experimentado la unión a un Vritramon junto a la pelea contra Garmmon. La naturaleza de estos encuentros, mezclado con lo que la anciana Babamon les había dicho formaban una historia bastante extraña. Casi como un presagio de lo que podría venir a futuro para todos…

- Así que cuando dices “nuestros compañeros”, ¿te refieres no solo a la Guild sino a los Juttoushi?

- Así es, no olvides que siete de nosotros nos enlazamos a ustedes.

- Eso fue hace mucho, ahora apenas serían tres, ¿no crees? – recordó Masaki. La verdad era que, aunque existían rumores que relacionaban fuertemente a Gungnir con los Juttoushi a causa de todo lo que había ocurrido en esos años, en la realidad la Guild apenas contaba con tres espíritus de manera “activa”. Fairymon y Löwemon habían perdido su conexión al separarse de Mai y Esteban; Hanz había abandonado la Guild junto a Blitzmon y Raisa y Wolfmon… Realmente era difícil explicar cual era su status dentro del grupo en ese momento – Chackmon, Ranamon y tú…

- Puede ser en teoría – concedió el líder de los Juttoushi sin cambiar su semblante – Pero en la realidad la conexión entre los Diez Guerreros va más allá de lo que ustedes llaman un “gremio”. Los elegidos de Garurumon y Beetmon no han olvidado el lazo que tienen con ustedes e Irismon y Sphinxmon están con alguien muy cercano a ti y con quién trabajamos frecuentemente.

- Lo cual se suponía que debíamos evitar…

- Los lazos de Guerreros que lucharon juntos cinco milenios atrás no pueden romperse tan fácilmente – dijo el espíritu del Fuego con orgullo – Aplica hasta con los que acompañan a Volcamon, Troiamon y Wisemon. No tratas con ellos pero sabes como contactarlos si llegara a haber la necesidad.

- Hablas de lazos, pero pensé que se odiaban… - comentó el chico mientras ofrecía otra botana a Relemon. No era un comentario malintencionado, algo que se hizo evidente cuando el Juttoushi soltó una leve carcajada.

- Lo mismo podría decir de ustedes luego de ver todo lo que han vivido en esa cabaña.

Masaki no halló respuesta a eso, limitándose a dejar escapar una sonrisa sin apartar la mirada del bebé. Había sido vencido con esa comparación.


 
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Moonchild

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Samali
#6


—Vamos, no pasa nada —le dijo, acariciándole la barbilla. —La Central vela tanto por Tamers como por Digimon, tal vez te lleven a una guardería con otros bebés, pero sea donde sea será un buen lugar para ti.

—¿Segura? —
preguntó.

—Claro —aseguró. —Hey ¿quieres usar un poco el karaoke? —propuso, pensando que ya que estaban ahí, al menos podrían usarlo y distraer así al pequeño.

—¿Karaoke?

—Es esta máquina de aquí, te pone una canción y tu cantas —
explicó. Seleccionó una en la pantalla para hacer una demostración y de inmediato apareció la letra en la pantalla.

Caprimon pareció muy contento cuando comenzó a sonar la música, tranquila y lenta; Samali comenzó a cantar una balada romántica mientras el digimon escuchaba embelesado. La canción era muy bonita y el Baby se balanceaba ligeramente, moviendo la cola lado a lado al ritmo de la música; casi hasta el final, estaba tarareando con la Tamer.

—¿Quieres intentarlo? —preguntó ella cuando la canción se detuvo.

—¡Si!

Caprimon estaba muy emocionado, pero cuando Samali le puso otra canción diferente se quedó en blanco. La rubia le miró con preocupación.


—¿Qué pasa? —le preguntó— oh bueno, supongo que no sabes leer —cayó en cuenta, se trataba de un bebé después de todo.

—¿Leer?

—Sí, la letra está en la pantalla.

—Yo solo veo un manchón borroso —
dijo la motita.

—¿Huh? ¿eres miope?

—¿Miope?

—Que no ves bien de lejos.

—Ah... pues veo todo borroso, sí.

—Habrá que conseguirte lentes, para que veas mejor —
sonrió, acariciándole nuevamente; Caprimon sonrió, ver bien sería lindo.

Samali cantó para la motita hasta que se les acabó el tiempo y luego guardó sus cosas y se fue con el bebé en brazos. Suponía que Caprimon tendría hambre y ella también comenzaba a necesitar comida, así que bien podrían pasar por algún restaurante para almorzar; si era uno familiar seguro tendrían algo para el bebé.

Caprimon no tenía idea de su vida anterior, por lo que preguntaba a la rubia sobre todo lo que veía y esta le contestaba con mucha paciencia todas las dudas; el bebé era la cosa más adorable del mundo y a la joven le gustaba ver su inocencia respecto a todos los temas y su genuina fascinación por todo lo novedoso.


Llegaron a un restaurante familiar que la joven solía frecuentar cuando vivía en File City y un Jokermon la llevó rápidamente a una mesa. El lugar ya tenía a varios humanos portando pequeños bebés, mientras que el servicio era en su mayoría de Digimon sin compañeros, pues casi ninguna pareja de Tamers había querido perderse los eventos del día. Samali pidió el especial del día para sí misma y revisó todo el menú minuciosamente antes de decidir que una crema de vegetales sería lo mejor para el Baby; era blanda y nutritiva.

—Hay muchos bebés aquí —comentó Caprimon.

—Sí, es por lo que te dije, los digimon compañeros están en un festival, así que los humanos se han ocupado cuidado Digitama —explicó la joven.

—¡Mami! —gritó un bebé en una mesa aledaña, donde una pareja estaba comiendo con sus respectivos pequeños; uno de los bebés había comenzado a llorar y la chica intentaba calmarlo sin éxito.

—¿Qué es una mami? —preguntó Caprimon.




Joy
#6


Al pequeño felpudo pareció gustarle la comparación y sonrió ampliamente. Joy estuvo acariciándolo unos minutos, hasta que este dijo que aún tenía hambre, por lo que la joven lo dejó en la encimera y se movió a hacerle algo de avena cocida. Casi lo quema, pero por suerte se dio cuenta a tiempo y el resultado aún sabía decente; le puso trozos pequeños de banana para complementar y lo sirvió en un plato.

—¿Qué te parece? —preguntó tras haberle dado la primera cucharada al pequeño.

—Sabe rico —aseguró este con una gran sonrisa. A Joy esa respuesta le encantó, por supuesto.

Continuó alimentándolo cucharada por cucharada hasta que el bebé manifestó que ya estaba satisfecho. Luego miró alrededor en busca de algo con qué entretenerlo, pero no encontró mucho que hacer, por lo que pensó que quizá ahora que no se lo iba a llevar una ráfaga de viento podrían salir y pasear un poco por la ciudad; así el bebé aprendería un poco sobre el lugar, aunque tampoco era que ella pudiera enseñarle mucho.

—¿Te parece si damos un paseo por la ciudad? —le preguntó al bebé.

—Sí —este, pareciendo bastante feliz con la idea de salir.

Ya había visto todo el departamento como Pafumon y en la visita al supermercado apenas había conseguido ver nada del exterior, así que ver con más libertad le parecía excelente. Joy lo tomó en brazos y salió nuevamente, adoptando un paso tranquilo para que el bebé pudiera detallar todos los alrededores. Kyaromon parecía muy interesado en todo y varias veces trató de salirse de los brazos de Joy para acercarse a algo y verlo más de cerca; cada vez, la castaña a duras penas consiguió sujetarlo, diciéndole que se calmara que ella podía acercarse para que él no se arriesgara a extraviarse.

—¿Qué es eso? —preguntó, señalando una pared con varios bombillos de colores.

—Son anuncios de un cine —contestó la joven, pues las luces rodeaban posters de las distintas películas en emisión.

—¿Qué es un cine?

—Es un sala oscura donde proyectan películas... son historias actuadas, personas toman el papel de héroes o de villanos y representan una historia para que nosotros la disfrutemos —
añadió, intuyendo que la bolita de pelos preguntaría qué era una película.

A Kyaromon no le quedó claro, por lo que la joven terminó comprando un par de tickets para ver la función más cercana con él; era de superhéroes, lo que le venía bastante bien a ambos. Lamentablemente, la función más cercana de hecho tardaría una hora en iniciar, por lo que decidieron dar una vuelta y volver cuando fuera a comenzar.

Mientras caminaban, el Baby parecía bastante curioso en saber más sobre Joy en específico y pareció fascinado por la idea de las artes marciales cuando la chica le habló de ellas, al punto de pedir una demostración. Finalmente Campbell accedió, suponiendo que en eso matarían el tiempo bastante rápido. Emprendió el camino a un parque para tener un sitio abierto y relativamente solitario para hacer su demostración.

Tener un compañero de demostración o al menos un saco habría sido genial, pero tendría que conformarse; de todas formas, Kyaromon nunca había visto nada por el estilo, así que realmente no le importaría. Finalmente dieron con un trozo de cesped bajo un árbol que estaba lo bastante alejado de otras personas como para no molestar a nadie; la chica puso al baby en el suelo.

—Quédate ahí, ¿de acuerdo? —le pidió— si te acercas podría golpearte sin querer.

—Está bien, no me moveré —
aseguró el pequeño, echándose para demostrar que se quedaría donde lo habían puesto.
 

"さあ、往こうか"
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Masaki #5



Tras ese último intercambio los siguientes minutos transcurrieron sin mucha novedad, únicamente con el Elite atendiendo los llamados de atención que el infantil Relemon hacía. Un silencio notable se había formado entre el chico y el espíritu, un contraste con como habían estado momentos atrás pero sin llegar a ser incómodo. El motivo era simple: Ambas partes ponderaban lo dicho por el otro, comparándolo con lo que ellos mismos pensaban al respecto antes de llegar a una conclusión. La capacidad de anticipar los pensamientos del compañero y considerarlos sin necesidad de preguntarlos era una cualidad que ambos habían desarrollado con el tiempo. Una demostración más del Lazo que habían forjado y compartido durante dos años.

- ¡Oye, espera!

El escuchar una voz ajena a la de él o el Juttoushi provocó que Masaki apartara la vista del bebé en busca de su origen. A unos metros de él, un par de Digimon se correteaban mutuamente sin prestar mayor importancia o atención a la presencia del Elite. Quién había hablado, no obstante, era un chico, un Tamer de edad cercana al japonés que se apresuró a alcanzar al dúo de Digimon antes que estos se alejaran demasiado. Mientras aquel joven reprendía a los pequeños por alejarse, un segundo Tamer se acercó a la escena para unirse al grupo. Masaki comprendió entonces que se trataban de dos duplas, compañeros que, a juzgar por sus gestos y expresiones parecían llevarse bastante bien. Loge los contempló por unos momentos más sin ser notado, hasta que cierto detalle llamó su atención: Aquel par de Tamers llevaban Digivice iguales, D-01, para ser exactos.

- Sabes, tampoco podemos asegurar que todo esté conectado de manera tan literal – comentó el chico al recibir una idea de la imagen presenciada. Agnimon, que había adoptado una postura de brazos cruzados abrió sus ojos, saliendo de su meditación para reconocer las palabras del chico.

- ¿A qué te refieres?

- Susanoomon es un posible significado, pero no creo que sea el único – explicó Loge – Incluso si la leyenda fuera cierta, no hay garantía que podamos formarlo como equipo. Ni siquiera sabemos donde están los Bestias, o si están en posesión de alguien ya.

- Tienes razón. Sería apresurado asumir eso – concedió el espíritu - ¿Entonces que crees que signifique?

- Omegamon es lo más probable – admitió el chico, volviendo a pensar en Raisa y Gabumon – Agumon quiere intentar la Twin Evolution aunque no lo mencione, si la domina… No, cuando la domine, si tomara la forma de WarGreymon sería posible…

- ¿Crees que Omegamon sea el significado de “Fuego y Luz”?

- Tal vez… O podría ser Susanoomon, solo que no de la forma que pensamos – Al decir esto el chico sacó el DigiWindow, buscando en este la información de legendario Digimon que fue presentada igual que la primera vez que el chico la había buscado – Mira.

Con disimulo, el chico movió el dispositivo para que el espíritu pudiera leerlo mejor, riendo por lo bajo al notar que Relemon, interesado por ver la enciclopedia por segunda vez, usaba su técnica de transformación para imitar su forma. Agnimon releyó velozmente los datos, comprendiendo lo que el Tamer insinuaba sin que este tuviera que decirlo.

- Ya veo, esa también es otra respuesta – contestó, dando la señal para que el Elite guardara el dispositivo – De todas formas, ¿no crees que deberíamos discutir esto con alguien mas?

- Más adelante – contestó Masaki – No creo que sea necesario plantear esto a Ewain y Samali todavía… Tampoco creo que sea necesario acercarme a los otros portadores por una historia y en cuanto a Kyouko… - El chico se detuvo por un momento, pensando bien cuál era su motivo para mantener a su Kohai fuera de ese asunto sin caer en los errores pasados – Es pronto para eso, ¿no? Primero tiene otras prioridades que atender.

- No me refiero a ninguno de ellos – contestó el Guerrero del Fuego de inmediato – Aparte de nosotros, ¿a quiénes les concierne más lo que estamos discutiendo?

La distracción causada por esas palabras provocó que el chico recibiera una pequeña mordida al ofrecer otro bocado a Relemon. No tenía que pensarlo mucho para saber a quién se refería el espíritu.


 
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Amitiel

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VII.


Sintiendo todavía doluor a causa del golpe, escruté el rostro de la joven que me prestara su ayuda: sus rubios cabellos estaban recogidos en una especie de moño de color azulado, sus ojos de color claro observaban con curiosidad el ambiente que le rodeaba… Pero lo rasgos más llamativos eran la edad de la misma (incluso parecía ser mi menor) y la indumentaria que llevaba: no se trataba de una ropa casual (como podría esperarse de una joven de su edad), más al contrario, parecía que portaba un uniforme que era similar al que observara en el oficial Blaise… Guardando esas impresiones en mi mente, me entretuve dando de comer al bebé (con unos bocadillos adquiridos en el mercado), mientras esperaba la respuesta de la infanta.

— “Mi nombre es Natascha” —su letra cursiva era de mi agrado— “Arribé a la localidad el día hoy, pero no creí que existirían muchos tamers y humanos en una ciudad tan pequeña como lo es City File.” —concluyó, nuevamente observando los alrededores.

— “Perdona mi descortesía” —escribí rápidamente, al darme cuenta del pequeño error en el que incurrí (¡cómo olvidé presentarme!)— “Soy Gaia, y él es Leaf…” —y acto seguido elevé la bolsa donde reposaba el plantín, después retomé mi escritura— “El día de hoy se organizó una actividad especial, por eso vino gente de diversos lugares del digimundo.” — concluí, luego de verificar el estado del digimon que llevaba.

Habíamos iniciado una caminata, y aunque mi avance era de por si lento (todavía me dolía la pierna) mi acompañante no se quejó por mi demora, mas al contrario, parecía entretenerse con los detalles presentes en la ciudad (cual turista novel) y el accionar de los diversos tamer para con sus digimon. Fue así que —sin pensarlo— llegamos a la plaza central de City File, donde la afluencia de personas era por demás abrumadora; sin tener fortuna en encontrar un sitial libre donde pudiéramos reposar, tuvimos que contentarnos con un escalón de cemento, cercano a la Central.

— “Aclárame una cosa” —inició su pedido— “¿Este movimiento no está relacionado con la Central de Tamers?” —cuestionó, mirando al bebé (que había despertado) y la puerta de la institución— “¿Algo sobre criar un huevo?”

— “Pues si” —respondí escuetamente.

— “¡Qué bello! Me gustaría participar alguna vez…” —comentó, y al hacerlo, su rostro cambió, pues un velo de nostalgia se apodero de ella.

Aunque aquellas palabras me parecieron muy raras, no hice pregunta alguna (después de todo, cada quien contaba con sus razones); sin embargo, al ver el talante triste de la muchacha se me ocurrió una idea, la cual plasmé en el cuaderno mientras ella jugaba con Leaf:

— “¿Te gustaría ir a la guardería?” —pregunté, en un intento de animarla— “Seguro todavía podrán asignarte a algún infante.”

— “Podría ser…” —pude detectar un dejo de duda presente en la muchacha— “Aunque no sé si alcanzaría a tiempo, después de todo la actividad pronto acabará, y además yo debería…” — inmediatamente detuvo su escritura, llevándose una mano hacia su oreja derecha, como si hablara con alguien.

La reacción consiguiente me tomó por sorpresa, pues un ligero rubor cubrió las mejillas de la muchacha, la vez que en su rostro se evidenciaban señales de nerviosismo; abría su boca repetidamente, dando la impresión de que murmuraba algo. Levantándose abruptamente, solicitó mi cuaderno, empezando a escribir raudamente…
 
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