Evento Digitama Party [20th]

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ORKKRO

Solo llámenme Ork.
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-¿Estás seguro de que fue buena idea hacer esto?- interrogó de pronto un ser desconocido, el cual estaba cubierto por una gran gabardina negra con capucha y unos lentes de sol.

-No te preocupes, eso no está aquí- contestó Joe a la par que sacaba una hoja de papel de su bolsillo -. Toma, mejor concéntrate es escoger el DigiTama que elegirás- sugirió a la par que daba el objeto al extraño.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de que no están aquí?- preguntó rápidamente el extraño antes de tomar el papel.

-Digamos que alguien me está avisando cual es exactamente su posición- fue lo único que respondió Joe, quien simplemente tomó su D-Terminal para mostrársela a su amigo, la cual tenía escrito el siguiente mensaje.

“1- Duerme
2- Cocina”

-¡Ahhh! Menos mal- exclamó el otro alegre mientras se llevaba una mano al pecho –En serio, no sabes cuánto te agradezco que hayas hecho todo esto- comentó posteriormente.

-En fin, démonos prisa para pedir nuestros Digitamas. Si bien, “eso” aún no sale de su habitación, es rápido y puede llegar aquí pronto- recomendó el italiano a la par que aceleraba la velocidad de sus pasos, acción que posteriormente imitó rápidamente el aludido.

Varios minutos más tarde, el dueto finalmente llego hasta la Central de Tamers, lugar donde obligaron al desconocido a descubrirse el rostro. Cosa entendible si se consideraba el hecho de que ese día la Digital Security tenía que estar más atenta que nunca, pues la situación actual (Tamer sin compañeros y un lugar lleno de DigiTamas) daba cabida perfecta a las Rogue Guild para llevar a cabo un atentado y/o robo contra el lugar.

-¿Qué ocurre, Hector?- preguntó Joe a modo de broma al ver como el aludido intentaba taparse la cara con una hoja de papel –¿Nervioso por tus fans?- continuó, esta vez al haber notado que unas cuantas personas se le quedaban viendo.

-Sabes perfectamente que los fans no me molestan, lo que me molesta es que “eso” va a poder reconocerme de esta manera- respondió el brasileño antes de acelerar aún más sus pasos hacía la recepción en donde se estaba llevando a cabo la entrega de Tamas.

-Mi contacto aún no me envía alguna actualización, por lo que te puedo asegurar que todavía no sale de su habitación- tranquilizó Yamada antes de seguirlo.

-Disculpa que desconfié, pero prefiero no arriesgarme- fue lo único que dijo el actor antes de llegar al aparador, lugar donde un hombre de aproximadamente 25 años lo atendió, el cual como era costumbre, comenzó a pedir los datos del Tamer para asegurarse de que su historial estuviera limpio.

No más de diez minutos más tarde, el dueto finalmente terminó con sus respectivos tramites y salió de la central con sus respectivos huevos, los cuales correspondían a Relemon (Joe) y Mokumon (Hector).

-Creo que será mejor que vayamos a un sitio más cerrado para hablar- dijo Marinho una vez pudo ponerse su “disfraz” de nuevo, temiendo que debido a su revelación, no podría hablar de manera privada con su amigo. Además de que no sabía que tanto estaba acostumbrado el italiano a ser molestado por personas.

-Buena idea- dijo Joe, quien creía que su compañero estaba pensando más en la seguridad de los huevos. Fue así como ambos humanos comenzaron a caminar en dirección al cuarto que el peliverde había rentado para aquel día.
 
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"さあ、往こうか"
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Masaki #9



Sintiéndose temporalmente liberado del asalto afectuoso de Relemon, el único que no estaba siguiendo la conversación a su alrededor, Sakuttomon echó un vistazo a la pantalla del DigiWindow, tratando de entender un poco mejor qué era ese tema, de aspecto bastante serio, que ambos Tamers estaban hablando. Masaki confirmó sus sospechas al ver plasmado en el monitor del dispositivo la imponente figura de Susanoomon. Todos los datos concordaban con los que él había leído en su propio aparato, así como los que Bokomon y Neemon les habían compartido.

- Sí, Susanoomon – confirmó, rememorando lo aprendido en la ceremonia – Creo que lo llamaban el “Dios de la Destrucción y Creación”

- Un título exagerado – comentó Raisa, girando el dispositivo para poder ver de lado la misma imagen – Entonces si escuchaste de él…

- Algo, unos de los que estaban ahí me contaron de una leyenda en torno a ese Digimon – explicó Masaki – Básicamente, que era un Guerrero que podía nacer cuando los veinte Spirits se unen en un momento de crisis. Claro, no es algo que haya pasado antes… - agregó, mirando de reojo tanto Agnimon como a Wolfmon que confirmaron esto con un asentimiento – Pero si hay datos reales de Susanoomon entonces es probable que haya una base a toda esa historia, ¿no?

- Si, no es algo imposible al menos – concedió Sköll con seriedad - ¿A qué quieres llegar?

- Si es verdad, ¿no crees que es algo que los Portadores deban considerar? – sugirió - Tal vez un día sea necesario recurrir a ello… o a KaiserGreymon y MagnaGarurumon – Aunque no los había mencionado antes, Masaki decidió soltar los dos últimos nombres para medir la reacción de su compañera que, al no expresar ningún cambio, le confirmó que también había escuchado con ellos.

- ¿Tener en mente a Susanoomon para un momento de crisis? – Masaki asintió. De entre todos los temas, ese era el que sentía que debía ir primero. Otros aspectos, como las palabras de Babamon podrían esperar – Aunque pudieramos trabajar en equipo, no creo que sea posible si hay Juttoushis sin un heredero completo – Masaki parpadeó confundido, ¿plural?, ¿ella sabía sobre Fairymon o había algo que él desconocía? – Además, es algo que requiere a los veinte y hasta el momento nadie sabe nada de los Bestias… O al menos – Se detuvo un momento, reacomodando sus ideas para consultar algo para asegurar – Nosotros no sabemos nada – especificó - ¿Ustedes sí?

- No, tampoco – informó el Elite, algo que aunque no sorprendió a Sköll, si le provocó un poco de decepción – Es extraño, todos los Humanos aparecieron hace años y nos hemos encontrado al menos una vez, pero no hay un solo indicio de los Bestias…

- Es posible que no estén en este “plano” del Mundo Digital – dijo Wolfmon – Por milenios los veinte estuvieron en posesión de los Tres Arcángeles, fuera del alcance de cualquier otro Digimon.

- Cuando hicimos pública nuestro interés en descender, los Arcángeles tomaron los Spirits Humanos, pero no mencionamos nada de los Bestias. De hecho, al menos podemos asegurar que no estaban en ninguno de los Templos.

- Así que pensar en Susanoomon es adelantarse si no sabemos donde están la mitad de los componentes – concluyó Raisa – Tampoco sabemos si podremos encontrarlos o en manos de quién podrían caer.

- Es verdad… - admitió Masaki con un suspiro. Bajo esas condiciones el tema se convertía en algo complicado, de los que normalmente él no se molestaba en presionar, sin embargo era agradable escuchar la opinión directa de alguien involucrado. Aunque fuera bastante directa – Si, creo que me estoy apresurando… Pero…

- ¿”Pero”? – Tras creer que el tema había sido saldado, la reacción de Raisa fue un poco de sorpresa. ¿Tenía una forma de contrargumentar la realidad que tenían en frente? Su mano, que en ese momento había quedado a medio camino de su lata, fue interceptada por Relemon, buscando atención para sí mismo sin leer el ambiente que lo lograba - ¿Tienes otra idea?

Masaki miró directamente a los ojos de la europea, preguntándose como sería mejor abordar la segunda “interpretación” que tenía, completamente ajena a los Juttoushi y portadores, e inspirada principalmente en Babamon y su versión del Gjallarhorn.

- Algo así. Se me ocurre otra posibilidad – explicó – Es…

- Oh, ¡Masaki! – llamó una voz masculina repentinamente, sobresaltando tanto al Elite como a los dos bebés - ¡Qué extraño verte por aquí!


Kira Kira tu turno~
 

Moonchild
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Samali & Joy
#8

Joy no tenía muy claro cómo cumplir la idea del bebé de buscarle a un compañero de juegos cuando ella no era muy dada a hablar con completos extraños, por lo que solo continuó caminando un rato, hasta que vio al frente a una figura conocida caminando en dirección contraria a ella.

—Oh, la chica del dojo —comentó inconscientemente.

Conocía a muy poca gente, así que no era posible confundirla; la muchacha alta (o más que ella, en todo caso), de cabellos rubios e impresionante belleza sin duda era Samali. La vista fresca y hermosa de ahora se superponía con el recuerdo de la cara sudada y agotada de la muchacha mientras trataba de sobrevivir al entrenamiento; ¿cómo estaba tan flaca siendo una patata de sillón?

—¿La conoces? —preguntó Kyaromon felizmente. —También tiene un bebé, podríamos jugar con ellas —propuso. Las otras dos se acercaron y el bebé no dudó en saludar en voz alta con tono alegre y amable.

—Oh, hola —contestó la rubia, deteniéndose. No se había fijado en ellos, así que le tomó unos segundos reconocer a la otra humana. —... Joy ¿cierto?

—Sí, hola —
dijo la otra, con una pequeña sonrisa.

—Hola~ yo soy Caprimon —añadió la bolita de pelos con casco.

—¡Y yo Kyaromon!

—Oh, con que esa es tu especie —
comentó la inglesa.

—¿No lo sabías? —sonrió la de mayor edad.

—No conozco muchas especies —explicó, negando con la cabeza.

—Te vendría bien un DigiWindow.

—¿Qué es eso?

—Es un aparato que funciona como enciclopedia portátil —
contestó la americana, sacando su propio aparato para demostrarle—; pones el nombre de un digimon con el teclado, o escaneas uno que tengas cerca... —apuntó el escáner a Kyaromon— y te muestra toda la información disponible sobre el mismo.

La novata leyó todos los datos que aparecían en la pantalla, reconociendo de inmediato la utilidad del mismo en todo tipo de situaciones.

—Sería genial tener uno —asintió.

—Es un poco caro, eso sí, tendrás que ahorrar un tiempo.

Joy estaba acostumbrada a tener que ahorrar, así que no le importó en lo más mínimo. Ambos bebés miraban la conversación con desconcierto. Ellos preferirían acercarse y charlar entre ellos, pero estando ambos entre los brazos de las humanas aquello era imposible.


—Gracias por el consejo.

—¿A donde iban ahora?

—Buscábamos alguien para jugar —
contestó Kyaromon en su lugar, sonriendo ampliamente.

—Yo quiero jugar —dijo Caprimon— ¿puedo? —volvió hacia Samali ojos suplicantes.

—No veo por qué no, podemos buscar algún parque tranquilo —
accedió.

—¡Bien!

—¡Hurra!


Joy aún no había dicho que ella quisiera, pero siendo tres contra uno, habría sido difícil objetar aunque tuviera la intención. El grupo se dirigió a un parque cercano bajo la guía de la Expert y las dos chicas dejaron a los bebés en el suelo para que jugaran un poco mientras ellas se sentaban en un banco. Las bolitas de pelo se pusieron a perseguirse la una a la otra inmediatamente, riendo entre la hierba, mientras que el silencio entre ambas humanas no tardó nada en crecer.


—¿Has pensado en ponerle nombre? —inquirió Joy por decir algo, mirando a los bebés.

—La verdad no... va a regresar a la Central dentro de poco, de todas formas —contestó la otra, mirando un segundo a la menor antes de volver a los pequeños.

—Supongo, pero llamarlos por el nombre de especie se me hace algo raro...

—¿Le has puesto nombre a Kyaromon?

—No todavía, no sé si es niño o niña.

—Oh... pues los digimon no tienen sexo biológico, así que depende de como se consideren... pero es un bebé recién nacido, no creo que tenga idea de eso.


La castaña asintió para mostrarse de acuerdo. No había querido preguntarle a Kyaromon si era él o ella precisamente para no tener que preocuparse en explicarle a qué se refería. Los dos bebés por su parte, habían comenzado a jugar por roles, pues Kyaromon quería recrear escenas de la película que acababan de ver; le dio a elegir a su nuevo compañero un super héroes, describiéndole ampliamente sus impresiones de cada uno y Caprimon terminó por elegir un personaje femenino, mientras que Kyaromon tomaba el rol del líder del equipo contrario. Antes de que las dos humanas lo notaran, ya los tenían saltando el uno contra el otro, mordiéndose y lanzando burbujas y coletazos suaves.


—¿Pero qué están haciendo? —preguntó la de mayor edad, divertida, cuando vio a Kyaromon mordiendo uno de los pinchos de Caprimon, que trataba de liberarse.

—¡Jugamos a super héroes! —contestó el de color café, soltando a la otra motita— ¡Yo soy IronMon!

—Y yo Scarlet Lady —
sonrió el otro bebé.

—Fuimos a ver una película antes de encontrarnos con ustedes —explicó Joy.

—Eso lo explica. ¿Ese rol lo elegiste tú o te lo dio Kyaromon? —preguntó la rubia a su Baby.

—Lo elegí yo.

—Oh, ¿entonces tú eres una niña y tú un varón? —
inquirió Joy, señalándolos.

Había planeado no decir nada al respecto, pero ya que ellos mismos se habían asignado personajes femeninos y masculinos... Aún así, el par no fue muy consciente de la separación y no supieron contestar de inmediato, por lo que Amateur de inmediato les dijo que no pasaba nada y que continuaran jugando. Si se identificaban con un sexo u otro, se terminaría notando.


Los dejaron jugar otros veinte minutos en los que las dos hablaron trivialidades mientras los pequeños retozaban alegremente de un lado a otro; por lo menos había dejado de morderse, pero por los gritos, aún estaban recreando alguna escena de película, mientras Kyaromon reprendía a la otra bolita si hacía algo que no estaba en la película. Al cabo de un tiempo los dos comenzaron a jadear un poco y se acercaron a las humanas.

—Tenemos sed —dijo el de pelaje café.

—Supongo que podemos comprarles alguna bebida, o un helado —contestó la Expert.

—¿Qué es un helado? —preguntó Caprimon.

—Oh, les gustará —aseguró la otra humana, levantando a Kyaromon del suelo.

Samali también recogió a su bebé y ambas fueron a buscar algo para refrescarse ellas y a los pequeños. Generalmente en el parque había vendedores ambulantes de helados, cocadas, malteadas y similares, por lo que no debería tomarles mucho tiempo encontrar alguno.
 
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[9]

A pesar de la duda que tenía expresada en el rostro, la fémina se sintió un poco más segura y relajada en cuento tomó la mano del varón para sostenerse y levantarse del asiento. Pero aun con la decisión tomada, quedaba el hecho de que no les permitieran quedarse con los pequeños, fuera como fuera, tendrían que decirles la verdad antes de ir a Central.

Bueno ¿Quieres decirles tú o los dos? —preguntó Shin, llevándola a donde volaban los Baby sin soltarle la mano.
Empieza tú y si no lo entienden o algo me meteré, ya sabes, me quieren más y me entenderán—musitó la fémina, cargando sus palabras con orgullo—espera, voltea…

Deteniéndose, Shin giró solo para encontrarse frente a frente con la fémina, que se acercó rápidamente y se aferró a su cuello mientras juntaba sus labios con los de él, besándolo. Las manos del chico se colocaron nuevamente en la cintura de ella, pegándola más a su cuerpo mientras movían los labios al compás de ella. Unos pocos segundos pasaron antes de que se separaran, revelando la sonrisa que ahora portaba Serah en su rostro, más por coquetería que por seguridad.

Para la suerte—aclaró, antes de darle otro pequeño beso sobre los labios y le soltaba del cuello mientras él le soltaba de la cintura, aunque Serah aún le buscó la mano para sostenerla con la propia.
Gracias… supongo—musitó el albino—Missimon, Cupimon. Vengan un momento.

Los infantes que descansaban en el cajón de arena reaccionaron ante el llamado, terminando su pequeña competencia improvisada de castillos de arena -que no eran más que pequeños montículos con palos y hojas- y mirándolos llegar y acomodándose junto a ellos. Apenas la pareja se sentó, Missimon voló entre ambos, separándolos y alejando ligeramente a Shin de la rubia; Cupimon, sin entender muy bien lo que pasaba y pensando que era un juego, voló junto a su hermano y se acomodó sobre las piernas de su madre, abrazándola.

Atrás—musitó el misil de forma hostil contra su “padre”, quien solo suspiró—No te hizo nada ¿verdad Mami?
N-no, Missimon, no hizo nada…—aclaró la fémina—Pero pudo hacerlo si hubiera querido…—enfatizó la chica mientras miraba al varón, dedicándole una sonrisa pícara.
Ejem, bueno, bueno. Chicos, hay algo importante que debemos decirle—comenzó el albino—como saben, hemos estado cuidándolos este día, pero la verdad es que no son… nuestros, como tal.
No nos molesta ser adoptados—comentó Missimon.
Mientras pueda estar con mamá no importa—secundó Cupimon.

El dúo de pequeños se pegó a la fémina en un abrazo, que entró en pánico ligeramente ante la muestra. Sus manos temblaron ligeramente mientras acariciaba las cabezas de ambos, mirando de reojo a Shin quien sonreía ligeramente ante la escena ¿De verdad estaban haciendo eso? ¿De verdad jugaría a la “familia” con él? La chica se lo pensó nuevamente, aún tenía tiempo de negarse y desaparecer.

Te queremos, mami—musitó Cupimon, sonriendo.
Y-yo también, Cupimon… pero escuchen un momento a su padre—dijo Serah. Ahora no había marcha atrás.


Claire.
 

Speed Star
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Raisa Nóvikova #9



Un ambiente ameno y agradable se había formado en torno al dúo de Gungnir, algo que en su interior sorprendió a Nóvikova, pues no era común encontrarse con Masaki y poder llevar la fiesta en paz. O quizás era que estaba "estancada" en el pasado, en aquellos días donde no soportaban ni verse, o al menos por su parte, hubo un tiempo en que estar en la misma habitación de Loge era un tanto insufrible. Pero esa conversación y esa reunión eran muestra clara de que ambos habían cambiado y que la aspereza con la que se trataban al principio había ido puliéndose con el tiempo. La atmósfera hubiera continuado de ese modo, profundizando en temas que al par le interesaba ahondar para conocer opiniones mutuas, de no ser por la abrupta interrupción y súbita llegada de alguien. Desconocido para Sköll, pero al parecer era un conocido/amigo de Nakai por la manera tan confianzuda en que llegó a saludarlo.

Era un hombre ligeramente más alto que Masaki, lo cual se pudo comprobar al momento en que el menor se levantó para recibirlo y saludarse con un apretón de manos, mostrándose sorprendido de encontrarlo ahí. El recién llegado tenía cabello castaño, un poco largo y con algunas ondas en sus puntas, cargaba unos brillantes orbes verdes, así como un par de guantes cubriendo ambas manos. Aquello llamó la atención de la rusa, quien no veía motivo lógico de usarlos con el caluroso clima que azotaba ese día de verano. Además de eso, tras una rápida escaneada, también divisó un Digivice iC colgado de su cinturón de color negro y verde. El "escaneo" no duró más de dos segundos, tras eso, Raisa regresó su atención a los infantes y a la lata de soda que aún no terminaba, restándole importancia al conocido del peliverde. No obstante, luego fue que advirtió la sigilosa presencia de un Digimon a sus espaldas, era un can de pelaje azul y blanco, usando guantes de boxeo rojos y una cinta sobre su frente del mismo color. Lo reconoció como un Gaomon.

— Vine a pasear un poco a Relemon, me ofrecí en la Central para cuidar a uno de los Digitamas —señaló a la pequeña bolita de pelo amarillo sobre la mesa, quien se mostraba curioso por la nueva presencia, movía su cola en torno a él.

— Ya decía yo que este no era Agumon, demasiado esponjoso —el castaño se aproximó a la mesa y estiró un brazo, acariciando suavemente la cabeza/cuerpo de Relemon, quien pareció soltar una especie de ronroneo al tacto. Ahí notó al segundo bebé presente, uno que tampoco él pudo identificar, pero su atención pasó de Sakuttomon a la tercera persona presente en el lugar. Alzó su mirada hacia la rusa, quien no había hecho esfuerzo alguno por convivir, ni quería hacerlo.

— Y de paso también aprovechamos el día para reunirnos —agregó el japonés, notando que Josh ya había advertido a su compañera de gremio. — Te presento a...

— Raisa Nóvikova, Heroina, sobreviviente de Hazard, Elite y también miembro de Gungnir, ¿o me equivoco? —soltó sin más, perfilando una sonrisa afable, como si buscase impresionar a la aludida con el conocimiento que tenía sobre ella. A leguas, Masaki se mostró algo alarmado por el modo en que Midcrid se había dirigido hacia Sköll, siendo ella no había sido la mejor forma de dar una introducción y ahora temía cómo iba a reaccionar. Raisa dejó la lata que traía entre sus manos a un lado y alzó su mirada, clavando sus fríos ámbares sobre el desconocido.

— No me llames así —zanjó seriamente. A esas alturas le daba lo mismo si algún amigo suyo usaba ese apodo por molestarla, pero no iba a permitirlo de un conpleto desconocido. — ¿Te conozco? —dijo, mostrando una frialdad digna de un témpano.

— No aún, pero eso se puede arreglar —acortó distancia un poco hasta tomar asiento a un costado de la mesa, justo en medio de ambos y así estiró su diestra. — Es un placer, Joshua Midcrid —como era de esperarse, Nóvikova no respondió el saludo, aún si eso iba en contra de sus buenos modales, estaba molesta por el modo en que el castaño se había dirigido hacia ella. Loge vio esto y de inmediato decidió intervenir, tomando asiento una vez más.

— Raisa... Josh es un colega de la Academia, también es maestro y hace tiempo que nos conocemos —explicó, aún sin nadie le había pedido explicación alguna. Conocía muy bien a la Elite y sabía lo reticente y arisca que podía ser frente a desconocidos.

— Qué maravilla —expresó de manera sarcástica, misma que no se preocupó en ocultar. — Puedes bajar la mano, ya te presentaste —espetó sin voltearlo a ver, pero claramente podía notar que había dejado al Elite con el brazo estirado. Midcrid soltó una suave risa, ya había comprobado en carne propia lo que se decía de ella, que era una persona difícil de tratar y más lo sería acercarse más allá que un simple apretón de manos.

— Imagino que también tuviste la misma idea de cuidar a un Digitama, ya que Gabumon no anda por acá —le molestaba, sin duda lo hacía, el hecho de que hablara de ella y de su compañero como si los conociera en persona. Entendía que su nombre tenía fama y todo eso que conllevaba las hazañas que junto a su Guild había logrado; pero le daba mala espina que ese sujeto llegase como si nada a hablar de su persona. Joshua saludó a Sakuttomon con un gesto de mano e hizo el ademán de acariciarlo, pero el Arma digital retrocedió unos diminutos pasos, reacio a ser tocado por ese humano. Quizás, viendo la reacción de la humana que lo cuidaba, también decidió actuar igual, aunque no entendía bien el porqué. — Tranquilo pequeño, no muerdo.

— Inglés, ¿cierto? —comentó la rubia, tomando por sorpresa al mayor. — Pero también tienes cierto acento del oeste, ¿irlandés, quizás? Ahora entiendo esa fanfarronería... —comentó con simpleza, tomando a Sakuttomon entre sus manos para apartarlo de él.

Directo, frío y con el filo de una espada. Así había sido el comentario que Raisa había soltado hacia Joshua. Masaki, aunque igual quedó sorprendido del buen oído de su compañera, no se extrañaba tanto, pues sabía un poco de la educación que la rusa había recibido y del manejo de idiomas que poseía. Seguramente en su tiempo en Rusia, había tratado con infinidad de personas de distintas nacionalidades, así que no era de sorprender que supiera reconocer acentos con tal detalle, aún con todo y el Código de Babel existente entre ellos. Midcrid, por su parte, sí había quedado completamente sorprendido con la destreza de la fémina. Aquello no hizo más que hacerle esbozar una media sonrisa, no podía negar que Raisa había llamado su atención, pero ahora ese interés había aumentado un poco de nivel.


Masaru Masaru a ver si quedó bien xD
 

I was lightning before the thunder
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#4 Flash Back

Era tiempo de dejar el pasado atrás y enfocarse en el ahora y lo que será su vida. Desde que puso un pie en el Digimundo supo que muchas cosas debían e iban a cambiar; no se olvidaría de su procedencia ni de sus seres queridos pero si quería subsistir emocionalmente bien, debía mentalizarse en su presente. Miró el huevo, sonrió con un poco de nostalgia. Esa clase de cosas era la que deseaba descubrir en su país antes de que pasara lo que…

El movimiento brusco del digitama interrumpió su retrospección; ¿acaso ya saldría tan rápido? Gaia apuntó con su mirada, recopilando cada danzar, cada vez más expectante de lo que podría suceder… no obstante, el huevo se detuvo. Espero unos cinco segundos para cerciorarse de que no fuese a pasar nada más y se sintió algo desanimada porque preferiría mil veces tener al bebecito que al cascarón.

En ese caso… buscó entre sus cajones una botellita y unos pinceles finos. Tomó asiento en su escritorio, colocó la luz de la lámpara en mejor posición y pensó por unos instantes qué podría hacerle. Le resultaba divertido, a medias, pintar el huevo mientras el pequeñajo se decidía a nacer. Haría un diseño como el que yacía sobre una de sus manos o sus pies, algo así con pinta tradicional (respecto a lo cultural).

Vanya nunca se ha dejado pintar así que tenía la oportunidad de hacer lo que quisiera con el tamago; además no le haría daño, era pura tinta vegetal. Su mano dominante empezó a moverse grácil por el material, comenzando por la punta iría descendiendo hasta la parte más ancha.

Las horas pasaban y con ellas el cielo se iba tornando anaranjado. Apenas iba por la parte inferior de su diseño; se mordía el labio inferior como mueca típica que sugería que estaba concentrada en lo que hacía. Para no dejar de lado los diseños que ya tenía el huevo en sí, trató de jugar con ellos también; ¡con todo! Un bostezo se le escapó. Hacía rato que no comía nada así que seguro se trataba de hambre.

—Haremos una pausa —dejó el tamago sobre el escritorio en lo que se ponía de pie para ir a su refrigerador; no estaba muy lejos.

La tamer se puso de cuclillas; era pequeño. Hurgó entre sus cosas tan solo para encontrar algunas sobras de comida y un poco de jugo. Era el favorito de Coronamon, no así el de ella: manzana. Suspiró. Al tomar la botella de plástico observó el dibujo de la etiqueta: consistía en unas manzanitas además del nombre. Las frutas eran rojas con ligeros toques amarillentos, algo parecidas a las que estaba acostumbrado a comer su compañero Digimon en La Zona. Ella nunca llegó a probar esas pero, según conocidos científicos, eran agridulces.

—Lo siento, Vanya —lo decía porque se tomaría lo que quedaba.

Ignorante de otra situación, el digitama empezó a moverse otra vez e incluso con mayor frenesí que cuando lo hizo en la cama. Por culpa de eso, rodó hasta chocar con algunos pinceles, haciéndoles caer al suelo; Sasha echó un vistazo y cuando lo hizo su corazón quiso salirse por su boca. Derʹmo! Pensó. Se movió tan rápido como pudo, empujó la silla sin importar dónde o cómo cayese justo cuando el huevo descendió directo a su pecho.

—Mayzhe… —soltó un soplo cargado de… ¿estrés? De repente sintió un crack. Compuso su cuerpo para ser partícipe del acontecimiento. Su habitación quedó sumida en un total silencio que podría ser cortado por las voces del exterior o el ligero cántico del viento que anunciaba lluvia. —¿Huh? —Y del huevo surgió una cosita azul con una especie de cola en la cabeza… ¿qué? El pequeño miró a la albina con ojos adormilados. Parecía no captar que había salido de su zona de confort, quizás sin querer. —¿Hola? —Chicomon parpadeó un par de veces antes de enfocar muy bien a quien le cuidaría. —Creo que no puedes hablar —el bebé no movió un músculo (aunque no tenía) —. Ah… soy Gaia, yo te cuidaré por un rato; espero que nos llevemos bien, ¿vale?

Y de la nada el recién nacido pegó un salto hacia la fémina. Su cabeza chocó con su pecho; no parecía ser un ataque porque se estaba estrujando allí. Entonces lo rodeó entre sus manos para darle un poco de calor, además para corresponder su inocente gesto.

 

Alrighty, Aphrodite!!
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#2

La situación se tornó tan peculiar que Halsey incluso creyó estar viviendo un guion de comedia de uno de los directores para el cual trabajó como Script en Hollywood. Además, su lado observador le permitió percatarse de que entre aquellas dos chicas había algo raro: por parte de Gaia todo estaba en términos normales, pero su vecina al menos parecía colocarse incómoda en presencia de la otra… Por lo que sabía tampoco se conocían de antes pero el asunto o problema, en su perspectiva, era notorio con la actitud de la rubia.

El sonido del ascensor anunciando la llegada al piso de las chicas, fue el canto de los ángeles para Dylan, quien de inmediato buscó querer encerrarse en su apartamento lo más rápido posible; claro, esa era su objetivo de no ser porque los digitama hubieran iniciado un combate de burbujas en plena salida del ascensor.

Las mujeres no pudieron salir ilesas de esas, recibiendo algunas burbujas que un digitama le mandaba a otro en defensa propia. Halsey fue la que más pareció disfrutarlo al reír alto por como el pasillo empezaba a llenarse de los glóbulos de agua.

Chicomon, basta. ―demandó la científica alzando en brazos al digitama para que la mirara frente a frente y no pudiera seguir enviándole burbujas a los otros bebes. Gaia no necesitó decir nada más pues la mirada dura como reprimenda que le dio al azulejo, hizo que temblara desafiante, sin embargo el respeto se impuso por delante.

Botamon se detuvo de inmediato una vez se dio cuenta de que no había más amenaza y Pitchmon empezó a llorar nuevamente de los nervios por todo.

¡No, no, no llores otra vez! ―exclamó con cansancio Dylan, comenzando a mecer entre sus brazos al digitama para calmarlo sin éxito; Halsey se acercó con Botamon ahora más calmado y le hizo cosquillas al pequeño para animarlo, logrando poco a poco que su llanto cesara.
Dios, perdón otra vez… ―dijo la albina, estando aún atenta a su digitama a cargo.
No importa, fue divertido, ¿verdad? ―Lo último Halsey lo dijo dirigiéndose a la germana.
¿Eh? Ehm, sí, supongo.
Bien, vamos entonces a prepararles la formula, es probable que eso los calme por un largo rato. ―La serbia sacó las llaves de su apartamento a medida que Gaia asentía. Tanneberger miró en silencio como las chicas se reunían en la entrada del apartamento frente al suyo, la albina le daba la espalda mientras que la ojiverde abría las cerraduras. ¿Iban realizar la leche para los digitama? Sinceramente, ella no tenía ni puta idea de cómo hacer eso… Tal vez lo mejor sería preguntarles como hacerlo.

Una vez Volk abrió la puerta y le permitió a su invitaba pasar primero, giró a ver de nuevo a DTB, quien pareció estar a punto de decir algo pero cerró de nuevo la boca cuando cruzaron miradas. Ya no tenía duda: su vecina era muy introvertida. Dean pudo intuir que probablemente lo que menos quería era quedarse a solas con Pitchmon si este volvía a llorar, así que buscó animarla para que ella misma diera el paso.

¿No vendrás también? ―cuestionó con una media sonrisa, esperando recargada en la puerta a la rubia, junto a Botamon entre sus brazos; Gaia había escuchado desde adentro la pregunta dirigida a la germana y ella también tenía nociones de que, o al rubia era muy tímida o se sentía incomoda con su presencia, su mente lógica comenzó a buscar causas con rapidez de su actuar, llegando a varias hipótesis donde la que más le pareció acorde fuera la gran cantidad de coincidencias extrañas que había tenido en un solo día con ambas.

Por su parte, Dylan parpadeó varias veces seguidas antes de reaccionar a la cuestión.

¿Dices que entre?
Sí, bueno, si es que quieres… ―Esta vez la Script soltó una ligera risa, relajando más el ambiente. ―Vamos a preparar las fórmulas para los digitama y a cenar, puedes quedarte con nosotras si quieres.



Bishamon Bishamon Verwest Verwest shalala
 

I was lightning before the thunder
Moderador
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#5

En lo que se llevaba a cabo la charla entre Halsey y Dylan, Gaia recorrió lo que quedaba a su vista con la mirada. Avanzó unos pocos pasos para dejar a Chicomon en la comodidad de un sofá. El bebé miró a su cuidadora a la cara mientras escuchaba lo que ésta le decía; lo que más le llamó la atención fue la palabra “comida” y que en poco tiempo le estaría dando su biberón. Él mismo escogió el color.

—Mira quién nos acompañará —Gaia siguió la voz de la anfitriona, luego siguió los pasos taciturnos de Dylan—. Dicen que más es mejor, ¿no?
—Con más razón deberás comportarte, Chicomon —acarició la parte que sobresalía de su cabeza; el bebé hizo un pucherito. Al regresar la mirada hacia la alemana, Shura encontró a Pitchmon con pocas ganas de despegarse de ella quizá por temor a que el bebé azul volviese a atacarle. Las pupilas de ésta se tornaron diminutas.
—Bien, ustedes esperen a que preparemos sus comidas —Halsey dejó en el suelo a Botamon, además le hizo gracia al que flotaba para que se acercara a la bolita de pelos sin vergüenza. DTB asintió para su compañerito, dándole cierta confianza para que intentase socializar con su no especie.
—Descuida —esta vez la ucraniana le hablaba al de antenitas—. Chicomon no volverá a hacer nada; no lo dejaré, lo prometo —alzó su mano derecha al tiempo que le sonreía. Pitchmon buscó la mirada de Tanneberger como si le preguntase si era factible creerle y si bien ya había sido atacado dos veces por el futuro dragón, no tenía por qué dudar de la palabra de la albina; además Botamon, quien saltara un par de veces y moviese sus orejitas, le dio a entender que le protegería en dado caso.

El digitama de la rubia tocó la mano de Zaytseva antes de descender a la altura del azabache. Los dos empezaron a retozar enseguida mientras el restante los observaba desde el espaldar del sofá.

—Gracias —la peliblanca se encogió de hombros sin parecer poco receptiva a la gratitud de su emisora—. Sobre todo por la ayuda en el súper.
—¿Así que ya se conocían? —La serbia apoyó medio cuerpo del separador entre su cocina y la sala. —Se lo tenían bien guardado.
—No es lo que parece —respondió la más bajita de las aludidas.
—Solo la ayudé al igual que a ti, es todo —Gaia se cruzó de brazos—. Pero, por alguna razón pensé que no hablabas.
—¿Ah? —Volk rio ante el comentario. —Qué pereza… —comentó por lo bajo; sus hombros decayeron un poquito.
—¡Bien, empecemos con la preparación!

Cada una abrió la bolsa que adquirieron, siendo la única distinta en sabor la que le correspondía a Pitchmon. Con un diminuto medidor, un tazón con agua y una cuchara para la mezcla, vertieron del polvo la cantidad necesaria para lo que consumiría el bebé. Además de que Halsey se encargó de colocar una olla en la estufa con un poco de agua dentro. Sasha les había dicho que debían batir la mezcla hasta que se hiciera un tipo de pasta sin grumos. A la montenegrina le resultaba sencillo batir; Dylan de vez en cuando hacía muecas cuando no conseguía que la suya cooperara, por así decirlo. Le era un fastidio; detestaba que se saliese un poquito de su mezcla al mover la cuchara de forma un tanto incorrecta.

La primera en proseguir fue la ucraniana. Ella echó la crema en el biberón y dentro de otra olla más pequeña le introdujo para que agarrara un poco de calor. La pelirrosa le siguió rápidamente pero…

—¿Necesitas ayuda?
—Soy un desastre pero me gustaría intentarlo por mí misma —mientras Dylan y Gaia hablaban, la otra fémina revisaba que los bebés estuviesen bien.
—Solo tienes que agarrar la cuchara así —tomó una como ejemplo—, luego haces esto —otra vez simuló el movimiento. La alemana captó el paso, poco a poco agarrándole el hilo al procedimiento.
—¿Qué quieren para cenar? —Rubia y peliblanca alzaron la mirada al mismo tiempo.
—Lo que sea estará bien —respondió la más alta de las tres; era extraño que habiéndolas conocido ese día se hablasen con tanta soltura. Bueno, a DTB aún le faltaba un poquito más para “ser ella misma” frente a las otras dos.
—Listo —colocó el biberón a baño de María.


Hathaway Xayah Verwest Verwest
 

Belgium

Lovely~
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#6


El hecho que el cachorro brindara una dulce e inocente imagen, además de la forma educada en la que se había dirigido a ella, bastó para que Mila suavizara la mirada y se colocara de cuclillas, y así poder entablar conversación con Xiaomon, el mismo que ahora podía observar de mejor manera tanto a la rusa como al baby I que ahora se encontraba calmado, mirando de manera temerosa al moreno y a su otro igual. Góluveb meditó brevemente su respuesta, no porque no entendiera en qué sentido Pearce utilizaba el término con ella, sino que le resultaba difícil explicarle aquello al de orejas rosas.

—Digamos que es una persona... Dura —pronunció la rubia para resoplo de Chris.
—Estirada, que sigue las reglas, nazi —agregó Pearce, curveando sus labios con sorna al recibir una mirada estricta de parte de la fémina—. Pero sí, podría decirse que alguien dura como la roca —completó Aideen, tomando una piedra para mostrársela a su hijo. No es que quisiera brindarle la razón a la joven, sólo lo hacía para que el cachorrito entendiera mejor.
—¿Rawr? —Inquirió Dodomon que en su pensamiento de bebé, restregó su cabecita contra la mejilla de Mila, comprobando su suavidad, para proceder a compararla con el granito. Graciosamente, el felpudo negó con la cabeza, provocando que Xiaomon se liberara de los brazos de su padre para imitar la acción del menor.
—Pero la señorita es suave —reclamó el de cuatro patas, al restregar su cabeza contra la mano de Góluveb que atinó a sonreír por las formas de aprender de los baby.
—¿Oh? ¿Sonríes? —Preguntó el moreno con mofa, aunque no es como si pudiera obtener alguna reacción agresiva de parte de la rubia platinada, la misma que optaba por tratarlo de manera neutral, las provocaciones no funcionaban con ella.
—A veces —respondió de manera sencilla, dirigiendo su mirada zafiro hacia su pequeño. Sus instintos maternales ya se habían apaciguado, por lo que era consciente del error de Dodomon, y el hecho que Xiaomon reaccionara de aquella manera—. Alguien debe unas disculpas —. El moradito pegó un brinco, dirigiendo sus orbes hacia el perrito y su progenitor, bajando la mirada de inmediato además de encogerse en su lugar como si brindara una reverencia.
—Por lo menos a uno educaste, no como el otro —pronunció Aideen, refiriéndose al diablillo.
—Impmon ya venía así, no lo puedo cambiar —rebatió Góluveb, aunque no pudo evitar fruncir el ceño con ligereza, ya poseía afecto por el travieso y a pesar que sí, era bastante defectuoso, no dejaba de ser su compañero.

Ambos tamer mantuvieron la mirada por unos segundos, desafiándose en silencio para que uno u el otro prosiguiera con aquella tensión verbal, hasta que despabilaron por el hecho que sus hijos, parecían llevarse bien; los baby se olfateaban con curiosidad, sobre todo Xiaomon rozaba su patita con la oreja de Dodomon, saltando hacia atrás ante el más mínimo movimiento del futuro dinosaurio.

Pearce estaba por tomar entre sus brazos a su cachorro, quien no se dejó para ahora dar vueltas alrededor del felpudito, el mismo que comenzó a dar pequeños brincos para movilizarse; Dodomon se esmeró en desplazarse con rapidez, aunque terminó rodando por el hecho que el baby II lo empujó con una de sus patas rosas. Ambos bebés rieron a su manera, ahora rodando por el pasto.

—Déjalos ser —comentó la fémina.
—Mi hijo no va a...
—¿Relacionarse con el mío? A esa edad no son como nosotros —interrumpió Góluveb, optando por sentarse en la superficie. Debido al silencio que se instauró en ambos, Mila empezó a tararear una canción clásica que su amiga francesa alguna vez le enseñó.


Krause Krause
ouo!
 

Alrighty, Aphrodite!!
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#3


Halsey observó desde la entrada de la cocina como las otras dos féminas preparaban las formulas. Estaba bastante alegre, era la primera vez que recibía visitas en casa y estaba sorprendida de la forma en que se había desarrollado todo. No es que la presencia de Gaomon fuera insuficiente para hacer sentir con compañía a la serbia, pero debía admitir que ver rostros y presencias distintas a las comunes era genial, sobre todo cuando eran tan amenas.

Miró hacia los ventanales y luego al reloj de mesa en la sala, ya la noche se cernía sobre File City por lo que la hora de la cena había llegado. Halsey pensó en que sería adecuado para preparar, buscando características que se unieran en una sola comida: algo ligero, rápido y divertido de hacer. Entró a la cocina y comenzó a buscar los ingredientes para hot cakes en las gavetas, todo bajo la atenta mirada de Sasha quien ya la había despegado de Dylan una vez esta le tomó el hilo al preparamiento de la formula.

¡Aquí está! ―exclamó la dueña del apartamento.
¿Qué buscabas? ―Gaia miró la bolsa de harina que Halsey ahora portaba en sus manos.
¿Les gustan los hot cakes?

[ . . .]

Antes de colocarse a cocinar, decidieron ir primero a alimentar a los pequeños. Chicomon apenas Shura lo tomó en brazos, vio el biberón con su tetero acercarse a él por lo que con apuro de probar el alimento se inclinó con brusquedad inocente hacia al tetina de latex; Zaytseva sonrió divertida por la emoción del pequeño hacia su biberón. Pitchmon por su parte jalaba con sus pequeñas aletas lo más que podía hacia él el tetero, de los tres digitama era el que más había estado desesperado por el alimento. Botamon demostraba su felicidad y satisfacción solo con su mirada y el movimiento gracioso y particular de su vello engrosado colocándose de punta.

Una vez los bebes comieron, el sueño comenzó a apoderarse de ellos por lo que en silencio las chicas los arrullaron hasta que Morfeo hiciera de las suyas, y en menos de dos minutos, Pitchmon, Chicomon y Botamon ya estaban sumergidos en un sueño profundo bien arropados en el sofá de la sala.

Al fin… ―soltó Dylan con un largo suspiro. Ya no escucharía más al pequeño volador llorar.
Creo que alguien pasó mucha roncha hoy. ―dijo la ucraniana refiriéndose a Dylan y ganándose una risa de Halsey. La germana sonrió como si estuviera apunto también de reír, gesto que no pasó desapercibido por las otras dos féminas, quienes se alegraron internamente de suponer que ya comenzaría a interactuar menos tensa la rubia.
No me malinterpreten, me gusta cuidarlo pero vaya… Como llora.
Pues ya podrás descansar a medida que hacemos una rica cena de panqueques. ―La serbia comenzó a sacar los otros ingredientes: leche, huevos, etc. Gaia con más confianza y con la intención de ayudar tomó un cuento del friegaplatos más la varilla que recientemente acababan de usar para batir las formulas y ya se encontraba limpio.

Dylan miró todo lo que hacían las otras dos chicas con pereza, sentándose en el sillón de la barra.


Bishamon Bishamon Verwest Verwest que floja la Dylan [?
 

Maka.

¡Wubba lubba dub dub!|| Lord of Shipping
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#6
Tamer: Holly Antonich & Pururumon
Tamer: Dioh Dahl & Chicomon


-Esto ocurre después de este post: Digitama Party || Aki

Dioh frunció el ceño al escuchar la irritante voz del peli-violeta, enfocando de nuevo su vista en la pecosa que, para ese instante, ya llevaba a la gelatinita que el recién llegado trajo consigo junto a los bebés que la dupla galés-holandesa habían estado cuidado.

—¿Entonces? —Aki volvió a insistir, invadiendo un poco el autoproclamado “Perímetro permitido” que dioh había marcado en torno a si, retrayéndose un tanto y aferrando con suavidad su hombro. Aki sonrió y picó la mejilla del menor—. Vamos, Dioh~~ cuéntanos más de ti…

—No hay mucho que decir —susurró el menor, tomando con suavidad a Demiveemon, que en aquel momento se había acercado al joven Tamer amateur.

—No creo que sea buena idea forzar a alguien a hablar —susurró el bebé, olfateando las manos de Dioh con curiosidad. A pesar de su estatus de infante, parecía comprender bien a las personas que le rodeaban. Aki suspiró.

—¿Eh? —Aki miró a la dupla con ligera duda, haciendo un mohín—. Yo no quiero molestar a nadie…

—No parece —susurró Dioh, tomando una galleta y dándosela al bebé azulino.

—Ho-Chan~~ —Akira sollozó dramáticamente ante aquello, haciendo que la chica sonriera con sutileza mientras le palmeaba la cabeza al varón.

—Aki, no te pongas así… —la pecosa miró con cariño a los bebés con los cuales jugaba y después ladeó la cabeza con tranquilidad—. Dioh solo es un poco tímido, ¿no es así?

El galés sonrió suavemente al ver a la chica y asintió con ligereza y algo de rubor en las mejillas, tomando una actitud menos defensiva. Aquello logró que Aki se alertara un poco. Ese chico realmente parecía renuente al trato directo con él pero con la guild leader era distinto. Pensó lo peor, su cerebro le jugaba triquiñuelas extrañas cuando un chico rondaba a su pecosa.

Holly suspiró y besó la mejilla de Akira al verlo tan nervioso, acariciando sus cabellos en el proceso.

—Tranquilo Aki, no pasa nada… Dioh solo es un niño algo travieso, te lo digo.

—sí, soy un buen chico, ¿verdad Demi-veemon~?

—¡Sí! —el azulito sonrió alzando sus patitas—.Somos buenos chicos~~

Holly sonrió y Aki sencillamente asintió, tal vez exageraba un poco las cosas, ¿un poco paranoico tal vez? El nipón observó como la chica comenzaba a jugar un poco con las alitas de Pururumon, solo para después volcar su atención en el tricornio.

—De verdad son una ternurita ustedes dos~~

—¡Oye! —El recién evolucionado miró a la pecosa, saltando en dirección a la chica.

—No me olvido de ti, pequeño~ —la holandesa sonrió con enorme tranquilidad y abrazó al trío de bebés con gran alegría—. ¡Son tan adorables todos!

—Ella siempre es tan animada —Dioh habló al aire, pero no pasó desapercibido por el nipón, quien en un sutil gesto asintió.

—Sí… aunque no ha tenido buenos días últimamente… —mordió su labio y aquello captó la atención del menor—. Ya sabes… no todos pasan un buen rato al ver morir a alguien.

Aquello de algún modo logró hacer que Dioh abriera sus ojos de golpe, intrigado por aquel rasgo del cual desconocía por completo. Quería preguntar a que se debía, quería y lo haría pero…

No pudo debido a la chillona voz que venía de la planta alta.

—¡Oye Holly! —Dioh chasqueó la lengua de mal modo.

—Ahí viene ese gusano irritante —el galés miró con tranquilidad y mala leche en dirección dela escalera, donde unos pasos lentamente se avecinaban.

— ¿El quién? —Aki enarcó una ceja, intrigado por las palabras de Dioh. Abrió su boca para preguntar que sucedía pero entonces lo escuchó y lo vio.

Un demonio de un metro setenta y cinco, cuerpo bien torneado con musculatura marcada, tez morena clara, rebeldes cabellos castaños y una masculina e irritante voz emergió de las escaleras. Iba sin prensas superiores y sus cabellos estaban humedecidos, llevando una playera en la mano y una toalla en el cuello, mientras los pantaloncillos –tipo pijama-, descansaban a la altura de la pelvis, dejando expuesta más piel de la necesaria.


Akira gruñó y Dioh lo notó, divertido.

—Holly ~ —nuevamente aquella voz taladró los oídos del nipón, que le dedicó una mirada al castaño.

—Oh, Nathan —La pecosa le miró sin ningún cambio en su rostro—. ¿Qué pasa?

El varón abrió la boca, pero la cerró de golpe al ver la cabellera violácea del asiático. Sonrió con obvia malicia y se apresuró a llegar donde el chico.

—Oh, pero si eres tú~~ Aki, ¿cierto? —Nathan sonrió dejándose caer a un costado del chico, abrazándole por los hombros—.Es un placer conocerte finalmente.

—Es cierto —Holly miró a la dupla de mayores—. Es la primera vez que se miran, ¿no? —La pecosa rió y miró a Dioh y a los bebés—. Aki es mi novio y Nathan un buen amigo… pero no se habían conocido en persona del todo…

—Hablas mucho de tu novio, Holly~~ —Nathan se recargó en barra, sonriendo y haciendo ademan de querer tocar de nuevo a la gelatina alada, pero recibió un picotazo con mala gana, mientras que Demiveemon inflaba su pecho en amenaza de un ataque de burbujas. Nathan retrajo la mano y se forzó a reír—. Era obvio que lo reconociera.

—Es cierto —la pecosa tocó su mejilla con suavidad y suspiró—. Siempre estoy hablando de él.

—Sí, de verdad me alegra verlo finalmente…. —El castaño ladeó la cabeza y miró con pena a la chica—. Holly, no pude encontrar una camisa que me quedara bien…

La chica suspiró.

—Oh… estoy segura que vi una camisa por ahí de tu talla, lo de Nik te quedará bien —se apartó un poco y colocó a Pururumon en su cabeza y a Cocomon entre sus brazos —. Iremos a buscar algo, espero no te moleste que me lleve a la gelatinita conmigo, Aki

—Descuida, Ho-Chan~ —Aki se forzó a reír—. Ve con calma, podremos tener una charla de hombres aquí.

La holandesa asintió, avanzando en dirección a la escalera, mirando con sutileza a Dioh.

—¿Dee Dee? —el aludido saltó—. ¿Te molestaría ayudarme con lo que queda en la cocina? Ya sabes, para que no se desperdicie…

—¡Claro! —el galés saltó y corrió en dirección a la cocina, al tiempo que la pecosa desaparecía por la escalera.

Durante unos segundos el silencio reinó entre el nipón y el inglés. Ninguno hablaba pero no había necesidad de ello, lo único que interrumpía aquel momento era el constante “Ñom ñom” del baby azul, que masticaba con tranquilidad la última galleta sobre la barra.

Aki abrió la boca y la cerró, no sabía cómo iniciar a hablar, no sin una ayuda.

—Entonces —Dioh apareció por la puerta, sosteniendo una bandeja de postres—. ¿Tienen un tórrido romance a escondidas de Holly? —la mirada del chiquillo se afiló— ¿o solo yo mal interpreté ese fallido intento de “primera impresión”?

—¿Te crees muy interesante, enano? —Nathan escupió aquello con total naturalidad y Aki suspiró de modo dramático.

—Si te soy sincero, mi buen Dee Dee~~ —Aki sonrió —. Si tenemos historia pero… no es bonita.

El menor sonrió dejando la bandeja en la barra con diversión.

—Y les aseguro que soy fanático de las historias trágicas.

—¡Somos! —Demiveemon secundó aquello con naturalidad y malicia propia de Dioh. Las mañanas se pegaban.


{...}
Velvet. Velvet. ~
 

I was lightning before the thunder
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#6

—Si quieres puedes tomar asiento mientras yo me encargo, al final de cuentas eres mi invitada también —Gaia continuó batiendo la mezcla en silencio, ni siquiera miró a Halsey al hablarle. Lo que sucedía en su cabeza era que de alguna u otra forma entendía que debía cooperar con quien le evitara un rato algo aburrido porque Vanya continuaba en esa fiesta; de hecho, hasta se preguntó cuándo regresaría. Le preocupaba que regresase solo a casa.
—No importa, prefiero hacer algo que solo ver.
—Podrías entretener a la invitada koala —Dylan frunció el ceño un tanto—. Es la quinta vez que bosteza en menos de cinco minutos.
—No es mi intención —Volk rio por la inmediata reacción de la aludida; la ucraniana formó una sonrisa sin dejar de observar la mezcla para los pancakes.
—¿Quieres algo de tomar, al menos?
—Si tienes té, te lo agradeceré.
—No, pero tengo café.
—Entonces no me quejo —entre la rubia y la pelirrosa surgió una conversación casual que se mantuvo aunque la dueña del departamento se pusiese manos a la obra con la bebida caliente. Lo haría bien cargado para que su receptora no osase en intentar abrazar a Morfeo también.

Mientras tanto, Gaia vertía la mezcla en la parrilla dentro de un molde redondo que encontró entre los utensilios de la serbia. Sí, era atrevido buscar en las despensas ajenas pero la misma anfitriona le dio el permiso de hacerlo; además, la albina tenía una idea y mientras esa idea sonase rica Volk no desaprovecharía probarla. Otra cosa que le pidió fue frutas, mas Halsey admitió que debía ir al súper a comprar más alimento, apenas quedaba para la semana porque ya “tocaba” abastecerse. Entonces la fémina recordó algo que había traído en sus bolsas.

—Oye, ¿tú también quieres? —Café. Dylan recibía el suyo en una taza algo colorida. Era bonita.
—No.
—¿Qué tomarás entonces?
—Agua estará bien.
—Vamos, no seas aburrida —ahora era la alemana la que intercalaba su mirada entre las otras dos. —¿Tomas? No recuerdo cuándo pero compré esta botella porque me llamó la atención. Era un producto nuevo…
—Acepto.
—¡Oh, entonces sí tomas! —Sasha extraía las tiras de carne fría y las colocaba sobre los pancakes inflados; no eran como los tradicionales porque estos parecían un tipo de pudín pequeño.
—No sería una eslava completa si no fuera así.
—¿De dónde eres? —Se adelantó la alemana a preguntar.
—Ucrania.

Por alguna razón, DTB no dijo nada más al escuchar el país. Ni siquiera sabía por qué sentía algo extraño en su interior que le causaba cierta molestia; es que con tan solo escuchar el origen de la compañera de Coronamon, la imagen de otra chica surcó su mente inhibiéndola de proseguir con la plática. Su silencio no fue molestia para Gaia o para Volk. Esta última estaba deseando el momento de probar el alcohol, pues por fin tenía con quién.

—¿Y ustedes? —Continuó la amante de la química al colocar la cena en el centro de la meseta.
—He comido esto en Estados Unidos, ¿has ido? Bueno, no es que los hot cakes sean con esta forma.
—Lo sé —Gaia llevó ambas manos a su cadera—, es que esperaba hacer otra cosa pero como no tenías fruta…
—Además tienen un aspecto de pancake japonés.
—Sí, exacto —Dylan dio un sorbo a su bebida, aspirando el rico aroma que desprendía. Al quitar la taza de su boca sus esmeraldas cayeron sobre los azules de Shura.
—A comer —entusiasmada la amiga de Gaomon tomó su tenedor para degustar el platillo; antes echó un poco de miel.

Cuando iba a echárselo en la boca, su cara adoptó una expresión que no pasó desapercibida por las otras dos por ser algo inquietante. Eso hizo que la germana y la ucraniana mirasen en dirección al sofá y descubriesen que una extraña luz se extendía justo donde yacían los bebés durmiendo. Las tres se pusieron de pie en un santiamén para entender la situación y aunque para una de las tres fuese normal el acontecimiento (en cierto sentido), ninguna contuvo la mueca de asombro al ver el cambio en Chicomon.

—Digievolucionó.


Verwest Verwest Hathaway Xayah
 

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#4

Flash back.


La mañana se cernía sobre File City y con ella empezaban muchas actividades sociales de ese día. Por esa razón una serbia mañanera escuchaba energética música pop la televisión mientras hacía un desayuno un desayuno jugoso para nutrirse al cien y rendir buenas energías aquel día. Desde la barra-mesón, un atento digimon tipo bestia la veía con un deje de amargura, recostado de la estructura.

El aceite hirviendo comenzó a freír el escalope de cerdo empanizado mientras la serbia buscaba en la nevera las saldas y demás condimentos e ingredientes para el platillo. Dean estaba segura de que el desayuno en cuestión le animaría el día al canino, sobre todo siendo un amante de la carne. Gaomon olfateó el aire una vez se impregno por el sitio el olor a cerdo y de pronto quitó su mala cara para colocar una de intriga. ¿Qué estaría preparando la chica?

¿Es necesario que vaya? ―cuestionó con fastidio Gao.
Sí.
No me interesa tratar con ellos…
Pero te hará bien.
Halsey…

La nombrada giró a ver al exclamador de su nombre con extrañeza únicamente por como lo había entonado: con temor. El rostro neutral de la chica cambió a uno compresivo y dulce cuando encontró al lobezno jugando con las garras pequeñas de sus manos (no llevaba colocado los guantes). Gaomon observaba fijamente sus extremidades con nervios, la montenegrina ya lo entendía.

Miró una última vez la mezcla hirviendo, la sacó y colocó otra antes de sentarse al lado del digimon.

Gao, sé que tienes miedo por lo sucedido en tu infancia… Pero han pasado muchos años y vivir con la noción de que serás rechazado por otros digimon te hará mucho daño.
¿Y cómo sé que no me lo harán?
Creo que huir del dolor será lo menos sanos de la vida, de una u otra forma siempre tendremos que superar momentos críticos y vivir con miedo a eso te hará perder muchas experiencias agradables e importantes en la vida.

El tipo bestia suspiró con cansancio.

No lo sé, Sesey, estoy nervioso.
Tu carácter ha mejorado desde hace muchísimos años, ya no queda rastro de ese lobito que se afligía por su forma de ser. Mejoraste, ¿lo entiendes, Rain? No tengas miedo dar el paso e iniciar una nueva etapa.

El azulejo lo meditó en silencio con mucha más seguridad de si mismo. Halsey miró a su compañero lobezno con diversión, y por su lado, Rain se la regresó con un gesto neutral. Las razones eran claras: Volk debería ir a hacerse cargo del digitama que había decidido cuidar y Gaomon tendría que asistir al festival que se haría en nombre de los digimon por las fechas festivas.

La serbia terminó de preparar el desayuno y los ánimos de su amigo no tuvieron tiempo para contenerse una vez vio el platillo que había preparado la humana: Popeci. Halsey era originaria de Montenegro, un país europeo muy poco conocido pero con una gran carga cultural de diferencias países como Croacia, Kosovo, Albia, Bosnia y Serbia.

Filete de ternera enrollado con queso kajmak además de jamón prsut y frito. ―Gaomon describió el plato llamado Popeci embobado por lo delicioso que se veía. Halsey sonrió ampliamente al ver que su mejor amigo conocía sus raíces a la perfección.
Un plato de Popeci para el mejor. Anda, come y luego salimos para que me acompañes por el digitama y vayas al Digimon Festival.
 
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ORKKRO

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-Por fin puedo quitarme todas estas cosas- comentó feliz Hector mientras se quitaba su capucha y lentes de sol, no sin antes haber dejado su digitama sobre la cama del peliverde -¡Por cierto! ¿Tú sabes que se supone que se deben de hacer con estas cosas?- interrogó posteriormente, desconociendo casi por completo como era que funcionaban los huevos en el Mundo Digital, ya que si bien los había visto e incluso tenido en sus manos antes, jamás se había involucrado en el cuidado y/o nacimiento de estos.

-Tengo algunas ideas vagas- contestó Joe a la par que comenzaba a buscar una pequeña libreta en su equipaje.

-¿Y no sabes si necesitan calor o algo de ese estilo para nacer?- cuestionó, solo recibiendo un pequeño movimiento de hombros a modo de respuesta.

-La última vez que cuide de uno nació a los pocos minutos de salir a la central, así que no tengo mucha idea de que es lo que necesiten- admitió el italiano, quien finalmente había encontrado las notas que había hecho durante el primer Digitama Party.

-S lo necesitan o no, tenemos suerte de que ahora este haciendo un poco de calor- argumentó el brasileño mientras comenzaba a desbotonarse un poco la camisa que traía puesta.

-Bueno, aprovechemos este ligero momento para hablar sobre “eso”- pidió Joe al mismo tiempo que comenzaba a leer sus viejos apuntes para no cometer los mismos errores que la vez anterior.

Afortunada o desafortunadamente para la pareja, esta tuvo apenas unos escasos diez minutos para hablar antes de que el primero de los digitamas comenzara a generar un fuerte resplandor, anunciando con ello el nacimiento de uno de los Babys. Durante este momento, el brasileño se notó un tanto nervioso por la situación, ya que aquella era la primera vez que experimentaba una situación así. Por otro lado, el italiano se mantuvo bastante tranquilo, esto debido a que él conocía ya casi a la perfección que era lo que podía hacer uno de los bebés, puesto que él había cuidado a un Mokumon durante la anterior campaña.

-¿Ese es el tuyo o el mío?- interrogó Hector una vez se disipo por completo el brillo.

-No es una nube de humo, así que supongo que es el mío- bufó Joe antes de tomar a la pequeña esfera amarilla entre sus manos, acción que provocó la risa de la recién nacida.

-¡Espera un momento!- exclamó repentinamente Marinho un tanto sorprendido -¿Quieres decir que el Digimon que está en ese huevo es incorpóreo?- cuestionó, solo para recibir una positiva por parte de su amigo.

-Pero no te preocupes, el último que cuide parecia ser bastante tranquilo. Excepto cuando activo su Smoke en el parque- informó Yamada, logrando con esto calmar un poco al de tez oscura -. Eso sí, tendrás que estar muy al pendiente de él para que no inicie algún incendio por accidente- finalizó al recordar que el pequeño tenía una pequeña flama en la cabeza.

-Comienzo a creer que hacer esto fue una mala idea- admitió el del disfraz antes de bajar un poco su cabeza, generándole un poco de risa al peliverde, quien comprendía exactamente cual era la situación por la que estaba pasando su colega.

-No te preocupes tanto, no durara con esa forma más allá que un par de horas- reconfortó el de ojos violetas antes de dejar a Relemon en la cama, ya que quería ir por un biberón a la cocina. Al hacer esto, la pequeña bola amarilla comenzó a llorar casi de manera inconsolable, acción que hizo que al peliblanco soltar un leve suspiro pesimista, creyendo que aquel día iba a ser uno muy largo.
 

Alrighty, Aphrodite!!
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#5

Continuación del Flash back


La ciudad no podía estar más animada y viva de lo que ya desbordaba. Decoraciones de farola a farola, globos y serpentinas por doquier volvían coloridas las calles y no era para manos, se estaba celebrando eventos muy importantes y únicos.

Gaomon y Halsey iban tomadas de la mano mientras charlaban del evento de la noche anterior. El cielo nocturno se había hecho parte de un fenómeno fantástico que ocurría solo una vez al año en File City: centenares de digitama hicieron acto de aparición en el cielo, dando una escena similar a la observación de miles de cometas azules cayendo hacia el suelo. Muchos personas y digimon habían hasta los balcones de sus casas como ellos a ver el fantástico fenómeno de causa desconocida, pero que ya era la segunda vez que ocurría.

Desde ese momento, Volk no pudo evitar sentir la curiosidad por conocer uno en persona y apenas se despertó en la mañana y vio la noticia en la televisión de que las autoridades pedían una ayuda para cuidar a los pequeños en sus primeros días, no pudo evitar desaprovechar la ocasión. Ese día gaomon saldría al Digimon Festival, un evento como muestra de agradecimiento a los digimon por la constante labor y sacrificio que ejercen por la sociedad. La mayoría de los habitantes de File City habían organizado el festival, incluso Halsey habían ayudado pues quería darle un empujón a Gaomon para interactuar con otros digimon.

Llegaron a la Central de Tamer, la cual estaba increíblemente llena y rodeada de personas que entraban y salían con digitamas. Dean sonrió emocionado y Gaomon también, un poco enternecido por la inocencia en los rostros de muchos bebes. Al entrar se encontraron con un pancarta sujetada desde el techo que les daba la bienvenida para cuidar a uno de los digitama, a lo que el dúo de amigos fueron hasta la zona donde estaban muchos de los bebes con los respectivos cuidadores del momento.

¡Hey, hola! ―saludó una mujer de cabello negro y sujetado con una cola de caballo apenas vio a los dos compañeros acercándose, llevaba la camisa que la identificaba como cuidadora y trabajadora del lugar. ―¿Vienen a cuidar a un pequeñín?
En efecto. ―contestó al montenegrina.
Bien, ¿cuál desean cuidar? ―cuestionó haciendo a un lado y señalando hacia su retaguardia para que los jóvenes pudieran admirar a los digitama. Había una cantidad inmensa, incluso aunque muchos tamers estuvieran cargando o llevándose a algunos consigo.

Halsey miró indecisa la gran gama amplia y variopinta de digimon bebes, tipo dragón, tipo bestia, blancos, azules, morados, algunos con cola, otros con aletas. ¡Tantos por elegir para cuidar! Murmuro pensativa y por leve movimiento viró sus ojos hacia Gaomon; vio como el azulejo veía muy concentrado e interesado a una dirección en específico, la cual siguió curiosa. Lo que encontró fue a una bolita negra de vello engrosado y ojos amarillos mirando también fijamente hacia el lobezno, tenía orejas con forma de gato. Dean lo miró con ternura, sonrió con diversión y se dirigió hacia la bolita que comenzó a temblar nervioso por la cercanía repentina de la chica hacia él.

Gaomon la miró sorprendida una vez lo sujetó entre sus brazos, pues no se había dado cuenta de que ella estaba observando como él miraba al digitama.

Me gustaría cuidar a este.
 
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Krause

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#8
Chris bufó ante la mirada estoica de la rusa, prefiriendo desviar sus orbes hacia donde Xiaomon y Dodomon se encontraban jugando. El pequeño cachorro al ser mucho más fuerte y rápido que el recién nacido Baby, siempre terminaba domínandolo y sometiendolo bajo él, sin intención alguna de dañarlo, claro estaba. Xiaomon se sentía feliz de tener con quién jugar, y se sentía todavía mucho más contento al poder tomar el papel de alfa que se encargaba de guiar y poner en cintura al más pequeño. Ambos bebés eran libres, inocentes; inconscientes de la maldad que había en el mundo y de todo el dolor que los rodearía una vez crecieran mucho más para comprenderlo.

El varón se recostó en el pasto, alzando su vista al cielo despejado y a las nubes que lo transitaban. Mila enarcó una ceja, extrañada por la actitud relajada de Aideen, pero decidió no tomarle importancia. Se suponía que no estaban ahí para convivir, sino para preguntarle algunas cosas sobre el cuidado de bebés, cosa en la que ella era una completa novata. Sin embargo, antes de que la rusa pudiera abrir su boca para denotar sus intenciones, el irlandés la interrumpió de forma abrupta.

-¿Para qué me buscabas?-Cuestionó, achicando los ojos con sospecha.-Porque, la verdad, dudo mucho que hayas estado siguiendo mis pasos por coincidencia. Este parque está muy escondido como para que llegaras tu sola.-Proclamó.

-Además de Xiaomon, tienes otro bebé, ¿no es así?-Respondió la mujer con otra pregunta, el varón asintió.-¿Cuáles son los cuidados que necesita un pequeño? Supuse que tú sabrías de eso, dado que tienes a Koromon a tu cargo.

Chris esbozó una sonrisa burlona, y se giró para recargar su lado derecho en el césped húmedo.

-No tengo idea.-Rió.-Nunca cuidé un bebé en fase uno, cuando rescaté a Koromon, él ya estaba evolucionado en su segunda etapa. Pero no te preocupes.-Alzó su mano diestra para señalar a Xiaomon, quién ahora se encontraba jalando del extremo de una rama de madera, mientras del otro se encontraba Dodomon.-Son más resistentes de lo que parecen y su sistema digestivo tampoco es algo de lo que debas preocuparte. Pueden comer lo mismo que los adultos, así que alimentarlo con hot dogs o pizzas no está mal.-Suspiró.-Si acaso, lo único es que nunca los dejes sin atención. Son curiosos, como podrás haber notado, y en su curiosidad se pueden alejar y meterse en problemas.

-¿Eso es todo lo que tienes que decirme?-La verdad es que la rusa no se lo creía, siempre pensó que el cuidado de bebés debería ser mucho más exhaustivo y delicado, pues eran nuevas vidas las que tenían a su cargo. Y, si todo salía bien, algún día podrían evolucionar a Child y tener un Tamer por si mismos. Por ello es que se le hacía inverosímil lo que Christian le estaba diciendo.

-Si es para el cuidado de bebés, sí.-Bostezó el mayor, quedando boca abajo en el pasto.-A menos, claro, que vinieras a buscar por otra cosa. ¿Guild, quizás?-Soltó otra risa cuando mencionó aquello, viendo imposible que la rusa se uniera a un gremio en un futuro.-Pero no lo creo posible.
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ORKKRO

Solo llámenme Ork.
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Pocos minutos más tarde del nacimiento de Relemon, el huevo perteneciente al brasileño comenzó a brillar de manera muy intensa, indicando con ello que estaba a punto de abrirse. Al ver esto, Marinho se puso completamente nervioso, cosa que notó casi inmediatamente su colega.

-Oye, en serio debes de tener más calma con todo este asunto- recomendó Joe, quien ya estaba llegando a creer que su colega estaba exagerando demasiado la situación.

-Lo lamento, pero es que me da un poco de miedo toda esta situación- dijo el otro mientras bajaba la cabeza un tanto apenado, cosa rara en él, pues normalmente se le veía como alguien alegre y divertido.

-¿Miedo?- interrogó Joe un tanto confuso, pues una cosa era nervio y otra muy diversa, miedo.

-Debes de saber que yo tuve varios conflictos con mis padres antes de venir al Digimundo y no quiero descubrir que seré igual de malo que ellos al momento de cuidar a este digimon- explicó Hector, consiguiendo con esto que un cierto rubor poseyera al peliverde, puesto que nunca había pensado en ese “pequeño” detalle.

-N-No deberías de preocuparte tanto por ello- dijo Joe en un intento de reconfortar a su amigo -, estoy seguro de que lograras ser mejor que ellos- terminó, logrando con esto sacarle una pequeña sonrisa al chico.

-Eso espero- fue lo último que pudo decir el actor antes de ver de nueva cuenta a su huevo, el cual ahora era una pequeña nube de humo con una llama en la parte más alta de su cuerpo.

-¡Re!- exclamó de pronto la pequeña bola amarilla, quien se había asustado por la aterradora expresión que tenía el recién nacido.

-Tú también tienes que aprender a relajarte un poco- bufó esta vez Yamada antes de tomar a la pequeña entre sus brazos para calmarla un poco. Al ver esto, el brasileño no pudo hacer más que soltar un breve risa por lo bajo, solo para después intentar tocas a su colega, no obstante, no pudo hacerlo, pues su mano prácticamente lo atravesó.

-¿Y que se supone que tengo que hacer ahora si tiene hambre o llora?- interrogó el de tez morena.

-Solo acércate a él y dale un biberón- respondió Joe mientras le entregaba el que hace un rato había traído de la cocina, ya que Relemon no lo había querido por el momento –También evita gritar o hacer ruidos fuertes si no quieres que llore demasiado, todas esas cosas los alteran demasiado rápido- informó mientras aún intentaba hacer reír de nueva cuenta a la pequeña entre sus brazos.

-Está bien- fue lo único que dijo Hector antes de sentarse en la cama cerca de su protegido, quien solo le miraba un tanto confuso, pues aún no sabía que exactamente lo que estaba viendo.

Unos cuantos minutos más tarde, finalmente la amarillenta consiguió dejar de llorar por miedo y muy por el contrario, comenzó a jugar con el nuevo bebé. El peliverde aprovecho este momento para entregarle a Héctor el cuaderno que minutos antes había estado leyendo, esto creyendo que a él le hacía más falta. Posteriormente le indicó que lo leyera un poco mientras él se hacía cargo de los recién nacidos, solo para después retirarse a jugar un poco con los mencionados.
 

Alrighty, Aphrodite!!
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#6

Continuación de Flash back

El digitama dejó de temblar entre los brazos de Halsey una vez sintió el aura cálida de la humana. Gaomon ya había quitado su gesto sorprendido para colocar uno intrigado, ¿eso había sido casualidad o su amiga se había dado cuenta del encuentro de miradas curiosas que había tenido con el pequeño? Conociéndola, atinaba a que segurísimo era lo segundo.

Oh, él es Botamon ―exclamó la cuidadora dándole cariño al digitama. ―, es el último que nos quedaba de su tipo.
Pues estamos de suerte, Gao. ―la Script le permitió al lobezno tomar en brazo al pequeño. Rain lo tomó con nervios y Botamon se mantuvo quieto en entre sus brazos, esperando sentir la tranquilidad del mayor.
Es… muy liviano ―dijo el canino, apretujo con cariño entre sus guantes a la bolita negra y el digitama reaccionó acurrucándose entre ellos por el calor. ―Y esponjoso… Me agrada.


Esta vez alzó la mirada para conectarla con la de Halsey, quien sonreía dulcemente a ambos. La cuidadora los felicitó por haberse ganado con tanta rapidez el cariño de Botamon y les dio unas cortas indicaciones sobre cómo cuidarlo en ciertas circunstancias, además de una pequeña manta gris para llevar cómodo al pequeño.

Una vez fuera de la estructura, Gaomon soltó un largo suspiro deduciendo lo que tendría que pasar ahora. Sintió como Dean lo tomaba del hombre y le daba un beso en su frente que Rain sintió sumamente maternal, pues no podía negar que cuando vio por primera vez a la humana siendo un Wanyamon, su relación con el tiempo le hizo sentir el calor de una madre y hermana mayor.

¿Y si no les agrado? ―cuestionó con temor, era difícil para él dejar de lado el dolor y rencor del pasado, pero esta vez quería hacerlo por él y los grandes ánimos que su amiga le había transmitido.
Sí les agradarás, participar en lo que te interese y diviértete, sé tú mismo, Gaomon.


El azulejo asintió en silencio mientras le daba un último abrazo fuerte a la joven, uno donde Halsey buscó transmitirle todas sus buenas vibras y seguridades. Entre ellos, Botamon se acurrucó feliz de compartir un abrazo como ese y Rain soltó una risa, le había parecido gracioso.

Parece que le agradas bastante. ―dijo la serbia dejando que el digitama saltara a los guantes de Gaomon, desde ahí comenzó a expeles inofensivas burbujas al hocico del tipo bestia.
Él también me agrada bastante, lo encontré observándome cuando estuvimos frente a la cuidadora y me le quedé viendo también al pensar que tal vez le pasaba o quería algo.
Me di cuenta, pero creo que no solo se trató de eso, hubo una especie de conexión entre ustedes así que decidí tomarlo. Fue una buena idea.
Ni que lo digas, jaja.


Un último abrazo y comenzaron a alejarse entre ellos: Gaomon rumbo a la zona más cercana con una entrada al Digimon Festival y Halsey hacia el nuevo apartamento de ambos con Botamon entre sus brazos. La bolitna negra comenzó a tratar de estirarse entre los brazos de la ojiverde para buscar la figura del lobezno, cosa que no pasó desapercibida para ella.

Tranquilo, pronto lo volverás a ver. ―dijo restregándole su nariz contra el vello engrosado de él, haciendo que el digitama soltara unos sonidos similares a la risa.
 
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"さあ、往こうか"
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Masaki #10



Si el ambiente había logrado amenizarse un poco con el paso de la charla, todo esto había cambiado con la abrupta llegada del inglés al lugar. Masaki pasó su mirada, nerviosa, entre ambos Tamers mayores que él, esta vez sin tener una idea de cómo mejorar la situación. No había duda que la primera impresión no había sido idónea, producto de los modos de interactuar totalmente opuestos de ambos Elite y el poco “tacto” que el castaño había demostrado, yendo directamente al tema “tabú” sin saberlo. ¿O tal vez lo sabía? Tras ver el rostro de Josh, que no parecía en lo más mínimo molesto o incómodo por el claro rechazo recibido, Masaki dudó si había tocado el tema a propósito para medir una reacción. Después de todo, el inglés se caracterizaba por un talento para socializar y por ser conocedor de Tamers célebres. Chocar contra un muro tan bruscamente con ambas habilidades a su disposición debía ser…

- Oh, Gaomon – soltó Loge de repente, llamando la atención tanto del can como del resto del grupo, puesto que el Child había pasado bastante desapercibido producto de lo ocurrido con su Tamer - ¿No irás al Festival?

- Ah, no, estoy bien así – contestó el can de manera solemne. Raisa lo miró de reojo, al menos no parecía que ese Digimon compartiera la personalidad de su Tamer – Además, estoy seguro que hay otros que necesitan el descanso más…

- ¿Eh? ¿”Otros”?

- Gaomon – llamó su Tamer antes que el líder de Gungnir pudiera preguntar más al respecto del comentario o pensamiento del Child - ¿Por qué no te sientas? También estás cansado.

- Claro – respondió – Traeré algo de beber.

- Gracias – Tras pasarle un puñado de Bits, el inglés observó a su compañero alejarse, para luego dirigirse al menor del grupo – Hablando del festival, Masaki, hace rato escuché que el local de un estafador fue destruido por una Sistermon…

La reacción en el chico de cabello verde fue inmediata, incluso llamando la atención de Sköll que podía imaginarse muy bien a qué se debía.

- Según escuché, iba acompañada de otra Sistermon, Blanc, y de un Agumon… - añadió, sin necesidad alguna de explicar a los presentes por qué estaba sacando a colación ese tema - ¿Qué opinas?

- Eh… Pues… Qué extraño, ¿no? – contestó con una leve risa nerviosa. Más tarde tendría que hablar con Noir al respecto – Aunque si era de un estafador suena a que se lo merecía…

- ¿Escuchaste eso justo antes de venir acá? – comentó Raisa con dureza, observando directamente al inglés – Qué casualidad.

- ¿Qué puedo decir? La vida está llena de coincidencias – contestó Midcrid con una media sonrisa - ¿No crees, Nóvikova?

- Disculpen, las bebidas…

Por gracia divina, o tal vez porque se había apresurado, Gaomon había escogido ese momento para regresar con el grupo con varias latas y empaques entre sus brazos, previniendo así lo que pudo haber sido un segundo altercado entre ambos Tamers. Josh le agradeció de inmediato, tomando el cargamento y depositándolo en la mesa para así aliviar el peso en el can, que de inmediato se puso a repartirlas. Ambos varones agradecieron las latas de té recibidas, mientras que los bebés se sorprendieron que también habían traído algo para ellos: Jugos en caja, cada uno con una pajilla para facilitarles el consumo. Finalmente solo quedaron dos latas de café sin un dueño asignado, las cuales fueron tomadas por el Child para luego, inmediatamente después, ofrecer una a la rusa.

- Yo no pedí…

- Supuse que esa estaría casi vacía – contestó Gaomon, con la mano aún extendida – Esta marca es muy buena, es mi recomendación…

- Ah, ¿sí? – Raisa miró la etiqueta de la lata ofrecida. Era cierto que no la había probado antes, pero siendo francos la idea de cafeína enlatada no era muy de su agrado, mucho menos como sustituto de la bebida real. Aún así terminó por aceptarla, en parte influenciada por la mirada del Digimon que, aparte de pedirle que lo hiciera, también parecía estarse disculpando por lo sucedido anteriormente – Gracias.

- Gaomon es bastante conocedor de tés y cafés – comentó Josh, moviéndose a un lado de su asiento para permitir que su compañero se sentara entre él y la rusa – En fin, tal vez no sean las bebidas apropiadas para esto pero… ¿Salud?

La tentativa improvisada de un brindis, que empezó cuando el inglés juntó su bebida con la de Relemon, fue respondida con más torpeza que entusiasmo. Gaomon fue el primero en unírsele, seguido de Masaki que juntó su lata con la esperanza de que el gesto relajara el ambiente para todos. Finalmente solo faltaron Raisa y Sakuttomon, siendo el segundo quién accedió primero, empujando su propio jugo para unirse a aquella acción que no entendía del todo. No fue sino hasta que todos los demás estaban en posición que Raisa quién cedió primero, más por formalidad y por hacerle el favor a su “compañero de Guild” que por verle un propósito al gesto.

- Salud.


Kira Kira
 
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Dylan Tanneberger -- 10


Muy lento, como si estuviese dentro de una cámara anti-gravedad; su boca se movía –masticando- con tal parsimonia que nada tenía que envidiarle a una persona caduca. Y mientras, sus ojos examinaban la nueva fisionomía del ser digital: Chicomon había evolucionado a Chibimon, ¿cuándo haría lo propio Pitchmon? Aquellos panqueques estaban buenísimos. La mujer de cabellos albinos cocinaba bastante bien. Sin remedio alguno, su razonamiento le llevó en automático a buscar la silueta de la susodicha. Sasha se hallaba sentada del otro de la barra que fungía como comedor, casi frente a la germana, y al sentir las retinas verdosas de esta última puestas sobre ella, sus azules corrieron al encuentro. La rubia despegó un poco sus labios antes de escapar desviando su rostro. De cualquier manera, la eslava ya se movía hacia la sala para alcanzar a su protegido quien le llamaba a gritos, pues ahora sabía hablar.

Sasha, ¡Sasha!
Voy en camino.

Tanneberger percibía algo curioso en aquella joven; lo había hecho desde la primera vez que se encontraran en el pasillo de los alimentos congelados. Su rostro le resultaba familiar mas no conseguía recordar por qué. Además de su parecido físico innegable con Raisa, ¿le había visto en algún otro lugar antes? Si eso resultaba ser cierto, entonces ella sabía quién era. Lo que era. Por ese motivo DTB había salido a pasos agigantados del supermercado y se maldijo al toparse de nuevo con las chicas en el ascensor del conjunto residencial. No quería problemas, si bien tampoco sabía cómo preparar la fórmula para los bebés Digimon, y así es como había terminado en aquel lugar. «Es lo que somos. Acéptalo.» Recordó otra vez a su ex compañera... O quizás estaba alucinando. Agitó su cabeza y tomó un largo respiro porque si no conseguía relajarse, las demás repararían en su extraño comportamiento. Detrás de su cabeza existía otra voz recordándole que, por primera vez en años, tenía la oportunidad de compartir tiempo con alguien que no fuese su propio compañero Digimon y no debía arruinarlo. ¿Qué pasaría si cierto día necesitase azúcar para el té? Halsey tenía té, café, crema y también azúcar (¿).

La cena está buenísima —comentó casual para restablecer la plática.
Gracias —respondieron las demás Tamer al mismo tiempo debido a que ambas se sintieron aludidas. Volk y Zaytseva rieron, y a Dylan le pareció gracioso.
Tomaré un poco más de café, si no es molestia.
Adelante, aunque mejor deberías acompañarnos a beber otra cosa —la de cabellos rosas señaló con su pulgar hacia atrás y la rubia descubrió junto al lavaplatos una botella de agua... agua polaca o tal vez rusa.
Oh. Yo no suelo beber —repuso enseguida.
Vamos, ¡anímate! —La serbia le propinó una ligera palmadita sobre su hombro— ¡Vamos!

La teutona alzó sus cejas intentando comprender las energías desmesuradas de su vecina. ¿Estaba ebria ya? (¿) O es que esa era su verdadera personalidad; tan diferente, casi opuesta a la suya. Tanneberger iba a rebatir con algún otro argumento cuando de pronto, uno de los bebés digitales estalló en llanto. Palmeó su rostro sin siquiera mirar de quién se trataba porque ya lo sabía.

Pitchmon, no llores —la heroína se acercó al sofá junto a Gaia y los demás Digimon. Probablemente la intensa luz dorada de la digievolución de Chibimon había despertado al Baby— . No llores, no llores —dijo sin atisbo de emoción en su voz, casi como una máquina— , no llores.
Prueba darle más fórmula —sugirió la eslava desde su lado izquierdo. Dylan suspiró; su compañero provisional había terminado con toda la dosis que comprase en el supermercado antes, así que no sólo tendría que ir a comprar más sino también prepararla.
Qué pereza —musitó por lo bajo. No obstante, Sasha alcanzó a escucharle y adivinó de inmediato a qué se refería.
Puedo ayudarte —la ucraniana recordaba el desastre que era la otra fémina en la cocina. Esta misma le miró de reojo antes de agradecerle.
Gracias.

La de ojos verdes se puso en pie con Pitchmon que no dejaba de lagrimear bajo su brazo derecho. Súbitamente una idea apareció en su mente, un recuerdo: Nóvikova le había enseñado que los bebés acumulaban experiencia fácilmente y que podían comer casi cualquier cosa –aunque lo más recomendable era la fórmula-. La humana tomó un gran trozo de su panqueque y el que flotaba se lo arrebató después, ensuciando el contorno de su boca, sus mejillas y también sus delicadas orejas con restos de miel al engullirlo.

Creo que no tendré que ir a comprar más comida, después de todo.
Parece disfrutar más los hot cakes que la fórmula —afirmó Volk con una sonrisa. La rubia y la otra europea asintieron con la cabeza cuando, de repente, el baby soltó su comida, se estremeció y comenzó a brillar así como lo hiciera Chicomon antes. La Tamer entrecerró un poco sus ojos para no quedarse ciega ante tal destello tan vehemente, y cuanto éste se acabó, los volvió a abrir y de sobremanera al ver que su compañero provisional seguía la misma línea evolutiva que su compañero oficial.
Dylan, ¡Dylan! ¡Dylan! —Pukamon saltó por todas partes. Su voz se asemejaba a la de Gomamon, su comportamiento, su viveza. La Tamer pestañeó un par de veces.



Bishamon Bishamon Hathaway Xayah eeeeeh relleno​
 
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