Evento Digitama Party [20th]

Estado
Cerrado para nuevas respuestas

ORKKRO

Solo llámenme Ork.
Diseñador Oficial
Registrado
1 Oct 2011
Mensajes
4,117
Ubicación
México
Offline
-Me preguntó si Plotmon ya se habrá hecho a la idea de hablar con alguien en el festival- comentó Yamada para sus adentros mientras jugaba con los pequeñines, pues justo en ese momento había recordado la empatía que el sagrado había tenido por el Sunmon que habían cuidado el año pasado.

-¿Ocurre algo?- preguntó repentinamente Marinho, quien finalmente había terminado de leer las notas que Joe había tomado con respecto a Mokumon.

-No, nada- contestó el peliverde -. Solo me preguntaba cómo se la estarán pasando nuestros compañeros en estos momentos- admitió mientras esbozaba una leve sonrisa.

-Seguro que ahora mismo deben de estar pasándoselo bien- argumentó Hector, debido a que él aún creía que Plotmon y Strabimon tenían unos muy fuertes lazos de amistad.

-Eso espero- exclamó Joe, esperanzado de que su compañero se la estuviera pasando aunque fuera un poco bien, ya que sabía perfectamente que él no era de ese tipo de ambientes.

-¿No necesitas ayuda con algo?- interrogó posteriormente el brasileño, esperando que pudiera hacer algo para apoyar en el cuidado de los recién nacidos.

-Solo para dormirlos un rato- respondió Yamada al notar que los bebés ya comenzaban a sentir un poco de sueño.

-¿Cómo hiciste que se cansaran tan rápido?- cuestionó un tanto impresionado el de tez morena, ya que el creí que era bastante difícil hacer que un niño se cansara.

-Nada en especial, recuerda que apenas son unos bebés y necesitan dormir mucho- argumentó el italiano, el cual levantó a su compañera temporal para comenzarla a arrullar. Al ver esto, Marinho pensó en hacer exactamente lo mismo, no obstante, pronto recordó que su protegido era incorpóreo –Tranquilo, ahora debe de ser un tanto más corpóreo por el cansancio, puedes cargarlo- informó el peliverde, quien podía llegar a deducir que era lo que estaba pensando su colega.

-¿Estás seguro?- dijo Héctor un tanto dubitativo mientras acercaba sus manos a la nube de humo.

-Sí- fue lo único que contestó el chico antes de llevar a la pequeña bola amarilla a la recamara principal para recostarla sobre la cama y arroparla. Por otro lado, la nube de gas fue puesta en un pequeño colchón inflamable que el peliverde había comprado de la última vez que había cuidado a un Mokumon, todo con el fin de hacer que no prendiera nada por accidente mientras se movía al dormir.

-¿Aproximadamente cuánto tiempo vamos a tener que hacer esto?- interrogó el brasileño al creer que esa era una labor demasiado sencilla.

-Quizás un par de horas o días- respondió el peliverde, ya que según tenía entendido, no había algún tiempo específico para que los bebés evolucionaran.

-¿No crees que estas exagerando un poco en el tiempo?- cuestionó el de tez morena, creyendo que el tiempo que le comentaba el peliverde era ridículamente corto.

-No. Los digimon en esa fase normalmente solo duran unas cuantas horas, aunque he leído casos en los que les lleva incluso un par de días- respondió el de ojos violetas, consiguiendo con esto confundir un poco a su colega –Sí, sé que suena un poco extraño. Pero la última vez que cuide a un tama, solo estuvo en su fase Baby I menos de 3 horas- relató, cosa que decepciono un poco al otro, ya que creía que había entendido por fin del todo la tarea que había aceptado.
 

I was lightning before the thunder
Offline
#7 Flash back

El bebé no paraba de ladear su mirada por cada esquina del pequeño apartamento, siendo para él todo lo contrario. Shura lo había puesto sobre su cama para que pudiese estar en un lugar cómodo, por el que pudiera moverse con cierta libertad. Sin embargo no escatimó en la inteligencia del pequeño respecto a descubrir muy pronto uno de sus usos: saltar. Así pues Chicomon empezó a moverse de aquí para allá y de allá para acá dando saltos que le hacían sentir contento; era sumamente divertido para él.

En uno de sus saltos cayó sobre la almohada. El bebé se quedó inmóvil, con los ojos que expresaban expectación a entendimiento de Gaia. Haciendo un ligero movimiento casi imperceptible, constató la superficie suave que le impedía continuar en su jugarreta y pareciera que le iba a desagradar verse obstaculizado por el objeto pero todo lo contrario: hizo que su cuerpo rodara evitando salirse del contorno de la almohada.

La fémina se sintió aliviada por cómo se estaba comportando el digitama; por un momento se imaginó que por ser tan pequeñito se la pasaría llorando como loco, exigiéndole comida o atención extrema… bueno, esas dos condiciones o ninguna podía descartarlas. Él solo estaba descubriendo su nuevo mundo mas no su hogar; aun así, no era conocedor de que al otro día deberá volver a donde pertenece. Cierto. Odiaría que el azulejo se encariñase con ella más de la cuenta. Debía ser… ¿fría? No, eso no la ayudaría con él. Tal vez no tan simpática, como si en verdad pudiera serlo —se regañó mentalmente—. Simple, dejaría que las cosas fluyeran. Aquella era una nueva experiencia para los dos, así que no podía solo adoptar una postura sin saber ni siquiera cómo era el recién nacido.

Entonces escuchó un tipo de gruñido; Chicomon se encontraba con la cabeza hacia abajo mientras miraba a la albina. Él formó una amplia sonrisa y al recibir el mismo gesto de ella cual si fuese contagioso, sus mejillas se tornaron rosadas. Una idea surcó la mente de la ucraniana. Rápidamente tomó un lápiz y una libreta y empezó a anotar todo sobre Chicomon. El bebé se sintió atraído por lo que hacía, así que avanzó hasta ella para poder ver nada que pudiese entender.

—Estoy escribiendo sobre ti —él la miraba con mucha atención—. Veo que puedes escucharme y responder con movimientos y gestos; expresas sentimientos como felicidad, curiosidad —apuntaba cada cosa, especialmente para contárselo a Vanya.

El bebé llevó sus ojos hasta la mano de Gaia, aquella que sujetaba el lápiz y se movía rápido mientras aparecían unas letras en el papel (todo según como él lo percibía). En eso, la muchacha se dio cuenta que había dejado la botella de jugo de manzana fuera de la nevera. Si no se la iba a tomar, la regresaría para que Coronamon pudiera disfrutar de su jugo frío. Dejando la libreta sobre la cama avanzó hasta arreglar el pequeño desorden que dejó por centrarse en el bebé.

Por su parte, Chicomon se puso de frente a las escrituras de Sasha. Era cierto que no entendía lo que había escrito su cuidadora mas sí comprendía que el objeto con el que escribía recibía mucho uso de su parte, en su idioma sería atención, así que lo tomó con su boca.

La peliblanca se giró hacia su digitama y lo primero que encontró fueron pedazos de madera regados en la sábana. Chicomon depositaba otro poco que había roto del lápiz; pero qué… Shura recogió todas las partes antes de que intentase tragárselas o algo. Para ella, el pequeño tenía hambre y era capaz de comerse cualquier cosa que tuviese cerca como un método para llamar su atención e informarle sobre sus necesidades. Qué ilusa.

—Vamos a comprarte algo, ¿sí? —Chicomon sonrió al verse tan cerca de la tamer. Por decisión propia saltó hasta su hombro, mezclándose con la cabellera larga de la humana como si le gustase jugar así.

 

Moonchild
Registrado
27 Nov 2010
Mensajes
3,277
Offline
Samali & Joy
#9


El cuarteto no se topó con ningún heladero por el parque, por lo que terminaron saliendo del mismo para ir a una heladería a un par de cuadras de allí. El local estaba muy fresco a diferencia del calor de afuera y en cuanto entraron el dúo de bebés quedó maravillado por los diferentes aromas que se apreciaban en el aire, no solo el olor cremoso de los helados sino también pasteles, brownies, fruta fresca, caramelo, chocolate y un montón de cosas dulces.

—Es genial —dijo Kyaromon, olisqueando todo maravillado.

—Y eso que aún no prueban nada —replicó Joy, acercándose al mostrador de helados para que el bebé pudiera ver lo que había disponible.

—¿Qué quieres comer? —preguntó Samali a su Baby, acercándose también al mostrador.

—Hmmm... su helado favorito —contestó Caprimon, con los ojos brillantes. La petición tomó a la rubia desprevenida y ¿acababa de hablarle en tono formal...?

—Yo quiero el helado más grande que haya —dijo Kyaromon alegremente.

—Lo dice quien no tiene que pagarlo —comentó Joy, sacándole la lengua.

—Está bien, puedo pagar yo.

—No hace falta —
aseguró la inglesa, apenada.

Al final Kyaromon terminó con un Banana Split de chocolate y quesillo, Joy con una barquilla de menta y ron con pasas y Caprimon y Kyaromon cada uno con una copa de waffle de helado de chocolate blanco y oreo sobre una cama de fresas y crema batida. El Baby café dio una probada a su helado y casi se derrite de lo sabroso que le pareció.

—¡Esto es genial! —gritó, tomando otra cucharada.

—El mío también está muy rico —dijo Caprimon.

—¿Puedo probar un poco?

—Claro.


Caprimon le dio un poco de ambos sabores de helado por sí solos y recibió lo mismo de parte de Kyaromon; luego, se dieron a probar el uno al otro helado con fruta, lo cual estaba igual divino. Cuando ambos estaban por concentrarse cada uno en su porción, repararon en que Joy tenía sabores diferentes a los de ellos dos.

—Danos a probar un poco —pidieron, haciendo ojitos de cachorro mojado.

Joy suspiró y les compartió un poco. A Caprimon no le gustó el de ron con pasas, pero el de menta estaba delicioso. A Kyaromon, por su parte, le encantaron ambos. En su emoción por la nueva experiencia de sabores de helado estaban siendo bastante ruidosos, pero como es escándolo era para decir qué tan buenos estaban los sabores, los empleados no se molestaron en llamarles la atención, capaz atraían clientela. Como Samali tenía los mismos sabores que Caprimon, ella se mantuvo al margen en todo ese desastre.

—¿Tu relación con Devien ha mejorado? —preguntó por distraerse un poco; los recordaba peleando en el entrenamiento.

—Ni un poco... y no creo que lo haga —contestó la otra chica.

—¿Quien es Devien? —preguntó Caprimon con curiosidad.

—Es mi compañero.

—Nunca había escuchado de un digimon llamado Devien —
dijo Kyaromon— ¿o es Devienmon? No, tampoco había escuchado eso...

—Su especie es PicoDevimon —
explicó la humana— Devien es un nombre que yo le puse.

—¿Nombre?

—Sí, es para diferenciarlo de otros PicoDevimon —
dijo— es como ella y yo, ambas somos de la especie humana, pero no nos llaman "humana", nos llaman Joy y Samali.

—Ohhhh —
corearon ambos pequeños.

—¿Me pones un nombre? —preguntó Caprimon, girándose hacia Samali con ojitos brillantes; recordaba a su niñera diciéndole que su nombre lo había elegido su madre.

—Eh... supongo —suspiró la rubia, sonriendo un poco—, pero ¿quieres un nombre femenino o uno masculino?

Suponía que podía buscarse alguno unisex y acabar el problema, pero no se le ocurría nada de momento. Pasaron los siguientes varios minutos explicando a los bebés a qué se referían con masculino y femenino y finalmente Caprimon terminó eligiendo femenino.

—Caprimon... Capri... Apri... ¿April? —murmuró Samali para sí misma, pensando— ¿Te parece llamarte April?

—¡Sí! —
sonrió la miope luego de murmurar el nombre para sí misma varias veces.

—¿Y mi nombre cual será? —preguntó Kyaromon.

—Te dije que parecías una chinchilla, podrías llamarte así, Chinchilla —dijo Joy; el nombre no era muy original, pero debía admitir que pegaba bastante bien.

—Es de niña...

—Chinchillo entonces.

—¿Chinchillo? Vale, me gusta.


El cuarteto terminó de comer sus helados, pagaron y salieron de nuevo a las calles; emprendieron el camino al parque casi por inercia, ya que los chiquillos iban hablando entre ellos desde los brazos de sus cuidadoras y no parecía que fueran a necesitar volver al suelo para jugar. Aún así, faltaban apenas un par de horas para el final del día y no había ningún otro lugar mejor al que pudieran ir por lo que restaba de tiempo.

Mientras tanto, las dos humanas se habían sumido en una conversación sobre ser Tamer, dirigida sobre todo hacia consejos para Joy; la más joven aún estaba muy lejos de tener que presentar el examen de ascenso, pero con un compañero tan problemático, cualquier consejo no le vendría nada mal.

—Oh, qué raro que estés pasando tiempo con alguien —comentó Ranamon.

Se acababa de materializar luego de pasarse buena parte del día durmiendo en su canalizador y se sorprendió de ver a Joy ahí. Salvo por sus compañeros de guild, Winters había adoptando costumbres un tanto hermitañas en el sentido de no hacer ningún esfuerzo por tener amistad con nadie por lo que sostener una conversación con Joy era todo un milagro. Samali apretó los labios al escucharla, pero no le contestó; la verdad solo había aceptado porque April quería jugar, de no haber sido por eso habría seguido con su camino luego de decir hola, y ya que estaba ahí, sería muy grosero ignorar a Joy y quedarse mirando al frente todo el rato.

—No pongas esa cara, a mi de hecho me parece bien —dijo la guerrera. —Ya casi tienen que entregar a los Baby ¿no? y pasaste el día sin que te secuestraran...

Por Ygg, Ranamon decía algo bueno y luego volvía a la acritud. Samali sabía que se lo había ganado, pero bueno. Suspiró con cansancio.

—¿Todo bien? —preguntó Joy, preocupada de estar aburriéndola.

—Ah, sí, no te preocupes, solo me acordé de algo —dijo con una sonrisa.

—¡Vayamos a ver eso! —gritó Chinchillo.
 

Offline
#7

Continuación de Flash Back

Botamon se volvió a acurrucar entre los brazos de la montenegrina mientras mirada totalmente extasiado los grandes objetos y seres que pasaban también por la calle. Halsey discernió que, a diferencia de otros tipos de bebe, él era muy curioso y poco temeroso a lo desconocido pues en casos como esos era normal que un bebé comenzara a llorar por la sofocación de tantas cosas a su alrededor, mas al contrario de ellos, Botamon estaba sorprendido de todo aquello y un poco acostumbrado ya al haber estado casi toda la mañana y noche en la Central de Tamer rodeado de un sinfín de personas y digimon.

La Script decidió llevarlo primero con ella a una tienda de juguetes para comprarle una pelota de espuma. La bolita negra no tardó en emocionarse cuando vio todo lo colorido y variopinto de la tienda de juguetes, incluso empezó a moverse tanto entre los brazos de Halsey que terminó por recargarse en su hombro. La pelirrosa no pudo evitar ver graciosa la escena, sin duda le había tocado un amigo muy curioso y explorador del mundo que lo rodeaba.

Llegaron a la zona de peluche donde Botamon no tardó en transmitirle a la tamer su interés por ir y apreciar más de cerca los peluches gigantes. Halsey lo tomó entre las palmas de su mano y lo acercó a un oso de felpa gigante con una altura de un metro ochenta. El digitama al principio se acercó con precaución y restregó con cuidado su cuerpo contra la superficie del peluche, hasta que vio que le gustaba y era seguro, terminando por acurrarse entre el oso.

¿Te gusta este entonces? ―preguntó la montenegrina, a lo que Botamon hizo un sonido gutural muy tierno.

Halsey miró más la estancia de peluche, buscando uno más acorde a un tamaño promedio y que fuera igualito que con el que estaba encariñado Botamon pero solo encontró uno de un metro de la misma marca. Le siguió pareciendo muy grande para el digitama, así que fue en busca de un personal sin ganas de rendirse por conseguir el tamaño perfecto para su pequeño a cargo.

¿Le parece este? ―cuestionó el personal de la juguetería una vez encontré un oso de felpa idéntico al gigante de veinte centímetros. La bolita negra se emocionó una vez que Volk se lo colocó de cerca, comenzado acurrucarse con él.

La Script le dio gracias al personal, que fue incluso a buscar en los almacenes por el oso debido a que no quedaban más muestras para el público. De ahí fueron directo a la zona de pelotas donde buscó una colorida y se esponja. Botamon se terminó interesando fue por de rojo y verde con goma como tela y que tenía espuma por dentro, haciéndola nula para rebotar pero inofensiva y divertida para un bebé como él. Luego fueron a la caja donde no tardó en recibir unas cuantas caricias por la cajera debido a lo tierno que era y ver super concentrado como Halsey sacaba los bits y pagaba las dos cosas compradas.

Vaya, al parecer alguien tiene sex apple. ―bromeó la cineasta. Botamon solo la miró con sus grandes ojos amarillos parpadeando confundido y Dean se carcajeó encantada con la reacción, pues sabía que el pequeño no le entendía para nada el anterior termino.
 

I was lightning before the thunder
Offline
#8

—Por fin he crecido un poco más —el azulejo yacía sobre las piernas de su cuidadora—, ¿qué te parece? Soy más bonito que esa cosa marrón —Gaia observó casi de reojo al aludido pero—, ¡no lo mires! —el pequeñajo se cruzó de brazos o hizo el intento ya que tenía las patas cortas.

Por tanto ruido Botamon despertó algo atolondrado. Lo primero que hizo fue visualizar a Pukamon por estar más cerca y luego al otro Digimon que estaba igual de grandecito. De repente sus ojos se humedecieron y gotitas de lágrimas salieron por culpa de su frustración al continuar siendo pequeñito. Dylan y Gaia se compadecieron de él demostrándolo con alguna facción, pues su encargada le tomó entre sus manos y acercó a su cara para que pudiera prestarle atención. Halsey le hablaba con un tono sumamente suave, logrando que el azabache se tranquilizara aunque sollozase por momentos.

—Dylan, ¿qué le pasa?
—¿Eres ciego? —Todos observaron al futuro dragón. —Es obvio que está celoso de nosotros.
—¿Es cierto, Dylan?
—Eh… —la alemana aun no podía creer que su bebé fuese la pre evolución de su mejor amigo; ¿acaso la seguían las focas? Pese a su conmoción bien disimulada se dedicó a responderle—: no tiene que ser celos. Tal vez solo quiere ser como ustedes para poder ser más fuerte.
—¡¡Soy más fuerte!! —dijo el castaño con algarabía.
—No lo creo —Chibimon se sentó en las piernas de la ucraniana como si analizase el caso de su igual en tamaño.
—No es bueno que hagas ese tipo de comentarios —ahora la miró a la cara tratando de entender por qué no si solo decía la verdad.
—Sí, son groseros —Pukamon se colocó sobre la cabeza de la rubia y ésta le miró. En realidad seguía todos sus movimientos y se preguntaba qué diría Gomamon al saber que estaba con otro casi igual a él.

Volk se había alejado para que el parloteo de los otros bebés no atormentara más a su pequeñito amigo. Quería que durmiera otro poco porque en sí era algo tarde como para que un digitama como él estuviese todavía despierto. Además algo le decía que los otros dos también se rendirían muy pronto, pues que despertaran fue solo cosa circunstancial por la evolución. Al salir a la sala creyó que encontraría un panorama algo tranquilo pero se impresionó un tanto al ver a las tamers darles un poco más de comer a sus encargos. Chibimon y Pakumon degustaron los pancakes restantes de sus respectivas humanas y sobre todo el dragón fue quien más disfrutara el poder saborear un trozo de tira de carne.

—Es hora de que reposes un poco antes de volver a dormir, lo necesitas —Gaia limpiaba la boca del azulejo y éste sonreía como si se tratase de algún mimo. En medio de su gesto decía que no quería dormir; quería jugar con ella—. ¿Qué hora es?
—Son las nueve y media —la serbia contestó para cierto asombro de DTB y Shura. Sin saberlo, las dos pensaron en lo mismo: sus compañeros Digimon no daban señales de regresar aunque la ucraniana tenía más de qué preocuparse.

Se puso de pie sin decir nada, tan solo siendo seguida por las féminas con la mirada. Demiveemon se subió en su hombro para no quedarse atrás. Sabía que algo estaba preocupándole a la fémina y lo captó mucho más al verla algo impaciente mientras echaba un vistazo al exterior por una de las ventanas.

—¿Qué haces, Gaia? —Ella miró al pequeño.
—Solo estoy tratando de ver si veo a alguien…
—¿A ese otro Digimon? —Chibimon se bajó del marco de la ventana. —Yo debería ser más importante.
—Es mi mejor a…
—¡Nada, nada, nada, nada! —Pataleó.
—¿Qué le pasa, Dylan? —preguntó su Digimon provisional.
—¿No le habías hablado de tu Digimon? —La alemana hizo que la peliblanca le observase; no se inmutó ante la pregunta. Sí le había hablado a Chicomon sobre Coronamon pero cada vez que lo hacía actuaba como si no pudiera escucharla. Ahora podía entender un poco más sobre los sentimientos de esas criaturas digitales… así como los niños pequeños, ellos también podían manifestar cierto recelo hacia la figura que fungiese de protección o materna/paterna.

Interesante.
 
Última edición:

Claire.

Lightning
Offline
Serah soltó aire bajo y miró disimuladamente a un lado, pues sí eran lindos los dos Digimon y todo pero no quería quedarse con ninguno y no sabía si era mala suerte que los dos baby se hubieran encaprichado con que ella era su "mami". Así que, buscando salir de eso, intentó ser tan sutil como pudo.

-Pues miren, yo... también los quiero mucho -musitó casi mordiéndose la lengua suavemente y mirando de reojo al albino a su lado, que escuchaba atentamente cómo ella manejaba el asunto con "sus bebés". Los dos infantes alzaron sus vistas para ver hablar a su amada madre-. Aun así, deben tener claro que no nos pertenecen -comenzó a explicar ella-, verán, algo extraño pasó en File y muchos Digitamas aparecieron en la ciudad. Como era necesario cuidarlos a todos, muchos humanos igual que nosotros se ofrecieron a cuidar un huevo hasta que este naciera y se pudiera asegurar que los pequeños estaban bien -todos guardaron silencio ante la explicación y Missimon y Cupimon se miraron.

-Entonces, ¿no saben de dónde venimos?-el misil bebé miró a la rubia y luego a su padre. Este negó suavemente y lo sujetó entre sus manos, Missimon se revolvió un poco de que lo separaran de Serah pero al final accedió a quedarse entre los brazos del varón mientras que Serah acariciaba a Cupimon.

-Bueno, no me interesa saber de dónde vengo -dijo Cupimon sonriendo del modo más tierno inimaginable mirando a la fémina-. Yo me quedaré para siempre contigo mami -concluyó y Serah y Shin se miraron. El muchacho ahora tomó la palabra.

-A nosotros también nos gustaría quedarnos con ustedes; de hecho, ahora mismo iremos a donde los tomamos esta mañana y pediremos que nos dejen quedarnoslos -afirmó y los dos baby saltaron de su lugar, aún así él los detuvo de emocionarse demasiado-. Pero escuchen, deben saber algo más... -Missimon se levantó y dio una vuelta en el aire impaciente.

- ¡Ya díganlo de una vez que me tienen nervioso! -exclamó. Shin volvió a tomarlo entre las manos para tranquilizarlo.

-Está bien, está bien -habló la chica cuando vio muy inquieto al misil y ambos la miraron-.Lo que sucede es que no estamos muy seguros de que nos permitan quedarnos con ustedes- indicó y los dos Digimon parpadearon mostrando una evidente confusión en el rostro mientras miraban a su madre y luego a ellos mismos.

Cupimon fue el primero en mutar su expresión a una más deformada que provocó lágrimas en sus enormes ojos dorados mientras se llevaba las garritas a la boca y escondía un sollozo.

-No mami, no - se abrazó al torso de la chica, esta por primera vez sintió un pequeño frío recorrer su pecho y la frase casi que resonó en su cabeza adoptando un tono de voz conocido, el de ella misma. La de orbes esmeralda se hundió entre sus hombros sintiéndose un poco mal y miró al varón a su lado. Shin, en cambio, observaba al máquina que, al recibir la noticia, se había quedado en silencio y mirando con seriedad a un costado. A Missimon no le caía nada bien saber eso y tampoco que su hermanito menor llorara de ese modo, pero intentaba esconder su decepción a la vez que trataba de idear en su cabeza una manera de quedarse con los humanos aun cuando los de la dichosa Central dijeran que no.

En realidad, todo el camino de vuelta al recinto de Tamers Missimon no dijo palabra. Había decidido primero escuchar si al menos accederían en ese lugar a escuchar a "sus padres" pedir su tutela.


Light. LightCoconut xwx go <3
 

Belgium

Lovely~
Moderador
Offline
#7

El término de guild pronunciado por el moreno atrajo la atención de la rusa, quien desvió su mirada zafiro al inglés que yacía recostado. El silencio se instauró entre ellos, provocando que una sonrisa torcida se instaurara en el rostro de Pearce, era bastante obvio que la joven no lo buscaría por ello, en realidad, ¿por qué había metido el tema? El varón estaba por rascarse la nuca y desestimar lo que había dicho mediante una burla, dirigiendo sus orbes hacia la fémina, aunque entreabrió los labios al observar cómo Mila parecía pensarlo; un vuelco se hizo presente en el pecho de Sleipner, definitivamente no esperaba aquella reacción de parte de Góluveb.

—Debo suponer que perteneces a una guild, para decirme eso —pronunció la europea, despabilando a Chronos que atinó a sentarse, recordando en ese instante que nunca había mencionado a Teufels Schach.
—No solo pertenezco, yo me encargo de ella —contestó Chris.
—No imagino a personas bajo tu cargo —comentó la rubia—, sin ofender.
—Estoy solo —respondió Chronos de manera impulsiva, desviando su mirada hacia otro lado. El moreno masculló por lo bajo, no estaba acostumbrado a hablar sobre su gremio y mucho menos, recibir preguntas del tema; Aideen estaba por adoptar la actitud pedante de siempre, con tal de no recibir lástima de parte de la rusa.
—Entiendo, yo también lo estoy. —El infame parpadeó un par de veces al recibir aquel tipo de respuesta, posando sus ojos carmesí sobre el rostro imperturbable de la amateur. La fémina recostó su mejilla sobre su mano, dirigiendo sus zafiros hacia los baby que ahora corrían tras del otro, aunque la intención de Dodomon radicaba en alcanzar la cola rosa del cachorro; Mila observó de reojo a Christian, quien se mantenía en la misma posición de admirar sus facciones—. ¿Creíste que actuaría como los demás? ¿Diciendo que pena? También he recibido esas palabras, son absurdas.
—No pensé que coincidiríamos en algo —concedió Pearce, apaciguando su actitud reacia a tocar el tema de TS, serenándose al conocer parte de la mentalidad de Góluveb.
—¿Cómo se llama? —Inquirió la rusa, y tras unos segundos de silencio de parte del moreno, contestó al entender a qué se refería.
—Teufels Schach.
—Por tu actitud en la quest pasada, intuyo que no se trata de un gremio pacífico.
—¿Crees que me uniría a una guild con personas con complejos de héroes? —Cuestionó Aideen con sorna, obteniendo una ligera sonrisa de Góluveb.
—Sí, fue estúpido comentarlo —admitió Mila, aún así posando sus orbes sobre el más alto.
—Pero, no solo es de infames —pronunció—. Los neutrales también son aceptados.
—Entiendo —contestó la rusa, sonriendo de manera más amplia en el instante que el moradito daba brincos hacia ella, posándose en su regazo aunque se sumó el peso de Xiaomon.
—¡Te atrapé! —Exclamó el cachorro con emoción, inflando el pecho al ser acariciado por Pearce.
—Mi turno de cuestionar —comentó Aideen, siendo observado con curiosidad por los baby, ¿se habrían perdido algo importante?
—Adelante.
—¿Por qué tanta pregunta? No luces como alguien que se interesara por un gremio, mucho menos en uno bajo mi cargo.
—¿Y por qué no? No es como si fueras el mismo demonio.


Krause Krause
/u/
 

Offline
#8

Continuación del Flash Back


Tras aquello la pelirrosa se llevó a que el pequeñín conociera la ciudad. Botamon miraba cada lugar y zona como lo más asombroso del mundo y Djokovic no podía evitar enternecerse por eso. Era como sentir nuevamente que Gaomon era un Wanyamon, aunque este era negro, con orejas de gato y unos enormes ojos amarillos que pedían a gritos amor de ella.

Se montaron en un autobús de esos turísticos con asientos en el techo al aire libre, desde ahí el digitama podía observar todas las calles de la ciudad que recorrían, llenas de serpentina, farolas con miles de decoraciones colgadas, globos sujetados a algunos techos y miles de tamer y digimon paseando por calles con muchos más de su especie en cuidados.

La Script por su parte estaba igual de feliz que su pequeño amigo, ese que descansaba en su cabeza a medida que veía la ciudad y disfrutaba de la ligera brisa que recorría los vellos de su cuerpo. No me imaginó que aquella experiencia iba a ser tan grata y tal vez de lo que más tenía miedo era de que se fuera a terminar encariñando muchísimo con el digitama, y luego tuviera que devolverlo a las criadora pero… ¿Y si podía hacerse cargo de él? Tal vez si demostraba a los encargados de los bebes que era perfectamente capaz de hacerse cargo de un digimon desde que es un digitama podrían dejarlo quedarse con ella, además, se preguntaba qué clase de digievolución tendría el pequeño Botamon… ¿Algún Koromon, Budmon, Candmon… Qué tal si era incluso un Wanyamon? Seguro su compañero quedaría pasmado de la sorpresa o hasta más encariñado con el pequeño. Sin duda ella quería que el digitama formara parte de su muy pequeña familia.

Sintió como de repente el tipo baba se removía mucho más en su cabeza una vez se percató a lo lejos de la gran estructura de rueda a rueda que estaba en la siguiente para de autobús a unas cuadras, era el parque de diversiones de la ciudad. Volk lo meditó unos instantes, revisó la cantidad de dinero que tenía en efectivo y decidió entonces darle al pequeño un día con experiencias inolvidables.

Hey, bobi, aquí. ―indicó con cariño mientras se palpaba los regazos como señal al azabache de que bajara hasta allá. Botamon entendió la demanda y una vez estuvo abajó se giró para ver con tristeza a la chica, queriendo darle a entender que no quería terminar ahí su gran recorrido viendo todos esos lugares. ―Eehh, tranquilo, pequeñín, vamos a ir a un lugar muchísimo más emocionante. ―dijo esta vez haciéndoles cosquillas a los costados y por ende, ganándose los sonidos parecidos a risas del digitama.

Halsey lo tomó entre sus brazos y comenzó a bajar del autobús para estar lista y bajar sin apuros de la parada de su interés. Le pagó al conductor por su viaje, además de que cruzaron algunas cordiales palabras. Botamon estaba ansioso entre sus brazos pero una vez se abrieron las puertas del transporte frente a la parada que estaba frente a la entrada del enorme parque de diversiones empezó a intentar saltar de la emoción entre los brazos de la cineasta. Dean ya lo tenía hecho una realidad: se estaban quedando encanado con esa pequeña bolita negra como para dejarla de nuevo con las criadoras.

 

ORKKRO

Solo llámenme Ork.
Diseñador Oficial
Registrado
1 Oct 2011
Mensajes
4,117
Ubicación
México
Offline
Joe y Lykaios

-¿Y bien, estás listo?- interrogó Yamada a su compañero una vez ambos Babys quedaron completamente dormidos.

-No realmente- contestó Hector, quien se podía ver notablemente nervioso mientras miraba la hora.

-Lo entiendo, esto no va a ser nada fácil, pero este es el mejor momento para hacerlo si quieres hablar con “eso” de manera privada- comentó Joe, asegurándose al mismo tiempo de que los recién nacidos estuvieran bien.

-Lo sé- fue lo único que dijo el brasileño, que solo miro hacía los pequeñines esperando que esto fuera capaz de alegrarlo de nueva cuenta.

-Bien, entonces le diré a “eso” que venga aquí- anunció Joe antes de sacar su D-Terminal y comenzar a escribir un nuevo mensaje, el cual decía lo siguiente.

“Podrían venir a mi habitación en el INN esta tarde, necesito hablar urgentemente con ustedes

Atte: Joe”

-Mensaje enviado, ahora será mejor que te prepares para recibirlo- terminó de hablar Joe antes de retirarse a la cocina para preparar algo de papilla para los pequeños, quienes no tardarían demasiado en despertar en búsqueda de algo de comida.

Los minutos pasaron como si fueran horas para el dueto y el ambiente se tensó tanto, que uno podría jurar que se podía cortar con un cuchillo, cosa que parecieron notar lo bebés, pues prontamente despertaron y comenzaron a llorar sin consuelo algo. Al ver esto, Joe y Héctor comenzaron a crear algunos juegos para intentar distraerlos, cosa que pareció entretenerlos un buen rato, pues en menos de lo que esperaban, un golpeteo comenzó a hacerse presente en la habitación.

-¡Oye, Joe!- gritó de pronto una voz desconocida, la cual provenía del otro lado de la puerta de salida -¿Te encuentras en casa?- interrogó el extraño.

-¿Quisieras dejar de gritar? Molestas a los vecinos- dijo de pronto una segunda voz extraña.

-Bueno, es la hora- dijo Joe mientras le decía a su invitado que se escondiera para que él pudiera crear un monologo antes de su entrada -¡Hola, muchachos!- saludó a la par que abría la puerta.

-Buenos días- saludó de nuevo el segundo extraño, el cual resulto ser nada más y nada menos que Hefesto, quien al igual que la gran mayoría de tamers, no contaba con su compañero, pero si con un tama.

-¿Qué hay?- fue lo único que dijo el otro ser recién llegado, el cual era Lykaios.

-¿Ocurrió algo?- interrogó rápidamente el menor de los hermanos al recordar el extraño mensaje que había recibido del peliverde.

-No realmente, solo quería conversar sobre algo muy importante con ustedes- contestó Joe a la vez que se hacía a un lado para dejar entrar a la pareja.

-¡Wow! Mira esto, Efe, su huevo ya nació- exclamó Lee emocionado al ver como la pequeña bola amarilla y la nube los miraban de manera extraña, solo para luego echar a llorar por miedo.

-¿Acaso no sabes que no te puedes acercar de esa forma con un recién nacido- regaño el compañero de Flame, quien simplemente dejo su huevo en la cama para descansar un rato sus brazos.

-Cierto, ahora que lo notó. ¿Por qué solo tú tienes un digitama?- interrogó Joe, refiriéndose al hecho de que obviamente solo Hefesto tenía el mencionado objeto.

-POR CULPA DE ALGUIEN, llegamos tarde a la central y solo pudieron darnos este- explicó el aludido, dedicando una mirada incriminatoria a su gemelo.

-Bueno, regresando al tema original. ¿Para que querías vernos?- trató de desviar el tema Lee, cosa que le funciono bastante bien, pues el mencionado solo le pidió al dueto que tomara asiento. Posteriormente tomó a ambos babys entre brazos y los comenzó a arrullar para calmarlos un poco.

-Como podrán ver, esta tarde no me encuentro simplemente yo en casa- dijo Joe mientras mostraba a la pareja de bebés en sus brazos -, y resulta que mi invitado de hoy, es alguien que parece conocerlos bastante bien, así que me pidió que los reuniera el día de hoy para hablar un poco de manera más privada- explicó Yamada, dándole con esto paso a que la puerta de la cocina se abriera y entrara Héctor.

-¡N-No puede ser!- exclamó rápidamente Hefesto mientras se llevaba las manos a la cara por la impresión.

-¡Joe, si esto es una broma, déjame decirte que es una de muy pésimo gusto!- dijo esta vez Lee, quien se notaba extrañamente molesto por la noticia.

-Estén por seguros que esta no es ninguna clase de broma- habló esta vez Marinho en un tono sumamente serio, indicando con ello la veracidad que tenía aquel asunto.

-¿Por qué demonios nos escondiste esta información todo este tiempo?- cuestionó el menor de los Xenedis, quien aún no podía recuperarse del todo bien del shock inicial.

-Siendo honesto, no sabía que él era esta persona hasta esta mañana- admitió Joe al mismo tiempo que les pedía al trío restante bajar un poco la voz, dado que estaban alterando demasiado a los pequeñines en sus brazos.

-¿Cómo diablos no ibas a saber eso?- interrogó esta vez Wild lleno de lágrimas antes de acercarse de manera amenazante hacía el italiano.

-No lo supo, porque yo jamás se lo conté- respondió esta vez el brasileño, solo para después meterse en el camino que había entre Lee y Joe –. Él hasta antes de hoy creía que era alguien llamado Hector Marinho y que provenía de Brasil, no fue sino hasta esta mañana que le conté toda la verdad- admitió el chico.

-¿Pero porque lo hiciste?- interrogó Hefesto, tratando de comprender porque si ya sabía de su existencia en aquel lugar, se había ocultado durante casi todo un año.

-En un principio lo hice para que no sufrieran algún shock serio o algo por el estilo. Recién acababan de llegar a este lugar, así que le pedí a Joe que se encargara de cuidarlos y protegerlos, aunque el en un principio no entendió del todo el por qué- comenzó a narrar el del nombre falso -, después no quise involucrarlos en peligros innecesarios- admitió posteriormente, consiguiendo con esto sorprender en demasía a los gemelos. No obstante, antes de que el interrogatorio pudiera continuar, el huevo de estos ultimo comenzó a iluminarse, cosa que alegro en cierta medida al veinteañero, pues creyó que eso podría calmar las cosas un poco.
 

Offline
#9

Continuación del Flash Back

La montenegrina caminó hasta la entrada del parque con ahora Botamon reposado en su cabeza, ayudaba con que era tan ligero que Halsey no sentía la presión suficiente para que le doliera el cuello o incluso se incomodara de tenerlo ahí arriba. De inmediato escuchó como la bolita negra comenzaba a hacer burbujas con su boca de la emoción por estar en ese lugar, soltó una risa y buscó el paño gris con el que se lo habían entregado para limpiarlo.

Una vez en la entrada del lugar, la humana pagó uno de los boletos y comenzó a recorrer el gigante parque con el tipo baba no pudiendo salir de su emoción y curiosidad. Para Volk nada de aquello podía ser casualidad, ella adoraba la adrenalina y no creía que todas esas características que parecían abarcar Botamon siendo solo un bebé fueran simples coincidencias, él tan curioso y poco temeroso como ella de lo desconocido… ¿Y que solo lo cuidara por un día? ¡Nada que ver! Daría lo mejor de ella para que le permitieran quedárselo y darle una vida llenar de amor y diversión.

La primera atracción de la cual Botamon tuvo atención directa fue la de las tazas rodantes, Halsey sin problemas se colocó en la fila para subir a las tazas mientras el tipo baba a su cargo tratada de observar sobre las personas como se llevaba a cabo la atracción, ella lo previno por lo que comenzó a explicarla al pequeño cómo funcionaba todo.

Es una de las atracciones más famosas de mi país ―dijo, en ese momento Botamon hizo un sonido de confusión que Volk comprendió, pues claramente el no sabía que era un país pero ya de lleno se divertía con ver los gestos del menor. ―, esas cosas donde están sentados se llama taaa-zas, es una atracción principalmente dirigida a los juegos de familia, donde el acceso es libre tanto para adultos como para infantes y adolescentes.
¿Gahg? ―cuestionó el digitama. Halsey asintió por inercia.
Consta de un mecanismo donde se utilizan tres movimientos diferentes. ―En ese momento colocó sujetó con una sola mano al pequeño para realizar con la otra el signo del número tres. ― La plataforma principal, gira entorno a un eje central; sobre ese eje se encuentran unos platos que giran también sobre su propio eje, muchísimo más veloz que la plataforma principal y en sentido opuesto a la misma, tal vez seguro hasta el triple de rápido. ―Todo aquello lo decía dela manera más lenta y haciendo los movimientos más acordes y fáciles que pudiera imitar con sus manos como el movimiento en eje circular de la atracción.― Sobre todo esto, se encuentran las taaa-zas, que giran en movimientos manuales conducidos por los que disfrutan la atracción. Cuando más rápido hagan los movimientos manuales, los giros se vuelven más violento y profundos; de hecho, ¡ten cuidado y no te vaya a dar vértigo eh, eh!
¡Guaahg! ―indicó la bolita mientras escuchaba las atentas palabras de la tamer.

Poco a poco comenzaron a llegar hasta el inicio de la fila y por lo mismo Botamon tenía más emoción reunida en su pequeño cuerpecito redondo. Djokovic carcajeó para si misma pero incluso así el digitama prefirió seguirle las risas a su manera con pequeños saltitos entre sus manos y con una mirada alegre y llena de diversión.

Pronto experimentarían lo que era una atracción en un parque de diversiones.
 

Sophomore
Registrado
2 Oct 2011
Mensajes
3,758
Offline
#9
Chris rió de buena gana en cuanto escuchó el comentario de la rusa. Tenía razón, él no era el mismo demonio, pero esperaba algún día igualarséle y ser tan temido en esas tierras como el los Demon Lord o incluso la especie GrandDracumon. Él no se medía en sus acciones o palabras, todo lo que le generara una buena ganancia y experencia era un trabajo que haría gustoso; sin embargo, si le intrigó el hecho de que Mila considerara unirse a su gremio. Apenas y se conocían, y Pearce dudaba que la rusa tuviera el impulso suficiente como para hacer cosas que iban contra su código moral. Un neutral casi nunca era de fiar, pues ellos hacían las acciones que les beneficiaran de forma individual, nunca grupal; además, si no había un suficiente motivo de peso para hacer algo, simplemente se daban la vuelta y no lo hacían.

-¿Te sientes sola?-Picó Chris, para así poder obtener más información sobre ella. La verdad que se le hacía un hecho insólito el que quiera unirse a él.

-No, no exactamente.-Se sinceró. ¿Sola? La verdad es que no, tenía a Impmon para hacerle compañía y, ahora, también se le sumaba Dodomon. Ciertamente con el caracter caprichudo del Child era suficiente para mantenerla ocupada, pero si se sentía fuera de lugar en un mundo donde, dado el momento y la ocasión, todos terminaban por unirse a un lugar que los hicera sentir cómodos. Un lugar al cual regresar.

-¿Entonces?

-Simplemente pienso que, quizás, una Guild me ayude a escalar más rápidamente en la cadena alimenticia.

Los pequeños estaban ajenos ante la conversación de los mayores, volviendo a jugar momentos después de que el ámbiente entre ambos humanos se volvió mucho más denso y serio. Xiaomon tomó entre sus pequeñas fauces a Dodomon, como si fuera su hermanito, y se lo llevó a un campo de flores cercano. No tenía idea de que tramaban ambos adultos, pero su instinto canino le decía que lo mejor era dejarlos solos para que aclararan sus cosas.

-Y recurres a mí.-Chris soltó otra risa.-¿Soy el único que conoces?.-La rusa asintió.-¿Y que tal ese albino con el cual hicimos Quest? Shin, sino mal recuerdo.

-No lo encontré, y tampoco tengo la suficiente confianza con él.

-¿Sabes que te estás contradiciendo, no?-Comentó desganado el irlandés. La verdad es que no le molestaría tener un miembro activo en su organización, ya que desde hace mucho tiempo la cabaña se sentía demasiado sola y abandonada.-No me conoces tan bien, recuerda que apenas nos conocimos en esa Quest B.

Pero la rusa era un hueso duro de roer. Sabía que el varón tenía razón, pero por algún extraño motivo, algo la impulsó a buscarlo a él y no a Shin. Quizás el instinto que con el infame haría mejor equipo o simplemente porque se veía tan solo como ella fueron los detonantes para su búsqueda; a diferencia del albino que, por muy tipo duro que quisiera aparenter, estaba en un lugar al que podía llamar familia.
Belgium Belgium
 

Offline
#10

Continuación de Flash Back

La pelirrosa se sentó con el digitama entre sus brazos bien sujetado, ella no movería manualmente la taza para asegurarse de que Botamon estuviera a salvo. Las demás personas que subieron con ella a la taza le indicaron que no había problema, que ellos se encargarían de moverla y que solo se molestara en asegurarse de que el pequeñín disfrutara la experiencia.

La taza se comenzó moverse lentamente y el tipo baba empezó a ver a todos los lados super emocionado. Los demás tamers y digimon montados en la atracción empezaron a girar el conductor manual del centro mientras iniciaban las risas y gritos de diversión por lo que se aproximaba. Paulatinamente la velocidad fue subiendo hasta que llegó un momento donde ya todos daban vueltas y vueltas divirtiéndose en la atracción, Botamon soltaba un pequeño gritito con guguteos, bien sujetado entre los brazos de la ojiverde.

Pasó casi un minuto para cuando la atracción comenzó a descender la velocidad hasta quedar quieta, todos rieron a pesar de ser unos completos desconocidos entre ellos y observaron el digitama invitado parecía somnoliento, efecto de la velocidad con la cual había ido el artefacto de diversión.

Oee ―Halsey lo alzó entre sus manos para que le mirara de frente―, ¿estás bien?

El pequeño parpadeó varias veces y se sacudió sujetado por la fémina.―¡Gagg!

¡Muy bien, jaja!

Salieron de esa atracción y Halsey fue a llevarlo a las pistolas de agua que le habían llamado también la atención. La chica pidió una de ellas y comenzó a soltar el chorro de agua hacia el objetivo con Botamon tratando de imitarla a base de sus burbujas, ante ese hecho incluso el atendedor del juego carcajeó junto a la fémina. Esa vez Halsey no terminó ganando nada material, pues no reunión la suficiente agua dentro del objetivo para obtener algo, mas sentimentalmente unión más lazos con la bolita negra de vellos engrosados.

Desde ahí comenzó a caminar con el tipo baba recargado en su hombro, esta vez iban ambos en silencio, Halsey fijándose en lo que él veía mas solo lo encontró hipnotizada en el sin fin de luces coloridas más el ruido y las atracciones que daba el lugar. De repente un olor a perros calientes inundó los sentidos de la cineasta, quien maravillada y con hambre fue hasta el puesto que obsequiaba tan delicioso aroma. Botamon no quedó atrás, porque aunque no podía identificar igual que Halsey el olor comida si admitía que la sensación y sabor que entraba por sus sentidos le agradaba muchísimo.

¿Me puede dar un hotdog, por favor? ―preguntó la chica a lo cual el hombre asintió.
¿Con qué lo desea, señorita?
Que sea cargado de todo.
¿Y para su digimon?
¿Eh?


El hombre sonrió con gracia por la reacción de la chica, pero con su espátula de aluminio señaló al pequeño digitama recargado del hombro de la joven. Botamon miraba hipnotizado la salchicha que sujetaba el perro calentero con su utensilio de cocina, casi babeando en el proceso. Volk lo meditó por unos segundos, ¿sería adecuado darle de comer aquello al pequeño? En eso recordó las palabras de la criadora de la Central de Tamer: “él puede comer muchas cosas, así que no estas cerca de un supermercado para comprarle una leche, puedes darle lo más sano que esté a tu alcance.”

Oh, bueno, para este pequeñín solo deme el pan con la salchicha.
 
Última edición:

Moonchild
Registrado
27 Nov 2010
Mensajes
3,277
Offline
Samali & Joy
#10


—¿Segura? —preguntó Joy. Samali solo le sonrió y se adelantó a donde señalaba Chinchillo.

Era la vitrina de una tienda llena de juguetes. Tanto él como April parecían emocionados, así que el dúo de huamanas entró para que los bebés pudiera curiosear alrededor. Recorrieron la tienda con paciencia permitiendo que los bebés miraran todo lo que les llamaba la atención, pero la verdad es que ella no tenían la intención de comprar.

—¡Quiero uno de estos! —exclamó Chinchillo, señalando un Greymon que rugía.

—Ni hablar, ya gasté bastante en el helado —contestó Joy.

—P-pero...

—Esto es bonito... —
murmuró April, señalando una figura de Rosemon.

—Tú ya tienes esa lámpara de luces de colores, ¿recuerdas? la compré porque te gustaba —le dijo Samali.

—Oh, cierto...

—Tacaña —
se quejó el de pelaje café a punto de llorar.

—Más respeto —le reprendió la castaña.

—Si vas a llorar nos vamos —dijo Samali, mirando al bebé.

Chinchillo hizo un puchero, pero él seguía queriendo mirar alrededor, así que se aguantó la rabieta. April era mejor portada, así que a ella no tuvieron que amenazarla. Terminaron de ver toda la tienda y salieron sin adquirir nada; el Baby café seguía enfurruñado, pero al menos no había llorado todavía.

—Deberíamos ir poniendo rumbo a la Central —dijo Winters— la hora límite ya casi llega.

—Ah, cierto.

—¿Central? —
preguntó el varoncito.

—Nos van a dejar ahí —dijo la de casco metálico y ahora ella era la que parecía a punto de llorar. Samali recordó la tristeza del bebé cuando le informara eso luego de su primera evolución y suspiró.

—¿Eh? ¿Por qué?

—Son las reglas, nosotros solo podemos cuidarlos por hoy... —
explicó Joy, sorprendida ante la reacción de los dos.

—Ya te expliqué, te llevarán a un buen lugar y todo eso —dijo la Expert.

—No quiero —April comenzó a llorar en silencio, sobresaltando a las humanas.

—Hey, cálmate...

—N-no quiero ir con esa Central.

—Yo tampoco —
dijo el otro Baby.

—Pero nosotras no podemos evitarlo —dijo Joy.

—Quiero quedarme con mamá... —sollozó Caprimon.

—¿M-mamá? —la palabra dejó fría a la americana, que miró a la bebé estupefacta.

—Tú me viste nacer y evolucionar —murmuró la pequeña bolita de pelos—, me das comida, me cuidas y me pusiste nombre, ¿no? dijiste que eso hacen las madres.
—Eh... eso dije, pero...

—Eh, entonces Joy también es mi madre —
dijo Chinchillo.

—¿Qué? Oye...

—No queremos ir a la Central —
el llanto de April se reanudó con más fuerza.

Kyaromon no lloraba pero parecía apoyar completamente a su compañera de juegos. Las dos féminas se miraron, sorprendidas; ¿cómo se suponía que lidiaran con eso? No podían quedarse con los bebés, pero partía el corazón escucharlos llamarlas "mamá" y llorar por quedarse con ellas...

—Vamos, cálmense —suspiró Campbell, incómoda.

Samali mecía a April entre sus brazos, intentando calmarle los sollozos a base de caricias. La pobre April no recordaba nada de su vida anterior, pero si recordaba nacer y que la cara de Samali fuera lo primero a su vista, las caricias a su cabeza que la hacían sentir tan querida; al verse acariciada de nuevo, en lugar de calmarse lloró más fuerte.

—¿Alguna idea? —preguntó la mayor. Parecía que hablaba con Joy, pero la pregunta también iba dirigida a Ranamon, que las observaba. La guerrera se lo pensó.

—Tú eres la que sabe más de digimon, tú dime —contestó la inglesa, totalmente ignorante a una quinta presencia con ellos.

—No podemos simplemente desobedecer a la Central.

—Lo sé.

—Pero los bebés se podrán tristes si los dejamos.

—Es obvio.

—Agh, qué complicado.

—Podrían llevarlos a la Central y pedir permiso para quedarse con ellos —
dijo Ranamon, tras considerar muy cuidadosamente el problema—; los reubicarán en el mejor lugar para ellos y últimamente la adopción de Baby es tan común...

—Ah, tengo una idea —comentó Samali, procediendo a transmitir la idea que originalmente era de la guerrera.

—¿E-eso significa que podría q-quedarme contigo? —murmuró April, sorbiendo por la nariz. Las lágrimas aún le bañaban las mejillas.

—Tal vez... la decisión aún sería de la Central, pero al menos lo habré intentado.

—Tú también lo intentaras, ¿verdad? —
inquirió Chinchillo con un puchero, mirando a Joy.

—E-eh... —la castaña no estaba segura.

Ella ya tenía suficiente con tener a Devien siempre encima, pero Chinchillo no era Devien y le agradaba mucho más estar con el Baby... ¿un grupo de tres? O bueno, Kyaromon en verdad sería un llavero en toda regla, ya que necesitaba ser protegido y no podría ayudarlos en nada, a diferencia del Child que por lo menos hacía algo...

—¿No me quieres? —preguntó el Baby, con los ojos llenándose de lágrimas.

—Sí, sí, yo también lo intentaré —suspiró la aludida, rindiéndose. ¿Mamá? ¿Familia? Ella no conocía de esas cosas, pero Chinchillo era muy difícil de resistir con los ojos aguados y cara de perrito apaleado.

—¿Lo prometen? —preguntaron los dos pequeños a coro.

—Sí, lo prometo...

—Lo prometo.

—¡Bien! —
celebraron ambos bebés, emocionados.

Ah... ¿en qué se habían metido las dos? a Palmon probablemente no le molestaría en nada tener un nuevo intengrante en la familia, la planta ni siquiera parpadeaba cuando ella se echaba a dormir en el sofá abrazando a Neemon, así que por eso no había que preocuparse; sin embargo, Devien era impredecible, o bien podría ponerse celoso del mocoso... o podría agarrar al Baby de blanco de toda clase de bromas, mentiras y juegos pesados... viendolo así, se diría que la vida de Chinchillo peligraba... pero bueno, una promesa era una promesa.

Tratando de no comerse mucho más la cabeza con eso, las dos humanas se dirigieron al edificio de la Central para entregar a los bebés y exponer su caso para ver si les permitían quedarse con ellos. Por las calles se encontraron a bastantes otros Tamers acompañados de bebés que llevaban el mismo destino. La visión de todos los otros bebés llenó al dúo de bolitas de pelo de sobrecogimiento, pero sus "madres" habían prometido que harían lo posible por quedarse con ellos, todo estaría bien. Las dos féminas entraron al gran edificio y se pusieron en la fila de gente que esperaba para dejar constancia de que habían regresado al bebé sano y salvo antes de ir a buscar a sus compañeros al festival.
 

Offline
#11

Continuación de Flash Back

El perro calentero comenzó a hacer sus maniobras con las salsas y demás ingredientes como cebolla, queso rallado y remolacha. La cineasta relamió sus labios y una vez se le entregó su pedido comenzó a mordisquearlo, Botamon curioso y hambriento se pegó a su cache y olfateó la comida, terminando por darle un mordisco rápido de la cual ni Halsey se esperó pero tampoco le molesto, solo le interesó saber si al tipo baba le gustaba toda esa mezcla de sabores o no. El señor de los hotdog también miró divertido por la situación la pequeño, dándole veloz el otro pedido a la chica por ser tan sencillo como la salchicha sola con el pan.

¡Gugah! ―expresó el bebé con un gesto feliz, encantado con los múltiples sabores que disgustó su paladar.
¿Te gusta todo eso entonces? ―cuestionó la chica terminando de darle sus mordiscos a su hotdog y sujetándole con la otra mano de cerca el propio a Botamon. El digitama se devoró con desesperación su perro caliente en cuestión de segundos, reclamándole más luego a la montenegrina. ―Curioso, ¡a mí también me apetece otro!

De esa forma ambos terminaron por comer otro más, esta vez con el de Botamon muchísimo ma´s cargado de todo lo que llevaba el de Volk; mientras tanto señor conversaba con la chica y atendía también a otros nuevos clientes. Dean se sintió feliz cuando Josh, como le hizo saber el hombre que se llamaba, creyó que era la criadora total de la pequeña bolita negra andante. Eso era lo que ella deseaba y esperaba lograr llegar a serlo.

Halsey le comenzó a contar con tranquilidad su día a día al hombre, desde que salió de casa con Gaomon hasta como decidió cuidar exactamente al de orbes amarillos. Josh asentía de cuando en cuando en señal de que la escuchaba mientras estaba atento a otros clientes que iban y venían entre la multitud.

Pues yo te veo con potencial y ese pequeño Botamon no parece quererte poco, al contrario, creo que no le gustaría para nada despegarse de ti. ―Indicó el hombre, esta vez recargándose de su estación de hotdog una vez dejaron de haber por un rato clientes.
¿Usted lo cree? Es que es imposible no adorarlo y darle amor. ―dijo la chica a medida que le daba muchos besos maternos al pequeño por su cuerpecito.
Tal cual.―Josh carcajeó por como Botamon se reía a su particular manera de bebé.

De repente un Leomon con un traje parecido al que llevaba Josh apareció en la escena, trayendo consigo varias cajas. El digimon sonrió a la humana y digitama por igual, Halsey correspondió sin problemas y Botamon por su lado se le quedó mirando un poco nervioso.

Josh, traje más panes, se estaban acabando esta mañana y no creo que lleguen para la noche. ―aclaró el grandote mientras colocaba en su lugar los ingredientes indispensables para forma un hotdog.
Oh, muchas gracias, Jake. ―se dirigió a su conocido y luego a la mujer.― Él es mi compañero de trabajo, Leomon pero puedes decirle Jake.
Vaya, un gusto, Jake.
Igualmente. ―dijo el digimon tipo bestia humanoide mientras se alzaba para mirar cara a cara a la chica, ahí se dio cuenta de cómo lo observaba su acompañante. ―Oh, un Botamon. ―Leomon acercó una de sus manos al pequeño para que la olisqueara y viera que no era peligroso, tras aquello el tipo baba deshizo la tensión de su cuerpo ya que en cualquier momento le podría haber comenzaba a lanzar burbujas.

Volk no perdió de vista ese gesto que hizo el mayor.

¿Puedes comprender con exactitud sus actitudes?

 
Última edición:
Registrado
16 Mar 2008
Mensajes
1,715
Ubicación
Por ahí
Offline
[10]

El cielo ya se tornaba rojizo cuando el pequeño grupo se dirigía en silencio a la Central. Los gritos de felicidad y ánimo que habían envuelto a los Tamer en las últimas horas se había detenido por la noticia que habían recibido apenas unos minutos. Cupimon descansaba en los brazos de su madre, cansado y con los ojos ligeramente rojos por el llanto de hace un momento, mientras que Missimon descansaba sobre uno de los hombros de Shin, mirando a la ´fémina y a su hermano menor dormitar.

Unos metros más adelante y el grupo se detuvo. El albino tomó al pequeño misil y lo colocó en los brazos de su madre mientras él iba a hablar con los encargados, por lo que Missimon pudo admirar el rostro de su madre atentamente, grabándolo en su memoria por si no podía verla de nuevo.

¿Qué pasa si no dejan que nos quedemos? —preguntó el de propulsor, manteniendo su tono de voz bajo para que su hermano no despertara.
Bueno, no es como si no nos fuéramos a ver nunca—dijo la rubia mientras observaba la silueta del ojiazul ingresar a la Central.
Pero ¿qué pasará con nosotros? —insistió Missimon.
No es como que los vayan a desechar, los cuidaran hasta que sean lo bastante fuertes para cuidarse ustedes mismos. Quién sabe, quizá hasta encuentren un Tamer.
¿Otro humano?
Sí, serás su compañero y se cuidaran entre ustedes…
¿Y ustedes no pueden ser mi Tamer y el de Cupimon?

La fémina guardó silencio por un momento, ahora que caía en cuenta, no sabía cómo reaccionaría Dracumon cuando regresara a la taberna, aunque la verdad esperaba que Shin se hiciera cargo de todo y el los pudiera tener en su Guild, así ella no tendría que hacer demasiado.

Antes de poder contestar, la figura del varón se vio de nuevo a lo lejos mientras salía de la edificación. La chica de inmediato notó su expresión cansada y fatídica, además de su andar lento, dándole a entender que algo había pasado.

Oh, no me digas que…—musitó la de ojos esmeralda en cuento el chico se acercó, llamando la atención de este.
¿Qué? Ah, no, no. Todo ha salido bien, solo… Bueno, me han llamado la atención.
¿Por qué? —cuestionó la chica y de pronto sonrió un poco pícara—no me digas que hiciste algo malo.
No he hecho nada malo… La cosa es que he “adoptado” a muchos pequeños ya, así que solo me han dejado quedarme con uno. He traído dos formas de adopción, una para mí y otra para ti.
¿No te los puedes quedar tú? —comentó la rubia, tratando de ocultar su nerviosismo, pero para su desgracia, se negó.

La chica se mordió el labio, no muy segura de que hacer, aunque pronto se le ocurrió una idea para que no hubiera problema en separar a los pequeños.

Missimon, quédate con tu padre—susurró la chica mientras Shin estaba distraído mirando los papeles.
¿P-porque yo? ¿No quieres estar conmigo? —mencionó el pequeño, a punto de romper en llanto,
No, pequeñito, pero necesito que vigiles a tu padre y que no dejes que alguna otra chica se le acerqué. Ya sabes, lo cuidaras por mi—musitó la chica, sonriendo. Cupimon sería más fácil de cuidar, además de que era más inocente y lo podía controlar más.
Mmm, entiendo. Si mami, lo haré—dijo el misil e inmediatamente después miró a Shin de manera aterradora. Lo tendría siempre vigilado.


Claire. Claire. No se me ocurrio nada mas xD
 

Violent noise
Registrado
6 Ago 2007
Mensajes
2,519
Offline
Dylan Tanneberger -- 11


Dylan, Dylan, ¡Dylan!«A ti te siguen las focas.» Recordó en su cabeza mientras Pukamon continuaba flotando, revoloteando, nadando o lo que fuese a su alrededor.
No me digas que eres un guerrero de Odín o que eres el rey del Digimundo ―balbuceó antes de levantarse para pasear por el pequeño departamento. Era casi idéntico al suyo, salvo por las cosas que adornaban el lugar y que le daban un toque personal; muy colorido y alegre, así como la personalidad de su dueña.
¿El rey del digimundo? Suena bien, ¡quiero ser el rey del Digimundo!
¿Cuántos reyes puede tener el Digimundo?
Dylan, ahora yo cuidaré de ti ―la germana suspiró― , estaremos juntos... por siempre ―y luego trastabilló con lo último, de manera literal: un enorme florero que yacía en medio del había azotado contra el piso después de que la teutona le patease por accidente. Afortunadamente el objeto no se había roto, ¿es que era de plástico? Pero el leve estruendo provocó que Chibimon riera y que Botamon llorase.
Lo siento, lo siento ―la rubia se disculpó juntando las palmas de sus manos.

Halsey le restó importancia encogiéndose de hombros y devolviéndole una cálida sonrisa. Enseguida la rubia reordenó su desastre y para terminar se sentó sobre el sofá de la sala. Tragó saliva. Ella tampoco había tenido ‘esa’ conversación con su protegido. De pronto sintió calor. ¿Hacía calor en el apartamento de la Serbia? O tal vez no había suficiente oxígeno. Acto seguido desahogó el último botón de su camisa porque de lo contrario terminaría asfixiándose. Pukamon le miraba con sus enormes ojos flotando justo en frente de ella y sonriendo como si acabara de cometer alguna travesura.

Pukamon ―comenzó diciendo la humana― , tengo algo qué decirte.
Dime.
Cuando naciste, dije que cuidaría de ti por un tiempo, ¿lo recuerdas?
No ―respondió de inmediato. La rubia ladeó su cabeza y le miró intensamente, como si de manera telepática pudiese pedirle que hiciera un esfuerzo por usar memoria. No obstante, el Baby nivel II apenas reaccionó ensanchando su sonrisa y acercándose más a su Tamer. ¿De qué manera iba a comunicárselo? Tanneberger sabía que la mejor forma era hablando claro y conciso.
Pukamon, eres adoptado. Yo ya tengo un compañero Digimon ―de pronto todos quedaron en silencio, inclusive hasta el que flotaba. Sí, era un momento incómodo, sin embargo ella prosiguió― . Mañana te llevaré de vuelta a la guardería y los ejecutivos se encargarán de encontrar a alguien más para ti.
Pero...
Lo lamento ―DTB giró su rostro hacia un lado, pues no se atrevía a mirarle a los ojos. Tal vez el discurso había sido duro; nada más que la verdad, pero duro, al fin y al cabo. Y es que la humana no quería engañar ni tan sólo un segundo a Pukamon, un ser digital lleno de gracia e inocencia― . Tampoco puedo tener dos compañeros ―ni si quiera considerarlo: dos Gomamon con el mismo carácter acabarían destruyéndose entre ellos― . Blasfemia.
Está bien, no importa.
¿Q-qué? ―Dylan creyó haber escuchado mal, sus ojos verdosos fueron a su emisor para corroborarlo.
Estoy seguro de que podré encontrar otro Tamer que me adopte y todos seremos felices ―la fémina despegó un poco su boca. Tal vez, después de todo, el pequeño que corría a instalarse sobre su cabello como si éste fuese una especie de posadero no era tan parecido a su compañero egocéntrico. Una leve sonrisa quiso dibujarse en sus labios, motivo por el cual se llevó inmediatamente la mano diestra hasta su boca.
¿Lo escuchaste? ¡Eres adoptado! ―se burló Chibimon― Pronto se desharán de ti.
Silencio ―le reprendió Sasha. De cualquier manera, la cuasi foca había decidido hacer oídos sordos para relajarse hasta conciliar el sueño.

Volk, por su parte y al mismo tiempo, también consiguió que el azabache se tranquilizara tarareándole algunas canciones de cuna. Tan solo restaba el compañero de Sasha, quien se encontraba por la misma labor, aunque claramente era un tanto más complicado. Tanneberger se echó atrás en el asiento y buscó una vez más el reloj que indicaba la hora; Halsey había sido hospitalaria y muy amable, pero no era correcto abusar de ella.

Creo que es hora de marcha...
Creo que Botamon está enfermo ―le interrumpió la de cabellos rosados.
¿Qué dices? ―Gaia fue hasta ella junto con su amiguito y examinó al Baby nivel I más de cerca.
Tiene fiebre ―ambas féminas tocaron la piel peluda de la bola con orejas y constataron sus sospechas― ¡tiene fiebre! ―La serbia entró en pánico no solo por la salud de su Digimon, sino también por la incertidumbre que sentía en aquellos momentos; ¿qué se supone que debería hacer? ¿Llevarle al hospital de Digimon? La tercera europea les observaba desde la esquina de la habitación sin atreverse a intervenir.
¿Tienes un kit de primeros auxilios?
No.
Entonces vamos a comprar medicinas.

Las Tamer avanzaron hacia la puerta de salida con sus respectivos compañeros en brazos y al notar que la rubia lucia casi imperturbable o que no tenía intenciones de acompañarles, le llamaron en voz alta.

¡Dylan! ―Era la tercera vez que la albina pronunciaba su nombre― ¿Vienes? ―La aludida abrazó a Pukamon con más fuerza. Si decidía cruzar por aquel marco, se estaría relacionando más de la cuenta con Zaytseva y Volk. No podía negar que se sentía un poco temerosa de ello y también algo confundida. «No huyas, Tanneberger.» Cerró sus ojos y al abrirlos otra vez, ya se encontraba en el umbral, avanzando hacia el pasillo y mirando las espaldas de Gaia y Dean. Lo siguiente fue que comenzó a correr detrás de ellas.



Bishamon Bishamon Hathaway Xayah tssss a ver cómo le haces (?)​
 
Última edición:

ORKKRO

Solo llámenme Ork.
Diseñador Oficial
Registrado
1 Oct 2011
Mensajes
4,117
Ubicación
México
Offline
Joe #6 y Lykaios #2

Una vez la luz del huevo se disipo, un par de seres digitales con forma de babosa salieron de este, cosa bastante curiosa y extraña en el Mundo Digital. Al ver esto, tanto Lee como Hefesto tomaron a uno para calmarlos, pues el llanto de Relemon y Mokumon había logrado asustarlos. Afortunadamente, esta situación había hecho que la cantidad de gritos y tensión se redujera bastante.

-Chicos, sé que este puede ser un fuerte impacto para ustedes y obviamente no espero que vuelvan a quererme como antes de inmediato. No obstante, creí que era oportuno informarles que sigo con vida- terminó de decir Andrew antes de tomar a Mokumon y retirarse por un momento, sabiendo de antemano que sus hermanos necesitaban un tiempo a solas para digerir todo eso.

-¿Realmente nunca llegaste a deducir que él podría ser nuestro hermano?- interrogó de manera bastante seria Lee, quien aún se encontraba en un baño de lágrimas.

-Siendo honesto, lo supuse poco después de que me contaron la historia sobre un tercer hermano. No obstante, decidí por mejor quedarme callado por dos motivos- respondió Joe -. El primero porque no quería formarles falsas esperanzas que podrían ser erróneas, mientras que el segundo fue porque no era mi deber decirles- aclaró, solo logrando con esto que el mayor de los gemelos diera un fuerte golpe en la pared, cosa que alertó de nueva cuenta a todos los babys.

-¿Y sabes porque no se había decidido contarnos esto hasta ahora?- preguntó ahora Hefesto, quien parecía haberse tomado a noticia un poco mejor que su hermano.

-Él quería hacer esto de una manera privada según lo que me contó, sin que estuvieran sus compañeros o amigos- respondió Joe con un leve nudo en la garganta, esto gracias a que esa situación era bastante incómoda para él.

-Sí ese era su objetivo, ¿entonces porque estas tu aquí?- continuó con la entrevista Lee, pues su presencia arruinaba por completo el plan de Andrew.

-Porque supuse que esto pasaría, así que convencí a Héctor… quiero decir, Andrew a que me dejara estar aquí- prosiguió el italiano, consiguiendo con eso calmar un poco más a los gemelos, pues aunque no lo admitieran, sabían que el peliverde tenía buena intención.

-Bueno, creo que Lykaios y yo hablaremos un poco más al respecto cuando nos encontremos solos, por ahora tenemos cosas más importantes que atender- dijo de pronto F, quien intentaba amenizar un poco el ambiente usando a los bebes como excusa.-¿Tú sabes que es exactamente lo que debemos de hacer con estos Digimon, Joe?- interrogó, logrando con esto molestar un poco a su hermano.

-Claro, permítanme un momento- dijo el veinteañero mientras se retiraba a la cocina por algo de papilla para el trío de Babys.

-¿Se puede saber qué diablos crees que estás haciendo?- gruño Lee una vez el de ojos violetas salió de la habitación principal.

-¿Qué no es obvio?- devolvió la cuestión Hefesto –Intento hacer que Joe se salga de este asunto, esto es algo que solo nos concierne a ti, a mí y Andrew- explicó posteriormente, solo haciendo con esto que el mayor le diera un nuevo golpe a la pared.

-No uses ese nombre en vano, ese sujeto no es Andrew. Él jamás nos hubiera hecho esto- gritó, logrando con esto que el peliverde escuchara su discusión incluso desde su posición, motivo que lo llevó a escribir un par de notas en unas hojas. Poco tiempo después salió de la cocina con unos frascos llenos de papilla, los cuales entregó al dueto junto con las hojas.

-Aquí están todas las recomendaciones que puedo darles al respecto sobre el cuidado de bebes, léanlas atentamente cuando lleguen a su casa- comentó el peliverde antes de tomar a Relemon para darle de comer un poco de la papilla que había traído.

-¿Así que no te basta solo con mentirnos, ahora nos corres?- exclamó Lee molesto.

-No los corro, yo soy el que me iré un rato al parque con Relemon para que hablen un poco en privado si quieren, lo único que les pediré es que intenten no molestar demasiado a los bebés, pues pueden molestar a los vecinos y se los podría quitar la DS- recomendó Joe antes de salir por la puerta rápidamente. Una vez en el Lobby, Yamada se encontró con su colega, quien ahora llevaba de nuevo su traje, aunque esta vez para cubrir un poco su expresión derrotada que tenía.

-¿Crees que puedan volver a aceptarme?- interrogó el ahora hombre conocido como Andrew, ya que realmente había sentido que Lee realmente había sido muy rudo.

-Estoy seguro de ello, pero tienes que darles un tiempo primero para que terminen de entender el motivo por lo cual hiciste todo esto- respondió Yamada antes de colocar uno de sus brazos sobre el hombro del mayor de los Xenedis.

-No sabes cuánto te agradezco que me hayas ayudado con esto- comentó el aludido mientras terminaba de abrazar a su amigo, quien solo le devolvió el gesto para reconfortarlo un poco.

-Sé exactamente que te alegrara, un breve paseo por el parque- dijo Joe mientras mostraba a la pequeña bola amarilla al joven, la cual casi como si pudiera entender lo que Joe quería que hiciera, lanzó una gran sonrisa a Andrew.

-Está bien- fue lo único que dijo el actor antes de comenzar a caminar en dirección al elevador de manera un poco apresurada, pues no quería que alguno de sus hermanos lo viera en caso de que saliera de la habitación.

De vuelta al cuarto del INN, el dueto había decidido por mejor jugar un poco con los pequeños para cansarlos y hacerlos dormir, pues de ese modo ambos podrían hablar de mejor manera sobre todo lo ocurrido. Eso sin contar el hecho de que ambos creyeron que quizás eso podía ser lo mejor para tranquilizarse un poco, pues lo que les acababa de ocurrir era un evento demasiado complicado de asimilar para ambos, ya que por muchos años se habían hecho a la idea de que Andrew había muerto, solo para que ahora llegara un tal Héctos a decir que era él.
 

Belgium

Lovely~
Moderador
Offline
#8

La fémina cerró sus párpados, además de apoyar su mentón entre sus manos entrelazadas, meditando la respuesta adecuada que bastara para convencer a Chronos de sus dudas justificables. Aunque los ladridos del cachorro hicieron que abriera los ojos, curveando sus labios de manera dulce al apreciar cómo Xiaomon enseñaba a rodar por el pasto a Dodomon, definitivamente se adjudicaba el papel de hermano mayor; Mila atinó a suspirar y así empezar nuevamente la plática con Pearce que seguía esperando que la rusa le respondiera.

—¿Podría darte un ejemplo? —Christan asintió—. Hace un par de años me dirigí a Francia por un asunto personal —pronunció para intriga del moreno—. En ese país no conocía a nadie, y buscaba una persona en particular —explicó, recordando a su hermana menor pero sin dar más detalles del asunto—. Por obvias razones, ningún ser vivo se apiadaría de mí, al ser una completa desconocida, hasta que la conocí. —Mila abandonó brevemente su rostro neutral, sonriendo de manera amplia, mostrando parte de su dentadura—. ¿Me creerías que una muchacha decidió extenderme una mano? No me conocía, no sabía de mis motivos, fácilmente podría haber mentido y aprovecharme de ella, pero a esa joven, no le importó. Y gracias a ella, logré encontrar lo que buscaba —terminó de explicar, provocando que Aideen se cruzara de brazos; cualquiera esperaría que el de mirada carmesí se mofara de la estupidez de la amiga de la rusa, empero, se abstuvo de hacer comentario alguno, no por respeto a Góluveb, sino que realmente no podía burlarse de ello.

—... ¿Cómo se llama? —Inquirió Sleipner de manera queda. La universitaria no pudo evitar parpadear de sorpresa por la curiosidad del varón.
—Amelie, Amelie Favre —contestó la rusa, al no considerar que hubiera problema alguno para responder. La joven mantuvo su mirada sobre el rostro de Chronos, el mismo que se mantuvo pensativo por unos segundos, sonriendo ligero para sí mismo, pensando brevemente que le causaba curiosidad la francesa—. Ah, pero ella es menor de edad, debe tener 17. La cárcel te esperaría si te acercas a ella —comentó Mila de manera traviesa.
—¿Crees que eso es impedimento? —Cuestionó con sorna, aunque un mohín se formó en su rostro, debido a la sonrisa victoriosa de Góluveb—. Tch, lo digo en general.
—Aunque preferiría que no viniera a este mundo —murmuró la rubia, provocando mayor intriga en el inglés, y realmente estaba por preguntar más sobre el tema, pero fue interrumpido—. Entonces, considero que por no conocer a alguien, quiera decir que no pueda ser de confianza. Podría decirse que, a pesar de lo que transmites como persona, no me generas mala vibra; por más que tomes un mal camino —agregó Mila.

Christian se quedó callado unos segundos, pensando si debía seguir preguntando sobre la francesa, o si asentía para darle pase a que la amateur hiciera espacio en la cabaña de la guild. El moreno estaba por entreabrir sus labios para pronunciar palabra, pero los ladridos de Xiaomon provocaron que ambos se impulsaran hacia el campo de flores, percatándose que ahora el felpudito morado, era un Dorimon.

—¡Mami, crecí!
—¡Ahora él también habla como yo! —Ambos baby, lucían sumamente entusiasmados.


Krause Krause
Husbando ♥
 

I was lightning before the thunder
Offline
#9 Flash Back

Si sus conclusiones eran ciertas, lo más recomendable para el recién nacido era darle leche. Debía encontrar algo adecuado en el supermercado más cercano y ojalá fuese así. No era como si lo hubiese recorrido de cabo a rabo cuando arribó con Coronamon. Siempre ha sido práctica con esas cosas: si ya sabía lo que quería, iba directo a eso.

Cualquier paso que diera junto a la tamer era una aventura para el bebé, así fuese descender por las escaleras de un alto edificio y observar entre paredes sin ningún decorado a algunas con varios retratos pintados sobre panoramas del mundo digital. Ni la misma Gaia sabía si esos puntos enmarcados realmente existían. Reconocía que eran variopintos y agradables a la vista.

Al poner un pie en el tapete del primer piso vislumbró la luz azul de un relámpago; Chicomon se escondió detrás de sus cabellos. La ucraniana podía sentir que temblaba y cómo no, era la primera vez que escuchaba el estruendo de un trueno. A buena hora había empezado a llover. Entonces abrió sus ojos más de la cuenta y sin pensarlo inició la carrera rumbo a su pequeño hospedaje. El azulejo descendió hasta su regazo para no caer por lo estrepitoso de sus movimientos. No comprendía que pasaba, pero lo que sucedía era que la muchacha había dejado la ventana abierta, precisamente la que estaba al lado de su cama.

Su piso estaba considerablemente lejos mas no le importó nada; corría aun pasándole por el lado a los que optaban por descender a la antigua. La miraban con pizca de incertidumbre; no le importaba. Al llegar, buscó sus llaves con una mano en cada bolsillo. Enseguida entró y dejó al bebé sobre su escritorio. Su cama se había mojado a medias… vaya mierda.

—Tendré que dormir en el lugar de Vanya —la bolita azul pestañeó un par de veces—. Vanya es mi Digimon compañero —tomó asiento con el espaldar de la silla a su frente en donde recargó sus brazos para apoyar su cabeza—. Es un Coronamon —volvió a parpadear el bebé—. Ya quiero que… —Y de repente, Chicomon empezó a botar burbujas en su dirección.

Sasha se echó hacia atrás con exabrupto con tal de evitar el ataque sorpresivo de la criatura; por eso terminó en el suelo, admirando desde allí la ofensiva que no lucía como una. Hasta lucían como pompas comunes y corrientes. Por curiosidad alzó su brazo y con su índice tocó una: craso error.

—¡Ahh, mier… —se detuvo al enfocar su mirada en el pequeño antes que en la herida de su dedo. No era la gran cosa pero ardía muchísimo; parecía un tipo de ácido por la manera que afectaba la piel—. Con que así te defiendes, ¿eh? —Compuso su cuerpo hasta sentarse. Chicomon la observaba desde las alturas todavía enfadado por… ¿por qué estaba molesto? —Todo empezó justo cuando te hablé sobre Vanya. —Y si quería una respuesta se la daría en forma de tres burbujas más. Gaia las esquivó con facilidad, no lo culpó ni recriminó por el ataque, pues todo eso le servía para conocer más sobre las actitudes de los Digimon.

Su mejor amigo nunca fue así, ni siquiera cuando se vio cuasi acorralado en La Zona. Pero quién sabe cómo habría sido su infancia temprana… o todo estaba relacionado con la personalidad, ¿tal vez? El azulejo saltó hacia el suelo, haciendo que Shura se moviera rápido para atraparle.

—Eres tremendo, ¿lo sabías? —Tembló sin parecer atemorizado ni nada. —Volvamos abajo a ver si la lluvia cesó; de todos modos tengo un chaleco por aquí.

 

ORKKRO

Solo llámenme Ork.
Diseñador Oficial
Registrado
1 Oct 2011
Mensajes
4,117
Ubicación
México
Offline
Una vez llegaron al parque, el dueto conformado por Joe y Andrew se sentó en una banca cerca de algunos juegos, a los cuales los bebés no dudaron a correr para divertirse un rato. Al ver esto, una leve sonrisa se marcó en la cara de ambos humanos. Lamentablemente, esto no era ni medianamente suficiente para hacer más dulce la cruel escena que había tenido lugar pocos minutos antes.

-¡Vamos, Héctor!- exclamó de pronto Joe mientras se levantaba del banquillo –Todo esto te hará peor si solo piensas en ello, juguemos un rato con nuestros niños- comentó, esta vez jalando de la mano al aludido para que lo siguiera.

-Supongo que tienes razón- fue lo único que dijo el actor antes de poner un leve sonrisa fingida en su semblante, cosa que noto casi de inmediato Yamada, más optó por no decir nada para no hacer peor el momento.

Fue así como inicio una breve sesión de juegos, en la cual, los humanos aprovecharon para usar los juegos un poco bajo la excusa de cuidar a los bebés, quienes al ver cosas como resbaladillas o puentes colgantes, habían decidido subirse a ellas sin más. Cosa que si bien no afectaba del todo a Mokumon debido a su flote, sí que lo hacían con Relemon.

Afortunada o desafortunadamente, aquella diversión pronto se vio opacada por la repentina evolución que Mokumon había comenzado a tener, cosa que logró impresionar en cierta medida a Andrew, puesto que había confirmado que lo que decía el peliverde era real. Una vez la luz se disipo del cuerpo del baby, un pequeño ser con la forma de un sol comentó a mirar a sus alrededores curioso.

-¡Hola!- saludó alegre el pequeño ser antes de comenzar a flotar como si fuera una pelota rebotando.

-H-Hola- saludó esta vez Xenedis, quien se encontraba un tanto confuso de ver al menor hablar apenas recién haber evolucionado.

-¡Oh, cierto! Olvide ese pequeño detalle- comentó de pronto Joe con un cierto rubor en la cara, ya que no podía creer que hubiera olvidado mencionar algo tan elemental como que los Baby hablan apenas evolucionar a su segunda etapa.

-¿Estás completamente seguro de que no has olvidado algún otro detalle relevante?- interrogó Andrew en un tono de voz un tanto sarcástico, cosa un tanto buena, pues quería decir que por un momento se había olvidado de lo malo de su día.

-Solo una cosa, pero que no es completamente mala- informó Joe –Para esta fase ya es un tanto más tranquilo, como entiende mejor nuestra lengua, es más fácil que obedezca. Aunque eso no quita que siga siendo un poco travieso- avisó a la par que miraba al recién evolucionado, pues este le traía varios recuerdos de su anterior protegido.

-Bueno, no creo que eso me llegue a sorprender tanto como verlo hablar casi de inmediato, pero supongo que es bueno saberlo- comentó un tanto alegre mientras tomaba a su nuevo compañero entre brazos, cosa que pareció disgustar un poco al pequeñín, pues él quería seguir jugando con Relemon, la cual lo miraba con miedo porque aún no comprendía que había pasado con su “antiguo” amigo.
 
Estado
Cerrado para nuevas respuestas
Arriba Pie