Evento Digitama Party [20th]

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Claire.

Lightning
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Light


6. El silencio volvió a reinar entre ellos después de esa declaración de Wolfe y Claire tuvo deseos de irse, necesitaba estar sola. Definitivamente las relaciones románticas no eran lo de ella, no sabía cómo actuar o qué decir, parecía una niña pequeña desorientada e inexperta y eso la hacía sentirse fuera de lugar. Nada que ver con Light, la fuerte, la sargento, la Tamer totalmente capaz y concentrada que se había ganado un renombre por su habilidad para manejar situaciones peligrosas. ¿Dónde estaba Light ahora? Se preguntó Farron mientras que por su mente pasaba el fugaz pensamiento de aquel sueño, o no sabía qué, donde se convirtió en Ranamon. ¿Por qué había actuado tan diferente en ese entonces si ella estaba plenamente consciente en ese momento? ¿Acaso muy en su interior era una chica igual de frágil y sensible como el resto? ¿Con un lado infantil y relajado con el que podía expresarse con facilidad? La pelirrosa alzó la mirada hacia el lago un momento, el agua siempre la tranquilizaba, tan pacífica y aun así siempre moviéndose, pero cuando deseaba podía ser un elemento peligroso y destructor. Casi por un instante la imagen de sí misma cuando era mucho más joven apareció en su cabeza y desapareció mientras que escuchaba su nombre.

Claire… ―la voz se le hizo conocida―. Claire… ―dio un respingo y volvió en sí, entonces miró a un lado con la expresión algo nerviosa a Wolfe, que la había llamado por su nombre. Se sintió algo molesta pero solo volteó la cara de nuevo al lago, no le gustaba que la llamaran Claire, no, simplemente porque “Claire” representaba la parte débil de ella, la niña que lloraba porque su madre y su padre habían muerto. Justo en ese instante cayó en cuenta de algo: cuando estaba con Law Wolfe, ese lado vulnerable y endeble de ella emergía, cuando estaba con él no era Light, era Claire.

Mientras los segundos seguían pasando y la chica a su lado permanecía en silencio, el azabache no pudo evitar sentirse intranquilo. ¿Qué debía decir? Sabía que, por más que le buscara explicaciones, estar ahí con ella y haberla besado estaba mal por muchas razones y aun así no lo lamentaba. Soltó aire por lo bajo e intentó descifrarse a sí mismo, su vida no tenía ningún sentido más que buscar emociones vacías que hasta ahora había fallado en encontrar, pero ahora solo tenía una insaciable de necesidad de saber lo que ella pensaba. Ya había pasado varios meses desde la última vez que se vieron y esa conversación era un tema que había estado en su cabeza una y otra vez. No quería irse, o dejarla ir, para que luego pasaran muchos meses más y él aun siguiera con la misma incertidumbre... Mas porque no tenía idea de qué clase de destino tendría su relación si es que, solo por casualidad, ella llegaba a descubrir que él era el infame Wolf que ella tanto despreciaba y perseguía.

Yo... ―se atrevió a hablar― …quisiera saber qué piensas ―dijo el californiano y la chica no se movió, solo lo observó de reojo algo confundida. Tomó entre sus manos a Petitmon de nuevo y lo acarició mientras este la miraba.

.Wolfe .Wolfe jajaja siempre te toca lo díficil (?)



__________________________________

Serah.

7. Lo cierto es que Serah solo quería que los pequeños se entretuvieran lo suficiente para ella poder seguir moviendo sus hilos con Shin y el parque fue lo primero que se le ocurrió, así los baby jugarían seguros y libres y ella seguiría haciéndose la bonita con el albino.

La idea gustó a todos así que, mientras Serah se encargaba de dejar la cocina en orden, Shin se encargó de los bebés notando que por alguna razón estos sonreían y brincaban cada vez que la rubiecilla les hablaba, pero con él apenas y se mostraban entusiasmados; especialmente Bommon, que era el Digimon que había nacido del Digitama que él cuidaba. Por un instante ambos se quedaron viéndola y cuando el baby se dio cuenta que su “papá” la observaba, pareció inflarse un poco y fruncir el ceño, pues dio saltitos contra su mano murmurando un “omomom” algo molesto. El muchacho despabiló y luego de eso finalmente pudieron salir del INN. Antes de llegar al parque pasaron por una tienda en el camino y el albino compró algunos snacks para los baby y para ellos mismos mientras que Serah era la que cargaba a sus dos “hijos”, fingiendo ser toda una dulzura con los Digimon que, encantados, le correspondían a todos sus cariñitos y jueguitos.

Al poco tiempo arribaron al parque, era una zona de la plaza de File que estaba rodeada por árboles y tenía algunas atracciones pequeñas para Digimon Child y baby como eran cajas de arena, sube y bajas, resbaladillas y bancas para sentarse. Extrañamente este estaba vacío y solo un par de Tamers estaban por ahí con sus baby, de modo que los humanos buscaron un asiento cerca de la caja de arena y se sentaron, cada cual con su baby para explicarles lo que era un parque, lo que podían hacer ahí y las reglas que debían seguir mientras jugaban. El albino hizo ahínco en que no debían alejarse demasiado ni ir con algún extraño y, mientras él les decía eso a ambos bebés, la chica sonrió para luego musitar un “aguafiestas” sin que él la escuchara. Luego de la charla entonces pusieron a los baby en el suelo para que jugaran, tanto Puttimon como Bommon se sintieron algo temerosos al principio y no se movieron de su lugar.

El pequeño angelito aleteó y miró a su hermanito esperando que él avanzara primero para seguirlo, así que la bomba bebé le asintió con decisión y echó a andar adelante, apenas alejándose dos pasos de sus padres. Shin no les quitó la vista de encima observando lo que hacían, pero soltó un suspiro y emitió una pequeña sonrisa cuando notó que el dúo de bebés se relajó y comenzaron a jugar entre ellos allí mismo, persiguiéndose y pasando por encima del otro.

Parece que se llevan bien ―expresó Serah sonriendo levemente, buscando un tema de conversación con el muchacho.

Creo que piensan que son hermanos ―respondió él con la mirada aun sobre ellos, bastante más tranquilo y menos tenso de lo que usualmente estaba cuando se hallaba con la chica. Farron notó eso en su tono de voz―. Mira ―Shin señaló con su dedo―, como Bommon es más entusiasta, Puttimon lo sigue a todas partes.

Jajaja, entonces Bommon debe ser el hermano mayor ―contestó la fémina sonriendo. Sin darse cuenta de lo que había dicho, el recuerdo de su propia hermana mayor llegó a sus pensamientos y lentamente sus labios se curvaron hacia abajo, aunque su expresión no cambió. Se quedó mirando a los baby y notó que, en un momento, Puttimon tropezó y cayó al suelo, entonces el blanquito soltó un llanto caprichoso poniéndose rojito y de inmediato Bommon se regresó y lo ayudó a levantarse, animándole a que dejara de llorar e incluso prendía la pequeña mecha que le colgaba para que el angelito se alegrara. La adolescente por un instante se rememoró a sí misma más chica llorando por alguna tontería y a su hermana mayor acercándose a abrazarla para confortarla. Los esmeraldas de Serah levemente se ensombrecieron sin darse cuenta que ya llevaba mucho tiempo en silencio y aquello llamó la atención de su acompañante, quien volteó a verla suavemente extrañado del repentino mutismo, dudando por un segundo si decir algo.

… ¿Pasa algo? ―preguntó en voz baja y la chica dio un respingo antes de mirarlo y negar de modo entusiasta, recuperando la sonrisita dulce. Shin no se creyó la respuesta y la detalló con cuidado, algo había estado en su cabeza en ese instante en que se quedó callada y estaba seguro que tenía que ver con lo último que había dicho ella. Imaginó que tal vez la rubia había recordado a sus familiares del mundo real… es decir, a veces él los recordaba también, aunque era un tema que prefería no ahondar. Soltó aire por lo bajo y volvió a mirar a los baby pensando si preguntar; fue unos segundos después que se aventuró a inquirir sutilmente―… ¿Tú… tienes hermanos? ―cuestionó sin parecer demasiado evidente, como si solo procurara seguir la conversación, pero estaba atento a las reacciones de ella por el rabillo del ojo.

Notó que Serah se quedó callada por algunos segundos con aquella expresión distante, era sencillo darse cuenta de ello cuando la chica siempre tenía una bonita sonrisa en los labios y sus orbes brillaban de entusiasmo por cualquier cosa. Poco se imaginaba Shin que Serah en realidad era una fachada, una imagen de sonrisas que ocultaban cierta malicia alimentada por sentimientos como el rencor, la rabia y la traición y, precisamente, de aquel tema que él sin saberlo estaba abordando. La falsa rubia se sintió acorralada por un milisegundo, pero deprisa lo miró con una ensanchada sonrisa y le tomó de la mano para levantarlo.

¡Qué importa eso! Jaja, ¡Ven, vayamos con nuestros bebés a las resbaladillas!


Light. LightCoconut do the magic (?) x3





 

Amitiel

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V.


Un bebé había nacido... Y ahora, ¿qué debía hacer?...

Todavía miraba embelesada al pequeño infante a quien, gracias a la ayuda del moreno, pude identificar como un Leafmon, que no reparé en el rostro sorprendido de Ethan, cuando me di cuenta, vi que el moreno señalaba reiteradamente al recién nacido y a mi persona, aparentemente confundido. Dándome cuenta de lo sucedido, tuve que explicar a Ethan que ocasionalmente hablaba (durante nuestro primer encuentro no pude hacerlo), pero que me comunicaba mejor utilizando el cuaderno. Ethan pareció comprender, pero todavía podía ver algunas dudas presentes en el tamer, por lo que decidí zanjar el tema, preguntando por su compañero:

— "¿Y como se encuentra Veemon?" —cuestioné, esperando recibir la respuesta que deseaba.

El muchacho me observó fijamente, para finalmente escribir:

— "Ahora mismo está en la feria instalada en las afueras de la ciudad. Le hacía mucha ilusión y decidí darle permiso."

— "¡Qué bueno!" —expresé mi alegría— "Ojalá se encuentre con Gabo y Kyo!"

— "¿También se fueron al festival?" —preguntó, mientras mecía su huevo con suma delicadeza.

—"Resultaron asistiendo de una forma poco usual..." —respondí, evocando a mis amigos— "Espero que se diviertan mucho."

Estuvimos dialogando sobre temas diferentes, que tardé mucho en reparar la suave sacudida que sentía en mi regazo. Bajando la vista, vi al pequeño que empezaba a sollozar, a la vez que agitaba su hojita en señal de desesperación. Contrariada por esta nueva situación, no tuve mejor idea que preguntar a mi acompañante sobre alguna posible situación que (a causa de mi deficiencia) hubiera podido omitir.

— "No creo que sea algo grave..." —Ethan escribía— "Tal vez sólo tiene hambre."

¿Comida? Mirando al cielo, me di cuenta que ya era mediodía... Buscando con afán en el interior de mi bolso, sólo pude encontrar el un pedazo del emparedado que separara en la mañana. El bocadillo reservado no podía serme útil en estos momentos (dado su tamaño); observando los alrededores, supe de inmediato que me encotraba lejos de la sede de mi guild, sin embargo, pude reconocer un edificio que me era conocido, por lo que, levantándome y acomodando al bebé al interior de mi bolso, dirigí mis pasos hacia dicha locación. Algo agitado (a causa de su protegido) Ethan me alcanzó, al verlo pude comprender la pregunta que no podía realizar: ¿hacia dónde vas?

Deteniéndome momentáneamente (y luego de verificar el estado del bebé), escribí mi respuesta lo más rápido posible y, luego de alcanzarle mi cuaderno, reanudé mi avance, siendo seguida por el tamer. En la hoja de la libreta mis palabras resaltaban:

— "Vayamos al INN de Babamon."

Afortunadamente, pudimos conseguir un espacio en la cafetería del lugar, donde nuestra anfitriona nos atendía con esmero; de igual forma pude saciar el hambre del infante luego de ofrecerle un puré de frutas y algo de leche, el Leafmon expresó su alegría después de comer, para caer rendido a los brazos del sueño, con cuidado lo acomodé dentro de mi bolso (que se había transformado en una ocasional cangurera). También fue una merienda agitada para Ethan, pues mientras comíamos su huevo eclosionó, revelándose como un Babumon, quien no tardo en recibir las caricias y atenciones del moreno, pues este último llego a atiborrarlo de comida.

Después de algunas bromas (y algunos consejos por parte de Babamon), nos despedimos afectuosamente y salí del ambiente, decidida a otorgar toda mi atención y cuidado al pequeño digimon...
 
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VII

En ese momento necesitó a Káiser a como diera lugar. Jeremy esquivó los golpes del Ogremon pues parecía más débiles que los anteriores, tal vez porque no era su fortaleza el correr y atacar con ese hueso la vez, el bullicio en el bosque se expandió por la zona y por ende esperó ella que el nipón supiera que estaba en peligro.


Pero no fue así, ya que el grandulón verde derribó un árbol haciendo que Jeremy se tropezara con el bebé en brazos.

—¡Chicomon debes huir! —gimió la rubia al sentir el ardor en su rodilla—. Busca a Gigimon y a Rhydian, ¿entiendes?


La bolita azulina se negó, sus ojitos se llenaron de cúmulos de lágrimas. No estaba dispuesto abandonar a su amiga por lo que no deseó huir más. Así que como un valiente héroe le dio la cara al gran Ogremon.

—¡Chicomon!


Y el bebé lanzó sus ataques que, obviamente, no surtió efecto en el Digimon ogro. Fue tanta la frustración del pequeño y la burla de Ogremon que no pudo contener el mágico momento de que su cuerpecito cambiara a una forma más grande. Chicomon se transformó a su segunda etapa bebé: DemiVeemon.

—¡Atrás cosa fea! —dijo el pequeño, ahora sí podía hablar y eso dejó un poco sorprendida a la griega que poco a poco se recuperaba—¡Ataque Hop!


El pequeño Digimon, que parecía un tierno niño, no soportó el hecho de que ese Ogremon se burlara de él por ello embistió en pleno salto a su enemigo dándole un golpe en la frente provocando que el grandote cayera de bruces.

Entonces Menma, a cuesta de su dolor, tomó al pequeño y aprovechó el momento para huir del enemigo. Sabía que el ataque no iba a durar mucho y sus efectos tampoco por eso Ogremon podría perseguirla en cualquier momento.

Sin embargo, en plena carrera, terminó por chocarse con la persona que más deseaba ver: Káiser.

—¿Estás bien? ¿Por qué huyes así? —preguntó el muchacha un poco desaliñeado la ropa y el cabello.

—Lo siento, pero no tenemos tiempo—dijo ella conteniendo las ganas de chillar por el ardor en mi pierna—. Un Ogremon nos persigue—le entregó al pequeño—; Chicomon evolucionó a DemiVeemon, tómalo y márchense mientras lo distraigo.

—¿Estas delirando no?

—¡Ya vete de aquí! —lo empujó cosa que Káiser la sujetó de la mano—. Oye, no es moento para ser el macho alfa.

—Tampoco la heroína—frunció el ceño y como si se tratara de un pequeño peso, cargó a la jovencita—; saldremos juntos de esto ¿de acuerdo? —la rubia se sonrojó—. Gigimon, DemiVeemon, vayan por delante.



Káiser, al ser más alto y con contextura correcta, pudo casi correr con Jeremy en brazos sabiendo que ese Ogremon estaría por seguirlos, al menos claro que se tratara de un torpe cabezón sin sentido común.

—Huelo a comida—dijo Gigimon tras detenerse.

—No es buen momento para pensar en eso—Káiser miró de un lado a otro, estar entre tanta vegetación lo estaba mareando—, tenemos que salir de aquí.

—Yo también puedo oler algo—musitó Jeremy bastante incomoda en los brazos del nipón—. Es pan, creo que la ciudad está cerca.

—¿Estas segura? —cuestionó el chico mirándola, ella asintió—. No tenemos de otra, saliendo de aquí dudo que ese Ogremon nos persiga.

Lionel Lionel prosigue.
 

Lionel

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Rhydian #6

Unos momentos antes…

Rhydian estaba caminando lentamente hacia un árbol mientras sostenía a Gigimon. El pequeño estaba preocupado por su madre al igual que el chico. Realmente parecía molesta, aunque pareciera un Deja vú en la historia, viene siendo una parte fundamental del racionamiento de Káiser el hecho de poder entender el razonamiento de la chica.

──
¿Ella estará bien, papi? ──Era la segunda vez que le Child preguntaba por ella. Rhydian se recostó de un árbol y sacó un libro titulado, “la espera del mar” y empezó a leerlo mientras comía algunas galletas que tenía en su bolsita.
──
Eso espero. Si me hubiera dejado explicarle que se me olvidó que el Xros Loader tiene un mapa para salir de aquí, no estuviera tan enfadada… So, bueno. A veces es imposible hacerle razonar, eso lo comprendo ahora. ──Suspiró con algo de pesadez mientras veía al cielo.

De pronto, unos sonidos empezaron a escucharse y luego un gran estruedo. Aquello hizo preocuparse por la fémina quien probablemente estuviera en esa dirección. Salió despedido al pensar que le hubiera pasado algo malo. Pasó entre la maleza hasta visualizar al Ogremon que estaba molestando a la rubia griega. Káiser estaba por sacar la DM de Aquilamon pero las cosas no salieron como él pensó. La rubia chocó con su persona y todo se fue al caño, por así decirlo.

──
Lo siento pero no tenemos tiempo ──dijo ella conteniendo las ganas de chillar por el ardor en la pierna──. Un Ogremon nos persigue; toma a DemiVeemon, tómalo y márchate mientras lo distraigo ──Vaya petición más egoísta y tonta.
──
¿Estás delirando, no?
── ¡Ya vete de aquí! ──una pequeña charla discusiva entre el dilema de ser la heroína y el macho alfa se hizo presente hasta el azabache decidió, en su mente noquearla por unos momentos, cosa que desechó de inmediato por sus probables consecuencias; procuró tomar los asuntos por su cuenta al ver que estaba golpeada trató de ayudarla sin tener que cargarla pero lo suficientemente acepto para salir rápido de la situación. Después de andar escapando olieron el dulce aroma de pan… Eso indicaba que estaban cerca de la ciudad después de todo. Gigimon y DemiVeemon estaban delante de ellos mientras salían. Al correr un poco más adelante notaron como la ciudad se alzaba y al estar cerca el Ogremon decidió regresar al bosque; nada iba a hacer en la ciudad salvo ser repelido por Digital Security o algún Expert o Elite──. Ya llegamos ──suspiró aliviado.
──
Sí, gracias por la ayuda. ──Ella estaba alegre pero su pierna estaba lastimada y eso no lo podía negar. Rhydian se acercó a verla causándole un sonrojo por su actitud y posición en ese momento.
──
Vamos a un centro médico; luego regresaremos a la central. ──dijo el chico logrando que la fémina bufara por un momento pero al ver su pierna nuevamente, se resignó──. Si tuviera un boquitín de primeros auxilios, haría algo al respecto. ──ella trató de pararse pero debido a su escapada, el asunto se había puesto peor──. No te preocupes, yo te ayudaré… espero que no te moleste.
──N-No, no hay problemas… supongo…





K Kardynale
 

Lazy

I'm Morpheus, owner of a dream
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#7

¿Y si echamos una siesta nosotros también? —preguntó Asakura luego de estirarse un poco y bostezar, la verdad, es que a él también le había caído de perla aquella canción del europeo.

¿Qué hay de Conner? —respondió en forma de pregunta el rubio de ojos bicolor, si bien la propuesta no sonaba del todo mal, debían buscar al recién llegado, se supone que se había unido al grupo y aquella separación fue algo que ninguno esperó. Asakura puso su mano derecha sobre su mentón logrando un semblante pensativo que no le quedaba mucho. Chasqueó los dedos al momento en que una de sus “brillantes” ideas le llegó a la cabeza.

¿Que tal si echamos un sueñito, y cuando nos levantemos lo buscamos? —preguntó tomando los hombros del Medium con algo de cuidado— Además, si lo pensamos bien, el estar buscandolo hará que sea más difícil encontrarlo —por muy loco que sonara, el asiático tenía la razón ya que estarían en constante movimiento y la probabilidad de encontrar a Bright disminuiría. Shell meditó por un par de segundos lo dicho por el sublíder de la guild.

Bueno, si quieres descansemos, yo me quedaré despierto a ver si llego a encontrar a Conner.

Yoh levantó el pulgar, mientras sacaba su lengua y cerraba su ojo derecho mostrando una cara traviesa y de aprobación; Shello solo se limitó a suspirar, había escuchado de Rhydian que aquel chico era bastante flojo, pero no sabía hasta qué grado llegaría. En fin, ambos se acercaron a los durmientes infantes y con el más extremo cuidado los tomaron, cabe mencionar que al pequeño que más le costó tomar en brazos fue al espadachín dorado, debido a que éste al sentir cosas cerca comenzó a moverse sin dejar de soñar, al final lograron su cometido y comenzaron a caminar en dirección a un gran árbol que serviría de protección contra la molesta luz solar que de seguro no los dejaría descansar tranquilos.

Los humanos acomodaron a los pequeños en el suelo con el mismo cuidado que habían usado antes, luego cada uno se puso a cada lado de los bebés para darles alguna clase de seguridad al momento de que ellos se levantaran de su siesta. Shelldon sacó una interesante novela de detectives, mientras que su compañero león se colocó sus auriculares naranja para escuchar su música favorita, todo esto mientras se acomodaban en el tronco de aquel árbol. Yoh se quedó un rato largo viendo las hojas de aquella planta moverse por la brisa del momento, a la par pensaba en lo que vendría a futuro para sus amigos y seres queridos.

Viró su mirada hacia la izquierda y se encontró a un Shello totalmente concentrado en aquel libro, a decir verdad aquel chico había llamado mucho el interés del vago; por muy poco que se conocieran él ya lo consideraba un hermano, un hermano que admiraba mucho, aquellos problemas que lo aquejaban, los llevaba como si fuera pan de cada día… bueno, lo eran para él, pero los cargaba como si no fuera nada, es por eso que el castaño de ojos ámbar juró en aquella tercera noche en la que despertó abruptamente por sus gritos, que lo ayudaría en lo que fuera.

¿Mm? —el de mirada bicolor volteó hacia donde estaba Yoh porque sentía que alguien lo estaba observando y efectivamente— ¿Pasa algo? —preguntó, logrando que el nipón se sonrojara por haber sido descubierto.

Eh nada jejeje —sonrió tratando de despistar lo ocurrido—. Solo leía el título de tu libro, se ve interesante.

Y vaya que lo es, si quieres te lo presto para cuando lo termine —le respondió con una sonrisa suave el rubio, acto que hizo suspirar al chico vago pues había escapado.

Vale —le sonrió de vuelta y regresó su mirada a aquellas ramas, para luego cerrar los ojos y dejar que su cuerpo descansara con la música aún sonando.

The Card Maker Doc. K-9
 
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Esos meses habían pasado rápido para el rubio que había pasado muchas cosas, desde la desintegración de utopía hasta eso, durante ese tiempo más y más cosas pasaron algunas que prefería guardar para si y otras que contaba con más sinceridad, entre esos eventos fue su integración a esa relativamente secretiva guild, Armany’s Lyons.

Al comienzo le costó un poco integrarse considerando los diferentes factores pero accedió a mudarse a las instalaciones luego de unos días de considerar la oferta, no espero que en su segunda noche White Sin decidiera atacar, lo cual alborotó a todos y cuando la el contenido de una cubeta de agua helada impactara sobre él para despertarlo al voltear notara a todos los integrantes a su lado en la curiosamente alcoba pequeña pero bien distribuida en espacio y color.

Las preguntas no tardaron mucho en llegar tras ello y la verdad surgió, al final nadie le mostró rechazo por el tema, aunque el compañero de Rhydian expresó cierta cautela extra por unos días, nada fuera de lo habitual para él. Con los días se fue abriendo un poco más y comentando su situación real, desde factores genéticos y otros detalles, una cosa de las que aún no les había contado era precisamente el origen de su TID, o al menos lo que él y su psiquiatra terapeuta consideraban la causa tras de ese origen, después de todo nunca era simple explicar eso.

Aún sufría diferentes impactos y aunque estaba feliz de encajar en un lugar, aún existía la voz de la duda en él y quería confirmar del todo la estabilidad de las cosas, pero esa aceptación le ayudaba a calmarse más, y poco a poco se abría aún más. Aunque seguía leyendo, su mente divagaba por mil y un cosas. Aun y cuando White Sin y Vide estaban teniendo una árdua pelea en su interior, podía escuchar ahí en el fondo los gritos y sentir una ligera jaqueca, al parecer habían llegado a los golpes, ah bueno esa noche no dormiría bien, era mejor prepararse.
Con un suspiro observó a su demás compañía dormida y su mano paso a acariciar el pelaje de Nyanmaru y consentir un poco más a Velkan y a Uri quien solo atinó a caer más profundo en el mundo de los sueños, con su mirada se puso a observar el lugar y vigilar las cosas mientras los ligeros ronquidos de velkan se hacían presentes, lo cual era raro viendo que no tenía nariz. Su mirada se centró en vigilar un poco su entorno antes de retornar su mirada al libro el cual leía y en consecuencia, a sus pensamientos, una vez terminó su capítulo cerró el libro y guardó este de vuelta antes de recostarse un poco y contemplar el cielo, entre leer y hacer eso se sentía en paz en esos instantes y un recuerdo llego a su mente.

Su mano pronto pasó a acariciar su frente, ese tema ya lo había hablado con Kyle antes y era algo que debía hablar con ellos también, algo urgente por la seguridad de todos y una posibilidad considerando los múltiples factores que estaban ocurriendo, ya en casa lo hablarían, siempre y cuando lo recordase. Una hora transcurrió y un gimoteo pronto jaló su atención y volteo a ver, los pequeños estaban despertando mientras el cielo finalmente comenzaba a cambiar su celeste por un tono levemente más oscuro, era buena hora para ello.


– Yohken – llamó el rubio, moviendo suavemente el hombro del otro humano –, hora de despertar, los petit han comenzado a levantarse. Rápido, antes de que Uri despierte y note que estás dormido, bien sabes lo que pasará.​


Un tenue gimoteo surgió de los labios de Asakura, quien se acomodo y volteó, intentando ignorarlo.


– Te vas a arrepentir, Yoh, Uri parece ser el primero en despertar y bien sabes su obsesión por el sabor de tus manos – alertó Shelldon siguiendo el dicho: “El que avisa no es traidor” para posteriormente recibir un gruñido somnoliento que indicaba que lo volvería a ignorar por estar dormido, dicho y hecho los bebés despertaron, Velkan y Nyanmaru sin dudarlo se treparon a Shelldon a buscar sus mimos mientras que Uri… bueno, pronto el castaño acabó sintiendo un dolor punzante bastante intenso en su extremidad manual izquierda y no tardara en ser escuchado el grito de dolor –. Te lo advertí, mi amigo.​


Reverse Fers. sigues perdido tú :V Lazy Lazy
 

Amitiel

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VI.

Había logrado sortear mi primera dificultad, pero, ¿qué me deparaba el futuro?

Dispuesta a imitar las acciones de mi camarada Ethan, me encontraba decidida a brindar la mejor de las atenciones al recién nacido, por lo que caminaba alegremente por las calles de la ciudad con dirección a la confitería (sabía que en ese lugar lograría mi cometido), hubiera deseado llegar lo más antes posible al sitio mencionado, pero —a diferencia de otras jornadas— mi caminar era lento, todo debido al infante que llevaba; reacondicioné el bolso que llevaba reduciendo su correa a lo mínimo, a la vez que pude formar un pequeño lecho dentro del maletín, para así poder acomodar al pequeño digimon. Momentáneamente, fije mí vista en el bebé con el fin de verificar su estado, y al verlo dormir apaciblemente respiré tranquilamente, pues me preocupaba alguna posible molestia que pudiera desembocar en llanto, algo que no podía prever (debía admitir que me encontraba en desventaja con relación a ese punto).

Hasta el momento, el pequeño Leafmon había demostrado tener una personalidad tímida y asustadiza, estremeciéndose ante cualquier ruido o situación que fuera desconocido para él (del sonido podía deducirlo pues, al parecer, cualquier motorizado lograba perturbarlo), por lo que sus llantos eran comunes, los cuales (la mayor parte) pasaban desapercibidos a causa de mi deficiencia; en las ocasiones cuando —percatándome del percance acontecido— trataba de calmar al pequeñuelo y evitar que continuara con su llanto, el nerviosismo se apoderaba de mí ya que (pese a lo dicho por Babamon) sentía como una barrera inquebrantable se levantaba, y entendía que me sería difícil atravesar la misma…

Todavía me encontraba meditabunda, observando de reojo al infante, cuando sin quererlo tropecé en la acera, cayendo en las cercanías de una intersección de calles. Levantándome rápidamente, asustada, busqué con la vista el maletín donde reposaba el bebé, y al encontrarlo en las cercanías de una tienda, olvidé el dolor producido por el golpe, pudiendo acércame a la bolsa a tiempo antes de que la misma fuera maltratada. Todavía cojeando, revisé el interior de la bolsa y, afortunadamente, el bebé no había sufrido daño alguno, después de verificar todo nuevamente, suspiré aliviada, deslizándome suavemente hasta hacer contacto con la fría acera.

—Como me alegra —murmuré— que estés bien, pequeñín.

Unos hermosos ojos llorosos y unas mejillas arreboladas correspondieron mis palabras, así supe que el Leafmon sintió miedo ante la aparatosa caída, acariciándole suavemente, estuve hablándole pausadamente tratando de calmarlo (y calmarme) hasta que fui interrumpida por alguien:

— “¿Te encuentras bien?” —vagamente pude ver (y creer) que la ocasional transeúnte decía esas palabras.

Levantándome con parsimonia, traté de enfocarme en el rostro de la persona que venía en mi auxilio, el cual pude distinguir con dificultad, a causa de las esferas que el pequeño Leafmon expulsaba hacia el desconocido, las cuales impactaban en su faz. Suprimiendo totalmente el “ataque” del infante, pude distinguir a una muchacha de pelos rubios y mirada dubitativa, la cual parecía extrañarse con el movimiento presente con los tamers de la ciudad (en sí, dicho grupo abundaba). Queriéndole agradecer por la ayuda prestada, rápidamente saqué mi libreta de comunicación:

— “Muchas gracias por tu ayuda…” —escribí, mirando el rostro de mi benefactora— “Por cierto, ¿cuál es tu nombre?”
 

I'll drive you like a hammer on a bed of nails
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10.
Jijimon carraspeó antes de iniciar su explicación.

—Al parecer Yggdrasill dotó a los Digimon para sentir de manera natural una cierta…atracción por los seres humanos.

— ¿Qué es Yggdrasill? —
preguntó Koromon a Nieves.

—Es el dios de los Digimon.

— ¿Dios? ¿Y eso qué es?

—Eh…te lo explicaré después—
sonrió ella.

—Ahem—carraspeó el viejo, acercando su taza y bebiendo un poco de té—. La mayoría de los Digimon, después de pasar algún tiempo con los seres humanos, terminan desarrollando empatía y curiosidad por ellos, hasta que finalmente esa empatía termina en una especie de apego que sienten hacia determinados humanos. No se da en todos, por supuesto, y no les ocurre con todos los humanos que conocen, solo algunos.

La peli azul se quedó pensando en esto y en cómo se relacionaba con ciertos Digimon que había conocido a lo largo de sus años en el digimundo. Algunos de ellos todavía seguían siendo amigos suyos, la buscaban y acompañaban a lugares, misiones o solo para pasar el rato, tal y como ocurría con Agnimon, Kotemon, Penguinmon o hasta el mismo Zubamon, quien de último se le aparecía cada vez y se hacía más y más apegado a la joven. No podía decirlo de Hagurumon porque por lo general era ella quien lo llamaba o terminaba topándoselo de casualidad. Ahora Koromon se subía al carro.

—Pero ¿qué sucede con lo de tener su propio camarada? —preguntó la japonesa— Si sienten apego por algún Tamer que ya tenga su compañero, ¿no sentirán algún rechazo por su verdadero Tamer si llegan a encontrarlo, o algo por el estilo?

—Por ahora no se ha reportado el caso—
dijo el viejo—y esperamos que no se dé tampoco. Después de todo, los Tamer son traídos con la intención de encontrar a su camarada ideal y trabajar juntos por el digimundo.

— ¡Naaaah! ¡Quiero un Tamer! —
exclamó Koromon, aburriéndose de la explicación y moviéndose por la mesa— ¡Quiero uno! Y ojalá sea como Nieves—añadió, mirándola a ella y apenándola un poco por su sinceridad.

Jijimon rió por lo bajo y se mesó la barba.

— ¿En qué sentido te gustaría que fuera como Nieves, Koromon?

—Ahmm…quiero que sea muy simpático y amable como ella, y que me cuide bien y me de mucha comida deliciosa, que juegue conmigo y vayamos juntos a todos lados.


El viejo se estiró lentamente y tomó al bebé entre sus enormes y arrugadas manos, reposándolo sobre su estómago mientras regresaba a su asiento.

—Tener un Tamer es mucho más que solo recibir cosas bonitas por parte de él. Tú también tienes que cuidarlo mucho, protegerlo y acompañarlo a todos lados. Deberán tener mucha confianza entre ambos para ayudarse mutuamente, tanto en las peleas protegiendo a los demás y a sí mismos, como cuando surjan problemas entre ustedes.

— ¿Eh? No te estoy entendiendo—
dijo el pequeño, ladeándose un poco.

—Imagínate que de pronto Nieves se enfada contigo porque hiciste algo malo, o ella hizo algo que a ti te hace enfadar mucho. ¿Dejarías de ser su amigo y te irías, o dejarías de hablarle?

El aludido se dio la vuelta para mirar a la peli azul fijamente. La chica sonrió levemente mientras él pensaba y se imaginaba la situación. Luego sonrió ampliamente y se volvió a ver a Jijimon.

—Creo que me molestaría un poco, pero no por eso dejaría de quererla—respondió—. Ella ha hecho mucho por mí solo el día de hoy y estoy seguro de que mañana hará muchas cosas también.

Su mente infantil lo veía así, lo que en parte era positivo para Jijimon. Katsukagi sonrió enternecida por las palabras del menor y asintió con la cabeza.

—Algún día llegará un chico o chica que te cuidará tanto o más de lo que ha hecho Nieves—dijo Jijimon amablemente—y tú harás mucho por él también. Entonces, tú y él serán Tamer y camarada; podrán salir juntos en aventuras y hacer muchas cosas divertidas y emocionantes.

— ¡Aaahh! ¡Ya quiero que llegue entonces! —
se emocionó él, moviendo las orejas— ¿Cuándo llegará? ¿Lo sabe?

—Yo no lo sé, pero podría ser mañana o dentro de algún tiempo. Si eres paciente, te prometo que te avisaremos y será la mejor experiencia que vayas a tener.

— ¡Sí, sí! ¡Estaré listo entonces!




Minutos más tarde, la peli azul salía cargando a Koromon en sus brazos, mientras el bebé cabeceaba y bostezaba. Caminaba de regreso a la base de Ávalon mientras pensaba en lo sucedido en la oficina del alcalde y preguntándose si Ryudamon estaría bien. Ya lo estaba echando mucho de menos.

—Oye…Nieves—dijo el pequeño, luchando contra los párpados que se le caían.

— ¿Dime?

—Es una pena que no puedas ser mi Tamer…te hubiera querido mucho y también te habría protegido de todo.


La joven se sonrojó levemente y le acarició la cabeza con ternura. Empezaba a encariñarse seriamente con el Digimon y sabía que no debía ser, pues dentro de poco debería entregarlo en la guardería para que empezara a crecer por su propia cuenta.

—Gracias, Koromon. No tienes que preocuparte por mí—sonrió—, ya tengo a alguien que me quiere mucho y me cuida también.
 
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VIII

Perfecto.

Habían salido del bosque con la cabeza pegada al cuello y esos dos bebes sin rasguños, salvo quizás el griterío estomacal que se oía claramente. Jeremy estaba sonrojada, expectante a lo que Káiser intentaba hacer o por lo menos ayudarla aguantar el dolor hasta que llegasen al hospital.

—Esos dos se gustan—susurró Gigimon muy gracioso ganándose la mirada de Káiser—. Es como que yo sienta gusto por la comida, nada más papá.

—Son tan pequeños y ya aprenden cosas que no les compete—gruñó el nipón ayudando a la rubia a caminar—; hasta en este lugar se pierde la inocencia.

—No creo que nos afecte en mucho lo que un par de bebés de diga ¿o sí?


Jeremy intentó restarle importancia, tampoco estaba de humor para oír las vacilantes insinuaciones de esos chiquitines, tal vez el causante de todo eso era el hambre por lo que en lentitud se dirigieron a hospital. Claro que no era posible callar a ese par que venían narrando cualquier disparate.

—En su etapa anterior estaban mejor ¿no crees? —preguntó Jeremy siendo guiada por el joven.

—Son niños, no esperes de ellos reserva absoluta—él miró disimuladamente al par que iba adelante—. No sé cómo sería en su etapa child, bien, sé a qué pueden evolucionar, solo me refería a su comportamiento.

—Creo que serían problemáticos—sonrió la griega tratando de no dejarse dominar por el ardor—, aunque espero que los Tamers a quienes les tocará sepan cuidarlos y darles el cariño que nosotros le damos a nuestros Digimon.


Rhydian asintió el silencio observando como esos dos se empujaban. Ambos chicos no supieron como explicarlo pero la curiosidad de conocer a sus Digimon en su etapa tan bebé, como saliendo del Digitama era un pequeño deseo que esperaban alguna vez conocer.

Así que siguieron caminando con rumbo al hospital, en completo silencio claro que los dos bebés no dejaban de parlotear.

—¿No crees que sería mejor que subas a mi espalda y así caminamos más rápido?

—Tengo la sensación de que estás aburrido.

—No es eso, solo que…—se sonrojó Káiser, dejó de caminar y se frotó el mentón—. Como que está haciendo un poco de hambre, y no sé tú pero yo no puedo impedir a mi estómago que deje de gruñir.

—¿Tan difícil es decirme que tienes apetito? —cuestionó Menma sonrojada—. No negaré que ese olor de pan recién horneado me ha provocado.

—¿Entonces puedes subirte?


La chica frunció el ceño, él parecía más apurada en llevarla para comer que por otra cosa. Se detuvieron cerca de unas bancas, Jeremy se subió como cuido y Káiser se quedó quieto para permitirle la facilidad de que se subiera a su espalda.

—Así será mucho más fácil—comentó el chico sujetando bien a la muchacha—, no pesas mucho. Tu tamaño va de acuerdo a tu peso.

—No te acostumbres a esto, tal vez ni nos volvamos a ver.

—El creer que nunca pasará, será la razón de que ocurra muchas veces un encuentro.

—¿Es alguna clase de verso sacado de algún libro de poemas?

—La verdad no, solo dije lo que se me ocurrió.


Káiser no pudo aguantar reírse suavemente, no podía ver el rostro de Jeremy pero se lo imaginó todo sonrojado y amargado. Entre comentarios concisos, pequeñas risas y algún intercambio de información, Menma notó algo que llamó su atención.

—¿Dónde están esos enanos?

—¿Qué demonios…?—el nipón y ella los habían perdido de vista.


Tan solo fueron unos minutos y esos condenados bebés desaparecieron, o tal vez corrieron a buscar algo de comer.



Lionel Lionel vamos por esos enanos que seguro estan comiendo y nos haran pagar mas de la cuenta (?)
 

Lazy

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#8

Había escuchado a su amigo hablarle acerca del despertar de los pequeños, sin embargo no le hizo caso porque estaba en el mejor de los sueños en ese momento. La voz de Shello terminó con una ligera advertencia sobre que un pequeño gruñón dorado lo mordería… ¡bah! Eso no iba a pasar, ¿verdad?

Lamentablemente para Asakura las cosas pasaron tal cual dijo el francés, Uri quien se había levantado con nuevas energías observó el cuerpo de su durmiente cuidador y no desaprovechó la oportunidad de masticarle la mano izquierda que era la que más cerca tenía de la boca. El ataque se dio e inmediatamente el chico de cabello castaño claro se levantó, tomando al pequeño con su mano derecha para evitar que se cayera y lastimara; a su vez agitaba su recién mordida mano para que el Baby II lo soltara. Shelldon y los demás al presenciar esa escena solo suspiraron, a veces eran tan predecibles. Nyanmaru saltó a los brazos de Brownwolf quien rápidamente lo tomó en brazos.

¿Que pasa, Nyanmaru? —preguntó el chico no entendiendo bien el actuar del pequeñín, ¿acaso quería un par de caricias? Pues no, el chiquitín comenzó a realizar señas con su cola, mostrando que con ella le haría un par de cosquillas a su hermano recién nacido. El rubio captó y se acercó a los exaltados Yoh y Uri— Quédate quieto. —le dijo Shell al momento de acercarse con el bebé en brazos, una vez cerca, el felino se dio a la tarea de acariciar a su hermano con su cola, logrando que este soltara un par de risas y a su vez liberara al pobre humano.

Gra-gracias Nyanmaru y Shello. —agradeció sobándose la mano herida y mostrando un par de lágrimas de dolor en su rostro, realmente ese pequeño mordía fuerte, incluso más que Tsu… bueno si hablamos del cornudo él no tiene la suficiente fuerza en la boca como para dejarle marcas de tal grado, además de que el Tsunomon lo hacía solo cuando se molestaba con Yoh y parecía más una broma que un descargue de ira como lo era en el caso de la navaja suiza parlante.

Te dije que te levantaras y no hiciste caso. —le reprochó el rubio luego de bajar al felino y tomar la pañalera para sacar unos cuantos vendajes que usaría en la mano del muchacho más vago de la guild.

Es que estaba en un sueño genial. —respondió Asakura dejando que Brownwolf le vendara aquella mano malherida.

¿Ah si? Cuenta entonces.

No recuerdo, solo sé que era genial —aquella respuesta hizo que los bebés y Shelldon bajaran el rostro, no sabían que el chico les respondería con esa tontería, Shell debía aprender en no tener expectativas tan altas cuando el castaño contara cosas similares.

Terminó de vendarle la mano y luego guardó el resto de la venda en la pañalera, miró a los bebés y luego los acarició uno por uno—. ¿Ahora qué haremos?

No lo sé, ya es algo tarde y de seguro que nos tardaremos bastante en llegar al festival en donde están los demás. También debemos buscar a Conner.

Lo dicho por el de mirada bicolor, logró hacer que Yoh volviera realizar aquel semblante de pensativo, ¿qué loca idea los tocaría escuchar esta vez?


The Card Maker Doc. K-9 terminemos esto u3u
 
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[7]

El albino miró a Serah unos segundos, un tanto inseguro de como proseguir ante el cambio de actitud de ella. Le siguió con la mirada mientras ella se acercaba a Puttimon y lo cargaba entre sus manos antes de lanzarlo al aire con cuidad, el Baby enloqueció de euforia mientras jugaba con su madre y Bommon se agitaba ligeramente de emoción mientras esperaba su turno.

No la conocía, era verdad, pero reconocía esa mirada que tuvo hace unos momentos y tal vez fuera por lastima, compasión o que él mismo se proyectó en ella, pero quería alegrarla. Por mucho que odiara el que ella intentara de manipularlo, y lo consiguiera, él la quería por mucho que lo negara.

Terminó por suspirar de manera sonora, se sentía parcialmente responsable por lo que sea que pasara por la cabeza de la rubia, así que ahora tenía que solucionarlo. Era eso o simplemente su mente formando una excusa para volver a estar cerca de ella.

¡Arriba! —decía la fémina mientras arrojaba a Bommon esta vez.

Shin se acercó, tomando a Puttimon en sus manos y llevándolo a la resbaladilla más cerca. Una pequeña construcción de no más de un metro de alto, un juego especial creado para que los Baby pudieran disfrutar de él y no lastimarse por esto. Bommon observó cómo su hermano blanquecino se deslizaba suavemente por el juego, anunciando su diversión con una sonrisa y sonidos que solo se podían tomar por alegres; de inmediato el de tres ojos insistió en acompañar a su hermano en aquel juego, por lo que Serah le llevó hasta ahí y le impulsó a deslizarse tal cual había hecho Puttimon. En poco tiempo el dúo de Baby tomaba turnos para resbalarse, además de ayudarse para poder subir solos.

Que bonitos—musitó Serah mientras mantenía la sonrisa que había fingido con anterioridad.
Ven, vayamos por algo de beber—propuso el albino, tomándole la mano—no nos alejaremos mucho.

Ligeramente sorprendida por la actitud decidida de su acompañante, la de ojos esmeraldas no pudo más que asentir y seguir al de ojos azules fuera del área de juegos, aunque no lo suficiente para perder de vista a los infantes. Ahí, en algún lugar que no resaltaba excesivamente a la vista, el chico le tomó por la cintura y la acercó con gentileza sin dejar de mirarla ni un segundo, transformando la mirada fingida de Serah en una coqueta, tal vez le convendría jugar el papel de la víctima más seguido…

En el área de juegos, los infantes jugaban sin cesar, aunque la pequeña bomba pronto notó algo que iluminaba su estadía en todas partes: su madre. Mientras Puttimon disfrutaba del desliz, Bommon examinaba los alrededores, buscando a aquella chica que consideraba la cosa más bonita que había visto, hasta que la encontró… con él. Sus manos sobre su cintura y las manos de ella en su pecho, como si quisiera alejarlo, luego el albino se acercó más a su rostro y las manos de ella migraron a su cuello, como si lo quisiera ahorcar ¡Estaba en problemas! Y él no lo permitiría.

Mononononononon—murmullaba la bomba mientras hacía su mecha estallar, pero los humanos parecían no hacer caso; contrario a Puttimon que de inmediato explotó en animo ante tal truco de su hermano.

No importa cuánto la hiciera sonar, la mecha no era lo bastante poderosa para detener al chico en su ataque contra ella. Necesitaba más, más, más… Y la mecha se acabó. De forma extraña, la bomba se vio iluminada, causando una sorpresa en su hermano blanquecino que solo lo interpretó como más trucos de parte de su hermano, pero no era así. Cambiaba de forma, su figura redonda se perdía y de un momento a otro salió volando en dirección a los humanos con su nueva forma y su nuevo poder.


¡Aléjate de mi mami! —gritó el ahora Missimon mientras impactaba de lleno contra el albino, ocasionando que soltara a Serah y fuera derribado hasta el suelo.
Pero ¡¿qué…?!—bramó Shin, impactado.
Nadie tocara a mi mami, la defenderé de todo—advirtió el misil. Ahora la rubia estaría a salvo de él.


Claire. Claire.
 

Velvet.

I challenge my fate!
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Aquella confesión por parte de Hilda dejó confundido al muchacho de cabellos purpura. En verdad apreciaba mucho los sentimientos de la chica hacia él, pero desafortunadamente, ya tenía pareja y no dudó en recalcárselo luego de que ella se declarara. En verdad no le agradaba mucho ser parte de una relación toxica, pues en verdad no le agradaba que la chica estuviera mendigando un poco de su amor, si fueran amigos no tendría problema, pero que ella lo amara era otro asunto, pues Akira amaba fervientemente a su “Emilia” y no podía dejar a esa chica como una “Rem” cualquiera. El joven suspiró mientras daba una sonrisa al pequeño niño gelatina, sentía curiosidad por el lugar en donde vivía el japonés, pues Aki le había hablado muchas cosas buenas del lugar.

— ¿Y dónde queda?

— Ya vamos a llegar —
sonrió el oriental — Queda cerca, es un local muy bonito pues está en la cercanía del bosque.

— Ah, ya veo. Espero que sea como dices, un lugar acogedor. —
dijo el pequeño Chocomon.

— Seguro que mi novia pensara que eres una cosita adorable. Después de todo, tiene a un compañero de tu misma especie.

— ¿D-De verdad? —
Aki asintió. — ¡Me alegro mucho! Me gustaría conocerlo alguna vez.

— Bueno, conocerás a su mami, a
lgo es algo.


Al llegar al café el asiático de cabellos purpuras notó que se escuchaban unas voces, ¿Acaso había llegado los muchachos al local?

— ¡Tadaima! — gritó el japonés esperando a que lo escucharan sus compañeros de equipo.

Al entrar al café notó a un muchacho de cabellos oscuros sentado con unos pequeños bebés Digimon, ¿Acaso era un cliente? El muchacho observó al japonés de pies a cabeza, estaba algo alterado, pues era la primera vez veía al asiático. Sus ojos mostraban cierto aire de hostilidad, algo que no tardó en notar el muchacho de origen oriental.

— ¡Konichiwa! — levantó la mano con su usual tranquilidad — ¿Dare desuka? —preguntó en su idioma natal, algo que por su puesto molestó mucho al Gales.

— Habla bien — respondió sin ningún tapujo el muchacho — ¿Qué es lo que quieres?

— ¿Ara? Nos encontramos de mal humor hoy —
agregó Akira con una risilla — Trabajo aquí, amiguito. Soy uno de los miembros de Black Jack. Kazuhiro Akira, Yoroshiku.

— Oh, entonces la conoces a ella.

— ¿Esta Ho-chan? —
pregunto el muchacho con una sonrisa. Dioh asintió — ¡Ho-chan! ¡Ho-chan, ya llegue!

— ¡No grites!

— ¡Ya voy y atiendo!


Los pasos de la pecosa muchacha se escucharon bajando al enorme salón del lugar.

— Dioh, déjame atender a este clien…¡A-Aki!

— ¡Yo! —
el muchacho abrazó con fuerza a su pareja quien devolvió el gesto rodeando sus brazos en el cuello. — Ya llegue.

— Pensaba que estarías afuera todo el día —
agregó la joven — P-Por eso cerré temprano.

— Pero hay un kodomo aquí —
respondió Akira — Por cierto, ¿Conocido tuyo?

— ¡Sí! De hecho, ¿Recuerdas al Yokomon que cuidamos años atrás?

— Sí.

— ¡Es su tamer!

— ¡¿Enserio?! —
el muchacho se acercó al menor, que no tardó en alejarse del nipón —En verdad este agradezco mucho que cuidaras a la pequeña Yokomon, es una niña que fue importante para mi pareja.

— Ah, de nada, creo.

— Vino a agradecernos por cuidar a su pequeña Bree que ahora es una Biyomon.

— Mira que es un mundo pequeño, ¿No lo crees Ho-chan? —
Akiara se sentó en la mesa dándole al pequeño Chocomon a su pareja — Por cierto, Holls, este es Choco chocolate, digo Chocomon. —respondió.

— ¡Hola!

— ¡Eres una cosita hermosa! —
respondió abrazando a la pequeña gelatina.

— G-Gracias.

— ¿Y bien, Dioh-kun? ¿Podrías contarme acerca de ti? Quiero conocer al Tamer detrás de Bree.


Maka Evans ¡Ya llegó papi!

 

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Aquel tamer rubio, quien mantenía en brazos a los otros dos, volteó a revisar el reloj aunque quedaba algo lejos también tenían tiempo podían reagruparse e ir a buscar a Conner, si este aún no había retornado era porque estaba más perdido de lo que imaginaban.


– Lo más seguro es que Conner ya haya salido – señaló Asakura tomando a consideración los factores y la hora, en particular considerando que el chico era nuevo y era sabido que no era muy buena idea salir en la noche cuando llevabas menos de dos meses en el mundo digital –, lo mejor será irnos moviendo con los demás, si tenemos suerte lo encontraremos en el camino o en la entrada en ambos sitios, si no, durante los siguientes días estaremos pendientes en caso de que aparezca.​


Shelldon asintió ante la sugerencia de su compañero león, era lo mejor que podían hacer y sin Engla o Flamon para olfatear a Conner y el bebé, sería aún más difícil, en particular porque los rastros habituales que podrían seguir se perdían entre los de otros tamers y Baby II. Solo les quedaba regresar a la central primero, ahí aunque iban considerando las cosas, pese a los conflictos esos dos pequeños habían crecido en sus corazones rápidamente y habían notado la excesiva cantidad de digitamas y considerando como estaba el tema de la sobrepoblación, al menos lograr que dos pequeños tuvieran una mejor oportunidad y no tuvieran que luchar por los recursos como muchos otros.

También era muy probable que los pudieran intentar embarcar a lugares más amplios y pues en lugares como Folder no durarían más que pocos días en el mejor de los casos, al menos la mayoría no lo haría. Ese pensamiento cruzó con fuerza el pensamiento de ambos ¿tras invertir tanto esfuerzo en esos dos pequeños? ¿Dejar que por no estar preparados o por la sobrepoblación algo los matara? ¡No gracias! Mejor protegerlos ellos mismos con sus dos manos y mantenerlos a salvo de esa parte tan cruel del mundo exterior.


– Oye Shelldon ¿cómo son los documentos de adopción? – Preguntó el castaño al rubio, quien dirigió su mirada de forma calma a su amigo.

– No son muy complicados, pero vendrán a revisar que estén bien y se adapten adecuadamente durante los primeros meses, pasó con Blanc y petitmon ¿También te cruzo ese miedo por la mente? – Apuntó Brownwolf, quien notó el deje de preocupación en su mirada, a lo que esté inmediatamente asintió. Claro, Uri no lo toleraba mucho y le mordía demasiado, pero no podía dejar que eso le pasara Su Uri, pese a su actitud ¡él era un bebé inocente y puro, no merecía sufrir por un destino así!

– Tu y yo ya hemos visto bastante para saber lo difícil que la tendrán, mira con Tsu y Bruno que es lo que casi les pasó y lo que les podría haber pasado de no haber estado nosotros en el lugar y momento adecuado, tú incluso estuviste en la selva cuando “Eso” pasó pese a tu situación especial y sabes lo que podría ocurrir. – Señaló Asakura recordando pronto esa historia, la vez en la que había una guerra en ese lugar y los tamers debieron interferir por el bien común, en especial el de la mayoría de los digimon que habitaban también ahí y eran víctimas casuales de esas confrontaciones territoriales.​


Mientras Uri y Velkan voltearon a mirarse confusos ¿de que hablaban los dos humanos? Pese a que Uri no estaba feliz con ser cargado y quería caminar algo en el semblante de los Tamer le había jalado la atención, un ligero tono de oscuridad y extrema consternación el cual estaba aplacado por una especie de calma. Aunque hablaban en cierta manera de forma vaga, ambos parecían entender lo que decían entre si, en fin, no creía que fuera algo malo para él considerando que notó como el humano le aferró en manera relativamente protectora.


Lazy Lazy ¡Solo un poco más!
 

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#9

Los bebés que apenas habían nacido hace unas cuantas horas se miraron al rostro, preguntandose sobre lo que decían aquellos dos humanos. Sin embargo, el dorado apartó su mirada de su compañero de mismo nivel, para luego observar al chico que ahora lo estaba cargando era extraño que hablaran así pese a no ser la primera vez que lo hacían en seña de ser un tema serio.

Deja de hablar como si no estuviera aquí —habló el dorado, llamando la atención de ambos chicos que dejaron de caminar para mirar al espadachín. Sabían que los estaban escuchando, al parecer tendrían que sincerarse con esos dos pequeños en referente a esa verdad del mundo, y pedir una disculpa, no necesariamente en ese orden exacto. Yohken miró a su compañero y luego a sus brazos, donde notó que su querido gato estaba dormido de nuevo, mientras que el gusanito lo miraba con curiosidad.

Pues, nada Uri, es solo que estamos pensando en adoptarlos —confesó el chico, tratando de no revelar los motivos exactos, pensó en que decir aquello sin revelar el por qué sería más que suficiente.

¿Eso es en serio? —cuestionó inocente el bebé atrapado en una piña a la par que miraba hacia arriba para encontrarse con los ojos del rubio, quien le sonrió y asintió respondiendo afirmativamente al pequeñín— Eso es genial, podré seguir jugando con Nyanmaru. —agregó el Baby II con alegría al confirmar su duda. Por su lado Uri, estaba satisfecho con aquello, si bien no lo iba a decir o a demostrar, le agradaba tener a alguien con quien estar… además claro de que lo entrenarían para que fuera el mejor y más fuerte Digimon de todos los tiempos. El doradito ser, miró a Yoh con curiosidad, y éste se dio cuenta.

¿Pasa algo? —preguntó el castaño— ¿No estás emocionado por vivir con nosotros?

¡Ja! Ustedes son los que deberían emocionarse por vivir bajo el mismo techo de este poderoso Digimon —Shello e Yoh suspiraron, ahí iba de nuevo con ese ego tan grande, a decir verdad ya se estaban acostumbrando a eso, pero no quitaba el hecho de que era algo molesto por lo que criarlo a él sería un completo dolor de cabeza para el más vago de la armada, por suerte tenía a sus hermanos leones que de seguro le echarían una mano—. Gracias… —musitó algo apenado el doradito, aquel gesto por parte de él asombró a todos los presentes ¿acaso se había dado cuenta de que esa actitud estaba siendo la errónea? Como fuera, Yoh le sonrió y lo acarició ganándose la atención del pequeño y apenado doradito.

De todas formas, esto iba a pasar —le respondió con una sonrisa sincera el despistado chico.

Mon ami tiene razón pequeño Uri —comentó el europeo acercándose a la pareja dispareja—. Por otro lado, Yoh, ya se hace tarde y debemos movernos para confirmar la adopción de ellos, además de que tenemos que encontrarnos con Engla, Flamon,Tsu y Bruno.

Asakura asintió y luego comenzaron a caminar, dispuestos a adoptar a esos dos pequeños. El camino fue algo entretenido, pues Velkan y Uri comenzaron a preguntar acerca de los otros Digimon, el cómo eran, qué les gustaba y disgustaba era algo que les llamaba mucho la atención, sobre todo al espadachín dorado que se encontraba emocionado por conocer al Digimon que sería su maestro.

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El trayecto a la central iba bastante sereno, hasta que pronto notaron una fila de personas, algunos retornando los pequeños digimon y otros, bueno, una pareja de tamers bastante reconocible al parecer había optado por adoptar a los suyos por el mero factor de que fueron reconocidos como figuras paternales, por no decir de otros detalles más. Algunos Tamer parecían aferrar con firme determinación y protección a los pequeños en sus brazos, considerando sus edades y que de hecho la mayoría de ellos llegó a ese mundo a una edad adolescente o más temprana, hacía que en muchos humanos los instintos de paternidad despertaran con más fuerza.

Los dos chicos de Armany se miraron mutuamente y luego levantaron los hombros despreocupados por aquella fila, la verdad, es que valía la pena la espera… lo único malo es que sus otros compañeros digitales tendrían que esperar un rato más. Bueno, considerando que habían escuchado a Flamon y Engla planear dejar la Noria hasta el final no les sorprendería que de todas formas no estuvieran fuera para cuando llegaran, ese era un juego lento pero agradable.

Lo único que entorpeció la tarea fue el factor de que varios tamers tenían planes similares de adoptar a los baby que se les encomendó, tuvieron que esperar unos treinta minutos antes de que los pudieran recibir.


– Bienvenidos de vuelta a la central y gracias por sus servicios este día – señaló el encargado que los atendió en la mañana –, noto sus miradas y eso es solo porque ya lo he visto cincuenta veces antes solo el día de hoy. Quieren adoptar a los pequeños, ¿cierto?

Inmediatamente ambos Tamers asintieron y el encargado solo asintió aliviado, la sobrepoblación seguía siendo un problema en todo el digimundo, particularmente File y cualquier ayuda para facilitar la economización de los recursos y prevenir una crisis alimenticia sería bienvenido.

– De hecho sí, aunque ya hace prisa por la hora ¿cree que podamos saltar los pasos menos necesarios? – Pidió Shelldon, a lo que el encargado sonrió, podía entenderlo. Ya la noche se acercaba y sin los compañeros a tu lado pues uno se sentía indefenso ¿que tal si un Perfect decidía atacar o el condenado Death-x-mon volvía? No era un escenario deseable y la noche también tenía sus propios vampiros y demonios con los cuales vigilar y lidiar. Además, ya hacía hambre y él también quería acabar de una vez para ir y disfrutar de una deliciosa cena.​


Pasaron al área de revisiones, pesaron a los bebés, revisaron su estado de limpieza y salud general, pusieron la vacuna o algo así, del virus que cierto gato naranjo contagiaba hacía meses atrás por precaución. Desde ese evento el sector de salud del mundo digital estaba muy alerta a las enfermedades que pudieran ir apareciendo ahí e tras las revisiones y triste eutanasia, en algunos casos permanentes, de varios digimon por esa enfermedad la necesidad de crear una vacuna fue altamente demandada.


– Esa cosa supo feo ¿que fue eso? – Demandaron los dos pequeños, desagradados, quienes mientras eran revisados y vacunados, los dos Tamers iban rellenando las plantillas de adopción respectivas.

– Una vacuna para protegerlos de un virus que hace un tiempo atrás atacó y causó muchos conflictos masivos y llevó a la muerte permanente de al menos quinientos digimon debido a lo que el virus ocasiona sobre ellos y los que les rodeaba. – Declaró el encargado, él fue uno de los que se vio en la obligación de destruir los digitamas irrecuperables por el virus. ¿Cómo descubrieron que el virus no se removía tras la muerte? Nadie hablaba de eso, nadie quería hablar de eso, pero Shelldon sabía el como y porqué, y no fue bonito. ¿Qué? había estado en cuarentena tras lo de ese evento por precaución igual que su compañera. ¡El mero hecho de que se hubieran tornado paranoicos y decidido luchar con distancia y con cubiertas y protección la única razón por la que al parecer no resultaron contagiados!

– Me acuerdo bien, nos pusieron bajo cuarentena por el factor de que no sabían la forma de propagación y el hecho de que fuimos paranoicos con el tema de una posible enfermedad y optamos por la medida inteligente y cautela extrema fue lo único que impidió que nos pasara eso. – Recordó el rubio, mientras el encargado terminaba de firmar los documentos.

– ¿T-tan grave fue? – preguntó Uri, quien aún no era consciente de ello pese a que fue algo de lo que hablaron en el parque antes de la siesta y durante el almuerzo, solo acabó por recibir una afirmativa silente de Shelldon, quien a veces seguía escuchando los gritos y llantos de los tamers que perdieron a sus digimon por culpa de ese virus y de no ser porque él estaba tan habituado a estar hospitalizado, se habría sentido aún más aterrado de lo que estuvo.

– Solo me comentaste lo que te paso ¿te embrujó algo con referencia a eso? – Preguntó Yohken a Shelldon, terminando de revisar los documentos antes de pasarlos al encargado que los revisaba y firmaba ahora.

– A veces el vivir por tanto tiempo dentro de un hospital puede prepararte para ciertos horrores... – Fue lo único que pudo responder Shelldon, apenas y recordaba cuando ese virus el H1N1 llegó a europa, él tenía tres años y fue cuando tuvieron que internarlo de urgencia y no podían mantenerlo en la burbuja en casa porque estaban de vacaciones en parís y no estaba habilitada ahí.

– Todo listo – respondió el encargado terminando de firmar, sellar, copiar y fechar los papeles, entregándoles las copias –, Uri y Velkan ahora están bajo sus cuidados ¡Gracias por su bondad y servicios! iremos a revisar a los pequeños una vez por semana durante los primeros seis meses y tras ello dos veces al mes de modo sorpresa por otros seis meses.​


Shelldon sonrió agradecido mientras pagaban lo necesario para terminar lo demás y cargaban a los pequeños, era hora de ir a festejarlo con una cena y tras ello recoger a sus compañeros digimon.


– ¿Que tal si vamos a festejarlo con algo de cenar? – ofreció Yohken, cambiando de tema rápidamente para sacar la memoria de los presentes –, aquí cerca hay un buen lugar y además, creo que ya te tocan las medicinas, Shello.

– ¡Eso es verdad! – exclamó el rubio, quien revisó en el acto, olvidó tomarse la de la tarde, ¡claro, si se desvelaba esa noche podría asegurar las tres tomas y mantenerse a salvo de una hemorragia! No tardó que White Sin y Vide al darse cuenta de ese olvido, le dieran un golpe mental por atarugarse y olvidar algo tan importante –, tendré que dormirme tarde para poder asegurar las tres tomas… en fin.​


Una vez agradecieron y todo concluyó, se movieron a cenar, si una cosa Asakura había aprendido, era que Shelldon estaba demasiado limitado en el tema de las dietas, la pizza aún seguía completamente fuera de su menú a menos que fuera a modo de col de sabor. Hamburguesas ya podía, pero debían ser hechas en casa y con la carne más magra posible, nada de carnes pre-procesadas ni similar, realmente eso le hacía sentirse mal por el chico ¿cuantas cosas deliciosas y buenas de la vida, {en el tema gastronómico} se había perdido en el pobre porque su cuerpo era demasiado delicado?


– Algún día encontraremos una cura para esa maldita enfermedad genética que tienes, cuando lo hagamos y todo el tratamiento adicional este lo suficientemente adelantado, te llevare a probar cuarenta sabores diferentes de pizza, hamburguesa y otras delicias que te has perdido ¡Eso te lo juro! por ahora, vayamos por ese puesto de Ramen. – Declaró el león vago quien aun recordaba ese puesto de dulces artesanales el cual se les fue presentado por ese tamer rubio que era el más reciente integrante, mientras los guiaba a todos al puesto de ramen, con diferentes sabores y preparaciones, no les tomó demasiado tiempo llegar y tomar un asiento.​


Lazy Lazy ¡terminas tu! A comer, a viajar y a recoger a los digimon! (y a encontrar a ver si encuentran a conner en el camino XD)
 

Lionel

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Rhydian #7
Comer; ya valla necesidad. Rhydian se le había antojado algo después de haber cargado a la fémina y de haber olido ese rico olor a pan. Aunque no sabía si fue por el hecho de estarla cargando, que consumió sus energías o por el hecho de que debería hacer más ejercicios para fortalecer sus músculos y no agotarse rápido. “Nota metal: hacer ejercicios”; otra que se iría acumular con las demás relacionadas con el mismo tema.
──
Yo quisiera un Cachito ──llegaron a una panadería de camino al centro médico. Bueno, una panadería como tal no lo era; era como un puesto ambulante de venta de pan. Total, comida era comida. Gigimon y DeviVeemon estaban adelante tratando de saltar para alcanzar el pan del carrito de mercancía cuando ellos llegaron y le invitaron a escoger alguno de los que mostraba la pequeña vitrina del puesto.
──Ese Papi, quiero ese ──Gigi estaba tan feliz de poder probar algo en su vida, bueno, en su corta vida que no hubiera probado. El pan era una de las cosas que le agradaba a Káiser con chocolate caliente.
──Está bien, Gigimon. Deme un Croaste, por favor. ──Ellos dijieron un enseguida y se lo sacaron. Los que atendían el puesto, era un chico y una chica que parecía hermanos. Su cabello era castaño y sus ojos morados. La única diferencia era su sexo, porque sino digieran que era mellizos──, ¿Tienen chocolate o bebidas achocolatadas?
──Ah Rhydian, no tienes que molestarte por eso…
──Ah no te preocupes, es para mí. Me gusta comer pan con chocolate, aunque te iba a preguntar pero como ya me dijiste que no ──le expresó sacándole una pequeña muestra de vergüenza ligada con una de enojo.
──Eso fue molesto, sabes. Además de egoísta, pensantes en ti mismo antes que en alguien más tal como pasó con Gigimon. ──musitó algo molesta por cómo le dijo aquello. Káiser debía medir bien sus palabras antes de actuar; si hubiera sido “ella”, no le hubiese molestado en nada pues así “era su relación”. En ese momento se puso algo pensativo por el asunto que la griega tuvo que llamarlo dos veces para que cayera en cuenta y luego preguntarle si había pasado algo, cosa que él negó, obviamente──. Tienes un papa muy descuidado.
──Mami es linda ──dijo el minidinosuario rojo.
──Eres la mejor ──dijo el Baby II de ella mientras Rhydian pareció indiferente por unos momentos hasta que le avisaron que si tenían una fría.
──Ah cierto, ¿vas a ordenar algo? ──le dijo con una pequeña sonrisa. La chica estaba empezado a sospechar que esa imagen era falsa y que quizás se estaba metiendo con un infame pero al recordar lo que había pasado en el día se sonrojó por todo lo que se habían contado mutuamente. Y fue allí cuando cayó, que quizás no tenía tanta confianza para saber todo acerca de él pero aun así, se hacía interesante.
Luego de comer, ahora era la hora de pasar por la enfermería para que la revisara y de allí, ir a la Central de Tamers.




K Kardynale lo últimos post son todos tuyos; adelanta que si aun queda tiempo mañana, puedo volver a postear.

 

Speed Star
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#4 Raisa Nóvikova


El brillo dorado que irradió del Digitama fue percibido por cada comensal presente en aquella cafetería, todos se dieron cuenta del suceso, especialmente el mesero que venía a retirar las tazas por nuevas con café recién salido de la olla. De inmediato Dylan sintió muchas miradas encima de su mesa y gruñó, hundiéndose más en su asiento, pues incluso cuando no se trataba directamente de su compañera, la atención estaba puesta ahí. Aún brillando, Raisa sujetó el Digitama entre ambas manos y lo colocó frente a ella, sin abandonar el contacto con el mismo; poco a poco el resplandor dorado fue disminuyendo, ante la mirada intrigada de la rusa pues nunca había presenciado tal fulgor al nacimiento de un nuevo ser digital. Era como cuando recibió el huevo, su peculiar coloración dorada era lo que más había llamado su atención y la de Wolfmon, quien también se encontraba presente en ese momento.

Una vez la luz cesó y el cascarón del huevo se desvaneció en datos, una nueva y recién nacida criatura apareció entre las manos de Nóvikova. Una que en sus años en el Mundo Digital nunca había visto. Sin duda, desde un inicio el singular Digitama fue un indicio de que el Digimon que emergiera de él sería algo único. Ostentaba una brillante coraza dorada, poseía una forma ovalada y sus ojos eran como dos enormes avellanas que no hacían más que observar con detenimiento a la Elite. También contaba con una especie de navaja sobre su cabeza, larga y filosa que se asemejaba a una espada. Lo que más sorprendió a Raisa fue la mirada serena que el Baby cargaba, a diferencia de los otros bebés con quienes había tenido algún contacto en el pasado. De mirada firme y sólida, no le quitaba los ojos de encima a Sköll, por lo que aquello se volvió en un duelo de miradas, siendo los ojos de la rubia igual de férreos, hasta que Dylan decidió romper esa tensión.

A ti parece que te siguen las cosas con cuernos —lanzó un comentario casual, buscando relajar el ambiente y en referencia a su compañero digital. Raisa sólo movió sus orbes para verla por un instante y prácticamente 'dispararle' con esa vista que sólo ella poseía.

Es más la mitad de una espada que un cuerno —justificó la rusa, luego de observar la extremidad puntiaguda que sobresalía. Sabía que el Baby no podría hablar hasta que llegase a evolucionar, por lo que su nombre tendría que corroborarlo de otra forma. Sacó su DigiWindow de uno de los compartimientos de su cinturón y escaneó al Digimon, buscando analizar sus datos. La pantalla sólo lanzó un nombre y nada de información adicional. — Eres Sakumon —el infante hizo un suave asentimiento, aún siendo sujetado por la siniestra de la Tamer. — Mi nombre es Raisa, voy a cuidar de ti por un rato.

Eres más expresiva que una piedra, de verdad. Lo vas a asustar —mencionó Tanneberger, sonriendo de lado como burla a la poca expresividad con la que Sköll contaba.

Y has sobrevivido a este témpano, así Sakumon también lo hará —sí, la Elite ya sabía que su nula efusividad era difícil de tratar y que muchos en el pasado no lo habían podido soportar; pero curiosamente el bebé dorado le transmitía algo similar, se veía igual de sereno que ella, a diferencia de cuando estuvo a cargo de otros infantes, donde claros rasgos infantiles se notaban en ellos. — Aunque jamás había visto a uno de su especie.

También debo sorprenderme dado que tú conoces todo por acá —dijo la Amateur, volteando a ver al ahora único huevo sobre la mesa. ¿Qué Digimon nacería de sus entrañas? ¿Se llevarían bien o también sería una piedra como el que le tocó a su amiga?

No exageres, desconozco varias cosas —se defendió, dejando de tocar a Sakumon por si este deseaba moverse por su cuenta y explorar, aunque realmente no había mucho que descubrir en esa mesa. Sin embargo, en el momento en que el bebé trató de desplazarse 'flotando' (ya que carecía de pies), la pequeña esfera dorada rodó hacia adelante, yéndose de cara contra la superficie de la mesa. Raisa de inmediato lo sujetó y volvió a estabilizarlo, quizás por ser sus "primeros pasos" sería difícil el andar; mas nuevamente ocurrió lo mismo y Sakumon rodó por la mesa, siendo atrapado por la mano de la soviética antes de que cayera al piso.

¿Qué le pasa? —preguntó la de ojos jade.

Creo que es su espada, debe ser demasiado pesada para su cuerpo y por eso pierde el equilibrio —teorizó, examinando el pequeño cuerpo del Baby y la única posible razón que provocaba se fuera de frente. Incluso Wolfmon estuvo de acuerdo con esa hipótesis y se lo hizo saber a su portadora.

Entonces lo vas a tener que cargar todo el día —musitó DTB, esperando que aquello molestase a la rusa por el hecho de tener que andar de niñera de un Digimon que no podía andar por su cuenta.

No importa, hasta que crezca necesita de alguien.

No sabía que existía un instinto maternal enterrado en Raisa Nóvikova —comentó, bebiendo nuevamente de su café antes de que se enfriara. La Elite no quiso debatir más con Tanneberger y se limitó a no responder, un simple "no conoces mucho sobre mí" cruzó sus pensamientos; realmente tenía sus propios motivos para ello y era que Sakumon había despertado su curiosidad de un modo distinto a cuando había llegado a conocer especies nuevas en sus primeros años.

Pidió al mesero le trajera una orden de cualquier comida ligera y suave que existiera en el menú para alimentar a Sakumon que, aunque no lo demostrara, seguramente tenía hambre tras haber nacido. Acomodó al dorado contra la ventana y apoyándose del otro Digitama y, una vez asegurado, regresó su atención a Dylan, no olvidaba el tema del que estaban hablando antes del nacimiento, consideraba la simple idea de regresar al Mundo Real como una aberración, y no por las razones que la germana pensaba de ella y su "importancia" en ese mundo. DTB desconocía mucho de su historia, y parte esencial de ese pasado era el profundo coraje que le causaría volver a ver al motivo de haber vivido de tal forma, infeliz y atroz, en Rusia. En el Mundo Real no le quedaba nada ni nadie, ¿por qué desearía volver?

Regresando al tema —musitó — alguna vez tuve la oportunidad de regresar a San Petersburgo —aquella revelación tomó de sorpresa a Dylan quien casi se atraganta y le hizo escupir su bebida.

¿¡Cómo!?

Aún no lo sé, fue un suceso extraño que nos ocurrió a Gabumon y a mí un 1ro de Agosto hace unos años. Seguíamos a un Ogremon en la ciudad y de pronto fuimos transportados a Rusia —recordó la anormal experiemcia y la frustración y ansiedad que le trajo consigo haber regresado, definitivamente no era algo que quisiera volver a revivir de manera permanente.

¿Cómo lograron regresar? —y al parecer, la alemana era la única interesada en conocer a detalle la experiencia de la Elite en su mundo.

Derrotamos a Ogremon en el Mundo Real, aunque en ese momento no sabíamos que al hacerlo una 'fuerza' nos transportaría de regreso a aquí, por suerte así fue —explicó, deteniendo a Sakumon que se había movido un poco y ahora atentaba con volver a rodar. — Lo extraño es que ningún humano pudo ver a Gabumon o a Ogremon.

Entomces es probable que si regresara, ¿nadie logre ver a Gomamon?

No lo sé —se encogió de hombros y bebió café —, pero por ahora quítate esas ideas de la cabeza, fue un caso aislado.




Verwest Verwest listo ptah xD mi huevo se ha roto
 

xx
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Dylan Tanneberger -- 5


Al igual que su compañera, la germana bebió otro sorbo más grande de café. No podría sacarse esas ideas de la cabeza, pero las postergaría porque había otros asuntos prioritarios. Como por ejemplo, su Digitama. Tanneberger admiró al recién nacido Sakumon: su efusividad y viveza contrastaba con la pasividad del huevecillo asignado para ella. No había vuelto a vibrar desde que se encontrara con la rusa. Ipso facto, sus cavilaciones le llevaron a considerar la posibilidad de que Raisa tuviese algo que ver en todo aquello.

Dylan despegó sus labios de la taza y miró a la Elite en silencio. Esta última, al sentir el acoso visual, lanzó una interrogante:

¿Qué pasa?
Creo que mi Digitama te tiene miedo.
¿Perdiste la cabeza?
No ha vuelto a reaccionar desde que estamos juntas.

Con un bufido, Nóvikova le hizo saber que le importaban poco o nada sus disparatadas suposiciones. Ella continuó disfrutando con calma la infusión cafeínica mientras rescataba a su bebé de vez en vez para que no terminase estampándose contra la mesa, o peor aún, dañando el mobiliario con su elevado ‘cuerno’. La de ojos verdes sintió una inquietud, y para aparcarla, procedió a morder su propio labio inferior. Quería saber qué especie de ser digital saldría de su huevo. De pronto, una idea le vino en mente.

¿Quieres salir de aquí? ―la rusa escuchó la remota proposición de la de mayor edad; la consideró algunos segundos antes de tomar a Sakumon con su izquierda y levantarse de su asiento. No tenía planes importantes ese día, así que le daba lo mismo si pasaba la tarde dentro de una cafetería o afuera al aire libre. Aunque las nubes taponando el cielo azul le decían que lo segundo no era tan buena opción.
Creo que va a llover ―externó.
Apresurémonos.

Las jóvenes se dirigieron hasta la salida del local, y para mal fortuna de Dylan, ese espacio continuaba abarrotado por fanáticos que deseaban ver de cerca a la otra heroína. A simple vista, no existía ninguna otra salida alterna. Los empleados de la cafetería apenas podían contener las puertas para impedir el paso a esos que no deseaban consumir algo de su negocio. «Qué pereza.» Pensó ya saben quién. Las féminas se miraron de reojo y afianzaron a sus protegidos bajo el brazo antes de lanzarse hacia
el mar de gente.

«¡Raisa!» «Por favor, ¡Raisa!» «¡Raisa!» Estaba de más puntualizar cuál era el sentir de la germana con todo aquello. Cuando los acosadores se arremolinaba más a las heroínas y amenazaba con cerrarles el paso, Tanneberger tomó la mano fría de Nóvikova y aparcó el camino para que pudiesen escapar. En un principio había detectado cierto rechazo o quizás resquemor de parte de la eslava con ese contacto, lo que le llevó a pensar que le disgustaban los acercamientos o simplemente no estaba acostumbrada ellos. DTB, no obstante, afianzó más su lazo y aceleró. Súbitamente ambas se encontraban corriendo por las calles de File City, huyendo como si las gotas de lluvia fuesen ácido para la piel.

Dylan, detente, ¡detente! ―la soviética había alzado su tono de voz más de lo normal sin siquiera proponérselo. El motivo era, pues, que una señorita como ella no podía perder su porte con aquellos trotes.
No me pienso mojar ―respondió la otra europea. Entonces Raisa debatió en su cabeza sobre si era peor correr como salvaje por las calles o caminar con ropas húmedas. El desenlace solo podía saberlo su creadora (¿).

Llegaron a un edificio de departamentos y toda vez que pudieron resguardarse de los pequeños pero densos chubascos, continuaron andando a un ritmo normal; subieron las escaleras y entraron a la alcoba que la alemana compartía con su compañero Digimon. El lugar, si bien era muy pequeño, se encontraba impecablemente limpio y ordenado.

¿Aquí es donde vives? ―preguntó la Elite. Seguía molesta y no podía ocultarlo en su tono de voz.
Es temporal ―repuso inmediatamente la otra. No quería tener que explicar que, después de tanto tiempo ausente, Gomamon y ella no tenían ingresos para poder pagar algo más ostentoso.

Rápidamente, Tanneberger arrojó su mochila contra la cama y fue hasta el escritorio que nunca utilizaba salvo para apilar libros. Sobre el mueble al lado se encontraba un objeto que reproducía cintas. Anteriormente -en la cafetería-, había resuelto que si utilizaba ese artefacto noventero que pertenecía a la foca parlanchina, el Digitama comenzaría a moverse porque le encantaba la música. La germana puso los auriculares sobre el huevecillo y subió el volumen. Fue como en cámara lenta: el huevo emitió un destello que se fue propagando hasta iluminar con la fuerza de una decena de lámparas incandescentes. A la par, iba sufriendo grietas, fisuras. Algunos pedazos de cascarón se desprendieron y Dylan aprovechó para asomar un ojo por la abertura...

Don't be afraid at all
Cause up in outer space there's no gravity to fall
Put your mind and your body to the test
Cuz up in outer space is like the wild wild west

If you wanna fly, come and take a ride
Take a space ride with the cowboy, baby :104:



Kira Kira Dylan took her home :57:
 
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IX

De cierto modo podía parecer indiferente pero no tenía mucho sentido actuar como una niña berrinchuda. Eso era muy pero muy ajeno a su verdadera forma de ser, aunque no pudo negar que Káiser se parecía al tipo que conoció de casualidad…, y fatídicamente.

Dolorosamente llegó a la enfermería para que le revisaran la rodilla lastimada, claro que esperó que el nipón se marchara con Gigimon. Después de todo, era la última vez que quizás se veían, no iba a tener mucho tiempo desperdiciando en paseítos cuando su deber era entrenar y superarse, así mismo para ayudar a Flamon a alcanzar su etapa adulta.

—Esto es molesto—musitó la chica mirando de soslaya a la enfermera limpiándole la herida—, ¿es necesario todo esto?

—Si señorita—respondió la joven mujer bastante paciente a la manera fría en que Jeremy se expresó—, pero ya está listo. No se preocupe, deje que se le pase el ardor y podrá irse.

Bien, eso era una buena noticia, muy aparte en ver a DemiVeemon sin mover ni un músculo, solo respirar y comer en total silencio. A Jeremy le pareció tierno, hasta pudo recordar a uno de los niños del orfanato, Julián, el último pequeño que llegó a su hogar y que le fue un poco difícil adaptarse. Aún podía recordar que fue él quien se atrevió acercarse a un Flamon muy indiferente, tal vez Julián sería un buen Tamer para el dragón bebé.

—¿No vas a comer? —preguntó el bebé un poco preocupado por la chica de cabellos rubio.

—Estoy cansada—suspiró, se frotó la frente bastante abatida, casi odiando todas las ideas y recuerdos que pasaban por su mente—; unos minutos más y nos vamos a la Central de Tamers ¿si?

—¿Tan pronto? —dejó de comer, sus grandes ojos se enfocaron en la griega—¿Por qué? ¿No puedo quedarme contigo?

—Lo siento DemiVeemon pero lastimosamente solo debía de cuidarte por este día y luego devolverte a las autoridades correspondientes.

—Pero yo no quiero regresar—se bajó del banquito y se lanzó sobre el pecho de Jeremy—, quiero ser tu compañero Digimon. Me esforzaré mucho, te ayudaré en todo. Lo prometo.

La chica se quedó quieta sin saber exactamente que decirle, o como explicarle que ella no era su Tamer, que no estaba destinada hacerlo. Después de todo será una labor social, donde tanto ella como muchos chicos más estaban en el trabajo de apoyar y ayudar en la Central de Tamers para entretenerlos de ser posible durante un dia entero.

—Será mejor irnos—se puso de pie, el dolor disminuyó y con ello la sensación de que esa conversación pudo prolongarse a algo más delicado—; tal vez no podamos vivir juntos, pero podría visitarte.

—¿Entonces ya tienes un Digimon?

—Se llama Flamon—contestó, pudo sentir la mirada apenada del Digimon bebe—; yo sé que tu Tamer estará destinado para ti, y tal vez aparezca cuando menos lo esperes.

No se dijeron más. Cuando Jeremy salió de la enfermería, no esperó que el chico de larga melena oscura estuviera en recepción esperándolo.

—Me estaba preocupando que te desmayaras por una herida—dijo Rhydian poniéndose de pie con Gigimon. Jeremy se encogió de hombros—. Vayamos a la Central de Tamers que se hace tarde.
 

.Wolfe

Lobo. Mi ojo es la luna, mi pelaje la noche.
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Part. IX

... ― Claire se mantuvo en silencio, considerando internamente la petición del emparchado mientras una mueca de disgusto se formaba en su rostro. Estaba incomoda, irritada y confundida, no podía aceptar algo así. ¿Dónde estaba su constante seguridad? ¿Cómo había caído tan fácilmente en tales sentimientos? De alguna manera ahora comprendía perfectamente lo que Law intentaba decirle ― I'm scared ... And I hate it too ― mordió su labio inferior, intentando tragarse sus pensamientos junto con la horrible sensación de debilidad que inundaba su pecho.

Wolfe permaneció firme, contemplar con detenimiento la espalda de la mayor, detallando cada pliego de la tela y como las hebras de su cabello eran arrastradas por el viento. Pasados los segundos, lentamente, comenzó a arrepentirse de sus propias palabras. Poco a poco el estado de indecisión de la peli rosa comenzó a menguar su confianza al punto de dar un paso hacia atrás, un acto completamente imperdonable para el infame; tanto para sí mismo como para el mundo en que lentamente basaba toda su confianza y autoestima. Los cuales, en menos de un segundo, ella destruía sin decir o mover un solo dedo.

I'm sorry if I'm forcing you to give me an answer ― recitó en un susurro que sacó a la sargento de sus pensamientos, obligándola a girar la cabeza y ver al locutor de esas palabras. Sin embargo, la figura de Wolfe desapareció por un momento, encontrándose fuera de su foque de visión. Law se había alejado silenciosamente, tanto que ella misma no se percató del momento en que sucedió, observando su espalda.

Law... Where are you going? ― inquirió sin lograr ninguna atención del emparchado. En su lugar contempló el momento en que Wolfe tomó una de las digimemorias en su cinturón-multiusos, provocando que diera unos cuantos pasos hacía él ―. What do you do?

I'm sorry, I think I should go ― respondió ingresando el pequeño dispositivo dentro del lector en su muñeca, provocando la aparición de un Sangloupmon a su lado, subiendo sobre la espalda de este mientras sujetaba con su mano a Kuramon ―. Run.

La orden dada por el emparchado forzó que el lobo translucido saliera corriendo en dirección al bosque, rodeando el borde del lago a su costado. Light inmediatamente intentó detenerlo, sin embargo, desistió al momento de ver al pelinegro subido sobre la digimemoria, contemplando fijamente como este avanzaba. Una sensación punzante nació en el pecho de la neoyorkina mientras lo observaba, inconsciente de la razón por la que Law Wolfe huía de esa forma de ella, siendo un acto completamente irracional e incomprensible. La incredulidad se apoderó del rostro de Claire, llevándola a presionar el cuerpo del Baby con sus brazos.

El viento golpeaba con fuerza el rostro de Wolfe gracias a la velocidad con la que el Adult viajaba, provocando que el ojo de Kuramon se entrecerrara ante la falta de costumbre. La sensación de la velocidad parecía emocionarlo, sentimiento que se demostraba ante la agitación de su cuerpo por la excitación. Por otra parte, el humano, parecía completamente inconsciente mientras mantenía su único ojo fijo en el camino y una expresión completamente decante; muy diferente a su acostumbrada soberbia y complejo de poder. Se sentía débil, más débil de lo que nunca experimento en toda su vida.

Damn!

Claire. Claire. Tatan(?)
 
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