Quest B "Digitamas Robados" - [Rox Knight, Jorge Velázquez & Elizabeth Hale]

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Asta.

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"Digitamas robados"

- NPC involucrado: -​
- Sinopsis: Tenemos información que últimamente algunos Digitama han desaparecido de los centros de cuidado. Esto podría ser obra de Rogue Guild que planean criar a los Digimon para usarlos o peor, alguien que busca modificar Digitamas. Es necesario encontrarlos y capturar a los responsables​
- Escenario: Folder Continent - Montañas​
- Objetivos:​
Investigar sobre los Digitamas perdidos en la ciudad​
Encontrar el escondite de los que lo robaron​
Capturar a los responsables​
Recuperar todos los Digitamas perdidos​
- Notas
Se desconoce quien o quienes están detrás de esto, sin embargo debe ser un grupo de al menos tres individuos​
Es necesario que recolecten la mayor información posible sobre los motivos por el que los Digitamas fueron robados​


Quest B.

Participantes:
- Rox Knight & Zubamon.
- Jorge Velázquez & Hawkmon.
- Elizabeth Hale & Gabumon (Black).
Digivice:
- D-Arc (Knight).
- iC (Velázquez)
- iC (Hale)
Plazo: 21 días.
Cantidad de post: 3 cada uno.
Acompañantes: Lancelot & Arturia.
Extra: Velázquez lleva Digimental del Valor en su Resonator.

Soncarmela Soncarmela Luigi Luigi D Digimon_Numeritos bueno gente, muchos éxitos en su misión, como acotación para no atrasar la evaluación iré evaluando a medida que posteen, por esto les pediré que correcciones ortográficas sean hechas previas al envío, saludos.
 

Soncarmela

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No hay descanso para los héroes.
Esa misma mañana, Rox y Elizabeth recibieron un mensaje en sus respectivos D-Terminal, solicitando su presencia para explicarles un encargo importante. No iban a ignorarlo porque se trataba de la Central de Tamers, por lo que debía ser algo realmente importante. Las chicas se habían reunido para charlar un rato, justo después de que la caballero finalizara su entrenamiento matutino, por eso se enteraron al mismo tiempo de que se les solicitaba. No necesitaban ser unos genios para afirmar que sería la misma misión, después de todo, llevaban a cuestas una gran cantidad de labores completadas con éxito como equipo, era normal que las avisaran si sabían que se hallaban en la ciudad donde se requerían sus servicios.
El tema del racismo de Holy Angel Citadel había sido dejado atrás después de despedirse de las monjas. Si bien Rox todavía seguía pensando en ello, para Liz era su día a día, y sabía que ese tipo de pensamientos no se podía cambiar del día a la mañana. Tenían que dar gracias de que, lentamente, más Digimon se negaban a compartir ese ideal y entablaban amistad con aquellos que, en general, consideraban criminales. La muchacha alta cerró los ojos y negó con la cabeza: nuevo día, nueva misión; tenía que concentrarse en el problema principal.
Para su sorpresa, se toparon con Jorge al entrar en el despacho del recepcionista que les había convocado. Al parecer, los periodistas también habían sido elegidos para el encargo. Hale prefirió no añadir un comentario al respecto, pues en su opinión, ella y Rox eran más que suficientes, pero una misión era una misión, lo acataría y cumpliría a la perfección. Los saludos fueron breves, dado que no era el momento indicado para bromear, especialmente con Lara, que siempre tenía algo que decirle a Zubamon para hacerle rabiar.
Una vez estuvieron todos presentes y enterados de que formarían un equipo, el recepcionista carraspeó y explicó lo que sucedía:
Os agradezco que hayáis venido tan deprisa —Los chicos asintieron, preocupados por el tono de voz, bastante serio—. Tras una semana entera recibiendo información de que los Digitamas en los centros no son acordes al conteo inicial, nos hemos dado cuenta de que varios de ellos están desapareciendo. Esto no suele ocurrir, y en la mayoría de casos, es por culpa de robos. Siempre procuramos tener muchísimo cuidado, ya que representan una nueva vida, una nueva esperanza para el Digimundo. Por eso tenemos grandes sospechados de que, definitivamente, se trata de una Rogue Guild o humanos que han decidido recolectar huevos para venderlos o usarlos para sus fines. Sin importar lo que sea al final, no augura nada bueno.
Los nudillos de Rox se pusieron blancos de apretar con fuerza el mango de la espada de madera. Las injusticias conseguían que su naturaleza calmada se viera un poco derrumbada. Sobre todo con casos como aquel, donde los villanos robaban seres totalmente inocentes. Y después de haber vivido un tiempo en el Digimundo, para ella los Digitamas eran una segunda oportunidad, tanto para los que morían luchando o ellos tenían que eliminar porque habían perdido la cabeza. No podía permitir que esas criaturas sufrieran nuevamente. Aegis se limitó a escuchar, el resto lo atendería de su señora cuando les tocara entrar en acción.
Elizabeth se mantuvo callada, con las piernas entrecruzadas y los brazos encima de las rodillas, imperturbable. BlackGabumon, por su parte, mostró una expresión triste, mientras que Jorge y Lara tomaban apuntes, siempre profesionales.
Al ser una misión de riesgo, pues engloba varios objetivos, hemos buscado Tamers capacitados y que cuenten con un trabajo en equipo superior a la media —prosiguió el hombre, dándose unos segundos para beber agua. Dejó el vaso sobre la mesa gris, repleta de papeles desperdigados—. Rox ha completado encargos tanto con Elizabeth Hale como con Jorge Velázquez, y a la vez, los tres realizasteis una labor de encontrar y atrapar a un modificado, cuando en esos casos, lo más difícil es precisamente entregarlo. Son Digimon muy agresivos, carentes de raciocinio... Bien hecho.
Era nuestro deber —respondió Knight, sintiendo de verdad esas palabras.
¿Qué es lo que debemos hacer? —preguntó directamente la darketa.
Investigar el centro de cuidado, que fue donde se robaron los Digitamas. Hallar el escondite de los culpables, pues en algún lugar habrán tenido que llevar los huevos. No son pocos, hemos llegado a contar unos veinte desaparecidos. Capturarlos, por supuesto, son unos ladrones y atentan contra la vida de unos futuros bebés, y recuperar los Digitamas —Terminó de enumerar y se levantó del asiento, paseando por el lugar con nerviosismo—. Y también es muy importante recolectar información de sus planes, de lo que traman... No será nada bueno —aseguró, mordiéndose una uña—. Esto debe ser el inicio de algo muchísimo peor.
¿Tenéis idea de cuántos son? —indagó el ave, revoloteando por el sofá hasta posarse en la cabeza de su compañero humano. Jorge meneó la mano, tratando de bajarla, pero ella le atizó con la pluma derecha para que se mantuviera quieto un momento.
Lo desconocemos. Más de uno, eso es seguro.
Entonces lo mejor será empezar en el centro de cuidado —habló Jorge, cerrando la libreta y haciéndose una idea general del problema—. Algo o alguien de dentro les habrá ayudado, porque dudo mucho de que el lugar no esté vigilado.
Ciertamente —concordó el recepcionista.
¿Algún detalle más que debamos conocer? —quiso saber Rox, incorporándose junto al resto del grupo.
Tened mucho cuidado. Este tipo de casos están gravemente relacionados con las modificaciones. Usan a los Digitamas para experimentar con ellos nada más nacen, porque es más fácil —Los ojos de todos se abrieron como platos, recordando la batalla contra BlackGrowmon—. Sé que sois conscientes de que enfrentarse a un Digimon que ha sufrido la mano de un humano es más demandante y peligroso —Liz colocó una mano en la cabeza del lupino, tratando de animarlo: nuevamente, tenía que verse involucrado. BlackGabumon agradeció el gesto y esbozó una sonrisa—. Debido a ello, buscamos un soporte extra, encontrando a un dúo de...
El llamamiento de la puerta interrumpió al varón, que pidió disculpas y se dispuso a abrir. Una chica se asomó y saludó a los Tamers, para después aclarar a lo que había venido hacer:
Ya están aquí, tal y como pidió. Les he puesto al corriente de la misión.
Al abrir un poco más, divisaron a dos peones detrás de la mujer, con un porte recto, el casco señalando al despacho, el escudo guardado en su espalda y la lanza en sus manos derechas. Reaccionaron de inmediato en cuanto se dieron cuenta de quién estaba dentro, porque hincaron la rodilla en el suelo y proclamaron a los cuatro vientos:
¡Está ante un fiel servidor de la Princesa Rox!
¡La Lanza de la Justicia de la Caballero Rox!
¡Y yo soy Aegis, el Escudo y Guardaespaldas de mi Señora Rox! —complementó Zubamon, celoso.
<<Son insufribles...>> pensó automáticamente Lara, impresionada de que existieran más criaturas capaces de hablar así como Knight o su propio compañero digital.
<<Definitivamente son amigos de Rox>> confirmó Elizabeth.
Lancelot, Arturia —saludó la aludida, inclinándose un poco para estrecharles la mano libre—. Es un placer saber que puedo contar con vosotros en este cometido. Lamento no haber podido llamaros antes.
Investigamos vuestro círculo cercano y ellos eran los más próximos a la ciudad. Aceptaron la petición sin dudar —agregó el recepcionista.
Siempre que la Princesa requiera de nuestros servicios, ahí estaremos —afirmó el soldado negro.
Hacía tiempo, Rox había tenido la oportunidad de visitar el centro de ayudantes, compañeros que podían unirse a las misiones por si esta poseía un rango demasiado alto. Fue un flechazo recíproco, amistad a primera vista. Los hermanos se acercaron hasta la muchacha, tímidos e impresionados. Hablaron un poco y se entendieron enseguida, como si fuera el destino. A Zubamon la idea no le gustó, y hubiera preferido marcharse de allí sin firmar el contrato, pero fue imposible... Hincaron la rodilla y prometieron que estarían a su cuidado hasta que la desgracia se los llevara. Tenía que admitir, aunque siempre en su interior, de que sus palabras eran sinceras, realmente adoraban a la joven y la colocaban en la cima. ¡Pero él seguía siendo el número uno de su señora! Sin embargo, Knight, entre encargo y encargo de la Guild o con amigos, no reparó en acudir a los peones. Una sonrisa se dibujó en los labios de la fémina: se alegraba mucho de poder conocerles más a fondo.
Vale, nos presentaremos de camino. No hay que perder más tiempo —dictaminó Hale, chasqueando los dedos para que no se retrasaran.


Luigi Luigi D Digimon_Numeritos

Quest que se menciona: Hazard Trance [Knight, Hale & Velázquez] - Foros Dz
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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En medio del sol que iluminaba las calles de Star City, Elizabeth no pudo evitar soltar un suspiro: no le molestaba trabajar con Rox y Aegis en primer lugar. De hecho, para la gótica, realizar una Quest en conjunto con el par de Ávalon ya era algo recurrente en su vida últimamente, especialmente viendo que Rox era prácticamente su mejor amiga y que Gabumon se llevaba de maravilla con Aegis, el Zubamon de la chica caballero.

No, la razón de su suspiro era tener que hacer equipo con Jorge y Lara y si bien, personalmente no le desagradaban, prefería trabajar con grupos más silenciosos y no tan propensos a hacer demasiadas preguntas incordiantes que no tenían relación con la misión. Realmente, si no había soltado algún comentario venenoso todavía realmente era por respeto a que Lara y Jorge eran amigos de Rox.

-Entonces… ¿las cicatrices falsas son por la moda? -preguntó de forma maliciosa Lara, haciendo énfasis en aquellas marcas que podía ver en las piernas de Hale y en parte de sus brazos y hombros. El ave admitía para sí misma que, eran un excelente trabajo de maquille para el conjunto de la chica de cabellos negros. -¿Cuánto tardas maquillándote para que se vean de esa forma? -soltó la Child y justo en ese momento, sintió que caminó en hielo fino: Gabumon, a quien recordaba como un Digimon bastante amable y tranquilo, arrugó el rostro y realizó un acto que no se imaginó.

Le empezó a gruñir cual perro furioso.

-Oye Lara, no deberías hacer esa clase de preguntas -Jorge habló para evitar que su compañera siguiera hablando de más y les causara un problema con la chica. -Nadie te pregunta a ti cuanto tardan tus siestas, así que no deberías preguntarle a Elizabeth cuanto tarda en arreglarse y… -Velázquez se quedó mudó al ver como la aludida simplemente se giró y mantuvo su rostro serio en todo momento.

-No son maquillaje. Son cicatrices reales -respondió de forma ártica Hale, dejando sin palabras al dueto de periodistas. La chica luego se dirigió a Rox y pareció suavizar el gesto. -Voy a adelantarme con Gabumon -señaló antes de empezar a dirigirse al centro de cuidado que debían visitar.

Gabumon le dedicó una última mirada molesta a Hawkmon antes correr y llegar al lado de su Tamer. Velázquez y Lara intercambiaron miradas, no creyéndose lo que habían escuchado momentos atrás. Finalmente, Rox colocó una mano sobre el hombro del periodista para sacarlo de su sorpresa.

-Un caballero no se inmiscuye en temas personales que incomoden a una persona -habló Knight de forma sería y dirigiendo una leve mirada de reproche a Hawkmon. -Hay temas que a mi amiga no le gusta tocar, especialmente respecto a las cicatrices de su cuerpo y la razón del largo de su cabello -señaló, cerrando los ojos y recordando por un instante, la ocasión en que pudo ver el cuerpo lleno de heridas ya sanadas de la chica.

-Créeme cuando te digo que, molestar a mi caballo es molestarme a mi -habló Zubamon de forma seria, recordando la expresión del lupino virus.

Jorge abrió la boca, en un intento de poder decir algo, pero las palabras no salieron. Lo mismo con Lara y el dueto de periodistas observaron como Knight adelantó el paso con Aegis, intentando alcanzar a la gótica y asegurarse de que esta se encontrara bien al igual que Gabumon, siendo seguidos por el par de Pawnchessmon que parecían besar el suelo por donde caminaba Rox. Finalmente, fue el ave digital quien rompió el silencio.

-Vaya. Yo pensaba que solamente tenía una personalidad desagradable… pero al parecer tenemos un segundo misterio entre manos hoy -sonrió Lara luego del shock inicial y no iba a negarlo: el origen de aquellas marcas le causaba curiosidad al igual que lo dicho por Rox.

-Lara, se lo que estas pensando -advirtió Jorge al intuir la idea que se había formado en la mente del ave. -Este no es el momento para investigar a la amiga de Rox -habló el castaño, recordando las palabras dichas por la caballero y su Digimon. Y si bien el tenía curiosidad, el sabía respetar el espacio privado de los demás.

-Bieeeeeeeeeen. Me conformare con la historia de los Digitama -se quejó Lara, cruzándose de brazos y rodando los ojos ante lo dicho por su compañero, quien estaba apuntando aquellos detalles en su fiel libreta.

Que no fuera a investigar a la chica no significaba que no le causara curiosidad.

[…]​

Luego de veinte minutos minutos de caminata, el grupo había llegado a un edificio de color azul y blanco ubicado en el sector sur de la ciudad, a escasos minutos de la entrada a la playa. Era el Centro de Cuidado Estrella, que fungía como uno de los sitios donde los Digitamas de Digimon asesinados eran enviados para darles una nueva oportunidad de vivir. Lara lideró a todos, ingresando ella primero al edificio.

-“Ave irrespetuosa que se atreve ir a un paso delante de mi Señora” -pensó Arturia al ver el comportamiento de dicha Digimon y luego, observar discretamente a los Tamers con los que se codeaba su adorada Rox. -Mi señora, usted si sabe como debe ir un caballero -habló la Digimon, refiriéndose a las vestimentas de la chica mayor.

-Mi Princesa es consciente de que debe vivir a la altura de su deber -respondió Aegis, arrugando el rostro y con leve tinte de celos al escuchar a otro Digimon referirse a Rox como “Mi señora”.

-De verdad necesitas más contacto con otros seres -respondió Pawnchessmon White, negando con el rostro y molestando al cromado dorado.

-Hermana, estoy seguro de que el Señor Aegis es alguien muy valeroso -comentó Lancelot de manera amistosa y defendiendo a su modelo a seguir.

-No te preocupes, Aegis -interrumpió Gabumon de forma puntual, conociendo el comportamiento de su amigo. -No olvides que tu eres la espada de Rox -comentó el lupino, sabiendo las palabras exactas para tranquilizar al doradito.

Aegis infló su pecho con orgullo al escuchar eso y decidió entrar junto a Gabumn, sacándole una sonrisa a Rox y que Hale rodará los ojos, pero sonriera discretamente ante la personalidad de su compañero Digimon. Luego de que los Digimon ingresaran, los Tamers los siguieron dentro del edicio.

[…]​

Cuando el grupo entero ingresó, se dieron cuenta de una cosa: todos los empleados del centro de cuidado estaban en un caos, moviéndose de un lado para otro. Al parecer, el hecho de hubieran Digitamas faltantes los tenía en ese estado, buscando revisar cada registro, quien lo redactó y quien fue el último en retirarlos para buscar al culpable. Finalmente, una de las chicas se detuvo junto a su Gotsumon al notar a los recién llegados. Sus ojos verdes contrastaban con el naranja brillante de sus cabellos largos.

-Lo lamento, pero hoy no estamos atendiendo a nadie salvo agentes de la Central -se apresuró a decir la joven, acomodándose las gafas luego de dejar una caja llena de expedientes en el suelo.

-Venimos de parte de la Central. Somos el grupo a cargo de investigar la situación los Digitamas robados -soltó Elizabeth, cruzándose de brazos y buscando no perder tiempo valioso.

-Bien, bien -alcanzó a decir la chica, limpiándose el sudor de la frente.

-Veo que están ocupados -se apresuró a decir Jorge, viendo el movimiento de los empleados. A su lado, Lara también estaba observando los alrededores, buscando cualquier cosa que pareciera útil para la investigación.

-Estamos en medio de una revisión individual cada informe de entrega de Digitamas -respondió la chica, cuyo nombre según su gafete oficial era Fernanda. -La idea es buscar quien fue el último en tomar los expedientes y manipular las salidas registradas de los Digitamas -señaló la mujer de forma agotada. -Y como se pueden imaginar, son demasiados y por alguna razón todos los archivos estaban desordenados y no nos habíamos percatado… es un caos -sinceró, jalándose el pelo con frustración. -Gotsumon, están a tu cargo.

-Entendido, Fernanda -
respondió el rocoso, viendo como su Tamer se retiró con una caja llena de expedientes. -Lamento mucho que nos vean en esta situación… pero esta semana ha sido muy difícil y estamos tratando de encontrar a la maldita rata que nos dio la espalda a todos -se quejó el Child. -Porque me niego a creer que esto ocurrió sin ayuda de adentro.

-Tu compañera dijo algo muy importante -
señaló Lara, entrecerrando los ojos y cruzándose de brazos. -Dijo que se percataron de que los expedientes estaban archivados de manera errónea -el ave arqueó la ceja, cuestionando la validez de esa declaración. -¿Cómo es posible de que un error así halla pasado desapercibido? -preguntó Hawkmon, formulando la interrogante que todos tenían en esos momentos.

-No lo sabemos -sinceró Gotsumon con visible vergüenza. -Como no tenemos a nadie fijo encargado de archivar todo, muy posiblemente se aprovecharon de eso y algún bastardo termino de desordenar todos los registros.

Los presentes intercambiaron miradas y decidieron investigar un poco: mientras que Rox y Jorge se iban a encargar de hablar con algunos de los empleados, los Digimon y Hale iban a aprovechar para revisar el edifico y buscar alguna pista que les ayudara con aquella situación. Mientras que los Pawnchessmon, Aegis y Lara revisaban la segunda planta, Elizabeth y Gabumon estaban en la tercera, buscando algún indicativo de que hubieran entrado de manera forzada.

-Oye… Gabumon -llamó Hale al notar lo notablemente callado del felpudo. Se mordió el labio, sabiendo que el tema de los Digimon modificados era bastante delicado para el lupino. -¿Estas seguro de que puedes con este trabajo? -preguntó Elizabeth, tratando de negar que realmente estaba preocupándose por el virus y disfrazándolo como una pregunta relacionada a su desempeño. -No quiero que, por reaccionar mal a algo, termines comprometiendo el trabajo.

-Estoy bien… es solo que no puedo evitar pensar en lo que debió sufrir mi amigo Guilmon -respondió Gabumon de forma melancólica y apretando sus garras. El virus luego levantó su rostro, mostrándole a su Tamer una expresión de fiereza y determinación. -No… permitiré que otros sufran eso mismo.

La gótica sonrió levemente al ver la determinación del Child. Sin embargo, su gesto cambio al ver Gabumon parpadeó levemente y señaló con su garra derecha una parte del techo. Liz se giró en la dirección que señaló el Digimon y no pudo evitar arquear la ceja: era una cámara de seguridad en una esquina del techo.

[…]​

-¿Quieren hablar con el encargado de seguridad? -preguntó Gotsumon un tanto confundido al escuchar la petición de Elizabeth.

-Si. Este lugar tiene cámaras y eso significa que debe estar grabado alguno de los responsables o algo que nos permita encontrar una pista -explicó la chica de ojos azules, frunciendo el ceño al ver como Gotsumon abrió con sorpresa los ojos y se golpeó el rostro.

-Estamos tan ocupados con los papeles que no habíamos revisado el sistema de seguridad todavía -admitió el Child, sintiéndose como un completo zoquete… y estaba seguro que el resto de los empleados se sentirían así en cuando mencionara eso. -Ven, yo te llevó con Ojo loco.

-¿Ojo loco? -preguntó Gabumon con curiosidad al escuchar el sobrenombre del tipo con el que hablarían.

- Si. Esa chica tiene un ojo de cristal totalmente azul -confesó el Child, llamando la atención del dueto de Fleur de Lis. -No sabemos cómo perdió el ojo, pero como esa esfera pasa girando de forma aleatoria, ya se imaginan de la razón del nombre.

[…]​

Gotsumon los había llevado a una oficina del tercer piso, que tenía el letrero de “Seguridad. Solo personal autorizado”. Luego de despedirse, aludiendo de que debía volver a ayudar con la organización de los expedientes, Elizabeth y Gabumon tocaron la puerta, siendo recibidos por una mujer de cabello rubio corto, un ojo de color miel y… una especie de esfera de cristal azul como sustituto de su ojo derecho. A su lado, una Cutemon con cara de cansada emergió para recibirlas.

-¿Qué quieren?

-Necesitamos revisar los vídeos de seguridad -
solicitó Elizabeth de forma seria, colocando una mano en su cintura. -Es importante.

-¿Y para que quieres hacer eso? -cuestionó la rubia de forma seria y frunciendo el ceño.

-Queremos verificar un par de cosas -insistió Gabumon, ignorando como Cutemon se rascó el trasero y bostezó. -Le prometo que no tardaremos mucho.

-Que más da… yo iré a mi hora de café junto a Cutemon -
habló la mujer, sujetando al Digimon y retirándose del lugar. -Revisen lo que tengan que revisar, pero tengan cuidado con el equipo.

Hale rodó los ojos al ver a la extraña mujer marcharse junto a Cutemon, Digimon que personalmente, detestaba y no le molestaba imaginar escenas donde el conejo terminaba con la cabeza aplastada cortesía de un Mugendramon. La gótica entro a la oficina junto a Gabumon, viendo un set de pantallas de seguridad y cámaras similar al que su Guild usaba para la dulcería. Elizabeth se sentó con Gabumon y empezaron a revisar grabaciones.

[…]​

Treinta minutos después, Gabumon estaba en silencio, contemplando como su Tamer estaba apretando sus puños con furia: no había llegado ni siquiera al jueves de la semana anterior y se percató que las grabaciones de todo el viernes, sábado y domingo estaban borradas. La gótica ahora entendía porque aquella mujer se marchó con la excusa de su café junto a Cutemon y la dejó sola sin oponer resistencia y sin importarle dejarla sin supervisión.

Ellas estaban al tanto de eso… y muy probablemente, ya había escapado del edificio con la excusa de ir por las botanas de su descanso.


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Digital Hazard
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La gótica y Gabu se reunieron con sus compañeros para contarles sus averiguaciones. Por una vez, Lara agradeció la llegada de Liz y del saco de pulgas: no podía soportar ni un minuto más con el dúo de minions y Aegis. Tanta adoración y petulancia caballeresca la estaba sacando de sus casillas. Ni siquiera había podido concentrarse bien durante la entrevista. Se había mantenido más pendiente de causar una buena impresión y controlar su mal genio para así impedir que aquellos inútiles peones entorpecieran en su labor. Por ello, Jorge y Rox habían sido los que habían entrevistado al resto de empleados en lo que Liz y Gabu revisaban las grabaciones.

-Sospechamos de Cutemon y su compañera.- sentenció Elizabeth, tosca como de costumbre.

-Parece una suposición acertada.- corroboró Jorge mientras revisaba su agenda.- Según nos han comentado, han sido los últimos en ser contratados y han estado pidiendo cambios de turnos las últimas semanas.-

-Habrá que evitar que escape.- añadió el mamífero, recordando la excusa del descanso para el café.-

Sin mayor dilación, se dirigieron hacia la salita donde los empleados realizaban sus pausas. Era una habitación pequeña que apenas contaba con un sofá y una máquina de café. Como cabía esperar, no había nadie allí. Bajaron pues a la recepción, donde se encontraron con una curiosa escena. Cutemon y su tamer seguían ahí plantadas en una acalorada charla con la recepcionista, quien no las dejaba abandonar su lugar de trabajo antes de la hora. Había tensión en el ambiente, pero todos trataron de actuar con naturalidad. Se decidieron a escuchar a escondidas ahora que aún no habían detectado su presencia.

-¿Os acabáis de tomar un descanso y pensáis iros a casa?- le recriminaba la recepcionista.- Ni hablar. Aquí hemos venido a trabajar.-

-No nos encontramos muy bien...- se excusaba el conejo.- Creo que el café de la máquina no nos ha sentado bien.

-El café está estupendo.- refutó la mujer, señalando un vasito de plástico encima de su mostrador. Estaba enfadada, pero mantenía la compostura en su tono.

Aquel frustrado intento de huida terminó por delatarlas. Antes de que lograran evadirse de la situación, decidieron intervenir en la situación. Los humanos entraron en la recepción primero, seguidos por Lara y Gabumon. Knight hizo una seña para que Zubamon y los Pawnchessmon se quedaran en el pasillo que conducía a la salida, vigilando desde el marco de la puerta para evitar una posible huida.

-¿Podemos hablar un momento con ellas en privado?- pidió Rox a la recepcionista. Esta asintió y se marchó en dirección a la salita de descanso. Hubo un incómodo silencio en el que nadie quiso decir nada.

-¿Ya habéis terminado de mirar las cámaras?- preguntó la trabajadora, rompiéndolo. Se la notaba nerviosa, con un pequeño tic en la pierna. Su esfera de cristal no paraba de girar, posiblemente por la vibración que el movimiento de su pierna generaba.

-No había nada.- espetó Liz sin preámbulo alguno. Cutemon tragó saliva. -Las habían borrado intencionadamente.- hizo énfasis en la última palabra y les lanzó una mirada acusadora. Rox la miró, sin saber muy bien que decir: ese no era el estilo que solían emplear Jorge y Lara, pero parecía estar dando resultado.

-Lo que quiere decir mi compañera es que las grabaciones se borraron intencionadamente para cubrir los robos.- completó Velázquez. Quizás podría jugar con Liz a poli bueno, poli malo.

-Hemos interrogado a tus compañeros y parece que habéis pedido un par de cambios de turno… aún más sospechosos.- comentó Lara lanzando una mirada inquisidora a Cutemon. Parecía ser el eslabón débil de la cadena.

La gótica, por una vez, previó las intenciones de Lara y le pareció una buena idea.

-Sabemos que estáis de noche cuando acontecieron los robos.- sentenció ella. Miró a Gabumon, indicándole que se pusiera algo más agresivo. Este enseñó los dientes a modo de amenaza.

Cutemon no pudo soportarlo más y dio un pequeño empujón para apartar a Liz y salió disparado de un salto, en busca de la puerta. La humana no notó intenciones por parte del digimon de hacerla daño: apenas había aplicado fuerza.

-¡Espera!- gritaba ojo loco. Pero ya era demasiado tarde. Cutemon había cruzado el marco de la puerta. Lo que no se esperaba el conejo era toparse con las lanzas de los peones y el amenazante cuerno de Aegis esperándolo.

-Ibas a alguna parte.- inquirió la armadura viviente. Los Pawnchessmon, aún empuñando sus lanzas contra el conejo, alabaron las palabras de su modelo a seguir.

-Una entrada brillante, digna de un caballero.- adulaba a su modelo a seguir.

Ojo loco se llevó las manos a la cabeza, desesperada. Los peones aparecieron custodiando a Cutemon, quien lloraba por su estúpido intento de huida. Mascullaba sobre cómo iban a atener problemas por ser descubiertas. Aegis completaba la formación triangular, obligando al malhechor a avanzar dándole toquecitos con su cuerno. Lara soltó una sonora risotada ante el patetismo de la escena. Velázquez le pegó un codazo para que guardara la compostura.

-Creo que es el momento de que nos deis un par de explicaciones.- intervino Knight. Se acercó a Cutemon y los Pawnchessmon dieron paso a su señora para que se pudiera acceder a donde se encontraba el conejo. Aegis, detrás de su preso, la miraba con ternura. Sin embargo, la rabieta del digimon rosa no cesó. Posaron todos las miradas en ojo loco, quien, cruzada de brazos, se preparaba mentalmente para lo peor.

-A mí no me miréis así…- dijo la empleada. Lara tuvo que taparse el pico con las alas para evitar otra sonora risotada por la ironía de la frase.

-En fin, os hemos pillado. Ahora, desembuchad qué ha pasado con los digitamas robados.- la amenaza de Liz surtió efecto en ojo loco, quien, intimidada por el aspecto de la gótica, no dudó en contar lo ocurrido.

El correlato de ojo loco fue coherente y sencillo. Tanto ella como Cutemon habían sido acorraladas por unos miembros de una Rogue Guild, los cuales las habían amenazado y malherido para que los ayudaran a cooperar con ellos en el robo de los digihuevos. Habían insistido en que mantuvieran la tapadera a toda costa, por lo que no habían querido abandonar su puesto para no levantar más sospechas. Sin embargo, aquella excusa no convenció a los periodistas quienes, mientras las cacheaban en busca de cualquier medio de contacto con los verdaderos criminales, encontraron un sospechoso sobre de dinero.

-Sobornos…- masculló Lara.

-Me parece que no son tan inocentes como pretendían aparentar.- murmuró Aegis, decepcionado.

-Sacrilegio.- exclamó Arturia, anonadada.- Tratar de engañar así a nuestra señora ya sus acompañantes.-

Con aquella nueva información en mente, ni las lágrimas de Cutemon los salvaron. Las agrias contestaciones de Liz y la persuasión de Jorge les hicieron al final confesar. Si bien era cierto que las habían amenazado para evitar que los delataran y que por eso no habían huido cuando tuvieron la oportunidad, a cambio de sus servicios habían recibido una cuantiosa suma de bits. Habían desactivado las cámaras de seguridad y borrados los vídeos así como facilitado el acceso a las instalaciones. Intentaron interrogarlas más a fondo sobre la Rogue Guild: querían averiguar el número de miembros, su modus operandi e identidad. Sin embargo, el intento fue vano: ambas estaban aterrorizadas de verdad y no querían soltar prenda por su propia seguridad.

Gracias a aquella nueva revelación, el grupo condujo a las corruptas empleadas a la Digital Security, donde serían encerradas por sus delitos. Abandonaron la sede con una nueva idea en mente: rastrear los alrededores. Pese a que los ladrones habían sido discretos, desde luego no eran de guante blanco y, aunque ojo loco y su compañera seguían encubriendo a los verdaderos ladrones, era posible que alguno de los vecinos detectara algo inusual aquellas noches.

-La colaboración ciudadana es fundamental.- comentaba Arturia, con una voz repipi que Lara trataba de imitar por lo bajo.

-Un caballero se debe a su pueblo. Seguro que están deseosos de ayudar.- complementaba Lancelot, convencido de que ninguno superaría los encantos de su señora y su compañero.

Sin embargo, se equivocaban. Una rápida ronda de reconocimiento no les permitió detectar nada fuera de lo extraordinario: se trataba de un vecindario bastante moderno, pero no lo suficientemente rico como para tener sistemas de vigilancia. La mayoría de casas eran pequeños chalets cuyos ocupantes, tamer y digimon de carácter amigable, parecían más ocupados en seguir Pasión de Birdramon que en lo que ocurría en su barrio. Solo una extraña pareja formado por dos Gaomon les proporcionó algo útil.

-Cuando volvíamos de correr por la noche vimos a un humano y a un Monodramon merodeando por ahí.- dijo uno de los boxeadores.

-Como se fueron rápido en la dirección contraria a la nuestra no le dimos importancia.-

Agradecieron la información, pues era la única pista útil que tenían y procedieron a seguir con los interrogatorios. Aún quedaban varias residencias por visitar y quizá alguno de ellos había visto también al sospechoso dúo.

Luigi Luigi Soncarmela Soncarmela
 
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Soncarmela

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Oye, ¿dónde coño está Mike? —preguntó un chico de unos veinte años, alto, de tez morena y ojos oscuros. Se hallaba sentado alrededor de una mesa circular, donde un montón de papeles adornaban la madera. Cogió uno de los vasos y se lo bebió de una sentada, dejándolo después con un golpe sonoro— ¿Y bien? —insistió, alzando un poco más la voz.
¿Por qué íbamos nosotros a saber algo que tú desconoces? —le respondió otro humano, más bajo en estatura, aunque con el cabello más largo y una mirada suave. A diferencia del primero que había hablado, se mantenía ocupado, apilando una buena cantidad de Digitamas. El sudor le brillaba en la frente del esfuerzo dedicado. Agradeció que los tres Digimon, dos de ellos compañeros de sus supuestos aliados, le echaran una mano— Dijo que no se fiaba de la tipa y quería tenerla vigilada. Así no se iría de la lengua.
Entonces, si todavía no ha aparecido, significa que ocurre algo... —adivinó la última figura presente en el lugar. Era una sala grande, con pocas luces y un montón de máquinas apagadas. Le dio una calada al cigarro que saboreaba con sus labios y luego bajó el brazo, quedándose pensativo—. Como sea, si no regresa, tendremos que marcharnos sin él. Ya conoce nuestras reglas.
Tsk —se quejó el malhablado, echándose hacia atrás en la silla, la cual produjo un horrible sonido por el peso que llevaba encima—. Más le vale acatar las órdenes... Bah, da lo mismo. Le esperaremos dos horas, si no da señales de vida, que le den por culo. Es mejor repartir el dinero entre tres que entre cuatro.
No le va a gustar al cliente —le avisó el varón más tranquilo, contando con el dedo todos los huevos—. Creerá que hubo problemas y nos avisó más de una vez que no quería sorpresas.
Pues que mueva su trasero de científico y haga el trabajo sucio, que es muy fácil quedarse rodeado de guardaespaldas y no mancharse las manos —escupió en el mismo vaso donde se había tomado el alcohol y terminó por levantarse—. Iré a dar un paseo, esta prisión sin aire ni ventanas me pone de los nervios.
No dejes que nadie te vea.
¿Tengo cara de idiota, acaso? No soy yo el que se ha quedado en la ciudad; guárdate esos comentarios de mierda.
Una de las criaturas que había estado ayudando con el orden de los Digitamas echó a correr detrás del que, seguramente, era su Tamer, pues no deseaba dejarle solo en territorio hostil. Los demás continuaron con sus quehaceres, aunque esperaron a que el hombre cascarrabias abandonara totalmente el lugar para soltar un suspiro.
Qué difícil es trabajar con él, en serio —se quejó el fumador, soltando humo de la nariz. La sala olía totalmente a tabaco.
Bueno, por algo no es la mente detrás del plan, es simplemente la fuerza bruta. Tú deja que insulte y camine donde quiera, ya le daremos uso si se requiere pelear. Es el de los pocos estúpidos que permitió que... —Se calló de pronto—. Ya conoces la historia, no es necesario que te la repita.
(. . .)
Decidieron dividirse las calles para agilizar las preguntas. Ir todos juntos llamaba demasiado la atención, pues un grupo de ocho integrantes daba mala espina incluso para las personas que abrían la puerta. La mayoría creeían que eran vendedores o querían meterlos en una secta. Aunque Lara protestó, Rox les cedió al Pawnchessmon majo, el hermano, para que les ayudara, mientras que ella iría con Arturia y Zubamon. A Elizabeth no se le pude convencer, más que nada porque en cuanto notó por dónde iban los tiros, aseguró que sacaría información y giró por una de las casas para perderlos de vista. De esa forma, Jorge inició la travesía, dándose cuenta que, ciertamente, los vecinos no se alarmaban tanto y respondían a sus preguntas. Lamentablemente, tampoco obtuvieron grandes detalles. Los criminales no habían sido tontos, probablemente buscaron un horario concreto, y con Ojo Loco contratada, sólo les faltó acordar el momento exacto para que nadie se enterara. Más allá de ordenarle a la chica que les permitiera entrar y borrara las imágenes de las cámaras, no compartieron partes del plan, lo cual se comprendía.
Jorge, Lancelot y Hawkmon terminaron agotados de recibir siempre las mismas respuestas. Por lo que tras visitar todas las viviendas que le habían tocado, decidió marchar a la entrada de la ciudad, donde esperaría a las dos féminas para unir lo que hubieran descubierto. El chico sacó la libreta de los apuntes y un bolígrafo, escribiendo todo lo que se sabía hasta ahora y algunas conjeturas, que nunca venían mal. El sol pegaba fuerte, lo que provocaba que en los alrededores, y sobre todo a esa hora, donde se solía comer, estuvieran vacíos, sin una sola alma.
Le hubiera gustado comunicarse con Rox para enterarse si ella había tenido más suerte, pero sus ingresos eran prácticamente nulos, y no podía tocar de los ahorros para los Digimental porque, en ese caso, Lara le cortaría el pelo mientras que dormía. Se encogió de hombros: ya conseguiría un D-Terminal más adelante. Terminó de anotar todo lo que le rondaba por la mente y se cruzó de brazos, algo nervioso. Los periodistas no eran especialmente pacientes.
No os preocupéis —dijo el peón negro—, la princesa y Aegis lograrán reunir información, estoy completamente seguro.
Sí, seguro, seguro... —respondió el ave, moviendo su ala derecha para darse un poco de aire. Al menos, pensó, no se trataba de la hermana, que era mucho más pesada.
Id a la sombra, si lo deseáis —agregó el Digimon, sin moverse de la entrada—. Os avisaré si avisto movimiento.
Gracias. Nos vendrá bien —confesó el muchacho, esbozando una sonrisa.
Las ideas no se aclaraban si tenías los rayos del sol justo en la frente. Lara y su Tamer dieron la vuelta para acabar con la espalda pegada en la pared. Con la confianza de que Pawnchessmon estaría vigilando, Jorge se permitió descansar unos minutos, cerrando los ojos y dejando que el suave y caluroso viento le acariciara la cara. Sin embargo, la tranquilidad duró muy poco.
¡Cui... Cuidado!
Era un grito de emergencia y muy alarmado. El varón abrió los ojos al máximo y se topó con Hawkmon recibiendo una patada en el pecho. Le bastó un segundo para confirmar que estaban en peligro, sobre todo por el hombre dragón que lanzó a su compañera varios metros a un lado, centrándose únicamente en el humano. Daba lo mismo correr o chillar, no sería capaz de enfrentarse a un Digimon.
¡Mátalo! —resonó desde las sombras, dándole una orden a la bestia humanoide.
El monstruo alargó su brazo, de piel morada, en dirección de Velázquez. Pero antes de que le hiciera un solo rasguño, Pawnchessmon llegó hasta él y le arrojó la lanza, atrayendo su atención. Ese movimiento desesperado fue inútil y no consiguió lastimar nada al Adult, pero fue suficiente para que el Child empujara al muchacho y se colocara delante, dispuesto a recibir el golpe. Su Princesa se lo había pedido, que sirviera como apoyo y total protector del joven, y él, como fiel peón, acataría la orden sin excepciones.
Entonces ocurrieron dos escenas al unisono. El enemigo le propinó un coletazo a Pawnchessmon, derribándolo sin mayores complicaciones. Y un rugido se oyó muy cerca, revelando la enorme figura de un dinosaurio azulado con franjas rojas. Allomon ignoró el dolor en el pecho y se arrojó contra el dragón con la boca abierta, mostrando una larga hilera de dientes grandes y afilados. Los dos se batieron, entonces, en un duelo de gato y ratón, dando vueltas.
Pero el Tamer de esa criatura no quiso perder la oportunidad. Abandonó su escondite y se plantó justo en frente del periodista, apuntándole con una navaja.
Esto te pasa por meterte donde no te llaman, niñato —declaró.
El peón negro rodó por el suelo, recuperó el equilibrio y le protegió con su escudo. El criminal chasqueó la lengua, molesto, y trató de huir al confirmar que no podía luchar contra un ser digital. No obstante, para cuando se dio la vuelta, se chocó contra una armadura y cayó al suelo, mareado y adolorido.
¡Aegis! —exclamó Lancelot, maravillado por la presencia de Wolfmon.
En cuestión de minutos, aparecieron el resto, con Garurumon en cabeza, y Elizabeth montando en su lomo. Allomon exhaló su ráfaga de aire caliente, sin éxito, porque el otro Adult saltó y contraatacó con sus garras. La batalla no iba bien para la pobre Lara, para su suerte, contaba con aliados. El dúo de lobos se unieron rápidamente al enfrentamiento, apoyándola en la ofensiva y la defensa. Mientras tanto, Rox y Arturia ayudaron a su hermano y Jorge. Los dos soldados amenazaron al asesino con sus lanzas, procurando que no volviera a intentar nada indebido contra el equipo.
El tres contra uno surtió efecto. Había sido fácil saber que estaban en peligro gracias al tamaño del dinosaurio, que se veía desde bien lejos. Aunque Strikedramon, que fue analizado por Rox, era rápido, fuerte y no emitía sonido alguno de queja al sentir técnicas impactando en su cuerpo, al final fue derrotado y regresó a su etapa principal, Monodramon. E incluso bajo esa forma, lo único que hizo fue agachar la cabeza y aceptar que había perdido.
Robo, sobornos, amenazas e intento de asesinato... Es una buena lista de crímenes —dijo Lara, una vez que volvió a su nivel de Child. Se sentía cansada y con el pecho adolorido, por lo que se mantenía en brazos de Jorge.
No pienso decir nada —aseguró sin más, con los brazos atrás por petición de Elizabeth. Estaba totalmente vigilado, puesto que habían formado un círculo para que no se le ocurriera huir ni atacar.
¿Y tú? —interrogó la gótica, dirigiéndose al dragón morado— ¿Hablarás si hacemos daño a tu Tamer? ¿O te quedarás mirando?
No respondió, su único gesto fue alzar un poco la cabeza y mostrar una expresión de horror. Liz asintió, comprendiendo que había dado en el clavo.
Podemos solucionar todo esto dialogando —intervino Knight, suavizando la situación. El cañón del brazo de Aegis, sin embargo, tenía como objetivo la frente del tipo—. Por favor, no nos obligues a lo que no deseamos hacer.
Ya lo he dejado claro: no pienso decir nada —repitió, tozudo—. Vosotros sois sólo unos críos que no tenéis ni idea de la vida. ¡No sois conscientes de dónde os estáis metiendo! ¡Prefiero morir aquí!



Luigi Luigi D Digimon_Numeritos
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Lo que ocurrió luego de aquellas palabras fue algo que dejó totalmente descolocados a Jorge, Lara, Aegis, Rox, a los Pawnchessmon y al mismo Garurumon: aquel sujeto pareció morder algo en su boca y segundos después, para el horror de casi todos los presentes, su boca empezó a llenarse de espuma y empezó a convulsionar de forma violenta hasta que, finalmente, se quedó quieto en el suelo. Fue Elizabeth, quien se valió de su experiencia para mantenerse serena, la que se acercó para agacharse al lado del criminal y colocó su mano en el cuello de aquel sujeto.​
-Está muerto -fueron las palabras de la gótica, que retiró sus dedos del cuello de aquel hombre. Cerró los ojos y soltó un suspiro, levantándose y dirigiendo su atención al resto del grupo. -Probablemente tenia escondido bajo su lengua una pastilla o uno de sus dientes era falso y al romperlo, dejo salir el veneno -fue la explicación de Hale, que se encontraba con una mezcla curiosa de emociones: por un lado, no le importaba que una escoria decidiera suicidarse, pero por el otro, le frustraba internamente la potencial información que no pudieron obtener de aquel tipo.​
-Incluso entre los criminales, hay lealtad por lo que veo -fue la deducción de Rox, creyendo que aquel hombre decidió quitarse la vida para no delatar a sus socios de trabajo. Fue la caballero, que luego de unos segundos de estar estática en su sitio, la que se acercó y le cerró los ojos al cadáver.​
-Este tipo tenía un tornillo flojo -comentó Lara, recuperando el color luego de ver como un humano se quitó la vida delante de ellos.​
-No puedo creer que considerara tan poca cosa su vida -habló Jorge, sintiendo todavía la sangre helada luego de aquella escena que presenció.​
-Tu no te muevas -Wolfmon había cambiado su blanco a Monodramon, que se veía con una terrible expresión en el rostro y era incapaz de articular palabra alguna. En ese momento, Hale se dio cuenta de la situación.​
Monodramon era un Digimon modificado para no poder hablar y quien sabe si tenía alguna otra modificación peligrosa en su ser. La gótica arrugó el ceño y extrajó una de las memorias de su bolsillo y con una intención bastante obvia: la de exterminar a Monodramon. Knight vio aquello y de inmediato sujetó la muñeca de quien consideraba, su mejor amiga, encontrándose con los gélidos ojos azules de Elizabeth.​
-¿Qué estas haciendo, Rox? -preguntó Elizabeth al verse detenida por la chica mayor.​
-Eso mismo debería preguntarte, Elizabeth -respondió Knight de forma seria y soltando la muñeca de Hale. -Monodramon esta derrotado y lastimado. Además de que perdió a su compañero -la chica del sombrero de copa frunció levemente el ceño al ver como su amiga arqueó la ceja. -Basta con entregarlo a Digital Security.
-Rox tiene razón -agregó Jorge, rascándose la nuca y sintió una sensación agridulce en la boca: una cosa era que, durante un combate, un Digimon muriera y fuera revertido a Digitama producto de sus heridas. Pero ¿Volverlo Digitama a sangre fría cuando ya estaba totalmente vencido? Era otra cosa totalmente diferente. -Solo debemos entregarlo.
-Mi Señora tiene la absoluta razón -agregó Arturia, defendiendo las acciones de Knight. La Digimon apuntó con su lanza a Monodramon. -No hay honor para un caballero en tomar una vida a sangre fría, en especial de un rival que no tiene ya espíritu de lucha.
-Si mi Princesa dice que no es necesario darle un golpe de gracia, entonces no lo es -agregó Wolfmon de forma seria, pero sin bajar la guardia.​
-Aegis tiene razón en apoyar a nuestra Señora -acotó Lancelot al apoyar al resto de los presentes.​
Garurumon por su lado, observó el rostro de su Tamer y sintió una opresión en el pecho: tenia el temor de que las próximas acciones de Elizabeth fueran a causar un quiebre en el lazo que tenía con Rox.​
-Es un Digimon modificado -soltó Hale, cruzándose de brazos y sin ceder respecto a su punto.​
-El no lo pidió. Al igual que Black Growmon, puede ser devuelto a la normalidad -respondió Knight con severidad, causando que Elizabeth parpadeara con sorpresa y finalmente se diera cuenta de lo que sucedía.​
Rox, Jorge, Lara y Aegis junto a los Pawnchessmon no sabían de la Ley de Yggdrasill. La gótica no pudo evitar maldecir su mala fortuna y soltó un suspiro pesado al ver la tarea que debía explicar. Se prometió mentalmente ir a reclamar a la Central respecto a la falta de interés en asegurarse de que, todo Tamer recién llegado, se enterara de dicha ley.​
-Rox. Lo de Black Growmon fue una excepción a la regla -empezó a relatar Hale, observando a Monodramon de forma gélida. -Bajo la Ley de Yggdrasil, todo Digimon modificado debe ser reducido a un Digitama.
-¿Ley de Yggdrasil? -preguntó Jorge, interesado en aquel termino que acaba de escuchar. Rox arqueó levemente la ceja y realizó un leve gesto con el rostro y permitiéndole a Liz continuar con su explicación.​
-Son una serie de reglas que se deben cumplir. Fallar en acatarlas es un crimen -respondió la darketa, colocando una mano en su cintura. -Debido a lo inestable de realizar modificaciones, todo Digimon victima de estas debe ser reducido a un Digitama y…
-… Y su Digitama debe ser destruido en el acto -culminó Garurumon, bajando levemente el rostro con dolor y recordando a su amigo, Guilmon. Aquel día, donde evolucionó a Megidramon, Gabumon lloró al saber que su amigo nunca tendría la oportunidad de volver a nacer.​
Aquellas palabras causaron que Rox colocara una expresión de horror y que Jorge imitó sin dudar. Lara abrió los ojos de forma chistosa, tomando semejanza con una especie de pato y Wolfmon no pudo evitar una expresión de sorpresa al escuchar aquello. Finalmente, el primero en recomponerse fue Jorge.​
-Estas bromeando, ¿verdad? -tanteó con nerviosismo Jorge luego de escuchar la explicación de Garurumon.​
-No lo veo justo -respondió Rox, bajando el rostro y apretando sus puños: no entendía porque aquellos Digimon modificados merecían un destino tan atroz.​
-Yo… no sé qué idea errónea tienen de este mundo -soltó Elizabeth tomando la memoria e introduciéndola en su lector. El fantasma de Zubaeagermon apareció segundos después. -Pero este lugar, no es un mundo para idealistas -finalizó con amargura Hale, dirigiéndole una mirada a Garurumon.​
El lobo entendió de inmediata y con pesar, alzó una de sus garras al aire. En un movimiento rápido, un zarpazo que buscó ser clemente le dio final a la vida de Monodramon, dejando un Digitama que segundos después, fue desquebrajado por la memoria invocada por Elizabeth. Un incomodo momento de silencio se generó, con los Digimon volviendo a su etapa Child respectivamente.​
-Jorge… si una vez me pasa eso… no dudes y deja que me maten.
-Lara…
-Pero… deberían regresarlos a la normalidad y sanarlos.
-…Cumplir con tu deber no es fácil. Un Tamer se enfrenta a estas decisiones todo el tiempo… puedes preguntarle a Kyle o a cualquiera de los miembros de Ávalon -Elizabeth ladeó el rostro, ignorando la mirada de decepción en el rostro de su amiga. Gabumon por lo bajo, se preguntó porque su Tamer no le permitió destruir el Digitama y decidió usar una Digimemoria. Una suave caricia en su cabeza lo hizo reaccionar, encontrando la expresión cálida de su compañera por unos instantes en su rostro.​
No tardó mucho en que todo el escándalo ocasionado causara que los residentes de la zona finalmente se asomaran de sus hogares o negocios al ver que aquella pelea había terminado. Muchos de ellos, lo primero que notaron fue el cadáver en la vía publica y fue cuestión de minutos para que un escuadrón de Digital Security llegara al lugar, cerrando el paso en la zona.​
-Ya sabía que ese tipo iba a terminar muerto.
Jorge escuchó esas palabras de una mujer afroamericana, que observó como cubrieron el cuerpo con una manta de color blanco. El periodista, fiel a su instinto de investigador, se giró para entablar conversación con aquella chica con afro y ropas dignas de los barrios de New York. Lara se acercó, al igual que el resto del grupo.​
-¿Sería tan amable de decirnos lo que sabe? -preguntó Jorge, tratando de volver al trabajo que tenían entre manos.​
-Puff. Ese chico cada tantas noches junto a su Digimon y otros sujetos entraban y salían del edificio de cuidado a altas horas de la noche -habló como si fuera la poca cosa y revisándose las uñas. Aquello crispó a Lara bastante.​
-¡¿Y porque no reportó eso?! -se quejó el ave digital, con los ojos como platos al escuchar tal admisión de negliencia.​
-Concuerdo con Hawkmon. Eso era para reportarlo a las autoridades -Hale se cruzó de brazos, encarando a la mujer que simplemente arqueó la ceja y la miró con desdén.​
-Mira blanquita. A diferencia de tu obvia vida de princesita, yo soy de los barrios de Brooklyn. De donde vengo, aprendes a fingir que no vistes nada… de esa forma evitas que seas el titular de las noticias de las 6 -respondió la Tamer, que era compañera de un Kudamon que fungía como bufanda en su cuello. -Pero ya que se ofrecieron para el trabajo y con tanta gente aquí que es imposible que alguien pueda dirigirlos a mí, les cuento que cuando huían por las noches, tomaban ese camino -habló de mala gana y señalando a una zona que Hale reconoció: justo a la zona montañosa alrededor del Área Desértica.​
[…]​

Luego de dejar el resto a manos de Digital Security, el grupo de investigación se había dirigido al Área Desértica del continente, viendo paramos áridos y formaciones rocosas. Adicional a eso, el calor era bastante fuerte y el grupo de humanos estaba sudando al igual que los Digimon. Por prevención, se habían suministrado con botellas de agua de una tienda cercana.​
Por su puesto, el animo y la atmosfera del grupo era totalmente diferente luego de lo ocurrido con ese Monodramon, con la búsqueda de la señal de alguna entrada o pista siendo realizada con un profundo silencio. Ni siquiera Lara tenía ganas de soltar uno de sus comentarios luego de lo ocurrido. Por supuesto, su desagrado a Hale se había elevado exponencialmente luego de tal acto realizado y esperaba realmente, no volver a hacer equipo con esa chica.​
-Ya llevamos aquí como una hora -habló Jorge, rompiendo el silencio y tomando un sorbo de su botella de agua, ofreciéndole una igualmente a Lara. -¿Quizás nuestra fuente esta equivocada y la guarida es en la ciudad?
-No podemos descartar esa posibilidad -fue la sincera respuesta de Rox, dirigiendo su mirada a la figura de Hale, que se encontraba unos metros más adelante que ellos y soltó un suspiro. -Pero por el momento, es mala idea descartar este lugar hasta haber revisado potenciales lugares.​
Para Rox, aquella misión había sido un duro golpe a la perspectiva que tenía sobre su trabajo como Tamer, a la vez de la imagen que tenía de Elizabeth: si bien sabia que la joven era en extremo seria y bastante arisca con los desconocidos, no pensó que no le temblaba el pulso para tomar una decisión de tal calibre como la de exterminar una vida de esa forma.​
Por primera vez, se percató que el compás moral de su amiga estaba bastante alejado de lo que consideraba correcto y se cuestionó realmente, lo que debió sufrir para adoptar esa actitud. Finalmente, luego de una hora extra de búsqueda, Aegis y los Pawnchessmon habían dado con una pista muy importante.​
Marcas de huellas que iban al norte, específicamente, a una de las tantas montañas rocosas de la zona.​
 
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Digital Hazard
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Iniciaron el ascenso a la montaña siguiendo las huellas. No era difícil identificarlas, pues eran de un gran tamaño y, debido a las prisas, el grupo de criminales parecía no haber tenido tiempo de borrarlas. Durante el trayecto, debatieron sobre el posible digimon que las había ocasionado, sin llegar a una conclusión certera. Zubamon y Hawkmon se enzarzaron en una pequeña discusión: mientras que la armadura viviente suponía que se trataba de un dragón, Lara optaba por un mamífero.

-Muchos dragones pueden volar, por lo que no hubieran dejado huellas.- argumentaba la reportera.

-Quizás a la base no se puede acceder desde el aire.- especulaba Aegis, tratando de obtener la razón.

-¿Y si se trata de un digimon dinosaurio?- añadió Gabumon, sumándose al debate. Ambos digimon lo miraron con recelo: no necesitaban su ayuda ni nuevas opciones, solo querían que el otro admitiera que estaba equivocado. Arturia y Lancelot se metieron para apoyar a Aegis en sus suposiciones y, aunque Lara no creía en el criterio de aquellos peones, desistió del intento solo por no tener que soportar sus estúpidas réplicas caballerescas.

Los humanos avanzaban de forma más silenciosa que los digimon. Velázquez quería acercarse a hale para pedirla disculpas, sin embargo, Liz se mostraba distante y taciturna como de costumbre. Rox trataba de limar asperezas y realizaba algún comentario para romper el silencio, mas en ella se estaba llevando a cabo un debate interno. No era solo que le molestara el punto de vista de su amiga, sino que aquella concepción del universo, dictada por una estúpida norma que atentaba contra la vida de digimon inocentes… la hacía replantearse todo lo preconcebido hasta ahora. Miro a Jorge de reojo. El reportero parecía extrañado, sin embargo, su moral menos rígida y capacidad de adaptación parecía haberle hecho asumir mejor aquella nueva información.

La travesía no fue muy larga, ya que la pendiente al pie de la montaña no era muy pronunciada y pronto las huellas derivaban a un sendero secundario en lugar de al continuado ascenso. Parecía que el camino había sido creado por el paso continuado en la zona y no de modo natural, lo que facilitaba el supuesto de que la guarida de la Rogue Guild se encontrara cerca. No tardaron en encontrar, oculta entre la maleza, una pequeña cueva donde se detenían las huellas. Las descubrieron con cuidado y descubrieron que la cueva parecía haber sido adaptada como base: habían construido pilares a la entrada para evitar un posible hundimiento.

-Zubamon, tú quédate aquí a vigilar la entrada.- indicó Knight.- Si ocurre algo, nos avisarás a través del Soul Linker.- La armadura viviente asintió, consciente de la importancia de su labor. Lancelot no tardó en unirse a él, queriendo apoyarlo en su misión por si llegaban los enemigos de pronto.

Lara, contenta por el abandono de uno de los peones, lideró ansiosa la marcha del grupo. La luz natural que penetraba por la entrada de la cueva reveló un pequeño interruptor, que, al pulsarlo, encendió un par de focos. Parecía que la Rogue Guild no había escatimado en gastos. Aun así, decidieron avanzar con tiento, no fuera que hubiera alguna trampa para evitar la entrada de intrusos.

La caverna no era muy grande: tenía un techo alto, pero no una gran profundidad. Conforme se acercaban al núcleo se iba ensanchando, hasta derivar en lo que parecía ser una pequeña sala de reuniones. Junto a ella, en un cúbico que parecía artificialmente excavado, había un pequeño laboratorio. Se acercaron primero a la mesa que presidía el espacio. Contaron las sillas y averiguaron que se trataba de cuatro miembros, ahora debían de quedar tres integrantes en activo. Sobre ella no había rastro de papel alguno, ni nada identificativo: solo un par de vasos de agua que debían de provenir de la máquina que había detrás del mueble. Se dispusieron pues a examinar el laboratorio, el cual podría ser más clarificador.

A pesar de no ser muy grande, lo cierto es que estaba bien provisto de toda clase de elementos: probetas y tubos de ensayo, puna pizarra a medio borrar con fórmulas químicas incomprensibles, material quirúrgico y una pequeña camilla. En la gran estantería que se apoyaba en la pared cavernosa había un par de libros y varias incubadoras donde debían de almacenar los digitamas robados. Se pusieron pues a revisar los cajones de las mesas en busca de nuevas pistas, pues los apuntes de la pizarra resultan incomprensibles para ellos.

Los primeros compartimentos revelaron un par de informes. Gabumon se los pasó a Liz, quien echó una rápida ojeada. La gótica se los pasó a Jorge para que lo apuntara en su libreta. Rox se acercó para poderlo leer también ella.

-No puede ser…- murmuró la joven caballero.

-En efecto, se trata de los mismos sujetos que modificaron a Blackguilmon para probar sus nuevos experimentos.-

-Parece que según este informe, Blackguilmon se volvió sumiso y no desarrolló la incapacidad de habla. El informe concluye que la técnica fue perfeccionada y aplicada a Monodramon. – explicó Jorge mientras anotaba todo.

Gabumon, con la ayuda de Arturia, revolvió los siguientes cajones. En ellos, había documentos que informaban sobre los digitamas robados y las técnicas de modificación de los mismos, mucho más exitosas que en los child anteriormente usados.

-Esos bastardos son los intermediarios.- maldijo la gótica mientras leía otro de los informes. -Se los venden a otra Guild dónde perfeccionan sus experimentos…-

-¿Pone el nombre?- inquirió Knight. La darketa negó con la cabeza.

Anotaron todo y abrieron el último cajón, el cual estaba vacío. Lara pidió que se apartaran y lo examinó, confundida. En todos ellos había toda clase de papeles ordenados por fecha. Resultaba extraño que no continuara la organización en aquel compartimento. Lo palpó con una de sus alas y descubrió la trampa.

-Hay un doble fondo.- explicó. Con cuidado, quitó la tapa y observó con horror, cómo los documentos estaban hechos trizas. Debían de ser sumamente incriminadores como para tener que destrozarlos y esconderlos.

Soncarmela Soncarmela Luigi Luigi
 
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Se dividieron el trabajo para no malgastar el tiempo. Tenían que unir todas las piezas de esos papeles, pues era evidente que la información les ayudaría a conocer a sus enemigos. Los humanos, BlackGabumon y Pawnchessmon se dedicaron completamente a ello, mientras que Lara investigaba un poco el resto de la guarida, esperando descubrir algo más. Aegis y el otro soldado se mantenían en la entrada, arriba, con el dragón dorado preguntando cada dos por tres a su señora, nervioso de no permanecer a su lado y asegurarse que se hallara en buenas condiciones.
Mientras que tenían mucho cuidado de colocar cada papel en la mesa, Rox se dio el derecho de reflexionar tranquilamente sobre lo sucedido. ¿Era cierto que los Digimon modificados debían ser aniquilados por completo? No podía aceptarlo, era superior a ella. Por mucho que le tratara de buscar una explicación, no la encontraba. Esas criaturas no tenían la culpa de sufrir experimentos a manos de unos científicos... ¿De verdad no había algún modo de salvarlos de su agonía, una opción que no fuera eliminarlos como si jamás hubieran existido? ¿Habría mentido su mejor amiga al respecto? Alzó un poco el rostro y se fijó en Elizabeth. Enseguida se obligó a apartar esos pensamientos de su mente. Si bien Liz era fría, directa y no le temblaba la mano a la hora de ejecutar salvajes peligrosos y criminales que se lo merecían, no la veía capaz de engañarla de esa forma tan vil. Además, BlackGabumon hubiera puesto un rostro de horror si le mandaran realizar dicha acción, ¿no? En cambio, prefirió hacerlo deprisa y su Tamer le ayudó a no tener que cargar con la muerte de un Digitama. La caballero soltó un suspiro y recargó la espalda en una de las sillas. Si continuaba así, no se centraría en la misión y eso era algo que no iba a permitir.
Hasta ahora, al ser introvertida y estar muy poco acostumbrada a las amistades, no se había detenido a pensar que ella también podía cambiar a los demás. <<Los caballeros son claros ejemplos del bien>> se dijo, tomando una decisión <<Elizabeth sólo ha conocido el mal y el sufrimiento, pero no tiene que ser así siempre>> Cogió unos cuantos papeles y comprobó si encajaban. Asintió, satisfecha y los añadió al resto del centro. <<Y también procuraré que esto no se repita. Si las Rogue Guild no se involucran, si no les da tiempo a desarrollar y ejecutar su plan, entonces los Digimon no tendrán que recibir una modificación>> Lo juró en su nombre, en la espada de madera y por el honor de todos los caballeros que existían y conocía.
Rox era, lamentablemente, una chica muy inocente para su edad. El tener que vivir encerrada entre cuatro paredes, hizo que no viera con sus propios ojos la realidad, llevándola a creer en un mundo donde los héroes y villanos peleaban, donde el bueno siempre obtenía su victoria y la gente terminaba siendo feliz. En esos instantes, sus creencias positivas reinaban por encima de cualquier cosa. ¿Cuál era el encargo? Rescatar unos digitamas y capturar a los culpables. Y en eso se centraría.
La darketa se estaba poniendo de los nervios con esa labor de manualidades. Le frustraba no encontrar la pieza exacta. BlackGabumon lo notó y trató de quitarle peso, llevándose la mayor parte a su lado, pero ella se negó y prosiguió con aquello. Al menos eso evitaría que pensara en otras cosas. Conocía a Rox desde que prácticamente la muchacha llegó al Digimundo, y no tenía muy claro cómo habría asimilado la verdad detrás de los Digimon modificados. Le hizo gracia que un detalle tan nimio le preocupara; en otras circunstancias, en el pasado, se lo hubiera soltado sin más y esperaría a que lo aceptara, pues no había nada más que añadir. Pero ahora... Ahora tenía un grupo de amigos que no quería perder.
Jorge y Lara eran más realistas en ese sentido. Si bien al muchacho tampoco le agradaba la idea, era consciente que se toparía con ese tipo de situaciones en cualquier momento. Un periodista vivía de las noticias frescas y de la verdad, aunque esta doliera. No podían mirar a otro lado, tenían que enfrentarse a ello, por mucho que desearan dar media vuelta y no escuchar más. Era su vida... su ilusión.
Esto no tiene fin —se quejó Hale, terminando por perder la concentración.
—Chicos... —llamó entonces Lara, teniendo que alzar la voz para que la escucharan. Se había alejado bastante de la sala principal, donde el equipo reunía más información. Por ahora, lo que tenían claro es que los ladrones eran meros instrumentos para un jefe superior— Aquí hay una salida.
Un momento... —Jorge se incorporó y se acercó hasta ello. Al voltear, se encontró con los demás. Por el intercambio de miradas, adivinaron que todos compartían la misma conclusión— Eso significa que podrían haber estado aquí sin que nos enteráramos.
Hay un largo pasillo —observó Rox, asomándose a la puerta—. Y si tienen que cargar con el peso de una buena cantidad de Digitamas, es muy posible que se ocultaran aquí y luego...
¡Señora! —El chillido de Aegis alcanzó incluso a Elizabeth, que estaba justo a la derecha de la castaña— ¡Estamos viendo a un pedazo de Digimon volador escapar! ¡Y... y creo que tiene humanos encima!
Son ellos. Tienen que serlo —dijo el periodista, recibiendo un asentimiento por parte de su compañera. ¿Quién más aparecería de la nada en el aire cargando con varios humanos? Era demasiada casualidad.
Deprisa —ordenó la gótica, dando media vuelta para echar a correr.
Llegaron a la sala principal, donde el peón, que se había quedado atrás para completar el puzzle, les mostró que estaba casi completo. No tenían tiempo que perder, por lo que leyeron por encima, abriendo los ojos al máximo y tratando de memorizar lo que acababan de descubrir: era la carta/trabajo de la mente maestra. Estaba firmado por alguien que se hacía llamar “El Científico”. Muchas partes, sin embargo, se veían mal debido a los cortes.
Abandonaron la guarida e hicieron evolucionar a sus camaradas, usando el Digisoul y una carta respectivamente. Aegis apuntó en una dirección del oeste, aunque ahora mismo no podían ver la figura del supuesto volador. Para minimizar el peso que tendría que soportar Aquilamon, Wolfmon y Garurumon decidieron ir por su parte, en tierra, con el lobo humanoide montado en su amigo. El resto, subieron con cuidado en el enorme ave y emprendieron la marcha desde los cielos.
¿No puedes ir más rápido? —preguntó Elizabeth, sorprendiéndose de que los dos de tierra fueran muy por delante.
Voy, voy —respondió Jorge, buscando entre sus bolsillos una carta que les sirviera en la persecución. Halló la que buscaba y la deslizó por el lector.
Un par de enormes alas, pertenecientes al hombre pájaro Garudamon, sustituyeron a las de Lara, quien las batió y sintió un aumento de velocidad muy gratificante.



Carta usada: Crimson Wings (Jorge)

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Finalmente, luego de haber estado investigando la situación, el trío de Tamers y sus Digimon habían dado con una enorme pista y se encontraban ahora en medio de una frenética persecución. Gracias a la función de visor que tenía el D-arc de Rox, el grupo había visto, a través de los ojos de Wolfmon, que el enemigo a perseguir se trataba de un Kabuterimon, que llevaba en manos lo que parecía ser dos contenedores y a espaldas suyas, a un grupo de humanos. No solo eso, era casi seguro que lo que estaba llevando dicho insecto como carga, se trataba de los Digitamas robados.

Por su puesto, a pesar de que Aquilamon había incrementado su velocidad, era bastante evidente que no podía alcanzar a Kabuterimon y mucho menos, alcanzar a Gabu, que iba como lobo de caza persiguiendo a su presa junto a Aegis. Y el guerrero de la Luz ya estaba apuntando con el cañón de su brazo, buscando el momento exacto para lanzar un tiro que obligara al Adult volador a aterrizar. Fue Rox, que usó su carta de Aurvandil´s Arrow lo que permitió eso: Wolfmon, obteniendo una puntería y precisión mortal, disparó su Intensiv Licht Kugel y el rayo de luz surcó la distancia, impactando una de las alas de Kabutermon. Garurumon aumentó la velocidad al ver que el insecto herido tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia debido al golpe y las cargas que llevaba.

-¡Apúrate, caballo! -exclamó Aegis, preparando sus espadas para entrar en combate apenas alcanzaran a sus enemigos.

-¡Que no soy un caballo! -respondió el cuadrúpedo, en un vano intento de recordarle al Hybrid que los Garurumon eran lobos, no caballos de guerra.

Los dos Adults continuaron avanzando, siendo seguidos por la figura de Aquilamon, que batía sus alas con fuerza en un intento de acortar las distancias. Por supuesto, el ave debía cargar con el peso de no solo Jorge, sino también el de Rox, Elizabeth y los Pawnchessmon, con estos últimos halagando a Rox por haber usado su carta para lograr un impacto preciso.

[…]​

-“Volaría más rápido si solo tuviera que llevar a Jorge” -pensó Lara con cierta irritación, especialmente en servirle de transporte a Hale y a los Pawnchessmon. Pero se detuvo en soltar un comentario, recordando que estaban en una persecución y en un encargo demasiado peligroso como para soltar sus pensamientos respecto a la situación. -¡Sujétense bien!

-¿Cómo están? -
preguntó Hale a Rox, refiriéndose a sus dos compañeros Digimon. Knight elevó la mirada de su D-arc para responderle a la menor.

-Siguen en persecución, pero ya se están acercando al lugar donde aterrizó Kabuterimon -respondió Rox, frunciendo el ceño, soltando un suspiro y luego adoptando un rostro serio: luego de aquella misión, se encargaría de mostrarle a su amiga que el mundo no era un lugar tan horrible como ella lo pintaba.

-Ya escuchaste a mi Señora -comentó Arturia en un tono de voz serio y extendiendo su lanza al frente. -¡Debemos apurarnos para asegurarnos que esos villanos no se escapen!

-¡Aegis y Garurumon necesitan nuestros refuerzos! -
agregó Lancelot, golpeándose el pecho de la armadura con su mano libre.

-¡Ya escuchaste Lara, vamos! -pidió Jorge, preocupado de no poder llegar a tiempo y recuperar los Digitamas antes de que los sospechosos huyeran.

[…]​

-¡¿Cómo está la mercancía?! -preguntó el renegado mal hablado, que respondía al nombre Brayan. Su compañero, un Liollmon se veía igual de molesto que el sujeto. -¡Que si se dañaron no nos pagan!

-¡Si te callas podemos revisar más rápido, tarado! -
respondió el Tamer de Kabuterimon, cuyo nombra era Kevin. Era un sujeto que, si bien no era tan musculoso como Brayan, la cicatriz en su barbilla lo hacía ver intimidante junto a desordenado peinado tipo mohak. -¿Todo en orden? -preguntó de forma despectiva al enorme insecto.

-Si, sí. Ninguno de los huevos se ha dañado -alcanzó a decir Kabuterimon, que movía sus alas en un intento de recuperar la sensación normal y apaciguar el dolor que sentía en estas. El bicho estaba molesto no solo por el dolor, sino porque el estúpido de su compañero solo estaba pensando con la billetera y no con el cerebro.

-¡Les juro que si salimos de esta, no vuelvo a trabajar con ustedes, idiotas! -agregó Brandon, un chico rubio de ojos azules y compañero de una Piyomon con cara de pocos amigos.

Por supuesto, estar varados en medio de la zona desértica no le agradaba a Brandon, en especial porque ni siquiera se llevaba bien con Kevin, Mike y Brayan. Solo trabajaban juntos porque “El científico”, los contacto individualmente y los contrató para dicho trabajo. Si dependiera de él, hace tiempo hubiera puesto en su lugar a esos tres zoquetes.

-¡Muévete, insecto apestoso! -se quejó Piyomon rabiosa, sintiéndose a nada de querer arrancarse las plumas por estar bajo aquel sol ardiente todavía. Tampoco le agradaba la idea de meterse en una pelea con el grupo que los estaba persiguiendo.

-No es como si tu hicieras mucho, pajarito -respondió Liollmon con molestia y sarcasmo. -Lo único que haces es quejarte.

-¡Y tu solo dar órdenes!

-Por supuesto… yo soy el Rey después de todo -
respondió con soberbia marcada el Digimon felino.

Antes de que Piyomon pudiera decir algo, el sonido de algo corriendo llego a sus oídos y momentos después, Garurumon llego al campo de batalla, con Wolfmon descendiendo del lomo del cuadrúpedo y activando sus espadas de luz. Tanto como el lobo bestia y el lobo humanoide tomaron posiciones de combate, siendo finalmente alcanzados por Aquilamon y el resto del grupo.

-Alejense de ese cargamento de Digitamas -ordenó Rox, descendiendo del ave junto a los Pawnchessmon, Jorge y Elizabeth. -Les damos la oportunidad de rendirse y evitar una pelea sin sentido -ofreció Rox, en intento de que se resolviera la situación sin usar la fuerza.

-¡Por un demonio! ¡Nos vamos Kabuterimon! -ordenó Kevin, subiéndose a su Digimon y exigiéndole que solo tomara uno de los contenedores. -¡Mejor media paga que no paga del todo! -se mofó ante la mirada incrédula de Brayan y Brandon.

Kabuterimon soltó una carcajada, lanzando un Mega Blaster que impactó el suelo, desatando una cortina de humo y escombros volando por los aires. Elizabeth no pudo evitar soltar una maldición en francés, percatándose segundos después de que Kabuterimon había huido con uno de los contenedores. La gótica endureció la mirada, dedicándole una expresión de absoluto desprecio a aquel sujeto.

-¡Ese maldito! ¡Ya vera en cuanto le ponga las manos encima! -se quejó Brayan, sacando su Digivice IC, Liollmon dio un paso al frente, mostrando los dientes de forma amenazante.

-¡Primero debemos deshacernos de estos mocosos! -respondió Brandon, con Piyomon también adoptando una posición defensiva, a la vez que el renegado mostró su D-arc. -¡Super Evolution Plug-in S! -exclamó al deslizar una carta por el aparato.

-¡Piyomon Evolves!

Un resplandor blanco cubrió a Piyomon, sustituyendo al ave rosada por una preciosa cisne digital: Swanmon extendió sus alas, tomando el vuelvo en un claro gesto de reto a Aquilamon, quien no se la pensó dos veces y aceptó el desafío de un combate por los aires. Liollmon por su cuenta, mostró una sonrisa de lo más burlista al igual que su Tamer, dándole una mala espina al grupo de la Central.

-¡Vamos, Lara! -exclamó Jorge, viendo a los dos Digimon alados envestirse mutuamente y revotar en direcciones contrarias.

-¿Por qué tan alegre? -preguntó Elizabeth de forma seria al último renegado, el cual solo dejo salir una peculiar carcajada y mostrando que en su IC, existía un peculiar botón negro que no existía en normalmente en dicho modelo. Eso desató las campanas de alarma de Elizabeth, en especial al ver como Brayan apretó dicho botón.

-¡Inclínense ante el Rey! -gritó Liollmon, antes de poner los ojos en blanco y ser cubierto por un pilar de energía negra de forma violenta. Segundos después, la figura bípeda de Leomon apareció en el campo de batalla.

Pero en lugar de su apariencia normal, este Leomon tenía los ojos en blanco, su melena dorada era un color negro y la piel de su cuero era de una tonalidad pálida. No solo eso, su musculatura era superior a la media de su especie y su tamaño era totalmente anormal. Rox abrió los ojos con sorpresa y Elizabeth arrugó el ceño.

Ese Leomon era un Digimon modificado y lo demostró al extender su puño al frente y disparar su Juoha, dejando salir de su puño una onda de energía que, de no haberla evadido, Wolfmon seguramente hubiera quedado noqueado por la sorpresiva fuerza de aquel ataque que destrozo parte del árido suelo de la zona.

-¿Modificaste a tu compañero? -preguntó Rox, sin creerse que alguien conscientemente dejara a su compañero sufrir de esa manera.

-¿Bromeas? El pequeño bribón rogó para que lo modificaran y ser más fuerte.

-Hablas mucho… perro -
respondió Hale de forma cortante y preparando un par de cartas para apoyar a su compañero.

El combate había dado inicio finalmente.


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La darketa deslizó por su lector primero la carta del símbolo de la amistad. Era consciente de que Gabumon necesitaba algo de apoyo para poder dañar al modificado. A continuación, lo armó con el cuerno de Lightdramon. Este se materializó sobre la nuca del mamífero, emitiendo un potente rayo. Leomon cargó de nuevo su puño y ambos ataques chocaron, produciendo una pequeña polvareda. Wolfmon aprovechó para lanzar un par de balas de luz, las cuales, a pesar de acertar en el blanco, delataron su posición. El malvado cargó contra él, derribándolo.

La situación parecía crítica. A pesar de que contaban con ventaja numérica, no era suficiente. Al fin y al cabo, no era lo mismo enfrentarse a digimon ordinarios que a modificados. Si ya habían tenido problemas entre los tres contra aquel Blackgrowlmon, el enfrentamiento contra el Leomon modificado y su compañero cisne no presagiaba buenos augurios. Lo cierto era que el león presentaba un aspecto siniestro. Su tamaño además era superior al de otros de su especie y, tal y como habían podido comprobar, la fuerza de sus ataques también lo era.

Sin embargo, parecía que Swanmon no tenía intención de colaborar. Ella y su tamer, escudados detrás del felino, habían abierto el contenedor y, tras comprobar el perfecto estado de de las tres incubadoras que guardaba, comenzaron a empujarlo. Hale observó con horror sus intenciones.

-¡Se escapan!- exclamó la gótica, cabreada. Ya estaba molesta por no haber podido evitar la huida de Kabuterimon: no podía permitir que ellos también huyeran.

-Yo me encargo.- se ofreció Velázquez. -Al fin y al cabo el terreno aéreo es lo nuestro.-

-Te cubriremos.- comentó Rox, mientras ideaba una estrategia. Contempló cómo Wolfmon rodaba por el suelo para evitar otro puñetazo del león. Garurumon se acercó para morder a su enemigo, quien lo retiró de un manotazo. Aquilamon se acercaba a ellos mientras emitía un rayo carmesí que impactaba sobre el torso del felino, sin gran resultado. No la hacía gracia tener que perder un aliado pero, al igual que sus compañeros, sabía que no podían dejar escapar a los malhechores con los digitamas robados. -Nos las apañaremos.-

La caballero indicó a Hale que cargara una memoria para entretener a Leomon en lo que el águila alzaba el vuelo. La darketa cargó la otra que le quedaba. Meicoomon no tardó en materializarse para abalanzarse sobre el modificado.

-Necesitaré que me acompañen tus soldados.- anunció Jorge. A Lara no le hacía gracia, pero necesitaba manos para cargar con los digieggs. Knight ordenó a estos que montaran sobre el águila. Una vez estuvieron todos preparados, Aquilamon despegó. -Tapaos los oídos, indicó el reportero.

Ni siquiera sus compañeros sabían a qué se refería, sin embargo, lo hicieron. Entonces, Lara graznó, incomodando a todos los presentes. Gracias a ello, su escape fue satisfactorio pues los contendientes se sintieron confundidos y no hicieron nada para evitar que se alejara.

Aquilamon mantuvo la vista fija en su objetivo. Brandon corría empujando con dificultad del contenedor. Este contaba con ruedas que facilitaban su transporte, sin embargo, el terreno abrupto y lleno de baches no ayudaban al malhechor. El cisne cubría sus pasos, lanzando plumas para evitar que Lara se acercara. Ésta viraba bruscamente para evitar los ataques. Velázquez estaba acostumbrado a aquella clase de maniobras aéreas, sin embargo, los digimon marioneta soltaron un tremendo grito al unísono y se agarraron con fuerza a las plumas del águila para evitar salir disparados. De haber ocurrido en otras circunstancias, Lara habría soltado una risilla maliciosa.

-Necesitamos hacer que aterricen.- explicó el periodista. Lara asintió, mientras que los peones lo miraron, extrañados.- ¿Qué haría Rox?- les preguntó. No era porque no se fiara de su propio criterio, sino que quería inspirar a los Pawnchessmon.

-Los detendría sin lugar a dudas.- exclamó Lancelot, emocionado.

-Idearía una gran estrategia para ello.- añadió Arturia.

-Eso es justo lo que vamos a hacer.- Comenzó entonces a idear el plan que había pensado. Sin embargo, para que este funcionara, necesitaba que Lara hiciera descender al cisne.

Las aves cada vez se encontraban más próximas las unas de las otras. Aquilamon volaba más alto que el cisne, quien se mantenía a una distancia prudencial del suelo para proteger a su tamer, quien tenía dificultades para tirar del contenedor. Decidió arriesgarse y tomar posición para descender en picado. Envolvió sus cuernos en un haz de energía y se dispuso a propinar una gran cornada a Swanmon. La criminal no se quedó parada y le lanzó una nueva ráfaga de plumas envueltas en una brisa fría. Lara no tuvo oportunidad de esquivar el ataque, mas contuvo el dolor y placó a su enemiga, obligándola a descender.

Cuando ambas contendientes se encontraban cerca del suelo, los Pawnchessmon y Jorge saltaron, dando una mayor movilidad al águila.

-No nos detendréis.- bramó Brandon, mientras seguía tirando del contenedor. -Leomon acabará con tus amigos en un periquete y vendrá a ayudarnos a sentenciaros.-

-Creo que no estás en posición de exigir.- continuó el periodista la conversación, tratando de distraerlo. Los Pawnchessmon se alejaban paulatinamente del tamer, tratando de ser lo más sigilosos que podían. Debían acercarse al miembro de la Rogue Guild sin que su compañera los detectara. Si Aquilamon la mantenía entretenida el suficiente tiempo, lo lograrían.

El superior tamaño del águila lo hacía un blanco más fácil para las plumas de Swanmon, sin embargo, también le permitía a Lara producir una mayor cantidad de las suyas propias. Ambas aves se enzarzaron en una lluvia en la que ninguna de las dos parecía ceder. Jorge potenció con una carga de digisoul la técnica de Lara, inclinando levemente la balanza a su favor. No obstante, Brandon no parecía dispuesto a rendirse. Dejó de remolcar el contenedor y extrajo su d’arc. Deslizó entonces la carta de Ladydevimon y una ráfaga de murciélagos salieron despedidos hacia la reportera. Aquilamon trató de acabar con ellos con sus plumas, sin embargo, varios impactaron en su torso, haciéndola retroceder. Swanmon se acercó entonces a su enemiga, dispuesta golpearla a gran velocidad.

Antes de que Swanmon pudiera realizar el impacto, Lara produjo un láser desde su pico. Pese a que erró en su objetivo, obligó al cisne a cambiar su trayectoria. Con ello, el águila tuvo tiempo de recobrar su posición inicial.

-Sin las cartas ni las modificaciones no sois nada.- le provocó Velázquez. Los Pawnchessmon cada se encontraban más cerca de Brandon. Habían dado un buen rodeo y se acercaban por detrás.

-¿Cómo?- inquirió el criminal, molesto.

-Lo que oyes.- prosiguió el reportero. -Sólo los débiles usan cartas y modificaciones. No son capaces de entrenar correctamente a su digimon.-

-Swanmon es mucho mejor combatiente que ese aguilucho tuyo.-

-Ni de dominar el digisoul.- añadió Jorge, haciendo caso omiso a los comentarios del ladrón. Envolvió su puño en un aura carmesí y se lo enseñó a Brandon. -Esto es fuerza de verdad, pura y sin ayuda de nadie.-

-Mientes.-

Entonces el miembro de la Rogue Guild sintió un picó en su espalda. Giró la cabeza para contemplar cómo Lancelot le apuntaba con su lanza. Se dispuso nuevamente a girar la cabeza para mirar dónde se encontraba su compañera. Sin embargo, la punta del arma de Arturia, clavada en su cuello, se lo impidió.

-Aléjate del contenedor muy despacio en lo que nuestro compañero se encarga de tu cisne.- indicó la peón, orgullosa del éxito de su estrategia. Su señora Rox estaría orgullosa.

-

Cartas usadas:

Brandon:

-Ladydevimon.

Liz:

-Simbolo de la amistad
-Lightning Blade

Memorias usadas:

Liz:

-Meicoomon

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Rox y Elizabeth retrocedieron un poco más. A lo lejos, comprobaron que Jorge perseguía al volador restante para no permitir que secuestrara la mitad de los Digitamas. Todavía se arrepentían de no haber podido hacer nada contra el Tamer y su Kabuterimon, pero es que no había forma de ayudar al periodista o de ir atrás del insecto, pues el enorme Leomon presentaba una gran dificultad incluso para sus dos compañeros juntos. Curtidos en varias batallas, ambos lobos se coordinaban y apoyaban a la perfección, esquivando, girando, contraatacando y uniendo técnicas para amedrentar al modificado. Si bien, poco a poco, le iban provocando heridas, no era nada similar a lo que el esfuerzo debería haber hecho ya en ese tiempo.
La caballero no podía llegar a comprender que el Tamer de ese Digimon hubiera consentido que experimentaran con su camarada. No le entraba en la cabeza. ¿Acaso le daba lo mismo el sufrimiento, la pérdida total de consciencia al pelear o el destino que le depararía si era derrotado? De todas formas, no quería repetir la escena de la otra vez, por lo que se concentró en observar a Elizabeth con atención: en esa ocasión, el Digitama sería entregado sí o sí a la Central; de ese modo, quizá hallarían una forma de devolverle a la normalidad.
En mitad de todos estos pensamientos, Wolfmon recibió un puñetazo en el estómago. El guerrero abrió los ojos al máximo, se le escapó saliva de la boca y cayó a tierra de rodillas, con los brazos alrededor de la zona lastimada. Su oponente, con una furia ciega más propia de un salvaje que el compañero de un humano, emitió un poderoso grito y se abalanzó para finalizar el trabajo. Sin embargo, Garurumon apareció antes y se colocó justo en frente de su amigo, abriendo el hocico y despidiendo una poderosa llamarada azulada que impactó de lleno en el pecho del felino oscuro. Leomon se quejó y pateó con fuerza el suelo, haciendo que temblara y el cuadrúpedo perdiera el equilibrio. El fuego cambió de dirección al cielo, hasta que cerró la boca. Aprovechando la postura, Aegis apuntó con el cañón de su brazo y disparó tres veces, acertando en la cara del malhumorado modificado.
El brazo del Adult negro asomó desde el humo de la habilidad ígnea. Ellos apenas tuvieron tiempo de agacharse por completo en tierra para no recibirlo, e incluso al pasar sólo por arriba, sintieron una ráfaga que les hirió partes del cuerpo. Sin perder la concentración, se incorporaron y pasaron a la ofensiva, con Aegis empuñando uno de sus sables y cortando hacia delante. El rival atrapó el filo de energía con sus manos, importándole poco o nada lo que le sucediera a sus dedos. Tiró hacia un lado, pero era justo lo que el guardaespaldas de Knight había estado esperando. Lo normal era que utilizara dos espadas, así que aprovechó la parte libre para arrojarle arena a la cara. Eso no evitó que lo lanzara a tierra. Se le escapó un chillido por el golpe, mas no pudo evitar esbozar una sonrisa cuando su caballo saltó y mordió el cuello del monstruo, el cual se hallaba ocupado restregándose los ojos. La bestia humanoide profirió un gruñido desde su garganta y se quitó de encima al peludo.
No perderemos, no perderemos... —repitió Brayan, con la mano cerrada en un puño. Sus ojos se clavaron en la zona del combate—. No perderemos, no perderemos... Y cuanto me tope con el imbécil que ha huido despavorido, le daré una somanta de palos que ni su madre le reconocerá.
(. . .)
Entonces, ¿aceptas el trato? ¿Me dejas experimentar con tu Digimon?
Soy yo quien lo ha decidido —respondió el león, dando unos pasos hacia delante—. Y él está de acuerdo. ¿Verdad, Brayan?
Ah... —Los ojos del felino suplicaron nuevamente. Respiró hondo y asintió—. ¡Ya te hemos dicho que sí! ¡Ponte a trabajar, maldita sea!
Muy bien —El hombre ni se inmutó por el cambio de actitud. Mientras le dejaran probar sus juguetes, no preguntaría nada. La vida de los demás le daba lo mismo, sólo quería encontrar el arma definitiva—. Me llevará un tiempo. Y una vez se inicie, no hay marcha atrás. Dame tu dispositivo —indicó, alargando la mano y moviendo los dedos para señalar que se lo entregara.
Dudoso, terminó por ceder. Liollmon se lo había insistido tanto en esa semana que ya no había razón para hacerle cambiar de opinión. Extrajo el iC de su bolsillo y se lo dejó en la palma de la mano, retirándose después. El proceso fue lento, pero efectivo. Firmó varios papeles dando su consentimiento y luego esperó a que los experimentos se completaran. Hubo varias pruebas, primero contra simples máquinas, luego contra salvajes y finalmente contra humanos y sus propios Digimon. En todos los combates, Leomon perdía parte de su raciocinio, pero si veía a su enemigo justo antes de evolucionar, se centraba en ese objetivo. Lo complicado venía al obtener la victoria. El hombre trabajó duramente para conectar un chip que se activara con el funcionamiento del dispositivo, disparando una potente descarga eléctrica. Y tampoco le servían las cartas, dado que en esa forma, ni siquiera era capaz de controlar armas o utilizar técnicas que desconocía. Su punto positivo era la fuerza bruta y la gran resistencia al dolor.
Pero salvo por esos pequeños detalles, el Child se veía sumamente feliz. Gracias a su nueva fuerza, los encargos aumentaban, ganando más dinero y mejorando en los experimentos. Su popular creció, aunque no por considerarse un dúo tranquilo. Solían ser el As en la manga, el arma ofensiva del equipo. Y cumplían su papel a la perfección, llevándose la mayoría de las ganancias por mancharse las manos.
Esto es lo que quería. ¡Al fin! —exclamó el minino, dando un salto— ¿Tienes idea de las veces que sentí que era un inútil? Siempre teniendo que besar el suelo por perder contra un debilucho... ¡Pues nunca más!
Ja, ahora ya nadie se burla de nosotros. ¡Les hemos plantado caras! ¡Se arrepentirán de habernos humillado! Pero oye, compañero, que tú siempre has sido fuerte —añadió, dándole un suave codazo.
Ahora soy el Rey de la selva.
(. . .)
Es una bestia... —murmuró la gótica. De por sí, detestaba a la gente que se aprovechaba de los salvajes indefensos para crear una máquina de matar. ¿Pero un Digimon con un Tamer que prefería rendirse y aceptar la modificación? Le daba asco de sólo pensarlo. Y era consciente de que Gabu lo estaría pasando mal al tener que luchar contra un ser así.
Hay individuos que no ven otra alternativa —le respondió su amiga, con un tono de voz triste—. Prefieren tomar el camino fácil, en vez de luchar por la justicia y centrarse en el entrenamiento. Un villano, un criminal, toma esa decisión y cree que es la correcta. Se hacen daño a ellos mismos y a los de su alrededor. Nosotros, los caballeros, los futuros héroes, somos los que tenemos la obligación, por dura de sea, de detenerlos y abrirle los ojos. Pero con métodos justos y firmes, sin ponernos a su nivel.
¿Me estás dando una charla, Rox? —inquirió, frunciendo el ceño— Porque no creo que sea el momento ni el lugar.
Soy consciente. Únicamente deseaba expresar lo que pienso.
Bien. Pues centrémonos en el combate, que es lo que importa ahora —concluyó, liberando una chispa de Digisoul.
<<Y por esa misma razón, me esforzaré en que tu parecer sea otro>> pensó la muchacha de más edad. Se cruzó de brazos y se regañó a sí misma <<Un caballero no permite que los sentimientos influyan en medio de una misión>> Sus camaradas digitales luchaban intensamente contra un Digimon que les superaba en todo. ¿Cuál sería la estrategia más eficiente en ese caso? Se dedicó, pues, a encontrar la respuesta.
Leomon alzó los brazos y los bajó rápidamente para potenciar su golpe. El escudo del valor se materializó en las manos de Aegis, permitiéndole soportar la fuerza abrumadora de la bestia. Y aunque se evitó un puñetazo en la cara, el suelo se destrozó ante el peso y sus piernas temblaron levemente ante aquello. Garurumon aprovechó para correr, ponerse detrás y recibir la energía de su Tamer. Las llamas potenciadas surtieron mucho más efecto que las otras veces, atrayendo la rabia del modificado. Fue entonces cuando ambos Digimon, comprendiendo lo que debían hacer a continuación, retrocedieron y se prepararon para un combo. Sin embargo, el guerrero de la luz no logró echarse atrás correctamente. El ataque de hacía unos segundos todavía le perduraba en sus movimientos, volviéndolo torpe.
¡Grrrrrrh! —El león oscuro cargó con todo su cuerpo hacia Gabu, molesto por las quemaduras que sentía en la espalda.



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Wolfmon pudo ver como Garurumon fue lanzado por los aires, soltando un grito de dolor. Leomon sonrió de forma despiadada y preparó su puño para darle punto final a la vida del cuadrúpedo con un Hyakujuken. Claro, su acto fue interrumpido gracias a la reacción de Wolfmon, quien disparó de sus ojos un par de finos lasers que le dieron de lleno al rostro a Leomon. El felino se llevó una mano al rostro, sujetándose el lugar del impact.

-¡Garurumon! -llamó Wolfmon al ver como el lobo había caído al suelo de forma violenta. El caballero sintió alivio al ver como el Adult se levantó adolorido de la arena y se sacudió antes de mostrar los dientes. -¡¿Te encuentras bien?!

-Este sujeto golpea muy duro -
habló con dificultad Garurumon, viendo como el enorme Leomon tomó su espada y la desenvainó de forma peligrosa. -¡Fox Fire! -el lupino abrió sus fauces y disparó una llamarada azul, buscando distraer a Leomon y darle una apertura a Wolfmon para un golpe crítico.

Wolfmon entendió a la perfección la idea de su compañero, corriendo con sus dos sables en mano rumbo a su enemigo y con intención de decapitarlo con un tajo cruzado. Por su puesto, ninguno esperó que un Juouken atravesara las flamas de Garurumon, permitiéndole al león ver a Aegis durante su acometida. Las espadas de luz de Wolfmon chocaron con la espada de Leomon, siendo Wolfmon el que cayo de rodillas por la diferencia de tamaño y fuerza, obligándose a usar sus armas en forma de X para evitar ser rebanado. El Hybrid sentía que en el instante que sus brazos cedieran, la espada de Leomon iba a cortarlo en dos.

-¡Licht Nagel!

Garurumon, cuyas garras habían adoptado un resplandor de luz gracias a la carta que usó su Tamer, corrió a toda velocidad y soltó un zarpazo en el costado de Leomon. El modificado reaccionó con violencia, lanzando un manotazo para quitarse de encima a Garurumon. Por su puesto, Aegis tomó la situación para su favor, saltando hacías atrás y disparando el cañón de su brazo directo al estómago de Leomon. Ambos Adult lobunos se reagruparon, viendo como su enemigo los estaba observando con infinita rabia.

Si bien Leomon parecía estar un estado sin control, se estaban percatando que, a pesar de su nula capacidad de habla, el Digimon felino parecía conservar un leve nivel de raciocinio, evitando ser una bestia carente totalmente de inteligencia. Por supuesto, aquello era algo que Rox y Elizabeth habían visto igualmente. Mientras que Knight se proponía en demostrar que no era necesario destruir el Digitama de un modificado, Hale sencillamente no perdió tiempo y optó para darle apoyo adicional a Garurumon y Wolfmon.

-Blitzmon -susurró Elizabeth, insertando la memoria en su lector respectivo de muñeca. El fantasma del Hybrid del sucesor del Trueno se materializo a su lado. -Golpea con toda tu fuerza a ese Leomon -ordenó la gótica sin rechista, ignorando el combate aéreo que tenía Jorge entre sus manos.

El insecto fantasmal simplemente acató la orden y salió disparado cual bólido en contra de Leomon. El felino, que iba a usar el Juouken y disparar la energía en forma de cabeza de léon contra sus enemigos, no se esperó ser tacleado por el costado derecho y terminó por lanzar al ataque al cielo de forma accidental.

-No es un combate en el que vayamos a obtener la victoria fácilmente -señaló Rox, refiriéndose a la fortaleza de su enemigo y frunciendo el ceño.

-Necesito una apertura -respondió Elizabeth de forma seria y observando a su amiga. -Tengo un plan, pero necesito que Leomon este distraído.

-Te escucho -
fue la respuesta Rox, escuchando la idea de la chica de cabellos largos. -Solo necesitas la apertura, ¿correcto?

-Exacto -
contestó Hale a la pregunta de Rox y sin perder de vista el combate.

-Entones permitirme poner en marchar mi propia idea para distraerlo.

[…]​

Brayan por su cuenta, observó con cierto placer el como Leomon demostraba una superioridad que era difícil para dos Adult el detenerlo. El renegado no pudo evitar pensar en lo que haría cuando terminara ese contratiempo: silenciar a esas chicas, al chico y buscar al desgraciado que los había dejado a su suerte. Oh si… iba a disfrutar romperle el cuello a ese cobarde.

Por su puesto, su experiencia le hizo notar que algo estaba mal: aquella chica de cabellos negros y ropa extravagante tenía una expresión seria, pero a la vez, una minúscula sonrisa podía verse en sus labios, como si tuviera algo entre manos. De forma inmediata pensó en darle soporte a su compañero con una carta y su lector… luego recordó que Leomon en ese estado no podía usar eficientemente ninguna carta y que sería un desperdicio.

Ese fue uno de los tantos momentos en los que se cuestionó si de verdad había sido buena idea dejar que Liollmon lo convenciera de que lo modificaran para obtener poder a cambio de una gran parte de su raciocinio.

-No dejare que hagan algo extraño -Brayan decidió tomar una memoria de su cinturón, introduciéndola en su lector e invocando al fantasma de un Greymon. -¡Usa tu Mega Flame en ese Garurumon!

El Greymon fantasma abrió su boca y disparó la bola de fuego contra el cuadrúpedo. Por supuesto, la figura de un pequeño Algomon Child se materializó y fungió como escudo por orden de Rox. La explosión del choque del ataque con el Child fue lo suficientemente fuerte como para distraer por unos segundos a Leomon.

-¡Kikurin!

Aquel grito de Wolfmon llamó la atención de Leomon, que observó como el descendiente de Ancient Garurumon fue al ataque con las dos espadas que Rox le había facilitado vía Card Slash. El enorme león uso su espada encantada, deteniendo un impacto cruzado de las dos armas de Wolfmon, que habían dejado una estela de luz con cada blandir.

Por su puesto, aquello compro segundos preciosos a Garurumon, que estaba cubierto de un aura blanco que tomó la forma del Royal Knight, Omegamon. Segundos después, cuchillas aparecieron a espaldas del cuadrúpedo, desplegándose como si fueran alas cuyo filo paso de ser un dorado puro a un rojo ardiente como el fuego.

-¡Vamos Gabu! -Wolfmon dejó la defensiva e interrumpió el choque de espadas, dejando a un confundido Leomon y Brayan.

Y entonces ocurrió. Garurumon, cuya fuerza y velocidad iban incrementadas gracias a Powerfull Will y a Wing Blades, corrió como si no hubiera un mañana y con una sola meta en su mente: darle final a aquel Digimon modificado. Las ardientes cuchillas dejaron una estela de fuego en cuanto Garurumon usó Speed Star y en un instante, dichas cuchillas rebanaron por la cintura a Leomon en 2 partes.

Brayan abrió la boca con incredulidad, viendo como las dos partes del cuerpo de su compañero cayeron al suelo y se disolvieron en datos, dejando un curioso Digitama reposando en el suelo.
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Digimon_Numeritos

Digital Hazard
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Brayan salió corriendo hacia el digitama de su compañero caído. Lo abrazó como si siguiera vivo, con lágrimas en los ojos. Garurumon, quien anticipándose a las órdenes de la gótica se había acercado para darle el golpe de gracia, se alejó. No tenía intención de hacer daño al humano.

Liz se acercó a él y lo miró con desprecio. Sentía asco por aquel ser que había modificado a su compañero a pesar de los peligros que eso suponía. Se alegraba de que el karma, personificado en aquella lucha a muerte, le hubiera dado su merecido.

-Apártate para que podamos acabar con él.- le ordenó con una mueca de desdén.

-No.- gritó Rox mientras se acercaba a su amiga. Esta tornó la cabeza para ver como se acercaba. Contuvo su furia: sabía que su compañera no tenía la culpa. En aquellas últimas misiones había tratado de concienciarla para que abandonara su idealismo, sin éxito. En otro tiempo ella también había sido así, pero ahora era fría y estoica, lo cual, a la larga, sabía que le iría bien para sobrevivir en el cruel mundo digital.

Brayan seguía ahí quieto, en posición fetal, amarrado al digiegg de su recién fallecido compañero. El bravucón suplicaba ahora clemencia, no solo por él, sino por su amigo. Quería verlo renacer aunque no estuvieran juntos.

-Ya sabes que debemos hacerlo.- insistió la darketa.

-No, por favor.- replicó el criminal entre sollozos.

-Mientras yo esté aquí, no permitiré que eso ocurra.- refutó Rox, aproximándose aún más. Tendió la mano a Brayan, quien no se atrevió a cogérsela.- No le pasará nada a tu compañero, sin embargo, es mi deber entregarte a la central.-

Brayan se reincorporó sin tomar la mano de Knight. Bajo la cabeza, sin mirar a ninguna de las heroínas. Parecía que no iba a ofrecer resistencia.

-Me preocupa el pajarraco.- dijo Wolfmon, tratando de romper el silencio del momento. -Deberíamos ver si no la ha cagado.- restó importancia Aegis. No quería que le notaran preocupado por Lara.

Comenzaron a caminar en la dirección que habían seguido en su disputa aérea. El rastro de plumas clavadas en el suelo les servían de guía. Esperaban que no se hubieran alejado mucho y que hubiera logrado retenerlo con los digitamas robados intactos.

[….]

Swanmon observó sumamente cabreada la escena. Brandon se alejaba con cuidado del contenedor. Los Pawnchessmon le empujaban, no con mucha delicadeza, hacia donde se encontraba Jorge, quien sonreía de oreja a oreja. No lo podía permitir. Lanzó un par de plumas hacia los peones con una puntería magistral, pero Aquilamon se interpuso en el blanco. Dolorida, el águila emitió un graznido. Intentó contraatacar con su rayo láser, mas el cisne fue más rápido y ascendió con un rápido aleteó para evitar el ataque.

Desde aquella posición ventajosa Swanmon lanzó su ataque más poderoso. Primero Lara sintió como una brisa marina se acercaba a ella. Sin embargo, pronto un torbellino de plumas la alcanzó. La fuerza de la embestida fue tal que logró tumbar a Aquilamon, quien impactó contra el suelo. El cisne aprovechó para acercarse con cautela a su tamer.

-No hagas movimientos bruscos.- le advirtió Velázquez mientras colocaba su brazo por detrás de su espalda. Cargó de nuevo su aura de digisoul, dispuesto a usarlo si su enemiga se acercaba.

Swanmon creyó que se trataba de una amenaza por la situación de su tamer. Las lanzas de Pawnchessmon le apuntaban: la de Lancelot al cuello, la de Arturia, a sus partes íntimas. Esta había optado además por quitarse su portador de cartas para evitar que lo usara.

Lara, desde el suelo, se reincorporaba con delicadeza. Aquel as en la manga que se guardaba el cisne la había sorprendido, sin embargo, se aseguraría de que fuera su último canto. Lanzó una mirada furtiva a su compañero, quien no la miró: estaba pendiente de los movimientos del cisne. Entonces, supo lo que debía hacer. Preparó su ataque, esperando al momento propicio para efectuarlo.

La malhechora, con una puntería digna de Valkyrimon, lanzó un par de plumas a los peones. Estos reaccionaron rápido, rodando por el suelo para evitar el ataque. Swanmon se abalanzó entonces hacia Jorge y Brandon. El criminal se alejó, dispuesto a huir de sus captores. La adrenalina hizo que todo sucediera despacio. La grácil ave se aproximó lo suficiente para que el reportero le propinara un gancho. Entonces, el ave acuática trastabilló y aleteó tratando de recuperar una posición propicia para el vuelo. En ese preciso momento, sintió como un potente rayo impactaba sobre ella, desplazándola hasta chocar con un árbol.

Los peones se incorporaron y comenzaron a perseguir a Brandon, quien se había acercado peligrosamente al contenedor. Aquilamon se acercó al cisne, quien trataba de reincorporarse tras un duro impacto. La miró con superioridad y dijo:

-Tu tamer se preocupa más de los digitamas robados que de ti.- y entonces ejecutó nuevamente su ataque. No fue mortal, pero si lo suficiente como para hacerla deevolucionar y quedar inconsciente.

Lara volvió a ser Hawkmon, también visiblemente cansada. Los peones empujaron con lanza al ladrón, quien seguía manteniendo un aire taciturno.

-Recoge a tu compañera y ayúdanos a tirar del contenedor.- indicó el reportero. Nos vamos directos a la Digital Security. –

[…]

En medio del camino se encontró el grupo. Brayan no había parado de llorar en todo el trayecto y sus sollozos aumentaron al comprobar que Brandon no había escapado. El joven cargaba aún con Piyomon, quien yacía apoyada en el contenedor que tiraba. Los Pawnchessmon lo amenazaban con sus lanzas, encantados por su relevancia en la misión.

-Mi señora, lo logramos.- exclamaron al unísono al reencontrarse con Knight.

-Enhorabuena.- los felicitó la muchacha. Sonrió, aunque de forma forzada. Notaba arisca a Liz y ello la incomodaba. Sin embargo, no iba a cambiar sus ideales ni por ella ni por nadie. Un caballero debía servir y proteger y eso es lo que haría. Además, ella creía en las segundas oportunidades. Y aquel pobre Liollmon se la merecía.

-¿Qué ha pasado?- inquirió Gabu, queriendo relajar el ambiente.

Lara, armada de orgullo, comenzó a contar el relato de su batalla. Jorge tosió un par de veces indicando que estaba exagerando, aunque evitó hacer incisos cuando narraba el uso del digisoul para que Swanmon trastabillara. Incluso los molestos peones recibieron el protagonismo que se merecían. Aegis se alegró de ver que Lara estaba ilesa o, al menos, no muerta. Una vez más, tenía un ala dolorida. Sin embargo, no era nada de lo que no pudiera reponerse.

Llegaron a la sede de la Digital Security, donde realizaron un rápido informe y entregaron a los criminales. La recepcionista también se encargó de recoger el digitama del modificado, asegurándolo que “lo llevaría a un lugar seguro”.

Abandonaron rápidamente el edificio y pusieron rumbo a donde comenzó todo para que tuviera lugar la devolución de digitamas robados. Tenían un sabor agridulce en la boca. Aunque habían desmantelado la Rogue Guild y recuperado parte de los digitamas, uno de ellos había escapado con el contenedor restante.

-Debíamos haberlo matado.- insistió Liz. Jorge rodó los ojos: parecía querer meter más leña al fuego. Lara le dio un codazo, complacida: le encantaba un buen salseo.

-Hemos hecho correcto. Lo hemos salvado.-

-No seas ingenua: ellos van a hacer lo mismo que iba a hacer yo, pero en privado.- insistió la darketa.

Ambas muchachas se miraron antes de quedarse en silencio. Parecía que aquello iba a ser el comienzo de varios choques frontales entre ellas. Gabu y Aegis se miraron y se lamentaron. Ambos sabían que sus tamer no iban a cambiar de juicio.

[…]

La entrega fue tardía y en cuanto Kevin dejó el contenedor en el lugar previsto salió volando en su Kabuterimon como alma que llevaba Grandracmon. Afortunadamente para él, el “Científico” estaba en el laboratorio, por lo que su ayudante quien recibió el envío. La muchacha fue a acribillarlo a preguntas, pero antes de que le inquiriera por sus compañeros caídos o por la falta de digitamas realizó su rápida huida.

La joven llamó a su Exveemon para que arrastrara el contenedor hasta la sala donde se encontraba su superior. Se encontró a su jefe revisando los datos de una pizarra. Aquella nueva fórmula le traía de cabeza. Si lograba ajustarlo, sería la mayor de sus creaciones.

-Ha llegado el nuevo cargamento.- anunció, sin emoción.- Kevin se ha marchado nada más recibir la paga: esto no es normal.-

El científico se giró. Iba ataviado con su manchada bata de laboratorio. Tiró su rotulador negro hasta que se estrelló con la pizarra al contemplar que solo había un contenedor.

-¿Y el otro?- preguntó, histérico. La ayudante se encogió de hombros.

Se acercó entonces a examinar el interior del contenedor. Al menos los digitamas estaban en buenas condiciones.

-Localízalo y haz que te cuente todo.- ordenó, enfadado. La muchacha asintió.-Y, si no te gusta lo que te cuenta, mátalo.- La ayudante volvió a asentir, complacida con su misión. Sabía lo que se pretendía. Si Kevin no era de ayuda, al menos obtendrían como compensación un digitama de su Kabuterimon.

Soncarmela Soncarmela Luigi Luigi Tizza Tizza finito
 
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Reflejo
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Hola gente, aquí les traigo el feedback de la Quest.

Narrativa
Soncarmela Soncarmela como siempre te mantuviste impoluta todo lo que duró la Quest, errores de tipeo no llegué a ver ninguno y como mucho, solo detecté una que otra redundancia menor. Bien hecho.
Luigi Luigi como ya te he dicho en otras Quest, te recomiendo que revises más a fondo tus primeros post, ahí está la mayor cantidad de errores. Sé que te cuesta "despegar" cuando haces una misión, pero con más razón deberías hacer especial hincapié ahí.
caballero. <-(no es punto aparte) / Realmente, si no había soltado algún comentario venenoso todavía realmente / maquille>maquillaje / que, eran / antes (de) correr / de forma sería>seria / instante, la ocasión en (la) que / observar>observaba / dicha>o Digimon / hecho de (que) hubieran / edifico>edificio / situación (de) los / notar lo notablemente / cambio>ó al ver (que) / como>cómo [x9] / tenia>tenía / consideraba, su / y extrajó>o / esta>á derrotado / incomoda>incómoda / no vistes nada / el animo>ánimo / atmosfera>atmósfera / destrozo>ó / si bien sabia>sabía / a(l) desordenado / revotar>rebotar / impact>o / se materializo>ó / los contacto>ó / llego>ó a sus / Kabutermon / cuyo nombra>e / no dejare>é / de esa forma. <-(no es punto aparte) / en marchar
D Digimon_Numeritos En cuanto a errores de tipeo sí noté una mejoría, pero todavía tienes unos cuantos inconvenientes con las redundancias (7 casos en la Quest) y el tema de las mayúsculas que ya te he mencionado varias veces. Mientras te asegures de cubrir esos dos puntos, creo que mostrarás una mejoría notable.
de la situación, decidieron intervenir en la situación (7 casos) / que>é decir / de hacerla>e / ya>y a sus / gritaba ojo loco. Pero>, pero / y borrados / (¿)Ibas a alguna parte(?) / pedirla>e disculpas / miro>ó a Jorge / con tiento>tiempo / cúbico>cubículo / en activo(s) / Rox se acercó para poderlo leer también ella.>Rox se acercó para poder leerlo también. / y no desarrolló / hechos trizas / hecho (lo) correcto.
-No había nada.- espetó Liz sin preámbulo alguno. Cutemon tragó saliva. -Las habían borrado intencionadamente.- hizo énfasis en la última palabra y les lanzó una mirada acusadora. Rox la miró, sin saber muy bien que decir: ese no era el estilo que solían emplear Jorge y Lara, pero parecía estar dando resultado.
Aquí no se entiende por qué Rox piensa en Jorge y Lara, cuando su atención está en Liz.

Carme [25/25]
Luigi y 263 [18/25]

Interpretación
En general me pareció que interpretaron bien a sus propios personajes, pero tengo algunos comentarios individuales que hacerles. Luigi por tu parte diré que me pareció muy extraño que Lara, después de hacer tantas Quest con Elizabeth, decidiera soltar un comentario desubicado simplemente para remarcar las cicatrices de la chica. En otras palabras, sentí que los hiciste quedar mal a ambos todo por centrar un poco más la atención en tu personaje. Jorge y Lara son más listos que eso, y no es como si la "moda" de las cicatrices fuese algo de sentido común. Luego, tras la muerte de Mike entrevistaron a una afroamericana, que según ella no habló para evitar meterse en un lío, pero inmediatamente después de decir eso no tuvo problemas en soltar la lengua.

263, me chocó mucho la reacción de Cutemon y Ojo Loco cuando ambas fueron encaradas por el grupo. Eso de salir corriendo y delatarse en el proceso, para luego ser sometidos sin resistencia, es algo que ya te reproché en otra Quest. Hablaré más de este tipo de cosas en desarrollo. También vi que en ocasiones te costaba manejar a Aegis, quizás porque su personalidad se superponía con la de los peones, pero de igual forma te recomiendo consultar a tus compañeros qué tal interpretaste sus personajes. Ejemplos:
Aegis, detrás de su preso, la miraba con ternura.
Es muy raro que Aegis mire con ternura a Rox, con admiración será.
-Me parece que no son tan inocentes como pretendían aparentar.- murmuró Aegis, decepcionado.
Aquí dudo que Aegis pondría expectativas en alguien que no es su señora.

Carme, si bien vos no cometiste errores acá, creo que por tu rol como iniciadora te tocó mantenerte al margen de lo que sucedía. Ya hablaré un poco más de esto en Desarrollo.

Carme [25/25]
Luigi [21/25]
263 [18/25]

IRealismo
La pelea final estuvo bastante bien. Las destrezas de Leomon dieron la talla y ambos lobos tuvieron que trabajar realmente en equipo para sobrellevarla.

Luigi, de nuevo tengo cosas por acotar, primero cómo introdujiste a Ojo Loco a la Quest. ¿Por qué los empleados temporales se encargarían de administrar los documentos importantes del Centro de Cuidados? Fue una justificación muy conveniente que la tía de seguridad estuviese tras eso, también el hecho de que dejara en evidencia su ineptitud para editar las grabaciones. ¿Qué iba a hacer cuando los empleados lo notaran? ¿Y cómo es que a nadie se le ocurrió revisar primero las grabaciones cuando eran la prueba más sólida que necesitaban para encontrar al culpable? Esto es un punto compartido que también castigo en Interpretación, pues tus NPC tienden a comportarse de manera muy extraña, tanto que afecta la lógica de la trama. La historia de la afroamericana también fue otro ejemplo, según ella, Mike entraba y salía del Centro por la noche. ¿Por qué lo hacía solo? ¿Acaso se llevaba los huevos de uno en uno? Mucho cuidado con esto, te recomiendo ponerte en la piel de los villanos, que los hagas más eficientes, como si ellos también pudiesen ganar o salirse con la suya de vez en cuando.

263 y Carme [25/25]
Luigi [20/25]

IDesarrollo
Este inciso recibirá calificación combinada, era responsabilidad de todos lo que sucediese en la trama. En esta ocasión los noté muy dispersos, yendo de un lado para el otro, sin ser capaces de conectar las ideas que iban planteando. El primer "obstáculo" fue Ojo Loco, y si bien aprecio la referencia a HP, temo que todo lo que la rodeaba carecía de sentido. Solita se echó al pozo y su inclusión en la trama no dejó nada importante. Tuvieron que salir a la calle para encontrar nuevas pistas, cuando de repente el villano de Mike se metió, también solito, en la boca del lobo en lugar de mantener un bajo perfil. Su presentación acarreó dos problemas: Primero, murió sin traicionar a sus compañeros (y luego vemos que ni tenía conexiones fuertes con ellos), lo que los dejó sin pistas para continuar la búsqueda. Tuvieron que depender de una ayuda conveniente y extraña (la afroamericana que mencioné en Interpretación y Realismo) para seguir adelante. Segundo, se creó un momento de tensión cuando Elizabeth decidió matar a Monodramon, porque según ella, estaba modificado. ¿En qué momento se dio indicios de que ese Digimon tenía alguna modificación? En el post de Carme no fue. Después llegaron a la base gracias a las pisadas de Strikedramon, supongo. No se relató mucho el proceso de búsqueda, simplemente "tomó tiempo", pero arribaron justo para revisar la guarida a fondo y ver a los renegados partir con los contenedores repletos de Digitamas. Ahí atacar a Kabuterimon fue un error, pues de milagro los Digitamas no se rompieron. Respecto a la resolución, era importante que Elizabeth aprendiese que existía una forma de purificar el huevo de un Digimon modificado, supongo que se les pasó. Por último, el objetivo de recuperar los Digitamas fue cumplido a medias. Saben que no tengo problemas con que cambien algunos objetivos y datos extras siempre y cuando sea en pos de la trama. De hecho, me gustó que El Científico obtuviese algunos y estuviesen preparando un escenario para él, pero con tantos problemas en este rubro, temo que la decisión fue contraproducente.

No quiero dar lata gente, pero sé que pueden hacerlo mejor, me lo demostraron en Noir & Blanc with Garterbelt. Planifiquen en equipo, cuestionen sus decisiones y corrijan a sus compañeros.


Todos [15/25]

Mame Token Asignado (Rox & Jorge)
Quest (B) Aprobada

Soncarmela [90/100] + 405 Bits +1 EVO
Luigi [74/100] + 335 Bits +1 EVO
263 [76/100] + 340 Bits +1 EVO +2 SPD
Pagas asignadas. Cualquier comentario por privado.

 
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