Quest C Dragon's Pride [Avalon]

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"さあ、往こうか"
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"Dragon's Pride”​

a) NPC que la solicita: Yuunagi Graife
b) Descripción de la misión: Han empezado a correr rumores que un Coredramon (verde) está fuera de control en el Bosque Inquebrantable. No se conoce el motivo, pero se cree que algo ocurrió con su preciada Gekirin que ocasionó ese estado. Yuunagi Graife, veterano del TNDK tiene cierta experiencia lidiando con Digimon de la familia de Dracomon fuera de control, sin embargo necesitará a gente que lo ayude con la evacuación de los habitantes del bosque y evitar que los daños se sigan esparciendo mientras él lidia con el Coredramon
c) Descripción del campo de juego: Bosque Inquebrantable
d) Objetivos a cumplir:
  • Reunirse con Yuunagi
  • Encontrar al Coredramon (Verde) fuera de control
  • Una vez encontrado, ayudar en la evacuación de los habitantes del bosque (y Tamers) cercanos
  • Evitar que algo le estorbe a Yuunagi mientras controla al Coredramon, o que los daños se sigan esparciendo por el bosque
e) Notas
  • Yuunagi se encargará del combate con Coredramon para evitar que éste salga más herido de la cuenta, su única labor es ayudar con el resto.

Mínimo de Posts: 3 c/u
Plazo: 14 Días
Digivice: D-arc (Dana), básico (Quillan)
Ficha: Dana Ruikás & Quillan Roghnaite

NPC: Yuunagi Graife

Soncarmela Soncarmela Erushi Tsuki22 pueden comenzar
 

Soncarmela

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En la Tierra eran los móviles los que tenían a un humano pegado a la pantalla —y también otras consolas para videojuegos y cosas similares—, en el Digimundo el objeto tecnológico recibía un nombre distinto: D-Terminal. Con la posibilidad de mandar mensajes, Dana no paraba de saludar a la gente cada vez que se levantaba o de escribir algo gracioso para recibir un emoticono de una risa. BlackAgumon no llegaba a entender por qué alguien se entretenía tanto con eso. Regañaba a su tamer por estar más pendiente de aquello que de sus obligaciones; tampoco le gustaba que usara el D-Terminal como un juguete, gastando su batería en vez de guardarlo para utilizarlo cuando fuera necesario. Él, que era más tranquilo, prefería dedicarse a leer un libro en el sofá del apartamento de la guild, mientras que compartía con Monodramon unas bolas de pollo rebozado que la española había preparado.

Aquella mañana, Light había dejado claro que llegaría en la noche porque tenía una misión importante que realizar. Dana le había hecho sin problemas un bocadillo con los ingredientes que a ella le gustaban para que no tuviera que comprar nada, para después regresar a su habitación y coger todo lo necesario. Se irían juntas, por caminos distintos, pero la española también quería aceptar alguna solicitud de ayuda para no quedarse en casa.

Ya en la calle, Dana se despidió de la chica de pelo rosa, recibiendo un movimiento de la mano por parte del dragón morado, pues la compañera humana de éste no era muy dada a los afectos entre amigas de guild. Como la castaña ya empezaba a entenderla, no le molestó, simplemente esbozó una sonrisa e indicó con la cabeza que caminaran hasta la Central de Tamers. En el trayecto, sin embargo, notó que mucha gente tenía rostros serios, hablando entre susurros y señalando hacia adelante, fuera de File City.

¿Preguntamos? —murmuró ella. Era su deber saber si sucedía algo de peligro para la ciudad, no iba a permitir que la gente estuviera mal por la presencia de algún enemigo o algo por el estilo—. Puede ser algo de importancia.

Está bien —asintió el reptil oscuro, que estaba confundido también por el comportamiento de algunos habitantes. Era preferible asegurarse.

Se acercaron a dos jóvenes, que tendrían alrededor de veinte años, para preguntarles si había pasado algo. Los muchachos tragaron saliva y, uno de ellos, fue el que se encargó de contarles lo que sabían:

Al parecer hay rumores de que el Bosque Inquebrantable está en peligro. Todavía no sabemos por qué, pero la noticia ha ido en boca en boca esta mañana, cuando un Plotmon herido llegó a File City lleno de quemaduras.

¿Quién fue el culpable? ¿Un tamer o un digimon salvaje? ¿Y el Plotmon dónde se encuentra? —interrogó de inmediato la española, preocupada y sorprendida. Había estado antes en ese bosque y no podía creerse aquello, ya que aquel lugar era una de las zonas más tranquilas y pacíficas que había visitado. En su mente no tardó en aparecer la imagen de tamers renegados, capaces de aprovecharse de ese ambiente calmado para hacer de las suyas.

Los chicos se miraron entre ellos sin saber muy bien cómo responder. Dana comprendió que ellos nada más habían estado escuchando las palabras de otra persona, era bastante imposible que pudieran responder todas sus dudas. Prefirió no insistir en el tema con ellos y correr hasta la Central para averiguar más cosas: ellos sí deberían saberlo todo; a lo mejor, incluso, necesitaban la ayuda de tamers para proteger el Bosque Inquebrantable de esos villanos sin corazón.

Espera, Dana. Según lo que hemos escuchado, es peligroso. ¿Es adecuado ir solos?

¿A qué te refieres? —Paró en seco, abriendo y cerrando los ojos—. Es mejor no perder tiempo, Black.

Es verdad que los rumores no pueden ser ciertos y estén exagerando con el problema, es algo que suele suceder cuando la noticia va de boca en boca, que cambian las palabras e incluso toda la historia. No obstante, debo admitir que yo he visto la cara asustada de la gente, lo cual no puede ser una mentira. Algunos eran tamers, quizá Amateurs, pero eso no quita que sean jóvenes capacitados. ¿Nosotros solos podremos encargarnos del problema que aterra a los habitantes? Imagínate que si ese Plotmon vino lastimado, en el lugar del accidente habrá muchos más en un estado igual o mucho peor.

Dana tragó saliva y asintió, entendiendo que su compañero tenía razón. No tardó en sacar el D-Terminal para mandar un mensaje a una persona que conoció en una Academia. Además, estaba interesada en saber más de ese chico y, de paso, insistirle sobre la guild. Poco a poco lo haría, pero al menos ya había recibido el consentimiento de Light y Nieves, por lo que no quedaba nada para que Quillan estuviera con ellas.

Enviado —informó—. Le he dicho de quedar en la Central de Tamers, no nos retrasemos más.

Finalmente llegaron al edificio, donde más gente estaba allí preguntando sobre lo sucedido. Dana tuvo la oportunidad para escuchar más detenidamente, averiguando que todo era obra de un digimon salvaje de nivel Adult que estaba hecho una furia, creando problemas en el bosque e hiriendo a los digimon de allí por su destrozo. La chica no supo si relajarse o preocuparse más, aunque realmente prefería que no fueran humanos que quisieran lastimar a criaturas digitales. De todas maneras, ya estaba segura de que se encargaría de ayudar con eso.

Antes de caminar hasta el tablón o preguntarle a una recepcionista, divisó a la izquierda a Quillan, que saludó amablemente desde su sitio. Automáticamente ella y BlackAgumon correspondieron, acercándose y contándole lo poco que sabían. El muchacho también había escuchado algo, preocupado y deseaba ayudar al igual que la española. Los dos se ocuparon de aceptar la misión, porque al parecer sí había alguien que ya había descubierto la razón de aquel caos, pero necesitaba unos tamers para la evacuación de los digimon mientras que él luchaba contra el Coredramon.

Coredramon… —susurró BlackAgumon, como si hubiera escuchado ese nombre antes, de algún libro.

Reuniros con Yuunagi en la entrada de File City —indicó la recepcionista después de avisar al hombre de que había encontrado a dos jóvenes para la tarea—. Él os informará de todo y os dirá que debéis hacer.

Muy bien. Gracias —contestó Quillan.

Vamos —apremió Dana.
Erushi Tsuki22
 
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Salieron de la Central de Tamers, digiriéndose hacia el sur a la salida de la ciudad, al límite entre File City y el Bosque Inquebrantable donde se encontrarían con Yuunagi.

Mientras caminaban, el moreno pensaba si sería fácil de reconocer a simple vista, ya que no les habían dado indicación alguna de como era, pero viendo mientras iban avanzando cada vez más como parecía que toda la gente caminaba en dirección contraria, alejándose del Bosque Inquebrantable, supuso que el único que permaneciera ahí vigilando si algo intentaba salir del bosque sería él.
Impmon y Quillan se estaban manteniendo extrañamente callados, no es que el moreno fuera muy hablador con la gente, pero con el diablillo si y el mismo pequeño demonio si era más hablador con los demás por lo que no era de extrañar que mientras llegaban al lugar donde debían empezar la misión, hablaran por el camino entre ellos o con quien estuvieran haciendo grupo en ese momento. Lo que pasaba en esta ocasión era que desde que Dana les propuso entrar en la guild, no habían hablado con ella del tema y el chico se sentía algo cortado.

¿Ya te haces a la idea?― interrumpió el silencio la castaña como si supiera porque estaba tan callado.

¿Eh? ¿De qué?― le pilló tan por sorpresa que no captó de qué hablaba.

De formar parte de la guild con nosotras― se notaba que ella era más extrovertida y que ya había aguantado demasiado el silencio. Aunque la situación era seria, mientras llegaban quería hablar un poco.

Claro― se llevó una mano a su cabeza dejándola caer hasta su cuello acariciando su cabello ―solo espero llevarme bien con todos.

La castaña le sonrió, no lo veía muy confiado con esa respuesta pero supuso que era por su carácter, le faltaba tratar más con las otras chicas y sus compañeros para que se abriera más fácilmente a hablar.
Gracias al carácter de Dana, ese silencio incómodo no siguió ya que fue ella la que preguntando o comentando cualquier cosa los hacía ir hablando a ambos.


Nada más llegar al límite del bosque, vieron a un Veemon junto un hombre alto, con cabellos castaños que estaba mirando fijamente como de unos metros más dentro del bosque salía una columna de humo, al acercarse más a él vieron que su mirada mostraba preocupación.

¿Yuunagi?― preguntó la española, haciendo que el castaño reaccionara y mirara a los recién llegados.

Sí, soy yo ¿Sois los que a enviado la Central?― el moreno le asintió ―Vamos, no hay tiempo que perder― al ver las dudas en las caras de los recién llegados, sobretodo de BlackAgumon que parecía aún estar dándole vueltas al nombre de Coredramon, el mayor añadió ―Os contaré todo y responderé a vuestras preguntas mientras buscamos a Coredramon― todos asintieron y fueron tras de él, adentrándose en el bosque.

¿Cómo es el Coredramon?― preguntó el moreno habiéndose fijado en el humo que se levantaba sobre los árboles antes de entrar. Tal vez debía haberle dejado explicar antes, pero ese humo le había alarmado y quería saber primero a qué se enfrentaban.

Es como un dragón occidental verde, con cuernos rojos y grandes garras en sus patas superiores e inferiores― o las podría haber llamado manos al ser las superiores capaces de agarrar algún objeto ―En cuanto lo encontremos, me dejaréis con él y vosotros iréis a evacuar y ayudar en lo que haga falta a los digimons de los alrededores.

¿Debemos sacarlos del bosque?― preguntó la chica, con lo que recibió un asentimiento por parte del mayor.

Sería lo mejor o a las malas alejarlos lo más posible del peligro.

No es que a Impmon le gustara la situación, de echo el que digimon pacíficos estuvieran siendo atacados seguramente casi sin poder defenderse no le gustaba nada, pero estaba emocionado de tener una misión tan importante que implicara proteger a los demás. Aún eso, su rostro lucía serio y con el ceño fruncido.
BlackAgumon al lado de su compañera se le veía visiblemente preocupado, había recordado algo que había leído tiempo atrás sobre los Coredramon y temía lo peor.

Escucharon un fuerte grito que los puso a todos alerta, el dragón parecía haber atacado de pleno a algún inocente que no había podido huir a tiempo. Veemon que reaccionó rápido captando de donde venía el sonido, les indicó el camino que los llevó hasta el dragón verde desatado.
Lo observaron tras unos árboles unos segundos antes de entrar en acción.

―Ya saben bien que tienen que hacer― los cuatro le asintieron al castaño. Le hizo un gesto a Veemon y ambos salieron de entre los árboles para enfrentarse al dragón que al percatarse de su presencia se fue contra ellos dos.

Al estar Coredramon distraído con Yuunagi y Veemon que ahora había evolucionado a XV-mon para hacerle frente mejor, el grupo se alejó de ellos buscando por los alrededores a los digimon que habitaban el bosque. Para abarcar más trozo se separaron un poco entre si pero no demasiado como para que dejaran de verse, indicando a los digimon que encontraban el camino seguro para salir del bosque sin ser lastimados por el dragón o entorpecer en la batalla.

Socorro― escucharon BlackAgumon e Impmon los más cercanos a ese grito, acercándose con cautela al lugar de donde les parecía haberlo escuchado para ver a un digimon insecto atrapado en un arbusto de manera un tanto graciosa para la situación ―Me enredé al tratar de alejarme― sin mucho problema entre ambos le ayudaron a salir de las ramas que lo apresaban sin que se lastimara, indicándole el lugar seguro donde rápidamente echó a volar hasta desaparecer de la vista.



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A partir de ese momento se dedicaron exclusivamente a buscar a digimon o tamers que estuvieran todavía en el bosque, asustados, sin comprender cómo había pasado eso de repente. La gran mayoría había decidido esconderse al escuchar los gritos del dragón esmeralda que, enfurecido, había hecho destrozos, derribando troncos y haciendo arder gran parte de las zonas, las cuales estaban siendo las más peligrosas. Dana y Quillan todavía pensaban la manera de rescatar a todos para no molestar a Yuunagi. Seguramente el hombre estaría demasiado ocupado en esos momentos mientras que su digimon azulado se encargaba del Coredramon.

Afuera del bosque habían montado un pequeño campamento para sanar a los más heridos. Acababan de llegar dos Angemon y algunos Cutemon para tratar de curar a los más débiles. La cosa había ocurrido tan rápidamente que todavía era confuso y tocaba esperar a la llegada de los médicos para que pudieran llevarse a todos los heridos. Mientras tanto, el cuarteto, o quinteto… Dana no sabía muy bien cómo nombrar a su equipo, ya que Arbormon sólo lo veían ella y BlackAgumon, se encargaba de entrar y salir, pues a muchos digimon se les dificultaba regresar por no poder caminar. Era entonces cuando ellos lo llevaban en la espalda —según el tamaño— o lo portaban entre los digimon si se trataba de una criatura digital más pequeña. No obstante, el trabajo al principio no se hizo muy duro porque se dividían el peso, lo que hizo que cogieran confianza y buscaran más adentro, donde el destrozo era mucho más notorio.

A la española le hubiera gustado dejar a Kai con los de afuera para que ayudara con sus habilidades de sanación, pero la criatura blanca no se atrevía a quedarse con unos completos desconocidos; más que nada por la presencia de humanos que estaban con sus camaradas digitales. La chica lo comprendió y no insistió, ya que si lo llevaba con ella también podría curar a los que se encontraran.

Caminaban por el bosque, cortando ramas y agachándose cuando era necesario. Intentado escuchar los gritos de algún digimon o humano que estuviera atrapado, porque ellos podrían encontrarlos por casualidad, pero había otros que estarían muy bien escondidos y era más complicados de divisar. Por lo tanto, iban por los sitios gritando e intentado no molestar a Yuunagi.

Podríamos separarnos —opinó Dana, pasándose una mano por la frente debido al calor y al humo que se levantaba—. Así ampliaremos la búsqueda.

No es una buena opción —replicó BlackAgumon de inmediato—. No sabemos qué nos puede pasar y unidos nos podemos ayudar en caso de que ocurra algo inesperado.

La castaña hizo una mueca, pensativa. Tras unos segundos de reflexión terminó por asentir. Quillan se paró en seco, frunciendo el ceño.

¿Has escuchado algo? —preguntó el diablillo morado, mirando hacia arriba.

El muchacho pidió silencio y se concentró, agudizando el oído. Pero en aquella ocasión no fue el único en oír los llantos de alguien cercano. De inmediato todos se pusieron en marcha, dejándose llevar por esas voces lastimeras. Finalmente, y apartando varias ramas, se encontraron con un pequeño grupo de Gabumon que intentaban levantar varios troncos caídos y, debajo de ellos, con el cuerpo mitad fuera y mitad dentro, había otro de su misma especie. Todos se giraron al ver como dos humanos con sus compañeros acababan de aparecer y, dándose cuenta que no venían para dar problemas, pidieron ayuda, suplicando y llorando.

¡Por favor, sacad a nuestro amigo de aquí! —Imploró uno, rindiéndose porque era incapaz de mover el tronco; su fuerza no era suficiente para aquella labor—. No queremos que el dragón venga a por nosotros…

Es un peligro —agregó el otro—. Pasó volando y destrozó todo lo que tenía por delante. ¡Maldito monstruo sin cerebro!

No os preocupéis —dijo Dana, calmando la situación—. Uno de los nuestros se está ocupando de Coredramon ahora mismo, por lo que estáis a salvo. Os ayudaremos —se acercó hasta el que estaba atrapado, inclinándose y tocando su cabeza con mucha delicadeza—. ¿Tienes alguna parte herida?

El digimon asintió, adolorido. No parecía que su cabeza estuviera mal y con sus garras trataba de arrastrarse hacia delante, en un intento inútil de salir.

Es la pata derecha —susurró, haciendo una mueca de dolor—. No la puedo mover y… —cerró los ojos—, creo que…

No pudo continuar. Dana entendió que no quería decir en voz alta lo que tenía en mente, que muy posiblemente no podría utilizarla. Los otros dos amigos del Gabumon juntaron las garras, preocupados, apoyando a su compañero con palabras de ánimo.

¿Kai podría curarle? —curioseó Quillan, con las manos en los bolsillos y mordiéndose el labio inferior.

No —contestó Dana, soltando un suspiro—. Es una herida grave. No obstante, ahora centrémonos en sacarlo de ahí y llevarlo hasta afuera, donde lo atenderán hasta que vengan los demás.

¿Cómo lo haremos? —Inquirió Impmon—. Quizá entre todos…

La española negó con la cabeza y sacó su dispositivo e hizo evolucionar a BlackAgumon. Los demás se alejaron para que él pudiera encargarse del asunto sin problemas, puesto que con la fuerza que acababa de recibir como Adult y su tamaño, levantar unos troncos no sería difícil para él. El dinosaurio azulado empezó a apartar los troncos uno a uno, apoyando las garras para hacer presión y tirándolos a un lado, incluso usó su cola para que fuera más sencillo.

[…]​

Yuunagi continuaba frenando al Coredramon para que no siguiera con su escándalo. Conocía a esos dragones esmeralda y su gran fuerza de destrucción, por lo tanto estaba teniendo mucho cuidado a la hora de darle instrucciones a su camarada azulado. Seguía con su semblante serio y centrado, observando los movimientos del otro digimon y escuchando los llantos de los demás. Había hecho bien en pedir que otros tamers vinieran para evacuar, puesto que él debía estar allí, peleando, intentado calmar al nervioso dragón.

ExVeemon detuvo un coletazo a duras penas, batiendo sus alas y juntando los brazos para reunir energía en su pecho y, finalmente, abriéndolos, expulsó un ataque en forma de X que se estrelló en el cuerpo del Coredramon, el cual rugió y voló hacia arriba.

¡No dejes que escape! —gritó Yuunagi, viendo las intenciones del Coredramon.

[…]​

El grito del dragón llegó hasta ellos, alarmándolos: pues se había oído demasiado cerca. Dana miró a sus compañeros de inmediato y subieron a Gabumon para que Quillan lo llevara; si el furioso digimon los alcanzaba, sería el final para esos Rookie. Dana estaría detrás para soportar también el peso del Gabumon, porque habían tenido la idea de que BlackGreymon corriera bajo esa forma, pero llamaría demasiado la atención y era algo que querían evitar, además de que podría asustar al resto y no era lo más adecuado.

Iban a empezar ya a correr cuando escucharon otro llanto, de otros digimon pidiendo auxilio. Quillan y la española intercambiaron una mirada.

Yo iré —decidió Dana—. Lleva a todos al campamento de afuera y espera a que yo regrese.

¿Estarás bien? —murmuró Impmon, preocupado.

Yo la protegeré —prometió BlackAgumon, con una garra en el pecho y, detrás de Dana, un Guerrero de la Madera hacía el mismo movimiento, aunque eso sólo fue visto por ellos dos.

Tened cuidado —pidió Quillan, reuniendo valor y energía para poder cargar a Gabumon.


Erushi Tsuki22
 
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Erushi

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El moreno afianzó bien el agarre sobre el Gabumon en su espalda para que no cayera y se lastimara más de lo que ya lo estaba y aún preocupado por dejar a Dana, BlackAgumon y Kai, siguió adelante. Avanzando con paso firme por el bosque seguido de los dos amigos del Gabumon herido y el diablillo que cerraba la comitiva por si notaba que algo se les acercara por la espalda, mientras también estaba al tanto de ver si había algún tamer o digimon perdido por el camino.

Disculpa si peso mucho― susurró el child a su espalda algo avergonzado.

Ni lo menciones, no te preocupes por eso― se le hizo un nudo en el corazón al escucharlo preocuparse de esa nimiedad y no de sus piernas ―En nada estamos fuera del bosque.

Un rato más de trayecto, en el que Impmon se había encontrado con un joven Mushmon perdido al que le había dado la mano para que no se extraviara en el camino. Todos al fin salieron del bosque, viendo el pequeño campamento improvisado para los digimon heridos.

El diablillo llevó al digimon seta junto a otro grupo de digimons que estaban en perfecto estado y solamente esperaban que todo se calmara para volver a su hogar, mientras el moreno llevaba al Gabumon herido aún seguido por sus compañeros, donde había un Pidmon y Cutemon libres que enseguida se pusieron a revisarlo y a hacerle las primeras curas.

Un Palmon de los que habitaba el bosque, se acercó al moreno para darle una botella de agua cuando lo vio volver de dejar al herido. El muchacho la tomó y miró a su alrededor como algunos de los digimon evacuados que estaban bien, repartían botellas de agua o ayudaban de alguna manera a los digimon que estaban curando a los heridos.

Ten― se acercó a su compañero y le pasó la botella.

Deberías beber algo― le regañó, pero aún eso la abrió y tomó un sorbo.

Luego― fue a donde estaban repartiendo botellas, tomando tres y dirigiéndose después donde estaba el Gabumon que había traído junto a sus compañeros.

Repartió dos de las botellas a cada uno de los amigos del child y la última la guardó para cuando vio que el Cutemon que se encargaba de él lo dejaba para ir a revisar a otros digimon. Ayudó a incorporarse al Gabumon, apoyándolo en su brazo izquierdo y le ayudó a tomar un poco de agua.
Se quedó unos instantes con ellos hasta que se aseguró que el child estaba todo lo bien que podía estar.
Mientras Impmon después de acabarse casi toda la botella de agua, fue a ayudar a los demás digimon repartiendo botellas entre los que estaban ahí sedientos.


Dana y BlackAgumon por su parte estaban siguiendo el sonido de los llantos, hasta que vieron como por árboles que habían prendido por las llamas del Coredramon, había digimon atrapados que no sabían como salir.

Déjamelo a mi― se escuchó una voz que solo pudieron oír Dana y BlackAgumon.

La española asintió y activó su canalizador de spirit, haciendo que su forma desapareciera y fuera sustituida por la del digimon Arbormon. Sin mucho trabajo el spirit de madera alargó sus manos conectadas a una especie de lianas y rodeó a los digimon atrapados, sacándolos del peligro y dejándolos en el suelo al lado del compañero de la chica que los revisó por si tenían alguna herida, y al ver que estaban bien les guiaron hacia el camino seguro que llevaba al campamento.


En el campamento una Tailmon estaba muy alterada, revisándolo entero para encontrar si por un casual habían evacuado antes que ella llegase a unos digimon a su cargo, al no encontrarlos, horrorizada preguntó a algunos de los que estaban descansando después de tener que huir, hasta que uno le dijo que fuera a consultarle al moreno y su compañero.

―¡Humano! ¿Por favor me puedes decir si has encontrado a unos bebés? Son dos Nyaromon y un Plotmon― la gata se agarraba las patas nerviosa ―Venían conmigo cuando huíamos de todo ese caos, pero a mitad de camino los perdí de vista. Aún eso seguí adelante pensando que se habían quedado rezagados o que nos encontraríamos a la salida― agachó la cabeza sintiéndose culpable ―pero he mirado y no están en ningún sitio.

¿Sabes más o menos donde los perdiste?― el moreno cerró la botella que le había dado Impmon tras insistirle que debía beber algo y se levantó del suelo donde se había sentado a descansar unos segundos.

No sé bien... había árboles caídos y se escuchaban gritos alrededor.

Quizá está por donde encontramos a Gabumon― acotó el diablillo.

Deberíamos ir, puede que Dana los haya encontrado pero si no ha dado con ellos es mejor avisarla y buscar entre los cuatro― dejó la botella en el suelo y se dirigió seguido por su compañero, dirección a adentrarse en el bosque.

¡Os acompaño!― los siguió la gata, muy culpable por no haberlos esperado.

Ni lo sueñes― sentenció Impmon con el ceño fruncido ―Te puedes poner en peligro.

Pero son mis hermanos...

Nosotros nos encargaremos de ellos, tú te esperas aquí. Es mejor proteger a tres digimon que a cuatro― quizá sus palabras fueron algo duras, pero el diablillo lo decía con buena fe.

La Tailmon se mordió el labio y dejó de seguirlos, mirando como desaparecían entre los árboles, esperando impotente que volvieran con sus hermanos sanos y salvos.


Al rato llegaron donde habían encontrado a Gabumon, revisaron la zona pero no dieron con ningún digimon más.
Avanzaron más en dirección donde la española se había dirigido para avisarle de los bebés perdidos y se encontraron con el compañero de esta y Kai.

¿Dónde está Dana?― preguntó preocupado el moreno.

Ha ido a mirar si había digimon en los alrededores porque escuchamos gritos― se excusó el dinosaurio.

¿Y cómo es que no fuiste con ella?― le extrañaba y mucho que la dejara sola, por lo que le había dicho antes de separarse.

Eh... Kai estaba intranquilo si nos alejábamos más.

Puede ser que note que Coredramon está más adelante― opinó el diablillo y el dinosaurio suspiró aliviado de que esa mentira piadosa hubiera funcionado.

¿Por qué estáis aquí?

Nos dijeron de unos bebés que se perdieron y venimos a buscarlos― para no estarse más de brazos cruzados el muchacho adelantó a BlackAgumon ―Los vamos a seguir buscando, cuando llegue Dana informale de eso para que los busque también.

Pero antes que pudiera siquiera dar un paso más, un gran rugido se escuchó demasiado cerca de donde se encontraban. Seguido del rugido se escucharon árboles caer y apareció humo, seguramente de algún árbol ardiendo.
Kai se encogió sobre la cabeza del dinosaurio, el pequeño demonio se puso frente a su tamer esperando poder protegerlo de alguna manera, con los ojos clavados a donde a unos pasos se veía movimiento al igual que BlackAgumon, ambos en guardia.
Les había pasado por la cabeza salir corriendo, teniendo en cuenta que Black estaba solo e Impmon no podía evolucionar, pero lo escucharon cuando estaba demasiado cerca y sería peor si huían y les pillaba por la espalda.

Cuando ya conseguían ver la silueta imponente del Coredramon y este los vio a ellos preparando un ataque, algo se interpuso entre el ataque y los chicos, protegiéndolos. El salvador misterioso se acercó al grupo y los alejó del peligro a tiempo que llegaba Yuunagi y XV-mon para hacerse cargo de la situación.

¿Quién eres?― inquirió el muchacho. Pero antes que el sujeto contestara ―Tenemos que buscar a Dana y los bebés, quizá se encontraron con Coredramon― se le notaba preocupado.

Dana está bien― contestó el sujeto. Estaba siendo un tanto extraña esa situación para la española ―La puse a salvo antes que a vosotros. Cuéntame de los bebés y os ayudaré con ellos.

Algo receloso y aún preocupado por la chica, decidió confiar en ese digimon que les había salvado del dragón y le explicó la situación.

Voy a buscarlos, vosotros podéis volver al campamento― alzó su izquierda para despedirse.

Hey espera, antes dinos quien eres― el diablillo aún sentía curiosidad por ese digimon que no había visto nunca antes y que no le sonaba en absoluto.

Arbormon― dicho eso desapareció de su vista.

BlackAgumon se había mantenido todo el rato en silencio, tratando de no liar más la situación.



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Arbormon hizo una mueca de dolor debido a lo que acababa de hacer. Se había interpuesto entre los árboles caídos y el ataque repentino de Coredramon, ayudando a los demás y también a los digimon que había rescatado del árbol. Se había preocupado mucho por la noticia que le había dicho Quillan sobre esos bebés desaparecidos, por lo que tendría que regresar pronto a por los de antes y llevarlos hasta el campamento, luego se encargaría de ir a por el resto. Esperaba que Yuunagi pudiera detener al dragón verde desde ese momento, porque no se veía capaz de poder defender de nuevo a los demás. Al menos sabía que a BlackAgumon se le ocurriría una idea para mentir sobre su supuesto paradero.

Finalmente apareció donde había dejado a los bebés: dos Tsunomon. Los cogió en brazos y empezó a correr hasta fuera. No podía dejar esperar más tiempo, además de que Quillan e Impmon sospecharían. No obstante, sabía que en algún momento tendría que contarles la verdad. A lo lejos ya veía el campamento, así que se le ocurrió regresar a la normalidad, con un gran suspiro. Agradeció a Arbormon por prestarle su fuerza y salió afuera, donde el chico moreno y los dos digimon —y Kai, que voló rápidamente hasta el hombro de la española, restregando su cabeza en el cuello de ella, alegrándose de verla— la recibieron con una sonrisa. Impmon recibió en brazos a los dos Tsunomon que Dana cargaba.

Estos eran los que escuchamos antes —explicó—. Un digimon llamado Arbormon me los entregó y he estado viniendo desde entonces, pero me tuve que esconder debido a un rugido. ¿Todo bien por aquí?

Intentó comportarse normal, mirando a BlackAgumon, porque si clavaba sus ojos en los otros seguramente se darían cuenta de su mentira. Quillan, no obstante, se alegró de verla sana y salva, además de comprobar que había rescatado a dos bebés y ellos conseguían que se olvidara de todo lo demás.

También conocimos a Arbormon —añadió Impmon—. Parece un buen digimon.

Ahora mismo debemos entrar de nuevo en el bosque para buscar a los amigos de Tailmon —decretó Quillan con seriedad—. Están perdidos y son pequeños, si ese Coredramon vuelve a descontrolarse, ellos…

No terminó la frase, sin embargo, todos entendieron que debían hacer algo rápido. Le explicaron a Dana lo que pasaba —suponiendo que, evidentemente, aún no se había enterado de nada— y luego le presentaron a la gata blanca, que estaba muy preocupada. No hizo falta añadir nada más, enseguida echaron a correr hacia dentro. Gracias a las indicaciones de Tailmon, no les costaría tanto encontrarlos. Pasaron por los árboles caídos, mirando con atención.

[…]​

Coredramon expulsó una potente llamarada que obligó al digimon azulado alzar vuelo, quemándose un poco la pierna y profiriendo un quejido ahogado. Era mucho más complicado tener que calmar al digimon y Yuunagi no deseaba matarlo. Así pues, su compañero se dedicó a defenderse para aliviar un poco el dolor, golpeándolo cuando podía con puñetazos y patadas —de la pierna buena— y tratando de llamar su atención para que no estuviera tan cerca de la zona donde, minutos antes, habían oído los gritos de los tamers. Usó de nuevo su ataque de reunir energía en el pecho para lanzar su luz en forma de X.

Eso es, tráelo hasta aquí —asintió el hombre con seriedad, corriendo hacia detrás para que su digimon lo siguiera. Observaba también los alrededores, fijándose si había algo para ganar ventaja.

Quedaba la opción de evolucionar, pero Yuunagi quería resolver aquella disputa sin hacer sufrir demasiado al dragón esmeralda. Todavía le quedaba tiempo para pensar.

[…]​

Se estaban adentrando en lo más peligroso. Tenían la boca tapada por el humo que se levantaba, pues los árboles ardían y respirar era complicado. En el trayecto se habían encontrado con varios tamers asustados, así que Kai había curado a sus camaradas para que pudieran abandonar en lugar de inmediato, recibiendo las indicaciones de Quillan y Dana para que no se perdieran y encontraran más fácilmente el campamento, donde recibirían ayuda enseguida. A parte de eso, también avistaron a varios habitantes que estaban aterrados, los cuáles casi no se podían mover.

Y, entre todos ellos, en un rincón, muy juntos, tocándose y con los ojos cerrados, había dos Nyaromon que correspondían a la descripción de Tailmon. Impmon fue el primero en acercarse y tratar de animarlos con palabras suaves y dulces, cosa muy extraña para la especie de ese diablillo, pero éste tenía un lado paternal con los digimon en aquella etapa. Quillan también se puso a su lado para cargarlos con mucho cuidado, mimándolos y protegiéndolos del calor.

Tienen quemaduras —observó el moreno, mordiéndose el labio.

Hay que llevarlos al campamento con urgencia —añadió Impmon—. Pequeñines, por favor, pensadlo bien. ¿Sabéis donde se encuentra vuestro amigo Plotmon?

Los bebés intercambiaron una mirada con sus curiosos ojos rojos. Estaban tan cansados y heridos que mantenían sus largas colas amarillas y violetas inquietas.

No… No lo sabemos.

De repente estábamos solos. Plotmon desapareció, no tenemos idea.

De acuerdo —murmuró Dana, con media cara tapada con la camisa—. ¿Habéis escuchado o visto a alguien más por aquí? —Recibió una negación como respuesta—. Entonces ya casi todos están fuera, hemos evacuado casi todo el bosque. El único que falta es Plotmon.

Salgamos de esta zona —opinó el reptil oscuro, tosiendo. No aguantarían mucho más tiempo allí.

Dieron otra vez la vuelta, dispuestos a llevar a esos dos Nyaromon con Tailmon para que ella los cuidara mientras que buscaban al último.

[…]​

En medio de la pelea, Yuunagi notó algo. Había un Plotmon en el suelo, inmóvil. Desde allí no llegaba a ver si estaba consciente o no, pero si seguía ahí terminaría siendo pisado por Coredramon. No tardó en gritarlo para que el azulado se diera cuenta y, entonces, tomando velocidad, lo agarró. No obstante, aquello no pasó desapercibido por Coredramon que, furioso, lanzó un coletazo que mandó a ExVeemon hacia un tronco, golpeándose la espalda. Con suerte, el Plotmon no había resultado herido.

<<Lo deben de estar buscando>> Imaginó el hombre, pensando en los tamers que estaban evacuando.

Su compañero no podría concentrarse en la batalla si había un digimon malherido por ahí. Y tampoco debía dejarlo en un sitio desprotegido, porque Coredramon podría estar enfadado pero no era tonto.

[…]​

En cuanto volvieron al campamento, Tailmon recibió a los dos bebés con un enérgico abrazo, llenándolos de besos y hablándoles en voz baja. Dana sonrió y respiró hondo: todos estaban cansados. Habían dado demasiadas vueltas. La gata se lo agradeció pero no tardó en preguntar sobre el tercero.

Sólo falta uno —dijo Quillan—. Prometemos traerlo.

El resto asintió, apoyando al moreno.


Erushi Tsuki22 Dale final​
 

Erushi

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Casi sin poder descansar apenas, preocupados como estaban por el pobre Plotmon que no habían encontrado aún, apenas tomaron un poco de agua por el humo que se había filtrado hacia sus pulmones, volvieron al bosque. Mirando en los lugares que creía que se encontraría, incluso revisando otra vez alguno que otro que por proximidad, aunque ya lo hubieran buscado, volvieron a pasar. Pero nada, no había rastro de él.
En las zonas más lejanas ya habían pasado hace rato y seguían intactas por haber contenido a Coredramon bastante rápido, por lo que por un segundo pensaron que podría haber huido a una zona tranquila, pero por donde habían encontrado a los Nyaromon y en el estado en el que estaban, no podría haber sido posible que el pequeño pudiera llegar muy lejos, debía estar si o si en la zona que el dragón había atacado o en una peor.

Hemos mirado ya varias veces y nada, el Plotmon será pequeño pero no tanto para no haberlo visto― comentó Dana pensativa.

¿Y si está donde Coredramon?― Impmon arrastró las palabras al formular su pregunta. No quería pensarlo, pero era con certeza el único sitio donde no habían mirado aún.

¿Cómo va a estar ahí?― el dinosaurio negó, se le hacía improbable que el pequeño hubiese acabado en mitad de la pelea.

Es posible Black, es el único lugar que nos queda por mirar.

Se hizo un silencio entre ellos, muchas cosas les pasaron por la cabeza pero la que más los empujaba era el ir a por el Plotmon.

Debemos ir, Plotmon puede estar en peligro si lo que a dicho Impmon es verdad y está ahí, además a Yuunagi y Veemon se les hará más difícil luchar― sentenció el moreno. Ignorando el hecho de que Veemon había evolucionado, mencionándolo aún como su previa al no saber como se llamaba al ser adult.

El resto asintió, emprendiendo su marcha al punto justo donde se disputaba la batalla, preparados como buenamente podían cada uno, para lo que pudiera suceder al estar ahí en medio.


Una vez llegaron, manteniendo una distancia prudencial, se quedaron unos minutos observando. XV-mon se mantenía cerca de un pequeño bulto blanco en el suelo, volando a su alrededor para evitar que el dragón se acercara hacia él, lanzando algún que otro ataque de su pecho para mantenerlo a raya.
Sin duda ese bulto debía ser Plotmon.

¿Y si me meto en medio lo saco de quicio, se centra en mi y mientras lo rescatáis?― sugirió el diablillo. Prefería arriesgarse él, antes que seguir viendo como el pequeño estaba en peligro.

Demasiado arriesgado― negó con la cabeza su tamer. Si aún hubiera podido usar alguna carta de las que poseía quizá se lo hubiera planteado, pero ir sin más no.

¿Y si lo distraemos entre todos y el que esté más cerca lo agarra y sale corriendo?― algo debían hacer y el digimon no iba a parar de sugerir cualquier idea que le rondara la cabeza por muy arriesgada que fuera.

No podemos, Yuunagi nos aclaró que nuestro trabajo se limitaba a evacuar a digimon y tamers de los alrededores― a la española le supo mal, no era una idea tan mala pero se tenían que ceñir a lo que les había pedido el castaño o quizá no solo el Plotmon saldría herido, si no que ellos mismos, el propio Yuunagi o Coredramon lo harían.

Hay que pensar otra cosa y rápido, mirad a Yuunagi― señaló el dinosaurio ―se nota que está limitado.

Se quedaron unos momentos pensando en qué podían hacer, hasta que el moreno notó algo en el dragón.

Fijaos en Coredramon, aunque se mantiene alerta no parece tan alterado como antes ¿O es sólo una sensación mía?

A mi también me lo parece― añadió la chica al fijarse tras lo que había dicho ―quizá empieza a estar cansado― de repente como si se le iluminara una bombilla, su cara cambió a una de visible alegría ―Podemos usar una de las ideas de Impmon modificandola un poco. Uno de nosotros rodea la batalla cubriéndose con los árboles, yendo al punto más alejado de donde se encuentra Plotmon, hace ruido pero sin mostrarse, lo suficiente para distraer al dragón y que otro se arriesgue a poner a salvo al pequeño. Si no entramos directamente en la batalla para distraerlo, no estamos contradiciendo lo que dijo Yuunagi, nada más al entrar para coger a Plotmon, pero entra en la otra indicación que nos dio sobre alejar a los que estuvieran alrededor― aclaró satisfecha.

Dentro de todo no suena mal, me ofrezco para sacar de ahí a Plotmon― la chica asintió, ya se imaginaba por las ideas que había dicho antes que sería él quien se ofreciera.

Entonces yo seré quien atraiga a Coredramon indirectamente― se ofreció el moreno.

¿Y si te ataca?― frunció el ceño al escuchar a su tamer.

¿Y si te ataca a ti? Aunque tu tengas otros recursos para defenderte― añadió antes que su compañero le replicara como justamente iba a hacer ―es arriesgado igual.

No te preocupes Impmon, nosotros os cubriremos las espaldas― dijo la chica enérgicamente, a lo que su compañero le asintió conforme.

El diablillo suspiró frustrado, pero accedió a que el moreno fuera quien hiciera de distracción.

Quillan al otro lado, esperó a la señal de Impmon de estar bien posicionado para coger lo más rápido posible a Plotmon y salir de ahí.
Empezó a mover arbustos y agitar las ramas a las que llegaba de los árboles, al principio parecía que el dragón no se daba cuenta pero pasado un rato si, en el que "bajó la guardia" y dejó de mirar a la bola blanca en el suelo y a XV-mon para centrarse en lo que había entre los árboles, tiempo que aprovechó el pequeño demonio para entrar, agarrar a Plotmon con todo el cuidado que pudo dado la situación y salir corriendo.
El chico al ver que había funcionado también salió corriendo. Habían quedado que si iba bien, para más seguridad, correrían a un punto algo alejado y que conocían, donde habían encontrado a Gabumon.
Los cuatro jadeantes, Kai y Plotmon, se reencontraron ahí. Descansaron unos segundos para tomar aliento, Impmon tomó entre sus brazos con más cuidado al pequeño aún inconsciente y volvieron al campamento lo más rápido que pudieron.

Nada más llegar se les acercó Tailmon preocupada, alarmándose más al ver a su hermano en el estado que estaba, los tamers trataron de calmarla mientras el diablillo lo llevaba con los Cutemon y el resto de digimon que habían llegado para curar a los heridos.


Está bien― aclaró Impmon al volver con los demás, después de haber dejado en buenas manos a Plotmon ―dijeron que está inconsciente por el estrés y miedo de la situación más que nada, sus heridas son más aparatosas que otra cosa, no es grave.

La gata con lágrimas de alegría en sus ojos se lanzó a los brazos del demonio, dándole las gracias a él y al resto por haber salvado a sus hermanos. Impmon sorprendido por ese gesto, solo alcanzó a devolverle el abrazo palmeandole la espalda.


Yuunagi y XV-mon por su parte también se habían percatado que Coredramon parecía cansado, sus movimientos eran más lentos y torpes, y no reaccionaba tan rápido a distracciones externas como había sucedido antes.
El castaño se sintió aliviado de eso, al final no debería hacer que su compañero azul evolucionara más, arriesgándose a poderle hacer daño al dragón.
Simplemente trató de marearlo un rato, no tanto usando ataques si no haciendo que su compañero se moviera. XV-mon también estaba algo cansado, aunque no tanto como Coredramon que había estado aterrorizando a los que estaban en el bosque.

Tras un rato de desafío de quien aguantaba más, el dragón se dejó caer exhausto al suelo. Resopló un par de veces, tratando de luchar contra su mismo cansancio hasta que al final dejó de moverse, indicando que estaba inconsciente.

El castaño se acercó al dragón, para revisar bien y calcular cuando podría despertar.

Aún le queda― de-evolucionó a su compañero que se sentó frente a la cabeza del Coredramon a descansar ―Veemon deberás vigilarlo un momento por si despierta aún alterado aunque no lo creo, tengo que avisar a los tamers. Me daré prisa.

De acuerdo― se cruzó de piernas y se encaró bien al dragón para vigilar su sueño.


El castaño llegó al campamento, llamó al grupo y les indicó la situación de Coredramon, la española no pudo evitar alzar sus brazos de la alegría de haber cumplido el objetivo.

Dentro de lo que cabe, al parecer la mayoría de heridos han sido al tratar de huir y mientras los evacuabais no a habido un mal mayor― comentó después de haber echado un vistazo rápido al campamento, lo justo para ver si habían hecho lo que les había indicado ―Aunque el rescate de Plotmon podría haber sido menos arriesgado, no está mal.

A su manera, Yuunagi les dijo que habían cumplido y ellos se daban por satisfechos por ver a digimon y tamers al fin a salvo.




Soncarmela Soncarmela Masaru Masaru
 

"さあ、往こうか"
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Antes que nada, una disculpa enorme por la tardanza, traigo su evaluación

Narrativa
En este rubro empezaré con Tsuki, en tu caso noté más que todo errores de acentuación y tipo (de echo, informale, modificandola) en la parte ortográfica, mientras que en la narrativa el mayor problema que encontré fue con la fluidez y -en casos aislados- la forma de expresar tus ideas. Sentí que hubo momentos en los que te enredabas un poco con lo que tratabas de decir, provocando que tuviera que releer fragmentos para entender bien la situación. A su vez, también noté momentos en los que hubo un abuso de los puntos y seguidos que creó cortes en la fluidez, así como ideas incompletas en algunas oraciones. Te recomiendo en este rubro que releas los fragmentos antes de postearlos, así como que intentes describir un poco más las situaciones, emociones y entornos, de forma que lo ocurrido no se sienta tan lineal o escueto y se perciba más completo. Soncarmela, en tu caso no tengo nada que reprochar, ya que manejaste la misma narrativa fluida y amena de siempre. Lo único que noté fue un error aislado, pero muy menor como para remover puntuación.
Soncarmela: 25/25
Tsuki: 21/25

Como comentario estético (no evaluativo) Tsuki, te recomiendo que no empieces un punto y seguido en la siguiente línea sino que lo continúes en la misma, ya que afecta no solo la presentación sino también la fluidez. (Al menos supuse que se trataba de puntos y seguidos puesto que los "y aparte" tenían un espacio de una línea o dos para diferenciarlos; en caso que me equivoque y todos fueran puntos y aparte, recomiendo que mantengas una separación constante, en lugar de poner unos sin espacio y otros con este)

Interpretación
Considero que este fue el aspecto más débil durante la Quest, no por el uso de sus personajes y el de su compañero (que estuvo bien realizado) sino por el poco manejo que le dieron al NPC. Si bien es cierto que la premisa de esta Quest les pedía separarse de Yuunagi (él peleaba con Coredramon mientras ustedes evacuaban) considero que no interactuaron con él realmente, más allá de la conversación breve en el segundo post y el diálogo del final para cerrar la Quest. Si bien se puede atribuir al hecho de la separación ese poco manejo, considero que pudo haber sido mayor la participación del Elite y la interacción con sus personajes (por ejemplo, un aspecto que pudieron haber aprovechado era la conexión que tenía Yuunagi con el TNDK y Nieves para sacar al menos un diálogo casual). Ahora, si bien la poca interacción con Yuunagi puede ser justificable hasta un punto, la de V-mon no la veo tan permisible, ya que durante toda la Quest el Digimon no tuvo participación o impacto alguno más allá de pelear contra Coredramon, sin un diálogo siquiera. De la misma forma (y hablaré un poco más en Desarrollo al respecto) considero que subestimaron un tanto al NPC, haciéndole la tarea de mantener a raya a Coredramon algo que le tomó mucho tiempo y esfuerzo para alguien con más de dos años de experiencia -superior a la gran mayoría de los Tamers al estar desde los tiempos del TNDK- De la misma forma, la parte analítica y estratégica del personaje no jugó papel alguno en el combate, que por el contrario lo colocó en predicamentos al no poder idear ningún plan para resolver el asunto de Plotmon hasta que el resto se arriesgó a entrometerse en el combate para sacarlo (y a lo cual él no hizo ni un comentario). Por último, uno de los aspectos de la Quest indicaba que debían evitar que los daños se siguieran esparciendo por el bosque, pero fue algo que no se usó por concentrarse en la evacuación de los Digimon (dejando asuntos como los árboles quemados sin atender, lo cual pudo incendiar el resto del bosque). En este punto recomiendo prestar más atención al NPC y su información, así como hacer un uso más extenso de él en lugar de relegarlo al mismo papel que un NPC improvisado. 17/25

Realismo

A decir verdad en este aspecto no siento que tenga mucho que acotar, ya que creo que los mayores problemas que tuve con la Quest fueron con interpretación del NPC y no con el realismo realmente. El único que si tengo que mencionar, fue respecto a Plotmon, que se sintió muy repentina y abrupta la forma en que apareció de la nada en el medio del campo de combate, sin ser notado por Yuunagi en ningún momento anterior. De la misma forma, sentí que estaba muy "ileso" para el lugar donde estaba, zafándose de una pelea entre dos Adults -uno iracundo- con solo estrés y un par de heridas. También mencionaría la facilidad con la que Quillan logró acercarse sin ser lastimado, pero por la forma en que la escena fue explicada no lo considero del todo inverosimil, aunque si algo de tener cuidado. 21/25

Desarrollo
En este aspecto no tengo mucho que decir que no haya sido mencionado de alguna manera en un punto anterior de la evaluación. En sí la Quest la considero una bien realizada, sin embargo tuvo varios aspectos que me impidieron disfrutarla al tope, y que me dejaron la impresión de que le faltó un tanto de jugo que sacar. El principal de estos fue el asunto de la Interpretación, que redujo a Yuunagi y a V-mon a utilería para enfrentar a Coredramon -como decía la Quest- en lugar de alguien con quien interactuar y conocer realmente. Así mismo, el haber encontrado al Digimon tan pronto en la Quest llevó a que el combate se alargara más de lo que se esperaría para un Tamer y Digimon de su nivel, haciendo un poco dificil de creer todas las dificultades que estaban teniendo para mantener al Digimon a raya. Si, Soncarmela en un momento trata de justificar diciendo que Yuunagi se está conteniendo para no dañar al Digimon, sin embargo considero que la justificación no cubre el que no haya ideado ninguna estrategia para pararlo sin lastimarlo, ni que no haya hecho uso de algún recurso extra más allá de su Evolución a Adult (recordemos que contaba con 6 Armors, varias de las cuales pudieron haber sido útiles, como el Kugutsu no Jutsu de Yaksamon), haciendolo sentir bastante inexperto. Sobre el resto de las tareas no tengo acotaciones, puesto que se aseguraron de tomarse su tiempo evacuando, y colocaron varias situaciones para no hacerlo tan monótono (aunque se dejó de lado la labor de reducir los daños a la zona). Por último, ¿Cuál fue el motivo por el que el Coredramon enloqueció en primer lugar? La premisa de la Quest sugería la Gekirin, sin embargo ninguna ahondó en el tema durante la Quest o lo mencionó realmente, culminando el asunto con la bestia cayendo por el cansancio. Tal vez habría sido mejor tomar un poco más de tiempo el encontrar a Coredramon, de manera que pudieran interactuar con el NPC un poco más y no necesitaran alargar tanto el combate (o, en su defecto, colocar algún motivo que justificara la poca acción de Yuu o la dificultad para terminar la tarea). En fin, no tengo mucho más que decir, ya que considero que la Quest no estuvo mal, pero le faltó un mejor uso del NPC que la "protagonizaba". 20/25

Nota:
Soncarmela: 83/100
Tsuki22: 79/100

Pagas:
Soncarmela: 250 Bits
Tsuki: 240 Bits

EVO: +1 a Arbormon y BlackGreymon
Fama: +1
Stats: -

Soncarmela Soncarmela Erushi Tsuki22 pagas asignadas (Tsuki, ve a ascender (?))
 
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