Película El caldero mágico / Tarón y el caldero mágico

Soichiro

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Hace siglos, en la tierra de Prydain, a un joven llamado Tarón se le da la tarea de proteger a Hen Wen, un cerdo mágico con poderes de clarividencia, que conoce la ubicación del caldero negro místico. Esta no será una tarea fácil, porque el malvado rey Horned no se detendrá ante nada para obtener el caldero. En su camino, Tarón se encontrará con Dallben, su maestro, la princesa Elena, Gurgi, un animal de aspecto extraño, y Fflewddyr Fflam, el bardo.

El escritor estadounidense Lloyd Alexander dio vida a más de cuarenta libros, en su mayoría novelas para niños y adolescentes dentro del género de fantasía. De entre todas ellas destaca la pentalogía de "Las crónicas de Prydain", publicada entre 1964 y 1968. El éxito de dicha saga hizo que la productora Disney adquiriera los derechos en 1971 para una posible adaptación cinematográfica, que no llegaría hasta 1985. Con esta premisa de espada y brujería, género en pleno auge en el cine de la década, Disney lanzaba el que sería su primer largometraje animado sin ninguna canción durante la trama. El único aporte musical lo haría el maestro Elmer Bernstein, conocido compositor de Los siete magníficos (The magnificent seven, John Sturges, 1960) y Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird, Robert Mulligan, 1962); y entre las voces más destacadas en su versión original encontramos a John Huston como el narrador del prólogo y a John Hurt como el rey Horned.

Tarón y el caldero mágico se basó libremente en "El libro de los tres" y "El caldero negro", la primera y la segunda novelas de la saga de Alexander respectivamente, pero ni de lejos lograría hacer justicia a la magnífica labor literaria de su autor. Los guionistas de Disney, hasta diecisiete acreditados, fueron incapaces de levantar un producto cuyo destino daría lugar a una de las películas malditas del estudio. Su presupuesto se desorbitó hasta la cifra de 40 millones, recaudando apenas la mitad durante el período de exhibición.

En Disney se temían lo peor. Las aspiraciones de Ron Miller, yerno del fallecido Walt Disney, de llevar a la empresa hacia terrenos más adultos parecían estar condenadas al fracaso. El film vendría a ser una nueva piedra en el camino al igual que lo fueron El abismo negro (The black hole, Gary Nelson, 1979), Los ojos del bosque (The watcher in the woods, John Hough, 1980), Condorman (Condorman, Charles Jarrott, 1981) y El dragón del lago de fuego (Dragonslayer, Matthew Robins, 1981). Pretender que los adultos fueran el público objetivo era una maniobra financiera muy arriesgada.

Las directrices de Ron Miller provocaron el caos. Los animadores recién contratados querían innovar, mientras los de la vieja escuela seguían anclados al pasado. La producción de Tarón y el caldero mágico arrancó oficialmente en 1980, aunque su desarrollo preliminar databa de cinco años antes. En ella hay dos notables referencias a nivel visual: El señor de los anillos (The lord of the rings, Ralph Bakshi, 1978) y los fondos tenebristas de Nimh: El mundo secreto de la señora Brisby (The secret of Nimh, Don Bluth, 1982).

En el film hay grandes avances en el uso de la cámara multiplano y las incipientes herramientas informáticas. Tarón también suele ponerse como ejemplo de animación por xerografía. El aspecto final resultaba más sucio que el de los largometrajes entintados a mano, pero su rentabilidad hizo que se impusiera. A Tarón y el caldero mágico la xerografía le sentaba de maravilla, dando lugar a un film oscuro repleto de escenas tenebrosas. El instante en el que el rey Horned levanta a su ejército de muertos haciendo uso de la nigromancia no tiene precio. Esta película también suele aparecer en los libros de historia de la animación como la primera en incorporar imágenes generadas por ordenador -CGI-.

A pesar de su mala prensa, el filme puso la primera piedra para un cambio vital de perspectiva. En 1985, los adultos y los adolescentes huían de las películas de Walt Disney por sus connotaciones infantiles. Cuatro años más tarde se daría un giro sorprendente con La sirenita (The little mermaid, John Musker y Ron Clements, 1989) y aún más todavía con La bella y la bestia (Beauty and the beast, Gary Trousdale y Kirk Wise, 1991). En la década de 1990 el publico adulto se emocionaba de nuevo viendo dibujos animados.

Uno de los nombres propios asociados a la película es el de Jeffrey Katzenberg, quien entra como presidente de la división de películas de Walt Disney en 1984, año en que la postproducción de Tarón se encontraba muy avanzada. Al revisar uno de los montajes casi definitivos, convence al director ejecutivo Michael Eisner para que este autorice una nueva postproducción. Este hecho, que retrasaría el estreno previsto para la Navidad de 1984 a julio de 1985, aligeraría la cinta de escenas consideradas violentas o inapropiadas, lo que, aún así, la haría recibir la categoría PG, la primera en la historia de la compañía, referida a aquellas películas que requieren supervisión de los adultos. Las primeras pruebas con público real fueron un desastre, causando que algunos padres se marcharan de la sala con sus hijos llorando.

Tarón y el caldero mágico llegaría a los cines en verano de 1985. En su estreno se usaría por primera vez el logo del castillo de Disney en color blanco sobre fondo azul. Su rotundo fracaso tuvo muchas reacciones, la mayor parte de ellas estructurales dentro de la compañía. La situación delicada se agravó con una continua lucha de poder entre Roy E. Disney, sobrino de Walt, y Ron Miller, el yerno. Esta disputa forzó la salida de este último, haciendo que el director ejecutivo Eisner reflotase poco a poco la empresa y en especial el estudio de animación.

Todas estas idas y venidas tendrían consecuencias terribles para Tarón, sumiendo la película en el olvido. No volvería a ver la luz hasta su edición en VHS en 1998, y la princesa Elena nunca aparecería en los listados de las princesas Disney. En los países hispanohablantes, el lanzamiento de la película produjo un cambio en el nombre del protagonista. Algún avispado traductor creyó que Tarán sonaba demasiado femenino.

EEUU-Gran Breaña, 1985. Título original: The Black Cauldron. Directores: Ted Berman, Richard Rich. Autor: Lloyd Alexander (novelas originales). Productor: Joe Hale. Productor ejecutivo: Ron Miller. Música: Elmer Bernstein. Dibujos animados. 80 minutos.
 
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