Fanfic El Culto al Placer. (Hasta pronto y gracias por los reviews)

Edmund Daltonic

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¡Acción, comedia, misterio y momentos "sexy" esperan a todo aquel que lea esta historia cargada de genialidad!


Sinopsis.


El mundo Pokémon que todos conocen por el anime, se ha distinguido por su pacífico entorno e inocente forma de ver un mundo casi utópico en el que los conflictos han sido hechos a un lado, reemplazándolos por actividades que refuerzan los lazos entre los seres humanos y estas fantásticas criaturas. Un lugar donde las barreras de la desigualdad y las fronteras de los prejuicios y rencores parecen haber sido derribadas en su mayoría, donde los sueños están al alcance de cualquiera con un poco de ambición y voluntad para sobresalir. Un mundo, en resumen, en el que cualquiera desearía vivir en él.

Pero… ¿Qué pasa cuando los hilos del destino se tuercen un poco, y lo que parecía ser un hermoso rostro del bien alcanzado, es en realidad una máscara que esconde la verdadera fealdad de la corrupción y perversión de un poder más allá de lo que cualquiera en este mundo podría comprender?

En este “WHAT IF?”, situado en el Master Class de las exhibiciones Pokémon, las cosas han dado un giro totalmente diferentes a lo que todos conocen: Serena ha salido victoriosa; pero lo que debería haber sido el inicio de una vida agitada y ocupada, propia de las celebridades, en realidad la ha convertido a ella y a sus amigos en el blanco de una sociedad secreta y depravada cuyo líder ha estado siguiendo su senda recientemente, esperando el momento de usar a la nueva reina de Kalos para la gloria y placer de su culto.

Afortunadamente para ellos, un aliado inesperado que ha estado siguiendo los pasos de este grupo perverso por años, además de líderes de gimnasio y entrenadores potenciales, se unirán para para derrocar al más peligroso y siniestro equipo que haya pisado este mundo. Un Culto que ha abrazado el exceso como máximo ideal, y que no teme en desatar lo peor en cada uno de sus miembros para lograr sus siniestros objetivos.

Acompáñenme en este oscuro e intrigante recorrido donde la visión que conocemos dará un cambio radical cuando nuestros héroes se enfrenten a uno de los dignos representantes de un poder totalmente corrupto y destructivo.

Un poder… que no pertenece a su mundo.


AHORA CON ÍNDICE!


ÍNDICE

PRÓLOGO.
Una celebración de los perdidos y condenados se lleva a cabo. Algo siniestro y retorcido está a punto de ser desatado

CAPÍTULO 1. Río, luego lucho.
¿Qué es mejor que una recapitulación para entender un poco mejor la historia? ¡Que Berth y Ernie los comenten, por supuesto! Momento de reflexión para Serena.

CAPÍTULO 2. Batalla (no tan) Sexy.
The battle between the queen and her oponent begins! Things gets hot as soon as Serena takes the lead. But a serious mistake could put everyone in danger.

CAPÍTULO 3. La Reina está muerta ¡Larga vida a la Reina!
¡Batalla de las zorras de fuego! (¡y no es una porno!). Mientras que la batalla llega a su clímax, la determinación y habilidades de las chicas serán puestos a prueba en una batalla por sus vidas (literalmente). Pero un momento de duda puede transformar sus sueños en cenizas, junto con todo el edificio.

(NO EL) CAPÍTULO 4. Lo genial llega.
En el lejano pueblo de Palm Beach en la región de Johto, un misterioso joven acaba de terminar con el último blanco de su búsqueda. Mientras contacta a sus aliados, ha encontrado una pista que lo lleva a la región de Kalos, esperando encontrar a aquellos que ha buscado por tanto tiempo.

(ESTE ES EL) CAPÍTULO 4. Clemont sostiene mis bolas.
La gran Exhibición Pokémon ha terminado, y Serena debe tomar una decisión que cambiará su vida para siempre. ¿Por qué Palermo está tan interesada en ella mientras Serena muestra preocupación por el futuro de Serena?

CAPÍTULO 5. El sueño de una chia apunto de ser aplastado.
La vida de una reina parece ser nada más que grandes castillos y hermosos vestidos. ¿Pero es esta la verdadera vida de una celebridad, o solo la máscara delante de los secretos oscuros de una sociedad depravada?

CAPÍTULO 6. Serena se vuelve perversa*
Nuevos rostros, nuevas preocupaciones. La noche de iniciación de Serena comienza justo como había imaginado en sus sueños más salvajes. Pero pronto descubrirá la verdadera pesadilla que ha sido preparada para ella

CAPÍTULO 7. La Orden de la Doncella.
Después del fiasco de anoche, nuevos planes y blancos deben ser localizados. Mientras tanto, la voluntad y confianza de Serena han sido quebradas, sembrando las primeras semillas de discordia entre aliadas.

CCAPÍTULO 8. Con todo nuestro amor para mí.
La decepción ha encontrado a Clint en su condición más vulnerable, y debe encontrar al trío de tontos que lo hicierons eguir una pista falsa. Mientras tanto, Ash descubrirá lo que la Orden tiene preparado para él.

CAPÍTULO 9. Pubertad, esa perra desalmada.
El famoso trío de criminales ha provocado la ira de la persona equivocada. ¿Acaso Clint mostrará piedad por sus almas? Y mientras tanto, Ash y Serena parecen disfrutar de la repentina muestra de afecto antes de que el parásito se haga presente.

CAPÍTULO 10. Clint McTyrano Bolas.
Menos de un minuto para salvar a Ash de un destino terrible. ¿Puede Clint ser de confianza después de demostrar sus métodos poco ortodoxos para resolver los problemas?


Prólogo (¡no te toques ahí, amigo!)

El momento se estaba acercando y ella podía sentirlo. Como cada vez en el que una nueva y prometedora adepta era encontrada, su subconsciente luchaba por el dominio total de su mente, concentrando su voluntad y exigiendo aquello a lo que ella solo podía disfrutar; la profanidad y control de lo más puro y hermoso que este mundo podía ofrecer.

Aunque ella amaba liberar sus instintos más primitivos y depravados de vez en cuando, y llevar a cabo actos tan indescriptiblemente horrendos para el ojo humano, ella no podía permitir que esta personalidad ganara. No aún, no cuando estaba tan cerca de probar una delicia digna de los dioses

Ella no era la única. La irresistible promesa del regreso de su doncella hacía que el resto de la congregación sintiera una impotencia tan poderosa que solo una ceremonia hedonista podría apaciguar este sentimiento. Una celebración de auto satisfacción para los ricos e influyentes que sería servida con platillos exóticos de diferentes regiones, el vino más costoso de todo Kalos y, por supuesto, la hipnótica e irresistible canción que vigorizaba los sentidos, alcanzando el clímax definitivo que los miembros buscaban tan desesperadamente.

Esta noche era especial, ya que a su amada Reina por fin le era posible el mermar su desesperación. La ceremonia tenía lugar en un enorme salón ovalado cuya arquitectura hacía juego con los retorcidos y exóticos gustos de los miembros. El techo era sostenido por tres largos y adornados pilares con frescos de exquisito gusto y detalle con extraños glifos esculpidos en ellos. Dos enormes puntas afiladas rodeaban cada pilar como serpientes entrelazadas subiendo hasta el techo en el cual todas se conectaban

El prodigioso ojo para las bellas artes que poseían los miembros se reflejaba en las paredes y muros decorados con pinturas y esculturas hechas por los más renombrados artistas del mundo, usando a menudo materiales de la más alta calidad. Algunos incluso considerados ilegales tanto en su importación como para su manejo, requiriendo un contacto poderoso e influyente para adquirirlo. Estas obras maestras representaban un amplio rango de escenas y personajes, la mayoría hermosas jóvenes de elegantes vestidos cuya sonrisa radiaba una alegría e inocencia ya desaparecidas desde hace tiempo. Tales eran las habilidades superiores de los artistas cuyo trabajo podía revivir a estas chicas una vez más.

Sin embargo, incluso con una vasta colección que hacía quedar en vergüenza al mismo Museo de Lumiose, nada podía compararse con la pieza central del salón. Aquella a la que el culto llamaba “La Escalera al Cielo”, una torre de aproximadamente veinte metros ubicada en la mitad del lugar cuyo intrincado diseño era complementado con los pilares del mismo estilo, y el mundo artístico que lo rodeaba. La base de la estructura contaba con un espacio donde se ubicaba un trono dorado embellecido con deslumbrantes piedras preciosas de color violeta y rojo, y lo que parecían ser pequeñas figuras finamente grabadas en el respaldo y descansa brazos.

De pronto, la luz rosada que iluminaba el salón fue apaciguada mientras las notas de una pieza musical aumentaban su volumen en una extraña y rejuvenecedora melodía que provenía de la punta de la Escalera. La canción era el producto de la posesión más sagrada del culto, una criatura legendaria con la habilidad de incrementar los sentidos con un simple verso y retorcer el cuerpo de una persona cada vez que la cacofonía subía de tono. Una pequeña figura encapuchada movía sus delgados brazos, sincronizada con cada nota de la perturbadora pieza.

De pronto, la canción se detuvo cuando una mujer de corta cabellera gris y ataviada con un vestido de noche color púrpura entró en el salón. La atención de los asistentes se volcó cuando esta persona se dirigía lentamente al lugar del trono junto con una chica justo detrás de ella. Más de uno de los miembros, sin importar su género, sostuvieron su aliento ante la excepcional belleza que los atributos que la joven mujer poseía, a pesar de que no era la primera vez que ellos admiraban sus encantos. Ella usaba un vestido de gala con listones dorados que adornaban las mangas y el cuello, junto con una gargantilla de perlas rosadas que acentuaban su largo cabello rojizo.

Cuando ambas llegaron al Escalera al Cielo, la música finalmente se detuvo y los miembros presentes se colocaron máscaras que asemejaban diferentes especies de Pokémon pero con un aspecto más siniestro, con grecas y líneas color rojo que cubrían el diseño. Después de cinco segundos de silencio mientras la joven mujer se sentaba en el trono dorado, su acompañante finalmente alzó su voz mientras miraba a la audiencia.

“Buenas noches mis queridos amigos”, comenzó. “Ha sido un largo tiempo desde que nuestra amada reina nos acompañó en este sagrado lugar de belleza y liberación. Un dichoso momento para aquellos que no pueden superar el insoportable sentimiento de auto-control”

Uno de los miembros de pronto interrumpió enfadado. “¡El sagrado credo no restringe ni suprime nuestros instintos internos!”

“¡Aceptémoslos, es lo que yo digo!”, gritó otro más de la multitud.

Algunos de ellos mostraban su simpatía con la posición de aquel quien interrumpió el discurso. Mientras que otros voltearon a verlo, regresando su mirada a la auditora, esperando su respuesta ante tal insolencia. Ella sin embargo sonrió y habló nuevamente de forma tranquila.

“Cierto, amigo mío. Pero abalanzarse vorazmente hacia un pedazo de carne ahora, no nos dará sino la más ligera y miserable porción de lo que podría ser un platillo memorable”.

Sus palabras fueron suficientes para calmar a la multitud. El autor de tal imprudencia expresó sus disculpas haciendo una reverencia-

“Mi señora, está en lo correcto. Mis disculpas por semejante insulto” Alzó su cabeza y fijó su mirada a la dama del trono. “Y para ti, nuestra amada doncella. Fui un insensato y descortés. Espero que pueda perdonarme”

“No hay necesidad de disculparse”. Interrumpió la joven mientras se levantaba del trono. “Soy yo la quien debería pedir su perdón, ya que mi labor me ha distraído de las responsabilidades que tengo con todos ustedes”

Sus honestas y amables palabras eran como notas dulces para todos los presentes. En lugar de una melodía estimulante como aquella misteriosa canción que se escuchaba antes de que entraran al salón, las palabras de la Reina tenían el efecto opuesto al calmar a la multitud, apaciguando su ansiedad y preparándolos para el acto principal.

“Así que por favor, permítanme compensarlos por el tiempo que me fui con una noche digna de ser recordada”. Dijo mientras cruzaba los brazos hacia su pecho y luego los extendía en un acto de bienvenida. “¡No se contengan y disfruten la máxima expresión del placer!”

Sus últimas palabras llenaron los corazones de la congregación con la alegría y emoción que solo la libertad descontrolada podía lograr. Ánimos y aplausos hacían eco en el salón cuando de pronto, una orquesta comenzó a tocar mientras los presentes se dirigían a la mesa del banquete que ya estaba listo.

La joven mujer se sentó nuevamente en su trono cuando uno de sus sirvientes, un hombre alto y enmascarado sirvió una copa de vino y se la ofreció. Ella aceptó y agradeció el gesto mientras el regresaba a sus otros deberes, no sin antes haciendo una reverencia.

“Es sólo la cuarta ocasión y ya actúas como lo que en verdad eres”, dijo su compañera, sonriendo orgullosamente y dando un sorbo a su copa.

“Nunca los había visto tan ansiosos. Les debo al menos esas palabras, ¿no lo crees?” Respondió y dirigió su mirada hacia ella, buscando la aprobación de su mentora.

“Absolutamente”

Ambas miraban el baile que los miembros ya habían tomado parte. Atestiguar el bizarro desfile de hombres y mujeres adinerados usando esas extrañas máscaras, era un acto que podía provocar una risita burlona incluso a la reina. La primera vez le provocó una seria llamada de atención por parte de su instructora, pero sin ningún resultado, ya que esto continuaba divirtiéndole hasta que por fin se dio por vencida.

“Ellos te aman, ¿lo sabes?” ella continuó. “Tu presencia no sólo regocija sus sentimientos sino también revigoriza sus espíritus. No hemos tenido a alguien como tú desde hace mucho tiempo, Aria”

“Gracias. Pero esto podría cambiar pronto”, contestó mientras su humor cambiaba. “No me malinterprete, tengo grandes expectativas con ella… pero es tan joven”

“No es una gran diferencia de cuando fuiste coronada”, le contestó. “Pero los tiempos cambian y tal como te pasó a ti, veo un futuro brillante para nosotros si ella logra vencerte”

“No voy a ceder mi corona tan fácilmente, señorita Palermo”, interrumpió con una voz firme, “y no por capricho, sino por el respeto que le tengo a ella. Sería una ofensa para ambas si no doy lo mejor de mí”

Palermo la miró fijamente con sus ojos penetrantes, buscando una pizca de inseguridad en la mirada de su discípula. Al no tener éxito, ella rió, disfrutando cada palabra que escapó de su protegida.

“No esperaba menos de la Reina de Kalos, pero no me dejaste terminar. Ya sea que ella te venza o no, agregarla a la orden nos hará dar un paso adelante a nuestro objetivo”

“O solo una frágil novedad que se quebrará en la primera ceremonia”

El silencio dominó la conversación por unos segundos. Maestra y estudiante cruzaron sus miradas hasta que Palermo encontró una forma de recuperar el humor de la conversación.

“¿Acaso noto un poco de preocupación?” Una sonrisa desafiante y pícara se esbozó en su rostro. Ella sabía provocarla, y cada vez que lo lograba, un poco de satisfacción sacudía su cuerpo. “¿O quizá son celos?”

“Es menos efectivo cada vez que lo usas”. Aria reflexionó por unos instantes. “Aunque si… puede que sea un poco de ambos”

“No te preocupes, querida. Es más fuerte que cualquier chica que haya tenido la desgracia de no llenar mis expectativas”

“Estoy segura de ello”, contestó en un tono burlón.

De pronto, el baile y la música se detuvieron. La audiencia alzó su mirada y dirigió su atención a lo alto de la torre donde figura encapuchada se mostraba nuevamente, señalando el siguiente paso en esta ceremonia.

“¡Mis amigos!”, dijo Palermo en éxtasis. “Ha llegado el momento. ¡Liberen sus más salvajes deseos y ofrézcanlos a nuestra Reina, pues ella es la personificación de nuestro placer!”

La canción comenzó. El inicio era igual a la misma melodía que habían escuchado antes, pero después del primer verso un silencio estrepitoso marcó el cambio de ritmo. Una simple y grave nota comenzó a aumentar con cada segundo, transformándose abruptamente en una salvaje y estimulante vibración que provocaba a los miembros retorcerse y sacudirse con violencia como si un relámpago los hubiera impactado.

Muchos de ellos gemían y caían de rodillas. Otros simplemente dejaban caer sus cuerpos en el piso, usando sus manos para explorar los rincones más íntimos de su cuerpo con cada nota que explotaba sus sentidos.

Aria, mostrando una increíble fortaleza a diferencia de su gente, solo se ruborizaba mientras cerraba sus ojos y mordía suavemente sus labios. Pero de pronto, las necesidades de su cuerpo no pudieron soportar más. Soltó un gemido silencioso junto con su aliento tibio, aceptando la derrota contra sus instintos primitivos.

Palermo sostuvo su brazo para mantener la compostura de la reina y con una voz melódica, extrañamente similar al de la criatura, dijo “Sorprendente, y es sólo es la cuarta vez. Ahora, no lo combatas más querida”. Dijo mientras la acompañaba hacia Adelante

“Cede a mi canción”

Palermo la empujó gentilmente hacia donde se encontraban tres individuos que, aparentemente, no estaban bajo la influencia de la canción. Uno de ellos se aproximó a Aria, aún temblorosa y aturdida, y ofreció su mano para invitarla a ser una con el resto de su congregación. Ella aceptó el gesto y junto con su guardia personal, se unió a aquellos quienes ya no podían mostrar moderación, aquellos que buscaban la última sensación al profanar la misma esencia de la pureza. Los perdidos y condenados.

Al menos por hoy, con sus sentidos estimulados que bloqueaban cualquier pensamiento racional, todos en aquel templo sólo podían estar seguros de algo: el Culto al Placer ahora dirigía todos sus actos.
 
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Edmund Daltonic

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espera ibas a poner a un montón de hombres a darle cajeta a serena que te pasa wey y dime que tenias pensado hacer con ash
¡AH, YA! Yo creí que te referías a los tags que usé al publicar el fic.

Ok, toda esta confusión en parte fue mi culpa (creo que voy a cambiar la sypnosis). Vamos a aclarar el asunto de una vez antes de que me exijan poner un aviso de "+18" o lo muevan a la sección hentai o algo así.
Lo que acaban de leer en este prólogo será lo más intenso o "erótico" que descubrirán a lo largo de la historia. El humor, la acción y el misterio serán los temas principales.
No quiero arruinar las sorpresas pero si crees, mi estimado, que voy a poner a la pobre en su papel de damisela en peligro, puedes descansar sabiendo que no será así. Todo lo contrario. Ella merece una buena historia.

Aclarado el asunto, estén atentos para el primer capítulo. Será genial.
 
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El progologo de la historia esta muy interesante espero ya el primer capitulo para saber mejor de que se trata la historia y de como se desarrollara! =D

espera ibas a poner a un montón de hombres a darle cajeta a serena que te pasa wey y dime que tenias pensado hacer con ash
y por cierto me mataron con este comentario jajaja me estaba ya tambien imaginando un harem de Serena jaja
 

Edmund Daltonic

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¿250 vistas en menos de una semana? Eso me hace tan popular como “Dioses de Egipto” (pero no tan malo). Como sea, el prólogo puede que los haya prendido, pero es hora de destruir todo eso. Olvídense de la seriedad y hagan espacio para el humor, pues es hora del...


CAPÍTULO 1. Río, luego lucho.


El día por fin había llegado. Los ánimos y gritos de una congregación frenética hacían eco por todo el domo del estadio, creando una atmósfera contagiosa que señalaba ya sea el nacimiento de una nueva líder de las exhibiciones Pokémon, o la permanencia de la más estimada y popular reina que la región Kalos podía recordar.

Este evento era de tal magnitud que requería solo lo mejor que el medio del entretenimiento y espectáculo podría ofrecer. Nadie en el mundo podía igualar las habilidades y personalidad que el público adoraba: el famoso e irreverente dúo televisivo Bert y Ernie.

“B&E”, como eran ampliamente conocidos, comenzaron con su usual rutina mientras las preparaciones finales se llevaban a cabo en el escenario y el público encontraba sus asientos. El evento principal estaba a minutos de empezar pero, como todo aquel familiarizado con el dúo dinámico sabía, ellos no desperdiciarían su precioso tiempo para comenzar y complacer a su público.

“¡Bienvenidos fanáticos y amantes de los Pokémon y las lolis a este totalmente genial evento especial que absolutamente todos y hasta su perro habían estado esperando!”

“¡Así es, amigos! A menos que hayan estado viviendo bajo una roca o muertos, no hay excusa para no estar al tanto de la locura que está aconteciendo aquí en Ciudad Glorio”

“¡Yo soy Bert!”

“¡Y yo Ernie!”

A pesar de que ambos tenían aproximadamente la misma edad y compartían muchos de los rasgos y personalidades que los hacía brillar y volverlos famosos, su apariencia no podría ser más diferente. Bert era un hombre rubio, alto y complexión robusta, mientras que Ernie parecía ser el reflejo en uno de esos espejos de feria que distorsionaban el aspecto de aquel a quien se reflejara en ellos, con su altura de apenas 1.60 y delgadas extremidades que lo hacían parecer un perchero con piernas. Otro rasgo que los hacía únicos es que, a pesar de que Bert aparentaba tener una mayor edad, en realidad él era el menor de los dos.

“Pero antes de iniciar con la verdadera acción, hagamos una recapitulación de los últimos eventos para aquellos que acaban de sintonizarnos”

Tan pronto como Bert terminó de decir su línea, una nueva imagen apareció desde la esquina izquierda para mostrar a una chica de cabello color miel y ojos azules que usaba un vestido rojo. La cámara enfocó su inocente, aunque determinada expresión.

“Su nombre es Serena, una chica local de Pueblo Vaniville cuya historia sería tan ignorada como su lugar de origen excepto por un pequeño detalle…”

“¿Pequeño?” interrumpió Bert ofendido con los comentarios de su compañero. “Mi amigo, estás subestimando a aquella chica que en menos de un año demostró tener las habilidades y talento para desafiar a la actual reina de Kalos, la chica pelirroja que cualquiera mayor de 11 años “sacude al Floatzel” al menos una vez al día”

“Voy a pretender que no dijiste eso. Como sea, esta lindura no solo ganó el derecho de compartir el mismo escenario que Aria, sino también los corazones de aquellos que se enamoraron con su apasionado espectáculo”

“Un espectáculo tan bien realizado que dividió a espectadores y expertos por igual. ¿El resultado? ¡Un histórico EMPATE entre Serena y Aria que obligó, por primera vez, dos retos extra para decidir de una vez por todas quien de ellas se quedará con la corona!”

“Bert, quisiera saber a qué clase de adolescente calenturiento se le ocurrió el primer reto: un concurso de trajes de baño que provocó al público perder la cabeza y agradecer a Arceus por nacer en esta época”

Ernie alzó sus manos en una señal de agradecimiento a los cielos. La imagen cambió nuevamente para mostrar a Aria en un provocador bikini color carmesí adornado con rubíes que centellaban y pasmaban al público como flashes disparados directamente a sus lascivas miradas. Serena, por otro lado, usaba un monokini de hermoso estampado de flores que dejaba su espalda descubierta, provocando ruborizarse en un profundo sentimiento de vergüenza que trataba de esconder con su sonrisa forzada

“Dime Ernie, ¿no crees que la ruborizada expresión de nuestra chica es simplemente adorable?”

“De hecho sí. Y al parecer muchos otros pensaron lo mismo, Bert. Pero Aria demostró que una sexy pelirroja en bikini es difícil de vencer, especialmente con una audiencia mayor que prefiere no ser considerada como agresores de menores”

“Eso te incluye a ti, Ernie”, dijo Bert con un tono burlón al exponer a su compañero. “Y justo cuando todos pensaron que la noche de Cenicienta estaba por terminar, Serena hizo un sorpresivo regreso en la prueba de intelecto”

“Dudo mucho que alguien pueda olvidar los hilarantes momentos que atestiguamos esa noche. ¡Vayamos a verlos de nuevo!”

La pantalla cambió apareció nuevamente para mostrar a Aria con el conocido presentador Monsieur Pierre bajo las luces del escenario. Un silencio total reinó en el público mientras Pierre sostenía una hoja de papel y leyó en voz alta lo que ahí estaba escrito.

“Recientes encuestas han mostrado que una quinta parte de los que viven en Kalos no pueden localizar la región en un mapa mundial. ¿A qué crees que se deba esto?”

La chica quedó paralizada y su sonrisa se transformó rápidamente en una expresión seria e inquieta. Después de cinco segundo de intentar conectar algunas ideas en la zona “muerta” de su cerebro que había dejado de funcionar desde hace un largo tiempo, ella finalmente dio su respuesta.

“Personalmente creo que… uh…”

Un incontrolable pestañeo demostró el difícil esfuerzo de poner en orden sus ideas sin resultado alguno. Aceptando la derrota, pero sin dejar que el silencio evidenciara su total ignorancia, ella finalmente dijo su respuesta.

“… Las personas de Kalos son incapaces de hacerlo porque… umh… algunas personas en nuestra región no poseen mapas y… uh, nuestra educación así como en Hoenn y Orre y yo creo que… uh… nuestra educación aquí en Kalos debería ayudar a Kalos y Orre para que podamos construir nuestro futuro...”

El sonido de una campana marcó el tiempo límite que ella tenía para dar su respuesta. Aria esbozó una sonrisa que era más útil para ella que para sus seguidores, una máscara que ocultaba su vergüenza y la derrota que sentía en ese momento.

“Seré honesto contigo, hombre”, comenzó Ernie. “Si Internet existiera aquí en este mundo, ese video se habría vuelto viral”

“¡Y ahora veamos el momento en que Serena trapea el piso con Aria gracias a su intelecto aún fresco!”

El escenario cambió una vez más. Esta vez con Serena en el centro mientras sonreía a la audiencia. Una efectiva estrategia que la hacía ganar más adeptos y fortalecía su confianza, a pesar de su incontrolable palpitar del corazón.

“Serena”, empezó Pierre. “De acuerdo a los expertos, ¿cómo es que la economía funciona en el mundo Pokémon?”

Serena tomó un profundo suspiro y comenzó.

“Bueno, consiste en cuatro pasos: primero, un nuevo entrenador comienza su viaje; segundo, atrapa unos cuantos Pokémon y gana medallas; tercero… “, calló por unos segundos marcando el silencio como su respuesta”, y cuarto: ¡ganancias!”

La cándida sonrisa al final del concurso provocó clamorosos aplausos y ovaciones que llenaron el estadio, avivándola con la alegría y confianza que necesitaba.

La pantalla regresó con Bert y Ernie, listos para más de sus irreverentes comentarios.

“Esa es nuestra querida Serena demostrándonos que la mente siempre sobre los pec…”

“¡Es por eso que no deben dejar la escuela a los 10 años, niños!”, interrumpió Ernie. “¡Pero es hora del gran momento!”

“¡La historia de Kalos nos cuenta que cuando el dominio de un reino estaba en disputa, esto tenía que solucionarse con una sangrienta y despiadada batalla entre naciones!”

“Afortunadamente esos tiempos ya pasaron, y ahora solo obligamos a inocentes criaturas pelear nuestras batallas y ser despachadas posteriormente”, dijo Ernie en tono irónico.

“Una batalla doble que no sólo probará que la reina debe poseer el talento, la belleza e inteligencia para dominar las exhibiciones Pokémon. ¡Sino también para probar la fuerza y destreza para luchar por ella!” Bert levantó su brazo vivazmente hacia el cielo en un gesto de emoción y victoria.

“Y ya es hora de dejar de hablar por un momento, pues me dicen mis contactos que la batalla está a punto de empezar. ¡Buena suerte chicas!“

“¡Y para nuestra querida audiencia, no cambien de canal pues estaremos de vuelta en un momento!”


. . . .​



No importaba cuantas veces ellos habían estado tras vestidores. Antes de una exhibición, el miedo y la tensión se mezclaban con la emoción y el coraje necesarios para confrontarlos, creando una única combinación que los obligaba a concentrar su mente y preparase físicamente para llevar a cabo su actuación.

Sin embargo, esto era diferente. A pesar de no ser particularmente una “novata” en lo concerniente a las batallas Pokémon, este no era un área en la que ella y sus compañeros en verdad sobresalieran. Al menos no como el chico quien, en estos momentos de ansiedad e ímpetu, le daba un poco de la confianza que ella necesitaba, repitiendo las palabras que llegaban a su mente tan claras como el primer día en que las escuchó.

No te rindas hasta el final

Esa simple frase revigorizaba su mente y levantaba sus ánimos. Una energía que se sentía como una onda de calor que incluso podían sentir sus confiables compañeros.

“Hemos llegado tan lejos”, finalmente dijo unas palabras. “Y todo es gracias a ustedes”

Ella, junto con Braixen, Sylveon y Pancham compartieron un gran abrazo que lograron dibujar una sonrisa en su rostro y derramar una lágrima de felicidad.

“¡Genial! ¡Creímos que no alcanzaríamos a verte antes de tu batalla, Serena!”

Ella giró su mirada hacia la izquierda, buscando a aquel quien la había llamado. Ahí, pudo ver al chico del alegre Pikachu junto con los hermanos de cabello rubio que l habían acompañado desde los primeros pasos de su viaje.

“¿Qué están haciendo aquí?”, preguntó con la sorpresa y dicha de ver a sus amigos antes del momento más importante de su vida hasta el momento.

“Nos escabullimos aquí cuando vimos la oportunidad”, dijo la más pequeña; Bonnie, con su usual sonrisa pícara y honesta elección de palabras. “¡Tu seguridad es terrible!”

“¡Bonnie, eso no es muy amable”, dijo su hermano mayor Clemont. “Imagina la frustración de ganar el mínimo haciendo lo que más odias. Nadie puede juzgar al pobre tipo por evadir sus tediosas responsabilidades”

Los presentes dirigieron una extraña mirada a Clemont extrañados por su comportamiento y elección de palabras. Dándose cuenta del comentario negativo que acababa de escapar de su boca, trató de reír entre dientes para recuperar el tono de la conversación con una broma.

“Disculpen, olvidé tomar mi pastilla”. Afortunadamente, alguien vino a su rescate

“Como sea, no tenemos mucho tiempo así que solo vinimos para desearte lo mejor”

“Ash…”, respondió Serena, ruborizándose como ya era usual cuando se dirigía a ella de esta manera.

“¡Si, Aria es muy bonita pero sabemos que puedes vencerla!” concordó Bonnie.

“¡Ya has derrotado a grandes rivales como Miette, Shauna, la Jinx e incluso a la malcriada santurrona del episodio 108!”

“Disculpa… ¿dijiste Jinx?” preguntó Serena algo confundida.

“Si, tu sabes. Algo gorda, ojos vacíos y labios de la horrenda cantante Mina”

“Esa era Nini, Ash”, le corrigió Clemont, ”Si, era algo horrorosa pero aún humana. Vamos, sus características no eran tan exageradas”

“¿Entonces por qué sentí que si la baneaban del episodio no se convertiría en un asunto tan serio como sonaba?”, preguntó Ash confundido con sus problemas de estereotipos y lo que consideraba políticamente correcto.

Una risita escape de la boca de Serna; esta se convirtió en una risa sonora y luego estalló en una carcajada que se esparció al resto de la pandilla y Pokémon presentes. Ese único momento le hizo recordar todos esos momentos en que sus amigos estaban ahí, ayudándole a superar los muchos obstáculos que ella había tenido que enfrentar y que la hicieron crecer como presentadora.

De pronto, escucharon la voz de un hombre que entraba al vestidor con su equipo de comunicaciones. “Cariño, tres minutos más y entonces…”, se detuvo un momento al ver a los intrusos de la habitación. “¿Quién demonios son ustedes? Este lugar está prohibido para cualquiera que no use vestido. Aparte de mí, claro”

“¡Oh, vamos!” dijo Bonnie intentando persuadirlo. “Ni siquiera quieres estar aquí de todas formas”

“Me van a despedir después de este show de todos modos”, contestó el hombre. “Hagan lo que se les antoje”.

Otro momento de risa llegó después de que el frustrado hombre abandonara el lugar, pero sorprendentemente, Ash fue el que recobró la compostura esta vez.

“Bueno, tenemos que irnos ahora”, dijo al mismo tiempo que colocaba sus manos en los hombros de Serena.

A pesar de que su corazón ya latía con fuerza y su estómago todavía le dolía por las carcajadas que compartieron hace un momento, Serena sintió un palpitar incluso más incontrolable y confuso que le dificultaba mantener la compostura.

¿Acaso era este el “momento” en que ella, en sus infantiles fantasías había esperado? ¿Aquel el que su madre le contó una vez mientras hablaron de la primera vez que se enamoró de su desobligado y ausente padre? ¿Acaso sería esto mucho pedir de un chico de 12 años cuyo principal meta era vivir entre criaturas mientras las nenas se le escapaban de los dedos?

“¡Buena suerte!”, Ash guiñó mientras levantaba su pulgar en señal de apoyo y aprobación.

Por supuesto que no.

“¡Te estaremos apoyando desde las gradas!”, dijo Bonnie”. “¡Buena suerte a ustedes también!”. Braixen, Sylveon y Pancham respondieron con sus característicos gruñidos.

Después de que se marcharon, la actitud y confianza de Serena alcanzaron un nivel que ella no había sentido jamás. Las amables palabras y el apoyo que recibió de sus amigos provocaron que cualquier sentimiento de angustia y miedo se desvanecieran como la neblina al recibir los rayos del sol.

“¡Treinta segundos para salir!”. Dijo el hombre una vez más.

Serena dirigió un último vistazo al vestidor donde ellos se encontraban. Sus ojos azules ardían con una pasión que podía derretir incluso el más frío de los corazones, y su sonrisa era tal que podía encantar al mismísimo Simon Cowell.

“Este es el momento”, dijo. “¡Démosle un espectáculo que jamás olvidarán!”

Sus compañeros asintieron, motivados por su entrenadora y adoptando la misma expresión que ella.

Una voz proveniente del centro del estadio voceó su nombre y salieron hacia el campo de batalla.


TO BE CONTINUED……..
 

cutesaralisa

Ocasionando desmadres desde... SIEMPRE
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algo que seria que serena entre al culto, seran sus intenciones de violar a un pokefilo (y en especial si esta con cierta dragona, cierta pokemon que canta y cierta tipo planta que su preevolucion parece un calabazin verde)
 

Edmund Daltonic

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¿Sabían que este es el mejor fic que existe? ¿Y que es escrito por mí? Seguramente solo sabían esto último.


“Dime Ernie”, dijo el anunciador robusto mientras miraba al frente con un poco de preocupación en su mirada. “¿Te das cuenta que si esta historia no se ajusta del todo a los episodios que acaban de salir al aire, terminaremos como unos tarados?”

“Ya hemos establecido que existe un culto cuyos miembros disfrutan de la “compañía” de chicas menores, y que planean hacer lo mismo con la pequeña Serena”, contestó Ernie con su tono irónico. “Esto no podría ser más diferente y genial de lo que ya es”.


CAPÍTULO 2. Batalla (no tan) Sexy.

El balcón VIP del Estadio de Ciudad Glorio era considerado uno de los más costosos y lujosos asientos a los que sólo los más adinerados podían costearlo o soñar con estar ahí. De hecho, el servicio era tan exclusivo que incluso los organizadores ocultaban la opción a cualquiera que no poseyera al menos un billón de pokedólares en sus cuentas, o fuera considerada una celebridad menor. Y aquellos que descubrieran la existencia de ese servicio eran simplemente llevados a un programa de lavados de cerebros que en muchos casos los volvía locos.

Semejante lujo escondido en una discreción excesiva lograban dibujar una sonrisa de satisfacción a la única persona de esa habitación. Una delgada mujer mayor de edad y cabellera gris sostenía una copa de vino fino mientras observaba el escenario en donde dos de sus más preciosas “joyas” estaban a punto de decidir el futuro de no solo las exhibiciones Pokémon, sino también de su “Orden” a la que amaba tanto como a su propia vida.

“Madam”, interrumpió de repente un joven sirviente en la entrada, “¿llamó por un servicio?”

La mujer giró para responder al dueño de esa voz y, por un momento quedó estupefacta al ver los atractivos rasgos de aquel quien se encontraba en la puerta. Ojos verdes y larga cabellera dorada eran algunas de sus características, además de valorarlas como preciosos objetos dignos de llamar su atención.

“Me temo que has recibido una instrucción errónea, querido”, dijo después de un momento de silencio. “Como puedes ver, tengo más de lo que necesito”.

La mujer extendió sus brazos, mostrándoleel enorme banquete que estaba servido en las mesas de la habitación. Platillos exquisitos y exóticos importados de otras regiones eran presentados en bandejas plateadas que hacían juego con la elegante estructura del balcón.

“Mis más sinceras disculpas”, dijo el sirviente haciendo una reverencia. “Con su permiso”

“Espere un momento, joven”, interrumpió la mujer justo cuando estaba a punto de abandonar la habitación. “Como he dicho, esto es simplemente demasiado para una persona, además de que compartir es una de las cualidades que me hacen sentir orgullosa de poseer”. Terminó con una sonrisa gentil.

El mesero no cambió su expresión seria, incluso ante las obvias intenciones de esta extraña. Dio unos pasos de vuelta a la habitación e hizo una pregunta directa.

“¿Por qué esta sola entonces?”

La sonrisa de la mujer lentamente se transformó en una expresión más seria. En realidad, estaba sumamente ofendida por la imprudencia del joven. Un resentimiento que exigía toda su voluntad para no estallar en un espectáculo de furia del que se arrepentiría después.

“Una vez más le pido disculpas”, dijo hacienda otra reverencia. “Simplemente me intriga que una hermosa mujer no disfrute de la compañía de un caballero esta noche, obligándola a buscar la atención de este humilde sirviente”

Las palabras dichas por el sirviente revitalizaron su mente y atenuaron su ira como la neblina desapareciendo por los rayos del sol. Es más, ella experimentó la sensación que sólo los elogios de un extraño podrían lograr, incluso si fueron algo exagerados y no totalmente sinceros.

“Además me despedirían sin dudarlo”. Hizo una última reverencia y se marchó.

La mujer se quedó inmóvil y perdida en sus pensamientos. Aunque extraño, el reciente encuentro fue uno de esas inesperadas, aunque placenteras experiencias que ella no había disfrutado desde hace mucho. Para ella, fue como un aperitivo para el platillo principal que estaba por venir,

La batalla decisiva de la reina decidiría el futuro de su Orden, y tal como el encuentro de hace un momento, la emocionante incertidumbre del futuro la llenaba de placer.


. . . .


Aunque no era la primera vez que Serena se encontraba en un escenario, la luz de los reflectores la cegaron tal como en su primera exhibición hace ya algunos meses. No sólo la luz brillaban con más intensidad y el escenario era mucho más grande, sino que la cantidad de público presente hacía que el resto de las exhibiciones palidecieran en comparación.

“¡Damas y caballeros!”, dijo el hombre de baja estatura con una fuerte voz que nadie esperaba que él poseyera. “¡La contendiente, la chicha que intenta hacer historia como la reina de las Exhibiciones Pokémon más joven de la historia!”

El público la ovacionó con un grito que se hacía cada vez más fuerte mientras Ernie terminaba su presentación.

“¡Aquí esta Serena!” dijeron ambos presentadores señalando a Serena mientras tomaba su posición en el escenario y saludaba con su mano derecha al público.

“¡Te amamos Serena!, ¡Puedes ganar!” eran algunas de las palabras de aliento que podía oír de la audiencia. Una tarea difícil por la cantidad de voces que animaban al mismo tiempo. Mientras, trataba de distinguir a sus amigos entre el público, pero así como sucedía con las voces, ella no podía distinguirlos de la multitud.

“¡Y ahora!” comenzó Bert con una voz más seria para recrear la atmósfera de suspenso que silenció toda voz del estadio. “Aquella cuyo reino está en disputa…”

“Aquella quienes dicen es la más bella y popular reina de los últimos tiempos”, continúo su compañero.

“Las palabras no pueden hacer justicia para describir lo que todo Kalos siente por su amada reina”, calló por otros segundos. “¡Por favor gente, den su mejor grito para la Reina Aria!”

La multitud se volvió loca mientras la actual reina de Kalos entraba en el campo de batalla junto con sus dos conocidos Pokémon Delphox y Aromatisse. Aunque vestía el mismo atuendo que usó en las primeras competencias del concurso, ninguna queja o abucheo pasó por la mente del público.

Serena se unió a la emoción aplaudiendo también y regalándole a Aria su característica y sincera sonrisa que la reina admiraba profundamente desde la primera vez que se conocieron.

“¿Y qué batalla podría estar completa sin el francés más arrogante de Kalos sirviendo como el réferi de hoy?”, dijo Ernie provocando carcajadas en el público con sus groseras, aunque divertidas palabras.

“¡Tiene más dinero que cualquiera de nosotros en este teatro y sin embargo luce como un padrote! ¡Por favor demos la bienvenida a Monsieur Pierre!”

Risas y aplausos aumentaban mientras el atractivo hombre de elegante sombrero y ropas bizarras aparecía sosteniendo su particular cetro con Klefki encima de este. Hizo una respetuosa reverencia hacia la reina y su contendiente, y después se dirigió a donde Bert y Ernie se encontraban.

“Como siempre me roban la atención, amigos”, dijo Pierre mientras saludaba a ambos

“Es inevitable “Monsieur”, bromeó Bernie. “Pero ser el Capitán Obvio de esta batalla es un difícil deber también”

Los tres amigos compartieron una carcajada para conmemorar el evento. Aria y Serena pudieron escuchar un fragmento de lo que ellos decían, provocándoles reír entre dientes cuando cruzaron sus miradas.

“Bueno, empecemos de una vez con esto antes de que nos echen de aquí”, concluyó Ernie tomando el micrófono nuevamente.

“¡Ya es hora, damas y caballeros! ¡La batalla que han estado esperando!” Exclamó Pierre emocionado y volviendo loca a la multitud una vez más. Lanzó otra mirada a ambas entrenadoras y comenzó con dar las indicaciones.

“Este será una batalla de tres contra tres. ¡La primera que derrote a todos los Pokémon de su contrincante podrá reclamar o retener el títlo de Reina de Kalos!”

Pierre hizo una pausa por un momento. Las miradas de Aria y Serenase encontraron por última vez antes de que la batalla de sus vidas comenzara. El fuero que emanaban de sus ojos ardía con una pasión y confianza que expresaban en sus sonrisas. Un calor que se esparcía e infectaba por todo el edificio como una onda de calor.

“¡Comiencen!”

Fuegos artificiales de varios colores fueron disparados hacia el techo del estado, señalando el inicio de la batalla con un hermoso espectáculo que la multitud no esperaba.

“¡Vivillon, yo te elijo!“ Aria lanzó su pokébola y una luz brillante escapó después de aterrizar y abrirse, primero formando la silueta de una mariposa y después materializándose en el Pokémon de alas misteriosas.

“¡Braixen, ve!” contest Serena ordenando con su brazo derecho. Braixen hizo su gruñido característico y saltó graciosamente al campo de batalla, encendiendo su vara en forma desafiante.

“¡Vivillon, elevate y usa esporas!” ordenó Aria.

El delicado insecto gruñó y rápidamente voló hacia la mitad del escenario. Una vez ahí, fino polvo fue esparcido por todo el campo como una carpa de circo siendo colocada. La naturaleza tóxica del ataque solo era opacado por la belleza de pequeños destellos que encantaban a la multitud.

“¡Eso es!” gritó Serna. “¡Desata el tornado con lanza llamas!”

Braixen mantuvo su posición levantando su vara llameante y apuntando a la posición de Vivillon. Luego comenzó a rotar su brazo como las manecillas de un reloj mientras el fuego salía de la punta de su vara, formando un vicioso y bello torbellino de fuego que hizo desaparecer el polvo tóxico del campo de batalla, atrapando a un confundido Vivillon en una atmósfera abrasadora.

“¡Vivillon, una huracán!” gritó Aria fuera de balance después de que el inesperado ataque pudiera costarle la primera ronda.

“¡Braixe, termínalo con lanza llamas!”

Vivillon, aun intentando recuperarse del ataque anterior, tomó preciosos segundos paraseguir las órdenes de su entrenadora. Tiempo suficiente para que Braixen desatara una masiva bola de fuego que estalló una vez que encontró su blanco. Una figura caía derribada desde la nube de humo que se produjo después del ataque, golpeando el sueño y mostrando los característicos ojos en espiral de los Pokémon inconscientes.

“¡Vivillon no puede continuar. Serena ha Ganado la primera ronda!” exclamó Pierre, seguido de los contagiosos ánimos de una multitud emocionada que no podía mantenerse en sus asientos.

“Santo Arceus, eso fué rápido!” dijo Ernie.

“Queridos espectadores, esta chica no es la misma que conocimos antes” comenzó Bert. “¡Su determinación es tan fuerte como Braixen, y su pasión arde como las abrasantes llamas que rostizaron a ese bicho!”

Aria retiró a su Pokémon agradeciéndole con amables palabras. Tal como lo dijo el anunciador, ella pudo confirmar que su oponente no era la misma chica de ayer. Su timidez e inseguridades habían sido dejadas atrás, reemplazadas con un tenaz propósito de ganar a toda costa.

“Debo decir que estoy impresionada, Serena”, dijo finalmente con una sonrisa. “Pero esto no se acaba aún. Ve, Aromatisse!”

El Pokémon cubierto de pelaje rosa que estaba detrás de ella saló hacia el campo de batalla gruñendo y demostrando su determinación.

“¡Y Aria ha elegido a la perturbadora bola rosa que se parece a la gorda que conocimos en Pueblo Undella! ¿Recuerdas, Ernie?”

“Si, es el mismo y obvio acto seductor que hace al mostrar su gorda y desnuda pierna”, dijo Bert con disgusto en su rostro. “Me enferma”.

Serena observó al nuevo Pokémon de Aria mientras su mente se encargaba de tomar decisiones rápidas acerca de qué hacer después. Aunque su primera victoria de daba una ventaja, un error podría costarle la próxima ronda.

Un pequeño panda con gafas de sol color rojo tiraba de su falda intentando llamar su atención. Ella dio un vistazo a su pequeño compañero que se ofrecía de buena gana para el siguiente combate. Serena sonrió y asintió con la cabeza.

“Braixen, buen trabajo”, dijo y el Pokémon zorra regresó a su lado. “¡Pancham, es tu turno!”

Y con la confianza de su compañero a su lado, Serena estaba lista para el próximo combate.


TO BE CONTINUED……………
 

Edmund Daltonic

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CAPÍTULO 2. La Segunda Parte (Sí, hay dos “capítulos 2”. Qué locura, ¿no?)


Cientos de personas en el público dejaron escapar un soplido de asombro ante esa decisión inesperada, todos ellos extrañados de la obvia desventaja de los Pokémon tipo siniestros contra las hadas.

“Una decisión muy sorpresiva si me lo preguntas, Bert”

“El pequeñín tiene una debilidad significativa contra los tipo hada, mi amigo”, aseguró Ernie, “pero no olvidemos que la estrategia y habilidad pueden hacer frente a esas desventajas. ¡Veamos qué sucederá!”

Serena realizó el primer movimiento esta vez, ordenando a Pancham usar el único ataque que impactaría efectivamente al Pokémon rosado. Las palmas de Pancham impactaron el suelo, provocando que pilares de roca de un azul claro aparecieran y se dirigieran hacia Aromatisse.

“¡Aromatisse, salta y esquiva!” ordenó Aria, provocando que el ataque perdiera su objetivo. “¡Ahora usa rayo carga!”

El pokémon rosado colocó sus manos y miró hacia arriba, creando un orbe de electricidad color amarilla en frente de su boca. Después, bajó sus manos y rostro, lanzando un rayo de electricidad desde el orbe hacia Pancham.

“¡Pancham, usa pulso oscuro!”, gritó Serena justo a tiempo para interceptar el inminente ataque.

El pequeño panda disparó círculos color negro y púrpura contra el rayo amarillo, provocando un impacto explosivo que fue aprovechado por Aria, quien rápidamente ordenó usar viento de hada.

“¡Esquiva!” ordenó Serena, pero era demasiado tarde. Aromatisse comenzó a girar rápidamente, creando una fuerte ráfaga de viento destellante que impactó contra su oponente, arrojándolo por los aires y golpeando el suelo con su rostro.

“¡Ouch! ¡Hasta yo sentí eso!” exclamó Bert haciendo una mueca de dolor que trataba de simpatizar con el dolor que Pancham debió haber sentido después de un ataque súper efectivo.

“¡Pancham, no te rindas!” dijo Serena alentando a su compañero a seguir, dándole la fuerza para levantarse a pesar de sus heridas. “”Ahora usa roca afilada!”

Pancham golpeó el suelo nuevamente, arrojando pilares de roca una vez más. Aromatisse ni siquiera derramó una gota de sudor cuando las rocas se acercaban a ella, esquivando de nuevo por orden de Aria.

“¡Eso es!”, gritó Serena, recuperando su equilibrio. “¡Acércate hacia ella tan rápido como puedas y usa empujón!”

“¿Pero qué…?” Aria no pudo terminar de decir su frase. Intentó ordenar a su compañera por última vez pero Pancham ya estaba muy cerca, asestando un poderoso ataque que empujó e hirió una de las piernas de Aromatisse.

“¡Gracias a Arceus por eso! ¡Estaba a punto de vomitar!”, dijo Ernie con una expresión de alivio.

“¡Pancham, termínala con roca afilada!” Ordenó Serena, levantando su palma izquierda con la certeza de haber ganado el segundo encuentro. Pero Aria no se lo haría nada fácil.

“¡Aromatisse! ¡Reflejo!”

Una barrera de color arcoíris apareció en frente de ella una vez que Aromatisse alzó sus brazos, provocando que el ataque de Pancham colisionara con el escudo de luz, perdiendo su momentum.

“¡Y termínalo con viento de hada!”, ordenó Aria sin perder tiempo. The Pokémon rosado giró nuevamente y la ráfaga golpeó a Pancham, esta vez con un impacto crítico que aseguró la victoria de Aria.

“¡Pancham no puede continuar!”. Gritó Pierre y señaló con su brazo hacia la dirección de Aria. “¡Aromatisse es la ganadora!”

Serena se apresuró hacia donde su compañero yacía boca abajo. “Hiciste un buen trabajo, Pancham. Tómate un descanso”. Dijo, regresándolo a su pokébola.

“Ambas presentadoras han perdido uno de sus Pokémon, pero el Aromatisse de Aria recibió gran daño en su pierna seductora”, dijo Bert. “Aunque eso no la detuvo para dejar de mostrarla a cualquiera”

Serena no perdió su temperamento ni su confiada sonrisa. Miró a Sylveon quien estaba detrás de ella y asintió con su mirada, haciéndole entender que la victoria batalla estaba en sus patas. Sylveon devolvió el gesto con su rugido gentil pero vigoroso, asumiendo su posición en el campo de batalla. Fue entonces que Serena dio su primera orden.

“¡Sylveon, usa doble equipo! El cuerpo de Sylveon brilló de color blanco, creando múltiples copias de sí misma.

“¡Mala idea!”, dijo Aria. “¡Aromatisse, usa viento de hada!”

La ráfaga rosada golpeó como una poderosa tormenta que barrió con las copias de Sylveon, dejando al original aun resistiendo la fuerza de la ventisca y en una posición abierta a ataques directos.

“¡Usa rayo carga!”

“¡Sylvion, protégete!” Serena reaccionó en cuestión de segundos. Un campo de fuerza verde-azul apareció alrededor del cuerpo de Sylveon, recibiendo todo el impacto. “¡Usa rapidez!”, ordenó ella, aprovechando el pequeño descanso de Aromatisse después de ejecutar su ataque.

Múltiples estrellas amarillas con destellos dorados fueron liberadas cuando Sylveon movió sus listones, rodeando al oponente e impactando finalmente. Aria jadeó con preocupación al ver a su debilitado Pokémon apenas pudiéndose sostener en sus pies.

“¡Y la fea se rehúsa a morir!” gritó Ernie.

“¡Sylveon, enséñale como un viento de hada en realidad se siente!”, ordenó Serena triunfante del éxito de su compañera.

“¡No caeremos sin antes hacer un último movimiento!”, contestó Aria. “¡Aromatisse, usa rayo carga por última vez!”

El rastro de polvo Rosado centellante dejado por el ataque de Sylveon se combinó con el rayo amarillo disparado por el orbe de Aromatisse, prduciendo una tormenta salvaje imposible de controlar o ser capaz de maniobrar dentro de él. Con ambos Pokémon incapaces de reaccionar, sus ataques encontraron a sus objetivos por fin, provocando una explosión que impactó con un tremendo poder.

“Pidgeot Christ! ¿Quién saldrá victoriosa después de semejante ataque?” Dijo Bernie, ya que su pasmado compañero no podía reaccionar ante la sorprendente batalla que estaban atestiguando.

La nube de humo finalmente se disipó, y ambos Pokémon yacían en el suelo, inconscientes.

“¡Sylveon y Aromatisse están noqueados! ¡Es un empate!”, Gritó Pierre.

La emoción de la multitud alcanzó niveles monzónicos que no se creían posibles. El giro inesperado del combato significaba muerte súbita, y una fiera conclusión que no toleraría errores ni distracciones.

“¡Increíble!” Reaccionó Ernie después de estar perdido en sus pensamientos “!Sólo el pisitón de un Miltank directo a mis bolas haría esta batalla más asombrosa de lo que ya es!”

Serena y Aria agradecieron a sus compañeros y ordenaron que se retiraran. La reina y su contendiente sabían lo que esto significaba. Con sólo un Pokémon cada una, ambas se jugaban el todo o nada en una última batalla entre zorras de fuego.

“¡Delfox, hora de defender nuestro título!” Y Aria envió a su compañero más confiable. Aquella con quien compartía la corona desde que ambas ganaron el título y sostuvieron el trofeo como símbolo de su grandeza.

“¡Braixen, te confío esta batalla!”

Braixen saltó al campo de batalla, asintiendo al escuchar las palabras de su entrenadora. Ambas podían sentir un lazo mucho más cercano que nunca antes, un vínculo que simbolizaba su misión de darlo todo en la batalla más importante de sus vidas.

Para Aria, todo aquello que había logrado se resumía en este último enfrentamiento. Su reino no podía terminar tan abruptamente, y en un momento frenético no dudó al ordenar el primer ataque.

“¡Delphox, lanza llamas!”

“¡Braixen, haz lo mismo!”, ordenó Serena al mismo tiempo.

Las zorras de fuego apuntaron con sus varas una a la otra, formando flamas de un rojo anaranjado en la punta. Un raudal de fuego fue liberado desde la punta de ambas varas y colisionaron con una gigantesca bola de fuego que estalló, esparciendo pequeñas llamas por todo el escenario.

“Se los digo amigos. ¡De haber sabido que esta batalla se iba a poner así de CALIENTE, habría empacado un poco de aloe vera!, comentó Bernie, limpiándose el sudor de la frente con un pañuelo.

Pero el impacto le hizo a Serena darse cuenta de una cosa; el Delfox de Aria era un Pokémon ya evolucionado, mucho más experimentado que su compañero. Justo en esos momentos de duda, Aria tomó ventaja de la inactividad de su oponente y ordenó su segundo ataque.

“¡Delphox, usa fuego místico!”

Delphox osciló su vara en un círculo nuevamente, formando un anillo de fuego rojo-naranja en frente de ella. Entonces, un raudal de fuego rojo-naranja fue liberado desde su hocico hacia el oponente, impactando un golpe directo a Braixen.

“Wow… Delphox finalmente asestó un golpe a su oponente”, dijo Ernie, cambiando su tono a una más seria. “Saben lo que eso significa, querida audiencia”

“¡Braixen! ¿Estás bien?” dijo Serena, seriamente agitada después de que el ataque impactara. Se tranquilizó un poco cuando vio que la condición de su compañera no era grave. Pero entonces, se dio cuenta de algo más: si la diferencia entre el desarrollo y entrenamiento entre ambos Pokémon no era suficiente, un decremento en el poder de Braixen por culpa del movimiento de Delphox hacían de esta batalla una hazaña casi imposible de realizar.

“¡No le des un respire!” gritó Aria, lista para su siguiente ataque. “Usa lanza llamas y termina con esto!”

“¡B-Braixe, haz lo mismo!” Ordenó Serena sin dudar o darse cuenta de que su desesperada orden pudo haber sido un error.

Ambos viciosos torrentes de fuego colisionaron nuevamente, uno de ellos más poderoso y que rechazaba al otro mucho más débil.

El mundo de pronto se detuvo por un instante. Serena ahora se daba cuenta que ordenar otro ataque mientras que su compañera no era capaz de igualar el poder de su oponente era inútil y desesperado. La confianza que la había hecho llegar hasta este momento comenzaba a resquebrajarse y abandonar su espíritu. La derrota era ahora lo único en que podía pensar.

No te rindas hasta el final!

Aquellas palabras resonaban en su mente cada vez que ella lo necesitaba. Pero ahora, en lugar de solo recordar la imagen del chico a quien tanto admiraba desde incluso antes de su viaje, las memorias y recuerdos de todas las personas que había conocido durante todo este tiempo le daban la energía que necesitaba para concluir con este momento decisivo. Quizá no poseía la suficiente experiencia o poder para igualar a Aria, pero no dejaría que la derrota se llevara su oportunidad.

Eso es

“¡Braixen, alza tu brazo y toma control de ese ataque!” gritó Serena. Un gran grito ahogado hizo eco en todo el estadio.

Braixen siguió la orden y lentamente alzó su vara, aún agitada y exhausta por usar su energía vital para tomar control del ataque. El fuego masivo disparado por Delphox demostró ser difícil de controlar, tal como la expresión de dolor de Braixen podía evidenciar.

“¿Pero qué es esto?” exclamó Bert. “¡Aunque severamente lastimada y debilitada, Braixen está intentando tomar control de ese poder masivo con su vara!”

“¡Lo están arriesgando todo en ese movimiento!” interrumpió Ernie con emoción. “¡Átenme aquí y corten mis párpados porque no quiere perderme ni un momento de esto!”

Justo cuando parecía que los esfuerzos de Braixen para controlar el ataque estaban a punto de estallar en su cara, finalmente alzó su vara, transformando la corriente de fuego en un hermosa tornado llameante que rodeaba a Baixen como un velo de luz naranja.

La expresión de aria cambió abruptamente cuando vio la increíble hazaña que Braixen había logrado. Y por primera vez desde hace largo tiempo, sintió miedo. Una sensación contraria a lo que le habían instruido ahora trataba de tomar control de su mente y cuerpo.

Ella no lo permitiría tan fácilmente,

“¡Ahora Braixen!” Gritó Serena. “¡Usa lanza llamas!”

La zorra de fuego apuntó con su vara al oponente, desatando un tornado masivo contra su creadora original.

“¡Delfox, toma el control nuevamente y redirígelo!”, ordenó Aria en un último esfuerzo.

El torrente fue recibido por el Pokémon completamente evolucionado, y a diferencia de su oponente, Delphox no tomó mucho tiempo para controlar semejante poder.

Una batalla entre maestras de fuego comenzó. Serena ordenó a Braixen mantener el control del ahora peligroso río de fuego que crecía a cada momento, incluso llegando al sitio donde ambas entrenadoras se encontraba. Incluso el personal de seguridad tuvo que evacuar la primera fila del teatro para evitar accidentes. Una maniobra que provocó gritos y terror entre los asistentes que querían huir, pero al mismo tiempo quedarse a contemplar la sorprendente conclusión de la batalla por la corona.

“¡Esto es increíble! ¡Creo que todos vamos a morir aquí!” gritó Ernie intentando cubrir su cabeza de la masiva onda de calor que obligó a él y a su compañero mantenerse lo más alejado del escenario.

Lo que sucedió después marcó el principio del fin.



TO BE CONTINUED…………
 

Edmund Daltonic

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CAPÍTULO 3. La Reina está muerta, ¡Larga vida a la Reina!


El verano era considerado uno de los principales atractivos y experiencias que no podrías dejar de ir si visitabas Ciudad Glorio. A pesar de que los rayos del sol constantemente bañaban la ciudad con la intensidad típica de una ciudad costera, además de no contar con una playa apropiada que pudiera aliviar a los visitantes con el agua fresca que llegaba de las corrientes oceánicas del norte, un fenómeno natural funcionaba como la alternativa de refrescarse en agua fría.

Fuertes brizas cuya ausencia transformarían lo que de otra forma sería un páramo desértico, soplaban con una fuerza sobrenatural que, de acuerdo al mito, era causado por una criatura legendaria mientras cruzaba esa tierra en su eterno camino.

Ya sea que el mito fuera cierto o no, incluso la intervención de la criatura no podría apaciguar el intenso fuego que ardía salvajemente en el estadio de la ciudad. El combate entre dos chicas apasionadas en la batalla de sus vidas estaba llegando a una espectacular, aunque peligrosa conclusión.

El río de fuego que fue desatado por las dos Pokémon hace apenas unos momentos, se había transformado en un domo incandescente que encerró el campo de batalla, aislando a las entrenadoras con sus Pokémon dentro. Lo que sucedía dentro era un enigma para el resto del mundo.

“¡Braixen, aguanta un poco más!”

La situación desesperada que empeoraba por el aumento de temperatura con cada segundo, ya había sembrado las primeras semillas de incertidumbre en Serena, quien no sabía que hacer o comandar después. En cualquier momento su compañera no sería capaz de resistir más, y la probabilidad de recibir todo ese impacto masivo era un riesgo que no tomaría.

Sin encontrar un camino a la victoria o escenario en el cual ella aún pudiera obtener la corona, y preocupada por la condición de Braixen, los deseos de Serena de ganar el título fueron puestos a un lado y en su lugar buscaba una manera de terminar la batalla sin que alguien saliera seriamente lastimado.

“Serena, ¿puedes oírme?” Preguntó Aria cuyas palabras eran difíciles de entender por la distorsión y el ruido provocado por el aire encendiéndose sin descanso. “Esto se está volviendo muy peligroso no solo para nosotras cuatro, sino también para el público”

“¿Qué quieres decir?” Preguntó Serena exhausta y experimentando mareos por la intensidad del calor.

“Fue divertido, lo admito”, dijo, “y también es la batalla más difícil que he tenido. Pero tengo que terminar esto antes de que alguien salga herido”

Esas últimas palabras significaron algo que Serena había temido desde antes que se enfrentara a Aria con la confianza que alcanzaba su corazón y aclaraba sus pensamientos hasta ahora. Aria era altamente experimentada y hábil no sólo en las exhibiciones sino también en batalla. El resultado de años de entrenamiento bajo la más estricta disciplina y una voluntad inquebrantable. Una lección que ella por fin comprendía, pero que no aceptaba completamente.

Impotencia y debilidad llenaron su espíritu e intentaban extinguir la flama que momentos antes aún ardía con pasión. Su más grande resentimiento era que ella aún tenía algo que probar, pero no podía encontrar la forma de hacerlo ni contaba con el tiempo que requería para llevarlo a cabo.

“Braixen…” Dijo finalmente. “Baja tu vara”

Braixen, quien aún intentaba controlar el ataque sin retroceder y casi rehusándose a seguir las órdenes de su entrenadora, finalmente comprendió y lentamente bajó su vara. Este acto de rendirse ante la adversidad le causaba más dolor que las mismas heridas de la batalla.

Al mismo tiempo y mientras que el fuego que emanaba del ataque de Braixen se apaciguaba, Aria ordenó a Delphox un ataque psíquico para ayudarle a tomar el control de la gigante bola de fuego. Sus ojos brillaron con luz azul mientras el fuego lentamente era iluminado en el resplandor azul para someterse al control mental de Delphox. Fue entonces, el desastre ocurrió.

“¡Delphox, cuidado!” Gritó Aria cuando la ola de fuego se liberó de los intentos de ser controlada como si de pronto hubiera tomado consciencia de sí misma, rehusándose a ser domada. Delphox aulló con terror cuando el ataque se dirigía hacia ella, a punto de desatar su poder devastador.

“¡Braixen, recupera tu posición ahora!” Reaccionó Serena, conteniendo el masivo ataque apenas instantes de que encontrara su blanco.

Aria recuperó el aliento con alivio por un momento, pero entonces, una nueva amenaza la hizo suspirar con horror cuando se dio cuenta de lo que sus buenas intenciones habían provocado. El domo de fuego no había cedido y en su lugar, el abrasador río de muerte se había separado en dos gradientes, uno más grande que el otro, amenazando a ambos Pokémon. La preocupación de Aria se agravó, ya que Delphox era el blanco del más grande.

“No…” La misma desesperación e impotencia que tomó control de Serena antes, ahora trataba de invadir su mente y obligarla a aceptar su destino. “¿Es… esto es mi culpa?”

Al otro lado de la batalla Serena contemplaba el mismo fenómeno, consternada y colocando su mano derecha en su pecho tratando de que el miedo no dominara su voluntad ahora que todos estaban en verdadero peligro.

Tranquila

Susurró una vox interior que hacía eco en su mente.

“¿Quién es…?” Intentó preguntar, pero fue interrumpida.

Esta es tu primera lección. La desesperación no te permite ver aquello que se encuentra más allá

“Pero… ¿qué puedo hacer?” Serena cubrió su cabeza con ambos brazos y cerró sus ojos intentando concentrarse. “¡Todos estamos en peligro ahora y no somos lo suficientemente fuertes para controlarlo!” Inclinó su cabeza, permitiendo que la desesperación la rodeara en un oscuro vacío.

¡PIENSA!

Gritó otra vez.

Hay una oportunidad de salvar a todos y que ganes esta batalla

La oscuridad que llenaba su cuerpo se detuvo repentinamente. Ella abrió sus ojos.

Alza tu mirada. El cielo es el límite.

Serena yacía ahí, intentando de descubrir lo que la voz había dicho. Miró a su izquierda, luego a su derecha y después, como si un rayo de luz iluminara y restaurara su voluntad con esperanza, levantó su mirada.

“El techo…” Y Serena finalmente encontró su respuesta. “Aria, ¿puedes oírme? ¡Hay una forma!”

Aria, quien estaba perdida en sus pensamientos y aún paralizada, miró a la chicha que la llamaba. “¿Qué?”

“¡Escucha! ¡Quizá no seamos capaces de destruirla, pero podemos reducir el daño!” Serena dijo con su convicción restablecida. “¡Usa psíquico una vez más! ¡Intentaremos ayudarte tanto como podamos!”

Aria, perpleja de lo que Serena estaba diciendo, sonrió nuevamente e hizo una reverencia en señal de aprobación. “¡Delphox, usa psíquico por última vez!”

Los ojos de Delphox brillaron de color azul nuevamente, intentando amarrar la bola de fuego más grande con luz azul.

“¡Braixen, toma control de todo lo que puedas y apunta al techo!”

Braixen aulló y asintió. Señaló con su vara y apuntó a la bola de fuego más pequeña mientras la hacía crecer con el resto de las llamas. El domo que las aisló del resto del mundo estaba desapareciendo lentamente ante sus ojos.

“¡Funciona!” gritó aria con alegría.

“¡Sólo un poco más!”, gritó Serena, consciente y preparada para ordenar a Braixen liberar la bola de fuego en el momento preciso.

Finalmente, en un último y valiente esfuerzo de ambos Pokémon, el río de fuego que amenazaba a todos en el estadio y bloqueaba la vista del campo de batalla por unos minutos, fue finalmente controlado y convertido en dos bolas gigantes de fuego que apuntaban al techo. La multitud admiraba el sorprendente e increíble acto que acontecía ante sus ojos. La labor de dos entrenadoras. No, dos amigas trabajando juntas por un objetivo en común.

“Serena…” interrumpió Aria, aun sonriendo y dejando salir una lágrima de alegría, “eres increíble”

Serena respondió con la misma mirada, lista para dar su última orden. “¡Braixen, lánzalo hacia el techo!”

“¡Delphox, haz lo mismo!”

Las criaturas de fuego aullaron salvajemente mientras liberaban sus ataques directamente al techo, usando sus últimas energías para cumplir sus órdenes. Las esferas de fuego lentamente se elevaron como dos soles tomando su lugar en el cosmos. Entonces, momentos antes de que llegaran a lo alto, una escotilla localizada en el techo se abrió para ayudar a la liberación de ambos soles antes de que estallaran vertiginosamente.

La muerte de ambos ataques provocó un espectáculo del fuego siendo extinguido en un último y hermoso acto de llamas vigorosamente encontrando su camino como serpientes en la naturaleza. Seguido después de una masiva onda de calor que cubrió todo el estadio, provocando que la multitud cubriera sus ojos con ambos brazos. Y del agujero en el techo, un tornado de fuego fue formado como si se tratara de un geiser liberado por la presión.

Nubes de humo cubrían el campo de batalla, haciendo imposible ver el resultado de la pelea. Entonces, desde el lado de Serena, un Braixen herido seguía sosteniéndose en una pierna usando su vara como soporte. Serena rápidamente se encontró con su compañera para auxiliarla, abrazándola por su excelente trabajo.

En el otro extremo, la nube de humo finalmente se disipó, revelando al Pokémon completamente evolucionado aún de pie, pero respirando con cansancio. Delphox asintió por última vez, aceptando honorablemente su derrota y calló al suelo. El silencio reinó en el lugar mientras todos observaban conmocionados ese dramático momento.

“Delphox… ha caído…” dijo el robusto presentador por fin. Su rostro conmocionado lentamente cambió a una condición estática mientras el humo finalmente era disipado y dio un último grito. “¡Master bolas rotas al atrapar caterpies, Pachirisus alcanzando las ligas mayores…”

“… Bidoofs ganando ligas Pokémon, bebés siendo pateados en las bolas con wailords!” continuó Ernie cuando su compañero se quedó sin aire.

“¡UN NUEVO AMANECER HA LLEGADO!” Ambos anunciadores gritaron, intoxicados con el delirio de la audiencia que les hacía casi imposible continuar con el anuncio. “¡UNA NUEVA REINA HA NACIDO!”

La mente de Serena estaba completamente en blanco, su cuerpo inmóvil como si el sentimiento de victoria no alcanzara su espíritu debido a un obstáculo que se había cruzado en su camino. Una figura familiar se acercó a ella y ofreció su mano para ponerse de pie.

“Permíteme ayudarte…”, dijo, “… mi reina”

Serena aceptó el gesto, aun temblando y sin recuperar el control de su cuerpo. Una vez que estuvo de pie, Aria le dirigió una sonrisa, rompiendo finalmente con el sentimiento de incredulidad que Serena estaba experimentando ante la conclusión de tal difícil combate. Ella fue capaz de regresar el gesto abrazándola fuertemente, tomando a Aria por sorpresa, pero respondiendo rápidamente con la misma energía que la nueva reina expresaba en su sincero gesto.

Serena’s mind was completely in blank, her body immobile as if the feeling of victory was not

Bert comenzó a llorar, conmovido por el hermoso momento de Amistad y hermandad que las chicas habían mostrado a la multitud. “Mi amigo, creo que este es el momento más conmovedor en la historia de las exhibiciones Pokémon”

“El final perfecto de una intensa batalla”, dijo Ernie mientras colocaba su brazo alrededor de su amigo. “Y sabes lo que esto significa”

“Demonios, por supuesto que sí”

Ambos anunciadores se dirigieron a la mitad del campo de batalla y se quedaron ahí. Entonces, desgarraron sus ropas usando su mano derecha, revelando bizarros trajes de lycra encampanados y decorados con lentejuelas brillantes y listones colgando de sus mangas y piernas. Muy similares a aquellos trajes usados por “El Rey”

“UNO, DOS, TRES, CUATRO!”*


TO BE CONTINUED….

*Originalmente iba a haber un número musical con el éxito de ABBA “Dancing Queen” pero… no pude pagar los derechos.
 

Plushy Berry

Pokéwritter
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Andar de trotamundos buscando pokéfics que se salgan de la norma me ha llevado a descubrimientos extraordinarios, desde tramas hiperrealistas hasta escenarios oníricos y metafísicos. De ahí que no me sorprende tanto encontrar algo con claras influencias de Sade que fácilmente podría llevar como título alternativo "Los 120 días de Luminalia". Lo que sí me sorprende es que como historia lo esté haciendo bien... más que bien diría yo. Este tipo de géneros son muy difíciles de manejar al igual que el grimdark porque al más mínimo error, o mejor dicho, sin tener la inspiración y los conocimientos suficientes fácilmente se cae en el morbo fácil, en una orgía de imágenes bizarras que más que deleitar los sentidos del lector sólo dejan un terrible vacío.

Debo decir que resulta de suma curiosidad que dentro de las etiquetas venga la de "comedia" y que con líneas como la de la sinopsis se de a entender que la historia en sí misma es autoconsciente de lo que sucede en ella, lo que sí me cuesta trabajo deducir es si el trabajo es una sátira o si dentro del 'buen rollo' que puede ofrecer se toma su propio argumento en serio. Y es que no puedo hacer esta distinción ya que de momento sólo he leído el prólogo.

Tiene un buen ritmo y maneja un buen vocabulario; aunque por el tipo de ambientación, uno esperaría descripciones más barrocas y pomposas para hacer notar -y sentir- ese derroche de excesos y lujos de los conspiradores del placer... dicha esta frase, hasta esperaría ver cierta influencia de los trabajos de Jan Svankmajer como guiño por ahí... aunque como referencias ha sido grato encontrar una musical con eso de la "Escalera al cielo". Un poco lo que comentaba al principio: fácilmente la historia pudo haber comenzado "fuerte" con escenas grotescas y descripciones que harían palidecer a los autores de smut de tumblr y no se ha hecho en pos de apostarle a la elegancia y dejar cosas a la imaginación. Personalmente es una cosa que aplaudo. Tiene, además, sus elementos de misterio como la musa cantora que deleita los sentidos... apostaré tres galletas a que se trata de Meloetta, acierte o no aún hay muchas incógnitas que espero sean resueltas a medida que avance con la lectura.

Por ahí hay que tener cuidado con las puntuaciones que ya varias oraciones terminan sin un punto para cerrar y en la primera leída detecté un par de dedazos que no puedo señalar porque leí desde el cel, aunque nada grave que corte la inspiración al lector.

Tanto como consejo como capricho personal diré que independientemente de las peticiones de los 'clientes', el 'producto' se mantenga como se ha planeado de fábrica y que el argumento se trabaje conforme a lo que sea lo mejor para el mismo... un consejo un tanto contradictorio en sí mismo... bueno, así es casi todo lo que comento. Espero poderme hacer de más tiempo y poder ponerme al corriente.
 
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Edmund Daltonic

JesusZilla shall save us all
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Andar de trotamundos buscando pokéfics que se salgan de la norma me ha llevado a descubrimientos extraordinarios, desde tramas hiperrealistas hasta escenarios oníricos y metafísicos. De ahí que no me sorprende tanto encontrar algo con claras influencias de Sade que fácilmente podría llevar como título alternativo "Los 120 días de Luminalia". Lo que sí me sorprende es que como historia lo esté haciendo bien... más que bien diría yo. Este tipo de géneros son muy difíciles de manejar al igual que el grimdark porque al más mínimo error, o mejor dicho, sin tener la inspiración y los conocimientos suficientes fácilmente se cae en el morbo fácil, en una orgía de imágenes bizarras que más que deleitar los sentidos del lector sólo dejan un terrible vacío.

Debo decir que resulta de suma curiosidad que dentro de las etiquetas venga la de "comedia" y que con líneas como la de la sinopsis se de a entender que la historia en sí misma es autoconsciente de lo que sucede en ella, lo que sí me cuesta trabajo deducir es si el trabajo es una sátira o si dentro del 'buen rollo' que puede ofrecer se toma su propio argumento en serio. Y es que no puedo hacer esta distinción ya que de momento sólo he leído el prólogo.

Tiene un buen ritmo y maneja un buen vocabulario; aunque por el tipo de ambientación, uno esperaría descripciones más barrocas y pomposas para hacer notar -y sentir- ese derroche de excesos y lujos de los conspiradores del placer... dicha esta frase, hasta esperaría ver cierta influencia de los trabajos de Jan Svankmajer como guiño por ahí... aunque como referencias ha sido grato encontrar una musical con eso de la "Escalera al cielo". Un poco lo que comentaba al principio: fácilmente la historia pudo haber comenzado "fuerte" con escenas grotescas y descripciones que harían palidecer a los autores de smut de tumblr y no se ha hecho en pos de apostarle a la elegancia y dejar cosas a la imaginación. Personalmente es una cosa que aplaudo. Tiene, además, sus elementos de misterio como la musa cantora que deleita los sentidos... apostaré tres galletas a que se trata de Meloetta, acierte o no aún hay muchas incógnitas que espero sean resueltas a medida que avance con la lectura.

Por ahí hay que tener cuidado con las puntuaciones que ya varias oraciones terminan sin un punto para cerrar y en la primera leída detecté un par de dedazos que no puedo señalar porque leí desde el cel, aunque nada grave que corte la inspiración al lector.

Tanto como consejo como capricho personal diré que independientemente de las peticiones de los 'clientes', el 'producto' se mantenga como se ha planeado de fábrica y que el argumento se trabaje conforme a lo que sea lo mejor para el mismo... un consejo un tanto contradictorio en sí mismo... bueno, así es casi todo lo que comento. Espero poderme hacer de más tiempo y poder ponerme al corriente.

¡Wow! Muchas gracias por tomarte el tiempo tanto de leer mi trabajo como para darme todos esos excelentes consejos (y checaré al tal Svankmajer, por supuesto). Y con ese léxico que posees, tu review vale al menos 50 "lol m3 gusta tu f1c. mas serneaxsatoshi pl3as3".



En fin. Los eventos de este NO capítulo se llevan a cabo dos días antes del Gran Evento Pokémon.

La introducción de este personaje es significativa para el futuro de nuestros héroes y de esta historia.



(NO ES EL) CAPÍTULO 4. Lo genial llega.


La luna llena que bañaba Palm Hills en esta media noche era particularmente hermosa en esta época del año. Uno de los principales atractivos a los que los adinerados habitantes de esta exclusiva villa en Johto estaban tan acostumbrados que el disfrutarlo o prestarle atención sería la última de sus ocupadas rutinas.

Pero esta vez, la luz de la luna brillaba para descubrir a un misterioso joven que se dirigía a la oscura jungla tropical, buscando un lugar secreto para enviar un mensaje a aquellos a los que consideraba de confianza.

A pesar del intense calor veraniego típico de una costa tropical, el joven vestía un traje completamente negro. Su cabeza cubierta con una máscara que removió rápidamente para liberarse del calor sofocante, revelando a un alto y bien parecido joven de veintitantos años cuyo tono de piel color olivo lo hacía parecer más claro debido a la luz de la luna que lo iluminaba intensamente. Su vello facial consistía de una ligera barba de candado y cabeza recientemente afeitada. Sus ojos oscuros eran de tamaño mediano, uniformemente separados y colocados debajo de sus cejas redondeadas que parecían complementar su aspecto mediterráneo gracias al estilo griego de su nariz.

El joven buscó detrás de un arbusto en específico, tomando un maletín color negro cuyo diseño cuadrado lo hacía parecer un objeto militar. Abrió el maletín y una pantalla de 25” pulgadas se colocó automáticamente en la tapa del estuche. La computadora inició con el encendido del sistema mientras letras color verde aparecían como si decodificaran el sistema. Una vez que concluyó, una voz artificial que provenía del micrófono en la esquina izquierda de la pantalla solicitó una petición.

Reconocimiento de voz activada.

“Que día de mierda”, dijo con un gran suspiro.

La pantalla mostró una línea moviéndose hacia arriba y abajo como la que aparece una electrocardiografía, reconociendo patrones de voz y encendiendo una pequeña luz led una vez que terminó. La imagen se dividió en dos, cada una con la leyenda de “contactando”, y un ícono de reloj en la mitad de ambas pantallas. Después de unos segundos, las palabras cambiaron a “En línea” y las siluetas de dos personas aparecieron en cada pantalla. Dichas imágenes solo mostraban el perfil de ambas desde el tronco a la cabeza. Uno de ellos asemejaba a un alto y musculoso hombre con cabello puntiagudo; mientras la otra era de una joven y delgada mujer con largos adornos similares a cables colgando de su cabeza y llegando más allá de sus hombros.

“Así que… cómo salió todo?” Preguntó el hombre con un fuerte tono de voz.

“El bastardo está en coma”, dijo el joven rascándose su frente con la mano derecha. Segundos de silencio siguieron antes de que el hombre hiciera otra pregunta.

“¿Qué sucedió?”

“¿Estás herido?” Preguntó la chica preocupada.

“No, y esta vez no fue mi culpa”, suspiró de nuevo, intentando encontrar las palabras adecuadas para lo que iba a decir. “Todo lo que puedo decir es que el bastardo se desmayó una vez que me vi forzado a aplicar un poco de fuerza y empezar a hacerle algunas preguntas”.

“Espera…” interrumpió el hombre, “… te revelaste ante él?”

“No tuve otra elección”, interrumpió el joven tratando de exculparse de su imprudencia. “Necesitaré un dispositivo EGG portátil. Al parecer teníamos razón respecto a sus ondas cerebrales”.

“Cuenta con ello, pero… Clint… esto podría llegar a ser problemático en tu búsqueda”, dijo el hombre con un tono muy serio.

“Es por lo que les estoy enviando mi último mensaje por este medio”, dijo Clint.

“¿Y luego qué?”, preguntó la mujer furiosamente, “¿Vas a comenzar desde cero?”

“Esa es la buena noticia que quería decirles”. Clint buscó dentro de su bolsillo y sacó un panfleto con el símbolo de una corona impresa en medio. “Esta vez al menos tengo una pista. Al parecer estos dos años de búsqueda no fueron un completo desperdicio.

“¿Qué pista?” Preguntó el hombre.

“Bueno, necesitaré la ayuda de Ellie con esto”, contestó Clint, dirigiéndose a la mujer detrás de la pantalla. “¿Qué es este Gran Espectáculo Pokémon?”

“Un evento en la region Kalos”, contestó. “La final de un torneo donde chicas visten lindos vestidos, bailan y hacen toda clase de malabares con sus Pokémon para encantar al público”.

Clint miró fijamente la pantalla con cierto disgusto en su rostro. “En otras palabras, va a ser un infierno para mí”.

“¿Este sujeto iba ir al evento?” preguntó Ellie. “Es solo en dos días. Y ya que era tan adinerado, es posible que el tuviera boletos para el evento”

“Y de hecho los tenía. Pero tuve que dejarlos” Clint aseguró rápidamente. “Es una lástima que este tipo era tan reservado. De otra forma lo habría personificado en este evento”

“Kalos iba a ser tu próxima parada de todos modos”, interrumpió el hombre musculoso. “Este Equipo Flare encaja con el perfil”

“Cierto. Los checaré tan pronto como llegue”

“Prepararé el avión. A menos que quieras viajar con Sevatar”

“No, no contactaré a Bebe por eso. Además, interrumpir un evento de gala montado en una bestia primitiva mientras es transmitido por cadenas internacionales no es lo que consideraríamos sutil”. Dijo Clint riéndose entre dientes. “Me infiltaré como siempre y veré que puedo encontrar ahí”.

“Muy bien, Buena suerte y esperaré por tu siguiente llamada”

“LT.” FUERA

“¿Te gustaría unirte, Ellie?” Preguntó con una sonrisa en su mirada. “Te debo un viaje a la “Ciudad de las Luces” después de todo”.

La mujer dejó escapar una risita. “Lo siento, querido. Tengo un desfile muy importante que asistir. Pero déjame ayudarte con un poco de información que pude recabar con mis contactos”.

“¿Pistas?” Preguntó Clint un poco intrigado.

“Bueno, eso tendrás que averiguarlo tú mismo. Hay una chica que podría poseer cierto conocimiento”

“¿Quién?”

“Su nombre es Valerie. Solía ser una modelo, pero ahora se dedica más al diseño. Y déjame decirte que es muy, muy buena”

“Interesante”. Dijo Clint mientras frotaba su barbilla. “Le dare una oportunidad. Después de todo, he tenido buena suerte con los de tu tipo”.

Ellie rió de nuevo. “¡Oh! Hay alguien más. Déjame ver…” Se detuvo por un momento. “Esta chica… Korrina. Ambos son líderes de gimnasio, por cierto”.

“Si, ya he oído ese nombre”, dijo. “Pero no encaja con el perfil. ¿Por qué crees que ella sabría algo?”

“Me refiero a alguien para reclutar”, aclaró Ellie. “Su familia está unida a los secretos de la Mega Evolución”.

La atención de Clint se enfocó en las últimas palabras de Ellie. Desde el principio de su misión, encontrar poderosos aliados era uno de sus principales objetivos para llevar a cabo la batalla que había previsto y temido en sus planes.

“Lo revisaré. Gracias por todo, Ellie”

“Bueno”, dijo ella, “ya es hora”

“Sí… Adiós, Ellie”

“Buena suerte, Clint. Y por favor”, hizo una pausa por unos segundos, “se muy cuidadoso”.

Clint alzó su brazo derecho y tocó la pantalla con la punta de sus dedos. “No te preocupes. Te veré pronto”.

“Ellie” fuera.

Clint se quedó ahí por un poco más mirando fijamente la pantalla negra. La soledad lo encontró nuevamente, el precio de una cruzada que hacía pequeños momentos como este tan raros y preciosos para un hombre encomendado a luchar hasta que encontrara respuestas. Un recordatorio de que incluso en persistente y largo conflicto que había declarado contra “ellos” desde hacía mucho tiempo, aun existían momentos de alegría que lo ayudaban a no caer en el peligroso camino que amenazaba con convertirlo en una máquina si no andaba con precaución.

Escribió un código en la pantalla, seguido por algunas instrucciones que aparecieron y finalmente la apagó. Cerró el maletín y lo puso de vuelta detrás del arbusto, listo para ser recuperado por la gente de LT. Después se deshizo de su atuendo color negro y buscó en el arbusto nuevamente, encontrando una mochila que contenía su vestimenta casual que se puso inmediatamente.

Clint abandonó el lugar y fue bañado por última vez con la plateada luz de la luna que brillaba con intensidad esa noche. Dio su última mirada a Palm Hills y se dirigió a la pista más cercana donde el avión esperaba por él, esperando encontrar las respuestas y a los culpables de aquel día en que hizo su juramento.


TO BE CONTINUED…..
 

Edmund Daltonic

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Hay que seguir con la calidad para contrarrestar tanta basura "jarem" que es tan popular. ¿Qué importan los reviews ante tan noble acto?



(ESTE ES EL) CAPÍTULO 4. Clemont sostiene mis bolas (A.K.A La corta partida de Serena).


Con los párpados cerrándose y su cuerpo apenas sosteniéndola, Serena intentaba superar las exigencias fisiológicas que su cuerpo y mente desesperadamente necesitaban después de un intenso día de victoria y grandeza. Además de sus tres compañeros que se encontraban descansando en suaves almohadas que le fueron obsequiadas por uno de los patrocinadores que conoció ese día, en este momento no existía otra persona o Pokémon en todo el planeta que mereciera un momento de descanso tanto como a ella.

Y como si la batalla que la había dejado exhausta no fuera suficiente; la ceremonia de coronación, sesiones de fotografía, entrevistas con la prensa y demás, pusieron a prueba su fortitud ante su nueva vida como una celebridad mundial. La chica más joven quien haya ganado la corona de la Reina de Kalos en la historia.

Desafortunadamente, cada vez que cerraba sus ojos para conciliar el sueño que su cuerpo demandaba, los ánimos de la multitud y las memorias de la batalla épica invadían su mente una vez más, ahuyentando la somnolienta promesa de una noche tranquila con la sacudida y emoción de una victoria que ella creyó no sería posible hasta hace unas horas. Finalmente se rindió con la idea de dormir y miró el trofeo dorado orgullosamente colocado en el tocador ubicado a la izquierda de su cama, símbolo de su título y el arduo trabajo que les costó conseguirlo.

Un par de horas antes, y una vez que la prensa y los medios habían terminado luchando entre ellos para obtener incluso el más insignificante dato personal de la nueva reina, Serena finalmente recuperaba su aliento con alivio, sentándose en uno de los cómodos sillones del vestidor que había sido colocado ahí sólo para su confort. La joven reina entonces recordó que apenas había tenido tiempo para hablar con las personas que en verdad eran muy importantes para ella como sus amigos y su madre, quien había viajado desde su hogar para presenciar esta noche tan especial.

Mientras Serena seguía perdida en sus pensamientos y cansada de hablar, alguien familiar entró habitación sin avisar.

“Así que… ¿Cómo te trata la vida de una reina hasta ahora?” Preguntó la joven mujer quien, horas antes, aún cargaba con el peso del título que ahora pertenecía a Serena.

“¡Aria!” Exclamó Serena, sorprendida de verla de nuevo desde la ceremonia de coronación.

“Recuerdo la primera vez que tuve que lidiar con esos reporteros también”, dijo Aria. “Aunque creo que hay muchos más esta vez “. Y concluyó con una sonrisa.

“Aria…” Serena cayó por un momento con una expresión seria. Un inquietante sentimiento la estaba molestando desde la conclusión de la batalla, y ahora había llegado el momento de enfrentarlo. “Si no hubiese sido por ti, no habríamos sido capaces de salvar a las personas. Creo que tú también mereces el título”.

Aria cambió su mirada y gentilmente la tranquilizó con sus suaves palabras. “No, Serena. Fui ingenua al creer que podía controlar todo ese poder. Fue tu plan el que nos salvó a todos y te dio la victoria”

Serena recuperó su confianza como si una pesada carga que estrujaba su alma hubiese desaparecido, y regresó el gesto con una sonrisa.

“Pero ahora, hay algo de lo que quería hablar contigo”, dijo Aria. “Serena, déjame presentarte a la persona responsable de la mayor parte de mi éxito”. Miró hacia una mujer de cabellera gris que entraba a la habitación. “Mi mentora y amiga, Señorita Palermo”

“Buenas noches, joven reina. Al parecer estaba muy equivocada acerca de ti”. Dijo la mujer con una tierna expresión dibujada en su rostro.

“Esperen. ¿Ya se conocían?” Preguntó Aria un poco perpleja.

“Así es. Y en ese momento le dije la más grande mentira que haya escapado de mi boca”. La mujer se acomodó en el espacio disponible al lado de Serena y la miró directamente a los ojos, sonriendo. “Adelante, querida. En verdad lo merezco”

“¡N-no, e-estaba en lo correcto!” Tartamudeó Serena, intentando no sonar muy asustada o muy seria.

“¿Qué le dijiste?” Preguntó Aria nuevamente.

“Que ella no era digna del título”, respondió Palermo sin cambiar su expresión. “Una de esas raras ocasiones en la cual resulté estar completamente equivocada”

Aria sonrió entretenida con la situación. Como su mentora había dicho, raramente se equivocaba con los nuevos talentos, tal como lo había comprobado con sus muchos años de experiencia en exhibiciones Pokémon. Aun así, la honestidad en la cual Palermo se había expresado era un tanto gentil, a diferencia de otras ocasiones.

“No te dejaré olvidar lo que acabas de decir”, dijo Aria incluso más divertida con tal atrevimiento. Palermo simplemente rió y miró a Serena, quien acababa de recuperar su compostura y se unió al alegre momento.

“La señorita Palermo es la figura más importante e influyente no sólo de las exhibiciones Pokémon, sino también de la moda, las películas, los medios…” Se detuvo por un momento, tocando su frente con el dedo índice como si se concentrara en enumerar las muchas virtudes de su mentora. “Bueno, es más fácil enumerar lo que no puede hacer”.

“Detente, querida. No queremos saturar a la reina en este momento con el ahora vasto mundo del que acaba de ser parte”. Palermo se aceró un poco más a serena. Su expresión más relajada, pero sin tornarse muy seria por lo que estaba a punto de preguntarle.

“¿Qué quieres hacer con tu nueva vida, Serena?” Ella preguntó. La interrogante tan directa la golpeó como un repentino impac-trueno de cierto roedor amarillo que conocía bastante bien.

“Y-yo…” Se detuvo por un momento intentando encontrar las palabras adecuadas para lo que iba a decir. “Bueno… no había tenido tiempo de llegar a una conclusión. Es decir, antes de ayer, ganar el título era el escenario más lejano que me había imaginado”

Palermo sonrió nuevamente ante la sinceridad de su respuesta. “Déjame ayudarte a decidir entonces”, dijo. “Tienes un brillante futuro por delante. El cielo es el límite”

Los ojos de Serena se redondearon y su cabeza se sacudió, intrigada con la última oración que Palermo usó. La misma que ella había escuchado en su mente en ese momento crítico. ¿Acaso era una coincidencia, o quizá algo más? Ella se preguntó.

“Así que… ¿qué dices?” Preguntó Aria.

“¡S-Sí!” Contestó Serena extasiada. “Oh, pero no en este momento. ¿Habrá algún problema si comenzamos después de la liga de Kalos?”

“… ¿Qué?” Respondió Palermo con sus ojos muy abiertos y quijada un poco caída, sorprendida de lo que la chica acababa de decir.

“Bueno, verán…” Serena comenzó, preocupada del repentino cambio de tono de la mujer e intentando no decepcionar a ambas compañeras que le ofrecían la oportunidad de su vida. “Hice esta promesa con mis amigos. Que iríamos todos juntos a apoyar Ash en sus combates”

“Ya veo”, dijo Palermo, decepcionada de las palabras de Serena. “¿Y esta promesa es más importante que tu futuro?”

Serena se conmocionó nuevamente con esta difícil pregunta. ¿Por qué retrasar un poco el trabajo era un asunto tan importante que incluso la hacía pensar que Palermo estaba intentando obligarla a elegir entre sus amigos y su carrera?

“Prometimos cuidarnos los unos a los otros. Y romper mi promesa es…” Pero Serena había tomado su decisión y le dio a Palermo su honesta respuesta sin titubear. “No, lo siento. Pero eso es más importante para mí en este momento”

Aria miró a su mentora cuya decepción podía transformarse ya sea en una expresión enardecida o comprensiva dependiendo de su estado de ánimo. Se tranquilizó al ver que Palermo aceptó las condiciones de Serena, inclinando su cabeza.

“Y yo respeto esa decisión”, dijo con una voz comprensiva. “Podemos resolverlo una vez que cumplas tu promesa”

“Señorita Palermo…”. La sonrisa de Serena regresó con un dichoso encanto. “¡Gracias!”

“Pero por favor, tienes que aceptar mi siguiente invitación”.

“¿Invitación?” Preguntó Serena intrigada.

“Si, la Gran Celebración”, dijo con un tono melódico que capturó su atención. “Es una ceremonia tradicional entre nosotros. Algunas de las personas más adineradas e influyentes del mundo llegan para conocer y presentar sus respetos a la nueva reina”

“La celebración más elegante y hermosa en todo el mundo Pokémon justo en las afueras de ciudad Fluxus”, dijo Aria con la misma emoción. “En otras palabras; una fiesta digna de la realeza”

“¡Eso suena sorprendente!” Contestó, pero rápidamente recordó su otro compromiso. “Pero.. íbamos a dirigirnos a ciudad Fractal para que Ash ganara su última medalla”

“Oh, no te preocupes por eso, querida. Entiendo lo importante que es tu promesa”, Palermo aseveró. “Sólo son dos días y después estarás de vuelta con tus amigos”

“¿En serio?” Exclamó Serena con un destello en sus ojos.

“Jamás rompo mis promesas”

“¡Oh, gracias señorita Palermo!”

Serena le dio un inesperado abrazo que la tomó por sorpresa. Incluso Aria jadeó con asombro ante el imprudente gesto que su mentora raramente permitía recibir, especialmente con nuevas estudiantes.

“Está decidido entonces”, dijo poniéndose de pie. “Temo que el tiempo no es mi aliado en estos momentos. Hay una celebración que preparar después de todo. Por favor, ve y cuéntale a tus amigos. Tengo que irme ahora, pero Aria partirá contigo en la mañana”

“¡Lo haré!” Dijo Serena abandonando el sillón y dirigiéndose a la entrada del vestidor velozmente. No sin antes decir una última palabra de adiós. “¡Aria, te veré en la mañana!”

Y Serena se fue. La alegre atmósfera radiada por una joven chica viviendo uno de los más felices momentos de su corta vida estaba cambiando lentamente en un menos animado y más oscura vibra en la cual la ahora destronada reina tenía que hacer algunas difíciles preguntas y enfrentar la agenda secreta de su mentora.

“Así que… mañana”

“Mi querida Aria, sabes cómo trabajo”. Palermo dijo, acercándose a ella y delicadamente acariciando su roja cabellera. “Entre más pronto esté con nosotros, mejor podremos garantizar su seguridad”

“¿Seguridad?” Preguntó perturbada con la declaración de su mentora. “Ni siquiera yo fui iniciada a esa edad. ¿Qué estás ocultándome?” Concluyó Aria con una pregunta directa.

“Lord Reginald está en coma”. Respondióle calmadamente sin mostrar emoción alguna. La noticia provocó que el color de piel de su alumna se tornara pálida y sus ojos totalmente abiertos, mostrando la angustia que experimentaba en solo unos instantes.

“¿Qué...?” Intentó preguntar, pero su mente no pudo terminar la oración.

“Hace dos días en su residencia de Palm Hills en Johto. No quería revelar esta tragedia antes de tu batalla”

“¿Quién?” Finalmente preguntó después de lidiar con el terrible hecho que la había hecho temblar de miedo.

“Ni siquiera sabemos si fue obra de alguien. Pero este es la segunda vez en seis años en que un alto miembro es encontrado en esas condiciones”

“¿Crees que alguien los está cazando?”

“O simplemente abusó de sus sentidos aumentados como siempre. Es por eso que debo descubrir el misterio tan pronto como pueda”. Palermo llegó a la salida, pero segundos antes de que abandonara el vestidor, Aria le hizo una última pregunta.

“¿Cuál es exactamente el papel de Serena en todo eso?

Palermo volteó su mirada y contestó con el mismo tono inexpresivo de antes. “El mismo con el que se predijo que ella haría desde que la conocimos… Pero en estos tiempos de precaución, necesitamos esperanza y una nueva encarnación de nuestros deseos”.

Palermo finalmente se fue, dejando a una joven mujer aún petrificada e intrigada con sus propios demonios.


. . . .


A la mañana siguiente, y después de que Serena les contara a sus amigos acerca de su corta ausencia que debía pasar lejos de ellos debido a la invitación única de Palermo, todos se reunieron en el estacionamiento de la residencia donde durmieron para una corta despedida. Prometiendo que después de que Serena hubiera terminado con su celebración, ella se reuniría con ellos en ciudad Fractal, donde Ash enfrentaría al último líder del gimnasio y ganar su derecho a participar en la liga Kalos.

“Bueno…” Serena comenzó, aún con la inquietud de abandonar a sus amigos incluso si fuera por corto tiempo. “Está bien si me tomo un par de días?”

“Serena, ya te lo hemos dicho ¡Esto es muy importante para ti!” Dijo Ash con la confianza y el apoyo que siempre usaba cuando la alentaba a perseguir su sueño. Ella regresó el gesto ruborizándose y esbozando una sonrisa.

“Es una lástima que no pueda traerlos conmigo, chicos, Pero…”

“¡Sólo recuerda traerme toneladas y toneladas de aquellos elegantes pasteles y dulces!” Sonrió Bonnie, dando brincos de felicidad al mismo tiempo.

“Lo haré”

Mientras tanto, Aria observaba la adorable escena, sonriendo después de atestiguar los verdaderos lazos de amistad desde la negra limosina que iba a llevarlas a ella y Serena a su destino.

“Bueno… creo que ya es hora”, dijo Serena. “Los veré pronto”. Entonces miró al chico, ruborizándose intensamente con cada momento. “Y Ash…”.

Pero su mente le jugó otra jugarreta, impidiéndole pronunciar las palabras que ella había preparado en su cabeza desde hace tiempo.

Ash, sintiendo simpatía por la timidez de la chica, decidió ayudarla con su usual, aunque despistada muestra de amistad.

“No necesitar preocuparte, Serena” Dijo Ash con una despedida de manos.

Serena se quedó atónita con el gesto. Al principio perpleja con la inesperada y un poco decepcionante ánimo que su querido amigo acababa de expresar. Sin embargo, ella apreció el sincero sentimiento que estaba implícito en ese acto de amabilidad, consciente de que simplemente era la forma en que él era.

“Gracias, Ash”. Lo despidió con una última sonrisa y subió al auto.

“Ash es tan denso”, susurró Bonnie doblando sus brazos y elevándolos a la altura de sus hombros en un gesto de exasperación.

Aria intentó contener su risa ante la linda pero poco romántica actitud del chico. Entonces se acercó a ellos para desearles un buen viaje y decidió jugarle una broma que quizá no sería capaz de entender, pero esperaba causarle una reacción.

“La traeré sana y salva. Y tú, chico”, dijo mirando directamente a Ash. “No te preocupes, quizá un día esas bolas por fin van a bajar”. Terminó con un guiño.

“¡Ja! ¡Eso es imposible, Aria! ¡Soy tan buen entrenador y mis pokébolas firmemente unidas a mi que es casi imposible que caigan tal como dijiste!” Respondió con la inocencia de un niño pequeño.

“… ¿Eh?” La sonrisa de Aria desapareció, sorprendida de las palabras que acababa de oír.

“No, Ash. Ella quiso decir…” Dijo Clemont intentando aclarar la situación.

“No es necesaria tu ayuda, Clemont. Pero solo si no me expliqué correctamente, la probabilidad de que mis pokébolas cayeran es infinitesimal. Y sólo en el raro caso en que eso suceda, las tomaré con todas mis fuerzas hasta que mi mano duela y la forma de las pokébolas quede marcada por siempre en las palmas de mis manos”

“¿De qué está hablando Ash, Clemont?” Preguntó Bonnie, pero su hermano no le prestó atención ya que trataba de hacer entrar en razón a Ash con algo que incluso él comprendía. Pero él no escuchaba y continúo avergonzándose así mismo.

“¡Además, tengo amigos como Clemont que me ayudarán a sostenerlas!” Colocó su brazo alrededor del cuello de su amigo en un gesto de camaradería, pero el chico rubio solo se quedó estático, cubriendo con la palma de su mano todo el rostro. “¡Si, incluso si estuvieran llenas de mugre o mojadas después de un intenso combate, él alegremente usaría sus manos para limpiarlas y colocarlas en su lugar! Y quizá Bonnie…”

“¡OH, NO! ¡ALEJA MI HERMANA DE TU TORPEZA!” Gritó Clemont a todo volumen, alcanzando el punto máximo de su desesperación y enojo.

Aria sacudió su cabeza lentamente, incrédula ante el completo desconocimiento del chico. El mismo sentimiento era compartido por todos los presentes, incluyendo a Pikachu que intentaba esconder su vergüenza usando sus largas orejas.

“Bueno… si… supongo”. Dijo finalmente después de un momento de silencio. “Gracias, ahora tengo la mejor forma de romper el hielo en mi próxima reunión. Sigue adelante con… lo que sea que estés haciendo, ¿ok?"

Aria se subió al auto, el cual partió a la dirección opuesta hacia ciudad Fluxus, dejando atrás al resto del grupo.

“No entendí. ¿Qué sucedió?” Preguntó Bonnie.

“Te lo dire cuando seas mayor”, respondió Clemont. “Pero créeme. Una vez que te enteres, esto será tan hilarante como esto fue lamentable de ver”

“¿Qué? ¿Por qué?” Preguntó Ash, intrigado y con una expresión torpe y de desconcierto, dibujada por todo su rostro.

“Pika...”

Los hermanos siguieron el camino, intentando no hacer contacto visual con él. Ash los siguió aún intentando descubrir que era tan gracioso.

El sol del mediodía brillaba para todos aquellos que perseguían sus sueños en el vasto mundo Pokémon. En el caso de una joven reina que había separado de sus amigos, esto marcó el último día antes de la pesadilla sin fin.


TO BE CONTINUED……….
 

Edmund Daltonic

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La versión en inglés ya se puso buena. ¡A traducir se ha dicho!

Y disfruten este episodio. Será el último completamente “tierno” de toda esta historia.


CAPÍTULO 5. El sueño de una chica a punto de ser aplastado.


El irritante sonido de escobas rascando la superficie del elegante balcón después de un importante evento era algo que siempre molestaba al jefe de mantenimiento que estaba a cargo de limpiar el desastre que esos “adornados tipos pretenciosos” – como él los llamaba – habían dejado. Era más que un simple disgusto por la clase pudiente a los que tenía que servir, un odio que había crecido con cada año de su tedioso trabajo.

Sin embargo, el hombre calvo y con sobrepeso cuya grasienta cerilla hacía parecer que raramente tomaba una ducha, su labor tenía al menos un precio de consolación que hacía su trabajo no tan despreciable como él lo consideraba. Bien podría haber sido un hombre de pobre higiene y malos modales quien no parecía importarle lo que otros pensaran de su poco placentera personalidad, pero si había algo que el valoraba más que cualquier otra cosa, y le ayudaba a olvidar su odioso trabajo al menos por un momento, era la buena comida.

Desde que era un niño, la única cosa en la que podía pensar era pasar el resto de su vida saboreando los más deliciosos y costosos platillos que el mundo podía ofrecer. Al no poseer tampoco cualidades intelectuales que le aseguraran un futuro que le permitiera saciar su gula, el hombre encontró el trabajo perfecto como encargado de limpieza en el estadio de ciudad Glorio.

“Estos tipos sí que saben comer, ¿no crees?” Dijo mientras tomaba la vajilla plateada y sirviéndose algunas de las exquisiteces que habían sido dejadas ahí sin siquiera haberlas tocado. “¿Seguro que no quieres una pieza, amigo?” Preguntó dirigiéndose a uno de sus empleados, un joven y alto de cabello rubia que seguía aseando el balcón sin prestar atención a su jefe.

“Como quieras” dijo el hombre calvo mientras saboreaba la comida de su plato. Un gesto placentero borró su gruñona expresión de antes con cada mordida que daba al platillo. “¡Santo Arceus, esto es jodidamente asombroso!” Y arrasó con el resto de su comida sin dudarlo. Después de terminar, golpeó su pecho con el puño izquierdo, dejando salir un sonoro eructo junto a una sonrisa de satisfacción esbozada en su redonda cabeza.

“Mira todo este desperdicio” Señaló la mesa que aún estaba llena de comida que alguien había dejado sin siquiera probarlo. “¿Qué clase de ricachones elegantes habrían dejado tanto?”

“Sólo era una mujer ya entrada en años”, dijo el joven finalmente y atrapando el interés de su jefe.

“¿La serviste?”

“Si, y trató de coquetearme”.

“¡Ja, ja, ja, ja!” El hombre gordo río fuertemente, histérico de las palabras de su compañero. “Esas ancianas elegantes siempre tratando de conquistar jóvenes atractivos como si su posición y dinero las pudiera hacer menos repulsivas a la vista”. Rió una vez más.

“Lo que me pregunto es por qué pediría toda esta comida si nunca sería capaz de terminársela”, dijo el joven mientras frotaba su barbilla.

“¿A quién le importa? Más para mí”. El hombre se sirvió una vez más y tomó una copa de la mesa que llenó con una botella de vino casi completa. “Al menos esta mujer dejó algo, a contrario del otro bastardo”

Ese último enunciado captó la atención del joven quien dejó de hacer su deber y fue directamente en donde estaba su jefe. “¿Cuál otro bastardo?” Preguntó.

“Si, en el balcón oeste”, dijo el hombre sorbiendo su copa. “Un riquillo delgaducho y soltero devoró al menor dos veces este banquete. ¿Puedes creerlo?”

El joven se quedó de pie sin mover un solo músculo como si analizara la situación detenidamente. El encargado lo miró desconcertado con la actitud de su joven empleado.

“¿Todo bien, amigo?”

“¿Notaste algo más?”, preguntó.

“Bueno, un montón de mujeres candentes estuvieron con él por… uh… quince minutos antes de que el espectáculo comenzara”, dijo. “Pero dudo que esas chicas siquiera hayan tocado la comida. A menos que fueran bulímicas o algo así”. El encargado volteó su mirada, buscando más vino en las mesas adyacentes. “¿Por qué el interés de…?”

Miró a su izquierda y luego a su derecha buscando al joven que hacía apenas unos segundos seguía hablando con él y después desapareció como una sombra sin que él lo notara. El hombre se quedó ahí por unos segundos, aun tratando de comprender lo que acababa de suceder y un poco perplejo de la situación. Sin encontrar una respuesta y decidiendo ignorarla, el encargado de mantenimiento regresó a su usual glotonería.


. . . .


“Bienvenida, Serena al “Palacio de la doncella”.

Los ojos de Serena fueron cegados con el deslumbrante brillo que emanaba del candelabro gigante que colgaba del techo del salón principal. Una vez que recuperó la vista, dejó escapar una bocanada de aire al ver el espléndido lugar que no se parecía a nada de lo que ella había visto antes. Incluso el elegante diseño del estadio de ciudad Glorio palidecía en comparación con el lujoso hogar de Palermo.

Aria la invitó a caminar y explorar el interior del palacio mientras Serena se sentía incluso más cautivada cuando vio su reflejo en los claros mosaicos de mármol del piso. Luego observó las paredes adornadas con una vasta colección de diferentes pinturas que hacían juego con la decoración de semejante obra maestra de arquitectura.

“Te gusta, ¿no es así?”

“¿Gustarme?” exclamó Serena. “¡Creo que es el edificio más hermoso que he visto!” Elevó sus brazos y giró sobre su propio eje como si tratara de sentir el aura que los artistas habían impregnado en sus obras como si fuera una tibia manta.

“Cuatro cocinas, treinta habitaciones cada una con su propia tina, dos galerías de arte y un jardín del que no creerías que sería posible mantener”, aseveró Aria.

“¿Palermo vive aquí sola?” Preguntó Serena con mirada fisgona e incrédula de que semejante lugar solo fuera ocupado por unos cuantos individuos.

“Por supuesto que no, querida”. Interrumpió una mujer que descendía de las escaleras en el centro del salón. “De hecho, esto no es completamente mío sino un acuerdo entre varios propietarios”.

“Y a partir de ahora, puedes usarlo cuando tú quieras”, dijo Aria.

“¿E-en verdad?” Sopló nuevamente con sus ojos llorosos llenos de emoción e incredulidad ante ese ofrecimiento.

“Puedo ver que en verdad estás emocionada”. Palermo guiñó y le dirigió una sonrisa. “¿Por qué no permites que tus Pokémon compartan este momento contigo? Lo merecen después de todo”.

Serena asintió y liberó a sus compañeros que inmediatamente se unieron a su momento llenos de dicha, danzando alrededor de ella y admirando el trabajo artístico exhibido ahí.

“Bueno, me alegra que estés disfrutando de tu estancia en este lugar, querida”, Palermo interrumpió, “pero hay algunos asuntos que deben atenderse para la celebración de esta noche”. Se dirigió a Aria para darle las instrucciones finales. “¿Podrías por favor llevarla a la habitación de la Reina?”

Aria asintió, tomando la mano de Serena y dirigiéndose rápidamente por las escaleras hacia dicho lugar con los Pokémon de Serena siguiéndola de cerca. Después de correr por los pasillos, ambas se detuvieron a la enorme y dorada puerta cuyo símbolo de una corona grabada en ella daba la bienvenida a los visitantes.

“¿Estás lista?” Preguntóle Aria, preparada para darle la sorpresa.

“¿Para qué?”

Aria abrió la puerta. El primer objeto que Serena pudo ver y la dejó estupefacta, fue la barandilla dorada que separaba la cama del resto de la habitación. Por encima de la cama, un dosel también de color dorado y adornado con la figura de un ave legendaria que Serena no pudo reconocer, vigilaba la habitación de cualquier intruso que osase profanar el sueño de la reina. Exquisitas cortinas de seda con intrincados detalles bordados colgaban de dicho dosel, un patrón que podía ser encontrado en el resto de la habitación.

“¿E-esto es…?” Pero no pudo terminar su oración.

“La habitación de la Reina es una reliquia de tiempos más antiguos, Serena”, comenzó Aria. “La realeza en verdad vivió aquí en el cuarto más hermoso de todo el palacio”.

Serena entró a la habitación, admirando el resto del mobiliario y los atractivos que este orgullosamente exhibía. Se cruzó con un tocador de caoba con adornos dorados y un largo espejo que reflejaba las pinturas de la habitación. Estas representaban héroes nacionales e importantes batallas que ayudaron a construir la región de Kalos en la maravillosa tierra que era ahora.

“¿Voy a dormir aquí?” Preguntó Serena, abrumada con el lujo excesivo del que no estaba acostumbrada. Aria mostró simpatía ante su inocencia e intentó reconfortarla.

“Me hice esa misma pregunta la primera vez que vine aquí”, dijo, “pero al menos no tienes que asearte en frente de todo un regimiento de doncellas como antes solían hacerlo”.

Serena estalló en carcajadas, aliviada de la falta de seriedad que seriedad que ella creía sería mandatorio a partir de ese momento. De pronto, un sirviente masculino y entrado en años que sostenía una charola plateada pidió permiso para entrar a la habitación y entregar algunos bocadillos y alimento Pokémon que fueron bienvenidos por todos ellos.

Aria la llevó a la antecámara que conectaba con la habitación y funcionaba como un espacio de recreo para recibir visitas. Afortunadamente se encontraba disponible una pequeña mesa donde ambas podrían disfrutar sus alimentos.

“Palermo debió haberlos enviado”, dijo Aria disfrutando del bocadillo. “Olvidé preguntarte si tenías hambre cuando llegamos”.

“No hay problema”, contestó Serena. “Mi apetito desapareció en el momento en que entré al palacio de todas maneras”.

“Esto será suficiente para aguantar hasta esta noche”. Aria hizo una pausa para reflexionar. “Será gloriosa”.

Tomó su taza de té y observó la ventana de su izquierda, admirando el paisaje que el día les había obsequiado. Serena compartió su entusiasmo, sonriéndole y siguiendo con la conversación.

“Ahora que lo mencionas”, dijo, “¿Hay algún procedimiento especial para este tipo de eventos? Quiero decir, la única gala en la que he estado fue aquel baile en la fiesta de Monsieur Pierre”.

“Oh, no debes preocuparte por eso”, dijo Aria. “Es básicamente lo mismo. Con la excepción de que eras la principal atracción y los invitados estarán atentos al más mínimo error que cometas”.

Serena se paralizó con miedo y aterrada de las palabras de su amiga. “¿E-eso e-es ci-cierto?” Preguntó, apenas pudiendo controlar su voz.

Aria soltó una gran carcajada, disfrutando de la broma que le había jugado, señalando con su dedo a la mirada aterrada de Serena.

“¡Serena!” Gritó sin ser capaz de controlar su risa. “¡Eres un blanco tan fácil de mis bromas al igual que ese chico que tanto te gusta!”

“¡¿Q-Q-QUÉ?!” Exclamó Serena con un intenso rubor en su rostro ante la revelación de su más íntimo secreto.

“¡Oh, vamos!”, dijo Aria después de domar sus impulsos. “Es bastante obvio. Cualquiera podría darse cuenta después de ver tu rostro”

Serena cruzó sus manos y las colocó en su pecho como si tratara de aplacar el incontrolable latido de su corazón. Por primera vez, ella no tenía excusa para salir o evitar el tema. Sin embargo, ahora sentía que el lazo que ahora compartía con Aria se volvía cada vez más fuerte como si comenzara a verla como una hermana mayor, guardiana de sus más íntimos secretos.

“Aria… Yo…”

“No”. Aria la silenció inmediatamente colocando su dedo índice en la boca de su amiga. “Compártelo cuando en verdad sientas que debes hacerlo”. Aria le sonrió por última vez antes de que el sonido de alguien tocando a la puerta interrumpiese el momento.

“Discúlpame, estaba esperando por esto”. Aria se levantó de su asiento y se dirigió a la entrada donde recibió una caja des mismo sirviente de hace rato. Le agradeció sinceramente y colocó la caja en la cama. Llamó a Serena, quien estaba entusiasmada de saber lo que era.

“¿Qué es lo que…? Oh, cielos”. La voz de Serena calló por un momento mientras colocaba las manos sobre su boca en un sentimiento encontrado de sorpresa e incredulidad ante el vestido de diseñador más hermosos que había visto en su vida. “E-Eso es…” Pero nuevamente, Serena se quedó sin palabras.

El vestido rosa pálido tenía un diseño similar a aquel que ella había usado en el baile hacía un tiempo, pero este poseía detalles más intrincados y un trabajo de costura de tal precisión que sólo podría tratarse de la obra de expertos artesanos.

“Una obra maestra solo puede ser usado por la nueva reina de Kalos en su noche de debut”.

Serena tomó el vestido delicadamente, aún incrédula con el regalo que acababa de recibir. En general, ese día había sido como un sueño hecho realidad, una recompensa más allá de sus sueños más salvajes e irreales para ella y sus compañeros por el arduo trabajo y obstáculos que habían enfrentado en su viaje. Serena dejó escapar unas cuantas lágrimas de alegría, recibiendo un fraternal abrazo de su amiga y sus confiables Pokémon.

En lo profundo del palacio donde la inocencia de una doncella pura brillaba como un faro de luz divina, un aquelarre de corrupción y depravación crecía impacientemente por ella como una bestia a punto de devorar a su deliciosa víctima.


TO BE CONTINUED….
 

Edmund Daltonic

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El capítulo que todos estaban esperando y que les pondrá los pelos de punta.


CAPÍTULO 6. Serena se vuelve perversa *

El inconfundible sonido del choque de copas de cristal, la divina esencia de perfumes costosos mezclados en la atmósfera del lugar y la pasarela de vestimentas de diseñador no eran sino simples notas en la sinfonía nocturna que conmemoraba un único y especial evento que la orden estaba impaciente de atestiguar y participar.

Los murmullos y chismorreos que se difundían por todos los asistentes acerca de la nueva reina era la única forma que encontraban para aliviar el ansioso momento de conocer a la encarnación de sus deseos. Entre los miembros de la orden, estos eran aquellos quienes apenas podían controlar sus sentidos, pero eran obligados a hacerlo. Tal era la orden de su líder, y el miedo al castigo por transgredir su ley era más fuerte que sus instintos.

Había otros, más moderados y calmados quienes tenían una particular pasión por las cosas bellas. Ellos decidían admirar la exquisita obra maestra en donde la celebración se llevaba a cabo hasta que la invitada de honor finalmente estuviera lista para hacer su entrada triunfal. Cierto hombre alto y atractivo que vestía un sombrero de copa mientras sostenía su bastón con Klefkii en el ápice, pertenecía a este tipo. El contemplaba los detalles en las pinturas que bien pudieron habérsele escapado la primera vez que las admiró.

Entonces, la inconfundible voz de su líder trajo consigo el glorioso anuncio que los invitados reunidos ahí esperaban con ansia. Una mujer de cabellera gris engalanada en un oscuro vestido púrpura que hacía juego con sus ojos se detuvo en la cima de las escaleras, lista para decir su discurso.

“Damas y caballeros”, comenzó la mujer. “Es un placer para mí presentarles un nuevo amanecer para el futuro de nuestra orden. Ella quien se ha ganado su lugar como la Reina de Kalos más joven de la historia… Serena”.

Algunas miradas curiosas y entrometidas trataban lo mejor que podían para avistar al menos una pequeña imagen del momento en el que una jovencita ataviada en un vestido rosa pálido hizo acto de presencia, acompañada de otra figura femenina que ellos reconocían perfectamente bien. Aquella quien solía usar la corona y que ahora adornaba la cabellera color miel de su amiga.

Los asistentes quedaron atónitos con la belleza e inocencia que Serena irradiaba con su presencia. Junto a Aria, esa visión encantadora era un espectáculo que los invitados nunca podrían haber esperado en sus más salvajes sueños. Toda la congregación la recibió con un gran aplauso y reverencia mientras ambas chicas bajaban las escaleras hasta llegar al salón principal.

“Gracias”, dijo Serena mientras inclinaba su cabeza con gratitud. “Es simplemente encantador verlos a ustedes reunidos por mí. Haré lo mejor que pueda para honrar este gesto”. Terminó con una ancha sonrisa que cautivó sus corazones.

La hipnótica y sincera sonrisa que la reina mostró encendió las llamas de la emoción y la pasión de los invitados, e inmediatamente se acercaron a ella para darle una bienvenida más personal junto con amables palabras que ella aceptaba gustosamente. Una vez que terminaron, Aria la tomó de la mano para conducirla hacia un hombre que Serena conocía muy bien, pues fue el anunciador de cada espectáculo Pokémon en el que ella había participado.

“Mi joven reina”, dijo inclinando su cabeza en una pequeña reverencia. “Me da gusto el ver que mi obsequio le haya quedado perfectamente”.

Serena sonrió y abrió su boca con sorpresa. “¡Es por eso que Aria no quiso decirme quien me había dado este vestido tan encantador!”

Monsieur Pierre rio entre dientes. “Quería darte la sorpresa yo mismo. Desde ese día en el baile supe el tipo de vestido que realzaría su belleza”.

“¡Muchas gracias, Monsieur Pierre!”

“No, el placer es todo mío. Por favor, siga disfrutando de tu fiesta”, dijo, retirándose con una última sonrisa.

“Ven, hay más personas que tienes que conocer”, dijo Aria, conduciéndola nuevamente al otro lado del salón donde una mujer delgada de cabello oscuro se encontraba de pie junto a un chico más joven que compartía muchos de sus rasgos como su negra cabellera. Debido a estas características, Serena sospechó que él tenía la misma edad que Aria.

“Serena, déjame presentarte a un confiable miembro de nuestro círculo y amiga de la infancia de Palermo. Madam Adelie De Valois y su hijo, Philip”.

Serena quedó absorta al presenciar la belleza seductora de la mujer de cabello negro. También quedó un poco intrigada por el hecho de que esta persona supuestamente era amiga de la infancia de Palermo cuando ambas no parecían compartir la misma edad.

“Debo confesar que al principio creí que solo habías desechado tu corona por nada”, dijo la mujer con una voz suave y sensual que logró intimidar a Serena, “pero al atestiguar a esta encantadora y hermosa chica, ahora me es claro por qué fuiste vencida, querida”.

Aria rio como si supiera que esperar de la arrogante actitud de esa mujer.

“Por favor, disculpen a mi madre. Sus modales suelen ser un imperfecto para la reputación de nuestra familia”, interrumpió el joven quien ahora fijaba su mirada en la joven reina. “Pero tiene razón. Tu belleza no conoce igual”. Inclinó su cabeza en acto de respeto y educadamente extendió su mano para tomar la de Serena, tocando sus nudillos con los labios y provocando que se ruborizara intensamente.

“Y tu eres tan encantador como siempre, Philip”, dijo Aria entretenida de la excesiva cortesía que era poco familiar para una inexperta como Serena. “Y aún no sabes los límites de los afectos de una jovencita”.

“Oh, mis disculpas”, se excusó Philip, “Debí haber sabido que ya había entregado su corazón a alguien especial”.

El rostro rojizo de Serena se encontraba ya hirviendo con las provocaciones de ambos adolescentes, y se preguntó a si misma cuantas más personas descubrirían su más íntimo secreto. Quizá siendo menor obvia en todo momento en que alguien abordara el tema podría ayudar.

Mientras Serena quedaba perdida en sus pensamientos y el resto de los ahí reunidos disfrutaban de un momento de diversión con la reacción de la reina, alguien más llegó de la nada para unirse a la conversación.

“El corazón de una persona es un lugar secreto y sagrado”, dijo un hombre rubio vestido de blanco, mirando fijamente a Serena mientras sostenía una charola de plata, “no lo abras a cualquiera que se atreva a transgredirlo”.

Madam Adelie, quien había quedado en silencia, finalmente dejó escapar las suaves pero directas palabras de su seductora boca. “Era una broma, Siebud. Pero ya que eres tú del que estamos hablando, ¿también nos darás un sermón acerca de la alta cocina y el arte?”

“¿Sermón?”, respondió el hombre indignado. “Querida, las palabras pueden ser fácilmente aplastadas con argumentos. Pero mostrarlas, por otro lado…” Siebud bajó la charola que cargaba, ofreciéndola a Serena quien estaba asombrada no sólo por la repentina aparición del hombre excéntrico sino por como la comida estaba elegantemente presentada. “… no pueden ser ignoradas”.

“¡Vaya, chef!” Rio Aria y procedió a presentar al extraño hombre a su amiga. “Serena, él es uno de nuestros más queridos e importantes amigos. Miembro de la Élite Cuatro y reconocido chef, Siebud”.

“Estaría honrado si pudiera probar este platillo que he preparado especialmente para ti, mi reina”.

Serena sonrió y aceptó la comida. Con un simple bocado del sándwich gourmet, sus ojos resplandecieron con gusto como si una fiesta fuera celebrada en su boca.

“¡Oh, cielos!” ¡Esto es lo más delicioso que he probado en mi vida!”

“Y sólo es la entrada”, aseguró Siebud con una sonrisa. “Personalmente estoy preparando todo el banquete que disfrutaremos esta noche. Y eso me hace recordar que tengo asuntos en la cocina. Por favor, disfrute del resto de la fiesta”.

Siebud colocó su mano izquierda en el pecho e hizo una reverencia por última vez antes de irse.

“También tenemos que ver a otras personas. Si no0s disculpan”.

Madam Adelie y su hijo dejaron a las chicas solas no sin antes de que Philip guiñara a la joven reina. Serena estaba encantada con todas las nuevas personas que acababa de conocer junto con sus personalidades únicas.

“Son muchos Buenos amigos”, susurró Serena, recordando a aquellos que no estaban con ella en ese día pero que aún ocupaban un lugar importante en su mente.

“Si… es una lástima que no pudieras conocerlo”, dijo Aria con melancolía en sus palabras.

“¿Quién?”

“¿Uh? ¿Lo dije en voz alta?” Aria ri y decidió contarle acerca de la persona que extrañaba profundamente ese día. “Lord Reginald. Nuestro más cercano amigo y una de las personas más extraordinarias que pudieras conocer”.

“¿Qué le sucedió?” Preguntó Serena interesada en esta persona a la que Aria parecía tenerle gran afecto.

“Él…”, pero Aria recordó que no podía revelar el misterio que rodeaba a su amado amigo. Ni siquiera a Serena. “no estuvo disponible. No hoy, ni siquiera para nosotros”.

Las palabras no parecieron convencer a Serena, pero comprendió que bien podía ser algo que no era de su incumbencia, por lo que decidió dejar de preguntar.

“Por favor, olvídalo. Es casi hora del acto principal y no quiero que te preocupes por mí”.

Y tan pronto como las palabras abandonaron su boca, la poderosa voz de una mujer demandó la atención de cada miembro del salón.

“¡Amigos míos! ¡Ya es hora!” Anunció Palermo levantando sus brazos formando una “v” mientras encantaba el escenario con su alegre tono. “El momento para honrar a nuestra joven reina ha llegado finalmente. ¡La Escalera al Cielo ya está lista!”

La congregación asintió y se dirigieron a la gran entrada del lado derecho del salón principal. Una habitación que permanecía cerrada excepto cuando sus rituales y ceremonias eran celebradas. Y, obviamente, la entrada estaba estrictamente prohibida a todo aquel que no fuera parte de la orden.

Aria insistió en caminar detrás de Serena, convenciéndola de ser más independiente y aprender a conducir a su gente de ahora en adelante. Aria esperó por un momento y la siguió de cerca hasta que decidió entrar a la habitación. Entonces, la felicidad que había experimentado hasta ahora fue destruida completamente cuando escuchó esa temible palabra en su cabeza.

Brisement.

La palabra hizo eco en la mente de Aria como una fantasmagórica portadora de perdición. Su cuerpo se paralizó y sus manos temblaron con miedo.

“Pe-pero ¿cómo? ¿P-por qué?” Preguntó en su mente.

Fue decidido.

“¿C-cómo pudiste? ¡Es demasiado pronto!”

La acompañarás en todo momento. Es mi última palabra.

“¡Espera! ¡Yo no…!” La voz se detuvo, interrumpiéndola y dejándola con la más difícil y dolorosa decisión de su vida.


. . . .​


Un sentimiento encontrado de miedo e intriga logró borrar la sonrisa de Serena después de pasar todo el día en una obra maestra de arquitectura y arte, rodeada y disfrutando algunas de las excentricidades de la gente pudiente quienes le habían dado la bienvenida con los brazos abiertos.

El salón oval, construido con un bizarro e intimidante estilo e iluminado con una luz rosada y púrpura era tan diferente a la arquitectura clásica y estilizada del resto del palacio que Serena se hizo cuestionar si este lugar fue diseñado y construido por un arquitecto completamente diferente. Exploró el lugar con su mirada, siguiendo los tres pilares que sostenían y rodeaban la torre de en medio del salón como Sevipers trabajando juntos para estrangular a su víctima.

Mientras era conducida a la torre, ella pudo echar un vistazo al trono dorado que compartía el mismo diseño extravagante de la habitación. Y entonces, mientras trataba de encontrar algo que pudiera recordarle el estilo del palacio, las pinturas que adornaban las paredes y las esculturas del salón llamaron su atención, ya que cada una de ellas representaban jóvenes y bellas chicas sonriendo felizmente e irradiando una alegría e inocencia que solo las excepcionales habilidades de un gran artista podrían lograr.

“Ellas fueron chicas que han sido acogidas por nuestra orden”, susurró Aria al darse cuenta de la curiosidad de su amiga.

“¿Tú y Palermo están aquí también?” Serena preguntó, pero no recibió respuesta alguna como si Aria pretendiese no haber escuchado.

Una vez que llegaron a la pequeña cámara debajo de la torre, Aria gentilmente la invitó a sentarse en el trono dorado. Serena tomó su lugar, aún desconcertada con el extraño lugar de la celebración. Intentó preguntar nuevamente, pero Aria colocó el dedo índice en su boca, solicitando silencio para lo que estaba a punto de comenzar.

El sentimiento incómodo de la joven reina llegó a un nivel más extraño cuando vio que la congregación se colocaba extrañas máscaras que parecían Pokémon con miradas más siniestras y líneas rojas dibujadas en patrones por toda la máscara. Ella se preguntó que podría significar esto, pero su curiosidad tendría que esperar a ser resuelta hasta que este absurdo por fin terminara.

“Amigos míos”, comenzó Palermo colocándose en frente de Serena mientras pronunciaba su discurso y una vez que cada miembro hubiera tomado su lugar en la sala oval. “La iniciación de una reina es un momento glorioso y delicioso que todos compartimos y honramos… Un momento de tradición que ha sido llevado a cabo por siglos desde que nuestros ancestros echaran raíces en esta hermosa tierra”.

Palermo se detuvo y miró a la chica sentada en el trono dorado. “Y ahora, Serena. Es tu turno para tomar tu lugar como gobernante de esta orden”.

El silencio que dominaba todo el lugar fue interrumpido abruptamente por una dulce y vigorizante melodía que venía de lo alto de la torre. La música alivió la mente de Serena y le hizo olvidar la sensación incómoda que se incrementaba con cada segundo al estar en tan extraña habitación.

Un sirviente enmascarado que sostenía una charola y un cáliz dorado en ella, se acercó al trono. Aria sostuvo el cáliz con ambas manos y se inclinó, estirando sus brazos y ofreciendo la copa a la joven reina.

“Serena…”, comenzó Aria con un tono firme y serio, ¿“Defenderás la orden de cualquier amenaza que pudiera dañarla o incluso destruirla?”

“Lo prometo”, respondió Serena. Horas antes, Aria le había mencionado que parte de la ceremonia consistía en hacer un juramento como lo hacían en la realeza de Kalos en tiempos medievales.

“¿Aceptarás convertirte en el recipiente de los deseos y urgencias de tu gente?”

“Yo…” Serena dudó, sorprendida con la extraña frase que no podía comprender completamente. Las palabras no pudieron abandonar su boca y se vio obligada a asentir”.

“Que la orden tenga piedad por aquellos condenados si llegaras a romper tu juramento”.

La última oración le hizo sentir un escalofrío por todo su cuerpo y casi quebró su estabilidad. Para calmarse, siguió diciéndose que esas aterradoras palabras y seriedad eran solo parte de una vieja tradición y que no debía tomarlas en serio. Pero la extraña atmósfera le dificultó apoyar esa idea.

Aria, aun ofreciendo el cáliz le susurró, intentando recuperar su atención. Incluso cuando su mente estaba llena de dudas y miedo, Serena decidió no avergonzar a su amiga en frente de todos y aceptó el gesto, esperando que las cosas mejoraran tan pronto como este terminara. Entonces bebió del amargo, pero aún delicioso líquido.

Serena esperaba oír un gran aplauso de la congregación después de hacer su juramento. En su lugar, la misteriosa cacofonía se elevó nuevamente y sintió un espasmo abrupto que sacudió todo su cuerpo con una sensación que nunca antes había sentido. Una mezcla de horror y… ¿placer? Se incrementaba con cada segundo, dificultándole controlar sus sentidos y agradeciendo por encontrarse en el asiento. De otra forma, habría provocado una embarazosa escena.

“¡Amigos míos!” Gritó Palermo. “¡Nuestra reina ha aceptado la ofrenda y ahora podemos volvernos uno con ella!”

La congregación se distribuyó por toda la habitación oval y un baile se llevó a cabo. La luz rosada de la habitación se apagaba mientras las notas ascendían en una extraña y vigorizante melodía desde la cima de torre. Entonces, el ritmo cambió y la experiencia más aterradora de la vida de Serena comenzó.

Las imágenes comenzaron a borrarse y colores chillones reemplazaron la iluminación del salón. Su orientación comenzó a descender tan violentamente que ella tuvo que aferrarse del trono por miedo a caerse y nunca más poder ponerse de pie. La combinación de extrañas sensaciones lentamente la hicieron cuestionarse si hubo algo raro con el vino que apenas si había probado. Ese fue su último pensamiento sapiente antes de que las cosas se pusieran en verdad extrañas.

Alguien tomó su brazo y la obligó a abandonar el trono. Ella intentó echar un vistazo a la persona que se atrevía a despojarla del único apoyo que la mantenía en el suelo, creyendo que era obra de Aria, pero la imagen era tan borrosa que no pudo reconocer algo. El extraño la condujo al lugar del baile, aprovechando de su debilidad y voluntad endeble, pero no intentó hacer otra cosa.

Entonces, mientras sus fuerzas la abandonaban y la música cambiaba lentamente, un grito comenzó a hacer eco en su mente. El macabro sollozo reemplazó la música, ayudándola a recuperar un poco de su fuerza como si la voz misteriosa intentara hacer contacto con ella. Serena puso atención al grito y, después de unos segundos, chilló algo tan claro y terrible que le hizo helar la sangre.

¡HULLE!

La imagen borrosa se detuvo como si la distorsión que causara se tratase de solo una cortina que escondía el macabro espectáculo que ahora Serena podía atestiguar. Los pilares se movían como serpientes reptando en la torre mientras una extraña escritura centellaba de color púrpura, siguiendo el ritmo de la misteriosa canción.

La congregación seguía ahí, bailando y moviéndose como si una fuerza salvaje los poseyera y obligase a bailar hasta su muerte. Serena trató de encontrar a Aria desesperadamente, pero en su lugar se dio cuenta de que era incapaz de moverse. Volteó su mirada para encarar al extraño que la había hecho dejar el trono e intentó preguntarle, pero ningún sonido logró salir de su boca.

“Es una pesadilla” Se dijo a sí misma. “¡Despierta, despierta!”. Intentó llorar, pero la macabra experiencia le negó derramar sus lágrimas como si esa fuerza intentara tomar control de cada emoción que ella tenía y la reemplazara con algo más siniestro.

Serena se dio por vencida. En esos momentos de agonía, ella vio su fin a esa corta edad y un sentimiento de remordimiento llenó su corazón. Todos esos lugares, comida, nuevas personas y experiencias que no podría disfrutar nunca más, aquellas personas preciadas y cercanas a ella que tampoco vería más. Confesar sus sentimientos a ese chico…

Pero el horror le daría una última mirada antes de tomar control de su mente.

Serena miró las pinturas y esculturas por última vez, preguntándose si esas chicas habían compartido el mismo destino que ella. Las escenas confirmaron sus miedos cuando las pinturas, antes mostrando chicas bonitas en su plenitud, ahora exhibían el profanamiento y las blasfemias cometidas a ellas quienes tuvieron la desdicha de ser acogidas por la orden. Serena pudo escuchar los gritos y lamentos de las esculturas y deseó unirse a ellas, pero la oscura fuerza le impidió expulsar el más mínimo sonido mientras la envolvía con un sofocante abrazo final.

Él protege

La oscuridad que la rodeaba fue expulsada violentamente cuando un faro de luz resplandeció desde su cuerpo inconsciente, devolviéndole su espíritu y un poco de su fuerza.

La canción se detuvo y el extraño soltó a Serena, quien logró liberarse de él y caminar unos cuantos pasos antes de colapsar.

Los gritos seguían ahí, pero, así como la canción eran silenciados lentamente. Aún los podía escuchar hasta que el sueño finalmente la envolvió en una tibia manta de serenidad.


TO BE CONTINUED….

*NOT!
 
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Esto no me esta gustando creo que esa orden quiere violar a serena donde carajos esta ash cuando se le nesecita
 

Edmund Daltonic

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Esto no me esta gustando creo que esa orden quiere violar a serena donde carajos esta ash cuando se le nesecita
Oh, cielos, no. Nadie va a violar a nadie. Y Ash llegará a repartir madrazos en cierto momento.

Uno de los objetivos que tuve cuando comencé esta historia era el de practicar mis habilidades de escritura en inglés y ya después traducía los capítulos al español. Esta vez he decidido cambiar el orden para un pequeño experimento. Si resulta ser que de esta forma los capítulos pueden ser publicados más rápidamente, se convertirá en algo permanente.


CAPÍTULO 7. La Orden de la Doncella.

Con una furia y decepción que nublaban su mente y lo hacía cometer errores de novato, Clint intentó encender la consola de comunicación más de una vez antes de que el programa por fin pudiera correr y le permitiese comunicarse con sus contactos.

Cuando por fin lo logró y las palabras de En línea aparecieron en la pantalla, decidió no perder tiempo y soltó lo primero que se le vino a su frustrada mente.

“¡Soy el imbécil más grande de todo el jodido planeta!”

“Es un gusto saludarte también a ti, Clint”, dijo la voz de una joven mujer desde la consola.

“¿Quieres explicarte mejor?”, preguntó una voz masculina. “Y omite lo que ya sabemos, cómo tu estupidez”.

Clint dio un respiro profundo con el que pretendía desahogar la ira que le impedía pensar claramente. Un intento inútil, pensó, pues el error que había cometido bien podría haberle costado años de búsqueda, junto con la pista más importante que había descubierto en todo ese tiempo.

“Este sujeto…” comenzó, tratando de encontrar las palabras adecuadas para no hacerlo quedar como un fracaso. “…era un don nadie. Toda su fortuna está casi acabada”.

“¿Ondas cerebrales?”

“Normales. No estaba bajo la influencia del parásito”.

“¿Entonces la información que te dio ese intendente fue falsa?” Preguntó la voz masculina de nuevo.

“¿Qué hay del acto de glotonería que cometió nuestro supuesto culpable?” Preguntó después la joven mujer, más consternada que con curiosidad por saber lo que había sucedido.

“Oh, eso la mejor parte. Les encantará”, respondió Clint sarcásticamente. “De acuerdo a nuestro ahora descartado sospechoso, dos sujetos de peinado extravagante y un Meowth parlante devoraron su banquete mientras él estaba atado”.

“Quisiera decir que he escuchado peores… pero esta es sin lugar a dudas la peor de todas”. Dijo la mujer contagiada por los desánimos de su amigo.

“Y yo quisiera decir que vestir como andrógino en ese evento fue la peor parte…”, suspiró Clint nuevamente. “Tres años a la basura por seguir una corazonada… Es lo único que necesitas para fastidiar el trabajo de toda una vida”.

“Vamos, Clint”, dijo la voz de su amigo, tratando de darle un poco de ánimo. “¿Qué hay de esa mujer que conociste en el evento?”.

“¿Meryl Streep?”

“Muy gracioso, Clint. El reporte de Bebe dice que es productora y ex reina de Kalos. Se ajusta al perfil”

“Si, por más desagradable que me parezca volver a tener contacto con ella”, Clint respondió. “Sin embargo…”

“Detestas dejar las cosas inconclusas”. Interrumpió la mujer.

“Tú me conoces, Ellie”. Clint buscó el maletín donde guardaba su equipo para depositar el dispositivo EGG portátil. “Dudo que esos sujetos sean relevantes para la búsqueda, pero si no encuentro algo, al menos podemos hacerle un favor al planeta deshaciéndonos de ellos de una vez por todas”.

“Espera, ¿acaso los conocemos?” Preguntó el hombre con sorpresa.

“Lo hemos dejado pasar por mucho tiempo, Surge”, contestó Clint. “Escuchamos reportes de su globo todo el tiempo”

“Entiendo…”, interrumpió Ellie. “El último reporte de acuerdo a Bebe los ubica en dirección a ciudad Fractal”. Afirmó.

“No me costará mucho encontrarlos. La sutileza e infiltración son una broma para ellos”. Clint sacó un instrumento extraño para la época. Un recordatorio de eras más violentas en las que los seres humanos decidían conflictos no con Pokémon, sino con armas de pólvora que podían acabar con cualquiera si eran operados adecuadamente. “Y después de que los encuentre, desearán haber buscado una manera menos absurda como medio de transporte”.


. . . .


Los nudillos de una delicada mano femenina tocaron la puerta de roble que permitía el acceso a la oficina privada de Palermo. Un lugar incluso más restringido a los visitantes que la Escalera al Cielo, un sitio donde la líder de la orden llevaba a cabo sus actividades administrativas bajo el más estricto silencio y paz que exigía la agenda de una mujer ocupada.

“Pasa”. Dijo la voz de una mujer madura desde el interior de la habitación.

Aria giró la dorada perilla de la puerta, e inmediatamente sintió la atmósfera de ira y decepción que irradiaba su maestra.

“¿Escribiendo cartas de disculpa o sólo querías distraerte?” Preguntó la chica pelirroja sin chistar.

“No es el mejor momento para provocarme, mi niña”, respondió Palermo con una voz seria y una falsa sonrisa que ocultaba un profundo enojo.

“Te advertí que no estaba lista”, dijo. “No me extraña que todo haya salido mal”.

“Mal…”, repitió Palermo aumentando el volumen de su voz. “Si el vino hubiese sido robado, eso habría estado mal. Si un terremoto hubiese sacudido la torre y aplastarnos a todos, habría sido una tragedia…”

“Aquí vamos…”, interrumpió Aria, exasperada de la actitud de su maestra. Ella le hizo una seña para callarla y prosiguió con su discurso.

“Si un Slaking hubiera aparecido de la nada y me hubiese noqueado con sus puños mientras bailaba una conga encima de mi ensangrentada cabeza, habría sido hilarante. Pero lo que sucedió…”, Palermo hizo una pausa para tomar una bocanada de aire, “… fue un maldito desastre”.

La mujer terminó y arrojó su pluma con furia en el escritorio. Aria, acostumbrada de ver a su maestra siempre en control de sus emociones, le sorprendía presenciar el espectáculo de frustración que poseía a Palermo.

“Ella está bien, por cierto. Gracias por preguntar”. Respondió Aria, reprendiéndola e ignorando el estado de ánimo de la mujer.

“¿Sigue dormida?” Preguntó, fingiendo interés en la condición de aquella chica que, según ella, había arruinado la velada y puesto en peligro el futuro de su orden.

“No ha salido de su habitación. Y no la culpo”.

Palermo, cansada del reproche y la actitud de su alumna, abandonó su asiento para encararla con frías palabras. “Esa simpatía tuya por ella comienza a fastidiarme”.

“Y tu actitud inquisidora contra ella me es desagradable”

“¡ARIA! ¡¿QUÉ NO COMPRENDES?!” Gritó Palermo dejándose llevar por la ira que la consumía desde la noche anterior. “¡NUNCA ANTES EN LA HISTORIA HABÍA SUCEDIDO ESTO! ¡AHORA TENGO A DOCENAS DE MIEMBROS EXIGIENDO UNA EXPLICACIÓN, Y ALGUNOS DE ELLOS COMIENZAN A DUDAR DE MI CAPACIDAD DE LIDERAZGO! ¡NO DEJARÉ QUE SIGLOS DE TRADICIÓN DESAPAREZCAN POR UNA NIÑA A LA QUE TUVE LA DESGRACIA DE DARLE LA CORONA!”

El silencio dominó nuevamente la habitación. Aria quedó absorta al escuchar la confesión de su maestra, sobre todo la última parte. Con voz temblorosa, decidió interrogar a la mujer colérica.

“¿Darle la corona? ¿Qué quieres decir?”

“Por favor, mi niña. La gente de esos espectáculos es estúpida, pero tienen sus límites”. Respondió Palermo quien se dirigió a la pequeña mesa al lado de su escritorio donde reposaba una botella de cristal con licor que en algunas ocasiones le ayudaba a concentrarse. “Arreglé los resultados de su exhibición de modo que empatara contigo y fueran obligadas a combatir”.

“…Y así convencerías a los miembros de aceptarla”, dijo Aria con repugnancia y un nudo en la garganta al saber que ahora era cómplice de su mentira, “para ofrecérselos como si fuera un pedazo de carne”.

“Su batalla fue real. Por si te lo preguntabas”. Palermo llenó su vaso y bebió hasta el fondo. “Siempre he procurado obsequiar a la orden los objetos más bellos que pueda encontrar…”. Palermo recargó sus brazos en el respaldo de su silla, exhausta de las palabras que habían pronunciado sus labios. “Y esta niña ni siquiera llegó el clímax de la canción antes de desmayarse”.

Aria abrió sus ojos llorosos y repitió en su mente la última oración de Palermo, intrigada de la explicación tan simple que usó su maestra para describir el extraño resplandor blanco que fue expulsado del cuerpo de Serena justo antes de desmayarse.

“¿Desmayarse? ¿Eso es todo?”

“¿Disculpa?” preguntó Palermo, quien dirigió su mirada a su protegida.

“¿Acaso no lo viste?”

“¿Ver qué? Explícate, niña”

Aria no supo que contestar. Al parecer, solo ella fue testigo de la luz que alejó las tinieblas en la ceremonia de iniciación. Tal secreto habría sido comunicado a su maestra inmediatamente hasta hace poco, pero las noticias de su traición y manipulación de un espectáculo al que Aria le tenía un gran respeto, la motivaron a guardar sus palabras hasta que fueran de utilidad en otro momento. Después de todo, si Palermo parecía deshonrar los principios de la orden cuando le conviniera, no habría razón para ella de no hacer lo mismo.

“La desesperación de una chica aterrada de morir”. Dijo Aria al fin sin lograr despertar el más mínimo sentimiento de compasión por parte de su maestra hacia Serena, quien yacía en su cuarto perturbada por la macabra experiencia de anoche.

“Afortunadamente, aún podemos sacar provecho de ella”, dijo, ignorando las palabras de Aria y con una voz más tranquila después de desahogarse. Se dirigió a su escritorio para sacar una carpeta que luego entregó a su protegida. “O más bien, a los que la acompañan”.

Aria abrió la carpeta y dio un rápido vistazo antes de quedar en shock al comprender el siguiente movimiento de su maestra para proseguir con la misteriosa agenda de la orden.

“¿Por qué él?” Preguntó agitada.

“Frecuentes encuentros con criaturas legendarias, un vigor que parece inquebrantable incluso en momentos de perdición y una pasión que enciende como solo unos cuantos pueden soportar”. Terminó Palermo, esbozando una sonrisa de satisfacción al ver la expresión de su alumna. “Era cuestión de tiempo para postrar nuestra mirada hacia él”.

“¿En dónde está Madam de Valois?” Preguntó Aria, temiendo la respuesta de Palermo ante su curiosidad para descubrir el paradero de aquella a quien, bien se sabía dentro de la orden, era la portadora del parásito del placer. Domador de voluntades y destructor de mentes.

Palermo le dirigió una sonrisa siniestra y llena de satisfacción antes de enfocarse nuevamente a sus asuntos pendientes. “Estaba tan ansiosa de obsequiarle nuestro don al chico que ahora es imposible detenerla”.

Aria quedó inmóvil por unos segundos para luego dar la vuelta y retirarse del lugar. Un conflicto se llevaba a cabo en su mente donde la lealtad de su amiga y la orden a la que ahora dedicaba su vida, se enfrentaban sin cuartel. Sacudió su cabeza de un lado a otro para aclarar sus ideas y decidió dirigirse a la habitación de Serena donde esperaba encontrar la respuesta acerca de lo que debía hacer.

Recordó al chico con su fiel compañero amarillo en la foto que contenía la carpeta, y un sentimiento de lástima recorrió su cuerpo. “Lo siento chico, ya es demasiado tarde para ti”, se dijo así misma y retomó su camino hacia la habitación de la Reina.


. . . .


La elegante alcoba digna de un miembro de la realeza poco podía hacer para devolverle la alegría y seguridad de su única ocupante quien, en un intento de sentir la calidez y el confort de un lecho familiar, permitió compartir su cama con las únicas criaturas con las que podía contar en todo el palacio en ese momento de melancolía.

Sylveon trató de reanimarla acariciando su rostro con sus largas antenas, pero lo único que logró fue una débil sonrisa que se apagaba como una pequeña llama en medio de una ventisca. Braixen, por su parte, permanecía abrazada a ella mientras Pancham fingía dormir a los pies de su entrenadora. Tanto en los momentos de gloria como en los de tristeza y desaliento, los tres Pokémon eran los únicos leales guardianes de la reina listos para defenderla ante cualquier peligro.

“Serena, ¿estás despierta?” Preguntó una voz familiar detrás de la puerta.

“… Pasa”, respondió Serena sin sentir el menor alivio al escuchar la voz de la que consideraba su mejor amiga en todo el palacio.

Aria entró a la habitación cargando una bandeja con el desayuno mientras sonreía de forma tan cotidiana y radiante que, en lugar de consolarla, provocó que su tristeza la hiciera sentir aún más aislada del resto del mundo.

“Estamos un poco deprimidos, ¿no es así?” Preguntó con un tono más empático al ver la actitud de la joven reina. “No te preocupes, linda. No fue tu culpa”.

“¿Culpa?” Preguntó Serena intrigada. “¿Por qué?”

“Tú sabes…” respondió Aria tratando de explicarse de la manera más amable posible. “Al desmayarte a la mitad de la ceremonia”.

La frágil psique de Serena sufrió otra fractura al escuchar esas palabras. ¿Acaso todo fue una ilusión provocada por su mente precoz? Deseó creer eso con todas sus fuerzas, pero no fueron suficientes para ocultar la terrible experiencia ala que había sido sometida por aquellos a los que consideraba amigos.

“Aria…”, dijo Serena seriamente. Con la poca serenidad que le quedaba, decidió darle una oportunidad para ser honesta con ella. “¿Qué sucedió en verdad?”

La sonrisa que esbozaba la chica pelirroja se esfumó, adoptando la seriedad de la situación. Ella suspiró como si la tensión la venciera y decidió contarle.

“¿Has escuchado de la ‘Orden de la Doncella’?” Preguntó. Serena negó lentamente con su cabeza y Aria procedió a contarle la historia. “En cierta región que había estado bajo décadas de conflicto, una nueva era paz motivó a nobles, vasallos y artistas a conmemorar una nueva era dorada con el símbolo más puro y radiante que pudieran crear. Los reyes convocaron una competencia entre los más talentosos artistas, músicos y poetas que pudieran dar vida a aquel ideal que robaba el sueño de todos aquellos que se proponían a buscarlo en sus obras...”

La suave voz de su compañero hizo que la mente de Serena gozara de una tranquilidad como no había sentido desde la noche anterior. Su imaginación la llevó a una época más simple y pintoresca, retratando cada detalle con su experiencia previa mientras Aria continuaba con su relato.

“… Pero incluso con los materiales más exclusivos y preciosos de toda la región, ningún artista parecía estar satisfecho con su trabajo. La búsqueda de ese fantasma provocó que muchos se sumieran en la desdicha e incluso la muerte al no poder crear un símbolo que representara la belleza, esperanza, pureza, bondad y justicia que pretendían erigir como piedra angular para una nueva era…”

“¿Qué sucedió?” Preguntó impaciente no por el desenlace de la historia sino por el significado de todo esto con el horror que había experimentado.

“… Cierto día, la bella hija de un monarca de un pequeño condado enfermó de gravedad. Ni siquiera los más renombrados médicos de la época pudieron encontrar una cura o explicación a tal extraña enfermedad. El monarca, quien amaba a su hija con el más puro fervor y aceptando su destino, decidió despedirse de ella no con lágrimas sino con la más grande celebración de arte que se haya llevado a cabo en su pequeño reino, conmemorando la alegría e inocencia de su pequeña que alguna vez lo llenó de dicha…”.

Los tres Pokémon ahí reunidos se acercaron para escuchar mejor la historia de Aria que al menos había logrado sacar a Serena de su letargo.

“… Conmovidos por el acto de amor del monarca, varios artistas viajaron hasta su reino para mostrar sus respetos y poder alegrar un poco los últimos momentos de la doncella. Al principio solo eran unos pocos, pero tan pronto se corrió la voz, decenas más llegaron para unirse a la sinfonía de ternura que incluso se podía escuchar en reinos cercanos. Pintores, músicos, poetas, escultores... todos ellos ahora trabajaban juntos para crear una sola obra que englobara el esfuerzo y los valores que hacía años se habían comprometido a plasmar para conmemorar su nueva era de oro, pero que ahora servían a un propósito más puro y sincero.”

Aria concluyó su relato con una sonrisa que a Serena le costó trabajo responder, aún escéptica de lo que pretendía explicar con su relato.

“Así nació la ‘Orden de la Doncella’. Alrededor del mundo ciertos círculos pequeños de artistas e intelectuales rinden tributo a esa historia y a lo que representa”.

“Dudo que eso se aplique a la tuya, Aria”, interrumpió Serena con una mirada desafiante. Aria no mostró haber sido ofendida, y en su lugar se mostró aún más empática hacia la perturbada chica que aún buscaba respuestas.

“Nuestra Orden es una variante que ha adoptado diferentes costumbres a través de los años. Y Serena…”. Hizo una pausa. “Siento tanto que esa experiencia haya sido tan desagradable para ti, pero nunca pretendimos hacerte daño”.

Serena intentó ser comprensiva ante las disculpas de su amiga, pero el hecho de que aún pareciese reacia a contar lo que en verdad sucedió, sólo le parecía confirmar cada vez más que Aria no era digna de confianza. Por última vez, decidió darle la oportunidad de ser sincera con ella.

“Ayer en la ceremonia…”, comenzó, tragando saliva para tomar fuerzas de lo que iba a preguntar. “¿Sólo me desmayé?”

Aria hizo una pausa, pero no demostró ningún gesto que representara duda o nerviosismo. Con su suave vos, repitió lo que ya antes le había dicho. “En verdad siento que te hayas asustado. Si tan solo te lo hubiera podido explicar antes de la ceremonia, pero nuestras tradiciones lo prohíben”.

Serena logró sentir simpatía, pero no sinceridad. Llegando a la conclusión de que ya no estaba segura en ese lugar, le dirigió unas últimas palabras. “Yo… creo que ya es hora de regresar con mis amigos”.

“Por supuesto, así fue el trato”. Respondió Aria sin alterarse. “El auto está esperando abajo. Solo termina de desayunar y arreglar tus cosas, ¿de acuerdo?”. Dijo, esbozando otra sonrisa que Serena ya no podía responderle.

Aria se dirigió a la entrada de la habitación, pero antes de salir le dirigió una última petición.

“Estaré en ciudad Fractal en unos días. ¿Podríamos vernos para hablar un poco más?” Serena tardó un momento para responderle, pero al final, el asentir con su cabeza fue lo único que se le ocurrió para aceptar la invitación. Quizá, pensó ella, eso le ayudaría para aclarar su mente y descubrir la verdad detrás de todo esto.

Al salir, Aria reposó sobre uno de los elegantes muros del palacio. Exhausta y casi a punto de llorar por su casi impecable actuación al tratar de esconder la verdad a la chica que más sentía aprecio en este mundo.

Tal como te lo enseñé.

“Cierra la boca”, contestó en su cabeza. “No hay honor en esto”.

Regresará a nosotros. De eso ya me encargaré.

“Si Madam de Valois se atreve a tocarla…”

Con cualquier medio posible.

Aria se dejó caer por la frustración que sentía. Después de años de ser una devota miembro de la orden, las primeras semillas de la traición fueron sembradas en su mente.


TO BE CONTINUED…
 
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