Original Fic EL FINAL DE LA DIPLOMACIA -FIN-

I-AM-ROSY!!

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El piano sonaba con bellas melodías, los delgados dedos de la pianista paseaban por el instrumento como si fuesen una extensión de su cuerpo, terminando con un perfecto fortissimo y los aplausos de la instructora de esa bella castaña que lucía como una muñeca con ese vestido estilo lolita negro, que le iba bien a su cuerpo finamente desarrollado.



-Lo hiciste mejor esta vez. –

-Es porque tengo a la mejor maestra. –


-No ganaras nada con adularme, no te prestaré el coche. –


-¡Vamos, mamá! Claire dijo que si mejoraba y me portaba bien me lo prestaría otra vez. –


-No. –
Dijo una joven adulta de bello cabello rubio y rostro sereno. – Y ya te he dicho que le digas mamá, no Claire, ella no es una extraña para ti. –

-Pero a ella le gusta, dice que así no se siente tan vieja. –


-Ya sabes por qué no te presta el coche, siempre te metes en problemas y a ella, es la comandante en jefe de policía y…-


-Blablabla… -
Respondía la joven cerrando los ojos con voz serena, abriéndolos al ver como su madre se quedaba callada.

-Está bien, te lo prestaré, pero, primero, bésame. –


-Mm… -


-Ven… -
Dijo su madre rodeando la cintura de su hija cuya altura era casi la de Maryclaire, sujetó su nuca y acercó sus labios a los de ella, besándose suavemente.


La madre relamió sus labios y miró el rostro apenado de su hija, pues sabía que seguiría. La joven madre empezó a esculcar en el bolso de su hija y después en sus ropas, sacando de entre su escote una caja de cigarros.


-Lo siento, no te lo llevarás, prometiste dejar de fumar. –


-¡Vamos! Fumo solo cinco al día, ya es un avance. –


-Dijimos ninguno
– Suspiró Aida por el comportamiento de su hija, llevando sus manos a la cintura- eso me pasa por dejar que tu tía Mariela te cuidará tanto, todo por qué tu mamá no quería que te lleváramos a mis presentaciones. –

-Pero si mi tía Mariela es genial. –


-Genial, pero no deja de ser una mala influencia… Vamos, si sigues platicando llegarás tarde a la preparatoria. –


-Cómo si tuviera clases. –


-Sabes lo que acordamos con la escuela, debes de pasar al menos a presentarse, si quieres que validen tus asignaturas exentas. –


-Sí, sí… ¿Puedo agarrar la motocicleta de Claire?-


-Tampoco, ningún vehículo hasta que dejes tu vicio. –


-Mm… como si me ayudarán a dejarlo-
Murmuró la joven metiendo sus manos a los bolsillos de su vestido. – si fue Claire quien me enseñó a fumar. –

-Y no sabes cuánto sigo molesta por eso, anda, ya vete Colette. –


-Sí, ya me voy mamá. –




Colette salió de su casa y sacó un cigarro que escondió en el un bolsillo secreto de su vestido, caminando hacia la estación del metro que le quedaba cerca de su casa, para dirigirse a una academia afamada por su gran cantidad de alumnos extranjeros, tanto que llevó a que la mayoría de los transportes tuvieran carteles y anuncios en inglés, japonés, español, francés, entre otros además del italiano, para que pudieran trasladarse rápidamente.



En el metro, Collete se sujetaba de una correa para no agitarse por el movimiento del transporte, quedándose algo pensativa al ver que atrás de ella había alguien en particular. Solamente un cruce de miradas bastó para que la castaña la evitara todo el viaje, tenía sus motivos para no querer mirar a esa chica.

En cuanto pudo bajar, echó paso rápido hacia el interior de la escuela, llegando a su casillero donde tenía un uniforme, yendo al baño a cambiarse y dejando su vestido en su casillero, solamente tenía que pasar a decir que estaba presente entre clases y retirarse, y como no había mucho que hacer, se iría como siempre al techo a fumar, pues tenía escondido detrás de un ladrillo de la pared, algunas cajas y encendedores para su deleite personal.


Collete era una chica prodigio, o al menos así la consideraban los demás, poseía grandes dotes en la música y danza, muy buena en todas las asignaturas y con habilidad lingüística para entablar conversaciones con mayores, todo un orgullo para sus madres adoptivas. A pesar de ello, tenía una gran deficiencia, tenía una actitud algo altanera, burlesca e inmadura, no por considerarse mejor que los demás, sino, por sentirse hostigada por las críticas. Todos los días tenía que soportar escuchar los murmullos de sus compañeros que la veían como alguien presumida, arrogante, que veía a todos como perdedores, por el contrario, por su educación, nunca menospreciaba a los demás, pero evitaba relacionarse con ellos debido a la mala imagen que todos le habían creado. Esa misma mala imagen, le llevó a marginarse poco a poco, y ser vista como una semi delincuente, que el mayor crimen que había cometido era fumar aún en contra de sus madres y meterse en discusiones con gente en la calle por tantas cosas como escuchar hablar mal de la homosexualidad, el maltrato animal o burlarse de la gente pobre. Sus madres Maryclaire y Aida, conocían bien a su hija y sabían que en el fondo no era niña mala, solamente, era una joven de dieciséis años con problemas de su edad, cargando con la etiqueta de genio que más que darle beneficios le complicaba llevarse bien con los demás.

-¿Qué tal aquí arriba?
- Preguntó una voz varonil.

-Todo bien ¿Un cigarro?-


-Solo uno, aún me queda la clase de Filosofía y de ahí otro receso antes de talleres. –


-Uuhh, el profesor Montenegro, ese tipo tiene un olfato de perro. –
Rio la castaña mientras bajaba su cigarro y un joven delgado de cabello largo se sentaba a su lado con un libro en mano, era su mejor amigo, Carlo. – el otro día me dijo que, si volvía a oler a cigarro, le iba a decir a mi mamá, viejo cobarde, que me diga lo que quiera a mí, mi madre está muy ocupada con su galería para venir a escuchar berrinches de un anciano. –



-Vamos a lo mismo, lo que no quieres es que ella se preocupe por ti. –


-Sí. –
Suspiró Collete fumando de su cigarro al mismo tiempo que su amigo. - ¿Cómo te ha ido en estos días que no vine?-

-Bien, lo de siempre, trabajos y tareas al por mayor. –


-Deberías de intentar hacer los exámenes de excepción, así no te enfadarías y podríamos salir a pasear. –


-No todos tenemos ese cerebro tuyo para salir tan bien. –
Dijo el joven sonriendo a su amiga quien le mostraba una gran sonrisa. - ¿Traigo algo o qué?-

-Marvin te manda saludos, lo vi ayer en el metro. –


-¿En serio? Dile que no tengo celular para mandarle mensajes, creo que lo dejé el otro día en la casa de Román, cuando vayamos a ensayar lo buscaré. –


-Está bien, bien hecho galanazo
-Reía Colette jugando con su codo con su amigo que se río a la par. – no estuvo mal que aceptarás ser el pianista de nuestra banda, ese chico es todo un bombón y se ve que le gustaste. –

-Vamos, es solo un amigo. –


-Carlo, ¿Solo amigos?-
Sonrió la castaña mientras su amigo le jalaba las mejillas.

-Ya cállate, flaca. –


-Se ven bien juntos, me sorprendí saber que era gay, te juro que pensé que se acercó a mirar nuestros ensayos para verme, quien diría que fue para verte a ti. –


-Uy sí, siempre tiene que ser a ti quien te vean, también los demás del grupo tenemos lo nuestro. –


-Jaja, si, como que no resalta una bella italiana entre tres tipos feos, tu melenudo, Román con su afro del siglo pasado y Miguel con su peinado al mero estilo de “A float of Seagulls”. –


-Ey, Miguel está muy orgulloso de su peinado, ¿Cuánto gasta al mes en mantenerlo así?-


-Casi los quinientos euros, ya se hubiera comprado una batería nueva con tanto que gasta, jaja.
–Rio la jovencita mientras su amigo echaba otra bocanada del cigarro y le miró fijamente.

-Me alegra verte de mejor humor, la semana pasada eras un desastre. –


-Ni me lo recuerdes…. Me ayudó platicarlo con Claire, resultó ser más comprensiva de lo que pensaba. –


-¿Tu otra mamá?-


-Sí, ella me contó que le pasó algo parecido, se enamoró de una compañera de trabajo y malinterpretó las cosas… luego se enamoró de una chica relacionada a un caso y pasó lo mismo…
-Hablaba Colette fumando lentamente. – me dice que lo mío es igual, tal vez, creo que amo a Hilda, pero solo es pasajero. –

-Eso piensas tú, pero, ¿Qué sientes?-


-No lo sé, es algo raro, me duele solo pensar en ella, pero, ya en otras cosas, el sexo con ella fue desastroso, incluso puedo decirte que gocé más con Martin y con esa chica bonita, ¿La recuerdas? La del fin de semana pasado en el club nocturno. –


-Ni recuerdas como se llama, ya deja de follar con cualquiera. –


-Me lo dices como si fuese una puta. –
Reclamó Colette mirando molesta a su amigo. – tú conoces bien a Martin, es muy guapo y simpático y sabes que solo quería probar que se siente con un chico y fue muy respetuoso y usamos protección, no fue tan malo como creía, digo, no es nada del otro mundo pero lo disfruté, y esa chica, la verdad que pensé que sería una caliente por como vestía, pero resultó ser tan cohibida como yo y lo hicimos despacio, eso sí, su cuerpo era muy sexy. –

-Pero vuelvo a lo mismo, Colette, no por estar acostándote con otras personas la vas a olvidar más rápido o hacer lo mismo que hizo ella te sentirás mejor, ¿O no quieres olvidarla?-


-Sí…-


-Además, anda con Ferdinand, hasta dijiste que se veían bien juntos. –


-Sí… lo dije por qué él tenía tiempo que quería salir con ella, no quería arruinarle su emoción
-Suspiró la castaña abrazando sus piernas mientras fumaba. – eres un mierda, tan feliz que estaba y ya me deprimiste. –

-Perdón…-


-Ya, no es tu culpa, fue culpa de Hilda. –
Habló Colette tirando su cigarro acabado para encender otro y mirar al cielo. – esa maldita, me hubiera dicho que solo me usó, sí solo me hubiera dicho eso desde el principio, todo sería diferente. –

-Sí… No puedo creerlo, siempre había sido nuestra amiga, no creí que solo saliera contigo para probar si le gustaban las chicas. -

-Aaargh, todavía de pendeja tuve mi primera relación con ella, siento que fui usada. –

-¿No se lo has dicho a Ferdinand?-


-No sé si decirlo… pero… ya pasó una semana, y lo he decidido.
– Dijo Colette dándole una bocada a su cigarro. – llegó el final de la diplomacia, basta de seguir jugando a que somos amigas y de sentir lástima por mí, haré que me diga si en verdad siente algo por mí, o sino, le contaré todo a Fer. –

-¿Piensas chantajearla?-


-No es chantaje, cuando ella de por medio sabía lo que hacía.
– Respondió la castaña empezando a toser y tirando el cigarro-coff, coff, esto sabe a mierda, le diré a Hugo que si me vuelve a vender de estas cajetillas baratas le voy a partir la cara. –


Colette vio la cajetilla y sacó los cigarros al notarlos algo raros, viendo que, en vez de tener tabaco en su interior, tenía hojas de té negro y una nota con puño y letra de su madre Aida: “Deja de fumar, te quiere, mamá”.







Así empiezas las aventuras de Collete owo ¿Qué habrá pasado con Hilda? Eso lo veremos en el siguiente capítulo :3
Colette es hija de Maryclaire y Aida, ellas adoptaron una bebé :d de 3 años y esta historia transcurre 13 años después de eso, justo en el momento en él que ocurre la historia de FREE LOVE CHAMPIONSHIP :3
:3 Colette es una belleza italiana rebelde de 16 años :d



7w7 Si que es una belleza.
 
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Flor Kites Holtzmann-Kun Por cierto, owo el nombre del fic así como el de muchos que he escrito se inspiran en canciones que me gustan de mis bandas favoritas, owo el título es de una canción de la banda española de rock alternativo Skunk DF, owo pero en sí, la canción que me inspiró a esta historia (Y que pensé como título pero me gustó más este) fue Musa. owo Qué aquí dejo la letra y verás por qué se refleja el pensamiento de Colette en ella :3.

Convénceme, de que todo ahora es distinto.
Elévame, todo lo que veo esta deshecho.
No puede haber un futuro dentro de esta situación.

¿Duele? Sólo queda un sabor amargo,
sólo este rencor.
disolver los pensamientos que dentro
hacen flexión y mas dolor.
La barrera somos nosotros, el orgullo puede más.
No controlar la magnitud de tus palabras
cuando quieres hablar...

La magia acabó, el encanto murió...
Todo el mundo es cobarde, no sólo tú y yo
¿O prefieres fingir?

¿Duele? Siempre debes correr riesgos, debes apostar,
exponer tus sentimientos hacia los demás y no fallar
La barrera somos nosotros, el orgullo puede más.
No controlar, la magnitud de tus palabras
cuando quieres hablar...

La magia acabó, el encanto...murió.
No sólo tú y yo, todo el mundo es cobarde,
no sólo tú y yo, ¿o prefieres fingir?

Yo te esperaba ya antes de saber que vendrías
te extrañaba ya antes de saber que existías
Mi musa, mi inspiración no dejes el mal sabor
tras de ti...yo,estuve ahí,
hasta el fin.

Todo el mundo es cobarde, no sólo tú y yo.
¿O prefieres fingir?
 

Dani :v

FLY ME TO THE STAR~

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Me encanto que hubiera tantas imágenes, interesante Colette y su amigo. La letra de la canción me gusto bastante.
 

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Me encanto que hubiera tantas imágenes, interesante Colette y su amigo. La letra de la canción me gusto bastante.
Casi siempre, pienso en un fic y busco imágenes que sienta que van de la mano a los personajes y a lo que quiero contar, :3 y mucho mejor si son colecciones (como pasó con Colette. Te recomiendo escuchar un poco de Skunk DF, una de mis bandas favoritas (Y ellos me inspiraron en la creación de Rosemary, :3 con la canción "El Crisol"). Ando escribiendo el segundo capítulo :3.
 

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Continuemos :3


SONG 2





Colette tenía una vida normal de preparatoria, al menos eso creían los demás. La realidad era muy distinta, era una chica reservada, solitaria y algo conflictiva por su forma de pensar, la mayoría de sus amigos eran chicos de otras escuelas con los que había formado una banda de rock alternativo, y había logrado convencer a su mejor amigo de su escuela, Carlo, de incluirse al equipo. De ahí, sus relaciones de amistad se resumían a Ferdinand, un chico con el cual se llevaba muy bien, e Hilda, una chica de su aula con la cual empezó a llevarse algo mejor por ser la jefa de grupo y ser la que le pusiera al tanto de que sucesos o novedades había en lo que a clases se trataba. Al principio, el trato con Hilda no pasaba de solo estar al pendiente de cualquier asunto escolar, pero poco a poco, se hicieron amigas.



Hilda y Colette salían frecuentemente, al punto de que Colette, por fin se sentía una joven normal, con esa mejor amiga que soñó, pues siempre envidió a sus madres por el grupo de amigas tan unidas que tenía, deseaba formar parte de una amistad así. Sin quererlo, esa amistad fue creciendo, y dentro de ella, la curiosidad y una sensación respecto a su amiga. Era tanta la alegría que le causaba, que se animó a crear una sonata para ella, y animarse a hacerle escuchar.



Escuchar de boca de ella que le agradaba esa sonata y que era el regalo más lindo que le habían hecho, eso bastó para que la ilusión por Hilda incrementara. Colette lo entendió, le gustaba su amiga, quería tener algo con ella, algo tan bello como veía que tenían sus madres, así como las amigas de ellas. Colette por fin empezó a tener curiosidad por el amor, pensaba que decir, que hacer, como confesarse, incluso, como podría hacerlo con ella, al punto de espiar a sus mamás por la noche buscando aprender, pues su madre más joven, Aida, había tenido la precaución de mantener el control parental del internet de la casa.
Días, noches, salidas de amigas, excusas para verse juntas y convertirlas en citas casuales, cualquier cosa era necesaria para poder verla, incluso ir a clases sin tener un motivo real al estar exenta. Si podía ver a Hilda, valía la pena.
Fue en una de esas tantas salidas, que, al pasear por un parque, Hilda se le acercó, pidiéndole que se parara. Ambas quedaron frente a frente, y sin esperarlo, su amiga le robó su primer beso ajeno al de sus madres, un beso pequeño y tibio en sus labios que le hizo sonrojar.



-Hilda, ¿Y ese beso?-


-Eres muy lenta, sé que te gusto, las citas, las salidas, los mensajes de amor disfrazados, las canciones. –
Sonreía la pelinegra.

-Bueno, sí me gustas !Pero ya estaba por decírtelo!-


-Jiji, está bien… también me gustas, Colette. –


-¿En serio?-
Preguntó sorprendida la castaña mientras su amiga le tomaba las manos.

-Sí, eres muy linda, la más linda de la escuela, aunque a muchas les duela, la más lista, aunque eso me duele a mí por qué siempre me dejas en segundo lugar, y tus dotes musicales y dancísticos ya lo quisiera cualquiera del club de artes. –


-Ya no sigas, me harás avergonzarme. –


-Cualquiera quisiera salir contigo, te lo juro, eres un encanto, aunque… si acaso, solo tu mal hábito de fumar y como te pones a discutir con todos son esos detallitos que me gustaría que cambiaras. –


-Si tú quieres, podría intentar dejarlos. –


-Sería algo grandioso. –
Sonrió Hilda abrazando a su amiga, quien solo sonrió por sentirse en la gloria.


De ahí, tuvieron mayor cercanía, a escondidas, sus labios se encontraban, sus abrazos se volvieron más cálidos, y sus caricias más atrevidas. Colette estaba emocionada con su relación, era todo lo que había soñado con Hilda, pero, había algo que le flotaba en la mente, ¿Eran novias? Nunca lo mencionaron entre ellas, quizá, Hilda esperaba a que ella le dijera, después de todo, fue la primera en comentar sobre gustos. Quizá, todo se resolvería esa noche.

Todo tenía que ser perfecto, se decía Colette. Un cuarto de hotel, una mentira blanca a sus madres sobre una pijamada, vino, velas aromáticas, música de jazz y el saxofón más bello posible, sostén, liga y liguero de color blanco, perfume francés, para la sorpresa de su amiga, Colette, la chica rebelde de su preparatoria, había resultado ser una chica muy romántica. La noche, como tanto la planeó, fue perfecta, Colette mostró todo lo que aprendió al espiar a sus madres, explorando el cuerpo de su amiga, y enseñándole a ella como jugar con el suyo. Su primera vez había sido como tanto soñó, al lado de la persona que quería, Hilda. Nunca esperaría que, de ahí, fuese en picada esa felicidad.

Colette iba emocionada a la preparatoria al siguiente día, quería ver a Hilda cuanto antes, saber si esa noche había bastado para convencerla de que fuesen novias, o si ya lo eran y solo faltaba confirmarlo. Durante toda la clase, no paraba de mirarla, de ver esa sonrisa y elegancia que mostraba la jefa del grupo, la estudiante modelo, aquella que muchos decían merecía el puesto de primer lugar y no una chica que andaba con cadenas, plumas y uñas negras en la preparatoria.



Esperó a la hora de receso, y la invitó detrás de una bodega, fue cuando se confesó de todo corazón con el mayor animo posible, su corazón latía a mil por hora y su sonrisa era la más grande que había tenido, habló lo maravillosa que era, la gran noche en la que dejó de ser virgen a su lado y que no estaba arrepentida, pues lo había hecho con la chica que tanto quería, y llegó el momento de decirlo, y solo soltó: “¿Quieres ser mi novia?” Y una de esas tantas respuestas que se imaginó le fue dicha “Creo que lo entendiste mal”, Colette sonreía pensando que le diría que ya lo eran, pero, un balazo le tocó el corazón.


-Lo siento, somos amigas, solo eso-
Dijo Hilda sonriendo con cierta mirada de lastima hacia Colette- sobre lo que pasó anoche, ¿Me prometes que no lo contarás? Quería probar que se sentía hacerlo con una chica, no estaba segura, creo que… también me gustan las chicas como tú, pero no han dejado de gustarme los chicos, solo eso. –

-Solo eso…-


-Perdón, si pensaste mal las cosas, me gustas mucho Colette, eres un encanto de chica, y cualquiera quisiera salir contigo, pero… como lo explico, no saldría con una chica, ¿Qué dirían de mi después? Hablan mucho de mí por ser tu amiga, no sabría que tanto dirían si fuésemos novias, como jefa de grupo, recuerda que tengo que mantener mi imagen y más si aspiro a una beca universitaria. –


-Solo eso…-


-Espero lo entiendas, siempre me has entendido bien, eres una genio y a tu manera has logrado tanto futuro asegurado, no puedo quedarme detrás y tengo que lograr tanto como tú…¿O no, amiga?-


-Amiga…
-Rio Colette sintiendo sus ojos arder, solamente dio unos pasos hacia atrás, sin decir nada. –Ojalá te mueras. –

-¿Perdón?-


-¡OJALÁ TE MUERAS!-
Gritó Colette saliendo a toda velocidad, quitándose del camino a Hilda, tirándola a un charco.


La castaña corrió escondiendo su rostro con su bolso, corrió, corrió y corrió, hasta llegar a un parque, escondiéndose debajo del puente de un pequeño tren infantil que había dentro de él. Ahí, no pudo más, empezó a llorar, lloró con todas sus fuerzas, un charco de lágrimas se había formado, sus gritos eran callados al morder su bolso, su corazón había sido aplastado de una forma tan cruel y ridícula, ella nunca la quiso, fue un simple juego, una simple curiosidad, se sentía tan estúpida, haber planeado la noche perfecta, haber dado su corazón y cuerpo a alguien que solamente la vio como un experimento.

Colette llegó a su casa y no dijo nada, aunque Aida notó pronto la situación de su hija, y con los ojos, le señaló a Claire que fuera a platicar con ella, pues sabía que, en situaciones más íntimas, Colette le tenía más confianza a Maryclaire. Los primeros días no dijo nada, solo salía por algo del refrigerador y volvía a refugiarse, hasta que una noche, Claire tuvo permiso para entrar, encontrando a su hija con el cabello suelto, sus ojos apagados y su cuerpo algo más delgado de lo normal por haber comido poco. Sin decirle nada, solo le abrazó, y Colette, le contó todo, pensaba que, si alguien la entendería, sería Maryclaire, pues, seguro su madre Aida iría en busca de esa chica y haría un drama. Platicarlo con ella, fue lo mejor que pudo hacer, y le hizo sentirse tranquila, tras días de tristeza, una sonrisa se asomó en ella mientras descansaba recostada en las piernas de su madre policía.


-Colette… No te juzgaré, solo… trata de no pensarlo más, es lo mejor que te puedo aconsejar.
–Hablaba Claire mientras levantaba a su hija, rodeando su cintura y sentándola en sus piernas, haciendo que ella le miraba fijamente con sus ojos avellana. - a veces, cupido es un completo idiota, y terminas fijándote en quien menos esperas. –

-¿Lo dices por mi mamá?-


-No, al igual que tú, tuve un enamoramiento de mi mejor amiga y fue un desastre, me peleé con ella y al tiempo nos reconciliamos, pues me di cuenta que solo fue cosa mía, luego, me fijé en una mujer que estaba relacionado a un caso, y digamos que tuve el mismo resultado. –


-Entonces, ¿No es nada raro? ¿No soy una tonta por lo que hice?


-¿Raro? Me hace feliz que sea esto y no otra cosa.
– Sonrió Claire sacudiendo el cabello de su hija- sino no sabría que decirte, sabes que no se me dan los consejos… y no eres una tonta, solo, te fijaste en esa chica, no creo que sea amor, más bien, solo un enamoramiento. –

-¿Enamoramiento?-


-Sí, fue la primer chica linda quien te trató como siempre quisiste, ¿O no? No tienes amigas, tus amistades son Carlo y tu banda gay. –


-No es una banda gay. –


-¿Segura?-


-Pues… no… ya con lo que hice, si, es una banda gay
-Dijo Colette tocando su mentón pensando y mirando a su mamá- era la única heterosexual, Miguel y Román creo que salen, Carlo también. –

-A eso me refiero, fue la primera chica que se hizo tu amiga, la primera en tratarte como tanto querías, tú mismo me lo dijiste, ella no estaba encima de ti por tus conocimientos u otra cosa, por eso pienso que estabas muy ilusionada con ella y nada más. -


-Tal vez, tienes razón. –


-Piénsalo bien. –
Habló su madre frotando la mejilla de su hija. – podrás ser una genio como muchos dicen, pero, el amor a veces nos trae como idiotas. -

-Gracias, Claire…No le digas a mamá, por favor. –


-¿Quién me crees? Conociéndola, me dirá que meta a prisión a esa chica por violación. –


-¡Claire!-


-Es broma-
Rio la policía abrazando a su hija, quien le miró con unos ojos más sanos y una tenue sonrisa. – así me gusta verte, no tienes que estar triste por una chica así, tienes mucho que vivir todavía. –

-Sí… tienes razón¿Qué le dirás a mi mamá?-


-Que estas en tus días. –


-¿Qué? jaja, no va a creerte, los tiene calendarizados. –


-Cierto, ya se me ocurrirá algo.
–Sonrió Claire a su hija, mirándose las dos con mucho cariño, la policía sujetó la nuca de su hija y con cuidado, beso en la boca a Colette, quien disfrutaba de ser besada por sus madres. – sabes que te amamos hija, cualquier cosa que necesites, puedes contarnos. –

-Gracias, Claire. –


-Y deja el cigarro, tu mamá está muy molesta conmigo por qué no lo has dejado como prometiste. –


-Ni tanto, por qué en las noches sigue siendo muy cariñosa, jaja. –


-Y también, deja de espiarnos, ¿Si? No creas que no nos dimos cuenta. –


-¿Por qué no dijeron nada?-


-Digamos que a la rubia de esta casa le provoca que alguien nos esté mirando. –
Dijo Claire con la confianza que le tenía a Colette, haciéndola reír.

-Ok, trataré de evitar eso, pero de lo otro no prometo nada. –


-¿Qué vas a tratar y que no prometes?-


-No lo sé-
Rio Colette mientras Claire sonrió y empezó a hacerle cosquillas a su hija.


Si en alguien podía confiar, si alguien era su verdadera amiga, sin duda, esa era su madre, Maryclaire. Gracias a ella, había entendido algunas cosas, pero en especial, que no podía dejarse caer.







Y eso paso entre estas chicas, >:v mira Hilda salió toda una hija de puta.
Maryclaire no es tan mala madre :d
Colette por dentro es una chica muy romántica, :3 ¿Podrá encontrar alguien que la haga enamorarse de verdad?
 
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Merry Yuri X-mas~
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Fíjate que me incomoda un poco que haya tantas imágenes. Cuando repasé el escrito me hizo a una buena idea de la historia sólo por las imágenes, sin leer nada del texto.

Hilda no se me hace hija de puta, sólo alguien con curiosidad mal dirigida xD
 

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Fíjate que me incomoda un poco que haya tantas imágenes. Cuando repasé el escrito me hizo a una buena idea de la historia sólo por las imágenes, sin leer nada del texto.

Hilda no se me hace hija de puta, sólo alguien con curiosidad mal dirigida xD
Ya no habrá tantas imágenes xd solo quería aprovechar las que más me gustaron jajaja. (uwur Me gustó mucho Colette, que puedo decir)
Sobre Hilda, dile eso a Colette >;v hasta seguro le puso la de Careless Whisper -suena el pinche saxofón que eriza la piel- QAQ
 

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Hilda es muy linda pero es una tsundere, Claire es una buena.

El beso entre Claire y su hija fue omg. :LOL:

Una pregunta ¿Que días subes un nuevo capitulo?
Claire y Aida besan a su hija, owo y a ella le gusta que lo hagan, :3.
Subo capítulo de cada uno de mis fics cada 2-3 días, más tardar 4. De este fic es probable que tenga capítulo nuevo el domingo :3.
 

Merry Yuri X-mas~
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El mismo OMG que Flor Kites Holtzmann-Kun jaja.
A mí se me hace súper raro e incómodo que los padres besen a sus hijos en la boca, es algo que en serio no me gusta xD (peroaquíesyurientoncesloignorounpoco)
Si igual a mi me parece raro, pero en el caso de Aida y Claire me pareció que no les sería raro. :d además, en ellas es sexy :3

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nwn Sigamos


SONG 3



En un parque lleno de verdor, una pareja de amigos sacaba sus guitarras y empezaba a tocar canciones elegantemente adornadas, atrayendo a cierto número de personas. Colette era una virtuosa de la música y dominaba varios instrumentos, y disfrutaba de hacer escuchar su música, cosa que compartía con su mejor amigo Carlo. Después de su breve presentación, la linda señorita pasó con el sombrero de Carlo en mano, recibiendo algunas cuantas monedas.


-¡Muchas gracias! Ayúdennos a seguir estudiando nuestros cursos de música, y vengan mañana para otra presentación.
– Sonreía la joven mientras las personas uno a uno se retiraban.

-Sí tus mamás te vieran haciendo esto estarían muy molestas. –


-Ellas fueron las que me quitaron mi mesada, ya no puedo comprar ni un cigarro. –
Decía Colette contando las monedas para sentarse al lado de Carlo. -¡Mira! Alguien se comprará una caja de los Premium.-

-Ya deberías de dejarlo, por eso es qué te castigan. –


-Hum, ya estás igual que mi mamá. –


-Recuérdalo Colette, ya tienes muchos castigos por estar fumando.
–Dijo Carlo tomando la mano de su amiga -sigue así y ya no te dejaran salir con la banda. –

-Ey, eso no me lo van a quitar, le digo a mi mamá que es parte de mis prácticas musicales y listo. –


-Estás jugando con la suerte y la buena voluntad de tus madres.-


-Blablablaa
-Contestó Colette con los ojos cerrados, abriéndolos lentamente con una sonrisa- ten, tu parte, sacamos quince euros cada uno, basta para dos cajas de pura calidad. –

-No tienes remedio. –


-Colette…-



La castaña escuchó esa voz que le era bien conocida, Hilda se acercaba a ellos vistiendo una falda de jeans y una blusa sin mangas, era un día agradable en el parque, pero no pensaba que dejaría de sentirse así por la presencia de esa chica. Carlo pensó que era el momento en que su amiga empezara a resolver sus problemas, por lo que guardó su guitarra en el estuche y estaba listo para marcharse.


-¿A dónde vas?-


-Tengo que ir por unas cosas que me encargó mi papá. –


-¡Mentiroso, tu papá está de viaje!-


-¿Dije mi papá? Quise decir mi mamá
-Sonrió Carlo cargando su guitarra- hola Hilda, perdón si me voy así, tengo algunos pendientes. –

-Hola… y, adiós Carlo. –


-¡Marica!
—Gritó Colette escuchando bien que su amigo se reía mientras se iba.


Colette no quería voltear a mirarla de frente, pero, no le quedó de otra, tenía que mostrar que no tenía ninguna incomodidad de verla, que lo que pasó no le afectaba, al menos, eso tenía que pretender, por lo que se animó a dar la vuelta lentamente.


-Hola Colette. –


-Hola Hilda.
– Respondió la castaña apretando su mano, deseando golpear y abrazar a esa chica.

-No pensé que tuvieras necesidades, tu familia no serán millonarias, pero tienen una vida muy buena ¿O no? No tienes por qué…-


-Me gusta hacerlo por diversión.. ¿Y? ¿Qué haces aquí? Hay un parque más cercano a tu casa ¿O no? -


-Sí, pero, quede de verme con Fer aquí.
–Contestó Hilda haciendo que Colette aguantara su coraje con más fuerza.

-Trátalo bien, es un buen chico. –


-Sí, trato de que las cosas funcionen, es algo tímido… me confesó que soy su primera novia. –


-Espero les vaya bien, lo digo por él.
– Respondió Colette empezando a guardar sus cosas.

-Colette… ¿Aún sigues molesta conmigo?-


-¿Yo? ¿Molesta? ¿Cómo crees? No es como si le hubiera dado mi primera vez a alguien que solo se metió conmigo por curiosidad, ¿Molesta? Jajaja, hasta te estoy agradecida, hiciste que dejara de ilusionarme contigo. –


-Perdóname, te he dicho que estoy arrepentida de eso, eres mi mejor amiga y … nunca pensé que llegarías a fijarte así, creí que también tenías curiosidad por eso, solo decías que te gustaban las chicas también pero nunca pensé que fuese cierto, pensaba que solo era juego tuyo o una simple curiosidad como la mía. –


-Mejor no hables, más hablas y más coraje me das y más asco me doy. –


-Sé que me querías en verdad y me duele eso, Colette, pero… quisiera que nuestra amistad siga, incluso Fer me ha estado preguntando qué pasó entre nosotras y no sé qué decirle. –


-Dile la verdad, es lo que deberías de hacer. –


-Intento solucionar esto, pero veo que no quieres cambiar de opinión. –


-¿Cómo quieres que cambie de opinión? Crees que solo tienes que venir y decir “Oh, lo siento por darte alas y tener sexo contigo solo por curiosidad” y zas, con eso, ¿Mejores amigas de nuevo?-


-No sé por qué te molesta tanto, me estas tratando muy mal, yo preocupándome de más por eso y tú a gusto con tu novio. –


-¿Novio?-


-No te hagas, todos saben que sales con Carlo. –


-¿Todos lo saben?-
Alzó la voz la castaña acercándose a Hilda para empujarla. – ¿TODOS LO SABEN? No andes levantándome falsos ni andes creyendo cosas de otros, dime quien anda diciendo eso, para romperle la cara. –

-Todos lo dicen en la escuela, no tienen por qué ocultarlo, siempre andan juntos, es con quien te llevas mejor y se ven bien como pareja. –


-Carlo no es mi novio, nunca lo sería, vuelves decir eso y …-


-¿Sucede algo?-


-¡Usted no se metaaaaaaaaaaaaa…!Claire!
-Dijo sorprendida y apenada Colette, al ver que detrás de ella, su madre adoptiva estaba detrás de ella, con su uniforme policiaco. –jaja, que sorpresaaa, jaja… ¿No deberías de estar en la comisaria?-

-¿Y no deberías de estar en la biblioteca ayudando a Carlo con su tarea? –


-Justo iba de regreso a casa, jaja. –


-¿Crees que no sé qué haces aquí?-
Exclamó Claire tomando la oreja de su hija jalándola como si fuera una niña pequeña. – Tu madre estará muy molesta contigo, señorita, ¿Cómo se te ocurre andar pidiendo dinero en la calle? –

-Ayy..!Claire, no soy una niñaaa! ¡Me duele! ¡Me avergüenzas!-


-¡Vergüenza la que siento yo que mi hija ande mendigando como si le faltara algo! –



Claire subió al coche policiaco a su hija, quien refunfuñó por haber sido sorprendida por su madre. Maryclaire empezó a revisar el cuerpo de su hija, conociendo bien sus trucos para esconder sus cigarrillos, mirándolos y metiéndolos al bolsillo de su camisa.


-¡Ey, son mios!-


-Eran. –
Sonrió Claire sacando uno para prenderlo y fumarlo mientras manejaba lentamente. – Estas en graves problemas, andar mendigando en la calle es un delito y lo sabes. –

-Sí, sí, lo sé, pero es por qué mi mamá no quiso darme dinero cuando salí, y sabes que me gasté mis ahorros en mi guitarra. –


-Pero no tienes necesidad… No me queda de otra.
–Dijo la policía tirando por la ventana su cigarro y la caja que le quitó a su hija.

-!Mis cigarros!-


-Voy a dejarlo y también lo dejarás conmigo, que andes sacando dinero para comprarlos es el colmo. –


-Hum, tan bien que me caías estos días.
– Refunfuñó Colette metiendo sus manos a los bolsillos de su vestido.

-Esa chica que estaba contigo… ¿Es la tal Hilda?-


-Sí… ¿Cómo lo sabes?-


-Por lo alterada que estabas, deduje que solo esa chica podría perturbarte así. –


-Se me olvida que eres una detective reconocida.
– Suspiró la castaña mirando por la ventana mientras viajaban.

-Es linda, pero verla me hizo entenderlo, olvídate de ella de pronto. –


-No ocupo que me lo digas… ¿Y cómo que te hizo entenderlo?-


-Se nota que no quería platicar contigo, estaba algo desesperada, como si la obligaran a estar ahí. –


-Mmm… Creo que ya se quien la debió obligar.
–Dijo Colette reaccionando al ver que el automóvil daba vuelta a otro lado. – Claire, la comisaria es para la izquierda. –

-¿Quién dijo que te llevaré a la comisaria? Lo que hacías es un delito menor y sería una noche encarcelada, el castigo que te dará tu madre será peor. –


-Espera, no, mejor llévame a la comisaria, mamá ya no me dejará salir. –


-Lo siento, pero si no le cuento esto, me irá peor a mí. –
Suspiró Claire pensando en que pasaría si Aida se enteraba por alguien más que su hija andaba juntando dinero para cigarros. – Así de pequeña que la vez, es un demonio cuando se enoja.





Claire sospecha que Hilda no le es sincera a su hija, ¿O son solo sentimientos de madre?
¿Aida es un demonio cuando se enoja? OAO
¿Podrá Colette dejar su vicio por el cigarro y por Hilda?
 

I-AM-ROSY!!

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Jajaja, es demasiado mujer para no serlo.

Mmm, bueno, lo que dijo Claire de Hilda me dio curiosidad.
Aida aún siendo la más pequeña del grupo, se fajó los pantalones XD y le dejó claro a Claire que quería algo serio (lo recuerdas bien XD), es una chica que no suele callarse lo que piensa y tenía una actitud más madura que algunas del grupo aún joven, ahora de madre y siendo una mujer casada, se ve que hasta Claire le tiene miedo x3.
-3- Será sorpresa sobre Hilda.
 

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!

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=3 Sigamos!!



SONG 4





Colette estaba en su habitación practicando con su guitarra, vistiendo un camisón blanco al no haber ido a la escuela, no era por qué ese día en especial estuviese aburrida, sino que había sido castigada por su madre Aida. La rubia italiana se había molestado como nunca, a tal magnitud que no solo Colette fue regañada, Claire tuvo que soportar el levantamiento de voz de Aida reclamándole a su esposa por lo permisiva que había sido con su hija.

La castaña tocaba tranquilamente y anotaba en su cuaderno las melodías que se le venían a la cabeza, pensando en alguna nueva canción para su banda de rock, deteniéndose al pensar en las palabras de su madre, Hilda no era sincera, alguien más le pedía que hiciera las paces con ella, y conociendo a los que las rodeaban, era más que seguro que Ferdinando se lo hubiera pedido, pero no pasaría mucho para saberlo.


-Hija, Carlo te busca.
– Dijo Aida al abrir la puerta del cuarto.

-¿Qué hace el aquí? Mmm… ¿Puedo recibir a mi amigo? Él vive del otro lado de la ciudad, sería grosero que dé la vuelta sin chiste, ¿O no?-


-Está bien, pero ponte algo de ropa. –


-Ya pues, ya pues, no es como si él babeara por mí, recuerda que es gay.
– Respondió Colette quitándose su camisón quedando solo en pantaletas, para empezar a esculcar entre un baúl de ropa limpia.

-Hija, no es por eso, ya no eres una niña, te recomiendo ser más cuidadosa en andar así en la casa.-


-Madre, ustedes andan igual en su cuarto, ¿O no? No veo por qué sentir pena.
– Sonrió la castaña recogiendo su cabello con sus listones favoritos y colocándose un short de mezclilla y una blusa, y encima de ella, una chaqueta de mezclilla para ocultar la ausencia de su sostén. - ¿Cómo me veo?-

-Como una tonta. –


-Jaja, muy graciosa. –


-Tienes muchos vestidos y atuendos bonitos Colette, no me gusta que vistas de una manera tan ridícula como…-


-Blablablabla…-
Hablaba Colette cerrando los ojos para luego abrirlos tranquilamente, sonriendo a su madre quien suspiró.

-¿Hasta cuándo vas a dejar de callarme así? Ya no eres una niña. –


-Hasta que mi linda madre deje de quejarse de cómo me visto. –


-Me lo gano por haberte dejado tanto tiempo bajo los cuidados de Mariela y Julia, me arrepiento de eso. –


Aida bajó al primer piso, para dejar pasar al amigo de su hija y uno de sus estudiantes de su taller de música. Carlo entró a la habitación, encontrando a Colette quien seguía practicando con su guitarra.


-Hola, marica. –


-Vaya recibimiento, deberías de ser como tu madre, me regaló galletas-
Dijo el joven mostrando una bolsa de galletas caseras.

-Pura mierda te voy a regalar algo, ayer me dejaste sola. –


-Quería que resolvieran sus problemas, solo eso. –


¿Solo eso? ¡Mi mamá termino castigándome! Al menos si estabas ahí, podríamos haber dicho que era para recolectar dinero para tus cursos. –


-Pero si yo pago bien mis cursos, solo sacábamos para tu vicio. –


-Ya, tiempo pasado.
–Suspiró Colette mientras su amigo se sentaba a su lado en la cama. - ¿Qué tal? Milagro que vienes a mi casa. –

-Mm… como te lo puedo explicar, Ferdinando quiso que platicara contigo. –


-¿Fer? ¿Y eso?-


-Pues, por alguna razón piensan que tú eres mi novia y …-


-¿También él? Por dios, solo porque nos la llevamos juntos ¿Ya somos novios?-

-Igual le dije que no era así, pero insistió en que no debíamos seguir ocultándolo.-
Habló Carlo mientras su amiga mostraba enojo en sus ojos. – me preguntó que pasó entre tú e Hilda que ya no se hablan. –

-¿Qué mierda le importa eso?-


-Pues, eres su amiga, y él sabe que ustedes eran mejores amigas, ahora que ella es su novia, quiere que se lleven bien otra vez, hasta me dijo que si te sentías molesta o celosa por qué eran novios. –


-¿Qué? ¡Está loco! Nunca me gustó ni me gustaría, es mi amigo solamente, uy, con ganas de decirle que tipo de golfa tiene por novia ¿Y qué le dijiste?-


-Qué tuvieron un problema como todas las amigas y que no le tome importaba, y que deje de pensar en que tú y yo somos novios o ahí si será un problema mayor. –


-Ya lo decía mi madre, Hilda no quiere arreglar su problema conmigo, seguro lo hace solo porque Fer se lo pide, siempre es así, queriendo ayudar a todos. –


-¿Y qué harás entonces?-


-No lo sé…
-Dijo Colette acostándose en la cama. – Fer es un buen chico, no quisiera arruinarle su primer noviazgo destrozándole el corazón, pero, Hilda no lo merece, es una maldita que jugó con mis sentimientos. –

-Piénsalo bien, Colette, pues, sé que aún te gusta Hilda y..-


-No vuelvas a decirlo, intento enterrar ese sentimiento lo más que pueda. –


-Pero es duro para ti, ellos dos son tus amigos y…-


-¿Te gusta molestarme o no?-


-Solo lo digo, flaca.
–Habló Carlo mirando a su amiga. – si puedes platicar con Hilda y arreglar las cosas, asegurarás que Fer no salga lastimado. –

-¿Y qué ella quede bien? ¿Qué no pague lo que me hizo?-


-No te digo que no me gustaría que pagara por haberte ilusionado, pero, tampoco es para que le desees tanto mal. –


-Rayos… si tan solo estuviera Shannon aquí, ella me diría que hacer, tiene más cabeza para esto de las relaciones. –
Suspiró la castaña mirando el techo.

-¿Shannon?-


-Es la hija de mi tía Gabrielle y mi tía Margaret, nos llevamos bien y es una chica muy agradable, antes platicábamos seguido pero se fue a estudiar desde hace dos años a Japón y solo la veo en vacaciones, nadie mejor que ella para aconsejarme respecto a relaciones problemáticas. –


-¿Es alguien mayor o por qué tanta confianza en ella?-


-Para nada, tiene dieciocho, pero… Es que lleva dos años que sale con su sobrina de quince años. –


-Espera… quince… ¿Ella sale con su sobrina desde que tiene trece años? ¿Con su propia sobrina?–


-Por eso te digo, nadie mejor que ella para los consejos, además de que no le gusta juzgar a la gente y suele ser muy acertada cuando me aconseja cosas.-


-Vaya, las amigas que tienen tus madres y tú son muy peculiares. –


-Peculiares se queda corto. –
Rio Colette mientras se levantaba de la cama. – creo que debo de contarle que pasó entre nosotras, no para decirle que la deje o algo así, solo, para que conozca un poco más que tipo de persona es, y ya sea su decisión sí quiere seguir con ella o dejarla. –

-Vaya, es el comentario más maduro que he escuchado de ti en mucho tiempo. –


-¡Oye! Soy una señorita muy madura de pensamiento. –


-Más por qué ya dejaste el cigarro. –

-Mm… maricón. –

-¿Y cuándo piensas contárselo?-


-Ya que pueda salir de aquí, mi mamá me castigó por una semana. –
Suspiró Colette sacudiendo su cabeza- dijo que ellas no se esfuerzan para darme todo lo que necesito, para que yo ande de tonta pidiendo limosna. –

-Te lo dije. –


-Pero bien que te quedaste con tu parte, deberías de dármela. –


-Lo siento, pero tú me diste ese dinero, además, lo necesitaba, pienso ir al cine con Marvin. –


-Uy, huele a besos. –


-Flaca, no empieces-
Rio Carlo tomando una almohada para pegarle en la cara a la castaña, quien respondió de la misma manera.


Colette parecía haberse decidido, pasara la que pasara, le diría la verdad a Ferdinando, hacerle saber el daño que le causó Hilda, por jugar con sus sentimientos, por entregarse a ella por amor mientras ella le buscó por curiosidad. Tal vez perdería a un amigo, pero, sentía que era lo mejor ser sincera y seguir escondiendo su dolor.





:3 Shannon era amiga de Colette
¿Colette le dirá a su amigo lo que pasó entre ella e Hilda?
PD: Este fic lo tengo contemplado para llegar como al capítulo 8 como mínimo, :3 pues tengo cosas planeadas para Colette.
 
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