Quest A El Honor del Caballero [Gungnir]

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"さあ、往こうか"
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"El honor del caballero” (A)​
a) NPC que la solicita: Knightmon
b) Descripción de la misión: La fuerte relación entre un Tamer y su Digimon culminó trágicamente hace unos meses cuando, durante una misión, el chico perdió la vida en manos de un Death-X-Dorugremon salvaje. El Digimon sobrevivió y logró volver a la ciudad, sin embargo el recuerdo y la frustración de aquella experiencia continúan sobre sus hombros hasta hoy. Luego de meses de entrenar duro y alcanzar su evolución natural, Knightmon está preparado para tomar su espada y acabar con el dragón que mató a su compañero, un acto que, más que una burda venganza, traerá paz mental al atormentado caballero. Se trata de un Digimon que conoce los riesgos y no planea morir en vano, es por eso que desea alguien que lo acompañe en su tarea y a quién proteger: Alguien que demuestre que sobrevivirá la experiencia poniéndolo a prueba en un combate previo
c) Descripción del campo de juego: Viviane Village - USB Dunes
d) Objetivos a cumplir:
  • Enfrentar a Knightmon en un duelo para demostrar su valía
  • Acompañarlo a USB Dunes y hallar a Death-X-Dorugremon
  • Matarlo
e) Notas
  • Knightmon es un Digimon noble, honorable y estricto, no se contendrá durante el duelo
  • Death-X-Dorugremon es un Digimon salvaje que habita las USB Dunes. Durante el combate anterior Knightmon logró dejarle una marca en el cuello que cicatrizó, esa es la mejor forma de identificarlo
  • Durante el primer combate, el Tamer y Knightmon perdieron debido a que Death-X-Dorugremon llamó a varios Death-X-Dorugamon para socorrerlo. Tengan mucho cuidado, ya que estos Digimon parecen estar siempre cerca de él, como si fuera su "líder". En esa ocasión fueron cinco D-X-Doruga, sin embargo ahora pueden haber menos o más por el paso de los meses
  • Knightmon no desea más muertes, es por eso que protegerá al Tamer y a su Digimon con su vida si es necesario
  • Pueden asistir a Knightmon en el combate contra Death-X-Dorugremon sin embargo (por su honor) el debe dar el golpe final

Ficha: Mai Hitomi & Hanz Von Kaulitz
Digivice: D-Arc (ambos)
Mínimo de Post: 5 c/u
Plazo: 28 Días
Extra: Digimental del Valor (Resonator) & Andiramon
Paga Máxima: 700 Bits

Blair Blair M Maiku there you go, have fun o3o
 

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La habitación del Inn se encontraba completamente silenciosa aquel día, los miembros del gremio habían vuelto a sus actividades normales luego del par de días un tanto tensos que habían tenido después del “anuncio” del nuevo líder y cómo no, la situación había aparecido abruptamente en sus narices. Un par de D-Terminal se dejaron escuchar, en habitaciones distintas, pero al mismo tiempo habían dado la alerta; Hanz estiró el brazo apenas para tantear la mesa de noche que estaba a un lado de su cama, solo logrando que el aparato cayera duramente hacia el suelo y el germano maldijera por lo sucedido.

El día que decido no madrugar… — Gruñó el cascarrabias, hundiendo su cara en la almohada e intentando dormirse de nuevo mientras Vee descendía torpemente desde la cama golpeándose la cara con el suelo al enredarse con las sábanas.
¡Ay! — Se quejó, más su tamer ni se inmutó y roncó como quien estuviera en su décimo sueño. El azulito se sobó el rostro con una mano y tomó el aparato con la otra a la vez que bostezaba sonoramente.

****

En la habitación contigua, otro D-Terminal emitía el mismo sonido de alerta tras haber recibido un mensaje pero éste no fue tocado por alguna mano humana, quien lo tomó fue el conejo que ahora vivía con el gremio aunque no formara (oficialmente) parte de él. Andiramon estaba anclado cuidadosamente a la ventana, inspeccionando el sitio con la mirada mientras intentaba descifrar como hacer que aquella cosa dejara de sonar.

Coronamon.
Hmmhm… — El felino se revolvió en su lugar, para luego simplemente girarse (dándole la espalda al perfect) y continuar durmiendo.
Coronamon, el D-Terminal de Mai está sonando. — Insistió con calma el digimon de mayor nivel, tendiéndole el aparato al infante el cual a duras penas se acercó hacia el conejo digital para saber de qué se trataba el asunto. Luego de leer el contenido espabiló rápidamente y se asomó a la cama donde debería estar durmiendo su tamer, encontrándose con las sábanas medio revueltas pero solo Z’ev entre ellas. Suspiró, quizá Sylph había tenido otra pesadilla en la noche, mordió su labio inferior y se asomó hacia la puerta, para luego llevar sus ojos hacia Andiramon.
¿Sabes dónde está?
En medio de la noche se despertó, estuvo dando algunas vueltas en la cama hasta que amaneció y salió a correr. La he estado cuidando, ahora está desayunando en la planta baja.
Entiendo… Iré a decirle. — Coronamon salió del lugar con el D-Terminal en una de sus manos y rápidamente caminó por el pasillo hasta llegar a las escaleras, descendió por ellas un par de pisos hasta llegar a la planta baja y siguió caminando para arribar al comedor. Buscó con la mirada a su tamer, encontrándola rápidamente en una mesa un tanto alejada de donde se encontraba aglomerada la mayor cantidad de gente. — Mai.

¿Qué pasa Coronamon? — Los orbes azules cayeron de lleno sobre el infante, el cual inevitablemente sintió remordimiento al recordar el motivo de ese nuevo color en ellos; desvió la mirada y la fijó en el D-Terminal que traía en su mano.
Nos llaman de la Central, es algo importante… Nos dieron media hora para llegar.
Hai. — Sin dudarlo la chica se puso de pie tomando únicamente el recipiente de plástico que contenía chocolate caliente y desechando el resto de los alimentos. Ambos subieron las escaleras en silencio y cuando pasaron frente a la habitación de Hanz Coronamon rogó porque él también fuera solicitado o al menos estuviera disponible para acompañarlos, el alemán era de confianza para el ígneo y según lo que había leído en el mensaje era una quest importante y riesgosa, aún no se sentía completamente seguro como para ir solo a una quest.

Mai pareció leerle el pensamiento, o es que ella pensaba igual desde el incidente, porque apenas pasaron por ahí tocó la puerta de su compañero de guild con los nudillos. Vee fue quien abrió sonriendo ampliamente al ver a sus amigos allí.
¿También los llamaron? — Soltó el azulado, recibiendo una afirmativa muda por parte de Mai y una sonrisa aliviada de parte del child.
Supuse que no nos enviarían solos, parece algo grande.
Le diré a Hanz cuando salga de ducharse, nos vemos dentro de poco. — Sin más el child cerró la puerta y tanto Sylph como Coronamon siguieron el rumbo hasta su habitación. Entraron y rápidamente comenzaron a alistarse para llegar a tiempo a la Central, ambos tenían cierta intriga sobre lo que les dirían respecto a la misión, ¿qué era urgente? Más bien, ¿Qué ocurría que necesitaban a dos tamers de alto rango? Curiosamente Hanz y ella habían viajado juntos a Viviane por otro asunto sin relación alguna a la misión, había caído perfecto para la Central que siguieran ahí.



M Maiku let's go!​
 

Maiku

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Para cuando Hanz y Veemon abandonaron la habitación, listos para partir en dirección a la Central, la japonesa junto al leoncito ya los estaban esperando. A petición del germano, hicieron una breve parada por el comedor del INN en que se hospedaron para llevar consigo algo para desayunar y, hecho aquello, se pusieron en marcha. Ninguno de los cuatro se esforzó en iniciar una conversación camino hacia la Central de Tamers, quizás porque ya estaban tan acostumbrados a la presencia del otro que el silencio no era incómodo; quizás porque el mayor y su compañero traían un pan en la boca y otros cuantos entre sus brazos para reemplazar aquel cuando se acabara. Cada quien teorizó mentalmente la razón de haber sido llamados con urgencia para una quest, especialmente el pequeño ígneo, quien extrañamente caminaba junto a su Tamer y no colgaba de su hombro como de costumbre. Estaba contento de no ir solos a lo que fuera que harían, pero requerir dos rangos altos tampoco le ayudaba a mantener la paz mental.

Arribaron en cuestión de minutos a la edificación correspondiente. Von Kaulitz observó el lugar con algo de curiosidad, pues se parecía bastante a las demás Centrales que conocía, mas no emitió comentario alguno al respecto. Ante eso Hitomi fue quien entró primero, con Z’ev entre sus brazos, siendo seguida luego por el resto. Uno de los funcionarios del lugar los recibió con alivio, reconociéndolos fácilmente gracias a la base de datos del lugar y, a medida que comenzaba a dar las explicaciones del llamado, guió a Gungnir hacia fuera para rodear el edificio e ir a la parte trasera. Se enteraron así que se trataba de una quest A, solicitada por un Digimon, con el fin de vencer a determinados seres que habitan USB Dunes, siendo siempre escueto con la información. Para entonces era Hanz quien caminaba cerca del sujeto, asunto en el que reparó con suma facilidad. Instintivamente, la pelirroja se había mantenido a raya del desconocido y caminaba a una distancia segura. El germano quiso hacer un comentario al respecto, pero fue allí cuando el hombre que los guiaba señaló que el cliente los esperaba en un terreno baldío, apuntándolo a unos metros de allí. Explicó que sería mejor que él diera los pormenores de la quest, bajando extrañamente el tono de voz al respecto, para luego despedirse, deseándoles lo mejor.

Acelera el paso, Gremlin —musitó el azabache, rascándose la nuca a medida que se acercaba hacia el ser digital en espera.

¡No trates así a una hermosa doncella, tarado! —interrumpió Vee, tras unos segundos. Extrañamente, la japonesa no había encontrado las palabras para responder a su amigo y es que la sola idea de aproximarse así como así ante el misterioso cliente, no la dejaba tranquila. Eventualmente, una pequeña discusión empezó entre el cascarrabias y el pervertido, alivianando la tensión formada en el ambiente. Con tanto alboroto, la figura del terreno baldío se giró en su dirección y, con postura solemne, caminó en su dirección— ¿Eh? ¡Un caballero! —sus ojos brillaron de emoción.

Disculpen las molestias, ¿serán ustedes los Tamers que me consiguió la Central? —Coronamon se acercó a su amigo, disimulando un poco más su admiración al imponente Perfect que tenían frente a ellos. Andiramon se mantuvo a raya, como de costumbre, al lado de su protegida— Si es así, es un gusto conocerlos. Mi nombre es Knightmon.

¡S-soy Veemon! —gritó torpemente el dragón— ¡Ellos son mis compañeros de la justicia: Coronamon, Hanz, Mai, Andiramon y Z’ev! ¡Es un gusto conocer una figura tan majestuosa como la de usted! —antes de que pudiera seguir hablando, un coscorrón lo hizo cerrar el hocico. Hitomi observó el escándalo que sus compañeros armaban y esbozó una leve sonrisa.

¿Puede explicarnos de qué va la quest? No nos dieron mucha información —la cordialidad de Sylph fue impecable.

Gustosamente responderé sus preguntas, señorita —contra todo pronóstico, el de armadura desenvainó su ostentosa espada y la apuntó en dirección al grupo de Gungnir. Coronamon se puso en guardia, a medida que los enormes brazos del conejo abrazaron a la japonesa. Vee parpadeó confundido y el germano endureció el gesto—. Pero me temo que necesitaré probar su valía antes de ello. Disculpen la mala educación, necesito estar seguro de que pueden con lo que enfrentaremos, no iremos a un lugar seguro.

Tsk, menuda porquería —gruñó. No tuvo que mirar la expresión de Mai ni de Coronamon, ni siquiera quiso preguntarles—. Vee, es tu oportunidad para probar que los súper héroes son mejores que los caballeros. No metas la pata —sonrió con altanería.

¡Sí, señor!

Fairymon se materializó ante las palabras del germano, encontrando algo curiosas sus intenciones, mismas que pudo leer como si Hanz se tratara de un libro abierto. Hitomi no tardó en objetar la decisión del joven, quien la ignoró como solía hacer cuando ya estaba empecinado en hacer algo y, tras unos minutos de quejas en vano, decidió apartarse para que pudiera darse inicio al combate. Por su parte, Coronamon y Andiramon se mantenían en silencio, observando atentamente la situación. Aún no sabían por qué el caballero necesitaba de un Tamer fuerte para vencer a su enemigo, fuera quien fuera, ni tampoco las razones que había detrás de su extraño comportamiento. Si necesitaba de un combate previo, eso quería decir que quería comprobar la fuerza de sus acompañantes para no preocuparse de protegerlos en el momento de los qué hubo. ¿Qué clase de amenaza querría erradicar el Perfect de armadura?

Una cálida luz envolvió el cuerpo del pervertido excéntrico, ante la mirada expectante de su oponente, quien no pareció sorprenderse con el cambio de forma provocado con el deslice de una carta. Muy por el contrario, pareció adoptar un aura un poco más seria y tensa con la aparición de Paildramon, misma que se vio potenciada por el cambio de actitud en el azulino. No hubo necesidad de algún pitido de partida o señal alguna, sino que ambos Perfect se abalanzaron sobre el otro. Chispas saltaron cuando el arma del grisáceo chocó el Esgrima de los brazos del humanoide, mas pronto el segundo se vio obligado a dar un salto hacia atrás, viéndose superado por la fuerza bruta del primero. De no ser porque la agilidad de Paildra era mayor a la del caballero, probablemente alguno de los intensos sablazos liberados en su contra habría dado en el blanco, resultando ser fatal.

Knightmon se vio forzado a adoptar una posición defensiva cuando el dragón corrió en su dirección y, justo antes de impactar con él, dio un salto sobre su persona para caer detrás. Entonces, los aguijones intentaron dar con la espalda del caballero, quien a duras penas alcanzó a girarse para interceptar el ataque con su espada. Posteriormente, una lluvia de estocadas provenientes de ambos Esgrima intentaron presionar al misterioso cliente, viéndose en su mayoría frustradas por la ostentosa espada de aquel y la espeluznante facilidad con que la blandía. Cuando Von Kaulitz creyó que su amigo había logrado traspasar la defensa del oponente, se llevó una amarga sorpresa, pues el sable rebotó contra el Chrome Digizoid del que se componía el armatoste, rebotando su ofensiva como si nada. Fue en ese momento que Knightmon aprovechó de cargar en contra de su oponente, embistiéndolo para hacerlo retroceder unos metros y, posteriormente, intentar volverlo picadillo con The Duel. Para su mala suerte, no era la primera vez que su oponente se enfrentaba a situaciones peligrosas como aquellas y, sin previo aviso, el Dragon Man emprendió vuelo para alcanzar un lugar seguro.

Hanz frunció el ceño. Su compañero estaba dándole pelea al otro Perfect, pero esa velocidad y versatilidad de movimientos exigían bastante energía, razón por la que ahora sobrevolaba al caballero con la respiración agitada. Apretó la mandíbula en lo que pensaba qué podía hacer al respecto, evaluando la posibilidad de utilizar o no una carta. Fue entonces que observó su canalizador vacío, chistando. En esa clase de situaciones era Blitzmon quien ofrecía consejos bastante útiles y confiables, pero ahora no se encontraba con él, estaban por su cuenta. Extrañamente, aquella idea empezó a frustrarlo y pronto dejó de lado sus cavilaciones sobre el Card Slash para culparse por haber estado tan dependiente del bicharraco. Un Desperado Blaster fallido lo hizo retomar la atención en el combate, solo para presenciar cómo su amigo se lanzaba en picada en dirección al caballero con su aguijón blandido. El resultado fue predecible e inevitable, la Bersek Sword del coloso retuvo al atacante y lo mandó a estrellarse con el suelo de un solo movimiento, valiéndose de la misma fuerza del pique.

Why isn’t he shooting more? —bufó Coronamon.

No lo sé —Hitomi tenía su mirada clavada sobre la expresión del germano. Z’ev intercalaba la mirada entre todos los presentes, intentando entender lo que acontecía.

Quizás no quiere valerse mucho de ataques a larga distancia, porque su oponente no podría hacer nada para defenderse —explicó el hada—. Ego de guerrero, si quieren —rió coquetamente—. Me pregunto qué hará Hanz.

Otro estruendo provocó que Paildramon fuese despedido a ras de suelo en dirección a un árbol, botándolo del solo impacto, situación que preocupó un poco a Sylph. Sin embargo, antes de que decidiera intervenir de alguna forma, el leoncito corrió con gesto enojado en dirección al germano y trepó sobre su espalda hasta quedar colgado de su hombro. Este lo recibió con mala cara, mas no dijo nada, especialmente porque el Child espetó un griterío en inglés que no fue capaz de entender en lo absoluto. Le tomó unos segundos al pequeño recordar la nula capacidad de entendimiento que tenía su amigo con el idioma, bufando audiblemente.

¿Por qué no estás ayudándolo? —Gruñó— Vee está en problemas.

¡Claro que lo sé!

Then do something!

Paildramon se incorporó a duras penas, a medida que el solemne caballero se acercaba a paso lento pero decidido. Ambas miradas inspiraban pasión y determinación, algo que en combates como aquel se valoraba mucho, especialmente por el honroso cliente. Algo decepcionado por el rumbo que estaba tomando la batalla, el guerrero alzó su arma para ponerle fin, haciéndola caer con todas su fuerzas en torno al cuerpo del humanoide. Sintió cómo su filo golpeó algo y aplicó toda la presión que pudo, pero pronto cayó en que la textura era mucho más dura de lo esperado y, antes de poder procesar que Brave Shield había frustrado su golpe de gracia, una nueva ráfaga de disparos del Desperado Blaster lo obligó a dar unos pasos hacia atrás. Aprovechando la distancia ganada, el germano deslizó una segunda carta por su D-Arc y miró con un rostro serio a su amigo, quien esbozó una suerte de sonrisa con la mirada, o al menos así lo interpretaron quienes le conocían lo suficiente. Ryougonken se materializó frente al dragón Perfect, quien retrajo sus aguijones para blandirla con más facilidad, gritando con furia gracias al poder que sintió fluir por sus datos al hacer contacto con el arma.

La pelirroja suspiró aliviada cuando vio que la balanza empezaba a cambiar la suerte del combate, sonriendo levemente al ver cómo Coronamon había motivado la intervención del mayor y, ahora, eso había dado momentum al Dragon Man. Era Knightmon quien se veía forzado a retroceder ante las estocadas persistentes y brutales de su oponente, viéndose lastimado por más de alguna, cuando la velocidad potenciada por el Card Slash lo superaba. Pronto, hubo un entrecruce de sables que retumbó con fiereza, seguido de un grito de guerra proferido por ambos seres digitales. Andiramon y Fairymon asintieron sin razón aparente, al menos para Mai, hasta que Paildramon logró alzar su arma y mandar a volar el sable de su oponente lejos de él. Los tres minutos cesaron y Ryugonken desapareció en ese mismo instante, dejando a un dragón jadeante detrás, pero el combate ya estaba decidido.

Gracias —habló el guerrero—, esto me demuestra que sí son lo suficientemente fuertes para acompañarme.

Buen combate —asintió Paildramon, para luego de-evolucionar y caer rendido en su forma de Chibimon. Hanz corrió en su dirección y lo tomó en brazos, dándole un par de coscorrones para felicitarlo y así esconder el amargo sabor con el que quedó en su boca.

You did it! Great job! —sonrió el león— But I would have finished it faster.

Coronamon —reprobó su Tamer, acercándose junto al conejo y el etéreo invisible para todos menos para ella y su león—. Veemon debería descansar y comer algo más en lo que el señor Knightmon nos cuenta los pormenores de la quest. Necesitaremos que se recupere —Hanz asintió, sacando de su Keychain más panes robados del INN.

Entonces vayamos a sentarnos junto al lago. Relajar la mente ayudará a que nos recuperemos —indicó el guerrero. Fairymon enarcó una ceja, ¿acaso Knightmon estaba evitando hablar del tema?


Blair Blair Blaikawa-san, your turn x3

Cartas utilizadas: Super Evolution Plug in-S, Brave Shield, Ryugonken.​
 

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El grupo se movilizó con rumbo al lago, al llegar Knightmon volvió a desenvainar su espada y la encajó en el suelo, tras lo que se sentó y recargó su espalda (o mejor dicho, el escudo) en ella. Mai se recargó en un árbol cercano con Andiramon a su lado, mientras que Coronamon y V-mon se tumbaron en el pasto a escasos centímetros del lago, Hanz, por último, estaba sentado a un lado del caballero.
Si no es molestia preguntar, ¿por qué están acompañados por tres digimon si solo son dos tamers? — El noble preguntó con calma y respeto, obviando desde su voz que era una pregunta hecha por curiosidad pero que podía ser ignorada en caso de que fuera irrespetuosa o algo por el estilo. El silencio se extendió en el ambiente hasta que fue Andiramon quien rompió el mutismo.
Ella me contrató. — Contestó simplemente y sin dar información de más pero tampoco sonando rudo, el perfect de largas orejas siguió con esa mirada neutra y calmada fija en el caballero. El de armadura le dio un vistazo rápido al conejo.
¿La proteges tanto por el dinero? — Preguntó esta vez con más seriedad en su voz, quizá llegó incluso a sonar algo frío, Andiramon hizo un gesto y luego negó a la vez que recuperaba la calma en su rostro.
El dinero realmente no me interesa, solo es una parte “obligatoria” que impuso la central para que pudiera acompañarla sin causar problemas con sus normas. — Hitomi miró de reojo al conejo, el cual entendió el mensaje y silenció, definitivamente la chica se sentía incómoda con las preguntas que el caballero estaba haciendo y no quería que su acompañantes (y guardaespaldas) siguiera dando más detalles respecto a la relación que guardaban entre sí. Fairymon se manifestó a un lado de la asiática y habló con calma dando cierta información que llamó la atención del único digimon que podía escucharla: Coronamon.

Es cierto, ¿cuál es la misión que debemos cumplir? Hasta ahora solo hiciste a Vee pelear contigo y luego vinimos aquí, pero no nos has explicado nada. — El alemán miró directamente al cliente, Vee tampoco tardó en dirigir su atención al de mayor nivel y en cuestión de segundos todos los ojos de los miembros de Gungnir se encontraban fijos en Knightmon. El de armadura mantenía su mirada perdida en el horizonte, como si intentara ver desde su posición el final del lago o incluso el del mar; inconscientemente sus puños se habían apretado y de un momento a otro dejó escapar un suspiro lleno de pesar que fue interpretado como “grave” por los allí presentes.


El caballero se puso de pie repentinamente sin despegar sus orbes del horizonte, su mano se posó sobre el mango de su espada con delicadeza, allí había algo que los miembros de Gungnir no habían notado hasta ahora: un dije que estaba amarrado cuidadosamente al arma. Los dedos de Knightmon delinearon aquel objeto con nostalgia, llegó hasta el final del colgante y se detuvo, esta vez su cabeza estaba gacha y sus ojos cerrados como si el peso del mundo se le hubiera venido repentinamente sobre los hombros y le fuera imposible mantener la frente en alto. Hanz milagrosamente guardó silencio sin apresurar la situación, su paciencia se agotaba, pero por algún motivo estaba completamente callado al igual que el resto.

Yo también tenía un tamer como ustedes — Coronamon y V-mon se sobresaltaron al sentirse aludidos —, hace meses él y yo viajamos a las Dunas USB para cumplir una misión y… — Coronamon se mordió el labio inferior cuando las palabras de guerrero se detuvieron, cualquiera podía adivinar para donde iba aquel relato, especialmente luego de haberse referido en pasado a la existencia de un tamer. Mai se tensó, Hanz inevitablemente pensó en su primo y en sus compañeros de guild, finalmente pensó en sí mismo. Los digimon tenían pensamientos similares a los que estaban viniendo repentinamente a la mente de sus tamers, no tardaron en ponerse en los zapatos del perfect.

¿Qué sucedió? — Von Kaulitz inspiró hondo e hizo la pregunta que su ex – líder parecía no atreverse a formular. El caballero apretó el mango de su espada teniendo cuidado de no dañar el dije que colgaba de allí.

Un Death-X-Doruguremon salvaje. Pudimos haber ganado el combate y salido de allí con vida, ambos… Pero él pidió refuerzos y cinco Death-X-Dorugamon aparecieron. Lo mataron y yo regresé solo aquí… — Sus palabras salieron con pesar, el ambiente se volvió gélido ante aquella declaración, Mai no pudo evitar tener recuerdos sobre aquella situación en la que su propia vida había estado en riesgo y sin pensarlo dos veces desvió la mirada solo para toparse con Andiramon. El conejo le hizo un gesto apacible, tras lo que le tocó el hombro como para recordarle que estaba ahí para protegerla.

¿Te ayudaremos a…? — V-mon contenía su enojo, Coronamon pasaba por el mismo proceso. Ese enojo de sentirse impotentes al imaginar a sus respectivos compañeros en una situación así ¿qué harían ellos? Knightmon se mostraba atormentado, pero de algún modo estaba logrando moverse hacia el frente, hacia donde quería dirigirse.
Quiero ir a vencer a ese Death-X-Doruguremon. — Soltó con firmeza y decisión a la vez que apretaba con más fuerza el mango de su arma, Sylph ahorró sus comentarios, no sabía si podía confiar en las palabras del caballero o si se trataría de una nueva emboscada, a decir verdad estaba algo paranoica. Zeth, al ser el más orgulloso del grupo, era quien mejor entendía ese sentimiento que carcomía por dentro a Knightmon y le hacía necesitar esa “venganza” para dejar su mente tranquila.
Sabes que eso no traerá de vuelta a tu compañera, ¿no? — Andiramon habló nuevamente, sorprendiendo al grupo por las palabras que habían salido de su boca.

Lo sé, pero igual tengo que hacerlo. El alma de mi tamer podrá descansar en paz y mi mente también, estaré tranquilo con saber que ese salvaje no podrá dañar a nadie más como lo hizo conmigo. — Ambos child se pusieron de pie rápidamente como aceptando la misión que el guerrero quería llevar a cabo, Andiramon y Fairymon tenían sus ojos fijos en la asiática, quien seguía con su mirada en cualquier otro lado que no fuera el digimon de armadura. Hanz se puso de pie y palmeó el hombro de Knightmon sin decir nada, el caballero asintió silenciosamente con un movimiento de cabeza como agradeciendo el apoyo del grupo.


M Maiku Maikaizumi senpai~ (side note: pregunté y en teoría deberíamos tardarnos como medio día en llegar a USB Dunes owo)​
 

Maiku

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Esperaron a que Veemon y Knightmon comieran un poco de la comida robada del INN para ponerse en marcha. El primero se quejó como nunca cuando su Tamer le propuso trasladarse dentro del Digimon Storing Device, a modo de que descansara durante el trayecto, mas no pudo resistirse cuando le dedicaron una mirada amenazadora. De esa manera, el grupo se redujo al par de Perfect, el par de humanos, Coronamon y el Gnome, ya que la etérea era exclusivamente visible para su portadora y el leoncito. Caminaron tranquilamente hacia la costa del lago donde, en su centro, se ubicaba Viviane Village. Allí esperaron uno de los transportes acuáticos que ofrecían unos amables Gekomon para los turistas, todo por la módica suma de cincuenta bits por pasajeros, cantidad que los de Gungnir tuvieron que cancelar.

En atravesar la superficie acuática demorarían unos veinte minutos, empezando el verdadero trayecto cuando arribaran a tierra firme, pues a pesar de que el mapa indicaba lo contrario, la vasta extensión de WWW Continent hacía que USB Dunes se ubicara a unas seis horas de su ubicación. No fue sorpresa que durante el viaje en bote, la ex líder del gremio se ubicara al extremo contrario del caballero, observándolo de reojo cada vez que comentaba alguna cosa hacia Andiramon o Hanz. La situación se volvió aún más obvia cuando bajaron del transporte acuático e iniciaron la caminata hacia las dunas, pues ella se mantuvo en la retaguardia, varios pasos atrás del resto. Coronamon iba colgado del hombro del germano, mientras que el conejo se mantenía junto a ella y Z’ev, como de costumbre, se alternaba entre sus brazos y la sombra que ofrecía la mochila. Cualquiera que los conociera encontraría que algo raro pasaba, pues era Von Kaulitz quien conversaba con el guerrero sobre trivialidades –con silencios largos y respuestas cortas, pero hablaban-, mientras que Hitomi guardaba el más fúnebre de los silencios. Más de una vez zafiros chocaron, unos inquisitivos, los otros dubitativos. Tal parecía que la inseguridad de Sylph no iba a irse así como así, desvaneciéndose las esperanzas del mayor al respecto.

Coronamon tocó el tema de la muerte del Tamer de Knightmon al cabo de una hora de viaje, cuando la temperatura empezaba a subir gradualmente a medida que avanzaban. Si bien era impertinente, la inocente curiosidad con la que el león preguntó sobre los sentimientos del Perfect al respecto, hicieron que este no se tomara a mal la conversación. Todo indicaba que él era bastante noble y correcto, a pesar de tener un fuerte deseo de venganza contra el Dex-Dorugremon que acabó con su compañero.

A todo esto —enarcó una ceja el azabache— ¿cómo se ve un Dorunoséquémon?

Huh? You don’t know? —el león quedó algo extrañado.

Deja de hablar extraño —gruñó, dándole un pequeño golpe en la cabeza al Child. Fue entonces que ambos miraron hacia Hitomi, quien simplemente se encogió de hombros. Von Kaulitz no supo si en verdad no sabía o no tenía interés en unirse a la conversación, cosa que le hizo fruncir el ceño en demasía—. Ojalata —inquirió.

¿Ojalata? —parpadeó el aludido, para luego emitir un bufido a modo de risa— A ver, son grandes, de cuello largo. Pareciera que actúan por mero instinto, pero no estoy seguro —se llevó la mano al mentón—, tienen alas. Esto, no sé qué más decir.

Genial —chistó.

Son Digimon Perfect, de clase Virus, muy similares a DoruGremon —interrumpió el conejo, con calma—. Cuadrúpedos, de pelaje negro con alas rojo sangre, cuello largo y hocico con dientes. Tienen una máscara metálica en el rostro y una cola metálica que finaliza en una especie de arma.

Básicamente son cuellos largos zombies —resumió Hitomi, tras haber encontrado una analogía simple para la mente de su amigo. Este sonrió y agradeció con un gesto, para luego volver a abstraerse en sus propios pensamientos, quizás con mejor humor porque la nipona por fin hablaba.

Nadie preguntó qué era un cuello largo, sacando sus propias deducciones al respecto ni tampoco se inició una nueva conversación. Von Kaulitz se preguntaba qué estaría haciendo su tarado bicharraco en compañía de Masaki y Agnimon. Si bien quiso reírse con las posibles trolleadas que haría su amigo, especialmente teniendo en cuenta la seriedad de ese trío, luego pasó a tener una suerte de vacío en su estómago. Recordó el momento de flaqueza durante el duelo con Knightmon y apretó instintivamente su mandíbula, cosa que no pasó desapercibida por Fairymon, quien desde hacía un rato se había mostrado interesada por las actitudes del protegido de su camarada. No quería admitirlo, pero estar sin Blitzmon le daba un poco de inseguridad, más si se trataba de situaciones críticas donde debía pensar rápido para evitar posibles daños. Él era la mente del equipo, eso lo tenía claro, pero recién ahora entendía el peso que sus palabras tenían durante los combates. Frunció el ceño. ¿Podría proteger a Mai y al resto si es que algún ser digital los amenazaba?

Tsk, debo hacerlo —se dijo a sí mismo.

What? —le picó un moflete.

Dentro de poco arribaremos a las dunas —anunció Andiramon, quien pudo distinguir un cambio radical en el entorno a lo lejos.

Blair Blair a buscar al lagartoide
 

スパークル
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El grupo supuso que ese “dentro de poco” se trataba literalmente “de poco” pero terminó siendo traducido a otras dos horas de caminata, sí que era un trayecto largo a comparación de lo que acostumbraban en Folder o File, era de esperarse, WWW era inmenso si se trataba de compararlo con los otros dos continentes. Cuando por fin arribaron a las dunas las alertas se encendieron de inmediato, pues Knightmon extrajo su espada y se colocó delante del grupo con un porte protector parecido al de cualquiera de sus digimon compañeros.

A partir de aquí nos movemos con cautela. — Zanjó con firmeza el caballero mirando de reojo al grupo, Hanz asintió y de un movimiento extrajo a su compañero digital del dispositivo en el cual lo había “guardado”; Coronamon, por su parte, saltó desde el hombro del alemán hacia el suelo y se colocó a la izquierda del grupo para cuidar ese flanco. Mai no dudó en permitirle evolucionar cuando éste le dedicó una larga mirada, el león ahora andaba a cuatro patas en su forma adulta.

Vee, encárgate del lado derecho. — Pidió el león con seriedad absoluta, Z’ev miró a la pelirroja y ésta asintió en silencio, permitiéndole que volara hasta la cabellera del felino y se ocultara en ella como le gustaba. Andiramon aminoró un poco el paso para colocarse detrás de su protegida, auto-imponiéndose la tarea de cuidar la retaguardia del grupo. Von Kaulitz evolucionó a su propio compañero hasta la etapa adulta para que pudiera cumplir con su parte del trabajo como era debido y así, al haber completado la “formación” siguieron su camino a paso lento.

Los ojos de todos parecían escanear el lugar entero en busca del digimon al que iban a darle “caza” aquel día, el silencio se propagó entre ellos y la seriedad se adueñó del ambiente en cuestión de segundos. Ambos tamers miraban el D-arc atentamente por si éste delataba la presencia de algún enemigo cercano, aunque podían ver con cierta facilidad hacia adelante o hacia atrás preferían no arriesgarse, especialmente por los montículos de arena que se alzaban a distancias considerables. El caballero hizo un gesto cuando su pie se hundió más de la cuenta en la arena y tuvo que detenerse para liberarse, aquello parecía como un hoyo oculto, una madriguera quizá aunque bastante pequeña.

Parece que hay digimon viviendo bajo la arena por esta zona, tengan cuidado. — Ante la alerta del cliente ambos tamers asintieron y miraron su alrededor cuidando dónde pisaban y hacia dónde avanzaban, Hanz seguía los pasos del guerrero y Hitomi los del alemán.

Diez minutos en completo silencio siguieron avanzando por el terreno arenoso y hasta entonces no habían visto ningún digimon circundando la zona, cosa que tensaba de sobremanera a la ex líder de Gungnir. El felino tenía la mirada afilada y sus ojos puestos en cada mínimo movimiento que se presentara en el lugar, el caso era el mismo en el alado azulino y ni hablar de los dos perfect presentes con el grupo.

¡Cuidado! — Alertó el azabache cuando un montón de arena salió disparada violentamente hacia el guerrero, éste atravesó su espada y su cuerpo para evitar que llegara hasta los humanos, quienes notaron cómo rápidamente un sonido de alarma provino de sus respectivos digivice. Andiramon tomó a Mai en brazos y se movilizó hacia atrás cuando se percató de otro movimiento irregular en el suelo, dejando a la vista un hoyo recién hecho y una cola filosa sobresaliendo desde el lugar.

¿Lo viste?
Sí. — Von Kaulitz había sido sacado del camino por XV-mon, el cual ahora se encontraba sobrevolando la zona para mantener a su tamer fuera de peligro. Los ojos del azulino estaban fijos en la arena al igual que los del felino y tras otra breve aparición ambos tamers pudieron observar un holograma apareciendo en su digivice.
Scorpiomon.
Perfect. — Leyeron los humanos al grupo, Andiramon dio otro salto largo para llegar hasta Firamon y depositar a la chica sobre su lomo, tras lo que el león se alzó como lo había hecho su compañero de guild. Knightmon empuñaba su espada con firmeza, Andiramon ya había formado sus cuchillas para la contestar con una ofensiva en la próxima aparición de su enemigo.
¡Son dos! — Soltó el guerrero cuando logró detener el aguijón de uno de ellos con su espada, mientras que el otro salía desde la arena hacia su espalda, éste fue retenido por el conejo para evitar que hiriera al cliente. Los dos alados daban vueltas alrededor de la zona de combate buscando algún lugar seguro en el que pudieran depositar a sus tamers para ayudar en la pelea, o en su defecto, una oportunidad para atacar.

¡Vee, trae a Hanz! — Pidió la pelirroja, el azulado hizo caso a sabiendas de que Firamon podía atacar aunque tuviera a los humanos sobre él, cosa que difería de sí mismo pues necesitaba pelear cuerpo a cuerpo o lanzar su distintivo rayo desde su pecho, cosa que le era imposible hacer si cargaba con Hanz en brazos. Se apresuró a volar hasta el león y con cuidado dejó al alemán con él, éste se acomodó detrás de la asiática y luego le hizo un gesto a su amigo, el cual descendió varios metros hasta golpear a uno de los perfect para obligarlo a retroceder del intercambio de fuerzas que llevaba con Andiramon. El conejo se movió hacia un lado apenas notó que Scorpiomon se introducía nuevamente en la arena, seguido rápidamente por el que estaba forcejeando con Knightmon.

Estén atentos. — Soltó el caballero con solemnidad en su voz.

M Maiku :3

Scorpiomon - Wikimon
 

Maiku

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Firamon agarró más altura para precaver cualquier ataque sorpresa. Sus ojos afilados estaban fijos en la arena que rodeaba a los dos Perfect visibles en el lugar, escaneando cada movimiento con suma detención, agitándose cada vez que alguna brisa levantaba polvillo. ExVeemon se mantenía un poco más abajo, pero a una distancia suficiente para poder reaccionar con velocidad de ser necesario; estaba consciente de que tenía desventaja de nivel. Por último, tanto Andiramon como Knightmon mostraban una pose defensiva. El conejo mantenía alzadas sus orejas, las que se movían de vez en cuando para enfocar uno que otro sonido, con sus manos vueltas hacha en todo momento. Por su parte, el de armadura mantenía su Bersek Sword empuñada, a medida que sus piernas se flexionaban levemente. Aquel silencio y ficta tranquilidad comenzaba a desesperar al grupo, especialmente a los humanos, quienes se sentían un poco frustrados por no poder apoyar a sus compañeros como querían y verse en la necesidad de huir a los cielos.

Una ráfaga de viento produjo un desliz en la duna más cercana, lo atrajo la atención de la mayoría, mismo momento en que dos pilares de arena se alzaron alrededor de los Perfect. Cual explosión, las torres fueron veloces al subir y terminaban generando una suerte de capa de polvo por lo mismo, reduciendo la visibilidad desde los cielos. Andiramon no tardó en dar un gran salto para evadir lo que fuera que emergía de esas torres, valiéndose de su destacada velocidad, pero la suerte de su homólogo no fue la misma. Dos aguijones esqueléticos cayeron cuales guillotinas sobre el cuerpo del guerrero, quien solo atinó a hincarse para que uno fuera interceptado por el escudo a su espalda y otro por su espada. Lo que pareció ser un bloqueo perfecto, pronto se volvió una situación crítica, en cuanto ambos Scorpiomon brincaron sobre su cuerpo, manteniendo la presión de sus aguijones y ahora apretando aquel cuerpo metálico con sus tenazas.

¡Knightmon! —gruñó ExVeemon, cargando su láser. El conejo no tardó en comenzar a descender, valiéndose de la gravedad para hacerlo más rápido. Metros antes de estrellarse, revolvió su cuerpo con una naturalidad impresionante, al punto en que creó una suerte de tornado que impactó de lleno a uno de los escorpiones. Pronto, el X-Laser del Adult cayó sobre el otro enemigo, dándole suficiente tiempo a Knightmon para tragarse el dolor que sentía y ocupar su técnica The Duel— ¡Eso es! ¡Los héroes siempre triunfan!

Aún es muy temprano para celebrar —murmuró Firamon, tenso. Si bien los oponentes recibieron los ataques de lleno, no podían subestimar sus niveles de fuerza, eran Perfect después de todo— ¡Cuidado!

Los aliados de Gungnir dieron un salto hacia atrás cuando una misteriosa niebla fue expedida por sus oponentes, quienes aprovecharon de incorporarse por el impacto recibido. Sus cuerpos estaban llenos de cortes de diversa magnitud, aunque más que verse afectados, parecían haberse llenado de furia. Pronto, ambos corrieron en dirección al cliente y el conejo, alzando sus aguijones con un brillo sospechoso. Andiramon y Knightmon dieron otro salto hacia atrás, intentando esquivar el Poison Pierce, mas entonces el suelo cedió en su consistencia. Ambos vieron su estabilidad fallar por culpa de la arena, quedando incapaces de esquivar la segunda arremetida del aguijón. Espada, hacha y púa se encontraron con fiereza. La misteriosa bruma continuó esparciéndose de a poco, acelerándose circunstancialmente, razón por la que Hitomi desplegó la información de su D-Arc nuevamente. Leyó en silencio el efecto de la bruma, con unos ojos fisgones tras suyo.

Blackout.

¡Ojalata, conejo, esa niebla es venenosa! ¡Los dejará ciegos! —Instintivamente Firamon se tensó al escuchar esa palabra y Fairymon se materializó, preocupándose por su portadora. Quizás por la situación, Von Kaulitz no había reparado en sus palabras, pero aquella mención congeló a la pelirroja— ¡Vee!

¡Súper mega bola llameante en flamas! —gritó tras asentir hacia el llamado de atención de su Tamer. Desde sus fauces surgió una esfera ígnea disparada en dirección al arácnido que intentaba atacar al cliente, buscando darle espacio— ¡Rayos justiciero! —su tatuaje brilló, juntando menos potencia que lo normal para ser disparado con rapidez. Repitió el acto varias veces, repitiendo la denominación de mal gusto que daba a su X-Laser, con la sola finalidad de distraer al Scorpiomon respectivo. Quizás no lo parecía, pero desde la emboscada anterior, el de armadura había estado más lento en sus reflejos y eso era algo bastante evidente desde las alturas. Por su parte, Andiramon no tardó en recuperar terreno con su agilidad impresionante. Empujó a su atacante a base de fuerza bruta, para luego transformar sus extremidades de vuelta a la normalidad y usarlas para dar una pirueta hacia atrás. Firamon se encargó de retener al esquelético con sus propios disparos ígneos desde las alturas.

Ambos escorpiones rugieron guturalmente con la situación y, una vez más, emitieron aquella extraña neblina tóxica en el ambiente. El león gruñó, aquella técnica no le era de buen gusto y podía sentir cómo las manos de su Tamer se contraían sobre su lomo, apretando sus cabellos. Hanz observó de reojo a Sylph, sin inmutarse por su expresión, para luego insertar una tarjeta en el reloj de su muñeca.

¡Kabuterimon! —Gritó, a medida que unos círculos de invocación aparecían frente a ellos— ¡Dispersa esa estúpida niebla!

Obediente, el recuerdo del insecto no tardó en movilizarse en torno a la técnica señalada, batiendo sus cuatro alas para alejarlas de sus aliados con suma facilidad. Lamentablemente, un aguijón atravesó su cuerpo antes de que terminara al cien su petición, desapareciendo al instante. Scorpiomon rugió una vez más, momento en que un tornado de cortes aprovechó la distracción y que el Blackout se había alejado, para arremeter. Un centenar de heridas volvieron a dibujarse en el cuerpo del esquelético, solo que esta vez fueron mucho más fieras que la anterior. Tal parecía que Andiramon estaba molesto por algo, pues no detuvo su Asipatravana hasta que el atacado se volvió una figura irreconocible, dispersándose en datos luego. Un Digitama cayó a la arena en su lugar. Knightmon, por otro lado, se valió de su ostentosa espada para seguir defendiéndose del escorpión restante. Entonces, Firamon y ExVeemon combinaron sus técnicas de larga distancia para retener al arácnido cuánto pudieran, momento que el guerrero aprovechó para embestir con todas sus fuerzas al Perfect. Solo contra cuatro Digimon, el escorpión trastabilló, huyendo bajo la arena cuando pudo.

En la pantalla del D-Arc de Hanz se mostraba el punto rojo enemigo alejarse, probablemente espantado. Sin embargo, Hitomi no dijo nada y eso hizo que el germano endureciera la mirada, indeciso sobre qué hacer con ella. Desde que había leído los efectos de la técnica, Sylph sintió que su cuerpo había dejado de reaccionar, quizás porque su mente estaba más preocupada de intentar reprimir los recuerdos del incidente con LadyDevimon. Su corazón latía fuerte, pero lento y una palidez evidente empezó a marcarse en su rostro. Firamon empezó a descender, apresurado por la idea de ver a su amiga de frente, ya que no respondía ni a sus llamados ni a los de la etérea.

Ya reacciona —bufó Hanz, dándole una palmada algo fuerte a Mai en la espalda. Instintivamente, ella se dio vuelta, encontrándose con unos zafiros incisivos y una mueca de disgusto—. Estamos aquí para cubrirte, no lo olvides, gremlin —sonrió ladino.

Blair Blair te lo dejo ahí por si quieres poner más desarrollo psicológico
 

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Knightmon apoyó una de sus rodillas en la arena a la vez que encajaba la espada en el suelo, no había pasado desapercibido para él la situación que ocurría entre los tamers que le acompañaban pero por respeto no preguntaba nada. De cierto modo, el estado “mental” de la chica en ese momento le recordaba a su difunto tamer, instintivamente apretó el mango de su arma y respiró hondo.

— ¿Te encuentras bien? — La pregunta provino del conejo, el cual ahora mostraba nuevamente un porte serio que no se asemejaba al furioso que había hecho mientras masacraba al digimon enemigo que ahora era un digitama.

— Sí, gracias. — Se limitó a contestar mirando hacia las dunas con nostalgia, luego de unos minutos para descansar el grupo reanudó la marcha en busca del digimon rojizo que los había llevado hasta allí. Fue cuestión de unos treinta minutos de caminata en los que, inevitablemente, la ex líder de Gungnir estaba tres veces más retraída que antes. Parecía distraída, su rostro seguía un tanto pálido y sentía un choque emocional consumiéndola poco a poco: por una parte tenía miedo y se sentía frágil, por otra estaba molesta consigo misma por mostrar esa “debilidad” tan abiertamente. Sin mencionar que nuevamente ponía en peligro a sus amigos, no había reaccionado, si los enemigos habían sido vencidos todo era atribuido a los digimon y a Hanz, pero ella simplemente se había congelado en un momento crítico.

Apretó los puños con fuerza, cosa que no pasó desapercibida para Fairymon y Andiramon, quienes estaban a su lado y detrás de ella respectivamente. Firamon volteaba a verla de vez en cuando pero tenía que cuidar el costado del grupo para reaccionar en caso de que otro ataque ocurriera, Hanz iba unos metros por delante de la pelirroja por lo que no se había percatado de la situación.

— Mai, ¿cómo estás?

— ¿Cómo crees? — Soltó ella con un evidente coraje, no le gustaba sentirse así.

— Es normal… — Replicó la Juttoushi con calma. — No te culpes por ello, podrás superarlo.

— ¿Cuándo? — Le afrontó, chasqueando la lengua. Luego cerró los ojos, respiró hondo y se disculpó por su actitud, no era típico de ella portarse así, aunque definitivamente llevaba semanas sin hacer algo realmente “típico de ella”; su mente estaba hecha un lío al igual que sus sentimientos. Fairymon se cruzó de brazos, definitivamente su portadora pasaba por un mal momento y por más palabras que le dirigiera, parecía no ayudar mucho a mejorar su estado.

— Gremlin. — Mai se sobresaltó, al haber estado “discutiendo” con la guerrera legendaria no se había percatado de que Hanz se le había acercado, el chico tenía el ceño fruncido y un claro gesto de disgusto.

— Lo siento, ya estaré pendiente. — Se disculpó ella, provocando que el gesto de disgusto en el azabache fuera mayor ¿desde cuándo Hitomi se portaba “sumisa” con él? El chico chasqueó la lengua.

— ¿Cuándo volverás a ser tú?

— Eso quiero saber yo. — Replicó ella, provocando que Von Kaulitz se desubicara un poco, definitivamente no esperaba esa respuesta por parte de la asiática. No supo qué decir, internamente se sintió preocupado, XV-mon le soltó un comentario rápido que provocó que ambos miembros de Gungnir dejaran de confrontarse; el azabache se giró y siguió caminando detrás del caballero, el silencio se volvió absoluto y la tensión fue palpable en el ambiente. Firamon miró de reojo al grupo, era evidente que las cosas no estaban bien.

Siguieron caminando por las dunas, ambos tamers miraban fijamente los digivice para alertar al grupo en caso de que más digimon salvajes aparecieran en el camino; apenas iban a hablar ambos cuando un grupo de puntos rojos apareció en la pantalla, el caballero se adelantó a la advertencia.

— Allí está. — Sentenció con seriedad, a lo lejos se encontraba un dragón de enormes proporciones, era rojo con negro justo como lo había descrito el conejo. Su apariencia era bastante desagradable a decir verdad, era una bestia con partes de su cuerpo hechas de puro metal que obviaba lo peligroso que era.

— Andando. — Soltó XV-mon firmemente, él quería que los héroes vencieran en aquella ocasión y le pudieran brindar tranquilidad al caballero que los había contratado. Se detuvieron momentáneamente, tenían que planear una forma de enfrentar al no muerto para evitar bajas, además de que necesitaban estar preparados en caso de que éste llamara a otros digimon como lo había hecho la vez que Knightmon había perdido a su tamer.

Luego de unos minutos discutiendo la estrategia por fin se movilizaron con rumbo al Death-X-Doruguremon, ya a una distancia segura el cliente pudo asegurar que sí se trataba del que estaban buscando pues vio la cicatriz que le había ocasionado la vez anterior. Firamon evolucionó a Flaremon con ayuda de una carta de su tamer, dejando al grupo con tres perfect y un adulto, según lo acordado esperarían para usar a Paildramon por si acaso, ya que no querían que se quedara exhausto en el peor momento.

— Es hora de darle fin a esto.


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Si bien los ojos del caballero estaban fijos en aquella bestia con la cicatriz en su cuerpo, la verdad era que la escena presenciada era bastante salvaje e incitaba a guardar cuidado, pues no era precisamente el número de Digimon salvaje lo que intimidaba. Desde la posición en que se encontraban podían apreciar en su magnitud el salvajismo y violencia de los Death-X-Dorugamon. A pesar de dar la breve noción de subsistir como manada, todos se encontraban gruñéndose constantemente, atacando al más cercano cuando tuvieran la posibilidad y aniquilando cualquier ser digital que osara entrar en su territorio. Seguramente lo que más impactó a los de Gungnir fue que, justo cuando llegaron, vieron cómo tres de los Adult se peleaban por comer el Digicore de un Kokatorimon que tuvo la mala suerte de encontrárselos. Tironeaban de sus cuellos como si fuesen de hule, se provocaban heridas profundas con sus cuernos y por solo tener una mordida del núcleo eran capaces de comerse a su supuesto homólogo. Sin embargo, cuando la pelea carroñera se volvió bastante intensa, el Perfect marcado liberó un grito lo suficientemente fuerte y desgarrador como para que dejaran de pelear, alejándose del Digicore bastante sumisos, de manera que el presunto líder pudiera comerlo.

Tanto Flaremon como ExVeemon sintieron su estómago revolverse, pues los sentimientos de rabia por la situación de la víctima ante el comportamiento de las bestias, era contrapuesto al miedo de que alguno de esos seres lograra tocar a alguno de sus amigos. Hitomi seguía retraída en sus pensamientos, solo que esta vez su atención giraba en torno al caballero, seguramente porque aún no terminaba por tragarse su historia y que los llevara ante un grupo tan peligroso le causaba atisbos de paranoia. Andiramon, como de costumbre, guardaba silencio. Finalmente, boxeador y guerrero tenían su mente cien por ciento concentrada en el enemigo. El plan era bastante simple, pero dependía mucho de si lograban o no realizar el primer paso sin iniciar combates innecesarios.

Al cabo de unos minutos, todos quedaron viendo a la japonesa. Hitomi dio un suspiro, haciéndose la idea de que tenía que cumplir su parte del plan y sacó una Digimemory de su cinturón, colocándola en su reloj. Si querían derrotar al Dex correspondiente, tendrían que tomar ciertas medidas de precaución, siendo la más obvia e importante que se alejara lo suficiente de la manada para que estos no intervinieran desde un comienzo. Estaban conscientes de que era muy probable que, de todos modos, terminaran luchando contra todos, pero si atacaban de frente ahora sería ponerse en peligro sin sentido. Todo dependería de cómo reaccionara el enemigo frente a esta movida. Círculos de invocación aparecieron frente a la nipona, quien de reojo miró a su compañero en lo que tomaba forma su objeto. Hanz clavó sus ojos sobre los de ella y, por un momento, la chica sintió la mirada más severa de lo usual. Finalmente, recobró la compostura cuando el invocado apareció en su totalidad. Automáticamente, los no muertos viraron hacia su dirección.

Sepáralos —fue todo lo que dijo. MetalSeadramon emitió un sonido extraño, lejos de ser el esperado por un ser digital propiamente tal, para luego volar de manera serpentesca en dirección a la manada. La tensión subió cuando los Adult no se intimidaron, sino que gran parte de ellos se abalanzaron sobre el cuerpo mecánico del Ultimate, sin darle ni tiempo de arremeter, mordiéndole sus escamas y desgarrando cual tejido encontraran. El cyborg invocado aprovechó la situación para caer violentamente al suelo, sacándose a sus atacantes con una sacudida fuerte contra el dunar, dispersando a varios. Inmediatamente otro par de Death-X-Dorugamon fue tras la Digimemory, misma que los rechazó con un coletazo, aturdiendo a uno— Solo lo siguieron cinco y dos se quedaron atrás —mencionó, dentro de los que se quedaron atrás estaba el objetivo.

Es nuestro turno —habló Hanz en dirección a Knightmon y ExVeemon, quienes asintieron. El primero corrió en dirección a su presa, misma que viró su atención hacia él por su grito de guerra, olvidando momentáneamente a la serpiente marina— ¡Illusion Mist! —deslizó sobre su D-Arc la carta justo cuando su amigo se acercó a la violenta lucha entre Memory y Undead, subsumiéndolos en quien sabe qué clase de espejismo, pues empezaron a atacarse entre ellos, no solo al Ultimate.

Flaremon tampoco se quedó quieto. Corrió tras el cliente tras haberle dedicado un gesto serio al conejo, como si le recalcara cuál era su labor en el plan. Sus ojos se transformaron en los de un animal de guerra cuando interceptó al otro Dex que quedó con el líder, agarrando sus feroces fauces con las manos desnudas y devolviéndole un rugir a los sonidos guturales que el zombie desplegaba. Knightmon atacaba a diestra y siniestra con su espada, misma que era evadida o interceptada por el Perfect marcado. En un momento, ambos Dex aumentaron la velocidad de sus movimientos, seguramente impulsados por la sed de Digicore y sus arremetidas se volvieron mucho más violentas, temerarias e impredecibles. La cola del marcado golpeó la espalda del guerrero con fuerzas, embistiéndolo luego, de manera que perdiera lo suficiente el equilibrio para intentar desgarrar su armadura con su cuerno. Para su mala suerte, el entrenamiento que había llevado Knightmon era para ese mismo momento, mostrándose algo preparado para detener el Bloody Cave con su Bersek Sword o su escudo. Flaremon no tardó en ayudar al caballero, indirectamente, pues liberó un rugido que causó estragos en sus respectivos oponentes para luego agarrar la cola del suyo y girar con todas su fuerzas. Su objetivo era alejarlo del combate con el cliente, no solo porque quería dar lugar a su vendetta, sino porque sus propios movimientos necesitaban más espacio si no quería lastimar a alguien.

Este plan no me gusta —murmuró Andiramon, único en quedarse atrás con los humanos.

Es una carrera contra el tiempo —concedió Fairymon, aunque solo Mai la escuchaba—. Utilizar una DigiMemory para separar a varios del grupo, luego mantenerlos allí con Illusion Mist y Haguro, o en último término usar mi habilidad —su tono era serio, pero sonreía—. Es arriesgado, un solo movimiento en falso o no coordinado y tendremos cinco enemigos más sobre el cliente y Flaremon, pero si reactivamos los efectos de las cartas cada tres minutos, podríamos…

Quedan treinta segundos —anunció Hanz, sin saber que interrumpía a la guerrera—. Mai —inquirió. Ella asintió, contrariada por no haber sido llamada por su apodo, y deslizó Nakama no Kizuna, seleccionando a ExVeemon, para activar Haguro sobre el sector donde carroñeros sin cerebro se mutilaban entre sí. Para ese entonces, la figura de MetalSeadramon ya había desaparecido, pero no lo habían notado gracias a la ilusión.

Si se dan cuenta que están peleando entre sí, antes de que vuelva activarse la niebla... —reflexionó el conejo, volviendo sus manos como hacha instintivamente. Tres, dos, uno. El efecto ilusorio desapareció y hubo un súbito silencio, seguido de un griterío dentro de la esfera nocturna creada por la carta de la nipona. Von Kaulitz se apresuró en deslizar nuevamente su carta, pero justo antes de que se activara, una figura emergió de la oscuridad y voló a toda velocidad hacia ellos—. Den un paso hacia atrás —ordenó Andiramon.

Vaya mierda —chistó Hanz, pues uno se les había escapado y eso complicaba todo. Él tampoco estaba conforme con el plan que sugirió Knightmon luego de haber escuchado diversas posibilidades planteadas por ellos en la discusión, pero tampoco podía negar que era de las más sólidas cuando se enfrentaban a un Perfect y seis Adult. Absorto como estaba, no advirtió que un punto rojo aparecía en su D-Arc, desde la parte trasera en la que se ubicaban, a pesar de que nada podía verse sobre la arena en el horizonte.

Z’ev —llamó la chica—, quédate con Hanz si es que debo evolucionar.


Blair Blair dale, colores luego​
 
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El enemigo al frente se acercaba peligrosamente y a espaldas de ellos había otra forma que el grupo aún no había notado, Fairymon se tensó cuando el no-muerto estuvo por llegar a la altura de los humanos, prestando especial atención al círculo de invocación que apareció en el suelo tras la intervención de Hitomi pero se percató entonces de la alerta que yacía en el digivice de Hanz y no dudó en informar al grupo con una voz firme pero urgente luego de notar la cercanía de la luz rojiza con ellos.

¡Hanz! — Soltó la pelirroja a sabiendas de que su amigo no podía escuchar a la guerrera legendaria, empujando el cuerpo de su amigo hacia un costado y quedando en una pésima posición en el proceso, sus ojos se dilataron cuando un aguijón salió violentamente de la arena acompañado de un montón de la misma sustancia que voló por los aires. Andiramon retrocedió rápidamente evadiendo la arremetida del adulto y transformó sus manos de vuelta a la normalidad para tomar con éstas a la chica, saltando en cuestión de segundos, gruñendo ligeramente al sentir un dolor punzante en una de sus piernas.

Von Kaulitz se puso de pie rápidamente, estaba tenso y mentalmente se reclamaba por no haber estado lo suficientemente atento a lo que aparecía en su digivice, provocando que casi fueran tomados por sorpresa. Gracias a la memoria invocada por Mai antes del percance, el adulto enemigo se había entretenido con la inmóvil figura de Ogremon. La atención del no-muerto cambió rápidamente hacia el recién aparecido perfect apenas lo vio salir de la arena, lanzándose contra él a una velocidad espeluznante conforme Andiramon descendía unos metros más lejos del encontronazo entre los dos salvajes.

¿Estás bien? — Inquirió la asiática cuando notó un extraño trastabillar en su guardaespaldas, percatándose luego de unos momentos de la herida que el conejo tenía en su pierna izquierda. El alemán les dio alcance con Z’ev en su hombro, más el grupo no pudo distraerse mucho pues tenían el tiempo en contra; el Gnome se acercó a curar el envenenamiento de Andiramon mientras que Scorpiomon y Death-X-Dorugamon peleaban, evidentemente siendo el de mayor nivel el que tenía la ventaja en el encuentro. El azabache alertó del tiempo, pasando esta vez personalmente ambas cartas necesarias para mantener al resto de los adultos ocupados en su pelea interna.

A lo lejos Flaremon seguía alejando como le era posible a los no muertos de su cliente, tenía que moverse con cuidado y evitar que éstos lo hirieran demasiado si quería cumplir su parte del trabajo, gruñendo ocasionalmente para herir a los enemigos o para auxiliar al caballero por medio de la curación. Esperaba que el combate terminara pronto, estaba tenso, inevitablemente había perdido terreno en su propia pelea hace unos momentos por un grito que había escuchado procedente de su tamer; el alado se movió violentamente y embistió el cuerpo del león con su cabeza metálica, el perfect agradeció silenciosamente a su tamer cuando la barrera protectora de Taomon apareció alrededor de su cuerpo, evitando así que el no-muerto lo atacara mientras estaba en el suelo. Se puso de pie y buscó con la mirada a sus amigos aprovechando que estaba siendo protegido en ese momento, unos metros más lejos observó el cúmulo de oscuridad y bruma combinadas que era creada por cartas, donde seguramente XV-mon se encontraba. Knightmon era el más cercano a su posición, enfrascado en la pelea con el perfect rojizo mientras que, en la lejanía, se encontraban Andiramon y el resto separados por algo de espacio de una pelea no planeada: Scorpiomon contra uno de los no-muertos.

Chistó al ver que Z’ev estaba atendiendo al conejo que protegía a su tamer, tenía que apresurarse si quería sacar al grupo entero de esa zona tan peligrosa. Rugió nuevamente con una fuerza descomunal, haciendo que Death-X-Dorugamon gruñera en respuesta a la vez que embestía nuevamente la defensa proporcionada por el Hum; Flaremon afiló la mirada y observó los cristales que comenzaban a formarse a su alrededor.

Thanks. — Murmuró, preparando el ataque para cuando la barrera se viniera abajo, cosa que no tardó en suceder. Apenas la defensa desapareció el león disparó los cristales del ataque de Ophanimon contra el cuerpo del virus, éste rugió a causa del dolor y su cuerpo comenzó a mostrar los daños; Flaremon no dio tregua, pues lanzó una ola de fuego contra el adulto para terminar con su vida. Llevó su mirada hacia el caballero y sin dudarlo se movilizó en su dirección, esperando que la táctica de distraer al resto siguiera funcionando correctamente y no dejara herido a su amigo azulino.

Es fuerte, cuidado. — Alertó Knightmon apenas vio al felino acercarse, Death-X-Dorugremon se movió de una forma errática y con su cola atentó a golpear el costado del recién llegado, sin embargo ésta fue interceptada por la espada del caballero. Las garras del perfect entonces se enfilaron hacia el cuerpo del de armadura y al mismo tiempo con sus alas alejó al león del área en donde se encontraba peleando contra el caballero. Mai observó aquello con una tensión intensa, por una parte Scorpiomon estaba a metros de ellos con uno de los adultos encima, por otro Knightmon estaba en una posición comprometida y finalmente Flaremon estaba en medio de todo poniéndose en peligro para salvar al cliente. Entregó sus cartas a Hanz y tomó su dgivice dispuesta a pasar a su amigo a la siguiente etapa, además de evolucionar ella misma para ayudar a XV-mon pues él parecía estar en un aprieto similar o mayor al de Flaremon. Si acaso los Death-X-Dorugamon salían de esa niebla ilusoria sería posiblemente el final del grupo.

Sintió un dolor intenso en su pecho, apretó la mandíbula y se forzó a sí misma a mantenerse a raya al menos para no empeorar la situación. Nuevamente sintió el dolor al respirar, pero sus ojos se fijaron en Flaremon y con ayuda de una carta activó la evolución para mandarlo a la próxima etapa en la que podría sacar de peligro a XV-mon y también a Knightmon, en la que pudieran terminar el encargo para por fin irse de ese peligroso lugar. Ante la mirada sorprendida de Hanz, el cuerpo de la asiática se rodeó en esa intensa luz al mismo tiempo que el del perfect ígneo, desapareciendo poco después cuando la figura de Apollomon comenzó a hacerse visible en el campo de batalla.


¿Dónde estoy? No activé la spirit… — Se preguntó la chica, sintiendo algo similar a cuando evolucionaba a Fairymon, pero eso se percibía distinto. El ambiente era cálido y además se sentía con mucho más poder que cuando estaba en la spirit evolution.
¿Mai?
¿Apollomon? — Soltó con sorpresa, observando la posición en la que se encontraba en el campo de pelea ¿se había fusionado con su propio compañero digital?



M Maiku termina o3o/ Matrix Evo para Mai y Apollo (?​
 

Maiku

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Hubo un breve lapso de confusión entre los presentes. Salvo por ExVeemon y Knightmon que mantenían a raya a sus respectivos contrincantes, el resto quedó perplejo en dirección a Apollomon, preguntándose qué había ocurrido con el cuerpo de Hitomi. Para todos era una novedad la Matrix Evolution, razón por la que ninguno fue capaz de hilar los cabos de momento, entrando en una situación de intranquilidad descomunal. Con cuidado de no lastimar a Z’ev, el conejo se puso de pie con un gesto serio, transformando sus manos en aquellas feroces armas que tiempo atrás lograron destrozar a su oponente. Hanz tampoco sabía qué pensar, simplemente recibió al descolocado Gnome entre sus brazos y observó el mazo de cartas entregados por la nipona, ¿a caso había hecho la Spirit Evolution y usaba su habilidad para mantenerse invisible? Pudo sentir un extraño golpe en su pecho. Era su palpitar, fuerte y acelerado, indicándole que un sentimiento de exasperación empezaba a apoderarse de su cuerpo mientras el reloj corría en su contra: los efectos de las cartas se desvanecerían en cualquier momento. Inconscientemente se culpó, preguntándose qué le diría Blitzmon si estuviera con él allí.

Tanto para el Digimon a contrata como para el germano, el momento de tensión se quebró cuando Scorpiomon atravesó con uno de sus aguijones al Dex con el que luchaba, desviando automáticamente su atención hacia el marsupial. Un nuevo combate empezó en cuestión de segundos, siendo Andiramon quien llevaba la ventaja por encontrarse más descansado que el escorpión, aunque su gesto denotaba una fiereza que inspiraba temor. Por la mente del Perfect no dejaba de atravesarse su preocupación por la recién desaparecida, preguntándose si es que habría alguna clase de enemigo cerca o no, preguntándose si estaría a salvo. Von Kaulitz observó estupefacto el nuevo combate, pasando por alto que los efectos de Illusion Mist desaparecían lentamente.

Mientras tanto, unos metros más lejos de allí, Apollomon se mantenía inmóvil con una mano en alto, como si intentara comprender que esa era su extremidad. Para entonces, el cliente se las había arreglado para hacerse un poco de espacio entre las garras de Death-X-Dorugremon e intentar contraatacar con su The Duel, pero la agilidad e instintos de la bestia iban en aumento con cada segundo de combate, como si su sed de sangre lo volviera más fuerte. Sin embargo, esa situación no parecía alarmar al God Man, quien alternaba sus gestos faciales entre unos de consternación y otros de pánico. Y es que claro, nadie podía apreciar la batalla interna que estaba viviendo el Ultimate, pues su consciencia digital intentaba amainar el ataque de pánico que afloraba en su parte humana. Haber accedido a una nueva forma de evolución, en esas circunstancias, más que una oportunidad parecía un desafío. Mai se abrazaba lo más fuerte que podía, mientras sentía la calidez a su alrededor abrazarla, como si Coronamon estuviera allí para hacerle compañía.

Mai, respira hondo —resonó en el interior del Olympos XII—. Estás a salvo, estás conmigo.

Apollomon… —trastabilló, su pecho le dolía a mares— yo… no…

No dejaré que nada te pase.

¡VEE! —aquel grito desgarrador retumbó en los tímpanos de la nipona. Entonces, por mero instinto, su vista se unió a la del Ultimate y pudo captar lo que estaba ocurriendo. Mientras el resto intentaba comprender qué había ocurrido con ella, los efectos de las cartas habían cesado y, de un momento a otro, los cuatro Dex atrapados divisaron a su presa: ExVeemon. Este, obviamente, voló a toda velocidad mientras lanzaba bolas ígneas y rayos de energía con el fin de mantenerlos lejos, pero los Undead eran persistentes. Pronto, uno logró morderle el brazo al dragón humanoide, activando la preocupación más natural en su Tamer— ¡JODER! —envuelto en rabia, Zeth corrió directo hacia los Adult, olvidando que no podía hacer nada en esa forma.

¡Aléjate, Hanz! —gritó el azulino, quitándose como pudo al que lo mordía para interponerse en el camino de otro, que buscaba atacar al humano— Demonios…

¡Mai! —llamó Apollo, una vez más, en su fuero interno.

Un rugido abismal hizo eco por todo USB Dunes, paralizando brevemente al cuarteto que ponía en riesgo a los miembros de Gungnir, como si sus instintos más básicos les gritaran que corrían peligro. Entonces, las manos del gigante apuntaron hacia las cuatro figuras, mismas que gruñeron temerosamente en su dirección. En un abrir y cerrar de ojos, flechas carmesí volaron desde las gemas del God Man hacia sus objetivos, atravesándoles por completo y dejando una estela de calor tan palpable que daba a entender que los proyectiles eran incandescentes. ExVeemon se alejó de los no muertos en cuanto pudo, obligando a Hanz a que retrocediera, pues un olor a carne putrefacta siendo chamuscada empezó a llenar el ambiente. Las Arrow of Apollo no se detuvieron ahí, siendo lanzadas indiscriminadamente en contra de los saurios, que para entonces estaban peor que colador con la cantidad de agujeros en su cuerpo. Andiramon alcanzó a evadir el aguijón de su oponente a tiempo, infiltrándose en su defensa para dar el golpe definitivo cuando sintió un resplandor avasallador cerca, colocándose en guardia. Mientras Scorpiomon desaparecía, vencido por la agilidad del conejo con facilidad, por culpa de su cansancio acumulado; en la armadura del Olympus empezaba a juntarse energía ígnea. Las flamas tras Apollomon se arremolinaron en torno a una esfera, dándole una apariencia terrorífica en conjunto a la furia en su mirada.

¡Solblaster! —exclamó. ExVeemon, por mero reflejo, tomó en brazos a su compañero y voló lejos del lugar, dejando atrás una explosión de flamas que consumió sin piedad al cuarteto que tantos problemas habían causado.

A medida que todo aquello ocurría, Knightmon mantuvo en todo momento una pelea igualada con su contrincante. Por un lado estaba la esperanza de obtener la venganza deseada y el supuesto cierre personal que daría pie a una vida tranquila; por otro la brutalidad de una bestia que solo conocía la destrucción y ansiaba brindarla sobre el caballero. Espada, garra, fauces, escudo y cola fueron intercambiando golpes, dejando que las chispas volaran de aquí para allá, así como un sinnúmero de rasguños o heridas dependiendo de quién las recibiera. Bloody Cave y Bersek Sword se vieron frente a frente en más de una ocasión, con una concentración que omitía completamente los múltiples combates y situaciones desarrolladas en su entorno, al menos hasta que la explosión del Solblaster hizo eco en el salvaje. El cliente pudo reconocer esa mirada de disgusto en el Dex, misma que había colocado en su combate pasado, antes de que… Se dio vuelta de golpe, llamando al resto para que se resguardaran, justo al segundo que Death-X-Dorugremon se elevaba por los cielos emitiendo un sonido gutural agudo, mas no intimidante. Todos se pusieron en guardia, siendo Hanz quien advirtió lo que ocurría.

¡Más tarados se acercan! —anunció, divisando una serie de puntos rojizos acercarse en la pantalla de su D-Arc— Vee, bájame, hora de que ayudes en tu siguiente etapa.

Solo ten cuidado —musitó el Adult, obedeciendo—, recuerda que…

Lo sé —bufó, aún exasperado por toda la situación—. Solo no le digas al bicho ese —forzó una sonrisa, para luego deslizar el Super Evolution Plug-in S en su Digivice, invocando la siguiente etapa de su mejor amigo. Por otro lado, el conejo se había acercado corriendo al Ultimate.

Apollomon —musitó—, ¿dónde está Mai?

Aquí —mencionó, colocando su palma en el pecho, con parsimonia. Aquello fue más que suficiente para el contratado, quien sintió una carga invisible desaparecer de sus hombros, recuperando su porte tranquilo de costumbre. Paildramon no tardó en acercárseles, algo preocupado por dejar atrás a su Tamer. El trío intercambio miradas breves y asintió, para luego dividirse en tres flancos que rodearan tanto a su cliente como al humano, listos para interceptar lo que se viniera. Cual zumbido de un enjambre, un conjunto de gritos y rugidos se escucharon en el fondo, anticipando la llegada de una serie de figuras voladoras a toda velocidad. Se trataba de, al menos, una docena de Death-X-Dorugoramon, que tendrían que detener a como dé lugar para que no lastimaran a ninguno de sus protegidos. Arrow of Apollo, Desperado Blaster y Asipatravana hicieron contacto directo con las dentaduras metálicas que intentaron devorarlos, iniciándose así un nuevo combate.

Por su parte, Von Kaulitz desvió su atención hacia el ser que sobrevolaba la zona, emitiendo aquel sonido que atraía sin razón aparente a los Adult. Knightmon jadeaba y chistaba, maldiciéndose por ser incapaz de alcanzar a su objetivo. Entonces, el germano sacó de su cinturón un chip que contenía la imagen de un ser digital, invocándolo gracias a su Lector de Memorias. Frente a sus ojos, los círculos de datos empezaron a materializar la forma de un ser digital que trajo a colación chico, la imagen de uno de los guerreros legendarios: Vritramon.

¡Baja a ese hijo de puta del cielo! —ordenó, dando pie a que el Hybrid rugiera violentamente antes de lanzarse sobre su presa a toda velocidad. La colisión de cuerpos rojizos fue inminente y liberó una pequeña onda de choque, mas no fue sorpresa que el Undead se resistiera a volver a ras de suelo— Knightmon, te daré una pequeña ayuda para que acabes con esto pronto —se murmuró a sí mismo, pues al estar metros lejos del guerrero, sabría que no lo escucharía salvo que gritara. Obviamente, lo último no era opción para el alemán. De un momento a otro, Vritramon recurrió a sus dientes para paralizar temporalmente a su presa y, en ese exacto instante, se valió de toda la fuerza que le quedaba para llevarlo consigo hacia las dunas, estrellándose. Nakama no Kizuna se deslizó en el D-Arc del germano, momento en que Knightmon corría hacia el lugar de la colisión para evitar que Dex se volviera a elevar por los cielos, pues Vritramon no lo podría contener para siempre, pronto desaparecería.

Corrió a toda velocidad, ignorando la cantidad obscena de energía que comenzó a arrejuntarse sobre el hocico de la bestia, en un estado completo de concentración. Fue tal la determinación de Knightmon, que no sintió cómo a su alrededor empezaba a materializarse el aura de uno de los doce guerreros legendarios que lucharon por Yggdrasil, fortaleciendo sus poderes momentáneamente. Metal Meteor se consolidó una vez que alcanzó su tamaño, cosa que no asustó al guerrero, quien empuñó su espada con coraje.

¡CORONA! —gritó Hanz.

¡Solblaster! —por mero acto reflejo, el Ultimate se dio vuelta, justo tras haber mandado a volar a un par de Adults. No fue tanta la intensidad como la anterior, por tener menos tiempo para cargar energía, pero la esfera ígnea fue disparada con brutalidad hacia su homóloga de acero. Ambas colisionaron, estallando con violencia.

En la mente del Perfect que corría todo pasó en cámara lenta. Sus ojos se mantuvieron fijos sobre su objetivo, con la espada lista para perforar lo que se atravesara en su camino, ignorando completamente la explosión que soltó trozos de metal incandescente sobre su cuerpo. Quemaduras, golpes e incluso un leve empujón producido por el estallido; ninguno fue lo suficientemente fuerte para amainar la determinación con la que el noble cliente mantenía su carrera. Por un breve instante, Knightmon juró haber escuchado a su difunto Tamer animándolo para acabar con el enemigo, tal y como ocurrió aquel fatídico día. Sin saber que Powerful Will lo potenciaba, sintió en su interior una fuerte satisfacción, misma que atribuyó a sus meses de entrenamiento, a las miles de aventuras que vivió junto a su mejor amigo, a haber encontrado los acompañantes perfectos para cumplir su cometido. Sonrió y la Bersek Sword atravesó sin misericordia alguna el cuerpo opaco de su oponente, quien se retorció por el dolor, emitiendo un grito atronador hasta que su cuerpo empezó a desintegrarse frente a la vista de todos.

Hanz sonrió, asintiendo para sí mismo, confirmando que con el líder abajo la mayoría de los enemigos huyeron, impulsados por sus instintos de supervivencia. Apollomon liberó una onda de vapor hirviendo antes de relajarse, devolviéndose súbitamente a sus formas originales, de manera que Mai quedó inconsciente en el suelo con Coronamon recostado a su lado. Obviamente, Andiramon no tardó en correr hacia ellos, protegiéndolos y Paildramon se aseguró de repeler a cual bestia restante intentara acercárseles. El combate había terminado.

Misión cumplida —se dijo el germano, observando al Gnome que se posaba en su hombro. Este tenía sus ojos fijos en sus amigos—. Ve con ellos, Z’ev —este asintió, volando hacia allá. Aprovechando el breve momento de soledad, Hanz apretó su puño con fuerza y chistó, maldiciendo internamente cada error que había cometido. Nuevamente comprobaba que no tenía la fuerza suficiente para proteger a quienes quería y, por lo mismo, el sentimiento de victoria se fusionó con uno de impotencia, dejando un sabor agridulce en el auto-proclamado escudo de Gungnir.

Todo ha llegado a su fin, gracias —lágrimas se formaron en los ojos del caballero, quien estaba de rodillas hablándole al cielo—. Gracias.

Blair Blair finito
Masaru Masaru ~
 
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Amaki

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Narrativa:
No les mentiré, ambos poseen una narrativa fluida, fácil de seguir y de un nivel bastante alto. Sin embargo, en esta oportunidad noté varios deslices, algunos graves, otros no tanto que no me dejaron disfrutar del gran nivel que poseen ambos, siendo que ésta es una A y esperaba ver el nivel que ambos, ya sea porque los he evaluado varias veces o porque sé y he leído algunas de sus quests, sé que poseen. Empezando con Blair, en esta ocasión noté una cantidad desmesurada de redundancias que te enlistaré aquí:

- La habitación del Inn se encontraba completamente silenciosa aquel día, los miembros del gremio habían vuelto a sus actividades normales luego del par de días un tanto tensos que habían tenido después del “anuncio” del nuevo líder y cómo no, la situación había aparecido abruptamente en sus narices. Un par de D-Terminal se dejaron escuchar, en habitaciones distintas, pero al mismo tiempo habían dado la alerta; Hanz estiró el brazo apenas para tantear la mesa de noche que estaba a un lado de su cama, solo logrando que el aparato cayera duramente hacia el suelo y el germano maldijera por lo sucedido.

El exceso de había es debido a que abusaste del presente continuo, cuando pudiste utilizar el pasado simple y hubiese conservado el mismo sentido, sin caer en la excesiva redundancia y sobreutilizo del verbo “haber” si el “habían tenido” hubiese sido reemplazado por “tuvieron”, la frase mantenía su sentido, su función temporal y el tiempo verbal, por lo que realmente no había necesidad de repetirla tantas veces. Es un consejo que te digo vivamente, porque en una narrativa totalmente limpia abusar del había puede causar cacofonías al leer el texto en voz alta.

Coronamon salió del lugar con el D-Terminal en una de sus manos y rápidamente caminó por el pasillo hasta llegar a las escaleras, descendió por ellas un par de pisos hasta llegar a la planta baja y siguió caminando para arribar al comedor. Buscó con la mirada a su tamer, encontrándola rápidamente en una mesa ← Recueda que para no abusar del rápidamente se pueden usar sinónimos como: “Velozmente” “En ese preciso momento” “Inmediatamente” y etc. O incluso regresar al adverbio a su forma base: “ de forma rápida”.

El grupo se movilizó con rumbo al lago, al llegar Knightmon volvió a desenvainar su espada y la encajó en el suelo, tras lo que se sentó y recargó su espalda (o mejor dicho, el escudo) en ella. Mai se recargó en un árbol cercano con Andiramon a su lado, mientras que Coronamon y V-mon se tumbaron en el pasto a escasos centímetros del lago, Hanz, por último, estaba sentado a un lado del caballero. ← Si bien hubiera sido recomendable el uso de más sinónimos en esta párrafo, recalco el hecho del que más incómodo resulta el recargó, ya que está bastante cercano al anterior, lo que hace más perceptible la redundancia. Intenta variar esto, ya que estoy segurísima que posees un vasto léxico.

También he de recalcar que le des una releída a tus posts para evitar errores como éste: (…) como si intentara ver desde su posición el final del lago o incluso el del mar → aquí estás trabajando con el sustantivo “posición”, el cual es femenino, por lo cual la frase debió haber sido formulada así: “como si intentara ver desde su posición el final del lago o incluso la (posición) del mar”. Además percibí algunos errores con tus comas, en varias ocasiones algunas frases carecen de éstas, por ejemplo en ésta:

Sus palabras salieron con pesar, el ambiente se volvió gélido ante aquella declaración, Mai no pudo evitar tener recuerdos sobre aquella situación en la que su propia vida había estado en riesgo y, sin pensarlo, dos veces desvió la mirada solo para toparse con Andiramon. El conejo le hizo un gesto apacible, tras lo que le tocó el hombro como para recordarle que estaba ahí para protegerla. ← Con las comas la frase tiene una mayor pausa y no se siente tan frenética.

Y un error que se me hizo muy gracioso, pero entiendo que sea un error de dedo que le ha pasado a uno más de una vez (incluso a mí): Sabes que eso no traerá de vuelta a tu compañera, ¿no?. En todo el relato el Tamer difunto de Knightmon es descrito como varón, por lo que haber leído fue un poco anti-clímatico pero entiendo perfectamente que fue un error de dedo que le pudo pasar a cualquiera, pero que con una leída se evitaba, ya que por un momento me hizo confirmar si era llamado con el apelativo “ella” en alguna otra parte; mas vi que fue únicamente en esa parte.

Pasando con Maiku, noté que tu narrativa se conservó tan amena como de costumbre, ya sea en situaciones relajadas de la quest como en las batallas, las cuales pude vislumbrar claramente en mi mente gracias a tu gran narrativa y de la cual hablaré luego en desarrollo. Si tuviera que hacer una objeción sería que algunas veces sentí una gran redundancia, en tu caso con la palabra “quizá” reemplazable con “tal vez” u otros términos que desees. Otra cosa que me sorprendió fue leer “ojalata” al principio creí que era un error de dedo, pues incluso mi autocorrector mientras escribo esto le pone su H correspondiente. Lo que me hace pensar que escribiste muy deprisa, entiendo que lo estuvieran, ambos, pues las redundancias no son comunes en ustedes, mas pudieron evitar esos errores que, si bien sencillos, entorpecieron un poco el magnifico trabajo que siempre saben presentar.

Maiku: 22/25

Blair: 18/25

Realismo:
Creo que en este apartado no encontré problema de parte ninguno, supieron respetar los tiempos y la peligrosidad del lugar, así como crear múltiples enfrentamientos que le agregaron emoción al asunto, usaron todos sus recursos, memorias, cartas, matrix; por lo que realmente pude percibir que sus personajes se hallaban en una situación peligrosa. Al principio, en la primera batalla creí que Maiku se había olvidado que el cuerpo (si todo: Digimon whose body is clad in armor made from heavyweight Chrome Digizoid) estaba hecho de Chrome Digizoid, pues no pude percibir la brutal defensa que un Digimon como Knightmon debería tener, mas eso fue solucionado en el transcurso de la batalla. Sin embargo, resaltar mayormente ese aspecto hubiese sido mejor. 24/25

Interpretación:
Aquí me encontré con una interpretación muy buena de sus personajes, se ve que los conocen a la perfección, al punto que incluso saben darle desarrollo psicológico al personaje ajeno. No tuve problema con sus Tamers ni con sus Digimon, tampoco con Fairymon, aunque si una pequeña cosa con Knightmon que me pareció demasiado “preguntón” en el sentido que, como caballero, debía ser mucho más discreto en alguna de sus actitudes. Siendo sincera, esperé más de él como protagonista de la quest (Vaya, su situación es sumamente conmovedora y me hubiera gustado ver más desarrollo psicológico de él de su parte, para así aumentar más la empatia que sus propios personajes sintieron por él). Un poco mejoró con la batalla, aunque siempre sentí que el foco de sus problemas fueron pasados a segundo plano, cuando debió ser mejor ahondado en el transcurso de la quest. Sin embargo, no creo que sea algo considerado “grave” o que deba abordar aquí totalmente. Ahora, yendo a cosas más importantes tengo dos aspectos que me sacaron mucho de órbita al leerlos y me sorprendió verlos en una quest de este nivel, ya que son errores que normalmente se cometen por desconocimiento o descuido las primeras veces.

La primera es la mala interpretación de una de las funciones del D-Arc, especialmente en este apartado:

un sonido de alarma provino de sus respectivos digivice.
El D-Arc no tiene una alarma sonora, esa función le pertenece al iC, lo que tiene el D-Arc y cito la guía del juego es esto: Tiene una función de Brújula/Radar. Este radar detecta señales de Digimon agresivos cercanos

Esa inexistente función les ayudó demasiado en esa escena con los Scorpiomon, ahora bien, otro aspecto que me sorprendió, sobre todo de Maiku fue el uso de las memorias, siendo que duraban todo el tiempo requerido, incluso si ya habían cumplido su función. Dos cosas:

MetalSeadramon emitió un sonido extraño
Las memorias son mudas, no emiten sonidos.

La orden dada a la serpiente marina fue “Sepáralos” no debió defenderse de los ataques de los Death-X-Doruga, sencillamente separarlos y luego de eso desaparecer. No continuar la contienda, pues su orden no fue esa. Lo mismo con Vritramon, al cumplir su orden (además de rugir, pero ya dije que las memorias son mudas arriba) debió desaparecer no continuar una pelea de la cual únicamente recibió una orden ambigua (que fue bajar al Undead y... ya). Ten más cuidado con esto, Maiku, pues es un error tan grave como no respetar el tiempo de las cartas. En lo demás no vi problemas. 16/25

Desarrollo:

La quest en sí cumplió todos los objetivos y me gustó mucho cómo la desarrollaron. Lamentablemente, el desarrollo se vio dañado gravemente por lo nombrado en interpretación y que le quita algo de mérito a muchos de los eventos que sucedieron.

Las batallas fueron largas, amenas, pero muchas de sus estrategias pudieron caer fácilmente sí las memorias no hubieran tenido ese exceso de inteligencia que no debieron tener. Vamos, sin ellas prácticamente su situación con los Death-X-Doruga, hubiera rozado lo crítico. Lo mismo con la (inexistente) alarma que les avisó de los Scorpiomon, sin ella avisándoles, los escorpiones les hubieran podio dar un ataque sorpresa (a menos que alguien mirase la pantalla del D-Arc, pero en medio de la situación lo veo más complicado). Otro aspecto que no me dejó un buen sabor de boca, fue dejar al cliente tan de “lado” no me malentiendan, pero me hubiese gustado que le dieron más enfoque a su batalla que contenía una enorme carga psicológica como la de sus personajes. El tamer de su cliente murió y más que venganza, él luchaba para que la memoria de alguien con quien vivió muchas aventuras, trayectos, exámenes de ascensos, problemas, y en fin, lo que todo Tamer y su Digimon en el Mundo Digital sufre, alcanzara la paz y el mismo no viviera atormentado. Bajo mi punto de vista, eso era algo de lo cual se podía sacar mucho jugo, es más, me hubiera gustado al menos saber cómo era su Tamer o su nombre, algunos pequeños hints. Cumplieron los objetivos, pero ciertas cosas pudieron haber sido desarrolladas mejor (o no ocurrir como lo nombrado anteriormente). Sin embargo, no puedo decir que fue un mal trabajo, sólo estén más atentos con ciertos asuntos, verifiquen y pregunten si no han comprendido el funcionamiento de algún sistema u objeto. En lo demás: Felicitaciones. 19/25

Nota:
Blair: 77/100
Maiku: 81/100
Paga:
Blair: 540bits.
Maiku: 565 bits.
Fama: +4 para ambos.
Stats: +4 ATK Veemon.
Blast Gauge: 20% Coronamon.
EVO: +1 Vee.


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