Quest D El Huevo de Pascua [Holly & Nik]

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Moonchild
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"El Huevo de Pascua” (D)
a) NPC que la solicita: Lopmon
b) Descripción de la misión: Lopmon es un repostero en entrenamiento que sueña con ser alabado como uno de los más grandes Chef que el Mundo Digital haya visto. Es por esto que ha decidido entrar en el más reciente concurso de repostería, dispuesto a salir de ahí con el Primer Lugar y un poco de la fama que anhela. Lo que no se esperaba era que al concurso asistieran los mejores pasteleros de la ciudad con su equipo de ayudantes de Elite, haciendo de este dulce concurso una batalla campal en la que solo uno ganará la gloria. El pequeño conejo ya tiene en mente su postre: Un gigantesco huevo de pascua hecho del mejor chocolate del continente, sin embargo tal delicia no podrá ser hecha a tiempo por él solo. ¡Tamers! Es momento de tomar sus delantales y ayudar a este repostero a ganar
c) Descripción del campo de juego: Ciudad - Sede del concurso de repostería
d) Objetivos a cumplir:
  • Asistir a Lopmon en la elaboración del Huevo de Pascua
  • Evitar que su trabajo sea saboteado o arruinado
e) Notas
  • Quest de Pascua: Solo disponible por tiempo limitado
  • Lopmon es un Digimon que fácilmente es afectado por la presión. Es posible que se altere o les grite si le estorban, tengan cuidado
  • Al ser él el repostero, Lopmon dará las instrucciones, cocinará y moldeará el chocolate. Su deber principal es ayudarle con los ingredientes y obedecer con lo que pida
  • Atentos, nunca se sabe cuando alguien puede intentar sabotear a la competencia.
  • Recompensa Extra: Carta "Blazing Ice" o DigiMemory "Lopmon" (A elección)
Quest D:

Mínimo de posts en Guild: 2 por persona.
Plazo: 7 días.
Paga máxima: 150 Bits.
Maximo de stats: 1 punto.
En caso de activo:

Máximo de sistema de fama: 1 punto.
Máximo de Blast Gauge: 15%
Digivice: D-3 [Holly], Xros Loader [Nik]

Holly Antonich & Lopmon

Niklaus Leonhardt & Greymon

Maka. Maka Evans, Maiku Maiku, go
 

Maiku

Mr. Nobody
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Los últimos días habían estado bastante tranquilos en el café. Con la ausencia de Ethan y Ryudamon tanto para prepararse como para rendir el examen de ascenso a Medium, así como la inexplicable desaparición del samurái Kazuhiro junto a su fiel Dorumon; se podía percibir un cierto deje de soledad por los pasillos. Chase tampoco había dado señales de vida desde su última partida, a pesar de que nadie se preocupaba pues Ayden mantenía su jovialidad al atender la poca clientela que les llegaba, conscientes de que él tenía cierto contacto con su hermano vía mensajería electrónica. Toda la labor había quedado en manos de Niklaus y Holly, pero ese día en particular el empeño del primero se veía bastante inestable, pues en más de una ocasión se quedaba viendo su preparación sin hacer absolutamente nada o simplemente suspiraba y olvidaba por completo atender a lo que había en el horno o la sartén. Por lo mismo, la pecosa tuvo que estar mucho más atenta a la cocina, mientras intentaba sacarle algún tema de conversación al germano para que se distrajera de lo que fuera que tenía ocupada su mente. Para cuando llegó la tarde, la joven y su conejo regordete se sentaron rendidos en el café, agradeciendo que aún eran un café nuevo y el trabajo no era demasiado como para suplir la falta de mano de obra.

Leonhardt se retiró a su cuarto tras terminar de lavar los trastes, sin despedirse del resto ni agradecerles por la ayuda, como solía hacer con su clásica timidez. Tanto el canadiense menor como la chica de lentes se miraron, siendo Bakumon quien preguntó qué le pasaba, constatando la duda obvia en la mente de todos los presentes. Incluso Lopmon lucía algo preocupado, pues no podía descartar la idea de que Nik estuviera comportándose así con él y Antonich desde el accidente ocurrido con su Dark Evolution. ¿Sería que no quería dirigirles la palabra por haberles causado tantos problemas a él o a Greymon? ¿O acaso otra cosa tenía al chico por las nubes? Holly temía lo mismo que su compañero, aunque también barajaba la posibilidad de que la ausencia de Walker tuviera que ver con los bajos ánimos del menor de la Guild. Inhaló con fuerzas, para luego ponerse de pie y caminar hacia el segundo piso, dispuesta a hablar con el joven. Era su deber como líder hacerse cargo de los problemas que aquejaban a sus amigos, especialmente si se trataba del menor y sub líder, ¿no? Orejotas le siguió de cerca.

— ¿Nik? —llamó golpeando la puerta, sin obtener respuesta— ¿Te importa si pasamos?

— U-un momento —se escuchó algo lejos. Pronto sonó la cadena del baño y unos pasos nerviosos se acercaron a la puerta, abriéndola con algo de inquietud—. P-pasen —no los miró a la cara, sino que enfocó su vista al suelo. Holly no pasó por alto que sus ojos estaban hinchados y el rubor en sus mejillas no era normal, como si hubiese estado… se mordió el labio. Ambos pasaron a la alcoba del chico, donde ella tomó asiento junto a él en la cama.

— Dime, ¿qué te sucede? —tomó su mano, yendo directo al grano. Sus ojos se clavaron en el rostro de él, quien solo apretó el puño y miró el suelo.

— ¿No es nuestra culpa, cierto? —soltó Lopmon, hincándose sobre el germano, quien automáticamente lo miró sorprendido— No quiero que te sientas mal por… ya sabes.

— ¿U-uh? —parpadeó un par de veces antes de comprender a lo que se refería el gordito, para luego sonreír con algo de desgane— No, t-tranquilo —acarició levemente sus orejas—. No es eso ni nada que tenga que ver con la guild —susurró con voz decaída.

— ¿Entonces? —no apartó su mirada. Estaba preocupada y nada le impediría llegar al fondo del asunto, pues disgustaba ver a sus queridos así. Greymon bufó de fondo, como si incentivara a su compañero a que dejara su ajetreo y hablara, aunque en el fondo él tampoco se sentía cómodo con el tema. Niklaus simplemente se mordió el labio y miró el suelo, murmurando lo ocurrido con Wendimon en su última quest, una que resultó bastante similar a la que tuvo la chica junto a Lopmon días atrás. Ambos no pudieron evitar sentir un estrujo en el estómago al saber cómo terminó la aventura del pelinegro, cuya mirada vacía jamás se había despegado de sus pies mientras relataba torpemente la historia, intentando tragarse las lágrimas que querían escaparse al recordar lo acontecido. Aparentemente a Nik no le gustaba llorar en público, algo de orgullo tenía. Hubo unos momentos de silencio que no hicieron más que aumentar la tensión del ambiente, pues el menor no pudo evitar cavilar que lo estaban juzgando por no haber defendido como debía a su amigo, mientras que la realidad era toda la contraria. Ni el Child ni su Tamer podían imaginar la clase de dolor por la que estaba pasando su compañero en ese momento, preguntándose cómo habrían reaccionado ellos si su 626 hubiese resultado igual, o peor, el accidente de la Dark Evolution. De un momento a otro, la chica abrazó con fuerzas al germano— No fue tu culpa —susurró. Lopmon hizo lo mismo—, no fue tu culpa, Niklaus.

[…]

El día siguiente decidieron dejar el café cerrado, bajo instrucciones de Antonich, quien obligó al europeo a acompañarla a una quest para distender un poco la mente. No sabía si con eso podría ayudarlo, pero al menos le daría algo con qué ocuparse en lo que encontraba otra forma de lidiar con la situación, especialmente porque aquellas nuevas también la habían dejado algo consternada. No pudo evitar repasar los eventos sucedidos con su compañero semanas atrás cuando escuchó la historia de Leon.

Antes de que se dieran cuenta habían arribado a la Central de Tamers sumergidos en un profundo silencio, asunto que preocupaba un poco a sus compañeros digitales, pues sabían que esos dos no eran tan tímidos con el otro como sí podían ser con desconocidos u otros en el gremio. Se pararon frente al tablón de anuncios para decidir qué clase de encargo realizarían, sin ser capaces de decidir entre la gran variedad de solicitudes que dejaban humanos y Digimon en aquel lugar a diario. Para sorpresa de todos, fue Lopmon quien llamó la atención del grupo mientras apuntaba con sus orejas un papel en específico que le intrigó, manteniendo un gesto serio. Su humana leyó en voz alta la misión. Aparentemente se trataba de ayudar a un ser de la misma especie que el regordete a poder ganar un concurso de repostería, entendiendo a la perfección por qué al Child le encantó la idea: simpatía con sus homólogos y consciencia de que sus humanos tenían algo de experiencia en cocina. Además, hasta donde la pecosa sabía, el cocinero de Black Jack siempre había querido experimentar más en el ámbito de los dulces junto a ella ¿por qué no hacerlo bajo el yugo de un cocinero ambicioso como dicho cliente? Klaus asintió sin mucho ánimo. Seguía abstraído en la escena en que acababan con su amigo frente a sus ojos, siendo incapaz de detener al miembro de Digital Security de ejecutar la condena.

Para sorpresa del dúo, cuando fueron a solicitar la misión, la secretaria con la que conversaron no pudo evitar chillar. En un dos por tres, la mujer agarró del brazo a Nik para sopesar la dureza de esos músculos tonificados que traía, mientras que balbuceaba cosas sobre cómo era difícil encontrar chicos tan guapos en File Island por esas fechas. El aludido no pudo evitar ponerse tieso y rojo cual tomate, recuperando sus reacciones cotidianas por unos instantes. Antonich se arregló los lentes con un semblante bastante atemorizante, sopesando que a su mejor amigo no le agradaría nada ver aquella escena, razón por la que tampoco se sentía conforme.

— Disculpa, la quest —zanjó al cabo de unos segundos.

— ¡Nyaaaan! —Chilló, acariciando su rostro con el brazo del tímido— Es cierto, es cierto, ustedes van a ayudar al conejito lindo a ganar su concurso de cocina. ¿Acaso también cocinas, guapo? —sonrió con felicidad hacia el adolescente, quien no podía responder con el nivel de nerviosismo que traía.

— Por algo estamos tomando ese encargo —interrumpió la líder con una sonrisa perturbadora, agarrando del otro brazo al joven para separarla de la acosadora y pegarla contra ella—. ¿Puedes ayudarnos con eso o buscamos a otra secretaria?

— Qué aburrida —murmuró para sí, aunque Lopmon pudo escucharla—. Bueno, síganme-nyan ~ —dio saltitos en torno a su escritorio, para luego preguntar sus nombres— Oh, oh, son la nueva Guild que abrió un café en las afueras de la ciudad. Eso debe ser muy kawai —sus ojos brillaron con emoción—, iré a visitarlos para probar sus platillos.

— La quest —carraspeó el conejo, recordándole a la de cabellos rosados.

— ¡Oh, oh, conejito! —Sonrió— No lo he olvidado, ya están listos —entonces alzó su palma—, denme sus D-Terminal un segundos —el par de cocineros de Black Jack intercambió miradas confusas, obedeciendo. La chica soltó otro grito gatuno de felicidad antes de anotar algo en ellos y devolverlos—. Listo, ya me tienen agregada —Holly movió su ceja ligeramente, expresando molestia—. Mi nombre es Sheryl Solari Méndez pero pueden llamarme Sherry, les enviaré la información del concurso en unos minutos a sus correos. Nyan olviden pedirme ayuda cuando quieran una nueva quest. Yo feliz de ayudar a las nuevas Guild a posicionyarse, especialmente con chicos guapos en ella —amplió más su mueca de felicidad, guiñando un ojo a la mujer.

— Muchas gracias, Sherry. Estamos en contacto —con falsa gentileza, la líder arrastró a su chef fuera de aquel lugar. Ya no sabía si era por Walker o no, pero aquella mujer le había dado más que mala espina. Por su parte, Klaus seguía completamente ruborizado, dejándose llevar por la de lentes.

Tal y como la extraña chica les prometió, media hora más tarde recibieron en sus respectivos dispositivos toda la información que necesitaban, incluido el lugar dónde se juntarían con Lopmon para conversar sobre la competencia y dónde se realizaría esta. Aparentemente, el concurso no sería hasta el día siguiente en la mañana, pero el conejo quería preparar tanto sus ingredientes como dar las instrucciones a sus ayudantes lo antes posible, asunto que ambos chicos entendían bastante bien. Después de todo, ambos eran los encargados de administrar la cocina en el café y eso, como sabían, era un verdadero desafío. Por lo demás, también supusieron que Lopmon querría alistar el puesto donde competirían, pues aparentemente las reglas eran cocinar el postre dentro de una determinada cantidad de tiempo y presentarlo frente a los jueces, quienes calificarían en el acto, mas se sabrían los resultados luego.

— Oh, los jueces son famosos —mencionó Holly. Para entonces caminaban al mercado de la ciudad, donde Lopmon los esperaría en su apartamento, que quedaba junto a este—. Qué miedo que la famosa Swanmon te evalúe un postre —mencionó.

— U-uhm, sí —leía con atención las reglas— ¿crees que hayan sabotajes?

— Siempre es posible. En competencias de cocina puede pasar de todo —supuso la joven, recordando uno que otro programa que había visto en televisión.

— Con mayor razón debemos asegurarnos de que Lopmon gane —infló el pecho el orejón.

— Mientras alejen los postres de mí, yo feliz —comentó asqueado el lagarto desde su Digivice. Greymon detestaba las cosas dulces.

Maka. Maka Evans yor torno ~
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Maka.

¡Wubba lubba dub dub!|| Lord of Shipping
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Finalmente el dúo líder de Black Jack se detuvo frente aquel edificio que se encontraba en las coordenadas que la central les había enviado; parecía ser un complejo habitacional cualquiera. ¿El motivo de reunirse en aquel lugar? Su contratista deseaba brindar algunas indicaciones, así como preparar algunos utensilios e ingredientes, y de ser posible trasladarlos al sitio donde sería el evento, tal parecía que trabajar a las carreras no era lo suyo.

Antes de entrar al recibidor del edificio la fémina del grupo se detuvo, mirando con tranquilidad a sus compañeros y suspirando.

— Bien, hemos llegado —señaló la líder mientras guardaba su D-Terminal con una ligera sonrisa.

— Sí, no era tan lejos como parecía —Nik sonreía con ligereza, parecía más animado que el día anterior.

— Y que estamos esperando, entremos ya… —Lopmon, con bastante impaciencia, comenzó a correr en dirección a la entrada de aquel sitio, pero fue detenido de golpe por su Tamer, quien le dedicó una sonrisilla. El conejo se limitó a enarcar una ceja y mirar confundido a la holandesa—. ¿Qué demonios pasa, pecosa?

— Lop, he estado pensando un poco y…—la chica se rascó la mejilla con una ligera sonrisa—. En esta ocasión no creo que debas ir con esa apariencia…​

El conejo miró con gesto descompuesto a su Tamer, entendía perfectamente a lo que la chica se refería, más aun cuando miró aquel pequeño bolso que la holandesa llevaba consigo. Lopmon negó con su cabeza y el rosto descompuesto…aquello debía ser una broma.

— No Holly, no voy a dejar que me hagas eso…

— Solo será por esta vez, será más fácil llevarte y no me confundiré tanto, orejón…​

Nik, quien se había mantenido en silencio y expectante mientras aquellos dos intercambiaban palabras, finalmente se decidió a interrumpir la plática con clara curiosidad y ligera prisa. Después de todo debían estarlos esperando.

— Disculpen, chicos —el sub líder habló con tranquilidad—, ¿sucede algo malo?

— No, no es nada Niklaus —Holly suspiró mientras alzaba su D-3 y sonreía con vergüenza—. Pero Lop tiene fama de ser débil con los dulces y golosinas, además tomando en cuenta que nuestro cliente es otro conejo…

— ¡No, me reusó! —Lop se cruzó de brazos.

— Vamos, chicos —Nik suspiró con pesadez—. ¿Qué puede ser tan malo?​

Lopmon sencillamente se limitó a hacer un puchero acongojado mientras su Tamer se mantenía sonriente. Quería seguir quejándose, negándose a realizar aquello que la fémina le pedía pero… sería perder solamente más tiempo, resopló en su mente y casi a la par Grymon hizo lo propio desde el dispositivo digital en el que se encontraba; al regordete ser no le quedó más que acceder a regañadientes.

Holly, sumamente emocionada por la respuesta no hizo más que alzar un tanto su D3; el artefacto desplegó una ligera luz en su pantalla al tiempo que el pequeño conejo hacia lo mismo y, casi a los pocos segundos, el conejo habia desaparecido, dejando solo una pequeña gelatina mal humorada. La joven Antonich sin demora se apresuró a tomarle en brazos e introducirlo dentro de la pequeña bolsa que traía consigo. Nik sonrió.

— Oh, así que eso era —el pelinegro l dedicó una mirada a la malhumorada galantina.

— Sí, Holly sencillamente quiere verme humillado —se lamentó el baby—. No encuentro causa para esto…

— Será más fácil llamarte de este modo, y si comes —la holandesa cubrió su boca con ligera malicia y continuó—: será en menor cantidad.​

Un refunfuñó no se hizo esperar, pero casi ignorando aquello de modo olímpico el dúo de Black Jack reanudó su andar hasta el pequeño recibidor del edificio ahí donde los comunicadores de los distintos cuartos estaban. Buscaron con la mirada durante unos segundos entre los distintos nombres de los intercomunicadores, esperando encontrar el de su cliente, fue entonces que el pequeño sobresalto de Chocomon los hizo volver la vista a donde su pequeña manita se encontraba.

— ¡Aquí! — la gelatina señalaba con ímpetu un letrero que decía: “Lopmon”, adornado seguidamente de un curioso afiche de conejo con un grácil sombrero de cocinero. Ambos humanos se miraron y compartieron una risilla: aquello era sumamente lindo.

— Creo que ese debe ser… —señaló el germano mientras rascaba su nuca.

— Dudo mucho que sea este —Holly había terminado por señalar un intercomunicador al azar el cual rezaba: “Leomon el bárbaro. Tan bárbaro que no podrás creerlo”​

Ambos Tamer estallaron en risas y, tras relajarse un poco, finalmente se animaron a llamar haciendo uso del singular aparato, Chocomon se mantenía presionando el botón con su gelatinosa patita.

— Buenas tardes, buscamos a Lopmon… —la apacible y gentil voz de la holandesa se hizo escuchar mediante el comunicador, pero al cabo de unos segundos no hubo respuesta. Fue entonces que Nik se acercó e hizo lo propio.

— Venimos por parte de la central, somos quienes vamos a ayudarle con el concurso de repostería y…

— ¿D-de verdad? —Aquella respuesta abrupta había logrado sobresaltar a los chicos, después de todo si había alguien ahí.

— Sí, hemos venido para ayudar con los preparativos que deseaba, la central nos mandó su petición.

— E-eso es excelente —la voz del contratista orejón se escuchaba cansada, casi forzada. Aquello sin duda extrañó a los Tamers.

— ¿Se encuentra todo bien, Lopmon? —Aquella pregunta formulada por el cocinero de Black Jack quedó al aire unos segundos, pero finalmente fue respondida.​

— S-si, nada de qué preocuparse… —un silencio acompañó aquellas palabras, seguido de un extraño gruñido parecido al esfuerzo—. Maldición —aquel murmullo fue apenas audible, seguido de un estruendoso ruido y un grito. Los chicos se pusieron alertas apenas oír aquello, el silencio que aquel golpe causo fue solo por un par de minutos, puesto que apenas los chicos iban a volver a llamar por el comunicador este sonó—. Ahh…será mejor que pasen —aquella oración sonaba cansada—. Tenemos mucho trabajo que hacer…​

Y tras aquello, un pitido se hizo presente, al tiempo que el seguro de la puerta principal del edificio botaba, claramente permitiendo el acceso del dúo.

— Pasen, pasen… no pierdan tiempo. Quinto piso puerta cuatro, apresuren…

— ¡Claro! —Aquella respuesta fue al unísono, y poco después ambos Tamers ya estaban entrando al edificio.​

Recorrieron los pasillos con paso acelerado hasta que finalmente llegaron al piso y habitación designados, no hubo necesidad de tocar a la puerta, puesto que estaba entre abierta. Con calma el joven Niklaus empujó la puerta y se adentró a la habitación muy seguido por Holly.

Apenas y ambos jóvenes estuvieron dentro del complejo observaron todo con enorme sorpresa. El pequeño departamento estaba de cabeza: había utensilios de cocina por doquier, un poco de harina tirada por el piso y unas pequeñas huellas que señalaban el errático correr del habitante de aquella casa.

— ¿Hay alguien en casa? —La voz de la holandesa viajó por la habitación, logrando que el ruido de unos cacharros se hiciera presente—. Venimos de la central…somos Nik y Holly.

— Oh, oh… —una tenue voz metaliza sonó desde la cocina, invitándoles a pasar. Los Tamers accedieron, topándose con una escena muy extraña apenas estar de pie frente a la cocina—. Bi-bienvenidos —un conejo muy similar al camarada de la holandesa, pero con singular delantal blanco y sombrerillo de pastelero les recibió desde su sito al interior de una enorme hoya, sonreía de medio lado y su rostro estaba blanquecino.

— Ho-hola —saludaron ambos miembros de Black Jack con ligera sonrisa, señalando lo evidente.

— ¿Necesitas una mano? —Nik se había acercado al conejo, el cual asintió con vergüenza.

— Por favor, he caído mientras buscaba una manga pastelera en la alacena de arriba.​

Sin demora alguna, y con una sonrisa tranquila el germano sacó al –no tan regordete- conejo de su prisión, depositándolo con calma en el piso mientras la holandesa se dedicaba a revisar la repisa que el orejón mencionaba. Pronto aquella manga de decoración fue encontrada y dejada al alcance del digital.

— Me imagino es esta pequeña pilla la que te ha causado tantos problemas, ¿no?—Holly agitó la manga de decoración, el conejo asintió con vergüenza.

— Sí, esa es…je —el de largas orejas rascó su nuca con ligera vergüenza, tomó una bocanada de aire y miró a los dos humanos al frente—. De verdad lamento haberlos hecho venir un día antes…

— Descuida, comprendemos perfectamente lo que es querer tener todo preparado —Nik habló calmadamente mientras arreglaba algunas cosas, divagaba de vez en tanto sobre lo sucedido en últimas fechas pero debía controlarse.

— Además, tenemos en cuenta que la repostería es algo complicado.

— Un poco… —admitió—. Espero no se sientan cohibidos por el ámbito del trabajo… no habrá grandes aventuras pero podría enseñarles un poco de repostería.

— E-eso sería grandioso —admitió con ligera vergüenza el varón.

— Sería de utilidad tomar nota de todo y usarlo de vez en tanto en el café.

— ¿Trabajan en un café? —Lopmon ladeó su cabeza con curiosidad; Holly y Nik no hicieron más que sonreír con ligera timidez y asentir. Lopmon se estremeció —. ¡Por Ygg! Esto debe ser una bendición del cielo.​

El conejo abrazó a ambos Tamers con fuerza mientras sonreía, el acto se prolongó unos cuantos minutos pero al final se apartó levemente sonrojado.

— Di-disculpen eso yo… —el conejo se rascó la nuca con vergüenza y soltó una risilla—.Pensé que debería darles algún curso exprés o algo por el estilo…lo cierto es que me moría de nervios —alzó la mirada—. Po-por eso los cité antes, por si debía explicarles.

— ¡Bah! —Finalmente la pequeña gelatina del grupo habló con autosuficiencia—. Somos los indicados para este tipo de trabajos.

— Oh, ya veo —Lopmon rió al ver aquel pequeño Chocomon y casi por instinto se le acercó a acariciarle la cabeza, la gelatina gruñó un poco mientras se comprimía un tanto en su sitio

— Pff —finalmente aquel resoplido llamó la atención del grupo, logrando girar las miradas hasta el Xros Loader del germano—. ¿Van a trabajar o seguirán hablando?

— Grey…

— ¡Es cierto, es cierto! —Lopmon agitó su cabeza mientras corría por la cocina tomando algunos cuencos más con preparaciones, dejándolas sobre la mesa principal—. Entonces solo deberé darles una descripción de lo que quiero hacer, pero eso lo podemos tratar mientras nos dirigimos al sitio del concurso.

— Imagino que quieres llevar tus utensilios y dejar tu estación preparada, ¿no es así? —cuestionó Nik mientras revisaba las cajas que el conejo tenía listas.

— Así es, podemos afinar detalles…solo espero no sea muy pesado llevar todo. No es muy lejos pero puede ser pesado.

— Tranquilo —Holly colocó una mano sobre el hombro del pelinegro y sonrió con ligera confianza—. Tenemos eso cubierto…​

Aquello pareció relajar un poco al pequeño repostero de largas orejas, quien tras dividir cargas, comenzó a guiar al grupo fuera del edificio
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...}


El trayecto hacia la sede del concurso no fue mucho problema, no con la ayuda de Greymon que –aun a ligero regañadientes- accedió a llevar las cajas a cuestas. De vez en tanto el enrome saurio agitaba su cola con curiosidad y dirigía miradas fortuitas a la mercancía, parecía interesado en meter sus manos y nariz en las cajas, pero al recordar el dulce sencillamente esas ansias se esfumaban. Pero aquel trayecto no fue tiempo perdido: Lopmon aprovechaba el camino para explicar más o menos su plan para el día siguiente.

Su plan era sencillo: elaborar un huevo de chocolate con técnicas de decoración tradicionales, quería experimentar un poco con todo, crear una obra de repostería – confitería digna de admirarse, deseaba que Swanmon se asombrará.

— Eso suena muy prometedor, Lopmon —la holandesa habló apenas y se habían detenido frente al edificio donde sería el concurso, el conejo asintió.

— Estoy impaciente, quiero que todo quede bien —comentó el roedor marrón mientras avanzaba hasta la entrada del sitio con unas cuantas cosas en manos que Nik le pasaba.

— Ya veo porque deseabas preparar todo con anticipación —el conejo asintió y sonrió mientras avanzaba.​

En la entrada del recinto había varias personas entrando y saliendo, parecía que aquel simpático repostero de largas orejas no había sido el único que había tenido la idea de preparar todo con anticipación. No tuvieron problema en entrar, mucho menos en localizar la estación que se les había designado pero… a pesar de que aquella tarde solo estaban ahí para alistar todo: Lopmon temblaba cual gelatina.

Aquello no pasó desapercibido por el dúo de Tamers, el conejo debía relajarse un poco. O al menos eso pensaban ellos.

— Bien, se-será mejor que arreglemos la estación y… —mientras Lopmon daba indicaciones un par de bols, así como un espumador, cayeron al piso. Obviamente el conejo soltó una leve maldición.

— Tranquilo, tranquilo —Nik tocó el hombro del pequeño ser—. Solo dinos que hacer y como colocarlo.

— Sí, el día de hoy no te evalúan, conejo —Chocomon habló con suavidad mientras se deslizaba por la barra metálica de la pequeña isla.

— Ti-¡Tienen razón! —el conejo asintió mientras cerraba sus puños, un tanto más relajado—. Comencemos por ordenar los bol y moldes, después vamos con las preparaciones…

— ¡Sí, chef! —soltaron casi en coro el grupo, inclusive Greymon que ya descansaba en su Xros, para comenzar a trabajar a la par de las ordenes de Lopmon.​

Trabajaban en silencio, con eventuales comentarios del digital marrón, que a pesar de todo no podía dejar de sentirse ligeramente cohibido debido al tamaño del sitio y la cantidad de concursantes que en aquel momento circulaban a su alrededor, estaba nervioso; tomó una bocanada de aire y apretó sus manos con fuerza, intentando relajarse.

— ¿Así está bien, Lopmon? —Holly sacó al conejo de sus pensamientos y este saltó asintiendo al ver lo que la fémina hacía.

— Sí, así está perfecto, dejar los ingredientes a mano es muy útil.

— Así solo llegas y tomas lo que necesites….

— Solo los perdedores hacen eso —una voz chillona resopló detrás del grupo, haciéndoles girar. Una Tailmon de mirar arrogante observaba la escena con ligera malicia—. Pero que se puede esperar de un novato como tú.

— ¿Pe-perdón? —Lopmon miró con incredulidad a la felina y su pequeño Plotmon acompañante— ¿Cómo me llamaste?

— No seas tan confianzudo, orejón —la gata blanca agitó su cola con violencia mientras reía—. Te he llamado novato, que es más que obvio. Solo mírate, nervioso incluso antes del concurso, ¡ja! —Tailmon se cruzó de brazos y avanzó—. Con estos competidores el concurso será pan comido, ¿no lo crees plotmon?

— Ya lo creo hermana —el can agitó su rabito y avanzó a la par de la felina que parecía solamente haberse detenido a sobajar el autoestima del conejo. Andando mientras reía a carcajadas. Holly y Nikk se liitarón a palmear el hombro del Data y suspiraron

— No le hagas caso… ha de hablar porque ella misma está nerviosa —tajó el germano.

— Sí, el miedo suele hablar por las personas y Digimon… —Greymon respondió desde su sitio—. Mucho ruido y pocas nueces…

— Estate tranquilo, mañana será un gran día y nos irá de maravilla —la líder de guild habló con suavidad.

— Ganarás, tenlo por seguro.​

La gelatina dijo aquello saltando hasta su Tamer mientras sonreía; estuvieron realmente poco tiempo más trabajando, más que nada afinando detalles, por lo que en pocos minutos más terminaron de alistar todo y comenzar su marcha hacia la salida.

— Entonces nos veremos mañana aquí —Lopmon sonreía—. Ya los he anotado en la entrada con el guardia… no habrá problema

— Claro, llegaremos unas cuantas horas para afinar detalles sobre como trabajaremos —Nik parecía más relajado que la mañana y se notaba en su forma de actuar.

— Sí, ¿les parece bien a las diez de la mañana?

— Una hora estupenda, estaremos aquí puntuales.

— Perfecto, entonces nos vemos mañana —el conejo alzó su mano en señal de despedida—. Nos veremos mañana.​

Lentamente los chicos comenzaron a retirarse con tranquilidad, volvería a casa pero al día siguiente era segur que volverían. Tenían que ayudarle al conejo a conseguir la victoria, todo saldría bien…

{...}


Pero nada parecía ir bien. Apenas y la mañana siguiente llegó el dúo libre de Black Jack se despertó más temprano de lo usual, emocionados por el evento del día, y sin más se dirigió a la sede del concurso… jamás esperaron encontrar lo que vieron.

Lopmon corría de un lado a otro con pánico, miraba todos sus utensilios de cocina desordenado y sus ingredientes –previamente pesados y alistados- no estaban. Parecía que lloraba y aquello llamaba a propios y extraños a mirarle, por lo que apenas y el data identificó rostros familiares saltó corriendo hacia ellos.

— ¡Nik! ¡Holly! —El conejo corrió hacia el dúo con enorme dolor—. ¡Un-nuestras cosas, todo! ¡Se llevaron todos mis ingredientes! No tengo nada, estoy en cero…​


{...}

Maiku Maiku lamento la demora u3u ~~
Mirae Kiyoe Masaru Masaru ¿nos dan hasta el domingo? todo fue mi culpa ;_:
 

Maiku

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Intercambiaron una mirada de pánico, en lo que Lopmon proseguía a revisar la estación que les tocó por novena vez esa mañana. Por más que abría cajones y alacenas, en ninguna quedaba ni una sola pizca de los ingredientes que con tanto esmero prepararon la noche anterior. Lo que más dolía al pastelero no era eso, sino que su preciado chocolate también estaba perdido junto a sus mangas predilectas para decorar la presentación del postre final, todo lo demás podría ser reemplazado. Eso mismo concluyeron los humanos luego de unos minutos, en los que se pusieron a observar los alrededores en busca de algún competidor sospechoso, como si eso bastara para apuntar al culpable. Para su mala suerte, nadie reparaba en el escándalo del Data, sino que la concentración con la que cada equipo trabajaba en sus puestos era tal que ignoraban por completo su entorno, salvo que alguien se acercara demasiado, allí clavaban su vista en el curioso. Todos estaban paranoicos. El sabotaje era algo normal en esa clase de concursos y el accidente de Lopmon no hacía más que corroborar aquello. Holly inhaló con fuerzas, antes de armarse de paciencia y empezar a buscar pistas de quién pudo haber sido el culpable, pues si no encontraban el ingrediente principal no podrían realizar su postre. Ese cacao era especial, después de todo. Por su parte, Nik empezó a anotar en un pedazo de papel todo lo que les hacía falta, contrastando lo visible en su estación con el inventario realizado por el conejo en su casa. Sí, había un inventario, los cocineros sabían que tenían que checar que todo estuviera en su lugar unas tres veces, razón por lo que era normal tener lo imprescindible por escrito.

— C-creo que será mejor retirarnos —suspiró con depresión el Child, sentándose contra el refrigerador—. No tengo tiempo para pensar en otra receta digna de esta competencia y ese chocolate… ese chocolate me costó un mundo obtenerlo —sus ojos se quebraron.

— ¡De eso nada! —interrumpió la de lentes, llevando sus manos a la cadera en tono de reproche— Vamos a encontrar al rufián que le hizo esto, Lopmon y darle su merecido —miró a su compañero—. Mi gelatina y yo nos haremos cargo de la investigación, debemos encontrar ese chocolate.

— S-sí —asintió con algo más de confianza que lo normal. Gracias a la situación crítica, olvidó momentáneamente sus ánimos para ponerse en estado de alerta—. C-con Greymon podemos ir de compras, si lo monto será m-más rápido.

— Muy bien, ustedes hagan eso —sonrió la chica, aunque en el fondo ella hubiera amado ser quien fuera en una carrera al supermercado sobre el tiranosaurio—. Lopmon, usted ordene los utensilios dentro de lo posible y si encuentra algún indicio, me avisa.

— ¿Y cómo haré eso? —enarcó una ceja el orejón, resistiéndose al optimismo de los chicos— No tengo cómo comunicarme contigo… está todo perdido ya —suspiró.

— T-tome —el joven le pasó su D-Terminal, tras haber guardado el número de Antonich en él y escrito el suyo en el de la chica—. C-con esto podrá avisarle. N-no hay que… —trastabilló ante lo que iba a mencionar, sintiéndose un descarado con ello. Suspiró, bajando el tono con melancolía— no hay que rendirnos todavía.

Sin decir más, el azabache sacó su Xross Loader para invocar la imponente figura de Greymon frente a él, quien hasta entonces se había limitado a escuchar con atención el plan de Black Jack. Molesto porque arruinaran la distracción de su Tamer con estupideces como aquellas, el azulino liberó un rugido que resonó en todo el lugar, haciendo trastabillar a más de un concursante. Con mirada asesina paseó su atención por sobre todos los presentes, siendo ignorado por algunos de más nivel que él y otros cuántos Adults, contra los que quiso arremeter. Para su mala suerte, su labor ese día no era pelear y, tras ser llamado por el azabache, se agachó para dejar que se subiera en su lomo. Klaus se despidió del resto con algo de ansiedad, momento en que su gigantón echó a correr a una velocidad envidiable, haciendo retumbar el entorno gracias a su peso. Los peatones automáticamente se apartaban al escucharlo acercarse, razón por la que el de casco metálico no tuvo que contenerse en su avance, gruñendo de vez en cuando a quien osaba demorar en dejar de ser un estorbo.

En cuestión de treinta minutos el lagarto atravesó gran parte de la ciudad hasta llegar al mercado donde solía ir de compras con Klaus y Antonich para su gremio. El germano no se opuso a ello, ya que sabía de primera mano que podría encontrar todo lo necesario en ese local y, al conocerlo por tanta visita, podría demorar menos en recorrer los pasillos. Una vez allí, Greymon esperó pacientemente fuera del lugar, a sabiendas de que Nik demoraría. El tiempo siempre pasaba volando dentro de un mercado.

Mientras tanto, Holly empezó a pasearse por los diversos puestos en compañía de su pequeño Baby gelatinoso. Miró la hora en un enorme reloj que había en el centro del lugar, calculando que tenían cuarenta minutos para que diera inicio el concurso. Según sus cálculos, Nik no llegaría antes de que comenzaran el resto de los cocineros a preparar lo suyo, razón por la que tendrían que trabajar todos en equipo para compensar esa desventaja. Las reglas indicaban que una vez Swanmon diera el pitido correspondiente, todos los competidores tendrían dos horas para preparar y embelesar sus postres, debiendo presentarlos frente a ello y el resto del jurado antes de que acabara el plazo. Por eso mismo es que debía encontrar al ladrón de chocolate cuánto antes, o bien, encontrar este último. No había mucho tiempo para buscar las mangas ni los demás ingredientes perdidos, por lo que toda su atención debía centrarse en lo importante: el ingrediente principal del huevo de pascua. Al trabajar de pastelera en el café, ella estaba consciente de que esa marca de cacao no era fácil de conseguir, pues venía de una región remota de Folder Continent.

— ¿Cómo buscar algo en todo este lugar? —se llevó el pulgar a la boca, mordiéndolo para pensar.

— Pecosa, ¿por qué alguien querría entorpecer a un novato? —Soltó de pronto su pequeño— Si lo piensas bien, no tiene lógica. Lopmon no es un competidor fuerte aquí.

— Tienes razón —miró entonces a algunos seres digitales con pastelerías de renombre en la ciudad e incluso fuera de ella—, seguramente se trata de alguien que no tiene tanta confianza en sus creaciones.

— Otro novato o pastelero poco conocido —concluyó desde el morral.

— ¿Pero quién? —entonces le cayó la teja. Al fondo de las estaciones, una gata de pelaje blanco movía su cola con felicidad mientras ordenaba unos potes. Antonich no habrái sospechado de la engreída solo por ello, pero algo en especial captó su atención, ¿acaso Tailmon tenía el mismo recipiente de azúcar que Lopmon? Enarcó una ceja. No sabía que ese contenedor plástico con figuritas de conejos fuera popular, sino ella ya tendría el suyo en la cocina del café. Aquello era sospechoso.

[…]
Corrió por los pasillos con un canasto colgándole del brazo. Se detenía de golpe, manteniendo el trote al llegar al lugar que necesitaba, solo para observar con atención las divisiones de los estantes y sacar lo que necesitaba. Dejando de lado la cobertura especial que derretirían, era necesario tener otra clase de productos para hacer el mejor huevo de pascua que pudiera probar el jurado: Azúcar, limones, huevos, alcohol destilado, agua, una manga para cerrar el huevo y varias chucherías para decorarlo. Encontrar todo lo primero no fue suplicio alguno para el joven, pues estaba dentro de lo que solía comprar para que Holly preparara los postres del local, pero en cuanto a las mostacillas y demás decoraciones no podía decir lo mismo. Cuando llegó al hall correspondiente casi se le cayó el rostro al ver la inmensa variedad de cosas que había, siendo incapaz de reconocer las que tenía el conejo en sus recipientes el día anterior. Tragó saliva, ¿y si la decoración la había preparado él? ¿o si las compraba en otro lado? No tenía cómo comunicarse con los chicos por haberle pasado su terminal al cliente, razón por la que decisión recaería en él. Sintió cómo sus piernas flaqueaban por la inseguridad. Él cocinaba otro tipo de platillos, recién estaba aprendiendo de postres con su líder.

— S-supongo que esto es lindo —se dijo a sí mismo, tomando dos bolsas llenas de figuritas comestibles—… o tal vez estos —tomó otras dos, exasperándose—. C-cálmate Nik, ¿q-qué haría Holly?

Mordió su labio, estresado. Para ese entonces el concurso debía estar por iniciar y él aún no volvía. Tenía que decidir ya.

Maka. Maka Evans dale dale !
 

Maka.

¡Wubba lubba dub dub!|| Lord of Shipping
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{...}

Nik tomó una bocanada de aire, nervioso y asustado por no saber que debía comprar para llevar; miró los diversos empaques y bloques de chocolate que había en aquel lugar y estiró su mano para tomar uno de los empaques pero la retrajo apenas a escasos milímetros del mismo. No sabía cuál tomar, iba a explotar... tenía miedo y necesitaba despejarse así que salió del mercadillo dejando todo detrás.

— Deja de temblar como gelatina —apenas y Niklaus había salido del recinto Grey le miró. Una inspección rápida fue más que suficiente para darse cuenta que el chico no traía ninguna bolsa, provocando que el saurio gruñera y Nik saltara en el acto—. ¿Y las compras?

— N-no sé qué llevar…

— Chocolate —bufó el ser grisáceo—. ¡Solo lleva un par de barras del más caro! Siempre son de calidad — tajó el digital mientras resoplaba.

— ¿T-tú crees eso? —Nik miró de modo dubitativo a su compañero. Con aquel consejo comprar cosas no sería problema y podría llevar aquellos que parecieran de más calidad. Con ligera calma el germano se giró para volver al interior de la tienda y consumar las compras.

— Lleva algo para hacer la crema pastelera, ayer olfateé un poco de leche e incluso vainilla…

— Grey tú… ¿cómo sabes todo eso? —Nik observaba a su camarada con interés, sorprendido por los conocimientos del saurio.

— Yo… —el grisáceo ser miró de medio lado mientras resoplaba; odiaba admitir que solía curiosear por las ventanas cuando la fémina de la guild cocinaba o que solía olfatear sus cajas de víveres. Negó enérgicamente y gruñó—. ¡Solo lleva esas cosas, chico! No refutes, usa el instinto.
Leon parpadeó asombrado por aquel comentario, pero finalmente asintió, su compañero tenía razón, además estaban esperándoles con ansias…no podían decepcionar a los demás. Sin más el germano se apresuró a correr al interior del supermercado y tomar los últimos ingredientes.

{...}

Holly mantenía su mirada fija en aquella felina que sonreía astutamente, aquella azucarera la delataba por completo; mordió sus labios con molestia y frustración mientras analizaba aquella estación de cocina. No solo estaba la azucarera, sino también aquella manga pastelera con bordado de pequeños conejos, la sangre le hirvió.

— Deberíamos decirle a la coordinación del concurso —Chocomon habló desde su bolsillo, estaba verdaderamente molesto.

— Sí…pero sería demasiado problema y al final del día Lopmon no podría participar en el concurso…—Holly llevó un dedo bajo su mentón mientras meditaba los hechos—. Lo mejor será aplastar a esa Tailmon de modo justo…

— ¿Qué planeas, Holly? —la gelatina le miró de modo solemne, la fémina se limitó a verle con una sonrisa. La gelatina se estremeció.

— Eres lo suficientemente pequeño para escurrirte a por las cosas pero no para tomarlas —la holandesa parecía meditar las cosas—; así que lo mejor sería que los distraigas…serás la carnada.

— ¿Y cómo diablos se supone que haga eso? —Chocomon parecía ofendido con lo dicho por la chica.

— Sencillo, solo ve y has algo, no destruyas su estación pero has algo para que Tailmon tenga que ir a por ti…
Holly dijo aquello mientras dejaba a la pequeña gelatina en el piso, Chocomon le dedicó una mirada molesta y bufó avanzando por el piso, esquivando a todo el tráfico del momento, tenía una idea de cómo distraer a la gata. Tomó una bocanada de aire y llenó sus pulmones mientras fruncía el ceño….su siguiente movimiento debía llevarse toda su concentración…

Holly miró interesada aquellas acciones, esperando el gran acto de su camarada. Lopmon abrió su boca y entonces emprendió su carrera dejando salir todo el aire

— ¡Buaaaaa! —Aquel llanto sobresalto a la holandesa y de paso a todos los presentes, sobre todo a la gata, que tenía a sus pies a aquel gelatinoso ser.

— ¿¡Qué diablos te pasa, enano!? —Tailmon saltó mirando al baby—. ¡Suéltame!

— ¡Pe-pero estoy asustado! ¡Me he perdido! —la gelatina parecía ser buen actor, pues la gata lentamente se apartaba de la cocina intentando acallarlo. Aquel era buen momento.
Ante aquella señal Holly lentamente se fue acercando a la estación, cuidando que la gata no le viese, solo debía rescatar la manga y esa azucarera…sabía que aquella mezcla era importante para el conejo repostero.

Por su parte Tailmon se había concentrado en aquella gelatina escandalosa y resbaladiza que se movía por doquier, sollozando y retorciéndose como si un hubiese mañana. La gata comenzaba a ponerse de nervios.

— ¿Qu-que demonios estás haciendo, enano? —La gata miraba nerviosamente a todos lados, como buscando algo que la salvara.

— ¡Ayúdame Onee-San! —La gelatina agradeció el lenguaje coloquial de Aki en aquel momento, era buena fuente de inspiración para el personaje; no pudo evitar lanzarle una mirada fugaz a Holly quien ya se acercaba a la estación, tenía que actuar más— ¡Todos me dan tanto miedo! Llévame con mi mamá.
Aquel llanto parecía tan dolido, la felina no sabía qué hacer; estaba tan inmersa en sus pensamientos y drama de la gelatina que ignoraba a la holandesa tras ella, que en aquel momento se encontraba tomando la azucarera hurtada y las mangas de decoración pero solo miraba una. Holly no pudo evitar resoplar, no tenía tiempo y no podía darse el lujo de perder los preciados segundos que su pequeño camarada le había dado, así que a regañadientes tomó solo esas dos piezas y salió pintada de aquel sitio, aquello debía bastar.

Chocomon, quien estaba atento a todo aquello sencillamente paró su llanto al ver a su Tamer fuera de aquella cocina, sorprendiendo a la gata y de paso a cierto Plotmon que recién llegaba al sito.

— Creo que ya recuerdo donde mi madre me dijo que la esperara, Onee-San —la gelatina alzó su patita y sonrió.

— ¿Qué demonios dices…?

— Nos vemos, Onee-San~~ —el canturreo de la gelatina mientras bailaba alejándose del sitio. Tailmon estaba anonadada por aquello, eso había sido raro.
Plotmon, que llevaba a cuestas un cestillo con algunas frutillas y una bolsa sobre el cuello miró con atención a Tailmon mientras sonreía.

— ¡Tailmon! —Plotmon tenía en su rostro una sonrisa—. Me alegro que hayas hecho las paces con ese Lopmon y su equipo.

— ¿De qué hablas? —La gata alzó su mentón orgullosamente y agitó su cola—. Yo no he hecho las paces con nadie…

— Pero ese Chocomon…ayer estaba con el grupo de Lop y…
Apenas y aquellas palabras abandonaron el cuerpo del can la felina se giró hacia su estación, corrió hacia el sitio y maldijo. Ni la azucarera y esa estúpida manga estaban, había caído como idiota en la trampa; cerró sus ojos y lentamente se relajó. A pesar de aquello estaba segura que: sin los ingredientes, y mucho menos sin la manga en su delantal, lograrían hacer gran cosa.

— Esos malditos… pensaron que me ganarían pero no, no me dejaré ganar…

— Tailmon tu… —el pequeño sagrado bajó la cabeza; por la actitud de la gata sabía que aquellas amenazas de quitar a la competencia las había cumplido…

— Ahora no, Plot…debemos ponernos a trabajar…​
{...}

Lopmon estaba de pie junto a la isla, limpiaba su lloroso rostro e intentaba hacer que la D-Terminal de Nik funcionase pero sencillamente no lo lograba, estaba a punto de tirar la toalla con todo: la D-terminal, el concurso y de paso su carrera de repostero pero entonces sucedió, sus orejas se agitaron. Alguien le llamaba.

Giró sobre sus talones, alerta, intentando identificar de dónde provenía la voz que le llamaba; sintió ligera frustración por su estatura y no lograr encontrar al responsable de aquel llamado hasta que finalmente vio a Holly aproximarse a él con rapidez y una sonrisa.

— ¡Lopmon! —La holandesa agitó su mano con intensidad, y apenas estuvo en el perímetro del data se acuclilló hasta encararle.

— Ho-Holly —el pequeño repostero orejón ladeó su cabeza con intriga ante los ánimos de la Tamer—. ¿Qué sucede?

— ¡Lo conseguí! ¡Lo conseguimos! —La chica mostró al conejo la azucarera que llevaba entre manos mientras que su gelatina alzaba por lo alto –todo lo que sus pequeños y blandos brazos le dejaban– la manga.

— Esas son… — el conejo vibró de emoción y no dudó en tomar ambos artefactos con melancolía—. ¡Es mi mezcla y manga! —parecía que sollozaba mientras los aferraba con fuerza a los objetos—. Pe-pero… ¿cómo? ¡¿Dónde?!

— Eso es lo de menos —la gelatina señaló el reloj que pendía a lo lejos—. Apresurémonos a acomodar todo, no es gran cosa lo que conseguimos… pero por lo menos podemos ir alistando todo para cuando Niklaus llegue.
Lopmon se mantuvo estático en su sitio, mirando aquellos utensilios mientras las voces ajenas viajaban como susurros lejanos a su alrededor. Estaba extrañamente feliz. Tal vez aquel par de objetos fueran insignificantes, o inclusive no fueran del todo su predilecto pero… el modo en que aquel dúo de Tamers trabajaba para ayudarle le hacía estremecer.

— ¿Lopmon? —El suave llamado de Holly de algún modo devolvió al pequeño pastelero a la realidad—. ¿Pasa algo? ¿No son suficiente esas cosas para trabajar…?

— No, no —el conejo negó y miró con tranquilidad a la chiquilla—. Con esto es suficiente, ¡es más! No me interesa ni saber de donde los sacaste…ahora —miró con intensidad y prosiguió—: ahora solo me interesa una cosa. Ir con todo.

La sonrisa del conejo se ensanchó, y la holandesa no hizo más que asentir.

— Tú solo confía en nosotros, incluso Nik está haciendo lo mejor así que…

— Sí —el pequeño pastelero acomodó su gorro y asintió—. Vamos a comenzar a alistarnos…
{...}

Los minutos pasaron sin medir a quien afectaban, y como era de esperarse la hora llegó. Un pitido propio de una corneta alertó a todos los presentes, al tiempo que Swanmon hacia aparición; casi de inmediato todos abandonaron sus estaciones y se plantaron al frente de las mismas, escuchando con atención y expectación.

Apenas y la magistral ave Digimon estuvo al frente, fueron pocas las palabras dichas pero con una profundidad increíble.

— Espero que den todo en este concurso, que dejen el alma en sus preparaciones y que lo hagan limpiamente —cada palabra era escuchada con atención, algunos sonreían de medio lado y otros más parecían afligidos—. Quiero que esta competencia sea la más reñida y limpia posible, así que… —Swanmon miró a todos lados, casi analizando y prosiguió—: Tienen dos horas para terminar las preparaciones… ¡Comiencen!
Ante aquellas palabras y el disparo de inicio todos corrieron a sus posiciones, incluyendo a Lopmon y sus ayudantes.

— Nik aún no llega —se lamentó el orejón mientras colocaba algo de su mezcla especial de azúcar en una sartén, claramente chocomon le ayudaba en ello.

— Solo seamos pacientes, llegará —Holly por su parte se dedicó a poner un par de hoyas con agua a hervir, serían necesarias cuando comenzaran con el baño maría.

— Lo sé… —el conejo asintió mientras removía la azúcar, dando otra indicación—. Chocomon, ve sacando los moldes de silicona y el papel de arroz.

— ¿Qué harás con el azúcar? —La gelatina preguntó con curiosidad.

— Tengo planeado hace unas mariposas de azúcar, pero soy malo con ello…

— Yo puedo encargarme —Holly secaba sus manos—. Puedo hacer mariposas para ti, incluso podrían ser solo el contorno y rellenarlas de….

— ¡Chocolate! —el conejo saltó—. Esa es una gran opción, no había pensado en ello.

— Pues bien, manos a la obra —la gelatina empujó con más énfasis los pequeños moldes.
No llevaban más de veinte minutos realizando aquellas preparaciones cuando, por uno de los costados del sitio, entró corriendo cierto germano con enorme bolsas a ambos lados de su cuerpo. Finalmente Nik volvía con todo lo necesario.

— ¡Chi-chicos! —cuando el pelinegro finalmente estuvo cerca de la estación de cocina, con todo a mano, dejó las bolsas sobre la barra libre y miró atentamente a sus compañeros, hablando con agitación—: La-lamento la demora… —tomaba grandes bocanadas de aire—… es que había mucha gente y... y…

— Tranquilo Nik —Holly le palmeó la espalda—. Lo bueno es que llegaste y traes todo.

— Incluso más —el varón sonrió ante la intromisión de su camarada digital—. Le han tenido que echar una mano en el sitio.
Niklaus sencillamente se sonrojó, pero en ningún momento dijo que aquella ayuda había sido por parte de su saurio. Con rapidez el germano se colocó el mandil de trabajo y comenzar sacar cosa de las bolsas.

Uno a uno los ingredientes que el varón había conseguido salían de las bolsas y eran analizados por el pastelero orejón. Sencillamente no podía creer el buen ojo e ingredientes que el alemán les había conseguido; lo primero que llamó su atención fue el hecho de que el chocolate que tenían, si bien no era el mismo que él hubiese deseado sin duda era de enorme calidad.

Prosiguió analizando todo, notando entonces aquel licor alcohol destilado, recordando de inmediato la pequeña botella de licor de Jerez que aun poseía. Además con los limones, la nata para montar y el azúcar restante podría hacer un buen relleno… sino contaba con su plan inicial al menos tendría uno de respaldo.

— ¿Alguna vez han hecho Pay de limón? —Lopmon habló con suavidad mientras le pasaba unos limones a Niklaus, quien terminaba de acomodar algunos ingredientes.

— He…he visto a Holly hacerlo un par de veces.

— Entonces, haremos eso… —la sonrisa del orejón se ensanchó—. Un huevo relleno de pay. Comenzaré a trabajar en ello.

— Sí, entiendo —la holandesa asintió, Nik le imitó mientras se acercaba a la barra.

— ¿Y-yo que haré? —El germano miraba todo con atención

— Tú… —Lopmon le pasó un cuchillo a Nik—; corta las barras de chocolate y ponlas a baño María, ¡solo menea cuando sea necesario!

— Entiendo —Nik tomó lo necesario y asintió— ¿Algo más?

— Sí, cuando todo esté derretido ponle un par de cucharadas de licor de jerez… lo encontraras en la alacena de abajo…

— Perfecto, he de imaginar que al final lo vierto en el molde

— Sí, el de silicona.
Un leve asentimiento fue la única respuesta por parte del Co-líder de guild, que casi al instante se puso manos a la obra, comenzando a derretir todo sin dudarlo, siguiendo de vez en tanto las indicaciones que el digital le brindaba. Lopmon por su parte comenzaba a trabajar en aquel relleno para su creación; ya había medido las cantidades necesaria, y comenzaba a separarla en diferentes refractarios para batirlas, y para sorpresa de los presentes el conejo hacia todo con enorme velocidad y habilidad.

Pero todo llevaba una factura, pues el tiempo no es partidario de nadie y corría sin miramientos, sin escatimar en a quien beneficiaria o no… muchos concursantes lentamente sucumbían ante el estrés y abandonaban sus estaciones e incluso el recinto con pesadez, pues la mirada serena de Swanmon les analizaba a cada movimiento y muchos no podían con aquello. Lentamente las filas de concursantes se redujeron por abandono, quedando solo pocos en la competencia.

Nik echó un vistazo rápido a los rivales, esto mientras limpiaba sus chocolatadas manos, obviamente debido a su recién y aventurada hazaña vertiendo el chocolate en los moldes. De algun modo se sentía feliz por el resultado que tenían; lentamente de giró hacia la holandesa y habló.

— ¿Qué hago con este chocolate restante, Holly? ¿A dónde los moldes?

— Los moldes necesitamos enfriarlos, que el chocolate se endurezca…

— ¿Al pequeño frigorífico? —Nik ladeó su cabeza, no deseaba interrumpir a Lopmon quien estaba peleando con aquel relleno.

— Sí, déjalo unos diez minutos…debes mantenerlo vigilado, apenas y este duro es buen indicio… aún tenemos cuarenta minutos. No es mucho pero…

— Lopmon tendrá media hora para terminar las decoraciones… entiendo.
Nik asintió y salió casi corriendo de aquel sitio, la chica por su parte terminaba de darle los últimos toques a aquellas formaciones de azúcar y chocolate que su jefe marrón le había indicado. Mariposas, hojas y flores eran unas de las tantas elaboraciones que debía hacer, y que en aquel momento solo estaba terminando de detallar.

— ¡Listo! —Lopmon saltó aplaudiendo y gruñendo —. El relleno está listo, ahora solo debemos rellenar las partes del huevo

— Pero aún no está listo, no tiene ni cinco minutos que se lo llevaron al frigorífico —la gelatina habló con duda mientras llevaba un pequeño trapo, limpiando la parte de la mesa que ya no se necesitaba.

— ¡Mejor aún! Sí esperamos a que se enfrié en su totalidad será difícil manejar el decorado, podemos dejar que siga su proceso de enfriamiento con ayuda del relleno.

— Bien, le avisaré a Nik, ya he terminado lo que me pediste, Lopmon —y en efecto, aquellas decoraciones contaban con todo los detalles que el pastelero había pedido, un trabajo bastante satisfactorio. Sin más a chica fue donde su compañero, explicando aquello que Lopmon había mencionado con anterioridad, volviendo casi al momento a su mesada de trabajo.
El sitio estaba bastante limpio, la gelatina de Black Jack se había encargado de limpiar con ayuda de su contraparte Child, dejando el sitio listo. Nik y Holly colocaron sin más las mitades de chocolate sobre la mesilla y miraron con intensidad al pastelero.

— ¿Qué necesitamos hacer ahora?

— Rellenen cada mitad con estas mezclas, iré derritiendo otro poco de chocolate para unirlas y después… —las palabras del conejo salieron rápidas, logrando que ambos Tamers le vieran con curiosidad mientras continuaban trabajando—. Después solo déjenme el trabajo duro a mi… la decoración es algo que no puedo explicar.
El dúo de Black Jack asintió sin dudarlo. Confiarían en su contratista… si él tenía algo en mente seguramente sería espectacular. Ninguno replicó, continuaron con su labor, para después unir ambas piezas con ayuda del nuevo chocolate que el pequeño de largas orejas había fundido. El reloj en ningún momento se detuvo…

Continuó andando sin piedad. Veinte minutos y nada más.

Aquello era como una sala de tortura. Llantos, gritos, jubilo; aquellos últimos veinte minutos de trabajo se estaban volviendo una carrera loca por ver quien llegaba la meta. En la estación de cocina de Lopmon solo el conejo trabajaba sobre aquel huevo que se erguía sobre la mesa, Holly y Nik solo podían observarle y viajar su vista entre el conejo y el tiempo.

{...}

— ¡Concursantes! —aquella voz entre imponente y serena hizo estremecer a todos. Swanmon se había puesto de pie y sonreía con tranquilidad—. El tiempo ha terminado. Manos arriba y apártense de sus creaciones. En un momento pasaremos a evaluar todo y a todos.
Lopmon, que en aquel momento había dejado caer con delicadeza la pequeña espátula con la cual grababa en el chocolate, suspiró. Sentía que su cuerpo temblaba, que su corazón galopaba locamente que el aire se le iba y…

— Lo has hecho fantástico, Lopmon —la cálida mano de Nik recayó sobre la espalda del Data—. Independientemente de cual sea el resultado, lo has hecho fantástico…

— Gracias chicos, a los dos —el conejo sonrió—. Todo es gracias a ustedes…

— Fue un trabajo en equipo —Holly sonrió— y ese detalle con la manga, en donde unes ambas partes del huevo… simplemente hermoso.

— Gracias. No tenía pensado usarla, pero como me has ayudado en conseguirla y además es de la suerte —el orejón se rascó la nuca con vergüenza—… sentía que debía al menos incorpórala.

— Pues ha quedado maravilloso —Chocomon olfateó el huevo—. Me muero de ganas por comer un trozo.

— Basta ya, eso será cuando todo termine, ¿no?
Lopmon asintió y miró al frente inflando su pecho con orgullo, esto mientras la Adult continuaba su marcha y degustación entre los diversos trabajos. La emoción e incertidumbre era tal que bien alguien podría cortarla como quien toma un trozo de pastel o tarta, además… estaba el hecho de que cierta gata blancuzca miraba con ira al conejo. Había frustración en su mirada, la frustración que solo alguien que no logra su objetivo de perjudicar al prójimo podría experimentar. Pero ya no podía hacer nada… debía soportar aquello con la mejor cara que pudiera.

Ahí iba su turno de evaluación.

El análisis de su trabajo fue exhaustivo, esto mientras la explicación que daba era escuchada por una muy atenta Adult emplumada, aun así, e incluso después de la degustación, no hubo mayor cruce de palabras entre la evaluadora y la gata. El recorrido continuó.

{...}

— El ultimo, ¿no? —Finalmente el momento decisivo llegó, Lopmon estaba siendo evaluado, era el último concursante.

— A-así parece… —no pudo evitar tartamudear.

— Dime, ¿qué tenemos aquí, pequeño?

— E-esto es… un huevo de pascua de chocolate, pero… ¡No es cualquier huevo! —el conejo entonces señaló el mismo—. Tiene un relleno cremoso de Pay de limón, y está elaborado con una mezcla de chocolate y jerez... Es en conmemoración de las pascuas humanas…


— Ya veo —la emplumada sonrió, mientras con tranquilidad cortaba un poco de aquella obra. Holly y Nik observaban desde atrás, casi comiéndose las uñas. Swanmon sonrió ante la sorpresa cremosa al interior y asintió, alejándose sin decir más que un simple gracias.
El grupo se quedó expectante y ansioso…esperando por la decisión final de aquella Digimon. A pesar de los buenos gestos y miradas de agrado uno nunca podía confiarse.

El tiempo de deliberación fue bastante agobiante, minutos de tensión que sencillamente no pueden ser descritos, pero bien asemejados con una subida en la montaña rusa sin cinturilla de seguridad: horrible, ¿cierto?

Cuando finalmente Swanmon volvió a hacer acto de presencia nadie hablaba, todos miraban con atención sus movimientos y el pequeño sobre entre sus manos.

— Antes de dar a conocer a los ganadores —el ave sonrió—. Quiero que todos estén conscientes que han hecho un maravilloso trabajo, que nunca deben desistir… pero el día de hoy… hoy alguien se ha dejado el alma en su preparación —. Aquellas palabras parecían llegarle en lo más profundo a todos, sonriendo y sollozando levemente de vez en tanto, pero la adult sencillamente calmó las ansias con un gesto de su ala—. Es momento de anunciar que el ganador de este concurso; tal no es alguien de renombre, pero es el novato del año...de hecho me atrevo a decir que es: el debut de un maestro pastelero.
Todos temblaron –sobre todo los novatos–, ¡era el momento de la verdad!

— Es para mí un placer anunciar que el ganador, por decisión unánime es… —hubo un momento de suspenso— ¡el concursante 25! ¡Lopmon y su huevo de pascua!
En aquel momento Lopmon dejó de moverse, de hecho juraba que su corazón había dejado de latir. No fue hasta que Nik y Holly lo empujaron que el conejo volvió a la realidad y parpadeó.

— Anda, ve —Holly habló con alegría.

— Pe-pero….

— Te has ganado ese lugar —Nik sonrió —. ¡Ve! Lo has hecho fantástico…

— Gracias, chicos —Lopmon limpió su rostro e inmediatamente tomó su huevo para ir a donde le esperaban para premiarle, esto para coraje de cierta gata que aruñaba su mesada.
Pero a pesar de aquella ira acumulada la gata no hizo nada, su orgullo estaba herido sobre todo teniendo en cuenta que aquel conejo había logrado vencerla aun tras las trabas que le había puesto. Sencillamente se limitó a sonreír y aplaudió.

Aplaudió como todos los presentes mirando aquel maravilloso trabajo que el conejo logró con ayuda de su equipo.

{...}
Mirae Kiyoe Maiku Maiku ¡FINITO! <33
Sí... yo no entiendo la palabra corto ;O;
 
Última edición:

Moonchild
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Hello~ aquí traigo su corrección:


Narrativa

La
narrativa de ambos es muy buena, siempre es amena y fácil de entender. Maiku tuvo pocos errores a lo sumo habré encontrado uno o dos acentos de más entre ambos posts. Maka, por otra parte, sí tuvo algunos problemas más en sus posts, el principal siendo en el último post en el que el escrito comenzó y cerca de 2 párrafos más abajo volvió a comenzar otra vez; también noté faltas o exceso de acentos (aun o “me reusó” (en contexto, debería ser “me rehuso”) y similares), letras faltantes (Grymon o rosto), palabras faltantes (más relajado que [en] la mañana), errores ortográficos (hoya en lugar de olla fue el más recurrente). Recomiendo mucho el leer los posts luego de escritos, es lo que siempre se dice pero es lo que ayuda a corregir esos errores pequeños.

Maiku: 25/25
Maka: 23/25


Interpretación


La interpretación de cada uno de sus personajes se me hizo buena, aunque sí hay un par de detalles que me llamaron la atención de ellos. El primero es el que Holly, siendo alguien que se estresa fácilmente, estuviera fresca como un rosa en una competencia contrarreloj saboteada donde su cliente fácilmente podría perder; en mi opinión los nervios debieron ganarle al menos un poco. Nik, por lo menos, estuvo algo más acorde a su personalidad. Otra cosa que no me cuadró fue que Greymon supiera tanto de repostería, a menos que Holly se dedique a darle clases por la ventana, no creo que el dinosaurio debiera saber qué es crema pastelera o vainilla, sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera le gustan los dulces. Sobre los NPC improvisados para la trama no puedo decir mucho ya que estuvieron bastante planos, me hubiera gustado ver, como mínimo, una explicación a sus acciones más que sólo ver lo que hacían sin saber por qué. Sobre el ambiente no tengo mucho que decir ya que en realidad no se prestó mucha atención a esa parte, el jurado se limitó a Swanmon, los competidores a Tailmon y el staff del concurso a nada, me hubiera gustado ver más.


Ambos: 22/25


Realismo

Las cosas que me llamaron la atención fueron pequeñas, como Greymon saliendo del digivice aún dentro del edificio de la competencia; incluso si esta tenía el techo alto para permitir más espacio, dudo que la puerta también tuviera 5 metros de alto (y de ser ese el caso, debió especificarse), por lo que el dinosaurio debió salir fuera del mismo. También me llamó la atención el hecho de que Greymon estuviera repentinamente junto a Niklaus cuando en el post de Maiku este se había quedado fuera del establecimiento por su tamaño. Por otra parte, me sorprendió el repentino cambio de planes que hubo, en el por de Maiku Holly debía encontrar el chocolate especial y Nik comprar lo demás, pero en el de Maka Nik compró el chocolate y Holly consiguió azúcar sin que el cambio de opinión tuviera explicación aparente. Hablando de ambos en general, me llamó la atención que alguien siquiera se arriesgara a dejar todas sus cosas,ingredientes incluidos, toda la noche en un lugar donde no podían vigilarse; a juzgar por el hecho de que Tailmon pudo sabotear tanto durante la noche (que faltara una cosa, bien, se lo llevó y huyó, pero que faltaran muchas cosas implica tiempo sin vigilancia) y que Holly pudo birlarle cosas de la estación a pleno día, el concurso no tenía vigilancia de parte de los organizadores, lo cual, aparte de ser extraño por sí mismo, vuelve un poco rara la acción de Lopmon. Supongo que esto fue realizado para permitir el sabotaje en la trama, pero fue pudo manejarse mejor. Otra cosa que no me cuadró fue el hecho de que Tailmon saboteara a Lopmon por el mero hecho de sabotearlo y ya, porque como ya mencioné, el personaje fue bastante plano y nunca le dieron alguna justificación o un “por qué” a sus acciones; en mi opinión, si no tenía algún motivo específico para sabotear al conejo entonces debió haber otros concursantes saboteados también para que fuera más realista.

Maiku: 22/25
Maka: 20/25


Desarrollo

Este rubro estuvo bastante bien, la trama tuvo su adecuado momento de angustia (dejando de lado los problemas que ya mencioné) y creo que se manejó razonablemente bien la parte de cocinar el huevo en sí, así como los planes para suplir las faltas de materiales e ingredientes para su preparación. Hubo cosas que me parecieron un poco de sobra (Sheryl, especialmente, ya que no contribuye nada a la trama) pero no son perjudiciales, así que no tienen mucho peso.

Ambos: 25/25


Maiku: 94/100
Maka: 90/100


Paga: 185 Bits para Maiku
180 Bits para Maka
+1 de Fama para ambos.

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