Fanfic El "otro" viaje de Serena (Pokémon; anime; Lemon)

¿Con cuál personaje les gustaría tener una situación "Netorare" con Serena? (como sugerencia)

  • Alan

    Votos: 29 54.7%
  • Shota/Sawyer

    Votos: 1 1.9%
  • Sanpei

    Votos: 1 1.9%
  • Lino/Grant

    Votos: 1 1.9%
  • Cornelio/Gurkkin

    Votos: 0 0.0%
  • Amaro/Ramos

    Votos: 1 1.9%
  • Édel/Wulfric

    Votos: 5 9.4%
  • Lysson/Lyssandre

    Votos: 15 28.3%
  • Remo

    Votos: 0 0.0%

  • Total de votantes
    53
  • Encuesta cerrada .
Registrado
14 Ago 2018
Mensajes
44
Offline
No te preocupes, tomate tu tiempo, aunque necesitamos saber de donde saco Serena para su nuevo atuendo.
IMG_20220411_092235.jpg
 
Registrado
7 Abr 2022
Mensajes
6
Offline
Hola, aquí el capitulo que habia subido al drive con el agregado de las imágenes y del titulo. Aun estoy pensando en si lo continuo aqui o si abro otro tema y lo resubo ahí, arreglandolo y retomandolo.

___​
*Declaración: la franquicia de Pokémon, como los personajes y los derivados de la misma no me pertenecen a mi, son de propiedad intelectual de Nintendo, Game Freack y Creatures Inc.; que están afiliados a The Pokémon Company.*
______________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
Una relación muy pervertida


—…Y así fue como gane mi última medalla. —Relataba muy emocionado Ash Ketchum, de pueblo paleta, a la vez que inmediatamente tomaba otro bocado de su comida provocando que se atragantara un poco y tuviera que beber de su jugo. La emoción que le provoco rememorar su última hazaña previo a participar en la Liga de Kalos y estar disfrutando la cena ocasiono esta situación. Para sus amigos no era nada extraño, es más, era un comportamiento normal del azabache. Así era él.

—Ash, ya te he dicho que debes tener más cuidado mientras cenamos. Puedes comer y hablar sin necesidad de atragantarte. —Reprocho su compañera sentada a su lado, Serena, oriunda de Kalos quien inflando las mejillas le sirvió volvió a servir jugo para que tomara.

—Lo siento, solo me emocione un poco, je je je. —Resoplo Ash asintiendo con la cabeza y sonriendo. Serena junto a los demás integrantes de la mesa, conformada por su otro amigo Clemont, Bonnie su hermana menor y el padre de estos, Meyer, rieron. Incluso los Pokémon que estaban comiendo a su lado reaccionaron similar a sus respectivos entrenadores, en especial cierto Pokémon rata eléctrica, Pikachu, el primer Pokémon de Ash y su mejor amigo. Con algo de resignación moviendo su cabeza de lado a lado sonrió por ese comportamiento del cual estaba acostumbrado luego de años de viajar juntos.

—Que gusto da comer así, en compañía de mis hijos y sus amigos —dijo el patriarca de la casa, Meyer— bien, estuvo muy delicioso, pero debo retirarme. —Excusándose, se levantó de su silla y agradeciendo la comida.

—Padre ¿no necesitaras ayuda? Luego de levantar la mesa podría ir ayudarte y así no tendrías que trabajar hasta tan tarde —sugirió el joven líder de gimnasio a su progenitor.

—No, no te preocupes, hijo. Ya estoy acostumbrado y ustedes deben estar más cansados que yo, luego de tanto viajar a pie y más encima se pusieron a cocinar —respondió el mecánico.

—Pero papá, todavía no hemos terminado. Aún falta el postre que hizo Serena —Apoyando sus dos manitas en la mesa tratando de llamar la atención, Bonnie le reclamo a su padre. Quería compartir un poco más de tiempo con él.

—Gracias, hija, de seguro debe estar delicioso como para chuparse los dedos —sonriendo, dando una rápida mirada hacia la peli miel y le guiño un ojo, provocando que esta última se sonrojara, pero no precisamente por el alago en si, sino por algo más. Nadie se dio cuenta, excepto Pikachu que en medio de la conversación salto al hombro de su entrenador y pudo notar algo raro en Serena— pero pueden dejarme un poco y mañana lo comeré. Bien, me retiro —dicho esto, acomodo bien la silla que utilizó y se marchó a su garaje, deseándoles buenas noches.

Transcurrieron unos minutos desde que Meyer se fue cuando Serena viendo que ya todos habían terminado de comer, les indico a los chicos juntar los platos y utensilios para poder retirarlos y lavarlos en la cocina que se encontraba al lado del comedor, mientras ella se excusaba para bajar al primer piso y traer los pokelitos que había preparado. Normalmente sus postres los dejaba sobre la mesa o cerca de ellos para poder servírselos de inmediato, pero en esta ocasión le pidió permiso a Clemont de poder usar el horno del piso de abajo porque si usaba el que tenían arriba se podrían estorbar mientras cocinaban.

—Ok, iré a buscar los pokelitos. Espero que les gusten, hice uno especial para cada uno de ustedes —dijo, emocionando a Ash y Chespin, uno de los Pokémon de Clemont que competía junto al azabache para ver quien era el más glotón del grupo.

—No puedo esperar —exclamo Bonnie, también emocionada cuando escucho a su amiga. Serena sonriendo y a punto de retirarse se, giro de vuelta al percatarse de que la querían acompañar.

—Espera, Braixen, necesito que te quedes aquí y ayudes a los chicos a levantar la mesa, además de vigilar a Chespin y Pancham para que no me sigan, por favor. —le pidió a su fiel compañera. Extrañada solo pronuncio el equivalente a “ok” y se quedo. No es que necesitara su ayuda para cargar con los pokelitos pero siempre le gustaba ayudar a su entrenadora a transportarlos y, si bien, ya habían tenido algunos incidentes aislados donde Chespin siguió a la peli miel para poder robar algunos dulces, no era necesario vigilarlo después constantemente— Bien, vuelvo en seguida.

Que extraño, ¿le habrá pasado algo a Serena? —pensó Clemont reflexionando sobre el comportamiento de su amiga. Encontró raro que corrigiera a Ash en vez de solo actuar de forma condescendiente como lo hacía normalmente y que no quisiera Braixen— Bueno, supongo no es nada malo. Desde que Bonnie me conto “eso” le he dado muchas vueltas… —y es que el día anterior, Bonnie le revelo casualmente al joven inventor que Serena tenía sentimientos por Ash y desde ese momento comenzó a ser muy evidente las sutiles señales de la oji azul; como que buscaba llamar la atención del azabache o que en el pasado se sonrojaba mucho al estar cerca de él. También eso explicaba porque de vez en cuando encontraba a Serena muy temprano preparando el desayuno para Ash. O eso creía él.

La peli miel bajo las escaleras, dando unos leves brinquitos revelando su felicidad. Abrió la puerta de la cocina y se dirigió en donde había dejado las bandejas con los pokelitos enfriando, acerco la canasta que había dejado en el lugar y comenzó a introducirlos con mucho cuidado uno por uno evitando estropearlos mientras tarareaba. No paso mucho tiempo hasta que sintió la puerta de la cocina abrirse a sus espaldas, pero en vez de girar sonrió y fingió no haberse dado cuenta. De repente escucho la puerta cerrarse con el seguro y su ritmo cardiaco se disparó hasta las nubes, sintió como su corazón golpeaba contra su pecho pensando en lo que iba a ocurrir a continuación.

—¿Por qué tan sola, Serena? —escucho la peli miel, mientras el que la llamo se puso justo detrás de ella y, para su agrado, sintió unas gruesas manos sobre sus delicados hombres que comenzaron a masajearlos de una forma muy provocativa y casi de inmediato estas mismas manos comenzaron a bajar recorriendo y tocando las cuervas de su muy desarrollado cuerpo, la cintura, caderas, rozando su trasero y de repente— ¿Esperabas compañía? —susurro al oído el dueño de aquellas osadas manos, apoyando su mentón sobre el hombro derecho de la oji azul a la vez que le agarro los pechos.

—Ay, Meyer, extrañaba que me hicieras eso —exclamo Serena, gimiendo un poco y acercando su rostro al del mecánico para compartir un fugaz. Meyer le devolvió el beso transformándolo en uno muy apasionado donde cada uno trataba de “devorar” la boca del otro. El adulto tomo la ventaja por sobre la joven al poder hacer que esta comenzara a gemir, apretándole los pechos con fuerza— ah, ah, detente, sabes que me pongo muy sensi- ¡ay! —dejo escapar un chillido cuando sintió como sus pezones fueron piñizcados a través de su ropa, agarrándola desprevenida de tal acción, ocasionándole un poco de dolor, pero aun así lo disfruto.

—También te extrañaba, Serena. No sabes cómo tuve que controlarme para no agarrarte y llevarte a mi cama cuando te vi llegar —dijo sin detener su manoseo a la joven.

—Que tipo tan malo eres ¿de verdad querías hacerle eso a una chica tan pura e inocente? ¿Qué pensarían tus hijos? —sonriendo con cierto sarcasmo y desafío la artista Pokémon le cuestiono a su amante al revelarle tan profundos y descarados deseos que tenía hacia su persona.

—¿Inocente y pura? No sé de quien me estás hablando. Yo solo vi a mi linda hija acompañada de su hermano, su amigo y de una ramera que se coló con ellos. Tan solo mira —respondió Meyer, soltando finalmente los senos de Serena y rápidamente bajo sus manos hacia la falda de esta, con una la levanto para que así pudiera meter la otra y tocar directamente la vagina— oh, ¿Qué tenemos aquí? —con algo de malicia tanteo más al sentir la piel con la yema de sus dedos. No tenía ropa interior— ¿Pura e inocente? ¡JA! —exclamo para después introducir comenzar a masturbarla, primero con dos dedos tocándolos suavemente de arriba hacia abajo, para después ir bajando progresivamente, rozarle el clítoris e introdujo esos dos dedos entre los labios mayores de la vulva y comenzar a masajearlos.

—Ah, ha, espere, puedo explicarlo —trato de decir Serena sintiendo como era invadido su lugar más precioso para ella. Instintivamente se comenzó a agachar y echar su trasero para atrás, restregándolo justo a la altura de la ingle de Meyer, excitándolo aún más por la presión que le daba sentir ese gran culo contra su pene. Con más esmero movió sus dedos y jugaba con la vagina de la joven. En cierto punto los movimientos de ambos fueron tan bruscos que casi provocaron que Serena tirara la cesta de pokelitos se agarró del mueble haciéndolo temblar. Meyer noto esto y, repentinamente, se detuvo— ¿Ehh? ¿por-por qué te detuviste? —reclamo la oji azul.

—¿No queremos arruinar estos dulces que preparaste, verdad? Además, quiero aprovechar de poder hacer esto —respondió, luego se arrodillo quedando a la altura del trasero de Serena, hundió su rostro entre las nalgas, después le agarro de la muñeca y la obligo acercarse. Levanto la mirada para dar un rápido vistazo al cabello de ella, le gustaba poder mirarlo desde abajo al encontrarlo muy lindo y sentirse afortunado de ser de los pocos, sino el único, que podía apreciar su peinado desde ese Angulo. Sonrió y como un niño malo que está a punto de hacer una travesura, paso su cabeza por debajo de la falda rosada y dejo su rostro pegado entre las nalgas, tan suaves como le gustaba, se agacho un poco más y busco la vagina, la olfateo disfrutando del olor que para él era muy dulce, la abrazo y empujo ligeramente hacia adelante para que Serena se inclinara y así tener mejor acceso a lo que quería. La fémina comprendio y se inclinó un poco, levantando más su trasero y separando sus piernas. El mecánico, complacido, comenzó dándole un beso para después abrir su boca para comenzar a chupar la vulva, posteriormente introdujo la lengua entre los labios mayores y comenzó a lamerla, moverla, tratando de meterla lo más profundo posible, rosando los labios menores y tratando de sorber del dulce néctar que eran los jugos vaginales de Serena. Le gustaba mucho.

—Ah, ah, oh Meyer, Meyer —gimió Serena, extendiendo su cuello, irguiendo su espalda, agarrando la cabeza del mecánico al sentir la lengua dentro suyo y como mancillaba su vagina, excitándola y provocando que se mojara, que sumado a la saliva de su amante hacia más fácil seguir dándole sexo oral. El vacío que provocaba la boca de Meyer, los líquidos y la forma en que ambos se movía comenzó a generar sonidos obscenos los cuales aumentaba la libido de ambos, quedando absortos de tal acción cuando de repente.

—¿Qué pasa? ¿Por qué está cerrado? —se escuchó al otro lado de la puerta de la cocina, acompañado de los sonidos de la madera chocando con el marco.

—Es Bonnie —exclamo Serena tratando de controlarse de no gritarlo y poder alertar a Meyer quien se detuvo en seco y se congelo en el acto— por Arceus, ¿Qué hacemos? —susurro la peli miel muy asustado al sentir que están a punto de descubrirlos.

—No te preocupes, deje cerrado con el pestillo.

—Ya esta… ¡abierto! —fue interrumpido con el sonido del seguro siendo removido y con la puerta abriéndose para que ingresara la pequeña rubia— Serena, vine a buscarte ¿por qué tardas tanto? —cuestiono la niña poniendo sus manos en las caderas y haciendo un lindo puchero. Serena y Meyer estaban petrificados, pero para su suerte, había un mueble que se interponía entre ellos y la entrada, así que Bonnie no pudo ver a su padre con la cabeza metida entre las piernas de su amiga.

—Bo-bonnie me asustaste. —Trato de responder Serena algo agitada— Bueno, este yo, yo estaba. —trató de hablar, pero no podía pensar en alguna excusa. Su corazón se aceleró tanto que podía sentir como chocaba con su pecho con cada palpitar, comenzó a sudar mucho, su rostro se puso rojo ante la vergüenza y miedo al ser casi descubierta— Oh cielos, oh cielos, oh cielos ¿qué hago? A ver, cálmate, cálmate. Bonnie no se dio cuenta que tengo Meyer aquí abajo, mientras no pase de la puerta puedo salir de-

Serena ¿Qué le paso a tu ropa? —muy extrañada pregunto la pequeña rubia, cortando los pensamientos de la peli miel— Tu vestido rosa está muy abierto y estas toda despeinada ¿acaso te enfermaste? —describió el aspecto de su amiga y cambio su tono por uno de preocupacion. No podía adivinar la razón por la cual Serena se encontraba en ese estado, pero si podía intuir que podría estar mal. Bonnie comenzó a acercarse a su amiga.

—¡ESPERA! — grito Serena, asustando un poco a la rubia. No era su intención y viendo la reacción de esta rápidamente comenzó a pensar que esto podría complicar más las cosas, pero no se le ocurrió otra cosa. Temía que, si se acerba lo suficiente podría ver a Meyer agachado, lo cual sería muy difícil de explicar por qué su padre tenía la cabeza entre las piernas de ella— Este, perdón, so-solo no queda ahí. —tomo una pausa— Perdóname, Bonnie, es que estaba tan concentrada que me asústate, es todo. No te preocupes, justo estaba guardando los pokelitos pero estaba dándole unos toque extras.

—¿Toque extras? —pregunto la rubia sin entender.

—Si, yo quería, yo quería —bajo su mirada en un vano intento de buscar ayuda al hombre que estaba abajo suyo. Meyer también estaba petrificado, había sacado su cabeza debajo de la falda de la artista Pokémon y tenía una expresión de horror mirando de reojo a sus espaldas, escuchando todo y al igual que Serena, esperaba que Bonnie no se acercara. Serena vio unos breves instantes al mecánico y solo atinó a decir— quería hacerle unos pokelitos extras para el señor Meyer.

—¿Para papá?

—Si, veras, había hecho uno con el sabor favorito de cada uno, pero se me olvido uno para el señor Meyer. Es que no se exactamente cual sabor podría gustarle y estaba improvisando algo para él. No quería ser desconsiderada con el hombre de la casa —concluyo su excusa. Por dentro se quería morir.

—Bueno, si es así, podrías haberme preguntado antes. —respondió. Para su suerte, se lo había creído— Aunque igual, ¿segura que estas bien? —Aun encontraba raro la apariencia de su amiga. No había razones para estar así si solo había bajado para buscar los pokelitos.

—Bonnie ¿por qué no subes y le dices a tu hermano si me podría hacer un té, ¿por favor? No quería preocuparlos, pero me siento muy cansada y, este, solo me dio mucho calor —dijo con algo de duda al percatarse de lo falaz de su excusa.

—Esta bien, se lo puedo pedir ¿segura que no necesitas ayuda?

—Si, muy segura. Ve nada más y en unos momentos voy a subir. —sonriendo con cierto nerviosismo le pidió para que pudiera retirarse. Grande fue su alivio cuando la pequeña asintió con la cabeza, se dio media vuelta y se iba a retirar— Espera, una última cosa.

—¿Si? —se detuvo en seco Bonnie.

—No le digas a los chicos que me veía tan… cansada. No quiero preocuparlos ¿puedes, por favor? —guiñando un ojo, levanto sus manos y las junto en forma de súplica. La joven rubia volvió a asentir dándole una última sonrisa y se retiró.

Tanto Serena como Meyer no movieron ningún musculo y contuvieron la respiración intentando agudizar sus oídos para escuchar las pisadas de Bonnie hasta asegurarse de que se haya alejado lo suficiente, procurando estar atentos en caso de que otro visitante se dirigiera a la cocina. Pasaron 30 segundos, parecían eternos para ambos y cuando ya no pudieron escuchar nada más salvo el palpitar de sus corazones, casi al unisonó relajaron sus cuerpos, con el mecánico sentándose en el suelo y echando su espalda hacia atrás buscando apoyarla en el mueble que literalmente les salvo la vida, mientras la peli miel, retrocediendo un paso, se apoyó en el mesón y se dejó caer sentándose en el suelo similar a Meyer. Ambos dieron un gran suspiro de alivio y pudieron recuperar el aire que les faltaba.

—Eso estuvo demasiado cerca.

—Así es. Casi sentí que me daba un infarto. —secundo Serena— Oye, esto fue peligroso.

—Tienes razón, nos dejamos llevar muy fácilmente. Lo siento —se disculpo el hombre.

—No tienes de que disculparte. La culpa también es mía, —respondió sonriendo levemente—también quería que esto pasara y no se me paso por la cabeza que nos podrían descubrir con las manos en la masa.

—Lo mismo digo. La verdad, desde que llegaste tenía unas ganas de agarrarte y hacerte cochinadas. —dijo sin tapujos— Mejor hubiéramos esperado a que todos estén durmiendo y podríamos habernos vuelto locos como la última vez.

—La última vez… —susurro bajando un poco la mirada y sonrojándose mucho, al recordar que la última vez habían hecho muchas cosas— Si, la última vez fuimos muy apasionados. Tan solo en recordarlo y que hoy podríamos volver a hacerlo me calienta tanto —pensó. Y es que en serio la peli miel tenía muchas ganas de saciar su lujuria con el padre de sus amigos. Quería volver a sentir ese placer embriagante del sexo— Ok, ahora lo haremos bien. —ya recuperado el aliento, se levantó, comenzó a arreglarse un poco la ropa y el cabello, se dio media vuelta y termino de guardar los pokelitos en la cesta— Volveré con los chicos y a medianoche nos volveremos a encontrar ¿te parece bien?

—Por supuesto que si. —respondió muy emocionado Meyer— La cuestión es ¿Dónde?

—Mmm… que tal ¿aquí mismo? Veras, me dejo tan excitada que casi nos descubrieran que me puso muy, muy… caliente —inclinadose un poco se acercó a Meyer quien recién se había puesto de pie. Se apoyo en la punta de sus pies y le soplo su aliento a la oreja del mecánico, quien ante esto solo pudo suspirar y disfrutar del cálido aliento de ella.

—Ohh, Serena, tu estas-

—Detente ahí. —corto tajante— Aquí, a medianoche, —tomando la cesta en sus manos camino rápido hacia la puerta— solo aguanta un par de horas, te prometo que valdrá la pena —dijo, guiñándole un ojo antes de salir dejando la puerta cerrada tras suyo.

—Ohh, Serena, solo tu me la pones así de duro —dijo mientras agarraba el bulto que se formó bajo su overol de trabajo con su mano. Ya había comenzado a sentir algo de dolor luego de haber sido seducido por la oriunda de Kalos.

Mas tarde, esa misma noche…

Ya entrando la noche, con toda la casa oscuras y tal como ya lo habían hecho las veces anteriores, el grupo de amigos volvieron a dormir juntos en la sala principal del segundo piso. Ash y Clemont compartieron el sofá más grande para dormir juntos, los Pokémon se repartieron alrededor de la sala pegados a las paredes para que sus entrenadores no tropezaran con ellos si tenían que levantarse durante la noche y Bonnie quizá dormir con Dedene y “Blandito”, un extraño pokemon de color verde. Serena se acomodó en el otro sofá frente a sus amigos, normalmente dormiría con Bonnie pero aprovechando su mentira de sentirse mal se preparo antes y se acostó, dándole la espalda y fingiendo dormirse temprano.

Ya son las 00:34. Bien, es mi oportunidad —pensó Serena revisando la hora en su celular. No era raro que tuviera uno, pero hace tiempo uno de sus amantes se lo regalo para mantener contacto, así que comenzó a utilizarlo para guardar los contactos con otras personas para tener sexo y también lo usaba para sacarse fotografías o grabarse de sus fortuitos encuentros. Para evitar que descubrieran esa faceta suya, decidió mantenerlo en secreto de sus amigos— Ash ya está roncando, Bonnie y Clemont no mueven ningún musculo. No hay nada que temer —dando un último vistazo, se levantó con cuidado de no hacer ruido, tomo su mochila que estaba en el suelo y se fue caminando lentamente hasta abandonar la sala.

Se dirigió al baño, entro y estando frente al espejo comenzó a desnudarse sacándose su pijama, quitándose el top, pantaloncillos y la ropa interior, desenredo el moño de su cabello y se metió a la ducha para darse una rápida pero muy eficiente ducha, asegurándose de limpiarse el sudor luego de haber estado acostada un par de horas. Recordando los consejos de Valerie (una líder de gimnasio que le regalo vestidos) y de Miette (una rival en los Tripokalon) se aseo diligentemente sus extremidades, el cuello, las axilas y, sobre todo, en su feminidad y trasero. Tal como aprendió, había tenido cuidado con todo, hasta de su dieta días antes para tener sus orificios muy limpios y listo para poder ser usados. Termino de lavarse, salió de la ducha y comenzó a secarse. Pensó en usar el secador de pelo pero haría mucho ruido así que solo lo seco con una tolla y se dirigió al espejo para comenzar arreglarse. Aprovecho de estar frente al cristal para observar su propio cuerpo, tomo sus pechos y los levanto, admirando el tamaño y forma de estos, estaba muy orgulloso de ellos, también de su piel, su figura curvilínea, lo delgado de su cintura y lo ancho de sus caderas, sus muslos y piernas que tanto hacia babear a sus fanáticos en sus presentaciones y, claro, su muy formado trasero.

La última vez que tome que tome mis medidas fueron un 97-60-94. Parece que me volvieron crecer las tetas otra vez. —pensó al fijarse bien en su pecho. No le gustaba admitirlo, pero le agradecía profundamente a su madre por haberle heredado su cuerpo y haberla acostumbrado a practicar las carreras de Rhyhorn. Habían hecho maravillas en sus caderas dejándola anchas y firmes, sumado al régimen que tomo con su ejercicio y lo muy bien alimentada que estaba gracias a la cocina de su amigo, se sentía muy segura de si misma— Seguro esto hará babear a Meyer.

La joven Serena sonrió, soltó su pecho y se agacho para alcanzar su mochila rosa, sacando una poke ball que al abrirla y soltar el haz de luz libero su contenido el cual no fue un monstruo de bolsillo, en su lugar fueron algunas cajas en el suelo. Serena se agacho y busco una del cual saco un choker rosado para el cuello y un vestido de una pieza, también de color rosa, sin hombros, dejando un gran escote y una falda muy corta, como de “tubo”, de una tela muy suave y elástico ajustándose a su figura y haciéndola resaltar muy bien. Si, la peli miel encontró muy conveniente el usar las poke ball para poder transportar objetos, no habían sido diseñados para ese propósito y aparentemente nadie los usaba así pero probo arrojándola a una caja de zapatos y le funciono, por lo que comenzó a usarlas así. Después saco otra poke ball y repitió lo mismo, liberando cajas que contenían pares de zapatos, escogió un par de tacones rosa de plataforma alta los cuales eran sus favoritos y hacían juego con su vestido, aunque eran algo incomodos de usar. Finalmente, de otra poke ball saco otra caja que estaba decorada en donde guardaba accesorios varios, sacando un par de guantes blancos con algunas pulseras de oro. una banda blanca bordada que se puso en el muslo y un cinturón de color rojo que tenía en letras doradas las palabras “Anal Queen”. Se volvió a mirar al espejo y se percató que se le faltaba algo y decidió ponerse la tiara que usaba en los concursos. Revisando estar bien arreglada lamento no poder ponerse algo de maquillaje, pero la noche se haría corta y no quería hacer esperar a su amado. Devolvió todas las cosas a las poke ball, volvió a guardarlas en la mochila no sin antes sacar un último accesorio; una cartera a juego con su vestido para completar su atuendo salió del baño y se dirigió a las escaleras para bajar al primer piso. No había nada de ruido salvo el sonido de tus tacones contra el suelo de madera a cada paso que daba, Serena sentía que eran muy fuertes y le fascinaba la idea de que Meyer los podría escuchar a medida que se acercaba y así poder emocionarlo. Bajo la escalera teniendo cuidado de no tropezarse, llego al final de esta y bajándose un poco la falda retomo su andar, esta vez meciendo sus caderas exageradamente de lado a lado para así darle más fuerza a sus pisadas y asegurarse de que el mecánico los escucharía. Se paro frente a la puerta de la cocina, dejo su mochila a un lado y entro.

—Buenas noches, guapo ¿te hice esperar mucho?

2.png


Serena entro, saludando a Meyer haciendo el símbolo de la paz con una mano e inclinándose un poco para resaltar su culo, apoyo la otra en la cadera. Rápidamente obtuvo toda la atención de Meyer, quien la comenzó a devorar con la mirada y no era para menos: resaltaba mucho gracias al vestido de “tubo” que estaba usando. Su escote era tan bajo y revelador que pareciera como si sus tetas se fueran a escapar en cualquier momento, la falda apenas y si le cubría su entrepierna dejando a la vista del afortunado mecánico las bien formadas y deliciosas piernas que tenia la entrenadora. Su atuendo era muy sensual y revelador.

—Wow, Serena, te ves demasiado sexy —con los ojos completamente abiertos, Meyer exclamo. Tenía una sonrisa de oreja a oreja, incluso se relamió los labios al ver a la joven en esas pintas.

—Ji ji ji. Gracias. Me gustaría devolverte el cumplido, pero… —lo miro de pies a cabeza— estas como llegaste al mundo… y eso me prende. —en efecto, Meyer estaba desnudo, a diferencia de ella no sentía la necesidad de arreglarse para la ocasión porque de todos modos no la necesitarían para su cita— Veo que tu Onix está muy duro. Se ve doloroso. Anda, acércate, sabes que no muerdo… si tu no quieres… —guiñándole un ojo camino unos pasos buscando seducirlo con su andas y acortar la distancia entre ambos.

—Oh mierda —Meyer como un Pokémon salvaje avanzo mucho más rápido y se abalanzo sobre su presa, Serena, aprisionándola con su agarre en los brazos, la pego bruscamente contra su cuerpo para poder restregarlo contra sí mismo y poder sentir las enormes tetas contra su pecho. Eran tan suaves y blandos que sentía como se deformaban por la presión, algo que la oji azul también disfrutaba mucho al poder sentir el duro cuerpo del hombre, su fuerte agarre provocando un sentimiento de estar indefensa ante una masa de músculos tan varonil. Meyer tomo la iniciativa y procedió a besar a Serena en la boca, dándole un beso al estilo de Kalos mucho más apasionado al anterior que se habían dado en esa misma cocina. El mecánico soltó uno de los brazos de Serena y en su lugar le agarro un seno el cual apretó fuertemente para hacer que la joven diera un chillido de dolor, abriera la boca y poder introducir más profundamente su traviesa lengua, dándose así un indecente beso. Estuvieron así unos segundos, moviéndose de lado a lado en una especie de “forcejeo” entre los dos, siendo el padre de Clemont quien los dirigía y mantenía el ritmo, entre sofocarla con su boca, deleitarse con el pecho en una mano y repitiendo la misma acción con la otra, pero agarrándole el trasero, disfrutando el juvenil cuerpo de su amante, provocando que su libido aumentara al también tener su pene restregándose contra el vientre de Serena.

—Ah, Meyer. Cof, cof, necesito respi- ¡ah! —se quejaba la artista Pokémon tratando de recuperar el aliento ante el insistente asedio de su pareja. Estaba siendo más apasionado y descontrolado de lo normal.

—Serena, Serena. — fue lo único que decía Meyer entre tantos alaridos. Queriendo pasar al siguiente nivel, con su mano derecha busco el borde de la tela y de un tirón le bajo el vestido rosa a la peli miel, tan bruscamente que se pudo escuchar cómo se desgarro un poco. Esto tomo por sorpresa a la peli miel quien por fin pudo liberarse de la boca de Meyer para tomar al de aire y ver como sus enormes tetas rebotaban y se sacudían violentamente al haber sido liberadas de la tela que los oprimía— Esto si es un espectáculo —sonrió al ver como se movía el pecho de Serena.

—Tú lo has dicho. Y yo que me arregle tanto para que me desnudaras tan rápido —fingiendo un puchero levanto su rostro para mirar a Meyer a los ojos.

—De todos modos, estaban a punto de salirse —respondió— ¿Sabes? Estoy seguro de que si hubiera usado esto en el Master Class habrías ganado por amplia diferencia, ja ja ja —rio pícaramente.

—¿Qué cosas dices, señor Meyer? Si lo hubiera hecho habría sido descalificada antes de subir al escenario, ji ji ji. —también rio ante la inocente broma, dándole un pequeño golpe al pecho— Solo por eso te ganaste una paja rusa, amor —se tomo ambos pechos y los movió de arriba abajo, le guiño un ojo y se comenzaba a agachar, apoyándose en una rodilla primera y después en la otra quedando rápidamente frente al pene del castaño— Que mala soy, mira cómo te tenía. Esta tan duro y venoso, parece que va a explotar. Deja que te atienda este vulgar pene para ti —dicho esto, acerco su pecho y con un movimiento de pinzas encerró la virilidad de Meyer— ¡Wow! está muy caliente y huele tan… masculino. Me gusta —elogio, mordiéndose el labio inferior y comenzando a masajearlo entre sus tetas. Con sus manos ejerció presión y comenzó a moverse de arriba hacia abajo, hacia los lados, subiendo y bajando sus senos para poder abarcar todo el largo del falo el cual era de los más grande que habría probado, el segundo para ser exactos, aun así no eran rival para su gran delantera— ¿Te gusta cómo se siente?

—Si, mucho. —Respondió el hombre, con los ojos cerrados y también moviendo sus caderas al ritmo de su compañera. Ahora era ella quien estaba manejando la situación.

Ya está soltando liquido preseminal —pensó al ver como de la punta se escurría el líquido trasparente— Creo que le falta un poco de lubricante —dijo, acumulando saliva en su boca y sacando la lengua dejo caer el líquido justo sobre la punta, acercando accidentalmente la lengua haciendo contacto con el glande lo cual estremeció al mecánico quien se quejo— Que lindo —se enterneció y de forma amorosa le dio un pequeño beso a la punta, para después retomar la acción y con más intensidad de antes movió sus tetas aprisionando el pene de Meyer. Gracias a la saliva ahora estaba muy resbaladizo y provocando más ruidos obscenos a medida que iba amentando el ritmo de la paja. Gracias a los encuentros previos, Serena sabia reconocer las señales de cuando un hombre estaba llegando al orgasmo y estaba a punto de eyacular. La respiración, los gemidos y que se agarró de ella eran clara señales de que estaba cerca— Bien, aumentare el ritmo —Y así fue. Comenzó a agitar rápidamente sus senos, apretándolo lo más fuerte posible entre si y acerco su rostro para que la punta chocara con su boca la cual abrió dejando entrar de la cabeza y así poder rosarlo con los labios.

—Ya-ya estoy ¡Uhh! —apretando un poco los dientes, no aguantando mas, eyaculando justo dentro de la boca de la joven entrenadora quien sintió como los chorros de semen eran arrojados contra su paladar y caían sobre su lengua. Meyer tembló un poco, agarro la cabeza de Serena y la empujo para que todo su pene entrara en su boca, lo cual no la sorprendió porque para ella era normal que algunos hombres quisieran hacerle eso, aunque esta vez ocurrió lo que no le gustaba.

—Cof, cof, agh —abruptamente, la peli miel, tuvo que sacarse el falo de su boca. La acción del hombre tomo desprevenida a Serena y el pene había rosado cerca de su úvula provocando arcadas. Se separo y comenzó a toser un poco fuerte, alertando a Meyer.

—Serena ¿estas bien? —preocupado, el adulto vio como la joven tocia con la cabeza agachada y veía como en el suelo caían unas gotas de saliva y semen— ¿Necesitas agua? —atino a preguntar.

—No, no será necesario —respondió. Espero unos segundos para recuperar el aliento— Solo fue un arco reflejo. Ya estoy acostumbrada —levantando su rostro trato de darle una sonrisa para calmarlo, aunque no muy efectiva porque había lagrimado un poco.

—¿Segura? —Volvió a preguntar.

—Si, segura —extendió su mano hacia Meyer y le pregunto— ¿Me ayudas a levantarme?

—Por su puesto —la agarro y la jalo hacia arriba. Con la otra mano le alcanzo la espalda y le ayudo a poder pararla sin que se caiga, ya que al estar usando tacones y con el vestido abajo, casi no tenía movilidad en las piernas. De todas formas, Serena perdió el equilibrio y cayó hacia adelante, chocando con el cuerpo de Meyer quien la pudo sostener fácilmente y terminaron en un peculiar abrazo.

—Ja ja ja —rio alegremente la peli miel, contagiando también al castaño. Se mantuvieron unos segundos más en ese confortable abrazo, cada uno disfrutándolo hasta que inevitablemente el lívido volvió Meyer y comenzó a tener otra erección— Bueno, era inevitable —rio, levantando su rostro para ver al mecánico, se apoyó en la punta de sus tacones y le dio un tierno beso en los labios— ahora ¿Qué es lo que sigue?

—Ya sabes la respuesta —dándole una nalgada y le termino agarrándole el culo, para después pasar su mano debajo de la falda e introducirla entre sus nalgas, tanteándola y verificando sus sospechas— Que zorrita me saliste, ni siquiera estas usando calzón.

—La última me dijiste que eso te gustaba, tontito —pícaramente respondió. Ambos se sonrojaron, la oji azul sin separar su vista separo sus piernas para que pudiera meterle mas fácilmente la mano entre sus nalgadas y al tener la respuesta que quería, sentir como Meyer jugaba con su ano, se sonrojo le pregunto— ¿Te gustaría a explorar mi cueva secreta?

—No tienes preguntarme dos veces, primor —emocionado por la invitación en un rápido movimiento tomo a Serena de los hombros y prácticamente la empujo para que cayera sobre la mesa a un lado, quedando su cuerpo superior sobre la tabla y quedando en una pose con su culo levantado y las piernas extendidas con sus pies apoyándose en el suelo. Antes de proseguir con su plan, Meyer disfruto de la vista un poco y prosiguió— ¿Te molesta si..?

—No me importa —respondió. Como si se leyera la mente, sabía que su amante estaba preocupado de rasgar el vestido rosa— Adelante, rómpelo, rásgalo, no me importa. Puedo hacerme otro.

—Pero sería una pena. Me gustaría guardarlo de recuerdo, así que… —asevero Meyer y es que le gustaba guardar prendas de Serena cuando tenían sexo. Quizás era raro, pero a ninguno de los dos le incomodaba— Mejor hare esto —paso su mano alrededor del vientre de la peli miel buscando el cinturón que estaba usando. Tanteando busco el broche y habiéndolo localizado, lo desabrocho, aflojándolo y de esta forma pudo bajarlo junto el vestido rosa por las piernas hasta llegar a los pies. La peli miel ayudo un poco al levanta un pie para que pudiera retirarlo de un lado y después del otro. Luego se volvió a poner de pie, admiro el trasero de Serena y le dio otra nalgada.

—¡Kya! —grito dando un pequeño saltito.

—¿Te molesta si me lo guardo, Serena?

—Ya te dije no me importa. Adelante, conservarlo —repitió haciendo un puchero de molestia. Es que esa última nalgada había sido un poco fuerte.

—Je je je. Me gusta cuando me haces esa cara —acerco el vestido rosa a su cara y lo olfateo— Me encanta. Huele a zorrita —juguetonamente, se acercó a la fémina y se apoyo sobre ella, mientras se masturbaba para recuperar la erección y dirigiendo su pene para que quedara entre las nalgas.

—Espere, este ¿no olvidas algo? —Con nerviosismo pregunto la peli miel al sentir como el falo se restregaba contra su trasero y como poco a poco sentía la punta haciendo presión sobre su ano.

—¿Qué será? Oh, tienes razón, se me olvido esto.

¡SPANK! ¡SPANK! ¡SPANK!

—¡AY!— Grito la fémina al recibir tres fuertes nalgadas. —¿Por qué?— Reclamo muy enojada asomándole unas lágrimas por el dolor el cual se agravo al sentir como le quemaba su trasero. Fueron tan fuertes que dejo marcada la mano.

—Ah, perdón ¿no te referías a esto? —fingió estar confundido para tomarle el pelo.

—¡NO! No era esto, me refería lu…lubri, pues, eso —volvió alzar la voz tratando de separarse de Meyer y poder sobarse un poco el área que le dolía, no sin vergüenza de tener que decir en voz alta a lo que se refería realmente.

—Ya, ya, perdón. Claro que te voy a lubricar bien, si no tampoco podría disfrutarlo como se debe. —rio un poco tratando de amenizar la situación— Además, es tu culpa por tener un trasero tan grande y gordo. Estas pidiendo a gritos que te lo haga —se excusó.

—Lo que sea, solo porque eres tú te perdono —hizo un puchero y resoplo con enfado— pero no lo vuelvas hacer sin avisarme ¿ok? —Meyer asintió y dieron por finalizado esta pequeña discordia— Ahora rápido, sabes cómo me gusta —el mecánico se puso manos a la obra. Con cuidado se volvió a acercar, se arrodillo frente al ya enrojecido culo, con ambas manos tomo cuidadosamente cada posadera de la fémina para evitar que le doliera, aunque de todos modos se pudo escuchar un “ay” ante tal acción.

Creo que si me pase un poco —pensó. Con algo de culpa decidió hacerlo exactamente como a ella le gustaba para recompensarla por el mal momento, así que al tener ya a la vista sin tapujos el área más oculta de Serena comenzó a lamerla alrededor del “anillo”, de arriba hacia abajo y moviendo su lengua por toda la periferia, para proseguir juntar saliva en su boca y acercando sus labios introdujo su apéndice en el interior.

—Ah, si, cariño —gimió— ¿De verdad me gusta tanto algo tan vergonzoso? —se cuestionó. Hace un año atrás a la oji azul ni si quiera se le hubiera pasado por la cabeza que algo tan repúgnate podría gustarle tanto. Bueno, eso a primera vista y es que con el tiempo fue estirando poco a poco sus propios límites y sin darse cuenta, se había vuelto en una chica pervertida— Pues, solo a Meyer le he dejado hacerme esto y, de todas formas, lo deje limpio tal y como me enseño Valerie así que está bien, ¿verdad? —recordó que solo con él había experimentado esto y como también siguiendo los consejos de aquella líder de gimnasio aprendió como dejar limpio y limpio su ano, tanto dentro como fuera para poder disfrutar mas del sexo anal.

Creo que es suficiente. Ahora el paso dos —pensó Meyer, separando su boca del ano de Serena. Se chupo dos dedos y procedió a introducir ambos a la vez provocándole un suave gemido a la joven— Wow, entro muy fácilmente. Pareciera que se le aflojo mucho… ¿cómo es que llego a esto? ¿acaso se la metieron tantas veces que se le aflojo? —se cuestionaba a la vez que introducía y sacaba sus dedos, notando que no lo sentía tan apretado como la primera vez que se lo hizo. Abrió y estiro el ano de la artista Pokémon notando también que ahora lo podría abrir más sin que esto provocara alguna reacción de dolor— Serena, dime ¿te gusta mucho el sexo anal?

—Ah, si ¿por-por qué lo preguntas?

—Se siente muy flojo “esto” —haciendo énfasis al dejar sus dedos como un gancho y con eso intentar levantarle el culo— parece que ha sido muy utilizado.

—Que cosas dices —rio con cierto nerviosismo— Como siempre, para algunas cosas eres muy brusco todavía —pensó, no precisamente por como estaba jugando con su trasero sino a como se refería al hablar de ella, describirlo como estar muy “flojo” e insinuando que ya había tenido, quizás, demasiado sexo anal.

—Puedo preguntar ¿con cuántos has tenido sexo últimamente? —pregunto mientras disimuladamente bojo el ritmo.

—Déjame pensar… —hizo una breve pausa pensando en su respuesta— Con 5.

—¿5?

—Si, solo 5.

—¿De verdad? Creo que me está mintiendo —incrédulo de la respuesta de su compañera, detuvo su digitación.

—¿No me crees, ¿verdad? —habiendo girado un poco su cabeza para verlo a los ojos pudo adivinar lo que estaba pensando— Para tu información, no soy una puta. —fingió estar enojada y cambio su tono— Bueno, si crees que estoy tan “floja” podrías llamar alguna mujerzuela por ahí. Seguro la pasaras mejor —volvió a girar su cabeza y siguió con su juego a la espera de la reacción del adulto.

—No, no. Espera, Serena, lo siento mucho. No quería referirme a eso, es solo que. Por favor, discúlpame —asustado, Meyer quiso rectificar lo que dijo.

—¡Era broma! ¡Ja ja ja! —rio a carcajadas al ver como reacciono el hombre— No estoy molesta ni nada, tontito. Si, no soy una puta, soy “LA” puta de Kalos. —Con orgullo expreso— Y si, me gusta mucho el sexo anal. Me volví adicta y todo por tu culpa. Sentir esa vergota tuya dentro mí, revolviendo mis entrañas fue lo mejor que sentí en mi vida.

—¡Uff! Vaya, por un momento me asustaste. Ya temía que no me dejarías metértela —con alivio le respondió. Mientras, puso ambas manos sobre los glúteos y los acaricio para complacer a la fémina— Aunque ¿de verdad solo has tenido sexo 5 veces desde la última vez que follamos?

—En primer lugar, me refería a la cantidad de personas, — corrigió— NO la cantidad de veces que tuve sexo. Y en segundo lugar, si, tuve sexo con 5 hombres diferentes SOLO esta semana. Francamente, ya perdí la cuenta de cuantas vergas chupe y deje que me la metieran. Créeme, aprendí mucho en como complacer bien a cualquier hombre… y mujer —seductoramente le guiño un ojo— Ya, toma esa cosa de ahí —refiriéndose a su pene— y métela de una vez. Ya me aburrí de solo jugar —hizo una breve pausa— que el tipo de la mañana me dejo con las ganas

—¿El tipo de la mañana? —pregunto extrañado.

—Si. Me hacía falta un dinero extra así me desvié al barrio rojo y conseguí un cliente para un rapidito. Por eso andaba sin calzón, porque se me perdió —dijo sin algún tapujo y como si fuera algo normal para ella.

—Solo eres una ramera. Y así te voy a tratar —ya con su pene muy duro luego de tanta insinuación y conversación, lo agarro y comenzó a restregar la punta contra el ano. Fácilmente lo pudo introducir y aprovechando esto la agarro de las caderas, con fuerza, y con mucho ímpetu de una sola estocada introdujo todo el largo de su falo hasta el fondo de Serena.

—¡Kya! —grito la peli miel, soltando unas lágrimas. La acción de Meyer fue muy brusca, además de que aun tenia las nalgas adoloridas por las nalgadas previas.

—Me retracto. No esta floja, tu culo es maravillo —elogio al sentir como ya con su falo dentro sintió como las paredes intestinales lo apretaron— Ohh, mierda, si no me controlo me hará correr —pensó y es que al sentir eso en su ya sensible pene le estaba costando manejarlo adecuadamente. Se mentalizo, flexiono su espalda y comenzó a hacer el “vaivén” con sus caderas para poder disfrutar del sexo anal lo más posible. Comenzó a respirar mas agitadamente, sudar más, la temperatura de su cuerpo aumento, si bien no quería correrse aun, le costaba no dejarse llevar y eyacular, el sueve cuerpo de Serena contra su pelvis, ver como el trasero se deformaba y aplastada, sentir entre sus manos los gruesos muslos y los gemidos de placer era mucho para él. Dejo de agarrarla con fuerza y prefirió mejor correrle mano, tocando su vientre, jugando un poco con la vagina y agarrando una de las tetas que se mecían frenéticamente hacia adelante y hacia atrás, ocasionando que su compañera mas fuerte gemiría gritando su nombre. Fueron tan solo unos minutos, pero para el mecánico parecieron eternos y maravillosos, el cuerpo tan fémina y las reacciones de la peli miel lo tenían cautivado— Ya no aguanto mas —exclamo, cerrando los ojos y abrazando muy fuerte a Serena.

1.png


—Ah, ah, suelta toda tu leche dentro de mi, papi —gimió, al sentir como de repente sintió más adentro el pene del adulto.

Meyer gimió apretando los dientes e introduciendo todo el pene hasta adentro disparo el semen tal y como se lo pidió la joven. Sorprendiendo a ambos porque la cantidad de esperma liberada en el recto de Serena fue mucho más en comparación al que libero durante la paja rusa. La respiración, el sudor que hizo más resbaladizos sus cuerpos, los sonidos obscenos provocados por la humedad y líquidos entre sus sexos inundo el cuarto. Los segundos se hicieron eternos y, finalmente, el cuerpo del mecánico cedió ante la fatiga y tuvo que separarse de la fémina, sacando su falo que aun habiendo eyaculado seguía siendo grande, funcionando como una especie de “tapón” para el recto y cuando Meyer retiro su pene todo el semen dentro de Serena salió y cayó al suelo. El líquido espeso y blanco sorprendió al mecánico, nunca pensó que tanto podría salir de sus gónadas. Admiro un poco el obeso espectáculo y dejo caer el cuerpo de la peli miel para que descansara en el suelo porque noto como estaban temblando sus piernas y se estaba esforzando en mantener la pose.

—¿Quieres un poco de agua? —ofreció el mecánico. Se dirigió al lavavajillas, se enjuago las manos, busco un vaso y lo lleno con agua del grifo.

—Si, por favor —respondió una agitada Serena. Meyer volvió a llenar el vaso que uso y se lo acerco a amante. Hubo unos segundos de silencio y antes de volverse algo incomodo.

—Entonces, dime, ¿de verdad lo has hecho tantas veces? —cuestiono el adulto.

—Si ¿Qué te puedo decir? —respondió sin darle mucha importancia— ¿Aun no me crees? O ¿eEstas celoso de haya probado tantas vergas diferentes a la tuya? —entrecerrando los ojos y sonriendo maliciosamente molesto a Meyer.

—¿Celoso? Nah, te acepto tal cual eres…. Pero ¿Qué tan bueno he sido? —con algo de pena le pregunto.

Eres el mejor de todos —pensó, a la vez que de repente su corazón comenzó a palpitar— Lo que sea, no se lo diré —Moviendo la cabeza de lado a lado saco esa idea de su cabeza que difusamente comenzó a formarse en su mente al pensar en el mecánico— Bueno, si no me crees, te dejare revisar… esto —buscando rápidamente, se agacho para recoger su cartera y sacar de ahí su celular. Lo desbloqueo, se dirigió a la galería y se lo entrego a Meyer— Mira, solo por esta vez te dejare revisar esto, pero será nuestro secreto —poniendo un dedo en sus labios le dio a entender que quedara solo entre ellos.

—Está bien, soy una tumba —tomo el celular. No estaba tan familiarizado con las pantallas táctiles así que con cierta torpeza deslizo el dedo por las imágenes de la galería— Wow —fue lo que dejo salir. Eran muchos fotos y videos de Serena teniendo sexo, cada una con diferentes hombres, en algunas se veían mujeres, la mayoría eran selfies de la misma peli miel. Ejerciendo presión sin querer pudo ver en una resolución más grande las fotos— De verdad no mentía ¡ES TODA UNA PUTA! —pensó mientras se asombraba de la cantidad de material de la peli miel. Se dio cuenta que deslizando el dedo hacia la izquierda iba cambiando las fotos y muy emocionado comenzó a navegar. La primera que vio fue una donde desde atrás de Serena enfocándole el trasero y mirando bajo su falda donde se podía apreciar que no tenía ropa interior— Que buen coño. No se si se la tomaron de improviso o ella se dejó.

sere-1.png


Siguió revisando y la próxima que le llamo la atención fue una donde la fémina estaba levantando el trasero con las piernas separadas, completamente desnuda salvo sus medias negras y se podía observar un vibrador encendido metido en su culo, algunos dildos en el suelo y un lubricante a un lado.

Serena Long Hair Raw-1.png


Siguió revisando y la siguiente fue de un video donde se veía como la estaban manoseando un tipo desde atrás, donde se veía claramente como Serena se levantaba ella misma su falda roja para mostrar como le metían dedo y como también la agarraban de los pechos.

Y pensar que, según ella, esto paso recién en su tercer día de haber iniciado su viaje —recordó que la última vez la artista Pokémon le mostro este video que estaba en internet (aun sin entender muy bien que implicaba eso) revelando que fue ella, que se había hecho muy popular y aunque no se le veía la cara algunos la reconocieron y Serena tuvo que pedirles guardar el secreto a cambio de algún “favor”. Corriendo varias de golpe llego a la parte de cuando la joven tenía su cabello corto. Entre las que le llamo la atención fue unas fotografías de ella modelando junto a una mujer —Oye ¿esta es Valerie? —pregunto mostrándole el celular a la chica.

Valerie Serena Slut Tattoos.png


—Si, lo es. De hecho, ella diseño el vestido rosa que tanto te gusto. Como veras, ella también le gusta ser, ¿Cómo decirlo? Una puta barata.— guiño un ojo coqueteando con el mecánico— De hecho, déjame mostrarte algo. —tomo el celular de vuelta y se fue a otra galería— Mira esto, solo para tus ojos —le devolvió el celular y pudo ver mas fotografías de ella con traje rosado y, en especial unas de la líder de gimnasio luciendo el “traje de puta” tan orgullosamente como la artista.

Valerie_Slut.png


También, había mas fotografías modelando, entre ellas una con su vestido de los concursos revelando su vagina y otros dos donde usando su vestido rosa, con un oscuro callejón a sus espalda, emergían varias manos detrás suya desde la oscuridad, aparentemente sin percatarse de eso, dejando entrever que estaba en un inminente peligro de ser ultrajada por varios hombres, lo cual se confirmó cuando en la siguiente se vio como le habían bajado el completamente el vestido revelando su generoso pecho el cual estaba siendo manoseando enérgicamente tal y como amaba hacerlo Meyer.

Ohh, que afortunados. No hay nada mas blando que ese par de melones —pensó y sonrio.
Serena 1.png

Serena 2.png


También vio otro video usando la misma ropa, donde estaba sentada sosteniendo una gran jarra llena de semen, bebiéndolo hasta vaciarla completamente quedando con apariencia desaliñada pero muy erótica y morbosa, mientras se escuchaba algunas voces masculinas alentadora a su alrededor.

Cum Glass - Anal Queen 1.jpg

Cum Glass - Anal Queen 3 - Pubic.jpg

Mierda, de verdad parece una actriz porno —en efecto, fue lo primero que se le vino a la mente al ver a la joven de Kalos en dicha grabación.

—Te gusto mucho, ¿eh? Porque tu Onix se volvió a poner duro y grande —relamiéndose los labios le indico señalando la erección.

—Si. Ya estoy listo para una ronda ¿Qué tal tu? —dejando el celular en la mesa detrás suyo se acercó agarrándola de los hombros.

—Este… no quiero ser aguafiestas, pero me siento muy cansada —visiblemente apenada, no quería reconocer que se había corrido un poco, pero fue tan extenuante el sexo que la dejo agotada y no se sentía lista— Espérame, déjame buscar algo —se liberó de las manos de Meyer, dio media vuelta y comenzó a hurgar en su cartera. No pudo encontrar lo que buscaba y precipitadamente vertió todo el contenido sobre la mesa para buscarlo mejor— ¡Aquí esta!

¿Qué está haciendo? —observando a su compañera le pareció extraño como había tomado una botella e intentaba abrirlo. Desvió la mirada a algo que le llamo la atención, una tira de pastillas— ¿Son medicamentos? —tomo las pastillas y pudo leer lo que realmente eran— Éxtasis… —susurro. Su mente comenzó a maquinar una idea muy maliciosa, volvió a mirar a Serena aun tratando de abrir el envase y se dio cuenta que era una bebida energética— Ya entiendo. Bueno, no sé si esto sea malo, pero ¿Qué diablos? —saco dos comprimidos, tragándose uno y dejando el otro entre sus labios. Tomo a Serena del cabello firmemente, la volteo para besarla y obligar a tragarse la pastilla. Esto agarro desprevenido a la chica quien no pudo reclamar y entre el forcejeo, le mecánico tuvo que agarrarla más fuerte y, sin querer, la jalo cabello rompiéndole la tiara que estaba usando.

—Puaj ¿Qué te pasa? —separándose, visiblemente enojada por el brusco beso— Y ¿Qué me hiciste tragar? —se tocó el cuello y vio las pastillas en la mesa, notando que le faltaban dos— Oh, no, no por favor. No me digas que —con una expresión de horror se dio cuenta que sucedió. Miro a Meyer quien estaba con un semblante raro, noto como comenzó a transpirar y, lo más notable era, que su pene estaba erecto, mucho más largo y duro que antes, incluso se podía ver como palpitaban las venas del falo— Esto es muy malo, solo se necesita un cuarto de una pastilla para excitarte, pero ¿una dosis completa? Valerie me dijo que NUNCA lo hiciera —comenzó a recordar las indicaciones de la líder de gimnasio, quien le advirtió el nunca tomar una dosis completa pero antes de recordar el motivo que le dio, Meyer la alcanzo, tomo la botella rompiendo la tapa al girarla bruscamente y tomándolo todo de golpe la volvió a besar para compartir la bebida. Algo del líquido se derramo entre la comisura de los labios, el mecánico la abrazo fuertemente como antes, evitando que se pueda escapar. La peli miel puso sentir como el pene se restregaba contra su estómago tan firmemente que le dolía un poco las punzadas y dado esto comenzaba a pensar en cómo se sentiría cuando se la meta, asustándola y excitándola por igual.

—Basta de juegos —Meyer la agarro con amabas mano la cabeza y la alejo, dejando rastro de saliva entre sus labios— Ahora te voy a tratar como una puta barata —dijo, para empujarla y hacerla caer contra el suelo.

—Ay, eso me dolió ¿qué te pasa? —reclamo, sobándose la espalda baja— Meyer —lo llamo por su nombre, pero en lugar de recibir una respuesta, sintió las ásperas manos sobre sus hombros y como la empujaban para quedar de cubito dorsal, con el mecánico situándose sobre ella, con una mirada muy seria, sudando mucho y también observándola intensamente— ¿estas bien?

El mecánico no dijo nada, solo le agarro una teta apretándola muer fuerte causando que la fémina gritara. Serena no pudo procesar lo que estaba sucediendo cuando sintió que su otra teta también comenzó a ser profanada, esta vez por la boca de Meyer quien comenzó a chuparla y hasta morderla, con la lengua jugar con el pezón dentro de su boca y sin hacerlo con fuerza causo que la peli miel gritara por lo rudo que jugaba con ella. Meyer fue alternando entre chupar uno y jugar con el otro, deleitándose como si fuera un niño con juguete nuevo, provocando en Serena varias reacciones: pasando por el dolor de la brusquedad, por las cosquillas que le provocaba en un área tan sensible, la picazón por la barba pegada a su pecho y, sobre todo, el placer sexual. De un momento a otro ya dejo de quejarse para gemir, cerrando los ojos para solo centrarse en las sensaciones desde lo más vacuo como era la fricción de su espalda y trasero contra el suelo de baldosa, el sudor del varón cayendo sobre su cuerpo y mezclándose con el suyo, pasando por sentir la respiración tan cerca de ella, incluso escuchando palabras entrecortadas que no pudo entender pero si imaginar, hasta lo más importante y es que pudo sentir como el pene de su amante se restregaba de vez en cuando en su entre pierna, pudiendo sentir que tan duro estaba, deseando que ya terminara de jugar con sus tetas y procediera a tener sexo tal cual. No eran días seguros y podría quedar embarazada si eyaculaba en su matriz, pero sentir su pene favorito dentro de ella valía correr el riesgo, según. De todas formas, tenía una pastilla del día después y ya tenía el contacto de un ginecólogo para seguir un posible embarazo ¿le gustaría quedar embarazada de Meyer? Fue lo que pensó fugazmente cuando de repente.

—Ya, no aguanto más. Ahora te la voy a meter. —exclamo, separándose, dejando el pecho de la ojiazul muy babeado. Se arrodillo, tomo las piernas de Serena y las abrió, dejo su pene apuntando a la vagina, pegando la cabeza contra la vulva. Vio como la joven se mordió el labio inferior y se acomodaba para el inminente momento cuando ambos sexos se unieran, pero de repente como si fuera una epifanía su mente se aclaró y pudo darse cuenta de algo: la kalense estaba MUY deseosa de tener sexo con él. Dato no menor, sumado su historial y conociendo bastante bien lo que quería, si jugaba bien sus cartas la tendría bailando en la palma de su mano así que se detuvo en seco— Mejor no —dijo, fríamente mientras se levantaba dejando en el suelo a Serena— Ya me siento muy cansado. Mejor dejémoslo para otra ocasión.

—¿QUEÉ? —expreso incrédula la peli miel— Pero, pero yo todavía no me he corrido. —reclamo, poniéndose de pie y engarrándose al cuerpo de Meyer— No seas malo, por favor, si no me corro yo, yo no sé qué me pasara —suplico, y es que todavía sentía esa picazón en su feminidad, aún no había llegado al orgasmo y haber parado de golpe el sexo la abrumo. Estando tan sensible y cerca, no podía dejar las cosas así. Tenía que correrse— Hare lo que quieras, pero no me dejes sola, por favor.

Je je je. Claro que no te dejare sola, aun quiero hacer algo contigo —pensó. Ya su mente estaba ideando un plan maquiavélico y desde su interior surgió algo de sadismo al excitarse con una Serena rogándole por más sexo— Está bien, pero deberás hacer exactamente lo que digo o sino no te ayudare —sentencio, tajantemente. Estaba a punto de cumplir una de sus más oscuras fantasías.

—Si, lo que tú quieras —emocionada como una niña, asintió frenéticamente. No sabía en lo que había accedido.

Meyer se agacho para recoger el cinturón que previamente estaba usando Serena, lo reviso bien y al ver que le servía para su propósito paso la punta por la hebilla, se la dejo caer sobre la cabeza de la peli miel rodeándole el cuello y jalo la punta para ajústalo. Lamentablemente no pudo concretar dicha acción al notar que las letras de “Anal Queen” le estorbaban y no le permitían cerrarlo en principio, pero al querer ponérselo como collar si o si, tiro con fuerza sin importar si lo rompía y logro pasar toda la correa por la hebilla y ajustarlo alrededor del cuello. “Ay” fue lo que grito la joven al sentir como le apretaban y, sin más, era jalonada hacia abajo cayendo sobre sus rodillas, mientras el mecánico puso una mano sobre la espalda para forzar que se agachara y así, la fémina quedo sentada con su trasero tocando el frio y húmedo suelo (por su propio jugo vaginal mezclado con el sudor de ambos luego de tanto sexo), con las piernas abiertas y las rodillas flexionadas, teniendo que apoyarse en las palmas de sus manos, estirando la cabeza hacia adelante contrastando su posición con la del varón frente suyo, de pie, imponente, sosteniendo la correa firmemente en una mano y observándola detenidamente con una expresión que reflejaba su ventaja sobre la artista Pokémon. Meyer sonrió, se agacho levemente para levantar la barbilla y así hacer que la joven Serena lo mirara a los ojos.

—Ahora eres MI puta. —dijo, haciendo énfasis en que la “poseía”. Le dio un beso al estilo Kalos, con lengua y todo, se separó y volvió hablar— Vamos, hay algo que debemos hacer —se levantó, aprovechando de rozar su pene erecto contra la mejilla de Serena apropósito y comenzó a caminar. De un solo tirón transmitió perfectamente lo que la peli miel tenía que hacer y, sonriendo embobada por toda la situación, con gusto comenzó a gatear para ponerse al lado de su amo. Inesperadamente, Meyer y señando algo en el suelo. La oji azul no comprendió lo que quería el mecánico el cual se enojó y le asesto una fuerte nalgada, una tan fuerte que resonó en la habitación— ¡MIRA ESO! Quiere que lo levantes ¿Qué acaso no lo puedes entender, estúpida zorra? —grito asumiendo el rol de un amo temperamental, asustando a la pobre chica. No obstante, se encendió su lado masoquista y encontrando placer en la humillación y dolor, tomo el objeto, el cual era el adorno de su cinturón, acercándoselo a su amo— ¡ASI NO! —volvió a gritar, esta vez agarrándola del cabello fuertemente y obligándola a que soltara— ¿Qué te crees? No lo tomes con tus sucias manos, pásamelo como debe ser: con tu boca.

—Lo-lo siento mucho, amo. —tímidamente dijo. Se veía asustada por el regaño y castigo, aunque su coño decía otra cosa al comenzar a mojarse más. Por un momento temió que también la regañara por haber hablado, después de todo, lo vio alzar la mano y esperando una bofetada cerro los ojos con fuerza, apretó las mejillas y… no llego la bofetada. En su lugar, sintió como le acariciaban la cabeza suavemente.

—Bien dicho. —dijo Meyer, complacido— Ahora pásale a papi lo que quiere. —sorprendida, la peli miel asintió y diligentemente se volvió agacho para tomar con sus dientes el adorno de su cinturón. Se arrodillo y como un Pokémon amaestrado puso sus manos simulando unas adorables garras— Buena chica —tomo el objeto de metal, se hinco para poder tomar de mejor forma el cinturón y, tal como lo sospechaba, el “Anal Queen” se podría volver acoplar. Lo hizo y reviso si había quedado firme. —Creo que quedo algo flojo, pero resistirá —contento en como quedo puesto, se volvió a poner de pie e indico a la peli miel que lo siguiera, quien lo hizo muy contenta.

Se acerco a la mesa donde estaban las cosas de Serena y encontró justo lo que necesitaba: una bola bozal, de esas esferas con correa que se ponen en la boca, las cuales impiden al usuario poder gesticular cualquier palabra y al tener agujeros que lo atraviesan permite que aun siga respirando. Sonriendo maliciosamente, el mecánico tomo el bozal y se lo puso a la fémina, quien solo lo miraba con pasión y dócilmente le facilito poder ajústaselo bien. Contento con el resultado, Meyer admiro como lucia su joven amante: despeinada, con los ojos húmedos, mojada por el sudor, con saliva cayendo por su barbilla con la esfera en su boca que no impedía saber que la oji azul estaba sonriendo. Meyer le avaricio el cabello y deslizo suave y lentamente su mano pasando por la espina hasta el trasero, haciendo temblar a la peli miel al sentir el rose de esas callosas manos sobre su delicada piel, luego el mecánico emprendió la marcha para salir de la cocina. Si bien, dentro de la habitación hacia frio, ya en el pasillo ambos sintieron de golpe el frio aire de la noche, sobre todo Serena que las palmas de sus manos y sus rodillas se entumecieron al estar en contacto con la rígida madera, en cambio Meyer solo le incomodo la planta de sus pies, pero lo mejor que podía hacer era caminar para llegar rápidamente a donde quería ir y no seguir entumeciéndose. En el oscuro pasillo se escuchaban las pisadas de Meyer y la respiración pesada de Serena, quien de vez en cuando debía apresurar la marcha para mantenerse a la par de su amo, el cual la dirigió hacia la escalare y jalándola le indico que comenzará a subir. El hombre dejo que la peli miel subiera primero para así aprovechar de ver el fabuloso cuerpo de su amante y como media ese gran trasero, magullado por él mismo hace poco. Se relamió los labios y comenzó a pellizcarlo y agarrarlo un par de veces mientras la oji azul se centró en subir y solo pudo gemir de placer al ser manoseada por su amo.

Si, papi, puedes maltratarme todo lo que quieras. Soy tuya. —pensó Serena, sintiendo como se volvió a mojar y que al andar iba soltando gotas desde su vagina. La suave brisa nocturna la helo, pero el manoseo la excito lo suficiente como para sentirse caliente. De repente sintió como uno de sus pezones rozo en su brazo y es que al andar se estaban balanceando sus senos y como el frio que le puso la piel de gallina, sus pezones se habían puesto muy duros (quizás más por la excitación o por el éxtasis estaba muy sensible) provocando que gimiera fuerte, tan fuerte como se lo permitió el bozal.

Que linda reacción —pensó— Shhh, recuerda que los demás están durmiendo —susurro— Así que… ¡APRESURATE EN SUBIR! —dicho esto, introdujo sus dedos medio y anular en el ano, y como un gancho la empujo hacia adelante con toda su fuerza, sorprendiendo a Serena al sentir como su ano volvía a ser abierto por su propio peso al ser jalado hacia arriba por Meyer. Sintió un poco de dolor, pero esto solo la mojo. Su lado masoquista se había apoderado de ella.

Ya llegando al segundo piso, el mecánico dejo de empujar a la fémina y siguió dejo que su “mascota” gateara delante de él. Noto que sus piernas temblaban y lo hacía más lento, preocupándolo un poco. No obstante, en la oscuridad y silencio de la noche sus sentidos estaban más sensibles y pudo escuchar algo extraño, entre los gemidos de la artista Pokémon resalto el sonido de algo golpeando el suelo, somo un pitido ocasionado por un chorro de agua. Meyer no pudo ver que era eso, pero cuando piso el suelo húmedo justo detrás de Serena todo se hizo claro: se acabada de correr. Y no fue poco, porque al tantear con la planta del pie se percató de estar pisando un charco, así que se agacho y con su mano libre toco la vulva de su amante, confirmando sus sospechas al sentirla húmeda y aun goteando entre sus dedos. Al juzgar por el pequeño brinco que dio Serena y su gemido, intuyo que estaba muy sensible. Esto lo excito, poniéndose muy duro su pene.

—Que Braixen más sucia eres ¿acaso se orinaste? —reprendió mientras apretaba los labios de la vagina— Creí que te portarías bien, pero me equivoque —dijo, soltándola y acercando su erección al trasero de la peli miel— te castigare, puta —habiendo soltado el cinturón, guio su pene para presionarlo contra el ano, la cabeza entro sin problemas y agarrándola desde las caderas comenzó a penetrarla.

Ah, ¡SI! Me la volvió a meter. —Se alegro Serena. Se dejo caer al frio suelo aplastando sus tetas y extendiendo sus brazos, intentado afirmarse como podía con su cuerpo moviéndose de adelante y hacia atrás dado que Meyer la follaba como mucho ímpetu— Dios, ser sacudida de esta manera, como un estropajo, sin importarle como me siento me… me… ¡GUSTA! —mirando hacia arriba, Serena se dejó llevar esperando y dejo que el mecánico continuara a gusto. Deseaba poder gritar de placer y decirle todas las cosas sucias y depravadas que estaba sintiendo, pero no podía. Su amo, el que la penetraba como un Houdoom salvaje, le había puesto esa bola en la boca para que callara. No podía odiarla, a fin de cuentas, era el deseo de su dueño. Ella solo debía obedecer y si era muy devota, era seguro que se obtendría el orgasmo que tanto deseaba porque si, se había corrido un poco pero aun sentía su picazón en su vagina, todavía estaba excitada deseando poder correrse como si su vida dependiera de ello. Pasaron uno minutos, con la peli miel ya con el rostro contra el duro suelo y una mirada estúpida, con la mente completamente en blanco estando a punto de llegar al tal preciado orgasmo… no sucedió.

—Ah, ah, suficiente. —sacando su pene, aun erecto y con liquido preseminal goteando de la punta— A ver si ahora guardas algo de dignidad —dijo despectivamente. Se puso de pie y, pese a no verlo claramente, pudo saber que Serena levanto la cabeza para mirarlo desconcertada y muy deseosa. —¿Qué? ¿querías correrte? —con un tono grave le pregunto— o ¿querías mi semen, eh? —tomo en falo y lo restregó contra el rostro de la pobre chica mientras la agarraba del cabello para jalarla hacia él, manchándola— Aprende tu lugar. Todavía no te hare correr, debes ganártelo —la soltó bruscamente y volvió a tomar la correa jalándola para que volviera a gatear —Ven. Si quieres correrte como la puta barata que eres sígueme —ordeno. La peli miel, frustrada por otra vez no poder llegar al orgasmo obedeció y rápidamente se reincorporo para estar en cuatro y seguirlo. Meyer camino un poco más y doblo hacia un lado rodeando una pared, Serena choco con la esquina de dicha pared, pero lo siguió. De repente el hombre se detuvo y tanteando algo frente a él se dio media vuelta y se sentó. —Bien, hemos llegado. Acércate, Serena. —indico, palmeando el sofá donde se había sentado.

*Sonidos de ronquido*

—¡¿?! —
Serena se asustó al escuchar eso.

—Vaya, Ash si que duerme profundamente. —dijo, obteniendo toda la atención de la peli miel, quien abrió completamente los ojos y se levantó. No se había dado cuenta, pero Meyer la guio hasta la sala de estar donde sus amigos estaban durmiendo— ¿Qué pasa? ¿Acaso temes que se despierte? —pregunto, agarrándola de una muñeca y tirándola hacia él para que se sentara sobre sus piernas— Te dije que te hare mía —le susurro al oído— y para ello debo separarte de Ash. Aquí y ahora —susurro con firmeza.

Serena abrió los ojos completamente mirando fijamente a Meyer, al notar que no bromeaba y, por el contrario, a pesar de no verlo claramente si pudo percibir que hablaba en serio. Fueron solo un par de segundos, pero pensó en tantas posibilidades que la abrumaron: podría responder que no, negarse y dejarlo hasta ahí, des pues de todo el dueño de su corazón, la persona que la inspiro, la apoyo y el motivo de por fin salir de casa y emprender su propio camino como entrenadora fue el chico que dormía tan plácidamente ahí, a tan solo dos metros, ajeno de todo y esto último resonó en su cabeza, “ajeno de todo” y es que si, el oriundo de Kanto era un excelente amigo y compañero, inmaduro y muy bien intencionado, pero demasiado despistado. En todo ese tiempo, teniendo a una chica en la flor de su juventud, una mujer en toda regla, deseada por muchos y quien siempre busco llamar su atención, Ash nunca demostró algún interés o atracción. Serena se cuestionó sí la podía ver más que una buena amiga, algo que ya se cuestionaba regularmente para estas alturas. La frustración, enojo, la pasión, no ser correspondida a veces eran el detonante para dejarse caer en sus bajos instintos y volver a las andadas, buscar a cualquier entrenador aleatorio por ahí o con algún amigo y tener sexo ¿lo disfrutaba? Claro que si, y mucho ¿se sentía culpable? Se podría decir que si, pero ya no se martiriaba tanto como antes. Después de todo ¿Qué más da? Ya había experimentado mucho, experimento muchos placeres de la carne y, además, se hizo de mas ingresos que nunca estaban de mas ¿Por qué detenerse ahí? Y fue ahí que la kalense comenzó a sentir algo en su interior, diferente a solo la calentura de querer sexo, algo similar que ya había experimentado antes, precisamente con Ash y el causante de eso fue Meyer, quien la tenía sentada en su regazo, ambos desnudos, desaliñados y hambrientos por más sexo. Nada raro, después de todo, su relación era así y no ocultaba su deseo, pero, en ese mismo momento, Serena comenzó a sentir otro tipo de sentimientos hacia el mecánico. Quizás, debía aceptar y…

—Serena, Serena ¿estas bien? —interrumpió Meyer, quien viendo como la fémina había quedado en blanco se preocupó— Creo que no debí preguntárselo. Bueno, parece que lo arruine —pensó— Ya, tampoco quiero obligarte a nada y…

—S-s-Shi, achepso —dijo Serena, esforzándose en pronunciar las palabras pese al bozal.

—Esa es mi niña —sonriendo, el mecánico le beso la frente y procedió con su actuar. Levanto a la artista sujetándola desde las caderas y la acerco más hacia él, para que así su pené muy erecto y duro quedara justo debajo de la chica, quien comprendido lo que quería y con sus manos agarro el falo para que se acomodara justo debajo de ella. Meyer sujetándola desde las piernas, paso sus ante brazo debajo de la articulación de las rodillas para que así quedaran colgando con sus brazos, se inclinó hacia adelante para decirle algo— Ponlo en tu vagina.

La peli miel obedeció: tomo el pene con ambas manos y guio la cabeza para que quedara entre sus labios mayores. Meyer, ya muy caliente, apenas sintió estar en contacto con la vulva de la fémina, comenzó a dejarla caer y que la gravedad hiciera el resto. El falo fue entrando poco a poco a medida que el cuerpo de Serena descendía, provocado en ambos mucha excitación; por parte del hombre, la estreches de la feminidad apresando su falo le gustó mucho, sintió cosquillas al estar sensible producto de habérsela metido anteriormente. Mientras que la joven Serena sintió como su clítoris creció, un escalofrió pasando por su espalda y, por fin, pudo sentir sus sexos unidos, deseando poder sentir como la erección de su amado se restregara dentro suyo, que colisionara con la entrada de su matriz y “besarse”. La oji azul siguió bajando hasta que sucedió lo inevitable: había llegado hasta la base, lo cual expreso gimiendo como buenamente pudo. El mecánico también gimió, pero se controló para no hacerlo tan fuerte y despertar a los demás. Finalmente, Meyer como a moverse, levantado a Serena y dejarla caer reiteradas veces, ayudado también moviendo sus caderas hacia arriba, ambos estaban muy mojados por lo que los sonidos de la penetración, sumado al de sus respiraciones y los quejidos de placer fueron despacio como para despertar a alguien, pero de haber alguien despierto ahí, podría escucharlos fácilmente. Esto no les importo o, mejor dicho, no podían pensar en nada mas que seguir teniendo sexo, sobre todo cuando el pene del adulto comenzó a rozar cerca de la matriz de Serena.

—Ah, ah, oh, Serena, quiero-quiero —dijo entre cortado, cerrando los ojos y concentrándose de disfrutar el placer de la carne— mierda, no aguanto más —subió la intensidad de los movimientos, acercando las manos a la nuca de Serena levantando mas las piernas y “cerrando” la llave del full nelson. Noto que sentado ya no se sentía cómodo, así que se levantó del sofá, tomo una pose para mantener el equilibrio y con todas sus fuerzas siguió penetrando a Serena, dejándola caer con todo el peso de su cuerpo sobre su virilidad y de esta forma la cabeza comenzó a chocar con el “fondo” de la peli miel.

Pene, pene, pene… Si, dame más duro, hasta el fondo, destrózame, embarázame, házmelo todo —pensó, sin tapujos sus deseos resonaron en su mente y si pudiera, lo gritaría. Con la mente fría, se hubiera controlado, pero no haberse podido correr, bajo los efectos de la droga y que su coño estuviera siendo mancillado la supero. Abrazo el cuello de Meyer y con la mano libre comenzó a acariciar su pecho enfocándose en los pezones para estimularse mas porque ya sentía que estaba a punto de llegar al orgasmo.

—Serena, creo que yo ¡Ohh! —Exclamo, dando una última penetración y finalmente, eyaculo en el interior de la peli miel lo cual fue la gota que rebalso el vaso para ella porque también llego al limite y por fin pudo tener el orgasmo. El cuerpo de la fémina se tensó y arqueo la espalda, abrazo mas fuerte el cuello de Meyer, se pellizco su pezón por arco reflejo y como un Pokémon salvaje comenzó a jadear por lo intenso del orgasmo.

Oh, si, al fin pude hacerlo —pensó Serena— Estoy a punto de, ¡Ah! —como un geiser, comenzó a correrse soltando un gran chorro de liquido desde su vagina. Explosivo, como si fuera a presión, expulso una gran cantidad de líquido el cual salió disparado hacia al frente, hizo un arco y cayo al suelo. No fue solo un solo disparo, varios de forma intermitente mientras jadeaba mas fuerte y de diferente intensidad, siendo el ultimo donde más fuerte— Por Arceus, nunca me había corrido tanto… oh, no me voy a —de repente y sin previo aviso, comenzó a orinarse, sorprendiéndola tanto a ella como a Meyer.

—Vaya, hasta te measte ja ja —rio.

—Mmm, no, no quiero ir… —se escuchó. El mecánico se puso frio, al recordar donde estaba en ese momento y es que en ese vórtice de placer olvidaron que estaban justo enfrente de Ash, quien se había sido empapado por los jugos de Serena y, también, por su orina.

—Maldición, hay que largarnos —susurro el adulto. La ojizul no respondió, prácticamente estaba desmayada. Con mesura y aun sosteniendo a la fémina salió lo más rápido posible de la habitación sin hacer ruido, tropezando un poco al trasladar su centro de gravedad junto al de Serena, pero para su suerte no se tropezaron. Llego al pasillo, agarro a su pareja de otra forma y emprendió el viaje directo a su habitación —No hay porque detenernos, ¿verdad, Serena? —cargándola como una princesa, Meyer llego a su habitación, entro y con su pie empujo la puerta para cerrarla sin importarle el ruido, dado que estaban lo suficientemente lejos como para no despertar a nadie. Sentó a Serena al borde de su cama, encendió la luz y volvió con ella, le saco el cabello de su rostro admirándola de que incluso sudada, desaliñada e incluso la mirada perdida, aun la encontraba muy hermosa y excitante. Le retiro la bola bozal, le saco el cinturón del cuello, dejándolos caer al suelo y le levanto el rostro para besarla apasionadamente. Al principio la fémina no reacciono en lo más mínimo— Lastima, parece que no podremos seguir —pensó, decepcionado.

Sin previo aviso, de repente Serena “despertó”, abrazo a Meyer con sus brazos y piernas, besándolo con mucha desesperación, haciendo que caigan ambos sobre el colchón y, pese a la diferencia de tamaño, peso y masa muscular, fue la delicada chica quien hizo que ambos se revolcaran dando vueltas por a cama. Serena se quedo sin aire y por fin libero a su amante para que también pudiera tomar una bocanada de oxígeno, se levanto y quedo sentada sobre el adulto, mirándolo con deseo y se puso manos a la obra. Esta vez, ella le devolvería el favor: comenzó a lamer un pezón y el otro lo comenzó a apretar, provocando que Meyer reaccionara y para su placer, le provoco otra erección que se restregó contra su trasero. Sonriendo, se sentó sobre el pene que tanto amaba y comenzó a cabalgarlo, gritando y gimiendo lo mas fuerte que pudo, liberando así todo lo que se estaba guardando desde hace horas. Mas pronto que tarde pudo tener otro orgasmo y se volvió a correr, mientras que el su compañero solo gimió, cansado, eyaculando en su interior. Contenta, repitió lo mismo hasta volver a venirse, después se dio la vuelta e introdujo el falo en su ano y le dio sentones hasta quedar satisfecha. Ya sin reparo, saco el pene de su interior, se tocó y comenzó a comer el semen de su interior, provocándole más excitación.

—Delicioso. No hay nada mas dulce que esto —se relamió los dedos— Oh, es cierto. Te iba a hacer un pokelito muy especial —dijo, observando a Meyer quien respirada agitadamente tratando de recuperar el aliento —Ten, amor, disfrútalo —dijo, posicionándose sobre su amante formando un “69”, dejando caer su coño sobre el rostro del mecánico mientras ella tomo el pene y comenzó a chuparlo, jugando también con los testículos— Te voy a dejar seco. Aun tenemos TODA la noche.

—Oh, no. Desperté a un monstruo —se quejó, lamentándose.



Epilogo



—Anda, Serena ¿Cuántas veces tengo que pedirte perdón? —Rogaba Meyer, siguiendo a la chica quien molesta solo inflaba las mejillas y desviaba la mirada mientras lavaba los trastes.

—Hphm. Ya te dije que —respondió tajante— Mejor cállate o nos podrían escuchar. Si no vas a ayudarme, lárgate —fríamente siguió en lo suyo —Maldición, pudieron habernos descubierto —pensó recordando lo que ocurrió.

Ese día, durante la mañana…

En la habitación del patriarca de la familia, sobre la cama ya sin sabanas, el marco roto, sucia con fluidos corporales y de sexo, estaban durmiendo los responsables de tan salvaje velada. Meyer de piernas abiertas con Serena sobre él, quienes hubieran seguido descansado si no fuera porque los rayos del sol se filtraron por la ventana, justo sobre el rostro de la peli miel quien comenzó a moverse tratando de taparse y al caer del adulto, abrió los ojos, desorientada por no saber dónde estaba, procesado la información y al percatarse de la situación, se levantó agitada, dándose cuenta que ya había amanecido y sin poder saber la hora se salió de la cama, despertando también a su amante.

—Serena, déjame dormir… —se quejó, dándose vuelta y acurrucándose.

—Meyer ¡Es de día! Y, o no ¿son las 08:48? —grito al ver el despertador sobre la mesa de noche a un lado de la cama— ¡Los chicos están a punto de despertar! —recordó que tenia una alarma programada para las 09:00 am para despertarse junto a los chicos. Estando completamente desnuda no tendría tiempo para vestirse e ir al sofá para fingir despertarse con sus amigos. Debía arreglarse y fingir que había despertado temprano para hacer el desayuno. Pero, al recordar lo que sucedió anoche, había dejado sus cosas en el piso de abajo. Tomo los tacones, la única prenda que habia conservado hasta llegar al dormitorio, se asomo al pasillo y notando que no había nadie, salió corriendo para dirigirse a la cocina de abajo, tomo su mochila y se fue al baño de abajo, cerro con llave y se metió a la ducha. Tuvo que bañarse con agua fría porque no tenía tiempo de esperar y que se calentara, para su infortunio— Brr, que helado, pero me ayudara para despertarme —dándose leves golpecitos al rostro, se mentalizo para limpiarse rápidamente. Salió de la ducha, se secó, tomo sus tacones y los guardo en su respectiva pokeball, saco su ropa normal y se la puso. Dio una rápida mirada al espejo para arreglarse y se percató que aún tenía puesta el choker rosado en su cuello, se lo quito y lo guardo en el bolsillo de su chaleco rojo. Salió del baño y subió al piso donde estaban los demás, acercándose a la sala de estar escucho.

—Ugh, Ash ¿por qué estas mojado? Y, mira, el piso, el sofá —exclamo Bonnie al haberse acercado y ver a su amigo húmedo.

—No, no lo se ¿Por qué será? —dijo, tocándose su playera y tanteado la almohada donde estaba descansado su cabeza —*snif* Huele, raro —dijo al olfatear sus prendas.

—A ver —se acerco la pequeña rubia— Si, es cierto, huele muy raro —Serena escucho todo eso, conmocionada al saber que era responsable de eso.

—De seguro fue Chespin. Ash, mejor deberías ir a bañarte porque —Clemont, acercándose a Ash le susurro algo al oído.

—¿De verdad? —grito, sorprendido. Serena puso atención a eso, temiendo lo peor. Quizás Clemont se dio cuenta de lo que sucedió anoche.

—Chespin ¿Qué te he dicho? Debes ir al baño cuando tengas ganas —reprimió el joven científico. El Pokémon de planta no sabia a que se referían, pero de todas formas recibió la reprimiendo. El joven rubio suspiro y dirigiéndose a Bonnie le indico que se prepara para desayunar— Oh, buenas días Serena —saludo al haber caminado un poco y desde ese ángulo ver a Serena.

—Bu-buenos días, Clemont ¿Qué sucedió? —respondió, fingiendo estar desconcertada.

—No, nada, Chespin tuvo un accidente. Perdón, pensaba ayudarte, pero primero debo limpiar esto. Tendré que dejarte lo del desayuno a ti —se disculpó.

—No te preocupes, de hecho, recién ahora comenzare. Puedes mandarme a Bonnie en un rato mas para que me ayude —dijo, aunque desde su interior suspiro de alivio— Lo siento, Chespin. Luego te hare unos pokelitos para compensarte.

Y así fue. Serena bajo a la cocina de abajo y al entrar se topo con todo el desastre. Su vestido rosa en el suelo, sus cosas de la cartera desparramados, todo desordenado. Suspiro de resignación y se puso a limpiar. Guardando sus pertenencias personales de vuelta a su mochila, entre las cosas que guardo en su cartera tomo las pastillas de éxtasis y recordó que todo eso sucedió cuando Meyer la hizo tomarlas sin preocupación. Apretó los dientes y solo soltó un pequeño “idiota”. Puso todo en su lugar y comenzó a cocinar, después la acompaño Bonnie y así ambas prepararon el desayuno para ellos. Meyer se les unió, fingiendo haberse despertado recién y al cruzar miradas con la peli miel se sonrojaron, principalmente por vergüenza, aunque la oji azul también por estar algo molesta. Luego de terminar, el mecánico se ofreció a lavar los trastes mientras los demás se preparaban para emprender el viaje y al quedar a solar con la peli miel le dio un pequeño agarrón al culo, provocando que esta se enfadara por la osadía y comenzara a reclamarle lo de las pastillas

De regreso al presente…

—Por favor, perdóname ¿si? No sabía que esto podría pasar —siguió disculpándose— No volverá a pasar, lo prometo.

Mmm… no volverá a pasar… —pensó Serena, volviendo a su memoria que nunca se había sentido algo tan intenso como lo de anoche y, también, al recordar la proposición de Meyer de “quitarla de Ash” aun daba vueltas en su psique —Quizás, no fue para tanto. No me importaría si volviera a suceder —sonrojándose, dijo por lo bajo.

—¿Qué cosa?

—Nada, solo te perdono —rectifico. Ya habiendo terminado de lavar. Se seco las manos y dándole la espalda a Meyer se arreglo por ultima vez para reunirse con sus amigos e irse cuando tanteo la gargantilla en el bolsillo de su chaleco. Lo saco y estirando su mano hacia el mecánico se lo ofreció —Ten, tómalo. Este será tu recuerdo esta vez —dijo, recordando que a Meyer le había gustado su vestido rosa y que le había pedido dejarle eso como recuerdo —Si quieres mi traje de puta, la-la próxima vez lo haremos bien —concluyo.

—Lo que tu quieras, Serena —respondió el mecánico, comando la suave mano de su joven amante y retirándole la gargantilla para guardarla. Esto puso roja a Serena.

—Bien, adiós, señor Meyer —con prisa se retiro y trato de calmarse para poder verse con sus amigos. Emprendiendo así su viaje para ir a su siguiente destino.

Ese mismo día, en la noche.

En un hotel a un lado del camino, el grupo de amigos había decidió pasar la noche en vez de acampar. Todos estaban en sus respectivas camas durmiendo, excepto por alguien.

—Recuerda: el oral es para pagar nuestra estadía. Si quieres mi vagina o ano es aparte —dijo Serena, restregando las yemas de sus dedos indicando que le costaría más.

—Si, si, te pagare lo que quieras —exclamo un encomiando hombre de mediana edad, desnudo salvo una tolla que no cubrió para nada su evidente erección— ahora comienza a mover ese culito para mi, Reina de Kalos.

—Ok, tendrás lo que quieressonriendo seductoramente y lamiéndose los labios comenzó a balancear su trasero, agachándose y desatando la bata que vestía, dejándola caer al suelo y revelar su espectacular cuerpo, ganándose unos silbidos de su cliente —Creo que esta noche tampoco podre dormir.

Fin
____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________
El autor de las imagenes es el artista Satosatori. Aqui sus redes para que los sigan
 
Registrado
19 Nov 2017
Mensajes
34
Offline
Hola, aquí el capitulo que habia subido al drive con el agregado de las imágenes y del titulo. Aun estoy pensando en si lo continuo aqui o si abro otro tema y lo resubo ahí, arreglandolo y retomandolo.
Como te sientas más cómodo, eso sí, aún no pierdes el toque men.
Fue buena lectura por cierto.
 
Arriba Pie