Fanfic El "otro" viaje de Serena (Pokémon; anime; Lemon)

¿Con cuál personaje les gustaría tener una situación "Netorare" con Serena? (como sugerencia)

  • Alan

    Votos: 29 54.7%
  • Shota/Sawyer

    Votos: 1 1.9%
  • Sanpei

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  • Lino/Grant

    Votos: 1 1.9%
  • Cornelio/Gurkkin

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  • Amaro/Ramos

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  • Édel/Wulfric

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  • Lysson/Lyssandre

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  • Remo

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Emilion

¡He regresado para una nueva ronda en el foro!

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Parece que las cosas estuvieron candentes en este capítulo, aunque me dejaste con ganas de más cuando empezaba la acción entre Serena y Sycamore. Una cosa curiosa es que la presunta orgía en el campamente en donde las alumnas participarían, me recuerda mucho al PM Gals XY, porque Ash se lució con todas incluso con las asistentes del profesor ja, ja, ja. Luego también recuerdo eso de "tradicción" al autor de "Serena una vez al mes", si que eres un fan de este tipo.

Espero ansioso por descubrir que ocurrirá en esa pequeña fiesta, pero supongo que aquí nuestro buen amigo Tierno debutará con Serena, eso lo digo por tu gran interés en esos pequeños Drabbles tuyos. ¡Sayonara!

Posdata: Podrías separar los diálogos para hacer más fácil la lectura, en serio que me complica cuando lo haces muy largo.
 
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Parece que las cosas estuvieron candentes en este capítulo, aunque me dejaste con ganas de más cuando empezaba la acción entre Serena y Sycamore. Una cosa curiosa es que la presunta orgía en el campamente en donde las alumnas participarían, me recuerda mucho al PM Gals XY, porque Ash se lució con todas incluso con las asistentes del profesor ja, ja, ja. Luego también recuerdo eso de "tradicción" al autor de "Serena una vez al mes", si que eres un fan de este tipo.

Espero ansioso por descubrir que ocurrirá en esa pequeña fiesta, pero supongo que aquí nuestro buen amigo Tierno debutará con Serena, eso lo digo por tu gran interés en esos pequeños Drabbles tuyos. ¡Sayonara!

Posdata: Podrías separar los diálogos para hacer más fácil la lectura, en serio que me complica cuando lo haces muy largo.
que es eso de Serena una vez al mes? he visto que gente habla sobre eso
 
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Por ciero muy buen capitulo, la historia tiene mucho potencial y muchos escenarios que pueden darse.
 
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*ACTUALIZACIÓN* Corregido el problema con las letras.
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Bueno, aquí les dejo la parte 3 y final de este capitulo. Espero sus opiniones, observaciones y criticas.
Como un aviso menor, el próximo capitulo se narrado de forma distinta y aviso desde ya que no contendrá lemon. Sin nada más que expresar, el capitulo para que lo lean.

Advertencia: A continuación se compartirán imágenes de sexo explicito. Estará como "spoiler".
Las imagenes fueron facilitada por el artista "Rider117" (o también, "Reach025")
-Perfil de hentai-froundy: Hentai Foundry
-Pagina de Patreon: Rider 117 is creating NSFW ART | Patreon


*Declaración: la franquicia de Pokémon, como los personajes y los derivados de la misma no me pertenecen a mi, son de propiedad intelectual de Nintendo, Game Freack y Creatures Inc.; que están afiliados a The Pokémon Company.*
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Capítulo 04
Parte 3​

Serena paso por el umbral de madera e ingreso a la habitación. El profesor se hizo a un lado de forma educada y cerro suavemente la puerta poniendo el cerrojo, luego se dirigió al otro extremo del cuarto donde aguardaban los dos únicos adultos en esa instancia (además de Sycamore). La peli miel nerviosa giro la cabeza de un lado a otro observando a todos los campistas que se encontraban adentro, sorprendiéndole la cantidad que al ojo conto alrededor de unos treinta. Con más atención, Serena se percató de lo espacioso de la habitación la cual estaba libre de muebles salvo un par de cómodas y unas sillas, tapizada por tres alfombras que apenas si cubrían las tablas del suelo, sobre todo a los extremos donde había una gran franja sin cubrir. Las luces estaban encendidas y opacaban la poca luz que se filtraba desde el exterior entre las ventanas que no estaban cubiertas por cortinas, las cuales eran cuatro tapadas por la tela y cuatro sin la tela.

Creí que esto era secreto, así que ¿por qué las ventanas? −Pensó Serena al poner atención a las que estaban descubiertas. Dichas ventanas tenían una rejilla de madera en un patrón que formaban rombos y entre los espacios había un vidrio muy oscuro. Era normal, ya era de noche y, haciendo memoria, ya había visto el exterior en una ocasión. −Es cierto. Esta parte del edificio está justo al frente de la muralla que forma al campamento. −En efecto, en un tour por las dependencias visitaron el exterior del inmueble guiados por el profesor quien disimuladamente se le acercó y le susurro que esa era la habitación para llevar acabo la tradición. Se quedó absorta en sus pensamientos sin percatarse de ser el blanco de varias miradas varoniles desde que había ingresado, entre ellos cierto entrenador obeso que vestía de playera negra con un estampado de un Pokémon barquillo en el centro.

−Ok, ya es la hora. −Hablo Sycamore a sus colegas. Aplaudió llamando la atención de todos y alzo la voz. − Primeramente, los saludo y agradezco su asistencia, espero que se encuentren muy bien ¿verdad? −Recibió como respuesta un general “si, profesor” por parte de la mayoría. −Genial. Bueno, partiré por presentar a mis dos colegas: él es doctor Feraud. Ya lo conocerán porque forma parte del equipo médico del campamento.

−Buenas noches campistas. −Saludo el hombre con una reverencia. Como era de esperarse, vestía su uniforme de medicina con una bata más corta que la de su colega y abotonada, sus pantalones grises y calzando un par de zapatos negros. Algo a destacar, era que sostenía un sobre de papel marrón muy abultado desde el cual se asomaban los borde unas hojas y justo al lado de la silla a sus espaldas había un pequeño botiquín blanco con una cruz roja dibujada en el centro.

−Y ella es la señorita Berlitz, quien ha sido la preparadora física y salvavidas de playa. −Presento, esta vez a una mujer de cabellera larga y rubia, de piel bronceada y ojos verdes, luciendo un jovial cuerpo como de veinte y algo años, vistiendo un buzo completo de colores rojos y franjas azules, dejando abierta la cremallera de la parte superior revelando traer puesta una playera de color blanco y, sobre todo, luciendo así su abundante busto en el cual descansaba un silbato plateado sostenido por un collar en su cuello. A diferencia de sus compañeros, llevaba puestas solo unas sandalias.

−Un gusto, mis amores. Espero que la pasen muy bien. −Dijo levantando su mano formando el signo de la paz con sus dedos, sonriendo y guiñando un ojo. Era una mujer muy alegre, algo que todos apreciaban y, sumado a su apariencia, se convirtió en el amor platónico de varios chicos durante el campamento.

−Muy bien, ahora les bien el porque los cite aquí. −Hizo una pausa, inspiro y luego exhalo. −Llevaremos a cabo un ritual en memoria del Pokémon que da la vida, Xerneas. −Ante esto, todo levantaron una ceja, incluso Serena que no sabía esa parte. “Probablemente es una excusa” fue lo que pensó. Los otros dos colegas no se extrañaron, el medico se ajustó los lentes manteniendo un semblante serio y el salvavidas sonrió. −Se que se deben estar preguntando, así que se los explicare; como se les enseño en sus clases de historia en la escuela, durante cientos de años la población estuvo divida en pequeños pueblos donde tenían distintas creencias, mitos y cultura. Bueno, uno de esos pueblos estaba conformada por una secta que rendía adoración al Pokémon Legendario Xerneas, el ciervo de la vida y lo hacían con una celebración muy importante para ellos, la cual consistía en reunirse la noche de luna llena de este mes donde asistían todos los jóvenes y luego de un banquete y ceremonia, iniciaban el principal evento, el cual consistía en que los jóvenes elegidos procreaban entre si con la intención de embarazar a las mujeres y ser bendecidos con una nueva generación de infantes para el pueblo.

−O sea, se llevaba a cabo una orgia entre ellos. −Interrumpió animosamente Berlitz.

−¡Ejem! −Tosiendo, Sycamore llamo la atención a su colega. −Ya iba a llegar a ese punto. Bien, ahora se asustaron. −Pensó el profesor al ver los rostros de asombro ante la afirmación de la mujer. La mayoría de las chicas se sonrojaron, algunas dieron un pequeño grito, algunos varones sonrieron y otros simplemente quedaron estupefactos.

Wow, esto sí que animo el ambiente. −Pensó la peli miel al observar las reacciones de los demás chicos.

−A ver, chicos, déjenme continuar ¿en que estaba? ¡A, si! −Aclaro su garganta el profesor. −Si, efectivamente se llevaba a cabo una orgia entre los jóvenes del pueblo, los más fértiles para que se produjeran embarazos y así honrar a Xerneas trayendo más vidas. Pues bien, eso se hacía normalmente hasta que se erigió un reino el cual, como le habrán contado, unió a todos los pueblos de esta región. El rey creía que para tener una nación fuerte todos deberían compartir mismas creencias y cultura, por eso al toparse con este pueblo y enterarse de lo que celebraban, lo encontró inmoral y no necesario para su reino, por lo que lo elimino.

−Por supuesto, se derramo sangre para llevar a cabo dicho fin. −Dijo Feraud seriamente.

¿Tu también me vas a interrumpir? En fin. Si, en efecto, fue así como ocurrieron batallas las cuales este pueblo perdió. Al final, para sobrevivir, los que quedaron se unieron al reino y se dejó de celebrar la tradición. Tiempo después ocurrió la Gran Guerra donde con un gran haz de luz finalizo, con la caída del rey y la fragmentación del territorio, aunque ya prácticamente todos habían asimilado el pertenecer al reino de Kalos, manteniendo así ese nombre y unidad. −Pauso y miro a su derecha para indicarle a la bronceada rubia que siguiera el relato.

−Se preguntarán “¿y que con esta lesión de historia?” ¿Verdad, mis amores? −Pregunto, sonriendo y posando para llamar la atención de todos. −Y es que los pertenecientes a dicha secta vieron la oportunidad de poder volver a celebrarla después de tanto tiempo, pero decidieron hacerlo de forma más disimulada posible dado que podrían ser rechazados nuevamente. La cosa es que se apartaron cerca de la costa suroeste de Kalos, lugar no muy explorado en ese tiempo, donde se asentaron y continuaron la tradición hasta el día de hoy. Y si, es en este mismo lugar donde estamos parados. −Concluyo. Los chicos les pareció muy curiosa la historia, pero uno notablemente nervioso alzo la mano.

−E-este si, interesante, pero, pero ¿por qué la celebran ustedes? −Tartamudeando un poco, pregunto el joven. Berlitz solo dijo “oh, que adorable” guiñándole y lanzándole un beso para molestarlo un poco y recompensarlo por su perspicacia.

−Yo respondo su duda, joven. −Esta vez, fue el doctor Feraud. −Bien, se siguió llevando a cabo la orgia entre los descendientes originales del pueblo, más algunos integrantes de otros pueblos y viajeros que se fueron sumando. Esto solo fue por un tiempo ya que, por la naturaleza de celebración, despertó el interés de personas a ajenas, provocando rumores y con ello propiciar otro escenario donde saliera a la luz el secreto. Para evitar eso, se dejó de celebrar por temor a represalias. La sombra de la anterior guerra aún estaba presente entre los descendientes del pueblo.

−Yo proseguiré. −Esta vez, fue Sycamore el que interrumpió. −Hace unos 40 años atrás un joven se perdió en las cercanías de un bosque cerca de aquí y volvió a la semana después luego de ser buscado por sus amigos y familiares. Dicho joven tuvo una “revelación” en donde afirma haberse encontrado con el Dios de la Vida renaciendo de un árbol petrificado y que le hizo añorar querer volver a las raíces de su pueblo. Y ese sujeto fue quien fundo este campamento con el motivo de invitar a los jóvenes entrenadores que ya se estaban profesionalizando en esa época y revivir esta tradición. Claro, fue con varios cambios porque, bueno, no era conveniente que se celebrara una “fertilización” masiva.

−Y por eso estamos nosotros. Verán, se nos inculco que hacer esto en cierto modo revivía parte de nuestro pasado. El fundador del campamento paso la tarea su pupilo, quien a su vez también se la termino encomendado al profesor Sycamore y, ahora, nosotros tres −señalo a su compañeros −nos encargamos de llevarla a cabo todos los años. −Expuso el médico. Todos enmudecieron.

Vaya, no tenía idea. −Paso por la mente de la oji azul luego de que finalizara dicha historia. Varias preguntas se formaron entre los campistas, como “¿Quién era ese pueblo? ¿por qué querrían seguir con esa tradición?” y la más importante “¿nosotros (los campistas) participaremos en serio en la orgia?”.

−Bueno, chicos. Dejémonos de rodeo. −Tocio un poco para aclarar su garganta el profesor, se paró firme frente a todos y hablo. −¿Quieren participar en la orgia? − Susurros hubo entre los presentes, de inseguridad, algunos denotaban emoción, nerviosismo, entre otros. Sycamore noto esto y prosiguió con la invitación. −Bien, así es la cosa; los llame exclusivamente a ustedes porque llegue a la conclusión de que son el tipo de personas que podrían lidiar con esto y querer participar. No obstante, en esta instancia les recalco que esto no es obligación, si no se sienten seguros o simplemente no quieren, está bien, pueden retirarse, pero con una condición: No pueden revelarse esto a nadie, si mantienen el secreto aun sin participar, serán recompensados. Aunque, bueno, creo que son lo suficientemente de mente abierta para guardar discreción ¿verdad? En fin −suspiro −esto vamos hacer. Mis dos colegas y yo nos podremos de espaldas a ustedes mirando a la pared por unos minutos, los que quieran participar por favor pasen al lado derecho de esta sala, los que no quieran participar pueden retirarse y mañana vengan hablar con nosotros para guardar su silencio. Eso sí, tengan cuidado de no revelar nada de esto por la noche porque existe la maldición de que cosas malas ocurrirán en el campamento si esto sale a la luz. Bueno, jóvenes, ustedes decidan. −Dicho esto, los tres adultos se voltearon y permanecieron con la vista a la pared. Hubo más susurros entre los campistas. Pasos se oyeron de un lugar a otro haciendo rechinar un poco las tablas, pero ni uno fue cerca de la puerta. Pasaron los minutos y la impaciencia comenzó a reinar entre los entrenadores, así como una creciente libido al decidir quedarse, porque implicaba que estaban dispuestos a tener sexo entre si. Cumplido los diez minutos, el profesor pokémon volteo y le agrado que todos los citados permanecieron dentro de la habitación, Feraud solo se ajustó sus lentes para luego sacar algo en el mueble a unos pasos de donde estaba y tomar el botiquín al lado de la silla, mientras Berlitz le dedico una sonrisa a los adolescentes.

−Bueno, mis amores, me alegro que hayan decidido quedarse. La pasaran muy bien, así que ¡Pongamos nues-!

−Un momento, Berlitz. −Interrumpió el profesor tomándola desde el hombro a la rubia. −Aun no. A ver, jóvenes −miro a los presentes al rostro −me alegro porque quieren participa en esto, pero antes de iniciar hay que poner unas reglas. Por favor ¿podrías explicárselas? −Dijo a al doctor Feraud quien se posiciono delante de él con un botiquín abierto ente sus manos.

−Bueno, jóvenes, se los expondré. Número uno; la orgia se llevará a cabo en el lapso de dos horas, ni un minuto más ni un minuto menos. Número dos; tendrán sexo solo entre ustedes, nosotros como tutores no participaremos y solo permanecemos para supervisar que todo se cumpla. Número tres; el sexo debe ser consensuado entre los participantes, no pueden obligar nada a nadie, estaremos observando que esto se cumpla y, en caso de haber un problema, deben notificarlo inmediatamente. Número cuatro; el uso de preservativo es OBLIGATORIO para todos los varones, y para las damas se les facilitara una píldora para ser consumida inmediatamente. No se preocupen, tenemos varios condones que iremos suministrando. Esto es importante ya que no queremos correr el riesgo de un embarazo. Y si, sé que esto va en contra de la tradición, pero debemos adecuarlo así. Número cinco; deberán entregar todo celular, holomisor y/o pantalla que tengan, porque no pueden grabar nada de lo que ocurrirá aquí. Esto es muy importante. −Haciendo énfasis en lo último, concluyo su discurso.

−Para que lo tengan muy en claro; quien no cumpla con estas reglas será expulsado en el acto. −Asevero el profesor. Desde su bolsillo saco un par de pokeball liberando de ellas a un corpulento Machamp y a un Viluplume. −¿Esta claro? −Con esto el profesor quiso demostrar que tenía herramientas a su disposición en caso de. El Pokémon de tipo Lucha sería suficiente para someter a cualquier ser humano dado su fuerza y lo útil de sus cuatro brazos, así como también el hongo de tipo Planta y Veneno se le conocía por soltar sus esporas. Con Paralizador y Somnífero, si lo ordenase Sycamore, podría frenar a cualquiera de los presentes y estos lo tenían muy en claro. −Está bien, Feraud, por favor. −Indico para que el susodicho se acercara a todos los varones y entregarles una tira de cinco condones a cada uno, luego volvió donde sus colegas.

−Ok, dicho todo esto ¡PUEDEN EMEPZAR! −Grito animosamente el salvavidas justo antes de que tomaran asiento un par de metros. El ambiento cambio a uno de incertidumbre entre los jóvenes quienes se miraron entre si; hubo varones que sonrieron, otros se avergonzaron tanto que miraron directamente al suelo y otros iniciaron la búsqueda de su potencial pareja para tener sexo. Por parte de las féminas era muy similar, aunque si fue la mayoría de estas quienes evitaban más la mirada con los chicos y entre ellas, salvo Serena, quien al ver en primera fila el nerviosismo de los demás también se vio afectada por este y se cohibió en actuar.

Tal vez yo, quizás este. Moh, todos parecieran asustados. Me está dando vergüenza. Vamos, hagan algo, digan algo o si no… −Replico la peli miel para si misma.

Estos jóvenes.

−Ay, chicos… −Pensaron el médico y profesor, respectivamente, observando la escena. Estaban considerando si debían intervenir y decir algo, asignar parejas o algo así. Sin darse cuenta, la rubia se levantó de su asiento y paso al lado del investigador pokémon, sin darle tiempo de reaccionar a esto. −Berlitz ¿qué vas hacer?

−Pues, algo ¿no es obvio? −Contesto como si fuera evidente.

−Si, se eso. A lo que me refiero es que-

−¡Shhhh! No te preocupes, solo voy a “incentivar” un poco a nuestros chicos. −Interrumpió poniendo su dedo sobre los labios del adulto y callarlo. Luego, volteo la cabeza buscando algo. −Ummm… ella es de quien me hablaste ¿no es cierto? −Pregunto señalando a Serena. Sycamore asintió. −Serena. Si, bonita chica, buena personalidad, buena figura. Tiene muchos atributos favorables. Ok. −Se alejo caminando en dirección a su objetivo.

El ambiente seguía siendo el mismo entre los jóvenes, aunque algunos comenzaron a conversar, pero nadie se animó a hacer nada. A medida que fue avanzando Berlitz los campistas al notar su presencia se abrieron paso, algunos con miedo al pensar “¿hicimos algo malo?” a pesar de que prácticamente no habían hecho nada y ese era el problema. A paso firme avanzo la mujer aprovechando la oportunidad de que la oji azul en ese momento le daba la espalda fue planificando que iba hacer. Al estar a un paso de la peli miel, quien estaba distraída, estiro sus brazos y los forzó a pasar por debajo de las axilas de las axilas para poder así agarrar con ambas manos sus pechos.

−¡Ay! −Grito la jovencita al sentirse ultrajada. Se asusto de tan osada acción y lo desprevenida que la tomo, llamando la atención de los demás a su alrededor. Con molestia y enojo se dispuso a enfrentarse a quién le “jugo” esa broma. Grande fue su sorpresa al percatarse de quien fue. −¿Pro-profesora Berlitz?

−Ji, ji. No seas tan formal. Solo dime Bertlitz. −Contesto con una amplia sonrisa. Aprovechando los movimientos realizados por Serena, le abrazo más fuerte pegando su cuerpo contra ella. Con su respiración justo por sobre la nuca de la kalosiana, la mujer comenzó a masajear los montículos de carne de forma suave, tomando toda la copa, lo que provoco gemidos. −Se siente rico ¿verdad?

¡Ah, ah! La profesora me está tocando. Una mujer me está tocando. Profesora yo- ¡AH!

−Ya te dije que me dijeras solo Berlitz. −Apretándole un pezón, provoco un grito con la intención de detener su réplica. −Mi niña, no hace falta las formalidades. Esta noche solo somos mujeres que queremos divertimos. −Hablo con la voz un poco ronca. Serena perdió la compostura por el placer de ser invadida por unas manos tan suaves y hábiles, incluso más que las del profesor.

−Berlitz, ¿que, ah, ha-haces? −Entre cortado trato de preguntar. Incapaz de mantener el equilibrio, las fuerzas de sus piernas flaquearon y esto fue aprovechado por la mujer quien con ayuda de la gravedad la hizo caer junto con ella al suelo. Ambas quedaron sentadas aun manteniendo la misma posición, o sea, Berlitz detrás de Serena abrazándola mientras seguía jugando con ella.

−Wow, tus senos son tan suaves. −Elogio al tantear con más premura el busto. −Suaves, pero se siente raro. Es como si los pudiera tocar directamente. Ohh, ya entiendo, −sonrió maliciosamente y −le hiciste caso a Sycamore ¿verdad? −Intuyendo, dio en el clavo. La razón de esto era que no había nada entre la tela de la blusa y la piel. −¿Te cuento un pequeño secreto? Y tampoco tengo nada debajo de mi ropa. −Dijo, soplándole al oído. El profesor le había “aconsejado” a la oji azul que no llevara ropa interior consigo, dado que solo la estorbaría. Todos alrededor se quedaron viendo el show provocado por ambas féminas acostadas en el suelo, varios chicos emocionados al presenciar el juego entre dos mujeres atractivas y las chicas despertando sus propios bajos instintos ante la escena.

Ah. Que vergüenza, todos me están mirando mientras me excito por ser tocado por otra mujer. −Pensó al mirar de reojo varias miradas incrédulas.

¡Bingo! Ya capté la atención de todos. Ahora, el siguiente paso, − pensó tras ver que todos los campistas las estaban viendo, −Tú. −Mirando fijamente le dijo al entrenador que habia preguntado durante la explicación de Sycamore. El joven contesto con un “¿yo?” ante la súbita reacción de la rubia. −Si. Acércate aquí, primor. −El chico nerviosamente obedeció y con temblorosos pasos se acercó. – A ver, puedo intuir que eres virgen ¿verdad? −Dijo, para vergüenza del chico. −No te apenes, eso no es nada malo. De hecho, es mejor así. −Rio. Luego, con un ademan de su mano le pidió que se acercara aún más y al ver lo tímido que era, lo agarro de una manga y lo tiro hacia ella, casi cayendo sobre Serena.

−Espera, ¿Qué tratas de hacer? −Replico la adolescente algo molesta porque casi cae sobre ella.

−Shhh, ya verás. −Silenció. −Ahora, bájate los pantalones. −Ordeno. El joven obedeció casi por inercia. −Con todo y calzoncillos. −Reitero. −Eh, bueno, supongo que no está mal. −Pensó al ver el miembro semi duro. −Ahora, señorito virgen ¿quieres graduarte de tu virginidad y convertirte en hombre? −El campista la miro con incertidumbre. Serena también estaba confundida. −Tienes mucha suerte. Mira, aquí hay una jugosa y apretada vagina que podrá satisfacerte. −Descaradamente ofreció al mismo tiempo en que llevo sus manos a la falda de Serena, la levanto y rápidamente con los dedos de la izquierda separo los labios vaginales, ofreciéndole una vista a él (y todos los que estaban por detrás) de la intimidad de la peli miel.

−¡Oye, no! −Grito Serena, con los ojos muy abiertos y sorprendida ante tal audaz acción. Sin darse cuenta, el show que estaba protagonizando subió rápidamente de tono y comprendió porque Berlitz la había escogido.

−Ya, ya. Si estás aquí, sabías muy bien para que era. Dime, ¿puedes ponerte el preservativo? −Pregunto después de calmar la ultrajada joven. Como la respuesta fue negativa por parte del otro prospecto, suspiro. Soltó a Serena, gateo donde el chico, le arrebato los condones que tenía en la mano, abrió uno de forma cuidadosa mirándolo todo el tiempo a los ojos, con los dientes rasgo el envoltorio y saco el condón. −Esto es para todos: primero deben estar bastante erecto para poder poner el condón y −agarro el pene, cubriendo la punta con el plástico, −deben deslizarlo así, cubriendo todo el tallo y, muy importante, deben dejar que la punta este un poco suelta. En esta parte es donde se almacenará el esperma que liberaran en la eyaculación. Si queda muy ajustado, puede ser que se rompa y es peligroso. Si queda suelto, se resbala y es algo molesto durante el sexo. −Con una rápida lesión, enseño a todos los varones que vieron como utilizar el preservativo. En especial, Tierno, quien muy emocionado estaba viendo toda la escena.

Maldición ¿por qué hace eso justo ahora? −Pensó la adolescente. Berlitz habiendo terminado, volvió donde Serena.

−Mmm… creo que mejor quitemos estos. −Dijo, para después remover las zapatillas negras de Serena. −Créeme, ya he provado varias poses del kamasutra y el calzado solo te va a estovar y te provocara dolor en los talones. −Dejo las zapatillas a un lado y se acomodó para estar detrás de la kalosina. Le abrazo desde la cintura y volvió a hablar. −Muy bien, ahora acércate. Acomoda la punta de tú pene justo en la entrada, así, bien. −Dio indicaciones al joven. Para Serena le era muy rara la situación el ser tener a un tercero dirigiendo el coito. −Normalmente hay que primero humedecer a la chica para que no le duela cuando se lo metas, así también para facilitar el ingreso y hacerlo más resbaladizo, pero en este caso no es necesario porque ya está lista. Bien, ahora empújalo. −Dio la última indicación.

El joven con su pulso a mil por hora obedeció, se apoyó con ambas manos en el suelo y empujo lo más que pudo sus caderas para ingresar su pene al interior de Serena. Lo sintió resbaladizo, apretado y muy placentero. Era su primera vez y, aunque ahora todos lo estaban observando, se dejó llevar y disfruto el momento. Para Serena también se sintió agradable volver a ser penetrada, aunque no pudo evitar sentir que no era lo mismo. No obstante, igual era muy estimulante la situación, de estar rodeada por más personas mientras tenía sexo. Las miradas atónitas de otros campistas sobre ella, como Berlitz la tenía fuertemente abrazada, restregándole su amplio busto en la espalda, algo que se sentía muy bien. Por inercia, el joven ex casto empezó a moverse, con oscilaciones lentas, cerrando los ojos y quejándose mucho por el placer de estar teniendo sexo. Para él fue una experiencia indescriptible.

Mmm… no es tan grande y se mueve algo torpe. −Pensó la peli miel. Un par de minutos luego de haber iniciado, el joven se corrió liberando un gran gemido. La profesora sonrió, ayudo al chico a separarse de Serena, lo sentó en el suelo y le retiro el condón.

−Muy bien, felicidades por graduarte. Esto es para las chicas. −Se dirigió a las féminas presentes. −Una vez que se haya corrido el varón, deben de retirar el condón usado y utilizar uno nuevo. No se corran más de una vez con cada preservativo, porque si se llena este puede resbalarse del pene y, al momento de retirarlo, algo del semen puede quedar dentro de la vagina dela chica. Si les acomoda, pueden hacerle un pequeño nudo y dejarlo en el suelo o, mejor, botarlo en el papelero de ahí. −Indico el recipiente pegado a la pared. Era un de varios que se encontraban en la habitación. −Aunque, también, si no quieren desperdiciarlo pueden hacer esto. −Sin premura, tomo con ambas manos el condón agarrando la punta donde presiono para empujar el líquido blanquecino y que este desembocara sobre su lengua. Luego, cerro la boca y restregando el apéndice de carne saboreo el esperma. −¡Mmm! Esta delicioso, como siempre. −Cosquillas en sus mejillas tuvo al sentir la sensación suave y viscosa en la boca, no tanto por el sabor insípido. Todos se sonrojaron ante esto, sobre todo el chico dueño del semen al ver como la profesora Berlitz, la mujer más candente de todo el campamento, degusto lo que había salido de su cuerpo y como lo trago sin más. Berlitz después de ese espectáculo, se levantó y volvió donde Serena (quien también presencio todo) para situarse a un lado. −Ok, ahora mis amores ¿quién más quiere probar a Serena? Adelante, no sean tímidos. −Grito, lo que provoco muchas respuestas de “yo” por parte de los campistas. Ella rio. −Muy bien. Hagan una fila. −Ordeno. Los varones rápidamente se situaron frente a la entrenadora, sacaron sus miembros al aire y se pusieron un preservativo. −Ok, Serena. Quiero pedirte que te hagas cargo de ellos ¿quieres, por favor? −Agachandose, le susurro.

¿Qué se cree para usarme así? Bueno, en fin. Está bien, Berlitz. −Contesto. Le molesto el sentirse usada para “encender” a los demás campistas, más aún porque no tuvo la oportunidad de aceptar participar en el plan de la profesora. Ciertamente, se sintió obligada por las circunstancias.

−Mmm… ¿saben, chicos? No tienen porque formarse y esperar. Miren a su alrededor, TODOS aquí quieren tener sexo. Vamos, diviértanse ¡gócenlo! −Grito el salvavidas antes de alejarse y volver donde sus colegas. Los chicos se vieron entre si y casi inmediatamente se formaron parejas, apartándose unos de otros y dar rienda suelta a sus inhibiciones. Algunos varones tomaron a una chica y la empujaron suavemente para quedar recostados en el suelo e iniciar tocándose, algunos otros partieron primero besándose para ir subiendo poco a poco de intensidad, algunas chicas tomaron la iniciativa y eligiendo a un varón apegaron su cuerpo entre e iniciar los juegos previos al sexo. Rápidamente, comenzaron a sonar varios gemidos en la habitación, el de las bocas al besarse, quejidos de placer, algunas risas y, aunque pocas, se escucharon maldiciones y palabras vulgares.

−Bien, lo voy a meter. Tendré cuidado, Serena. −Dijo el primero de los varones antes de ingresar su virilidad al interior de la peli miel. Similar al anterior, se notaba que el chico también era inexperto, con brusquedad embestía la embistió, aunque era algo más osado y tomándola desde los hombros se acercó y la abrazo durante el coito.

−Ah, ah. Si, sigue así. No lo hace tan mal, veré si… −Pensó, pero fue interrumpida cuando su pareja abrazándola fuerte llego al orgasmo. La respiración agitada invadió su cuello, pero algo más la lleno. La decepción. −Cielos, ¿ya se corrió? Supongo que debe sentirse muy bien.

−Ok, a un lado. Sigo yo. −Esta vez, fue el siguiente en la fila quien tomo al anterior chico y lo hizo a un lado, quien no tuvo nada que objetar porque ya se había tenido su turno (además de que recién se había corrido). A diferencia de los anteriores, el varón eran un entrenador alto, con un físico mejor construido, de piel bronceada y cabello rubio con un corte militar. Serena lo vio y recordó haberlo visto correr durante las mañanas en la playa, así como también participar en todos los eventos del campamento donde era quién iba delante de su grupo en toda actividad física. −Je, desde que te vi, he querido hacer esto. Espero que no te moleste, mi reina, pero también lo sentirás muy bien. −Dijo sonriendo, para desconcierto de la oji azul. Tomándola desde las caderas giro su cuerpo haciendo que las rodillas de la Serena tuvieran contacto con el suelo, acerco su brazo y agarrando suavemente el hombro ayudo a que se diera completamente vuelta. Así, la peli miel quedo boca abajo.

−¡Oye! ¿qué crees que estás haciendo? −Replico la kalosiana. No obstante, para su consternación el joven bronceado no le respondió y solo tomo su trasero levantándolo más y así admirarlo.

−Que buen culo tienes. De verdad, es tan grande, carnoso, con esta falda corriendo de halla para acá. Ahora, es todo mío.

−No hagas eso, me están mirando todos. −Avergonzada, respondió al sentir como un par de dedos separaban los labios de su vagina. Sintió como muchas miradas se posaban sobre su área más privada, observándola detalladamente (por segunda vez). −Esto es como esos videos. −Pensó fugazmente al recordar que en los videos eróticos que vio había algunos donde una sola chica tenía sexo con varios tipos a la vez. Normalmente, en esa clase de videos trataban con la temática de ser a la fuerza, donde la chica al principio no le gustaba eso, pero luego de un rato terminaba gustándole. −No debería calentarme con esto. Si digo que paren, deberían parar. Pero ¿debería hacerlo? −Se cuestiono.

−Lo voy a meter. −Hablo el joven, ingresando su pene al interior de la vagina de Serena después de jugar un poco con ella. Una gran sonrisa figuro en su rostro cuando la penetro. −Si, es mejor de lo que esperaba. −Dijo, al ritmo que iniciaba las embestidas.

−No, ah, ah, ah. −Serena también comenzó a gemir. Inconcientemente, arqueo su espalda, se apoyó con ambos brazos pegados al suelo y solo se dejó llevar. El sexo con el chico se sentía muy bien, así qué también ayudo elevando lo más que pudo su trasero acomodándose en el Angulo preciso para un mejor ingreso del falo. Así ambos podrían disfrutar del coito.

¡Por Arceus! Que apretada esta. No me arrepiento de haber venido. −Después de unos minutos, aprovechando su estamina, continúo embistiendo a la joven Serena. Trato de no correrse, porque sabía que si lo hacía perdería la erección y quería disfrutar lo más posible.

−¡Ah! −Gimió Serena al correrse. Después de tres chicos, por fin fue su turno de tener un orgasmo. Su pareja también se corrió, contento de hacer que la chica lo hiciera primero.

−Fuuu. Se sintió muy bien. −Suspirando, apoyo sus manos sobre la piel descubierta de Serena. No pudo evitar apretar la suave piel y tantear la carne. −Mmm, tengo una idea. Oye, Nicola, pásame tu marcador. −Le dijo a su amigo, quien era el próximo en la fila. Se lo entrego al rubio, no obstante.

−No iras a escribir tu nombre en su trasero o ¿si? −Replico al ver como su amigo destapando el marcador se disponía a escribir sobre la piel de Serena.

−Obvio que no. Solo voy a marcar las, las −no sabía que decir, pues porque su intención era escribir su nombre −voy a rayar las veces en que se corrieron dentro. Si, eso. −Dicho esto, hizo tres rayas para simbolizar las veces en que él se corrió, y las dos anteriores. −Bueno, así parecerá una puta, pero no creo que le moleste. Solo es un juego. Disculpa, primor.

Serena no replico, aun cuando sintió la punta del lápiz presionar sobre su piel, dejándole esa sensación de marca mojada con la tinta. Aunque, como el orgasmo que tuvo fue muy bueno, decidió dejarlo pasar sin más. Después de eso, el entrenador rubio dio un paso al costado y dejo que su amigo continuara. Y así fue por toda una larga hora. Los gemidos retumbaban fuerte, el sonido de los cuerpos chocando y a medida que avanzaba la hora, Sycamore junto con sus colegas se acercaron al grupo a ver más de cerca, pues porque muchos ya se habían terminado la primera tanda de condones y era molesto para los jóvenes acercarse donde los adultos por más, sobre todo porque en eso casi hubo una discusión cuando un chico al volver donde su pareja la encontró dando sexo oral a otro campista. Para suerte de todos, Berlitz estaba presente y soluciono todo a su modo el cual fue darle sexo oral al joven afectado y demostrarle que no se deben enojar, ya que esa instancia era para el disfrute de todos, entre todos. Así siguió la orgia entre los campistas, donde se fueron alternado las parejas, siendo el foco de atención Serena, quien llamo la atención al ser la única chica que tenía siempre una fila de varones para tener sexo con ella. En la primera hora y media prácticamente todos los campistas varones lo habían hecho con la peli miel. Pese a todo y, a diferencia de los demás, Serena había mantenido su ropa aun puesta, salvo que se retiró el sombrero y levanto su blusa para descubrir sus pechos (más bien, fueron los mismos varones los que hicieron eso). Incluso, no se había movido del lugar desde donde fue atrapada por el salvavidas, porque eran los chicos quienes iban donde ella. Básicamente, la fémina más codiciada por todos permaneció casi todo el tiempo de espaldas al suelo y dejaba que la penetraran en esa pose, cambiando ocasionalmente de pose dándose la vuelta y quedando en cuatro cuando le dolía la espalda. Siguiendo lo que su tercera pareja inicio, los distintos varones con el marcador fueron rayando las veces en que ellos se corrían adentro de Serena (claro, con el condona puesto) dejando así varias marcas graficando los orgasmos que provoco. Todos los varones presentes habían disfrutado, menos uno.

−¿Qué pasa, Tierno? ¿no te gusta mi técnica? −Era Berlitz, quien sentada junto al entrenador des Squirtle pregunto al verlo distraído. Esto mientras lo masturbaba con una mano.

−No, no es eso. Su mano se siente muy bien, es solo que ¡ugh! −Respondió, quejándose al ser apretado por la mano de Berlitz.

−Te gustaría que fuera Serena ¿verdad? −Intuyo. Bueno, era obvio para ella el notar eso porque el obeso entrenador varias veces miro en dirección de su amiga. Y no es como si tuviera falta de atención, porque pudo tener sexo con algunas chicas, incluso participo con una la cual dejo que se corrieran varios a la vez sobre su rostro. −Por lo que veo, ya todos lo hicieron con ella ¿por qué tu no?

−Bueno, es que no se dio la oportunidad y… la verdad, me sentí algo intimidado con tantos alrededor. −Dijo Tierno, algo avergonzado. Serena era su amor platónico, era una chica muy bella, elegante, atractiva y al conocerla más, solo la idealizo. Asistió esa noche porque pensó en la remota posibilidad de que pudiera estar la peli miel y, así, tener el valor de acercarse un poco más. No conto con que más tipos como él querrían hacerlo con Serena y al momento esperar su turno era vencido por algún otro entrenador que se avivo y aprovechando su inacción por la duda y cohibición tomaban el relevo para estar con la peli miel. −Maldición, perderé mi oportunidad.

−Pobre chico. Si quieres, puedo ayudarte. −Sugirió, captando la atención de Tierno. −Mira, falta poco para que finalice el ritual, ya todos están cansados y, como veras, tu Serena ya no tiene más pretendientes. Es tu oportunidad. −Animo. El entrenador se quedó pensando y le encontró la razón. −Mira, les indicare a los demás chicos que dejen a descansar a la chica y así podrás hacerlo a gusto sin que nadie te moleste ¿te parece?

−Si. −Con los ojos iluminados y con emoción, acepto.

−Ok. Bueno, iré. Mejor guarda tu jugo para ella. −Termino de mastúrbalo, se levantó y fue donde la chica.

Ya el ultimo campista se había corrido junto con la kalosiana, ambos respirando agitadamente. Serena, muy cansada, solo se quedó extendida en el suelo mientras su pareja se separó de ella. Había perdido la cuenta, pero estimo que tuvo sexo como más de veinte veces y ella perdió las veces que se corrió.

Ah, ah, ah. Wow, estuvo muy intenso. Incluso si la mayoría era primeriza, me hicieron llegar varias veces. −Cerro los ojos, agotada y casi quedándose dormida. Perdió la noción del tiempo y en su actual estado no se percató de a su alrededor, cuando unas suaves pisadas pasaron al lado de ella. Berlitz ayudo a levantar al chico y lo llevo lejos de Serena, lo dejo sentado en otro lado y les pidió a los demás varones si podían dejar pasar lo que estaba a punto de pasar. −Podría dormirme justo ahora… ¿uh? ¡¿Qué-¡?

Serena, Serena, por fin. −Dijo Tierno. Sin previo aviso, se situó sobre Serena, la tomo entre sus brazos y la abrazo, descansando su rostro en el cuello de la chica.

−Espera ¿Tierno? No me digas que… ¡Ugh! −Sin previo aviso, volvió a sentir un pene dentro suyo. El pene de Tierno.

−Si, por fin soy uno contigo. Ah, ah. −Gimió. Previamente había alineado su miembro y al momento de descansar sobre Serena, ingreso fácilmente. −Supongo que entro fácil por el uso. −Pensó. Se deslizo suavemente su virilidad, sintiendo así las paredes interiores del útero. Fue indescriptible, era apretado y cálido, lo estaba haciendo con Serena, varias cosas pasaron por su cabeza. Pero solo dejo que sus instintos lo guiaran y se limitó a las embestidas.

−No, espera, aunque sea un poco. Estoy muy sensible y ¡AHH! −Trato de decir, pero no pudo. Las embestidas del bailarín fueron intensas, sumado a que si estaba hiper sensible, dándole un extraño sentimiento de placer e incomodidad. Tierno haciendo uso de sus habilidades de que gano practicando la danza, mantuvo un buen ritmo durante el coito. Se esforzó en ingresar lo máximo que pudo todo el miembro, llegando a chocar con la entrada del útero de la oji azul. Trato de mantenerse levemente agachado, impidiendo que la chica se escapara aprisionándola con su cuerpo.

−Ah, ah, ah. Tierno, si, ah, sigues, me correré…

−Ah, si, yo también. Aumentemos el ritmo, nena. −Muy emocionado, se levantó un poco y puso ambos pies por debajo de la espalda baja de Serena, levantando así el torso y enrollando su cuerpo con el de ella. La oji azul solo dejo tratar así, pues porque estaba muy cansada como para moverse y, además, se estaba sintiendo muy bien. Luego, fue el entrenador quien primero llego al orgasmo. −Ugh. −Un gemido ahogado se escuchó.

Bueno, creo que ya termino. −Aliviada, pensó. Estaba equivocada. Al instante Tierno siguió con las embestidas.

−Aun me puedo correr más. Además, también quiero que lo hagas tu. Quiero oír tu voz otra vez, Serena. −Dijo, aprovechando la posición beso el cuello de su amor platónico. Esto también estimulo más a la chica, quien no aguanto más y, tratando de agarrarse a algo, sintió ese cosquilleo en su feminidad y sucedió.

−¡AHHHH! −Como un grito, exhalo la peli miel. Su amante también hizo lo mismo, llegando ambos al orgasmo.


Los demás campistas observaron la escena, atónitos ante ese gemido. Sycamore y Feraud miraron de reojo, sobre todo el profesor quien en su mente se dijo a sí mismo “sabía que lo disfrutarías, Serena”. En el suelo de la sala quedaron los dos últimos jóvenes que habitan tenido recientemente un coito, Tierno, agotado, se dejó, caer sobre Serena asfixiándola un poco con su peso y volumen. Entre quejidos la pobre chica trato de sacar obeso amigo sin lograrlo. Tuvo que intervenir otros campistas para ayudar a quitarlo.

−Eso fue peligroso. −Dijo uno de los entrenadores, uno rubio, el mismo que casi al inicio tuvo la oportunidad de estar con la peli miel. −Oye, debes tener más cuidado. −Le grito a Tierno.

−Ya, ya. No hay porque alterase. A veces estas cosas pasan. Solo míralo. −Intervino Berlitz, indicando que el bailarín estaba durmiendo. −Creo que se emocionó mucho y dio todo de si. Bien por ti, Tierno. −Solicito la ayuda del entrenador rubio para mover al desmayado chico y dejarlo sentado. −Ok, gracias por eso. No se preocupen, me hare cargo de nuestra estrella. Descansen un poco y prepárense, porque ya es hora de terminar. −Ordeno. Los demás se alejaron. Se acerco a Serena quien respiraba aceleradamente y, similar a su ultima, pareja, también se estaba quedando dormida.

−Eso, eso fue… −Trato de decir, respirando.

−Ya paso. Solo descansa. Creo que nos pasamos un poco pero no fue nada grave. Igual fue sorprendente, la cantidad de chicos que… −Pensó. La oji azul obedeció, aunque como ya se estaba moviendo, en un intento de acomodarse se puso de lado y cayo, quedando boca abajo. Ya sin ánimos de hacer nada, su mente se puso en blanco y…

Vaya, vaya… −Fue lo último que escucho decir.

Días después…

Ya había finalizado el campamento de verano. Los entrenadores se despedían entre si como de los tutores y trabajadores, separándose, algunos en grupos, otros en solitarios para continuar con sus propios viajes.

−Bueno, este año salió todo bien. −Dijo el doctor Fearud a sus compañeros, mientras veían a los campistas abandonar las instalaciones.

−Si. Fue muy interesante. Me trajo recuerdos. −Secundo el profesor Sycamore. −Por cierto, Berlitz ¿qué haces? −Pregunto al ver a su compañera de espaldas.

−¿Yo? Nada, en realidad. −Se excuso, sin darse la vuelta. En su celular escribió un mensaje y adjunto una imagen. −Enviar. Para los recuerdos. Si, fue muy interesante este año.

Continuara…
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PD: Gracias por leer.
 
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Clyde G

Ya sabes lo que traigo bajo mi sombrero :3

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Mrd q zuculento no pierdas tu chispa bro eres bueno para hacer esta clase de fics.
 
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-ACTUALIZACIÓN-

Hola, perdón por no actualizar pero tuve problemas en la universidad y económicos, por esto (y algo más) no tuve tiempo ni ganas en escribir para este fanfic. Lo bueno es que esta semana finalizo el semestre así que comenzare a escribir el capitulo 5. NO OBSTANTE, escribí un one-shot de un borrador que no quise subir a ni a este tema (porque quedaría fuera de lugar) y ni al otro por otra razón. Aquí les dejo el link en donde lo publicaron, por si les interesa echarle un ojo.
Gracias.
Link:
RELATOS HENTAI Y MÁS: POKÉMON XY: MAMÁ SABE (APORTE)
 

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