El refuerzo y el lacio

Cantante, dibujante, dramaturgo, escritor y poeta.
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Dos machos que se conocieron en un mall, un pokémon enorme y fornido, y un pokémon bajito y débil. Que por casualidad viven en el mismo departamento y el mismo piso. Ellos viviran su gran amistad perdurable, aunque al paso del tiempo, uno de ellos está flechado con el pokémon que lo admira tanto.
 

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Capítulo 01: Un día normal

Los pokémon's de la población permanecen tranquilos en sus hogares, durmiendo plácidamentes con y sin parejas de su lado de las que pueden llamarse "compañerismo". Así es, dos pokémon's unidos que estan hechos el uno para el otro, con el fin de seguir adelante en sus ostáculos del presente hacia el futuro, en especial a sus queridos hijos que necesitan un buen futuro, gracias a sus padres que dan lo mejor posible para que los pequeños estén alimentados, criados, protegidos y acompañados diariamente. Esa es la clásica vida cotidiana para este grupo de familia de cualquier tipo pokémon, sin importar tanto su apariencia, puesto que el corazón es el órgano y a la vez un sentimiento que siempre está a la cima.

Mientras por otro lado, en un lujoso departamento, permanece la cama un gran bulto mediante la cobija que se mueve alzandose y descendiendose una y otra vez; de momento se interrupe debido a un reloj despertador que suena de manera normal, apuntando a las 6:00 am. Una enorme pata de mano, apaga el despertador con el botón que posee encima y deja de sonar. Las cobijas se desprenden, para mostrarse una gran sombra que de sus bordes se le notan las puntas de su pelaje desordenadas, después de transnochar tanto. Se levanta de su cama, para ir directo a las cortinas y abrirlas, viendo el clima luminoso que aún no sale el sol y las calles no se escucha ruido ni tracos por ahí y por allá. Entonces, enciende la luz de su habitación y era nada más ni menos que un arcanine corpulento y medio desnudo, ya que siempre trae puesto su boxer apretado que destaca su silueta en esa zona. El arcanine saca de su clóset, su ropa azulada con una insignia policial, siendo el de seguridad por la ciudad que vive.

Sale de su habitación, no sin antes de apagar la luz y va directo hacia el baño. Ya entrando al baño, deja su prenda en el colgador, incluyendo el boxer encima de la barra de las cortinas, para luego entrar a la ducha y bañarse con agua de 0°C, ya está acostumbrado a esa temperatura debido al entrenamiento duro que estuvo en esos tiempos, cuando se dedicaba a estudiar y entrenar, para cumplir su sueño de ser un policía profesional, como lo es ahora.

Después de la duchada, se mira en el espejo y comienza a asearse en la ascila y los dientes, luego se viste su uniforme policial, saliendo del baño se preparara su buen desayuno tranquilo y sin irritación, porque cuando entre a su trabajo, debe estar muy preparado para lo que se viene en la ciudad. Ya terminando su desayuno, mira la hora de su relojo mural que apunta a las 7:10 am. Se dedica un tiempo más para sestear de la merienda y cuando ya pasó más de diez minutos, deja los platos y taza en la lavavajillas; ordenando la mesa como estaba antes y finalmente se retira de su departamento.

Marchandose de su departamento, se dirige hacia las escaleras para "despertar" sus piernas adormecidas, para tener algo de calentimiento; y ya llegando a la entrada, sale del edificio, encaminarse al estacionamiento de autos, entre ellos está el moderno auto de último modelo, perteneciente al dueño arcanine. De su bolsillo saca su llavero y lo enciende con el botón que pertenece al auto, abre la puerta para entrar en donde él maneja, presionando el botón de andar, quitando el freno y conduce hacia su lugar de trabajo.

No obstante, en tres horas más tarde, uno de los vecinos de la planta del departamento, se ha quedado toda la mañana durmiendo, siendo un pokémon tan perezoso y viviendo ahí como un ermitaño, sin ganas de levantarse, decide seguir durmiendo; pero inesperadamente alguien levantó el colchón de la cama del flojo pokémon, arrojandola hacia la ventana, y de ella sale un pequeño pokémon de especie oscuridad que colisiona contra la ventana, por lo que aún sigue ahí aglutinado.

En cuanto al pokémon que acaba de lanzarlo, es un zoroark sensual que se ríe a risotada por la acción que el mismo provocó.

-¡¿Puedes parar de levantarme de esa forma, Zack?! -preguntó enojado el pokémon pequeño-.

-Que delicado te pusiste, hermanito jeje -dijo entre risitas el pokémon disfrazorro- no te quedes ahí pegado y vé a comprar pan.

-¿Y por qué no compraste en la mañana?

-¡No preguntes y compra de una vez!

El diminuto no más dió un gran suspiro y se baja por la ventana, para vestirse, a pesar que sigue conservando la ropa interior puesta.

-Este sableye más inmundo, por lo menos cambiate el boxer, porque de mi cuarto viene el olor a pescado.

-¡No reclames! -dijo el sableye sonrojado-.

-Como sea Hernán, pues ya dije -se retira el zoroark-.

Ya terminandose de vestir, sale de su habitación, lo que no sabe Hernán, es a dónde había dejado el dinero para comprar pan, por eso trata de buscar por todo el comedor y living, pero nada, busca por las alfombras, ni un solo centavo, se rasca su cabeza para pensar en donde lo dejó mientras de su pata de mano se mete en el bolsillo del pantalón, pudo sentir algo áspero, lo saca y era el dinero que tanto buscaba; no quiso seguir perdiendo el tiempo y se dirige hacia la puerta de salida. Se toma un ascensor, presionando el botón de la primera planta, sin tardar un minuto, abre la puerta del elevador saliendo de ahí el sableye.

Asistiendo al supermercado, hay repleta de pokémon's por doquier en busca de abastecimiento, como sucede todos lo días de lo usual. Hernán en busca de la panadería, ya que sabe el lugar del establecimiento en donde queda, estando justo en ese instante; saca una bolsa de papel craft y con las pinzas que tiene tomada en su pata de mano, saca una marraqueta y dos hallullas de panes; poniendolo en la balanza en donde está frente el panadero que presiona los botones de la máquina, exponiendo el precio que vale $0,60 poke-dólares, por lo tanto, el sableye acepta el costo y el panadero imprime el ticket con el código de barra más el valor, pegandolo en la bolsa. Hernán lleva el producto, pero como trae $2,00 poke-dólares, dispone comprar algún agregado a los panes, como el caso de ir a la fiambreía, y fue allá, pero al estar presente, hay una "sobrepoblación" de pokémon's que es imposible calcular cuantos están en esa atención, aunque a la vez están en la carnicería, por suerte saca un ticket de turno esperando su atención. Tiempo después, uno de los fiambreros presiona el botón del turno siguiente, quien sería ser al fín el pokémon oscuridad.

-Muy buenas, quiero cuatro laminadas de queso y jamón, por favor -dijo Hernán hacia uno de los fiambreros-.

El fiambrero asintió e hizo lo que el sableye pidió. Ni un minuto tardado, el fiambrero lo envuelve con un papel de envolver, con el precio del ticket y dárselo al cliente, mientras que Hernán lo recibe, le agradece y se retira de la fiambrería. A continuación, lo que él nunca le sorprende cuando se trata de terminar la compra, así es, la larga cola en todos los cajeros. El pobre sableye tiene que aguantar la gana de tener paciencia, para ponerse en una fila al final. Tardó más de media hora, el sableye ya está cerca del cajero a quién debe pagarle, mira de reojo en la caja que no hay tantos clientes, hubiera sido un milagro si no fuera una caja de preferenciales, ya sea para pokémon's de tercera edad, discapacitados, embarazadas, etc.

-¿Señor? ¿Me escucha? -dijo una cajera-.

-¿Ah? -se dio cuenta el sableye de que alguien hablaba, se sacude la cabeza para concentrarse y dice- perdón señorita, me distraje de tanto esperar en la fila -dijo mientras pasa los productos-.

-No te preocupes, no te distraiste por mucho -la cajera recibe los productos y los pone a escanear los códigos-.

La computadora se muestra los dos productos anotados con sus respectivos precios, y el total de ellos.

-Son $1,30 poke-dólares señor -dijo la cajera-.

Hernán le pasa los $2,00 poke-dólares a la cajera, mientras ella le calcula para darle vuelto, que serían ser $0,70 poke-dólares.

-Gracias por su compra -dijo ella mientras le da el cambio-.

-Un placer -recibe el dinero y lo guarda de su bolsillo, saca sus compras saliendo del supermercado, caminando directo a su departamento finalmente-.

Por otro lado, en la comisaría de la ciudad están los colegas del arcanine, que están en sus camarines para cambiarse ropa, principalmente camisas y camisetas, de tanta acción de poner orden la ciudad, patrullar las calles, arrestar a los delincuentes, parquímetros, etc. que hasta sudan sus cuerpos, para eso tienen otras camisetas extras, desvistiendose sus camisas mojadas, echarse desoderante en espray y en barra, estando listos para seguir con la mañana que queda.

-¿Listo para el siguiente encargo, primer comisario? -dijo uno de los colegas del arcanine-.

-Como siempre compañero, y por favor amigo no me digas primer comisario, me siento superior ante ustedes -estando un poco apenado-.

-Solo es una forma de decir amigo, sé que somos menores que tú, lo importante es la amistad.

El arcanine agradeció por esas palabras. El momento de silencio terminó, cuando llega de sorpresa el jefe de la comisaría.

-¿Ya terminaron? -dijo serio el jefe-.

-¡Sí señor! -exclamaron los compañeros, incluyendolo-.

-Vayan directo a mi oficina para su siguiente y última misión de este día, los espero -se retira el jefe-.

-Será mejor que terminemos de asearnos antes de que el jefe nos gruña, Matt -dijo el pokémon como acto de gracia-.

-Este Typhlosion, no exageres, sabes correctamente que nuestro jefe es así, es duro por fuera pero por dentro tiene corazón, como su familia, ¿cierto Tyco?

-Es verdad, como desearía formar una familia.

-Sí, yo también.

-Oigan no perdamos tiempo y vayámonos a donde el jefe, si no quieren gruñirles -dijo otro colega en tono de burla-.

-¡Deberas! -dijeron los dos, terminando de asearse y se retiran de los camarines-.

El jefe espera a los comisarios, de lo que había dicho que se reunan a su oficina, mientras mira por la ventana la calle que pasan autos, buses y camiones de lo normal, al igual que los peatones y ciudadanos.

-Aquí estamos, jefe -dijo Matt, junto con los demás oficiales-.

-Excelente, en esta ciudad hay dos problemas que deberán resolver.

-¿Cuáles son? -pregunta Tyco-.

-La primera es que en la calle central de la ciudad Porcelana, hubo un tráfico de transportes, debido a que dos camiones se les acabaron el combustible, debido a eso, los pokémon's se desesperan por motivos a que ya sabemos en esta vida cotidiana -en eso toma el control del televisor plasma, lo enciende y aparecen muchísimas imágenes en vivo de cómo está la ciudad actualmente, en ella está el tráfico de que el jefe mencionó, presiona esa imágen, para ponerlo zoom y ahí se muestra todo detallado-.

-Conozco esa calle -dijo uno de los colegas-.

-Y lo segundo es esto -cambia la imágen a otra y se muestra una calle normal, hasta que de pronto aparece un auto que alguien maneja a exceso de velocidad-. Muy bien, esto es lo siguiente, ustedes dos irán a ese tráfico, en donde tú lo conoces -señalando al colega que sabe del lugar-.

-¡Sí señor! -se retiran de la oficina-.

-Mientras que Tyco y tú, vayan a seguir a ese malhechor que está provocando desastres en las calles.

-¡A la orden! -exclamaron Matt y Tyco, retirándose del lugar-.

El jefe se queda mirando por la ventana, mientras está en posición de descanso.

Matt y Tyco corrieron hacia su respectivo auto policial, el arcanine se sienta en la parte que maneja mientras que Tyco se sienta en la contraparte, enciende el auto y salieron enseguida de la comisaría, junto con el otro auto policial de los dos colegas; ambos van a diferentes rumbos de la calle.

En cambio al auto que supera la velocidad máxima, está dentro un lycanroc forma nocturna que está casi desnudo, porque solo tiene puesto su chaqueta de mezclilla, sin nada de ropa interior ni boxer.

-¡A celebrar eso, bebé! ¡Woooooh! -actúa el pokémon lobo como un loco maniático-.

En cuanto a Matt y Tyco, ellos buscan al corrupto chofer, mediante el GPS que tiene el auto policial.

-¿En dónde está? -pregunta Matt-.

-Veamos, nosotros estamos aquí, el auto está a dos cuadras al norte de nosotros -responde Tyco-.

-Eso quiere decir que... -interrumpe al hablarle, debido a que justamente pasa el típico auto veloz a lo que ellos conocen- ¡Vamos!

Tyco enciende la alarma de policía, y Matt conduce rápidamente hacia el auto de gran velocidad.

El pokémon lobo escucha la sirena de la policía, que ni se inmuta en detenerse.

-Policías... jeje no me atraparan -sigue con la velocidad-.

Los policías ni siquiera se rinde y van tras a ese malhechor. De tanta velocidad en las calles, los pokémon's que están presenciando aquella escena, fueron de testigos sobre aquel tipo que algunos de ellos tomaron fotos y grabaron en video. Pasan el tiempo, y el mismo lycanroc empezó a bajar la guardia y pensó que no llegarían los policías. La sorpresa que le erizó los pelos del pokémon lobo, es que la patrulla estan cara a cara, que el mismo lobo frenó violentamente, grave error de cometer esa mala decisión, porque el auto rodó y volteó frecuentemente que al final, quedó volcado de lado. Llega la aparición del pokémon saliendo del auto, estando muy mareado que hasta vomita. Mientras que los policías salen de la patrulla y van directo al noctuno que se veía muy mal y debilitado.

-Se puede saber ¿por qué andabas en exceso de velocidad, joven? -pregunta seriamente Tyco-.

Matt presiente un olor muy notable que viene del asiento trasero, la abre y encontró la respuesta.

-Tyco, tienes que ver esto.

En eso Tyco va a ver, según lo que dijo Matt que quedó con la boquiabierta.

-Cervezas, alcoholes y drogas.

-M-mis vicios... ¡se arruinaron! -dijo triste el lycanroc-.

-Joven lobo, quedas arrestado por manejar a exceso de velocidad, con ebriedad, falta de respeto moral y por tráfico de drogas -dijo Tyco muy serio, mientras saca una esposa, poniendola en la muñeca del nocturno-.

-Misión cumplida, ahí veremos después lo que hacemos con su auto.

En eso llegan otros policías que fueron rastreados en ese lugar por el GPS. Matt dijo que ya no hacía falta, porque ya cumplió su turno de trabajo, ahora es el momento que los otros policías de turno, se encarguen del auto. El arcanine sube al auto, junto con su compañero más el embriagado y van partiendo hacia la comisaría.

Después de que el lycanroc forma nocturna estará en la cárcel por muchísimos años, en la oficina del jefe les felicita a los cuatros de sus colegas que realizaron adecuadamente su faena, mostrando en el televisor las calles que ya no hay tráfico y también el auto sacado por una máquina constructora, junto con los otros policías para marcarlo como evidencia.

Los cuatro compañeros salieron agotadamentes de su duro trabajo, Tyco se despide amablemente de Matt y se alejan para ir a sus hogares; tuvieron una mañana y tarde muy larga y cansadísima.

Por el contrario, en el departamento de Hernán y Zack, están en el momento de merendar, es decir, el almuerzo. Ambos comiendo una sopa de caldo con algunas bayas, siendo las únicas que tienen en la cocina. El sableye enciende el pequeño televisor para deleitarlos en ver si hay cosas nuevas como noticias, propagandas, publicidades, etc.

-¿Puedes dejar de cambiar tantos canales, hermano? -preguntó molesto el zoroark-.

-Empeño buscar cosas nuevas, pero no hay -Hernán sigue cambiando el canal y de súbita aparece una publicidad que le llamó el interés-.

La publicidad trata de una consola moderna, que el mismo sableye lo ha esperado por mucho, en cuanto a ella, le explica los detalles del aparato de cómo es, descripción, precio, garantía, bono extra que sería ser 5 discos de distintos juegos, etc. Concluyendo la peculiar frase "¡Compre ahora!".

-¡Quiero eso! -dijo asombrado Hernán-.

-Si trabajaras -burlando nuevamente su hermano-.

-¡Ay sí tú! Como si fueras el "faraón" del departamento, si tú tampoco trabajas, mejor no te hagas la víctima.

-Pero hermano, ¿tú piensas comprar esa consola, cuando nosotros nos estamos sacrificando con el dinero que nos queda para seguir sobreviviendonos? -bebiendo la sopa-.

-Bien... por eso ¡decidí trabajar en el supermercado!

Zack al escuchar eso, escupe la sopa y dice.

-¡¿Encontraste trabajo?!

-Oh sí, como fuí al supermercado a adquirir pan y laminadas de jamón y queso; a la salida leí un cartel que decía que necesitaba repartidores de productos. Eso sí, contacté al gerente en persona, me hizo ciertas preguntas y les respondí honestamente; para luego ser contratado al mes, porque después del mes, me dijo que si el otro mes podría seguir trabajando para un año y así sucesivamente.

-En pocas palabras, te contrató para el día que empieces a trabajar hasta llegar el momento de tu jubilación.

-Exactamente.

-¿Qué puedo decir? Felicidades, ahora sí que descansaré en paz en Alola.

-Sí -estando feliz de tener trabajo, pero pasmado dijo- ¡¿Alola?!

-Pues sí, ayer me gané una lotería de girar a la rueda con pelotitas y justo me salió una bolita amarilla, dandome las felicidades en ir a una semana en Alola, teniendo de todo lo que pueda pedir, ya sea el avión, hospedaje, salud, viajar islas tras islas, en especial chicas -expresando su cara sensual-.

-¡N-No puede ser! ¡Maldita sea! -altera Hernán, mientras el ambiente es enfocado hacia el cielo-.

Horas más tarde, el sol se empieza a esconderse tras la puesta, dejando lo poco de luminosidad que hay en las calles y departamentos. Los transportes con las luces encendidas, esperando a que llegue la noche.

En el departamento de Matt, están las bolsas ecológicas formadas por enormes bultos, Matt está en su elegante mesa de vidrio comiendo su cena relajadamente, después de ir a comprar cosas por la ciudad.

Eso igual va para Hernán, que está solito en su mesa, sirviendo lo poco que queda de su cena, ya que su hermano está ocupado en arreglar sus prendas en las maletas, agregando otras cosas importantes.

-Necesito compañía -dijeron Matt y Hernán en distintas escenas-.

-¿Dijiste algo, Hernán? -preguntó curiosidad el pokémom disfrazorro-.

-¿Eh? N-no nada Zack, preguntaba si necesitabas algo más -algo nervioso mientras se rascaba la cabeza-.

-Mmhh... tengo ropa, gafas, sombrilla, el boleto de viaje que me gané en la lotería, pues... diría que ya esta todo listo. No más me falta el día exacto.

-¿Cuando te iras?

-Esta semana del viernes.

-Faltan pocos días, y pasan volando -dijo algo apenado-.

Al ver el estado de ánimo, Zack suspira y no tuvo otra opción más que abrazarlo. El pequeño pokémon corresponde y dice.

-Primer afecto que tienes conmigo.

-Me da pena verte triste, ahora debes pensar en tu trabajo.

-¡Así es! -suelta el abrazo- ¿y qué esperas? Vé a cenar.

-Tú lo has dicho -el pokémon gris oscuro se sienta y cena junto con su hermano-.

Y así es como finaliza el día de hoy, mientras que los hermanos y Matt, se quedan cenando tranquilamente, esperando otro día más, tanto para Hernán como a Matt, por su trabajo que por fín dejará de ser cesante.
 

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Capítulo 02: El trabajo de Hernán

Casi es fín de semana de la mañana, siendo el último día en donde todos los pokémon's de la ciudad Porcelana, se preparan para el siguiente día en descansar y relajarse en sus vidas; aprovechando su última día de los cinco en trabajar y estudiar.

Sobre todo en especial, al pokémon alto y atractivo que ni dos días la va pasar de bien, lo rebasará excelente en una semana en Alola. Por lo tanto, se prepara los equipajes a que estén todos reunidos y ponerlos en el mismo lugar, estando cerca de la entrada del departamento.

-¿Todo listo hermano? -pregunta el zoroark-.

-Todo listo -responde el sableye algo serio-.

-Menos mal que no te demoraste, porque casi perderemos el taxi y a la vez el avión.

-Hubieramos avanzado más rápido si me ayudaras -dijo molesto-.

-Como sea, lo importante es llegar a tiempo.

-Sí como digas -se sienta en uno de los equipajes a esperar el taxi-.

Pocos minutos después, llega el taxi que el mismo zoroark lo pidió, lo raro del taxi es que no es habitual como cualquier otro transporte, sino ese colectivo está diseñado a nivel de otra región.

-¡Jamás he visto ese taxi! -sorprendido Hernán-.

-¿No es evidente? El taxi no es de esta región, sino de Alola -dijo Zack-.

El chofer abre la puerta, para luego abrir la puerta del maletero con la intención de guardar las maletas que traen los dos.

-Sus maletas, por favor -dijo el chofer mostrando su alegría-.

Tanto Zack como Hernán, están levantando los equipajes en el cargador del taxi. El chofer cierra la puerta de atrás, sin percatarse de alguien adentro.

-Muy bien, tomense sus asientos relajadamente -dijo el chofer-.

-Ok pero... ¡Hernán! ¿en dónde te metiste, cabrón? -llamándole la atención Zack-.

-¡Negro, sacame de aquí! -dijo aterrado Hernán, estando dentro del maletero mientras lo golpea-.

Zack, en vez de pedir ayuda al chofer, se queda todo el tiempo riendo alborotadamente que hasta ni podía respirar.

-¡Jaja! Ay este macho -no tuvo de otra más que decirle al chofer-.

Al escuchar los golpes en el maletero, el chofer destapa apresuradamente su puerta, mostrando al pobre sableye con cara de desnutrido y con horror. Los dos pokémon se rieron cada vez más de lo normal por la expresión que este posee.

-Debiste ver el faz cuando te espantaste, jaja -riendo el zoroark que hasta le sale una lágrima-.

-¡M-Malditos, casi no podía respirar! -enfurecido el sableye-.

-Lo siento compadre, no me había dado cuenta de ti -dijo el chofer mientras se rasca la cabeza-.

-N-no importa, será mejor que vayamos a tiempo en el aeropuerto.

No dudaron ni dos veces, por lo que el chofer cerró la puerta de atrás, tuvieron que sentarse en sus puestos y arrancando el taxi hacia su destino.

Ya en el aeropuerto, el chofer del taxi se estaciona frente a la entrada del aeropuerto, por eso mismo, los tres se bajaron del auto, en sacar los equipajes, y por último, llegar al lugar en donde deben dejar los equipajes del respectivo vuelo que le corresponde. Pero antes, el mismo chofer le dice a Hernán que estará esperando en el estacionamiento de los taxis, el sableye asintió y da la media vuelta para entrar al aeropuerto junto con su hermano que tiene las maletas. Ya dentro, el sableye se sienta en los asientos cómodos, mientras ve el terminal en donde se preparan para ir a despegar y aterrizar los aviones. Por otro lado, el zoroark va directo al servicio de atención que no hay mucha gente porque ya se están preparando a que los aviones desprendan su vuelo a distintas regiones del mundo. Pasando los minutos, Zack va hacia la atendedora, diciéndole que quiere ir al viaje de Alola, mostrandole el premio que se ganó en la lotería, ella lo analiza y acepta; le dice al zoroark de no tener la necesidad de ningún dinero ni pasaporte, lo que sí es el boleto que nunca debe perderlo, ya que es una semana que debe disfrutar su viaje en esa región. En cambio, Hernán mira el avión dibujado con palmeras, islas, playas, etc. coligiendo que para él podría ser el avión indicado, con el fin de que su hermano supiera a qué debe ir.

-¿Lo viste hermano? Ese avión me corresponde -dijo Zack-.

-¿Y cómo te fue? -dijo Hernán, mirándolo de reojo-.

-Muy bien, el boleto que me gané es válido hasta la próxima semana.

-¿Sabes algo hermano?

-¿Sí, pequeño?

-Al estar de viaje tú solo, y yo solo en esta región, es como si nosotros nos separáramos del camino, y que a pesar que no nos volvamos a ver en mucho tiempo, tú siempre estarás en mis recuerdos -lo mira con los ojos llorosos de gemitas-.

-Eso es cierto -se sienta a su lado- si no te hubiera conocido, tu y yo no seríamos hermanos como lo somos ahora, sino unos desconocidos en busca de seguir adelante en nuestras vidas, ya que esa fue nuestra decisión de seguir el camino hacia el futuro.

-Hermano...

-Asumo que soy terco contigo porque a veces eras un poco molesto, y todavía lo sigues siendo, pero a lo que quiero llegar, es que tú y yo no nos separaremos hasta la muerte, porque esa es nuestra promesa en los primeros días que nos hemos conocido -mira a su hermano-.

-T-te quiero hermano -lo abraza mientras llora-.

-Yo igual -corresponde mientras le da palmaditas a su espalda-.

Hubo un momento de sigilo, pero se termina ya que se escucha la voz de una hembra, mediante los parlantes, diciendo que el vuelo hacia Alola está listo para despegar en veinte minutos, pidiéndole que pusieran sus equipajes al respectivo avión de Alola y buen viaje.

-Ya es hora -dijo Zack-.

-Te extrañaré mucho -dijo Hernán en sollozo, agarrando la camisa de Zack-.

-También yo, pero recuerda, debes seguir adelante en tu nuevo trabajo en el supermercado, en estos días habías dicho que te ha ido excelente, más con las buenas propinas que te daban los clientes por ayudar en embolsar productos. Pues eso debes hacer hermano, escucha a tu corazón y sé fuerte -apuntando el lugar del corazón, en donde igual señala la insignia del supermercado, ya que Hernán está vestido de la camisa del trabajo-.

-¡L-lo seré! -teniendo valor, dejando de agarrar la camisa del zoroark y aprieta sus puños-.

-Adiós hermano, hasta la próxima semana -se despide levantando del puesto, recogiendo las maletas e ir a lugar en donde dijo tal cual la hembra del parlante-.

-Chao Zack -limpiando sus lágrimas mientras lo ve alejarse de a poco-.

Finalmente, el pokémon gris oscuro camina directo a donde debe poner los equipajes al avión, una vez hecho eso, entra a un pasillo que conduce al avión, estando rodeado de pokémon's que van a ese mismo avión.

Después de media hora, el avión partió su vuelo, mientras que Hernán mira ese transporte, teniendo nostalgia de él y que ojalá vuelva la semana que viene. Hernán se retira lentamente del aeropuerto, hasta llegar al estacionamiento de taxis, intentando buscar el taxi que le corresponde, que ni siquiera lo costó encontrar ya que es un taxi distinto, a diferencia de los de Teselia. El sableye abre la puerta del taxi mencionado sin decir nada, mientras que el chofer, por el momento, no da ninguna excusa, por lo que decide encender el taxi y conducir.

-¿Hacia qué parada, colega? -dijo el chofer-.

-Al supermercado, por favor -dijo Hernán con bajo autoestima-.

Asiente el chofer y conduce a la siguiente parada que pidió Hernán.

Pasando el tiempo, el chofer entra al estacionamiento de autos y se estaciona temporalmente, dejando al sableye bajarse.

-Muchas gracias señor -sigue un poco apenado-.

-No tienes por qué agradecer, solo hago mi trabajo -mostrando de valor y felicidad-.

-¿Cuánto te debo?

-Oh no amigo, eso es innecesario, Zack pagó todo de ida y vuelta.

-Je... y pensar que me iba a dejar votado -con una sonrisa desanimada-.

-Pero bueno, cualquier consulta o llamada, me lo harás saber con esto -el chofer le pasa una tarjeta con el logo de la empresa, sus datos personales, número de la patente y número de contacto-.

-Estaré en acuerdo con usted, Erwin el dragonite -recuperando su alegría de a poco-.

-Esa es la cuestión, y además, trata de estar alegre en tu trabajo, no querrás perder tus ahorritos.

-¡Es verdad! Y bueno, gracias por la ayuda -en eso se acordó de la consola, que corre hacia el supermercado a iniciar su trabajo de hoy día-.

-Cómo me agrada ese sujeto -deja de estacionar y va hacia la salida, continuando su trabajo-.

Ya estando en el supermercado, comienza su otro día de trabajo, no más falta el tiempo que quedan minutos para la compra de los clientes.

-¿Listo para embolsar, compañero? -dijo la cajera que había atendido aquella vez que Hernán compró pan y laminadas de queso y jamón-.

-Como siempre, mi gatita -dijo el sableye coquetón-.

-Soy una liepard, enamoradito -dijo un poco molesta-.

-Jeje hasta el berrinche pareces una gatita -risitas, mientras que la liepard se queja gruñendo-.

-Como sea, no más ni te ataco porque estamos en el trabajo.

-Ay Carla, solo era una broma de gusto -un poco apenado mientras le sale una gota de sudor en su cabecita-.

-Para mí un mal gusto, pero irrelevante, no hay tiempo que perder porque ya están llegando los primeros clientes -mira Carla los pokémon's que tienen sus productos, algunos con las manos o patas, otros con canastos y carritos-.

-¿Qué estamos esperando? ¡A iniciar! -dijo de valor el sableye, tal como había prometido a Zack antes de su despegue, y pensó- Y reunir otros poke-dólares más para comprar de una vez mi consola que me espera.

Los clientes de a poco se está empezando a atestarse en la fila, empezando por los primeros clientes que pudieron llegar a su suerte, un pokémon le pasa la bolsa ecológica al sableye, de su parte lo recibe, abriéndola para guardar los productos, una vez que la cajera escanea los productos mediante sus respectivos códigos una y otra vez de diferentes, según lo mencionado. Al terminar, el pokémon le paga a la cajera, dándole su cambio y de ese cambio le pasa a Hernán, agradeciéndolo por repartir sus productos en la bolsa que le había pasado. Hernán ya teniendo los poke-dólares y poke-centavos, los guarda en su riñonera negra que lo había comprado en una tienda, después de terminar el turno de trabajo de aquel día. Hernán se retira de la caja y dice a uno de sus compañeros:

-Es tu turno, colega -levanta su palmita de su mano-.

-Aquí vamos -hace lo mismo y ambos chocan sus patas de manos-.

Y así es como se trabaja una y otra vez los encargados de embolsar compras adquiridas a los clientes, teniendo sus propias propinas, además de ayudar sus grandes compras por el carro para llevarlos a sus autos del cliente. Lo más embrollado para Hernán es su estatura baja, intentando controlar el carro de una clienta con demasiadas cosas, esforzándose lo más que se pueda para no llegar a un aprieto. Un gran alivio para el pequeño pokémon que llegó a su destino, ahora el doble, descargar todas las adquisiciones del carro hacia el maletero del auto de la pokémon, por lo que ella abre el maletero y el pokémon oscuridad hace su trabajo. Durante el tiempo, Hernán pudo terminar su excesivo trabajo, dejándose llevar en rendirse un poco en el suelo. La clienta, al ver al diminuto pokémon cansado, decidió propinar la enorme cantidad de poke-dólares que ningún otro repartidor de bolsas lo haría, así es, recibe $500,00 poke-dólares.

-¡G-gracias! -dijo Hernán emocionado y a la vez jadeando; mientras que mira esos billetes y piensa que ya teniendo ese dinero, tiene la contingencia de comprar la consola que tanto lo quiere-.

La clienta conduce el auto y se retira del estacionamiento, dejando al sableye asomándose del sol, que con su iluminación, se despertó para levantarse y volver al supermercado.

Presentándose en el establecimiento comercial, toma su puesto al que le corresponde.

-¿Muy asequible, cierto? -dijo Carla irónicamente-.

-¡Sí claro! -siguiéndole la corriente-.

Tiempo tras tiempo, la hora de turno de los colegas de Hernán y su compañera, ha sido terminado por hoy, hasta la próxima semana que viene del primer día, por ello el pokémon oscuridad tendrá su fín de semana de ocio, sin su camarada. Antes de acudirse a su casa, se despide de sus compañeros, en lo personal a la pokémon calculador.

-Fue un gusto trabajar contigo esta semana, Carla -dijo Hernán feliz-.

-Igualmente, te espero a la semana que viene -dijo Carla-.

-Lo estaré, y perdón por decirte que eras una mimada y cosas así -un poco riendo-.

-Como dije, es irrelevante, de todas forma te disculpo. Asimismo, también pido perdón por mi escarnio, sé que eres menino pero pude ver que demuestras todo tu empeño de tu labor.

-E igual te disculpo.

-Y bueno, hasta la próxima y cuídate.

-Gracias y tú lo mismo.

Ambos asienten y separan sus caminos de rumbo a sus destinos. Con Hernán, ocurrió la idea de ir a comprar su consola, siendo un local reunido con varios locales. Decide tomar una micro, pagando efectivamente y se queda sentado en el puesto de atrás.

Una vez que contempla el sitio, el sableye decide bajarse presionando el botón, mientras que la micro de a poco se iba descendiendo su velocidad hasta detenerse, se abren las puertas y bajan algunos pokémon's, entre medio está el bajito pokémon, mirando el lugar al que según él, está convincente de que lo va a buscar: el mall.

No piensa ni dos veces y entra de una vez, antes de que la consola esté agotada por varios gamer's. Fue así entonces que entra al grandísimo mall que para un niño podría perderse, por fortuna están los guardias de seguridad en distintas partes del centro comercial. Por consiguiente, el pokémon oscuridad busca el local que corresponde a los videojuegos hasta que lo ubica. Ya entrando al local, le pide cordialmente a uno de los atendedores de comprar la nueva consola lanzada al aire, de buena casualidad, ya se han llegado las nuevas consolas que los clientes compraron en ese momento, ahora mismo les queda diez consolas. Hernán está en contra de su tiempo que compra aliviadamente la consola que tanto aspira tener, pagandole el dinero que cuesta la consola que sería ser $500,00 poke-dólares, el sableye feliz que le cede pagar con el dinero que había recibido aquella pokémon con sus grandes compras. Sale de la tienda y el menino pokémon hace un gran salto, mostrando su felicidad, diciendo varias veces "lo conseguí", "lo hice", "llegué a tiempo", cualquier tipo de palabras y frases que ni le importa si los demás estén espiandolo de su actitud positiva. Sigue así de estúpido reiterando varias veces, hasta que tropeza a un pokémon sin querer.

-Lo siento señor, me emocioné tanto que... -interrumpe sus palabras al ver la figura del pokémon que posee-.

-No te preocupes, no he sentido ni siquiera un empuje de tu parte -dijo el pokémon robusto, ayudándolo a levantarse-.

-Gracias, la verdad es que yo... -de nuevo interrumpe mientras se levanta por parte del pokémon que quiso ayudarle-.

El pokémon que posee en el lugar, es más que notable de viene ser un arcanine bípedo, ya que la evolución de los pokémon's no viene solo de la apariencia física común y normal, sino también de la psicología en cómo se desarrollan la región. Por el contrario, el sableye se quedó mirando fijamente al policía que es Matt, mientras que el arcanine intenta reaccionarlo para que no ande en las nubes.

En ese instante, tanto Hernán como Matt, tuvieron una presencia que podría llegar mucho más allá de lo que podrían imaginar, porque eso es... un maravilloso encuentro.
 
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