Arrastra para posición la imagen de portada

+18 Fanfic El vínculo elemental (¡Capítulo 4 listo!)

Registrado
15 Jul 2007
Mensajes
283
Ubicación
Extraño Reino de Tuculandia
Offline
Buenas a todos, ¿Cómo han estado? Espero que muy bien. Antes de comenzar esta historia, quisiera presentarme. Quizá varios se acuerden de mi, ya que merodeo en Foros Dz desde el año… 2007, insolito, ¿no? Y a lo largo de estos 13 años, he recorrido numerosos foros y participado en todo tipo de actividades que en ellos se celebraron.
Sin embargo, uno de los foros de los que nunca me separé por completo y cuya temática me sigue emocionando hoy en día, (siendo ya bastante mayorcita de edad… ejem…) es nada más y nada menos que éste: el Foro de FanFics y Roles de Pokémon. También escribí un fic que tuvo bastante éxito en su momento, pero por motivos de que me quedé muy atrás con la línea temporal actual del animé (y principalmente, porque la atracción más grande es que había inventado una Pokédex completa con nuevos individuos, pero fue antes de que apareciera la 5ta generación, así que ustedes calculen el tiempo que tenía, je) dejé de escribir continuaciones y luego devino uno de los cierres masivos de Dz. En fin. Sin más preámbulos, paso a ubicarlos en la historia.

PERO, antes de comenzar (ya, ya, no me maten, los ansiosos) quisiera hacer algunas aclaraciones:

  • La historia tiene lugar en el universo “real” de Pokémon (si es que acaso podemos llamarle así), por lo tanto tendremos como protagonistas a muy entrañables personajes.
  • La región y algunos personajes nuevos que aparecerán, los tomé prestados del juego Pokémon Masters (disponible para Android e IOS xD)
  • A medida que la misma avance, las temáticas irán subiendo de tono, por lo cual no es recomendable para menores (sí, claro… por supuesto que me harán caso, lo sé)
  • Se desarrolla sobre tres ejes principales, y unos cuantos secundarios. A ustedes de diferenciarlos.
  • Aunque parezca lo evidente, ésta historia no girará en torno a Ash, sino de otro personaje quién creo, tendrá un enorme potencial.
  • Lo que todos estaban esperando… oh sí… los ships. Pues bueno, sólo hay uno que será evidente desde el principio. Los otros, serán una sorpresa ;).

!Ahora sí! Espero que la disfruten, se enganchen y por supuesto, sus críticas. Los leo luego, besitos!
__________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________


EL VÍNCULO ELEMENTAL

DESPERTARES I

Una cálida mañana primaveral despuntaba, aún tímida, sobre la verde región de Kalos. Los tenues rayos de sol iniciaban sus primeros pasos, colándose sin permiso por las ventanas y rendijas de las casas. Fue uno de estos que, sin querer, aterrizó sobre los párpados de una Bella Durmiente, quién lentamente y por obligación, comenzó a abrirlos.
Con cierto mal humor, dirigió su mirada hacia el reloj: las siete y cuarto de la mañana. Despreocupada, cerró los ojos para seguir descansando, pero su reciente tranquilidad se vio aplastada cuando recordó qué día era ese.
Decidió levantarse, antes de que Morfeo la llevase nuevamente a sus brazos. Pero un fuerte agarre le impidió hacerlo. A veces, cuando despertaba, se olvidaba de que ya no dormía sola, desde hacía casi un año. Tantos meses y aún sentía que no se acostumbraba a amanecer así. Se giró suavemente, y besó con ternura la frente de su pareja. Lo observó unos instantes. Era tan guapo, lo amaba tanto... Aún después de varios meses, seguía sin poder creer que Él fuera suyo por fin, como tanto lo había deseado. Y es que cuando uno desea algo de todo corazón, el universo no tiene más remedio que concedertelo, ¿verdad? Y entonces se vino a su mente el recuerdo que más le gustaba: el momento en que su novio le pidió serlo. O bueno… “sí me lo pidió, ¿no? O fue un mutuo acuerdo o…” La realidad la sacó de su dulce recuerdo. Ya era hora de empezar los preparativos. De todas formas, el joven, a quien su corazón pertenecía desde niños, dormía desde hace varios meses en su cama, junto a ella.
La agraciada joven de cabellos color miel, conociendo la dificultad que su novio tenía para despertar en las mañanas, prefirió dejarlo dormir unos instantes más, mientras ella tomaba una ducha rápida y bajaba a preparar el desayuno. La pequeña, pero bonita casa que habitaban, se encontraba en su natal Vaniville, a escasos metros de la propiedad de su madre, en la cual había vivido hasta hacía unos meses, cuando la señora le ofreció la casita como regalo por haber sido coronada Reina de Kalos por primera vez. Esto no sucedió hasta después de haber participado en los concursos Pokémon en la región Hoenn, de donde regresó con una gran experiencia y confianza plena en ella y sus Pokémon, además de haber ampliado su equipo, con nuevos amigos.
El generoso regalo de su madre le cayó, como quien dice, como anillo al dedo, porque después de esa gran final del Espectáculo Pokémon, como la cúlmine máxima de un sueño maravilloso, el amor de toda su vida le propuso iniciar una relación, a lo cuál ella no dudó ni un instante. Y luego de mantener esa relación con modalidad a distancia, la “pelimiel” logró convencer a su amado de mudarse junto a ella, a aquél adorable pueblo.
A pesar de la poca dimensión de la casa, la misma estaba emplazada sobre un enorme terreno, en cuyo centro se erigía un gran árbol. Los límites estaban dibujados por un cerco natural de ligustros. La morada apenas si ocupaba una esquina de la vasta propiedad.
Antes de comenzar a preparar el desayuno, y como todas las mañanas, la joven salió al jardín a darles los buenos días a sus amados amigos. Una felicidad enorme la invadía cuando veía asomar sus cabezas desde el interior del refugio construido para ellos, o del enorme árbol que les servía de hogar a otros.
El hermoso paisaje que se dibujaba tras su jardín, la distrajo unos instantes de la tarea de despertar a los Pokémon. Lo observó, inmóvil, unos instantes. Cuando de repente, un fuerte abrazo por la espalda la sacó de sus pensamientos.

— Lo vamos a extrañar, ¿no?

Le preguntó al oído la cálida voz de su novio, mientras le daba dulces besos en el lóbulo de la oreja, provocando que la chica se sonroje y se estremezca al contacto.

— Me asustaste Ash… -Respondió ella, fingiendo sorpresa. - Sí, estamos invirtiendo tanto esfuerzo en el parque para los pokémon, para tener que dejarlo justo ahora.

—Vamos Serena. Serán sólo unas cuántas semanas. Además, esta es una oportunidad única para ambos. ¡Sólo imagínate!

—Es cierto, a veces se me olvida. Además cuando regresemos vamos a terminar el refugio.

—¡Buenos días, amigos! ¡Ya pronto tendremos que irnos! ¡Salgan a tomar el desayuno! - Exclamó Ash, hacia el parque-


Apenas escucharon la voz del joven, un grupo numeroso de pokémon salió de una casita de madera que se encontraba abajo del gran árbol. Pikachu, Delphox, Pancham, Spinda y Sylveon corrieron, entusiasmados a la entrada de la casa, donde sus platos aguardaban llenos. Del árbol descendieron Pelipper y Mawile, quién amaba dormir en la paz de las alturas. Estos dos y Spinda, eran los tres compañeros que Serena había capturado en Hoenn. Por el momento, Ash sólo había traído a Pikachu con él. Planeaba mudar a la mayor cantidad de sus Pokémon a ese hermoso terreno, una vez terminadas las casas de madera que estaban construyendo para ellos.
Esta decisión surgió, porque tras las capturas de su último paso por Alola, el laboratorio del profesor Oak sufría de una sobrepoblación, quasi incontenible. No sólo estaba el enorme ejército de Ash, sino algunos pokémon de otros fieles pueblerinos. Además, las escaramuzas entre ellos eran cada vez más frecuentes, generando muchos problemas al anciano, a su nieto y a Tracey.

Una hora más tarde, la feliz pareja y sus amigos, ya reducidos a la pequeñez de las pokébolas (a excepción de ya saben quién) eran llevados por la madre de Serena al aeropuerto de Lumiose, en donde los aguardaban aviones con destinos diferentes.
Ash había sido convocado por un poderoso comité organizativo, a la isla de Passio. Un continente artificial recientemente erigido cerca de Kanto.
Por su parte, la hermosa Serena había sido invitada a un importante evento en la región de Unova, como flamante Reina y representante de Kalos y además, por sus increíbles diseños de moda, que habían traspasado fronteras.

Tiempo después, ambos se hallaban frente a la puerta que Serena debía cruzar para abordar su aeronave. Si bien iban a ser -en principio- unas cuantas semanas, los jóvenes no podían parar de abrazarse, mientras se besaban.

Te voy a extrañar mucho, amor.
—Y yo a tí… Pero el tiempo pasará muy rápido. Si todo sale bien, quizá pueda ir a acompañarte a Unova, o tú puedas venir a conocer Passio.
—Eso sería fabuloso…

Ante el inminente aviso de embarque, Serena tomó su pequeño equipaje, acarició dulcemente la cabeza de Pikachu, y besó por última vez a Ash, no sin antes dirigirle una tierna mirada.
Sí. Es cierto que el tiempo separados iba a ser corto. Pero es que hacía al menos seis meses que esos dos no se despegaban por nada.

—Bueno Pikachu… Solos tú y yo. Como siempre.

—Pi… pika

El roedor pokémon subió al hombro de su entrenador y restregó tiernamente la nariz contra su mejilla. Quizás el estar todo el día acompañado de otros pokémon, lo había abstraído de cuanto necesitaba y deseaba pasar tiempo a solas con Ash, tal y como siempre lo habían hecho.

Finalmente, les llegó la hora de embarcar a ellos también. Ash sintió un leve cosquilleo en el estómago. Es que hacía ya un buen tiempo que deseaba emprender otra aventura, pero no se había percatado hasta ahora. La comodidad y bienestar que sentía desde que se había mudado con Serena, eran ciertamente muy reconfortantes. Jamás en sus actuales 22 años, se hubiera imaginado a él mismo en una relación y mucho menos compartiendo la misma casa con su pareja tan pronto.
Ahora que lo pensaba, era extraño. Lindo, pero extraño. Serena era ciertamente, una chica maravillosa. No sólo era incondicional con él, sino que compartían el mismo amor por los pokémon, lo cual los había llevado a emprender el proyecto de traer a todos los pokémon de Ash a la casa. Incluso habían vislumbrado la posibilidad de abrir su propia guardería, en un futuro no tan lejano.

—“Vaya… son demasiadas cosas en muy poco tiempo…


La idea de aterrizar sólo con Pikachu en un nuevo lugar desconocido, simplemente le hacía explotar el corazón de felicidad. Definitivamente, necesitaba este tiempo a solas. Una sonrisa se dibujó en su rostro, mientras acariciaba a su amigo, quién se había acomodado en sus piernas, tras la recomendación de la azafata. Un fabuloso atardecer deslumbró su mirada, antes de quedarse dormido.
 
Última edición:

Albert Valderrama

¡Que el mundo se trague su odio!
Registrado
4 Sep 2019
Mensajes
152
Offline
Yo entre en 2016, pero mi cuenta se perdio y me hice otra. Bienvenido de vuelta veterano

Nota: Buen fic +18 XD
 
Registrado
15 Jul 2007
Mensajes
283
Ubicación
Extraño Reino de Tuculandia
Offline
¡Buenas noches! A pesar de no haber tenido aún mucha convocatoria, aquí les dejo el capítulo 2. Espero que les guste y me encantaría que dejen sus comentarios y críticas, de ese modo me motivará a continuar la historia. ¡Saludos!
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________


DESPERTARES II


Día lunes. Garúa. Mañana ajetreada, pero un ambiente cargado de mucha expectativa. Un adolescente de cabello azul oscuro guardaba cosas en su mochila, controlando minuciosamente que todo esté en su lugar. Su personalidad detallista y precavida, le impedía salir de casa sin haber revisado todo de forma exhaustiva.
Dejó la mochila preparada sobre la cama. Al darse vuelta, se vio sorprendido por su propio reflejo en el espejo que estaba en el pasillo, frente a su dormitorio. La imagen de sus cabellos alborotados lo obligó a acercarse, para arreglarlos un poco.


Te pareces tanto a papá… -Susurró una voz femenina a su espalda.-

El chico desvió su mirada unos segundos a través del reflejo, hacia la persona que le hablaba. Luego se miró nuevamente. Lo cierto es que, el parecido con su padre era innegable y más ahora, que había decidido usar el cabello un poco más corto.



Siento que estás más alto que ayer. -Continuó la mujer.- Mis bebés están cada día más grandes, y no puedo tenerlos siempre conmigo. -Finalizó, con el tono un poco más quebradizo.-
¿Tú crees? - Respondió el joven, volteandose para darle un afectuoso abrazo.-

Estoy segura. Y también, sé que te estás volviendo tan fuerte como él.

Lo dices porque eres mi mamá. -Respondió con una gran sonrisa, y besando la frente de su madre.-

¡Claro que no! Muchas personas piensan eso y me lo han dicho. Y lo demuestras día a día. Tus pokémon son la clara prueba de ello.

—Mamá… te quiero mucho…

—Yo también cariño. Vamos… no quiero llorar. Les preparé un desayuno especial de despedida. Kirlia está esperándote desde hace un rato.

—Quiero suponer que May ya está lista - Agregó, con sus lentes en blanco y dirigiendo una mirada seria hacia el cuarto de su hermana.-


Emmm… Pues… Ya sabes que no le gusta mucho madrugar… -Respondió la señora, con cierto nerviosismo, tratando de defender a su hija mayor.-

MAY! ¡SI NO BAJAS A DESAYUNAR EN DIEZ MINUTOS, ME IRÉ SIN TI Y TE JURO QUE ES CIERTO! -Exclamó el muchacho, golpeando fuertemente la puerta de su hermana, para luego bajar corriendo las escaleras, sabiendo que había despertado a la bestia.-

¡MAX, PEQUEÑA RATATTA INMUNDA, VOY A MATARTE! -Rugió una voz desde adentro del cuarto.-

Max se rió con muchas ganas, imaginando la cabeza de su hermana ampliada en grandes dimensiones, y exponiendo las venas de su frente. Lo peor que podían hacerle a May, era interrumpir su sueño por las mañanas. Y es que el título de Estrella Pokémon de Hoenn, no la había privado de ciertas costumbres.


Algunas cosas nunca cambian, ¿verdad? -Comentó una dulce voz.-

— ¡Ah! ¡Buenos días Kirlia! Veo que despertaste temprano hoy. Debes estar ansiosa.

Claro que sí… hemos esperado este día durante semanas. Necesito volver a la aventura.

—Tienes razón. Yo también estoy muy ansioso. Anoche casi no pegué un ojo. Siento una enorme emoción en mi pecho. Sólo que ahora… Espero que May no nos haga perder el ferry. ¡Es mi hermana, pero me impacienta!

Tranquilo Max. No lo perderemos, confía en mí. Ella también te ha esperado muchas veces.

—Aish… Está bien. Siempre tienes las palabras justas, ¿no? -Respondió Max, con la boca llena, acariciando la cabeza de su pokémon.-

Unos golpes en la puerta de vidrio de la cocina, los distrajo de su charla matinal. Max volteó a ver, y encontró a su cuñado tratando de entrar.

—Hola Drew, buenos días. Lo siento por la tardanza, casi no te oí - Comentó, mientras le abría la puerta corrediza.-

—Buenos días, enano. De todas formas supuse que May seguiría durmiendo.

—¡Cachin! Adivinaste, ¡te ganaste un delicioso desayuno como premio! -Respondió el adolescente, sarcásticamente.-

—Mejor algo para secarme, la lluvia empeoró en cuestión de minutos.

—Lo siento, tienes razón. Ahora que lo dices… El clima en Hoenn ha estado muy extraño ùltimamente. Estamos a principios de la primavera, es muy raro que continúe lloviendo.

—Pues sí. Ciertamente es muy inusual. A veces… tengo extrañas sensaciones, pero prefiero no pensar en ello…

—Espera, iré por tu toalla enseguida.

Iré yo, Max. Mientras, ustedes terminen de desayunar. -Intervino Kirlia,levantándose de su silla, con prisa.-

—Gracias, linda.

Drew los miró extrañado. A pesar del tiempo que llevaba compartiendo con la familia de su novia, la relación de Max con su pokémon no dejaba de parecerle bastante peculiar. Además de que aún no le quedaba claro cómo es que podía comprender lo que ella decía, le parecía que tenía un trato demasiado...humanizado con la pokémon de tipo psíquico. Era todo muy bizarro, sin embargo, la familia parecía ya haberse acostumbrado, puesto que lo tomaban con total naturalidad.

—“Ok, está bien… Yo también trato a mis pokémon con mucho cariño, y en especial a Roserade, pero…

—¡Drew! Buenos días, cariño. Sírvete algo de comer. Hoy preparé panecillos rellenos y sandwiches, seguro tendrás hambre.

La voz de Caroline lo sacó de su cuestionamiento interno. El joven de cabellos verdes sacudió la cabeza, y saludó cordialmente a la madre de su novia. Acto seguido, Kirlia se teletransportó a su lado, ofreciéndole una toalla seca.
La repentina aparición del pokémon, hizo que Drew saltara de la silla, provocando las risas de Max y Caroline. Kirlia se sonrojó y una gota de sudor recorrió la parte posterior de su cabeza.

Max, ¡dile que lo siento! No era mi intención asustarlo. Secaré sus cabellos para disculparme.

Entre risas, Max le ofreció las disculpas a su cuñado, que ahora se encontraba perplejo porque Kirlia secaba sus cabellos con mucho nerviosismo.

—Drew, Kirlia dice que lo siente y quiso secar tus cabellos para disculparse.

—Pu… pues gracias - Respondió el joven, todavía extrañado por el comportamiento del pokémon psíquico. - Ah, señora Balance, gracias por ofrecerme desayuno, pero ya comí en casa. Hasta traje un desayuno especial para May, quería sorprenderla.

—¡Ay, cariño! Gracias por ser tan bueno con mi hija, estoy feliz y tranquila de que vayas a este viaje con ellos. Sé que May está más que protegida, teniendo a su lado dos caballeros como ustedes.

—Pero mamá, recuerda que May y yo no haremos el mismo recorrido. Ella tiene sus objetivos, y yo los míos. May es torpe, pero es súper fuerte y puede valerse por sí misma. Además tiene a Blaziken y…

—Se puede saber… ¿A QUIÉN LE LLAMAS TORPE, PEQUEÑO MOCOSO?

El rugido de May le puso los pelos de punta a Max. Temiendo por su bienestar físico, levantó su tazón y corrió de nuevo a su cuarto, casi no se le vieron las piernas por la prisa que llevaba. Los demás se rieron enérgicamente ante esta situación, menos May, quien todavía estaba de mal humor por haberse levantado tan temprano.

—Te traje algo que te alegrará… -Le dijo Drew, mientras sacaba de una bolsa una caja de cartón, y la abría lentamente. A medida que May descubría lo que había en el interior, sus ojos se iluminaban, y su enojo desaparecía.-

—¡Donas rellenas con chocolate! ¡Son mis favoritas! Gracias amor - Exclamó la castaña, mientras besaba a su novio en los labios.-

—Sabía que te alegrarías. Ahora, date prisa. Recuerda que debemos tomar dos ferry el día de hoy. Será una larga jornada...

Un rato más tarde, cuando por fin los hermanos estaban listos, y May se hubo olvidado del conflicto, los tres jóvenes se disponían a partir. El destino: la región de Unova. Su papá los había despedido hacía ya un par de días, pues había recibido una invitación muy prestigiosa, a la flamante isla de Passio, para participar de un torneo muy importante. Normal Balance había viajado a aquél lugar, dejando el gimnasio a cargo de su fiel asistente. No había querido despachar tal responsabilidad sobre su hijo, porque sabía que el viaje al que se aventuraba era muy importante para él y su futuro como investigador.
Luego de saludar calurosamente a su madre, y antes de tomar el camino que los conduciría al pequeño puerto, los hermanos Balance pasaron por el invernadero de su padre, para despedirse también de sus pokémon. Como se dirigían a una región completamente nueva para ellos, May decidió llevar sólo a Blaziken y a Glaceon, pues la combinación que ambos lograban en los concursos era fascinante. Por su parte, si bien Max ya se había hecho poseedor de un variado equipo, durante su segunda aventura en Hoenn, ésta vez decidió llevar consigo sólo a Kirlia y a otro más.
En el invernadero, los alegres pokémon ya estaban a la espera de sus entrenadores: Beautifly, Skitty, Wartortle, Munchlax, Glaceon y las nuevas amigas de May: una espectacular Altaria, y una presumida Misdreavus. Altaria era nada más y nada menos que aquél indefenso Swablu, a quien ella había ayudado a sanar con mucho amor, hacía muchos años atrás, y que por fuerzas del destino, había aparecido en su camino nuevamente, reconociéndose al instante, y uniéndose a ella sin pensarlo. Por otro lado, la pokémon fantasma había sido la última en unirse a su equipo, durante la travesía por Johto.
Por su parte, Max se había hecho de un fuerte equipo: su primer pokémon, un Slakoth, regalo de su padre, se había convertido en un poderoso Vigoroth, además de Kirlia, el peleador Breloom, un colosal Aggron, un fiel Manectric y un orgulloso Bagon, a quién decidió llevar también consigo, para que madure y aprenda disciplina, pues era sumamente terco.
Me imagino que a ésta altura se estarán preguntando, ¿y la Venasaur de May? Bueno, pues… Venasaur se encontraba momentáneamente en el Laboratorio de Oak, por pedido desesperado del mismo. ¿El motivo? Ayudar al Bulbasaur de Ash a controlar las constantes riñas entre pokémon, pues ambos formaban un dueto maravilloso. Hasta el momento, su intimidante presencia era tan respetada, que May accedió a dejarla allí el tiempo que fuera necesario.


Una vez despedidos de sus fieles amigos, los tres jóvenes se marcharon al puerto situado a las afueras de Petalburgo. Max caminaba a paso apresurado, seguido de Kirlia, quién levitaba a unos metros de él. Prefería no estar dentro de la Pokébola.

Max. Max Balance. Aquél niño latoso y sabelotodo que había iniciado su primera aventura con tan sólo ocho años, era ahora un jovencito bastante maduro y centrado, de quince años. Su estatura había superado un poco a la de su hermana, aunque ella insistía en seguir llamándolo “enano”. Usaba el cabello un poco largo por arriba, pero corto a los costados, y sus infaltables gafas, pues su problema de visión también se había agudizado con el pasar de los años. Sin embargo, no podía decirse que no era bastante guapo y agraciado físicamente, herencia de su padre, según todos.
Su apariencia intelectual, tenía a varias niñas de la ciudad suspirando por él. A esto se lo hacían saber de diversas maneras: acoso cibernético en sus redes sociales, cartas de amor dejadas en el buzón de su casa y en el laboratorio donde trabajaba, y grafitis escritos en los bancos de la plaza de Petalburgo, entre otras, como los gritos de “¡SUEGRA!”, que su mamá escuchaba en el mercado los domingos. Esto no hacía más que provocar las risas y burlas de su familia, y… el enojo y fastidio cierta pokémon de tipo psíquico.
Sí. Quizás era divertido al principio, pero después estos episodios comenzaron a tornarse fastidiosos, pues hasta inventaban chismes sobre él. Una vez incluso, llegó a sus oídos el rumor de que estaba saliendo con tres chicas simultáneamente, de las cuáles no conocía a ninguna, esto le incomodó bastante, pues muchos chicos de su edad y hasta mayores, se acercaban a preguntarle sus secretos, mientras que otros amenazaban con destruirlo a madrazos por meterse con sus novias o hermanas. Max no tenía idea de cómo reaccionar ante aquellas preguntas y/o amenazas, ya que para él, su único mérito era ser muy estudioso y dedicado con los pokémon.
Por otro lado, y asunto no menor, su pequeña pokémon del tipo psíquico esbozaba sentimientos de gran desprecio hacia las chiquillas pervertidas que osaban acosar de tal manera a su amado entrenador. Y no… Según ella, no eran celos. Sólo era “su instinto protector”. Max prefería ignorarla cuando salía con esos planteos. ¿Qué podía saber un pokémon sobre el extraño comportamiento de las hembras humanas? Ni siquiera él lo comprendía. “Posiblemente, algún día les dedicaré un apartado especial en mi agenda de investigación”.
Todos estos sencillos motivos, provocaban que el joven Balance prefiera no involucrarse con asuntos relacionados a mujeres. Al parecer, era bastante complicado.


Unos metros más alejados del pequeño investigador, caminaba una feliz pareja. A simple vista, parecían no llevar ninguna prisa. La lluvia no es un problema cuando estás enamorado, ¿verdad? Durante la caminata, May aprovechaba la constante distracción de su hermano, para apretar de vez en cuando las nalgas de su novio, haciéndole saltar y regañarla permanentemente.

—¡May! ¡Ya deja de estar haciendo eso! ¡Max está frente a nosotros! -Expresó en un susurro exasperado, el joven de cabello verde.-

Ay… Déjame divertirme un rato, no seas así… No seas aburrido, Max ni se acuerda que estamos atrás de él -Respondió la chica, sacando la lengua y poniendo cara de picardía.-

May y Drew… Muchas personas se sorprendieron el día en que declararon estar juntos. Aquella relación amorosa, había florecido durante el viaje que ambos compartieron en Johto, hacía varios años atrás. Si bien es cierto que en aquellos tiempos sus encuentros se limitaban a la competición, entre ellos siempre hubo una chispa diferente. Las constantes intervenciones de Drew para defender a May del lunático de Harley, le hicieron darse cuenta a ella de que él no era sólo un presumido y altanero. Su admiración hacia el coordinador se convirtió de a poco, en enamoramiento, hasta que él se declaró cuando terminaron el Gran Festival de esa región, donde el coordinador de cabellos verdes se alzó con la copa de la victoria.
Luego de eso, Drew decidió mudarse a un piso, en ciudad Petalburgo, para poder estar cerca de su novia. Sin embargo, la relación amorosa no había tapado su fuerte rivalidad en los concursos. La diferencia es que ahora estaban sumamente parejos, pues May se había convertido en una rival digna de temer. Esto último quedó más que demostrado en su segunda vuelta por Hoenn, donde se alzó con la victoria del Gran Festival, casi con los ojos cerrados.

El destino de los tres jóvenes, era ahora la región de Unova, donde ambos coordinadores iban a probar suerte en la nueva modalidad de Concurso-Espectáculo. Mientras que el más joven del trío, había sido invitado por un renombrado científico, para colaborar con una investigación muy importante. Es así, que los tres tomarían caminos distintos.


Pero a veces… los caminos distintos pueden conducir al mismo lugar…
 
Última edición:
Registrado
15 Jul 2007
Mensajes
283
Ubicación
Extraño Reino de Tuculandia
Offline
¡Hola a todos! ¿Cómo han estado? ¿Qué tal los trata la cuarentena en sus países? Por mi ciudad comenzó el proceso de desconfinamiento este lunes, así que veremos qué sucede en las prócimas semanas. Por lo pronto, aprovecho el encierro forzado para escribir y crear otras cosas.


Exelente segundo capitulo.
Muchas gracias, Albert, por ser el único que está aquí al pie del cañón :08:. Aquí te traigo un nuevo capítulo de ésta aventura, espero te guste, poco a poco iremos viendo desarrollarse la acción.

¡Saludos! Y ojalá se vaya sumando más gente.

_________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________


III . DESPEDIDAS

Nos hallamos nuevamente en la encantadora región de Kalos. Pero en esta ocasión, un estruendoso bullicio, y una carencia de tranquilidad nos hacen dar cuenta con precisión, en cuál de todas sus ciudades nos situamos,
A los pies de una emblemática torre, una pareja de hermanos se abraza con cariño. A sus lados, un gran grupo de variadas especies pokémon. Sus miradas dejaban entrever algo de nostalgia. Estaba claro que se trataba de una despedida.

—Quisiera que vengas conmigo… -susurró dulcemente una jovencita de cabello rubio, mientras apoyaba su mejilla sobre el hombro de su hermano mayor.-

—Ni que lo digas, ¡como en los viejos tiempos! Pero el deber nos llama, hermanita. -Respondió el chico, mientras acariciaba su cabeza.-

—¡Lo sé! Y no puedo estar más feliz por tí. La invitación para el torneo mundial en Passio es un verdadero honor. Supe que sólo invitan a entrenadores de primera categoría, a líderes de gimnasio y miembros de las Élite Cuatro.

—¡Exactamente! Y no puedo rechazar esta invitación… Pero sé que estarás excelente. No tengo ni un poco de preocupación por tí. Además, no olvides que la Profesora Juniper te estará esperando en el Pueblo Arcilla, ella es una gran amiga de mamá y papá, la recuerdas, ¿no? -Por toda respuesta, su hermana asintió con la cabeza.- Sé que Dedenne te cuidará muy bien, ¿no es así, amiguito? - Expresó con entusiasmo, dirigiéndose al pequeño roedor anaranjado, posado sobre la cabeza de su entrenadora. La criatura asintió, con mucha alegría.- ¡Ah! ¡Y a que no sabes esto, olvidé por completo de mencionarte algo súper genial! -Agregó el rubio de lentes, mientras sus ojos brillaban con fulgor.-

—¿¡Qué cosa!?

—Estuve hablando con Serena estos últimos días, ¡y me contó que Ash estará en Passio también! ¿Puedes creerlo? Casi lloro de la emoción cuando me lo dijo. Después de tanto tiempo, ¡por fin volveré a verlo! Estoy demasiado emocionado. -Su expresión al decir esto no podía ser de mayor felicidad.-

—¡Hermano! ¡Qué envidia me das! Muero por volver a ver a Ash y Serena. Vivimos en la misma región y no coincidimos nunca. No puede ser posible. -Respondió la más joven, de brazos cruzados y con un gesto de leve fastidio.-

—Espera, aún no te mencioné otro detalle… ¡Serena va hacia Unova, como tú! Inauguraron una nueva metodología de concursos/espectáculo, y quiere probar suerte allá, ¿no te parece increíble?
—¡Tan increíble, que casi siento que estoy soñando! -Contestó la alegre niña, cuyos ojos despedían ahora un brillo sin igual.- Ojalá tenga suerte y pueda cruzarme con ella. Sería mi viaje perfecto…

—Me dijo que la llames al porygófono cuando quieras. Luego te pasaré su número.

—Oye, Clemont… -agregó, cambiando su tono a uno más serio, y mirando a su hermano a los ojos.- Antes de irme, quiero decirte algo muy importante…

—Hey… si me miras así, harás que me inquiete, ¿todo está bien?

—Sólo quería decirte -inquirió, mientras acariciaba la mejilla derecha de su hermano.-… que te deseo el mayor de los éxitos en Passio, y que no importa cuál sea el resultado, lo único que importa es que… -su voz se entrecortó.-

—Es que…

—¡Que consigas una novia y te cases de una vez! -Exclamó la rubia, quitándole toda la seriedad al asunto, y provocando que su hermano se cayera al suelo.-

—¡OH MIRA, PERO QUÉ CASUALIDAD, TU TAXI ESTÁ LLEGANDO, HERMANITA. YA ES HORA DE QUE TE VAYAS, TE ME CUIDAS, TE QUIERO. CHAITO!

Clemont, cuyo rostro estaba ahora rojo de furia y de vergüenza, empujó a su hermana al interior del taxi que acababa de pararse en la puerta, y que tenía como destino el aeropuerto de Ciudad Lumiose. La declaración de Bonnie provocó las risas y burlas de todos los pokémon que acompañaban al joven líder en ese momento.

—Y ustedes, ¿qué me ven? ¡Ya váyanse adentro! -Inquirió, con una gran vena en su frente.- ¡AHORA DESCANSARÉ DE TÍ! -Gritó, usando sus manos como megáfono, en dirección al vehículo que se alejaba.-

—¡Te extrañaré! -Respondió su hermana, sacando medio cuerpo por la ventanilla, y agitando su mano con mucha alegría, mientras sostenía a Dedenne con la otra.-

Bonnie rió con ganas. Amaba molestar a su hermano mayor. Sin embargo, su risa se transformó en una pequeña mueca de tristeza, mientras acariciaba la cabeza de su pokémon. Era la primera vez que saldría sola de viaje, sin la compañía de Clemont. Además, se dirigía a una región completamente desconocida para ella, con el objetivo de hacerse con las ocho medallas correspondientes, y así tener la posibilidad de competir en la Liga Unova.
La mirada decidida de su ratón eléctrico, la invadió de una sensación de seguridad, casi al instante. Sabía que nada podría pasarle mientras estuviera con él. Su nostalgia se debía simplemente al hecho de que amaba mucho a su hermano mayor, y disfrutaba de su compañía, especialmente durante los viajes.
Ella dirigió su vista hacia la ventanilla. El taxi no podía avanzar a gran velocidad, pues el tráfico en su ciudad natal era siempre caótico. Observó el andar desenfrenado de las personas y los demás vehículos, mientras se iba despidiendo mentalmente de aquél bullicio al que llamaba hogar.
Su mirada iba cargada de diversas emociones, desde el anhelo y la esperanza, hasta de ansiedad, y algo de nervios. Sin embargo, predominaba en ella una alegría sin igual. Un único pensamiento rondaba su cabeza: “sólo deseo demostrar lo mejor de mí”.

Bonnie… aquella dulce niñita rubia, que había conocido la aventura por primera vez a muy corta edad, era ahora una hermosa joven de catorce años, con metas y objetivos bien planteados, y una personalidad que sorprendía a cualquiera que hablase con ella. Conservaba aún esa esencia tierna y cariñosa que la caracterizaba, pero su madurez y determinación, sorprendían a todo aquél que la conocía. Se había convertido en aquello que siempre añoró: una gran entrenadora pokémon. Era fuerte, astuta, decidida, leal… pero sobretodo, muy amable con sus adorados amigos. Es gracias a estas notables cualidades, y a su inquebrantable espíritu de lucha, que ella y su equipo pokémon habían llegado a los octavos de final en la Liga Kalos, el año anterior, después de su primer viaje por la región.
No cabían dudas de que era una entrenadora muy prodigiosa, tal y como se había proyectado en su infancia. Sin embargo, ella tenía muy en claro que apenas estaba comenzando a recorrer el gran camino de su vida, así que no pensaba parar hasta convertirse en una gran Maestra Pokémon.

Y algún día… Ash y yo nos vamos a enfrentar. Anhelo la llegada de ese momento…”.

Estaba tan absorta en sus pensamientos, que no se había percatado del minucioso escrutinio al cual la había sometido el conductor del taxi, a través del espejo retrovisor, durante los minutos en los cuáles los semáforos los obligaban a detenerse.
Y es que no sólo era virtuosa en su interior, sino que además era dueña de una belleza que cautivaba las miradas de todo el mundo, a donde quiera que iba.
Aún conservaba el cabello corto, hasta un poco más abajo de los hombros, sólo que lo usaba suelto y su único adorno, era una pequeña vincha blanca con un listón del mismo color. Vestía una calza negra estilo biker y un pequeño top, también en ese tono, pero cubierto por una musculosa deportiva de red blanca, lo cual dejaba entrever su bien formado cuerpo. Completaba el conjunto con unos tenis rosas, que hacían juego con su mochila.
Su esbelta figura y su dulce rostro, atraían no sólo a los jovencitos, sino a muchos viejos pervertidos, de quienes ella se sabía defender muy bien, afortunadamente. No fue el caso del taxista, pues la repentina llegada a destino, lo salvaron de la buena paliza que ella le hubiese propinado si se percataba de su mirada facinerosa.

Allí estaban. Ella y su amado primer pokémon.

El aeropuerto de Lumiose. Su puerta abierta al mundo.

Una repentina electricidad le recorrió el cuerpo de punta a punta, luego de atravesar la gran puerta automática. A pesar de todo, el hecho de salir sola por primera vez le emocionaba en sobremanera y además, el sólo saber que existía la posibilidad de cruzarse con su querida amiga Serena, hacía que su corazón latiera apresurado.
Para Bonnie, Serena era una de las personas que más apreciaba. No sólo representaba para ella el recuerdo de un lapso muy importante en su vida, sino que su amistad había superado las barreras de la diferencia de edad y de la distancia. Desde siempre, habían sido confidentes y aquello no había cambiado, a pesar de que ahora su comunicación se limitaba más que nada a las video llamadas y mensajes. Definitivamente, deseaba con toda su alma cruzarse con ella en este viaje.

Las ocho horas de vuelo que la separaban de Unova se le antojarían interminables a ella y a Dedenne, pues una nueva gran aventura estaba a punto de comenzar.

Y vaya que sería grande...
 
Última edición:

Albert Valderrama

¡Que el mundo se trague su odio!
Registrado
4 Sep 2019
Mensajes
152
Offline
Valla seria interesante un combate entre una novata en ascenso como bonnie y Ash el futuro campeon mundial.

Como sea me gusta mucho tu fic. La verdad como tu esperaba mas gente activa en el foro por la situacion mundial, pero probablemente esten mas activos en otros foros, espero algun dia volver a ver actividad en el foro.
 
Registrado
15 Jul 2007
Mensajes
283
Ubicación
Extraño Reino de Tuculandia
Offline
¡Hola a todos! ¿Cómo han estado? Espero que muy muy bien. Les pido disculpas por no haber actualizado ayer. Estoy con bastante trabajo, así que espero no atrasarme mucho con la historia.


Valla seria interesante un combate entre una novata en ascenso como bonnie y Ash el futuro campeon mundial.


Como sea me gusta mucho tu fic. La verdad como tu esperaba mas gente activa en el foro por la situacion mundial, pero probablemente esten mas activos en otros foros, espero algun dia volver a ver actividad en el foro.
Pues.... podría cumplirse, ¿no? Digo, la batalla de Ash y Bonnie.

Es cierto, yo también esperaba eso pero bueno. ¿Crees que debería publicar la historia en otros foros? Y si es así, ¿en cuáles? Me alegra mucho que te haya gustado.

Me gusta el fic, además has conseguido lo imposible que Ash crezca xd
Jajajaja, mmm y créeme. Este Ash más crecidito nos dará muchas sorpresas en la historia...

me gusta tu historia
¡Muchas gracias, me alegra que te guste!

Les quiero agradecer a ustedes, Albert Valderrama, goldenjhon y kl12 por leerme y estar presentes. Es de mucho valor para mi. Aquí está el 4to capítulo. Espero sea de su agrado. Saludos!
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________


IV . REENCUENTROS INESPERADOS


D-Ej0AVW4AAp0wq.jpg


La aclamada región de Passio.


Un flamante continente, recientemente puesto en revalorización por un excéntrico millonario, de esos que pululan por el mundo y que a veces se aburren tanto… que no se les ocurre mejor idea que comprar una isla deshabitada, quasi virgen, y ponerla al servicio de sus intereses.

El caso es que a este adinerado anfitrión, no le gustaba vivir en el anonimato, así que se encargó de que su nombre fuera mencionado en todos lados y por todo el mundo.


Alik Farfekson.


Y este apelativo figuraba y resonaba en múltiples programas de radio y televisión de las ocho regiones conocidas en el planeta. Así como también, su cara y sus ambiciosas ideas y proyectos respecto a la Región Passio.


Alik era un joven estrafalario, con manifiestos delirios de grandeza, fantasías de pertenecer a la realeza y asuntos por el estilo. Su objetivo principal al adquirir aquella isla, era el de transformarla en un estadio colosal, cuyas arenas sean testigos de las más fieras batallas pokémon, cuya bravura supere por lejos a las de las grandes ligas. Es por esta razón, que sólo había convocado a su competencia, a los entrenadores pokémon más renombrados de los ocho continentes, a algunos líderes de gimnasio, y por supuesto, a los afamados miembros de las Élite Cuatro de cada región. Ese espectáculo iba a ser algo nunca antes visto, sin ninguna duda.


Alik se regocijaba imaginando lo mucho que su proyecto sería alabado, durante años, por todo ser viviente en el planeta. Además, sabía que nadie más podría imitarlo a partir de ahora, no sólo por la magnificencia del evento a realizarse, sino por la innovadora modalidad que él había decretado para tal competencia: los combates se realizarían exclusivamente en equipos conformados por tres personas. Sí. Todos los convocados quedaron bastante atónitos al enterarse de aquella novedad, pues no estaba detallada en la sofisticada invitación holográfica que habían recibido, hacía varios meses atrás.


A muchos de ellos ciertamente, la idea no les había agradado en lo más mínimo, pues estaban acostumbrados a luchar solos, sin depender de nadie. Además, ni siquiera sería de a dos, ¡tenían que lidiar con dos personas más y sus respectivos pokémon! Para algunos, esta idea sonaba de antemano, bastante caótica. Pero… dar un paso atrás no estaba en los planes de nadie. Sería una vergüenza, además de una deshonra para sus familias y amigos. Y no sólo eso, abandonar la competencia antes de que comience, implicaba una gran falta de cortesía hacia el anfitrión, pues todos y cada uno de los entrenadores que competirían en Passio, habían sido invitados con todos los gastos cubiertos: el transporte, ya que no era nada fácil llegar hasta allí, la comida y el alojamiento en un lujoso complejo, durante las cuatro semanas que la competencia duraba. Era algo de proporciones abismales.


La dichosa isla, gozaba de una geografía privilegiada y para todos los gustos: estaba rodeada por hermosas playas de arena fina. Un sofisticado sistema de control del clima, permitía que en la zona sur, el mar proporcione una marea torpe y grandes olas, ideal para los fanáticos de los deportes acuáticos extremos. Por su lado, la zona norte presentaba unas playas de aguas calmas, pensando en los turistas que llegarían pronto.

Además, se podían encontrar montañas, grutas, cuevas, un gran bosque, incluso un glaciar. Y por supuesto, el centro cívico. Todo detalle, desde el más notable hasta el más ínfimo, había sido perfectamente planeado y diseñado por expertos arquitectos e ingenieros. Todo era tan perfecto, que costaba creer que fuese de origen artificial. Los pokémon que allí habitaban, habían sido trasladados de manera segura, no sin antes evaluar todos los ecosistemas y dejarlos aptos para que varias especies pudieran vivir allí de forma natural.


El centro de Passio estaba coronado, por supuesto, por el Estadio Único. Una arena gigantesca, de forma pentagonal. Allí dentro, no sólo se encontraban los futuros escenarios de batalla, sino también un complejo habitacional exclusivo para los invitados. Parecía algo así como un campus universitario, pero colmado de lujos. Atrás del estadio, se erguía la ciudad, que aparentaba ser como cualquier otra. La gran diferencia es que sólo había hoteles, tiendas y centros de entretenimiento. Por el momento, no estaba permitida la construcción de residencias.

La isla había sido pensada también para recibir a cientos de turistas, que llegarían ansiosos a presenciar la histórica competencia. De más está decir, que el turismo en Passio estaba reservado a personas de alto poder adquisitivo, pues el coste de los pasajes para llegar y el de las entradas al torneo, era ciertamente exorbitante. Sólo una cosa era segura: la garrafal inversión que Alik había hecho para crear aquél sitio, sería rápidamente recuperada.


Una ráfaga de emociones erizó el cuerpo de un joven de cabello azabache, cuando puso un pie adentro de aquella magnífica isla. Sus ojos y los de su Pikachu recorrían, extasiados, cada rincón como les fuera posible. Cada tanto cruzaban miradas entre ellos y sonreían, imaginando seguramente, lo bien que iban a pasarla allí.



Luego de andar por el camino principal de la isla, a paso lento como quien pasea, arribaron a la entrada del gran complejo del Estadio. Allí, un supervisor le pidió su invitación. Al corroborar, ingresó sus datos en una computadora, y le entregó un pase, que no sólo servía para identificarse, sino como llave de su habitación. Con esto, le facilitó también un pequeño plano del lugar, que indicaba cómo llegar al complejo habitacional, y la conformación del mismo.


Ash y Pikachu entraron lentamente al campus. El lugar era ciertamente increíble. Jamás se imaginó tener la posibilidad de quedarse en un sitio parecido. Unos metros más adelante, divisó una enorme piscina, con puentes y pequeñas cascadas, además de bares en forma de isla. al más fiel estilo Resorts de cinco estrellas. De lejos, podía ver que ya había algunas personas allí. Rodeando el ojo de agua, se encontraban los dos edificios que conformaban el albergue. En uno estaban las habitaciones y en el otro, los servicios: gimnasio, bares, restaurant, lavandería, centro pokémon y centro médico para humanos, entre otras.


El joven oriundo de Pueblo Paleta, y su fiel compañero, seguían sin poder ocultar su asombro y emoción ante tal vista. Sin embargo, la expresión de Pikachu cambió de un segundo a otro, provocando que salte del hombro de Ash hacia el suelo, y haciendo que erice bien las orejas. Olisqueaba el ambiente, y miraba atentamente a su alrededor.



—Pikachu, ¿Qué estás....?


Pero antes de que pudiera terminar su pregunta, el roedor amarillo salió corriendo en dirección a la piscina. Ash quedó atónito por unos segundos, pero inmediatamente sacudió la cabeza y siguió a su pokémon. ¡Hacía mucho que no se veía obligado a correr!

Pikachu se dirigió directamente al sector del solarium, donde estaban todas las reposeras y sombrillas, y de un salto se abalanzó a los brazos de una chica, que yacía muy plácida en una silla playera.


—¡NO PUEDO CREERLO! -Gritó, quitándose sus lentes de sol y abrazando muy fuerte a la rata.-


Unos segundos después, Ash arribó al lugar, bastante agitado. Cuando levantó la mirada, su alegría apareció inmediatamente.


—¡Vaya…! ¡No creí que nos fuéramos a encontrar tan pronto!
 
Última edición:
Arriba Pie