Misión A En lo más profundo | Kiseki + Nashla + Reiza

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where's the fun in playing fair?
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En lo más profundo (A)

Descripción: las decenas se fueron transformando en centenares de lugareños víctimas del fenómeno acontecido en el mar norte de Mizu no Kuni. Varios hombres de aspecto estrafalario y sumamente extraño llegan a las costas para hacerse con los bienes de cada quién, incluso llevándose a varios como rehenes. No se da con un cómo para explicar su escape inmediato tras los ultrajes y la masacre; lo único que corre de boca en boca es su aparente habilidad por ocultarse en las profundidades del mar a pie, como si el agua no representara más que una brisa para ellos.

Objetivos:
-Proteger a los sobrevivientes.
-Investigar la zona previniendo ataques futuros.
-Detener a los extraños, cueste lo que cueste.

Notas:
-Los más sabios y longevos del lugar aseguran que tales acontecimientos no son algo nuevo en su particular cultura; supuestamente, hace décadas, hechos muy parecidos ocurrieron en torno a una secta de peculiares aborígenes, seres que, según cuentan, tenían la capacidad y preferencia de vivir en criptas bajo el agua.
-Varios ninjas de rango bajo y medio han intentado aportar su ayuda, pero el poder de los asesinos iguala o rebasa los de un Jounin.
-Lo que más aterra a los habitantes de la zona es el particular cierre de actuación que ofrecen los mercenarios luego de acabar con todo, generando una gran ola tras su partida que arrasa con los restos de sangre y cualquier otra evidencia notable a simple vista.
- Piratas - finalmente dijo Kiseki, el silencio entre el trío se había roto después de tanto tiempo caminando sin musitar una sola palabra.
-
¿Tú crees? - Preguntó Nashla, siempre dispuesta a hablar con el chuunin
-
¿Por qué no? Aspecto estrafalario, llegadas por el mar, súbitas desapariciones, etc. Es la definición de un pirata, yo lo sé, lo he leído -
-
Las novelas no cuentan - la mujer rió un poco
-
¿De verdad crees que sean piratas? - Reiza, el tercer integrante, se atrevió a preguntar. El chico no era tímido, solamente no consideraba apropiado bromear cerca de la Mizukage.
-
Por supuesto, estoy dispuesto a apostar - replicó el del kimono.
-
No te arriesgues mucho. Esta misión es importante para ti - dijo la mujer con una sonrisa, definitivamente ella tenía madera de madre y lo demostraba con esas expresiones afectivas, calmadas y pacíficas.
-
¿Ah? ¿Por qué? -
-
Eso es una sorpresa -

El trayecto hacia el norte sucedió sin ninguna ocurrencia relevante. Las clásicas conversaciones entre compañeros de equipo se hicieron de vez en cuando, entre comidas y descansos, pero fuera de eso tampoco es que hubo grandes reflexiones filosóficas dentro del trío, probablemente por el nivel de confianza que se tenían. Kiseki, aún pensativo en lo que había dicho Nashla, comenzó a recordar todas las veces que había estado con ella en una situación de riesgo, algo que cada vez se volvía más común entre ellos dos. Le alegraba saber que un ninja cercano a él no tenía que ser barbárico para poder alcanzar sus cometidos, a diferencia de las otras personas que el chuunin había conocido durante su carrera como shinobi.

¿Acaso ese era el momento de reflexionar sobre la ética y la moral de aquellos que justificaban sus medios con el fin último de sus acciones? Tal vez no, pero el albino nunca fue alguien de detener su tren de pensamiento por nimiedades situacionales.

. . .

Ciudades porteras, una hermosa frontera entre el agua y la tierra. Normalmente aquellos asentamientos tenían una vibra calmada, repleta de vida y de un toque exótico que jamás parecía ceder ante cualquier evento. Lamentablemente, cuando el trío llegó a un pequeño poblado llamado Sakana, se percataron de que la piratería (a falta de otra palabra) había dejado una grave marca en la vida diaria de las personas.

Lo que normalmente se vería como una tarde animada en el distrito pesquero se había vuelto una silenciosa pero ardua labor de reconstrucción y recolección de restos, tanto humanos como materiales. Había muertos, sin duda alguna, también destrozos y pérdidas de valor incalculable. Lo que sea que hubiese pasado allí había sido brutal, veloz y dramático. Mujeres llorando llenaban el paisaje mientras que varios hombres se ayudaban entre si para poder mover escombros y llenar carretas con algunos cuerpos de los que claramente habían fallecido durante el ataque.

-
Por dios... - se sorprendió el florido.
-
Llegamos tarde para ayudarlos, pero no perdamos tiempo - anunció la mandataria del Agua, borrando de su rostro la sonrisa maternal que la había acompañado durante la mayoría del trayecto.
-
Podemos preguntarle a los lugareños por información - sugirió Reiza, viendo con algo de lástima a los afectados por la tragedia.
-
Bien, hagamos eso - asintió la mujer.

"Salieron de la nada. ¡Nadie pudo detenerlos! Mi padre intentó defenderme, pero sólo terminó siendo raptado por uno de ellos"

Demonios, digo yo! Eso es lo que eran... "

"Uno de ellos era gigantesco y con un martillo en cada mano destruyó mi bote"

"Parecían salidos de otro pais, sólo había que ver las ropas que tenían ¡Joyas por todos lados, oro y plata!"

"Mataron a todo aquél que se atreviese a ponerse en frente de ellos... ¡Incluso se llevaron a mi hija!"

"¿Han visto a mi hijo? ¡No encuentro a mi bebé!

Desastroso, completamente desastroso. El caos se palpaba en el ambiente, aún más cuando alguien hablaba de su experiencia y a penas podía contener las lágrimas que salían de sus ojos. El llanto era la banda sonora del pueblo, cubriendo cada rincón del lugar a donde quiera que los ninja fueran.

Nashla fue la primera en acercarse a los cadáveres que no habían sido recogidos. Los cuerpos mostraban señales de golpes contundentes y de profundas laceraciones, probablemente ocasionadas por armas de gran calidad pues los cortes mostraban una precisión y letalidad impresionante. Murieron rápidamente, aunque el dolor formó parte de sus fallecimientos.

-
¡Mizukage! - Gritó un anciano que rondaba las cercanías de la zona más afectada. - ¡Debe hacer algo! ¡Dijeron que nos matarían a todos si no conseguíamos darles un tributo digno en su próxima visita! - Sus palabras resonaron y llamaron la atención de muchos, incluyendo el trío protagonista. Kiseki y Reiza compartieron una mirada y luego se acercaron a su líder.
-
¿Cuando regresarán? - Preguntó la portadora del Sharingan. Sus ojos estaban fijos en el hombre, como si él pudiese darle algo de sentido a la masacre que estaban presenciando.
-
¡Esta noche! - Bramó con miedo. La mujer asintió y se acercó a él para intentar darle algún tipo de confort. Varias personas se acercaron a escuchar las palabras de la Nidaime, quien comenzó a dar un discurso sobre cómo tenían que protegerse antes de que llegase el anochecer.

El albino miraba con repulsión todo a su alrededor, desde los cuerpos inertes en el suelo hasta las madres que lloraban por el desvanecimiento de sus niños. No comprendía como alguien podría sencillamente llegar a un pueblo y aniquilar a todos. ¿Habría razones de por medio? ¿Podría ser que ese grupo criminal tenía necesidades económicas? ¿Todo aquello sería producto de algún tipo de arranque psicótico sin bases? Las preguntas sólo venían y se aglomeraban en la mente del joven, una por una taladraba su cerebro y deseaba más atención que las demás.

-
¿Estás bien? - La voz del genin sacó al modista de su trance.
-
¿Qué? -
-
Te ves algo mareado, ¿Todo bien? -
-
Sí, sí, por supuesto - forzó una sonrisa
-
¿En que piensas? -
-
En... en nada - mintió

Al cabo de unos minutó se acercó Nashla con una expresión determinada en su rostro. El trío de Kiri tenía que discutir un par de cosas antes de que el tiempo continuara pasando, no faltaba mucho para que los piratas regresaran e intentaran arrasar con lo que quedaba de Sakana. Uchiha, Michibiki y Kusatzu estuvieron un largo rato proponiendo ideas ante la inminente llegada del peligro, algunos pensamientos eran buenos, pero carecían de facilidad para ser ejecutados mientras que otros demostraban la fineza mental que tenían los shinobi. Con algo de suerte podrían montar todo lo que necesitaban antes de que culminara el período de paz que estaban viviendo.

Al final de la charla, cada uno quedó con un trabajo que hacer para poder defender la ciudad y sus habitantes. La idea era que se tomaran medidas para que la llegada de los asaltantes fuese una que recordasen por los siglos de los siglos.

El albino corrió hacia los muelles y una vez ahí comenzó a utilizar una de sus técnicas familiares. En cuestión de minutos, los bordes de concreto que separaban el mar de la tierra, la madera de los atracaderos y demás zonas, se encontraban cubiertas por una brillante resina que podía pasar desapercibida por todo aquél que no supiese lo que de verdad era: una gigantesca bomba.

Tener que colocar una trampa de ese calibre significaba destruir una parte del lugar, pero algo debía hacerse si se deseaba salvar la vida de los habitantes. Un poco de destrucción no haría tanto daño, ¿O sí?

"¿En que piensas?", aquellas palabras volvieron a su mente después de barnizar todo el puerto. La voz de Reiza hizo eco en su mente durante unos instantes antes de que el chico con el kimono tomase un profundo respiro. Un único papel bomba yacía colocado debajo de un barril, muy cerca de la resina petrificada que esperaba estallar en cualquier momento.

-
Moriremos todos... -

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Bishamon Bishamon Kalne Souta no duden en colocar su trampa <3
 

Evil Mind
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Un pequeño chirrido, un golpe seco y más de algunos murmullos comenzaban a sonar dentro de una vivienda de la ciudad. Un grupo pequeño de hombres se habían reunido para cumplir con un extraño requisito de Reiza. La simple petición era el de reunir todo tipo de filos metálicos, ya fueran cuchillos o navajas, necesitaba que le entregaran todo aquello que se considerara arma blanca y que esta no fuera mayor a diez o quince centímetros de largo. No importaba en qué estado se encontrara pero requería que al menos tuviera un filo suficiente como para cortar la carne.


Aunque en su mente sentía que estaba haciendo algo mal al pedirle a los habitantes que le entregaran algo más, después de sus pérdidas. Ignoro completamente ese sentimiento, esperando regresar el favor e inclusive algo más en compensación. Lastimosamente en sus planes incluía esa cantidad aún indefinida de armas que, por supuesto, no serían desaprovechadas por el joven controlador de metal.

Lamentó los problemas y agradezco su cooperación — habló fríamente el chico al tomar el saco y tomar rumbo al exterior — ahora refúgiense como se les instruyo y no se acerquen a la costa
Eso… haremos — respondió uno de los hombres con incertidumbre en su voz.
Bien

Miedo, duda, rencor e inclusive ira. Todo eso se combinaba perfectamente para crear un torbellino de emociones en las personas, aunque la presencia de la Nindaime apaciguaba un poco esto, aún estaba la duda si las cosas podrían solucionarse y más cuando las capacidades de Kuzatsu no daban ninguna seguridad, al ser el de menor rango en el grupo. Acaso seria este factor el que afectaría el resultado de lo que esa noche sucedería, definitivamente no. De ninguna manera podía prestarle atención a esos detalles después de haber llegado a presenciar aquel escenario, esa tristeza y muerte que casi sumergió en la desesperación a más de uno, no podía utilizar una excusa tan patética como esa.

Así pues, en las horas que quedaban para que el sol se ocultara el chico se dedicó a movilizar y reubicar algunos barriles, carretas y cajas de madera a una distancia no muy lejana del muelle, donde el albino preparaba la primera línea de defensa. Aunque era un proceso lento y arduo continuó hasta quedar satisfecho con su labor, en la zona norte cercana a los muelles el de negra cabellera logro colocar sus trampas adecuadamente. Cada objeto de madera tenía algunos agujeros en donde los filos antes reunidos se sostenían ligeramente de sus mangos, ni apretados o flojos, las armas se sostenían levemente. Todas apuntaban en dirección a la costa y mantenían el contorno de los muelles, haciendo una ligera curva para mantenerse en el rango que el genin deseaba.

Al final logro formar dos medialunas con sus trampas cubriendo un area circundante de diez metros cada una. La ya terminada del norte y ahora una nueva en el sur, logrando cubrir los costados de la bahía. Ahora con el espacio central entre cada una de sus trampas, tomó todos los papel bomba que poseía en su arsenal. Recorriendo de un extremo a otro, posicionó los papeles explosivos en una línea que dividió claramente el perímetro. Por fin, después de una hora de trabajo, la segunda línea de defensa estaba lista.

No tengo muchas expectativas con esto, pero creo que es lo único que puedo hacer por ahora — dijo entre dientes Reiza. De las pocas ideas que había logrado concebir, la que ponía en acción era la única adecuada para lidiar con un gran número de oponentes, cosa a la cual no estaba acostumbrado, aunque eso no mermaba su gran confianza.

Con un poco de fastidió, Kusatzu llevó su mano hacia su cuello para masajearlo ligeramente con sus dedos, jamás había estado tan tensó antes y posiblemente se trataba de su inesperada seriedad, raramente mostraba esa faceta en su vida pero al sentir el estrés, lograba entender por qué prefería siempre estar bromeando o fastidiando a los demás.

Un suspiro se escapó de él, tratando de buscar un escape trato de entablar una charla con alguno de sus compañeros de equipo. Al girar su vista hacia el poblado, notó la presencia de la fémina y mandataria, definitivamente no deseaba inmiscuirse con ella, si algo realmente le molestaba al chico era el tratar con personas como ella, con una gran posición y con un carácter serio. Prueba de ello era todo tipo de comentarios hilarantes que tuvo en su mente durante el camino, cosa que no logro poner en palabras por la naturaleza de la misión que se disponían a cumplir.

Resignado, decidió caminar en dirección al muelle para encontrarse con un realmente inmerso Kiseki, Después de finalizar sus preparaciones, el chunnin parecía muy inmiscuido en sus pensamientos, como si algo realmente le molestara o como si tuviera algún tipo de malestar, parecía estar en su propio mundo.

¿Te encuentras bien? — preguntó por segunda vez el genin al acercarse al chico y darle una palmada en la espalda.
¿Ah?
Te vez pálido, bueno… más de lo normal — trató de bromear un poco para romper la tensión.
No, estoy bien, créeme — respondió con otra sonrisa forzada al ser sacado de sus pensamientos.
Si tú lo dices, solo recuerda que ciertamente las acciones cuentan más que las palabras pero no por eso significa que no debemos hablar ¿o sí?
Claro — fue la única respuesta del albino, no sabía que decir ante el repentino comentario de su compañero o posiblemente no deseaba responder.
Bien, solo prepárate brote de soja — sonrió de forma burlona para darle de nuevo una palmada en la espalda y alejarse de él.

El horizonte comenzaba a mostrar unos matices rojizos y naranjas, esa era la señal de que la oscuridad de la noche pronto se cerniría sobre ellos. Dejando poco tiempo para que la operación diera comienzo, Reiza decidió observar un poco la líder de su aldea, estaba interesado en ver que era lo que había preparado, aunque no podía alejarse mucho de sus trampas, dado que de él y sus técnicas de magnetismo eran necesarias para poder activarlas.


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Angelo. Bedelia Bishamon Bishamon listo, cualquier duda sobre mi trampa u otra cosa, me notifican. Y si, ignore a nashla, porque yolo (?)​
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
Solo digo que quien menciona a alguien en su post, no le está ignorando en realidad #JustSayin'

Te falta práctica, Little Kalne Souta

Aparto para postear mañana aquí mismo xDDDDDDDDD
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
Sentada sobre un tronco hueco ubicado en algún punto de la costa, más cerca de las estructuras playeras que del mismo mar, yacía Nashla releyendo la misión una y otra vez. No comprendía lo que se plasmaba allí, como si el pedido fuese sacado de un libro de ficción. Uno de los lugareños se acercó a ella resonando sus pasos sobre la arena, ganándose la total atención de la azabache: era solo un hombre de avanzada de edad, baja estatura, cabello blanco y delgado.

—Ellos volverán esta noche —esa información ya la sabía de antemano gracias a otro residente—. Volverán atravesando el mar como si respirar bajo el agua fuese cosa normal de humanos.
—¿A qué se refiere?
—Es mejor que esté atenta y lo vea por sí misma, Mizukage sama. —Uchiha miró hacia el frente, justo al punto en el que las olas besaban la orilla haciéndose espuma. —Pero cuidado, no permita que el acto le encante demasiado.
—¿Habla por mis acompañantes?
—En realidad por todos —Pecas sonrió como señal de única reacción al comentario—. Es que es algo mítico.
—Me muero por saber cómo será.

El viejo se retiró hacia lo que parecía ser su vivienda, una bastante pequeña que daba la impresión de ser ocupada solo por él y si acaso otra persona más. Nashla se puso de pie, lo primero que observó fue a los del pueblo parados en sus ventanas antes de cerrarlas de golpe y ponerle pestillo a la puerta. Fue un coro delator, porque denotaba cuán temerosa estaba la gente de que esos seres desconocidos lograran su objetivo. Luego ubicó al genin y al chuunin: el primero estaba bastante concentrado en armar un tipo de mecanismo que bien no entendía hasta no verle con atención. Era como un fuerte, diminuto, cargado de armas corto punzantes. El segundo terminaba de cerciorarse de que su plan estuviese a la perfección para cuando sea el momento de hacer kaboom.

Por su parte tocó el suelo para invocar a un murciélago de nivel dos, seguido posó una mano sobre su animal para vincular su sentido de la vista con el suyo. Para el caso del mamífero era cuasi nulo, como bien es sabido, mas Pecas no se abastecería precisamente de eso para continuar con el plan de obstrucción. Una mirada de Kiseki y Souta bastó para que Uchiha no necesitase acercarse a ellos para decirles que era hora de esperar a través de genjutsu.

El peliblanco caminó hasta resguardarse muy cerca de su compañero genin todavía rememorando la pregunta que éste le hizo y que no salía de su cabeza sin saber por qué o tal vez sí lo sabía pero no quería hacerse consciente de ello todavía. No obstante, si quería cumplir con el encargo al pie de la letra debía dejar de ensimismarse, tal como le indicó Reiza.

La noche hizo su entrada triunfal a través de varias estrellas que fueron visibles antes de que la niebla tomara cierta posesión de la zona. Ambos de menor rango no evitaron bufar por ello mas la Mizukage les hizo saber que no tenían de qué preocuparse; fue el de cabellera oscura quien respingara al escuchar la voz de la Nidaime en su cabeza, otra vez, pues Michibiki ya estaba acostumbrado a Sasayaku.

—Puedo sentir que algo se acerca —declaró el diseñador.
—Déjame ver lo que está pasando —por otro lado, Uchiha hablaba con su murciélago. Éste hizo uso de su ecolocación para captar todo lo que estuviese a su frente y así Pecas logró observar cómo el agua del mar, calma aunque retraída (como si se hubiese recogido unos pocos metros) se mantenía extrañamente inmóvil, así fuese solo una impresión. Nashla activó su doujutsu… sus ojos se abrieron un poco más de lo normal antes de avisar a sus acompañantes que tuviesen cuidado con lo que estaba a punto de pasar:

Un montón de armas salió expelido desde el interior del mar hacia la cosa, justo la parte que Kiseki había recubierto con su jutsu familiar a la espera de que esos desconocidos seres dieran la cara. A su vez, Nash hizo sellos de mano para materializar una muralla de roca a poquitos metros del chuunin y genin, a segundos de que un montón de explosiones se escuchasen. En medio del ataque, la misma avisó a ellos que de alguna forma se dieron por enterados de que había una trampa muy cerca de la “salida/entrada” al cuerpo líquido salado. Por supuesto que Michibiki crujió los dientes mientras retrocedía un poco más antes de que la pared doton se deshiciera.

El Sharingan de Nashla continuaba permitiéndole ver el chakra que existía alrededor te toda la zona afectada, quizá por los residuos de las detonaciones. Su murciélago le hizo captar una serie de figuras humanoides que avanzaban desde adentro del mar aparentemente rumbo a la salida, tal como indicaba el pergamino de la misión.

—Hay mucho humo alrededor y la niebla no ayuda.
—Espero que tu plan funcione.
—Al menos no lo hice tan cerca de los enemigos como para que pudieran notarlo —eso había sido una clara burla del genin, quien lograra que Kiseki se cruzara de brazos.

Varios metros más atrás, Uchiha levantó tres dedos a la altura de su nariz para reproducir el Shiroi Kiri. Sabía que estaría a merced del mamífero a su lado y que sus subordinados no podrían ver absolutamente nada (si antes no podían, ahora menos) pero tampoco el enemigo y eso era lo que más le interesaba. En medio de la cuasi frustración de Reiza, Pecas volvió a dirigirse hacia él a través del genjutsu:

—A mí señal harás lo que sea que hayas planeado.
—Entendido…
—Ella no puede escucharte —díjole algo seco el de mechones blancos—. Necesitas aprender la técnica.
—Patético.

Los enemigos avanzaban sin prisa entre la espesa y abrumadora niebla, era como si no les importase que un manto no tan natural estuviese queriendo hacerles el camino más difícil. Al final, ellos conocían el territorio muy bien como para andarlo a ciegas pero eso no era lo que se quería mantener bajo resguardo; la Nidaime avisó al genin y éste aumentó la temperatura a través de las armas de acero a un grado poco tolerable. Nash se dio cuenta de que el calor hizo que se detuvieran. Se encontraban muy incómodos, siendo señal de peligro al tratarse de oponentes especiales; por ello, la fémina llevó sus manos hasta la arena para deteriorar el interior del suelo… Kiseki hizo lo mismo por si pretendían escapar.

Uno de los afectados pegó un pisotón al igual que, segundos después, sus aliados hicieren lo mismo. Uno de sus pies quedó atrapado en la trampa que resultó no ser una como tal, no cuando el agua de mar resurgiera a través de la arena por la destrucción interna del subsuelo arenoso. Todos ellos empezaron a hundirse, quizás para escapar pero ¿cómo? Uchiha deshizo el manto en un santiamén para sorpresa de Kiseki y Reiza (al ver a los sujetos con exactitud); la ANBU invocó varias agujas que gracias a su chakra fuuton lanzó con mucha velocidad hacia varios de ellos y no todos pudieron esquivarlas pero quienes sí lo lograron se aprovecharon de la poca cantidad de agua alrededor para recrear un escudo del mismo elemento.

En menos de dos minutos no quedaba ninguna amenaza a la vista. Los ninjas de Kirigakure, varones, se acercaron a la de mayor rango en pos de dialogar sobre lo que había sucedido y lo que debía proceder a continuación.

—Los ayudamos a escapar, increíblemente.
—Sí pero eso nos ha dado una enorme información —genin y chuunin miraron a los ojos a la azabache—. Son usuarios suiton, no convencionales.
—¿Eso qué significa?
—Que incluye que puedan moverse debajo del agua sin problema o usarla para evadir cosas así sea una cantidad mínima —respondió Michibiki—. Por eso Nashla quitó la niebla, para que podamos verlo ¿cierto?
—Sí.
—¿Pasa algo, Lady Mizukage?
—Me temo que nuestros enemigos no son solo usuarios suiton sino que… —suspiró—, solo he visto ese tipo de cosas en determinadas personas, miembros del clan Hozuki.


Post nuevo porque no postee cuando dije que lo haría, sorry. Angelo. Bedelia Kalne Souta
 

where's the fun in playing fair?
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De un momento para otro la confrontación había terminado, la gente estaba a salvo y lo único destruido era el muelle principal de la villa. Poco más había sucedido durante el intercambio de ambos bandos, excepto claro, la realización de que dominaban el agua de una manera extraña, similar al clan Hozuki. ¿Podría ser que una familia entera se estuviese dedicando a la piratería y el barbarismo? La idea sonaba algo retorcida, pero las evidencias estaban ahí y no podían ser ignoradas.

-
Similar, pero no idéntico - reflexionó Nashla en voz alta para que ambos ninjas la escucharan. - Lo más probable es que estemos lidiando con miembros de un mismo clan - llegó a la misma conclusión que el albino.
-
¿Una familia entera? Eran varios enemigos, no cabe duda de que están actuando en grupo o que de alguna forma pueden transmitir sus habilidades a otros individuos - habló Kiseki
-
Es una posibilidad, pero partamos de la idea de que todos poseen las mismas habilidades -

El trío asintió y la mandataria les ordenó que asesoraran los daños ocasionados por la batalla. No podían continuar "ayudando" si destruían todo el asentamiento. Era muy importante asegurarse que los aldeanos aún tuvieran un lugar donde vivir.

Reiza tomó una dirección cercana al pueblo mientras que el modista se dirigió a lo que quedaba del muelle. Su bomba había causado grandes agujeros en varios lugares y debía delimitar que tan debilitada se encontraba la infraestructura de la zona. Un paso en falso o más daño al suelo podía crear un colapso peligroso para todos los presentes, inocentes y culpables por igual.

Con lentos pasos comenzó a acercarse al agua, algo nublada por los desechos sedimentarios que había expulsado la roca y la arena justo después del estallido. A penas podía ver su reflejo porque las ondas y las olas perturbaban la imagen. A su alrededor no parecía haber ninguna estructura pendiendo de un delgado hilo, sin embargo no se podía descartar la posibilidad de que en el futuro hubiese un incidente relacionado con el suelo, después de todo éste había resistido varios jutsus doton y una sorpresa explosiva.

-
Todo está en or... - comenzó a hablar, pero su concentración se desvaneció cuando unas burbujas surgieron en la superficie del mar. No había nada abajo, que él supiera, pero al ver como otra tanda de esferas llenas de aire subió, no pudo evitar sentir un escalofrío bajando por su espalda. - ¡Hay algo en el...!

Sus palabras fueron calladas casi al instante por un par de manos que emergieron del líquido y taparon su boca. Alguien se había materializado desde la superficie acuosa, como si se tratase de un clon suiton, pero claramente el albino estaba siendo retenido por algo mucho más inteligente y peligroso. Con un par de movimientos bruscos fue obligado a dar media vuelta y a encarar al pueblo, evitando de esta forma poder hacer contacto visual con su enemigo.


-
Mnnhhpf...
- Shhh, pequeño, es hora de jugar - habló una voz rasposa justo en su oreja. El sonido lo aterrorizó por completo y a penas podía pensar correctamente. A varios metros pudo ver como Nashla hablaba con algunos civiles que se atrevieron a salir de sus casa. - Sí la Mizukage te trajo, no dudo que valgas algo para ella...
- Mizuzu. Tiempo. - Habló otra persona con un tono increíblemente grave y pausado. ¿De dónde habían salido? ¿Qué estaba pasando?
-
¡Nashla Uchiha! - Llamó el raptor. Obviamente la mandataria del Agua dio un giro acompañado de una expresión confundida. Vislumbrar la escena fue lo único que ella necesitó para que su rostro volviera a tomar ese semblante serio y tenebroso que normalmente tenía en situaciones de peligro. Ella podía ver más que Kiseki, por lo tanto comprendía la seriedad de la situación. La mano de la portadora del Sharingan hizo un ademán dirigido a su compañero con intención de que se calmase un poco, era evidente que estaba tenso. - ¡Querida, nosotros tenemos cosas que hacer y tú también, así que hagamos un trato!

Silencio.

-
Bien, me gusta cuando me prestan atención. Ahora, será un acuerdo simple: tú y cualquier otro tipo de refuerzo que traigas contigo se irán, ¿ok? Si haces eso, yo no le arrancaré la linda cara a tu amiguito - inmediatamente Michibiki pudo sentir el frío filo de un sable rozando su rostro. Intentó gritar, pero eso no era posible, ni siquiera sus piernas querían colaborar con él para ofrecer un poco de resistencia ante aquella situación. - Es más, te daré la comodidad de pensártelo. Nos iremos unas seis horas y cuando regresemos tendrás que haber tomado tu decisión. Si abandonas el lugar prometo dejar libre al muchacho, pero... si no te vas - lentamente el filo se incrustó en la mandíbula del chuunin, generando un punzante y horrible dolor que recorrió todo su rostro en cuestión de instantes. Con suavidad y precisión comenzó a subir la cortada, pasando por su mejilla, por su nariz y llegando hasta el extremo de su frente.

Los gritos ahogados del modista era audibles, incluso para los más alejados de la escena. La pálida figura retenida comenzaba a mancharse por el rojo líquido carmesí que brotaba desde su cara. Sus pies se retorcieron con agonía y sus manos a penas podían sostener con fuerza el grueso brazo que lo estaba aprisionando.

-
Mizuzu. Distracción. - indicó el otro. - Suiton: Suishouha -
-
¡Nos vemos... o tal vez no! - Se burló quien parecía tener control de toda la operación criminal.

El anillo de agua no tardó en formarse y en abalanzarse contra el asentamiento. Un impacto de ese jutsu podría fácilmente destruir varias casas y cobrar algunas víctimas, pero Nashla no iba a permitir eso, por lo que dio un salto, aterrizando justo en la trayectoria del jutsu.

La mujer formó sellos de manos e infló su abdomen justo antes de disparar un gigantesco jet de fuego que desintegró el torbellino y culminó por explotar una vez entró en contacto con los restos del muelle, lugar donde se encontraba Kiseki antes de ser raptado... ahora, el lugar estaba vacío. Se lo habían llevado.

La incertidumbre era aparente en los rostros de todos, incluso en el de la misma líder del Agua.

-
¿Qué haremos? ¿A dónde se lo llevaron? No podemos abandonarlo, ¿o sí? - Reiza bombardeó con preguntas a la ANBU.
-
No... no lo sé - sentenció

Mientras tanto, a decenas de metros, se encontraban 15 piratas fusionados con el agua y entre ellos yacía el herido ninja floreado. Su ubicación era fácil de saber ya que un tinte rojo fluía entre el líquido marino como si de una estela fantasmagórica se tratase. Entre olas y espuma se podía escuchar el ligero murmullo de una extraña canción pronunciada por los acuosos criminales.

"Un mar sin fondo y un fondo sin ti... mi corazón acepta lo que hay y que lo vi"

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Bishamon Bishamon Kalne Souta
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Cualquiera diría que la misión podía darse por cuasi finalizada tras impedir que quienes sean los malhechores que asechan la zona costera, no lograran salirse con la suya pero tan solo fue por esa ocasión, donde la suerte pareció sonreír a los de la Niebla mas por una brevedad de tiempo. Sucedió tal cual decía el refrán: la felicidad duraba muy poco en casa de pobre.

Una parte de los residentes vio lo sucedido con Kiseki, envueltos en miedo, estupefactos. Ver que raptasen a alguien nunca les ayudaba a acostumbrarse a que siempre sería así entre ellos; la sola idea de no saber a dónde les llevarían y que les harían les ponía los pelos de punta. Si Nashla comprendía la gravedad del asunto al ver a los afectados, ahora entendía mejor la situación. En voz baja pidiose a Reiza que indicara a las personas volver a sus hogares hasta nuevo aviso. Toque de queda, así prefirió llamarle. Si alguno salía desafiando su petición, no se haría responsable por lo que le sucediese.

Esa había sido una medida que evocara los murmullos de los del pueblo pero, ¿no fueron ellos los que pidieron protección? Debían acatar sin chistar. Algunos no quisieron obedecer al genin aunque al final aceptaron hacer caso. Y es que ellos también tenían dudas, no sobre las capacidades de la mandataria si no al desconocer lo que haría la misma y querer saberlo. Desconocían, además, que ni siquiera ella sabía cuáles decisiones tomaría y lo tensa que la hacía sentir.

—Seis horas para decidir entre cara o cruz, vida o muerte… —el shinobi acompañante de Nash inició la conversación cuando ambos se vieron totalmente a solas, mirando hacia el mar—. ¿Siempre ha sido así de difícil ser kage? A veces me alegra no tener un papel tan importante.
—No necesitas un título para enfrentarte a este tipo de cosas —a él le pareció que Pecas se tomó muy apecho su comentario interrogativo y reflexivo por cómo respondió, mas por parte ella no había sido así. Le parecía muy normal. —Es obvio que te falta experiencia.
—Mala elección al haberme traído, Mizukage.
—¿Tú crees? —Uchiha sonrió pese a su alto nivel de preocupación, pues el tiempo avanzaba. —Repítelo al final de la misión.

Alejados de la cercanía de las viviendas, puestos, etc. De la zona costera, Kusatzu regresó a la pregunta inicial tras el rapto del chuunin: ¿lo abandonarían? Algo le decía que no, quizá era que todavía se mantenían allí aunque sin un aparente plan. Y como si lo hubiese provocado, justamente Nashla empezó a contarle lo que tenía en mente; evitar que los del pueblo les escucharan, era el primer paso para lograr lo que la mandataria quería hacer.

—¿Todo claro? —Reiza asintió. —Bien.

La Mizukage creó dos clones de sombra denotando el modo sabio en ellos. El deber de esas réplicas sería proteger al pueblo mientras ella y el genin iban al rescate de Michibiki. Asimismo, decidió dejar a Bishamon (su serpiente más leal) con las falsas Pecas para que les sirva de apoyo extra. Mientras tanto, la verdadera se escondió en un árbol, detrás de muchas ramas cargadas de hojas gruesas y muy verdes. Desde allí podía ver el muelle perfectamente, mas por la distancia sería difícil pensar que pudiese haber alguien en el lugar que ella ocupaba.

El sol empezaba a salir para entonces y se vislumbraba a través de la niebla que para esas horas no era pesada. Uchiha, en cuclillas, no se movió ni un ápice de su ubicación; con su Sharingan esperaba cualquier muestra de chakra además con el Chikyū Sensu. Todo el ambiente era falsamente calmo, la tensión yacía disfrazada de quietud aunque el suspenso reinase en cada consciente de los que residían en la zona, incluso del mismo genin que no se encontraba al lado de la Mizukage, ni detrás, ni delante, arriba o abajo… eso también era parte del plan, uno que daría inicio tras un conteo regresivo mental. El mar volvió a retraerse como sucedió en horas de la noche y el radar doton le advirtió que era el momento.

Unos tres hombres salieron del agua en dirección a las casetas. A dos de ellos les vio en medio de la toma de rehén y uno era distinto. No estaba el sujeto que secuestró a Kiseki entre ellos pero no importaba; servirían. Por órdenes de ese mismo, el resto del trio echó un vistazo para cerciorarse de que la mandataria hubiese elegido la más sabia de las decisiones. Derecha e izquierda, esa dirección tomó cada uno. Nashla escuchaba las risas de esos hombres, leía sus labios… ella también deseaba jactarse por lo idiotas que eran al creerse realmente solos. Uchiha tomó una postura distinta para afinar su puntería: sujetó uno de sus chakram y con un movimiento grácil y ligero le lanzó hacia los sujetos, envuelto en un manto de invisibilidad y justo cuando éstos habían vuelto a estar cerca. El arma giratoria no pretendía atacar a alguno de ellos directamente, más bien Pecas le lanzó para que bordeara al trio hasta determinado punto: antes de dar la vuelta completa, Yuusha hizo que el arma explotara.

El trio cayó al suelo anonadado, desorientados; con desespero buscaron la causa de dicha detonación pero el humo del rededor no les permitía visualizar muy bien. A continuación, Pecas tomó una senbon que igualmente revistió con Torappu y otras más con las que rellenó el centro de sus nudillos para lanzarlas hacia partes específicas de los sujetos gracias a que con su Sharingan podía verles perfectamente a través de la humareda. La primera aguja no golpeó a nadie, empero a unos pocos metros dejó de ser una herramienta para volverse Reiza. Desde atrás, éste sacó dos bombas de luz (una suya y otra que le entregó la Nidaime) haciéndolas detonar antes de que los tipos pudiesen hacer algo.

El genin escuchaba las maldiciones de los sujetos para mofa propia; Uchiha salió de su escondite aprovechando la inmensa luz cegadora. Con sus manos apoyadas sobre la arena, hizo que emergieran varias paredes doton para cubrir parte del muelle (lo más inmediato a convertirse en un modo de escape para los bandidos). Uno de ellos guiado por el instinto, lanzó balas de agua por doquier sin importar si pegaba a alguno de sus compañeros de crimen. Nashla advirtió a Reiza, pues éste no veía por la iluminación, a través del radio para que escalase el muro detrás de sí. Por su parte, la Mizukage pudo esquivar cada proyectil antes de inmiscuirse entre el trio.

A su primera víctima la hizo caer al golpearle por los tobillos y una vez en el piso le propinó tremendo pisotón con el Oukashou mas no dejó que se hundiese pues hizo que un pilar de tierra lo elevara para alejarlo del agua. Igualmente estaba herido. El segundo se dio cuenta de lo muy cerca que estaba de ella; movió su brazo dominante queriendo pegarle con su puño, Nash lo veía todo en cámara lenta, tanto así que se le hizo relativamente fácil usar sus manos para aplicar la fuerza necesaria en la muñeca del sujeto (fuerza aumentada gracias a Byakugou). El hueso del tipo crujió.

El espacio había regresado a su luz natural matutina, así que el restante tuvo la oportunidad de apreciar lo que le estaba sucediendo a su cómplice y por ello hizo sellos de mano para lanzar un potente chorro de agua, sin embargo la azabache logró desaparecer bajo la arena antes de que el ataque la encontrara, pegando de lleno contra uno de los muros, y como condimento extra, sumamente inesperado, Kusatzu impregnó el ambiente con partículas raiton al mismo tiempo que el enemigo realizaba su maraña suiton. Eso quiso decir que aquel oponente resultó electrocutado.

Uchiha salió detrás del restante que a pesar de su dolor quedaba en pie y con el Kūken le estrelló contra la pared doton que ipso facto se destruyó cayéndole encima.

—Solo necesitamos a uno de ellos.
—¿Qué haremos con los demás? —Pecas hizo que el que yacía sobre una columna alejado del agua cayera de bruces contra la arena. Tenía las costillas rotas producto de la patada que le propinó la fémina, quien todavía no lucía cansada.
—Los mataremos. —Reiza se impresionó. —Usaremos a uno de ellos para que nos guie al interior del mar —con fastidio pegó una cachetada a quien sería el conejillo de indias a través de Saimin, un genjutsu que le permitiría manipularle cual títere—. Una vez adentro, podremos buscar a Kiseki y descubrir el misterio de estos híbridos.
—¿Híbridos?
—¿Recuerdas que dije que se parecían a los Hozuki? Sigo manteniendo esa postura pero ser parecidos no es lo mismo que ser iguales. —Con el tipo hipnotizado, la ANBU miró a su subordinado queriendo confirmar que hubiese realizado lo que le correspondía. —¿Ya los mataste?
—Voy a eso.


Kalne Souta te dejé esa parte para que la describieras como te guste (?)
Angelo. Bedelia
 
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Evil Mind
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A pesar de que la personalidad de la mandataria se revelaba poco a poco ante el genin, no mejoraba demasiado la relación entre ellos pero podía decirse que la tensión había desaparecido o al menos trataban de verlo de esa forma. Después de lo ocurrido al emboscar a los desconocidos, era difícil mantener una actitud amena, más aun cuando Reiza no podía apartar su vista de la ahora marioneta humana, el solo pensar que él podía caer tan fácilmente en una ilusión como esa, le provocaba escalofríos.


Apretó los dientes en una forma de mostrar su molestia, cerró sus ojos un segundo y luego dejo salir un corto suspiro. Por fin se decidió a realizar la orden de la Mizukage, realmente era mejor realizar ese trabajo a seguir observando al pobre hombre convertido en títere. Con un poco de pesadez se acercó al primero de ellos, este estaba boca abajo en la arena, apenas podía verse algunos movimientos por su parte al estar en tan deplorable condición. Sus costillas estaban rotas y de su boca salía algunos hilillos de sangre, era señal de algunos órganos dañados.

No lo tomes a mal, solo cosechas lo que siembras — fueron las palabras que le dirigió el chico al girar su cuerpo y ponerlo boca arriba, al menos deseaba dejarlo en una posición digna.

Justo cuando apartó la mirada de su cuerpo y observó su rostro, logró ver el tipo de mirada que pocas veces había logrado presenciar, una mirada perdida, lista a que todo terminara. Kusatzu rápidamente tomó un kunai de su arsenal con su diestra, empuñándolo con fuerza apuntó a la yugular del caído y con un rápido movimiento de su mano, segó por fin la vida del hombre. A continuación cerró los ojos del fallecido, solo para después caminar en dirección del segundo, el hombre que estaba bajo los restos del muro de tierra.

Movió algunos escombros antes de encontrarlo, sorprendentemente todavía respiraba e incluso podía gimotear levemente. Y como se esperaba, el genin repitió la misma acción y palabras echas con el anterior, con la diferencia de que esta ves decidió tapar la boca de su víctima, no deseaba que nadie más que el escuchara los quejidos. De nuevo con un simple golpe a su punto vital, termino con la vida del segundo hombre.

Ya terminada su labor se acercó a su superior, está ya estaba a la orilla del mar, lista para utilizar a su rehén como guía. Pecas le dedicó una mirada al chico, este simplemente guardo el kunai manchado y asintió levemente, delatando que ya había terminado con su petición.

Y ahora, como llegaremos al lugar designado ¿nadaremos o iremos en bote? — preguntó incrédulo Reiza, realmente no sabía cómo se movilizarían.
No lo había dicho ya, lo usaremos para que nos guie al interior del mar — Uchiha tomó una pausa antes de proseguir — En pocas palabras, aprovecharemos su habilidad para movilizarnos
Vaya… y yo que no tengo traje de baño — bromeó, aunque después de decir eso se retractó de inmediato y tomó una postura seria — Bien, confió en su juicio… Lady Mizukage — esa palabra, confianza, para bien o para mal fue un puntó clave en su conversación.

Después de esto ambos estaban listos, posicionándose a los costados del hibrido, como le habían denominado, lo sujetaron de los brazos y para desgracia de Kusatzu, sujeto la muñeca rota del desconocido, había olvidado por completo como minutos atrás la fémina se la había destrozado con un fuerte agarre. Al cambiar el lugar a sujetar de inmediato, logró estar listos.

Pronto se lanzaron al agua, dejando que este los arrastrara hasta las profundidades. Y ahí observaron como el cautivo se fusionaba con el líquido e incluyéndolos en la acción, comenzó a moverse mar adentro. La sensación que ambos shinobis podían sentir era calma, el movimiento les inducia una sensación de relajación, sentían como sus cuerpos eran absorbidos por las aguas, era casi como cambiar a otro plano, incluso podría decirse que era hipnotizante.

Poco a poco desaparecía de su visión el oleaje marítimo, desplegándose una luz que pronto cambió a un tonó azul. Ese era el color que perduraba en todo su entorno, ya no podían distinguir claramente su ubicación, en un instante habían sido transportados en lo que parecía ser una enorme llanura marítima. Solo podían observar una superficie azul ante ellos.

Era realmente una ilusión o es que sus sentidos los había engañado por completó al estar bajo el agua, ya no podía decirse o al menos Reiza no podía. Con un poco de confusión giro su vista en busca de la ANBU, esta parecía estar mucho más tranquila que él ¿era posible que ella supiera que era el lugar o como era que funcionaba la dinámica del mismo? No importaba realmente, lo único importante en ese instante, era que por fin estaban en la base enemiga y ahora vendría la parte difícil, rescatar a Kiseki.



Angelo. Bedelia Bishamon Bishamon ...un post simple, no muy productivo pero fue porque... me distrajo una mosca (?)
 
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where's the fun in playing fair?
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Los párrafos en cursivas son en primera persona.

¿Moriré aquí? No puedo creer que haya sido capturado de esa manera, mucho menos con la Mizukage tan cerca de mi para presenciarlo todo. ¿Habré avergonzado a Nashla? Espero que no, realmente me sentiría muy avergonzando si lo último que se sabe de mi es que fui raptado por unos piratas... unos bárbaros... unos monstruos. Es insólito, verdaderamente.

Mi cara debe estar destruida. Ya no me duele, al menos. ¿Estaré muerto? ¿Me ahogué?

El albino yacía reposando en el suelo azur junto con una veintena de otros individuos. Todos inconscientes, por supuesto. El gran "suelo marino", por llamarlo de alguna forma, era el lugar ideal para mantener raptadas a las víctimas de aquellos violentos asedios que los criminales realizaban. Una base de operaciones perfectamente camuflada con ayuda del mar era todo lo que los piratas necesitaban para mantenerse ocultos de cualquier tipo de justicia, aunque ellos todavía no sabían que dos infiltrados se acercaban rápidamente a su ubicación.

Kiseki abrió su ojo derecho, el cual no estaba empapado por la sangre que fluía por su rostro. Todo a su alrededor era cerúleo, con algunas gamas de turquesa y cian. El muchacho sabía las diferencias pues el cromatismo era parte de su vida, sin embargo, no conocía absolutamente nada sobre las maneras adecuadas de actuar en medio de un rapto. Sobre él se podía percibir las vibraciones de la superficie del mar, incluso algunas sobras nadaban por encima de la dimensión acuosa y, por lógica extendida, se intuía que debía tratarse de fauna marina.

La respiración de otros individuos alertaba al modista de que no se encontraba solo, además de que a lo lejos podía escuchar como varios murmullos iban y venían. Los malhechores debían encontrarse cerca, ya fuese vigilando, descansando o paseando por aquel extraño lugar.

Un gemido, un suspiro y un súbito golpe seco hizo que la moribunda tranquilidad en ese espacio se terminara. En el limitado campo de visión del muchacho apareció un hombre corpulento, ridículamente alto y con la expresión mas taciturna que uno pudiese haber visto en mucho tiempo. Estaba acomodando sus pantalones, definitivamente no los llevaba puestos hacía tan solo unos segundos.

-
¡Namo! - Llamó una voz raposa, demasiado conocida para el gusto del chuunin. - ¡Ya profanaste a otra de las vírgenes! - Una risa acompañó la frase.
-
- respondió sin más el gigante.
-
Eres todo un pillo - comentó alguien más
-
Ya van 6 esta semana, ¿no?
- Sí.

Repugnante. Cerdos de agua salada, eso es lo que son. Violar a una tanda de cuerpos sin conocimiento, asesinar, robar, destruir. ¿Qué más han hecho? No parece que sean nuevos en esto, definitivamente tienen conocimiento de sus propios crímenes. No puede ser, no puede ser, no puede ser... ¡¿Qué hago?!

- ¿No quieres divertirte con el príncipe pálido? - Preguntó el hombre que había mutilado a Michibiki. - Aún es lindo.
- Sangre.
- Vamos, no puedes decirme que un poco de rojo no le agrega belleza.
- Sucio.
- Namo, definitivamente eres todo un caso. ¡Si nos hubiésemos quedado en Kirigakure de seguro no hubieses hecho nada con tu vida!
- Idiota.
- No te engañes, tienes que admitir que corromper nuestra propia línea sucesoria fue la mejor idea que he tenido en mucho tiempo. Gracias a ello somos capaces de tener todo este espacio para nosotros.
- ¡Claro que si, jefe! - Salió un lamebotas a comentar
-
¡Que vivan los verdaderos Hozuki! - Gritó otro, ocasionando una pequeña ovación general dentro de la comunidad criminal.

Corrompieron su kekkei genkai, ¿cómo eso es posible? Ugh... el simple hecho de que me mencionen es despreciable, los odio, los odio... deberían... deberían... ¡morir todos! Ya verán, esto no se quedará así.

El del kimono aprovechó la pequeña distracción que causó la celebración para darle la espalda a sus captores. Ahora, acostado, pegado al cuerpo de un desconocido y pretendiendo estar noqueado, comenzó a formar sellos con la mayor lentitud que jamás haya ejecutado. Ser descubierto significaría la muerte, por eso no planeaba revelarse con tanta facilidad. Si querían asesinarle, él les daría pelea.

. . .

Era algo extraño encontrarse bajo el agua (aunque el término "en" es más apropiado), respirando y percibiendo todo como si de sombras del mundo terrenal se tratase. Lo surreal del paisaje no consiguió espantar a los rescatistas que mantenían su rumbo.

La marioneta humana y el dúo de Kirigakure caminaban por el "suelo marino", admirando el paisaje que aquella dimensión ofrecía. Aunque se encontrasen respirando, sanos y salvos, aún debían lidiar con las distintas estructuras que el mar ponía en su camino. Montañas sumergidas por aquí, alguno que otro cardumen de peces por allá y desniveles por doquier era lo más común que se encontraban, pero eventualmente divisaron en la distancia a la agrupación de gente que estaban buscando.


-
Son 15, aunque a lo lejos puedo ver a más personas... ¿durmiendo? - Dudó Reiza, quien se encontraba oculto tras una estalagmita lo suficientemente grande como para cubrir al trío.
-
Probablemente son los raptados, incluyendo a Kiseki.
- No podemos lanzarnos a ellos así sin más.
- Tienes razón, y a eso debemos agregarle que no conocemos las limitantes de esta barrera de sangre, por lo que un paso en falso podría dejarnos fuera de esta dimensión, o peor.
- Muertos.
- Correcto - la Mizukage formó sellos y se transformó en uno de los hombres que Kusatzu había asesinado antes. El Henge era muy útil en momentos como esos
-
¡Brillante! - El genin la imitó y tomó la forma del otro individuo ya fallecido. Ahora estaban "completos" y podrían infiltrarse nuevamente. - Pero... ¿no nos descubrirán?
- Sólo necesitamos acercarnos lo suficiente como para rescatar a Kiseki. Lo demás dependerá de que tan bueno seamos escapando y peleando.

Con todo dicho, ambos comenzaron su acercamiento de la manera más natural que pudiesen proyectar, sin nervios ni titubeos en sus acciones. Evidentemente, al aproximarse, fueron reconocidos por el grupo y no tardaron en ser saludados y recibidos. Si la situación fuese otra, cualquiera pudo jurar que se trataba de un recibimiento ameno entre compañeros de antaño, algo completamente humano que se veía en la vida diaria.

Y pensar que eran una cuerda de violadores, ladrones y asesinos.

-
¡Familia! - El tal Mizuzu, quien actuaba de líder, saludó a penas estaban en rango de conversación. - ¿Esa sucia Mizukage no les causó muchos problemas? Espero que haya tomado la decisión correcta y haya abandonado las tierras. No sería un oponente digno para ninguno de nosotros.
- Jefe, no es como si fuésemos a entregarle al rehén - todos rieron tras ese comentario
-
¿Cómo les fue? - Preguntó directamente.

El líder, de cerca, era todo un espectáculo. Utilizaba una larga gabardina con parches de colores y acompañaba todo su atuendo con muchas joyas, obviamente robadas. El gigante, quien definitivamente era su segundo hombre al mando, parecía sacado de una pintura tradicional puesto que tenía el rostro característico de un oni, con dientes afilados y todo. Ambos hacían una pareja muy curiosa de villanos mientras que los otros 13 miembros de la pandilla eran hombres y mujeres comunes y corrientes, probablemente envueltos en ese mundo criminal por puras casualidades y coincidencias de la vida, aunque, independientemente se su proveniencia, eran dignos de castigo.

-
Hola, ¿todo bien? Pregunté algo - repitió nuevamente el capitán de los piratas tras no recibir ninguna respuesta. Nashla, camuflada, no sabía si atacar al instante o intentar pasar desapercibida con alguna excusa barata. Los rehenes, incluido Kiseki, se encontraban a varios metros de ella, tras la densa agrupación de malhechores. No podía entrar en acción así como así, debía asegurarse de que todos estuviesen a salvo, incluso su acompañante, quien se estaba levantando lentamente desde la pila de cuerpos... espera, ¿se estaba levantando lentamente desde la pila de cuerpos?
-
¡Sanjuu Rashoumon! - Se escuchó gritar al albino momentos antes de que éste posara las manos en el suelo. Uchiha ya sabía lo que significaba eso, lo había visto una vez durante el torneo y no dudaba de que el chuunin volviese a repetir una de sus técnicas favoritas. Con una mano tomó firmemente al genin y al hombre hipnotizado para dar un salto hacia atrás, evitando quedar encerrada en la prisión que se erguiría del suelo en cuestión de instantes.

En efecto, entre miradas confusas y gritos de alarma se alzaron las tres puertas demoníacas que constituían una defensa casi impenetrable, sólo que esta vez, como ya había pasado antes, se elevaron en una formación triangular que fungía como trampa para todo aquél que se encontrase dentro de las paredes. Menos mal que la mandataria conocía la técnica, de lo contrario se hubiese quedado atrapada en el interior, junto con el peligroso combo de Hozuki renegados.

Difuminar el Henge fue lo primero que hicieron ambos shinobi, aunque el títere de Pecas seguía bajo su trance sólo por si acaso lo necesitaban para salir de aquella dimensión, la cual vibró cuando los Rashoumones salieron del piso.

-
¡Kiseki! - Llamó la ANBU mientras corría en dirección hacia su compañero. Ella y Reiza llegaron justo a tiempo para ver como el floreado se levantaba y los miraba detenidamente, con una expresión furiosa, aunque su ira no iba dirigida a ellos.
-
Menos mal están aquí - suspiró. Su estado físico denotaba cansancio, tal vez generado por la pérdida de sangre proveniente de su enorme herida, la cual sorprendió un poco tanto al de menor como a la de mayor rango.

Otra vibración alarmó a los shinobi de Kirigakure. ¿Podría ser que la sobrecarga de elementos dentro del mundo azul comprometía su integridad? Un esfuerzo conjunto de todos los criminales debía estar siendo realizado si se las arreglaron para meter a una cantidad considerable de rehenes dentro de su pequeño escondite marino, pero todo ese trabajo en equipo podía desmantelarse si los límites de la línea sucesoria corrupta eran traspasados.

-
¡Maldito! - Se escuchó provenir de la nada, como un eco entre burbujas. Frente a uno de los portones gigantes se formó una espiral, como si de un remolino se tratase. Casi al instante fueron escupidos el gigante y el de voz raposa, húmedos y furiosos. - ¡Tienes suerte que Namo y yo seamos los únicos con suficiente experiencia como para transportarnos dentro de nuestra creación!
- Un Hiraishin limitado, gracias por la información - replicó el de ojos amarillos con un tono frío, pero cargado con la clásica formalidad que tenían sus palabras.

El combate inició al instante. Namo sacó de su espalda dos enormes martillos, los cuales blandió con una ligereza sobrehumana. Mizuzu, con los ojos clavados en la líder del Agua, comenzó a formar sellos, cosa que la mencionada anteriormente también procedió a hacer. Michibiki y Reiza no se quedaron atrás (aunque el primero reaccionaba de una manera algo pausada para la situación), ambos hicieron lo suyo y se enfocaron en proteger a los rehenes, al igual que a su Kage.

El de la gabardina de colores le propinó un pisotón en el suelo y emanó una peligrosa sierra de agua que se dirigió a Nashla, pero ella, habiendo anticipado al suiton como su enemigo, ya tenía en mente como contrarrestar casi cualquiera ataque. De su boca salió disparado un poderoso y veloz fuego, idéntico al que utilizó contra el Suishouha, y consiguió evaporar el líquido mortal que se dirigía a ella. La subsecuente explosión sólo afectó minúsculamente al Rashoumon, sin embargo el pirata no estaba ahí, ahora se encontraba justo al lado de la pelinegra gracias a su teletransportación. Por suerte (o por desgracia, dependiendo de como lo veas), el Sharingan permitió que su portadora reaccionara ágilmente y evadiera el ataque.

Por otro lado, el gigante pretendía aniquilar al genin con un solo golpe, algo que pudo suceder de no ser por la intervención del chuunin, quien intentó ralentizar su ofensiva con ayuda de la resina explosiva y pegajosa que emanaba de su boca. Kusatzu aprovechó que su contrincante estaba siendo retrasado para disparar una serie de agujas raiton hacia uno de sus brazos. Su puntería fue bastante buena ya que consiguió afectar gravemente la habilidad motriz del portador de mazos, quien soltó una de sus armas ante los doloros espasmos que lo azotaron, aunque ahora tenía más fuerza para agitar el martillo restante, cosa que hizo sin contemplaciones, propinándole un potente impacto al suelo y generando un temblor en las cercanías que le quitó el balance a los presentes.

El hipnotizado seguía por ahí, babeando sin hacer nada.

-
¡Debería llevarse a los rehenes! - Sugirió Reiza durante un instante que estuvo cerca de Nashla.
-
No creo que sea el momento - replicó ella mientras evadía un par de kunai y empujaba al joven fuera del rango de una bala acuática.
-
Hay que matar a los demás - comentó el albino al momento que pateaba el suelo y elevaba una pared doton que protegió a Uchiha de un chorro hirviente. - Las paredes no los retendrán por siempre -

Justo tras la aparición del muro de roca sucedió otra vibración, pero esta vez vino acompañada de un sentimiento húmedo en la piel de todos. El ambiente se había vuelto más denso, la presión en la atmósfera se notaba más y respirar se volvía más dificil a medida que pasaba el tiempo. No cabía duda alguna, mientras más cosas se encontrasen dentro de la dimensión, más inestable sería. Una ruptura de aquella habilidad podría significar que cada uno de los ninjas, buenos y malos, se ahogasen.

Sin dudas en su mente, Nashla comandó al hipnotizado para que procediera a llevar a los noqueados a la tierra firme más cercana. Su misión ahora era distraer al dúo el mayor tiempo posible para que aquella tarea fuese completada, mas sus herramientas para trabajar se encontraban limitadas, cualquier cambio en el ambiente traía consigo la posibilidad de colapsar la dimensión azur.

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Bishamon Bishamon Kalne Souta y ahora se pone bueno todo -tiros al aire-
Este post va sin color porque llevo todo el día en él y me estoy desmayando del sueño (?)
Mañana de repente lo pongo bello <3
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
El oponente de la Mizukage parecía haber olvidado que parte de sus parientes yacían atrapados entre las puertas demoniacas del Rashomon, pues encontraba sumamente entretenido el tener que lidiar de manera directa con la mandataria. Como todo experto del agua, hubo aprovechado los residuos de su técnica anterior para convertirlas en cuchillas que lanzó con inmediatez hacia la pelinegra. Nashla cubrió sus manos con doton hasta formar guantes, con los cuales deshizo la intentona ofensiva de su oponente con más de dos fintas antes de aprovechar un flanco para lanzar con fuerza una de esas protecciones de tierra cual bola del mismo elemento.

Mizuzu se movió hacia un lado para esquivarlo, mas en segundo y a duras penas pudo esquivar el puño restante. Viéndolo en dicha posición, Uchiha extrajo su ninjato; con un grito de guerra impulsó su tajo en pos de propinar un corte diagonal pero Hozuki híbrido creó una pantalla acuosa que atajó el golpe. Estando tan cerca el uno del otro, Nashla quiso aplicar genjutsu y lo hubiera logrado de no ser porque el mandamás número uno de los malhechores apartase su mirada justo a tiempo, además de haber provocado que el suelo cercano a sí se tornara baboso. Pecas terminó resbalando, Mizuzu aplicó chakra en su puño izquierdo y con él pegó tremendo golpe en el estómago a la de orbes rojos y negros. Kiseki y Reiza se dieron cuenta desde sus posiciones sin poder hacer nada al respecto; la Nidaime ni siquiera besó el suelo con su espalda porque el maleante logró realizar el mismo jutsu de sierra acuática que pegó de lleno justo detrás. Nash yacía en el aire, apenas podía vislumbrar algo del rededor.

Fue entonces que el oponente de Yuusha se transportó en un abrir y cerrar de ojos para propinar un golpe que parecía ser el definitivo. Uchiha logró visualizarlo al momento de desaparecer; no fue difícil encontrárselo casi sobre ella a punto de encestar el ataque, empero una serpiente creada con material biológico se interpuso amortiguando cuasi la totalidad de la ofensiva. La ANBU cayó al suelo hasta rodar para alejarse de Mizuzu aposta de su dolor. Supo que esa defensa provino de Michibiki, a quien le costara caro el haber decidido ayudar a la Mizukage en vez de prestar atención al gigante de Namo. Éste último tuvo el chance de arremeter contra el genin con brutalidad.

Kusatzu se encontró con lo que aparentemente conformaba la pared invisible de la zona azur. Sangre salía por la comisura de sus labios gracias al sendo golpe que recibió tanto de Namo como por el choque en su espalda. El muro terminó por cuartearse y eso dejaba entrar un fino hilo de agua salada que sin vergüenza comenzó a empapar a Reiza. Por otro lado, Nashla lamentó no haber podido evitar lo sucedido, sobre todo al ver a Kiseki entre la espada y la pared con el más grande de los sujetos. Sin embargo, Mizuzu no le daría tregua, no después de haberse deshecho de la serpiente verdosa al tornarla totalmente pesada por la cantidad de agua que le hizo absorber.

—Podrás haber sacado a nuestros prisioneros, Mizukage, cosa que lamentarás con creces —Nashla no apartaba su mirada fiera de su emisor—, pero no podrás vencernos en nuestro terreno.

Con violencia lanzó proyectiles suiton que fueron contraatacados con ellos mismos, gracias al Sharingan. Para rematar, Mizuzu infló sus mofletes y expelió un chorro de agua con temperatura alta; Nash hizo lo mismo, otra vez, y ambas técnicas se anularon. A diferencia de Hozuki, la Nidaime sacó sus hilos para en un vaivén, a través de la humareda creada por la vaporación del agua, rodearlo con ellos a la altura de su torso. Nash regresó a su antigua posición ejerciendo presión con la remesa delgada.

—¿Ahora qué pretendes? —Siempre usando un tono provocador… para mal. Pecas solo atinó a sonreír con cierta malicia.

.
..


Retrocediendo varios minutos, justo en el instante en el que el peliblanco estaba a punto de ser afectado por el martillazo de Namo (quien juntara sus pesadas manos simulando un martillo), el genin hizo uso de su espada eslabón con cierta dificultad gracias a sus heridas internas. El arma logró pegar y cortar al gigantón, incluso logró atraer su atención hacia el varón de cabellera oscura, mismo que se mofaba con la sola intención de acaparar cuanto fuese necesario. Kiseki pudo escabullirse, aunque fue rápido al usar el Atsui Jushi… eso sí, su cara ardió como los mil demonios por la herida que viajaba de un lado hacia el otro. El oponente protagonista echó más de una maldición, para sorpresa, pues le estaba irritando la piel. La resina en sí atrapó sus pies; Michibiki, quien se cubría un poco la cara por el dolor punzante más percibía la sangre volver a salir con frenesí, sabía que su rival podría romper la atadura como si nada pero, ¿le dejaría?

—Tenemos un problema, Houston —Reiza se alejó del agujero que por la presión del agua se hacía más problemático.
—¿Todos los rehenes están fuera?
—Creo que eso ya no importa, considerando que si no nos vamos rápido seremos consumidos por el mar.

.
..


El pedido de auxilio de quienes aún se encontraban detrás de la invocación del floreado, no pudo ser ignorado por ninguno de los que yacían sueltos. Uchiha preguntose a su adversario si dejaría que su obsesión pudiera más con el hecho de rescatar “de alguna forma” a aquellos que clamaban su nombre y el del otro sujeto en busca de socorro, pero éste bufó. Sabiéndose con más fuerza que la fémina, Mizuzu trató de tirar los hilos con violencia pero su foco de visión divagó volviéndose doble, borroso… era una jugarreta de su mente producto de la inducción a un genjutsu gracias a los hilos.

El llamado de los atrapados se volvió más persistente en el consciente de la víctima de la Nidaime. Nash recuperó su herramienta mientras veía a Hozuki renegado volverse un ovillo, cubriéndose los oídos sin éxito a aplacar los gritos. De hecho, él pedía con furia que callaran la maldita boca de una buena vez.

Pecas se dio cuenta de que la entrada del agua salada le llegaba hasta los tobillos. De inmediato ubicó al chuunin y al genin; su pecho cimbró al verles malheridos. Debía sacarlos de allí para tratar las heridas de ambos. En ese instante divisó a Kiseki extraer un kunai con un sello explosivo, bastante amenazante y dispuesto a hacerlo explotar sin importar las consecuencias. Reiza trató de convencerle de no hacerlo… no por ahora; Nash se centró en su mirada amarilla, muy distinta a la típica que acompañaría al albino en otro momento.

El tiempo de la ilusión empezaba a disminuir.

—Marica —bramó Namo con cólera para más inri respecto al estudiante de Unmei.
—Tú y tu apestoso amigo… ¡quisieron hacer una atrocidad conmigo! —gritó, todavía nervioso pero molesto por el ardor en su cara y la sangre. —De hecho… —pareciera sacado de una película dramática el que Kiseki posara dos de sus dedos sobre la abertura y les deslizara manchando todavía más su rostro. Su mirada destilaba frustración, una que Nashla sabía explotaría en cualquier instante—, van a pagar todos por esto. Morirán todos, morirán todos, morirán todos, ¡¡¡Morirán todos!!!

Mizuzu, a punto de ponerse de pie pese a estar trastocado, pudo ser espectador de cómo su base secreta ubicada en algún punto del mar se destruyó. Nashla nadó hasta Reiza, pidiéndole que le diera su mano al estirar la suya agitándola para que entendiera; tomando en cuenta que el genin yacía herido y probable era que no pudiera nadar. Uchiha hizo que el varón le sujetara un hombro mientras con sus manos, por el sello que portaba en su muñeca, invocaba una máscara de respiración que otorgó al de menor rango.

Kiseki había logrado explotar los pies de Namo antes de que una parte de la base colapsara por la presión. Michibiki había salido despedido a quién sabe dónde, mas el agua que logró cubrir su cuerpo rápidamente sirvió de colchón para no salir mucho más afectado. Sus orbes amarillos le permitieron ver en cámara lenta las gotas de sangre que se combinaban con las burbujitas del mar; ese líquido vital y rojo que danzaba a su alrededor como recordándole por las muy malas que él había sido moralmente ultrajado. Lo recordó…

«¿En qué piensas?»

Pensar no era una opción en esos momentos, ¿o sí? Un brazo sujetó a Michibiki para llevarlo a algún lugar que ni él mismo era consciente de cuál. No obstante observó a Reiza y supo que quien le había encontrado había sido Nashla. Ayudada por un jutsu médico que le permitía aguantar la respiración más de lo normal y la posibilidad de nadar más rápido, ascendió con desespero hacia la luz. Al salir a la superficie, sin poderse parar sobre el agua, la Mizukage entregó una senbon al genin y otra a Kiseki, aunque él no parecía estar lúcido en esos momentos. Uchiha trataba de mantener su cabeza fuera del agua para que pudiese respirar, siendo capaz de visualizar con detenimiento la gravedad de la cortada.

—Úsala, ya —Kusatzu entregó el respirador a su dueña antes de que el Tsute Hiraishin hiciera su trabajo regresando al varón a Kirigakure—. Kiseki, resiste por favor. —Y decir aquello fue la iniciación de una posible maldición: Mizuzu había logrado tirar de la pecosa por una de sus piernas sin importar cuánto patease para evitarlo.

El chuunin quedó con la mirada hacia el cielo, flotando gracias a la salinidad del agua.

Desde abajo, Pecas forcejaba con el insistente de Hozuki. El varón se le fue encima, sujetándola por el cuello, apretando y zarandeando para que ésta requiriese el preciado oxígeno cuanto antes. La esposa de Hogaku activó el Byakugou en pos de aumentar su fuerza al límite, así pegando una doble patada con la cuasi intensidad de un Oukashou. Mizuzu se alejó de ella varios metros considerables, empero podría llegar en un abrir y cerrar de ojos si quisiera gracias a su línea sucesoria.

Nash volvió a la superficie junto a Michibiki. No podía detenerse ahora, solo que parecía que era el momento de que cualquier obstáculo apareciese sin resquemor, pues algunos animales se vieron seducidos por el olor a sangre que desprendía el chuunin. Para la buena fortuna de los shinobi, Bishamon apareció para hacerles frente a todos y cargar con su ama y acompañante. Uchiha recordó que lo había invocado para salvaguardar las viviendas junto a sus clones; era probable que ellas percibieran la esencia de la original por el Sennin Modo y la ayuda que requería para salir del espacio marino.

Protegidos por la serpiente, Pecas aprovechó para enfocar su energía en el Hiraishin y trasladarse a Kirigakure, no sin antes advertirle a su reptil filial que aguardara un poco más en la costa.

[…]

Los gritos del amante de la moda se escuchaban desde el exterior de la oficina de la mandataria de la Niebla. Nashla cubrió sus manos con chakra médico por el Shoosen Jutsu, iniciando un proceso de cicatrización entre los lamentos dolorosos del chuunin. La sal ayudó a mantener la herida a salvo de infecciones mas no era factible confiarse al cien por ciento de la protección natural de algunos elementos.

Más de uno quiso ver qué sucedía en aquella habitación pero la misma kage indicó a Reiza asegurar la puerta para que nadie se hiciera camino al interior.

La ANBU se detuvo unos instantes queriendo dar con algo que necesitaba para proseguir encontrándole sobre su escritorio. Esta vez fue ella la que optó por ir en busca de un pañuelo que, por su diseño, era evidente que le pertenecía a uno de sus bebés. Lo dobló haciéndolo casi una bola gruesa y lo dio a morder al shinobi para canalizar el inmenso dolor. También inyectó un poco de morfina esperando que eso aliviara la situación…

Kiseki lloraba.

[…]

—Nashla, ¿todo… —una de las primeras personas en estar detrás de la puerta, a la expectativa, era Raito. Él cortó su habla al verla toda empapada con olor a algas y salitre, sobre todo con una mirada decaída. Después divisó al genin, quien había sido tratado por la Nidaime al terminar de atender la herida de Kiseki, y al último nombrado en iguales condiciones. Varios del Consejo preguntaron por lo ocurrido pero lo único que les pudo comentar la mujer del clan maldito fue que les daría detalles al otro día. —¿Qué sucedió? Hay sangre aquí.
—Kiseki resultó herido en la misión, terminamos aquí por el poder del chakra y luego la Mizukage cerró su herida.
—Pero no ha quedado muy bien —tras cerrar la puerta, Nash regresó al lado del peliblanco colocándose sobre sus piernas en el suelo. Con delicadeza llevó ambas manos hasta su rostro. En su pecho sentía un vuelco… —la herida era muy profunda y no había tiempo que perder. Ha perdido mucha sangre, ¿me ayudas a llevarle al hospital?
—Pudo haberme pedido eso, Mizukage sama —Uchiha echó un vistazo desaprobatorio al genin.
—Tú también deberías ir aunque usara chakra médico en ti.
—No te preocupes, lo llevaré ahora mismo. Hiciste lo que pudiste, la medicina no es tu fuerte…
—Debo avisarle a Unmei san sobre esto.
—No ahora; ha estado muy contenta toda la mañana —el ceño de Pecas se frunció como muestra de nostalgia—. También ha dicho que está muy feliz de que Kiseki sea cercano a ti, tanto, que le tomas en cuenta para misiones importantes.
—Sería inoportuno destruir su alegría ahora, ¿verdad? —Shintaro asintió antes de tomar en brazos al ninja desmayado.

Apenas era medio día en la aldea y Nashla sentía como si el tiempo no hubiese transcurrido en ningún momento. Estando sola en su oficina sintió ganas de soltar unas cuantas lágrimas. Le daba tristeza pensar en la carismática líder Michibiki, con toda esa pompa que la caracteriza cuando desea decirle al mundo lo que siente (sobre todo si era algo súper bueno como lo que Shintaro le había dicho) y que de la nada su apreciación cayese… en parte la Mizukage se sentía responsable por la herida casi mortal que Mizuzu provocó a Kiseki; también se sentía molesta porque no pudo matarle y algo dentro de sí le decía que las cosas no estaban cerca de finalizar, todavía.

Pecas llegó hasta su residencia para cambiarse de ropa. En el camino supo que a Monban le suministrarían sangre y que Reiza estaba bien físicamente. En su casa pudo estar un corto rato con sus hijos antes de regresar al ancho sendero que conducía a una de las salidas de Kirigakure… ahora la Mizukage no llevaba su vestimenta negra con detalles rojos, más bien un corto enterizo negro de cuello alto con algunos protectores en zonas específicas como los hombros y muslos. Su cabello yacía recogido en una coleta alta; de todas maneras, su melena besaba el final de su reta guardia.

—¿No pensará regresar sola, verdad? —Enseguida encontró al portador de esa voz.
—No quiero hacer otra mala elección, Reiza.
—La haría si no me permite ir —el castaño rascó su cabeza—. Ya llegué muy lejos en este encargo.
—Hmp. —Más que un bufido, porque en realidad no lo fue, fue el sonido tras la curvatura de sus labios por la respuesta del ninja.

#CompensandoAndo #UnPocoDeDrama
Angelo. Bedelia Kalne Souta
 
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where's the fun in playing fair?
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El camino de regreso a Sakana no era tan largo, pero la necesidad de ir más rápido transformaba el trayecto en algo mucho más extenso e interminable. Nashla y Reiza habían tomado la delantera, dejando a Kiseki atrás, con la esperanza de que pudieran llegar al pueblo pesquero justo a tiempo para poder detener un posible ataque de los sobrevivientes de la inundación en la dimensión azul. Aquellos Hozuki transformados, en especial Mizuzu, no eran personas con las que se podía bromear. La peligrosidad del asunto era latente, mucho más después de experimentar cara a cara lo que esos shinobi podían hacer.

La mandataria del Agua no sabía como sentirse con respecto al albino, por un lado habían sentimientos de tristeza aunque por otra parte ella sabía que no podía detener su trabajo por un contratiempo como ese, por más trágico que fuera. Lamentablemente para la mujer, en su mente, lo único que podía recordar con claridad de las últimas horas (a parte de sus adorables niños) era el rostro de Michibiki, el cual había quedado con una enorme herida que atravesaba su delicado rostro. Sin duda alguna habría una cicatriz que contara su historia, una marca que jamás le abandonaría. ¿Haber intervenido médicamente fue la mejor idea? Ella no sabía lo que debía pensar sobre sus acciones, al menos no en ese momento.

-
¿Crees que ellos regresen? - Preguntó el genin con la mirada fija en el camino. Para ser de bajo rango había demostrado tener capacidades aptas para sobrevivir. El chico tenía potencial y eso calmaba un poco a la Mizukage.
-
No lo creo, lo sé. Si hay sobreviviente, y estoy segura de que los hay, ellos no se quedarán con los brazos cruzados mientras nosotros no estamos. Menos mal dejé un par de clones en la zona para que protegieran a los aldeanos.
- ¿Y los rehenes?
- El hombre que usamos para sacarlos hizo su trabajo, no me cabe duda. Es más, es muy probable que estén reunidos con sus familias en este momento.
- ¿El efecto del Sharingan todavía estará sobre él?
- No creo que mis bunshin lo hayan dejado consiente después de que sacara a todos los rehenes del agua.

La determinación de aquella mujer era algo increíble. El sólo pensar que sus clones estaban tan al tanto como ella de la gravedad de la situación sólo confirmaba que Nashla no era una chica cualquiera, ella había vivido cosas, tenía experiencia y no permitiría que nada pasase bajo sus narices sin que ella le diera el visto bueno. A veces parecía que todo estaba planeado con 10 pasos de antelación, algo que todo ninja debería aprender a hacer.

-
¿Y... Kiseki?
- Él... él estará bien.

. . .

En una pequeña habitación blanca se encontraba el albino, acostado y semi consiente. El chico no deseaba pensar en nada puesto que cualquier movimiento, incluso uno de sus ojos, le generaba bastante dolor. Su herida seguía fresca, aunque gracias a las maravillosas atenciones que recibió, no tardó en encontrarse relativamente bien. En su brazo yacía conectada una vía que le suministraba sangre, un fluido que su cuerpo necesitaba tras casi drenarse en el mar.

Están muertos, están muertos, están muertos.

Su mente repetía una y otra vez ese mantra para evitar preocuparse. La idea de que los criminales aún estuviesen sueltos le generaba ansiedad, pero no podía hacer mucho en ese estado, ¿o sí? Independientemente de lo que deseara hacer, no tenía conocimientos de muchas cosas tras la explosión final. Todo era un ligero borrón en su memoria, algo difuminado que realmente no hacía mucho sentido. Él había sentido ira, terror, confusión y tristeza en un mismo momento, algo que jamás pensó posible sentir dentro de una misión. El chico se consideraba alguien calmado y con un temple envidiable, pero al parecer las cosas no eran tan simples como él pensaba.

-
¿Aquí está el muchacho que trajo la Mizukage? - Preguntó una voz masculina desde afuera. Al parecer tenía un visitante.
-
Sí, pero ¿por qué quiere verlo? - La enfermera en el exterior se puso curiosa. Entendible, su labor era proteger a los pacientes y no permitir que cualquier persona entrase a sus aposentos.
-
Quiero tener listo un informe de su estado para cuando llegue Nashla-sama, por eso me gustaría entrar y verificar su estado por mi mismo.

¿Cuando regrese? ¿Dónde está? No me digas que... No, ella no se atrevería. No puede ir sola de regreso a ese lugar, además ¿estarán vivos? Después de toda esa agua y toda esa destrucción no creo que muchos hayan sobrevividos, pero... parece una posibilidad.

-
Kiseki-kun, ¿me oyes? - Lo habían dejado entrar, estaba justo ahí a su lado. El de ojos amarillos a penas pudo enfocarlo con uno de sus globos, pero lo veía claramente y sabía quien era. Shintaro Uchicha, un ninja conocido. - ¿Cómo te sientes?
- ¿Dónde... está Nashla? - Musitó el muchacho con la garganta seca. Al ver las dificultades que éste tenía para hablar, el mayor le ayudó a tomar un poco de agua que tenía próxima a su camilla, en un pequeño vaso plástico ubicado en una mesita cualquiera.
-
No creo que sea hora para que te preocupes por eso - la mano del ANBU se posó sobre el hombro del modista.
-
Escúchame - el herido tomó con fuerza el brazo del Uchiha. - Debo ir para allá, el pueblo está en peligro y ella también. Puedo ayudar, esos criminales merecen morir por todo lo que han hecho y no descansarán hasta que todo el poblado se encuentre destruido.
- Yo...
- Sé que puedes llevarme.
- No sería apropiado.
- No tiene que serlo. Mírame, mira lo que me hicieron. No puedo dejar que algo como ésto pase por alto, no puedo permitirme que ellos continúen haciendo lo que hacen, mucho menos puedo darme el lujo de quedarme aquí mientras que Nashla va y lucha contra quién sabe cuántos de ellos. Sé que tiene a Reiza de su lado, pero no sera suficiente, ¡no lo será!
- ¿Por qué quieres ir?
- Porque debo.
- ¿Cómo sabes que está allá?
- No me has dicho lo contrario.

Entre los dos hubo un momento de tensión. Uno dudaba de lo que haría y el otro sufría por no poder hacer algo. El poder de convencimiento de alguien en una situación lastimosa iba mucho más allá de lo que la mayoría piensa. Las miradas son intensas, cada palabra resuena contra el cuerpo de quien la escucha, es como si todo se fusionase para crear un escenario perfecto donde uno duda de si mismo y de sus opiniones. ¿Sería adecuado ceder ante su petición? ¿En ese estado? Lo lógico sería negarse, obligarlo a quedarse en cama o algo más, sin embargo, dentro del portador del Sharingan había un interés subyacente, algo que lo motivaba más que el simple filantropismo.

¿Valdría la pena arriesgarse?

. . .

La tarde mantenía todo en silencio casi absoluto, ni siquiera los animales se atrevían a irrumpir en la calma que abarcaba todo lo que el ojo podía percibir. El dúo de Kirigakure consiguió arribar a las afueras del asentamiento pesquero en un tiempo menor a lo esperado. A penas divisaron a Sakana pudieron notar como varias fogatas brillaban en lo que solía ser el puerto pesquero, un lugar que había sido destruido en las confrontaciones entre ambos bandos. Al parecer ahí se estaba quemando el resto de los destrozos.

La aproximación fue rápida y la mandataria no tardó en confirmar la seguridad de la mayoría de los habitantes, al igual que la presencia de los ex rehenes, quienes ya habían sido reunidos con sus familiares y estaban atravesando el típico rencuentro emotivo. En otro aspecto, los clones y la invocación que Nashla había dejado ahí se encontraban patrullando el perímetro, intentando ubicar cualquier amenaza en la distancia.

Los fuegos fueron construidos por los bunshin con la intención de mantener un poco de calma dentro de la población, además de que unas fuentes de luz externas podían dar cierto sentido de seguridad a los asustados residentes. La idea era mantener a todo el mundo lo más relajado posible, el peligro había pasado y no debían preocuparse mucho por los momentos.

-
Mantente alejado del agua, Reiza - advirtió Uchiha hembra.
-
Lo tengo presente.
- Bien, me aseguraré de que las otras yo sigan dando rondas mientras que Bishamonten monta guardia en un punto alto de la zona.

A lo lejos, en el horizonte que se dibujaba entre el mar y el cielo, las olas comenzaron a moverse con una intensidad antinatural. El único en percatarse del asunto fue el genin, quien no dudó en llamar la atención de Pecas. Ambos, como intentando descifrar un misterio, se quedaron embobados unos instantes en el movimiento del agua en la distancia, pero la ANBU fue la primera en reaccionar y ordenarle al menor en rango que se preparara para entrar en combate.

Aquellas no eran simples olas, no. La mujer podía ver cómo cinco masas de chakra se acercaban hacia ellos con una velocidad violenta, casi sobrenatural. ¿Qué podía estar moviéndose tan rápido dentro del agua? La respuesta no tardó en aparecer en forma de proyectil tenebroso.

Un cuerpo emanó desde el mar y voló unas decenas de metros antes de impactar con el suelo de piedra de Sakana. La fuerza con la que fue lanzado era tan descomunal que las extremidades terminaron rotas y la carne se despedazó al entrar en contacto con el sólido piso. A continuación, cuatro figuras más repitieron la escena, aunque algunas lograron impactar edificaciones, llevándose consigo parte de las estructuras afectadas y pintando varias partes del pueblo con un intenso rojo escarlata que sólo era intensificado por la potente luz de las llamas.

-
¿Qué mierda es eso? - Se asqueó Kusatzu viendo los restos deformes y repugnantes que habían sido usados como misiles. - No me digas que son los que murieron en ese lugar bajo el agua.
-
No me extrañaría que los estén enviando como recordatorio de lo que hicimos.
- ¿Justicia?
- Venganza.

No hubo mucho tiempo para continuar la charla puesto que casi al instante, tras el bombardeo de cadáveres, un cuarteto de sujetos salieron agua, obviamente usando el desastre ocasionado por sus compañeros fallecidos para pasar desapercibidos. Los shinobi de la Niebla se pusieron en guarda, al igual que los clones, quienes no tardaron casi nada en percatarse de la situación y acercarse desde donde estaban patrullando.

A espaldas de los buenos se encontraba un montón de gente atacada con pánico. La táctica de los proyectiles muertos había sido muy efectiva para escandalizar y alterar gravemente a la sensible agrupación de pescaderos y campesinas. Los que estaban tras ese ataque no esperaban que la mandataria y su acompañante siguieran ahí, pues los hombres que emanaron del líquido marino se miraron entre sí con algo de confusión en sus rostros, sin embargo la presencia de la mujer y el chico no los detuvo ni un instante en sus intentos de luchar y destruir.

Balas de agua fueron disparadas y chocaron contra una pared de piedra emanada desde el suelo. El combate cuerpo a cuerpo de uno de los enemigos no fue rival para las habilidades que poseían los clones, algo que aceleró un poco el paso de la batalla, aunque no la terminó tan rápido como muchos hubiesen querido.

Desde el agua emanaron varios tentáculos de largo tamaño que, controlados por los criminales en tierra, se lanzaron contra todo lo que tenían cerca. La Mizukage y el genin esquivaron todo lo que pudieron, pero este último fue golpeado un par de veces por aquellas acuosas extensiones que cargaban con una considerable cantidad de fuerza. Incluso uno de los clones recibió un potente latigazo sorpresa, obviamente ocasionado por la sobrecarga de ataques que tenía que concentrarse en esquivar. Un poof eliminó de la batalla a uno de los bunshin y creó una apertura lo suficientemente grande en la composición del equipo de Kiri como para conseguir acorralar al resto de los luchadores.

Menos mal que Bishamonten entró justo a tiempo para devorar a varios de esos tentáculos. Los 3 enemigos restantes aún se mantenían escudados tras la fuerza bruta que poseían sus productos acuáticos, algo que dificultaba el combate y obligó a los presentes a utilizar jutsus katon y raiton para inetntar desestabilizar la sorpresivamente potente ofensiva que habían montado en cuestión de segundos.

Esos hombres no eran tan débiles como los que había derrotado el trío al inicio de su misión, al contrario, parecía que estaban en un nivel similar al desaparecido Mizuzu y el fallecido Namo.

-
¡Hay más! - Señaló Reiza tras disparar un torrente de agujas eléctricas. En efecto, más extensiones emanaban del mar y se disponían a unirse a las ya presentes en constante azote. No podían permitir tal aumento en el número de sus contrincantes, debían hacer algo pronto.
-
¡Cuidado! - Uchiha empujó al genin a un lado para evitar ser aplastado por uno de las creaciones líquidas.

La situación parecía ameritar técnicas de mayor rango, pero Pecas no tuvo tiempo de formar sellos ya que, de la nada, una potente ráfaga de viento elevó los tentáculos en el aire y distrajo a los controladores de los mismos. La incertidumbre se hizo evidente entre ambos bandos y no fue hasta que las miradas se dirigieron hacia arriba que pudieron descubrir a culpable de ese ataque.

-
¡Mizukage-sama! ¿Necesita ayuda? - Shintaro se encontraba volando en la espalda de un ave de nivel tres. Las muecas estupefactas de algunos fueron poemas para el hombre, quien todavía no se quedaba sin sorpresas. Justo a su lado asomó la cabeza Kiseki, con su cabello recogido en una cola muy apretada para que ningún mechón se acercase a su rostro en proceso de curación.
-
¿Kiseki? ¿Qué haces aquí? - Interrogó la mujer, distrayéndose
-
¡No hay tiempo para eso! - Gritó el aludido mientras formaba sellos y se disponía a disparar un poderoso Dai Endan. Uchiha hembra y su copia también imitaron las formas de las manos y se unieron al ataque combinado mientras que el ave todavía mantenía la ráfaga de viento, impidiendo latigazos inesperados.

La explosión fue tan intensa que el agua moldeada se evaporó en cuestión de instantes. Las ruinas del puerto terminaron formando una especie de cráter lleno de agua marina, un círculo casi perfecto donde lo único en su interior eran cenizas, escombros y restos de lo que anteriormente eran personas.

El vehículo volador descendió después de que los problemas mermaron. La gente parecía haberse calmado en el fondo y los miembros de Kirigakure aprovecharon eso para tomarse un respiro y dar explicaciones de lo que estaba pasando.

Nashla no podía creer que Kiseki y Shintaro estuviesen frente a ella, así como así. Después de todo lo sucedido durante el día la chica jamás hubiese pensando en ver al chuunin de regreso al campo, al menos no sin ningún tipo de apoyo que lo ayudase a reincorporarse a las labores ninja de tal peligrosidad.

-
¿Cómo te sientes? - Preguntó Pecas
-
Como me veo - replicó intentando dibujar la sonrisa más falsa de la vida. El dolor no le dejó elevar las comisuras de sus labios, especialmente después de disparar llamas desde la boca. Ardía, y mucho.
-
¿Por qué lo trajiste? - Cambió de receptor.

Una pequeña discusión parecía estar a punto de comenzar, pero un estruendo lejano acompañado de un temblor hizo que todo el mundo mirara nuevamente hacia el horizonte del mar.

Una enorme ola, un tsunami, eso era lo que estaba frente a ellos en vez de la línea divisoria entre cielo y agua. Ninguno supo como procesar el tamaño colosal de lo que estaban viendo, mucho menos entender que era lo que lo había generado.

La ola se acercó cada vez más con una velocidad impresionante. Los aldeanos gritaron despavoridos al ver tal figura aproximándose, aunque la imagen se volvió más terrorífica cuando una esfera brillante se divisó en la cúspide de la montaña líquida al momento que ésta cesaba todo movimiento y se alzaba imponentemente sobre todos los presentes en la orilla. Lo único que se veía sobre aquella monstruosidad era un halo naranja ocasionado por la puesta del sol

-
No puede ser... - musitó Reiza
-
Lo es - replicó Shintaro

El orbe brillante pulsó y por unos momentos se pudo ver la silueta de alguien en su interior. ¿Podría ser que alguien estaba ahí adentro controlando todo? La teoría no sonaba tan descabellada, especialmente después de ver las habilidades de aquellos Hozuki corruptos.

-
¡Nashla Uchiha, maldita perra! - La voz de Mizuzu resonó como un eco fantasmal de alta potencia. - ¡Tú y tus malditos niños morirán junto con todos los cerdos pobres de este miserable pueblucho! - Del tsunami comenzaron a emanar brazos, de par en par.
-
¡Es un Umibozu! - Uchiha varón comentó con sorpresa.
-
No, si el Umibozu es el jefe del mar, entonces eso deber ser el rey - comentó Kiseki
-
¡Mueran! - Gritó el Umikingu con furia. Desde casi un centenar de metros se abalanzó con rapidez hacia el grupo, dándoles unos cuantos segundos más para actuar una última vez
-
Fuego, necesitamos fuego... y mucho ¡Ya! - Gritó el albino sin perder tiempo e invocando a varios clones que procedieron, como él, a preparar su jutsu katon más poderoso.

Los portadores de los ojos malditos no se cohibieron y también moldearon el chakra en sus cuerpos para darle rienda suelta al poder ígneo de su clan. No había tiempo que perder, cualquier movimiento en falso y todos morirían, incluyendo el malvado de la historia, quien sin duda alguna iba a impactar de lleno contra el suelo y moriría como un mártir de la crueldad.

3 segundos.

¡Katon! Ese fue el grito en común que todos compartieron. El momento venía cargado con un ímpetu irracional, como si el tiempo hubiese acelerado su paso, pero ralentizado su percepción. Una sensación muy extraña inundó el estómago del albino y el genin, mientras que los de mayor rango rezaron por no equivocarse.

2 segundos.

Nashla pensó en sus hijos. No podía morir ahí, por nada del mundo lo haría, mucho menos si su vida dependía de un bastardo asesino y violador. Ella estaba determinada a salir de ese lugar vivita y coleando, ni más ni menos. La idea de usar el Hiraishin para escapar ni se cruzó por su mente, ¿por qué? Pues ella confiaba en el criterio de Michibiki, por más herido que estuviese.

1 segundo.

Furia. Eso era lo que había en el corazón del chico de cabellos blancos. El dolor en su rostro y en el interior de su boca ayudaba a que sus sentimientos no se salieran de la raya. El fuego sería lo único que plasmara su ira en el mundo real, independientemente de que las flamas los salvaran o no.

Contacto.

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Bishamon Bishamon Kalne Souta C´est fini? Le pongo color después. Disfruten <3
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Nashla percibió la onda expansiva convertida en un mar, valga el término, de burbujas. Procuró no perder de vista al genin por más metros que retrocediera involuntariamente. Todo el espacio marino, donde alguna vez hubo una base sólida, se tornó oscuro y turbio; era de nervios. Mucha incertidumbre abrazó a cada ninja que yacía bajo el agua sin saber qué sería de sus vidas de ahí en adelante. Por su parte la Mizukage solo sabía cosas específicas: primero debía llegar hasta Reiza, segundo evitar a los animales incluyendo a los Hozuki y tercero encontrar a Kiseki. Él estaba herido; era probable que ahora mismo lo estuviera todavía más… pues no solo su físico yacía afectado. Algo dentro de sí se quebró y Pecas pudo verlo antes de la súbita explosión.

Cuando abrió los ojos sin importarle lo salado del mar, todo el panorama se encontraba tintado de rojo. Peligro. El Sharingan le permitió vislumbrar a Kusatzu muy cerca de ella; después de eso, era mejor ni siquiera pensar en los enemigos. Solo actuar y repetirse sin cesar que saldrían con vida de allí.

Tres, dos, uno… ¡Contacto!

Seguro les habrá pasado como el típico cliché que sucedía en las películas, eso de visualizar sus vidas en cámara lenta (sin intervención del doujutsu maldito y sus habilidades); sin necesidad de plasmar no sé qué tantas misiones historias recordando todo lo vivido por cada uno de ellos, como lo haría Kishimoto. Aunque valía le pena mencionar tan solo lo esencial: Reiza creyó que jamás podría seguir avanzando para algún día convertirse en chuunin; a Kiseki no le importaba inmolarse mientras viese a ese ser despreciable muerto. Él sabía que le correspondía la gloria pero si tuviese que ir al infierno y con tal de ver a Mizuzu revolcándose en el fuego, lo aceptaría sin chistar. De Shintaro no diré nada y de la Mizukage pues… ella tenía familia: esposo e hijos. ¿Alguien así podía darse el lujo de morir? No cuando la muerte llegaba tirada por los pelos, si es que en su calva esquelética tuviese alguno. Así que, por motivación del instinto de supervivencia, Uchiha mujer mutó su Sharingan hacia el máximo nivel. Todo el fuego que lanzaron los clones y los shinobi reales perdió el color natural para tornarse en uno azabache…

El castaño, ANBU, pidiose a los demás que detuvieran la ofensiva porque a partir de ese momento sería la Nidaime quien se encargara de extinguir al molesto Umibozu. Michibiki y Kusatzu no aplacaron la impresión ante algo tan magnífico y sublime como Amaterasu, pues presenciar un ataque de esa escala tan de cerca no era un lujo que cualquiera pudiera darse… la mejor parte era que estaban del lado de los “buenos” porque pobre de quien fuese consumido por las llamas del inframundo.

Los ciudadanos también quedaron pasmados ante la voracidad de la técnica. Jamás olvidarían cómo ese brazo de mar fue devorado por el fuego, ni siquiera dejando vapor como residuo del proceso. Pecas mantuvo su mirada firme en el cuerpo marino una vez y todo acabara; ¿esperaba a que sucediese algo más? No tenía por qué pasar. Su clon restante le informó que la presencia enemiga en la zona ya no era perceptible como antes. Bishamon se dio un paseo por la costa para cerciorarse de que fuese así y en su recorrido dio con algo que no todos podrían ser capaces de ver, pues se necesitaba ser tolerante.

—Cenizas y carne quemada. ¿Lo hizo a propósito, Nashla sama?
—No, Bishamon —Nash le pidió a Raito que pidiera algún envase a cualquiera de los residentes que tuviera su casa en pie. Era menester llevarse lo que habían encontrado para hacerle un par de pruebas; algo dentro de sí le decía que debía avisar a Ruigetsu de lo que varios de sus parientes estaban haciendo y/o podrían continuar haciendo quién sabe dónde o por qué. —Por ahora esto es todo, Kiseki. —Ella había regresado hasta donde él y el genin se encontraban. —Sabía que él regresaría pero no me imaginaba el grado de su contraataque.
—Me alegra poder haber estado aquí para presenciar su muerte —a la mandataria le sorprendía un poco el tono que estaba empleando el peliblanco, uno bastante cargado de resentimiento—. Todas las personas como él deberían dejar de existir.
—Estoy de acuerdo, pero la justicia a veces se tarda —los tres ninjas observaban cómo el otro ANBU recogía los restos de Mizuzu—. Lo bueno es que siempre llega.
—Yo… haré lo posible porque no tarde más de lo necesario.

Nashla tocó el hombro derecho del chuunin por unos breves segundos antes de encaminarse hacia donde se concentraba la masa del pueblo pesquero. Era su deber hacerles saber que su lugar de residencia y trabajo sería reconstruido lo antes posible para que pudieran continuar con su vida diaria. Lamentó lo suficiente la muerte de las personas inocentes pero les recordó que para triunfar, debían pasar por pérdidas necesarias que más que serlo, fueron instrumentos motores y valiosos para que la paz que vivirían a partir de ahora se pudiera lograr. Ya no más asaltos en las noches; ya no más ese sentimiento de temor.

—Todas aquellas vidas perdidas serán recordadas con amor, sobre todo por ustedes: sus seres queridos. —La mandataria yacía rodeada por los residentes. —Ahora tienen el deber de honrarles, viviendo plenamente en este lugar en memoria de ellos una vez y se reconstruya lo que ha sido perjudicado.

Mientras esas labores se estuvieran llevando a cabo, las personas estarían hospedadas en el pueblo que colindaba con ese. Y regresando con nuestros protagonistas, Kiseki volvió al hospital a regañadientes. Unmei fue a visitarle en cuanto supo lo ocurrido por la misma Pecas, quien reprochara a Shintaro por haber sido cómplice de tal locura (eso de permitirle la salida del centro médico a sabiendas de la condición del amante de las flores).

Todo lo sucedido dejó una huella imborrable en el albino y allí la tendría para siempre, tatuada en su rostro, como recordatorio de que el mundo requería una enorme limpieza si de verdad la prioridad era mantener sus pulmones a salvo. ¿Cómo podría ayudar a que eso ocurriera? Su corazón latía cada vez más con fuerza. Y entonces lo recordó:

«¿En qué piensas?»

—Morirán todos.


Angelo. Bedelia algo corto para cerrar. Reporta la misión ya y que pase lo que tenga que pasar (?)

Por cierto, Reiza avisó su retiro así que no perderá PR's por su falta.
 

Oiseau rebelle
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La famosa frase que no se adivinó:
como si el pedido fuese sacado de un libro de ficción.
A nivel general no hay mucho que añadir: un encargo elaborado al pie de la letra, por instantes respetando tal concepto en demasía y en otros lográndolo romper por brevedades. Y es que como bien cité arriba, “parecía sacado de un libro de ficción” no por nada, la originalidad en este encargo se transformaría en algo vital durante el resto del camino. A pesar de que cumplieron la analogía de “bate, pelota y guante” -enviando las ideas, conteniéndolas y retransmitiéndolas al inicio respectivamente-, cada uno cumplió un papel necesario en la misión, aunque la pelota se tendiera a quedar muy débil de vez en cuando.

Bishamon Bishamon fuiste el bate. Cada uno de tus post aportó la pizca de intriga, duda y sustancia necesaria para que la misión cobrara vida. A nivel narrativo no tengo más que felicitarte tras haber logrado un escrito muy balanceado, libre de baches y bien llevado en sentidos de fluidez. Continuando con la trama, tu importancia llegó a opacar la de tus compañeros de vez en cuando, resaltando tu posición como la más experimentada, y en proporción, la mejor de los tres. Sin embargo, sí es cierto que el desenlace de tu primera participación, con deducir lo de los Hozuki, bajó el nivel de calidad enormemente, no tanto por haber sido algo demasiado obvio, sino porque luego no fue aprovechado para un mejor desenlace, como si las dos posibilidades más clichés se hubieran juntado: aguados y piratas. Además, el resto de oportunidades se centraron más en supuestos que, aprovechados o no, terminaron por ser ideas con pieza falla. Faltó concretar un poco, escrutando entre las posibilidades.

530 Ryo's y 4 PR

Kalne Souta fuiste el guante. Lamentablemente, no cumpliste el número de post requerido para recibir paga, pero aun así fueron necesarias cada una de tus participaciones. Muy correctas en lo escrito, basándote en el ambiente de la transición y permitiendo que tus compañeros continuaran el relato. ¿Faltó profundizar? Mucho con demasiado y un toque de bastante, pero no me corresponde corregírtelo, quién sabe si hubieras aportado mucho más de continuar.

Angelo. Bedelia por lógica simple, sabrás qué objeto de mi analogía te corresponde y tu posición en mi evaluación. He aquí cuando explicaré el por qué citar tal frase de tu compañera: siendo yo el redactor del enunciado, tuve una ventaja tremenda en cuanto a facilidad de entendimiento en el encargo se refería, al ser algo propio y desarrollado en mi mente incluso a partir de lo ya plasmado, tomando en cuenta mis opciones viables en comparación con las utilizadas por ustedes en el transcurso del encargo.

¿Un libro de ficción? Quizás no había que irse ante tales extremos para comprender el secreto del enunciado, aunque tal parámetro hubiese sido más que excelente. Tu seguimiento del primer post de tu compañera ejemplifica perfectamente el desarrollo esencial de la misión: ella aportó en demasía todo lo referente a la premisa, con cada por qué, cuando, como y hasta el qué, una tarea más correspondida para alguien que debería ser el aspirante a un ascenso; pero tranquilo, tal frase no será el precedente del final.

En tu continuación pudiste haber analizado las hipótesis, llevarlas a una escala mayor tal y como podía ser algo tan auténtico como lo ficticio, pero preferiste permanecer en la zona de confort rodeado por los Hozuki rebeldes y las bases secretas inexplicables. Notarás que, al tiempo de leer estas palabras, no he mencionado nada conforme al apartado de formas, pues tu escrito desde ese ángulo fue más que decente, hasta excelso para tu rango. Al final me demostraste una capacidad que jugará un papel fundamental en mi decisión, dándole un final dramático que, nuevamente, tu compañera recalcó en el post siguiente, aunque de una manera más humorística, pero sin dejar de quitarle su mérito: un momento de adrenalina que fue decisivo.

Para tomar mi decisión debí ponderar todo lo anteriormente expuesto, además de decidir algo primordial: a pesar del nivel demostrado en la sustancia, ¿se lo merece?


No
No
No
No
No
Asciendes a Jounin por el pelo de una gata lampiña. Confío en que podrás aportar mucho más en el apartado sustancial a futuro para lograr un escrito lleno de originalidad y libre de cualquier cliché.¡Felicidades!
480 Ryo's y 3 PR.

550 Ryo's y 2 PP para Kirigakure.

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