Quest D Entrega a Domicilio [Halsey & Gaomon]

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Dirac Sea
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"Entrega a Domicilio”

- NPC involucrado: Encargado de una tienda.
- Sinopsis: El encargado de la tienda está algo corto de personal y tiene demasiadas entregas que hacer por lo que ha ofrecido una paga a quienes le ayuden a quitarse todos los pendientes de encima; es importante que no fallen con el tiempo de entrega pues 'sí tras 30 minutos no se le ha entregado, es gratis'. El encargado presionará con los tiempos pues no le gustaría tener que regalar cosas.
- Escenario: Ciudad
- Objetivos:
  • Hacer las entregas de mercancía antes del tiempo establecido.
  • Cobrar y entregar el dinero total de las entregas al encargado.
  • Evitar conflictos pues representan a la tienda en ese momento a pesar de ser personal temporal y cualquier mala imagen que den será recriminada.
- Notas:
  • El encargado está malhumorado y bajo mucho estrés, los presionará en demasía con los tiempos de entrega.
Tamer: Halsey Volk & Gaomon
Digivice: Adventure

Hathaway Hathaway buena forma de volver a empezar, con una de estas Quest bautizadoras (?) puedes comenzar~
 

Straight up villain.
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* Esta quest transcurre relativamente en tiempo de mayo 2019.


No es que no tuvieran alimentos caseros que comer, pero ese día Halsey se había levantado con unas inmensas ganas de su comida nacional y Coronamon no se encontraba en el apartamento en ese instante para cocinar algo particular. Pensó en despertar a Dylan y sus digimon para invitarlos a desayunar afuera, pero hace mucho tiempo que tampoco hacía algo a solas con Gaomon; optó por la última idea.
Y por supuesto que Rain aceptó sin muchas complicaciones, él era fanático de lo que fuera que resaltara alimentos como el cerdo, la carne y el pollo entre sus platillos. Halsey podía jurar que, en el trayecto al lugar que investigó, Gaomon iba más animado que ella misma. Se sentía bien poder alegrar al digimon.
Su lazo fraternal era fuerte, pero la balcánica aún sentía que era difícil para el lobezno expresar sus deseos más mundanos sin que ella interviniera en tomar la iniciativa. Esperaba trabajar en eso poco a poco.
Creo que es aquí. —La ojiverde se detuvo frente a un local relativamente pequeño, había dos mesas de metal afuera y un gran ventanal detrás de estas dejaba ver el espacio abierto del sitio. Miró el menú que había afuera y luego arriba el nombre del local: Vaster Falafel. Sí, era el que buscaba.
¿Estás segura que es aquí? —Gaomon la vio empujar la puerta de entrada, aun sin moverse de su posición actual— Se ve bastante solitario. —Podía hasta decirse que ni parecía abierto, la luz que iluminaba el sitio solo era la natural del día y la de la nevera de bebidas comerciales.
Si la puerta se abre, entonces supondremos que sí. —soltó una risa nerviosa, a lo que Rain frunció el ceño, pero accedió a seguirla.
Dentro del sitio había una suave música serbia que Halsey gozó con un ritmo sencillo en sus dedos, Gaomon apreció lo pulcro que estaba el local y se animó al olfatear un olor delicioso venir desde una estufa ubicada en la cocina detrás de la barra del sitio. También podían escuchar ruido por la puerta del personal del local.
Dobar dan! —Volk alzó la voz y el ruido que provenía de la puerta del personal cesó; escucharon pasos y luego la figura de un Burgamon Adult apareciendo en la barra. —¡Hola!
La escuché, la escuché. —Burgamon ojeó rápidamente la estufa y luego los miró a ellos. —¿Son los que contraté para el delivery?
El dúo se quedó congelado por un momento, pero finalmente Rain habló por ambos:
No, vinimos a comer.
Ah, ¿y qué les gustaría? —Halsey no podía asegurarlo del todo, pero juraba que notó desanimó en el Burgamon cuando supo que no eran sus trabajadores. —Tengo prebranac cocinándose en la estufa y cvarci listo.
Yo quiero un plato del prebranac y para mi compañero… —cruzó miradas con Gaomon, pensando que podría pedir para él.
¿Tiene cevapi listo? Me gustaría una ración. —Burgamon asintió y desapareció por la puerta del personal, se asumió que fue a preparar el cevapi.
Halsey por su lado miró asombrada a Rain, quien al sentir la mirada intensa de su tamer nada más le alzó una ceja.
No sabes lo… excesivamente feliz que me hace que conozcas los platillos e incluso puedas elegir entre ellos.
Te pongo atención cuando hablas de tu cultura.
¿O no será por qué tiene que ver con carne?
Eso es relativo. —el tipo bestia se alzó de hombros, pero con un leve rubor en sus mejillas.

Halsey lo molestó por un rato más, hasta que la comida llegó y se dispusieron a comer. Se sentaron afuera y, mientras disfrutaban de sus desayunos, conversaron de sus cosas: sobre las quest, el hogar y sus roomies, el clima de digital world, etc. De vez en cuando Halsey volteaba a mirar dentro del local, siendo incapaz de ignorar como poco a poco el estrés se hacía palpable en las expresiones del cocinero cada vez que sonaba el teléfono del sitio y atendía para trancar rápidamente. En dos horas nadie había entrado al local, y si su hipótesis era correcta, eso significaba que sus supuestos trabajadores no hacían acto de presencia.
Fue cuando vio por undécima vez a Burgamon atender el teléfono y trancar furioso, que la montenegrina decidió intervenir.
Gaomon me vas a odiar por esto, pero lo tengo que hacer —informó, levantándose para entrar al local.
Está bien… ya me suponía lo que pasaría de tanto que observabas a Burgamon. —El lobezno solo siguió comiendo su cevapi sin preocupaciones, Halsey sonrío para sí misma ante esa afirmación, feliz de tener un compañero empático con ella.
Burgamon iba de regreso a la zona del personal cuando vio entrar a la balcánica, a lo que atentamente esperó que pidiera o hiciera algo.


Tizza Tizza pase!!!
 
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Necesitas ayuda, ¿no? Tus trabajadores no llegan.
El digimon no esperaba que fuera tan directa, pero de todas formas no tenía nada que defender.
Esos irresponsables me han dejado plantado, se acerca la hora del almuerzo y ya han llamado para hacer pedidos que soy incapaz de aceptar por falta de empleados. —El mal humor era muy palpable en su tono, pero Halsey no lo tomó personal.
Te ayudaremos.
¿Disculpa? —No estaba seguro de escuchar bien— ¿Usted quiere ser mi delivery? —Halsey le asintió. —Lo siento, pero no puedo aceptar eso.
¿Por qué?
Porque no puedo confiar en alguien que no me haya mandado Digital Security o que sea un tamer cualificado para el trabajo específico, podrías robarte la comida y simplemente desaparecer o no tener noción de ubicación y perderte…
La script buscó en sus pertenencias su ID de tamer y su propia billetera; se las dejó en la barra al Burgamon, dejándolo confundido.
Es mi ID donde puede verificar mi posición como tamer y trabajo activo para la Central de Tamers, además le entrego mi billetera para que no crea que escaparé sin más. —Burgamon la miró sorprendido— Usted tiene dos cosas que me son valiosas, así que yo me ocuparé de entregar sus pedidos hasta que terminé la jornada laboral y pueda regresarme mis pertenencias. ¿Tenemos un trato?

[ . . . ]

El trabajo empezó siendo divertido y sencillo, los que hacían pedidos vivían por la vecindad, hasta que dio la hora y pico de almuerzo y Halsey no entraba en sus capacidades para comprender lo realmente famosa que podía ser su gastronomía en el mundo digital.
Burgamon le había dado una bicicleta a cada uno para separarse y completar más entregas a buen tiempo. Halsey se sentía nerviosa de cómo estaría manejando la situación Gaomon, con su aberración con tratar a otros digimon sin su presencia o directamente la atención al público.
Llegó a un edificio que estaba a varias calles del local, y automáticamente tocó en el teléfono de departamentos a los dos que tenía anotados en el papel y en el proceso de esperar que llegaran fue sacando de su mochila los pedidos correspondientes.
Pronto una señora de tercera edad bajó, se presentó como la mujer que Halsey verificó en uno de los papeles de los pedidos y agradeció a la chica por su delivery tras darle el dinero. El siguiente en bajar casi cruzando con la viejilla en el pasillo fue un adolescente que tuvo el mismo protocolo que la mujer, aunque él le entregó una propina aparte por su servicio.
Se sentó de nuevo en la bicicleta y miró su siguiente dirección de entrega, tras verificar las calles y el tiempo que le quedaba para esta, levantó la pata de la bicicleta y empezó a pedalear.

[ . . . ]

Había muchas cosas que podía soportar Gaomon, pero que le hicieran esperar era una de las más desesperantes y capaces de ponerlo irritado. Tocó por tercera vez el timbre de la casa en la que estaba y esta vez escuchó un alargado “Vooooy” de algún lugar. Unos minutos más, que estaban ya acabando con la paciencia del lobezno, y el cliente abrió la puerta del hogar.
Un hombre de contextura gruesa, blanco y con ropa manchada al parecer de aceite, tal vez un mecánico u obrero.
Vengo de Vaster Falafel, ¿usted es Rodrigo? —Gaomon empezó a sacar de la bolsa grande de deliverys, amarrada en la parte trasera de la bicicleta, el pedido que supuestamente pertenecía a esa casa.
Sí, aunque… —Rodrigo se rascó el estómago con confusión palpable en su rostro y Gao detuvo su quehacer atento al hombre. —Deme un momento… ¡RAFAEL!
Otra voz se escuchó dentro de la casa -aunque más joven- y tras pasos apresurados, un muchacho apareció al lado del hombre mayor.
Dígame, señor Rodrigo —volteó a ver a Gaomon—Oh, llegó mi comida.
¿Entonces la pediste tú? —Rodrigo parecía indignado, pero tras ver como el muchacho ya estaba aceptando en sus manos la bolsa del lobezno no es que tuviera muchas opciones de discutir ahí lo que sucedía.
Son 100 bits. —Dijo Gaomon, extendiéndo su mano enguantada.
¡¿100 bits?! —Rodrigo se exaltó—¡¿Qué haz pedido tú, sabandija?!
Tal vez mucha comida para el almuerzo y la cena. —Rafael se achicó de hombros con una risita nerviosa antes desaparecer por el pasillo.
Muchacho abusador y atrevido no sabe lo que… —empezó a balbucear cosas y Gaomon dejó de ponerle atención en ese aspecto, esperando el efectivo que el hombre contaba de su billetera para darle. —Aquí tiene.
Fue al final de mala gana, pero la plata estaba completa y él solo agradeció, tomando su bicicleta y pensando en la dirección de sus próximos pedidos.

[ . . . ]

Dakle, vi ste tamer?
Da, moj partner je Gaomon. —Dean le sonrió al hombre.
Predivno! Volio bih da sam i ja tamer.
Još uvijek može biti, sve je moguće. —Le entregó el pedido, y regresó a su bicicleta— Moram ići sada, hvala vam puno na kupnji.
Doviđenja! —El hombre la despidió con su mano.
Halsey le regaló una sonrisa y se encaminó de regreso al restaurant. Había pasado unos minutos muy agradables al hablar en croata con aquel hombre, quien tras ver sus rasgos comenzó a hacer un pequeño interrogatorio fugaz hasta que terminaron hablando en el idioma y provocando que la cura de babel no tradujera automáticamente lo que dijeran.
Hace mucho tiempo que la hora del almuerzo había terminado y los pedidos habían disminuido en cantidad masiva. La noche empezaba a ser entrante y regresar al local se definía en esperar pacientemente entre charlas con Gaomon la espera de un nuevo pedido, contar las propinas o comer algún bocadillo.


Tizza Tizza
 
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El cansancio en sus piernas se empezaba a ser presente después de tanto pedalear en todo el día de forma desquiciada, y no es que lo lamentara, ella amaba hacer ejercicio, pero el ciclismo tampoco es que fuera su pasión.
Cuando llegó a Vaster Falafel dejó la bicicleta estacionada en la entrada, también vio la de Gaomon ahí por lo que supo que estaba en el local. Al entrar lo vio conversando con Burgamon.
Veo que ya volviste. —Rain le sonrió, y ella lo hizo de vuelta. —Hablaba con Burgamon sobre nuestras próximas entregas.
¿Y bien? —Ella se acercó a la barra.
No sé cómo harán esto, pero tienen un pedido de una dirección lejana al vecindario —El Adult señaló el dato que escribió en la hoja de facturación y Halsey comenzó a ponerse nerviosa tras no reconocer la ubicación—La regla es que después de 30 minutos, será gratis. ¡Y yo no estoy para andar obsequiándole cosas a nadie! —terminó, girándose bárbaramente para verificar los sartenes y estufas repletas de alimentos en cocción.
Gaomon gruñó por lo bajo ante la actitud del cocinero, pero Halsey le dio una caricia suave en la espalda para transmitirle paz. No es que ella estuviera tranquila con el tiempo encima en su contra más la distancia del lugar, pero podrían arreglárselas.
¿Cuánto tiempo tenemos? —cuestionó la mujer a su jefe temporal.
La política está en que apenas termine de preparar esto y anote la hora de inicio de entrega, tendrás treinta minutos para hacerte cargo de esto, sin contar los demás pedidos que tienes, aún quedan cinco pedidos más antes de que finalice la jornada.
Gaomon miró a Halsey y su cara pensativa, parecía muy inquieta con la situación, pero él ya lo estaba pensando desde antes de que llegara, así que le ofreció ayuda.
Oye, Halsey, ¿por qué no sacas tu DigiWindow del morral? —Le señaló su mochila, dejada en una esquina de la barra. —Podemos buscar la dirección en ella.
Tienes razón… ¡Es una buena idea!

[ . . . ]

Se dividieron la carga, Halsey se llevó solo el pedido que estaba lejos y Gaomon se llevó dos pedidos, mientras Burgamon aún hacía los otros dos faltantes.
Ver la dirección en el aparato tecnológico no solo le explicó a Halsey como llegar, si no también ver atajos de calles alternas que reducían su tiempo de delivery, aunque igual eso no prometía nada.
En el camino fue imposible sentirse desafortunada, había tráfico por la ciudad y mucha gente caminando por las calles que obstaculizaba el tomar los atajos por calles concurridas. Cuando ya solo quedaban diez minutos y se sentía relativamente cerca del sitio, fue que empezó a ignorar el mar de gente entre las calles alternas que veía y las tomó intentando esquivar a diestra y siniestra.
Igual lograrlo sin problemas era una fantasía, porque cuando finalmente a una cuadra del hogar, una persona intentó esquivar hacia la dirección que ella misma buscaba driblear y, en un manejo brusco por otro intento de esquive, ella terminó dirigiendo la bicicleta a un puesto de frutas, supo que realizar ese trayecto sin conflictos era imposible. Fue un colpe certero, el sermón del dueño también. Pero eso no impidió que se levantara y esta vez corriera la cuadra, ignorando los gritos del frutero.
Cuando llegó a la entrada del hogar, tocó el timbre y la puerta por igual con sus nudillos, intentando recuperar el aliento.
Un joven con aspecto atlético le abrió, llevaba una toalla colgada del hombro y ropa deportiva. Le sonrió apenas reconoció de qué se trataba su presencia.
A-aquí está lo qu-ue encargó… —alzó la bolsa del pedido. —Siento la demora.
Lo entiendo, pero… Ya pasaron los treinta minutos.
¿Qué? —Su compostura no solo se recuperó rápido, sino que también se volvió rígida tras escuchar eso.
Como oyes, según esta anotación en el papel, ya han pasado cuarenta y dos minutos…
To mora biti prokleta šala!! —Molesta, la montenegrina agarró la factura que tenía en la mano el varón, verificando por si misma que lo que decía era real— Sranje! Toliko truda za ništa! —refunfuñó y el chico frente a ella solo pudo permanecer impasible (aunque una pequeña sonrisa se formaba en sus labios).
Veo que sabes croata… —indicó y Halsey tras varias respiraciones se calmó.
Sí…
Bien, entiendo que te moleste mucho haber fallado en tu objetivo, pero creo que… puedo ofrecer pagarte el pedido e ignorar la tardanza a cambio de algo…
Torbellino Volk lo miró sin expresión, escrutando el rostro del chico… ¿qué le pediría?

[ . . . ]

Gaomon no parada de sentirse ansioso, al final, él había tenido que entregar todos los pedidos faltantes pues Halsey no regresaba del único que se le había mandado en esas horas. Ya la jornada de trabajo había terminado y Burgamon estaba contando por su lado todo el dinero recolectado de los pedidos, sabía que, si faltaba un solo bit ajeno a las propinas, ellos tendrían que poner el dinero, aunque eso no era algo que le preocupara él estando seguro de tener todo correctamente.
Preocuparle sería la ausencia de su tamer. ¿Se habría perdido? ¿Y si tuvo un accidente? Peor, ¿sí se había desmayado del cansancio en medio del camino? Incluso Burgamon empezaba a cuestionarle de su paradero y eso solo ponía de peor humor al lobezno.
Salió del local para seguir evitando las preguntas del tipo alimento, se sentó en una de las mesas y empezó a jugar con sus guantes mientras esperaba. Pasado un tiempo escuchó la cadena de una bicicleta y rápidamente buscó la figura de su tamer, Halsey llegó con una cara roja y avergonzada, asustando al digimon.
¡Tardaste un montón!
Lo sé... perdón.
¿Te sucedió algo en el camino?
Me tropecé con un puesto de frutas, pero estoy bien —añadió antes de que Gao se exaltara— todo salió bien, ayudé al dueño a colocar todas las frutas en su canasta correspondiente y entregué el pedido.
A… ¿tiempo?
La chica apretó sus labios, su cara se puso de nuevo roja y entró al local directo a donde Burgamon, Gaomon la siguió sin dudar, inquieto porque no le respondió lo que quería y su reacción fue extraña.
Aquí tiene. —Halsey le entregó el dinero a Burgamon del pedido, y Gaomon supo que todo había salido bien, pero… ¿y entonces por qué tan retraída y roja?
Todo pareció salir bien, y al final de la jornada, Burgamon agradeció sus ayudas, más calmado y tranquilo porque todo pareciera en orden. Se retiraron del sitio no sin antes reclamar su recompensa y pedir unas cuantas cosas más para llevar a casa para que sus roomies pudieran cenar algo balcánico.
Con los minutos, Gaomon pareció aceptar que la cara roja de la joven y su forma de ser era resultado de ese último objetivo tan lejano y por un día arduo de puro ciclismo. Después de todo, no era fácil mantener un ritmo constante para soportar la carga deportiva de una bicicleta por horas y horas.
Y seguiría pensando eso, porque Halsey no tenía la cara para decirle que mañana tendría una cita con un desconocido a cambio de pagar un tonto pedido de trabajo.



Tizza Tizza listo!
 
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Hi Hathaway Hathaway , empezamos de nuevo.


Narrativa
Tus escritos siguen siendo muy buenos, las ideas fluyen y no tienes problemas para explicar lo que deseas plasmar. Te ha faltado una que otra coma por ahí y también has usado un par de veces el punto seguido en lugar de la coma, pero nada realmente grave. Lo que sí te voy a decir, es que si vas a optar por escribir en otro idioma, pongas entre paréntesis el significado de esas palabras, de otro modo el lector no se entera si ocurre algo importante y no es ideal que use la traducción de Google para saberlo.

[23/25]

Interpretación
Buen trabajo con tus personajes, llevo mucho tiempo sin leerlos, pero por el contenido de la misión quedó implícito un crecimiento en el comportamiento de Gaomon. Parece que tanto Tamer como Digimon se entienden el uno al otro mucho mejor. Los NPC también estuvieron bien, en especial Burgamon y sus reacciones frente a las incesantes llamadas y la proposición de Volk.

[25/25]

Realismo
Al final de la Quest Halsey se chocó con un puesto de frutas, ahí faltó un poco de información, pues no supimos qué tan fuerte fue el golpe o si el pedido estuvo a salvo dentro de la mochila. Ten cuidado con los detalles.

[24/25]


Desarrollo
Fue una buena (D) para volver a las andadas. No hubo muchos percances durante la misma, pero la misión tuvo mucha personalidad gracias a la forma en la que tus personajes se involucraron. Además, la usaste de puente para historias futuras, así que solo con eso ya tiene mucho más peso que ser solo simple farmeo. Sigue así.

[25/25]



Total: [97/100] Quest (D) Aprobada

+ 145 bits
+ 1 Fama
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