Especial Examen Examen de admisión

Morpheus's Dream ♚
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Tienen un máximo de siete posts y seis dados en total, con un mínimo de 300 palabras cada uno. El primer post será simplemente introductorio para poder tirar el primer dado.
D Darkfirexs12, te recuerdo este detalle importante del examen de admisión. Tienes un límite de posts (no puedes hacer más de siete) y si en cada uno no hay 300 palabras o más tendrás problemas para superar el examen por desarrollo. Aunque el primer post es introductorio, debe (y puede) ser más extenso. Puedes editarlo, al igual que los siguientes que hagas, incluso después de postearlos, pero apenas postees el último ya no tendrás esa oportunidad.
 

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El sol apenas estaba saliendo, mostrando sus cálidos rayos de sol. La alarma ni bien había empezado cuando fue interrumpida por Bill, quien se levantó antes de que sonase. Se había preparado para algo, y esa razón era “El examen de admisión”. Este solo era el primer paso que necesitaba para convertirse en un gran héroe.

Salió a toda prisa de su cuarto, dirigiéndose en dirección a la cocina, donde su madre, la famosa heroína “Black Ángel” estaba preparando el desayuno. La comida olía exquisita, de alguna manera su madre se las había arreglado para levantarse aún más temprano que él.

El peliblanco se acercó a su madre la cual le dio un fuerte abrazo. Su madre inmediatamente lo soltó comenzó a inspeccionar la apariencia del chico.

Te vez adorable Billy, podría incluso comerte a besos —la mujer sonrió de gusto, mientras indicaba al chico a que se sentara para comer.

El chico pudiese haber dicho algo al respecto, pero estaba bastante enfocado en llegar temprano para comenzar con la prueba. Justo terminando de comer el pequeño se bajó de la mesa, tomo sus cosas y estuvo a punto de salir, cuando su madre lo llamo para algo más.

¿Que pasa mama? —pregunto, mientras que su madre le entregaba una bolsa con algo de comida dentro.

Esto es para ti y Keigo, recuerda compartirlo con él, seguro que a le encantara.

Bill solo asiente al tomar la bolsa y se marcha de la casa. Al abrir la puerta estaba a punto de tocar Keigo Amajiki, su mejor amigo que también haría la prueba con él. Ambos al verse se sonrieron después de desearse los buenos días, solo para comenzar a caminar en dirección hacia la UA. Ambos sabían que entrar en esa prestigiosa academia era lo primordial si querrían convertirse en futuros héroes profesionales.

Los minutos pasaron y ya justo estaba allí, ante toda la multitud reunida en frente del instituto, preparándose para pasar el examen y convertirse en héroes del mañana. Aquellos chicos habían sido invitados a pasar para tomar la prueba psicológica, donde tenían que contestar con la mayor sinceridad posible. Y una vez concluido este, todos los jóvenes se dispersaron por las áreas diferentes que quedaban accesibles para los examinados. Los dos chicos caminaron hasta llegar a la cafetería, donde se sentaron en una mesa apartada a petición del pequeño Bill quien se sentía algo extraño con tanta gente a su alrededor.

Bien, ¡¡es hora de comer!! —Decía el pelirojo con una tremenda emoción,quien sin titubear comenzó a comer despreocupadamente.

Rayos, la prueba estuvo algo difícil, me puse algo nervioso al contestar las preguntas —mencionado el menor a lo que el de los ojos ámbar le miro extrañado.

Ese examen era fácil, no sé porque te preocupas tanto. Solo unas cuantas preguntas personales y ya está.

Lo se…pero, ese es el punto, que pasa si no llamo mucho la atención. No soy lo suficientemente increíble, no como tu Kei.

El pelirrojo se mantuvo unos segundos en silencio y luego toco la cabeza del pequeño Billy. Este al sentir su mano volteo a verle, su amigo mostraba una gran sonrisa que de alguna manera lo llenaba de aliento.

Eres un chico muy bueno Billy, y créeme, todos aquí —hizo un momento para apuntar indirectamente a todos los demás aspirantes — deberían de tener la aspiración que tienes. Tú eres….especial, dalo por hecho.

El peliblanco no pudo evitar sonreír de igual manera, simplemente dándole las gracias con un ligero asentimiento.

oh, por cierto —dijo el pequeño— antes de que se me olvide, mama dijo que compartiera esto contigo, aunque, sabes que a mí no me gustan estas cosas. y no te preocupes, desayune bastante antes de llegar aquí

Oh de acuerdo, este ya serie el tercer desayuno — decía el pelirrojo con una risa ahogada. Bill no puso mucha atención a su muy extraño metabolismo de su amigo y simplemente le paso la bolsa con la comida al de ojos color ámbar que al ver su contenido se asombró.— ¿Estas bromeando? ¿Dónde rayos tu madre consigue estas cosas?

Billy sonrió nuevamente ante la emoción de su amigo, quien metió la mano en la bolsa para tomar uno, cuando derrepente un mensaje se escuchó en sus cabezas diciendo que ya era hora de dar inicio al evento principal.Ambos muchachos pusieron rumbo al punto de encuentro, mientras Keigo simplemente trataba de comerse lo de la bolsa lo más rápido posible.

¡Espero que el descanso haya sido suficiente para ustedes, retoños! ¿Listos para lo que viene? —La voz de alguien resonó entre todo el lugar, y ese no era nada más ni nada menos que Prince, el héroe de la máscara de calavera. Como siempre portando su enorme sonrisa.

Prince guió al grupo dentro del instituto hasta el Campo Beta, el lugar donde se desarrollaría la prueba.
Frente a las grandes puertas de la ciudad a escala podían verse dos personas: un hombre y una mujer. El reconocido director de la academia, Eiji Miyada, y su asesora psicológica, Dhalia Sunset.

Después de una breve presentación al estilo que solo el Director Eiji puede dar, se acercó el momento de comenzar. Ambos chicos se prepararon para lo que venía mientras le eran explicadas las reglas de la prueba. Billy no podía evitar sentirse algo emocionado y a la vez nervioso, pero su deseo por convertirse en un héroe era mucho mayor que cualquier sensación de miedo que tuviese. Cada estudiante recibió del vampiro blanco o la mujer serena un botón que tuvieron que fijar en algún punto de su ropa. Tuvieron diez minutos para prepararse antes de que las puertas del Campo Beta fueran abiertas.

Buena suerte a todos —sonrió Dhalia.
¡Den su mejor esfuerzo~! —animó el cantante.
El tiempo empieza a correr ahora —informó Eiji viendo su reloj, sin embargo, apenas vio el movimiento de la congregación, dio varios pasos al frente alzando una mano—. ¡Ah, casi lo olvido! En el campo se encontrarán con robots de reconocimiento que intentarán regresar los banderines a sus lugares de origen —comunicó apresuradamente, esbozando una sonrisa como si sólo estuviera diciéndoles lo soleado que estaba el día—, atacarán si no cooperan con la orden. Eso era todo. ¡Plus Ultra!

Tras escuchar esto, el examen dio inicio y todos los chicos empezaron a correr en diferentes direcciones. Algunos más alterados que otros ante la noticia del director. Pero el bien lo había dicho.

Hay que dar nuestro mayor esfuerzo —vocifero Billy con mucha determinación, mientras su amigo solo lo veía con una sonrisa— aquí vamos…¡¡Plus Ultra!!
 
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Recién había comenzado la prueba y todos los presentes empezaron a correr. Bill tuvo que tomar a Keigo debido a la multitud que no dejaba de empujar, y ambos corrieron juntos hacia una dirección opuesta a la que los demás participantes estaban corriendo.

Así se pasaron caminando por unos minutos con todas sus fuerzas. Hasta que ya por fin habían quedado completamente solos y no había rastro alguno de los demás participantes.

Y-ya lo-los perdimos —decía entrecortadamente el joven de cabello blanco, las actividades atléticas definitivamente no eran su punto más fuerte.

Así parece, ahora solo deberíamos de buscar los banderines. Pero hay algo que me preocupa —decía el pelirrojo a lo que su amigo solo volteo a verle algo curioso— bien, vamos a ponernos en situación, posiblemente muchos de los participantes podrían esperar que otros tengan banderines para robarlos.

Bueno —dijo Bill sin dejar que su compañero terminara de hablar — eso es cierto, es algo obvio, aunque yo estaría más preocupado con los robots que menciono el director, si es verdad que estarán para defender los banderines… ¿qué métodos usaran para obligarnos?...si te pones a pensarlo un poco, cada Quirk es diferente al resto, por lo que los robots no deben de estar equipados con una sola arma. Y deben de tener un mecanismo para adaptarse en batalla…después de todo, estamos hablando del director Eiji, siempre guarda sorpresas inesperadas para sus estudiantes….o en este caso, sus futuros estudiantes. — Bill se quedó pensando unos segundos más, hasta que volteo a ver su amigo que solo lo miraba con una cara de asombro.

Genial, eres el mejor para este tipo de cosas Billy — el pelirrojo parecía que le brillaban los ojos de la emoción, mientras que el pequeño solo quería que la tierra se lo tragara en ese momento por la vergüenza— bien, tendremos cuidado.

De acuerdo, debemos de continuar entonces —dijo con seriedad, a lo que su amigo simplemente asintió mientras empezaban a caminar juntos.

Se mantuvieron al margen, siempre pendiente de cualquier cosa que pudiese suceder de repente. Ambos inspeccionaron el área, y mientras más caminaban no hacía más que ver edificios por todos lados.

Joder…quisiera comer algo —dijo el pelirrojo mientras aún se mantenía en busca de un banderín.

Eres un pozo sin fondo Kei — Bill ya conocía a su amigo desde hace tiempo, por lo que su repentino deseo de comer no le parecía algo fuera de lo normal.

Quisiera otro delicioso bocadillo de los que prepara tu madre— el más pequeño no pudo hacer nada más que poner una pequeña mueca.

Papa y yo queremos a mama, pero no entiendo como ella puede come- —antes de que pudiese terminar una oración, en el aire venia volando un extraño objeto grande y pesado.

Ese objeto llego a chocar con uno de los edificios, provocando un desprendimiento del mismo. La tierra retumbaba mientras el edificio se colapsaba.

¡¡Corre!! —dijo Keigo a lo que ambos empezaron a correr en la dirección opuesta de donde estaban cayendo los escombros.

Grandes pedruscos caían al suelo, provocando nada más que temblores en el mismo. Afortunadamente ambos compañeros logran escapar ilesos de aquel desastre.

¿Qué demonios fue eso? —pregunto alarmado el pelirrojo.

seguramente fue algún proyectil o algún objeto que lanzo uno de los participantes —Bill se fijó en su amigo, este miraba fijamente hacia el edificio.

Billy, ¡mira! —apunto rápidamente al edificio que había colapsado. En unos niveles más arriba se encontraba un banderín, dentro del edificio.

Un banderín —los ojos del pequeño se iluminaron mientras que intentaba ahora en su cabeza formular algo — pero…¿como demonios llegamos allá arriba? — el edificio era algo inestable y perderían mucho tiempo solamente subiendo todas las escaleras hasta ese piso. Allí se quedaron ambos amigos mientras ideaban una forma de poder obtener aquel banderín.
 

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Y allí se encontraban. Los dos chicos observando aquel objeto que necesitaban para superar esta prueba. El banderín holgado dentro de uno de los edificios. Como mucho era el piso 6 de aquella edificación, pero el problema principal radicaba en lo inestable en se había vuelto.

Bien, ¿nos quedaremos mirándolo como locos? — dijo el pelirrojo, mientras se apartaba un poco de Bill.

Al ver que su amigo se apartaba un poco entendió rápidamente lo que estaba pensado en hacer.

No pensaras en escalar hasta ahí ¿o sí?

No tenemos de otra, si esperamos demasiado tiempo, se nos acabara el tiempo, vendrá otro participante o quizás el edificio termine de colapsarse y al final no obtengamos nada, es ahora o nunca, usare el conejo —después de decir esto Keigo se quitó los zapatos, en lo que sus pies empezaron a adquirir un pelaje de color blanco, adoptando la apariencia de unas piernas de conejo mientras adquiría musculatura.

Nombre: Keigo Amajiki
Quirk: Manifestación, puede manifestar en su cuerpo partes de cosas que haya comido para integrarlas en su ADN.

Sin decir algo más, se colocó en posición y salto con todas sus fuerzas hacia uno de los pisos, logrando llegar al tercer piso sin ningún tipo de problema.

Oye, no es tan malo, pero ahora necesitare tu ayuda — sin siquiera dejar al pobre chico pensar algo, Keigo se lanzó al aire, saliendo así de la estructura del edificio.
Bill entonces en pánico extendió sus manos en dirección a donde se lanzó Keigo, haciendo que aparezca en el aire una plataforma en la cual su amigo aterrizo.


Nombre: Bill Aldrich
Quirk: barrera, puede proyectar barreras psíquicas, estas barreras dependen del uso que se les dé, usándose como plataformas hasta incluso como escudos si es necesario debido a su gran dureza.

El pelirrojo le sonrió a su amigo, para entonces volver a dar otro gran salto, con el cual llego rápidamente a donde se encontraba el banderín. Una vez allí, lo tomo con sumo cuidado, al ver que no sucedía nada le mostro a su amigo desde su posición lo que había obtenido, mientras este solo le sonreía.

Viste, no pasó nad- —no bien terminando la oración, el edificio comenzó a moverse descontroladamente.

El piso comenzaba a colapsarse, pero había algo diferente esta vez. El edificio parecía temblar, casi como si se estuviese manifestando un mini terremoto solo en el área del edificio.

¡¡Kei, salta!! —grito Billy quien veía como el edificio empezaba a desmoronarse.

El camino que conducía a las escaleras era bastante inestable, se estaba cayendo a pedazos poco a poco. El pelirrojo se encontraba en un aprieto algo fuerte. No tenía muchas opciones, así que simplemente salto del edificio con el banderín en mano.

Billy por su parte volvió a extender sus manos imaginando mentalmente una barrera en el aire para que el chico no resultara lastimado por la caída. Y una vez que Keigo aterrizo en ella esta empezó a moverse al suelo. El de pelo blanco estaba moviendo la barrera al suelo para que Keigo pudiese bajar sano y salvo, pero esto le provocaba cierto dolor en su cabeza. Para cuando el pelirrojo se dio cuenta ya estaba bastante cerca del suelo, por lo que se desmonto de la plataforma, la cual desapareció al instante. Bill resoplaba exhausto, intentando recuperar el aliento tras haber hecho eso con una de sus barreras.

Amigo, eso fue increíble, gracias. —el mencionado solo levanto la mano en respuesta a sus agradecimientos.

Ahora todo parecía en calma, el edificio había colapsado, pero Keigo estaba sano y salvo con el banderín en sus manos. Todo parecía perfecto, sin embargo, un sonido extraño se escuchó detrás de los chicos, un sonido de una maquina motorizada. Al darse la vuelta los chicos se encontraron con un gran número de robots que estaban detrás de ellos. Bill conto mentalmente a la cantidad de robots, dando con el resultado de 7.

Esto no luce bien —dijo el más pequeño mientras uno de los robots se acercaba a ellos.

El robot lanzo una especie de láser por una de sus luces que a simple vista parecía un ojo. Con ese láser escaneo el cuerpo de Keigo quien se encontraba aterrado junto a Billy.

Keigo Amajiki —hablo el robot con una voz metálica y algo computarizada — exigimos por favor que coloque el b- —el robot se detuvo por un momento, casi justo como si pensase algo— posición del banderín destruida, modificando código…actualizacion completada. Por favor exigimos que nos entregue el banderín.

Ni en sueños, con lo que nos costó conseguirlo —Keigo parecía negado a entregarles el banderín a los robots, mientras Billy miraba a la maquinaria, sus funciones parecían muy sofisticadas y muy avanzadas, al parecer parecía actualizarse a la situación, por lo que quiere decir que estos tienen una inteligencia artificial bastante compleja y bien trabajada.

Respuesta negativa, iniciar protocolo de captura— los robots apuntaron al pelirrojo con un pistola integrada que poseían.

Justo en ese mismo instante los robots empezaron a disparar. Billy por su parte reacciono rápido y puso una pantalla que sirvió como escudo para defenderlos a él y a Keigo. El disparo parecía una mezcla extraña de algo viscoso, pero que se endureció en cuestión de segundos. Ambos chicos empezaron a correr en dirección opuesta a los robots, quienes al darse cuenta de la acción de escape, decidieron también perseguirlos. El chico de cabello blanco supuso que esa era la mejor opción, necesitaban correr riesgos si deseaban ser admitidos, pero entrar en un combate directo contra los robots habría sido algo bastante problemático, no solo por el número, sino también por las armas que poseían.
 

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Los muchachos se encontraban corriendo. Sus perseguidores parecían mostrar bastante destreza, a pesar de ser solo maquinas, ya que esquivaban los obstáculos que tenían en frente. La situación no parecía estar a favor de ellos, mientras más corrían mas parecía imposible escapar de ellos, pero, no se podían quedar de brazos cruzados.

Keigo, ellos van tras el banderín ¿no? Entonces sigue corriendo —en la mente de Bill se estaba ejecutando un plan, algo descabellado pero que podría funcionar contra ellos, por lo menos para atrasarlos y perderlos de vista.

Espera Billy, ¡¿qué piensas hacer?! —sin prestar atención a las palabras de su amigo, el de pelo blanco se detuvo de correr.

Billy levanto sus brazos nuevamente, coloco una barrera a uno de los robots, este choco de golpe contra la pared, y consecuentemente el robot que estaba detrás de él se tropezó con ese robot, mientras que los demás que quedaban siguieron acercándose.

El pequeño entonces deshabilito la barrera que había puesto y creo una nueva, esta vez mas grande, lo suficiente como para cerrarles el paso a los robots, uno de ellos se chocó de golpe contra está destruyendo su parte delantera al igual que los dos anteriores, mientras que los 4 restantes se detuvieron, permaneciendo ilesos. Allí se mantuvieron por unos muy pocos segundos analizando la barrera, y allí fue el error que cometió Bill.

Uno de los robots lo miro fijamente y lanzo su láser hasta él. El láser tenía un increíble alcance casi como unos 10 metros de longitud

Bill Aldrich — ese robot menciono su nombre y acto seguido apunto con su arma en dirección al joven.

El arma emitió un potente ataque sonoro que traspaso la barrera y golpeo de lleno a Bill.

¡¡A-Aaaarrhhgg!! —el ataque de aquella maquina le provocaba un fuente dolor de cabeza a Bill quien fue sintiéndose más debilitado.

La barrera poco a poco empezó a desvanecerse haciendo que los robots siguieran corriendo en dirección a joven de cabello blanco. Debilitado, en chico parecía una presa fácil para los robots quienes ahora, aparte de recuperar el banderín tenían como misión neutralizar a Bill. Estos pusieron sus armas en posición, donde empezaron a dispararle de esa sustancia viscosa. El aspirante aun cansado creo otra barrera justo frente a él, que lo cubrió de aquella sustancia que al instante se solidifico a su alrededor.

Los robots volvieron a activar el sonar con el que debilitaban las fuerzas de Billy. Todo parecía perdido para él, hasta que algo extraño ocurrió. Sintió como algo agarraba su estómago y entonces lo halo hacia una dirección. Al abrir los ojos, se había dado cuenta que era Keigo quien con unos tentáculos que salían de sus dedos lo había atrapado y lo atraía hacia él, que se encontraba en lo alto de un edificio que parecía una tienda de armas.

¡¡ ¿Estás loco Aldrich?!! — Keigo logro atraerlo hacia él y una vez estaba a salvo lo coloco con cuidado en el suelo. —Estas cosas ya me tienen harto —Exclamo, mientras con sus tentáculos tomaba una extraña caja que tenía detrás.

El pelirrojo elevo la caja en el aire y luego arrojo contra el suelo, la caja se rompió dando a conocer lo que contenía. De la caja salieron un montón de granadas de diferentes formas y tamaños. Keigo esperaba el momento justo para que los robots pasaran cerca de estas.

A ver si se mueren ya desgraciados — de sus bolsillos saco una granada, le quito el seguro y en acto seguido se las lanzo a donde estaban las demás granadas.

Los robots justo se habían acercado a las demás granadas, cuando la activada callo cerca de ellos, explotando junto con las demás y causando una explosión. Mientras tanto Keigo se acercó a su amigo, quien poco a poco se levantó mientras recuperaba un poco sus fuerzas.

Bien, debemos escapar, esas granadas no eran muy potentes como para acabar con esas cosas. Posiblemente solo los retrasen.

Billy solo asintió mientras ambos comenzaban a correr, primero, antes que nada bajando del edificio donde se encontraban, pero para eso tenían que bajar por una escalera interna.

Pero, que rayos… ¿esto es una tienda de armas?

Si —dijo el pelirrojo mientras corría hacia la puerta trasera— ven por aquí, más tarde te cuento sobre un descubrimiento que hice.

Justo cuando los chicos abrieron la puerta trasera, ahí estaba, otro banderín, justo en frente del pequeño callejón que estaba entre estos edificios y que no muy lejos se encontraba la calle.

oh, esto no está nada mal. —el más alto se acercó a tomarlo, pero su amigo puso una barrera antes de tomarlo.

Espera, si tomas ese, vendrán más robots a por ti — el chico resoplo por un momento mientras que quitaba la barrera para acercarse el — yo lo tomare, los robots quieren el que tienes, así estos que vengan irán a por mí.

Sin darle la oportunidad de decir algo Bill tomo el banderín con velocidad. Y justo en ese momento se dieron cuenta como otros robots salían de las puertas traseras de los edificios que estaban cercanos, y uno de ellos, cerrando el paso para llegar hasta la calle.

Mierda… —fue lo único que pudo pronunciar Keigo al ver en la nueva situación en la que se encontraban.

Esta vez un total de 5 robots bloqueaban el paso y de la misma manera exigían que el banderín se quedara en la posición en la que estaba.
 
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Ni bien habían salido de un aprieto cuando ya se encontraban en otro más. Los robots parecían salir de todas partes, lo que ponía en la cabeza de los aspirantes a futuros héroes el peligro en el que se encontraban.

Hay que salir rápido de aquí — dijo el pelirrojo.

Billy intento mirar por todos lados a ver si podría encontrar una ruta de escape, entonces se le ocurrió algo.

Kei, las paredes, al techo.

No necesitaban más palabras, inmediatamente el más grande cargo a de cabello blanco en sus brazos. Manifestó otra vez las patas de conejo y comenzó a saltar por las paredes del callejón hasta poder llegar al techo, una vez allí Bill se bajó y comenzaron a correr por los tejados. Haciendo uso de las habilidades de Billy para crear plataformas, lograban pasar de un edificio a otro con unos simples saltos. Así se mantuvieron hasta sin darse cuenta llegar a una cuadra diferente. Parecía que habían perdido momentáneamente a los robots quienes al parecer se les hacía difícil seguirlos por los techos.

Bien, parece que los perdimos…por ahora, ufff…. —dijo Bill que se detuvo un momento para respirar.

Esas cosas están bien hechas, eso es seguro —rectifico su amigo quien se sentó detrás de un tanque de agua para tomar algo de sombra.

bien…ahora que tenemos algo de tranquilidad. Ambos tenemos cada uno un banderín, así que vendrán más robots a por nosotros. Y creo que yo también hice un descubrimiento.

El pelirrojo pareció interesado en la respuesta de su amigo, por lo que con un ademan le invito a sentarse para hablar.

Te voy a decir lo que se hasta ahora entonces pequeño —dijo el más alto— el entorno. No es solo decoración, tal parece ser que todo es útil, mira por ejemplo este tanque de atrás —levantando una mano este toqueteo el tanque el cual se sentía lleno— si no me equivoco esto debe de estar lleno de agua y es más, algunos de los lugares del Campo Beta, tienen algunos objetos.

Como la tienda de armas —dijo Billy a lo que su amigo afirmo con la cabeza.

Exacto, pero, estaba limitado. Veras, no habían armas de asalto, ni armas de fuego. Tal parece ser que son para evitar que otros participantes las usen entre ellos, tal vez como medida preventiba para que no se lastimen unos a otros.

Pero, ¿que fueron todas esas granadas que lanzaste?

solo habían como 4 granadas de pólvora, 3 si no contamos la que tenía en mi bolsillo, las demás eran granadas de humo, aturdidoras y las más curiosas, que de esas solo eran 2. Las granadas electromagnéticas, ya sabes, de esas que usan los espías para poder desactivar equipos electrónicos. Por eso te dije que posiblemente estarán parados por un rato.

Oh…ya entiendo —la situación empezaba a tener sentido, a pesar de la loca situación en la que se encontraban.

habían también armas blancas, pero los cuchillos posiblemente no le hagan mucho daño a esas cosas, a no ser que tengas un Quirk para poder potenciar esas cosas.

Lo que decía Keigo tenía bastante sentido, la escuela en cierta manera podría estar brindándoles a los estudiantes recursos con los cuales poder trabajar de una forma aún más realista, viendo como nos adaptamos a nuestro entorno para luchar.

Bien, eso suena genial, ahora te diré exactamente mi punto —dijo Billy comenzaba a levantarse de donde estaba— Los robots tienen una inteligencia artificial bastante potente, y se actualizan conforme escanean a los demás participantes, con esa información entienden cómo funciona el Quirk de un aspirante y con esos datos aprende como neutralizarlo.

ósea que cuando te escanearon aprendieron como neutralizarte —pregunto el pelirrojo, a lo que el comenzaba a pararse también.

sí, utilizaron un tipo de arma sónica que me hacía sentir como si mi cabeza explotara — Billy observo a su entorno, a pesar de que habían muchos edificios altos, también hay simulacros de casas y tiendas— ya va siendo hora de que nos vayamos, esas cosas siguen buscándonos.

Ambos chicos empezaron a ponerse en marcha, pero justo antes acercarse al borde del edificio casi como si se tratase de una broma, había un banderín que se encontraba flotando en el cielo con un globo, estaba algo lejos.

Mira otro más —dijo el de mayor altura— pero ese esta algo más complicado de obtener, primero tendríamos que llegar hasta él y de alguna manera atraparlo.

Ni bien dicho esto, Billy quien observaba el banderín sin quitarle los ojos de encima, observo como algo se le acercaba volando. Desde lejos se veía como una especia de criatura halada, quien tomo el banderín y se mantuvo un tiempo en el aire, hasta que descendió poco a poco.

Que mierd- —antes de siquiera decir lo que sea que Keigo iba a decir, fue interrumpido por el codazo.

Es otro aspirante, alguno que podía volar al parecer. Mejor bajemos de aquí y sigamos con la búsqueda, es muy divertido ir por los techos como un convicto, pero no encontraremos muchos banderines así.

El pelirrojo asintió mientras ambos comenzaban a bajar con cuidado del edificio utilizando ambas habilidades.
 

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Los chicos esta vez caminaban lo más apresurado posible. El tiempo límite se estaba terminando y la situación no era favorable para ninguno. Ambos poseían un banderín, pero nada más. El objetivo según el director es conseguir la mayor cantidad de banderines posibles, por lo que uno no sería suficiente para pasar la prueba. También estaba el hecho de los robots que aún podrían estar persiguiéndoles. Mientras tengan esos banderines son un blanco fácil no solo para el peligro de las maquinarias, sino también para posibles alumnos que estarían al acecho.

Esto está demasiado tranquilo —decía el pelirrojo.

¿Y quieres que este mas movido? Tuvimos suficientes con la cantidad de robots de hace rato.

Ciertamente, lo que desearía sería algo de comer….o unos zapatos — Bill recién se había dado cuenta, pero Keigo había dejado tirado los zapatos más atrás, justo donde obtuvieron su primer banderín.

Si fueras de mi talla, te prestaría los míos.

No te preocupes, igual puedo hacer esto también — y en un pestañeo, Keigo comenzó a manifestar unas pesuñas en sus piernas— digamos que está mucho mejor así.

Eso es genial, ¿también puedes sacar alas? — ambos chicos se espantaron a escuchar eso, esa voz no era de ninguno de los dos, más bien la de una chica— oh, perdón ¿los interrumpo?

Ambos chicos giraron la vista en dirección al lugar de procedencia de aquella voz. Justo detrás de ellos, a tan solo unos metros de distancia estaba una chica, era una jovencita de tez clara, con un cabello blanco como la nieve y aterciopelado, sus ojos eran grandes y brillantes con un ligero color azulado en ellos, una sonrisa pequeña pero que de alguna manera rebosante de alegría.

Ambos chicos se espantaron ante su presencia y decidieron guardar distancia de ella.

oh, chicos, no tienen que estar asustados de mí, no vengo a hacerles daño es más — la extraña chica se quitó el pequeño bolso que llevaba consigo y de allí saco una cantidad de 5 banderines.

Los varones se quedaron asombrados por la cantidad que tenía, pero hasta qué punto podían confiar en una extraña que llega de repente.

saben, mi trabajo ya ha terminado, este examen es demasiado fácil, estoy buscando a mi compañero pero nos separamos en cuanto fuimos acorralados por unos robots. —los chicos parece no creerle su historia así que aún se mantenían en guardia con ella.

Y dices que estás buscando a tu compañero —dijo Billy, poniendo un poco en duda su argumentación.

sí, es correcto. —Decía sin titubear — ah esperen, que descortés he sido, permítanme presentarme, soy Jacqueline Moon, encantada —esta situación no parecía ser más extraña. Hasta que de repente la chica abandono su sonrisa y puso una extraña mirada muy seria— oigan chicos, de casualidad no los persiguen robots ¿o sí?

Los chicos se quedaron mirándola de forma extraña, solo para asentir ante su pregunta.

Siento que se aproximan, y si no quieren ser atrapados, deberían de correr.

No bien dicho esto, Bill iba a protestar cuando uno de los robots comenzó a verse a tan solo unas cuadras de la posición de los chicos.

Hay que correr —dijo Keigo al ver como empezaban a ser visibles, otros robots más.

Todos empezaron a correr a toda prisa, esta vez, tenían que perder de vista a los robots nuevamente. Las opciones no lucían bien por ningún lado, necesitaban más banderines, necesitaban perder a los robots y por ultimo ocuparse de esta chica, que al parecer, no es alguien muy normal que digamos.
 
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Otra vez la situación se tornaba peligrosa, aquellas maquinas por las que habían luchado de perder los habían encontrado nuevamente. Ahora será más difícil perderlas, debido a que sus datos están cada vez más actualizados. Los chicos pasaron por diferentes calles y callejones, con el propósito de evadir a los robots, pero estos aún seguían con bastante persistencia. Y no solo esto, aquellas maquinas ahora intentaban aprovechar cualquier mínima oportunidad para utilizar su armamento contra los jóvenes quienes aún corrían desesperadamente.

Mientras estos corrían, no pudieron evitar ver una pequeña mini planta eléctrica a la distancia, donde en ella yacía un banderín justo en la puerta delantera.

Chicos, creo que tengo una idea, vayamos hacia esa planta —dijo Jacqueline mientras corría delante de los dos chicos. Ninguno de los varones se sentía a gusto siguiendo a una chica que acababan de conocer a una planta eléctrica, pero no tenían más opciones, a este paso serian atrapados rápidamente.

Todos se apuraron a llegar hasta aquel lugar. Y una vez allí Jacqueline comenzó cerrando las puertas.

okay, tengo un plan, voy a cargarme con la electricidad, pero eso me tomara tiempo porque estoy algo agotada, asi que mientras tanto, ustedes no dejen pasar a los robots, hasta que pueda lanzarle la descarga.

oye, espera, de que rayos estas habland- —el pelirrojo fue interrumpido cuando la rubia activo su Quirk, su cuerpo comenzó a desprender electricidad y tras esto, una de las enormes bobinas del lugar comenzó a disparar rayos hacia ella.

Nombre: Jacqueline Moon

Quirk: Carga y Descarga, su cuerpo puede absorber y generar energía que luego proyecta en electricidad que puede descargar.

Bien, mientras tú te cargas, yo me encargare de la defensa, de esa manera el plan podrá funcionar. —dijo Bill quien se paró al frente de la puerta donde comenzó a instalar una barrera en la entrada de la planta.

Oye Billy, no te excedas, recuerda que esas cosas tienen una forma de lastimarte a distancia —menciono Keigo quien se mostraba algo preocupado por el plan.

Keigo, no hay tiempo, y necesitamos esto, ahora más que nada dependen de mí, y si usan esa arma contra mí la soportare.

El pelirrojo solamente resoplo y se mantuvo al margen, y su amigo tenía razón, dependían de el en esta ocasión. El momento de charla había terminado para cuando los chicos escucharon a los robots golpear la barrera. Estos comenzaron a golpear frenéticamente a la barrera, pero esta no cedía. Uno de ellos miro fijamente a Billy y allí fue cuando volvió a ocurrir, comenzó a montar aquel ruido infernal que alteraba las ondas psíquicas de pelo blanco.

¡¡A-Aagghhh!! —el grito de Billy les hacía entender a Keigo que el ataque había comenzado.

Los robots parecían cada vez más insistentes, golpeando la barrera con fuerza. Pero esta no llegaba a ceder por más golpes que les dieran.

Yo, no voy a permitir, que unas simples chatarras nos quiten el sueño por el que hemos estado luchando —decía Billy mientras resistía ante la intensidad del ataque enemigo, aun cuando su propio cuerpo ya empezaba a darle indicios de que ese estaba cargando, comenzando por un sangrado nasal— como siempre nos han dicho desde pequeños las personas que amamos, siempre dalo todo y ve más haya, ¡Plus Ultra!

El dicho motivacional tal vez no haya sirvió de mucho, pero esto sin saberlo, le había dado el coraje suficiente a Keigo para que este corriera hacia la barrera, donde con un salto con las patas de conejo llego al otro lado junto a los robots.

Yo me encargare de esto entonces — sus patas de conejo desaparecieron, mientras que unos robots se dieron cuenta de su presencia.

¡¡KEIGO!! —fue lo único que pudo gritar Billy mientras veía como su amigo se abalanzaba contra los robots.

El pelirrojo se acercó a quien estaba mirando a su amigo fijamente, y con un ligero movimiento, de alguna forma manifestó de su brazo derecho una especie de cuchilla parecida a una mantis, esto la utilizo para atravesar la parte que se asemejaba a una cabeza del robot, destruyendo parte de sus circuitos.

¡Recuérdame agradecerle a tu madre luego por los bocadillos de mantis bañadas en chocolate! —fue lo único que este le menciono a su amigo, antes de acercarse a otro robot que inmediatamente comenzó a dispararle a Keigo con aquella pasta extraña.

El pelirrojo de alguna manera se las apañaba para esquivar los pegotes de aquella extraña sustancia pegajosa, para lograr acercarse hasta a uno de los demás robots, donde quito la cuchilla que tenía para manifestar una enorme pinza de cangrejo que utilizo para enterrarla igual en la cabeza del otro robot. Ya había eliminado a dos de los robots, pero Keigo aún se mantenía en problemas, los otros robots comenzaron a dispararle y ya no tenía a donde huir, los robots habían cerrado cualquier camino por donde el pelirrojo podría cruzar, y entonces ahí fue cuando algo lo protegió justo en frente de él.

Bill había creado una segunda barrera que lo protegió momentáneamente, la barrera solo duro cuatro segundos, pero para Keigo este fue tiempo suficiente para activar sus piernas de conejo y regresar con otro salto al otro lado de la barrera.

ufff, gracias Billy, casi no lo cuento.

ABAJO — el grito de Jacqueline fue lo único que ambos escucharon, para cuando esta disparo una enorme descarga de electricidad en dirección hacia los robots.

Los rayos fueron tan potentes que rompieron la barrera en añicos, mientras que toco a cada uno de los robots que se encontraban presentes. Estos robots sufrieron una descarga tan potente que se quemaron todos sus circuitos internos. Cuando el escenario se limpió, los jóvenes aspirantes no vieron más que robots completamente inmóviles y que de estos desprendía una cantidad considerable de humo, que se escapaba por las ranuras de los mismos.

Fiuu, eso estuvo genial chicos — decía la rubia con increíble asombro al ver a los dos chicos que tenía en frente. — yo dije Summm y ustedes dijeron ¡¡Whatt!! Y entonces el de cabello color leche dijo PLUSS ULTRA, y luego yo hice ¡¡ZAPS!!

Al parecer los chicos se habían dado cuenta de algo, esta chica sin duda alguna estaba completamente loca, o tal vez sea su Quirk que afecte su emoción. Esto solo desencadeno una serie de risas en ambos chicos, su forma de actuar iba perfecto con su personalidad…electrizante. Lo que sí, era que juntos habían hecho algo increíble y eso era lo que pensaba Bill al momento en el que su mejor amigo lo ayudaba a levantarse. Y a pesar de eso, ni siquiera él sabía cuándo se había caído al suelo de rodillas.

Gracias Kei —fue lo único que pudo decir el de pelo blanco.

oye, siempre estaré para apoyarte pequeño, después de todo, soy tu amigo ¿o no?

Bien ahora que estamos libres, ¿qué tal si se quedan con este banderín?, yo ya tengo muchos y la verdad me diverti genial super ultra mega fantabulosamente —dijo la de ojos azules, logrando así captar la atención de los dos chicos

Nadie se había reclamado el banderín que estaba cerca de la entrada y que curiosamente aún seguía intacto.

oh y no se preocupen por los robots, había un total de cuatro bien cerca de aquí, pero drene la energía de sus baterías también para aniquilar a sus compañero jejejeje.

Oye, me agradas señorita chispitas —dijo Keigo mientras miraba a la rubia.

Jajajaja chispitas, chispitas de 500 voltios —respondió ella con una descontrolada y muy emotiva risa.

Billy entonces se había adelantado a tomar el banderín, y justo al tomarlo fue como dijo Jacqueline, no venían robots, esto era más que una buena noticia.

la prueba de admisión a terminado, regresen todos al punto de encuentro...y nada de tomar banderines de camino a acá o lo sabremos.

Ese mensaje había sonado en la mente de todos los chicos, dando a entender que el examen había concluido.
Bill, Keigo y Jacqueline no pudieron hacer más que mirarse los unos con los otros mientras empezaban a caminar hacia el punto de encuentro, seguido de las risas y de lo que seria una gran amistad para ellos.
 

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Bill Aldrich
Todo parecía ir bien al principio, pero no logramos entender cómo se fue torciendo tanto para el final. Lamentamos informarte que no has sido admitido en la academia -ni tampoco Keigo Amajiki-. Tanto algunas cuestiones en el examen psicológico como en el examen práctico despertaron nuestras alertas, y los contras fueron mayores a los pro en este caso. Theoryel Theoryel, puedes intentar el examen una segunda vez, los detalles de lo acontecido en éste puedes pedirlos por privado a la moderación.

PD: Bill Aldrich y Keigo Amajiki, de acuerdo a sus capacidades y a lo que pueden hacer con sus stats, cayeron inconscientes en algún momento durante la segunda hora del examen, por lo que probablemente despertarán en las instalaciones de la enfermería. Los resultados del examen llegaran por correspondencia al hogar de los participantes de entre siete días a un mes.
 
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