Ascenso [Examen Genin] Liahme & Lovetta | Kumogakure

I was lightning before the thunder

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—Este es el examen—Kotaro entregó un documento y dos pergaminos a uno de los jóvenes sensei de la academia, el par más destacado: Inuzuka y Hori—. Es una coincidencia que te toque calificar a alguien de tu clan, Midori.
—Estoy segura de que Lovetta va a lograrlo
—su compañero canino ladró en aprobación.
—Además —el profesor de hebras rubias se sumó a la conversación—, ella y Liahme han hecho una buena mancuerna. Nara también tiene mucho potencial y de alguna manera ha servido como soporte para la pequeña Lovetta.

La realidad era que ambas se cuidaban y aprendían una de la otra en la práctica. Sus personalidades disparejas se complementaban de alguna manera; eso era lo que importaba. Siendo así, no podría resultarles complicado lo que agregaría el director de la Alma Mater ninja:

—Para la ocasión, no trabajarán juntas —los de rango chuunin se miraron por un brevísimo instante—. Tendrán que competir.


Escenario:
El examen inicia a los pies de Idaina Yama, desde el exterior de la entrada de la montaña (como quien se dirige hacia Kumogakure). Los detalles sobre la misma y su composición deben aparecer en la ambientación de la aldea, pero de no ser así me dejan saber. Recuerden que para llegar a la villa se debe cruzar desde el interior de esta, como si se abriera una gran cueva que deberán atravesar.

Objetivo:
Cruzar Idaina Yama para demostrar que dominan su sentido de la orientación respecto a “conocer el camino” hacia Kumogakure.

Condiciones extras:
Usar 3 de cinco jutsus básicos.

Notas:
Cada una cuenta con un pergamino que responderá al comando de la otra (así estén distanciadas); el sello para su activación se lo tendrían que aprender antes de iniciar el examen (se da por entendido que esto ha sucedido, por lo que no tienen que narrarlo). Ese pergamino posee un obstáculo que la otra deberá satisfacer como desafío extra. He aquí una lista de ellos:

1. Luchar contra un clon de sombras de alguno de los sensei (nivel genin).
2. Genjutsu. (De escoger esta, a la que le toque superarlo tendrá que lanzar un dado de tres caras cuando le avise, para ver el tipo de ilusión).
3. Combatir contra un nido de algún animal (reptil). Serán invocaciones de nivel 1.
4. Un camino lleno de estalactitas y estalagmitas puntiagudas y enormes.
5. Oscuridad durante un tramo de cien metros.

Deberán dividir su participación en tres post, en donde se evidencien los tres jutsus básicos (de los cinco) que deseen usar. El reto extra debe indicarse a partir del 2do post, por lo que para el 3ro de sí o sí deberán escogerlo para que la otra lo desarrolle.

No hay mínimo ni máximo de palabras.

Se puede reprobar: Sí.
Qué se evaluará: Verosimilitud y trama (desarrollo). Cada apartado valdrá 5 y deberán sacar una puntuación de 6 o mayor.


LadyAzulina LadyAzulina Nya Nya buena suerte!!
 

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—Esta es una pérdida de tiempo —expresó Nova a nadie en particular, observando cómo la gran montaña se perdía entre las nubes.
—Estoy de acuerdo, pero desde hace tiempo que los maestros imponen esta prueba… De una u otra manera ha funcionado. No se lo digas a tus superiores.
—No tiene ningún sentido.
—Al menos no vas a estar sola.


La pequeña sonrió.

—¿A quién no le gusta jugar en la oscuridad?

Nara tuvo que esperar a que le dieran las indicaciones y le dejaran comenzar, mirando entonces a su compañera con cierto disgusto. ¿Por qué no podían hacerlo juntas?

—Te veo en la cima, Lovetta.
—¡Seguro!


Entonces la morena se apresuró a sumirse en la profundidad de Idaina Yama. No comprendía cómo aquello funcionaba para los Inuzuka, si siempre se hacía en pares entonces contarían con una buena ventaja… si el otro sabía por dónde moverse, claro. Nova sacudió la cabeza, tenía que concentrarse en lo ridícula que era la prueba.

—Seguiré sin comprenderlo. ¿Qué persona que nace en Kumo no sabe cómo llegar a Kumo?
—Te sorprendería conocer la respuesta.
—Definitivamente no le podría pasar a ningún Nara.


La risa resonó en su cabeza, provocando que ella chasqueara la lengua. El interior de Idaina Yama no estaba en completa oscuridad, contaba con una muy buena iluminación cada varios metros, por lo que las personas se perdían simple y sencillamente por no saber por dónde ir. Pero ella era una Nara, y por encima de todo Nova, por supuesto que conocía el camino.

El propósito del sistema de cuevas, resultaba importante señalar que eran naturales, de Idaina Yama se encontraba en la completa seguridad que le ofrecía a los habitantes de Kumogakure, mismos que deberían saber con certeza cómo llegar a su aldea. Liahme dudaba del método educativo de algunos maestros, especialmente si entre ellos se señalaba a la lunática de Sayuri, sin embargo, había tenido los suyos propios, que se habían preocupado por su correcta educación y que, en realidad, poco pudieron enseñarle a una criatura tan curiosa y hambrienta de conocimiento como lo era Nova Lihm.

Caminando por entre las cuevas no podía evitar recordar las lecciones de su hermano, Tsubasa, pero tampoco ignorar los datos beneficioso que había obtenido de los esfuerzos infructuosos de Kurohane. En ese entonces era muy pequeña, pero no tanto como para no tener memorias de ello; Kurohane salía de una cueva con múltiples arañazos y una clara expresión de disgusto porque su hermano mayor tuvo que salvarlo.


—¡TT! ¡Pude haberlo resuelto por mi cuenta!
—¿Sin salir lastimado?


Furioso, el muchacho se cubrió la mordedura sangrante en su antebrazo, chasqueando la lengua.

—¡Eso no es nada!
—Ser curioso es una cualidad muy valiosa, Nova —
el mayor se dirigió a ella, consciente de que sus palabras se perdían en oídos sordos con él—, pero también debes ser inteligente, cauta y sigilosa.
—“Hay oscuridades y misterios que realmente no querrás iluminar” —
terminó en voz baja mientras sus nebulosos ojos oteaban la oscuridad de una caverna.
—Tu hermano es muy sabio.
—Me hago una idea de dónde salió su sabiduría, lo que no entiendo es por qué dejaste a Kurohane ser tan salvaje.
—No se parece en nada a tu madre.
—No, a fuerza debe parecerse a ti.


Nova tenía curiosidad por lo que había ocurrido con el interior de las cuevas en el transcurso de los años y, a la vez, sabía que no debía perder el tiempo. Después de todo, se suponía que era una competencia, aunque si pudiera le dejaría el primer lugar a la Inuzuka. El problema era que… la morena era demasiado competitiva.

—¿Te parece bien si dejamos la exploración para otro momento?
—Por supuesto. Me encantaría explorar las cuevas contigo cuando podamos hacerlo en total oscuridad.
—Eso suena divertido.


Con una sonrisa, Liahme siguió un laberinto de cuevas sin la menor duda de sus pasos. Aunque contaba con una potencial guía infalible, fue rotunda en el hecho de que era capaz de moverse por su cuenta y encontrar el camino, iba a enorgullecerlo a pesar de que ese era un desafío muy pequeño para el apellido Nara. A pesar de que no había nada que pudiera hacer para fallarle.

—Aquí estamos —exclamó Nova en un susurro.

Su primer obstáculo: una laguna. Su lugar favorito de Idaina Yama. Una de las cuevas que no contaba con iluminación porque tenía una propia. Lo que se podía ver era una incontable cantidad de “pétalos” en el “suelo”, pétalos que brillaban en un extravagante tono turquesa y le daban a la estancia un ambiente mágico y fantástico.


—Nova, ten cuidado.

Sólo había llegado a mojarse los dedos de los pies, pero tenía razón, no era el momento para imprudencias. Recordó la primera vez que la vio y cómo se quedó hipnotizada por esa belleza… casi murió. Era una de sus primeras memorias: los oídos embotados, los pulmones ardiendo, la maravilla de tener tan cerca uno de aquellos pétalos y la gran boca dentada. Ese día tanto sus hermanos como ella descubrieron que no todas las historias eran mitos, no sólo la red de cuevas protegía a Idaina Yama, si un visitante indeseado llegaba a la Cámara de Neidr Xhu y le advertía de su presencia… bueno, según las leyendas, Liahme no podía asegurar cómo había sobrevivido.

Levantó una pierna, sacudiendo los restos de agua del pie antes de dirigir a la planta cierta cantidad de chakra, volviendo a bajarlo hasta mantenerlo sobre la superficie del agua; luego lo repitió con el otro pie. El silencio y la paz que reinaba en la caverna le agradaba, la ayudaba a mantener la concentración mientras caminaba sobre la laguna. Era hasta… engañoso.


—¿Será la misma que en ese entonces? —se preguntó, sin atreverse a abrir la boca.
—Parece una criatura centenaria, podría ser hasta milenaria.
—Entonces lleva mucho tiempo encerrada aquí…


Sin alterar su respiración, llegó a detenerse en el centro mismo para mirar a la oscuridad debajo de sus pies, opacada a veces por el brillo de los pétalos. “Escamas”, pensó simplemente.

—¿Qué tan profundo crees que sea? Parecía interminable.
—Es muy profundo.
—¿Podrá escucharme desde allá abajo? —
se agachó, abrazando sus rodillas. Ni siquiera llegaba a ver nada más allá de los pétalos, sólo sabía de la presencia del agua por sus recuerdos, porque se había mojado los dedos.
—No queremos ponerlo a prueba.
—Tienes razón, estoy en una prueba.


Se enderezó y continuó su camino hasta tocar tierra del otro lado, girándose para observar por última vez el campo de luces, qué engaño. El que no sepa de la oscuridad que guardan aquellas luces… Sacudió un poco la cabeza, lo mejor era seguir avanzando.


Nya Nya deme mi reto extra para hacerlo en mi segundo post aaaaaahhhhhhh. Si quieres tiro dado por ti ahora (?)
PD: Extrañé MUCHO a Nova :'c
 

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Lovetta no salía de su asombro. Luego del soberano esfuerzo que necesitó para convencer a Tsume Inuzuka de que aún podía ser una excelente kunoichi, recibió la noticia de que podía realizar el examen de ascenso a genin. ¡Y el aviso no pudo llegar en mejor momento! Justo en esos días había recibido su prótesis deportiva…

…pero todavía no estás lista —se quejó Shirayuki.


¡Claro que lo estoy!

Ésta conversación la llevaban a cabo en la falda de la montaña Idana Yama mientras veían a Nova internarse en sus profundidades. Lovetta rascaba el suelo con su prótesis, aún se sentía extraño, hacía el movimiento, pero no sentía nada.

¿Segura que estarás bien? —preguntó Shira, por enésima vez, cuando el aroma de Nova comenzó a debilitarse.


La chica observó su prótesis, la reajustó, se apoyó en ella y dio unos pequeños saltos mientras observaba el camino que debía de seguir.

Claro que estaré bien —contestó la niña dando sus primeros pasos hacia la prueba—… y si no, te tengo a ti —añadió, girándose a mirar a Shirayuki que aún no se había movido.


Lovetta no podía sentirse más orgullosa, su pequeño cachorro estaba creciendo… ya no podía cargarla a todas partes, pero aún no era tan grande como para que pasara lo contrario. Juhi le había comentado que en pocos meses Shirayuki completaría su crecimiento.

¿Cuál es el propósito de tu cara? —Shirayuki la había atrapado sonriendo como una boba mientras la observaba.


¿Esta? —Lovetta señaló su rostro y volvió la vista al frente—. Solo te miro, Shira.

A ritmo de un ligero renqueo las chicas llegaron a la primera sala de la cueva, ésta era amplia y varios caminos se abrían en abanico a diferentes distancias y profundidades. Tsume observó todos los pasillos.

¿Por dónde deberíamos seguir?


Las fosas nasales de la loba se llenaron de los olores que se mezclaban en la cueva y se dirigió a una de las aperturas.

Quizás deberíamos seguir a Liah… —comenzó a decir.


¿Por qué..?

¿Por qué no? Ella seguro sabe la respuesta a este problema.

Lovetta se encogió de hombros y siguió a Shirayuki. No tardaron en llegar a una laguna, los pétalos brillantes que flotaban sobre el agua le conferían un aire fantasmagórico a la galería.

Vamos.


Shira se apresuró a saltar al agua. La superficie del lago se ondulaba a cada paso que la ninken daba sobre el agua. Lovetta la observó caminar llena de confianza mientras ella aún dudaba en la orilla. La chica había practicado con su prótesis. Podía caminar, podía correr -no a toda capacidad-, pero aún le resultaba extraño incorporar su nuevo artilugio entre sus técnicas.

Shirayuki se giró al darse cuenta que su compañera no la seguía.

¿Qué pasa?


Nada —balbuceó Lovetta dando un dubitativo paso al frente.

La prótesis fue lo primero que tocó el agua y se hundió varios centímetros antes de que Lovetta pisara con el pie izquierdo. La niña tragó saliva y respiró profundamente antes de seguir adelante, pero la prótesis se seguía hundiendo.

Shira… creo… creo que —Lovetta se detuvo, dudaba que pudiera cruzar el lago a ese paso—. Creo que no…


La frase quedó a medias cuando la chica observó un movimiento bajo el agua.

¡¿Qué es eso?!


Antes de que pudieran formarse una respuesta una gigantesca boca se abalanzó sobre Shirayuki que saltó a un lado para evitar ser devorada por la serpiente que dormía en la alguna.

Por instinto ambas corrieron a un lugar seguro: la orilla que habían dejado atrás. Lo único que evitó que la serpiente obtuviera un aperitivo fue que no habían avanzado mucho.

¡Esa cosa debería estar dormida..!


¡¿Qué era eso?!

Las chicas observaban como la silueta de la serpiente se alejaba de la orilla mientras recobraban el aliento.

Eso era… —Shira miró a Lovetta—. ¡¿Tsume que hiciste?!


¿Ahora qué hice? —preguntó Lovetta a su vez. Shirayuki miraba sus manos así que la chica hizo lo mismo—… Oh…

Sin darse cuenta la niña había activado el pergamino que le habían entregado antes de adentrarse a la cueva. No estaba segura de lo que hacía, pero no quería averiguarlo tan pronto.


85 años después... Obstáculo 5= Oscuridad durante un tramo de cien metros.
LadyAzulina LadyAzulina
 

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Liahme se detuvo.

—Oh, vaya —murmuró.

La sorpresa la hizo detenerse, aunque no fuera que necesitara tomarse un segundo. En un momento estaba caminando tranquilamente por los caminos adecuados con la iluminación que éstos proveían, y al momento siguiente todas las luces a su alrededor se apagaron. Dio lentamente una vuelta de trescientos sesenta grados. Nada. Ni siquiera podía asegurar si las paredes estaban tan lejos como creía. Silbó.


—Me gusta.
—A mí también, pero ten cuidado.
—Sí, lo sé, pero no había ninguna cueva con la que pudiera confundirme. Estaré bien.
Eso espero…


Ojalá hubiera sido verdad. En la oscuridad era difícil saber si realmente diste una vuelta completa. Podrías creer que sí, pero en realidad te has quedado más cerca de los ciento ochenta grados o de los doscientos setenta que de los trescientos sesenta. Y eso le pasó a Nova, más que nada por su fascinación. Por lo que caminó con completa seguridad al interior de una cueva paralela a la que esperaba.

—¿Cuánto tiempo crees que voy a estar a oscuras?
—No creo que sea por cuestión de tiempo.
—Oh.


La joven Nara se preguntaba cómo le estaría yendo a su amiga y si recordaría la presencia de Neidr Xhu. En realidad, respecto a Lovetta se cuestionaba todavía muchas cosas, como por ejemplo, cómo se las arreglaba para realizar los jutsus físicos con su prótesis. No era algo que se aventuraba a preguntar por simple decencia.

—Las Inuzuka están bien —no pudo evitar sonreír, tuvieron inconvenientes con Neidr Xhu, pero encontrarán otro camino.
—Está bien… Si tienen más problemas, puedo volver a ayudar.
—Por supuesto que sí. Las vigilaré.
—Gracias~.


Tenía demasiado confianza en sus pasos y en sí misma, con una imagen mental de lo que creía que pisaba sin saber que había cambiado de dirección. Lo que era bastante peligroso. No necesitaba estirar las manos a los costados para estar en contacto con la pared ni nada por el estilo, los Nara se encontraban realmente a gusto en la oscuridad, completamente conscientes de que no había nada que temer en ella, al contrario, lo que sea que hubiera, si realmente había algo, estaba a su favor.

—Nova —advirtió.

Sin necesidad, porque ella misma se había detenido, otra vez. Con la respiración contenida, la chica movió los dedos de sus pies sin sentir el suelo debajo de ellos. No podía ver, pero dar un paso al frente era dar un paso en falso. Exhaló suavemente el aire que había retenido.


—Está bien —pensó—, estás bien.

Para delinear sus límites, fue tanteando ese borde con cuidado hasta llegar a una pared. ¿Cuánto espacio abarcaría el agujero? Tragó en falso. ¿Cuánta gente habría caído por ese agujero?

—No pienses en eso.
—Sí, yo-… lo sé.


Seguía sin ver la frontera de su oscuridad, por lo que sólo podía teorizar que regresaría a las luces que iluminaban el camino cuando saliera de la cueva. Y si no, tampoco existía problema alguno.

—Ten cuidado.

Siempre lo tenía. Respiró con profundidad antes de llevar el chakra nuevamente a sus pies, pero esta vez iba a usarlo de una manera un poco diferente a la anterior. No era la primera vez que cambiaba de suelo ni sería la última en la que sentiría incomodidad al hacerlo. Siempre le costaba despegar el segundo pie del suelo para llevarlo a la pared y nunca había conseguido mantener sus brazos a sus costados, estirándolos por una estabilidad que en realidad no había perdido. Exhaló al estar segura de que no se caería, tocando el anterior suelo con la punta de los dedos.

—Está bien, no lo pienses demasiado —se recordó.

Dio un paso adelante, y luego otro. Sus dedos perdieron la seguridad del suelo, por lo que ahora se encontraba con el vacío si osaba equivocarse, porque era muy difícil que se equivocara en algo que ya sabía, y a veces incluso en aquellas cosas que no sabía.


—Este jutsu es muy útil, pero no deja de ser muy incómodo —se quejó en voz baja, apartando el cabello de su rostro.

No tenía idea de cuánto debía caminar de esa manera, el colgante en su cabello siendo un peso que en el silencio y en la oscuridad inclinaba un poco la balanza de su equilibrio, quitándoselo por primera vez en su vida. Se lo puso en dos dedos como si fuera un anillo para evitar perderlo por accidente y trató de aguzar el oído, tal vez, como en la laguna, había algo más durmiendo en esa cueva. No pudo comprobarlo de esa manera.


—¡Ah! —trastabilló.

Claro, no podía predecir si la pared de la cueva era totalmente lisa en todas sus partes. Se vio obligada a subir un “escalón” y, tras ello, sentía que se curveaba insistentemente hacia dentro. Por ello se agachó, estirando los brazos al vacío hacia abajo. Dio un paso tentativo y luego otro, deteniéndose cuando sus dedos sintieron el suelo. Torpemente se apoyó en sus rodillas, despegando las plantas de los pies y echando a perder su perfecto dominio. Encogió el cuerpo y cayó sobre su espalda, bufando con fastidio y pesadez.


—Lo hiciste bien.
—… Gracias por el consuelo —
frunció el ceño.

Nova gateó lejos del agujero antes de levantarse, un poco mareada por recuperar la postura vertical. Se tambaleó un poco, casi llevándose la pared de la cueva, sin embargo, gracias a la tenue luz que le llegaba de afuera, fue capaz de evitarla a último segundo.


—Bien, eso… Eso estuvo bien —susurró, sacudiéndose el vestido.

Enderezando la espalda, cuadrando los hombros y alzando la barbilla, Liahme se sacó el aro de los dedos para atarlo nuevamente en el mechón más largo de su cabello mientras salía de la cueva y volvía al pasillo iluminado. Miró hacia un lado y luego al otro, reconociendo que se ahorró el atravesar otros dos obstáculos con ese atajo. Sí, no estaría mal husmear lo que habían en el resto de las cuevas de Idaina Yama, sólo por curiosidad. Asintió para sí misma, inclinándose hacia uno de los lados con intención de continuar.


—¡Oh, cierto!

Se tomó un segundo para realizar el sello de manos correspondiente al pergamino que había memorizado antes de iniciar el examen, ese que el daría un reto al azar a su compañera Inuzuka. Esperaba y deseaba de buen grado que fuera algo que no le provocara un mal innecesario.


Casi olvido que debía hacer el sello para tu pergamino (?)
El desafío extra no. 4 para mi compañera canina presente, Nya Nya , un camino lleno de estalactitas y estalagmitas puntiagudas y enormes.
 
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Fracasado el plan A las Inuzuka optaron por el plan B. Sabían que un solo camino las llevaría a su destino, Liahme lo había utilizado, pero también sabían que las redes de túneles y galerías se mezclaban en algún momento. Shirayuki podría encontrar el camino por instinto, pero Lovetta… se suponía que había aprendido la ruta…

Tras volver al gran túnel de la entrada, decidieron que la mejor apuesta era tomar el pasillo más próximo. Éste las llevo a una sala no tan magnífica como el lago, pero iluminado de forma natural. El techo estaba cubierto de luces parpadeantes.

¿Qué son? —Lovetta contemplaba la imitación de firmamento, admirada.

Deben ser gusanos… —Shirayuki no se había detenido a mirar ni estaba interesada.

La niña parpadeó varias veces y desvió la mirada hacia la loba.

¿Qué cosa?

Gusanos, son gusanos

El rostro de Lovetta se contorsionó de asco para luego suavizarse.

Aún así son bonitos.

Parecía que tendrían un trayecto tranquilo, pero la aún estudiante no estaba en su mejor forma ni se encontraba alerta. Los túneles de Idaina Yama no solo eran un laberinto, también estaban llenos de trampas… como la que activó Lovetta.

Las Inuzuka frenaron en seco al escuchar un chasquido que sonaba antinatural entre aquellas paredes. La loba miró a la niña con su rostro de «¡¿Qué hiciste ahora?!» que ya se había acostumbrado a hacer. Lovetta le contestó encogiéndose de hombros y prestando toda su atención a su alrededor.

Las asaltó el ruido de piedras cayendo sobre otras, pero no había rastro de derrumbe. Y tan repentino como había iniciado, el estruendo cesó.

Al parecer no era nada… —susurró Lovetta, rompiendo el silencio con su risilla nerviosa.

Pero era algo. No dieron ni un paso antes de que comenzaran a escuchar silbidos a diestra y siniestra. Algo cortaba el aire a una velocidad vertiginosa.

Ambas chicas se miraron y echaron a correr. Sabían de qué se trataba sin necesidad de que ninguno de los proyectiles diera en el blanco. Shirayuki aventajaba con creces a Lovetta y no tardó en salir del camino de la zona de la trampa, pero la niña no tuvo tanta suerte.

Lovetta apenas había eludido una ráfaga de shuriken’s saltando a su derecha, pero cayó en la trayectoria de otra ráfaga. Shirayuki aulló de angustia al ver el impacto y estaba dispuesta a volver a socorrer a Tsume, pero se detuvo al ver que su figura se desvanecía y era remplazada por una roca. La loba encontró a Lovetta jadeando tras una estalagmita.

¡¿Estás bien?! —La voz angustiada de la loba alcanzó a la niña cuando esta comenzaba a arrancar kunais del armazón de su prótesis.

Estoy bien…

Luego de revisar su pierna sustituta, Lovetta estaba lista para continuar, pero comenzó a tambalearse a causa de un temblor.

¡¿Ahora qué?!

El temblor hizo que Shirayuki retrocediera hasta la salida, pues entre Lovetta y ella la galería estaba cambiando. Un vacío las separó y de las profundidades surgieron grandes y puntiagudas estalagmitas; las estalactitas también se alargaron hasta casi tocar las formaciones de abajo.

Lovetta se desplomó al ver el camino que debía recorrer. Estaba considerando devolverse, pero Shira no la dejaría.

De entre las cosas que no he intentado…

La chica gateó hasta la estalagmita más alta. Si alcanzaba su cima llegar a la salida sería coser y cantar… Solo tendría que saltar y adherirse a las paredes. Sería fácil.
 

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Liahme estaba casi segura de que no le faltaba nada para terminar. A lo mucho, un par más de cuevas y ya habría salido oficialmente de Idaina Yama. No era que le molestara estar en su interior y pasear, era que se trataba de una actividad académica y para bien o para mal tenía que terminarla. Siempre resultaba ser para bien. Además, tampoco era como si no pudiese regresar a inspeccionar y curiosear en otro momento, vivía allí, había usado de su tiempo para jugar o sumergirse en la red de cuevas, pero no lo suficiente como para averiguar qué contenían toda y cada una de ellas y memorizarlas. Lo haría al fin tarde o temprano. Preferiblemente temprano, muy tarde en la noche.

—Suena a una aventura.

Rio con suavidad. Se detuvo, con un pie alzado y los hombros hundidos, al descubrir que esa cueva hacía eco. Miró alrededor sin ver gran cosa, se hallaba parcialmente iluminada, el techo y las ‘esquinas’ se encontraban en la profunda oscuridad, pero algo más allá que el instinto le decía que no estaba sola.

—… No hagas ruido.

Trago grueso.

Demonios.

Con demasiada lentitud, bajó el pie hasta descansarlo sobre el suelo. Sabía que existían diversas criaturas que vivían en el interior de la montaña, como Neidr Xhu, y que, como la mítica serpiente, podía ser un error despertarlas. Nova quería conocerlas, no alertarlas o volverse su enemiga, ¡se llevaba bien con Neidr Xhu! Especialmente cuando estaba dormida. Trató de contar, a pesar de ser de manera aproximada, la cantidad de pasos que le tomaría superar aquella trampa natural acústica… eran demasiados. Se contuvo a duras penas de suspirar.

—Puedo hacerlo —se animó mentalmente.

Y sí, podía. Con mucho esfuerzo, pero sobre todo, con mucha paciencia. Y de esa tenía de sobra, algo positivo debía salir de haber crecido con Kurohane.


• • •

¡¿?!

La menor alzó la cabeza, alerta.


—¿Q-Qu-Qué… Qué es eso? —preguntó en su cabeza, sin abrir la boca. Cuando se mentalizaba para no hablar en voz alta, le daba trabajo recordar cómo volver a hacerlo.
—Es un temblor.
—No, sí. Pero ¿por qué?


Miró a todas partes, como si así pudiera encontrar el origen del mismo, con evidente fracaso.

—Parece que- ¡Cuidado!

¿Por qué tenía que ser así? Para poder evitar aquello que le alertaban, la joven Nara primero tenía que ubicarlo. Nada venía por ninguna parte, al menos hasta que vio hacia arriba. Ahogó un grito antes de correr hacia adelante, lanzándose hacia el suelo para realizar una voltereta con la esperanza de alejarse mucho más. El impacto de la gran estalactita envió su onda sonora por toda la cueva. Al haberse acostumbrado al silencio, el ruido la hizo chocar contra el suelo. Lo peor fue que ella no era la única afectada. El sonido de incontables aleteos llenó la estancia, volviéndolo incluso ensordecedor. Nova se cubrió los oídos con las manos y aun así se creyó agobiada. Tuvo que abandonar esa postura para levantarse con torpeza, consiguiendo vislumbrar los diferentes grupos de murciélagos. Tenía que irse de ahí. ¿La escucharían con todo ese ruido que hacían? Se arriesgaría.

Lo que era imposible que la chiquilla supiera, mucho menos con la cabeza tan embotada como la tenía, era que las estalactitas que existían en esa cueva eran tremendamente sensibles al ruido. La amenaza no se trataba sólo de las criaturas que ahí habitaban. La primera estalactita cayó y su ruido, más el batir de alas de todos los murciélagos, empezó a debilitar la base de otras estalactitas. Algunas eran tan grandes como la primera, otras tan pequeñas que su caída ni se escuchaba gracias a la algarabía alada. Sin embargo, sus ubicaciones… unas podían caer muy lejos, pero otras… como la sexta que se desprendió…

Esta vez Nova Lihm dejó escapar el grito, retrocediendo dos pasos por instinto cuando el pedazo de piedra se deshizo justo frente a ella. Algunos restos quedaron bajo sus pies y saltó por el dolor repentino al pisarlos, pero nada disuadió su atención de vigilar constantemente el techo para tratar de adelantarse al siguiente peligro. Su rostro se deformó ante la nube de murciélagos que se lo impedía.


Demonios.
—¡Nova!


Tropezó. Lo que la llenó de mucha vergüenza. Sólo que eso no era todo el problema. Cuando consiguió echarse sobre su espalda y levantar la mirada, el pedazo de piedra ya estaba encima suyo. Fue instantáneo. No esperó a descubrir que todo se ralentizó al regresar sobre sus rodillas para levantarse y correr, tenía que levantarse y correr. Pero se giró para observar cómo un montón de tierra se desmoronaba gracias a la fuerza con la que le cayó encima esa estalactita. Soltó el aire que contenía y se dejó caer sobre su trasero. Eso había estado tan horriblemente cerca. Al menos ya se encontraba fuera de esa trampa mortal.

—¡Muévete!

No lo pensó, sólo realizó otra voltereta y un pequeño pedazo de tierra cayó justo donde había estado, llenando su rostro de tierra por la cercanía. Bueno, ahora definitivamente se encontraba fuera. Bufó, permitiéndose cerrar los ojos por unos segundos, apreciando que, aunque seguían cayendo estalactitas, el ruido de éstas iba decreciendo, por lo que la agitación de los murciélagos también. Suspiró profundamente antes de forzarse a levantarse. Algo originó aquel temblor y, hasta donde sabía, sólo habían dos personas en el interior de Idaina Yama y ella era una de ellas. Le aterraba la idea de que algo le hubiera ocurrido a Lovetta y Shirayuki, tenía que investigar…. Pero antes debía encontrar un camino alternativo, porque nada en la tierra la iba a convencer de bailar con estalactitas y murciélagos otra vez.


Jutsus usados:
1er. Suimen Hokou no Waza.
2do. Kinobori no Waza.
3ro. Kawarimi no Jutsu.
 
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Shirayuki no tenía más remedio que esperar. Esperar y confiar en Lovetta. Mientras tanto admiraba la magnífica técnica de doton que habían empleado en aquel espacio reducido y cerrado…

***​

Lovetta aún no se decidía a iniciar el trayecto. Se limitaba a apoyar la frente en la columna y suspirar. Tenía que serenarse para poder concentrar su chakra en… la parte inferior de su cuerpo. Gracias a la experiencia en la laguna se dio cuenta de que la prótesis necesitaba una cantidad más grande de energía. La niña comenzaba a pensar que su tía Tsume tenía razón y no llegaría a ninguna parte si seguía con su obstinado deseo de ser kunoichi.

«Kyōsha solo se mueve hacia delante.»

«Sí, hacia delante…»

El día que recibió la prótesis Shirayuki le había dicho eso… no es como si la ninken le estuviera dando ánimos, pero fueron las palabras que recordó en el momento.

«Nosotras nos movemos hacia delante.».

Lovetta se tragó el nudo en su garganta y encaró la roca.

Muy bien, hagamos esto…

Respiró hondo, se aferró a las salientes y escaló 1/3 de la estalagmita. Allí colgada, con los pies bien plantados en la pared, inició su manejo de chakra. Se soltó de la roca y confió en su trabajo.

Su pie izquierdo quedó anclado en la superficie de la estalagmita, pero la prótesis la perforó. Al sentir aquello se echó a correr hasta la cima, dejando un rastro de agujeros -de diferentes profundidades- por donde se apoyaba su pie derecho.

Lovetta no quiso frenar su carrera para buscar otro camino, aquél era el más corto -y peligroso para ella-, así que saltó a la estalactita más cercana. Aterrizó con su pie izquierdo, pero la prótesis no tardó en seguir el movimiento y se estrelló en la roca, haciendo volar ese espacio en pedazos.

La niña ahogó un jadeo, si caía desde allí… no la encontrarían jamás. Lovetta se aferró con ambas manos al peñasco temiendo el destino que había augurado.

«No, no, no, no, no… ». La estalactita era fuerte, pero en su mente la roca se balanceaba… hasta que por fin se detuvo. Conteniendo la respiración, Lovetta volvió a posar los pies en la roca y se quedó de cabeza cual murciélago. Esta vez la perforación de la prótesis en la piedra fue menor. Más tranquila por este logro la chica Inuzuka miró a su alrededor. Trazó su ruta y se mentalizó para recorrerla rápido.

Lovetta se dejó caer, dando una voltereta, trazando una línea diagonal. Aterrizó en el lateral de una estalagmita y repitió el proceso. Arriba, abajo, a un lado, en zigzag… hasta alcanzar el tramo final. La niña saltó hacia su último obstáculo y corrió hacia arriba para luego lanzarse a tierra firme, en donde la esperaba Shirayuki. Lovetta sonreía, todo había salido bien, pero aterrizó con la prótesis que, al parecer, había aguantado lo suficiente y se quebró.

La chica aterrizó dando tumbos hacia una preocupada Shira. En realidad, el daño era mínimo… solo había sido una caída aparatosa.

¡TSUME! ¿ESTÁS BIEN?

La loba la había alcanzado y ya buscaba heridas, Lovetta se quedó en la misma posición en la que dejó de rodar: acostada de lado.

Estoy bien… —susurró con el ánimo decaído.

Se sentó en el suelo, miró sus raspones y rasguños con desinterés y luego volvió la vista a las piezas esparcidas de su pierna sustituta.

El arco se había partido en dos pedazos y el amortiguador se había desprendido del encaje. Lovetta suspiró mientras sus ojos se anegaban, Shirayuki se acurrucó a su alrededor.

Cuando el llanto de su protegida se calmó, la loba juntó las piezas de la prótesis alrededor de Lovetta.

¿Qué hacemos ahora?

La niña observó sostuvo las piezas y las miró desde todos las ángulos. Suspiró.

No hay nada que hacer…

Lovetta maniobró para levantarse con los pedazos más pequeños entre sus manos y avanzó despacio hasta una pared, que usó de apoyo.

Vamos, Shira.

Ni siquiera se giró a ver si la seguía.

***​

Las Inuzuka estaban seguras de que estaban cerca de la salida, pero después de mucho saltar, y a pesar de las múltiples paradas, Lovetta estaba agotada. La chica se dejó caer junto a una roca sintiendo una inmensa sensación de derrota sobre sus hombros. Atizó, con furia, la pieza del arco que cargaba contra el suelo para luego lanzarla lo más lejos que podía. En momentos como ese, Shirayuki no sabía que hacer para ayudarla.

Liah ya debió haber salido, ¿no?

Es probable.

Me pregunto si vendrán a buscarnos pronto…

Al no obtener respuesta, Lovetta se quitó el encaje y estudió lo que quedaba.

¿Cómo crees que pueda hacerlo más resistente? —Lovetta tocó la pieza que unía el encaje con el amortiguador de impacto—. ¿O será cosa del control de Chakra?

Quizá ambas cosas.

Lovetta asintió, pensativa.

Sí, quizás.


Copypasteemos... Jutsus usados:
Suimen Hokou no Waza.
Kawarimi no Jutsu.
Kinobori no Waza.
...Ahora me doy cuenta que usamos los mismos...
 
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Había necesitado algo de ayuda, en especial después de oír la confirmación de lo ocurrido a su compañera por la voz de su… padre en su cabeza. Insistía en que estaban bien, pero la joven Nara sólo se repetía una oración una y otra vez:

—Es mi culpa.
—Ambas son lo suficientemente conscientes como para ser capaces de tomar decisiones.
—No tuve que haber activado el pergamino.
—No podías no hacerlo, Nova.
—Pude haber esperado un poco más. Pude hacerlo luego de llegar a la salida o de superar a los murciélagos o-
—Eso no importa ahora. Y tu amiga está bien.


La morena se detuvo al salir a ese pasillo. Sí estaba bien. Se tomó un momento para cerrar los ojos y suspirar de alivio. Había necesitado algo de ayuda para encontrarla, por dos razones: se alteró demasiado debido a la preocupación y quería dar con ella pronto, no era algo que se atrevía a dejar a su propio juicio, no iba a jugar con la vida de otras personas. Se mordió el labio antes de observarlas, a las dos. No era difícil adivinar qué le había pasado, tal vez tuvo que haber pensado un poco más en cuál desafío le estaba dando. Exhaló, no servía de nada arrepentirse entonces.

—¡Ahí están!

Su voz salió un poco más alta de lo esperado. Se impulsó de forma leve con la pared al decidir acercarse, tomándolas sorprendentemente por sorpresa.

—¿Li-Liahme?
—Hola de nuevo, Lovetta, Shirayuki.


La ya no tan cachorra le ladró en respuesta.

—¿No has… No has salido?
—No todavía —
Nova le dedicó una amplia sonrisa—. Oí el derrumbe y sentí el temblor, creí… que podrías necesitar mi ayuda —terminó en un susurro.
—Pudiste haber terminado el examen antes de volver.
—¿Qué tipo de amiga haría eso?


Ambas sonrieron quedamente y la mayor optó por sentarse en silencio a su lado.

—¿Qué estás haciendo?
—Te espero. No hay ninguna prisa por salir, así que tómate todo el tiempo que necesites.
—Oh, está bien… Gracias.
—No hay problema.


Nova había cruzado sus piernas. En realidad no le gustaba la idea de aguardar, pero le pareció que la Inuzuka necesitaba un respiro. Sintió el impulso infantil de mover las piernas, conteniéndose a duras penas en su postura.

—Conociste a Neidr Xhu —señaló, luego de unos segundos de silencio.
—¿Quién?
—La serpiente —
le recordó la loba.
—Ah, sí —asintió—, casi nos come —no vio la mueca de su compañera—. También encontré una trampa de shurikens y estalactitas —contó con los dedos.
—¡Oh, yo también tuve estalactitas!
—¿Sí?
—Sí.


Para ninguna de las dos había sido algo genial.

• • •

—Vamos, sólo falta un poco más —animó la mayor.
—¿No estoy haciendo mucho peso?
—No te preocupes por eso, vamos.


Nova Lihm estaba segura de que no había infringido las reglas del examen, cada una atravesó la montaña por su cuenta, sólo se encontraron para el final, cuando ya no había ninguna posibilidad de equivocación. Se ofreció a servir de soporte para la menor, consciente de que no podría cargar con ella durante el trecho que faltaba, y Shirayuki iba junto a Lovetta, recorriendo a su vez lo que ella avanzaba y vigilando cada salto de la Inuzuka. No pudo removerse el cargo de consciencia por las dificultades que le provocó con el sello del pergamino, fueran parte de la prueba o no, así que trataría de compensarlo velando por el bienestar de la niña hasta que tuviera la prótesis nueva, ya luego averiguaría qué más hacer.


Bishamon Bishamon, hemos terminado.
 
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