Fanfic: Cuando dejé de creer crecí

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DRAGON BALL Z Fanfic
Autor: Maestro Taikun
Categoría: Suspenso/drama
Personaje: Bulma

"Cuando dejé de creer crecí"

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Este relato sucedió en un lugar muy parecido al que todos conocen...

Año 733.

El llanto de la recién llegada inundó los pasillos del hospital, trayendo la felicidad consigo a todos los miembros de la familia del aclamado inventor de las Cápsulas Hoi Poi. Su esposa tenía una mirada jubilosa como pocas veces la había tenido, a pesar del cansansio exigido por el trabajo de parto. Aún no habían acordado el nombre de la nueva bebé, querían que este agradara a su hija tanto como a sí mismos, pero no era algo que les preocupara a estos padres primerizos. De seguro elegirían uno muy apropiado.

Las felicitaciones de amigos y colegas no se hicieron esperar y todo el mundo lucía con pintoresco humor, contagioso por las buenas nuevas. Faltaba muy poco para que el próximo rey, quien ya era respetado por todos los pueblos, ascendiera al trono. Los preparativos para elegir a la representante del Oeste, la niña que llevaría un ramo de flores autóctonas de la región como ofrenda de amistad al nuevo dirigente le agregaban adorno y festividad a los alrededores.

El papá y la mamá se imaginaron en ese momento si algún día podrían tener la dicha de ver a su hija en el lugar de la infanta elegida o, ¿Por qué no?, como la nueva gobernante del mundo, trayendo paz y justicia a todos.

*~*~*~*~*~*

Año 749.

Apenas iniciaba el mes de Abril y ya era el cuarto día consecutivo que había decidido faltar a clases. Ciertamente falta no le hacía, al no verse reflejado en sus calificaciones si mantenía o no su promedio de asistencia. Para la mayoría de los estudiantes eran temas de exigencia intelectual, pero no para ella. Su IQ privilegiado le permitía esas ocasionales libertades académicas y ya había asimilado gran parte del contenido de los libros de este semestre con relativa facilidad.

Cansada y algo aburrida, decidió que podía quedarse en casa hasta el fin de semana, tal vez involucrándose con otro de los trabajos de su padre. Convivir con su mamá no le desagradaba, al contrario, pero a veces sus personalidades chocaban, dejándole un extraño y no muy satisfactorio sabor de boca.

Sin embargo, tuvo un encuentro en el sótano de su casa que no hubiera podido prever dentro de sus cálculos. La extraña esfera anaranjada alojaba 2 estrellas de color rojo en su interior, desde donde brotaba un cierto brillo opaco con un aparente patrón de intensidad, pero sin lapsos pre-determinados. Era como si la luz proviniera de otra parte más que de la esfera en sí.

La curiosidad de su mente era insaciable y la ciencia su justa fascinación, dejándole ante un reto que no podía ignorar. Utilizó todos los medios de análisis de partículas de los que su padre disponía en su laboratorio, pero no pudo catalogar el tipo de radiación que despedía esa luz enigmática.

Su mente analítica rápidamente dedujo que si esta esfera tenía 2 estrellas, forzósamente tenía que haber otra que sólo contuviera 1 estrella. Tal vez hasta más... Y si así era, ¿Cuántas más podían haber? ¿Con qué propósito? ¿Tenían algún valor? ¿Eran parte de un tesoro enterrado? ¿Dónde se encontraban?

Tantas fueron las incógnitas que pudo concebir que no lo dudó más. La primera y más importante de todas: ¿Cómo hallar el resto? Como siempre, su cerebro trabajaba a mil por hora y en tan sólo un día pudo construir un artefacto ideal para ese propósito: ligero, portatil y práctico, un pequeño radar para dar con la señal de esa radiación desconocida.

Lo segundo más complicado sería justificar su ausencia. Por supuesto no pretendía preocupar a sus padres y, pese a que no le enorgullecía engañarlos, sabía que sólo sería una blanca mentira. El plan que elucubró también la dejaba encubierta ante sus profesores, asegurando volver a clases a tiempo para temas más complicados y cubrir las fechas de exámenes. Habiendo solventado esas dos dificultades, creyó que el resto sería pan comido.

-Bien, esfera misteriosa, múestrame tus secretos.- Se dijo para sí misma el día en que su motocicleta se perdió en el horizonte.

No tardó mucho en toparse con el pergamino que le reveló las propiedades místicas de la denominada 'esfera del dragón'. Requirió de algo de trabajo arduo de investigación, pero finalmente la respuesta estaba ante sus ojos. Al principio no se convencía de la verdad detrás de su descubrimiento, pero si algo caracterizaba a un verdadero científico, era su predisposición a aceptar nuevas ideas.

-Conque un dragón capaz de convertir en realidad lo que yo quiera.- Ese sólo pensamiento estimuló zonas de su cerebro que no mostraba muy a menudo en público. Varias locas ideas desbocaron de su imaginación. Quizá la más atractiva era una montaña de fresas. Lejos de ser una santa, no pudo evitar plantearse la posibilidad de convertirse en la gobernante de todo el mundo. En alguna ocasión, sus padres le dijeron que tenían esa gran aspiración, pero siempre le pareció que lo decían más en tono de fantasía que otra cosa. Sus padres eran muy buenas personas que la habían amado, protegido y respaldado en todo.

A pesar de encontrarse bajo el resguardo de una cómoda casa-cápsula, sintió un poco de miedo, nostalgia, remordimiento y pena por haberse marchado de casa bajo una premisa falsa. Se dijo a sí misma que esta búsqueda la habría vuelto loca de no haberla llevado a cabo y que les pediría perdón cuando hubiera regresado.

No era muy tarde y tampoco estaba muy cansada, así que optó por encender la televisión, encontrándose por casualidad con el noticiero vespertino. Vio muchas, sin que hubiera noticia alguna que pudiera calificar como "buena". A pesar de todo el progreso que este mundo había alcanzado en años recientes, seguía habiendo mucho pesar y sufrimiento. Crimen y violencia.

Ella era afortunada: era rica, extremadamente inteligente, sólo un poco menos agraciada, siempre con su estómago lleno -a veces hasta más-, con una familia que la amaba de corazón y hasta tenía dos o tres buenos amigos. No parecía que un simple deseo pudiera darle algo que realmente le faltara.

Volvió a mirar al televisor, sólo para apagarlo. Ya no estaba de humor para ver esas imágenes. Tal vez así era la dinámica del mundo, pero una vez más su engranaje cerebral se puso a trabajar; empezó a considerar la idea de que esos escenarios desfavorables no eran inmutables, que podían mejorarse. Empezó a cuestionarse que podía pedirle en serio al dragón cuando lo encontrase. Seguramente por la mañana tendría una mejor idea al respecto. En su radar, la tercera esfera se encontraba muy cerca...

*~*~*~*~*~*

Año 757

Finalmente, la gente de la Tierra asesinada por el hijo de Piccolo Daimaoh volvió a la vida. Alguien tenía que ocuparse de buscar las esferas para resucitar a toda esa pobre gente que no logró salir de la Isla Papaya cuando quedó reducida a polvo. Afortunados los que ni siquiera supieron quien o que los mató, pero aún así debieron sufrir. Sí, su amigo Goku derrotó a Majunia, aunque al final terminó devolviéndole sus fuerzas con la semilla del ermitaño. Eso, lejos de mortificarle, le pareció noble de su parte.

¿Pero y todos los habitantes muertos? ¿Quién se responsabilizaba por ellos? El maestro Roshi le ayudó a recolectar las esferas para pedirle a Shen Long, pero Goku se fue sin más junto a Milk, a quien le prometió matrimonio en pleno torneo y ya nada más le importó, ni las consecuencias de la batalla. Además, nadie lo sabría nunca, pero el verlo alejarse así, con tan repentino compromiso, por alguna razón, le dejó un pequeño agujero en el corazón que nunca habría de cerrar del todo...

*~*~*~*~*~*

Año 762

¡Por fin! Un baño de agua caliente, con burbujas e hidro-masaje incluido. Nada como eso luego de regresar de un planeta monótono en el que fue azotada y maltratada, mandada a volar por los aires como muñeca de trapo ante cada explosión desatada por la batalla. Krilin y Gohan hicieron todo cuanto estuvo en sus manos para evitar la ambición de Freezer y al mismo tiempo traer a Yamcha y a los demás de vuelta a la vida. Eso tomará más de lo esperado, aunque ahora tienen a los namekusei viviendo en la Corporación Cápsula y pronto podrán pedir sus deseos.

No culpaba a Krilin ni a Gohan, no después de que supo por todos los problemas por los que pasaron, pero se sintió horrible que la dejaran sola, incomunicada, tan vulnerable y frágil como jamás se había sentido enfrentando estas situaciones. Cerró los ojos y suspiró. Recordó lo aliviada que se sintió cuando Gohan le avisó que Goku finalmente había aterrizado para ayudarles, pero también reavivó otro sentimiento. Había vuelto a pensar en la oportunidad que dejó ir aquel día del 23o Torneo de Artes Marciales.

Terminado su baño, se puso su pijama, pero no fue directamente a la cama. Algo la motivó a conducirse al laboratorio, más específicamente al frigorífico en el que almacenaba algo que bien podría ser el secreto mejor guardado de la historia. Lo sacó, sin una idea muy clara de que iba a hacer con eso, tan sólo quería mirarlo de cerca. Se trataba de dos tubos de ensayo con muestras de sangre y otros tejidos del que ahora sabía que era un alienígena: Goku. Se quedó ahí recostada, sobre la mesa de metal, viendo el aire helado escurrirse de ambos utensilios de vidrio como si fuera una pequeña neblina. El movimiento del vapor condensado era casi hipnótico, pero lo era aún más el conocimiento que albergaba el contenedor del que salía expedido.

Si Goku y Milk pudieron tener un descendiente, ¿Qué impedía recombinar ambos genomas de otras maneras? Desentrañar los secretos del ADN de un saiyajin parecía un acertijo tan atrayente de resolver como lo fueron las esferas del dragón en su momento, quizá más aún.
No quería volver a sentirse así de indefensa en su vida, no si iba a seguir siendo amiga de Goku y los demás. Porque después de darle un rápido repaso a todo lo que había vivido con ellos desde que los conoció, la pregunta no era si volvería a ocurrir algo de igual o mayor magnitud que lo de Namek, sino cuando.

Un tronido en el cielo la sacó de sus pensamientos de golpe, asustándola. Miró a través del ventanal que daba hacia la avenida principal, en el piso 10 de la Corporación. Si bien estaba enterada de que habría tormenta esa noche, el cielo estaba inquietantemente oscuro. Sólo pudo ver el resplandor que la sobresaltó estando recostada en la mesa, pero juraría que el color de ese relámpago había sido rojo.

-Que ridículo...- Se convenció para luego volver a guardar el material biológico de Goku. Una mirada de culpabilidad cruzó su rostro. ¿Qué tendría de malo tener el poder por una vez? ¿No lo usaría para bien, para ayudar en esas batallas? ¿Para traer algo de orden a tanto caos? Y si no tenía intenciones de usarlas, ¿Por qué las guardaba de nuevo? Otra noche sin ser capaz de responder a esa interrogante.

Volvió a mirar a las nubes. No dejaba de sentir que tenían un aire de malignidad, como si algo de otro mundo hubiera caído de pronto en este...

*~*~*~*~*~*

Año Indeterminado, Ubicación Indeterminada

Bulma Briefs yacía sujeta a una mesa de operaciones. Imposibilitada para moverse, miraba horrorizada lo que estaba a punto de sucederle. Lágrimas brotaban de sus ojos por la desesperación, pero lo cierto es que hace mucho dejó de hallar consuelo en el llanto...

Su querido hijo, el último de los Guerreros-Z, murió asesinado frente a sus ojos. Poco le importaba a la afligida madre que la máquina del tiempo haya sido robada por el mismo monstruo que le quitó la vida a su hijo. Ella lo vio todo, pero el monstruo, imperturbable, dio el golpe final a Trunks. Antes de convertirse en una especie de huevo y transportarse a algún momento del pasado, la bestia le sonrió a Bulma, quien yacía con el cadaver del mestizo en sus brazos, en un último acto de burla y desprecio, como diciendo "He ganado".

El tiempo pasó desde que el último vestigio de paz se extinguió. La humanidad también quedó al borde de la desaparición por culpa de dos androides y de ese horripilante engendro. No quedaba nadie en toda la capital para reparar las ruinas de su alguna vez hermoso hogar. Había estado sola desde hacía tanto tiempo...

-Lo se, tu mente se ha degradado un poco, pero sólo está oxidada. Todo su hermoso IQ sigue ahí y ahora yo haré un buen uso de él.- Le dijo la voz de su captora, quien sonrió con un aire de supremacía y continuó detallando lo que procedería a continuación.

-Eres malagradecida. Tuviste tantas oportunidades de hacer lo correcto y te dejaste llevar por falsas promesas. Ahora me ves ante ti y piensas "¿Cómo puedo estar haciéndome esto a mí misma?". Tienes razón, yo soy tú, pero soy mucho mejor. Si vieras mi mundo natal, es tan diferente a este cascarón vacío. Tú lo provocaste, querida, nadie más. Ahora yo estoy aquí para corregir tus errores, pero primero lo primero... Si bien no he hallado el modo de hacer este procedimiento indoloro, al menos es bastante rápido...

El cuerpo de la desvalida mujer, a sus 60 años, todavía rebosante de esa belleza que siempre le caracterizó, comenzó a reducirse y contraerse. El agua de sus células fue lo primero en irse al paso de las interminables descargas eléctricas. Sintiendo como cada elemento vital que compononía su ser era arrancado de su raíz natural para ser convertido en energía pura, el dolor se tornó tan insoportable que se le desgarró la garganta. Cayó en un estado de semi-inconsciencia en el que sintió como le eran arrancados cada uno de sus recuerdos. Al final, todo lo que alguna vez fue la entidad conocida como Bulma Briefs, su memoria, su inteligencia -tal vez hasta su espíritu-, fue condensado y materializado en una bola de energía resplandeciente que lentamente, como si aún se resistiera a su destino final, fue arrastrada a través del aire mediante psicoquinesis hasta las manos de su inminente nuevo envase.

Bulma Briefs engulló por completo la esfera de vida. Su contraparte dejó de existir en ese instante. La científica experimentó por enésima vez esa sensación bastante placentera: cada fibra muscular en ella creció en masa, ensanchando un par de milímetros su grosor. Su capacidad de respuesta a estimulos mejoró, sus sentidos se volvieron más agudos y sus reflejos aumentaron. Era claro que todas sus funciones cerebrales habían incrementado su poder. Además, comenzó a desprender un ki tremendo no propio de un humano ordinario y todo en ella, desde su cabello hasta su piel, lucía más bello que antes.

Pero la pregunta crucial era, ¿Qué tan inteligente era ahora? Nadie lo sabía. Otra Bulma, espectadora de todo lo ocurrido desde una cabina superior, debatía su cordura entre la fascinación y el espanto. ¿De verdad esa de ahí abajo era, en esencia, ella misma? No podía concebir que dentro de su mente existiera el potencial para ser una mujer tan inescrupulosa como esa. Lo peor de todo es que esa no era la primera vez. Hasta donde estaba enterada, otras 2 Bulmas de realidades diferentes sufrieron el mismo destino.

-"No temas. A ti no te pasará lo mismo."- Fue la promesa que se le hizo después de subir a esa nave. Tal vez su presencia ahí fue debido más a un accidente que a otra cosa, pero no dejaba de pensar que no debió aceptar la oferta que se le hizo en primer lugar. Dijeron que le harían un gran regalo: mostrarle su futuro, para evitarle amargos errores y alcanzar sus metas, sus ideales para sí misma y para con el mundo. No obstante, lo que había visto hasta ahora en ese complejo no encajaba para nada con su idea de traer la paz.

Tanto ella como la mujer que mató a la tercera se dirigieron a una gran sala donde otras iguales a ellas aguardaban. Eran unas 20 ó 30, algunas muy parecidas entre sí, otras no tanto, pero todas estaban ocupadas en algo que hacer. No porque estuvieran presas contra su voluntad, sino porque habían decidido que varios cerebros eran mejores que uno para solventar los problemas del universo. Era trágico, pero algunas veces tenían que hacerse sacrificios. Varias de ellas lograron la paz en sus respectivos mundos hacía mucho tiempo y sin necesidad de rogar por deseos a las esferas del dragón, porque nunca hubo muertes que lamentar. Algunas parecían ser más fuertes físicamente, mientras que otras lucían más normales.

En su recorrido, una cámara en particular llamó la atención de la Briefs más joven. Parecía tratarse de una especie de laboratorio de Frankenstein, con partes de extraterrestres que ella jamás había visto. En un tubo de tamaño humano yacía encerrado un cuerpo, pero aunque sólo pudo reconocer el nombre, no le resultó familiar: Kakarotto. Aquello era un gran laboratorio dirigido por las mentes más brillantes del Multiverso... y no había nadie tan brillante como ella.

También había una gigantesca biblioteca, tanto de libros físicos como digitales. Un igualmente o más grande hangar de vehículos, con armería incluida, donde se desarrollaban prototipos de naves espaciales más rápidas que la luz y armas tan sofisticadas que podían pulverizar átomos.

La última estancia antes de concluir la ya muy extensa caminata fue una estancia de trofeos de varios pisos de altura. De los universos que habían sido mejorados por las buenas o por las malas. Uno de los tesoros presentes consistía en un guante dorado con 6 gemas de distintos colores incrustados en los nudillos. Un trofeo de un universo que, casualmente, fue el único de su especie con el que se cruzaron, explicó la Bulma a quien todas llamaban La Lideresa.

Después de intentar maravillarla con todas las genialidades tecnológicas y sus consecuentes beneficios que su ejército de Bulmas habían logrado hasta ahora, detuvieron el tour en los aposentos de la Lideresa, quien entró seguida de su invitada.

-Ellas sí están agradecidas.- Dijo con agrado la Bulma mayor, quien aparentaba unos 35 años. -Algunas sí tuvieron las agallas para arreglar las cosas por sí mismas, aunque a otras hubo que darles una mano, pero todas han sido muy cooperativas conmigo porque yo fuí quien les dio la oportunidad de trabajar juntas en primer lugar.

-¡¿Quieres decir que tú eres quien descubrió como viajar por el tiempo y el espacio a complacencia?!

-No fue fácil, ¿Sabes? Primero tuve que adueñarme del cuerpo de mi precioso hijo. Tristemente para él tuve que destruir su mente en el proceso. Por si te preguntabas de donde saqué estos biceps.- Sonrió divertida al ver como la yo de 16 años se tapaba la boca en señal de que iba a vomitar. -Claro que no era realmente mi hijo, venía del futuro, pero ya sabes, tecnicismos.

-¡Estás demente y me niego a creer que tengas la más mínima pizca de mi en tu persona... o en la de cualquiera de ellas!

-Adelante, puedes regresar a tu mundo. De cualquier forma estás muy verde todavía, así que no serás mi comida, pero quiero que sepas esto. -

Y azotando sus manos contra la pared, le bloqueó el camino por ambos lados a su yo más joven. Acercó el rostro lo suficiente para impedirle escapar a su mirada y usando su telequinesis la forzó a hacer contacto visual, manipulando su rostro tan fácil como si estuviera usando una tercera mano.

-Eres exactamente como yo... y si no quieres arrepentirte por las decisiones en tu vida como la inútil a la que absorbí... harás lo que sea para parecerte a mí. Cuando eso suceda, volveré gustosa para reclutarte, ya lo verás, y me agradecerás de rodillas por compartir el poder contigo. Quiero ver cuantos años puedes durar con tu fútil fé en los demás.

Súbitamente la puerta que daba al pasillo se abrió automáticamente y la chica cayó sobre su trasero, aún sin salir de la impresión de haber visto tanta frialdad en unos ojos idénticos a los suyos. Detrás de ella aguardaban otras dos Bulmas: una llevaba bata de científico y gafas; la otra portaba una armadura que no parecía hecha en la Tierra y su cabello era negro, no verde. La joven trató de librarse de las garras de sus yo más avanzadas de edad, pero ambas tenían mucha fuerza.

-Regrésenla por donde vino, no aprecia nuestra hospitalidad.

-De inmediato, Lideresa.- Respondieron al unísono las dos Bulmas y sacaron a rastras a la tercera.

Bulma continuó resistiéndose como pudo, no deseando ser arrastrada como un mísero costal de papas, sin éxito. Un golpe seco en la nuca la noqueó...

*~*~*~*~*~*

Año 749.

El día es 1 de Septiembre. Bulma Briefs se sentía menos perspicaz de lo usual, quizá debido a una fuerte jaqueca que la acosó desde que amaneció. Era extraño, sentía como si alguien le hubiera dado una golpiza, pero luego de examinarse, no pudo encontrar ningún moretón ni nada parecido en la parte posterior de su cabeza. Tomó una aspirina y pronto se sintió como nueva. Lista para continuar su viaje por la tercera esfera del dragón justo donde lo dejó.

Mientras recorría los parajes de aquel tupido bósque, escuchó el ruido de la corriente de un río. A su vez ello le recordó algo visto en las últimas clases de Física Cuántica, uno de sus cursos avanzados, acerca de un experimento con un gato, un frasco de veneno y una partícula radioactiva.

De como cada desición tomada podía conducir a un resultado totalmente diferente y que el solo hecho de observar el sistema lo modificaba.
Un compañero de clase no estaba seguro de entender la explicación más técnica, así que el profesor le dijo que, a grandes rasgos, la vida podía concebirse como un río: una roca en su camino podía crear dos ríos separados que jamás se tocarían entre sí... y en tono bromista, el maestro añadió: uno podría conducirte a un hermoso lago pacífico y el otro a una catarata por la que podrías precipitarte y estrellarte. La mayoría no entendió del todo el mensaje oculto, pero Bulma rió para sus adentros.

-Que locura, yo se que siempre haré lo correcto. Mis padres se han asegurado de ello.- Sonrió feliz y aceleró la velocidad en la siguiente bajada, esperando encontrar pronto el sendero para llegar al lugar de donde provenía la señal de la esfera. De haber estado un poco más distraida en ese momento, probablemente no hubiera visto al lugareño que caminaba por ahí, arrastrando un enorme pescado, y lo hubiera atropellado.

¿Continuará...?

Notas del autor:

Lo sé, este fue un fanfic muy loco, con una Bulma enloquecida por una serie de frustraciones que la llevaron a tomar el control de todo. Como todos saben, Bulma es, junto con Goku, el personaje más influyente de la historia de Dragon Ball y gracias a ella ocurren varios acontecimientos clave, principalmente la invención de varios aparatos muy útiles (el radar, la máquina del tiempo, la medicina para la enfermedad del corazón de Goku y un largo etcétera).
Sin embargo, llegué a preguntarme: ¿Y si Bulma hubiese dicho "hasta aquí" y se hubiese vuelto más proactiva en la historia en lugar de sólo solucionarle sus problemas a los saiyajin? ¿Qué tal si alguien tan listo como ella quisiera tomar al toro por los cuernos y hacerse cargo de las grandes calamidades? Por otro lado, si el Dr. Gero logró tanto espiando a los Guerreros-Z, ¿Qué no podría hacer Bulma, de tener el motivo y la oportunidad?

Sin embargo, más que una historia de batallas, quise hacerle mi propio psicoanálisis al personaje, aunque estoy consciente que la mayoría pudo ser subjetivo y especulativo, ya que todo lo que conocemos de la personalidad de los personajes de Akira no llega muy profundo. Quizás en un futuro pueda hacer una historia más enfocada a la acción, tomando como base esta, que quedó a modo de un posible prólogo para algo más complejo.


En parte me inspiré en un relato de corte muy similar que se desarrolló en el cómic de Fantastic Four llamado "El Puente", donde el Reed Richards que todos conocemos (abatido por el resultado de la Secret Invasion y por su culpa como integrante de los Illuminati de haber sido responsable directo de la Invasión) construye una máquina que le permite visualizar la historia de universos paralelos al suyo, para averiguar como lograron otros Reed solucionar los mismos problemas en sus propios universos. Al final, después de examinar millones de universos paralelos y sin encontrar las respuestas que buscaba, Reed se topa con un grupo de contrapartes suyas a quienes se les ocurrió la misma idea de construir El Puente. Ellos se llaman a sí mismos El Concilio y pretenden solucionarlo todo, literalmente, sólo que algunas -o muchas- de sus decisiones no han sido muy heróicas que digamos.

En cuanto a la parte final con la Bulma superpoderosa, me inspiré de otro cómic xDU el Amazing Spider-man Annual #38, en el que se narra que Spidey cae por accidente en un universo en el que su contraparte alterna es el único superhéroe que existe y que ha vencido incluso a Galactus, donde ese Peter es amado por todo el mundo y lo tiene todo en la vida (incluida Gwen), pero a costa de secuestrar a otros Spider-man de universos paralelos y robarles sus poderes

Preguntas, dudas o cartas de amor, pueden dejar su opinión aquí o enviarme un mensaje privado.
 
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Sta bueno el Fic jaja. Espero q haya peleas chingonas y q a Goku le CUESTE ganar por su cuenta (osea q no tenga q fusionarse con alguien obligatoriamente jajaja).
 
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Por qué es que todo les gusta usar a Bulma en fanfics? xD

No sé porque pero algo de la historia por alguna extraña razón me recordó al Dr. Doom.
 

Warning

Matar debe sentirse muy bien para Dios.
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Me gusta, la narrativa, la expresión de los personajes asasdasdsad me encanta.
Un tono algo "realista" tomando la Bulma de los primeros tomos, donde ella misma quería resolver los problemas o ayudar a resolverlos con sus habilidades, incluso en la saga Saiyajin, cuando ella misma se da a la tarea de modificar el scouter de Raditz para su beneficio.

Yo también siempre me pregunté que sería si Bulma no su hubiese convertido en el "típico personaje femenino" de la serie y que consecuencias hubiesen traído sus actos.
Me encantó, quiero seguir leyendo xD
 
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