Original Fic Fate/Digital

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Hello gente, esta es una idea de un fic corto que se me ocurrio basado en un one shot que escribie hace ya unos años atras. No creo que vaya a pasar de más de diez capitulos realmente. Por si no se dan cuenta, esto es una especie de crossover de digimon con fate/stay night y Fate/zero. Si bien se daran cuenta de varias referencias a las ultimas dos, les garantizo que no sera igual y los eventos si bien seran similares, tendran sus cosas que las diferenciaran.



Fate/Digital

Capitulo 1: La Noche del Destino: Hikari Hoshizora

Opening theme: To the Beginning (Orquestra)


Tamers…esa es la palabra designada para aquellas siete personas que participan en la denominada “Guerra del Fruto de Yggdrasil”. Esas siete personas luchan entre ellas con seres llamados “Digital Monsters” o también conocidos como “Digimon”. Los “Digimon” se dividen en siete distintas clases: Knight, Demon, Angel, Dragon, Beast, Ancient y Olympic. Cada una de estas clases tiene sus propios guerreros con capacidades y fuerzas distintas; pero aun así, la victoria en las batallas no solo se decide con la fuerza del digimon; sino con estrategia, la fuerza de voluntad del tamer y también la energía conocida como “Digisoul”.

El “digisoul” es la energía interna del ser humano nacida de sus emociones, de lo más profundo de sus almas. Esta energía sirve para realizar lo que es conocido vulgarmente como “magia” para las personas que desconocen aquel mundo secreto, ya que existen familias de “Magus” que han logrado dominar aquella energía sobrenatural. Es esa energía es la que permite que los digimon se mantengan en nuestro mundo y es esa energía que les permite sanar sus heridas.


Básicamente cuando el digimon pelea restaura sus fuerzas con el digisoul de su tamer. Es por esta razón que casi siempre solo las personas con la capacidad de producir grandes cantidades de digisoul son aptas como Tamers.


Si, la palabra clave es “casi”, porque ha habido casos de humanos con baja capacidad de producción de digisoul que han participado en esta guerra antigua. Sí, antigua, porque desde hace ya muchos años que la Guerra del Fruto de Yggdrasil ocurre en el mundo humano. Solo aquel equipo de tamer y digimon que logra sobrevivir a la cruel batalla tendrá la posibilidad de obtener ese artefacto; uno que le permitirá tanto a tamer como a digimon cumplir su más profundo deseo.


Por esta razón, el ser conocido Yggdrasil siempre elige a un “supervisor”. El supervisor solamente se encargara de monitorear que todas las reglas de la Guerra se cumplan y darle refugio a los Tamers que han perdido a sus compañeros.




Ahora, luego de diez largos años desde la última guerra, la cortina de una nueva y sangrienta batalla se abre. Una batalla donde todos los participantes están más que dispuestos a destruir los sueños de los demás y asesinarlos con tal de cumplir los propios…



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El sonido de los relámpagos y truenos se dejaba escuchar de forma fuerte, las gotas de lluvia y las nubes oscuras de aquella tormenta lograban darle un aspecto tétrico al ya anochecido cielo de Japón. Ese clima solo era presagio de la sanguinaria e inminente guerra sin cuartel que estaba a punto de comenzar. En los alrededores más alejados de la ciudad de Fuyuki en Japón, más específicamente, en la mansión de la que fue una de las más importantes familias de “Magus” en Fuyuki, estaba a punto de gestarse el primero de una serie de eventos ya previstos por Yggdrasil.

Dentro de aquella enorme, vieja y tétrica mansión de estilo inglesa, en el segundo piso, una joven de quince años preparaba los últimos detalles de un sello bastante extraño que estaba dibujado en color blanco en aquel piso de madera y en el que fácilmente dos personas adultas podían entrar sin mucho problema.

- Finalmente todo está listo -hablo para sí misma la joven de una suave piel bastante pálida y de unos profundos ojos verde oscuro. Sus largos cabellos lacios de color negro, atados con un listón azul marino en una cola de caballo alta, caían a su cintura. Su vestimenta consistían en una camisa cuello de tortuga de color azul oscuro con mangas largas, una falda de color negra, medias largas de color negro, zapatillas azules, un par de guantes de color negro y un abrigo estilo capa de color azul con líneas blancas para complementarlo. Era claro que a pesar de sus rasgos asiáticos, existían varios detalles que mostraban su sangre europea.

Aquella adolescente instintivamente giró levemente su rostro a la derecha, más específicamente, en los restos de un viejo y polvoriento escritorio de madera. Con suma delicadeza tomó con sus manos un viejo álbum de fotografías. Su portada era un despintado azul y tenía algunas letras en color dorado adornándolo. Si bien faltaban algunas, se podía leer perfectamente “Familia Hoshizora”. Con sumo cuidado abrió las páginas de aquel álbum para poder ver su contenido con un par de lágrimas bajando de sus ojos al mirar fijamente una foto de la décima página: el fondo era un hermoso lago en un bosque, en la foto se podía apreciar a una pareja de adultos. El hombre de la foto quien abrazaba de forma protectora a su pareja era de cabellos negros, piel un tanto bronceada y de ojos de color miel. Vestía con unos pantalones bermudas de color blanco y una simple camisa hawaiana de color verde y patrones blancos. La mujer por su lado era un poco más baja que su acompañante, vestía con un simple vestido de verano corto de color blanco y un sombrero de sol del mismo color. Sus ojos eran de un profundo verde oscuro, su piel era bastante blanca comparada a la su pareja. Sus cabellos rizados de color castaño claro llegaban a sus hombros. Lo que más se destacaba de aquella mujer era que sus manos estaban acariciando un abultado vientre, fácilmente podía tener unos cuatro meses de embarazo.

- Recuerdo que tenía cinco años cuando te fuiste -murmuró de forma triste y tocando con cariño el rostro del hombre de la foto usando su dedo índice derecho-en ese momento apenas me estabas explicando las cosas que podía lograr si aprendía a manipular mi digisoul-lagrimas continuaban bajando de sus ojos. - En ese instante, no podía entender porque nos dejabas solo por ir a pelear por un objeto extraño…ahora que han pasado diez años puedo entender por qué muchos magus arriesgan su vida en este enfermo juego-agregó con un tono de molestia para luego dejar aquel álbum de fotos en su lugar para nuevamente dirigirse al complicado circulo que había dibujado en el suelo.

El sonido de un relámpago interrumpía los pensamientos del único ser vivo en aquella mansión, quien usando su manga derecha limpió todo liquido que bajaba de sus ojos y mejillas para estirar ambas manos al frente, retirando el guante izquierdo de su mano. Tres marcas de color azul que formaban un triangulo estaban brillando con fuerza; al mismo tiempo el circulo del suelo igualmente imitaba el acto de aquellas marcas.

- “Solo mírame padre…invocare al digimon más fuerte de la clase Knight y ganare esta guerra para poder ponerle fin a este enfermo juego de poder”- pensó con fuerza e ignorando la fuerte cantidad de digisoul que generaba aquel circulo junto a un ligero temblor que estaba ocurriendo en aquella propiedad. Con un profundo respiro y cerrando los ojos se preparó mentalmente para lo que seguía y empezó a recitar un extraño cántico.- Caballero de armadura negra que conoces el secreto del inicio, por favor escucha y atiende el llamado de la hija de la estrella caída- una aura de color azul rodeó el cuerpo de la joven que seguía recitando aquel llamado, ignorando como su cabello empezaba a flotar mientras que el movimiento tectónico aumentaba su fuerza y varios objetos de la habitación caían de sus lugares. No obstante, estos quedaban suspendidos en el aire de la misma forma que su cabello. -Dame el honor de presenciar a tu brillante espada de luz sagrada para erradicar a aquellos que intentan detenerme de impartir justicia; por eso ¡TE PIDO QUE CRUCES LA LINEA ENTRE NUESTROS MUNDOS!

El circulo dibujado en el suelo brilló con más fuerza y una enorme cantidad de digisoul fue expulsada, enviando lejos a cualquier objeto cerca de este. La joven solo sonrió al ver que todo estaba saliendo de la misma forma que había leído en aquel viejo libro que trataba sobre la guerra.

- “Lo conseguí” -pensó de forma triunfal al ver como de un enorme resplandor azul cubrió toda la habitación y cegándola por unos breves instantes. Luego, la luz se disipó mostrando un circulo vacio. La joven pasó de tener una expresión de triunfo a una de incredulidad que se transformó rápidamente en rabia.

Un poderoso estruendo se escucho en la habitación y una gran explosión se dejo escuchar y sentir en el piso inferior de la propiedad, logrando que la joven interrumpiera un berrinche de proporciones astronómicas. Abrió los ojos con sorpresa al sentir una emanación bastante fuerte de digisoul en el piso inferior.

- ¿Qué diablos? -murmuro para sí misma antes de salir de la habitación arruinada por aquel ritual efectuado. En sus manos, un curioso brillo dorado se formaba a modo de hechizo ofensivo: sea lo que fuera que hubiera sucedido, no tenía intención de ser un blanco fácil.


………………….


Aquel ser observó que se encontraba en lo que eran los restos de la entrada de alguna residencia bastante amplia. Sus ojos de color amarillo se mantenían serenos al verse en ese lugar desierto y podía asumir que fue en ese escenario donde fue invocado. Su mirada y rostro serio se dirigieron a las escaleras al escuchar unos apresurados pasos y lograr ubicar a la que asumía era su Tamer, quien tenía en su rostro una clara mezcla de orgullo, rabia, frustración y decepción. Con calma caminó al encuentro de la joven de apellido Hoshizora, que llegaba a donde él se encontraba y lo observaba de manera inquisidora para soltar un suspiro de fracaso.


- Esto no era lo que yo esperaba -confesó la chica que colocaba la palma derecha en su rostro e ignorando al ente frente a ella. - Estaba segura que con ese arreglo al canto de invocación invocaría al líder de la clase Knight -se quejó soltando un pisotón al suelo de forma que se ganaba la mirada seria del digimon que había invocado.


-Joven tamer -levanto la voz de forma solemne el caballero que de unos dos metros de altura y que se inclinó ante su invocadora. - Si bien es cierto que no soy el líder de la clase Knight, puede estar segura que yo, Ulforce V-dramon, usare todo mi poder para brindarle la victoria-terminó de hablar para luego levantarse, logrando que su receptora alzara una ceja al escuchar aquellas palabras.


- Supongo que no puedo quejarme y debo asumir que carezco de la suficiente cantidad de digisoul para invocar a un líder de clase -respondía de forma derrotada para luego mostrarle a al Holy Knight las tres marcas de la parte frontal de su mano. -Esta es la prueba que yo, Hoshizora Hikari siendo sucesora de la familia Hoshizora, soy tu tamer-se presentó de forma un tanto seca la adolescente que obtenía un leve asentimiento de Ulforce V-dramon.

- Joven Hikari -el caballero solamente colocó su brazo al frente, dejando salir una espada de energía color verde para poder colocarla de forma vertical frente a él. -Tiene mi palabra de que seré su leal caballero, su filosa espada y la protegeré de cualquier enemigo con mi vida-juró de forma sincera a su tamer y logrando sacarle una ligera sonrisa.

-Cuento contigo Ulforce V-dramon. Quizás me equivoque y no sea malo que seamos compañeros.


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Aquella mujer de largos cabellos blancos a la cintura y ojos turquesa solamente admiró como una tormenta caía sobre la ciudad Fuyuki, azotando como si no hubiera un mañana. Sus vestimentas consistían en una falda de color negra, medias largas de igual color de la falda junto guantes negros de cuero y una camisa de trabajo de color blanco adornado con una gema color esmeralda en su cuello. Una chaqueta de color negra de botones que se encontraba totalmente abotonada complementaba aquel vestuario. Su nombre era Fujutsuki Aiko y era la supervisora de la guerra por el fruto de Ydraggsil, trabajo encomendado a su familia desde el inicio de aquella guerra. La vista de su oficina era totalmente envidiable al estar en el quinceavo piso de un edificio en el centro de la ciudad.


- De los siete tamers, seis ya han invocado a su digimon -su tono de voz tan frío podía compararse a las gotas de lluvia que caían sin cesar en aquel momento, sin quitar una expresión neutra en su rostro. - Aunque es curioso que en esta guerra actual tenga niños peleando como tamers -su mente no puedo evitar recordar su propia experiencia como tamer en la pasada guerra de hace diez años. Con suma tranquilidad prosiguió a esbozar una sonrisa un tanto traviesa. - Me pregunto ¿Cuántos de ellos morirán?-se preguntó de forma divertida y tomando una humeante taza de café de su escritorio.


…………………………………………….


Había pasado ya un día desde que Hikari había invocado a Ulforce V-dramon en el mundo humano. El par se encontraba en la cima de uno de los tantos edificios de la ciudad, observando con paciencia desde su posición como las personas ajenas al conflicto continuaban con su vida tradicional. La oscuridad de la noche perdía su efecto debido a las brillantes luces de la ciudad. Ulforce V-dramon discretamente separó su prodigiosa visión para observar a su tamer: En el poco tiempo que había estado con la joven había descubierto algunas cosas sobre ella: primero que todo, Hikari a pesar de su exterior “duro” realmente era alguien bastante amable, sentimental y con una moral bastante marcada. Si bien ella deseaba ganar no tenía intención de rebajarse a usar métodos “inmorales” para vencer. No solo eso, se había topado con una joven bastante diestra en el uso del digisoul, pudiendo decir que ella era un “prodigio” junto al hecho de que Hikari era más una chica “tradicional” más que moderna. Además era alguien organizada, a quien no le agradaba la idea de no mantener el orden en la residencia en la que habitaba con el sirviente que fungía como su guardián legal. También podía ver una enorme determinación para seguir adelante a pesar de todo lo que había sucedido durante su vida. Los pensamientos del caballero azul fueron interrumpidos cuando notó que su tamer se alejó del borde del edificio.

- ¿Sucede algo, joven Tamer? –preguntó el caballero al ver el reaccionar de Hikari.

- No es nada –respondió con una sonrisa la Magus. Después de todo, estaban desde un edificio bastante alto y era imposible que aquel chico de verdad la hubiera visto desde esa posición. Seguramente fue solo una enorme coincidencia que el chico levantara su rostro, observando justamente el lugar en donde ella se encontraba. – Entonces… ¿Qué tan buena es tu vista comparada a la mía? –preguntó, tomando asiento en la base de un tanque de agua.

- Como un digimon, mis sentidos están más desarrollados que los de un humano –contestó Ulforce, ocultando un leve gesto de relajación. – De hecho, le puedo decir que si me concentro lo suficiente puedo ver sin problema todo a una distancia de seis kilómetros –contestó con cierto grado de arrogancia al mismo tiempo que se cruzaba de brazos. Las risas de Hoshizora lograron que el caballero colocara un gesto de no entender nada al ver que la humana tenía sus manos en su boca para evitar que la vieran reir. -¿Dije algo gracioso?


- No, es solo que no me imagine que mostrarías tal gesto de orgullo luego de ver que eras alguien bastante serio y educado, Ulforce –
restó importancia, colocando brevemente una mirada melancolica. –“Además…llevó años sin reírme” –pensó para sus adentros, levantándose de su lugar de reposo y caminando a la orilla del tejado. -¿Listo para ir a casa? Al parecer no encontramos nada fuera de lugar…y debo avisarle a la vieja bruja que ya invoque a mi digimon para la guerra.


El caballero azul simplemente sonrió por dentro, levantándose al ver que Hikari se había lanzado al vacio sin duda alguna. Ulforce se volvió invisible y se movió velozmente, tomando a su tamer en una pose de “novia” para movilizarse entre los techos de la ciudad. Podía volar, pero aquello no era seguro y era volver a su tamer un blanco fácil, además, de esa forma daban un último patrullaje por la zona pada dar por terminado el domingo.


……………………………………………………..


A veces se maldecía por ser una persona tan amable: si no hubiera aceptado cubrir a su amigo Kaoru en dar una revisada al equipo de kendo y al dojo de su escuela luego de la sesión de entrenamiento de la tarde, no estaría corriendo un lunes a las seis de la tarde por los oscuros pasillos de la escuela para no morir a manos de lo que el mismo describía como “una especie de criatura con complejo de batman”. Sus ojos mostraban terror al haberse equivocado de pasillo y terminar llegando a un callejón sin salida. Al darse la vuelta para empezar a correr pudo ver como aquel ente oscuro de dos metros y que empuñaba una larga, peligrosa y afilada lanza de color gris con un nauseabundo pero al mismo tiempo cálido aura negra cubriéndola en la punta.


- Lo lamento. No es nada personal pero no te puedo dejar vivo luego de que vieras mi pequeña escaramuza contra Ulforce V-dramon -se disculpó gentilmente aquel ser de brillante capa roja y armadura negra. Sus hombreras y cabeza podían fácilmente ser comparadas con las de un perro. -Es una lástima, puedo sentir una enorme cantidad en digisoul en tu interior -alabó repentinamente el ser que alzó su lanza y se preparó para darle el golpe final. -Tu pudiste ser el septimo -sentenció antes de enterrar la punta de su lanza en el pecho de aquel chico; el grito de dolor y la gran cantidad de sangre salpicada no se hizo esperar. -Lo siento -se disculpó por ultima ocasion el ser que desaparecía en un remolino de sombras, retirandose del lugar para volver a su enfrentamiento con el caballero blanco.


- “Voy… ¿voy a morir aquí?” -se preguntaba mentalmente y aferrándose casi inútilmente al mundo de los vivos, cantidades peligrosas de sangre salían del aquel agujero de su pecho. -“Yo…no quiero…morir”-pensó mentalmente antes de caer bocabajo al piso, ignorando que en su mano izquierda aparecían dos líneas circulares que formaban el símbolo del infinito y una tercera linea en forma de una espada con mango en forma de dragón sobre estas.

Con cada respiro iba dejando el preciado liquido vital escabullirse de su cuerpo mientras recordaba como llego a esa situación. Justo antes de dejarse abrazar por la muerte y cerrar los ojos pudo ver como una silueta femenina vagamente familiar llegaba a su lado con una expresión de terror.

-¿Quien...eres?-alcanzó a musitar antes de cerrar los ojos y perder la conciencia y recordar levemente como termino de esa forma.

Claramente desconocía el enorme predicamento donde se iba a meter a partir de esa destinada noche.



Si esto es corto. El proximo capitulo se llama "La noche del Destino: Kenzan Kousaka"
 
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Felicidades, Luigi, lograste engancharme solo con esta introducción, muy bien hecha, muy bien detallada y muy, muy atrayente. Intentare mantenerme al día con cada actualización que lances. (No soy muy buena siguiendo los fics XDU) sigue así.
 

Ahkilendra

Comenzando pillaje.
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Gracias a tu constante evangelización estoy viendo FATE. Debo decir que si no leo un Digimon que recite una frase estilo archer pondré un no me gusta xD

Zephyrmon caster *o*
 

選ばれし子供
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El capítulo es corto, pero el hecho de que cambies de perspectiva varias veces genera la sensación de que pasan muchas cosas. No sé si vas a seguirlo, porque el mensaje es de enero de 2016. Espero que lo hagas. Se puede vislumbrar algo de la historia que pensaste para el universo en el que está emplazado esto. Y sería una lástima que la dejaras a medias.
 
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