Guild Fleur de Lis

Belzer

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Bienvenue à Fleur de Lis

    Conociendo a la flor Hogares de la guild Miembros de la familia Las reglas de la casa Diario de la familia




    • Nacida bajo la idea de brindar un hogar a aquellos que no lo tienen y lo desean, Fleur de Lis es una familia donde sus miembros pueden contar con el respaldo de sus compañeros en las buenas y en las malas. Es un lugar donde pueden olvidar la soledad que a veces los invade y a la vez, buscar crear alguna diferencia en este mundo. Fama, neutral o infamia son solo etiquetas para Fleur de Lis. Mientras no esté en tus deseos el herir o dañar a los verdaderamente inocentes, los pétalos de la flor se abrirán ante ti para brindarte su cariño y comprensión. Y aunque se espera que haya confianza entre cada miembro, no es indispensable que cuentes todo sobre ti a tú nueva familia. Después de todo, cada quien tiene el derecho de guardar sus propios secretos.

      Lo más importante para ser parte de Fleur de Lis es estar dispuesto a confiar en tus compañeros y ofrecerles tú confianza a la vez. Si en algún momento deseas dejar la guild, eres libre de hacerlo pues es normal que los miembros de una familia deseen tomar su propio camino, pero advertido estás que si traicionas a la guild, el precio a pagar puede ser muy alto.

    • Así como una guild necesita un cuartel, una familia necesita un hogar.

        Confiseries Ange El Auxilio de Nuestra Señora Ophanimon


        • Fleur de Lis cuenta con una casa de dos pisos casi en el centro de File City como cuartel general.


          En la planta baja se encuentra una dulcería llamada Confiseries Ange, la cual vende dulces de todo tipo, así como licuados y yogurt, por lo que cuenta con mesitas al aire libre para los clientes. Esto, además de servir como actividad para los miembros de la guild que no estén tomando quests, permite obtener ingresos adicionales para sustentar algunos gastos como la renta, alimentos, diversiones, etc.


          También cuenta con comedor, cocina, una sala de estar que incluye televisión, libreros con material de lectura suficiente y una sala de juegos con lo necesario para pasar un buen rato.


          En la planta alta es donde se encuentran las habitaciones de cada miembro, dos baños y una sala de juntas donde la guild puede reunirse para tomar decisiones importantes o planear quests y raids. (También sirve para hacer fiestas.)

        • Cosette logró conservar el que era el viejo cuartel de su antigua guild, la Abadía del Auxilio de Nuestra Señora Ophanimon en Holy Angel Citadel, ante la eventualidad de que pueda ser usado en un futuro si la guild se vuelve más grande o simplemente si hay miembros que necesiten tener un lugar donde quedarse al viajar a Folder.


          Las partes más importantes, aparte de las habitaciones, son la taberna, la cual sigue siendo atendida por el Numemon cantinero y está bien abastecida con varios de los mejores licores que el mundo puede ofrecer, así como diversos refrescos y frutas para preparar aguas naturales si las bebidas alcohólicas no son lo tuyo.


          En las catacumbas debajo de la abadía se encuentra el baño estilo romano donde los miembros de la guild pueden convivir como en una alberca con una privacidad absoluta.


          Y por último, está el jardín trasero que está detrás de la abadía y al que se puede llegar solamente desde una escalera ubicada en las catacumbas. Es un lugar de confort y paz totales que se puede usar para meditar, tener almuerzos al aire libre e incluso entrenar con tus digimon.




    • Los integrantes actuales que viven entre los pétalos de la flor






    • Reglamento in-rol
      • Respeto y comprensión para los otros miembros de la guild y cualquier cliente que requiere nuestros servicios. Si tienes diferencias con un miembro de la guild, has uso del dialogo para resolverlas. Si eso falla, bueno… siempre está el Coliseo xD
      • Los miembros de la guild son libres de tomar las quest que deseen con quien deseen, salvo aquellas que tengan que ver con actos de extrema infamia como secuestros, tráfico de personas o participar en experimentos ilegales.
      Reglamento out-rol
      • Solo pueden postear en este tema los miembros de la guild o bien, aquellos cuyos personajes tengan alguna amistad cercana o relación más profunda con un miembro de la guild.
      • Está permitido escribir escenas +18
      • Para unirte a la guild solo necesitas enviarme un MP con tú solicitud y estudiaré la petición. Tendrán prioridad aquellos que hayan roleado al menos una vez con algún personaje miembro de la guild ya sea en quests normales, de evento o roles libres.

    • Quest C - Evento - Rescate de la montaña [Elizabeth & Kathleen] - Digital World | Foros Dz
      La primer misión hecha como Guild y que realizaron Kathleen y Elizabeth. Nice :D
 
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Something that remains
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Kathleen, Teresa y Reagan se encontraban de pie frente al edificio el cual iba a ser su nuevo hogar. El trío había llegado al lugar llevando entre sus manos una mochila que tenía en su interior todas las cosas que habían comprado en el transcurso de los seis meses que la francesa llevaba en el Mundo Digital, el otro objeto era el estuche de violín que le pertenecía a la castaña y que se había traído de su mundo cuando lo visitaron dos meses atrás. La Tamer sacó de su bolsillo el papel donde tenía escrito la dirección que le había dado Cosette para que encontraran el edificio. Si bien Teresa veía el lugar como un simple edificio cerca del centro de File City, Kathleen lo admiraba muy esperanzada ya que sentía entusiasmo de poder pertenecer a un grupo el cual pudiera hacerse cercana al punto de considerarlos familia, claro, a parte de sus hermanos biológicos recién encontrados, los cuales no vería durante un tiempo debido a que se habían ido a Folder Continent.

La chica respiró profundo y dio un paso al frente para acercarse a la puerta y girar el perillo para abrir.

Por Yggdrasil, ya vale con la espera y entremos. – Decía la digimon sagrado de un ligero mal humor. – Nos van a salir raíces si seguimos paradas aquí.

Teresa, ¿no ves que es un momento épico para Kath? – Respondió Nyaromon desde el hombro de la Tamer. – Es el comienzo de algo grande para ella, así que no te molestes con ella, suficiente tiene con estar nerviosa.

N-no estoy nerviosa. – Dijo la francesa mientras sus mejillas se teñían de un ligero rojo. – Es solo que… no sé, me siento rara.

Eso, dulzura, es estar nerviosa. – Contestó Tessa dándole una suave palmada en el hombro de la chica de ojos grises. – No te preocupes, no es como si hubieran desconocidos en el interior.

C-cierto. – Asintió Kathleen con más convicción, puesto así, no dudó más y abrió la puerta.​

La joven se maravilló al ver la encantadora dulcería que había en el lugar, a pesar de que las ventanas estaban cerradas con persianas, pudo ver cuán espacioso era el lugar. Lentamente y aun admirando la estructura, el trío caminó hasta la siguiente puerta que parecía llevar a la cocina, donde había diferentes máquinas, utensilios y hornos para hacer pasteles y muchos otros tipos de dulces, aunque Teresa le restó importancia a todo lo que había en ese lugar, ya que no lograba reconocer para que servían los utensilios, sin embargo al ver como la expresión de su Tamer se iluminaba con solo ver todo aquello, prefirió guardar silencio y continuar con la exploración. Tras la siguiente puerta estaba el comedor donde encontraron a Cosette, Tsukaimon y Marguerite. La rubia se veía de muy buen humor mientras abría una ventana para ventilar el lugar.

Sí que se están tardando. – Comentó Tsukaimon desde la cabeza de la francesa sin darse cuenta que la castaña y el par de digimon habían entrado a la habitación.

¿Quiénes? – Preguntó Teresa sorprendiendo al digimon oscuro.

Holaaa a todos. – Saludó Pyocomon animadamente desde la mesa.

Holaaa, Marguerite. – Respondió Reagan saltando desde el hombro de Kathleen hasta la mesa donde rebotó hasta la otra baby.

Bienvenidas. – Dijo la chica de ojos azules con una sonrisa mientras se giraba para ver a los recién llegados. – Me alegra que hayan llegado.

Por un segundo creí que no vendrían. – Habló la berenjena con cierto tono burlón.

– ¿Bromeas? Kathleen casi no durmió anoche por la emoción. – Contestó Sistermon con una sonrisa de lado.

Ja, my Petit Ange casi se olvida de desayunar antes de venir aquí. – Decía el digimon púrpura alzando el vuelo.

¿Ah, sí? Pues Kath por poco olvida su violín.

¿Desde cuándo esto se volvió una competencia? – Preguntó Marguerite viendo como Nyaromon negaba lentamente con la cabeza.

Suficiente chicos, ya ha quedado muy en claro que estábamos muy ilusionadas por venir. – Suspiró Cosette sonrojada al igual que Kathleen. – ¿Qué les parece si les muestro el segundo piso?

Sí, eso me encantaría. – Asintió la castaña tendiéndole la mano a Reagan para que subiera a su hombro. – Vamos, Little King.

Nyaromon subió al hombro de la chica de ojos grises mientras que Marguerite fue cargada en brazos por la rubia. El grupo subió por las escaleras al segundo piso donde estaban las habitaciones, los baños y la sala de juntas.

***
Belzer Belzer tipo aquí llegando y conociendo las instalaciones ;)​
 

Belzer

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La culminación de un sueño, de una ilusión y quizás mucho más, finalmente era una realidad. Habían sido días complicados limpiando el edificio que sería la sede de su guild, su familia, además de elegir los muebles para la estancia, los de la dulcería, conseguir proveedores, etc, etc, etc. Fue una labor ardua, pero todo había valido la pena.

La francesa estaba observando ahora la sala de estar, notando los libros que estaban en el librero detrás de la mesa de billar. Por un momento había considerado no conservarla al no ser de su agrado particular, pero posiblemente podría ser del gusto de alguno de los posibles nuevos miembros.

-Además, parece que a Tsuki le gustará el billar.- dijo le dijo ella a Margot en un tono lo suficientemente alto para que el aludido escuchara.

-Quizás, aunque en esta apariencia no creo hacer mucho. Tal vez como Jokermon podría hacerlo mucho mejor.

-No lo dudo, Tsuki, aunque primero esperemos a recibir noticias de la evaluación del examen. Si lo apruebo y te portas bien, posiblemente tengas esa oportunidad.- Mientras le daba un último vistazo a la pantalla que dominaba la sala de estar, la joven pensó en cuanto tiempo llegaría Kath. La última vez que se vieron, le dio la dirección donde estarían y la fecha en que todo estaría listo, lo que la había motivado a redoblar esfuerzos para que todo estuviera listo, tanto con apoyo de Jokermon como ella misma uniéndose a Arbormon. Marguerite había disfrutado cada minuto de eso, aunque Tsuki terminó con dolor de oídos gracias a los ultraagudos chillidos fangirl de la Baby II.

La rubia iba ahora camino al comedor, una gran sonrisa en su rostro al ver este lugar ya como un hogar. Tras abrir las cortinas para que entrara un poco más de luz, escuchó que su compatriota, no, mejor dicho su amiga había llegado. Mientras escuchaba a Teresa y a Tsuki tener su rara competencia, Cos pensaba en que ya no se sentiría tan sola ahora y con el tiempo... podría confiarle a ella su apodo, así como su mayor secreto.

Las dos jóvenes y sus digimon subieron a la planta alta y lo primero que Cos les presentó fue la sala de juntas.

-Lindo lugar... si te gustan los cuartos enormes con solo mesas y sillas para decorar.- Tessa fue rápida en notar lo desierta que lucía la salita esa.

-Aun es un trabajo en progreso, falsa monja.- replicó la berenjena. -Iba a haber algunos cuadros, pero ninguno le gustó a mi Petit Ange.

-Tal vez podamos ir a escoger algo juntas, Kath.- sugirió Cos y ambas acordaron ir de compras el día de mañana. De allí, fueron a los baños, aunque tuvieron que hacer una pausa para tranquilizar a Tessa y a Tsuki, pues a la Child no le había hecho mucha gracia lo de falsa monja. Los baños estaba uno frente al otro y eran muy similares, y además de tener lo necesario, también contaban con tinas para tomar baños al estilo japonés.

-Aunque la verdad, ya estaban aquí.- confesó la rubia un poco apenada. -Pero pensé que no les molestaran.

-No... realmente no me molestan para nada.- Kathleen de hecho pensaba que podría ser interesante.

-Aunque si llegas a ir a Holy Angel Citadel, podrás conocer el que era el hogar de mi antigua familia. Logré conservarlo para nosotras.- La sonrisa de Cos era radiante. -Tiene un baño estilo romano o algo así. Más bien me parece una alberca muy espaciosa donde ambas podremos darnos un baño juntas si temor de que nadie nos espíe.

-Si... eso sería... genial.- La ojigris logró disimular su inquietud ante esa idea, de forma que ni Little King ni Cosette o Tsukaimon la notaran, pero pudo leerla como un libro abierto. Una alberca implicaría que ella no podría cubrirse, lo que era un punto muy delicado para ella. El tema afortunadamente cambió y las chicas hablaron sobre algunas cosas como la familia de Kath.

-Entonces ahora están en Folder.

-Así es. Tal vez algún día te los pueda presentar.

-Me dará mucho gusto, Kath.- La ojiazul meditó algo por un par de segundos y finalmente optó por preguntar si en efecto, su hermana menor era detective.

-Así es. La mejor que hay.- fue la orgullosa respuesta de la castaña.

-Comprendo. Posiblemente necesite hablar con ella en alguna ocasión. Hay alguien a quien me gustaría encontrar.- Cosette tuvo que esforzarse para que el tono de su voz no cambiara. Afortunadamente, eso fue fácil considerando que estaban llegando a su cuarto, el cual presentó orgullosamente a los recién llegados.

Kath, Tessa y Reagan quedaron sorprendidas, no por que fuera un lugar hermoso, sino porque salvo los dibujos que estaban pegados en las paredes, el lugar era bastante espartano. Solo una cama, una mesa de noche y un tocador con cajones para guardar la ropa. Solo eso y nada más.

-Y apuesto a que en esos cajones debe haber como 5 o 6 vestidos igualitos al que usa.- dijo Tessa para si misma en la voz más baja posible. Tsuki la escuchó, pero por una vez no respondió, pues la digi loli no estaba tan errada en su suposición.

-Hay 5 cuartos más que están vacíos. Elige el que gustes, Kath. Mientras tanto, iré a preparar algo para comer.

-Genial. Iré a ayudarte en cuanto haya dejado mis cosas.- Dicho eso, Kathleen salió del cuarto de Cosette para elegir el suyo. La rubia salió segundos después, llena de alegría y agradecida que por una vez, las cosas estuvieran tomando un rumbo positivo, pero no solo en su vida, sino en la de Kath. Sus vidas iban a cambiar para bien y con buena suerte, no serían las únicas vidas que vivirían un cambio para bien. De eso estaba segura.


Y al fin hemos inaugurado la guild o eso creo, Relikt Relikt xDDDD
 

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Kathleen comenzó a caminar por el lugar buscando una habitación donde se pudiera sentir cómoda, si bien todas tenían el mismo espacio y los mismos objetos, la francesa prefirió aquella que se hallaba alejada de la habitación de su guild líder y cercana a las escaleras. Al entrar en ella notaron de inmediato que tenía una ventana en el fondo que iluminaba toda la habitación y la cama estaba justo a un lado, el tocador y los cajones para la ropa se encontraba en la pared contraria a la cama.

Es muy acogedor. – Comentó Reagan observando todo el lugar con sumo detalle. – Creo que deberíamos cambiar el color de las paredes y el cubrecama, no creo que el blanco sea muy de nosotros.

Apoyo a la bola de pelos con eso. – Decía Teresa asomándose por la ventana.

Antes de eso necesitamos una canasta y otra cama. – Hablaba la castaña colocando su estuche de violín sobre el tocador y la mochila en el suelo.

¿Otra cama? – Preguntaron ambos digimon.

Teresa no va a dormir conmigo, bueno si, pero solo mientras conseguimos otra cama. – Respondió la Tamer con una sonrisa de lado. – Y la canasta es para ti, Little King.

¿Quieres otra cama para no despertarme cuando te levantes en la madrugada? – Habló Sistermon viendo como la de ojos grises dejo de sonreír para luego suspirar. – ¿Por eso escogiste esta habitación? Para que Cosette no te escuchara rondar el lugar en las mañanas.

¿No crees que deberías hablar con ella sobre tus “problemas de sueño”? – Decía Nyaromon saltando desde el hombro a las manos de la chica para verla a la cara. – Digo, ahora somos una familia y al igual que tus hermanos deberías confiar en la guild para eso.

Supongo que tienes razón, Reagan. – Contestó la francesa subiendo la vista hacia la digimon sagrado que se había cruzado de brazos.

Ya sabes dónde encontrarla. – Comentó Sistermon sentándose en el marco de la ventana.

¿No vendrás? – Preguntó Little King mientras Kathleen lo colocaba en su hombro.

Prefiero quedarme a acomodar la ropa. – Dijo Tessa encogiéndose en hombros.​

Puesto así, la castaña y Nyaromon salieron de la habitación rumbo a la cocina donde estaban Cosette, Tsukaimon y Marguerite. La rubia se encontraba con un tazón y batidor en manos, sobre la pequeña isla que había en mitad de la habitación había harina, leche, huevos y otros ingredientes más, sobre la estufa se calentaba un sartén a fuego lento siendo vigilado por Tsukaimon que estaba sobre una de las alacenas que había en la parte superior, por su parte Pyocomon ayudaba a la francesa acercándole los ingredientes para la mezcla que estaba haciendo.

Hola Kath. – Saludó la de vestido blanco al ver entrar a su compatriota. – ¿Qué habitación escogiste?

La primera al subir las escaleras. – Respondió la de ojos grises sentándose del otro lado de la isla quedando justo frente a la rubia y dejando a Reagan sobre la mesa. – ¿Puedo ayudarte en algo?

Seguro, podrías picar las fresas, por favor. – Decía Cosette acercándole una pequeña bolsa transparente donde estaba la fruta. – Espero aun tengas apetito para algo dulce, estoy preparando panqueques.

Suena bien. – Asintió Kathleen levantándose para buscar un cuchillo y la tabla para picar.

¿Dónde está la falsa monja? – Preguntó Tsukaimon apartando la vista del sartén.

Dijo que quería ordenar las cosas. – Contestó la chica mientras regresaba a la mesa. – Creo que está feliz de que tengamos un lugar que podamos llamar hogar.

Aunque no lo demuestra mucho. – Añadió Nyaromon en tono divertido.

Igual de expresiva que Tsukaimon. – Dijo Marguerite mientras reía suavemente.​

El grupo continuó en sus respectivas labores al tiempo que conversaban tranquilamente, aunque no lo parecía Kathleen estaba un poco nerviosa por contarle todo aquello que no le había dicho anteriormente. Al terminar de cocinar los panqueques, el pequeño grupo movió las cosas hacia el comedor para que cada uno armara su panqueque con los ingredientes que quisiera. Cuando la mesa ya estuvo puesta, Reagan y Marguerite se ofrecieron para ir a buscar a Teresa.

Tengan cuidado con las escaleras. – Decía la de ojos azules viendo como ambos baby II cruzaban la puerta.

Esto… Cosette, quisiera contarte algo. – Habló la castaña atrayendo la atención de su compatriota y la berenjena.

Claro, ¿qué sucede? – Respondía la rubia sentándose al lado de su compañera.

Es sobre algo que me sucede en las noches. – Explicaba Kathleen evitando la mirada de la otra francesa.​

A continuación la chica les relató a sus nuevos familiares todo aquello que tenía que ver con sus sueños, sus padres y el maltrato hacia William y ella, exceptuando claro todo lo que había ocurrido la última noche antes de ser llevaba al orfanato. Para cuando el trío de digimon apareció por la puerta sintieron rápidamente el ambiente tenso entre los que estaban en el comedor.

Yo solo quise contárselos ya que han sido tan buenos con Teresa y conmigo, y más ahora que podemos estrechar nuestros lazos. – Comentaba la de ojos grises mientras tenía sus manos apretadas sobre sus piernas. – Creí que era lo correcto decirlo ahora antes de que pasara el tiempo y notaras mi comportamiento extraño.

Vaya, quien lo hubiera imaginado. – Fue lo primero que dijo Tsukaimon.

No sé qué decir, estoy molesta pero te agradezco que me lo hayas contado. – Hablaba Cosette colocando suavemente su mano sobre las de la castaña. – Al menos lograste librarte de esos monstruos, espero que el destino se encargue de hacerlos pagar por todo lo que les han hecho.

Oigan, la comida se está enfriando. – Dijo Sistermon haciendo que el par de chicas voltearan a verla.

Eso fue lo que te dijimos cuando te encontramos acostada en la cama. – Decía Marguerite desde el suelo.

Vamos a estrenar este comedor como nuestra primera comida en grupo. – Comentaba Reagan mientras daba pequeños saltos con entusiasmo. – Sonrían un poco por este comienzo, chicas.

Ambas francesas sonrieron ante la ternura de ambos baby II y los subieron a la mesa para que todos pudieran comer juntos, Teresa se sentó frente a las Tamers y a su lado se colocó Tsukaimon, en poco tiempo el grupo se encontraba degustando la comida mientras comentaba todo lo que querían hacer para sacar adelante la guild.

***
Ufff mejor tarde que nunca Belzer Belzer aqui la conti ^^​
 

Belzer

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Había pasado ya un tiempo desde que Fleur de Lis había nacido y que las dos chicas de Francia vivían y convivían juntas. En si, todo iba en viento en popa. Esa noche en particular, sin embargo, algo no estaba tan bien en la habitación de Cosette.

La chica despertó sobresaltada tras una pesadilla y tuvo que morder su almohada tan fuerte como pudo para evitar despertar a Tsuki y a Margot. 2 segundos después, recordó que habría terminado despertando a Kath, Tessa y Reagan también de no haber hecho eso. 3 segundos después y sin dejar de morder la almohada, lloró al recordar el contenido de esa pesadilla.

Cuando finalmente se calmó lo suficiente, se levantó de la cama, sabiendo que conciliar el sueño le sería imposible y fue rumbo al baño, pensando que allí tendría un poco de privacidad.

-“Un mal sueño de nuevo. Cuanto ha pasado desde el último. ¿2 meses?

La rubia intentó ignorar a Mercuremon para salir de la habitación.

-“¿Y ahora piensas ignorarme? Hasta tú sabes que hablar ayuda en casos como este, particularmente si no quieres volverte en lo que viste.

Pero él tenía razón. Hablar ayudaba y no quería preocupar a Tsuki con sus problemas, así que tomó el D-Scanner con ella y fue rumbo al baño envuelta en su camisón. Ya allí, cerró la puerta, fue al lavabo y se quedó mirando fijamente el espejo.

-“Bueno, niña. Deberías hablar de una vez.

-Quizás, Mercure, pero fallo un poco en entender que quizás te estás preocupando por mi.- Ese comentario logró sacarle una pequeña risa al guerrero del Metal.

-“No es tanto eso, niña. Es más bien que no deseo que mi portadora sea alguien cuya voluntad fue tan débil como para caer presa de sus propios miedos y eso significa que debes enfrentarlos. El hablar de ellos con alguien es una forma de confrontar esos temores.”- Y la rubia le concedió eso.

-Lo entiendo, pero desearía poder hablar con alguien que… realmente se preocupe por mí. Puede que puedas escucharme y quizás, hasta entenderme, pero sé que tú preocupación hacia mí no es a un nivel tan personal.

-“Bueno, siempre puedes hablar con la berenjena o la Baby o incluso, hasta podrías hablar con esa otra niña. Es claro que ustedes tienen un lazo fuerte.

Ese era otro punto que afectaba un poco a la rubia. Kathleen había sido honesta con ella desde el inicio, contándole cosas muy privadas y personales, extendiéndole una confianza muy grande, pero que Cos no estaba correspondiendo como lo debía, una razón para ello siendo no haberle dicho a la castaña que si por alguna extraña razón o alineación planetaria, terminaba encontrándose con sus padres, seguramente se aseguraría de que no vieran un nuevo amanecer. Las manos de Cosette temblaron un momento cuando ella las sintió llenas de sangre.

-"Creo que te torturas de más, niña. Te ves como una homicida consumada, cuando en realidad no has disfrutado una sola de esas muertes. Y sobre esa humana que mataste hace más de un año, fue una necesidad y lo sabes, pero ves todo eso como una señal gracias a una visión que tuviste hace casi un año."

-Quizás tienes razón, pero dudo que Kath lo vea así. Podría ser que sienta que... que solo soy una sucia asesina y ya.

-"Cosa que dices por esa Waspmon. No comprendo porque sigues sin superarlo del todo, niña."

-Como para ti las emociones son algo innecesario. Crees que...

-"Creo que no deberías temer a lo que esa otra niña pueda decirte. Es fácil saber que le hizo bien contarte sus problemas. Seguro será igual si le cuentas los tuyos, pero no me hagas caso. Es tú vida a final de cuentas. Tú sabrás que hacer para acallar a esa divertida consciencia tuya."- Y dicho eso, el Juttoushi regresó al interior del Digivice. Cos reconocía que él tenía razón. Hablar con alguien podría ayudarle a evitar ser el monstruo que había visto esa lejana noche de año nuevo, pero dejaría eso para mañana. Quizás en ese momento reuniría el valor suficiente para hablar con Kath.

La rubia salió del baño para volver a su habitación, cuando un ruido proveniente de la planta baja llamó su atención. Como ella ya tenía su D-Scanner a la mano, decidió aventurarse despacio para ver que sucedía, confiada en que si se trataba de algún delincuente, podría transformarse con la Spirit Evolution para defenderse a si misma y a su familia. Tras bajar las escaleras, vio luz en la cocina y caminó tan despacio como pudo, pero al escuchar el sonido de alguien limpiando, dejó la prudencia a un lado. Ningún ladrón entraría a limpiar en el sentido real de la palabra, así que solo una persona vino a su mente. Al entrar, Cos encontró a Kathleen tallando con fuerza la pared junto al refrigerador.

-¿Sucedió algo, Kath?

La castaña casi da un salto en el lugar donde estaba, dejando caer la esponja con la que estaba trabajando. Nunca imaginó que Cosette la encontraría haciendo justo eso, por lo que no pudo evitar sentirse apenada, incluso avergonzada.

-No... este... nada. Es solo que... no podía dormir y verás...

-Está bien. No te excuses tanto. Supongo que este es parte de los problemas de sueño de los que me hablaste.- Kath respondió asintiendo con su cabeza.

-Me gustaría ayudarte con eso, Kathleen. Realmente me gustaría... pero también tengo mis propios problemas... Problemas que debí haberte contado desde hace tiempo, al menos para corresponder a la confianza que me diste al hablarme de tú familia.

Ahora fue el turno de la joven castaña de mostrar confusión. -¿Tienes problemas, Cosette?

-Si. Son cosas que llevo arrastrando como cadenas tras de mi. No te había dicho nada porque... porque tenía... tengo miedo de que me rechaces.

-¿Pero por qué habría de hacerlo, Cosette? Somos amigas y las amigas no se rechazan. Tú no me rechazaste cuando te conté de mi familia y lo que me sucede por ello.

-¿No me rechazarías aún sabiendo que he cobrado más de una vida?

El silencio que se creo era profundo como la oscuridad afuera del cuartel de Fleur de Lis. Eso había tomado por sorpresa a Kathleen hasta el punto de no saber que decir. Mercuremon y Arbormon se materializaron en ese momento. Tal parecía que finalmente Cosette se armaría de valor para narrar sus problemas y unirse realmente a su compañera de familia, lo que ellos no se perderían. Efectivamente, la rubia comenzó a platicarle a su amiga lo que había sucedido en el X-Mayhem, de como unos pocos días atrás hacía conocido a una Funbeemon con la que se llevó bastante bien, aunque fue incapaz de protegerla de un par de sujetos que le inyectaron algo. Los propios recuerdos de la castaña la llevaron a ese día en que vio de cerca la parte más terrible de este mundo, pero al oír lo que le pasó primero a la abeja Child y lo que le pasó después cuando apareció Ghoul, sintió que Cosette lo había pasado peor.

-Fue... fue cuando me di cuenta de que no tenía más opción que... que... matarla. Waspmon ya no era ella misma y tuve que... sniff... sacarla de su miseria... sniff.- Las lágrimas de la rubia brotaron por segunda vez y ella hizo lo que pudo para tratar de no sollozar... entonces sintió un abrazo envolverla. Se trataba de Kathleen que la envolvió de forma que la pudiera hacer sentir segura. La castaña sintió su propia ropa de cama mojarse con el llanto de su amiga.

-Yo... no se que decir realmente para animarte, Cosette... pero si se que rechazarte, no podría.- Kath sintió como su compatriota la soltó y se puso de pie para verla a los ojos, sonriéndole mientras lo hacía.

-Lo harás, Kath. Mis manos están sucias, muy sucias y...

-No sigas castigandote así. Eres mejor persona de lo que crees, Cosette. No solo nos diste un hogar a Tessa, a Little King y a mi, sino que también es un hogar para los tuyos y cualquiera que desee venir. Eso es más de lo que otras personas harían.

La ojiazul solo murmuró un "gracias" muy discreto antes de ponerse de pie y regresar a su habitación.

-Puede que esta vez logre dormir un poco. ¿También regresas arriba?

-Emm... Tal vez en unos minutos.- El rostro de la ojiazul se enserió un poco, pero todo lo que le pudo decir a su amiga es que también se cuidara mucho. Luego de eso, Cos se despidió de Kath y emprendió el camino de vuelta a su habitación. Mientras lo hacía, pensó en que a pesar de todo, aun no había sido totalmente honesta con Kathleen.

-"Un primer paso, niña. Estuvo bien, pero si lo dejas así, no avanzarás gran cosa. Necesitas dar el segundo para realmente avanzar."

-Lo se, Mercure. Lo se.- Había confesado parte de sus trapos sucios, mas no era el más grave. ¿Cómo le explicaría que también había asesinado a otra persona, aunque dicha persona hubiera sido una criminal impenitente? La idea de revelarle eso la asustaba. Tampoco le había dicho que podía llamarla por su apodo, lo que logró que una lágrima escurriera por su rostro de lo miserable que se sintió... pero eso era nada en comparación al mayor de sus secretos, el que solo había confiado a 3 seres, ninguno de los cuales estaba ya junto a ella... el que sería la mayor prueba de confianza y a la vez, el que la pondría en peligro.

El que realmente lo cambiaría todo.


Y me medio inspiré, Relikt Relikt xDDD Medio, porque si me quedó algo cutre u_u
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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El sol en File island contrastaba con el enorme manto de nieve que caía sobre la pacifica ciudad. Mientras que varios estaban con los apuros de la época navideña, Dorumon prácticamente ignoraba todo aquello y le daba un tour por la ciudad a su tamere. Y no, no era por un cambio de corazón, es que no le convenía que ese saco mocos llamado Elizabeth Hale se perdiera constantemente por la ciudad...era malo para los trabajos que tuvieran que hacer y requirieran separarse. No solo eso, el dragoncillo iba pensando desde ya en diversas coartadas para cuando obligara a la niña a hacer "trabajitos" que un tamer de la central no tomaría normalmente.

-Do...doru -llamó la tímida voz de la menor a su compañero. Elizabeth apartó la mirada para evitar ver los ojos serios del dragoncillo.

-¿Que quieres? -preguntó de forma fastidiada el felpudo, sonriendo al ver el leve estremecimiento de la niña al escuchar su voz pesada.-"Por Lucemon Satan mode, esta niña es como corderito que no te cansas de aterrorizar" -pensó de forma maliciosa Dorumon al aprender más de esa chiquilla.

-Es... es que allí hay una dulcería -señaló tímidamente la aludida, señalando con una mano temblorosa un edificio a unos metros al norte.

-¿Y que tiene que ver eso conmigo? -contestó Dorumon a las palabras de Elizabeth, quien comenzó a jugar con sus dedos y a murmurar algo no entendible.

-...Lates -susurró la niña, ante la molestia del dragoncillo que se contuvo para no empujarla y hacer una escena en publico.

-Habla claro, mocosa.

-...que quiero chocolates.

Dorumon parpadeó varias veces, tratanto de procesar lo que había escuchado de la boca de Elizabeth. Luego de acercarse un momento a la ventana, vio algo que le dio una buena idea: el letrero de "se busca ayudante" era perfecto para lo que buscaban. Trabajando allí, nadie sospecharía de una mocosa como Elizabeth y el solo debía bajarle a su usual actitud valeverguista. Se giró el rostro lentamente, esbozando una leve sonrisa maldosa.

-Muy bien, pero a cambio de dejarte comprar esos chocolates pediras el empleo de la ventana.

-¿Eh? -parpadeó Liz, incapaz de creer las palabras de su compañero Digimon. -Pe...pero no creo que me den el trabajo.

-Si no lo haces, no habrá chocolates. Así que te recomiendo que no lo heches a perder.

Elizabeth abrió la boca para decir algo al respecto, pero la expresión de aquel dragoncillo la hizo callar y suspirar derrotada ante la sonrisa de victoria del pequeño bastardo peludo. Luego de lo acontecido con aquellos grafiteros la otra noche, lo mejor era no llevarle la contraria. Luego de golpearse los cachetes, Elizabeth entró al establecimiento, arrepintiéndose casi al instante al ver por lo menos a diez personas en el sitio. Planeó darse la vuelta, pero un leve cabezaso en su espalda y un disimulado gruñido la hicieron desistir. Con nerviosismo, se acercó al mostrador que era atendido por una joven rubia y su Tsukaimon, mientras que una joven castaña y su Sistermon Blanco atendían a unos clientes. Mientras que otra joven se encontraba adornando un árbol con ayuda de su Gaomon.

-Bienvenidos ¿en que puedo ayudarles?

-¡Eh! Si...ve...venimos por el anuncio de la ventana-ctartamudeó levemente ante las palabras de la joven rubia. -Me llamo...me llamo Elizabeth Hale.

-Yo soy Dorumon, me disculpo por la falta de capacidad de hablar de esta niña. Al parecer era una inadaptada social antes de venir a este mundo -se presentó el pequeño lagartijo peludo, sin desaprovechar la oportunidad de golpear la autoestima de su tamere. -Pero si, venimos por el letrero. Como es una recién llegada a este mundo aun no tiene una fuente de ingresos estable.

Belzer Belzer Relikt Relikt Amitiel Arthemisa y así un hdp llega a pedir empleo(?)


 

Belzer

Time to reap...
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Era demasiado bello para ser cierto.

Hacía un año, la familia de Cosette se había deshecho irremediablamente y ahora, casi un año después, su nueva familia había crecido de forma inesperada con la llegada de la joven italiana con su Gaomon. La llegada de Gaia y Gabo había sido una bendición inesperada y le había tomado mucho cariño a la joven. Que al parecer, fuera la única que había tenido una vida familiar normal era motivo de alegría para Kath y para ella. También el negocio de los dulces había resultado mejor que lo esperado. La ubicación era perfecta y redituaba los gastos extra por renta, muebles, comida y demás, pero eso significaba que se estaban quedando escasas de manos para que Confiseries Ange operara adecuadamente. Cada chica y digimon tenía una función y hasta los bebés cooperaban, pero al final era insuficiente. Por eso y a insistencia de Gaia y de Kath, Cos puso el letrero para solicitud de ayuda. Los primeros dos interesados en el puesto fueron despedidos rápidamente. La primera por exigir un sueldo mucho mayor de lo que la guild podía aportar y el segundo porque... bueno, digamos que era el tipo de persona que prefería ver a las damas debajo del cuello y que fue buena suerte que ni su compatriota ni la italiana vieran como ahuyentó a ese sujeto con una muy fría y sincera amenaza de muerte.

Cuando la jovencita de apariencia bonita pero muy tímida entró, Cos solo esperaba a una clienta más, pero al parecer, estaba interesada en el puesto, si debía creerle al Dorumon que la acompañaba. Por un segundo recordó a Dora y a Akira, a quienes tenía mucho de no ver, pero nada más verlo y escucharlo se dio cuenta que no había relación alguna. De hecho, y solo suponiendo, el felpudo le recordaba un poco a Phascomon por la forma en que se expresó de su Tamer, pero suponía que habría más. En fin. Eso sería para después. Lo primero era entrevistarla para conocerla un poco más y saber si ella sería una buena candidata.

-Mmm... Comprendo. Vengan conmigo, por favor. Chicos, voy a entrevistar a esta chica para la vacante. Tsuki, acompáñame.

-Si no tengo otra opción...- y la berenjena voló al lado de su hermanita, la cual era seguida por la joven de cabellera de ébano y su lagarto felpudo, el cual estaba de peor humor ahora. No esperaba que la rubia babosa esa trajera a su digimon con ella. Había pensado brevemente en si podría intimidarla también.

Elizabeth, por su parte, estaba que se moría de los nervios. La otra chica lucía muy amable y gentil, pero era solo porque no la conocía. Una vez que viera lo torpe e inútil que era, la echaría sin mayor contemplación y Dorumon la reprendería. Contra lo que ella esperaba, no fueron a una oficina, sino a una salita de juegos con pantalla, mesa de billar y una mesita junto a unos sofás.

-Toma asiento, por favor.- escuchó la inglesa a su posible futura jefa. Titubeó para hacerlo, pero una mirada de reojo a Dorumon le bastó para hacer lo que se le pidió sin dudar. Fue entonces cuando por accidente, la treceañera vio los dibujos que había sobre la mesa y se le salió decir que eran muy bonitos. Si sus brazitos lo hubiera permitido, el saurio habría hecho un facepalm.

-¿Eso crees? Muchas gracias. Los hice yo misma, aunque no son realmente perfectos. ¿También dibujas?

-S... sí. También me gusta di... dibujar, pe... pero en lienzo.

-Espero ver algún día uno de tus dibujos y... Dios, perdóname. Me dejé llevar, pero lo que dije es verdad. Imagino que debes dibujar muy bien.

Una tímida sonrisa apareció en el rostro de Elizabeth... mientras que Dorumon estaba que se lo llevaba la chi... en serio que si.

"De haber sabido, la habría llevado a algún bar o casa de apuestas. Allí hasta los clientes la tratarán como el saco de lágrimas y mocos que es. Y encima ese estúpido Patamon morado no me quita los ojos de encima."

Porque Tsuki estaba viéndolo fijamente y con una sonrisa burlona. Tenía unas ganas tremendas de mostrarle a ese felpudo a una o dos cosas. Si ese par supiera que tan similar era.

Para ese momento, Cos ya había le había hecho las preguntas básicas a Elizabeth y había confirmado que en efecto, tenía a lo mucho, una semana en este mundo. Cos recordaba lo complicados que habían sido sus primeros días y supuso que la chica estaba teniendo dificultades. Su compañero al parecer, tampoco era de ayuda si la actitud que ella mostró al hablar de él era una pista. Siguiendo sus impulsos de buena samaritana, Cos decidió ofrecerle a la pelinegra algo más que solo el trabajo.

-Elizabeth, ¿te haz preguntado por qué hay una sala así en la trastienda de una dulcería?

-Bueno, yo... este...

-Responde lo que tú futura jefa te preguntó. Nuevamente ofrezco una disculpa por esta chica. Necesita que se le expliquen las cosas muy despacio.- Dorumon tuvo que esforzarse para no sonreír cuando notó como se encogía la atarantada que Ygg le había enjaretado.

-Pe.. perdón, Dorumon. No lo... lo había pe... pensando.

-Entiendo.- respondió la rubia pensando en que quizás lo que iba a proponer sería más que una bendición para la pobre chiquilla, viendo como la trataba su digimon. -Confiseries Ange no solo es una dulcería. También es la sede de una pequeña guild que llamamos "Fleur de Lis", pero una disculpa. Primero te explicaré que es una guild.- Y Cosette procedió a contarle a la otra jovencita en que consistía.

-... Y Fleur de Lis está pensada para ser más que solo un grupo de Tamers buscando un objetivo o ganancia comunes... Más bien, pensé en que fuera una familia, o tan parecida a una familia como es posible.

-Familia...- Por un momento, la mente de Elizabeth viajó a su pasado y eso solo la hizo sentir peor. Cos lo notó y supuso que la vida de la chica había sido algo horrible antes de llegar al mundo digital.

-Veo por tú reacción que no tienes buenos recuerdos de tú familia en ese viejo mundo.

-No... no es eso... Es solo... que, bueno...

-Tranquila. Yo tampoco tengo buenos recuerdos de la mía, pues salvo mi hermano mayor, para el resto de mi familia era como si no existiera, salvo cuando querían recordarme lo inútil que era en comparación a ellos. Por eso, Elizabeth... estoy dispuesta a hacer algo más que darte el empleo... Quiero ofrecerte un lugar como parte de esta guild... de esta familia. Seríamos Kathleen, que es la chica de cabello castaño que estaba con esos clientes y Gaia, que es quien decoraba el árbol. Sus respectivos compañeros son Sistermon Blanc, que es la que parece niña de cabello blanco y por cierto, es algo malgeniada. Gaomon, que es bastante serio, pero muy centrado y responsable, y este de acá es Tsukaimon. Que no te engañe su cara de pocos amigos. Es alguien muy agradable una vez que lo conoces.

-Y ahora arruinarás mi imagen ante esta niña y su tapete andante... ¿Cómo quieres que me respeten, Petit Ange?

-¿Ta... tapete andante? ¿A quién le dices tapete andante, saco de papas?

-A ti, supongo, si es que te queda el saco. Quizás...

-Suficiente, Tsuki.- Exclamó la rubia con su voz suave, pero a nadie se le escapó la firmeza tras esa suavidad. Eso era malo para Dorumon. Muy malo. Eso le daría ideas a la mocosa y ella no debía tener cerebro para pensar... al menos no hasta que él lo hubiera ajustado a sus necesidades.

-Una disculpa por eso, Elizabeth. ¿Entonces dime, te interesaría formar parte de esta familia?

-Bueno, la idea es tentadora.- dijo el Natural Carrier pensando en salir de allí más rápido que si Beelzebumon le estuviera apuntando entre los ojos. -Muy tentadora, pero comprenderá que no podemos aceptar a la prime...

-Acepto.

¿Qué?

-A... acepto la invitación, Srita. Berthelot.- Los oídos del felpudo no lo estaban engañando. La idiota había aceptado de buenas a primeras la invitación de la... como decían los sucios humanos... Si. Rubia oxigenada. Dicha rubia estaba más que contenta, así que se puso de pie y abrazó a Elizabeth de buenas a primeras, sorprendiendo y sonrojando a la jovencita.

-Muchas gracias, Elizabeth, y por favor, llámame Cosette, o Cos si lo prefieres. Ahora déjame avisarle a las demás que tenemos un nuevo miembro en nuestra familia. Después, iremos a donde te estás hospedando para traer tus cosas y luego, iré a la Central para que también ellos tengan en cuenta el registro.

La menor respondió titubeantemente que estaba muy agradecida por la oportunidad y que de antemano, ofrecía una disculpa por los errores que sin duda cometería.

-No te preocupes por ello, Elizabeth... y nuevamente agradezco que aceptaras. No sabes lo mucho que significa para mí.

-¿Eh?

-Perdón. Fue algo que se me salió. Tal vez te explique luego. Ahora vamos a darle la buena noticias a todos.- Y mientras Cos y Tsuki regresaban a la dulcería con Elizabeth tras ellos, Dorumon se quedó hasta atrás para que nadie viera el enfado en su rostro, pues ya le era imposible disimularlo. Solo pensaba una cosa...

"Estúpido saco de mocos- Llorona imbécil y retrasada. ¿Cómo se atreve a tomar una decisión cuando eso solo me corresponde a MÍ? Nada más que estemos solos y entonces veremos si vuelve a llevarme la contraria."

Y así es como Eli se une a Fleur de Lis, Luigi Luigi

Relikt Relikt, Amitiel Arthemisa, pueden recibir a la carita nueva cuando gusten xDD
 

Amitiel

Busca lo más vital. . .
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La mañana transcurría tranquila, y mientras Kathleen se empeñaba en atender a algunos ocasionales clientes, Gaia se dedicaba a la decoración del árbol de navidad que recientemente habían adquirido en ocasión de las fiestas navideñas. La italiana era ayudada por su camarada Gabo (quien se encargaba de pasarle algunos adornos) y el pequeño Kyo (que saltaba emocionado tratando de adornar por su cuenta), a los pies del abeto se encontraban las cajas de los objetos que estaban utilizando, las cuales eran desordenadas graciosamente por el bebé, en su afán de querer ayudar, mientras que en una mesa cercana no podía faltar la pizarra acrílica que la muchacha utilizaba para comunicarse con los demás a causa de su sordera.

Recientemente había conseguido un trabajo en la cafetería “Confiseries Ange”, una alegre tienda que se encontraba ubicada en las zona central de City File, la que contaba con un surtido de caramelos y licuados que eran la delicia de humanos y digimon por igual (la carita del pequeño Kyo el primer día lo decía todo), de la misma manera llegó a incorporarse a “Fleur de Lis”, una Guild cuya meta es proveer amparo a los necesitados. La muchacha se encontraba feliz de haber sido aceptada en ambos lugares, por lo que se esforzaba en las tareas que le encomendaban, como una muestra de gratitud hacia las dos francesas que permitieron esa situación: Cosette y Kathleen.

La joven frecuentemente buscaba con la mirada a sus compañeras para saber si era requerida en alguna otra actividad, fue así que vislumbró a un Dorumon que acompañaba a una pequeña niña, vio como la infanta (de gesto tímido) entablaba una ligera conversación con Cosette, tal vez en búsqueda de alguna merienda. Al observar a la menor, la italiana recordó algunas de las situaciones que atravesó después de perder el sentido de la audición; alejando esos pensamientos de su mente, reparó en el acompañante de la niña y la primera impresión que tuvo fue de desagrado, pues le pareció que el lagartijo tenía pinta de ser un rufián.

Detuvo su labor para contemplar a su camarada, cuyo gesto se encontraba adusto, mirando fijamente a los recién llegados:

— ¿Qué sucede, Gabo? —preguntó directamente al cánido.

—Parece que la niña vino en búsqueda de empleo. —fue la respuesta del can— La srta. Berthelot va a entrevistarla…


— “Esperemos que no sea elegida”
—Kyo escribió en la pizarra— “su compañero me da mala espina”

— “Concuerdo contigo, peque…” —Gabo respondió a Kyo (y escribió en la pizarra para que Gaia supiera de sus palabras) — “… pero eso no depende de nosotros.”

Cuando se dio cuenta que Kath la llamaba, Alessa dejó a sus amigos (que se encontraban inmersos en una plática oral), para acercarse a la francesa y consultar sobre alguna posible necesidad. Ni bien llegó al sector de Caja, la muchacha cogió la pizarra de Gaia y empezó a escribir rápidamente:

— “Parece que Cosette se encuentra interesada en la infanta, ¿cuál es tu opinión acerca de ello?”

— “Creo que una ayuda extra siempre será bien recibida…” —la italiana redactó con claridad— “… pero hay algo que no me agrada de su digimon.”

— “Puede ser, pero tendrá que acostumbrarse a las reglas si quiere estar aquí.” —la respuesta de la oriunda de Francia fue franca, y esa era una característica que agradaba mucho a la genovesa.

Poco tiempo después, la puerta que daba al salón se abrió y Cosette salió, acompañada por la pequeña y el Dorumon (éste último con cara de pocos amigos), tanto Kathleen como Gaia y sus compañeros se acercaron a su líder para escuchar (y en el caso de la italiana, saber) el veredicto.

—Desde ahora Elizabeth será parte de nuestra familia... — la francesa sonrió, mirando a la niña (Gabo explicaba con seriedad todo lo que ocurría) — hagámosla sentir bien, pues ha tenido una situación difícil…

Y mientras Kathleen y Tessa se acercaban para hablar con la recién llegada, Gaia volvió a su tarea, sin embargo tuvo una idea al ver el último adorno que se debía poner. Acompañada por Gabo y Kyo, la joven se acercó a la adolescente, y sonriendo, le hizo entrega de la estrella, dándole a entender (mediante gestos) su deseo de que sea ella quien ponga el ornamento en el abeto. La niña quedo sorprendida ante el ofrecimiento, pero accedió a causa de la insistencia del trío, acto seguido se subió a una silla próxima y colocó la estrella en la punta del árbol.

Cuando descendió, tanto ella como Dorumon, (así como Cosette, Kathleen, Tsukaimon, Marguerite, Teresa y Reagan) escucharon por primera vez la voz de Gaia:


—Bienvenida, Elis... y… Feliz Navidad…


Luigi Luigi, Relikt Relikt, Belzer Belzer recibiendo a la recién llegada.

SALUDOS Y FELICES FIESTAS. . .
 

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Fue una agradable sorpresa haber escuchado hablar a Gaia, la francesa de cabello castaño consideró que era un bonito detalle para darle la bienvenida a Elizabeth y Dorumon. Mientras Kathleen estaba dándole también la bienvenida a la nueva integrante de la guild, Teresa veía de reojo al digimon bestia de pelaje púrpura, algo en él no le daba buena espina a la digimon sagrado, sin embargo no dijo nada, de todas formas era normal para ella desconfiar de todos aquellos que se acercaban a su Tamer, lo mismo estaba pasando con Gabo pero con menor intensidad.

Si necesitas ayuda para algo no dudes en pedirla. – Comentó Kath con una sonrisa. – Estaremos encantadas de poder darte una mano.

G…gracias a a todas por sus lindas palabras. – Murmuró Liz sin dejar la vista del suelo.

Bueno, ahora vamos a ir a recoger tus cosas en el INN. – Dijo la rubia con un asentimiento mientras caminaba hacia un perchero para tomar su abrigo. – Kath y Gaiana pueden quedarse, aún es temprano para cerrar y al ser nueva Elizabeth debe tener pocas cosas, así que ir sola no será problema. – Mientras la de ojos azules hablaba Gabo redactaba la información en la pizarra para que su Tamer lo leyera.

– “Cuando termine con el árbol prepararé su habitación para cuando regresen” – Escribió la italiana luego de que su compañero le devolviera la pizarra.​

Ante esto, Cosette sonrió y asintió como señal de estar de acuerdo con el ofrecimiento de Gaia. Un rato después el par de castañas y sus respectivos digimon compañeros quedaron a cargo de la dulcería continuando con su trabajo. Cuando la italiana hubo terminado de adornar el árbol junto a Kyo y Gabo, le escribió a Kath en la pizarra informándole que iría a llevar mantas limpias a la habitación que ocuparía Elizabeth.

Es agradable ver como la familia va creciendo. – Comentó la francesa viendo como su compañera subía las escaleras.

Una familia llena de completos desconocidos, ¿por qué los aceptan así como así? – Se quejaba la digimon sagrado mientras sacaba una bandeja vacía de una repisa cercana.

Se ve que son buenas chicas, Teresa, no entiendo tu desconfianza. – Decía Kathleen al tiempo que su camarada llevaba el objeto a la cocina.

Si la berenjena no le importa a mi sí. – Alzó un poco la voz la child para que la castaña le oyera.​

La de ojos grises suspiró y negó suavemente con la cabeza, le parecía un poco extremista lo que pensaba su compañera, sin embargo dejo de intentar dialogar sobre eso ya que no parecía que ella fuera a cambiar de opinión al respecto.

Cosette, Elizabeth y el par de digimon child regresaron a la guild cerca de una hora después. Gaia había terminado los deberes que se había propuesto, por lo que ahora se encontraba atendiendo un cliente con ayuda de Gabo. Por la sonrisa de la rubia, el par de castañas pudo darse una idea de su buen humor.

Chicas, ya es oficial. – Habló la de ojos azules acomodando una mochila en su hombro.​

***
Happy new year Belzer Belzer Luigi Luigi Amitiel Arthemisa , aunque no tenga nada que ver con el post jeje​
 

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Era un domingo normal en File City. La dulcería que operaba Fleur de Lis tenía el letrero de cerrado y los diversos ocupantes estaban con sus propios pasatiempos: Teresa y Tsuki discutiendo por alguna trivialidad, Gabo intentando calamar la situación y Fang planeando como conseguir más dinero e influencia en el bajo mundo.

Por su cuenta, Cosette estaba en la sala con su cuaderno de dibujos afuera, Kathleen estaba pasando el tiempo con Reagan y Gaiana simplemente disfrutaba de una buena taza de chocolate caliente. Mientras que tres de los miembros de la guild estaban en la sala, Elizabeth estaba en su habitación, caminando de un lado hacia el otro, sosteniendo en sus manos su d-terminal e ignorando que estaba cubierta con pintura seca en varias partes de su cuerpo y ropa: el proyecto de pintar un cuadro en el techo de su habitación había quedado en hiatus al quedarse sin pintura. Ahora, ya no tenía como mantenerse distraída al no saber como pedirle a sus compañeras de guild sus direcciones de d-terminal. Luego de suspirar resignada, tomó todo el valor que pudo y decidió bajar a la sala y pedir los correos.

[…]

-Liz ¿Qué te paso? -preguntó Kathleen al ver a la recien llegada, quien se sonrojo a sobremanera al darse cuenta de su estado.

-Ah…yo…yo estaba…pin…pintando una pintura en el techo -confesó avergonzada y escondiendo su d-terminal en sus manos detrás suyo. -Y…y me…q..quede sin pintura -confesó bajando el rostro.

-¿Quieres que te acompañe a comprar más? De verdad me gustaría ver la pintura cuando la termines -comentó Cosette, dejando su libreta a un lado. Gaiana asentía luego de que Kath le escribiera de que estaban hablando.

-Ah…la tienda…est…ta cerrada hoy -contestó nerviosa Lizzie, ignorando lo mejor posible que su cabello parecía un arcoiris por todas las manchas de diverso color. -Yo…yo queria preguntarles...algo.

-¿Qué sería? Vamos Lizzie, no tengas miedo. Recuerda que estas entre tu nueva familia -respondió Kathleen, asegurando que su moño estuviera bien atado y que no se estuviera soltando.

-Yo…yo queria…queria saber…si po…podiamos intercambiar correos -respondió con nervios y mostrando con sus manos temblorosas su d-terminal negro y morado.

Aquello pareció enternecer a las francesas, quienes se acercaron a la menor del grupo con una sonrisa en sus rostros.

-Elizabeth, estamos más que felices de poder intercambiar correos -comentó Cosette, sonriendo y intercambiando las direcciones de correro de ella y Kath con Liz y revolviendo los cabellos colorados de Elizabeth. -Aunque no olvides tomar una buena ducha ¿eh? No querras que Kath y yo nos veamos obligadas a bañarte.

-¡Eeeeeeh!

Gaiana solo pudo reir al ver la peculiar escena en donde las dos francesas empezaban un inclemente ataque de cosquillas.

Si, ese domingo Fleur de Lis decidió pasar un día mimando a la menor y ayudarla a tomar confianza y autoestima, en especial luego del fiasco de Gorimon.

Relikt Relikt Belzer Belzer Amitiel Arthemisa huehuehue v: (?)

 

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Casi todos en la Guild estaban de buen humor, a excepción de Teresa, Tsuki y Fang, estos tres últimos tenían un humor de perros por diferentes razones, sin embargo eso no detuvo a los demás de pasar un buen rato. Mientras Elizabeth se daba un baño, Cosette y Kathleen también intercambiaron, luego de tanto tiempo por fin podrían comunicarse entre ellas.

Hagamos algo juntas estando aquí en casa. – Sugirió la rubia escribiéndolo también para que Gaia lo leyera.

“¿Limpieza general?” – Escribió la italiana.

Eh, no, yo ya me he estado encargando de eso últimamente. – Decía la francesa de cabello castaño mirando hacia otro lado con un ligero rubor en las mejillas.

Tenemos una enorme cocina, ¿no es así? – Habló Cosette para luego sonreír y explicarle su idea a los presentes con un dibujo. – Cocinemos la cena.

¿Eso es todo? – Preguntó Teresa con cierto escepticismo y recibiendo una palmada en la cabeza cortesía de la patata púrpura. – ¡Hey!

Habla de cocinar un pequeño banquete, falsa monja. – Aclaró Tsukaimon volando hasta la cabeza de su Tamer.

Dorumon. – Dijo Kathleen al ver que este se estaba retirando. – Tú también vas a ayudarnos, ¿no es así?

Ni que me maten. – Respondió el Digimon bestia siguiendo su camino.

Que poco amigable es ese sujeto. – Comentó Gaomon para luego ver a Gaia escribir y mostrarle su libreta.

“¿Podrías ir a ver si Liz tiene toallas secas en el baño?”

Seguro. – Asintió el Digimon de pelaje azul.​

Cuando Gabo fue a preguntarle a Elizabeth sobre las toallas, Gaia, Cosette, Kathleen, los Digimon Child y los Babys fueron a la cocina donde comenzaron a planear lo que harían para luego sacar los utensilios e ingredientes que usarían y así empezar a cocinar. Un rato después, Kathleen batía unos cuantos huevos, Cosette limpiaba un pavo, Gaiana picaba algunas verduras con ayuda de Teresa y Tsukaimon veía las ollas donde hervían algunas papas y tomates en la estufa desde lo alto junto a los Baby. Al principio a las Tamers le pareció extraño que Gabo no hubiera regresado aun, después de todo, no era complicada la labor que la italiana le había pedido hacer.

¿Q-qué están haciendo? – Preguntó la neoyorkina cuando entró a la cocina en compañía de Gabo.

Llegas justo a tiempo, Liz. – Dijo Cosette dejando el pavo a un lado. – Ayúdanos a cocinar, puedes picar junto a Gaiana y Teresa.

Es-está bien. – Asintió la de cabello azabache colocándose en el lugar de Sistermon mientras esta buscaba otro cuchillo.

¿Por qué tardaste tanto en regresar, Gabo? – Habló Kathleen en tanto revisaba las ollas.

Parece que Dorumon quería entrar al baño con Elizabeth así que le estuve diciendo que si se quería dar un baño podía ir al otro. – Comentaba el Child de pelaje azul sentándose en las sillas al otro lado de la barra. – Luego gruñó y se fue a su habitación.

Yo que ustedes iría a ver que está haciendo. – Decía Tessa enarcando una ceja.

¿Por qué? ¿Crees que el tapete se sienta solito? – Preguntó Tsuki con sarcasmo.​

En ese momento la tranquilidad que había en la cocina se perdió ya que el par de Child comenzó a discutir haciendo que los presentes suspiraran. Todos pensaron que había sido extraño que Sistermon y Tsukaimon no hubieran peleado en un buen rato.


***
Belzer Belzer Luigi Luigi Amitiel Arthemisa empecemos por mimar sus estómagos​
 

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Era el mes de Febrero y se acercaba el día de San Valentín en el Mundo Digital. Dicho evento no pasaría desapercibido ya que los Digimon y Tamers comerciantes se habían encargado de adornar sus tiendas con corazones rojos y siluetas de cupidos, nadie estaba más emocionado por esas fechas que los enamorados, ya que sería la excusa perfecta para juntarse y pasar un rato juntos sin tener que pensar en cuál iba a ser su siguiente misión al día siguiente. La cursilería, el amor y el marketing flotaban en el aire y cada quien disfrutaba planeando las pequeñas escapadas que harían para ese día.

Entre las tiendas que habían adornado con la temática de aquella época se encontraba la dulcería de la Fleur de Lis, donde sus vitrinas contenían las palabras de “Feliz día de San Valentín” en color blanco acompañadas de corazones rojos. Las ventas de aquellas fechas eran bastante buenas, así como las reservaciones de diferentes tipos de postres personalizados cuyo ingrediente principal era el chocolate. Las chicas de la Guild trabajaban con normalidad atendiendo clientes y preparando los dulces, a pesar de ello el ambiente entre ellas estaba un poco tenso luego del regreso de Kathleen y Elizabeth desde Folder Continent.

Galletas de chispas de chocolate y almendras recién horneadas. — Anunciaba Cosette llevando una charola con crocantes galletas y dejándolas sobre la encimera al lado de la caja registradora. — Dentro de una hora saldrán los bizcochos marmoleados de Kath, ya están listos pero solo estamos esperando para que se enfríen.

Entendido. — Respondía la chica de cabello oscuro con (por esta semana) mechas rosas, quien ondeaba la mano mientras le entregaba un pago a uno de sus clientes.

Petit Ange. — Dijo la francesa cuya mitad superior de su cabello era de color castaño saliendo de la cocina llevando una caja de cartón blanca cuadrada con la insignia de su Guild. — Tessa y yo llevaremos este pedido a la tienda de Togemon.

Esta bien, vayan con cuidado. — Les despedía la rubia viendo como su compatriota ondeaba la mano para despedirse de Gaia. Durante un segundo, mientras Briand y Sistermon Blanc se iban, la líder se percató de la mirada que le dirigía Hale a Kathleen.

Aunque ninguna de las dos había tenido una pelea o algún tipo de contacto dentro de la residencia, Gaia, Tsuki, Gabo y ella estaban casi seguros que algo había pasado, en cuanto a BlackGabumon, todavía era un nuevo integrante de esa Guild, por lo que no estaba seguro de si el trato entre su Tamer y la otra francesa era típico o no.

Había pasado mucho tiempo desde que las chicas de la Fleur habían estado juntas bajo un mismo techo, eso considerando el hecho de que Kathleen, si bien estaba en la dulcería no podía comportarse de la misma forma ya que sus propios problemas le habían puesto en una situación donde debía mantenerse apartada. Todo aquello había pasado en un mal momento, más considerando la sucia jugada que había hecho el antiguo compañero de Elizabeth para intentar moldearla a su conveniencia. Mientras Briand se sentía culpable por haber tenido de “huir” para evitar que sus compañeras fueran hostigadas por la Rogue Guild que intentaba ubicar al portador del spirit de Tierra, Hale estaba más que molesta por no recibir su apoyo en el momento que más lo necesitaba. Si bien ambas tenían sus propias dificultades, solo una de ellas parecía enfocarse en si misma más que ser empática con sus compañeras.

Aquella era una situación en la que Cosette decidió hacer algo al respecto, después de todo, como líder de aquella Guild debía ser la intermediaria para regresar la armonía a la dulcería, así como ayudar a sus compañeras a discutir y resolver sus conflictos.

[…]

Tarde por la noche, luego de dejar durmiendo a sus queridos bebés, la rubia de ojos azules se dirigió a la habitación de una de sus compañeras de Guild en compañía de Tsukaimon y tocó dos veces la puerta, después de un momento Gaomon la abrió sorprendiéndose de la visita nocturna que les estaba haciendo la líder.

¿Podemos pasar? — Preguntó Bethelot a lo que el Digimon de pelaje azul asintió y se hizo a un lado. — Gracias.

¿En serio es necesario hacer todo esto? — Decía Tsuki frunciendo el ceño. — Un buen par de bofetadas a las dos que han atrevido a molestar el cielo de mi Petit Ange debería ser suficiente para resolver el problema.

No, Tsuki, esas no son maneras de solventar ese tipo de asuntos. — Comentaba Cosette para luego sonreírle a la castaña que se había estado sentada sobre su cama pero ahora se había puesto de pie. — Lamento venir tan tarde, Gaia, pero creo que necesitamos hablar un poco sobre lo que está ocurriendo en nuestra Guild.

D’amico leía los labios de su líder mientras esta hablaba sobre lo que ella también se había dado cuenta desde que sus dos compañera habían vuelto de Folder. Durante un buen rato, ambas chicas conversaron sobre lo que podían hacer al respecto, a la final, la italiana y la francesa armaron un plan para que Elizabeth y Kathleen pudieran dialogar y limar asperezas, plan el cual pondrían en funcionamiento el día de San Valentín.

¿Quién pensaría que habría motivos ulteriores al recibir una invitación a un picnic bajo un manto de cielo estrellado?


***
Belzer Belzer Luigi Luigi Amitiel Amitiel que empiece San Valentín es nuestra amorosa morada :25:
 

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Elizabeth se encontraba en su habitación, peinando su largo cabello para asegurarse de que no tuviera nudos. Ya luego revisaría si tenía puntas abiertas para saber si ya era hora de recortarlas y Gabumon simplemente estaba leyendo un libro de comics que Excalibur le había regalado un par de días atrás. Cuando Cosette llamó a su puerta, la norteamericana no tuvo problemas en abrir para ver que era lo que necesitaba la líder de su Guild en esos momentos.

Abrió los ojos con sorpresa al escuchar la petición de Petit Ange:

Un picnic nocturno, bajo las estrellas en la cima del Monte Miharashi.

-¿En serio Cosette? -preguntó todavía una confundida Elizabeth, quien se cruzó de brazos y arqueó una ceja de forma seria. Cos suspiró al ver eso: si bien Liz había estado empezando a cambiar su actitud respecto a la forma de actuar con ella y Gaiana dentro de la Guild y la dulcería, todavía estaba muy lejos de comportarse como le pequeña niña que había conocido y que estuvo creciendo magníficamente bajo su cuidado antes de que Dorumon se encargara de pisotearla.

Dorumon… aquel era un tema tabú en la Guild, en especial para Cosette y Kathleen, quienes se culpaban de no haber podido ver más allá de la imagen de Digimon cascarrabias que mostraba el primer compañero Digimon de Elizabeth. De haberlo hecho, pudieron haber evitado la tragedia que cayó sobre Hale.

Una fuerte punzada en el pecho de la Petit Ange le recordó la enorme diferencia entre la pequeña niña de 13 años que había conocido con la figura de la adolescente de 16 años frente a ella. Ni ella misma se había dado cuenta de cómo había pasado el tiempo desde ese día.

-En serio. Pensé que es una buena idea para tener una ocasión donde toda la Guild esta reunida y no tener que estar preocupadas con trabajo de la dulcería o similares -respondió la rubia, quien sujetaba a Tsukaimon para asegurarse de que la patata shiny no dijera nada que causara una respuesta negativa por parte de Elizabeth.

Los ojos de Cos se iluminaron al ver como la darketa colocó una mano en su mentón y parecía considerar la idea, al mismo tiempo que Gabumon parecía expectante a la respuesta que iba dar Elizabeth.

Haley por su cuenta, analizaba lo que le había dicho Cosette. Aquel picnic quería hacerlo en la noche de San Valentín. Y si bien, ella ya tenía planes con Matt, el canadiense y ella solo habían acordado ir a almorzar juntos y pasear durante la tarde en la ciudad luego de ver una película.

Y conociendo al canadiense, muy difícilmente iba a volver a la dulcería después de las 6 o 7 de la noche.

-Yo… ya tengo planes ese día, una cita para ser preciso -respondió Elizabeth ante la mirada de decepción de Petit Ange. -Pero… si es después de las 7 de la noche, no tendría problemas para ir -sinceró Elizabeth y cruzándose de brazos.

Cosette parpadeó repetidamente y sintiendo una enorme amalgama de emociones en ese instante: por un lado, estaba feliz de que Elizabeth hubiera aceptado la idea del picnic. Y por el otro, todavía estaba asimilando de que la chica le hubiera dicho que tenía una cita ese mismo día. Claro, la rubia estaba feliz de que su ¿polluela? Estuviera creciendo y por el otro, sentía un dolor inmenso al darse cuenta que durante el primer año después de lo que hizo Dorumon, fue todo un milagro que la joven no hubiera abandonado la Guild y terminar en el camino trazado por el felpudo. Y que tampoco se había percatado de como la pequeña Lizzie había empezado a convertirse en una joven mujer.

También se preguntó si sus intentos en alcanzar a la chica fueron plenamente superficiales a diferencia del de otras personas, especialmente los de ese chico Matthew, de quien estaba seguro, era el chico con el cual Liz iba a tener una cita de San Valentín.

-No hay problema. Puedes ir a tu cita y te estaremos esperando en la noche -bromeó Petit Ange, sonriendo al ver como la usualmente estoica Elizabeth giró el rostro a la derecha mientras que sus mejillas tomaban una tonalidad carmín. -¿Es con Matthew cierto? El chico que conociste atrapando a aquel Sepikmon ¿Correcto?

-Fue un Flamon -corrigió en automático la chica de mechas rosadas antes de suspirar y sonreír levemente. Cosette sintió que el mundo poco a poco iba volviendo a la normalidad. -Pero si, es con Matt. Iremos a comer, veremos una película y daremos un paseo solamente -explicó y enrollando un mechón de cabello entre sus dedos. -No te atrevas a burlarte, Berthelot -se quejó Liz con vergüenza al ver la leve risilla de la francesa.

-Muy bien, no me burlo. Pero perfecto, entonces todo en orden.

[…]​

Como Gaiana ya estaba enterada del plan en primer lugar, solamente quedaba una sola persona a quien avisarle: Kathleen Briand. La rubia no duro ni dos minutos en llegar a la habitación de la castaña y procedió a tocar la puerta.

La figura de Kathleen salió, bostezando levemente.

-Hola Petit Ange ¿Necesitas ayuda con algo? -preguntó amablemente la castaña a Berthelot.

-¿Tienes planes para San Valentin? -preguntó Cosette de forma prudente y obteniendo una negativa de la castaña.

-Para buena o mala suerte, el zoquete aviso unos días antes que iba estar durante todo Febrero ocupado con una investigación muy delicada -respondió Whispers desde adentro, logrando que Kath rodara los ojos y que Cosette negara con la cabeza: respetaba que su amiga siguiera su relación con Masters, pero no es como ella le perdonara todo lo ocurrido por su imprudencia.

Pero por otro lado, le reconocía que estuvo buscando sin cesar a Elizabeth durante su secuestro y al mismo tiempo, buscando a los responsables de lo ocurrido con Kath… logrando incluso encontrar y desarticular a quienes se atrevieron a lastimar a Liz y obteniendo información que estaba logrando arrinconar a los segundos.

Si… Kyle y ella no estaban en los mejore términos, pero Cosette sabía que, si el castaño no frenaba su ritmo, era cuestión de tiempo para que el mismo lograra atrapar a Andrew.

-Entonces -habló Cosette. -Te alegrara saber que planeo que tengamos un picnic con toda la Guild la noche de San Valentin en la cima de Miharashi.

-¿Un picnic en la noche? ¿En Miharashi? -
preguntó Briand, recordando que ese sitio fue el escenario de uno de sus trabajos con la pequeña Elizabeth.

-Exacto. Entre todas podemos alejar a cualquier idiota que trate de interrumpirlo… pero eso sí, lo haríamos después de las 7 de la noche.

-No tengo problema, pero ¿No seria mejor marcharnos alrededor de las 6 pm? -
preguntó Kathleen, dando a entender que no tenía problemas con la idea en primer lugar.

-Liz tiene una cita en San Valentin y estará volviendo a casa alrededor de las 6 o 7. Para que todas podamos ir, tuve que mover un poco la hora -la rubia soltó una risilla al ver la cara incrédula de Kathleen.

-Espera… ¿Elizabeth tiene una cita? ¿Con un chico? ¿En San Valentín? -preguntó Briand, dándose cuenta de que en efecto, Elizabeth ya era toda una adolescente a pesar de lo que le ocurrió.

-Te respondo con un si a las tres cosas.

Relikt Relikt ten(?) Belzer Belzer vuelve, queremos a Cos mamá gallina ;_; Amitiel Amitiel tu tambien coñio
 

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El 14 de febrero había llegado y durante la primera parte de la mañana las miembros de la Fleur de Lis estuvieron ocupadas entregando pedidos, una vez que la locura inicial había culminado, la más joven del grupo subió a su habitación para prepararse para su cita con el chico de Avalon llamado Matthew. Aunque ambas francesas estaban curiosas por conocer al caballero en cuestión, sabían que Elizabeth no les perdonaría que intentaran seguirla durante su salida, por lo que no tuvieron otra opción más que arrinconar al miembro más nuevo que había sustituido al fallecido, pero no extrañado, Dorumon.

— Hola. — Saludaron la castaña y la rubia al tipo bestia que intentó buscar auxilio mirando a los compañeros del par de chicas, sin embargo, estos simplemente apartaron la vista como si dijeran: “Estas solo en esto, amigo.”

— Ho-hola, ¿Qué… que tal? — Respondía BlackGabumon intentando no sonar nervioso, pero sin éxito.

— Así que eres el nuevo compañero de Elizabeth. — Sonreía Briand apoyando sus codos en una encimera que había al lado del Digimon. — Dinos, ¿cuán cercano eres a nuestra pequeña?

— ¿Di-disculpe? — Preguntó confundido el Child.

— No queremos compararte con el pedazo de basura que era el tapete púrpura. — Explicaba la chica de ojos azules cruzándose de brazos. — Es solo que estamos preocupadas por Elizabeth y queremos saber si eres de confianza.

— Yo quiero proteger a Elizabeth, lo último que quisiera es hacerle daño. — Expresó el Digimon de pelaje oscuro. — S-sé que no soy del todo aceptado por ella como su compañero, pero quiero dar mi mejor esfuerzo para cambiar la situación.

Durante un momento ninguna de las francesas dijo algo al respecto, solo observaron al lupino que se ponía cada vez más nervioso ya que sabía que estaba siendo analizado. Un minuto después, BlackGabumon sintió un par de manos sobre sus hombros y al subir la vista, vio a ambas chicas que le sonreían.

— Aunque nosotras no podamos estar siempre con Elizabeth, confiaremos en que tú puedas protegerla como es debido. — Habló Cosette de manera cálida. — Así que si ves que ese chico Matt no trata bien a nuestra chica, puedes decirnos y nosotras patearemos su trasero.

— Oh, no no no, Matt es un buen chico, no hay manera de que pueda tratar mal a mi Tamer. — Se apresuró el tipo bestia negando con la cabeza y sus manos. — Yo puedo no ser el más cercano a ella, pero él… bueno, tengo fe en que pueda hacer que Elizabeth se abra con las personas.

— Es lindo que pienses en el bienestar psicológico de Liz, gracias. — Agradecía la castaña mientras apartaba su mano.

— N-no es nada. — Respondió Gabu bajando la mirada apenado.

Una vez que ese pequeño asunto estuvo resuelto, fue momento de ponerse manos a la obra con la comida que harían para la noche.

[…]

Gaiana se había adelantado a sus compañeras, primero colocó el cartel que indicaba que estaba cerrada la dulcería, luego ordenó algunas cosas que no debían estar afuera de sus respectivos lugares y por último hizo una lista en el pizarrón de la cocina sobre las cosas que podrían llevar durante su picnic en el Monte Miharashi.

— Todo lo que has escrito se lee delicioso. — Asentía Gaomon cuando su Tamer se giró a verlo. — ¿Con qué deberíamos comenzar?

El postre lleva más tiempo. — Escribió la italiana en la pizarra. — Deberíamos iniciar con ello.

— Me parece una buena idea. — Respondió el Digimon de pelaje azul.

Espero que todo salga bien esta noche. — Terminó de escribir la castaña en letras pequeñas para luego borrarlas al ver que la norteamericana bajó por las escaleras.

— Ya me voy. — Indicó la de cabello negro y reflejos rosa que llevaba puesto un usual vestido negro y guantes del mismo color. — Berthelot y Briand parece que están ocupadas con algo, avísales de mi partida. — Hablaba pausadamente para que su compañera la entendiera.

— Nosotros les diremos. — Respondió Gabo mientras su Tamer asentía en concordancia.

— Regresaré a tiempo para el picnic. — Dijo al final para luego salir del edificio por la puerta trasera junto a BlackGabumon.

Gaomon y D’amico sonrieron al ver la respuesta de Hale al mencionar que llegaría a tiempo para ir con ellos al Monte Miharashi, lo que los llenó de ánimo para proseguir con su labor culinaria. Un par de minutos después, Cosette y Kathleen bajaron y ayudaron a la italiana, también acomodaron todos los objetos necesarios que utilizarían durante su pequeño picnic de San Valentín.


 

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Para Elizabeth, el día de San Valentín fue bastante ocupado: durante la mayor parte de la mañana estuvo en la dulcería de la Guild, ayudando con los pedidos especiales de ese día. Cuando finalizo, fue a su habitación para prepararse para su cita con Matthew mientras que Gabumon (Black) se quedó esperando por ella en la puerta. Luego de haberse despedido de Gaiana y partir, el día de la Darkete pasó demasiado rápido para su gusto y eso era muestra del agradable rato que paso con Collins.

Se encontraron en la Plaza de File Island y de allí, fueron a comer a un restaurante que tenía un hermoso balcón en el segundo piso que apuntaba a dirección al Lago Ojo de Dragón y luego de un bonito almuerzo, la pareja se dirigió al cine de la ciudad y terminaron viendo una película de terror por petición de Elizabeth, confundiendo a Matt ya que imaginó que la chica prefería ver una película romántica ese día.

Fuera como fuera, el tiempo paso volando y ya eran las seis y media de la tarde. La noche finalmente había caído y Elizabeth sonreía al ver la figura de Matthew retirarse: el canadiense le había acompañado hasta la puerta de la dulcería y ambos se despidieron con beso en los labios. Lo importante de aquel beso, fue que, a diferencia de los anteriores, que eran rápidos, este se tomó su tiempo y el canadiense incluso tomó valor para sujetar las mejillas de la darketa mientras le besaba. Para Gabumon y Zubamon, la imagen fue bastante gratificante, en especial porque la diferencia de altura prácticamente obligó a Elizabeth a pararse de puntillas.

Si, definitivamente ya no podían decir que solamente eran amigos.

Luego de esa despedida, Elizabeth sonrió y acomodó sus cabellos largos tranquilamente para luego, ingresar a la dulcería que fungía como su hogar. Cuando ingresó, pudo ver que Gaiana estaba en la sala, entretenida con Gabo y los pequeños Baby de la Guild. Cosette estaba saliendo de la cocina y Kathleen estaba terminando de revisar las bolsas que, al parecer, contenían la comida para el Picnic.

-¡Elizabeth! -llamó una entusiasmada Cosette y dejando a mal humorado Tsukaimon en el sofá. -¿Cómo estuvo tu cita? -preguntó con sincera curiosidad y para saber si debía o no hacer una visita especial al canadiense. Por la expresión avergonzada de la darketa y la sonrisa de Gabumon supo que no iba a ser necesario.

-Estuvo bien y pasamos un bonito día -respondió la norteamericana. -Iré a cambiarme. Este vestido no es lo ideal para ir a Miharashi en la noche.


-Anda ve y cambiate. Baja cuando estés lista -respondió Petit Ange de manera feliz.

Elilzabeth sonrió y asintió antes de dirigirse a su habitación, no sin antes darle una fugaz mirada a Kathleen y endurecer el rostro por unos segundos: Hale seguía sin poder comprender como la francesa en ningún momento hizo el esfuerzo de contactarla después de lo ocurrido durante su secuestro.

Si, Berthelot les había explicado hace tiempo que, por motivos muy serios, Kathleend iba a estar un tiempo en Folder.

Pero eso no evitaba que la francesa pudo haberle enviado un mensaje por su D-terminal o alguna carta. Desde su punto de vista, si Kathleen no le pedía una disculpa por dejarla sola durante la peor parte de su vida, ella no tenía la obligación de hablar con ella. Podía mantener la cordialidad por el bienestar de la Guild, pero solo eso. Gabumon por su cuenta, solo vio a su Tamer desaparecer en el segundo piso y suspiró antes de ser bombardeado con preguntas sobre la cita de su Tamer.

Al menos esperaba que el picnic fuera más tranquilo.

Relikt Relikt el dramaaaaaaaaaaaah D: Belzer Belzer Amitiel Amitiel aqui les esperamos D:
 

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Mientras Cosette arrastraba felizmente a BlackGabumon para tener información sobre lo bien que pudo pasarla Elizabeth durante su cita, Kathleen terminó de dar una segunda revisión a todo lo que llevarían al Monte Miharashi en cuestión de minutos. Por su parte, Gaiana veía como los Digimon Babys saltaban sobre Gaomon como si lo hubieran derrotado tras una pelea imaginaria.

Parecía una noche bastante tranquila, como si se tratara de la calma antes de la tormenta.

Antes de salir, Briand sintió que debía hacer algo. Desde que había regresado a la Guild, si bien casi todo había transcurrido con normalidad gracias a Petit Ange, Gaia y los Digimon Babys, también sentía las frías miradas que le lanzaba Elizabeth cada que entraba en la misma habitación donde ella estaba, por esa razón Kathleen evitaba hablar más de la cuenta con la norteamericana, aunque esta podía responderle a ciertas cosas la mayoría de las veces podía sentir un gran muro grueso que se cernía entre las dos. La francesa de cabellera castaña respiró profundo antes de cerrar la mochila con la comida y luego le indicó a Whisper que subiría al segundo piso para intentar hablar con la Tamer más joven del grupo.

Suerte con eso, Kath. — Dijo la monja recibiendo un asentimiento por parte de la Expert de ojos grises.

¿No crees que deberías ir a ser guardián por si Hale se pone loca? — Preguntaba Tsukaimon que estaba acostado en un estante en las alturas.

Kath sabe defenderse. — Contestó Sistermon Blanc encogiéndose en hombros.

[…]

Elizabeth escuchó cuando alguien tocó la puerta de su habitación, por lo que terminó de colocarse un suéter para luego abrir la puerta. Tal fue la sorpresa de la chica de cabellera azabache cuando vio frente a ella a la compañera que se había ganado su resentimiento, los músculos de Hale se tensaron y durante un segundo estuvo a punto de volver a cerrarle la puerta en la cara a Briand, sin embargo, en el fondo no le pareció correcto, ¿luego cómo le explicaría a Bethelot lo ocurrido tras probablemente romperle la nariz a la castaña?

¿Qué quieres, Briand? — Preguntó la chica de ojos azules en tono gélido.

¿Puedo pasar? — Decía Kathleen sin inmutarse ante el ceño fruncido de su compañera. — Yo… quisiera hablar contigo a solas, si no te importa.

La norteamericana podía negarse a ello, pero a pesar de ello, también quería saber lo que Kath quería decirle. Puesto así, Hale se hizo a un lado para dejar pasar a su compañera al interior de su habitación para luego cerrar la puerta.

¿Y bien? — Habló Elizabeth cruzándose de brazos mientras veía como la Expert miraba su espacio personal.

Todo lo que había allí hizo que el corazón de Kathleen se encogiera, ya que todas aquellas cosas habían representado anteriormente a la Elizabeth hacia bastante tiempo, las pinturas que habían puestas en un rincón, las sabanas negras, las paredes blancas y a un lado de su cama una guitarra eléctrica oscura con detalles púrpuras, cada objeto era algo que Hale había disfrutado tener y hacer antes de que Dorumon prosiguiera sus maquiavélicos planes. Al alzar la vista hacia el mural incompleto del techo, la francesa de cabellera castaña no pudo evitar suspirar y bajar la mirada para luego girarse y encontrarse nuevamente con la jovencita que la observaba con cierta molestia.

Cuando regresé, no sabía cómo acercarme a ti. — Explicaba la de ojos grises sosteniéndole la mirada a su compañera. — Sabía que estabas molesta conmigo, podía… no, puedo sentir como me observas cuando estamos en una misma habitación.

¿Ah, sí? ¿Y por qué será? — Mencionaba la Medium con sarcasmo.

Antes de irme, sé perfectamente que no estabas pasando por una buena situación. — Continuó Kathleen ignorando la mala actitud de la de cabellera oscura. — Yo no quise abandonar a nadie, irme fue... una decisión que tuve que tomar para evitar que algo como eso volviera a pasar.

Muy bien, ahora podemos llamarte “Kathleen la Tamer más abnegada del Mundo Digital”. — Comentaba Liz apretando sus manos debajo de sus brazos. — Pero te faltó algo, cuando te fuiste te olvidaste por completo de nosotras, ni una carta, ni un mensaje, ¡NADA!

No podía arriesgar que la información se… — Intentó responder la de ojos grises pero fue interrumpida.

¡Mentira! Me abandonaste cuando más te necesitaba. — Alzó la voz la norteamericana sintiendo como las lágrimas comenzaban a picar en sus ojos. — Mis problemas pasaron a ningún plano cuando te fuiste, me dejaste, te olvidaste de mi existencia. ¿Sabes cuánto he sufrido por todo eso? ¿Cuánto duele ver que cada quien vela por sí misma en este lugar?

Elizabeth. — Dijo Briand dando un paso al frente para acercarse a la menor.

¡No! no te necesito. — Decía la de cabellera oscura dando un paso hacia atrás para alejarse de la francesa. — Solo déjame en paz.

No voy a dejarte en paz. — Murmuraba Kathleen cerrando rápidamente la distancia entre ambas y estrechando entre sus brazos a la más joven, quien comenzó a forcejear con ella.

No, no quiero, suéltame. — Exigía Hale intentando empujar lejos a la Expert pero sin mucho éxito, ya que esta última continuaba acortando la distancia.

Lo siento, Lizzie, de verdad, lamento haberme ido así. — Hablaba la de ojos grises en el oído de la azabache. — Nunca fue mi intensión hacerte más daño del que ya estabas sufriendo. — Continuó mientras sentía como sus lágrimas rodaban por sus mejillas y caían en el hombro de la Medium. — Yo tenía miedo de que por un descuido mío cualquiera de ustedes pudiera verse envuelta en lo que estaba pasando conmigo. Nunca me hubiera perdonado que volvieras a pasar por una situación parecida por mi culpa.

Deja de mentirme para sentirte mejor. — Dijo la de ojos azules con voz tapada por el hombro de Briand. — Tú no sabes lo que pasé. — Argumentó mientras se zafaba del agarre de Briand. — Ninguna se ha tomado la molestia de verme realmente desde que todo eso pasó. — Mencionaba mientras se quitaba el suéter que se había puesto minutos atrás, luego alzó su camisa para mostrarle a su compañera las cicatrices de su estómago, haciendo énfasis en la letra A en su vientre. — Estas… estas son solo las heridas superficiales que me dejaron esos malditos. Durante todos esos días siempre encontraron algo peor para hacerme, a veces era un sujeto, a veces eran varios, en otras ocasiones me vestían como… como una maldita muñeca para continuar con su juego. No se dejaron nada. — Decía la joven cada vez más furiosa apretando la camisa que alzaba con sus manos. — Halaron mi cabello, lastimaron tantas veces mis manos que ya no puedo tomar un pincel correctamente. — Añadía dejando caer su camisa para luego quitarse los guantes y mostrarle sus quemaduras en sus palmas. — Odio que me toquen el cabello, odio que las personas vean mi cuerpo, odio a Dorumon por haberme hecho esto, los odio tanto… a todos. — Sollozaba mientras cubría su rostro con sus manos. — Y más aún, me odio a mí misma. ¿Por qué aún sigo aquí?

Aquello último se lo había dicho Elizabeth a si misma con amargura. Kathleen solo podía ver en silencio a esa chica tan rota, tan sola y tan desdichada cuya confianza con el mundo había sido deshecha, no solo por culpa de Dorumon, sino también por ella misma. No existían palabras de disculpas suficiente para poder transmitírselas a Hale, cualquier cosa que pudiese decir a partir de ese momento solo haría que la azabache continuara dudando de ella.

Yo… lo lamento. — Dijo la castaña en tono de voz bajo, sintiéndose frustrada y con un peso en su pecho mucho mayor al de hacía unos momentos. — Fue insensible de mi parte el pensar que yéndome las protegería de los renegados que iban tras de mí. No merezco tu perdón, Elizabeth, errar es de humanos pero esto… esto que te hice sencillamente no tiene ninguna justificación. Te fallé, como amiga y compañera. — Decía en tanto un nudo en su garganta amenazaba con volverse sollozos. — Se… sé que no tengo derecho de pedirte nada, pero quisiera que me dieras otra oportunidad.

¿Por qué tendría que hacerlo? — Preguntó la de ojos azules con resentimiento.

Porque te quiero, Elizabeth. — Contestó sin dudarlo la francesa. — Aunque digas que me odias, o que te odias a ti misma, yo no puedo hacerlo.


***
Luigi Luigi tome su dramah xD Belzer Belzer Amitiel Amitiel
 

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Elizabeth parpadeó repetidamente al escuchar las palabras que salieron de la boca de Briand. La menor lentamente empezó a caminar hacia atrás, buscando alejarse torpemente de la figura de Kahtleen, que se acercaba con la intención de hacer una sola cosa:

La de darle un enorme abrazo.

Kathleen por su cuenta, sintió un dolor en su pecho al ver aquella reacción: se suponía que ella y Cosette deberían discutir con Elizabeth sobre horas de llegada y sobre comportarse como una señorita que se diera a respetar con los chicos, en especial porque ya estaba saliendo con un chico.

No se suponía que estuvieran discutiendo sobre el porque la niña de la Guild no quería creer en sus palabras o sobre todo lo que sufrió en una situación por la cual nunca debió pasar y cuyas consecuencias tuvo que soportar sola durante mucho tiempo.

Por un momento de verdad pensó que tanto ella como Cosette, habían fallado de forma estrepitosa en proteger a la pequeña niña que llegó pidiendo un sencillo empleo a la dulcería y que a duras penas podía hablar sin tartamudeos.

Finalmente, la francesa no se dio cuenta en que instante recorrió la distancia entre ella y la chica de cabellos negros, envolviéndola en un abrazo fuerte que parecía querer recuperar todo el tiempo en el que no pudo abrazar con cariño y amor. Cerró los ojos, esperando que Hale la empujara nuevamente para separarse.

No se esperó que las piernas de la americana temblaran y cedieran, haciéndola caer de rodillas. Briand de alguna manera logró mantener el abrazo y acabó igualmente en el suelo, sujetando desesperadamente a Elizabeth.

-¿Elizabeth? -preguntó consternada Kathleen al notar el silencio de la chica, que mantenía el rostro bajo y cubierto por sus cabellos. -¿Li…lizzie? -se atrevió a decir con dificultad el sobrenombre con el cual solía llamarla hace un par de años.

Y finalmente, ocurrió: todas las emociones embotelladas que Elizabeth tenía dentro de ella brotaron como un río salvaje y empezó a llorar en el hombro de la castaña. Briand no se esperó aquello, pero instintivamente, la abrazó con más fuerza y con el temor de que si la soltaba, la pequeña Lizzie se marcharía para siempre de su vida.

-¡Tenía miedo! -sollozó Hale, dejando salir sus lágrimas sobre el hombro de Briand. -¡Me cortaron con cuchillos, me golpeaban! -chilló, sujetándose con fuerza en Kath. -¡Me usaron como un maldito juguete sexual! ¡Les encantaba atormentarme quemándome las manos y atando mi cabello de mil formas dolorosas! ¡Por un demonio, se atrevieron a usarlo para masturbarse y correrse incontables veces en el!

-Déjalo salir, todo está bien ahora -
habló Kath, sintiendo como de sus propios ojos empezaron a salir lágrimas.

-Lo odio… ¿Sabes? Odio mi cabello largo. Lo aborrezco…. Pero sé que, si me atrevo a cortarlo por eso, les daría una última victoria sobre mi -
susurró, sintiendo la mano de Briand acariciar sus largas hebras ébano.

-Yo… -la castaña se quedo con las palabras en el aire, sin saber cómo podía responder aquello. Toda la Guild sabía que Liz había estado cuidando su cabello con sumo cuidado desde aquel trágico día… pero escuchar la razón detrás de eso le rompía todavía más el corazón.

Dorumon merecía estar ardiendo en la Dark Area y le agradeció nuevamente a Matthew Collins en silencio por salvar a la pequeña niña en sus brazos y por eliminar de ese mundo a aquel maldito tapete conocido como Fang.

-… Soy un maldito desastre mental y soy horrible. Ni siquiera sé porque demonios Matt sigue interesado en una chica cuyo cuerpo parece salido de una maldita película de terror… ni siquiera podre verlo a los ojos y decirle que él será mi primera vez…

-No eres horrible -
respondió Kathleen luego de un largo suspiro, viendo como los ojos azules de Elizabeth se le quedaron observando con confusión. -Tu eres una preciosa joven que solo tuvo una mala mano de entrada con ese tapete -aclaró Briand, acomodando un par de mechones de cabello negro por detrás de las orejas de Liz. -Y estoy seguro de que a… Matt, no le importara eso llegado el momento. Es obvio que él te adora.

-……………..

-Y por último, si dices que odias tu cabello, pero no deseas cortarlo… esta bien. Hasta el día que sientas… que puedes tomar ese paso, yo te ayudare a cuidarlo… si no te molesta, claro está.

-…¿No vas a abandonarme?

-No tengo intención de cometer ese error de nuevo.


[…]​

Cosette se encontraba afuera de la habitación de Elizabeth: toda la Guild se había escuchado los gritos de la menor y la rubia había subido velozmente, lista para calmar los ánimos entre Briand y Hale. Berthelot estuvo a nada de ingresar antes de escuchar como todo a componerse entre ambas chicas.

Y a pesar de que deseaba entrar y abrazar a la pequeña Lizzie luego de escucharla decir lo que dijo, sabía que no debía interrumpir a la americana y a la francesa en esos momentos. Sonrió levemente y negó con el rostro.

Todo parecía que esa noche no habría picnic, pero eso no significaba que lo que cocinaron se debía desperdiciar. Una gran cena en la dulcería sonaba de lo más bien y estaba segura de que esas dos luego de todo aquello, iban a tener los estómagos pidiéndoles alimentos.

Relikt Relikt ya dale, ya tienes la darketa amansada. Ya peinale con florecitas y toda la wea(?)
 

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En tanto Lizzie se calmaba sin moverse de los brazos de Kath, esta última peinaba suavemente con sus dedos el cabello de la americana. Los ligeros temblores que tenía la chica de ojos azules fueron disminuyendo poco a poco, así como sus sollozos, para Elizabeth encontrarse en esa posición junto a una persona que la trataba con delicadeza, hacía que se sintiera protegida y con un poco más de familiaridad. Tras huir plenamente del contacto físico con otras personas durante todo ese tiempo, a excepción de Matt, hallarse quieta y recostaba en el hombro de Briand mientras tocaba su cabello era algo que nunca hubiese imaginado que sucedería, pero no podía negar que era algo agradable, tanto que comenzaba a quedarse dormida.

Umm, Kath, ¿puedo pedirte un favor? — Preguntaba Hale incorporándose para ver a la castaña, quien conservaba la humedad de las lágrimas que había derramado en sus mejillas.

Claro, lo que sea… excepto que te deje en paz. — Respondía Kathleen con una sonrisa de lado para luego inspirar profundo y secarse un poco las mejillas con sus manos.

Eso… no. — Negó Liz con la cabeza. — ¿Podrías ayudarme peinar?

¿Pe-peinarte? — Decía Briand con sorpresa pero luego se repuso. — ¿Estas segura?

Dijiste que querías ayudarme a cuidarlo, ¿no? — Comentaba la chica enarcando una ceja.

Po-por supuesto que sí, me encantaría peinarte. — Dijo la de ojos grises mirando hacia la peinadora que había al otro lado de la habitación.

Kathleen y Elizabeth se pusieron de pie para después dirigirse al mueble donde descansaba un cepillo acolchado de púas. La joven de cabellera azabache se sentó en el borde de la cama mientras que la castaña tomaba el cepillo con un poco de nerviosismo, aquel era un evento importante ya que Lizzie le estaba dando permiso de acercarse y tocar el cabello que había mencionado que tanto odiaba. Cuando se colocó al lado de la americana, Briand acarició suavemente su cabeza, luego procedió a cepillar con delicadeza el primer mechón de cabello.

El par estuvo en silencio mientras cada mechón iba siendo peinado, a pesar de ello, el aura dentro de la habitación no era pesada para ninguna de las chicas, después de todo ya habían pasado por la incomodidad inicial donde todavía guardaban sus pensamientos y sentimientos respecto la una a la otra. En tanto la francesa mayor iba bajando por los oscuros cabellos de Liz, consideró que era mejor hacerle un peinado.

Lizzie, ¿me dejarías trenzarte el cabello? — Preguntó Kathleen inclinándose a un lado para ver el rostro de su compatriota que no pudo evitar mirar un mechón que colgaba de su hombro.

Esta bien. — Dijo Hale encogiéndose en hombros. — De todas maneras sería más sencillo llevarlo así para cuando regresemos del picnic poder dormir de una vez.

Mientras la chica de ojos grises se ponía manos a la obra, la puerta de la habitación sonó, por lo que Elizabeth dio permiso para que la persona entrara. Cosette, Gaia y todos los Digimon ingresaron a la habitación llevando en manos los platillos que habían hecho durante el día para comer en el picnic. Aquello sorprendió al dúo de chicas que estaban sobre la cama y que observaron cómo estos se colocaban frente a ellas con una sonrisa.

¿Qué significa esto? — Habló Liz enarcando una ceja.

Bueno, dado que ninguna de las dos parece estar en condiciones para salir esta noche, hemos decidido que comamos aquí algunos de los platillos y tal vez mañana podamos ir a ver las estrellas en Miharashi. — Argumentaba la rubia.

Lo siento y gracias, chicas. — Agradecía Briand mientras Gaia y Gaomon dejaban sobre la peinadora los platos que llevaban en manos.

— “Esta bien, de todas maneras el que hayan podido lograr hablar y resolver algunas cuestiones ha sido un gran paso.” — Escribió D’amico en su libreta.

Todo esto suena como si hubiesen querido que esto pasara. — Mencionaba Hale con sospecha.

En algún momento tenía que suceder, somos compañeras… no, somos parte de una familia aquí en la dulcería. — Explicó Cosette mientras se arrodillaba frente a la chica de mechas rosa. — Siempre existirán problemas, sin embargo, como familia podemos resolverlos si nos damos la oportunidad.

Lizzie estaba cansada, podía volver a estallar y decir nuevamente todo lo que le había dicho a Kath hacía tan solo unos minutos, sin embargo, oler los deliciosos platillos y verlos hizo que se le abriera el apetito, por lo que solo suspiró y continuó dejando que Briand trenzara su cabello en tanto ella tomaba una de las empanadillas del plato que tenía Cosette en manos. A continuación, Berthelot y la italiana tomaron asiento en los lugares libres que se encontraban dentro de la habitación, es decir, el suelo. El grupo de la Fleur comenzó a hablar mientras Kathleen terminaba su labor, quien no conociera la situación que habían estado pasando durante las semanas previas a ello, pensarían que estaban teniendo un momento típico de relajación y convivencia.


 
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