Quest C Flower of Dreams [Vival & Malheur]

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Reflejo
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"Flower of Dreams”
- NPC involucrado: Angewomon
- Sinopsis: En el Bosque de las Pesadillas existe una flor conocida como “Brote de los sueños”, conocida por sus propiedades curativas. Sin embargo, el ambiente y las condiciones en las que crece hace que sea difícil de conseguir. Se necesita un tamer capacitado que sea capaz de internarse en el bosque y cosechar algunas de estas flores.
- Escenario: Nightmare Forest
- Objetivos:

  • Internarse en el bosque y obtener al menos cuatro brotes.
  • Llevarlos a Angewomon en la Ciudadela del Ángel Sagrado.
- Notas

  • El brote solo florece de noche, por lo que de día es imposible de distinguir. Además, la flor emite un tenue brillo a la luz de la luna.
  • Por lo general, no se encuentran más que un par de flores juntas, ya que son bastante raras.
  • Por sus cualidades, el brote es un objeto muy preciado. No solo hay que tener cuidado de los habitantes del bosque, también hay ladrones y traficantes que ansían la flor.
Tamer: Llednar Malheur & Fiorella Vival.
Digivice: iC para ambos.

LadyAzulina LadyAzulina Asta. Asta. no me olvido u_u
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Morpheus's Dream ♚
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Gracias a alguien, y no precisamente Yggdrasil, el tormento que había surgido en el ahora incontable grupo (empieza a causar pereza el tener que contarlos) prácticamente desapareció. El alivio de Gianna al escuchar la noticia fue evidente en su precioso rostro de porcelana. ¡Su cuaderno no había quedado en el olvido y no tendría que empezar otro de cero! ¡Alguien lo había encontrado! Y no sólo eso, había hecho caso a las instrucciones de la primera página, puesto que tuvo que haber ido hasta la Central para que se contactaran con Fiorella como habían hecho por el D-Terminal. ¡Era maravilloso!

—¡Voy contigo para agradecerle apropiadamente!

En serio, Gianna parecía una estrella andante por todo el radiante brillo que emitía desde los poros. ¿Era algo propio del Mundo Digital? ¿Otra de esas cosas extrañas e inexplicables que hacía Yggdrasil por diversión? Porque la pelirroja no recordaba si ella había sido capaz de hacer eso en el Mundo Humano. Inesperadamente, para la menor, la mayor se cruzó de brazos y soltó una sola palabra:

—No.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué?!
—¡Porque casi recorrimos todo Holy Angel en una semana sin descanso para encontrarlo y todo el nerviosismo y la preocupación te han drenado las energías! Por eso, Lor.
—¡Pero estoy mejor ahora, Fiore!
—Estarás mejor cuando yo diga que estás mejor —
frunció el ceño. Era un poco agotador.

Gianna cerró la boca por el tono autoritario que escuchó entre esas palabras. Su hermana solía enojarse, mostrar su terquedad y alzar la voz por la desesperación, mas nunca ordenarle. Torció los labios con descontento.


—Iré contigo —expresó, saboreando cada sílaba con toda la intención de cabrear todavía más a su hermana, sin posibilidad de discusión.
—Por supuesto —era muy desconcertante, ¿ahora accedía inmediatamente? Su tono relajado era natural, pero horriblemente sospechoso—, podrás ir si todavía no he regresado cuando despiertes.
—¡¿Qué?!
—¡Porque vas a dormir, Lorraine, aunque deba acampar dos días aquí hasta que lo hagas!


Le tocó el turno a la castaña de cruzar los brazos. No la odiaba, nunca se atrevería a soltar esas falsas palabras en voz alta, sin embargo, si había algo que sí podía aceptar era lo insoportable que se ponía por cuestiones estúpidas. Y lo necia que era ella misma como para rebatirlas. Les encantaba enfrentarse, a pesar de que siempre surgía de la manera menos disfrutable y positiva, porque era un agregado a su ADN del que no serían capaces de desprenderse jamás. Casi sonaba como una maldición.

—Quiero ir —expresó con tono demandante.
—Y yo no quiero que vayas —no necesitaba verla para saber que se había inclinado en su dirección, su voz era suficiente indicativo—. Y por más que pinches a Ace y le hagas imposible ignorar tus ojos de borrego, él tampoco te dejará ir porque opina lo mismo que yo. ¿No es verdad, Ace?

No había que ser precisamente empático para saber que al pobre diablo le habían rodeado el cuello con una soga imaginaria, siendo cualquiera que fuera su respuesta la palabra exacta que necesitaba el verdugo para activar la palanca y hacer desaparecer el pedazo de suelo que lo mantenía con vida. Porque dos eran sus verdugos y cada uno reaccionaba a una respuesta diferente.

Una cosa era la artillería pesada en los afilados ojos esmeralda de la pólvora auto explosiva que ya conocía, otra muy diferente…


—¿Ace?

… era la presión mental del peso del mundo que era capaz de provocar el ángel blanco con una mirada o un silencio. El problema más grande con las Vival era que las dos eran igual de catastróficas… llevaban la misma sangre.

—No me voy a inclinar por ningún bando —empezó, alzando las manos—, pero si alguien tiene que recordar la situación: Gianna, si quieres recuperar rápidamente tu cuaderno Fiorella tiene que ir a buscarlo, y nadie va a salir de aquí a menos que te decidas por ir a descansar, que es algo que evidentemente necesitas.

Obviamente Miracle escogió un bando. Y afortunadamente utilizó buenas palabras. Sólo por eso los dos verdugos decidieron tomar un descanso y dejarlo vivir un poquito más. Fiorella se permitió sonreír gracias al ambiente que se relajó casi de manera inmediata, y Gianna realizó una acción que su hermana llevaba mucho tiempo sin ver: rodó los ojos.

—Bueno —cedió con moderado fastidio—, ¡voy a dormir entonces!

Gracias a eso y solamente a eso, Fiorella y Renard consiguieron llegar a la Central antes de que transcurriera toda la mañana. Si habrían tenido que toparse con algo especial, no notaron nada diferente a la Central de File, ¿tal vez era un poco más grande? Ya se habían desacostumbrado, llevaban un tiempo en Folder y en ningún momento se acercaron a ella, ni siquiera cuando todavía se hallaban junto a los miembros de Nastrand’s Maze. Las Vival tenían su propia agenda, no podían pensar en salvar el mundo. Probablemente por eso se les hizo extraña y al mismo tiempo conocida a la dupla la sensación que los abordó al entrar. A diferencia de File, Holy Angel Citadel era una ciudad que abarcaba a una mayor cantidad de Digimon y personas, por lo que el flujo de gente era casi igual que en las calles. El lado positivo estaba en que los trabajadores también contaban con un número mayor, así que ninguna necesidad se veía obstaculizada. La dupla Medium se acercó al espacio de la recepción y encontraron a una chica que se había liberado, dispuesta a prestarles toda su atención.

—Buenos días, ¿en qué puedo ayudarles? —les sonrió.
—Buenos días —asintió quedamente el zorro.
—Soy Fiorella Vival, hace poco más de una hora recibí un mensaje en el que pedían mi presencia por un cuaderno perdido y encontrado a nombre de Gianna Vival.
—¡Oh! Por supuesto. Un momento, por favor.


La recepcionista mantuvo la sonrisa antes de alejarse de la silla y dirigirse a alguna parte. Ni la Tamer ni su Digimon le dieron mucha mente a su dirección hasta que volvió con el pequeño cuaderno de tapa dura forrado en cuero rojo que se creía capaz de reconocer en cualquier parte.

—¿Este es el cuaderno? —preguntó sin necesidad.
—¡Sí! —la Vival lo tomó inmediatamente, casi con desesperación—. ¡Muchísimas gracias!
—¿Sabe quién lo trajo? —
cuestionó Renard.
—En realidad… no —la mujer, que miró la pantalla para cotejar la información de que la chica delante suyo era exactamente quien decía ser, inclinó la cabeza con cierta extrañeza—. Lo trajo un muchacho que dijo que se lo había pasado un Digimon que aseguraba no haber sido quien lo encontró. Simplemente consideramos que no quería dar a conocer su identidad, y con el cuaderno encontrado, tampoco había que averiguarlo… ¿verdad?

Tenía razón, pero al mismo tiempo a la pareja se le hacía demasiado extraño. ¿Por qué alguien, fuera Digimon o humano, se tomaría la molestia de evitar de esa manera que se enteraran de quién era… a menos que no quisiera que lo supieran? ¿Quién podría haber sido? ¿Cuáles eran sus razones?

—Verdad —murmuró Fiorella con aire ausente, siendo más consciente de cómo se guardaba el cuaderno en el abrigo—. Bueno, muchas gracias, nosotros-
—Un momento.


La recepcionista había mudado de expresión a una ligeramente consternada, arreglándola casi inmediatamente. Algo en su pantalla se lo había provocado.

—De hecho, si no tienen ningún compromiso…
—¿Tiene algo más para nosotros? —
Renard permitió a su humana hablar, solía ser quién más lo hacía de todas formas.
—Sí. Muy específicamente.
—¿Cómo? —
el zorro fue incapaz de contener su turbación—. ¿A qué se refiere?
—Otro Tamer pidió exactamente por uno de sus conocidos como asistencia a una misión que tomará hoy, y no todos se encuentran disponibles o en el continente, así que si no les molesta…
“¿Un conocido?”
, pensaron los dos a la vez, haciendo un largo listado de sujetos probables sin entender por qué no se los preguntaban mejor directamente.
—Angewomon necesita varios brotes de una flor específica con propiedades curativas que se ha vuelto muy difícil de conseguir…

Lo cierto era que, al menos para Fiorella, la voz de la recepcionista se diluyó. Por alguna razón, se giró. Como si hubiera escuchado que la llamaran, aunque no escuchó ninguna voz. Una sensación incómoda le cosquilleó en el cuello y se llevó una mano allí durante el movimiento. Sus ojos vagaron de un lugar a otro con inquietud, tratando de encontrar algo que explicara su presentimiento, sin embargo, todo decidió casi literalmente apagarse al ver algo más. Algo que, definitivamente, no se esperaba. Sus anteriores dudas encontraron respuesta.

—Oh —soltó sin volumen, esbozando una perfecta ‘o’ con sus labios.

¡Si tenía todo el sentido del mundo! ‘Un conocido que precisaba ayuda pero no la pedía directamente’. Maldito orgulloso.


—Llednar —murmuró con más fuerza esta vez, llamando la atención de su compañero, que se giró con confusión al igual que ella.
—¿Con un Hackmon? ¿Dónde está Dracomon?

La imagen de una pelirosa que una vez vio junto a un Monodramon y la vez siguiente la acompañaba una Lunamon apareció en su mente, pero podrían llamarla loca y aun así aseguraría que no era lo mismo. Por una sensación. Por una corazonada. Por un instinto de conocimiento. No era el mismo caso y los labios de la italiana se fruncieron con amargura.

—Oh, Llednar…

Y, por segunda vez con él, decidió bajar sus defensas.


Asta. Asta. ;75;
 

Asta.

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Aquel muchacho se había dirigido temprano a la Central acompañado de su compañero, decididos a celebrar el finalmente superar la barrera que representaba la incapacidad de evolucionar, y dispuestos a poner manos a la obra a fin de forjar un vinculo férreo como prometieron a cierto Dinohumon. Al llegar a la recepción preguntaron por qué tipo de encargos poseían para ellos, eligiendo el de recoger unos brotes en el Bosque de las Pesadillas entre todos ellos, aunque pronto les advirtieron la posibilidad de ser enfrentados por bandidos, e incluso por traficantes. Esto último encendió una alerta en la cabeza del Expert, más creyó que era demasiado rudo retirarse luego de haberse ofrecido, por lo cual decidió realizar un pedido de asistencia, recalcando que no deseaba que asignasen a nadie con quien hubiera trabajado antes.

Ya transcurría una hora de espera, lo cual comenzó a minar su paciencia, algo que se veía reflejado en como pisaba de forma impaciente el suelo una vez tras otra. Estaba bien que la misión fuera en la noche, pero el que tardasen tanto en responder al pedido solo le hacía sentirse decepcionado de los Tamers de aquel continente. Fue así que aguardó hasta escuchar una voz a sus espaldas, la cual reconoció al instante, generándole un sudor frío. En serio, ¿cuánta mala suerte podía tener? De toda la gente en Holy Angel Citadel, ¿debía encontrarse con una de las pocas personas con las que interactuó más de 15 minutos en su vida? Intentó ignorarla, pero al oír sus pasos dirigirse en su dirección optó por girarse, hallando unos ojos plagados con pena, tristeza… ¿Lástima? Frunció el ceño.


Vival. — Saludó de forma escueta, antes de volver a girarse, esperando que fuera suficiente con tal formalidad. Claro que no, lo supo cuando ella lo jaló del hombro. — ¿Qué quieres?
¿Qué le sucedió a Dracomon? — Tan típico de la italiana, yendo directo al hueso, sin contemplaciones.
Que yo sepa no es de tu incumbencia. — Con un movimiento del brazo quitó su mano, dándose vuelta. — Con tu permiso, estoy esperando a que la Central me asigne un compañero.
¡Y por eso mismo estoy aquí, imbécil pedante! ¿Si has sido tú quien ha pedido a un conocido como compañero?

Una mueca de sorpresa se apareció en el rostro del alemán mientras dirigía a toda velocidad su rostro al mostrador, donde una mujer lo observaba con una sonrisa en el rostro, como si esperase su aprobación por un trabajo bien hecho. ¿Qué tan inoperantes podían ser en ese lugar? Claramente el pedido exigía a alguien que no hubiera trabajado con él… Aunque si repasaba cuánto habían tardado en asignar a alguien cobraba sentido la situación, más eso no evitaba el amargo trago de su reencuentro con la italiana. Definitivamente no iba a tener ninguna charla con ella, no se expondría ni a él ni a Hackmon a una hurgada gratuita a sus heridas, por lo que le daría salida y buscaría un nuevo acompañante, u otra tarea de ser necesario. Sus esmeraldas buscaron los ojos de la europea, quien negó con la cabeza repetidas veces.

No. Ni lo pienses. — Tal respuesta sorprendió al muchacho, quien perdió la iniciativa.
¿No? — Diría desconcertado. Hackmon también ladeó la cabeza, con curiosidad.
No rechazaré la misión, ni me quedaré aquí… Y mucho menos te dejaré ir a pedir que me quiten de ella. — Una “o” se formó en los labios del alemán, incapaz de saber cómo Fiorella había leído su mente, algo que ocasionó una sonrisa en los labios ajenos. — Hemos trabajado 2 veces juntos, y en ambas has querido darme salida anticipada. Así que guárdate la impertinencia, te acompañaré hasta que decidas contarme todo lo que ha sucedido.
Tch… Ve buscando una silla. — Comentó por lo bajo, desviando la mirada. Finalmente cedió, dirigiendo la mirada a su compañero. — Él es Hack. Hack… Ella es un incordio, y el de allí Renard, quien no parece saber callar a su Tamer.
Je, no le hagas caso, pequeño. Él es el alemán ardido. — Contestó conforme.
— El dragón meditó unos segundos, aunque no le pareció del todo esa forma de referirse a Len, pero debía ser amable. — ¡Hola, Incordio!

Luego de que Renard frenase el súbito impulso de Fiorella de enviar al Child con su predecesor, Llednar comenzó a poner al tanto de la tarea a la Medium, explicándole que lo mejor sería que se encontrasen al atardecer, ya que si partían en ese instante llegarían con demasiadas horas de ventaja, lo que aumentaría innecesariamente el riesgo. Caterina aceptó, no solo por lo lógico del plan, sino porque tenía que dar aviso tanto Gianna como a Ace de que saldría durante la noche por trabajo, así como devolverle a la menor su preciado cuaderno, que era el motivo por el cual llegó a la Central en primer lugar. Así fue que ambos humanos de cabellos naranjas se separaron, con el objetivo de descansar y prepararse, después de todo jamás un encargo juntos ha resultado fácil.

[]

El dúo Expert se encontraba observando el sol, que se hallaba en su punto más álgido, sentados en un banco cercano a la salida de la ciudadela, con el viento rozando sus pieles. No tardaron en divisar a la otra dupla, que se acercaba con un andar desinteresado, aún luego de ubicarlos, recibiendo únicamente un escueto saludo de la mayor de las hermanas. Un suspiro se escapó de la boca de Fiorella al recordar el capricho hecho por su familiar, pidiendo… No, exigiendo acompañarlos en dicha tarea, con el consecuente ofrecimiento de Miracle de sumarse a la empresa. Todo ese apoyo era algo que ella agradecía en el fondo, pero sabía que probablemente el muchacho de ego frágil explotaría cual dinamita al verse rodeado de gente. Sin embargo, eso no evitó el verse obligada a prometer a Gianna que pronto volvería a llevar a Llednar para que jugasen juntos… Se encogía un poco su corazón al imaginar la cara que pondría al no escuchar al simpático dragón turquesa.

El alemán se puso de pie sacudiéndose el pantalón, gesto que fue imitado por el Child que hizo lo mismo a su capa, dirigiéndose entonces al encuentro. Una vez que la saludó, le indicó que debían pasar tanto por la “Tierra Espiritual” como por el “Valle de los Dragones” antes de llegar a destino, algo que no era sorpresa para la Medium, la cual llevaba ya cierto tiempo habitando el continente. Luego de recalcar por enésima vez que tenían que tener cuidado de los Digimon salvajes, Llednar decidió echar a andar a las afueras de la civilización, pero el ver a Caterina encender su Digisoul por el rabillo del ojo lo sorprendió, girándose hacía ella.

La carga fue depositada en el Digivice, detonando la evolución de su compañero. El fulgor dio paso a Kyubimon, una forma que el Expert ya conocía, pero Hackmon no, demostrándolo con una flagrante sorpresa en su cara y un embelesado brillo en sus ojos. Lo que extrañaba al muchacho era el despilfarro de fuerza, por lo cual encaró a la Medium por el motivo de tal acción, recibiendo la respuesta de que era la forma más rápida y segura de desplazarse después de todo, como si fuera una obviedad. El germano bramó entonces que no haría de niñera cuando acabase su energía, y que debía resguardar el tiempo límite… Solo para recibir la sorpresiva noticia de que no existía dicho tope, ya que Renard podía llevar su forma Adult de manera indefinida, lo que lo dejó, inicialmente, sin respuesta.

Je. Veo que has crecido bastante. — Aunque de pronto sintió algo jalando su pantalón, al dirigir su mirada logró notar a Hack ocultándose detrás de él. — ¿Qué te pasa, pequeño? ¿Acaso no quieres verlos?
S-Sí. — Lo siguiente que vería el Child sería una seña de su Tamer de que diera un paso al frente, aunque negó con la cabeza. — No. Me da miedo.
— Llednar frunció el ceño, con incredulidad, antes de masajear sus sienes. Luego de oír siempre al dragón sobre que quería hacer amigos ahora le daba pánico escénico… Su paciencia entonces se acabó, dando un tirón con su pierna para que el Data dejase de usarlo de escudo. — Vamos, ve hacía allí… Será gruñona, pero no te comerá.

Así fue como el equipo partió en dirección al “Nightmare Forest”, todos montados en el lomo del zorro amarillo, quien no parecía tener tantos problemas para trasladarlos. Fiorella pudo también interactuar un tanto con el pequeño y tímido compañero del adolescente, notando cómo en ciertas actitudes se parecía a su dueño… Claro, cuando este tenía ganas de cooperar. Lo único que la desconcertaba era su especie, solo había conocido a uno durante toda su estadía en el Digital World, ¿qué pintaba un ejemplar tan raro junto al varón?

[]

El brillo del atardecer los atrapó mientras viajaban en el lomo de Kyubimon, embelleciendo aun más la vista de la pradera, incluso transformándola una zona en la que uno quisiera pasar la tarde descansando… Claro, si obviaban la gran cantidad de seres hostiles que transitaban el lugar, y que Renard apresuraba el paso para pasar lo más desapercibido posible cuando cruzaban a un posible candidato de dicha lista. El dúo Expert, por su parte, se mostraba apacible, contemplando el paisaje, especialmente el pequeño Child, quien no cesaba las consultas a su Tamer, con modales mucho mejores a los de su forma anterior. Iban costeando el río que se formaba como consecuencia de la catarata del valle, dado a que era el camino más directo y con menores probabilidades de ser emboscados. Incluso Fiorella debía admitir la belleza del agua, la cual parecía tornarse en oro al reflejar el brillo del sol cayendo.

Una vez dejaron atrás la pradera, y comenzaron a ir en sentido ascendente, el sol también los abandonó, dando paso a una penumbra adornada de estrellas artificiales, así como la aparición de las lunas sobre sus cabezas. Al internarse en el “Valle de los Dragones” incluso los de mayor experiencia se desperezaron, subiendo la guardia para verse listos por si los problemas se hacían presentes. Habían pasado los últimos días en esa zona, y sabían de sobra los peligros que podían esperarlos y sorprenderlos en cada esquina… Aunque no tardaron demasiado en comprobar que la teoría se haría realidad.

La cola de un Tyranomon se entrometió de golpe en el camino de Renard, obligándolo a frenar antes de llevarse el azote, lo cual sin duda habría mandado a los humanos volando. Pronto el resto del cuerpo del dinosaurio salió de entre los árboles, lanzando un gruñido para dejar en claro que los declaraba como sus presas. Fiorella observó a Llednar, mientras buscaba entre sus pertenencias tanto el Lector de Memorias como uno de esos cartuchos, indicándole que hiciera lo mismo para poder centrarse en escapar. Sin embargo, cuando vio al muchacho, pudo notar como una sonrisa adornaba sus labios, indicándole a Hackmon que diera avance. El aludido solo se dedicó a asentir con confianza, antes de bajarse del zorro.

Lo siguiente sucedió a la velocidad del rayo, puesto que el Child se lanzó con una velocidad antinatural contra el Adult, quien intentó contratacar con un zarpazo, más no pudo calcular bien la rapidez del avance. Sorteando el cuchillazo el dragón llegó hasta su rostro de un salto, impactando el mismo con su propio golpe, el cual, mezclando la potencia con lo desprevenido que tomaba a un Tyranomon que subestimaba su tamaño, derribó de bruces al dinosaurio. Ni bien tocó el suelo le hizo seña al grupo que era seguro avanzar, aviso que fue tomado de inmediato con Renard a fin de continuar el viaje, sin detenerse a hacer preguntas innecesarias. Para él, a diferencia de su Tamer, el hecho respondía a algo lógico: Hackmon era más fuerte que un Adult. Era Fiorella la que se mostró un tanto más sorprendida, aunque ofuscada al ver que la distancia entre ambos aparentaba seguir igual, a pesar de lo mucho que había avanzado junto a Renard.


¡Ha! Veo que tú también has crecido, infeliz.
LadyAzulina LadyAzulina
 

Morpheus's Dream ♚
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Debido a esa aparición que tomaron como advertencia, el dúo Medium agravó más la atención que fijaba en sus alrededores, aunque el despliegue confiado de Hackmon produjo que al menos la humana se sintiera segura. Si bien había sido un simple Adult (al que un no tan simple Child había vencido) del que Renard podía encargarse con no tanta facilidad como Hack, saber que contaban con tal fuerza a sus espaldas la hacía creer que podrían hacerse cargo de lo que osara aparecérseles enfrente… siempre que no los superaran en número.

—Tsk —Fiorella chasqueó la lengua, llamando inconscientemente la atención del trío masculino.

Era una Tamer cualificada, no debería apoyarse de esa manera en alguien que la presentaba como un incordio. Arrugó la nariz, teniendo una sensación fantasma que la movió a llevar la zurda a su brazo derecho, donde había resultado herida aquella vez que trabajó con el Expert y donde, en realidad, no quedaba ni una marca de ese suceso. Había sido involuntario, la italiana no se dio cuenta del movimiento, pero tanto Renard como Llednar pensaron en lo mismo al ser para los dos un recuerdo incómodo surgido gracias a sus negligencias.


—… —el alemán creyó que debía decir algo, devanándose los sesos en un intento de encontrar alguna palabra apropiada.
—Fiore… —lo que de igual forma trató de hacer el digital. Sin embargo…
—No te distraigas, Renard —ella habló al mismo tiempo, ignorante del hecho que ella misma había provocado—. Es la primera vez que andamos por aquí, no me gustaría que dejáramos nada al azar.

Sus palabras tuvieron reacciones varias. El aludido renunció a su intento, regresando su atención al frente, concluyendo que aquello en realidad no había sido nada. Hackmon se asombró de que se vieran tan tranquilos mientras atravesaban un área tan peligrosa y Llednar, en cambio, sintió como si recién despertara. Alguien que no había atravesado el Valle de los Dragones no se había movido realmente por Folder, lo que demostraba la poca experiencia real que los Medium tenían de ese continente, a pesar del crecimiento que expresaban. Fue su turno de chasquear la lengua, ¿por qué seguía creyendo que podía confiar en ellos, en ella?

—Deja de mirarme desde arriba, Llednar —escuchó, volviendo a la peli naranja frente a él que se había enderezado para mirarlo por encima del hombro. Sus esmeraldas brillaban afilados por su firmeza, pero no encontraba ninguna emoción negativa de desprecio o rechazo hacia él. No tenía de qué sorprenderse, ella ya lo había escuchado lo suficiente como para comprender lo que podía pensar acerca de ella, y ya se había confesado, también, como para ser capaz de odiarlo por eso.
—Ustedes- —trató.
—No me importa —lo silenció, girando el rostro para otear la amplitud del valle—. No estás en un pedestal ni eres un ejemplo como para tener el derecho de criticarme —esbozó una sonrisita que él sólo podía ver a medias—. Además, tú fuiste el que pidió… ayudatampoco era muy conocida por tener tacto.

Al Zanahorio le hubiera gustado gruñirle que no la necesitaba, quedándose callado únicamente por la sonrisa satisfecha y entretenida de Hackmon. El pequeño dragón creía que su Tamer no tenía amigos, pero tras su comportamiento con la caballero Rox y viendo cómo lo trataba el Incordio, descubrió que se había equivocado, y eso lo hacía muy feliz.


**

Dejar atrás el valle no fue muy complicado. El simple hecho de que no hubiera nada en donde los salvajes pudieran ocultarse para tomarlos desprevenidos o emboscarlos les facilitó el viaje. Desde la distancia podían ver cualquier movimiento que se llevara a cabo bajo el brillo de las tres lunas y sus incontables compañías estrelladas, por lo que Renard fue capaz de evitar unos y huir de otros sin sentirse en un verdadero apuro. Y como la noche recién empezaba, no tenía por qué darse prisa ni esforzarse al límite para llegar a su destino, mismo que, rodeando el valle por la izquierda, ya se encontraba a la vista.

La peor parte de sumirse en un bosque de noche era que, por momentos que podían ser muy largos, no tenían la luz de las lunas como linterna y permanecían en la más absoluta oscuridad. Y aunque el zorro tuviera más capacidad de visión nocturna y el dragón viera mejor que su Tamer, no era muy agradable para los humanos el estar a ciegas, mucho menos en un lugar al que llamaban “Bosque de las Pesadillas”, del que no querían saber la razón detrás del nombre. Por ello, aunque tenían sus renuencias al respecto, ambos canalizaron un poco del Digisoul en sus manos -casualmente del mismo color, uno más intenso que el otro, y en extremidades contrarias, para abarcar más espacio-, desvelando más detalles de los árboles que los rodeaban y la hierba que Renard pisaba, ya que él se había negado a que los demás se movieran a pie, alegando que podían usar esa forma que mantenía y perder menos segundos valiosos de ser necesaria una huida.


—¿Han pensado qué haremos con las flores? —murmuró la fémina, atenta a cualquier cosa más allá del límite de las luces. Kyubimon se movía con cautela, con las orejas tensas de la misma forma que Hackmon, a la espera de cualquier sonido indicador de que debían tener cuidado.
—¿A qué te refieres? —cuestionó el zanahorio en el mismo tono, un poco más relajado que ella. Los iC’s les indicarían cuando estuvieran en peligro de algún salvaje.
—Bueno, no tenemos ninguna idea de cómo son las flores más allá de que ya deben haber florecido y que brillan bajo la luz de la luna.
—… ¿Y? Sólo debemos-
—Si fuera tan fácil como sólo ir a los claros del bosque y tomar aquellas que brillan, no estarían necesitando ayuda de Tamers que pudieran hacerse cargo de los peligros que puedan dar algunas pesadillas.


El Expert tuvo un tic nervioso en el ojo. Era la segunda vez que la italiana lo interrumpía, como si lo conociera, como si supiera lo que iba a decir. Y ¿cuánto tiempo habían pasado juntos? ¿Cuánto habían descubierto del otro realmente? ¿Hacía cuántos meses? Eso no podía haber sido suficiente como para que ella consiguiera saber, con tanta seguridad, lo que pensaba. Mucho menos después del cambio tan inesperado que había sufrido, después de que se viese en la... necesidad de ser diferente. No podía ser tan predecible... ¿o sí?

Hackmon estuvo escuchando atentamente el monólogo intercambio de los pelirrojos, pensando y descartando varias ideas hasta que se decidió a tocar con sus garras el costado del zorro para señalarle la base de un árbol sin necesidad de decir nada. Renard demostró haber entendido a la perfección, puesto a que se detuvo un segundo a arrancar con su boca un tallo, girando la cabeza para estirárselo a su Tamer. Fiorella no reaccionó inmediatamente, sólo sostuvo la flor.


—Podemos tomar todas las flores que encontremos en el camino —sugirió el dragón con capa— y luego ponerlas a la luz de la luna para saber si brillan.

Los orbes esmeraldas de la Medium estaban perdidos en los pétalos de la flor que obtenían un matiz anaranjado por su Digisoul. Pasó con delicadeza uno de sus dedos encendidos por uno de ellos, sintiendo la suavidad que su pequeña hermana sería capaz de definir y expresar en palabras, ignorante de que el trío esperaba algún comentario de su parte.

—Gianna se enojaría por esto —pensó en voz alta, aunque fue un susurro.

El Expert alzó una ceja, fastidiado porque “¿aquello era lo que había estado esperando?”, mientras el Child fruncía el ceño, preguntándose de quién hablaba.


—A falta de una mejor idea… —casi espetó con su usual impaciencia.
—Tal vez pueda hacer algo para Lor con las flores descartadas —quiso consolarse—. Buena idea, Hack —se giró para palmearle la cabecita al dragón, siéndole imposible el no cruzar miradas con Llednar—. Busquemos flores, Renard, y apenas podamos asomémonos a los rayos de luna.
—Eso suena como un plan para mí —
le sonrió el zorro a su Tamer a modo de apoyo.
—Bastante simple —replicó el pelirrojo, mirando a un costado.
—Quédate con lo complicado para ti, Llednar —Fiorella arrugó la nariz.
—Claro, quédate con lo fácil, es lo que corresponde para alguien como tú.

La aludida se crispó, su cuerpo se tensó en actitud para responder violentamente al comentario, como solía hacer, Renard podía percibirlo. Sin embargo, recordó su situación -la prueba exacta de lo acontecido se encontraba tras ella- y exhaló en un suspiro toda la rabia que sentía, esbozando una sonrisa.

—A veces, la solución está en lo fácil, no en lo complicado —lo miró de reojo, deleitándose con su descontento. Podía estar segura que al alemán le encantaba tener la última palabra.

Al final los Digimon no tenían de qué preocuparse, los humanos sólo estaban siendo amistosos, para el encanto mudo de Hackmon que pasaba de uno a otra sin poder evitarlo. Kyubimon a duras penas fue capaz de esconder la risilla. Eso era bueno para ambos, por sus diversas razones. Parecía mentira que fueran a pasear en silencio, pero éste no tardó en asentarse con comodidad sobre el cuarteto, después de todo, no podían olvidar en dónde se encontraban metidos. Por ello, moverse sin ser notados habría sido bastante fácil si el lugar no estuviera mayormente activo durante la noche. Todavía no percibían compañía ni recibían la alerta de sus respectivos Digivice, lo que no significaba que estaban absolutamente solos o pasaban completamente desapercibidos.

Un Digimon alado llevaba un tiempo siguiéndolos, mirándolos a través de su casco, manteniendo -por el momento- una distancia segura para él… ¿o para ellos? Pero su atención se vio desviada un instante antes de que la alarma del iC hiciera vibrar el dispositivo de Vival y sonara en el de Malheur, encendiendo sus alertas, haciéndolos apagar sus llamas de Digisoul y motivándolos a preparar su evasiva de combate, su huida.


—Parece que viene de- —trató de advertir el zorro.
—Vamos hacia el otro lado —le urgió su Tamer, y no necesitó de más para alejarse rápidamente.

Contrario al Digimon que los había estado vigilando. Él frunció los labios antes de dirigirse a la causa del sonido. Si eso planeaba ser una amenaza para ellos, él estaba a punto de convertirse en su amenaza.


Asta. Asta.
 

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El aleteo del ángel tomó un rumbo contrario al del dúo europeo, entre sus acciones y las pocas palabras pronunciadas era capaz de inferir dónde podría hallarse el peligro. Si deseaban atacar a la fémina él debería tomar cartas en el asunto, después de todo por ello había salido detrás de ella al verla huir en medio de la noche. Quería conocer más de su persona y cultura, rasgos que lo cautivaron en su primer encuentro en la biblioteca, iba a protegerla de quien fuese tan osado de intentar herirla. Además, todavía se encontraba en deuda luego del incidente del cuaderno de su hermana… Y aún tenía una promesa pendiente con la menor de las Vival, quien le ofreció reunirse todos en una nueva ocasión.

Aprovechando la ventaja que le daba poder supervisar desde el aire, no tardó en hallar a un grupo un tanto sospechoso. Estaba compuesto por tres humanos y sus compañeros, utilizando un método similar al otro grupo para desplazarse con su Digisoul como energía. Si se ponía a pensarlo él no era exactamente el más ducho en combate, pero posiblemente podría darles un buen susto y obligarlos a retroceder. Batió sus alas, impulsándose para descender justo frente a ellos como un ave en picada, extendiendo entonces su báculo contra el rostro de uno de los hombres. El susto que se llevó el susodicho lo hizo dar un salto atrás, pensando en lo cerca que estuvo de su deceso.

¿¡Qué crees que haces!? — Bramó aquel rubio, sujetándose el puente nasal para intentar recomponer lo quebrada de su voz. — ¿Buscas problemas?
Esa debería ser mi pregunta. No puedo permitir que ataquen a… — Guardó silencio unos segundos, pensando en cómo proseguir. No, claro que no podía nombrar a la humana Fiorella… De escaparse uno de ellos y mencionar esas palabras se metería en graves problemas, no tendría forma de explicar qué hacía allí. — … A este bosque. Cualquiera que intente perturbar su paz se las verá conmigo, humanos.

Un brillo entonces sacudió la noche, cegando momentáneamente al ángel, quien se colocó en postura de combate. A pesar de no ser capaz de ver, pudo escuchar como los árboles crujían a la par que el fulgor menguaba. Sin previo aviso recibió un golpe que lo obligó a retroceder, producto de una cola que luego azotó el suelo un par de veces, levantando algo de polvo. El sonido de un roble cayendo hizo comprender al Adult que algo grande y peligroso se había personificado, por lo que alzó su guardia, intentando ignorar a los otros dos hombres. Una fémina entonces dio un par de pasos adelante, rebasando a sus compañeros, una sonrisa ocupaba sus labios… Una repleta de malicia y burla.

¡Bien, bien! Vamos a divertirnos, ¿no? — La Digisoul fluctuaba entre sus dedos, con sus ojos fijados en el campeón.​

[]

El grupo finalmente se detuvo en cuanto la alarma dejó de sonar, lo que significaba que estaban suficientemente alejados de la causa del problema. Al cabo de un par de minutos supusieron que debía de haberse tratado de algún conflicto entre salvajes, o un depredador que lanzó la toalla al verlos perderse en el horizonte. Siendo sinceros, no tenían demasiado tiempo que perder en esas divagaciones, pues un trabajo los esperaba. Las flores podían verse en cada rincón de ese frondoso bosque, el problema era identificar cuál era la que necesitaban, aunque una vez que hallasen la primera solo debían buscar otras similares, lo cual resultaba en un alivio. Para suerte de Fiorella, el susto parecía haber convencido al Expert de cooperar como era debido, al ver que el muchacho se agachaba a cortar una de su tallo.

Ciertamente a él también le daba pena realizar dicha acción, pero no podían detenerse, ellos habían aceptado esa tarea… Y en cuanto más dudasen mayor sería lo que estarían en el Nightmare Forest, por consiguiente, también aumentaría el riesgo que corrían allí. Era su responsabilidad como el de rango más alto el cuidar de su compañía, en especial cuando ella aguantaba sus arranques. Un suspiro escapó de sus labios, viendo como Hackmon parecía pensárselo menos, cortando toda flor que veía con sus garras, acción que fue imitada por el dúo Medium. Sacudió un poco su cabeza, él debía aportar su cuota, no quedarse observándolos como si fuera ajeno al asunto.

El Child no tardó en volver con el alemán, su capucha se hallaba repleta de los brotes. Tan pronto como pudo cruzar palabras con él le pidió que hicieran la prueba de si brillaban, a lo cual el varón accedió con una sonrisa. Dieron aviso de sus intenciones al otro par, quienes decidieron acercarse para comprobar si de algo había servido la idea. Buscaron un claro entre los árboles, intentando por todos los medios no centrarse en los tenebrosos ruidos, e instintivamente apretando con más fuerzas sus respectivos dispositivos. No fue difícil identificar el punto en cuestión, viendo como algunos rayos de luna se escurrían entre la vegetación, dando una hermosa apariencia. El germano dio una palmadita en la espalda al dragón, para que se animara a intentarlo. Con paso tímido el pequeño lo hizo, metiéndose de cabeza a que el astro lo bañase con su débil resplandor.

¿Y, Len? ¿Se ve algo? — Al aludido dio un suave trote para comprobarlo, escarbando un poco en el manto del guerrero, a ver si alguna cambiaba. O si en todo caso fuera alguna de las del fondo la ganadora.​
No. No veo nada peculiar… — Quizás era demasiado idealista esperar resultados inmediatos, pensó mientras sus dedos se paseaban con cuidado, para no clavarse ninguna espina. Estuvo a punto de retirar la mano, cuando creyó ver un reflejo en sus esmeraldas. — E-Espera…

Comentó de forma tímida, mientras levantaba un único tallo de la prenda. Era un capullo blanco, de largos pétalos caídos y unos estambres amarillentos, el cual emitía un brillo suave, casi fantasmagórico. Llednar no sabía cómo describirlo en un primer momento, le parecía bonito, más no era hipnótico ni resaltaba demasiado… Solo le llamaba la atención y le gustaba lo tenue de su belleza. Se giró al otro dúo, mostrando una sonrisa tan suave como el resplandor de la planta, acercándose con la flor en manos.

Miren. — Comentó pasándole el brote a la italiana. — Parece que tenías razón. Ha sido una buena idea.
Je, ¿ves? — Fue la respuesta de Vival, tomando el tallo para inspeccionar y memorizar su apariencia. Si podían reducir el número de flores sesgadas mejor. Guardó unos segundos de silencio, decidiendo que quizás era un buen momento para continuar indagando al muchacho, al ver que estaba más calmado. — Es mejor cuando trabajamos juntos, ¿no? Sabes que soy de fiar… Incluso si necesitas hablar de es-​
Cierra la boca.

Los otros tres miembros del grupo se quedaron congelados al escuchar esa frase, salida de manera tan casual. Escapó con tanta facilidad de los labios del muchacho que Renard no pudo evitar pensar que lo decía sin remordimiento alguno, algo que comprobó al ver sus orbes tan fríos como témpanos. De inmediato su mirada se dirigió a su compañera, que quedó sin saber como reaccionar, algo que no solía pasar. Los pensamientos se agolparon en la cabeza de Fiorella, quien intentaba comprender cómo podía tratarla así, a pesar de estar poniendo tanto de su parte, aunque las cosas hubieran parecido mejorar hacía apenas un segundo atrás. Fue cuestión de segundos para que el desconcierto se transformara en ira, tomando dos pasos al frente para luego empujar con ambas palmas el pecho del varón, obligándolo a retroceder. Iba a escucharla.

¿¡Quién te crees que eres!? — Espetó volviendo a empujarlo, reduciendo el espacio entre ambos para luego forzarlo a retroceder. — ¿Acaso eres incapaz de comportarte diferente a un maldito retraído que lástima a todos? Te he confiado tantas cosas, ¿y ahora te ha picado tratarme como la mierda? ¿¡Tan importante eres!?
… ¿Y quién…? — Comenzó, respirando profundamente antes de continuar. Él también tenía sus ánimos a flor de piel. Desde el comienzo del día Llednar Malheur había sido una bomba de relojería, y estaba a punto de estallar. — ¿¡Y quién te ha dado la jodida confianza!? ¿Qué sabes de mí, de Hackmon o de Dracomon? No decidas qué debo contarte por mero capricho, no conoces NADA de nosotros. ¿Mágicamente tengo una obligación de decirte todo? ¡Cállate ya!
Tienes razón… — Fue la respuesta de Vival, aunque tanto Renard como Hackmon notaba cómo cerraba su puño con todas sus fuerzas. — No tiene sentido hablar, te voy a partir la cara, ¡stronzo tedesco!

Sin embargo, la europea jamás logró su cometido, puesto que Renard sujetó su brazo con una de sus colas. Hackmon, por su parte, se interpuso entre ambos, indicando que no consentiría que lastimaran a su Tamer. Ambos muchachos de cabellos naranjas se fulminaron con las miradas, sus mejillas estaban enrojecidas y deseaban seguir insultándose un largo rato. Fiorella fue la primera en recular, observando como en su otra mano la flor parecía chillar que la asfixiaban, por lo cual soltó su agarre. Menuda idiota era por confiar en alguien que solo vio 3 veces, por más que estuviera segura en que él era diferente. El germano masculló un par de palabras ininteligibles, girándose sobre sus talones antes de hacerle una señal al Child de que se marchaban. No iba a seguir compartiendo espacio con ella, era perder su valioso tiempo. Tenían una misión que cumplir, y simplemente no eran compatibles.

Así fue que ambos se separaron, con sus Digimon mirándose entre ellos con lástima, como si se disculparan por el actuar de sus compañeros… Aunque en el fondo les molestara cómo se comportó el Tamer del otro. Al zorro le sorprendía aquel ataque del varón, quien nunca había mostrado tan abiertamente sus emociones, a pesar de siempre ser hiriente. Hack no dejaba de mirar la espalda de Len, preguntándose el motivo para reaccionar así. Más nunca cuestionó su actuar, él era conocedor de lo mucho que podía costarle expresar al varón, pero siempre tenía un motivo detrás de sus arranques. Poco a poco la calma volvió al Nightmare Forest, con cada bando decidiendo hacerse cargo por sí mismos de la tarea.

[]

Angemon podía sentir lo mucho que le costaba respirar, su cuerpo gritaba de dolor cada vez que intentaba levantarse. Si bien en un primer momento quería proteger a su querida humana ahora sabía que debía detenerlos allí, de encontrarla estaría en serios problemas… Eran muy fuertes. Hizo un acopio de fuerzas e irguió el torso, solo para encontrar otro latigazo de la cola de un dinosaurio que lo devolvió a la posición inicial. Un ronco grito de dolor escapó de sus labios, mientras la consciencia se desvanecía y su cabeza golpeaba el suelo otra vez. Pronto una bota se colocó sobre el casco de hierro del Adult, perteneciente a una mujer de rubios cabellos. En el rostro de la fémina se dibujó una sádica mueca, propia de un cazador que podía saborear a su presa. Inconscientemente su Digisoul se activó, iluminando su diestra como si de un fuego espectral se tratase.

Ha sido un excelente calentamiento. — Comentó pisoteando el cráneo del ángel. — Pero no tengo tiempo ni de rematarte. Fiorella~, tu querida amiga ha venido a buscarte. Vamos, chicos.

Titania estaba lista para la cacería, y esperaba que su adorada presa también lo estuviera. Era el trabajo de Vival entretenerla hasta que pudiera vengarse de todo lo que le había hecho hasta ese día, era el momento de pagar.

LadyAzulina LadyAzulina
 

Morpheus's Dream ♚
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—Sono una stupida. Sono così stupida (Soy una estúpida. Soy tan estúpida)murmuraba Fiorella para sí misma, presionando la base de la palma contra su frente. Había decidido sentarse a los pies de un árbol, con las piernas dobladas y los brazos apoyados en ellas.
—Por favor, no te culpes —le rogaba Renard, sentado sobre sus cuartos traseros de frente a ella—. No es tu culpa. Llednar siempre ha sido… así —concluyó, a falta de una palabra mejor.
—Un dannato egocentrico, presuntuoso di merda! Chi pensa di essere?! Non perché Dracomon sia morto deve trattarmi come una fottuta estranea ingenua! Che non voglio graffiare la sua ferita, sto preoccupata per lui!... (¡Un maldito egocéntrico, presuntuoso de mierda! ¡¿Quién se cree que es?! ¡No porque Dracomo ha muerto debe tratarme como una maldita extraña ingenua! ¡Que no quiero escarbar su herida, estoy preocupada por él!)suspiró, cerrando los ojos, apoyando la cabeza en el tronco—. Solo voglio che lui sappia che può fidarti di me... (Sólo quiero que él sepa que puede confiar en mí...)

El zorruno mantuvo una sonrisa tensa, sintiendo una gota resbalar por su nuca. Había sido su idea tomar un descanso luego de que el dúo Expert se perdiera de vista, especialmente por el conjunto de emociones que experimentaba su Tamer. La calma del iC demostraba que seguían temporalmente a salvo y, aunque estaba escuchándola e intentando que se tranquilizara pronto, no dejaba de prestarle atención al entorno. Kyubimon era consciente de que, de ser necesario, la peli naranja podía olvidar lo que pasó para concentrarse en lo que debía hacer, pero la conocía lo suficiente para saber que en ocasiones era mucho mejor drenarse al instante que esperar a más tarde.

Fue cuidadoso al apoyar su hocico sobre las rodillas de la chica, manteniendo los ojos azules en su expresión cansada. Podía parecer en paz si todo fuera pura apariencia. Le preocupaba lo que pensaba acerca de Llednar; a pesar de estar al tanto sobre lo que ocurrió aquella última vez, le estaba otorgando demasiada importancia como para dejarse molestar de esa manera, y el muchacho evidentemente no lo merecía.


—Sabes que no es algo que tenga que ver contigo —murmuró, incapaz de contener sus colas, que en ese momento se agitaban inquietas—. Él es el del problema.
—Lo sé, pero… eso no evita que quiera ayudarlo —
exhaló, enderezando la cabeza para mirar de vuelta a su compañero—. Más allá de su prepotencia y superioridad, hay un chico que ha perdido demasiado. Yo he perdido mucho y casi pierdo lo más importante… es mejor estar acompañado en esos momentos.
—… —
Renard lo meditó un instante—. No hay nada que puedas hacer si él no quiere tu ayuda.
—Puedo insistir.


Para el Digimon, su humana había vuelto a su estado usual, como evidencia tenía esa pequeña sonrisa que adornaba sus labios. Y eso eran buenas noticias, significaba que ya podían abandonar ese mugroso Bosque de las Pesadillas. Magnífico era no haberse topado con ninguna, pero tampoco era para poner a prueba la magnanimidad de Yggdrasil.

—También podrías guardar esas flores, una corona a la pequeña Gia le quedaría muy bonita.
—Cualquier cosa a Lorraine le quedaría muy bonito… —
un resquicio de culpa se filtró en su voz al recordar que le había prometido llevarle al alemán, recomponiéndose rápidamente al comprender que la menor entendería cuando le explicara la decisión de él. No le gustaría, mas no había nada que ninguna de las dos pudiera hacer al respecto—. Es más seguro que Lor les encuentre uso hasta que se marchiten, no tenemos imaginación…

Le fue imposible al digital no reír ante eso, no porque no tuviera razón, sino por el tono empleado al decirlo. Se irguió para permitirle el movimiento, observándola revisar por segunda vez los tallos bajo la luz de la luna: ninguna brilló ni resaltó de manera especial, tampoco compartían características con la que ya tenían, por lo que no contaban con ningún otro ejemplar de los que les habían pedido, sólo el obtenido de Llednar.

—Recuérdame llevarlo a la Central cuando volvamos a la ciudad —le comentó, observando la flor de largos pétalos caídos—, ya tendrán la cantidad que necesitan, pero no creo que una más cause algún problema.
—De acuerdo —
asintió, mirándola guardarla con delicadeza en el interior de la mochila.

Vival había tomado la resolución de que, como sólo aceptó la misión para ayudar a Llednar, ya que él no necesitaba su ayuda simplemente se irían. Comenzó a recoger las flores para meterlas en la mochila cuando una repentina bola de fuego impactó en ellas, encendiéndolas.


—¡Fiorella!
—¡Ups! Creo que fallaste, Schwarz.


Un gruñido opacó el que emitía Renard, en posición delante de la italiana, dispuesto a protegerla. De entre los árboles, algunos cayendo por la presión del Digimon, salieron al claro la rubia y su dinosaurio. Si no fuera por la luz de las lunas, hasta podría pasar desapercibido en la oscuridad del bosque. El zorro se sintió culpable por haber cuestionado antes de tiempo la voluntad de su dios, echando un rápido vistazo por encima de su hombro.

—¿Estás bien?
—Sí —
su Tamer se puso de pie, presionando una palma contra la otra, todavía sentía el insoportable ardor que se apresuró a apagar entre ellas—, las solté a tiempo.
—Lo siento mucho —
Titania empezó a rodear el claro con tranquilidad—, es una pena. Pero estoy segura de que no eran tan bonitas después de todo —esbozó una amplia sonrisa—, así que te he hecho un favor.
—¿Cuál es tu afán con incendiar mis cosas? —
le cuestionó Fiorella, hundiendo las manos en los bolsillos para tomar el lector y buscar entre sus cartas.
—Es sólo una manera más de molestarte —levantó los hombros—. Supongo que funciona.
—¿Por qué quieres molestarme?


Después del secuestro de Gianna, Doppel T no se merecía el beneficio de la duda de Fiorella tal como se lo ofrecía su hermana menor, pero ganar tiempo… sí, eso era bueno en cualquier circunstancia. Sobre todo si recordaba los resultados de sus encuentros anteriores.

—¿Molestarte? Oh, no, no —negó con la cabeza antes de alzar un dedo para hacer lo mismo con él, formando un puchero con sus labios—. Yo no quiero molestarte. Quiero matarte —ya había alcanzado la posición de Renard, por lo que el zorro retrocedió hacia su Tamer, provocando que ella también diera pasos hacia atrás para rodear el claro de la misma forma que hacía Titania, pero en sentido contrario—. Quiero tener tu cabeza debajo de mi bota —miró y estiró sus brazos hacia allí— para aplastarte —presionó los dientes por la emoción, haciendo el gesto con su pie—. Quiero tener mis manos alrededor de tu cuello —regresó la mirada a ella para estirar los brazos en su dirección, con una expresión sádica y un brillo enloquecido en sus ojos— para estrangularte y ver de cerca cómo la vida abandona tu cuerpo. ¡Casi no puedo esperar! —se estremeció y aplaudió, con las manos a la altura de su pecho—. Estoy muy emocionada, ¿tú no?
—Renard —
apenas susurró, luego de tragar saliva—, puedo hacerme cargo de ella, sólo cuida mis espaldas.

Un gruñido sordo escapó de sus labios digitales, dirigiendo su atención hacia el BlackGreymon que no se había movido del punto del claro al que salió. Por querer alejarse de la psicótica, se estaban acercando a él.

—¡Y no pudo ser más fácil! Como capricho del destino: las tres lunas están en posición y te alejaste de tu amigo en el mejor bosque de este mundo —entonces se detuvo, apoyando el peso de su cuerpo en un pie, rodeándose la cintura con un brazo para dejar el codo del otro sobre su muñeca, con los dedos rozando su barbilla—. Espero que no haya sido por mí~. Sólo por ti traje amigos para que se encargaran de él.
—¿Llednar? —
le fue imposible a la peli naranja no otear los alrededores—. ¿Trajo a personas para encargarse de Llednar?
—Por favor, Fiorella, preocúpate por ti ahora —
rogó internamente su Digimon, descubriendo de reojo la inquietud en su rostro.

Pero cualquier desviación de atención fue detenida por el gruñido, que más bien parecía un rugido, del dinosaurio. Ya se estaba impacientando.


—Ah, sí —la rubia agitó la mano con desinterés—. Ya tienes permiso, Schwarz.

La tensión atravesó como un rayo el cuerpo de la italiana, quien se apresuró a sacar del bolsillo del manto las dos cartas que había seleccionado y el lector. Sin mirar pasó la primera, notando que su némesis volvió a las andadas para lanzar al olvido la distancia que las separaba. Sobre la cabeza de Renard se materializó una delicada pieza de joyería antigua decorada con una serpiente. Ni siquiera esperó a ser consciente de su presencia para disparar un rayo rojo a los pies de Titania, quien se tambaleó hacia atrás hasta caer sobre sus cuartos traseros por la sorpresa.

—¡Schwarz! —demandó.

Los esmeraldas se dirigieron hacia él, descubriendo el brillo rojizo que sobresalía de su gigantesca boca. Sintió los latidos de su corazón a la altura de las orejas mientras pasaba la segunda carta, apenas lo consiguió arrojó las tres cosas a sus respectivos bolsillos para ser libre de lanzarse sobre el zorro. El Mega Flame salió disparado hacia su objetivo, detonando una pequeña explosión en el punto de impacto, mismo que refulgió en una brillante luz dorada.

**


—Len.

El dragón con capa se detuvo al escuchar un ruido extraño proveniente del punto en el que habían dejado a la dupla Medium. ¿Sería posible que todavía estuvieran ahí, que fueran ellos? No quería quedarse con la duda luego del amargo sabor que había dejado la despedida. No importaba que tuviera que arrastrar de regreso al germano, una cosa era tomar caminos separados y otra muy diferente dejarlos a su suerte. Seguramente eran capaces de arreglárselas solos, pero una confirmación nunca quedaba mal.

—¡!

Estuvo por llamar a su compañero de nuevo cuando descubrió que no estaban solos. Dos muchachos habían hecho acto de aparición, cada uno desde un extremo distinto, e iban con un Coronamon y un Koemon. Inconscientemente alzó una comisura.

—Vaya, esto no es un Dracomon —expresó uno, aunque la sorpresa no parecía molestarlo.
—No creo que Delilah haya decidido equivocarse —comentó el otro, con expresión analítica, antes de levantar los hombros—. Bueno, esto no es personal, amigo —se dirigió a Llednar, sonriendo de manera burlona—, supongo que lo entiendes, ¿no?

¿Entenderlo? Por supuesto que lo hacía. El pelirrojo se presionó el puente de la nariz con dos dedos, alejándose un poco para dejarle el espacio libre a Hackmon, quien ni siquiera esperó a que el brillo de la evolución desapareciera para lanzarle una Baby Flame a Hanumon. El Bestia Humanoide trastabilló, abandonando su intención de tomar el hueso de su espalda debido a la impresión por la excesiva fuerza en el ataque del Child. Sacudió la cabeza, concentrándose a pedido de su Tamer, lanzando agujas de los pelos de su cuerpo hacia el dragón, quien dejó de atacar el pecho de Meramon con su cola rotativa y se apartó unos pasos, permitiendo así que al Tipo Llama le alcanzara la técnica de su aparente aliado.

Malheur sabía que Hack podía hacerse cargo de ellos, de lo que no estaba seguro… Dejó de morderse el labio para chasquear la lengua, regresando su atención al combate.


—Maldito incordio —murmuró.

**


—¡Maldita escoria! —chilló la rubia.
—Déjame bajar —le ordenó Fiorella, palmeando rápidamente su cuello, dejando palabras en el aire que no tenían que decirse en voz alta: “No puedes pelear conmigo encima”.

Renard chasqueó la lengua, rodeando un par de árboles que recibían ataques de fuego antes de detenerse tras uno. La segunda carta de la peli naranja materializó el brillo dorado que todavía lo cubría. Como ella había imaginado, sirvió para cegar a sus oponentes, y el zorro aprovechó para saltar a un costado, evitando así la Mega Flame. Fácilmente habría podido tomar a la Medium y salir corriendo, pero usaría su preocupación para forzarlo a volver por Llednar y sólo estaba dispuesto a enfrentarse a una batalla por vez. Así que… ahí estaba, dejando que su humana descendiera a cubierto de un tronco para permitirle regresar al combate.


—Qué fastidio —gruñó sin darse cuenta, por lo bajo.
—Tarde o temprano… —le sonrió ligeramente la mujer. La tensión también la abrumaba, pero no quería mostrárselo.
Tarde o temprano íbamos a tener que enfrentarlos.

Volvió a gruñir. Tenía la ventaja de que el BlackGreymon no era tan listo. Ni siquiera se fijó de que dejaron de correr detrás de los árboles, seguía disparándoles bolas de fuego en el arco que había trazado hasta el momento, por lo que dar media vuelta y regresar de un salto al claro mataba dos pájaros de un tiro. Le pasó por encima a la psicótica, haciendo que regresara de espaldas al suelo, y mientras estaba en el aire golpeó al dinosaurio con un rayo rojo proveniente de la joyería en su cabeza, utilizando la distracción para canalizar las llamas azules de sus colas y reunirlas en una gran bola de energía, lanzándosela al Digimon negro.

Fiorella esperó hasta que la onda de luz desapareciera para alcanzar a la alemana que trataba de levantarse, propinándole un rodillazo en plena cara que la llevó de regreso al suelo, haciéndola girar un par de veces. No le dio oportunidad de espabilar, yendo sobre ella para sostenerle los brazos en la espalda, apoyando sobre ellos una rodilla y presionando la otra pierna contra los huecos poplíteos.
“Gracias a Ygg por los entrenamientos de Ace”, pensó. Tal vez no lo aceptaría en voz alta, pero tendría que agradecerle cuando volviera a Holy Angel.

—¿Creías que iba a estar indefensa por siempre? —le susurró en la oreja.

Titania, como respuesta, empezó a reír de manera enfermiza. Para su captora, estaba a nada de empezar a convulsionar y a babear por la rabia, porque lo que había en sus ojos verdes… La peli naranja hizo una mueca. El profundo precipicio de locura era insalvable.


—¿Crees que esto es todo? —consiguió preguntar de vuelta.

Dejó de reírse repentinamente cuando clavó sus cinco uñas alrededor de la rodilla de la italiana. A la misma le fue imposible contener el grito, cayendo sobre su costado mientras las uñas salían cubiertas de rojo y se alejaban. A Doppel T le sangraba la nariz y ya empezaba a notarse el moratón en su mejilla, pero seguía con ojos lunáticos y sonrisa desquiciada. Vival se alejó a rastras, sin darle la espalda.


—Eso es mejor —murmuró la rubia, moviendo los dedos ensangrentados.
—¡Fiorella! —gruñó Renard.

Tras su anillo de luz, había girado rápidamente sobre sí mismo para atacar al Greymon con su Ko-hen-ryu. Creyéndolo inconsciente, al menos por un instante, dirigió su atención a su Tamer a tiempo de verla retrocediendo en el suelo. Resultó herida, su pierna sangraba, y le habría gustado socorrerla, pero su distracción le llevó a recibir de lleno un zarpazo encendido en fuego que lo mandó a volar unos metros.


—¡Renard!

El nudo en su garganta la estaba molestando, mas no evitó que mantuviera la atención en su enemigo. Fiorella cerró las manos en puños, que se encendieron en Digisoul, y aguardó por su depredador. Titania no tuvo mucha paciencia para alargar ese momento eternamente, por lo que terminó yendo sobre su presa más temprano que tarde, sin embargo, ésta le lanzó la pierna buena para golpearle con fuerza en la rodilla y, tras hacerla detenerse e inclinarse al frente por el impulso, la alzó en un movimiento ascendente hasta impactar en su barbilla. Taylor cayó hacia atrás sin emitir sonido, permitiéndole a Fiorella recostarse un segundo para respirar antes de empujarse para ponerse de pie, tensando la mandíbula. Había dejado K.O. a la Tamer, pero todavía quedaba el dinosaurio.


Cartas usadas por Fiorella:
• Queen's Crown.
• The Sparkle of Fate!!

Asta. Asta.
 

Asta.

Kill. Me. Slowly~♡.
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Minutos antes.

La sola mención de su anterior compañero tenía su sangre hirviendo, predisponiendo al muchacho a atacar con todas sus fuerzas. Sin embargo, se obligó a respirar hondo, intentando comprender la situación en la que se hallaban. Definitivamente la forma de hablar de sus oponentes distaba mucho la de unos ladrones, y sabían demasiado de él, un Tamer relativamente desconocido, como para tratarse de algo fortuito. Solo una persona se le vino a la mente al atar cabos… Aunque al escuchar “esto no es personal” decidió indagar un poco más en el asunto. Cuando se trataba de “ella” SIEMPRE era personal, la infame los fogueaba para que así fuese.

¿Quién es Delilah? — Lanzó su pregunta sin tapujos. No tenía grandes esperanzas de poder sonsacarles algo, al menos no antes de darles una paliza.​
Oh, ¿ni siquiera la reconoces? Otro pobre imbécil que partimos por sus delirios, eh. — Una risa se escapó de sus labios, seguía manteniendo ese deje de burla que tanto colmaba su paciencia. — Te debería bastar con saber que ella te ha marcado por culpa de tu amiguita. Sin resentimientos, amigo, deberías culparla a ella.

Esas palabras activaron una especie de interruptor en el cerebro de Llednar, haciendo de inmediato la conexión necesaria. Solo una persona podía relacionarlos a Vival y a él, y si bien no era Adelle, estaba tan loca como ella: Titania Taylor. El llegar a ese nombre le hizo caer en cuenta que entonces no era con él el problema, sino con la Medium, lo cual era exponencialmente peor. Se insultó a si mismo, con profundos deseos de abofetearse porque ahora la vida de su compañera podía estar en riesgo, pero se aguantó. No podía perder tiempo en ese lugar, como lo adelantó su fría mirada al dúo que intentaría impedirle el avance. No sabía qué rango eran, ni le importaba, en ese preciso instante eran un obstáculo que iba a quitarse de en medio.

Última advertencia: Retírense. — Una carcajada por parte de dicho par fue lo que obtuvo.​
Muchacho, nos pagan por molerte a golpes y matarte delante de tu amiga. ¿Acaso crees que nos importa que te hagas el rudo? — En el rostro de aquel hombre, el dueño del Koemon transformado en Hanumon no residía un atisbo de duda. Estaba diciendo la pura verdad.​
Bueno, aquí vamos.

Reaccionando a las palabras de su Tamer el dragón salió disparado en dirección al mono, consciente de que empezar por la llama le daría una vista clara al enemigo de dónde se encontraba. El humano, por su parte, retrocedió unos cuantos pasos atrás, no solo para evitar verse envuelto en la acción, sino para aumentar la distancia con los renegados que lo superaban en números. Sus dactilares se cernieron tan velozmente como le fue posible sobre el “Lector de Cartas”, deslizando un naipe en la ranura antes de dejar caer el dispositivo. Este no acabó de tocar el pasto cuando tomó el de memorias, junto a un cartucho, repitiendo el proceso. Los otros humanos se despegaron también de sus compañeros, dispuestos a dar caza al Expert. Ostentase el rango que ostentase, él seguía siendo un simple adolescente, si lo atrapaban no podría siquiera evolucionar a su Digimon.

Esta acción no pasó desapercibida por el Child, pero tenía otros asuntos que atender. Aquel simio se abalanzó a su encuentro, ondeando su arma para arremeter contra la cabeza del dragón. El golpe cortó el aire sobre la testa de Hackmon, haciendo tope contra un árbol que bien su corteza mellada en gran medida. Hanumon masculló, achacando el fallo a la oscuridad, lo cual tenía sentido dado que solo veía difusamente al objetivo por la oscuridad de la noche. Este no desperdició la oportunidad, pegándose a su cuerpo y desatando, desde su boca, la técnica otorgada por la carta de su Tamer. Una red pegajosa cubrió el torso del Adult (1), atrapando sus brazos en una posición incómoda. No necesitó gran puntería para esta acción, puesto que la cercanía reducía el margen de error. Con el mono atrapado no tenía ni que dudar qué hacer: Empezar a conectar tantas veces como le fuera posible, hasta dejarlo inconsciente.

Meramon no tardó en querer dar apoyo a su compañero, una ayuda perfecta al poder derretir las telarañas. Lo que no pudo prever fue el ser interceptado por un felino (2), quien enterró sus garras en su cuerpo, con la intención de desgarrar todo a su paso. Una vez cumplida su tarea, la memoria comenzó a desvanecerse, a la par que el Adult hincaba las rodillas. El daño fue extenso, en especial al venir recibirlo sin preparación alguna. Le costaba mantener la consciencia, pero tenía que apoyar a su compinche. Apuntó con sus brazos en dirección a donde creía que se llevaba a cabo la lucha, disparando luego bolas llameantes de sus puños. Tal vez iniciaría un incendio de esa forma, pero era un sacrificio que estaba dispuesto a realizar… En especial si el damnificado no era él.

Sin embargo, casi todas las balas fueron interceptadas por una pelota de color rojo, salvo la última. El balón se desenvolvió, mostrando que solo era Hackmon en su capa, respondiendo la flama final con su propio aliento, anulándolo. Acortando la poca distancia que restaba entre ambos atacó, impactando con sus garras y provocando la devolución en su enemigo. No perdió tiempo, tenía que ayudar a su Tamer… Aunque, para su suerte, justamente volvía corriendo en su dirección, siendo perseguido por los otros dos humanos.

¡Hackmon! ¿Ya has acabado? — Preguntó a gritos, su estado físico era suficiente para escapar por el bosque. ¿Pero luchar como su compañero? Eso estaba fuera de discusión.​
¡Sí, ya acabé con ellos! — Su voz animada alertó a los renegados, quienes frenaron en seco.​

El Tamer burlón, quien había soltado la información de “Delilah”, sacó su D-Arc y activó la pantalla del mismo, al intentar observar lo que su compañero veía notó que era todo negro. ¿Meramon fue derrotado en menos de dos minutos? O peor… Aniquilado. ¿Qué sucedió? Se preguntó, retrocediendo instintivamente. Su compañero, que poseía un D-3, buscó avanzar, pero fue detenido por el brazo del primero en su pecho. Una simple mirada bastó para entender que debían retroceder, utilizando el dispositivo para abrir una “Digital Gate”, dejando atrás a sus compañeros. Llednar pensó en lanzarse detrás de ellos, pero se detuvo. Asistir a Fiorella era más importante.

[]

Presente.

Fiorella apretó la mandíbula viendo la escena, la cual llenaba de pena su corazón. Habían logrado tumbar a Titania, pero aquel dinosaurio no parecía tener planes de frenar, y continuaba generando destrozos en la flora del lugar. Debía pensar en cómo apoyar a Renard para detener a Schwarz, dado que por la diferencia de tamaños no parecía ser capaz de dar un golpe lo suficientemente contundente. Pensó en qué carta podría darle el poder de fuego necesario, aunque su concentración se rompió por una punzada de dolor proveniente de su pierna. La herida no era profunda, pero el escozor era muy molesto. No pudo evitar dirigir su mirada a la causante de la lesión, llevándose una desagradable sorpresa al hacerlo.

Logró ver con claridad como una patada se dirigía a la boca de su estómago, proveniente de la chica que creía noqueada. La italiana se maldijo internamente, ¿desde cuándo podía confiar en un ser tan viperino? Su arrepentimiento no se pudo hacer presente al sentir que el aire le faltaba, queriendo llevar ambos brazos a su vientre. De pronto sintió el peso de la infame sobre el suyo, obteniendo un primer plano del rostro de Titania. Sus ojos reflejaban una locura que también manchaba su sonrisa, la cual ostentaba todos sus dientes teñidos de un tono carmín. Se paralizó un segundo, preguntándose cómo esa mujer se había degenerado tanto con el pasar del tiempo, dado que su apariencia actual denotaba un desequilibrio pleno.

La respuesta de Vival no tardó en suceder, golpeando con su puño la rodilla lastimada de la alemana, acción que repitió varias veces. Titania no logró reprimir un gruñido digno de un animal salvaje, sintiendo como su consciencia amenazaba con desvanecerse. Sus dedos se cerraron alrededor del cuello de la italiana como consecuencia, decidida a desquitarse, aunque tuviera que romperle la tráquea en el proceso. Así inició un duelo de resistencia entre ambas, buscando ver quién cedía primero antes de desmayarse. La tenacidad de Fiorella pronto se tornó en una ira tan profusa como la de su oponente al sentir que el aire la abandonaba, un sentimiento que se vio reflejada en la Digisoul que inconscientemente rodeó la diestra con la cual atacaba. Sin embargo, sabía que el tiempo se le agotaba, y parecía que la locura no dejaba que la Medium se doblegase, por lo cual incluso recurrió a impactar con la mano libre la magullada cara de la renegada de cualquier forma que pudiera. Más Doppel T no aflojaba su agarre.

¡Hey, zorro de mierda! Mejor que te apures, ¡no sabes lo lindo que se ve su rostro tornándose azul! — Un acceso de risa ocupó los ensangrentados labios de la hembra, recargando su peso en los finos brazos. — No sabes lo satisfactorio que es verte morir, ¡ni te cuento!

Renard se sorprendió al escuchar esa frase, pero lo verdaderamente preocupante era la carcajada que helaba sus datos. Una risa quebrada, que daba la impresión de poder tornarse en violencia excesiva al menor revuelo. Tenía que ayudar a Fiorella… Por lo menos debía asegurarse que estuviera bien, que todo fuese otro juego mental del enemigo. Este descuido no fue perdonado en el campo de batalla, pues en cuanto giró su cuello en dicha dirección el enemigo asestó un certero golpe que lo mandó a volar. Greymon (Blue) parecía haber tomado un segundo aire al oír a su Tamer, lanzando un feroz rugido a la par que marchaba hacia el herido Kyubimon. Titania se estalló en otra risotada, acercando sus labios al oído de la italiana.

Acaba de salir volando… No deberías preocuparlo tanto. — Los mechones caían sobre su rostro, y su voz sonaba extraña por la sangre que se coagulaba en sus fosas nasales. — ¡Vamos, cómetelo de un bocado Schwarz!
N-No… — Los ojos de la Medium amenazaron con ponerse cristalinos, sin saber si era por el posible destino de su compañero o la falta de oxígeno.​

El dinosaurio no tardó en personificarse frente a uno de los árboles caídos, donde yacía Kyubimon. El Adult intentaba reunir fuerzas para erguirse, respirando con dificultad por culpa del impacto. Dos meros descuidos los llevaron a esa precaria situación, algo que maldijo a consciencia, casi resignado a que las cosas acabaran en ese preciso instante. Eran más fuertes que ellos, pero les faltó contundencia. El de piel azulada entonces abrió sus fauces, enterrando el gran rostro en la madera de una dentellada. La alemana rio al ver esto, puesto que seguramente la muerte de su compañero quebraría a su objetivo. Lo único que no fue capaz de prever fue un quejido proveniente de su propio Digimon, antes de echarse para atrás y caer en sus cuartos traseros. Se preguntó si habría sido un último esfuerzo del zorro, pero viendo lo desorientado que se mostraba el Greymon no pudo evitar dudar.

Creo que te lo he dicho antes. — Comentó una voz que tardó en reconocer. — Aléjate de ella.

La mueca de júbilo de Titania se borró en ese mismo instante, al ver torcidas sus expectativas. Por mucha locura que cargase su cuerpo seguía siendo incapaz de lidiar con las sorpresas, y la presencia del germano significaba que sus compañeros habían fallado en tiempo record. El agarre de sus manos se debilitó por completo, dudando si tomar su Digivice para hacerse cargo ella misma. Dicho titubeo se borró en un segundo, afirmando sus dedos en el dispositivo. Sí, iba a matarlo, lo haría con cualquiera que se atreviera a interponerse en su venganza. Se levantó de un tirón, aunque pronto se vio obligada a hincar la rodilla mala. Pobre criatura, inconsciente de su propio estado.

Fiorella pudo respirar nuevamente, con cierta dificultad para hacerlo. Allí estaba él otra vez, ayudándola cuando ya no veía luz al final del túnel… Más no olvidaba que el Expert fue un facilitador de que todo hubiera podido escalar así. Manteniendo su posición lo buscó con la mirada en la oscuridad, aunque pronto descartó su importancia para localizar a Renard. Necesitaba saber que su Digimon estaba bien. Fue satisfactorio cuando notó que ambos blancos coincidían en ubicación, iluminados en la penumbra por el Digisoul del varón. Con un peso menos sobre sus hombros decidió centrarse en recuperar el aliento, esperando el momento justo para quitarse a esa loca de encima.

¿¡Cuántas veces te vas a meter en mi camino, mocoso!? — Su propia Digisoul se salió de control, en reacción a la de su compatriota. — ¿También complotarás en mi contra? Los mataré a ambos… Sí, eso haré. ¡Voy a encargarme de ustedes, y de todos los que vengan a ayudarla!
Ya cállate. — Sentenció el varón. — Te voy a aplastar. Aquí. Ahora.

Si los ojos de la Medium desprendían locura entonces los del adolescente eran su opuesto, llenos de una clara determinación: Iba a acabar con ella. Doppel T le gritó al dinosaurio que se irguiera en ese instante, orden que el aludido intentó acatar como si fuera un designio divino. Sin embargo, apenas alzó cabeza una figura se lanzó sobre él, como si de un animal salvaje se tratase. La italiana rápidamente dedujo que era el compañero del Expert, aunque por el tamaño debía tratarse de la siguiente etapa del mismo. BaoHackmon hacía acto de presencia, para sorpresa de todos… En especial de una Titania que parecía particularmente desconcertada con dicho ser.

Tal y como deseaba su Tamer no hubo piedad alguna, con el plateado tomando la iniciativa desde el primer momento. Greymon (Blue) intentó asestar el golpe inicial, pero solo logró hacer diana con el aire debido a que el Adult saltó de su lugar. BaoHackmon buscó entonces impactar con sus garras en el casco del dinosaurio como contrataque, agrietándolo y volviendo a sentarlo en el suelo. A fin de no descender de la altura de su cabeza el Data enterró sus piernas en el hombro del Virus, quien rugió de dolor. Este giró su rostro entonces en la dirección del incordio, canalizando su Mega Flame aún cuando hubiera altas chances de quemarse de gravedad la zona donde su presa estaba clavado. Más esa parte no sufrió daños, puesto que apenas abrió la boca el otro Digimon volvió a arremeter con sus garras encendidas contra su testa. Ese segundo golpe bastó para zanjar el asunto… Después de todo, luego del combate con Kyubimon y el destrozo en el bosque se hallaba demasiado drenado para sostener esos daños.

Ante toda esta escena Titania no aguantó, se mordió el labio inferior con tanta fuerza que lo sintió sangrar… Aún cuando esto no se notaba tanto por culpa de todas las heridas sostenidas en su rostro. Su Digisoul fluctuó todavía más, volviéndose cada vez mayor, señal de que sus sentimientos se iban saliendo de control. Finalmente explotó, despotricando a viva voz.

¿¡Qué diablos es esto!? ¿Qué es ese jodido bicho? ¿Dónde está esa bolsa de escamas turquesa? ¿Quién mierda te crees? ¿Por qué te interpones? ¿Por qué? ¿¡Por qué!? ¿¡POR QUÉ!? — Su voz se tornaba cada vez más amenazante, como si no fuera capaz de procesar lo precaria de su situación. — ¿Quién eres, pedazo de escoria?

Aprovechando ese súbito desequilibrio Fiorella vio su oportunidad, alzando la pierna buena para patear el lateral de la otra rodilla de Titania. La infame se cayó de costado sosteniendo la extremidad entre sus manos, lanzando maldiciones al aire. La italiana, por su parte, aprovechó ese momento para tomar distancia, no tenía necesidad de volver a lanzarse encima de ella y arriesgarse a alguna sorpresa desagradable. Estaba a salvo, y eso era un grandioso avance. El alemán no dudó en acercarse, pasando de largo al inconsciente Agumon tirado en la chamuscada hierba.

Ya te lo dije la vez pasada. Llednar Malheur. — Se “presentó”, observándola con desprecio y superioridad. — Soy el aliado de esta chica, pero lo más importante: Soy TÚ enemigo.
Llednar… ¿Malheur? — Mencionó eso último como si su trastornada mente hubiera sido capaz de recordar algo desde el abismo de la locura. — ¡Ah, ya recuerdo! Eso solo aumenta mis dudas… ¿Cómo tu difunto Dracomon se transformó en esto? No estaba al tanto de eso.
¿Eh? — El rostro del aludido se endureció aún más, perdiendo la compostura por completo. — ¿¡Cómo sabes eso!?

Alzó su pie, tentado a presionarlo contra la maltrecha articulación de la hembra, pero de pronto una luz rodeó a ambos miembros del dúo infame. Llednar no tardó en relacionar qué sucedía: Tenía que tratarse de un Home Gate. Sus dedos intentaron atraparla de los cabellos, pero solo lograron sentir el aire escurriéndose entre sus dedos. En cuestión de segundos se había vuelto el más desconcertado de los presentes, sintiendo su sangre casi en el punto de ebullición. Aunque esto no duró demasiado, puesto que apenas escuchó al zorro moverse en dirección a su Tamer recordó por qué volvió: Comprobar la integridad física de la italiana. Apuró el paso en su dirección.

¿Cómo te encuentras? — Preguntó, observando la rodilla herida de la fémina. Intentó agacharse para verla en profundidad, más ella interpuso las manos.​
No es nada, no te preocupes. — Le restó importancia, dedicándole una escueta sonrisa. — No creí que volverías, te debo otra. Por cierto… ¿Qué fue eso? Además… Con que “mi aliado”, ¿eh?
Er… — Ante el tono burlón del último comentario el muchacho frunció el ceño, un tanto avergonzado. Su diestra rascó la parte posterior de su cabeza, lanzando un suspiro. — Eres un maldito incordio, y cada vez que trabajo contigo es un dolor de cabeza… Pero no iba a dejarte a tu suerte. ¿Sabes? Lamento mi comportamiento… Otra vez.
Je, miren, recuerdas cómo pedir disculpas. — Intentó levantarse, usando a Renard como apoyo. — Creo que puedo perdonarte… Siempre y cuando me pongas al día.
Tch… Eres de lo peor. — Lanzó un pesado suspiro, sacudiéndose el polvo de la ropa. — Está bien, pero primero tenemos una misión que cumplir… Cate.

Incluso la italiana fue incapaz de reprimir la sonrisa que se formó en su rostro, aunque la ocultó muy bien dándole un manotazo en la nuca al alemán, sacudiendo todos sus cabellos. Definitivamente seguía siendo el mismo adolescente presuntuoso de siempre, y eso, al fin y al cabo, era un alivio. De un salto se montó en su compañero, abrazándose a su pelaje. Estaban ambos maltrechos, pero sin duda podían seguir el encargo movilizándose en conjunto.

[]

Utilizando el mismo método con el cual hallaron el primer bulbo, y acudiendo a la memoria de Fiorella sobre su apariencia, no tardaron en encontrar otros especímenes similares y llevarlos a la Central para finalizar la tarea. Aunque una vez allí se separaron. Llednar se encargó de llevar el pedido y finiquitar la misión, así como de entregar la información correspondiente a los infames. Fiorella, mientras tanto, se haría atender las heridas de su cuello y pierna, así como enviar a Renard a hacerse un chequeo de sus golpes. Una vez salió de la enfermería se encontró al dúo Expert, que la esperaba en una banca del establecimiento. El aparatoso vendaje y la muleta le robaron una risa al muchacho, ganándose un ataque con el pedazo de madera por parte de la fémina.

Hey, Llednar. — Llamó su atención, aunque este la observó con desconfianza por el reciente atentado.​
¿Qué, Cate? — Preguntó.​
Sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad? — Aquella inesperada seriedad sorprendió al chico, quien se cuestionó si era lástima por la historia que le contó mientras regresaban. — Lo que sea que necesites estaremos para apoyarte… No te dejaremos solos.

Dichas palabras en plural tenían un gran significado para el muchacho, puesto que era capaz de discernir que también hablaba por Gianna, su hermana menor. El que esa mujer mezclase en cualquier asunto a alguien tan importante le daba una seriedad distinta a la situación, por lo cual no dudó en acercarse para extenderle la diestra en un apretón. Estrechó los dedos ajenos con fuerza, y se forzó a mantener el contacto visual, aunque esta práctica fuera una que le costaba horrores. Luego de unos segundos la soltó, volteándose para enfilar a la salida del edificio. No dijo ni una palabra más, a pesar que podía escuchar las amenazas de la europea de que debía mantenerse en contacto… Y visitar a la otra Vival de vez en cuando. Al salir de la Central Hackmon le dedicó una sonrisa, jalando su pantalón.
Dime, Len. ¿No es genial tener amigos?
Tsk… Dame un respiro. — Comentó el muchacho, incapaz de ocultar su propia sonrisa.​

De todos modos, no podía negar que debía hallar una respuesta a las palabras de aquella infame… Y encontrar un modo de proteger a sus “amigas” de sus sucias garras. Definitivamente tendría mucho en qué pensar cuando decidiera acostarse a dormir.

Objetos utilizados:
- Carta: Nebaneba Net.
- Memoria: Meicrackmon Vicious Mode.

LadyAzulina LadyAzulina ~
Tizza Tizza listo~
 

Reflejo
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Bueno gente, sé que debería estar escribiendo, pero esto ya no podía quedarse sin revisión por más tiempo u,u. Igual gracias por esperar y seguir esperando.

Narrativa
Como suele ser usual, me han traído un escrito de buen nivel, cada uno con su propio estilo y enfoque. Mientras que Asta. Asta. tenía una visión más general de lo qué sucedía en torno a los Pjs, LadyAzulina LadyAzulina se aseguraba de adentrarse más en la parte emocional. Se complementan bien a la hora de narrar juntos, y veo justo remarcarlo aquí por la forma en la que usan los adjetivos y las analogías. Bastante artístico si se me permite decir.

En cuanto a errores, Azu, hubo una ocasión en la que podías evitar el uso del punto seguido (.Y lo necia), una coma que te faltó ((,) sin entender) y dos errores de tipeo (campeón>Campeón / Dracomo>n). Nada que merezca una penalización, así que sigue así.

Mordo, lo tuyo fueron algunas redundancias menores: acompañando de su compañero / posible cuando cruzaban a un posible.
Y el uso de un adjetivo incorrecto: estrellas artificiales> Aquí no hay garantía que los cuerpos celestes sean en verdad falsos. Igual que Azu, nada que hubiese mermado mi ritmo de lectura. Bien hecho.

Ambos [25/25]

Interpretación
Entre Fiorella y Llednar hay una química muy interesante, porque a pesar de que los roces siempre están a la hora del día, hay cierta confianza que queda implícita en su relación. Me gusta por dónde lo están llevando, sin dudas un Guild Leader necesita un SGL que pueda estar en desacuerdo con él, alguien que le pare los pies y viceversa. No obstante, hubo un momento durante la Quest que sentí esto muy forzado, me refiero a cuando el par tuvo su riña y tuvieron que separarse. Mordo, sé que no tienes problemas en prestar a Llednar para que haga de "malo", pero en esta ocasión se sintió exagerado debido a que no hubo un detonante real. Repasando la escena de nuevo, creo que el comentario de Fiorella debió haber sido más picante, o en su defecto, algo sarcástico. Mucho cuidado con los facilitadores de trama.

Algo que me gustó bastante en esta Quest, fue cómo detallaron el comportamiento de sus Tamers a la hora de efectuar el trabajo. Se notó que ellos son Tamers experimentados por cómo idearon un plan de acción y se movieron en las penumbras del bosque. Los invito a seguir detallando sus capacidades como exploradores, sin dudas es algo que no se ve muy seguido y es refrescante cuando se ejecuta correctamente. Lo único malo con el manejo del ambiente, es que además de Tyranomon, no hubo indicios de vida en los alrededores. El Bosque de las Pesadillas es un territorio bastante hostil, si bien no era necesario que peleen a cada rato contra Digimon más débiles, creo que debieron mostrar un poco más cómo la presencia de estas amenazas constantes limitaban vuestros movimientos.

Ambos [20/25]

Realismo
Lo mencionado en Interpretación queda ahí, así que no será una penalización repartida. Por otro lado, me gustó la dificultad que le dieron al combate de Fiorella, aunque la resolución del conflicto me dejó algo insatisfecho. Hablaré más de esto en el siguiente rubro.

Ambos [25/25]

Desarrollo
El contenido estuvo bueno y fue entretenido de leer, también afirmo que esta fue una misión muy necesaria para el nacimiento de Svalinn. Sin embargo, considero que todavía tienen margen de mejora en este apartado:

  1. Me alegro que no hayan usado a Angemon como un trampolín para facilitar la trama, que fuese derrotado por Titania y compañía fue un buen detalle, aunque creo que debieron mencionar qué fue de él al final. En esta ocasión vimos que este Digimon está desarrollando un lado bastante... ¿cuestionable? Lo cual me parece muy intrigante, asegúrense de no dejarlo de lado la próxima xD
  2. Estoy bastante preocupado por Titania. El problema que ella está teniendo es que su condición de victoria gira en torno a matar a Fiorella y compañía, una vara que nunca llegará a alcanzar si me preguntas. Debido a las recurrentes derrotas, su presencia está dejando de ser intimidante y cada vez cuesta más tomarla en serio. Recomiendo que revisen sus objetivos, su modus operandi. El villano muchas veces puede lograr su cometido sin necesidad de recurrir a un enfrentamiento directo. Estoy consciente de que ella quiere matar a Fiorella con sus propias manos, pero si eso es imposible, entonces sería bueno ver cómo encuentra otras formas de complicarle la vida.
  3. Y bueno, por último recordarles que no deben olvidarse de la premisa inicial. Las flores se convirtieron en una excusa para la trama personal y como también usaron NPC relacionados a ella, tampoco quedó reflejado el hecho de que se encontraban en el Bosque de las Pesadillas. Sé que la tarea de recoger flores no es entretenida de narrar, pero les recomiendo profundizar más estos elementos, de modo tal que la Quest tenga su propia identidad: ¿Qué usos tenía este brote? ¿Qué organizaciones podrían estar detrás de su tráfico? ¿Por qué solo crecía allí? ¿Acaso era imposible plantar esta especie en otro lugar? Estas preguntas son solo ejemplos de cómo ustedes pueden tomar los elementos que la trama les ofrece para que los hagan suyos.

Vuelvo a remarcar que la misión me gustó bastante, aunque no evalúe la siguiente, estaré pendiente de todo lo que ésta dejó abierto a futuro. Denle caña o3o.

Ambos [18/25]



Total: [88/100] Quest (C) Aprobada

+265 bits ambos.
+1 Fama ambos
+1 Evo +1 STR Hackmon
Pagas Asignadas​
Cualquier detalle me avisan~
 
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