Quest B Flymon Pandemic [Avalon]

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Maiku

Mr. Nobody
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"Flymon Pandemic”
a) NPC que la solicita: -
b) Descripción de la misión: Ha llegado la información de que un grupo de Flymon ha migrado hasta la Tierra Espiritual. No sólo su veneno está dañando la vegetación de uno de los bosques, sus ataques ya han causado la muerte de dos Tamers. Es momento de recurrir a la fuerza y erradicarlos, antes que causen más muertes
c) Descripción del campo de juego: Tierra Espiritual
d) Objetivos a cumplir:
  • Localizar al grupo de Flymon
  • Eliminarlos a todos
e) Notas
  • La mejor forma de rastrear un Flymon es mediante el zumbido de sus alas y la destrucción causada por el veneno de las mismas. Estén alertas
  • Son Digimon depredadores sin mucha inteligencia, por lo que no están coordinados. Es posible que se separen
  • Se desconoce el número exacto de Flymon, se cree que son de cinco a siete.

Tamers: Light, Kyle Masters y Nieves Katsukagi
Digivice: D-Scanner, D-Arc y D-Arc.
Mínimo de post en Party/Guild de 2~3 personas: 4 por persona.
Tiempo Límite para Completarla: 21 días.
Paga máxima: 450 Bits.
Máximo 3 puntos de stat.
En caso de activo: Máximo 4 puntos de fama/infamia.
En caso de activo: Máximo 45% de Blast Gauge
Claire. Claire. Luigi Luigi Lady Beelze Lady Beelze
 

Claire.

Lightning
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Luego de un tiempo separados, los miembros de Ávalon volvían a reunirse con la líder del gremio: Nieves Katsukagi. Hacía unos pocos días la GL había sido contactada por la Central de Tamers para atender una misión urgente en la Tierra Espiritual de Folder; de modo que la japonesa de inmediato se dedicó a reunir a sus compañeros de gremio y viajar a Holy Angel Citadel junto con su camarada Ryudamon. Dos días habían pasado desde eso y esa mañana finalmente estaban juntos tres de ellos: los más recientes miembros, Kyle Master y Guilmon X; Light con Monodramon y la japonesa de cabello azul con su amigo acorazado de ojos esmeralda.

El reunirse para una misión siempre era del agrado de Ryudamon y Monodramon; ambos dragones llevaban una sólida amistad y habían trabajado juntos en muchas ocasiones, por lo que confiaban bastante el uno en el otro en las batallas. Pero esta vez la atención estaba centrada en el peculiar Guilmon X de color azul que acompañaba a Kyle: Ryudamon lo estudiaba con atención y le hacía preguntas a Guilmon acerca de cómo había ocurrido el cambio; pues la pareja de líderes no se encontraba en File City cuando el maligno Ghoul hizo aparición en la ciudad y causó tanto pánico. Guilmon relató brevemente lo que sucedió y Monodramon era el que parecía disfrutar más el relato, pues de cuando en cuando lo interrumpía para dar su parte de la historia, dado que tanto Light como Monodramon estuvieron presentes cuando el virus carmesí fue inyectado con el X-Antibody y realizó el cambio.

Kyle y Light permanecían sentados por un costado escuchando la conversación del trío de Digimon. Hacía poco más de una hora se habían encontrado con Nieves y ahora ella estaba tomando oficialmente la misión dentro del edificio de la Central de la citadela sagrada. Mientras esperaban, la americana y el inglés no intercambiaron muchas palabras más allá de unos cuantos saludos y comentarios acerca de lo que habían estado haciendo; siendo Kyle el que más hablaba, pues Light declaró no haber tomado misiones en poco más de un mes.

No pasó demasiado para que finalmente la líder del gremio saliera del edificio y se consiguiera con ellos en las bancas que estaban justo a la salida: venía con el papel que informaba de la misión en las manos y una expresión algo angustiada en su rostro. Ambos chicos la observaron y el trío de Digimon se acercaron rápidamente para saber de qué se trataba aquel encargo tan importante.

— ¿Y bien? —preguntó la americana directamente, despegando su espalda de la banca e inclinándose hacia adelante; el resto de los presentes miraban expectantes a la líder, incluso el amargado e intangible Grottomon se materializó a un lado de su portador para escuchar. La japonesa se mordió los labios y entonces alzó los azulinos para respirar y tomar asiento a un lado de Masters.

—Pues... es una misión bastante complicada chicos. La verdad no pensé que fuera tan grave cuando recibí el llamado —dijo bajando los ojos para ver a Ryudamon, quien se había acercado hasta ella y puesto sus garritas sobre las rodillas de su Tamer.

— ¡Sea lo que sea podremos hacerlo! —exclamó Monodramon de inmediato y con entusiasmo, siendo respaldado por el varón del grupo.

—Tranquila Nieves. Dinos de qué se trata, si la Central pidió a Ávalon para realizar el trabajo es porque saben que estamos capacitados para servir y proteger —dijo, recitando uno de los objetivos de Ávalon y atrayendo la mirada de la más joven sobre él. La chica sonrió dulcemente y asintió suavemente.

—Te lo agradezco Kyle —musitó. El joven se había unido al gremio recientemente pero esas palabras expresaban su confianza en la guild y sus compañeros, actitud que también se podía palpar en su camarada, haciendo que Nieves notara las buenas intenciones del muchacho al ser parte de Ávalon, lo cual le alegraba. Ryudamon sonrió ante las palabras del inglés y entonces miró a la chica.

—Vamos Nieves, dinos cual es la misión y adónde tenemos que ir —la alentó y la chica soltó aire.

—De acuerdo... —respondió un poco más segura pero no menos preocupada—. Pues, según el informe tenemos que viajar hasta la Tierra Espiritual y buscar en la zona un enjambre de Flymon que están causando destrozos —relató consiguiendo la atención de todos. La neoyorquina, por su lado, extrajo el Digiwindow desde su cinturón e inmediatamente comenzó a buscar la información del Digimon mencionado para compartirla con el resto.

Nombre: Flymon.
Nivel: Adult.
Tipo: Insecto.
Atributo: Virus.
Técnicas: Deadly Sting / Poison Powder.
Light leyó en voz alta la información del perfil del Digimon, enfocando su atención en la parte que hablaba acerca de lo grandes y rápidos que eran; además del característico sonido que emitían y lo peligroso que era el veneno que transmitían con el aguijón en su cola, el cual parecía regenerarse incluso luego de ser disparado una y otra vez. El grupo se quedó en silencio al escuchar la información, algunos con el semblante bastante serio y otros considerando el difícil trabajo que les venía encima.

— Parecen ser muy peligrosos —declaró en tono bajo Azure. Pero el pequeño samurai acorazado llamó la atención de todos a otro detalle.

—Tamer, ¿dijiste que se trata de un enjambre? —las miradas se concentraron en Nieves y la chica asintió.

—Al parecer son unos siete, aunque advirtieron que podrían ser más —respondió algo consternada—. La preocupación principal de la Central se basa en que este enjambre está destruyendo una zona del bosque con su veneno y además... —se detuvo antes de decir lo siguiente, consiguiendo la atención de todos— ya han habido víctimas mortales —dijo apretando el papel sobre sus piernas—: hace cuatro días, antes de pedir la ayuda de Ávalon, un par de Tamers que fueron enviados a la misma tarea murieron a manos de los Flymon —concluyó y las expresiones de desconcierto e incredulidad por parte de los que escuchaban no se hicieron esperar. Un minuto de silencio pasó en el que todos repasaron en su mente lo que acababan de oír, sin duda se trataba de algo muy serio. Light fue quien cerró aprisa el Digiwindow y lo guardó para entonces levantarse, el resto observó el gesto y seguidamente la imitaron, levantándose también.

—Entonces, no podemos perder más tiempo. Esos Flymon son una amenaza latente para el bienestar de humanos y Digimon, hay que ir —dijo la neoyorquina con su inalterable tono, si por algo se caracterizaba la de cabello rosa era por ser decidida. Monodramon a su lado asintió mirando a Ryudamon, tanto este como Blue concordaron con la cabeza y una expresión seria. Enki dio su apoyo también.

—Vamos entonces, mientras más tiempo estén esos Digimon sueltos más pérdidas puede haber —afirmó. Nieves se vio algo dudosa, aunque su deseo era el mismo que el de sus compañeros, su reacción era siempre ponderar las consecuencias de sus acciones.

— ¿Creen que podamos hacerlo? —preguntó.

—Nuestros camaradas están casi al máximo de sus niveles como Perfects, según tengo entendido —respondió Masters—. Y si algo se complica, tenemos a un Ultimate de nuestro lado también —declaró cruzando miradas con su Digimon, el cual asintió con valor. Nieves lanzó una mirada a Light y esta la observó fijamente esperando su respuesta; la japonesa se sintió algo nerviosa por la mirada de su amiga pues sabía lo que la de cabello rosa esperaba de ella, así que tomó aire suavemente.

—De acuerdo, hagamos todo lo posible por cumplir esto de modo exitoso. Pero por favor, evitemos cualquier situación peligrosa y si hay que volver, hagámoslo. No quisiera que ninguno de nosotros salga herido de gravedad o... algo peor —dijo eso último en tono bajo y su camarada se le acercó.

—Lo haremos así Nieves —aseguró y todos se prepararon para marchar. Tenían que llegar a la Tierra Espiritual y no sabían cuánto tardarían en dar con el enjambre de Flymon.


Lady Beelze Lady Beelze Luigi Luigi here we go~ x3
 
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I'll drive you like a hammer on a bed of nails
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El equipo de jóvenes comenzó a preparar los útiles que consideraron necesarios para el viaje antes de partir. No sabían cuánto tardarían en localizar a todos los Flymon, pero contaban con que no pasaría de aquel día, siempre y cuando los digimon no se hubieran dispersado demasiado.

—Debemos llegar allá y comenzar a abarcar la mayor cantidad de terreno en el menor tiempo posible—dijo GinRyumon. Él y Raptordramon habían evolucionado con asistencia de sus compañeras y esperaban afuera, listos para tomar rumbo hacia Tierra Espiritual. Acortarían tiempo volando—, para esto será útil que nos separemos.

Hace tiempo algunos de los miembros hubieran acotado que tal vez separarse sería peligroso, pero con el trabajo duro y la experiencia adquirida a lo largo de muchas misiones, hoy en día todos estaban mucho más confiados de poder realizar labores solos. En esto Nieves era quien había dado el paso más importante, pues si bien siempre se preocupaba a la hora de realizar un trabajo peligroso, ahora ya no temía tanto el distanciarse del grupo como le ocurriera en sus inicios con Ávalon. Subió a espaldas de su compañero y Light hizo lo suyo. Masters estiró los labios.

— ¿Y nosotros con quién nos vamos?—soltó.

—Puedes venirte aquí—le llamó Nieves haciéndole un gesto con la mano, indicándole que podía ir de “copiloto”.

El muchacho puso al Guilmon azul en el Storing Device y aseguró este en el bolsillo para luego subir a espaldas del dragón acorazado. Cuando todos estuvieron listos, Raptordramon y GinRyumon alzaron el vuelo y tomaron dirección norte, hacia las entrañas de la Tierra Espiritual.

Desde la altura siguieron la franja azul y cristalina del río que bajaba desde la montaña que coronaba el Valle de los Dragones. Hacía un día bastante soleado y despejado, lo que hizo pensar a algunos de los miembros que si irían a meterse en la selva buscando insectos, el calor podría mostrarse como un rival a enfrentar. La espesura del bosque no tardó en aparecer en la visual del grupo.

— ¿Y exactamente dónde empezamos a buscar?—preguntó Raptordramon en voz alta.

—Debemos dirigirnos al costado este del río—replicó Nieves, también teniendo que hablar alto para hacerse escuchar por todos—, en la central dejaron allí designadas a unas personas para recibirnos y de paso impedir la entrada de otros tamer al lugar. Ellos nos dirán por dónde ir.

—Busquémosles—
dijo Light.

Se desviaron hacia el costado este del bosque siempre siguiendo la línea del río, buscando en dónde estarían estos personajes en cuestión. No podían simplemente descender en un punto aleatorio de aquella zona gigantesca y empezar a buscar esperando tener suerte. Tardaron poco más de diez minutos en divisar abajo unas pequeñas figuras, por lo que los dos digimon voladores comenzaron a descender. Pronto las manchas comenzaron a tomar forma y vieron que dos personas alzaban los brazos y les hacían señas para aterrizar.

—Ellos deben ser—apostó Kyle.

GinRyumon y Raptordramon aterrizaron mientras dos jóvenes acompañados de sus digimon se acercaban. Llevaban ropa ligera de exploración y credenciales colgando del cuello. Apenas los tamers pusieron los pies en el suelo y Kyle sacó fuera a Guilmon X, la pareja ya estaba casi encima de ellos.

—No pueden ingresar a la Tierra Espiritual—indicaron de manera tajante—, está cerrado el paso por el ataque de un enjambre…

—De Flymon—
terció Light, ajustándose el cinturón que se había movido levemente durante el viaje—, lo sabemos. Somos miembros de Ávalon, hemos venido a hacernos cargo del asunto.

Los dos chicos sonrieron al escucharla, felices y aliviados de que finalmente el grupo designado había arribado. Sus camaradas, un Bearmon y un Otamamon, también se mostraron alegres de que había llegado el apoyo. El muchacho que les había recibido, de tez morena y cabello largo atado en una cola le estiró la mano a la peli rosa.

—Gracias por haber llegado tan pronto, nos temíamos que el equipo de ayuda tardara mucho en venir y los Flymon escaparan del bosque. ¿Eres la líder, verdad?—asumió, por el aire fuerte que desprendía la americana—Mi nombre es Ryan y éste es mi amigo Thomas—indicó al joven pálido y de ojos verdes de atrás.

Light sonrió levemente pero no le estrechó la mano; puso una en la cintura y la otra indicó a la menor a su lado, la que se veía apenada.

—Ésta es la líder en realidad.

Ryan dio un respingo y miró a la peli azul, quien sonrió avergonzada. El chico rió apenado y le estiró la mano a ella.

— ¡Disculpa! No creí que…

—Está bien, suele pasar—
respondió la japonesa sin darle importancia. Estrechó la mano del otro—Soy Nieves Katsukagi, él es mi compañero GinRyumon—indicó a su amigo, quien saludó en silencio con la cabeza— y ellos son mis camaradas de Guild—dijo, indicando a la americana a un lado.

—Light—dijo ella simplemente—y mi compañero Raptordramon.

— ¡Hola~!


Luego Nieves indicó al muchacho a la izquierda.

—Kyle Masters—se presentó él con una sonrisa segura—y él mi camarada Guilmon X.

—Puedes llamarme Blue—
dijo éste, sonriendo también.

—Qué peculiar color tiene—acotó Ryan, mirándolo.

—Quisiéramos que nos cuenten todos los detalles, por favor—pidió la peli azul, a lo que los otros dos asintieron.

Se agacharon y en el suelo desplegaron el mapa detallado de la Región Espiritual. Ryan fue indicando con su dedo mientras hablaba:

—Los primeros indicios de los ataques de los Flymon se dieron hace cinco días, más o menos en esta zona: algunos viajeros encontraron digimon envenenados en etapa avanzada que comenzaban a morir, lo mismo que destrozos en la vegetación. Escucharon el zumbar de los Flymon cerca pero no los vieron, solo se retiraron y dieron aviso a la central. Una pareja de tamer vino a hacerse cargo al día siguiente—tragó saliva y dijo con un tono apagado—pero los Flymon fueron muchos o los emboscaron, no tenemos los detalles de cómo lograron “reducirlos”. Enviaron un equipo a recuperar a los tamers y…entre sus cosas encontramos algunos apuntes que uno de ellos hizo.

Su compañero Thomas abrió la mochila que tenía en la espalda y sacó un cuaderno maltrecho, el que abrió y empezó a leer:

—“Encontramos el nido de los Flymon: se encontraba aproximadamente a cuatro horas de viaje hacia el centro del bosque, partiendo desde el río por la zona este. Este lugar es asqueroso y hay porquería venenosa por doquier, hemos tenido que avanzar con mucho cuidado. No hemos encontrado a ningún Flymon todavía pero seguiremos algunos indicios de su paso: se han dispersado en varias direcciones, así que dar con todos ellos no será fácil.”

Todos los miembros de Ávalon escucharon atentamente este breve relato, con algunos de ellos empezando a hacer algunos sencillos cálculos y planes usando esta información a su favor. Ryan continuó diciendo:

—A nosotros nos enviaron ayer a resguardar que nadie más entrara en la zona, pero también hemos logrado recabar algunas pistas.

— ¿Cuáles?—
pidió saber GinRyumon—Todos los detalles nos serán de mucha utilidad.

—Varios digimon han escapado del bosque por temor a los Flymon y los hemos interceptado—
siguió diciendo el joven moreno—. Algunos comentan haberlos visto; están dispersos y van cada uno por su cuenta destruyendo la vegetación y atacando a los que se cruzan por delante. No parecen inteligentes ni están organizados, solo van causando daño y comiéndose todo. No podemos dar una cifra exacta pero considerando que han abarcado tanto terreno y en distintos puntos—hizo un círculo con su dedo en el mapa—diríamos que son unos seis o siete, tal vez poco más. Es todo lo que podemos darles.

Los personajes se levantaron y miraron entre ellos, cada uno sumido en sus pensamientos.

—Pues sí vamos a tener que dispersarnos si queremos atraparlos a todos antes de que salgan del bosque—dijo Masters, sacando su digivice.

—Debemos dirigirnos primero al nido—dijo GinRyumon—, desde allí es posible que logremos seguir la pista de algunos y podamos darles caza.

—Lástima que solo vinimos seis—
soltó Raptordramon con un bufido—, si hubiésemos sido más, habría sido más fácil.

—Lo sé—
dijo su compañera de rosa.

Nieves desvió la mirada, pensando en esto último. No habían podido contar con DinoHumon pues se encontraba entrenando en el Valle de los Dragones y si hubiese podido habría llamado a Agnimon, pero el Hybrid ya se encontraba trabajando con alguien más. Ni Quillan ni Isabelle se encontraban en la ciudad para haberlos contactado.

—No pasa nada—soltó Masters levantando el puño—, nuestros digimon son fuertes y lograrán derrotarlos sin dificultad.

—No solo necesitamos fuerza—
respondió GinRyumon—también números. Démonos prisa y busquemos el nido cuanto antes.

— ¡Sí!—
respondieron los demás.

Kyle hizo evolucionar a Guilmon X en BlackGrowmon. Luego, los jóvenes agradecieron la ayuda prestada por Ryan, Thomas y sus digimon, y les pidieron que por favor siguieran cuidando la zona mientras ellos regresaban. Los cuatro personajes les desearon suerte y que ojalá no corrieran con el mismo destino que el grupo previo a ellos. El equipo de Ávalon se despidió e ingresó en conjunto a la espesura de la Tierra Espiritual; una vez que dieran con el nido podrían empezar a buscar, pero ya que contaban con indicaciones de a dónde ir, confiaban en que no tardaría tanto como el primer grupo en dar con la localización.







Claire. Claire. Luigi Luigi cx
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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El grupo de Ávalon se había adentrado en el frondoso terreno de la Tierra espiritual. Habían acordado el seguir la ruta que había llevado a la dupla anterior de tamers al sitio donde, según ellos, habían encontrado el nido de los Flymon. Entre más avanzaban, más visible eran los daños provocados de los Flymon a la flora del bosque: troncos de arboles corroídos y zonas con pasto deshecho era lo que podían ver como paisaje. Lo más importante era que tampoco parecía que otros digimon estuvieran en la zona, confirmando las palabras de los dos guardas de la central en la entrada del sitio y era la única pista que tenían por ahora luego de treinta minutos de viaje.

-Saben, nunca espere que el terreno estuviera tan dañado. No pensé que fuera tan serio -comentó Kyle al evaluar los daños en los alrededores. -De verdad deben de tener un veneno bastante potente para ocasionar esto -señaló de manera seria desde el hombro de Black Growmon. El ingles se había subido allí para ver que los efectos del veneno estaban en diversos puntos del árbol y las ramas estaban prácticamente podridas.

-Es cierto. Cuando Dana vino a este sitio y conoció a Kai, no paraba de hablar de la belleza natural del sitio. Es triste que no podamos ver lo que ella vio -contestó Light a un lado de Raptordramon. La americana también evaluaba las perdidas al bosque y se mordió el labio levemente. -Es posible que entre más nos acerquemos, el daño sea peor -opinó de forma seria y cruzándose de brazos.

-Es…muy triste -señaló Nieves al ver que la situación del lugar era peor de lo que imaginó en su momento.

-Esta solo es otra razón para detener a esos Flymon, Nieves -habló Ginryumon en un intento de animar a su tamer. Aquel comentario fue respondido con una sonrisa de la menor, quien agradeció el gesto de su compañero.

Luego de eso, el grupo continuó avanzando por el bosque y buscando señales de los Flymon. Desde que se habían adentrado al bosque los mencionados insectos brillaban por su ausencia, de la misma forma en que Light había acertado en algo: los daños al bosque empeoraban entre más caminaban en dirección al supuesto nido de las abejas. En un intento de evitar un ambiente tenso, Kyle decidió comentarle a ambas expert lo que seguía luego de Hel island respecto a los exámenes de ascenso. La japonesa escuchaba con atención lo que encontraría en su siguiente examen mientras que la americana escuchaba pero se enfocaba más en los alrededores. Los tres dragones por su cuenta iban atentos y preparados para atacar ante la menor amenaza a sus camaradas.

Finalmente, luego de estar caminando durante una hora en el desolado sitio, el grupo de Ávalon se encontró con una escena no muy agradable: en medio de un claro del bosque habían por lo menos tres Bearmon en el suelo, con gran parte de sus cuerpos con tonalidad violeta. Lo tres osos estaban rodeados por otros tres digitamas en el sitio. Nieves se llevó las manos al rostro, Kyle entrecerró los ojos y apretó su puño derecho con ganas y Light imitó el gesto facial de su compañero de guild.

Raptordramon gruñó ante la escena, mientras que Black Growmon y Ginryumon mostraban su molestia de modo más sutil.

-“Matare a esos bichos sin remordimiento” -afirmó para sus adentros el virus negro sin remordimiento, sus ojos mostrando una rabia contenida que buscaba descargarse con los responsables. -Esas bestias sin raciocinio ya han hecho mucho daño.

Los humanos se movilizaron para revisar a los tres Bearmon, con la triste respuesta de que los osos estaban envenenados y dos de ellos terminaron muriendo antes de que Nieves sacara el antídoto avanzado. Al final, solo pudieron salvar al ultimo de los Bearmon, a quien le tomó un rato recuperarse del envenenamiento y aceptó relatar su historia.

Al parecer, el grupo de osos buscaban la salida para huir del sitio cuando fueron emboscados por los Flymon unas horas antes. Lo que más llamó la atención del relato era la existencia de un Flymon más grande y que podía lanzar el ataque eléctrico de Kabuterimon. Los de Ávalon de inmediato asumieron la teoría de que aquel era un digimon modificado.

-Si es un modificado debemos destrozar su digitama -señaló Light al grupo. La pelirosa colocó una mano en su cintura al ver a Nieves ayudar a levantarse al oso.

-Si es un modificado puedes purificarlo con un d-scanner o un code scanner. El digi-code scan evitara hacer eso. Tambien puede ser un salvaje que absorviera los datos de un Kabuterimon mediante data load.

Claire. Claire. Lady Beelze Lady Beelze perdon la tardanza u.u cualquier cosa jalenme las orejas y lo corrijo u.u


 
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Claire.

Lightning
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Luego de dar indicaciones al pequeño Bearmon que había sobrevivido para que llegara con los encargados de la Central que estaban fuera del bosque, el grupo de Ávalon volvió a reunirse.

—Hay que repasar los hechos y estar muy atentos, por como se ven las cosas aquí diría que no falta mucho para llegar al nido —dijo Kyle mirando por donde se había ido el Child.

—La información que nos dieron Ryan y Thomas decía que el nido estaba a unas cuatro horas introduciéndose en el Bosque, ¿no? —recordó Nieves—. Y apenas llevamos una hora andando.

—Si los Tamers que vinieron y resultaron víctimas iban atravesando el bosque a pie, es comprensible que hayan tardado más—acotó GinRyumon—; a nuestra velocidad probablemente ya hemos abarcado más terreno y estemos cerca.

—Hay que estar alertas —concordó Light mirando a los alrededores, específicamente a los árboles que los rodeaban—, podrían estar en cualquier parte... —dijo con seriedad y todos entendieron a qué se refería, asintiendo a su comentario.

El grupo acordó continuar siguiendo la ruta que se veía más dañada: la vegetación estropeada y violeta era la pista más obvia que seguían, pues hasta ahora el Bosque no mostraba más señales de vida. El lugar estaba totalmente desolado y asumieron que se debía a la amenaza que representaban los Flymon para otras especies. Pasaron cerca de una hora más andando por la zona e introduciéndose en él, cuando entonces el grupo consiguió un cambio en el paisaje: ahora el terreno frente a ellos estaba totalmente seco e incluso el pasto del suelo estaba teñido de violeta, los árboles de los alrededores se veían marchitos y los pequeños arbustos totalmente azules. Además, en el aire había un peculiar olor ácido que incomodó un poco a los humanos, siendo Katsukagi la primera en dibujar una mueca en su rostro y llevarse las manos a la nariz. GinRyumon decidió tomar un poco más de altura para evitarle la molestia a su Tamer, a quien taparse la nariz y aguantar el olor no le fue suficiente. Light y Kyle permanecieron abajo, pero casi de inmediato la fémina de cabello rosa dirigió la mirada al inglés.

—No creo que sea buena idea permanecer aquí mucho tiempo, este extraño olor podría ser residuo de esa técnica en la que lanzan un polvo venenoso —dijo halando el borde de su chaleco y tapándose la nariz, Raptordramon concordó con el comentario, diciendo que lo mejor era salir de allí también. Kyle ordenó a Growmon acelerar el paso y el cyborg de armadura plateada se alzó un poco, quedando de ese modo Azure en tierra, Draak cerca de la copa de los árboles y GinRyumon por encima de estos. Avanzaron un poco más rápido por ese lado y ahí fue cuando repentinamente un extraño chirrido llegó a los oídos de los tres humanos, aunque estos estaban en posiciones diferentes.

La alarma de peligro se activó para el grupo y sus camaradas digitales, quienes de inmediato identificaron el sonido: aquel peculiar zumbido no podía venir de otro ser más que de una abeja y por lo fuerte que se oía, debía ser de gran tamaño o estar muy cerca. GinRyumon, que era el que estaba más arriba, rápidamente descendió siguiendo la orden de Nieves; pues si había algún Flymon cerca, ellos serían los primeros a los que verían. Justo cuando el dragón acorazado iba ocultándose entre las ramas de los árboles, fue que ambos pudieron ver claramente un enorme abejón amarillo salir de entre los árboles justo al frente de ellos. Por suerte el Flymon no los divisó, pues continuó su vuelo hacia adelante sin mirar atrás.

— ¡Acabamos de verlo! —dijo Nieves tan pronto GinRyumon bajó lo suficiente para encontrarse con Kyle y Light, quienes estaban sobre sus respectivos compañeros—. ¡Era un Flymon, salió de entre los árboles en aquella dirección! —señaló adelante y el grupo se reunió.

—Diría que estaba a unos cien metros de nosotros —informó el dragón acorazado y tanto Light como Kyle se miraron.

—Bien, hay que seguirlo — dijo el varón del equipo y las chicas asintieron. Los Digimon comenzaron a moverse rápidamente por el terreno y los humanos intentaron ignorar por el momento el olor que había en el aire. No pasaron más de unos minutos cuando entonces consiguieron que el camino de vegetación violeta y seca se abría a una zona más grande: aquello los llevó a lo que parecía ser el pie de una pared rocosa que se alzaba varios metros hacia arriba y donde, por suerte, el olor se esparcía.

—Chicos... allá —avisó repentinamente Light y todos giraron la cabeza a un costado: justo allí estaba precisamente lo que buscaban. Encajado en un rincón de la pared y cubriendo unos cinco metros desde el suelo hacia arriba; hecho de ramas, rocas pequeñas, hojas y posiblemente tierra y/o cera había una extraña estructura compuesta por muchas celdas que compartían paredes y que de inmediato identificaron como un panal. La primera reacción del equipo fue retroceder y esconderse entre los árboles que habían dejado atrás, pues era más que obvio que se trataba del hogar de los Flymon y era probable - por el tamaño de la estructura- que hubiera alguno en una de las celdas, las cuales eran cada una de alrededor de un metro de diámetro.

—Es aquí, no hay duda —dijo el Growmon de extraña pigmentación, gruñendo y afinando sus iris—. Kyle, baja —ordenó rápidamente, dispuesto a lanzarse allá y hacer pedazos todo el panal.

—Espera Growmon —lo detuvo el de coraza negra mientras se detenía en el suelo para que Nieves bajara de su lomo y se reuniera con Light, que también había sido dejada en tierra por su compañero. El trío de Tamer y Digimon se reunieron para observar desde donde estaban—. Aunque se supone que el ruido que hacen los Flymon con sus alas se escucha desde mucha distancia, esto aquí está en silencio—acotó, atrayendo la atención del equipo.

—¿Crees que esté vacío? —dedujo de inmediato el cyborg de pelaje amarillo y GinRyumon asintió.

—Es una posibilidad. Además, miren con cuidado: la estructura parece estar dañada por un costado, hay unos pedazos destruidos y una parte cayéndose —respondió haciendo que los humanos miraran el lugar y comenzaran a teorizar al respecto.

— ¿Recuerdan los datos de la libreta del chico que murió? Decía que habían encontrado el nido... —rememoró Light y Kyle se llevó una mano al mentón.

—Hmm, es posible que ellos hayan intentado atacar directamente este lugar y fueran atacados por los Flymon —concluyó y la japonesa del grupo dio un respingo.

—Si eso es cierto, no podemos lanzarnos así como así a atacar el lugar, no sabemos si hay Flymon allí y, en caso de que hayan, cuántos... Podríamos terminar igual que aquellos chicos si no actuamos con cautela—dijo ella y GinRyumon negó.

—No hay ninguno aquí, ¿ustedes escuchan algo? —giró para mirar a sus dos camaradas digitales, consciente que como Digimon podrían ser capaces de diferenciar algún sonido con mucha más facilidad que los humanos. Raptordramon y Black Growmon intentaron afinar su audición y posteriormente negaron—. No están en este lugar... recuerden que los chicos dijeron que actuaban por separado —aquello hizo pensar a los humanos.

—Tengo una idea... —habló la americana repentinamente. Entonces sacó del compartimiento de su cinturón multiusos un pequeño chip que introdujo en el Lector de Memorias que llevaba en su muñeca. Al instante un Digimon con forma humanoide, de cabello azul alborotado, abdomen descubierto que era rodeado por una gruesa cadena, pantalones negros y botas de metal, apareció a un lado de ellos: era una Digimemory—. DeathMeramon, usa tus cadenas para destruir esa estructura tanto como puedas —señaló con su dedo hacia un lado. Al instante el intangible Digimon se abalanzó al frente corriendo y al acercarse al panal estiró sus cadenas en contra del nido, comenzando a hacer que este cayera al suelo en grandes pedazos, que al golpear en la superficie se hacían añicos. Raptordramon giró el cuello a su compañera y habló.

—Pude haberlo hecho —insinuó.

—Así sabremos si hay algún Flymon adentro o no sin que ustedes o nosotros corramos peligro —aclaró ella—, estén atentos— avisó y todos asintieron, mientras fijaban su atención sobre el lugar donde actuaba el espectro.

Pasados los tres minutos finalmente la Digimemory desapareció, dejando gran parte de la estructura reducida a escombros y confirmando las sospechas del grupo de Ávalon: habían dado con el nido pero no hallaron ningún Flymon allí dentro.

—Si no están aquí entonces tendremos que seguir buscando —suspiró Katsukagi mirando a su camarada—, pero... no lo entiendo, parece que se los hubiera tragado la tierra —la peliazul no había terminado bien la frase cuando el equipo volvió a escuchar el característico zumbido de los Flymon. Todos giraron en dirección al lugar destruido y vieron como una de las abejas digitales salía de una celda que había quedado pegada al muro en lo más alto. El Flymon volvió a zumbar, estiró sus alas y las movió rápidamente para alzar vuelo.

— ¡Es uno de ellos! —exclamó Kyle.

— ¡Quédense aquí! —ordenó GinRyumon y rápidamente él y Raptordramon se elevaron, para interceptarlo en el aire y llegar frente a él

— ¡No lo dejen escapar! ¡Échenlo abajo! —gritó el saurio oscuro del grupo, dando grandes zancadas hacia afuera de los árboles que los tenían resguardados y esperando en tierra.

Cuando la abeja se vio rodeada por enemigos desconocidos dio un chirrido que se escuchó por toda la zona y taladró en los oídos de los presentes, haciendo a los humanos taparse las orejas y a los Digimon cerrar los ojos. El Flymon no perdió tiempo y rápidamente voló a un lado para escapar, pero GinRyumon serpenteó con destreza al mismo flanco y giró para perseguirlo, al mismo tiempo que abría su boca y disparaba las Tekkoujin. Las flechas de acero salieron con velocidad en dirección al insecto y una de ellas logró darle en la espalda, alentizando así su huida. Raptordramon aprovechó el instante para acercarse tanto como pudo y expulsar el Raptor Roar justo en la cara del Flymon, haciendo que este recibiera la onda de choque directamente y dejándolo sumamente aturdido. El dragón acorazado usó el momento de aturdimiento a su favor y de un coletazo rápido envió al Flymon a tierra. Allí Black Growmon lo esperaba con las cuchillas que emergían de sus antebrazos ya preparadas, las cuales incrustó sin piedad sobre el cuerpo de la abeja cuando esta golpeó el suelo.

La rápida coalición que formó el trío de Digimon de Ávalon dio el resultado esperado y el Flymon simplemente desapareció en datos al instante, los cuales se reagruparon y formaron un Digitama, dejando el lugar en el mismo silencio de antes. El Digimon oscuro expulsó aire por sus fosas nasales y dio un rugido, anunciando su victoria; los dos dragones en el cielo se miraron y descendieron, para reunirse de nuevo.

Los humanos corrieron hacia donde había quedado el Digitama y fue Nieves quien quiso acercarse para tomarlo; pero todos quedaron paralizados al instante cuando un sonoro zumbido se escuchó por un costado, volviendo a cortar el mutismo que se había generado luego de la breve batalla. Los humanos y sus camaradas giraron en la dirección en la que escucharon el chirrido, sin darse cuenta que cada uno miraba a una dirección diferente.

—Viene de este lado... —murmuró Kyle con el ceño fruncido y apretando los dientes.

—No, viene de este —secundó Nieves con un expresión seria en su rostro y sujetando el huevo entre sus manos.

—También viene de este lado —terció la americana.

—Estén atentos, son más de uno —alertó GinRyumon sin quitar la mirada de donde él escuchaba el sonoro zumbido, que ahora se hacía presente en toda la zona.

—Probablemente escucharon a su amigo y vienen acá —respondió Raptordramon gruñendo.

—Si se reúnen más de uno serán un problema —espetó el Growmon—. Separémonos.

—De acuerdo, manténganse en contacto por el D-terminal chicos —confirmó la líder, sabía que era necesario acabar con aquellos peligrosos insectos deprisa y no podían perderles la pista de nuevo. Los otros dos asintieron y cada uno salió corriendo: Kyle y Growmon se fueron a la derecha, Nieves y GinRyumon se fueron a la izquierda; Light y Raptordramon volvieron por el camino que habían seguido antes de llegar ahí. Confiaban en que luchar uno a uno con los Flymon sería más fácil que contra un enjambre unido.


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El equipo de Ávalon se separó con las esperanzas de que todo iría bien por el lado de sus demás compañeros y que podrían encontrar de esa manera a los Flymon dispersos por los alrededores. La peli azul y su camarada acorazado se internaron en la espesa y calurosa selva de la Tierra Espiritual aun pensando en lo sucedido con los Bearmon; por lo menos a Nieves era a quien le había afectado más ver morir nada menos que a dos rookie en frente de sus ojos. Este pensamiento se sumó a lo ocurrido con los tamer que habían venido antes que ellos. Apretó los labios sentenciando para sus adentros que no podían permitir que esas criaturas tan dañinas continuaran causando males en aquel lugar.

—Estás muy pensativa—dijo GinRyumon, despertándola de su ensimismamiento.

La chica se volvió a verlo: a diferencia de ella que estaba sumida en sus pensamientos, el dragón estaba completamente atento a lo que sucedía alrededor, poniendo sus sentidos alerta por si los Flymon andaban cerca. Esto la hizo sentirse bastante irresponsable.

—Lo siento…

—No te disculpes. Comprendo que lo de los Bearmon pudo afectarte, pero aunque sea duro debes dejar eso para después—
aconsejó él—; si queremos evitar que siga ocurriéndole a otros digimon de este bosque, debemos apresurarnos en encontrar a los Flymon.

—Sí—
asintió ella, inspirando para deshacerse un poco de los pensamientos negativos y concentrarse—. Por cierto, GinRyumon…

— ¿Sí?

— ¿Crees que debimos haberle pedido ayuda a Hagurumon tal vez? Ya que Agnimon no pudo venir ni tampoco DinoHumon…


Se detuvo en cuanto su compañero frenó repentinamente en seco. Pronto la chica pudo adivinar el porqué: un zumbido lejano llegaba hasta la posición de ellos, tenue y apagado. Estaba cerca, pero a la vez se encontraba lejos. Los dos amigos prestaron atención buscando el origen del sonido, avanzando con pasos tan silenciosos como les fue posible y moviéndose con cuidado. Poco a poco se fueron acercando mientras el zumbido se volvía más claro y preciso, hasta que GinRyumon lo divisó más adelante, moviendo su cabeza para detener a Nieves de avanzar. Le hizo un gesto para que mirara y ella se asomó apenas entre la espesura de las plantas: un Flymon estaba posado contra el tronco de un grueso baobab, masticando su corteza para intentar llegar al interior. Aquel árbol no era la primera víctima: echando un vistazo, varios otros árboles de distintos tipos ya habían sucumbido al apetito voraz del insecto y estaban partidos cerca de la base y caídos en el suelo.

— ¿Cómo lo alcanzamos?—preguntó Katsukagi en voz baja, apenas un murmullo.

GinRyumon se lo pensó un momento. Como estaban a bastante distancia, intentar alcanzarlo podía significar fallar el tiro y permitirle escapar, después de todo estaban en su territorio y ellos sabían moverse bien por allí. Sin embargo, sus Tekkoujin tenían la capacidad de atravesar sus alas y dejarlo clavado en el grueso tronco sobre el que estaba posado, lo que lo dejaría bastante vulnerable.

“Para eso es imprescindible no fallar el tiro”—se dijo el dragón.

—Necesito que me ayudes con algo, tamer—pidió el digimon igualmente en voz muy baja.

La aludida asintió y tomó su D-arc.

Segundos después, Flymon escuchaba un sonido repentino a sus espaldas que lo puso sobre alerta y le hizo volverse a mirar. Se giró preparando su aguijón venenoso, pero el aparecido lo alcanzó incluso antes de acercarse: el insecto soltó un rugido estremecedor de dolor y quedó clavado por las alas en el árbol junto a él. Disparó su Deadly Stinger a diestra y siniestra mientras rugía, pero el oponente se enroscó bajando la cabeza y dejando expuesta la armadura, de modo que los gruesos piquetes chocaron contra ésta y cayeron sin causarle más daño que el impacto recibido. Siguió rugiendo y moviéndose para intentar liberarse, pero el dolor de las alas rajándose le obligó a detenerse paulatinamente. Para ese entonces GinRyumon ya estaba casi sobre él.

— ¡Tekkoujin!—soltó él sobre el oponente capturado.

Las lanzas de hierro se clavaron en su cuerpo, soltando sangre oscura y corrosiva que salpicó en los alrededores quemando las plantas. El insecto no pudo dar mucha pelea en aquella condición y pronto comenzó a desintegrarse, cayendo al suelo en forma de un digitama. El dragón aterrizó en la tierra mientras su compañera se acercaba rápidamente.

—Funcionó muy bien—felicitó ella. La carta Aurvandil's Arrow había vuelto preciso el tiro del dragón a la hora de empalar al Flymon antes de que éste pudiera tenerlo a él en su mira.

GinRyumon sonrió y asintió, aliviado de que aquel ataque saliera bien. Nieves abrió el D-terminal y le informó el primer avance que habían logrado a sus demás compañeros, esperando que también ellos tuvieran suerte y no se complicaran las cosas. Luego cerró el aparato y reanudaron la búsqueda. Solo llevaban un digimon caído y si los cálculos de Thomas y Ryan no estaban demasiado lejos de la realidad, entonces todavía quedaba mucho por hacer.

Deambularon un largo momento en silencio, atentos a los ruidos lejanos y a la vegetación a su alrededor. En un principio no encontraron señales de que los Flymon hubieran pasado por allí, por lo que siguieron avanzando y ampliando el radio de búsqueda.

—Antes me estabas preguntando algo, tamer—recordó el adulto, volviendo la cabeza de haber inspeccionado en determinada dirección.

La chica dio un respingo y asintió. Por alguna razón presentía que GinRyumon la iba a regañar.

—No tienes que sentirte tan dependiente del apoyo de nuestros amigos—dijo el digimon. Avanzaba flotando a algunos centímetros del pasto pues sus pisadas eran más pesadas y se podían escuchar desde mayor distancia—. Está bien que confíes en ellos y quieras tenerlos cerca, pero recuerda que también nosotros hemos conseguido volvernos más fuertes. Ya no somos tan vulnerables como cuando llegamos a esta región, y hemos pasado por cosas muy peligrosas y salido airosos.

—…lo sé.

—Pues a veces me da la impresión de que lo olvidas—
dijo GinRyumon, volviendo la cabeza para verla. La peli azul desvió la mirada para no verlo—. ¿Qué ocurre? ¿Por qué de pronto perdiste la confianza?—quiso saber. El lapso de la Nieves “decidida y segura” le había durado poco, solo varios meses. De pronto comenzaba a parecerse más a la Nieves que apenas concebía la idea de salir de Isla File.

La aludida se detuvo de caminar y su compañero la imitó. Ni ella misma podía responder a esa pregunta y también había notado cómo su convicción mermaba sin razón. No habían tenido fallos en ninguna de sus últimas misiones y habían vencido peligros considerables. Negó con la cabeza sin poder contestarle a GinRyumon con algo en claro, lo que hizo sentir bastante incómodo al digimon. ¿Sería que su camarada perdía la confianza en ella o en él?

Ambos dieron un respingo y levantaron la cabeza al escuchar dos sonidos desconcertantes: uno era ese zumbido que comenzaba a hacerse familiar. El otro era un grito de auxilio. La sombra de un Flymon bajo el sol intenso sobre ellos los hizo ahogar una exclamación: pasó a toda velocidad rumbo al suroeste y hacia allá se encaminaron rápidamente ellos también.




Claire. Claire. Luigi Luigi o_o7
nota para maiku: decidimos entre todos separar a los personajes y escribir los problemas de cada uno por su lado D:
 

Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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El grupo de tamers y digimon se dividió en tres para abarcar más terreno y facilitar el encontrar a los peligrosos Flymon. Entre más pasos daban al frente, Kyle y Guilmon escuchaban con mayor fuerza el zumbido molesto de las alas de los insectos. A pesar de su preocupación, el castaño y el x-digimon creían fervientemente en que sus compañeras y digimon saldrían sin problema de sus combates. Ahora, los ojos azules del londinense se detuvieron en el claro del bosque frente a ellos: troncos y pasto podridos gracias a las descontroladas abejas digitales.

-No veo nada -el dragón buscaba con sus ojos amarillos la fuente de aquel zumbido.

-Viene de más al fondo. Debemos seguir con precaución -el castaño recordó que esos bichos ya habían clamado vidas en sus ataques destructivos. Debían detenerlos y asegurarse de no acabar victimas más. Al seguir su camino, no tardaron en ubicar a un Flymon dañar un tronco gracias a sus mandibulas.

-Blue -llamó el europeo, tomando tres cartas de su cinturón. -Vamos -habló con un tono de voz helado, deslizando la primera de sus cartas: Chrondigizoit metal body. -¡Derrótalo sin usar tus ataques de fuego!

Black Growmon asintió luego de sentir como su cuerpo fue recubierto de metal, dándole una ventaja defensiva para evitar peligroso aguijón venenoso. El dragón se lanzó a correr contra la abeja, con su garra derecha envuelta en electricidad para usar su dark blade contra el bicho. Gruñó por lo bajo al ver que en el ultimo instante Flymon lo evadió gracias a su ventaja de poder volar. El bicho por su cuenta, disparó su aguijón contra el saurio, quien lo desvió con sus garras metálicas sin riesgo alguno.

-Un poco más… -murmuró el chico, observando como el Flymon voló en picada al piso con intención de atacar a Azure.

El dragón recibió la tacleada del insecto con su cuerpo, aprovechando el momento para capturarlo con sus garras y estamparlo con fuerza contra uno de los troncos. El bicho soltó un terrible gruñido de dolor luego de aquel castigo, levantándose a duras penas y sacudiéndose de forma salvaje para quitarse el mareo del golpe. Flymon nuevamente disparó su aguijón, el cual fue repelido por segunda ocasión gracias al metal dorado que cubría al dragón virus. Kyle aprovechó para usar la carta de Devimon, otorgándole a su compañero los largos brazos demoniacos de aquel digimon. Luego, usó la carta “Ryugonken” para darle a Black Growmon aquella colosal arma. Ante aquello, la abeja empezó a moverse de forma aleatoria de forma instintiva. De pronto, Flymon sintió que se detuvo en seco, con su cerebro salvaje siendo incapaz de reaccionar con la debida rapidez.

-Muere insecto -habló Azure al golpear al insecto con fuerza con la hoja de la espada, mandándolo a chocar contra una roca. Acto seguido, el chillido entre cortado de Flymon fue silenciado por una brillante flecha blanca que fue disparada por el virus desde su espada. -Enryugeki -susurró el nombre de la técnica. Gracias al efecto de Lag, el bicho venenoso fue incapaz de esquivar y recibió el ataque de lleno. Luego de la explosión, Flymon se deshizo en datos rojos que Black Growmon absorbió instintivamente.
Grottomon había observado aquella batalla en silencio. El duende sonrió al ver que su portador había aprendido algo suyo: el aplastar a tu enemigo de tal forma que este no pudiera hacer nada para defenderse. Para el juttoushi, el poder y la fuerza eran importantes y finalmente el castaño dejaba de contenerse lentamente.

-“Sabes. Me sorprendiste en esta lucha” -comentó el narizón de forma arrogante. –“No quisiste arriesgarte y desde el inició fuiste con la artillería pesada”.

-No tomare riesgos con estos Flymon -se detuvo el aludido al observar el digitama de algún digimon de la zona. Con delicadeza, lo ocultó dentro de un tronco hueco del lugar. -No puedo morir y dejarlos solos en este mundo…no todavía.

Claire. Claire. Lady Beelze Lady Beelze lamento lo cutre pero estoy en parciales y no tengo mucho tiempo para escribir hasta el sabado D:

M Maiku o3o
El Data load es para aprender poison powder de flymon para Bgrowmon.
 
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Claire.

Lightning
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Light y Raptordramon siguieron aprisa el sendero al frente, intentando dar con los Flymon y que no fuera al contrario de modo que terminaran ellos siendo emboscados por los bichos; el camino que recorrían era el mismo por el que venían antes y el sonoro zumbido se escuchaba por toda la zona. El dragón de armadura iba adelante, volando bajo y su Tamer iba corriendo detrás de él; la idea era que si alguno de los insectos aparecía la humana estuviera a salvo y alejada. Pero justo en ese instante el sonido que los guiaba se detuvo.

El cyborg paró de golpe cuando dejó de escuchar el zumbido y la americana lo imitó. Ambos quedaron en silencio y miraron a los alrededores, la pelirosa volteó el rostro y escaneó con cuidado los árboles que tenía a los costados; imaginaba que si el zumbido se detuvo era porque el Flymon había dejado de volar y estaba en alguna parte, tal vez observándolos. Raptordramon estaba considerando la misma idea así que no realizó ningún movimiento, sino que se mantuvo estático, paseando sus orbes con cuidado por el lugar y examinando bien el área. Light, sin dejar de mirar, entonces deslizó la mano hacia su cinturón multiusos y tocó uno de los botones del Keychain para materializar desde él el Sound Linker, al tenerlo en su poder entonces lo colocó en su oreja con cuidado y luego de eso empuñó su D-Scanner. Solía usar el iC y lo cierto era que estaba demasiado acostumbrada al Digisoul para sus estrategias, pero esta vez quería probar algo diferente y esa misión representaba una oportunidad.

Dio unos cuantos pasos con suavidad para acercarse a su compañero y este volteó su cuerpo para verla. Sin decirse una palabra ambos se miraron y entonces alzaron el rostro arriba: había algo extraño en la zona, todo estaba muy callado y llegaba a ser perturbador incluso. La estadounidense bajó el rostro y le hizo una seña a su amigo con la mano, este asintió en silencio y se giró; entonces ella dio un paso a un lado y a continuación realizó una breve carrera hasta detrás de unos arbustos que permanecían en ese costado. Al llegar allí se inclinó sobre estos y observó a donde estaba su compañero, lo cierto era que la experiencia ya les avisaba de antemano y el haber estado en lugares como Hel, en los que tenían que estar atentos a cada pequeña cosa, les habían pulido los sentidos en muchos aspectos. Los Flymon, según lo que podían deducir del "nido" que habían encontrado antes, eran abejas de gran tamaño (tal vez un metro o poco más, no podían asegurar); y sus técnicas, contando el aguijón y ese polvo que lanzaban podían ser muy peligrosas y, por lo que ya sabían, mortal para humanos y Digimon. Era necesario que Light cuidara sus espaldas y diera apoyo desde lejos a su camarada si querían salir airosos y vivos de aquella misión.

—Ahora —musitó suavemente la chica y la orden llegó a oídos de su camarada, el cual de inmediato alzó el cuello arriba y profirió un sonoro rugido que se escuchó con fuerza en aquel mutismo que se había creado en el lugar. Aquello desató la pandemia: en un segundo el zumbido característico de los Flymon volvió a escucharse y el cyborg alzó la visión adelante. Con claridad pudo ver como uno de los insectos salía disparado hacia arriba de entre los árboles que estaban justo frente a él y se lanzaba en picada hacia abajo, justo a su posición. Light solo pudo ver al insecto cuando alzó los orbes arriba y este venía descendiendo, no pudiendo evitar dar una orden—. ¡Cuidado! —gritó.

Raptordramon de inmediato despegó las patas del terreno y se elevó un poco para echarse a un lado, justo en el momento en que la abeja gigante colisionaba con fuerza sobre el suelo, exactamente en el lugar donde el cyborg estaba. Al parecer su intención era embestirlo con toda su fuerza y tenía cómo hacerlo: tal como lo habían imaginado antes, este Flymon tenía un gran tamaño. Su cuerpo fácilmente pasaba de un metro de largo y alto, con sus enormes alas rasgadas expandidas y zumbando parecía incluso más grande; casi asemejando en tamaño al dragón de armadura plateada, siendo tal vez poco más medio metro la diferencia entre este y la abeja digital. El enorme aguijón que portaba en la parte baja de su cuerpo era de temer con semejante tamaño.

La humana se ocultó más entre los arbustos al ver al gran insecto arrastrarse violentamente por la tierra, pero para su sorpresa el Flymon incrustó sus extremidades contra el terreno del bosque, se sacudió la cabeza y rápidamente se elevó arriba para encontrarse con el raptor en el aire. La chica volvió a alzarse para ver qué sucedía en el cielo; de inmediato vio al Flymon realizar su técnica principal y disparar desde su cola un aguijón tras otro, intentando darle al cyborg. Por suerte, el dragón tenía todo el espacio aéreo para maniobrar y se le hizo sencillo esquivar, pero aquel ataque lo ayudó a medir las facultades de su oponente: Flymon era rápido y, por el modo en que fácilmente se había levantado del suelo al momento de embestirlo, podía deducir que tenía una buena resistencia y vitalidad; aunque no podía decir lo mismo de su puntería. Gruñó para sus adentros, lo que más le preocupaba era el mortífero veneno que este portaba pues, si tenía en cuenta que podía lanzar un polvo venenoso de sus alas, entonces tanto intentar acercarse como atacarle de lejos podía ser peligroso. ¿Cómo vencerlo? Se preguntaba mientras una breve vibración se hacía presente en su garganta mecánica y a continuación era liberada en una poderosa onda de choque hacia Flymon.

La Tamer debajo, consideraba las mismas opciones: gracias a la información del DigiWindow podían saber los ataques del Flymon y los destrozos de esa zona de la Tierra Espiritual le daban una idea de la capacidad que manejaban. La neoyorquina estaba sumida en aquellos pensamientos cuando en ese instante algo atrajo su atención, haciéndola girar la cabeza a un costado, Raptordramon también fue alertado por aquello: ¡el zumbido del Flymon parecía aumentar el volumen y hacerse más fuerte! Cuando entonces giró el cuello hacia un lado pudo ver lo que sucedía.

— ¡Light, se acerca otro Flymon! —comunicó rápidamente y su compañera en tierra pudo escucharlo a través del Sound Linker. La chica se levantó para ver hacia arriba a través de los árboles, aprovechando que el combate se estaba realizando en el aire y el bosque la mantenía oculta. Por un pequeño espacio entre las ramas pudo ver al segundo Flymon pasar y chasqueó la lengua. Dio unos pasos apresurados al flanco izquierdo intentando ver la posición de su camarada pero no lograba verlo; justo en ese instante recordó el Visualizador que había obtenido hacía poco y dirigió la mano al Keychain que estaba en el cinturón multiusos. Al tener el aparato en la mano lo encendió y pudo ver lo que su camarada veía; tal como decía, ahora habían dos abejas rodeándolo.

La primera de ellas volvió a usar en contra del raptor el Deadly Sting, lanzando unos tres aguijones en su contra; el cyborg intentó hacer una pirueta para esquivarlos, prestando toda su atención por unos segundos al ataque de los aguijones. El recién llegado insecto aprovechó la velocidad con la que venía y la distracción del otro para llegarle por un lado y embestirlo fuertemente, haciendo que Raptordramon perdiera el equilibrio por un momento, atontado por el golpe y no se dio cuenta cuando el primero de ellos volvió a lanzar el Deadly Sting. Estas últimas no pudieron ser esquivadas e impactaron contra el cuerpo del Digimon que, unos pocos segundos antes, se había cubierto con una armadura dorada. Desde abajo Light había usado la carta ChromeDigizoid Metal Body cuando vio que Raptordramon era embestido; sabía que probablemente su compañero se molestaría por el uso de la tarjeta, pero teniendo en cuenta que esos aguijones venían cargados de peligroso veneno, no tenía más opciones.

Al momento en que el raptor se vio cubierto por la armadura gruñó, se había descuidado y por eso fue necesario que su Tamer le diera el soporte de una tarjeta. Desde hacía un tiempo se había decidido a combatir sin ayuda de ellas, pero hasta ahora siempre tenía que ser salvado de alguna manera y con el uso de al menos una carta. Se molestó con sí mismo, dio una vuelta en el cielo y entonces lanzó todo su cuerpo contra el Flymon que acababa de embestirlo, logrando atraparlo en el aire; incrustó sus garras cuanto pudo sobre el cuerpo de la abeja y a continuación le soltó el Raptor Roar en la cara, lo cual dejó al insecto totalmente aturdido al haber recibido la onda de choque directamente. El segundo enemigo voló por encima de ellos y entonces comenzó a mover sus alas para desprender desde ella un polvo rosáceo y brillante: era el Poison Powder. Raptordramon rápidamente soltó al Flymon que tenía entre las garras y este cayó abajo, no siendo capaz de volar debido al aturdimiento. El cyborg, por su parte, se alejó del lugar donde el polvo era echado y de inmediato alertó a la americana.

— ¡Cuidado abajo, ha usado ese polvo venenoso!

—Puedo verlo —comunicó ella, pues gracias al objeto en sus manos veía lo mismo que él.

—Light, es hora de acabar con esto —dijo mirando de soslayo a la abeja y cómo el segundo de ellos estaba por sobre los árboles, probablemente ya saliendo del aturdimiento; en ese instante la armadura en su cuerpo desapareció—, y esta vez sin usar cartas —replicó. La chica entendió a qué se refería y se levantó de donde estaba, miró arriba e intentó dar con él, cuando finalmente lo vio alzó el D-Scanner en dirección hacia él.


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Avanzaron por entre la vegetación tan rápido como les fue posible, sorteando obstáculos como árboles caídos, raíces prominentes que salían de la tierra, lianas que colgaban y plantas enormes con flores de colores psicodélicos. En varios sitios divisaron el paso terrible de los Flymon marcado por la flora quemada por el veneno corrosivo de ellos y su apetito agresivo. En alguna ocasión GinRyumon debió advertir a su compañera de eludir alguna planta o cúmulo de setas gigantes que estaban cubiertas de material ponzoñoso para que no se lastimara. La chica iba con la mirada puesta en el cielo y el grito de ayuda resonando en sus oídos.

— ¿Hacia dónde se fue?—preguntó ella cuando la vegetación espesa hizo desaparecer la imagen del digimon en cuestión.

Su camarada le hizo hacer silencio un momento. El zumbido todavía se escuchaba pero comenzaba a alejarse. Soltó un chasquido.

—Tendremos que arriesgarnos—dijo el dragón. Si perdían por entero el rastro del Flymon, quien sea que iba apresado en sus garras no contaría con muchas oportunidades de salvarse—. Sube, tamer—indicó con un gesto a su espalda.

La japonesa asintió y montó en su lomo, con el digimon tomando rápidamente altura por sobre el bosque salvaje y caluroso. No se separó demasiado de las copas de los árboles, de modo que podrían esconderse rápidamente por si más enemigos aparecían. GinRyumon sabía lo peligroso que podía ser hacerse notar en un lugar así. El Flymon, sin embargo, apareció en la visual a varios metros más adelante.

— ¡Ahí!—soltó Nieves, sin poder disimular la urgencia.

Su digimon no dijo nada, solo aceleró tanto como le fue posible deslizándose por el aire. Recogió las patas y Nieves se agachó sobre su cuello para reducir entre ambos la resistencia al viento, pero el Flymon les había adelantado notoriamente mientras ellos habían intentado perseguirle por tierra. A ese paso no lo alcanzarían.

— ¡Rayos!

— ¡Desacelera un poco!—
pidió la joven.

Él hizo como le decían y la chica usó una digicarta para aumentar su velocidad, la High Speed Plug in H. Esto produjo un rápido impulso en el dragón, quien logró acortar distancias con el insecto en cuestión. Cuando estuvieron a unos metros de distancia y los gritos de auxilio se escucharon por sobre el zumbar del digimon, GinRyumon disparó tres Tekkoujin contra el oponente, golpeando con dos de ellas al Flymon, tomándolo por sorpresa y desestabilizándolo. Casi dejó caer a la presa pero volvió a sujetarla entre sus patas y se volvió a ver.

— ¡A-auxilio!—pidió el Bitmon con voz temblorosa al ver a los aparecidos. Lucía en mal estado y el veneno ya circulaba dentro de su sistema.

— ¡Te ayudaremos!—avisó Nieves, apretando los dientes. Tanto ella como su camarada sabían que tenían un gran problema entre manos.

El Flymon rugió furioso por el ataque recibido y disparó uno de sus aguijones contra los aparecidos. Nieves se agarró fuerte de su compañero cuando éste se movió bruscamente a un lado para eludirlo.

—Debemos hacer que suelte a Bitmon—masculló el dragón—, no puedo atacarle directamente o podría lastimarlo a él también.

—Lo sé—
respondió la chica, tomando una carta y deslizándola—. Esto debería servir.

La carta Izuna materializó a los zorros de colores alrededor de GinRyumon, quien rápidamente los dirigió hacia el Flymon. El insecto soltó un chillido en cuanto los kuda-gitsunes se aferraron a sus alas y comenzaron a quemarle. Se debatió intentando quitárselos inútilmente, soltando al Bitmon en su pelea con los zorros y soltando polvo venenoso a todo su alrededor para librarse de las criaturas. Bitmon soltó un grito apagado y comenzó a caer a la selva.

— ¡Debemos ir!—exclamó Nieves, asustada.

GinRyumon descendió tan pronto como le fue posible bajo el digimon rosa. Como llegaron cortos de tiempo, Bitmon cayó sobre la cabeza del dragón antes de que Nieves pudiera abrazarlo y atraerlo hacia ella. El acorazado sacudió un poco su cabeza por el golpe mientras la chica atrás aferraba como podía al conejo. Éste temblaba y sudaba copiosamente.

— ¡Está envenenado!

—Y no será el único—
remarcó GinRyumon mirando hacia arriba.

Katsukagi observó justo al tiempo que el dragón se apartaba de allí, pues el rocío venenoso que el Flymon había liberado comenzaba a llover alrededor. Los Kuda-gitsunes se vieron afectados por el polvo o fueron golpeados por las garras del Flymon, desapareciendo pero habiendo conseguido el objetivo necesario. Miró hacia abajo y chilló rabioso por haber sido atacado y encima haber perdido a su presa. Descendió tan rápido como sus alas quemadas le permitieron. Los amigos abajo soltaron exclamaciones.

—Tamer, debo dejarlos a ti y a Bitmon en algún lugar seguro—dijo, alejándose rápidamente y serpenteando entre los árboles—: no podré pelear tranquilamente teniéndolos conmigo, es arriesgado.

—Sí, lo sé.


El zumbido del Flymon acercándose puso notoriamente nerviosa a la peli azul, quien se afirmaba como le era posible con sus piernas y un brazo libre a GinRyumon, sosteniendo con el otro al conejo contra su cuerpo para no dejarlo caer. Un aguijón pasó volando cerca de ellos haciéndola gritar, pero GinRyumon voló rodeando un árbol de tronco muy grueso y aterrizando detrás de este. Nieves bajó con torpeza y casi cayó al suelo, pero su digimon la afirmó ayudándola con su cabeza.

—Escóndanse, pronto—ordenó, haciendo ademan de levantar el vuelo.

La japonesa arrastró el peso muerto del Bitmon desmayado hacia unos arbustos y se quedó allí con él mientras GinRyumon se elevaba y alejaba en lo posible para que sus técnicas no fueran a alcanzarlos. Se topó con el Flymon a solo algunos metros y lo distrajo en lo posible para alejarlo de allí. En tierra Nieves revisó al conejo rosado, quien había perdido el conocimiento después de que el veneno siguiera haciendo mella durante el escape.

—Resiste por favor—pidió ella, sacando el antídoto tan rápido como le fue posible.

Aún quedaban algunas dosis en el frasco, pero debía guardar las últimas por si es que algo le pasaba a GinRyumon o a sus demás compañeros. Extrajo una cantidad en la jeringa incorporada y la inyectó en el brazo de Bitmon, mientras escuchaba arriba las embestidas entre el cuerpo poderoso y acorazado de GinRyumon contra el agresivo insecto y su incesante zumbido. Esperó con el digimon en brazos y mirando hacia arriba sin ver a los peleadores pero escuchándolos enfrentarse. Deseaba poder ir y ayudar a su camarada pero le sentaba muy mal abandonar al Bitmon en esas condiciones.

“Derrótalo, GinRyumon; ¡sé que puedes hacerlo!”

Arriba y zigzagueando entre los árboles para eludir sus disparos de aguijón, el dragón esquivó por poco un acercamiento directo del Flymon golpeándolo de lleno con sus Tekkoujin. El rival sacudió la cabeza y batió fuerte las alas esparciendo polvo dañino alrededor, el que se quedó flotando un largo momento antes de comenzar a descender lentamente. GinRyumon mantuvo su distancia.

“No puedo acercarme estando esa nube venenosa alrededor de él”—pensó, arriscando la nariz—“Si sigo atacándolo a distancia gastaré muchas de mis energías.”

Estaba en una situación algo complicada. Usualmente intercalaba sus disparos con golpes de cuerpo pero ahora el Flymon lo había limitado a mantenerse alejado. El insecto chilló y disparó su Deadly Stinger desde allá, el que su rival rechazó cubriéndose con la armadura. Los piquetes negros rebotaron sin hacerle daño pero el impacto igualmente causaba dolor. Intentó disparando sus Tekkoujin para infligir daño, pero también su oponente se las ingenió para eludir las lanzas estando ambos a tanta distancia. El veneno todavía no terminaba de descender completamente y Flymon, si bien no era una criatura inteligente, sí sabía lo que era capaz de hacer.

“Me ha atado de manos”—pensó GinRyumon maldiciendo. Acercarse era peligroso pues se arriesgaba a envenenarse también y seguir atacando desde distancia solo terminaría por cansarlo.

— ¿Eh?—soltó, sorprendido.

Observó como a su alrededor se materializó una esfera de cristal transparente, una que le había cubierto en muchas ocasiones; la barrera Hum.

“¡Tamer!”

Buscó en rededor sin poder verla, pero sabía que ella podía verlo desde su posición. Tal vez tenía un plan. Asintió para sí mismo y aunque no sabía qué podía estar pensando la chica, debía intentar ajustarse a su idea en lo posible. Sonrió agradeciéndole y cargó a gran velocidad contra el Flymon. Este se mostró asombrado e incrédulo de que el rival fuera hasta él rodeado de esa esfera semi transparente. Chilló furioso y disparó su Deadly Stinger a quemarropa, pero los aguijones rebotaron sin causar ningún efecto. A un rugido del dragón, éste impactó al oponente con la barrera pasando por la capa venenosa sin ser afectado, y siguió adelante sin detenerse hasta chocar contra el suelo, habiendo roto algunas ramas largas que se interpusieron en el camino. Flymon soltó un chillido de dolor al estar presionado contra la tierra y la pared cristalina: GinRyumon estaba a solo un par de metros separado de él.

Entonces la barrera desapareció.

— ¡¡Tekkoujin!!

Las cuchillas salieron de su boca y atravesaron el cuerpo del Flymon, haciéndolo rugir de dolor y desesperación una última vez antes de comenzar a desintegrarse en datos. El dragón respiró agitado y volvió la cabeza hacia arriba: el polvo venenoso estaba a poco de alcanzarlo.

— ¡GinRyumooon!—escuchó él la voz femenina.

— ¡No te acerques!—exclamó él hacia atrás.

En su lugar y cargando al Bitmon en la espalda, Nieves se detuvo en el acto sin imaginar qué podía pasar. Tal vez el Flymon seguía con vida. Retrocedió inmediatamente y se guareció bajo un árbol de copa espesa que caía similar a un sauce. Vio aparecer a su compañero volando entre la espesura acercándose a ella, siguiendo la dirección de donde había escuchado su llamado. Nieves avanzó un poco para que le viera.

— ¿Lo has vencido?

—Sí—
replicó su camarada, sonriéndole—gracias, tamer; no habría podido sin tu ayuda.

—No fue nada—
sonrió ella de vuelta, aliviada de que funcionara—. Bitmon está…

—Dime después—
le cortó él con cierta brusquedad—; este sitio se llenará de veneno en cualquier momento; Flymon dejó una espesa capa de su Poison Powder flotando por aquí encima y nos alcanzará de un segundo a otro—dijo, moviéndose para ofrecerle su espalda—. Trae a Bitmon contigo.

—Sí.


Subió como pudo con el conejo rosa nuevamente aferrado bajo su brazo. Éste ya no temblaba y su respiración se había normalizado. GinRyumon se alejó de allí volando bajo, pues de subir directamente pasaría por la capa de veneno. Luego tomó altura y se apartaron del lugar.

— ¿Qué me decías de Bitmon?—reanudó el digimon, mirando hacia atrás que no hubiera otros rivales cerca.

—Ya está mejor. Le he dado una dosis del antídoto.

—Estupendo. Debemos dejarlo en algún sitio seguro donde pueda descansar. Temo que no podremos hacernos cargo de él pues aún debemos reunirnos con Light, Kyle y los demás. No sabemos cuántos Flymon queden con vida y no podemos desperdiciar ni un solo minuto.


La peli azul asintió a sus palabras. El digimon acorazado se alejó buscando un sitio donde no hubiera rastro de los Flymon ni su peligroso veneno, aterrizó y ayudó a Nieves a esconder a Bitmon en una saliente de grandes rocas cubiertas de hierba. El conejo lucía mucho mejor y dormía tranquilo.

—Es todo lo que podemos hacer por él—dijo GinRyumon, apartándose ambos mirando al Armor.

Nieves envió un mensaje de aviso a sus compañeros. Habían logrado derribar a un segundo Flymon y ellos también habían logrado vencer a varios, pero continuaban buscando rastros de otros que pudieran estar cerca.

—Debemos pensar en un punto de encuentro—aconsejó el dragón para que avisara de esto a los demás jóvenes.

La chica incluyó esto en el mensaje para que entre los tres acordaran en donde se reunirían y así terminar de sacar las cuentas de los Flymon caídos. Esperaba que no quedaran muchos más y sus dos compañeros lograran detener a los que faltaban. Hecho esto, cerró el D-terminal, inspiró hondo y miró a su compañero.

—Lo hiciste muy bien antes, GinRyumon—le felicitó ella, poniendo ambas manos alrededor de su cabeza.

—Fue gracias a ti—sonrió el digimon.

—Yo solo te cubrí con una barrera—arqueó la joven las cejas.

—Ya, pero supuse que querías que hiciera lo demás, ¿no?—Nieves le miró escéptica— ¿No?—la joven negó— ¡Bueeeno! Igualmente no podía hacer otra cosa…

Su compañera rió levemente antes de volver a subir a su espalda. GinRyumon bufó entre divertido y apenado para luego retomar el vuelo. También él esperaba que ya no quedaran más Flymon por derrotar puesto que sus energías empezaban a acabarse rápidamente, y si había más rivales solo se convertiría en un estorbo para sus compañeros.







lamento la demora chicos x_x
Claire. Claire. Luigi Luigi
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Con aquel bicho derrotado, el dueto europeo se mantuvo alerta por un momento y esperando un segundo ataque. A falta de este, el castaño se relajó levemente y sacó su d-terminal al escuchar el “bip” de mensaje recibido. Con una leída rápida y una veloz contestación al mensaje de Nieves, el único chico del grupo guardó su d-terminal y dirigió su mirada al saurio negro.

-Nieves y Light han derrotado a dos Flymon -informó Masters al virus, quien asintió levemente.

-Significa que debo buscar a un segundo bicho para empatar el marcador -expresó el dragón con cierto instinto de lucha manifestándose. El virus había olvidado levemente que en su etapa adult era más salvaje comparado con sus etapas posteriores.

-No olvides que estamos en un encargo serio, no en una competencia -recordó Kyle sin perder su temple serio. -Sigamos adelante. Si aquí había un Flymon con seguridad puede haber más si nos adentramos más en el bosque.

El dragón oscuro asintió a aquello y ambos continuaron su camino en silencio. Los ojos amarillos del virus iban bailando y vigilando los alrededores del bosque para evitar una emboscada. Al no escuchar zumbidos en las proximidades daban por hecho de que no había un Flymon en las cercanías. La búsqueda parecía infructífera cuando un débil zumbido se escuchó más a lo lejos y ambos compañeros intercambiaron miradas.
-¡Vamos!

[….]

Koemon corría a todo lo que sus pequeñas piernas le permitían. El pequeño simio verde era parte de los digimon rezagados en el bosque y no habían sido capaces de salir de allí por el riesgo que representaban las abejas digitales. Ahora, huía con fuerza de un Flymon que lo vio escabullirse de su escondite cuando pensó que era buena idea salir. Para su mala suerte, Koemon se tropezó y cayo al suelo.

-“¡Voy a morir y ni mi digitama van a encontrar!” -pensó resignado Koemon al ver que el Flymon se le venía encima con intención de partirlo en dos con sus mandíbulas. Cerró los ojos en espera de su dolorosa muerta, pera nunca llegó a reclamarlo: una ardiente flama escarlata detuvo el paso del insecto.

-¡Vete ahora!

El simio no dudó en hacerle caso al humano que llegó al sitio y salió corriendo a todo vapor. La abeja por su cuenta chillaba y volaba erróneamente luego de ser afectada parcialmente por el ataque de fuego que la impactó. El insecto colocó su atención en los recién llegados y soltó un tremendo chillido antes de disparar su Death stinger al dragón.

-¡Hum! -exclamó el castaño al deslizar una de sus cartas por el d-arc.

Un domo de energía transparente se formó alrededor de ambos, deteniendo el ataque del insecto digital que al parecer se molestó y se puso a golpear el domo con sus garras y a punta de cabezazos. El elite simplemente sacó una de sus digimemory de sus estuche y la colocó en su lector luego de que la abeja se alejara del sitio e invocó la figura del llamado “golden meteor”.

-¡Usa cross blade en ese insecto! -ordenó Kyle al fantasma y luego preparar dos cartas: Atomic ray y homing laser.

Flymon evadió el corte letal del Grademon fantasma al elevarse por los aires. Comenzó a batir sus alas con intención de usar su polvo venenoso, sin embargo se detuvo al ver como su enemigo draconiano disparó un potente rayo de energía. El bicho por instinto se movió a la derecha mas no esperó que el ataque cambiara de dirección y le diera de lleno. La explosión no se hizo esperar y el cuerpo humeante de la abeja cayó pesadamente al suelo. Black Growmon no perdonó y sin más se acercó para pisar la cabeza del iinsecto aplastándola y terminando con su existencía.

Claire. Claire. Lady Beelze Lady Beelze perdón lo fome y cutre u.u



 

Claire.

Lightning
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El dispositivo en las manos de la estadounidense brilló al mismo tiempo en que el cuerpo del raptor lo hizo para pasar a su siguiente etapa evolutiva; luchar con dos Flymon a la vez (que estaban demostrando bastante resistencia y poder) era complicado incluso para un Adult con sus habilidades al máximo, como lo era Raptordramon. No podía dejarse vencer por un injusto dos contra uno y fallar su misión.

Cuando el fulgor de la digievolución culminó, ahora estaba en el aire el dragón cibernético de armadura oscura y alas rasgadas, fijando su atención sobre el par de Flymon. El primero de ellos de inmediato volvió a lanzarse contra el enemigo, apuntándolo con su Deadly Sting para propinar una ráfaga de alrededor de cinco aguijones. El cyborg hizo una finta al lado derecho en el aire y dio una vuelta hacia abajo rápidamente, logrando esquivar el ataque y posicionándose detrás de la abeja; desde allí intentó alcanzarla en el aire y asestarle el Cyber Nail, el cual atinó en el costado izquierdo del cuerpo del salvaje. Flymon chilló con furia y se lanzó a un lado, buscando embestir y forcejear con aquel intruso que estaba en su territorio; el ataque del Perfect le había dejado una herida abierta en el costado y el dolor que sentía lo hacía actuar de modo más iracundo.

Light observaba el breve intercambio de ataques desde el Visualizador con atención, pero recordó que su camarada no estaba solo y lo alertó cuando esté finalmente pudo dar un empujón al Flymon y apartarlo de él.

—Cyberdramon, no olvides al segundo enemigo —declaró la chica desde su posición y el dragón giró levemente la cabeza, buscando dar con este, pero no lo veía por ninguna parte. La Tamer siguió el rango de visión del Digimon desde el dispositivo que tenía en las manos, extrañándose de no verlo.

—Hace un momento estaba aquí —declaró Draak con su voz grave, consciente que la de cabello rosa lo escuchaba a través del Sound Linker; pero no pudo seguir prestando atención porque el Flymon con el que luchaba emitió un sonoro y escalofriante zumbido, el cual evidenciaba que estaba bastante molesto y adolorido. Cyberdramon asumió una posición de ataque al frente y lo esperó en su lugar con las garras ya preparadas para acabar con él, no dispuesto a seguir alargando aquello. Cuando la abeja digital se lanzó hacia adelante para intentar una embestida, el Digimon cibernético hizo que sus garras cruzadas sobre el pecho se encendieran en un intenso brillo, las agitó hacia adelante en forma de zarpazo y una esfera de energía comenzó condensarse. A continuación un potente rayo de ondas super oscilatorias salió disparado desde sus garras y dio de lleno contra el Flymon que venía de frente. El digimon salvaje emitió un chillido de dolor por última vez y su cuerpo comenzó desintegrarse en datos mientras alrededor de él unos pequeños vórtices oscuros aparecieron borrando la data del espacio. Fue así como finalmente los datos se reagruparon y formaron un Digitama en el aire; el reptil perfeccionado levitó suavemente hacia adelante y lo tomó entre sus manos antes de que cayera. De inmediato volteó la cabeza a todos lados: ¿dónde estaba el segundo de ellos?

En la parte de abajo, la humana soltó aire aliviada cuando vio a través del Visualizador al primer Flymon morir, ahora solo faltaba uno más y un uno contra uno sería más sencillo para su camarada que luchar contra dos a la vez. En ese instante, las dudas que tenía su compañero llegaron a su conciencia también: ¿dónde se había metido el segundo Flymon? Light despegó la vista del aparato y miró arriba, por entre los árboles: nisiquiera su distintivo zumbido se escuchaba. Decidió salir de donde estaba oculta y dar unos cuantos pasos en silencio hacían un costado para ver los alrededores.

—No está por aquí por arriba —comunicó Cyberdramon mientras daba vueltas por encima de la zona, aún con el Digitama en la mano. Light lo escuchó y respondió.

—Por aquí por abajo no se escucha nada en absoluto —dijo en voz baja caminando suavemente por detrás de un árbol para salir a un claro—, hay que estar atentos, podría... ¡...! —la pelirosa guardó silencio de repente cuando volteó su cabeza a la izquierda. Justo en frente, a unos escasos tres metros, estaba el Flymon de espaldas a ella: permanecía estático en el lugar, zumbando suavemente y haciendo sus alas vibrar levemente, luego detenerse y luego vibrar de nuevo; una leve capa de polvo rosáceo se formó alrededor de la abeja, cubriéndola como un escudo protector. Era más que obvio que intentaba protegerse de cualquiera que quisiera acercársele y el arma que mejor le funcionaba era su propio veneno. La estadounidenses hizo un solo movimiento hacia el costado para volver atrás del árbol que tenía a un lado y se tapó la nariz con el borde de su chaleco, estaba en un aprieto: si avisaba a Cyberdramon, la abeja podía escucharla y atacarla y si se quedaba ahí, corría el riesgo de salir envenenada por el Poison Powder del insecto.

Sin perder tiempo en el dilema, rápidamente sostuvo la respiración mientras se ponía en cuclillas y buscaba en su cinturón multiusos una Digimemory. Al obtener el chip deseado lo introdujo rápido en el Lector de Memorias: seguro Cyberdramon ya había notado su repentino silencio y la aparición del espectro le daría una pista de hacia donde ir. Ni tres segundos pasaron para que en el lugar apareciera Thunderbirdmon y la abeja de inmediato se volteó al escuchar el graznido del ave armor.

— ¡Aletea tan fuerte como puedas para alejar ese polvo venenoso! —ordenó Light deprisa haciendo que su camarada en las alturas la escuchara también y se pusiera en alerta, al instante la humana comenzó a correr en dirección contraria—. ¡Cyberdramon, atento a Thunderbirdmon para saber la ubicación del Flymon! —avisó sin mirar atrás, intentando alejarse lo más que podía del lugar. La memoria obedeció la orden y batió sus alas con fuerza, haciendo que el polvo rosáceo que Flymon tenía alrededor de él se esparciera hacia atras; el bicho volvió a chirriar al ver a un nuevo enemigo y se abalanzó al frente, dejando la estela de polvo rosa atrás y apuntando con su Deadly Sting al fantasma, pero este desapareció de inmediato y los aguijones cargados de veneno fueron a dar al suelo, tornando violeta la porción de pasto del terreno.

Pero la atención de Flymon de inmediato se centró adelante donde vio a la pequeña humana corriendo y alzó vuelo para seguirla, zumbando con ira. Light apenas tuvo chance de mirar atrás cuando una potente embestida cuerpo contra cuerpo hizo que la abeja golpeara el suelo y a continuación fuera prácticamente empalada sobre el terreno por las letales garras de Cyberdramon, que estaban brillando en ese momento debido al uso del Cyber Nail. Light se detuvo de golpe y tomó aire al ver que su camarada había intervenido y tenía al insecto acabado unos diez metros detrás de ella. Volvió atrás, recuperando el aliento y vio como Cyberdramon se erguía mientras contemplaba el cuerpo tembloroso de Flymon que, extrañamente, no se desvanecía en datos. En ese instante un pitido desde el D-Scanner se escuchó y Farron lo despegó de su cinturón cuando estuvo un par de metros de ambos digitales: a continuación una brillante cinta de datos se materializó alrededor de Flymon y el dúo de Ávalon contempló aquello.

— ¿Es de lo que me hablaste? —preguntó el cyborg con seriedad cuando la chica estuvo a su lado y poniéndose de cuclillas para asemejar la altura de ella; esta asintió, tocó uno de los botones del dispositivo y lo apuntó al frente.

—DigiCode Scan —pronunció y a continuación la cinta de datos comenzó a ser succionada por el D-Scanner. Al finalizar y ver la pantalla, una pequeña imagen del Flymon aparició en este, mostrando que los datos habían sido recolectados—. Esta clase de datos solo pueden obtenerse con el D-Scanner y al aparecer son muy valiosos —explicó sin quitar la vista de la pantalla. El reptil de alas carmesí iba a decir algo, pero en ese momento el D-terminal sonó: Nieves avisaba que habían acabado con dos Flymon y ella comunicó la muerte de dos más. Kyle también dio informe de sus encuentros y acordaron reunirse, aún no estaban seguros de haber acabado con todos los insectos y erradicado la pandemia.






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Lady Beelze Lady Beelze Luigi Luigi ahí está x33 aun tengo que hacerle una revisión.

Nota al GM: Con el CodeScan realizado en este post, pido que me sea otorgado el DigiCode de Flymon. Thanks~
 

I'll drive you like a hammer on a bed of nails
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Habían transcurrido varios minutos desde que la pareja de amigos abandonara el sitio donde habían derribado al Flymon mientras buscaban silenciosamente en los alrededores signos de algún otro insecto. Todavía no daban con ninguno pero la presencia de aquellos agresivos digimon venenosos seguía viéndose por todo el lugar.

—Ojalá hubiésemos podido venir antes—suspiró Nieves con desazón, mirando alrededor—, la selva ha pagado muy caro el daño causado por esos Flymon.

—Lo sé; le tardará algún tiempo recuperarse—comentó su compañero, quien volaba a baja altura sobre las copas de los árboles, mirando en rededor—. Lo que no termino de comprender es porqué esos Flymon destruyeron esta área, si ellos mismos pertenecen aquí. No tiene sentido que una criatura acabe con su propio hogar.

La peli azul asintió dándole la razón y pensando un momento en qué podría haber empujado a esos insectos a hacer lo que habían hecho.

— ¿Crees que alguien los está forzando? ¿Tal vez son experimentos o digimon modificados?

—Temo que por ahora no tenemos ninguna pista al respecto; solo estamos erradicando el problema, no buscando la fuente de éste. Tal vez podamos luego investigar un poco, pero temo que por ahora…

El digimon se acalló en cuanto el D-terminal emitió un pitido. GinRyumon disminuyó la velocidad para que su compañera no necesitara asirse a él con tanta fuerza mientras revisaba el mensaje.

—Los chicos han acabado con varios Flymon—avisó a su amigo—. Están ahora buscando rastros de más en los alrededores, pero todavía no encuentran ningún otro.

—Esperemos que se hayan terminado.

La joven asintió y guardó el aparato en su cinturón. Continuaron monitoreando durante casi diez minutos, sin avistar Flymon ni ninguna otra especie voladora que se atreviera a salir de la espesura del bosque. Durante todo aquel rato, Kyle y Light también se mantuvieron a la búsqueda de más enemigos en sus respectivas áreas, sin encontrar ninguno y comenzando a forjarse todos las esperanzas de que el trabajo se había terminado. Pero lamentablemente no era así.

— ¿Qué fue eso?—dejó salir Katsukagi al escuchar como algo grande y pesado se estrellaba.

El dragón acorazado disminuyó la velocidad y se puso alerta, avisando a Nieves que se preparara para cualquier posible impacto o una aceleración de él, en caso de un ataque. Prestaron más atención y luego percibieron un sonido muy, muy familiar y característico, aunque no se trataba del zumbido de un Flymon. Era el sonido que los recibió cuando llegaron a Isla File hace mucho tiempo, el que los acosó durante su viaje a una File misteriosa y alterna, el que los hizo correr con desesperación por entre bosques tupidos por sus vidas.

—Kuwagamon—dijo GinRyumon, sin dificultad para reconocerlo—, está cerca y…—prestó atención—qué raro, no suena enfadado como de costumbre.

— ¿Él produjo el sonido de antes?

—Puede ser…

El digimon descendió algunos metros internándose en el bosque salvaje y dentro de poco la coraza rojiza, color llamativo entre tanta vegetación verde, avisó de su ubicación. El enorme escarabajo kuwagata yacía tirado en el suelo, resollando de dolor, lleno de magullones y heridas. El dúo se acercó con cuidado y pudieron ver su mal estado. A Nieves ese digimon le intimidaba tremendamente, pero al verlo en aquella terrible condición no pudo más que sentir lástima y tristeza por él. Producía aquel sonido característico de los de su especie pero en un tono bajo y agónico.

—Creo que está muriendo—declaró GinRyumon, tragando saliva.

La peli azul se mordió el labio inferior. No importaba cuánto la asustara aquel digimon, verlo así la hizo sentir terriblemente mal. Descendió desde la espalda de GinRyumon y saltó el metro de altura que la separaba del suelo, aterrizando sobre la colcha blanda de tierra y hojas de la selva, acercándose con precaución. Su camarada se acercó con ella, imaginando que intentaría ayudarle.

—Ten cuidado, tamer; recuerda que son digimon muy agresivos.

—Lo sé, pero…

— ¡¿Quién está ahí?!—rugió el insecto rojo, escuchándolos.

Hablaba con dificultad y entre bocanadas de aire. Los dos amigos se mantuvieron alejados de su vista, ocultos entre la espesura.

—Soy una tamer—dijo Nieves conteniendo los nervios—y vengo con mi camarada digimon. ¿Q-qué te ha pasado para estar en esas condiciones, Kuwagamon?

El bicho no dijo nada al principio, solo resolló enfurecido. Buscó con la mirada en rededor sin divisarlos; tenía la visión borrosa y estaba muy cansado.

—No hemos venido a hacerte daño—dijo GinRyumon—, te ayudaremos si nos es posible.

—Es inútil—replicó el aludido conteniendo un gemido—, no lo conseguiré…

Al escucharlo, Nieves se atrevió a salir completamente y se acercó, seguida de su camarada. Cuando estuvieron a un par de metros pudieron ver terribles heridas que supuraban sangre y veneno, los que iban disolviéndose en pequeñas partículas de datos. La chica contuvo un gemido, sabiendo de qué se trataba, y se acercó hasta poner sus manos en la coraza del insecto.

—Te atacaron los Flymon, ¿verdad?—preguntó el dragón seriamente.

—Esos…esos malditos—soltó Kuwagamon, cerrando sus puños sobre la hierba—, no han hecho más que matar y destruir a los digimon y a este bosque. No sé de dónde salieron pero…los aborrezco.

La peli azul intentó inútilmente tratar las heridas del insecto bajo la mirada sombría de GinRyumon. Kuwagamon sintió las manos de la chica aplicándole antídoto y alcohol, lo que le hizo sonreír débilmente, aunque el gesto fue imperceptible entre sus bocanadas de aire tratando de contener el dolor.

—Conseguí destruir a uno de ellos ayer—dijo el kuwagata con sus últimas fuerzas—pero me dio con su Deadly Stinger y me envenenó. He tratado de resistir al veneno pero…hoy me encontré temprano con otro en medio del bosque. Era muy grande, mucho más grande que cualquier otro Flymon que haya visto ant…—se acalló por un gemido que salió de su garganta y le cortó la respiración.

— ¿Uno más grande?—repitió GinRyumon, sorprendido. No se habían encontrado con tal criatura hasta ahora.

El digimon rojo asintió bruscamente con la cabeza, mareado por la fiebre y el dolor. Su cuerpo seguía convirtiéndose en polvo de datos por mucho que Nieves se esmerara en limpiar y cubrir sus heridas con vendas. Pronto la joven también comprendió que sus esfuerzos eran inútiles, pero sus manos no dejaban de intentarlo. Se le llenaron los ojos de lágrimas y le temblaron los labios. GinRyumon la observó con pesar pero se obligó a enfocarse en la pista que tenían ahora.

—Necesitamos que nos ayudes, Kuwagamon—le pidió el dragón, agachando la cabeza para estar más cerca del otro—, hemos venido persiguiendo a esos digimon todo el día y no hemos visto a ninguno más grande, como mencionas. ¿Dónde te lo encontraste?

—Pasada…—otro gemido de dolor y luego volvió a decir—pasada la colina al este de nosotros. Hay cuevas allí, tal vez está…escondiéndose—tosió y su cuerpo se remeció con violencia, lo que produjo espasmos y más datos esparciéndose en el aire. Nieves ya no podía contener las lágrimas, las que ahora bajaban por su rostro—. Tienen que destruirlo…si llega a criar será…será un desastre para el bosque…

—Lo destruiremos, te lo prometemos—juró GinRyumon con solemnidad, tragándose el nudo de frustración que se le cerraba en la garganta—, por ti y por los digimon que han muerto a causa de esas criaturas.

Kuwagamon asintió con debilidad y escuchó los gemidos de tristeza de la humana a un lado. Volvió apenas la cabeza para verla cubriéndose los ojos con las manos, impotente de no haber podido ayudarlo como a los otros.

—Oye, niña…

— ¿E-eh?—soltó ella, descubriéndose y quitándose las lágrimas rápidamente.

El digimon estiró su brazo tembloroso hacia ella y lo arrastró hasta dejarlo a unos centímetros de tocarla. Pareció sonreír, aunque era difícil saberlo en digimon de su tipo.

—Hace tiempo que no encontraba…a nadie amable por este lugar—dejó salir, con la saliva bajando por la boca adormecida—, gracias…

Katsukagi escondió la cabeza entre los hombros, asintiendo. Estiró las manos y las puso sobre la garra grande del insecto: temblaba, estaba húmedo y frío. Cerró los ojos sin poder ver el espectáculo del digimon disolviéndose en datos y convirtiéndose en un digitama. GinRyumon le miró con furia y tristeza; esos Flymon se habían ganado todo su desprecio, lo que era algo raro de ver en él. Inspiró hondo y sacudió la cabeza, tratando de mantenerse sereno y enfocado. Dejó que Nieves soltara parte de la tristeza que le producía enfrentar a la muerte más de una vez en el día, lo que era demasiado para alguien como ella. Cuando se calmó un poco, la chica se volvió a ver a su dragón: éste tenía el ceño fruncido y miraba fijamente hacia la colina mencionada por Kuwagamon, la que se dibujaba a lo lejos.

—Avisa a los demás, tamer. Pregúntales si han enfrentado a un Flymon más grande de lo normal.

—S-sí—asintió, tomando rápidamente el D-terminal con manos temblorosas.

Envió el mensaje y esperó la respuesta durante algunos minutos, teniendo luego la negativa por parte de ambos miembros de Ávalon. Les avisó la existencia de un Flymon con dichas características y que, según habían podido averiguar, se debía de estar escondiendo en la colina cercana. Tuvo algunas dificultades para explicarles el punto exacto debido a las pocas referencias, pero consiguió poner a sus compañeros en marcha para investigar el lugar. Cerró el aparato y lo guardó una vez más.

—Vamos allá—dijo, tragándose con esfuerzo los sentimientos de fracaso y tristeza. Aunque llevaran muchos enemigos vencidos, el daño que habían causado le hacía sentir tanto a ella como a GinRyumon que habían llegado tarde y estaban todavía, de algún modo, derrotados.

Los seis miembros de Ávalon tomaron dirección hacia una colina amplia que se erguía al lado este de la ubicación del dúo, lo que la posicionaba en distintos puntos para Light y Kyle. Sin embargo, los tres grupos lograron reunirse dentro de un plazo prudente. Por estar más cerca, Nieves y GinRyumon llegaron antes, luego fueron Light con Cyberdramon y finalmente Kyle con Black Growmon.

—Debieron tener dificultades para necesitar la etapa ultra—comentó el muchacho, mirando al dragón cibernético.

—Podría decirse—replicó la peli rosa, echando un vistazo alrededor—, pero logramos mantenerlo controlado.

— ¿De dónde dijiste que consiguieron esta información?—preguntó Masters, mirando a la más joven del grupo.

—De un Kuwagamon: luchó contra este digimon en particular y acabó en muy mal estado. No logramos salvarlo—respondió ella, cerrando los puños con frustración—. Dice que es bastante más grande que los Flymon normales.

—Tal vez es el padre de esos bichos—comentó el dragón oscuro, arriscando la nariz—, el que montó el nido y todo lo demás.

—Lo averiguaremos cuando lo encontremos—dijo GinRyumon, mirando hacia arriba—. Tamer, estoy un poco cansado por la última pelea; quisiera pedirte que…

—Claro, no digas más—respondió la aludida, asintiendo.

Le ayudó un poco con la Stamina Seed y luego con la Super Evolution Plug in S para que no gastara energías evolucionando por sí mismo. De este modo estaría mucho mejor preparado para enfrentar al Flymon que supuestamente, se encontraba allí. Para abarcar terreno más rápido, Kyle también digievolucionó a Black Growmon a su siguiente forma. Megalo Growmon X ahora también podía cubrir espacio aéreo y sería mucho más fácil vencer al monstruo que esperaba en la colina. Los tamers subieron a sus digimon, quienes alzaron el vuelo y comenzaron la búsqueda.

Decidieron mantenerse a prudente distancia los unos de los otros, de modo que si alguno encontraba al Flymon en cuestión, los demás podrían llegar con él para asistirlo cuanto antes. Hicieron un barrido mientras iban subiendo, cada quien eludiendo los obstáculos como mejor era posible. Para Cyberdramon era relativamente fácil dada su estatura, pero para Megalo Growmon X y HisyaRyumon no era tan fácil pasar desapercibidos ni serpentear entre los árboles. Light y su camarada fueron los primeros en encontrar vestigios del paso del Flymon, lo que confirmaba que estaba allí: troncos caídos, roídos y envenenados que se pudrían en el suelo, y vegetación corroída. Siguieron adelante y pronto encontraron una caverna: Cyberdramon soltó un gruñido y se detuvo de volar, dejando a su compañera en el suelo, lejos de la entrada.

—Iré a investigar—sentenció el digimon—, avisa a los demás.

—Claro.

En lo que el dragón cibernético se acercaba cautelosamente a la cueva olisqueando el olor desagradable del veneno en el aire, la peli rosa avisó del hallazgo a sus camaradas escribiendo tan rápido como fue posible. No hubo terminado de presionar el botón de envío cuando un rugido de su compañero la hizo levantar súbitamente la cabeza.

— ¡Cyberdramon!

El aludido apareció repentinamente con los brazos extendidos, forcejeando con las mandíbulas de un digimon que le sacaba casi tres veces su tamaño. Light ahogó una exclamación.

— ¡Es enorme!

Y no solo eso. Este Flymon tenía patrones extraños en su cuerpo y su fuerza conseguía rivalizar con la de Cyberdramon. El digimon metálico rugió y poniendo suficiente potencia en sus brazos, volteó de costado la cabeza del Flymon azotándola contra el suelo, haciendo espacio para cargar energía en sus garras. El rival reaccionó rápido y abrió su boca, disparando desde abajo un chorro de gas venenoso que interrumpió el ataque.

— ¡Demonios!





Claire. Claire. Luigi Luigi ya está ~ mil perdones la demora, demasiado que hacer por aqui semana infernal, y aún no acaba T0T
 
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Digimon Tamer/Pokemon Trainer/Tensaigakure Shinobi
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Hisyaryumon y Megalo Growmon X se movían rápido junto a sus tamers para alcanzar a Cyberdramon y a Light. Sorpresa se llevaron al llegar al frente de la cueva en donde el dragón virus busters se enfrentaba a un enorme Flymon y lo mantenía alejado de la americana. Nieves se llevó las manos a la boca en sorpresa mientras que Kyle endureció la mirada al ver como la abeja gigante lanzó un ataque idéntico al mega blaster de la especie Kabuterimon. Los humanos bajaron de sus digimon y estos fueron apoyar a Cyberdramon, quien había bloqueado la bola eléctrica con sus antebrazos. Aquello fue aprovechado por Light para alejarse de la zona de combate y llegar donde sus compañeros.

-Asumiré que esa cosa te tomó por sorpresa -habló el europeo, quien ya tenía puesto su sound linker y observaba el combate gracias a su d-arc. La de cabello rosado asintió sin perder tiempo.

-En efecto. No alcanzamos a adentrarnos en la cueva cuando atacó a Cyberdramon y este se encargó de traer el combate afuera de la caverna para evitar un derrumbe.

-Si ese Flymon es así de grande…¿el polvo venenoso que genera no debería ser más corrosivo de lo normal? - señaló una preocupada Nieves al ver como los tres perfect mantenían a raya al insecto. Si bien ese Flymon era más grande y fuerte que un adult promedio, estaba lejos de ser capaz de luchar simultáneamente con tres digimon que lo superaban en nivel.

-Si es así, esa cosa es más peligrosa de lo que pensábamos -contestó el elite, quien tomó su mazo de cartas y comenzó a revisarlo para ver que carta usar. Enki no tenía intención de dejar vivo a aquel peligroso insecto.

-Ahora la pregunta es saber como puede usar un ataque eléctrico de otro digimon -Light mordió su labio levemente al recordar el golpe a su compañero.

-No creo que sea un modificado. Es seguro que ese insecto absorbiera datos de varios digimon, incluyendo un Kabuterimon.

Justo en ese instante, el Flymon chilló de dolor al recibir un golpe de los rayos del dragón oriental, quien se mantenía atacando a distancia junto a los otros dos dragones. La diversa variedad de ataques lograba que la abeja no ganara terreno o disparara uno de sus ataques al no tener respiro. Cyberdramon aprovechó la distracción de la abeja para usar su erase claw para disparar sus ondas oscilatorias de sus garras.

-¡Eviten que use sus polvo venenoso! ¡Con su tamaño es seguro que afecte más terreno!

El cyborg asintió al escuchar las palabras de Kyle por el sound linker y usó sus cuchillas para bloquear un aguijón venenoso que fue disparado en su contra. Flymon planeó y evitó por la mínima ser rebanado por la forma espada de Hisyaryumon, quien terminó cortando una roca de la zona y volvió a su forma de dragón oriental.

-¡Sigamos presionando y no dejemos que use su polvo venenoso! -llamó Megalo Growmon a su compañeros de luchar, quienes solo asintieron a su palabras.

Y entonces todo dio un completo e inesperado giro: Flymon soltó un chillido y comenzó a brillar fuertemente, dándole paso a un extraño digimon con rasgos de insecto y dragón. Los d-arc identificaron al digimon como un Dinobeemon: un digimon de etapa perfecta. Lo único bueno es que al parecer había perdido sus técnicas venenosas. La quimera entonces sorprendió al moverse rápidamente y dejando “afterimages” de si misma, aprovechando el momento de confusión para soltar un feroz zarpazo con sus garras a Hysyaryumon, quien uso sus brazos para bloquear el golpe que fue apuntado a su cabeza. La quimera insectoide comenzó a volar circularmente para rodearlos.

-Su ferocidad a aumentado -señaló Cyberdramon al ver como su enemigo gruñía de forma que saliva caía de sus fauces.

-También su velocidad -agregó el cyborg al recordar el ataque al otro dragón. Megalo Growmon tuvo que colocar sus brazos como escudo al verse como la siguiente victima del bicho. Lo que el cyborg no espero fue que Dinobeemon tuviera la fuerza suficiente para que aquel golpe lo hiciera retroceder.

El dragón de Nieves al ver eso se lanzó con intención de golpear a la quimera insecto-dragón pero esta ultima ya se había comenzado a mover erráticamente y dejando de nuevo aquellas afterimages. El oriental giró su cabeza y busco al original mas no fue capaz de evitar un ataque a su espalda cortesía de aquel bicho.

-¡Argh!

-“No puedo dispararle si están muy cerca” -pensó el cyborg al ver como Dinobeemon no se soltaba de la espalda de su compañero. A su lado, Cyberdramon tomó vuelo al ver la encrucijada en la que estaba al no poder disparar.

-¡No te dejare huir! -exclamó Cyberdramon al lanzarse contra el digimon mutante. El dragón humanoide logró agarrar al bicho y quitárselo de encima a la forma perfect de Ryudamon. Los gruñidos salieron de su boca al comenzar un forcejeo para mantener al enemigo en el suelo.

-¡Cyberdramon! ¡Trata de alejarte para poder dispararle con mis cañones! -exclamó Megalo Growmon al verlos revolcarse en el suelo sin tregua alguna. Hisyaryumon se recuperó y arrugó el rostro al verse en la misma situación del x-digimon artificial.

[…]

-Es rápido -habló la nipona al ver con su d-arc lo mismo que su digimon: como el insecto estaba enfrascado en un combate físico con Cyberdramon, quien estaba en pleno forcejeó de garras con el mutante.

-Y su tamaño lo hace escabullirse rápido de Megalo Growmom y Hysyaryumon -señaló Light al ver la misma imagen en el d-arc de Kyle, quien se maldecía por no haber guardado la carta lag.

-Tengo una forma de detenerlo.

El europeo y la americana observaron a su líder para escuchar que tenía en mente.

[…]

El forcejeo llego a su fin cuando Cyberdramon no pudo contener más a Dinobeemon, quien comenzó a volar en zigzag para confundirlos. El insecto estaba volando cuando de repente se detuvo en seco al frente de un árbol. Un aviso rápido mediante el sound linker les informó a uno de los tres perfect que Nieves usó su propia carta de lag para frenar el bicho en seco. Sin perder el tiempo, Hysyaryumon se convirtió en espada y cortó en dos a Dinobeemon de la cintura. Las dos partes del insecto-dragón cayeron pesadamente al suelo y se revirtieron en un digitama, dando por terminado el combate. Cyberdramon gruñó con molestia al sentir que solo ganaron por aquella carta.

-Lo teníamos bajo control -aclaró el dragón más pequeño del grupo al acercarse a los recién llegados tamers. Light arqueó la ceja al escuchar aquello.

-Más que un combate esto era un trabajo para eliminar un grupo de digimon nocivos. Nieves usó la carta para asegurar el éxito.

Megalo Growmon y su compañero revisaban los daños en los alrededores mientras que la joven nipona se acercó y tomó el digitama de aquel digimon, pensando en si era o no un modificado. Al final decidió dejar que DS lo examinara debido a que Dinobeemon no mostró ninguna señal de ser un modificado sino más bien de que como Flymon había absorbido muchos datos y que era seguro que por eso supiera una tecnica de Kabuterimon.

Ahora solo era cuestión de asegurar de que no hubieran más Flymon y así se podría enviar grupos para recoger los digitamas que abundaban en los bosques además de grupos para evaluar la totalidad de daños en la zona.

Y de esa forma, luego de un par de horas más, el grupo de Ávalon completaba aquella misión que les había sido encargada.

Lady Beelze Lady Beelze Claire. Claire. Ahora creo que si quedo mejor(?)

M Maiku done. Flymon uso la bola electrica de kabuterimon por medio de data load(?)

 
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Maiku

Mr. Nobody
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Hola chicos, les traigo la evaluación. Traté de tenérselas antes, pero demoré leyendo la quest en sí, lamento las molestias.

Narrativa: Bien, en general noté un nivel muy bueno a lo largo de todos los post. No puedo hacer comentarios generales, porque los errores o deslices que noté fueron particulares o aislados, así que de primeras cuentas quiero felicitarlos. A diferencia de otras veces que me ha tocado leerlos, se notó mayor preocupación por este ámbito, o bien, ya su nivel mejoró bastante. Sea cual sea el caso, fue un gusto no detenerme demasiado en este apartado. En cuanto a recomendarciones personales, Claire, trata de releer tus post con paciencia para evitar redundancias en párrafos cercanos. Fue tu mayor desliz, así como el exceso de punto y comas en tu primer post, pero nada grave. En cuanto a Luigi, en tu caso pude notar muchas irregularidades e inconsistencias entre post y post, lo que asumo que será por el tiempo que tuviste para hacerlos. Ojo con las mayúsculas que ocupas en algunas palabras, pero luego las omites y las tildes en verbos pasados. Lady Beelze, en tu caso, más que un error, una observación. Trata de no repetir un diálogo de un mismo personaje, que esté pensando o hablando, no justifica que se separe su diálogo. Lady (24/25); Claire (23/25); Luigi (22/24).

Interpretación: Si les soy sincero, creo que este fue su ámbito más bajo, en general. Me explico, no creo que hubiese problemas a la hora de usar los personajes ajenos ni con el cumplimiento de objetivos en particular. Mi única duda fue a propósito de la repentina personalidad insegura que tuvo Nieves, pero Lady Beelze lo confirmó en su post, dando a entender que era un desarrollo intrapersonal o algo, así que no lo tomaré en cuenta. Aún así, lo que me extraño y que llevó a que este apartado sea el más débil, fue el hecho de que hubiese varias discordancias entre sus propios o con los de sus compañeros. Llegó a dar la impresión de que no se pusieron de acuerdo en algunos lineamientos generales de la trama o que simplemente no leyeron a fondo el post inmediatamente anterior, porque se repitió la tónica en varias ocasiones.

Primero, la información que entregó Claire sobre la quest en su introducción fue completa, pero luego en el bosque se las reiteran como si fuera algo nuevo –salvo por un detalle, el ataque de Kabuterimon- y los personajes reaccionaron como si recién escucharan todo. Luego, cuando llegaron al nido se mostraron muy preocupados por el veneno que había en todos lados y que podría afectar a los humanos, mas reiteradas veces olvidaron ese detalle. O los humanos gritaban y hablaban sin problema, o se quedaban ahí como si nada, o durante todo el combate nadie mostró problemas con ese gran obstáculo impuesto por ustedes mismos. Aún cuando el veneno de Flymon estuviere disipado, imagino que el solo hedor sería suficiente para causar jaquecas a los humanos, así que me sorprendió que se mostraran tan activos en el nido. Otro aspecto en que pude notar esta incoherencia, fue respecto a la consecuencia de matar al primer Flymon. Por cómo se planteó la situación, se dio a entender que el chirrido que retumbó en el bosque fue lo que provocó que, luego de su muerte, sus aliados zumbaran por doquier. Se separaron para no ser fácilmente emboscados, inclusive, pero… ¿por qué ninguno de los Flymon se mostró en ese estado? Absolutamente todos fueron encontrados comiéndose otra cosa o volando randomente, como si la señal de su aliado no hubiera causado nada. Entiendo que podrían estar indiferentes a los de su especie, ¿pero entonces por qué zumbaron cuando murió? ¿Solo para facilitar su ubicación en el bosque? Quedó inconcluso. Finalmente, el hecho de que nadie recordara la presencia del Flymon con capacidades de usar un ataque de Kabuterimon hasta el final. Incluso debatieron la posibilidad de que existiera uno modificado, pero no se mencionó hasta el suceso de Kuwaga. Ojo con estos detalles, como les digo, dan a entender que faltó coordinación o atención a otros post y eso deja un mal sabor en la boca. Todos (18/25).

Realismo: En este respecto no tengo mucho que agregar. Manejaron bastante bien sus respectivos combates y justificaron de buena manera las estrategias. Salvo por el detalle del zumbido de los Flymon ajenos, que ya mencioné en Interpretación, no vi nada que resultara conveniente para el desarrollo de la quest. Todos (25/25)

Desarrollo: A ver, aquí tengo que hacer un comentario general y luego algunos personales, aunque el primero no se tomará mucho en cuenta. Si les soy sincero, no fue agradable ver que durante toda la quest –escogida en modalidad guild- cada uno actuara en solitario. De haber querido una aventura separada, pudieron pedir la quest en solo, en vez que por party. En fin, con eso dicho, quiero detenerme en el desempeño de cada uno.

Claire, primero que todo, debo felicitarte porque todos tus post fueron un verdadero aporte para la trama o para el desarrollo de tu personaje. Te encargaste de guiar y tomar algunas decisiones decisivas para lo que se iba a hacer luego, así como de realizar un combate muy interesante contra dos Flymon. Sí te reprocho, que por un momento se sintió que tus personajes solo fueron a cumplir, quedando sus comentarios sobre las “desgracias en el bosque” algo vacías de contenido. Lady Beelze, contigo quiero sacarme el sombrero. De verdad, pese a que tu primer post lo sentí bastante introductorio, de ahí en adelante en todos me sorprendiste con un gran contenido personal de tus personajes y uno que otro aporte de importancia para la trama. Más allá de solo batalla, te encargaste de dejar en claro cómo tus personajes se sentían con el ambiente y, admito, me emocionó lo ocurrido con Kuwaga. Ver a Nieves desesperar por sentirse impotente, fue un giro muy entretenido de leer. Finalmente, Luigi, si bien también hubo buen desarrollo de la trama, en más de una ocasión sentí a tus personajes vacíos. Kyle se mostró bastante inexpresivo con casi todo lo que ocurría y la mayoría de tus post giraron en torno a batallas cortas, carentes de estrategias sólidas, sino que a abusar de la fuerza bruta. No digo que esté mal, pero pese a que el enemigo fueran Flymon, tu mismo generaste expectativa de algo más, al repetir varias veces que la situación era peligrosa y los bichos se ganaban el desprecio de tus personajes. Lady Beelze (25/25); Claire (23/25); Luigi (20/25).

Total: Lady Beelze (
92/100); Claire (89/100); Luigi (85/100). Quest Aprobada.
Paga: Lady (415 bits); Claire (400 bits); Luigi (380 bits)
Fama/Infamia: +2 a todos, de proceder.
Blast Gauge: -.
EVO: +1 a todos, de proceder.
Stat: +2 DEF Ryudamon, +2 SPD Monodramon, +2 STR Guilmon X, de proceder.

Nota para Masa:

  • Digicode de Flymon para Light.
  • Data Load de Flymon (Poison Powder) para Kyle.



Masaru Masaru listo por acá
Lady Beelze Lady Beelze Claire. Claire. Luigi Luigi
 
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