Original Fic GAME, SET AND ¿FAULT? -FINAL-

I-AM-ROSY!!

O-O¬ Baton pass!!
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Y tras tantos meses O-O- Regresamos a un fic de GAME, SET ... Ambientados en el lindo deporte del tenis.

-O-O Esta historia transcurre tiempo después de este fic y se puede decir que es su secuela:

Y ocurre también en la conclusión de esta historia que recien inicia. O-O- Donde se presentará una de las protagonistas.

!COMENCEMOS LA HISTORIA DE THEA Y COMPAÑÍA!!



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Era una situación nueva en la vida de Dorothea, joven de diecisiete años que acababa de mudarse a casa de una tía en la capital de Italia, era la primera vez que estaría apartada de su madre que viajaría a Estados Unidos por su trabajo y aunque buscaba demostrarle a ella que podía valerse por si misma, terminó siendo convencida de quedarse con sus familiares a quienes no trataba desde hacía tres años. Nunca esperó que en esos años se topara con su prima un año mayor que ella, Kashmir, en silla de ruedas debido a un balazo que recibió y la tenía incapacitada por unos meses mientras hacía terapias.



– No nos vemos desde que estuviste en la correccional y mírate, lisiada. –



– Muy graciosa, es por un tiempo. – Dijo Kashmir mientras veía a su prima arreglando el cuarto que le darían. – Cualquier cosa que necesites puedes pedírmelo, mientras esté a mi alcance. –


– Buen chiste. –



– Aprovecho el humor para amortiguar como estoy. –


– ¿Puedo? – Preguntó Dorothea sacando una caja de cigarros y ofreciendo un cigarrillo a su prima que lo rechazó.


– Lo dejé, recuerdas que estuve a punto de morir ¿O no? –



– Yo no sé, mi tía me puso al tanto pero no pensé que fuera tan grave. –



– Por lo menos puedo presumir que sobreviví a un tiroteo. – Contestó la mayor de las primas haciendo reír un poco forzada a su prima, aunque tenían tiempo sin verse no dejaba de sentirse preocupada. – Estaré bien ¿Si? Mis amigas me apoyan en la academia y voy bien en las terapias, hablando de ellas no han de tardar. –


– Lisiada, sin fumar, con amigas ¿Quién eres y que hiciste con mi prima Kashmir que solía matar con la mirada? –



– Sigo aquí, no podrá matarte con la mirada pero estas ruedas son suficiente. –




Dorothea y Kashmir empezaron a reírse, aunque pasaban los años mantenían el humor del tiempo que convivieron cuando estaban en secundaria. La chica de cabello corto siguió acomodando sus cosas justo al momento en que vio la mochila deportiva que había traído, la miró con cierto enojo cosa que notó su prima y decidió hablar de ese tema.



– ¿Te contó mi tía? –


– Algo, golpeaste a una de tus compañeras de softball, si mi mamá no intervenía te habrían expulsado de la academia que tanto te esforzaste en entrar. –


– Esa perra le llamó puta a mi madre, como si no supieran que el pole dance es un deporte exigente y baila solo por diversión. –



– Tú sabes como son las perras de escuelas de élite, les gusta ladrar pero no morder… Aunque no todas son así. – Comentó Kashmir provocando que su prima volteara.


– ¿En serio? –



– Tengo algunas amigas que me lo demostraron, sobretodo mi novia. –



– ¿Novia? –


– ¿No te lo mencionó mi madre? –



– Nada, curioso, tardé mucho en aceptar que yo era bi, pero tú lo dijiste como si nada. – Habló Dorothea sacando las cosas de su bolsa deportiva para meterlas a un baúl de madera que tenían en ese cuarto.


– Siempre me han gustado las chicas, pero no tengo porque contarlo a todo el mundo ¿O no? –



– Si, muy cierto… ¿Y cómo es? –



– Ya la conocerás, te llamará la atención… Creo que llegaron. –



Dorothea escuchó que tocaban la puerta del departamento y fue a abrir topándose con una linda chica pálida de facciones delicadas, cabello rubio platinado y unos grandes ojos cobrizos. Esa joven parpadeó rápidamente como si estuviera confundida por toparse con ella.



– ¿Eh? Te pareces pero no eres ella. – Dijo esa chica que reaccionó al escuchar unas risas en el fondo del departamento. – ¡Kashmir! –


– Hola Aug, te presento a mi prima, Dorothea, si crees que nos parecemos deberías de ver a mi madre y a su hermana, son casi gemelas. –



– Thea por favor, que ese nombre es horrible. –



– Hola, me sorprendiste, te pareces mucho a ella. – Habló Aug tomando la mano de Thea quien rio un poco al notar que era una chica muy educada y penosa, todo lo contrario a su prima. – Yo… Soy su novia. –


– No lo digas como si te diera pena decirlo. –



– ¡Perdón Kashmir! Es la primera vez que me presentas a alguien más de tu familia. –


– Ahora entiendo porque me dijiste que me llamaría la atención. – Comentó Thea haciendo reír a su prima mientras Augustine entraba a la casa con confianza de ser bienvenida.


– Si llegaste a esta hora significa que viniste en coche ¿Por fin te animaste a manejar tu auto? –



– ¡No! Paty manejará, Reilly está enseñándole, mis papis fueron muy atentos de prestarnos la van para poder llevarte. – Dijo la chica pálida con una sonrisa mientras se colocaba detrás de Kashmir para empujar el carro de ruedas.


– Que suegros tan considerados. –



– Mis papis están agradecidos con ella de por vida, después de todo me salvó. –



– No es para tanto. – Sonreía Kashmir dejando a su prima confundida hasta que comprendió de que hablaban.


– ¿Recibiste los disparos por ella? –



– Y no me arrepiento. –


– Kashmir… –



– No me mires así Aug, lo digo en serio. – Habló la morena subiendo su mano al hombro para tocar la mano de su novia. – Vamos que de seguro Paty y Reilly han de estar besuqueándose en el coche al no estar tú. –


– ¡No es cierto, Paty no haría eso en un lugar público! –



– Es un amor ¿O no, Thea? –


– Lo que digas. –



– Ah, si… ¿Sabes usar motocicleta? – Preguntó Kashmir a su prima que lo afirmó con la cabeza al momento que ella sacó una llave de su mochila y se la arrojó para que la atrapara. – Puedes usarla. –


– ¿En serio? Se veía muy cara cuando la vi en el garaje. –


– No la podré usar por un buen de tiempo, no quiero que se oxide así que dale el amor que no puedo darle en estos momentos. –


– Gracias. –



Kashmir y Aug se retiraron dejando a Thea sola con sus pensamientos, decidió ir al cuarto y revisar sus pertenencias, llevaba años practicando softball por diversión, le había empezado a tomar más seriedad el último año y por una pelea perdió la oportunidad de poder participar en el equipo por dos años, sentía que no servía de mucho ir a la Step Fast School en esos meses de vacaciones si no podía jugar. Fueron esos pensamientos tan deprimentes que le recordaron la platica que tuvo con su tía en la mañana antes de que se retirara, ella jugaba tenis por pasatiempo con sus amistades y le invitó a tomar su equipo para distraerse un rato, al ser un juego de pegarle a una pelota no perdería la practica.
Thea se encaminó al cuarto que hacía de bodega dentro del departamento y lo abrió encontrándose con el equipo de su tía, pensaba y pensaba si hacerle caso, solamente había jugado tenis unas cinco veces y fue porque le había gustado un chico del equipo local, pero no le llamaba la atención, aunque era mejor que nada. Tomó una raqueta, unas pelotas, se puso una ropa deportiva y decidió salir hacía la academia, sabía que no habría nadie ya que en tiempos de vacaciones la mayoría de las selecciones buscaban participar en torneos locales o de ciudades vecinas para adquirir experiencia y practica.
El viaje en moto fue placentero, sin dudas la motocicleta de su prima era de lujo y que se la prestara significaba mucho, era plena confianza de Kashmir hacía su persona por lo que la cuidaría muy bien. Tras estacionar la moto, caminó tranquilamente en dirección a las canchas de tenis, aprovechaba que no había nadie para ir fumando y pensando si también habían expulsado del equipo a la otra chica con la que se peleó, sería injusto sino fuese así y serviría para reclamar que la devolvieran al equipo.



– Al menos le rompí el labio. – Pensó Thea soltando una larga bocanada al llegar hasta una de las canchas mirando por fuera de la red. – No sé ve nadie, era obvio. –



Thea se recargó en la malla y siguió fumando cerrando un momento los ojos para disfrutar del cigarro, debía de pensar rápido como matar el tiempo o resolver el problema del equipo de softball, se sentía apenada por meter a su tía en todo esto y por dejar preocupada a su madre que se había ido a trabajar como instructora de pole dance es una academia de Estados Unidos, el pago era demasiado como para rechazarlo aunque eso significara estar unos años separadas y verse en vacaciones.



– Debí irme con ella… Es la meca del rey de los deportes. – Susurró Thea bostezando y jugando con el cigarro entre sus dedos, sacudiendo su cabeza. – Mierda, tengo sueño, mejor regresa… –



La chica de cabello corto estuvo a punto de devolverse al estacionamiento cuando vio a una hermosa joven de cabello teñido en azul celeste acercándose hacia la cancha, lucía un cuerpo bastante sensual y trabajado con esos jeans y blusa y por todos los pines y marcas de ropa parecía tener gustos bastante diversos.

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– ¿No te han dicho que está prohibido fumar aquí? – Habló la peliazul mientras Thea arrojaba la colilla al suelo para pisarla. – Eso no arregla el problema. –


– Lo siento, soy nueva por aquí. –



– ¿Nueva? ¿Entraste al club? –



– Para nada, hablo de esto. – Dijo Thea levantando su bolso para enseñar su raqueta. – Vine a matar el tiempo. –


– Matar… ¿El tiempo? –



– Si, no lo tomes a mal. –



– Tienes agallas de venir al club y decir que es por matar tiempo. – Sonrió la peliazul de forma retadora mientras llevaba sus manos a la cintura. – ¿Y cómo ibas a matarlo? ¿Fumando? –


– Iba a buscar una de esas tirapelotas. –



– Ya que estoy aquí ¿Por qué no juegas conmigo? También quiero matar tiempo, deja voy por una de las raquetas de principiante. –



Thea recibió el contragolpe de esa chica con una sonrisa, estaba burlándose de ella por ser una principiante, sabía que tenía las de perder pero no iba a dejar que esa cara bonita la hiciera menos, al menos la salida parecía que no sería aburrida después de todo.


 

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FAULT 2




Thea y la peliazul se dieron un tiempo para hacer el calentamiento debido antes de jugar, la chica de ojos color ámbar admiraba de arriba a abajo a esa jugadora, sin dudas y en sus propias palabras, estaba buenísima, al menos valió la pena la salida para toparse con una chica que parecía una modelo de revista fitness. Hacía tiempo que no jugaba pero se acordaba bien de las reglas y todo, al menos iba a intentar hacerlo bien, aunque estaba de muy buen ver, tenía una mirada algo arrogante que le incomodaba y se iba a esforzar en por lo menos cambiarle esa cara.



– Un solo set ¿Te parece? –


– Perfecto. –


– ¿Traes una moneda? – Preguntó la peliazul mientras Thea se acercaba para sacar una moneda para dársela pero retrocedió la mano antes de ello.


– Thea Pergollizi¿Y tú? –


– Nek Fillipini, mucho gusto. –


– Igualmente, Nek. – Sonrió Thea dándole la moneda a Nek quien la arrojó y atrapó con sus manos. – ¡Cara! –


– Cara, elige. –


– Saco primero. –



Ambas se posicionaron para empezar el juego, Nek miraba fijamente a Thea para medirla, no era como si detestara que principiantes o gente ajena al deporte llegaran a las canchas, pero si que estuviera fumando en las inmediaciones, esperaba que esos ojos y sonrisa de chica mala no fueran solamente eso y que al menos mostrara algo de respeto por el establecimiento y por la disciplina. La peliazul lo notó, su postura era la correcta, no perfecta pero si de alguien disciplinada, no obstante fue el potente saque el que la sorprendió, la potencia de su golpe era evidente al sentir el rebote de la pelota en su raqueta y la devolución se le complicó un poco pero se aseguró el primer punto.


– Rayos, ando fría en esto. – Dijo Thea sacudiendo su mano derecha con la que hizo ese saque mientras Nek sonrío un poco y daba vueltas a la raqueta que mantenía en la mano izquierda.



– Espero que eso no sea todo. –


– ¿Me estás retando? –



El partido siguió y así como sospechó Nek, Thea no tenía un estilo pulido pero había algo que sobresalía, su fuerza bruta, la potencia de sus golpes aunque no tenían el mejor control eran sin duda peligrosos, más que un golpe de tenis parecía un batazo. A pesar de que la morena tenía esa gran fuerza en sus remates, su experiencia era su mayor lastre y se empezó a notar tras perder el primer juego, la peliazul ya había visto suficiente y se decidió por jugar con toda la seriedad del mundo, no buscaba burlarse por la diferencia de niveles, solamente lo hacía como respeto hacía la otra jugadora ya que sería un insulto para Thea hacerle creer que ese era el nivel de una profesional que llevaba dos años en el WTA.
Thea poco a poco fue notando que esa chica se movía más rápido y daba devoluciones con más certeza, sin dudas era una profesional, no cometía errores, no corría de más y a diferencia de los encuentros que vio en su anterior colegio, Nek era elegante y al mismo tiempo aguerrida, no había temor alguno en sus golpes, no esperó que esa peliazul que visualizaba más como alguien que sería una perfecta modelo de lencería fuese en realidad tan buena.
Los tres juegos pasaron rápido y el resultado fue evidente, Nek ganó el partido por un amplio margen pero Thea no parecía para nada molesta, era consciente de la diferencia de experiencia y eso era algo importante, mantener la serenidad incluso al terminar el partido.




– Nada mal. –


– De pura casualidad ¿Eres una profesional? – Preguntó Thea acercándose a su mochila para sacar una toalla para el sudor mientras esa chica se acercaba a la propia que estaba en la misma banca.


– Si, estoy en la posición cuarenta y nueve del WTA. –


– Ni idea que es eso. –


– El ranking mundial de tenis femenino. – Respondió Nek sorprendiendo a la chica de ojos ámbar. – No es para tanto, no hay mucha competencia como crees, las que están por encima de mi es porque tienen más oportunidad de participar en torneos que yo. –


– Pero ya estar entre las primeras cincuenta vale mucho y más a tu edad. –


– Si supieras… La número uno del ranking lleva cuatro años consecutivos ahí y apenas tiene diecinueve años, esa maldita prodigio la comparan con Kaam Goheid por su estilo de juego tan impecable. –


– Hablas de ella como si la conocieras. – Habló Thea limpiando su sudor mientras Nek dejaba la toalla sobre su cabello estando con la mirada fija hacía afuera de la cancha.


– La conozco porque está en esta academia. –


– ¿En serio? ¿La mejor del mundo? –


– En las reglas de la academia está que aún siendo profesionales, debemos de continuar como estudiantes de la Step Fast y concluir nuestros estudios, con ello no solo aseguran publicidad gratuita al presumir que sus estudiantes tienen grandes logros, se aseguran que nosotras tengamos algo más que solamente nuestras disciplinas. –


– Lo sé, también que la academia patrocina a los jugadores y equipos, por eso es que había entrado aquí. – Dijo la morena en un tono algo melancólico que Nek notó y decidió no preguntar, apenas la conocía y era mejor dejarlo fuera del tema.


– Tienes mucha fuerza bruta, pareces como un tren intentando viajar entre unas vías de juguete, tu velocidad de desplante y alcance es grandioso por tus largas y fuertes piernas y brazos pero el control que tienes es bastante pobre, estás mentalizada solamente en poner la pelota del otro lado pero no en donde en específico. –


– ¿Me estás diciendo bruta? –


– No, te estoy diciendo las cosas buenas y malas que vi en ti. – Contestó Nek reiniciando su labor de quitarse el sudor. – Si supieras jugar con un mayor nivel, serías una rival bastante complicada, esa potencia que tienes no la he visto en ninguno de mis partidos ¿Puedo saber que deporte practicas? –


– Eres muy buena para saber que practicaba algo. –


– Tu postura… No es del todo del tenis, pero sabías posicionarte para devolver la pelota. –



Thea bajó su bolso al piso para poder sentarse, sacó del mismo una hielera pequeña donde había varias bebidas deportivas con hielo y refrescos, ofreciendo una a la peliazul que dudó un instante de aceptar la oferta de alguien desconocido, pero no creía que fuera tan tonta como para darle algo malo estando dentro de las instalaciones así que tomó una bebida isotónica.


– Jugaba Softball. –


– ¿Jugabas? –


– Me corrieron del equipo por una pelea, una perra habló mal de mi madre y no pude evitarlo, más porque lo decía a mis espaldas y no tuvo cara de decirlo de frente, odio a las hipócritas y doble cara. – Dijo Thea sin titubeos, Nek no esperó que fuera tan sincera pero por su mirada entendió que era consciente de que tenía culpa de lo ocurrido. – Llevaba dos mundiales juniors consecutivos que ganábamos, logré entrar a la academia en mi sueño de que esto me llevara a que un equipo profesional me contratara y entrar a las grandes ligas, pero me dejaron fuera por un año. –


– Que estúpida. –


– Lo sé, fue estúpido pero no me arrepiento de lo que hice. –


– No es como si tengas otra opción. – Habló Nek haciendo reír un poco a Thea, había encontrado a alguien igual de brutalmente honesta que ella. – Por eso no es bueno hacer planes y soñar sin estar totalmente comprometida a aguantar todo lo que se venga encima. –


– Lo cuentas como si fuera tu caso. –


– No tengo porque contarte sobre mí. –


– Cierto. –



Nek sonrió a Thea por esa respuesta, no le gustaba la gente preguntona y menos la insistente, al menos en eso esa chica parecía ser agradable. Hubo un breve receso de la charla mientras se hidrataban y quitaban el sudor, al desconocerse no había mucho que decir y una pregunta de más sería grosera siendo que apenas sabían sus nombres.


– Mencionaste que la mejor del mundo está aquí ¿Cierto? – Preguntó Thea para romper el hielo.



– Si. –


– Cuando lo mencionaste fue como si no te agradara hablar de ella. –


– Tengo mis motivos para no sentir agrado por ella, será mi superior y mi amiga pero no deja de ser alguien bastante desconsiderada. – Contestó Nek que se quedó unos segundos callada mientras miraba la botella para luego mirar a Thea. – Creo que hablo de más. –


– Igual no la conozco y tampoco es como si me vaya a hacer de creer cosas de ella si no me he cruzado con ella. –



Thea se preguntaba si esas palabras de “desconsiderada” era por alguna cuestión muy personal, porque así sonaba. La chica de ojos ámbar regresó de sus pensamientos al ver que Nek se puso de pie y empezó a guardar sus cosas con mucha calma.



– Los vestidores y regaderas están abiertas a esta hora. –


– ¿Y eso? ¿Siendo vacaciones? –


– No soy la única que viene a practicar aquí en los recesos, también vienen esa tipa y otra amiga que tengo… Y hablando de ella. – Mencionó Nek al escuchar que alguien pelotaba en la otra cancha. – Debe de ser ella. –


– ¿Ella? –



Thea siguió a Nek que caminaba hacía la otra cancha donde una máquina tirapelotas sonaba mientras empezaba a detenerse, pegada a la red estaba una linda joven de cuerpo delgado y rostro de niña buena, con un brillante cabello castaño claro y una sonrisa dulce que mostraba al ver a la peliazul, era esa típica chica que lucía como una niña buena, inocente y delicada que le recordó un poco a la novia de su prima Kashmir.

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– Buenos días Nek. – Dijo la chica parándose para saludar de beso en la mejilla a su amiga, ya de pie le calculó que tuviera un metro sesenta de estatura. – No quise interrumpirlas, las vi tan emocionadas. –



– Perdón si no te noté, si andaba algo concentrada. –


– Am… Hola, soy Desire Panatta. –


– Thea Pergollizi. – Contestó Thea besando en la mejilla a la chica que retrocedió un poco y tapó su boca y nariz sonrojándose un poco. – Perdón ¿No traen chicles? –


– No deberías de fumar, es malo para la salud. –


– Créeme, hay cosas peores que el cigarro y sino me crees, pregúntale a mi prima. –


– ¿A tu prima? –


– No sé de quien habla, acabo de conocerla. – Habló Nek para calmar a su amiga que la miró con curiosidad. – Y no, no está en el club de tenis, está de visita tal parece. –


– Aah, es que la veo con todo y el equipo, además que jugó contra ti. –


– Es equipo de mi tía, ella juega como pasatiempo con sus amigas… Oye ¿Tú eres la mejor del mundo? –


– ¡No! ¡No! No estoy ni en el ranking todavía. – Respondió Desire sonrojándose por completo y sacudiendo sus manos al negarlo. – Ese puesto le pertenece a Vianney. –


– ¿Vianney? –


– Si… Ella es la mejor. – Susurró la castaña tímidamente jugando con uno de los mechones de su cabello con ambas manos provocando que Thea pusiera una cara incomoda por ver a una chica actuando así que por el uniforme.


– Okay… Pregunta ¿Ustedes en que año de bachiller van? –


– Segundo. –


– Tercero, soy un año mayor entonces. – Habló Thea sacando la cuenta sencilla de que ellas debían de tener dieciséis años, le sorprendía saber que Nek desde los catorce ya era una profesional.


– No quiero ser grosera chicas pero necesito bañarme. –


– Pues vamos a las regaderas, también necesito una ducha. –


Las tres se dirigieron hacía las regaderas, siendo las jugadoras las que iban delante de Thea que iba pensando en que ellas eran muy distintas al equipo de tenis de la anterior escuela a la que fue, ahí todos buscaban presumir, sobresalir entre todos, era más un espectáculo que un deporte como tal, quizá por eso no le llamó la atención ni le divirtió tanto como el juego que tuvo con Nek.



– Thea ¿Piensas meterte al club? – Preguntó Desire deteniéndose para voltear a verla junto a Nek.



– No creo, así como dijo ella, vengo de paso. –


– Que lastima. –


– ¿Lastima? –


– Se viene el torneo de parejas entre escuelas y Nek necesita una compañera y… –


– Desire, no hables de más por favor. – Dijo la peliazul provocando que su amiga se tapara la boca y se volviera a sonrojar, que fuera educada con ella le hizo entender a Thea que cuidaba mucho de no incomodar a su amiga, posiblemente por esa personalidad de niña de cristal.


– Lo siento. –


– ¿Y por qué no eres su pareja? ¿O no puedes? –


– Ah… Yo soy pareja de Vianney… ¡De juego, pareja de juego! – Corrigió la castaña sacudiendo sus manos estando totalmente ruborizada.


– Vianney le pidió personalmente que fuera su pareja de juego, según ella le complementa bien, las demás del club no parecen tener ánimos de aceptar estar conmigo. –


– Tal vez aceptarían si no fueras tan exigente Nek, todas hacen lo mejor posible para mejorar. –


– Eres muy noble para entenderlo Desire pero el tenis no se trata de buenas intenciones, se trata de habilidad, voluntad, fuerza y resistencia. –


– Por eso lo digo, vi un poco y Thea tiene fuerza, mucha fuerza en realidad, resistencia también y creo que tiene voluntad ¿O no? – Preguntaba Desire mientras Thea se rascaba la mejilla al pensar en que era difícil hablar con una chica así.


– Pero de nada sirve eso si no hay habilidad ni compromiso. –


– Oye. –



Eso caló en Thea, por primera vez un comentario de Nek le incomodó ya que sentía que la estaba menospreciando, por más cara bonita y profesional que fuera, no iba a dejar que dijera que no tuviera habilidad cuando minutos antes habló bien de ella.


– Dijiste que tengo potencial ¿O no? –


– Si, pero tú me dijiste que esto es un pasatiempo para ti. –


– ¿Cuando será el torneo? – Preguntó Thea a Desire quien dio un brinco al sentir algo de miedo por la mirada seria y algo intensa de esa chica.


– En tres semanas. –


– Suficiente tiempo para entrenar ¿O no? Al cabo no tengo nada que hacer. –


– Debes de estar bromeando y de una vez te digo que no me gustan las bromas. –


– Ocupas una compañera para participar y yo no quiero oxidarme mientras regreso al softball, matamos dos pájaros con una piedra ¿O no? –


– Eso es horrible. –


– Es un proverbio Desire. – Dijo Nek frotando la cabeza de su amiga mientras miraba fijamente a Thea. – No quiero tonterías, este torneo es importante para mi. –


– ¿Me ves con cara de que haré una tontería? –



Nek miró fijamente a Thea, sus ojos eran distintos a los que vio cuando recién la conoció, esa chica se tomó personal que le dijera que le faltaba habilidad y compromiso, aunque era cierto que no era profesional conocía las bases del juego y sus cualidades traídas del softball le daban de donde trabajar al entrenarla, por ahora tomaría la oferta y vería de que era capaz Thea Pergollizi.







-O-O Ay Desire, se te ve la cara tan pasiva como Thames, ya sabemos quien va a sufrir de amor jaja.
O-O- Porque wolfito lo prometió, en cada capi una imagen de la sensual Nek.

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¡Y aparece Vianney! O-O- Chica que aparece en FREE STATE OF MY MIND!

FAULT 3




Thea regresó a la casa temprano para sorpresa de su prima que se notaba que no la esperaba pues tenía sentada en sus piernas a su novia mientras la llenaba de besos en el rostro y veían una película, pero no eran las únicas ahí, estaban otras dos chicas haciéndole compañía, una chica de cabello negro con largas mechas blancas y de rostro de chica ruda y una chica tan pálida como Augustine con un corte en media melena de color rubio claro.



– Buenas tardes. –


– Saliste temprano. – Dijo Kashmir mirando por el hombro a su prima al instante que Augustine se bajaba de sus piernas.


– Kashmir, dijiste que nadie de tu familia vendría, van a pensar que no te estoy cuidando por sentarme en tus piernas. –


– Ella no le dirá nada a mamá, sigue sentada. –


– Te dije que no tenía clases, solamente fui a dar una vuelta. – Contestó Thea dejando su bolso deportivo en el piso para saludar a las otras dos chicas. – Hola. –


– Se nota que es tu prima, se parece mucho a ti. –


– Todas lo dicen… Ella es mi mejor amiga, Reilly y la chica entre sus brazos es su novia, Paty. –


– Debiste dejar que nos presentáramos. –


– No es para tanto Paty, aquí todas estamos en confianza. – Hablaba la morena mientras movía su silla de ruedas de atrás hacía adelante para acomodarse. – Eso me recuerda que iba a preparar unas palomitas. –


– ¡Kashmir, déjame hacerlo! –


– Tranquila, son solamente unas palomitas. – Reía la chica de ojos color ámbar mirando a su prima que caminaba en dirección al refrigerador para servirse un poco de jugo. – De seguro encontraste algo interesante ¿O no? –


– ¿Por qué lo dices? –


– Duraste mucho rato afuera para dar solamente una vuelta y tu ropa parece estar sudada o mojada. –


Thea se quedó un rato callada para luego sonreír hacía su prima que ponía una bolsa de palomitas en el microondas, no encontraba palabras para explicarlo ¿En verdad se divirtió o fue el reto del momento? ¿Fue por esa chica en particular o por encontrar algo que podía ayudarle a matar el tiempo?



– Tal vez juegue tenis por un rato. –


– Al menos ya tienes que hacer hasta que regreses a tu equipo. – Contestó Kashmir mientras su prima tomaba un poco más de jugo. – Era lo que querías ¿O no? –


– Si, aunque no me esperaba formar una pareja de repente. –


– ¿Pareja? –


– De juego, una chica me pidió que formara pareja con ella para un torneo entre escuelas. –


– ¿No es el torneo donde iban a jugar Majo y tú? – Preguntó Augustine a su sobrina quien lo afirmó.


– Si, Majo es una buena jugadora, espero no causarle problemas. –


– ¿Juegas tenis? –


– Jugaba en la secundaria, dejé de jugar un poco porque empecé a apoyar a mi tía con el consejo estudiantil. –


– Vaya… Me encantaría verte. – Dijo Reilly viendo como Paty la miraba con sospecha. – ¿Qué? –


– Uso short debajo de la falda. –


– Me leíste la mente. –


– Parece que tendremos más motivos para ir a verte jugar, obvio también te apoyaremos a ti, Thea. –


– No es como si vayamos a ganar pero tampoco pienso hacer el ridículo. –


– Amm… Kashmir me contó lo que te sucedió ¿Por qué no intentas quedar en un buen lugar? – Habló Augustine consiguiendo la atención entera de Thea. – La Step Fast School es conocida por darle mucha importancia a los logros deportivos, si obtienes un buen lugar en el torneo, podrías convencerlos de reducir tu sanción en el equipo de softball. –


– No lo había pensado así. –


– Aug no es solo una niña linda, a veces tiene buenas ideas. –


– ¡Kashmir! ¿Cómo que a veces? – Preguntó Aug apenándose mientras su novia se reía y Thea dejaba el vaso para encaminarse hacía su cuarto.


– Gracias Aug, me dejaste pensando. –


– Aa… ¿Gracias? –



Una sonrisa se dibujó en Thea al darse cuenta que ese torneo podía redimirla, no estaba segura de que ganara o algo así, pero si podía hacer un buen papel podría demostrarle a la directiva que era alguien disciplinada y regresarla al equipo antes de las próximas ligas.
Al otro lado de la ciudad, un departamento de lujo se iluminaba tras la entrada de la dueña del mismo, una joven curvilínea de larga melena pelirrosa, color que esa chica usaba en honor a la mujer que amaba de una manera bastante noble. Vianney dejó su maleta y se soltó el cabello antes de soltar un gran suspiro tras regresar de un torneo de beneficencia al que acudió a Estados Unidos, no quería ir pero su agente se lo recomendó para darse más publicidad como “buena” samaritana, para alguien como ella era solamente hombres ricos queriendo vender una imagen falsa, igual terminó yendo solamente porque su mánager casi se lo rogó.



– Xcaret ¿Puedes refrescar el ambiente? – Habló Vianney caminando hacía la sala dejando caer su gabardina sobre el piso al querer relajarse.



– “Temperatura sugerida: 23 grados. “ –


– Perfecto… Enciende la televisión, el canal de Blues y Country por favor. –


– “Entendido.” –



Vianney cerraba los ojos al sentir el fresco del minisplit de su departamento y disfrutar de la voz de su asistente que emulaba la voz adormilada y suave de la mujer por la que nombró así a su IA. No pudo evitar hacer ese cambio en la computadora que regulaba su casa, hacía cuatro meses que tuvo la oportunidad de conocerla en persona y resultó ser justo como pensaba, tímida, delicada, temerosa, frágil, una pequeña hada pelirrosa atrapada en una jaula sin que ella supiera que estaba en cautiverio. Pudo abrazarla, pudo tocarla, pudo escucharla, pudo hablar con ella y podía estar tranquila confiando que dejó una huella en esa mujer, añorando con volver a encontrarse y esta vez cumplir su promesa de no dejarla escapar.



– Nada como estar en casa… Xcaret, abre el minibar por favor. – Ordenó Vianney viendo como la mesa de sala se abría en dos dejando ver un minibar de lujo del cual sacó unas botellas de cócteles preparados. – Cierra el minibar y revisa si hay algo nuevo en mi cel por favor. –



– “Hay una llamada perdida de Amalia. “ –


– ¿Otra? Apenas voy llegando… Debería de pensar en cambiar de agente. –


– “Amalia ha sido tu agente desde que eras una niña, ha sido como una segunda madre para ti. “ –


– Lo sé, lo sé… – Sonrió la pelirrosa al recordar que fue esa agradable mujer que a veces actuaba como una mamá. – Atiende la llamada por favor. –


– “Entendido. “ –


Vianney se quitó sus zapatos deportivos y subió sus pies al sofá mientras abría la botella y esperaba que su agente atendiera su llamada, de seguro debía ser algún trabajo sencillo o un evento sin tanto ajetreo para haberla llamado recién llegando, cuando eran asuntos más importantes los preparaba con mucha anticipación.




– Buenas tardes Vianney. –


– Hola Ama ¿Cómo está todo? –


– Bien ¿Por qué no contestaste? –


– Sabes que no me gusta estar pegada al celular. – Dijo la pelirrosa tomando un poco más mientras cerraba los ojos disfrutando de la música a volumen medio.


– Te llegó una oferta invaluable. –


– ¿Cuántas veces me has dicho eso? –


– ¡Esta vez hablo en serio Vianney! Mañana quieren entrevistarte, Modas Marquezini quiere hacer un catálogo de verano y uno deportivo y me contactaron porque quieren que seas una de las modelos estelares. –


– Te dije que no estoy interesada en el modela… ¿Marquezini? – Preguntó Vianney prestando entera atención.


– ¡Si! Vendrá la mismísima Xelha Mannes a supervisar la elección de las modelos, estoy segura que podemos lograr que seas la portada o por lo menos una de las caras de las líneas del catálogo. –


– Xelha Mannes… –


Vianney tapó su botella y se quedó pensativa por unos instantes, tenía cierto resentimiento hacía esa mujer a pesar de no conocerla en persona, simplemente no toleraba la manera en como lastimó a la mujer que ella tanto apreciaba y amaba en una manera que no sería fácil de explicarle a cualquiera, solamente se entendía así misma. Pensó en rechazarlo si eso significaba tener que toparse con alguien así, pero recordó un detalle bastante evidente, Xelha Mannes siempre era acompañada o mejor dicho, obligaba a su hermana a acompañarla, si iba a esa sesión había posibilidades de que la volviera a ver ¿En verdad era posible? No estaba tan segura, más cuando la última vez que platicaron la vio más determinada a marcar límites entre ellas, no obstante estaba esa mínima posibilidad que le hacía palpitar el corazón.


– Okay, lo intentaré. –


– ¡Bien, agendaré todo para mañana y… –


– Tranquila Ama, puedo ir sola, de hecho me gustaría ir sola. – Habló la joven con una sonrisa en el rostro. – Quiero ir lo más calmada posible y pensar que no es un día de trabajo, sino un día sorpresivo. –


– Está bien, pero sabes que no me gusta cuando vas sola y… –


– Lo sé Ama, lo sé, pero también te digo que no soy una niña, sabes que puedo cuidarme sola y no voy a firmar nada sin antes leerlo. –


– Ay Vianney, siempre te tomas todo a la ligera. –


– Porque es mejor así que preocuparme todo el tiempo ¿No lo crees? – Respondió Vianney mirando su celular donde tenía una foto que se tomó junto a la mujer de sus sueños en la playa pensando al verla. – ¿O no? –





-O-O Llamó a su IA de la casa inteligente Xcaret LOL, jaja.


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O-O- SIGAMOS



FAULT 4



Era un día agradable para pelotear un poco, la reunión en las oficinas de modas Marquezini sería hasta la una de la tarde así que tendría suficiente tiempo para relajarse un poco pensando en que estaba esa pequeña oportunidad de encontrarla de nuevo, toparse con esa mujer de la cual tenía un sentimiento bastante profundo y al mismo tiempo noble, desde que la había visto pensaba que valió la pena esa paciencia de no dejar entrar a nadie a su corazón, aunque sabía que tenía que proteger su reputación y su delicadeza para evitarle problemas, por ello supo ser ella misma y no dejar que sus sentimientos la nublaran de decirle todo lo que quiso decirle ese día.




– ¡Vianney! –


Una voz la sacó de sus pensamientos, una chica de rasgos delicados, delgada y con el uniforme del club la saludaba a la distancia, se acercaba un torneo de parejas y aceptó a Desire como su compañera debido a su gran velocidad y defensa, así como lo atenta que era a las indicaciones, no le gustaba ser la que se impusiera a la otra pero contar con alguien que le prestara atención y la viera como un similar ignorando que estaba puntuada como la mejor del mundo se agradecía bastante. La sorpresa para la pelirrosa fue ver a una de sus compañeras practicando con una chica que desconocía, que por su potencia de brazo sospechó que jugaba un deporte de más exigencia de brazo que el tenis.


– Buenos días Desire. –


– Hola… No pensé que vendrías hoy. – Dijo Desire recogiendo su cabello que cubría su rostro sonriendo tímidamente a su compañera de mayor grado.


– Ni yo, pero tengo algo de tiempo libre mientras voy a una reunión. –


– ¿Reunión? Pensé que ibas a estar libre estos días. –


– Me llegó una oferta, no sé si tomarla pero creo que podría ser mi día de suerte. – Sonrió Vianney tomando del hombro a Desire quien se sonrojó un poco por ver esa cálida sonrisa que poseía la mejor del mundo. – ¿Quién es la chica nueva? –


– Se llama Thea, es del equipo de Softball pero logramos convencer a la directiva educativa de que la acepten como jugadora de reserva, será la pareja de Nek. –


– Oh… –


– Aunque es una novata, Nek tiene mucha fe en ella. –


– No es tan novata, puedo verlo, debió jugar un poco, aunque no tiene un estilo marcado esa fuerza de brazos que tiene es bastante admirable, podría convertirse en una gran jugadora en un par de años si así lo intenta. –


– Siempre piensas así de todas. – Río la rubia mientras la pelirrosa le miraba con curiosidad. – A todas nos encuentras fortalezas y nos dices que podríamos ser grandes jugadoras. –


– Algo que aprendí de cierta persona es que puedes lograr llegar alto por medio del esfuerzo y aprovechar tus virtudes, incluso si al principio dudaste de ti misma. –


– Esa persona… Me da curiosidad, muchas veces dices que aprendiste de una persona ¿Haz aprendido de muchas o es la misma? –


– Es solo una… Aunque parece que ella no ha podido aprender de si misma. – Susurró Vianney sacudiendo el cabello de Desire. – Vamos a saludarla. –



Vianney y Desire se acercaron a la cancha donde Nek y Thea practicaban devoluciones contra la máquina lanzapelotas la cual tenía unas dianas automáticas a las cuales ellas trataban de asestar. De cerca la pelirrosa confirmó sus sospechas, Thea poseía una fuerza bastante elevada, se notaba que practicaba softball, pero le faltaba algo de control, era claro por la diferencia entre los dos tipos de pelota utilizados en esos deportes, contrario a Nek que tenía un control y puntería de primer nivel, sabía que esa peliazul era una gran jugadora pero su mayor debilidad era el factor psicológico, tendía a desesperarse cuando le llevaban una ventaja considerable y eso le había hecho perder partidos importantes.



– ¿Qué opinas? –


– Si, en verdad veo potencial en ella, me gusta mucho. –


– ¿Potencial? ¿Te gusta? Hablas de jugar ¿Cierto? – Preguntó Desire algo apenada por decirlo, jugando con el borde de su falda con sus dedos.


– Claro que de eso ¿De qué más hablaría? –



Nek vio a ese par detrás de la malla ciclónica y pulsó su pulsera inteligente para detener su máquina, Thea al ver que ella lo hizo copió la acción para luego seguirla al ver que caminaba hacía la puerta donde estaba Desire y una chica bastante atractiva y alta que no había conocido.


– Buenos días Nek, intenta inclinar un poco más la raqueta cuando quieras hacer ese revés que intentas. –


– Buenos días Vianney. – Contestó la peliazul mirando fijamente a Vianney y luego a su amiga que se notaba nerviosa al estar tan pegada a su compañera de juego. – ¿No deberías de ponerte a practicar con Desire en vez de ver a tus rivales jugando? –


– Solamente pasaba a saludar y conocer a tu compañera, hola. –


– Hola ¿Y tú eres? –


– Ella es Vianney, es mi … Mi pareja… ¡De juego! – Se corrigió Desire haciendo que Thea confirmara algo que sospechó cuando ella habló por primera vez de esa chica, le gustaba esa pelirrosa.


– Mucho gusto, Desire me dijo que estarás un rato con nosotras. –


– Solo un torneo. – Dijo Thea ofreciendo su puño a Vianney quien se río un poco y le respondió de la misma forma. – Guau, hasta que alguien le entendió. –


– Es una forma vulgar de saludar. –


– No seas tan seria Nek, cuando viajas por todas partes del mundo debes de saber como saludar. –


– No me hables de ser seria cuando vienes aquí a interrumpirnos. –


– Nek… – Susurró Desire viendo como su amiga miraba algo molesta a la pelirrosa, ella notó que era observada y se calmó tras un suspiro profundo.


– Perdón Desire, no quería decirlo así, ustedes serán nuestras rivales también y por respeto, debemos de vernos así para esforzarnos al máximo. –


– En eso estoy de acuerdo pero tampoco es como si estén practicando un partido ¿O no? Solamente le estás enseñando lo básico y corrigiendo algunas cosas en su postura, deberías de ponerte a practicar tu saque ya que es donde veo que tienes más potencial para obtener puntos fácil por la fuerza de brazo y mejora tus entradas a la zona interna, te adelantas demasiado así que debes de practicar tus desplantes y posicionamiento. –


– Vaya, es buena. – Contestó la morena sorprendida porque no se lo habían mencionado y dedujo rápido lo que hacían.


– Yo no le enseño nada, Thea conoce las bases, solamente estamos … No te contaré. –


– Siempre tan tú… –


– Aa…. Vianney, mejor nos vamos a otra can… – Iba a hablar Desire cuando Vianney alzó la mano al escuchar su celular y contestar.


– ¿Hola? … Si Ama… ¿Qué? ¿En media hora? No… No estoy lejos, es que no me dijiste que iban a cambiar la hora… Esa mujer solamente cambiaría sus horarios de actividades por cierta persona y… ¡Ella vino! –


Una sonrisa se dibujó en el rostro de Vianney, sabía exactamente que persona podía hacer que Xelha Mannes cambiara todos sus planes, ella estaría ahí, había regresado a Italia, aún recordaba ese día en la playa y la promesa que se hicieron o mejor dicho, la advertencia que le dio a esa hermosa mujer de cristal, si alguna vez el destino las volvía a reunir, esta vez no se detendría hasta alcanzarla y parecía que todo se prestaba para mirar de nuevo sus ojos adormilados y tristes.



– ¡Si, ya voy para allá! – Dijo Vianney guardando su celular rápidamente. – ¡Perdón Desire, tengo que irme! ¡El deber llama! –



– Eh… Está bien. –


La chica salió corriendo dejando a Desire algo triste, no había visto a su compañera tan emocionada y sospechaba si tenía que ver con “esa persona”, Vianney muchas veces mencionaba a una persona como si fuera alguien especial, pero nunca daba detalles y justamente al teléfono volvió a pronunciarlo ¿Quién era esa persona?


– Y yo pensé que no era grosera, mira que irse dejando a Desire en silencio. – Dijo Thea con las manos en la cintura mientras Nek apretaba sus puños al ver a su amiga sin decir nada, solamente abrazando su bolso deportivo.



– Por eso la detesto, esa tipa siempre anda a su ritmo y no se da cuenta que hay alguien que siempre la espera y la quiere seguir. –


– Oye, acabo de conocerlas pero te diré que no puedes obligar a alguien a que le guste otra persona, eso sería tan grosero como lo que hace. –


– Y por eso me molesta más, estoy seguro que Vianney sabe lo que siente mi amiga por ella pero la ignora por completo. –


– No diría que la ignora, puede que le guste alguien. –


– Lo dices como si la excusaras. –


– No, lo digo por experiencia. – Contestó Thea cruzando sus brazos. – Hace años empecé a jugar un poco al tenis porque había un chico que me gustaba mucho, pensé que habría algo pero al final el terminó saliendo con una compañera de mi salón, yo nunca la culpé ni a él. –


– Pero… –


– No es nada Nek… – Sonrió Desire algo forzada al darse la vuelta. – Vianney siempre está ocupada, me siento bien con que me aceptara como su compañera para el torneo. –


– Pero… –


– Oigan, eso que dijo ella ¿Me lo pueden enseñar? –



Nek sonrió al escuchar a Thea y ver su mirada, lo había dicho intencionalmente para cambiar la plática, aunque no la conocía supo actuar en bien de su amiga y eso hablaba bien de la chica nueva, lo suficiente para pensar que no sería la única en cuidar los sentimientos de Desire.






-O-O Pobre Desire, tan linda que es y le tocó enamorarse de una chica como Vianney jaja, por lo menos es de su tipo ¿O no? Kissu Kissu guiño-guiño jaja.

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FAULT 5





Una pelota solitaria rebotaba en una pared de frontón que usaban en esa área de entrenamiento enfocada al tenis, Desire había dejado de pensar un rato en la llegada y despedida repentina de Vianney, eso dejaba tranquila a Nek que veía a su amiga desde la banca al estar secando su sudor y tomando un poco de agua.


– ¿Gustas? – Preguntó Thea al ofrecerle una bolsa para preparar una bebida hidratante.



– Gracias. –


– Se le ve más tranquila. –


– Si… – Susurró Nek preparándose esa bebida sabor a naranja mientras Thea se sentaba a su lado. – Gracias por no preguntar. –


– Veo que es un tema delicado y si algo aprendí en mi vieja escuela es mantenerse callada. –


– ¿Por formalidad y amabilidad? –


– Por las peleas que se daban por hablar de más. – Sonrió la chica de media melena haciendo reír un poco a la peliazul que luego puso una mirada nostálgica.


– Hace dos años que ella está enamorada de esa tipa, por más que me esfuerzo por ayudarla a olvidarla simplemente es casi un caso perdido, Desire está atrapada por el carisma de esa mujer que no tiene vergüenza en solamente ilusionarla. –


– ¿La ha rechazado? –


– No, pero siento que juega con ella, a veces le da muchas aperturas para acercarse y de repente se cierra como hoy, como si no existiera. – Contaba Nek volteando con una mirada seria hacia Thea que se sorprendió por esa manera de verla. – Dijiste que podía gustarle alguien ¿En verdad lo crees? –


– No puedo asegurarlo pero la manera en como reaccionó fue como si fuera ver a alguien muy importante. –


– Alguien… –



Nek apretó sus puños de nuevo en señal de molestia, por un instante Thea creyó que podría ser que la peliazul sentía gusto por Desire y solamente quería verla feliz, al principio creía que la trataba como una hermana menor pero poco a poco le iba convenciendo que era algo más, algo más propio del amor.


– La cuidas mucho ¿Cierto? –


– Aunque a veces actúa más madura que yo, es muy tímida e insegura de si misma, hemos estado juntas desde hace seis años y nunca la vi así… Digo, ya era muy nerviosa y siempre me procuraba cuando necesitaba ayuda en algo, pero desde que conoció a Vianney fue como si lo poco que había crecido se cayera. –


– Enamorarse es raro. –


– No sé, nunca me ha pasado eso, simplemente no me ha llegado o no me interesa. – Hablaba Nek mientras Thea tomaba de su bebida.


– Mi prima es una exconvicta. –


– ¿Qué? –


– Si, estuvo unos años en prisión, es una bravucona o mejor dicho era, se enamoró de una chica muy parecida a tu amiga en su forma de ser, pero Augustine aún con su nerviosismo tiene la mirada de alguien que busca ser fuerte y es alguien con quien se puede contar, tanto mi prima como ella se hacen bien entre las dos, por eso digo que el amor es raro, para unos es para bien y para otros va para mal. –


– Eso si… Sabe… La verdad a veces me cuesta entender como una persona puede perderse así misma por otra. –


– Pues un brindis ¿No? Por no perdernos a nosotras mismas. – Dijo Thea buscando alegrar ese aire denso en el ambiente chocando su botella con la de Nek que sonrió por el gesto.


– Y porque Desire logre olvidarse de ella. –



Mientras ellas seguían practicando, en las oficinas de la empresa de modas más importante de Europa había dos chicas que miraban fijamente el reloj de pared en espera de que una peliazul con tatuaje de gota en la mejilla fuera llamada. Majo acompañaba a Oly a esa selección de futuras modelos para un nuevo catálogo de Modas Marquezini, aunque ella no quería su madre le insistió para que tuviera un trabajo sencillo y que se costeara sus gustos finos como esas motocicletas antiguas.



– ¿Cómo estás Oly? ¿Nerviosa? – Preguntó una mujer de unos cuarenta años con rasgos muy parecidos a Marjorie y de ropa ejecutiva.



– Para nada, diría que aburrida. –


– Mamá ¿Y la señora Fina? –


– Ella está en una sesión para el catálogo de trajes de baño, me pidió que me disculpara por ella pero que te estará acompañando en espíritu. –


– No sabía que mi madre fuese un fantasma. – Comentó la peliazul haciendo reír tanto a Majo como a su madre.


– Todo saldrá bien, la señora Mannes te conoce de tiempo atrás y cuando tu mamá te mencionó ella dijo que sin dudas entrabas en sus planes. –


– ¿En serio la misma Xelha Mannes es quien está eligiendo a las modelos? –


– Si pero solamente a algunas, en el caso de Oly es solamente para firmar los papeles así que lo más probable es que me dé las hojas a mi para que las firme. – Hablaba la mujer mientras Oly sospechaba que su madre solo le pidió ir para que la esperara hasta el almuerzo. – Justamente está ahora en el salón de reuniones en espera de la ficha más importante que busca … Oh, ya llegó. –


– ¡Perdón! –



Majo y Oly voltearon al escuchar la voz de una joven de cabello teñido en rosa que soltaba un suspiro al llegar a buena hora. Ambas estudiantes vieron de arriba a abajo a esa chica, en verdad era muy guapa y tenía una figura envidiable, no había duda que daba un aire de súper modelo.


– Vianney Ligorio, mucho gusto. –


– Ya casi era hora de que entraras. – Sonrió la mujer saludando de mano y beso en la mejilla a la chica recién llegada. – Si la señora preguntaba por quien sigue y pase un minuto más para tu cita hubiera ardido Troya. –


– ¿Tanto se molesta? –


– No le gusta la impuntualidad. –


– ¿Me dará un premio entonces por llegar media hora antes? – Preguntó Oly haciendo reír a su novia que le dio un suave empujón con el hombro.


– Esperen… Si, ya la hago pasar, que vayas pasando. –


– Suerte. –


– Gracias. – Agradeció Vianney a Majo que deseó lo mejor por cortesía.


– ¿Y ella quien es mamá? –


– Es la mejor jugadora de tenis actualmente, pero no le gusta darse mucha publicidad, su agente la convenció de venir y estoy segura que la señora Mannes la aceptará, tiene todo lo que busca la marca, prestigio, belleza, clase y carisma. –


– Oh… –


– ¿Ves porque no me gusta el mundo del modelaje? – Susurró Oly a su novia que le abrazó uno de sus brazos. – Demasiado perfeccionistas. –


– Para mi eres perfecta. –


– Con eso me basta. –



Vianney abrió la puerta de esa gran sala de reuniones, lo hizo lentamente para no mostrarse desesperada, la primera persona que vio fue a una rubia de cabello corto que reconoció rápido, Marlon Plates era la incuestionable mejor chef de Italia y esposa de la mujer que estaba en la silla presidencial, nadie podía olvidar la belleza y presencia de la considerada mejor modelo, mejor jugadora de su generación y una de las mujeres más influyentes así como la persona con la que menos quería cruzarse, Xelha Mannes. Por un instante la pelirrosa quiso mirar hacía otro lado al ver esa sonrisa dibujada en el rostro de esa mujer, pero fue la persona que estaba a su mano izquierda la que le provocó su propia sonrisa, pues pudo notar una reacción inesperada en la cara adormilada y sonrosada de la mujer de sus sueños, misma que era acompañada de una hermosa morena con rasgos muy similares en las facciones.


– Buenas tardes, mi nombre es Vi… –


– ¡Obvis quien sé quien eres! Pasa, pasa… Vianney Ligorio, la mejor tenista del mundo, obvis por ahora, mis hijitas se tomarán en serio el tenis así que no dudes que luego ellas serán la uno y dos. – Hablaba Xelha con esa seguridad que la caracterizaba mientras Vianney se acercaba a la mesa. – He escuchado mucho de ti, sin duda eres una digna representante de la escuela que dejó mi familia. –


– Gracias señora, si han dicho mucho que mi estilo les recuerda al de Kaam Goheid pero en realidad, intento jugar inspirada en el juego de alguien más. –


– ¿Puedo saber de quien? –


– De la persona que está a su lado izquierdo. – Sonrió Vianney viendo como la cara de esa mujer se iluminaba al voltear a ver a su hermana.


– ¿Escuchaste hermanita? ¡La mejor tenista de este momento se inspiró en ti para jugar mejor! –


– Si… A… Gra… Gracias. –


– ¡Ay que linda eres hermanita! Te apenaste al saber que eres la inspiración de las mejores del mundo. – Hablaba Xelha sin darse cuenta del verdadero origen de esa pena.


– Bienvenida, Vianney… –


– Hola. –



Xcaret sintió su corazón entibiarse y apretó la mano de Lizeth con cierta fuerza haciéndole entender que había algo inusual, Liz solamente miró a esa chica y luego disimuladamente a su novia para poder percatarse del impacto. Claro que sabía quien era Vianney Ligorio, se trataba de esa joven que ayudó a Xcaret a superar la barrera que tenía en sus sentimientos y mente, pero al mismo tiempo, fue esa chica que le advirtió a su novia que si el destino les tenía preparado un reencuentro, no la soltaría ¿Qué clase de persona era esa chica que causó esa reacción en Xcaret?



– Vayamos directo al tema por cual te invitamos, mis hijitas van a estar enfocadas al tenis por lo que no tendrán mucho tiempo libre hasta estar listas para su primer torneo y yo estoy en preparación tener una niña más que será tan hermosa como mis hijitas y como mi hermanita, obvis. – Hablaba la mujer mientras Vianney solamente sonreía hacía Xcaret que trataba de mantenerse en calma. – Como tenemos encima los tiempos para el nuevo catálogo estamos buscando sangre nueva, obvis no van a poder ocupar el lugar que dejamos mis hijitas y yo, pero para asegurarme que todo vaya bien decidí…. Perdón, mi hermanita quiso ser la encargada del catálogo de esta temporada. –



– Significa que estaré bajo ordenes directas de ella. –


– ¡Así es! Dejaré que mi herma… Digo, confió plenamente en que mi hermanita hará un gran trabajo ¿Verdad? – Dijo Xelha guiñándole el ojo a su hermana para darle a entender que en verdad le estaba tomando la palabra como le prometió.


– Gracias Xelha. –


– Entonces ¿No tengo que posar o algo así? –


– ¡Para nada! Ya había decidido que ibas a trabajar para nosotras, pero era sorpresa para mi hermanita para que supiera que confío tanto en su trabajo que por eso le busqué a la chica más buscada por revistas para ser su portada. –


– ¿Estás bien? – Susurró Lizeth a su novia que lo afirmaba con la cabeza.


– Xelha… Yo… –


– Oh, es cierto, prometí que te iba a dejar tomar los acuerdos y el contrato con ella, no se me olvida hermanita. –


– Lizeth, Xcaret, las dejaremos un rato ¿Vamos amor? – Habló Marlon mientras asistía a Xelha para ponerse de pie.


– Perdón sino te doy más tiempo, soy una mujer bastante ocupada, en veinte minutos tengo una cita para ver lo de mi próximo embarazo ¿A poco no es emocionante hermanita? ¡Pronto tendré otra niña que será tan linda como tú! –


– Si… Emocionante. –


– ¡Ay! Quisiera llevarte hermanita pero… Sniff… Ay una promesa es una promesa. – Dijo la mujer agachándose para besar la mejilla de su hermana antes de retirarse hacía la salida presidencial. – Cuídala mucho Liz, sabes que suele ponerse nerviosa en las áreas más concurridas del edificio. –



Lizeth y Xcaret se quedaron a solas con esa joven que solamente sonreía a ambas mujeres, había un aire de confusión entre las dos ya que no sabían que pensar, estaban frente a una chica de la mitad de su edad que marcó un antes y un después en la vida de la mujer Mannes y no sabían que decir.



– ¿Qué tal si salimos de este edificio y buscamos un lugar más agradable para hablar? – Dijo Vianney acercándose a ambas y parándose detrás de ellas para tomarles del hombro con cuidado.



– A… ¿A donde podemos ir? –


– A cualquier otra parte. –




Ambas mujeres estaban intrigadas con lo que planeaba esa chica, había agradecimientos pendientes hacía ella pero al mismo tiempo, la incertidumbre de esa promesa dada meses atrás seguía rondando en sus cabezas y quizá el temor de que se hiciera realidad era lo que las tenía con los sentimientos a flor de piel.








O-O- Pobre Desire, suspirando por Vianney y ella detrás de otros huesitos jaja.

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