Trama Gaze of the abyss | Hiiro, Akenuri, Issei & Tye | La telenovela de las 6

The house is mine
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Un montón de tierra arcillosa salió volando por todas partes, así como también el cuerpo de Einarr, restos de hielo, un samurái y una pierna. Unas gotas de sangre impregnaron las mejillas del shinobi mientras recordaba en su cabeza el por qué hacía lo que estaba haciendo. ¿Por qué estaba en esa isla, en primer lugar? Cuando podría estar cogiendo con una puta y bebiendo licor. Las memorias apenas eran lúcidas.

...
..
.


30 minutos antes.

De repente escucharon el estruendo de una ventana romperse y Tye no fue el único que se pusiera alerta, aunque trataba de no perder el equilibrio en medio de. Bourbon dejó de comer; fue el primero en ubicar al intruso que irrumpió en la vivienda por la parte trasera, quien al encuentro con el can pidiera que no le hiciera nada. No era enemiga.

¡Tú! —Se dirigió a Ters desde que le viera— Tus amigas te necesitan.
Querrás decir sus putas… —arregló el de pelaje blanco manchado de rojo, lo que Candy reconoció como sangre. La chica hizo una mueca de desagrado que no pudo disimular ni un poco.
¡No sé lo que sean! Solo sé que también son conocidas de Byakko sama —Einarr fue figurando a las féminas de las que hablara la ANBU casi Meijin—. La chica de cabello gris y la chica pelirroja.

Encogió los ojos, la furia comenzó a crecer desde la boca del estómago hasta la garganta. Y cuando pudo saborearla en su paladar, estrelló la botella de vino en contra de la pared ocasionando un alboroto que podría dejarles al descubierto. Candy se llevó las manos a la cabeza.

¡¿Qué te hace pensar que me importa una puta mierda lo que le suceda a esas malditas putas de mierda, pedazo de puta de mierda?! —el shinobi trató de no alzar mucho su voz, pero fue imposible. Enseguida respiró hondo, la bebida le hacía sentir caliente y más agitado de lo normal. Fuera de sí era más difícil controlas sus habilidades malditas. En un abrir y cerrar de ojos se desplazó hasta Candy y le tomó del cuello, estrellándole de espaldas contra la pared—. Si quieres salvar a esas perras, hazlo por tu cuenta —una sonrisa tétrica acompañada de un aliento alcohólico que congeló a la pequeña mujer hasta los huesos.

Los pies de Candy quedaron tendidos en el aire cuando el hombre que la sujetase le dejara en libertad; la pequeña había quedado adherida al muro gracias a que este y parte de su espalda alta se hallaban recubiertas de hielo. Bourbon se saboreó lo que estaba a punto de probar con sus colmillos, pero antes de que lo hiciera su invocador le hizo desaparecer al filo de una tercia de shurikens. Qué ganas tenía de acabar con la vida de esa mujercilla, pero una parte de sí reconocía que podía ser útil dado que era confeso su adiestramiento en fuinjutsu. El hombre juntó las palmas de sus manos creando una densa bola de nieve que luego introdujo con brusquedad en la boca de la chica. Sus labios se partieron un poquito al punto de desprender un hilillo rojo.

Tú te quedarás aquí, pequeña estúpida, mientras los shinobis de verdad resolvemos el misterio de las ‘reliquias mortíferas’ —dijo lo último en un tono absurdo y alzando sus dedos índice y medio, simulando unas comillas. Un bufido al final y marchó campante hacia la salida.

En su camino se le ocurrió que si los samurái tenían captivas a la escuálida y a la nueva frígida del clan, quizá pronto estarían muertas, si es que no lo estaban ya. Ellas no significaban algún valor para los bastardos de Hierro. Einarr tragó duro y luego apretó los dientes; si la cabezona nubarrosa con voz de cantante marginal no estaba en primera fila para apreciar sus sorprendentes habilidades, entonces las cosas carecían un poco de sentido.

.
..
...

En la actualidad.

Einarr tenía pedazos de hielo colgándole por todo el cuerpo, su armadura de dicho material era una habilidad que siempre estaba activa precisamente en caso de situaciones como aquella. Aun así, obtuvo algunas quemaduras en las piernas y brazos que serían una repugnante molestia. Despegó apenas el cuerpo del piso y escupió pedazos de barro con enojo. Iba a maldecir cuando entonces se percató de otro par de escorpiones parecidos a los que atacasen a Mangetsu, se acercaban a él y le incordiaban desde la derecha. El joven rodó hacia el lado opuesto para tomar distancia.

¡¿Qué puta mierda?!

Los arácnidos fueron tras él y como un niño asustadizo Tye gateó para alejarse. De alguna forma los animalillos le acorralaron hacia la dirección opuesta de donde se percibiría otra explosión. El shinobi experimentó un escalofrío, gotas de sudor resbalaron de su frente. Después otra explosión, y otra, y otra. Apenas pudo prestar atención a ellas porque los escorpiones seguían acosándose.

¡Aléjense de mí, malditas porquerías! —cuando el shinobi intentaba desviarse hacia otro camino, los animalillos iban a él y le obligaban a retomar la senda que iban señalando.

Al carajo. Tomando valor y se atrevió a pisar a uno de los pequeñuelos únicamente para descubrir que no era de carne y hueso sino de humo, pues se trataba de una invocación. Al cabo de un segundo la memoria fría del Rey Helado hizo bingo: pertenecían a la kunoichi de Kumo. Alguna vez las mismas le habían rescatado de las profundidades de un abismo en medio de cierta batalla, y fue tan humillante que tal vez por eso decidiera enterrar el recuerdo en su mente. De pronto sintió náuseas.

¿En dónde está esa estúpida? —el escorpión restante que bautizó como Gunter respondió adelantándose para mostrar el camino.

Aparentemente Gunter le dirigía hacia un viejo edificio que destacaba por ser el único de dos plantas en todo el pueblucho mal oliente, pero llegar hasta allá no sería una faena fácil. Desde que aquellas detonaciones se llevaran a cabo, hijos del Hierro iban y venían por todas partes como si estuviesen bajo un protocolo de emergencia. En eso las entrañas de la madre tierra comenzaron a bailar al son de una pegajosa melodía de reguetón. Tye se asió del árbol más cercano y observó que algunos samuráis alrededor hacían lo mismo o en su defecto se echaban despavoridos al piso.

Y así como él podía detectarles en su rango de visión, el shinobi fue descubierto por un escuadrón no muy lejano que salía del pueblo con dirección al bosque. Eran cuatro en contra de uno, pero esos cuatro propagaron señas y llamados para multiplicarse por dos. Cuando el jolgorio de las placas tectónicas terminase, la batalla daría inicio y los bastardos de Hierro convertirían la situación en un auténtico linchamiento. A menos de que...

El terremoto se detuvo, fisuras varias aparecieron regadas por el suelo, y el Rey Helado se echó en cuatro patas carraspeando como una bestia. Repentinamente los efectos del alcohol desaparecieron. Los terratenientes corrieron a él; se contuvo tanto como pudo y tomó impulso para luego salir disparado como un toro, abatiendo con descomunal fuerza a los enemigos.

Saltó sobre un samurái y rasgó su cara con sus garras, luego saltó hacia otro dando un medio giro con el cual propinaría una patada inversa, aterrizó al ras de una fisura en la tierra y se lanzó para embestir con el hombro a un tercero. Los cinco restantes le rodearon y dos de ellos atinaron a asestarle sendas estocadas con sus espadas en la pierna izquierda. La bestia bramó entremezclando la furia y el dolor, enseguida volvió a su pose bípeda y juntó sus garras para hacer sellos de mano, pues a pesar de su actuar su silueta seguía asemejándose más a la de un humano que a la de un animal. Las manchas negras por toda su piel, sobretodo la escletórica anormal en el ojo izquierdo brillaron ligeramente con los últimos destellos de un cielo rojizo.

Suiton: Bakusui Shouha.

Una enorme cantidad de agua salida del estómago del frígido inundó todo alrededor, atrapando a los samuráis en un oleaje que les arrastraría lo suficientemente lejos para tener tiempo de escapar. Einarr trotó cojeando sobre el líquido que naturalmente procedió a desperdigarse por las calles y edificios del pequeño poblado sin excepción. Cuando entró tirando la puerta del edificio que le señalase Gunter antes de desaparecer en el calor de la batalla, vio que el charco de agua se extendía por cada rincón del piso; los habitantes del sitio lucían contrariados y lo estuvieron aún más al ver al hombre maldito bajo el lumbral de acceso. De inmediato tomaron sus espadas, pero Tye fue más rápido al extender las palmas de sus manos para crear una brillante pista de hielo. Algunos bastardos de Hierro quedaron adheridos a ella.

No obstante, quienes poseían ataques de larga o media distancia dispararon en contra del shinobi. Einarr esquivó unos cuantos y recibió otros: un latigazo de electricidad que le hizo agitar todos los huesos y una punzada de viento cortante en el hombro derecho que provocó que gritase de dolor. Su figura se dobló un poco hasta volver sobre cuatro patas mientras seguía bramando con rabia.

¡¡Maldita escuálida!! —gritó como si ella fuese la culpa de todos sus males. Al mismo tiempo pensó que, quizás si Hiiro conseguía escuchar su llamado, saldría de su escondite y apreciaría sus peculiares habilidades.



Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira Lionel Lionel hice un desmother, mañana lo arreglo (?) pd. Mangetsu sigue vivo por ahí pero sin una pierna
 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
Menos de quince segundos más tarde y la verdadera Candy recibió el recuerdo desagradable de su pobre clon de sombras. Jamás se expondría a alguien desconocido por más que fuese relativo de su líder, menos cuando tenía esas fachas. Había dado con Tye gracias a su compañera zorra, quien también la ayudara a verificar el rededor. Como estaba cerca la casa que ocupara Ice T, al dar unos cuantos pasos más visualizó el resto de viviendas que días atrás lucían pintorescas. Por ese hecho le embargó un sentimiento melancólico muy ligado a la pena por todas esas personas muertas o cautivas; en medio de tanta desazón le quedaba el recuerdo grato de haber ayudado a otros a escapar de Tanaka a tiempo. Por alguna razón su petición de ayuda no fue correspondida como se lo imaginó, porque cuatro ninjas sumados a la batalla no harían gran diferencia por más que uno de ellos fuese Akenuri.

Lo que ignoraba la pequeña de estatura era que los samuráis habían dado con ese mensaje pero no por sí mismos, porque eso sería subestimar la capacidad de un equipo élite para pasar desapercibido. De combinar la emboscada inicial en el barco y la estrategia de los de Tetsu, cualquiera sabría que nada de lo que había sucedido hasta ahora era pura casualidad.

Kanaye observaba desde el tope del edificio deshabitado cómo un grupo de árboles colapsaba. Esa primera detonación no formaba parte del plan; sin duda tenía un grupo inepto y unas ratas perseverantes como enemigas.

—Pronto… —acarició la empuñadura de su arma predilecta—, no desesperen.

Otra vez dialogaba con la nada, en apariencia.

[…]

Hiiro, Issei y el grupo infantil pudieron apreciar a los samuráis que estuvieran en el edificio correr tal vez hacia el exterior. El que estuviera con ellas no pudo quedar observando un solo punto, pero cuando lo hizo escrudiñó a las féminas. De un movimiento extrajo su espada, misma que se electrificara sin lastimar a su portador. Yuki tragó en seco porque continuaba nerviosa a pesar de lucir decidida a actuar.

El plan A se había ido a la borda por el alboroto, fue por eso que sin despegar la mirada del samurái dispuesto a blandir su espada en cualquier instante, Hiiro se focalizara en lo que debía hacer con un único intento de altas probabilidades a favor de ella y los demás. Tenía los brazos extendidos con las manos abiertas, pidiéndole al sujeto de armadura que no se precipitara; eso era solo para ganar tiempo. Respiró hondo. La tensión aumentó unos puntos, pero se disparó cuando la pelirroja y el hombre moviesen sus manos con extrema velocidad. El gritillo de más de un niño chocó con el que hiciere el encuentro de la katana y la vara de plata de la kunoichi. La había invocado justo con el sello que tuviere en su muñeca.

—¡Cómo si yo les inyecté del inhibidor! —Bramó casi entre dientes el de Tetsu.

Hiiro aplicó más fuerza en la resistencia, empujando el sable hacia el costado en la brecha corta de pura conmoción del oponente. Enseguida se echó al suelo, barriendo con una patada que encestara en los tobillos y en medio del trastabillón apuntó y pegó otra patada a nivel del estómago enviándolo hacia la pared.

—¡Ayuda! —Gritó antes de recibir de lleno tremendo golpe con una mesa que tan solo le atolondró. Habanero se paró sobre cada brazo, hizo sellos manuales y tocó la boca asquerosa del enemigo. Ya ni sus gruñidos podrían escuchar los demás.
—Issei, sal con los niños por la ventana —en medio de miró la herida que tenía la albina; no iba a tener mucho tiempo para curarla con su botiquín, algo por lo que se lamentó hasta que la misma Kazuki arrancara un poco de su propia ropa para cubrirse el corte. Para ayudarla Chihiro creo dos clones de sombra; debajo de sus pies el samurái intentaba quitársela de encima.


Primero salió una réplica con uno de los niños entre los brazos y una pequeña agarrada fuerte de su espalda. Luego la genin con otra menor igualmente sujetándose de sus hombros y por último el clon restante con los otros dos más grandecitos. Quien respondiera por el nombre de Riik no quitó la mirada de encima de la artista hasta desaparecer de su rango de visión. Aquel niño se sentía realmente molesto y ya no solamente con los invasores del Hierro.

Lo primero que hicieran fue buscar refugio detrás de unos contenedores de basura, ya después no tenían ni idea de cómo proceder. Iz hizo una mueca casi maldiciendo por las pulsaciones en su pierna. Por alguna razón figuró a su tío, quien fuere su figura protectora desde corta edad. En otras circunstancias él la hubiera tratado, tal vez hubiera hecho lo posible para que no saliera lastimada… pero eso era parte de la vida real, del agaje de ser ninja.

—Tenemos que ayudar a los que están en el refugio.
—¡No! —Respondió con exabrupto Yumiko a otra niña más pequeña. —No es necesario ir allá.
—Pero van a morir… —la chica que hablara antes echó su mirada hacia un lado queriendo retener las lágrimas acumuladas en sus ojos. Se estaba mordiendo el labio, como si con eso pudiera mantener encerradas las palabras que hicieren que su garganta ardiera—. ¡Por favor!
—¡Es que no queda nadie! —Soltó de golpe, sorprendiendo incluso a las más grandes. —Todos están muertos o ya se fueron. ¡Solo quedábamos nosotros y nuestros abuelos!
—Qué… no es cierto —la pequeña se cubrió la cara, empapando sus manos ipso facto. Otros del grupo de infantes tampoco entendían bien a qué se refería Yumiko.
—Papá, mamá, todos están…
—Muertos, muertos, muertos —se agarró la cabeza.
—Es mejor que hablen ahora —exigió Chihiro clon uno específicamente a Riik.
—Nos pidieron protegerlos —confesó por lo bajo—, y por eso…


Su relato se vio opacado por varias detonaciones que provenían de puntos distintos que en menos de un segundo se transformaron en sismos que se combinaron para formar uno solo de magnitud impresionante. Todo alrededor se sacudió con violencia; el estruendo de muchas casas se escuchó a la distancia y a los cielos se empezaba a elevar la humareda de tierra producto de la masiva destrucción. Los pequeños se abrazaron en medio de gritos, mas para las kunoichi no había tiempo para sucumbir a la catástrofe. Cada clon realizó el mismo jutsu doton que les permitiera elevar una placa en la que abordaran todos. La intención era encontrar un punto seguro que parecía no existir ante tanto caos; con pánico observaban cómo la tierra se fisuraba y se desnivelaba el terreno, cambiando todo el ecosistema.

Mientras tanto, Hiiro real se agarró de las paredes que se unieran en una esquina, lo que llamaran el triángulo de vida. Cerró los ojos con fuerza porque empezaba a marearse gracias a la violenta sacudida; en ese instante pensó en su familia: sus hermanos, su abuelo y en su abuela, dejando de lado lo mucho que le repudiara por su psicorigidez. Estaba consciente de que podría morir en ese punto, aplastada como un insecto… eso sería lo más lamentable de su muerte. También pensó en Ian y lo feliz que hubiera sido si tan solo se hubiera enamorado de él; y por qué no, la imagen de Pecho Frío se hizo presente junto con las hartas que tenía de… golpearle por ser tan idiota.

Las paredes del edificio se cuartearon y de ellas, así como del techo, caían residuos del concreto en forma de arenilla. Su oponente samurái tuvo la dicha de salir al estar más cerca de la puerta y si la dejó vivir seguro fue porque pensó que le caerían toneladas de cemento encima.

Pero el movimiento telúrico se detuvo.

Vendetta solamente percibía los latidos enloquecidos de su pobre corazón. Sus sentidos volvieron a sincronizarse, escuchando el sonido de un montón de suelas metálicas moverse con ímpetu bajo el mandato de ataque de varias voces. Si en el piso inferior se libraba una batalla, el resto del edificio no tardaría en caer; juraría que hasta torcido estaba.

Los samuráis que allí estaban tenían la tarea de deshacerse de cualquier persona que continuase así fuese con un hilo de vida. La pelirroja se desplazó con cuidado hasta el inicio de las escaleras, desde allí vio todo el suelo cubierto de agua. Rápidamente se lanzó sobre el espacio inundado evitando atraer a los del Hierro que parecían entretenidos con alguien más que se pronunciara como solo él sabría hacer.

—¡¡Maldita escuálida!! —Einarr seguía vivo y eso significó una extraña satisfacción que le sacara una sonrisa boba que no duró mucho. Un sonido sospechoso no solo la hizo preocupar a ella, sino a los guerreros del Shogun que miraron al cielorraso con expectación. Solamente Tye sonrió de dientes para afuera, pues una idea irrefutable cruzó su distorsionada mente sin imaginarse que la misma también pasó por la cabeza de Habanero.

La jounin se dejó ver al otro extremo del pasillo mas no tendrían la gracia de admirarla por mucho más que pocos segundos, ya que había invocado un par de shuriken que lazara en puntos estratégicos. Al mismo tiempo que se echara a correr a toda prisa por las paredes y con el impulso de un jutsu raiton, Ters envió una onda eléctrica que se desplazara por el líquido desparramado. Los samuráis cayeron de rodillas segundos antes de que las estrellas metálicas fueran activadas para explotar. Hiiro se abalanzó hacia el frígido para que ambos cayesen fuera de la estructura por la fuerza empleada en ese acto; sabía que él se protegería usando hielo, de forma que los escombros no pudieran hacerles daños importantes.

Hiiro se hallaba rodeada por los brazos manchados de Yuki, solo después de abrir los ojos pudo percatarse de lo muy herido que yacía Einarr y que esas marcas cubrían parte de su cuerpo. Cuando quiso despegarse de él fue muy tarde: el chuunin la regresó a la tierra con brusquedad, debajo de él; sobre sus cabezas se alzaba un pequeño domo gélido que apenas se craqueó con la caída del edificio los restos que saliesen volando por doquier.

Como Tye tenía las uñas como garras, con el apretón en los antebrazos de la fémina le lastimó. Ella se quejó emitiendo un sonido que nada más elevó la sensación de poder y placer en él.

—Por tu maldita culpa estoy así —Chihiro giró a un lado su rostro, empero Ice la tomó del mentón para obligarla a verle a la cara—. ¿Tienes miedo, escuálida? ¿Me tienes miedo? ¡Me tienes puto miedo!
—¡Sí! —No le gustaba nada el que sus ojos ya no fuesen azules o que su piel estuviera tatuada. —¿Qué eres?
—Soy superior a ti —le mostró sus colmillos en una mueca de burla. Lo único que pensara la artista al verle fue que iba a morderle o algo perjudicial por tanto resentimiento, mas el peligris tiró de ella hacia sí para atrapar su boca con la suya. Al principio hubo atisbos de objeción, sobre todo por la prisa e intensidad del beso; luego se volvió un contacto tan correspondido y placentero que entre mordidas y lamidas el que Tye la lastimara con sus dientes no produjo dolor.


Al despegarse en búsqueda de oxígeno descubrió las irises celestes del usuario de hielo. No podía evitarlo, estaba algo anonadada y extasiada, con la respiración pesada al igual que él. Sin rendir cuentas le agarró a cada lado de sus orejas para fundirse en otro beso más calmado sin dejar de lado los movimientos furtivos. Los labios de los dos yacían enrojecidos, bastante húmedos; Hiiro ocultó su rostro y desvió la mirada toda vez separados.

—Si quieres puedo emparejarte el otro ojo para que ambos estén morados —sonrió con cinismo.
—Déjame en paz —le recriminó al endurecer la mirada.
—Qué malagradecida hija de puta eres.
—Gracias —díjole por poco audible.
—¿Qué?
—Eso.
—No te escuché, cabezona.
—Qué mal —se puso de pie. El domo ya no existía; desde ahí pudo observar el panorama bastante desalentador. Asumió que sus clones continuaban funcionando porque ningún recuerdo de algún otro evento había llegado a su mente, lo que representara un completo alivio. —Debemos llegar al templo.
—Quiero largarme de esta maldita isla.
—¿Para tomar?
—Y coger con putas —respondió fastidiado y no porque en verdad quisiera hacer eso, sino por las asunciones de la pelirroja.
—Eres muy despreciable.
—Ya me lo han dicho.


La artista le dio la espalda puesto que no quería darle el placer al muchacho de verla afectada por sus estúpidas palabras. Con dificultad en el movimiento, Tye se puso a su lado haciendo la pregunta obvia de turno: ¿qué carajos harían? Los dos concluyeron en que los samuráis que quedasen en pie debían estar a los pies del templo y eso significaba meterse en la colmena de avispas sin ningún tipo de seguridad. Pero era esa su misión, ¿no? Dar la vida si era necesario por proteger Modan.

Hiiro invocó a Kacao para que pudiera llevarles por ese suelo de por sí inestable.

[…]

Kanaye había sido claro al pedirles a sus subordinados que no destruyeran el templo todavía aunque sus amigos del otro mundo insistieran en que ya era hora de blandir su querida espada; el arma tenía hambre. Alrededor yacían samuráis con flechas inhibidoras listas para disparar si a algún shinobi se le ocurría intervenir en vez de negociar una última vez. Uno de sus soldados principales, el chico de cabellos bicolor, se acercó a él para indicarle que los dos tenientes principales no se encontraban por ningún lado; mejor dicho, la chica alegre llevaba desaparecida horas y el hombre treintañero dejó de hablarle justo al ser emboscado por otra persona presumiblemente ninja. Eso supuso un sabor amargo para el general.

—¡Ryoga! —El aludido se mostró firme. —¿Mataron a las cautivas? —Y el corazón se le detuvo.
—Señor… esa tarea le correspondía a…
—¿Sí o no?
—No… ¡pero se suponía que debía hacerlo… —Iba a completar la frase con el nombre del otro hijo del Hierro que se enfrentara a Habanero e Issei. El de sable venenoso tocó el mango de su arma hasta empuñarlo con fuerza. No se sabía si Kanaye arremetería solamente contra los ninjas o si se cobraría los errores de uno que otro samurái inepto.
—¿Recuérdame por qué esos mocosos eran importantes?


Los niños, los clones y Kazuki se hallaban relativamente cerca del epicentro de la riña; Riik y Yumiko les guiaban entre los árboles sin decir exactamente qué estaban tramando. Por petición de las ninjas aguardaron un poco antes de salir directo a lo que parecía ser una entrada a todas luces cubierta por la dichosa barrera. Chihiro clon uno realizó un jutsu doton sensor que abarcaría un kilómetro y en medio de Issei experimentó calidez a la altura de su magullada pierna. Yuki miró allí encontrando la pequeña mano de Yumiko emanando chakra; un manto rosa claro cubrió la extremidad y la cicatriz que tuviere se cerró para dejar su piel intacta. Iz le regaló una mirada sorpresiva, empezando a hacerse ideas sobre quiénes eran en verdad esos niños.

—Estamos rodeados —anunció el clon—, aunque no parecen notar nuestra presencia aún.
—Tsk —apretó los puños el crio más grande.
—¿Qué hay allí adentro que es tan importante? Va siendo hora de que nos digan la verdad —habló la otra réplica.
—Ya no hay nada —las kunoichi se mostraron atónitas—. Mi idea era quitar la barrera para engañar a los samuráis y que ustedes pudieran escapar vivos.
—Espera, espera… ¿quitar la barrera? —Susurró Kazuki todavía estupefacta. —O sea que… todo este tiempo…
—Ustedes son la clave.


La pelirroja percibió una alta presencia de personas que se conglomeraban a metros de distancia, quienes prontamente salieran a atacar a los samuráis obligándolos a responder al ataque. Riik consideró eso como una perfecta señal para proceder con su plan, así que se escabulló del escondite mas al instante las féminas más grandes reaccionaron; Hiiro clon dos le había alcanzado tan solo para empujarle y que una flecha negra le llegara a pegar… más bien se le encajó a esta e ipso facto desapareció.

El recuerdo apareció en la mente de la verdadera Vendetta.

Un grupo de cinco samuráis blandieron sus espadas para que de ellas saliese una gran llamarada que combinaron con viento. Para combatirla, la artista también realizó un jutsu katon que se alzara cual inmensa muralla; Iz no sabía qué hacer: por un lado estaban los demás infantes y por el otro Riik, que con todo y sus rodillas lastimadas se había puesto en pie para proseguir con su plan. El niño posó sus manos sobre la barrera mientras recitaba un tipo de oración en susurro; movía los labios tan rápido como pudiera temiendo equivocarse porque de suceder podría ser perjudicial.

—¡Atrapen al mocoso!

Flechas iban y venían. A la de baja estatura no le quedó más remedio que invocar una vara de su elemento de sangre. Issei se lamentaba bastante el no poner más atención a su condición física y desde esa perspectiva no parecía tan mala idea iniciar los entrenamientos Yuki. Si no hubiera sido porque Chihiro lanzara una roca de forma que rebotara contra dos flechas, alguna hubiera pegado en la albina.

Uno de los de Tetsu había dado con el escondite del resto de infantes alertándoles con un saludo tétrico. Yumiko se colocó delante de los más indefensos desde que viera al sujeto alzar su espada electrificada, mas el brazo se le quedó tieso a consecuencia de la ventisca helada que emanara Einarr; inmediatamente repartió unas diez senbon de hielo mientras Habanero sacaba de la zona de peligro a los menores. No todas las agujas lograron encajar gracias a la armadura del kenjutsuka y la puntería desafinada del grisáceo por sus múltiples heridas. Empero no haría falta que empleara más esfuerzo en alguien que terminó afectado desde que el hielo comenzara a derretirse y se combinara con la electricidad.

Kazuki era la más próxima del par recién llegado. Como si fuese parte de su entretenimiento, Einarr aguardó al momento justo para intervenir y ayudar a la nueva integrante de su familia. Pecho Frío recreó un sendero de hielo por el que se desplazó; con su hacha atajó el embate de una espada y con la otra mano blandió su tanto muy cerca de la cara del enemigo de turno. Iz se hallaba ahora detrás del bocón, quien le dijera que hiciera cosas más relacionadas a su paupérrimo nivel para que no pasara tanta vergüenza.

La fémina le miró con furia, desplazando eso el intermitente sentimiento de gratitud que sintió por haberla ayudado. Queriendo alejarse de él buscó atraer la atención del samurái que se enfrentara a la artista clon; con todas sus fuerzas le pegó con la vara y esta se partió en varios pedazos. No logró hacerle ni un rasguño pero sí ganarse su atención, lo que le permitiera a Vendetta pegarle una patada cargada de chakra.


Riik había terminado el proceso. La barrera resplandeció en muchos colores, emanando una fortísima luz que seguro atrapó a todos. Un par de segundos después no existía más y el paso al interior era posible sin ningún problema con excepción de los enemigos que empezaban a llegar en masa. Chihiro verdadera recreó una pared de tierra que frenara a los oponentes mientras los otros pequeños junto al niño de orbes olivas se metían al interior del templo.

—Ve con ellos —pidió la jounin a Iz—. El idiota y yo nos encargaremos de retener a los samuráis de este lado —la genin extrajo de su portarmas la libreta que intercambiara con Riik entregándosela a la mayor.
—Ellos no creerán que alguien del exterior tiene algo tan importante —Hiiro la tomó y guardó—. Por si no logramos salir bien.
—Lo lograrán —la muralla empezaba a quebrarse—. Seguro tu príncipe azul está cerca —bromeó guiñándole un ojo. Si no fuera porque tuviera que marcharse le hubiera reclamado por no ser tan clara. La otra réplica de Habanero también iría con el resto hacia el interior del lugar sacrosanto con la misión especial de corroborar que Candy tuviese su Shakuhachi intacto además de ayudar al resto.


Sin verlo venir, Chihiro clavó una inyección de morfina en la parte alta de la espalda de Ters para que pudiera funcionar sin resentirse por las dolencias de sus piernas y hombro herido. De golpe se le subió la adrenalina. Alrededor no quedaban más enemigos salvo los que intentaban derribar la pared; otros quisieron bordearla pero para eso tendrían que introducirse en el bosque. Con suerte el par de ninjas tendría chance de retirarse de la escena en dirección a la costa que no estaba tan lejos; el olor a salitre llegaba hasta sus narices.

—Vayamos a Kirigakure.
—¡¿Qué?! ¿Y huir escuálida?
—Tengo algo que podría interesarles a los del Concejo, además de saber que… —otro temblor.


Delante del par se abrió una zanja monumental por donde cayeron trozos enormes de rocas.


—Invoca a Bourbon, ¡hazlo!
—¡No me des órdenes, hija de puta! —Aun así hizo lo que se le pidiera. Sin demasiadas explicaciones abordaron al can para escapar más rápido antes de que lo que quedara de isla se fuera al carajo. —¡Corre rapidísimo, pedazo de mierda! —exigió desde que saltara con éxito hacia el otro lado.
—No le digas así —rodó los ojos.
—Cállate, es mi puto perro.
—Ya me deberás una grande, maricón —díjole el cuadrúpedo entre gruñidos.


Cuando creyeron que no podrían estar peor, en el mar había flotillas con la insignia del Hierro. Esos tipos estaban en cada rincón, prácticamente habían invadido el islote hasta en sus aguas; no obstante, Habanero resolvió las hipótesis yéndose por la lógica de los eventos: de algún modo debían escapar también cuando la destrucción fuese inminente. Se preguntó pues cómo sabrían ellos en cuál momento exacto aparecer si todo parecía orquestado acorde a lo que fuera sucediendo…

—Alguien les ha estado ayudando —soltó de repente la fémina.
—¿Qué mierda dices?
—Que quizás un ninja les ha estado ayudando… —se agarró del torso de Ice T antes de que Bourbon se lanzara al mar. Lo mejor era dejarse hundir para evadir los proyectiles que fueron enviados hacia ellos desde los barcos.


Hiiro y Tye nadaron hacia la superficie detrás de unas rocas; Bour regresó a su lugar sagrado.

—¿Estás esperando a que vengan los tiburones a devorarnos? Estás herido, imbécil. —Pecho Frío gruñó; luego de morder su pulgar tocó el peñón para que se concretara el llamado a una de sus tortugas.


Las flotillas iban acercándose con un cargamento de flechas preparado para ser disparado a la señal de quien les comandara, así que no tendrían más salida que esquivar debajo del agua. Los ninjas tomaron tanto aire como le dieran los pulmones y se sujetaron del borde del caparazón; a continuación el animal recreó una corriente que le permitiría viajar a gran velocidad prácticamente en sincronía con los samuráis soltando los proyectiles en dirección al mar; muchos de ellos pasaron a los lados de la invocación. La tortuga zigzagueaba con maestría pese a su gran tamaño, yendo todo jodidamente rápido para los humanos. Si no salían pronto a la superficie se les terminaría el aire y por eso se les hizo un tramo eterno.

Ver el matiz anaranjado y azul mezclarse en el horizonte representó tranquilidad hasta para el ególatra odioso. A la distancia no quedaba ningún barco enemigo o ningún otro obstáculo que les perturbara. Los dos acabaron bocarriba con los brazos extendidos, agitados; una risa salida de la nada surgió en ambos. Miyazaki giró el rostro hacia el de Ice y él como efecto magnético correspondió sin entender por qué deseaba ver sus ojos púrpuras. Tye rompió el contacto tras la ácida sensación que subía por su esófago, porque independientemente de lo atraído que estuviera por ella, una parte de sí se encolerizaba de solo recordar lo que le hubo dicho la última vez que intimaron. Fue como si le hubieran usado para tener sexo y luego echado a la basura como lo peor del universo... estar mojado de pies a cabeza, siendo mimado por la brisa fría, no le permitía hervir. Lo agradecía inconscientemente. En tanto Vendetta intentó que Ters volviera a verla al llamarle un par de veces con un tono suave. Sin éxito, no tuvo más remedio que tragarse un poco el orgullo y cortar el espacio unos metros.

—Hey... —Einarr cerró los ojos, claro acto de pseudo indiferencia—. Ya sé que fui muy dura contigo...
—Cállate.
—Einarr.
—No quiero hablar de esa mierda.
—Pero yo sí —se acercó más y sin pensarlo se abrazó del brazo no lastimado del varón—. Sé que eres fuerte, sobre todo cuando tienes esas marcas... —Tye buscó su mirada sin cambiar la suya; era dura—, es solo que yo...
—Te crees mejor que yo, escuálida —acercó su cara a la de ella—, pero no lo eres ni lo serás. Otra vez te salvé.
—Y me gusta que lo hagas —Miyazaki danzó su mirada entre los ojos penetrantes de Ice T y sus labios.
Tomándose mayores atribuciones aprovechó la invitación indirecta de la pelirroja para ponérsele encima y besarla traspasando sus labios.

.
..


Con la ayuda de un grupo de ninjas que fungían de vigías costeros, la dupla que recién llegaba de Tanaka no Shima llegó a la Niebla en menos de lo que cantaba un gallo. Aquella era la ventaja de contar con expertos en el Hiraishin, además de que la invocación arribó en una playa más cercana a la aldea objetivo. La zona de donde partieron a tempranas horas no era confiable por la teoría que hubiera compartido la artista con el frígido. Y así inició el relato ante las autoridades.

Como Yuusha no estaba en la aldea, Chihiro y Einarr se reunieron con Vrook, Ruura, Ashi, Unmei y Shigeki (por parte de Kirigakure) y Chie y Chiho estaban allí por parte de Kumogakure. El hermano mayor de Habanero no cabía en su propia perplejía; se encontraba muy enojado con su fratría mujer por haberse ido sin avisar cual prófuga; se sintió más molesto al verla aparecer junto con su peor era nada. Asimismo, a Tye no le agradó tener que verle la cara al pelirrojo monótono.

En lo que respectaba al gélido y Hiiro, ni siquiera tomaron unos minutos para secarse, ponerse otra ropa o tratarse las heridas. Muy amablemente la líder del clan Michibiki les ofreció toallas pero solo la músico aceptó, pues el grisáceo solo tenía que congelar cada gota en su cuerpo para quitárselas de encima con sacudidas.



Raving George Verwest Reira 🌷 Reira Lionel Lionel

1. Me tocó pergamino Azul. Tye y Hiiro están en Kiri y tienen la libreta.
2. El instrumento de Hiiro lo tiene Candy T-T
3. Está haciéndose de noche ya (?)
4. Nos queda poco para el día tope (? xDDDDDDDD Más info. por Discord.

 
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While we can dream, there always be hope
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Minutos antes.

Los miembros que acababan de llegar no pudieron dividirse correctamente, la primera explosión los sacó fuera de sí. «No creo que sea necesario ser discreto», dejó escapar Ringo mientras el Inuzuka se resignó al ver que los combatientes del Clan Yuki se abalanzaba de dónde provino la primer explosión, los demás no les quedó remedio de seguirlo.

A punto de llegar, sintieron las demás detonaciones una tras otra. El temblor, la onda de choque y todo lo demás hicieron que se tambalean y cayeran al suelo algunos mientras otros simplemente hicieron todo lo posible para evitar caer. El Inuzuka había marcado a todos con el sello para realizar la técnica de teletransportación para no perder el tiempo si llegara a pasar algo como eso.

Byakko-sama ─de repente alguien se acercó donde Akenuri dejando escapar un suspiro de alivio─, me alegra que esté bien, pero debemos apresurarnos. Las cosas están por ponerse feas.

Sin decir más nada, todo el grupo salió hacia donde Candy sabía que se estaba llevando a cabo la pelea.
No obstante, llegando a la batalla fueron emboscados por unos veinte samurái que lograron tomarlos casi por sorpresa de no ser por el ANBU que iba con ellos el cual los alertó antes de que fuera demasiado tarde. Allá, no muy a lo lejos estaba el templo y varias personas luchando donde pudo reconocer a Hiiro y a Tye mientras que Issei no lograba verla por ningún lado.

Alrededor se podía ver como los Yuki usaban sus técnicas sobre los primeros soldados que sobrevinieron para congelarlos y luego destrozarlos. Era como uso cinco, pero los demás fuero más cautos y usaron sus espadas de Katon para crear calor que chocó con su Hyoton creando una neblina, el mismo Ringo desprendió la suya para que los miembros de su clan tuvieran la ventaja. Algunos simplemente pusieron algún Genjutsu sobre los samuráis y luego los atacaron, pero como la mayoría eran de la fracción de recolección, usaron las pocas técnicas médicas ofensivas para atacar. Ellos tenían la ventaja debido a su línea de sangre mientras que el ANBU Inuzuka simplemente se guió por su olfato para aprovechar la bruma y acabar con los samurái que se interpusieron. Era unos pocos en comparación con los que iban a venir.

Byakko, sin embargo, estaba preocupado por otro tema mientras luchaba y estaba seguro que le dolería si le pasara algo a esa persona.
« ¿Dónde estás, Raiton?» no pudo decir nada más porque tuvo que evitar un corte de una espada, sacando la suya propia se enfrentó a lo que supuestamente podría ser un soldado dado que vino junto con otro para hacer la lucha más justa.

[…]

Akenuri veía ahora como todo llegó a como esta, actualmente. Hiiro y Tye escaparon mientras los otros Samuráis seguían luchando. Ringo vio a Isse junto a Hiiro antes de irse y decidió ir por ella. Atacó a teniente que tenía enfrente con su espada tomándolo desprevenido justo cuando cedió por un corte que llevó del segundo ninjato que tenía a su derecha para clavar la que tenía libre en su caja torácica.

Lo siento, es matar o morir… ─soltó al hombre con ese susurro saliendo hacia adelante a la posición de la albina─, y yo no pretendo morir todavía.

Notó como los niños entraron en templo, luego Issei y después un samurái únicamente para que luego él también entrara. Al pasar del Tori, que estaba destruido y que había marcado la entrada de la barrera, Ringo vio aquel intrincado lenguaje escrito por todas las paredes, un lenguaje que no podía leer. Ignorando aquel detalle se adentró en el lugar pasando por la puerta. Las decoraciones eran moradas y todo estaba gravado en piedra. El lugar parecía ser un tipo de tumba subterránea. Los chicos seguramente habían descendido al lugar inferior dado que en el primer piso no había nada que algunas piedras extrañas que conducía al lugar.

¡Maldición! Este lugar se va a caer eventualmente y estos tipos se van al nivel inferior ─se quejó brutalmente mientras invocaba a algunos zorros de nivel tres para ayudarlos a traerlos de vuelta.



[…]

Kayane estaba cerca de los niños y usó el poder de su espada para cerrarle el paso a los chicos y a Issei. Unos soldados muertos aparecieron para evitar que siguieran. Raition se mordió el labio inferior antes la repentina muestra de poder que no los dejaba pasar. Se volteó para enfrentar al General, pero ella sabía en el fondo que no podría con ese sujeto. Los chicos se aferraron a ella.

Danos al mocoso ─mencionó refiriéndose a Riik─, es valioso para nosotros.
¿Acaso son pedófilos? ─trató de decir Iz para tratar de ganar tiempo y así saber qué hacer.
Jajaja, niña. Me haces reír ─cuestionó en un tono serio─, no tienen escapatoria.

«Maldición». Acaso su príncipe azul algún día iba aparecer para rescatarla…

Reira 🌷 Reira Bishamon Bishamon Raving George Verwest
 
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You've forgotten about us.
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Minutos antes.

Cuando Iz se dio vuelta lo único que tenía en mente era alejarse lo más que podía de la entrada, olvidándose por completo del grupo de chiquillos que tenía a cargo, más el llanto del más chico le sacó del trance cuando tropezó con una roca; debido a la poca iluminación.

Kazuki no era de decir malas palabras, pero esta vez se le escapó un improperio cuando al frenar sus pies resbalaron a causa del fino polvo bajo sus pies. Se levantó lo más rápido que pudo y devolvió donde permanecían los niños, pues no querían avanzar por el temor que tenían. Un insulto más al aire se escuchó por no saber qué hacer, en realidad su estrés estaba aumentando a cada segundo que se adentraban al templo y, ni siquiera se había percatado que el clon de la rojiza había desaparecido, ¿dónde estaba?

-Ay no, lo que faltaba...¡Hiiro! - gritó más por el desespero que por no ver a la mayor.

-¡Tengo miedo... Quiero a mi mamá!

-¡Y yo a mi abuelo!

-Yo quiero mi osito Toddy...


La gélida no hizo más que tirarse al suelo para cubrir su rostro, ¿qué le estaba pasando? Ella no era así. Tenía que recordar el motivo por el que decidió convertirse en una kunoichi; proteger a su tío y eventualmente a todo aquel que lo requiriera.

-No me gusta la oscuridad... - escuchó nuevamente una de las quejas. A ella tampoco le gustaba y por eso había adquirido dicho efecto luminoso sobre un arma. Buscó el kunai y una vez lo halló se iluminó con la intensidad suficiente, aclarando el lugar por donde iban.

-Ven yo te llevo, ¿vale? - el ofrecimiento fue llevar en brazos al pequeño para no retrasar al resto, les ordenó que continuaran corriendo mientras ella les seguiría, proveyendo de luz desde atrás.


Según había dicho Riik cuando recién habían entrado, es que conocía una segunda salida/entrada que daba a otro lado de la isla. Iz no refutó en seguirle, pues al parecer sabía perfectamente por dónde ir, sin embargo un fuerte estruendo les sacudió; quizá igual o más fuerte de cuando salieron de la casa.


-¿Qué fue eso? – preguntó Yumiko llegando con quien quitara la barrera, el cual miró hacia arriba y se encogió de hombros, no sabía la respuesta.

-Son más explosiones… - dedujo Yuki – Esto se pondrá feo, será mejor que nos apuremos o esto se nos vend…


No pudo terminar la oración pues una lluvia de rocas empezó a caer inesperadamente, al igual que el suelo seguía temblando, Issei dejó al pequeño que llevaba en brazos y corrió en dirección a Riik y su compañera para evitar que fueran enterrados en los escombros que se estaban desprendiendo. Cuando los tuvo en brazos los tiró sobre el camino helado que formó en el proceso que se acercó a ellos, tirándolos sobre el para que al resbalar no se lastimaran con el suelo, pero fue el de orbes verdes quien callera más lejos del grupo.


La pequeña que curó la herida de Iz terminó a los pies de los demás infantes, calmándolos un poco mientras esperaba que el temblor pasara, el cual fue disminuyendo al cabo de los minutos.


-¿Conoces otra entrada? – preguntó a Riik mientras examinaba el camino que fue tapado por los escombros. Pero no hubo respuesta – Oye, es importante que…

-¡Suéltame!

-¡Ahg! – el menor que estaba siendo retenido por su rostro gracias al fuerte agarre de la mano del general, mordió con fuerza la piel que se cernía cerca de su boca, siendo liberado por impulso, corriendo lo suficientemente rápido hasta llegar con sus aliados.


Actualidad.


La cantidad de agujas de hielo que enviaba Issei para evitar que el samurái se acercara eran inútiles, dado que eran desviadas con facilidad por su enemigo. La albina sabía que el tipo estaba jugando con ella, que en algún momento se le abalanzaría con todo lo que podía dar. Y era en ese momento que en realidad deseaba la compañía de tío; los entrenamientos que le proponía realizar cada mañana le hubieran sido muy útiles.


Sin embargo, cuando los acompañantes de Kanaye se acercaron la Raiton se percató de ellos, su piel se erizo y tan solo dio un paso atrás.


-Entrégame al mocoso y los dejaré ir… - advirtió el de cabello oscuro caminando con pasos firmes a la de Kiri, la frialdad en sus palabras no le aseguró que fuera a cumplir su promesa. Tragó saliva cuando pudo apreciar con un poco más de claridad la espada que llevaba en mano, más nunca le había usado.

-Me temo que no puedo hacer eso.


Nuevamente la negativa, el azabache murmuró un ´como quieras´ y de un momento a otro llegó frente a la menor, agarrándola del brazo para intercambiar posiciones de un solo movimiento, sin embargo fue Iz quien intento asentarle una vara de hielo que surgió de su mano libre sobre el pecho. El de la espada curveó levemente sus labios y rápidamente la estampilló contra la pared que estaba tras ella, provocándole un gran dolor en su espalda pues la fuerza había sido considerable.


-No tienes oportunidad contra mí, deberías saberlo de una vez – los pasos que dio para llegar frente a ella fueron lo suficientemente rápidos para que tan solo Issei pudiera tomar una bocanada de aire -, tus amigos te abandonaron – le tomó el rostro con su mano libre, apretándole las mejillas y obligándole a mirarlo – solo quédate aquí y no te haré más daño.


Era obvio que sus palabras eran mentira, y eso la Raiton lo sabía muy bien, sin embargo no forcejeó pues por un lado de la cabeza de su opresor se dio cuenta que los niños estaban escapando gracias a Yumiko, empero, Riik permanecía atrás, estático y sin intención de avanzar ¿qué pretendía con eso? Como sea tenía que hacer tiempo para que los otros se fueran de ahí, ya que los espectros no estaban enfocados en ellos.


-No me quedaré sin hacer nada, si te les tocas un solo pe… Ugg – el apretón en su rostro hizo que se callara, pues la fuerza empleada estaba haciendo que su cuerpo se desterrará cada vez más, hasta que sus pies quedaron en puntitas.


La intención de su enemigo era que ella quedara a su misma altura, o por lo menos que ella pudiera verle a los ojos mientras acababa con su vida.


Desde la distancia, Riik había estado haciendo una especie de rezos para hacer algo totalmente diferente a la barrera, pero requería tiempo y recuperar energías, pero una vez vio que la chica iba ser atravesada por la espada del mayor, no tuvo de otra que lanzar un rayo de sus manos; era del mismo color que apareció cuando eliminó la barrera.


Kuronoma escuchó las voces advertirle, por lo que agarró del cuello a la genin y lanzó en dirección a los niños, con la intención de derribarlos como si fueran los pinos de un juego de bolos. Kazuki tuvo la intención de desviar su aterrizaje, pero la cortada en su hombro con esa extraña arma le hizo sentir un dolor indescriptible en todo su cuerpo, por lo que no solo le restó esperar el impacto con los pobres niños que no sabían lo que iban a recibir.


Por otro lado, el rayo colorido dio de lleno contra el pared, provocando una gran grieta sobre el material rocoso, misma que se fue extendiendo hasta llegar arriba, uniéndose a otras que había provocado el anterior sismo, todo estaba por venirse encima nuevamente.

El general asintió a lo que fuera que le hablara sus amigos imaginarios (¿) pero claramente fue una advertencia.

Akenuri llegó justo a tiempo a ese gran pasillo cuando la albina fue tirada, logrando atraparla en el aire antes que chocara con los pequeños. Sus invocaciones también llegaron con su amo, el cual ordenó que sacaran a cuanto más pudieran antes que todo se derrumbara. Retiró el cabello del rostro de la fémina y se percató que tenía sus ojos cerrados, el dolor que poseía su cuerpo era más del que podía soportar; a tal punto que ella no reaccionaba a los llamados que Ringo le estaba haciendo.

El portador de necromentia ya había atrapado a Riik, y como costal de papas le ubicó en su hombro diestro ya inconsciente, dispuesto a salir de ahí aprovechando la distracción de los recién llegados. El ex perteneciente a Kiri sabía por igual que tener una batalla en ese momento era peligro, más por las condiciones del lugar que jugaban en su contra, así que que tomó a la menor en brazos y buscó el camino por el que había llegado.

A las afueras, el grupo con el que había llegado el invocador de zorros yacía revisando el perímetro en búsqueda de más enemigos, puesto que los pocos que quedaron ya estaban muertos o habían escapado. Pero no se percataron de la huida del principal de los hostiles, mismo que procuró escabullirse con el menor a cuestas. Esa había sido una victoria para los del hierro; llevaba el tesoro que había ido a buscar.



Shion llegó a la entrada del templo cuando sintió el estruendo que provenía de adentro, preocupada pues se suponía que su familiar estaba ahí.

-¡El lugar esta que se hace mierda, ¿y pretendes que me quede tranquila cuando mi prima está adentro?! – gritó exasperada al Ringo que le retenía del brazo - ¡Púdrete maldito hijo de perra! ¡Suéltame!

-¡Alguien viene, estén alerta! – gritaron desde una posición estratégica, divisando que eran los zorros del líder albino; sobre el lomo de los animales llevaban los niños que habían sido rescatados anteriormente.

-¿Y dónde está Issei?

-¿Y Akenuri?

-Se quedaron atrás… Con Riik y el samurái, oh por Kami-sama – respondió la que era cómplice del niño. Su última exclamación fue de terror; su mirada se clavó en la nada mientras la respiración se agitaba cada vez más, al parecer sentía que el niño estaba en peligro.

-Ahí viene alguien…

Todos los demás asistentes prestaron vigilancia, atentos a quien quiera que fuera aparecer, más sus posturas se relajaron al notar que eran los anterior mencionados. La prima de Kazuki no pudo evitar preocuparse, pues su familiar iba, al igual que los menores, sobre un peludo albino.

-¿Qué sucedió? Iz, ¿qué pasó. Por qué está así? – Ni el mismo Akenuri podía dar respuesta a las preguntas de Shion, tan solo frunció su ceño mientras retiraba los mechones blanquecinos que cubrieron el rostro de quien se enfrentara al general, misma que iba reaccionando a los espasmos de su cuerpo, sin embargo, cuando abrió sus ojos por completo lo primero que trató de hacer fue alejarse, pues el aturdimiento no le hacía razonar sobre lo que estaba a su alrededor.

-¡Riik! – Gritó, pues su último recuerdo fue ver el golpe que asentaba su enemigo en la nuca del niño para después tomarlo en brazos.

-Issei, somos nosotros, cálmate – informó Shio ayudarle a sentar.

-Riik se lo llevaron, ya no está aquí…- dijo entre sollozos la niña, llamando la atención de Yuki menor.

-Nos encargaremos del niño luego, lo buscaremos con más calma una vez regresemos a Kiri – Akenurí se cuclillo para llegar a la altura del rostro de la más bajita, misma que alzó sus orbes para mirarle, pues no se había percatado de su presencia. – Ya no podemos hacer nada aquí, es peligro para todos y los niños necesitan ser atendidos, ¿entiendes lo que digo? ¿Issei?

No quería admitirlo, pero ver los rostros de los menores le hizo recapacitar pues tenía pensado irse en busca del chico, el cual evitó que ella muriera. Asintió e intentó parase del polvoriento suelo, mas sus piernas le fallaron en fuerza.

Uno de los médicos se acercó y comprobó que la herida que tenía arriba en su pecho, muy cerca al cuello, podría estar envenenada o algo parecido, por lo que propuso que no se moviera demasiado, no por lo que restaba de viaje a Kirigakure.

El grupo que había llegado por medio del sello implantado estaban dispuestos a volver, más los que no lo poseían debían trasladarse de otra manera; Shion, Ringo, los niños e Issei se desplazaron sobre la gran ave del albino.

-Hiiro y Tye… ¿Dónde están? – Los mayores se miraron entre sí, sin saber la respuesta se encogieron de hombros.

-Supongo que están bien, siempre saben como salir de apuros, seguro ya están en la aldea. – tranquilizó el varón.

-No tienes que tratarme como una niña, mucho menos como si estuviera enferma, solo es una simple herida, Akenuri. – respondió un poco a la defensiva, ladeando un su rostro para dejar que la brisa gélida impactara sobre su rostro, supo que había sido grosera con la buena disposición del muchacho, pero se estaba cansando que todos la tratasen como si en verdad tuviera diez años. Ya tenía que salir de esa burbuja en la que se sentía.

-¿Que niña? – preguntó la otra Yuki, queriendo menguar la tensión – si las niñas no tienen esas piernas sexy de mi prima, ¿verdad Ringo?

Oh por Dios, y vuelve la burra al trigo. Issei por poco y se atraganta con su propia saliva mientras que el aludido se rió junto a la mayor Yuki, pues Kazuki había perdido parte de la tela que cubría sus piernas, dejándola con esa diminuta prenda y un sonrojo apenas notorio en su rostro.

Quería llegar rápido y cerciorarse que sus otros dos compañeros de misión estuviesen bien. Empero, cuando la voz de Yumiko resonó preguntando sobre quién era el hombre que levantara su brazo en son de llamar la atención, deseó haberse quedado en la isla. Pues una vez tocaron tierra fue el mayor de los Kazuki quien se encargara de llevar a la menor al centro hospitalario para que atendieran sus heridas; culpando en el proceso a la madre Shion, ya que si no hubiera sido por ella, su sobrina no hubiera tenido que tomar ese tipo de misiones; la culparía por todo lo malo que le sucediera de ahora en adelante.

-Tendré que reunirme con algunas personas, y averiguar que ha sido de mis compañeros. Seguro eso le tranquilizará un poco a Iz. - Dijo el invocador de zorros, mirando la dirección por la que se habían llevado a la persona por la que él empezaba a preocuparse.







Ay, yo sé que se ve feo, pero al rato lo organizo (?) Tengo sueño >.<
La pobre genin salió traumada xDDD
Bishamon Bishamon Lionel Lionel Raving George Verwest
 
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The house is mine
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Al término de ese jutsu, se sacudió como un perro y se descubrió a sí mismo adolorido y sin fuerzas para más nada. Él mejor que nadie sabía las consecuencias que ocasionaba el usar sus poderes malditos; pese a que un escuadrón médico se había encargado de tratar todas heridas a la vista, su respiración era entrecortada y su visión algo borrosa. Cerró fuertemente los ojos y colocó la palma de su diestra sobre el muro más cercano. Quiso congelar todo en derredor, pero no tenía las fuerzas.

Hiiro cerró la ventana por donde salieran huyendo dos shinobis, luego le miró desde uno de sus costados y antes de acercarse, preguntó por su estado de salud. El chuunin apretó el otro puño, en eso un emisario de los miembros del concejo entró a la habitación sin tocar la puerta.

Bastardo, la matriarca el puto de Vrook y los otros concejeros quieren verte ahora —no sólo por su forma de hablar sino también por sus rasgos físicos, ambos supieron que se trataba de un shinobi del clan Yuki.
Mi participación en la puta misión ha concluido —refunfuñó Einarr.
Vaya perro, ¿por qué no vas y se los dices tú mismo? —una risita triunfadora de aquél, después salió azotando la puerta, dejando nuevamente solos al dúo tira y afloja. La pelirroja cortó distancia con el peligris quien se echó atrás para no sentir su débil aura debilitarse todavía más.
Debemos ir —dijo Hiiro, lo que desencajó a Tye.
¿Debemos? ¡Mantén tus narices nubarrosas fuera de los asuntos de la niebla, maldita escuálida!
Podría tomar tu palabra y volver a Kumogakure, Tye —la jounin alzó un poco la barbilla encarando al hombre—, pero me costaría tiempo que no tenemos y además no creo que Nashla y los otros quieran perderse esta información valiosa —sacó de su cinturón una pequeña libreta que agitó casi en la nariz del chuunin.
¿Qué asquerosa mierda es esa? —Einarr arrugó la frente e intentó tomarla, pero Chihiro era rápida y él seguía fatigado. Enseguida comenzaron una especie de jugueteo por toda la habitación en el cual él iba detrás de ella queriendo atraparle— ¿Qué es esa porquería? ¡¿QUÉ ES ESA PUTA MIERDA?!

El varón partió un escritorio en dos, otras cosas salieron volando por los aires, mostraba una clara exasperación hasta que por fin consiguiera acorralar a su presa en una de las esquinas. Miyazaki estaba de espaldas y en orden de poder tomar la libreta Tye le había atrapado entre sus brazos. El de semblante permanentemente molesto hojeaba el objeto sin poder comprender nada de lo que venía dentro de él, había infinidad de líneas escritas en un idioma que desconocía.

¿Qué clase de mariconada es esta?
Sea lo que sea debe ser importante —Chihiro inspeccionaba también los jeroglíficos—. Es algo que los samuráis estaban buscando.

Con los ojos perdidos entre las hojas del librillo, ninguno de ellos percibió el momento en el cual sus cuerpos se relajasen a tal punto de desviar su atención a lo cerca que estaban uno del otro. Einarr por su parte pretendió seguir descifrando lo indescifrable, aunque su mirada se posaba de reojo a cada tanto en la cabezona que, vaya que era cabezona. Si no fuera porque era también bajita, más bajita que él, tendría que levantar los brazos para poder leer cómodamente la libreta. ¡Qué molesta era esa escuálida! Ella por otro lado se permitió recargarse un poco sobre el pecho del chico, con lo cual descubriera algo curioso.

¿Tye?
¡¿Qué mierda quieres, cabezona?!
No estás frío.
¿Qué?

Y la puerta se abrió otra vez, tan repentino como un relámpago iluminando los cielos, sin aviso como una visita indeseada en un día de descanso. Por las maneras creyeron que se trataba del mismo Yuki; bastó un manto fresco en el aire con un fuerte olor a alguna herbácea para descubrir a un frígido, pero no cualquier frígido.

¿Qué mierda te toma tanto tiempo, maric... —Khalf quedó petrificado un segundo—. Perro maricón —únicamente para volver más vivo que antes. La ancha curvatura en sus labios era despreciable—, el concejo está esperando, ¿quieres dejar de coger y atenderles?
Cierra la puta boca, garlopo.

Einarr y Hiiro rompieron para colocarse en sitios opuestos del aula. El pelinegro se cruzó de brazos ansioso, esperando que la pareja diese alguna otra muestra de afecto con lo cual pudiese mofarse, pero eso no sucedió. Ice-T se colocó de vuelta su bandana ninja y Habanero alisó los pliegues de esa portentosa vestimenta que proveyera la señora Michibiki únicamente para una artista reconocida como ella, luego aseguró la libreta. Enseguida ambos pasaron de largo a quien se hacía apodar Yeti y salieron de la habitación más no juntos, sino uno detrás del otro, sin dirigirse palabras. El peligris carraspeó cuando sintiera el brazo de su hermano afianzarse molestamente alrededor de sus hombros, del otro lado Khalf alcanzó igual a la pelirroja; podía decirse que se el azabache se había inmiscuido en medio de ellos empujando en el proceso a Einarr. Y su cuello giraba hacia el lado de la fémina.

Aléjate de mí, asqueroso maricón putrefacto —bramó el bastardo, pero el hijo legítimo le estaba ignorando.
Tan pronto mi madre y los otros maricones analicen lo que tengan para decir, saldremos a misión —el aliento del pelinegro enfrió las mejillas sonrosadas de Miyazaki.
No lo creo —la mujer volteó hacia otro lado.
Créelo. Nos esperan tus putos amiguitos sobrevivientes.
¿Issei?

El rostro de Chihiro se enderezó de inmediato y su nariz por poco choca con la del frígido acosador. La verdad es que se había estado preguntando todo ese tiempo por el paradero de su amiga y el estado de los infantes. Cuando su último clon desapareció, encontró un sello en su muñeca que guardaba su instrumento musical, lo cual significaba que Candy y quizá también Akenuri estuvieron cerca de la batalla para asistir a la albina. Aunque los recuerdos de tal clon no eran tan nítidos.

Esos estúpidos llegaron hace unos minutos junto con el escuadrón de shinobis —prosiguió Khalf—, están desesperados por volver a partir en busca de un puto mocoso de nombre ¿Raak? ¿Rook? Como sea —con un atrevimiento tan rápido inesperado, los labios del joven tocaron la frente de la pelirroja, quien se removiera de pies a cabeza con un desagradable sabor de boca—. Tú y yo iremos a rescatarlo.
¡¡Hijo de mil putas!! —Tye se contuvo para no arrancarle el brazo a su hermano, en lugar de ello tan sólo caminó más rápido para darles la espalda a los otros dos y apretó los dientes conteniendo una furia.
¿A dónde vas, perro? —A Khalf le era difícil no estallar en risas— Tu vienes con nosotros.

El peligris se detuvo, giró sobre sus talones y levantó su dedo índice señalando amenazadoramente al otro hombre:

Yo me voy a coger con tus putas y tú te vas a la mismísima mierda, pedazo de imbécil.

De su mismo dedo se extendió una estalagmita que apuntaba a la garganta del rival. Sostuvo su mirada a este último, enalteciendo una especie de duelo de egos. Porque su chakra había regresado; todo alrededor del pasillo comenzó a congelarse y algunos shinobis que trabajan ahí, en la torre Mizukage, se acercaron a ver qué sucedía. Einarr gruñó como un animal salvaje y sus ojos se posaron por un instante en los de Miyazaki, justo antes de escabullirse por una de las esquinas.


---


La matrona de Hielo se paseaba de un lado a otro de la sala del concejo con las manos detrás de la espalda y una expresión dura. El piso debajo de sus pies parecía una especie de senda hecha a cuestas de un trineo en un paisaje de la tundra. De vez en cuando soltaba algún despectivo dirigido a la nada y que incordiaba un poco a sus compañeros. Después de tanto tiempo era difícil de creer que Vrook, Unmei, Shigeki y Ashi no estuviesen acostumbrados a ese léxico tan enriquecido y característico de los Yuki.

Hijo de la gran puta, hay unos hijos de la gran puta dentro de nuestras propias filas —la hipótesis acerca de algún infiltrado en las tropas de Kiri en favor de los samurái, corrió como la pólvora en cuanto el escuadrón de rescate regresara a la aldea—. Unos malditos garlopos mierteros en contra de la Niebla.
Ruura, cálmate —a Terumi se le erizaban los cabellos en la nuca. La aludida se acercó a él, que estaba sentado en la cabecera de la mesa y aporreó con sus manos el mismo mueble.
NO-ME-PIDAS-QUE-ME-CALME-VROOK —los otros concejeros soltaron un suspiro de resignación
¿Qué haremos con la libreta? —preguntó tranquilamente Shigeki. En sus manos estaba dicho objeto que fuese entregado por Khalf y otros Jounin minutos atrás.
Esas escrituras sólo pueden ser leídas por alguien con cierto poder ocular —acotó Unmei. Lo supieron al momento de descubrir el logo de los Uchiha entre otros logos en una de las páginas de la libreta.
Mientras esa Uchiha esté fuera de Kirigakure, las decisiones corren por nuestra cuenta —la matrona tomó un frutero lleno de manzanas que estaba sobre el escritorio de la Mizukage, lo congeló al tacto y lo arrojó rompiendo una de las ventanas, descargando un poco su furia— ¡no podemos confiar en cualquier Uchiha!
Entonces esperemos que vuelva Nashla —el ex Mizukage colocó los codos en la mesa y rodó los ojos—, hemos enviado un mensajero tras ella.
No hay tiempo —habló Ashi.
También está el niño que ha sido secuestrado por los del Hierro —Vrook de nueva cuenta.
Es una aguja en un puto pajar sin valor real —después de lanzar otro cúmulo de cosas heladas por la ventana, Ruura consiguió dominar sus nervios y tomó asiento junto a sus iguales—, su sacrificio será en beneficio de millones de garlopos.

Enseguida alguien que sí contaba con buenos modales llamó a la puerta; era increíble que se tratase de otro frígido. El shinobi que hacía de guardia y que traía los snacks a los cabecillas de la aldea atendió rápido, dejando ver que se trataba de alguien de estatura bajita, semblante perezoso y cabellera blanca. Ruura le permitió ingresar a la sala gracias a que pertenecía a su aquelarre.

Riik en realidad significa algo —dijo Issei haciendo que los adultos se reacomodaran en sus asientos.



Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira Lionel Lionel
 
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The house is mine
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Einarr corría tan rápido como sus piernas cansadas se lo permitían. Tenía la sensación de que, si se distraía tan sólo un segundo, la escuálida de la Nube le adelantaría en la carrera y eso era algo que no podía permitir. Tan sólo pensar en ello hacía que su mandíbula crujiera con tintes de desprecio.

¡Apresúrate, cabezona! —tuvo el descaro de pronunciar— ¿Crees que tenemos todo el puto tiempo del mundo?
Bien —la instrumentalista torció su mueca—, entonces alcánzame si puedes —una ligera sonrisa antes de acelerar sus pasos, consiguiendo con ello desatar la furia del hombre.

El chuunin estaba a punto de hervir en furia, apretó los puños y frenó en seco, pero eso no significó que daba la competencia por perdida. En casos extremos era totalmente válido utilizar algún pequeño truco o incentivo, ¿o no? De cualquier forma, para alguien como él con enormes lagunas morales eso ni siquiera tenía importancia. Rápidamente hizo sellos de mano y tras arrancar un hilo de sangre de su pulgar derecho, invocó a su perro predilecto en medio de la neblina y el bosque. De inmediato abordó su lomo.

Corre rápido, pedazo de mierda blanquecina.
Pídemelo por favor —Bourbon mostro sus colmillos, le divertía en demasía molestar a su dueño.
¡Es una puta orden, apestoso saco de pulgas! —bramo Tye, tras lo cual el can se puso en marcha.

Bour era realmente rápido, tan así que le costó solamente unos cinco minutos alcanzar a la jounin kumogakurense. Estando hombro con hombro Einarr tomó su brazo y tiró de ella para obligarle a tomar el asiento disponible sobre la invocación; Chihiro quedó atrapada una vez más entre los brazos del frígido quien gritase por quinceava ocasión a su mascota que acelerara su ritmo. El sol se estaba poniendo y si para cuando saliera de nuevo anunciando un nuevo día alguien descubría que no estaban al servicio de la aldea para salir a una nueva misión, quedarían defenestrados o peor aún, perderían puntos en su reputación como ninjas.

Todo habría sido más fácil si ambos hubiesen tomado la decisión de quedarse en algún lugar cerca, en lugar de huir como prófugos a las montañas lejos de Kirigakure no sato.

¿Por qué elegiste las putas asquerosas montañas de cúmulo de mierda, escuálida?
Únicamente dije un lugar lejos de la neblina —respondió Hiiro tomando un respiro—, tú señalaste el lugar —contar con un medio de transporte le llevó a relajar sus sentidos, recuperar fuerzas—. ¿Qué son esas marcas? ¿Por qué sigues siendo un chuunin?
¡Silencio! —repentinamente las manos de Tye sobre la cintura de la fémina se ciñeron con más fuerza—. Sigues pronunciando mi rango como si fuese algo patético, algo indigno.
Lo es —contrapuso ella—, con esas habilidades es patético, indigno.
Eres demasiado estúpida si crees que tengo intenciones de hablar contigo —con una mano el varón le tomó de la quijada y la giró hacia ella con algo de brusquedad, se miraron un efímero instante antes de unir sus bocas en un intercambio de afecto; primero de manera furiosa, desesperada, después un tanto más civilizada.

Estaban a punto de llegar a su destino, Einarr conocía muy bien el camino. Así pues aprovechó para hacer girones con la prenda superior de su amante; ella apenas respingó con un leve lamento y en contraparte tiró de la camisa del varón, quien no pusiera ninguna oposición para que su torso quedara totalmente desnudo. El peligris sonreía ampliamente, pero no de felicidad sino con una obscenidad tatuada en la pupila. Para la pelirroja no era nada nuevo ya que conocía de primera mano las actitudes de su acompañante.

En cierto momento Bourbon desapareció sin aviso, lo que provocase que Einarr cargase en sus brazos a Hiiro y crease con los pies una especie de pista de hielo. Sobre ella resbaló hasta llegar a una cama de nieve natural a las faldas de la montaña vestida de blanco en pleno invierno. Al tope de la barricada y donde daba inicio el sendero cuesta arriba, la de la Nube aterrizó de espaldas y el de la Niebla encima de ella.

Otro intercambio labial, hasta que el varón decidiera usar su boca para articular palabras.

Grábalo bien en tu mente, escuálida —con sus manos tomó las muñecas de ella para colocarlas por arriba de su cabeza, luego se acercó a su oreja para brindarle un par de relamidas—: estuviste con un patético chuunin, patético chuunin, patético chuunin —lo repitió tantas veces con una sonrisa socarrona hasta que por poco se convence a sí mismo—, patético chuunin —la pelirroja se removió hasta hacer coincidir sus labios en un rápido beso, mordiendo los labios del frìgido. Este reclamó con un fuerte bramido y azotándole otra vez contra el piso.
¿Te conformas con ser un chuunin, Tye? —Chihiro contraatacó de manera verbal— ¿Eso es todo lo que deseas? —sus rostros estaban tan cerca que sus narices podían rozarse, la pelirroja bajó la voz— Entonces aquellas palabras que dije no eran tan erróneas al final... —la furia del frígido se encendió de nuevo.
¡¿Qué sabes tú acerca de lo que verdaderamente deseo, maldita estúpida?!

La onda fría que emanase Einarr a continuación, obligó a la kunoichi a buscar un poco de distancia. Ni lenta ni perezosa consiguió sacarse a su hostigador con un rodillazo que apenas consiguió herirle, pues este lo contrarrestó con un rápido manotazo. Ahora los jóvenes estaban de pie, armados hasta los dientes y deseando asesinarse el uno a otro con la mirada. La del frígido era más intimidante ya que de buenas a primeras su semblante infundía mayor temor. El mismo lanzó una tercia de shurikens, pero la kunoichi salió ilesa tras un chasquido de sus dedos y gracias a sustitución. Apareció en el aire por la espalda del chico y giró varias veces sobre su eje para poner más impulso en un kunai que lanzara directo a la nuca de aquel. Fue bien recibido por una corteza de hielo que impidió que alcanzara a perforar la piel. Entonces Yuki viró lento con algo de fastidio para quedar de frente con su peor enemigo.

Si tan sólo la instrumentalista se hubiese doblegado a estar con alguno de los dulces chicos de su lugar de origen: quizás Ian o algún otro de tantos, en esos momentos hasta Tadeo Hozuki cruzó por su mente. Y si tan sólo el hombre celoso, posesivo y maldito no se hubiese obsesionado con aquella que presumía de voz y mil y un admiradores. Era como estar jodido y disfrutarlo al mismo tiempo; Einarr y Hiiro encontraban confort mostrando sus peores facetas. Tan extraño como retorcido.

Pero abruptamente, algo cambió en el aire. Con una leve sonrisa ladina el varón lanzó su hacha hacia un costado y un instante después la mujer hizo lo mismo con su Yari. Ambos corrieron al encuentro del otro en una escena que bien podría ser interpretada en una película romántica. La pelirroja saltó sobre el hombre quien le atrapó para después estamparle por segunda ocasión sobre la nieve. Rápidamente se sacó los pantalones e hizo lo mismo con los de la mujer. Y lo que vendría después se prolongó lo que durase otra pequeña charla superficial entre los amantes:

Esta será la última vez, maldita escuálida —bramo Tye intentando controlar su exaltada respiración—. Después de esto te refundirás en tu miertera aldea nubarrosa y no volveremos a vernos nunca. Nunca. ¡NUNCA! —gritó sus últimas palabras. La quijada de Habanero quiso salirse de su sitio natural.
Tú no me das órdenes, Tye.
Cierra tu puta boca.
Haré lo que yo quiera.
¡Cállate!
En lugar de volver a Kumo, yo...

La vida casi se le escapó en un suspiro cuando sintiera al varón profanar su cuerpo de forma violenta. Miyazaki mordió sus propios labios y contuvo el dolor que a la corta se volvió placentero.

Me quedaré en Kiri... —dijo para sí misma en su mente, ¿o es que lo había dicho en voz alta?

Como fuese el peligris estaba tan enfrascado en lo suyo que era poco probable que hubiese prestado atención. Con una determinación Chihiro empujó hacia el frente y obtuvo no sólo volcar a su amante, sino rodar sobre la nieve para cambiar de posición con él. A Einarr le sorprendió su fuerza. Intentó zafarse pero la escuálida no iba a permitirlo fàcilmente.


Me quedaré en Kiri —repitió y esta vez con claridad. Que las pupilas del hombre se extendieran más de lo normal le hizo comprender que estaba escuchando.

...
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While we can dream, there always be hope
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Akenuri estaba allí tranquilo mientras Issei salía de la sala del consejo, al parecer su rostro mostraba un signo de victoria parcial. Aunque sabiendo cómo era Ruura, seguramente estaba así por ella. No muy lejos de allí venía Hiiro a su posición.

¿Qué pasó adentro? ─preguntó directamente.
Consideraran lo que dije, aunque tienen otras cosas que hacer también ─señaló con un suspiro mientras veía a Yumiko que venía a ellos. Su rostro denotaba que había estado llorando por Riik─, no te preocupes… ─le sonrió tratando de mostrarle empatía─, lo recuperaremos.

─añadió el albino de ojos rojos─, estoy seguro que lo haremos. Sin embargo ─dejó escapar un suspiro─, creo que no podemos tampoco quedarnos de brazos cruzados con esta situación. Sería bueno si volviéramos a salir a investigar, quizás podríamos hallar algo de valor que pudiera llevarnos a lo que quieren los Samuráis realmente y eso, a su vez, a Riik.

Tienes razón ─lo apoyó Hiiro─, ¿qué piensas hacer?
Nee, Iz, ¿has visitado alguna vez las aguas termales del país del Té? ─preguntó Ringo tratando de ser algo muy poco más sutil con su declaración, Hiiro levantó una ceja para luego mirar a Issei quien parecía algo estresada─, podríamos tomar un descanso en alguna de ella y así bajar el nivel de estrés.

Iz luego de procesar un poco el asunto, se vio algo avergonzada. Ella y Akenuri en unas aguas termales… sonaba algo muy jocoso de parte del albino. Entonces recordó que Hiiro le había dicho que el chico parecía interesarse en ella más que un simple amigo. Entonces estaba el otro asunto, le había dicho que no la tratara como una niña… quizás se le pasó la mano. Desde que se conocieron, él siempre estaba preocupándose por ella aunque no lo pareciere. Solo quería lo mejor y ahora quizás debería darle una disculpa.

C-Creo que está bien… ─dijo mirando hacia otro lado─, mientras sea por el bien de la investigación ─trató de que Ringo no la mirara, no quería que la viera así de avergonzada por todo lo que le había venido a la mente.

Entonces está decidido ─miró a Hiiro─, ¿dónde está Tye? ─preguntó y ella se llevó un dedo a la mejilla.
Creo que anda con mi yo real ─dijo haciendo alusión que era un clon de sombra─, pero no debería tardar mucho… creo.
Bueno, no importa. Siempre es bueno darle tiempo a los tórtolos ─dijo sin saber en lo que se estaba metiendo. Quizás pensó en no decirlo, pero por la reacción de Hiiro, aparentemente lo dijo en voz alta.

Lo mismo se pudiera aplicar a ustedes ─ambos se sonrojaron bastante ante la declaración─, pero no se preocupen… les guardaré el secreto.
Okey… ─trató de desviar el tema─, de todas maneras. Dile que iremos al país del té y que le enviaremos unas coordenadas donde ubicarnos en dado caso que encontremos algo.

Está bien, nosotros tampoco pensamos quedarnos mucho. Pretendemos ir al templo de Heiwa en Kumo para ver si podemos sacar más información acerca de esto ─miró a Yumiko─, quizás los Samuráis vayan allá y podemos saber si Riik está con ellos.

Espero que así sea ─dijo la niña.

[…]

Ir volando en aves siempre era divertido, o para Issei lo parecía. Ella estaba algo soñolienta y a Byakko no le extrañara que lo estuviera. Siempre estaba acostumbrada a dormir desde que la conoció, pero de un tiempo para acá había dejado ese hábito para concentrarse mejor en el entrenamiento.

A lo lejos vieron los primeros indicios del país del té, por lo que decidieron bajar a tierra firma y comenzar su búsqueda.

¿A dónde vamos? ─indagó la fémina estirando su cuerpo.
Al lugar donde encontraron al mensajero muerto, eso sería el comienzo de nuestra investigación ─añadió Ringo con una sonrisa─, vamos… quizás podamos hallar algo que comer antes.

Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira Raving George Verwest tadán!

 

You've forgotten about us.
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De lo que llevaba en ese cuarto el pequeño Riik no hacía más que exigir ver a su captor. Ordenaba con demacrada autoridad y sin dejar de gritar, patear la puerta y/o lanzar objetos a la misma para llamar la atención de quien custodiaba la única manera de entrar donde él estaba.

─¿Ya se calmó? ─ preguntó uno de los guardias, Manuel; un hombre regordete y bajito, mirando con duda a su compañero.

─Esperemos que sí. Ya me tiene con jaqueca su voz de niño.

─Es un niño, Carlos... Idiota.

─Buen punto. En definitiva ya me tiene mal su ruido. ¿Cuándo termina nuestro turno? ─ Preguntó Carlos, bajando sus hombros levente para relajar su espalda, pues no se podía dar el lujo nuevamente que su mayor en rango le viera otra vez 'distraído'

─Seis horas… y ya deja de quejarte. ─ La reprimenda del de mayor masa muscular hizo que su cuerpo flacucho temblara por saber que le hacían falta 18 horas más de guardia.

Dentro del cuarto, Riik se había sentado abrazando sus piernas. Respiraba agitadamente a causa del arranque de adrenalina que tuvo unos minutos antes; necesitaba hablar con Kanaye para saber qué pretendía tenerlo ahí encerrado cuando desde mucho antes pudo matado o tratado de sacarle información, pero nada, permanecía ahí con el temor que en algún momento llegaran con sus demás hermanos; razón por la que también quería hablar con el samurái; preguntar por ellos.

─Rayos... rayos ¡rayos! ─ gritó nuevamente el niño mientras se paraba ─. Exijo ver al general ¡¿Me oyen?! ─ agarró un de los vasos donde aún contenía agua y lo tiró al portón.

─Aquí vamos de nuevo...

─¿Crees que eso que le inyectaron ya le está pasando el efecto? ─ La pregunta formulada por el más alto hizo pensar por un leve momento a Manuel, mismo que luego negó con su cabeza.

─Imposible, lo hicieron hace poco.

─¡Quiero ver al general!

─¿Y si le inyectan un calmante?

─Ve y sugiérele eso a Kanaye…

Y con eso, ninguno de los hijos del hierro volvió hablar, pues no les quedaba de otra que seguir órdenes. Todo por la causa.

~~~~~~~~~~~~~
En un rato subo la parte de Iz.

 
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All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
Moderador
—No puedo creerlo, Hiiro san, no puedo creerlo en serio.
—No sabía que iría a esta misión.
—¡¿Y eso qué?! —Alzó la voz como no lo hubiese hecho nunca. Casi inexistente era la arruga que se le hiciera en la frente producto del gran enfado que sentía gracias a su querida hermana. Cuando la vio aparecer toda empapada, con la ropa bastante ceñida al cuerpo y junto al ególatra Yuki terminó de derrumbarse su castillo de la paciencia. De todos modos Habanero II tendría que reconocer que el I de ellos contuvo su propia ignición en pos de las apariencias. Él, bueno, ellos eran representantes de Kumogakure. —Nos dejaste atrás cuando se suponía que debíamos ir juntos, ¡los tres!
—¿Por qué? Pudieron investigar aquí mientras yo...
—¡¿Qué?! ¿Te revolcabas con extranjero san? —Y tras una sonora bofetada, Vendetta se le plantó a escasa distancia. Chie se hallaba anonadado y tanto él como su familiar se miraban directo a la pupila.

Chiho era otro que se hallaba impresionado aunque tranquilo; pedirles a ambos que se calmaran no iba a servir de nada, así que hubo optado por darles espacio pero después de la reacción de la pelirroja se culpó por no haber intervenido antes. En el fondo sabía que esos dos necesitaban tratar sus diferencias y por eso continuó en su sitio sin emitir palabra.

—Deja de insinuar que soy... —hacía mucho tiempo atrás que se hubo percatado de que el título vulgar para describir a una mujer fácil y entregada a varios hombres a la vez le resultaba incómodo de decir, siempre que se tratase de ella. El término, iniciado con 'Pu' y culminado en 'ta', le recordaba las malas vivencias en Iwagakure bajo los dedos acusadores de muchos para con los actos supuestamente reprochables de su madre. La jounin resolvió echando un suspiro a la nada, apretando sus manos convertidas en puños hasta abrirlas abruptamente en medio de un sonido recriminatorio. —Lo siento.

Chie tenía su diestra sobre la mejilla enrojecida. Poco a poco fue dejando caer sus hombros junto a su mirada, misma que desvió para no tener que confrontarse más con la de la fémina. Él había completado en su cabeza la petición de su hermana y eso le hizo sentir un vuelco en el estómago porque jamás consideraría así a su preciado familiar. Por alguna razón, Chihiro era un tesoro que sentía debía proteger a diferencia de Chiho; por supuesto, ambos Habanero menores eran importantísimos y no quería que nada malo les pasase. Era por todo eso que no podía tragar a Tye, quien era sinónimo de maldad.

—Necesito estar solo, un rato.
—¿Estás bien? —preguntó Ho. El monótono solo asintió.

En esas apareció un ninja de la Niebla interrumpiendo la tensión o añadiendo más leña al fuego, pues pidió al trio que se presentara en la sala donde yacía todo el concejo reunido. El primero en salir fue el menos expresivo, luego fue el coqueto; al cruzar al lado de su fratría hembra le tocó un hombro. Hiiro se cruzó de brazos. Su interior estaba dividido entre la molestia y la tristeza; nunca le había pegado a Chie y jamás se imaginó haciéndolo. Aquella mano le carcomía.

[...]

Luego de la segunda reunión con los del concejo y de que fuera despachada junto a Pecho Frío hacia el exterior, la artista caminó por un pasillo largo lleno de ventanales que permitían ver gran parte de Hankiri; el lago, los edificios antiguos pero característicos de la villa... había un poco de niebla. Unos cuantos que pasaron cerca suyo aprovecharon para pedirle un autógrafo, algo que ni estando sumamente triste podría negarse a conceder. Toda vez se retiraran, dejando el pasillo vacío, otra persona se asomó por el inicio más próximo a ella.

—Tu ojo —delineó por debajo de su propio orbe para que Vendetta entendiera por qué lo decía—. Déjame curarlo.
—Te confieso que me había olvidado de eso —carcajeó un par de segundos, los que durara Tadeo antes de poner una mano debajo del pómulo de la chica. De ahí emanó chakra médico y con delicadeza cubrió la zona lastimada.
—Me hubiera gustado ir a la presentación que tuvieron —se refería al concierto privado de los Miyazaki.

—Será una próxima vez.
—¿Es cierto que cantaron? —Ella le dijo que sí. —Quería ir y llevar conmigo a alguien que le encanta su música —al decir eso se sonrojaron las mejillas del muchacho.
—¿Alguien especial?
—Se puede decir que sí —destapó el ojo de la pelirroja—. Listo. Es una chica que apenas voy conociendo pero me gusta.
—Hagamos esto —sonreía con complicidad—: para agradecerte esto y porque eres mi amigo, desde que podamos le cantaremos algo. Será sorpresa.
—Gracias, Hiiro.

Hozuki se tomó el atrevimiento de darle un abrazo. Como Chihiro era de una estatura menor lucía acobijada entre sus brazos y así lo percibió Tye al verlos en la distancia. El frígido hablaba con otro de su clan o mejor dicho recibía órdenes que fueron enviadas por su madre. Su atención se dividió sin que fuese su deseo, pero no podía obviar la asquerosa escena cursi entre el par; sintió náuseas, repudio y un gran enojo que salía desde la boca de su estómago.

Tadeo se dio cuenta de su presencia desde que Einarr quedase solo e iniciara el recorrido en dirección a ellos. No fue Yuki o lo que representara que le hiciera separar de Habanero, mas quiso decirle que el peligris se acercaba cada vez más. Tanto la jounin como el usuario de agua quedaron inmutables, en silencio, a la espera de algún típico popurrí despectivo que nunca llegó. Einarr miró de reojo al Caldo y justo al cruzar cerca de ellos descendió notoriamente su temperatura; las ventanas se empañaron.

—¿Qué le pasa? —Hablaba para que la de Kumo le escuchara. En cuanto pudo se dio la vuelta, viendo la espalda del grisáceo—. Aun sin abrir la boca es despreciable.
—Un poco... —también miraba a Ice.

Enseguida se disculpó con el castaño para poder alcanzar al de sello maldito bajo la excusa de que ambos formaban parte del mismo escuadrón de misión. Él podría saber sobre Issei, Akenuri, los niños... era la perfecta excusa para acercarse y hablar.

En vez de vociferar su nombre, Vendetta tuvo la intención de agarrarle de un brazo o interponerse en su camino pero, al doblar la esquina del corredor, no le encontró. Supuso que Ice T había bajado las escaleras; las de arriba solo daban hacia la azotea. No obstante una brisa fresca con olor a menta atrajo su atención hacia ese grupo de escalones, que sin pensarlo mucho ascendió hasta perderse de la vista de quien sea que estuviera por ahí. Tye estaba parado frente a ella, con la puerta metálica que daba al exterior detrás de sí.

—Solo quería preguntarte si sabías algo de Iz o...
—Qué voy a saber de esos idiotas —abrió y cruzó, siendo seguido de cerca por la músico—. Por lo visto esta mierda no ha terminado y ahora se sumará el hijo de puta putísima mierda de Khalf.
—Es cierto... —hizo una mueca de desagrado, inmediatamente se pasó la mano por la frente al recordar el beso que le diera. Era el segundo, ¿cuántos más sucederían de improviso? —¿Estás bien? —Yuki abrió sus ojos de más solo un instante, pues rápidamente pasó a mostrarse fastidiado por la pregunta. —Lo pregunto porque hace rato tu aura no estaba... —movió sus manos—, no la sentía.
—Siempre ha estado, escuálida —se acercó a la aludida sin quitarle la vista de encima; en su mirada se mantenía el enojo sin que eso pudiera anular el que mintiera sobre su manto natural—. Y estoy perfectamente bien.
—¿Y tú y yo? —Otra cuestión que agarrara de sorpresa al gélido, tanta fue que no contuvo una sonora risa cargada de mofa mezclada con mentiras, con las que Tye declaraba no comprender 'qué mierda' quería decir con esa 'mierda' de pregunta tan maricona para su buen gusto varonil.

Él se percató de que Habanero en serio esperaba una respuesta. Verla con esa expresión demandante, además de provocarle algo en sus entrañas que no podía nombrar, borró todo gesto burlesco para dar pie a su habitual máscara. Ters endureció la mirada; ubicó la frente de la fémina y sobre ella paso su mano escarchándola. La pelirroja respingó al sentir el frío.

—Tú y yo nada, dulce Habanero.
—Ya lo sé —intentó agarrar la muñeca del peligris para quitar su mano de su frente, mas él lo evitó al percatarse de sus intenciones. —Lo siento.
—¿Qué lo sientes? ¿Escuché bien? —Levantó una ceja, cruzó sus brazos queriendo creerse que fingía que estaba estupefacto—. ¿Qué mierda dices? O mejor, déjame adivinar qué carajos es lo que quieres, Cabezona.
—A ver —llevó sus manos a la cadera.
—Me-ex-tra-ñas —curvó su boca—. Y crees que soy un imbécil que se va a creer que en verdad lo estés sintiendo porque, ¡nunca has dejado de ser una hija de puta! —Le señaló.— Pero si quieres jugar, entonces hagámoslo.

Ipso facto la sujetó de la cintura haciendo que sus cuerpos se encontraran de golpe; provocó que se pusiera de puntas para concretar el contacto de sus bocas. Tye profanó el interior de sus fauces con movimientos violentos, desesperados, que fueron correspondidos. Las manos de Chihiro se ciñeron en su cabellera apretándola un poco, acorde al frenesí de los no sutiles masajes labiales. La siniestra del varón yacía en la nuca de su amante erizándole la piel con ayuda del frío que destilara, además de saber que esa zona era uno de los puntos más débiles de la jounin; por ende la fogosidad aumentaba y se añadían mordidas, lamidas; consumían la saliva del otro como si se tratase de agua... hasta que el oxígeno brillara por su ausencia. La primera en despegarse fue ella; Tye gruñó por eso y no esperó a que ni siquiera sus pulmones se llenaran de aire para tratar de arrebatarle parte de su ropa.

—Aquí no... —ya había sucedido una vez y fue un gran error. Ruura se había enterado y usado a su favor para manipularle. Chocar con esa piedra por segunda ocasión sería estúpido. —Vayamos a otro sitio, más... lejos de aquí.
—¿Por qué?
—Solo vamos —no le dejó responder por haber vuelto a besarle, esta vez con un poco de calma.

[...]

Sin importar la hora que fuere, con el sol o la luna reinando en el firmamento, los shinobi de la Niebla no paraban de trabajar. El concejo se encontraba estancado sobre el qué hacer con la libreta suministrada; solo uno o dos de los integrantes no dejaban escapar de sus cabezas las palabras de la recién unida al clan Yuki, quien revelara ante todos que existía una forma para descodificar el secreto. Tiempo era lo que menos tenían y debían suministrarlo muy bien, tratando de no cometer más errores de los que pudieran permitirse porque nada era perfecto.

—O dejamos que Satoshi intente anular el genjutsu —el susodicho era la mano derecha de Nashla y un Uchiha—, o los samuráis se nos adelantarán tontamente.
—¿Y qué pasará con el niño atrapado? —preguntó Unmei angustiada. A su lado tenía su séptima taza de té para mantenerse con las suficientes energías.
—Dejarlo en manos de los samuráis podría representar un peligro, así que sugiero que trabajemos para ambas situaciones —Cyrus se unió después de las otras reuniones pasadas; gracias a Shigeki pudo ponerse al tanto de la situación sin demora.
—¿Qué tanto piensas, Ruura? —Vrook depositó su taza de café sobre el platillo correspondiente.
—Cómo mierda los samuráis invadieron una de nuestras islas…
—Nuestra ubicación geográfica no es ventajosa.
—¡Me importa un carajo! —Golpeó la pared con un puño. —No puedo dejar de pensar en por qué mierda no conocíamos esa maldita información sobre ese maldito templo.
—Todo lo relacionado a santidad está desligado del sistema ninja, lo sabes —la mujer gruñó; su fría mirada se clavó en la no tan exasperada de Terumi líder—. Creen que somos propulsores de guerra y ellos quieren promover la paz.
—¿Y eso nos da derecho a ser unos ignorantes de mierda?
—¿Podrías dejar de decir tantos despectivos? Por favor —a Michibiki le causaba repelús ese verbo obsceno, empero a la pelinegra le valía tres hectáreas de pepino lo que opinara la experta en telas. Así que se limitó a decirle un rotundo no con una mueca burlona.
—Pero no todos los creyentes espirituales se encuentran ajenos a la vida ninja —agregó Gottschalk—. Los shinobi de Kumogakure se deben a sus líderes monjes y hasta donde sé —el semblante de más de un concejal empezó a cambiar para bien—, ellos deberían tener conocimientos sobre Rikudou Sennin.
—Entonces si llevaran esta libreta hacia allá…
—¡No! ¡No! ¡No! —Yuki interrumpió a Ashi. —¿Vamos a compartir nuestro objeto más preciado respecto a esta maldita investigación? No tenemos garantía de que Kumogakure va a cooperar sin nada a cambio.
—Por supuesto que no podríamos hacer negocios sin ofrecer nada —prosiguió el Shodai Mizukage—, pero no olvidemos que gracias a ellos nuestros ninjas pudieron responder lo mejor posible ante la presencia samurái —suspiró—, digo, saber que podrían ser emboscados o que podrían verse en aprietos por ellos.
—Es mejor hacer una pequeña alianza ahora a que otra aldea tome la decisión de hacerlo y nos tome ventaja.
—Y si no confías en ellos, envía a tus shinobi junto al trio de Kumogakure que está actualmente en la aldea.
—¿Y el pequeño qué? —Todos miraron a la floreada mujer, algunos con rostros serios y unos pocos con una sonrisa afable.
—Traigan a ese tal Satoshi —pronunció con dureza, casi entre dientes, la matrona de hielo.

[…]

Los niños rescatados consiguieron conciliar el sueño con ayuda de algún medicamento; consideraron que era la forma más apropiada para no afectarles con un genjutsu. Todos se encontraban en una sección del hospital en el que no pudieran ser molestados por otros, el ruido, cualquier estímulo que pudiera exaltarles. Issei y Akenuri llevaban un rato largo en la sala de espera que se encontraba próxima al cuarto que ocuparan; Yuki, a pesar de sentirse bastante mal por lo sucedido con Riik, no pudo combatir el cansancio ni el afán de sus ojos por cerrarse. Antes de ceder le había pedido a Ringo que no la dejara dormir más de la cuenta, a lo sumo un par de horas; deseaba estar al pie del cañón por si se ofrecía alguna cosa.

Con pasos poco apresurados, la artista del Shakuhachi apareció en la escena para saber cómo se encontraban los infantes y para un detalle más que explicara a continuación al zorruno ninja; luego de que él le informara que enviaría sus coordenadas a la verdadera Hiiro y a Tye, la réplica escribió un mensaje en un trozo de papel entregándoselo al chuunin. Akenuri le abrió manteniendo silencio y leyó de la misma forma.

—Debes escribir el mensaje tal cual, con todos esos datos y enviarlos a Kumogakure.
—Está bien —guardó el pedazo entre su armamento—. Ya debe estar casi amaneciendo, ¿no?
—Falta menos de una hora.

El clon se despidió.

La noticia verídica o no, no detuvo su proceder ni menguó las ganas de consumar el acto lascivo con la pelirroja. Hiiro se dio cuenta que algo había cambiado en Tye luego de decirle que se quedaría en Kirigakure; si bien solía ser brusco, a veces desesperado con sus gestos afectivos o de poco tacto a la hora del vaivén de su pelvis, en esa ocasión no supo sí quiso ser desenfrenado o un poco más apasionado. Tampoco se lo preguntó porque temía dañar el momento. Lo deseaba mucho; de verdad le extrañaba.

Al final los dos quedaron rendidos, a la vista satisfechos; lo último que hicieren fue compartir un beso prácticamente a petición de Einarr por ser quien le agarrara de la quijada y arrastrado hacia su boca. Él nunca hizo presión en su mentón, mas sí la hizo al empujar su cabeza contra la de Habanero hundiéndola un tanto en la nieve. Parecía que retomaría la acción pese a los jadeos de complicado control, empero cortó la unión arrebatándole un gemido quejumbroso. Ice reparó en el color de los labios de la fémina. Estaban rojos, fríos; se le antojaba continuar hasta hacerle sangrar.

Gruñó, todavía encima del cuerpo de su amante. Apretó la nieve con cada mano que yacía acorralándola a la altura de sus antebrazos. Su mirada obscena se transformó en la usual; de nada había servido tener relaciones sexuales si el enojo estaría de regreso sin siquiera acomodarse los pantalones. Ters recordó lo dicho por Chihiro.

—¿Qué mierda inmunda se te cruzó por la cabeza?
—¿De qué hablas?
—¡De que te quedarás en la Niebla! —Rebatió en un santiamén. —¿Por qué? ¿Con quién? ¿Para qué?
—N-no debería importarte —el frío empezaba a causarle estragos—. Quiero vestirme.
—¡No! —Hiiro encogió los ojos por culpa del aura del varón. —No hasta que me respondas cada maldita pregunta.
—No te debo ninguna explicación —giró el rostro—. Tú y yo no somos nada.
—Tienes toda la puta razón —le había hecho voltear al frente para que le viera a la cara—; tú y yo no somos nada.

No supieron por cuánto tiempo se retuvieron la mirada sin mover un ápice de sus cuerpos.

—Ya me responderás, Cabezona.

La soltó. Quiso estrellarle la cabeza contra el cúmulo blanquecino pero no pudo hacer más que imaginarlo. Einarr recogió su ropa y comenzó a vestirse; de vez en cuando echaba miradas a la artista mientras ella hacía lo mismo; murmuró que debió romper parte de su vestuario… todo con tal de poderle admirar aunque no lo admitiera.

Para salir de aquel bosque montañoso se valieron de la ayuda del buen Bourbon; este ya llevaba una gran lista de los favores que tendría que cumplirle su amo, un par de esos incluía buena carne. En medio del trayecto Chihiro le comentó lo que había sucedido entre su clon y Akenuri, lo que haría el de Arashigakure junto a Iz y lo que les tocaría hacer a él, ella y otros shinobi más. Todo lo que le siguió a la conjunción representó un malestar enorme para el chuunin.

Como debían prepararse para el viaje hacia Kaminari, a los pies de la Niebla quedaron de acuerdo en tomar rumbos distintos: Hiiro iría al hotel donde ella y sus hermanos se encontraban hospedados, mientras que Tye iría al sector de su clan.

Chie y Chiho tenían todo preparado, incluso el equipaje de la restante del trio. Al llegar les encontró terminando de acomodarse sus aditamentos; saludó y avanzó hasta el baño para darse una ducha rapidísima.

—Tendremos un viaje bien entretenido.
—No le encuentro lo entretenido, Chiho san...
—Tu perspectiva jamás será igual que la mía —rio. Habanero II peinaba su cabello en lo que escuchaba la plática—. Tye y un hermano suyo vendrán con nosotros —el usuario del shamisen miraba a su pariente mujer—. Supuestamente, es ese niño que no recuerdo cómo se llama...
—Khalf.
—¿Lo conoces? —No le respondió. —Él tiene la libreta. Su madre tiene mucha influencia.
—Es una señora algo intimidante —compartió Chie—. Creo que no le caímos bien.
—Qué más da, igual nos tocará viajar juntos —en cuanto pudo abrazó a cada Habanero—, como una gran familia. Los cuñados y la parejita.

Vendetta le pegó un coscorrón para que la soltara y parara con sus absurdas bromas. Lo único que lograba era empeorar las cosas entre ella y el otro jounin al llevarle a sobrepensar sobre lo que no era cierto. Chie también se separó del coqueto sin pronunciar media palabra, pero hacerlo así dijo suficiente.

El puerto de embarque no era el mismo que el del inicio de misión debido al inconveniente sucedido. De hecho, Vendetta se hallaba inquieta con la idea de tener que abordar otro transporte marítimo que pudiera salir volando en pedazos gracias a personas que apoyaban a los samuráis, pues su teoría no se derrumbaba aún y menos cuando los del concejo también lucieron convencidos de ello.

—¡Chihiro! —Apenas volteó por el llamado y ya tenía bastante cerca al frígido de cabello negro.
—¿Quién eres, extraño san? ¿Podrías poner distancia de mi hermana? —Miyazaki mayor se interpuso entre su familiar y Yeti, sacándole un gesto ladino al último por esa reacción. Además le parecía patético el jounin de la Nube con esa manera de hablar apagada; no imponía respeto ni intimidaba e igual no lo lograría de poder. Khalf lo empujó y Chie cayó a un lado.
—¡Hey! —Hiiro se puso a la altura de su hermano para ayudarle. —No vuelvas a hacerle eso.
—No creí que fuera tan débil —se mofaba en medio de la conmoción fingida—. ¿Y así eres ninja? Más bien eres una puta nenaza.
—Puedo solo —técnicamente rechazó el apoyo de la pelirroja—. Te pareces a extranjero san...
—¿Extranjero san? —Arqueó la ceja derecha y levantó un poco la barbilla. —¿Por qué hablas como subnormal?
—Basta, Khalf.
—¿Qué?
—¿Eres su hermano? —Y con la mirada le hizo entender a Ice K que se estaba refiriendo a Ice T.
—Ah, extranjero san es mi puto hermano... sí —sonrió con desdén—. Einarr es mi hermano bastardo. Tenemos la misma edad pero, ¿a quién mierda le importa? Yo soy el mayor. —En cierto sentido era similar a los Miyazaki; hijos supuestamente bastardos, trillizos aunque uno era mayor que el resto... y si Chie supiera lo muy enfermizamente sobreprotector y asfixiante que era Khalf con su hermana, quizás se sintiera como parte de un espejo. —Soy Khalf, futuro líder del clan Yuki —sus azules se movieron hacia los púrpuras de la músico—, y te lo digo desde ahora... Chihiro me encanta.
—Q-qué...

El guitarrista no pudo coordinar sus ideas enseguida, lo que significó un punto para Yeti. En ese instante Chiho llamó a sus hermanos para avisarles que su barco había arribado.
Tenían estrictas órdenes de no detenerse ni siquiera para ir al baño o merendar algo, pues eso reduciría cualquier intentona de enemigos para subirse en clandestino. Chiho subió primero y saludó a los tripulantes por ser conocidos; luego lo hizo Khalf, Einarr -quien tuviese una mala cara desde que viera a su hermano socializar con Hiiro y el maricón- y por último los restantes; ellos igualmente conocían a los trabajadores del barco por ser ayudantes de Ian. Según uno de los marinos, llegarían en horas de la noche del día siguiente a Kaminari; en el puerto estarían unos shinobi de Kumo esperándoles para transportarles con ayuda de algún jutsu.

—Vengan por aquí para mostrarles sus camarotes.

El barco empezaba a separarse del muelle rumbo al mar del norte.




Pergamino azul done.

Raving George Schroeder Reira 🌷 Reira Lionel Lionel
 

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-¿Dónde se supone que encontraron el cadáver? - La pregunta de la albina hizo que Akenuri curvará aún más la sonrisa que llevaba en sus labios, pues de lo que pisaron tierra ajena no hacía más que solo hablar sobre asuntos de la misión. Ringo asintió y abrió el mapa que llevaba en su mano derecha.

-Estamos aquí y debemos llegar hasta aquí primero, esperemos nos ayuden con lo que necesitamos saber- dijo acercándose a la pequeña para que pudiera ver con claridad las líneas trazadas en el papel-. Una vez descansemos un poco y comamos algo, podremos llegar más rápido volando, otra vez.

-Me parece bien, necesito algo de dulce para mantenerme activa. - La idea pareció animar a Iz con tan solo imaginar la copa de helado más grande que pudieran servir donde fuera que le estuviera guiando el Chuunin.

-Oh, eso… - el mayor buscó con su mano libre en el bolsillo de su pantalón un paquete que sabía, en algún momento podría ser de ayuda. - Toma. - La cara de sorpresa por parte de Issei al ver la barrita de cereal bañada en chocolate fue gratificante para el mayor. Yuki después de dar las gracias no esperó mucho en tomar el pequeño presente que su contrario le había ofrecido.

La genin no podía dejar de lado la hermosa vista que tenía a su alrededor, la cantidad de flores de distintos colores era maravilloso; nunca había observado tan lindas especies, sin contar los arboles de gran tamaño, mismos que tuvieron que trepar en algunas ocasiones para evitar el par de pantanos que se atravesó en el camino al lugar destino. Claro, el mayor no desaprovechaba la oportunidad de descansar y mostrar más de un sitio/animal llamativo del lugar.

Después de un par de horas caminando o corriendo, por fin el dúo logró divisar a Chagakure No Sato, la aldea principal de la alianza shinobi; palabra citadas por el mayor a su acompañante muy cerca de su rostro, pues la idea era entrar como simples turistas.

-Entiendo - dijo la pequeña, mirando la cantidad de personas que al igual que ellos, pretendían ingresar a la villa, pues el resto dicho por Akenuri fue que además de ser la sede oficial de dicha Alianza, era un lugar turístico, por lo que podrían pasar desapercibidos por lo menos hasta que empezaran con la investigación.

-Entonces, ¿de qué aldea son? - Preguntó un shinobi interponiéndose en el camino de los ninjas cuando pretendían adentrarse por completo a la aldea.

-Kumogakure/Kirigakure - el custodio achicó los ojos ante la respuesta, pues como estaban las cosas por el asunto de los samurái no se podía permitir dejar ingresar a ningún sospechoso.

El de Arashi sonrió ante aquel malentendido, luego abrazó por los hombros a Kazuki quien también forzó curvar sus labios ante la metida de pata que acababan de dar.

-Bueno, yo soy de Kumo y Ake de Kirigakure. - Intervino la fémina agarrando la mano que colgaba sobre su hombro.

-Claro, hemos venido aquí para pasar vacaciones - secundó la mentira el varón, aguantando la mirada de sorpresa ante lo dicho por ella. Con el leve sonrojo en el rostro de la kunoichi y la sonrisa ‘triunfante’ de Akenuri, el guarda les dejó pasar, no sin antes darle un leve asentamiento de cabeza; pues entre hombres se entendían(¿).

-¿Ake? - Preguntó un poco divertido Ringo sin aun soltarla -¿Tú de Kumo y yo de Kiri?

-Juuum, debíamos pasar lo más rápido, tengo hambre. Además tú empezaste.

-¿Yo?

La amante a los dulces agarró el brazo con el que el mayor le tenía rodeada y en un movimiento ágil se zafó, luego le mostró la lengua en un gesto infantil y se adelantó, adentrándose en un tumulto de gente que justo pretendía avanzar por el mismo camino de los shinobis. Akenuri por su parte, rascó la su nuca algo confundido por el actuar último de la peque.


Unos pasos más adelantes, Issei se percató que no sabía para donde iba, solo que se dejó llevar por las pintorescas que eran las calles y casa/negocios que le rodeaban. Tuvo la intención de dar vuelta para buscar a su compañero pero no pudo; alguien la haló de su brazo hasta una pequeña choza donde había muchas baratijas. Cuando observó la mano que la sujetaba, le dio escalofrió pues estaba sucia.

-Señorita ¿Le gustaría comprar esta pulsera? Le traerá suerte en el amor - habló el viejo con aspecto descuidado muy cerca de la menor, misma que trató de alejarse pero el hombre no le dejó.

-N-no, gracias. No traigo cambio.

-Se lo puedo cambiar por ese hermoso collar que trae - sugirió con la intención de tocar el dije en forma de copo de nieve que reposaba sobre su pecho, pero el carraspeo de alguien muy cerca de ellos hizo que el mayor ladeara su cabeza, encontrándose con un joven de fracciones duras; parecía disgustado.

-Raiton ya le ha dicho que no desea comprarle nada - habló Akenuri tomando a Issei por la mano, alejándola lo más rápido del hombre, quien se vio desilusionado por la confesión del recién llegado.

-Oh, es una lástima. Debí ofrecerle algo para atar a su novio- dijo mostrando sus dientes amarillos en una sonrisa amplia, mirando como la joven peli blanca era arrastrada fuera de su choza.

Ya lejos, Iz solo veía la espalda o mejor dicho la melena blanquecina que caía sobre la espalda del chuunin, quien caminaba delante de ella a paso presuroso. No había dicho palabra alguna una vez estuvieron lejos del viejo que quiso venderle cosas raras a la menor, empero, Kazuki no sabía si él estaba disgustado o simplemente esperaba llegar rápido a algún puesto de comida.

-Akenuri… - le llamó, más este no se inmutó - ¡Akenuri! - Alzó la voz, pues imaginó que no le escuchó a causa del bullicio del rededor, más este no se giró - Oye…

-No te vuelvas a desaparecer así - respondió inesperadamente el eludido parando sin previo aviso, provocando que Kazuki chocará con él - No me gustaría que te pasará algo malo estando conmigo... - mencionó sin soltarla aún - Mira, podemos comer algo allí - y con eso último cambio de tema, dejando a una Issei completamente avergonzada por la forma de actuar del mayor. Pues en ningún momento tuvo la intención de desaparecer para preocuparlo.

En lo que entraron al local ninguno de los dos volvió a hablar, más Iz escudriño el rostro del amante a los dangos, observando que dibujaba una leve sonrisa, misma que disimulaba lo que fuera que estuviera sintiendo.

-Por favor me trae un plato grande de ramen mixto, con un par de dangos en salsa soja y una bebida gaseosa - ordenó Ringo mirando la pequeña carta que ya les había entregado la camarera.

-Bien, ¿y para la señorita? - Respondió la joven mientras escribía en su libreta el pedido del de Arashi.

-También un ramen por favor, mediano. Una copa de helado de chocolate y un té de limón, si es tan amable.

Quien les atendiera fue anotando el pedido en su cuadernillo y cuando hubo terminado miró por un instante al par detenidamente. Issei no dudó en hacer lo mismo con ella, observando que la chica era bonita; su cabello rojizo caía en una trenza por uno de sus hombros, claramente era mayor, quizá de la misma edad que Akenuri.

-No tardaré mucho en traerles su pedido.

-Claro.

-Akenuri…

-¿Sí? - Respondió este mirando a quien le llamara.

Issei tuvo el impulso de preguntar que qué había sido la actitud de él antes de entrar ahí, pues obvio estuvo disgustado. Ella intuía la respuesta, pero no quería comprometerse en ese momento de hablar de algo que claramente pasaba entre ellos dos. Quería saber si era verdad el supuesto interés que Hiiro había dicho que tenía por ella, más que esa actitud protectora de hace unos minutos le decía todo, pero también podía estar equivocada y dañar el lazo de amistad que había ido forjando todo ese tiempo; Y puede que él se comportara así de amable con todo el mundo ¿No? Y si su prima y Habanero se equivocaban ya les daría su buen golpe por hacerla pensar cosas que no existían.

-¿D-dónde dices que investigaremos, lo del cadáver? - El muchacho se enderezó en su puesto, pues de lo que conocía a la genin suponía que le haría cualquier pregunta sobre lo ocurrido anteriormente, no esa que acababa de soltar.

-Bueno, a la torre de la alianza, es claro que empezando todo en este país ahí es donde deben tener la localización - explicó acercándose al centro de la mesa a media en que hablaba, para así tener que disminuir el volumen de su voz. Iz imitó su gesto.

-¿Y crees que nos den información? Ósea, no podemos llegar y pedirla así porque sí. Debe haber muchos interesados en adquirir también.

-No todos vivieron lo que nosotros hace días en esa isla. No todos tienen en su poder la libreta. Podemos usar a favor el secuestro de Riik, él debe ser algo importante para que los Samurai quisieran llevárselo.

-Ya que no lograron adquirir lo del templo, bien. ¿Pero crees que si nos creerán?

-Tendrán qué - Afirmó el de rango mayor, esperando que el positivismo en sus palabras hiciera efecto llegado el momento y les ayudaran regalándoles la ubicación que necesitaban saber.

-Disculpen, aquí tengo sus pedidos. Dos platos de ramen, las bebidas y los dangos - la pelirroja fue entregando cada uno de los platos con mucho cuidado, chasqueando la lengua al percatarse que hacía falta el postre de la otra fémina - lo siento, he olvidado el helado.

-Puede traerlo más tarde - dijo Yuki sin preocupación.

Una vez solos otra vez, el silencio que se formó fue disimulado con cada bocado que el par le daba a sus alimentos, más la albina no podía dejar pasar la pregunta que quería hacer para finiquitar con el asuntillo de una vez, así que bebió un poco de su té, mismo que enfrió gracias a sus habilidades gélidas y luego habló.

-¿Qué tanto te preocupas por mí, Akenuri?/Ya sé que hacer si no nos dan la inform…

-¿Qué? - Respondieron al unísono.

-Lo que oíste - dijo Iz cruzándose de brazos.


Si el pots no da para acogerlo como trama, pues tomarlo como relleno(?), haría el pots trama luego del vs de Lionel entonces xD
 

While we can dream, there always be hope
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Akenuri en un principio estaba preguntándose cómo diablos iba a entrar en el País del Té. Sabía muy bien que Arashi estaba desligada de la Alianza Shinobi y, aunque él tenía conexiones con muchos shinobis de Modan, todavía seguía siendo un ninja de la Tormenta. Así que entrar en un sitio donde te detestaban… ciertamente era preocupante. No obstante, estaba con Issei y antes había venido a dicho lugar para eliminar a un sujeto. Aunque con toda la situación fue solo un milagro que no le reconocieran.

Sin embargo, la mayor de sus preocupaciones era la chica que tenía enfrente ahora. Su pregunta ciertamente lo cogió con la guardia baja y estuvo tartamudeando por unos segundos hasta que se calmó. « ¿Qué tanto te preocupas por mí?». Eso sonaba más a por qué te preocupas tanto por mí.

Issei ─el albino suspiró llevándose su mano por su cabello tratando de alisarlo y ella estaba expectante─. C-Claro que me preocupo por ti… somos compañeros, ¿no? ─trató de vacilar.

A-A eso no es a lo que me refiero ─ahora el ambiente se había vuelto algo incómodo y tenso, si cambiaba de tema podría dejar eso para atenderlo en otro momento.

Supongo que eres alguien importante para mí… muy importante, no soportaría perderte ─comentó aunque lo último lo dijo en voz baja. Pensó que Raiton no lo había escuchado, pero cuando volvió sus ojos a ella tuvo la impresión de que si lo hizo. Iseei estaba tratando de averiguar qué era eso a lo que se refería Hiiro y con ese detalle que mencionó Ringo prácticamente le estaba mencionando que era algo especial para él. Entonces la miró a los ojos, acercó su mano a donde estaba la suya haciendo que ella se tensara mucho más─, me gustaría siempre verte, ahora y en un futuro… por eso me niego a dejarte morir mientras esté cerca.

Ella sintió que su cuerpo se calentaba por las palabras de “Ake” y Byakko ciertamente se estaba reprendiendo mentalmente. « ¡Eso fue demasiado Cursi!» casi podía gritar al cielo.

Y-Ya veo ─ella rápidamente apartó su mano del albino y miró a otro lado para evitar sentirse avergonzada, Ringo suspiró por esa oportunidad y decidió cambiar de tema.

Pero, tenemos trabajo.
Cierto ─alegó ella mientras asentía─, debemos buscar esa información en la sede de la alianza. Como dije, podríamos usar el secuestro de Riik para influir a que nos la dieran.

Cierto, podríamos ─suspiró Ringo─. Aunque sería bueno que yo espere afuera… no quiero tener problemas ─ella naturalmente preguntó el por qué y él tuvo que decirle la razón─, verás… Arashi no está en buenos términos con la Alianza por algunos inconvenientes que nos desligaron de la situación. Es un milagro que nos dejaran pasar. Pero ir directo a la sede, sería peligroso para mí. Tú podrías hacerlo, no obstante, yo no.

Eso es un problema ─Ringo estuvo de acuerdo─, ¿entonces qué haremos? Solo sabemos que encontraron el cuerpo en los límites del Té. Pero nada concreto y no sabemos el área exacta en donde lo hicieron. Además quizás ellos sepan algo más que nosotros no ─Akenuri dijo que era probable que no quisieran compartir información delicada y ella asintió─, pero vale la pena intentarlo.

[…]

Issei fue a la seda de la alianza mientras Akenuri estaba cerca de ella esperándola afuera de esta. No parecía que hubiere ningún movimiento extraño por la salvedad de que parecía estar algo agitado por todo el revuelo que estaba ocasionando el robo de esos ojos. Aunque, en ese momento Ringo se comenzó a preguntar… ¿de dónde exactamente fueron robados? Según lo que supo en Kiri, se enteraron de dichos ojos por un mensajero con dos espadas. Primeramente, el mensajero estaba allí para entregar un recado… como lo haría uno normalmente. Pero el hecho de que tuviera esa información radicaba en que los samurái los poseyeron en algún punto… o eso pensaba Ringo.

¿Será que hubo una traición? ─se preguntó con voz baja mientras descansaba en una pared que no se hallaba lejos de la sede principal de la Alianza. Sin dudas, la genin tuvo problemas al entrar por su rango y el hecho de que no era alguien importante. Probablemente si hubiera ido Hiiro podría haber tenido un mejor acceso. Así que después de algunas preguntas, prácticamente se la llevaron para interrogarla─, esto no me parece buena idea después de todo ─comenzó a lamentarse de la decisión que tomaron.

De pronto vio pareció que sentir que alguien le observaba, o más bien, estaba observando la sede de la alianza. Entonces decidió seguir a uno de ellos quien dio la vuelta en una esquina. Había dejado un sembon con la marca del Hiriashin en el lugar en donde estuvo por si acaso. El hombre iba vestido como un civil tranquilamente, pero parecía algo nervioso mientras Ringo se acercaba a él. Tomó una vereda y Ringo siguió de largo dejando que Kijat le siguiera el rastro.

Parece que lo perdí ─suspiró.
No lo creo ─Ringo apareció detrás de él─, ¿por qué actúas tan extraño, eh?
Cómo no estaría extrañado cuando un ninja me persigue ─preguntó retóricamente─, es tú culpa. Casi me matas del susto ─mencionó el sujeto. Ahora que Ringo lo veía bien, el tipo era un muchacho entre los 18 y 21 años de edad, delgado y alto. Su cuerpo estaba tonificado a pesar de su contextura. Llevaba unos pantalones negros y una camisa corta de color blanco con una chaqueta de matices oscuros. Su cabello era negro y sus ojos rojos─. Deberías dejar de estar persiguiendo a los civiles, podrías llamar la atención de forma indebida.

¿Quién dijo que eras un civil? ─indagó buscando una reacción activando su Kitsuregan, notó que cuando intervino brevemente sus recuerdos que había estado vigilando la sede de la alianza desde temprano en la mañana ese día. Eso confirmaba sus sospechas, ese tipo era todo menos un civil.

¿Así que eres un usuario de esos malditos Doujutsu? ─preguntó el sujeto mientras Ringo sacaba una de sus espadas─, no me importa mucho. Pero tengo otros planes que atender.

Con la velocidad de un rayo, el “civil” sacó una espada de su ropa que se alargó lo suficiente como para combatir con el Ninjato de Akenuri. Ringo retrocedió en el callejón mientras veía disimuladamente su entorno, era algo espacioso con algunas cajas por aquí y por allá, pero lo más importante… no había mucha gente a su alrededor.

Se lanzaron hacia adelante mientras se enfrentaban en una pelea de Kenjutsu siendo superado por el “civil” quien rápidamente pudo quitarle su espada. Si eso no funcionaba, podría hacerle caer en un Genjutsu. Utilizó uno, pero para su sorpresa no surtió efecto. El azabache volvió a cargar contra él, sin embargo, Ringo usó la degradación de la sangre para mejorar su velocidad. Tomó su espada y la giró haciendo que tomara un manto de chakra producto de la escuela Buyo Buki. Ladeó encontrando una abertura y cortó la mano del sujeto haciendo que perdiera su espada.

Ahora no tienes mucho que hacer, samurái ─mencionó Ringo.
A quién le dices… samurái ─sonrió maliciosamente mientras jalaba su mano cargando chakra en ella─. Fuuton: Kuuken ─Ringo había visto la técnica antes. Justo fue el mismo Jutsu que usó Shinta en un coliseo que tuvieron hace tiempo y, si no fuera por eso, no hubiese tenido tiempo para hacer un Shuushin y aparecer detrás suyo empuñando su Ninjato atravesando su costilla.

Ahora me dirás todo lo que necesito saber ─apretó la espada tomando su cuello y obligándolo a mirar, fue entonces cuando lo notó con una sonrisa maquiavélica─, ¿qué es gracioso?

Solo soy un peón ─apretó su espada sacándola viendo que ahora salía barro del cuerpo mezclado con algo de azufre y vapor… algo andaba mal allí─. Nos vemos… Akenuri Ringo.

El hombre se desfiguró completamente volviéndose una especie de barro de azufre ultra caliente dejando entrever un esqueleto humano que fue lo único que quedaría. El albino tuvo que apartarse rápidamente para no recibir mayores quemaduras. ¿Qué demonios fue eso? Vio a su alrededor los destrozos y usó el Hirashin para huir de allí. Si llegaban y lo conseguían, de seguro iría a Jigoko no Oza y no podía permitirse eso. Mientras regresaba por medio de la técnica, su mente divagó en lo que acaba de pasar.

No era un clon de sombra ni de otro elemento, hubiera podido ver a traves de el. Era como si fuera un persona realmente, pero... si lo era, ¿por qué no cayó en la ilusión? ¿Qué tipo de técnica era esa?

[…]

Una persona estaba sentada en un restaurante comiendo un tazón de Tayokami por última vez. Como le gustaban las cosas calientes y sobre todo que pudiera exudar vapor… era refrescante. Había visto como se fueron una pareja de albino antes de que terminara de comer y, vaya que tenía hambre. Ese había sido un vigésimo tazón. Se mantuvo al marguen, pero le había llamado la atención algo importante… «Riik», ese nombre rápidamente le hizo saber que ellos sabían algo y que sería interesante jugar con ellos.

Esto se pondrá interesante ─pagó y se fue luego de haber recibido información importante de uno de sus "amigos" y de un encuentro que midió la fuerza de uno de los albinos.


Bishamon Bishamon @Vervest Reira 🌷 Reira cualquier cosa me avisa por discord. Nuestra querida amiga en común comenzó a moverse
 
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Yuki estaba esperando fuera de un cuarto donde permanecía fuertemente custodiada. Realmente le había parecido mala idea haber ido ella sola a ese lugar, más cuando el mismo Akenuri ni asomar sus narices podía para que le apoyara en toda la información que su persona estaba revelando. A cada lado de ella permanecían dos hombres no muy mayores, quizá cada uno tenía sus veinte-veinticinco años. Estos estaban atentos a cada movimiento que realizaba la fémina, hasta se ponían alertas cuando esta bostezaba y estiraba su cuerpo.

-Creo que podré hacer una pequeña siesta… ¿no? - Suspiró apoyando su espalda contra la pared a la vez que su cabeza. Pues quedaba claro que de ahí no saldría en un buen tiempo.

[Una hora antes…]

-¿Qué…? - Preguntó quién fuera el encargado de la recepción.

-Lo que oyó, necesitó hablar con el encargado de la investigación ‘Samurai muerto, en el país del Te’ - lo último lo dijo bajando el tono de su voz y acercándose un poco más al joven que tenía frente suyo, no deseaba que otros supieran el motivo por el que estaba ahí.

-Ajá… por favor espere aquí un momento.

Aquel quien hasta ese momento realizaba tareas de archivar documentos en recepción, rápidamente se dirigió a una oficina que se encontraba tras él. Issei por el contrario se cruzó de brazos, mirando atentamente las personas que entraban y salían, más no vio venir quien le agarrara del brazo y sin ningún cuidado fue arrastrada por un pasillo que era resguardado por un par de shinobis mal humorados.

-¡Suéltenme! ¡Está no es la mejor manera de tratar a una señorita! - Gritaba, más dejó de forcejar cuando el agarre se incrementó a tal punto de sentir dolor.

-Nadie llega y pregunta sobre algo tan confidencial como usted lo ha hecho. - Yuki se recriminó pues el hombre decía toda la verdad.

Quien la arrastrase abrió la puerta a otro lugar donde se encontraban dos hombres más, mayores y con cara de piedra. Después de eso, la pobre Iz pasó por lo menos tres filtros de interrogatorios, donde se le hacían preguntas similares para determinar si mentía en alguna respuesta, más la kunoichi se percató que todo ese tiempo en que la tuvieron ocupada era con el fin de distraerla mientras ellos se lograban comunicar con la que era ahora, su aldea de residencia.

[Actualidad]

La mente de la jovencita debía estar alerta a cualquier cambio de ambiente, pues hasta el momento nadie en esas cuatro paredes había demostrado ser amigable, menos con ese tema tan delicado que estaban tratando, sin embargo, no podía dejar de pensar en las palabras dicha por Ringo ‘…muy importante, no soportaría perderte’ ‘me gustaría siempre verte, ahora y en un futuro… por eso me niego a dejarte morir mientras esté cerca’ Si, como no, y ella ahí sola rodeada de hombres a expensas de cualquier peligro. Claro que tampoco se podía sacar de la cabeza que ese tipo de respuestas la podría dar cualquier persona encariñada con sus compañeros de causa, pues ellos dos ya llevaban un buen tiempo de conocerse.

-Podría ser, igual dijo que éramos solo compañeros ¡Ay! - Y sin más, se agarró la cabeza en un acto de desespero, nunca se imaginó en ese tipo de situaciones, pues hasta hace año y medio atrás había criticado todo aquello que implicaba pensar en sentir algo por otra persona. Y sin percatarse su temperatura corporal empezó a bajar a tal punto que su silla se tornó blanca, además el aliento de los ahí presente se empezó a ver.

-¿Qué sucede? - Preguntó Adal, el guarda que se haya al lado diestro de Iz.

-¡Es ella! - Alerta respondió su compañero mirando como la fémina se agarraba su cabeza mientras murmuraba palabras que ellos no lograban entender.

Sin pensarlo, Shinta, el otro guardia agarró por el hombro siniestro a Yuki, quien al estar ensimismada en sus pensamientos dio un respingo. Los dos varones se pusieron en guardia esperando el ataque de la menor, más ella tan solo les miró un poco asombrada.

-Ay, lo siento. Fue sin intención hacer todo esto, estaba distraída y creo que me estaba quedando dormida. Perdón. - Dijo Issei percatándose del frío que hacía en el pasillo, además de la posición de defensa en la que estaban los varones.

Tanto Shinta como Adal fruncieron el entre cejo, pensando que todo eso era alguna excusa para distraerles; nadie en ese cuarto creía que ella fuera de rango genin, ¿pues quien enviaría a alguien tan inexperto a ese tipo de investigaciones? Solo Kirigakure (¿). Estos estuvieron a nada de refutarle cuando la única puerta al final del pasillo se abrió, dejando ver a un hombre mayor, más que los dos custodios. Cuando dio un asentamiento se hizo a un lado, indicó que Kazuki podía entrar, por lo que Adal le dijo que podía seguir.

Cuando la Kirigakurense estuvo por entrar, se percató que ellos se habían quedado en el mismo lugar, entendiendo que ya le estaban tratando con un poco más de confianza. Una vez dentro, vio una pantalla más o menos del tamaño de un tv. Logró apreciar la imagen que trasmitía, se parecía a la sala cuando estuvo con el consejo en Kiri, no, no era similar, era esa la sala o por lo menos muy similar a ella. Estuvo a punto de preguntar sobre todo aquello, pero el cerrar de la puerta a su espalda le hizo voltear a ver, dándose cuenta que le habían dejado sola.

-Issei, ¿me puede escuchar? - Esa voz la reconoció, era de alguien del consejo, más no entendió por qué no le podía ver pero si escuchar. Estuvo a punto de contestar con un sí cuando otra voz le interrumpió, además de interponerse muy cerca a la pantalla.

-Es de mi puto clan, yo hablaré con la bastarda - vaya que esa voz era difícil de olvidar.

-¿Ruura?

-Ruura -san, así te demores más, mocosa estúpida.

Iz sonrió nerviosa, pues se esperaba de todo menos este tipo de ¿vídeo llamada? No quería hablar mucho para pedir explicaciones de todo eso, pero no fue necesario abrir su boca cuando, la mandamás de su Clan empezó a hablar, junto al hombre perteneciente al clan ‘rival’. Prestó la mayor atención que pudo, pues entre insultos y llamados de atención del Terumi no podía evitar soltar una que otra risilla.

En resumen, y lo que logró comprender la perezosa jovencita fue, que por medio de un Uchiha (Y por medio de genjutsu y métodos de tortura gracias a la líder del clan más genial de Kiri) habían logrado obtener las coordenadas del lugar que ellos fuera a investigar, por lo que eso ya no era necesario solicitar. También que habían compartido con los de la Alianza información adicional como; lugar exacto por el que ingresaron al Te y ruta del lugar destino si lograban obtener información relevante, la participación de no Samurai's en todo el caos y lo más importante; las habilidades de quien tuviera retenido a Riik.

-¿Les dijo donde lo podían tener? Al niño. - Preguntó la ex Kumo cuando escuchó ese nombre, vio como el mayor endureció sus fracciones.

-Al mocoso se lo encontrara si hallamos al hijo de mil putas general y también a los garlopos desgraciados traidores infelices.

-Entonces… deberemos dirigirnos al lugar que me han dicho, supongo que investigando de paso donde encontraron el cadáver.

-Así es, ellos allá les darán el permiso de desplazarse para la investigación que se les ha encomendado, con la condición que se les comparta por igual. Cualquier novedad no duden en volver para mantenernos al tanto. - Cuando el Terumin se refirió a ellos como grupo, recordó la situación de Akenuri y el asunto de la Alianza con Arashi y no tardó en mencionarlo, por lo que él mismo se adelantó a responder - Ya hemos tratado ese asunto, y solo por esta vez están dispuestos a dejarlo pasar ya que estuvo involucrado desde un inicio en todo esto, además que partió contigo desde aquí, y no podemos dejar que estés sola. - Kazuki asintió agradecida.

-Estarán vigilados en todo momento, así que eviten coger en lugares públicos y los más importante - dijo Yuki mayor como si esa ‘recomendación’ fuera lo más natural del mundo, dejando a una Iz sorprendida y a la vez avergonzada -… No hagan quedar mal a Kirigakure, malditos bastardos de mierda.

-S-sí, como usted diga, Ruura. - Vrook meneó su cabeza ante la sugerencia de la gélida mayor, dio unas cuantas instrucciones más y la pantalla quedó oscura, sin darle tiempo a la menor de preguntar por Hiiro y su amante bandido(¿). Ahora, debía salir de allí y buscar a su compañero, quien debía estar afuera con raíces en sus pies por la espera tan larga, confiando que en realidad cumplieran la palabra de no realizar nada en contra de Ringo si le llegaran a ver. Más al salir no vio nada, se acercó al lugar donde Akenuri le dijo la esperaría, sin embargo solo logró apreciar un sembon con una marca que ya conocía.

-¿Será de Akenuri? - murmuró mirando detenidamente el rededor para percatarse que él no estuviera en otro lugar.


Listoooo, si lo de dejar a Akenuri andar por ahí(?) no sirve, me dicen y edito. Bishamon Bishamon Raving George Schroeder Dónde anda usted, se le extraña. Lionel Lionel
 

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Other Side & Versus

Tras salir de Tanaka no Shima con una gran cantidad de samuráis menos e irrelevantes, a ojos de Kanaye, se retiraron en flotillas hacia la isla más próxima perteneciente al Hierro a la espera de nuevas indicaciones y noticias sobre ciertos infortunios, como la retención innegable de la samurái teniente. Un aparato cuadrado y grande adherido a la pared empezó a timbrar hasta que el auricular que colgara fuera tomado por algún hijo del frío; la conversación no duró ni cinco minutos y la orden fue bastante clara: el general encargado de la expedición debía reunirse con otros de mayor renombre aunque de igual rango.

Ni siquiera fue él quien dejara a cargo del cuidado de Riik a dos peleles quejicas.

—Espera, Kanaye —este fue el samurái que contestara y diera el mensaje al aludido—. Cuando salgas de la reunión no regreses a este lugar porque lo desocuparemos en unos diez minutos —el azabache nada más hizo una expresión de desgano, lo que no quisiera decir que estuviera aburrido o resignado—. Si los de Kirigakure tienen a Hye, es probable que descubran este sitio y quieran emboscarnos.
—Cuidado con el mocoso —avanzó mientras asentía, como si estuviera escuchando otras cosas que para ningún otro era posible—; inhíbanle su chakra siempre.


A un tercero se le fue encomendada la labor de entrar en el cuarto donde estuviera el revoltoso y entre todos le retuvieron para inyectarle del líquido que los mismos guerreros de Tetsu incluían en sus flechas. Para que no emitiera el mínimo ruido le cubrieron la boca y taparon el rostro con una bolsa de tela oscura; a empujones le hicieron avanzar por donde le guiasen; sus manos yacían atadas con una cuerda y alguien más se encargaba de tirar de él cual animal de carga.

Antes de desaparecer totalmente, el de espada venenosa le pidió a Seito que no le quitara los ojos de encima “al mocos”, pues ese era su botín para hacer negocios.

En otra fachada del campamento establecido en la isla se encontraban los que esperaban al general principal con cierta impaciencia. Los saludos se remitieron a ser cortos, para nada afectivos; querían ir al grano porque el tiempo podría estarles jugando en contra. Uno de ellos díjole al resto que lo positivo entre tanto desastre fue haber obtenido al niño, aunque no terminaba de comprender por qué era valioso. Por supuesto, también mencionaron lo negativo y fue el reverendo escándalo en esa tierra enemiga. Debía admitirlo: sus dioses intervinieron en su buena fortuna.

Kanaye lo veía distinto: sus amigos del más allá fueron los que en verdad metieron su mano protectora.

—Antes de partir hacia esa miserable isla me entregaron esto —puso encima de la mesa unos documentos—, alguien asignado por ustedes se estaría comunicando con otro samurái que estaría camuflado entre el grupo —con gracilidad hizo que el folder se deslizara hacia el más próximo de los sujetos—. Esa persona misteriosa le dijo que de conseguir a cierta persona —hizo comillas con sus dedos—, nos dirían qué prosigue para la localización de los culpables.
—Efectivamente —revisaba los papeles al hablar—, en nuestra investigación anterior logramos establecer contacto con unas cuantas personas que parecen saber quiénes podrían estar detrás de todo.
—Creo que esa persona se está aprovechando de nosotros —los demás le miraron con incertidumbre—. La pérdida samurái fue considerable y no se me dio el permiso de recurrir a mi espada —solo en una ocasión se atrevió a desafiar el mandato dado poco antes de salir a su misión—, más bien… no entendí por qué me lo impidieron.
—Porque formaba parte del trato que hicimos con esta persona.
—Pero viéndolo desde tu punto de vista —se puso de pie sin salir del espacio que ocupara su asiento—, la única manera de comprobar si nos están queriendo ver la cara es manteniendo el juego.
—Ya tenemos al niño, ahora quedan otros tres templos —el antagonista principal entrecerró los ojos—: uno se encuentra ubicado en el Fuego, otro en la Lluvia y el restante en Kumogakure… la aldea que alguna vez nos perteneció.
—Sí, pero el templo Heiwa no está precisamente en la Nube —con la mirada le indicó a Kanaye que virara un poco para que pudiera ver un mapa adherido a la pared; con tachuelas de colores habían marcado los puntos clave.
—¿Y en qué nos va a beneficiar visitar tantos lugares así?
—Dos razones —el samurái empezó a caminar alrededor de la mesa—, la primera es que si esta persona de verdad nos está ayudando a conseguir lo que queremos a cambio de nuestra ayuda, ambos saldremos ganando y no quedarían cuentas pendientes —se detuvo detrás de su silla, apoyando las manos en el espaldar—. La segunda, obedeciendo a la suposición de que nos quieran ver la cara… —suspiró—, por algo esta persona nos está llevando a obtener ciertos elementos que pudieran ser importantes para lo que nosotros también buscamos, solo que no nos consta.
—Sería como jugar a hacerle creer que le estamos ayudando pero al final nosotros seríamos los beneficiados.
—Por lo menos saben pensar —Kuronama echó para atrás el asiento con la intención de retirarse.
—Irás a Kaminari por esta persona —le suministró una imagen—. Sin mucho ruido ni muchas pérdidas.

El paseo no grato, quizás levemente placentero, tomaría un par de días y en vista de ello otro grupo de guerreros del Shogun no tardaron en contactar a varias personas radicadas en el Rayo; eran de ese tipo de gente con las que siempre se podría contar, algo así como espías ocasionales. En lo que Nocturne arribaba, otros irían adelantando el trabajo para prepararles el terreno. Ahora lo que restaba era marcharse de aquella isla antes de que los shinobi se aparecieran.


[…]

País del Té


Desde una habitación de hotel con vista hacia el centro de la turística aldea, una chica pelirroja se permitió disfrutar del vaivén de su cabello al sentarse en el borde de su ventana. En su mente contaba los minutos al estar a la espera de un segundo, un hombre con el que cierto ninja de la Tormenta tuviese un encuentro especial.

Para mantener el secretismo habían quedado en tocar la puerta con cierto ritmo, así sabrían ipso facto de quién se trataba. En esta ocasión tampoco necesitaba acercarse para abrir, pues su visitante contaba con una llave que dejaría sobre la mesa antes de marcharse.

—El chico era Akenuri Ringo, chuunin… fue ninja de Kirigakure un tiempo y luego se mudó a Arashigakure —la fémina mordió un poquito su labio inferior—. Esos detalles no los sé y no vienen al caso.
—No andaba solo.
—Cuando lo enfrentó mi creación, sí —se sentó en un sofá con los brazos abiertos de par en par—. Parecía sorprendido tras la batalla.
—¿Sorprendido normal, sorprendido enojado… cómo?
—Asustado —los dos esbozaron una sonrisa cómplice.
—Lo que sigue es —se separó de la ventana para cerrarla y dejar caer la cortina—, hacer que él y su amiguita salgan de nuestro camino.
—Eso no será difícil —su receptora le miró—; viene de una aldea cagada en líos.

Ella sabía perfecto a qué se refería su acompañante. Arashigakure no se hallaba en el lado bueno de la balanza por culpa de la supuestamente extinta Otogakure, aldea que no se retiraría del mapa sin antes haber hecho una jugada magistral y rotunda para la alianza. Siendo que así era, por un instante le pareció curioso que la Niebla aceptara trabajar con un integrante de una aldea traidora pero, pensándolo enseguida, le convenía que la misma villa que le vio nacer se confiara tanto al permitirse ese tipo de… ¿errores?

—Has que secuestren a su acompañante —reposó su índice diestro sobre su boca—, vi que era del grupo de Ruura… esa perra anciana —comentó por lo bajo—. Se mantiene joven gracias al frío —carraspeó al darse cuenta de la forma en la que era observada por el sujeto—. No me hagas caso, es cosa de mujeres; yo mientras esparciré el rumor de que en este lugar hay un espía de Arashi —encogió los hombros—, de esa forma no podrán interponerse en nuestros planes.


Al tomar caminos separados hacia el exterior del complejo, uno de los botones se acercó a la fémina para entregarle una carta. Por la letra supo que había sido escrita hacía poco y en ella exponía un mensaje por parte del samurái con el que estuviese en contacto.

La pelirroja se había puesto una peluca, se acomodó una bufanda por sobre su cabeza y cuello, se colocó unos lentes oscuros y sacó a relucir la insignia de Kirigakure. Rápidamente se desplazó hacia el puesto de vigilancia más cercano fingiendo respiración forzada. Allí solo se encontraban unos cinco hombres que preguntaron qué estaba sucediendo o si le había ocurrido algo; lo primero que dijo fue que “no tenía idea de cómo habían permitido que un shinobi de una aldea enemiga entrara al Té”. La acusación llevó a los sujetos a verse las caras con dejo dubitativo. Uno que otro negó o alzó los hombros.

—Acabo de ver a Akenuri Ringo, es un shinobi de la Tormenta —respingaron—. Atacó a un ninja del té, lo vi con mis propios ojos —quien lo viviera de verdad fue su acompañante—. Nada bueno se puede esperar de él.


Empezaron a movilizarse, intentando comunicarse con otros puestos para que cercaran el paso e intentaran impedirle escapar.

Mientras tanto, el tipo que hubiera seguido al zorruno protagonista se encontraba acompañado por otros tres shinobi vestidos con ropa casual y típica de personas extranjeras que van a pasar el rato en aquella aldea. Su misión era simple: desde que divisaron a Iz salir acompañada de algún escolta, esperaron a que la frígida se quedara sola e iniciara su camino hacia dónde sea que quedara de encontrarse con el chuunin. Uno de los enemigos detecto la presencia de varios usuarios de chakra en un perímetro de cincuenta metros, obviamente estaban los que yacían en la sede por un lado; al otro extremo unos cuantos… seguramente el peliblanco no estaba tan lejos.


Para impedir que se unieran, otro del trio recién llegado se desplazó por los edificios del rededor y debajo del toldo de un puesto de dulces yacía su objetivo a punto de mirar en su dirección por culpa de un zorro que le acompañase. Animal y humano se separaron: uno corrió en dirección a Issei y el otro para ganar tiempo para su humano distrayendo lo que hubiera percatado como “problemático”.

El compañero principal de la pelirroja chistó.


Con una señal ordenó que no atacasen por ahora. El espacio era muy abierto; mejor aguardaban un poco.

Al amante de los zorros y a la perezosa les vieron interactuar de manera curiosa, porque el varón le hubo agarrado de la cabeza con las dos manos y la miraba directo a la cara, hasta que con un manoplazo de ella se alejó unos centímetros. Se le veía sonrojada.

—Sigámoslos. En algún momento se tendrán que separar y entonces raptaremos a la chica y la sacaremos del país para que Ringo vaya por ella —carcajeó, desapareciendo después.


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Akenuri había llegado viendo a una desubicada Yuki buscándolo, no tardó en ponerle la mano en el hombro luego de teletransportandose una vez que se dio vuelta. El hecho de asustarla hizo que ambos rieran después por la repentina aparición del Albino. Ringo le contó a Issei todo lo que había pasado mientras ella estuvo fuera y Iz hizo lo mismo con él.

Así que entraron por el oeste del país y se dirigía al área central del país… ─suspiró Akenuri─, ¿sabes a dónde se dirigían si encontraban la información que necesitaban?

Sí, irían a la sede del Shogun ─mencionó ella. Eso era lógico teniendo en cuenta la situación, sin embargo, el lugar donde estaría Kayane era el más importante─, el general tiene una espada muy poderosa ─procedió a explicar esa parte y se detuvo en el lugar de su ubicación─, posiblemente ahora esté en camino a Tetsu no Kuni si no tienen otro objetivo ahora. Según Ruura, la Teniente no estaba muy bien informada de la situación.

Es de un rango menor, es normal ─suspiró Ringo. Él la había visto venir acompañada por unos miembros de la alianza luego de su primer encuentro y ahora los estaban siguiendo mientras hablaban. Se dirigieron a un puesto de frutas donde se detuvieron y Akenuri la tomó de la cabeza para que lo mirar a los ojos─, espero que estés bien… estás distraída. ¿Es por algo que dije?

Rápidamente, a pesar del contacto físico de Akenuri, lo que más la avergonzó es que hubiese leído detrás de su expresión. Entonces, quizás sabía que había estado pensando en lo que le dijo. Byakko ladeó la cabeza mientras encontraba graciosa la cara que hizo Raiton. Dejó escapar una risilla y ella hizo un puchero.

Como sea, debemos ir tratar de averiguar algo. Le prometimos a Yumiko que haríamos lo que fuere para rescatar a Riik ─ella mencionó preocupada.
Realmente me preocupa la conexión de Riik con ese templo y lo que quieren lo samuráis de él. Tenemos la libreta que llevaba, pero aparte de eso, lo otro que sabemos es que los samuráis están interesados en lo que pueda saber o lo que pueda hacer ─miró esta vez a Iz, los guardias de la alianza estaban siguiéndoles para indicarle el lugar─. Quizás le hubiéramos preguntado a Yumiko por su pasado. Hubiera sido de ayuda.

Ringo se detuvo viendo esa idea y colocó su mano realizando una invocación. Escribió un mensaje y se lo entregó al cuervo para que se lo llevara a Hiiro. Ellos irían al templo donde reposaban las armas de Rikudou Sennin. Les estaba dando las coordenadas en donde se iban a encontrar en dado caso que hallaran información. Esperaba que el ave permaneciera invocada hasta que le trajera las respuestas que necesitaban.

Sin embargo, mientras caminaban algunas personas comenzaron a ver a Akenuri de una manera algo maligna. Susurraban acerca de que era un espía, un traidor… Era igual cuando su abuelo planeó un golpe de estado en el país del agua y dentro de Arashi muchos comenzaron a murmurar algo así. No podía soportar tales cosas, así que miró hacia otra parte. Allí encontró a Raiton mirándole un poco preocupada.

¿Sucede algo?
Nada… solo que esto me recuerda a algo desagradable ─suspiró el Chuunin, en realidad era un amargo recuerdo y eso le trajo muchos flash Blacks de esa misión casi suicida─, pero no te preocupes. Fue algo que sucedió hace mucho tiempo y que ya no tiene importancia.
Ya veo ─Iz estaba segura que era algo de lo que Akenuri no quería hablar, así que lo dejó tranquilo.

Siguieron caminando tomando un desvío a la izquierda para evitar mayor tráfico y fue entonces cuando fueron emboscados. Una bomba de gas pimientas y una de uno que los tomó desprevenidos. Además, luego vino un grito seguido de un golpe hizo que todos se pusieran alerta. Akenuri activó el Kitsuregan y notó que tres hombres habían salido de allí junto a Iseei noqueada. Los tres guardias se apresuraron a seguirles dado que estaban allí para su cuidado.

Maldición ─gruñó Akenuri siguiendo a los tres sujetos por los tejados del lugar tratando de seguirles el paso a los secuestradores. A Ringo le picaba los ojos luego de haberlos abierto en medio de esa conmoción─, prometí que no te pasaría nada y lo voy a cumplir.

[…]

Sin saberlo, esa información que recuperó Iz cuadraba bastante bien con lo que había pasado tras de bastidores. Ese sujeto seguro fue interceptado por los ahora conocidos Akatasuki para saber su información y encontrar una manera de poder negociar con los samuráis. No obstante, cierta pelirroja estaba al tanto de ello. Ella había estado en país del Té desde antes que pasara todo y se aprovechó de la situación para sembrar algo de discordia entre los samuráis. Ella solo los estaba utilizando para sus planes, todo eso era parte de su plan.

Así que ya han actuado, que bueno ─ella pensó─, será un problema menos para nosotros.

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Habanero II agradecía infinitamente tener un camarote para ella sola, porque lo que más le hacía falta era un poco de tranquilidad y silencio; desde allí podía al menos disfrutar del sonido del agua en contraste al material del barco y una que otra ave. Eso último le hizo recordar a Akenuri e Issei; en el fondo rogaba porque ambos pudieran obtener información valiosa y que el plan que trazara y pasara a Ringo funcionara. Estaba encaprichada con su teoría.

—¿Puedo pasar? —Era una chica que trabajaba en la tripulación. Chihiro la había visto antes al realizar algunos viajes con Ian. —La están esperando en el comedor.

La palabra despertó su apetito.

Había pasado un par de horas con Tye ocupando su mañana, sacrificando las horas del desayuno por un poco de placer. No le sorprendía nada que en su interior se le removiera todo, que sintiera una especie de náuseas por culpa del hambre. Diría que hasta la falta de energía le estaba martillando. En el área del comedor había un pequeño buffet del que se podrían servir lo que quisieran y cuantas veces quisieran mientras haya comida. La jounin agarró distintos trozos de frutas tropicales, un yogurt, pan y mermelada; al darse la vuelta chocó de lleno y de frente con Yuki heredero al trono.

Khalf tomó del plato de ella un trozo de melón, le mordió y sonrió para contrarrestar la expresión seria de la fémina. Ni siquiera la dejó reclamar cuando le ofreciera la mitad de la dulce fruta.

—¿Crees que voy a aceptarla de tu mano? —Esta vez fue ella quien avanzara antes de que el azabache abriera la boca.

El fastidio se hizo notar al depositar su plato en la mesa, por el halón de silla y su manera de plantar sus posaderas sobre la misma. Chiho estaba aparentemente mirando hacia el mar pero lo captaba todo; solamente no quería lucir como un estorbo directo, aunque tarde o temprano escupiría lo que sea que esté surcando por su mente cochambrosa.

Más temprano que tarde:

—Les gustan las pelirrojas, ¿no? —Mordió una fresa sin buscar aplacar ese gesto burlón que para Hiiro fue maldito. —¿No querrán estar con un chico como yo?
—Ni lo intentes.
—Uy, ¿por qué? —No le respondió y se puso a comer. —Golosa.
—Me sentaré con ustedes, garlopos —solo Habanero III alzó una ceja al escuchar esa palabra. Khalf acomodó su asiento más cerca de Vendetta y desde que tuviera la oportunidad llevó su brazo no dominante hacia el otro lado por detrás de la espalda de ella—. Se parecen mucho. Como mi puta madre y Sadao...
—Somos trillizos —contestó Miyazaki varón—. Si Hiiro no quiere nada contigo, considérame.
—No soy maricón, así que te quedarás con tus asquerosas ganas —se echó un bocado de lo que se hubiera servido; en ese preciso momento sus ojos captaron la silueta de Ters y se le ocurrió abrir la boca antes de que la conversación perdiera su encanto—. Quizás mi puto hermano sí te acepte. Es un maricón de mierda —solamente él se rio. Chiho volteó para poder ver a Ice T, quien les dedicara una mirada nada agradable. La fémina suspiró con discreción. —Te ayudaré con...
—¿Tienes la libreta aquí? —Chihiro le interrumpió. Sus orbes púrpura atrajeron los azules intensos del azabache, mas el encuentro visual no tardó en romperse desde que ella sintiera que no merecía la pena dedicarle ni tres segundos.

Yeti buscó en su portarmas dejándola sobre la mesa tras ponerla con pesadumbre. Con el acto hizo que lo que estuviera allí se moviera y sonara. Porque le dio la gana agarró el mentón de la artista sin importar la reacción de la fratría de ambos; quería que lo mirase. Fue exigente en su mirada y en la petición que le hiciere al muchacho de la Niebla para que la soltara aunque no tuviese ningún efecto, pues él quiso que recordara que 'nadie' podía interrumpirle porque sí.

Chie tuvo suerte de no encontrarse con esa escena o bien Yeti la tuvo, o tal vez nadie. Para cuando Habanero I se sumara, su hermana le hubo pegado en la mano al primogénito de Ruura. El recién llegado se interpuso entre el frígido y su familiar mujer, ignorando como el mejor los reclamos e insultos de Ice K. A Tye pareció resultarte graciosa la escena, limitándose a solo sonreír con malicia mientras nadie lo notara.

—Me entregaron esta carta por parte de Kotaro san —se la pasó a la kunoichi primero.
—¿Quién carajos es ese? —Chie más que nadie miró al mayor de los gélidos con su facción sumamente enseriada.
—Respeta a nuestro líder.
—Cierra la boca, hijo de puta —Ters se lo dijo a su igual en apellido. Por primera y última vez, según el mismísimo genjutsuka, el peligris le pareció sensanto. Khalf pegó una fuerte palmada en la mesa, congelándola de paso y antes de ponerse de pie con exhabrupto.
—Eres el menos indicado para hablarme así, bastardo de mierda —le apuntaba con el índice.
—Okay, ya basta —Chihiro se paró frente al de cabello oscuro por estar más cerca. Sin embargo su mirada yacía puesta en Pecho Frío—. No nos servirá de nada perder la calma o discutir entre nosotros.
—¡Tú no te metas! —Le exigió Ty imitando a su homólogo de clan; con su mirada evidenciando una molestia distinta a la usual.
—No le hables así a mi hermana, extranjero san.
—Maricón —rebatió.
—En eso sí estamos de acuerdo, hermanito —mofas y más mofas.

Sería inútil dialogar civilizadamente. La pelirroja no dijo a dónde iba pero terminó yéndose hasta perderse de la vista de los varones. Con ella se había llevado la misiva y la libreta de Riik, mientras que sus pasos la guiaron al umbral de su camarote. Se vio entrando al cuarto azotando tras de sí la puerta, pero no se hallaba tan molesta como para hacer un drama. Sentada sobre su cama se dignó a abrir la carta para ponerse al tanto de la situación; esta rezaba lo siguiente:

《En el puerto habrá un par de jounin esperándoles para transportarles a Heiwa. Esta carta posee un sello especial que les permitirá al resto de monjes confiar en ustedes como nuestros enviados. Por estos lares no diré que todo ha estado tranquilo porque mentiría. Sin embargo, los samuráis u otros potenciales enemigos no han dado la cara directamente. Solo hemos detectado una mayor presencia de gente extranjera y por ello tengan mucho cuidado. No se acerquen a nadie... los ninjas a cargo se acercarán a ustedes. 》

Dobló el papel para guardarlo en su equipaje. La libreta también la puso entre su ropa, buscando la forma de mantenerla más resguardada. En ese momento escuchó voces en el pasillo que con cada paso se hacían conocidas, más claras. Suspiró largo y tendido porque sabría lo que sucedería en tres, dos, uno... toc-toc. Chiho mencionó el nombre de su hermana sumándole la petición de que saliera porque debían hablar 'los tres'. Habanero II supuso que se refería a él, ella y el robótico Miyazaki.

—Te quiere a ti —inició de golpe el más coqueto. De un segundo a otro movió la ceja derecha con insinuación.
—Con los tres o nada, Chiho san.
—¿De qué hablan?
—Chie, por primera vez en mucho tiempo —le picó un poco reconocerlo—, me estoy preocupando por una misión. Si el ñoño de Khalf quiere a Hiiro pues...
—¿Qué?
—¡No! —respondió el inexpresivo facial levantando la voz.
—¿Por qué o para qué me quiere a mí? No quiero nada con ese idiota —se cruzó de brazos.
—Es que no nos quiere decir nada de lo que sucedió con la libreta —Chiho abrió los brazos a cada lado. —Bueno, nos dijo que solo a ti te diría.
—Me estás jodiendo.
—¿Crees que lo estoy haciendo? —Sonrió con astucia al señalar a un molesto Chie. —Me encantaría molestarte por mis propias artimañas pero, no. No es una treta mía.
—Iba a usar un genjutsu en él si no hubiese sido por Chiho san —apretó los puños. La artista notó ese acto mas no lo trajo a colación.
—¿Dónde está?
—¡Hiiro san!
—En el comedor —apuntó hacia arriba.

Antes de marcharse miró a los orbes al usuario del Shamisen, pidiéndole en silencio que no se preocupara porque nada iba a sucederle. Él quiso detenerla, empero el menor de los trillizos se interpuso recordándole que todo era por el bien del encargo. No podían iniciar con un mal pie algo tan delicado, sumamente valioso para dos aldeas.

Para llegar a donde yacía el que se creyera dueño del universo, debía cruzar parte de la proa y subir unas pocas escaleras a lo que sería un balcón. Sus pasos fueron todo el tiempo presurosos hasta visualizar que del lado opuesto se acercaba Ters. Los dos ralentizaron el andar en sincronía; también se detuvieron manteniendo una corta distancia. Chihiro debía inclinar un tanto la cabeza hacia atrás para verle a los ojos. No obstante, en la mano izquierda Einarr tenía una pequeña botella de alguna bebida alcohólica. Estaba abierta. Seguramente llevaba minutos consumiéndola. En un arrebato Vendetta trató de quitársela pero todo terminó en un forcejeo vanal y con Tye rechazando el contacto de la fémina. El espacio entre los dos se redujo considerablemente.

—¿Por qué? —Ice empicó la botella para degustar un trago, quizás mofarse en la cara de Habanero. —Déjalo.
—No me da la puta gana —arrugó un lado de la nariz, logrando que su facción fuera más dura.
—Tú no eras cualquier tipo...
—No —empezó a reír con sorna—. Era y soy peor que cualquier hijo de puta que conozcas.

No iba a contestarle porque no tendría caso, tan solo le vio por última vez a la cara e inentendible para Tye le hubo susurrado 'permiso', pues iba a cruzar por su lado. Que él la agarrara de un brazo para que volteara y le mirara una vez más fue inesperado. Su frío tacto le anunciaba que pronto empezaría a emanar hielo porque ya conocía ese modus operandi.

—¿Vas a verle, no?
—Si te refieres a Khalf, sí —el hielo apareció—. Tiene algo que decirme sobre la misión, estabas ahí cuando lo dijo, ¿no? —Tiró del brazo un par de veces.
—Excusas de mierda.
—Excusas o no da igual, suéltame.
—¿Cuánto tiempo más van a seguir jugando? —Hiiro y Einarr alzaron la mirada hacia el balcón porque desde ahí Yeti observaba todo. A saber cuánto tenía presenciándoles, disfrutando de las ideas que se creaba para molestar en algún momento a su hermano. Este último empujó la extremidad de Habanero, gruñó y mostró el dedo mayor a su pariente en lo que se marchaba. —Hijo de la gran puta... —susurró. La artista llegó al lugar de encuentro todavía pasando su mano sobre la zona que fuese congelada, algo que el azabache no dejó pasar. Astuto al final de cuentas, le agarró dicha extremidad afectada con muchísimo más cuidado que el que jamás implementara Ty. Sobre una mesa encontró una servilleta de tela; Hiiro no podía creérselo: Khalf lo frotaba para darle calor. —Odio que me hagan esperar.
—Eres muy caprichoso.
—Cuando quiero algo o a alguien lo obtengo —fijó sus orbes sobre los púrpuras de ella.
—Pero no te sacias.
—Es un tema que perfectamente podemos tratar toda la noche —dejó a un lado la servilleta—. Somos expertos.
—Interesante —él hizo un gesto curioso—. Puedes hablar sin pronunciar malas palabras.
—Puedo ser un hombre tranquilo —sonrió de lado. Que se creyera 'un hombre' le resultó gracioso a la pelirroja—, mientras no me provoquen. Por eso siempre es mejor hacer lo que yo diga.
—¿Qué quieres, Khalf?
—Saber tu respuesta, claro.
—¿Mi respuesta? —Él movió la cabeza de arriba hacia abajo dos veces. —¿Sobre qué?
—Nuestra venganza.
—Ah. —Lo recordó. Estaba hablándole sobre lo que le comentó acerca del peligris y una prostituta que tenía el mismo color de cabello que el de ella. Chihiro apretó un poco los labios. —¿Y la libreta qué?
—Si la tenemos es porque obviamente, nadie pudo leer esa mierda y la mocosa que trajeran ustedes con el montón de engendros —sabía que no tardaría en soltar sus despectivos—, no quiso hacer nada. No nos vamos a ir a la mierda por culpa de una putita niña.
—Debí imaginarlo y me hubiera ahorrado tanto...
—Si no hubieras venido, no hubiese podido hacer esto —apenas la sostuvo de la cintura y movido su cara para alcanzar su boca, pero Miyazaki esquivó el beso ladrón para que este terminara encima de su mejilla. La conmoción de Yeti le fue útil; se soltó y retrocedió sin dejar de mirarle con reproche. —¿Es porque prefieres al bastardo hijo de perra no?
—Es porque no formo parte de tu asqueroso repertorio de putas —el gélido fue descendiendo la temperatura bastante rápido para el gusto de la músico. Aun así no se permitió ver intimidada —. Y nunca formaré parte de él.
—¡Eso lo veremos!—lanzó un bramido; de su cuerpo expelió un montón de agujas heladas de las que pudo protegerse al cubrirse y agachar su cuerpo. En cuanto pudo se retiró corriendo en medio de las advertencias de un furioso hijo de papi y mami.

[...]

Después de ese incómodo momento sucedieron otros intentos más por parte del hijo favorito de Ruura por perturbar a Habanero II. Bien que se lo hubo dicho en su corto encuentro; si le provocaban podía volverse una espinilla en las nalgas. Por esa razón hizo todo lo posible por no estar sola, salvo cuando no quedase de otra.

Más de una vez intentaron converger en pos de crear estrategias de movimiento, ponerse de acuerdo sobre lo que harían al pisar tierra y no siempre sabiéndose la causa, todo terminaba en dimes y diretes. Por un lado yacía Chie bastante alterado dentro de su forma inexpresiva de ser, por el otro Khalf siendo absolutamente lo contrario al guitarrista; irónico porque igual se sentía muy enojado e incompleto. Luego estaba Chiho haciéndose el desentendido cada vez que iniciaba una absurda lucha de palabras o manotazos; y Tye que llevaba su tercera, cuarta o quinta botella.

La noche había llegado y cada quien prefirió comer en separado.

Quien les llevara el alimento a cada camarote entregaba su porción a la jounin; el sonido de unos pasos pesados y el llamado al de servicio con tono demandante aunque notoriamente ebrio, les hizo buscar con los ojos al autor de la hazaña. Einarr se tambaleaba; no paraba de pedirle otra botella a la de ya. Sus mejillas ya no estaban pálidas, ni sus labios ligeramente azules. Su piel estaba enrojecida.

Entre la ninja y el otro sujeto pudieron dejarle encima de un pequeño sofá que tenía la habitación. Hiiro le pidió que no comentara nada con nadie, ni siquiera con sus hermanos. Ella se encargaría del 'imbécil', como le llamó en su mente.

Faltaba menos de veinticuatro horas para atracar en el muelle.



Corrijo errores de dedo en el transcurso.

Raving George Schroeder Lionel Lionel Reira 🌷 Reira
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Saltaba de techo en techo sin mirar atrás, ciertamente le daba pánico el pensar que aquel hombre de cabellera blanca le estuviera siguiendo con sus zorros, pues era sabido que el Ringo trabajaba codo a codo con este tipo de animales. Tan solo esperaba que al separarse de sus compañeros lograra distraer el olor de la joven que llevaba sobre su hombro cual costal de papas; pues el mechón de pelo que le habían cortado y llevado por otro camino fue la excelente idea de él para distracción de los kuchiyose. Sin embargo, también esperaba que la joven no despertara hasta llegar a la carreta donde le transportarían para llevarla lo más lejos de su territorio y por lo tanto de sus planes… o los de su jefa.

El ninja no sabía que sus pasos estaban siendo olfateados desde que comenzó su camino solo.

[En otro lado de la aldea]

De una fuerte patada envió el cuerpo del perteneciente a Arashi contra la pared, y sin perder tiempo lanzó delante de él una gran bola de fuego que, si no fuera por la pronta reacción de su contrario ya estaría incinerado. Quién estaría enfrentando ya le había herido su preciado brazo diestro; se lamentó que su contrincante esquivara su ataque sin embargo, no perdió su tiempo al formar nuevamente sellos de manos para hacer aparecer en las mismas un arco de fuego, lanzando su flecha del mismo elemento donde Akenuri estaba por aterrizar.

—Vaya, qué buenos reflejos tienes, Ringo. — dijole el ninja encargado de distraer a su enemigo, hasta que su compañero estuviera lo suficientemente lejos con la joven que habían raptado.

—Me dirás a dónde se la han llevado… — respondió el mencionado mientras esquivaba las flechas ígneas que eran lanzadas sin cesar, el protagonista (que en realidad es el antagonista) sonrió ante lo dicho por el albino.

—Oh, se llevaron, ¿a quién? — preguntó burlesco ante la interrogante, deshizo su jutsu dispuesto a atacar nuevamente con taijutsu, más la orden de detenerse se oyó desde la entrada al callejón donde estaban batallando; eran los ninjas que estuvieron custodiando desde un inicio a Issei una vez salió de las instalaciones de la alianza.

—¿Qué rayos sucede aquí? — Preguntó un joven un poco más mayor que el amante a los zorros.

—Se han llevado a Issei y él es uno de los involucrados en esto. — Informó Byako recobrando el aliento al analizar que posiblemente tendría ayuda con los recién llegados.

—¡Claro que no! Este tipo llegó y me atacó sin razón alguna… ¡está loco!

Los guardas miraron a uno y luego al otro, pues tanto el albino como su contrincante se veían muy convencidos de los que decían, más la información recibida en los últimos minutos sobre la agresión a un civil hizo que su el pequeño pacto (referente a la estadía del Chuunin) con Kirigakure se rompiera ahí mismo.

—Akenuri Ringo, estás arrestado por el ataque a un inocente dentro de territorio de paz.

—¿Qué…? No estarán hablando en serio — La sorpresa del Chuunin se vío reflejada en su rostro, pues se suponía que en la comunicación de Iz con los de su villa había quedado en claro la tregua temporal con su persona, más el secuas de la pelirroja no evitó sonreír internamente al percatarse que sus planes estaban saliendo tal cual lo planeado.

El gruñido de un animal se hizo presente entre los humanos. El animal de grandes proporciones se acercó a quien parecía ser su amo, por lo que quién sabía el lugar a donde se habían llevado a la genin tragó saliva, pues el zorro blanquecino no le despegó el ojo desde que entró en su rango de visión. Ringo palmó su lomo para que se tranquilizara un poco mientras la autoridad de Chagakure tensionaba su cuerpo preparándose para cualquier ataque.

—Akenuri –san, hemos descubierto la ubicación de la chica — Yvn informó desviando su mirada de quien anunciara ser atacado por ‘sorpresa’

—Bien hecho Yvn, ¿dónde está Zvn? — observando el tipo de mirada que le daba su invocación, como queriéndole decir que había algo que debía informar a solas. Quizá se habían percatado de la trampa con dispersar el aroma de la ex-Kumo.

Khar, el shinobi enviado para distracción de Akenuri entre cerró sus ojos al notar la interacción de miradas entre humano y animal, por lo que debía idear algo rápido para que detuvieran al de Arashi.

—Está mintiendo, yo vi como un zorro parecido a este — habló señalando al que estaba junto a Akenuri — llevaba sobre su lomo a una chica de cabello blanco, ¡deberían retenerl-! — y sintió un puñetazo en su rostro, haciendo que su cabeza girara a tal punto que trastabilló unos cuantos pasos atrás.

—¿Pero qué mierda le pasa? — dijo agarrando su quijada, sin embargo cuando viró su mirada nuevamente a su atacante este ya había subido al tejado más próximo con su kuchiyose. Cuando le alcanzó Ringo había desaparecido.

—¿A dónde se ha ido?

—Mierda, no debo perderles de vista.


Lionel Lionel Bishamon Bishamon Raving George Schroeder
 
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The house is mine
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Einarr estaba tan borracho que veía todo al doble. El vaivén del maldito barco le provocaba unas náuseas que al mismo tiempo intensificaban los efectos producidos por el alcohol. Su respiración era agitada y juraba que sus mejillas se incendiarían pronto, no obstante no estaba dispuesto a detenerse: necesitaba más. Recordó que la botella en su mano izquierda estaba vacía, el marinero desaparecido y eso le hizo sentir furioso. En un abrir y cerrar de ojos estrelló el cristal en contra de la puerta.

¡¡HIJO DE PUTA!!
Cierra la boca Tye —le dijo alguien desde su derecha. Tenía una mano sobre su hombro mientras él intentaba guardar la cordura en el asiento.
Tu cierra tu puta boca —balbuceó en respuesta, su cerebro no se sentía especialmente rápido para carburar insultos más originales.
Si sigues gritando se darán cuenta de tus condiciones.
Cierra tu puta boca —la cabeza se le resbaló del cuello cayendo hacia el lado izquierdo, pero se recompuso pronto—, ¡cierra tu puta asquerosa bota!
Será mejor que descanses.

¿Quién era esa persona que le tenía ceñido del hombro? Con una mueca de asco se deshizo del agarre, luego a duras penas intentó ponerse de pie. Se sentía como un puto inválido de mierda pues sus piernas no estaban reaccionando. Respiró hondo y con la frente arrugada miró intensamente a la fémina: era pelirroja. Lo primero que cruzó su mente en ese instante fueron las palabras por parte de su hermana adoptiva:

—Encárgate de la prostituta de Khalf antes de que alguien se dé cuenta, hijo de grandísima perra.

Nunca creyó que fuese capaz de dudar tan sólo un segundo acerca de lo que tenía que hacer.

Una furia se reflejó en sus pupilas y en orden de poder saciarse se aproximó tambaleante a Hiiro y le tomó del cuello con ambas manos. La fémina resistió, pero el consecuente embate fue tan sorpresivo que en un abrir y cerrar de ojos se encontró con su figura marcando de espaldas la blandengue pared del camarote. El frío proveniente de los dedos de Einarr en su garganta hizo que su voz se quebrase un poco.

S-suéltame, Tye —la habitación se tiñó de blanco tan pronto el chuunin comprendió que era la cantante quien se encontraba contra su propio cuerpo.

Era la verdadera y no la copia que había estado utilizando para satisfacer sus necesidades. Una media sonrisa cínica adornó su carota y lentamente sus nudillos fueron perdiendo fuerza. Sus manos ahora colgaban en el aire tal cual víctima de un asalto y la abertura entre sus cuerpos se hizo amplia. Einarr se preguntó en su cabeza si es que era el barco que seguía moviéndose al romper violentamente las olas o si eran sus torpes y putos pies en automático, tratando de mantener el equilibrio. Como sea, sus ojos no podían conseguían una imagen nítida de la doble silueta de Chihiro.

Ahora puedes irte con ese garlopo de mierda, maldita escuálida —hizo énfasis en el mote de la chica. Si bien continuaba sonriendo, por dentro no conseguía aparcar su furia—. Váyanse directo a la puta mierda.
Khalf es caprichoso —que le llamara por su nombre y no por ‘garlopo de mierda’ hizo molestar más a Tye, pero ¿qué no le molestaba de entre toda la mierda en la se encontraba nadando?—, se mete en tu cabeza y eres un tonto cayendo en su juego —Miyazaki con su dedo índice golpeteó el pecho del hombre.
Lár-ga-te de a-quí...

Contuvieron sus miradas en un largo y tendido momento de silencio, hasta que la chica desafió al hombre dando dio un paso hacia la puerta. Tye explotó derribando un montón de cosas sobre una pequeña mesa, la silueta de Hiiro sufrió un pequeño respingo.

¡¡NO IRÁS A NINGUNA PUTA PARTE!! —el hielo que cubría el marco de salida se hizo más grueso y de un tono azulado. El chuunin tomó a la jounin del antebrazo y tiró de ella, que lucía un poco desencajada en su expresión. ¿Eran los efectos de la bebida o Einarr era ese tipo bipolar todo el tiempo?— ¡Maldita estúpida!

Con una brusquedad el hombre tomó a la fémina de la cara y golpeó sus mejillas con su aliento, luego pactó sus bocas en un beso. Esto último no fue ni un poco más dócil que todo lo demás, pero Miyazaki no podría notarlo ya que ciertamente estaba un poco acostumbrada a ese modo de obrar que tenían todos los hijos de los inviernos. Tye mordió su barbilla haciéndole sangrar, mientras sus frías manos iban deshaciéndose a tirones de la ropa. Para contrarrestar ella le empujó haciendo que su cabeza grisácea chocara en contra de la única escotilla, rompiendo el cristal. Einarr apenas gruñó, antes de que Hiiro colocase sus brazos por detrás su cuello, le tomase de los cabellos y redirigiera su cabeza para besarle a su antojo.

La temperatura iba subiendo dentro de aquel camarote reconvertido en un pseudo congelador. Tye tomó a Chihiro de sus posaderas y le levantó únicamente para luego estrellarle en contra del piso escarchado, y justo al costado de donde se encontraba una cómoda colchoneta. El hombre estaba encima de ella listo para inaugurar el acto lujurioso cuando de repente, su estúpida boca sintió que debía decir unas palabras:

Tu eres la estúpida que cae en su juego, Dulce Habanero —escupió agitado en medio de todo aquello, aún tenía cosas atoradas en la punta de la lengua—, ese hijo de la gran putísima te usa para joderme.
Tye, espera —la chica escuchaba los balbuceos de Tye mientras notaba que este no llevaba puesta la protección especial para no traer engendros al mundo. ¿Se debía a su estado de ebriedad?
Te usa para engendrar bastardos, así como yo lo hiciera con su asquerosa prostituta...


---


Hace un par de días.

El clon número tres de Einarr la tuvo más difícil que las otras copias para conseguir algo de ropa para él y para la pelirroja que le acompañaba. Al saltar de azotea en azotea, era probable que más de un curioso hubiese podido captar sus cuerpos desnudos en el aire. La prostituta no sentía ni un solo ápice de pudor acerca de ello, a diferencia del shinobi quien increíblemente guardaba un poco de dignidad. Al final asaltaron la lavandería de alguna pobre familia en Kirigakure para poder llegar con pinta de civiles hasta las inmediaciones del burdel que pertenecía al hijo legítimo de la matrona Yuki. Ice-T dejó caer a la mujer que cargó en sus brazos dentro de un callejón mal iluminado y con asqueroso olor a basura mojada en la lluvia, había mucha neblina aunque con todo y ello podían vislumbrar la entrada al ‘local comercial’ desde lejos.

El peligris no era ese tipo de persona que soliese despedirse. Ni siquiera tuvo un gesto para su empleada cuando diese media vuelta para mostrarle la espalda en orden de marcharse, pero ella le detuvo alzando su voz:

—¿Acaso no me escuchaste? —Einarr hizo una mala cara y le miró de reojo.
—Si quieres ver la luz para coger un día más con garlopos de mierda, será mejor que cierres tu asquerosa boca de prostituta.
—Es tuyo —la mujer se llevó las manos al vientre ignorando las advertencias. Eso hizo estallar a Tye, quien se desplazó rápido hacia ella y aporreó con ambos puños la pared detrás y a cada costado de su cabeza.
—¡¡Te haré pedazos ahora mismo, garlopa de mierda!!




Bishamon Bishamon pergamino gris, hice trama personal, mi pje cumpliendo con las reglas del clan :*3*:
 

All we hear is "radio ga ga, radio blah blah"
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Aviso de +18 puej :56:

Hiiro tenía los ojos abiertos apuntando hacia la esquina de la madera del cielorraso, como si ahí hubiera alguna cosa que mereciera la pena ser vista. La verdad de su acción nunca estuvo más alejada de lo que parecía ser y no era; Habanero no enfocaba nada porque con lo último que le confesara Ice T se le nubló cada sentido. Su cuerpo ametrallado por cada beso rabioso, el caliente en su interior, las reacciones naturales de ciertas zonas y su respiración agitada continuban presentes, no así su mente. Ni siquiera porque Einarr la tocara por todas partes, desahogara su furia con besos de su boca contra la de ella y la llevara a emitir sonidos que solo provocaban querer más y más y mucho más... Chihiro no podía lograr centrarse en el momento.

Aun estando borracho hasta el tuétano, Tye notó que la pelirroja se estaba comportando como un patético muñeco de trapo. Por lo general le gustaba sentirse en control total de la situación, demostrar que él era el único dominante pero esta vez le resultó tan excesivo que se sintió bastante cabreado. De por sí ya lo estaba. Detuvo las penetraciones un mísero instante que pareció eterno, solamente para apoyarse de sus rodillas y levantar de la cadera a la fémina, así podría embestir y sentir más profundidad, mayor placer y reactividad inmediata de su amante con cada chispazo estremecedor que suponía el roce del miembro masculino contra su clítoris.

Chihiro quiso apretar los dientes pero no podía controlar el aire que exhalaba por su boca. Sin darse cuenta empezó a secundar el movimiento de cadera del frígido, lo que le sugiriera a él tirar de todo su torso hacia que el pecho de los dos se encontraran. No tardaron mucho en dejarse caer, justo cuando cada recóndita entraña de Miyazaki temblara, que sus dedos se contrajeran por tanto placer y que el orgasmo les invadiera a ambos. La sensación de haber eyaculado en su interior hizo que Vendetta clavara sus uñas en la espalda de Ters. Todo su cuerpo yacía estremecido. Ellos nunca habían tenido relaciones sin protección; por más que le dijesen que era lo mismo con o sin gorrito de fiesta, la realidad era que no. Algo en su interior se removió, hizo clic, no sabría cómo explicarlo...

Pasados unos segundos fue dejando caer sus húmedos brazos. Sus púrpuras se reflejaban en los azules del peligris, quien moviera su cabeza con la intención de pasear su boca por todo el cuello de la pelirroja. Hiiro cerró los ojos sin negarse. Ty acarició con sus dientes y lengua aquella piel, pegándole una que otra mordida en el hombro izquierdo. De ahí pasó al lóbulo de la oreja de mismo lado y con posesividad fue dándole besos hasta aparcarse en su boca. Los dos se fundieron en ese contacto muy parecido a una lucha pasional. Una vez más, Yuki pegó su entrepierna de la de ella y esta vez la artista acomodó una de sus piernas sobre alguna de Pecho Frío, permitiéndole acceder en ella para repetir lo anterior.

[...]

Si miraba por la ventana sabría que continuaba oscuro, más que nada por el cambio de estación. La temperatura corporal se le había normalizado, por efecto resentía un poco el que todo el rededor estuviera cubierto en hielo. Desde un punto de vista artístico lucía magnífico, el desorden hecho por el autor de tal pieza de arte bastarda se hallaba petrificado por el manto blanco y azul. Desde un punto de vista realista, no se trataba de nada nuevo para la artista. Hiiro enderezó la mitad de su desnuda silueta; una molestia le punzó a la altura del mentón, sus hombros... sus labios. Lentamente pudo ponerse de pie, llegando hasta su ropa. Lo más rápido que pudo ponerse fue un vestido y sin saber por qué tuvo deseo de agarrarse el vientre, casi dejando la mano sobre la pelvis.

Mirar a Tye (que dormía), le produjo rabia. El sentimiento fue tan fuerte que el frío quedó desplazado. Pero qué más daba, si también era parte responsabilidad suya por no detenerle. En otras circunstancias, con el mejor juego de palabras, tal vez todo hubiese sido distinto y haber tenido sexo sin condón no representaría un riesgo que le preocupara en demasía. Quizás bajo esos preceptos lo hubiera aceptado con una mejor cara.

Lo que más le dolía entre tanta mierda, era que los hermanitos Yuki quisieran jugar a costilla suya a ver quién de los dos se quedaba con ella cual si fuese un trofeo, cuando inútilmente su maldito corazón había escogido de quien prenderse. Y ese alguien no lo captaba. Que Tye le dijera sobre sus amoríos con la obvia intención de joderla, también le enfurecía; Chiho tuvo toda la razón del mundo: su mejor medicina sería hacer exactamente lo mismo con otros hombres. De todos modos algo en ella no se lo permitía hacer, no se daba el lujo de revolcarse con cuanto sujeto se le atravesara porque eso era nadar en lodo. No era su estilo.

Sin embargo, la imagen de Khalf apareció en su mente. Yeti estaba tan cerca, tan a la palma de su mano para cometer una grave y terrible locura.

Miyazaki respiró hondo. La idea de verse envuelta con el azabache de Kiri, no le agradaba en absoluto. Tampoco tenía ánimos de apoyar su gran ego de mierda entregándose a él para causar reacciones. Los sonidos quejumbrosos de Tye le dieron a entender que pronto despertaría, probablemente con la cruda encima. Sin pensarlo se puso más cerca de él y con uno de sus jutsus le quitó la capacidad para emitir cualquier cosa de su boca. Los párpados de él se alzaron de golpe, evidenciando cuánta sorpresa le embriagaba al descubrirse con Habanero sobre su pecho ejerciendo presión en su cuello con un yari en horizontal. Einarr no podía subir la cabeza. Enseguida la miró con sorna, curvó los labios y les separó para decir algo que jamás se escuchó. La expresión de Vendetta continuaba siendo seria, mucho más al lado de la atónita del muchacho.

Nuevamente se mantuvieron bajo la mira del otro a saber por cuánto tiempo. Una única gota lagrimal cayó por cada orbe de la pelirroja sin su consentimiento. De intentar cualquier estúpido movimiento, sin dudarlo ejercería fuerza en su cuello hasta matarle. Muchas veces Einarr le declaraba la guerra porque según él 'se pavoneaba diciéndose ser más fuerte que él', pues así se lo demostraría.

Era su turno de hablar.

—Sé de sobra que no te importa exponerte o arriesgar la vida, así sea por idioteces impulsivas... que tampoco necesitas la ayuda de nadie —para ella eso no era del todo verdad—, mucho menos la mía. —Hizo una breve pausa. —Aun así no soy capaz de dejar que te pase algo, llámalo como te de la mierda de gana —arrastró esas palabras, logrando que Ters frunciera el ceño—, si es maricón para ti, no importa. Si es cosa de débiles, no importa... ¡no me importa! Pero todo tiene un límite, Einarr —sus ojos volvieron a lucir brillosos aunque enfurecidos—. Lo has logrado. Detesto infinitamente que me hables de tus malditas putas arrabales —presionó el yari y Tye volvió a abrir la boca para lanzar un despectivo mas nada salió. Otra vez la conmoción—. Y no debería importarme... ¡pero lo odio, maldita sea! ¡Te odio a ti y lo que siento por ti! —Le gritó entre dientes. —Eres un maldito chuunin sin dónde caerse muerto ni nada que ofrecer y no entiendo por qué me lastima lo que haces. —Otra pausa—. Tú y el idiota de Khalf me tienen harta —ahora los dos tenían facciones similares: molestas—. ¡No me interesa tu estúpido hermano! ¡Ni que me quiera de lo que sea que quiera! —Aunque Ice estuviera enfadado, se preguntaba qué carajos estaba diciendo Habanero, más bien por qué. ¿Qué hacía desnudo? Vagamente llegaban imágenes de lo que hubiera pasado en la noche-madrugada sin que las palabras compartidas fuesen claras. —Tú eres quien me interesa... —pronunció con suavidad—, pero solo has querido lastimarme. Lo lograste.

Gruñó y separó el arma del cuello del hombre, poniéndose de pie antes de que pudiera sobreponerse a lo que escuchara. Un fuerte dolor de cabeza se tornó más incómodo y el de Kiri golpeó el suelo un par de veces. Clavó la mirada en la pelirroja siempre que estuviera en el camarote, pues la jounin terminó dejándole solo.

[...]

El anuncio del capitán sobre tierra a la vista espabiló a los ninjas. Los hermanos Miyazaki cubrirían parte de sus rasgos más característicos, incluida la insignia de la Nube y el color de sus orbes con ayuda de anteojos oscuros. Los hermanos Yuki mantendrían fuera de la vista el logo de su clan, igualmente el color de sus ojos y la bandana. Su aura natural debían tenerla bajo perfil.

De noche la actividad continuaba siendo constante; las tabernas, los restaurantes de exquisito marisco y pescado yacían abarrotados, posiblemente porque en más de uno se podría apreciar que había ofertas de platillos del chef.

En distintos puntos clave se encontraba alguien que a la vista del resto de la población no parecería sospechoso. Estas personas estaban encargadas de saldar deudas con los samuráis, así que aceptaron el crear distracción para que ciertos shinobi de peculiares atributos se pronunciaran. Faltando quince minutos para las diez de la noche, una explosión desbarató totalmente una carreta parada entre dos estructuras que se quebraron.

Los protagonistas voltearon por inercia. Chie fue el primero en intentar mover sus pies para ir a ayudar a quien lo necesitara, mas Khalf le detuvo a punta de gritos exigentes; le recordaba cuál era su 'puta misión'. Y tras eso sucedió una segunda detonación en el mismo lugar. Los gritos despavoridos se esparcieron y el pedido de auxilio no se quedó detrás.

—Por si no lo sabes, extranjero dos san, en este pueblo no hay tantos shinobi para ayudar a la gente.

El ilusionista corrió hacia el siniestro siendo seguido por sus hermanos. Ice K vociferó el nombre de la fémina muchas veces sin éxito, causándole repelús al grisáceo.

—Eso nos va a retrasar más, mierda.

Los Yuki se unieron justo a tiempo, usando enseguida sus poderes para retener los pedazos de edificio que amenazaran con caer sobre la gente que yacía lastimada en el suelo. Hiiro y su hermano mayor crearon Clones de Sombra; agarraban a todo el que pudieran, pese a los tropezones del de curitas en la cara.

Cuatro shuriken molino de viento fueron lanzadas hacia el par de la Niebla. Chihiro les advirtió a ambos y cada uno recreó un escudo de su elemento de nacimiento, mas las enormes estrellas detonaron al chocar contra la protección y la onda expansiva mandó a los hermanos metros hacia atrás, cayendo cada uno estrepitosamente. Su propio hielo se convirtió en un arma mortífera para los civiles que por allí estaban; cientos de pedazos de cristal hyoton se clavaron en los vulnerables, rompieron ventanas, afectaron inmuebles y todo aquello concluyó en la caída definitiva de los edificios.

Los músicos lograron poner a salvo a unos cuantos, empero no fue así (ni siquiera respecto a ellos) con los residuos del hielo. Chie, Chiho y Chihiro tenían cortaduras en los brazos, piernas y espalda. No importándole, el chuunin entre ellos inició el proceso de curación en los no ninjas.

—Esto es una trampa.
—Estoy de acuerdo, Hiiro san —ella le dio un abrazo. En medio de, intentó ubicar a Pecho Frío. Él y el primogénito de la matrona de hielo peleaban de tú a tú contra unos tipos vestidos totalmente de negro.

Tye usaba su hacha, blandiéndola sin medir nada de fuerza contra la espada corta del otro sujeto. En una de esas, Yuki de cabello gris evadió una estocada casi perfecta tras agacharse; en lo que el enemigo retraía su brazo, Ty le hubo sujetado del mismo y con fuerza más un grito de cólera le lanzó hacia el lado opuesto a sí. Su oponente a media caída lanzó unos kunai con explosivos, al mismo tiempo en que el arma de Ters viajaba rumbo a clavarse en su pecho. El de Kiri evadió, soltó un despectivo al percatarse de que los sellos se consumían a medio camino, pero la explosión fue contenida gracias a que Habanero creó un contenedor de piedra que solo terminó rompiéndose en ese mismo lugar. Ice se quitó de allí, echándole un vistazo a la pelirroja. La fratría mayor de esta pudo alcanzarla para decirle algo en lo que estuvo pensando durante un par de minutos críticos. Chie puso una mano sobre el hombro derecho de la taijutsuka y habló:

—Tú y los de Kirigakure deben ir adelantándose —su hermana iba a interrumpirle—, no me agrada que vayas sola... pero debo confiar en ti. —Ella sonrió con amplitud y él apenas mostró un esbozo del mismo gesto. —Chiho san y yo distraeremos cuanto podamos a estos criminales san y cuando encontremos a los jounin enviados por Kotaro san, les diremos que les busquen hacia el norte.
—Gracias.

No hubo chance de un abrazo más porque los enemigos continuaban apareciendo. El usuario del Shamisen mordió su dedo pulgar e invocó una enorme araña que no tardó en aplastar a varias réplicas de algún adversario. Habanero II zigzagueó hasta alcanzar el techo donde estuviera el peligris; invocó una de sus armas imantadas, pidiéndole a Ters, además, que aventara el hacha. El enemigo pensó que aquello fue estúpido porque le pondría en ventaja. No obstante jamás previó que el filo de Einarr se desviaría hacia la herramienta de la fémina y que esta lanzaría el Tanbô cual proyectil y con fuerza añadida por un costado del desconocido; lo evadió también, no así el hacha que le perforara el costado opuesto.

Yuki fue en busca de su objeto, aprovechando para rematar al bandido.

—Tenemos que irnos hacia el norte, ¿dónde está... —estalagtitas de hielo sirvieron para responder la inconclusa pregunta de la músico. Pecho Frío hizo una mala cara primero mientras la kunoichi le arrebataba su tanbô, luego se echó a correr aprovechando su kekkei genkai para ir más rápido.

Khalf se les unió con solo verles. Los tres empredieron la carrera sin mirar atrás; sabían que algunos oponentes les estaban pisando los talones, así que la fémina se detuvo de improviso; movió los dedos rápidísimo activando un jutsu katon de puro humo negro. Yeti elevó una primera pared congelada, después Tye a modo de refuerzo. La misma se extendía considerablemente y les ayudaría a avanzar por un rato.


Pergamino azul, hecho.

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Zvn había detectado y seguido el olor del último secuestrador de la pequeña Iz. Yvn estaba junto Akenuri siguiéndole el paso a la invocación, tuvieron la suerte de que el camuflaje y la confusión hubieran servido para poder salir de allí. No muy adelante encontraron al primero detenido esperando por su amo.

¿Encontraste? ─preguntó Akenuri. El zorro asintió mientras le decía que se encontraba en el almacén que estaba frente a él. El sol se estaba por ponerse y debían darse prisa por sacarla de allí.

Se filtró adentro notando como el hombre colocaba a Iz en una especie de celda. No parecía muy fuerte el sujeto, quizás un Chuunin probablemente aunque por sus habilidades parecían más un mercenario. Ringo desplegó su primera habilidad disminuyendo la visibilidad completamente mientras él entraba. El sujeto se puso en guardia. Ringo se deslizó sumamente casi pareciendo desapercibido mientras sacaba un Kunai usando el Dansu no Suraisu para lanzarlo a la garganta del tipo matándolo en el acto.

Creo que hubiera gastado menos chakra si hubiese usado otro método ─se lamentó disipando la niebla─, menos mal que estás bien.

Abrió la jaula y sacó la inconsciente albina montándola sobre sus hombros, salió de lugar y se camufló junto a sus compañeros para salir de la Aldea. Tenían todo lo que necesitaban y debían abandonar ese sitio para evitar ser visto como un problema. Estar en el Té ahora era imposible con el incidente de la “muerte” de unos de los Shinobi de lugar. Ringo supuso que eso era una trampa de un ninja. ¿Pero por qué? Eso lo llevó a la deducción de que habían Shinobis trabajando con los Samurái.

Aunque esa idea parecía absurda, no cabía duda de que había una posibilidad.

[…]

Iz se levantó poco a poco al sentir el sonido de una llama agotada, como cuando se chamusca la leña y percibió que era de noche. No se encontraba en la Aldea sino en el exterior. Rápidamente recordó que había sido dejada inconsciente mientras los secuestradores la tomaron y ahora estaba alerta.

Me estaba preocupando porque no despertaras ─habló Ringo haciendo que se tranquilizara─, estás bien. Estamos afuera de la Aldea, a varios kilómetros a decir verdad.

¿Qué pasó después que me secuestraran?
Te salvé y salí de allí. Aparentemente alguien saboteó nuestra estadía y no soy nada que bienvenido en ese sitio ─medio rió─, estoy seguro que hay Shinobi tras de esto que pueden estar cooperando con los samuráis. Ten ─le pasó un pedazo de pescado tostado y un poco de conejo.
Gracias ─dijo ella mordiendo eso y luego decidió preguntar─, ¿ahora qué?
Dormiremos acá y luego seguiremos investigando ─respondió─, estoy esperando un mensaje de Hiiro para saber cómo están por allá.
Ya veo ─comió otro poco y miró al cielo.
─Sabes, dicen que las estrellas en el cielo atestiguan muchas cosas. Descubrir el nacimiento de una significa muchas cosas, dependiendo de cuando suceda ─eso llamó la curiosidad de Iz mientras comía intercambiando mirada entre ella, su comida y Ringo─. Mi clan cree que los deseos de las personas se guardan en lo profundo del corazón de las estrellas. De allí el significado de este: Ilusión naciente. Para nosotros, los sueños se pueden cumplir incluidos aquellos que son imposibles.

Eso es algo interesante ─reflexionó ella terminando de comer─, oh… una estrella fugaz.
Genial, pide un deseo de corazón y se cumplirá ─dijo rápidamente Akenuri. Ella lo hizo mientras que él también─, ¿qué pediste?
Mmm, diría que es algo personal… ─luego miró a Akenuri─, ¿y tú?
Siempre estar contigo… ─ella pareció escuchar que esas palabras hablaba Akenuri, era su voz o quizás era otra cosa… parecía tan real.
¿Dijiste algo?
También es algo personal ─mencionó para luego acomodarse─, será mejor que durmamos.
Sí, tienes razón ─Ringo había invocado algunos zorros de nivel 1 que junto a Kijat les ayudarían a vigilar mientras ellos dormían.

No obstante, algo en la mente de Iz todavía pensaba en eso que creyó escuchar… «Siempre estar contigo». Sin saberlo, Ringo había hecho que esas palabras en su cabeza como si les dijera mentalmente mediante un Genjutsu. Se había acostado con una cara algo roja, su corazón latiendo por alguna razón por haber pensado eso… y peor... por trasmitirlo a Issei.

Que tengas buenas noches ─fueron las últimas palabras entre los dos antes de que fueran entregados a Morfeo.

Reira 🌷 Reira Bishamon Bishamon Raving George Schroeder
 

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Algún tiempo atrás entre la destrucción del templo y el regreso a Kirigakure.

El ANBU Inuzka estaba reuniendo a los Shinobis en mismo punto para poder llevarlos de regreso a la Aldea. Ringo y él había marcado el sitio de llegada en Kiri. Akenuri estaba con Issei justo cuando ya estaba por hundirse ese pedazo del lugar que era perteneciente a Tanaka no Shima. Este decidió invocar a unas aves para que ayudaran a trasladar a los más cercanos, sobre todo a los pequeños. Mientras que un clon de él ayudó al de mayor rango a teletransportar a todos de regreso a la aldea de la Niebla.

Byakko-sama ─llamó Candy cuando se subió en una de sus aves y se colocó justo a su lado. No muy lejos de él se encontraba Iz junto a Yumiko en otra que no se hallaba muy lejos de él─, ¿qué vamos a hacer?

Realmente no tengo mucha idea de lo que buscaron aquí. Pero lo que sé es que necesitaban a ese niño, pero ¿por qué? Eso no lo sé ─respondió a su pregunta.
Si me lo permite le pediré ayuda mi división para que ayuden ─mencionó Tinkerbell.
Sí, sería de ayuda. Sobre todo trata de infiltrarte en las cercanías del país del hierro e intenta interceptar algún mensaje importante. Por favor. ─Ella asintió.
Haré todo lo que esté en mi alcance.

Candy dejó a Ringo y decidieron irse cada quien por su lado. Candy tenía una misión así que se retiró junto a los demás miembros de su facción directo al templo del clan donde ya habían sido reunidos con anticipación a los Rainjitsu y a otros miembros del clan. Algo debían hacer para poder servir a su líder y serles de utilidad. Tardarían algunas horas en llegar al lugar, quizás la mitad de aquel día.

Su deseo era su deseo.

[…]

Los miembros de los Rainjitsu se les había informado con antelación que se reunieran justo como los sub encargados de las facciones y un puñado de los mejores de cada una. Ellos estaba en el templo de Kurami en Mizu no Kuni a unos minutos de la posición de Tanaka no Shima. Estaban todos juntos y ahora estaban debatiendo sobre el asunto. Tenían que infiltrarse en el país del hierro para que eso funcionara. Llamaron a Rendu, el subcapitan de la facción de Candy que se especializaba en el espionaje para pedir su consejo. Él y su escuadrón tenían compuesto por siete miembros más estaban especializados en el Satsujinjutsu.

Conozco a algunos más que se especializan en este tipo de sigilo, Candy-sama ─habló el Jounin llamado Rendu─, mi escuadrón y yo podemos infiltrarnos en territorio de los hijos del hierro.

Sí, hazlo. Partiré con ustedes a la isla que se encuentra más cerca de Tetsu no Kuni ─eso era un territorio casi neutral, no había tiempo que perder de lo que ya habían hecho─, allí pondremos nuestra base. Los samuráis usan navíos, pero nosotros los ninjas tenemos mejores formas de movernos ─posó una sonrisa sobre su rostro.

Como usted diga.

[…]

Unas dos horas -aproximadamente- después de haberse reunido y llegado a Kiri.

Candy y sus compañeros se pararon en Kirigakure para ver a donde iría Ringo luego de haber llegado en unos murciélagos que fueron invocados por Rendu. Candy se encontró con Hiiro quien le encargó un mensaje para Akenuri y luego de dárselo, interrogar a su líder para saber que iban a hacer y explicar a lo que habían llegado, estos partieron con rapidez a su destino. Su pequeño estacionamiento no duró más que unas horas, sin embargo cambió sus planes.

En un principio habían pensado que debían llegar a la dichosa isla que había señalado Candy, sin embargo, después que Ruura interrogara a la sospechosa, se dieron a la tarea de hallar la isla de la cual hablaban.

Rendu, invoca a tus murciélagos. Debemos movernos lo más rápido posible ─ordenó a uno de los suyos. Tras que uno Rendu hubiese escuchado la conversación de Ruura y los Uchihas acerca de lo que habían encontrado. Menos mal que siguió su sugerencia de quedarse en cuanto se decidieron por interrogarla. Entrar a furtivas no fue difícil dado que nadie los veía exactamente como hostiles mientras se mantuvieran alejados. Fueron cuidadosos de no ser descubiertos bajo los efectos del Sesseishinja.

Como ordene Candy-sama ─todos se retiraron buscando la posible ubicación según las coordenadas que recibieron de Hye.

Actualmente

No tardaron en llegar a la isla camuflados bajo un Genjutsu que les permitía pasar desapercibidos mientras llegaban al divisar la isla que buscaban, notaron como había un pequeño campamento que se estaba desarmando para no dejar ningún rastro de que estuvieran allí.

Candy sonrió perversamente desplegando una neblina oscura densa formada por el Reiatsu del Kama, no había forma de que ellos escaparan de allí. La oscuridad inundó todo en derredor de los samuráis. Luego la mujer creó una barrera para evitar que escaparan. El Gofuu Kekkai bloqueó todo acceso a que salieran del sitio. Tenían unos minutos pero sería lo suficiente como para obtener lo que necesitaban.

[…]

Los samuráis que se encontraban allí llegaron unos minutos antes de que Kayane saliera. Estaba dirigiéndose al Té cuando fueron llamados a ese lugar para encontrarse con un informante. También les dijeron que resguardan la isla mientras los demás se retiraban. El otro General les dijo que no se tardaran mucho ya que los Shinobi seguramente estarían pronto allí, pero su contacto le había indicado que tenía algo importante que decirles a todos los que estaban allí, por eso decidieron esperar un poco dado que se encontraba cerca. Sin embargo, pasó el tiempo y comenzaron a sospechar que era una trampa así que decidieron abortar la misión… Aún así, fue algo tarde.

[…]

Fue un golpe de suerte poder interceptarlos antes de que hubiese dejado la isla. Sin embargo, seguramente pasó algo que los retrasó que era desconocido para los miembros del clan Ringo. Pero fuera lo que fuera, ahora serviría a su causa. Habían un General y dos tenientes además de varios soldados que se detuvieron en lo que fueron bordeados por la oscuridad impenetrable.

─ ¡Maldita sea! Sabía que no debíamos confiar en esa mujer ─gritó uno de los tenientes.

─ ¡Cállate! ─le dijo el otro de su mismo rango mientras el General veía impasible como eran rodeados sin poder hacer nada. Los soldados cargaron primero contra la oscuridad a ver si encontraban a alguien; ráfagas de Katon, Raiton y Doton se escaparon de sus espadas para dirigirse a donde se encontraran los Ringos. A pesar de ser miembros del clan, nadie de ellos tenía un nivel tan amplio para luchar en esa oscuridad salvo Candy.

La albina se acercó a uno de ellos y usó Chakura no Mesu para cortar sus articulaciones y posteriormente hacer lo mismo con los otros seis. Retrocedió mientras desactivaba la neblina oscura. Tras ver que la oscuridad retrocedió, todos vieron a los Ringo allí parado. Candy había debilitado a los soldados ella sola mientras que los demás ahora ayudaría acabarlos. Los tenientes fruncieron el ceño al ver que sus camaradas se encontraban arrodillados o recostados de otros jadeando. La pequeña avanzó elegantemente a través de ellos y señaló al General para que viniera a luchar contra ella.

Era como si hubiera hecho una declaración de guerra.

Los dos tenientes desenvainaron sus espadas y comenzaron a lanzar ataques. Una de estas era una espada de cristal mientras que la otra de un fuego negro. Hisako dio un paso al frente al igual que Rendu mientras escogían sus oponentes. La primera contra el castaño de la cristalizadora y el segundo contra el rubio restante.

─Vamos a divertirnos un poco ─el General mencionó sacando su espada. Los otros miembros del clan comenzaron a encargarse de los otros soldados, no era como si fuera mucho trabajo, pero fue lo suficiente como para que los mantuvieran entretenidos.

No obstante, muchos de los otros recibieron heridas por los ataque de las espadas de los soldados al no poder ver bien dentro de la neblina. Candy estaba tan concentrada en acabar con ellos que no se puso a razonar sobre las consecuencias de sus acciones sobre el grupo. Contó con que después los curaría (?).

Rendu se abalanzó sobre el rubio tanteando el terreno, ninguno de los dos sabía qué tipo de habilidades tenían sus enemigos. El Jounin sacó una espada para poder contrarrestar el arma del samurái, pero rápidamente se dio cuenta de que la espada del no-ninja se cubrió de fuego negro que luego lanzó hacia su posición. El ninja ladeó y deslizó su espada contra la suya, pero fue destruida al hacer contacto «maldición».

Hisako fue contra el castaño y este enterró su espada cristalizando un pedazo de piedra que luego la lanzó contra la albina. Ella tuvo tiempo de salir de su trayecto deteniéndose para luego ver que el sujeto se encontraba corriendo hacia ella. La Chuunin comenzó a trazar sellos.

─Katon: Dai Edan ─el sujeto sonrió, lanzó su espada hacia el frente aun sosteniéndola y cristalizó la enorme bola de fuego, luego la sostuvo para luego arremeter contra ella y posteriormente lanzarla contra los otros ninjas. Cabe decir que estos acababan de terminar con los otros soldados. La Chunnin fue sacada del camino también por el impacto de la enorme masa de cristal.

─ ¿Estás herida, pequeña? ─preguntó con sorna y evidente sarcasmo. La fémina se levantó pesadamente viendo al castaño caminar hacia ella con superioridad─, ¿pensaste que serías tan buena como yo? ─su voz de volvía gris─, o ya estás lista para morir.

Hisako rechistó y lanzó una bola de luz que cegó momentáneamente al Teniente, cuando recobró la vista notó que la muchacha estaba trazando nuevamente sellos «Doton: Arigoku» debajo del enemigo el suelo comenzó a hundirse en lodo. El castaño ahora se veía ciertamente en problemas.

Mientras tanto, Rendu estaba luchando contra el otro teniente, este no le daba ventaja de nada. Decidió usar un jutsu de Fuuton, pero la cuestión era que tenía poco momento para poder realizar los sellos manuales. Decidió irse por el Fuuton Kuuken que golpeó al samurái en momento en que bajó la guardia.

─Gracias a Kurenai ─habló mientras terminaba de trazar los sellos. El rubio se molestó al ser empujado hacia atrás por el ataque viento─, Suiton: Daibakufu no Jutsu. ─Una enorme cantidad de agua se arremolinó sobre el usuario y luego fue lanzada hacia el samurái encontrándose también en el paso al otro y los cuerpos de los restantes. Los miembros del clan también fueron arrastrados por la corriente. Sin embargo, a diferencia de los hijos del hierro, fueron capaces después de caminar sobre ella cuando se calmó. El Jounin invocó unos murciélagos para que ayudaran a los restantes de la pelea, bueno, los pocos que quedaban. Ahora solo restaban cuatro aparte de ellos y estaban bastante malheridos.

Hisako había saltado lo más alto que pudo antes de invocar a una tortuga para que la ayudara en la pelea. Ellos dos era de los pocos que contaban con un pacto adicional que no fuera zorros. El Teniente se vio ahogándose el en agua cuando anteriormente la técnica de la Chuunin lo hubiera apresado, estaba por zafarse cuando la enorme cantidad de agua se precipitó imposibilitando eso.

Desde la lejanía, ambos líderes de las facciones ninja-samurái se encontraban debatiendo de la misma manera. Candy había descubierto que la espada del General era una con efectos degradantes o que robaba la fuerza vital de todo lo que tocara. No obstante, ella no lo iba a averiguar. Ambos notaron como de la mitad de la isla, una fuerte corriente arrastró a todos los que se hallaban allí, con algunas excepciones. Luego una fuerte corriente eléctrica que envió Rendu acabó con el Teniente que estuvo cautivo con Hisako y ahora se estaba dirigiendo al último que quedaba.

─Parece que entre más pasa el tiempo, más te quedas solo ─habló ella mientras se preparaba para realizar un ataque. El sujeto comenzó a acercarse a donde estaba la médico y la cogió desprevenida al lanzarle un chorro ácido que cayó sobre su piel. La chica gimió y tuvo que cambiar el jutsu que iba a hacer. Retrocedió unos metros materializando unas cadenas de Reiatsu que emergieron del suelo apretando al samurái quien no esperó eso. Activó el Sozo Saisei para seguir luchando. El samurái trató de sacarse las cadenas, pero estas comenzaron a apretarlo hasta que las deshizo con su espada ácida─. Llegas tarde. Katon: Ennetsu Jigoku. ─Y justo como dijo, fue tarde. Un centenar de lobos se apresuraron a atacarlo creando una fuerte explosión que le provocó fuertes quemaduras y casi lo mata de no ser porque la chica llegó a tiempo para curarlo─. Lástima que no puedo dejarte morir, aún… ─el hombre se rehusaba a ser atendedido, pero ella lo inmovilizó para que pudiera trabajar; más tarde selló su espada.

─Candy-sama ─Rendu informó─, hemos acabado con los otros dos. Pero tenemos muchos heridos y dos bajas en nuestro pelotón.

─Ya los iré a atender ─la de mayor rango les dijo y ellos pudieron reposar. Habían usado bastante chakra, luego oyó al sujeto gruñir de dolor─. No vas a morir, aún ─suspiró ella─. Ojalá Aminary estuviera aquí para interrogarlo y sacarle más información. Rendu, Hisako. Ustedes son los que están mejor, revisen el barco y vean a ver que hallan. Yo curaré al resto ─mencionó ella. Iba a tratar las lesiones de los demás miembros del escuadrón primero mientras Rendu hizo que sus murciélagos le llevara un mensaje a Aminary para que llegara a ese lugar.



Reira 🌷 Reira Bishamon Bishamon Raving George Schroeder me dicen cualquier detalle para corregirlo.
 
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