Trama Gaze of the abyss | Hiiro, Akenuri, Issei & Tye | La telenovela de las 6

While we can dream, there always be hope
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Complejo del Clan Ringo, tres días antes de toda la situación actual.

Los miembros de los Rainjitsu estaban allí, a excepción de Candy, junto a los ancianos y Akenuri viendo la situación. Habían llegado rumores del robo de unos ojos, no bastaba decir que se trataba de algún tipo de Doujutsu para variar, sin embargo, algo que llamaba la atención de todos era que tenía que ver con Rikudou Sennnin. El clan había almacenado historias, fabulas o leyendas del creador del Ninjutsu como lo conocían los ninjas en ese momento.

Debemos obtener más información acerca de lo que está pasando ─mencionó uno de los ancianos del clan, Shadiko. Para nadie era un secreto que el clan valoraba por encima de cualquier cosa el conocimiento de su mundo. Cuando sucedió el Hakken Kodai, ellos estuvieron presentes para recabar cualquier información que tuvieran ese clan antiguo. Aunque tenían algunos leves libros de esos, la información era demasiado escasa. Ahora tenían ante sí un panorama similar─, así aumentaremos el contenido de la biblioteca.

Estoy de acuerdo con eso ─señaló Akenuri mientras veía a los demás─. ¿Candy está informada sobre esta reunión, verdad?

Byakko-sama. Ella se encontraba fuera recolectado algo de una viejas ruinas en Kaminari, debería volver pronto ─comentó Belisario mientras observaba al Genjutsuka─, así que ella sabe todo acerca de lo que está ocurriendo.

Ya veo ─suspiró─. Iré a Kiri para obtener algo más de información, supuestamente allí se encuentra la mayoría de los Otsutsuki y Uchihas. Además, podría conversar directamente con la Mizukage.

La reunión siguó discutiendo algunos otros asuntos. Luego Byakko partió de Arashi con la intención de llegar a Mizu no Kuni y encontrarse posteriormente en Kirigakure.

Ese mismo día, Tanaka no Shima.

Candy venía con un grupo de cuatro Toshokan de regreso de unas ruinas en Kaminari cuando se encontraron con una escena algo extraña. Primero decidieron esconderse entre las sombras esperando ver como se desarrollaban los acontecimientos. Lo primero que notaron fue el poblado algo agitado y posteriormente como los samuráis llegaron a sofocar al pueblo exigiendo ver el templo. Ella no estaba segura de lo que decía dado que no había ninguno allí, aparentemente.

Vika, informa junto a Momu a los Rainjitsu y los ancianos que hay samuráis en esta isla buscando algo importante. Hazle saber eso y que no llegaré a la reunión con los demás miembros del clan.

Como ordene, Candy-sama ─los demás permanecieron allí.

La noticia llegó a los miembros del clan Ringo al amanecer del día siguiente. Llegar a Arashi no era tan cercano y eso que se valieron de todos los medios posibles para llegar rápido. Cuando se encontraron en la Tormenta, se podía ver que les faltaba el aliento, informaron a los Generales y junto a los ancianos, no les agradó la noticia.

Vamos al templo de los zorros en Mizu no Kuni ─habló Aminary con voz de mando. Cuando Akenuri no estaba allí, ella era la segunda al cargo─, creo que será mejor permanecer allá si Byakko-sama necesita ayuda.

Como ordene.

De esa manera, fue que terminaron allá mientras Candy vigilaba el sitio donde se hallaban los samuráis y la posterior aparición de Ringo en Tanaka no Shima. Al parecer Akenuri llegó a conversar con Nashla, pero no tuvo mucha oportunidad además de decirle que cuando regresara pudiera hablar mejor. Pero que en ese momento era necesaria su presencia en otro lado. No obstante, le invitó a una misión que iban a realizar algunos shinobis en una isla en donde se presenció a algunos samuráis. Por ello, para Byakko fue una sorpresa encontrarse a la pequeña en ese lugar.

[…]

Candy medio armó una tienda de campaña con algunas cosas que dejaron los samuráis atrás. Rendu llevó a los demás miembros del clan a templo de los zorros; había que dar un entierro digno a los que murieron mientras que Hisako se quedó con la casi Mejin.

Candy-sama, ¿Cuánto cree que tarde Aminary-sama en llegar? ─indagó la Chuunin mientras Candy se paseaba entre tanto sellaba algunos todos los cuerpos. Los de los Tenientes mientras que el del General estaba amarrado y su espada sellada en un pergamino de la Rainjitsu.

Probablemente esté por llegar ─mencionó ella suspirando, le hubiera gustado aprender Genjutsu y haber interrogado al sujeto ella misma─, creo que deberíamos pedirle que ponga un Genjutsu sobre este lugar. No queremos que algún otro ninja venga. Algo no me convence con lo que sucedió aquí.

¿Se refiere al retraso?

Me imagino que esperaban a alguien.

La de mayor rango mandó varios zorros de nivel dos para que custodiaran el perímetro mientras ella se encontraba allí junto a la Chuunin. Pasaron algunas horas y ya era de noche cuando la figura de Aminary apareció entre la sombras. Hisako se sobresaltó al no esperar que Inari llegara de tal manera.

Deberías tener más cuidado, si fuera un enemigo. Ya estarías muerta ─su tono de voz dejaba mucho que desear─. Candy, espero que tengas algo bueno.

Sí, pero podrías poner un Genjutsu alrededor de la isla para evitar otros intrusos indeseados ─habló ella. Seguramente algunos Shinobi vendrían a ese lugar en busca de pistas y, aunque no temían en compartir… Arashi no estaba en buenos términos con la Alianza y encontrarlos allí primero que ellos podría empeorar la situación─, así me sentiré mejor.

Fue lo primero que hice al llegar acá.

Se sentaron a hablar para actualizarse ambas con las informaciones que recibieron. La comandante de los Rainjitsu se acercó al sujeto que tenía su boca tapada y estaba amarrado con uno sellos que le impedían moverse adecuadamente. Le quitó la mordaza y lo indujo bajo un Genjutsu que le permitía explorar sus recuerdos que adquirió durante el día.

¿Conoces a un tal Kanaye?

Sí, es el otro general que estaba en Tanaka no Shima antes de que la mitad de la isla fuera destruida. Estaba demente ─se quejó la albina.

Se dirige a Kaminari ─mencionó─,a un templo, según fue lo que escuchó o lo que sabía. Estos fueron citados para que esperaran un poco a uno de los contactos
. ─Eso había completado la razón por la que todavía se hallaban allí cuando llegaron─, este grupo se dirigía al Té para otra misión.

¿Qué más pudiste saber?

Lo único que puedo rebuscar es unas pocas horas. Pero nada que pueda ser de utilidad ─respondió dejando escapar un suspiro.

Debemos decirle a Byakko-sama ─conversó la pequeña mientras ella asentía.

Sella todos los cuerpos y vámonos. Debemos buscar otro punto de control, estoy seguro que no tardaran en darse cuenta del Genjutsu y el supuesto intermediario pudiera estar por aquí todavía. Debemos evitar combates innecesarios.

No creo que se atreva a atacarnos ─habló Candy─, si lo llegamos a capturar sería peor para él. Además, los espías no son todos buenos en combate.

Es mejor prevenir que lamentar. Movámonos de nuevo a uno de los puertos de las islas que rodean Nami no Kuni, nos haremos pasar por civiles que buscan vacaciones. ¿Tienes idea de dónde se encuentra Byakko-sama?

Está en el país del té.

Ve allí, yo me encargaré de los asuntos del clan ─le ordenó y ella asintió─, vamos a darnos prisas. Los Shinobi de Mizu no deben estar lejos de hallar este lugar.

Habría que dar los honorarios a los caídos dentro del Santuario de Kurami y ella tendría que hacerse cargo de hacer llegar su alma y espíritu a ella.

Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira Raving George Schroeder

 
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How many more days, can you hold out?
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Corrieron como locos desesperados hacia el norte, Einarr llevaba difícil obviar el dolor en sus heridas. Juraba que tenía por al menos una decena de pequeñas estalagmitas de hielo incrustadas en la espalda, y cada vez que intentaba hacerlas parte de su propia coraza frígida en la piel algo dentro de sí no se lo permitía. Más que probable los restos de dicho elemento pertenecían a quien se desplazaba hombro con hombro por uno de sus costados; ese hijo de puta que no dejaba de sonreír con un aire pedante, muy desagradable. El chuunin apretó los puños para contener los impulsos de golpearle.

Khalf pues, se encontraba bastante contento porque llevaban recorridas casi diez millas en las cuales ninguno de sus acompañantes se había atrevido a pronunciar palabras. Dado que el ambiente gélido era su especialidad, podía intuir que algo extraño sucedía con la ‘pareja de garlopos maricones’. Asumir que él tendría algo que ver con el asunto elevaba todavía más sus estúpidos aires de grandeza. Quizá no era una casualidad que Tye estuviese por su izquierda y Chihiro por la derecha mientras él corría por el carril en medio de los otros.

Bordearon un pequeño poblado para no ser vistos, el sol se ponía en su punto más alto por encima de sus cabezas, y aunque ninguno de los tres se encontraba especialmente lleno de energías para seguir andando, sus pies no se detuvieron hasta que alcanzaron otra vez terreno salvaje: debido a su ubicación en el mapa de Modan, todo alrededor era hierba verde-amarillezca que les llegaba hasta la altura de las pantorrillas. No había ni un solo árbol de estatura considerable que pudiese brindarles sombra, pero sí un par de rocas con enorme tamaño que servirían de asiento. Einarr tuvo el atrevimiento de colocar su mano dominante sobre una de estas por un breve instante, aspiró aire, relajó sus músculos. Para Khalf no pasó desapercibido:

¿Estás cansado, maricón de mierda?

El peligris puso una mala cara. Si bien seguía adoleciendo los efectos de la anterior batalla, sus pensamientos giraban en torno a otras cosas. La resaca salía de su cuerpo en forma de un apestoso aroma que hubiese sido reconocible de no ser por el olor a menta que siempre desprendía naturalmente, ambas esencias se contrarrestaban una a la otra. De reojo encontró a Miyazaki que estaba de espaldas a él y sentada sobre un pedestal hecho de arcilla. Entonces un cúmulo de recuerdos relacionados a ella y la noche que compartieron juntos amagaron con hacer estallar su cabeza: ¿por qué su estúpida bocota decidió compartir asuntos personales con la escuálida de la Nube? Se llevó ambas manos a los cabellos y tiró de ellos gritando con una furia.


Descansa un poco, nenaza —Khalf seguía mofándose.

Tye solía encontrar consuelo en el dolor de Hiiro, no era ningún secreto. Ver a la instrumentalista salir de sus cabales, romper sus conceptos moralistas o inclusive provocarle malestares (físicos o sentimentales) era algo que el peligrís disfrutaba muchísimo. Pero aquellas lágrimas ultra mariconas que derramara ella durante el climax emocional significaban un punto de inflexión que el varón siempre deseó cruzar; y ahora, no obstante, no encontraba cómo regocijarse con ello. Era como si no lo estuviese disfrutando. ¡Qué porquería! Soltó sus cabellos antes de quedarse calvo y volvió a gritar con locura.

¡¡Hijo de puta!! —maldijo al aire y este contraatacó provocándole un sofoco. El estómago de Einarr comenzó a agitarse, lo que le llevó luego a devolver el desayuno detrás de unos arbustos.
Qué puto asco —el azabache se cubrió la nariz y le miró con disgusto—. ¿Tienes náuseas? Luces como una perra preñada —la sonrisilla del hijo de Ruura le hizo saber a Tye que había cierta toxicidad, más de la normal, en sus palabras—. Deja la mariquera, es hora de seguir avanzando.
Tu no me dirás qué es lo que tengo que hacer, pedazo de estúpido —se limpió la boca con el brazo y se acercó al otro varón.
Harás exactamente lo que te diga, hijo de puta —los hermanos estaban frente a frente expandiendo sus auras gélidas para beneplácito de la pelirroja, quien seguía dándoles la espalda—. Escucha, chuunin miertero: eres un perro muerto en vida y yo soy tu dueño —Yeti nunca tuvo la intención de que sus palabras sonasen graciosas. Pero, ¿qué mierda estaba sucediendo? ¿Por qué su hermano bastardo sonreía de lado con cinismo? Arrugó la frente y sus labios se pusieron temblorosos llenos de rabia.
¿Tu eres mi dueño? —A Einarr tal frase le había sonado como una puta mariquera de telenovela. No pudo evitar reír si bien también se sentía furioso; de repente cambió sus facciones para volver a su fastidio—. Si vuelves a llamarme chuunin miertero, te cortaré las putas piernas, pedazo de escoria mal oliente —dijo entre dientes. Quien sonreía cínicamente ahora era Khalf.
Quiero verte intentarlo con tus absurdas habilidades de chuunin miertero —ninguno de los frígidos se dejaría intimidar—, pu-to chuu-nin mier-te-ro.

Que le llamase de esa manera trajo a su mente otro oleaje de recuerdos, Tanto Miyazaki como Khalf sabían exactamente cómo atacar su orgullo de por sí maltrecho. La piel del shinobi comenzó a mutar para dejar ver un par de manchas oscuras en el cuello. Khalf lo habría notado si no hubiese puesto antes sus manos en esa parte para intentar asfixiar a su hermano. Einarr hizo exactamente lo mismo de vuelta y ambos amagaron con asesinarse mutuamente. Insultos por un lado y más insultos por el otro hasta que Yeti comenzara a quedarse sin aire. Aun así el repertorio de Pecho Frío siguió, lo que les hacía saber que él tenía más fuerza física para someter al otro varón o que sus pulmones eran más grandes.

¡¡Garlopo hijo de la gran putísima perra!!

Para la kunoichi esa escena parecía una pelea típica entre hermanos Yuki. Se puso de pie y pasó de largo para seguir el camino hacia el norte. Según un mapa impreso en viejo pergamino que transportaba entre sus cosas, había otro pequeño asentamiento urbano cerca. Lo ideal era no llamar atención cuando sabían que tenían a un cúmulo de enemigos tras ellos, pisándoles los talones, pero al no poder olvidar las cortaduras que tenía por todo el abdomen Hiiro se veía obligada a buscar refugio para atenderse o por al menos recomponer energías. Y no era que se preocupara por ellos, pero sabía que a los varones también podría serles útil: en ese tiempo había visto la ropa de Khalf llena de manchas rojas por la espalda y a Einarr intentar sanar aplicando hielo también en esa misma parte de su propio cuerpo.

Cuando Ice-T percibió a la fémina alejarse, Ice-K aprovechó para poner sus fuerzas en un rodillazo entre las piernas de su rival. El peligris se retorció y bramó más improperios mientras Yeti tomaba aire e intentaba pretender que todo aquello no le había costado despeinarse los cabellos.

Esto no se quedará así, perro —el azabache le mostró su dedo medio a Tye y salió corriendo.

Al llegar a las afueras de la siguiente locación, Habanero encontró techo en un montón de rocas apiladas que simulaban una cueva tallada a través de los años. Era pequeña y ahí dentro la luz de la tarde no conseguía iluminarlo todo, por lo que las siluetas de sus compañeros eran únicamente manchas borrosas que se movían de un lado a otro. La joven se sentó sobre el piso y se abrazó a sí misma para protegerse del frío que emanaban los Yuki para amoldar el sitio a su antojo, al mismo tiempo su cabeza comenzó a divagar en el bienestar de sus trillizos. Entre una situación y otra, sacó de sus objetos un botiquín de primeros auxilios y comenzó a curar sus propias falencias.

Por otro lado, Einarr estaba echado de espaldas en el piso y con su chakra congelaba todo en un radio de tres metros. El frío en su trasero era una sensación agradable que además mitigaba las lesiones. Puesto que una cueva era un sitio por excelencia donde prófugos o vagabundos podrían resguardarse, Chihiro pactó con Khalf no perdurar más de dos horas ahí para no ser descubiertos; y como la fémina no hablaría con el otro frígido, el azabache le retransmitió el mensaje a su hermano. Era como jugar al teléfono descompuesto. Khalf se deleitaba con ello.

Llevaba unos cuarenta y cinco minutos estático, reposando en su lecho cristalino cuando de pronto su estómago comenzó a rugir como una fiera salvaje en la sabana. Einarr tenía hambre, y por un segundo pensó que podría poner camuflaje a su silueta con un jutsu y colarse en el poblado cercano, todo en nombre de una buena ramen bien fría. Pero reconocía que sería un dolor de cojones lidiar con Khalf y más aún con Chihiro por sus decisiones tan imprudentes. Quizá sería más fácil deambular por ahí y atrapar una liebre, una rata, un cerdo, lo que sea. Podría degustar la carne cruda y muy fresca, después de todo así es como solía ingerir su sashimi favorito. Se puso de pie y se dirigió a la salida del enrocado refugio, en eso percibió por el rabillo del ojo un objeto que se arrastraba por el piso en forma de una ‘s’. ¿Carne de serpiente? Arqueó una de sus cejas. Nunca la había probado antes, sería su primera vez y esperaba que resultase sabrosa.

El chuunin se acercó al animal y lo aprisionó contra el piso con uno de sus talones, luego se balanceó sobre él y lo tomó de la cabeza con su mano diestra. La serpiente siseó y sacó la lengua, a lo que Tye respondió rugiendo casi como un perro. Cuando aplicó un poco de más presión en su extremidad para arrebatarle la vida al animal, algo extraño sucedió: en lugar de aquella consistencia escamosa y resbalosa, en su mano ya no había nada más que humo, una densa nube de humo que se expandió alrededor de su rostro. Sus ojos se abrieron más de la impresión.

Einarr iba a gritar un maldito improperio, pero tras lo que explotase en su mano hubo otra explosión más grande que le golpeó como una cachetada hirviente justo en su mejilla izquierda. La entrada a la cueva se hizo pedazos.




Bishamon Bishamon
 

Oh! He's so handsome, what's his name?
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Other side y Vs

—¿Qué les dije? ¿Eh, eh?

Detrás de una maleza compuesta de hierba alta exenta de nieve, un pequeño grupo consiguió refugio tras perseguir persistentemente al duo gélido y la famosa kunoichi. La persona que se regocijara al principio fue quien se valiera de una serpiente falsa para rastrear a sus presas, no imaginándose que estas fuesen a toparse con su pequeña amiga reptil, menos a hacerla detonar.

El estruendo de un montón de rocas fue la cereza del pastel. El trabajo parecía estar hecho ¿no? Se miraron entre sí cuestionándoselo, pues su única misión era retrasarles mientras Kanaye y el resto pisaba Kaminari y se adelantaba a su destino. Valiendo más la aclaración que la duda, estos sujetos fueron los que provocaron la explosión en el puerto; quienes recibieron la petición de ataque por parte de un samurái con rango de general.

—No me confío en esos ninjas. Hagamos algo más para retenerles...
—¿Y si los matamos? —Les mostró toda una resma de sellos explosivos.
—No nos dieron esa orden —tocó su barbilla—. Pero como son enemigos de los samuráis, ¿qué podría suceder?

A uno de ellos se le ocurrió que podrían jugar unos minutos con la psicología perturbada de los prisioneros, así que le pidió a sus compañeros que cerraran la boca al llegar a los pies del gran tumulto rocoso. Carraspeó y se acercó a una diminuta abertura para vociferar a modo de pregunta 'si había alguien dentro'. Obviamente lo sabía; también le constaba que se trataba de los shinobi que huyeron de la escena del muelle porque él y su serpiente tenían el sentido de la vista vinculado.

—¡¿Hay alguien?! Somos del pueblo cercano... —juró haber escuchado el habla de un hombre antes de decidirse por iniciar la farsa. Chistó. Esos idiotas no se saldrían con la suya.

Con la mano derecha le indicó a otro compañero que deslizara los explosivos hacia el interior.

[...]

—¿Cuánto falta para llegar? Estamos desesperados —el general principal de la expedición no se refirió a él y al resto de su equipo, sino a él y sus amigos del mundo de los muertos.

Le restaba la mitad del día para llegar a Kaminari por una de las costas más desérticas, ajenas al sistema shinobi. Tras la conversación que tuviese con sus superiores, prefirió no decirle a nadie más sus sospechas sobre por qué se sentía como un vil títere sin chiste ni voluntad. De un bolsillo extrajo la imagen de la otra persona que debía secuestrar: un hombre de expresión apacible, cabello corto, ojos verdes y piel tostada.

Como no era un ignorante a nivel cultural, Kanaye tenía bastante claro que el templo Heiwa era casi un emblema para Kumogakure y muchas partes del Rayo; que era un lugar de alta fe y creencias arraigadas, difíciles de anular.

Un lugar encantador, lleno de historias, al que tendría que entrar a la fuerza para conseguir sus objetivos. Tan solo visualizarlo en su cabeza provocó que los espíritus de su espada se despertaran y clamaran por comida. Esta vez nada ni nadie le impediría desenvainar a su predilecta.




Algo corto pa seguirle ps Raving George Schroeder
Lionel Lionel Reira 🌷 Reira

Ya pronto debemos unirnos (?
 

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[Pergamino verde]

— ¡Eres un completo imbécil! — gritó quien había distraído a Ringo mientras golpeaba al sujeto encargado de llevar el aroma de Yuki por otro lado. El hombre era escuálido y por esto mismo viajó hasta el otro lado de la habitación gracias al puño que recibió en su estómago, el mismo escupió sangre cuando su espalda chocó contra la dura pared.

—¡Yo llegue después! — Se disculpó antes que su agresor llegara frente a él y le propinara una patada en las costillas — él ya estaba muerto... y la mocosa no estaba ¡No fue mi culpa!

—¡Claro que sí, les dije que no se separaran! El tipo era un completo inútil, tú debías estar con ella…

La puerta de ese almacén se abrió precipitadamente y quien lo hiciera entró sin pedir permiso. Sus orbes escanearon el lugar; dos cuerpos tirados en el suelo, uno sin vida y otro a punto de perderla. Frunció su ceño levente y luego sonrió de lado.

—¿Y bien? — Preguntó sin mirar a nadie en específico — ¿dónde está mi prisionera? — la que preguntará ya sabía la respuesta más quería oírla de sus subordinados, pero esta nunca llegó.

Por lo menos estaba enterada que aquellos no llegarían lejos con los de la Alianza siguiéndoles el paso, pues si no les encontraban rápido esta vez ella sí se encargaría de sacarlos de su camino, pues no se permitiría más contratiempos con esa pareja. Debía terminar rápido con su búsqueda antes que sus enemigos se dieran cuenta de su verdadero objetivo. Ya se le estaban presentando muchos obstáculos en sus planes y su paciencia no duraría mucho si esos ninjas de pacotilla seguían interfiriendo.

[Fin pergamino verde(¿)]

Curiosamente la genin a los diez minutos abrió sus ojos por un fuerte dolor de cabeza, eran los efectos por el golpe recibido. Se sentó y se quedó mirando el fuego que poco a poco se iba apagando, luego relamió sus labios pues estaban completamente secos; estaba realmente sedienta y no había ni una gota de agua. Abrazó sus piernas y sobre sus rodillas apoyó su mejilla diestra. Observando al mayor dormido se dio cuenta que tenía un semblante de cansancio, ¿hace cuando no dormía? Se preguntó, pues cuando habían llegado a Kirigakure él fue quien estuvo al pendiente de su estado (además de su tíos y prima) hasta le dejó dormir un poco mientras esperaban saber algo de los infantes. Sin embargo y como si fuera un recuerdo importante, rememoró las palabras que había creído escuchar de parte del alvino.

—Me estoy volviendo loca… — habló bajito mientras su cuerpo dejaba salir un frío lo suficientemente fuerte como para apagar la fogata y también despertar al Chuunin.

—¿Qué pasa? — preguntó Akenuri sentándose de inmediato.

—Perdón, no quise despertarte — mencionó Iz desviando la mirada dónde antes estuvo el fuego vivo.

—¿Estás bien?

Kazuki asintió mientras creaba un cubo de hielo para chuparlo y así refrescar su boca y de pasó su garganta. Más no escuchó la otra pregunta que le hiciera el mayor a lo cual le preocupó que está estuviera distraída. Se acercó a ella y sin pensarlo posó su mano sobre la frente de Iz, recordando al tacto que su piel por defecto estaría fría.

Los dos se rieron por la torpeza del amante a los zorros y ante el momento incomodo Raiton le dijo que volviera a dormir, que ‘debía’ hacerlo pues se notaba lo cansado que estaba, pero fue el mayor quien le volvió a preguntar sobre su salud, ignorando la petición de ella.

—Solo me duele un poco la cabeza, no es más — respondió a la pregunta volviendo la mirada al lado donde estaba él, encontrándose con la sorpresa que Akenuri le detallaba con demasiado detenimiento, además que estaba muy cerca de ella —. Puedo, ¿puedo preguntarte una cosa? Pero quiero que me respondas con toda sinceridad.

—Claro… — respondió estirando sus piernas y llevando sus manos tras su espalda para mirar el cielo, esperando lo que fuera a pedirle la chica por la que tanto se empezaba a preocupar.

—Crees que, cuando acabe todo esto y si salimos bien librados, ¿podrías ayudarme a entrenar un poco? Si no estás muy ocupado claro. No me gustaría ser un estorb…

—No vuelvas a decir eso — respondió sin dejar terminar lo que estaba diciendo su acompañante, asustándole un poco, pues con su interrupción ella alzó su mirada para encontrarse con sus orbes.

Las cejas de él estaban levemente fruncidas, lo que le hacía imaginar a Iz que su petición fue rotundamente rechazada, pues al él manejar el genjutsu podría creer que quería que le enseñase alguna técnica secreta de su clan. Estuvo a punto de disculparse pero el acercamiento de Akenuri le interrumpió nuevamente.

—No vuelvas a decir que serás un estorbo — rectificó lo que había dicho, para así evitar que la pobre Raiton tomara las cosas por otro rumbo —Yo estaría gustoso ayudándote con eso, pero… — y sin saber en qué momento llevó una de sus manos al rostro de Yuki.

—¿Pero…? — preguntó casi en un hilo de voz, pues no sabía si estaba mareada o en realidad sus rostros estaban cada vez más cerca, pues ya empezaba a ver doble.

La mano de Akenuri reposaba sobre la mejilla de Issei. Alzó la otra, acunó su rostro y entonces de forma suave acortó el espacio entre los dos; los labios del mayor se deslizaron sobre los de Iz, en una leve caricia, como pidiendo permiso para lo que estaba haciendo, esperando un empujón o reclamo, pero nada de eso sucedió. El corazón de Yuki le martillaba en el pecho, y casi podía notar el de Akemuri contra sus dedos mientras se aferraba a la tela blanca que cubría su pecho, siendo este el indicativo que le dijo al de Arashi que no iba ser abofeteado. Akenuri empezó a darle suaves y cortos besos con ternura, lo que le hacía sentir, literal, mariposas en el estómago. De repente, la boca del albino posó un fuerte beso en la suya que le hizo abrir los labios, y a través de ahí, tímidamente, la lengua de Ringo se coló. Issei apretó los puños, le daba vergüenza el tener que mover la suya, pues ese era su primer beso y al parecer el mayor se percató de aquello.

Le iba decir algo cuando se separaron un poco, pero la presencia de dos zorros les alertó.


Por fin (?
No estaba segura cual era el plan a seguir y ya estaba tarde para preguntar (? si hay que cambiar algo con lo del pergamino me dicen.​
 
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Si de por sí no entraba luz con la salida abierta, tras el derrumbe todo quedó sumido en penumbras. No obstante no fue la oscuridad excesiva lo que alertara a Hiiro y a Khalf, sino la pequeña explosión que lastimara a Einarr haciéndole cuasi gritar entre rabietas e insultos clásicos. La pelirroja ubicó lo que sería la silueta del azabache al escucharle bufar con mucho fastidio; él fue el único que se movió hacia donde pensó debía estar su hermano.

Por muy poco terminaba besando el suelo al haber tropezado con él.

—Hijo de puta —Yeti miró hacia atrás sin distinguir al chuunin. Solo oía los gruñidos y percibía su aura fría—. ¿Qué mierda hiciste?
—Cierra la boca, maricón —Ty apenas se recomponía sin quitar una mano de la zona de su cara que le ardía—. Una puta serpiente de mierda explotó —jamás diría que fue por su culpa—. Nos ubicaron.
—No me digas, mal parido —bromeó con lo primero—. No se puede esperar nada bueno de un chuunin miertero.

Como si le hubiera visto con exactitud, Khalf extendió su mano hacia Ters con muchas ganas de empujarle. Sus deseos fueron cumplidos a saber por cuál de todos los dioses, pues le pegó en la cabeza para hacerle perder el equilibrio. El afectado le adjudicó un despectivo que repitió en un tono más bajo cual grabadora hasta lanzar un último grito de frustración combinada con cólera. ¿Todo le saldría como la mierda?

Chihiro lo tenía más sencillo porque podría valerse de su audición para desplazarse. Antes realizó sellos manuales para activar su sensor doton, percibiendo todo lo que estuviese alrededor de un kilómetro. Había personas; estaban a metros de distancia y si sus cálculos no le fallaban, ellos pudieron haber presenciado el derrumbe. Con soltura caminó hacia el grupo de rocas; el hijo favorito de Ruura la llamó por su nombre porque deseaba saber dónde estaba, pregunta que le provocara náuseas a su pariente. Tye sí pudo percibir que la fémina le cruzara cerca por la maldita calidez que emanara, que pensándolo un poco podría ser solo cosa mental suya.

—Haz silencio, Khalf —el aludido se cruzó de brazos—. Trataré de mirar hacia el exterior... —buscó su catalejo y le ubicó en el espacio que encontrara. Era tan estrecho que el aparato no encajaba totalmente, mas sí le permitió divisar a quienes estuvieran acercándose a la cueva—. Son ellos.
—Derribemos estas malditas piedras.
—No sabemos qué tan delicada sea la cueva —el peligris se sintió regañado—, y ya suficiente hiciste. —Solo Yuki de cabello oscuro sonrió con burla.
—¡Esa mierda explotó sola!
—Algo hiciste para eso —volteó la cara hacia donde supuso debía estar el de cabellos grises—. Es típico de ti. —Díjole más bajo. Agradecía que ninguno podía verle.
—El universo mil puntos, el hijo de puta cero. —Rio con muchísimas ganas, recibiendo un golpe de aire congelado producto de la onda violenta que emanara Ice T. Vendetta se estremeció.

El contacto del frío con su piel le reavivó las dolencias en ciertas zonas que no había terminado de curar, mas se mordió el labio inferior para retener cualquier signo de molestia. Lo único que saliera de su boca fue la corta aunque compleja petición de hacer silencio. Necesitaba que ambos Yuki buscaran cooperar con el plan que se le ocurriera. Para ello se acercó a Khalf pasando de largo y por el lado del otro varón. Con su mano derecha tocó uno de los brazos del de cabello negro porque solo quería ubicar si yacía a su frente o de espadas. Su mano terminó sobre su pecho; rápidamente Ice K la cubrió con su zurda.

—Suéltame —haló la extremidad.
—Si me vuelves a tocar así —tanto ella como Einarr hicieron una mueca parecida—, sabes lo que pasará.
—No es tiempo para bromas... dile a tu hermano que venga hacia acá.
—Hijo de puta, que vengas —sonreía ladino.
—¿No saben hablar alto? No quiero que me peguen su asquerosa aura cursi —pronunció casi entre dientes.
—Insístele.
—Deja de ser tan bastardo de mierda y únetenos —Habanero rodó los ojos. En serio que él quería provocar a Tye.
—Maricón.
—Por favor, se nos agota el tiempo.

Pecho Frío escupió fuerte. Reflexionó sobre lo que sería mejor hacer para no dar pie a sus demonios internos. Una más por parte del idiota de su hermano y una más por parte de toda la mierda relacionada a Chihiro y estallaría. Pasó la zurda por los flequillos que caían sobre su frente llevándoles hacia atrás. Y como no quería que ninguno de los otros dos insistiera en que moviera sus pies, dio un paso, dos, tres, cuatro, cinco... permitió que el sello fluyera y sobre su eje se dio la vuelta; realizó sellos manuales e infló su torso para soltar un chorro de agua a presión que empujara varios peñascos.

Pudieron escuchar un grito del lado contrario. Aprovechando la ruptura, Ters se valió de su propia fuerza más un arma, combinado con taijutsu, para romper otras rocas. Chihiro corrió primero, luego Yeti. Ty yacía parado sobre un par de los minerales, encarando a los que quedasen libres de los inesperados ataques. Su fratría política y la de Kumo se le unieron, saltando cuánto antes al ver que uno de los enemigos levantara un par de dedos. En menos de un segundo explotaron los residuos.

Dos de los enemigos intentaron atrapar a la kunoichi por estar más próximos a ella, además de sentirla como la presa más fácil. Hiiro invocó su yari justo a tiempo, reteniendo la ofensiva de una katana a su izquierda; hábil atajó otro ataque a la derecha y en la mínima brecha intentó pegarles a lo ancho a ambos enemigos, mas estos saltaron. Pero no les daría la oportunidad de intentar otra cosa, así bastaron unos cuantos sellos y un pisotón para que del suelo emergieran pilares de fuego. El enemigo logró evadirlo mientras evaporaban pequeñas llamaradas de su vestimenta al mover una mano con frenesí.

Sus dos acompañantes realizaron el mismo jutsu: Kirigakure. Una densa niebla apareció de la nada, cubriendo todo el territorio que abarcara la pelea. Se suponía que ambos sabían desplazarse a ciegas bajo el manto, así que ninguno se lo pensó dos veces para lanzarse por el enemigo en un combate ventajoso a entender de los dos. Einarr emanó hielo de sus pies; extrajo sus kunai y como si evadiera las fintas fantasmas zigzagueo alrededor de los estorbos mientras iba lanzando las cuchillas en lugares distintos. Sin verlo venir, uno de sus oponentes sí logró atajarle, llevándole a caer sobre sus manos; empero Ters realizó una patada para siquiera provocar que el sujeto se alejara un poco.

El desconocido logró disminuir la densidad del obstáculo visual con ayuda de algún jutsu fuuton y lo que encontró le tomó por sorpresa. El peligris sonrió con genuino cinismo, pues su intención fue crear una trampa con sus hilos, dejando inmóviles a unos cinco al no haber espacio para hacer demasiado. Había allí personas que quisieron combatir contra su hermano y su amante, así que esos dos también se impresionaron sin darlo a relucir.

—Déjennos ir. —¿Acaso imploraba? Y lo hacía delante del chuunin, pues era él quien podía hacer detonar los explosivos esparcidos. Pero pedirle misericordia a Tye para “vivir”, era como gritarle que le asesinara de una buena vez.

Contra Habanero quedaba solo uno, ya que el restante tuvo la desdicha de quedar atrapado. Este intentó por todos los medios herir a la kunoichi; había hecho aparecer dos navajas que ella reconoció como bisturí médico, era un aura verdosa. Eso le servía al sujeto para retener e intentar acertar cortes. La fémina paró uno que otro ataque con el yari y para el último, que resultó más complejo por la fuerza implementada del hombre, optó equipararle valiéndose de Ka. Chihiro utilizó la energía acumulada en el choque de ambos, empujando su propia arma hacia arriba en pos de sacarse de encima de sí. De un salto tomó su predilecta y le blandió, emanando de ella lodo.

El susodicho la hubo alcanzado al descender y pegado con parte de su cuerpo para tumbarla. Empero la jounin giró hacia atrás a nivel del piso, ubicó una mano cerca de su boca y escupió un jet de fuego directo al asediador. La combinación del doton y katon provocó que se incendiara rápidamente.

Justo Khalf terminaba de encajar una vara de hielo a otro tipo malherido. Enseguida le exigió a su hermano adoptivo que detonara “la mierda esa”, pero a Ters le gustaba prolongar las cosas de peligro porque le encantaba regodearse del sufrimiento ajeno y la superioridad que implicaba el tener víctimas.

Fue por ello que quien le pidiera clemencia se adelantó: todo el suelo empezó a fisurarse a velocidad abismal, luego le continuó un fortísimo sismo que llevara a cada presente (no atrapado) a caer, sin posibilidad de dominar la motricidad de sus cuerpos. Lo último que viera Pecho Frío fue la misma mirada que pudiera encontrar muy parecida a la suya si tuviera la oportunidad de mirarse en un espejo.

Un perímetro considerable se abrió, como si la tierra hubiera consumido parte de sus entrañas y provocado una gran deformación del suelo con desniveles y roca apiñada. Tye, Hiiro y Khalf hicieron tripas corazón para mantenerse adheridos a la pared con ayuda de su chakra. Se encontraban entre una gran pila, cachando espacios con la intensión de no recibir el golpe de una piedra en la cabeza; sus brazos y sus manos yacían lastimadas e incluso parte de la espalda con tanta caída estrepitosa.

El telurio duró solamente tres minutos. Tres infinitos minutos. Mirar hacia abajo le provocaría pavor a cualquiera.

[...]

La noche había vuelto a caer con los protagonistas ingresando en un pueblo de fachada rural, bien cuidado y de primera impresión tranquilo. Sus calles estaban asfaltadas, lo que servía de diferencia distintiva entre lo que perteneciera a este y lo que fuera parte de la carretera.

Los shinobi se dieron cuenta de que los que estuvieran por ahí no dejaban de verles por culpa de los canes, sobre todo el de Yeti. Hubo unos pocos que, por un segundo, estuvieron a nada de solicitar ayuda a la policía local. Empero Habanero bajó del lomo de Bourbon a las prisas para pedirles que no hicieran nada. Se quitó el sobretodo que cubriera gran parte de su cuerpo dejándose ver cuán lastimada estaba; los pueblerinos empezaron a murmurar y no por verle las heridas. Ella como figura de renombre fue reconocida como solía presentarse con su nombre artístico.

—¿Qué nos asegura que en verdad eres Mata Hari? —Un hombre salido de entre la muchedumbre la intentó agarrar de la muñeca, sin embargo Hiiro terminó girándole la de él aprisionándola en su espalda. —¡Argh, que hagas esto no va a confirmar nada! ¡Los malditos ninjas imitan! —Era cierto.
—Haré lo que pidan... —soltó al sujeto de mala gana—, pero ayúdennos.

El único lugar que podía darles hospedaje por un par de horas, pues solo deseaban recuperar energía y tratar las heridas, fue el templo de unas mujeres religiosas que creían fielmente en la castidad, la pureza del alma y la solidaridad con el prójimo. Por eso hicieron caso omiso a las palabrotas que escupieron los Yuki mientras conversaban. Y como eran tan ortodoxas, a cada uno le otorgaron un cuarto. El de Chihiro estaba al otro extremo del de los varones, decisión que fuese tomada tras la tensión que se percibía en el aire entre la pelirroja y los muchachos.

—No se permiten visitas en las habitaciones —Habanero intentó decirle que no debía preocuparse por eso, pero nada salió de su interior—. Si esto llegara a pasar, tendremos que pedirles que se marchen.
—Dudo mucho que pueda pasar algo... —la mujer la miraba con suma seriedad antes, imagínense ahora tras escuchar lo que debió quedar en su mente.
—¿Alguno de ellos es tu novio? —La trilliza iba a responder cuando... —. Se ve que son avispados y de los que no saben esperar. Espero estar equivocada —Chihiro frunció el ceño—. Mi mayor consejo es que te guardes para el matrimonio.
—¿Que me guarde...?
—Que te mantengas virgen —le sonrió con calidez y la artista intentó hacerlo, mas salió una mueca—. Es el deber de toda mujer y siendo que eres famosa y popular entre tantas niñas, pues... ¿qué mejor ejemplo? —La mueca se esfumó.

Miyazaki desvió la mirada. A partir de cierto instante no volvió a prestar atención a los consejos que le diera la mujer espiritual. Ella había dicho algo que se clavó en la músico como una daga directo al corazón; un papel que nunca consideró aunque le constaba que ser famosa traía sus consecuencias buenas y malas. Entre las positivas era ser el modelo a seguir de todos los que se identificaran con su persona... si se lo preguntaran, esa era una de las cosas que en el fondo no deseaba ser para nadie. Ella nunca tuvo un boceto, alguien en quien confiar o preguntarle sobre asuntos muy personales al tener dudas. Aprendió desde muy chica a solo ser ella y nadie más.

—Un hijo debe nacer en el seno de una familia bien conformada... —volvió a escucharle justo ahí. Ni ella ni Einarr venían de una familia ideal. Entonces se preguntó por qué había pensado en el frígido y las imágenes de lo que ocurrió en el barco dispararon su ansiedad.
—¿Dónde queda alguna farmacia?
—¿Eh? —Chihiro la había interrumpido.
—Quisiera abastecer mi... botiquín antes de continuar el viaje —inventó sin lucir sospechosa.

Al equivalente a monja no le pareció que la kunoichi ni siquiera se disculpara cuando le estaba dando lecciones importantes de vida, mas respondió y la de menor edad se excusó antes de salir corriendo.

En la calle trató de pasar desapercibida valiéndose de su conocimiento ninja. El puesto no estaba lejos del templo y desde que le ubicara se vio a sí misma entrando y resolviendo lo que tuviera qué, que en su cabeza fue ridículamente sencillo. A los pies de la entrada se paralizó; apretó una mano sintiendo cómo sudaba. Su corazón latió rápido y algo en su interior se removió.

Con timidez alcanzó el mostrador pasados cinco minutos de reflexión y otros tres entre ir o no ir. La vendedora le ofreció ayuda y una Chihiro transformada en otra persona pidió lo que sea que se usara para interrumpir bendiciones no planeadas. Para la trabajadora no era una actitud inusual, pues en todo lo que llevaba allí daba fe de que la gran mayoría de jovencitas sentían mucha vergüenza. El que la artista estuviera tan rígida e inexpresiva cual roca le resultaba cómico a la fémina mayor.

—Tengo todas estas píldoras —Miyazaki alzó ambas cejas—. ¿Cuál quieres?
—No tengo idea... —la chica rio sin sonar burlona—. ¿Cuál es la mejor?
—Esta es la más popular por las consumidoras —la puso por delante del resto—. La verdad es que cualquiera tiene el mismo margen de error —Hiiro entrecerró los ojos—, y la misma condición de uso.
—¿Condición?
—Sí, debes tomarla dentro de las veinticuatro horas tras haber tenido relaciones.
—... ¿Q-qué?
—Sí, porque son bloqueadores. Lo que haría sería destruir la unión de... —la no pelirroja levantó su diestra pidiendo que no continuara. No necesitaba clases de biología.
—Entonces... ¿puede ser que esté... embarazada? —La farmacéutica asintió. Del estante extrajo una caja rectangular más grande para mostrársela y pasársela.
—Puedes usar esto para confirmarlo. Lo mejor es que vayas al médico —la jounin agarró el paquete—. Solo orinas encima y esperas un minuto o dos...
—Qué asco.
—Te funcionará si ha pasado dos semanas. —La artista bufó. Con mucho pesar le regresó la mercancía; infló sus mofletes, por muy poco regañando la deficiencia del sistema de salud con sus rangos de tiempo para detectar algo sumamente importante. —Si eres regular, si tienes un retraso puede ser una señal... —ni siquiera su regla estaba tan cerca.

La kunoichi agradeció porque aprendió datos útiles a pesar de todo. Lejos del local regresó a su verdadera apariencia, caminando en vez de correr retornó al hospedaje. De repente volvió a sentirse encolerizada por culpa de Ice T y ella misma cediendo a sus debilidades... no lo había pensado, solo actuado y ya se encontraba a centímetros de alcanzar la puerta del cuarto médico en el que reposara. Milagrosamente se dejó curar el rostro (tenía unas hojas en ese lado), los brazos y la espalda. Tenía el torso al descubierto con vendajes; dormía, mientras su propio manto natal refrescaba todo el espacio.

Miyazaki prosiguió hacia el interior, permitiéndose dejar guiar del aroma a menta que emanara el chuunin. En eso recordó que el impertinente hijo favorito de Ruura podría aparecer en cualquier instante, así que cerró la puerta colocándole el pestillo. No quería que nadie estuviera allí porque deseaba pensar, reflexionar sobre lo que pudiera pasar si al final… lo bueno de todo era que ya no era una niñita de catorce años.

Lo que no comprendía entre tanto, recaía en una frase dicha por Ters antes de que sucediera: “Khalf quería joderlo a él a través de ella”. ¿Cómo? Si se suponía que no existían vínculos afectivos entre Ice T y su persona. Porque la única manera en la que se pudiera perjudicar a alguien de ese modo era… cuando había “otro” u “otra” importante.

No quería suponer o andar descifrando las palabritas de quien le gustara, pues sería mucho más fácil si sus acciones no contrariaran lo que saliera por su boca.




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Candy estaba de pasajera con Hisako en un barco que bordearía Nami no Kuni hasta llegar al Té, donde se encontraba Byakko. Partieron esa misma noche con la intención de llegar lo más pronto posible a su ubicación, aunque desconocía de la misma. Arribaron al país de destino casi a las 10 de la mañana y de allí en adelante era cuestión de encontrar a Akenuri.

Candy-sama, ¿cómo encontraremos a Byakko-sama? ─indagó la de menor rango.
Byakko-sama se dirigía al Té, a la Aldea oculta para encontrar más información de los samuráis. Supongo que preguntar por él sería la mejor opción ─se encogió de hombros mientras montaba sobre un zorro de nivel 3 junto a la pequeña─, allá está la villa.

Cuando llegaron al lugar preguntaron a los guardias si había alguien que había entrado bajo el nombre de Akenuri Ringo. Ambos se vieron las caras, se hallaban molestos y le expresaron que sí, y que se encontraba prófugo tras haber asesinado a uno de los ninjas del lugar. Obviamente, ambas chicas se disgustaron por la forma en que lo dijeron y estos indagaron acerca de su relación con el sujeto.

Estamos siguiéndole la pista ─mencionó si entrar en detalles la pequeña en tamaño.
¿Son cazadores? ─preguntó algo confundido, quizás haciendo referencia a los ninjas que buscaban a los renegados.
Bueno, si lo pones en ese término… ─ella se encogió de hombros─, podría decirse.
Ya veo, entonces se podrán unir al resto de los que lo están buscando ahora ─ambos se vieron algo preocupados─, dejó la aldea presuntamente junto a una chica albina como ustedes y le están persiguiendo desde anoche.

Gracias, lo encontraremos antes y lo llevaremos a la justicia ─mintió ella─, quizás nos den algo más.

[…]

La Terumi había vuelto la Aldea del Té patas para arriba con sus rumores. A pesar de que en un principio contaron con la aprobación, luego de enterarse de la muerte de uno de sus “ninjas”, comenzaron a desconfiar hasta tal punto que, dichos rumores se convirtieron en peligroso. Habían dicho que el secuestro de Iz fue ocasionado por Akenuri al ver que no tenía escapatoria y otros más lo apuntaban como que la había puesto bajo un Genjutsu desde un principio para entrar en el juego y tener ventaja.

En otras palabras señalaban que Ringo usó a Raiton para hacerse de los ojos, algo que Arashi valoraría muy bien. Debido a que la Tormenta no tenía buena fama ante sus ojos, la confianza se desmoronó rápidamente mientras otros discutían acerca de que lo que debían hacer.

Ay, pobrecillo… ─jugaba con una figura de barro que había hecho─, no te imaginas lo que te espera.

Esa mañana habían salido tras ellos un escuadrón para traerlo de vuelta y aplicarle sentencia por secuestro y asesinato.

[…]

Algún tiempo después…

Akenuri e Iz habían estado huyendo puesto que habían estado siguiendo por algunos ninjas del Té. Tuvieron suerte de pasar desapercibidos corriendo sobre Yvn y Zvn mientras ladeaban el lugar. Claro, para algunos sensores y rastreadores fueron casi fácil detectarlos. Sin embargo, pudieron pasar desapercibidos cuando unas de sus invocaciones salió lo más lejos posible mientras ellos estaban dentro de la bruma de Ringo. Allí, hasta los sensores Chuunin, les fue imposible rastrear al albino; justo cuando estaba por acabarse el tiempo de su habilidad, fueron convocados por el zorro que se alejó. De esa manera les perdieron el rastro.

Sin embargo, habían interrumpido un hermoso momentos que seguramente no volvería a pasar. Esa noche tuvieron que montar guardia y salir de vez en cuando para evitar ser capturados. Estaba seguro que la siguiente vez, no mandarían a unos chicos de bajo rango... sino posibles Jounin.

Ringo detuvo sus pensamientos al sentir que una de sus invocaciones regresaba y “conversaba” con Kijat y este le decía a él que Candy estaba por allí cerca. No tardaría en llegar así que decidieron esperarla. Sin embargo, no eran los únicos que estaban tras ellos. Se levantaron esa mañana alejándose lo más posible de la Aldea, pero sentían que a donde fueran, seguramente estarían siguiéndoles.

Byakko-sama ─llegó Candy junto a Hisako quien Akenuri reconoció.
Ah, hola Candy ─Iz estaba junto al Chuunin de Arashi, se había relajado cuando supieron que estarían allí refuerzos. Posiblemente tendrían que huir de ese lugar y necesitarían apoyo para hacerlo. Mientras tanto, tenían en mente llegar a un lugar, si es que los dejaban investigar.

Era un templo enorme que Akenuri reconoció por varios libros que distinguieron el sitio como Heiwa no Shinden, el templo con mayor potencial espiritual y que guardaba muchos secretos a los cuales nadie podía acceder… salvo por cierta forma espiritual o algo así. Aunque no podían ir a ningún otro sitio, decidieron llegar a ese. No obstante, la vida tenía otros planes.

No hay tiempo para ello, debemos salir de aquí.




Bishamon Bishamon Raving George Schroeder Reira 🌷 Reira ya estamos por salir a su encuentro.​

 

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En campos donde nada crece excepto hierba, Einarr encontró una flor a sus pies. Se estaba ahogando en el océano, ansiaba llegar a la orilla y poder agachar la cabeza para descansar, pero el camino hasta tierra firme era incierto. De pronto había también mucha neblina. Iba en caída libre, por lo que la angustia se conglomeró en su garganta creando un nudo que le imposibilitó respirar. ¡Hijo de puta! Lo único que podía hacer era seguir aquella voz, esa maldita voz.

¡Tye!
¡¡Shuck!!

Despertó y despegó el torso de las sábanas como un cadáver en una noche de muertos, su pecho subía y bajaba aflojando las vendas que parecían un traje de momia. Nunca antes el aire se sintió tan indispensable. Eran las doce de la noche, todo alrededor estaría en penumbras de no ser por una esperpéntica lámpara en el buró junto a la cama, tragó en seco y luego miró a quien estaba sentada sobre su pelvis, impidiéndole levantarse.

Muévete, maldita escuálida —tomaría de los hombros a la mujer para sacársela de encima, pero esta fue más rápida desenvainando un kunai con el que apuntó a su garganta. El peligris se echó hacia atrás.
Vamos a hablar —la expresión de Habanero era muy seria.
¿Ahora quieres hablar? —rió con ironía. Desde lo que sucediera entre ellos en el barco, no se habían dedicado ni una sola palabra hasta entonces— ¡Garlopa de mierda!
Es importante.
Me importa un carajo, ¡déjame dormir!
Podría estar embarazada.

Einarr sintió una punzada en el pecho e hizo una mueca de asco.

Tienes que estar jodiéndome.
Ya desearía eso —el filo del kunai se acercó más al shinobi, quien ya no podía seguir retrocediendo dado que tenía la nuca pegada a la almohada. Su mueca se torció más—, dime algo —Chihiro apretó los dientes antes de soltar su pregunta—: ¿lo hiciste de manera intencional?
¿De qué estás hablando?
¿Repentinamente has decidido seguir las reglas de tu clan y tener hijos con mil putas? —el chuunin rió de lado.
Al fin aceptas que eres una puta.

Una fuerte bofetada, después un gruñido tal cual perro rabioso. Tye se agitó queriendo derrumbar a la kunoichi pero fue inútil: Miyazaki estaba bien atrincada sobre él. No le quedó más remedio que tragarse su furia y tranquilizarse pues de lo contrario Yeti o alguna de las putas monjas podrían aparecer y joderles la existencia, o peor aún expulsarles del inmueble. Aun así su mirada asesina seguía fijando a la pelirroja.

Respóndeme —insistió Chihiro. Los labios del frígido temblaron un poco.
¡Sí, maldita escuálida! —espetó entre dientes— ¡Lo hice a propósito! —un instante de silencio, luego cambió su gesto por una sonrisa de esas fastidiosas— ¿Acaso no puedes verlo? He ganado. Khalf jamás tendría un engendro contigo si yo te preño primero. Yo-ga-né —repitió lo último con muchas ganas.

A Hiiro le pareció irreal. Aquel era otro buen momento para recriminarse por centésima ocasión que hubiese caído ante sus deseos físicos en lugar de escuchar a su cabeza. Entonces, ¿todo era un juego? Una competencia entre los dos miembros más despreciables del clan de los inviernos. Aun así ella no estaba para ser el muñeco de nadie. Instintivamente se llevó una mano hacia su vientre y pensó en la clase de futuro que podría tener ese pequeño ser humano si conseguía ver la luz de cada día. Eso le removió las entrañas.

¿Es esto lo que quieres? —señaló de nuevo su vientre.
¿Qué putas hablas? —el shinobi se hizo el desentendido.

A Miyazaki le costaba trabajo explayarse y entrar en detalles. Ser madre tampoco era algo que hubiese planeado en su vida. De pronto Tye cubrió su antebrazo con una capa de hielo tan resistente como el mismo metal y abatió hacia un costado el puñal de la fémina, de esa forma fue fácil empujarle y librarse de ella.

¡Estoy cansado de esta mariquera! —con su índice señalaba a la pelirroja, ambos estaban de pie en medio de la habitación—. Puedes hacer lo que te plazca con ese engendro —habló con voz áspera—, me importa la mitad de una puta mierda...

Chihiro se lanzó a él y enseguida ambos comenzaron a forcejear. Tenía unas tremendas ganas de estampar al hombre en contra de la pared, en contra del piso, pero hacer escándalo tampoco era conveniente para ella así que solamente le propinó otro golpe en la cara con la fuerza justa. Tye resbaló dos pasos hacia atrás y reaccionó de inmediato extendiendo su diestra al frente para congelar todo el rededor. El mismo viejo truco de siempre. Habanero sintió la brisa fresca acariciar sus mejillas. Cuando Einarr fue a ella le sorprendió que no le atacase con algún movimiento brusco y agresivo, en realidad solo le tomó de los brazos, le dio media vuelta y le capturó cubriendo con una mano su boca.

Quedaron en silencio y gracias a eso pudieron escuchar con claridad unos pasos de quien rondara afuera, en el pasillo. Tye seguía portando esa cara de asco combinada con fastidio, pero cuando Chihiro se las arreglara para soltarse de su agarre y mirarle a la cara, se relajó un poco: ella le tomó de los cabellos en la nuca y él le rodeó de su cintura. Ambos comenzaron a besarse con cierto frenesí, pero conteniendo las ganas de soltar cualquier sonido inapropiado.



Bishamon Bishamon oh well, trama personal otra vez
 

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Other Side

Su trabajo en el país del Té estaba haciéndose más fácil. No había ningún otro ninja investigando las cosas de los ojos, salvo la alianza… Y ahora la tenía distraída como su líder le había ordenado. Ella era muy trabajadora para su causa y, hasta los momentos, le estaba yendo bien. Estaba tomando nuevamente un descanso en un hotel de la Aldea del Té tranquilamente hasta que llamaron a su puerta. Un hombre entró, uno de sus lacayos.

Este le informó acerca de la situación ocurrida con el grupo de Samurái que venían del Hierro hacia su posición. La idea de su líder era colocar un campamento en ese sitio para ayudarles a repeler a los Shinobis, también sería como operar bajo sus narices. Mientras la alianza estaba preocupada por los sucesos que estaban ocurriendo fuera del Té, claramente ellos estarían dentro para la etapa final. Pero, aparentemente esos ninjas estaban otra vez mortificándole la vida. Ringo. Sí, al parecer el dichoso clan se estaba metiendo en sus planes. Cabe mencionar que fueron audaces al intervenirlos, si no hubiera sido por ese descuido hubieran llegado a tiempo y reforzado los lazos con sus queridos amigos.

Tendremos que inventarnos una excusa ─habló ella─, ya sé.

Sacó un pergamino y se lo entregó, le indicó que lo llevara a uno de los muchos informantes samuraís que conocía que se encontraban en la aldea tranquilamente para comunicarse con sus superiores. Había optado por hacer que el más cercano al lugar les llevara la noticia como la vez pasada, pero no les fue bien y no querían cometer el mismo error que antes.

Diles que manden un grupo de avanzada al lugar. Nos encargaremos de que pasen desapercibidos para compensar nuestro error. Pero sobre todo, deja claro que fueron ninjas de la alianza que los interceptaron en un primer punto y no que nosotros le tendimos una trampa.

El sujeto asintió. La mujer frunció levemente el ceño y se llevó una copa de vino a la boca. El trato con los samuráis era algo de beneficio mutuo, aunque literalmente estarían usándolos para sus propios intereses, no les estaban diciendo. Les dirían quienes estaban detrás del robo de los ojos justo cuando entraran en ese templo donde reposaba la clave para activar su poder.

Heiwa no Shinden…


Bishamon Bishamon Raving George Verwest Reira 🌷 Reira cualquier detalle me avisan por discord.

 

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Era momento de salir de ese lugar. Según Candy, los estaban rodeando y era imperativo abandonarlo. La pequeña desplegó una bruma oscura y le dijo que todos se mantuvieran juntos. Akenuri la conocía muy bien. Era una variación de una de sus habilidades que se alimentaba de Reiatsu, chakra condensado de energía espiritual dentro de la marca que le otorgaba Kurami al superar su prueba, y la cual activaba la fase final de Kisturegan.

Era algo poderoso.

La oscuridad inundó todo un diámetro de 150 metros a la redonda que anuló todos los aumentos de los sentidos y hasta los sensores se vieron perdidos dentro de ella. Toda habilidad de rango S hacia abajo que implicara algo así, se vería nulificada al igual que la visión normal de todos los presentes. Incluso Akenuri no podría ver ante ella. Candy le dijo que invocara unas aves para sacarlos de allí y, no tardó mucho para que realizara tal acción.

Salieron por encima de la neblina volando lejos del país del Té, posiblemente alejándose ahora a donde se encontraba la isla más cercana de Mizu no Kuni. De allí en adelante irían a Kaminari a encontrarse con Hiiro y Tye. Seguramente la información que obtuvo Candy acerca de Kanaye, los pondría en peligro al igual que ellos.

[…]

Se detuvieron en una isla no muy lejana del país del Té. Era lo más cercano que consiguieron y, lo más importante, tenía un puerto marítimo para el intercambio de vivieres como pescados, mayormente. Todos aterrizaron en esta y decidieron tomar un descanso. Era mediodía estaban hambrientos por lo que decidieron ir por algo que comer.

Byakko-sama, iremos a buscar un barco que nos pueda llevar a Kaminari en poco tiempo, ustedes pueden adelantarse ─habló la pequeña mientras que Raiton le pareció algo injusto, pero ellas insistieron en que habían comido ya─, no se preocupen por nosotros.

Salieron de allí mientras esos dos se quedaron solos en un momento algo incómodo. Mientras estaban huyendo no pensaron más en lo que había sucedido, en el beso y todas sus implicaciones. Ringo echó un suspiro que captó la chica y luego le dio una mirada junto con una sonrisa que la hicieron sentir otra vez maripositas en el estómago.

Vamos ─le extendió la mano y ella dudosa la aceptó. Luego unos momentos pareció acostumbrarse un poco, se pararon en un puesto que ofrecía un premio a quien hiciera un lanzamiento perfecto y derrumbara las botellas. Ringo se detuvo allí y lo intentó, aunque Raiton le había mencionado que debían comer, él lo ignoró por unos momentos─. Estamos en festival, aparentemente.

Pensé que era un simple pueblo pesquero ─respondió Raiton mientras recibía el obsequio, un lindo zorro-oso de peluche.

Sí, pero es una forma de diversificar las comidas y atractivos ─su comentario tenía sentido. Aunque si no fuera por el alarmante problema que tenían, lo hubieran disfrutado mejor, o eso pensaba ella─. Ven, vamos a dar una vuelta. Candy está buscando el barco por nosotros y nos dijo que nos divirtiéramos ─aunque no exactamente en esas palabras.

P-Pero… ─trató de encontrar alguna excusa y se rindió.

Ringo la llevó por el sitio. Comieron bastantes cosas y jugaron algunos juegos antes de que llegara Candy, ambos parecían disfrutarlo. Entonces se detuvieron en un banco a descansar y terminar de comer un pan de Yakisoba.

Sabes, había estado queriendo decirte algo ─la gente pasaba por sus lados, pero eran ruidos sordos a lo que pasaba entre ellos─, realmente…
¿Sí? ─preguntó ella algo intrigada, todavía tenía muy presente los acontecimientos del día anterior.
Realmente me gusta estar contigo, me siento especial ─destacó haciendo que ella se sonrojara─, me hace sentir…
¿Mariposas en el estómago?
Si…
Byakko-sama, Iz-sama… todo está listo… ─su voz pareció desvanecerse un poco al final─, ¿interrumpí algo?
N-No, nada de lo que no podamos hablar después ─apresuradamente Iz respondió aún colorada y Ringo suspiró.
Yo creo que sí lo hicimos… ─dijo por debajo Hisako antes de que todos comenzaran a caminar hacia el puerto.

Posiblemente les tomaría dos días en llegar a Kaminari; esperaban no llegar tarde.


Reira 🌷 Reira drama, digo Trama personal cumplida, ahora viene la acción (?) Bishamon Bishamon Raving George Verwest ya nos encaminamos.

-Nosotros tenemos dos días de diferencia.
-Ustedes nos llevan cuatro día. Estos dos días que han transcurrido para nosotros y que no estamos embarcando para llegar a Kaminari, ustedes acababan de tocar tierra... querido evaluador.
 

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Justo antes de que en el horizonte se divisaran los primeros haces de luz, Tye, Chihiro y Khalf emprendieron camino hacia el famoso templo. Anduvieron entre las penumbras, casi con los ojos cerrados. Desde que ellos conocían el camino hasta dicho lugar y no así sus persecutores, sería una enorme ventaja avanzar sin ser detectados. Para el hijo de la líder de los frígidos, la situación entre los ‘asquerosos tórtolos’ no había cambiado ni un poco, casi palpaba en ellos una tensión parecida al desprecio. Ninguno arrojaba gestos, ninguno murmuraba. Debido a eso, una sonrisa socarrona muy difícil de borrar surcaba sus labios.

Cuando los campos de hierba pasaron a ser una llanura cubierto de arena, los shinobis supieron que faltaba poco para llegar a su destino.


---


Other side

Gared yacía debajo de un montón de rocas que aplastaban su cuerpo, apenas podía sentir las piernas. La determinación que sentía por vivir era quizá lo único que le mantenía consciente, además de una pequeña dosis inyectada de morfina. Trató de removerse por octava vez, tan solo le faltaba un poco para alcanzar el comunicador que estaba bajo otra roca pero de hielo a medio derretir y a uno de sus costados. Si estiraba su único brazo libre lo suficiente podría alcanzarlo, pese a que con cada intento percibía que se iba más rápido el efecto de la droga; debía tener sus entrañas destrozadas porque comenzaba a sentir una terrible punzada, muy dolorosa a la altura del estómago.

Susurró para sí mismo unas palabras de aliento y se estiró más fuerte, con la yema de sus dedos pudo acariciar el aparato tecnológico.

¿Gared? ¡Gared! ─alguien hablaba desde el otro lado de la línea, y sentir que no estaba solo alimentó sus esperanzas- ¿estás ahí?
¡Estoy aquí! ─dijo con todas sus fuerzas.
¿Qué sucedió?
Los emboscamos ─tomó un segundo para respirar─, pero contraatacaron y lograron escapar, estoy herido.
¿En dónde estás?
A las afueras de la cueva ─jadeó otra vez─, necesito ayuda.
¿En dónde están los enemigos?
Huyeron al poblado más próximo.
Bien.
¿Bien? ─su gesto se volvió uno de dolor, estaba a punto de dar las piernas por perdidas y también parte de su abdomen, necesitaba atención médica cuanto antes si es que quería sobrevivir a su terrible experiencia─ ¡Ayuda! ¡Necesito ayuda! ─quería gritar, pero el aire en sus pulmones ya no era suficiente, y lo que saliera de su boca a continuación fue sangre.

La realidad de Gared era que se encontraba boca arriba, con las rocas inclusive encima de su rostro. Si ese líquido seguía saliendo de su interior, moriría no a causa de las incontables lesiones sino por culpa del sofoco; ahogado en su propia maldita sangre. Siguió balbuceando otro par de cosas, pero fue inentendible para quien respondía en su comunicador. No hubo ni un solo gesto de despedida antes de que la señal del aparato se perdiera por completo, y fue como si de repente todas las luces en ese cielo que no podría volver a ver nunca jamás se hubiesen desvanecido. Gared estaba al límite, y tristemente, su historia no era una buena para contar. Con el paso del tiempo nadie se interesaría en recordarle.


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Dos, tres o cuatro intentos intentos fallidos de los samuráis por detener a los shinobis. ¿Es que en todo ese tiempo les habían estado subestimando? No más.

Cuando las últimas palabras de Gared fueron retransmitidas a Kanaye, la orden fue clara y precisa: enviar al mejor escuadrón de asesinos a encargarse de aquellos entrometidos de una vez y por todas. Desde el departamento de información se filtraba la ubicación del templo que estaban buscando, así que ya no sería necesario ir un paso detrás de los asquerosos que moldeaban chakra. Con las coordenadas escritas en papel, podrían adelantarse en el camino e idear estrategias más certeras.

Fue así y gracias a sus contactos con asociados shinobis que consiguieron poner a su disposición un grupo de cinco destacados mercenarios, originarios de Rakugakure. Alfa, Beta, Gamma, Delta y Épilson. Cada cual especializado en un elemento de chakra diferente. Y debido a que dicha aldea se encontraba muy cerca de Kumogakure, podían asumir que sus contratistas llegarían al punto de encuentro primero que los estorbosos enemigos.

El sol salía detrás de las montañas del País del Rayo, los monjes que atendían el Templo Heiwa se encontraban agradeciendo a su Dios por una bocanada más de oxígeno y otra, y otra, y otra. Kotaro Inari, jinchuuriki de nueve colas, era como un orquestador quien dirigía las sinfonías en una enorme explanada a campo abierto. Altísimos muros de piedra tallada se erguían en el perímetro y sobre sus cabezas un brillante domo de chakra. El templo era una auténtica fortaleza. Era fácil creer que nada ni nadie podrían perturbar sus sesiones espirituales.

Sin embargo, al término de otra de esas largas ofrendas verbales, Inari tuvo un mal presentimiento. Una corriente de viento se desplazó por el sitio golpeteando su frente, pero ¿cómo podía sentir las inclemencias del clima estando encerrado en ese sitio? Abrió los ojos y desfiguró su posición de loto, se puso de pie. Acto seguido, un fuerte estruendo acompañado de un movimiento en las placas tectónicas. Los monjes restantes entraron en pánico.

¿Por qué hacemos escándalo? ─preguntó Gamma quien tal vez era el miembro más recatado de las fuerzas comosellamen. Los miembros estaban de pie sobre la arena observando a Alfa, el líder, mientras intentaba crear un agujero en un muro invisible para el ojo humano con una de sus manos reconvertidas en un martillo gigante. Con cada trastazo, el muro se hacía perceptible por un instante. Alfa era un Gyuugo─. Debemos esperar la aparición de esos shinobis.
Nos pagarán una cantidad extra si les llevamos vivos a los monjes que están dentro del templo ─dijo Delta.
Shinobis y monjes, monjes y shinobis ─intentaba razonar Beta─, ¿el orden de los factores altera el producto?
¡Dejen de parlotear y muévanse! ─ordenó el líder.

Un martillazo más que hizo retumbar los interiores de Heiwa. Alfa estaba convencido de que los religiosos saldrían a jugar tarde o temprano porque no iban a quedarse de brazos cruzados. Para añadir más tensión al asunto, Épilson hizo unos sellos de mano para brindar apoyo a su líder, escupiendo un montón de litros de combustible desde sus entrañas. Al seguir siendo el muro invisible, el líquido parecía que flotaba y luego resbalaba en medio del aire. Bastaba sólo una pequeña mecha para encender el fuego, el mismo Épilson se dispuso a ello, pero al terminar su siguiente cadena manual una ventisca fresca le erizó los cabellos en la nuca.

¡Alto ahí, garlopo estúpido! ─Khalf tenía ambas manos extendidas al frente y manipulaba la humedad en el ambiente para enfriar aquel líquido.

Y ahí estaban los estorbosos shinobis que Kanaye tanto anhelaba destruir. Eran como un pequeño dolor en el trasero, siempre a la orden del día y apareciendo en el momento exacto para arruinar sus planes. Chihiro había lanzado uno de sus tessen explosivos en contra de Gyuugo, provocando que la enorme manopla del hombre sufriera leves quemaduras. Los demás miembros de organización equis se movilizaron.

Einarr corrió a toda velocidad por una canaleta de hielo mientras ataba sus shurikens y kunais con hilo ninja. Al estar cerca de uno de los adversarios lanzó una shuriken que por su puesto sería evadida, pero la gracia era que el frígido podía manipular la trayectoria para tejer una especie de telaraña en donde los pies del enemigo quedaron atorados. Tye tiró del hilo haciendo que aquél cayera al suelo. Ni bien pudo celebrar o lanzar sus telarañas hacia otra parte porque un nuevo enemigo le lanzó un jutsu fuuton desde el otro costado. El viento resultó ser una ráfaga punzocortante que hizo añicos sus juguetes elásticos, inclusive mandó a volar lejos los metálicos. Einarr se cubrió con una placa de hielo que de igual forma se haría pedazos pero al menos le protegería de salir con heridas.

Al mismo tiempo Chihiro se manejaba para combatir con el Gyuugo, quien al parecer era diestro en técnicas doton. El infame se hundió en el suelo y únicamente dejó salir una katana como una puñalada en donde debería estar la fémina, pero esta fue más rápida y saltó en el aire para luego aterrizar sobre una plataforma de tierra que ella misma crearía gracias a un jutsu. Gyuugo bufó exasperado y al volver sobre el nivel del terreno, salieron consigo también un conjunto de ocho pilares alrededor de Miyazaki. Era como una especie de prisión hecha de barro solidificado, tan resistente como el metal. La fémina lo constató al golpear tales barrotes con una de sus armas.

Por último el pobre pero no tan pobre de Khalf danzaba con la chica más fea del baile. Claramente Épilson era un usuario de fuego, y al reconocer que el azabache era un terco empedernido devoto del Hyoton, se aferró a seguir utilizando técnicas katon para contrarrestarle. Yeti lanzó un centenar de agujas de hielo con ambas palmas de sus manos, pero estas se desvanecieron en un abrir y cerrar de ojos cuando el enemigo escupiera de su boca un proyectil en llamas que avanzó hasta pasar por uno de sus costados, acariciando su abdomen.



Bishamon Bishamon Reira 🌷 Reira Lionel Lionel
 

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A una distancia prudente, los secuaces de la peli roja observaban iracundos como sus enemigos huían de la arremetida de la alianza con facilidad, y todo porque los del clan Ringo les había encontrado primero. De igual forma no era conveniente impedir su huida pues delataría el fraude con más acusaciones hacia Akenuri.

Uno de ellos mencionó que a la jefa no le iba gustar saber que su estorbo había salido bien librado y seguramente se desquitaría con ellos.

-¿Qué hacemos? – preguntó uno de los aliados de la akatsuki.
-Decirle la verdad. De todas formas ya ha de estar enterada que se fueron – respondió quien era el hombre en quien más confiaba ella.
-Esa maldita perra… No sé porque nos usa si ya sabe todo lo que pasa.
-Ya se…

Gracias a que estuvieron observando desde un inicio, estaban enterados de los efectos de aquella neblina, así que comentó la idea que se le ocurrió en ese instante; deshacerse de esos ninjas que estarían indefensos, eso antes que ese jutsu se desapareciera y así poder inculpar aún más a Byakko y su clan.

Su acompañante estuvo gustoso por cooperar, y haciendo uso de su arco envió la cantidad de flechas posibles para atravesar a cuan shinobi se le atravesará, mientras su compañero tiraba proyectiles de roca para que los hombres creyeran que era algún posible enemigo, para que así se atacaran entre sí.

Uno de ellos carcajeo por lo divertido que le causaba la situación, sin embargo al distinguir que alguien se les aproximaba cambiaron de posición para ocultarse mejor sobre , empero, quien ya les hubiera visto fue más rápido y se posicionó frente a ellos, asustándolos de paso.

-Dejen de jugar, malditos inútiles - habló la voz fémina que el par ya conocía - con todo el escándalo que están haciendo el otro grupo ya vienen hacia acá.
-Solo queríamos dejarles una sorpresa para inculpar un poco más a ese clan maldito… Mi señora.

La mujer que tenía sus ojos fijos sobre otro lado, los bajó hasta quien hablara, este no sabía que esperar, más al observar la medio sonrisa sintió un poco de alivio. Ella creyó que esa minúscula idea sí podría ayudarles en algo o por lo menos metería en más problemas a Ringo.

-Nada mal, por lo menos cuando lleguen a Kaminari sus entrometidos compañeros ya estarán tres metros bajo tierra – dijo mirando el cielo, para determinar la hora próxima – vamos, tenemos cosas por hacer.

Pero, justo antes que lograran salir del árbol en el que se resguardaban, una ráfaga de aire les impactó, haciendo que los tres salieran volando, con excepción de la única fémina del trío; ella desapareció en una nube de humo. Los dos restantes aterrizaron fácilmente, más quien le atacara no les dio tiempo de nada.

-¿Qué hace usted aquí? – dijo uno de los ninjas de la alianza dirigiéndose a uno de los dos aliados de los samuráis. Este era quien había peleado contra el amante de los zorros y en efecto se había hecho pasar por un habitante del común el cual estaba siendo ‘atacado' por el de Arashi.
-¿Quién eres tú? – respondió él, mostrando confusión.
-No se haga el tonto. Usted es el que estaba en el callejón con el Ringo.
-Oh, en serio? – y sin dar tiempo de nada, dio un fuerte zapatazo haciendo que el suelo se abriera justo bajo el de la alianza, para luego cerrarse cuando el cuerpo cayó, sin darle tiempo a nada -. ¿En qué estábamos?
-Estábamos en que deberíamos irnos ya, andando.

[…]

Issei permanecía mirando el mar en la quietud del barco, aún no zarpaban pues debían esperar que la mercancía que transportaría estuviera toda arriba, y así poder partir. Ella fue la primera en subir, Akenuri y las otras chicas de su mismo clan permanecía en tierra charlando, pero algo le decía que estaban compartiendo información, sobre todo el asunto con los samurái. Hasta tuvo la intención de ir y que le dijeran lo que sabían a ella también, empero, cuando la otra fémina, a quien recién conocía le miró, se le quitaron las ganas ya que luego se dirigió a Byakko y dijo algo entre una media sonrisa. Akenuri rascó su nuca mientras ladeaba una sonrisa.

-Es complicado… - logró leer sus labios – Y no te preocupes, no interrumpiste. – La Yuki frunció levemente su ceño. Luego se giró y fijó que la pequeña les estaba mirando.

Si lo que le había dicho anteriormente sobre lo que pudiera llegar a sentir y que le agradaba estar con ella ¿era porque esperaba también que ella le dijera algo? Porque en realidad ella también sentía muchas cosas cuando estaba con él, y ahora más, después de lo que había pasado la noche anterior. Suspiró un poco confundida porque no quería pensar en qué realmente el chuunin le gustaba, pues desde que conoció la historia de sus padres y las complicaciones que traía el estar ligado a alguien, había jurado dejar de lado ese tipo de situaciones. Sin embargo sí tenía que aclarar las cosas el mayor.

-Señorita, ¿puede decirle a sus amigos que ya estamos listos? – informó el ayudante del capitán.
-Claro – respondió Kazuki. Aclaró su garganta para llamar a los Ringo - ¡Chicos, ya es hora! – gritó agitando su mano en el aire, los albinos se giraron a verla, llegando junto al barco en un par de saltos.
-¿Estás bien? – preguntó él al ver la seriedad de Yuki, misma que asintió curvando sus labios mientras se adentraba a la zona de camarotes, pero antes de hacerlo por completo se giró un poco.
–¿Crees que Hiiro y Tye estén bien? – Ake sonrió y caminó en su dirección.
–Ellos son fuertes, lo estarán – respondió quedando junto a ella, posó suavemente su mano sobre la espalda de la perezosa para indicarle que empiece a caminar.
-Espero que así sea, no me gustaría que llegáramos tarde – dijo bajito, sabía que lo dicho por su acompañante era verdad, pero aún así no podía evitar preocuparse por ellos, incluso por el patán de su homólogo en clan.

Iz volvió asentir y se dejó guiar por el chuunin por un largo pasillo hasta que llegaron a la pequeña cocina, lugar donde se encontraban las otras dos féminas, las cuales estaban sentadas frente a una mesa que hacía de comedor, sobre este había un mapa extendido y algunos puntos encerrados en rojo, a lo que la de menor rango concluyó que eran los lugares a los que tenían que llegar antes de su destino. Ringo líder se posicionó junto a su más fiel guardaespaldas, mientras que Iz fue al fregadero en busca de un vaso para servirse un poco de agua. Pero al abrir la llevé el líquido que caía dentro era de un calor marrón, hizo cara de asco.

-Mmm, creo que Akenuri-sama no dijo que aquí el agua no es potable – habló la chica que Iz no conocía. Le extendió una botella con el líquido sagrado.
-Creo que no lo hizo. Gracias – respondió Yuki tomando el ofrecimiento, enfriando el contenido de inmediato -. Hisako ¿verdad?
-Así es, realmente es un gusto conocerte, al fin – mencionó lo último como un logro, a lo que Issei se extrañada elevó una ceja – perdón, no debí decir eso.
-No te preocupes. Yo soy Issei Kazuki – se presentó sonriendo.
-¿No eras una Yuki?, digo, en casa dijeron eso.
-¿En casa? – preguntó dudosa, ¿por qué allá en Arashi hablarían de su persona?
-Hisako… - reprendió Candy alzando la voz – lo siento, en ocasiones no sabe lo que dice.
-Pero es ella a la que llevó Byakko-sama en el festival… ¿O no? Oh, lo siento, creí que eran la misma persona – y haciendo una reverencia se alejó de la amante al chocolate para quedar junto a quien le reprendiera.

El líder del clan Ringo se rió ante la confusión y posible mal entendido, pues la genin ya empezaba a mostrar cara de no entender nada. Sin embargo fue ella quien dijera que no había problema , que no tenían que explicarle nada, pues quien llevara Akenuri a su casa era problema de él, luego pidió disculpas por dejarlos solos, pero quería ir a buscar un lugar donde poder descansar. Una vez estuvo lejos, Candy le dio un golpe a la de rango chuunin.

[Un par de horas después ]

Issei permanecía en la cabina del capitán, pues este le había ofrecido su cómoda y grande silla para que ella pudiera hacer lo que más le gustaba; dormir. Desde que salió de la cocina ya había empezado a sentir los efectos de la navegación, por lo que era indispensable dormir para no marearse como solía hacer cada vez que se subía a un barco. Ringo por el contrario había ido tras ella para explicarle por qué la otra fémina había dicho eso; era conocida por el alboroto que hizo su gata cuando había visitado su casa, pero cuando la encontró dormida decidió dejarlo para otro momento.

Afuera, en la inclemencia del mar nocturno, el fuerte clima se hacia más difícil a medida que avanzaban; las fuertes olas chocaban con fuerza sobre la coraza del barco, haciendo que este se meneara con intensidad a medida que avanzaba. Sin embargo esto nunca interfería con la electricidad del navío, por lo que quien maniobrar el timón ordenó que le llevaran la linterna que tenía guardada en uno de sus tantos cajones, cuando alumbrará el exterior se le hizo ver un par de siluetas, dudoso se acercó al cristal para cerciorarse que no estaba alucinando, pero el sonido del mismo rompiéndose hizo despertar a la joven Kazuki.

-Uhg… - escuchó en el oscuro cuarto.
-¿Por qué esta tan oscuro? – preguntó bostezando, luego escuchó otra vez el sonido de cristales, pero esta vez cuando los pisaban - ¿Está bien?
-Co-co…
-¿Qué? – parándose de manera lenta y alerta, Iz empezó a sospechar de todo.
-¡Corra! – gritó, avisándole que habían tripulantes no deseados, pero ¿desde cuándo?

Rápidamente y apoyándose de su hielo, hizo un camino del mismo para desplazarse con más facilidad por el estrecho pasillos que llevaba a la salida del cuarto, escuchando que tras ella alguien se aproximaba a la misma velocidad, o quizá más rápido.

-¡Te dije que miraras primero que no hubiera nadie más aquí dentro!
-No la había visto, mierda – respondió quien estuviera siguiéndola – no te escaparás…

Yuki dejó tras ella unos espinosos bloques para ganar terreno, abrió la puerta dispuesta en buscar a los Ringo, pero su cuerpo fue lanzado hacia delante por una explosión que llegó desde atrás, la pelea se estaba llevando afuera, en cubierta. Se estabilizó y empezó su andar pero una fuerte mano le tomó del brazo y arrastró a un pequeño cuarto. Forcejeó y trató de zafarse y gritar.

-Shhh… - escuchó mientras la mano que sostenía su extremidad le soltaba y la llevaba a su espalda - Soy yo, no te muevas, no deben vernos.

Yuki afirmó que entendía, supuso que estaban en esos pequeños cuartos donde guardaban los implementos de aseo debido al olor a detergente.

-Samuráis? – preguntó en susurro, sintiendo la respiración agitada del mayor - ¿Te encuentras bien?

Akenuri miró al frente con la pregunta, sin saber que la joven estaba muy cerca, por lo que sus narices se rozaron, sintió como el cuerpo de ella se tensó más no se alejó, miró sus azules ojos con la poca luz de luna que entraba por la apertura de la puerta y juró que si no estuvieran en esa situación posiblemente la volvería a besar, pero el sonido de pasos lentos junto a donde estaban hizo que su atención cambiara.

-Nos están esperando, los que están peleando son clones de Candy – informó cuando vio que quien estuviera fuera se alejara. Escuchó la señal de una secuencia de estallidos y dedujo que esa sería la hora de salir -vamos… - agarró de la mano a la frígida y con ayuda de uno de sus zorros llegaron desapercibidos donde las féminas les esperaba.


Escribir desde la app de word es más difícil que por acá xD. Después organizo errores y eso desde la pc D:
 
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Ringo había hecho que Kijat tomara su forma gigante para que los llevara a todos a otro lugar mientras los clones de Candy terminaban de distraer a los samuráis que los emboscaron. Desde la altura notaron como había un barco que lanzaba flechas incendiarias mientras otros terminaron de partir la nave en dos con sus espadas elementales de viento. Si no hubiera sido por la distracción que ofreció Candy, seguramente hubieran estado en peores problemas.

─Kijat no podrán con todos nosotros por mucho tiempo ─les comentó Akenuri. El zorro sagrado estaba haciendo un gran esfuerzo cargándolos a todos a la vez, por lo que decidieron que tomarían otra forma de llegar a un pedazo de tierra.

─Yo puedo invocar algunas tortugas para que nos lleven a tierra ─sugirió Hisako a lo que todos asintieron─, prepárense.

Realizó los sellos necesarios para la invocación y aparecieron unas tortugas de nivel 2 que los sostuvieron en la distancia. Un foco de humo se veía a lo lejos antes de que el barco se hundiera por completo en el agua; no hubo tiempo de salvar a nadie sin exponerse. Lamentable que se volvía la vida y acciones de un ninja, quizás por eso los Hijo del Hierro los odiaban. Suspiraron aliviados de que estuvieran lejos de ser localizados y se impulsaron lo más rápido para llegar a una isla cercana.

─Eso estuvo cerca ─respondió con un suspiro Iz viendo a todos en la isla tocando tierra.
─Debemos escondernos rápido, esos samuráis no deben estar lejos de aquí ─habló Ringo sin saber realmente en donde rayos estaban. Se adentraron en lo que parecía ser un bosque de palmeras que luego se fundía con una vegetación más espesa. Se adelantaron un poco más hasta llegar a un pequeño claro donde todos se sentaron a descansar.

Akenuri fue por leña mientras Hisako fue a cazar. Candy se quedó con Iz mientras ella formaba algunos bancos para descansar. Al parecer los samuráis pensaron que los habían eliminado, aunque los albinos estaban seguros de que eso no era posible. Probablemente estarían dándole tiempo para cogerlos con la guardia baja; luego estaba ese asunto de la alianza: realmente era algo fastidioso.

─ ¿Y cómo van usted y Byakko-sama? Parecían… muy… ─la pequeña pareció vacilar en sus palabras de la repentina conversación que tuvo con Issei.
─No lo sé ─ella suspiró, no queriendo entrar en detalles.

─Mmmm, ya veo ─habló ella─. Él no es alguien muy conversador o que de sus sentimientos así como así… el pobre ha sufrido mucho ─echó un suspiro─, piensa que si alguien tiene su confianza, pueda ser traicionado otra vez ─su tono se volvió algo triste al final─. Me imagino que está luchando para decirte lo que siente… pero se retrae, es como si lo hiciera inconscientemente ─la vio a los ojos para ofrecerle una sonrisa triste─, tenle paciencia.

Yuki no respondió, pero a su mente le vinieron recuerdos acerca de lo que le había comentado Ringo sobre su pasado esa vez que la acompañó a Kirigakure para conocer a su clan… Algo de eso tenía que ser verdad, pero no sabía que lo había afectado tanto. Solía disimularlo para parecer fuerte y no tener miedo, quizás era todo lo contrario, quizás tenía un terror a que volviera a suceder… posiblemente esas sonrisas eran falsas. Pensar en ello, le dio un poco de escalofríos. ¿Qué era real y qué no lo era para él? Notó que se acercó con la leña y la amontonó para una pequeña fogata. Candy colocó un Genjutsu en la zona para que pareciera que no había nadie, aunque no era una especialista, tenía algunos trucos bajo la manga.

─Mmmm, la comida está sabrosa ─luego de unos momentos, Hisako trajo algunos conejos que cazó junto a unos zorros y, después de encender la leña, los preparó─, gracias Hisako ─agradeció Akenuri siguiendo la misma línea de pensamiento.

La albina asintió feliz mientras los demás terminaban de comer. El resto de la noche harían guardia, el Genjutsu de Candy podría ser disipado por algún Chuunin incluso si se percataba bien, por lo que debían estar atentos. Apagaron el fuego y se sentaron uno a uno. La primera en hacer guardia fue la de mayor Rango mientras los otros dormían. Posteriormente lo hizo Hisako y luego Iz.

─ ¿Qué es real…? ─se preguntaba ella.
─Las estrellas en el firmamento por lo menos lo son ─le dijo Akenuri sentándose junto a ella y dándole una sonrisa, que ella no sabía si era falsa. Ella también tenía temores─, describen el pasado y lo graban para el futuro.

─Pasado… ─Iz recordó la charla con Candy y se sintió algo incomoda.
─ ¿Pasa algo? ─indagó Akenuri viendo que estaba alejada de la realidad.
─Tengo miedo ─admitó y esperó una reacción de Akenuri.
─A veces… ─miró al cielo y dejó escapar un suspiro─, yo también tengo miedo.
─ ¿Miedo de qué?
─Miedo de que todo a mi alrededor se derrumbe; miedo a que nada sea real… miedo a que esté atrapado en una ilusión sin final; miedo de perderlo todo otra vez ─comentó, su voz era algo quebrada pero podía disimularlo─; tengo miedo de volver a perder a lo que más anhelo y quiero.

─ ¿De qué más tienes miedo? ─Iz quería buscar una confirmación finalmente. Quería aclarar las cosas y no esperar a que continuara así.
─Tengo miedo… ─bajó su cabeza y después miró de nuevo al firmamento con una sonrisa que era real en todo sentido; acercó su mano al rostro pálido de la chica. Sus ojos se encontraron ensanchados nuevamente ante el dejavú de la noche anterior. Sin embargo, era diferente. Sus manos eran cálidas a pesar del frío que emanaba su piel, no se quemaba. Los ojos rojizos se encontraron con su mirada mientras su mano seguía acariciándola haciendo que volviera a sentir mariposas en el estómago. Se acercó y suavemente la besó acercando su cuerpo al suyo obteniendo un poco más de comodidad y luego de un largo rato, la soltó para seguir observándola─. Tengo miedo de perderte a ti, Iseei.

Reira 🌷 Reira Akenuri se te confesó finalmente... Bishamon Bishamon Raving George Verwest iré a lanzar mi dado y luego edito unas cosillas y agrego color.
 
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-!Te dije que era una trampa, que buscaras dentro del barco . Inútil! - gritó a su compañero, no se podía permitir que ese grupo de asquerosos shinobis llegaran con sus compañeros.
-No encontraron sus cuerpos. Seguro se hundieron con el barco. - Respondió a quien le estuvieran gritando.
-Sus cuerpos, sus cuerpos - repitió - esos cuerpos eran clones, grandísimo idiota!

Rápidamente en su propia nave, ordenó seguir buscando, escaneando las aguas con las linternas de alta potencia que llevaban; si se habían lanzado al agua muy seguramente estarían a la deriva. Ya estaba por amanecer y no podía llegar con la noticia que había fallado en la misión de deshacerse de quien interrumpía los planes de su general.

Uno de sus hombre llegó con dificultad al navío, pidiendo ayuda para que lo subieran, pues estaba gravemente lastimado para hacerlo el solo. Kasu, quien lideraba ese pequeño grupo le oyó pero no se inmutó, más otros soldados lanzaron una cuerda para subirle.

-Señor... los he visto alejarse con la ayuda de unas tortugas - informó el náufrago mientras lo subían por completo, el samurái mencionado prestó toda su atención en quien atendían las heridas que tenía.
-¿Para dónde se fueron? - dijo apoyando una de sus rodillas y así quedar a la altura de quien le regalara esa valiosa información.
-No creo que hayan llegado muy lejos, porque en esa ahí hay un complejo de islas, seguram...
-Seguramente tomaron esa dirección. - dijo parándose para caminar a la cabina para informar al capitán de la nave que se dirigiera en al lugar que le habían informado.

[...]

-¿A... a mí? - preguntó, luego se recriminó porque la respuesta era obvia; le gustaba al de cabellera blanquecino.

Pero si para él había sido difícil decir todo aquello, para ella lo era aun más, pero de una u otra manera tenía que hacerle saber que ella compartía ese mismo sentimiento, ¿pero cómo?

-Akenuri, yo... - susurró, temiendo que si hablara más alto esa cercanía que tenían se esfumará.
-No tienes que decir nada si no quieres - respondió el mayor después del minutos que Iz se quedó en silencio, bajó sus manos hasta los hombros de ella con la intención de separarse, pero fue Yuki quien le agarrará de su camisa para detenerlo.
-No, sí quiero hacerlo, solo que para mí también es un tanto difícil. - comentó alzando su ojos para buscar los rojos de él - Yo, yo me había dicho que nunca prestaría atención a cualquier insinuación o sentimientos que otra persona quisiera tener conmigo - apretó aún más sus puños, y sintió por igual como el agarre de Ringo en sus hombros se intensificaba - pero no he podido dejar de lado lo lindo y especial que has sido, sobre todo por querer ayudarme a saber la verdad sobre mis padres... - siguió con un sonoro suspiro.

Issei quería dejar de dar tantas vueltas al asunto, ella no era así, pero las palabras fluían solas y no podía evitarlo. Sin embargo, Akenuri sintió que la menor lo que estaba asiendo era disculpándose, así que lentamente bajó una de sus manos, no quería confundir más a la muchacha.

-¿sabes cuál fue mi deseo? - preguntó percatándose del desánimo de quien acababa de besarla y sin darle tiempo a nada, subió sus manos hasta el rostro del joven, sintiendo lo rígida que está su mandíbula, sonrió un poco ante su silencio - Puede sonar ridículo, pero le pedí a las estrellas que siempre te cuidaran, porque... - Byakko amplió sus ojos con esa revelación - Porque tú...

-Tú me gustas – hablaron al unísono.
Akenuri, con su mano que aun sostenía el hombro de Iz la llevó hasta el cuello de ésta, acariciando su mejilla con el pulgar, notando gracias a los primeros rayos del sol como esa blanquecina piel se teñía de rojo. Ninguno de los dos sabía qué más decir, solamente se quedaron ahí mirándose, pero las ganas de volver a sentir los finos labios de Kazuki no se habían ido, por lo que, gracias a la cercanía en la que estaban no fue sino acortar la leve distancia y volver a unir sus labios.

A lo lejos, Hisako permanecía forcejeando con la mano de Candy, quien le apretaba su boca para que esta no emitiera ningún sonido ni chillido, pues accidentalmente habían llegado al lugar donde la de rango menor montaba guardia. Empero, la soltó cuando sintió un cambio en el ambiente, siendo la chuunin notando la actitud de la mayor en rango.

-¿Qué sucede?
-El genjutsu ha sido deshecho. Hay que salir de aquí – alertó - informarle a Byakko-sama, YA.
-Sí.

Candy salió corriendo en dirección al mar, pues esta segura que podría ver ahí cualquier indicio de sus enemigos. En efecto sus sospechas eran ciertas, de un solo navío salían tres samuráis, creyendo que solo quedarían unos cuantos para custodiarlo, el resto estarían buscándolos ya.
Si lograban hacerse al barco sería una ayuda bastante grande. Solo era cuestión de distraer a quien les buscara para dejarlos atrás. Así que rápidamente hizo sellos de manos para creo un clon, y así enviarlo con los suyos, ella estaría preparando todo para que su medio de transporte estuviera listo cuando ellos llegaran.

[...]

Por otro lado, y muy cerca al par de tórtolos se hallaban en fila india sus enemigo. Quien fuera delante iban despejando la espeza vegetación. Su líder iba tras él, buscando indicios de que los asquerosos ninjas estuvieran en esa isla. Pero fue cuando algo más adelante reflejó en sus ojos, era el roció que se escurría de lo que parecía ser una telaraña, pero un animal de esos no la crearía a esa altura. A no ser qué...

-Todos apártense! - gritó corriendo lo más lejos que pudo de sus subordinados, pues lo que había visto fue un hilo que se les atravesaba, activando un camino de sellos explosivos cuando fue tocado.

El estallido no se hizo esperar, llevándose de paso toda planta que estuviera a su alrededor, contando también la mitad de sus seis hombre que le acompañaban.

-¡Están cerca, busquen a esos infelices!

XXX

Pergamino verde listo.
Parte de la trama personal lista(¿ Lionel Lionel
Tórtolos hormonales(¿ ya casi llegamos (¿¿¿¿ Bishamon Bishamon Raving George Verwest

 

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Candy avisó en el momento justo y pudieron poner una trampa para distraer a los samuráis. Al parecer no eran un escuadrón de gran rango, quizás iban de incognito o eran espías; pero su comandante era un Teniente que apenas se le notaba lo fuerte que podría ser, los demás eran simples soldados.

─Allí está el barco, deben estar algunos samuráis custodiándolos ─habló Candy mientras Ringo asintió.

─Sería bueno entrar discretamente… ─echó un suspiro y decidió extender su bruma haciendo que todos pudieran ver a través de ella salvo Iseei─. Iz, podrías ayudarnos a congelar el suelo y de esa forma hacer que se tropiecen. Los demás atacaremos juntos después de eso.

Con esa acción se lanzaron en el barco. Ringo guiaba a Issei mientras ella congelaba el lugar, luego vinieron los enfrentamientos con las espadas, algunos ataque de vientos mientras otros simplemente no tenían elementos. Con la ayuda de Iz, Candy e Hisako pudieron acabar con los cinco soldados que se encontraban en el barco tomándolo de nuevo.

─Debemos irnos ya, mis clones ya fueron disipados y deben estar por regresar ─todos asintieron y se echaron al mar nuevamente.

[…]

Se habían salvado ese día dos veces. Sin embargo, aún quedaba la gente de la alianza. Posiblemente no sabrían dónde estaban, aunque si contactaron con Kirigakure, posiblemente dedujeron que irían a lugar que estaban sus compañeros. La noche los volvió a coger luego de que todo transcurriera tranquilamente. Candy había tomado la embarcación dado que tenía experiencia con los botes mientras que los demás descansaban.

El día fue sin ningún inconveniente. Mandaron unos cuervos para encontrar la posición de los dos tortolos insoportables y estos no tardaron en darle repuesta de su ubicación y su destino: El templo de Heiwa en Kaminari.

─Primero ese templo que se suponía era la morada de uno de los últimos discípulos de Rikudou Sennin ─se sentó Akenuri en la proa de la embarcación y todos se encontraban cerca escuchando, ya estaba anocheciendo─; ahora este templo… algo andan buscando con ello. No creo que sea una coincidencia.

─Según tengo entendido, los templos de Kaminari son muchos… sobre todo cerca de Rakugakure ─Candy se sentó junto a su líder─, pero no son emblemáticos. Los únicos que pudieran catalogarse de gran valor histórico serían el Templo que se encuentra en Amegakure, al igual que este. No sé de otros.

─ ¿Y el santuario de los zorros? ─preguntó Hisako.

─A esa isla es imposible llegar al templo si no tienes sangre del clan ─refutó la de mayor rango─, además de la inmensa cantidad de Genjutsus que la rodea. Es como una isla fantasma que se ve a lo lejos, pero que no se llega nunca.

─Se parece a Heiwa no Shinden en ese sentido ─volvió a intervenir Akenuri.

─A mí me preocupa Riik ─suspiró Iz todavía recordando al pequeño─, ¿por qué lo querrían a él?

─Recuerdas que en algún momento mencionaron que estaban ligados a él. Además, como quitaron al barrera es una muestra de eso ─respondió la especialista en medicina mirando ahora a Hisako confundida, ella no estaba enterada de todo─, posiblemente estén buscando personas ligadas a estos…

─ ¿Pero para qué? ─la cara de confusión era evidente en todos. Iseei suspiró mirando la oscuridad, se hizo de noche mientras conversaban─, hay muchas cosas que no tiene sentido.

─Bueno, según los rumores… Rikudou era una especie de monje pacificador ─mencionó Ake mirándolos a todos para luego levantarse─, posiblemente esos templos tenga la clave de algo que buscan los samuráis. Sea para evita que usen los ojos contra ellos, sellarlo, eliminarlos… no lo sé.

─Sería congruente pensar así. Pero había una parte en todo esto que no me cuadra… ─la Kirigakurense habló nuevamente pensando en algo fugaz que su mente rememoró de todo lo que había vivido─, ¿ellos vivían en alguna parte del Hierro…?

─ ¿Por qué la pregunta?

─Porque según, fue robados a ellos… y no creo que ninguna parte fuera del país del Hierro fuera más seguro que dentro de sus fronteras donde podrían vigilarlos ─ese detalle, realmente lo había obviado─, ¿será que fueron traicionados por sus propios soldados?

─Quizás fueron engañados ─respondió Candy entre bostezos.

─Saben qué ─espetó Ringo estirándose─, será mejor dejar de especular… solo nos dará dolores de cabeza. Vayamos a dormir y esperemos a ver qué sucede cuando lleguemos a Kaminari.


[…]

Al día siguiente, un poco después del amanecer.

─ ¡Kaminari! ─gritó Hisako contenta─, llegamos por fin ─sin embargo, su alegría no duraría mucho.

Reira 🌷 Reira Bishamon Bishamon Raving George Verwest hicimos un pequeño Time Skirp para que pudieramos llegar rápido antes de que termine el evento (?) Luego lo coloreo.
 
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While we can dream, there always be hope
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La noche de sueño había sido reparadora y tranquila. Bueno, en parte. Hubo algunas turbulencias mínimas que tuvieron que vadear, pero el buen viento los impulsó lo suficientemente rápido como para que pudieran aumentar el paso para llegar a su destino. Akenuri había estado despierto casi toda la noche mirando a las estrellas y pensando en lo que sentía por Iseei. El sentimiento era fuerte y al parecer era correspondido; estaba muy feliz por decir no decir menos.

Recordaba exactamente cuando conoció a Iseei, lo que pasó ese día realmente extraño donde terminó cargándola en medio de un desastre de enorme magnitudes en Tensai. El Hakkei Kodai. Esa fue una manera de conocer a alguien casi inesperada. Poco después, los encuentros se fueron prologando hasta que entonces se hizo una necesidad fuerte en él de que tenía que estar cerca y protegerla.

Pero ella no era una niña pequeña, ella también sabía cuidarse sola… lo único que era algo vaga. Pero que más daba. También tenía sus cosas buenas. Suspiró en ese momento alegremente, pero nada lo preparó para lo que ocurriría el día siguiente.

Mientras dormían todos, a excepción de Hisako quien estaba también cansada, habían sido rodeados por Shinobis. Al parecer la Alianza hubiera interceptado uno de sus cuervos. Kirigakure había abogado por el chico, pero las otras aldeas estaban en desacuerdo o, más bien muchos de sus concejales. A pesar de que Akenuri conocía en persona al Mizukage y al Tsuchikage, otras naciones todavía estaban renuentes a dejar que Arashi interviniera en ello. Sin duda, el asesinato falso, luego el “ataque” de Akenuri contra los cazadores de la alianza y el hecho de que formara parte del consejo de la Tormenta, no era cosas que lo ponían de una manera favorable en aquella situación.

Todo había sido manipulado y él era inocente.
Alrededor de unos cincuenta Shinobis estaban rodeando el barco y una delegación esperaba en tierra para aprenderlo. Todos se levantaron de inmediato cuando el navío fue inutilizado e Hisako bajó a donde se encontraba los demás miembros de la tripulación con una cara preocupada.

─Akenuri Ringo, entrégate en paz y harás esto más fácil.

Todo había sido muy lindo y bueno para ser verdad…
 
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Akenuri estaba enfrente de las féminas estacionado con los ojos cerrados. La alianza le había dado unos momentos para entregarse pacíficamente, pero ellos estaban buscando una manera de liberarse de ellos. Candy había abogado por crear una distracción con su neblina negra, sin embargo, Akenuri le mencionó que solo les traería más problemas.

─ ¿Qué vas a hacer? ─indagó Iz, al preocupada por la decisión que iba a tomar Ringo.
─Me entregaré ─suspiró.
─P-Pero, Byakko-sama ─habló Candy tristemente─, no podemos dejarte… eres nuestro líder… eres como nuestro padre… ─aunque, claramente la diferencia de edad era grande, para Tinkerbell, era como uno. Siempre estaba apagada de él como una niña pequeña que siempre quiso ser consentida, como cuando estaba junto a Ake─, no podemos dejarte así.

─No te preocupes, estoy seguro que saldremos de esta ─respondió─. Si no, Aminary se encargará los asuntos del Clan mientras me ausento.

Los demás estuvieron en silencio hasta que volvieron a llamar. El barco se estacionó en la playa y Akenuri salió afuera con las manos arribas donde los demás miembros de la delegación de la alianza le quitaron sus pertenencias y sellaron su Chakra. Ringo les pidió que dejaran libre a los otros que no tenían nada que ver, esa era el motivo por el cual se estaba entregando. El capitán de la delegación lo meditó por unos momentos y mencionó que la chica de Kirigakure podía irse junto a los otros dos, dado que habían venido solamente por el chico.

Estaba por llevárselos cuando le pidió que le permitieran despedirse de los suyos.

─Que sea rápido ─refutó en el encargado de llevarlo preso.
─Sí, supongo que lo será ─dejó escapar una pequeña risilla para luego ver a Iz que estaba allí estacionada, triste y con una pequeña lágrima en su ojo─. Raiton ─ella se enderezó─, estoy seguro que nos volveremos a ver… prometí que te ayudaría a entrenar, no lo olvides ─ella se acercó con la cabeza baja y lo sujetó por su vestimenta─. Me gustas mucho, tanto que no puedo estar sin ti ─le susurró al oído─, si salgo de esta, ¿te gustaría ir conmigo a una cita?

Acercó sus manos a su rostro y le dio un beso largo, luego lo soltó y le sonrió con algunas lágrimas. «Claro, esperaré por ello». Luego de eso, Ringo le dio una sonrisa. Le pidió a Candy la que cuidara por él mientras no estaba.

─ ¿Ya está listo? ─preguntó.
─Sí, señor ─habló educadamente mientras era guiado por los soldados.
─Y ustedes… ─les dio una advertencia─, no intenten ayudarlo porque también serán catalogados como traidores.

En un principio no había querido dejarse entregar, pero prefería no meter a Iz en ese problema. Su corazón no le permitiría que pasara eso, no, realmente no quería que sucediera. Nunca se lo perdonaría. Sabía que saldría de alguna manera u otra llegado el momento indicado… solo bastaba con que ella pudiera esperar.

─Hasta que nos volvamos a encontrar… Iz.

[…]

En el país del Té, cierta pelirroja estaba contenta porque sus planes habían sido un gran éxito. Aunque hubiera preferido inculpar a todo el clan, el que estaba en el foco de la alianza en ese momento era Akenuri, por lo solo pudo inculparlo a él. Seguramente sus amigos samuráis estarían agradecidos por su trabajo y confiarían más en ella.

─Esa Genin no podrá hacer nada más y los otros Ringo seguro intentarán sacar a su amado líder de la cárcel o impedir que se lo lleven. Eso nos beneficia aún más ─denotó con una sonrisa.

─Señora ─uno de los sirvientes pasó adelante para informarle, le había dado una copia de la llave de su habitación─. Ya los samuráis llegaron al Té nuevamente, tuvimos que hacer algunos sobornos, pero ya están aquí y se dirigen al punto acordado.

─Perfecto. Solo resta poco tiempo para que nuestros planes finalmente se lleven a cabo ─se burló mientras volvía a tomar algo de vino dulce─, como amo mi trabajo.


Reira 🌷 Reira Bishamon Bishamon Raving George Verwest creo que sería mi último post ♥
 

You've forgotten about us.
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No, no y no. Eso no podía estar pasando justo ahora. No cuando habían llegado tan lejos y a nada de reunirse con sus otros compañeros de misión. Su corazón latía a mil por hora.

-Esperen, por favor - dijo caminando en dirección al recién detenido.

Los guardas que permanecían resguardando la zona se interpusieron, el que estuviera a cargo del arresto se dio la vuelta frunciendo el ceño, ¿qué pasaba ahora? Ya había perdido mucho tiempo dejando que Ringo se despidiera de ellas. Se giró y no prestó más atención a la pequeña albina. Sin embargo, fue la frígida quien sacara un par de varas de hielo de cada una de sus manos; la oirían quieran o no.

-Eh... ¿Señor?
-¿Qué? - dijo fastidiado sin girarse.

Un leve estallido y forcejeos tras su espalda no se hicieron esperar, todos se giraron a ver lo que sucedía. Issei intentaba pasar el par de hombres gorila que le sostenían por los brazos, empero el hilo que los cubría se fue extendiendo a las manos de sus contrincantes, haciendo que la soltaran debido al frió que les quemaba la piel. Hisako dispuesta a ir ayudarla caminó, pero así como avanzo dos pasos, retrocedió cinco porque Candy le arrastró de su mano.

-¡No! - gritó Akenuri para evitar que el resto de shinobis detuvieran a la genin, pues era obvio que había diferencias de rango, la podrían lastimar.
-¡Si sigue haciendo eso la llevaremos también por interf...!
-¡Solo, solo quiero saber por qué se lo llevan! - dijo la frígida parando, elevando sus manos para que supieran que no quería pelear, pues lo menos que quería era que se la llevaran a ella también - Olvídenlo, ya lo sabemos, o eso creo pero - pausó un rato, para recuperar el aire en sus pulmones -, ¿de verdad se dedicaron a seguir a Akenuri por cosas que obviamente no hizo él? Todo fue planeado por los mismo que ayudan a los Samurai, si fuimos a sus instalaciones es porque no tuvimos otra opción, mis otros compañero se fueron por otra dirección y el único que podía ir conmigo era él... - mintió en ese pequeño detalle, miró a quien le invitara a una cita, tenía su mandíbula apretada, mirándola como quien dice que no diga nada más porque se podía meter en problemas.

El líder ni siquiera le prestó atención, miró a todos sus hombres y con un movimiento de su cabeza ordenó que se movieran, tenían bastante por recorrer para volver a su lugar de origen. Issei trató de decir algo más, pero fue la más chica del clan Ringo quien le tomara del brazo, diciéndole que era mejor que se callara, nada de lo que dijera serviría en ese momento. Sus celestes encontraron los carmesí de Byakko, los dos sonrieron con tristeza.

Todos los de la alianza pasaron junto a ella, dirigiéndose al navío por donde habían llegado. Ella tenía trabajo que terminar, no esperó a ver como el joven albino subía con sus captores cuando se dio vuelta. Rápidamente emprendió camino junto a Candy y Hisako donde se suponía estaría Hiiro y Tye, esperando no llegar demasiado tarde.


Pergamino gris done.​
 

where's the fun in playing fair?
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Pues finalmente llegaron los resultados, y sí, sabemos que ha pasado mucho tiempo, pero que eso no los desanime porque ya vienen sus recompensas. Ahora, es importante destacar que el cierre abrupto del foro dejó desestabilizadas todas las tramas que pudieron haber existido, así que no habrá ningún tipo de crítica hacia los vacíos narrativos que existan dentro de sus posts, pues, nos consta que el cierre lanzó todos los planes por la borda.

Algo que debo decir, y que ciertamente ustedes saben, es que por alguna razón tuvieron una importante cantidad de pergaminos azules en su misión, lo cual puede ser muy gracioso para alguien que aprecia las incomodas coincidencias cósmicas, o muy insoportable para cuatro personas que intentan hacer una historia cohesiva que entretenga y no se vea perjudicada por varios cambios de lugar. Por una parte, entiendo, pero por otra, considero que se pudo haber hecho algo más (y es una observación general, ya que me CONSTA que estuvieron muy comunicados durante TODO el proceso del evento).

Ahora, la evaluación es de rango B para Bishamon y October mientras que para Reira y Lionel será de rango C. Las razones de esta decisión se verán reflejadas en sus respectivas correcciones:

Raving George Raving George : Lo que más admiro de tus aportes es el dominio absoluto que tienes de los personajes, en especial los de Bishamon Bishamon, pues se nota como se han construido relaciones y como ellas afectan directamente el comportamiento de muchos y el devenir de la misión, pero al mismo tiempo siento que al lidiar con Reira 🌷 Reira y Lionel Lionel eso se perdía un poco, por más breve que fuesen los encuentros siempre encontraba una ligera desconexión interpersonal que verdaderamente me hizo alejarme un poco de los diálogos, en los cuales eres muy buena. Fuera de eso, considero que sabes perfectamente a donde querías llevar la trama, pero en tus aportes, curiosamente, me sentí un poco alejado de ella, pues no me metía tanto como en los posts de otras personas. SIN EMBARGO, tú, sin duda, eres la que mejor supo manejar las situaciones, y me parece que eso se te da fácil porque tenías a una titán de compañera que converge perfectamente contigo en toda situación.

INTERPRETACIÓN (9/10)
VEROSIMILITUD (10/10)
TRAMA (8/10)

Reira 🌷 Reira: Contigo tengo una situación muy curiosa, pues siento que de los cuatro participantes, tú fuiste la que más se vio perjudicada por el "Síndrome Veterano", algo que a muchos les pasa cuando se juntan con los usuarios más avanzados del juego. Al compartir escenario con Bishamon Bishamon y Raving George Raving George, creo que te viste bastante opacada en comparación a todo lo que ellas hicieron. A veces sus aportes sencillamente eran mas jugosos e impactantes que los tuyos, cosa que se notaba mucho a simple vista, pues a veces terminaba de leer una novelas escrita por ellas y pasaba a un limpabocas muy digerible escrito por tu persona. Ahora, yo no soy nadie para decir cuantas palabras escribir, es más, soy muy concreto cuando escribo y odio hacer posts de 5000 palabras, pero en momentos tan importantes como este evento, considero que ese era un tema esencial a manejar. Podías haber sido contundente y al punto, pero ese no fue el caso. Ahora, por otro lado, tu relación con Lionel Lionel la sentí muy extraña, en especial hacia el final de la misión, cuando siento que ambos se distanciaron interpersonalmente, a nivel de escrito, ¿tal vez no sabían relacionar bien a sus personajes? A veces se sentía como dos NPCs lidiando entre sí y creo que eso es un apartado que se pudo haber trabajo entre los dos, especialmente si tenían tanta comunicación. Por último... creo que es importante destacar que la resolución de tus pergaminos (en especial uno rojo muy al inicio de la misión) fue abrupto y poco desarrollado, algo que no puedo perdonar, en especial si tomo en cuenta que la mayoría de la misión, analizando tus aportes, fue una serie de eventos en los cuales tú parecías más una pasajera que una piloto, y en el mundo de NW tú sabes que se necesita de más... por ello tu misión contará como una C.

INTERPRETACIÓN (8/10)
VEROSIMILITUD (9/10)
TRAMA (7/10)

Lionel: Hay un gran tema contigo que me hizo entrar en enorme conflicto, y es el de las "batallas". Siento que cada vez que había un conflicto, llámalo verbal o físico, todo se solucionaba muy rápido. En un par de líneas pasabas de encontrarte con el enemigo a estar a sus espaldas clavándole algo en el abdomen. A veces siento que superpones a tu personaje ante cualquier dificultad, volviéndolo o muy valiente o muy preparado o muy "por encima" de las cosas, y eso le quita MUCHÍSIMA humanidad, la cual no regresa en ningún momento, ni siquiera cuando interactuas con los otros personajes. Entiendo que Akeruni tiene su toque, por supuesto, y es un personaje muy interesante a nivel de trama y demás, pero siento que te hace falta afinar mucho todo el tema de escribir, interpretar y diseñar situaciones con otros personajes, porque, por lo que leo y siento de tus aportes, no hay mucha interconexión. Y HABLANDO de cohesividad... debo admitir que toda la primera mitad de la misión te sentí, junto a Reira 🌷 Reira, muy distantes de la trama, precisamente por el "Síndrome Veterano" que mencioné más arriba, pero en tu caso fue mucho más fuerte, en especial cuando intentaste compensar tu falta de aportes al inicio con varios al final, en los cuales incluso integraste flashbacks y demás perspectivas que, a mi parecer, distanciaban mucho de la lectura central y de la trama que querían llevar entre todos. Mi consejo: eres talentoso, tienes mucho potencial, solo púlelo y llegarás muy lejos con PRACTICA.

INTERPRETACIÓN (7/10)
VEROSIMILITUD (8/10)
TRAMA (7/10)

Bishamon: Ay, hija, yo siento que fuiste el MVP de la misión. Siento que muchas cosas se movieron por ti y siento que muchos eventos fueron dirigidos indirectamente tanto por tu personaje como por tu persona. Tuve la suerte de estar atento a tu progreso en este grupo debido a que compartiste misión conmigo también y en su momento me comentaste varias cosas que llamaron mi interés de "La Novela de las 6". Los leí a todos desde el comienzo, y debo admitir que tú tenías una gran ventaja al entender a la perfección a los tres personajes que se involucraron con el tuyo, tanto directa como indirectamente. Mi única crítica real es similar a una que le di a Lionel Lionel, y es sobre los flashbacks, que, en mi opinión, no me dan mucho más que relleno contextual que no me provoca leer mucho, no me motiva y, aunque sé que es importante para la trama como un todo, no hace a la lectura más amena, en especial cuando tu estilo es tan extenso como pudimos ver. Fuera de eso, todo perfecto.

INTERPRETACIÓN (10/10)
VEROSIMILITUD (10/10)
TRAMA (9/10)
 
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