Misión S Hakken Kodai | Dentro | Tensaigakure

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While we can dream, there always be hope
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Iba de regreso al hospital cuando un ave del cielo descendió en forma de Orenji (? sobre Akenuri, fue toda una revelación (?????). Paradójicamente hablando, un pequeño grupo de shinobis esperaba a la vuelta de la esquina junto con el ave de Ruigetsu. Ringo se detuvo un momento mientras veía al animal acercarse a hablarle, bueno, lo poco que pudiera decirle.

──
Un poco de ayuda para que vayas al complejo Hozuki ──declaró el malcriado pichón haciendo que Byakko enarcara una sonrisa en su rostro──, necesita un poco de apoyo.

──
Gracias Orenji ──meditó el albo; miró a Issei quien seguía dormida sobre él y realizó un Kage Bushin para que la acompañara al hospital para que descansara un poco mientras iba a ayudar en el frente de batalla──. Cuídala bien ──expresó tocando su cabello gentilmente, era muy sedoso y agraciado.


Con eso, lo que restaba era ir al frente del combate. Caminaron pasando por los anillos internos que había en Tensaigakure encontrándose en el trayecto con muchos aldeanos que habían sido controlados mentalmente. Waku iba con Akenuri a la vanguardia del grupo siguiendo al pichón de su maestro quien los conduciría al lugar del encuentro. De pronto, tres Mothu aparecieron en el camino cortándole el paso.


Byakko mantuvo la serenidad mientras Waku decidió hacerles frente, el albo no se mantuvo detrás por mucho tiempo y decidió seguir adelante con él. Esperaba que el peliazulado bloqueara sus técnicas extrañas mientras él atacaba con sus armas necrófagas a la vez que se valía del Buyo Buki para poder atacarlos a distancia. Como era mayoría contra ellos, a decir verdad y contando los miembros de los pertenecientes a Tensai que se habían reunido para pelear, habían una docena y media. Con tal número y con Waku, no pudieron detenerles.


Ya habiendo atravesados los anillos internos de la villa llegaron por el Este de esta viendo que había una gran concentración de fuerzas enemigas en el sitio. Calculando, los superaban un poco en números, pero si calculaban bien sus estrategias podrían pasar. Se detuvieron por uno de los callejones del barrio Hozuki a merced del sigilo emprendiendo un razonamiento de cómo entrar en el lugar.

──
¿Alguna idea? ──le preguntó a Waku.

──
Estamos acá, eso es bueno. ──mencionó recalcando lo obvio para luego seguir en su línea de pensamiento──. Solo debemos hacer una distracción para dividirlos y así poder atacar la vanguardia cuando la retaguardia se retire.

──
Suena bien ──señaló uno de los miembros que le acompañaba──, pero, ¿cómo?

──
Creo que tengo una forma…

Algo corto para continuar, Reira 🌷 Sawako te menciono por allí al igual St. Mike St. Mike
 

H I P I T I H O P
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From Heaven

Sus ojos azules se devolvieron al caos, el rugido del agua destrozando las estructuras se mezclaba con el del cielo enrarecido, era como estar en un mundo aparte, arrancado de una realidad similar a la suya. Con todo, estar allí le regalaba un sentimiento familiar que no podía explicar a pesar de que el sitio era irreconocible por la destrucción. La corriente barrió en su regreso el montón de escombros para ser tragados por el mar, entre ellos, no pudo evitar mirar un enorme barco que por un momento amenazó con caer encima de la ciudad pero que afortunadamente no terminó enclaustrándose en el interior, sino encallando en los límites de la costa que por un instante quedaron al descubierto. Como si el mar hubiese desaparecido, retrocediendo para esconderse en algún lugar luego de golpear como un meteoro. Las calles de lo que una vez fue un sitio acogedor quedaron inundadas de restos, hasta entonces los recuerdos comenzaron a aflorar con mayor nitidez en la mente de la mujer. Por supuesto, ella había pasado allí unos días en sus vacaciones, las reminiscencias de buenos días le golpearon con toda dureza al contrastarla con una realidad tan cruel como caótica. Estaba en Tensai, una Tensai que fue incapaz de reconocer por sus estragos. Eso solo podía significar una cosa. Su rostro palideció, saboreando, finalmente, el desastre de una forma más personal e inédita de tal forma que un vacío se formó en su estómago. Sus ojos se humedecieron por inercia al hacerse la pregunta más obvia ¿Qué había pasado con Mamoru? Algo muy malo había pasado en la aldea, el mar y el cielo eran la muestra más obvia de la alteración, como si de pronto alguna divinidad estuviese azotando la isla. No comprendía nada.

―¡Suéltame! ―rabió golpeando el suelo tan fuerte que el tejado cedió, no solo por la fuerza del impacto sino por el daño provocado anteriormente por el agua que terminó por suavizar la estructura. En la caída, dio una maroma que le permitió aterrizar de pie al tiempo en que realizaba sellos de manos para que un par de lianas brotaran de su cuerpo a manera de látigos rápidos que prontamente se abalanzaran contra el sujeto de apariencia de conejo. Por supuesto, éste se movió célere, extendiendo la mano para provocar un efecto de onda expansiva a pesar de que no era viento lo que brotaba de su palma. El ataque rompió la pared y amenazó con mandar abajo todo el lugar, Usami usó sus propias ramas para salir de allí a tierra firme. ―¿Por qué me trajiste aquí? ¿Qué le han hecho a esta gente? ¿Qué quieren? ―evidentemente él no contestó. Solo volvió a replicar el movimiento, esta vez haciéndolo más extensivo amén de estar en el exterior, la onda fue tal que los escombros del suelo salieron volando como levantados por una aspiradora, Senju se sujetó del suelo mismo gracias a una planta, quedando prendida. Se cubrió el rostro con la mano libre ¿qué clase de energía era esa? Apretó los dientes, intentando no soltarse. Estaba furiosa pero a la vez, sentía que no podía hacer nada al respecto ¿por qué no era más fuerte? Hizo un puchero ¿Y si Mamoru estaba en problemas? Un trozo de madera terminó rasgando su cuerpo, abriéndole una herida. Entonces se soltó.

Fue como si se hubiese desprendido un papalote, la silueta de la azabache salió despedida violentamente en cuanto se soltó de su propio agarre. Giró el cuerpo para recuperar verticalidad mientras hacía sellos de manos para dar un salto en el aire que la propulsara hacia a arriba y por lo tanto fuera del alcance de la técnica, alcanzando una altura de quince metros y desde allí emitir un jutsu de espuma y agua a presión que se desplazó en ángulo para caer pesadamente sobre su objetivo. La técnica se culminó y alcanzó suelo dando paso a una detonación estrepitosa gracias a las burbujas. Usami sintió una extraña satisfacción por haber dado en el blanco, usualmente no era violenta pero la falta de respuesta comenzaba a frustrarla. Al descender se transformó en una flor para disminuir el efecto de caída, recuperando su forma normal al alcanzar la superficie sin mayor daño, sabiendo que un solo ataque no derrotaría al sujeto con forma de conejo, sin embargo, cuando lo buscó, ya no estaba. El área se notaba demacrada por la explosión pero al acercar no existía el menor rastro del susodicho ¿Había fallado de nuevo? ¿Qué sería de sus compañeros de Raku? Se llevó las manos al rostro en un intento por ocultar su llanto venidero, no, sabía que no eran momento de llorar pero no sabía qué hacer primero.

¿Q-Qué debo hacer?

Sin embargo, una voz la llamó, aunque no por su nombre. Por un momento le pareció más una ilusión, pero al escucharlo nuevamente contuvo el aliento y volteó el rostro. No estaba loca. En verdad eral él. Un par de lágrimas escurrieron por su rostro al verle, no solo por el tiempo que había transcurrido entre ellos, sino por el alivio de verlo íntegro.

―¡Záfiro!

―M-Mamoru…


Lazy Lazy
 

I'm Morpheus, owner of a dream
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por ahí marico
Luego de pasar por las constantes hordas de aldeanos poseídos, verla en medio de ese espantoso caos, fue como un enorme respiro para él. No sabía exactamente el porqué ella se encontraba en la aldea y, aunque quería conocer con detalle lo que le había ocurrido, su única acción fue la de correr hacia a ella y abrazarla con fuerza. El gesto de Uchiha fue correspondido por la hermosa Senju, quien no dudó ni un segundo en esconder el rostro en su pecho.

C-cuando reconocí l-la aldea, tuve miedo —habló con un nudo en la garganta. Las ganas de soltar un par de lágrimas aún se hallaban ahí, pero decidió aguantarlo, no quería que Mamoru la mirara así.
Imagina la sorpresa que sentí al verte —contestó sin dejar de acariciarle el cabello—. Me alegra saber que estás bien.

Por muy increíble que pareciera, el estar así, ayudó a calmar los nervios de ambos shinobis que segundos antes parecían vivir uno de los peores momentos de su vida. Realmente necesitaban ese pequeño momento de paz. Usami se separó un poco para verle mejor y cuando lo hizo, una mueca de impresión se mostró en su rostro, borrando por completo la calma que había conseguido. Ahora que lo observaba mejor, el cuerpo de Mamoru presentaba rasgos de una ardua batalla, aún así, lo más preocupante era la herida en la cabeza que no paraba de brotar sangre. El cálido líquido rojo teñía una parte de su oscuro cabello, y a su vez, manchaba el lado derecho de su rostro. Cuando fue a tocar su herida para saber qué tan grave era, el muchacho la detuvo, alegando que todo estaba bien y que aquello solo era una herida menor de la cual no había nada de qué preocuparse. Uchiha le apartó un par de mechones del rostro con su mano libre y luego la besó, esperando que aquello la tranquilizara nuevamente; sin embargo, la presencia de cierto pelirrojo cortó el momento.

¿Interrumpo algo? —Era Kaizo el que había hecho acto de presencia. La vergüenza, por haber sido pillados en el acto, se manifestó con un ligero matiz rojo en sus mejillas. El capitán se acercó un poco a la joven pareja, centrándose en la joven al lado de su aprendiz—. Supongo que tú eres la Senju de la que me habló mi muchacho. Un placer, Kaizoku Mujihina para servirte.

La cortesía en sus palabras impresionó al joven pirata, aquella faceta nunca antes vista, fue bastante extraña de ver. Pero más extraño fue para Zafiro, si Mamoru era un Uchiha, y ese hombre tenía como apellido Mujihina, ¿qué relación sanguínea mantenían? Fue entonces cuando Mamoru se dio a la tarea de explicar el lazo que los unía. El hombre de hebras carmesí era el encargado de cuidarlo y entrenarlo, aunque lo último parecía ser más un acuerdo entre ambos.

Ya veo. Mi nombre es Usami Senju y el placer es todo mío —contestó previo a una rápida reverencia.
¿Y qué te tra…? —La voz del capitán fue interrumpida abruptamente, muy cerca de ellos se había producido una estruendosa explosión de un edificio.

Los escombros envueltos en llamas comenzaron a caer peligrosamente en las calles y los tejados de la zona. El de mayor rango supuso que los poseídos se acercaban con una clara intención de acabar con todo ser vivo. El lugar se comenzaba a comprometer, si se quedaban ahí, quién sabe lo que les pasaría por lo que inmediatamente, les ordenó a la dupla dirigirse hacia una zona en donde no esperaba hallar algún peligroso inconveniente, el hospital Enjinto. Era simple adivinar porqué Kaizo decidió movilizarse hacia aquel punto era muy fácil de deducir; ahí seguramente se toparían con un un grupo de ninjas preparados junto a posibles supervivientes, aunque también existía la posibilidad de que el recinto médico fuera arrasado por las fuerzas enemigas, el ex-ANBU esperaba que no fuera así. Los tres saltaban velozmente por los tejados y mientras lo hacían, escuchaban los incesantes gritos de inocentes, las fuertes explosiones, derrumbes y el sonido de metal contra metal. Si el infierno existía, entonces Tensai era lo que más se asemejaba. La sangre derramada en esa noche, enojaba a Mamoru, quien fuera el responsable de todo eso las iba a pagar.

De entre las nubes de hollín, el trío pudo divisar el recinto médico, el cual había sido fortificado de manera improvisada. Fue un alivio para todos, sobretodo para la fémina, le preocupaba enormemente las heridas de Mamoru, apenas entraran al hospital lo curaría. Por su parte, Uchiha recordó la ausencia de dos sujetos: Gakusha y Nyx. La última vez que los vio, fue cuando se hizo la herida en su cabeza mientras los cuatro se defendían de un pequeño grupo de hábiles enemigos, ahí fue cuando acordaron separarse. Al momento de ser recibidos por una pequeña escolta de ninjas, Mamoru suspiró, esperaba que su hermano mayor y el médico rarito, estuvieran bien.

En el instante que cruzaron la puerta corrediza de la sala de emergencias del hospital, pudieron presenciar una escena bastante deprimente: médicos y ninjas moviéndose de un lado a otro desesperados, heridos por doquier y uno que otro niño llorando por la pérdida de sus padres. Realmente era lamentable lo que estaba pasando en Tensai. Usami tomó de la mano a Gabu y sintió como éste le apretaba con fuerza; sin embargo, aquel sentimiento de ira fue sobrepuesta por la sorpresa. Senju jaló al muchacho con todas sus fuerzas, quería alejarlo lo más que podían de aquel lamentable lobby por dos sencillas razones: curar a Mamoru y distraerlo un poco de lo que estaba pasando.

¿A dónde me llevas?
Tienes una herida en la cabeza y estamos en un hospital —habló sin dejar de jalarlo por los agitados pasillos del hospital.
Te dije que estoy bien, no es nada. Créeme, es mejor que me cuentes, cómo llegaste aquí y... —Usami paró en seco y luego se volteó para lanzarle una mirada molesta al terco grumete.

Mientras Usami “hablaba tranquilamente” con su pareja, Kaizo se encaminó hasta lo que parecía un centro de operaciones, totalmente improvisado al igual que la fortificación del hospital. Ahí se hallaban Nyx y Gakusha, quienes escuchaban atentamente lo que la fuerza armada de Tensai estaba planeando para recuperar una de las zonas más afectadas de la aldea, el teatro Yoku.


Gakusha
Nyx
Kaizo

Yukii Yukii
 
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Estaba a punto de realizar el ataque cuando tres personas fueron teletransportadas a su ubicación tomando a todos por sorpresa y haciendo que se volviera contra ellos. Sin embargo, Ringo los detuvo al ver que eran miembros de su propio clan, en especifico, sus generales.

──
Byakko-sama ──Candy fue la primera en acercarse al chico de cabellera larga y blanca como si fuere una niña pequeña. Ringo la atajó dándole un abrazo y miró a los otros dos, Belisario y Darius quienes estaban desubicado, más Darius pues el otro tenía una cara de enojo.

──
¿Amigos tuyos? ──preguntó Waku y recibió un asentimiento en respuesta──, creo que llegaron justo en el momento preciso.

──
¿Cómo llegaron acá? ──preguntó el líder del clan a lo que Belisario fue el primero en acercarse.

──
Investigábamos en los templos lo de los pergaminos ──comenzó a narrar el Beelzebuu mientras la pequeña Tinkerbell decidió dejar el cuello del albino──, encontramos que utilizaba energía espiritual residual de los creyentes para llevarlas a otro lugar, este sitio en especifico. Destruimos varios de ellos, pero uno nos trajo acá y por eso estamos aquí.

──
Ya veo ──meditó el albino mientras veía a los demás──, ahora que están acá será mejor para nosotros pelear.

Candy posicionó 3 clones suyos a 50 metros de distancia esperando la señal para realizar el Sanjuurokujuu Saisei Kekkai. Debía ser certernos y hacerlo necesario para poder ejecutar su plan a un mayor escala. Aminary usó el Kage Bushin no Jutsu creando 15 clones los cuales usarían el Chuo Odadama Rasegan en la parte menos “poblada” de lugar y evitar daños colaterales. Bueno, no era como si le agrada el aguado (?).

──
Girugamesshu Jun. ──esa fue la resoplada de voz que echó andar el plan, Darius realizó dicho jutsu haciendo que más de un centenar de armas fueran invocadas a 150 metros de altura y descendieran a 24 m/s iniciando una enorme explosión. Esa fue la señal para levantar la barrera y en medio del caos, atacar.──. Oi, líder-sama, ¿crees que esto fue sutil? ──preguntó a Akenuri quien estaba viendo el desastre que había causado el de pelo griséaseo.

──
Quizás, ¿un accidente? Pero, por sugerencia del pájaro de Ruigetsu-sensei, deberíamos aturdirlos primero ──aclaró Ringo mientras corría hacia la batalla. Todos entraron al sitio después que Aminary atacó con sus clones y se levantó la barrera──, dales la marca del Hiriashin no Jutsu a los miembros que está con nosotros y prepárate para realizar una teletransportación si es necesario.

──
Entendido ──aplicó el sujeto de ojos rojos desviándose a la derecha. Fue un ataque sorpresa cuya idea era desubicarlos ya que podrían tomar su chakra en el proceso. La devastación inmediata de las armas del casi Mejin más la fuerza de ataque de Aminary ayudó a acabar con algunos cuantos más solo fue un abreboca. El resto de los otros parecía estar recuperándose de la conmoción y se preparaban para atacar.

Ringo se detuvo mientras acumulaba energía en sus manos y proceder a realizar el Raton Koga que seleccionaría a los Mothu dejando de lado a los Shinobis.

──
Es hora de detener esto.
 
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Realizó el Raton Koga y, en un radio aproximado de unos metros, todos los sujetos envueltos quedaron con las consecuencias que podría dejar cualquier Jutsu de rango A, exceptuando a los aliados. Ringo quedó jadeante un rato tras su ejecución y con su velocidad disminuida, se giró solo para encontrarse con un Mothu que venía hacía él por su lateral derecho.


Recibió un golpe producto de una patada que lo ubicó varios metros a lo lejos, era como si se hubiera ampliado el rango de impacto de su técnica. Byakko se levantó de entre unos escombros. El bullicio era palpable tal como un campo de guerra en donde los locales tratan de sacar a sus inesperados visitantes; parpadeó dos veces viendo venir un golpe de su atacante, pero usando el Hiriashin no Jutsu, logró evitarlo. Ya recompuesto sacó sus espadas para un combate cuerpo a cuerpo.


De otro lado del campo, Aminary junto con Candy (clon) avanzaban cuidadosamente cuidándose las espalda la una con la otra. La primera Kitsune usaba un Rasenshuriken y la pequeña la curaba. Ubicó usar el Sennin mode después de un rato para equiparse en combate físico mientras trataba de meter en un Genjutsu a sus adversarios.

Candy no se quedaba atrás y mediante el bisturí de chakra lograba hacerse paso entre los reunidos por los Mothu. Darius y Belisario no se quedaban atrás.

──
Como en los viejos tiempo, ¿no, hermano? ──hizo acotación el menor mientras usaba una patada elevada para luego tirar al sujeto contra el suelo.

──
Sí, siempre encargándome de la mayoría mientras tu vagueas por allí ──El de corpulenta formación ósea habló mientras luchaba con tres a la vez. Era algo difícil dado que cuando trataba de acertar un golpe era como si una especie de grieta espacio tiempo se ubicara entre ellos.

Waku estaba encima de un edificio viendo lo que pasaba y se aseguraba de hallar al cabecilla de la zona. No distinguió nada a lo lejos, estaba ocultándose de algún modo o simplemente no la percibía. Desistió de la idea cuando vio a un grupo de Shinobis estar en problemas al ser rodeados por algunos Mothu quienes estaban drenando su chakra.

Bajó a ayudarlos, si bien no parecía estar en ningún bando, se comprometió a detener el renacimiento. Paseó por un lado cuando se encontró con seis de ellos acorralando a dos; una táctica muy útil cuando quieres reducir poco a poco el número de contrincantes. Ayudarlos no fue difícil ya que al contrarrestar sus ofensivas le fue más sencillo al resto poder remontar.

No muy lejos de allí alguien se abría paso entre Mothu y Shinobis por igual. Aquellos que se consideraron inteligentes se apartaron en cuanto vieron una nube de polvo levantarse entre el lugar; como había un barrera que impedía que algunos Mothu más entraran a ayudar de los que quedaron afuera, todo la nubarreta de tierra se quedó el aire jugando a favor y en contra de los bandos enfrentados en el campo de guerra.

──
Oh, pero si es Waku ──añadió una figura femenina que llegó al sitio; al verlo, ya terminado con los otros Mothu colocó una muestra de disgusto──, ¿a caso no te da pena o vergüenza luchar contra los tuyos?

──
Oku ──musitó con algo de desanimo de saber que esa mujer era su rival y la comandante de ese punto enemigo──, no esperaba encontrarme contigo…

──
Sin embargo, aquí estoy​
 
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