Entrenamiento Haru & Impmon [SPD] [2]

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Reflejo
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Ficha: Haru & Impmon
Entrenamiento: Luego de ser derrotado por Impmon en el torneo, Leomon acabó perdiendo gran parte de su reputación en los barrios bajos. Ya no queda nadie que le contrate, ni tampoco es tomado en serio por sus antiguos rivales. Desempleado, ahora lo único que hace es beber alcohol en los callejones mientras que por vergüenza oculta su figura con un manto negro. El odio hacia al Child creció con el paso del tiempo, se imaginó a sí mismo retorciéndole el cuello incontables veces, por eso pensó que esta vez también estaba alucinando... ¿Acaso era el verdadero Impmon? ¿De verdad veía a ese tramposo caminar tranquilamente por las calles? No lo dudó más, era hora de pagarle aquella humillación.
Datos Extras:
— ¡Impmon ha sido emboscado por una misteriosa figura cubierta de negro! ¡Esta claro que es más fuerte que él, así que debe perderlo de vista!
— Leomon va a matar, pero Impmon no es el mismo de antes. Si bien no podrá derrotarlo sin drogas, tampoco morirá si recibe unos cuantos ataques.
— Queda a elección si es de noche o de día. En caso de ser de día, están en el distrito comercial de la ciudad.
— Queda a elección si Haru está presente o no.
— El entrenamiento termina cuando Impmon pierde con éxito a Leomon.
Mínimo de Post: 2 post
Recompensa: 1 a 3 en SPD
Plazo: 7 días

Soncarmela Soncarmela aprovechando la QH (?)
 

Soncarmela

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Lo sabía. Las mejores hamburguesas son las de Queso King —Impmon disfrutó del momento. Olió la carne y saboreó el mordisco con una expresión de inmensa felicidad—. He tardado muchos años, pero al fin pude comprar una en buen estado... —A parte de la suya propia, llevaba una bolsa con otras dos, con la idea de comerse otra pasada unas horas y para darle una a su Tamer. Después de todo, sin ella, ese tipo de cosas no hubieran ocurrido, aunque no estuviera presente en esos momentos.
El diablillo se sentía a gusto esa noche. Numemon le había otorgado unos días extras de descanso para que se recuperara por completo después del torneo, y aunque él ya no notaba ningún dolor en el cuerpo, no rechazó las palabras de Lord Green. Incluso le entregó unas cuantas monedas para que las utilizara como quisiera. No eran gran cosa, pero conociéndolo, no se esperaba esa muestra de agradecimiento.
Acercó el pan de hamburguesa de nuevo a sus labios y le dio otro bocado, cortando la loncha de queso, parte del tomate y observando, con lástima, el trozo de lechuga que desaparecía de su vista hasta caer en el sucio suelo levemente mojado. Había llovido por la mañana, por lo que todavía quedaba rastro de su visita en los barrios bajos. Impmon giró por otra dirección, sabiendo bastante bien por dónde ir para atajar rápido y llegar a su destino, y entonces la bolsa que sostenía se rompió en mil pedazos.
Todo ocurrió demasiado deprisa. Como una bala que pasa de largo y te susurra en el oído. Inesperado.
No fue capaz de esquivarlo.
El musculoso brazo de la criatura encapuchada se llevó la bolsa y las otras dos hamburguesas, y de paso, también a sí mismo, que salió despedido. En parte lo agradeció, porque si hubiera mantenido las manos en el plástico, ahora estaría al merced de ese monstruo de dos piernas. En la oscuridad y entre callejones, no pudo visualizar correctamente su rostro, más allá de confirmar su tamaño humanoide -aunque bastante más grande de lo normal para un humano o Digimon de ese estilo- y la baba que le caía de la boca, unido a unos sonidos molestos provenientes de su garganta. Impmon tragó saliva al inspeccionar la mano de su agresor, manchada de distintas salsas y lechuga pegada en los dedos, pero lo peor fue la piel... Ese pelaje le recordó demasiado a un enfrentamiento reciente.
¡¡IMPMOOOOON!! —rugió como una tormenta, abalanzándose como un poseso hacia delante.
Akuma decidió que no era momento de pensar: tenía que reaccionar y actuar. Rodó por el suelo y obvió la embestida, logrando que se chocara contra una pared y perdiera el equilibrio gracias a los cubos de la basura. Él apoyó la mano en una farola y realizó una vuelta completa para meterse en un camino más cerrado. Las piernas y los movimientos le obedecían, así que ignoró a las personas de delante y continuó corriendo, intentando poner el resto de sus sentidos a los ruidos de su perseguidor.
Tal y como había imaginado, lo anterior no bastó para detener su avance, solamente para ganar distancia y un poco de tiempo. Conducirlo hasta la base de Lord Green sería un suicidio por varias razones, especialmente porque Numemon tacharía de la lista su deseo y, por otra, que Haru acabaría en medio del problema. No... Tendría que huir, conseguir que le perdiera de vista y entonces tomar un camino totalmente distinto al acostumbrado.
¡¡IMPMOOOON!!
<<Eso. Sigue gritando. Eso me ayudará a evitarte>> Si se trataba de Leomon, y estaba al ochenta por ciento seguro de ello, tenía sentido que quisiera ir a por él. Le arrebató el título de campeón imbatible, lo avergonzó en frente de su público, se desmayó como un luchador común... Un Adult derrotado por un simple diablillo que apenas conectó un golpe en su cabeza. Los pies se resbalaron al cruzarse con un charco, pero lo peor fue que se topó con la figura del león arriba, chocando los puños contra la abertura porque con su tamaño no le era posible entrar en ese pasillo tan fino y cerrado.
El diablillo respiró hondo y chasqueó los dedos para invocar pequeñas bolas ígneas. Dicha acción provocó una reacción todavía más peligrosa en el Digimon enemigo, pues revivió los traumas de la pelea en la celda. Echó el brazo hacia atrás, reunió energía en el centro de nudillos y la dispersó con una rápida ejecución. Akuma apenas tuvo tiempo de saltar, rodas y ordenar a sus piernas para que echaran a correr como nunca antes lo habían hecho, mas eso no evitó que la onda expansiva lo empujara.
¡¡IMPMOOOON!!
En los barrios bajos, las peleas eran el pan de cada día. Escuchar los gritos de un loco en busca de venganza no asombraba ni aterrorizaba a nadie. Ignoraban a los implicados y se mantenían alejados, tratando de no involucrarse para no salir heridos. El Child era consciente de ese detalle. Con los ojos borrosos por el repentino contacto con el suelo y las gotas de agua empapando sus guantes, tardó unos segundos en comprobar la posición del cazador.
La patada se clavó en su pecho y lo mandó a volar a varios metros de distancia. Se sintió a sí mismo rebotar y aterrizar en unas hojas muertas.




Tizza Tizza Cualquier parecido con Broly es mera coincidencia
 
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Soncarmela

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El dolor no fue el problema. Le habían pegado muchas veces, soportaba bien los golpes. Lo peor para Impmon fue el hecho de que la cabeza le daba vueltas, y que cuando se puso en pie, gracias a la adrenalina y el instinto de supervivencia, estuvo a punto de vomitar. Era consciente de que si recibía otra patada o un puñetazo, no sería capaz de levantarse una vez más... <<Fácil, ¿no?>> Se dijo con una sonrisa falsa <<Sólo tengo que esquivarlo y perderlo de vista. Lo he hecho otras veces, nunca me atrapan>> Se dio el lujo de tomar un descanso de tres segundos. Ni uno más y ni uno menos. Los gritos de Leomon eran suficientes para advertirle del peligro de mantenerse quieto un solo segundo más.
Y por eso corrió. Corrió sin mirar atrás, con un objetivo en mente: alcanzar los rincones de la calle de más adelante. Eran como un laberinto, los recién llegados o incluso algunos veteranos se perdían. Pero él había nacido allí, lo había visitado día sí y día también. Al robar, al escapar, al tender una trampa. Era perfecto.
Pero para ello, primero debía conseguir llegar hasta allí sin que el Adult lo capturara.
¡¡IMPMOOON!!
Estiró el brazo y notó que le rozaba el cuello. El miedo, en vez de paralizarlo, le instó a acelerar.
Se deslizó aprovechándose del agua para ahorrar energías y acostumbrarse a correr con el dolor en el estómago. Paró en la siguiente calle y apoyó las manos en la pared para dar un giro completo. Impmon esbozó una sonrisa triunfante cuando el cazador trastabilló y perdió el ritmo seguro. Sus piernas, obviamente, eran más cortas que la de su enemigo, pero el odio le cegaba y no le permitía pensar correctamente, cosa que él, aun bajo presión, no le costaba en absoluto. Saltó por encima de unos cubos de basura y encendió la mecha con un chasquido de sus dedos, haciendo estallar las bolsas y creando una distracción.
No le hizo falta mirar para saber que eso a Leomon le dio lo mismo. Pasó por allí sin que el fuego le molestara, quemando parte de su piel, dedos y respirando humo. Tosió saliva y continuó como un animal que lleva días sin alimentarse. El diablillo rechinó los dientes y sintió los pulmones arder por el esfuerzo, mas no era el momento de detenerse. Aunque le costara, tenía que mantener una velocidad constante, o tarde o temprano la bestia le arrancaría la cabeza.
Agradeció ser pequeño y oscuro. Muchas veces se reprochaba por no tener una altura superior que asustara a los demás, pero eso le habría hecho una diana más fácil. Se dio cuenta que su aspecto hizo dudar un segundo al Adult. Puesto que se lanzó como un poseso contra una mancha oscura de la pared, creyendo que se trataba del ser que lo humilló delante de un público eufórico. Akuma apoyó la espalda en la casa de una vivienda y echó un vistazo, respirando un segundo y continuando después.
Ya quedaba poco.
¡¡IMPMOOOON!! —El grito acompañado de un rugido se escuchaba cada vez más lejos.
Impmon asintió y prosiguió, metiéndose finalmente por el laberinto y guiándose por el mapa de su memoria. Haru seguramente se estaría preguntando por dónde andaría, se quejaría de que era un mentiroso por no haber traído las supuestas maravillosas hamburguesas. Probablemente le soltaría que si había tenido que escapar de alguien, era porque le faltaba levear o aumentar al máximo una estadística. Cosas que, en un principio, jamás había llegado a comprender, pero que ahora traducía mágicamente en su mente.
Se sorprendió a sí mismo pensando justamente en la humana y en esas tonterías. Y también del hecho de que aquello le dio ánimos para avanzar y desear con más fuerza librarse del problema. Tener un Tamer significaba que, en un momento indicado, evolucionaría, y entonces no tendría que repetir esa huida. Al contrario... Se daría la vuelta y le devolvería el golpe multiplicado por dos. Sin miramientos, sin piedad. De esa manera, no regresaría a por más.
¡¡Moooon!!
No se confió. Aminoró el paso para que el ruido de los pies en el agua no se escuchara y entonces giró a izquierda y derecha un par de veces. Ya era prácticamente imposible que lo encontrara, pero prefirió no tentar a la suerte. Dio varias vueltas por el lugar, escondiéndose y esperando hasta que los gritos de Leomon ya no se escuchaban en los alrededores.
Las rodillas se le doblaron por todo el esfuerzo realizado. Y entonces se entregó la merecida recompensa de recuperar el aliento.
(. . .)
¡¿Eeeeeh?! —Las mejillas de ella se inflaron al máximo— ¡¿Y las hamburguesas?!
Lo sabía —respondió el diablillo sin inmutarse.
¡¿Pero dónde están las hamburguesas?! —repitió Enoshima, pinchándole con el dedo cuando se sentó a su lado.
Mientras que un loco me perseguía, me las comí. ¿Te sirve?
¡Akumaaaaa!




Tizza Tizza Suficiente descanso (?) Completado
 

Reflejo
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Dirac Sea
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Otro entrenamiento completado con éxito Soncarmela Soncarmela . En esta ocasión elegiste como escenario los Barrios Bajos durante la noche, era la elección más complicada, porque había menos obstáculos para sortear a Leomon y menos probabilidades de otro interviniese en tu favor. Además, Impmon recibió un golpe crítico durante la persecución, cosa que le dio más salsa al asunto. Digamos que logró escapar gracias a la adrenalina del momento, cuando se sintió a salvo su cuerpo se resintió, así que otro punto extra por el realismo.
+3 SPD
MT Asignado (Haru)
 
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