Rol Héroes [Iniciamos]

Blue lemon, rompe~espadas

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Elliot Chapelle - Sköll

El olor a café recién hecho inundaba la estancia mientras la cafetera emitía sus últimos gorgoteos al finalizar el proceso, pero era ignorada por su dueño que seguía en la recámara. El castaño estaba ocupado en abotonarse la manga izquierda mientras mantenía el teléfono entre su oreja y hombro derechos. La sonrisa en sus labios se volvió más amplia al oír la voz de Vivianne.

- Por cierto, leí tu último artículo.
- ¿Ah sí? ¿Y qué te pareció? – Se cambió el teléfono al lado izquierdo.
- Algo descarado para mi gusto, pudiste ser más cruel y menos lambiscón desde un inicio.
Se contuvo de reír – Cariño, por desgracia aún tengo la correa muy corta como para escribir a placer sin que me aparten, al menos lo dejaron ver la luz sin editar demasiado el centro y las conclusiones.
- Mmmhhh Por eso prefiero los medios alemanes, están menos decorados que los americanos.
Esta vez no pudo contener la risa – Bueno es tu culpa cariño, debiste pensar mejor a donde me enviabas, quizá si hubieras elegido Berlin o quedarnos en Inglaterra con tu familia …
Un pesado suspiro femenino le dio a entender que Vivianne no tenía ganas de discutir sobre el pasado, era mejor cambiar de tema.

- Oye, se acerca nuestro aniversario.
- Oh ¿Tan pronto? ... Es verdad, ya siete años “juntos”, es mucho tiempo ¿Cómo es que no nos hemos aburrido?
- Es el amor que nos tenemos querida – Esta vez Vivianne rio - Estaba pensando que hiciéramos algo especial ¿Sabes? Si vinieras a verme, podrías usar ese vestido negro de seda con tirantes, te hace ver más sexy de lo normal –Se mordió el labio inferior al imaginarla, era homosexual, no ciego - Te llevaría a cenar al restaurante más romántico de la ciudad y te colmaría de regalos.
- Vaya ¿Qué clase de regalos? – Preguntó la mujer con interés en un tono seductor siguiéndole el juego a su esposo – Sabes que soy cara.
- Lo sé, me gusta como luce el oro en ti, tienes el tono ideal para lucirlo.
Pero antes de que pudiera seguir halagando a la castaña en aquel juego que ambos tenían, un pitido le hizo cerrar la boca y mirar en dirección al armario, seguramente su esposa también habría oído el ruido que emitía aquel aparato celosamente guardado en el cajón y lo reconocería.
- Viv… Te llamo más tarde.
- Ten cuidado – Pidió esta antes de que la llamada se cortara, no era una línea segura, no podían arriesgarse a hablar de más.
El ruido era constante y la única cosa que podría emitir algo parecido a una alarma era el dispositivo de S.K.Y. que les habían entregado hacía diez años, el de Vivianne también habría sonado si no se hubieran deshecho de el antes de que la científica aceptara irse voluntariamente con la ONU.

Dejó el teléfono en la cama y caminó hasta el armario, abrió el cajón donde al fondo estaba el aparato aun pitando, lo tomó considerando por un segundo que hacer ¿Podría tratarse de una trampa? Hacía años que no sabía nada de S.K.Y. y la cacería de héroes aparentemente había cesado pero el pacto continuaba vigente, si se trataba de un verdadero llamado de ayuda, quien sabe cuántos héroes se presentarían.
Con la mano izquierda libre se rascó la nuca en gesto pensativo - ¿Qué excusa voy a dar en el trabajo? – Preguntó a la nada antes de dejar el aparato en la repisa y comenzar a desvestirse para tomar el traje de Sköll.

Apareció en medio de un pasillo que lucía olvidado por el tiempo, el ambiente olía a encerrado y pronto el polvo le generó picazón en la nariz a pesar de portar su máscara, el sistema de filtración debía estar fallando, al menos había luz, miro alrededor en busca de alguna amenaza, no había nada ni nadie aparentemente cerca hasta que prestó atención, más adelante se oían voces así que caminó cauteloso.
Miró a una pareja abrazándose y no muy lejos de ellos a una niña, pero la comezón sobre su nariz estaba empeorando y no pudo evitar estornudar haciendo que todo su sigilo se fuera por el demonio.
Levantó ligeramente la máscara descubriendo lo suficiente solo para poder tallarse y aliviar la molestia con el dorso de la mano enguantada, volvió a poner la máscara en su lugar mientras hablaba – Hola – Agitó la mano despreocupadamente a modo de saludo, pero mirando al grupo atentamente con una leve inclinación de cabeza tratando de reconocer a alguno de los héroes presentes – Veo que no soy el único que se olvidó del sentido de autopreservación – Sonrió bajo la máscara y su tono era amistoso hasta que volvió a reparar en la más bajita del grupo - … ¿Por qué hay una niña aquí? – Preguntó al mirar a la más bajita del grupo y frunciendo el ceño, por la forma en que esta vestía parecía que la habían arrastrado de la cama. Él no era el más indicado para juzgar los métodos de elección de S.K.Y. Cuando Vivianne lo había contactado y unido al grupo, apenas iba a la mitad de la adolescencia; de eso hacía años. Fue el sentido común que le hizo actuar al quitarse la chaqueta y avanzar hasta la pelinegra de aspecto menudo, por un instante creyó reconocer el rostro de la chica pero no dijo nada ni se disculpó por el mal entendido.
- Mhh Tranquila – Usó un tono más suave - Encontraremos la forma de devolverte a casa Toto – Fue lo único que dijo tras echarle la chamarra encima para cubrirle hasta la cabeza y quedando con la camiseta negra de mangas cortas – Un héroe no debería andar enseñando su cara a cualquiera y menos en estos tiempos ¿Qué tal si soy un enemigo en cubierto? - Se giró hacia la pareja para señalar a la heroína rubia – Y eso va para ti también, aun que eres muy guapa, si fueras un chico definitivamente serías mi tipo, si tienes un hermano gemelo por favor preséntamelo – Bromeo al meter las manos en los bolsillos del pantalón de forma relajada pero erguido cual alto era.





Diego Szardos - Teleport



Balbuceo contra la almohada deseando que la alarma se callara, quería dormir un poco más junto a Emma.
- Mhhhaaaaa – Gimoteo estirando una mano para empujar a su novia a que se hiciera cargo de apagar aquella cosa, pero su mano solo tocó las sabanas frías a su lado, levantó la cabeza de forma somnolienta para comprobar que allí no había ningún otro cuerpo, su gesto se agrió y un suspiro resignado escapó de los labios imaginando perfectamente donde estaría la tecnopata. Cierto, desde el día anterior, Emma se había encerrado en el taller, el pelinegro se había dado sus vueltas de forma metódica para asegurarse de que la chica comiera algo más que taurina y le prometiera que iría a la recamara a dormir, pero Emma no cumplió.
- ¿Porque no me sorprende? – Murmuró a la nada.
Se dejó caer en la cama considerando que tan normal sería ponerle un grillete a su novia a la hora de dormir solo para asegurarse de que esta cumpliera ocho horas de sueño y no se viera tentada a fugarse a mitad de la noche a su taller o quizá cambiar una de esas bebidas energéticas por un sedante, la sola idea y lo que esta le diría Emma si supiera le hicieron reír, pero el constante pitido aún seguía interrumpiendo su mañana, a regañadientes se levantó para buscar el origen, su teléfono estaba sobre el mueble de noche, pero no venía de allí ni del reloj despertador. Abrió el cajón de la mesita de noche y allí estaba, la única cosa que podría estar emitiendo aquel pitido. Su corazón se aceleró y de inmediato salió de la recamara aun con el dispositivo en la mano.
- ¡Emma! – Prácticamente gritó al abrir la puerta, pero el “taller” estaba vacío, sus ojos azules escudriñaron la habitación rápidamente, dio media vuelta y volvió a llamar a su novia sin recibir respuesta.
Su búsqueda dentro del departamento no había tenido éxito, las llaves y el teléfono de la genio estaban allí; antes de dejar que el pánico nublara su juicio regresó al taller, se detuvo un momento aun con el aparato en mano pensando rápidamente. No había huellas de pelea o forcejeo, era ridículo que Emma hubiera salido así sin más.
- Ali
- ¿Si Diego? – Una voz femenina con tono robótico se escuchó sin tener un origen predeterminado.
- ¿Dónde está Emma?
Ali se quedó en silencio unos segundos – … Buscando ...Trazando coordenadas… Imposible de ubicar dentro de la ciudad, trazando coordenadas…no está en el país, trazando coordenadas... no se localiza en el continente…
Sintió que el alma se le iba del cuerpo e inhaló hondo, Emma no tenía ningún viaje programado, está le habría dicho por muy despistada que fuera para cosas básicas – Ali ¿A qué hora desapareció Emma?
La IA respondió que solo habían pasado un par de minutos, Emma no tenía la habilidad de transportarse a menos que hubiera tenido éxito con algún loco invento.
- Ali reproduce la actividad de Emma desde un minuto antes de que desapareciera – Pidió, la inteligencia comenzó a reproducir una grabación holográfica dando detalle de los hechos.
Al concluir la proyección se desvaneció dejando solo nuevamente a Diego – No es cierto – Exclamó al pegarse en la frente con la palma en señal de frustración al comprender que había pasado. No iba a poder transportarse así sin más, iba a tener que ocupar el aparato de S.K.Y.
Pero antes de que se atreviera a usar el dispositivo, fue a por su traje y el de Emma, no tenía idea de si estos funcionarían como antaño, ya lo averiguaría, su prioridad era ir con Emma a donde quiera que estuviese.
Inhaló hondo y activó el aparato sintiendo un súbito tirón mientras sujetaba con firmeza el maletín metálico donde estaba el traje de su novia, sintió algo parecido a su propia habilidad pero que, en lugar de venir desde su interior, solo podía definirlo como algo “sintético”.

Ya no estaba más en el departamento, si no en un largo pasillo iluminado de donde más adelante se oía algo de ruido, no estaba solo, había más gente allí. Miró hacia atrás considerando qué camino tomar, pero al final eligió ir hacia adelante, guardó el dispositivo y tomó su chakram para estar preparado en caso de tener que pelear.

Varias personas estaban allí, bajo el casco los miró de forma recelosa hasta que topó una figura más pequeña que el resto y vestida de forma más “normal” excepto por la enorme chamarra que la cubría.
- ¡Em! – Exclamó al abrirse paso y llegar hasta su novia estrechándola de forma protectora - ¿Estás bien? ¿No te hicieron daño? – Preguntó al mirarla sin intención de soltarla y luego ver alrededor cuidando de no soltar tanto a Tecna como el maletín y el chakram en sus manos.
Sköll simplemente dio un paso hacia atrás para darles espacio y levantó las manos en señal de paz hacia el héroe de traje negro – Tranquilo, en teoría somos los buenos.

Diego relajó ligeramente los hombros dirigiéndole una última mirada hacia el de la máscara de lobo para centrar su atención en su novia – En serio, no vuelvas a desaparecerte así por favor, no sabía que pensar, si no fuera por Ali – Soltó un suspiro pesado notando como a la adrenalina lo abandonaba - Traje tu equipo – Levantó el maletín – Por cierto… ¿Dónde estamos? -Preguntó a nadie en particular - ¿Es una base de S.K.Y?

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¡Ya! Al fin postee las intros, si hay un error, dímelo por favor Blair Blair
Krauser Krauser ;3 Sköll es coqueto pero bueno
So_Chibi So_Chibi Sköll pensó al principio que Emma era una niña, no lo mates XD y ya llegó Diego <3
Yaomomo Yaomomo Maka Evans Maka Evans Sett. Sett. Hathaway Hathaway Gennai Gennai Evil Ryu Evil Ryu les menciono, no directamente pero pues se entiende que nos vemos todos (?)
 

Lord of Shipping || Soy una manzana
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Damu
Una tenue música sonaba por los rincones de aquel invernadero, los rociadores se encontraban encendidos, bañando cual brisa algunas de las plantas que se encontraban en el sitio; el ruido de los rociadores se mezclaba perfectamente con la suave melodía que se reproducía al interior de la casa, la cual estaba unido el invernadero, todo mientras una pequeña figura femenina se movía de un lado a otro en el interior del sitio, llevando unas tijeras de jardinería en mano.

Denisse disfrutaba profundamente esos momentos de tranquilidad que le ofrecía la seguridad de su pequeño invernadero citadino, sobre todo después de un largo día de trabajo en la pequeña floristería al frente de su hogar; cualquiera pensaría que aquella solo era una chica normal, en un invernadero normal, haciendo cosas normales, pero, quien se tomara 5 minutos extras, notaría que aquel sitio no tenía nada de normal. Aquel invernadero parecía danzar y casi contonearse al paso de Denisse; contento, alegre, venerando su andar, y Damu les correspondía, completamente en su elemento. Era como estar en una burbuja de felicidad, que poco a poco se iba reventando conforme su labor llegaba a su fin, realmente aquel ejercicio era que la chica disfrutaba en sus momentos libres. Damu tenía que saber distribuir su tiempo entre sus labores dentro de su invernadero, su tienda y las "comisiones" que solía realizar como servicio a la comunidad, pero, en días como ese, tranquilos y sin captar ninguna señal de radio policiaco, podía darse un pequeño lujo y tomar más tiempo con sus pequeñas plantas.​
Sonrió suavemente, acariciando con tranquilidad una de las hojas que tenía al alcance.​
Crecen bastante sanas, en cualquier momento podré llevarlas a un sitio mejor~ —hablaba casi canturreando—; donde puedan dar felicidad a otros.
La suave música que llenaba el lugar, pronto cambió de melodía, casi al tiempo que Damu dejaba su trabajo con las plantas y regresaba al interior de su hogar, arrastrando los pies; era obvio que, tras haber salido la noche anterior a patrullar, la noche anterior, se sintiera y viera de aquel modo tan agotado. Porque sí, Damu no era una chica normal, su habilidad natural para controlar las plantas la colocaba del lado de la balanza que, a su modo de ver, pertenecía a la justicia, a pesar de que sus habilidades fueran casi satanizadas. Ella no se detenía y continuaba velando por la integridad de otros, a pesar de, precisamente, terminar tan agotada como en aquellos momentos. Como pudo, terminó de abrirse paso por su pequeño hogar; entró por la cocina, donde tomó un enorme vaso de té helado, antes de moverse en dirección a su pequeña sala, donde se tumbó sin vergüenza alguna en el sillón, disfrutando de la música y del descanso.​
Pero nada dura para siempre, apenas y estaba relajándose, pudo escucharlo. Un intenso timbre molesto, era como escuchar su alarma despertadora después de una larga noche de juegos…​
Se irguió con malestar y rebuscó por todos lados en su sala, ¿de dónde venía ese maldito ruido? Tal vez se le habría reventado un tímpano o algo, pero lo dudaba, sobre todo porque tenía hasta melodía.​
Iba a ignorarlo, lo juraba, pero ya se encontraba caminando por la sala, buscando de dónde provenía el extraño ruido; resoplaba mientras movía algunos libros y abría cajones, todo mientras algunas pequeñas enredaderas y mala hierba serpenteaban entre sus hebras azabaches. Se detuvo de golpe y llevó una mano a su cadera mientras frotaba su rostro con frustración, intentando pensar con claridad.​
¿De dónde viene ese maldito ruido? —bufó sin ninguna vergüenza, mientras se recargaba con malestar contra un pequeño buró al fondo de la habitación, de pronto el ruido se volvió más intenso y lo supo, era ahí… —te encontré, maldito…
Abrió el cajón si pensarlo mucho y revolvió el contenido de modo descuidado, entre suaves maldiciones y quejas, hasta que finalmente, debajo de un par de cartas de UNO, lo encontró. Un pequeño aparato similar a un viejo viper, él era el responsable de aquel infernal ruido que perturbaba su paz, aunque claramente estaba sorprendida; recordaba que aquel aparato había sido arrojado en aquel sitio unos meses después de que SKY fuera cesado…​
Habían pasado años de aquello y ese aparato… ¡juraba que no debía tener pila! Había olvidado desecharlo, pero ahora, estaba sonando.​
¿Qué debería hacer?​
¿Ignorarlo? ¿Declinarlo?​
Se mordió los labios suavemente y después se apartó de aquel sitio, mirando con ligera desconfianza el dispositivo… Tal vez solo debería ignorarlo pero, una parte de ella sabía que no podía, ni debía ignorar aquel sonido. Tomó una bocanada de aire antes de alejarse de aquel sitio pero, lejos de que estuviera ignorado el inusual llamado, volvió con un extraño traje; suspiró suavemente, mientras se ajustaba su máscara, lista para salir a buscar el punto de reunión que SKY le marcase. Si seguían usando sus extraños métodos, no tardarían en contactarse con ella para que se moviera…​
Podría ser una trampa, sin duda pero, no podía dormirse en sus laureles.​
Muy bien, sorpréndanme —murmuró aquello apenas y apretaba el aceptar, en aquel singular dispositivo.​
Sin embargo, si bien Damu comprendía lo excéntricos que en S.K.Y podían llegar a ser… no imaginó, ni en sus más locos y salvajes sueños, que terminaría siendo transportada cual magia a aquel extraño pasillo. Agradecía tener su traje puesto, pues había gente dispersa en el mismo…​
Miró el dispositivo en su mano y chasqueó la lengua, poniéndose de pie.​
¿Qué mierda fue eso?


Bloddy Mary

Había dormido hasta tarde, incluso en ese momento no despertaba por gusto propio, lo hacía por el incesante sonido que se abría paso por su cuarto. Gruñó. Se había asegurado de apagar su teléfono, no tenía timbre ni otro aparato eléctrico, ¿de dónde mierda venía ese ruido que le repiqueteaba y que le hacía arrepentirse de haber bebido hasta tarde y terminar acostándose con un tipo al azar? No tenía ni puta idea, pero para Hanz, ese ruido era el infierno.

Se giró sobre su cama, cubriendo su cabeza con su almohada sin dudarlo, esperando que aquello amortiguara el ruido, pero no fue así. Hanz saltó de la cama, iracundo y frustrado.​
De pronto algo en su cerebro se encendió y supo de donde venía el ruido. Su armario…​
Tiene que ser una maldita broma —se frotó un ojo de modo somnoliento, avanzando a su armario; no necesitaba ser un genio para saber que, lo que sonaba, debía ser algún cascabel que SKY le había puesto. Odiaba tener que dar razones de sí, o de sus acciones. Removió la caja donde guardaba su máscara, guantes y otros artilugios, aquellos que solía utilizar cuando quería pasarse de listo o estaba teniendo una mala semana y solo quería ser admirado. Hanz no era un tipo amable, sin duda solía pasearse por ahí, vestido de héroe, pero no era por algo altruista, no señor, él lo hacía solo por diversión o cuando la acción le daba un beneficio.​
A veces solo incluso porque su tutor se lo pedía pero, en ese momento, no lo haría ni aunque le pagaran…​
Ni drogado aceptaría.​
Llevaba sus mejores y más cómodas galas para descansar, así que podían irse al diablo.​
Observó sus menesteres, pero el celular con el que solía comunicarse con su tutor, no era el que sonaba, no señor. Era otra cosa…un extraño dispositivo, que aún mantenía en su estuche original; bufó, mientras exponía el aparato y miraba aquella alerta. Resopló con ligera malicia.​
—Ni drogado, hoy no viejo —negó para sí mismo mientras repasaba el extraño aparato. No tenía ni idea de que sería eso, ni cómo funcionaba, pero estaba seguro que nada bueno vendría de aceptar ese jodido encargo. Comenzaba a ponerse de mal humor, sobre todo porque, en todo ese tiempo, no detenía su incesante alerta.​
Gruñó, intentando ignorarlo. Tal vez si lo arrojaba en agua dejarían de joderlo, retrocedió suavemente para salir de su armario, había terminado encorvado mientras revisaba sus cosas, pero, a medio camino, no calculó correctamente la altura y terminó por golpearse la cabeza con el barrote de su armario, haciendo que el dispositivo fuera soltado, llevando por inercia sus manos a su cabeza, en la zona del golpe.​
Shit… —se sobó suavemente, mientras retrocedía más de aquella zona; aunque a medio camino notó algo.​
El ruido había desaparecido.​
Miró con ligero recelo el piso, en la zona donde el aparato tecnológico había terminado, notando solo una cosa con horror.​
Había terminado por pisar el dispositivo.​
Cara…
Sencillamente no pudo terminar de hablar, antes de notar que estaba de pie, en pijama y en un pasillo con más gente.​
Eso definitivamente era una mierda.​
[…]
ksksksks

Al fin intro xD sorry la demora. Blair Blair
 
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Somewhere into nowhere
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Athanasia & Althos Lynn
Isla S.K.Y., triángulo de las Bermudas

Incluso cuando el lugar iba llenándose poco a poco con nuevos héroes; Una aparición a la vez, Tase no soltó a The Saint, ni disminuyó la fuerza con la que lo sujetaba… En todo caso, la emoción por sus llegadas la incentivaron a abrazarlo todavía más. Althos obviamente no compartía el sentimiento de euforia que burbujeaba en el interior de Athanasia, pero de cierta forma la entendió y la dejó ser.

Tu… no viniste hasta aquí sólo por un puto código negro. – Pensó, viendo como los grises ojos de su gemela resplandecían con un brillo que creyó perdido. – Maldita mentirosa. – Susurró con un tono amargo, pero al mismo tiempo con cariño.
¿Qué? – Preguntó la otra viéndolo desde abajo, ya que al no ser su distorsionador de voz del todo amigable con los sonidos bajos, este emitió su pequeño comentario como un inentendible ruido estático.
Alt dejó escapar un suspiro pesado que fue imperceptible a través de su casco. - Dije que me sueltes, empalagosa de mierda. – Tase sonrió con la malicia típica de cuando quería molestarlo, pero antes de que pudiese responder a su cariñosa petición el recién llegado los distrajó a ambos.
¿Por qué hay una niña aquí? – Preguntó tras un despreocupado saludo, dándole además su chaqueta para que la joven se cubriera con algo más que la ligera y holgada camiseta que usaba improvisadamente como pijama… ocasionado que se viera todavía más pequeña.
Bueno, si no es una niña ahora definitivamente se ve como una. – Comentó Athanasia a Alt, aguantando las ganas de reírse.
Un héroe no debería andar enseñando su cara a cualquiera y menos en estos tiempos, ¿Qué tal si soy un enemigo en cubierto? – Siguió hablando el alto enmascarado. – Y eso va para ti también, – Se refirió ahora a la rubia, girándose en su dirección. – aun que eres muy guapa, si fueras un chico definitivamente serías mi tipo, si tienes un hermano gemelo por favor preséntamelo.
La broma hizo que Tase comenzara a reírse a carcajadas al instante, haciendo que Alt rodara los ojos a sabiendas de lo que podría decir. – ¿Y si lo tengo? – Preguntó divertida, separándose finalmente de The Saint y causando algo de curiosidad en el otro por cómo reaccionó. - ¡No puedes arrepentirte de tus palabras si realmente lo tengo, porqu…!
Ya ponte tu maldita mascara y déjate de tonterías. – Interrumpió Althos cubriéndole la cara con la mano para callarla, hasta que finalmente esta la sacó de su bolsillo para ponérsela y que la soltara.
Ya está, ¿bien? – Su expresión sonriente y divertida era todavía visible a pesar de la tela. – Lo siento, pero parece que The Saint ya te echo el ojo, – Lo apuntó con el pulgar. – así que no sé si pueda presentarte a mi her… ¡Auch! – Pero Alt la calló una vez más, esta vez picándole las costillas con los dedos.
Ignórala, la teletransportación le jodió los sesos.

A diferencia de los demás presentes, las acciones y comentarios de ambos ya estaban dando a denotar que eran bastante cercanos y se conocían, además de las dos mujeres que se teletransportaron juntas antes que el de la máscara de lobo, por supuesto. Eso hasta que un nuevo aparecido de negro llegó extremadamente preocupado por “Em”, la chiquita. Su compañero, ¿tal vez?

¿Lo conoces? – Preguntó Alt a Tase, a lo que esta respondió con una negativa.
S.K.Y. no nos presentaba siempre a los miembros a menos de que nos juntaran para una misión, ¿Recuerdas? Tampoco se mudan todos a la isla. – Athanasia se calló un momento al aparecer otras dos personas, y tras analizarlas brevemente, agregó: – Aunque creo que al otro pijamudo si lo conocemos.

Althos enarcó las cejas al percibir cierto deje de molestia en el tono de su hermana, ¿Era el albino una persona non grata? Por más que lo miraba, no podía recordarlo ni reconocerlo sólo por su aspecto.


Sirlanca Sirlanca Si le doy el gemelo si es a ese muchachon okno pero si
Blair Blair Maka Evans Maka Evans So_Chibi So_Chibi Evil Ryu Evil Ryu Yaomomo Yaomomo Gennai Gennai Hathaway Hathaway Sett. Sett.
 

So_Chibi

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Urithiru
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Emma
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Dejo que la muchacha la moviese de la zona de aparición, pues en un inicio se encontraba demasiado aturdida como para procesar del todo las cosas. Probablemente por la misma razón es que no salto con molestia al ser tratada de pequeña. Su propio cansancio, sumado a lo repentino de aquella situación, hacia que su reacción resultara más lenta de lo normal. Estaba fuera de práctica. Aunque de algo estaba segura, y muy poca tranquilidad le traía, estaba en la base de S.K.Y. con otros héroes y sin mascara.

-Que no soy una jodida niña. - Estallo, sin poder evitarlo, ante el comentario de aquel héroe con mascara de lobo. - Solo no soy tan alta. Existen un montón de mujeres de mi estatura o incluso más bajas. Existen muchos países en el mundo donde se me podría considerar de la media de estatura. Sumado a que no tengo la culpa de que a los gigantones se les dé por ser héroes. No sé si sentirme ofendida porque me traten de niña o halagada por que piensen que tengo como quince años menos. Además, no soy tan bajita... -

Guardo silencio cuando aquel héroe le cubrió con su chamarra y le hubiera agradecido sinceramente por aquella, si no fuera por el comentario que acompañaba al buen gesto. Por lo que se limitó a fulminarlo con la mirada.

-No es como que fuera elección mía aparecer así. Ni siquiera hubiera venido en primer lugar, si no hubiera apretado ese maldito aparato pensando que era el despertador. - Suspiro, frustrada, en lo que su mirada recorría el polvoroso entorno y a las personas que poco a poco se iban reuniendo, a las cuales no conocía de nada, pero esperaba que al menos fueran de confianza. Algo grande debía estar pasando para arriesgarse a reunir a tantos héroes de la nada. - Es la primera vez que veo las instalaciones de S.K.Y., diría que dejan mucho que desear. -

No siguió con su examen del lugar, aunque una parte de su mente trabajaba analizando toda la maquinaria a su alcance, ya que una voz que había deseado escuchar por fin se hizo presente. Aquel abrazo le ayudo a bajar gran parte de la ansiedad que mantenía tensos sus músculos, después de todo aquel cálido espacio entre sus brazos era su lugar seguro. - No lo hice adrede, ni siquiera recordaba que aun estuviera ese comunicador en el taller. Pero prometo dejar una nota la próxima vez que sea abducida de la nada. - Bromeo con voz suave, intentando aligerar un poco la tensión de todo aquello. Hubiera preferido poder verle el rostro, para poder leer un poco más en sus expresiones, en vez de encontrarse simplemente con su propio reflejo en la máscara del héroe.

-Gracias, no sé qué haría sin ti. - Tomo el maletín de sus manos, aliviada de que Diego fuera tan previsor como para traer sus cosas. Paso una mano sobre la negra superficie del mismo, ordenándole abrirse al complejo mecanismo que mantenía a férreo resguardo su viejo traje. Lo primero que hizo fue colocarse la diadema de gatito. - Esto no va a contribuir en que me consideren una adulta. - Murmuro, antes de activarla y que el casco le cubriera por completo la cabeza. - En mi defensa, es el traje que usaba hace diez años. -

-Recuérdame hacer un traje nuevo cuando regresemos, aunque sea para tenerlo guardado en caso de emergencias imprevistas, esto es un poco vergonzoso. - Le dijo a su novio, con la voz distorsionada por el casco, mientras realizaba un análisis interno de las funciones y el estado en general. Ya luego tendría tiempo de ponerse el resto del traje, cuando no estuviera rodeada de desconocidos, pero al menos así ya no estaría mostrando el rostro a todo el mundo. - Entonces ¿Alguien sabe por qué estamos aquí? -


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Sirlanca Sirlanca Te advierto que el señor cara de lobo perdió su chamarra (?)
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Madison Whitlock & Blake Montgomery

Madison hizo acto de aparición en silencio, escuchando las voces que llenaban el espacio a la distancia, ¿sería la última en llegar? Negó con la cabeza, no debía ponerse a pensar en esas cosas, lo importante era que todos los que estaban allí habían contestado al llamado, por lo que al igual que ella tenían habilidades sobrehumanas que, en ese momento, estaban siendo requeridas para proteger al mundo.

¿A cuántos habrán llamado? – Aquella pregunta fue más para sí misma que para otra persona, el pasillo donde estaba en ese momento se encontraba enteramente vacío y el descuido del lugar era bastante evidente. En realidad le sorprendía que el sistema de transportación siguiera funcionando en lo absoluto, ya que todo parecía estar abandonado.

Un ruido como de motor se escuchó y la maquinaria comenzó a moverse internamente hasta que uno de los sitios de transportación aledaño se activó. Observó cómo las partículas de luz se hicieron presentes y tras unos momentos, una figura mascolina bastante conocida para ella apareció. Hizo un gesto de alivio debajo de la máscara, a la par que el recién llegado se movía hacia ella.

No tenías por qué rechazar el llamado en mi comunicador.
Dijiste que no era tu problema – rebatió ella, a lo que él simplemente suspiró –, ¿qué te hizo cambiar de opinión?
No sabía si alguien más contestaría el llamado. – Replicó simplemente, evidenciando que estaba preocupado por el bienestar físico de su mejor amiga. La chica extendió los brazos para acomodarle los lentes al varón, estaban algo chuecos y ella asumía que era producto de que él se los había colocado rápidamente solamente para “cubrir” su identidad. Más de una vez le había mencionado que sus lentes y un cubrebocas no eran suficientes y durante momentos intensos podría perderlos y poner en peligro su vida a causa de ello, pero Blake simplemente alegaba que, en caso de suceder, simplemente rodearía todo de oscuridad para que no pudieran verle el rostro.
A la próxima simplemente ven conmigo, para que no tengas que cambiarte en pánico. – Y sin más se giró para dirigirse hacia donde se escuchaban las voces, una de ellas parecía un tanto exaltada, hablando sobre su estatura y que no era una niña; los recién llegados simplemente miraron en silencio, confundidos ante la situación en general.
Entonces ¿Alguien sabe por qué estamos aquí? – La misma chica que ahora parecía más calmada alzó la voz, provocando que el resto del grupo cerrara la boca; tal parecía que más de uno tenía la misma pregunta dando vueltas en sus pensamientos.

Master Post

Yo puedo contestar a eso. – Teshub se acercó a donde estaba el grupo reunido, su rostro estaba cubierto por el característico traje que más de uno ya había visto antes; al menos los que habían llegado a mudarse a las instalaciones de S.K.Y. sabían de él y de su antigüedad en la organización. – Por favor acompáñenme a la sala, allí podré darles toda la información necesaria.
¿No deberíamos esperar a que otros lleguen? – Alguien preguntó aquello, aunque el coreano no estuvo seguro de quien fue, ya que la gran mayoría se había presentado con su traje ya puesto.
No creo que haya muchos más. – En su voz se escuchaba la evidente derrota, desanimado por la poca respuesta que había recibido. ¿Alguna vez podrían volver los héroes a su antigua gloria? Hizo un ademán de rascarse la nuca, pero sus dedos simplemente toparon con la parte trasera de su casco y rápidamente se recompuso. – Por favor, vengan conmigo… Si alguien más llega, bueno, podrá guiarse con las voces. – Tras decir aquello comenzó a caminar y el grupo poco a poco avanzó detrás de él, siendo dirigidos a una sala que estaba igual de polvorienta que el resto. Cuando entraron al lugar pudieron ver una larga mesa con sillas a su alrededor, así como una pantalla enorme en uno de los extremos; Teshub se acercó a uno de los muros, tocando con su mano un panel que se encendió tras el contacto. Un escaneo rápido de su extremidad activó el sistema y la pantalla que estaba a la vista de todos se encendió.

Algunos tomaron asiento en las sillas llenas de polvo, otros simplemente se mantuvieron de pie, observando aquello que el coreano quería mostrarles. Kwang-Sun carraspeó, indeciso aún de cómo comenzar su explicación; sabía de memoria las habilidades de casi todos los presentes y esperaba que en conjunto pudieran detener la amenaza que se avecinaba.

Se les conoce como los “Sin Rostro– al no tener idea de cómo empezar, decidió simplemente ir al punto –, son una especie alienígena que se caracteriza por invadir mundos. De lo poco que sabemos, usualmente llega uno solo primero para analizar el entorno… Medir las fuerzas o sistemas de defensa que tengan y tras ello, deciden cuántos más necesitarán ir al planeta elegido. Son extremadamente peligrosos.
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¿Tienen alguna idea de lo que pueden hacer?
Eso depende del Sin Rostro al que te enfrentes…
¿A qué te refieres? – Teshub respiró hondo y oprimió varios botones sobre un teclado digital que apareció en la mesa y la imagen en la pantalla se modificó. En lugar de que solo hubiera uno de aquellos mencionados por el coreano, ahora había distintos que variaban ligeramente en características con el resto.

No conocemos las habilidades de todos, pero asumimos que son igual o más peligrosos que de los que conseguimos información… Si nos guiamos por la lógica, no enviarás a tu mejor soldado a hacer la evaluación inicial. Es demasiado riesgoso. – Observó las imágenes por unos minutos antes de regresar su atención hacia el grupo. – El que viene hacia acá es el primero que les mostré – la imagen volvió a hacerse la principal; tenía una forma humanoide, pero su cuerpo era en su mayoría blanco, con las extremidades de color negro y lo que parecían ser tentáculos en lugar de brazos –, lo que sabemos es que puede manipular la materia. O sea, prácticamente todo lo que toque puede hacerlo cambiar de forma a placer.
¿Incluso personas?
Todo lo que tenga materia. Por eso es tan peligroso y debemos detenerlo.
¿No hará eso que vengan más como ese?
Es probable, pero la alternativa provocará que vengan de todos modos… Quizá, y es un enorme quizá, si logramos vencerlo consideren que el planeta no es tan fácil de invadir como ellos pensaban. – Teshub se sentó en una de las sillas, recargando la cabeza en el respaldo de ésta. – Es muy peligroso, pero… – se quedó sin palabras, ¿Qué se supone que les diría? ¿“Hay que hacerlo de todos modos”? Definitivamente no era bueno haciendo discursos motivacionales, ¿cómo podría convencerlos de que no se fueran en ese momento? Guardó silencio, más de uno seguía observando la imagen en la pantalla.

¿Hacia dónde va? ¿Saben eso?
Suecia, según la información que tenemos. La ONU…
¿Está involucrada?
Enviarán a su ejército.
¿Y aun así quieres que vayamos? ¿Qué podría evitar que no se giren hacia nosotros para atacarnos en lugar de enfocarse en el Sin Rostro? – Blake soltó aquello con cierto enojo, Madison lo sostuvo del brazo con fuerza, como pidiéndole que se callara.
No hay nada que pueda evitarlo. – Soltó con seriedad, luego oprimió otras teclas y un mapa apareció, un punto rojo se prendía y apagaba constantemente sobre alguna parte de Suecia. – Se cree que va a descender ahí, pero es una suposición siguiendo su rumbo actual… Puede cambiar, pero esperemos que no lo haga… – Deslizó su mano sobre la mesa, activando una luz azul que modificó la imagen en la pantalla. En lugar de ser un mapa, en esta vez pudieron ver el contorno del planeta y una luz moviéndose alrededor. – Ha destruido ya 2 satélites.
¿Intenta incomunicarnos?
Es probable. – El silencio se extendió por la sala. – Quienes estén dispuestos a ir, debemos movernos rápido… Puedo darles armamento, pero honestamente no estoy tan seguro qué tan eficaz sea en contra de él… Si no desean ir, se pueden retirar. – Activó otra cosa y la imagen volvió a cambiar en la pantalla, había un mapa del lado izquierdo y del lado derecho la imagen de los sitios donde habían aparecido tras ser transportados. – Pueden elegir en el mapa su ubicación y del lado derecho verán qué transportador es el que se activará. Los que deseen ir, háganmelo saber para llevarlos a la armería y después al hangar.


Tanshiro Hoodie Yaomomo Yaomomo Maka Evans Maka Evans Evil Ryu Evil Ryu Krauser Krauser Sirlanca Sirlanca So_Chibi So_Chibi Sett. Sett. Hathaway Hathaway Gennai Gennai continuamos~ pueden decidir si ir a la misión o no, la información de los Sin Cara ha sido agregada al post principal.
 

Blue lemon, rompe~espadas

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Elliot Chapelle - Sköll


Escuchó la queja de la pelinegra y aun que era lamentable que hubiera confundido el dispositivo con una alarma, la verdad es que lo hecho estaba hecho y ya, podría haberle dado una palmadita de consolación, pero prefirió no arriesgarse a que esta lo tomara a peor y quisiera arrancarle la mano de un mordisco.
Mejor centró su atención a la heroína de cabellos rubios y sus palabras – ¿Y si lo tengo?

La máscara no dejaba ver la sonrisa divertida que se extendía en la boca del castaño, hasta habría podido guiñarle el ojo si no resultara ridículo hacerlo con el rostro cubierto, pero dejaba que su lenguaje corporal y voz emitieran su sentir – Ya te dije, si lo tienes, preséntamelo y veremos – Elevó los hombros juguetón - Estaría encantado de llamarte cuñada.

- ¡No puedes arrepentirte de tus palabras si realmente lo tengo, porqu…! –

Elevó las cejas con curiosidad sobre que más tenía que decir la de tatuajes hasta que le taparon la boca, aceptó ser un espectador mudo de la dinámica de los dos héroes mientras aún se mantenía cerca de la pelinegra a modo sutilmente protector hasta que escuchó – The Saint.

Había oído cosas de este por Anksunamon algunas veces cuando a este se le daba por hablar, pero jamás había experimentado la habilidad de Saint por cuenta propia o participado en conjunto en misiones, y ahora que lo pensaba bien ¿No este siempre solía ir acompañado deotra heroina? ¿Voodo Queen? El tren de sus pensamientos seguía al pasar su mirada de Saint hacia la rubia que ahora se cubría el rostro.

– Lo siento, pero parece que The Saint ya te echo el ojo así que no sé si pueda presentarte a mi her… ¡Auch! – Pero Saint la calló una vez más al picarle las costillas con los dedos.
- ¿En serio? Qué pena – Respondió fingiendo decepción – ¿Al menos tendré premio de consolación?
- Ignórala, la teletransportación le jodió los sesos.

Dejó salir una breve risa nasal - No te preocupes, no deja de estar guapa y parece divertida – Pero no pudo decir más cuando una figura vestido de negro se aferró a la pelinegra haciendo preguntas. Simplemente dio un paso hacia atrás para darles espacio y levantó las manos en señal de paz hacia el héroe de traje negro – Tranquilo, en teoría somos los buenos – Apreció que las palabras hacían efecto en el otro antes de ser ignorado por la nueva pareja dejando en claro que Toto tenía un compañero y no necesitaría de sus servicios de protección.

Bajó las manos recorriendo de nueva cuenta al grupo donde ya era visible los equipos y alianzas- Esto parece un maldito primer día de clases – Murmuró para sí dando cuenta de que ninguno de sus viejos compañeros estaba allí, imaginó cual podría haber sido el destino de alguno de ellos o que quizá S.K.Y. simplemente no quería verse más involucrado con ellos, quizá recesión de contrato era una forma linda de llamarlo, al menos Viv estaba en un lugar seguro.

- Ay no… Ojos de perra – Masculló al ver aparecer un héroe en pijama de osos con cara de pocos amigos que pareció notar su mirada y elevaba una mano con los dedos flexionados excepto por el medio; se puso rígido y con cautela prefirió voltearse rebuscando en el bolsillo lateral del pantalón su teléfono hasta que Toto volvió a hablar, pero esta vez usando un casco con orejas de gato, la miró unos segundos apretando los labios e inhaló hondo para evitar reír o decir algo que lo condenara al odio eterno de la heroína… Hasta que Teshub hizo aparición, al menos si había una “cara” que conocía.

Caminó junto a los demás hasta la sala de reunión que se encontraba en el mismo estado de suciedad que el resto del complejo – Al menos podrías haber limpiado un poco antes de recibir visitas – Exclamó en dirección a Teshub que por fin reparó en él.
Por un segundo el héroe asiático frunció el ceño bajo el casco considerando sus palabras al acercarse al de máscara de lobo – He estado más ocupando tratando de mantener el sistema en pie para el momento en que el mundo nos necesite de nuevo… ¿Puedo contar contigo o debo preocuparme por tus lealtades?

- Touché – Respondió Sköll sonriendo sin molestarse mientras tomaba del respaldo una silla jalándola hacia atrás para poder sentarse, pero al ver que estaba lleno de polvo le dio unas palmaditas al asiento logrando levantar una nubecilla de polvo – Oye, me ofende que lo dices como si fuera a apuñalarte por la espalda en cualquier momento, pero dado que tú fuiste el que activó el llamado y en vista de que no hay ninguno de los viejos cabecillas aquí presente o Vesper– Se detuvo un momento de seguir su labor para ver a Teshub mientras pensaba en Vivianne – Si seguimos el protocolo de hace diez años, tú estás a cargo, así que respondo directamente bajo tus ordenes – Hablaba moviendo la mano derecha despreocupadamente para acabar pegando muy suavemente el pecho de Teshub con la punta del índice – Al menos por ahora, eso te vuelve el hombre de la casa y no están Anksunamon, Caliban ni los demás, yo solo no puedo formar un equipo de contención y creéme cuando te digo que tampoco estoy muy ansioso de formar uno nuevo – Lo decía en serio aunque tanto Teshub como el sabían que si Vivianne volvía a estar activa y se lo ordenaba, Sköll iba a obedecer sin chistar.
Elliot no tenía forma de saber que pensaba realmente Teshub, solo lo vio asentir y murmurar un – Bien – tras notar que la mayoría de los presentes ya casi acababan de acomodarse – Luego hablaremos de ello – Fue lo último que dijo Teshub antes de dar media vuelta y caminar hacia uno de los muros para comenzar.

Elliot por su parte no trató de retenerle sabiendo que iban a tener que poner las cosas claras si querían trabajar sin fricciones sobre sus ideales; cuando vio por el rabillo del ojo que alguien estaba muy cerca preguntando si iba a ocupar la silla, se hizo a un lado con la palma de la mano hacia arriba en señal de cederle el lugar a la heroína - Ah, Por favor, que no se diga que todos los americanos somos groseros.

Terminó apoyándose contra una pared y cruzando los brazos sobre el pecho mientras oía la explicación de Teshub.

– ¿Incluso personas? - Preguntó y no pudo evitar removerse incómodo al saber que sí, esas cosas podían cambiar también a las personas, eso lo dejaba a él fuera de juego, peleaba cuerpo a cuerpo, no iba a poder acercarse a un sin cara tan fácilmente sin el riesgo de transformarse en quien sabe qué cosa. Además, estaba el revuelo de que el ejercito de la ONU que iba a involucrarse, era de esperarse que meterían sus narices y seguramente tratarían de conseguir muestras del enemigo.
- Fantástico, armamento – Exclamó más para si en voz baja sin poder evitar un tono sarcástico, no, nunca le habían gustado las armas de fuego – Diez años fuera y lo primero que nos lanzan es una invasión alienígena – Meneó la cabeza considerando por un momento no aceptar, pero eran tan pocos allí y lo militares querrían usar armas nucleares en el peor de los casos, si se retiraba ¿Qué haría mientras? ¿Trabajar y fingir que todo estaba bien?
Ya algunos héroes se prestaban voluntariamente, pero seguían sin ser todos.
- Sighh … - Con la cabeza ligeramente gacha alzó una mano – Yo voy – Su tono no tenía nada de alegría.


Diego Szardos - Teleport


Se sintió nostálgico y fervoroso al ver a Emma de nueva cuenta con el casco, habían pasado diez años desde que usaran sus trajes sin vergüenza, sonrió sabiendo que Emma no podría verlo – Yo creo que aun te queda genial, me trae viejos recuerdos – Expresó sonriente al acomodar el chakram en el sujetador derecho que pendía de su cintura para evitar un accidente. Cuando la pregunta de Tecna obtuvo respuesta, giró la cabeza por inercia al orador escuchando su petición.

Miró a Emma y de nueva cuenta al anfitrión antes de tomar la mano de su novia de forma firme, esperaba no ser el único que se sentía más emocionado que nervioso en ese momento, pero tampoco se olvidaba de ser precavido, por eso si las cosas se ponían feas no dudaría en teletransportarse con Emma, sabía que no estaban en el continente y eso significaba un viaje demasiado largo con la posibilidad de que volviera a ocurrir un “incidente de fuga” como lo habían bautizado tras volver. Su pulso se aceleró y por un segundo sintió que el pánico le invadía, pero se limitó a tratar de controlar su respiración y mentalizarse de que eso no iba a volver a ocurrir jamás, controlaba mucho mejor su habilidad que hacía diez años, había seguido practicando aun cuando no fuera un héroe activo.
- ¿Vamos? – Preguntó a Tecna tratando de transmitir seguridad en su voz para echar a caminar tras el desconocido héroe que los había convocado.
Quizá esta era una nueva posibilidad para ambos de volver a ser héroes, estaba seguro que Emma extrañaba aquello igual que él.

Tomó lugar junto a Tecna aun que estaba seguro que acabarían con la espalda y trasero lleno de polvos, no pudo evitar mover su pierna izquierda nerviosamente mientras veía de un lado a otro como un niño en una dulcería, se inclinó hacia Emma y en tono bajo habló en Klingon sabiendo que ella le entendería.
- 'ach jIpegh 'e' vIpIHlaHbe'chugh (Se que está mal pero me siento muy emocionado con todo esto), muquvHa'ghachwIj vIleghqangmoHmeH, MuSHa'ghach. (Hacía mucho que no estábamos en una reunión con otros héroes).
Y entonces se quedó en silencio un segundo - Jol (Emma) … 'oH pongwIj (Nuestros nombres), naDevvo' jIleghlaHbe' (No tenemos nombres geniales), ma'avtaHvIS wIghoSchoH (Seremos el hazmereir).

Claro que habían pasado noches platicando sobre la elección de nuevos nombres heroicos para ambos con la esperanza de que cuando volvieran al ruedo los usaran, pero los años habían ido pasando y lo habían vuelto simplemente un juego personal, ahora Diego sentía que pagaban las consecuencias de su procaistinación.

Pero su cerebro nerd dejó de atormentarse cuando vio la enorme prenda que pendía de los hombros de Emma, no la reconocía como suya, aunque sabía de las mañas de la tecnópata por robarle camisetas y sudaderas con la excusa de querer estar cómoda- ¿Y esa chamarra? ¿A quién se la robaste? – Preguntó ligeramente divertido elevando una ceja aun que tras el casco era imposible adivinar sus gestos – Pensé que con mi ropa te era suficiente.

La conversación se cortó cuando el anfitrión comenzó su explicación de forma directa, sus ojos azules se abrieron por la impresión y contuvo un jadeo mientras apretaba los puños poniendo la espalda muy recta, era un adulto al final de sus veintes, pero su corazón latía como loco, estaba viviendo su mayor fantasía heroíca nerd, cuando volviera a casa iba a buscar su camiseta de los expedientes secretos X.

- ¿Tienen alguna idea de lo que pueden hacer? – Trató de que su voz sonara moderada y oírse profesional.

– Eso depende del Sin Rostro al que te enfrentes…
Definitivamente eso no dejaba nada en claro – ¿A qué te refieres? – Volvió a preguntar con el ceño fruncido, pero la nueva respuesta tampoco fue satisfactoria y emitió un jadeo de desaprobación mientras acababa echándose hacia atrás y recargando su peso en el respaldo de la silla, el resto de las noticias también parecían ser desalentadoras. Aun así, su cerebro ya estaba trabajando sobre los humanoides, cualquier objeto con masa no serviría, podrían usar energía sónica para disruptir su estructura molecular y encontrar un punto vulnerable, también cabía la posibilidad de que estos no pudieran adaptarse al medio ambiente de la tierra y colapsaran sin necesidad de mayor intervención, pero seguramente habrían adoptado medidas evolutivas al ser una raza invasora.

Al voltear a ver a Emma dejó de pensar en los sin cara, la oportunidad de volver a ser un héroe activo, arriesgarse a un enfrentamiento con los militares y la probabilidad de victoria que tenían sobre los invasores, tragó saliva poniendo todo eso en una balanza antes de hablar – No veo a ningún peso pesado aquí Tecna – Lo decía por aquellos héroes que en su momento habían formado parte de la era de oro y habrían tenido una mayor ventaja en una pelea de esa clase como Rasmusen y Coriolis pero ellos ya no estaban más, iban a tener que arreglárselas sin ellos – Pero si no hago algo creo que me voy a arrepentir el resto de mi vida y sé que tú también.

Puso su mano sobre la mesa con la palma hacia arriba para entrelazar los dedos con Emma, no iba a poder disuadirla de participar, pero si podía asegurarse de protegerla hasta el final y permanecer a su lado pasara lo que pasara.
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Blair Blair si me pasé moviendo a Teshub como muñeco de trapo, dime y lo edito :956:
So_Chibi So_Chibi Oye noooo ¿crees que Sköll tiene un armario exclusivo de chamarras negras? Esa chamarra volverá a su dueño de un modo u otro XD y Diego usando lenguaje secreto con Emma
Krauser Krauser Tu échaselo que es lobo manso por ahora, no muerde bueno si pero le va a gustar :1212: Yo se que Tase quiere que Sköll la llame cuñis.

Maka Evans Maka Evans XD ya, no quedó como pensaba pero pues Bloody es legendario por su carácter difícil (?)

Yaomomo Yaomomo Evil Ryu Evil Ryu Sett. Sett. Hathaway Hathaway Gennai Gennai Por si alguno se siente aludido en algunos de los posts, vió la pequeña platica- tensión entre Teshub y Sköll, que se le cedió el lugar, que también saben Klingon y entienden la conversación de Diego con Emma, que se yo XD
Si hay errores y horrores, díganme por favor
 
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Luego de que Teshub hiciera acto de aparición y explicara el asunto de los Sin Rostro, los ahí presentes comenzaron a debatir sobre si ir o no a la misión. Naoko y Kyoko se veían envueltas en un dilema debido a la edad de la primera. entonces Teshub se acercó a ellas y dijo - Tú debes ser Naoko, ¿cierto? - Ella asintió nerviosamente y Teshub respondió - Lamentamos haberte invitado a pesar de tu corta edad, pero por eso mismo te avisamos que no podrás unírtenos en las misiones por ahora - Naoko no sabía si sentirse aliviada o decepcionada, pero si ella no puede unirse a las misiones, ¿por qué la llamaron...?

Aún sin preguntarle directamente a ésa última incógnita, Teshub respondió - No lo podemos asegurar, pero existe la posibilidad de que la llamada "Cacería de Humanos con Súperpoderes" haya intensificado su búsqueda y es por eso que la invocamos también - Al escuchar eso, las dos muchachas no pudieron evitar pensar en sus seres queridos allá en Tokio, pero Teshub reasumió su lectura - Afortunadamente, ya estoy considerando las medidas de precaución para con sus amigos y conocidos allá en Tokio, así que pueden estar tranquilas - Tanto Naoko como Kyoko no pudieron evitar preocuparse por Nakuru, Michelle y los demás, pero aún así le dieron las gracias...

- Naoko-chan... - Kyoko volteó a ver a su protegida - Como eres mi protegida, yo también me quedaré aquí, al menos por esta misión. Teshub-sama, espero que no le moleste que yo tenga que declinar la misión - Teshub asintió al ver que otros héroes aceptaron no ir a la misión y los envió a los que serían sus dormitorios. Naoko y Kyoko compartieron el mismo dormitorio con dos camas y una vista al mar... pero estaban en un estado deplorable...

- Está en mal estado, pero al menos tiene vista al mar... - Naoko sonrió complacida al ver la vista al mar y se sentó en la que sería su cama para despojarse del zapato derecho y dejarlo en el suelo, pero ve entonces que su tutora se había despojado de su traje (y de paso limpió la habitación) gracias a su súpervelocidad - Kyoko-san... ¿acaso llevabas el uniforme policíaco debajo del...? - Naoko vio que Kyoko traía el uniforme policíaco debajo del traje y preguntó la razón...

- Mira, Naoko-chan... sabes que a mí no me gusta mucho usar pantalones, pero me puse el uniforme debajo del traje para ir aligerando un poco esa incomodidad - Kyoko se acomodó el uniforme y puso su overol sobre su cama - Además, me siento más cómoda con él y no sólo por la falda corta - Sacó unos tacones de su pequeño equipaje y se los puso...

- Espera... - Naoko vio que su tutora se había puesto los tacones - ¿Vas a salir así? ¿Qué tal si te llegasen a ver...? - La chica se levantó de la cama y, aún sin quitarse el otro zapato, intentó detenerla, pero...

- Naoko-chan... - Kyoko puso sus manos sobre los hombros de su protegida - No va a pasar nada, ya que llevo esto puesto - Mostró la máscara de su traje de heroína que aún no se había quitado, tras lo cual le pide a la chica que guarde reposo mientras ella sale a recorrer los alrededores de la base...

- Es increíble... - Pensó Naoko en su mente mientras veía a Kyoko salir sin ningún temor - Bueno, voy a ver si me comunico con Nakuru-chan para avisarle que ya estamos bien - Naoko volvió a sentarse en la cama y sacó su teléfono celular para chatear con Nakuru, pero se da cuenta de que no hay señal y comprende que este lugar está obstruyendo las señales además de que tampoco hay una laptop personal para llamar a nadie. Al final, y habiendo olvidado quitarse el zapato restante, Naoko se recuesta y se resigna a quedarse incomunicada mientras se pregunta qué pasó con Nakuru y los demás allá en Tokio...

Kyoko recorrió los alrededores de S.K.Y. con súpervelocidad, pero entonces observa a la joven que acompañaba a aquél chico que le reclamó a Teshub en la conferencia y se detuvo para luego intentar pasar desapercibida. Sin embargo, la chica llamada Madison se percató de que Kyoko parecía estar "espiándola" y se acercó hacia ella - ¡Mierda! ¡Naoko-chan tenía razón! - Pensó ella en su mente - ¡Puta madre! ¿Qué hago ahora? - No obstante, Madison detuvo sus pasos y observó a la mujer policía de pies a cabeza...

Madison reconoció a Kyoko por su máscara - ¿No eras tú la del overol rosa? - Eso causó que Kyoko se pusiera más nerviosa pese a ocultar su rostro con la máscara - Y por lo que veo, también eres policía, así que dinos, ¿eres una de nosotros o eres una infiltrada? - La mujer policía pronto recuperó la compostura...

- ¡Soy una de ustedes! ¡Mira! - Kyoko corrió con velocidad moderada formando un círculo alrededor de Madison para luego detenerse frente a ella- ¡Listo! ¿Ahora sí me crees? - Kyoko cada vez se ponía más nerviosa, pero...

- Está bien, te creo - Sonrió Madison, quien luego vio el uniforme policíaco de Kyoko - ¿Y por qué vistes como policía? -

- ¿Yo? - Respondió Kyoko para luego lucir su uniforme policíaco - Lo uso porque pertenezco al cuerpo policíaco en Tokio y me gusta mucho usarlo, por eso estoy vestida así - Aclaró...

- Ya veo... tienes una doble vida - Blake no dejaba de ver a Kyoko con desconfianza - ¿Y la chica que venía contigo? No es por sospechar, pero los vimos hablando con Teshub en la convocatoria - Madison notó entonces que Kyoko se ponía más nerviosa, pero ésta lo notó a tiempo y...

- Ella es menor de edad y no podía unirse a la misión - Madison se sorprendió al oír la respuesta de Kyoko. La chica no puede evitar sentirse llena de ira, pero Kyoko continuó su historia - Ella es mi protegida; mi jefa de policía fue... la que me asignó la labor de fungir como su tutora, y la razón por la cual la traje es porque cierta... "cacería" por así decirlo... se ha intensificado de más en estos últimos días. Al menos eso es lo que Teshub nos contó - Kyoko pudo notar la incredulidad de su nueva amiga y se quedó sin palabras...

- Ojalá mi compañero a veces no actuara como tal - Madison observó a Kyoko - No me había fijado en tu uniforme... aunque apenas te conozco, se ve que te queda mejor que el overol - la chica dio el visto bueno...

- - Respondió Kyoko - Me encanta a mí también cómo se me ve -

- Bueno - Madison decidió despedirse de Kyoko - Debo retirarme a ver a Blake. Fue un placer hablar contigo - Sonrió...

- Sobre tu compañero... Blake, ¿verdad? - Kyoko se quitó el guante derecho y tocó las manos de Madison - No sé qué problema tenga tu amigo, pero pase lo que pase, nunca pierdas la esperanza con él, ya que tengo el presentimiento de que podría ser muy tarde si lo hicieras - Al escuchar eso, Madison sonrió y devolvió el gesto a Kyoko diciendo que no se preocupe, que ella se encargará de todo...

Con su guante aún en la mano, Kyoko vio a su nueva amiga partir. La mujer policía no comprendía nada, pero de alguna manera hizo que Madison se tranquilizara. No obstante, Teshub apareció detrás de ella y se llevó un susto enorme al grado de soltar el guante, el cual cayó al piso. Teshub le preguntaba a Kyoko sobre su traje de superheroína y ella respondió que se lo quitó "porque tenía calor"...

Teshub parece aprobar la excusa de Kyoko, por lo que recoge el guante de ésta y se lo devuelve mientras le da permiso de ponerse lo que quiera siempre y cuando lo haga DENTRO de la base y no FUERA de ella. Al final, Kyoko guarda el guante en su bolsillo y reanuda su recorrido por la base antes de regresar con Naoko...

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Había pasado mucho tiempo desde que se sentaba en casa a relajarse con suma tranquilidad, sin que nadie le molestara. Ello también le envolvía en la nostalgia. Pasó mucho tiempo desde que su fiel compañero en batalla, y casi su único “interés romántico” había fallecido. La pregunta que siempre se hacía cuando se dedicaba a pensar tan deliberadamente en el pasado era: “¿Por qué?”. ¿Por qué lo había salvado? Sabiendo que llevaría una vida melancólica tras su fallecimiento, ¿por qué le libró de la muerte? Le parecía irónico pensar que Nero quería evitar sentir lo mismo que él en ese momento, ¿quizá no lo hubiese soportado? Ni siendo él quien tomara la iniciativa en aquel momento y decidiera sacrificarse lo sabría.

Pero no se detenía. Día a día buscaba la forma de comunicarse con él, ya que entendía que la magia que poseía sobrepasaba cualquier concepto antes visto. Los “dones” de los super héroes de antaño eran una cosa, ¡pero él podía crear cosas completamente desde cero! Y no solamente se trataba de materializar un objeto, ¡sino elementos! El agua, el fuego, el viento, la tierra… ¡Todo! Todo a su alrededor podía converger en algo fenomenal si tan solo empleaba bien las palabras, su energía y conocimientos. ¿Pero había llegado al punto de revertir la muerte? Lastimosamente, aún no. En el tiempo que se encontró “fuera de servicio”, pasando por su fatídica unión a S.K.Y para recuperar sus poderes mágicos, hasta el ahora… no había encontrado nada. Conocía hechizos de sanación, aunque muy básicos, pero nada más respecto al todo que comprendía al ser humano; aún no exploraba los conceptos fascinantes del alma de los mismos porque, en realidad, tenía miedo de lo que pudiera encontrar.


— ¿Maestro? —La voz de Leo, su fiel familiar, le sacó de sus pensamientos y devolvió a la realidad. El elemental de tierra parecía preocupado por algo—. ¿De nuevo pensando en el ayer?
—Tan acertado como siempre —
respondió con una pequeña risa—. ¿Qué ocurre, Leo?
—Lo vi muy ensimismado, y muchas veces no es buena señal —
dijo el familiar al tiempo que se colocaba frente a él. Heka no pudo evitar asombrarse debido a que éste traía una bandeja de plata con una taza de café y un buñuelo en un plato—. Y vaya que no me equivoqué al acercarme a usted. Creo que tiene que descansar de su mente.
—Me es técnicamente imposible, es algo que sabes bien —
entonces se acomodó en su sillón, acercándose a tomar la taza y el plato—. Pero puedo dedicar un poco de mi tiempo libre a comer para aliviar tu preocupación.

Y vaya que se le había pasado completamente el desayuno. Leo le comunicó que el almuerzo estaría listo a la una en punto de la tarde. ¿Era perfecto con el tiempo? Siempre. Su familiar nunca se equivocaba cuando se trataba de medir el tiempo de todo, y es que ya estaba completamente habituado a lo que tenía que hacer durante el día. Leo era un ayudante excelente, y un cuidador aún mejor; lo único en lo que fallaba era en combate, pero era porque siempre se había limitado a servir como un mayordomo común y corriente, no uno entrenado como en cómics que había leído.

Mientras bebía el líquido negro notó en lo más alto de uno de sus estantes el dispositivo que S.K.Y le había hecho llegar tiempo después de retirarse del proyecto. No le traía buenos recuerdos lo que había pasado allí, pero no podía negar que las personas de aquella organización (o lo que fuera) le ayudaron cuando más lo necesitó. No era mal agradecido… pero en aquel momento no se sintió capaz de pertenecer a otro tipo de “servicio privado”, mucho menos después de que jamás se le dio el debido reconocimiento, el cual claramente se merecía, a Nero.

Cerró los ojos para volver a su pasado. En su mente comenzaron a presentarse imágenes de aquel hombre con el que trabajó mano a mano. Se visualizó compartiendo un beso, escondidos del resto de la gente; ¿se avergonzaban el uno del otro? Por más que fuera ese el pensamiento básico de cualquiera que los viera y sospechara de ellos, no: adoraban la intimidad y mantener su relación lejos de las bocas ajenas, impidiéndoles así esparcir rumores ridículos o extravagantes de lo que pasaba entre ellos. A fin de cuentas, la pareja la conforman dos personas… nadie más tenía por qué opinar sobre lo que ellos fueran o dejaran de ser.

Dio un pequeño brinco cuando escuchó ruido extraño, pero sumamente alto. Dirigió su atención al dispositivo que se encontraba en lo más alto del estante: ¡¿Por qué el aparato estaría sonando tanto?! Lo último que supo de S.K.Y fue que dejaron de funcionar como proyecto y cerraron sus puertas por completo. ¿Qué era lo que estaba pasando?

Dejó a un lado la taza y el buñuelo a medio comer, atrayendo con su magia el objeto hacia sí. Leo apareció de nuevo rápidamente en la sala, mortificado por aquel extraño ruido que se oía hasta la cocina, y se sorprendió al ver lo que su maestro tenía entre sus manos. El extraño objeto no dejaba de zumbar con fuerza, pidiendo ser atendido con urgencia. Fue en ese momento cuando recibió una mirada del hombre que le había invocado en aquel lugar, y sabía qué era lo que estaba pensando.


—No sé si sea lo más recomendable.
—Me ayudaron una vez a recuperar mis poderes —
fue su respuesta. Ya había pasado bastante tiempo arrepintiéndose de haber abandonado la organización cuando le ayudaron, puesto que tenía la idea de que podrían ser capaces de ayudarle en sus incesantes investigaciones acerca de la magia—. ¿No crees que sean capaces de ayudarme a recuperar a Nero?
—La muerte es algo que nadie puede burlar, maestro —
contestó con tristeza—. Y si hubiera alguna forma, tendría una consecuencia. ¿Qué precio estaría dispuesto a pagar por recuperarlo? —Pasaron unos minutos de silencio. Dante miró el dispositivo, confundido por sus propios pensamientos egoístas: algo realmente malo debía estar pasando como para que aquello sonara, pero él solo pensaba en aprovecharse de S.K.Y para sus propios fines.
—Yo… estoy dispuesto a hacer lo que sea necesario para recuperar a la persona que amo.

Y entonces aceptó el llamado. Él y Leo fueron transportados, para su sorpresa, a las instalaciones de la organización. Aparecieron en un pasillo completamente desolado.

Se preparó, invocando una lanza para su uso personal. ¿Quizá había caído en una trampa?



Listo~
 

So_Chibi

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Por suerte la respuesta su pregunta no se hizo esperar. Analizo con la mirada al héroe que los había convocado, tenía la idea de haber tenido algún contacto con él en las épocas de S.K.Y.; pero realmente no sabía mucho de él. Cerro el maletín y apretó cariñosamente la mano de su novio antes de avanzar a la sala contigua, deseosa de saber que era aquello que había forzado a Teshub a reunir nuevamente a aquel grupo de héroes.

Quito el polvo de la silla, lo mejor que pudo, y apoyo una mano en la pierna de Diego; intentando transmitirle algo de tranquilidad. Aunque ella misma era un hervidero de contradictorias emociones. - muselu'chugh, vaj qaSpu'bogh quvHa'moH. (Me recuerda a los viejos buenos tiempos, pero con más polvo) - Respondió, susurrante, con la diversión revoloteando en la voz al escuchar a su novio hablar en aquel idioma tan nerd. En momentos así, sabía que había elegido bien. - SIbI' quv, ponglIj tu'lu' 'e' yIghoS. ghu'vam Da'IjmeH (Habla por ti, mi nombre es genial. Solo tienes que llevarlo con seguridad. ) - Habría agregado algo más, pero inmediatamente su atención fue atraída por Teshub y la pantalla tras él.
Mantuvo un completo silencio mientras toda aquella cataclismica información le era entregada. Claro, tenía que ser algo de este nivel para que se hubieran arriesgado a contactarlos. Pero no se había imaginado que tendría que enfrentarse a una invasión extraterrestre.

-A ver... - Elevo un poco la voz y se puso en pie. - Creo que Teshub está siendo demasiado amable. - Paseo su mirada por las demás personas allí, aunque era difícil de saber aquello tras el casco. - Nos enfrentamos a una invasión alienígena, declinar e irse no es una opción. ¿Les preocupa la ONU o morir en pelea? Lo entiendo, pero no es una excusa. - Señalo a la pantalla. - Si esta cosa sin rostro es tan fuerte como él dice y si nos espera una invasión de seres así ¿Qué ganarían declinando ahora? Unos días, semanas quizá de vida. Para luego acabar enfrentando a la desesperada y en solitario a estos alienígenas. Nuestra mejor oportunidad es esta, planear y atacar unidos. Huir solo los condenara y nos condenara a todos.

Hablaba con dureza, pues la situación lo ameritaba, y con la convicción aprendida de su abuelo, después de todo la habían educado para cosas como estas. Una parte de ella se sentía emocionada por ser nuevamente una heroína y otra estaba aterrada por lo que enfrentarían. Pero ambas partes de si estaban de acuerdo en que nada se podría lograr si los héroes allí empezaban a declinar para regresarse a sus hogares.

-Necesito, por favor, toda la información que tengas sobre estos alienígenas. - Dijo dirigiéndose a Teshub, quien regresaba luego de hablar con dos mujeres que ahora se perdían por otro de los pasillos. - Y va a ser importante que todos sepamos lo que podemos hacer, para así ir planeando como contraatacar. No estoy loca, sé que tenemos que irnos con cuidado de la ONU. Pero ellos tampoco son idiotas, seguramente priorizaran acabar con el alíen antes de intentar darnos caza. Lo que quiere decir que tenemos que tener un buen plan de escape.

Mientras hablaba, se había ido moviendo hacia el panel que habia usado Teshub anteriormente. Apoyo su mano en él, el cual no tenía registrada su huella como para hacer algo, por lo que se tornó rojo. Claro que eso no importaba, pues Emma estaba utilizando sus poderes para introducirse directamente en el sistema.

-Entonces, tiempo de compartir muchachos. - El panel se tornó verde, habilitándole el uso y permitiendo a su mente penetrar en el sistema. - Por mi parte, soy una tecnopata y si tenemos algo de tiempo podría construir lo que necesitemos. - Espero que ser la primera en dar información ayudara a los demás a soltar la lengua. - Si tienen ideas, también es un buen momento para decirlas.


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Somewhere into nowhere
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Athanasia & Althos Lynn
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Se les conoce como los “Sin Rostro”, son una especie alienígena que se caracteriza por invadir mundos. De lo poco que sabemos, usualmente… – El cuerpo de Tase se tensó conforme Teshub explicaba la situación, apoyado con imágenes e información extra de su pantalla.

La rubia, al haber pasado la mayor parte de su vida bajo la sombra de S.K.Y., sabía que un llamado negro sólo se hacía por algo realmente grande… pero nunca imaginó que el de esta ocasión lo sería tanto.
Colocó las manos sobre su cintura y comenzó a caminar ansiosamente mientras escuchaba, apretando la boca detrás de su máscara e intercalando miradas a la pantalla, a Teshub y a su hermano, quién a diferencia suya; Oía todo en quietud y silencio.

Mierda… – Maldijo en su liada y culposa cabeza, deseando por primera vez tener otro tipo de poder psíquico que le permitiera saber exactamente qué pasaba por la mente de su hermano o, al menos, visión de rayos x para así poder descifrarlo a través de su expresión oculta por el casco, como normalmente solían hacer entre ellos.
Quienes estén dispuestos a ir, debemos movernos rápido… – Terminaba Teshub, a lo que Tase detuvo su andar nervioso. – Puedo darles armamento, pero honestamente no estoy tan seguro qué tan eficaz sea en contra de él… Si no desean ir, se pueden retirar. – Con un tecleo, las fotos de las criaturas desaparecieron y fueron intercambiadas por otras; Un mapa y los sitios donde todos aparecieron después de ser transportados. – Pueden elegir en el mapa su ubicación y del lado derecho verán qué transportador es el que se activará. Los que deseen ir, háganmelo saber para llevarlos a la armería y después al hangar.

Al término de la “reunión” algunas personas se acercaron al joven de traje rojo, y otras se dispersaron. Tal vez para pensar antes de atreverse a tomar una misión tan temeraria que auguraba de todo menos un retorno seguro… o bien, para rechazarla.
Tase, por su parte, peinó sus largos cabellos hacía atrás con los dedos de ambas manos, cerró los ojos y tomó aire.

Escucha, – Inicio. – de saber que se trataba de esto, no me habría ido así… Yo sólo… – Alt siguió inmóvil a su lado, con la cabeza en dirección al aire como analizando todavía la información que previamente mostraron en las pantallas. – no quería arrastrarte Alty, – Se mordió la lengua, consciente de que con los trajes puestos no podía tener esos deslices, aunque nadie estuviese prestando atención a sus palabras más que el otro. – pero ahora que escuché todo, tampoco puedo simplemente dar media vuelta e ignorar la situación, y tú… sé que lo dejaste por una razón, así que no espero que…
¿Dónde estaba la armería? – Preguntó él de repente e interrumpiéndola, a lo que Athanasia parpadeo confusa. – ¿Sigue donde mismo?
Espera, Al-- digo, Saint…
A ver… Nos enfrentamos a una invasión alienígena, declinar e irse no es una opción. – La voz de la pequeña “Em” la calló nuevamente, junto con su discurso. – …Huir solo los condenara y nos condenara a todos. – Finalizó.

Althos tomó el hombro de Tase y lo apretó cuando la chica terminó de hablar. Ella lo miró desde abajo, y aunque era incapaz de ver su rostro debido al casco, entendió entonces que este compartía lo que la otra había dicho. Iba a quedarse.

No estás hecho para ser un héroe. – Dijo seria, repitiendo lo que alguna vez él dijo sobre sí mismo en el pasado.
¿Tiene esto algo que ver con ser putos héroes? – El tono de The Saint, incluso con la alteración, se escuchó cansado y resignado de cierta forma. – Además, ya la oíste. Esto no es algo que puedas simplemente declinar e irte.

Su hermana suspiró pesadamente al escucharlo, aunque tenía que admitir que sintió algo de alivio… e incluso cuando había muchas otras cosas de las que quería hablar, aceptó que ese no era el momento ni el lugar… no como The Saint ni Voodoo Queen.

Por un momento creí que me iba a enfrentar a esta mierda del día de la independencia yo sola. – Bromeo al aceptar la situación, dándole una palmada un poco fuerte en la espalda.
¿Y dejar que te lleves toda la gloria? Ya quisieras, bruja. – Quiso jugar también, aunque sin poder deshacerse de su tono serio, pero Tase respondió de vuelta con una cómplice sonrisa que pudo verse aun detrás de la tela de su máscara.
Entonces, tiempo de compartir muchachos. Por mi parte, soy una tecnopata y si tenemos algo de tiempo podría construir lo que necesitemos. Si tienen ideas, también es un buen momento para decirlas. – Tecna tomó el liderazgo del grupo nuevamente, lo que incentivo a Athanasia a seguir su ejemplo con ánimos renovados.
¡Voodoo Queen, aquí! – Exclamó agitando la mano al aire. – Puedo dañar a esas cosas sin acercarme tanto. Ya saben, transfiriendo heridas y eso, incluso sino son las mías. Mi puntería tampoco es taaaan mala así que si pones unas bonitas y avanzadas armas en mis manos, tampoco serán desperdiciadas. – Dijo imitando la forma de unas pistolas con ellas y haciendo como que disparaba.
Althos dio un paso frente a Tase como queriendo que todos ignoraran los ademanes infantiles que su gemela estaba haciendo. – Tengo poderes de sanación, y mucho mejor puntería que ella. Me especializaba en dar apoyo desde la distancia además de eso, aunque no esperen mucho de mí en combate cuerpo a cuerpo, sobre todo contra cosas como esas. – Se presentó.


 
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[Isla S.K.Y]

Blake yacía cruzado de brazos aún dentro de la sala, su mente trabajaba a una velocidad impresionante mientras se esforzaba por comprender la situación por completo. Concordaba con la postura de la tecnopata, definitivamente no era algo que pudieran ignorar y avanzar con su vida; si los Sin Cara llegaban a la tierra y no eran detenidos al instante, definitivamente morirían más pronto que tarde. Apretó los labios y también los puños, él solo quería tener una vida normal, pero su moral no lo dejaría vivir en paz si se iba ese día. Encima de todo, estaba completamente seguro de que Madison iría y si algo le pasaba a ella mientras él estaba cómodamente en casa, esperando la destrucción del mundo… No.

Yo – su voz fue apenas lo suficientemente audible, llamando la atención de algunos –…yo puedo manipular la oscuridad. – Su voz perdió algunos niveles cuando dijo aquello, evidentemente incomodado ante la atención recibida de parte del grupo; por algún motivo que él mismo desconocía había esperado que no más de uno lo escuchase.

Yo manipulo la gravedad. – Whitlock habló rápidamente, provocando que la atención ahora se enfocase en ella y de ese modo, logrando que Montgomery se relajase un poco. – ¿Dices que eres tecnopata? – Agregó, la mujer en cuestión asintió. – ¿De verdad podemos pedirte algo? Tengo algunas ideas que podrían ayudarnos. – Su comentario fue claramente en referencia a ella misma y a quien fuese como su familia, pues desconocía los poderes de la mayoría de los presentes.

El resto del grupo continuó compartiendo lo que eran capaces de hacer, aunque Teshub ya conocía la mayoría de sus habilidades, agradecía que se informaran entre sí para que pudiesen planear lo mejor posible la misión a la cual se dirigirían dentro de poco. Él decidió permanecer en silencio, escuchando las múltiples conversaciones que ocurrían a su alrededor, a la par que intentaba idear él mismo alguna estrategia que pudiera ser factible.

¿Hay algo más que debamos saber de los Sin Cara? – Aquella pregunta lo obligó a centrarse un poco más, pero terminó por negar con la cabeza.

Lo que sé es lo que les dije. Tenemos que llegar antes de que toque tierra, ya que hay que localizar la zona y todo… – Se rascó la mejilla, cuestionándose si alguien en particular volvería, ya que esa persona podría hacer una gran diferencia en ese momento… Rápidamente apretó los puños, a sabiendas de que no podía depender de aquello, tendrían que trabajar con lo que tenían a la mano en ese momento. – ¿Necesitas un taller o algo para trabajar en el equipamiento adicional? No sé si tenga todo lo que necesitas, pero supongo que no está de más revisar. – Tras decir aquello miró de nuevo la pantalla que básicamente tenía el “boleto” de vuelta a casa para quienes no quisieran quedarse.

Esperaba seriamente que nadie lo tomara, necesitaban toda la ayuda que pudieran conseguir.

[…]

[Torre ONU]

¿Dónde se encuentran las unidades?
En camino, señor.
¿Cuánto tiempo?
20 horas, tendremos tiempo de sobra para prepararnos, señor. – El militar que se encontraba en pantalla cortó la comunicación apenas dio ese informe; a pesar de que su voz ya no era audible, la cámara dentro del vehículo permanecía activa. La sala de operaciones estaba en constante movimiento, con nuevo personal presente, provocando que el lugar estuviese todavía más abarrotado que antes. El hombre trajeado yacía con los brazos cruzados, observando la pantalla como si ésta fuera a cambiar por completo a causa de su propia mirada.
Señor, ¿qué deberíamos hacer? – Uno de los trabajadores miraba al hombre trajeado desde su sitio en una silla, el varón apenas giró el rostro hacia el aludido.
Esperar indicaciones, informarme de cuaqlquier anomalía con nuestro visitante indeseado.

[…]

[Ejército de defesa exterior - Equipo Alfa]

¿En serio enfrentaremos a un extraterrestre? – Uno de los militares miró a su superior, el cual asintió con calma. – Vaya, es la primera vez que hacemos lo que se supone que debemos hacer. – Estaba algo contrariado, su voz tenía una mezcla de emoción e incertidumbre, ¿las armas que tenían serían efectivas contra su nuevo enemigo? Nunca antes había tenido que comprobarlo, de hecho internamente había deseado con no necesitar hacerlo.
Esto va a ser interesante, hasta ahora solo habíamos tenido que detener a esos raros.
Lo dices como si fuera la cosa más sencilla del mundo – suspiró exasperado otro uniformado –, algunos de ellos son lo equivalente a un maldito alienígena.
En eso tienes razón, ¿recuerdas al tipo que tenía varios brazos? Me daba asco solo de verlo.
Guarden silencio y duerman mientras puedan, tenemos un largo camino y una vez lleguemos allá no habrá descanso. – Gritó el militar que se encontraba manejando el vehículo, a la par que apagaba las luces del área de tripulantes.

Equipos, ¿todo en orden?
Beta, todo en orden.
Gamma, todo en orden.
Delta, todo en orden.
Epsilon, todo en orden.
Eta, en orden.
Theta, en orden.
Iota, en orden. – Las voces se siguieron escuchando, evidenciando la cantidad de equipos que formaban parte de esa misión en particular. La ONU no estaba tomando aquella situación a la ligera.

[…]

[Isla S.K.Y. - 6 horas desde la reunión informativa]

Descansen mientras puedan, a media noche partimos hacia Suecia. – Teshub miró al equipo con calma; si bien todavía no tenían un plan que pudiera dejarlos tranquilos a todos, al menos sabrían la forma en la que podrían apoyarse entre sí para trabajar en conjunto.


Tanshiro Hoodie Yaomomo Yaomomo Maka Evans Maka Evans Evil Ryu Evil Ryu Krauser Krauser Sirlanca Sirlanca So_Chibi So_Chibi Sett. Sett. Hathaway Hathaway disculpen la tardanza, me dio covicho (?) pero ya volví a la vida ;-;
 
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Naoko cerró lentamente sus ojos y comenzó a recordar su vida luego de que sus padres se divorciaran, poniendo así fin a una familia disfuncional. Para desgracia de la pobre chica, ninguno de ellos quiso su custodia...

Esa fue la última vez que los vio...

Al no tener a nadie cerca, Naoko tuvo que salir adelante por su cuenta, y durante ese tiempo, sus poderes nigromantes comenzaron a manifestarse de forma repentina. Esto hizo que SKY pusiera su atención en ella y la acogiera para entrenarla en el uso de sus habilidades. También fue gracias a ellos que supo del paradero de sus padres: Su padre sucumbió por completo a las adicciones tanto para el juego como con la bebida y finalmente fue brutalmente asesinado por una banda de criminales a los cuales les debía dinero. En cambio, su madre optó por disfrutar su libertad luego de deshacerse de un matrimonio sin futuro y vivir una vida sin responsabilidades...

Volviendo con Naoko, ella sólo pudo estar en SKY por unos cuantos meses debido a que la organización estaba ya en las últimas, por lo cual tuvo que ser transferida a una escuela en Japón donde conocería a su futura tutora, Kyoko, así como a Takeda, a Sandy y, por supuesto, a su futura novia, Nakuru...

A los pocos días de establecerse en su nueva vida. Naoko acompañó a sus tres amigos a un concierto donde tocaría una banda local. Los cuatro iban ataviados con estilo...
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Pero como si se tratase de una casualidad, un grupo terrorista atacó la discoteca donde el concierto se llevaría a cabo. Hubo balaceras, bombas lacrimógenas, algo típico de un ataque terrorista...

Usando un pañuelo mojado para cubrir su boca para no respirar el gas esparcido por las bombas, Naoko se vio obligada a usar su habilidad nigromante a campo abierto aprovechando que sus amigos se encontraban aparentemente inconscientes al igual que varios inocentes que inhalaron el gas lacrimógeno. De esta manera, la chica invocó a prácticamente una docena de soldados de guerra caídos y los comandó para despachar a los terroristas, quienes se asustaron al ver que estaban viendo "fantasmas" al grado de que uno de ellos sufrió un ataque cardíaco fulminante y murió segundos después mientras que el resto perdió la conciencia ante el "acontecimiento paranormal"...

Al concluir su invocación, Naoko tomó la máscara antigás de uno de los terroristas y se la puso, tras lo cual volteó hacia donde se encontraban sus amigos... y vio a Nakuru despierta y de pie, cubriendo también su boca y su nariz con un pañuelo tapado mientras observaba en shock y con los ojos llorosos a su nueva amiga. Ésta no tuvo que averiguar la razón del por qué Nakuru la miraba de esa forma, pero tan pronto Naoko recuperaba la compostura y se disponía a explicarle todo a Nakuru, algo sucedió...

Una especie de viento recorrió todo el lugar y dispersó por completo el gas lacrimógeno. Naoko sabía que esto era obra de Kyoko, así que se quitó la máscara antigás y por fin se armó de valor para confesarle a Nakuru su "vergonzoso" secreto. No obstante, y aún con el rostro empapado en lágrimas, Nakuru abrazó repentinamente a Naoko, a quien sorprendió con un beso apasionado. Naoko no pudo evitar sentir mariposas en el estómago, comprendiendo así cuáles eran sus verdaderas preferencias sexuales, por lo cual se entregó por completo a sus pasiones, al menos por un breve momento, ya que Kyoko y Mikuru entraron en escena y regresaron a la normalidad...

Ambas chicas se avergonzaron por lo sucedido, ya que casi olvidan lo que acababa de pasar y que sus amigos y el resto de los afectados necesitaban ayuda, por lo que "medio ayudaron" con lo que pudieron antes de evacuar. Sin embargo, Mikuru se acercó a ella y murmuró al oído lo siguiente: "No te preocupes, tu secreto estará a salvo como el de Kyoko-chan. Es mi agradecimiento por salvar a mi hermanita"...

Naoko no pudo evitar entrar en shock al escuchar lo del "secreto". Si Mikuru no hubiera mencionado a Kyoko, habría dado por hecho que se refería a la tórrida escena con su hermana, pero era evidente que se refería a sus habilidades especiales. No obstante, tanto Kyoko como Nakuru le habían dado muy buenas referencias en cuanto a Mikuru, o "Miku-chan" como suelen llamarla tanto en la jefatura como en su círculo de amigos debido a las trenzas que siempre lleva consigo a pesar de ser una mujer de prácticamente 30 años...

Después de ése incidente, Naoko creó un alter ego heroico al conservar aquella máscara antigás, y usando su uniforme de educación física escolar mas una chamarra y la identidad de "NAO", la chica comenzó a defender en secreto a aquel que lo necesitara, claro, siempre y cuando esto no llamara la atención de nadie, y menos de AHS...

La chica terminó de recordar y se quedó dormida, sin haberse quitado el zapato restante. Es entonces cuando Kyoko entra y ve a Naoko dormida. La mujer policía decidió no quitarle el zapato por temor a despertarla ya que ella merecía descansar después de todo lo que ha pasado...

Kyoko recogió el otro zapato de su protegida y se sentó al lado de ella para contemplarlo mientras los recuerdos venían a su mente. Al igual que con Naoko, Kyoko tampoco había gozado de una infancia feliz, pero la suya era aún peor: Sus padres murieron cuando ella era pequeña y pasó una buena parte de su infancia en un orfanatorio, donde su vida tampoco era mejor...
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La chica nunca pudo entablar amistad con ninguno de los niños del orfanatorio, quienes constantemente la veían como alguien a quien molestar sin importar que alguna broma suya se saliera de sus manos...

Fue una de esas bromas la que marcó a Kyoko para siempre...

Unos niños la tomaron por sorpresa durante la hora del almuerzo y la llevaron al almacén de limpieza donde le quitaron los pantalones y la dejaron encerrada semidesnuda. Kyoko gritó por horas pidiendo que la sacaran de allí hasta que uno de los maestros la sacó finalmente de ahí. Es gracias a esa cruel broma que Kyoko juró que jamás volvería a usar un pantalón, ya sea largo o corto, prefiriendo usar sólo faldas...

Al ver que nadie de sus compañeros veía a Kyoko con buenos ojos, ésta fue transferida de orfanatorio a orfanatorio por la misma situación: Kyoko siempre fue víctima de abusos hacia su persona, como si el mundo entero quisiera hacerle la vida miserable. Fue hasta que tenía 12 años cuando la situación cambió para ella...
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Un día, cuando Kyoko se dirigía a descansar a su habitación tras volver de la escuela, recibió un fuerte golpe en la cabeza causado por un bat de béisbol que, si bien no le ocasionó sangrado o algún daño permanente, la dejó inconsciente el tiempo suficiente para que un grupo de chicas la arrastrara al patio recreativo del instituto...
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Justo entonces, Kyoko despierta y se da cuenta de que no llevaba la falda puesta, pero las chicas la sostenían de los brazos y una de ellas, habiendo oído rumores sobre los "gustos de vestir" de la pobre chica, dijo: "Así que odias ponerte pantalones, ¿eh? ¡Pues te vamos a obligar a usar uno!", tras lo cual sacó el pantalón de un uniforme deportivo para ponérselo por la fuerza. Kyoko gritaba que la soltaran hasta que, por azares del destino, su poder se activó repentinamente...

Las piernas de Kyoko comenzaron a moverse con mayor velocidad, causando que la chica que le iba a poner el pantalón saliera volando hacia una ventana y la penetrara estrepitosamente. Las otras chicas soltaron a Kyoko ante lo que ésta acababa de hacer y ella, sin pensar las cosas, corrió con súpervelocidad dando vueltas y formando un pequeño tornado alrededor suyo, con el cual sus abusivas salieron volando por los aires para luego caer al suelo y sufrir serias heridas por la caída...

Muchos alumnos y encargados del orfanatorio observaron con horror lo que Kyoko acababa de hacer al grado de que algunas chicas soltaron un alarido que resonó por los alrededores mientras que los demás comenzaron a exclamar cosas como "¡Esa chica es un MONSTRUO!" o "¡Que nadie se acerque a ella!", por lo cual comenzaron a lanzarle piedras a la confundida chica quien, instintivamente, eludió las pedradas gracias a su velocidad, pero era más que evidente que ya no sería bienvenida en el orfanatorio. Sin embargo, la chica notó que su falda estaba tirada cerca de donde sus abusivas la tenían sometida, así que la recogió y salió huyendo mientras comenzaba a llorar sin parar...

Después de detenerse para terminar de desahogarse y ponerse al fin la falda, Kyoko sintió que tenía un hambre descomunal, pero no tenía dinero y además pensaba que todo el pueblo ya debería haberse enterado de lo que sucedió en el orfanatorio, lo cual se confirmó al ver las noticias en una televisión 4K que estaba de exhibición en una tienda de electrónica. Pero lo que la puso en shock no fue el hecho de que su identidad se divulgara en el noticiero... no... lo que la horrorizó fue el triste destino de las chicas que abusaron de ella...

De las CINCO chicas, sólo TRES sobrevivieron. La chica a la que Kyoko lanzó por la ventana se había desangrado hasta morir debido a los tantos pedazos de vidrio sueltos que se habían incrustado en su cuerpo, y una de las que salieron volando cayó de cabeza contra el pavimento y se rompió el cuello, muriendo instantáneamente. Del resto, una quedó paralítica, la otra se fracturó un brazo y la última una pierna...

Kyoko no pudo evitar quedar traumatizada al saber que había matado a dos chicas y le había arruinado la vida a otras tres aún cuando todas ellas intentaban abusar de ella. Pero al ver que ahora poseía el don de la súpervelocidad, razonó en que al convertirse en una heroína podría compensar ese crimen al ayudar a otras personas, pero con el Pacto AHS, ese sueño parecía imposible...

Fue en ese momento cuando Kyoko fue localizada por un agente de SKY, quien la llevó a sus instalaciones y así fue entrenada en el uso de sus poderes. Sin embargo, y al igual que en los muchos orfanatorios donde solía vivir, la chica no hizo amistades, pero esta vez no fue porque abusaran de ella, sino por la negativa a ponerse pantalones debido a la traumática experiencia de años atrás, por lo cual el equipo de SKY tuvo que usar un uniforme de educación física creado especialmente para ella...
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Obviamente, la chica recibió terapia para superar todos esos traumas de la niñez, así como lo del triste destino de aquellas abusivas. Gracias a eso, la estabilidad mental de Kyoko quedó en un balance perfecto, pero prefirió seguir firme en su decisión de no usar pantalones y sus terapeutas y el staff de SKY respetaron su decisión. Éstos últimos ayudaron a Kyoko a hacerle creer al mundo que la "demonio del orfanatorio" había muerto en una explosión mediante efectos especiales con tal de mantener tranquila a la población...

Pasado un tiempo, Kyoko seguía viviendo en la base de SKY aún mucho después de haber completado su entrenamiento, fungiendo ahora como asistente de entrenamiento de los nuevos reclutas, y estaba a unos meses de cumplir 18 años. La chica había entablado amistad con una mujer que no era miembro oficial de la organización, pero tenía el rango de detective en el cuerpo policíaco de Tokio. Su nombre era Emiko Yamazaki, quien era también una vieja conocida de algunos miembros de SKY y asistía a la base como asesora para los entonces futuros héroes. Emiko a veces llevaba a su hijo, Takeda, quien apenas era un niño...
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Sin embargo, y por razones que sólo SKY y Emiko conocen, ésta decidió romper lazos con ellos tras una acalorada discusión que terminó con ella saliendo furiosa de la oficina con lágrimas que caían por sus mejillas. Por pura casualidad, Kyoko estaba frente a ella ya que la había ido a buscar a la oficina debido a que Takeda estaba llamando por ella...

Repentinamente, Emiko abrazó a Kyoko de manera afectuosa y, entre sollozos, le dijo que ella y Takeda ya no iban a regresar nunca más a la base y mucho menos la volverán a ver a ella ni al resto de los estudiantes, pero que los iban a extrañar como no tenía ni idea. Emiko le pidió a la confundida chica que por favor no hiciera preguntas y le pidió que se cuidara mucho...

Pero entonces, Kyoko sorprendió a la entonces detective policíaca con una petición a modo de súplica: "Emiko-sama, por favor... ¡deje que me vaya con ustedes! ¡Yo quiero convertirme en policía!", algo que dejó boquiabierta a la aún llorosa mujer, quien no sabía ni que decir. Pero uno de los directivos de SKY, que había escuchado la conversación, le da permiso a Kyoko de irse con Emiko y con Takeda, ya que había pasado mucho tiempo desde el incidente del orfanatorio y ya era hora de que la chica se reacoplara a la sociedad además de que Kyoko soñaba de niña con convertirse en policía...

Así, Kyoko se fue a vivir con Emiko y con Takeda y se unió a la academia policíaca, donde conocería a su primera amiga verdadera en la academia y en la ciudad en general: Mikuru Matsuda, quien como ya se había mencionado, tenía el alias de "Miku-Chan" debido a que siempre llevaba sus trenzas...
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Un día, durante la hora del almuerzo, Mikuru se sentó en la misma mesa que Kyoko y se presentó ante ella. Al principio no hubo ni un momento de incomodidad, pero después, y aprovechando que no había nadie cerca, le susurró al oído: "Eres la chica que Emiko-sama acogió de aquella base, ¿verdad?"

Kyoko no pudo evitar sentir un susto al oír esas palabras, pero Mikuru la detuvo y le pidió que guardara silencio, tras lo cual aclaró rápidamente que Emiko fungía como asesora en SKY por petición del padre de Mikuru, quien fue comisionado de policía y jefe de Emiko. Por eso es que ella sabe de SKY. Desafortunadamente, el padre de Mikuru había fallecido recientemente en cumplimiento del deber y ella tuvo que hacerse cargo de su entonces pequeña hermana, Nakuru. Kyoko le da sus condolencias y Mikuru sonríe diciendo que al tenerla de su lado, seguro el cuerpo policíaco necesitará su ayuda aunque los héroes no sean bien vistos hoy en día...

Con el tiempo, Kyoko y Mikuru se graduaron en la academia, y más adelante, Kyoko se iría a vivir sola a un departamento mientras fungía tanto como policía como heroína bajo el alias de Pink Tracksuit. Eventualmente, Emiko sería nombrada comisionada y, durante un turno de patrullaje vespertino, Kyoko conoció a otra persona que sería importante en su vida: Michelle Hamilton, quien era la dueña de un restaurante tropical y cuyo cabello en ese entonces tenía más volumen...
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Inicialmente, la relación entre ambas era de "clienta-propietaria", pero luego pasó a ser de "amigas" y, finalmente, a una relación romántica. Michelle incluso aprobó el hecho de que Kyoko tuviera súperpoderes porque la hacían ver "ardiente". Incluso Sandy, la hija de Michelle, aprobaba al 100% que su madre encontrara en Kyoko a alguien que la hiciera feliz...

Finalmente, y hace unos meses, Kyoko sería contactada por SKY para una "última" labor: Convertirse en la tutora de su última discípula, que sería Naoko, la cual se iría a vivir con ella y hacerle compañía en ese departamento tan "ya-no-más-solitario"...

Kyoko finalmente termina de recordar sobre cómo una infancia de constantes abusos terminó por darle unas personas maravillosas gracias a que descubrió que tenía poderes. Luego, voltea a ver a Naoko y vuelve a dejar en el suelo el zapato de ésta para dejarla descansar mientras ella volvía a recorrer los alrededores para matar el aburrimiento...

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