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Sombrero loco

nunca sabes que tendré en mi sombrero
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Buenos días,tardes o noches amigos les hemos traído un nuevo trabajo cortesía de su amigo Sombrero loco y Blackcignus esperando que sea de su agrado.

Potencial.

Era una hermosa mañana en el aeropuerto de la siempre primorosa Ciudad Luminalia, cuando una hermosa joven de largo cabello color miel y deslumbrantes ojos azules bajó de un avión con una dulce sonrisa en su rostro, ya que después de dos largos años finalmente había vuelto a su hogar.


Y dicha joven era nada que Serena, la talentosa y hermosa performer que había logrado llegar a la final de la prestigiosa Clase Maestra en su primer intento, y que aconsejada por Palermo decidió viajar a distintas regiones con la finalidad de mejorar sus habilidades y obtener nuevas experiencias. Sin embargo su habilidad y tener nuevos compañeros pokémon no fueron los cambios que la joven había tenido durante su viaje. Ya que su llamativa apariencia física se había vuelto aún más atractiva de lo que era antes:


Ya que su elegante vestimenta, compuesta de blusa de color magenta sobre la cual usaba un saco y una falda de color gris, junto con unas medias negras y una elegante boina, se encargaban de resaltar aún más su estilizada figura, sus prominentes pechos y su bien formado trasero. Lo cual sumado a su melodiosa voz, su linda sonrisa y su altura, un poco mayor al de la mayoría de la chicas, la hacían destacar bastante y ser una chica bastante deseada por los chicos e incluso por algunas chicas.


Sin embargo la hermosa joven no esperaba encontrarse con ninguno de sus conocidos, debido a que su madre no podía ir a recibirla al aeropuerto debido a su participación en una carrera Rhyhorn, por lo que grande fue su sorpresa al darse cuenta de que su amiga y rival Shauna junto con el Profesor Sycamore la esperaban en el hangar con una sonrisa.


— ¡Shauna, Profesor! ¿Que hacen aquí? —preguntó la sorprendida joven al acercarse hacia sus conocidos con una radiante sonrisa de alegría.


—El profesor y yo pensamos que lo mejor era darte una bienvenida apropiada —comentó la morena con una linda sonrisa, lo cual hizo que Serena se percatara de que el nuevo atuendo de su amiga era un poco más revelador de lo que ella recordaba. Ya que ahora Shauna estaba luciendo una minifalda negra y una ajustada blusa de color violeta, que se encargaban de hacer resaltar sus lindos atributos.


—Es maravilloso verte de nuevo, Serena —la saludo el investigador de forma amable antes de añadir —Y debo decir que tu participación en el Gran Festival fue asombrosa.


—Muchas gracias, profesor. Aunque me hubiera sentido más satisfecha si hubiera ganado —respondió la chica un poco apenada, mientras recordaba la forma en que fue derrotada en la final por una experta coordinadora.


—Sabes muy bien que eso no es lo más importante, Serena. Diste lo mejor de ti y eso es lo que importa —respondió Sycamore con una sonrisa amable que la coordinadora le respondió de inmediato.


— ¿Y que te parece si pasamos al Laboratorio y para que descanses un poco? Imagino que debes estar agotada por el largo viaje y no es seguro que viajes a Pueblo Boceto ahora —ofreció el investigador de la Megaevolución.


— ¡Muchas gracias, profesor! —agradeció la chica con los ojos brillando de alegría ya que en verdad estaba cansada.


—Muy bien, entonces vamos —dijo el profesor tomando la maleta de Serena, mientras se dirigían hacia el estacionamiento en donde se encontraba su camioneta.


De forma que en cuestión de pocos minutos, en los cuales la performer les contó un poco acerca de sus aventuras en Hoenn y los pokémon que había capturado en aquella región, fue que el grupo llego al Laboratorio de Sycamore, en donde fueron recibidos por Sophie y Colette.


— ¿Gustan de un poco de té? —preguntó Sophie, una vez que todos tomaron asiento en la sala común del laboratorio, mientras colocaba una bandeja de madera con unas aromáticas tazas de té junto con unos trozos de pastel de chocolate para acompañarlos.


— ¡Muchas gracias, Sophie! Moría de hambre —respondió Serena mientras que la hermosa mujer le servía un poco de té.


—No hay de que Serena, es un gusto tenerte de vuelta —respondió la aludida con una sonrisa antes de dirigirse hacia la morena —Oye Shauna, Colette necesita que la ayudes con unas mediciones, así que podrías venir al invernadero.


—Por supuesto, iré de inmediato. Sí me disculpan —respondió la morena y poniéndose de pie para seguir a la asistente del Profesor, lo cual sorprendió bastante a la recién llegada.


—Shauna lleva algunos cuantos meses siendo una pasante aquí —comentó Sycamore con calma al notar la sorpresa que había en el bello rostro de su invitada —Desde que ella y sus amigos me ayudaron con la investigación que hicimos después del incidente del Team Flare, Shauna descubrió que su verdadera pasión era la investigación.


—No lo sabia, profesor —dijo Serena mientras trataba de recordar si su amiga le había comentado algo al respecto en las ocasionales conversaciones que tenían por videófono, pero en lugar de encontrar ese detalle sospechoso ella simplemente pensó que Shauna quería darle una sorpresa.


—Eso es impresionante ¿Y que tipo de investigaciones ha hecho Shauna, profesor? —preguntó Serena con curiosidad, ya que a una parte de ella aún le costaba imaginar a su amiga trabajando en el laboratorio.


—Es interesante que preguntes eso, Serena. De hecho tengo un pequeño vídeo acerca de lo que ella está investigando. Así que podrías verlo ahora si lo deseas verlo —le respondió el investigador con una sonrisa.


— ¡En verdad podría verlo! —exclamó la chica con sorpresa ya que su experiencia tanto en Kalos como en Hoenn le había enseñado que muchas de las investigaciones de los profesores regionales eran de carácter confidencial.


—Por supuesto, Serena. De hecho estoy seguro de que te va a gustar —respondió el investigador mientras abría un archivo en su computadora y tras conectarla a un cable la imagen de unos hermosos Swanna en vuelo comenzó a reproducirse en la televisión mientras que de forma tenue la voz de su amiga hacia algún comentario ocasional.


—Yo tengo que salir por un momento, así que ponte cómoda y disfruta del vídeo —le comentó el profesor antes de levantarse de su asiento y salir de la habitación, mientras que una extraña sonrisa que Serena no percibió se formó en su rostro.


De forma que la joven continuó observando el vídeo con atención por varios minutos, aunque por algunos momentos este se veía un poco borroso, como si alguien hubiera sobrepuesto una imagen sobre él o como si hubiera un error en la edición.


“No es por ofender a Shauna, pero esto es aburrido” pensó Serena mientras daba un adorable bostezo y se tallaba los ojos, pero a pesar de todo volvió su mirada hacia el vídeo.


Sin embargo a medida que este transcurría a ella le costaba cada vez más seguirlo, y no sólo porque un plácida y embriagante sensación de somnolencia se estaba apoderando de ella, sino por las imágenes eran cada vez más erráticas y borrosas.


Pero lo que la chica no sabía es que el vídeo contenía una tenue voz, que sólo podía ser percibida por su subconsciente y que desde que esté comenzó se había encargado de ir disminuyendo sus defensas poco a poco, todo mientras se aseguraba de que ella no dejara de mirar la pantalla.


“Mira la pantalla y relájate, no hay nada que temer” le mencionó una profunda y suave voz masculina que le era vagamente familiar en cuanto las imágenes de los pokémon tipo volador fueron sustituidas por una brillante espiral multicolor que giraba sin parar.


—Si... Miraré y me relajare —respondió la chica lacónicamente mientras que sus hermosos ojos azules se fijaban únicamente en la brillante espiral.


“Muy bien... Sigue mirando atentamente la espiral... ¿Es muy bonita, verdad? Tan brillante y cautivante que no puedes dejar de mirarla” recitó aquella voz, la cual cada vez era mucho más clara y familiar para la joven.


—Si... Muy bonita... No puedo dejar de mirarla —contestó la performer de inmediato y sin dejar de mirar la pantalla en ningún momento, de hecho ella ya no era capaz de hacerlo aunque lo deseará.


“Ahora sólo mira la espiral y concéntrate en mi voz, únicamente en mi voz” le pidió la voz una vez más, mientras ella asentía levemente.


—Si, Profesor Sycamore... Sólo la espiral y su voz —respondió Serena mucho más aliviada, ya que en esos momentos la voz era tan clara que ella ya sabía perfectamente a quien pertenecía.


“Estás muy cansada Serena... demasiado cansada para pensar por ti misma... ¿No sería mucho más que alguien piense por tí?” la cuestionó la voz del Profesor.


—Muy cansada... No puedo pensar... Sería más fácil que alguien piense por mi —recitó la chica cada vez más indefensa.


“Así es Serena... Ya no puedes ni quieres pensar por ti misma... Estás completamente relajada y atenta a mis palabras... Porque tu confías en mí” indicó la voz de Sycamore


—Si, profesor... No puedo ni quiero pensar... Relajada y atenta... Yo confío en usted —recitó la hermosa joven sin la más mínima vacilación.


“Muy bien Serena... Tu confías ciegamente en mi voz... Porque mi voz te hace sentir segura... Sólo debes dejarte guiar por mi voz”


—Si, profesor... Confío ciegamente en usted... Su voz me hace sentir segura... Debo dejarme guiar por su voz —y mientras Serena decía aquellas palabras su respiración comenzó a hacerse mucho más pausada, señal de que estaba profundamente relajada.


“Así es... Ahora deja que mis palabras se conviertan en tus pensamientos... Deja ir tu voluntad y confía en mí... Solo en mi... Siente como mis palabras te hacen sentir tan bien, tan plena”


—Si, profesor... Sus palabras son mis pensamientos... Confío en usted y sólo en usted... Me siento muy bien —respondió ella en medio de profundas exhalaciones.


“Ahora debes obedecer mis palabras sin dudar, Serena... Sabes que puedes confiar en mi, por que solo quiero lo mejor para tí... Sólo yo se lo que es mejor para ti... Sólo debes obedecer”


—Si, profesor... Obedeceré sin dudar... Confío en usted... Usted sabe lo que es mejor para mí... Debo obedecer —respondió la coordinadora cerrando brevemente sus ojos, pero en cuando los abrió nuevamente estos habían perdido su brillo, dejándolos completamente vidriosos y vacíos.


“Excelente, Serena... ¿Sientes lo bien que se siente escucharme y obedecerme? ¿Lo adictivo que es? ¿Lo mucho que anhelas órdenes que obedecer?” replicó la voz con confianza.


—Sí, profesor... Escuchar y obedecer su voz se siente muy bien... Es adictivo... Anhelo sus órdenes, profesor... Anhelo obedecer —respondió Serena sonriendo levemente y sonrojándose un poco.


“Exactamente Serena... Ahora tú mente está totalmente abierta a a mis palabras... Lo único que necesitas es obedecer mis instrucciones... Ahora mis órdenes dominan tu mente... Mis pensamientos son tus pensamientos”


—Si, profesor... Mi mente está abierta a sus instrucciones... Sólo necesito obedecer... Sus órdenes dominan mi mente —replico Serena, sin saber que le estaba entregando el control absoluto de su mente a la voz de Sycamore.


“Así es, Serena... La idea de obedecer mis órdenes ahora llena tu mente y también tu cuerpo... Mi control sobre ti es absoluto... Y ese control comienza a recorrer tu cuerpo... Ahora comenzarás a sentir como un delicioso calor comienza a surgir desde el interior de tu mente e invade lentamente tu cabeza y tu rostro” dijo la voz del investigador, pero en esta ocasión la indefensa performer no necesito responder, ya que de inmediato comenzó a experimentar la sensación que se le indico, lo cual la hizo sonrojar


—Obedecer se siente muy bien... Mi mente y mi cuerpo necesitan obedecer... Su control sobre mi es absoluto —respondió la chica mientras su rostro se tenía de color rojo al no saber que hacer con aquella sensación, tal y como se le indico ella ya no tenia pensamientos propios y aguardaba ansiosa por alguna orden.


“Ahora siente como aquella sensación comienza a bajar poco a poco... Bajando lentamente por tu cuello y tus hombros” le indicó la voz de Sycamore mientras que la pobre chica sentía como aquel embriagante placer invadía su sensual e indefenso cuerpo.


“El calor no se detiene Serena... Siente como va descendiendo... Hasta llegar a tus pechos... Tus sensuales y grandes pechos... ¿No te encanta sentir como cada parte de tu sexy cuerpo va perteneciendome poco a poco? ¿Y lo mucho que tú deseas que eso suceda?”


— ¡Tiene razón, profesor! ¡Cada parte de mi cuerpo le pertenece! ¡Yo lo deseo tanto! ¡Por favor, continúe, profesor! —suplico la chica de forma sensual, mientras que sus pezones estaban tan excitados que podían distinguirse fácilmente a través de su ropa.


“Muy bien, mi pequeña... Ahora siente como el delicioso calor que te hace temblar de placer baja por tus brazos y tus manos... Por cada centímetro de tu suave y plano vientre... Hasta invadir tu coñito y tú perfecto trasero... Ya no dudes en expresar lo bien que te sientes, Serena... Pero no hagas nada aún... No hasta que yo te lo ordené” le indicó la voz de Sycamore, mientras que la indefensa chica asentía con desesperación y su bello rostro se tornaba de color rojo.


— ¡Oh, sí! ¡Me siento muy bien, profesor!... ¡Obedecer se siente tan bien!... ¡Por favor deme más órdenes, Profesor Sycamore! —gimió la hermosa performer totalmente abrumada por el placer que sentía y rogando por una forma de aliviarse. Sin embargo...


“Asi es, mi Serena... Ahora siente como este delicioso calor baja por tus muslos... Como recorre cada centímetro de tus preciosas y torneadas piernas... Antes de invadir el resto de tu cuerpo, Serena... Tus pantorrillas, tus pies... Este calor invade cada centímetro de tu sexy cuerpo hasta llegar a la punta de tus dedos”


— ¡Oh si! ¡Lo siento, profesor! ¡Siento este calor en todo mi cuerpo! ¡Por favor deme más de sus órdenes, profesor Sycamore! ¡Me siento tan caliente que no lo resistiré! —imploro la chica mediante eróticos gemidos de placer, todo sin dejar de mirar aquella encantadora espiral y sin importarle en lo más mínimo que el la hubiera llamado “mi Serena”.


“Lo has hecho muy bien, mi Serena... Y ahora me perteneces en cuerpo y mente... Mis palabras ahora ahora dominan tanto tu cuerpo como tú mente... Y tú me obedecerás en todo sin dudar... ¿No te sientes feliz, mi niña? ¿Feliz de saber que ahora eres toda mía?” le preguntó la voz mientras el calor que abrumaba cada rincón del cuerpo de la chica se intensificaba para reafirmar el mensaje.


— ¡Gracias, profesor! ¡Ahora le pertenezco en cuerpo y mente! ¡Estoy tan feliz de ser suya, profesor Sycamore! ¡Feliz de que ahora lo obedeceré en todo sin dudar! —exclamó la excitada e indefensa performer, mientras sometía por completo a la voz del Profesor.


“Estoy seguro de que lo harás, mi pequeña... Ya que eres una chica obediente que hará cualquier cosa que le pida... Desde ahora y en adelante me obedecerás sin dudar... No importa que sea lo que yo te ordené, mi Serena... Tu lo harás de inmediato y lo disfrutarás mucho... Por que es lo que más deseas... Tu disfrutas de obedecer mi voz de forma incondicional” continuó la voz excitando aún más a la pobre coordinadora.


— ¡Tiene razón, profesor Sycamore! ¡Soy su chica obediente y haré lo que me pida! ¡No importa lo que me ordené, yo obedeceré! ¡Siempre obedeceré! ¡No sabe lo mucho que adoro obedecer! ¡Por favor deme sus órdenes, Profesor Sycamore! ¡NECESITO OBEDECERLO! —exclamó la hermosa Serena entre fuertes gemidos de placer y desesperación, sintiendo como aquel calor estaba a punto de consumir su cuerpo y ella no podía hacer nada para evitarlo.


“Has sido una chica tan buena, mi niña... Tan buena que voy a darte un regalo... Un regalo que te recordará que las chicas obedientes siempre son recompensadas... Ahora empieza a tocarte, mi Serena... Deja que tus manos recorran tu sensual cuerpo... Sin pudor, sin vergüenza... Sólo así podrás aliviarse... Pero aún no te quites la ropa... No hasta que yo te lo ordené” indicó la voz del investigador dando inicio a la nueva fase de la reprogramación de la performer.


— ¡Muchas gracias, profesor! ¡Voy a tocarme justo como usted me lo ha ordenado! —respondió la excitada chica con una seductora mezcla de gratitud y excitación en su dulce voz, al mismo tiempo que sus delicadas manos de inmediato comenzaron a acatar la orden que se les dio, ya que su mano izquierda comenzó a tocar con pasión sus grandes pechos y la derecha levanto un poco su falda, dejando ver unas finas bragas de encaje blanco, antes de encargarse de frotar su excitado sexo.


“Lo estás haciendo muy bien, mi Serena... Continúa así... Continúa tocándote para mí... Siente como el placer que estás experimentado elimina para siempre todo rastro de resistencia o indecisión... Siente como ya no hay nada que desees más que dejarte guiar por mi voz para siempre” le indicó la voz del Profesor, la cual se estaba volviendo mucho más profunda y tenía un toque sensual.


— ¡Si... Profesor! ¡Ya no hay duda o indecisión en mí! ¡Solo deseo que su voz me guíe para siempre! ¡Solo deseo obedecer su voz para siempre! —clamó Serena con una voz un poco más aliviada que antes, pero que no por eso era menos sumisa, sino todo lo contrario, ya que cada caricia reafirmaba su deseo de obedecer.


“Excelente, mi Serena... Sigue así, preciosa... Continúa tocándote para mí... Y no te detengas hasta que yo te lo ordené... Siente como cada una de tus caricias te vuelven mas sumisa y obediente... Siente como el placer de obedecer mis órdenes vuelve a invadir cada centímetro de tu cuerpo... Y a ti te encanta, mi niña... Te encanta sentirte así de cachonda y obediente... Sentirte así te hace tan feliz”


— ¡Oh si, Profesor Sycamore! ¡Cachonda y obediente! ¡Me encanta sentirme así! ¡Me encanta que sus órdenes me hagan sentir tan bien! —gimió la coordinadora mientras que su mano pellizcaba con cada vez más descaro sus sensibles pechos, y que sus dedos comenzaran a rodear sus sensibles pezones, y frotaba su coño cada vez más y más rápido.


“Así es, Serena... Sigue escuchando y obedeciendo mi voz... Y sólo mi voz... La voz en la que tanto confías... La voz a la que siempre obedecerás... La voz que tanto adoras” continuó diciendo la voz del profesor mientras ella asentía con ansiedad.


—Si, profesor... Escuchó y obedezco su voz... Y sólo a su voz... Confío totalmente en su voz... Yo siempre obedeceré su voz, profesor... Yo adoro su voz —recitó Serena de forma erótica e increíblemente sumisa y sin dejar de masturbarse en ningún momento.


“Si, Serena... Tu adoras mi voz... Siempre lo has hecho... ¿Pero sabes el porqué, mi niña?... ¿El porqué te excita tanto obedecer mi voz?” le instruyó la voz de Sycamore y sin dudarlo ni un momento ella comenzó a recitar las instrucciones que se le dieron hasta llegar a los cuestionamientos de la voz, ya que al carecer de pensamientos propios la chica no era capaz de llegar a una respuesta por si misma.


“La respuesta es muy simple, mi pequeña... La verdad es que tú siempre me has deseado, Serena... Desde que me conociste al iniciar tu viaje me encontraste como un hombre muy atractivo... Un hombre al que siempre deseaste someterte... Un hombre al que deseas entregarte cuerpo y alma... Sin embargo todo este tiempo has tratado de engañarte a ti misma... Tratando de convencerte de que solo sentías admiración por mi... Pero ahora puedes ser honesta contigo misma, mi niña... Ya eres libre de admitir lo mucho que me deseas”


—Profesor... —dijo ella de forma titubeante por un breve instante, como si aquello la hubiera vuelto en sí, sin embargo esa sensación desapareció de inmediato y con una gran sonrisa la hipnotizada chica asintió con energía.


—Usted tiene razón, profesor... ¡Siempre lo he deseado!... ¡Usted siempre me pareció muy guapo!... ¡Trate de engañarme a mi misma, pero lo deseo, Profesor Sycamore!... ¡Deseo que usted me someta y me posea en cuerpo y alma! —exclamó la excitada performer, totalmente convencida por la voz del profesor, la cual estaba comenzando a cambiar la percepción y los recuerdos que ella tenía sobre él.


“Muy bien, mi pequeña... Ya no reprimas más tus emociones y deseos... Se honesta contigo misma... Y deja que el deseo que sientes por mí te consuma... Demuéstrame que tu deseo es real, mi niña... Y muéstrame tu sexy cuerpo, Serena... El cuerpo que tanto anhelas que posea... ¡Comienza a desnudarte para mi!” ordenó la voz del investigador.


—Si, profesor... Ya no me reprimiré más... Seré honesta y dejaré que el deseo me consuma... Le mostraré lo mucho que lo deseo, profesor... Y le mostraré mi cuerpo —recitó la joven de cabellos miel mientras levantaba un poco más su elegante falda.


“Justo así, mi Serena... Tu eres la que desea mostrarme tu cuerpo... Lo necesitas con ansias... Así que comienza con tus zapatillas, mi niña... Tus zapatillas te incomodan y ya no las necesitas... ¡Debes quitártelas ahora!” indico la voz de Sycamore de forma más autoritaria que antes, dejando en claro que aquello era una orden.


—Si, profesor... Deseo mostrarle mi cuerpo... Lo necesito con ansias —recitó Serena de forma obediente, y sin dejar de mirar la pantalla ella levantó su pierna derecha para dejar caer forma sensual su bonita zapatilla rosa y dejar ver su bello pie cubierto por su media, la cual debido al sudor se aferraba a su piel, antes de bajar la pierna y repetir el procedimiento con la izquierda.


“Lo haces muy bien, mi pequeña... Con cada prenda que te quitas para mi sientes como tu deseo por mí aumenta más y más... Y tu te sientes cada vez mejor... Más cachonda... Más obediente... Ahora son tus lindas y sudadas medias las que te incomodan... Así que debes quitártelas”


—Si, profesor... Me siento muy bien... Más cachonda y obediente... Más deseosa por usted —recitó la chica, cada vez más excitada, y sin dudarlo ni un segundo ella elevó su pierna derecha una vez más, y con gran sensualidad procedió a tomar el borde de su media para bajarla lentamente por sus piernas hasta retirarla, y una vez que lo logró la sostuvo frente a la pantalla antes de dejarla caer, todo mientras estiraba su pie para mostrar sus uñas pintadas de rosa y sus blancas plantas.


“Continua así, mi Serena... Y sigue desnudándote para mí... Ahora sube por tus increíbles piernas, mi pequeña... Acaricialas y sigue subiendo... Tu coñito se siente caliente... Muy caliente... Y en cuanto te quites tu falda te sentirás mucho mejor” dictó la voz de Sycamore mientras ella terminaba de quitarse su otra media.


— ¡Si, profesor! ¡Lo haré! ¡Mi coñito se siente muy caliente! —respondió la coordinadora en medio de un sonoro gemido de placer mientras se ponía de pie y acariciaba sus piernas hasta llegar al borde de su falda y comenzar a desabrocharla, y en cuanto lo logró la dejó caer al suelo sin dudar.


“Muy bien hecho, mi niña linda... Sin embargo tu coñito sigue ardiendo... Y necesitas mostrármelo... Para eso debes quitarte tus incómodas pantaletas... Necesitas hacerlo, mi Serena” le indicó pantalla de forma más persuasiva que antes.


Aunque esto ya no era necesario, porque el oír la orden la hipnotizada chica asintió frenéticamente y sin tardanza comenzó a despojarse de su húmeda prenda intima, la cual dejó caer junto al resto de su ropa, antes de sentarse de nuevo y abrir sus piernas para dejar al descubierto su húmedo sexo cubierto por una pequeña hilera de suaves vellos del mismo color que su cabello.


“Lo estás haciendo muy bien, Serena... Muy bien... Tu coñito ya se siente mucho mejor... Sin embargo tus pechos se sienten muy apretados e incómodos... Debes dejarlos libres, mi niña... Y para ello debes deshacerte del resto de tu ropa” señaló la voz mientras ella asentía.


—Tiene razón, profesor ¡Estoy muy incómoda! —exclamó Serena y con increíble desesperación comenzó a desabrochar los botones de su saco, antes de arrojarlo al suelo, para continuar con su linda blusa, la cual tomó por el borde y la levantó de forma gloriosa con un rápido y único movimiento que hizo caer su boina y que sus grandes y firmes pechos rebotaran de forma sensual. Unos pechos que ahora sólo estaban cubiertos por un fino sostén de encaje blanco que no tardó en unirse al resto de la ropa de la chica.


“Lo has hecho de forma magnífica, mi niña... Ahora que estás totalmente desnuda estás lista para recibir un nuevo premio... Un regalo para premiar lo cachonda y obediente que eres... En la orilla izquierda del sofá, debajo del cojín, hay un juguete... Úsalo en tu caliente coñito mientras miras la pantalla una vez más”


— ¡Muchas gracias, profesor! ¡Con gusto aceptaré su regalo y obedeceré sus órdenes! —gimió ella con verdadera felicidad y sin tardanza comenzó a buscar en el lugar indicado, encontrando un consolador de color negro, el cual comenzó a meter suavemente dentro de su húmeda intimidad.


Ahora mira fijamente la pantalla, Serena... Y centra toda tu atención en ella... Confías totalmente en mí y sabes que sólo quiero lo mejor para ti... Por eso desde ahora harás y creerás todo lo que yo te diga... Estoy a punto de mostrarte tu verdadero destino... El destino que siempre has deseado... ¿Estas lista?” indicó la voz del profesor.


— ¡Lo estoy, Profesor Sycamore! ¡Confió en usted y se que sólo quiere lo mejor para mí! ¡Haré y creeré todo lo que usted me diga! ¡POR FAVOR, MUÉSTREME MI VERDADERO DESTINO! —clamó la hermosa performer con una excitante mezcla de sumisión y deseo en su dulce voz.


Sin embargo en lugar de responderle la voz del profesor ya no volvió a hablar, mientras que la espiral que la chica había visto por tanto tiempo comenzó a expandirse, haciendo que su mirada se clavara en ella como si fuera una especie de efecto de túnel, antes de ser sustituida por una nueva imagen: La cual era la de la bella Sophie siendo penetrada por el profesor Sycamore.


—Serena... Tu verdadero sueño siempre ha sido ser una Investigadora Pokémon... Y sólo el Profesor Sycamore puede ayudarte a lograrlo —gimió la hermosa mujer mientras que su rostro reflejaba una inmensa satisfacción.


—Tienes razón, Sophie... Deseo ser una Investigadora Pokémon... Y sólo el profesor Sycamore puede ayudarme a serlo —respondió la bella chica entre gemidos de placer y sin dejar de masturbarse con el consolador.


—Por eso debes ser la nueva asistente de laboratorio del profesor Sycamore... ¡Es lo que siempre has deseado! —exclamó Sophie antes de comenzar a gemir sin control, señal de que estaba a punto de llegar al orgasmo.


— ¡Si! ¡Yo debo ser la nueva asistente de laboratorio del profesor Sycamore! ¡Es lo que siempre he deseado! —respondió Serena con entusiasmo mientras aumentaba la velocidad con la que el consolador salía y entraba dentro de su coño.


Pero en cuanto la mujer de cabello azul llegó al orgasmo su imagen fue sustituida por la de la linda Cosette, quien se encontraba de rodillas en el suelo y con una gran sonrisa sostenía la erecta verga del profesor antes de meterla dentro de su boca.


—Tu principal deber como una asistente del Profesor Sycamore es obedecer todas y cada una de sus órdenes —comentó la mujer de cabello morado mientras lamía con gusto aquel erecto miembro.


— ¡Obedecer al Profesor Sycamore es mi principal deber! ¡Con gusto cumpliré todas y cada una de sus órdenes! —gimió la chica con gusto mientras se imaginaba a ella misma en el lugar de Cosette.


—Asi es... Pero tú no obedeces al Profesor Sycamore por obligación, sino porque tú lo deseas... Porque... ¡Tu estás perdidamente enamorada del Profesor Sycamore! ¡Siempre lo has estado! —clamó la mujer con una sonrisa provocativa antes de continuar con su labor, como si hubiera sabido lo que la chica de Pueblo Boceto estaba pensando.


— ¡Tienes razón, Cosette! ¡Yo estoy perdidamente enamorada del Profesor Sycamore! ¡Siempre lo he estado! ¡Por eso lo obedeceré en todo y para siempre! —gimió Serena con gran pasión mientras que una plena sonrisa se dibujaba en sus bellas facciones.


Y mientras Serena decía aquellas palabras fue cuando el semen del profesor Sycamore cubrió el rostro de la mujer de cabello morado, quien sonreía alegremente, antes de que la imagen fuera reemplazada por la de una chica de tez morena que ella conocía muy bien.


— ¡Ya no hay otra cosa que desees más que servir al Profesor Sycamore en cuerpo y alma, Serena! ¡Ese es tu destino! —exclamó la imagen de Shauna, la cual estaba completamente desnuda y estaba siendo penetrada por el investigador en su zona anal.


Pero en lugar de sentirse asustada por la forma en que su querida amiga estaba siendo follada Serena se sentia muy excitada, ya que no podía evitar desear ser ella a la que el profesor follara de esa manera, por lo que una sonrisa se formó en su rostro antes de decir:


— ¡Si! ¡Yo debo de servir en cuerpo y alma al profesor Sycamore! ¡Ese es mi verdadero destino! —contestó Serena con un gemido de excitación antes de alcanzar un devastador orgasmo que prácticamente la dejo inconsciente.


Sin embargo a pesar de lo agotada que se sentía, ella continúo masturbándose, ya que aún no se le había ordenado detenerse. Fue entonces cuando la imagen de la pantalla cambio de nuevo, está vez mostrando a Sophie, Cosette y Shauna de forma simultánea, con lo cual la performer comprendió que su instrucción aún no había terminado y que ella aún debía de soportar más tiempo.


—Serena... Como la nueva asistente del Profesor Sycamore tendrás que cuidar de tu apariencia... Y asegurarte de siempre verte deseable y hermosa para el profesor —le dijo Sophie con una gran sonrisa, ya que estaba lamiendo con gusto la verga del profesor, antes de que este cubriera su rostro con su semen.


— ¡Así lo haré! ¡Me asegurare de siempre verme deseable y hermosa para el profesor! —respondió la joven de Pueblo Boceto, sumamente excitada por la imagen que estaba frente a sus ojos y masturbándose con aún más energía que antes.


—Así es como debe ser, Serena... Y para resaltar tu belleza siempre deberás de usar la lencería más sensual y provocativa —le dijo Colette, quien estaba sentada sobre la verga del investigador, quien la follaba de forma enérgica —Y tu principal deber será el de satisfacer todas las necesidades del Profesor Sycamore... con tu cuerpo.


— ¡Usaré la lencería más sexy y provocativa para el profesor Sycamore! ¡Siempre estaré al pendiente de las necesidades del profesor! ¡Y las satisfacere con mi cuerpo! —exclamó Serena cada vez más y más excitada, lo cual era notorio por el rubor de su rostro y la forma en que su cuerpo temblaba de placer.


—El profesor Sycamore siempre sabe lo que es mejor para ti, Serena ¡Por eso siempre debes de obedecerlo! —gimió Shauna, quien también estaba siendo follada por el investigador.


— ¡Si, yo siempre obedeceré al Profesor Sycamore! ¡El sabe lo que es mejor para mi! —exclamó la chica totalmente dominada por la lujuria y masturbándose sin parar, todo sin dejar de mirar como las chicas en la pantalla eran folladas hasta que todas llegaron al orgasmo.


— ¡Oh sí, profesor Sycamore! ¡Gracias por hacerme sentir tan bien! —exclamó Serena al momento en que alcanzó el orgasmo más intenso que había experimentado en su corta vida, tras lo cual el vídeo finalmente terminó y ella se desplomó sobre el sillón, quedando con la mirada perdida.


—Profesor Sycamore... Lo necesito... Necesito obedecer... Necesito servir... Necesito que me folle —suplicaba la chica de forma débil y con la mirada fija en la pantalla, ahora en blanco, y aún tocándose de forma débil sin saber que su petición estaba a punto de cumplirse.


Ya que el reconocido investigador de la Megaevolución entró en la habitación con una gran sonrisa, aunque deteniéndose por un momento para inhalar la deliciosa mezcla de sudor y fluidos que impregnaba el aire, antes de acercarse para ver complacido el resultado de su trabajo.


— Disculpa por la tardanza, mi Serena. Tenía otros asuntos que atender, pero ahora tendrás mi total atención —mencionó el investigador de forma tranquila mientras tomaba asiento a lado de la chica y sin ningún pudor comenzó a acariciar su cuerpo desnudo, el cual brillaba de forma sensual gracias a la mezcla de sudor y fluidos que lo cubría.


—Cuando te conocí no solo me pareció que eras una chica increíblemente hermosa, Serena, sino que también tenías el potencial para ser una gran investigadora —dijo el hombre con calma mientras tomaba uno de los firmes pechos de la joven con su mano derecha y acariciaba sus piernas con la otra.


—Y no negare que me desilusione un poco al enterarme de que estabas desperdiciando tu potencial en cosas tan banales como los Performance y los Concursos —le susurró al oído mientras su mano subía lentamente hacia la intimidad de la chica.


—Pero no te preocupes, preciosa. Ya que yo en persona me encargaré de aprovechar todo tu potencial y te guiaré en este largo y placentero viaje, uno que te aseguro va a darte muchas más satisfacciones que el superfluo mundo del espectáculo —y tras esas palabras el investigador se inclinó sobre ella sin dudarlo comenzó a besarla de forma pasional en los labios, de forma que la chica poco a poco comenzó a reaccionar.


— ¡Profesor.... Sycamore! —dijo Serena con dificultad mientras que su rostro se tornaba de un lindo color carmín y poco a poco se separaba para ver al hombre quien la había besado.


Pero en lugar de insistir el investigador de la Megaevolución veía fijamente a la chica y le sonreía, en espera de que ella fuera quien tomará la iniciativa, ya que sus experiencias previas con sus asistentes le habían enseñado que la primera reacción de las chicas podía ser muy reveladora con respecto a actitud en la cama.


—Profesor Sycamore... No sabe lo mucho que lo he esperado —dijo Serena de forma sensual, pero antes de que él pudiera hacer o decir algo, ella se abalanzó sobre el profesor y con una inusitada habilidad empezó a despojarlo de su bata de laboratorio y la arrojo lejos mientras lo besaba apasionadamente en los labios.


Con gran ansiedad la chica de Pueblo Boceto consiguió desabrochar cada uno de los botones de la camisa del Profesor mientras lo besaba, por lo que aprovecho la necesidad que tenía para recuperar el aliento para deshacerse de la prenda e inclinarse sobre el con la intención de desabrochar su cinturón, cuando...


—Tranquila, mi pequeña Braixen en celo. No te olvides que soy quien manda aquí —ordenó el investigador de forma autoritaria, pero su tono de su voz no sonaba molesto, sino todo lo contrario. Ya que estaba encantado de que su nueva adquisición resultará ser una apasionada fiera.


—Tiene razón, Profesor Sycamore. Usted da las órdenes y yo las cumplo —ronroneo ella con suavidad y de una forma que resultaba erótica y sumisa a la vez, lo cual hacia un fascinante contraste con su actitud y que a él le encantaba, mientras se ponía de rodillas en el suelo.


—Asi es, mi niña linda —y mientras decía esas palabras él comenzó a despojarse de sus pantalones y de su ropa interior para dejar en libertad su polla completamente erecta y con todo el descaro del mundo se acercó para colocarla frente al sorprendido rostro de Serena.


—Esto es lo que quieres ¿No es así, preciosa? —preguntó Sycamore con suficiencia mientras acariciaba su enorme miembro y lo movía de un lado a otro, como si fuera un péndulo, ante el rostro de Serena, quien asentía de forma frenética y la miraba con lujuria.


—Si, profesor ¡Lo quiero, lo necesito! ¡Por favor deme su verga, profesor Sycamore! ¡Haré todo lo que me ordene! —suplicó ella con verdadera desesperación, ya que a pesar de su deseo no se atrevía a continuar sin haber recibido la orden de hacerlo.


—Muy bien, entonces podrías comenzar abriendo tu boca, mi linda Serena —indicó el investigador con una sonrisa y sin dudarlo ni un segundo ella acató la orden que se le dió, pero antes de poder decir algo más está fue invadida por la verga de Sycamore.


—Usa tu lengua para rodear mi verga y comienza a saborearla, justo como si fuera tu postre favorito, y trata de meterla poco a poco. No quiero que te ahogues —le indico el investigador con calma y acariciando su suave cabello mientras que ella asentía con su cabeza y obedecía sus órdenes al pie de la letra.


—En verdad eres muy buena... en esto, mi niña —gimió el profesor varios minutos después, bastante impresionado y complacido por que su nueva adquisición estuviera demostrando una habilidad que a sus asistentes les demoró algo de tiempo igualar, aunque el fondo aquello también lo molestaba un poco.


“¿Acaso Serena ya habrá tenido sexo antes?” se preguntó el investigador mientras recordaba la leve desilusión que se llevó al darse cuenta de que Shauna ya no era virgen, lo cual arruinaba un poco sus planes ya que deseaba ser él quién tomará la virginidad de la joven de Pueblo Boceto tal y como lo había hecho hace tiempo con Sophie y Cosette.


Sin embargo esa breve reflexión no duro demasiado, ya que el increíble tratamiento de la chica estaba surtiendo efecto, y con un fuerte y seco gruñido de placer su semen inundó por completo la boca de Serena.


-—¿Y que te pareció, Serena? ¿Tuvo un buen sabor? —preguntó él de forma entrecortada y sin dejar de tocar su hermoso cabello color miel, mientras veía como ella abría su boca para mostrarle su propio semen antes de consumirlo por completo de un solo trago.


— ¡Fue maravilloso, profesor Sycamore! ¡Por favor, deme más de su delicioso semen! —pidió la chica con un tono de voz travieso y seductor mientras sacaba su lengua para relamerse los labios.


—Muy bien, mi niña —comentó el experto en la Megaevolución bastante satisfecho, ya que en los hermosos ojos azules de Serena podía ver aquel brillo de deseo y lujuria que estaba presente en todas las mujeres que había tomado bajo su tutela y eso le encantaba —Pero antes de hacerlo, me gustaría probarte a tí.


—Como usted lo ordené, profesor. Mi cuerpo es suyo —respondió Serena con una sonrisa y sin dudarlo ni un momento se sentó de nuevo en el cómodo sofá y tomó sus piernas para abrirlas lo más posible y darle al investigador una vista privilegiada de su lindo coño —Puede comenzar cuando usted lo deseé, profesor —indicó ella mientras usaba sus hábiles dedos para separar sus delicados labios vaginales.


Por su parte el experto investigador se inclinó suavemente sobre el coño de la chica, sin poder evitar sentirse como si fuera una especie de vil ladrón que se encontraba frente a algo sagrado, pero su corazón se aceleró en cuanto pudo ver aquel delicado capullo de carne que le indicaba que Serena estaba inmaculada y lista para ser suya.


— ¡Muchas gracias por este delicioso banquete! ¡Oh, poderoso Xerneas! —clamó el profesor antes de sacar su lengua y empezar a lamer con delicadeza la parte más íntima de Serena, quien de inmediato comenzó a soltar dulces y eróticos gemidos de placer.


— ¡Por... Arceus! ¡Usted es... magnífico, profesor Sycamore! —exclamó la chica completamente sonrojada mientras sentía como la hábil lengua del investigador recorría sus delicados labios con ansiedad antes de comenzar a abrirse paso hacia el interior de su vagina.


—Soy yo quien debería decir eso, cariño ¡Tu sabor es increíble, Serena! ¡Lo más delicioso que he probado! —exclamó el investigador mientras tomaba un breve descanso para recuperar el aliento


—Me halaga, profesor ¡Aunque estoy muy feliz de que mi cuerpo sea de su agrado! —respondió ella entre eróticos gemidos, mientras le dedicaba un dulce sonrisa que lo invitaba a continuar cuando lo deseará.


Sin embargo el profesor decidió cambiar su estrategia, ya que después de llevarse a su boca un par de sus dedos procedió a introducirlos dentro del coño de Serena, consiguiendo que ella soltara un erótico gemido de placer y que una mayor cantidad de sus tibios fluidos íntimos saliera.


Y a pesar de que los incesantes gemidos de la joven junto con la forma en que las apretadas paredes del interior de Serena se aferraban a sus dedos lo excitaban mucho, el investigador sabía que tenia que ser muy cuidadoso en su tarea, ya que lo último que deseaba era dar un mal movimiento y que la virginidad de Serena se perdiera: Ya que ese era un privilegio que estaba reservado exclusivamente para su pene.


— ¡Profesor Sycamore, voy a correrme! —exclamó una excitada Serena después de varios minutos al sentir que ya era imposible seguir conteniendo su inevitable clímax, pero el sólo sonrió y en lugar de detenerse aumento aún más el ritmo de sus acciones.


— ¡No te contengas más, mi dulce niña! ¡Córrete para mi! —respondió el investigador con frenesí y de inmediato un erótico y profundo gemido de placer llenó la estancia mientras que una lluvia de dulces y tibios fluidos íntimos caía sobre su rostro, los cuales el saboreó con gusto.


Después de que ambos amantes se tomaron un breve respiro para recuperar fuerzas fue que el experto investigador se puso de pie sabiendo que el momento que más había esperado por fin había llegado: El momento de tomar la virginidad de Serena y reclamar a la hermosa chica como suya y de nadie más.


—Ya es hora de tomar lo que siempre me ha pertenecido ¡Ahora colócate a cuatro patas encima del sofá y coloca tu lindo trasero frente a mi! —ordenó el profesor con ansiedad y sin dudarlo ella adquirió la posición indicada.


—No sabes cuánto te he deseado, Serena. Desde que te conocí siempre he soñado con hacerte mía —comentó Sycamore mientras se acercaba a la chica y ponía la punta de la verga en la entrada de su vagina con la intención de excitarla aún más, y aunque por un breve instante el investigador se preguntó si estaba haciendo lo correcto, él no tardó en sonreír debido a que estaba convencido de que estaba haciendo lo mejor para la chica.


Ya que al convertir a Serena en su nueva asistente le estaba brindando algo mucho mejor que la efímera y volátil gloria de los Performance. Después de todo él que no conocía a muchos que fueran capaces de recordar a quien había sido la antecesora de Aria como la Reina de Kalos, por lo que de seguir como una performer Serena eventualmente podría convertirse en una persona amargada como Palermo.


Así que después de pensar en ello por unos breves instantes el no dudó en empezar a introducir su verga dentro del coño, abriéndose paso a través de las paredes íntimas hasta que llegó a su himen — ¡Ahora vas a ser mía, Serena!.


— ¡Profesor! —exclamó ella al sentir un fuerte tirón que destrozó por completo su virginidad, lo cual la hizo soltar un fuerte gemido de dolor acompañado de unas cuantas lágrimas.


—Solo relájate, mi niña. Te aseguro que el dolor terminará muy pronto y entonces comenzarás a gozarlo —dijo el investigador al oír el grito de dolor de la chica y optó por detenerse un momento para que ella se acostumbrara a la sensación de tener su verga en su interior, antes de inclinarse sobre ella y susurrarle al oído — ¿Acaso no es esto lo que deseabas?


A pesar del dolor al escuchar esas palabras la chica no pudo evitar sorprenderse, antes de que una seductora sonrisa se formará en su rostro, ya que el tenía razón. Desde que ella comenzó a ver aquel vídeo su mente y su corazón habían sido dominados por el deseo de obedecer al profesor y someterse por completo a él.


—Lo siento mucho, profesor. Sólo que su verga es tan grande que creí que me rompería en dos ¡Pero usted es libre de continuar cuando guste! —gimió Serena pesadamente y un poco más aliviada, aunque claramente deseosa de más.


— ¿Entonces estás lista para más? —preguntó el investigador con ansiedad, mientras que ella le sonreía y le daba una cabezada de asentimiento, lo cual fue más que suficiente para que el continuara su placentera labor. De forma que sin más tardanza comenzó a embestirla de nuevo aunque estaba vez colocando sus manos sobre el trasero de la joven.


— ¡Por Arceus! ¡Ohhh! ¡Profesor, se siente increíble! ¡Por favor, no se detenga! ¡Por favor, deme más duro! —exclamó la joven con frenesí, ya que tal y como se le indicó el dolor poco a poco comenzó a ser reemplazado por un indescriptible placer.


— ¡Yo sabía que iba a gustarte! ¡Después de todo sería absurdo que una chica tan ardiente como tú no disfrutará del sexo! ¡Y dime, cariño! ¡¿Quien es tu dueño?! —preguntó Sycamore mientras incrementaba la fuerza y velocidad de sus embestidas sabiendo que aquel era el último paso para apoderarse de Serena para siempre.


— ¡Tenia razón, profesor Sycamore! ¡Usted siempre... tiene razón! ¡Me encanta tener sexo! ¡Adoro ser follada por su magnífica verga! —clamó la indefensa chica totalmente abrumada por el inmenso placer que sentía antes de contestar — ¡USTED, PROFESOR! ¡USTED ES MI DUEÑO! ¡MI ÚNICO DUEÑO!


—Muy bien dicho, mi Serena. Desde ahora y para siempre seré tu dueño, tu único dueño ¿Y tu adoras complacerme, verdad? ¿Harías lo que fuera por mí? —inquirió el profesor con una sonrisa de triunfo, ya que finalmente tenía a la hermosa en donde la quería: Totalmente a su merced.


— ¡POR SUPUESTO, PROFESOR! ¡YO HARÍA LO QUE FUERA POR USTED! ¡CUALQUIER COSA QUE ME ORDENÉ! ¡OHHH! ¡DEME MÁS, POR FAVOR! —exclamó la hermosa chica entre eróticos gemidos y completamente dominada por la lujuria, sin ser consciente de que todas aquellas exclamaciones estaban grabándose a fuego dentro de su subconsciente y se estaban convirtiendo en su nueva realidad.


—Me encanta oír eso, mi niña. ¡No sabes todas las veces que he soñado contigo diciéndome esto! ¡Y lo feliz que me hace saber que ahora eres mía! ¡Ahora dime que serás mi sexy y obediente asistente! ¡Dime que serás sólo mía! —ordenó el investigador mientras tomaba los generosos pechos de la chica entre sus manos y comenzaba a manosearlos con todo el descaro del mundo.


— ¡SI, PROFESOR! ¡SERÉ SU SEXY Y OBEDIENTE ASISTENTE! ¡SERÉ SOLO SUYA! ¡YO LE PERTENEZCO A USTED! ¡Y SÓLO A USTED, PROFESOR SYCAMORE! —exclamó la joven de cabellos miel mientras elevaba su cabeza, con sus ojos aparentemente en blanco, y sacando su lengua de forma sensual.


— ¿Entonces te encargaras de satisfacer todos mis deseos con este erótico cuerpo tuyo, verdad Serena? ¿Harás cualquier cosa que yo te pida? —indicó Sycamore mientras que sus dedos estaban rodeando los erectos pezones de la chica con la intención de excitarla aún más.


— ¡SI, PROFESOR! ¡QUIERO SATISFACER TODOS SUS DESEOS! ¡DESEO USTED QUE USE MI CUERPO! ¡Y HARÉ TODO LO QUE ME PIDA! ¡CUALQUIER COSA! ¡PERO POR FAVOR NO DEJE DE FOLLARME! ¡YO LO AMO, PROFESOR SYCAMORE! —suplicó ella moviéndose de forma salvaje en un intento de dar y recibir más placer, mientras que las zonas más erógenas de su cuerpo eran atacadas sin piedad.


— ¡Si quieres que siga follándote, entonces recita para mi todo lo que has aprendido, Serena! ¡Y descubre que mientras lo haces no sólo se incrementa el placer que sientes, sino que estas se van grabando en lo más profundo de tu ser! —ordenó el profesor con ansias, sabiendo perfectamente que estaba muy cerca de llegar a su límite.


— ¡SERÉ LA SEXY Y OBEDIENTE ASISTENTE DEL PROFESOR SYCAMORE! ¡YO ESTOY PERDIDAMENTE ENAMORADA DEL PROFESOR SYCAMORE! ¡OBEDECERÉ SIN DUDAR TODAS Y CADA UNA SUS ÓRDENES YA QUE EL SABE LO QUE ES MEJOR PARA MI! ¡MI PRIORIDAD SERÁ LA DE SATISFACER CON MI CUERPO TODOS LOS DESEOS Y NECESIDADES DEL PROFESOR SYCAMORE! ¡SIEMPRE DEBERÉ DE VERME LO MÁS DESEABLE POSIBLE PARA EL PROFESOR Y PARA ELLO USARÉ LA LENCERÍA MÁS SEXY! —exclamó Serena obedientemente, mientras sentía que ya no sería capaz de soportar mucho mas.


— ¡PRO-PROFESOR! ¡VOY A CORRERME! ¡ME CORRÓ! —gritó la chica de Pueblo Boceto en forma de un entrecortado gemido de placer mientras su cuerpo se movía sin control.


— ¡YO TAMBIÉN ESTOY POR CORRERME, MI NIÑA! ¡ASÍ QUE RECIBE MI SEMEN Y ACEPTA TU DESTINO! —gimió el Profesor Sycamore de forma triunfante mientras que con un último movimiento de su cadera se encargaba de inundar el interior de Serena con su semen, al mismo tiempo que ella finalmente alcanzaba su tan esperado orgasmo, de forma que el destino de la ahora ex-performer y coordinadora había quedado sellado para siempre.


Después de tomarse un breve momento de respiro fue que el investigador lentamente sacó su verga del interior de Serena, teniendo especial cuidado en que su valiosa semilla no se derramará, antes de caer sobre el sofá para recuperarse del placentero esfuerzo realizado.


Su experiencia previa con las mujeres le había enseñado que en condiciones normales tanto él como su compañera necesitaban algo de tiempo para recuperar el aliento, especialmente si se trataba de una virgen como Serena, sin embargo esta sería una ocasión muy diferente.


Ya que el investigador de la Megaevolución vio muy sorprendido como la hermosa joven se dio la vuelta y se recostó en el sofá, pero en lugar de descansar, ella abrió sus propios labios vaginales y de la forma más sexy y suplicante que el jamás había oído le pidió: — ¡Por favor, deme mucho más, profesor Sycamore! ¡Mi cuerpo necesita más de su fabuloso semen!


—Descuida Serena. Claro que te daré lo que me pidas, preciosa. Pero creo que lo mejor será continuar en un lugar mucho más cómodo —respondió el investigador, quien ante ese estímulo logró que su verga se pusiera dura de nuevo, mientras se acercaba a ella y con mucho cuidado la sostuvo en sus brazos.


De esa forma, como si se tratara de un novio cargando a su esposa con rumbo al lecho nupcial, fue que el investigador la llevó hacia la habitación central del laboratorio. La cual de inmediato fue abierta por Shopie y Cosette, quienes únicamente estaban usaban sus batas blancas de laboratorio y unas medias de encaje blanco, mientras que a su lado se encontraba Shauna usando un insinuante baby doll rosa pastel.


— ¡Bienvenida, Serena! ¡A tu nueva vida llena de placer y diversión como una asistente del Profesor Sycamore! —la saludaron las tres chicas al unísono con sonrisas de genuina satisfacción.


— ¡Gracias chicas, por darme la bienvenida a mi vida perfecta! —respondió Serena con una dulce y plena sonrisa antes de que las puertas de la habitación se cerraran tras ellos.


5 años después...


Dentro de una de las muchas habitaciones del Laboratorio Pokémon del Profesor Sycamore Serena, quien con el paso del tiempo se había convertido en una hermosa mujer, se encontraba arreglando sus maletas.


A simple vista cualquiera pensaría que ella se alistaba para alguno de los viajes que un Investigador Pokémon debía hacer de vez en cuando, sin embargo este era diferente ya este se trataba de un viaje permanente a la vecina región de Galar.


En donde tras mucho tiempo y esfuerzo ella había sido nombrada para ser una investigadora, junto a la Profesora Sonia, para hacerse cargo del Laboratorio de la profesora Magnolia, la cuál se retiraría de su cargo debido a su avanzada edad


De forma que sin poder evitarlo se miro en el espejo de cuerpo completo y vió con atención el reflejo que este le devolvía: Una hermosa y alta mujer de brillantes ojos azules ataviada de una bata blanca de laboratorio, debajo de la cual se podía apreciar una elegante blusa de seda azul, una falda negra, unas medias de red y una zapatillas negras, cuyo largo cabello color miel estaba recogido en una practica cola de caballo. Sin embargo ella veía el espejo con tristeza hasta que...


— ¿Ya tienes todo lo necesario para tu viaje, querida? —preguntó el Profesor Sycamore, quien no había cambiado prácticamente nada en todo ese tiempo, mientras entraba a la habitación que él mismo le había asignado a Serena hace varios años y en la cual había disfrutado del cuerpo de la chica en innumerables ocasiones.


—Ya lo tengo casi todo, profesor Sycamore. Sólo estaba acomodando las últimas cosas para el viaje —respondió Serena mientras trataba de evitar hacer contacto visual con él, lo cual no paso desapercibido para el investigador, quien sonrió por un breve momento antes de acercarse a ella para besarla con pasión.


—Mi querida Serena, tú y yo sabíamos que este día llegaría tarde o temprano —comentó el investigador tomando un mechón de su cabello y mirando directamente aquellos brillantes ojos azules que tanto le encantaban.


—Pero no debes estar triste, sino todo lo contrario. Se que tal vez estes pensando en que sin mi ayuda no podrás llevar con la responsabilidad de estar a cargo de uno de los Laboratorios más importantes del mundo, sin embargo en estos años te has convertido en la maravillosa investigadora que siempre supe que serías y estoy muy orgulloso de ti.


—Yo nunca lo habría hecho sin su ayuda, profesor —le respondió Serena mientras trataba de contener las lágrimas, ante lo cual él trato de mantenerse lo mas fuerte posible, ya que tener que despedirse de sus bellas asistentes también era difícil para el.


Ya que a pesar de sus nada éticos métodos para liberar todo el potencial de sus asistentes, él en verdad se preocupaba por su bienestar y sabia que retenerlas a su lado era un acto que él no tenia la crueldad para realizar. Ya que él había puesto todo de si para prepararlas de la mejor forma posible, de forma que en el futuro ellas se convirtieran en brillantes investigadoras que pudieran ayudar a mejorar el maravilloso mundo en lo que vivían.


Y aunque ese “noble” pensamiento no hacia que la despedida fuera más fácil, al menos él podía sentirse un poco mas alegre y tranquilo. Ya que sus hermosas asistentes siempre se marchaban con una parte de él en su interior.


—Espero recibir buenas noticias muy pronto, mi Serena —mencionó Sycamore mientras tocaba suavemente el vientre de Serena, quien no pudo evitar sonreír, antes de comenzar a besar a su profesor con pasión hasta que un sonido proveniente de una de las pantallas del laboratorio los obligo a detenerse.


—Parece que el tratamiento de Bonnie y Manon esta funcionando mucho mejor de lo que espere —comentó el investigador al ver a como las dos jóvenes entrenadoras estaban masturbándose frente a una pantalla y comenzaban a quitarse la ropa, antes de devolver toda su atención hacia Serena y darle un estuche con un DVD en su interior.


—Pronto iré a visitarte a Galar, cariño, así que no olvides de darle a la Profesora Sonia este obsequio de mi parte. Se que tú y ella lo encontrarán muy instructivo —comentó él con una sonrisa, mientras ella asentía con convicción, antes de ver la hora.


—Bueno todo indica que aún tenemos algo de tiempo antes de que tu vuelo salga y de que mis nuevas asistentes requieran de mi ayuda ¿Así que te gustaría que lo hiciéramos una última vez antes de tu viaje? —preguntó Sycamore con una sonrisa traviesa que ella no dudo en devolverle.


—Usted sabe que no puedo resistirme a sus órdenes, Profesor —dijo Serena de forma coqueta antes de dejar caer su bata y el resto de su ropa, lista para entregarse una vez más a su único y verdadero dueño.


¿Fin?



Esperando que aya sido de su total agrado esperamos sus comentarios y sugerencias
 

Albert Valderrama

¡Que el mundo se trague su odio!
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No hay duda, eres el mejor en este estilo de fic lemon. Me sorprende que tengas tan buenas ideas en tu fic. Sin mas que decir nos leemos en la otra. 👍
 
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