AppFes Hitman [Rox Knight]

Estado
Cerrado para nuevas respuestas

Reflejo
Moderador
Registrado
4 Feb 2009
Mensajes
5,954
Ubicación
Dirac Sea
Hitman
- NPC involucrado: -
- Lugar donde debe ser tomada: -
- Sinopsis: Tras otro día de jornada en la ciudad Tamer y Digimon se disponen a regresar a su hogar para un merecido descanso, no obstante su caminata se ve interrumpida por un evento inesperado. Un ataque repentino y deliberadamente fallido pone en alerta inmediata al dúo, que pronto encuentra al responsable a medida que este avanza por el otro extremo de la calle desolada. "Ese fue solo un saludo", afirma, para luego presentarse como un asesino a sueldo cuyo objetivo de esa noche, por alguna razón, son ustedes. "Nada personal, pero el siguiente no va a fallar", asegura al tiempo que hace denotar su clara intención de matar. No hay tiempo para perder o hacer preguntas: Es pelear o morir.
- Escenario: Ciudad
- Objetivos:

  • Enfrentar y derrotar al asesino
- Notas:

  • Esta Quest es parte del AppFes
  • Mínimo de Post: 5
  • Plazo: 14 Días
  • El asesino usa "GPS" como su nombre clave. Su rango es el mismo del Tamer y está bien informado de lo que la dupla puede hacer (evoluciones, recursos y estrategias), por lo que tiene preparadas algunas tácticas para contrarrestar los puntos fuertes del Tamer y Digimon
  • Aparte de sus habilidades, el asesino porta consigo un Radar modificado que rastrea específicamente la señal del Digivice del Tamer así como su Digimon
  • Por coincidencia o no las calles adyacentes al lugar del ataque están totalmente vacías. No habrá intervención de la Central u otro Tamer

- Recompensa:
Aprobación: 300 Bits + App "GPS"


Reglas Exclusivas:

- Los posts en la Quest deben tener, al menos 600 Palabras C/U para ser válidos.
- La Quest de este Evento pueden hacerse en paralelo con Quest normales o las otras actividades del Appfes
- Esta Quest solo está disponible en modalidad Solo (no AutoParty)
- La Quest no posee evaluación, sin embargo el Staff se encargará de revisarla para asegurarse que haya sido completada de manera satisfactoria y verosimil. El Staff se reserva el derecho de dar la Quest por fallida por falta de realismo con justificación pública y explícita (a modo de corrección)

Tamer: Rox Knight
Digivice: Adventure

Aquí es dónde tanto entrenamiento rinde sus frutos Soncarmela Soncarmela
 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
9,289
Aaaaaaah, de nuevo nos hicieron limpiar la entrada de File City —se quejó Zubamon, alzando los brazos para estirar los músculos. Soltó un bostezo y meneó la cabeza para espabilarse—. Yo quería entrenar un poco o aceptar una Quest que merezca de nosotros.

Nos toca cada viernes. Y no veo correcto negarnos, pues es una especie de trueque por nuestra habitación gratuita en INN.
Rox, como era habitual, mostraba una actitud más agradable. Ese tipo de labores no le molestaban, pues en sus lecturas, cada individuo debía encargarse de esos trabajos para que todo funcionara bien en el lugar donde vivieran. Y si bien era cierto que hubiera preferido prestarle su ayuda a alguien que lo necesitara urgentemente, pensaba que limpiar la suciedad de la entrada servía para que las personas y digimon se encontraran en mejores condiciones a caminar en una ciudad libre de bolsas u objetos varios tirados.
También lo hicimos el martes —le recordó el dragón dorado, un tanto molesto. No con su señora, pues nunca se enfadaría con ella.
La vecina nos pidió ese favor porque su digimon había tomado algo en mal estado —respondió, recordando la petición de la dama que se hospedaba en la habitación de al lado. Nunca se podría negar a alguien que se acercara y suplicara por una labor tan sencilla como limpiar—. A cambio se ocupará de la cena dos días seguidos, no es un mal trato.
Eso es verdad —corroboró finalmente su compañero, cambiando de parecer para no quedar mal delante de ella.
Continuaron avanzando por la ciudad para llegar a su habitación, deseando tomarse una ducha, cenar y dormir unas buenas horas en una caliente y cómoda cama.
Esto es inusual —murmuró de pronto Knight, frunciendo el ceño. Miró a un lado y a otro, un poco confundida—. ¿No te parece que las calles están muy vacías?
Bueno, ya es tarde, como ellos no han tenido que ocuparse de limpiar, pueden quedarse en sus casas sin preocuparse por nada.
No es tan tarde...
Como si las dudas de la muchacha cobraran más fuerza, algo pasó silbando cerca de su mejilla, evitando agredir la piel. Ninguno sabía lo que había sido, pero Zubamon se percató de que una especie de aguja se acababa de caer al suelo. Sin embargo, no se quedó mucho tiempo ahí, porque el sonido de unos pasos le alertó de un peligro inminente. Tanto él, como la humana observaron al frente, hallando a un hombre de estatura alta, con gafas de sol y vestido de traje negro y con corbata, además de portar dos brazaletes en sus muñecas. El desconocido se pasó una mano por la su calva, para después mostrar una sonrisa maliciosa.
La próxima no fallará —avisó, relamiéndose los labios con lentitud—. No es nada personal, simplemente sois mi objetivo al día de hoy. Y debéis saber una cosa: siempre cumplo con mis clientes.
¿Clientes? —repitió Rox, asimilando la situación— ¿Eres un... sicario?
Así es. Soy un asesino a sueldo. Parece que alguien os tiene en poca estima, pues me ha donado una gran cantidad de dinero para haceros desaparecer —Juntó las manos como si estuviera rezando, aunque por la expresión, no parecía religioso, simplemente disfrutaba de la reacción del otro dúo—. Dicho todo esto, que...
¿Eres idiota o qué? —espetó Zubamon, colocándose delante de la humana. Gruñó con fuerza, queriendo hacer saber que no dudaría en atacar— Como des un paso más, te aseguro que mis garras se clavarán en tu pecho.
Que empiece el juego —concluyó el asesino, corriendo en su dirección.

Tizza Tizza
 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
9,289

No se preocupe, señora. Lo pararé antes de que llegue usted. ¡Soy Aegis, el Escudo y fiel Guardaespaldas de la Princesa Rox!
La chica cogió su espada entonces, todavía confusa. No podía creerse realmente de que algo así estuviera pasando en mitad de la ciudad. ¿No se trataría todo de un sueño? Era probable que se hubiera metido demasiado en la lectura de suspense que había pedido en la biblioteca. Porque no encontraba una respuesta lógica a que un asesino a sueldo los pusiera como objetivos. Apenas eran novatos, ella ni siquiera había subido a Medium. ¿Qué posibilidades había de que un supuesto enemigo tuviera tantas ganas de quitárselos de encima que contratara a un enemigo para dicha labor?
Y otra cosa que le extrañaba muchísimo era el hecho de que un simple humano se acercara con tanta tranquilidad hacia un digimon. Zubamon no podía evolucionar, era cierto, pero se trataba de una espada afilada con garras. ¿Quién en su sano juicio se atrevería a realizar un acto tan agresivo contra una criatura que le triplicaba la fuerza? ¿Y por qué no había nadie en las calles? Ni un solo Tamer, ni un solo digimon, ni siquiera tiendas abiertas...
Sin embargo, la fémina tampoco tuvo mucho más tiempo para pensar. Los brazaletes del sicario brillaron antes de alcanzarlos, envolviendo sus dos manos humanas en garras moradas, muy similares a las de Aegis. Eso los dejó sorprendidos unos valiosos segundos, pero no lo suficiente para que Zubamon no defendiera a su señora. Los dos chocaron al arremeter con sus brazos, produciendo un desagradable sonido al unirse. De inmediato, el hombre retrocedió para eludir la espada del digimon, saliendo ileso.
Tras contemplar el cambio de manos, Rox se mantuvo alerta, pensando rápidamente en una forma de poder apoyar a su compañero. No era estúpida, constatar que ese humano era capaz de igualar garra a garra contra un digimon no le daba buena espina, era la indicación perfecta para que no se lanzara a lo loco.
Zubamon, por su parte, se miró sus garras con preocupación. ¿Por qué no había destrozado las de esa persona? ¿Por qué había sentido que la fuerza era tan igualada? Su señora no solía participar en combates directos precisamente por temor a salir gravemente herida; y, sin embargo, ese asesino no mostraba ningún signo de miedo ni cobardía. Al revés, tras el intercambio que acababan de realizar, les dirigió una mirada de advertencia, para que no lo subestimaran de nuevo.
¿Se puede saber quién diablos eres? —espetó Zubamon, poniéndose mucho más serio. Le hubiera gustado ser más grande para que su cuerpo hiciera más presencia, protegiendo a la humana— ¿Y por qué quieres asesinar a mi Princesa?
El sicario no respondió, corrió de nuevo y propinó una patada hacia delante, tratando de llegar a Rox, pues era consciente de que si acababa primero con la humana, el otro perdería los nervios y sería mucho más sencillo derrotarlo. No obstante, Zubamon estaba preparado y dio un salto para usar su propia armadura, haciendo que el otro chocara contra un fuerte muro. El hombre bufó y trató de apartarlo con sus manos/garras, pero Knight había sido rápida y se cambió de posición, permitiendo que su leal escudo se moviera con mayor libertad. De esta manera, ambos protagonizaron un intercambio de golpes, donde ninguno daba su brazo a torcer. Nuevamente, la Amateur se asombró de los reflejos y fuerza del otro humano. ¿Cómo era posible...?
Si eso es todo lo que puedes hacer, terminaré por alcanzar a tu Tamer, mascotilla —le avisó el sujeto, esbozando una sonrisa presumida.
Nunca lo permitiré —gruñó el dragón dorado, molesto tanto por la amenaza a su señora como al apodo que le acababa de soltar.

Tizza Tizza
 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
9,289

En esa ocasión, el hombre pateó el suelo y de repente su salto le permitió llegar hasta el otro extremo, acabando detrás de Rox sin muchos problemas.
¿Qué te parecen mis deportivas anti-gravedad? —No parecía preocuparle que Zubamon tuviera tiempo para posicionarse de nuevo a modo de protección. Confiaba ciegamente en sus habilidades y no tenía ninguna prisa en acabar con ellos— Me costaron bastante, pero son sumamente útiles para alcanzar sitios que de forma normal no podría. Te recomiendo... Oh, disculpa —Se llevó una mano a la boca, aguantándose la risa—, no es como que te vaya a dar la oportunidad de probar una de estas.
¡Aaaah! ¡Cállate de una vez!
Zubamon se abalanzó para no darle ni un segundo de tranquilidad. Ya había visto de lo que era capaz de hacer si saltaba, así que sólo tenía que mantenerlo totalmente ocupado, hasta que una de sus garras se clavara en sus piernas o pecho.
Rox ya empezó a pensar a mayor velocidad. El asombro e impresión de los primeros momentos continuaban en ella, pero fuera o no un sueño, tampoco podía quedarse quieta a la espera de que algo malo sucediera. Rebuscó entre sus bolsillos y sacó un aparato y una carta que creía podría llegar a ser útil. La deslizó por el lector y esperó a que hiciera efecto. Enseguida, Zubamon sintió como un brazalete se colocaba alrededor de su muñeca, además de aparecer una espada de energía púrpura. Si sus zarpas de su digimon no podían romper las de ese humano, entonces había que tomar otra decisión.
Aegis aprovechó la nueva arma para trazar cortes a diestro y siniestro. A pesar de que era más dado al combate cuerpo a cuerpo, se sabía de memoria los movimientos que realizaba su señora cuando entrenaba esgrima, por eso la imitaba a la perfección, sabiendo el momento exacto donde tenía que avanzar o retroceder. Pero el asesino no se sorprendió por el cambio de estrategia, todo lo contrario, golpeó sus garras y, nuevamente, sus brazaletes brillaron, otorgándole una herramienta diferente y similar a la de su contrincante.
¿Excalibur? —murmuró Rox, analizando lo que sus ojos veían. ¿De verdad era posible que ese humano hubiera usado la misma carta en sí mismo? No encontraba otra explicación, pues ambas muñecas habían generado unas espadas exactamente iguales a la de su compañero.
Mejor dos que una, ¿verdad? —Se rio el tipo, haciendo una demostración de la energía que rebosaban sus armas. Movió los brazos de arriba abajo, para después formar una X— Puedes usar todas las cartas que quieras, será inútil. Estoy totalmente preparado para contrarrestar cualquier cosa que me lances. Te conozco. Os conozco —añadió, tratando de asustarlos—. Me proporcionaron toda la información necesaria para el asesinato. Nombre, apellido, forma de ser, tipo de estrategias, accesorios disponibles, dispositivo... Una pena que sólo tenga delante a una simple Amateur, le quita toda la diversión.
¡Cierra la boca de una vez!
El digimon no pudo soportar más palabrería. Arrojó un corte que fue fácilmente detenido por las otras dos espadas. Las chispas saltaron en la cara del hombre, que ni se inmutó por aquello. Zubamon aprovechó que era más bajo y cambió la dirección de sus ataques, yendo directamente a las rodillas; después de todo, si no podía caminar, tendría menos posibilidades de dañar a su señora. Pero el otro se lo venía venir, obviando y contraatacando como todo un experto. Aegis volvió a la carga, sin pausa, recordando el duro entrenamiento que había recibido en esas semanas. ¡Él también sabía moverse!
Pero el efecto de la carta desapareció entonces.
¡Aegis, atrás! —ordenó Rox, alarmada.
La criatura intentó obedecer lo más rápido posible, pero a pesar de todo, las espadas del sicario le rozaron los brazos, dejando una fina pero dolorosa marca.

Tizza Tizza
 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
9,289

Rox no lo pensó demasiado, cogió un cubo de la basura que estaba próximo y se lo arrojó al sujeto, bañándolo en distintas cáscaras de plátano, latas vacías y botellas que resonaban al tocar el suelo. Le nubló la vista unos valiosos segundos, donde cogió a Zubamon y le indicó que echara a correr.
¿Señora? ¿Por qué huimos? Si seguíamos, estoy seguro de que...
Es un escape estratégico —replicó ella, doblando por una esquina para meterse en otra calle.
No podían entrar a ningún establecimiento porque estaban cerrados, pero lo que de verdad le interesaba era ganar tiempo, pues tampoco deseaba llevarlo a un lugar pacífico para que asesinara a otras personas. No, sus reglas como caballero no le permitían poner en peligro a inocentes.
Se pararon de pronto en un callejón sin salida. Zubamon señaló a otro lado, pero la muchacha negó con la cabeza y se metió adentro, escondiéndose entre más bolsas de basura. Era bastante estrecho y apenas cabían, pero era justo lo que Rox tenía en mente.
¿Qué sentiste al chocar tus garras con las suyas? Y lo mismo con la carta Excalibur a tu favor —pidió la muchacha, cruzándose de brazos.
¿Qué sentí...? —repitió Zubamon, haciendo una mueca al mover los brazos. Los cortes de antes le dolían, no tanto como para dejarle quieto, pero lo suficiente para que lo notara— Era como si me enfrentara a mí mismo. Por mucho que ataque, me lo devuelve, porque como soy yo, conoce la forma de contraatacar. También reconocí el movimiento de sus espadas en ti, porque son en los que suelo fijarme.
Era sincero —observó Rox, frunciendo el ceño. Debía pensar fríamente—. Nos conoce demasiado bien. ¿Nos habrá estado vigilando todo este...?
Su boca se cerró al observar desde arriba al mismo hombre. Saltaba de tejado en tejado, hasta que llegó hasta ellos. Usó sus zapatos y pegó un salto para acabar justo delante, impidiendo cualquier escape. Ya no tenía las espadas, se había dejado las manos desnudas, como las de un humano. Aunque ambos ya eran conscientes de que eso podría cambiar en cuanto el sicario quisiera.
Creo que olvidé mencionar un detalle importante —dijo el señor, dando un chasquido para que sus brazaletes brillaran. Los nudillos fueron rodeados de una capa metálica, como si un puño entero de boxeo envolviera su mano—. Soy capaz de rastrear vuestra ubicación, así que da lo mismo donde os vayáis, porque os terminaré encontrando. Y dejadme avisaros de una última cosa: pensaba ser buena persona y mataros rápidamente, para que ninguno sufriera, pero si vais a empezar a darme este tipo de problemas, cambiaré de parecer. Y hacedme caso, no os gustará.
Gracias por venir hasta aquí —respondió Rox, logrando que el otro la mirara con mayor atención—. Estaba planeando un modo de traerte a la trampa, pero te has metido tú solo. ¡Aegis, hazle retroceder un metro!
El dragón dorado agachó la cabeza y se abalanzó rápidamente, guardando sus brazos hacia atrás para que la embestida tuviera mayor efecto. El sicario juntó los puños de boxeo metálico y aguantó el placaje sin problemas, pero el resultado fue justo lo que esperaban ellos, pues Rox aprovechó y corrió hasta el otro lado, encerrando al sicario en el estrecho callejón. Aegis se deshizo del agarre y pasó también, posicionándose en frente de su señora. Ante todo, su deber era protegerla.
Ah, ¿después de haberos avisado, de verdad intentaréis escapar de nuevo? —se sorprendió el asesino.
No. La misma estrategia no funcionará dos veces, es de sentido común.
¿Señora? —Zubamon miró un momento a su Tamer, esperando por las palabras de acción.
¡A por él, Aegis!
Tizza Tizza

 

Moderador
Registrado
4 May 2011
Mensajes
9,289

Dos puñetazos impactaron en la cara de Zubamon. Cada vez que el digimon intentaba darle un zarpazo, el otro levantaba su puño para evitar salir lastimado, pues sus guantes metálicos de boxeo le permitían estar a la par con la criatura digital. Lo único que el dragón no entendía, era que su señora no se alejara un poco del combate, pues desde que le mandó lanzarse a lo loco, algo poco habitual en ella, la chica se había mantenido quieta, con el lector de cartas en una mano, a la espera de usar un siguiente efecto. ¿Quizá le estaba diciendo sin necesidad de palabras que lo arrinconara a la pared sin salida?
Pero algo sí había notado. El enfrentamiento, a diferencia de lo que había ocurrido en espacio abierto, le era más cómodo, pues su tamaño, se movía con mayor facilidad en ese callejón estrecho. El sicario, no obstante, al ser largo y grande, se pegaba con las paredes y debía prestar más atención a las garras del digimon, pues cualquier corte sería letal para él. Zubamon tampoco le daba tiempo a usar sus zapatos para dar un salto, ya que si se atrevía a realizar tal reacción, estaría preparado y le clavaría su espada de inmediato.
Así pues, los minutos transcurrían mientras que los dos intercambiaban golpes y cortes. Si bien el sicario se hallaba en desventaja, no lo demostraba en absoluto. Sus puñetazos eran más rápidos, chocando en la cara y hombros del monstruo dorado, mientras que los ataques de Zubamon no alcanzaban al humano. En el momento que levantó el brazo para coger impulso y pegar con más fuerza, Rox deslizó la carta que había tenido en sus dedos.
El cuerpo de Aegis se rodeó de un metal más dorado y brillante. Y, en esa ocasión, el dragón no trató de esquivarlo o detenerlo con sus propios brazos. El puñetazo le impactó en la cabeza, pero estaba tan duro que devolvió el propio golpe, mandando la muñeca y al propio sicario hacia atrás; su espalda se pegó a la pared, ya que no había más camino. La Amateur no tardó en aprovechar la situación, pues cogió su espada y la arrojó a la cara del desalmado, a sabiendas que tenía dos opciones: protegerse de una simple arma de madera o de unas garras afiladas de un monstruo enfurecido. Y, como imaginaba, prefirió bajar rápidamente los puños para que un zarpazo no le atravesara el vientre. Sin embargo, la empuñadura le dio en los ojos, obligándolo a cerrarlos con un gruñido.
La reacción automática de cualquier humano ante aquello era llevar las manos a la cara. Zubamon se agachó y le dio un mordisco en los tobillos, haciendo que soltara un gemido de dolor. Con toda la basura que había detrás, el sicario tropezó y se desplomó en el suelo. Por supuesto, ninguno de los dos le dio tregua, pues el digimon se colocó encima de su pecho y luego presionó sus garras alrededor del cuello del sujeto, con toda intención de clavarlas.
¿Dónde... está tu honor de caballero, basura...? —insultó el hombre, tragando saliva con dificultad.
Eres un peligro para la sociedad. Un caballero debe erradicar cualquier mal que ponga bajo amenaza a las personas inocentes —El rostro de Knight era sumamente serio y frío. No había ni una pizca de piedad en sus ojos castaños—. Si te dejo suelto, recibirás otro encargo, eso significa un nuevo objetivo y un cadáver. ¿Por qué debería ser honorable contigo?
El sicario movió su brazo rápidamente, golpeando con su puño en el costado de Zubamon. El digimon se cayó entonces de su pecho, pero no podía levantarse debido a la terrible herida del pecho, por lo que la criatura digital, a pesar del mareo, puso todo su esfuerzo en darle una patada, con lo que eso conllevaba. Los humanos tenían dedos suaves con uñas de por medio, pero él no... Él clavó en las costillas.
¡Aaaaaaah! —El grito que profirió aquel sujeto venía de lo más hondo de su garganta, como si escapara del infierno. El dolor le abrió los ojos, rojos por el golpe anterior, al máximo— ¡Aaaaaah!
De repente, su cabeza se desplomó y quedó inconsciente por el dolor. A Rox le costó bastante reaccionar, la imagen que tenía delante suya le produjo una mezcla de horror, tranquilidad y arcadas al mismo tiempo. Salía sangre tanto del tobillo como del costado derecho. Y Zubamon tampoco podía levantarse, pues el puñetazo en la sien lo dejó mareado, eso sumado a los distintos golpes y heridas anteriores, no le ayudaba a sentirse bien. Le dolía todo el cuerpo en general, pero de algún modo, no notar movimiento del enemigo le hizo saber que su Tamer no estaba en peligro.
¿Se... Señora? —logró articular.
A Rox le fue imposible responder. Se giró y vomitó lo poco que tenía en el estómago.

Tizza Tizza Listo
 

Reflejo
Moderador
Registrado
4 Feb 2009
Mensajes
5,954
Ubicación
Dirac Sea
Bueno Soncarmela Soncarmela , al final hubieron un par de cosas que no me permitieron validar esta App. No me malentiendas, tu escrito como siempre es interesante y dinámico de leer, sin embargo, algunos de los aspectos aquí presentados no van de la mano con los parámetros normales del rol. Sé que la presencia de un humano sin su Digimon fue a causa de un error en la interpretación, pero para que lo tengas en cuenta, cuando Ygg nos llama a su mundo ya está en sus planes que tengamos una pareja digital (a menos que seas un irregular, como unos pocos NPC del rol). Puede existir el caso en el que el Tamer se haya separado de su compañero o éste haya muerto, pero de ser esa la situación, es necesario aclararla.

El tema de las armas también es un asunto muy delicado que se debe consultar con la moderación. Accesorios como las zapatillas antigravedad pueden ser permitidos siempre y cuando no se usen en ventaja del rolero. Aquí usaste equipamiento corporal para balancear el combate, lo cual me gusta, no obstante, ese tipo de armas tienen que estar destinadas a la cacería de humanos, para los Digimon no deberían ser más que una simple distracción. Si quieres justificar un intercambio de golpes entre un Digimon de rango bajo y un humano, va a ser necesaria la presencia del Digisoul, incluso en su forma verdadera si hablamos de un combate extenso. En este caso eso tampoco sería posible porque se necesita el rango Medium para ello y el rango Elite para desbloquear su verdadero potencial.

Mi consejo es que esperes un poco más antes de volver a realizar esta App, con un rango Medium será más fácil explicar por qué alguien quiere matar a Rox (aunque imagino que está relacionado a las QH que estás haciendo ahora) y no habrá tampoco la necesidad de aclarar por qué esa persona pagaría grandes sumas de dinero a un humano sin Digimon para dicho trabajo.
 
Estado
Cerrado para nuevas respuestas
Arriba Pie